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Enzo Cárcano:
“En mi escritura, poesía y paisaje se tocan”

domingo 3 de septiembre de 2023
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Enzo Cárcano
Enzo Cárcano: “Desde que recuerdo mi curiosidad está orientada hacia la literatura”.

Enzo Cárcano (Buenos Aires, Argentina, 1988) es doctor, profesor y licenciado en Letras por la Universidad del Salvador (Usal, Buenos Aires). Ha sido becario del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) en el Instituto de Literatura Argentina Ricardo Rojas de la Universidad de Buenos Aires (Ilar, UBA). Tiene un Máster en Lengua Española y Literaturas Hispánicas por la Universitat de Barcelona (España). Se desempeña en la Usal como investigador del Instituto de Investigación de Filosofía, Letras y Estudios Orientales (Iifleo) y como profesor adjunto de Teoría Literaria. A su vez, ha sido miembro del Comité Ejecutivo de la colección “La vida en las pampas” de Editorial Corregidor. Es coeditor, con María Rosa Lojo, de Leopoldo Marechal y el canon del siglo XXI (Pamplona, Ediciones Universidad de Navarra, 2017). También, entre otros trabajos destacados, editó un número monográfico de la revista Gramma titulado Poesía argentina de indagación ontológica (primer semestre de 2018). Recientemente, compiló con Jorge Luis Peralta La lira marica: una antología de poesía homoerótica argentina (Argentina, Editorial Saraza, 2022). En 2022 salió publicado su poemario Frutecer (Argentina, Ediciones del Dock). A partir de este poemario, él ha contestado todas nuestras preguntas. Todas sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.

 


 

—Recientemente salió publicado su poemario Frutecer (2022). ¿De qué trata dicho poemario? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarlo?

—Es difícil decirlo. Ubicar un tema, digo. Lo que catalizó la escritura fue un poema de Padeletti, el que reproduzco como epígrafe. En él, creo, como en tantos poemas padelettianos, tan redondos, está cifrado un ciclo: el frutecer (“transformar / en dulzura el frutecer”). Verbo, por otro lado, verdaderamente padelettiano: infrecuente y musical a la vez. Captó mi oído, entonces, ese poema. Y mi libro, de algún modo, brotó de la simpatía con el tono de ese ciclo.

“Frutecer”, de Enzo Cárcano
Frutecer, de Enzo Cárcano (Ediciones del Dock, 2022). Disponible en la web de la editorial

—¿Qué relación tiene su trabajo creativo-investigativo previo a Frutecer y su trabajo creativo-investigativo posterior? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de argentino y su memoria personal de la literatura dentro de Argentina o fuera?

—En relación con lo primero, diría que, en tanto trabajo como docente e investigador en el área de la literatura, y puntualmente de la poesía, hay una relación inocultable. Con todo, para mí, la libertad que se experimenta en ese ejercicio y juego a la vez que es escribir poesía no tiene nada que ver con algo que haya experimentado al escribir en el ámbito académico. En cuanto a lo segundo, debo decir que buena parte de la poesía (y de la literatura, en general) que leo es argentina, y es inexorable que nuestras lecturas incidan en (o configuren) nuestra escritura. Además, pienso que en mi escritura, poesía y paisaje (inapropiables ambos) se tocan, y los paisajes con los que crecí a lo largo de mi vida están en la Argentina.

—Si compara su crecimiento y madurez como persona y escritor con su época actual en Argentina, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo-investigativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo ha madurado usted?

—Al ser este mi primer poemario, es difícil decirlo. Igualmente, señalaría que no asocio inmediatamente, en mi caso, la escritura de poesía a la escritura sin más. Creo, claro, que maduramos, y que, por ejemplo, esa distinción tiene que ver, en mí, con los diferentes modos en que la escritura se me abrió: mucho antes la académica que la poética. Desde que recuerdo mi curiosidad está orientada hacia la literatura, me interesó siempre discutirla, pensarla. Pero sólo desde hace poco me sentí convocado a escribir poesía; diría que es algo que me sucedió.

No me siento integrando una generación literaria o núcleo generacional de escritores.

