Muero cuando aún no termino mi máscara
y mi parteniere se cansó de bailar.
Muero de sorpresa cuando me invento viajes a lo ignoto
y el tiempo se alza ante mis ojos como una nube
ocultándome lo adorable.
Muero de rabia en el momento menos oportuno.
De todos modos termino mi poema
con una frase lapidaria:
“Por delicadeza he perdido mi vida”.
* Arthur Rimbaud