
         ~~~~~~~~~~~~~~~           Ao X      Cagua, Venezuela      N 142
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                    LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                     http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                        5 de junio de 2006
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                 LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                  la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                 hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                   Usted puede enviarnos sus
           ~~~~~~~~~~~                comentarios, crticas o material
           ~~~~~~~~~~~                 literario a info@letralia.com
           ~~~~~~~~~~~          ~                    *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~       JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~       Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
"Mapamundi de bolsillo de la estafa literaria", Jorge    | Editorial
Gmez Jimnez.                                           |
                                                         |
El taller de Mara Celina. / Wedekind. / Bhos erticos. | Breves
/ El romntico de Quevedo. / Serafina Altieri. / Medusa  |
de papel y bytes. / Suscriptor premiado. / El rostro de  |
Borges. / Las mujeres y sus secretos. / Cadenas y        |
Montejo. / Edicin xilogrfica. / Se viene el arte       |
independiente.                                           |
                                                         |
Sergio Pitol recibe premio Roger Caillois. / Bogot ser | Noticias
Capital Mundial del Libro en 2007. / Premio Nacional de  |
las Letras Espaolas para Caballero Bonald. / Disponible |
compilacin Novsimos con la venezolana Carolina Lozada. |
/ Antonio Gamoneda obtiene el premio Reina Sofa. /      |
Asesinado el msico venezolano Toms Montilla. / Manuel  |
Llorens gana el premio Paz Castillo. / Recuerdan a       |
Arturo slar Pietri en el centenario de su nacimiento. / |
Presentan en Pekn un ensayo sobre Francisco de Miranda. |
/ Instituto Cervantes y Editorial Planeta promovern     |
cultura en espaol. / Memoria de mis putas tristes ser  |
llevada a la pantalla. / Un xito la Semana de la Nueva  |
Narrativa Urbana de Caracas. / Jean-Marc Desgent gana el |
premio Sabines/Lapointe. / Historia de la literatura     |
hispanoamericana aparece en espaol. / Termin la Feria  |
del Libro Infantil y Juvenil de Santiago. / El chileno   |
Javier Bello obtuvo el premio Juan Ramn Jimnez. /      |
Premio Casa de Amrica de Narrativa es declarado         |
desierto. / La ciencia protagoniza la 65 Feria del      |
Libro de Madrid. / Nombre de Juan Rulfo es ya una marca  |
registrada. / Jos Luandino Vieira rechaza el premio     |
Cames. / Murieron dos jueces del Premio Nobel de        |
Literatura. / ngela Becerra gana por segunda vez el     |
Latin Literary Award. / Celebrado en Bogot encuentro de |
literatura afrocolombiana. / Publican antologa de       |
narrativa breve puertorriquea. / Cineasta chileno       |
realiza documental sobre Gabriela Mistral. / Tteres de  |
gran formato representan El Principito en Caracas. /     |
Encuentran en Estados Unidos una grabacin perdida de    |
Neruda. / Taller sobre novelas del petrleo dictarn en  |
Maracay. / La Feria de La Laguna relaciona al libro y al |
cine. / Cinergia distribuir 110.000 dlares a           |
realizadores cinematogrficos. / Celebrarn congreso     |
sobre la literatura del Siglo de Oro espaol. / Un       |
congreso analizar la literatura peruana y la obra de    |
Vargas Llosa. / Fomento del libro y la lectura debatirn |
en Argentina. / Naciones del Mercosur analizan su        |
folklore en un congreso.                                 |
                                                         |
"Sobre El cantor de tango, de Toms Eloy Martnez.       | Artculos y
Buenos Aires, las lneas de tu mano", John J. Junieles.  | reportajes
/ "Pensar lo impensable -en el pecado", Ricardo Mena     |
Cuevas. / "La redencin del vampiro. Condena y desafo a |
la eternidad en Vlad, de Carlos Fuentes", Mara Ins     |
Carvajal de Ekman. / "Ars Potique", Gustavo Adolfo      |
Becerra. / "La serpiente de tierra caliente", Triunfo    |
Arciniegas.                                              |
                                                         |
"Fernando Butazzoni: 'La globalizacin es un trmino     | Entrevistas
elegante para hablar de la conquista' ", Aldo Roque      |
Difilippo. / "Cuando hablan los tambores", Roberto       |
Bennett.                                                 |
                                                         |
"Garca Lorca: voz, dramatismo y autoctona en Poema del | Sala de ensayo
cante jondo", Armando Gonzlez. / "Reflexin de dos      |
paradigmas en la poltica cultural", Gisela Carlos       |
Fregoso. / "La reiteracin de las rupturas", Rafael      |
Fauqui. / "Un regreso a las fuentes prerracionales del  |
hombre: Manuel Machado y 'la consagracin del instante'  |
", Laura Quadrelli.                                      |
                                                         |
"El piso de la calle Ryden", Blanca Miosi. / Poemas de   | Letras
Mara Eugenia Sez. / "Hamlet 2005", Osvaldo Rubens      |
Sado. / "Ciudades donde te nombro" (extractos), Lina     |
Zern. / "Mara y Jos", Severo Insausti. / "La balanza  |
de hielo" (extractos), Luis Alposta. / "Amor y Prozac",  |
Luis Miguel Purizaga Vrtiz. / Poemas de Susana          |
Cattaneo. / "Slo de noche", Elsa Levy. / Dos poemas de  |
Marcelo Galliano. / "Historia de barbero", Blanca Elena  |
Paz. / "La venganza de Pushkin", Manuel Lasso. / "El     |
Seor Cado de Monserrate", July Carolina Jaramillo. /   |
Poemas de Alejandra Barbery. / "Las hermanas", Sergio    |
Leibowich. / Poemas de Juan Pablo Roa Delgado.           |
                                                         |
Felicitaciones recibidas en nuestro dcimo aniversario.  | El buzn
                                                         |
Umberto Eco.                                             | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
                      http://www.stockholmchallenge.se
===========================================================================

Para suscribirse a Letralia, enve un mensaje vaco a:

   letralia-subscribe@gruposyahoo.com

Para desuscribirse, enve un mensaje vaco a:

   letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com

Tambin puede formalizar su suscripcin o su desuscripcin en un formulario
visible en nuestro sitio en el Web:

   http://www.letralia.com/servicios/listas.htm

Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/servicios/archivo.htm



=========================== CONCURSOS LITERARIOS ==========================

Reciba anuncios de concursos literarios y artsticos en general
suscribindose a nuestro exclusivo servicio gratuito.
Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vaco a:

   letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com

O, si lo prefiere, visite nuestra seccin de concursos en el Web:

   http://www.letralia.com/agenda/concursos



=== Editorial      Mapamundi de bolsillo de la estafa literaria ===========

El pasado 22 de mayo, tomando como base informacin que habamos recibido
por diversas vas, publicamos en nuestra bitcora personal
(http://jorgeletralia.blogsome.com) el artculo "Tres casos de estafa con
concursos y antologas" (http://jorgeletralia.blogsome.com/2006/05/22), en
el que describimos algunas de las prcticas habituales en quienes, tras
convocar un concurso literario, pretenden cobrar a los supuestos escritores
ganadores una especie de matrcula para incluirlos en una antologa.

A raz de la publicacin de este artculo recibimos una andanada de
denuncias de autores que han sido engaados por algunos de estos
personajes. Escritores que, de buena fe, han accedido a participar en
"antologas cooperativas" y que, pasado cierto tiempo, se dan cuenta de que
han sido timados pues la antologa no llega a publicarse, se publica con
demora o las ediciones resultantes son deficientes.

A continuacin les ofrecemos un resumen con las denuncias recibidas. Un
material que esperamos sea de utilidad para quienes con honestidad y
verdadera vocacin literaria empiezan a explorar los diversos caminos que
existen para la promocin de su trabajo.



Anuncio en PowerPoint

La escritora argentina Mara Mercedes Jimnez nos cuenta cmo desconfi de
una editorial que trataba de atraerla para participar en una antologa: "No
guard el nombre de la fulana editorial, aunque s s que es argentina, y
en la que me avisaban que mi cuento haba sido seleccionado entre ciento
cincuenta para participar en una antologa. Me pedan 60 dlares. El correo
era una presentacin en Power Point de lo ms cursi y definitivamente, no
me convenci. Pens: 'Esto me huele a engao'. Pens tambin en escribirle
que fuese ms cuidadoso con lo que me enviaba, porque usted es la nica
fuente de informacin sobre concursos con la que cuento, pero tambin
conclu que era imposible tener un filtro tan exacto que detectara los
engaos. Qu bueno que public eso. Me reivindica un poco".

Al pedirnos mayor cuidado en la informacin que difundimos, Jimnez se
refiere a las bases de un concurso que publicamos en nuestro boletn
(http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm) y que termin siendo
un anuncio de Editorial Nuevo Ser, del que ya hablaremos ms adelante,
hbilmente camuflado. En su momento, y tambin a travs del boletn,
alertamos a nuestros suscriptores sobre el engao.



Argentina y Espaa

Desde Argentina nos dice, con una buena dosis de irona, el escritor Oscar
Puente: "Amigo Jorge, soy un principiante en esto. Pero, a juzgar por la
cantidad de concursos en que result finalista, y por ende fui tentado para
participar en las consabidas antologas, debo ser muy bueno. Gracias. Si es
por m no me van a sacar ni un peso, euro o lo que sea. Ah, me pas no slo
aqu en Argentina, sino tambin en Espaa".



El Centro de Estudios Poticos

Luis lvarez nos recuerda el caso del Centro de Estudios Poticos, que ha
recibido cientos de quejas y hasta origin la creacin de (al menos) una
pgina en http://groups.msn.com/Centrodenegociospoeticos/principal.msnw
donde se recogen los comentarios de los afectados. Al respecto nos escribe
lvarez: "Yo aparec en el concurso del Centro de Estudios Poticos. El
siguiente ao envi otro poema y la respuesta fue exactamente la misma,
quitando el ttulo. No envi nada ms. Inclusive el primer resultado lo
met en un currculo, de lo cual me he arrepentido".



Entradas para un "evento"

La escritora Daniela Laura Gonzlez agrega otra prctica que ella define
como "todava ms pretenciosa": "Nominan gente y 'prometen' dar el ganador
en un acto pblico; llegado el momento, y si has sido nominado, los
'chantas' te llaman y te dicen que por un costo (que puede ir de 20 a 40
pesos) tens a tu disposicin las 2 o 3 entradas, en el mejor de los casos,
para participar del evento en el que tens que estar presente. Claro que,
si son ms de familia, muy amablemente te ofrecen ms entradas a otro
precio. Terrible, la ltima vez que fui timada hace por lo menos 3 o 4
aos, me dej un sabor amargo, pero... de todo se aprende. Pueden nublarnos
la ilusin, pero nunca podrn robarnos la imaginacin y la palabra".



Invertir en ustedes

Daniel Gaitn cuenta su experiencia, muy parecida a algunas ya mencionadas
en este reporte, y agrega su consejo a los escritores que pudieran ser
contactados por una de estas editoriales: "Respecto a esta manga de
'chorros', te comento que a m me ocurri ser 'uno de los mejores' y por
ese motivo me daban lugar en una antologa. He preguntado qu pasaba si no
cooperaba y la respuesta fue: si no entrs queds fuera de concurso.
Lgicamente no entr. Me import muy poco una antologa deshonesta. Algunos
de mis cuentos ya figuran en seis antologas que me han publicado gratis.
Mi mensaje es: no pongan un peso para los 'chorros'; junten el dinero y
autoedtense, yo lo hice con La laguna de los muertos / El ciruja y lo fui
vendiendo de boca en boca. Si van a invertir, inviertan para ustedes".



Argenta

Un escritor argentino que pidi mantenerse en el anonimato nos cuenta otro
caso: "Muy buena esa nota, Jorge; hay otro caso, de una editorial llamada
Argenta, que proponan premios asombrosos (US$ 15.000 antes de la
devaluacin argentina), pero era la misma farsa de siempre, salvo que cara.
Los descarados estos hasta te hacan enviar libros 'para donar a
bibliotecas', despus ni notificaban de los ganadores".

Tambin desde Argentina, la escritora Mnica Sacco no slo ampla la
informacin relacionada con este caso y con Editorial Nuevo Ser, sino que
lanza algunas interesantes ideas sobre las causas de este fenmeno. Escribe
Sacco: "Sigo su site desde hace varios aos y estoy entre los muchsimos
escritores que reciben su newsletter (y lo leen). El cuento del to de las
editoriales es, desgraciadamente, moneda corriente. Inclusive, publican en
los diarios ms serios del pas, supuestas convocatorias a autores noveles.
Para ello, vaya una muestrita de la Editorial Argenta-Sarlep, que dos veces
al ao al menos, publica convocatorias a autores de poesa, narrativa breve
y novela a 'prestigioso concurso' o terminologa similar. Despus de un
tiempito de presentadas las obras, el escritor es citado a la editorial, en
la que se le informa que su obra ha despertado enorme inters, tiene
muchsimo potencial, se le puede dar amplia difusin, te entrevistan con el
director de la editorial, cuyo estudio est tapizado de libros (clsicos,
modernos y etcteras), donde, al final de una charla emocionante sobre la
obra presentada, inicia el trabajito de induccin. A qu? A pagarse la
edicin, qu otra cosa! Ojo que esto no termina ah, porque en cuantito se
lee el contrato con la editorial, se descubre que sta se ocupa nicamente
de la impresin de la obra. La parte de distribucin (la ms importante del
negocio editorial), requiere de otro contrato (oneroso, por supuesto), con
una distribuidora (Distribuidora Cruz del Sur), que adems, tampoco
garantiza la promocin: nicamente la hace si se pagan los materiales,
lase sealadores, pginas en un catlogo, figuracin en el mismo catlogo
de la distribuidora...

"En fin, todo un magistral cuento del to, cuyo final es tan previsible
como el que narra Umberto Eco en El pndulo de Foucault, cuando habla de
los Autores AutoFinanciados (Autori a Proprie Spese), que resulta genial
cuando una lee la novela pero dramtico cuando se cae en la misma trampa.

"Con la Editorial Nuevo Ser tuve el placer de ser citada como seleccionada
para una antologa (eligieron cinco de mis cuentos), y para participar de
la publicacin de la misma, deba doblar un valor por pgina de extensin
de cada cuento. Conclusin: les agradec el haberse molestado en leer mis
obras, pero lamentablemente deba participar de concursos cuyo nico premio
era la publicacin porque careca de los medios econmicos para
autofinanciarme. Ni siquiera respondieron mi e-mail.

"El negocio de las editoriales 'por cuenta de terceros' es floreciente en
Argentina. Algunas editoriales son lo suficientemente honestas como para
ofrecer 'ediciones de autor a precios adecuados'; no se venden a travs de
falsos premios y al menos una sabe lo que est comprando: una tirada bonita
que terminar regalando a sus amigos y parientes. Obvio que estas
editoriales no entran en el circuito comercial importante: tienen sus
propias libreras, en las que venden exclusivamente las obras que les
encargan. Podra ser peor.

"El problema de fondo con todo esto lo constituyen los criterios de las
grandes editoriales, que hoy en da se interesan nicamente por el valor
comercial de una obra, antes que el literario, adems de menospreciar a los
autores locales cuando se dedican a gneros que se suponen slo pueden ser
desarrollados por escritores internacionales (mi caso particular: escribo
policiales negros. Varias editoriales serias de Argentina han considerado
mi trabajo como muy interesante, con calificacin literaria de 7 y
comercial de 9. Sin embargo, no me publican porque 'no soy una autora
conocida' -gracias, por eso trato de publicar-, escribo un gnero que
pertenece a los escritores europeos o yanquis -bueno, no sera hora de
inaugurar el sector local de la biblioteca?-- y no tengo un estilo
'latinoamericano' -lo lamento, soy primera generacin de inmigrantes
italianos y espaoles-).

"Por otra parte, los premios locales, que aceptan en las convocatorias a
autores noveles, terminan premiando a escritores largamente consagrados (de
hecho, muchos parecen adjudicados antes de lanzar la convocatoria). No me
parece en absoluto criticable premiar a un escritor consagrado por una obra
en particular o por toda ella, pero, no es un poquitn injusto invitar a
ilustres desconocidos -entre los que me honro contar- para que intenten
competir con un nombre reconocido? Quin se molestar en leer esos
trabajos, frente a una garanta de buenas ventas como lo son los autores
con muchas publicaciones a cuestas? No sera ms honesto hacer
convocatorias para noveles, con premios ms modestos pero con garanta de
tenerlos en cuenta a la hora de calificar? En Argentina, hasta ahora, los
concursos ms resonantes han sido ganados por escritores con trayectoria
(sea en letras, o periodstica o ensaystica). Qu pasa con los que
intentan surgir, son buenos, pero no consiguen 'audiencia'? Qu pueden
esperar los que no se dedican a escribir el tema literario de moda?

"Me despido con una sola reflexin: best-seller no equivale a best-writer".



Nuevo Ser

Sobre el caso particular de Editorial Nuevo Ser recibimos varias cartas
dando cuenta de sus estrategias, que de alguna manera forman un oscuro
paradigma de este tipo de prcticas. Teresa Drub Laumann nos escribe desde
Argentina: "Lo de las estafas es tan real como viejo, particularmente aqu,
en Argentina. Hace unos seis aos, tendra que buscar las cartas ya que las
conservo debidamente archivadas para darte la fecha exacta, 'gan' un
concurso de cuento corto en la Editorial Nuevo Ser y otro de la Editorial
Daga. Ambos me pedan $60 para participar en una antologa y no pagu 'un
mango', como decimos en mi pas y, por supuesto, qued fuera de concurso.
No me trataron de manera descorts ni mucho menos, incluso de Daga se me
invit a una reunin literaria donde se present la antologa. Asist, pues
justo haba ganado un honrossimo segundo lugar en el Concurso de Cuentos
Fantsticos organizado por el CFI (Concejo Federal de Inversiones), Sade
(Sociedad Argentina de Escritores), Unesco, Sadaic (Sociedad Argentina de
Autores y Compositores), Lapa (Lneas Areas Privadas Argentinas), Salas
Federales de Cultura, creo que son todos, y tena que asistir a la entrega
de los premios -todo pagado por los organizadores, as como cursillos de
perfeccionamiento posteriores-; entonces me dej caer por all, junto con
mi marido que me acompa. Pude tener en mis manos, incluso me regalaron
ejemplares, de la famosa edicin, ordinaria como la peor: cada participante
tena un par de pginas -de acuerdo con lo que pag- en medio de unos
setenta u ochenta escritores ms, de la ms variada calidad: algunos
verdaderamente una lgrima de tan malos. Y, sin embargo, siguen existiendo
por la falta de cautela de la gente que no tiene cuidado al momento de
participar. Si nos informamos y nadie paga, esto desaparece".

La carta de Drub explica, digamos, el procedimiento comn. Pero, ya con
varios aos en esto, Nuevo Ser ha empezado a afinar estos procedimientos.
El ms reciente conocido por nosotros es el de haces pasar por otra
entidad, como ocurri con un concurso anunciado por un "centro de
jubilados" argentino. Sobre el caso nos alert en su momento el escritor
Vicente Ulive-Schnell, quien particip en el certamen y recibi una carta
sin otra identificacin que "La Editora" en la que se le conminaba a pagar
80 euros para ser incluido en una antologa.

"Obvio que no pagar", explica Ulive-Schnell, "primero porque no tengo la
plata y segundo porque mi cuento es suficientemente bueno como para ganar
concursos sin pagar absolutamente nada".

La carta de "La Editora" sigue, al pie de la letra, los mismos lineamientos
hechos tradicionales por Nuevo Ser: "Tenemos el agrado de dirigirnos a
Usted con el fin de informarle las novedades referidas a nuestro Certamen
Literario Internacional. A este respecto le comunicamos en primer lugar que
ya se ha realizado una pre-seleccin, eligiendo a los 165 autores ms
meritorios sobre un total de 800 participantes (...). La calidad de los
trabajos seleccionados nos permiti decidir la publicacin de la antologa
cooperativa tal y como fuese informado a ustedes en las bases del Certamen.
Se tratar de un libro de excelente calidad, con tapas a todo color y
encuadernacin cosida, laminado mate o brillante, registro en el ISBN,
interiores de papel obra 90 gr. (...) Su obra ocupar CUATRO pginas dentro
del libro; tratndose como ya se ha dicho, de una edicin cooperativa para
que ningn autor se quede sin participar en la edicin de su obra, hemos
fijado un costo de 20 euros por cada pgina que Ud. publique, en su caso
son 80 euros".

Y, aunque en la carta que recibi Ulive-Schnell se aduce que la publicacin
de la "antologa cooperativa" haba sido informada en las bases del
certamen, esto no es cierto. Es, ni ms ni menos, otra triquiuela para
cazar incautos. Igualmente, el mismo concurso fue anunciado en otras
publicaciones literarias como auspiciado por una "Editorial Rome" -se puede
leer an ese anuncio en http://www.clubdelibros.com/concursorome.htm-,
anuncio que slo difiere del anterior en una cosa: el de "Rome" s habla de
una "antologa cooperativa". Es decir: Nuevo Ser enva anuncios firmados
por otras entidades, y obvia mencin a sus "antologas cooperativas",
cuando detecta que el medio al que se dirige evita publicar anuncios con
estas caractersticas.

Es el mismo caso denunciado por Ral Lilloy, y al que tambin hicimos
referencia en el artculo que publicamos en nuestra bitcora. Lilloy
recibi exactamente la misma carta que Ulive-Schnell (firmada, tambin por
"La Editora"), y respondi, parco y preciso: "Me parece que son unos
charlatanes. Saludos". Entonces se produjo este intercambio epistolar de
frases breves:

"La Editora": -Ud. no est obligado a participar. La agresin est dems.

Lilloy: -Tendran que sacarle dinero a otra gente, no a los escritores.

"La Editora": -bueno llevale tu "obra de arte" a Hachette a ver si te
publican.



Nuevo Ser se defiende

Una escritora argentina nos escribe solicitndonos informacin precisa
sobre los desafueros cometidos por Nuevo Ser. Nos cuenta su caso, que
agrega un punto ms: ella particip en una antologa de una "Editorial
Nubla" hace varios aos y jams recibi los ejemplares a los que crea
tener derecho. El director de la editorial era el mismo Gabriel Martn que
figura en la actualidad como director de Nuevo Ser. La escritora que nos
informa de este caso pide explicaciones sobre su participacin en aquella
antologa y recibe una carta donde Martn explica lo ocurrido en aquel caso
en particular: "Sucedi que justamente a fines de 1999, comienzos del 2000,
Nubla, como tantas otras empresas, quebr -eran pocas de De la Ra- y
quedaron muchas entregas pendientes de las cuales muchas pudieron hacerse
unos meses despus, pero entonces quebr personalmente y no slo perd el
negocio -la librera de Avda Crdoba 1400- sino mi casa y absolutamente
todos mis bienes y ya no pude cumplir con ningn compromiso adquirido. Dos
aos despus, en 2002, comenc de nuevo con esta actividad y con el tiempo,
as como sucede ahora, me he encontrado con aquellas personas que
participaron en proyectos de Nubla, y hemos ido 'pagando deudas'. De modo
que, por supuesto, los $150 le sern reconocidos. Por lo cual si desea
participar con sus 4 pginas, slo deber abonar $90. stos, puede
abonarlos cuando retire sus libros, dentro de algunos meses".

Es decir, la editorial no se compromete a devolver el dinero, sino a
"reconocerlo" como un "abono" de la escritora para su participacin
ulterior en una nueva antologa.



Dnde est la estafa?

Existen diversos niveles de estafa en estos casos. El ms leve desde el
punto de vista legal es el ms grave desde el punto de vista tico: se
convoca a un concurso y, en lugar de premiar a los escritores ganadores, se
les exige una suma de dinero para que sus textos sean incluidos en un
libro. Este libro es anunciado como un producto de altsima calidad y
realmente nunca es as. Se incluyen textos sin evaluacin alguna, pues slo
es necesario desembolsar la cantidad propuesta y dar igual si lo que se
publica es un poema quevediano o una receta para hacer buuelos.

A partir de all, los estafadores se pasean por toda la gama posible de
situaciones. Se ofrece un libro que nunca llega a las manos de los autores
participantes, quienes al cabo de un tiempo, por cansancio, dejan de
reclamar los ejemplares por los que han pagado. Entidades fraudulentas se
desdoblan en la forma de tantas editoriales como sea necesario y difunden
las convocatorias de sus concursos con cambios sutiles -evitando, como ya
vimos en casos anteriores, mencionar la edicin posterior de una "antologa
cooperativa"- para obtener promocin gratuita de sus bajezas. Cuando los
escritores exigen la compensacin a la que creen tener derecho, llegan a
proferir insultos y agresiones, sin ms ni ms.

Para evitar situaciones molestas, es preciso que se tome conciencia en
relacin con un aspecto bsico de la literatura: cuando son organizados por
entidades honestas, los concursos y las antologas no exigen compensacin
econmica a los escritores que participan en ellos. Un consejo que ser
particularmente til para los escritores noveles, aquellos que an son
desconocidos y luchan a diario por encontrarse con lo que, en definitiva,
es el fin ltimo de un escritor: lectores.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



=== Le interesa estar informado sobre concursos? =========================

Reciba por correo electrnico los anuncios vigentes de concursos literarios
y artsticos en general suscribindose a nuestra lista de distribucin.
Todo lo qu tiene que hacer es enviar un mensaje vaco a
letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera
de concursos en http://www.letralia.com/agenda/concursos
Si desea enviarnos las bases de un concurso, escrbanos a info@letralia.com


|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

El taller de Mara Celina. La escritora venezolana Mara Celina Nez
iniciar la prxima semana su Taller de Escritura de Cuentos, que tendr
una duracin de tres meses a razn de una sesin semanal, entre 6 de la
tarde y 8 de la noche, y un costo de 60.000 bolvares mensuales sin costo
de inscripcin. Las sesiones se realizarn en Santa Eduvigis (Caracas), a
unas cuadras de la estacin del Metro de Parque del Este. Nez es una
autora letraliana que ha publicado los libros de cuentos La fumatrice y
otros relatos (Editorial Cabos Sueltos, 1999) y Maleza (Editorial Memorias
de Altagracia, 2004), as como los libros de crtica Del realismo a la
parodia. Marcas para un mapa de la narrativa venezolana de los 90
(Editorial Memorias de Altagracia) y Racionalismo y empirismo en la obra
gramatical de Andrs Bello (Universidad Catlica Andrs Bello, Escuela de
Letras, 1991). Los interesados en el taller debern contactar con ella a
travs de su correo electrnico.
mariacelina00@cantv.net

Wedekind. El I Certamen Da Internacional de Internet, organizado por el
portal artstico Sane Society, fue ganado por el grupo musical Wedekind. El
concurso buscaba la mejor pgina web personal de arte, msica o literatura.
Adems de la calidad de la obra en s, el jurado ha tenido en consideracin
fundamentalmente la calidad de la pgina web. Aspectos tan variados como la
originalidad, la sensibilidad artstica, la riqueza de contenidos o la
navegabilidad, han sido los que han determinado que Wedekind sean los
ganadores. El premio consiste en una escultura de Casto Solano, realizada
especialmente para esta ocasin. Wedekind tambin se beneficiar de una
campaa de marketing online dirigida a ms de 9.000 medios de comunicacin.
http://www.wedekind.at
http://www.sanesociety.org

Bhos erticos. El 12 de mayo la Editorial GrupoBho entreg los premios de
su I Certamen Internacional de Poesa Ertica "El Bho Rojo" en la
librera-caf El Bandido Doblemente Armado, de Madrid (Espaa). La canaria
Esther Moreno Ojeda obtuvo el primer premio (300 euros) con el poemario
Cuando las gotas caigan sobre mi cuerpo. En el acto se present la
antologa, que puede adquirirse en la misma librera-caf o a travs de
Internet en el sitio de GrupoBho. En ella han sido incluidos textos de los
finalistas, Juan Blanco Pasamontes, Manolo Villaroel, Antonio las Heras
Corts, Jos Manuel Soriano Degracia, Jaume Tortosa Amor, Carmen Hernndez
Cobos, Teresa Domingo Catal, Mara del Carmen Guzmn Ortega y Jos Luis
Garca Herrera, as como textos de los cuatro ganadores de accsits: Olga
Guadalupe Mella, Javier Muoz Lirio, Pablo Nez Nez y Francisco Manuel
Salvatierra Garca.
http://www.editorialgrupobuho.com

El romntico de Quevedo. A finales del mes de mayo el Centro Virtual
Cervantes puso en lnea la antologa Aproximacin a la poesa amorosa de
Quevedo, una recopilacin de artculos que muestran cmo se ha interpretado
la poesa amorosa de este autor durante el siglo XX y cul ha sido la
historia de su recepcin crtica. Preparada por Santiago Fernndez
Mosquera, la antologa recoge los artculos crticos ms representativos y
paradigmticos dedicados a esta materia y los ordena en cuatro secciones:
visin general; acercamiento a las fuentes clsicas y barrocas; la
construccin argumentativa, retrica y conceptista de los poemas; y, para
finalizar, tres ejemplos modlicos de comentarios a textos amorosos del
poeta. Destacados quevedistas estn incluidos: Dmaso Alonso, Green,
Pozuelo, Close, Olivares, Smith, Fernndez Mosquera, Egido, Schwartz, Roig
Miranda, Maurer, Jauralde Pou y Arellano.
http://cvc.cervantes.es/obref/quevedo_critica/p_amorosa

Serafina Altieri. Tal es el ttulo de la novela que la escritora venezolana
Miriam Marinoni acaba de publicar con el sello Ediciones Akal, en Espaa, y
que present el pasado 28 de mayo en Madrid. Marinoni, quien en 2002 qued
finalista del premio Planeta con su novela Vade retro (Bid Co. Editor,
2005), recibi el apoyo de la agencia literaria Proscritos.com. Serafina
Altieri narra la vida de una inmigrante italiana en Montevideo que se ve
obligada a salir adelante con su familia cuando su esposo es asesinado y su
nieta es detenida por causas polticas. La novela reivindica el trabajo que
hacen las mujeres annimas que son el eje de las familias. Nacida en
Montevideo en 1948, tiene la nacionalidad venezolana, es profesora de
literatura y lengua castellana (UPEL) y magister en literatura
latinoamericana contempornea (USB). Ha sido guionista para la televisin
venezolana, escribiendo para telenovelas de gran audiencia como La duea,
El desprecio o Por estas calles, entre otras.
http://www.proscritos.com/serafina_altieri/

Medusa de papel y bytes. Alber Vzquez acaba de publicar la versin digital
(un archivo PDF de unos 8 Mb) de su poemario Desencriptacin de la medusa,
ilustrado por Fernando de la Iglesia, y que el sello Ediciones del 4 de
Agosto (http://www.4deagosto.com), dedicado a libros artesanales y de corto
tiraje, public y present este 22 de mayo en la Universidad de La Rioja,
en Espaa. La versin digital es una reproduccin exacta de su par impreso.
Vzquez mantuvo durante algn tiempo el blog Consideraciones para la
mquina (http://www.deabruak.com/maquina/index.html) y desde febrero
impulsa Ignativs (http://www.ignativs.com), un nuevo blog sobre crtica
literaria en la que invita a sus lectores a convertirse en coautores.
http://www.deabruak.com/alber/medusa

Suscriptor premiado. Ricardo Juan Bentez, escritor argentino, obtuvo con
el cuento "Noche de bruma y silencio" el segundo premio en el V Concurso
Literario de Cuento y Poesa de la Asociacin Arte y Cultura de Merlo,
cuyas bases obtuvo Bentez en virtud de estar suscrito a nuestro boletn de
concursos (http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm). La ganadora
del primer premio fue Mara Florencia Cazenave Garialde, argentina
residente en Sevilla, Espaa, por su cuento "Tres pozos". El tercer premio
correspondi a Mara Elisa Lavagetto por "Las penas de Isaac Felipe
Azofeifa". La entrega de premios y antologas se har el 22 de julio de
2006 a las 7 pm en la Casa de la Cultura de Merlo, Argentina. 
http://www.arteyculturademerlo.com.ar/concursos.html

El rostro de Borges. Hasta el 1 de julio est abierta la exposicin
fotogrfica "Borges, entre los rostros el rostro", organizada por el Centro
de Arte Moderno de Madrid. Las fotografas del mayor escritor argentino del
siglo XX fueron tomadas por Eduardo Comesaa, Alicia D'Amico, Sara Facio,
Julie Mndez Ezcurra, Annemarie Heinrich, Mario Muchnik, Claudio Prez
Mguez, Humberto Rivas, Anatole Saderman y Grete Stern. Adems de los
retratos borgianos, los visitantes podrn ver, en otra exposicin, una
coleccin de libros firmados por el autor de El Aleph, entre los que se
encuentran libros dedicados, primeras ediciones firmadas y ejemplares de su
biblioteca personal. Las visitas pueden hacerse de martes a sbado entre 11
de la maana y 2 de la tarde, y de 5 de la tarde a 9 de la noche, y la
entrada es gratuita.
http://www.centrodeartemoderno.com

Las mujeres y sus secretos. El Teatro Experimental Comunitario y la
organizacin Hermanas Mirabal Family Center estn invitando a la
presentacin, en Nueva York, de la obra teatral Secretos de mujeres, de la
poeta, narradora y dramaturga dominicana Dinorah Coronado. La autora ha
publicado el poemario bilinge Interioridades/Poetry from my Soul, y los
libros Manual de Relaciones Humanas y Madurez Psicolgica, Alma de Nios y
Bosquilandia I. Participa en la Tertulia de Escritoras Dominicanas en
Estados Unidos y en las tertulias "Nosotros Contamos" y "Poetas con Caf".
Ha sido galardonada por la Biblioteca del Congreso y el Instituto de la
Cultura Peruana. La entrada a la obra tiene un valor de 10 dlares y la
funcin ser este sbado 10 de junio a las 7 de la noche en 416 E 176
Street, #2th South; Bronx, NY 10457.
Telfono: (718) 901-5100

Cadenas y Montejo. Los poetas venezolanos Rafael Cadenas y Eugenio Montejo
ofrecern este martes 13 a las 6 de la tarde un recital potico en el marco
de la programacin del centenario del escritor Arturo slar Pietri. Cadenas
y Montejo estarn acompaados por el cellista William Molina. La actividad,
organizada por el PEN de Venezuela cuenta con el patrocinio de las
fundaciones Banco Provincial y Centenario AUP, y se realizar en el
Auditorio de la Fundacin Banco Provincial (piso 2, Avenida Principal de La
Castellana cruce con calle El Bosque, Caracas). El auditorio dispone de
estacionamiento y vigilancia.
http://www.pendevenezuela.org

Edicin xilogrfica. El Museo del Grabado Espaol Contemporneo de Marbella
iniciar prximamente su curso sobre edicin y recursos de estampacin en
xilografa, que ser dictado del 20 de junio al 27 de julio por Mara Jos
Montas Garnica, responsable del Taller de Grabado FMGEC. Los interesados
tendrn oportunidad de inscribirse hasta el 14 de junio. Las sesiones sern
los martes (en turno de maana, de 10 am a 2 pm, y de tarde, de 5 a 9 pm),
y los jueves (slo turno de tarde, de 5 a 9 pm). El curso est orientado a
artistas, grabadores y a todo el pblico en general, con alguna inquietud
artstica, mayores de 14 aos, y tiene un costo de 60 euros.
http://www.museodelgrabado.com

Se viene el arte independiente. Entre el 28 de septiembre y el 1 de octubre
se realizar en el pabelln de La Pipa de la Casa de Campo, la VII Feria de
Arte Independiente de Madrid, Faim, actividad que congrega anualmente a
miles de personas interesadas en el mundo del arte, compradores de a pie y
galeristas. Los artistas plsticos que deseen participar debern contactar
a Mara Xess Daz a travs del correo electrnico mariaxdiaz@yahoo.es.
http://mariaxdiaz.artelista.com

Quiere publicar una nota en este espacio? Envenosla por correo
electrnico a breves@letralia.com.



||||||||||||||||||||||||||||||    NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Sergio Pitol recibe premio Roger Caillois

El escritor mexicano Sergio Pitol recibi a principios de mayo el premio de
literatura francs Roger Caillois, creado por el Pen Club y la Casa de
Amrica Latina en Pars, por su novela El arte de la fuga, y por el
conjunto de su obra.

De 73 aos y premio Cervantes 2005, el autor manifest su satisfaccin por
el galardn Roger Caillois, otorgado por el Pen Club de Francia y la Casa
de Amrica Latina de Pars para recompensar a autores latinoamericanos,
porque "es muy prestigioso". Pitol es el tercer mexicano en recibir el
galardn, que antes ha honrado a Carlos Fuentes (2003) y Homero Aridjis
(1997).

Del personaje que da nombre al galardn, el narrador record que "la
escritura de Caillois abarca civilizaciones antiqusimas y tambin
ultramodernas". Agreg que Caillois "estudia los sueos, los juegos, los
instintos, las piedras, los pulpos, los laberintos y los espejos y coloca
todo eso con una plena exactitud para revelar algunos fenmenos oscuros de
la sociedad y las personas".

Caillois, aadi, vivi durante la Segunda Guerra Mundial en Buenos Aires.
All se impregn de la literatura latinoamericana y en particular de
algunos de los grandes autores de la poca, como Jorge Luis Borges, Alejo
Carpentier, Juan Rulfo o Juan Carlos Onetti, y a su vuelta a Pars cre la
primera coleccin de literatura latinoamericana en Francia.

De la obra que se le premia ahora en Francia, que describe como "una
autobiografa literaria", explic que "cuando la estaba escribiendo crea
que no le iba a interesar ms que a los sobrevivientes de ese tiempo", pero
que a la vista de su xito se equivoc, tal vez porque contaba un mundo
"ms feliz que el de ahora" y porque "la melancola que lo rodea es muy
vital".

Se puso a trabajar en ella a comienzos de los aos 90, poco despus de
volver a Mxico tras pasar casi tres dcadas en Europa y a lo largo de sus
pginas evoca su niez, su adolescencia -"riqusima y deslumbrante"-, sus
amigos, sus lecturas, sus viajes.

El escritor estuvo viviendo en Pars a mediados de los aos 70, durante su
poca de diplomtico (lleg a ser embajador en Praga en la dcada
siguiente) cuando ocupaba las funciones de agregado cultural en la legacin
mexicana. De esa poca "lo nico que no me gustaba era no tener tiempo para
escribir y a veces ni para leer", a causa de la carga de trabajo y de la
vida social.

Pitol tiene publicados cinco libros en Francia, dos de sus primeras novelas
desde hace dos decenios -El desfile del amor y El taido de una flauta- a
los que se han aadido en los dos ltimos aos El viaje, Domar a la divina
garza y el ahora galardonado El arte de la fuga. Adems, para este ao est
prevista la salida de La vida conyugal.

El escritor revel adems que est "tratando de escribir una novela
histrica", un gnero que "nunca" ha tocado. Aunque no quiso dar detalles
sobre los personajes, dijo en entrevista que la novela est ambientada en
el Mxico de la segunda mitad del siglo XIX, tras el Imperio de Maximiliano
y Carlota, una pareja que, por cierto, ha nutrido tambin trabajos
literarios como la novela de Fernando del Paso, Noticias del Imperio.

Fuentes: AFP, Milenio



*** Bogot ser Capital Mundial del Libro en 2007

Bogot ser la primera ciudad latinoamericana en recibir de parte de la
Unesco (http://www.unesco.org) el ttulo de "Capital Mundial del Libro
2007". La capital colombiana venci a msterdam, Coimbra, Dubln, Rosario
(Argentina) y Viena, todas aspirantes, segn la lista de ciudades que
estudi la organizacin.

En aos anteriores este honor ha correspondido a Madrid (2001), Alejandra
(2002), Nueva Delhi (2003), Amberes (2004), Montreal (2005) y Turn (2006).
La Unesco tuvo en cuenta para la designacin los programas de "fomento a la
lectura", la Red de Bibliotecas, la Feria Internacional del Libro, la
campaa Libro al Viento, los Clubes de Lectores y los Paraderos de libros
ubicados en los parques de la ciudad.

Bogot ostentar esta distincin desde abril de 2007 hasta el mismo mes de
2008. La designacin oficial se realiz en el Pabelln de Ciudades
Capitales de Corferias, espacio que congreg al sector editorial de Amrica
Latina y a representantes de Estados Unidos y de Europa, en el marco de la
Feria del Libro de Bogot, entre el 22 de abril y el 7 de mayo.

La directora del Instituto Distrital de Cultura y Turismo (ICDT) de
Colombia, Martha Senn, dijo que "la capital colombiana recibi esa
distincin en junio de 2005 por la Unesco y que representa un gran
compromiso. Este nombramiento hace parte del inters continuo de posicionar
a Bogot como un distrito cultural".

Senn anunci adems el lanzamiento del programa "Bogot un libro abierto"
(http://www.culturayturismo.gov.co/eventos/libro_abierto.php), para que
escritores, artistas, investigadores, acadmicos y editores expresen sus
opiniones en torno al libro y la lectura durante los actos relacionados con
la distincin, que se celebrarn de abril del 2007 a igual mes del 2008.

Fuentes: IDCT, Noticiero Venevisin



*** Premio Nacional de las Letras Espaolas para Caballero Bonald

El escritor Jos Manuel Caballero Bonald recibi el pasado 8 de mayo el
Premio Nacional de las Letras Espaolas, un galardn con el que se reconoce
toda una trayectoria dedicada a la literatura y que est considerado como
el ms importante de este gnero despus del Premio Cervantes.

La ministra espaola de Cultura, Carmen Calvo, presidi en Santander el
acto de entrega de los Premios Nacionales de Literatura 2005, que concede
su departamento y que en esta edicin fueron dedicados a la novelista
cntabra Concha Espina, con motivo del 50 aniversario de su muerte.

El acto de entrega, que tambin estuvo presidido por el jefe del Ejecutivo
regional, Miguel ngel Revilla, se realiz en el Paraninfo del Palacio de
la Magdalena. Los premios se fallaron a finales de 2005 y reconocen una
trayectoria o una obra concreta, publicada el ao anterior.

Adems de una rica trayectoria literaria, Bonald ha sido profesor de
literatura en la Universidad de Columbia, director de una editorial y
subdirector de una revista literaria.

En su discurso de aceptacin, el escritor reivindic la literatura como un
"buen sistema para defendernos de todo lo que nos impide ser ms libres y
ms felices". La concesin de este galardn, dijo Caballero Bonald, es "una
de las ms gratas satisfacciones" que le ha dado su "oficio de escribir" al
que, record, ha dedicado unos sesenta aos.

"Al menos puedo alardear de perseverancia", dijo el autor jerezano y agreg
que su "palabra escrita", adems de reproducir sus ideas estticas, refleja
su "pensamiento moral" y su "manera de intervenir en la historia". Tambin
opin que en un "mundo asediado de violencia y tribulaciones, de guerras
inicuas y menosprecios a los derechos humanos" es necesario reivindicar las
"soluciones justicieras de la inteligencia y los viejos mtodos
humansticos de la razn".

Caballero Bonald ejerci de portavoz de los galardonados con los Premios
Nacionales de Literatura 2005, sin encontrar otra "justificacin" para
hablar en su nombre, a no ser que le avale "la devocin y la amistad hacia
quienes forman parte de mis predilecciones en los distintos campos de la
vida espaola".

El escritor record a los fallecidos Alberto Mndez (Premio de Narrativa) y
Alberto Miralles (Premio de Literatura Dramtica), cuyas respectivas obras
Los girasoles ciegos y Metempscosis son "ejemplos notables" en el terreno
de la narrativa y el teatro contemporneo. Alab la "hermosa y sabia
expresin" del autor de El don de la ignorancia, Jos Corredor-Matheos
(Premio de Poesa); el rigor y la lucidez de Jos Luis Pardo, Premio de
Ensayo por La regla del juego; y la "visin ejemplar" de Santos Juli
(Premio de Historia) por Historia de las dos Espaas.

Tambin se congratul de que el Premio a la Obra de un Traductor haya
recado en Francisco Rodrguez Adrados por ser su labor "ciertamente
excepcional"; as como de que la Mejor Traduccin sea la realizada por
Luisa Fernndez Garrido con El Kapo, de Aleksandar Tisma. Para Caballero
Bonald, con el Premio de Literatura Infantil y Juvenil se ha reafirmado la
"condicin de maestros" de Antonio Rodrguez Almodvar, autor de El bosque
de los sueos; y celebr que el Premio a la Mejor Labor Editorial haya
recado en Ediciones Sgueme.

En sus respectivas intervenciones, tanto la ministra Carmen Calvo como el
jefe del Ejecutivo cntabro, Miguel ngel Revilla, recordaron las figuras
de ilustres literatos, "sin los cuales la literatura y las letras espaolas
no seran lo que son", dijo la ministra durante su intervencin.

As, ambos recordaron que en 2006 se celebra el centenario de la muerte de
Jos Mara de Pereda y que el pasado ao se conmemor el cincuentenario de
la desaparicin de Concha Espina; y tambin aludieron a otros escritores
cntabros como Marcelino Menndez Pelayo, Gerardo Diego y Manuel Llano.

Especial mencin se hizo tambin de la celebracin en 2006 del Ao Jubilar
Lebaniego, recordando Revilla que el Beato de Libana fue el "lder
ideolgico de la Reconquista".

Fuentes: Diario de Cdiz, Diario de Len, EFE



*** Disponible compilacin Novsimos con la venezolana Carolina Lozada

La versin digital de Novsimos, el libro que rene los textos ganadores
del I Certamen de Relatos Breves de El Pas Literario, ya est disponible
en la web del grupo (http://www.elpaisliterario.com), donde puede ser
descargado gratuitamente. Esta edicin aparece de forma simultnea con la
impresa.

Como informramos en diciembre pasado
(http://www.letralia.com/136/1214lozada.htm), el galardn recay de forma
unnime en el cuento "Viejo bar, viejo tango", de la escritora venezolana
Carolina Lozada (Mrida, Venezuela, 1975), que encabeza la edicin y que se
impuso sobre otros quinientos participantes.

Este premio es pionero en su gnero, por la difusin que realiza de
aquellos trabajos de autores noveles, algunos de ellos jvenes creadores,
que desde la plataforma de El Pas Literario, dan a conocer su obra lejos
de circuitos editoriales de difcil y complicado acceso.

El Pas Literario es una gestora cultural que tiene como objetivo principal
la promocin de los jvenes creadores, de los escritores noveles, y la
difusin de su obra. Est abierto a todo tipo de iniciativas, adems de
llevar a cabo una gestin integral en el universo de la literatura, como es
la promocin de autores, la difusin de su obra, y la comercializacin de
libros y revistas especializadas en literatura, artes y comunicacin.

Fuente: El Pas Literario



*** Antonio Gamoneda obtiene el premio Reina Sofa

El poeta leons Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931) obtuvo, el pasado 11 de
mayo, el XV Premio Reina Sofa de Poesa Iberoamericana, uno de los
galardones ms importantes de la poesa en lengua espaola, que le ha sido
concedido por "la huella tica que penetra toda su obra, marcada por una
profundidad y una hondura inigualables".

Dotado con 42.100 euros y convocado conjuntamente por Patrimonio Nacional
(http://www.patrimonionacional.es) y la Universidad de Salamanca
(http://www.usal.es), el Reina Sofa ha correspondido en aos anteriores al
argentino Juan Gelman, la brasilea Sophia de Mello Breyner y el colombiano
lvaro Mutis.

El jurado, que estuvo compuesto por el presidente de Patrimonio Nacional,
Yago Pico de Coaa, y por Jos Saramago, Luis Mara Anson, Juan Gelman,
Josefina Aldecoa, Rosa Regs y Humberto Lpez Morales, entre otros, destac
de Gamoneda, quien es leons desde los tres aos (se traslad con su madre
tras la muerte del padre), su visin del mundo "en la que se puede
reconocer la seal explcita de una tradicin escondida, profundamente
asociada a la tierra y a la construccin de la vivencia".

"Desde Descripcin de la mentira (1977) hasta Cecilia (2004), el testimonio
de energa de pensamiento y de vinculacin a las tradiciones espaolas ha
sido constante, ofreciendo un raro ejemplo de coherencia y de verdad
potica", argument el jurado que fall este premio.

Gamoneda recibi la noticia de su premio el mismo 11 de mayo, en el tren
que le trasladaba de Len a Madrid, donde esa misma tarde tena previsto
participar en una velada potica en el Palacio Real, en torno al argentino
Juan Gelman, el anterior premiado con el Reina Sofa de Poesa.

"Me ha pillado por sorpresa. Me lo tomo con serenidad y con agradecimiento.
No lo desprecio ni lo menosprecio, para m es una gratificacin, pero no me
excito", dijo este poeta, considerado una las voces ms ntimas y humildes,
retirado de todo tipo de reuniones y saraos literarios.

El autor de Arden las prdidas, cuya profunda obra atraviesa la reflexin
en torno a la prdida, el olvido, al paso del tiempo o la perspectiva de la
muerte, dijo que se senta "halagado porque este premio lo tienen los
grandes poetas. Pero yo soy un provinciano, dicho de manera suave, un seor
mayor, un viejo al que este premio le pilla con preocupaciones, que no son
muy poticas que digamos porque estoy metido en asuntos de la fundacin de
la que soy patrono".

Gamoneda se encuentra tambin en este momento enfrascado en la escritura de
sus memorias. "Estoy con mis 75 aos escribiendo en prosa, alejado de la
poesa, de momento, metido en la memoria de mi infancia, que llega hasta
los 14 aos".

Un libro de recuerdos, algunos muy dolorosos, como la muerte del padre,
cuando era muy pequeo, su marcha a Len, la difcil situacin tras perder
la guerra, o las dificultades econmicas. "Esto es como una cesta de
cerezas, una tira de la otra y de forma increble se van asociando los
recuerdos, algunos incluso de los que no eras consciente en absoluto",
dice.

Para Gamoneda, incrustado por edad en la Generacin de los 50 pero alejado
de ese sentir literario totalmente, "la poesa no es una salvacin pero se
le parece. Es una conversin, cuando est fundamentada en el sufrimiento su
lectura termina siendo un placer; como, por ejemplo, pasa en las coplas a
la muerte del padre de Manrique. Son fruto del sufrimiento pero su lectura
se convierte en un placer".

El flamante galardonado, que ya es poseedor del Premio Nacional de las
Letras, en su rama de Poesa; del Premio Castilla y Len de las Letras y
del Adonais, entre otros, cree que la poesa es "ms dura de roer" que la
prosa. "La poesa lleva ms tensin, es ms fuerte, aunque la poesa
tambin sea memoria", concluye.

El premio, que entregar la Reina Sofa en el ltimo trimestre del ao, en
un acto solemne en el Palacio Real, se completa con una jornada sobre la
obra potica del autor premiado, de la que despus se hace un ejemplar
encuadernado artsticamente que pasa a formar parte de los fondos de la
Real Biblioteca de Madrid.

Fuentes: Cadena Ser, EFE



*** Asesinado el msico venezolano Toms Montilla

El compositor venezolano Toms Montilla, cuya maestra en la ejecucin del
cuatro le vali amplio reconocimiento en su pas, muri el pasado 12 de
mayo en su residencia en Guanare (Portuguesa), tras enfrentarse a un
antisocial que haba ingresado a la misma para cometer un robo.

De origen barins pero con ms de tres dcadas de residencia en Portuguesa,
Toms Antonio de Jess Montilla Araujo era autor de la obra "Del flamenco
al joropo" y sent ctedra nacional e internacionalmente, con su
virtuosismo y con su permanente labor de maestro dedicado al
fortalecimiento del cuatro y su historia.

El compositor haba nacido el 17 de marzo de 1941 en el pueblo de Las
Calderas de Barinitas y crecido en Altamira de Cceres (Barinas). Desde los
6 aos se interes por la msica y toc el cuatro por vez primera, y a los
11 aos ya haba aprendido a tocar mandolina.

Tras descubrir la vocacin por el sacerdocio, ingresa en el Seminario de
Mrida, donde profundiza sus estudios musicales y, adems del cuatro,
aprende a tocar pianola. Abandona el seminario y se traslada a Caracas,
donde culmina el bachillerato mientras se involucra en actividades
teatrales, poticas y musicales.

Ingresa en la Escuela de Psicologa de la Universidad Catlica Andrs Bello
(http://www.ucab.edu.ve), pero abandona los estudios tres aos despus por
motivos econmicos -pese a obtener algunos ingresos enseando a tocar el
cuatro- y polticos -Montilla era miembro de una clula clandestina del
Partido Comunista.

