Todos mis ritos
son una sombra.
Vendrán los nombres
que no conocen
la trayectoria del alba.
Mi ave
está incierta
mi huella
difusa.
Siempre dijimos
viajar, viajar.
Mi medida elegirá
cuando estén los círculos
acabados.
Hasta encontrar el color
no seremos nosotros.
Mi tiempo
es la orilla
de tu mano.
Se leerán
los rostros de la noche.
Llave,
crepúsculo,
sombra de mirada oscura.
Con un poco de olor a sauce
seremos brisa.
Todos los papeles mojados
las visiones en vela,
en vilo.
Es algún fantasma que nos encubre.
Uno dice
que las velas no callan
cuando las cosas son diferentes.
Pondremos un verso
donde no comen los pájaros.
Habrá más papel para mudarse
al leer y rogar los poemas.
El agua no va más lejos que mi sombra.
Para nuestra lluvia
vendrá la palabra.
Esto para el fantasma
que nos visita de vez en cuando,
para el lejano viajero.
Mañana no seremos alcanfor.
Me fui al último de los olvidos
me fui de este trecho de sombras.