
         ~~~~~~~~~~~~~~~           Ao X      Cagua, Venezuela      N 141
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                    LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                     http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                        1 de mayo de 2006
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                 LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                  la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                 hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                   Usted puede enviarnos sus
           ~~~~~~~~~~~                comentarios, crticas o material
           ~~~~~~~~~~~                 literario a info@letralia.com
           ~~~~~~~~~~~          ~                    *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~       JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~       Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
"Estocolmo", Jorge Gmez Jimnez.                        | Editorial
                                                         |
Jalla en 3 tomos. / Nuevo ttulo de Futoransky. / Gente  | Breves
de palabra. / Un ao de taller. / Onetti en el espejo. / |
Los sueos de Nana. / Rey ldico. / Sonrisa por la       |
mitad. / Taller en Santiago. / Recordando a Mariano. /   |
El hueso de Fleitas.                                     |
                                                         |
Presentan en Venezuela revista mexicana La Cabeza del    | Noticias
Moro. / Publican en Berln antologa del poeta           |
colombiano Eduardo Gmez. / Ms de un milln de          |
visitantes en la Feria del Libro de Buenos Aires. /      |
Novela de Alonso Cueto es premiada en China. / Ms de    |
800 personas leyeron a Borges en Guadalajara. / Primer   |
libro en Aragua perteneci a un terrateniente de Cagua.  |
/ Roncagliolo recibi en Madrid el premio Alfaguara. /   |
Casi cien autores en la Feria del Libro de Santo         |
Domingo. / Presentan en Espaa versin teatral de El     |
tnel de Sbato. / Giovanna Mezzogiorno interpretar a   |
Fermina Daza. / Roban novela inconclusa de la escritora  |
chilena Marcela Serrano. / Universidad de Deusto lanza   |
su Wikinovela. / Ramn Palomares gana premio Valera Mora |
de poesa. / Literatura indgena y novela corta sern    |
premiadas en Venezuela. / Hemeroteca itinerante ser     |
presentada en escuela argentina. / Claribel Alegra      |
inaugurar el Festival de Poesa de Granada. / Premio    |
Nuevas Voces para el dramaturgo venezolano Marcelo       |
Rodrguez. / Realizarn en Tel Aviv congreso de          |
literatura hispano-israel.                              |
                                                         |
"Gente de palabra, un nuevo libro de Jos Mara Gatti:   | Artculos y
'Un faccioso que juega con las consonantes y los puntos  | reportajes
suspensivos'", Aldo Roque Difilippo. / "Limn blues",    |
Juan Guerrero. / "El Quijote y yo", Miguel ngel Fujita. |
/ "Tolerancia y reconciliacin", J. P. Leroy. /          |
"Vladimir Maiakovski: Violeta Parra no se suicid en     |
vano, el hombre, ni por la fe en el dinero", Salomn     |
Valderrama Cruz.                                         |
                                                         |
"Dios, entre liberales y conservadores", Jorge Majfud. / | Sala de ensayo
"Ensayo epistemolgico-conflictual. Deconstruccin de la |
complejidad y la educacin desde Edgar Morin", Ramn E.  |
Azcar A.. / "La retrica del deseo", Nadia Talamantes.  |
/ "Andr Breton (Cadver Exquisito): 'Je Cherche l'or du |
temps', Esto no es una elega", Fernando Buen Abad       |
Domnguez.                                               |
                                                         |
Poemas de Vernica Pamoukaghlin. / Dos relatos de Luis  | Letras
Recuenco Bernal. / Poemas de Julio Csar Melo Toledo. /  |
"El juego entre lo oculto y lo dicho (Manual para un     |
viudo)", Julia Elena Rial. / Poemas de Daniela Ivonne    |
Gregorio Neria. / "Serafn", Adriana Serlik. / "El       |
mordido pecho del que mira" (extracto), Jos Manuel      |
Delpino Vivas. / "Retrato de una lgrima", rica Rozek.  |
/ Poemas de Martha lvarez de Pardio. /                 |
"Pseudoexistencialismo", Hctor Javier Pea. / Poemas de |
Ricardo Martnez-Conde. / "Reuben's Five", Juan Carlos   |
Hernndez Cuevas. / "Abordajes y constelaciones"         |
(extracto), Martn Canals. / "La revuelta", Ariel Len.  |
/ "En el corazn del vrtigo" (extracto), Lilia Boscn   |
de Lombardi. / "El cordero y el disfraz", Gricel vila   |
Ortega.                                                  |
                                                         |
Alberto Barrera Tyszka.                                  | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
                      http://www.stockholmchallenge.se
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=== Editorial      Estocolmo ==============================================

Como ya saben nuestros asiduos lectores, la semana prxima estaremos
asistiendo a las jornadas de trabajo que, en el marco de la entrega de los
premios Stockholm Challenge 2006, se realizarn entre el lunes 8 y el
jueves 11 de mayo en la ciudad de Estocolmo, Suecia.

Ser esta, sin duda, una oportunidad nica para hablar del desarrollo
alcanzado por la Tierra de Letras en sus diez aos de historia -que se
completarn el 20 de mayo- y para exponer, ante un foro compuesto por
webmasters de los ms distinguidos portales del mundo, nuestra visin de lo
que ser el futuro de nuestra publicacin y el papel que esperamos
desempear en el mbito de la literatura en espaol.

Letralia compite con otros 22 portales por el galardn especfico de la
categora Cultura, tal como puede verse en la lista de finalistas del
premio, en http://event.stockholmchallenge.se/finalists.php. Aunque la
decisin del jurado no ser influida por las exposiciones de los
finalistas, nuestra presencia en la capital sueca ser importante para
establecer lazos de amistad y colaboracin con organizaciones
internacionales dedicadas a mejorar la calidad de vida de las comunidades
usando Internet como punto de apoyo.

Los ms perspicaces ya habrn notado que esta es una coyuntura que nos
favorece a todos: la inclusin de la Tierra de Letras en esta plantilla de
finalistas que por s sola constituye una fotografa instantnea de lo
mejor de Internet en este momento, ubica a los autores letralianos en un
sitial privilegiado del mbito de las publicaciones literarias de habla
hispana en la red, y certifica para nuestros lectores, por otro lado, la
seriedad de nuestro trabajo y la calidad de los contenidos y servicios de
Letralia.

No sera justo dejar de expresar, desde estas pginas, nuestro
agradecimiento a la Gobernacin del estado Aragua, que en la persona del
gobernador, profesor Didalco Bolvar, y del jefe de Prensa y Relaciones
Pblicas, licenciado ngel Medina, nos ha brindado su valioso apoyo para
nuestra asistencia a las actividades de los premios Stockholm Challenge.
Igualmente debemos agradecer la mano que nos ha tendido el escritor
uruguayo Leonardo Rossiello, quien nos acompaar durante nuestra estada
en Estocolmo.

Finalmente nuestro agradecimiento ha de extenderse hasta ustedes, quienes
nos leen en este momento y nos han ledo desde siempre, y sin cuya
clida presencia no habra sido posible que nuestra revista llegara hasta
aqu. Muchas gracias por todo.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



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|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Jalla en 3 tomos. Por un precio de 60 dlares es posible adquirir en
Internet los tres tomos de las memorias de las Jornadas de Andinas de
Literatura Latinoamericana Jalla 2004, un trabajo de compilacin realizado
por Carlos Garca-Bedoya M. y que rene los trabajos de 230 ponentes de
todos los pases andinos, de muchos otros pases latinoamericanos, de
Canad y Estados Unidos, de Europa e incluso de Japn y Australia. Las
ponencias aparecen ordenadas alfabticamente segn el apellido de los
autores. El envo tiene un costo adicional de 40 dlares para Europa y 32
para Amrica.
http://www.tinyurl.com/rcmq

Nuevo ttulo de Futoransky. Acaba de aparecer, incluido en la coleccin
Poesa de la editorial espaola Calambur, el poemario Prender de gajo, de
la escritora argentina -y letraliana- Luisa Futoransky. De 92 pginas, el
libro ofrece textos a medio camino entre la crnica, el haiku y la balada,
segn una resea editorial. Con este son once los ttulos de Futoransky, en
diversos gneros, publicados en Espaa. La escritora ha obtenido en tres
oportunidades el premio del Fondo Nacional de las Artes y fue finalista del
premio Planeta de Argentina. En Espaa, ha recibido el premio Barcarola, el
Carmen Conde, el Gules, el Antonio Camuas y fue finalista del premio
Anagrama. Francia la condecor con el grado de caballero de la orden des
Arts et des Lettres y en Estados Unidos se le ha otorgado la beca de la
Fundacin Guggenheim.
http://www.calambureditorial.com

Gente de palabra. Tal es el ttulo de la coleccin de setenta microcuentos
del escritor argentino Jos Mara Gatti, que apareciera en noviembre de
2005 bajo el sello Dunken. Gatti, quien a la sazn tambin es letraliano,
realiz el sbado pasado una lectura de parte de su libro en el predio La
Rural, en el marco de la 32 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
Ahora estar firmando ejemplares en el stand 823 del Pabelln Verde, de la
mencionada casa editora, este 3 de mayo a las 6 de la tarde.
http://www.dunken.com.ar/ficha.asp?isbn=987-0215653

Un ao de taller. El Museo de Arte Contemporneo de Tamaulipas (Mxico)
est invitado a un taller de literatura con duracin de un ao y que estar
destinado a la crnica y a la novela de no ficcin. El taller, cuyo
facilitador es el escritor Arturo Medelln Anaya (San Luis Potos, 1951),
se inicia este 3 de mayo con la proyeccin y discusin del filme Capote. De
corte terico prctico, el taller tendr una duracin de 14 horas,
celebrando dos sesiones mensuales. En mayo estas sesiones sern los das
mircoles 3 y 31, de 5 de la tarde a 7 de la noche. Tendr un costo de 200
pesos mensuales.
acastillo@edicionescastillo.com

Onetti en el espejo. Tal es el ttulo de la obra de teatro que este mes
pondr en escena, en la Casa de las Amricas de La Habana, el Teatro
Circular de Montevideo, y con cuyo motivo se realizar este jueves 4 de
mayo, a las 3 de la tarde, un panel con la presencia del escritor Arturo
Arango, el dramaturgo y crtico Amado del Pino y el periodista Orlando
Contreras, junto a una exposicin de bibliografa activa y pasiva del
novelista uruguayo Premio Cervantes en 1980. El panel se realizar en la
Biblioteca de Casa de las Amricas (3 y G). La obra, protagonizada por
Walter Reyno y Paola Venditto, est basada en entrevistas de Mara Esther
Gilio y cuenta con versin escnica de Hiber Conteris.
http://www.casa.cult.cu

Los sueos de Nana. Este jueves 4 de mayo a las 8 de la noche se inaugura
en el Centro de Arte Moderno de Madrid (Gobernador, 25 esquina San Pedro)
la exposicin "Sueos y moradas", que ofrece una coleccin de dibujos,
esculturas y objetos de la artista Nana Martnez Santamara y que
permanecer abierta hasta el 27 de mayo. La exposicin podr ser visitada
de martes a sbado entre 11 de la maana y 2 de la tarde y entre 5 de la
tarde y 9 de la noche, y es de entrada libre y gratuita.
http://www.centrodeartemoderno.com

Rey ldico. El prximo 6 de mayo a las 8:45 de la noche se realizar la
"presentacin ldica" del libro Todos buscan desde siempre al rey, de
Xavier de Tusalle, en el Crculo Independiente  de Escritores (Cie,
Zanzbar, c/Regueros, 9, Madrid). Habr un concierto de Swing manouche (al
estilo Django Reinhardt) y Teatro del Absurdo con comentarios humorsticos
sobre la obra, el arte y la vida.
http://www.circuloindependiente.net

Sonrisa por la mitad. Este 6 de mayo se presentar en la librera McNally
Robinson, en Nueva York, la antologa de poesa peruana contempornea La
mitad del cuerpo sonre, coordinada por Vctor Manuel Mendiola y publicada
bajo el sello del Fondo de Cultura Econmica. La actividad se realizar en
la Casa del T en McNally Robinson Booksellers (50 Prince St., entre
Lafayette y Mulberry, New York). Los poetas Isaac Goldemberg, Rger
Santivez, Miguel ngel Zapata y otros leern sus poemas. El evento cuenta
con el apoyo del Instituto de Escritores Latinoamericanos (LAWI), de Hostos
Community College. Tras la presentacin se realizar un brindis.
http://www.mcnallyrobinsonnyc.com

Taller en Santiago. El prximo 9 de mayo, en A Chocolatara (Ra das Orfas,
15, Santiago de Compostela, Espaa) comenzar el taller intensivo de cuento
coordinado por Pedro A. Ramos Garca, coordinador del Taller de Escritura 4
Cuentos, quien impartir las clases, supervisar y corregir los trabajos
de los asistentes. El objetivo principal del taller es introducir a los
participantes en los fundamentos bsicos de la creacin y redaccin de una
obra literaria, para ello se analizarn 4 cuentos y se propondrn
ejercicios en funcin de estas lecturas. Los cuentos que se leern a lo
largo del curso, que se prolongar durante todo el mes de mayo, sern "La
dama del perrito", de Chjov; "La seorita Cora", de Julio Cortzar; La
metamorfosis, de Kafka, y un cuarto cuento a elegir por los alumnos. El
cupo est limitado a 12 alumnos, por orden de inscripcin, y el plazo de
matrcula est abierto hasta el prximo da 8 de mayo.
http://www.4cuentos.com

Recordando a Mariano. El prximo mircoles 17 de mayo se realizar en
Buenos Aires, bajo la organizacin de las escritoras Susana Cattaneo y Yadi
Henao, una lectura en homenaje al poeta Mariano Garca Izquierdo, fallecido
el pasado 10 de marzo. En la lectura participarn Nstor Mux, Sandra
Cornejo, Roberto Glorioso, Csar Cantoni y Horacio Preler. La actividad, de
entrada libre y gratuita, se realizar en el Caf Monserrat (San Jos 524)
a las 8 de la noche.
susanacattaneo@ciudad.com.ar

El hueso de Fleitas. Este 30 de abril se realiz, en la Feria del Libro de
Buenos Aires, la primera presentacin de Ese pequeo hueso diferente, del
escritor argentino -y letraliano- Claudio JC Fleitas, publicado este ao
por el sello Ediciones Baobab. El prximo 2 de junio ser la presentacin
oficial, que tendr lugar en el Centro Marco del Pont (Artigas 300,
Estacin de Flores) y en la que intervendrn el editor Pascual Guido
Spinelli, la licenciada Laura Vaccaro -quien leer algunos pasajes del
libro y har comentarios crticos-, el psiclogo Marcelo Villagra y el
autor.
http://www.edicionesbaobab.com.ar

Quiere publicar una nota en este espacio? Envenosla por correo
electrnico a breves@letralia.com.



||||||||||||||||||||||||||||||    NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Presentan en Venezuela revista mexicana La Cabeza del Moro

El pasado 6 de abril fue realizada en Maracaibo, Zulia (Venezuela), la
primera presentacin a nivel internacional de la revista literaria mexicana
La Cabeza del Moro, segn inform el escritor azteca Rafael Toriz,
investigador de la Universidad Veracruzana Intercultural (UVI) y miembro
del consejo editorial de la revista.

La actividad fue celebrada en el marco del Segundo Encuentro Iberoamericano
de Estudiantes de Filosofa "Desafos actuales del quehacer filosfico",
organizado por la Universidad Catlica Cecilio Acosta (Unica,
http://www.unica.edu.ve) y la Universidad Nacional Autnoma de Mxico
(Unam, http://www.unam.mx).

La Cabeza del Moro es editada por el Instituto Zacatecano de Cultura "Ramn
Lpez Velarde" y dirigida por Manuel Ramos Montes. La publicacin fue
presentada en el auditorio "Nios Cantores" de la Unica por Diego Escobar
Gonzlez, estudiante de filosofa adscrito al Instituto Tecnolgico de
Estudios Superiores de Occidente (Iteso), quien estuvo acompaado por
Toriz.

A travs de este evento se pudo discutir, dentro de un contexto
universitario e iberoamericano, las propuestas literarias y estticas de
los dos primeros nmeros de la revista, as como compartir con estudiantes
de Venezuela, Colombia, Argentina, Repblica Dominicana y Chile, algunas de
las ms recientes vertientes culturales de Mxico.

Finalmente la presentacin cerr con una apertura: la invitacin a
escritores y artistas plsticos latinoamericanos para poblar y ensanchar
las pginas de una revista que pretende ser un escaparate para la
confrontacin y el disfrute de las manifestaciones culturales originadas en
y desde el continente.

Fuente: Rafael Toriz



*** Publican en Berln antologa del poeta colombiano Eduardo Gmez

La editorial Trafo de Berln acaba de publicar La ciudad delirante, una
seleccin de 79 poemas tomados de los siete poemarios del autor colombiano
Eduardo Gmez, la cual est precedida de 23 pginas dedicadas a algunos de
los comentarios sobre la obra de conjunto, escritos por Germn Espinosa,
Andrs Holgun, Guillermo Martnez Gonzlez, Jorge Ernesto Leiva, Otto
Ricardo, Fernando Meja Meja, Caballero Bonald, J. H. Murena, Jos Luis
Daz Granados, Adolfo Caicedo, Jaime Meja Duque, Hctor Ocampo Marn,
Ramiro de la Espriella y Eduardo Camacho Guizado.

La antologa (editada en espaol para especialistas europeos) fue
presentada tres veces en Berln, entre el 8 y el 14 de abril, con la
asistencia del autor. En los tres casos, Gmez ley sus poemas en espaol y
un intrprete alemn las traducciones respectivas, tras lo cual el pblico
intervino en un animado dilogo.

En Bogot es posible conseguir unos pocos ejemplares de esta antologa en
las libreras Lerner del Centro y Trilce.

Gmez ha publicado Restauracin de la palabra (1969), El continente de los
muertos (1975), Movimientos sinfnicos (1980), El viajero innumerable
(1985), Historia baladesca de un poeta (1988), Las claves secretas (1998) y
Faro de luna y sol (2002), as como un nmero considerable de poemas no
editados en libro, y dos volmenes de ensayos, Ensayos de crtica
interpretativa (T. Mann, Proust, Kafka) (1987) y Reflexiones y esbozos;
teatro, crtica y poesa en Colombia (1991).

Estudi dramaturgia y literatura en la Alemania socialista y despus ha
sido, durante cerca de 28 aos, profesor en la Universidad de Los Andes y,
en perodos ms breves, de las universidades Javeriana, Nacional,
Pedaggica y la Escuela Nacional de Arte Dramtico (Enad).

Desde hace muchos aos ha colaborado en la radio cultural, incluyendo a la
Deutsche Welle (en programas para Amrica Latina), la Radio Nacional de
Colombia y, ltimamente, en la 106.9 de la Universidad Tadeo Lozano, donde
dirige el programa La poesa en el tiempo, que se transmite los jueves a
las 9 de la noche. Preside la Asociacin Goethe de Colombia y ha sido
invitado varias veces a Alemania y a otros pases europeos.

"En Gmez (quien ve como modelos a Goethe, Brecht, Neruda, Garca Lorca y
otros grandes poetas hispanos de mediados del siglo pasado) vibra por
entero una entonacin propia", explica el crtico Klaus-Dieter Schnewerk
en la edicin de Nenes Deutschland del 15 de abril. "Sus textos son una
mezcla de audaces metforas y obstinada y preservada cotidianidad. Poesa
de la prosa. Aunque es solamente accesible a una lite (la mayora de la
poblacin rural colombiana es analfabeta) es una poesa que tambin habla
de y para la gente sencilla. Para lograrlo, el poeta tambin se vale de la
radio y ha tenido en ese medio, permanentemente, programas de poesa".

El doctor Wolfgang Weis, gerente de la editorial Trafo de Berln, proyecta
editar para el ao entrante una edicin bilinge de poemas de Gmez,
aprovechando la circunstancia de que hay cerca de 60 poemas ya traducidos
al alemn.

Fuente: Eduardo Gmez



*** Ms de un milln de visitantes en la Feria del Libro de Buenos Aires

El pasado 17 de abril abri sus puertas la 32 Feria Internacional del
Libro de Buenos Aires (http://www.el-libro.com.ar), una de las mayores de
Amrica Latina, que este ao cuenta con 1.424 expositores de 36 pases y en
la que se espera ms de un milln de visitantes que participarn en unos
1.300 actos culturales.

Bajo el lema "Los libros hacen historia", la feria se desarrolla hasta el
lunes 8 de mayo en el predio La Rural del barrio porteo de Palermo, en una
superficie de ms de 35.500 metros cuadrados, mil ms que en la edicin
previa.

Para Marta Daz, directora de Ferias de la Fundacin El Libro, organizadora
de la muestra, "esta feria ya es un clsico, que ha tenido un desarrollo y
un crecimiento indudable a lo largo de los aos y que sigue cumpliendo su
objetivo de promocionar el libro y el hbito de la lectura".

Este ao la inauguracin corri a cargo del escritor y periodista Toms
Eloy Martnez, quien ante un nutrido pblico y una plantilla de ministros,
editores y autores, critic la ausencia del presidente argentino, Nstor
Kirchner.

"Lamento que no est el presidente", dijo el escritor, que fue el orador
principal de la ceremonia, luego de que hablaran el secretario de Cultura,
Jos Nun, el de Educacin, Daniel Filmus, y el jefe de gobierno de la
ciudad, Jorge Telerman. Martnez agreg: "Hay muy pocos actos en los que un
jefe de Estado es insustituible y ste es uno de ellos".

Entre los platos fuertes de la feria se encuentra la visita de destacados
autores internacionales, como la mexicana Laura Esquivel, los espaoles
Rosa Montero, Enrique Vila Matas y Arturo Prez-Reverte o el chileno Jorge
Edwards.

Las actividades comenzaron con las Vigsimas Jornadas de Profesionales del
Libro, un encuentro cuyo objetivo es intercambiar experiencias y propiciar
negocios entre los ms de 8.000 empresarios, editores y distribuidores
locales y extranjeros presentes.

Asimismo, dentro de la feria comenz el martes 18 la 39 Reunin Nacional
de Bibliotecarios y las XVI Jornadas Internacionales de Educacin,
actividades que se complementarn en los prximos das con diversos
seminarios orientados a libreros y editores.

Otra de las atracciones de la feria fue la participacin de Ray Bradbury,
autor de Fahrenheit 451, en una videoconferencia en la que interactu con
sus lectores el pasado 24 de abril, actividad que se repiti el 26 con la
escritora mexicana Elena Poniatowska.

Igualmente, se realiz la lectura continuada de textos del argentino Jorge
Luis Borges en el vigsimo aniversario de su fallecimiento, que tuvo lugar
el 23 de abril, Da Mundial del Libro y los Derechos de Autor. La lectura
corri a cargo de conocidos actores argentinos "para tratar de acercar los
clsicos o los autores ms representativos al gran pblico", dijo Daz.

En 1975 se inaugur la primera Feria del Libro de Buenos Aires, en esa
ocasin dedicada a la imprenta de Johannes Gutenberg y que cont con la
participacin de 116 expositores y 140.000 visitantes.

Fuentes: EFE, DPA



*** Novela de Alonso Cueto es premiada en China

La novela La hora azul, del escritor peruano Alonso Cueto, acaba de ser
galardonada con el premio de la Casa Editorial de Literatura Popular, de
China, como la mejor novela del ao 2005 en idioma espaol.

Un jurado de cinco hispanistas, presidido por Hu Zhencai, principal editor
de obras de lengua espaola traducidas al mandarn, decidi otorgar el
galardn a la novela del escritor peruano, previamente merecedora del
premio Herralde 2005, tras una ardua seleccin en la que fueron evaluadas
numerosas obras de escritores latinoamericanos y espaoles.

El premio supone un contrato para la traduccin de la obra al chino
mandarn y un viaje del autor a Beijing en noviembre para recibir el premio
durante una ceremonia oficial en la sede del sello oriental, que ha
traducido a muchos otros escritores latinoamericanos, como Garca Mrquez,
Borges y Vargas Llosa, y que en aos anteriores ha otorgado este premio al
colombiano Hctor Abad y al espaol Andrs Trapiello.

Asimismo, la hoy doblemente galardonada novela de Alonso Cueto ya est
siendo traducida al alemn, al italiano y al portugus.

"Me siento muy honrado por el premio; quisiera dedicrselo a todos los
escritores jvenes, sobre todo a aquellos de provincias, quienes
lamentablemente se encuentran ms distantes de las editoriales y de los
principales medios de difusin", declar el escritor.

A pesar de las distinciones que La hora azul est cosechando en todo el
mundo, Alonso Cueto no la considera su obra preferida porque su predilecta
siempre ser la que est escribiendo en el presente, como por ejemplo El
susurro de la mujer ballena, tentativo ttulo de su prxima obra, que narra
la historia de dos mujeres, una muy guapa y la otra poco agraciada, que se
reencuentran luego de veinticinco aos.

Peisa, el sello peruano que public la primera edicin de La hora azul en
coedicin con Anagrama, destac que entre los criterios para la seleccin
del libro se aprecia su nivel literario, actualidad social, contenido
histrico y cultural, as como su calidad artstica y esttica.

Ambientada en Lima y Ayacucho, La hora azul narra la historia del doctor
Adrin Ormache, un abogado prspero que, al morir su padre, un militar
retirado, conoce que ste viol los derechos humanos durante la poca de
enfrentamientos con Sendero Luminoso.

Fuentes: LAWI Noticias, EFE, El Comercio



*** Ms de 800 personas leyeron a Borges en Guadalajara

A partir de la iniciativa de la Feria Internacional del Libro de
Guadalajara (http://www.fil.com.mx) y la Secretara de Cultura del Estado
de Jalisco, 857 personas leyeron El Aleph, de Jorge Luis Borges, en las
sedes en las que se realizaron lecturas para festejar el Da Mundial del
Libro, el pasado 23 de abril. A la jornada de lectura asistieron unas tres
mil personas.

Las sedes que festejaron al libro fueron el Ex Convento del Carmen, en
donde 193 lectores prestaron sus voces a la obra de Borges, y casi 1.200
visitantes a lo largo del da escucharon la lectura y visitaron las 22
mesas de venta de libros que se instalaron alrededor.

En Zapopan, el Museo de Arte de Zapopan abri sus puertas a los lectores y
120 hicieron acto de presencia para que Borges resonara en el patio de
esculturas, que adems fue visitado por 200 personas.

En Tonal, entre el barullo dominical del tianguis, 320 lectores llegaron a
la Plaza Principal, mientras que en Ocotln se reunieron 170 lectores ante
casi 750 personas y en Tequila, convocados por la Sala de Lectura la
Lucirnaga y el ayuntamiento local, se ley durante tres horas en las que
participaron 54 lectores, ante 230 asistentes que se reunieron en la
clausura de la Semana Cultural de Tequila, con la que se celebr el 476
aniversario de la fundacin de esta poblacin.

La lectura que se realiz en el Ex Convento del Carmen fue inaugurada por
el escritor Fernando del Paso, quien luego de traducir para los asistentes
el epgrafe en ingls que precede el relato de "El inmortal", comenz lo
que seran las ocho horas de lectura continua con un sencillo "y dice as".

Tras la intervencin de Del Paso desfilaron deportistas, escritores,
artistas, pintores, estudiantes, nios, amas de casa, abuelas y todo tipo
de personas que acudieron a la cita con los libros.              

Entre las personalidades que se dieron unos minutos para la lectura
estuvieron Ulises Sols, campen mundial de box en categora minimosca;
Jaime "El Tubo" Gmez, del campeonsimo Chivas; el pintor Sergio Garval,
los poetas Ral Bauelos, Silvia Eugenia Castillero, Len Plascencia; los
escritores Marta Cerda, ngel Ortuo y Luis Ortega, y los candidatos a la
gubernatura de Jalisco Emilio Gonzlez, del PAN y Arturo Zamora, del PRI,
entre otros.

Nubia Macas, directora general de la FIL, fue la ltima lectora del Ex
Convento. Dijo adems que el ao entrante se buscar que todo el estado de
Jalisco se involucre en esta celebracin y que la lectura se realice en
todas las cabeceras municipales bajo el lema: "Jalisco lee".

El Da Mundial del Libro es una celebracin creada por la Unesco en 1995,
que en la actualidad se festeja en ms de ochenta pases. Esta es la quinta
ocasin en que la FIL y la Secretara de Cultura organizan esta lectura;
las ediciones anteriores fueron dedicadas a Juan Jos Arreola, Julio
Cortzar, Pablo Neruda y Julio Verne.

Fuente: Prensa FIL



*** Primer libro en Aragua perteneci a un terrateniente de Cagua

El pasado 23 de abril fue bautizado el libro Bibliotecas y libros en
Aragua, del investigador venezolano Oldman Botello. El evento se realiz en
los espacios de la biblioteca Agustn Codazzi, en Maracay, Aragua
(Venezuela), en el marco de la celebracin del Da del Libro, el Idioma y
del Derecho de Autor.

Durante la actividad, Botello indic que con dicha publicacin ya existen
160 libros de su autora, y que ste en especial contiene un compendio de
la historia de las bibliotecas y libros en la entidad.

Esboz que la referencia ms antigua de un libro en Aragua es en Cagua, la
ciudad desde donde se edita la Tierra de Letras. El volumen perteneca,
para 1634, a un terrateniente del lugar.

Con relacin a la imprenta especific que la primera estuvo en la Colonia
Tovar y se utiliz para imprimir un boletn informativo en dos idiomas para
la colectividad. La primera Biblioteca Pblica fue creada en 1851 en La
Victoria, pero la estabilidad de la sede se logr en 1958.

Luego de relatar la trayectoria histrica de las bibliotecas, especific
que en Aragua existen en la actualidad 22 salones, 9 bibliotecas, 2
unidades mviles y siete especializadas que le permiten a la colectividad
nutrirse de la lectura.

Fuente: El Periodiquito



*** Roncagliolo recibi en Madrid el premio Alfaguara

El pasado 24 de abril, en el Saln de Actos del Grupo Santillana en Madrid
(Espaa), el escritor peruano Santiago Roncagliolo (Lima, 1975) recibi de
manos del presidente del Grupo Prisa, Jess de Polanco, el premio Alfaguara
de Novela 2006, al que se hizo merecedor por su novela Abril rojo.
Roncagliolo recibi 175.000 dlares y una escultura de Martn Chirino.

El acto de entrega del Premio Alfaguara, uno de los grandes acontecimientos
culturales de las letras espaolas, congrega cada ao a destacadas
personalidades del mbito cultural y del espectculo.

Roncagliolo es el autor ms joven que recibe este galardn. Al acto
asistieron personalidades literarias como Mario Vargas Llosa, polticos
como Carmen Alborch y Pedro Zerolo y caras conocidas como los cocineros
Sergi Arola y Daro Barrio.

Abril rojo es una novela negra con trasfondo poltico que, sin complejos,
lo mismo bebe de los clsicos de la literatura del horror como de pelculas
como Seven o El silencio de los corderos. Trepidante y truculenta historia
de asesinos en serie, se desarrolla en un Per a punto de reelegir a
Alberto Fujimori. A la amenaza terrorista de Sendero Luminoso se le suma la
brutal represin policial, que copia sus mtodos de la guerrilla,
oficialmente derrotada, pero todava presente.

"Un historiador deca que si Kafka hubiese sido peruano habra sido un
escritor costumbrista. Creo que tena razn, que el Per, a poco que
cuentes lo que ocurre sin demasiadas faltas de ortografa, ya tienes una
gran novela", explic Roncagliolo.

El escritor, quien ha vivido en Mxico, Per y Espaa, ha trabajado como
guionista de televisin, periodista, traductor, negro literario y autor de
discursos polticos. Es autor de los libros infantiles Rugor, el dragn
enamorado (Alfaguara, 1999), La guerra de Mostark (Santillana, 2000) y
Matas y los imposibles (Siruela, 2006). Reside en Espaa desde 2001.

Su primera novela fue El prncipe de los caimanes (Ediciones del Bronce,
2002) y el libro de cuentos Crecer es un oficio triste (Ediciones del
Bronce 2003), lo que le vali ser elegido Nuevo Talento por la cadena de
libreras FNAC en ese ao. Adems, su obra de teatro Tus amigos nunca te
haran dao ha sido representada en ocho pases y seleccionada para la
antologa Dramaturgia peruana.

Su anterior novela, Pudor (Alfaguara, 2005), supuso todo un descubrimiento
literario, una obra traducida a varios idiomas que despert amplio inters
en la crtica, los lectores y el mundo del cine. En junio, Tristn Ulloa
empieza a rodar la versin cinematogrfica. Roncagliolo colabora, entre
otros medios, con la revista Granta y el diario El Pas.

Fuentes: Ocio Joven, ADN



*** Casi cien autores en la Feria del Libro de Santo Domingo

Unos 96 escritores extranjeros y de la dispora intelectual dominicana,
cifra rcord en la historia del certamen, participan este ao en la Feria
Internacional del Libro de Santo Domingo, que se realiza en su novena
versin desde el pasado 24 de abril y hasta el 7 de mayo prximo y que
tiene a Argentina como pas invitado de honor.

Entre los participantes internacionales figura una amplia delegacin de
intelectuales argentinos, as como procedentes de Espaa, Estados Unidos,
Puerto Rico, Cuba, Francia, Costa Rica, Venezuela, Panam, Mxico, Chile,
Italia, Guatemala, Honduras, Hait y, por primera vez, de Hungra, Canad,
Bolivia, Uruguay y Surinam.

En total, los escritores que participarn en el magno evento ferial
proceden de 20 pases, un suceso nunca visto en la historia cultural
dominicana. La lista la encabeza el mundialmente famoso escritor Fernando
Savater, de Espaa.

Tambin asiste la francesa Kenis Mourad, conocida por su libro de memorias
novelada De parte de la princesa muerta; el boliviano Edmundo Paz Soldn;
la controversial novelista cubana residente en Espaa, Zo Valds; el
novelista espaol Eduardo Lago, ganador del Premio Nadal de este ao; y el
ensayista canadiense Andr Charland, traductor de textos latinos.

De las delegaciones internacionales la ms numerosa es la de Argentina, con
17 intelectuales de diversas reas, seguida por la de Puerto Rico, con 12
escritores. Los escritores de la dispora dominicana, residente en Nueva
York, New York, New Jersey, Boston, Denver, California, Puerto Rico,
Venezuela, Pars y Berln, suman 19.

La amplia delegacin de escritores argentinos la encabeza la viuda de Jorge
Luis Borges, Mara Kodama, el famoso novelista Federico Andahazi, autor de
El anatomista, el tambin laureado novelista y cuentista Guillermo
Martnez, autor de la novela Crimen en Oxford, y la poeta narradora Adela
Basch. Por Venezuela participan el cuentista y ensayista Gabriel Jimnez
Emn y el poeta Oswaldo Acevedo.

La dispora dominicana es encabezada por el ensayista Hctor Daz Polanco,
quien reside en Mxico desde hace casi treinta aos, y el poeta Osiris
Vallejo, quien acaba de obtener el premio de la primera edicin del
concurso Letras de Ultramar del Comisionado Dominicano de Cultura en
Estados Unidos, y cuyo libro laureado ser presentado en el evento ferial.

Completan la delegacin de la dispora los autores Nstor Rodrguez,
Esteban Torres, Dagoberto Lpez, Eloy Alberto Tejera, Guillermo
Pia-Contreras, Pedro Vergs, Junot Daz, Miguel D. Mena, Ligia Minaya,
Pura Emeterio Rondn, Eugenio Garca Cuevas, Reynold Enmanuel Andjar, Luis
lvarez, Rita Tejada, Ramonita Marcano-Ogando, Rafael Achcar y Franklin
Gutirrez, comisionado dominicano de Cultura en Estados Unidos.

Vergs y Garca Cuevas sern homenajeados en el transcurso del evento
ferial. Se trata de la delegacin de escritores ms numerosa que ha
asistido a las ferias internacionales del libro de Santo Domingo.

En el marco de la feria se realizar un ciclo de coloquios en el que
participarn 47 intelectuales dominicanos y extranjeros. Este ciclo es la
actividad central del magno evento cultural, desde que fue creado en su
nueva versin en 1997. Constituye la reunin selectiva de importantes
figuras intelectuales alrededor de los temas centrales de la Feria del
Libro.

Distribuidos en diez sesiones, los coloquios de este ao girarn en torno a
importantes figuras de la literatura argentina. Igualmente, sobre Marcio
Veloz Maggiolo, a quien se dedica la feria, y sobre los tres intelectuales
seleccionados este ao para evaluar su labor literaria: Pedro Henrquez
Urea, Mara Ugarte y Pedro Peix.

Fuentes: LAWI Noticias, Atanay



*** Presentan en Espaa versin teatral de El tnel de Sbato

Este 25 de abril fue estrenada en el teatro Romea, en Barcelona (Espaa),
la primera versin teatral de la novela El tnel, del escritor argentino
Ernesto Sbato, con el veterano actor Hctor Alterio, tambin argentino, en
el papel del atormentado pintor y asesino Juan Pablo Castel.

El montaje, dirigido por Daniel Veronese y en escena hasta el prximo 4 de
junio, es una adaptacin autorizada por Sbato, de 96 aos, realizada por
su secretario personal, Diego Curatella. Alterio comparte escenario con
Rosa Mantenga (Mara), Paco Casares (Allende) y Pilar Bayona (la criada).

La profundidad y la complejidad del texto hacen que, para Alterio, El tnel
se haya convertido en "todo un desafo" y, como suele pasar en estos casos,
cuenta con la dificultad aadida de que la novela es "archiconocida y cada
lector se ha creado su propia fantasa sobre ella". Alterio debut en
Barcelona en la puesta en escena de Yo, Claudio, durante el Festival Grec
de 2004.

Ya que la edad del actor dobla la que tiene Castel en la novela, la
historia ser contada "desde el recuerdo, desde el presente al pasado",
segn el propio actor. La idea de trasladar de esta forma el relato ha sido
de Curatella, quien pretende que de este modo el espectador se convierta en
cmplice del desarrollo del amor esquizoide y un tanto demente, aunque no
exento de realismo, que lleva a Castel a acabar con la vida de Mara
Iribarne, la nica persona que le comprende.

Los miembros del reparto coincidieron en destacar la dificultad de
interpretar a los personajes de El tnel, teniendo en cuenta que, de
acuerdo con la obra de Sbato, lo nico que conocemos de ellos es lo que
nos cuenta la mente perturbada de Castel. As, en el escenario seguirn sin
dar demasiadas pistas para que sea el espectador, como antes el lector,
quien decida.

La obra tiene contratos hasta marzo del prximo ao y en septiembre
recalar en el Teatro Bellas Artes de Madrid, sin descartarse que viaje a
Argentina.

Fuentes: ABC, CNN+, EFE



*** Giovanna Mezzogiorno interpretar a Fermina Daza

La actriz italiana Giovanna Mezzogiorno ser la encargada de protagonizar,
en el papel de Fermina Daza, la versin cinematogrfica de la novela El
amor en los tiempos del clera, de Gabriel Garca Mrquez, segn se conoci
este 26 de abril por el diario Corriere della Sera.

De 31 aos, Mezzogiorno es una de las actrices ms importantes de su pas.
Ha protagonizado cintas como La finestra di fronte, del director turco
Ferzan Ozpetek, y La bestia nel cuore, de Cristina Comencini.

El diario milans apunt que los rodajes de la pelcula comenzarn en 2007
bajo la direccin de Mike Newell, conocido por filmes como Cuatro bodas y
un funeral (1994), Mona Lisa Smile (2003) y Harry Potter and the Goblet of
Fire (2005).

La actriz, quien trabajar al lado del espaol Javier Bardem -el Florentino
Ariza de esta versin flmica- recibi la Copa Volpi en la pasada edicin
del Festival de Venecia. Adems ha recibido el premio del Festival
Internacional de Karlovy Vary, en Checoslovaquia (2003) y el premio Silver
Ribbon del Sindicato Nacional Italiano de Periodistas de Cine en cuatro
ocasiones (1999, 2001, 2003 y 2005).

Fuentes: Blogdecine, Prensa Latina, IMDB



*** Roban novela inconclusa de la escritora chilena Marcela Serrano

La escritora Marcela Serrano, autora de varios libros de xito, fue vctima
el pasado 26 de abril del robo de su prxima novela. Ladrones que
ingresaron a la casa de la escritora robaron el computador en que ya haba
adelantado al menos un tercio del libro, as como otro ordenador porttil y
6.000 dlares.

Su marido, el actual embajador de Chile en Buenos Aires, Luis Maira
Aguirre, seal que los ladrones ingresaron la noche del mircoles a la
residencia aprovechando que no se haba conectado la alarma y que no haba
nadie adentro.

"Fue un 'robo express' con una muy buena ejecucin", agreg. El hecho
ocurri en un lapso de 45 minutos, entre las 19 y las 20 horas, momento en
el que Maira sali de la casa a buscar a su esposa.

"Fue un descuido nuestro. La casa nunca est sola, hay gente que ayuda a
cuidar, y ayer se dio la circunstancia de que la persona encargada de estar
aqu sali a entregar unos libros. Mientras que yo sal a buscar a Marcela
a una tienda, y la casa qued sola durante una hora", dijo el ex embajador
de Chile en Mxico, quien agreg que aparentemente los antisociales estaban
observando los movimientos de los moradores de la casa, ubicada en la
avenida Pocuro.

Maira asegur que los sujetos entraron a su casa por una ventana del
segundo piso, que qued abierta y a oscuras, a travs de una entrada de
autos. All, segn dijo, haba un foco que fue manipulado por los
antisociales. "Ya estaba oscuro y subieron por un costado en el que jams
pens que entraran, porque es un poco difcil", dijo.

Hasta el lugar llegaron efectivos de la 19 Comisara y de Labocar, a
quienes la fiscal de la zona oriente, Silvia Olivares, a cargo del caso,
orden las primeras pericias: hacer tomas de huellas digitales en el
interior del inmueble y entrevistarse con los vecinos del sector.

Maira dijo que Serrano haba iniciado algunas semanas atrs la novela y que
ya haba completado un tercio de ella. "Se llevaron una novela de Marcela.
Igual hay partes de la novela que ella tiene en hojas; o sea, hizo copias y
las est corrigiendo, pero perdi una parte importante del trabajo. Va a
tener que escribir de nuevo", agreg el diplomtico.

Serrano es autora de obras como Nosotras que nos queremos tanto (1991) y
Para que no me olvides (1993), entre otras.

Fuentes: El Nuevo Herald, El Mercurio



*** Universidad de Deusto lanza su Wikinovela

La Universidad de Deusto (http://www.deusto.es), de Espaa, ha puesto en
lnea su Wikinovela (http://www.wikinovela.org), una iniciativa que
aprovecha las posibilidades colaborativas del entorno wiki para crear una
novela colectiva y multilinge (castellano, euskera e ingls). La primera
etapa de la iniciativa culminar el 24 de julio.

La Wikinovela es un proyecto encauzado por la Facultad de Filosofa y
Letras de la Universidad de Deusto, con el patrocinio de Santander y la
colaboracin de El Correo Digital.

Para convertirse en uno de los autores de la Wikinovela, slo es necesario
registrarse como usuario. Una vez dado de alta, los internautas podrn
continuar cualquiera de los tres inicios de la novela, mejorar lo que otros
han escrito o aadir nuevas ramificaciones a cualquiera de las historias.

Para dar el primer impulso a la creacin, y como estmulo para los
participantes, se han encargado los inicios en cada uno de los idiomas a
tres escritores de reconocido prestigio: Juan Jos Mills para el
castellano, Jon Arretxe para el euskera y Espido Freire para el ingls.

Son tres historias distintas, pero enlazadas, y que forman por lo tanto una
nica novela que deber irse desarrollando con las aportaciones de los
usuarios.

Ya existan propuestas anteriores de creacin colaborativa en la red, e
incluso algunas se haban desarrollado en la propia UD, pero esta
iniciativa es novedosa principalmente por tratarse de un proyecto
multilinge, que une en una misma novela, con tres historias entrelazadas,
el castellano, el euskera y el ingls, y por estar abierta al gran pblico,
a diferencia de otras anteriores que se dirigan a un auditorio ms
reducido.

El resultado ser una novela escrita por varias manos, con mltiples tramas
relacionadas, y sobre todo, el haber ofrecido a lectores y escritores la
posibilidad de colaborar en la construccin de una obra de arte.

Fuente: Wikinovela



*** Ramn Palomares gana premio Valera Mora de poesa

El poeta venezolano Ramn Palomares gan la primera edicin del Premio
Internacional de Poesa Vctor Valera Mora, veredicto que fue dado a
conocer este domingo 30 de abril a un destacado panel de la lrica
hispanoamericana por el ministro de la Cultura de Venezuela, Francisco
Sesto.

De esta manera, Palomares se hizo acreedor de 100 mil dlares, de una
medalla de oro y de un diploma que otorga este importante galardn, en el
que participaron 211 obras provenientes de 23 pases, de cuatro
continentes.

Este nuevo reconocimiento en poesa, creado por el Ministerio de la
Cultura, acompaa al Premio Libertador al Pensamiento Crtico que galardona
la labor ensaystica y al Premio Rmulo Gallegos a la narrativa.

El veredicto lo ley este viernes 28 en Valera, estado Trujillo, el poeta
Gustavo Pereira, integrante del jurado calificador, quien precis que la
decisin de premiar el libro Antologa potica de Palomares fue unnime.

Pereira destac entre los atributos de la obra la innovacin formal, la
originalidad, la tensin telrica y el fresco manejo del lenguaje y de la
herencia cultural del campesino de esa regin de los andes venezolanos.

Tambin manifest que el jurado deliber desde este lunes hasta el viernes,
antes de tomar la "compleja decisin", entendiendo que a la convocatoria
asistieron poetas de primera talla mundial. 

El jurado de este certamen iberoamericano estuvo integrado por los poetas
Gustavo Pereira y Gabriel Jimnez Emn, de Venezuela; Miguel Fernn Vello,
de Espaa; Nicols Suescn, de Colombia; y Norberto Codina, de Cuba.

Fuente: ABN



*** Literatura indgena y novela corta sern premiadas en Venezuela

El Ministerio de la Cultura de Venezuela acaba de anunciar este domingo 30
de abril la creacin del Premio de Literatura Indgena Kuai Nabaida y del
Premio de Novela Corta Rufino Blanco Bombona, ambos dotados con 20 millones
de bolvares ms la publicacin, la distribucin y la divulgacin del
manuscrito.

El premio Kuai Nabaida fue creado en combinacin con la Fundacin Editorial
El Perro y la Rana. Segn un comunicado oficial del ministerio, el concurso
bilinge busca reconocer a esa "pervivencia que enriquece silenciosamente
nuestra condicin multicultural".

El certamen, en el que podrn participar obras bilinges escritas en
castellano y en cualquiera de las lenguas indgenas vigentes en Venezuela,
conceder adems un segundo premio de 10 millones y un tercero de 5
millones, as como los mencionados rubros de publicacin, distribucin y
divulgacin.

Los manuscritos deben tener una extensin mnima de 50 cuartillas en los
gneros de poesa, de narracin corta, de testimonio histrico o
autobiogrfico, as como un ensayo divulgativo sobre alguna de las culturas
originarias. El plazo para la admisin de los manuscritos se abrir este
martes 2 de mayo y culminar el viernes 28 de julio, y el veredicto se dar
a conocer el 15 de septiembre.

Por su parte, en el premio Blanco Fombona podrn participar escritores
venezolanos y extranjeros residentes en Venezuela. Las obras deben tener un
mnimo 80 cuartillas y un mximo de 100 cuartillas, segn un comunicado del
despacho cultural.

El plazo para inscribir los manuscritos culminar el 31 de agosto venidero,
en tanto que el veredicto se dar a conocer en un acto pblico en la sede
del Ministerio de la Cultura el 6 de octubre de 2006.

Fuente: ABN



*** Hemeroteca itinerante ser presentada en escuela argentina

Este jueves 4 a las 3 de la tarde se presentar, en la Escuela Secundaria
Bsica N 48, de Moreno (Buenos Aires), la Muestra Itinerante de Revistas
Literarias Argentinas y Latinoamericanas, una iniciativa del poeta y msico
Carlos Kuraiem (Argentina, 1956).

En el marco de la presentacin se realizar el foro "La literatura y la
cultura en los medios grficos alternativos", en el que participarn
Kuraiem, la poeta Patricia Vern (coordinadora de talleres literarios), el
poeta Claudio Simiz (profesor de lengua e investigador), la licenciada
Sandra Fernndez Gmez (profesora de lengua e investigadora) y la artista
plstica Nelly de Curie (directora de la revista Las Cuatro Estaciones). El
foro est destinado fundamentalmente a los alumnos y profesores de ESB y
Polimodal.

