Para Alvenix.
La tarde se ahoga en el rio donde mueren
las promesas incumplidas.
Se hunde en la espesura de un espasmo.
Enemiga de los amantes
que apagan sus besos en lo oscuro
la tarde no me quiere.
Abre espacios en mi interior
mordiéndome con su veneno.
La tarde roba lágrimas
en cada abrazo trémulo
de despedida.