—¿Cómo visualiza su trabajo creativo-investigativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en Argentina y fuera? ¿Cómo ha integrado su trabajo creativo-investigativo a su quehacer de escritor?

—Creo que ser parte de una sociedad en un tiempo determinado, con todos sus desafíos y sus debates, incide en mi escritura, y eso es algo que agradezco a la sociedad y la generación de las que soy parte. No me siento, sin embargo, integrando una generación literaria o núcleo generacional de escritores, ni creo que eso diga mucho hoy en día.

—Ha logrado mantener una línea de creación-investigación enfocada en la literatura en y desde Argentina. ¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo-investigativo dentro de Argentina y fuera, y la de sus pares?

—Siempre se agradecen las lecturas, y he tenido conversaciones muy positivas. Tengo la oportunidad de conocer y compartir con muchos amigos, poetas, lectores, docentes, y de conversar sobre literatura, lo cual siempre es grato. Creo que la poesía argentina está bullendo por distintos lugares y circuitos, y eso es bueno para la recepción en general, más allá de cada caso particular. No se trata, claro, de difusión masiva en términos de tiradas de libros, pero sí en cuanto a impacto. La poesía argentina goza de una vitalidad maravillosa. Y, por lo que sé, esto sucede no sólo en la Argentina, sino también en otros muchos lugares de Latinoamérica.

—Sé que es usted de Argentina. ¿Se considera un escritor argentino o no? O, más bien, un escritor, sea éste argentino o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted?

—Es difícil decir qué es un “escritor o poeta argentino”, no sólo por lo grande que puede quedar ese traje si pensamos en los nombres que suelen ilustrar el sintagma, sino también por lo poco que dice muchas veces el gentilicio. Pero, por lo demás, es algo que pasa continuamente y que es interesante problematizar cada vez. Si tuviera que llenar un formulario sobre esto, posiblemente, sin mucha convicción, pondría “poeta argentino”.

La poesía, para mí, está ligada, diría, al goce, y por eso no se integra en el trabajo.

—¿Cómo integra su identidad étnica y de género, y su ideología política con o en su trabajo creativo-investigativo y su formación profesional?

—No creo que pueda responder cabalmente la pregunta para el caso de Frutecer, aunque diría que todo eso incide en mi trabajo creativo e investigativo (y, por otro lado, pienso que en el de cualquier persona). En cuanto a mis trabajos de investigación, diría que siempre trabajé temas que me interpelaban desde algún lugar, aunque no podría pensarme a mí mismo escindido en todas esas dimensiones. Evidentemente, esos temas y corpus hablan de un posicionamiento propio en relación con las categorías (a veces más evidente, a veces menos), que, por otra parte, he pensado bastante en mi trabajo académico.

—¿Cómo se integra su trabajo creativo-investigativo a su experiencia de vida tras su desarrollo profesional? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de escritor en Argentina hoy?

—Puedo decir que, en mi caso, la aparición de la escritura poética fue una experiencia, como decís vos, de integración. La poesía, para mí, está ligada, diría, al goce, y por eso no se integra en el trabajo, aunque me permite pensarlo integrado. Creo, así, que la poesía me permite vivir un poco mejor.

—¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo-investigativo y a la temática del mismo? ¿Cómo ha variado?

—Con relación a un tema de los que investigo desde hace algún tiempo (la poesía homoerótica argentina), ha habido un crecimiento significativo de lectores. Evidentemente, este incremento no tiene que ver con mi trabajo académico, primeramente, sino con el corpus que quienes investigamos estos temas consultamos. Con Jorge Luis Peralta, un colega argentino que vive actualmente en Mallorca, emprendimos la tarea de compilar una antología de esos poemas y de muchos más. El resultado fue La lira marica (Buenos Aires, Saraza, 2022). Es una alegría que esas voces encuentren un lugar de reunión en un libro que incluye textos de más de ciento veinte autores desde comienzos del siglo XX hasta la actualidad.

—¿Qué otros proyectos creativos tiene usted recientes y pendientes?

—Sigo escribiendo poemas cuando mi todo confluye hacia ahí. Proyectos de libros, siempre tengo, pero ninguno lo suficientemente concreto por ahora.

Wilkins Román Samot

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