Kuraiem explic que la Hemeroteca Itinerante tiene por objetivo recorrer
distintas instituciones de todo el pas. Asimismo, invit a editores y
lectores de Argentina y del mundo de habla hispana a enviarle revistas y
suplementos literarios y culturales con contenido variado, como ensayos,
poesas, dibujos, fotos, historietas, crtica, notas, en distintos formatos
y diseos de revistas, carpetas, suplementos tabloides y poesa mural, as
como otras modalidades de publicacin.

"Cientos de personas de los distintos barrios del conurbano con poco o
ningn acceso a los medios grficos alternativos merecen un espacio de
lectura que facilite su acercamiento a otras voces de la cultura popular,
para que puedan ver y apreciar el trabajo grupal y el esfuerzo de sus
hacedores y sirva como incentivo de sus propias capacidades", agreg
Kuraiem.

Las publicaciones se reciben en el Centro Cultural "La Muestra", en Juan
Florio 3143 (Cdigo Postal 1754), San Justo, La Matanza, Provincia de
Buenos Aires. Los envos deben hacerse a nombre de Carlos Kuraiem. Para
solicitar mayor informacin, puede telefonearse al 15 5051 1248 o escribir
a comunidadcultural@hotmail.com.

Fuente: Carlos Kuraiem



*** Claribel Alegra inaugurar el Festival de Poesa de Granada

La poeta nicaragense Claribel Alegra, que a sus 82 aos es la nica
discpula viva del poeta espaol Juan Ramn Jimnez, ser la encargada de
inaugurar el prximo 9 de mayo el III Festival Internacional de Poesa
Ciudad de Granada, en el que participar una veintena de poetas de nueve
pases.

Una de las poetas latinoamericanas con mayor proyeccin internacional,
Alegra tendr un recuerdo especial en otro acto del festival para el que
fuera su maestro y amigo, el poeta Jimnez, de cuya concesin del Premio
Nobel de Literatura se celebran ahora 50 aos.

La inauguracin del encuentro tendr como escenario la Sala La Chumbera, en
un acto que concluir con un festival flamenco con tintes poticos a cargo
de los jvenes cantaores granadinos Juan Pinilla, Antonio Campos, Manuel
Heredia, el guitarrista Luis Mariano, el violinista Julio Muoz y la
bailaora Jara Heredia, que ofrecern un espectculo basado en poemas de
Federico Garca Lorca, Jos Bergamn y otros poetas.

Durante tres das intervendrn, en diversos actos, entre otros, Benjamn
Prado, Carlos Marzal (Espaa), Roberto Dada (Costa Rica), Raquel Huertas
(Mxico), Waldo Leyva (Cuba), Chantal Maillard (Blgica), Juan de Loxa
(Espaa), Omar Lara (Chile), Blanca Castelln (Nicaragua), Jacobo Cortines
y Carlos Pardo (Espaa).

El festival volver a contar con unas jornadas acadmicas que se
desarrollarn en la universidad y que en esta ocasin estarn dedicadas al
poeta nicaragense Rubn Daro, en especial sobre la presencia del escritor
en Espaa y su influencia en la lrica espaola. Especialistas en su obra
como el poeta Luis Antonio de Villena, el catedrtico de literatura Juan
Carlos Rodrguez y el escritor e investigador britnico Niall Beans
disertarn sobre el autor de Azul.

Del mismo modo, la msica tendr un papel importante en el festival, con un
concierto de los cantautores Amancio Prada y Enrique Moratalla, el 10 de
mayo en el Teatro Isabel la Catlica.

El concejal de Cultura del Ayuntamiento de Granada, Juan Garca Montero,
resalt la proyeccin internacional que adquiere este festival en su
tercera edicin. El evento es dirigido por los poetas Fernando Valverde y
Daniel Rodrguez Moya, y cuenta con el patrocinio del Ayuntamiento y la
Diputacin de Granada.

Fuente: EFE



*** Premio Nuevas Voces para el dramaturgo venezolano Marcelo Rodrguez

La Fundacin MetLife y Repertorio Espaol (http://www.repertorio.org)
anunciaron recientemente los ganadores del Concurso Nacional de Obras
Teatrales "Nuestras Voces", cuyo primer lugar recay sobre la obra teatral
Bestalia, del dramaturgo venezolano, radicado en Nueva York, Marcelo
Rodrguez.

Bestalia explora la vida de una mujer obligada por su padre a irse a EUA
como castigo por la concepcin de un hijo ilegtimo a quien tuvo que
abandonar. El autor se inspir en la vida de una mujer a la que conoci
cuando lleg a Nueva York por primera vez. Repertorio Espaol estrenar la
obra en 2007.

El segundo lugar lo obtuvo Under the Mango Tree, de Carmen Rivera
(Brooklyn, NY), mientras que el tercero recay sobre The Outside Man, de
Robert Domnguez (Forest Hills, NY). Las menciones honorficas se
concedieron a The Undoing of Berta, de Cyn Cael Rossi (Manhattan, NY) y
Anhelos de Oaxaca, de Silviana Wood (Tucson, Arizona).

El primer premio recibe una produccin en Repertorio Espaol y se une al
repertorio estable; los cinco ganadores reciben adems premios en efectivo
y las obras de los diez finalistas recibieron lecturas dramatizadas.

La ceremonia de entrega de premios tendr lugar el jueves 11 de mayo a las
7 de la noche en Repertorio Espaol, coincidiendo as con el estreno de
Momma's Boyz, que fue coganadora de este premio en 2003. La obra est
escrita y dirigida por Cndido Tirado.

El concurso, ahora en su sexta edicin, promueve el trabajo de dramaturgos
hispanos de Estados Unidos y Puerto Rico. El certamen surge del deseo de
las organizaciones convocantes de identificar la prxima generacin de
artistas teatrales cuyos trabajos tengan importancia para la comunidad
hispana.

La Fundacin MetLife fue establecida para llevar adelante la tradicin de
la empresa MetLife de hacer contribuciones corporativas y apoyar a la
comunidad. En reconocimiento al papel importante que las artes desempean
en el desarrollo de la sociedad, la fundacin contribuye y apoya las artes
centrndose en la creacin de oportunidades para la juventud.

En los ltimos seis aos, el apoyo de la fundacin ha hecho posible que
Repertorio Espaol ofrezca a artistas hispanos oportunidades que no
encuentran en otros teatros. Este concurso es uno de los pocos que premian
a los dramaturgos hispanos para dar visibilidad a sus obras.

Aquellos dramaturgos que quieran enviar sus obras para el prximo concurso
debern comunicarse con Allison Astor-Vargas en
a.astorvargas@repertorio.org para ms informacin. La fecha lmite para
enviar las obras es el 1 de junio.

Fuentes: LAWI Noticias, Atanay



*** Realizarn en Tel Aviv congreso de literatura hispano-israel

El Instituto Cervantes de Tel Aviv auspicia el primer Congreso de
Escritores, Traductores y Editoriales Espaolas e Israeles, que se
realizar entre el 15 y el 17 de mayo en el marco de las actividades
conmemorativas del vigsimo aniversario del establecimiento de las
relaciones diplomticas entre Espaa e Israel.

El congreso es auspiciado tambin por el Instituto de Traduccin de
Literatura Hebrea y el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel. La
ceremonia de apertura constar de una cena de gala en la sede del Cervantes
de Tel Aviv, que encabezar Isaac Navn, quinto presidente del Estado de
Israel y representante israel del comit organizador de las celebraciones
del aniversario del establecimiento de relaciones hispano-israeles.

Entre los escritores de habla hispana que participarn en el congreso se
cuentan Javier Sierra, Zo Valds, Elsa Osorio, Esther Bendahan, Sebasti
Alzamora y los poetas Luis Garca Montero y Joan Margarit. Tambin
intervendr el director de la editorial Seix Barral y escritor Adolfo
Garca Ortega y traductores de literatura hebrea al espaol y cataln.

Por Israel tomarn parte en el congreso los escritores David Grosman,
Aharon Apelfeld, Meir Shalev, Tzruya Shalev, Yoram Kanyuk, Edgar Keret,
Orly Kestel Bloom, Sayad Kashua, Rami Saari, Tal Nitzan y Ioram Melcer,
entre otros.

El Cervantes albergar tres das de sesiones acadmicas, en las que se
estudiarn los lazos diplomticos en los ltimos 20 aos entre Espaa e
Israel, as como las relaciones en la literatura y el papel de los medios
de comunicacin en la divulgacin del castellano en este pas o la
aceptacin de las traducciones.

Fuente: EFE



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== Gente de palabra, un nuevo libro de Jos Mara Gatti ==================
=== "Un faccioso que juega con las consonantes y los puntos suspensivos" ==
=== Aldo Roque Difilippo ==================================================

      (Nota del editor: en noviembre del ao pasado apareci, bajo el sello
      Dunken, Gente de palabra, la coleccin de setenta microcuentos del
      escritor argentino Jos Mara Gatti que hoy nos comenta el uruguayo
      Aldo Roque Difilippo. Este mircoles 3 de mayo, Gatti firmar
      ejemplares de su libro en el marco de la 32 Feria Internacional del
      Libro de Buenos Aires).

      Gente de palabra, Editorial Dunken, Buenos Aires, Argentina,
      noviembre 2005, 59 pginas.

El cuento es una de las disciplinas literarias, o acaso la disciplina
literaria, ms exigente. El cuentista, siguiendo o no los consejos de
Horacio Quiroga, debe ser preciso, razonar y sopesar las herramientas que
utilizar, los recursos que emplear y todos los artilugios que
desenvolver para causar el efecto que desea. Donde el lector, si el
escritor equivoca el camino, rpidamente da vuelta la pgina y no hay
manera de hacerlo regresar.

El microcuento es aun un esfuerzo mayor, donde el narrador necesariamente
deber estar de manera permanente con la cuerda tensada para disparar su
flecha que deber dar en el blanco sin desviaciones.

Eso bien lo sabe Jos Mara Gatti, y a eso apuesta con solvencia. Gente de
palabra, editado recientemente por la editorial Dunken (Buenos Aires,
Argentina) rene 70 microcuentos de Jos Mara Gatti, quien ya haba
publicado Ladrn de desalmados (2004), al que le precedieron dos libros de
ensayos Tres ensayos sobre el arte latinoamericano (1980) y Hola,
Hemingway. Una mirada centenaria (1999).

En Gente de palabra Gatti apuesta al efecto de esas escasas lneas, como
pequeos destellos de luz en un tnel, o la sensacin que pueda causarnos
recorrer un lbum fotogrfico donde cada imagen sugiere, recuerda, nos trae
al presente un pedazo de nuestra historia o de historias ajenas que
intuimos o imaginamos.

Un amigo, tras leer el libro, me comentaba que le quedaba cierta sensacin
de haber ledo un nico relato pero fragmentado en 70 secuencias. Como si
el autor hubiera volcado lo que tena para decir en una extensa narracin
que luego, deliberadamente, fragment. Me qued con esa idea dando vueltas
hasta que ca en la cuenta de que todos, por ms artilugios que utilicemos,
escribimos una nica idea, que vamos dndole forma a lo largo de nuestra
existencia, y que puede tener diferentes mscaras, diferentes envolturas,
pero que en su esencia desarrollan las mismas estrategias y apuntan a los
mismos objetivos.

En estos setenta destellos que Gatti rene bajo el ttulo de Gente de
palabra se respira tambin un aroma ciudadano muy particular. Una suerte de
nostalgia tanguera, inevitable y gentica para los que nacimos al sur del
continente. Quiz en la actualidad el mundo, y hasta nuestro propio mundo
interior, contenga otros cdigos, otras contraseas que permitan abrir las
puertas que necesitemos trasponer. Seguramente que s, pero tambin nos
quedan esas claves pasadas de moda donde la Gente de palabra era la
importante. Donde "Haba un tiempo, cuando en este lugar todava la
confianza y el respeto no pertenecan a los bienes en desuso", como el
propio Gatti lo expresa, por ms que "los aos fueron borrando las huellas
y las palabras cambiaron de sentido. Hasta el olor suaviz las narices de
la gente y la costumbre se impuso a la conciencia".

Pese a todas esas certidumbres, afortunadamente Gatti apuesta a seguir
siendo "un juntapalabras. Un faccioso que juega con las consonantes y los
puntos suspensivos", que con un dejo de irona afirma tener "buenas
intenciones y bastardos deseos de gloria". Pero como "no vive de lo que
escribe pero escribe para vivir" afortunadamente seguir padeciendo "de
defectos tales como: Soar con voces de esperanza. Luchar contra mis
ntimas miserias. Creer que al bien y al mal nadie lo seala con el dedo. Y
esperar, siempre esperar, que la paciencia no me abandone mientras viva".

** Aldo Roque Difilippo
   aldodifilippo@adinet.com.uy
   Periodista y escritor uruguayo (Mercedes, 1966). Ha publicado el libro
   de cuentos Verdades a medias (dos tomos, coautor con Wilson Armas) y una
   serie de investigaciones literarias e histricas en el suplemento
   Lecturas de los Domingos del diario La Repblica, y en la revista
   Posdata (Montevideo). Desde 1991 trabaja como corresponsal en Soriano
   para el diario La Repblica de Montevideo.
   


=== Limn blues      Juan Guerrero ========================================

                                               Conservemos nuestros amantes
                                   respetando las reglas del decoro social.
                                            Anacristina Rossi. Limn Blues.

En Puerto Limn, pueblo de la costa atlntica de Costa Rica, se desarrolla
entre 1904 y 1942 una historia de amor entre Orlandus Robinson, joven
jamaiquino, y doa Leonor Fernndez Jimnez de Esquivel, mujer de la
capital, San Jos. l, aventado a esas nuevas tierras bananeras en busca de
una finca que sus empobrecidos padres haban abandonado en la tierra de los
ticos y que era administrada por las compaas norteamericanas, que
imponan a sangre y fuego un orden y una justicia segn sus intereses
econmicos, y donde los negros antillanos eran mano de obra servil y
semiesclavizada. La vida de Orlandus Robinson transcurre entre dos grandes
pasiones: el amor imposible por una mujer casada (Leonor) de la alta
sociedad costarricense, y su fervor por los derechos civiles de los negros,
que lo lleva a formar parte de los inicios de los movimientos gremiales que
se forman en toda la cuenca del Caribe y que tiene su centro de operaciones
en la sede central de los sindicatos negros en Georgia y Nueva York. Entre
la descripcin de una vida plagada por la pobreza, la soledad, la falta de
identidad por no tener documentacin alguna que lo identifique como
ciudadano de pas alguno, la vida de Orlandus y de todos los negros
antillanos transcurre entre sus ritos y cantos ancestrales y el deseo de
regresar a su pas ancestral, frica. Para ello se organizan y fundan los
primeros sindicatos, como la Universal Negro Improvement Association, UNIA,
donde Marcus Garvey fue su lder, as como el propio Orlandus, Ferguson,
Nation, entre otros personajes histricos, quienes sentaron las bases de la
negritud en tierras antillanas e incluso en los Estados Unidos de
Norteamrica. Pero la de Orlandus tambin es una vida que descubre, entre
idas y venidas a Jamaica, Cuba, frica y Estados Unidos, la sensualidad, el
erotismo y los cantos y ritos de una vida entrelazada con la msica de los
"spirituals" y la sazn de la gastronoma antillana. Esos placeres de la
carne y de lo prohibido vienen magistralmente descritos por la autora,
Anacristina Rossi, escritora costarricense, quien adems de esta novela ha
publicado Mara la noche (1985), La loca de Gandoca (1991), Situaciones
conyugales (1993) y que en esta novela presenta una arquitectura
escritural. En Limn blues, los captulos vienen precedidos por nmeros
impares (los pares forman parte de la continuacin en su otra novela an
sin publicar, Limn reggae, y que ser presentada en captulos pares).
Orlandus describe as a su amada Leonor: "Sentado en la cama la mir
quitarse despacio la ropa. Mir el cuello frgil, los hombros perfectos, la
piel mate y morena alumbrada por la lmpara de canfn. Los pechos duros de
Leonor emergieron agresivos con pezones muy grandes y oscuros que miraban
uno a la derecha y otro a la izquierda, Orlandus alarg las manos, sus
dedos rodearon suavemente las tetas, tantearon los pezones. (...) Orlandus
qued deslumbrado por su cuerpo de ncar oscuro, por esa mancha negra al
final de su vientre. Ya totalmente desnuda tom las manos de l y las llev
a sus rincones, pacientemente. Escuchaba sus gemidos que eran casi
sollozos, lo escuchaba jadear. Sin permitirle ms movimiento que el de sus
manos lo mont a horcajadas (...) ella le acerc sus pezones y le explic
susurrando cmo le gustaba que se los besaran. Luego le permiti que
explorara sus nalgas, su espalda, sus piernas, le mostr donde nacan unas
aguas babosas. Cuando vio que l temblaba tan fuerte que ya no poda
controlarse empez a desvestirlo, asombrada a su vez de ese cuerpo
perfecto, del aroma potente de esa piel almizclada, de ese estmago liso,
de esas nalgas cabreadas, de su virilidad". La magistralidad en la
narracin y descripcin de escenas permite asomar una muy detenida mirada
cinematogrfica en la capacidad de esta narradora para cuadros que van
apareciendo unos al lado de otros, como grandes escenografas de un mundo
desconocido para muchos de quienes habitamos en esta tierra americana: esas
vidas de los antillanos, de islas como Saint Martin, Navies, Jamaica, Cuba,
Dominica, para esos primeros aos del siglo pasado. Y donde el castellano y
el ingls se acomodan en una fontica que ofrece sus propias respuestas en
la creatividad de unos hombres y mujeres venidos de los confines del mundo,
para construir y crear formas de vida y arte, como la msica naciente en
esos aos, tal el blues. "En Revival las voces iban por abismos y haba que
dejarse caer con las voces. Entonces vena el trance. Le di las gracias al
pianista (...) se puso a explicarme que el blues era as por sus notas
azules, que eran notas tristes. Me explic de esas notas y las notas
subidas, que eran notas optimistas. El optimismo se llamaba "sostenido" y
lo contrario bemol. (...) despus me puso como ejemplo un nimo que se
desanima: toc la nota en bemol. Le dije que el bemol era triste pero ms
profundo. Asinti con la cabeza. Entonces me di cuenta: yo era un hombre en
bemol". Esas son las primeras manifestaciones de una msica que aos
despus Ray Charles elevar a categora celestial y clsica mientras toma
de su raz el lamento y la soledad de aquellos hombres, como Orlandus
Robinson, sin nacin ni patria ni ciudadana; slo una mediana lengua que
transmite proverbios (Man you can't beat, you have fe call him fren) y que
cumple el ritual de sus ancestros a la hora de partir al otro lado de la
vida: "Y cuando los cantos hermosos cesaron, Shepherd Davies sopl un
caracol enorme, un caracol que los costarricenses llamaban caracol de
cambute, y su gemido largo, profundo y tenebroso anunci a los dolientes
que el muerto haba regresado al frica".

** Juan Guerrero
   bdclfj@cantv.net
   Ensayista, poeta y docente venezolano. Es licenciado en letras, magster
   scientiarium en educacin, mencin enseanza del castellano, y candidato
   a doctor en filologa hispnica por la Universidad de Oviedo (Espaa).
   Es docente-investigador de la Universidad Nacional Experimental de
   Guayana. Ha publicado el poemario Elega a la sombra / Elegia all'ombra
   (1981) y ha recibido en dos ocasiones mencin de honor en el premio Jos
   del Valle Laveaux (Ciudad Bolvar, 1989 y 1992).



=== El Quijote y yo      Miguel ngel Fujita ==============================

      Qu es locura: ser caballero andante
         o seguirlo como escudero?
      De l o yo, quin es loco verdadero?
      El que, despierto, suea insanamente?
      El que, aunque est vendado,
         sigue el sueo y ve lo real
         de un loco por las brujas embrujado?
      Heme, tal vez, nico demente
         y sabindome tal, fuera de quicio,
         soy -insensato- un loco de juicio
      Carlos Drummond de Andrade

Han transcurrido largos cuatrocientos aos bajo las aguas del viejo
Manzanares desde que vio la luz la edicin prncipe de El ingenioso hidalgo
don Quijote de La Mancha (Madrid, 1605) (1), monumental obra de la refinada
pluma de don Miguel de Cervantes Saavedra (Alcal de Henares, 1547-Madrid,
1616); mucho se ha escrito y se escribir sobre el mortal Cervantes y su
inmortal don Quijote de La Mancha, mas sobre esta materia hay mucho que
decir an; el tema no se agota, al contrario, se enriquece cada vez ms con
el tiempo y las infinitas relecturas. Ahora bien, con motivo del IV
centenario del Quijote, tena la intencin de hacer un ejercicio de
carcter retrico sobre este clsico de las letras universales y acomet la
empresa con encendido entusiasmo; mientras recoga ideas, tomaba apuntes y
elucubraba disquisiciones fue, poco a poco, diluyndose el pretendido cariz
erudito del texto y cobr un tono ms ntimo y personal: se abri paso la
memoria ms recndita y afloraron espontneamente los recuerdos; me
convert en involuntario partcipe y torn lo que iba a ser un simple
escrito en un batiburrillo. En fin. Esto no es sino la crnica de mi
aventura personal con el Quijote; he aqu el humilde homenaje de un lector
agradecido a un viejo gran amigo.

Estaba ah, en mis narices, extraviado entre las materias escolares, y no
me haba dado cuenta. Vaya uno a saber cmo habr llegado hasta aquel viejo
estante de madera ese libro de formato pequeo, insignificante, deslucido,
de portada horrenda y grotescas ilustraciones fraguadas por lerdas manos.
Uno nunca sabe cmo aparecen en nuestras manos -y lo digo corriendo el
riesgo de parecer cursi- esas cosas que nos cambian la vida, pero debo
confesar que no fue un caso de amor a primera vista, definitivamente, no lo
fue. El ostentoso y largo ttulo, El ingenioso hidalgo don Quijote de La
Mancha y etctera y etctera, me dijo poco o nada y me pareci poco
divertido: qu es esto? quin es ese tal don Quijote?, debo haber
pensado. Su aspecto poco agraciado y basto, a pesar de estar casi nuevo, me
produjo desagrado y rechazo espontneo; era uno de esos libros que te
quitan las ganas de leer, un libro de veras feo, muy colorido, amarillo y
rojo o era acaso naranja? en la cartula, asaz pobre de factura -las hojas
se despegaban sin esfuerzo, los caracteres eran poco legibles, las pginas
estaban medio amarillentas y deplorablemente desbarbadas y los dibujos, ya
lo mencion, esperpnticos-, pareca un libro editado por un carpintero
(con perdn de los carpinteros y de san Jos, su santo patrono).
Posteriormente ca en la cuenta que era una de esas ediciones populares,
resumidas y abreviadas (y por esto ltimo, incompletas) de los clsicos de
la literatura universal.

Durante buen tiempo no prest atencin alguna a aquel librejo ninguneado y
permaneci inerte en su polvoriento retiro. Yo pasaba, a la sazn, mis
horas muertas dibujando a mis hroes favoritos de aquella poca -El hombre
araa, El llanero solitario, Roy Rogers, Mr. Magoo y muchos ms- o leyendo
textos con primorosas ilustraciones -tengo vivo el recuerdo de un bellsimo
libro de cuentos rusos que recib en mi sexto cumpleaos-, pero del famoso
libro, nada. No era, como se dice, digno de mis aprecios. O el Quijote vino
a m o fui yo a l o fue la curiosidad o acaso la atraccin de lo repulsivo
o qu s yo; la cosa es que un buen da me encontr con el objeto de marras
en las manos y, a falta de otra cosa que hacer, recorr la primera pgina,
luego la segunda y la tercera y as continu leyendo hasta la treintena,
sin embargo presumo que debe haberme aburrido pues me qued profundamente
dormido. Est de ms decir que lo dej a medias y volvi a su rincn
solitario. De repente, me atrevo a especular, no estaba preparado aun para
descubrir al Quijote. Lo repito, no fue un amor a primera vista.

Aos despus, ya en la escuela secundaria, por obligacin me encomendaron
la lectura del antedicho mamotreto, entonces y slo entonces volv mi
atencin a aquel libro relegado y lo rescat del olvido. Lo cog -debo
confesarlo- con un poco de desconfianza y mala gana pero ocurri, como por
azar, una extraordinaria revelacin: aquel misrrimo volumen contena en
sus humildes pginas magia, magia de la buena, y lo le de casi un tirn,
completamente arrobado; no poda creer que se trataba de aquel mismo libro
que antes haba rechazado por prejuicio, no s cmo me haba perdido de
leer tantas maravillosas aventuras de aquel anciano medio chiflado y su
rechoncho sirviente a travs de los caminos de Espaa, "desfaciendo
entuertos" por doquier. Era una novela deliciosa, con una trama disparatada
y lenguaje exquisito, que daba rienda suelta a la imaginacin y fantasa.

Tan poderosa es la impronta de la pareja inmortal de don Quijote y Sancho
Panza que sta tiene una existencia metaliteraria, es decir, independiente
de la novela y de su creador: son, ante todo, conos culturales; todos
sabemos quines son, cmo son, a qu universo pertenecen. Podemos
encontrar, incluso, en el diccionario las palabras quijote, quijotesco,
quijotera y quijotada (2), que estn incorporadas a nuestro universo
referencial. Cuntas veces habrn aparecido don Quijote y Sancho Panza en
las diversas manifestaciones del arte? Puedo recordar, por ejemplo, algunas
de las versiones cinematogrficas de Don Quijote -El hombre de La Mancha,
con Peter O'Toole y Sophia Loren; la adaptacin inacabada de Orson Welles;
Don Quijote cabalga de nuevo, con la formidable pareja Fernando Fernn
Gmez & Cantinflas; aquella con Fernando Rey y Alfredo Landa o esa otra con
Rex Harrison o la heterodoxa versin con John Lithgow como nuestro hroe,
entre muchsimas otras- y, por supuesto, cmo no, en dibujos animados y en
historietas. Asimismo, sobran las representaciones pictricas y plsticas
de la inmortal dupla cervantina: basta observar, apenas, una figura
alargada y esculida y otra bajita y regordeta para que reconozcamos, sin
pice de duda, al hidalgo caballero andante y su zafio escudero. Quiz
muchos conozcan o vislumbren vagamente el argumento y el carcter de la
novela; otros, con un poco de memoria, recordaran haber ledo o escuchado
estas inolvidables lneas: "En un lugar de La Mancha de cuyo nombre no
quiero acordarme, no ha mucho tiempo que viva un hidalgo de los de lanza
en astillero, adarga antigua, rocn flaco y galgo corredor. [...] Frisaba
la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta aos. Era de complexin recia,
seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza.
Quieren decir que tena el sobrenombre de 'Quijada', o 'Quesada', que en
esto hay alguna diferencia en los autores que de este caso escriben, aunque
por conjeturas verismiles se deja entender que se llamaba 'Quijana'...";
sin embargo, pocos, en realidad muy pocos, son los que hemos recorrido sus
pginas aejas y suculentas de lances y aventuras. Al fin de cuentas, todo
el mundo conoce, sabe y habla del Quijote sin haberlo ledo siquiera, lo
que revela hasta qu punto forma parte de nuestro aprendizaje bsico y el
imaginario colectivo.

Pero no nos distraigamos un punto y volvamos a lo que viene a cuento. Aos
van, aos vienen, pas por las aulas universitarias, me march al otro lado
del mundo y al cabo de una larga temporada regres a mi pas y a mi aorada
alma mter. Entonces, con mucho amor, form una nueva biblioteca y, entre
los primeros volmenes, adquir una sobria versin de El ingenioso hidalgo
don Quijote de La Mancha y pude solazarme otra vez con su lectura. Algn
tiempo despus, curioseando en una librera de viejo en el centro de la
ciudad, encontr una verdadera joya bibliogrfica: un hermoso ejemplar de
nuestro famoso libro, editado en el Madrid de preguerra; era un magnfico
espcimen forrado de cuero rojo brillante, de formato grande y cuerpo
ancho, ms de 1.500 pginas, profusamente adornado, con hermosas letras
capitales al inicio de los captulos, e ilustrada por el famoso artista
francs Gustave Dor -quien hizo lo mismo con la Divina Commedia-, pero la
cereza del postre era un maravilloso mapa gigante a doble pgina que
describa el derrotero seguido por don Quijote y Sancho Panza durante todas
sus andanzas. A veces deslizaba el dedo ndice por el spero papel y
palpaba las lneas que sealaban los caminos trajinados por aquella
singular pareja; si por ventura cerraba los ojos reverberaban en mi mente
los pasajes que correspondan a los lugares sealados y me complaca en
imaginar a los personajes y sus dilogos. Poda incluso olvidarme de todo y
dejar pasar las horas contemplando los magnficos grabados de Dor: su
trazo fino, minucioso al lmite, de artesano eximio -qu manjar para los
sentidos!-, y no me cansaba de estudiarlos con esmero y delectatio. De vez
en cuando llevaba mi Quijote a las clases de literatura del Siglo de Oro y
casi no caba en mi mochila, pero aun as iba radiante con mi tesoro a
cuestas. Para los que, en ese entonces, ramos simples estudiantes de
literatura -y los ms con vocacin de escritores, como era mi caso-
Cervantes era nuestro respetado abuelo, el preclaro ejemplo del escritor
esforzado a pesar de una vida llena de vicisitudes y penurias harto
conocidas, que trascendi la Espaa del XVII y representa, en suma, la
perseverancia en el oficio del escritor, del hombre que vive para la
literatura, eso a que todos los aprendices de escribidores aspiran.

El Quijote es una novela que, a pesar del tiempo, no ha perdido vigencia
-como el buen vino mejora con los aos-, podr estar, eso s,
descontextualizada (no han pasado en vano cuatro siglos) pero no ha
menguado en frescura y riqueza; es lo que cabalmente llamamos un "clsico":
una obra literaria que por su vala resiste al tiempo y es una fuente
inagotable. Baste sealar que sin el Quijote la novela moderna no sera lo
que hoy en da es; Cervantes innov las tcnicas narrativas transformando
el arte de narrar en un poderoso artefacto de sugestin. Sin ahondar mucho
en el tema podemos anotar que en el nivel profundo de la novela podemos
encontrar, entre otros tpicos, relatividad y distorsin del tiempo
narrativo, egos narrativos superpuestos -quin narra el Quijote? Acaso un
supuesto narrador en tercera persona, que recoge el supuesto relato del
nebuloso Cide Hamete Benengeli, pero hay tambin otras voces, verbigracia,
las de los mismos personajes-, disolucin de las fronteras entre realidad y
fantasa, intrincados juegos intertextuales -por ejemplo, muchos de los
personajes han ledo la primera parte del Quijote y estn al tanto de las
aventuras de ste, e incluso el mismo Alonso Quijano encuentra una imprenta
donde estn imprimiendo ejemplares de la novela-, etc. Por ltimo, el tema
central del Quijote es un tema moderno, actual. Cul es, entonces, el tema
del Quijote? No la caballera trashumante ni las novelas de aventuras ni la
locura o demencia senil como tampoco el refranero espaol ni mucho menos la
Espaa de ese entonces o la geografa de La Mancha constituyen el motivo
principal de la obra maestra cervantina. Por toda respuesta cito a Mario
Vargas Llosa: "El gran tema de Don Quijote de La Mancha es la ficcin, su
razn de ser, y la manera como ella, al infiltrarse en la vida, la va
modelando y transformando. As, lo que parece a muchos lectores modernos el
tema 'borgiano' por antonomasia [...] es, en verdad, un tema cervantino
que, siglos despus, Borges resucit..." (3). Y no es, acaso tambin, el
gran tema, o mejor dicho, el tema por excelencia de la literatura misma? Es
decir, la ficcin como un fin en s mismo y no como un medio; la literatura
como supremo artificio y simulacro de realidad, universo ficticio coherente
que responde a sus propias reglas y slo a ellas; dicho en buen cristiano,
la literatura vista como un gran juego de ilusin y en el que el escritor
es el gran artfice, demiurgo, ilusionista o titiritero. Y para que no
queden dudas, el texto literario no tiene, necesariamente, que ser
"verdico" o tener un referente real, como tampoco ha de converger en un
colofn moralizante, ejemplificador o didctico. Ese no es el fin de lo
literario. En cambio s lo es la creacin mediante palabras de mundos
virtuales, un modelo para armar sentidos mltiples. No olvidemos que la
literatura es por sobre todas las cosas un hecho esttico, artstico, y el
resto es adventicio.

Ahora volvamos otra vez al Quijote, dnde est el lmite entre la realidad
y la fantasa? Quin est loco, Alonso Quijano o su alter ego don Quijote,
o Sancho Panza, o ambos o ninguno? Y los dems personajes? Si al iniciar
la novela Alonso Quijano delira y desvara, poco a poco ese aire de
"locura" invade el mundo representado, lo transforma todo en un universo
que escapa a las leyes de la naturaleza y responde nicamente a las leyes
de la ficcin y la arbitrariedad. Cuando al final de la novela nuestro don
Quijote, es decir Alonso Quijano, recupera la cordura, muere, literalmente
hablando, de "un ataque de realidad" (4). En este complicado juego de
contrastes, entre el "ser" y el "parecer", don Quijote-Alonso Quijano se
mueve dentro de la digesis como el personaje de "Neo" en la futurista
pelcula The Matrix, subvirtiendo el orden establecido y movindose
alternativamente entre la realidad y la apariencia, creando una "banda
ancha" de indefinicin entre mundos paralelos; adems, acompaan a nuestro
don Quijote-Alonso Quijano-Neo una troup de personajes instalados en el
mundo "real" (Sancho Panza, el barbero, el cura, el ventero, el bachiller
Sansn Carrasco, etc.), desde el cual observan a un "irreal" don Quijote, y
sin darse cuenta sern introducidos a una regin liminal donde se confunde
lo existente y lo ficticio. Es un mundo donde todo es posible.

Si algn da an lejano se cumpliese la aterradora profeca de Fahrenheit
451 -un mundo en el que los libros estn proscritos ya que son considerados
objetos peligrosos y por tanto eliminados mediante el fuego purificador-,
dedicara, con toda seguridad, mis das y mis fuerzas a convertirme en un
"hombre-libro" y memorizar cada signo, cada exclamacin, cada adjetivo,
cada aliento y cada matiz de nuestro buen seor don Quijote de La Mancha y
salvarlos del olvido -amn-, que no es sino una de las formas ms
abominables de la muerte.

Acaricio el suave lomo de la reciente edicin conmemorativa del IV
centenario del Quijote; huele a papel nuevo y tinta fresca. Es una edicin
popular muy bien cuidada, con el auspicio de la Real Academia Espaola e
incluye estudios de renombrados acadmicos. Cumple cabalmente con las tres
B: bueno, bonito y barato. Ortega y Gasset acu la famosa frase: "Yo soy
yo y mis circunstancias". En este sentido, ni el Quijote ni yo somos los
mismos, hemos cambiado (bueno, al menos yo); han pasado muchos Quijotes por
mis manos, propios y ajenos, sin embargo a pesar de todo el tiempo
transcurrido, recuerdo aquel librito horrible y amado que guardaba un
tesoro entre sus lneas y del que aprend a desconfiar de las meras
apariencias y que no todo lo que brilla es oro y viceversa. Qu habr sido
de l? Pues no lo s, simplemente le perd el rastro. Con se, mi primer
Quijote, se fue mi infancia, la edad de la inocencia y el descubrimiento de
las cosas, sin duda, mis mejores aos.

Abramos donde abramos la novela, encontraremos a don Quijote siempre en
guardia, vigilante, fraguando alguna absurda e inaudita aventura y a
nuestro Sancho, las ms de las veces famlico pero con el sentido aguzado y
con un refrn a flor de labios. Cmo olvidar el famoso episodio de los
molinos de viento? Quin no recuerda la jocosa manteada de Sancho o el
incidente con los odres de vino o quiz el inverosmil yelmo de Mambrino o
Clavileo, el caballo volador, como tambin la misteriosa aventura en la
cueva de Montesinos? Y el hermoso discurso de las armas y de las letras o
la posesin de la nsula Barataria por el gobernador don Sancho Panza o
conmovedora la historia del Cautivo de Argel? En fin, tantas maravillosas
historias contenidas en un solo volumen.

Qu es el Quijote? Es una novela hermosa y extraordinaria, portentosa obra
de la artesana de la palabra y del ingenio humano, imperfecta pero tan
llena de vida y nervio que cautiva sin ms. Es la novela que cambi el
mundo, es la novela por excelencia o lo que es lo mismo la novela de las
novelas. Pero tambin es un caleidoscopio de la inefable condicin humana,
con todas sus imperfecciones y maravillas, eso es lo que lo hace realmente
universal. El Quijote es producto de la fecunda materia de la que estn
hechos los sueos. Y es que acaso son menos ciertos nuestros sueos que
nuestra existencia real? Y, asimismo, el Quijote es la persistencia en el
loco oficio de vivir, que es tambin soar que unos molinos de vientos son
gigantes que nos atormentan, que hay una Dulcinea a la vuelta de la esquina
y que las empresas imposibles, esas que estn condenadas al fracaso, son
las nicas que valen la pena luchar.

Si pensamos que el tiempo es circular y cclico, que todo se repite hasta
el infinito, quiz mientras anoto estas lneas encontremos a don Miguel de
Cervantes rindose de su miseria mientras moja su pluma en tinta espesa y
escribe en toscos folios la trama de lo que sera -me gusta imaginar que l
lo intua- la novela ms famosa de todas las que se han escrito.

Los tiempos han cambiado pero el mundo sigue siendo el mismo. Las ventas
son ahora supermercados, los castillos son edificios y las sendas,
autopistas. Me acerco a la ventana y desde ah atisbo la ciudad y sus
fantasmas. Muchos dicen que de tanto leer el Quijote me volv chiflado pero
yo no lo creo as; en realidad, aunque vuestras mercedes no lo crean, el
cuerdo soy yo. Me coloco un bacn en la cabeza y lo que veo ahora no es
otra cosa que sierras coronadas y caminos polvorientos. All en lontananza
la ignota tierra de la Mancha pinta el paisaje con sus colores ocres. Nada
ha de detenerme ya, llveme el destino y la fortuna donde pluguiese. No soy
ms que un instrumento de mi creador, Cervantes, no soy ms que un
personaje en esta historia.



Notas

1. La continuacin del Quijote, titulada Segunda parte del ingenioso
   caballero don Quijote de La Mancha, fue publicada en el ao de 1615,
   diez aos despus de la primera parte y un ao antes de la muerte del
   autor. Dato curioso es que la primera parte consigna en el ttulo el
   ingenioso hidalgo, mientras que en la segunda figura como el ingenioso
   caballero.

2. Estas palabras constan en el Diccionario de la Real Academia Espaola.

3. Mario Vargas Llosa. "Una novela para el siglo XXI", Don Quijote de La
   Mancha, edicin del IV centenario, p. XV. Real Academia Espaola,
   Asociacin de Academias de la Lengua Espaola, Madrid, 2004, 1249 pp.

4. Ntese que slo cuando Alonso Quijano recobra el juicio, es decir se
   reinstala en el mundo real, es que cae enfermo y posteriormente muere.

** Miguel ngel Fujita
   elchasquicorreo@hotmail.com
   Escritor peruano (Lima, 1968). Reside en Toyokawa (Japn). Bachiller de
   literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Lima,
   http://www.unmsm.edu.pe). Dirige en Toyokawa la revista informativa El
   Chasqui. Ocasionalmente publica en diarios y revistas locales y del
   Per. En 2004 obtuvo el 2 premio del Concurso Literario Dulcinea
   (Barcelona, Espaa) en la modalidad de ensayo.



=== Tolerancia y reconciliacin      J. P. Leroy ==========================

El domingo 14 de noviembre de 2005 se llev a cabo en la Baslica San Pedro
de la Ciudad del Vaticano, en Roma, la beatificacin del llamado entre los
entendidos "hermano universal", originalmente un noble vizconde francs
conocido como Charles Eugene de Foucauld, que se enrol temprano en la
milicia francesa en calidad de oficial, luego de haber estudiado en la
prestigiosa Escuela Militar de Saint Cyr (la "West Point" francesa), y en
la no menos prestigiosa Escuela de Caballera de Saumur pero que, luego de
una vida militar asaz disoluta y escandalosa -por lo que, incluso, fue
expulsado del Ejrcito francs en 1881-, y conforme fue descubriendo la
dimensin religiosa de la poblacin musulmana del gran sur sahariano y el
modo de vida de sus habitantes autctonos, primero en Marruecos que
recorri a pie por 3.000 Km, llegando a vivir una vida muy austera, casi
eremtica; y, luego, en Argelia, en contacto con unos nmades llamados
"hombres azules" o "tuaregs", vio cmo se le iba despertando un amor muy
especial hacia este modo de vida intensamente religiosa, a la vez que pobre
y austero, "en contacto directo con Dios", y se le iban derrumbando
internamente los duros preceptos, principios e ideales aprendidos de su
carrera militar, reidos con la fraternizacin o la simple comunicacin
respetuosa con la poblacin musulmana de estos territorios conquistados por
Francia en 1830...

Finalmente, luego de no pocos otros escndalos mundanos, a la vez que una
intensa bsqueda espiritual, a travs de una peregrinacin en Tierra Santa
y en un monasterio trapense donde pas 6 aos, el futuro "hermano
universal" (que el actual Papa, benedictino como De Foucauld, dijo el
domingo 14 de noviembre de 2005 que "haba propuesto en su tiempo un ideal
sublime de santidad") renunci definitivamente a las candilejas de una vida
mundana e, incluso, a su noble estirpe social, para tomar los votos en
1892, retirndose posteriormente en el medio de la nada casi absoluta del
gran sur argelino del desierto del Sahara donde lleg a fundar una
comunidad de religiosos solidarios de las poblaciones autctonas conocidos
como los "padres blancos" -por sus atuendos...

De ah en adelante se diera a conocer como padre Charles de Foucauld,
llegando a una cierta notoriedad -que lleg a detestar, luego de una vida
de derroche- por su acercamiento y su trabajo espiritual a favor de la
"gente del desierto", los "tuaregs", de los cuales lleg a estudiar
intensamente la cultura y la civilizacin milenaria, a tal punto que es
autor de un famoso Diccionario enciclopdico francs-tuareg que tard 11
aos en finalizar...

Su notoriedad mundial (hoy encumbrada con este nuevo ttulo de "beato") se
increment en forma lamentable sobre todo a raz de su asesinato en el ao
1916 -supuestamente, y oficialmente, por unas tribus rebeldes, llamados por
la potencia colonial de entonces "bandidos del desierto", aunque se revel,
luego, que Foucauld era de notable molestia para estas autoridades
coloniales que no aprobaban su fraternizacin y su dilogo con la poblacin
musulmana, para la cual sola interceder a menudo...

Es evidente pues que, en medio de una intolerancia interracial y sobre todo
interreligiosa creciente y de un enfrentamiento casi generalizado, va
Medio Oriente, Espaa, EUA, Inglaterra, Francia, Alemania, Blgica, etc.,
entre cristianos (llamados por los ms radicales de la fe mahometana
"neo-cruzados") y musulmanes; luego de ms de 10 aos de sangrienta lucha
en Argelia entre "integristas" religiosos y poder central que golpe
duramente a los herederos de la comunidad del benedictino padre De Foucauld
(que, irnicamente, sufrieron en los aos '90 del siglo 20, muchas bajas
por parte de los radicales musulmanes que los asimilan a los
"neo-cruzados"); y luego de descubrirse muchas as llamadas por los
servicios secretos occidentales "zonas grises", "tierras-de-nadie", en
manos supuestamente de clulas terroristas "anti-neo-cruzados" al lmite
entre el Sahara musulmn (que una vez fue como la ermita del padre de
Foucauld) y los pases de frica Negra de Nger, Mali, Chad, Mauritania y
hasta Nigeria, es evidente, pues, decamos, al inicio de este prrafo que
no poda ser ms "oportuna" la beatificacin del padre Charles de Foucauld
(especie de apstol y casi mrtir del dilogo entre estas dos religiones)
el domingo 14 de noviembre de 2005 por el Cardenal portugus Saraiva
Martins, prefecto de la Congregacin para la Causa de los Santos (ya por
disposicin del nuevo papa Benedicto XVI, que asisti al acto, las
beatificaciones pasaron a manos del jefe de esta congregacin -que,
eventualmente, un da llevar tambin a los altares al hoy "venerable"
venezolano Jos Gregorio Hernndez)...

Y ms oportuna (aun si la decisin de llevarlo a los altares es de vieja
data) en el contexto de los recientes acontecimientos en Francia (patria de
origen de De Foucauld, donde naci el 15 de septiembre de 1858), al final
del ao pasado, con 10 mil carros quemados en ms de 300 ciudades, en 19
noches interrumpidas de disturbios raciales! Una cuasi guerra de guerrilla
urbana, que se desat a raz de un incidente policial en el que murieron,
en el pas galo, dos jvenes de familia de inmigrantes musulmanes,
electrocutados por refugiarse "inocentemente" en un transformador
elctrico, acosados por las fuerzas policiales...

Por cierto que (y sin que una cosa tenga que ver directamente con la otra)
pocos das antes de que estallaran, el 27 de octubre de 2005, estos
trgicos desmanes con ribetes de ajustes de cuentas raciales en las afueras
de Pars, en una de estas numerosas hacinadas cits-dortoirs -ciudades
dormitorio- engendradas del vientre de ciertas formas de exclusin
disfrazadas de asistencia social propias de los pases industriales de ayer
(ver Los miserables, de Victor Hugo, y Germinal, de Emilio Zola) y de hoy,
falleca a la edad de 92 aos la llamada "precursora" del movimiento de los
derechos civiles norteamericano, la afrodescendiente Rosa Parks, quien, un
da 13 de julio de 1955, se enfrent precisamente a la intolerancia hecha
costumbres, rehusando a ceder su puesto a un hombre blanco en un transporte
pblico -como lo exigan las leyes en vigencia en varios estados racistas
del sur de los EUA: Louisiana, Georgia, Alabama, Mississipi- desencadenando
as, en aquel entonces, una ola de enfrentamientos y muchos aos
posteriores de lucha fratricida (que culminaron con el asesinato de su
mentor espiritual, el primero, por cierto, en apoyarla, el pastor bautista
Martin Luther King, en abril de 1968) entre "suprematistas" blancos (tipo
Ku Klux Klan) y descendientes de esclavos, esto 100 aos despus
(contempornea con la abolicin de la esclavitud, en 1854, en Venezuela,
por J. T. Monagas; aunque Bolvar, que tuvo esclavos en su hacienda de San
Mateo, ms de 40 aos atrs, en cierta forma, ya la haba adelantado) de la
no menos dramtica y sangrienta Guerra Civil (llamada "Guerra de Secesin")
entre el norte blanco industrializado y el sur negro rural donde todava
imperaba la explotacin de los esclavos oriundos de frica (que se sold,
tambin, por un magnicidio, el del presidente "conciliador" Lincoln)...

Siguiendo un poco con esta digresin, muchos de nosotros que hemos seguido
las noticias internacionales durante y posteriormente a las dramticas
horas en que el huracn Katrina azot los estados del sur de EUA antes
mencionados (sobre todo, Louisiana y Mississipi), el 27 de agosto de 2005,
pudimos observar de qu forma volvi a manifestarse el racismo a flor de
piel imperante todava hasta las ms altas instancias del Estado
norteamericano, reportndose, incluso, algunas manifestaciones y tentativas
de ajustes de cuenta entre los grupos autoproclamados "suprematistas
blancos" (por la supremaca de la raza blanca) y miembros de la comunidad
negra de Nueva Orlens...

Quiz, desde nuestra "lejana" Amrica Latina, relativamente exitosa en sus
experimentos de mestizaje y de tolerancia racial de varios siglos (con unas
y otras "verrugas" atravesadas en sus anales), las graves incidencias con
trasfondo tnico religioso ocurridas en Francia (que haban tenido seales
precursoras en varios incendios con saldos elevados de muertos en edificios
de inmigrantes de la periferia parisina unos meses antes) y que se fueron
extendiendo, poco a poco, a media Europa (Alemania, Blgica, Holanda, etc.)
pueden parecernos eso: "lejanos"... Sin embargo, en materia de "ensayos"
sociales y polticos de todos tipos, no deberamos olvidar nunca que,
raramente, los vientos soplan de oeste en este sino ms bien, como se
expande la luz del sol, y no siempre con muchos aos de desfase, de este en
oeste...