Unos aos despus, graduado de maestro normalista, se casa y regresa a
Barinas, donde participa en la fundacin del Liceo Cndido Antonio Mesa. Su
participacin en una huelga de docentes le cuesta el empleo y la
residencia, pues es expulsado del estado y, en 1968, llega a Portuguesa
para trabajar en el Liceo Jos Vicente de Unda, en Guanare. All funda el
Orfen Jos Joaqun Burgos, "con el cual recorrimos todo el pas hasta que
los adecos lograron eliminarlo".

En 1978 participa en el XI Festival de la Juventud y los Estudiantes, en La
Habana (Cuba). Al regresar recorre Venezuela con un repertorio de msica
venezolana y en 1981 se presenta en el 41r Festival Mundial del Folclor, en
Qubec (Canad), donde obtiene el primer lugar imponindose sobre
participantes de otros 50 pases.

Desde ese momento su presencia en festivales internacionales se hizo
constante. Recorri las islas del Caribe y en 1986 hizo una gira por Italia
en la que ofreci ms de medio centenar de conciertos. Durante una estada
en Venezuela ese mismo ao interpret un joropo para el papa Juan Pablo II.

A finales de los 80 y principios de los 90 visit Brasil, Alemania, Suiza y
Austria. En Argentina, contaba, "me destaqu tocando tango". En 1994
participa en recitales en Cuba y al ao siguiente en el Segundo Encuentro
Nacional de Cultura del Caribe. En 1996 se presenta en la Embajada de
Venezuela en Francia y en varias universidades de ese pas.

A finales de los 90 se desempe como concejal en Guanare. Como tal viaj
por Espaa ofreciendo conciertos de joropo. Al regresar a Venezuela recorre
nuevamente diferentes estados, universidades y ateneos ofreciendo
recitales.

De su instrumento deca: "El cuatro es la representacin de un venezolano.
En cada casa hay un cuatro. Los nios lo tocan, tambin lo rompen, no slo
ellos, igual los adultos pues el cuatro canta, da serenatas, enamora,
trabaja y conquista mujeres. El cuatro llena un espacio importante en la
vida de cualquier venezolano. Cuando se est fuera de la patria se tiene un
cuatro y con l lloramos y recordamos".

La muerte del compositor caus honda pena en la comunidad cultural
venezolana. En su homenaje se dedic una jornada musical en la Plaza
Bolvar de Guanare, que se inici el mismo da del suceso y se extendi
hasta el da siguiente. Igualmente, este 23 de mayo se realiz una jornada
de homenaje en Caracas.

Fuentes: Aporrea, El Libertario, El Universal (Venezuela), Radio Nacional
de Venezuela



*** Manuel Llorens gana el premio Paz Castillo

El poeta venezolano Manuel Llorens gan a mediados de mayo el XVI Premio de
Poesa "Fernando Paz Castillo", del Centro de Estudios Latinoamericanos
Rmulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve), dotado con 6 millones
de bolvares, por su obra Poema para un lunes bancario, presentada con el
seudnimo "Alejandro Musso". El premio ser entregado el 30 de julio.

El jurado, integrado por Mara Antonieta Flores, Gabriela Kizer y Luis
Alberto Len, decidi por unanimidad otorgar el premio a Llorens
"considerando la autenticidad de un tono que atrapa la sensibilidad de su
poca mediante una esttica sostenida, aunada al riesgo en el manejo y
combinacin de las imgenes", segn reza el veredicto. La lectura del
veredicto estuvo a cargo de Roberto Hernndez Montoya y Tulio Monsalve.

Caraqueo de 33 aos, Llorens es psiclogo clnico. Su trayectoria en la
poesa cuenta con un poemario titulado Vaca peligrosa y otras aves
migratorias (1999). El autor tambin es narrador y su cuento "De cuando en
cuando un Dios" (http://www.ficcionbreve.org/cuentos/encuando.htm) fue
publicado en Ficcin Breve Venezolana. En el rea de psicologa es coautor
de tres libros, entre los cuales se encuentra Psicoanlisis y creacin
literaria: lugar de encuentros (2002). Llorens ha participado en los
Talleres de Creacin Literaria del Celarg, en las menciones Poesa
(1997-1998) y Narrativa (2000-2001).

Fuentes: Ficcin Breve Venezolana, La Cadena Global, Venezuela Analtica



*** Recuerdan a Arturo slar Pietri en el centenario de su nacimiento

Venezuela record a su ms eminente intelectual, Arturo slar Pietri, al
celebrarse este 16 de mayo el primer centenario de su nacimiento, con
manifestaciones que incluyeron la inauguracin de un centro de estudios en
su nombre, la proyeccin de un documental y varias exposiciones sobre su
vida y obra, entre otras actividades.

La Universidad Metropolitana de Caracas (http://www.unimet.edu.ve) inaugur
la noche del 16 el Centro de Estudios Latinoamericanos Arturo slar Pietri,
que albergar la biblioteca personal del escritor, con ms de 18.000
volmenes, que don an en vida a esa casa privada de estudios. El Centro
se dedicar "a la investigacin de las cinco reas que desarroll slar en
su vida intelectual: literatura, historia, poltica y gobernabilidad,
economa y petrleo, y educacin y comunicacin", dijo su director, el
escritor Rafael Arriz.

El mismo da, en el Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos
(Celarg, http://www.celarg.org.ve), fue presentado el documental El hombre
que voy siendo, de la cineasta Eliadys Sayalero.

Al noreste de Venezuela, en la Isla de Margarita, la Biblioteca Pblica
Manuel Montaner, de Juangriego (Nueva Esparta) inaugur la Sala Especial
Arturo slar Pietri, que contiene un cmulo de libros y obras del escritor,
en su mayora donados por Rafael Augusto Cadenas, escritor que
recientemente public el libro Vida y obra de Arturo slar Pietri, en el
que toca los aspectos literario, poltico, econmico y educativo del
ilustre venezolano. Cadenas fue el orador de orden de la sesin especial
que para ese da pautaron las autoridades de la municipalidad, y que fue
presidida por el alcalde Jos Ramn Daz.

Por su parte, la Fundacin Cultural Chacao
(http://www.chacao.gov.ve/fundacioncultural) emprendi el mircoles 17 de
mayo su programa "Arturo en la Calle", orientado a acercar a los diferentes
sectores de la poblacin, y en especial a los jvenes, a la figura y el
pensamiento de este insigne escritor venezolano.

El ente colg pendones con el rostro del escritor, diseados por el
ilustrador Pablo Martnez, a lo largo de la avenida Francisco de Miranda,
donde permanecern seis semanas. Igualmente, el 26 de mayo se inaugur una
exposicin itinerante sobre su vida y obra, en la Plaza Francia de Altamira
(Caracas), donde la Galera Mvil de la fundacin dispuso cuatro mdulos de
dos metros de altura que exhibirn fotografas y textos en torno a la vida
y obra del autor de Las lanzas coloradas. El 29, esta exposicin inici una
gira por diversos espacios pblicos, centros comerciales y planteles
educativos del Municipio como el Centro San Ignacio, la Escuela Juan de
Dios Guanche, el Colegio San Ignacio de Loyola, entre otros.

La programacin "Arturo en la Calle" culminar el 17 de junio con un evento
que tendr lugar a las 5 de la tarde en la calle Elice de Chacao, el cual
contempla el bautizo de dicha calle por parte del alcalde Leopoldo Lpez
con el nombre de slar Pietri, y un concierto de la reconocida agrupacin
venezolana Los Amigos Invisibles
(http://www.amigosinvisibles.com/espanol/index.php), cuyo nombre es la
frase con la que el intelectual empezaba cada emisin de su programa
televisivo Valores Humanos.

Espaa tambin se sum a los homenajes. La editorial Pginas de Espuma, de
Madrid, public los Cuentos completos de slar Pietri, en una edicin
coordinada por el crtico y escritor venezolano Gustavo Guerrero. Es la
primera vez que la obra cuentstica del escritor se publica en la pennsula
ibrica "tal como los escribi", segn explica Guerrero.

"No exista en Espaa una edicin de cuentos completos", agreg el crtico.
"Y tampoco exista una edicin establecida de los cuentos. Los que aparecen
aqu son tal y como slar los escribi. No era un hombre al que le gustara
retocar sus textos. Consideraba que todo retoque o toda reescritura eran
una traicin al hombre que haba escrito ese texto. No tuvo esa pulsin de
retocar como la tuvo, por ejemplo, Borges".

Guerrero agreg que, "desgraciadamente", los editores posteriores de slar
Pietri s alteraron algunos de sus textos. "En muchas de las antologas se
tomaron libertades como hacer desaparecer las separaciones o un prrafo
completo o se cambiaban los venezolanismos", explic.

Cuentos completos, de 592 pginas, abarca todos los libros de cuentos
publicados por slar Pietri: Barrabs y otros relatos, Red, Treinta hombres
y sus sombras, Pasos y pasajeros y Los ganadores. El libro, que se present
la noche del 16 de mayo en la Casa de Amrica de Madrid, se distribuir
tambin en Latinoamrica, aunque en pequeas cantidades, debido a su
elevado precio: 29 euros (unos 37 dlares).

Nacido en Caracas el 16 de mayo de 1906 e hijo del militar Arturo slar
Santamara y Helena Pietri Pal, su infancia transcurri durante la
dictadura del general Juan Vicente Gmez (1857-1935), que dur 27 aos.

De procedencia humilde, vivi buena parte de su niez en Cagua y Maracay
(estado Aragua). Realiz sus estudios primarios de 1913 a 1924 en el
colegio Francs de Caracas y en la Escuela Federal de Varones de Maracay.
Curs bachillerato en la Escuela Federal Felipe Guevara Rojas de Los Teques
(Estado Miranda). Paralelamente, inici a los 14 aos su carrera literaria,
escribiendo en algunos peridicos arageos.

Se doctor en Ciencias Polticas en la Universidad Central de Caracas en
1929. All conoce a personajes como Rafael Caldera, Ral Leoni, Rmulo
Betancourt y Jvito Villalba, con quienes form parte de la llamada
Generacin del 28, movimiento estudiantil que emprendi una resistencia
contra el rgimen dictatorial de Gmez.

En esa poca, influido por la literatura de vanguardia de la poca, fund
con Nelson Himiob, Gonzalo Carnevalli, Miguel Otero Silva, Fernando Paz
Castillo y Pedro Sotillo la revista Vlvulas y public su primera obra,
Barrabs y otros relatos (1928), con la que da un fuerte impulso a la
renovacin de la narrativa venezolana.

Tras terminar sus estudios viaj a seis pases europeos y cinco de Oriente
Medio, donde pas buena parte de su juventud. En esa etapa viajera conoci
al cubano Alejo Carpentier y al guatemalteco Miguel ngel Asturias, adems
de tomar contacto con las corrientes surrealistas y las nuevas tcnicas
narrativas, lo que le sirvi para escribir su gran obra, Las lanzas
coloradas, que publica en Madrid en 1931, a los 25 aos.

De vuelta a Venezuela, en 1934, estudia derecho y economa, trabaja como
docente y participa activamente en la poltica venezolana. Entre 1946 y
1950 es desterrado por el rgimen de Isaas Medina Angarita, lo que
aprovecha para ejercer como profesor de literatura hispanoamericana en la
Universidad de Columbia, en Nueva York.

Entre 1939 y 1941 se desempea como ministro de Educacin. Ms tarde ser
designado secretario de la Presidencia de la Repblica (1941-1943 y
1944-1945), ministro de Hacienda (1943) y ministro de Relaciones Interiores
(1945), adems de ser senador de 1959 a 1973. En 1963 fue candidato
independiente a la Presidencia y consigui el 16 por ciento de los votos.

Vinculado toda la vida al periodismo, desde 1946 escribi
ininterrumpidamente "Pizarrn", una columna semanal que se publicaba en 26
peridicos de lengua espaola sobre temas de actualidad. Durante aos
mantuvo en diversas televisoras venezolanas su programa divulgativo Valores
humanos, en los que divulg la vida de numerosos personajes que dejaron una
profunda huella en la historia y cultura universal, convirtindose en el
primer intelectual venezolano que utiliz la televisin como medio difusor
de cultura.

De 1969 a 1974 fue director del diario El Nacional
(http://www.el-nacional.com), de Caracas, y durante esta poca (1973) el
Ministerio de Informacin y Turismo de Espaa le concede el premio "Miguel
de Cervantes" de periodismo.

Fue embajador ante la Unesco (http://www.unesco.org) en la dcada de los
70, miembro del Consejo Ejecutivo de ese organismo y su vicepresidente para
Amrica Latina y el Caribe entre 1978 y 1980.

Considerado uno de los ms lcidos representantes del pensamiento
hispanoamericano, slar se convirti en la conciencia crtica del rgimen
venezolano. Fue uno de los primeros en reclamar la renuncia del presidente
Carlos Andrs Prez, suspendido finalmente de su cargo en mayo de 1993 al
ser procesado por presunta malversacin de fondos. A pesar de que
pronosticara los fallidos golpes de Estado del 4 de febrero y el 27 de
noviembre de 1992, no se libr de ser calificado, por ello, de "mentor
intelectual" de la segunda asonada, lo que rechaz enrgicamente.

Autor en todos los gneros literarios, en su vasta produccin literaria
destacan ttulos como El camino a El Dorado (1940), La isla de Robinson
(1981), Godos, insurgentes y visionarios (1986) y La visita en el tiempo
(1990), novela sobre don Juan de Austria que recibi sucesivamente los
premios Prncipe de Asturias (1990) y Rmulo Gallegos (1991).

Como hispanista destac su obra en dos volmenes Iberoamrica, una
comunidad (1989), en la que interviene como escritor y, adems, como
coordinador de cuarenta especialistas de todo el mundo, a instancias del
Instituto de Cooperacin Iberoamericana.

slar Pietri estuvo casado desde 1939 con Isabel Braun, fallecida en 1996.
De sus dos hijos, Arturo (1940) y Federico (1944), slo sobrevive ste.

Fue propuesto para el Premio Nobel de Literatura 1993 por la Academia
Venezolana de la Lengua y otras ocho instituciones locales, y en 1995 fue
finalista del Premio Cervantes. Tras su muerte, su obra ha seguido
publicndose y, entre otras recopilaciones, en 2004 se edit en Espaa La
lluvia, una seleccin de doce relatos.

Fuentes: EFE, El Universal (Venezuela), EnOriente, Venezuela Analtica,
Wikipedia



*** Presentan en Pekn un ensayo sobre Francisco de Miranda

Con motivo del Ao Mirandino, la Embajada de Venezuela en China
(http://www.venezuela.org.cn/indexes.htm) present, el da mircoles 17 de
mayo a las 5 de la tarde, el ensayo Francisco de Miranda: la construccin
poltica de una patria continental, de la doctora Carmen Bohrquez,
reconocida especialista de la vida y obra del Precursor de la Independencia
americana y Presidenta de la Comisin Presidencial para la Celebracin del
Ao Mirandino.

El ensayo originalmente forma parte de la tesis de doctorado Francisco de
Miranda y el proceso de constitucin de una identidad americana, de la
doctora Bohrquez, defendida en la Universidad Pars III-Sorbonne Nouvelle
en 1996 y publicada dos aos despus por L'Harmattan, Pars. La Embajada de
Venezuela en China decidi, previa autorizacin de la autora, hacer una
edicin especial bilinge (espaol-chino), con ilustraciones a color y
cronologa e iconografa de Miranda, en un formato de tapa dura y
desplegable, a la manera de ciertos libros chinos antiguos. El traductor
del libro al chino fue el profesor Zhao Deming, famoso traductor de
literatura latinoamericana.

La presentacin de Francisco de Miranda: la construccin poltica de una
patria continental, estuvo a cargo de la embajadora Roco Maneiro, quien
resalt la importancia universal del pensamiento de Francisco de Miranda y
su vida como luchador por la libertad en diversos escenarios mundiales de
su poca.

En un mensaje que envi la doctora Bohrquez desde Caracas, ledo durante
la presentacin del libro, expresa su agradecimiento por la publicacin y
agrega que "es necesario impregnarnos de la fuerza de las ideas de Miranda
para consolidar esta lucha inacabada por la libertad y la unidad de nuestra
Amrica, de nuestra patria americana. Que adems haya sido publicado por
nuestra Embajada en China es un gran honor personal, pero dice ms de
ustedes en tanto es una manera de continuar el esfuerzo diplomtico de
Miranda de hacer conocer en el mundo entero la causa de Nuestra Amrica y
de ir consolidando apoyos en su lucha por la libertad. Y es tambin un
reconocimiento al pueblo de China, a su largo camino y a sus luchas por
construir y defender, de las influencias occidentales, su cultura, sus
valores, su forma de ser en el mundo. Por todo ello, gracias, mil gracias".

Un numeroso pblico conformado por los embajadores de los pases
latinoamericanos y los agregados culturales, funcionarios de los
ministerios de Cultura, Educacin y Relaciones Exteriores de China,
estudiantes universitarios chinos de lengua espaola, periodistas de
diversos medios de comunicacin y los venezolanos residentes en Pekn, se
dio cita en el acto de presentacin del libro. A cada asistente se le
obsequi un ejemplar del libro y un afiche especial conmemorativo del Ao
Mirandino, diseados por el artista grfico venezolano Pedro Holder.

Fuente: Embajada de Venezuela en China



*** Instituto Cervantes y Editorial Planeta promovern cultura en espaol

El Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es) y el Grupo Planeta
(http://www.planeta.es) promocionarn la cultura en espaol en el mundo en
virtud de un convenio que el pasado 18 de mayo en Barcelona firmaron Csar
Antonio Molina, director del Cervantes, y Jos Manuel Lara, presidente de
Planeta.

El acuerdo tiene como objetivo regular el marco de cooperacin "para la
realizacin de actividades conjuntas relacionadas con los fines de ambas
instituciones".

Molina afirm que "el apoyo de las empresas privadas y de nuestras
industrias culturales es esencial para difundir el espaol en el mundo, y
por esta razn el Instituto Cervantes quiere ir de la mano con ellas en ese
objetivo comn". Lara defini el acuerdo de "preocupacin estratgica" y
afirm que la lengua es un "patrimonio cultural y econmico" de Espaa.

El Instituto Cervantes, que est presente en 56 ciudades de 37 pases,
promueve el uso de la lengua espaola y divulga la cultura de los pases
hispanohablantes. Planeta, por su parte, es el primer grupo editorial en
lengua hispana, se dedica adems a la produccin de contenidos culturales,
de informacin, formacin y entretenimiento, segn un comunicado del grupo
editorial.

Fuentes: La Voz de Galicia, Europa Press



*** Memoria de mis putas tristes ser llevada a la pantalla

La ms reciente novela del escritor colombiano Gabriel Garca Mrquez,
Memoria de mis putas tristes, que cuenta la historia de un anciano que se
enamora de una prostituta adolescente, ser llevada al cine en una
coproduccin mexicano-danesa que se filmar en Cuba el ao prximo, segn
inform el pasado 22 de mayo la publicacin especializada Screen
Internacional (http://www.screendaily.com).

El guin ha sido escrito por el francs Jean Claude Carriere
(Languedoc-Roussillon, 1933), habitual colaborador de Luis Buuel, y ser
dirigida por el dans Henning Carlsen (Aalborg, 1927). Sin embargo, los
responsables del filme todava no han dado a conocer a los actores que
intervendrn en el largometraje.

Carlsen, conocido sobre todo en los 60 y los 70 por filmes como Sult
(Hambre), basado en la novela homnima del Nobel noruego Knut Hamsun,
contar adems con asesora del propio Garca Mrquez, quien mantiene una
amistad de aos con Carriere.

Segn la productora mexicana Mandala Films, responsable del proyecto, "el
mismo Garca Mrquez decidi quin ser el director de la pelcula, y as
como que se filmara en Cuba por los vnculos que tiene con este pas,
aunque la historia puede ocurrir en cualquier lugar". El Instituto Cubano
del Arte e Industria Cinematogrficos (ICAIC) participar en la produccin
de la cinta.

Fuentes: CPN Radio, El Pas, Prensa Latina



*** Un xito la Semana de la Nueva Narrativa Urbana de Caracas

La Semana de la Nueva Narrativa, evento organizado por Ana Teresa Torres y
Hctor Torres bajo los auspicios del PEN de Venezuela
(http://www.pendevenezuela.org) y la Fundacin Chacao
(http://www.chacao.gov.ve/fundacionchacao/), se desarroll exitosamente
entre el 22 y el 26 de mayo y concluy con la presentacin del libro De la
urbe para el orbe, que rene los quince cuentos que participaron en la
actividad.

As, el lunes 22 se realiz la lectura de "Virginia y t", relato de Jess
Nieves Montero; "(abs)tracto bilinge", de Javier Miranda-Luque, y "Los
invencibles", de Rodrigo Blanco Caldern. Los autores fueron presentados
por Antonio Lpez Ortega. El martes 23 le toc el turno a "Las de la loza",
de Adriana Villanueva; "Aguas perdidas, aguas encontradas", de Roberto
Martnez Bachrich, y "Experta en extravos", de Krina Ver, con presentacin
de Michaelle Ascencio. El mircoles 24 fueron ledos "El round del
ascensor", de Fedosy Santaella; "Ulan Bator", de Pedro Enrique Rodrguez, y
"Cinamon Roll", de Mara ngeles Octavio, presentados por Eduardo Liendo.

El jueves 25 se presentaron "Amalia", de Jorge Gmez Jimnez; "Litio", de
Iria Puyosa, y "Camila y los seres de la noche", de Carlos Villarino,
presentados por Jos Napolen Oropeza. Finalmente, el viernes 26 fueron
ledos "Un ngel y un demonio", de Enza Garca Arreaza, "Restauracin", de
Salvador Flejn, y "Esa regadera que era tu risa", de Hctor Torres,
presentados por Jos Pulido.

El mismo viernes al terminar las lecturas fue bautizado el libro De la urbe
para el orbe, editado por el sello Alfadil (http://www.alfagrupo.com) y con
prlogo del escritor Luis Barrera Linares, quien pronunci unas palabras a
manera de presentacin.

"Los escritores venezolanos que aqu muestran sus primeras incursiones",
dijo Barrera Linares, "ofrecen una muestra ms que evidente de estar
escribiendo para otros y no para s mismos. Y lo digo porque es
precisamente lo que han logrado conmigo. Una vez que recib el original con
todos los textos y el encargo de un posible prlogo, me asum como lector
desprejuiciado y libre a ver qu ocurra. Y ocurri justamente ese acto
mgico de saberse tomado en cuenta por los autores y autoras".

El prologuista agreg que "la generacin emergente viene a llenar
definitivamente algunos de nuestros lugares vacos, sin que ello implique
una ruptura con el pasado de nuestra narrativa pero, eso s, con
posibilidades ciertas de pasar a ser narradores latinoamericanos (y dejar
de ser slo narradores venezolanos, como lo hemos sido hasta ahora el
resto)".

Fuente: PEN de Venezuela



*** Jean-Marc Desgent gana el premio Sabines/Lapointe

El escritor quebequense Jean-Marc Desgent (1951) obtuvo este 25 de mayo el
IV Premio Internacional de Poesa Jaime Sabines/Gatien Lapointe por su
trayectoria literaria, que encierra una obra "donde los verbos ser y estar
se desgarran entre s", segn palabras del tambin poeta Vicente Quirarte,
quien form parte del jurado de este galardn junto con Al Chumacero y
Hugo Gutirrez Vega.

Desgent, autor entre otros libros de Lo que soy ante nadie y Los cuatro
estados del sol, fue seleccionado de una terna en la que tambin estaban
sus colegas Nicole Brossard y Yonalde Villemaire.

Dotado con 50 mil pesos y la edicin de un CD con la obra potica del
ganador leda en francs y espaol por el propio autor, el premio
Sabines/Lapointe es patrocinado por el Seminario de Cultura Mexicana
(http://www.culturamexicana.org.mx), el Fondo de Cultura Econmica
(http://www.fondodeculturaeconomica.com), la Sociedad General de Escritores
de Mxico (Sogem, http://www.sogem.org.mx) y la editorial quebequense
crits des Forges (http://www.ecritsdesforges.com).

Se trata de un intercambio cultural para fomentar y difundir la tradicin
potica de Mxico y Canad, por lo que el galardn se entrega un ao a un
escritor mexicano y al siguiente a uno canadiense, explic Luis Estrada,
director del Seminario de Cultura.

Por su parte, Quirarte se refiri al universo potico de Jean-Marc Desgent,
de quien se han traducido al espaol los dos libros mencionados, y dijo que
su poesa es descarnada y autocrtica, por lo que nada escapa a su
implacable percepcin.

"Aunque en varios instantes sus palabras cuestionan el discurso potico",
agreg, "la suya no es una poesa sobre la poesa, sino una afortunada
mezcla entre la lucidez y la pasin, un frenes por mantenerse a flote a
travs de una escritura de mltiples registros: el poema en prosa, el poema
extenso, y el texto ceido y aliado de la intensidad".

Fuente: El Universal (Mxico)



*** Historia de la literatura hispanoamericana aparece en espaol

La renombrada Historia de la literatura hispanoamericana publicada en
ingls en 1996 por la Universidad de Cambridge (http://www.cam.ac.uk) acaba
de salir en espaol, en una edicin actualizada y supervisada por los
catedrticos Roberto Gonzlez Echevarra y Enrique Pupo-Walker.

Considerada la obra ms completa sobre el tema, esta monografa, que se
present el pasado 24 de mayo en la Casa de Amrica de Madrid
(http://www.casamerica.es), cubre toda la literatura en lengua espaola del
continente americano desde los tiempos coloniales hasta el presente.

El estudio est dividido en dos volmenes -que abarcan desde 1492 hasta el
Modernismo, el primero de ellos, y todo el siglo XX, el segundo- y rompe
con muchos de los esquemas tradicionales de la historiografa de la
literatura hispanoamericana, abordada hasta fechas no muy lejanas como un
apndice de la literatura espaola.

Durante la presentacin de la obra, Gonzlez Echevarra subray que la
literatura escrita en Hispanoamrica se caracteriza por su inercia a
moverse entre dos mundos, el europeo y el americano, con unas aportaciones
muy relevantes, tanto temticas como en el uso del lenguaje.

La obra aborda el fenmeno de forma global, sin una divisin concreta por
pases, a partir de la aportacin de ms de cuarenta especialistas, a los
que en su da se les encomend que aportaran una visin crtica de los
periodos, movimientos y autores, ordenados por una secuencia cronolgica.

De hecho, como record Gonzlez Echevarra, "a cada colaborador se le pidi
que fuese innovador a la hora de acercarse a su campo", lo que se pone de
manifiesto, sobre todo, en el primer volumen "con una forma nueva de
abordar el periodo colonial desde una orientacin interdisciplinar".

A esos principios se aplican, entre otros, en ese primer tomo, Rolena
Adorno con el captulo "Culturas en contacto: Mesoamrica, los Andes y la
tradicin escrita europea", Josefina Ludmer con "El gnero gauchesco", o el
propio Pupo-Walker con "La narrativa breve en Hispanoamrica (1835-1915)".

La misma perspectiva, aadi Gonzlez Echevarra, se sigue en el segundo
volumen, que abarca autores y obras desde Azul, de Rubn Daro, hasta Cien
aos de soledad, de Gabriel Garca Mrquez; La ta Julia y el escribidor,
de Mario Vargas Llosa -donde las radionovelas ocupan un lugar importante-,
o la obra de Severo Sarduy, marcada por la msica afrocubana.

En el tomo dedicado al siglo XX escriben especialistas como Hugo Verani con
"La vanguardia y sus implicaciones", Ren Prieto con "La literatura del
indigenismo", Sylvia Molloy con "La narrativa autobiogrfica", o Daniel
Balderston con "El relato breve hispanoamericano en el siglo XX".

La obra, que aparece bajo el sello de Gredos, cuenta con un destacado
apndice bibliogrfico a cargo del especialista Hensley C. Woodbridge.

Fuentes: EFE, El Universal (Venezuela)



*** Termin la Feria del Libro Infantil y Juvenil de Santiago

Desde el pasado 24 de mayo y hasta ayer, 4 de junio, se desarroll en el
Parque Bustamante de Santiago de Chile la XX Feria Internacional del Libro
Infantil y Juvenil, que segn el presidente de la Cmara Chilena del Libro
(http://www.camlibro.cl), Fernando Castillo, se vio afectada por la
incidencia de protestas estudiantiles.

Si bien durante los siete das del evento el nmero de visitas igual a la
versin anterior, la feria se vio afectada por las movilizaciones de
estudiantes secundarios. "En la semana el tema del movimiento estudiantil
evidentemente fue un tema que redujo una importante cantidad de pblico que
pudiera asistir a la feria, sobre todo nios en las visitas guiadas", dijo
Castillo.

El presidente de la Cmara del Libro aadi que "aunque exista la
voluntad, y fueron muchos, pero otros no pudieron ir porque los paps no se
atrevan a dar permiso a sus hijos pequeos para que fueran con su profesor
a un lugar que, de alguna manera, quedaba a tres, cuatro cuadras de donde
es el epicentro de las manifestaciones en la Plaza Italia".

Con una entrada de 500 pesos, la muestra ofreci, en un espacio de 3.000
m2, los ltimos estrenos y los clsicos de la literatura para nios y
adolescentes, distribuidos a lo largo de unos 50 mdulos editoriales y
libreras con ms de cien mil ttulos. El evento cont con los auspicios de
la Cmara Chilena del Libro, la Corporacin Cultural de Providencia y la
Municipalidad de Providencia.

Durante su desarrollo, los nios y jvenes pudieron escuchar cuentos,
participar en concursos, realizar visitas guiadas, asistir a espectculos,
obras teatrales, tteres, payasos y magos, adems de participar en juegos
simultneos de ajedrez. Asimismo, y por primera vez, la Feria celebr el
Da del Profesor el da 27 de mayo, con una programacin especialmente
dedicada a ellos.

En esta versin se cont con la presencia de autores nacionales e
internacionales, como las argentinas Graciela Montes y Silvia Shujer,
especialistas en literatura infantil, adems de Fernanda Heredia de
Ecuador, escritora, ilustradora y diseadora grfica.  

Entre otros ttulos, fueron presentados Flecha Verde y otros cuentos, de
Vittorio Di Girlamo; Amigo se escribe con H, de la ecuatoriana Fernanda
Heredia; La isla de los prodigios, del dramaturgo Jorge Daz; e Historias
de un primer fin de semana, de la argentina Silvia Shujer. 

Fuentes: Foto Borghal, Radio Cooperativa



*** El chileno Javier Bello obtuvo el premio Juan Ramn Jimnez

El escritor y poeta chileno Javier Bello fue el ganador, con su obra
Letrero de albergue, del XXVI Premio Hispanoamericano de Poesa Juan Ramn
Jimnez, organizado por la Diputacin Provincial de Huelva
(http://www.diphuelva.es), Espaa, segn se conoci tras la lectura del
veredicto en un acto en el Monasterio de Santa Clara de Moguer.

El presidente del jurado y director del Instituto Cervantes
(http://www.cervantes.es), Csar Antonio Molina, explic que la obra fue
considerada "arriesgada e imaginativa", algo "difcil de conseguir
actualmente en la literatura, ya que emplea un lenguaje muy rico, vital y
fuerte, aportando grandes imgenes compulsivas que pueden rozar incluso el
surrealismo".

Adems, Molina asegur que "en nuestro idioma es muy importante
arriesgarse" y calific el poemario de "discurso dramtico que hace
mantener en tensin al lector a travs del dilogo interior del poeta con
el paisaje, alejndose as de las soluciones fciles".

El acto de entrega, que contempla un premio de 12 mil euros, se realiz el
25 de mayo, coincidiendo con el 50 aniversario de la concesin del Nobel
de Literatura a Juan Ramn Jimnez.

Eugenio Javier Bello Chauriye (http://www.literanauta.uchile.cl/bello.htm),
nacido el 25 de octubre de 1972, es licenciado en humanidades con mencin
en lengua y literatura hispnica, por la Universidad de Chile
(http://www.uchile.cl). Es adems doctor en literatura espaola moderna y
contempornea por la Universidad Complutense de Madrid (http://www.ucm.es)
y obtuvo la beca para la Creacin Potica Joven de la Fundacin Pablo
Neruda (http://www.fundacionneruda.org), en 1992.

Ha recibido el primer premio (compartido) de poesa en los Juegos Florales
Gabriela Mistral (1994), por el poemario La rosa del mundo, y un accsit en
el VIII Premio Jaime Gil de Biedma, en Segovia, Espaa (1998), por el
poemario Las jaulas. Ha publicado La noche venenosa (poemas), Cuadernos de
movilizacin, La huella del olvido (sonetos), La rosa del mundo (poemas),
Jaula sin m (poemas) y Hojas de Zenobia.

El presidente de la Diputacin, Jos Cejudo, destac la elevada
participacin en esta edicin, con 432 ejemplares presentados de los que se
han preseleccionado 400, el doble respecto al ao pasado. Segn Cejudo el
xito de participacin, con obras procedentes de Amrica y Espaa, se debe
al trabajo que se viene realizando para promocionar la obra del poeta en el
exterior dentro del "trienio juanramoniano".

El jurado de la XXVI edicin del Premio Hispanoamericano de Poesa Juan
Ramn Jimnez ha estado compuesto, adems de Csar Antonio Molina, por
Juana Castro, Diego Jess Jimnez, Alexandra Domnguez y Jos Antonio
Moreno, todos ellos ganadores del premio a lo largo de estos veintisis
aos.

Fuentes: EFE, Fundacin Juan Ramn Jimnez, Huelva Informacin, La Segunda



*** Premio Casa de Amrica de Narrativa es declarado desierto

El jurado del Premio Casa de Amrica de Narrativa 2006 ha decidido declarar
desierto este galardn en su sptima edicin, inform en Madrid la Casa de
Amrica (http://www.casamerica.es) en un comunicado emitido el pasado 25 de
mayo. Entre tanto, la mencin poesa correspondi al chileno Oscar Hahn por
su poemario En un abrir y cerrar de ojos.

El premio, dotado con 6.000 euros y la publicacin de la obra en la
coleccin Nueva Biblioteca de Lengua de Trapo, ha servido para "impulsar la
carrera literaria de autores prometedores", y ha tratado de primar "siempre
la calidad literaria ms all de criterios exclusivamente comerciales",
aade la nota.

El jurado de narrativa ha estado conformado por el escritor colombiano
Hctor Abad Faciolince y los espaoles Eduardo Becerra, Jos Huerta, Luis
Magriny e Imma Turbau. En anteriores ediciones resultaron premiadas obras
como Basura, de Abad Faciolince; La familia fortuna, del argentino Tulio
Stella; Noctmbulos, de la espaola Cristina Cerrada, y La traicin de
Borges, del chileno Marcelo Simonetti.

Casa de Amrica afirma que la decisin de declarar desierto el premio "no
implica interrupcin alguna en el esfuerzo" que esta institucin y la
editorial realizan para mantener el certamen, "convocar a los narradores
hispanoamericanos y estimular la creacin en todo el mbito de la lengua
espaola".

Por su parte, se inform que la obra de Hahn que gan la mencin poesa
competa con otros 427 manuscritos. El escritor espaol Jos Manuel
Caballero Bonald presidi el jurado, integrado por periodistas y escritores
de Espaa, entre ellos Imma Turbau, directora del Ateneo Americano de la
Casa de Amrica de Madrid.

Hahn, miembro de nmero de la Academia Chilena de la Lengua y
correspondiente de la Real Espaola, naci en Iquique (Chile) en 1938, pero
desde 1974 reside en Estados Unidos, donde se doctor en filosofa por la
Universidad de Maryland (http://www.umd.edu) y fue catedrtico de
literatura hispanoamericana en la Universidad de Iowa
(http://www.uiowa.edu).

Como poeta, Hahn ha publicado Esta rosa negra (1961), Suma potica (1965),
Agua final (1967), Arte de morir (1977), Mal de amor (1981), Imgenes
nucleares (1983), Flor de enamorados (1987), Estrellas fijas en un cielo
blanco (1989), Versos robados (1995) y Apariciones profanas (2002).

Dentro de su produccin tambin se encuentran los ensayos El cuento
fantstico hispanoamericano en el siglo XIX (1976), Texto sobre texto
(1984), Fundadores del cuento fantstico hispanoamericano (1998), Vicente
Huidobro o el atentado celeste (1998) y Magias de la escritura (2001).

Fuentes: EFE, El Mostrador



*** La ciencia protagoniza la 65 Feria del Libro de Madrid

El pasado 26 de mayo, en el Parque del Retiro, en Madrid, fue inaugurada
por la Reina Sofa la 65 Feria del Libro de Madrid
(http://www.ferialibromadrid.com), evento patrocinado por el Ayuntamiento
de Madrid (http://www.munimadrid.es), RTVE (http://www.rtve.es), Caja
Madrid (http://www.cajamadrid.es) y Telefnica Movistar
(http://www.movistar.es), y que se desarrollar hasta el prximo lunes 11
de junio, con 346 casetas y 355 expositores, de los cuales 116 son libreros
y 182 editores.

Acompaada de la ministra espaola de Cultura, Carmen Calvo, del alcalde de
Madrid, Alberto Ruiz Gallardn, y de los responsables del evento,
Purificacin Prieto (presidenta) y Teodoro Sacristn, la Reina Sofa
adquiri, para la Biblioteca del Palacio de la Zarzuela, un ejemplar del
Diccionario panhispnico de dudas, de la Real Academia de la Lengua
(http://www.rae.es), y una edicin de 2000 del libro Las horas de Carlos V,
cuyo original data del siglo XV, aunque se le dedic ms tarde a l, que
naci en 1500.

La protagonista de esta edicin de la feria es la ciencia, en virtud de que
este ao se celebra el centenario de la concesin del Nobel a Santiago
Ramn y Cajal. La conferencia inaugural, el 29 de mayo, fue pronunciada por
el historiador de la ciencia y acadmico de la lengua Jos Manuel Snchez
Ron.

Adems, reconocidos cientficos como Juan Luis Arsuaga, Jos Luis Sanz,
Antonio Rosas, Miguel ngel Lario, Juan Prez Mercader y Jos Luis
Fernndez participan en el programa "Conversando con cientficos".

La mitologa de los dinosaurios, la evolucin humana, arte y ciencia, los
enigmas del universo y el lenguaje de las nuevas tecnologas son algunos de
los temas sobre los que se debate en los diferentes pabellones. En el
Infantil, titulado "Leer la Ciencia", se intenta establecer un acercamiento
de los ms jvenes hacia todas estas cuestiones.

Los escritores participan en debates, mesas redondas, conferencias y
presentaciones de libros, que se celebran en los pabellones de la Fundacin
Crculo de Lectores, Martn Gaite, Universidades Pblicas y el Infantil.

Mario Vargas Llosa, Jos Saramago, Arturo Prez-Reverte, Suso de Toro, Sami
Nair, Rosa Montero, Francisco Nieva, Luis Mateo Dez, Santiago Roncagliolo,
Lorenzo Silva, Julio Llamazares y Fernando Savater figuran entre los
escritores que participan en las actividades. Algunos de ellos, y una larga
lista de autores ms, han estado firmando ejemplares de sus libros.

Por segundo ao consecutivo la feria ser tambin una buena plataforma para
fomentar el intercambio cultural entre comunidades autnomas, y si el ao
pasado Catalua fue la invitada, este ao es la cultura gallega la que
recibe tal honor, para lo cual la Xunta de Galicia ha organizado
presentaciones de libros y revistas y espectculos para nios y adultos.

Por segundo ao, las universidades pblicas madrileas tienen su propio
pabelln con mltiples actividades, destinadas muchas de ellas a los
jvenes. El viernes 26 de mayo se desarroll una mesa redonda en la que
participaron los rectores de estos seis centros de enseanza.

La feria acogi adems la entrega, el pasado 1 de junio, del Premio Libro
del Ao 2005, que el Gremio de Libreros de Madrid ha decidido otorgar a la
novela Suite francesa, de Irene Nmirovsky, y que recogi Dense Epstein,
hija de la autora.

Ayer, 4 de junio, los visitantes de la feria presenciaron manifestaciones
de jvenes que protestaban por su derecho a la vivienda, y que se acercaron
hasta el Retiro despus de burlar a las autoridades a fin de trasponer los
alrededores de la Puerta del Sol, donde se realizaba originalmente la
protesta.

En una caseta en la que estaba firmando su ltimo libro, el historiador Ian
Gibson contemplaba sonriente la escena, que se desarroll de manera
pacfica, con consignas tales como "Queremos un pisito, como el Principito"
y "Presupuestos militares para viviendas sociales".

Fuentes: CNN+, El Mundo (Espaa), Feria del Libro de Madrid, La Repblica



*** Nombre de Juan Rulfo es ya una marca registrada

El vocero de la familia y Fundacin Rulfo, Pau Montagud, confirm que el
pasado martes 26 de mayo los herederos del escritor jalisciense lograron
consignar el nombre literario de su padre como una marca registrada ante el
Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (Impi,
http://www.impi.gob.mx), lo que significa que ahora tienen "un arma legal"
para restringir cualquier uso que se quiera hacer de dicho nombre.

Luego de que los Rulfo hicieran pblico su deseo de retirar el nombre del
escritor del Premio Internacional de Literatura Latinoamericana y del
Caribe Juan Rulfo, que se entrega en el marco de la Feria del Libro de
Guadalajara (http://www.fil.com.mx), porque desde su punto de vista "no se
estaba haciendo un buen uso del mismo", los herederos del autor de Pedro
Pramo decidieron convertir en marca registrada este nombre.

Sobre si est en pie la intencin de la familia de proceder legalmente en
contra de los organizadores del premio, que fue convocado en febrero, para
que le quiten el nombre de Rulfo, Montagud dijo que "podramos demandar,
pero no lo hemos hecho, aunque efectivamente el registro es una arma
legal".

El portavoz de la familia Rulfo dej claro que "la familia insiste en que
se retire el nombre, esa es una decisin irrevocable, no hay ninguna
negociacin o dilogo, es una decisin tomada y no hay vuelta atrs".

La reaccin de la asociacin civil que entrega el Premio de Literatura
Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo ha sido emitir un comunicado donde
seala que "contina sus trabajos", y agrega que la medida de registrar el
nombre del escritor "no afecta de ninguna manera la convocatoria al premio,
que se lanz el pasado mes de febrero, ni tampoco compromete el proceso de
seleccin del ganador o la entrega, prevista para noviembre de este ao".

El argumento de la asociacin es que este premio "no es ni un producto ni
un servicio, y menos an tiene fin comercial alguno, al tiempo que no es
usado en forma de marca o signo distintivo alguno, sino para denominar el
Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe, apartndose en
consecuencia de los derechos que la Ley de la Propiedad Industrial le
confiere al titular de una marca registrada.

Agrega que el premio no es sino un reconocimiento que desde hace 15 aos se
rinde a autores de Amrica Latina, Espaa y Portugal. Dotado con 100.000
dlares, este galardn se ha consolidado "como un premio a la excelencia
literaria, sin obligaciones polticas ni tendencias, y ha tenido como
resultado de su labor la edificacin de una slida memoria de lo mejor de
nuestra literatura iberoamericana contempornea, significativamente ligada
con la figura de Juan Rulfo", y que por lo mismo "honra as no slo el
nombre, sino tambin la obra de este autor de pertenencia universal".

Sin embargo, el presidente de la Sociedad General de Escritores de Mxico
(Sogem, http://www.sogem.org.mx) y abogado especialista en derechos de
autor, Vctor Hugo Rascn Banda asegura que la FIL "no va a poder usar el
nombre de Rulfo porque no se justifica el destino, la ley no permite que se
use la marca registrada sin el consentimiento de quien la registr".

Esta accin, explica, pone fin a la polmica. "A partir de este momento la
familia tiene todo el derecho de entablar una demanda jurdica contra quien
use el nombre, aun lo tena antes porque es un derecho civil, los herederos
pueden proteger este derecho moral". Mencion el caso de los nombres de
Pedro Infante, Cantinflas y Tin-Tn, que estn registrados y nadie puede
usarlos, ni siquiera crear un premio que lleve tales nombres.

De acuerdo con Rascn Banda, este registro del nombre de Rulfo como marca
es una respuesta jurdica al debate moral que se haba generado entre la
FIL y la familia del escritor jalisciense. "Era un debate tico y bastante
penoso, Sogem siempre ha defendido la tesis de la familia, yo creo que el
abogado Gabriel Larrea (representante legal de la familia Rulfo), que es
uno de los ms prestigiosos en derecho autoral, encontr la forma para
acabar con esta discusin".

Fuentes: Criterios, El Universal (Mxico), FIL-Guadalajara



*** Jos Luandino Vieira rechaza el premio Cames

El escritor angoleo Jos Luandino Vieira (Vila Nova de Ourm, Portugal,
1935) se convirti este 26 de mayo en el segundo hombre de letras de su
pas en rechazar el importante galardn internacional portugus Premio
Cames, por un valor de 100.000 euros.

Preguntado por la prensa, Vieira expres que rechazaba el mayor premio
literario de la lengua portuguesa por cuestiones personales e intimas. El
novelista vive como un franciscano y completamente sin nada material en un
pequeo cuarto donde realiza todas sus actividades.

Segn el escultor Jos Rodrigues, su gran amigo, Vieira "vive completamente
despojado de bienes materiales y tocando la pobreza". Rodrigues dijo que
Vieira vive desde hace una dcada en un convento cerca de la localidad lusa
de Vila Nova de Cerveira, aunque "no es un ermitao", porque tiene all a
su enamorada, aclar.

"Luandino tiene su mundo, muy propio y por eso esta reaccin no me
sorprende. La nica cosa que me sorprendera es que l dejase de escribir,
pero tengo la seguridad de que eso no suceder", agreg Rodrigues.

Desde que le fue otorgado el Premio Camoes, Luandino Vieira dej de atender
las llamadas a su mvil y Rodrigues cree que slo tiene el aparato para
"protestar contra esos telfonos".

Aunque es natural de Portugal, Vieira se considera de Angola porque tuvo
que emigrar a la ex colonia de frica cuando apenas era un nio, y
particip en el movimiento de liberacin nacional de ese territorio. A
causa de su militancia en favor de la independencia de Angola, fue
encarcelado en 1959 y 1961 por la polica poltica del rgimen autoritario
portugus de Antonio de Oliveira Salazar, y fue condenado a 14 aos de
prisin.

Vieira, que pas ocho aos en un campo de concentracin del que fue
liberado en 1972, es autor de novelas y relatos cortos, entre los que
destacan Luanda (1963), A vida verdadeira de Domingos Xavier (1974), Velhas
estrias (1974), Vidas novas (1975) y Joao Vencio: os seus amores (1979).
En la actualidad prepara la segunda novela de su triloga De rios velhos e
guerrilheiros, cuya primera entrega, O livro dos rios, saldr a la venta
este mismo ao.

Esta es igualmente la segunda ocasin en que Vieira rechaza una premiacin,
pues en mayo de 1965 declin un galardn de la Sociedad Portuguesa de
Escritores, que le otorg el Gran Premio de Novela de ese ao por su libro
Luanda.

Una portavoz del Ministerio de Cultura de Portugal
(http://www.min-cultura.pt) dijo que discutirn con la entidad homloga de
Brasil (http://www.minc.gov.br) para determinar lo que se har con ese
dinero. Los gobiernos de Portugal y Brasil son los que patrocinan, a partes
iguales, el montante del premio, instituido en 1988.

"No existe ninguna clusula en el reglamento del premio que prevea esta
circunstancia", agreg la portavoz, pese a que en 1994 el premio tambin
fue rechazado por el poeta angoleo Herberto Helder, quien expres que no
mereca tal distincin.

En la nmina de premiados con el Cames figuran los literatos portugueses
Miguel Torga, Jos Saramago, Sophia de Mello Breyner, Eugnio de Andrade y
Agustina Bessa-Lus, as como los autores brasileos Joao Cabral de Melo
Neto, Jorge Amado, Rubem Fonseca y Lygia Fagundes Telles.

Fuentes: EFE, Prensa Latina



*** Murieron dos jueces del Premio Nobel de Literatura

Lars Gyllensten y sten Sjstrand, dos de los 18 integrantes del jurado
para elegir al Premio Nobel de Literatura (http://www.nobelprize.org),
fallecieron en das recientes, segn inform el pasado 29 de mayo la
Academia Sueca en Estocolmo.

Sjstrand, quien muri el 13 de mayo, era un periodista especializado en
cultura y escritor de 80 aos, quien desde haca 30 perteneca a la
Academia. El jueves 25, por su parte, muri Gyllensten a los 84 aos en el
hospital Karolinksa, donde estaba internado a causa de una grave
enfermedad.

Mientras que Sjstrand era uno de los miembros annimos del jurado,
Gyllensten, quien se incorpor al tribunal en 1966, fue secretario
permanente y portavoz desde 1977 hasta 1986. Despus, en 1989, abandon la
Academia junto con su colega Kerstin Ekman, escritora de 72 aos, como
protesta contra el silencio ante la persecucin que sufri el literato
indio-britnico Salman Rushdie por parte de los fundamentalistas islmicos.

Desde entonces, Gyllensten no haba participado en las decisiones sobre el
Premio Nobel. Sin embargo, tuvo que mantener su nombramiento debido a los
estatutos vigentes desde 1786, los cuales obligan a conservar el ttulo de
miembro de la Academia de por vida.

Segn anunci el secretario permanente de la Academia, Horace Engdahl,
hasta el 21 de septiembre no se debatir sobre los nombramientos de los dos
nuevos jueces. No obstante, seal que no se sabe cundo se tomar la
decisin. En Estocolmo parece seguro que esto no suceder antes de que se
conceda el Nobel de Literatura de este ao, a principios de octubre.

El fallecimiento de los sinodales Gyllensten y Sjstrand ha reavivado los
comentarios negativos sobre las personas que deciden quin es el mejor
escritor del ao, ya que debido a su avanzada edad no resulta tan extrao
que suceda este tipo de eventos.

La composicin de la Academia, adems, es blanco de opiniones severas, por
la escasa representacin femenina que, se piensa, debera ser ms nutrida.
Actualmente, la media de edad de los 16 jurados con vida es de 72 aos, y
slo cuatro de ellos son mujeres.

Fuente: DPA



*** ngela Becerra gana por segunda vez el Latin Literary Award

La novela El penltimo sueo, de la colombiana ngela Becerra, ha sido
galardonada con el Latin Literary Award 2006 en el apartado de "Mejor
Novela Romntica", siendo esta la segunda vez que la autora recibe esta
distincin, considerada en Amrica como los Grammy literarios, pues su
primera novela, De los amores negados, ya la obtuvo en 2004.

Los Latin Literary Award son otorgados por la comunidad latina de Estados
Unidos en el marco de la feria Book Expo America
(http://www.bookexpoamerica.com), realizada este ao en Washington DC y que
est considerada la segunda feria ms importante del mundo, despus de
Frankfurt. En anteriores ediciones el premio ha recado en escritores de la
talla de Vargas Llosa, Carlos Fuentes o Manolo Valds, entre otros.

Con este galardn, ya son tres los que suma la novela de Becerra, ya que
adems del Latin Literary Award ha obtenido antes el Azorn de Novela 2005
y el premio a Mejor Libro Colombiano de Ficcin 2005. Adems, a apenas un
ao de su lanzamiento, est siendo traducido a 10 idiomas y lleva ms de
100.000 ejemplares vendidos.

El galardn es auspiciado por la Latino Literary Now, fundacin sin nimo
de lucro que promueve la excelencia literaria dentro de la comunidad latina
de Estados Unidos, en sociedad c la Book Expo America.

En este evento se premia a los autores y editores de cualquier nacionalidad
que hayan publicado el ao anterior libros en espaol o en ingls de temas
hispanos y cuyos ttulos estn al alcance del pblico norteamericano a
travs de los canales de la red general de distribucin de libros en los
Estados Unidos.

Fuente: Europa Press



*** Celebrado en Bogot encuentro de literatura afrocolombiana

Entre el 31 de mayo y el 2 de junio se celebr en la Biblioteca Nacional de
Colombia (http://www.bibliotecanacional.gov.co), con el auspicio del
Ministerio de Cultura de ese pas (http://www.mincultura.gov.co) y el
Instituto Distrital de Cultura y Turismo de Bogot
(http://www.culturayturismo.gov.co), el Encuentro "Las Estrellas son
Negras", en el que participaron escritores afrocolombianos provenientes de
diversas regiones del pas.

Las actividades del evento, que se desarrollaron con entrada libre para
todos los interesados, buscaban presentar un panorama de la actividad
literaria en los gneros de crnica, ensayo, poesa, dramaturgia, cuento y
novela, de autores afrocolombianos residentes en San Andrs, Cali, Popayn,
Medelln, Quibd, Cartagena y Bogot.

