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Miriam Damaris Mardivino:
“Una escribe desde un baúl lleno de memorias”

domingo 15 de octubre de 2023
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Miriam Damaris Mardivino
Miriam Damaris Mardivino: “No podría escribir desde otro lugar que no sea el que conozco”.

Miriam Damaris Mardivino (Puerto Rico) es poeta, ensayista y narradora. Realizó estudios en psicología, trabajo social y género. Es parte de la comunidad boricua que se extiende más allá del mar, donde destaca como activista y feminista. Recientemente, por su aporte a la comunidad con la que hace paces desde más de una década recibió el Inspiring Latino Award (2023) de parte del Lulac Houston Northwest. Por su trabajo creativo-poético, obtuvo en 2009 el primer lugar en el Festival Literario de la Universidad Interamericana de Puerto Rico. Un año después repitió el primer lugar en dicho certamen en el género del cuento. Parte de su trabajo creativo ha sido publicado en Argentina, España, Estados Unidos, Italia y México. Otros trabajos suyos han sido publicados en Voz de Voces, publicación feminista de su natal Puerto Rico, y en La Información, de Houston, Texas. Ella ha contestado todas nuestras preguntas. Todas sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.

 


 

—Recientemente publicó usted Enraizada (2022). ¿De qué trata este poemario y cómo recorre usted entre la literatura y la realidad o no ficción? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarlo?

Enraizada es una criatura literaria que se fue gestando, es un cúmulo de vivencias y exploración interna lo que me lleva a enraizarme a lo que soy. Es un grito de reafirmación de mi caminar, desde las sombras, mis ancestras, mi linaje, mi feminismo y todas las mujeres mentoras que han caminado conmigo. Enraizada pidió nacer y así fue que sucedió la magia, llevo desde 2014 ideando cómo traerla al mundo, cómo apalabrar las experiencias vitales y gestionar lo común en la transformación cotidiana de mis pares. Pero la criatura no nace cuando deseas, nace cuando está lista para llegar. De la mano de Mayra Santos y a través de una exploración profunda y sacudida es que realmente escribo lo estaba debajo de la alfombra, deconstruyo todas las idealizaciones de la mujer perfecta, de lo que debo ser, le reclamo al patriarcado y también al silencio cómplice de lo materno, de las apariencias, del qué dirán, sacudo y revisito a Angelamaría, a Julia, a las nuestras, y les elevo una plegaria, por lo que nos dieron, por lo que son.

Más allá de un quehacer nacionalista, mi realidad política y social están adheridos a mi género y ser puertorriqueña.

—¿Qué relación tiene su trabajo creativo previo a Enraizada y su trabajo creativo posterior? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de puertorriqueña y su memoria personal de la literatura dentro de Puerto Rico o fuera?

—Esta pregunta me encanta porque es algo que me he ido cuestionando y un poco se traza con la respuesta anterior. Enraizada es un caminar y mi voz va cambiando a medida que voy caminando, que es lo mismo que vivir. En cuanto a mi memoria personal siempre va a estar hilvanada (me encanta esa palabra que usas) a lo puertorriqueño, es lo que soy y desde ahí vivo todas mis experiencias. Más allá de un quehacer nacionalista, mi realidad política y social están adheridos a mi género y ser puertorriqueña. Entonces, todas las experiencias vitales o no se cuentan desde ese lente, por eso la palabra guayaba para mí tiene una historia y muchos significados, también la palabra diáspora, porque aunque vivo fuera del archipiélago de Puerto Rico no me considero de la diáspora, pero también he sentido el desarraigo y esa experiencia la vivencio desde la diáspora, lo que siento es que nunca he desempacado las maletas, ahí están llenas de la música, de la flora, de las plantas, de las memorias y de ese olor a salitre que siempre me acompaña y encuentra refugio. Existe un aire de nostalgia, pero es un aire huracanado porque viene con fuerza y se mueve con los vientos del Caribe y es aquí donde se respira diferente, se respira lo de uno. La relación que tiene mi trabajo previo con Enraizada es que es un caminar donde vemos cómo una va bailando con sus sombras sin miedos y ya termina siendo parte de ellas, a veces un poco más, a veces sombras de Technicolor, pero al final es un caminar que explora la complejidad y abraza la simplicidad humana desde lo femenino, que es lo mismo que feminismo (en mi mundo).