En la cultural y lingsticamente llamada "Madre Patria" nuestra, Espaa,
segn datos del Movimiento contra la Intolerancia de este pas, se han
descubierto en nuestros das no menos de 70 grupos neonazis y racistas,
responsables de ms de cuatro mil agresiones personales al ao,
esencialmente, contra inmigrantes de Marruecos y de la frica subsahariana:
Mali, Nger, Nigeria, Mauritania, pases originalmente de creencias y
prcticas animistas y cada vez ms presionados por los "misioneros"
musulmanes integristas, dicen, apoyados y financiados por Libia y Arabia
Saudita, por lo menos, por su corriente ms conservadora y ms
"oscurantista" llamada salafista... La misma, vale mencionarlo aqu de
paso, que ha estado detrs de los atentados del 11-M en Madrid y 7-J en
Londres (todava no ha sido relacionado con la "pandemia" de disturbios
callejeros en Francia y otros pases europeos)...

El reciente descubrimiento de una "zona gris" (los servicios especiales
americanos hablan de un virtual pequeo "talibanlandia"), refugio de
clulas salafistas en Mali, Nger, Nigeria, Mauritania, Chad (casi todos,
pases de origen de los supuestos trabajadores inmigrantes que,
ltimamente, han acudido en masa a las puertas de la Unin Europa, va
Espaa, Francia e Italia) que se han dedicado al secuestro altamente
rentable de turistas sobre todo franceses y alemanes, puede acarrear
sorpresas maysculas en los meses o aos venideros en materia de
investigaciones sobre la verdadera motivacin, los verdaderos resortes de
estas supuestas bsquedas de nuevas oportunidades laborales en Europa por
parte de grupos que ms de unas malas lenguas (entre las cuales, nos
contamos!) tienden a sealar como "caballos de troya" de proyectos "non
sancta". Ya escribimos una vez sobre este tema; ver nuestro libro Una nueva
manera de pensar, donde recogimos el anlisis ms centradamente orientado
en tratar de ver ms all de las circunstancias que rodearon una serie de
"asesinatos rituales contra enemigos de Dios" y "en nombre de los hijos del
Profeta" en Marruecos y los cuales, decamos, eran signos precursores de
acontecimientos "con nombres y apellidos"; y ya vimos, 6 meses despus,
ocurrieron varios atentados con altos saldos mortales en ciudades
marroques... contra intereses europeos, bsicamente, espaoles; y luego,
vino, el 11-M en Madrid...

Ahora, en noticias que casi hay que "decodificar", "desencriptar", podemos
leer en algunos sitios de Internet que los Servicios Especiales de Argelia,
junto con asesores de otras agencias secretas, han ubicado un grupo que
llamaremos de intolerantes patentados autodenominado Grupo Salafista de
Predicacin y Combate, GSPC, que -dicen algunos de estos sitios en la Red-
"suean con reeditar un Afganistn en frica... se desplaza continuamente
entre el Sahara y frica Negra... en vehculos 4x4 sobre los cuales tienen
montadas ametralladoras pesadas de 12,7 y 14,52 pulgadas y poseen armas
antitanques... de unos aos para ac practican el secuestro de turistas...
en 2003, 32 turistas franceses y alemanes... logrando cinco millones de
euros en rescates... reclutan en Mali, Nger, Nigeria, Mauritania..."; al
tiempo que "otros subgrupos actan ms como misioneros predicadores... con
tendencias al chantaje y la extorsin...".

Claro, ustedes dirn, tambin, hay seales ms esperanzadoras relacionadas
con la tolerancia, que nos vienen de este mismo pas, Argelia. La acotacin
vale. Pues, en efecto, el 30 de septiembre de 2005, las agencias de
noticias internacionales informaban que 18 millones de ciudadanos haban
votado en un referndum sobre una "Carta presidencial para la
reconciliacin nacional", concebida con el objetivo de "poner fin a la
crisis y a la violencia poltica que, desde 1992, ha dejado ms de 150 mil
muertos" -entre los cuales, muchos cristianos y catlicos como los "padres
blancos", benedictinos, de la comunidad fundada por el "hermano universal",
padre De Foucauld- "y otros miles de desaparecidos", vctimas de la
intolerancia fundamentalista que azot Argelia durante ms de 10 aos -a
causa del no-reconocimiento por parte del gobierno de aquel entonces de la
primera victoria electoral de grupos islamistas en elecciones municipales,
en el mes de junio de 1990...

Tambin, en nuestro espacio suramericano, en los das cercanos a la
celebracin del Da Internacional de la Tolerancia, el 16 de noviembre,
observamos seales muy positivas. Es el caso, por ejemplo, de Brasil, donde
el domingo 20 de noviembre de 2005, con motivo del tradicional Da Nacional
de la Conciencia Negra, sali al aire, en seal abierta, la primera emisora
de televisin dirigida y orientada por y para la comunidad afrodescendiente
brasilea, con 18 horas de programacin, gracias a la iniciativa del
cantor, empresario y presentador de TV Jos de Paula Neto, que, sin
embargo, aclar que "la propuesta de la emisora es mostrar la pluralidad
tnica de Brasil"... Y esperamos, tambin, de paso (comentarios nuestros),
que esta televisora trabajar para colaborar en la erradicacin definitiva
de los ltimos focos de esclavitud existentes en este pas, sobre todo en
regiones del noreste de este pas, que han sido sealados reiteradamente
por la Liga Internacional contra la Esclavitud, con sede en Londres...

No sabemos si tolerancia puede llegar a ser para todo el mundo sinnimo de
reconciliacin. No es evidente... Incluso, puede haber un largo trecho
entre los dos conceptos... Pero, a nuestro modo de ver, como mnimo,
debera ser la antesala... Y si bien "lo bueno de pelearse es la
reconciliacin" -como se poda leer en una cabina del Telefrico de
Caracas, en una grfica tomada por el fotgrafo de El Nacional el 24 de
octubre de 2005-, nosotros preferimos la divisa del prcer mexicano, Benito
Jurez: "El respeto al derecho ajeno es la paz". Porque no hay duda de que
"el respeto al derecho ajeno" tiene que ver directamente con la tolerancia,
que es un precondicionante bsico y fundamental, precisamente para no tener
que pelear, pues de las peleas difcilmente nace la reconciliacin, si no
luego de un largo y doloroso proceso de aprendizaje...

O si no que lo digan los catlicos y los protestantes, en la Irlanda de
hoy, y en casi toda Europa de ayer (que le hizo escribir al paladn de la
tolerancia del siglo 17, el telogo y filsofo de la corriente emprica
John Locke, su Ensayo sobre el entendimiento humano, en el que defendi la
tolerancia religiosa hacia todas las sectas protestantes "e, incluso, a las
religiones no cristianas", aunque faltaramos a la verdad si no acotramos
aqu que su concepto de la tolerancia era medio cojo por cuanto no inclua
a los ateos y los catlicos, lo que equivale a querer sumar dos restando
cero al uno... Siendo, precisamente, el meollo de las guerras de religin
tanto en Inglaterra como en Francia, Holanda, Suiza, etc., la oposicin
entre protestantes y catlicos...

O si no que lo digan tambin los israeles y los palestinos, con 55 aos de
"peleas" sin que se vislumbre reconciliacin alguna en los prximos 50
aos, por lo menos no con los esquemas geopolticos y geoestratgicos de
las grandes potenciales actuales, y con el ingrediente religioso de por
medio... Y menos construyendo muros excluyentes, derribando viviendas como
castillo de naipes, lanzando "bombas humanas" fanatizadas, llamando a la
exterminacin de un pueblo, etc...

Y qu hay de todas las formas de discriminacin y de exclusin practicadas
por "mercaderes de la miseria", explotando las necesidades bsicas de los
autnticos buscadores de nuevas oportunidades en suelos ajenos?

Y qu hay de esta forma moderna de esclavitud como es el trabajo
clandestino, en parte, causante de la guerrilla urbana recientemente
desatado en Francia y media Europa, y caldo de cultivo tambin de nuevas
formas de discriminacin racial y de exclusin social?

Y qu hay de la explotacin de la mano de obra infantil, de la "trata de
blancas", de la violencia de gnero, de la explotacin, discriminacin y
hasta exclusin de la mujer -en este ltimo caso, en media humanidad, y no
solamente en los pases musulmanes?

Y qu hay de las manifestaciones patrioteras, deportes y/o manifestaciones
culturales de por medio?

Y qu hay de los intentos de imponer smbolos religiosos en desmedro de
otros?

Y qu hay de la prohibicin de construir templos o lugares de culto en
nombre de otros smbolos y cultos, o ausencia de cultos?

Y qu hay de las guerras de conquista neocoloniales, mercados de por
medio?

Son todas estas manifestaciones formas o no de intolerancia, apenas
disfrazadas en algunos casos? Engendran o no nuevas formas de intolerancia
-sin hablar de "karmas colectivos"..?

La tolerancia ya tiene pues su "da internacional" -el 16 de noviembre-
para celebrar cada ao sus logros, sus proyectos, sus glorias y sus
miserias, cmodamente amparada bajo los colores, los smbolos, las bondades
financieras y los estatutos de las Naciones Unidas. Qu le resta por
hacer..? Buscar todos los das nuevas oportunidades de ganarse nuevos
espacios bajo el sol, sin miedo a ser discriminada... Tolerar que todava
haya tantas manifestaciones de exclusin a las cuatro esquinas de este
"hogar comn" de una de las especies -la nica!- ms intolerantes de la
Creacin... hacer todo lo humana y divinamente posible para llevar ante los
altares la tolerancia y la reconciliacin... y obrar para que nunca ms
vuelvan a separarse..! Que as sea y... cumplamos... con lo nuestro..!

** J. P. Leroy
   avila2003@cantv.net
   Periodista francs (Bordeaux). Reside en Venezuela desde 1978. Trabaj
   como asistente de corresponsales de prensa en el Medio Oriente y fue
   fundador de la Agencia Internacional de Prensa Alternativa. En Venezuela
   ha trabajado para la Cadena Capriles y para peridicos como El Diario de
   Caracas, 2001, Daily Journal y El Mundo. Adems es director ejecutivo de
   la Fundacin de Divulgacin Cientfica y cofundador de la Sociedad
   Mundial del Futuro de Venezuela. Fue director de la revista Cbala.
   Actualmente es asesor comunicacional de la Direccin de Prensa de la
   Universidad Central de Venezuela. Ha publicado los libros Breves
   noticias de la India, Contacto divino en Caracas, El apocalipsis como
   negocio, Mi primer viaje a la India y Una nueva manera de pensar: las
   noticias.



=== Vladimir Maiakovski: Violeta Parra no se suicid en vano, =============
=== el hombre, ni por la fe en el dinero      Salomn Valderrama Cruz =====

      Mucho escucho todos los das
      Sobre filosofas
      Algunos se creen dueos
      Y tener la verdad
      Son muchas las religiones que escucho
      Unos dicen cree y te salvars
      A diario leo sobre avances cientficos
      Y todos sustentan
      La importancia de la ciencia.

      De "No quisiera ser eso que llaman adelantado".

En los pases, dantescos, hermosos paisajes fros, desarrollados nadie
asesina a nadie por el, simple, hecho de, sentir, asesinar. Vale! Ah todo
se planifica; el sentir es cosa de subdesarrollados. En los pases
desarrollados no se comercia con nios: es decir no se compran, alquilan ni
venden y tampoco son objetos de pederastia o secreto abandono, porque all
el Estado (seudomonarqua), superdesarrollado, funciona y a ningn nio le
va mal (as se asegura el permanecer desarrollado: al menos para
comparar... recordando a Mario Benedetti en Poeta menor); ningn pas en
estas, admirables, condiciones se atrevera, jams, a adoptar a un nio de
un subdesarrollado, o lo que es lo mismo, jams dejara que entre a su pas
algn ciudadano subdesarrollado (pues son segundos, terceros o cuartos, por
no decir inferiores, aunque sepan amar). En los pases desarrollados las
leyes se-acatan no-se-debaten, ni se derogan; nadie soborna a nadie y nadie
soborna o apoya polticamente (gemelo de econmicamente) a los pases
subdesarrollados. Si tienes que ir a la crcel, no importa cmo, vas a la
crcel (claro que ella, es algo as como un hogar de clase media en un pas
subdesarrollado). Existen los Derechos Humanos (el Medio Ambiente) y ellos
lo respetan. En estos ya lustrosos o sdicos pases la ley administra a la
ley y no el hombre a la ley o la ley al hombre. En los pases
desarrollados, del primer (primate) mundo, nadie segrega a nadie, son
demasiado desarrollados como para preocuparse sobre colores de piel, formas
de vestir o de hablar: aqu todo el mundo mira tu cerebro (a punto de
explotar en ellos mismos) y punto. Fuerza extraa que hace que la gran
mayora, de hombres desarrollados, de los pases desarrollados vayan,
felices, de vacaciones a los pases subdesarrollados (y vuelvan ms
felices): hasta ahora no entiendo, soy como un animal subdesarrollado, por
qu se rebajan; ser labor social? En los pases desarrollados no se
deciden las guerras de los pases subdesarrollados: ellos lo nico que
hacen es comerciar contratos con subrepticias clusulas (que comprometen
materia prima, igual, energa, igual, vida) y armas que no matan, sino que
ayudan a vivir un poco ms. Digamos, ms aterrado, ms estresado, ms
confundido, ms dependiente de los que deciden, pero como dicen en el
trpico, trptico, El Padrino: No es personal. Es slo, por, negocio. Por
negocios, que no son ni morales ni inmorales, hasta en el Vaticano, hasta
en el Cielo. En slida voz iconoclasta en Deucalin, de Alberto Guilln: Yo
he de ayudar al Diablo / a conquistar el Cielo. Cosas, bellezas ridculas y
extraas y kafkianas que, nicamente, saben ver aquellos que
quieren-alcanzar, no los que ya-alcanzaron. Todo lo que veo y ves y vemos
con la "poesa del dinamitero", Nicanor Parra, en las tetas del, palacio de
palabras, declogos, con truco, Vaticano o "Poemas del Papa":

      1

      Acaban de elegirme Papa
      soy el hombre ms famoso del mundo



      2

      Llegu a la cumbre de la carrera eclesistica
      ahora puedo morirme tranquilo



      3

      Los Cardenales estn molestos conmigo
      porque no los saludo como antes
      demasiado solemne?
      es que soy el Papa caramba



      4

      Maana a primera hora
      me traslado a vivir al Vaticano



      5

      Tema de mi Discurso:
      Cmo Triunfar en la Carrera Eclesistica



      6

      Felicitaciones a diestra y siniestra
      todos los diarios del mundo
      publican mi fotografa a primera pgina
      algo que no se puede poner en duda
      me veo mucho ms joven de lo que soy



      7

      Nada de qu admirarse
      yo desde nio quera ser Papa
      trabaj como fiera
      hasta que se cumplieron mis deseos



      8

      Virgen del Perpetuo Socorro!
      olvid bendecir a la muchedumbre

A la mierda lo natural. Yo soy un pas desarrollado. Ja, ga! Lo natural.
Ja, jaa, ga, jaaa gauis! Boom? Perdn. No hay tal cosa en el bolsillo,
callejn, arrugas de la cara o en los ojos del culo, cartera o memoria de
los hombres. Espas. Como basura, entre basura del Mundo, en que somos en
nuestra poesa, un revlver, un consolador, un estruendo, un beso, un pedo
con toda confianza o un nfimo reclamo al lado de la Macroeconoma. Un
rclame para comprar o matar, para morir para, otra vez, matar a un a dos a
tres, nio que por libre condenado! a una Revolucin Industrial (del baco
al, cada vez ms complejo, ordenador). Y dnde estn los famosos literatos,
los artistas del guin de Cine y de Televisin, dnde su voz muerta, dnde
sus libros que pgina tras pgina suman el adormecimiento, la modorra,
gonorrea existencial, el negocio del mundo, del cobro para convertir el
mundo en el paraso extraviado, escondido, a la venta: Gran oferta del
Paraso en el culo, cerebralmente, prendido de Venus, de la virgen Mara!
(Lugar donde el hombre no ha pisado, es lugar que espera poder invadir).
Para ir, porque estoy cansado, de merecidas vacaciones. Yoes, traductor y
fijador del basural: el pas, el hombre que apunta con miseria, que compra
de la Nada revuelta en tortas con forma de pescado, harina en los ojos
ciegos, que no sirven, para ver, oler y comer entre caca y armona que
despiertan las mitades, las metforas, los ltimos superhroes o
antipoemas, la fama, virgen, del comandante de las, ya pensadas, naves
espaciales. Ya nada es, mental, lapidariamente natural o temporal. Ya todo
est para asumir o aceptar que alguien ms que Nada o Todo
(reproducindonos) o nato o dado o nado o dato o tona o toda o dona o doda
que nadie nos escuchar gritar ni recitar; porque todo ser uno solo: ser
lo Todo. Someramente los tanques, aviones y misiles danzan en las biblias,
otrora libros sagrados hoy sangrados, ignorados, defenestrados y quemados o
perdidos nadadores de las bibliotecas en que mueren los seores, ltimos
seores que en este instante piensan. Saben que piensan. A lo arquetpico,
santo de las tierras baldas, Ernesto Cardenal con la, sacrista o, bella
"Oracin por Marilyn Monroe":

      Seor
      recibe a esta muchacha conocida en toda la tierra con el
      nombre de Marillyn Monroe
      aunque ese no era su verdadero nombre
      (pero T conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita
      violada a los 9 aos
      y la empleadita de tienda que a los 16 se haba querido matar
      y que ahora se presenta ante Ti sin ningn maquillaje
      sin su Agente de Prensa
      sin fotgrafos y sin firmar autgrafos
      sola como un astronauta frente a la noche espacial.

      Ella so cuando nia que estaba desnuda en una iglesia
      (segn cuenta el Time)
      ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
      y tena que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
      T conoces nuestros sueos mejor que los psiquiatras.
      Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
      pero tambin algo ms que eso
      Las cabezas son los admiradores, es claro
      (la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz).
      Pero el templo no son los estudios de la 20th Century-Fox
      que hicieron de Tu casa de oracin una cueva de ladrones.

      Seor
      en este mundo contaminado de pecados y radiactividad
      T no culpars tan slo a una empleadita de tienda.
      Que como toda empleadita de tienda so ser estrella de cine.
      Y su sueo fue realidad (pero como la realidad del technicolor)
      Ella no hizo sino actuar segn el script que le dimos
      -El de nuestras propias vidas- Y era un script absurdo.
      Perdnala Seor y perdnanos a nosotros
      por nuestra 20th Century
      por esta Colosal Super-Produccin en la que todos hemos trabajado
      Ella tena hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.
      Para la tristeza de no ser santos
      se le recomend el Psicoanlisis.

      Recuerda Seor su creciente pavor a la cmara
      y el odio al maquillaje -insistiendo en maquillarse en cada escena-
      y cmo se fue haciendo mayor el horror
      y mayor la impuntualidad a los estudios.

      Como toda empleadita de tienda
      so ser estrella de cine.
      Y su vida fue irreal como un sueo que un psiquiatra interpreta y archiva.

      Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
      que cuando se abren los ojos
      se descubre que fue bajo reflectores
      y apagan los reflectores!
      Y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematogrfico)
      mientras el Director se aleja con su libreta
      porque la escena ya fue tomada.
      O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Ro
      la recepcin en la mansin del Duque y la Duquesa de Windsor
      vistos en la salita del apartamento miserable.

      La pelcula termin sin el beso final.
      La hallaron muerta en su cama con la mano en el telfono
      Y los detectives no supieron a quin iba a llamar.
      Fue
      como alguien que ha marcado el nmero de la nica voz amiga
      y oye tan slo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER
      O como alguien que herido por los gangsters
      alarga la mano a un telfono desconectado.

      Seor
      quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
      y no llam (y tal vez no era nadie
      o era Alguien cuyo nmero no est en el Directorio de Los Angeles)
      contesta T el telfono!

Oh Dios! Odiosamente te digo que nos haces falta. Que en tu nombre estamos
arrepentidos de falsear tu nombre, de imitar tus reglas, de destruir tus
ritos, de ignorar tu omnipresente voz diluida en cables, ondas y pantallas
donde existen slo los que piensan en aceptar la realidad. La realidad sin
nombre, sin hijo, sin amante para sentir la duda, sin locuaz mono que
ilumine las satelitales o poticas pantallas del seco corazn. Donde ya no
hay, coqueta, China que tiente con Mao Tse-Tung y Karl Marx. Donde ya se
acaba, de viejo, el gran Fidel Castro que en todo, hasta en brutales
desaciertos, esperanzas senta el Yo, Humano, que ahora yace para el
olvido. Donde la ojiva, musa, Vladimir Maiakovski, Rusia que perece por
comn y atemoriza por ingente experiencia o rezago glido y salvaje, las
otras bellezas que no entenderemos. Que nos desapareceremos. Que no-debemos
comprender ni aceptar que el mundo llegar a tener un solo nombre, el de un
solo hombre, el dueo de la transnacional del Mundo: del agua, de la luz,
de las protenas, de los elementos qumicos, de los gases combinados que
nos alimentan como fraccin de inicio. Ya ser la muerte de otro, mi muerte
le pertenecer a otro, y la tuya, y nuestra vida, diremos la de nuestros
hijos est destinada a ser eternamente, en lo que dure la vida para
entonces, servidor de otro, al azar si no es de l mismo. Es necesario
destruir o anular, quitarles el poder, por cualquier va, a todos los que
son dueos de una parte fundamental del mundo: de las vidas de otros
mundos. Si no ser, el Apocalipsis, la perdicin, el olvido: la ciruga
cerebral, desde el nacer o el antes del nacer. Por iluminacin: Todos los
hombres deberan suicidarse. "Nota", de Maiakovski, "de, purificacin,
suicidio":

      A todos!
      No se culpe a nadie de mi muerte y, por favor,
      nada de chismes. Lili mame.
      Camarada gobierno, mi familia es: Lili Brik, mi madre, mis hermanas
      y Vernica Vitaldovna Polonskaya.
      Si se ocupan de asegurarles una existencia decente, gracias.
      Por favor den los poemas inconclusos a los Brik,
      ellos los entendern.
      Como quien dice
      la historia ha terminado.
      El barco del amor
      se ha estrellado
      contra la vida cotidiana
      Y estamos a mano
      t y yo
      Entonces para qu
      reprocharnos mutuamente
      por dolores y daos y golpes recibidos?

Hombre puro, salvaje de la Amazonia que todos los das es ultrajada, digo
parricidio, desconocido de la palabra evolucin, que perdido est como el,
dios, veloz, Chita de las fricas, caminando, a tientas, sobre la
subversiva extincin. All donde no existen las escuelas, institutos o
universidades que perjudican o construyen erguida, legal, bestializacin
(Graduados, doctorados, stupidus). Ser corroborar a Richard Leakey con el,
famoso, error biolgico: Quin tiene la culpa de la contaminacin,
destruccin, ambiental? Lo sabe el Jefe piel roja Seattle, cuando enva
esta carta al presidente norteamericano en 1854: Sabemos que el hombre
blanco no comprende nuestro modo de vida. l no sabe distinguir entre un
pedazo de tierra y otro, ya que es un extrao que llega de noche y toma de
la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemiga y una
vez conquistada sigue su camino, dejando atrs la tumba de sus padres sin
importarle. Le secuestra la tierra a sus hijos. Tampoco le importa. Tanto
la tumba de sus padres como el patrimonio de sus hijos son olvidados
(fragmento). Ya es tarde para salvar algo. Ser posible si todas las
empresas del mundo dejan de funcionar porque slo contaminan, si los medios
de trasporte se prohben (autos, camiones, trenes, barcos, helicpteros,
aviones, naves espaciales...) porque nicamente contaminan, si al dinero se
le anula porque, desmedidamente, es el motivo principal de la contaminacin
(como sinnimo de poder: reservas de oro, plata, petrleo, diamantes, gas,
armas, conocimiento que extermina...). O, si se quiere, para olvidar todo
lo anterior y se puede, desaparecer a la mitad de la poblacin mundial sin
que se lesione ms al Medio Ambiente. Para entender, aplaudir y Poe-mar a
Manuel Carneiro de Sousa Bandeira Filho en la cabal "Potica":

      Estoy harto del lirismo comedido
      Del lirismo que se porta bien
      Del lirismo funcionario pblico con libro de asistencia
      expediente protocolo y manifestaciones
          de aprecio al sr. director
      Estoy harto del lirismo que se detiene y va a averiguar
      en el diccionario el sello vernculo
          de un vocablo

      Abajo los puristas

      Todas las palabras sobre todos los barbarismos universales
      Todas las construcciones sobre todo la sintaxis de excepcin
      Todos los ritmos sobre todo los innumerables

      Estoy harto del lirismo enamorador
      Poltico
      Raqutico
      Sifiltico
      De todo lirismo que capitula a lo que quiera que sea
      fuera de s mismo

      Y por fin no es lirismo
      Ser contabilidad tabla de cosenos
      secretario del amante ejemplar con cien modelos de cartas
          y las diferentes maneras de agradar a las mujeres, etc.

      Antes quiero el lirismo de los locos
      El lirismo de los ebrios
      El lirismo agudo y difcil de los ebrios
      El lirismo de los clowns de Shakespeare

      -No quiero saber ms del lirismo que no es liberacin.

Entonces, cmo quedamos? Es mejor matar y morir, cantar y morir o cantar y
matar (seducir y morir y seguir seduciendo con el arte que lo usa todo y lo
entrega todo). Los poetas, antipoetas muertos, agonizantes, romnticos
preguntaremos: Se podr seducir en el espacio; en la nave espacial? Con
tanto fro, o ser el motivo, la fuerza que invite a juntarse y amarse como
los salvajes, hombres, brutos y libres que gozan en nombre de, terapia de,
Vallejo, en donde quieren y donde pueden (Yo pienso en tu sexo, as ms o
menos que t en el mo, mujer, slo en pervertir, penetrar tu sexo). Es
cierto que el que ms responsabilidad tiene, paga un precio (gana ms, en
la mayora de los casos, claro), tiene tambin menos placer o tiempo de
amar. Quin puede amar con la cabeza a punto de reventar? Pero el vago, el
ocioso, el rebelde en la Sociedad (Suciedad), el que no conoce y no
entiende a la vida despreciada haciendo artefactos, y dinero, que te quitan
las ganas y tiempo de amar. No es contradiccin que "los desarrollados" se
estn casando con "los subdesarrollados" (los que estn olvidando amar con
los que aman por, el hecho de, sentir que estn amando). No es admiracin
sino intencin de seguir viviendo. Qu cochinada es esa de que hay que ser
un buen ciudadano y mantener las buenas costumbres (como trabajar,
estudiar, inventar, destruir, robar, asesinar por estar bajo tanta
presin...) cuando es tan genial amar, a toda hora amar, y si es necesario
hasta morir. Por lo nico que vale la pena, por lo nico que puede
sobrevivir a carnes y a huesos, a tiempo y a espacio, a conocimiento y a
sed. As en vida, ya qu importa en un soneto, de Francisco de Quevedo y
Villegas en "Amor constante ms all de la muerte":

      Cerrar podr mis ojos la postrera
      sombra, que me llevare el blanco da;
      y podr desatar esta alma ma
      hora a su afn ansioso lisonjera;

      mas no de esotra parte en la ribera
      dejar la memoria en donde arda;
      nadar sabe mi llama la agua fra,
      y perder el respeto a ley severa;

      alma a quien todo un Dios prisin ha sido,
      venas que humor a tanto fuego han dado,
      medulas que han gloriosamente ardido,

      su cuerpo dejarn, no su cuidado;
      sern ceniza, mas tendr sentido;
      polvo sern, mas polvo enamorado.

Ya es la hora natural, salvaje y pura, cuando los hombres de los pases
subdesarrollados liberan de su lgubre prisin a los hombres de los pases
desarrollados. Y es que si nos vemos bien, a lo Rubn Daro o a lo Oliverio
Girondo, sabremos que mientras los primeros son madera y fuego, los
segundos son metal y hielo. Smil de Nudo Gordiano, Enclave Cosmopolita del
Paseo de Las Naciones, o esculturas de lvaro Roca Rey. Arte, igual,
placer. Platter.

** Salomn Valderrama
   eljuguetequees@latinmail.com
   Escritor peruano (La Libertad, Chilia, 1979). Ha publicado Adrina,
   Sinfona de flores cruzadas, De Lampa para El Porvenir, Las flores
   negras, La revolucin de las cosas, Los hijos de mi casa hermosa,
   Sonidos de algunos instrumentos tuertos y En el agujero del poncho.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== Dios, entre liberales y conservadores      Jorge Majfud ===============

En Estados Unidos es casi unnime la idea de que los conservadores son
gente religiosa y compasiva, mientras que los liberales son progresistas,
estn siempre a favor de los cambios y de la socializacin de la compasin.
Si en Amrica Latina un liberal es un indigno servidor del imperio
americano, en Estados Unidos es un estpido izquierdista, en ocasiones algo
menos que un traidor a la nacin bendecida por Dios.

Pero stas no son slo definiciones populares; los discursos moralizantes
siempre van acompaados con algn tipo de prctica que los confirman o los
contradicen. Por ejemplo, no pocos compasivos conservadores angloamericanos
son aficionados a las armas. Con frecuencia son los mismos que se
escandalizan del horrible espectculo que dan los espaoles torturando y
matando a un toro por placer, mientras su deporte favorito es salir a matar
ciervos, pjaros y todo bicho que se mueva, no por compasin sino como
civilizada diversin. Hay excepciones: algunos millonarios salen a matar
animales para alimentarse, lo cual es un argumento respetable, propio de un
alma compasiva. O es un problema de tamaos o simplemente es la vieja
historia: los salvajes son los otros, no nosotros. Los mapas de la Europa
medieval nombraban a frica con el nombre "Barbaria"; para los antiguos
griegos y romanos, en cambio, los brbaros eran los rubios del norte, de la
periferia del imperio, and so on.

La ltima tendencia indica que para ser considerado un buen liberal -si los
hay, porque esta calificacin ya se usa como insulto- hay que tener al
menos valores y principios conservadores. Esta simplificacin es producto
de la escolarizacin realizada por los medios de desinformacin,
especialmente por las radios, donde se opera una paradoja histrica muy
comn en otros pases: los antiguos liberales republicanos son ahora los
ms radicales (y a veces enfurecidos) conservadores.

Como ya vimos, despus del trmino "conservador" el adjetivo asociado por
la repeticin del discurso social es el de "compasivo", lo cual indica una
eterna sospecha de que un conservador no es un ser compasivo. Algo as como
decir "religin tolerante" o "socialista democrtico". Si es socialista
debera ser democrtico, pero como la historia del siglo XX ha demostrado
una tendencia opuesta, se une el adjetivo como una forma de aclaracin, de
advertencia inconsciente. Lo curioso, lo paradjico, es que si hay un
calificativo o una condicin difcil de acoplar a la categora de
"conservador" es la de "ecologista". En resumen, segn los ms radicales,
la compasin conservadora consiste en que la limosna que reciben los
necesitados sea recibida de la propia mano del donante, en ocasiones a
travs de una iglesia (de paso Dios se entera) pero nunca a travs de un
sistema abstracto, impersonal como el Estado. Para que esta lgica
funcione, claro, no deberan existir los impuestos -no por casualidad en
Estados Unidos las donaciones caritativas se descuentan de los impuestos.
Es como matar dos pjaros de un tiro, aunque el santo desconfe.

La genial idea econmica que domina el pensamiento conservador de los
ltimos cuarenta aos es la siguiente: si las clases altas se enriquecen
ms de lo que ya son, esta riqueza desbordar hacia las clases bajas. El
xito no hay que castigarlo, por lo tanto cuanto ms rica una persona menos
impuestos debera pagar. Una vez un elocuente arengador radial dijo que los
negros pobres de Estados Unidos posean ms riquezas que los negros de las
clases medias de frica, por lo cual cada negro deba sentirse privilegiado
por haber nacido en este suelo y no en la tierra de sus antepasados.
Faltaba que cada afroamericano se lo agradeciera tambin a aquellos que
sirvieron de agentes de inmigracin para los asuntos africanos en el siglo
XIX. Estas observaciones revelan una mentalidad irreversiblemente
materialista; ignora que la violencia moral no se mide en dlares sino en
relaciones sociales (lo que puede ser una bendicin en un contexto, en otro
es una humillacin). Esta idea, la idea de las clases bajas recibiendo los
beneficios que desbordan de las clases altas, aparentemente dista mucho de
ser compasiva, propia de una moral religiosa donde todos somos "hijos de
Dios". El principio universalista y democrtico de Jess queda anulado,
pero es anulado por otra idea religiosa mucho ms antigua: Dios ha querido
que haya "grupos elegidos". No obstante, la idea de que la riqueza cuando
se acumula en exceso desborda naturalmente, asume que el ser humano tiene
un lmite en sus ambiciones. Idea que ha sido refutada histricamente por
la prctica, con casos honrosos. Casos honrosos que son repetidamente
puestos como ejemplos sin considerar que son ejemplos por significar una
excepcin a la regla y no la regla en s misma.

Pero el punto que me interesa ahora es el primero. Qu relacin lgica,
necesaria o, al menos, histrica existe entre ser conservador y ser un
espritu religioso? No vamos a refutar la inocente idea de que para ser
religioso hay que ir a la iglesia. Bastara con que una sola persona se
declare profundamente religiosa y anticlerical, religiosa y antidogmtica,
religiosa e indiferente ante todo tipo de ritual o demostracin pblica
para anular esta condicin necesaria. Quin podra negarme el hecho de
autodefinirme religioso sin religin? Por un lado, podramos pensar que
est en la tradicin religiosa la idea (aunque de origen griego) de que
"todo pasado fue mejor" y, por lo tanto, cualquier cambio nos corrompe cada
vez ms. Por el contrario, la "esencia" del progresismo (pilar central de
la antigua Modernidad) es, precisamente, que la historia evoluciona para
bien: "todo futuro puede ser mejor".

Ahora, el consenso de que para ser una persona profundamente religiosa debe
ser al mismo tiempo conservadora se choca de cabezas con la historia. No
conozco un solo lder religioso que haya sido conservador, aunque sin duda
eso se debe a mi vasta ignorancia. Tal vez mi conocimiento se limita slo a
los ms grandes revolucionarios: Moiss, Buda, Jess, Mahoma, etc. Incluso
Martin Lutero. Que no fue el padre de los conservadores sino un
revolucionario? No por casualidad su reforma se llam "protestante", aunque
bastara con decir que fue una reforma. Un telogo podr decir que una
parte de su reforma pona el acento en un regreso a los antiguos
testamentos, pero aun en ese punto, "regreso" signific una profunda
confrontacin a siglos de autoridad de la iglesia a la cual perteneca el
mismo Lutero. Y si bien fue polticamente conservador en algunos momentos
de la lucha de los campesinos, no es menos cierto que sus reformas
terminaron por liquidar el orden medieval de organizacin social, adems de
negarles al Papa y a su Iglesia la autoridad de interpretar los textos
sagrados. Su reforma fue un arriesgado acto de desobediencia y una
revolucin en las estructuras sociales de su poca.

Aun menos en Jess podemos descubrir algo que pueda ser calificado de
conservador. Por el contrario, abundan los ejemplos de su desinters por el
dogma y las convenciones sociales y religiosas de su poca. No me imagino
al hijo del carpintero saliendo de caza con un grupo de ostentosos fariseos
o recriminndole a la viuda por su miserable moneda. Ms que desinters por
el poder y el protocolo: sosegado desprecio. Bastara con recordar cada uno
de sus cuestionamientos a la ley, al orden establecido por su propia
religin y por la estructura poltica del Imperio: no se enfrent al poder
poltico tirando bombas o promoviendo guerras sino negando su valor en la
vida humana, es decir, dejando de reconocer la autoridad, desobedeciendo.
La idea de dar al Csar lo que era del Csar es un desprecio y no una
claudicacin. Cuando salv a la mujer adltera de una muerte segura que
impona la ley de Moiss, lo hizo anulando esta misma ley; no declarando
que la ley deba ser ignorada, quebrantada, sino procediendo con un
razonamiento muy simple e implacable: "el que est libre de culpa que tire
la primera piedra". Si la ley permaneca vigente, ya no poda haber un juez
sobre la tierra que la aplicara. Que es lo mismo que su anulacin. Claro
que si Jess hubiese hecho la misma pregunta en nuestros orgullosos tiempos
ms de un pecador hubiese arrojado no una piedra sino una maravilla de la
ciencia. Qu no dira Cristo de aquellos cristianos compasivos que
defienden con ardor y serenidad la pena de muerte? No estara de ms
recordarle a aquellos puritanos que se golpean el pecho por su alta moral,
que no slo el orgullo es el peor de los pecados, profusamente mencionado
en sus libros sagrados (y en los mismos escritos luteranos), sino que el
mismo Jess, cuando fue abandonado y negado por alguno de sus discpulos,
fue seguido y llorado en soledad por una prostituta, Mara Magdalena
(aunque los telogos de batalla han hecho inhumanos esfuerzos por demostrar
que Magdalena no era prostituta). Olvidan tambin que la doctrina
calvinista de la riqueza material como signo de ser uno de los elegidos por
Dios, se derrumba ante una sola frase de Jess: "Ms fcil ser que un
camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre al Reino de los
Cielos". Hay que ver a Jess, el hijo de un pobre carpintero que nunca
realiz su sueo americano (o romano) porque tampoco le interesaba,
cambiando su burro por un Suburban Utility Vehicle o por los confortables
primera clase de los aviones que usa el Papa. O la subversiva costumbre de
Jess de rodearse de pobres y enfermos, gente de una unnime clase baja,
viudas y quin sabe qu otros marginados que fueron borrados de la memoria
de la humanidad trescientos aos despus, en el Concilio de Nicea, cuando
se eliminaron decenas de evangelios que inmediatamente pasaron a ser
declarados "apcrifos". O su nico momento de furia, expulsando a los
mercaderes del templo, tan bien representados hoy en da por las obscenas
alianzas "morales" entre polticos, firmas financieras, petroleras e
iglesias.*

La expresin "God bless America" (Dios bendiga a Amrica) ha sido, en
ocasiones, parafraseada y contestada por otros americanos que prefieren
decir: "God bless America and every country in the world" (Dios bendiga a
todos los pases del mundo). Paradjicamente, estos "liberales" han sido
acusados de traidores. Paradjicamente estas acusaciones han venido de
sectores conservadores, es decir, de aquellos que profesan la religin del
Amor universal de Dios.

Claro que la condicin de liberal o de conservador nada tiene que ver con
el valor moral de cada individuo. La mentira y la estupidez no es propiedad
de ninguno. Pero hay momentos en la historia en que uno de los bandos
acumula todo el poder, la soberbia, la mentira propia y estupidez ajena. La
costumbre entre los ms poderosos es negar acciones inmorales o tomar total
responsabilidad por sus errores. En ambos casos las consecuencias son las
mismas: ninguna.

* Mateo 21:12: Y entr Jess en el templo de Dios, y ech fuera a todos los
  que vendan y compraban en el templo, y volc las mesas de los cambistas,
  y las sillas de los que vendan palomas; (21:13) y les dijo: Escrito
  est: Mi casa, casa de oracin ser llamada; mas vosotros la habis hecho
  cueva de ladrones.

** Jorge Majfud
   jmajfud@hotmail.com
   Escritor uruguayo (Tacuaremb, 1969). Arquitecto graduado en la
   Universidad de la Repblica (1996). Ha sido profesor en la Universidad
   Hispanoamericana de Costa Rica y en la Escuela Tcnica del Uruguay,
   donde ha enseado artes y matemticas. Es asistente en la Universidad de
   Georgia, Estados Unidos. Ha publicado las novelas Hacia qu patrias del
   silencio (memorias de un desaparecido) (Graffiti, Montevideo, Uruguay,
   1996; Baile del Sol, Tenerife, Espaa, 2001) y La reina de Amrica
   (Baile del Sol, 2002), el libro de crnicas 9 viajes (Trilce,
   Montevideo, 2002) y el libro de ensayo Crtica de la pasin pura
   (Graffiti, 1998; HCR, Virginia, EUA, 1999; Argenta, Buenos Aires,
   Argentina, 2000). Tambin textos suyos aparecen en Entre siglos-Entre
   sculos: autores latinoamericanos a fin de siglo (Pilar Edioes,
   Brasilia, Brasil; Bianchi Editores, Montevideo, 1999). Cuentos y
   artculos suyos han sido publicados en diarios, revistas y selecciones,
   como Rebelion y Hispanic Culture Review de George Mason University, en
   varias ocasiones. Ha sido fundador y editor de la revista SignoXXI,
   Reflexiones sobre nuestro tiempo. Es colaborador de Bitcora, suplemento
   semanal del diario La Repblica (Montevideo). Ha obtenido una mencin en
   el Premio Casa de las Amricas 2001, por La reina de Amrica, y mencin
   en el concurso Caja Profesional 2001, por el cuento Mabel espera. Ha
   sido traducido al ingls y al portugus.



=== Ensayo epistemolgico-conflictual =====================================
=== Deconstruccin (1) de la complejidad y la educacin ===================
=== desde Edgar Morin      Ramn E. Azcar A. =============================

Contexto

Edgar Morin es uno de los pensadores franceses ms importantes de su poca.
Director emrito de investigaciones en el Centro Nacional de Investigacin
Cientfica, tiene una obra mltiple que est guiada por la preocupacin de
un conocimiento que no est mutilado ni dividido, capaz de abarcar la
complejidad de lo real, respetando lo singular a la vez que lo integra en
su conjunto. En este sentido ha efectuado investigaciones en sociologa
contempornea (El espritu del tiempo, edit. Grasset, 1962-1976); se ha
esforzado por concebir la complejidad antroposocial incluyendo la dimensin
biolgica y la dimensin imaginaria (El hombre y la muerte, Seuil, 1951, El
cine o el hombre imaginario, Minuit, 1956, El paradigma perdido: la
naturaleza humana, Seuil, 1973); enuncia un diagnstico y una tica para
los problemas fundamentales de nuestro tiempo (Para salir de siglo XX,
Nathan, 1981, Pensar Europa, Gallimard, 1987, Tierra Patria, Seuil, 1993,
Une politique de civilisation, con Sami Nar, Arla, 1997); y finalmente ha
elaborado en veinte aos (1977-1991) un Mtodo (1. La Naturaleza de la
naturaleza, 2. La Vida de la vida, 3. El Conocimiento del conocimiento, 4.
Las Ideas, su hbitat, su vida, sus costumbres, su organizacin, Seuil) que
permitira una reforma del pensamiento.

La complejidad humana (Flammarion, 1994) rene conceptos clave de la obra
de Edgar Morin (fragmentos de sus principales obras) y permite un primer
acercamiento al "pensamiento complejo". Morin desemboca en una visin del
hombre basada en la super e hiperanimalidad humana, en la bioculturalidad
que define lo humano y en la demencia consustancial a lo humano. Morin
considera al cerebro como el epicentro organizativo de las diversas esferas
constitutivas del universo antropolgico y establece una relacin entre la
hipercomplejidad cerebral y la demencia constitutiva de lo humano.

Edgar Morin resulta tambin muy relevante por su inters actual en la
reforma del sistema de enseanza. Debido al prestigio multidisciplinar de
que goza, el gobierno francs le encarg la reforma del sistema educativo
en Francia. Sus propuestas han quedado plasmadas en libros como La mente
bien ordenada, Los siete saberes necesarios para la educacin del futuro o
La Cabeza bien puesta. En estos momentos un equipo transdisciplinar e
internacional acomete un programa de investigacin sobre la reforma de la
enseanza universitaria.

Morin no es un "moralista", un predicador de normas y de "buenas
costumbres". No nos presenta una lista de cosas que deben hacerse y otra de
cosas prohibidas. El seguimiento de morales normativas puede llegar a
resultar humanamente muy doloroso y destructivo en ciertas circunstancias,
pero intelectualmente y ticamente resulta una "va fcil", en la que
desaparece el cuestionamiento de lo que hacemos y la perplejidad ante lo
real. La tica que nos propone Morin es tica de resistencia a la crueldad.
Pero tambin es tica creadora de realizacin de la vida humana.



Dialgica del orden y desorden segn Morin

Uno de los ensayos de Morin ms directos en lo que respecta a la bsqueda
de respuesta en torno al pensamiento complejo, es el texto denominado
"Epistemologa de la complejidad".

Morin desarrolla en nueve puntos su percepcin del estado actual del
pensamiento humano, destacando sus avances y sus desaciertos en la
necesidad de responder qu relacin tenemos con la naturaleza y cul es el
lugar que ocupa esa relacin en el marco de un pensamiento racional cada
vez ms incoherente con las acciones, interacciones y retroacciones del
mundo social.

Una de las afirmaciones ms agudas de Morin acerca del pensamiento complejo
es que ste no existe como explicacin o como fundamento para "dar una
explicacin", sino que seala "una dificultad para explicar". Un
pensamiento complejo, de existir como lo resalta Morin, no es un
pensamiento capaz de abrir todas las puertas, sino de identificar nudos
constantes de dificultades que en la medida que son despejadas y abordadas
surgen nuevas y ms complejas dificultades. Es un espiral constante e
infinito, pero a su vez alcanza ciertos niveles de lucidez que permiten a
las personas comprehender y aprehender de los cambios y dinmicas del
universo y de la civilizacin humana.

El concepto de complejidad se ha formado de la periferia al centro de los
objetivos o metas de estudio de las personas; devino de un macro-concepto
ligado en s mismo, de all en ms, el problema de las relaciones entre lo
emprico, lo lgico, y lo racional. Morin expresa que en la complejidad se
puede destacar dos polos: el emprico, en el cual lo que ocurre en el mundo
es producto de constantes interacciones y transferencias de estmulo que
hacen posible materializar hechos o situaciones que influyen en la dinmica
universal; y el lgico, que se refiere a la insuficiencia del pensamiento
racional de dar respuesta a las reacciones del sistema de pensamiento y
surgen las contradicciones como emergencia para crear mltiples
alternativas que despejen algunas de las dificultades propias de la
dinmica de pensar.

Morin enfatiza que tanto el "todo" como la "parte" tienen elementos
comunicantes que le son afines, pero sin que esto corrompa la autonoma de
la parte: "...somos singulares, puesto que el principio el todo est en la
parte no significa que la parte sea un reflejo puro y simple del todo. Cada
parte conserva su singularidad y su individualidad pero, de algn modo,
contiene el todo". Un ejemplo palpable de esto es el ser humano, el cual
pertenece a un todo que es la sociedad humana, pero a su vez es
independiente en su parte como ser humano individual, con personalidad e
intereses relativos.

Ahora bien: qu somos como seres humanos en la actualidad segn Morin?
Somos portadores de un pensamiento disyuntivo, reductor; en el cual
buscamos la explicacin de un todo a travs de la constitucin de sus
partes y aspiramos a eliminar el problema de la complejidad, la cual vemos
como un obstculo, pues "...obedece al arraigamiento de una forma de
pensamiento que se impone en nuestra mente desde la infancia, que se
desarrolla en la escuela, en la universidad y se incrusta en la
especializacin; y el mundo de los expertos y especialistas maneja cada vez
ms nuestras sociedades".

Pero esta manera de pensar es irreal, su fundamento est construido sobre
la base de falsedades, de superficialidades y de un desconocimiento total
de lo que es el hombre y lo que es la sociedad. Para ello Morin da variados
ejemplos que ocurren en el sistema biolgico y/o fsico, demostrando que
los lmites de las interacciones y reacciones en el mundo, tanto entre
objetos y cosas como viceversa, son altamente complejos y por muy variadas
que sean las explicaciones, no terminan de ser explicaciones, puesto que
materializar un pensamiento completo acerca de algn evento de estudio, es
infinitamente imposible.

A esto Morin llama "dialgica del orden y desorden"; dialgica en el
sentido de que las interacciones y reacciones en el mundo humano y fsico
son totalmente heterogneas (que se rechazan mutuamente), por lo cual se
concentra en un intercambio de informacin y retroalimentacin que hace
posible avanzar sobre algunas dificultades pero no sobre todas las
dificultades; el orden y desorden, es una dinmica propia de las
organizaciones existentes en el universo. Para Morin "...todo ha nacido a
travs de encuentros aleatorios...". Por ello, del orden aparente, ese que
existe en las antesalas de la existencia, hasta las reacciones que generan
desorden y caos, son producto natural del proceso de creacin en esta
realidad universal que reconocemos.

Es ante tan evidente realidad que se hace necesario reorientar nuestro
pensamiento racional y llevarlo hasta lmites de profundidad que tengan
como objeto de estudio esas reacciones heterogneas, aleatorias y de
incertidumbre, que es donde encontraremos respuesta acerca del lugar que
ocupa el hombre en el universo y, por qu no?, del lugar que ocupa el
universo en el pensamiento complejo humano.