A travs de conversatorios y conferencias, los escritores y comentaristas
invitados profundizaron en perfiles y anlisis crticos sobre autores,
obras y contextos histricos que inciden en el ejercicio literario. Uno de
los aspectos ms relevantes que se trataron fue el impacto que la
literatura afro ha tenido en la cultura colombiana, lo que se discuti en
un panel sobre las perspectivas y desarrollo de la literatura afro
contempornea.

El encuentro se realiz en homenaje al novelista y poeta Arnoldo Palacios
(Crtegui, Choc, 1924), autor entre otras obras, de la novela Las
estrellas son negras, publicada originalmente en 1949, una de las obras
colombianas ms destacadas de mediados del siglo XX y considerada clsica
de la literatura afro del pas. Palacios actualmente reside en Francia.

En el evento participaron autores de la talla de Rubn Daro lvarez,
cronista del diario El Universal de Cartagena
(http://www.eluniversal.com.co); William Mina, ensayista y profesor de la
Universidad del Cauca en Popayn (http://www.ucauca.edu.co); Alfredo Vann
Tello, investigador y narrador, de Cali; Wagner Mosquera, periodista y
fundador de la revista Afro, de Medelln; Eugenio Perea, fabulador; Octavio
Panesso, compositor, de Quibd, y el profesor Cesar Rivas Lara de la
Universidad Tecnolgica del Choc (http://www.utch.edu.co).

Por Bogot participaron el poeta Francisco Amn; Judith Torres Pasin,
realizadora de guiones para televisin; Julio Eduardo lvarez, cuentista;
el crtico cultural Alberto Angola; Sayly Duque Palacios, historiadora;
Alexander Cifuentes, antroplogo, profesor de la Universidad Distrital
Francisco Jos de Caldas (http://www.udistrital.edu.co); Brbara Arcila
Valds, ilustradora de libros de poesa; y Cristbal Valdelamar,
comentarista literario.

Como invitado especial asisti el poeta Juan Manuel Roca, quien dict una
conferencia sobre el gran poeta afro antillano Aim Cesaire y su influencia
en la poesa de la dispora africana en Amrica.

La agenda del encuentro tambin incluy conferencias sobre el desarrollo de
la produccin literaria y la industria editorial, a travs de las cuales se
discuti sobre los procesos editoriales contemporneos, el estmulo a la
formacin de empresas culturales o creativas autnomas y diversos
mecanismos institucionales y estatales de apoyo a las iniciativas de
creacin y de formacin de industrias orientadas a la promocin de la
cultura.

Fuente: Ministerio de Cultura de Colombia



*** Publican antologa de narrativa breve puertorriquea

El Colectivo Literario El Stano 00931 (http://www.elsotano00931.com)
public la semana pasada la antologa Edicin mnima, una seleccin de las
piezas breves ms destacadas en la literatura contempornea en Puerto Rico,
segn se inform mediante un comunicado.

El volumen, de 112 pginas, est organizado en dos secciones. La primera
rene trabajos poticos de Alberto Martnez Mrquez, Amarilis Tavrez,
ngel Daro Carrero, Carlos Vzquez, Edgar Ramrez Mella, Elidio La Torre,
Federico Irrizarry, Irizelma Robles, Janette Becerra, David Capiello, Juan
Manuel Gonzlez, Julio Csar Pol, Kattia Chico, Mairym Cruz Bernal, Mario
Bigai, Nstor Rodrguez, Nicole Delgado y Rafael Acevedo.

La segunda parte del texto est dedicada a la narrativa y la integran 14
autores y 22 piezas. Ana Mara Fuster, Antonio Aguado Charneco, Carlos
Esteban Cana, Hugo Ros, Sonia Gaia, Jos "Pepe" Liboy, Mayra Santos, David
Caleb, Francisco Font, John Torres, Jorge Rodrguez, Wilkins Romn, Alejo
Sandoval y Braulio de la Barra son los escritores incluidos.

"Consagrado en antologas realizadas por Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy
Casares y Silvina Ocampo, este gnero que hoy goza de gran popularidad en
la blogosfera tiene su origen en la ancdota y el aforismo, y ha sido
cultivado con xito por escritores de la talla de Augusto Monterroso, Juan
Jos Arreola y Guillermo Cabrera Infante, entre muchos otros", agrega el
comunicado.

Edicin mnima, que es el fruto de una colaboracin del colectivo que
dirige el escritor y economista Julio Csar Pol con Publicaciones Gaviota
de Norberto Gonzlez, es la segunda edicin especial de El Stano 00931. La
primera, Ciudad Paria, un anlisis potico de los espacios urbanos y
metropolitanos en el Puerto Rico actual, fue realizada en versin
ciberntica en 2004, y dio paso a un programa especial de la serie
televisiva En la punta de la lengua en 2005.

Fuente: El Stano 00931



*** Cineasta chileno realiza documental sobre Gabriela Mistral

El cineasta chileno Luis Vera ha rescatado para el sptimo arte a su
compatriota Gabriela Mistral, en Gabriela de Elqui, Mistral del mundo... el
misterio de una cigarra, un documental que contiene la memoria y proyecta
hacia el futuro la obra y pensamiento de la premio Nobel de Literatura
1945.

"Yo termino con el estereotipo del denominativo de Gabriela Mistral poeta
infantil, autora de rondas infantiles y maestra de escuelas para
convertirla en lo que realmente es, una poeta completa y una gran
prosista", afirm el cineasta.

El documental de 87 minutos, que se estren el 2 de junio en Santiago y en
el puerto de Valparaso, y que el 28 de junio ser presentado en Roma y
Gijn, muestra, adems de la obra literaria, a "la escritora y maestra no
slo de escuela, sino tambin de importantes universidades extranjeras, y
revela aspectos ms desconocidos de la poeta", asegur el director.

Vera agreg que su documental "tiene que ver con la Gabriela madre, amante,
luchadora social y pensadora", aspectos que, segn el cineasta, "estn
recorridos con el respeto y la altura que requiere una gran mujer".

El documental es la ltima parte de una triloga cinematogrfica de Vera a
los tres personajes ms universales de Chile, y que incluye dos
producciones anteriores sobre la folclorista Violeta Parra (Viola
Chilensis) y el poeta Pablo Neruda (Neruda, el hombre y su obra).

Segn el director de la obra, Mistral es "una desconocida para su pas",
estereotipada "como una mujer un poco arisca, opaca y casi amargada", por
lo que en su documental hace un giro de 180 grados a esa imagen, de acuerdo
con los testimonios y escenarios recorridos.

"Mi gran aporte en el documental es haberme acercado a aquellos caminos,
aquellos aspectos que no se haban tocado de la verdadera Mistral, es decir
aquella mujer que en los aos 20 tuvo la visin de revisar los aspectos ms
conflictivos de la sociedad chilena", afirm Vera.

"Chile y la relacin con los nios, su infancia, la educacin, con la
mujer, las madres y con los pueblos originarios, todo eso, Gabriela lo pone
en temas de discusin por eso es marginada y excluida del pas", agreg el
cineasta, autor tambin de la galardonada Bastardos en el Paraso, sobre la
vida de los inmigrantes chilenos en Suecia.

Los principales escenarios del documental son los que Gabriela habit y
cre en Chile desde su natal valle del Elqui, a 560 kilmetros al noreste
de Santiago, hasta otros lugares en el resto del mundo, como Mxico,
Italia, Espaa, Portugal, Estados Unidos, Brasil y Argentina, que tambin
marcaron la obra y destino de la escritora.

"Este hecho me permiti, adems de conocer y recorrer los escenarios de la
poeta, obtener el testimonio de familiares, amigos y otros grandes artistas
y personajes vivos y que tuvieron una estrecha relacin con Mistral",
explic.

Entre estos testimonios destacan su gran e ntima amiga y albacea
estadounidense Doris Dana, quien acompa a Mistral hasta el da de su
muerte en Estados Unidos (abril de 1957), adems de las poetas Dolores
Castro de Mxico y Mara Luisa Asparciani de Italia y el escritor chileno
Volodia Teitelboim, subray.

Fuente: EFE



*** Tteres de gran formato representan El Principito en Caracas

Desde el pasado 3 de junio se puede presenciar en la Sala de Teatro 1 de la
Casa de Rmulo Gallegos, sede del Centro de Estudios Latinoamericanos
Rmulo Gallegos (http://www.celarg.org.ve), en Caracas, la obra El
Principito, que basada en el clsico de Antoine de Saint-Exupry es
interpretada por tteres de gran formato de la agrupacin AGO Teatro.

La obra, que se presenta los sbados y domingos a las 3 de la tarde, tiene
como objetivo conmemorar los 60 aos de la publicacin francesa de El
Principito. El guin es de Carlos Torres y la direccin de Jos Rafael
Briceo, bajo el concepto escnico de Virginia Aponte. El montaje cuenta
adems con diez temas musicales originales cantados en vivo y una fidelidad
al texto original sin precedentes.

Como cada ao, la pieza infantil de AGO Teatro se realiza a beneficio de la
Fundacin Medatia, un colectivo que, gracias a la experiencia teatral, ha
beneficiado a ms de ocho mil nios y jvenes de Venezuela a travs de sus
talleres de educacin no formal.

El Principito se presentar hasta el 9 de julio y el valor de la entrada es
de 8.000 bolvares. La Casa Rmulo Gallegos cuenta con estacionamiento
propio, vigilancia y caf.

Fuente: Celarg



*** Encuentran en Estados Unidos una grabacin perdida de Neruda

Una grabacin del poeta chileno Pablo Neruda recitando su obra, que se
perdi hace 40 aos en Estados Unidos, fue hallada y se mostrar finalmente
en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID, http://www.iadb.org) en
Washington el prximo 6 de junio.

La grabacin del ganador del premio Nobel data de junio de 1966, cuando el
entonces presidente del BID, el tambin chileno Felipe Herrera, invit a
Neruda, un frreo militante comunista, a una noche de poesa en el banco,
dijo el curador del Centro Cultural de BID, Flix Angel.

Despus de ese da, nada se supo sobre el destino de la cinta que registr
el evento, agreg. "Descubrimos que un funcionario retirado haba
encontrado la cinta y la haba guardado. Entonces, cuando hace poco se
mud, la encontr, nos avis y la pudimos recuperar", dijo Angel, quien
agreg que, al revisar la cinta, sta se hallaba en perfecto estado.

Neruda aparece declamando poemas de una de sus obras ms famosas, Veinte
poemas de amor y una cancin desesperada, y otros como Oda a los calcetines
y Amor americano.

"Son poemas muy famosos que hablan de amor, de sus hermanos, de Amrica y
de Machu Picchu", dijo Angel. "Ahora estamos celebrando 40 aos de este
recital".

Curiosamente, ser la primera vez que Neruda se podr escuchar en la sede
del banco, ya que la ceremonia de 1966 se transfiri a ltima hora al hotel
Mayflower, tambin en Washington, porque varios cubanos anticastristas
criticaron el hecho de que un poeta comunista fuera invitado a hablar en el
BID.

"Ser un desagravio al poeta, ya que no se pudo presentar en el BID. Le
haremos un poco de justicia ahora", agreg Angel. Con la grabacin tambin
sern mostradas imgenes de la casa del poeta en Isla Negra, en Chile.

Fuente: Reuters



*** Taller sobre novelas del petrleo dictarn en Maracay

A partir de este mircoles 7 de junio, la profesora Julia Elena Rial
dictar en la Biblioteca Augusto Padrn, de Maracay, Aragua (Venezuela) el
taller "Tres novelas del petrleo", una actividad organizada por la
Agrupacin Literaria Pie de Pgina y que cuenta con el auspicio de la
Alcalda de Maracay y el Servicio Autnomo de Cultura del Municipio
Girardot.

En el taller, cuya participacin es gratuita, la profesora Rial analizar
las novelas Morir en el golfo (Mxico, 1988), de Hctor Aguilar Carmn; La
novia oscura (Colombia, 1999), de Laura Restrepo, y Territorio Wajmap:
Patagonia secreta (Argentina, 2004), de Martha Perotto.

La actividad se desarrollar todos los mircoles de este mes entre 5 de la
tarde y 7 de la noche y se entregar certificado. La Biblioteca Augusto
Padrn queda en el edificio del Concejo Municipal de Maracay, en la avenida
Las Delicias.

Julia Elena Rial es profesora de castellano y literatura (Universidad de
Buenos Aires, http://www.uba.ar), especialista en historia de las ideas
(Universidad de Chile, http://www.uchile.cl) y en literatura
latinoamericana (Universidad Pedaggica Experimental de Maracay,
http://www.upel.edu.ve).

Ha publicado los ensayos Las masacres; ortodoxia histrica, heterodoxia
literaria (2000; Premio de Ensayo Miguel Ramn Utrera 1998), Constelaciones
del petrleo (2002) y El ensayo: identidad, memoria y olvido (Premio de
Ensayo Augusto Padrn 2005), entre otros. Adems es colaboradora de las
revistas Hispanista (http://www.hispanista.com.br) y Letralia
(http://www.letralia.com) y ha dictado talleres y conferencias sobre
narrativa del petrleo y el ensayo en Latinoamrica.



*** La Feria de La Laguna relaciona al libro y al cine

La VI Feria del Libro de La Laguna, en Tenerife, que presenta este ao 19
stands bajo el lema "El libro y el cine", unir estos dos mundos entre los
das 9 y 18 de junio, con un intenso programa de actos en la Plaza del
Adelantado. Esta iniciativa es organizada por la Concejala de Cultura, con
la colaboracin del Cabildo de Tenerife y la Direccin General del Libro,
Archivos y Bibliotecas del Gobierno de Canarias.

Como en cada edicin, se ha invitado a varios conferenciantes que, entre
los das 12 y 16 de junio, a las 8 de la noche, protagonizarn
disertaciones y mesas redondas en torno al tema central de la feria. Este
ao, el ciclo de conferencias est coordinado por el cineasta Josep
Vilageli.

Los actos comienzan este viernes 9 de junio con un concierto de
inauguracin a las 11 de la maana, que ofrecer la Orquesta de Cmara de
Tenerife. Asimismo, y como es ya tradicional, el Festival de Tteres se
inaugura con el grupo Teatrapa y la obra Cristbal el coln, a las 5 de la
tarde.

El sbado 10, el colectivo Cilsa pondr la animacin infantil en la plaza
para dar paso, a las 12 del da, al Festival de Bandas con la actuacin de
la Dixieland Misisipi. A las 5 de la tarde, dentro del Festival de Tteres,
el grupo Tal Cual Troupe pondr en escena El traje nuevo del Emperador. La
sesin de Conciertos a Media Tarde se inaugura con la actuacin del grupo
Ghandara.

El domingo 11, a las 11 de la maana, habr una animacin infantil en la
plaza con el colectivo Cilsa y, a las 12, dentro del Festival de Bandas,
actuar la Fanfarria Granadera. A las 5 de la tarde el Festival de Tteres
presentar en la plaza del Adelantado a Teatro dei Fauni y su obra El
bosque de la maleta, y a las 7 de la noche, habr una nueva sesin de
Conciertos a Media Tarde con el Cuarteto Capriccio.

El lunes 12, a las 5 de la tarde, el grupo Entretteres ofrecer en el
Festival de Tteres su obra Confabulando fbulas. A las 7 de la noche,
Benito Cabrera protagonizar una nueva sesin de Conciertos a Media Tarde.

El ciclo de conferencias lo inaugura el arquitecto y experto en cine Jorge
Gorostiza, con la conferencia "De Trevlez a Calle Mayor, 50 aos despus",
que abordar el clsico de Bardem que ahora cumple medio siglo, a las 8 de
la noche en la Ermita de San Miguel.

El martes 13, una nueva sesin del Festival de Tteres incluye al grupo
Clara del Rustre con la obra Historia de la voz, a las 5 de la tarde. A las
7 de la noche, en los Conciertos a Media Tarde, estar el Cuarteto
Capriccio.

A las 8 de la noche, en la Ermita de San Miguel, el director del Festival
Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, Claudio Utrera,
impartir una nueva conferencia bajo el ttulo Blow Up: la realidad
revelada.

El mircoles 14, a las 5 de la tarde, el Festival de Tteres lo protagoniza
el grupo Juglar Teatro con la obra Aventuras de To Conejo y To Lobo, a la
que seguir, en torno a las 7 de la noche, un nuevo captulo de Conciertos
a Media Tarde con las voces de Unum Cor.

A las 8 de la noche, en la Ermita de San Miguel, Jess Robles Ruiz,
propietario de la librera y editorial de cine Ocho y Medio dirigir su
charla-coloquio "La edicin de libros de cine", en la que podr participar
activamente el pblico.

El jueves 15, la jornada comienza con Troysteatro y su cita habitual de
Teatro en la Plaza, con diversos personajes relacionados con el cine que
protagonizan la obra Accin!, a las 12. A las 5 de la tarde, los ms
pequeos tienen una nueva cita con los tteres con el grupo Cuentos con
Encanto, que presentar la obra Lilith y la zanahoria. Dos horas despus,
el grupo de percusin Adhargoma protagoniza los Conciertos a Media Tarde.

A las 8 de la noche, la directora de cine Chus Gutirrez impartir una
nueva conferencia en la Ermita de San Miguel sobre su experiencia como
guionista y directora y sobre cmo el cine escrito se lleva al celuloide.

El viernes 16, de nuevo estarn en la Plaza del Adelantado los actores de
Troysteatro con la obra Accin!, a las 12, y a las 5 de la tarde el
Festival de Tteres est protagonizado por el grupo Cuentos con Encanto con
la obra El ltimo dragn. A las 7 de la noche, el Cuarteto bano
protagoniza los Conciertos a Media Tarde.

A las 8 de la noche, se clausura en la Ermita de San Miguel el ciclo de
conferencias con la disertacin impartida por el escritor y crtico de cine
Jess Palacios, que, bajo el ttulo Me gust ms el libro... dijo la cabra,
intentar desmontar "algunos tpicos y topicazos sobre cine y literatura".

El ltimo fin de semana de la Feria comienza el sbado 17, a las 11 de la
maana, con una nueva animacin a cargo del colectivo Cilsa, seguida, a las
12, de una nueva funcin de Teatro en la Plaza a cargo de Troysteatro y su
proyecto Accin! Asimismo, a la 1 de la tarde, el Festival de Bandas tiene
como protagonista a la Banda de Garachico. Ya por la tarde, a las 5, est
programada una nueva funcin del Festival de Tteres en el que el grupo
Arte Fusin pondr en escena la obra Despertando sueos. Las actividades
concluyen con la actuacin de Kike Perdomo Cuartet, dentro de los
Conciertos a Media Tarde.

La Feria se clausura el domingo 18, en una jornada que comienza a las 11 de
la maana con una ltima animacin infantil a cargo del colectivo Cilsa,
seguida de la obra Accin! de Troysteatro, que tendr lugar a las 12. La
Orquesta de Cmara de Tenerife pondr el broche final a esta edicin de la
feria a la 1 de la tarde.

Fuente: Ayuntamiento de La Laguna



*** Cinergia distribuir 110.000 dlares a realizadores cinematogrficos

Hasta el 14 de julio est abierta la Convocatoria 2006 del Fondo de Fomento
al Audiovisual de Centroamrica y Cuba, Cinergia (http://www.cinergia.org),
en la que realizadores, productores y guionistas centroamericanos y cubanos
pueden presentar sus proyectos para optar por apoyo financiero de la
organizacin.

Cinergia distribuir 110.000 dlares en las categoras Desarrollo de
proyectos, Desarrollo de guin, Produccin de cortometrajes de ficcin,
Produccin de documental, Produccin pera Prima de ficcin, Financiamiento
de Postproduccin y Financiamiento de Distribucin, adems de dos becas
para las carreras de Licenciatura en Cine y Televisin y Licenciatura en
Animacin digital, impartidas en la Universidad Veritas
(http://www.uveritas.ac.cr) de Costa Rica.

Este ao, Cinergia decidi dedicar una seccin exclusiva a la produccin de
documentales, mientras que las categoras de desarrollo de guin,
produccin de cortometrajes y produccin de "pera prima" recibirn slo
proyectos de ficcin. Desarrollo de proyectos, postproduccin y
distribucin continan abiertas a ambos gneros. Esta decisin se tom a
partir de sugerencias efectuadas por el Comit de Seleccin de 2005 y por
los mismos participantes.

La directora panamea, Pituka Ortega, cuyo documental Los puos de una
nacin fue premiado el ao pasado, opina que Cinergia "es esencial para que
el oficio de los cineastas de la regin se tome en serio y pase de ser cine
guerrillero a cine profesional. Adems es importante que empecemos a contar
nuestras historias. Es ms que importante, es un asunto de la supervivencia
de nuestra identidad". En 2005, Cinergia recibi ms de 100 proyectos de
los cuales 15 recibieron apoyo financiero.

Para inscribir sus proyectos, los realizadores de Centroamrica y de Cuba
podrn acudir a cualquiera de las sedes de recepcin de sus respectivos
pases.

Cinergia naci en 2004 con el fin de estimular el desarrollo del
audiovisual regional y fortalecer las relaciones de coproduccin entre los
pases participantes. Actualmente, es la nica alternativa de
financiamiento dedicada a patrocinar exclusivamente el cine y video de la
regin.

Fuente: Cinergia



*** Celebrarn congreso sobre la literatura del Siglo de Oro espaol

Entre el 29 de noviembre y el 1 de diciembre se realizar en la Facultad de
Humanidades y Ciencias (http://www.fhuc.unl.edu.ar) de la Universidad
Nacional del Litoral (http://www.unl.edu.ar), en Santa Fe (Argentina), el
Sexto Congreso Internacional "Letras del Siglo de Oro Espaol"
(http://www.fhuc.unl.edu.ar/siglodeoro), evento organizado por las ctedras
de Literatura Espaola y avalado por el Departamento de Letras de la
mencionada casa de estudios.

El objetivo del encuentro es la continuacin de un intercambio acadmico
iniciado entre investigadores argentinos y extranjeros en la Universidad
Nacional de Cuyo (http://www.uncu.edu.ar) en los aos 1989, 1991 y 1995 y
continuado en las universidades de Buenos Aires (1997, http://www.uba.ar),
Mar del Plata (2000, http://www.mdp.edu.ar) y Comahue (2003,
http://www.uncoma.edu.ar).

El evento est abierto a investigadores de la literatura espaola urea as
como a aquellos trabajos sobre literaturas coloniales, el teatro
novohispano, estudios histricos y lingsticos y otras disciplinas
relacionadas con las reas geoculturales del hispanismo. Se prev la
presentacin de trabajos en comisin as como sesiones plenarias, mesas
redondas, paneles y reuniones de investigadores.

Los resmenes debern enviarse antes del 31 de julio junto con una ficha de
inscripcin. Tanto la informacin requerida para participar como la ficha
de inscripcin pueden ser solicitadas a la direccin de correo electrnico
siglodeoro@fhuc.unl.edu.ar. El costo de inscripcin oscila entre los $20 y
los $90.

Fuente: Universidad Nacional del Litoral



*** Un congreso analizar la literatura peruana y la obra de Vargas Llosa

Entre el 1 y el 4 de noviembre se realizar en el Museo de la Civilizacin
(http://www.mcq.org) y en la Universidad Laval (http://www.ulaval.ca), en
Qubec (Canad), el Congreso Internacional sobre Literatura Peruana "Per
en el espejo de Vargas Llosa: Historiando las historias de un escritor
trasatlntico", en el que se pretende establecer un acercamiento con la
nacin latinoamericana y con su literatura, adems de analizar la obra de
Mario Vargas Llosa.

El congreso aceptar perspectivas tericas e interdisciplinarias aplicadas
tanto a la obra de Vargas Llosa como a la de otros autores peruanos de
cualquier poca, que se presentarn mediante ponencias en espaol, ingls o
francs.

Tras la realizacin del congreso, un consejo de redaccin seleccionar las
presentaciones que, en su conjunto, conformarn el volumen Qubec 2006:
Per en el espejo de Vargas Llosa. Los textos debern respetar las normas
de la Modern Language Association (MLA, http://www.mla.org) y someterse a
consideracin al trmino del congreso.

La inscripcin tendr un costo de 50 dlares canadienses (profesores) y 30
dlares canadienses (estudiantes). Hasta el 1 de agosto se admitirn los
resmenes, que no debern exceder las 250 palabras y habrn de ser enviadas
al profesor Javier Vargas de Luna (javier.vargas@lit.ulaval.ca) o a la
profesora Emilia Deffis (emilia.deffis@lit.ulaval.ca).

Fuente: Universidad Laval



*** Fomento del libro y la lectura debatirn en Argentina

Ema Wolf, Diana Bellesi, Luisa Valenzuela, Orlando Barone, Mara Seoane,
Patricia Surez, Marcelo Birmajer, los narradores chilenos Poli Dlano y
Diego Muoz Valenzuela, el poeta mexicano Marco Antonio Campos y la
bibliotecloga francesa Bernadette Seibel son algunos de los intelectuales
que debatirn en Resistencia (Argentina) del 16 al 19 de agosto, convocados
por la Fundacin Mempo Giardinelli (http://www.fundamgiardinelli.org.ar).

La edicin nmero 11 del Foro Internacional por el Fomento del Libro y la
Lectura se enfocar en la lectura literaria, y para eso la fundacin ha
convocado nuevamente a destacados intelectuales a debatir sobre los gneros
literarios y la promocin de la lectura, segn explica un comunicado de la
organizacin.

"En una poca de hbridos y de formatos en transformacin, el 11 Foro se
propone una discusin sobre los gneros clsicos, la intimidad de su
gnesis, sus posibilidades pedaggicas, versin infantil y juvenil de cada
uno, su potencial para contagiar la pasin por leer", contina el
comunicado.

Ema Wolf, ganadora del ltimo Premio Alfaguara de Novela por su obra El
turno del escriba, ser la encargada de abrir el encuentro con una
conferencia magistral sobre los gneros en la literatura infantil y
juvenil, una exploracin de las tendencias contemporneas en relacin con
el fomento lector. A su vez, la celebrada escritora Luisa Valenzuela
cerrar el foro con una disertacin sobre "El gnero y los gneros", acerca
de los prejuicios que se asocian con determinados formatos y temas
literarios.

Una mesa abordar los gneros del periodismo y en especial sobre libros, su
potencial para el fomento lector y las estrategias para el aula.
Participarn, como todos los aos, periodistas de los principales medios
del pas: Silvina Friera, de Pgina 12 (http://www.pagina12.com.ar); Mara
Seoane, del diario Clarn (http://www.clarin.com) y la revista Caras y
Caretas; Mnica Ambort, de la revista Umbrales, de Crdoba; Osvaldo
Quiroga, del Canal 7 (http://www.canal7argentina.com.ar), y Orlando Barone,
del diario La Nacin (http://www.lanacion.com.ar), Radio Continental
(http://www.continental.com.ar) y la revista Debate
(http://www.revistadebate.com.ar).

Igualmente, y en el marco del hermanamiento que la fundacin firmara en
2002 con la Corporacin de Escritores de Chile, una delegacin de 12
escritores chilenos participar con ponencias, talleres y lecturas: los
narradores Diego Muoz Valenzuela, Poli Dlano, Pa Barros, Lilian Elphik,
Fernando Jerez, Virginia Vidal y Jaime Valdivieso, entre otros, quienes
asistirn con el auspicio del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes
(http://www.consejodelacultura.cl) de ese pas.

Cada noche la comunidad disfrutar de espectculos gratuitos en el Complejo
Cultural Provincial Guido Miranda (http://www.chaco.gov.ar/GuidoMiranda).
El da de la inauguracin se cerrar con un espectculo sorpresa, cortesa
de la Campaa Nacional de Lectura. El jueves tendr lugar la Gala de la
Literatura Chilena, en la que los escritores de ese pas leern textos
conformando un panorama de su literatura. El viernes se realizar la
tradicional Tertulia de los Foros, oportunidad irrepetible de escuchar a
los autores invitados leyendo fragmentos de sus propias obras.

Ya han confirmado su presencia, adems, el laureado novelista peruano
Alfredo Pita (residente en Pars y ganador del Premio Las dos Orillas
2002), el gran poeta mexicano Marco Antonio Campos, y el poeta y dramaturgo
espaol Fernando Oper.

Tambin ha sido invitada la popular escritora britnica Geraldine
Mcaughrean, especialista en cuentos para nios y autora de los libros Sobre
el profundo mar azul (Emec, 1998), Una idea como una casa (Alfaguara,
2004) y Peter Pan in Scarlet (prximo a salir en Santillana), ampliamente
premiada y aclamada por la crtica europea y norteamericana. Asimismo, el
Instituto Cames (http://www.instituto-camoes.pt) de Portugal ha
comprometido el envo de un especialista en fomento de la lectura.

Asimismo, la doctora Silvina Gvirtz (Universidad de San Andrs,
http://www.udesa.edu.ar), Oscar Rassori (red Aulas sin Fronteras,
http://www.aulassinfronteras.org.ar), Mariano Medina (Centro de Difusin e
Investigacin de Literatura Infantil y Juvenil, Cedilij, Crdoba,
http://www.cedilijweb.com.ar) y especialistas del Ministerio de Educacin
de Argentina (http://www.me.gov.ar) y el Plan Nacional de Lectura de ese
pas conformarn un panorama de experiencias contemporneas.

Como el ao pasado, estn avanzadas las tratativas para la realizacin de
captulos paralelos del foro en las ciudades de Corrientes y Reconquista.
Asimismo, este ao se multiplicarn las visitas de los autores invitados a
las escuelas del Gran Resistencia, y volvern a realizarse talleres y
clases abiertas sobre temas especficos durante las maanas: escritura
creativa de cuentos y de poesa, bibliotecologa, experiencias
institucionales de fomento lector, talleres de estrategia de lectura, de
historia, de literatura infantil y juvenil, de lectura de medios y hasta de
escritura de guin televisivo.

Los dictantes sern, entre otros, las narradoras Patricia Surez (Premio
Clarn de Novela 2003), Ins Garland (Premio de Cuento Avon 2004), Luisa
Futoransky, las infaltables amigas del Foro Anglica Gorodischer y Graciela
Bialet, y la licenciada Mara Luisa Miretti (de la Maestra en Literatura
Infantil y Juvenil de la Universidad Nacional de Rosario,
http://www.unr.edu.ar) as como casi todos los poetas y narradores chilenos
invitados.

El 11 Foro rene a ms de 40 intelectuales de Argentina y el mundo,
invitados a convivir durante cuatro das en una fiesta de las letras que
cuenta con los auspicios del Ministerio de Educacin, la Campaa Nacional
de Lectura y la Secretara de Cultura de Argentina
(http://www.cultura.gov.ar). El evento ser precedido por entregas de
libros gratuitos, y lecturas de las Abuelas Cuentacuentos de la Fundacin
Mempo Giardinelli, en las plazas de la ciudad.

La asistencia al foro ser libre y gratuita. Slo aquellas personas
interesadas en obtener certificados de asistencia y aprobacin, deben
inscribirse en la sede de la fundacin, ubicada en Jos Mara Paz 355, de
5:30 a 8:30 pm, de lunes a viernes.

Fuente: Fundacin Mempo Giardinelli



*** Naciones del Mercosur analizan su folklore en un congreso

Entre el 14 y el 17 de noviembre se realizarn conjuntamente en Buenos
Aires (Argentina) el XII Congreso Latinoamericano de Folklore del Mercosur
y las XVI Jornadas Nacionales de Folklore de Argentina, eventos que tendrn
como sede el rea de Folklore del Instituto Universitario Nacional del Arte
(Iuna, http://www.iuna.edu.ar).

Como eje temtico central se ha pautado "Folklore y educacin como smbolo
de identidad nacional", en una actividad que tendr como objetivos
profundizar la reflexin en torno al rol del folklore en el contexto social
actual, generar un renovado espacio de interaccin y anlisis de los
avances y resultados de la investigacin folklrica, producir un espacio de
intercambio en torno a las producciones artsticas inspiradas en el
folklore y analizar las polticas culturales y educativas vinculadas con el
folklore y propiciar las propuestas tendientes a priorizarlas.

Adems se contemplan otros ejes temticos, como folklore y metodologa,
folklore y medios de comunicacin, folklore y fundamentalismo, folklore y
narrativa, folklore e investigaciones regionales, folklore, arte y esttica
y folklore y movimientos populares.

Los aspirantes a participar debern presentar hasta un mximo de dos
trabajos inditos, cada uno de los cuales deber ir precedido de un resumen
escrito de hasta 200 palabras. El mismo ser remitido a la Comisin
Organizadora antes del 14 de octubre, indicando el eje temtico al que
corresponde el trabajo.

La extensin de los trabajos, incluidas notas y bibliografa, ser de 12
pginas tamao A4. El formato de archivo completado ser el Microsoft Word
6.0 (DOS o Windows), en disquetes de 3.5" (HD).

La Comisin Organizadora tambin recibir hasta el 14 de octubre propuestas
para realizar mesas redondas, simposios y otras actividades acadmicas
sobre temas no contemplados en los ejes temticos.

Para participar o solicitar mayor informacin es preciso comunicarse con el
rea de Folklore del Iuna, en Snchez de Loria 443/7 (1173) Capital Federal
(Argentina), a cargo del profesor Antonio R. Barcel, por los telfonos-fax
(011) 4956-0075/0168, Int. 218/220 o por los correos electrnicos
confolk@hotmail.com o confolk@uolsinectis.com.ar. El horario de atencin
ser de lunes a viernes entre 10 am y 8 pm.

Fuente: Iuna



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== Sobre El cantor de tango, de Toms Eloy Martnez ======================
=== Buenos Aires, las lneas de tu mano      John J. Junieles =============

                                 El moreno Amargura desenfarda el bandonen
                                 y en el pasto verde se destrenza el tango,
                              negro ritmo de carnaza sensual y angurrienta.
                                              Roberto Arlt, Los lanzallamas

No vivimos en una ciudad, realmente vivimos en un barrio, a veces slo en
una calle. El resto es ese Territorio Apache del que hablan los vecinos:
"no vayas, por all asustan". Mientras, los mapas repiten como espejos a
las ciudades, pero ya sabemos que hay cosas que los espejos no reflejan.

Bruno Cadogan, el personaje de El cantor de tango, llega a Buenos Aires
armado de mitos y referencias, dispuesto a descubrir un misterio.
Estudiante de doctorado, Bruno escribe una tesis doctoral sobre Borges, y
le han dicho que hay un cantor mejor que Gardel en Buenos Aires; al llegar
encuentra una ciudad ms all, invisible y simultnea, que late fuera de
las cartas tursticas.

El sabueso acadmico estudia el tango original, tal como Borges consideraba
que deba ser el tango, no el tango pervertido despus, por la inmigracin
que nos besa, como deca el notario de Funes, sino el tango anterior a los
salones de Pars. Esos tangos antiguos que se gestaron, segn algunos
investigadores, de manera especial en ambientes castrenses, en los ltimos
cincuenta aos del siglo XIX. Canciones de soldadesca que referenciaban
prostbulos ambulantes que acompaaban a las tropas. Entonces los msicos
pobres practicaban con bandoneones invisibles.

Gracias al apoyo de una universidad, Cadogan se instala en la capital
argentina para dar con un cantante del que no existe grabacin alguna, que
se presenta imprevistamente y canta en lugares como Parque Jazz, un barrio
laberntico, o a la entrada de los mataderos de Buenos Aires, o en los
subterrneos de debajo del obelisco de la ciudad, o en la entrada de una
autopista, y el cantor no sabe muy bien ni por qu razones elige estos
lugares, ni para qu. El estudiante percibe que s hay un mapa secreto de
la ciudad que el cantor est trazando, intenta encontrar ese mapa secreto
durante todo el tiempo. Mejor no contar ms, estos son los umbrales del
misterio que encierra el libro.

"La novela comenz por un sueo. Quera contar la historia de Buenos Aires
como si la ciudad fuera un laberinto en el tiempo. Quera mostrar una
ciudad hecha de mutaciones, que a cada hora es diferente, que
desconcierta". explic T. E. Martnez al diario El Tiempo, de Colombia: "En
Londres, so con un cantor de tango, al que quera or porque me decan
que era prodigioso, mejor que Gardel, y al que no poda hallar porque era
imposible. Y se me ocurri Martel, que no tiene grabaciones de su voz, hay
que orlo en vivo y es imposible retenerlo. Se me ocurri que la bsqueda
de ese cantor por Buenos Aires permita un relato de la ciudad".

Quin es Julio Martel?, ese misterio escurridizo y errante que menosprecia
las grabaciones y slo canta tangos remotos. Uno reconoce en Martel la
comunidad vital que comparten los cultores primitivos del blues, del jazz,
de la msica de acorden (o vallenato), de la cumbia, de la msica llanera,
de los corridos mexicanos, del son caribeo; y tantas otras formas
musicales de nuestra Amrica. Esta novela sera un buen modelo para aquel
que quiera emprender una pica singular que espera su doliente, rastrear a
Francisco El Hombre, el mito fundacional de la msica de acorden en el
Caribe del norte colombiano.

Por qu un narrador extranjero en El cantor de tango?, Martnez dice:
"Quera contar cosas de Buenos Aires que me impresionan de veras. Si las
contara con la mirada de alguien que la conoce, mostrar sorpresa por los
cafs y libreras sera un lugar comn. El extranjero lo ve todo con ojos
asombrados, permite narrar la ciudad aun en los lugares convencionales como
libreras y cafs".

Buenos Aires, desde el Modernismo, se convirti en una ciudad literaria.
Contribuy a ello una plyade de poetas y novelistas (Arlt, Cortzar,
Mallea, Puig) que estilsticamente concluyen en la armnica totalidad
borgiana; una ciudad letrada que ha encontrado en las novelas de Martnez
una continuidad notable. La ciudad mostrndose como un laberinto de
nostalgias y presentes que se desdobla y redobla en infinitas tramas, donde
el espritu del tango pesa sobre las conciencias: banda sonora del mito
urbano.

La ciudad como laberinto, pero laberinto en tiempo porteo, que es una
forma extraa, digamos, diferente, de remar en el tiempo. A medida que la
historia crece, los personajes se ven devorados por las efervescencias de
una ciudad, de un pas asomado al abismo. En ese sentido, Malena Martnez
comenta sobre ese estudiante curioso que llega a la ciudad: "En suma, la
realidad le es tan inaprehensible y su cimiento intelectual se tambalea de
tal modo que en algn momento llega a temer (claro, siguiendo la lgica de
la literatura fantstica) que la ciudad entera llegue a desaparecer y
despus nada sea como haba sido antes".

El autor piensa en su espejo de tinta y confiesa en otra entrevista: "El
cantor de tango es una especie de reflexin gigantesca sobre Buenos Aires.
Gigantesca digo por la variedad de temas, en el momento en que Buenos Aires
est en estado de mutacin; una ninfa que se va a convertir en mariposa o
una larva que se va a convertir en ninfa. Es el trnsito desde una ciudad
con una clase de vida prspera y segura de s, a la violencia y a la
inseguridad que se engendra a finales del ao 2001, cuando las calles
estaban ocupadas por cientos de miles de ahorristas que han perdido su
dinero por el fin de la conversin o paridad del peso a dlar".

Sobre los impulsos primitivos, agazapados en el inconsciente, el autor nos
dice: "Como en El cantor de tango, mi ltima novela, todas ellas provienen
de sueos. Debe ser la respuesta a una especie de sueo infantil que yo
tena, en el cual me acostara; y a la maana siguiente, me encontrara que
el mejor de los poemas que voy a escribir en mi vida, ya estuviera escrito
al lado de mi cama, y lo encontrase y slo me hiciera falta leerlo. Tal vez
como consecuencia de ese acto de pereza mental, ahora sueo lo que tengo
que escribir al da siguiente".

Ariel Schettini, de Radar, en Pgina 12 de Argentina, resume su experiencia
leda: "Su prosa es de una elegancia ntida como pocas (o ninguna) en la
narrativa local: sin esfuerzos ni estridencias, es capaz de contar una
historia como quien entrega su relato para ser vivido, y no ledo... Su
sentido de la narracin justa, exacta, aventurera y, al mismo tiempo,
alegrica, que hace que cada salida de su obra pueda ser esperada como una
"revelacin" de algo que casi todos sabemos... Algunas pginas memorables:
el recorrido del personaje por el Parque Chas tiene el sentido de la
narracin del paisaje urbano que quedar en los anales de la mejor
literatura y algunos micro relatos que cuentan la historia argentina son de
una eficacia insuperable".

En una comunidad literaria virtual, alguien sin identificacin nos dice:
"Es una novela finamente entretejida. Un cantor de tango defico,
misterioso y nunca grabado, sirve como excusa maravillosa para vincular
historias bonarenses de muy alto calibre. Desaparecidos, torturados,
bibliotecarios sorprendentes, barrios labernticos, argentinos, muchos
argentinos y cada uno con su historia, se vinculan a travs de viejos
tangos, canciones elpticas y hermticas, que de improviso se escuchan en
los sitios descubiertos o imaginados por Borges".

Esta novela, no s por qu, me hace recordar el clima de El Pndulo de
Foucault, de Umberto Eco. Ambas son novelas de bsqueda (un posible
Cortzar dira: para buscarte te he encontrado, Martel). En la novela de
Eco el material desborda la historia, y hostiga en informacin, todo eso
sin que deje de ser una gran novela. Martnez, por su lado, ha vigilado los
excesos, aplica economa verbal, eso que ensea tan bien el periodismo, y
sustituye los delirios verbales por elecciones anecdticas. Adems, hay
equilibrio de la informacin musical, y se minimizan, hasta lo sensato, los
"hbitos literarios" que rodean la tipologa de Cadogan, el buscador de
tesoros.

El olvido, que todo lo destruye, no alcanza a callar el coro de creyentes
que habla por Martel, y que escucha Bruno asombrado (hasta las piedras
encuentran quien las escuche, si alguien siente el llamado de su msica).
La msica popular es una planta area de savias imprecisas, apela a la vida
y sus cauces; para los que viven esa msica, la nostalgia es a veces la
nica noticia que queda del paraso, y qu mejor que un tango para celebrar
la despedida de lo que no quiere irse. Todo eso tambin lo saba Cortzar,
quien tambin busc su fantasma en El perseguidor.

Los mapas reales de las ciudades imaginarias estn dibujados en las lneas
de nuestras manos, con materiales de quimera, de "sueera y barro". Eso
parece decirnos Toms Eloy Martnez, quien con esta novela se convierte en
un Cavafis de Buenos Aires, pues se sirve hbilmente (sutilmente) de lo
local para retratar el universo de la condicin humana de un pueblo.

Cadogan y Martel esperan silbando en las pginas de este libro, despus de
cuya lectura el lector ir al cuarto de San Alejo, y resucitar todos sus
discos de vinilo, mientras silba pedazos de canciones que crea que haba
olvidado.



Bitcora del autor

Toms Eloy Martnez. Recibi en 2002 el premio Alfaguara de novela por El
vuelo de la reina. Su novela Santa Evita (1995; Alfaguara, 2003) es, junto
con La novela de Pern (1985), un ttulo ya clsico de la literatura
argentina. Estas dos obras han sido traducidas a treinta y seis lenguas. Ha
escrito tambin las novelas Sagrado (1968) y La mano del amo (1991;
Alfaguara, 2003), los relatos de Lugar comn la muerte (1979) y La pasin
segn Trelew (1974), los ensayos de El sueo argentino (1999) y Rquiem por
un pas perdido (2003), y los textos de Episodios argentinos. Diciembre y
despus (2002). Tambin es colaborador habitual de La Nacin de Buenos
Aires, El Pas de Madrid y The New York Times. Dirige el Programa de
Estudios Latinoamericanos de la Rutgers University, en Nueva Jersey, donde
es profesor distinguido y escritor residente.

** John J. Junieles
   johnjairojunieles@yahoo.com
   Escritor colombiano (Sinc, Sucre, 1970). Es periodista, guionista e
   investigador de temas literarios. Estudi Derecho y Ciencias Polticas
   en la Universidad de Cartagena, y cursos de Periodismo en la Fundacin
   para un Nuevo Periodismo Iberoamericano. Ha publicado Hombres solos en
   la fila del cine (novela); El temblor del kamikaze (cuentos), Canciones
   de un barrio en la frontera (poesa), Temer por m al final de estas
   lneas (prosa potica) y Papeles para iniciar el fuego (poesa).
   Nominado al Premio Rolex Mentor de Suiza (2003), Premio Nacional de
   Literatura Ciudad de Bogot (2002) y ganador de la Beca Nacional de
   Novela del Ministerio de Cultura (2002). Textos y reflexiones suyos
   pueden leerse en su weblog (http://johnjairojunieles.blogspot.com) o en
   su pgina web
   (http://espanol.geocities.com/johnjairojunieles/John_Junieles.htm).



=== Pensar lo impensable -en el pecado      Ricardo Mena Cuevas ===========

Los quehaceres de mi profesin, la abogaca, me obligan a menudo a no tener
el tiempo suficiente para pensar al menos con suficiencia en lo que siempre
me ha gustado pensar con detenimiento, aunque sea en movimiento; no cabe
duda de que yo no soy un peripattico, aunque lo que diga pueda parecer tan
posiblemente pattico como estos versos de Shakespeare cuando se lamentaba
en su Soneto CXI:

      Y aun as mi naturaleza est subyugada
      Por su trabajo, como la mano del tintorero.
      Apnate de m, pues, y pide que yo pueda renovarme,
      Apnate de m, pues, querido amigo, y te aseguro,
      Que incluso tu pena es suficiente para curarme.

Es evidente que nada es pattico en este soneto y que el mismo expresa una
gran humanidad latente, siempre digna de respeto, excepto para el arte de
las caricaturas vikingas de reciente noticia en los medios -que slo
persiguen el fin sin tener a los medios en cuenta. Sea como fuere, no hay
duda de que el soneto es un cauce expresivo para mostrar grandes y
profundas ideas fruto del hambre, del dolor o del amor a la rubia cerveza y
al purpreo vino, y que Shakespeare es tan genial en esto como cada uno de
nosotros que formamos lo que se conoce como el hombre comn, el ciudadano
sano y medio (y que otros aristcratas como Poe u Ortega malversaron
llamndolo "masa"). Me refiero a que existe en el Arte del Hombre una
continua necesidad de mostrarse tal cual es ante eso que muchos llaman el
vaco, la Idea, Dios o Al o Yahv o el Eterno Retorno. Y si fuera cierto
que muchos se preguntan ahora a qu quiero llegar con todo esto, le dira
que se apenaran de m y me dejaran un poco de su paciencia para expresarle
mis pensamientos sobre ese tema tan impensable como es la paradoja del
pecado y el arrepentimiento -que slo el que se humilla y reconoce que es
imperfecto renace ms perfecto. Definir el pecado puede que sea un pecado
en s de soberbia o presuncin, as que dejar su definicin, su concepto
exacto, al movimiento producido en la cabeza de cada lector con el que
Hobbes defina al pensamiento; como tambin existe un movimiento en el
corazn al que llamamos sentimiento que tan bien conoci Pascal y tambin
Hobbes, apelo al corazn de cada uno de los lectores para que lea los
versos de Shakespeare y analice cul es el mensaje al cual quiere llegar
cuando el bardo dice "que incluso tu pena es suficiente para curarme". Para
m no existe duda filosfica de que el Hombre nace enfermo y est enfermo;
mas es una enfermedad que se puede curar cada da y que, de hecho, se cura
yendo al psiclogo o al cura de la parroquia, aunque en este ltimo caso
sin tener que pagar lo que se considerara en otros tiempos como un fraude
si no fuera por Freud.

El misterio de lo que significa ese verso final anotado de Shakespeare es,
en mi opinin, una cosa y una sola cosa nada ms -es una confesin. Expresa
una fe inconfesable, por personalsima, ante nosotros, extraos
desconocidos mas conocidamente hermanados por la Creacin. Ese ltimo verso
nos comunica un plpito de un corazn que "tiene sus razones que la razn
no entiende" -curarse para seguir sintiendo. La conciencia, lo que Locke
defina como influenciada continuamente por las sensaciones y la
experiencia diaria, la ma, me confirmaba en este pensamiento impensable
mientras esperaba a que el desayuno me quitara de mi ayuno, as que para
matar el hambre me aliment de estos pensamientos lentos y densos: que slo
cuando nos humillamos mostramos ese humillo a quemado que simboliza el
Fnix -renacemos de nuestras cenizas, revitalizamos el polvo del cual
estamos hechos, aunque estemos "hechos polvo" cuando lo soltamos al viento.
Sin duda, hay algo escondido en nosotros, dentro, que se revela contra
nosotros mismos; la razn cientfica de la psicologa lo llama conciencia
del Ego frente al Alter Ego, Stevenson lo llam mucho antes el doctor
Jeckyll y Mr. Hyde y mucho antes que todos ellos se llam pecado original,
una original idea que iba al origen del problema del Hombre -que necesita
de una revolucin diaria de humildad contra el orgullo. Pues lo pequeo
vence a lo grande en su forma y fondo, mientras lo grande se agranda tanto
que pierde su contorno, su forma, se hace amorfo y monstruoso como el
Cthulhu de Lovecraft. En el fondo, es de perogrullo, es una tautologa, es
de sentido comn decir que todos los ciudadanos somos iguales y tenemos los
mismos derechos; no hemos tenido que esperar a que se implantara la
democracia para saberlo.

Shakespeare se contentaba incluso con nuestra pena para curarse. La mayora
se contenta con saber que es su destino -ser saludablemente imperfectos y
pequeos.

** Ricardo Mena Cuevas
   ricardomenacuevas@hotmail.com
   Escritor espaol (Mlaga, 1975). Abogado de profesin.



=== La redencin del vampiro ==============================================
=== Condena y desafo a la eternidad en Vlad, de Carlos Fuentes ===========
=== Mara Ins Carvajal de Ekman ==========================================

                                    "Con nosotros fabrica ngeles la muerte
                                                            y nos pone alas
                                                      donde tenamos brazos
                                              suaves como garras de cuervo"
                                                   (Jim Morrison, 1998:101)

El miedo es una de las fuerzas ms poderosas que mueven a la existencia
humana, y la experiencia del temor a lo desconocido se encuentra
profundamente arraigada en la cultura universal. El temor impele al hombre
hacia la vida, hacia la voluntad de la creacin, a pesar de que a veces no
haya esperanza de redencin ms all de las fronteras de lo cognoscible.
Albert Einstein seala que

      La experiencia ms hermosa que se tiene a nuestro alcance es el
      misterio. Es la emocin fundamental que est en la cuna del verdadero
      arte y de la verdadera ciencia. El que no la conozca y no pueda
      admirarse, asombrarse ni maravillarse de ella, est como muerto y
      tiene los ojos nublados (1954) (1).

En la experiencia del miedo, la figura del vampiro, con sus evocaciones de
una pagana espiritualidad, irresistible erotismo de sangre caliente y
glida potestad, ocupa un lugar central. La mtica y trashumante figura del
vampiro sigue apareciendo y actualizndose a lo largo de los siglos en
Occidente y Oriente. Su inmortalidad que habita la muerte alimentndose de
la vida, inconcebible desde la experiencia cartesiana del tiempo y el
espacio, inadmisible desde la teleologa cristiana, ilustra la angustia
existencial del sujeto moderno, receloso ya de las promesas eternas y
encadenado al miedo sin expectativas, al limbo de lo misterioso.

Junto con demonios, fantasmas, brujas y zombies, los vampiros han sido en
Occidente las manifestaciones de ese miedo por lo que escapa a la
naturaleza de lo conocido, y el hombre ha conjurado su malignidad desde su
conciencia efmera, desde su carne vulnerable, acudiendo a su contrapartida
sobrenatural suprema: Dios, y su cohorte de ngeles, santos y almas
redimidas. A pesar de que la modernidad nos arroja a un mundo desolado,
donde la voluntad racional, filosfica o instrumental nos echa en cara el
abandono divino, los seres humanos seguimos acudiendo a ese espacio
subconsciente colectivo donde han habitado desde siempre los seres que en
nuestra obsesin por lo concreto tachamos de imaginarios, como si nuestras
ms siniestras fobias y nuestros ms soterrados deseos no hiciesen sino
aguardar un poco, en el cuarto de los cacharros, para aparecer de pronto,
convocados por la fatalidad, al terreno de la soberbia realidad.