—Si compara su crecimiento y madurez como persona y escritora, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo o no inicial con el de hoy?

—Cuando empecé a escribir pensaba que escribía y esa fue mi mayor lección, a medida que fui leyendo y escribiendo más empecé a dudar de lo que escribía, me daba miedo escribir sobre lo mismo o repetir narrativas sin entrar en diálogos con autores que habían explorado las mismas. La diferencia es el profundo respeto que tengo hacia el trabajo ajeno, el dejar de centrarme en mí aun cuando parto de mis propias vivencias. El leer lo que me gusta y lo que me disgusta, el saberme una aprendiz eterna, una curiosa de la simplicidad y la complejidad de las letras y lo humano.

“Enraizada”, de Miriam Damaris Mardivino
Enraizada, de Miriam Damaris Mardivino (Valparaíso, 2022). Disponible en Amazon

—¿Cómo visualiza su trabajo creativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico y fuera?

—Soy una aprendiz, observo el trabajo de mis pares desde el asombro y la maravilla de poder leerlos. Trabajo en el Proyecto de Literatura Puertorriqueña y me siento afortunada de que una parte de mis roles sea leer poetas puertorriqueños, cosa que he hecho, pero ahora lo realizo con disciplina y profundo respeto. Existe gente maravillosa, demasiados buenos, personas que transgreden el sistema, que cuestionan y que escriben desde lo puertorriqueño. Esto es algo que Mayra Santos Febres mencionó y se ha quedado tatuado en mi mente, escribir desde las experiencias puertorriqueñas. También me hace recordar a Mara Pastor, que siempre menciona que mientras más única e individual es la experiencia, más global es. Tenemos poetas maravillosos, por ejemplo, estuve compartiendo con Abdiel en la Feria en España y tiene una propuesta increíble; Xavier Valcárcel, Irizelma, Ricky Maldonado, Raquel Salas, Ana Castillo con Corona de flores, Agnes Sastre; son tantos, sigo aprendiendo y luego se me ocurre que están surgiendo voces nuevas y necesarias; hay una chica que se llama Elijah, que recupera la tradición de las décimas y se aferra a ésta mientras deconstruye la narrativa que conocemos. Hay gente linda creando cosas desde las vísceras; no es para menos, la isla se ha sacudido y con ello las letras, su gente, lo que sentimos.

—¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo dentro y fuera de Puerto Rico, y la de sus pares, bien sean escritores de poesía u otro género?

—Existen dos vertientes que puedo identificar claramente, la curiosidad por lo que el otro vive y la identificación por las experiencias compartidas. Así, cuando una comparte su trabajo de alguna manera comparte un pedacito de su historia que es parecida, pero diferente a otras personas de otros lugares, y se iguala más a los que han vivido experiencias similares. De estos dos grupos, lo que tenemos en común son las emociones, las fronteras lingüísticas, los retos que nos llevan a cuestionarnos hacia dónde vamos, dónde estamos, la parte espiritual y filosófica de nuestro quehacer, que aun negándola sigue latiendo. Esto se comparte con escritores dentro y fuera de Puerto Rico y cualquier género literario, se trató de lo humano del asunto, lo existencial.

Hoy escribo desde el ejercicio de mis memorias, desde la identidad de ser boricua y desde la complejidad de ser mujer con todas las experiencias y carencias que esto conlleva.

—Sé que es usted de Puerto Rico. ¿Se considera una autora puertorriqueña o no? O, más bien, una autora de literatura, sea ésta puertorriqueña o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted?