Ese pensamiento complejo humano est anclado en una organizacin, la cual
est ligada a un sistema, que es un todo constituido de elementos
diferentes ensamblados y articulados. Segn Morin: "...el todo tiene una
cantidad de propiedades y cualidades que no tienen las partes cuando estn
separadas...Podemos llamar emergencias a esas cualidades que nacen a nivel
del todo, dado que emergen, que llegan a ser cualidades a partir del
momento que hay un todo... El todo, por lo tanto, es ms que la suma de sus
partes...".

Ahora bien: cmo entender ese asunto del orden y desorden en el mbito de
una sociedad moderna que ha creado mecanismos artificiales para aminorar el
desorden y tener mayor control sobre el medio y sus relaciones? Morin
comprende esta situacin y responde a ella explicando que las sociedades
humanas toleran una gran parte del desorden. "Podemos", expresa Morin,
"utilizar el desorden como un elemento necesario en los procesos de
creacin e invencin, pues toda invencin y toda creacin se presentan
inevitablemente como una desviacin y un error con respecto al sistema
previamente establecido...".

En el mundo occidental de hoy da, a ese desorden tolerable lo llamamos
libertad, y el orden lo entendemos como lo acordado por las mayoras como
sistema; es ms adaptar ese acuerdo a nuestra estructura mental, la cual
reconoce un mundo externo que le es afn pero ajeno a sus intereses ms
sentidos. Ello nos lleva a que al aceptar un orden, que llamara aparente,
nos damos a la tarea no slo de tolerar la libertad y los deseos de cambio
de algunas personas, sino de traducir el conocimiento, tanto el que viene
como precedencia de nuestros antepasados como el que apreciamos a travs de
nuestros sentidos humanos. Esa traduccin al persistir acuerdos y dogmas
sociales, la reconstruimos en razn de cdigos que nos alineen al orden
existente, pero no por ello ese conocimiento traducido pernotar en ese
margen de interpretacin, est all y en cualquier momento reacciona en
contra de una imposicin difcil de mantener: la ignorancia.

Lo que Morin expone en cuanto a la accin de traducir y reconstruir, no es
ms que la accin de nuestra percepcin en representar ese conocimiento y
realidad acorde a un orden existente, siempre en razn del contexto en
donde se encuentre, nunca perdiendo la idea de que el hombre es un ser de
naturaleza multidimensional que mezcla un pensamiento doble: uno racional,
emprico, tcnico; y otro simblico, mitolgico. Ambos estn al mismo
nivel, a veces uno supera por momentos al otro, pero nunca se superan
totalmente.

A todo esto, Morin dedica una pequea reflexin de esa complejidad humana a
la poltica, como factor determinante de las relaciones en la hoy moderna
sociedad de consumo. Expresa Morin que la poltica dej de ser un "arte de
gobernar" para llegar a ser el arte de las relaciones polticas en
sociedad. La poltica ha entrado en muchos aspectos de los humanos, sobre
todo en el inters de conservar el estatus de las personas tanto en su
existencia como seres planetarios (que viven bajo condiciones de
innumerables interconexiones entre los diversos segmentos del planeta),
como en la conservacin del medio ambiente y sus riquezas.

Si una frase resume la posicin de Morin ante la idea de un pensamiento
complejo es: "Con nuestros ojos somos capaces de ver de manera compleja.
Pero no somos capaces de pensar de manera compleja".

El pensamiento complejo es un pensamiento que se reconoce como local,
ubicado en un contexto determinado; no es completo, se produce y
auto-eco-organiza en razn de la incertidumbre; rechaza el dogmatismo, no
es escptico; privilegia la estrategia y no lo programtico. Pero para
entender esto es necesario reconocer que estamos en la pre-historia del
espritu humano. "No estamos (como expresa Morin) en la batalla final sino
que estamos en la lucha inicial: estamos en un perodo inicial en el que
hay que repensar las perspectivas de un conocimiento y una poltica dignos
de la humanidad en la era planetaria, para que la humanidad pueda nacer
como tal. Y debemos trabajar en el azar y la incertidumbre".

El problema terico de la complejidad es el de la posibilidad de
comprehender el origen de las incertidumbres. Por ello es bsico considerar
la complejidad organizacional (que enfatiza en lo racional) y la
complejidad lgica; es decir, la dificultad no est slo en la renovacin
de la concepcin del objeto, sino que est en revertir las perspectivas
epistemolgicas del sujeto, que no es ms que el observador cientfico; lo
cientfico hasta hoy es eliminar la imprecisin, la ambigedad, la
contradiccin; hace falta aceptar la imprecisin, no solamente en los
fenmenos, sino tambin en los conceptos, de all que Morin nos llame a
estudiar el azar y la incertidumbre.



Los nuevos saberes a ser explorados

Los nuevos saberes, generados a partir de la digitalizacin y la
consecuente construccin social, son dependientes de la evolucin de los
nuevos modos de vida en sociedad. Najmanovich resumi esta realidad de
manera concreta: "La escritura provey un contexto en el cual la filosofa
y el pensamiento terico en general pudieron emerger, desarrollarse y
cristalizar. Adems de jugar un rol clave en el nacimiento de una nueva
prctica: el estudio, y de un nuevo espacio: la Academia" (Denise
Najmanovich. 2004: "El desafo educativo en un mundo en mutacin").

Esto nos lleva a preguntarnos: Cules sern los pasos que nos permitirn
transitar la Sociedad del Conocimiento? Se tratar de una lenta
construccin social como la experimentada por las sociedades modernas en lo
que a sus territorios e identidad se refiere, o una ruptura epistemolgica
abrupta como la que le permiti al hombre desarrollar, por primera vez, un
artefacto para volar?

Para responder a estas interrogantes, que ahondan un punto de vista
complejo, nada ms cercano y directo que el pensamiento de Edgar Morin
(1921), socilogo y filsofo francs, quien ha basado sus reflexiones en la
teora de la informacin y de los sistemas, la ciberntica y los procesos
de autoorganizacin biolgica, construyendo un mtodo que intenta estar a
la altura del desafo de la complejidad. Morin describe el estadio actual
de la humanidad como el de una prehistoria del espritu humano y slo el
pensamiento complejo (que no es ms que el reconocimiento de un principio
de incompletud y de incertidumbre en el seno de todo conocimiento) nos
permitir civilizar nuestro conocimiento.

La Unesco, como lo resea Virginia Guichot
(www.cica.es/aliens/revfuentes/resenas.htm), solicit a Edgar Morin que
expresara sus ideas sobre la esencia misma de la educacin del futuro,
dentro de su visin de pensamiento complejo, lo que se materializ en un
extenso texto titulado Los siete saberes necesarios para la educacin del
futuro (editado en 2001, en Barcelona, Espaa, por la editorial Paids, 143
pginas). La intencin de estas ideas, en expresin del propio Morin, fue
suscitar un debate que contribuya a ayudar a los educadores y dirigentes a
dilucidar su propio pensamiento acerca de cmo orientar la educacin hacia
un desarrollo sostenible. Para Morin el asunto est en siete saberes
fundamentales que el hombre ha conocido y descuidado y que requiere retomar
para alcanzar promover valores y principios en educacin que hagan posible
optimizar la formacin humana ante los retos del siglo XXI.

Si resumimos, de manera apretada, el contexto terico del aporte de Morin,
tendramos que partir de cada uno de estos saberes: saber 1, "La ceguera
del conocimiento: el error y la ilusin" (en su trabajo Morin organiza cada
saber por captulos). Morin inicia sus reflexiones cuestionando la
educacin en razn de que no ha proyectado sus instrumentos persuasivos en
motivar a las personas a conocer "qu es conocer", es decir, la persona va
comprendiendo la vida y sus relaciones como producto de ideas vagas y
superficiales, no atendiendo a interpretar la realidad por s misma. Es
necesario desarrollar un estudio de las caractersticas biolgicas y
humanas de los procesos mentales del hombre para ver el entorno y sus
relaciones con certeza y no con ilusiones; el saber 2, "Los principios de
un conocimiento pertinente", en donde se destaca que el papel del
conocimiento es apreciar el entorno y sus relaciones de forma integral y
global, en el que el ser humano sea no slo capaz de identificar los
objetos, sino aprehender de ellos y de su lugar en el marco de la
naturaleza. Morin motiva a los educadores a desarrollar la aptitud natural
de la inteligencia humana, la cual no es otra que la ubicacin de las
informaciones en un sistema de interrelaciones que le d sentido de
pertenencia con el todo, pero que a la vez devele la profundidad y razn de
ser de las partes. Si bien Morin deja en claro la necesidad de hacer del
conocimiento una opcin consciente y temporalmente oportuna con las
necesidades humanas, no es menos cierto que no contesta qu entiende l por
mtodos que permitan aprehender las relaciones mutuas y las influencias
recprocas entre las partes y el todo.

El saber 3, "Ensear la condicin humana", es una reflexin acerca de lo
que es el hombre en su total dimensin: "El ser humano es a la vez fsico,
biolgico, psquico, cultural, social e histrico", expresa Morin,
advirtiendo que en toda esa composicin del hombre est dispersa en la
educacin a travs de las disciplinas, impidiendo una verdadera unidad que
permita reunir y organizar los conocimientos dispersos en las ciencias de
la naturaleza, las ciencias humanas, la literatura, la filosofa, entre
otras. Lo que destaca Morin en este saber, y al cual nos suscribimos
totalmente, es que la unin entre la unidad y la diversidad de todo, es lo
que se traduce en la condicin humana.

El saber 4, "Ensear la identidad terrenal", responde a la necesidad de que
el hombre conozca su lugar en el universo. El ser humano del siglo XXI no
podr entender su realidad slo comprendiendo su condicin humana, sino
interpretando, e internalizando la condicin del mundo que hoy se muestra
en una era planetaria, cuya fase actual es la mundializacin. A lo largo de
la explicacin que da acerca de este saber, Morin habla de la necesidad de
un pensamiento policntrico, que tenga la condicin de un universalismo no
abstracto, sino conciente de la unidad-diversidad de la condicin humana.
Un pensamiento que siendo alimentado por las culturas humanas respete sus
lmites individuales y profundice sus lazos comunicantes.

El saber 5, "Enfrentar la incertidumbre", es un llamado a la educacin,
como sistema, a que se preocupe ms por comprender el campo de las
incertidumbres pero desde la ptica de la certeza; es decir, que el
educador asuma la responsabilidad de generar estrategias alternativas ante
los acontecimientos o hechos inesperados, muy a la par de poner en prctica
el liderazgo transformacional para enfrentar con plenitud los cambios.

El saber 6, "Ensear a comprender", es la respuesta a la necesidad de que
el ser humano aprecie con sus sentidos el conocimiento y no se quede en
superficialidades. El dilogo es una va expedita para que el hombre
cultive su intelecto y comprenda la heterogeneidad y complejidad de su
mundo. A pesar de existir, hoy ms que nunca, una profunda amplitud en el
mbito de la informacin y la comunicacin, hay debilidad en la comprensin
de los mensajes, por ello es preciso ensear a comprender, a eliminar el
egosmo propio de los hombres y transmitir eficientemente el conocimiento,
de ese modo se eleva la moral en las relaciones humanas y se superan los
obstculos propios de la condicin de imperfeccin de los hombres.

Y el saber 7, "La tica del genero humano", tiene explcita relacin con el
cumplimiento del deber de ensear a comprender: la educacin debe conducir
a un proceso constante de interaccin y comunicacin entre el individuo-la
sociedad-y la especie; cada ser humano, nos expresa Guichot analizando a
Morin, lleva en s mismo esa triple realidad de la que debe ser consciente,
remarcndose la condicin de dos finalidades tico-polticas inherentes al
hombre y a su circunstancia: una, el establecimiento de una relacin de
control mutuo entre la sociedad y los individuos, teniendo como estructura
expedita el sistema democrtico; y otra, concebir la condicin humana como
comunidad planetaria, en la cual ya no slo es importante lo terrestre como
influencia en el hombre, sino el universo como potencialidad compleja e
incierta de nuevos escenarios humanos.

Todo el texto de "Los siete saberes necesarios para la educacin del
futuro" es una muestra del discurso filosfico-potico de uno de los
pensadores ms agudos de la actualidad, aunque su propuesta teortica no es
un esquema concebido como receta mgica, sino una "flecha" que aspira a
entrar hasta la ltima de nuestras clulas para que reaccionemos y fijemos
nuestra atencin sobre esos detalles que por su simplicidad y cotidianidad
pasan desapercibidos ante los ojos de los investigadores.



Visin general del pensamiento de Morin en el texto La Cabeza bien puesta

Para entender el cuerpo terico que est implcito en el texto La Cabeza
bien puesta, de Edgar Morin, hay que entender un tanto la nomenclatura de
eso que se llama complejidad.

Lo simple es lo que puede concebirse como "una unidad elemental
indescomponible", excluye lo complicado, lo incierto, lo ambiguo, lo
contradictorio. La aplicacin de un "pensamiento"-"teora"-"mtodo" simple
a un fenmeno complejo conduce a una simplificacin, la cual es la
disyuncin entre entidades separadas y cerradas, la reduccin a un elemento
simple, la expulsin de lo que no entra en el esquema lineal. En una
palabra lo resume Morin: "Lo simple no existe: solo existe lo
simplificado".

La complejidad es lo que no es simple; lo que no puede resumirse en una
palabra maestra, a una ley. Es un tejido de constituyentes heterogneos
inseparablemente asociados, una paradjica relacin de lo uno y lo
mltiple, una mezcla ntima de orden y desorden. Cmo se nos presenta?
Como lo inextricable, lo enredado, lo ambiguo, la incertidumbre. Por ello,
la educacin debe estar orientada a comprender la incertidumbre y no a
desviarse de su influencia, tratando, errneamente, de alcanzar soluciones
que terminan por ser "ilusiones", es decir, pensamiento superficial.

Debemos ser prudentes para no caer en ilusiones. La complejidad conduce a
la eliminacin de la simplicidad. La confusin de la complejidad con la
completud, hace que no se perciba la realidad en el contexto real en que se
encuentra en nuestras relaciones en sociedad: la totalidad es la no verdad.

La confusin de la complejidad con complicacin, hace creer que lo complejo
puede resumirse en la palabra complejidad, retrotraerse a una "ley de
complejidad". Creer en la posibilidad de eliminar la contradiccin, la
incertidumbre y lo irracional, es el inmenso laberinto en el que se
encuentra el sistema educativo actual.

Por un pensamiento complejo se ha de entender en el mbito de la reforma
educativa como el reconocimiento de un principio de incompletud y de
incertidumbre en el seno de todo conocimiento; ante el cual se ha de
aspirar a un saber no parcelado, no dividido, no reduccionista, evitando un
conocimiento-accin unidimensional y mutilante.

Lograr un pensamiento multidimensional que sea capaz de concebir la
complejidad de lo real, hace necesario la bsqueda de un mtodo para "Unir
lo separado" - "Articular lo que est desunido".

Ello lleva a un planteamiento concreto en el texto La Cabeza bien puesta:
la Educacin ha de ser Organizador de la organizacin; es decir, donde los
individuos conocen, piensan y actan en conformidad con los paradigmas
culturalmente inscriptos en ella.

El paradigma orienta, gobierna y controla la organizacin de nuestros
razonamientos y sistema de ideas. Es organizador de la organizacin en
tanto gobierna los principios de pensamiento y se encuentra en el corazn
de los sistemas de ideas, y comporta un mltiple enraizamiento:
lingstico-lgico-ideolgico y tambin cerebral-psquico-sociocultural.

Necesitamos reformar la educacin para motivar el surgimiento de un
pensamiento que se d cuenta de que el conocimiento de las partes depende
del conocimiento del todo, y que el conocimiento del todo depende del
conocimiento de las partes; as mismo, que reconozca y analice los
fenmenos multidimensionales en lugar de aislar, mutilando, cada una de sus
dimensiones y analice las realidades que son al mismo tiempo solidarias y
conflictivas. Ello sin obviar el respete a lo diverso, en donde al mismo
tiempo se reconozca la unidad.

Segn Edgar Morin los principios para una reforma del pensamiento generar
un pensamiento del contexto y de lo complejo. Un pensamiento que vincule y
afronte la falta de certeza, reemplazando la causalidad lineal por una
causalidad multireferencial.

A todo esto, Morin se pregunta: quin educar a los educadores? Y se
responde: una minora de educadores, animados por la fe en la necesidad de
reformar el pensamiento y en re-generar la enseanza, los cuales
proporcionarn una cultura para contextualizar, distinguir, globalizar,
preparar las mentes para que respondan a los desafos complejos, para
enfrentar las incertidumbres y educar para la comprensin humana.

Otro aspecto que toca Morin en su texto La Cabeza bien puesta es el error,
el cual es muy comn en la actual visin simple del pensamiento. Para
evitar las cegueras, o errores en el conocimiento, se hace necesario
reconocer sus imperfecciones, debilidades y errores. No subestimar estos
componentes, ensear a convivir y dialogar con el error y la ilusin. La
bsqueda de la verdad exige meta-puntos de vista.

Morin, en los captulos del 1 al 4 del texto La Cabeza bien puesta, hace
hincapi, de manera muy general, en los principios de un conocimiento
pertinente. l expresa que en nuestra era planetaria es necesario un
conocimiento que entienda los problemas globales, en su contexto y en su
conjunto. Ese conocimiento debe superar las antinomias de los conocimientos
hiperespecializados e identificar la falsa racionalidad (abstracta y
unidimensional); pero a la vez ese conocimiento ha de venir acompaado por
la enseanza de condicin humana, en donde el proceso formativo est guiado
en aprehender al ser humano, situado en el universo y a interrogarse sobre
nuestro devenir.

Ahora bien, para Morin ensear la condicin humana implica crear
condiciones en las cuales cada persona reconozca su identidad terrenal,
rdevelando lo humano de la humanidad y su pertenencia a una comunidad de
destino, a una tierra-patria.

El siglo XX represent, segn Morin, una era de antagonismos que dej una
mundializacin unificadora y global pero conflictiva y desigual. El siglo
XXI enfrenta retos descomunales, dando cuenta de las nuevas incertidumbres
en la ciencia para demostrar las debilidades del paradigma de la
simplicidad. As mismo, se incluye la incertidumbre como variable en
nuestro pensamiento, para pensar estratgicamente y no programticamente.
Ese es el gran "desafo". (captulo I, "Los desafos", pgs. 13-21).

Pensar en el futuro como incertidumbre es asumir el nuevo tiempo con la
mente calzada en el esquema real de los nuevos desafos educativos. Ensear
la comprensin es estudiar las races de esa incomprensin, fuente de males
para el hombre (racismo, xenofobia, discriminacin).

La misin espiritual de la educacin es ensear a comprender al ser humano,
y luchar por una tica de la comprensin humana, para lograr una paz
planetaria.

La tica del gnero humano es promover una educacin que mire a una
antropotica, la cual reconozca y forme conciencia de la trinidad
individuo-sociedad-especie; que muestre a la humanidad como comunidad
planetaria; que fomente una educacin para la toma de conciencia de nuestra
tierra-patria y traducirla a una ciudadana terrenal; y que consiga una
reforma del pensamiento, una poltica del hombre y una poltica de
civilizacin (captulo II, "La Cabeza bien puesta", pgs. 23-35).

Cuando Morin se refiere a la complejidad se refiere a lo enredado, al
desorden, a la ambigedad, a la incertidumbre, lo que implica la necesidad
de un pensamiento mltiple y diverso que permita su abordaje. El no
reconocimiento de esta dialgica orden/desorden nos sumerge en lo que l
llama una "inteligencia ciega", que no ve ms all de sus propios lmites y
ni siquiera reconoce esos limites. Morin entiende por "paradigma de la
complejidad", un principio de distinciones/relaciones/oposiciones
fundamentales entre algunas "nociones matrices" que generan y controlan el
pensamiento, es decir la constitucin de teora y la produccin de los
discursos de los miembros de una comunidad cientfica determinada. De ello
resulta una evidente ruptura epistmica, una transformacin fundamental de
nuestro modo de pensar, percibir y valorar la realidad signada por un mundo
global que interconecta pensamientos y fenmenos, sucesos y procesos, donde
los contextos fsicos, biolgicos, psicolgicos, lingsticos,
antropolgicos, sociales, econmicos, ambientales son recprocamente
interdependientes.

Morin distingue acciones concretas entre dos trminos: educacin y
enseanza. Por un lado, la palabra "enseanza" no basta, y por el otro, la
palabra "educacin" implica algo de ms y una carencia. Por esta razn,
piensa en una enseanza educativa. La misin de esta enseanza es
trasmitir, no saber puro, sino una cultura que permita comprender nuestra
condicin y ayudarnos a vivir. Al mismo tiempo, debe favorecer una manera
de pensar abierta y libre.

Morin busca favorecer la autonoma del pensamiento. Por esta razn, un
pensamiento capaz de no estar encerrado en lo local y lo particular, que
pueda concebir los conjuntos seria capaz de favorecer el sentido de la
responsabilidad y de la ciudadana. La reforma del pensamiento tendr
consecuencias existenciales y ticas.

El conocimiento es una orientacin del hombre en el mundo, es una forma de
dar coherencia y sentido a su posicin interna con respecto a su realidad y
a la de los otros.

Por su naturaleza, el ser humano es a la vez fsico, biolgico, psquico,
cultural, social e histrico. Morin remarca que esta unidad compleja que es
la naturaleza humana est completamente desintegrada en la educacin. Por
esta razn, hay que restaurarla de tal manera que cada uno -desde donde
est- tome conciencia al mismo tiempo de su identidad compleja y de su
identidad comn a todos los dems humanos. As, la condicin humana tendra
que ser objeto esencial de cualquier educacin (captulo III, "La condicin
humana", pgs. 37-48).

En el desenvolvimiento e intercambio con los otros, el sujeto sufre una
constante interferencia de su posicin interna como de su proceder en el
mundo. De este feedback entre individuos se constituye lo sociocultural, el
medio en donde se organiza y reorganiza la vida tanto singular de los
sujetos como toda la posibilidad de construccin comn de los
conocimientos. La ciencia, la educacin, la poltica, los procesos sociales
y econmicos no pueden escapar al condicionamiento cultural. Las
manifestaciones cientficas y culturales ligadas a los conceptos emergentes
estn involucradas en circuitos recursivos, en interacciones no lineales
dentro de la ciencia y la cultura misma.

La subjetividad y las relaciones socioculturales se organizan en el trazado
de ciertas metforas, de ciertos horizontes que generan presuposiciones y
expectativas, configurando creencias y visiones a futuro (captulo V,
"Aprender a vivir", pgs. 49-57).

Con La Cabeza bien puesta, repensar la reforma, reformar el pensamiento,
Edgar Morin (1999), quiso sentar las bases para una verdadera reforma
educativa. Ms all de la connotacin reduccionista que puede significar el
trmino "enseanza" en el sentido de "instruccin", Morin plantea una
"enseanza educativa" cuya misin habra de ser, no slo la transmisin de
conocimientos, sino de una cultura que permita comprender nuestra condicin
y ayudarnos a vivir.

El "paradigma de la simplificacin", formulado por Descartes, que ha sido
rector del saber occidental desde el siglo XVII, postul como principio de
toda verdad las ideas "claras y distintas" (Descartes, 1637) y la bsqueda
de reglas fijas para descubrir verdades. Este pensamiento disyuntor termin
por entorpecer el camino de la ciencia hacia su propio conocimiento,
coartndole la posibilidad de reflexionar sobre s misma.

En todo el pensamiento cartesiano se distinguen dos importantes principios:
el de separacin y el de reduccin, teniendo este ltimo una doble
articulacin: por una parte, la reduccin del conocimiento del todo al
conocimiento de la suma de las partes; y por la otra, la limitacin de lo
cognoscible a lo mensurable, donde lo verdadero es lo evidente y lo
evidente, a su vez, debe estar definido por la claridad y la distincin.

La historia del pensamiento moderno estuvo signada por este esfuerzo de
comprender la naturaleza de las cosas y los sucesos simplificando
permanentemente los fenmenos para su mejor comprensin. Y fue,
precisamente, bajo el manto de este pensamiento mecanicista, que se produjo
la reduccin de lo complejo a lo simple y la hiperespecializacin,
fragmentando profundamente el entramado complejo de la realidad hasta
llegar a la ilusin de admitir que una mirada reducida sobre lo real puede
llegar a tomarse por la realidad misma.

La educacin no ha sido ajena a este pensamiento simplificador. Frente a
realidades cada vez ms complejas que ponen en evidencia la necesidad de un
conocimiento multidisciplinario, la educacin, tradicionalmente, ha formado
al ser humano con esquemas disyuntores, que buscan la comprensin a travs
de la separacin de las partes.

Una verdadera reforma educativa requiere un profundo cambio en los esquemas
tradicionales de enseanza. Una postura abierta a la realidad en sus
mltiples facetas, desde sus distintas aristas, enmarcada en una dialgica
de aspectos que pueden ser, al mismo tiempo, antagnicos y complementarios.

En este sentido, la reforma que plantea Morin trasciende a la reforma
curricular, porque entraa el concepto de un hombre que entrelaza una
vertiente biofsica y otra psico-socio-cultural, ambas en permanente
interaccin.

1. Por deconstruccin se entiende una propuesta de la teora
   postestructuralista cuyo principal exponente es el filsofo francs
   Jacques Derrida. La deconstruccin es una forma de anlisis textual
   aplicada no slo a la literatura y la filosofa, sino tambin a la
   historia, la antropologa, el psicoanlisis, la lingstica y la
   teologa. Significa indagar en la propia esencia de la deconstruccin.
   Difiere de la tcnica filosfica establecida para detectar los errores
   lgicos en la argumentacin de un oponente en que las contradicciones
   puestas de manifiesto revelan una incompatibilidad subyacente entre lo
   que el escritor cree argumentar y lo que el texto dice realmente; en
   razn de esta percepcin se asumi la lectura de Edgar Morin.



Referencias bibliogrficas

 - MORIN, Edgar (1997). Epistemologa de la complejidad. Buenos Aires,
   Ediciones Nueva Visin.

   - (2001). Los siete saberes necesarios para la educacin del futuro.
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   pensamiento. Buenos Aires, Ediciones Nueva Visin.

 - NAJMANOVICH, Denise (2004). El desafo educativo en un mundo en
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   Unin Tipogrfica Editorial Hispano-americana, Uteha, 1 reimpresin.

 - LPEZ CANO, Jos Luis (1980). Mtodo e hiptesis cientficos. Mxico,
   Editorial Trillas, serie Temas Bsicos, rea de Metodologa de la
   Ciencia, N 3, segunda edicin.

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   Modernidad: de la unidad a la diferencia. Editorial Paids, Buenos
   Aires.

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   19. Caracas, Escuela de Salud Pblica, Universidad Central de Venezuela.

 - SAMAJA, Juan (1994). Epistemologa y metodologa. Buenos Aires, Eudeba.

** Ramn E. Azcar A.
   azocar1968@cantv.net
   Politlogo venezolano (1968). Msc. administracin, mencin gerencia y
   planificacin institucional (2003); doctorante de estudios del
   desarrollo (2003, por presentacin de tesis doctoral; Cendes, UCV,
   Caracas); doctorante en ciencias de la educacin (2006, en curso,
   Universidad Simn Rodrguez, Barquisimeto); autor de obras en el gnero
   ensayo y poesa: La revelacin de Oanes, 1998; El nuevo paradigma
   educativo, 2000, y Soledades, 2005.



=== La retrica del deseo      Nadia Talamantes ===========================

                                    Tanto el sexo ejercido como literatura,
                                   como la escritura ejercida como erotismo
                                                son fuente de conocimiento.
                                                                  Bataille.

Eros inicia su historia en el mundo como hijo del Caos, desde entonces la
teogona de Hesodo le instituye un destino convulso. Nacido del vaco
originario, Eros se muestra rebelde y osado ante las palabras, por un lado
le adula la incapacidad del lenguaje para nombrarlo y delimitar su desorden
y, por el otro, le atrae su poder conductor: el erotismo se manifiesta en
el lenguaje como el magnetismo se manifiesta en la piedra amante. As,
hablar sobre el erotismo es peligroso, hablar de erotismo es ya un acto
ertico. Incluso hablar sobre lo que otros hablan, ejercitando un
metadiscurso asptico, no protege de la carga semntica de las palabras.
Aqu es casi imposible mencionar las palabras sin usarlas.

Hay dos nombres que vienen a nuestro encuentro cuando ensayamos la pregunta
qu es el erotismo: Georges Bataille y Octavio Paz. Encontr a travs de un
extrao mestizaje entre ambos la definicin -si aceptamos que el erotismo
puede definirse- que ms me satisfizo. Para Bataille la operacin del
erotismo implica la aniquilacin de los participantes, alcanzar al ser del
otro en lo ms ntimo hasta el punto del desfallecimiento, la muerte. Para
Paz el erotismo es sexualidad transfigurada: metfora. El principio de
Bataille, la destruccin de la estructura de ser cerrado que somos, es
tambin el principio de la metfora, es decir, la destruccin de la
estructura de ser cerrado que es la palabra. En la metfora los dos
elementos que se funden para dar lugar a un nuevo significado han de
inmolarse, en la fusin su presencia es ausencia, los dos trminos en
tensin desaparecen para dar lugar a un tercero, se ausentan mientras se
mantienen activos en una sola palabra, pero no son esa palabra. Los
participantes en la tensin ertica tambin se ausentan; como la metfora,
el erotismo lleva a la indistincin, a la confusin de objetos distintos.
Ms aun, la metfora lleva al mismo punto que todas las formas del
erotismo.

Si la metfora es raz de todo lenguaje, toda vez que al nombrar se est en
la metfora (esto es, se est trasladando un elemento real -referente- a
uno imaginario -signo-), luego el poder de la palabra y la alquimia ertica
estn ntimamente relacionados. Pues el placer del cuerpo es
fundamentalmente el placer de narrarlo para descubrirnos cmo el verbo se
hace carne. En este preciso lugar aparece un tercer nombre: Roland Barthes,
el francs que restituye a la ertica su categora lingstica, el francs
que devuelve al texto su originaria carnalidad: "sin deseo no hay
escritura", y al hacerlo devuelve al cuerpo su originaria lingisticidad.
Este tercer nombre viene a decirnos algo que hace que miremos con nuevos y
recelosos ojos todos los libros y diccionarios de nuestra estantera: el
lenguaje es el que soporta la funcin ertica, de tal forma que el placer
del lenguaje es de la misma naturaleza y calidad que el placer ertico, y
ese placer del lenguaje constituye su verdad. Toda la literatura ertica
sera la materializacin ms evidente (existen otras menos obvias) de esta
revelacin.

Barthes nos ensea la otra cara de una moneda ya conocida, del cuerpo como
lugar de escritura (se escribe acerca de l y sobre l, sabemos que toda la
piel es preposicional) nos lleva al texto como lugar de placer, fuente de
interminable hedonismo. Hay una doble erotizacin del texto, la primera
incluye el proceso de escritura, donde el que escribe ve al texto/cuerpo
poblarse de marcas significantes, haciendo hablar a la piel dormida:

      El lenguaje es una piel: yo froto mi piel contra el otro. Es como si
      tuviera palabras a guisa de dedos, o dedos en la punta de mis
      palabras. Mi lenguaje tiembla de deseo... toda una actividad
      discursiva viene a realzar discretamente, indirectamente, un
      significado nico, que es "yo te deseo"... envuelvo al otro en mis
      palabras... (Fragmentos de un discurso amoroso).

La segunda erotizacin corresponde al proceso de lectura, de manera que el
texto deja de ser una estructura para convertirse en cuerpo y la mirada del
lector es la mirada del amante (es secreto a voces que la literatura
ertica est concebida para un lector solitario), recorremos, miramos,
tocamos el texto.

      El texto es un objeto fetiche y ese fetiche me desea (El placer del
      texto).

El lector se deleita en la exuberante retrica del texto, empapada en
distintos niveles de significado; el objeto ya no es el cuerpo, sino la
representacin lingstica del deseo. El lector adopta una actitud de
voyeur llevado de la mano por el autor, una perfecta trada
-autor/texto/lector- cmplice.

Esta unin entre lenguaje y erotismo no es el capricho de un
estructuralismo lbrico e incontinente, es la manifestacin de una realidad
ruidosa: el erotismo, como el lenguaje, es exclusivamente humano. Ambos
estn condicionados por el carcter histrico de su existencia, cada
revolucin del lenguaje lleva consigo una revolucin del cuerpo, del
erotismo. No hay sociedad sin ritos ni prcticas erticas, ni la hay sin
lenguaje; el erotismo es fuerza social, tensin del espritu, como bien
dice Bataille, el erotismo difiere de la sexualidad precisamente en que
moviliza la vida interior del hombre.

Es este movimiento el que conduce a la erotologa, empuja a Miller a
escribir sus Trpicos, crea el Cantar de los Cantares de Salomn, de l
nace el Banquete de Platn, la poesa de Catulo y de Safo, las cartas de
Helosa, provoca a Verlaine, a Baudelaire, a Apollinaire, a Blake y a
Neruda, este movimiento es la razn de cada uno de los siete tomos que
contiene la Enciclopedia del Erotismo de Cela, es en fin, el origen de
muchas maneras de decir lo indecible.

En la erotologa es aventurado explicitar preferencias si atendemos bien a
las palabras de Boris Vian: "la literatura ertica no existe ms que en el
espritu del erotmano"; me veo abocado a la abstinencia en la imposicin
de gustos, mi eleccin depende nicamente de mi interioridad, lo ertico
depende del estado del espritu del individuo. As, las coincidencias en la
eleccin del objeto externo de nuestro deseo (desde Rita Hayworth a la
Dnae de Gustav Klimt, desde la narrativa de Sade a Ibn Hazm de Crdoba) no
significa que el objeto -accin, persona, texto, filme, fotografa,
fetiche, etc.- posea un valor ertico por s mismo, sino que encarna de
manera ideal nuestros deseos internos. Es cosa sabida, por ejemplo, que el
erotismo de la literatura rabe se debe ms al lector occidental que a la
propia Scherezade; y que buena parte de lo catalogado como literatura
ertica puede convertirse con el tiempo y la hermenutica en otra cosa.

Me gustara, no obstante, practicar cierto regionalismo y mencionar tres
nombres de la poesa mexicana que bien pueden hacernos coincidir en la
eleccin de su texto como objeto fetiche:

David Huerta, quien erotiza las palabras transformando el yo en lenguaje, y
es entonces el lenguaje el que recrea mediante sus cambios sintcticos los
momentos de tensin y relajacin, de grito y gemido que se producen en el
encuentro amoroso:

      En la noche del cuerpo se preparan
      los alimentos de Dios,
      la cena carmes de los esclavos, el mstico bocado
      de los turbios amantes
      ("La noche del cuerpo").

Efrn Rebolledo, quien a juicio de Xavier Villaurrutia ha escrito los
mejores poemas de amor sexual de la poesa mexicana, incansable en la labor
de explorar la fusin entre amante y naturaleza a manera de una geografa
del cuerpo:

      Ancas de cebra, escorzos de serpiente,
      combas rotundas, senos colombinos,
      una lumbre los labios purpurinos,
      y las dos cabelleras un torrente.

      en el vivo combate, los pezones
      que se embisten, parecen dos pitones
      trabados en erticas pendencias
      ("El beso de Safo").

Ramn Lpez Velarde, el poeta del erotismo y de la muerte, quien nada poda
sentir "sino a travs de la mujer. De ah que a las mismas cuestiones
abstractas me llegue con temperamento ertico", pura sensualidad:

      Alma, sibila inseparable, ya no s dnde concluyes t y dnde
      comienzo yo (...).

Vale la pena recobrar la sabidura de estos artfices, descubrir con ellos
que el cuerpo se hace escritura y, despus, a la escucha de Barthes,
emprender el camino de vuelta, cuando la escritura se hace cuerpo. Vale la
pena volver al principio del lenguaje y del erotismo, la inagotable
metfora.

** Nadia Talamantes
   talamantes_n@hotmail.com
   Investigadora mexicana (Zacatecas, 1976). Licenciada en filosofa, cursa
   actualmente estudios de posgrado en Espaa. Ha publicado artculos en
   los diarios mexicanos Reforma, Mural, Pblico y El Sol de Zacatecas, as
   como en el diario argentino Pgina 12. Mantiene en
   http://www.nadiatalamantes.blogspot.com su blog Argonauta.



=== Andr Breton (Cadver Exquisito) ======================================
=== "Je Cherche l'or du temps" (1), Esto no es una elega (2) =============
=== Fernando Buen Abad Domnguez ==========================================

      "No he conocido a ningn hombre que tuviera mayor capacidad de amor,
      mayor poder de amar la grandeza de la vida, y no se entenderan sus
      odios si no fuera porque con ellos protega la cualidad misma de su
      amor por la vida, por lo maravilloso de la vida. Breton amaba igual
      que late un corazn. Era el amante del amor en un mundo que cree en
      la prostitucin. Ese es su signo".
      Marcel Duchamp

      (...) je n'ai pas connu d'homme qui ait une plus grande capacit
      d'amour. Un plus grand pouvoir d'aimer la grandeur de la vie et l'on
      ne comprend rien  ses haines, si l'on ne sait pas qu'il s'agissait
      pour lui de protger la qualit mme de son amour de la vie, du
      merveilleux de la vie. Breton aimait comme un cur bat. Il tait
      l'amant de l'amour dans un monde qui croit  la prostitution. C'est
      l son signe".
      M.D. (Entretien avec Andr Parinaud, Arts, 5 octobre - 11 octobre 1966).

El Surrealismo al servicio de la Revolucin

Quiz el "oro del tiempo" que busca Andr Breton es ese mundo
extraordinario, maravilloso, plenitud de la imaginacin, de la felicidad,
de la creatividad... mundo sin explotacin, sin alienacin que est ah al
alcance de la humanidad revolucionada. Oro del tiempo con los precipitados
ms hermosos del espritu (3) humano. Breton revolucionario y poeta abre
algunas puertas hacia ese mundo.

Con la liberacin creadora del inconsciente, a la manera en que lo propone
Breton, es decir el ascenso de la conciencia, se puede provocar tambin el
derrumbe del capitalismo. De ah la necesidad de Breton por diluir toda
separacin entre arte y poltica. Ya los surrealistas animados por un
programa revolucionario se afiliaron en enero de 1927 al Partido Comunista,
que alguna vez expres los ideales de la Revolucin bolchevique, para sumar
las potencialidades revolucionarias del surrealismo incluso contra la
poltica autoritaria del estalinismo y sus crmenes.

Breton fue un militante de la subjetividad revolucionaria tambin, de la
conciencia en ascenso espiral con sus urgencias ldicas, de amores,
pasiones y sueos. Militante de la conciencia creadora que aniquilar las
pesadillas ms atroces. Breton militante de la Poesa hacia el comunismo
(que es forma superior de la expresin colectiva y personal)... belleza
convulsiva si las hay... militancia desde la conciencia ms profunda y
promisoria, militante en los territorios de la interioridad ms colectiva
que son los de una especie impelida a construir su liberacin definitiva
contra capitalismo. Militancia premonitora y contagiosa para que la
humanidad, que busca pertenecerse para siempre, ande con las vestiduras de
fuego iluminado en su corazn revolucionario. "Corresponder al surrealismo
tomar conciencia de la naturaleza exacta de esas fuerzas y, superando las
vacilaciones que an podan frenar a determinados grandes poetas que lo
precedieron, exigir, tanto para la Poesa como para cualquier otra
actividad verdaderamente desinteresada del espritu, esa libertad total,
incondicional, comprometindose a no desmerecerla jams" (4).

Breton, al identificar a la Revolucin como motor y destino de la Poesa,
crea una alquimia nueva capaz de transformar, con las armas de la crtica,
la crtica de las armas poticas y la idea misma de "Poesa"... transformar
en fuerza revolucionaria los estados de depresin o melancola impregnados
de guerras mundiales, la lgica de las guerras ideolgicas y muchas
payasadas del arte burgus... convertirlos y combatirlos pues, con
movilizacin rebelde, sensibilidad insubordinada colectiva y liberadora...
con escritura automtica. Contra la miseria psicolgica, empobrecida y
estereotipada, la escritura automtica busca revelar lo ms hondo de la
conciencia, o, mejor, del inconsciente, de eso que an no emerge ni se
conoce en el estado actual del desarrollo humano... busca hacer ver lo
invisible, la conciencia olvidada. Sintaxis del pensamiento libre. "Se ha
podido pensar", seal luard, "que la escritura automtica haca intiles
los poemas. No!: aumenta, desarrolla nicamente el campo de examen de la
conciencia potica, enriquecindola. Si la conciencia es perfecta, los
elementos que la escritura automtica extrae del mundo interior se
equilibran con los del mundo exterior. Reducidos entonces a una igualdad,
se entremezclan, se confunden, para formar la unidad potica".

Breton impulsa una corriente de inteligencia no alienada contra ciertos
eruditos profesionales, apasionados de s mismos y tambin contra algunos
pontfices privilegiados con licencias de impudicia y pedantera. Propone
liberar la conciencia de las determinaciones y exigencias del mercado y de
la ideologa de las lites burguesas: que no se aliene la conciencia con
mercancas artsticas o de la industria de la cultura y el espectculo, ni
con la promocin de subjetividades adaptadas a la explotacin. Muera el
arte... ese arte. Muera el Estado burgus y sus valores todos que son
negacin misma de la creatividad y del desarrollo, muera el Estado, que
goza con la opresin y el terror, la servidumbre y el despotismo, lo feo y
lo hostil a la libertad de expresin, hacindolos incluso "bellos" para
afianzar sus dominios de explotacin. Muera el capitalismo. "Si la miseria
puede ser tan hermosa para qu acabar con ella", deca Buuel.

Breton es militante contra las alucinaciones que sepultan al espritu y es
guerrero que busca alcanzar el mejor sentido de la vida. Anda con su
militancia de Poesa encabritada llena de placer que enardece las horas
rebeldes con aliento de envergadura revolucionaria e ideas altamente
combustibles. Es decir alquimista de fulgores condensados en los deseos del
amor y de la encantacin surrealista. Breton militante armado con Poesa
revolucionaria encarna su disciplina en ese tipo de pensamiento que
denuncia a todo nihilismo para resolverse en el otro... los otros:
"Nosotros reducimos el arte a su ms simple expresin, que es el amor" (A.
B.).

Breton desarrolla su militancia terico-prctica con "Independencia
Relativa". Su obra contiene la conviccin de que ser nada si deja al
margen las condiciones concretas, objetivas y subjetivas, que frenan el
desarrollo de la humanidad. Su obra es lucha de ideas activas que penetran
la ideologa y la superestructura del capitalismo... en fin, toda forma de
expresin para desnudarla y mostrar su papel histrico y de clase...
Radiografa con el podero de su trabajo potico los tinglados alienantes
mejor camuflados y pelea contra todo escapismo del "artista" frente a su
responsabilidad social, histrica, contra toda sublimacin de la miseria y
la explotacin, por imaginativas que se presenten y lucha contra el
"realismo socialista" contenido en esa literatura y ese arte panfletarios y
burocratizados. No dej ttere con cabeza.

"Nuestra adhesin al principio del materialismo histrico... Verdaderamente
no se puede jugar con estas palabras. Si dependiera nicamente de nosotros
-con eso quiero decir si el partido comunista no nos tratara tan slo como
bichos raros destinados a cumplir en sus filas la funcin de badulaques y
provocadores-, nos mostraramos plenamente capaces de cumplir, desde el
punto de vista revolucionario, con nuestro deber. Desgraciadamente, en este
aspecto imperan unas opiniones muy especiales con respecto a nosotros; por
ejemplo, en cuanto a m concierne, puedo decir que hace dos aos no pude,
tal como hubiera querido, cruzar libre y annimamente el umbral de la sede
del partido comunista francs, en la que tantos individuos poco
recomendables, policas y dems, parecen tener permiso para moverse como
don Pedro por su casa. En el curso de tres entrevistas, que duraron varias
horas, me vi obligado a defender al surrealismo de la pueril acusacin de
ser esencialmente un movimiento poltico de orientacin claramente
anticomunista y contrarrevolucionaria. Huelga decir que no tena derecho a
esperar que quienes me juzgaban hicieran un anlisis fundamental de mis
ideas. Aproximadamente en esta poca, Michel Marty vociferaba, refirindose
a uno de los nuestros: 'Si es marxista, no tiene ninguna necesidad de ser
surrealista'. Ciertamente, en estos casos, no fuimos nosotros quienes
alegamos nuestro surrealismo; este calificativo nos haba precedido, a
nuestro pesar, tal como a los seguidores de Einstein les hubiera precedido
el de relativistas, o a los de Freud el de psicoanalistas. Cmo no
inquietarse ante el nivel ideolgico de un partido que naci, tan bien
armado, con la praxis de dos de las ms slidas mentes del siglo XIX?
Desgraciadamente, los motivos de inquietud son ms que abundantes; lo poco
que he podido deducir de mi experiencia personal coincide plenamente con
las experiencias ajenas. Me pidieron que presentara a la clula 'del gas'
un informe sobre la situacin dominante en Italia, y especificaron que
nicamente poda basarme en realidades estadsticas (produccin de acero,
etc.), y que deba evitar ante todo las cuestiones ideolgicas. No pude
hacerlo" (5).

Alguien puede negar los mejores saltos cualitativos y las transiciones que
Breton dio sobre el crisol de la praxis revolucionaria (6), alguien puede
negarle fragor al trmite de sus contradicciones y la fuerza de sus
superaciones dialcticas como aporte a la lucha por la liberacin objetiva
de la subjetividad?

Aun muerto Breton ha sido maltratado por toda clase de simplismos
facturados desde la imbecilidad ms acaudalada. Redomados seoritos (y
seorones) beneficiarios de alguna renta burocrtica, babean con ilusiones
masturbatorias cuando suean erigirse en enterradores definitivos de la
praxis revolucionaria de Breton y su Poesa. Muchos pontfices de la
cultura, algunos cancerberos de cnones y letras muertas, vampirizan la
memoria de Breton y se le cuelgan para dictar ctedras de olvido y negacin
rabiosa. Pretenden castigar, con adjetivos ensalivados mediticamente, la
Revolucin potica del surrealismo que sigue viva. Breton es blanco tambin
de no poca presin y chantaje econmico, social, ideolgico y moral que
suele ejercerse contra personas que no quiebran sus convicciones. "Muchos
suean trepar tranquilamente la escalera, pasar la soga por el cuello de
Andr Breton... sin el menor remordimiento. Pero, entre la multitud
indignada que asiste a las ejecuciones, se encuentran muchos que llevan
aos ahorcando privadamente a Breton... lo han descuartizado y quemado a
fuego lento en incontables mesas de caf, en tertulias valencianas o
parisinas o bonaerenses, pero que se mandaran a guardar apenas alguien les
pidiera que firmaran sus opiniones" (Julio Cortzar).



Slo lo maravilloso es bello

           "Cambiar la vida dijo Rimbaud, transformar el mundo exigi Marx.
                   Para los surrealistas estas dos consignas son una sola".
                                                                     Breton

La definicin de Poesa (7) aportada por Breton ha desempeado un papel
altamente revolucionario. Dondequiera que se presenta ha contribuido a
destruir las relaciones de explotacin, humillacin y alienacin sin piedad
para dejar nacer otros medios y modos de produccin potica, otras
relaciones de produccin potica... otros vnculos entre los seres humanos
(8). Esa Poesa ha contribuido a ahogar el sagrado xtasis del fervor
religioso y el sentimentalismo burgus en las aguas maravillosas de la
Revolucin surrealista Permanente. Ha luchado contra todo lo que suprime la
dignidad y ha luchado contra las ilusiones religiosas y polticas de los
patrones, contra la explotacin abierta, descarada, directa y brutal. Para
esa Poesa bretoniana la infancia histrica de la humanidad no debe ejercer
encantos eternos pero tampoco debe perder sus mejores conquistas.

"Puede afirmarse sin exageracin que jams la civilizacin humana estuvo
amenazada por tantos peligros como lo est hoy. Los vndalos con la ayuda
de sus medios brbaros, es decir, harto precarios, destruyeron la
civilizacin antigua en un limitado rincn de Europa. Actualmente es la
civilizacin mundial completa, en la unidad de su destino histrico, la que
se tambalea bajo amenaza de unas fuerzas reaccionarias armadas con toda la
tcnica moderna. No slo pensamos en la guerra que se avecina. Ya, desde
ahora, en tiempos de paz, la situacin de la ciencia y del arte se ha
vuelto absolutamente intolerable" (9).