El ideario vamprico, mostrado con paroxismo por crnicas modernas y
postmodernas que lo han desplazado desde los mitos latentes comunes a toda
civilizacin humana, hasta las pginas, el arte y el celuloide, se ha
mantenido con ms o menos regularidad a lo largo de algo ms de cuatro
siglos de modernidad: de origen balcnico, fueron sujetos mortales, ahora
en un estado eterno entre la vida y la muerte -de ah que se les llame los
no-muertos-; se alimentan exclusivamente de sangre fresca; su mordida, si
no arrebata la vida con la sangre, convierte a la vctima humana en
vampiro; necesitan dormir en suelo natal, aunque sea transportado; tienen
una cualidad zoomrfica que puede transformarlos en criaturas de la noche;
son repelidos por la luz solar, signos cristianos o ajo, y pueden ser
destruidos por una estaca de madera ferozmente clavada en el corazn. Si
bien el arquetipo del vampiro se ha flexibilizado obedeciendo a la
fascinacin que su figura ha despertado en la humanidad, los mencionados
constituyen sus signos ms recurrentes, acompaados de una atmsfera
metafsica de terrible abandono, soledad y crueldad, que sugiere la
inmortalidad como maldicin, y que los obliga a irrumpir en los territorios
de la cotidianidad humana para saciar su caprichosa sed de vida y muerte.

En el terreno de las letras, una de las ms recientes actualizaciones del
mito del vampiro nos viene de Carlos Fuentes, escritor cuya ambivalente
nacionalidad mexicana y universal ha operado como marca indiscutible en su
potica narrativa: la vida y la muerte como coordenadas del tiempo; la
muerte imperturbable al final del camino, al mejor estilo heideggeriano. Su
extensa y laureada obra narrativa se compone de novelas y relatos en los
que los personajes se debaten entre el pasado familiar, la herencia y los
ausentes, y la tensin ante el futuro, la angustia o la esperanza por lo
desconocido que se aproxima. En su volumen de relatos titulado Inquieta
compaa (2004), Fuentes ensaya diversas tentativas para responder a una
pregunta fundamental: "Es vida este breve paso, esta premura entre la cuna
y la tumba?" (2004:233), suerte de lexa del texto entero. Cinco cuentos
-El amante del teatro, La gata de mi madre, La buena compaa, La bella
durmiente, Calixto Brand- y una novela corta -Vlad-, narraciones solidarias
temtica y estructuralmente entre s, lo componen. Todas las narraciones se
contextualizan en Mxico, a partir de la segunda mitad del siglo XX, a
excepcin de El amante del teatro, ubicada en Londres. El tema del
extranjero es constante: sus protagonistas detentan la condicin del origen
forneo, lo que los caracteriza como atpicos, preparando la imaginacin
del lector para los oscuros acontecimientos que le sern narrados.

Vlad se inicia en el universo de los abogados, personajes clsicos en el
mito del pacto con el demonio, donde las almas se negocian y se canjean
como bienes. A Ives Navarro su extrao jefe le ha encomendado la tarea de
hallar en la ciudad una casa peculiar para un amigo venido de tierras
balcnicas. La fatalidad del relato, que Zurinaga, el jefe, llama una
"feliz coincidencia" (2004: 222), se desencadena cuando Asuncin, esposa de
Navarro y trabajadora en el rea de bienes races, se convierte en
responsable de la ubicacin de la casa. Del entorno laboral de Navarro, el
relato se desplaza hacia su hogar, donde una pasin contenida durante las
horas matutinas se despierta entre Navarro y su mujer en la alcoba nupcial
durante la noche. Navarro y Asuncin tienen un hogar bien compuesto, tal
como la normalidad moderna exige: una familia nuclear de una hija de diez
aos, una buena posicin econmica... con excepcin de la prdida de
Didier, un hijo ahogado en las playas de Acapulco, cuyo cuerpo jams pudo
ser recuperado. Corresponde este evento a la matriz fundamental del dasein
narrativo: Vlad, un vampiro ancestral que vive con su hija Minea -tambin
de diez aos- y su siniestro sirviente jorobado, es convocado por el dolor
de la prdida de Didier no superado por Asuncin, y se instala en el mbito
de la cotidianidad mexicana para derrumbar la estructura familiar de
Navarro. El relato, de teratolgica atmsfera, culmina con la incgnita del
destino del narrador, el mismo Navarro: su esposa e hija se han unido ya a
la tribu de Vlad, y la posibilidad de seduccin o renuncia de Navarro a la
vida eterna queda en el aire.

Vladimir Radu, el vampiro de Fuentes, detenta todos los signos del
imaginario vampiresco occidental supracitados: histricamente conocido como
Vlad, el empalador, es una combinacin entre el sombro, casi viscoso
aspecto fsico del Conde Orlock, del Nosferatu de F. W. Murnau (1922), y la
habilidad de palabra, seductora, de sentencias oscuras y largas
intermitencias, del Drcula de Bram Stoker (1897). A pesar de que desde el
principio todo demuestra su obvia condicin vampiresca, el enigma permanece
hbilmente oculto por el relato en primera persona de Navarro, junto a
quien el lector va descubriendo la fatalidad que signa a su familia.

No obstante, a pesar de su herencia arquetpica, el vampiro de Fuentes es
un vampiro distinto: la concepcin de la vida y la muerte que subyace a su
muy interesante tesis sobre la condicin inacabada del mundo y de Dios,
postulan una versin otra de la ya tradicional tragedia de la eternidad.
Fuentes parece dar una vuelta de tuerca a la condicin de no-muerto que
comparten Vlad y Minea, y que ofrecen tentadoramente a Asuncin y
Magdalena, su hija; ser un no-muerto significa a su vez ser un no-vivo,
razn por la cual la muerte como finitud puede ser conjurada. Asuncin y
Magdalena, por artificio de sangre, pueden escapar al destino de Didier,
renunciando a la sentencia de muerte que ha signado su naturaleza humana.
Ese anhelo desmesurado de vida, manifiesto subrepticiamente en la voraz
lubricidad de Asuncin, la llevar a pactar con Vlad para que Magdalena
acceda a la inmortalidad. La eternidad como promesa, como tentacin y no
como tragedia en el relato, se manifiesta en el abandono del dualismo
psico-fsico enraizado en Occidente, donde el cuerpo es crcel de un alma
en estado de ascenso, y en la asuncin del erotismo como afirmacin de un
yo que no renuncia a su corporeidad, volviendo a un monismo psico-fsico
fundamental para la perpetuacin del sujeto telrico. En este sentido, el
erotismo aniquilador del otro, que convierte a los amantes en vctima y
victimario, y la nocin del muerto-vivo que subyace al vampiro de Fuentes,
sern los ncleos de sentido a partir de los cuales intentaremos evidenciar
su originalidad con respecto a las concepciones del mal, la muerte y el
monstruo que han privado en la narracin vampiresca popular.



Deseo, poder, deseo: erotismo y aniquilacin

Los espectros de Polidori y Stoker, clsicas figuras, reafirman la
costumbre vampiresca de no entrar a la vida humana sin ser invitados, lo
que constituye un innegable simbolismo sexual limitado a la constreida
expresin ertica de sus respectivos contextos -temprano y tardo siglo XIX
europeo. El vampiro, de lascivia desenfrenada, habita un no lugar y un no
tiempo que diluye las fronteras entre lo normal y lo extraordinario. As,
la expresin ertica del vampiro traspasa los lmites de la relacin sexual
convencional y deviene en perversin. No importa cun abominable puedan
parecer los actos del vampiro mirados a la luz de los interdictos sociales
y religiosos; ellos seducen desde la potencia liberadora que los sostiene
en oposicin a las leyes morales y civiles que atenazan la conducta humana
en su intento por homogeneizarla y as controlarla: lo terrible en el
ejercicio del mal es el auto-reconocimiento que en sus actos mira el
hombre, la belleza de la serpiente gensica que se desliza complaciente por
el tronco del albedro y la razn humana. El hombre, acostumbrado a la
naturaleza externa y extraa del mal, no cae en cuenta de que la seduccin
comienza en su misma propensin a la libertad y al goce: la privacin
fundadora de religiones y civilizaciones es la misma que engendra el
pecado, el miedo y el enloquecido anhelo bablico de divinidad. Siguiendo a
Nietzsche, el mal en la modernidad ya no se presenta como ajeno a lo
humano, sino ms bien como su proyeccin externa, como algo que es
constitutivo al hombre. La verdad terrible que late en la tentacin es lo
ominoso freudiano, que se desembaraza de su ocultamiento atvico y queda
revelado en la expresin de la voluntad. El cuerpo humano, liberado a su
expresin genuina, no silenciado por imposicin moral alguna, enuncia en
humores, flagelos y extravagancias el espesor de su libertad:

      Si el imaginario del vampiro nos enfrenta al horror y al vrtigo de
      la muerte, tambin nos enfrenta al horror y al vrtigo que la
      sexualidad y el erotismo entraan (pues toda socializacin presupone
      una regulacin de estas dos fuerzas): al deseo y destruccin del otro
      (segn Bataille, erotismo y muerte coinciden), y a la perversin como
      demonismo de la sexualidad (Bravo, 1999:83).

El erotismo, como encarnacin del mal en el cuerpo humano, se opone a la
concepcin rfica, platnica y ms tarde cristiana de un alma trascendente
que el cuerpo aprisiona, y cuya libertad slo es alcanzable en la renuncia
de las apetencias carnales. En los intercambios de fluidos entre el vampiro
y su vctima-amante, se gesta una de las transacciones ms antiguas de la
humanidad con la divinidad: la sangre de los sacrificios primitivos
simboliza el perdn de los dioses; beber la sangre del enemigo es asumir su
valor o podero. En la posesin sexual la apropiacin es ontolgicamente
antropofgica: se desea lo que se quiere para s; el rito sexual, como los
sacrificios primigenios, persigue una apropiacin que es afirmacin del yo,
del poder que se tiene sobre los dems, sea ste ejercido con o sin
crueldad, y que al mismo tiempo es inmolacin del otro en virtud de su
voluntad seducida: "Slo la fuerza sostiene al poder y el poder exige la
fuerza de la crueldad" (2004:264), revela Vlad, el vampiro. El Eros
freudiano, conjunto de instintos y pulsiones de vida -de auto conservacin,
de la libido, del yo, del principio del placer- detentado por el vampiro,
se enfrenta al Thnatos de la vctima, que ofrece su cuello, su sexo y su
alma -relacin asimtrica de abismales dimensiones- en la entrega vamprica
y sexual.

La mujer, el otro por excelencia en las relaciones de poder en Occidente,
ha sufrido en su cuerpo el castigo ednico: es el cuerpo de la
reproduccin, pero es a su vez el cuerpo de la tentacin, de los fluidos,
de la perdicin del hombre. Asuncin, la mujer que en la desmesura ertica
condena a su marido a adorarla cayendo a su vez en la tentacin de Vlad,
revela su naturaleza perversa al doblegarse al vampiro: "Gozo con Vlad. Es
un hombre que conoce instantneamente todas las debilidades de una
mujer..." (2004:281). El acto sexual revela, en este sentido, una de las
formas que el vampiro utiliza para el ejercicio de su poder sobre los
hombres: "El amor siempre es generoso, no se deja vencer porque lo impulsa
el deseo de poseer plena y al mismo tiempo infinitamente, y como esto no es
posible, convertimos la insatisfaccin misma en el acicate del deseo y lo
engalanamos" (2004:269). Navarro, mortal comn, resignado a la finitud de
la escatologa cristiana, resulta insuficiente para complacer las
necesidades fsicas y espirituales de su mujer, quien aspira adems, en
virtud de la promesa del vampiro, la eternidad de su hija Magdalena:
"Magdalena no va a morir (...). El nio muri. La nia no va a morir nunca.
No volver a pasar esa pena, nunca" (2004:279).

Pero la seduccin de Vlad no slo es ejercida en la relacin sexual, pues
el vampiro, como una de las figuras de la cada, es una tentacin de
transgresin no limitada a lo ertico. Vlad nunca obliga a Navarro o a
Zurinaga: los persuade, manipulndolos con extraas peticiones y
comentarios, movilizando sus intelectos y sus voluntades para que cooperen
con l sin esperanza de reciprocidad: "Algo me impidi hablar, una
sensacin de inutilidad creciente, de ausencia de libertad (...) el dominio
del puro azar, el reino sin albedro" (2004:245). Vlad habla a un T que
puede ser un personaje o el lector; su seduccin transgrede tiempo y
espacio, los lmites mismo del texto, pues Fuentes recupera para su
personaje la voz y la fuerza originaria del mito.

En todo caso, el mal que el vampiro encarna, la potencia de su atraccin,
implica la posesin de la voluntad del otro, de su vctima, pues el mal,
una vez internalizado, es la "irrupcin de otro que se instala en el lugar
del yo para aniquilarlo" (Bravo, 1993:101). El vampiro afirma su
trascendencia, su yo, en los lmites del otro que es aniquilado. El yo,
vampiro, slo es en funcin de la imagen del otro. Cuando la conciencia de
s mismo del yo est todava inmersa en el ser de la vida, arguye Hegel,
excluye de s misma todo lo diferente. El sujeto otro se le aparece como un
objeto. Si bien esta cosificacin es recproca en trminos humanos, la
seduccin vamprica anula la posibilidad de que las conciencias del vampiro
y su vctima se relacionen entre s como simples objetos; la conciencia de
s de la vctima, una vez anulada, se entrega como objeto a los deseos de
su victimario. La voluntad humana que discurre en la tensin entre la vida
y la muerte, entre Eros y Thnatos, se anula en la unvoca voluntad del
vampiro, y es por esto que la solucin final del relato de Fuentes respecto
al destino de Navarro resulta irrelevante, pues el mal ya ha sido
internalizado y ha aniquilado su yo:

      ...mientras yo luchaba con todas mis fuerzas, a pesar de todo,
      consciente de todo, sabedor de que mi fuerza vital ya estaba
      enterrada en una tumba, que yo mismo vivira siempre, donde quiera
      que fuera, en la tumba del vampiro, y que por ms que afirmara mi
      voluntad de vida, estaba condenado a muerte porque vivira con el
      conocimiento de lo que viv para que la negra tribu de Vlad no
      muriera (2004:286-287).



Entre la vida y la muerte

                                                 "El hombre, en su orgullo,
                                       cre a Dios a su imagen y semejanza"
                                              (Friedrich Nietzsche, 1985:6)

Lacan seala que el inconsciente, locus del sentido, est estructurado como
un lenguaje. El sujeto humano crea discursivamente las respuestas a las
inquietudes de su existencia. De este modo, el vampiro representa en ese
discurso la avidez y fascinacin humana por lo divino: la trascendencia, la
inmutabilidad y el poder ejercido sobre los mortales. Ontolgicamente
limitado por la existencia, el hombre adivina la posibilidad de resolucin
de sus enigmas ms all de sta, en una condicin de divinidad anhelada
desde las dudas terrenales. Es posible vislumbrar al menos dos vertientes
fundamentales de esa aspiracin divina: una que podramos llamar la
vertiente del Bien, encaminada hacia el progreso humano simbolizado en un
alma que asciende por sus acciones en vida, que se merece la redencin y la
eternidad deseando habitar junto a Dios; y la otra, la vertiente del Mal,
donde una apetencia desmesurada por los placeres carnales conspira para
atar al hombre a la existencia, a no querer abandonarla, y aspirar a una
eternidad terrena a pesar de Dios -o precisamente por l?-, un Dios
confinado a su cielo como un testigo mudo, impotente ante el albedro
humano.

Ambas vertientes obedecen a su vez a una divisin binaria en las formas que
el ser humano ha utilizado en un intento por explicarse a s mismo en
cuanto a la creencia en un alma, pneuma insuflado por los dioses para dar
voluntad, vida espiritual e intelectiva al cuerpo inerte. La forma ms
difundida es el dualismo psico-fsico, definida por Morat y Martnez como

      Una de las concepciones o creencias ms antiguas de la humanidad, que
      est en la base de las creencias religiosas y que probablemente tenga
      su origen, por una parte, en la extraeza ante fenmenos como los
      sueos y, por otra parte, ante el hecho de que los llamados estados
      mentales, fundamentalmente subjetivos, no se pueden tratar de la
      misma manera que los cuerpos, ya que carecen de peso, volumen, color,
      extensin, etc. (1998:74).

Esta tesis, que sostiene importantes sistemas de pensamiento como el
orfismo, el platonismo y la religin cristiana, supone una preeminencia del
alma como algo que es posible entender sin el cuerpo, mientras que ste sin
aqulla se considera solamente un cadver, un autmata, un no-vivo. Esta
separacin entre cuerpo y mente o cuerpo y alma supone la posibilidad de
una vida ms all de la corrupcin corporal, que segn las creencias podra
sostener la esperanza de una vida espiritual eterna en un Hades, en el
reino de los cielos, e incluso en la misma tierra tras la metempsicosis o
transmigracin de las almas en reencarnaciones sucesivas.

La otra forma de concebir la relacin entre el cuerpo y la mente humana es
el monismo psico-fsico, cuyo representante ms ilustre es Aristteles. La
teora hilemrfica aristotlica parte de la premisa de que el alma es la
forma del hombre, y por tanto no puede subsistir independientemente del
cuerpo, no puede ser inmortal.

Durante el medioevo, el cristianismo en Occidente utiliz la concepcin
dualista de alma/cuerpo a favor de la sujecin de los hombres a una vida
libre de pecados -con privaciones de todo tipo- en el anhelo de merecer una
vida eterna junto al Seor. Huelga decir que las cotizadas bulas papales
resolvan las contradicciones entre esperanza, fe y vida pecadora, en tanto
el hombre estuviera confiado en la intercesin de la Iglesia para el perdn
de sus faltas. Sin embargo, superado el teocentrismo en los albores
renacentistas, las inquietudes con respecto al destino del hombre despus
de la muerte y la posibilidad de salvacin en la eternidad volvieron a
surgir, y a pesar de que la concepcin hilemrfica no fue la conclusin
para esa angustia moderna, fue inevitable la amarga conjetura de un alma
atada al cuerpo y de la muerte como vaco. "El hombre (...) parece no
soportar el "vaco espantoso" del morir, y avanza por la vida en la ceguera
de su propia muerte" (Bravo, 1999:80).

La muerte se define negativamente como el final de la vida, suponiendo una
previa concepcin de sta como actividad interna en los cuerpos biolgicos.
A pesar de ser un camino ineludible, de ser tantas veces meditada, pintada,
esculpida, la muerte no se deja conocer por el hombre, quien la dibuja como
esqueleto de perturbadora sonrisa, acompaado siempre de su lgubre hoz.
Desde el temor y la ignorancia, se constituye como el otro extremo de lo
conocido, de lo seguro: en sus pliegues se alojan todas las incgnitas,
todos los monstruos, todas las angustias. El vampiro, as como otras
corporeizaciones terribles de la muerte, simboliza una extraterritorialidad
engendrada en la carencia de vida y en el apetito desmedido por una
existencia terrenal, no tolerada por los comunes mortales. Es por esto que
las creencias y mitos funerarios cumplen en las sociedades una funcin
vital: aseguran el descanso de los difuntos queridos, pero a su vez
pretenden evitar su retorno, aun de los ms amados, dado que una vez que se
han transpuesto las fronteras de la vida, los difuntos dejan de ser
aqullos que amamos, para convertirse en no-vivos -los celtas enterraban a
sus muertos mirando a tierra, para que no pudieran regresar-; son rituales
de exclusin social, porque el cuerpo sin vida inquieta al alma humana: es
la evidencia de un destino que nos aguarda, es mirar en la muerte ajena la
muerte propia. Vctor Bravo explica que

      Frente a la escala que hace de la condicin humana un ansia de
      trascendencia en su ascenso a lo divino, el vampiro nos muestra
      tambin un camino de trascendencia, pero invertido: camino no hacia
      la angelacin por descorporeizacin y la pureza, sino hacia el horror
      y la mancha, en la manifestacin ms extrema y abismal de lo
      corporal: el cadver, y el cadver viviente como la manifestacin, en
      el lmite de lo imposible, de lo monstruoso (1999:86).

Kant, Freud y Wittgenstein coinciden en la imposibilidad de concebir
nuestra propia muerte, pues la muerte no es un evento de la vida: no se
vive la propia muerte. Ya los epicreos decan desde los tiempos antiguos:
"Cuando la muerte es, nosotros no somos; cuando somos, la muerte no es"
(1998:36). La muerte entonces, se perfila ms all de lo humano, de las
leyes, de los interdictos morales, y la aspiracin a una vida eterna,
engendrada en el miedo a la no-vida, es considerada desde las religiones
cristianas como sacrilegio, como manifestacin del mal. De all se
desprenden las figuras de acuerdos o canjes sobrenaturales como el pacto
con el diablo, las misas negras, los aquelarres, la tentacin de la mordida
vamprica. En esta creencia ayudaron indudablemente los conceptos
desarrollados por el cristianismo que, basados en la idea neoplatnica de
la vida despus de la muerte, fomentaron la idea de la corrupcin del
cuerpo y la supervivencia del alma hasta el da del Juicio Final, teniendo
la posibilidad de acceder a este estado slo aqullos que murieran
arrepentidos de sus pecados y que hubieran recibido los ltimos
sacramentos. Con esta frmula, todos aquellos que no fueran enterrados en
tierra consagrada -como suicidas y excomulgados- y los que no hubieran
recibido la extremauncin, podran convertirse en vampiros u otros tipos de
espectros corpreos.

La eternidad, exclusivo privilegio divino -Dios es ipsum esse subsistens,
ser subsistente en quien no se da distincin entre esencia y existencia-,
en un cuerpo corruptible se considera profanacin, pues el hombre debe
esperar, en la fatalidad de su finitud corprea, la promesa de un alma
inmortal. Todo aquel, como el vampiro, que se atreva a anhelar algo ms, es
expulsado de esa promesa, y su alma condenada a vagar interminablemente, a
pagar sin descanso por su soberbia. Desde esta perspectiva, el relato
vamprico tradicional no escapa a esa concepcin dualista psico-fsica
cristiana, y es por esto que pese a poseer el secreto de la permanencia
telrica, ese carcter propio de aquellas cosas que se hallan fuera del
tiempo y del espacio, el vampiro sufre la maldicin de la eternidad y
considera su existencia como Zurinaga, el vampiro en ruinas de Fuentes: "un
largo desfile de cadveres" (2004:217). Es por esto tambin que el Lestat
de Ann Rice reclama en su entrevista: "No comprendes que cada uno de
nosotros lo abandonara todo por tener vida humana?" (1996:178). Se cumple
as el designio de la escatologa cristiana, y el vampiro, quien aspiraba a
ser como Dios, acaba arrepentido, vctima de su arrogante deseo.

A pesar de que Zurinaga, el jefe de Navarro, sigue el patrn, por as
decirlo, del vampiro tradicional, la figura de Vlad rompe los parmetros
sobre la vida y la muerte definidos por la tradicin judeocristiana. La
tentacin vamprica de una vida eterna opera durante todo el texto, sin que
veamos un peligro de cada ms all de la traicin del vampiro. La
atemporalidad, la trascendencia no deja de mostrarse como ventaja, como
oportunidad:

      Ya ve usted, mi querido Yves Navarro. La ventaja de vivir mucho es
      que se aprende ms de lo que la situacin autoriza (...). Usted
      desciende de una gran familia, yo asciendo de una desconocida tribu.
      Usted ha olvidado lo que saban sus antepasados. Yo he decidido
      aprender lo que ignoraban los mos (2004:218-219).

El dolor de la prdida de su hijo Didier, el temor constante de la muerte
que est all, aguardando, y la fascinacin del escape al tiempo
aniquilador, conducen a Asuncin a pactar con Vlad el destino de su hija
Magdalena. Su incapacidad para superar la prdida, en contraste con la
aparente resignacin de Navarro, se desprende de la ausencia del cadver
del nio ahogado, evidencia de su nueva condicin de no-vivo que permitira
su exclusin social mediante el rito funerario:

      No lo volvimos a ver. El mar no lo devolvi nunca. Su ausencia es por
      ello doble. No poseemos, Asuncin y yo, el recuerdo, por terrible que
      sea, de un cadver. Didier se disolvi en el ocano y no puedo
      escuchar el estallido de una gran ola sin pensar que una parte de mi
      hijo, convertido en sal y espuma, regresa a nosotros, circulando sin
      cesar como un navegante fantasma, de ocano en ocano. (...) Esa
      ausencia que es una presencia. Ese silencio que clama a voces. Ese
      retrato para siempre fijado en la niez... (225-226).

Asuncin entrega su existencia y la de Magdalena a Vlad y Minea, para que
stos puedan concederles la eternidad. Navarro, quien ingenuamente aspira a
la recuperacin de su familia, intenta hacerla comprender su error con
razones atadas al pensamiento cristiano y a la misma lgica racional, pero
ella desoye tales razones pues ya el discurso que opera en su conciencia es
otro, ya sea ste logrado a travs de la seduccin ejercida por Vlad, ya
sea a partir del pacto de eternidad que se ha transado. El texto, pues, en
el triunfo de un vampiro que no muere viviendo, sino que vive en la muerte,
revierte la lgica cristiana que ha sostenido el relato vampiresco durante
siglos. ste es un vampiro que ha renunciado a toda finalidad trascendente,
que regenera su cuerpo a placer; podramos decir incluso que es un vampiro
nietzscheano en el sentido de que ha superado la condena del tiempo y ha
alcanzado el pensamiento del eterno retorno.

Quiz la razn que sustenta esta inversin axiolgica con respecto al
relato tradicional la encontremos en la tesis enunciada por el mismo Vlad
sobre la condicin inacabada de Dios. Dios es concebido por Vlad en
oposicin a su ente inverso: si el Dios que conocemos es omnipotente e
inmutable, cmo se explica la presencia del mal, el albedro humano, en un
mundo creado por l? Los nios en su posibilidad de crecer y de convertirse
en sujetos que ejercern un libre albedro, constituyen la prueba
fehaciente de que el mundo, lejos de estar predestinado hacia un final
trascendente, donde el demonio ser expulsado y las almas sern juzgadas,
avanza sobre s mismo, como una cinta de Mebius, interminablemente:

      Un nio es como un pequeo Dios inacabado (...). El abismo de Dios es
      su conciencia de ser an inacabado. Si Dios acabase, su creacin
      acabara con l. El mundo no podra ser el simple legado de un dios
      muerto, (...) un crculo de cadveres, un montn de cenizas... No, el
      mundo debe ser la obra interminable de un Dios inacabado. (...) Los
      nios son la parte inacabada de Dios. Dios necesita el secreto vigor
      de los nios para seguir existiendo (2004:251).

El vampiro, que ha transpuesto el prtico de la muerte y que se mueve
caprichoso entre los vivos y los muertos, se reconoce a s mismo,
manifestacin del mal absoluto, como parte de la obra de un Dios que
engendra el mal para que l mismo, el supremo Bien, pueda seguir
existiendo:

      El secreto del mundo es que est inacabado. Quiz, como el vampiro,
      Dios es un ser nocturno y misterioso que no acaba de manifestarse o
      de entenderse a s mismo y por eso nos necesita. Vivir para que Dios
      no muera. Cumplir viviendo la obra inacabada de un Dios anhelante.
      (2004:285)

Esta revelacin, slo alcanzable en la vida de ultratumba, se acerca a la
iluminacin de Zaratustra, en el captulo titulado De la visin y el enigma
(1980:270): un pastor atenazado por una serpiente debe morder su cabeza
para poder liberarse. Esta alegora simboliza la liberacin tanto de la
opresin de un tiempo que est en funcin de un sentido -el trascendente
lineal judeocristiano-, como de la opresin de un tiempo circular que
produce hasto; y la decisin de morder la serpiente representa la voluntad
de afrontar valientemente lo vital, que equivaldra de algn modo a
conjurar la muerte. La palingenesia vamprica, as como su presencia fuera
del tiempo humano, no se considerara ya como hasto, como deseo de muerte
ante su imposibilidad. La eternidad deviene en posibilidad de
experimentacin, de conocimiento, y de eleccin: "S, usted sabe que no es
lo mismo ser dueo de la propia muerte que ser vctima de una fuerza ajena"
(2004:220). Siguiendo a Nietzsche, la repeticin de lo mismo, la vida
eterna, es equivalente a afirmar que no se repite, pues en la repeticin lo
mismo ya no sera lo mismo. Cada vida del vampiro, aunque en sucesin,
correspondera a una nueva experiencia: cada instante es nico, pero
eterno, ya que en l se encuentra todo el sentido de la existencia. Ya no
anhela, como el vampiro de Stoker o de Rice, la finitud, porque no cree en
ella. No cree en un Juicio Final, no cree en un Dios que pueda prescindir
de l. Por eso Vlad, al culminar la exposicin su tesis a Navarro, exclama
enigmticamente: "Usted vive la vida. Yo la codicio" (2004:283).

                                    ***

Entre los lmites de la normalidad, del mundo conocido, el hombre intenta
satisfacer con ciencia, filosofa y arte las dudas que su episteme le
impone. Cada respuesta alcanzada, que engendra secretamente infinidad de
nuevas preguntas, le impele a alejarse cada vez ms del crculo protector
del mundo concreto; cada agudeza lo acerca, como caro a su sol, a las
fronteras de lo no cognoscible. El pensamiento mtico, luego las
religiones, intentan casi siempre mantenernos entre unos ciertos lmites,
necesarios para no perdernos en el enigma; cuando transgredimos esos
lmites sobreviene un ms all que puede ser iluminacin creadora, arrebato
mstico, o simplemente locura. El imaginario del vampiro occidental, como
un intento de dar respuesta al misterio de la muerte, es una secreta
condena desde la teleologa cristiana a la pretensin de eternidad -delito
bablico- y al apetito carnal desmedido -que bien pudiera ser el mismo
delito ednico- del hombre moderno, indiferente a la ira de Dios. El
vampiro de Fuentes revierte esta tradicin postulando una concepcin de
Dios, de eternidad y de vida que abandona la idea de trascendencia por
completo, que aspira a los bienes terrenos y nada ms, sereno en la
garanta de un Dios que le necesita para subsistir, y que por tanto, no
puede destruirle o castigarle. En Vlad la vida se define afirmndose en s
misma, y no en oposicin a la muerte. El Dios de Vlad no se opone a su
existencia vamprica: lo considera quiz una curiosidad dentro del mundo de
los mortales, un primus inter pares, nada ms; es un Dios inacabado que se
completa en su sombra, un demiurgo complacido que se sienta a expiar la
oscura naturaleza humana, anhelante.

1. Ver referencia electrnica.



Bibliografa de Carlos Fuentes:

 - FUENTES, Carlos (2004). Inquieta compaa. Mxico DF: Alfaguara.



Sobre Carlos Fuentes:

 - ANADN, J. (1983). Entrevista a Carlos Fuentes. Revista Iberoamericana,
   XLIX, 123-124.

 - DVILA, Luis (1981). "Carlos Fuentes y su concepto de la novela".
   Revista Iberoamericana, XLVII, 73-78.



General:

 - BRAVO, Vctor (1987). Los poderes de la ficcin. 2 edic. Caracas: Monte
   vila Latinoamericana, 1993.
   - (1999). Terrores de Fin de Milenio. Del orden de la utopa a las
   representaciones del caos. Dibujos y pinturas de Henry Bermdez. Mrida:
   Ediciones El Libro de Arena.

 - CORTS MORAT, J. y MARTNEZ Riu, A. (1998). Diccionario de filosofa.
   Barcelona: Herder.

 - FREUD, S. (1919). Lo ominoso. Obras completas. Vol. XVII. Buenos Aires:
   Ed. Amorrortu, 1989.

 - HIRSCHBERGER, J. (1961). Breve historia de la filosofa. 13 edic.
   Barcelona: Herder, 1998.

 - LARRAYA, J.G. (1966). Religiones y creencias. Barcelona: Ediciones
   Danae.

 - MORRISON, J. (1970). Una plegaria americana y otros poemas, trad. Ana M.
   Moix. Barcelona: Plaza Jans, 1998.

 - NIETZSCHE, F. (1882). As habl Zaratustra, trad. Snchez Pascual.
   Madrid: Alianza Editorial, 1980.
   - (1895). El Anticristo, trad. Mara Cndor Ordua. Madrid: Alba, 1985.
   - (1902). La voluntad de poder, trad. Anbal Froufe. 11 Edic. Madrid:
   Edaf, 2003.

 - RICE, Anne (1976). Confesiones de un vampiro. Barcelona: Ediciones B,
   1994.



Referencia electrnica:

 - EINSTEIN, A. (1954). El mundo como yo lo veo (en lnea). New York:
   American Institute of Physics. Recuperado en marzo de 2006, de
   http://www.aip.org/history/einstein/ (Vnculo en espaol a:
   http://www.einstein.unican.es/).

** Mara Ins Carvajal de Ekman
   maria.ines.ekman@gmail.com
   Investigadora venezolana (Valencia, 1979). Licenciada en ciencias de la
   educacin, mencin lengua y literatura, egresada de la Universidad de
   Carabobo (Valencia, Venezuela, http://www.uc.edu.ve). Tesista de la
   Maestra en Literatura Iberoamericana de la Universidad de Los Andes
   (Mrida, Venezuela, http://www.ula.ve). Investigadora activa del
   Instituto de Investigaciones Literarias "Gonzalo Picn Febres" de la ULA
   (IILGPF, http://vereda.saber.ula.ve/sitioinstituto). Ha participado en
   calidad de ponente en diversos eventos literarios y educativos de
   carcter nacional e internacional: Jornadas de Literatura del IILGPF,
   seminarios de los Postgrados Integrados de Literatura UCV-ULA-USB,
   bienales de Literatura Mariano Picn Salas, ENDIL XXI y XXIV, simposios
   de investigadores de la literatura venezolana y XXVI Simposio
   Internacional de Literatura "Presente y futuro de la literatura
   hispanoamericana" (Chile). Es profesora de la asignatura Taller de
   Literatura en la Facultad de Arte y Diseo Grfico (ULA), y de las
   asignaturas Filosofa de la Educacin y Epistemologa del Programa de
   Profesionalizacin Docente (ULA).



=== Ars Potique      Gustavo Adolfo Becerra ==============================

                                              "A pesar de que la televisin
                                        es terica y tcnicamente factible,
                                  comercialmente la considero un imposible.
                                       No veo a la gente sentada en la sala
                                  mirando una imagen en una caja cuadrada".
                            Lee De Forest, inventor del tubo catdico, 1926

Dejo de hablar en aquellas palabras que conozco (y, a ratos, me reconocen).
Huelo a Palma del Pacfico Norte y a Identidad. Nada tan hermoso como esas
bromelias y las guarias moradas! Mi Dios -me digo-, existe el Mundo? (El
Mundo an no est escrito). Sueo Patrias de Violines y Trombones, pero me
dejo enamorar por el agua que fluye y la trivialidad rasante de los
cndores. Pequeos cervatillos comen en mi mano. Hay Movimiento de Tierra
en el Sub-suelo de las convicciones profundas (crisis de fe,
recriminaciones), en los Rituales de lo Habitual, en la Cotidianidad de los
Prpados. Cree -pienso- en las Bienales del Humo, en el desengrasante para
autos, en los Modelos de Intervencin de la Palabra Ciudadana, en las
Mejillas de la Muchacha acostumbrada a las Manzanas y que suea con vivir
en Caracas, en el Ordenamiento Territorial de las ciudades por Orden
Temtico, en las Pelculas "pay per view", en las Cremas para Tratamientos
Reductivos con formas de leones, en los Congresos Internacionales de Dueas
de Casa para el Diseo de Polticas Pblicas en Materias econmicas, en la
vulnerabilidad de la democracia Jeffersoniana y en el Agua Potable como
forma sustentable de la Vida y de la Atmsfera, en la Conformacin de los
Estados Federales para la optimizacin en la toma de decisiones, en la
Micro-computacin y en el Ala de la Avispa que quiere decir el nombre que
Calla, en la Nomenclatura del Bosque y en los Diez Das de Vuelo negro
posteriores a la Muerte de los Murcilagos, en los Liderazgos Positivos y
los Imaginarios Sociales, en el Eliminador de Manchas y sus Provincias, en
el Desinfectante de Palomas y Metales Pesados, en el Volumen Racional de
las Radioemisoras en Taxis y Locomocin Colectiva, en la Misa de 11, en el
Momento de Consagracin de la Frecuencia Modulada y el Viento de los
Moscardones G8, en la Consagracin de los spero en los Tres Niveles de Tus
Suavidades, en el temor que infunden los Ptalos de Rosa, en la sobriedad
de la Moldura y en la Particin de los Panes. Si ests mirando (y
leyendo-te), si ests en ese ah de siempre, tenemos tiempo de des-hacer el
tiempo. El Riesgo siempre ha sido Otro: los asientos traseros de los
vehculos, los Predios perdidos en la Memoria, la Civilizacin de los
Deseos (Gramticas de las Sensaciones y las Explicaciones Formales). En
verdad, escribo contra la Muerte. Caturla, Chvez, Ginastera en el mismo
piano que Villalobos. Instalo una pequea escenografa: agua hasta la mitad
del piso y velas flotantes (que enciendo) sobre la Sala de Estar. Juro que
nunca antes nadie haba inundado sus propias pertenencias. Menos aun el
nico CD de Gaetano Donizetti (W. H. Auden (The Age of Anxiety) prefera a
Bellini: "En mi Olimpo privado, la persona que dice no gustar de Bellini ha
tenido el buen gusto de no nacer". Al poco rato, flotan algunos libros.
Todo comienza a moverse en una forma extraa, pero azul. De esos azules
nunca podremos desprendernos. Estos son los Primeros Desplazamientos. En la
misma medida que el agua aumenta su caudal, aumenta mi silencio: esa forma
orante de contar sucesos y de recoger semillas. Toda el Agua del Mundo en
una de tus Manos. La arcilla re-educa a los Relojes. Ante el Riesgo de la
Evidencia, en la tensin de Puente y Logaritmo, reconoce en mis ojos tus
Paisajes. Se pierden las distancias. Un alguien acumula en bodegas las
Primeras Explicaciones de las Existencias Inusuales. Tengo fe en esta
Apariencia de Espejo (que me refleja). Casualmente tengo a mano una
lapicera de tinta: los muebles pierden pie ante la inminencia y la debacle.
Cree en la Gestin Pblica y sus horizontes de Fierro forjado, en el Cdigo
de Barras y sus pequeas Vidrieras, en Nmeros Terminados en consonante
pero que no constituyen delitos municipales, en la National Association of
Realtors, en la Orientacin del Color y la quemadura del jade, en el brillo
del pez que me brilla, en el depsito en el cual caen las miradas para no
regresar, en la soberbia del olvido sobre pjaros abandonados, en la
friccin de los Cuerpos en Reposo, en la Ranura del Depsito a Plazo, en el
Mejoramiento de las Condiciones de Vida de los funcionarios de Palacio, en
las blogalias temticas y en las Comunidades electrnicas, en las Redes
Invisibles de la Materia (cuando se muda de casa) y en el Ejercicio
Contable de las Relaciones Afectivas, en la Barra Metlica de los Poderes
Anti-Robos, en la Visin edilicia de la Plaza y el Ornato. El Agua nunca se
detendr. Toda la fugacidad en ese ir inexorable. El Tiempo arrastrado
(como si fuera tirado por Caballos). Cree en las Figuras Animadas de la
Experiencia, en la Medicin Decimal del Saludo, en el "formidable antao"
de la tradicin lrica, en los apsitos de los Hospitales, en la Tradicin
Oral de las leyendas bribr y cabcar, en la Regin Inguinal de los
Sufrimientos, en su propia Acumulacin de Miedos y Condensaciones. "Hello,
this is Capricorniana. Please, leave your message". Cree en la Resistencia
de los Movimientos Civiles frente al neoliberalismo, en la Paz como forma
de Santidad, en el lbum Biogrfico de la Palabra Mustio, en la Nevera como
Proceso de Conservacin, en la Cadena de Fro de los Muertos de Hambre
(criognesis) y en las Aves de Corral, en el Buen Or de sus Retazos
domsticos y en su forma de orientarse por las estrellas, en la Empobrecida
Voluntad de las Esferas y en los Tratamientos Faciales de Ultrasonido. Cree
en la Gra de los Helicpteros, en las Araas de las Iglesias de Madera, en
las Estatuas que se cubrirn de Musgo. Cree en el Pauelo y en la Semilla
del Sombrero, en las Cajuelas Mgicas de los Sin-piernas, en el Hbito de
comerse las Uas y rascarse la cabeza. Cree en la Solemnidad del Estadio y
en la Agitacin de las Moscas sobre el Baldo, en la Incineracin de las
Cuerdas Vocales y en el ltimo Viaje por Cao Negro. Cree en la Posicin de
las Ventanas (a la hora del crepsculo), en las Exactitudes de las
Premoniciones (a la hora de las posibilidades), en el Reloj Pulsera y en la
Cinta electrnica, en los Tatuajes en la piel realizados con Henna vegetal,
en las Mejillas de la Mujer nunca-besada, en los rboles de Camposantos y
Sanatorios. Cree en el Grito del Cerdo a orillas del Brasero, en el Gemido
de los Aullantes en medio de la Horca, en el Cadalso Oscuro donde perdimos
Peso. I. Continuidad de la especie humana sobre el planeta, como seal
ineludible por todo lo respirado. II. Mantencin de los procesos ecolgicos
bsicos y de la diversidad biolgica, en un tejerse para siempre, ms all
de las ideologas. Bebers agua de mis ros? III. Estabilidad o
disminucin de las poblaciones humanas, para que no falte el pan sobre la
mesa. IV. Provisin de las necesidades bsicas de todos los seres humanos.
"La intolerancia ms peligrosa es precisamente aquella que surge en
ausencia de cualquier doctrina, como resultado de pulsiones elementales.
Por eso, no puede ser criticada y mantenida a raya con argumentos
racionales" (Umberto Eco). V. Satisfaccin de las necesidades no materiales
de todos los seres humanos, los genomas mnimos sobre la Mesa de Ciruga.
VI. Disminucin significativa de las tasas de uso de recursos no renovables
y de las tasas de produccin de desechos no re-usables o in-tratables. Si
estoy dormido en la Cueva de Chu-Ku-Tien entra despacio. Hace siglos que el
mundo dej de pertenecernos. La Era de la Glaciacin no es una discoteca,
ni el nombre de un Grupo Rock. Sopla el viento donde quiere. Y me dejo ir
por sus vegetales. VII. Aumento de la seguridad sobre tasas
estables/sustentables de uso de recursos naturales. Se suele presentar el
panten de las divinidades umbandistas, como organizado en 6 "lneas":
lnea de Oxal / lnea de Iemanj / lnea de Oriente / lnea de Oxss /
lnea de Ogum / lnea Africana. "El cuerpo humano es la expresin externa
del alma" (Teilhard de Chardin). VIII. Concentracin en calidad
(informacin durabilidad) en el contenido de los bienes y servicios ms que
en cantidad de recursos. Hace ms de una dcada que hemos partido. Lo
sabemos ms por el Humo de Nostalgias, que por los sitios donde levantamos
precipicios. Veo el nacimiento de una Estrella. Nada es tan importante como
estas ganas de ser raz. IX. Redistribucin global de los medios de
produccin. Nadie es completamente bueno. Recuerdo una Estacin de
Ferrocarriles en Limn, los viejos trabajadores del banano cargando
trailers y el movimiento de la esperanza por debajo de la tierra, como si
se tratara de un enorme gusano. X. Reduccin del consumo material per
cpita en partes del mundo desarrollado. Segn Jacques Monod, al azar
corresponde el papel de explorar necesidades y alternativas varias: El
mensaje gentico no tiene sentido salvo que sirva para traducir. La mquina
de traduccin de la clula moderna necesita alrededor de ciento cincuenta
constituyentes macromoleculares que ellos mismos estn codificados en el
DNA. El cdigo no puede ser traducido ms que por los productos de
traduccin. Es la nueva versin del omne vivum ex ovo. XI. Devolucin del
poder e incremento de la autodependencia dentro de las escalas y
organizaciones ms pequeas. "La libertad", escribe Jean Paul Sartre, "se
revela en la angustia", en complejas construcciones de silencio y culpa.
XII. Satisfaccin de las necesidades humanas en formas que impliquen un
mnimo de recursos y de produccin de desechos" (1). Cree en los nuevos
soportes digitales (que logran multiplicarse a s mismos), en la
vehiculizacin de la Memoria (como el trfico palpable de dos vidas en
una), en la Grfica que inspira a los Monasterios (donde van a morir los
elefantes barbudos), en el Organigrama de las Estaciones climticas y sus
repetidos actos heroicos que mezclan lluvia y trueno, en el comportamiento
de los Clubes deportivos, en la Ley que Nubla la sopa de la Viuda. Cree en
los 88 sueos del Dry Martn y en mis oleajes, en la Blandura de los Ebrios
por Barniz de Mascar que an no dominan el Uso de la Esptula, en la
Gestacin de la Lluvia sobre las Montaas cuyas sombras se derretirn, en
la Humildad que ensalza, en la Proporcin Botnica de los Besos (hurtados),
en la Rebelin de los Segmentos que suelen acumular cubos sobre la
dispora, en la Literatura Comparada y en la Oda a Da Vinci, en el Cdigo
Secreto de las Tribus camticas, en las Sociedades de los Hermanos Menores,
en el sobresalto de la Gacela ante el hocico cercano del tigre. Cree en la
desnudez que mira por el Visor, en el carro que se marcha sin dejar huella,
en la milpa que amasaron los campesinos como si fuera el Pan de la
Esperanza, en los Cuatro Puntos Cardinales de la Tecnologa, en la Red del
Tiempo de la cual dependen sus Cuatro estaciones. Tengo visiones y fiebre.
Desconfo de las Magnitudes espacio-temporales. Sobre el Nudo de los
Fractales, comienzan a nacer las comunidades biolgicas. Pronto vendrn los
Mtodos de Seleccin Natural, el parto vaginal, las pursimas mieles de la
promesa, lo esencial de la "conducta protectora", la Celebracin de la
espuma sobre la Playa abandonada, el cuerpo como un atardecer, eso es. En
este Proceso de Aclimatacin Social me desnudo porque me s Invisible.
Documentos desclasificados. Mis estructuras innatas en este soporte de
lenguaje, en esa rida condicin de signo (Hoffmeyer). Pedimos Hospedaje en
los nicos sitios Web que no han sido bombardeados. La ciudad est en
ruinas. No hay funcionamiento de semforos. Creo que pasaremos esta
eternidad sobre estas Maderas, trabajando en la secuenciacin del Genoma
Humano. Mi Dios, todo es Luz en el Valle. Cantan algunos pjaros (que no
logro distinguir). He acumulado edades que nunca tuve slo por el roce con
los Universos Paralelos. La verdad es que se me hace tarde.

1. Elizalde, Antonio, tomado de Stephen Dovers, Sustainability: definition,
   clarification and contexts, en "Development", 1989, 2/3. Citado por:
   Schatan, Jacobo (editor), "Crecimiento o desarrollo: un debate sobre la
   sustentabilidad de los modelos econmicos", Ed. Fundacin Friedrich
   Ebert- CEPAUR, Santiago de Chile, 1993, 2 edicin.

** Gustavo Adolfo Becerra
   gustavoadolfo_becerra@yahoo.com
   Escritor y cineasta chileno (1947). Ha sido director general de la Gran
   Gala sobre Neruda realizada en el Teatro Nacional de Costa Rica, jurado
   del X Festival Internacional de Cine de Costa Rica, agregado cultural de
   Chile para Centroamrica, encargado de Comunicaciones del Instituto de
   Desarrollo Agropecuario (Indap) de Chile, asesor del ministro de
   Agricultura, director de la Casa de la Cultural "Anhuac" del Ministerio
   de Vivienda y Urbanismo y coordinador ejecutivo de la Vicara Esperanza
   Joven, en el Arzobispado de Santiago. Ha trabajado como director,
   director de arte y guionista en las pelculas y videos Dance of Hope,
   Mis amados valles, Concierto en Montegrande, AIDS, Lo que queda del
   Paraso, Msica ros y calles y Con Neruda en el corazn.



=== La serpiente de tierra caliente      Triunfo Arciniegas ===============

Hace dos das hice una araa de alambre dulce para la obra. Gast toda la
tarde y casi me saco un ojo. Le invent patas a la tapa de una olla y, con
parte de mi coleccin de botones, unos ojos de cangrejo: un pequeo botn
rojo sobre un botn amarillo, bien grande, para cada ojo. En los ensayos de
esta maana se nos present una emergencia porque se parti uno de los
botones rojos. Los nios gritaron que necesitaban un veterinario. Uno de
ellos, con su traje de monstruo, corri a otro saln por la pistola de
silicona. De inmediato la conect al hilo de la electricidad y con aire
profesional le peg el pedacito de botn al ojo de la araa. Nunca habamos
visto un doctor tan mal vestido. En ese momento no sabamos si la araa
perdera el ojo o requera gafas. La araa tuerta, por supuesto, es la
semilla de otra historia.

Hace tres das termin la serpiente. Es la tercera o cuarta serpiente que
nos acompaa en los ensayos. La primera fue un lazo anaranjado, uno de esos
que usan los nios para saltar en las clases de educacin fsica y en los
recreos. La imagin como una serpiente rara, marginada y algo loca, debido
a su color. En la siguiente sesin us una de mis sbanas. La amarramos con
cuerdas para darle cuerpo de serpiente. Por ltimo, descolgu de mi casa
una cortina roja, la enroll y le pegu anillos de cinta aislante azul,
amarilla y negra. En realidad, es el mismo trapo que en otras obras me ha
servido de alfombra para el rey, de puerta del infierno, de capa de
vampiro. Le hice los ojos con botones: un botn negro sobre un botn beige
para cada ojo. Le acomod la boca con hilo y aguja y le insert el cabo de
colores de una cuchara a manera de lengua. Se ve muy graciosa. Es delgada,
de unos tres metros, y sirve para saltar, pasar el ro, halar y enrollar,
los juegos que dan cierre a la obra.

La serpiente en realidad fue la cuarta o quinta idea. Primero quise montar
una obra de diablos traviesos en busca de aventuras, luego pens en un par
de brujas, madre e hija, pues en el grupo tenemos dos nias, preciosas, por
cierto. Tambin pensamos en unos monstruos. Tenamos los personajes pero no
la historia. Se nos atraves un conejo, porque uno de los nios tiene un
conejo que quiso venderme. Fuimos todos a verlo a su casa. Con cualquier
pretexto hemos visitado varias casas y nos ha ido de maravilla: nos dan
jugo o caf con leche y arepa o nos regalan cilantro. El otro da hubo
cilantro para todas mis dulcineas. Para qu rosas cuando el cilantro se
puede echar a la olla. Los nios me ensearon la manera de matar un conejo
y hasta me trajeron un libro con ilustraciones para que me empapara del
tema. Tambin me explicaron la receta del conejo frito. Ese mismo da me
vendieron un conejo en otra casa, muerto y despellejado, listo para la
olla. Lo repart en mi cumpleaos. El primer conejo de mi cocina, y
quedamos con ganas. El conejo de la obra se transformaba en nio. O mejor,
un nio, hechizado por una de las brujas, se converta en conejo. De una
caja grande saltaba el nio o el conejo, segn el caso. O desde atrs de un
archivador. En fin, la idea no cuaj, y no slo porque, segn los nios, el
conejo se orina a cada rato. No s de dnde apareci la primera araa de
alambre, un amasijo con vagos ojos. No s si ya tena la forma o se la
dimos en clase. Los nios la aplastaron en un instante. Sin asombrarme, me
horroriz tanta violencia. Les dej como tarea escribir una historia sobre
la araa de alambre. Estaba revisando las historias, una semana despus,
cuando apareci la cuerda anaranjada, y la obra poco a poco tom forma.

La obra trata de una terrible serpiente de tierra caliente que asusta de
muerte a las nias en el primer acto y luego se vuelve amiga y cmplice,
pero la araa de alambre salt a la escena por arte de magia, y a los
monstruos, por supuesto, tambin les correspondi su parte. Poco o nada se
desperdicia en estos ejercicios de imaginacin. Tenamos esa serpiente
terrible y no sabamos cmo hacerla amiga: la obra cojeaba. La solucin
fueron los tres monstruos. La serpiente se enfrenta a los monstruos y as
se gana el cario de los pequeos. Y el conejo? Seguramente saltar a la
siguiente obra.

Los monstruos usan corbatas, pelucas y mscaras. Esta maana surgi un
juego con los sacos. Uno de los monstruos se lo at a la cintura, de manera
que pareca tener cuatro brazos. Aprovechando la feliz idea, rellenamos de
trapos los brazos falsos, que funcionan gracias a las cuerdas casi
invisibles amarradas a las muecas del monstruo, y aseguramos el saco a su
cintura con una corbata. Les invent un baile. Me encanta verlos bailar mi
coreografa de aprendiz. Uno de ellos, el dueo del conejo y fugaz
veterinario, es muy hbil, pero los otros dos son bastante lentos. Nios
campesinos, al fin y al cabo, torpes y algo bruscos, pero con una ternura
infinita.

La profesora, que no es calva, nos prest las pelucas y la caja de
maquillaje. Se ven tan espantosos los monstruos que los nios ms pequeos
de la escuela quedan al borde del llanto. Despus del baile, los monstruos
descubren su rostro para que los pequeos entiendan que se trata de otros
nios y porque la mscara perjudica la expresin y la voz.