—Definitivo, soy una puertorriqueña que hace el ejercicio de escribir e insertarse en la literatura puertorriqueña con experiencias que me permiten ver ese Puerto Rico desde diferentes visiones, adentro y afuera sigo siendo puertorriqueña. No podría escribir desde otro lugar que no sea el que conozco, pero esto lo digo hoy, porque esto es lo que siento y lo que he vivido al momento. Una también tiene que estar abierta a la transformación del pensamiento porque el cerebro es plástico y una evoluciona o cambia de parecer por las experiencias vividas o simplemente por haber identificado otra manera de ver la vida. Hoy escribo desde el ejercicio de mis memorias, desde la identidad de ser boricua y desde la complejidad de ser mujer con todas las experiencias y carencias que esto conlleva.

—¿Cómo integra su identidad étnica y de género y su ideología política con o en su trabajo creativo?

—Digamos que no lo integro, es en sí mismo mi trabajo creativo, cuando creo, escribo nunca me cuestiono si debo integrar o cómo es la manera de hacerlo. Lo hago porque es mi realidad y surge en automático. Mi ideología política va transformándose a medida que voy viviendo, me aferro a todo lo que está cerca de la equidad y la justicia, sospecho de los políticos por su necesidad de control y poder, pero creo en las políticas sociales para avanzar en la sociedad. Si hubiese un partido feminista con todos los avances que han hecho las mujeres, desde las sufragistas y ahora por ejemplo ver cómo el ecofeminismo va integrando la madre naturaleza y escuchándola, porque eso también es escucharse internamente y con esto surgen las masculinidades sanas y este proceso del diálogo que nos lleva a querer entrar en un proceso de viajar hacia adentro, es en esto que creo, en los intereses que nos llevan a ser mejores personas, y para esto se habla desde lo que se conoce y se explora lo que no para seguir creciendo, para compartir pensares y saberes, abiertas a esa interacción vivencial.

—¿Cómo se integra su trabajo creativo a su experiencia de vida? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de escritora hoy?

—Reitero lo que he comentado antes, una escribe desde lo que es, es como un baúl lleno de memorias y vas agarrando de ahí para crear. Al momento que sientas que ya no tienes material en el baúl tienes que llenarlo, entonces para tener el baúl lleno tienes que vivir, que es lo mismo que sentir, tienes que permitirte sentir cada cosa e identificarlo. Por ejemplo, mis estudios y experiencia con la conducta humana tienen una gran parte de este baúl y esto me brinda una gama de emociones que me ayuda a viajar a través de muchos poros, las mujeres, sobrevivientes, mis experiencias, las que escucho y las que nunca vi por mujeres que fueron silenciadas, estas son emociones que me habitan, de esto escribo. Esta es la fuerza del quehacer de escribir, la luz y la sombra.

Decidí leer lo que leen los autores que leo, hasta formar un mapa dentro de mis montañas de libros.

—¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo y a la temática del mismo? ¿Cómo ha variado?

—Lo que realmente observo es una maduración que no sólo viene con la edad, viene con la constancia de releer, de explorar y descubrir, de cuestionar la narrativa interna y personal y compararla con la colectiva. Percibo un diálogo nuevo con personas en mi entorno y fuera de éste. Pero, en realidad, mi trabajo es tan nuevo en comparación con otros autores que llevan la llave en la mano y han caminado tanto para dejarnos pasar que no podría separar mi trabajo viejo del nuevo, porque aún no hay un espacio en el tiempo para esa separación. Lo único que puedo señalar es una maduración interna y nuevas influencias literarias, decidí leer lo que leen los autores que leo, hasta formar un mapa dentro de mis montañas de libros y sumergirme en la trayectoria de las que admiro. Eso.

—¿Qué otros proyectos creativos tiene usted recientes y pendientes?

—Una novela que se hilvana y que sirve para señalar las costumbres puertorriqueñas, desde los remedios, la santería, el folclor, la música y sobre todo la sanación del linaje y lo ancestral. Es una propuesta que me tiene nerviosa porque me vulnerabiliza bastante, pero ha sido un proceso hermoso que voy descubriendo cada vez que me asomo. En este momento, ya no soy yo la que escribo, ya los personajes y la misma historia van caminando, no tiene nada que la amarre a mi persona, yo sólo transcribo lo que los personajes desean expresar, ese ha sido el proceso. Entusiasmada por compartir lo que viene.

Wilkins Román Samot

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