La definicin de Poesa que Breton produjo es lucha contra la razn que
barbariza y contra la ciencia que no piensa ms que en sus silogismos
comerciales. Contra "el arte por el arte", la filosofa contemplativa o
desinteresada, contra la mercantilizacin universal, el reaccionarismo
obstinado e intempestivo. Contra los usureros: Poesa Surrealista directa,
sin ambages y revolucionaria con una mayor autoconciencia y auto
conocimiento para la Revolucin que es una de sus pulsiones, que desea los
encuentros y el descubrimiento de lo desconocido y el azar, el encuentro,
el amor, la naturaleza enlazados a la idea de orden mundial donde la
humanidad no sea explotada. Belleza convulsiva.

Poesa en verdad convulsiva que ha de nacer del estallido consciente con
predisposicin a ganar la superficie de la luna incluso. No falta mucho.
Sus sbanas revueltas son la aurora de las cosas. Poesa que va algo ms
lejos y que tiene sentido porque no se trata de escribir sino de intervenir
los medios conscientes e inconscientes para revelar el contenido de los
sueos, las fantasas y los proyectos ms ambiciosos de la humanidad
liberada por s. Poesa que no es cosa de interpretar. Poesa color humano
que volar en estallidos con impulsos de corazn, tiempo y accin
insurrectos. "La produccin capitalista es hostil a ciertas ramas de la
produccin intelectual, como el arte y la Poesa" (Marx).

Breton identifica a la Poesa surrealista con la moral revolucionaria para
fortalecer la dignidad del que lucha contra la hipocresa sdica del
verdugo cotidiano. Exige entonces a la Poesa fragor de originalidad y
espontaneidad implacables. Sin arbitrariedad en sus silogismos y con la
versatilidad de su fuerza como tonificante de rebeldas. Poesa con talento
para transgredir todos los prejuicios estticos y todos lugares comunes en
los cuales ha desembocado arte. "La Poesa se hace en un lecho como el
amor" (A. B.).

Esa idea de Poesa primero tica que esttica opera como los relmpagos
cuyo resplandor azul prohbe toda escapatoria frente a la miseria del
mundo. Es la noche de los relmpagos cargados de imgenes, genialidad de
latigazos elctricos en la agudeza surrealista. Poesa para construir eso
maravilloso que revelar el amor loco como absoluto relativo. Magia
objetiva entregada al descubrimiento de la verdad y la fuerza entre todos y
para todos en la pelea contra la carnicera de la guerra y de la
explotacin. Poesa contra la neurosis blica y para la beligerancia
revolucionaria... Poesa mayor que los poemas, resultado de todas las
tensiones entre el mundo interior y el mundo exterior. Poesa que apunta a
un orden ms profundo y ms preciso e imposible de dilucidar si estamos
hundidos en la miseria. Apunta a que ya no podamos comprender la vida bajo
las maneras ordinarias o vulgares... apunta a explorar lenguajes nuevos,
que no sean exclusivos ni excluyentes, apunta a que con el filo de nuestra
obstinacin revolucionaria encarnizada, conmocionemos, desequilibraremos y
derrotemos el pensamiento hegemnico. Y, sin negar los mejores logros,
avanzar desde donde estamos.

Poesa que es trabajo contra la barbarie, que instruye juicio al
pensamiento hegemnico alienante. Poesa programa rector imantado por la
idea de reducir el arte a su ms importante expresin, que es el amor loco.
Mejor la vida. Poesa incluso para poder rer con sensibilidad honesta y
contra los excesos de la vulgaridad reinante... para gozar plenamente de la
vida y oponerse a la desolacin, tan bien orquestada, por la farndula
burguesa, siempre innoblemente dispuesta a asesinar... "El surrealismo
vivir incluso cuando no quede ni uno solo de aquellos que fueron los
primeros en percatarse de las oportunidades de expresin y de hallazgo de
verdad que les ofreca. Es demasiado tarde ya para que la semilla no
germine infinitamente en el campo humano, pese al miedo y a las restantes
variedades de hierbas de insensatez que aspiran a dominarlo todo" [...].

Breton busca con la Poesa la vida maravillosa que las sociedades an no
conocen y que se puede imaginar con la Poesa revolucionaria. Vida de
aurora boreal disponible desesperadamente si de una vez por todas nos
organizamos y dejamos de parecer una multitud perdida. Esa Poesa se
convertir en poder visible y, con su mayor apuesta ganada, profundizar la
Revolucin Permanente. Poesa contra toda tardanza de la conciencia que se
puso amorosamente a luchar por la Revolucin desde la vspera. Poesa
contra la bajeza de esta farsa siniestra, este tren que se descarrila
Permanentemente, esa pulsacin criminal, ese nudo de bestias reventantes y
reventadas, cmo puede pretenderse que seamos tolerantes, reformistas,
conniventes con alguna estratagema de conservacin y convivencia social con
el capitalismo, sea el que sea, lo proponga quien lo proponga?

La Revolucin est por hacerse, todos los medios son buenos (si no
injustos) para aniquilar las ideas burguesas de familia, patria y religin.
Sin concesiones. Poesa contra toda clase de conformismo, Poesa poltica
del surrealismo. Imperiosamente, Breton nos reclama compromisos con el
espritu y sus horizontes para ganar todas las armas que puedan inyectar
electricidad revolucionaria en la creacin de una realidad, al fin, para
todos, maravillosa: "Solamente lo maravilloso es bello" (A. B.). 



Tomar el cielo por asalto (10)

"Nuestra concepcin marxista del condicionamiento objetivo del arte y de su
utilidad social no significa en absoluto, cuando sta se traduce en el
lenguaje de la poltica, que queramos dirigir el arte mediante decretos y
prescripciones. Es falso decir que para nosotros, nicamente es nuevo y
revolucionario un arte que hable del obrero; en cuanto a pretender que
exigimos de los poetas que describan exclusivamente las chimeneas de las
fbricas o una insurreccin contra el capital, es absurdo. Por supuesto,
por su misma naturaleza, el arte nuevo no podr dejar de ubicar a la lucha
del proletariado en el centro de su atencin. Pero el arado del arte nuevo
no est limitado a un cierto nmero de surcos numerados: por el contrario,
debe labrar y roturar todo el terreno, a lo largo y a lo ancho. Por pequeo
que sea, el crculo del lirismo personal tiene, indiscutiblemente, el
derecho de existir en el arte nuevo. Ms aun, el hombre nuevo no podr
formarse sin un nuevo lirismo" (11).

El espritu puede narrar sus luchas y ascensos tambin con poemas. En su
bsqueda de la Poesa revolucionaria, es decir, del salto cualitativo de la
conciencia surrealista se ocupar constantemente, ante todo, de fortalecer
el momento en que la humanidad queda movilizada por su propia fuerza, que
es tan grande como ella y la empujar hacia los mbitos de la Revolucin
Permanente con una nueva clasificacin general de los valores lricos y una
llave que puede abrir para siempre esta caja de mil fondos que es la
humanidad.

As se finca la expectativa de que el Movimiento Surrealista, especie de
partido potico revolucionario, abrir zonas, hasta hoy tab, de la
naturaleza y de la sociedad. "No veo, en realidad, muy que les pese a
algunos revolucionarios de espritu limitado, por qu es que habramos de
abstenernos de levantar, siempre que los encaremos desde el mismo punto de
vista que ellos encaran, la Revolucin -y nosotros tambin-, los problemas
del amor, del sueo, de la locura, del arte y de la religin. [...] nuestro
[destino] es dar, como damos, totalmente, sin reservas, nuestra adhesin al
principio del materialismo histrico, y el de ellos es refregar en la cara
del mundo intelectual deslumbrado idea de que 'el hombre es aquello que
come' y que una Revolucin futura tendra ms posibilidades de xito si el
pueblo recibiese mejor alimentacin, en este caso, arvejas en vez de papas"
(A. B.).

Breton insisti en que el surrealismo tiene por base una capacidad natural
de revuelta inspirada en contribuir al desmantelamiento del capitalismo que
es un conjunto intrincado de "principios, instituciones, leyes, costumbres,
hbitos, prohibiciones, mitos, dogmas, ideas, smbolos, que separan al
hombre de su propio pensamiento, que tratan de retardar por todos los
medios el movimiento emancipador, cualquiera sea el dominio en que se
ejerza, que falsean la relacin dialctica entre las libertades prcticas y
la libertad metafsica" (12). Derrotar con un poder nuevo grande bien
fresco y solidario, o sea de todos, al capitalismo multiforme que invade
alienndolo al espritu individual y colectivo en las relaciones incluso
ms ntimas y sensibles.

Derrotar al capitalismo que ha vuelto al mundo un amasijo de cadveres
equilibristas bajo graznidos de revlveres. Capitalismo que nos taladra con
angustias aun cuando muchos resisten y luchan. Poesa contra el capitalismo
ahora porque cuando estemos del todo muertos no tendremos honores en los
supermercados. Poesa ahora contra el capitalismo porque esta miseria es
estanque de muerte que secuestra al cielo con su modorra de camposanto y
anuncia sus deseos de violencia ms obscenos. Poesa para construir poder
inquebrantable que derrote al capitalismo bestia que nos da por muertos y
se prepara para la autopsia. Ha sido muy costoso.

El surrealismo bretoniano no es una doctrina de secta, ni una filosofa de
sabios, ni una escuela de sabihondos, ni un dogma de iluminados. No
pretende detentar verdad absoluta alguna. Sus principios fundamentales son
confrontados da a da con la realidad, con la vida, con la evolucin del
mundo y los progresos del conocimiento. Es por ello que sus principios no
dogmticos: determinan un conjunto de constantes y variables que protegen
al surrealismo contra toda esclerosis. Es fascinacin por el amor, la
Poesa y la libertad necesarias para destruir al capitalismo. Surrealismo y
Poesa que ha de contribuir a la construccin de otro poder. "Es una
cuestin de vida o muerte para el surrealismo continuar reivindicando la
plena libertad de investigacin artstica... en los trminos del manifiesto
por un arte Revolucionario Independiente" (A. B.).

Esta sociedad enferma produce enfermos, hambre y angustia que nos
enloquecen, nos condena al patbulo del silencio... se nos va la vida. A
estas horas la Revolucin surrealista abre sus cajones llenos de pjaros
tiernos, prepara su garganta y su voz de tempestad para insuflarnos
bullicios de insurreccin bien pensada. Chapotea en todas nuestras
palabras.

Urgen ms brisas, ms luchas rebeldes, ms almas y tambin ms fuerzas para
reunir al viento, para zarandear el trapo de las banderas dormidas y
levantar como soles nuestros brazos entumidos. Es necesario terminar con el
espritu blandengue. Hay que comenzar una guerra nueva armados con Poesa
que trasforme a los hombres, los enamore y sea una puerta abierta que nos
conduzca donde no hemos llegado... una puerta para entrar a la vida
verdadera. Al cielo que nos pertenece.

Ser pedir mucho que todos nuestros poemas giren por la palabra
Revolucin? Por una Revolucin que impulse para salir de los marcos
desesperantes de la vida miserable, la debilidad y la impotencia? "El
mtodo de elevarse de lo abstracto a lo concreto slo es la manera que
tiene el pensamiento de apropiarse lo concreto, de reproducirlo como un
concreto espiritual. Pero en modo alguno se trata del proceso de gnesis de
lo concreto mismo. Por ejemplo, la categora econmica ms simple, como,
por ejemplo, el valor de cambio, presupone la poblacin, y la poblacin que
produce dentro de determinadas relaciones; presupone tambin un cierto tipo
de sistema familiar, o comunitario o poltico, etc. El valor de cambio no
puede existir ms que como relacin abstracta y unilateral de un todo vivo,
concreto, ya dado. Por el contrario, en cuanto categora el valor de cambio
tiene una existencia antediluviana" (13).

En nuestros das la lucha que inici Breton por sembrar la Poesa
revolucionaria por todas partes; la lucha por impulsar la unidad, no
uniforme, de todas las categoras poticas revolucionarias, est en pie y
no se ve forma alguna de ignorarla. Esta Revolucin potica debe ser hecha
por todos, no por uno y para eso lo mejor es agruparse, no amontonarse,
pero no para hacer triunfar pequeos intereses individuales, sino para
cambiar la vida, las estructuras sociales y la realidad del individuo.
Aprender mucho de la beligerancia potica y revolucionaria de Breton con la
certeza de que es posible cambiar al mundo sobre la base de un plan mundial
construido por el espritu de una humanidad organizada dispuesta a
sacudirse la explotacin, de una vez por todas. "Combatimos contra la
indiferencia potica, la limitacin del arte, la investigacin erudita y la
especulacin pura, bajo todas sus formas y no queremos tener nada en comn
con los que pretenden debilitar el espritu, sean de poca o de mucha
importancia. Todas las cobardas, las abdicaciones, las traiciones que
quepa imaginar no bastarn para impedirnos que terminemos con semejantes
bagatelas" (A. B.).

Cualquier parecido con las coincidencias es pura realidad.

(Dedicado a Alicia, desde el Pas de mis maravillas).



Notas

 1. Andr Breton. Crtico, poeta, revolucionario, inspirador y militante
    principal del movimiento surrealista. Coherente hasta su muerte. Naci
    en Tinchebray (Orne), el 18 de febrero de 1896, a las 22:30 horas.
    Muri en la maana del 28 de septiembre de 1966, en el hospital
    Lariboisire (Pars) fue enterrado en el cementerio de Batignolles.
    Sobre su lpida hay una estrella de piedra y, en francs, se lee: "Je
    Cherche l'or du temps" ("Yo busco el oro del tiempo").

 2. Esto es una especie de dedicatoria-homenaje a Mark Polizzotti por su
    magnfica obra Revolution of the Mind: The life of Andr Breton.

 3. Se entiende "espritu" como esa energa material y concreta, fuerza
    transformadora, fortaleza de la subjetividad que implica deseo de
    lucha, movilizacin de la voluntad, urgencia solidaria recproca...
    amor en todas sus variedades.

 4. Jean-Luis Bedouin: "Introduccin a la Poesa surrealista".

 5. Andr Breton, Segundo Manifiesto del Surrealismo (1930).

 6. "...No se puede ser sectario sobre las cuestiones ideolgicas cuando
    era tan difcil encontrar aliados: ya que los surrealistas aceptaban la
    unidad de accin, no vea por qu debera rechazar una alianza con
    ellos". Trotsky. Referido en El encuentro del guila y el Len.
    Trotsky, Breton y el Manifiesto de Mxico, por Grard Roche (segunda
    parte). Traducido por Rossana Faras y Silvia Novak.

 7. "En lo que conserva de individual en su gnesis, en tanto pone en
    marcha cualidades subjetivas para despejar cierto hecho que ocasiona un
    enriquecimiento objetivo, un descubrimiento filosfico, cientfico o
    artstico aparece como el fruto de un azar precioso, es decir, como una
    manifestacin ms o menos espontnea de la necesidad. No se podra
    ignorar tal aporte, tanto desde el punto de vista del conocimiento en
    general (que tiende a que se contine la interpretacin del mundo) como
    desde el punto de vista revolucionario (que, para llegar a la
    transformacin del mundo, exige hacerse una idea exacta de las leyes
    que rigen su movimiento)". Pour un art rvolutionnaire indpendant.

 8. "Importa esencialmente que la imaginacin escape a toda coaccin, que
    no permita, bajo ningn pretexto, que se le impongan escalafones". A.
    Breton-L. Trotsky.

 9. Manifiesto por un Arte Revolucionario e Independiente.

10. "El eje invisible (el eje de la tierra tambin es invisible) debera
    ser la Revolucin misma, alrededor de la que debera girar toda la vida
    agitada, catica y en vas de reconstruccin. Para que el lector
    descubra este eje, el autor debera haberse preocupado por ello, y al
    mismo tiempo, haber reflexionado seriamente sobre ello". L. Trotsky.
    Literatura y Revolucin.

11. Pour un art rvolutionnaire indpendant. Referido en El encuentro del
    guila y el Len. Trotsky, Breton y el Manifiesto de Mxico, por Grard
    Roche (segunda parte). Traducido por Rossana Faras y Silvia Novak.

12. Jean Shuster. Conferencia pronunciada en La Habana el 11 de agosto de
    1967. Publicada en  Archives 37/68, "Batailles pour le surralisme",
    Ed. Erie Losfeld, Pars, 1969 (pgs. 143/160). "Les bases thoriques
    du surralisme". http://www.academiadelapipa.org.ar/schuster1.htm.

13. Karl Marx, Grundrisse.

** Fernando Buen Abad Domnguez
   fbuenabad@universidadabierta.edu.mx
   Artista, cineasta e investigador mexicano (Ciudad de Mxico, 1956). Es
   doctor en filosofa, master en filosofa poltica, licenciado en
   ciencias de la comunicacin y director de cine egresado de la
   Universidad de Nueva York. Desempea el cargo de vicerrector de la
   Universidad Abierta de Mxico (http://www.universidadabierta.edu.mx),
   casa de estudios de cuyo Instituto de Investigaciones sobre la Imagen es
   adems director. Es docente de grado y postgrado en materias de
   semitica, cine, produccin audiovisual, periodismo, radio, lingstica,
   comunicacin profesional integral, tcnicas en comunicacin,
   comunicacin internacional en universidades en Mxico, Argentina y
   Estados Unidos. Ha sido colaborador editorialista de diversos diarios y
   suplementos culturales en Amrica Latina. Como artista plstico
   (collage) ha participado en ms de 40 exposiciones individuales y
   colectivas. Dirige desde hace 12 aos el Laboratorio de Escritura
   Creativa en Mxico y Argentina. Ha publicado 17 libros (obra literaria,
   individual y colectiva) en Mxico y Argentina. Ha sido Jefe del
   Departamento de Programas Culturales en XEIPN (canal de televisin del
   Instituto Politcnico Nacional) en Mxico, DF. Ha escrito y dirigido 19
   trabajos audiovisuales y cinematogrficos en Mxico, Houston, Nueva York
   y Argentina. y es miembro de diversas organizaciones artsticas y de
   investigacin. En la web de la Universidad Abierta de Mxico
   (http://www.universidadabierta.edu.mx) ha publicado los libros Filosofa
   de la comunicacin (2001), Filosofa de la imagen (2003) y Imagen,
   filosofa y creacin (2004).



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Poemas
       Vernica Pamoukaghlin

   *** Dos relatos
       Luis Recuenco Bernal

   *** Poemas
       Julio Csar Melo Toledo

   *** El juego entre lo oculto y lo dicho (Manual para un viudo)
       Julia Elena Rial

   *** Poemas
       Daniela Ivonne Gregorio Neria

   *** Serafn
       Adriana Serlik

   *** El mordido pecho del que mira (extracto)
       Jos Manuel Delpino Vivas

   *** Retrato de una lgrima
       rica Rozek

   *** Poemas
       Martha lvarez de Pardio

   *** Pseudoexistencialismo
       Hctor Javier Pea

   *** Poemas
       Ricardo Martnez-Conde

   *** Reuben's Five
       Juan Carlos Hernndez Cuevas

   *** Abordajes y constelaciones (extracto)
       Martn Canals

   *** La revuelta
       Ariel Len

   *** En el corazn del vrtigo (extracto)
       Lilia Boscn de Lombardi

   *** El cordero y el disfraz
       Gricel vila Ortega



=== Poemas      Vernica Pamoukaghlin ====================================

*** Kronos hours

Algunas veces

mido el tiempo en canciones

canciones eternas
de cinco minutos

Demasiado cortas

cuando son de Billie

de Corgan o de Fran

Algunas veces

dentro de cuatro canciones
hay que ponerse el uniforme
para ir a trabajar

Pero en el medio
Bono cuenta que la prxima cancin
fue para alguien
la ultima que oy en su vida
entonces se me va el clculo
al demonio
como dira Cortzar

Algunas veces

en las canciones
es tiempo

y las canciones
nos guan

hacia algo
que podra ser maana

el fin del atardecer

una playa soleada

un pelo suelto

una mirada quieta

Porque no uso relojes

cuando tengo las canciones

Algunas veces
las canciones van despacio
y hay msicas
que saben algo

un secreto que alguien guarda



*** A esas playas sin nombre

Por esas playas sin nombre
con unas olas
que si te agarran
te llevan hasta el fondo

adonde hay que
abrirse paso entre la maleza
y refrescarse en casas vacas
a medio construir
para poder llegar
escalando por rocas
con memorias de lava
y de glaciar

A esas playas sin nombre
donde nunca hay nadie
ms que la Belleza
adonde nos llevan
carteles que anuncian peligro
Propiedad Privada y cosas por el estilo
donde llegamos porque s
porque un amigo
nos dej plantados
o la alternativa es un tour
en compaa de alguien
que hay que evitar a toda costa
o tardes en la playa
de los hoteles de lujo

A esas playas sin nombre
como esta que me llega ahora
que hoy son de Hawai
y antes fueron de Ibiza
de Valizas
o de Korfu

donde hay que
perderse un poco
para encontrarlas
y que dejan heridas
en las piernas
de los matorrales
y las ramas
y el alga resbalosa
de las rocas
con palmeras
que nadie ha plantado
que crecen porque s
y faros que nos miran desde lejos
con su ojo tan blanco
al medioda

y olas
cada vez ms blancas
cada vez ms altas
que irn creciendo
hasta alcanzarnos

Mientras haya
una playa sin nombre

habr esperanza

.......................................

Esas playas sin nombre
sin baos
ni bares
ni turistas con flores en el pelo
o diarios de Nueva York
gracias a dios



*** London bombing

Qu significa aqu en Alaska
saber que en Londres
explotan bombas
y mueren los inmigrantes
que se toman el tren
para ir a trabajar

caught in crossfire
de Bush y Blair y los Bin Laden.

Es como ver un humo de incendio
una mancha roja en el horizonte
que a veces da un poco de miedo
pero es un incendio
que sabemos
que no nos va a alcanzar
que se queda lejos
y nos manda un humo
y su mancha
como una seal
de algo que no alcanzaremos a entender

Cuatro bombas,
una ciudad que llora.
Cosas sin sentido,
muertes poco heroicas
en el subterrneo

Y los asesinos sin la dignidad
de morir tambin en el ataque
activando las bombas por
telfono, desde algn refugio

Pero todo eso, ac en Alaska
importa tan poco
todo est tranquilo aqu
en Alaska, hasta que se abra la tierra, y
el terremoto arrastre todo
y se trague desde Mxico
y las fbricas de sueos
de Los Angeles
y hasta Alaska

Mientras tanto, los turistas
de Florida, de New Jersey y
San Francisco, comen y beben
todo lo que pueden, y
compran todo el tiempo
cosas intiles
y adornos con formas
de osos o de guilas,
andan en kayak y en acuaplanos,
y se emborrachan y bailan check
to cheek como hace 40 aos

y odian cada vez ms a los
rabes y a los musulmanes
porque piensan que todos ponen
bombas
en los trenes y en los subterrneos

pero estn felices de que todo eso
haya pasado en Londres
y no en Amrica. Ese continente
entero que conquistaron por
nomenclatura, como si no
existiera el sur, como si les
perteneciera desde siempre.

Mientras tanto, all en Londres
cada maana, hay ms
inmigrantes, ms trabajadores
que tienen que tomarse el
mismo tren y el mismo colectivo
donde pas la muerte ridcula
la muerte sin pelea, sin herosmo
la muerte sin ningn sentido
que debe haber quedado pegada
en los pasamanos y en el
polvo de los asientos, ese olor
en el aire. Olor a muerte
todas las maanas porque hay
que trabajar.

Y la ciudad se acordar o no
de las manifestaciones cuando
el pueblo no quera invadir a nadie
y se invadi igual, y pensar o no
que as se pagan las invasiones

y que el odio no tiene final
que la codicia no tiene final
que siempre habr ms agua
               ms petrleo
               ms poder

en algn lado
y alguien que lo quiera salir a buscar
de cualquier manera
sin importar la inocencia ni la muerte

Porque no pueden borrarse de la mente
esas imgenes de los
campos de prisioneros en Irak
pintados de excremento,
atados como perros,
robados a lo humano
reducidos a algo
tan difcil de mirar
tan difcil de olvidar,
Abu Ghraib

Pero estamos en Alaska
y no se les quita con nada
a los turistas yanquis
esa plenitud engaosa
esa ilusin de felicidad
que los hace decir
       Did you hear what happened in
                    London?
        Oh, terrible, awful, terrible!

y despus seguir jugndose la plata
en el casino, perdiendo el dinero
que les sobra, transformndolo en
joyas falsas y totems falsos
de tribus aniquiladas
porque con algo hay que llenar
el tiempo,
y lo de Londres no ocupa ms
que un flash en CNN durante
un par de das, y la piscina
est abierta hasta las
diez de la noche, y hasta las diez de la noche
en verano, en Alaska, brilla el sol,
y el humo
de la muerte
en el horizonte

ya no es ms que un recuerdo,

un extrao olor a olvido

una postal gastada en un cajn

que nadie va a abrir

para mirarla un rato de verdad

** Vernica Pamoukaghlin
   neumond@yahoo.com
   Poeta y cineasta uruguaya (Montevideo, 1973). Ha publicado poemas en
   espaol, ingls, francs y alemn en Poesa en el subte (Ediciones de La
   Flor), la antologa de Zapatos Rojos (http://www.zapatosrojos.com.ar),
   Poets against the war (2004), Letras uruguayas II (Bianchi Editores),
   Letras de Babel (Bianchi Editores), De Matos Rodrguez, La Cumparsita
   (autora de la versin inglesa, texto original de Rosario Infantozzi;
   Dobleclic Editoras, Montevideo, 2004) y en la revista Taj Mahal Review
   (India), entre otras.



=== Dos relatos      Luis Recuenco Bernal =================================

*** Monlogo interior

Otra vez atascado, maldita sea qu difcil es encontrar las palabras, las
frases, luego cuadrarlas para que tengan sentido, borrar reescribir, borrar
reescribir, y esta fatiga que no me deja concentrarme, y este dolor de
cabeza y esta sensacin de que todava no estoy preparado, de que no he
ledo an suficiente, tanto como hay por leer, tantos y tantos libros que
no podr leer nunca, haran falta mil veces mil vidas, y adems la tortura
de tener que elegir, de abandonar dolorosamente unos para poder leer otros,
esa desgarradora renuncia que siempre me recuerda la historia de la madre
que tuvo que decidir cul de sus dos hijos iba a ser sacrificado para que
no lo fuesen los dos. Por favor, es demasiado cruel, Zweig, memorias de un
europeo, Graves, yo claudio, el conde belisario Lampedusa, el gatopardo,
Alain Delon, el cine, mi adorado cine, cuntas y cuntas pelculas vistas
una y otra y otra vez, al menos el cine es finito, mensurable y la calidad
es ms evidente a priori, o eso creo, los libros no, son infinitos,
incontables, no caben en el tiempo de una vida, y luego las relecturas, los
que te han sealado para el resto de la vida, cien aos de soledad, la
ciudad y los perros, los idus de marzo, el quijote, Borges, siempre Borges,
entraable, inexcusable, portentoso, humilde, sabio, irnico, maestro,
siempre maestro, dueo de las palabras, invocador de misterios atvicos,
padre de criaturas imposibles, rioplatense de otra parte, poeta, cieguito,
viajero, mi adorado Borges, gracias, gracias por todo, ir a Suiza a
visitar tu tumba, algn da, ahora debo concentrarme, imaginar palabras,
asirlas, aprehenderlas, usarlas como ladrillos, construir con ellas, y las
ideas, las ideas tambin se las traen, son antes, son despus, escribes y
te vienen conforme vas escribiendo, hay que tenerlas previamente, es un
dilema, y esta sensacin de desamparo, de no saber adnde coo acudir para
que me cuenten cmo coo se hace para escribir como Cercas, como Grandes,
como Mills, como Maras. Hoy he ledo que Walter Benjamin fue secretario
personal de James Joyce, ser Dubln un criadero de portentos o se trata
ms bien de una afortunada conjuncin astral, aprendi sin duda Benjamin de
Joyce pero el talento ya lo posea de antes, no lo pudo adquirir, no se
contagia, si as fuese yo habra peregrinado por el mundo visitando las
casas de mis escritores preferidos, vigilndolos, acechndolos, como el
felino a su presa, siguindolos por las calles, Auster en Nueva York,
siempre viaja en metro, yo con gabardina, el cuello alzado, las manos
ateridas de fro en los bolsillos, bufanda hasta la nariz, y Auster, alto y
cetrino, sujetando con un brazo asido a una barra su corpachn sacudido por
los vaivenes del metro. Recuerdo Manhattan en otoo, setenta y dos grados
Fahrenheit, Broadway con la cuarenta y dos, siete de la tarde,
anocheciendo, las aceras pobladas de grupos de jvenes negros escuchando
msica que sale de unos enormes loros que llevan consigo, un negro le dice
algo a Ana, yo la cojo del brazo y apresuro el paso, no quiero los, me da
pnico que puedan violentarla, agredirla, ya en el hotel nos advirtieron
que no debamos andar de noche por las calles, que tomramos taxis, se nos
hizo tarde, yo quera ver el Madison Square Garden, y al final casi nos
llevamos un buen susto, otra noche las torres gemelas, qu bonito se ve
Nueva York desde la ltima planta de una de las torres, ahora ya no estn.
Ahora que lo pienso tambin es casualidad, porque en aquel viaje visitamos
las torres gemelas y mira lo que pas, pero es que en Los Angeles fuimos a
ver los Universal Studios y aos despus ardieron, adis al escenario de
corrupcin en Miami, y adems el mismo da que tenamos previsto salir en
coche para conocer San Francisco fue cuando el famoso terremoto que derrib
el Golden Gate, que tuvimos que llamar de prisa a nuestros padres para
tranquilizarlos, qu jvenes y felices que ramos, ahora ella tambin lo
ser, feliz, ya no tan joven, con su hijita, yo ya ves, hace seis meses que
romp con mi ltima novia, est claro que la convivencia no es lo mo,
tard en comprender que cuando entre dos personas se establece un monlogo
uno de los dos sobra, tal vez por eso escribo, porque me gusta monologar,
pero tambin quiero conversar, pero no siempre, no siempre, me gusta sobre
todo la soledad, soy un tipo solitario porque as lo he elegido, pero no me
siento ms solo que tantos y tantos que no consiguen escapar de la soledad
rodeados de gente por todas partes y se inventan preocupaciones para
sentirse vivos y tiles, socialmente tiles, y en realidad no viven, hacen
como que viven, pero no deciden, no eligen, les da miedo la libertad
esencial del ser humano, les da pnico asumir la responsabilidad que
conlleva elegir, deca Vktor Frankl que deban erigir una estatua de la
responsabilidad en la costa oeste de Estados Unidos, para compensar y
equilibrar la de la libertad en la costa este, porque ser libre,
infinitamente libre implica ser responsable, infinitamente responsable y
eso es lo que infunde temor, no estamos preparados para la responsabilidad,
no nos han enseado en la escuela, ni en casa de pequeos, ni en la
universidad y ahora no queremos renunciar a la desidia que se ha instalado
en nuestras vidas, es cmodo esconder la cabeza bajo el ala, no queremos
renunciar a la recompensa inmediata, aqu te pillo aqu te mato, el
ordenador, el emepetrs, el mvil que hace fotos, el mando que acorta
distancias y no produce agujetas, el coche con airbag en el espejo
retrovisor, el chal adosado a otros dos, tres dormitorios, dos cuartos de
bao, garaje, piscina comunitaria, y al banco que le den, con sus pueteras
letras, que no llega el sueldo a fin de mes, que o bien lo suben o acortan
los meses, pero esa tele panormica, ese cine en casa, ese deuved, y yo
que no consumo, que no me atraen los anuncios, que gasto la misma ropa
desde hace ni me acuerdo, que ya casi doy pena y el otro da dije basta, me
compro todo nuevo y me fui al corteingls y me fund la visa venga a
comprarme ropa, que el mariquita que me atendi no daba crdito, yo en plan
Bogart, vers, chico, a m esas mariconadas de probarme y mirarme al espejo
y que si sobra por aqu y falta por all y qu tal me queda de cintura y
esas cosas me revienta, as que confo en tu ojo clnico, si me va gustando
lo que me traes y no tengo que entrar mucho al probador, el saldo de mi
tarjeta es tuyo, chaval, y vaya que fue as, que tras vaciar media seccin
de caballeros y pagar y tomar un caf no poda quitarme de la cabeza
aquella gabardina de color oscuro que no me haba querido probar porque a
ver qu hago yo en Mlaga con una gabardina, y me termin el caf y me fui
de nuevo en busca del mariquita y le dije a ver esa gabardina, que me da
mala leche no ponrmela luego pero es que a veces voy a Madrid o a
Barcelona y la echo en falta y l me dice claro que s, no faltaba ms, que
siempre va bien como fondo de armario, no s si me estara vacilando, pero
saqu de nuevo la tarjeta y me dice que le sale que pase por atencin al
cliente, que no hay saldo, as que saco la de repuesto y pago, pero ya me
he fundido la visa, y menos mal que yo no soy consumista, sino ms bien un
tipo solitario con inquietudes intelectuales y ahora me ha dado por
escribir y lo llevo fatal porque en el taller todos escriben con soltura,
no s, con arte o como sea y a m me cuesta un huevo llenar de palabras las
hojas y que tenga sentido lo que escribo, y casi siempre estoy bloqueado
pero voy notando algo, no s bien qu, pero a veces, por las buenas, me
pongo a escribir y no paro, no puedo parar, como ahora mismo, que estoy en
la cama porque el da ha sido una mierda por la puta alergia y no me
concentraba ni para mear y ya en la cama, con el mac inalmbrico sobre la
almohada que ocupaba Conchi leo un poco al voleo pginas de las obras
completas volumen IV de Borges, luego de el hombre sentimental de Maras y
por ltimo de caperucita en Manhattan de Martn Gaite y de pronto cojo el
mac y escribo el puetero da en el diario y luego otro da jodido en otro
diario que llevo de un alter ego mo que es un nufrago del siglo
diecisiete que vive en una isla desierta y es tan desgraciado que ni
siquiera tiene loro como Robinson, ni Viernes ni nada de nada, por eso lo
voy a dejar que se pudra en la isla a ver si revienta, que se joda como yo
en la ma que no es geogrfica sino mental, rodeada de estupidez por todas
partes, como la suya de agua, y es como deca el otro que slo existan dos
cosas infinitas, el universo y la estupidez humana, pero que lo del
universo no lo tena muy claro y abro el Word y me pongo a escribir y
todava no he parado, no he podido parar y no releo ni reescribo, si acaso
las faltas de ortografa que son por teclear rpido y ahora me doy cuenta
de que son palabras lo que llenan estos folios digitales y palabras que
salen de m y forman frases inconexas pero que para m tienen sentido y
tengo ideas y tengo necesidad de trasmitir esas ideas, inquietudes, dudas,
dilemas, agobios, fobias obsesiones y pajas mentales de todo tipo que
siempre han estado ah o bien se han ido incorporando a lo largo de mi vida
y yo no he sido consciente, no me he dado cuenta hasta que me he puesto a
escribir y de pronto van saliendo, las voy identificando y al sacarlas las
exorcizo y me siento mejor y ms optimista y todo me parece ms fcil y
sueo y deliro y a lo mejor hasta publico algn da y me vuelvo un divo
como Gala y me compro un perro.



*** Recuerdos de un difunto

El da de mi funeral amaneci lloviendo. Siempre llueve en Filadelfia
cuando menos falta hace, pero eso, como ahora s, pasa en todas partes. Los
que haban acudido al cementerio para darme el ltimo adis se estaban
empapando mientras esperaban con impaciencia a que mi atad fuese acomodado
dentro de la tumba. Era una maniobra delicada, habida cuenta de que sera
mi lugar de reposo eterno, y eso es mucho tiempo, sobre todo si no han
colocado debidamente el fretro y adems de muerto te encuentras incmodo.

Es curiosa la vida de un muerto, si me permiten la expresin; supongo que,
para compensar el habernos quitado la vida, se nos otorga a cambio el don
de la sabidura, si por tal entendemos la capacidad para conocer, hasta el
menor detalle, todo cuanto ha ocurrido desde nuestro nacimiento hasta la
fecha de nuestra muerte, tanto si nos ha concernido directamente durante
nuestra vida como si no. As, yo he podido saber ahora cosas que en mi vida
mortal desconoca, como, por ejemplo, de qu hablaron aquella chica y sus
amigas, en el instituto, despus de que la invitase al cine, o qu
conversaciones mantenan mis padres antes de decidir un castigo por mi mal
comportamiento o rendimiento escolar, o cul de mis jefes se opuso
frreamente a mi ascenso a pesar de que lo mereca, o qu decidi a mi
novia a decir que s cuando le ped que nos casramos. Supongo que soy lo
que los vivos denominan un fantasma, y eso ser el resto de mi muerte, de
mi vida no mortal, que imagino ser eterna, si hablar de tiempo tuviese
sentido en mi nueva condicin.

Ahora poda ver a Joanna y a Evelyn colocando cada una un ramo de flores
sobre mi tumba, con delicadeza, casi con ternura. Reflexiono sobre este
hecho y concluyo que la vida es irnica, ya que mi muerte prematura fue
causada por ellas, y no se trata de una metfora; quiero decir que,
literalmente, fui asesinado por ellas ayer mismo.

Ahora s que ambas se conocieron en un centro comercial de Filadelfia ayer
por la maana. Joanna se encontraba en la ciudad cubriendo un simposio
sobre Internet para su peridico de Sacramento y haba decidido quedarse un
da ms, el sbado, para ir de tiendas y comprarse algn conjunto de ropa.
Tambin comprara alguna cosa para sus padres y algo especial para Laura,
su pequea. En la seccin de lencera se fij en un camisn de encaje y al
extender el brazo para cogerlo otra mano se le adelant. Gir la cabeza y
vio a una mujer, ms o menos de su edad, que tambin la miraba; siguieron
as, mirndose fijamente, algunos segundos ms de lo que hubiese sido
necesario, pero por algn motivo no podan apartar la mirada, que en ambas
era escrutadora e inquisitiva, como necesitando saber ms una de la otra.
Disculpe, dijo Joanna con una sonrisa, coja usted el camisn, yo no lo
necesito en realidad. Dud un instante antes de preguntar. Perdone pero,
nos conocemos de algo? Puede ser, dijo la otra mujer, tambin con una
sonrisa, me llamo Evelyn y vivo en la zona este, cerca de la carretera
hacia New Jersey, y miraba a Joanna con intensidad, como asombrada. Tal vez
le parezca un disparate -dijo enseguida- pero, le importara que la
invitase a un caf? En absoluto -contest Joanna. Y las dos se dirigieron
hacia la cafetera.

Permtanme que les cuente algo de sus vidas, porque es importante para esta
historia. Evelyn naci y creci en Filadelfia y desde nia supo que se
casara con el hombre de sus sueos, cuando acabase los estudios
universitarios. Y as fue. Le conoci en la universidad, durante una fiesta
de hermandades, y sostuvieron un noviazgo platnico impuesto por ella, que
se prolong, contra el pronstico de sus amigas, hasta el da de la boda.
Tras la ceremonia volaron a Cancn en viaje de novios. Fueron das de amor
y jbilo. Nadaban, paseaban, vean atardeceres crepusculares y amaneceres
radiantes, se emborrachaban, hacan el amor. Nunca estiraron tanto el
tiempo como en su luna de miel, era como si prolongasen cada minuto, como
si midiesen el tiempo en milsimas de segundo, siendo conscientes de cada
una de ellas y disfrutndolas con plenitud. Ahora Evelyn es madre de tres
hijos, dos chicos y una chica, que van a la misma escuela cerca de casa, en
un barrio residencial al este de la Filadelfia. Es razonablemente feliz,
trabaja de nueve a cuatro como secretaria en una firma de abogados y cuando
termina toma clases de tai-chi en un gimnasio que hay frente al bufete, lo
que la relaja lo suficiente para llegar a casa descansada y a tiempo para
preparar la cena de los nios, que llegan poco despus de la escuela. Lo
nico que enturbia la felicidad de Evelyn, y le molesta cada vez ms, son
las prolongadas ausencias de su marido quien, como responsable mximo de
ventas de la compaa para la que trabaja, se ve obligado a viajar
constantemente por todo el pas y pasa, por lo tanto, poco tiempo en casa.
Demasiado poco, al parecer de Evelyn.

Joanna naci en Sacramento y estudi periodismo en Berkeley. A diferencia
de Evelyn, ella nunca pens en casarse, y su nica meta era convertirse en
corresponsal de un peridico con tirada y vivir la vida de manera
independiente y responsable, sin ms juez que ella misma. Pero un romance
de pocas semanas le trastoc los planes mediante el viejo recurso del
embarazo inesperado. Incapaz de resistir la insistencia de su pareja y la
splica de sus padres, acab accediendo a casarse. Hoy da vive con
desahogo en Sacramento, donde trabaja para un peridico local, no
precisamente de tirada, pero tiene el cario de su hijita quien, al cuidado
de los abuelos, espera con ansia su regreso cada vez que Joanna tiene que
viajar para realizar alguna entrevista o cubrir un reportaje.

A su marido apenas lo ve, ya que l tambin viaja con frecuencia, pero sabe
que adora a la nia y eso le basta. Desea que su hija crezca con un padre,
aunque no lo vea todos los das, precisamente.

Ahora las veo en la cafetera, conversando. Se muestran algo rgidas,
ansiosas y a la espera, no saben bien qu, pero hay algo importante que van
descubrir, estn seguras de ello. En un determinado momento Joanna abre el
bolso y saca una fotografa. Esta es mi familia, dice, Eric, el mayor,
Sebastian y Ellen, la pequea. El que sonre es Alfred, mi marido. Entonces
Evelyn detiene la respiracin y dirige una mirada interminable a la
fotografa. Joanna se da cuenta y no aparta sus ojos de los de Evelyn,
quien, tras un momento que se hace eterno, los levanta y le devuelve la
mirada a Joanna. Se cruzan sus miradas, se hieren mutuamente, luego, tras
un par de segundos o minutos, tal vez horas (han perdido toda nocin de
tiempo) se iluminan y comprenden. Por fin comprenden, ahora ya no hay
lagunas, ya todo queda claro para ellas. Resulta innecesario, pero Evelyn
saca a su vez una fotografa de su bolso y se la muestra a Joanna. Esta la
mira y casi sonre. Se cruzan de nuevo sus miradas, esta vez serenas y
decididas. Se levantan y salen de la cafetera.

En ese mismo instante, yo (mi yo mortal) estaba terminando de hacer la
maleta en la casa de Filadelfia. Tena que viajar a Los Angeles para cerrar
varias ventas importantes y, con suerte, podra pasar el fin de semana
siguiente en Sacramento. Haba algo que olvidaba, siempre tena esa
sensacin cuando me dispona a viajar, supongo que tena que ver con la
necesidad de no dejar pistas. Estaba a punto de cerrar la maleta cuando o
abrirse la puerta. Record que era sbado y que Evelyn haba ido de compras
al centro, me extra que volviese tan pronto. Sal del dormitorio y las vi
de pie frente a m, Evelyn con un cuchillo de la cocina en su mano derecha.
Todo ocurri en un instante (o eso cre entonces): mi sangre salpicando la
blusa de Evelyn, su voz gritando a Joanna que diese la vuelta a la casa y
rompiese desde fuera el cristal de la ventana del saln, para simular un
robo con allanamiento. Es curioso, siempre cre que, de ser descubierto,
sera Joanna la autora de la venganza, siempre la supe capaz de matar. Pero
nunca lo sospech de Evelyn. Sentado en el suelo, con la espalda apoyada
contra la pared, tuve la certeza de que iba a morir y me pareci justo.
Ellas tenan derecho a disponer de mi vida, como yo haba dispuesto de las
suyas. Volv la cabeza hacia la ventana a tiempo para ver los cristales
rotos cayendo dentro del saln. Vi, en el horizonte, un frente de nubes
negras. Creo que maana llover, fue mi ltimo pensamiento.

** Luis Recuenco Bernal
   luis@recuenco.es
   Escritor espaol (Alora, Mlaga, 1962). Reside en Rincn de la Victoria.
   Estudi ingeniera de telecomunicaciones y ciencias empresariales.



=== Poemas      Julio Csar Melo Toledo ===================================

*** Fiesta

I

Amanece.
El alba, de privilegios es un escaparate.
Todos van,
       de ida o vuelta pero todos andan;
comen, bullen a pasos cortos. Hay que llegar.
La calma est en desuso, excepto nosotros.
Olores de caf, y el chocolate y  la locin
       -barrera de sentidos-
se mezclan en vagones atestados.
Pronto el medioda todo lo calcinar.



II

El hambre
comienza a caminar (trepar dira)
por las entraas.
Pulula una calma de anticipo;
las risas se adelantan, andan sueltas
y se sirven de botana;
el alcohol gana terreno, domina.

Llega el punto crucial,
       definitivo arcn
-vuelvo a trabajar o cambio por vodka la cerveza.

Hervirn las venas dos, tres horas
luego una calma fugaz antes del salto;
puntuales la ebriedad
-a las nueves ms o menos- hemos de hallar.



III

La noche es prolongado instante previo.
       Contencin,
              vrtigo.
Tendremos que saltar, caer acaso?
Ya ser otra tarea reconocernos:
jugar, como fichas, nuestros restos.
Ajustar la cinta del zapato, el cinturn.
En la piel un aleteo, rescoldo de otras ataduras.

De las comisuras de este pavimento
       emergen
sedientas legiones sobre bestias aladas
ciegas que olfatean las luces de nen.

Sin muchos contratiempos encontramos
cualquier habitacin que gire y dance
hacia las horas altas.
Beber es preciso,
comenzar el ritual que nos asciende:
magia incorruptible de la juerga interminable.

Del xtasis oscuro hasta el vaco,
a las etapas en que amamos por telfono
llegamos incrustados al cristal.
Henos aqu que estamos reunidos
y habremos de libar sin condiciones,
una vez ms, dos, cinco...

Los muros y las losas son pasillos,
el viento suena turbio y se entrecorta,
tus prpados reclaman libertad;
tus parpados,
       ahora,
              son los mos.
Impune se aparece la verdad
y no hay en el lugar ningn poseso
que escape a sus heridas lacerantes,
maana -que es hoy sin parecerlo-
fuera del trance, nadie la recordar.

En un balde de plata hemos dejado,
como ofrenda final del sacrificio,
la cabeza de la noche para el alba
que al cabo ha de bailar sobe las nuestras
mostrando su furia,
              su desnudo ombligo.

Con sonidos guturales y gemidos
la funcin damos por finalizada
(Sin aplausos, sin ms gloria que el sueo).



IV

Hay que llegar.
Los sentidos amanecen confundidos,
chocolate y ron impregnan las promesas;
Todo se junta, todo duele:
la sangre diluida sube apenas
a la nuca que se encoge al interior
de un vagn atiborrado.
Amaneci.

      (Para Boris Miramontes)



*** Nombres propios

Van a dar las doce y el cenit
anuncia su fuerza en las persianas.
Errantes, en el borde de la luz
(donde nada reaparece),
celebramos la herida original,
nacemos de decirnos nuevamente.



*** (15 de febrero de 2006)

Qu preguntas hars desde la calma
oscura que ha templado los insomnios.

Desde el luto prpura y temprano
qu les vas a decir a tus amigos
-si no entienden tu lengua-
cuando te hablen de amor adolescente:
dirs que la muerte es un fetiche
que se agolpa y secuestra a las abuelas,
un pretexto para llorar por todas
las madres de las madres que estn vivas.

Cuntos versos precisos heredaste
que no alcanzan a dar luz a tus recuerdos.

Y qu no hay ritos o danzas primigenias
que rescatan del limbo a los perdidos?
No hay pociones condensadas
que levantan de su losa a los vampiros?

T sabes que vendrn otras edades,
otras gatas, funciones, personajes;
olvidars los nombres de los muertos;
habr ms amores y otros muertos.

Qu preguntas hars dentro de un ao
cuando ya no haya abuelas que morirse.

Desde el luto lavado y permanente
qu feliz andars por las esquinas
que el aire desgasta cuando lleva
los recuerdos hechos nombre, multitud.

      (Para Andrea Lumbreras Elvridge-Thomas)

** Julio Csar Melo Toledo
   textodramatico@yahoo.com.mx
   Poeta y dramaturgo mexicano (Chicontepec, Veracruz, 1977). Ha publicado
   poesa en revistas y antologas de su pas; est incluido en una
   antologa de poesa latina de la Universidad de Granada
   (http://www.ugr.es), Espaa. Tiene publicadas dos obras de teatro y gan
   una beca internacional por su trabajo como dramaturgo.



=== El juego entre lo oculto y lo dicho ===================================
=== (Manual para un viudo)      Julia Elena Rial ==========================

A los lectores

Han pasado cinco aos y el Juez acaba de declarar legalmente muerta a
Dborah. Su viudo, Ernesto (llammoslo desde ahora as) me entreg unos
borradores al tiempo que deca: -Aqu tienes para que alimentes la carne
pulposa de tu casa de lenguaje.