Sin consultarme, las dos nias cambiaron las sombrillas por abanicos, hojas
de cuaderno plegadas, pintadas con tmpera, y en la base, rozando los
dedos, una rosita blanca recin cortada. Me parece bien porque con su
perpetuo movimiento dan la sensacin de calor que requiere la obra. El
abanico, por otra parte, hace innecesaria la flor que Julieta despellejaba
en los primeros ensayos. Poco o nada se desperdicia: la flor se peg al
abanico por obra y gracia de los dioses del teatro. Me preocupaba el
volumen de su voz, pero ya lo hacen mejor que algunos nios. En
expresividad dira que los superan a todos.

Nos vemos los jueves pero, debido a la inminencia del estreno, he dedicado
la semana al grupo, abandonando por el momento las otras escuelas donde
tambin hago talleres de literatura y algo de teatro. Voy feliz a verlos
cada maana. He recuperado el entusiasmo. Despus de mi peor ao en el
magisterio por razones que es preferible olvidar, y cuando quiero concluir
esta etapa de mi vida, he vuelto al delicioso cuento del teatro, como en
los aos noventa, y de nuevo saboreo su antigua y siempre novedosa magia,
su calor, su encanto, su fascinacin.

Ver a estos nios embelesados con una araa de alambre, los mismos que
aplastaron a la primera, verlos pelear con los monstruos sin lastimarse,
verlos bailar, verlos pasar una y otra vez toda la obra sin cansarse es una
de las bendiciones de la vida, un regalo del oficio.

El grupo de teatro pertenece a la vereda El Naranjo, a unos siete
kilmetros por la va a Ccuta, pero nos presentamos maana en la vereda de
Chchira, a unos ocho kilmetros de Pamplona, por la va a Mlaga. Es el
estreno mundial de La serpiente de tierra caliente. Luego, con los aires de
abril, iremos a otras escuelas de Pamplona. As pues, El Naranjo sale de
gira.

                                              Pamplona, 30 de marzo de 2006

** Triunfo Arciniegas
   triunfoarciniegas@yahoo.com
   Escritor nacido en Mlaga (Colombia) y residente en Monteadentro, en las
   afueras de Pamplona. Ha publicado El cadver de sol, En concierto, La
   silla que perdi una pata y otras historias, El len que escriba cartas
   de amor, La media perdida, La lagartija y el sol, Los casibandidos que
   casi roban el sol, La pluma ms bonita, Serafn es un diablo, El
   Superburro y otros hroes, El vampiro y otras visitas y las obras de
   teatro El pirata de la pata de palo, La vaca de Octavio, La araa sube
   al monte, Lucy es pecosa, Despus de la lluvia y Mambr se fue a la
   guerra. Con Las batallas de Rosalino obtuvo el VII Premio Enka de
   Literatura Infantil, con Caperucita Roja y otras historias el premio
   Comfamiliar del Atlntico, con La muchacha de Transilvania y otras
   historias de amor el Premio Nacional de Literatura de Colcultura y con
   Torcuato es un len viejo el Premio Nacional de Dramaturgia.



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS    ||||||||||||||||||||||||||||

=== Fernando Butazzoni ====================================================
=== "La globalizacin es un trmino elegante ==============================
=== para hablar de la conquista"      Aldo Roque Difilippo ================

El escritor y periodista Fernando Butazzoni expres la necesidad de que
Uruguay cuente con "polticas culturales muy claras" que permitan la
difusin del libro incentivando a los autores nacionales y la industria
editorial.

En su ltimo libro, Alabanzas de los reinos imaginarios, Fernando Butazzoni
presenta un ensayo sobre la vida y la obra de Isidore-Lucien Ducasse, el
Conde de Lautramont. ste es el decimotercer libro editado por Butazzoni,
entre cuyos anteriores ttulos se destacan El tigre y la nieve (1986), La
noche en que Gardel llor en mi alcoba (1996), Prncipe de la muerte (1997)
y Seregni - Rosencof. Mano a mano (2002).

                                    ***

-Uruguay tiene identidad nacional propia? Hay claves que nos identifiquen
como nacin?

-Hay claves. Es una identidad que se ha ido construyendo de distintas
maneras, pero creo que hay algunas claves que nos identifican como nacin y
que estn en riesgo. Hay una manera de entender la relacin con el mundo,
por ejemplo, que es uruguaya. Hay una escala de las cosas, de las ciudades,
de los emprendimientos productivos, del arte, de las carreteras, que es
uruguaya. Hay un acervo histrico que indiscutiblemente es uruguayo, o es
oriental digamos. Ahora creo que todo eso, como otros muchos pases, est
en riesgo.

-Porque nos est llevando la avalancha de la globalizacin.

-La globalizacin no existe. Existe un proceso donde hay globalizadores y
globalizados. Nosotros estamos en el territorio de los globalizados. Creo
que la globalizacin es un trmino elegante para hablar de la conquista.
Hay un proceso de conquista mundial que entre otras cosas pasa por desarmar
las claves culturales de un pas. Bueno, eso es lo que pasa en Uruguay.
Pero creo que hay que reafirmar esas claves: las claves de la convivencia
democrtica, las claves de una manera de entender el relacionamiento entre
la gente, que son incanjeables; son absolutamente uruguayas.

-En esta sociedad donde pesa tanto lo econmico, qu papel juega la
literatura?

-Creo que es importante todo lo que de alguna manera se plante frente a una
sociedad absolutamente materialista y frvola, como es la sociedad
contempornea, construida en el Uruguay sobre todo durante y despus de la
dictadura. Es importante la msica, la pintura, el periodismo; y la
literatura tiene un papel muy importante que cumplir. Primero como
preservadora de la memoria y de las claves de la identidad. Segundo como
recreadora de un pas posible dentro de un mundo posible. Las grandes
utopas siempre fueron de alguna manera diseadas o bosquejadas por
escrito. La Divina Comedia, por ejemplo no podra ser otra cosa que un
texto. El Manifiesto Comunista no podra ser otra cosa que un texto. En
todos los mbitos de la escritura creo que hay una funcin muy importante,
que es recrear. Es decir, repensar y reformular; mostrar posibles
horizontes, preservar la memoria. Esa es una tarea que hay que hacerla
entre todos. La literatura de un pas no se hace con los tres o cuatro
escritores ms importantes, ms famosos o ms exitosos. Es un edificio que
si uno lo mira est lleno de ladrillitos. Alguno brillar un poco ms que
otro. Pero si uno mira en su conjunto son ladrillitos puestos uno arriba
del otro, y en esos ladrillitos hay de todo. Hay escritores que les fue
mejor, otros que les fue peor. Unos que tuvieron un gran xito en vida y
despus desaparecieron olvidados, otros que nadie los conoci en vida y
terminaron consagrndose despus de muertos. Entonces lo importante es
tratar de aportar un ladrillito en el edificio.

-Pero muchas veces ese mensaje no llega al pblico, porque por las reglas
que impone el mercado, el libro no llega al pblico por un tema econmico.
Cmo sortear eso?

-La manera de sortearlo es teniendo polticas culturales muy claras. En el
Uruguay los libros nacionales son mucho ms caros que los libros
importados. Por lo tanto la industria del libro, y pongo esto entre
comillas, aquello que sostiene econmicamente la publicacin de libros, se
ve en permanente desventaja con aquellos libros que vienen del extranjero.
Un ejemplo muy concreto, la edicin del Quijote por los cuatrocientos aos
de su primera publicacin. Es una edicin que hizo una editorial muy
importante para todo el mundo de habla hispana, con precios irrisorios, que
inund las libreras y que retace la difusin, divulgacin y venta de
muchos libros nacionales. Ese libro entr sin ningn tipo de trabas
aduaneras, arancelarias, ni de impuestos. Es, entre otras cosas, un
producto fabricado en Europa, y tenemos que sacarnos con peine fino ese
problema. Ac no podemos seguir permitiendo que entren libros europeos,
comprados a granel en un contenedor a trescientos dlares la tonelada; y
despus los ves en las gndolas, en las bateas de las libreras, y la
industria nacional pena, las editoriales nacionales estn siempre por
fundirse, tienen que poner los libros caros, los autores no pueden publicar
porque los editores no se arriesgan porque tienen miedo que si les va mal
se funden. Ah lo que tiene que haber son polticas nacionales. Polticas
del Ministerio, y del gobierno, que den prioridad a los autores nacionales,
a los libros nacionales, y a las imprentas nacionales.

-Una suerte de subsidio?

-No. No es un subsidio, porque en definitiva si vos incentivas la
produccin de libros nacionales, y la venta de autores nacionales,
seguramente los precios van a bajar. En el Uruguay si vos editas tres mil
ejemplares de un libro, ese libro da ganancias. Abundantes ganancias. Lo
que tens que conseguir es tres mil lectores. Tens que contribuir a
incentivar la lectura, contribuir a incentivar la edicin, contribuir a que
en las libreras haya un espacio importante destinado a los autores
uruguayos, y que no queden en la ltima gndola. Son medidas
administrativas que se pueden tomar perfectamente. Como se tom con el
cine, por ejemplo. La intendencia de Montevideo dijo, en Montevideo
pelculas que no sean latinoamericanas pagan tanto impuesto. Y qu
problema hay?

** Aldo Roque Difilippo
   aldodifilippo@adinet.com.uy
   Periodista y escritor uruguayo (Mercedes, 1966). Ha publicado el libro
   de cuentos Verdades a medias (dos tomos, coautor con Wilson Armas) y una
   serie de investigaciones literarias e histricas en el suplemento
   Lecturas de los Domingos del diario La Repblica, y en la revista
   Posdata (Montevideo). Desde 1991 trabaja como corresponsal en Soriano
   para el diario La Repblica de Montevideo.
   


=== Cuando hablan los tambores      Roberto Bennett =======================

Intentar definir a Tony vora, musiclogo, percusionista, destacado
dibujante, grabador, diseador grfico, profesor de arte y caribeo
universal, resulta una tarea ardua. Este cubano polifactico, nacido en La
Habana hace 62 aos, licenciado en bellas artes, pionero del arte grfico
en su pas, ex director artstico del Instituto Cubano del Libro y
peregrino por Europa desde 1968, vive hoy en Espaa dedicado al grabado, la
enseanza y la investigacin sobre la msica popular del Caribe. Amable,
clido y locuaz, su habla no ha perdido ni el calor y ni el ritmo tpico de
su tierra natal, a pesar de los 32 aos que lleva viviendo lejos de Cuba.

Cuando se le pregunta sobre las influencias africanas y europeas en los
ritmos del Caribe, vora abre sus expresivos ojos con admiracin apasionada
y bombardea al interlocutor con su erudicin, aportando datos, fechas,
citas y hasta canturrea ejemplos de habaneras, sones, mambos, rumbas,
guarachas, boleros o chachachs, golpeteando hbilmente con sus dedos
gruesos sobre cualquier superficie de madera que tenga a mano.

Indudablemente, lleva el ritmo muy dentro de su corazn y en la sangre
antillana que corre por sus venas. Segn cuenta, comenz sus amoros con la
msica a los once aos de edad, en el Instituto Edison de La Habana.
Primero tocando las cacerolas de su madre, luego cualquier objeto de madera
a su alcance hasta que por fin logr sentir el parche de cuero bajo las
palmas de sus manos.

Uno de los temas que ms inters despiertan en nuestro entrevistado es la
influencia que han tenido y tienen an hoy las religiones en la msica de
las Antillas. Segn nos explica, penetrar en la historia de la msica
afrocubana no es tarea fcil. Por lo general, la msica de los negros ha
sido poco estudiada. Existen impresiones y relatos de siglos anteriores
donde se trataron algunos aspectos sociales pero nunca se ocuparon de la
transcripcin de esas msicas y mucho menos de su anlisis. En ese sentido,
vora en su libro Orgenes de la msica cubana (publicado en 1997 por
Alianza Editorial, Madrid), insiste en su deuda personal con la vasta obra
investigativa de Fernando Ortiz, quien indag con rigor durante casi 60
aos sobre la realidad econmica, social y musical de la nacin cubana.
Para l, al clasificar los distintos aportes en grandes grupos es necesario
distinguir la presencia de las cuatro etnias africanas principales: la de
ascendencia dajome, la lucum, la carabal y la de conga.

-En Cuba -nos dice vora- todava sobreviven caracteres bien marcados de
msica arar o dajome, pero por supuesto la mejor conservada es la
religiosa de los negros yoruba, sin olvidar la msica carabal ni la bant
o conga, generalizada en sus bailes. Como sucede en Brasil y Hait, en Cuba
estn vivas las creencias, magia y cantos de los diversos pueblos
africanos. Ya lo advierte Fernando Ortiz: "Si en un lugar hubo negros, all
hubo msica, tambor, canturreo y danza...". Los ritos africanos,
confundidos en liturgias cantadas y bailadas, an se practican en Cuba con
bastante pureza... -agrega con una extraa sonrisa de complicidad.

Es a travs de la msica que el negro canaliza su emotividad, excitada por
el goce o el dolor. Y como la msica abarca toda su vida social, no es de
extraar que sea la forma ms ordinaria de exteriorizacin de sus
sensaciones y sentimientos. Es indudable que bajo la piel de chivo del
tambor se esconden las tragedias humanas, as como tambin muchos secretos
sobre los orgenes de la msica cubana.

-En el negro africano -declara vora- predomina su extraordinaria memoria y
el pensamiento emocional, momentneo y explosivo a veces. Sin embargo, su
emocin suele evaporarse tan rpidamente como surgi. La obra musical de
los negros nace del encuentro de varios individuos que la conciben
colectivamente. Mientras el solista se desgaita recordando alabanzas a los
grandes del pasado o el recuerdo de las victorias de su tribu, el ritmo de
los tambores pulsa el tiempo presente y futuro. Si el canto inmoviliza la
accin en el pasado, gracias a la alquimia del movimiento, el ritmo la
impulsa hacia el porvenir... -y a continuacin Tony vora ilustra su
explicacin con el tamborileo de sus dedos sobre el escritorio.

Aceptando el carcter politesta de las diversas regiones africanas y la
prctica de la polinimia (por la cual los dioses o santos recibieron
diversos nombres), facilitando as la incorporacin de divinidades de otros
panteones, encontramos que la misin asignada a los tambores para invocar a
los dioses exiga diversos toques para cada divinidad. Y vora nos contina
explicando:

-Este importante aspecto lo encontramos en el culto a los lo en el vud
haitiano y a los orichas en los cultos yorubas de Cuba y Brasil. En cuanto
a la cultura bant, existe un estrecho paralelo entre los cabildos congos
de Cuba y los reisados congos de Brasil, y tambin con los antiguos
candombes uruguayos.

Para nuestro entrevistado, el sincretismo religioso se ha impuesto en
diversos grados y aunque la mayora de los cultos presentan caractersticas
cristianas, no son siempre en reconocimiento de Dios o de un santo
cristiano. En el contexto afrocubano, no caben deidades en tormento y sin
triunfos. La crucifixin de Jess, por ejemplo, no desempea un papel
preponderante, sino que su simbolismo es transmitido a la persona de Olofi
y Olodumare, supremos dioses en el panten yoruba.

A menudo, como resultado de un acomodo socio-histrico-cultural, el santo
catlico impuesto por los amos blancos fue asimilado a la personalidad y
atributos de una divinidad africana, aunque es importante sealar que la
equivalencia de santos y divinidades no es en modo alguno uniforme en el
continente americano.

-Como es sabido -explica vora-, las religiones del frica occidental son
de naturaleza animista y entraan la existencia de un panten de deidades
mayores y menores, a cada una de las cuales se le rinde culto con
ceremonias, ofrendas, cantos y toques de tambor especficos. Entre los
rasgos ms evidentemente africanos que se conservan todava en dichas
ceremonias est el uso ritual de la sangre (sacrificios de animales), ritos
de iniciacin, danzas con coreografa y mmica altamente simblica, la
personificacin de los orichas mediante la posesin del espritu, as como
ofrendas de alimentos y objetos adecuados a los dioses. Los cultos
afrocubanos ms importantes son el yoruba o lucum (Regla de Ocha o
santera), el kimbisa o mayombe (Regla de Palo Monte) y la sociedad secreta
abaku, que combina algunas creencias y prcticas incorporadas de los otros
cultos y a cuyos miembros se les denomina vulgarmente igos.

Para entender la complejidad de dichas creencias, segn vora, es necesario
tener en cuenta que en frica la religin est ntimamente concebida como
un concepto de familia, que comprende el conjunto de vivos y muertos
surgidos de un ancestro comn. A estos ancestros se les atribuye el control
sobre determinadas fuerzas de la naturaleza, la posibilidad de realizar
ciertas actividades extraordinarias o ejercer el conocimiento de las
propiedades curativas de las plantas. Estos espritus con poderes
especiales fueron identificados como orichas. El oricha no puede hacerse
perceptible a los seres humanos sino tomando posesin de uno de ellos. El
candidato a la posesin (elegido por el propio oricha) suele ser uno de sus
descendientes. Tras el largo proceso de sincretizacin con el catolicismo,
al conjunto de creencias se le conocer popularmente como santera, trmino
establecido por los negros yoruba pero cuyo verdadero nombre es la Regla de
Ocha.

-Cuando los caracoles "hablaban" all en frica (su mensaje se descifra a
partir del nmero de caracoles que caigan boca arriba al ser lanzados
varias veces), penetrando sueos y aclarando dudas sobre el porvenir, la
muerte o el amor, las cosas tenan principio y final -aclara muy serio-,
pero luego llegaron los traficantes de esclavos y con ellos el caos. Sin
embargo, en su mundo de creencias y esperanzas, los orichas siguieron
lanzando los caracoles sobre tableros americanos y continuaron descifrando
las viejas interrogantes, aunque de nuevas maneras.

-Entre los colonizadores espaoles, portugueses, franceses e ingleses hubo
notables diferencias ticas y actitudes sociales, destinadas a
consecuencias de largo alcance. Una de ellas -explica vora- fue la mayor
tolerancia de los catlicos de la pennsula ibrica en relacin a cultos y
festividades netamente africanas. Estoy convencido de que el negro no se
convirti al catolicismo por la violencia sino en virtud de su gran caudal
supersticioso y as ha logrado equilibrar sus propias creencias animistas
con el catolicismo popular, mantenindolos en armona.

Orientndose por la simple semejanza o la descripcin de sus hazaas, los
negros fundan ingenuamente las figuras de sus antepasados divinizados con
el panten de la Iglesia Catlica y as, al ritmo de los tambores, la
figura de San Lzaro se confunda con la de Babal-Ay, la de Aggay-Sol
con la de San Cristbal, la de Chang con Santa Brbara... y de esta forma
todo un largo desfile de sincretizaciones que se mezclan en los ritos de la
santera.

Como la msica y la danza son parte integral del ritual santero, en las
fiestas de santera se ejecutan cantos, toques y bailes en honor a los
orichas, elementos importantsimos del folclor musical cubano. En las
ceremonias de mayor significacin, cuenta Tony vora en su libro, se tocan
los tres tambores bat (equivalentes a los tambores parlantes africanos
llamados dundn). Estos formidables tambores constituyen la orquesta del
templo yoruba y su funcin es establecer comunicacin con los orichas.
Debido a que en su interior radica una deidad o secreto llamado a, los
bat son objeto de ritos especiales, antes de iniciarse la ceremonia de
santera.

-El tambor yuka de los bant (provenientes del Congo) constituye uno de los
instrumentos africanos ms primitivos que an sobreviven -aclara vora.

Mucho tiempo despus, segn nos relata este experto musiclogo y
percusionista, el tambor se convertira en la base rtmica de las congas
callejeras o carnavalescas. Paralela a la msica que diversos grupos
religiosos africanos practicaban en sus cabildos, se fueron formando en el
siglo XIX otro tipo de congregaciones secretas, llamadas abaku. Dichas
congregaciones, nos explica vora, proliferaron en zonas portuarias de las
provincias de La Habana y Matanzas, y reconstruyeron aspectos que ya
prevalecan en su cultura original. Como los masones, los abaku poseen
ramas, estn clasificados por grados y consideran sagrado el nmero siete,
investido de un valor mtico. Sus sociedades se convirtieron en fuertes
asociaciones entre los estibadores de los muelles, as como tambin entre
los obreros de las fbricas de tabaco y mataderos. Trabajadores que
ocupaban una posicin social de prestigio dentro de los barrios urbanos.
Vale aclarar que a una secta abaku slo pueden pertenecer los hombres.

-El baile de una fiesta abaku -nos dice vora- se centra en la actuacin
de varios diablitos o remes (cada uno representa un ser sobrenatural que
viene a la tierra a comprobar la fe de sus miembros y la correccin en el
seguimiento de la liturgia abaku) y esas altas figuras enmascaradas, con
su colorida vestimenta y enrgicas danzas se han convertido posiblemente en
lo ms atractivo que ha logrado preservarse del folclor afrocubano.

Y como broche final, ya en su despedida, Tony vora nos informa que est
ultimando la segunda parte de su libro Orgenes de la msica cubana (que
cubrir desde 1940 hasta el ao 2000) y otro libro sobre el bolero. Luego
enciende su pipa, me estrecha la mano y cita un pensamiento de su admirado
Fernando Ortiz: "La historia de Cuba est en el humo de su tabaco y en el
dulzor de su azcar, como tambin est en el sandungueo de su msica".

** Roberto Bennett
   rbennettuy@yahoo.es
   Escritor uruguayo (Montevideo, 1948). Estudi comunicacin de masas y
   marketing en la Universidad de California (1970-73). Trabaj en
   peridicos, radio y televisin en EUA. En 1973 gana una beca a un
   seminario de comunicaciones internacionales en Yugoslavia y
   posteriormente se establece en Palma de Mallorca. All publica su libro
   de cuentos Lo que arrastra el ro y otras historias (Soler, 1986). Luego
   publica dos libros sobre mamferos marinos: Delfines y ballenas, los
   reyes del mar (1989), en coautora con el doctor David C. Taylor, y
   Animales marinos (1990), ambos traducidos al ingls y al italiano. Se
   establece en Chicago, participando del 1r. Encuentro de Escritores
   Latinoamericanos celebrado en esa ciudad, publicando cuentos en
   peridicos y revistas en castellano de EUA. En 1994 publica en Uruguay
   su segundo libro de cuentos El ltimo verano (Editorial Graffiti). En
   1996 se establece en Madrid y contina colaborando con peridicos y
   revistas de Espaa y Amrica. A partir del ao 2000, luego de 30 aos de
   viajes por el mundo, vuelve a residir en Montevideo, donde escribe su
   primera novela. En 2003 se incluyen dos cuentos suyos en la antologa
   Mundo potico, tomo I de poesa y narrativa (Editorial Nuevo Ser, Buenos
   Aires).



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== Garca Lorca: voz, dramatismo y autoctona en Poema del cante jondo ===
=== Armando Gonzlez ======================================================

Entre las obras y colecciones poticas ms conocidas de Federico Garca
Lorca, la ms representativa en el mbito de lo autctono y legtimo del
cante andaluz viene a ser el Poema del cante jondo, compuesto en su
totalidad en 1921 pero no publicado hasta 1931. En esta obra se distingue
la voz penetrante del duende de Andaluca.

El objetivo de este trabajo es puntualizar cmo el Poema del cante jondo
constituye la voz dramtica de lo autctono y de lo propiamente andaluz.
Oportunamente se explicarn algunos de los poemas de esta coleccin desde
perspectivas folclricas e histricas, principalmente, a travs de
comparaciones relacionadas a tradiciones y estilos de la poca.
Paralelamente, se comentarn las imgenes que esta coleccin conjura a
travs de disquisiciones de sus versos. Igualmente, se indicar la manera
en que Garca Lorca introduce su propio estilo y acento trgico sin
apartarse de los elementos genuinos que comprenden su poesa.

Los versos de la obra potica Poema del cante jondo representan el cante
que preferir naturalmente Garca Lorca. Por eso, podemos precisar que esta
coleccin es una interpretacin personal de ese cante. El cante flamenco,
dijo Garca Lorca, es una degeneracin del canto gitano. Por otro lado, el
"cante jondo" es el verdadero canto gitano, porque es profundo, sincero y
legtimo, no se ha desvirtuado de sus orgenes por la sensiblera (De la
Guardia, 160). En esta coleccin de poemas notamos que no son simplemente
coplas conocidas las que escribe el poeta de poco ms de veinte aos, sino
la emocin ntima producida por esas coplas.

En "Importancia histrica y artstica del primitivo canto andaluz llamado
'Cante Jondo' ", Garca Lorca nos ofrece su definicin del cante:

      Se da el nombre de "cante jondo" a un grupo de canciones andaluzas,
      cuyo tipo genuino y perfecto es la siguiriya gitana, de las que
      derivan otras canciones an conservadas por el pueblo como los polos,
      martinetes, carceleras y soleares. Las coplas llamadas malagueas,
      granadinas, rondeas, peteneras, etc., no pueden considerarse ms que
      como consecuencia de las antes citadas, y tanto por su arquitectura
      como por su ritmo, difieren de las otras. stas son las llamadas
      flamencas (Garca-Posada, Prosa I: 208).

Ntese la diferenciacin que el poeta hace entre el "cante jondo" y el
flamenco, el cual es posterior.

Fuera de su definicin tcnica, el "cante jondo" es tambin la
reverberacin recndita de la cancin popular que le llega al poeta desde
el fondo de las entraas de las tierras de Andaluca. Estos poemas son el
cante asimilado y vertido con una estilizacin personal en el tema, y sin
atenerse a los ritmos peculiares de otras coplas.

En sus conferencias sobre el cante, Garca Lorca nos indica que su objetivo
no es el de imitar las palabras del cantaor como ya se haba hecho en la
poesa de muchos otros, sino crear en la mente de quien oye los poemas una
imagen. El poeta quiere ilustrar las races primitivas de angustia y dolor,
y seguir la cancin imaginativamente, desde la primera nota hasta que la
voz del cantaor se deshace y desaparece (Gibson, 108).

Ya queda indicado que los versos del Poema del cante jondo fueron iniciados
en 1921, pero no publicados en forma de libro hasta 10 aos despus. Garca
Lorca acostumbraba a no dar a las casas editoriales sus composiciones una
vez redactadas, lo que motivaba una demora a veces perjudicial para el
poeta. Pero a pesar de los retrasos, una noche de verano, el poeta y un
grupo de artistas y escritores del Centro Artstico de Granada se reunieron
en una fiesta. Este grupo quera defender el "cante jondo", al parecer, de
una decadencia inevitable, y de la desvirtuacin que le amenazaba en los
tablaos madrileos, distantes y ajenos al tpico tabladillo. En esa fiesta
granadina tuvo su origen el poemario de Garca Lorca, libro que es
resonancia e interpretacin conmovida del "cante jondo".

Garca Lorca no fue el primero ni el nico andaluz quien defenda y
promova lo autctono en el "cante jondo" como paradigma de lo
legtimamente andaluz. Otro renombrado poeta de ese tiempo, Manuel Machado,
tambin se dedicaba al cultivo de coplas de este estilo. Machado utiliz un
lenguaje coloquial, con races en el modernismo y en el folclorismo, al que
elev a la categora de poesa sin adjetivos. Encontramos en la poesa de
Manual Machado el uso de un lenguaje coloquial que se acenta en las obras
El mal poema, de 1909, y en Canciones y dedicatorias, de 1915, en donde
hace patente su apego a Andaluca y a su cante, algo que tambin hizo
patente en su Cante hondo, de 1912, y que profundizar despus en otra obra
titulada Sevilla y otros poemas, de 1920. Pero algunos estudiosos de las
obras de Manuel Machado indican que ste no logr captar el "duende" en sus
versos:

      A pesar de ser hijo de un gran folclorista andaluz, y de haber
      intimado con los gitanos durante sus das universitarios sevillanos,
      Manuel no logra captar en sus versos el "duende", o sea, el verdadero
      espritu del cante hondo: por lo menos, no de la misma manera que lo
      har pocos aos ms tarde Federico Garca Lorca (Dobrian, 190).

Entremos ahora a los poemas lorquianos para profundizar la originalidad de
stos.

En el poema "La sole" encontramos:

      Vestida con mantos negros
      piensa que el mundo es chiquito
      y el corazn es inmenso.

      Vestida con mantos negros.

      Piensa que el suspiro tierno
      y el grito, desaparecen
      en la corriente del viento.

      Vestida con mantos negros.

      Se dej el balcn abierto
      y al alba por el balcn
      desemboc todo el cielo

      Ay yayayayay,
      que vestida con mantos negros! (Garca-Posada, Obras I: 312).

Como podemos percibir, la forma del terceto se mantiene, pero no el sentido
ni el ritmo de la copla; he aqu un rasgo distintivo en la poesa
lorquiana. El tema se ha elevado y el sentimiento se ha hecho ms denso; es
ms, palpamos una tristeza desesperanzada que podemos asociar con el poema
mismo. Esta "sole" lorquiana se ha convertido en poesa de jerarqua
intelectual, pues la metfora se ha renovado y se ha personificado. La
repeticin del verso "Vestida con mantos negros" exhorta reiteradamente el
leitmotiv lorquiano de la muerte, y son los versos "Se dej el balcn
abierto / y al alba por el balcn / desemboc todo el cielo" una
manifestacin de ese leitmotiv. Igualmente, esta nocin coincide con
comentarios en "Juego y teora del duende", en donde el mismo Garca Lorca
expresa lo siguiente:

      En todos los pases la muerte es un fin. Llega y se corren las
      cortinas. En Espaa no. En Espaa se levantan. Muchas gentes viven
      all entre muros hasta el da en que mueren y las sacan al sol. Un
      muerto en Espaa est ms vivo como muerto que en ningn sitio en el
      mundo: hiere su perfil como el filo de una navaja barbera
      (Garca-Posada, Prosa I: 334).

Por otro lado, encontramos otra variacin en "Poema de la saeta". La
"saeta" es la copla ms tradicional y estremecedora de las que se cantan en
Andaluca. En Semana Santa las procesiones avanzan por las calles de las
ciudades andaluzas, con los pasos de talladas imgenes religiosas,
escoltados por los nazarenos encapuchados. En este desfile, resuenan las
"saetas" como voces ardientes de una fe amalgamada de tradicin. En la
"saeta" lorquiana se incorporan el espritu del ambiente que rodea las
procesiones, para dar de l una interpretacin dramtica y genuina. Para
ilustrar un poco ms esta idea, veamos su poema "Arqueros":

      Los arqueros oscuros
      a Sevilla se acercan.

      Guadalquivir abierto.

      Anchos sombreros grises,
      largas capas lentas.

      Ay, Guadalquivir!

      Vienen de los remotos
      pases de la pena.

      Guadalquivir abierto.

      Y van a un laberinto,
      Amor, cristal y piedra.

      Ay, Guadalquivir! (Garca-Posada, Obras I: 318).

La originalidad en este poema proviene de la forma en que Garca Lorca
dibuja con sus versos, una procesin armada y nebulosa, lejana y triste,
que se aproxima con su cancin lamentable a las mrgenes del gran ro
andaluz. En vez de concentrar su vigor potico en el dolor, siguiendo su
tendencia innovadora el poeta se inclina ms hacia la descripcin de la
escena procesional.

Igualmente en el poema "Saeta" el poeta nos expone a un dramatismo
acentuado:

      Cristo moreno
      pasa
      de lirio de Judea
      a clavel de Espaa.

      Mirarlo por dnde viene!

      De Espaa.
      Cielo limpio y oscuro,
      tierra tostada,
      y causes donde corre
      muy lenta el agua.
      Cristo moreno,
      con las guedejas quemadas,
      los pmulos salientes
      y las pupilas blancas.

      Mirarlo por dnde va! (Garca-Posada, Obras I: 323).

En este caso, Garca Lorca elabora una metfora del culto con la imagen
tallada de una cofrada. He tambin aqu un elemento claramente innovador;
un "Cristo moreno". El dramatismo se acenta cuando se oye el "Mirarlo por
dnde viene!", exclamacin desgarradora que hace eco en las calles de
Andaluca. Este mismo dramatismo se intensifica cuando la procesin se
detiene para que la copla se imponga, ntida a depositar su ofrenda a los
pies de la imagen. Igualmente, encontramos una poesa icnica, que capta la
escena religiosa y que dibuja a travs de una serie de breves y puros
versos la devocin de los feligreses. Tambin es interesante notar que en
esta marcha tradicional, los pasos de la procesin avanzan en mltiples
callejones sinuosos, seguidos por enmascarados penitentes acompaados del
redoblar de tambores.

Veamos ahora el poema "Paso":

      Virgen con miriaque,
      virgen de la Soledad,
      abierta como un inmenso
      tulipn.
      En un barco de luces
      vas
      por la alta marea
      de la ciudad,
      entre saetas turbias
      y estrellas de cristal.
      Virgen con miriaque
      t vas
      por el ro de la calle,
      hasta el mar! (Garca-Posada, Obras I: 322).

Otra vez encontramos una poesa pictrica, descriptiva, en donde el poeta
logra dibujar las imgenes de estos pasos. Versos como "por la alta marea /
de la ciudad" constituyen una metfora elegante de la muchedumbre con velas
en las manos, cuya luz parece "estrellas de cristal".

Adems de tratar las tradiciones y lo autctono, Garca Lorca no olvida a
los verdaderos protagonistas de las coplas. Entre los cantaores ms famosos
y destacados encontramos a Silverio Franconetti (1829-1889), cantaor
espaol de origen italiano quien es una de las figuras ms importantes de
la edad de oro del flamenco. El otro es Juan Breva (1844-1918), de quien
Garca Lorca dijo que tena "cuerpo de gigante y voz de nia". Breva fue el
primer intrprete que logr llevar el cante al teatro, igualmente dirigi y
estableci cafs en donde actuaron los mejores intrpretes de su poca. He
aqu el poema "Juan Breva" dedicado por el poeta a este cantaor:

      Juan Breva tena
      cuerpo de gigante
      y voz de nia.
      Nada como su trino
      Era la misma
      Pena cantando
      detrs de una sonrisa.
      Evoca los limonares
      de Mlaga la dormida,
      y hay en su llanto dejos
      de sal marina.
      Como Homero cant
      ciego. Su voz tena,
      algo de mar sin luz
      y naranja exprimida. (Garca-Posada, Obras I: 343).

Garca Lorca estaba consciente de que los cantaores eran la encarnacin del
cante mismo. Por esta razn, quizs, al referirse a Juan Breva, el poeta
emplea atinadamente una anttesis al decir en el poema que "Era la misma
Pena cantando detrs de una sonrisa". Y es que acaso no es el "cante
jondo" una anttesis en s? Garca Lorca no lo pudo haber dicho mejor en
estos versos descriptivos. Por eso, con esta breve representacin
personifica su cante, alegre por sus notas, pero triste por su pena y
angustia. Igualmente, es relevante y fascinante sealar la correspondencia
entre los protagonistas del "cante jondo" ya mencionados y algunos de los
atributos que ciertos crticos y autores atribuyen a Garca Lorca. Arturo
Ramoneda al referirse al poeta y al incluir comentarios de otros clebres
poetas en su Antologa potica de la Generacin del 27 declara lo
siguiente:

      Todos los que lo conocieron y trataron coinciden, sin excepcin, en
      su fascinante personalidad. En el teatro y en el silencio, en la
      multitud y en el decoro, era un multiplicador de la hermosura (177).

El gran poeta Pablo Neruda declarara:

      Nunca vi un tipo con tanta magia en las manos, nunca tuve un hermano
      ms alegre. Rea, cantaba, musicaba, saltaba, inventaba,
      chisporroteaba (177).

Y el gran autor de la poesa pura y miembro de la generacin del 27,
Vicente Aleixandre, dira:

      Noble Federico de la tristeza, al hombre de soledad y de pasin que
      en el vrtigo de su vida de triunfo difcilmente poda adivinarse. Su
      corazn no era ciertamente alegre. Era capaz de toda la alegra del
      Universo; pero su sima profunda, como la de todo gran poeta, no era
      la de la alegra (177-178).

Podemos acertar que el "cante jondo" emerge de la pena y de la alegra, del
ambiente turbio del tablado cantante, con olor a vino, con el instante
tenebroso del conjuro, con el contoneo sensual del baile; de ah emergen
los motivos que componen la arquitectura interior de la creacin genuina
del cante. Pero Garca Lorca lo expresa artsticamente en un poema titulado
"La guitarra", enigma que afina y perfecciona lricamente:

      Empieza el llanto
      de la guitarra.
      Se rompen las copas
      de la madrugada.
      Empieza el llanto
      de la guitarra.
      Es intil
      callarla.
      Es imposible
      callarla.
      Llora montona
      como llora el agua,
      como llora el viento
      sobre la nevada.
      Es imposible
      callarla.
      Llora por cosas
      lejanas.
      Arena del Sur caliente
      que pide camelias blancas.
      Llora flecha sin blanco,
      la tarde sin maana,
      y el primer pjaro muerto
      sobre la rama.
      Oh guitarra!
      Corazn malherido
      por cinco espadas. (Garca-Posada, Obras I: 299)

Este poema no podra encajar mejor en este tema; versos como "Empieza el
llanto" no son ms que una metfora de la pena y del dramatismo del "cante
jondo". De la misma manera otros versos como "Es intil callarla", y "Es
imposible callarla" reiteran esplndidamente la idea de que el "cante
jondo" est siempre vivo, es la voz del poeta, la voz de la guitarra y la
voz de Andaluca consolidadas en la voz de la poesa autctona. Igualmente,
constituye el detalle de la voz un elemento genuino, ya que en este caso el
poeta no hace de un personaje el representante de esa voz, sino que lo hace
de una guitarra. Tambin palpamos que el tono dramtico del poema va
infaliblemente adherido al tema de la muerte. Para Arturo Ramoneda el
conjunto de smbolos y la calidad sonora de sus versos conducen a la pena y
a la muerte:

"La guitarra" pertenece al "Poema de la siguiriya gitana" (la seguidilla y
la sole, con un ritmo ms marcado, son los cantares gitanos por
excelencia). Con unos smbolos precisos y con una admirable economa de
medios, el poeta concreta en el sonido de la guitarra dos grandes temas de
su canto elegaco: la insatisfaccin del deseo y la muerte (186).

Por otro lado, al referirnos a la ltima estrofa del poema, podemos sealar
que las "cinco espadas" representan una distinguida metfora de los cinco
dedos del guitarrista, dedos que dejan las cuerdas vibrando al final de una
cancin:

      Oh guitarra!
      Corazn malherido
      por cinco espadas.

Adems del acento genuino, y de lo autctono y dramtico ya discutido
encontramos en el Poema del cante jondo otros elementos poticos no menos
importantes y que vienen a ser una constante en la poesa lorquiana. La
muerte, el pual, y el jinete, constituyen elementos primordiales en su
lrica. La muerte sobre todo se desarrolla con caudal de varios afluentes,
y es uno de los temas fundamentales de esta obra. En el poema "Sorpresa"
Garca Lorca acenta esta idea:

      Muerto se qued en la calle
      con un pual en el pecho
      No lo conoca nadie.
      Cmo temblaba el farol!
      Madre
      Cmo temblaba el farolito
      de la calle!
      Era madrugada. Nadie
      pudo asomarse a sus ojos
      abiertos al duro aire.
      Que muerto se qued en la calle
      que con un pual en el pecho
      y que no lo conoca nadie (Garca-Posada, Obras I: 311).

El desenvolvimiento de este elemento trgico se intensificar aun ms en la
coleccin de Romancero gitano, pero es en el Poema del cante jondo en donde
la voz de Andaluca encarna el espritu autctono y dramtico en la
expresin del cante. Es esa voz la que el poeta oye ntimamente y expresa
con originalidad.



Obras citadas

 - DOBRIAN, Walter A. Garca Lorca: su Poema del Cante jondo y Romancero
   gitano analizados. Madrid: Editorial Alpuerto, 2002.
   -. Poesa Espaola: Maestros del Modernismo. Madrid: Editorial Alpuerto,
   1996.

 - GARCA-POSADA, Miguel. F. Garca Lorca Poesa, 1. Obras I. Madrid: Akal
   Editor, 1982.
   -. F. Garca Lorca Prosa, 1. Obras VI. Madrid: Akal Editor, 1982.

 - GIBSON, Ian. Federico Garca Lorca: a Life. New York: Pantheon Books,
   1989.
   -. Vida, pasin y muerte de Federico Garca Lorca. Barcelona: Plaza &
   Jans Editores, S.A., 1998.

 - GUARDIA, Alfredo de la. Garca Lorca. Persona y Creacin. Buenos Aires:
   Sur, 1941.

 - RAMONEDA, Arturo. Antologa potica de la Generacin del 27. Madrid:
   Editorial Castalia, 1990.

** Armando Gonzlez
   agaddress@hotmail.com
   Profesor e investigador venezolano (Nueva Esparta). Reside en Estados
   Unidos. Graduado en University of Iowa (http://www.uiowa.edu) con un
   doctorado en letras. Ha desempeado cargos como catedrtico en Minnesota
   State Colleges and Universities (http://www.mnscu.edu), Yale University
   (http://www.yale.edu), y en University of Iowa, entre otras. Ha
   publicado artculos y textos de crtica literaria as como otros
   relacionados con la tecnologa y la enseanza. Ha servido como editor
   asistente de la revista literaria Torre de Papel y colabora como
   consejero y examinador de textos para Yale University Press
   (http://www.yale.edu/yup).



=== Reflexin de dos paradigmas en la poltica cultural ===================
=== Gisela Carlos Fregoso =================================================

Se ha mencionado ya la importancia que tiene el desarrollo de la cultura:
su valor, su promocin y fomento tienen el mismo peso que la poltica y la
economa en un pas. Para que una comunidad obtenga un desarrollo, el
portador de ese crecimiento es el hombre mismo, lo cual nos obliga a
prestar ms atencin a todos los componentes que son ejes transformadores y
representativos de los individuos en s: los culturales.

La cultura no debe ser un privilegio de las lites o de unos cuantos grupos
de poder, debe estar al alcance de todos el conocer otras formas de
cotidianidad y perspectivas de la vida ciertamente, pero de igual manera,
todos deben tener el mismo derecho a ejercerla y participar en la formacin
del universo simblico que genera y modifica nuestra identidad. La
democratizacin de la cultura propone dar difusin a otras cosmovisiones
que se manifiestan en nuestro entorno a travs del arte; el enfoque de la
democratizacin consiste en la divulgacin de la produccin de obras
artsticas, evaluadas, contempladas y apreciadas desde un rango jerrquico,
para que lleguen a travs de su expansin, a las clases populares, y
entendemos por clases populares como el conjunto de individuos que sufren
la apropiacin desigual del capital cultural y econmico en una sociedad.
No podemos afirmar que la llamada "democratizacin de la cultura" no ha
servido de nada: no; en tiempos del peronismo (para concretar) aprovech la
industria de la comunicacin abierta para difundir los bienes culturales,
entre otros de sus logros. La democratizacin hace uso del aparato estatal
para difundir la cultura, se apoya en la declaracin de la Unesco, la cual
afirma que el derecho a la cultura est dentro de los derechos generales
del hombre (Art. 27).

Para todo aquel que tena el poder adquisitivo, le fue ms fcil asistir a
museos con visitas guiadas, conciertos a precios bajos, exposiciones en
diferentes partes del pas (1), generando tal vez, en la conciencia de los
espectadores, conocimientos acumulativos a manera de inventario cultural.
Claro que esto permiti dar un gran paso: la descentralizacin de las
expresiones artsticas que generaron movimientos civiles en diferentes
partes del pas, teniendo a la mano los sucesos culturales; y eso no es
todo, el enfoque de la democratizacin se basa en la ptica del manejo de
los llamados Mass Media: la televisin y la radio cooperan para que el
proyecto de este paradigma se lleve a cabo. La raz de esta propuesta
deviene de la privatizacin de la cultura, en donde la construccin del
universo simblico corre a cargo de empresas especficas que manejan sus
productos acorde al mercado; resultado: hay que difundir la cultura a todos
los sectores, hasta al popular para que conozcan y consuman el arte. Y as,
encontramos El Quijote en los puestos de revistas, discos de Mozart en los
llamados supermercados, estaciones de radio con msica clsica, en suma, el
patrimonio cultural al alcance de todos.

Este paradigma es moldeado desde un punto de vista hegemnico ya que los
encargados de decidir qu es lo que circular como calidad artstica est
bajo la decisin del Estado y las empresas del sector privado que auspician
el arte, e incluso las propuestas artsticas creativas provienen de grupos
con preparacin acadmica escolarizada, que de una manera u otra, no
resienten tanto las desigualdades en una sociedad. Las diferencias entre la
poblacin siguen presentes en la prctica de este enfoque, ya que la
poblacin se vuelve solamente receptora, sin oportunidad de obtener
reconocimiento por parte de otros grupos; aqu es importante plantear la
pregunta cmo quiero ser visto por los otros? Las expresiones artsticas
permiten el heterorreconocimiento en una sociedad, ya que al hacer pblica
una obra de arte, el creador tambin colabora a formar el mundo simblico
de los otros sugiriendo las diferencias que lo hacen nico y, por qu no,
el reconocimiento de su obra lo coloca dentro del rango de la clase
dominante, como sujeto activo, en cambio, desde un nivel meramente
contemplativo, se le permite a la clase popular observar las revelaciones
artsticas que el Estado y sector privado consideran conveniente dar a
conocer mantenindola al margen de este heterorreconocimiento.

Los programas que ofrece este tipo de poltica persiguen igualar el acceso
a los servicios y el disfrute de los bienes de la alta cultura. Si bien
este arquetipo permiti la descentralizacin y la difusin, es cierto que
la valoracin que se hace de las obras artsticas es unidimensional sin
incluir la cultura popular, aunque gracias a la divulgacin que se goza
dentro de este paradigma, es posible atacar los efectos de la desigualdad
en lo que a apropiacin del capital cultural respecta, sin embargo, como
hemos dicho, la produccin de conceptos simblicos en la que nos
desarrollamos como individuos sigue siendo dispar.

La democracia cultural es definida por Nstor Garca Canclini como una
cultura de participacin. Este paradigma es planteado como una poltica en
donde puede convivir la diversidad, ya que a cada cultura se le reconoce
como autnoma e igual a sus adeptos. Es relevante sealar que el enfoque de
este paradigma no plantea la pluralidad sino la diversidad, esto es: una
poltica que sugiera la existencia de mltiples culturas a pesar de sus
diferencias, y en donde cada identidad promueva cmo quiere ser reconocido,
creando de una forma autnoma su propio universo simblico. Las
instituciones que estn al frente de esta poltica son en su origen
independientes al Estado, operan como circuitos privados pero generando y
difundiendo sus propios programas que la sociedad necesita.

Canclini asevera que no hay una cultura legtima, sino culturas dominantes,
por lo tanto toda cultura es merecedora de ser difundida, mxime si sta
representa a un vasto grupo de la sociedad, como la cultura popular, por
ejemplo. Uno de los rasgos positivos que presenta esta poltica cultural es
que posee cierto dinamismo para ser aplicado en la sociedad: las acciones
culturales que realiza estn generndose continuamente en varios espacios
de la sociedad, de manera que penetren en la vida cotidiana de la gente. El
enfoque que le da la democracia cultural en lo que a sus instituciones se
refiere, apunta hacia una cultura menos retrica y contemplativa, dejando
espacio a la participacin, la organizacin y la adquisicin de
conocimientos y nuevos gustos; las iniciativas que se pueden desplegar en
este arquetipo abarca a todo un abanico de grupos que componen una
sociedad, en donde sus programas pueden tener accin en los rubros de la
poltica, la recreacin y el esparcimiento.

El enfoque de esta poltica persigue que las instituciones de movimientos
civiles sean autnomas, pero de igual manera, el Estado se deslinda, como
poltica pblica, de aportar al impulso cultural de diversos grupos, ya que
stos remanifiestan desde un eje independiente: los estatutos y la
normatividad que presentan los programas ofrecidos por la democracia
cultural los delimitan el conjunto de individuos que pertenecen a un gremio
en especfico: grupos religiosos, movimientos juveniles, corporaciones
educativas, etc.

Una de las ventajas ms relevantes que ofrece la democracia cultural es que
permite la participacin de grupos en reas en donde siempre fueron
excluidos, teniendo as una colaboracin activa y por consecuencia dinmica
dentro de la democracia de un pas. A pesar de las cualidades que presenta,
hay algunas premisas que todava estn sujetas a debate. Al idealizar a los
grupos o sectores que ejercen resistencia a la clase dominante, se les ve
como entes independientes y no como parte de todo un proceso llamado
cultura. Estos grupos no logran solidificar propuestas ya que su
participacin se concentra en ejercer resistencia a la dominacin, dejando
de lado la formulacin de polticas alternativas. Esto me lleva a
preguntarme si ser necesario replantear una nueva poltica de conciencia,
en donde el objetivo apunte a la participacin de la poblacin y no
solamente en la previsin de los errores de antao. Pienso que no se puede
eludir el camino que se ha hecho en materia de poltica cultural, pero
tambin es necesario reconstruir nuevas bases en donde no slo est la
reorganizacin del material simblico, sino, por qu no, la nueva creacin
del mismo.

La cultura debe tener un fin mediato y uno inmediato, es decir, debe servir
a todos los individuos para una mejor convivencia y una aminoracin de
desigualdades. No es posible seguir generando paradigmas que ofrezcan
cultura a la sociedad, as llegue a todos los estratos y clases sociales, y
dejen al receptor como agente pasivo. La cultura es dinmica porque la
sociedad lo es tambin, entonces, todos deberamos de participar en el
rumbo que se le quiere dar, para poder producirla, ejercerla y claro,
disfrutarla.

1. La exposicin "Instrumentos de tortura del pasado" en el Centro Cultural
   El Refugio, fue todo un xito en la ciudad de Guadalajara, Jalisco;
   visit diversas ciudades del pas suscitando a veces morbo, a veces
   asombro y pocas veces reflexin.

** Gisela Carlos Fregoso
   giselacarlos@hotmail.com
   Poeta y narradora mexicana (Mascota, Jalisco, 1979). Curs sus estudios
   bsicos en la ciudad de Tepic, Nayarit. Ha participado en diferentes
   grupos de danza contempornea y clsica desde los cinco aos, en los que
   se destaca su participacin en La bella durmiente y Don Quijote en la
   Escuela de Iniciacin Artstica de Nayarit.  Desde 1998 radica en
   Guadalajara, Jalisco, donde retom la danza unindose al Taller de Danza
   Contempornea Le Class, de Miguel Snchez. Es licenciada en letras
   hispnicas por la Universidad de Guadalajara (UdG, http://www.udg.mx).
   Actualmente ejerce la docencia de tiempo completo en la Universidad de
   Veracruz (UV, http://www.uv.mx), nivel medio superior. Textos suyos han
   sido publicados en el suplemento cultural El Tapato, del peridico
   Informador. Es autora del libro de texto Literatura I para nivel medio
   superior. Es miembro del consejo editorial de la revista de creacin
   cultural Papalotzi (Beca Pacmic 2005).



=== La reiteracin de las rupturas      Rafael Fauqui ====================

En su libro La institucin imaginaria de la sociedad (1), Cornelius
Castoriadis dice que "toda vida social tiene algo que expresar". Y que "la
historia es imposible e inconcebible fuera de la imaginacin...". O sea: la
historia de una nacin, los itinerarios que ella ha ido construyendo en el
tiempo, estn muy relacionados con ciertas imgenes que esa nacin proyecta
de s misma; con los dibujos o representaciones en los que se define y se
muestra. Siempre segn Castoriadis, esas imgenes, esos dibujos suelen
identificarse con algunas instituciones-smbolos en las que encarnan la
organizacin y la legalidad social, emblemas de eso que Castoriadis llama
la "racionalidad" colectiva.

Una sociedad que no cree en sus instituciones fundamentales, que desconfa
de ellas y las contempla con permanente indiferencia o burlesco
escepticismo es una sociedad desorientada, confusa ante su pasado y su
presente, recelosa de sus huellas dentro del tiempo. Venezuela pareciera
ser un pas incrdulo ante todo cuanto pueda representarla
institucionalmente. De alguna manera, y prosigo con los razonamientos de
Castoriadis, los venezolanos nunca pareciramos haber actuado
"racionalmente" ante nuestras principales construcciones colectivas. Somos
una nacin de centros desdibujados, de asideros ausentes. Nos arropan muy
pocas tradiciones. Sentimos tal vez que, como nacin, nos movemos y nos
hemos movido siempre al margen de las referencias, ms all de las
hilvanaciones, lejos de las consolidaciones, fuera de los espacios tallados
por una tradicin.

