Poeta en la luna de Cuba • René Dayre Abella
Pendiente para discutir en un nuevo congreso

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A Heberto, en gratitud, por abrirnos los ojos.

¿Quién me empuja a dialogar a solas con mi sombra?
¿A inventar soliloquios en la tarde?

¿A escurrirme por los estrechos vericuetos memoriales
clavándoles un puñal a mis recuerdos?

¿Quién me grita desde el fondo?

Desde las páginas de un viejo libro
Carlos Marx me invita a transformar al mundo.

Voy a seguirle en el intento,
pero me amarran las manos y los dedos.

Me esconden ciertos libros.
Me acuchillan las palabras.

Y dejan que me pierda
en unas largas disquisiciones tortuosas.

Me piden que ejercite mi intelecto
vaciado ya de silogismos y de razonamientos,
donde no siempre cabe la dialéctica.

Luego me invitan sonrientes a engrosar el coro
de autómatas que aplauden entusiastas.
Más tarde me pedirán que me convierta
en una débil vocecita.