-Mi casa est hecha de algo ms que de lenguaje -le respond.

Tal vez Ernesto quera ponerme en el compromiso de rescatar un pasado,
aunque yo le diera una nueva y distinta representacin de los hechos, de
las cosas y de su contexto. Una experiencia diferente a la que l me estaba
ofreciendo. Los hilos los fue tejiendo el pensamiento de Ernesto, slo he
liberado algunos escombros de su vida, de un viejo diseo cuyas palabras,
hasta ahora mudas, comenzarn a hablar. Soy tan slo la organizadora del
evento.

Gracias a Jos Saramago por haberme regalado el ttulo del cuento.

***

-Solamente un luntico puede pensar que el mar le va a devolver el cuerpo
de su esposa una noche como esta -le dijo Simn a un Lucas ms hosco y
enfurecido que las crestas desalmadas de ese Pacfico, cuyo respeto no se
ganaran nunca los pescadores.

Mientras tanto Ernesto, sentado entre los riscos y muerto de fro, no
ocultaba su preocupacin, tal vez era la conciencia que lo obligaba a una
introspeccin. Luego de tantos aos de vivir confiado senta la necesidad
de recuperar cuanto antes el cuerpo de su esposa suicida. Los pescadores no
comprendan la prisa, cada uno enfocaba los hechos desde el marco donde le
haba tocado vivir, desde el lugar donde haba nacido, miembros de una
tribu marinera cuyas formas de vida en desuso les otorgaba autora
cultural. Por eso, a pesar de las protestas, seguan tras el rastro de
aquella Dborah que les lea poemas.

-Te acuerdas, Simn, de aquel que deca: T me quieres alba me quieres de
espuma?

Los dos pescadores callaron, pensaban en un saco cerrado, maniatado, en la
desintegracin del bonito cuerpo de la esposa del patrn, que se ira a
convertir en un "imbunche". Pero el Seor Ernesto sabra preparar una
mortaja astutamente construida para exhibirla. De pronto oyeron los gritos.

-Les pagar el triple, vuelvan a recorrer las playas, merodeen por las
costas, el mar no traga, devuelve.

-Es claro, l escribe sus das con dinero y nosotros, noche tras noche,
aferrados a este temor sin palabras y sin proteccin -murmur Simn,
mientras pensaba en sus vidas canceladas entre mar y barco. Pero la
perspectiva de los ojos de Dios le llegaba a los tutanos, saldran de
nuevo.

-Pobre mujer! Tiene derecho a un entierro digno. Salgamos ya. Ahora s es
verdad que vamos a zarandearnos como goleta al viento, y lo peor es que sin
rumbo.

Mientras caminaba hasta la lancha, seguido por Lucas, pensaba Simn si su
fe religiosa no sera un dispositivo propuesto por debilidad, para
sobreponerse a la naturaleza indmita del mar y a la decrepitud del poder
de Ernesto, cuyos pies sonaban en sus odos en un ir y venir, entre la
maraa de algas y redes, tejido vital del poblado. Subi con ligereza a la
lancha y mir las aguas tumultuosas que, como en Dborah, ejercan sobre l
un poder secreto.

La narradora supone que Deborah virtualiz el Helesponto en el rspero
Pacfico, atrada por el encanto de sus bajos decibeles.

Las voces de los curiosos empezaron a multiplicarse e interrumpan ese
triste espacio donde ahora se desarrollaba la existencia de Ernesto, a
pesar de ello trat de conservar la elegancia que necesitaba para endulzar
los estragos que le estaban produciendo tantos trasnochos.

Pobre Dborah! Sin duda rumiaba adentro de ella un conflicto que l no
haba sido capaz de percibir. La gente lo miraba, Ernesto pensaba en voz
alta. Tal vez la idea de reencarnacin de su mujer era el nomadismo de su
otredad que ella cristaliz con el suicidio. Mientras tanto las horas iban
pasando en medio de enmascaradas meditaciones que luchaban entre s por
expresarse, hasta que los pescadores lo sacaron de su ensimismamiento:

-Por ahora su esposa est perdida, el mar le dar refugio -dijo Simn
convencido de sus palabras-. Sabe, Seor, el mundo a veces es imprevisto y
desilusiona, y la rutina diaria impide renacer. Es que... Usted no se
imagina como libera el mar, es infinito como los sueos.

Ernesto lo mir asombrado por ese arresto de sabidura. Se sinti como un
nio a quien el abuelo trata de descubrir sus escondites y aquellas
mentiras que revelan las miradas de asombro simulado. Observ con
admiracin a sus interlocutores. Habran conocido a Dborah? La vida de su
mujer iba adquiriendo matices nuevos que el cuerpo recuperado no lograra
descubrir.

De vuelta a su casa, an marcado por el desequilibrio, trat de dormir
pensando siempre en la majestad no contaminada de una esposa perfecta. Al
da siguiente comenzara a arreglar su intimidad conservada entre ropas,
perfumes, libros y tantos objetos para l desconocidos.

Sorpresivamente, Ernesto se encontr envuelto por un morboso placer, como
si entrara a un museo en busca de errores y faltas ajenas. -Ser mi
curiosidad una excusa para encontrarle mayor sentido a mi existencia?
-pensaba cuando por cuarta vez se acerc a la pequea gaveta de su esposa.
Tanta duda obedeca a una necesidad de no querer invadir lo que, a simple
vista, revesta cierto carcter secreto en la vida de su Dborah muerta.
Poda dejar el misterio encerrado para siempre, aunque coexistira con esa
machacona trama que se va fraguando adentro de nosotros y nos lleva a
desnudar, con desacato, a la persona que la muerte nos ha escamoteado.

Haca tres das que Dborah se haba sumergido en el mar, con la voluntad
de no salir a flote. Desde el primer momento Ernesto pens en influencias
que l consideraba nefastas, sobre todo la famosa Alfonsina Storni, leda,
recitada y cantada por esa esposa tan infantil y romntica. Pero no, todo
debi ser producto de la enfermedad, una tristeza que la invada por
temporadas. Penosa? No, ella no haba sufrido, conserv hasta el final el
encanto de lo ilgico. Tal vez por eso tom la decisin de irse tan joven.

Pobre Dborah! Nunca dej de ser la nia que aprenda el catecismo al
abrigo de la cocina de su madre. Ernesto la consideraba de naturaleza
angelical, mostraba un asombro permanente ante la vida y el mundo. Ahora lo
atosigaban frases que ella deca al azar. S, ideas para l infantiles y
esotricas. Recordaba aquella repetida tantas veces:

-Reencarnar en una mujer distinta, ya vers.

Veraz es lo que vivimos, despus de muerto: la nada, le haba respondido l
con su tpico escepticismo.

Y cmo te llamars en esa otra vida?, replic con ligero sarcasmo.

Slo "T", corto, fcil y nico.

Sus palabras caan en el zigzag que Ernesto no aprehenda porque el sueo
de su mujer lo haca rer. Y l, estaba desconsolado? Triste s, por el
gran cario que le profesaba, y por no haber podido impedir el trgico
final. Adems, ahora, sin esposa, sin cuerpo muerto y sin viudez.

Las visitas conspiran contra Ernesto, susurran, se refleja en sus caras una
severidad que remite a tradicin y que nada tiene que ver con la verdad que
desconocen.

-Despus de veinte aos segua siendo una esposa ideal -comentaban las
lloronas del pueblo. l tambin lo pensaba, sin inventar una versin post
mortem de una historia que permaneca entre las calladas paredes del
cajoncito hermtico que no dejaba de asecharlo.

No pudo ms, empez a buscar infructuosamente la llave, estaba por
abandonar la tarea cuando el tornasol de los recatados vestidos le revel
una almohadilla con una llavecita dorada prendida en sus bordes. Al moverla
cay sobre sus pies descalzos, con un golpe tan ntimo que los hizo
estremecer.

Mir hacia todos los rincones, como esperando encontrar un espa escondido
entre cortinados y ventanas. La recogi con miedo y la introdujo
sigilosamente en la labrada cerradura del secretaire, cincelado con lo que
ella consideraba falsa quincalla victoriana. Media vuelta fue suficiente,
un chis tris y la gaveta se fue abriendo poco a poco. Ernesto la manose
con temerosa libertad.

Se adue de los objetos ajenos e inesperados: cremas afrodisacas, fotos
de los dos en la playa, caracoles, claveles secos, imgenes dispersas que
haban saboreado pasadas dulzuras. Clausurada entre cuatro tirros
irrompibles, La mujer, de Severo Catalina. Por qu all, como segregado,
el libro que l le haba regalado en su primer aniversario?

La muerte de Dborah le estaba resultando reveladora. Ms aun cuando,
arrinconado en la sombra de la oscura madera, encontr un librito de tapas
violetas, aterciopeladas; lo acarici con placer, al contacto la piel de
ngel le produjo un escalofro, por fin iba a recuperar la memoria de su
duea hurgando las letras menudas de aquella fugaz existencia. Ah adentro
estaba la verdadera Dborah, la pecaminosa, que naca ahora para un Ernesto
atribulado a quien los nubarrones de sus pensamientos le desdibujaron la
realidad que tena a su lado.

Al abrir el diario un tan tarn reconocible comenz a llenar la habitacin.
La Obertura de 1812 flua de entre las tapas del atractivo cuadernillo,
cuyas lneas apretujadas fueron llevando a Ernesto de asombro en asombro.
Comenz a leer en voz alta para evitar la resistencia del sonido, cmplice
con los pequeos signos negros y bien delineados.

"Te extraar la presencia de este manual que comienzo a escribir a un ao
de nuestro matrimonio. Eres un esposo perfecto, al estilo de la Edad
Media". Ernesto frunci su ya marcado entrecejo y sinti que los cabellos
canos queran escaparse de su soporte racional. "S que estoy en
desventaja, soy una azucena vigorosa junto a un tronco firme, duro y algo
carcomido, veinte aos ms es mucha vida, la que da tras da me quieres
trasmitir".

Ernesto se sent en la cabecera de la cama, sobre la que tantas veces le
haba prodigado tmidas caricias de marido respetuoso. Recost la cabeza
sobre el respaldo y sigui develando los imperceptibles tules que cubran
la candidez de esa mujer que huy de la vida a los treinta y ocho aos.

"Te dir, querido mo, que has sabido conciliar mis aletargados veranos con
tus insomnes inviernos, creo que debiste leer El Econmico de Jenofonte y
te convertiste en un Ismaco en busca de la esposa perfecta". Ernesto mir
por la ventana, la muerte y la belleza se hermanaban en esa tarde de otoo.
Volvi los ojos a la pgina escrita. "Has de saber", continuaba Dborah,
"que todo te lo digo con buena intencin ya que, aunque mucho me complaces
con tu comportamiento, no siempre t y yo nos hemos sentido cmodos el uno
junto al otro. Slo te atrae mi excelencia en el oficio culinario. Es qu
acaso no puedes pensar que he superado la etapa artesanal, aunque ella
brinde sus aportes a mi creatividad intelectual?".

"S que mis camarones al ajillo, encarnados, erticos y matizados con
aguacates son de rechupete, pero a veces quisiera que algn diablillo
travieso te inspirara y consolaras tanta cocina con un beso. Otras deseara
llegar a casa y encontrarte saboreando la melcocha dulce y correosa del
elixir de la espera. Pero nunca te has preocupado por adivinar mis
pensamientos, a pesar de que siempre dices: -Te complacer hasta en tus
mnimos deseos. -Bueno, en realidad son los que supones me pertenecen.

"Qu pensar mi sucesora si no te dejo este legado post mortem para que
rectifiques en tu vida futura los 'correctos errores' cometidos conmigo? Te
creo capaz de someterte a una viudez completa, lo cual no es mi voluntad".

El eco irnico de las reclamaciones sonaba junto con las notas triunfales
de la Obertura. Ernesto cambi de posicin, se tir boca arriba, coloc una
almohada bajo la nuca, tom uno de los caramelos que Dborah tena sobre su
mesa de noche y l nunca haba probado. Qu raro! Estaban rellenos de
licor. Lo mastic, una amarga sonrisa se dibuj en la comisura de sus
labios. Iba a pasar directo a la ltima pgina cuando una cucaracha que
sala de la gaveta llam su atencin, la aplast con la punta del zapato.
El "craqueo" le hizo escupir con asco el caramelo mordido. Recapacit en
ese instante de interrupcin, ya no vala la pena aparentar discrecin,
leera todo hasta el final.

"Para que logres el amor de tu esposa (por ahora el mo) tienes que
transformar ese comportamiento de hombre circunspecto en otro: carioso,
enojado hoy y amoroso maana. Los machos vernculos tambin acarician,
ren, dicen chistes y otras cosas que debes saber. No entrar en detalles
para no escandalizarte con mi lujuria, no quiero causarte la pena de sufrir
una vergenza que no tengo.

"Cuando me siento complacida por la admiracin ajena te imagino
heroicamente reprimido. El pecadillo, Ernesto, cuando no daa es
corazonador. Acaso no crees que en el amor hay dolores gratos? Al no
permitirme bailar con otros destruyes mi espritu festivo. Piensa que
cuanto ms respetes mi libertad mejor experimentars la tuya y as seremos
ambos generosos. Aunque no lo creas, querido mo, la libertad teje ms
compromisos afectivos que la opresin".

Ernesto interrumpi nuevamente la lectura, Dborah estaba estremeciendo su
frgil podero. Mir el techo lleno de sombras, ya la noche haba ocupado
los espacios vacos. No encendi la luz, su mente estaba detenida en un
pasado inesperado. Realmente nunca se preocup por conocer a su esposa,
ella era un hecho y estaba siempre all. Simplemente vivi a su lado y l
que crey proteger a esa jovencita tan cariosa, dcil y complaciente! Qu
equivocado haba vivido!

Ahora se sent sobre la almohada tibia y peluda, encendi la lamparita de
noche, la coloc a su lado y recorri varios aos del manual carentes de
inters, hasta que le llam la atencin su cumpleaos de 1989, diez aos de
matrimonio.

Ella deca: "He pasado una dcada segura y me pregunto si feliz. Hoy
contino estos escritos interrumpidos hace algn tiempo. La vida se ha
puesto montona, pesada, me agrada a pesar de todo. Tu insomnio me preocupa
pero no quiero expresar demasiado mi inquietud, me trago tus
exasperaciones, esa atmsfera de rigor que has implantado.

"No s por qu recuerdo aquellas conversaciones con mi padre cuando te
deca, entre serio y riendo: -Ay, Ernesto! Ese rigorismo tuyo esconde
siniestros significados. -Trato de pensar si es que realmente te conozco y
son slo inquietudes propias de la edad.

"Ya ves que sigo siendo tu costilla sumisa. No debe estar lejos el da en
que cambie la versin bblica y yo, mujer, habr nacido no de un costillar
sino de un seso. Si eso llega a suceder y an vivo me vers transformada de
complaciente Griselda en temerosa Morticia".

Ernesto se retorci, las mialgias lo alertaban sobre la rigidez del
disgusto; trat de relajarse para seguir leyendo.

"El pargrafo que sigue es muy importante, mira a tu alrededor, cuntos
objetos inertes que nunca te han pertenecido, ni los tocas, ni los sientes,
son extraos que habitan en sus escondites llenos de polvo, sugiero que
guardes slo aquellos que enriquecen tus recuerdos.

"No creas que este es un juicio sin testigos, son impresiones mas nada
ms. Tal vez lo que escribo en estas lneas puede corresponder a muchas
pginas ms complejas de lo que aqu trato de explicar, porque t no eres
un hombre traslcido y definido a pesar de tu aparente verticalidad. Pero
lo que hacemos es la realidad fiel, el resto es parfrasis.

"Muchas veces me he preguntado para qu vigilas con celo tanta quincalla
ajena, a lo mejor has llenado tus das de un virtualismo sentimental que
desconozco, pero ms bien creo que tu afn de guardar corresponde a una
pasin clandestina de poder material que escondes bajo esa facies de
indulgencia controlada.

"Ya, ya, te estoy oyendo. Basta Dborah, as soy yo.

"Qu distrada! ahora no me tienes de interlocutora. Estoy segura de que
esta vez no te fuiste de mi lado como solas hacerlo, ah permaneces, al
pie de la cama, con mi librito apretado sobre el ngulo recto de tus
rodillas, todava leyendo.

"Me ves? Estoy en el balcn, el viento bate 'estos pelos largos, lacios y
envolventes de mujer seductora' que el inquisidor sembrado en ti rechaza
pero disfruta".

Ernesto cerr los ojos, sabore la sal del disgusto. Dborah pareca querer
vengarse de algo. Y eso que l crea conocerla! Ella era incapaz de una
actitud irnica, ni causar dolor tena cabida en sus sentimientos. No era
posible que su mujer hubiera guardado en sus profundidades ms sombras
tantas reservas subversivas. Se presion los prpados, recogi el escaso
mechn cano que le caa sobre la frente y volvi sobre la compaera recin
descubierta que se haba encerrado en la seduccin de un librito.

"Oh, Ernesto! Espero que en un prximo matrimonio puedas descubrir y
paladear el melado exquisito que arropa a la compaera, amiga y amante,
porque a m slo me has atribuido los tres talentos de Chaucer:
'simulacin, llanto y arte de hilar'. A pesar de todo creo que tu corazn
me ha sido fiel...".

La escritura quedaba inconclusa, Ernesto hurg su memoria. El nico suceso
relevante que la pudo perturbar fue aquella terrible tormenta que lo retuvo
fuera de casa hasta media noche y le sirvi para justificar una de sus
escapadas, lo que l llamaba sexo-turismo-ecolgico. Ahora pensaba: qu
haca Dborah mientras tanto?

Qu mujer tan contradictoria era esa nueva Dborah! Bajo una fachada de
colegiala puritana coleccion un opresivo archivo de sugerencias y reclamos
que l reciba como herencia tarda. Las palabras le ofrecan lo que haba
escapado a sus ojos, deba continuar a pesar de las contrariedades que su
lectura le proporcionaba.

"En otra oportunidad", insinuaba su mujer, "no te veas en el espejo tal
como te imaginas o como te has convencido que eres. Mi sucesora no me
tendr en alta estima si supone que no fui capaz de romper tanto recato.

"Quiero aprovechar para dejar aqu testimonio de mis impulsos de libertad,
as como el deseo, que aliment y realic a tus espaldas, de esos que t
llamabas 'devaneos intelectuales'. Aunque te parezca mentira, encontraron
su alimento y desahogo entre caprichosos y deformes escombros marinos. Se
alimentaron sobre la urdimbre infinita de las lneas de pescar y saciaron
su sed con el amasijo de hilos gruesos de unas redes que aprend a tejer,
junto a la calidez de la gente de mar.

"Me imagino lo que ests pensando. Ay, Ernesto! Qu dudas te carcomen?
Djame rer y no acumules mal talante, a travs del papel no metes miedo".

Ernesto presinti en la letra la firmeza de una decisin inquebrantable.
Ahora necesitaba saber ms. Sus ojos no podan separarse de las pginas
rellenas de patitas de mosca, que por primera vez despejaban de su mente lo
que para Dborah eran basuras vernculas.

"Tu mente unidimensional no pudo asumir que existe un umbral donde se
combina lo domstico, lo conyugal y lo intelectual", le deca su mujer en
tono ms conciliatorio. "Tal vez de haberlo entendido te hubieras abierto a
una diferente experiencia amorosa que incluyera pasin, ternura y amistad.
Me subestimaste, Ernesto, pensando que los variados roles me haran caer en
la histeria postmoderna que alarma a quienes se dejan envolver por ella".

Las manos de Ernesto acariciaron a contrapelo la tersura de las tapas, se
qued con la mirada fija en un retrato de Dborah adherido a la pared
granate del cuarto. Habra conocido ella sus aventuras secretas? Qu
tonto haba sido! La gran aventura viva junto a l. Ahora aoraba esa
desmesura, no dicha pero muchas veces sugerida.

Ya casi llegaba al final; lo que ley era aun ms inesperado. No podra
retomar su trajn cotidiano lleno de costumbres laboriosas, su mujer lo
desnudaba hasta de los horarios regulares. El piso de la rutina estaba casi
destruido por ese atpico manual.

"Han pasado veinte aos, apenas tengo treinta y ocho, parezco enferma, pero
no lo estoy y t no lo sabes. Anoche, mientras dormas, sal al patio, el
ladrillo hmedo y resbaloso opac el ruido de mis pasos, los cont por
primera vez, veinticinco desde la cama hasta el rosedal. Camin apurada,
sin la gravedad de mujer de casa. Lstima que ya sea tarde para que me
reconozcas como una Cloris enamorada que se enter, por casualidad, que
otra reciba las rosas mientras dejabas para m el tallo y las espinas".

Ernesto trataba de argumentar justificaciones con el fantasma que bailaba
entre los triunfales sonidos de Tchaikovski. Flirteaba con su muerta sin
darse cuenta de que no haba retorno a casa.

"Se acaba el siglo, Ernesto, unos das de diferencia no cambiarn la
situacin. No quiero que nada enturbie la verosimilitud de los hechos. Sea
como fuere mi desdicha no me hizo descuidar la liturgia cotidiana, queda
tras de m una imagen que no podrs olvidar. S lo que ests pensando,
tienes razn, pero no me guardars rencor porque los recuerdos negocian con
los muertos, los reivindican y llenan de gloria. Extrao comercio
virtual!".

Ernesto qued pensativo, llegara tarde a su cita con Magdalena. La
Obertura estaba por terminar. Imaginaba un Napolen que se retiraba vencido
por las fras estepas rusas; oa las campanas de San Petersburgo cantando
la algaraba de la libertad. Sinti el peso de la derrota que le produca
el otro yo descubierto. La atmsfera se le hizo insoportable, ya no
toleraba ms palabras pero terminara de leer el legado pstumo.

"Cierro los ojos y te veo abriendo las esmeriladas ventanas del dormitorio
para contemplar las imgenes en tres dimensiones que te invitan a tomar
posesin de ellas. Estn all, donde el espacio natural le cede derechos a
la fbrica de mariscos enlatados, a orillas de los rieles de un tren que se
involucr hace ochenta aos con el progreso. No te niego la capacidad para
controlar esa industria que tan bien conoces, pero ni los trabajadores ni
yo somos actores de ese video interactivo que pretendes manejar a tu
antojo".

"Ernesto querido, antes de despedirme te dir que has vivido entre unos
parntesis que ocultaban tu vida. Ahora pienso que eres un Ibsen que quiso
construir el relato de nuestros pensamientos, sin darte cuenta de que los
mos no te pertenecan. He podido convivir con la ornamentacin hogarea de
tu vieja casa, exaltada por vitrales, porcelanas rococ y austeros muebles
de cuero, demasiado inflexibles e incmodos. Ayer hice un recorrido por los
pasillos y habitaciones, los vi entreverados entre lo recto y lo torcido
que se pelea objeto a objeto por aduearse de cada rincn; hasta los libros
chocan lomo contra lomo sin encontrar acomodo. El lugar de privilegio lo
ocupa La importancia de llamarse Ernesto. Ser que nunca lo has ledo?

"Estoy segura de que ests cansado. Espera... no te vayas. La msica
termin pero es importante que leas el final. Nuestra vida fue un derroche,
camos en el consumismo de aos sin sentido, que yo asumo por inexperta y
t por fraudulento.

"Piensas que he muerto. S, me trag el atad sin paredes de un mar atvico
donde, cuando leas este manual, estar flotando en el crucero Neptuno va a
un mundo que siempre quise conocer.

Tmalo como un pasado con rumbos divergentes que no tiene retorno".

Ernesto iba a cerrar el libro cuando vio al pie de la pgina dos lneas
escritas con letra diminuta pero legible. "Olvidaba decirte que, adems del
mar, Magdalena ser cmplice de mi aventura".

De esta manera, desafiando toda lgica, desapareci Dborah, la situacin
hizo trizas la postura racionalista de Ernesto, de quien comenz a
apoderarse un gran desasosiego. Una noche, caminando por la costa, bajo el
mismo cielo cargado de nubes tormentosas de aquel da inolvidable, mientras
las aguas golpeteaban rtmicamente el suave acantilado, su corazn le
reclam en demanda de eternidad. No tuvo ni tiempo de mirar la oscura
silueta de la fbrica, el silencio se volvi funerario.

All lejos, en Atenas, Dborah decidi liberarme de tantos aos de
complicidad y asumir la autora de este relato que en ningn momento es
apcrifo; ella expres y cre la realidad, una realidad que no existe ya
fuera del cuento porque la realidad es el cuento mismo.

** Julia Elena Rial
   majusa@cantv.net
   Escritora y docente argentina (Tandil, provincia de Buenos Aires).
   Reside en Maracay, Aragua (Venezuela). Profesora de castellano y
   literatura en el Instituto del Profesorado de Buenos Aires. Estudi
   filosofa en la Universidad de Buenos Aires e historia de las ideas
   latinoamericanas en la Universidad de Chile. Se especializ en
   literatura latinoamericana en la Universidad de Chile y curs la
   maestra en literatura latinoamericana en la Universidad Pedaggica de
   Maracay. Ha publicado el cuento "La fbula rota" y los ensayos El
   esperpento en Tirano Banderas de Valle Incln, La poesa social de Jos
   Mart, Las masacres: ortodoxia histrica, heterodoxia literaria (premio
   de ensayo Miguel Ramn Utrera 1998) y Constelaciones del petrleo
   (2002). En publicacin Memoria e identidad en Jos Len Tapia y el
   ensayo Identidad, memoria y olvido (mencin de honor en el premio de
   ensayo Augusto Padrn 2005). Colaboradora de la revista brasilea
   Hispanista. Jurado del premio de ensayo Augusto Padrn 2001 y del premio
   de ensayo Marita King 2005. Dicta talleres sobre narrativa del petrleo
   y ensayo en Maracay desde 2002.



=== Poemas      Daniela Ivonne Gregorio Neria =============================

*** Sector Nueve: el de la calma

                                          A Roberto Rivera del Ro, a quien
                                             tanto debemos yo y este poema.

   Camino. El sol camina conmigo entre sombras,
entre racimos que emigran aqu debajo
formando su maraa gris, multiplicando su colmena de hojas.

   Mi sol me mira desde sus alturas derramadas de espuma,
desde su continental distancia blanca.
   Mi sol me mira desde su casa ocenica,
desde su azul abrazo martimo.

   Yo camino.
   Camino contigo y conmigo, a la vez;
con tu sombra -la ma-, yo camino. Tus pasos son los mos.

   Tus pasos son tan mos, y caminas igual que las nubes.
   Eres un algodonal ladeado por el aire:
una neblina que impide la visin vesperal,
que todo pinta y vuelve de blanco, armando la claridad a cada paso.

   Caminas y el mundo se pone blanco, se pone claro.
Tus pasos son tan mos...

   Caminas y cambias, igual que las nubes:
se te derrama la espuma, el rumbo se te cambia.

   Yo vengo de las sombras. Yo de la luz me escondo.

   Camino. El viento hace remolinos con el polvo
y nos llena con su harina del atardecer.
   Con su blancura vespertina, su talco del crepsculo,
cierne en nosotros su polvo sin tiempo, sin pasado, sin recuerdos...
   Con su espiral transparente hace remolinos con nosotros.
Y se detiene todo, incluso la calma.

   Se detiene el enjambre tuyo, tu voz, tu irte de pronto.
Se detiene tu boca, tu lengua, tu rumor de ave.

   Los rboles anidan el da que eres, el cielo que guardas,
la claridad que zumba y planea entre sus ramas.

   Camino. Voy con tu harina y con mi sombra sin trmino:
sin fronteras, sin horizontes.

   Nada ahoga, nada sepulta el tacto con el que armas las estelas.
No hay continentes, no hay ocanos...
Dejas en cada paso tu reguero -tu roco- de estrellas.

    Camino. Corro por tus calles sin conocer tus direcciones.
El sol galopa aqu debajo. Su polen de oro el camino nos ha desbaratado.
    Caminamos. Tropiezo con las grietas cotidianas,
con las grietas que se ocultan debajo de los pasos,
con las mismas piedras que rebotan, que saltan y viajan,
dejando atrs su eco de palpitacin.

   Eres espuma y continente. Tienes mar y polvo en el cuerpo.
Ests construido con ambos ingredientes, con los mismos ingredientes de las
      [costas...
Eres mi puerto, de donde parten las caracolas.
Eres viento: pero sin rosas, pero sin direcciones...

   Camino.
Con su rehilete -su espiral transparente- el viento llevar los
      [atardeceres.
Llevar, de ptalos y plumajes, las tintas con las que est coloreada la
      [tarde.
Llevar todas las voces, todos los retazos de aves que en el pecho traes.

   Tus silencios son tan pocos, y se parecen tanto al viento.

   El viento aletea hacia ti desplegando sus hlices de vidrio.
Y te lleva la tarde, con sus fragmentos de vuelos de aves de noviembre.
Llega hasta ti, hasta tu blanca espuma. Eres tan algodonal y tan harina...

   Las tardes de tus cielos y el polvo de tus suelos
abarcan todos los colores y, sin embargo, ninguno eres.

   Camino. Voy por ti o hacia ti; la direccin no importa.

   Camino. Voy por calles que conozco slo en las tardes,
cuando nadie pasa por ellas. Y son mas, tan mas.
   Camino... Ando por ellas, ando por ti.
Camino debajo de tanto blanco, de tanto cielo plido.
Debajo de nubes que caminan y cambian,
debajo del cielo y de su continental distancia blanca.

   Voy por un camino que no es mo y, sin embargo, camino.

   Y se detiene todo, incluso la calma.



*** Distante, distante...

   Tus ojos vespertinos guardan los vuelos salvajes de las aves.
Encuentro debajo de tus prpados las rocas en donde las olas se revientan.
Este es un da azul.

   Hay voces de pjaros en tus ojos. Tienes tantas tardes en la mirada...
Tantas tardes en que no hemos podido mirarnos con toda la entera vista.
Te he visto casi a escondidas de m, traicionndome.
No s por qu prefiero no tenerte tan cerca.

   Tus ojos tienen algo de canto y de vuelo.
Y yo no s cmo no acordarme de ti.

   Las miradas de tus ojos tienen la pintura de las olas.
La pintura sin color del agua; el mismo oleaje de los mares...

   Cuando es de noche pienso en ti. Me acuerdo...
Aunque no tengo nada en el pasado que nos una.
Somos distintos... Nuestras estaciones no coinciden.
Estn situadas en los rigores frenticos del tiempo, y no coinciden.
Tampoco mis palabras pueden ser escuchadas por ti.
Porque si yo te hablo, hay algo -todo- que no nos une.
Todo nos separa, incluso la distancia.

   No s por qu prefiero no tenerte tan cerca.

   Quiz sea que acortar la distancia es imposible.
Quiz sea que por algo -por mucho- no podemos estar juntos.
No quiero culpar a la distancia.
No quiero culpar a nadie.



*** ltimas lloviznas

   En la tierra, hmeda de ti, estn, enteros, los crepsculos de las
      [estaciones.
Pero son, del otoo, tus sobriedades conocidas.
Son, del otoo, tus noviembres tristes, tus ltimas lloviznas,
tus silencios en borrasca que hacen perder, a las horas, los estribos.
En parvadas de aves oscuras se surca la tarde
y el tiempo se pierde a la distancia.
Tus ojos ya no miran los retazos del sol de este da
ni las sombras del roco de la noche.
   Entera y profunda es la huella como herida;
herida ma, noche quieta y ma, deshilada en la remota y muda lluvia.
No hay voces cuando el rehilete de la noche llena el viento.
De la noche no hay ms silencios y el tiempo, inquebrantable, se quebranta.
De los atardeceres, anaranjados a la distancia, fuiste dueo
como los astros y como las flores.
Est, en las entraas de la vida y del cielo y de la tierra -tu tierra-,
el agua de tu boca.
La lluvia mansa moja el atardecer mientras las aves revolotean la brisa.
De ocre andan las montaas cuando los caminos y las constelaciones se
      [confunden.
Se confunden como si fueran races anidadas en tus manos.
   Ya no reconozco el vuelo del viento ni el color de la noche.
Sern los deshojados atardeceres los que de ti surjan...
Los atardeceres, hmedos de ti, sern races que como abanicos
se abrirn en mis ojos y llenarn mi vista con su canto.
   Hoy, en mis brazos -solitarios-, recojo las sombras:
de las ltimas lloviznas se me llena el cuerpo y se me llenan las manos
y, entonces -y slo entonces-, soy.



*** Te esconden nuestras noches de sol

   Nuestras noches
te esconden, luna, quiero
un reflejo
que a mis muecas cambien,
un
destello
de las penumbras
que en tus cabellos
logran
disfrazarse en aos
podridos, oxidados,
que
en las luces de colores mrices y argentados
penetren tu noche
revuelta de sol,
tu sal lbrega de horror,
nuestras noches
te esconden, luna,
quiero
yo
un hlito
que robe el sueo,
un murmullo
de la sal de los mares,
un destello de firmamento, y, al fin,
la caricia sucia,
la mueca rota
que das en madrugada
y
miento siempre
cuando me digo
que
sin ti
yo muero.

El sol perdido...



*** No distingo

   No distingo las estrellas en este cielo.
En esta noche de flores apagadas, se traza, a lo alto,
la geografa constante de tu tacto.

   De acuerdo a tu regazo de ocano, hay gaviotas en mi pecho
que aletean hacia ninguna parte.
   Y mis manos no tienen nada qu tocar.

   Ya no hay tanta noche, tanto cielo encima.
Del mar slo han quedado suspiros y, de tu paso, constelaciones de huellas.

   Por qu las estaciones nuestras no coinciden?
Tu idioma de pjaros -tu lengua de vuelos perpetuos-
anida en las cuencas de mis manos.

   As es como quisiera memorizarte: con el tacto.
Tomar puados de tus voces, de tus ecos,
que se deshilan entre mis dedos enredados de ti.

   No distingo las estrellas en este cielo.
No me alcanzan estos ojos para verte a ti y al cielo, juntos, en una misma
      [estacin.
No distingo, a veces, las luces del cielo.

   Las estrellas parpadean, y t tienes tantos astros en los ojos.



*** A m

   Brota de nuevo la lluvia tan pausada
y con ella algo se me queda en los labios.

   La boca siente sed
y el deseo se llega como la noche que nadie duerme
y que nadie recuerda
y que nadie la canta
porque aqu, por estos rumbos, todos duermen las noches, sin sufrir...

   Esta lluvia incesante lastima.
A m, el recuerdo de las noches
y la soledad
y el abecedario
y yo y nada ms
me fomenta el remordimiento.

   Y el remordimiento es por dejar atrs,
en la oscuridad de otras noches tan quietas
de una lluvia tambin quieta y, adems, pausada,
a m.



*** El viento

   El color, tan verde, ahoga el aire matutino.
La maana est exhausta de volar tan temprano.
De volar en el roco de follaje e insectos...
   En una calle ciega, de ojos que no han volado,
me encuentro, a solas, y me extravo, entre tantos.
   El viento y las hojas parecen olear abajo.
Parece que agua y viento parieran al roco.
Miras la cpula hmeda y voltil, la miras.
   Hay tantos mares en lo que respiro, tanta agua,
tanto ocano, y aves que pardean por la tarde.
   Las hojas reverdecen mi vista, y en mis manos
florecen las tuyas, echando redes y races.
Y estn unidas, como la arena con la espuma.
   Estamos tomados de las manos, embriagados...
Tanta arena, tanta espuma, tanto tacto y manos!
   Unidos por nosotros mismos, estamos tomados de la mano.
Y no hay destino que nos una.
   Veo el profundo aleteo, el eterno batir de alas en el verdor de febrero.
   El viento enciende en el cielo sus ltimas aves.
Vuelan, en crculos, y se juntan... son racimos.
   T callas, miras este cielo de vuelos mudos.
Y te olvidas de las palabras, porque enmudeces.
   Te pareces tanto al viento al callar. Te pareces...



*** Campanadas

   Suena, a lo lejos, la tristeza de una campana y, del badajo, su soledad
      [inoxidable.
Liblulas y mariposas suplantan a las aves.
Est, ausente, su oleaje de alas, el volar la tarde.
   Dentro de m no hay nada... Y me pregunto si todo ha terminado.
No encuentro respuestas, porque no las busco.
Me busco en los espejos, en las sombras...
Y de mi paso no hay rastro ni en las huellas.
   Se inunda una tarde con su eco de hojalata.
Yo he olvidado algo...
   La miel del crepsculo, en primavera, es de enjambre.

** Daniela Ivonne Gregorio Neria
   finisima@gmail.com
   Escritora mexicana (Ciudad de Mxico, 1986). Ha sido ganadora del
   concurso Arturo Trejo Villafuerte de cuento. Ha publicado un cuento y un
   poema en la revista de la Universidad Autnoma Chapingo
   (http://www.chapingo.mx), en donde actualmente estudia. Tambin ha
   participado en publicaciones colectivas. Ahora se encuentra realizando
   una adaptacin de su cuento "Bscalos, Gualterio, bscalos" para el
   cine, que le apasiona demasiado, y trabaja en un libro de poemas que se
   titular Sector del viento.



=== Serafn      Adriana Serlik ===========================================

Marisol se detuvo frente a la higuera, le haban dicho que a cincuenta
pasos estaba la gran puerta. Se acerc a la entrada y dej el ramo de
margaritas y rosas junto al muro; la cancela estaba cerrada.

Regres pensativa por el mismo camino. Las piedritas se colaban en las
sandalias obligndole a mover los pies para que cayeran de nuevo al camino
del que formaban parte. Haba llovido y mientras esquivaba los charcos con
pequeos saltos imaginaba a su madre, pequea, corriendo y saltando por el
mismo camino. No se senta cmoda. Una sensacin de inquietud le haba
acompaado hasta la gran puerta de metal que custodiaba la entrada del
cementerio. Cumplir aquella promesa no le molest, pero el desconocimiento,
el no saber por qu se haba hecho, le produca una sensacin de inquietud
que no poda disimular.

Recorri la calle Mayor hasta llegar al hotel. Antes de pedir las llaves de
la habitacin tom una bebida fra. Minutos ms tarde subi a ducharse.
Lanz las sandalias al aire, se desnud y corri al bao para quedarse
largo rato bajo el agua tibia de la ducha.

Una promesa siempre debe cumplirse, le haba dicho su madre mirndola a los
ojos.

El telfono sonaba insistente, una y otra vez, pero Marisol no se levant,
saba que era ella la que insista al otro lado de la lnea. No tena ganas
de hablar. Se visti y sali a la calle. Se sent en una horchatera, al
aire libre, bajo uno de los toldos naranjas.



Haba llegado la maana del da anterior al hotel, su madre haba reservado
la habitacin haca dos meses porque quera asegurarse de que su hija ira.

No era su intencin llegar al pueblo, deba dar una conferencia en la
Universidad Popular y luego quera tomar sol y baarse en la playa, pero
ahora estaba a 30 Km de la Universidad y de la playa.

Observ las caras de la gente que estaba sentada y los que paseaban. Alguno
de ellos sera un pariente, si conociera todos sus apellidos quiz podra
buscar en alguna gua telefnica los posibles primos. Al irse del pueblo su
madre rompi con todo su pasado y slo le cont que los parientes, al estar
su padre en la crcel, desaparecieron de su entorno. Sus abuelos nada le
haban contado sobre su familia.



Resu, la madre de Marisol, dej de insistir y colg el telfono. Su hija
estara paseando o tomando algo fresco despus de visitar el cementerio. Se
acomod en el silln que con los aos haba tomado la forma de su cuerpo e
intent recordar. No lo haca con claridad, como si todo lo sucedido
hubiese barrido los recuerdos de su infancia y su juventud, slo recordaba
el papel en su mano mientras gritaba por la calle.

Se haba enamorado a los quince aos de Carles, tena diez aos ms que
ella, una gran fuerza y una enorme sonrisa. Visitaba con frecuencia a su
padre, Alfonso le prestaba libros y le recomendaba lecturas. Carles, de
familia modesta, slo haba podido asistido a los cursos para aprender a
leer, escribir y moverse sin dificultad en las cuentas. Ayudaba a su padre
en los arrozales, ocho fanegas en total que tenan que dar de comer a una
familia de siete hijos, Carles era el mayor y sobre l recaan demasiadas
responsabilidades.

En cada visita Carles traa en una cesta una calabaza, algunas cebollas,
algn tomate, varias naranjas o cualquier otra cosa de la huerta familiar
que su madre preparaba con esmero como agradecimiento al aporte en
conocimiento y al prstamo de los libros. Alfonso slo contaba con su
sueldo de maestro y un pequeo arrozal y cada cesta era recibida con enorme
alegra ya que en esos aos 40, donde no exista casi el dinero y los
productos de la tierra eran un lujo, la cesta de Carles representaba la
comida de media semana de la pequea familia. Su arrozal de tres fanegas,
lo llevaba el muchacho con su padre, ya que limitaba con los suyos.

En 1945 Carles pidi permiso a Alfonso para acompaar a Resu los domingos a
misa y dos aos ms tarde se casaron.

Carles mud sus pertenencias a la casa del suegro y siguieron discutiendo
de libros hasta que en 1949 la Guardia Civil fue a buscarlo una noche. Un
vecino, obligado por sus deudas con uno de los grandes, tuvo que delatar a
alguno de los rojos del pueblo y nombr a Carles.

Resu haba tenido a Serafn haca seis meses. Se acerc al cuartelillo por
la maana temprano con el nio en brazos, le explicaron que haba sido
enviado a la Crcel Modelo de Valencia y que al da siguiente le indicaran
el tiempo que permanecera preso, fueron dos aos y tres meses porque el
vecino se retract de la denuncia y desapareci del pueblo.

Serafn tena un ao y era un nio tan alegre como su padre, cuidado por su
madre y sus abuelos.

Sus suegros traan la cesta pero la falta del trabajo de Carles haba
mermado sus ingresos y no podan entregarle ni una peseta. Haba intentado
buscar algn trabajo pero con la etiqueta de rojo de su marido era
imposible encontrar algo. Vivan con el sueldo de Alfonso que apenas
llegaba para comer.

Serafn una maana despert con mucha fiebre, el pequeo tena dificultades
para respirar y el mdico diagnostic una pulmona que slo poda curarse
con el nuevo y milagroso medicamento: la penicilina. Resu corri a
comprarla a la botica y le indicaron que el tratamiento costaba 30 pesetas
y deba pagarlo en efectivo cuando se lo entregaran.

En su monedero slo tena las siete pesetas ahorradas durante mucho tiempo,
sus padres no podran darle ms que cinco y sus suegros dos o tres. Visit
a sus tos y primos y logr juntar otras tres pesetas. No tena suficiente.
Su padre le entreg la escritura del arrozal para que lo hipotecara por la
suma que faltaba.

Saba que los ricos aceptaban las escrituras haciendo una hipoteca por la
cantidad necesitada a devolver en un ao o ao medio. Y fue ofrecindola a
gritos por la calle, como haba visto hacerlo a otras mujeres pero nadie
sali a la calle, no se abri ninguna puerta.

Serafn muri a la semana siguiente. Lo enterraron en el viejo cementerio y
Resu decidi irse de ese pueblo y no volver jams.

Viaj a Valencia y trabaj de interna hasta que Carles sali de la crcel.
Fueron a vivir a Madrid y con grandes dificultades emprendieron otra vida.
Resu y Carles nunca volvieron.



Cuando Marisol cont a su madre que deba dar una conferencia en Ganda,
sta le hizo prometer que dejara un ramo de flores a la entrada del
cementerio recordando a su querido Serafn. Resu nunca le haba hablado a
su hija del pequeo Serafn. Marisol no saba que tuvo un hermano, que
aquel ramo de flores era para l.

** Adriana Serlik
   lectora@telefonica.net
   Escritora argentina (Avellaneda, 1945). Nacionalizada espaola en 1985,
   actualmente reside en Simat de la Valldigna (Valencia). Ha estudiado
   msica y magisterio, especializndose en la enseanza artstica y
   bibliotecologa en  la Facultad de Filosofa y Letras de la Universidad
   de Buenos Aires (http://www.uba.ar). Su carrera potica comienza en
   1968, con la publicacin del libro Improntus 6, al que seguirn Los
   espejos (1972), Desde nosotros, los nios (1978), La silla de paja
   (1984) y Poemas del amor y la soledad (1996). En 1968 organiza la
   Biblioteca del Hospital Municipal "Cosme Argerich" de Buenos Aires, con
   ciclos semanales de cine y audiovisuales para mdicos y pacientes. En
   1970 organiza la coleccin de libros y manuscritos de la Fundacin
   "F.V.", tarea que desempea hasta 1972. Ha escrito artculos para
   diversos medios de Buenos Aires, Asuncin y Madrid, y trabajado como
   correctora y traductora para diversas editoriales espaolas. En 2001
   crea la web La Lectora Impaciente (http://www.lalectoraimpaciente.com),
   de literatura y arte, organizando certmenes internacionales de poesa y
   relato breve, cuyos trabajos premiados publica en libros con formato
   electrnico.



=== El mordido pecho del que mira (extracto) ==============================
=== Jos Manuel Delpino Vivas =============================================

*** I

cuarenta vrgenes secas
hay
en tu mirada,
noventa ramas que cuelgan
y te tuercen el pecho,
y la vista lejana
sin calma pero quieta,
brotada como un callo de rbol viejo.

mujer de brebaje blanco y turbio,
con sobre las muecas
tus pauelos estrujados,
y el vientre duro
como tambor de sangre,

tu mesa,
de desesperados intactos de la tarde est servida
y tu cuchara de palo no para de agitar,
las muecas de trapo
que se cuecen sin agua



*** II

la mmica muda del jardn agitado
tras los vidrios,
cabelleras danzantes de bambes ocultando el viento,
la vena insipiente de la calma,
y el medioda, de pie,
con su joroba sorda y con su locura.

algn secreto guarda la mirada del hombre,
la ltima foto de la casa vaca,
la mesa donde los codos se cansan,
el rictus de daga que queda en el cuello,
el recuerdo,
el vaco en el estmago y en el puesto.

algn secreto guarda la mirada del hombre,
la fiebre de las cosas,
la cena amarga,
la ira del deseo y la euforia confusa
que se va como un eco,

mscaras desconchadas puestas bocabajo,
muertos paraguas fros como lagartos en la boca,
la brizna de paja en el jarrn de rosas, lleno de arena,
como si se creyese que la arena es como el agua.



*** III

Cmo Bombay llega a mi recuerdo:
negra serpiente del fango,
lejana mujer dormida.

Qu tristes fantasmas traes Bombay
instalada en tu lenta geografa de peste.
Perturbas, agitas el polvo sobre el jarrn de rosas,
agitas otros fantasmas tambin
y como polvo se van,
pesada caes con tu pestilencia,
ciudad podrida.

Bailaron mujeres antes alrededor de la fogata
pero los maridos murieron en la India,
enloquecieron con tu fango,
Bombay,
con tu pantano inmenso.
Volviste negros todos los huesos
bajo tu tierra maldita;
en mil aos carcomers de nuevo
todos nuestros increbles puentes;
tu fiebre inyectada en nuestra sangre
nos har pulular cual insectos;
amaremos sobre tus cloacas,
y al fin besaremos la tierra
con nuestros labios vacos,
embutidos de nada;
tercos en su beso.

Hombre,
triste es el sonido de tus pisadas
sobre los pequeos charcos;
mirars el agua muerta,
los ltimos peces agitndose,
con la mirada de hueso de los fsiles.
Excava la tierra, hombre,
hrgala hasta la roca madre,
yergue tus pilares para el puente,
l nunca se mover de all;
y luego baila sobre el fango,
pero descalzo,
porque los zapatos sonando sobre el fango
suenan tristes.
Baila,
baila sobre el fango.
Es tuyo.
Podra ser tuya tambin la arena en vez del fango,
pero es el fango.

Y las mujeres,
a dnde partieron?
Porque esta mujer es demasiado inmensa.
Cmo hacer el amor con sus poros
si son tumbas?
Baila sobre el fango, hombre,
hoy no hay fogatas nupciales,
slo un gran fuego de agua
hasta la mdula.



*** IV

de rojo el sexo,
abierta espera,
y dura carne,

izando el tacto,
cogiendo rumbo,

a la nada



*** V

Qu haces aqu corazn,
por qu no zumbas y te vas,
escarabajo de la noche,
negro y rojo;
apenas puedes respirar
en ese pecho inmvil
hecho para la olvidada guerra

El amor,
lnguido ejercicio o violenta matanza,
tiene algn sentido para ti?