En Sor Juana Ins de la Cruz o las trampas de la fe (2) Octavio Paz comenta
que lo marginal o lo "excntrico" fue una imagen por siempre asociada a lo
hispanoamericano. Hubo, dice Paz, dos excentricidades que acompaaron la
formacin misma de nuestro continente. Primero, fue la propia excentricidad
espaola dentro del mundo occidental. Espaa haba ido hacindose diferente
de otras naciones europeas. El Renacimiento espaol, impregnado de la fe
religiosa de la Contrarreforma; heredero de una convivencia de muchos
siglos entre las tres grandes religiones monotestas: la cristiana, la
musulmana y la juda, las tres culturas del libro, como las llam Borges,
fue un proceso distinto al de esa naciente modernidad que comenzaba a
imponerse en otras regiones de Europa. Y estaba luego, adems, la propia
peculiaridad de lo hispanoamericano al interior del orbe hispnico. Durante
los siglos coloniales, dice Paz, se extremaron en los espacios americanos
las formas y ritos que llegaban desde Espaa. Lo que de Espaa vena a
Amrica, aqu se transformaba, se distorsionaba, se exageraba. Al regresar
a la Pennsula, lo americano espaol volva ya convertido en "indiano":
algo inslito, algo extrao. Doble rareza, pues, que, desde un principio,
pareci irnos colocando a los hispanoamericanos dentro de los ms remotos
confines del espacio occidental; algo que, en el caso venezolano, luci
acentuarse aun ms en razn de ciertas peculiaridades del itinerario de
nuestro pas.

Durante los tres siglos del tiempo colonial, Venezuela fue una muy remota
provincia al interior de la inmensa vastedad del imperio espaol. Su
marginalidad, tanto territorial como administrativa, pareci favorecer muy
tempranos sentimientos de independencia en la regin frente a los controles
impuestos por la lejana administracin imperial. Una cosa era lo que decan
las disposiciones que llegaban desde Madrid y otra, muy diferente, lo que
impona nuestra realidad. Los edictos reales solan desobedecerse a travs
de un curioso ritual: el funcionario local colocaba sobre su cabeza el
pergamino en el que estaba escrita la orden real y, pblicamente,
proclamaba: "Prometo obedecer, pero no puedo cumplir". Se acataban las
formas y se ignoraban las instrucciones. Generalizadas desobediencias
fueron imponindose desde siempre por entre ese inmenso amasijo de leyes y
ordenanzas que nos llegaban desde Espaa. Una visin comenz a extenderse
en Venezuela: la ley casi nunca existe para ser cumplida. Percepcin que,
adems, pareci convivir desde muy temprano con otra: la ley, la norma, la
disposicin puede ser absurda, disparatada, irreal.

Tambin result ser siempre muy irregular la memoria venezolana. Los
recuerdos aparecan y desaparecan en medio de un paisaje de incesantes
olvidos. Construcciones y memorias fueron siempre muy endebles entre
nosotros; muy frgiles las creaciones, muy poco perdurables los recuerdos.
"Nadie recuerda". O "todo estaba como hace cuatrocientos aos", escribe
Enrique Bernardo Nez en Cubagua. Algo semejante a lo que haba dicho
Oviedo y Baos doscientos aos atrs: que su propsito al escribir la
Historia de la conquista y poblacin de la provincia de Venezuela no haba
sido otro que el de "sacar de las cenizas del olvido" la memoria de los
principales fundadores de la regin.

Recordar, rescatar, superar desmemorias, corregir la fragilidad de los
recuerdos: signos desde siempre presentes en ciertos esfuerzos de la
cultura venezolana. Ya el comienzo mismo de la historia nacional pareci
entraar un primer olvido: la memoria del mundo indgena. En el siglo XVI,
tras la lucha de la Conquista, la presencia del universo prehispnico
pareci desvanecerse con muchsima rapidez. Pero tampoco parecieron muy
firmes, al menos en un principio, muchas de las creaciones impuestas por
los espaoles a lo largo de sus arduas aventuras. Todava a finales de ese
siglo XVI, fray Pedro de Aguado describe lacnicamente la situacin general
de la regin: "Este es el origen o principio que tuvo la Gobernacin de
Venezuela, el cual (...) nunca ha sido muy feliz, porque con estar en ella
pobladas seis ciudades que son: Coro, Borburata, La Valencia, Barquisimeto,
El Tocuyo, Trujillo y otros dos pueblos que ahora nuevamente se han poblado
en la Provincia de Caracas, no son bastantes los quintos que el Rey tiene
all para pagar los oficiales que administran y gobiernan aquella tierra
espiritual y temporalmente".

Cierto imaginario de fugacidad e inconclusin pareci adherirse a los
primeros tiempos de la vida venezolana. La Nueva Cdiz, por ejemplo, la
primera ciudad del pas, desapareci rpidamente cuando las perlas
comenzaron a escasear alrededor de la isla de Cubagua. Adriano Gonzlez
Len utiliza como epgrafe de Pas porttil la referencia que hace Jos de
Oviedo y Baos a las numerosas vicisitudes de la fundacin de la ciudad de
Trujillo: "Fue tan desgraciada esta ciudad en sus principios, que sin
hallar sus pobladores lugar que les agradase para su existencia, anduvo
muchos aos, como ciudad porttil, experimentando mil mudanzas...". La
ciudad de Carora, fundada en el ao de 1569, fue, luego, refundada en 1571.
La ciudad de Barinas, fundada inicialmente en 1577 con el nombre de
Altamira de Cceres, no lleg a establecerse en el lugar que hoy ocupa sino
a mediados del siglo XVIII. Mrida fue trasladada a otro lugar poco tiempo
despus de fundada y luego mudada definitivamente a su emplazamiento
actual. A ms de veinte aos de haber nacido la ciudad de Coro, Rembolt, el
gobernador alemn de los Welsers, propone olvidarla y fundar una nueva
ciudad en otro lugar. Nueva Segovia de Barquisimeto cambi de sitio cuatro
veces. La actual Cuman mud varias veces de lugar y de nombre en el
transcurso de sus primeros aos de existencia. El que estaba llamado a ser
el principal puerto de Venezuela, Caraballeda, fue abandonado poco despus
de haber sido fundado, a causa de desavenencias entre sus vecinos y el
gobernador. Pocos aos despus sera fundada La Guaira, muy cerca de donde
haba estado la abandonada Caraballeda.

El territorio que hoy conforma lo que es nuestro pas no defini su forma
definitiva sino a fines del siglo XVIII, apenas unas pocas dcadas antes de
que comenzase el proceso emancipador de Espaa. Repetir aqu algo que
escrib hace unos aos (3): "Incluso jurdicamente, la Provincia de
Venezuela luce errtica, provisional. No ser sino hasta finales del siglo
XVIII cuando se creen las distintas instancias administrativas que darn a
la regin un perfil propio. Hasta la instalacin de la Real Audiencia de
Caracas, en 1786, la regin ha dependido unas veces de la Audiencia de
Santo Domingo y otras de la de Santa Fe de Bogot. Geogrficamente, las
distintas regiones que componen el territorio de lo que hoy es Venezuela se
articularon y desarticularon sobre mapas siempre provisionales,
frecuentemente confusos. Las varias provincias que componan el territorio
de la actual Venezuela fueron decretndose a lo largo de varias pocas;
prcticamente durante casi tres siglos. En 1525 se cre la provincia de La
Margarita y Trinidad, en 1528 se decret la provincia de Venezuela -luego
conocida, tambin, como provincia de Caracas-, en 1568 fue el turno de la
de Cuman o la Nueva Andaluca, ese mismo ao de 1568 naci la provincia de
Guayana, en 1622 la de Mrida (posteriormente Provincia de Maracaibo) y en
1786 la Provincia de Barinas".

Pero en medio de la fragilidad de las construcciones, pareciera haber
predominado en el recuerdo colectivo venezolano la intensa fuerza de
ciertas perdurables imgenes. Poder de la imagen que dibujaba la realidad,
fuerza de ciertos mitos expresndose ms all de las creaciones humanas.
Carlos Fuentes ha comentado que "el mito ilustra histricamente el paso del
silencio 'mutus' a la palabra 'mythos' ". El mito, la imagen mtica, es la
voz y el signo encargados de dibujar las primeras percepciones colectivas y
de instaurar duraderas comprensiones en sociedades y culturas. Desde
nuestro ms remoto pasado parecieran alcanzarnos hoy visiones que los
venezolanos presentimos desde siempre presentes en los entretelones de
nuestro tiempo. Visiones como, por ejemplo, la de una siempre invasora
naturaleza; fuerza indomable de paisajes que se imponan sobre gestos y
comportamientos humanos. Recuerdo un ensayo de Arturo slar Pietri titulado
"De la selva a la vanguardia", en el que slar distingue, en la esttica
del cinetismo, una expresin de viejsimas relaciones entre seres humanos y
naturaleza. En nuestro pas, dice slar, el "espacio natural no ha sido
nunca un mero teln de fondo ... sino una condicin fundamental de su ser,
y un personaje predominante y mltiple de su aventura existencial".

El paisaje venezolano, activo, agresivamente invasor, pareciera haber
generado en los hombres respuestas de una particular intensidad. Los signos
ms llamativos de lo venezolano suelen aludirlo: llanos, selvas, la gran
sabana y sus colosales tepuyes, las muy vastas costas, las altsimas
cordilleras... En la exuberante belleza de lo natural han existido siempre
genuinas identificaciones entre el venezolano y Venezuela. Quiz por esto
haya sido Rmulo Gallegos el ms significativo de nuestros novelistas: ms
que ningn otro, l supo dar a nuestro paisaje toda su importancia
protagonista. En sus novelas incorpor la fuerza inmensa de una naturaleza
entrometida que se relacionaba o se sobrepona a las acciones y voluntades
humanas.

Esa peculiar relacin hombre-naturaleza pareciera haber llegado a
expresarse de muy diversas formas; por ejemplo, en ciertas preeminencias
estticas. Como sugiere Balza en D: "Venezuela es visual y nada mejor que
su coherencia ptica para demostrarlo. Mientras ciencia y literatura apenas
son esbozadas ... la investigacin de la forma y el color madur entre
nosotros". Es una idea interesante que pudiera, quiz, explicar la mayor
importancia que ha tenido en Venezuela la expresin plstica por sobre la
literaria: la mirada ms que la palabra y el color ms que la voz.
Trascendencia, por ejemplo, de hallazgos estticos como el del ya
mencionado cinetismo o el de las interpretaciones visuales de la
luminosidad de los paisajes venezolanos. Intensidad de una luz que todo lo
invade, y que el pintor Armando Revern supo, en un momento determinado de
su creacin, en su "poca blanca", convertir en centro de sus bsquedas.
Dibujo de la luz como rabiosa y violenta blancura que llegaba a borrar
todas las formas y a desvanecer todas las imgenes.

La original relacin entre el venezolano y el paisaje no cesa de aparecer,
tambin, en esa peculiar construccin que es Caracas. Muy por encima de sus
confusiones y de sus siempre proliferantes edificaciones, lo ms familiar
para todo caraqueo es el paisaje que rodea a su ciudad: el majestuoso
vila, siempre llamativo desde casi todos los espacios. En Caracas la
naturaleza logra imponerse al cemento y a las siempre congestionadas
autopistas. El verdor de la montaa lo penetra todo. Es el emblema ms
significativo de la ciudad: una montaa. No iglesia ni casa ni monumento
humano alguno, sino un inmenso cerro que nada tiene que ver con las
construcciones humanas. De hecho, stas parecieran relacionarse muy poco
con una Caracas que, fundada hace ms de cuatrocientos aos, pudiera haber
empezado a existir hace apenas pocas dcadas. Nada o casi nada dentro de
Caracas testimonia su historia. Es la naturaleza, la inmutable belleza de
su circundante geografa, la que dibuja su peculiaridad. Icono mximo de lo
caraqueo, el vila aparece frecuentemente en novelas que aluden a la
ciudad: "Gradualmente entend que la ciudad lejana se resuma para l en el
hermoso cerro, que ste significaba todo lo vivido y lo ausente", dice
Balza en Percusin. Algo muy parecido a lo que haba escrito dcadas antes
Meneses en El falso cuaderno de Narciso Espejo: "Hasta la frente majestuosa
de una montaa en cuyos lomos se alzan las casas de la ciudad donde nac.
Una ciudad de luz que se llama Caracas".

Otros imaginarios muy remotos dentro del tiempo venezolano evocan
amplsimas y vacas superficies que ocultan en su interior inmensas
riquezas perseguidas por frreas individualidades. De un lado, escondidos
tesoros al alcance de quienes los pudiesen encontrar; del otro, el rostro
torvo de aqullos que los buscaban. Riqueza y violento individualismo.
Inestabilidad y violencia en un mundo en el que la riqueza y el poder
parecieron ser siempre fugaces, huidizos. Esos imaginarios acompaaron el
momento de la Conquista durante las primeras expediciones que buscaban el
mtico El Dorado; y acompaaron, tres siglos ms tarde, algunos de los
signos impuestos por las secuelas de la Guerra de Independencia: caudillos
militares que, al igual que los conquistadores, fueron, tambin, solitarios
todopoderosos, guiados por sus ambiciones, y rodeados de violencia y
anarqua.

Signos una y otra vez reiterados: individualismo, poder, violencia, vaco,
inconsistencia, impredecibilidad. No deja de ser significativo que la
memoria ms dignificada en toda la historia venezolana; de hecho: nuestra
nica memoria dignificada, sea la de la gesta emancipadora. Idolatra hacia
un acto que fue desolacin pura. Veneracin frente a diez aos de inmensa
destruccin. Devocin ante un recuerdo frente al cual palidecen y se
olvidan cinco siglos de tiempo vivo y creador. A esos diez aos de guerra
convertidos en fetiche de todas las referencias y de todas las miradas
patriticas, nuestro recuerdo oficial rinde nico culto. Y en Bolvar,
adorado icono mximo, los venezolanos aprendemos a venerar, sobre todo, al
guerrero. Nuestro mayor hroe es, tambin, nuestro mayor deshacedor. Un
soador y, a la vez, un destructor en cuyas visiones e ideales los
venezolanos aprendemos a mitificar lo nuevo y a deificar el comienzo de
tiempos siempre construidos sobre las cenizas del pasado.

Con Bolvar y la Independencia se inicia una interminable conviccin
venezolana: la de que para iniciar algo es preciso destruir lo que ya
exista antes. Deshilvanado itinerario de restas y no de sumas. Derrotero
colectivo percibido a travs de una cultura de la violencia y del olvido
que contempla el paso del tiempo como un inacabable vaivn de desolaciones
y reinicios. Destruir para construir y olvidar para recomenzar: en nuestro
itinerario nacional los venezolanos hemos aprendido a venerar el cambio, a
idolatrar el renacimiento. Nos hemos acostumbrado a creer, a esperar y a
confiar mucho ms en las voluntariosas iniciativas de algunos iluminados
personajes, generalmente percibidos por encima, muy por encima de la
tradicin y de la ley, que en nuestras construcciones colectivas.
Identificamos nuestras huellas mucho ms con los deslumbrantes ademanes de
algn carismtico demagogo que con slidas hilvanaciones de todos los
venezolanos construyendo juntos el tiempo. Creemos que logros, aciertos y
conquistas afortunadas, si llegan, debern hacerlo desde fuera de las
fronteras de la tradicin, al margen de lo consolidado, lejos de lo
establecido. Somos un pas de rupturas ms que de normas, de excepciones
ms que de cnones, de alteraciones ms que de tradiciones. Pareciramos
haber apostado siempre al recomienzo continuo y al reinicio interminable de
propsitos y sueos.

Hemos entrado ya al siglo XXI y Venezuela contina obsesionada por atrapar
renacimientos, por acosar novedades, por inventar resurrecciones. Nuestro
actual gobierno mira el pasado reciente como algo que es necesario olvidar
e impone sobre l un nuevo olvido oficial. Tras el derrocamiento de la
dictadura de Marcos Prez Jimnez, el 23 de enero de 1958, y hasta finales
del siglo XX, Venezuela conoci una firme estabilidad en lo poltico y una
gran bonanza en lo econmico. Por ms de cuatro dcadas los venezolanos
vivimos la alternabilidad democrtica, un genuino respeto hacia la voluntad
popular expresada a travs del voto; pero, tambin, se nos hicieron
familiares muchos vicios de la prctica poltica: clientelismo partidista,
corrupcin en la administracin pblica... Desde febrero del ao 1983, tras
el tristemente clebre "Viernes negro", cuando nuestra moneda nacional
perdi su vieja paridad cambiaria con el dlar, otra Venezuela comenz a
asomar. El pas vio cmo se hacan realidad temores y desconfianzas
presentidas desde mucho tiempo atrs. La gran riqueza petrolera no fue
capaz de impedir que los venezolanos comenzsemos a vivir flagelos hasta
entonces desconocidos entre nosotros: devaluacin de la moneda,
inflacin...

Ms de una dcada despus, el pas conocera otros trastornos, esta vez
polticos. Un creciente debilitamiento de los partidos tradicionales y el
rechazo del venezolano comn hacia esos partidos que, por ms de cuarenta
aos, encarnaron la solidez de nuestro sistema democrtico, dio paso a un
irreal deseo popular por ver nacer una democracia sin partidos, auspiciosa
de algn jefe nico capaz de transformar -una vez ms!- el rumbo del pas.
El ao de 1998, un nuevo gobierno democrticamente electo, el del teniente
coronel Hugo Chvez, insisti en reiniciar la historia venezolana a travs
de su proyecto de una "pacfica revolucin bolivariana" que haba de
iniciarse con el extrao, muy extrao, extrasimo ritual de cambiarle el
nombre al pas. Era el smbolo de la absoluta novedad, del total reinicio,
del mximo renacimiento: un nombre nuevo para Venezuela. Acto deslumbrante
de un primer paso colosal hacia el pas necesario que deba ser
reinventado. Lo paradjico fue que Venezuela pareci, en muchos sentidos,
volver a ser la nacin de mucho tiempo atrs: anterior a sus cuarenta aos
de democracia, anterior, incluso, al siglo XX. Con Chvez regresaron los
gestos caudillescos ms primarios. Regres la versin del carismtico
guerrero capaz de enfrentar y resolver l solo todos los problemas
nacionales y capaz de satisfacer l solo todas las expectativas populares.

En su libro Regreso de tres mundos (4), Mariano Picn Salas se sirve del
ejemplo bblico de Can y Abel para ilustrar dos opuestas percepciones de
los seres humanos ante su entorno. La habitabilidad hecha de memorias
cercanas y tradiciones comprensibles, de comportamientos articulados y
referencias claras y continuas, formaran parte de la ubicacin y la
experiencia de Abel. La desorientacin dentro de lo inexplorado, la
errancia en medio de lo azariento, la confusin por entre interminables
aventuras sin conclusin, seran la ubicacin y la experiencia de Can. Si
Abel percibe apoyo y confianza en el lugar que lo rodea; Can est
familiarizado slo con la hostilidad, la fugacidad y el albur. De Abel es
la tibieza de la casa; de Can, los siempre confusos horizontes. Abel es el
constructor de su morada y en ella permanece, siempre protagonista y actor
de su entorno. Can es el morador de la intemperie, el habitante del
desarraigo. Suya es la incertidumbre frente a las aventuras sin destino.
Sus pasos reinician, una y otra vez, los arduos recorridos por entre
lugares donde no logra avizorar meta alguna.

La imagen de Abel pareciera resultarnos extraa a los venezolanos, quienes,
de muchos modos, hemos identificado nuestras miradas y movimientos ms bien
con el riesgoso desenfado y la tortuosa desenvoltura de Can. Nos resulta
muy difcil a la mayora de los venezolanos ser genuinamente Abeles. Rasgo
que, por lo dems, compartimos en gran medida con otros muchos pueblos de
Latinoamrica; pero que, en nuestro caso, pareciera adquirir un carcter
ms intenso. Can y un interminable laberinto seran dos imgenes
ilustrativas de la forma como los venezolanos nos vemos y de la manera como
distinguimos nuestros itinerarios.

Pero Can, ms all de la imagen bblica del primer homicida y victimario
de su propio hermano, podra percibirse, de acuerdo al dibujo propuesto por
Picn Salas, como un aventurero inconforme con su realidad, un siempre
insatisfecho buscador de nuevos destinos. Abel, por su parte, resultara un
conformista habitante de sus espacios y un heredero natural de su
tradicin. Las miradas de Can, dirigidas hacia vastos y lejanos
horizontes, se opondran pero, a la vez, se complementaran al sustentador
arraigo de Abel.

Hoy ms que nunca, los venezolanos necesitamos reconstruir la relacin con
nuestro propio tiempo: percibir ms habitabilidad en l, menos hostilidad
en sus itinerarios. Contemplar a nuestra historia como un lugar
hospitalario en donde la lenta construccin y la amplitud de las memorias
sean parte de la hechura de un destino. En suma: ser un poco ms abeles y
un poco menos canes. Por sobre tantos imaginarios que expresan ruptura,
individualismo, aventura, azar y violencia, los venezolanos necesitamos
rescatar otros que expresen construccin, solidez y continuidad de una
tradicin. Menos rupturas, menos recomienzos, menos incomunicacin dentro
de nuestra historia; tal vez la nica posibilidad de accin colectiva que
lograra extraernos de ese laberinto en el que hemos permanecido por
demasiado tiempo; escapar a sus gravitaciones de desaliento y afianzarnos
sobre nuevos itinerarios guiados por propsitos de consolidacin,
hilvanacin y consistencia.

El tan poco conocido y tan caricaturizado universo colonial fue mucho ms
que sopor de misa y de siesta al que lo condenaron nuestros recuerdos
oficiales. Fue, tambin, mucho ms que esa largusima sucesin de
rufianeras, bajezas y excesos con que lo dibuj Herrera Luque. Fue, sobre
todo, una poca de consolidacin, un tiempo creado por una sociedad que
naca e iba descubrindose y formndose. Tiempo de calladas construcciones
a manos de gentes que llegaban de lejos y que se instalaban para siempre en
los nuevos lugares. Nuestro siglo XIX es, aparte de la Independencia,
recuerdo que opaca todo lo dems, mucho ms que slo esa constante
evocacin de los muy distintos caudillos que gobernaron el pas en medio
del ms grosero nepotismo. Es, tambin, mucho ms que la larga sucesin de
guerras y alzamientos y revoluciones y rebeliones que asolaron el pas.
Porque junto a tantas guerras y caudillos, existi otra Venezuela: una
nacin empeada en la bsqueda de un igualitarismo social, un pas
impulsado por genuinas convicciones democrticas y por anhelos necesarios
de justicia colectiva.

Y ya en la segunda mitad del siglo XX, durante los cuarenta aos de
democracia, el pueblo venezolano fue, tambin, construyendo, haciendo. Hubo
en esos aos errores y excesos; pero hubo, tambin, la consolidacin de una
vida en comn. Fueron aos que nos acostumbraron para siempre a los
venezolanos que cualquier forma de convivencia en nuestro pas no podra
ser sino democrtica. Y fueron, tambin, los aos que nos ensearon a creer
en una sociedad civil que se fortaleca, que no deseaba regresar al pasado
pero que senta que necesitaba apoyarse en ese pasado. La sociedad civil,
sa que existe desde siglos atrs, sa que pareci importar muy poco para
las memorias oficiales, sa que se forj a la sombra del tiempo colonial y
protagoniz y padeci la sangrienta violencia de la Independencia, sa que
vivi bajo un siglo XIX plagado de caudillos y guerras y ms caudillos y
ms guerras, sa que llega al siglo XX y vive los cambios del pas
petrolero, sa que junto a los nuevos partidos polticos crey en ideales
de democracia, sa que se fue apartando de esos partidos cuando comenzaron
a fallarle, sa que se encuentra ahora confusa y dividida en medio de la
confusin y la divisin nacional... En ella encarna cierta esencial
continuidad de las cosas en Venezuela, en el tiempo venezolano. Encarna una
tradicin que sera el contrapeso imprescindible y necesario para la
trasnochada imagen del individualismo mesinico como el nico posible
hacedor de la historia nacional.



Notas

1. Madrid, Tusquets editores, 1983.

2. Barcelona, Seix Barral, 1982.

3. El silencio, el ruido, la memoria, Caracas, Alfadil Ediciones, 1991.

4. En: Obras selectas, Caracas-Madrid, Ed. Edime, 1962.

** Rafael Fauqui
   rafabes@cantv.net
   Ensayista y poeta venezolano (Caracas, 1954). Licenciado en letras por
   la Universidad Catlica Andrs Bello (1977), postgrado en sociologa de
   la Literatura en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de
   Pars (1979) y doctor en Ciencias Sociales por la Universidad Central de
   Venezuela (1984). Entre 1979 y 1985 dirigi los seminarios de literatura
   venezolana en la Universidad Catlica Andrs Bello. Desde 1980 es
   profesor del Departamento de Lengua y Literatura de la Universidad Simn
   Bolvar, institucin de la que es profesor titular y en donde ejerci
   entre 1989 y 1993 el cargo de director de Extensin Universitaria. Ha
   publicado Espacio disperso (Caracas, Academia Nacional de la Historia,
   col. El Libro Menor, 1983), Rmulo Gallegos: la realidad, la ficcin, el
   smbolo (Caracas, Academia Nacional de la Historia, col. Estudios,
   Monografas, Ensayos, 1985), De la sombra el verso (poesa, Caracas,
   Epsilon Libros, 1985), El silencio, el ruido, la memoria (Caracas,
   Alfadil, col. Trpicos, 1991; Premio Conac de Ensayo "Mariano Picn
   Salas", 1992), La voz en el espejo (Caracas, Alfadil, col. Trpicos,
   1993), La mirada, la palabra (Caracas, Academia Nacional de la Historia,
   col. El Libro Menor, 1994), Espiral de tiempo (Caracas,
   Fundarte-Equinoccio, 1996), Arrogante ltimo esplendor (Caracas,
   Equinoccio, 1998), Puentes y voces (Caracas, Sentido, 1999), y El azar
   de las lecturas (Caracas, Galac, 2001).



=== Un regreso a las fuentes prerracionales del hombre: ===================
=== Manuel Machado y "la consagracin del instante" =======================
=== Laura Quadrelli =======================================================

Distantes son ya los tiempos de las cosmovisiones homogneas que, fundadas
sobre los cimientos de la Iglesia, establecan los modelos de verdad y los
valores que mediaban en el actuar de los hombres. Durante siglos, la
religin catlica, imponindose sobre las religiones paganas, represent la
racionalidad del orden poltico y social, en el cielo y en la tierra. Cada
reforma en el orden religioso implica una modificacin de carcter secular;
una desacralizacin del mundo se inicia sin que esto signifique una
anulacin de lo sagrado, sino ms bien una resignificacin del carcter que
se les da a las cosas. Los tiempos "modernos" se van a presentar como un
todo fragmentado donde se hace difcil establecer los criterios de
racionalidad de esa totalidad. El conocimiento de la idea de un Dios es
experimentado personalmente y la fe se orientar hacia una conciencia
individual.

El espritu del hombre moderno, escindido y desgarrado, descubre el poder
de su yo interior, de su propio pensamiento con el que pretende suplantar
la prdida de sus certezas. Muchas son las criaturas atormentadas por un
conflicto desalentador de la propia creencia y, naturalmente, de fe. Esta
crisis profunda, manifestada claramente hacia finales del siglo XIX y
comienzos del XX, desde Nietzsche en adelante, pasando por Weber y Pareto
(1), expres la prdida de todo valor trascendente que se llev consigo
tambin la trascendencia de la razn. La metafsica occidental entra en
crisis, una crisis de realidad y de racionalidad que enunci su manifiesta
intensidad en el derrumbe de una estructura sustentada por siglos. La
ostensible irracionalidad del mundo y la falta de certidumbres se hicieron
frecuentes en las argumentaciones de la poca y sealaron las restricciones
de los postulados cientficos, pues la misma supremaca del espritu
cientfico que la caracteriza es anuncio de su inmediata decadencia (2).

Es evidente que la propuesta de explicar cientficamente los orgenes y el
lugar del hombre en el universo rpidamente producir un vaco que se ver
traducido, en la obra de muchos escritores, en una solitaria y angustiosa
bsqueda hacia el interior del mismo hombre y, en muchos casos, en un
pasado "incontaminado" que se les presenta como un manantial inagotable de
motivos y creencias donde cultivar sus espritus. Esta crisis profunda
asociada a una constante exploracin por construir un espacio libre donde
re-insertar la poesa, conducir a algunos poetas a refugiarse en la
ensoacin de su mundo interior. La abulia invadir los espritus sensibles
quienes rechazan la "realidad" de su tiempo y buscan alternativas vitales,
sociales y estticas hallando en Nietzsche -junto a Kierkegaard- al gran
maestro de energa y apasionado defensor de la individualidad.

      Que vuestro amor a la vida sea amor a vuestras ms altas esperanzas;
      y que vuestra ms alta esperanza sea el ms alto pensamiento de la
      vida (3).

Manuel Machado, poeta inmerso en la turbulencia de los cambios
finiseculares, hereda los dogmas paternos de las demostraciones de los
orgenes no divinos del hombre y de sus anlisis antropolgicos del mito y
de la sociedad (4). Pero semejante instruccin no lo llev a contribuir aun
ms con la explicacin cientfica del hombre, sino a condensar, en sus
iniciales trabajos, las consecuencias emocionales de lo ya asimilado. La
segunda seccin de su primer poemario -hondamente simbolista y misteriosa-
es "Estatuas de sombra" (5), pero sugestivamente, el poema con el que
Machado franquea la vena profunda hacia las virtuales y fugaces imgenes
del pasado es "Eleusis" (6), ttulo en clave que alude, en clara
correspondencia con los misterios iniciticos eleusinos, a sus inaugurales
experiencias de poeta. Tanto el nombre dado al apartado como a varios de
los poemas contenidos en el mismo, constituyen una especie de hermetismo
aun para el lector actual, evidenciando cmo el poeta, anlogamente al
carcter esotrico original de los ritos antiguos, tambin obstaculiza toda
sugerencia que pueda develar el enigma esencial, al tiempo que desafa a su
lector.

En "Eleusis", Manuel Machado recrea simblicamente la esfera propicia para
un iniciado en los saberes recnditos, msticos y teosficos, tan
calificados en el arte y en las letras finiseculares como conjunto
heterogneo de enseanzas arcanas que constitua ms un sntoma de la
prdida de toda referencia y, consecuentemente, una aspiracin inconcreta
hacia otra realidad, que a una verdadera respuesta a la desorientacin
provocada por la modernidad. Este renovado inters por los misterios
arcanos, como una expresin ms de la atraccin general que el romanticismo
desencaden hacia todo tipo de saberes esotricos y ritos de trascendencia,
paganos o cristianos, haba tenido un largo cultivo durante todo el siglo
XIX, especialmente manifestado en sus ltimas dcadas.

No cabe duda de que la mxima referencia fue "la llamada de los misterios
eleusinos" que Friedrich Nietzsche haca en un prrafo muy significativo de
El nacimiento de la tragedia de 1872:

      El barro ms noble, el mrmol ms precioso son aqu amasados y
      tallados, el ser humano, y a los golpes de cincel del artista
      dionisiaco de los mundos resuena la llamada de los misterios
      eleusinos: "Os postris, millones? Presientes t al creador; oh
      mundo?" (7).

Como respuesta a tal convocatoria el poeta, en estado de semitrance, da
apertura a su primer poema y a su nueva experiencia regresando directamente
al origen por los sombros caminos del tiempo. Se escinde y logra que su
alma inicie el simblico peregrinaje sin descanso (8) hacia las ms
primitivas de las civilizaciones, a la fuente prerracional del hombre y de
la cultura a travs de los negros e indefinidos bosques del sueo:

      Se perdi en las vagas
      selvas de un ensueo,
      y slo de espaldas
      la vi desde lejos...
      Como una caricia
      dorada, el cabello,
      tendido, sus hombros
      cubra. Y al verlo,
      siguiola mi alma
      y fuese muy lejos,
      dejndome solo,
      no s si dormido o despierto (9).

En este preliminar ensueo retrospectivo el poeta -"servidor dionisiaco",
dira Nietzsche- observa cmo su alma es arrastrada en pos de "la bella
apariencia", de la fugaz visin de la furtiva diosa (10). Ella tambin va a
contramano del tiempo, desandando edades y siglos hacindolo transitar, en
slo un abrir y cerrar de ojos, por la Edad Media, por la Grecia clsica,
por los imperios orientales y los tiempos prehistricos donde intenta
alcanzar el instante irrepetible en su anhelo de fusin con esa imagen
ideal en una permanente oscilacin entre la angustia y el deseo de
trascenderse.

      Pasamos... Mi alma
      tras ella corriendo,
      dejndome solo,
      no s si dormido o despierto (p. 137, v.19-22).

Sugestiva y misteriosa visin hipntica de una figura femenina; tal vez se
trate de Demter en busca de Persfone, el poeta no la nombra ni la
describe, slo nos la sugiere a partir de sus dorados cabellos que cubren
parte de su etreo cuerpo, slo captura en sus versos la vaga e instantnea
visin de una cultura pasada que el lector debe elucidar. Y ya hacia el
final de la simblica y fugaz peregrinacin de su alma, la velada visin
del Enigma humano se pierde en el oscuro caos primordial, origen de todas
las cosas, donde no le es permitido ingresar. Luego, de regreso a su
tiempo, nos deja las ltimas imgenes de un ayer experimentado, testigo
dormido sobre "tumbas enormes", smbolo de fragmentos y escombros de
religiones muertas.

      Oro y negras piedras,
      y muros inmensos,
      y tumbas enormes
      -sepulcro de un pueblo
      que mira hacia Oriente
      con sus ojos muertos (p. 137, v. 31-36).

Como rasgo propio del simbolismo, y aplicado en particular a esta seccin
del poemario, el poeta prescinde de nombrar directamente a sus personajes,
solamente nos entrega como clave inicial el ttulo para descifrar la
incgnita de su creacin. Machado prepara de este modo ambientes favorables
de gran sugestin, pueden ser impenetrables -como en "Eleusis"- o de
misterio y encantamiento -como en su poema "Wagner" (11)-, pero siempre a
travs del ensueo y encaminados a vivificar solamente el lapso de tiempo
nico e irrepetible de un pasado remoto previamente seleccionado. Su
composicin siempre sugiere el instante exacto sin "mostrar", incita y
busca el efecto de mxima detencin del nimo (12). Persigue fascinado a
sus "estatuas de sombra", y a medida que experimenta ntimamente
reconstruye con palabras ese instante arcano.

El mismo procedimiento utilizado en "Eleusis" para plasmar el momento
culmine e irrepetible en que logra ver a la diosa en la simblica y fugaz
peregrinacin de su alma, es aplicado tambin por Machado para precisar la
"hora solemne y vaga", "el momento precioso" de liberacin trazado en su
soneto "Wagner" (13). Composicin visiblemente iluminada por el pensamiento
nietzscheano del renacer del espritu dionisiaco, y la consideracin de la
msica como parte del alma dionisiaca, puesto que los nuevos criterios
estticos e ideolgicos de excitacin y desmesura son, una vez ms,
claramente ilustrados por las palabras de Nietzsche en Ms all del Bien y
del Mal:

      Quiz lo ms singular que Wagner ha creado ser siempre inaccesible e
      incomprensible para toda la raza latina; la figura de Sigfrido, de
      este hombre muy libre, demasiado libre, demasiado rudo, alegre y
      sano, demasiado anticatlico para que guste a los pueblos que se
      glorian de una civilizacin antigua y decrpita. Podr significar un
      pecado contra el romanticismo este Sigfrido antilatino, pero ya expi
      Wagner su pecado, cuando en su ancianidad -quiz por gusto, quiz por
      poltica- comenz con su habitual vehemencia religiosa a predicar su
      peregrinacin a Roma (sic) (14).

Tanto en uno como en otro poema, el poeta busca la "exaltacin del
instante" que involucre al lector en una imprecisa resonancia espiritual.
Si en "Eleusis" comparte su anhelo de bsqueda de un profundo aprendizaje a
travs del peregrinaje onrico, en "Wagner", su exploracin va ms all,
pues su voluntad se centra en lograr la perfecta armona entre msica y
palabra, entre nimo y poesa en el eje espiritual de la humanidad. Para
lograrlo, Manuel Machado se sustenta nuevamente en un pasado legendario
valindose, en este caso, de los sucesos fantsticos en los imprecisos
bosques donde habitan gnomos y gigantes, hombres y dioses.

      Un reloj que no s dnde est da la una
      -corazn de la noche-, hora solemne y vaga
      en que la luz penltima de la Tierra se apaga,
      para dejar la luz ltima, que es la Luna (15).

Nuevamente aparecen las sombras y el ensueo, nuevamente la vaguedad
dirigida hacia "la hora" consagrada de la leyenda, pero esta vez su mirada
se detiene en el fecundo arte del ciclo wagneriano (16). Experiencia vital
figurada en unos versos de gran flexibilidad rtmica interior que encubren
conflictos an sin resolver (17).

A lo largo de toda la seccin "Estatuas de sombra", Machado se nutre de un
pasado mtico; se vale tanto de la diosa Demter como de Sigfrido, de
distintas figuras estticas y de sucesos legendarios o rituales primitivos
que, a partir de su innovacin, resultan plenamente cargados de
significados e eminentemente simbolistas: el mito es la materia con la que
construye el smbolo. En su primera composicin, el poeta traza un
peregrinaje simblico emulando el regreso primordial, un descenso hacia lo
ms hondo y secreto de s mismo que comporta la prdida de la conciencia y
de todo condicionamiento o circunstancia humana -histrica, cultural,
social o sentimental- a travs de un anulador ensueo, viaje de desposesin
que transfigura la propia esencia del sujeto antes de fundirla con lo Uno
absoluto. En "Wagner" -extasiado bajo los efectos de la msica- logra
exteriorizar su deseo de renacer y de redimir al mundo. Machado construye,
en su personal versin, un significado mucho ms profundo que el de una
simple "estampa parnasiana" como se ha venido sosteniendo (18), pues
conforme al imaginario finisecular, el hecho de aludir a una princesa
encantada -o una bella durmiente (19)- inmediatamente se simbolizaba el
alma del poeta en una situacin de profunda crisis, de esperanza y
expectativas frente a su posible redencin.

      Es la hora del prncipe que marcha peregrino
      a sacar del encanto la encantada princesa,
      mientras forjan escudo mgico a la alta empresa
      el gnomo de los sueos y el hada del destino (p. 145, v. 8-12).

Mientras a lo largo de todo el poema "Eleusis" se mantiene latente y sin
posible resolucin la ambivalencia en la atraccin que ejerce sobre el
sujeto lrico esa "figura" sugestiva, cautivadora y potencial
transformadora hacia un nuevo estado, en "Wagner" el conflicto planteado
pareciera ser resuelto a travs de la precisin del instante en que el
sujeto logra concebir, a partir del encuentro entre Brunilda y Sigfrido, un
despertar simblico de toda la humanidad.

      El silencio y la sombra se abrazan: han cesado
      el cantar de la fuente y el suspirar del viento.
      .............................................................

      Las ondinas y nyades despiertan. Ha llegado
      el momento precioso en que el hroe del cuento
      mata al dragn que guarda la puesta del castillo (p. 145, v. 13-16).

En ninguno de los dos poemas -pese a los ttulos- el sujeto o la "cosa"
volvern a ser nombrados. Este permanente juego de "hacer ver sin mostrar",
de no explicitar, produce el efecto de ahondar aun ms en la gran incgnita
humana planteada en sus "estatuas de sombra", smbolo y pretexto donde el
poeta moderno proyecta su actual desgarro y la confusin espiritual propia
del hombre sin fe. La atraccin que ejerce esta renovada embriaguez mtica
es utilizada por Manuel Machado como un smbolo homogneo del artista
frente a la inseguridad perturbadora y a la fugaz disolucin en el vaco
que produce el arte moderno, pero supone tambin el riesgo de una va de
perfeccin que conduce hacia el abismo donde lo divino y lo demonaco, el
amor y la muerte, Dionisos y Apolo, la percepcin y la destruccin del yo,
la msica y la poesa, tiene unos dominios y lmites comunes que hay que
afrontar como franco portal hacia las emociones de lo desconocido.

Resulta evidente que el poeta est persuadido de que debe experimentar para
luego "traducir" el misterio del instante y de todo aquello que carece de
nombre; que debe expresar con trminos racionales lo que la mirada percibe
ms all de la comprensin; que debe ser capaz de fijar el instante y el
acto ntimo que est en el origen de todas las cosas; que debe conferirle a
la poesa el poder de consagrar con el verbo slo el instante que comprenda
todo el arte. Porque en su poesa se debe cumplir la instantaneidad
reveladora de la que habla Octavio Paz (20), cuando afirma que la poesa
consagra el instante y convierte el transcurrir histrico en paradigma
constituyendo "una tentativa del verbo por encarnar en la vida". Entonces
el arte se convierte en experiencia intuitiva donde el hombre se olvida de
s mismo, no se piensa como individuo, pues su cometido es convertirse en
puro sujeto del conocimiento, fuera de la voluntad, de la pasin y del
tiempo, penetrando, aunque sea por un instante, en lo esencial y
permanente. Y as lo confirman los versos del propio poeta: "Van los
presentimientos / junto a las intenciones... / Todo lo que hay de sueos /
de otra vida perdido, / lo que pas o vendr. / Vagas curvas de ensueos; /
lo que casi no ha sido... / lo que tal vez ser..." (21).



Notas

 1. Max Weber fue uno de los fundadores de la sociologa moderna; sus
    primeros trabajos estaban relacionados a la sociologa industrial, pero
    son ms conocidos los ltimos trabajos sobre sociologa de la religin
    y sociologa del gobierno. Ver su ensayo La tica protestante y el
    espritu del capitalismo. Traduccin: Jos Chvez Martnez, 9 edicin,
    1991. Premia Editora S.A., Mxico, Vol. I, pp. 1-206. La "Ley de
    Pareto", establecida por el economista y socilogo italiano Vilfredo
    Pareto, sostiene que la desigualdad como tal es un hecho inevitable en
    cualquier sociedad, y que si bien la economa no debe tener en cuenta
    la moralidad, pues cualquiera que sustente una medida concreta debera
    contemplar no slo las consecuencias econmicas, sino tambin las
    morales, polticas y religiosas.

 2. Cf. Luis Diez Del Corral, "La tragedia griega segn Nietzsche", en La
    funcin del mito clsico en la literatura contempornea. Editorial
    Gredos, S.A., Madrid, 1954, p. 189.

 3. Friedrich Nietzsche, "Primera parte: la guerra y los guerreros", en As
    hablaba Zaratustra. Ediciones Siglo Veinte, Buenos Aires, 1979, p. 35.

 4. Ver el trabajo de J. G. Brotherston, "Manuel Machado y lvarez and
    Positivism", Bulletin of Hispanic Studies (Liverpool), XLI, nm. 4,
    223-229. Antonio Machado y lvarez padre, abogado y antroplogo, fue
    uno de los pocos intelectuales del siglo XIX espaol en adherir al
    desarrollo cientfico en el extranjero y sostuvo su urgente aplicacin
    en la sociedad espaola inclinando su postura hacia un determinismo
    cientfico intransigente.

 5. Su primer trabajo fue publicado bajo el nombre de Alma, pero durante
    algn tiempo llev el ttulo provisional del apartado: "Estatuas de
    sombra".

 6. "Eleusis" hace referencia a los Misterios Mayores griegos celebrados en
    el santuario de Demter situado en la ciudad homnima que se hallaba
    prxima a Atenas. Estos ritos dionisiacos eran clebres en la Grecia
    clsica, y de todos los rituales religiosos ste era el de ms
    importancia y renombre; as como Delfos era considerado el centro
    poltico y adivinatorio de Grecia, Eleusis era su centro religioso y
    mstico.

 7. Friedrich Nietzsche, El nacimiento de la tragedia. Alianza Editorial,
    S.A., Buenos Aires, 1995, p. 45.

 8. Dentro del "catolicismo cultural" de Machado, el peregrinaje a
    "Eleusis" guarda similitud con el enunciado por Rubn Daro en
    "Divagacin". Ver Poesas completas, Editorial Claridad, Buenos Aires,
    1987, Vol. II.

 9. Manuel Machado, "Eleusis", en Alma Caprichos El mal poema. Editorial
    Castalia, S.A., Madrid, 2000, pp. 137-38.

10. Demter y Persfone, Ceres y Proserpina para los romanos, son las
    diosas gemelas percibidas como madre e hija, representaban para los
    pueblos de la antigedad los poderes de la naturaleza, su
    transformacin y emergencia cclica. Los Misterios de Eleusis, o
    Misterios Mayores que celebraban estas diosas, eran ritos de pasaje
    destinados a personas adultas que proporcionaron un espacio sagrado
    para vivenciar nuevos estados de conciencia y una percepcin de la vida
    que surge de la muerte.

11. En "Wagner" Machado recrea los instantes ms significativos del acto
    segundo de Sigfrido, tercera obra de la tetraloga El anillo de los
    Nibelungos. En este acto el hroe mata a Fafner, un gigante convertido
    en dragn, clavndole la espada en el pecho, y en el tercer acto,
    acceder a la liberacin de la encantada princesa del verso 6.

12. Cf. Rafael Alarcn Sierra, Entre el Modernismo y la Modernidad: La
    poesa de Manuel Machado (Alma y Caprichos). Edicin: Diputacin de
    Sevilla, 1999, pp. 312-314.

13. "Wagner" es el sptimo poema incluido en "Estatuas de sombra", Op.,
    Cit., p. 145. vv.2 y 13. Recurdese que la atraccin hacia el
    compositor alemn tambin se le debe a Friedrich Nietzsche, quien
    consider que en su msica se personificara en un principio el milagro
    de la metafsica de Schopenhauer y la renovacin de la vida espiritual
    alemana. Al romper con Wagner afirmar que las objeciones a sus msicas
    son filosficas y no estticas.

14. Friedrich Nietzsche, "Captulo VIII. Pueblos y patrias",  256, Ms
    all del Bien y del Mal, Editorial Alba, Espaa, 1996, pp. 156-157.

15. "Wagner", Op. cit., p. 145, vv. 1-4.

16. Es indudable que Manuel Machado sigue la huella de innumerables
    artistas finiseculares entre los que se cuentan escritores, poetas y
    pintores, quienes tambin determinaron situaciones legendarias
    escogiendo y recreando slo momentos simblicos propuestos por la opera
    Siegfried de Richard Wagner.

17. Manuel Machado dispone para su soneto alejandrino una rima consonante
    -ABBA CDDC EFG EFG-, de manera que la alternancia entre hemistiquios
    trocaicos y dactlicos conservan un perfecto equilibrio: "Un reloj /
    que no s // dnde est / da la una"; "el silencio y la sombra // se
    abrazan: / han cesado". Adems de cerrar todas las estrofas con un
    verso trocaico puro, los tercetos tambin guardan la misma estructura.
    Es evidente que Machado intenta romper con la estructura cannica del
    soneto introduciendo en el "moderno" una cierta flexibilidad que da
    como resultado un vnculo imperceptible entre los dos hemistiquios que
    nunca llega a romper. En la unidad rtmica del verso alejandrino logra
    tambin una gran intensificacin sobre el ambiente mgico del poema.

18. Cf. Guillian Gayton, "El soneto Wagner" en Manuel Machado y los poetas
    simbolistas franceses, Bello, Valencia, 1975, p. 76: "El soneto
    'Wagner' es otra poesa que tendra mejor cabida en la seccin 'Museo',
    porque tambin es un pasaje de descripcin parnasiana".

19. Manuel Machado contaba con modelos muy difundidos por los poetas del
    perodo como "La Bella Durmiente" de Francisco Villaespesa: "...con la
    rueca a los pies olvidada, / duerme y suea mi Bella Durmiente..."; o
    la "Sonatina" de Rubn Daro: "Pobre princesa de los ojos azules! /
    Est presa en sus oros, est presa en sus tules, / en la jaula de
    mrmol del palacio real...".

20. Cf. Octavio Paz, "La consagracin del instante", en El arco y la lira.
    Fondo de Cultura Econmica, Mxico, 1996, pp. 185-197.

21. M. Machado, "Fantasa de Puck", Op. cit., Pg. 144.



Bibliografa

 - ALARCN SIERRA, Rafael, (1999). Entre el modernismo y la modernidad: la
   poesa de Manuel Machado (Alma y Caprichos). Edicin: Diputacin de
   Sevilla, rea de Cultura y Deportes. Espaa.

 - BROTHERSTON, Gordon, (1976). Manuel Machado. Versin espaola de Nuo
   Aguirre de Crcer, Taurus Ediciones, S.A., Madrid.

 - DIEZ DEL CORRAL, Luis (1957). La funcin del mito clsico en la
   literatura contempornea. Editorial Gredos, S.A., Madrid.

 - HEGEL, George W., Esttica. Introduccin, Traduccin, estudio, prlogos
   y notas de Alfredo Llanos, Ediciones Siglo Veinte, Argentina, 1983.

 - LAPESA, Rafael (1975- 1976). "Sobre algunos smbolos en la poesa de
   Machado", en Cuadernos Hispanoamericanos, CII, N 304-307.

 - MACHADO, Manuel (1967). Alma. Apolo. Estudio y edicin de Alfredo
   Carballo Picazo, Editores Alcal, Madrid.
   - (2000) Alma, Caprichos, El mal poema. Editorial Castalia, S.A.,
   Espaa. Edicin, introduccin y notas de Rafael Alarcn Sierra.

 - NIETZSCHE, Friedrich (1998). El nacimiento de la tragedia, Alianza
   Editorial, S.A., traduccin Andrs Snchez Pascual, Buenos Aires-Madrid.
   - (1996). Ms all del Bien y del Mal, Editorial Alba, S.A., Espaa.
   - (1979). As hablaba Zaratustra. Ediciones Siglo Veinte, Buenos Aires.

 - PAZ, Octavio, (1996). "La consagracin del instante", en El arco y la
   lira. Fondo de Cultura Econmica, Mxico, pp. 185-197.

** Laura Quadrelli
   tatiana4@infovia.com.ar
   Docente, investigadora y escritora argentina (Crdoba, 1950). Es
   Licenciada en Letras y JTP en las ctedras de literatura espaola I y II
   en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, sede Trelew.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** El piso de la calle Ryden
       Blanca Miosi

   *** Poemas
       Mara Eugenia Sez

   *** Hamlet 2005
       Osvaldo Rubens Sado

   *** Ciudades donde te nombro (extractos)
       Lina Zern

   *** Mara y Jos
       Severo Insausti

   *** La balanza de hielo (extractos)
       Luis Alposta

   *** Amor y Prozac
       Luis Miguel Purizaga Vrtiz

   *** Poemas
       Susana Cattaneo

   *** Slo de noche
       Elsa Levy

   *** Dos poemas
       Marcelo Galliano

   *** Historia de barbero
       Blanca Elena Paz

   *** La venganza de Pushkin
       Manuel Lasso

   *** El Seor Cado de Monserrate
       July Carolina Jaramillo

   *** Poemas
       Alejandra Barbery

   *** Las hermanas
       Sergio Leibowich

   *** Poemas
       Juan Pablo Roa Delgado



=== El piso de la calle Ryden      Blanca Miosi ===========================

Subo por las estrechas escaleras que crujen como si estuvieran a punto de
quebrarse bajo el impacto de mis pisadas. Cinco pisos arriba, el pequeo
edificio no tiene ascensor. Visto de afuera luce extrao, fuera de lugar,
cubierto casi todo el tiempo por la sombra de los dos altos edificios que
lo flanquean. La primera vez que lo vi, entre los dos titanes de concreto y
vidrio, me invadi un profundo sentimiento de permanencia. Pareca
pertenecer a otra poca y haber llegado por los desvaros del destino al
lugar equivocado. Calle Ryden N 450. El aviso del diario indicaba que all
encontrara justo lo que buscaba. Un lugar donde vivir.

La vieja de abajo, igual que desde hace tres das, sale a mi encuentro.
Creo que debe acechar mi paso, parece ser la nica del viejo inmueble que
vive all, adems de m, claro. O por lo menos, la nica a la que veo. Los
crujidos de la madera le sirven de alerta.

-Buenas tardes, joven. El clima est cambiando, verdad?

-Buenas tardes, seora Victoria -quiero pasar sin darle pie a mayor
comentario, pero es imposible.

-As que usted escribe. Dnde puedo comprar un libro suyo? -pregunta
mirndome con unos ojos agudos e inquisitivos.

-An no he publicado nada -cmo se enterara?, me pregunto.

-Ah..!, le cont que el piso que usted ocupa perteneci a una mujer que
tuvo cinco maridos?

-S. Ayer, y anteayer tambin -respondo sin cortesa.

