Saltar al contenido
Uno o dos de tus gestos, el más reciente libro de cuentos de Jorge Gómez Jiménez, editor de Letralia

Cuatro poemas de Daniel Oliveros

viernes 2 de marzo de 2018

¡Comparte esto en tus redes!

De la serie Poesía joven de Venezuela
Con selección de Gabriela Rosas

[Estos ríos que fluyen bajo los puentes
tienen la solemnidad de una obra de arte
moderna y sobria. Parecen recorrer sus cauces
bajo la ebriedad automática que sube
y baja como una botella,]

Empieza el recuerdo derramándose
para suavizar las piedras, pienso en las
aguas míticas que recorren desde
el Atlántico hasta nuestras entrañas;
Orinoco iluminado por las
primeras brasas prometeicas del hombre,
este recuerdo del río no se refleja en estas aguas.

[lo tuerzo como una goma elástica
para descubrir su plasticidad. Hallarme
en ese líquido oscuro que pasa, y fluye.]

 


 

Infidelity

a Devyn Cole

Ver dos actores dentro de su teatro
cada uno dispuesto a traicionar eso que
a través de la ficción vendemos como genuino.

Los amantes que se descubren en el acto
ciegos a sus partes; con un ojo puesto
en eso que no es real, en eso que no está pasando.

Detrás del telón queda la utilería precaria
y el papel con los parlamentos de un corazón suicida:

—Vengo de tu voz hacia la mía.
—Y hacia la mía el favor de tu mentira.
—Confesamos con el cuerpo el dolor de no ser únicos.
—¿Dónde dejamos lo que es verdad?
—Dentro del cuerpo marchito que nos fue genuino.

Un cuerpo que padece el dolor del parlamento
y confunde su papel de personaje
con su vida de actor que no es verdad.

Debemos ceder al peso de estos tiempos desastrosos;
Hablar de lo que sentimos, no de lo que debemos decir.
El más viejo de nosotros es quien ha sufrido más:
nosotros que somos jóvenes, jamás viviremos tantos males
ni viviremos suficiente para sufrirlos.

 


 

Dejo una vela a quien no puede
recibirla ni alumbrarse con la llama
Este rito no es para quien
ha desaparecido sino para quien aguarda
del otro lado con la esperanza
de iluminar un alma perdida

He aquí mi regalo, lo único que puedo dejar
Una mecha encendida en medio de la sala
frente a una fotografía.
El milagro no está en el objeto,
sino en todo lo que toca la luz.

 


 

Sé agradecido por la semilla
que han dejado en tus manos
si es necesario arrodillarse
mancha el pantalón
y escarba un poco
para dejar una pequeñez en la tierra
riega ese punto con bondad
su tallo….sus hojas.

Últimas entradas de Daniel Oliveros (ver todo)

¡Comparte esto en tus redes!