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Uno o dos de tus gestos, el más reciente libro de cuentos de Jorge Gómez Jiménez, editor de Letralia

Ciudad

• Viernes 8 de junio de 2018

De la serie Poesía joven de Venezuela
Con selección de Gabriela Rosas

Para: Raquel y todo aquel; Raimundo y todo el mundo

La ciudad cabe un poema
y en el poema caben
las hadas madrinas
las comadres también
Caben las relojerías, los banqueros y los que fabrican urnas
los que maquillan a los cadáveres, los gusanos, las mariposas
los buses y su
para atrás que caben más
los del papagayo, los reyes del vestuario, los grandísimos buenos para nada
el brujo de los ricos, el brujo de los pobres, el brujo del brujo que son vecinos
Caben también
los corruptos —sin especificar por favor—
las secretarias y sus horas extras, los que venden cordura
el de la guerrilla, el del escritorio
el de la capitulación
Los drogadictos, los televisados, los sedientos, los condenados a gula
los de la soga en la mesa
También caben
los empresarios, los revendedores, los primeros en sacar la tarjeta de crédito, los ordeñadores, el que carga el saco de papa, la niña que brinca la cuerda floja en plena autopista, los monopolizadores
el del monociclo, el de la nariz roja, el de la sonrisa planetaria
Los de trapos, los sintéticos, el de la consumición, el de las bestias
los del exorcismo
simplemente
los del final
Los presos, el que tiene un primo preso, los del código de barras
El que camina como un francés y no ha ido a París
el que anhela mudarse a Madrid
y los que no recuerdan dónde coño queda Haití
El de naguevonáe’lejos
Caben también
las prostitutas sin seguro social, las lesbianas
y los de entren que caben cien, cincuenta paraos y cincuenta de pie
los que no caben solos, los del espectáculo, lo del aleluya
los homosexuales, los transexuales
los curas, los evangélicos, los misioneros
los que temen
los del crucifijo digital, el infeliz
los jalabolas, los que gozan una bola, los de este mundo, los inocentes
los indecentes, los del rumbo
Caben
los que tiran la piedra y se cortan las manos, los tripulantes del OVNI
los del saludo, los de la cara de culo, los que devuelven el vuelto
los que se devuelven, los que lloran y no pueden
y los de tú quieres ser exorcizada por agua bendita de mi mirada
los que van a misa, los que se excomulgan con el sexólogo, los del telescopio, los del azar
los ginecólogos, los de la malta caliente y jabón azul, el psicólogo
Los demagogos —sin especificar por favor—
Cabe el jazmín, el aguardentoso, el de la explicación, el de la emboscada
cabe el trémulo, los del espejismo, los del abismo, el del instante
los del vacío, los de las puertas abiertas, los sabios, los locos
los del alumbramiento
los espirituales, los ateos, los ver para creer
y los de préndale su velita
Cabe el mecánico, el de la bicicleta
el que viene de regreso del viaje que no ha hecho
el viajero eterno
Caben
el del rancho, el que duerme con plumas, la que grita desde el mercado:
CAZADOR/A DE SUEÑOS
los de la clase alta, baja, clase más o menos media, los que no van a clase, los de clase término media y bien cocida
los sin clases, los que desayunan con los cuervos, los del manifiesto, los de la militancia con la puñalada
y los de con dinero y sin dinero hago siempre los que quiero
los policías, los militares, los mariguaneros, los vigilantes
los chismosos, los feos
los del bisturí, los de la dignidad, los bonitos de pacotilla
Los revolucionarios —sin especificar por favor—
los que se ahorcan, los que saltan al metro, los que van al banco a pedir un
crédito
el de la camilla veinte cuatro, la enfermera
el que se quedó a vivir en la sala de espera
el de la sonda, el de la solución, el de los alfabetos
el que cabalga con Morfeo
los Reyes y Virreyes que habitan en Palmarejo
el que vende lo que brilla, el que vende a crédito el miedo
los que se fían
y los de dos por cien – dos por cien – dos por cien
Caben también
los de la tribu, los del sonido de campana, los del hundimiento
los a distancia
los cínicos, los testigos, los adictos, los irresistibles al vértigo, el anónimo
el institucionalizado, los matrimoniados, los divorciados, los execrados
los de tierra firme, los del viento inmenso
los que muerden, los que lamen, los del beso, los que se tragan
y los de chivo que se devuelve se esnuca
los alucinados, los embrujados, los del duende debajo de la cama
los del bolero
los poetas, los que juegan al poeta
los que vienen a salvar al mundo sin saber leer
los de la metáfora que desnuca
y los de Dame agua que estoy seco y quiero beber
También caben
los traficantes, el jíbaro y su viejo truco, los indocumentados
los fanáticos, los arreados, los del traje de baño norteamericano
los especulativos, el de los gramos, el de las dimisiones