-S... ella era muy bella, se llamaba Clarisa, nunca tuvo hijos, dicen que
tena fama de mujer fatal -dice sin darse por aludida.

A qu le llamara ella una mujer fatal? Caigo bajo los envolventes
efluvios de la curiosidad, cediendo ante los deseos de la gente que, como
aquella anciana, quera contarme algo interesante, al enterarse de que yo
escribo. Felizmente no me narraba su vida, no lo hubiera soportado. Me
gusta escribir ficcin, no realidades, tenemos demasiadas.

-Mujer fatal? -inquiero, esperando una respuesta que satisfaga mi
curiosidad.

-S, de aquellas que son inolvidables, de las que los hombres se enamoran y
caen rendidos a sus pies, de las que son capaces de hacer que se cometan
asesinatos por ellas... -la mujer deja descolgada la ltima frase,
esperando mi reaccin.

-La que viva arriba era de ese tipo de mujer? -pregunto, ya compenetrado
en la conversacin.

-S. Por supuesto -contesta ella imperturbable, como si dijera los buenos
das-. Pero... no desea tomar una taza de t? Podra contarle muchas cosas
de Clarisa. Y del porqu ese piso es tan difcil de arrendar.

-No ser porque est demasiado arriba? -comento sonriendo-. Gracias, pero
en otra oportunidad tal vez, deseo revisar unos documentos.

-No tardaremos ms de unos minutos... Creo que le interesar.

-Est bien -acepto a regaadientes. En realidad no me interesa demasiado lo
que la vieja quiera contarme, no creo en fantasmas, ni astrlogos, ni
videntes, si es que se trata de eso, como sospecho.

-Adelante, est usted en su casa. Tome asiento, por favor -me invita
ceremoniosa la vieja Victoria. Su casa es tal como ella, llena de adornos
hasta el tope en los estantes, la mesa de centro, la consola, y casi todo.
Los muebles tienen manteles tejidos a crochet en el respaldar y en los
brazos.

-Gracias -respondo mientras me siento tratando de no mover los tapetes
tejidos. El piso est cubierto por una gastada alfombra que conoci mejores
das, y en las paredes en lugar de cuadros hay litografas enmarcadas, que
parecen haber pertenecido a calendarios. La ventana est cerrada, pero se
escucha el ruido del trfico, pese a su cubierta de grueso cortinaje.

-Le gustan las galletas de chocolate? -pregunta Victoria, mientras trae
consigo una bandeja con un antiqusimo juego de t de porcelana blanca con
paisajes azules y bordes dorados. En el fondo de la bandeja, otro tapete de
crochet. Un plato rebosante de galletas de chocolate me acelera el pulso.
Son mis preferidas. Qu casualidad.

-Me encantan.

-Pero dejemos esta vieja sala y pasemos a mi lugar preferido, aqu hay
demasiado ruido -pasa delante de m y se encamina a un pasillo, empuja la
puerta con la bandeja y me hace pasar a un pequeo saln decorado de manera
muy diferente del primero, las ventanas siempre cubiertas con gruesas
cortinas de crespn rojo a los lados, dejando en el centro una tela ms
suave de color crema. Me siento en un mullido silln del mismo tono, y
observo que el piso tiene una alfombra de seda persa.

-Clarisa Morrison. As se llamaba. Un buen da desapareci y nunca supimos
ms de ella. Desde entonces este edificio goza de una relativa calma,
porque antes, la msica y las fiestas estaban a la orden del da -la vieja
Victoria se repantiga en el sof y entrecierra los ojos-. Su ltimo marido
fue un pianista, era un hombre muy celoso, y claro, como ella de santa no
tena nada, creo que su romance termin en tragedia.

-Cmo supone usted eso?

-Desaparecieron. Ya se lo dije -indica ella mientras deglute una galleta.

Me quedo callado. Creo que fue un error haber aceptado el t. De pronto,
observo en una de las paredes un cuadro idntico al que tengo en mi piso.

-Ella era Clarisa -dice la vieja-. Verdad que era bella?

-Cmo es que usted tiene un..?

-Porque lo recog de la basura y lo mand a enmarcar. S que hay uno igual,
arriba. Se la tom su segundo esposo, era fotgrafo. Yo aprecio la belleza,
no me va a negar que luce imponente en esa pared.

-No, por supuesto -digo, preguntndome qu diablos hago yo ah.

-Cuando desapareci segua igual de hermosa. El tiempo fue benevolente con
ella. A Clarisa le gustaba hacer sesiones de espiritismo arriba, y no era
muy devota de Dios.

-Yo no creo en nada de eso.

-Yo tampoco.

-Cunto tiempo hace que desapareci?

-Hace 30 aos. As que si ella an vive, debera tener por lo menos 70
aos.

-O sea, fue retratada a los 19, ms o menos... -digo por decir algo.

-S, porque la casaron a los 15, y su primer marido muri a los seis meses,
dejndola bien acomodada. Era un hombre maduro con mucho dinero, creo que
fue un arreglo econmico el que sus padres hicieron. El fotgrafo le dur
vivo seis aos, fue el que la retrat. Luego vino el escritor, con quien
dur ms tiempo, pero no se llevaban muy bien porque a ella le gustaba la
vida social y l era casi un ermitao. Lo nico que la ataba a l era usted
sabe... eso.

-Qu? -intuyo lo que ella no desea nombrar, pero me hago el tonto.

-Dicen que l era muy bien dotado, y a ella le gustaba... Usted me
comprende muy bien -me aclara Victoria-. Pero un da le dio un infarto y
sali de este edificio con los pies por delante -la mujer cuenta con los
dedos como recordando-. El cuarto marido fue un profesor universitario, se
conocieron en una reunin para recoger fondos, l era un poco mayor, creo
que le llevaba 15 aos, y cuando todos pensbamos que por fin ella haba
sentado cabeza, l muri a los dos aos. Sali una noche despus de haber
tomado y condujo su coche con tan mala suerte que muri incrustado en un
poste. Fue un acontecimiento muy extrao.

-Por qu? -pregunto picado por la curiosidad.

-l no acostumbraba tomar. Era abstemio.

-Ah. Comprendo -digo tratando de llenar el silencio.

-Toda la gente que se ha mudado al piso de arriba se va rpido. Dicen que
el lugar es muy pesado, y como se alquila amoblado, no hay forma de cambiar
el ambiente.

-Dgame, seora Victoria, cmo sabe usted tanto de Clarisa Morrison?

-Fui su mejor amiga y confidente. Pero ha pasado tanto tiempo que creo que
ya no hay secretos que guardar -respondi pensativa.

-Creo que debo retirarme, muchas gracias por las galletas, estuvieron
exquisitas.

-Puede llevar unas cuantas, yo las hago a diario -dijo ella, entregndome
el plato con las galletas.

-No, gracias...

-Espere -se alej en direccin a la cocina y regres con un envase plstico
con tapa, estaba lleno de galletas-. Me ofender si no se las lleva.

Termino de subir el ltimo tramo de escaleras antes de quedarme sin aliento
y abro la puerta con cierta dificultad, el taper me estorba. Finalmente, he
llegado. Dejo el envase en la cocina y paseo mis ojos por la casa.
Ciertamente, parece ms grande que la de la vieja Victoria, debe ser por
contener menos adornos y muebles. La persona que lo decor, si era Clarisa
Morrison como deca la mujer, debi tener muy buen gusto, todo all
indicaba elegancia. Me paro frente al retrato de Clarisa. Desde el primer
da me pareci una mujer muy atractiva, y ahora que s su historia, o parte
de ella, esa sensacin se acenta. La foto es en tono sepia, pero casi
puedo verla en los colores reales, adivino su abundante cabellera pese a
estar recogida en un elaborado peinado alto, dejando al descubierto sus
hombros redondeados. El escote del vestido cae profundo hacia delante,
donde los senos se juntan, y puedo casi imaginar sus senos, lozanos y
turgentes. Clarisa tiene una mirada lejana, pero sus ojos reflejan fuerza
de carcter, tiene la nariz fina y labios sensuales. Pareca contener una
sonrisa mientras le tomaban la foto. El segundo esposo, dijo Victoria?

Empiezo a pensar en Clarisa no como un retrato de una mujer desconocida,
sino como en alguien familiar. Despus de todo, estoy enterado de ciertos
asuntos que van ms all de las conversaciones triviales. De modo que ella
estuvo casada con un escritor. Y segn la vieja, era el que ms haba
amado. La miro y pienso que no sera difcil enamorarse de aquella mujer
con locura. Me la imagino desnuda y el fuego del deseo empieza a quemar mis
entraas. Vivir en aquel piso tocando los objetos que fueron suyos, y
dormir en la misma cama con dosel donde hizo el amor infinidad de veces con
distintos maridos, le da connotaciones de aventura surrealista a mi
estancia en el lugar. No puedo evitar sentir deseos de correr a verla de
cuando en cuando, y ya no deseo salir de la casa. Pero debo hacerlo, si
estoy en la ciudad es porque debo hacer un recorrido varias veces
postergado. Quiero que algn editor publique mi novela. La mejor novela de
todos los tiempos. Aunque despus de hacerles un pequeo resumen no parece
despertarles mayor inters. Me pregunto, cmo es posible? A quin podra
dejar de atraer el ttulo: Un muerto en la nevera?

-Mi amor... quiero que nunca me dejes... -escucho junto a mi odo. Me
revuelvo en la cama y siento su cuerpo tibio junto al mo, estoy desnudo y
mis manos recorren su cuerpo como si conocieran de memoria cada uno de sus
rincones.

-Clarisa, te amo, te am desde el primer da... No te dejar jams...
-susurro sobre su boca, besando los labios que me subyugaron desde que los
vi.

Es la segunda semana que hago el amor con Clarisa. Trato de permanecer
fuera del piso el menor tiempo posible. Ya no es importante si algn editor
no desea publicar mi libro, o si me miran con una sonrisa demasiado
comprensiva. Lo nico que deseo es volver a casa y estar con Clarisa. La
gente se comporta conmigo ltimamente de manera extraa, me miran como si
estuviera enfermo, pero me siento mejor que nunca, pienso que nunca fui un
hombre tan feliz, y tan deseado. S que es una locura, pero estoy enamorado
de Clarisa, y aunque slo pueda verla y sentirla por las noches en mi cama,
me conformo con eso. Hago el amor con ella dos, tres veces cada noche, y s
que ella est satisfecha, lo s porque me lo dice constantemente. No como,
ni duermo, y durante el da camino como un sonmbulo. Casi por inercia
termino de visitar las ltimas compaas editoras de mi lista. Mi Un muerto
en la nevera reposa en espera de una aprobacin o un rechazo en cada una de
ellas. Pero ya no me interesa, yo slo deseo regresar donde Clarisa, ella
es como una droga, no puedo vivir sin sus besos, sin las palabras que
murmura y que me turban cuando hacemos el amor. Espero con ansias la noche
porque s que ella no faltar a la cita.

Una vez ms voy por las escaleras carcomidas hasta el quinto piso. La vieja
Victoria ltimamente no sale muy seguido y lo prefiero. S que me mira con
aquellos ojos siniestros y se guarda lo que piensa. Yo s que ella sabe lo
que sucede all arriba. Hoy por ltima vez, regreso de mi recorrido, he
terminado de entregar la ltima copia de mi manuscrito. Estoy satisfecho
porque no tendr que salir ms. La vieja me da el encuentro y me mira con
su sempiterna sonrisa.

-Seor Vincenzo -le escucho decir como si la voz proviniera de lejos-. Hace
das que trato de hablar con usted, pero casi no le siento llegar.

-Buenas tardes, seora Victoria -digo brevemente. No deseo retardarme.

-La ltima vez que conversamos me olvid decirle algo. No desea pasar a
tomar el t?

-No esta vez. Muchas gracias -digo casi con brusquedad. Esa mujer se estaba
interponiendo en mis deseos.

-Bien, entonces se lo dir aqu. Clarisa... la recuerda? Ella me prometi
que tendra seis maridos. Y que el ltimo jams se separara de ella. Cre
que sera bueno que lo supiera, por si... deseaba escribir acerca de eso...
-termina diciendo la vieja. Y cierra la puerta. Su mirada encierra ms de
lo que dicen sus palabras, por un momento quiero preguntarle qu ms sabe
de mi amada Clarisa, si ella sigue siendo su confidente, si sabe lo que
est sucediendo all arriba, si sabe que yo... estoy loco por su amiga.

Retrocedo unos escalones y toco su puerta. De pronto quiero saberlo todo,
la vieja Victoria deba estar enterada de los pormenores de la vida ntima
de Clarisa, y yo anso que me cuente ms de ella. La puerta permanece
cerrada. Gasto mis flacos nudillos golpeando y la sangre corre por mis
muecas, pienso que me estoy volviendo loco. Qu, no es sta la casa de
Victoria? Dnde diablos se ha metido? Bajo hasta el stano donde el
conserje, un viejo con un mameluco desgastado que tiene todo nublado por el
humo del cigarrillo.

-Usted sabe cmo puedo hablar con la seora Victoria? -pregunto.

-La vieja Victoria? -repiti extraado.

-S. La del primer piso.

-Ella muri hace diez aos. Su piso est desocupado desde entonces.

-Cmo? Pero yo... estuve all hace unas semanas, siempre me interceptaba
en la escalera, me invit a tomar t y me dio unas galletas de chocolate...

-Y tambin le cont que en el quinto piso viva una mujer llamada Clarisa
Morrison? -pregunt el hombre con una sonrisa.

-S -digo, sabindome burlado.

-No s qu sucede con la gente. No es usted la primera persona que viene
con ese cuento.

-No es un cuento, yo le juro que... -dejo de hablar. S que es intil, ese
hombre no sabe nada, ni nunca sabr nada. Doy media vuelta y subo hacia el
quinto piso, s que me espera Clarisa y no faltar a la cita.

** Blanca Miosi
   blancamiosi@yahoo.es
   Escritora peruana. Reside en Venezuela desde 1979. Posee un taller de
   alta costura. Es autora de la novela El pacto (Athena Press, Londres,
   2005) y de las novelas inditas La bsqueda; Dos caminos, un destino; La
   hija de Hitler; El cndor de la pluma dorada; La ltima portada y
   Dimitri Galunov, as como de un libro de cuentos.



=== Poemas      Mara Eugenia Sez ========================================

*** A Rowena Hill

I

Bella Roweena
poeta andina
labrada como un cuncano de los Andes
en la garganta

Djate hacer pico exalto
djate hacer tropical pirineo
caliza de mariposas

Huirs
a las blancas escamas
de los dedos del orbe
como una oracin inacabada



II

Lo innombrable es sachervalt
miel del Shiva/Shakti sempinterno
hiel

Yo, Roweena, quise su cuerpo,
con el mo
oradado hoy de smog
y de stress por la baby sitter
y de grasa de junk food
en mis caderas inapetentes,
no apetecibles
entre el trfico y las luces de autopista
que enciende de extremo a extremo
la lluvia con su lengua plateada,
parada en la parada de autobs
Yo te honro.



III

Ash en tu abrazo fluye el monzn
sobre ese monte que te recuerda como oracin
de almendro lcteo no florecido

mis muslos tensos guardan el son
de una ponencia de una leccin
que preparabas en la oficina
y yo aireaba templada raga en esa oreja tan afeitada
(hirsuto susto) que t explicaste "no soy britnico"
y as fue de la fsica y la teora.

Eran los meses del 2001
cuando mezclaba tu piel de fango
con el relmpago de tu camisa
de profesor
y me curaba
de una sequa
de dos mil aos.
Mi lengua andaba surco imposible
desde tu axila hasta tu ombligo
de pelo azul
y el medioda
era un silencio que te encenda
y distrado
en m me hundas.
Haba un Vrindaban que a veces guarda nuestro vaivn.
Y el uno azul y el otro gualda
fluan del punto de confluencia
Yamuna y Ganges.
Pasaban parques adulterinos
pasaban ros de la autopista
y los moteles y los quejidos
pasan palabras por mi desidia
"En ti estar quiero" que me dijiste
como el Yamuna
llena de brazos
voy anegada (1).



IV
Seor-D

Tiene sus propias leyes
No se rinde
Se re de nuestros planes, de nuestras filosofas, de nuestros planes

La frente de un ingeniero despirituado se vuelve surcos, rayas del aire
-diez, para ser exactos- y l lo sospecha.

Con una mirada al techo, ella es la antena del amoroso envite que
      [sobrevuela
mientras l planea en vano.
Descuelga el telfono y mira
a la mesa de trabajo extenderse hacia la ventana
Disparado del puo de la manga con un ademn cetrero vuela su deseo al de
      [ella
hacia el giro nocturno y estelar donde los labios sellan un resplandor
y all
el de l se amansa

l: el cuello blanco de la camisa sobre la piel oscura del cuello
Ella: una mirada y la tela es alas que se cuelgan de un alambre, de una
      [ventana

Una mesa redonda donde las rodillas se adivinan, se tensan, se esparcen,
      [ocultas
Una mesa redonda como un colchn de plumas donde l y ella anidan
Un nudo sinfn de pedazos del da, llamadas por telfono al amanecer,
      [silencios al caer el sol, imgenes que hacen cscara y crecen
      [protegidas
por l por ella. Sri Ashok.

La voz que se siente en la espalda y sube vrtebra a vrtebra hasta la
      [nuca.
La tela del color de los ojos, del pelo, del labial, de los aretes.
El folleto sobre Pune que acompa un almuerzo y no se discuti.
Chistes para distraer,
chistes para ahuyentar
el amoroso envite que sobrevuela.

Maana tengo una entrevista, esta tarde saldr temprano y trabajar en mi
      [libro para
Y yo en el verano comenzar el proyecto y en cinco aos lo habr acabado
      [para
Para cuando me jubile entre tus piernas, entre tus brazos, en el vaivn y
      [en la sacudida de tu pelvis
-la ropa colgada de una antena, sin electricidad ni muebles ni nada
      [escrito-
tus labios posados sobre mi nuca, desovando,
tus manos abiertas al vuelo de los senos
tu pice de vuelta del universo mo,
hasta que perdamos las vocales

El deseo se re de nuestros planes, de nuestras filosofas.
No se rinde.
Tiene sus propias leyes.



      D-Sire

      It knows its laws
      It does not surrender
      It laughs at our plans, our philosophies, our plans

      The forehead of a dispirited engineer belies the furrows her desire
            [plowed,
      as he suspected

      She glances at the opened ceiling at the satellite bowl
      towards which he projects in vain
      Phone in hand he stares at the desk and watches it extend
      towards the window
      Launched from the cuff of his sleeve, as if by a falconeer, his
            [desire flies to hers
      toward the darkest of gyres where she holds her breath and holds her
            [spark
      and there
      his is tamed

      He: the shirt's white collar on the neck's dark skin
      She: just a glance, and her clothes become wings that hang from a
            [beam, from a compass

      A round table where knees are only guessed, where they tense and
            [spread, hidden
      A round table as a feather mattress where he and she can nest
      An endless knot, made up of early morning phone calls, of ends of
            [days, images that become shell and grow nurtured
      by him by her.

      A voice the spine can feel, one that climbs up each vertebrae until
            [it holds the nape.
      The cloth with the color of the eyes, of the hair, of the lipstick,
            [of the loops in her ears.
      The brochure about Pune, opened or closed, that accompanied one lunch
            [and remained undiscussed.
      Gossip to distract, jokes to scare away the loving charge that
            [hovers.

      Tomorrow I have an interview, this afternoon I will leave early and
            [work on my book, so
      And I will start the apartment this summer, and in five years it will
            [be finished so
      So that I will retire between your legs, between your arms, within
            [the sway and shake of your pelvis
      Your lips on my nape, spawning, your hands spread to the flight of my
            [breasts
      Your apex returning from that universe mine,
      until we lose the vowels

      Desire laughs at our plans, at our philosophies, at our plans
      It does not surrender
      It knows its laws.

1. One blue one yellow they flowed on and on from the confluence point

   All in your embrace
   summer and all seasons
   having your monsoons
   over the mound where you are
   known like a prayer, "the left one", the one that blossomed like a milky
         [almond tree.
   Noticed how while you prepare the lesson, I place my hips between your
         [thighs, my hands
   around your temples, my thighs over your hips, and I inhale the warm
         [breeze of other oceans?
   In our months of 1999, my soil was lightened beneath your cloudy brow. I
         [healed. I learned to mince
   the earthy skin under the white shirt of lightning,
   the spark, the man on the steps of the university.
   Place a sigh on your shaven lobe, I'll trace a path in the black hair
         [from your armpit to the center.
   And may you furrow my waist, palm my shoulder; the noon of silence will
         [come tongue in tongue.
   Like a river you, distracted as I sway in tune. Like a cloud when your
         [weight sinks me in
   in me.
   Letting go of parks, of cornered looks and hurried lips, of freeways
         [that rumble away.
   You muttered "I want to be in you". My soul rests soaked in your
         [embrace.



*** No voy a escribir nada

No voy a escribir nada.
Mi hija se quebr un dientito.

En el amanecer azul tras la cesrea,
el Hada Azul de Pinocho me pregunta
"Mrs. Mayer, do you want your baby?"
La morfina bate alas de distancia y le digo
"Yes, I want my baby, yes indeed I want my baby, give me my baby please,
      [Blue Fairy, beautiful blue and gold and pale unreal girl, my baby,
      [give her to me".

Y ahora tiene quince aos y es como el Hada y se quebr un dientito.

Queda el mal poema que le di a Elena de la Cruz, embarazada, sin esposo,
      [sin miedo, yo la temerosa:

"Relmpagos azules de tus ojos
alumbran las mejillas de tu aurora
el sol sale audaz sobre tu frente
alumbra el arco iris de tu boca sonriente
llueve Teresa lluvia dorada encantadora"

Les digo que no hagan ruido y sin batir de alas
me asomo
a la penumbra azul de la televisin.
Est viendo Pinocho.
Re.

** Mara Eugenia Sez
   mayerfmt@aol.com
   Escritora y editora venezolana (Maracaibo, 1955). Reside en Alhambra
   (Los Angeles, EUA), donde edita el quincenario Avance. Es historiadora
   por la Universidad Central de Venezuela y doctora en literatura de los
   Siglos de Oro por la University of Southern California (Los Angeles). Ha
   sido profesora universitaria en la UCV y en California. Tiene indito su
   libro Don Quijote de Indias, as como diversos relatos de ficcin y
   poemas.



=== Hamlet 2005      Osvaldo Rubens Sado ==================================

Las seis y diez de la tarde de un martes de agosto de 2005, en Corrientes y
Montevideo en el Bar La Paz, que tiene una estructura antigua donde se
siente y se huele el olor del cuero de las sillas viejas pero muy bien
cuidadas: es el alma del tango el que habita este lugar de Buenos Aires,
vetusto. Arriba, all a la izquierda hay un gran podio donde, entre el '30
y el '50, estaba la orquesta; hoy est vaco pero resplandeciente por el
barniz marino que lo lustra con el espritu ancho del Ro de la Plata.
Hamlet est sentado en una silla frente a una mesa junto a un ventanal que
da a la calle Corrientes. Le gusta estar aqu porque, a veces, llega un
viejo con un bandonen, sube al podio y toca tangos que a Hamlet le parecen
tristes y dulces.

Entra Laertes, malhumorado y furioso.

-Dnde est mi hermana Ofelia? La crea muerta pero no es as.

-La puse a trabajar de prostituta fina desde las diez de la maana hasta
las seis de la tarde. En unos momentos estar aqu. Tiene un xito
formidable.

-Pero, cmo te atreviste a convertirla en puta?

-Laertes, por favor, no seas idiota. Es un oficio tan decente como
cualquier otro, aunque un poco ms peligroso, pero mucho ms lucrativo. El
consejo principal es que no se deje tocar si el hombre no tiene un
preservativo puesto. No trabaja con mujeres porque no le gustan. Lo de su
suicidio fue una representacin magnfica que hicimos.

-Eres un canalla.

-Por favor! Ella se queda con el setenta por ciento de lo que cobra,
trescientos dlares la hora, porque Ofelia es bellsima y bien puede darse
ese lujo, y yo me quedo con el treinta, pero pago el departamento lujoso en
que trabaja, repongo las bebidas, pago las expensas y los servicios, en fin
no gano nada y ella se hace de un capital.

-Pero, no estabas enamorado de ella?

-Por supuesto. Qu tiene que ver su trabajo, perfectamente honesto, con el
amor que nos une?

En ese momento entra Ofelia resplandeciente.

-Hola. Mis dos amores. Cmo est mi enamorado? -dice con picarda mirando
a Hamlet.

-Ansioso.

-Y t, Laertes, a quien hace tiempo que no vea?

-ste -aclara Hamlet- es un asesino a sueldo y estaba trabajando en Roma y
Pars. Ahora viene porque lo contrataron para matarme.

Laertes palidece y no comprende cmo el otro est enterado de su misin.

Hamlet lanza una carcajada, toma a Ofelia por el brazo, mientras
amorosamente le acaricia el trasero, y le dice a Laertes:

-Vamos con Ofelia al Hotel por horas que est en Tres Sargentos, a la
vuelta de la avenida Crdoba. T, espranos en mi suite del Alvear Palace
Hotel.

Le entrega la tarjeta magntica que abre la puerta.

-Por qu no te vas con ella a ese hotel, Alvear Palace?

-Crees que puedo mostrar all a mi novia como meretriz? Ella vive en el
Alvear un piso ms abajo para que no se produzcan comentarios mal
intencionados. Tardaremos unas cuatro horas. Puedes leer o mirar televisin
o pasar las pelculas que elijas; el hotel te las dar. Diles que ests
conmigo.

Los amantes se van abrazados; toman un taxi.

***

Laertes, furioso, se pasea por la enorme suite del hotel y mira a cada rato
su reloj que no parece adelantar ni un segundo. Cinco horas despus aparece
la pareja radiante: van al bao y se baan juntos en una enorme baera
junto a la cual hay una primorosa mesa pequea y baja. Hamlet esconde algo
debajo de un diario que est sobre ella. Ren a carcajadas; no les importa
que Laertes los est mirando pero cuando ste saca un pual de su ropa
amplia, Hamlet toma la pistola de nueve milmetros que estaba apoyada sobre
la mesa bajo el diario y, con un disparo certero (es un gran tirador), hace
saltar el pual de la mano de Laertes. La pistola tiene silenciador.

-Laertes, no comiences con juegos idiotas, porque ya me pones de mal humor
-le dice Hamlet molesto.

El hermano de Ofelia se masajea la mano que sangra un poco por el rasguo y
dice:

-En esto no hay nada claro.

-Al contrario, Laertes -replica Ofelia-, todo est clarsimo.

Laertes los mira como si estuvieran locos aunque el falo erecto de Hamlet
dice a las claras que se trata de otro tema. El hermano se va al gran
living. Los amantes terminan sus juegos y se visten con parsimonia. Ya en
el living, Hamlet sirve bebidas para los tres y las entrega, primero a
Ofelia, luego al hermano y se queda con la suya.

-No creas, Hamlet, que por haberte librado de sta quedars con vida.
Cuando a m me ordenan realizar una tarea por la paga que estipulo, siempre
la realizo. Claudio, tu to, el que mat a tu padre, ahora me ordena que te
liquide porque t lo quieres matar. Te busqu en Copenhague y no pude
hallarte hasta que en el Hotel Radisson SAS Royal, de cinco estrellas, que
est en Hammerichsgade 1 Dk 1611 en la ciudad, donde siempre te hospedas
cuando ests all, me dijeron que podra encontrarte aqu hoy a la hora
sealada y en el Bar La Paz. Me esperabas?

-Por supuesto, Laertes. No conoces nada de la verdadera historia. Se la
contamos, Ofelia?

-S, porque de lo contrario Laertes nos molestar hasta hartarnos.

-Pero...

-Calma, Laertes -dice Hamlet con tranquilidad-, las cosas sucedieron as.
Mi madre, Gertrudis, tiene amantes por toda Eurasia: en Pars; en Colonia y
Berln en Alemania; en Roma, en Praga, en Varsovia, en San Petersburgo, en
Mosc, en fin a qu seguir. Le gustan los hombres de todas las razas.

-Es que el Rey no lo saba?

-S, y sufra mucho. La cosa se puso muy fea una noche cuando l haba
abandonado el castillo durante una tormenta terrible, y tuvo que regresar
sin que nadie lo escuchara, y nos encontr a Gertrudis, su mujer, y a m,
en lo mejor de un formidable acto pasional porque esa mujer en la cama es
lo ms frentico, audaz y excelso que puedas imaginar.

-Pero el Rey... -exclam Laertes horrorizado tomando su cabeza y casi
llorando.

-Mi padre, Laertes, padeca de eyaculacin precoz, lo que pona furiosa a
mi madre que deba terminar masturbndose locamente.

-Y tu padre, maldito Hamlet, no quiso matarte?

-Por supuesto; en ese mismo instante, pero como t, infortunado Laertes, es
de los que prefieren las tcnicas y las armas antiguas, cuchillos, dagas,
espadas y espadines, venenos, en fin toda esa sarta de estupideces. Lo
desarm con un puntapi esplndido y una trompada en los genitales que lo
desmay.

-Entonces, mi querido hermanito Laertes -dijo Ofelia con voz dulce-, Hamlet
habl con su to Claudio y prepararon una hermosa conspiracin.

-Ya lo s: Claudio mat al Rey.

-No, estpido -grit Hamlet-; al Rey lo mat yo: con una maza, igual a la
de Heracles (Hrcules, por si no lo recuerdas), le revent la cabeza y
arroj el cadver desde la torre ms alta del castillo. Adems arroj al
enano Yorik quien se suicidaba por amor a su rey y estaba junto a l, en la
torre. Doble suicidio: qu romntico!

-Eres un criminal, Hamlet.

-Mira quin lo dice -exclam escandalizada Ofelia-, a cuntos has matado
t, Laertes mo?

-Es mi oficio.

-No volvamos a hablar de oficios -se inquiet Hamlet que piensa en la
prostitucin de su "amada"-. El plan era que Claudio, mi to, atestiguara
ante la polica danesa que mi padre se haba suicidado porque estaba en
conocimiento de que mi madre le era infiel. Cosa, claro est, que saba
toda la poblacin de Dinamarca. Luego yo sera coronado Rey y le dara una
importantsima recompensa al sinvergenza de Claudio, jugador compulsivo
que perdi su fortuna y quien, adems, siguiendo las viejas tradiciones,
envenenara a Gertrudis la cual, apenada y deprimida por la muerte de su
esposo se suicidara. Te aclaro que necesitaba que sucediera de esa forma
para que no se tornara molesta.

-Ya veo, Hamlet, a dnde llev la jugada: el pcaro Claudio, en lugar de
matarla, se cas con Gertrudis y se convirti en rey de Dinamarca. Y ahora
qu?

-Ahora, hermanito mo -dijo con tranquilidad Ofelia-, esperamos que la
mundialmente conocida asesina rusa Zakolenovaia, aunque nadie la ha visto
jams, y el extraordinario dans Asmund, quien ha matado a ms personajes
que los que tiene la historia dinamarquesa, terminen con Gertrudis y
Claudio, cosa que suceder hoy en el castillo de los trtolos.

En ese momento suena el telfono. Hamlet toma el auricular y escucha. Le
hablan en cdigo, por si rastrean la llamada, en la que le comunican que
los animalitos que estaban enfermos en los corrales del castillo sanaban
bien. Y pronunciaron la palabra celta Benniget.

-Ofelia, todo sali perfecto. Ms aun, nuestros contratados se enfrentaron
con Polonio, tu padre y el de Laertes, quien quiso defender a la pareja
real y tambin lo mataron, y, como en ese instante llegaba mi gran amigo
Horacio, decidieron que tambin era conveniente terminar con l para no
dejar testigos vivos. Se llevaron todas las joyas que les habamos dejado,
las peores por supuesto. Las buenas, Laertes, antes de que lo preguntes,
estn a buen resguardo. En el castillo slo quedan cadveres.

-Despus -dijo irnico Laertes-, mi hermanita Ofelia desposar a Hamlet y
devendr la reina de Dinamarca y yo tendr asegurado mi futuro y podr
abandonar mi profesin de asesino. Estupendo, muchachos! Siempre te cre
un estpido, Hamlet, pero veo que me equivoqu.

-Y de qu manera, Laertes, porque t no nos sirves para nada y eres un
intil asesino.

Laertes presinti la bronca enajenante de Hamlet y quiso alejarse, pero se
enfrent con su hermana quien, con la pistola con silenciador, que haba
trado del bao, le abri un pequeo agujero en la frente, el cual, por
detrs, destroz el occipital y desparram ms de la mitad del cerebro de
Laertes, estampndolo en las paredes, cosa que ocurre con la balas de punta
hueca. Enseguida Hamlet, con sus manos que acababa de enguantar, extrajo
otra pistola con silenciador que tena en su espalda sostenida por el
cinturn, la puso en la mano derecha de Laertes, quien era diestro y
dispar varios tiros contra las paredes que estaban detrs del lugar desde
el que haba disparado su novia.

De inmediato destrozaron la habitacin, como si hubieran corrido entre los
muebles, a varios de los cuales tumbaron desgarrando los tapizados con el
cuchillo que haba trado Laertes. Destrozaron la cerradura de la puerta;
Hamlet se desnud y se meti en la gran baera. Sali chorreando agua y
corri por todo el piso de la gran suite como si hubiera estado huyendo.
Aprovecharon la extraordinaria puntera que tena Ofelia quien, de nia
arrojaba flechas hacia donde cualquiera quisiera y que, despus, se
convirti en excepcional tiradora con pistola de nueve milmetros. Ella,
desde unos cuatro metros apunt, aparentemente, al pecho de Hamlet, con el
arma de su hermano y la bala pas a travs de la piel del costado izquierdo
del trax produciendo una herida en sedal a travs de toda la piel que para
nada comprometa al prncipe, pero que sangraba profusamente, por lo que
Hamlet nuevamente corri por la habitacin derramando su sangre por todas
partes. Luego Ofelia se desnud y apenas cubri parcialmente su cuerpo con
un toalln que dejaba los senos al descubierto. Caminaron hasta la gran
chimenea que haba en el saln y extrajeron un ladrillo trmico detrs del
cual haban practicado un buen agujero donde colocaron los silenciadores.
Sellaron el ladrillo con una pasta especial e invisible. Enseguida llamaron
a la polica del hotel y a la Polica Federal.

La actuacin frente a los policas fue espectacular. Mostraron los
antecedentes de Laertes que haban obtenido de las policas de Francia, de
Italia y de Inglaterra, con lo que la muerte del cadver qued terminada.
Ofelia llorosa cont que en Dinamarca haban asesinado a su padre, quien,
muy por el contrario de lo que suceda con Laertes, era una bellsima
persona. Ante la lgica pregunta de por qu tenan un arma con ellos, una
nueve milmetros que cargaba diecisiete balas de punta hueca, ambos se
dirigieron al cajn de uno de los muebles removidos y extrajeron una bolsa
de terciopelo en cuyo interior haba joyas que valuaron en cuatrocientos
mil euros y por Dios!, que cualquier idiota poda ver que eran joyas de
extraordinaria calidad. No hubo ms preguntas. El hotel ofreci de
inmediato otra suite puesto que en sta la polica debera efectuar sus
trabajos de investigacin. Ante la mirada atenta de los detectives, que no
eran tontos, Hamlet fue sacando cada una de sus pertenencias y las coloc
en sus magnficas valijas. Cuando el detective Gmez Cornejo, de la
Federal, pregunt dnde estaban las ropas de Ofelia, ella, ruborizada, dijo
que su departamento estaba un piso ms abajo por lo cual no sera necesario
revisarlo. Pero Hamlet, hbil simulador, le dijo a Ofelia que entregara a
Gmez Cornejo la tarjeta electrnica con que abra su habitacin. (Saba de
sobra que, si no lo haca as, el inspector se hara abrir la habitacin
con la llave maestra del hotel) El inspector mand tres detectives al
departamento de la joven y le pregunt si quera estar presente durante el
procedimiento. Ofelia, nada tonta y siempre ruborizada, dijo que slo
bajara para cambiarse de ropa. Se cubri los hermosos senos con una
paoleta.

Esa noche cenaron con tranquilidad y una tristeza tan bien simulada que
quienes se hallaban a su alrededor se mostraban compungidos y algunas damas
derramaron lgrimas reales. Luego los novios se despidieron y entraron en
la suite de Ofelia, que ya haba sido revisada por la polica. Se
abrazaron, se besaron con pasin y Ofelia con un tono muy calmo de voz
pregunt:

-Dime, hijo de puta, me pusiste a trabajar de ramera fina y me hiciste
fotografiar permanentemente por tus detectives para desprestigiarme
despus? Porque ese cuento de que me hara un bonito capital es una mentira
infantil. Me despreciaras y quedaras solo como rey de Dinamarca para
realizar todas tus actuaciones geniales con las mejores putas y los ms
divinos gays del mundo. O creas que no s que eres de los que tienen sexo
tanto con las mujeres como con los hombres? As que, seor Hamlet, el gran
sinvergenza de Copenhague, fifty and fifty, cincuenta y cincuenta, segn
lo pactado, y nos casaremos te guste o no. T haces la vida que quieras y
yo la ma. De vez en cuando te permitir penetrar mi maravillosa vagina.

Hamlet, absolutamente sorprendido, pens rpido: "Si la arrojo por el
balcn dir que se suicid apenada y deprimida por la muerte del padre y
que nada pude hacer para detenerla". No se dio cuenta de que Ofelia haba
enganchado un grueso instrumento curvo muy fuerte desde el cinturn de
Hamlet al suyo. Las manos de la divina y hermossima Ofelia eran las de la
ms hbil carterista y pungista de Copenhague y toda Europa, habilidad
totalmente desconocida en el mundo, que utilizaba slo para divertirse.
Nada de lo que ella haca sobre el cuerpo ajeno era sentido por el robado.

-Cuidado con lo que haces, hijo de puta, porque conmigo no juega ningn
Hamlet, mi muy adorado Hamlet.

Cuando el prncipe la insult y la tom con sus fortsimos brazos para
arrojarla por la ventana, Ofelia comenz a rer. l la arroj violentamente
y ella lo arrastr en su cada. Mientras caan del dcimo piso ella rea
cada vez ms fuerte. Y Hamlet gritaba desesperado:

-Mi reino! Pierdo mi reino! Un milln de Ofelias y de euros por mi...

La sentencia del prncipe no acab porque el asfalto suprimi las ltimas
palabras.

Hamlet cometi un error: no se haba dado cuenta de que Ofelia estaba loca
pero no era tonta.

El trono de Dinamarca qued vacante por un corto tiempo.

** Osvaldo Rubens Sado
   ors72@arnet.com.ar
   Escritor y mdico argentino (Carapachay, Provincia de Buenos Aires).
   Graduado de mdico en 1959 en la Universidad de Buenos Aires (UBA,
   http://www.uba.ar). Ha publicado cuentos en el suplemento literario de
   La Gaceta de Tucumn (1966), la novela Por la tala y la quema. Olarin
   (2004), el libro de cuentos La riolita en el mosaico (Editorial Pasco,
   2004) y el poemario Uranio enriquecido y el amor (2005), sobre la guerra
   de Irak.



=== Ciudades donde te nombro (extractos)      Lina Zern ==================

Que Virgilio y Dante me lleven con ellos a la muerte
a ese quinto infierno donde se toca nadie,
donde ni besar puedo tus ms deliciosos pecados
hambre soy, sed, deseo, angustia
celestial zumbido de campanas de lujuria
            todo est tan nen,
            tan cristal,
tan fundido plstico en forma de cuerpo.

Deja quitarme el olor a tarde,
            a smog
            a sosiego.

Borrar la conjura de los aos en un siroco de locura
desflorar sombras de auroras mientras duermo
abrazada al vaco que forma de tu cuerpo la ausencia
donde estoy sin piel,
sin voz,
sin esqueleto en medio de tu fuego...

Por eso me niego a acompaar a Dante y Virgilio
al quinto infierno
para no complacer a la muerte
cuando te hayas ido de esta ciudad
            prostituida de vivos muertos.

===

Un hombre desnudo en mi mente
es como una cita con los sueos,
el abrir de un abanico de deseos
una fiesta de oro y fuego,
en las tinieblas de la luna.

Un hombre moreno desnudo en mi cama
es como un ocano hermosamente libre,
un barco deslizndose hacia un rojo horizonte,
una cancin de olas y gaviotas,
un eco multiplicador de caricias.

Un hombre moreno, joven
y desnudo sobre mi cuerpo
es poseer corcel y jinete
al mismo tiempo
en esta ciudad de eterna primavera.

===

Voy a comerme esta ciudad con olor a mango
a nspero, a limn, a coco.
Llevar en el bolsillo de mi camisa esta ciudad
olorosa a jazmines y gardenias
a flor de clima caliente,
a fruto de clima fro,
a brisa de dulce lluvia
a marea templada.
Toda esta ciudad me sabe a ti
agua de mis mares,
hombre creado con lo mejor de esta tierra,
mezcla de humedad y fuego,
de tierra y sal,
de agua y desierto
de bellas aves y salvajes felinos
y en esta ciudad tu olor animal persigo cada noche,
guerrera sin reposo ni tregua te busca
en esta ciudad que me incita a la batalla definitiva,
la de amarnos a destiempo.

===

Ven amor, ahogumonos entre las aguas
del ro de esta ciudad con rostro de postal,
aqu esconden el brillo de la palabra tras un libro,
no hay cometas de sonrisas en los rostros
con el canto de la niebla matutina traficaron
el saludo se tragaron del brillo de los ojos.

Ven amor, perdmonos entre sus galeras
rehagamos la poesa entre los lienzos,
yo dormir con Van Gogh en el antiguo tren
amar sus campos de trigo siempre despeinados
aquel amanecer detrs del color intenso de su iglesia
y el cuchillo con el que mutil su cuerpo esconder.

Vamos amor, la Torre de acero decoremos con poemas
te regalar las luces que cien su cintura cada noche
los tres mil escalones para llegar a la cumbre
y la vista del Ro donde en su lecho duermen
tantos cadveres de juglares y desesperados amantes.

Caminemos por esta ciudad boutique amor
por la isleta donde cada piedra y cada muro,
guarda en su alma una historia distinta,
donde cada caf aloj en su vientre a un poeta
y el canto de los pjaros de trapo.

Ven amor, tomemos un buen vino
esta vez yo lo escojo,
las pulsaciones de tu vientre medir
la lluvia de tu anhelante cuerpo beber
y nuestra simiente dejaremos en esta ciudad Luz.

** Lina Zern
   linajes-editores@att.net.mx
   Escritora mexicana (1959). Licenciada en relaciones internacionales por
   la Universidad Nacional Autnoma de Mxico. Periodista cultural de El
   Financiero, El Exclsior y la seccin cultural del Suplemento La
   Jornada. Editora de la revista de poesa Entre Amigos
   (http://www.entreamigos.com.mx) y directora general de Linajes Editores.
   Su poesa ha sido traducida al francs, alemn, ingls, sueco, italiano,
   portugus, servio y esloveno. Fue galardonada con la presea "La mujer
   del ao 2002" en su municipio, Tlalnepantla, por su trayectoria potica
   y actividad cultural. Ha recibido, entre otros premios, el segundo lugar
   2002 en Melilla (Espaa) por su poemario Vino rojo y el Premio Ciudad de
   Barcelona 2003 por el mejor poema de amor, "Dime cmo". Su poesa
   aparece en antologas de Estados Unidos, Uruguay, Italia, Francia,
   Suecia, Canad, Per, Cuba, Rumania, Turqua, Puerto Rico, Brasil,
   Eslovenia y Mxico. Imparte talleres de poesa y cuento a los nios de
   las comunidades mixtecas. Ha publicado los poemarios Espiral de fuego,
   Rosas negras para un atad sin cuerpo, Moradas mariposas, Vino rojo y Un
   cielo que crece en el fondo de tus ojos, entre otros. Coordina el Comit
   Internacional del Encuentro de Mujeres Poetas en el Pas de las Nubes y
   el Festival Internacional de Poesa de La Habana (Cuba).



=== Mara y Jos      Severo Insausti =====================================

La pualada no dur mucho tiempo, y, de haberlo mirado a los ojos, su brazo
se hubiese detenido en la carrera. En realidad, nunca le haba mirado a los
ojos. Tuvo que apartar la cara para no salpicarse de sangre.

-Mara!, Mara!

-Mi amor... Qu pasa..? Qu hora es? -contest Mara, medio soolienta y
algo sobresaltada.

-Otra vez, Mara, sucedi de nuevo!

Mara mir los nmeros brillantes del reloj despertador, en la penumbra de
la habitacin. El fro de la madrugada se colaba a travs de la ventana
abierta de par en par.

-Mi amor, cierra la ventana, que me estoy helando.

l sudaba profusamente, pero Mara no poda ver el miedo calado en su
rostro, ni supo del escalofro que le recorra todo el cuerpo. Le volvi a
pedir:

-Jos, cierra la ventana, por favor!

l se par a cerrar y regres a la cama.

-Otra vez, Mara! Sucedi de nuevo... Lo mat y no pude ver sus ojos!

-Mi amor, es una pesadilla... ven aqu, no pasa nada.

Ella extendi un brazo debajo del cuello de l y lo atrajo hacia s; l la
abraz: la tibieza de su cuerpo lo tranquilizaba.

-Durmete, mi amor, ya pas.

La apret fuertemente y se qued pensativo. No quera dormir por no entrar
en aquel sueo recurrente, pero el cansancio lo venci, hasta que despert
otra vez, sobresaltado.

Ahora Mara se incorpor resueltamente y prendi la lamparita de noche.

-Ay, Jos, me tienes preocupada!

Jos segua sudando, tremendamente excitado y nervioso.

-Te voy a preparar un tilo, mi amor...

-No, no me hace falta.

-Mira cmo ests!, recustate, que ya te lo traigo.

l se haba sentado en la cama; ella lo tom de nuevo, suavemente, con esa
forma que tienen las mujeres cuando, aun con una leve presin de sus dedos,
parecieran ser capaces de mover el mundo, y lo llev hasta la almohada, le
acarici la frente y subi la cobija.

-Mara, te amo.

-Lo s, mi amor, yo tambin te amo.

Se inclin sobre l derramando los grandes y suaves senos sobre su pecho, y
lo bes en los labios.

-No soportara que otro...

-Qu dices, mi amor! -incorporndose ahora un poco y mirndolo
amorosamente, con fingida sorpresa.

-Nada, mi amor, perdname, no s lo que digo...

-Tranquilzate, te voy a preparar el tilo.



Esta escena en la habitacin, con unas u otras variantes, ya haba sucedido
antes y continu repitindose por varios das. Entonces, cuando Mara iba a
prepararle el tilo, el t o un "caldito" que tena guardado en la nevera:

-Eso debe estar malo... esa nevera de mierda no cierra bien...

-Est bueno Jos, yo le puse la silla contra la puerta...

Jos se levantaba, volva a abrir la ventana y se asomaba a la calle,
apenas alumbrada por un farol que haba escapado, milagrosamente, a las
piedras de los muchachos, o a los tiros de prctica de los malandros.

Alguna vez se escuchaba un disparo a lo lejos, o gritos, o el rugir de un
motor, o risas, o alguna mujer llorando. Todo eso era normal en la noche
del barrio.

-Jos, cierra la ventana, que te vas a resfriar.

l cerraba y vena a la cama.

-Ven ac, Mara...

Y la tumbaba, y le haca el amor, a pesar de que Mara tena ya cuatro
meses en estado, y se quedaba dormido, sin pesadillas, hasta el amanecer,
en que tena que levantarse para poder estar a las 7 am en el trabajo.

Mara y Jos iban a tener su primer hijo. En estos das haban estado
buscando un rancho, pues la pieza en que vivan alquilados no tena espacio
suficiente para poner la cuna y las cosas del nio; a los pies de la cama,
tenan ya una canastilla con algunas cosas, pero le faltaban muchas
todava. Conversaban de que mientras tanto podra dormir con ellos en la
cama, pero despus... de que haba que ver por el futuro... y de todas esas
cosas de las que hablan las parejas de recin casados.

Jos trabajaba de albail con un italiano, desde haca seis aos, y Mara
estaba sin trabajo, as que conseguir un rancho se estaba poniendo difcil.
Los sbados hacan mercado y el martes ya casi no haba nada; para colmo,
un mes atrs asaltaron a Jos subiendo al cerro.

Eso pasaba siempre. En las escaleras se apostaban los malandros; todos los
conocan, pero nadie se atreva a denunciarlos. Una vez el seor Pedro
denunci a uno que le haba robado: para nada. La polica lo vino a buscar,
pero a la semana lo soltaron. Despus, a un hijo del seor Pedro lo mataron
y l tuvo que irse del barrio.

Con los malandros no se puede. A veces se matan entre ellos mismos, o se
enfrentan con la polica... lo malo es que, en esas balaceras, a menudo
mueren inocentes. Pero, denunciarlos, qu va!, eso nadie lo hace.

Bueno, ese da le toc a Jos. Le quitaron todo el sueldo, y corri con
suerte que le dejaron los zapatos y le permitieron irse. Y eso que Jos los
conoca, pero, qu va..! Estaban drogados; cuando estn as, no conocen a
nadie.

A los das, los vio.

-Ese pana! -le gritaron.

-Coo, me jodieron! -les reclamaba.

-Cul es el rollo, frend? -le preguntaban ahora con gesticulaciones,
chapuceando el castellano y el ingls.

-Nada, nada!, no hay rollo!

-Eso!, Andamos en la va!

Jos no poda seguir reclamndoles, deba darlo por olvidado. Al fin, no lo
haban cortado, lo dejaron tranquilo. Esa era como una cuota que haba que
pagar por vivir en el barrio... A lo mejor pasa un ao y no te hacen nada,
pero un da te toca...

Ese da le toc a Jos y qued mal, eso todava lo vena arrastrando: pidi
prestado aqu y all... un fiado en la bodega... una deuda que no se pudo
pagar...

En los barrios la vida es dura, aparte de los malandros y la falta de
servicios, sobre todo, el agua, que cuando llega hay que andarla recogiendo
en baldes, en ollas, en latas, en lo que sea que se tenga a la mano, hay
que estar pendiente, cuando llueve, de que el cerro no se venga y caiga
sobre la casa, de que el agua no se meta, de que el viento no se lleve los
zinc... Los que trabajan deben levantarse de madrugada para tomar el jeep a
tiempo, llegar a la parada, tomar el otro autobs, llegar al metro, y
despus al trabajo, casi siempre un poco tarde y escuchar el regao del
patrn.

Todo esto parece poca cosa, pero vivirlo da tras da es algo muy diferente
de contarlo, y si a ello se le suma la falta de dinero, el estar buscando
para completar el pasaje... slo eso, el pasaje... y al llegar a la casa, a
ver qu es lo que queda, que cmo aguantamos hasta el viernes... una arepa
con mantequilla... espagueti con sardinas... eso, quienes llevan una vida
normal, como Jos y Mara.

Ella era muy agradable y colaboradora. En los barrios no se puede vivir en
aislamiento, lo cotidiano es la vecindad, casi una familiaridad con todos,
y Mara siempre estaba dispuesta a ayudar en todo y era muy apreciada, por
eso tambin encontraba mucha ayuda con los vecinos. Por all, la gente
estaba muy pendiente de ella, por la barriga, por ser primeriza y porque la
conocan casi desde que era una nia; y apreciaban tambin a su mam, que
haba llegado al barrio haca muchos aos con Mara y la haba sacado
adelante sola, sin que nadie hubiese tenido que decir nada de ella, pues no
se le haba conocido marido ni aventuras.

Ahora, la seora estaba un poco dolida con su hija pues, cuando se cas,
como Jos no quiso vivir en la casa y haba preferido alquilar una
habitacin unas calles ms arriba, y Mara lo sigui sin poner ningn
reparo, ella pensaba que la hija era algo desagradecida.

Como siempre, haba quienes le daban la razn a la seora y quienes
sostenan que la muchacha hizo bien, porque la mujer debe seguir a su
marido a donde quiera que vaya. En estas y otras cuestiones de similar
inters se entretenan las gentes del barrio.

Ahora bien, fuera del tema de su madre y para decir la verdad, Mara
vivira mucho mejor si aquella amabilidad suya y aquella forma cariosa de
ser, se las hubiese demostrado tambin al portugus del abasto, que desde
haca tiempo la "atacaba".

Ya andaba detrs de ella desde antes de casarse, pues Mara era una
muchacha muy bonita y con un muy hermoso cuerpo. Despus de la boda, y ms
cuando se le comenz a notar el embarazo, el portugus la miraba con rabia,
casi no le hablaba; pero ahora, renovado en sus esperanzas por pensar que
al tener el muchacho la necesidad la obligara, y pensando tambin que,
despus de parir, ella volvera a tener el cuerpo tan perfecto y tan
deseado, en ocasiones, cuando ella iba a comprar, se le mostraba adolorido,
herido, frustrado, como tratando de hacerle ver que le haba hecho dao
porque l la quera de verdad y ella haba despreciado al gran amor de su
vida.