Quisieras subir una montaa ms?
O volver a la feria, ver algn payaso, algn mal actor

Bombears la savia hasta qu ltima mirada,
corazn,
cundo te irs mudo cangrejo?
hacia atrs,
hacia el lado,
marchando entre las rocas



*** VI

amabas la botella oscura
que llega a tu isla desde el naufragio,
antigua y trayente del sudor de cansados marineros,
ya muertos; nostlgica, ttrica y
perversa, te vestas descuidada de mar,
secabas las races del rbol
que impetuoso desuella la tierra
como tumba viva bebedora de sales.

el da de tu amante y la marea
estiraste tu cuello ante los golpes,
del viento y del placer;
perdiste la vista loca;
andrajosa, empuaste el da,
las tercas horas de la maana encandilada
y la noche fue el rito de un cansancio,
prpura y carnoso.

huiste, abrazaste la nada
con las ramas del cofre del ayuno,
y no bast
porque los cerrojos de tu infanta crin
cayeron al gata lquida,
desnudando el alma, la mdula tmida;
entonces; el beso que moja el grano de arena de la teta mansa,
el arrullo de palomas violentas en jaula que cuelga,
el tonto, tosco y consuelo
de la breve caricia,
el penitente cantar de la negra en parto,
el grito nocturno diluido en brisa silente,
entonces,
ni el olor a maldicin
ni el fro andar de los camellos cruzados
entrando a Judea. Ni la resignacin.

la lgrima brot del ajetreo clido,
un llanto fuerte de fuente seca de sirena,
trenza, exilio, recogimiento,
vrtice,
fue, la posesin del crepsculo,
la tristeza del tacto,
el lamento del hada deseosa.

la lgrima brot del ajetreo clido,
cremos en el dolor y en el vrtigo



*** VII

Slo queda un ngulo de satisfaccin
Quebrado reptante debajo de un puente

** Jos Manuel Delpino Vivas
   delpinoivivas@gmail.com
   Poeta venezolano (Maracaibo, 1981). Licenciado en letras graduado con
   honores en la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve,
   Caracas, 2005). Ha participado en el taller literario de la Universidad
   Simn Bolvar (USB, http://www.usb.ve, Caracas, 1999), bajo la direccin
   de Arturo Gutirrez Plaza. Tambin estuvo en el taller de poesa de la
   UCV dictado por Igor Barreto y actualmente forma parte del Taller de
   Poesa del Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg,
   http://www.celarg.org.ve), coordinado por Miguel Mrquez. Ha sido
   organizador de concursos literarios y recitales en la UCV, y ha
   participado en varios talleres de teatro y lecturas dramatizadas con el
   grupo Amarillo #5 (USB) y con el dramaturgo Jos Miguel Vivas. Fue
   fundador y colaborador de un fanzine literario en la Escuela de Letras
   de la UCV. Ha participado en varios ciclos de recitales de poesa en el
   Iudem, organizados por el compositor venezolano Andrs Levell; tambin
   ha tomado parte en otros recitales organizados en la UCV y en el recital
   del Taller de Poesa del Celarg realizado en el marco de Filven 2005.
   Tiene un breve poemario indito titulado El mordido pecho del que mira y
   public en 2000 algunos de sus primeros poemas en una antologa del
   taller literario de la USB editada por Equinoccio. Ha sido mpasante bajo
   la direccin de Milagros Socorro y en el Instituto de Investigaciones
   Literarias de la UCV. Actualmente es profesor contratado en la
   Universidad Martima del Caribe y en un instituto preuniversitario.



=== Retrato de una lgrima      rica Rozek ===============================

Con la miel de sus manos desnudas, Felipe tall su pupitre de algarrobo. El
lenguaje de sus dedos largos hilvan una rosa en sus labios, y tras la
lluvia de invierno, contempl en silencio la piel salvaje de su musa.
Paloma se dej baar por sus ojos, y despus de aquella mirada,
simplemente, se dej crear. Era una mulata ardiente, inspirada en el
aliento de su tierra natal, sin embargo, disimulaba su piel morena detrs
del guardapolvo azul, que dejaba ver entre sus piernas cruzadas, la
delicada belleza de su retrato.

Las oscuras alboradas de invierno entumecan los cuerpos; a pesar del fro
en sus pies, Felipe poda concluir las frmulas matemticas y grabar a
Paloma en su banco, al mismo tiempo. Miraba su perfil desde la ltima fila
de la sala, envuelto en una mueca tmida, hablaba sin hablar otro idioma.
No necesitaba dialogar con sus compaeros, se aburra en los recreos y
muchas veces lo ahog un sentimiento de bronca ante su irresistible
timidez. Las palabras mudas no se hacen or, y lo que no se escucha muchas
veces no se ve. Lo que no se ve, se deja o se ignora... Felipe haba
inventado esa cadena para explicarse a s mismo su patologa; soledad. No
todos en la escuela hacen amigos.

Felipe del Pino sinti que sus dedos plidos rozaban el pupitre como un
puado de seda, incrust los ojos y los labios se apretaron con fuerza,
codiciaba poder calar el tallado en el algarrobo, como si fuera un tejido
de algodones. Relegando su papel de alumno, hiri la madera con sus manos
anmicas, dejando caer la sangre de una mstica musa. Vesta guardapolvo
azul y pantalones cortos, cuando decidi crear su silencioso idioma.

El ceo se pleg entre sus ojos cafs, nadie escuch la suavidad con la que
tallaba el pupitre. En la mano derecha sujetaba un pequeo punzn, que con
punteos duros labraba los detalles ms gruesos, rascando la cera para
fundar surcos humanos en su banco de escuela. Cerr los ojos y con el tacto
de sus yemas acarici la madera. Un estornudo lo conect con su escenario
de alumno, levant la mirada y se oblig a soltar una sonrisa. Las paredes
descascaradas del aula se asfixiaban entre polvo de tiza y frmulas
matemticas; ante aquel aire espeso el pequeo Mateo no poda desligarse de
su alergia al polvo. Algo que provocaba risas entre sus compaeros. Los
primeros pupitres de las cinco hileras estaban ocupados por los alumnos ms
atentos de la clase: en dos de ellos se encontraban los cuatro "sagrados",
pues tenan nombres de la "sagrada escritura"; Mateo, Juan, Isaas y Lucas.
En primera fila tambin estaba el "espritu santo"; Paloma, quin sufra
las cargadas de sus compaeros por su inalcanzable inteligencia. En una
esquina, apoyado contra la pared, se ubicaba Felipe. Con tan slo 15 aos,
posea un rostro plido, salpicado con algunas pecas y labios color
prpura. Llevaba ms de una hora en esa posicin encorvada, casi inmvil,
cuando el profesor se acerc a su pupitre, las medias blancas se
desvanecieron hasta sus tobillos. Los macizos tomos del diccionario
escondan sus manos, levant la mirada aflojando sus labios llenos, y
relajando su frente permaneci en silencio con los ojos encogidos de culpa.

Las palpitaciones lograron sofocarlo cuando el profesor corri los tomos
del diccionario, aquel minuto se instal en sus mejillas como un granizo de
vergenza. El 18 de julio de 1952 Felipe conoci la Direccin de la escuela
Normal. A pesar de ello, sonri.

Atraves el patio de cemento hasta llegar a una puerta de madera blanca, un
cartel borroso indicaba el nombre del lugar, golpe con timidez y esper
con las manos cruzadas atrs. Unos segundos se interpusieron entre su
silueta y la puerta cerrada. Hasta que el rasguo de la manija le apret un
nudo en el estmago, se present y denunci su culpa. El director lo mir
entre cejas y con una sea le indic el paso. Pens en aquel seor alto
como un temible hombre que deba respetar. Vio cmo el tiempo haba
devastado sus engominados cabellos blancos, y se sorprendi del brillo de
su piel rojiza recin afeitada. Ese da Felipe tuvo que entender lo
entendible, y qued sumido a las reglas.

"Debes actuar como los dems, si continas distrayendo al resto de la clase
con tus intentos de hacerte el artista, tendr que llamar a tus padres",
explic el director con una suavidad que pretenda bordear el lmite de la
irona. Se despidi con la debida cortesa agregando sus disculpas.

Mir el reloj y atraves el patio corriendo. La profesora de literatura
seguramente haba comenzado su clase. Odi aquel trmite burocrtico.
Ingres al aula pidiendo nuevamente disculpas, y se apresur torpemente a
llegar a su banco. Mir el pizarrn y se olvid de las palabras del
director: "Hombre, si eres alguien, anda solo, habla contigo y no te
escondas en el coro". Epcteto, filsofo estoico.

Amparo Montenegro poda silenciar una multitud de jvenes sin siquiera
elevar la voz, las clases de literatura eran solemnes y, a su vez,
fascinantes. Pues el ttulo de egresado iba acompaado, inevitablemente,
por la certificacin de que habas memorizado sus frases ilustres.

Antes de comenzar con su clase, enhebraba en cada alumno sus enormes ojos
negros, casi sin parpadear, tomaba una tiza entre sus manos infiltrndose
en un silencio sepulcral. Por unos segundos, slo se escuchaba el sonido
spero de la tiza sobre el pizarrn, luego, los lpices sobre el papel, y
ms tarde, la elipsis del pensamiento. Vesta una pollera marrn y un
delantal a cuadros, sus cabellos grises se entretejan formando ondas
perfectas que caan sobre sus redondos ojos, quizs, sobre dos cristales
gruesos. En la escuela Normal, era la nica profesora que mantena, cada
semana, la tradicin del sorteo de los compaeros de banco. Su aspecto de
bisabuela era una fachada embustera de su ligero caminar.

Esa maana, la profesora Montenegro recit unas palabras de Jos Mart
matizando en su boca color rub, una ligera sonrisa, escondida debajo de su
inminente nariz.

-"Lo que quede de aldea en Amrica ha de despertar. Estos tiempos no son
para acostarse con el pauelo a la cabeza, sino con las armas de almohada.
Trincheras de ideas valen ms que trinchera de piedras" -expuso casi sin
mirar el cuaderno amarillo.

Al terminar, con el ndice empolvado, recorri la lista de alumnos. Estaban
todos condenados a sufrir ese instante de incertidumbre, pues nadie deseaba
pasar a dar la leccin. Su rostro fruncido, surcado con arrugas severas,
dio la seal emitida con un sonido grave y seco: "Seiref, Paloma", grit
rascando su larga nariz:

-No crees que los comunistas viven con sus ideas y comen con el
capitalismo?

Paloma sinti que los ojos se le inundaron de agua, lo que ansiaba
contestarle no deba hacerlo. La profesora acomod algunos libros sobre el
escritorio, la lluvia haba cesado, no se oa ms que sus bruscos
movimientos. Tom asiento y con aire arrogante permaneci mirando hacia un
costado, mostrando, as, su perfil inconfundible. Paloma se acord de las
palabras de su padre, Mateo quiso olvidar que su padre haba sido un
militar en contra de los comunistas, y Lucas se carg con la misma bronca
que su abuela.

De repente, un discurso apual sin anestesia aquel silencio inquisidor,
pareca repetir palabras de memoria. Hablaba con la mirada inmvil y las
manos petrificadas al banco. Sus labios se movan al borde de tartamudear,
pero no lo hicieron. Finaliz dando un zarpazo al punto final:

-Si para vivir es necesario comer, pues tambin es necesario pensar, para
respirar como hombres. De lo contrario qu es lo que nos diferencia del
instinto animal, si no es ste espacio de pensamiento, la escuela es el
inicio de las ideas -concluy tomando una bocanada de aire fresco, al
tiempo que una lgrima cegaba sus ojos. Nadie se movi. Nadie murmur. Y
nadie olvid jams aquella clase de literatura, en donde todos respondieron
mudos las mismas palabras que sus padres renovaban en cada cena, aquellos
ideales contrapuestos de peronistas y radicales. La campana dio un ahogado
respiro al pensamiento, eran las doce del medioda. La profesora Amparo,
quien an no saba qu decir, despidi a los alumnos con un alarido de
recomendacin, mientras todos se apresuraban a salir. Mateo se qued
sentado en la plaza de enfrente, ese da su padre le haba prometido que lo
buscara, deseaba hablar con l. Lucas se encontr con su abuela apenas se
abri el portn, le dio su portafolio, se dispuso a caminar junto a ella y
esper el pie que tanto deseaba: "cmo te fue hoy?", y as las seis
cuadras que separaban su casa de la escuela se llenaban de ancdotas.

A media noche, cuando termin la lluvia del viernes, en el stano
desordenado de su casa, Felipe visti a Paloma con las acuarelas de sus
manos. Comenz a bosquejar lneas perdidas que se entrecruzaban, se perdan
unas a las otras y se enamoraban en sus ojos. Pero el recuerdo de su rostro
salvaje no era demasiado fiel. Se desvel mirando la luna y repiti una y
otra vez las palabras de Paloma, aquel aire combativo de su tono perturbado
al hablar, lo dejaba sin aliento.

Lunes 21 de julio. Con el almbar de un amanecer de invierno, Felipe
despert de un salto, los gritos lo vistieron de un tirn. Otra vez haba
amanecido en el stano, y aquello enfureca a su madre, pues conoca sus
largas noches en vela. Tropez con unos tachos de pintura seca, peg una
rodilla contra una mesa de hierro y resbal con un papel hmedo, hasta
subir las escaleras de madera. Ese lunes estaba ansioso, deba peinarse lo
mejor posible y no presentar ningn rasgo de desprolijidad, desayun un
sorbo de leche y parti con algunas galletitas en la mano. Luego de caminar
cuatro cuadras eternas, lleg al portn de hierro disimulando su agitada
respiracin, salud al encargado recibiendo los elogios de siempre por su
pupitre y camin por el patio hmedo hasta llegar al pasillo de cermicas
celestes.

Buenos Aires haba despertado con el da ms fro del ao, pero sin
embargo, los alumnos deban ubicarse en la formacin de la maana, el patio
an estaba oscuro, cercado por pasillos de cermicas que ordenaban una tras
otra las puertas blancas de las aulas. Mateo elev su voz ronca como de
costumbre, terminando las frases con una cierta demora, Isaas movi los
labios en una mmica ridcula que copiaba la insoportable voz de Mateo.
Juan y Lucas slo intentaron contener la risa. El canto del Aurora
espantaba las palomas del patio. El fro haca temblar los labios morados y
obligaba a cubrir las manos con guantes, todos se mantenan erguidos, con
las medias hasta las rodillas y los guardapolvos azules recin planchados.

Al finalizar el izado de la bandera, el director anunci que el da 26 de
julio se hara el baile destinado a la recaudacin de fondos para la
construccin del gimnasio. Los gritos se escucharon ms que los aplausos
tapizados de lana. A Felipe no pareci importarle.

Al llegar a la puerta del aula vio en la manija la bolsita colgada, le
pareca ser el primero en llegar, se qued un instante parado frente a la
bolsa de papel, quiso mirar si Paloma haba llegado pero seguramente la
profesora Amparo estara dentro, no poda entrar sin su ubicacin. En ese
momento un saludo ronco lo asust, Mateo vena caminando del patio con los
ojos hinchados y su simpata tempranera casi inexplicable. Felipe meti su
mano, revolvi un poco, tom un papel y se qued unos segundos con la mano
adentro, luego revis como conociendo su destino a travs de su tacto y
sac repentinamente otro papel; "4-5", tembl y abri despacio la puerta.
Espi con rapidez. El aula estaba vaca an, slo se encontraba en su
escritorio la profesora Montenegro, que lo salud normalmente sin intuir su
frente transpirada y sus pasos lentos.

Mateo sac su papel sin demasiada importancia, pues si no le tocaba la
primera fila saba que alguien se la cedera. Abri la puerta, salud con
un grito y se dirigi a su lugar. A Felipe se le cay una gota de
transpiracin por las mejillas, Mateo se acercaba a su banco de
acompaante, lo mir con nerviosismo y le sonri casi sin esperanzas. l
lleg a su banco y puso su portafolio en el banco de acompaante:

-Me mostrs tu pupitre? -le dijo arrimndose a su lugar-. Dicen que tiene
cosas raras -continu con una risa que se oa como un asno.

-Nos sentamos juntos? -le contest Felipe casi desahuciado.

-No, no... me toc 4-6, ac atrs tuyo.

Volvi a sonrer. Mientras golpeaba sus dedos en la madera no dejaba que su
mirada se moviera de la puerta. Eran ya las 7:30 hs. y la mayora de los
alumnos haban llegado al aula, todos pasaban a su lado y desafiaban sus
ilusiones, l deseaba perdidamente que Paloma se siente a su lado. Slo
quedaban tres lugares libres. A las 7:36 hs., despus de mirar su reloj,
levant la vista y la vio entrar con dos amigas, quienes a escondidas
intercambiaron sus papeles de ubicacin. Paloma camin por la hilera
cuatro, y dej el anhelo de Felipe por el suelo cuando se sent al lado de
Mateo y Sofa ocup el lugar al lado de l.

Todos estaban ubicados, creando el cuchicheo del lunes que pretenda contar
las hazaas del fin de semana. La profesora Montenegro llam la atencin,
cortando de un chillido el murmullo.

-Hoy alguien hizo trampa -grit en tono de chiste-, Paloma y Sofa deben
cambiarse de lugar as como se cambiaron los papeles al entrar.

El aula se despanzarr de carcajadas y miradas que recin comenzaban a
despertarse, Paloma no pudo evitar ponerse colorada y Sofa levant sus
cosas, mirando el suelo, casi enojada con su propia actitud.

Felipe comenz a temblar, con una rapidez que no era suya, corri sus
tiles para dejarle ms lugar, orden lo ya ordenado y se acomod en la
silla sin necesidad. Slo miraba al frente, mientras Paloma instalaba su
portafolio. Ella le hizo una sonrisa tmida, l la mir con cortesa.

Y sin precisar palabras, fundaron la maana ms larga de su vida. La
profesora Montenegro los mir y escribi la frase del da: "Heridas y ojos
son bocas que nunca mienten". Caldern de la Barca.

Intent escribir bien sobre la esquina de la mesa, para no molestarla con
su codo puntiagudo. Luego de la clase de literatura, lleg al aula la
profesora de plstica. Paloma haba olvidado su lpiz punta N 5, l tena
miles de ellos.

-Me prestaras un lpiz, no quiero que me ponga un incumplimiento.

Su piel se transluca de nervios y sus manos aceitadas de humedad se haban
vuelto torpes. No saba si sonrerle, si hablarle o si simplemente
extenderle el lpiz. Con un movimiento brusco, abri el estuche de madera y
arrebat ante sus ojos tres lpices.

-Te los regalo -le grit con la voz entrecortada.

-No hace falta, con uno est bien.

Se sinti avergonzado por su actitud, recogi sus hombros y se tir hacia
atrs. En aquella hora deban terminar un trabajo que l ya haba
adelantado en su casa, sac la hoja y la dej reposar sobre la mesa
mientras la observaba a ella pintar, con una tranquilidad que poda
traspasar su piel oscura.

Pens en la frase de la profesora Amparo, y supo que jams se borrara de
su mente.

Mara Paloma Seiref era su nombre, an tena 14 aos, pero su cuerpo haba
madurado hace tiempo. Posea piernas finas y largas, manos de pianista y
gruesos labios morados que le daban un tono salvaje a su mirada gris, o
quiz, un recuerdo melanclico de sus antepasados cubanos. Felipe sinti en
su perfume un sabor a frutas del bosque, quiso permanecer en ese momento
mirndola, slo mirndola.

Haba pasado una hora, la profesora comenzaba a recoger los trabajos.
Paloma se apresur con una violencia arrolladora, lo golpe con el codo, y
al girar se dio cuenta de que l la haba estado mirando toda la clase. Sin
decirle nada, se dej ayudar por sus manos. Al terminar la hora de
plstica, los dos entregaron sus trabajos.

El profesor Oscar Pescatore ingres al aula con un acelerado suspiro de mal
humor, salud a la clase y comenz a dictar frmulas matemticas. Luego
lleg el recreo, la clase de geografa y ninguna palabra se haba
intercalado entre ellos.

Apenas faltaban quince minutos para partir y Felipe permaneca en silencio,
Paloma se quedaba de espaldas, murmurando risas con Sofa, a veces
gritndole chistes a Isaas.

Martes 22 de julio. Ya haba olvidado su labor de tallador de pupitres por
su compaera de banco. Paloma se senta sumamente aburrida, miraba hacia
los costados buscando complicidad de sus compaeros. Se volva hacia atrs
para hablar con Sofa y Mateo. Pero en ningn momento se diriga a Felipe.
Antes de partir, Paloma encontr en su estuche un papel doblado con una
delicadeza admirable.

"Quieres ir al baile conmigo?", enroll el papel y lo mir. Felipe ya no
estaba. Se enfrent con el pupitre y descubri su rostro en la madera,
nunca se haba visto tan real.

Nuevamente Felipe despert en el stano, con los huesos torcidos y una
sensacin de no haber dormido. Pintaba el retrato hasta que el sueo lo
venca sobre la mesa.

Mircoles 23 de julio. Paloma estaba conmovida, luego de ver el tallado de
Felipe sinti ganas de no hablar, y dejar que las miradas hagan su trabajo.
En la clase de zoologa compartieron un trabajo de laboratorio, rieron
juntos mientras inspeccionaban una rana muerta. Sin ninguna invitacin de
por medio, los dos se volvieron juntos caminando, ella habl casi todo el
camino, l la mir con una suavidad impalpable.

Jueves 24 de julio. Era una maana tormentosa, los bancos vacos eran
excusas de inasistencias destinadas, Juan viva en calle de tierra y jams
la cruzaba cuando llova. Paloma tom, como era habitual, la palabra, con
un poco de altanera lo interrog en medio de la clase de matemticas:

-An quieres ir al baile conmigo? -le dijo con una sonrisa blanca.

Esa noche se sinti abrumado por su belleza cuando entr al stano. Un
rectngulo sofocado entre polvos de papel ajado y pinturas sin usar, del
cual ya se haba acostumbrado, como a su insufrible olor a humedad. Apenas
ingresaban algunas delgadas lneas de luna por sus encajonadas ventanas,
destellndose sobre los bosquejos desparramados. Devorado por una sensacin
de vigilia, se abrig con una cobija apelmazada y tom un carboncillo
negro. Lastim el papel con la melancola de una radio encendida, y lejanos
lamentos de sus padres ante la noticia de que Eva Pern estaba muy grave.
Cuando se qued dormido sobre el papel ya haba terminado de pintar a
Paloma.

Viernes 25 de julio. Como de costumbre, despert sobresaltado, con el
rostro pegado al retrato, tena la mejilla manchada con pintura, y el
cuello enroscado. Al mirar el retrato vio que la humedad de su rostro sobre
el papel haba surcado una gota en los ojos de su modelo. Pareca una
lgrima. Ese da Paloma falt a la escuela. Nunca ms volvi a vestir el
guardapolvo azul.

La esper en el baile, pero la muerte de Eva Pern, ese sbado 26 de julio
a las 20:25 hs., suspendi la fiesta. Jams quit esa lgrima de su rostro
de papel... Todo termin, y cada cual sigui su camino.

Los diarios vespertinos titulaban "NEFASTA RECESIN. Ms de 70 mil despidos
de trabajadores industriales". Los ideales polticos de 1962 intentaban
desgarrar a la Argentina de su pasado peronista, enterrando el lugar de los
obreros y los jvenes tras liberales medidas econmicas.

El cemento de la Avenida de Mayo arda entre las zapatillas gastadas de los
protestantes, envuelta en una bandera blanca, caminaba delante de la
multitud de jvenes, gritando palabras coreadas. Llevaba una remera roja
manchada con tres iniciales, PCR; Partido Comunista Revolucionario. Paloma
tena los ojos distintos, combatan un pasado insuperable.

Pens que si cada ser pudiera elegir el lugar y el tiempo en que nacer,
jams lo hara, porque no existe el molde de tiempo ni de lugar que todos
buscamos. Por lo menos no en este mundo, por lo menos no para ella.

La vereda del caf Tortoni se recubra con el matiz de unos retratos
dispersos. Sentado sobre los mosaicos atraa la atencin de los turistas y
de los elegantes seores que salan del caf. Su mano atenda los pedidos
de arte en tan slo unos minutos, rodeado de hojas pintadas y un atril con
su mejor retrato, all estaba Felipe del Pino, retratando rostros annimos
por algunos pesos.

-"Heridas y ojos son bocas que nunca mienten" -repiti Paloma al
encontrarse con su retrato mientras pasaba la protesta. Felipe sinti un
ligero temblor en las piernas.

-Ese retrato es lo ms sincero que recuerdo de ese da.

Aquella voz lo perturb, no quera levantar la mirada del papel.

-Me puede volver a retratar? Pero esta vez deseo una sonrisa -interrog
dejando nuevamente sus labios sin palabras. l disfraz la emocin con una
sutil curva entre sus mejillas.

--No estoy ms linda? -pregunt con la voz ahogada en un llanto
amenazante.

-Por qu faltaste ese viernes?, te esper -dijo levantando sus
melanclicos ojos caf. Haba ensayado esas palabras cada noche al mirar su
cuadro.

-Esa noche dej caer mi ltima lgrima, mi padre quiso estar en su tierra,
huy del pas con sus ideales, luego lo mataron. Nunca supe por qu. Hace
unas semanas volv, para hacer justicia, pero ahora que veo que el tiempo
pas, me siento cansada.

Y sus palabras lo golpearon con violencia, estaba tan hermosa, sus ojos se
haban vuelto turbios y su piel pareca ms morena.

Tom una hoja sin usar, eligi un lpiz fino y la sent delante de l. No
dijeron nada ms. No necesitaron las palabras, el retrato fue un pual del
pasado incrustado en el presente. El amor haba sido su silencio ms
hermoso. l la volvi a mirar como en aquel viernes de lluvia, con la miel
de sus manos desnud de sus ojos una lgrima. Ella permaneci sentada,
quizs recordando, o quizs olvidando sus heridas. Y volvieron a ser el
nio del pupitre y la mulata ardiente de la escuela Normal. As lo
quisieron.

Pues sus ojos con sus heridas no podan mentir, como dos labios en un beso
intangible.

** rica Rozek
   eri_rozek@hotmail.com
   Escritora argentina (1985). Estudiante de licenciatura en comunicacin
   social, licenciada en ciencias polticas y actriz de teatro. Actualmente
   est escribiendo una novela histrica Leyendas de un funebrero.



=== Poemas      Martha lvarez de Pardio =================================

*** Regalos para Isabella de su abuela cubana

Para que no me olvides, Isabella,
te traje un frasco con agua azul de Varadero,
los colores de una tarde en primavera,
un sombrero de guano y un pauelo.

Un zunzn y dos tomeguines en jaula de oro,
un ramo de jazmines y blancas mariposas,
dos maracas, una rumba y un bolero,
una bella pulsera de ncar y coralina roja.

Te traje el alegre pregn del manicero,
la fresca brisa de la madrugada,
un verso de Mart, mis fotos viejas,
y un cofre con estrellas y luceros.

Para que no me olvides y sepas que te quiero,
te traje de mi isla la alegra,
el arco iris despus del aguacero,
ajonjol, melcocha y gaseiga.

La luna me prest hilos de plata,
un rayo de sol se desprendi del cielo,
la espuma del mar me regal su velo,
y se ti para ti el cielo de escarlata.

Y todos saban de la abuela y de Isabella,
en la preciosa isla de bellas caracolas.
Hubo un triste adis y se izaron las velas,
se escondi el sol y sali volando una paloma.



*** Cuando se fu el amor...

Sali el amor por la ventana abierta,
precursor de impredecible hasto,
y dos lgrimas asomaron a tus ojos
y se congelaron en tu rostro fro.

Tu alma de cristal tan fina y pura,
no pudo resistir tanta tristeza,
y se rompi en mil pedazos de blancura
que se clavaron cual corona en tu cabeza.

Pero el tiempo, que cura del amor las penas,
cubri tu corazn con flores del olvido,
barri tu llanto, desat cadenas,
y liber tu alma de ese amor impo.

Y regresaron a tu jardn las mariposas
a beber de las hojas el roco,
y en tu pecho rompi la primavera
y un nuevo amor entr por la ventana abierta.



*** En el malecn de La Habana

La luna pasea por el cielo su estampa de mujer enamorada,
y la armoniosa meloda de un bolero se oye en la madrugada,
el aire tiene perfumes de salitre, de ron y yerba buena,
y el mar rompe sus olas azuladas contra la blanca piedra.

El beso enamorado que se esconde de la luz del lucero,
los labios que lo esperan en lo oscuro con ardiente deseo,
las palabras locas y apasionadas que se oyen de lejos,
las estrellas con destellos de plata que brillan en el cielo.

La noche que canta sus pesares y muere lentamente,
el eco de las olas que golpean y arrastran la corriente,
los viejos que se mueren de nostalgia en las noches,
agarrndose a sus pequeas vidas cada vez ms salobres.

Y el malecn, mudo testigo de tantas madrugadas,
que sabe de la luna, del beso, del amor y el olvido,
que es amigo de todos los que buscan abrigo,
que sabe de miserias, de llanto y de alboradas.



*** Para Alberto en nuestro 44 aniversario de bodas, enero 6, 1962.
    Recordando aquel da de 1960 en que pediste mi mano a mis padres.

Dame tu corazn, dijiste un da,
Yo lo he de guardar eternamente,
Unir tu alma blanca con la ma
Y juntos por la vida iremos siempre.

Dame tu corazn joven y hermoso,
Yo le voy a ensear nuevos caminos,
Lo voy a guardar de las tristezas,
Y lo voy a arropar cuando haya fro.

Dame tu corazn ahora que suea,
Yo le voy a mostrar bellos amaneceres,
Tardes de plata, rosas y oropeles,
Y le voy a ofrecer noches de ensueo.

Dame tu corazn pequeo y puro,
Yo lo voy a guardar en cofre de oro,
Para que no lo hieran ni el dolor ni el llanto...
Y te di el corazn... y ahora son dos en uno!

** Martha lvarez de Pardio
   martha.pardino@dadeservice.com
   Escritora cubana (La Habana, 1932).



=== Pseudoexistencialismo      Hctor Javier Pea =========================

Despertar con la luz del sol, que entra por la ventana y te da en el
rostro. Extraa y ajena luz, te imaginas con la barba crecida, un ser
derrotado, en algn campo de batalla de alguna pelcula sobre la guerra,
que muere annimamente. Un eructo, atorado en tu garganta toda la noche,
escapa, al fin, al sentarte, de espaldas hacia la luz, sobre el colchn. La
cerveza ya no sabe tan bien. Est continuando su proceso en tu estmago, su
periodo de vida hasta terminar en el retrete en algunos momentos. Ves el
reloj, siete cuarenta y dos, ojal hubiera alguien a quien rogar algunos
minutos de vida, pero ir a la escuela es una responsabilidad nica. Slo
debes meterte al bao, abrir las llaves, baarte. Salir, vestirte. Afuera,
slo soportar el fro, sorber los mocos aunque te raspe la garganta. Subir
a la combi, sentarte. Mientras tanto ir repitindote, pronto estar en
casa, pronto estar en casa. En la escuela, no mirar a nadie, ni al
maestro. Pronto saldrs, pronto irs a la escuela y pronto estars en casa.
No pensar que no somos nada, no pensar en nada, slo ir al bao.

Te meters bajo la regadera. El contacto es traumatizante, caes muerto en
partculas mezcladas con sudor y contaminacin de la ciudad. Permaneces ah
con los ojos cerrados, sin ver el resumidero arrastrando tus despojos.
Debers estar en la escuela en menos de quince minutos. El maestro no podr
soportar la falacia, nadie lo escucha, nadie lo nota, tu menos que nadie,
hasta l sabe la inutilidad de estar en esos momentos en el saln. Afuera
hace fro, la gripe aviar ya est en Europa, la pandemia a la vuelta de la
esquina, no necesitaremos de Bush para morir, tan slo de un pollo.
Deberamos salir, correr, golpearnos, ultrajarnos, matarnos, hacer lo
primero que venga a la mente, pero a quin le importa algo? El mundo sigue
girando, existiendo sin ti. Aunque ests tirado en el colchn tratando de
idear una buena fantasa.

Una mujer. Eso s vale la pena. Eso no cambia al mundo, pero s el mo, el
intimo. Que tenga un nombre extico, como Tsayuri, extrao y dulce, aunque
tenga novio. Tratar de conquistarla, como Corts a Tenochtitlan, aunque eso
haya pasado hace mucho tiempo. Qu inutilidad hablar de historia, a nadie
le importa quin fue, sobreviven ignorndolo. Pero quizs hoy no la
conquistes, se vern y se acercarn en un encuentro inmemorial y comn en
estos tiempos, y se acab, hasta ah llega tu repercusin en el mundo.
Vivirs para trabajar, en una casita azul y cheves en el refri para los
sbados. Otro esperma adulto que nadie conocer, ni tus palabras, ni tus
obras. Un punto en una burbuja dentro del gargajo universal.

Que sea un tanto morena, piel suave como de una fotografa, invitando al
roce de los dedos y al momento de hacerlo exhale un poco de aire imitando
el gesto de un gemido breve. Sus gomas dibujas bajo la ropa. El rostro
descansando contra la almohada del cuarto y su cuerpo complaciente.

Camino a la escuela vers la propaganda poltica de la actualidad surcando
el cielo. Por lo menos tendras que cambiar tu propio entorno aunque no
signifique nada. Una revolucin, eso s que cimbrara a la Repblica, que
haya balas, sangre y matazn inconsciente para dar a la literatura un buen
objeto y motivo de existir. Una revolucin aunque no cambie las cosas, slo
las revierta al inicio, que el engrane sea nuevo y d vueltas hasta llegar
a estos mismos lmites insoportables.

Le dar unas buenas nalgadas, que use una tanga y chille de placer
fcilmente, sin complicaciones, aunque sea falso como mis letras. Ya lo
siento venir, tanto pensar para esto, jalar, tirar un poco, pescado entre
los dedos. Venirme, sentir el exiguo chorrito caliente y blanco, que los
dedos sean su boca y el silencio de la pared su finito orgasmo, un grito y
luego una mueca grosera abierta de placer.



En este momento decides no ir a la escuela, qu ms da. Hay que hacer
tiempo, reincidir en otra historia, una ereccin despus, para no salir de
casa hoy.

** Javier Pea
   fossil_matrix@hotmail.com
   Escritor mexicano (Saltillo, Coahuila, 1983). Es estudiante de derecho.



=== Poemas      Ricardo Martnez-Conde ====================================

Al tiempo que acomoda su secreto
el paseante busca la huella de algo nuevo.

Hace tiempo que presagia
la premura del tiempo.

El secreto es ya la misma esencia
de l, su espejo. Le asombra su pureza.
Queda, as, al cuidado de su nombre,
la tristeza.

===

La memoria del hombre
debiera ser acorde a lo vivido:
la certeza a su duda,
lo nuevo a la armona,
la sospecha a su sombra.
Pero no siempre es tan sencillo
el smbolo de todo lo aludido:
la duda busca el claustro,
el zureo la sombra;
la gravedad serena del invierno
alienta la fe convocando
al silencio.
A veces es as: la vida y la esperanza
confunden como sueos.

===

Te esperaba, vieja conciencia,
estirpe de la melancola.

Tras el cristal la lluvia otorga algo
de lo que siento y pienso.

As ha de ser.

===

El tiempo y la memoria acuden
con su antigua hermandad.
Pronto me conmover el silencio, as conocer.
Qu tengo yo de m, la realidad
frgil y esquiva? Si pienso en el amor
(esa forma exclusiva de vivir), es como
si me hubieran ido alejando de cuanto perdura
y, al final, es.

El mapa antiguo y mudo,
viejo solemne de la estancia,
ignora si me sobrevivir.

===

El lugar donde ha deseado vivir
es su certeza. Otra verdad
no habr ms constante.

A la vista del mar escucha
la lentitud de la hierba,
observa el vuelo antiguo,
aade a la noche lumbre y reflexin.

La memoria se compondr de restos,
de ficciones: ser lo no vivido.

** Ricardo Martnez-Conde
   csbgfrf@cesga.es
   Escritor espaol (Sanxenxo, 1949). Curs los estudios de filosofa y
   letras y el doctorado en la Universidad Complutense de Madrid
   (http://www.ucm.es). Textos suyos han aparecido en la Revista de
   Occidente, el Boletn Galego de Literatura y las revistas Clarn, Claves
   y Extramundi. Adems ha sido colaborador en diversos peridicos. Ha
   publicado los poemarios en gallego Lento esvaece o tempo (Milladoiro,
   1990), Orballo nas camelias (Sotelo Blanco, 1993), O silencio das
   rbores (Espiral Maior, 1995), A na lentitude (Follas Novas, 2001) y
   Compostela, vella memoria (3C3, 2003); y, en castellano, Los argumentos
   de la tarde (A.G., 1991), Sombras del agua (Endymin, 1993), Evo
   (Calambur, 1997) y Los das sin nombre (Calima, 2000, premio Benasque de
   Poesa). En prosa ha publicado, en gallego, Os simbolos de Galicia (C
   Cultura, 1993) y Debullar (Galaxia, 1998) y, en castellano, Cuentas del
   tiempo (Pre-textos, 1994), La figura del Rey segn Quevedo (Una lectura
   de la "Poltica de Dios") Ed. Endymin-M Cultura, Madrid, 1996, Alusin
   al paisaje (Calima, 2002). Ha recibido diploma de honor en el Concurso
   Internacional de Relatos Breves "Jorge Luis Borges" (California, 1992) y
   el premio Reimndez Portela de Xornalismo (A Estrada, 1997).



=== Reuben's Five      Juan Carlos Hernndez Cuevas =======================

I

Odio este maldito malecn y el cinismo de sus gaviotas cagaturistas! No s
cmo llegu aqu... Es como si hubiera estado toda la vida frente a los
rostros fantasmagricos de mis seres queridos. Fue ayer? O sucedi
despus de la borrachera con Kansas Kid en el Jazz Quarry? No, no lo
recuerdo, ni me importa. A estas alturas, quin se acuerda de uno. Nadie.
Todos estn muertos! Bien fros y jodidos. Y esta desgraciada sed que no
me abandona. Un pinche dlar, como dicen los mexicanos, arreglara todos
estos problemas. El bebop del agitado burbujeo de una Hamms podra
transportarme a Harlem. All sera feliz, aunque fuese por unos miserables
instantes en los que podra soplar y soplar hasta reventar mis carcomidos
pulmones de sapo desdentado. El blues de Carolina y Detroit. Coleman
Hawkins en la radio, aaaaaah! La digitacin con el palo de escoba, los
aplausos de mis hermanos y la ausencia maternal. Eli por aqu, Eli por
all, y al final qu? Ni para una Rainier: fra y espumosa. Aqu vivi
Jimmy, en el pequeo San Francisco. Somos hurfanos aptridas. Eso s,
aquellos buitres arrogantes continuarn mercadeando todo lo nuestro. Que si
te bajas despus o antes. Ya voy. No voy. Me quedo. Prate y djame salir.
No! Sal t, cabrn, hijo de puta. S, si ese imbcil hubiera sabido que
una vez que te subes, nunca te bajas. Cretino! Todo se desvanece en un
estruendo poblado de arcnidos multicolores que desparraman sus gigantescas
patas en la penumbra de las islas San Juan. Es como un cuatro de julio
frente al mercado repleto de gente que se niega a fomentar tus necesidades
bsicas... La democracia para unos cuantos! Al menos, por all no era tan
negro, ms bien siempre me vieron como un gringo de color y talento
excepcional. Fui pjaro de medianoche, extico, raro, cuyo cuerno invocaba
a Osiris en busca del falo extraviado en las dunas norteafricanas. Aqu soy
un pedazo de mierda renegrida. Seattle, Washington, New York, Detroit,
South Carolina, Berna, Pars, Barcelona y Tete Montoliu. Aquellos ojos,
ahora apagados, cautivaron la melancola del alma. Darmouth College,
Yale... Detesto la academia plagada de eunucos descoloridos y cuellos rojos
kukluxclaneros. Cmo es posible interpretar el llanto de la indigencia?
Nunca se es tan afortunado cuando te fuerzan a atragantarte con mendrugos
rancios debajo de los puentes de una civilizacin impregnada con amargura
histrica. Cuando, y a pesar de las canas y tu familia, todo el mundo te
muchachea. Mi padre se dej el pellejo en los rastros as como yo
abandonar esta desgastada piel de sierpe en la vacuidad de calles
empapadas de orn e insultos cotidianos que ni siquiera la lluvia
cristalina logra limpiar. El vino francs, el coac o todas las bebidas del
mundo, nunca han logrado amainar este swing interno que viene y resurge una
y otra vez. Es incesante y te acecha, tomndote de la mano para arrastrarte
hasta las esquinas ms oscuras de la plantacin: Lord, Lord, am I ever
going to know?



II

Slo espero que las paredes de chicle no aplasten mis descalcificados
huesos que tiemblan extasiados de vrtigo ante el incesante zigzagueo del
cuarto. Me duele todo, es horrible llegar a viejo y sin un penny en el
bolsillo. No aguanto los vmitos provocados por la inspida alimentacin de
este hotel. Al menos si Eddie pudiera darme un adelanto para mudarme a un
sitio mejor. Me gustara vivir en la pensin que est junto al ro, a un
lado del puente donde brilla el sol. S, eso. Le dir que necesito unos
cuantos francos para solventar una gran emergencia. No, no me los negar,
ya que maana es el concierto con Martial. Eddie sabe que soy un
profesional. Es un lujo poseer a Lucky: maestro del saxo soprano. Pedir un
taxi para largarme de este cuchitril... el fro es insoportable; no se
puede ensayar bajo tales condiciones.



III

Apenas y siento mis dedos acalambrados. Ni siquiera estos guantes de lana
escocesa logran retener el calor que se disipa a travs de los orificios.
As no se puede trabajar. Carajo! La gelidez del metal entorpece la
digitacin. Huyen las escalas y reaparecen disfrazadas de meloda para
arrullar a mi Thelma. Nada sustituye el vino de bordeaux y una ducha
caliente que se desparrama entre las ingles hasta besar cariosamente las
plantas de los pies. Te res y agradeces el lapso placentero. Chapoteas
como un nio bajo la lluvia canadiense: chip, chap... e imaginas volver a
encontrarte con la sombra de Malcolm Lowry. l s que saba beber y
disfrutar de la naturaleza. Races y frutos silvestres? Qu hay de
aquella vaca que cocinamos a la usanza hngara!



IV

Estar y ser una jodida estrella opaca. Ser y no estar. Yo soy Eli, y no
puedo estar porque nunca se me ha permitido ser. Te apabullan y acosan en
la jungla urbana planificada para los blancos clase-medieros, cuyas miradas
glidas prejuzgan una situacin ininteligible a sus camisas almidonadas y
pantalones planchados en tintoreras baratas de barrios inodoros. Soy un
miserable negro que les est estorbando la posibilidad de tener un da
agradable en esta Disneylandia de rascacielos impregnados con autmatas que
suean cada vez que levantan la mirada hacia el Penthouse. Intuyen que as
se podr estar ms cerca de Dios. Cada domingo rezan crudos y tratan de
erradicar el odio histrico, infiltrado por generaciones. Expan la
inmoralidad aprendida con ddivas mezquinas que justifican nuestra
presencia frente a la sobriedad de aquel inmueble. A pesar del oleaje, los
he visto marcharse serenos en naves que se aventuran a penetrar una vez ms
el mar de asfalto y cemento. Soy, pero ya no estoy! Mi mente, embriagada
con luz de luna, canturrea la amargura de ser y no poder estar como uno
quisiera... desde las alturas diviso el tono: son el ragtime y el blues que
me hablan a borbotones en la estrechez. En lontananza percibo una vida que
pudo haber sido y es a travs de sonidos que bailotean encima del
pentagrama, discuerdan, parlan y dan la sensacin de haber enloquecido. Nos
miramos incrdulos. Ha pasado tanto tiempo y todava estoy en busca de las
llaves.

-Verdad?

-Te acuerdas del estampado que vaticin tu existencia afortunada?

Cruzas la avenida del puerto abrigado con ropa de la Thrifstore. Diriges
una mirada caleidoscpica a tu alrededor para encontrarte solo entre el
ruido silencioso de la tarde que azota recuerdos dispersos en tu memoria
fragmentada. Una pelcula teida retrocede y avanza a control remoto
mientras las imgenes se multiplican en orden ascendente. Son tan reales
que casi puedes palparlas, oler y degustar con estas encas y papilas
semimuertas. Vociferas insultos que aceleran el paso rpido de los peatones
que quisieran ignorar la incmoda realidad de tu presencia. Varios
adolescentes ren dentro de un tranva, y desde all te importunan
insistentemente con el dedo cordial. Saben quin eres. Los automovilistas
disimulan el nerviosismo, aseguran las puertas y miran hacia el acuario en
espera de la luz verde. It's just another daaay Du Du Du Du Du...



V

Quisiera recordar qu sucedi con mis saxos. S que malbarat el Ford, mi
ltima casa, por eso y hasta ahora, dorma en la calle. La verdad es que
nunca se tiene nada. Una extraa sensacin recorre el cuerpo que me
aprisiona. Quiz cuando lo abandone ser afortunado en una atmsfera libre
de castas y diferencias econmicas. Dicen que soy un demente senil, los
escucho inmvil mientras administran la extremauncin. Todo cambiara si
entendieran que todo lo que necesito es un buen trago doble. Qu agradable
sera despedirse bajo los efectos de un whiskey fino! Eso s amainara el
estar aguantando a tanto cabrn que pretende ignorar quin soy yo. Bah!
Miran con horror los estertores provocados por tantas carcajadas. Es mi
nica defensa.

** Juan Carlos Hernndez Cuevas
   juancarlos_59@hotmail.com
   Investigador. PhD en estudios hispnicos (literatura latinoamericana)
   por The University of British Columbia (Vancouver, Canad), mster de
   artes por Prtland State University (Portland, Oregon, EUA), licenciado
   en artes y letras (Portland) y minor en estudios africanos (Portland).
   Tiene tambin una diplomatura en educacin primaria por la Escuela
   Nacional de Maestros de Ciudad de Mxico. Ha publicado "Mxico" en Max
   Aub en el laberinto del siglo XX (Ed. Juan Mara Calles; Valencia,
   Espaa, 2003) y "Los cuentos mexicanos de Max Aub" en Actas del Congreso
   Internacional Max Aub: testigo del siglo XX (2003). Becario de la
   Fundacin Max Aub (Segorbe, Valencia, Espaa; 2000-2001), ha trabajado
   como instructor de espaol para Emporia State University (Kansas, EUA,
   2002-2004).



=== Abordajes y constelaciones (extracto)      Martn Canals ==============

*** Inventario de amores

De la vida ma que me corresponde
pretendo la vigilia de la arena
y el viento en los cabellos de abanico
y las respiraciones de todas las auroras
y el color blanco del silencio.

Porque yo amo lo que persiste
y lo que no permanece;
amo esta pgina que voy cubriendo con velocidad,
amo esta tinta entendida como una nueva sangre,
amo este da que es hoy pleno sol
y maana hermosa lluvia,
amo la techumbre sembrada de estrellas,
las geometras cinceladas
en las mrgenes estrechas de recodos sin nombre,
aquel bar clausurado por el olvido
y los pactos secretos entre el trueno y la noche.

Yo soy de aquellos que no pueden ser
sin que los caminos no les pertenezcan,
sin que las voces no les deparen alegras,
sin que los mares no se habiten a ellos,
sin que los cerros no perforen sus almas.
Por ello, Quietud, no me reclames,
porque t slo debes acudir ante el deseo
y yo no tengo curiosidades de muerte y adems
el tiempo todava tiene que ejercer en m
toda su autoridad de flores y vsperas,
de besos y anunciaciones.

En el tiempo del ocio, detenido ante el mundo,
muchas veces caigo en la tristeza de pensar
en las tierras que no visitar jams,
en los valles que nunca abarcarn mis ojos,
en las distancias extremas de la hondura antrtica
o en los altsimas cimas a las que ya he renunciado.

Es as que deseo romper los moldes de mi universo,
avasallar todas sus ruinas,
incendiar sus archivos ordinarios,
olvidar aun las prcticas extintas
y ser una porcin al menos
de todos los buques que parten y llegan,
de todos los preludios que se agitan en el aire,
de todas las promesas que saben de eternidad,
de todos los puertos exticos y ultramarinos...

Voces que no conozco me llaman lejanamente,
me arrastran hacia todo lmite,
me dividen en dos como el horizonte
y me procuran ideas formidables.
Un sentimiento de fiebre,
un salvajismo de toda intolerancia me posee entonces
y mi espritu es violado reiteradas veces
por sus ansiedades y dinamismos.

Yo no tengo talento para la cotidianidad; yo
quiero ser real, sanguneo, desesperado,
testigo, cmplice, heresiarca,
enviar y recibir correspondencia por toneladas,
olvidar que hay una vida diaria
y proyectar, proveer, escapar.