y los de el pez muere por la boca, ay, ay, ay, y a veces por la nariz
el filósofo de lágrima azul, los chóferes de carritos por puestos y sus reliquias
el que barre la calle, el del barrido manual, el de las cifras, el de los malos
desentendidos
Y los de una verga es una verga y otra verga es otra verga
El que baila, aquel que aúlla
los del insomnio milenario, el de la praxis
Y los de yo no me quedo en la casa pues al combate me voy, voy a defender la puerta en el valle del bongo
Caben también
los envenenados, los da última generación en guerra, los del grafiti
los chicheros, los del aguacero, los de mil ochocientos
los negros, los trigueños, los violentos, los blancos, los caciques, los pálidos
los nítidos, los borrables
y los muchacho ‘tái amarillo
Caben aún más
el estúpido, el que insiste, el vago, al que le dicen flojo, el que habla solo
el que dice ya voy llegando cuando va saliendo
los de la canción de protesta, los que protestan sin la canción
el de la trova con lluvia, los de la mirada de chubasco, los de la libido errante
los de la comuna, los de la utopía urgente, el de la fe
los sospechosos de siempre
los de la corbata, los llorones de taguara, los imprecisos
y los de yo no soy pájaro bobo pa’estar calentando ni’o
los del sueldo mínimo, los del sueldo común múltiplo
los que se reparten los sueldos
los de cualquier maraña
También caben
los solidarios, los tanto por tanto
y los de Cuánto – cuánto
los cultores, los artistas, los que no saben qué es un artista
los artistas que deberían jubilarse temprano, los del semáforo
los artesanos, el de acento extraño
los delincuentes, el valiente, los del plomo, los de agua para beber
el del café, el que sabe hablar inglés, el que no usa las gracias
el que saluda en wayuu, el del calendario, el del amanecer
los nuevos pregoneros de la gravitación, los del sueño terrestre
el artista plástico, la costurera, los de la mano de seda
los de entre manualidades
el fotógrafo, los de ojo por ojo, el de los piojos
Caben también
los del cigarro en la cama, los que hacen el amor con orfebrería
y los de la necesidad
los de callejón de barranco, los que cantan el himno, el que tararea el himno
el que pide un cambio de himno, los que cantan cuando se despojan
los que cantan cuando le pica
y los de ella uso mi cabeza como un revólver
el de la bandera roja, el de la bandera negra, los del arma corta
el sinvergüenza
y los de papi y mami
el de la verdad, el mágico, el que tiembla
el de los Dioses
el de la desnudez, los del mal de ojo, el calvo, los de pelo brizado, los de pelo
malo, las peluqueras y sus asambleas, los tristes
Caben también
los perros, los perros, otros perros
y los de acabaron con la plata y se echaron a reír pero les puede salir el tiro por la culata
los del último trago, los del pálpito, los que siembran eucalipto
el de los pecados, el asesino a solas, el del secreto, el de la nube atómica
los del manantial, los del río encantado, los del ritual
los del gatillo, los del apriete y espere
los del BANK
los del cólera, los del paludismo
los de la lipo
los de octubre, los de febreros, los de la fatigación
los de me sabe a mierda
el que no se puede callar, el que aprendió a gritar
los hambrientos, los del vichisua
y los del No hay más
los osados, el de la memoria, el de la lujuria, el que aprendió a volar
amablemente
el que se lanza de cabeza, los de la sorpresa, el de las despedidas
el de todas las soledades
y el de los astros a lo lejos
el azulado, el de las profundidades, el de las capitales
los del corazón tendido, los de la tregua, los de la ventana
los del cuchillo sin amolar
el espantapájaros con portafolio, el del tercer grado, el universitario
el que no sabe un coño
los iluminados, los vivos
la duendecita que hipnotiza
los de corteza, los de cemento
los indispuestos, los de la herencia
y los de que vengan – que vengan
los de la luna llena, los del hotel en cuarentena, los alegres, los infinitos
los sucesivamente
los indigentes
los casi gente, la misma gente
caminan todos y aún más en su misma ciudad.

PD: A los que no mencioné, mil disculpas, caben también

Luis Ignacio Cárdenas

Luis Ignacio Cárdenas

Escritor y artista venezolano (Rubio, Táchira, 1984). Ha publicado Varios arrebatos y un grito existencial (El Perro y la Rana, 2012). Es diseñador gráfico y licenciado en Educación, mención Lengua y Literatura. Perteneció al colectivo literario y audiovisual Palabracera. Se desempeña como diagramador de la Fundación Editorial Escuela El Perro y la Rana, capítulo Zulia. Dirige y diseña la revista digital La Muela y el proyecto digital Ediciones Azalea. Promotor de la lectura en escuelas, comunidades, hospitales, retenes penitenciarios y otros espacios.
Luis Ignacio Cárdenas

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