Poeta en la luna de Cuba • René Dayre Abella
El poema

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Se me ocurre imaginarme a este lápiz
como a una larga lombriz.

A esta hoja en blanco como a una sábana
donde hago garabatos.

Noto que el tiempo se detuvo un instante.

Un hermoso corcel dejó de galopar
y ahora hace evoluciones de forma elegante
en una plaza.

Un niño ciego dejó de tocar el acordeón
y extiende sus manos en busca de monedas.

Otro niño dejó escapar de entre sus manos una paloma
Despidiéndose así, de su inocencia.

Mi gata me clava sus ojos húmedos y ronronea.

Desde los speakers de mi ordenador
Omara me grita: “Si te dicen que te quiero,
               eso no lo he dicho yo...”.*
Mientras Jean Yves Thibaudet en la tele, desgrana
una a una, melifluas,
cada nota de un nocturno chopiniano.

Una mano deja caer un clavel recién cortado,
empapando con gotas de humedad
el papel donde intento escribir de prisa
una larga fila de palabras
para atrapar a esa criatura recién nacida,
evasiva y traviesa que convenimos llamar:
poema.

* Se alude, obviamente, a Omara Portuondo, figura cimera de la cancionística popular cubana, quien además, cultiva el género llamado filinesco. Jean Yves Thibaudet es un virtuoso pianista concertista, popular por sus destacadas interpretaciones de melodías chopinianas.