Cmo los envidio, hombres de la naturaleza,
jinetes, buzos, aventureros,
escaladores, poetas, navegantes!
Por uno slo de sus das yo dara mi presente
y por el menor de sus planes yo dara mi destino.

Vuelvan, amigos de otras eras,
amigos que no conoc,
emperadores, cruzados, contrabandistas,
corsarios de todos los mares, vuelvan,
vuelvan con sus travesas y hemisferios,
vuelvan con sus naves de enormes velmenes,
regresen a m con sus excepciones de tierra,
sus msicas lejanas
y el sabor indescriptible de las gestas.

Hola, perfumes de lo novedoso!
Bienvenidas, mquinas que traspasan todos los lmites!
Pasen y qudense, emociones de lo mal visto, de lo irreal!
Ardan en m tendencias irresponsables!

Ah, cmo no amar lo imperfecto,
ser un poco la taberna de la aldea hedionda
y otro poco el azar en las barajas
y fumar, beber, luchar,
nadar desnudo por los ros de montaa,
tremolar las banderas de los dioses!
Ah, el tiempo perdido en las ramblas lejanas!
Ah, los muelles, las islas, los deltas!

Qu felicidad sera tener en cada camino un albergue,
en cada ola un apoyo,
en cada amanecer una fuga
y no arrepentirse uno
de ser y no saber,
de existir y arriesgarse
y ser unidad con la cercana del paisaje
sin ms equipaje que el deseo
como pasaporte del alma!

Pero ay de m si el pasado regresa una y otra vez
porque retornar todo lo que no he sido,
todo lo que no he hecho,
todo lo que no ha muerto en m.

Alas, portillas, profundidades,
ojos de buey, trpicos, botavaras,
todos, todos ustedes caigan dentro de mi corazn
para que despus no digan
l crea, estaba enamorado y tena sueos,
y era un poco como cada uno
y termin andrajoso de fe!

Porque al fin y al cabo la mejor manera de vivir es sentir,
sentirlo todo,
sentirlo todo efusivamente,
sentirlo todo como si fuera una ltima oportunidad,
sentirlo todo con los ojos hasta quedar ciego,
sentirlo todo con la voz hasta quedar mudo,
sentirlo todo con la sangre hasta quedar vaco
y decirle a quien quiera or
que uno ha estrechado la cintura del mundo
y que ha vivido en los anhelos de los hombres.

Ah, llegar a ese estado proclive a las desmesuras, a la exageracin,
existir en esa frontera entre la ferocidad y el abandono
para que entonces, cuando llegue el misterio de morir,
mi corazn retorne a su letargo
y comiencen a ondear en mi pauelo
todos los adioses.



*** Oda

En todo te veo, Noche,
en cada esquina,
en cada mano que se estrecha,
delante de los ojos,
detrs de las rbitas
y siempre siendo t
la misma que recorre los senderos de la luna,
la misma gota que sacia la sed
de la tierra
y de los hombres.

Pero hay algunos que no te ven,
espritus frgiles que no te conocen,
trabajadores que jams despiertan a medianoche.
Por eso es mi deber contemplarte,
para contarle a esa gente cmo eres,
para que sepan
cuntas hadas y elfos recorren tus entraas
y perciben los aromas de tus horas infinitas.
Entonces,
cuando llegue el da en que deba responder
lo har con el orgullo del deber cumplido,
y si me preguntan si eres
la perversa cmplice de lo oscuro y del delito
con satisfaccin les podr decir:
No es cierto.



*** Quemar las naves

De algo, de alguien, de algn lugar
llega hasta m esta necesidad vital,
esta inquietud creciente, desconocida herencia.

Nostalgia de mis tiempos por venir llevo en la sangre,
anhelo que sacude los nervios de su centro,
que lleva en mis fibras un cdigo inaudito.

Ah, vagar, estar, fugarse,
y haberle sido infiel a las costas
por haber amado a las montaas,
y haberle sido infiel a las montaas
por haber amado a las llanuras,
y haberle sido infiel a las llanuras
por haber amado a los valles,
y sin embargo no haber sido infiel jams
por haberlos tratado a todos como amigos,
como medio hermanos,
como un otro yo perdido!

Bsquenme en el rea de los despachos,
encuntrenme en los vagones repletos de rumbos,
verifquenme en la ola que va y vuelve,
en el ro que va y no vuelve jams!

Ah, luces salvadoras de los faros,
silbatos que siempre anuncian algo,
rfagas que nos empujan hacia nuestro destino!
Ah, deseo de cosas que no son cosas
ni ambigedades ni pensamientos!

Dnde ests en mis das,
mar que pares todos los barcos del mundo?
A quin debo dirigirme
para saciar fronteras?

Yo soy de aquellos que prefieren la piel henchida de deseos,
de aquellos que estn siempre dispuestos a empacar
porque saben que todo viaje es un regreso hacia alguna parte
y siempre hay alguien que est esperando.

Que me busque la dicha y me encuentre
en algn lugar del silencio!
Que el ocaso, el ansia, la duda
recuerden que fui parte de ellos!
Prometo hacer de mis msculos un jirn de sensaciones
y una batalla permanente de mis huesos;
bailar al ritmo de todas las mareas,
defender la circulacin de las auroras,
ser pastor de vientos y constelaciones,
ir al entierro de todos los pjaros del mundo.

Ah, vivir en este momento
en aquel momento
y cansarme, s, pero no cansarme nunca,
ser el centro del universo todos los das del ao
y que el mundo entero me olvide durante toda mi vida!

Hacia ti, hacia ti, hacia donde sea
ser llevado, trado, abandonado,
oh, noble sustancia del movimiento!



*** Desde tu ltimo cielo

Lluvia. Cascabel hmedo. Palabra de agua.
No hay sonido que se te parezca, nadadora en los aires.
Como enfurecida caes y sin embargo
tu espritu es sutil, fugaz amor que declina
su voz hacia la tierra
echando anclas del otro lado de la aurora.

Lluvia, he decidido llamarte asombro por tu violencia,
por tu rostro lleno de sudores,
porque permaneces en el tiempo como amarrada a la eternidad
y en tu gnesis antigua
dejas una impresin de escndalo fugitivo,
de cita de poderes,
de un paseo arrimado hacia la clera
que ha avanzado en su transgresin
para convertirse en este cielo impostergable,
este comienzo en lgrimas,
esta multitud sin prisa ni retorno.



*** Husped

Del tiempo hacia ac
me han sucedido apenas dos cosas: nacer
y haber nacido.

Un temor envolvente me acecha
cuando pienso en ello,
cuando se me ocurre
que la realidad siempre se acerca	
a lo que uno quiere vivir,
al menos inconscientemente.

En verdad no soporto la idea
de ser un extrao para mis sentidos,
yo, que de nio no soaba
ni imaginaba
ni aspiraba
y que ahora me veo abrumado
por infinitos planes que nunca tuve
y que no s de qu prisin escaparon.

Admito que no hay momento
en que pueda comprender cabalmente
que haya sitios maravillosos que no conozca
o vnculos magnficos que no se me hayan ocurrido.
Reconozco que no hay instante
en el que pueda concebir con sensatez
que el vaco de mis das est repleto,
que mis ojos estn cansados
de no haber visto.

Bien cierto es que me asustara morir
sin haberme conocido en amparos remotos
y apenas haber adivinado la existencia
como algo ms afortunado que yo,
ms humano que mi ser,
ms sensible que este pobre interior mo.

Ah, belleza del llano incomparable,
luces de ciudades diametralmente opuestas,
drsenas quietas a la espera del bajel
y nuevamente la ntima satisfaccin
de estar cerca de estar lejos
y comprobar a cada paso
que el recuerdo es un mundo donde se est solo
y que uno no tiene instantes
sino vida.



*** Certeza

Paz contra paz
             Fuego vestido
Estrella cada sobre labios blancos
Torre provista de ndigo y cielo
Centro de mujer
Ro de luces en los corazones fijos.

Estoy atado a ti
como estoy atado al mundo,
Majestad lrica de las cosas
Surtidor pequeo y en fracciones
Jardn de grandes hojas inescrutables
Man sensible

               Poesa.



*** Botella al mar

Tal vez sea justo
que haya llegado hasta aqu
sin verdadera memoria.

Tal vez sea justo
que de todos los bienes habidos
slo el presente me provoque cierto desenfreno,
ni felicidad ni infelicidad
sino esa neutralidad que todos conocemos,
ese tedio y juventud en partes iguales.

Pero ya que somos sueos de carne y hueso
y que todos vamos a morir, irremediablemente,
me regocijo de ello y lo celebro
como un bello crimen.



*** Segunda oda

Cbreme, Noche, con tus ojos de luto,
cbreme,
      llname,
             sciame para siempre.
Calla en mis venas como una sombra plcida
y que sean tus horas citas infinitas.

Ven, Reina misteriosa,
perdname al sol y al medioda;
que me olvide la luz,
que me absorba el silencio,
que me hiera la dicha.

Confisate a m, revlame
tu enorme pecho de secretos
para que no deba estar constantemente
abriendo y cerrando estrellas,
t, que sujetas a mi esperanza vastedad de amores y me atrevo
a extender sobre ellos mi arco de vigilia.

Cbreme, Noche, con tus ojos de luto,
cbreme,
      llname,
             sciame para siempre.
Soy el hombre que se arropa en ti.
Algo me duele cuando ests ausente.

** Martn Canals
   carpediem@mcanals.com
   Escritor y abogado argentino (Buenos Aires, 1969). Ha publicado la
   novela Testamento de un hombre desesperado (Editorial Dunken, 2002).



=== La revuelta      Ariel Len ===========================================

Eran las siete de la maana cuando los primeros peatones reclamaron al
joven del quiosco que les explicara la venta de aquellos diarios viejos con
noticias del siglo anterior. La respuesta no compens el efecto de la
sorpresa, pero el origen del evento se supo ese mismo medioda en todos los
barrios habaneros; los noticiosos de la radio y el nico canal de
televisin anunciaban a toda voz el lanzamiento de un nuevo programa que
implicaba la distribucin de aquellos diarios antiguos, el pas contaba con
las reservas de peridicos necesarias. Fueron los funcionarios que
trabajaban en los inmensos stanos de la Biblioteca Nacional, a ellos se
les haba ocurrido la idea.

Dos semanas antes haban propuesto convertir en celulosa las incontables
revistas conservadas en los almacenes como una solucin a la grave caresta
de papel imperante en el pas. Haban calculado las toneladas de papel que
podran obtener y con ese nuevo material, dijeron, prolongaran la
circulacin de diarios en la capital al menos unos meses. Ya el gobierno se
haba visto en la obligacin de detener la publicacin de libros y
revistas. Las antiguas imprentas se haban convertido en vastas naves
silenciosas atrapadas en el olor hmedo del abandono que creaban las
filtraciones de los techos. No era un secreto para nadie el peligro que
implicaba mantener detenida la edicin de la prensa, los funcionarios
llevaban meses alertando a las altas instancias del gobierno. En semejante
trance, explicaron, la nacin podra prescindir de su propio pasado
repartido por el momento en la memoria de muchos. Lo importante, ahora, era
salvar el presente con los grandes depsitos que se haban encontrado en la
hemeroteca. La Biblioteca Nacional guardara uno o dos ejemplares de cada
fecha, pero de nada servira conservar un pasado repetido en cientos de
miles de folios sin continuidad en el presente; un pasado volcado en el
vaco ira desapareciendo paulatinamente y en un tiempo relativamente
corto, unos meses a lo ms, sera inexistente. Apenas se poda concebir una
ciudad sin prensa contaminada de pequeas contradicciones crecidas al
amparo de la incoherencia. Se precisaba una respuesta urgente.

Los dirigentes del gobierno leyeron el documento varios das despus y
encontraron una oportuna preocupacin en la contundencia de los argumentos
expuestos. Pero la nacin se hallaba en una etapa avanzada de la crisis y
era casi imposible echar a andar las viejas imprentas. En todas las
provincias del pas escaseaba la energa elctrica, las piezas necesarias
faltaban o costaban sumas impensables en el momento actual y la reserva
mnima de combustible estaba destinada a mantener el transporte de personas
y alimentos. Algunas horas ms tarde, sin embargo, se reunieron los
especialistas que normalmente atendan los asuntos de urgencia y decidieron
que en realidad la publicacin de la prensa era tan importante para el pas
como cualquier otra cosa. Entre otros riesgos, declararon, esto implicara
regalarles a los enemigos de la nacin un escndalo con el cual llenar de
malsana propaganda sus programas de televisin. De ninguna manera podan
ofrecerles esa oportunidad. Si no era posible publicar nuevos diarios,
aadieron, se repartiran los ejemplares almacenados en las grandes
dependencias de los stanos de la Biblioteca. Los estanquillos y quioscos
clausurados se abriran de nuevo para asegurar la distribucin. El nuevo
proyecto permitira salvar el hbito de lectura durante dos o tres meses,
mantener a los ciudadanos en una rbita de informacin nacional e impedir
la sensacin de vaco que se creara si se detuviese totalmente la
circulacin. El comienzo de un largo programa educativo se anunci dos
semanas ms tarde por el canal de televisin; el pueblo tendra la
oportunidad de leer en la prensa antigua los detalles de nuestra historia,
consultar infinidad de noticias de especial inters relativas a la poca,
descubrir las corrientes polticas de antao, constatar los progresos de la
actualidad y conocer las manifestaciones de la cultura nacional a finales
del pasado siglo. El gobierno precis que sera necesaria la colaboracin
de la poblacin para recaudar los fondos que permitieran reactivar otra vez
las imprentas. Le preguntaron al director de la Biblioteca con cuntos
diarios aproximadamente contaban los archivos; los suficientes para
mantener la circulacin durante quince meses aproximadamente, respondi, si
es necesario nosotros mismos nos encargaremos de la distribucin.



Al inicio no fue tan fcil como lo haban previsto. Se necesitaron varios
das para asumir la sorpresa y algunos barrios mostraron una larga
resistencia al cambio drstico. Ya en la segunda semana, sin embargo,
muchos indecisos comenzaron a sentirse rezagados con respecto a los
comentarios que circulaban en las cafeteras, en los centros de trabajo y
en algunas reuniones de domingo. La direccin organizada junto al personal
de la Biblioteca para las tareas de distribucin haba decidido repartir
los diarios acatando rigurosamente la cronologa. La estrategia tuvo una
repercusin favorable. En poco tiempo la poblacin consigui establecer un
ritmo de continuidad. Al inicio muchos abordaban las noticias con una
suerte de curiosidad arqueolgica, pero la continuidad logr finalmente
anular las vacilaciones de los ms renuentes. Los viejos diarios fueron
ganando la atencin de numerosos lectores y sobre todo lectoras que seguan
sin freno las novelas seriadas ofrecidas por las pginas del centro. Otros,
un poco ms exigentes, encontraban informaciones sobre diversas etapas de
la historia nacional que le ahorraban la lectura de algn pesado volumen.
Pero fue la poblacin anciana la ms agradecida; el hecho de ver pregonados
en las grandes avenidas aquellos diarios de su niez, con sus actores
preferidos y sus olvidadas estrellas maquilladas otra vez en las grandes
cubiertas coloreadas a toda portada, le cre un sentimiento de seguridad
frente a las generaciones ms jvenes. Por primera vez los nietos se vieron
obligados a preguntarles con respeto a sus abuelos por los nombres tatuados
en las pginas de actualidades. Cuando termin el primer mes ya era comn
encontrar, temprano en la maana, las largas filas de personas esperando
frente a los estanquillos para adquirir el ejemplar del da. All se les
vea comparar la factura de los nuevos diarios antiguos con los que haban
desaparecido un mes antes y, en general, recordaban con desgana la
presentacin perfecta y fra de aquellos frente al tono clido y descuidado
de stos.

En menos de seis semanas se expandi un sentimiento de orgullo por toda la
poblacin. La exuberante caligrafa de los caracteres y el cuidado general
de los diseos de la poca terminaron por cautivar aquel hormigueo de
peatones que se desplazaba hacia las tareas del da con los diarios bajo el
brazo, el mismo apetito de noticias, y el entusiasmo natural que despiertan
normalmente las novedades. Los ancianos sentados en los parques lean por
segunda vez en sus vidas aquellas noticias antiguas. No era raro ver algn
grupo entregado a las discusiones de entonces. Los jvenes indagaban en las
lneas sinuosas de las actrices desaparecidas un remoto y lento erotismo
desconocido y corran a comentar con los colegas de escuela los atractivos
de la poca. Con los nuevos viejos diarios comenzaron a circular muchas
palabras cadas en desuso y la ciudad resucit una reserva de trminos
desconocida para las nuevas generaciones. El gobierno, por su parte,
agradeci pblicamente el apoyo general y aadi las cifras reunidas. Fue
una maana del tercer mes; apenas salieron a la calle, los primeros
peatones vieron los quioscos cubiertos con los titulares que anunciaban la
muerte de una de las actrices ms populares desaparecida noventa aos
antes. En varios minutos la nueva se expandi como un reguero de sombra
dejando en las avenidas un olor insoportable a tristeza antigua.

Dos horas ms tarde ya era casi imposible encontrar algn ejemplar de los
siete diarios que circulaban en la ciudad. Los lectores cotidianos de la
seccin poltica se vieron obligados ese da a indagar las noticias sobre
la reciente abolicin de la esclavitud en ejemplares prestados que se
pasaban de mano en mano. Fue por esta razn, y no por haber perdido todo
contacto con el exterior como opinaron entonces, que la televisin empez a
dedicar algunas transmisiones al comentario de muchas noticias aparecidas
inicialmente en los peridicos. La Biblioteca Nacional haba detectado en
las provincias del interior un sobrante en ejemplares causado por un mal
clculo de la densidad poblacional, y aprovech ese momento para reforzar
la distribucin en las reas capitalinas de mayor consumo. Todava el canal
televisivo reservaba slo algunos minutos a las noticias deportivas (en la
poca perteneciente a los diarios eran escasas), pero el tiempo restante
fue ocupado por los debates polticos y sobre todo por las numerosas
crnicas del perodo. Esa seccin reuna casi la totalidad de los intereses
incluso en las familias ms numerosas. La incipiente rentabilidad que ya
haba comenzado a rendir frutos an no era suficiente para lograr un
crecimiento palpable. Las exiguas ganancias bastaban a lo sumo para
abastecer los medios de distribucin y los trabajadores de ese sector, al
menos al inicio, terminaban siempre por desviar hacia el mercado negro una
gran cantidad de peridicos. Dentro del cuerpo de polica se cre una
brigada secreta, encargada de detectar a ciudadanos implicados en el
trfico, pero los resultados que lograron con esas astucias no lograron
corregir las fallas imprevistas; muchos vieron all el germen de la
confusin futura.



No se sabe en qu momento exacto empezaron a brotar las primeras tendencias
polticas, quines comenzaron a vociferar sus pareceres ni cul fue el
origen de las primeras rivalidades. En los centros de reuniones pblicas
algunos se sintieron atrados por determinados partidos y otros prefirieron
mantenerse a distancia. Las mismas noticias del pasado que no haban
logrado el menor entusiasmo en las bibliotecas municipales eran ledas
ahora en los diarios con un apetito confuso. Las noticias no tardaron en
agitar las esquinas con pequeas discusiones, y los ataques o las defensas
que animaban los parques al medioda se prolongaban en el interior de los
cafs apenas llegaba la tarde. En el bullicio de esos lugares se disputaban
el prestigio de las firmas que cerraban los artculos. Un nuevo impulso fue
contaminando las reas de paseo capitalino. Los primeros que llevaron la
actividad intelectual a la calle fueron los negros y mulatos. Cuando
descubrieron cul haba sido su situacin poltica a finales del siglo
anterior fueron ocupando casi simultneamente la gran Avenida del Prado.
Ese lugar se convirti poco despus en una verdadera constelacin de grupos
militantes llegados de los barrios perifricos. Bastaba poder contar con
las aceras anchas de alguna avenida o con la venia de una institucin de la
capital para avivar las opiniones opuestas que andaban flotando en el
ambiente. En la esquina de Neptuno comenzaron a reunirse los lectores de El
Ciudadano o de La Unin, slo despus cambiara su nombre por otro ms a
tono con la venta; El Heraldo. Muchas de esas concentraciones repentinas
compuestas por los transentes ms diversos agitaban enrgicamente las
hojas con grandes aspavientos oratorios. Otros eran ms tranquilos. Los que
se reunan en la esquina de O'Reilly y Obispo criticaban esa defensa a los
intereses de la Metrpolis con ejemplares de La Fraternidad y de La
Igualdad, dirigidos por negros de las vertientes radical o liberal.

Pronto se escuch hablar de mestizos en las reuniones que proliferaban en
las barras de las tabernas. Atacaban las organizaciones que no incluan la
raza negra en la sociedad bajo la influencia de los escritos de antiguos
lderes. Las organizaciones de pardos y morenos tampoco se hicieron
esperar. La poblacin comenz a dividirse en grupos donde se hablaba de
liberales, de radicales, de separatismo, de autonomismo y de anexionismo
con una determinacin que acab por contaminar las calles de una alocada
efervescencia en menos de seis meses. La revista Minerva naci por entonces
con la audacia de estar redactada casi totalmente por mujeres; sus fogosas
controversias ocupaban la esquina de Tacn y Obispo. El Diario de la Marina
y La Coz, por su parte, eran considerados intransigentes a pesar de la
enorme clientela. La excitacin general termin por desencadenar violentos
encuentros y el gobierno opt por repartir la venta de los diferentes
crculos en quioscos distantes para evitar las aglomeraciones y las rias
tumultuosas, pero esta decisin no bast para separar las pasiones
contrarias. Se establecieron espacios de disputa conocidos por la poblacin
donde se llevaban a cabo largos enfrentamientos disociados frecuentemente
por el cuerpo de polica. Otros rganos de prensa mostraron una ambigedad
ms bien propicia, formando un terreno neutral y abarcando un residuo de
tendencias mixtas diluidas entre ellas sin violencias. Los ciudadanos que
haban permanecido al margen hasta ese momento eran escasos; ellos fueron
los primeros en constatar la desaparicin del ambiente cordial de las
primeras semanas. La situacin lleg al lmite cuando en la Avenida del
Prado, en una muchedumbre, un hombre armado se abalanz sobre un asistente
que sostena una opinin contraria disparndole con un revlver en el
pecho.

La noticia llen de alarma a las autoridades municipales. Cada fraccin
haca circular lo ms pronto posible sus artculos hinchados de patriotismo
desde los barrios alejados hasta las tabernas ms concurridas. Los nombres
ms elocuentes de ese entusiasmo conspirador fueron detenidos. Se inform
al gobierno de los estragos causados por la distribucin de los antiguos
diarios en espera de una respuesta de los niveles superiores. El Presidente
de la Repblica convoc una reunin donde comparecieron los directores de
la distribucin y el personal escogido por la Biblioteca Nacional. Se
mostr preocupado por los actos de violencia, haba escuchado hablar del
origen de una infinidad de grupsculos que ya contaban con espacios de
conspiracin, haba analizado el problema con cautela y por el momento no
slo sera imprudente detener la distribucin. Todo lo contrario, explic,
en la ciudad se haban creado energas que era peligroso desenfocar. De
cualquier forma se trataba de una etapa pasada de nuestra historia, dijo
enojado, no importa cuntos escritores existan llenando papeles ni lo que
puedan escribir o garabatear en esos libelos intrascendentes generados por
diarios del pasado, se trata slo de una efmera crisis de intensidad
racional, pero ahistrica. Cualquier opinin, criterio o provocacin que
divulgaran, slo podra desencadenar una situacin poltica que se
encontraba en un estado de desarrollo previo al nuestro, y esto los
conducira hacia el estado en el cual nos encontrbamos justo antes de la
circulacin. En cuanto a la distribucin, el dignatario orden repartir dos
ejemplares por da a partir de ese momento para acelerar la marcha de los
acontecimientos y continuar recaudando fondos.



La arriesgada maniobra no logr detener la ola de continuas sublevaciones.
A pesar del enojo que provocaba en las esferas superiores ya era casi
imposible diluir los mtines. Las discusiones aumentaban constantemente sin
que la Biblioteca Nacional pudiera abastecer siempre la demanda. Era
suficiente pararse en las esquinas ante aquella aglomeracin de gestos
incoherentes. Esa esgrima sofocada e indescifrable para los no iniciados
facilit el espionaje en los partidos contrarios. Los pequeos lderes que
defendan o atacaban las noticias aparecidas en los peridicos se vieron
obligados a entrar de lleno en los vericuetos del mercado negro para
garantizar la distribucin de los diarios en algunos sectores de la ciudad.
Fueron suficientes dos semanas para cubrir de escndalo el prestigio de
algunos y socavar la moral general de los restantes a los ojos de la
mayora. La situacin pareca insostenible cuando el personal de la
Biblioteca se vio convocado a una nueva reunin. All se orden disminuir
el ritmo de las ventas hasta nuevo aviso. Era necesario retirar
momentneamente el volumen de informacin que activaba a la poblacin. A
los conspiradores era prudente dejarlos tranquilos, repiti el Presidente,
las hojas y los pasquines confiscados en las casas de los autores no deban
considerarse como un desacato, seal, slo implicaban una desobediencia
relativa generada por discordias que en realidad no existan. Por lo dems,
ya le haban informado en su oficina que muchos no respetaban a los
miembros de la polica porque no reconocan los uniformes.

Dos semanas ms tarde corrigieron el corte de las chaquetas, estrecharon
los puos de las camisas y adaptaron los tonos del uniforme a los colores
de la poca. Apenas terminaron, el director de la Biblioteca Nacional
recibi la orden de acelerar la distribucin de algunos diarios y disminuir
la de otros. Con eso conseguiran atenuar las consecuencias ms visibles,
inform, y ganar al menos unos meses en la cronologa. Dos semanas ms
tarde la gran mayora de los agentes del cuerpo mostraron dificultades para
adaptar rdenes aparentemente incompatibles con las exigencias que
encontraban en las calles. Un cuerpo especial fue inmovilizado en los
cuarteles para evitar la contaminacin. Al resto de las tropas de control
no hubo otra opcin que dejarlos perderse en el oleaje de los
acontecimientos que haban inundado las calles. La televisin decidi
eliminar de la programacin toda noticia de actualidad por temor a perder
audiencia, y se concentr en reforzar o retirar el apoyo a las diferentes
facciones polticas que pugnaban en los diarios. Los historiadores
movilizados para trabajar en el canal de televisin lograban un equilibrio
momentneo de fuerzas evitando encauzarlas en una direccin nica.
Analizaban las noticias de los diarios con dos das de antelacin y con la
informacin recabada lograban prever infinitas consecuencias. Se
controlaban posibles reacciones posteriores, eliminaban en muchos casos las
fechas proclives a empeorar los conflictos o anulaban sorpresivamente
antiguas prohibiciones desviando la atencin de ciertas esferas. Ese mismo
diciembre, una parte de los fondos recaudados hasta el momento se destin a
sobornar la hostilidad de los principales cabecillas antes de ver la ciudad
sojuzgada por la anarqua. Por navidades se pudieron ver las grandes
avenidas engalanadas con locuciones agradecidas por los bisabuelos para
celebrar ese viejsimo ao nuevo. Apenas una semana ms tarde, en una
reunin a puertas cerradas en la Biblioteca Nacional, el Presidente de la
Repblica orden acelerar otra vez la venta de los diarios.

Tres fechas por da comenzaron a venderse en los estanquillos. La
generosidad implacable de esa decisin termin por sembrar la confusin.
Las discusiones y la ciudad se convirti en un vertiginoso remolino de
flujos polticos que desbordaban la capacidad de lectura. La posibilidad de
una discusin coherente fue anulada de golpe por la exclusin violenta de
algunas fechas claves requeridas para el desarrollo normal de los debates.
La ciudad se dej inundar por un magma de informacin dispersa regido por
los caprichos del tiempo. Los ms avezados intentaban adivinar el futuro de
sus respectivos proyectos. La opinin pblica se haba convertido en una
suerte de tarot que no todos podan seguir. La Biblioteca Nacional recibi
una maana la orden de eliminar la circulacin de los diarios que no
representasen a grupos polticos mayoritarios. Con frecuencia el gobierno
propona eliminar de golpe una semana entera de la distribucin cuando lo
crea necesario. A los agitadores que provocaban la insurreccin instigados
por las noticias, se los encerraba nicamente para colaborar con la imagen
general de agitacin inherente a la atmsfera turbulenta generada por los
peridicos. El Presidente en persona ordenaba la liberacin tras algunos
das; no podan detenerlo todo por las parrafadas inditas de cuatro
charlatanes en reuniones que se hundiran pronto en una desmemoria
irreversible. Esa agitacin panfletaria deba ser considerada como lo que
era, quejas annimas, era preferible dejar agotar los acontecimientos en s
mismos y no frustrar unas energas que podan reorientarse caticamente
hacia la actualidad. Los funcionarios que haban perdido la nocin de
actualidad fueron sometidos a largas interrogaciones para explicarles que
no se trataba de desafectos. Esos conspiradores trabajaban en cierta forma
para provocar cambios en una realidad que desembocara necesariamente en el
apoyo al actual gobierno.

La constatacin cre en muchos funcionarios una rara nostalgia proyectada
hacia el futuro, pero callaban sus reacciones por temor a ser expulsados
del crculo restringido que hasta el momento conservaba su pleno derecho el
presente. A pesar del extravo general, en los ltimos tiempos se
continuaron eliminando semanas enteras de la distribucin. Es cierto que
lograron repartir en un solo mes veinte semanas en la cronologa, pero el
efecto de esa estrategia tuvo un efecto psicolgico negativo,
principalmente para la parte anciana de la poblacin. Largas sumas de los
fondos fueron dedicadas a construir clnicas capaces de albergar a una gran
cantidad de pacientes. Se trabajaba con ellos intentando retrotraerlos a la
actualidad. Uno de los mtodos consista en mostrarles durante varios das
seguidos una seleccin de objetos contemporneos. Los obligaban a leer
revistas y libros editados antes de la distribucin de los antiguos
diarios, pero la mayora terminaba escapando de esos centros de
rehabilitacin. Apenas salan, divulgaban a gritos que el Estado derrochaba
el dinero en clnicas futuristas donde encerraban con impiedad a numerosos
enfermos. El Presidente de la Repblica prefiri detener totalmente sus
apariciones en pblico para no ver asociada su imagen a la confusin. Una
cuidadosa seleccin aceler el ritmo del flujo de venta cambiando
violentamente el carcter de la informacin cada varios das. Las semanas
comenzaban a veces con la creacin de un nuevo grupo destinado a reunir los
miembros dispersos del ltimo crculo. Dos das despus terminaba disuelto
por nuevos atropellos cronolgicos. Muchos partidos enunciados en los
diarios vean multiplicados sus votantes bajo la hazaa retrica de jvenes
desconocidos que decidan, dos semanas ms tarde, retirarles el apoyo por
un escepticismo brusco que pendulaba constantemente de un lado al otro. En
los mtines celebrados en las esquinas los participantes levitaban en una
ambiente de desconfianza mutua. En el clima de la confusin, muchos
aseguraban haber visto coincidir dos pequeos lderes en el mismo partido.
Una tarde de febrero, despus de pedir una cita con el Presidente de la
Nacin, el director de la Biblioteca Nacional lleg al Palacio Presidencial
en el mayor secreto para anunciar personalmente que slo quedaban dos
centenares de fechas en los stanos. El gobierno decidi emplear varias
estrategias simultneas para lograr atravesar las tendencias desiguales y
las luchas efmeras restantes. El desfile de los vaivenes polticos y las
oscilaciones sociales que abarcaban los eventos de esos seis meses fueron
distribuidos en el trayecto de esas ltimas semanas, y las fechas impresas
en los diarios terminaron, por fin, un da, coincidiendo con los
acontecimientos que haban precedido a la venta de los mismos. Esa maana,
bajo el asombro de la entera comunidad, la ciudad se despert hablando de
triunfos y de movimientos revolucionarios. Una marea de agitacin comenz a
flotar en todos los barrios hasta crear una densa ola de actualidad que se
apoder de todo el pas. Las familias enteras asaltaron los estanquillos en
busca de los peridicos. Apenas abran los ltimos nmeros de los viejos
diarios, vean por segunda vez en sus vidas aquellas pginas vetustas
cubiertas con excitadas victorias. Las grandes imgenes del Presidente de
la Repblica a toda portada estaban rodeadas por un nico texto que
anunciaba entre vivas y aclamaciones el futuro de la nacin. Dos segundos
despus, perdido entre las grandes reproducciones fotogrficas, encontraban
el inicio del artculo que cubra los titulares donde se anunciaba el
comienzo de un nuevo y ambicioso proyecto que abrira una nueva poca;
haban sido los funcionarios que trabajaban en los inmensos stanos de la
Biblioteca Nacional, a ellos se les haba ocurrido la idea.

** Ariel Len
   ariel.leon@wanadoo.fr
   Escritor cubano (La Habana, 1970). Su produccin permanece indita.
   


=== En el corazn del vrtigo (extracto)      Lilia Boscn de Lombardi ====

El hilo se fragmenta
en el viento voraz
mvil
demente
como la vida que gira
describiendo el desamparo.

===

El lugar de las formas
en la espiral del tiempo,
todo igual en la vorgine,
los rostros se despiden
en las aceras del miedo
y el viento regresa
de la misma ausencia.

===

Espejismos
grieta de incertidumbre
intil espera.

Golpean las palabras
en el corazn del sueo,
persiste la realidad
con su dura corteza.

===

Desata la brisa
los cabellos de la noche
y la lluvia esparce
el aroma del caf.
Herida de ausencia
beso el perfume de tu piel
en cada despedida.

===

En el campo de la luna
los pjaros se han dormido,
la luz se quiebra en las hojas
que respiran en el agua.
El bosque es un ave negra
que se reclina en mi sueo
y una lucirnaga brilla
para alumbrar a las nimas.

===

Cenizas desplegadas
                   en el viento
arrancadas del rbol
                   moribundo,
cuerpo carcomido por el tiempo
sin pjaros
                   sin nidos,
ninguna meloda
                   acaricia las hojas
                               calcinadas.

===

Vigilia de los astros
races de luna
en la simiente de la noche,
cristal tallado por los das
penumbra de pjaro dormido
en las aguas del origen.

===

Respiro el perfume del otoo
En la piel de las hojas
                      cuando caen,
cambia el color del tiempo,
el cuerpo es un laberinto,
un quebranto
                      en cada nota
un augurio
                      en la mirada
cuando los novios se abrazan
en un bosque sin ventanas.

** Lilia Boscn de Lombardi
   liliaboscan@hotmail.com
   Investigadora venezolana (Valera, Trujillo). Profesora e investigadora
   jubilada de la Universidad del Zulia (http://www.luz.edu.ve). Es decana
   de Investigacin y Postgrado y directora de Publicaciones en la
   Universidad Catlica Cecilio Acosta (http://www.unica.edu.ve) de
   Maracaibo. Ha publicado los libros de ensayo Aproximaciones crticas a
   la narrativa de Ernesto Sbato (1978), Huellas en el tiempo. La poesa
   de Miguel Hernndez (1987), Sobre arte y literatura (1993), El teatro
   Baralt y la ciudad (1998) y El fracaso de la libertad. Garca Lorca y la
   tragedia griega (primera edicin, 1994; segunda edicin, 2000), y los
   poemarios Voces de la memoria (1995), Surco de origen (2000) y En el
   corazn del vrtigo (2002).



=== El cordero y el disfraz      Gricel vila Ortega ======================

Cuando termin de beber la ltima copa de palabra, prefiri olvidar el
episodio del viernes, haba sido desagradable para sus ilusiones forjadas
por un mes, para la concepcin del tipo de hombre que haba pensado, todo
se haba ido al carajo. El hombre ya no exista, aun cuando hubiera la
posibilidad de que volviera a llamar. Es cierto, le haba interesado
demasiado, se desesper e incluso dese que los das pasaran para verlo de
nuevo y medio dejar de extraar a su familia. Las esperanzas de un amor
nuevo le llenaron completamente, stas se reflejaba en su actitud de correr
a contestar el telfono, esperar su llamada, sufrir porque pasaran quince
minutos y el endiablado instrumento no sonara con su voz acentuada de un
mal espaol, le prohibiera a los de su casa usar el telfono en la hora
acordada de la llamada, sufrir porque en un mensaje ya no le puso que
estaba en sus pensamientos, no le dijera querida, sentir un alivio cuando
llamaba. Al encontrarse con l, sentir alivio que la fuera a recoger a la
hora acordada en su departamento, cuando lleg el primer beso sentir la
oportunidad de tener cario por alguien, cuando la abraz y la bes por
mucho tiempo, etc. Todo aparentemente brill de romance por menos de una
semana desde que la fue a recoger al aeropuerto. Pero la chica, para
defecto de unos y virtud de otros, es virgen. Ella aprecia mucho esta
estada corporal en la que se conserva por decisin autnoma, el hecho de
que un hombre la emocionara no era indicativo de entrega. Digamos que no
estaba lista, le faltaban algunos aos ms para estarlo e igualmente
necesitaba estar segura del amor del que fuera a ser su pareja, tener la
concepcin de que con esa persona permanecera. Oh s, era muy romntica,
sensible y conservadora. Lo que sucedi es que la chica ley mal las cosas
al determinar el siguiente cdigo de conducta: el hombre se diera todos los
das golpes de pechos en misa, que fungiera como sacristn, de servidor
eucarstico, hasta le dijera que Dios era la parte ms esencial de su vida,
no faltara un da en comulgar, que hasta le hubiera confesado su decisin
de ser misionero religioso, de relatarle que fue terrible y una mala
experiencia le hizo tomar el camino de Dios; que ya era una persona madura,
segura de quin era, y pensaba seriamente en ella pues le pareca una chica
honesta, una cualidad buena a sus ojos. Y cuando la llev a conocer su
casa, descubrir imgenes de la Virgen Mara, de Jess, de rosarios, etc.,
por doquier. Todo ello le hizo pensar que a su lado el problema de
relaciones sexuales durante un noviazgo estaba definitivamente resuelto y
su virginidad estaba a salvo con un hombre que la sabra respetar, hasta
valorar, mas en este hecho oh triste noticia! el pecado siempre abunda en
el hombre y puede representarse en el ms insignificante como la
hipocresa, si la fachada de una imagen slo existente en la realidad de
representacin y terminado ese tiempo, el verdadero comportamiento sale del
disfraz.

El disfraz sali a flote en la quinta cinta y la chica no estaba plenamente
confiada del hombre en cuestin, por eso evit ir a su casa, le propuso ir
a tomar el t en una cafetera. El sujeto acept, por supuesto. Fue un
momento agradable, hasta romntico pues ambos se leyeron poesa de Garca
Lorca. Luego l le pregunt s tena el equipo del DVD y la virgen contest
afirmativamente. l le dijo: "Vamos entonces a tu casa para ver una
pelcula", y ella respondi inseguramente: "S". Ay, ay, ay, ah empez a
marcarse el resquebrajamiento definitivamente del disfraz de cordero del
lobo. Llegaron a su casa, era de noche y para colmo y comodidad de ella
(pues realmente pens en no salir con nadie durante su estada en aquel
pas) coloc todo el equipo de entretenimiento en su cuarto, le encantaba
dejar prendida la tele para dormirse y ver pelculas sola sin que nadie se
paseara por la sala. Adems de que siempre consider de mal gusto una tele
instalada en una sala. Medit en eso en aquel momento y dese no haber sido
tan tonta de haber puesto la tele y el DVD en el cuarto y no en la sala.
Las tentaciones eran ms. Pues se resign con que al estar en su cuarto,
solos, mantendra ella por los dos la compostura y tendra ms cuidado del
acostumbrado. Nerviosa puso el DVD, se mantuvo alejada como pudo y l
prendi la lmpara a media luz. Ya una indirecta directa de la pretensin.
Luego le dijo: -No te vas a sentar? Cerr los ojos, se puso en un ngulo
bastante lejano al sujeto, pero no impidi que en innumerables veces se
acerca a acariciarle el cuello, jugar con su pelo, darle besos en la frente
y uno en la boca. Ella no deca nada, consideraba que el peligro todava no
llegaba realmente. Para suerte la pelcula termin, pero l todava no se
iba. Y ella le dijo: -No necesitas irte a tu casa? -y le contest
inteligentemente: -Slo unos minutos. -Entindase por esta respuesta, que
unos minutos ms consisten en los minutos en que logro excitarte para
quedarme el tiempo necesario para hacerte el amor. As que la muchacha
entendi este mensaje largamente y ms cuando l bajo su mano bajo el
interior de su blusa, le empez a acariciar el abdomen y estaba plida, con
las manos fras. No quera que la relacin bella que empezaba a formarse se
derrumbara ante los impulsos del otro. Pero tampoco por consentir los
deseos de alguien dejara que su condicin corporal de virgen cambiara sin
tener la menor intencin de dejar de serlo. As que dijo las palabras
mgicas que terminaron de romper el disfraz de cordero que ese lobo pecador
tena: -Sabes por qu termin con mi ltimo novio, el tercero..? -ella
dud, saba que lo ltimo que dira convertira a ese hombre en un perfecto
hipcrita o en alguien sublimado de comprensin. Tena miedo de que el
resultado fuera el primero, pero ya no quera perder tiempo. -Porque l
quiso tener relaciones conmigo y yo no quise, por eso terminamos. -Imaginan
que para los estndares de excitacin del sujeto, esta declaracin fue como
un bao de hielo que apag de inmediato todo lo acumulado durante el
transcurso de la pelcula. l solo atin a decir "Cundo", y ella contest
"Hace dos aos". Lentamente fue retirando la mano del abdomen, unos dos
minutos ms y se retir sin decir una sola palabra. No volvi a llamar ni
el fin de semana, ni el lunes, ni el otro fin de semana que le sigui. Esta
respuesta fue la que menos esperaba ante alguien que se denominaba a s
mismo "fiel a Dios", no le caa el entendimiento de que el inters
demostrado anteriormente se esfumara en un solo segundo. Estaba atnita
ante esta actitud realmente inesperada de alguien como l, como se haba
presentado y hecho notar, como alguien recto, sincero y honesto. Tan lo
menos eso fue lo que le dijo que siempre sera con ella. El mismo da le
llam tres veces a su celular quince o veinte minutes despus de que se
marchara, no le contest ni mucho menos le respondi las llamadas al da
siguiente, ni el fin de semana. El lunes, an no repuesta del asombro, le
envi dos mensajes en que de plano la chica se mostraba notablemente
desentendida. Le escribi que a lo mejor entendi mal las cosas, que si
algo dijo que estuviera mal, si continuaran saliendo y cul era su
pensamiento a lo confesado de su ltimo novio. Para terminar de rematar
tambin le escribi que le gustara conocerlo ms. Ah arruino todo. Pero
se debe tener en cuenta todo el rol de conquista que l fungi sobre ella,
cmo la sedujo, desde que estaba lejos, desde sus mensajes diarios, etc.
Entindase que ella quera tan lo menos dejar todos los caminos vedados de
haber hecho lo posible por solucionar cualquier malentendido que se hubiera
desarrollado. Con ello su culpa disminua, aunque, seamos claros, ella no
tuvo casi ninguna culpa. Ms bien no la tuvo. Sobra decir que tampoco el
chico respondi a sus mensajes. Entonces se sinti algo liberada pero a la
vez profundamente decepcionada de s misma, al dejarse envolver por un
pobrete disfraz de cordero. Su equivocacin le dola, se recriminaba
haberle llamado tres veces y los dos mensajes enviados. Hasta ahora no ha
vuelto a ver al chico, es martes, son las siete de la tarde y es seguro que
hoy tampoco le llame.

Ha finalizado el semestre de primavera, la muchacha va a mudarse a Espaa.
Si se quiere ver desde este punto, abandona todo lo desenvuelto en ese
lugar, deja los estudios inconclusos. Pero realmente lo que se le ofreca
ah no era lo que deseaba. Y es que este pas donde residi por un ao le
abri los brazos, se encontr con gente estupenda que se mantuvo a su lado,
acadmicamente desarroll buenas relaciones con los diferentes profesores,
pero de cualquier manera no se cumplan sus expectativas. La beca en Espaa
le fue concedida hace pocos meses, tendr el prximo mes una entrevista en
Ciudad de Mxico, un mero relativismo protocolario pues prcticamente ya
est aceptada dentro del programa. Si se desea saber qu pas con el chico
que la desilusion, lamento tener poco qu decir, pues no se volvi a
encontrar con l, tal vez se habrn topado en varias ocasiones pero el
carcter despistado de la chica hace casi imposible que se fije en quien
camina a su lado, enfrente, a tres metros, adems de que tiene un cierto
grado de miopa. Ella olvid el infortunado encuentro con el sujeto del
disfraz (al parecer, al individuo slo le excitaba tener sexo con chicas
vrgenes o religiosas. Segn una encuesta realizada por el peridico La
Mencin del Da, el 34 por ciento de los hombres admiten que les excita
encontrarse con una mujer de aspecto inocente, de maneras vrgenes y
pacientes, pues aceptan que les invade un sentimiento de control completo
sobre el otro, como un material moldeable al que se le puede rellenar con
lo requerido. Este sujeto forma parte de este porcentaje) (1), los
siguientes meses se ocup de la publicacin de su primer volumen de
cuentos, con los detalles de los derechos de autor y diseo de la portada.
Tambin fueron meses de intensas splicas hacia diferentes escritores para
que aceptaran prologar o comentar su libro de cuentos en la parte
introductoria del mismo. De igual manera tuvo muchas dudas acerca de su
decisin de mudarse a Espaa y dejar lo logrado de un ao. Pero ya estaba
decidida.

Por el momento no haba otro camino mas cercano que el seguir vagando por
diferentes realidades, su condicin de virgen tal vez ira atravesando por
diferentes concepciones sin que hubiera un cambio corporal en los prximos
aos. Observaba con fastidio las relaciones donde un sentimiento profundo
no las avalara. Por el momento no lo senta por nadie y mucho menos estaba
segura de alguien. Definitivamente la virginidad en esta chica ser un
elemento que la acompaar como parte de su esencia, como una personalidad
de la que se ha apropiado y ha decidido implantar como extensin de s.

1. Si se quiere tener una informacin adicional del sujeto en cuestin, por
   alguna razn que el lector se haya quedado con alguna duda, puede
   aadirse que segn fuentes externas (de lo escuchado por pasillos
   universitarios y de la iglesia) l cada vez que llevaba una cita a su
   casa preparaba todo el campo de accin, desperdigaba toda suerte de
   figuras religiosas, rosarios, imgenes de la Virgen Maria hasta en la
   estufa, del Papa Juan Pablo II en la sala, del Papa Benedicto XVI en el
   comedor, una cruz con innumerables rosarios en el ante comedor, su
   cuarto con otra cruz y rosarios igualmente. As cuando la chica en turno
   entraba, senta cierto aire de religiosidad y el acto de tener sexo se
   converta en uno de sublimacin natural, donde todas las seales
   indicaban que Dios haba elegido a ese hombre para entrega del amor.
   Aunque el hombre despus de algunas semanas se olvidara de ellas y
   terminara la relacin sin ninguna explicacin lo suficientemente
   razonable.

** Gricel vila Ortega
   grissssmx@yahoo.com.mx
   Escritora mexicana (Mrida, Yucatn, 1983). Licenciada en literatura
   latinoamericana por la Universidad Autnoma de Yucatn
   (http://www.uady.mx), casa de estudios de cuyo taller literario
   particip activamente bajo la tutela del escritor Joaqun Bestard.
   Colabor como guionista y locutora en la emisin radiofnica Voces de
   Papel, en la frecuencia 103.9 FM, Radio Universidad. Ha publicado
   cuentos y ensayos en revistas nacionales, internacionales, electrnicas,
   antologas y suplementos literarios. Ha participado en foros
   internacionales como el Radio Francia Internacional y en eventos como el
   Congreso Nacional de Lingstica, organizado por la Asociacin Nacional
   de Lingstica Aplicada, con sede en Mrida. Ha cursado estudios de
   historia del arte en el Museo de Arte Contemporneo Ateneo de Yucatn
   (Macay, http://www.macay.org). Actualmente estudia un postgrado en
   literatura hispana en la Universidad de Las Cruces, Nuevo Mxico.



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

"Los escritores siempre dicen que escribir exorciza a los fantasmas. Ya s
que eso no es cierto. Escribir slo nos regala una ilusin de belleza, una
pasajera sensacin de orden. Escribir slo distrae a los fantasmas. Y por
poco tiempo".

      Alberto Barrera Tyszka, Tambin el corazn es un descuido (2001).



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