A Mara, que, a pesar de sus muchas cualidades, no era una santa, y era
coqueta, no le desagradaba del todo verlo as y, en ocasiones, casi lo
disfrutaba. Muchas veces, a propsito, al ir a comprar, llevaba batas muy
escotadas y muy cortas y cuando l le deca algo, ella finga no haber odo
para despus preguntar: cmo dijo?, denotando gran inters o curiosidad en
lo que el hombre haba dicho.

El portugus, que andaba en los cuarenta y no tena duda de que algn da
aquella muchacha de diecinueve aos sera suya, se mostraba generoso con la
mercanca y con sus sentimientos.

-Que yo te dara lo que t quisieras!

- Lo que yo quiera? -con una sonrisa pcara, que disimulaba mirando hacia
otra parte.

-S, mi amor -desenfrenado- t sabes que conmigo...

-Ay, seor... no empiece con sus cosas! -ponindose seria.

-Yo s sabra cmo hacerte feliz y tenerte como una reina!

-Mi esposo me hace feliz -ahora, tajante y resuelta.

El portugus ceda, contrariado, se pona serio.

-Ustedes las mujeres no conocen la vida... despus vienen los lamentos, no
saben quin las quiere de verdad.

-Tiene mandarinas? -le preguntaba a propsito, para sacarlo del tema y
aumentar su desesperacin.

-Est bien, no te voy a decir nada ms... S! S hay mandarinas..!
Cunto quieres? -mostrando enfado en la voz y cierta resignacin, mezcla
que ella entenda muy bien y saba que lo tena como a un perro, comiendo
de su mano.

-Es que no tengo mucha plata... A cmo son? -ahora con voz dulzona,
irresistible para el portugus.

"Yo te espero en la bajadita, no te preocupes, que algn da caers",
pensaba l.

-No te preocupes, chica, ya te dije que te lleves lo que quieras... Tienes
una lista?

-S -Mara sacaba un papelito del bolsillo y se lo daba.

-Ya te lo voy a dar todo...

-Usted es muy bueno, le agradezco mucho, pero yo se lo pago... Jos pidi
una plata...

-Ya no me hables de Jos... Quieres..? No ves que me duele?, no sabes
que te quiero?

Ahora se senta con mucho poder, con la lista en la mano. l era el que la
cuidaba, el que la alimentaba, tena derecho! Tales eran sus pensamientos.

-Seor..! -seca, como poniendo un alto.

-Est bien, Mara, no digo ms!

l buscaba aqu y all, e iba poniendo todo en bolsas, ella lo miraba
disimuladamente y pensaba: "Este viejo no est tan mal, y tiene real...
pero seguro que es hediondo... l cree que va a tener algo conmigo...
bueno, que lo crea, total..!, mientras me fe la compra...".

-Aqu est todo -sacndola de sus pensamientos-. Ya sabes, lo que
necesites...

-Muchas gracias, hasta luego!

Mara se marchaba con sus bolsas y con ese movimiento de caderas que lo
enloquecan. l se vea sobre aquellas nalgas, sobre aquel cuerpo
desnudo... Muchas veces se iba adentro, a masturbarse.

Jos no se preguntaba el porqu siempre haba comida en la casa con el poco
dinero que l llevaba, no tena motivos para extraarse ni para pensar o
imaginarse siquiera que hubiese algo raro, y mucho menos con relacin a
Mara; y no le quedaba, tampoco, tiempo para ello entre las madrugaderas,
irse medio dormido, el trabajo todo el da, llegar, una cerveza con los
amigos, acostarse... y aquel sueo que ltimamente lo atormentaba.

Jos, que no le deba nada a ninguno, de buen mozo y con buen porte,
trabajador desde jovencito y aficionado a jugar bisbol en los ratos
libres, posea un cuerpo moreno, musculoso y bien formado, que se robaba
las miradas y los suspiros de algunas que sentan gran envidia de Mara por
haberlo conquistado, y esa envidia aumentaba al ver que le daban todo fiado
en la bodega, mientras que a ellas el portugus siempre les estaba
cobrando. Y como ya es sabido, de la envidia viene el chisme y del chisme
vienen las desgracias.

Lo que algunas decan por ah, sin fundamento, pues no haba habido nada
entre Mara y el portugus, no tard en llegar a los odos de Jos.

-Qu te pasa, mi amor, que ests tan callado?

Jos, pensativo, miraba la barriga de su mujer, que andara por el sexto
mes.

-Qu tienes -insista-, problemas en el trabajo?

-Coo!, que estn hablando paja por ah..! -gritaba, descargndose.

Ella saba de lo que se trataba. Una amiga ntima -que todas las mujeres
tienen una, sin saber que en un momento dado se puede convertir en su peor
enemiga- se lo haba dicho: "Chama, estn hablando de que tienes algo con
el portugus del abasto... Yo creo que fue la gorda de all abajo, que est
todo el da en la puerta o en la ventana, mirando lo que pasa".

Mara le confesaba a su amiga que no haba pasado nada, pero que s, que el
portugus estaba enamorado de ella, pero que eso no era su culpa, que ella
se iba a aprovechar de eso porque lo necesitaba, que no iba a pasar hambre,
que lo que ganaba Jos no alcanzaba, que ella ya haba perdido su trabajo
cuando se cas, porque el patrn de la fbrica tambin quera algo con ella
y que ella poda haber controlado la situacin, tenerlo engaado y as no
perder su trabajo, pues cuando estuviese embarazada no la podra botar,
pero se lo haba dicho a Jos y ste haba ido all a formar un problema.

La amiga la apoyaba en todo -cundo no? Le deca que le sacase todo lo que
pudiese, que el portugus tena bastante real, que a ella poda contarle y
desahogarse, que ella la quera mucho y que siempre la iba a ayudar.

Pero, en realidad, no le explicaba como la apoyara, pues tambin ella
estaba sin trabajo y pasaba todo el da en su casa pendiente de los hombres
que iban y venan, de los que tenan tiempo sin aparecerse por el barrio,
de escuchar msica, de quin estaba o no preada, de quin le haba montado
cachos a quin, de las telenovelas, en fin de todas esas cosas de las que
estn pendientes las mujeres que no tienen oficio.

Mara le ense una cadenita con un corazn, que el portugus le haba
regalado. La haba aceptado -le dijo- para no despreciarlo y porque no le
fuese a quitar el fiado, y porque era de oro, pero la tena escondida y no
se la haba enseado a Jos para evitar problemas.



Ahora, sentados en la cama, l la miraba con dudas; ella estaba a punto de
llorar. En realidad, no lo haba traicionado; se conocan desde haca
varios aos, l haba sido su primer novio y haba tenido su virginidad,
despus se dejaron, ella conoci a otro muchacho, se le entreg, pero no
pas nada ms; el otro muchacho tena su novia y se cas. Ella volvi con
Jos y desde entonces no se haban separado, lo otro no lo consideraba una
traicin, pues en aquellos das ellos haban terminado.

-Y t crees lo que dicen porque no confas en m!

-Si ese carajo te toca, lo voy a matar!

-Mi amor, todo es mentira!

-Pero t le gustas a ese coo de madre!

-Mrame! -Mara se agarraba la barriga-. A quin le voy a gustar con
esto?

-Eso no importa... A ese hijo de puta lo voy a joder! -Jos comenzaba a
ponerse furioso, ella ya estaba llorando.

-Qu vas a hacer? -entre sollozos-. No te importa este hijo?, quieres ir
preso..? Por nada, porque no ha pasado nada, te lo juro, mi amor! -ahora
se haba acercado a l, le apretaba la cara entre las manos y lo besaba.

l se calm un poco, se separ y se ech sobre la cama.

-Por qu siempre te est dando fiado?

-Porque yo le digo que t le vas a pagar... Adems, l me aprecia porque
conoce a mi mam desde siempre... Es culpa ma?

Ahora ella se haba sentado en la cama y lloraba desconsoladamente; l se
condoli y la atrajo suavemente hacia l.

-Ya, mi amor, ya, perdname... no llores!

-Es que t ests pensando cosas que no son, t sabes que no te he
traicionado...

-Est bien ven ac... djame orte la barriga.

-Promteme que no vas a hacer nada... que no vas a ir a donde ese seor!

Jos se quedaba callado en sus pensamientos.

-Papi, promtemelo!

-Est bien, mamita, pero voy a pedir un prstamo en el trabajo y le pago a
ese tipo, y no le pidas ms fiado.



Jos segua teniendo los sueos, la gente segua hablando, las cosas iban
mal. El prstamo no se lo haban dado pues, segn su patrn, el negocio no
marchaba bien. El portugus segua atacando a Mara. No le importaba que
anduviese con aquella barriga de siete meses, igual le gustaba; le segua
regalando cosas, fiando las compras, y las conversaciones haban cambiado
de tono.

-Si Jos se entera, te puede hasta matar...

-Y por qu se va a enterar, si eso es algo entre t y yo?

Mara haba pasado a la parte de atrs del abasto, al depsito, a escoger
unas frutas ms frescas, que todava estaban en las cajas, l le acarici
la mejilla, ella se dejaba.

-Chico, no respetas la barriga!

-Claro que s, mi amor, yo no quiero hacerte nada, slo quiero estar
contigo en la cama... mirarte... ten esa confianza conmigo... adems, te
tengo una sorpresa!

-Yo mejor me voy, ests demasiado descarado!

-Por qu, mamita? -el portugus ya no tena ningn tipo de freno. Abri
una gaveta de una cmoda que haba all en el depsito y sac un estuche
rojo que le entregaba.

-No, yo no quiero eso!

-brelo, es para ti!

Mara acept abrirlo y qued deslumbrada por el brillo del oro. Estaba
segura de que aquel brazalete era algo que Jos no le podra dar nunca en
la vida.

-Pntelo... Mira qu bonito te queda!

-No lo quiero... Esto debe valer mucho..!

-Ms vales t, mi amor... Acptalo -ahora se le acerc y le dio un beso en
los labios. Mara se apart y se quit el brazalete.

-No lo quieres?

-S -le contest ella mirndolo directamente a los ojos-, pero no me lo
puedo llevar puesto.



Haban dejado de buscar el rancho y se haban, casi, abandonado a la idea
de seguir viviendo all, en aquella pequea habitacin. Mara haba pensado
algunas veces, sin decrselo, en volver a casa de su mam, y la detena,
cuando pensaba en ello, el temor a los chismes, a lo que dira la gente, y
que seguramente se burlaran de ella por haber fracasado en su matrimonio.

Jos haba cambiado desde que descubri la cadenita con el corazn; por ms
que ella le haba jurado que se la haba ganado en una rifa. l maldijo y
jur que iba a matar al portugus, pero luego se calm. El brazalete no
estaba all, Mara se lo haba dado a guardar a su amiga ntima, por s
acaso.

Se senta triste y decepcionada; haca muchos das ya que Jos no la
tocaba. A ella tampoco le provocaba mucho, pero necesitaba que l se le
acercase. Estaba muy sensible en esos das, cuando iba al abasto -ahora a
escondidas, porque Jos se lo haba prohibido-, el portugus siempre tena
una palabra cariosa, y ella ya no era completamente renuente a sus
avances.

Antes, Jos vena del trabajo, se tomaba una o dos cervezas y se iba a la
casa; esto, cuando no lo haca directamente, sin pasar por el bar; ahora se
quedaba all ms tiempo, hablando con los amigos, oyendo la rockola o
hablando con "La China", que era la muchacha que despachaba las cervezas y
que, por haberse acostado ya con la mayora de los hombres que iban por
all y con otros que no iban, era respetada por todos, pues le conoca a
cada uno sus secretos y debilidades y, muchas veces, no terminaba siendo ya
compaera de cama, sino pao de lgrimas de sus lamentos.

En el barrio, cuando alguna muchacha era alocada o se saba que andaba
acostndose por ah con los muchachos, las mujeres decan: "Esa va a
terminar como La China".

Cuando Jos llegaba a la casa, despus de pasar por el bar, casi no coma,
o no peda comida, Mara estaba en silencio. Se acostaban, los dos estaban
diferentes y tristes; de vez en cuando, Jos segua teniendo los sueos: se
levantaba, iba a la ventana. Ahora, Mara se quedaba en la cama.

Un da, Jos vena del trabajo a media tarde. Ese da le haban encomendado
a todos una tarea en el trabajo, y que cuando la terminasen se podan ir.
La amiga ntima de Mara se lo encontr casualmente en la calle y lo invit
a su casa.

Haca calor, pasaron a la salita y, cuando ella vino a traerle una cerveza,
ya se haba quitado los pantalones y se haba puesto una franela liviana,
bajo la que se vean las formas de sus senos, sin sostn, y unos shorts que
le quedaban muy ajustados.

-Si quieres qutate la camisa, chico, mira como ests sudado.

-Es verdad... Si tienes otra cerveza...

Ella la fue a buscar, tongonendose, mientras l se pona cmodo.

-Tengo el nuevo de salsa...

-Bueno, ponlo ah..!

La msica empez a sonar mientras los dos tomaban. Ella empez a hablar de
su amiga, del embarazo, del muchacho, de lo que hablaban por ah...

-Eso es pura paja... la gente es mierda! -deca l.

-Eso es verdad... T sabes que ella es mi amiga! -y se sentaba
provocativamente frente a l.

-Y eso qu, mamita? -contest l, que ya haba adivinado lo que ella
pretenda por otras posturas y palabras.

Puso la cerveza en la mesita, se le ech encima en el sof y la bes,
mientras la acariciaba. Ella trataba de hacerse la difcil sin oponer
demasiada resistencia, hasta que tom la iniciativa y comenz a meter mano
entre sus piernas.

-Si lo quieres te lo doy... Vamos al cuarto! -le dijo, mientras le suba
la franela y lama, como un perro, sus pezones.

La muchacha viva en una casa cercana con su mam y un hermano pequeo. Al
pap lo haban matado unos meses atrs y la mam trabajaba. A esa hora, le
faltaban como dos para llegar del trabajo; el hermanito estaba jugando en
casa de unos amigos.

En el ardor del sexo, ella perdi la lealtad hacia su amiga. Deseosa de
quedarse con aquel hombre ajeno, le cont todos los pormenores que Mara le
haba venido confiando, incluyendo el beso y el brazalete, que busc en una
gaveta en donde tena sus cosas, para mostrrselo.

Jos se visti y sali de all lleno de ira, en direccin a su casa;
llevaba el brazalete aferrado entre su mano, como prueba. La muchacha se
qued en su cuarto, llorando, llena de miedo. Cuando pudo reponerse y darse
cuenta de lo que haba hecho, sali como loca a alertar a algunos vecinos.

Mara no estaba en la casa. Jos, enceguecido por el odio, se dirigi hasta
el abasto; desde la entrada, a travs de la cortina que daba al interior,
la vio junto al portugus.

Tom un cuchillo de cortar queso que haba en el mostrador y, apartando la
cortina, encontr al portugus de espaldas, abrazndola. Ella lo mir con
ojos de terror.

Al grito de ella, el portugus se apart justo en el instante en que vena
la pualada, y as, el cuchillo se enterr en la barriga de Mara y en el
cuerpo de la criatura.

Mara cay al piso en un charco de sangre, dando gritos ahogados; el
portugus se asom a la ventana del depsito gritando asesino, asesino!

Jos se qued petrificado, no saba que hacer en aquel instante de locura.
Dej caer el cuchillo ensangrentado y sali corriendo.

Afuera, ya venan dos policas hacia el sitio, alertados por los gritos del
hombre y otros vecinos. Le dieron la voz de alto y no se detuvo.
Dispararon. Jos cay muerto.



Cuando Mara sali de la clnica privada, ya el portugus lo tena todo
preparado. Ella corri hacia l y se le abraz. No era para menos: durante
los ltimos tres meses, l la haba estado cuidando, corri con todos los
gastos.

Haba vendido el abasto en el barrio, en donde unos amigos de Jos lo
haban amenazado de muerte, y compr una casa en una urbanizacin.

Ahora Mara haba cambiado de vida, una que nunca haba soado; pero no
poda olvidar el amor de Jos. A veces, en las noches, se despertaba en
medio de una pesadilla.

Soaba que estaba durmiendo junto a Jos y l se levantaba gritando:

-Mara!, Mara!, lo mat, y no pude ver sus ojos!

El portugus dorma a su lado, a pierna suelta, roncaba sin saber su
destino.

** Severo Insausti
   severoinsausti@hotmail.com
   Escritor venezolano (Paredes, Orense, Espaa; 1950). Reside en Venezuela
   desde 1961. Ha publicado el poemario El cantar de las tentaciones (2005)
   y tiene inditos varios libros de poesa y prosa.



=== La balanza de hielo (extractos)      Luis Alposta =====================

      (Nota del editor: en marzo de 1991 se realiz el concurso de poesa
      promovido por la Conserjera Cultural de la Embajada de la Repblica
      Islmica de Irn en Argentina, en el que se propuso como tema
      principal "La justicia entre los hombres". Ms de 200 poetas
      participaron en dicho encuentro, otorgndosele el segundo premio al
      poeta Luis Alposta, autor de La balanza de hielo. Esta obra ha sido
      traducida al persa y publicada en la revista Informe Cultural / 91,
      editada por dicha Conserjera).

*** El hilo

Delante de esa ventana
donde oculta la oscuridad
su roma indiferencia
el hilo pende,
sin atar la vigilia
a los silencios.



*** Giros

La msica gira en los abismos 
y produce choque de tmpanos
en los astros.
Los ngeles dejan sus ropas de llamas
sobre la pendiente del talud.
Las palomas comediantes se abaten
sobre un pilar caoba
que soporta un domo de esmeraldas.
La monstruosidad viola los gestos descorporizados
de la miseria.
La brbara multitud evoluciona
bajo los rboles despojados.
El pueblo sigue siendo la humillacin antigua
con penas realzadas en su squito.
La cobarda que nos vuelve gentiles
nos ordena divertirnos.
La msica gira en los abismos
y produce choque de tmpanos en los astros.



*** Hubo un da

Los mutilados y los despreciados
abrieron las ventanas festejando sus alegras.
Pudieron rer sobre los libros
bailando en el espacio en que las mariposas
                                     dejan huellas.
Ellos estn a salvo sobre la recta del horizonte.
Bajo los smbolos de otros smbolos,
los que conservan sus brazos
tienen los pies llagados.
Y as, como el pecho de frente
es el nico lastimado,
as, el que salv sus ojos
atraer a los cuervos.



*** Las culpas

En oscuros repliegues
se retraen las culpas,
en forma sigilosa,
rozndonos apenas,
ocultndose,
movindose.
Son ese gris tumulto
en despliegue incesante,
y a pesar del silencio
yo s que estn all.
Siguen husmeando,
igual que ayer.
Aguzando sus dientes,
como siempre,
y esperando.



*** De espaldas al pecho

...se abren corredores angostos
como filosos ros.

Se levantan paredes
que ocultan paredes.

Se cierran puertas
que dan a otras puertas.

Se habitan desiertos
en oasis demolidos.

Se viaja
sobre rieles en cruz.

De espaldas al pecho
los nufragos se aferran a las olas
y repican campanas en llamas.



*** El ttem

No puedes ver al otro
en el centro de tu mano
no puedes contemplarlo
verdico necesitando aceptarlo descuidadamente
entre los que no creas que te iban a dar muerte.

Los que odias
no se convierten en esa msica que te duerme
no puedes volverte contra todos
no puedes quedarte en la playa con el perfil
                                    de espaldas.
muy desprolijamente
y el odio no te podra devolver nunca una sola
                                           mirada
pero prefieres no insistir
no agradecer tu noche o tu maana
no agradecer estar aqu parado
odiando todava a los que odias.

Has construido un ttem con la mano extendida
y es una garra.



*** Despus de la lluvia

El sudor de la tarde se desliza por las ventanas
y ya no hay agua sobre la urdimbre de las hojas.

No quisiera hallar la metfora.
Y en los silencios y en las estridencias,
en oboes, en chelos y violines
espero el eco certero y apacible.

El da se ha concretado en otros das
y uno tras otro, en su continuidad,
van tamizando el sol y la tierra menuda
como si fuese harina.

Renovado el pensamiento en su luz de cada
                                      maana,
enrojece y se agranda como un embrin.
La ventana est alegre por un rosal
del cual pende entero el da, como una campana.

No es el silencio de las espadas enmohecidas;
tampoco el de la lanza que no encuentra un
                                         pecho.

Es el latido del corazn.
Es la torre.
Es su silencioso reloj,
imperturbable destejedor de horas.

Creo que es el espritu
del triunfo en la batalla.



*** Muerte de un viejo general

Ni una sola pregunta
entrando en la boca del crepsculo,
como un murmullo de medallas
buscando el pecho, el hueso, el contenido,
para manchar las manos, la debilidad, la torpeza.
Muri para todo,
para todos, a todo silencio,
con sus humildes laberintos de otoo celeste.



*** Oracin fnebre para el abuelo de la ballena

Despirtese, anciano, despierte:
en la tierra hay un lobo;
un lobo con agua dibujado,
que no pelea como usted por la vida.
Despirtese, anciano, despierte.

Despirtese, anciano, despierte:
la luna acaricia al lobo;
lo muerde y lo hunde en el aire celeste,
con el diente pequeo de un gato educado.
Despirtese, anciano, despierte.

Despirtese, anciano, despierte.
Ha regresado ya el lobo.
Se va el sol y a su hermana acaricia,
quien se queda, y a la que el lobo
                                deja en su corazn.
Despirtese, anciano, despierte.



*** Introspeccin

Entrgase a la indiferencia de lo opaco
Mrase de cerca la mscara
Movilzase en lo que se mantiene
en los caparazones
en los cmulos
en los primeros estigmas heredados
en las lisuras replegadas
cuando vuela y no llega
a lamerse el rostro
Se disgrega el sonido
Intil cercana
para verse por dentro.



*** Soliloquio

Apenas unos milmetros en mi espritu
veo mi mensurable pequeez.
Estoy en el extremo del pndulo.
Fcil me es comprender
el origen del movimiento,
el comienzo de la idea.
Puedo entonces volverme indiferente?
A imagen de mi mismo
he moldeado mi propia conciencia.
S que nadie me escucha.
Y mientras el eco de mi voz
se acople al pndulo,
insistir.

** Luis Alposta
   luisalposta@fibertel.com.ar
   Mdico y escritor argentino (Buenos Aires, 1937). Miembro de nmero de
   la Academia Portea del Lunfardo y acadmico titular de la Academia
   Nacional del Tango. Ha publicado Los bailes del internado (1977,
   traducido al japons), Trece historias a muerte (1982), Antologa del
   soneto lunfardo (1978), Geografa ntima de Villa Urquiza (1981), Acerca
   del dinero (1984), Todo Rivero (1985), Con un cacho de nada (1986), El
   lunfardo y el tango en la medicina (1986, con prlogo del doctor Luis F.
   Leloir), Definitiva Buenos Aires (1986, coautor), El tango en Japn
   (1987), Villa Urquiza; sus orgenes (1989), Entelequias (1994), La
   balanza de hielo (1981, traducido al persa), Lorca en lunfardo (1986),
   La culpa en Martn Fierro (1988) y Otro l (2000). Sus poemas (algunos
   traducidos al francs, ingls e italiano) figuran en numerosas
   antologas, habiendo sido, muchos de ellos, musicalizados y grabados por
   Edmundo Rivero, Rosita Quiroga, Osvaldo Pugliese, Daniel Melingo y Juan
   Carlos Tata Cedrn, entre otros.



=== Amor y Prozac      Luis Miguel Purizaga Vrtiz ========================

Ya no recordaba muy bien su rostro; el tiempo haba hecho bien su trabajo,
pero aun as, guardaba un buen recuerdo de ella y de esa desolacin que le
vino cuando todo termin.

Volvi a leer la carta; s, no se equivocaba, era su letra, la recordaba
bien, le pareci increble recordar a la perfeccin su letra y no su
rostro, tal vez era porque en aquella poca sus palabras eran preciosas,
tenan la suficiente carga emotiva como para hacerlo suspirar o adorarla
ms de lo que ya la adoraba. Muchas veces las cartas escritas en aquella
poca lo haban reanimado o lo haban impulsado a planear grandes proyectos
para un futuro juntos, un futuro perfecto de felicidad total, que slo los
tendra a ellos como protagonistas.

Volviendo a revisar la carta, no haba lugar a dudas: esa era su letra,
menuda y medio torcida, las "a" que parecan "o", y esos errores
ortogrficos a los que ya estaba acostumbrado, no caba duda: era una carta
suya dirigida a l, era fcil descubrir esa manera tan suya de escribir, y
sin quererlo comenz a rememorar todos aquellos aos en la universidad, los
planes para el futuro, la idea del matrimonio, idea que a ella la
emocionaba mucho, por cierto, y todas aquellas salidas, hermosas y llenas
de felicidad.

Recordando todo esto no pudo ocultar una sonrisa, ella siempre lo hacia
rer en ese entonces, seguira con el mismo buen humor?, escucharla decir
sus ocurrencias era una delicia, era imposible no rerse con ella... Pero,
regresando a lo de la carta...

Tena fecha del da anterior, y provena de aquel pueblito en el que ella
soaba vivir con su futura familia. "Lo logr", pens, "qu bien que haya
podido cumplir uno de sus sueos"; y sin querer comenz a rememorar sus
proyectos con ella: que la casa ser as y tendr un balcn aqu, que la
casa del perro puede ir ac; y luego un largo beso y una sonrisa
finalizaban la conversacin.

"Qu tiempos aquellos", pens "todo era tan perfecto", los recuerdos no
dejaban de tomarlo por sorpresa; cada vez que lo intentaba, ms cosas
volvan a su mente y eso lo alegraba pero a la vez lo pona melanclico.
Extraaba los momentos vividos con ella.

A los cuarenta y tantos aos ya haba olvidado por completo aquellas ideas
locas de juventud. Los amores. Ese amor. Ella. Su recuerdo.

-Basta de esto, no me pondr as hoy da -pero ya no lo poda evitar;
comenz a recordar el fin, la culminacin de todas sus expectativas y las
de ella.

Record esa noche, los pasos acompasados de ambos y el sonido de stos
contra el concreto, su cabeza agachada mirando el suelo, la voz
entrecortada de ella, la sorpresa de l, la intil manera en que peda una
explicacin, y ella negando todo, respondiendo a todo con un "no lo
entenderas"; luego las miradas fras de ambos, los das siguientes en los
que ya no compartan carpeta en la universidad, los amigos comunes que se
solidarizaban con ella y que ya no le hablaban de la misma manera (sabe
Dios por qu), y la depresin del infierno que le vino como al tercer da
-porque el efecto de esa vaina es retardado, no tomas conciencia de lo
fregado que ests hasta que lo comienzas a palpar in situ, o sea yendo a
los lugares donde pasaron momentos juntos, pensaba-, cuando la vea rer
como si nada hubiera pasado; y l con esa cara tan inexpresiva de siempre,
esa cara de dureza impostada que ella conoca bien y que saba era slo
eso: una impostura; y que por dentro estaba que se quera morir, porque,
s, me arruinaste la vida y ahora me mandas esta carta preguntando por m,
por mi salud, que si estoy bien, que si ya no me dan ataques, que si estoy
tomando mis medicinas, que si me tratan bien aqu, que la vida es una sola
y que no hay que desperdiciarla, que debes sobreponerte a lo que ocurri
como yo lo hice; como si ella hubiera mostrado sufrimiento, como si ella
hubiera intentado tres veces matarse, como si ella no hubiera podido
rehacer su vida despus de eso. Ella, qu iba a saber lo que haba pasado
l en esos ltimos diez aos!, que no haban sido ms que un cmulo de
fracasos y ms fracasos, intentando olvidarla, intentando zafarse de esos
recuerdos, intentando menospreciarla, odiarla, detestarla, buscarle un
defecto, odiar ese defecto (porque hasta sus defectos le parecan divinos),
recordarla como una cualquiera, una..., pero no!; no poda pensar eso,
no!..., slo quera quitarse esa idea que siempre vena a su cabeza pero
que no poda fijarla: su rostro ya casi no lo recordaba... ni modo... el
tiempo haba hecho bien su trabajo...; comenz a serenarse, solt la carta,
la cual resbal hasta sus rodillas y de all al suelo. Todo se inici de
nuevo y empez a entrar en ese estado en el que entraba siempre para
olvidar el dolor. Las medicinas que le haba trado el enfermero comenzaron
a surtir efecto: le daba la bienvenida a una nueva cura de sueo...

Se levant despus de tres das, se senta muy reconfortado, y como nuevo,
encontr una carta en el suelo. Era de ella!, despus de todo este tiempo
no lo haba olvidado!, la fecha era del da anterior, y provena del pueblo
aquel, en el que ella le haba comentado, deseaba vivir en el futuro.
Reconoca su letra: esas "a" que parecan "o", y las palabras medio
torcidas que le hicieron recordar la universidad y los planes de un futuro
juntos. Le pareci increble recordar a la perfeccin su letra y no su
rostro, tal vez era porque en aquella poca sus palabras eran preciosas,
tenan la suficiente carga emotiva como para hacerlo suspirar o adorarla
ms de lo que ya la adoraba...

Dentro de unas horas el enfermero volvera a traer sus medicinas...

** Luis Miguel Purizaga Vrtiz
   bibliodebabel@yahoo.com
   Escritor peruano (Lima, 1983). Estudiante de derecho y ciencia poltica
   en la Universidad de San Martn de Porres (USMP,
   http://www.usmp.edu.pe). Su obra ha obtenido una destacada participacin
   en algunos concursos locales. Ha asistido a diversos talleres de
   narrativa del Centro Cultural de la Pontificia Universidad Catlica del
   Per (CCPUCP, http://cultural.pucp.edu.pe). Mantiene una pgina personal
   en http://www.bibliotkdebabel.blogspot.com.



=== Poemas      Susana Cattaneo ===========================================

                                        ...a la pequea de pestaas blancas
                                          y amor en sus ojos de almendra...

Cae en la playa la tarde que soy
herida de faros y gaviotas nocturnas.
Un follaje de arena pasea mi cuerpo
escanciado por la brisa que lo cubre.
Cmo no recordar las noches en el muelle.
Las carreras invencibles entre luna y agua.
El camino plata sobre ondulaciones perfectas.
Recordar rboles vestidos de milagro.
S; cae en la tarde la playa que soy,
mi pequea de pies blancos.
Dnde llevaste tu alegra de calandrias?
Juego acertijos desde aquel aciago da.
Apuesto: tus ojos me besan en este instante azul.
Mira, hay una floracin de ngeles
en la mitad del cielo.
En la otra, una dulce jaura de amapolas.
Ya la noche es mayor y danza misterios sobre el mar.
Ha cado en la espuma la playa, la tarde que soy.

===

*** Esta noche...

me visto de ruinas.
Trepan sobre m
sombras de ptalos morados.
Un enamorado dios
vierte cntaros de cielo
sobre la cruz ceniza de mis ojos.
Esta noche hay estrellas
para recordar mi triunfo
sobre el ocre.
Golpea mi desdicha
el herrumbrado acorde
de un salmo de piedra.
Esta noche 
plegarias adornan mi frente.
Espejos de brumas
despiertan al Origen.
Esta noche, s.
Cinco estaciones refulgen
y todo se transforma.
En la lumbre preada de lucirnagas
un unicornio seala
el camino hacia el ltimo Portal.

===

Estoy triste, amor, porque callan los pjaros.
La msica que nos una ha callado. Y nuestras voces.
El sol me cubre en esta tarde y no me da esperanza.
La angustia se nutre en mi aciaga intemperie
y hay gaviotas degolladas en la arena.
Se han ido, esos pjaros, tal vez junto al deseo.
Un jirn de mi vida resplandece
en cruces opacas que sellarn mi carne.
No ms noches inmortales; no ms magia.
Ahora la oscuridad, amor, porque ya no nos amamos.

===

*** La mujer que fui

                                              Mi nombre entra a una lgrima

Yo te vi en mediodas ardidos de verano
cobijada en el frescor de sombras y de ramas.
Te vi tejiendo anillos con la felicidad
mientras cerrabas pactos de infinito.
Con la boca dulce, te vi, llena de verdes.
Danzabas sueos hechos de paisajes.
Eras colibr que libaba en el amanecer ms hermoso.
Bebas palabras, escribas poemas.
Te nacieron libros -recuerdas los aos?
Te llenabas de pupilas tatuadas de cielo.
Yo te vi sentada junto a la alegra;
correr en grandes crculos jugando al mundo.
Regalabas frases; perseguas insectos invisibles.
El da te estallaba de luz perfumada de voces.
Ella -la pequea de pestaas blancas
y mirada como almendras-,
olisqueaba el aire, la vida, el pasto.
Las otras volaban, rodeaban tus libros, picoteaban arroz.
Te vi rodeada de amor en tardes que partan.
Te vi en invierno, clida y feliz.
Recogas en otoo hojas escarlata y admirabas su belleza.
Te sentas plena con los brotes de septiembre
y con lluvias de octubre bordabas la dicha.
Te vi plcida entre rboles junto a la eternidad.
S; yo te vi. Eras mucho, mucho ms
que esta pobre mujer que hoy esconde sus ojos.
Mucho ms que esta tristeza.

===

Alguien horada el mundo
en el borde rectangulado de cemento
adornado con flores de plstico y jarrones.
All, donde se ocultan humos fragantes
y bailan tus cenizas la danza de mi angustia.
Alguien horada el mundo visitando tu viaje
extasiada de sueos perpetuos, aqu,
donde ests como si no hubieras muerto.
Donde el rostro de los ngeles
besa tu perfil blanco de praderas y vida.
Quizs fui yo la que vino 
a pronunciar lo impronunciable
pensando tu muerte
libre de rboles quemados y mariposas ciegas.
O vine a buscar gorriones abatidos,
volcanes melanclicos que te marquen de carbn.
O llegu, acaso, para sobrevivir el rostro del invierno,
llorar, perdida, tu fro de penumbra,
y en el contorno perfecto de tu forma
confundirme, quedarme para siempre.

** Susana Cattaneo
   susanacattaneo@ciudad.com.ar
   Psicloga y escritora argentina. En el mbito literario tiene 18 libros
   editados, entre los que se cuentan algunos de poesa, otros de poesa en
   prosa y uno de cuentos. Ha tenido destacada participacin en diversos
   concursos nacionales e internacionales. Recibi la Faja Nacional de
   Honor de la Asociacin de Escritores Argentinos (AEA, 2000) con el libro
   La mirada en otro cielo. Obtuvo el tercer premio del certamen anual de
   poesa de la Legislatura de la Ciudad Autnoma de Buenos Aires con el
   libro Palomas de la soledad (2005). Dirige la revista  Extranjera a la
   intemperie y sus obras fueron parcialmente traducidas al ingls, francs
   y portugus. Coordina ciclos literarios y talleres. Tiene en prensa el
   libro Nia subterrnea, de poesa en prosa.



=== Slo de noche      Elsa Levy ==========================================

Esta noche ms que ninguna otra est consciente de su soledad. Ha ido, por
insistencia de su prima Luca, a vivir una corta temporada en la cabaa
frente al lago de Ptzcuaro. Luca pens que la paz que despide el sitio
llenara a su prima de tranquilidad y el aislamiento le ayudara a llevar
con exactitud su nueva dieta.

Las palabras del doctor, dichas en la ltima cita, an palpitan en su
interior como un anuncio luminoso: su peso ha llegado a 153 kilos, su
presin arterial est muy alta, as como el nivel de glucosa; debe
adelgazar a como d lugar, de otra manera no podr hacerme responsable de
su salud. Consulte a un nutrilogo.

Cmo si no hubiera visitado a ninguno! En el transcurso de su vida ha
perdido la suma de los nutrilogos a los que ha acudido y de las dietas que
ha llevado; todo en vano. Siempre fue una nia gordita, una joven
rechoncha, y ahora, una mujer descaradamente obesa.

Del mismo modo ha perdido la cuenta de las ocasiones en que fingi no haber
escuchado las risas de sus compaeros de escuela, burlndose de su figura,
ya fuera en el gimnasio o en los festejos anuales. Pocas veces lo recuerda,
porque quiere olvidarlo, la ilusin que le embarg cuando asisti al primer
baile de su vida. Su madre intervino amorosamente en la seleccin del
vestido que necesit hacer una costurera porque en los almacenes no haba
la talla para ella. Slo su primo menor, a regaadientes y despus de un
pellizco de su mam, la sac a bailar. Todos, sin discrecin, cuchicheaban
y rean al verla: el vaporoso vestido de color de rosa le haca parecer a
la ballerina hipoptamo de la pelcula Fantasa, de Walt Disney.

Tambin quiere olvidar las ocasiones en las que llor por un amor no
correspondido. Ha borrado de su memoria las veces que se ha enamorado: de
un compaero de clases, de un maestro, de un primo, hasta del nuevo curita
o del tendero de la esquina. Nunca sus labios han sido besados, ni su
cuerpo acariciado. Nunca un varn ha estado a su disposicin. Slo en sus
sueos lleva la iniciativa. Disfruta del amor y del sexo con el hombre que
ha idealizado. Tal vez por eso duerme tanto.

Hoy, a sus cuarenta y cinco aos, se ha propuesto dejar de ser gorda. Su
mayor anhelo es ser delgada, que los hombres se fijen en ella y, sin darle
rodeos, que le hagan el amor. Trajo a la cabaa slo los alimentos
estrictos que le permite la dieta. Lejos de tiendas, mercados, neveras y
pasteleras, no tendr tentaciones que ayuden a su claudicacin.

Los primeros das fueron de novedad, de descubrir los alrededores, de leer,
de preparar los alimentos para su dieta, de observar los estantes y
libreros que llenan la casa, repletos de adornos y juguetes de los dos
pequeos hijos de su prima. Ella no tuvo hermanos ni sobrinos a quienes
mirar durante sus juegos, as que se entretiene repasando cada uno de los
atractivos juguetes. Han transcurrido dos semanas, la bscula slo marca un
kilo menos y la depresin comienza a hacer de las suyas. La soledad llena
sus espacios.

Al inicio de esa noche ha salido a la terraza vecina del jardn interior de
la cabaa; un extrao calor llena su cuerpo, un deseo inmenso de compaa
masculina le embarga. Se recuesta en un divn, por instantes observa las
estrellas chispeando en la opacidad del firmamento. La luminosidad de la
luna llena proporciona sombras fantsticas a los rboles y permite mirar
con claridad a corta distancia.

El aroma y los sonidos de la noche apremian sus deseos. Con lentitud
comienza a acariciarse sobre la ropa. Cierra los ojos. Al cabo de unos
minutos una percepcin de ser observada le hace abrirlos bruscamente. Con
avidez busca en la penumbra. No encuentra nada. El calor de su cuerpo
aumenta. Sin prisa se quita su ropa hasta quedar desnuda, grande, blanda y
expectante. Buscando frescura, deja la terraza y va al centro del jardn y
se tiende de espaldas sobre la hierba. Estira los brazos con voluptuosidad,
suspira y dirige sus manos a sus senos enormes que se derraman sobre sus
costados. Cierra de nuevo los ojos, relajada, inmersa en sus sensaciones.
Una vez ms esa impresin de ser vista. Abre los ojos. Gira la cabeza a la
derecha. Es cuando lo ve.

Se mantiene inmvil por segundos, entrecierra los ojos para agudizar la
mirada. S, ah est slo a un metro de ella, apenas sobresaliendo entre la
hierba. Se incorpora. No lo puede creer! Es un hombrecito de escasos
quince centmetros vestido de explorador, con sombrero texano, binoculares,
mochila, pistola al cinto y un ltigo en una de sus manos. Observa que l,
utilizando los gemelos mira hacia arriba, fija su mirada en su rostro. Lo
toma entre sus manos.

l permanece inmvil. Lo coloca de pie en la palma de su mano, lo revisa
milmetro a milmetro. Es perfecto, se dice: el hombre que tantas veces ha
soado pero diminuto. No consigue dejar de mirarlo y admirarlo. Una idea
aparece: nunca ha visto a un hombre desnudo, slo en las lminas de los
libros escolares de sexualidad humana. Se arrodilla. Lo coloca frente a
ella y, con las puntas de sus uas comienza a quitarle la ropa hasta
dejarlo desnudo como ella lo est. El hombrecito no pronuncia palabra
alguna, no trata de huir, permanece preso de su voluntad. Con delicadeza,
lo vuelve a poner sobre la palma de su mano izquierda, ahora acostado de
espaldas. Lo acerca para verlo mejor; con la yema del dedo ndice comienza
a acariciarlo: primero su cabello, lacio y castao, luego su rostro
varonil, su dedo va bajando hasta llegar al bajo vientre. Ah estn! Se
sorprende: un falo y dos testculos minsculos sobresaliendo entre la
fronda oscura del vello pbico. Con delicadeza frota el pequeo vstago que
con rapidez se erecta. Llena de ansiedad, se recuesta sobre la hierba y lo
coloca en el valle entre sus senos.

Cierra los ojos, y se concentra en los pasos y movimientos liliputienses
que recorren su cuerpo. Primero lo siente escalar su cuello y subir hasta
su rostro, sus labios pulposos registran a esa pequea boca que se prende
de ellos, recorrindolos, chupndolos fragmento a fragmento. Suspira
profundo y el aire que exhala hace caer al hombrecito de nuevo sobre su
pecho; ste se incorpora e inspecciona senos y pezones, en ellos se detiene
largamente rodendolos, abrazndolos, lamindolos. La sensibilidad y
fantasa femenina magnifican las sensaciones. Ahora siente los pasitos
bajar por su esternn hasta llegar al vientre, lo explora detenindose en
el ombligo que semeja un crter lunar, introduce sus dos manos en la
hondonada y, en movimientos circulares, le acaricia lento provocndole
goces inditos que corren hasta sus genitales. l contina su recorrido.
Utiliza sus uas y se desliza de su vientre abultado y llega hasta la
maleza del tringulo de su pubis. Ah, palpa sus vellos, aspira su olor y
busca entre el follaje su caada bermeja, en ella, el cltoris semeja un
enorme rub piramidal.

El hombrecito, con la mano extendida, lo frota rtmicamente,
desprendindole sensaciones que le hacen gemir, suspirar y acelerar la
respiracin. l prosigue su labor sin descansar. Cuando la vasta pelvis
comienza a ondular, a subir, a bajar, l se prende de sus largos vellos
para no caer. Ella abre las piernas. Est a punto de la culminacin. En un
rpido movimiento acerca su mano hasta el responsable de su placer. Lo
toma, lo encierra entre sus dedos y lo dirige a la entrada de su caverna
inviolada. El hombrecito no hace nada para defenderse. Cuando est a punto
de sumergirlo en el abismo de su oquedad, le sobreviene el orgasmo, su
cuerpo se tensa y se produce la explosin de sus clulas, de su sangre, que
le hace perder el control, involuntariamente abre sus dedos y el hombrecito
resbala por su costado y cae sobre el csped.

Ella permanece ah, imponente, jadeando con los ojos cerrados y su mente
concentrada en el epicentro del placer que dulcemente se va extinguiendo.
Poco a poco va recobrando su ritmo cardiaco, su respiracin se aquieta, las
imgenes vuelven a su realidad. De sbito se incorpora, y busca alrededor.
Se agacha, gatea escudriando entre la hierba. Sus enormes nalgas
alumbradas por la luna semejan dos dunas mviles divididas por una cuenca
oscura. Recapacita y regresa a mirar, no hay vestigios de la ropa que le
quit al hombrecito. Desespera, quiere encontrarlo, comprobar que lo que
vivi fue real, cuidarlo, mantenerlo con ella, l la acept como es, l le
ayud a llegar a la culminacin y estuvo preso de su voluntad.

Vuelve sobre la hierba. Despus de mucho buscar sus esfuerzos tienen xito:
un diminuto sombrero texano aparece ante sus ojos; ansiosa lo recoge.
Oprime el objeto contra su pecho y entra en la casa. Con fervor lo revisa
buscando huellas de su dueo. Capta que en el forro tiene escritas dos
palabras: Indiana Jones. Instintivamente sus ojos buscan sobre los estantes
de los juguetes. Descubre un explorador vestido con ropa apropiada,
binoculares, mochila, pistola al cinto y un ltigo en su mano derecha. Slo
falta algo. Se acerca y, sonriendo emocionada, coloca el sombrero en su
cabeza.

** Elsa Levy
   elsalevy@jal1.telmex.net.mx
   Escritora mexicana (Colima). Obtuvo la licenciatura en psicologa;
   diplomados en cultura jalisciense, crtica y fantasa de la literatura
   hacia el tercer milenio, e historia de Jalisco en el arte; adems,
   posgrado en creacin y crtica literaria por la Sociedad General de
   Escritores de Mxico (Sogem, http://www.sogem.org.mx), y Curso Superior
   de Pensamiento Latinoamericano, Casa de las Amricas (La Habana, Cuba,
   http://www.casa.cult.cu). Pertenece al PEN Club Internacional, a la
   Asociacin de Literatura Femenina Hispnica y a la Asociacin Escritores
   de Jalisco. Ha publicado los libros El vuelo de la iguana (cuentos,
   1991), con el que obtuvo el Premio Colima ese mismo ao, Bajo la piel
   (cuentos erticos, 1994, 1997, 2005), Pre-textos de inverecundia
   (cuentos, 1995), Los cuentos de Tati (cuentos, 1995), Otras sombras de
   la luz (cuentos, 1996), Tinta fresca (cuentos, 1996), Entonces, la
   Crislida (noveleta, 1997), La cabaa de El Moro (noveleta, 1998), De
   amores (cuentos, 2000), El misterio de la casa de citas en el barrio
   galante y otros cuentos (2003) y fue compiladora de Ertica, 43
   narradores en Jalisco (1997) y Amatoria, el cuento amoroso en Jalisco
   (2005). Adems, ha publicado los libros de ensayo El erotismo en la
   escritura femenina mexicana (1994), El machismo, orgenes, causas y
   perspectivas (1995), Enamoramiento, desde el mundo fragmentado de Mara
   Antonieta Rivas Mercado (ponencia presentada en el Congreso de
   Escritoras Hispanas, George Washington University, 1998), Erotismo y
   aforismos en cinco de las narraciones femeninas contenidas en Ertica.
   Antologa del cuento ertico en Jalisco (ponencia presentada en el
   Congreso Internacional de Literatura Femenina Hispnica, Quertaro,
   1999) y Un recorrido por la obra de Laura Esquivel (2000), y ha sido
   incluida en los libros colectivos De tanto contar (1993), Poesa
   peregrina (1994), De ac y del ms all (1995), Nombrario (1995), Los
   siete pecados capitales (1997), La mentira (1998), Criaturas de la noche
   (N 2 y 3, 1998 y 1999), El suicidio (1999), El secuestro (2000),
   Nuestra voz (2001), El voyeurismo (2002), Mariposas, mujeres sin capullo
   (Brasil, 2002), Curim, cuentos infantiles (Brasil), La prostitucin
   (2004) y Perversitudes (2005). Ha ganado el Concurso Nacional de Cuento
   "Criaturas de la noche" (Saltillo Coahuila, 1999) y el Premio Nacional
   de cuento "Juegos Florales de Lagos de Moreno" (2005), entre otros. Sus
   cuentos han sido publicados en revistas y peridicos nacionales de
   Mxico.



=== Dos poemas      Marcelo Galliano ======================================

*** Lo que no fue

Lo mejor entre nos es lo no dicho,
lo por hacer, lo ausente, lo no hecho,
cada palabra que sali del pecho
y no encontr respuesta ni entredicho.

La ms hermosa luna: la no vista,
el mejor sentimiento: el no sentido,
el recuerdo ms dulce es el olvido,
la historia ms querida: la imprevista

Y las caricias ms inolvidables
son las que dibujadas en el aire
atin yo a emitir cada verano,

esas que disfrutabas casi siempre,
por ignorar, casi por inconsciente,
por no saberlas dadas por mis manos.



*** A esa mujer que re

      A Mariela M.

Tan slo una sonrisa de Mariela podra
enjugar por completo toda lgrima ma,

y esparcir por la tierra como semillas nuevas
el aroma a jazmines que sus labios conllevan.

Cada risa que vierte es fiesta de campanas
que oscilan sus badajos al nacer la maana

dibujando sonidos que perdidos al vuelo
se mecen como alondra que va escrutando el cielo.

No has observado, acaso, cuando en las tardes re
y no queda, en el aire, ngel que no la mire,

no escuchaste siquiera los murmullos silentes
que impone -con su gesto- al paso de la gente?

Jams has percibido en las calles desiertas
el eco delicado de sus risas alertas,

la cancin que susurra como el viento en las ramas
cuando sus labios vuelcan su risa edulcorada?

No dejes de rerte, sirena de agua dulce,
que el ro necesita la boca que lo endulce,

que a la noche serena, opaca, casi inerte,
le hace falta tu mueca que, rauda, la despierte!

Qu haremos, si no res, los torpes que en la vida
paseamos nuestra angustia por todos nuestros das

a qu dios malherido cansado e indulgente
llevaremos la causa de nuestra pobre frente?

Rete que la lluvia te pide que te ras
para que pronto entibies las gotas que tan fras

se deslizan enfermas -por los cristales rotos-
mendigas de esperanza. Sonreles un poco!

Dame la medicina de tus dientes de nieve
y el licor de tu boca -que afuera llueve y llueve!-,

que si esta noche el mundo se despluma a pedazos
yo pensar en tu risa -me sentir en tus brazos-

Si la luna se fuga, si se van las estrellas,
si la tierra se abre y los cielos destellan,

si la mar se evapora cuando nazca la aurora,
se marchitan las rosas al pasar de las horas,

no me dejes sediento al morir -sin tu risa-
hireme con tu boca, pgame con un brisa,

invdeme las sienes, apulame el pecho
-igual, de tanto amarte, ya lo tengo deshecho-
Simbrame un horizonte de risas duraderas,
que pueda, en cada paso, yo ver la primavera

que me empape de formas, aromas y colores
y frutos de las ramas de vvidos sabores.

Pido risa de ovarios, de senos y de huesos
cual carnal travesura de arcngeles traviesos;

quiero risa de entraa, de pasin, de mirada,
de prisa, -a manotazo, a pura bocanada!-

Exijo tu sonrisa porque lo puede todo:
armarme un nuevo cielo, rescatarme del lodo,

resucitar la encina, florecer el cerezo,
reverdecer la grama, cosechar en exceso.

Si la ciudad dormida, y mustia, y casi vana,
agoniza algn da tras mi triste ventana,

y la gris esperanza de una dura congoja
se va desvaneciendo -cuando se caen las hojas-,

gatilla con tu lengua la inmensa carcajada
que le cambie su cauce a lnguidas miradas,

que emane un aura nueva y en veredas perdidas
esparza la sal blanca de renovada vida.

Deja explotar los campos tan henchidos de trigo
y mis ojos de dicha. (Tu risa est conmigo,

me charla, me seduce, flota por las palmeras
baa de miel mi sombra -bendita colmenera!-)

Por tu risa: los astros, las lunas y las rosas,
el gusano de seda, las acacias frondosas,

los pistilos en celo, la tierra y el roco,
quintaesencia de todo, y hasta el lamento mo.

Yo s que cada cosa de lo mucho que existe
lleva en su alma la risa que alguna vez le diste,

y s que la energa de todo el que se mueve.
vive porque tus labios slo as es que lo quieren.

Bendice mi tormenta con recuerdos jocosos,
morirme no es tan grave si recuerdo tus ojos

brillando como perlas cada vez que te res
-partir no ser triste, ya tengo quien me gue-

Pues si me toca un da marcharme eternamente
muy poco en las valijas cargar. Solamente,

de todo lo que habita nuestra tierra cansada,
me llevar tu risa. Del resto: casi nada.

** Marcelo Galliano
   gallianomarcelo@hotmail.com
   Poeta, ensayista, guitarrista y periodista argentino (Buenos Aires,
   1971). Como instrumentista ha grabado cuatro discos, fue ganador de un
   Premio Gardel y ha tocado en diversas salas importantes, convirtindose
   en 1997 en el guitarrista ms joven de la historia en estrenar un
   concierto en la Sala Grande del Teatro Coln. Como escritor y periodista
   ha sido columnista de diversos medios, y ha recibido distinciones como
   la del Certamen Juan L. Ortiz y el Diploma de Honor de la Editorial
   Argenta. Ha conducido seis ciclos radiales en Radio Nacional, Radio
   Clsica y Radio Amadeus.



=== Historia de barbero      Blanca Elena Paz =============================

      (Nota del editor: incluido en su libro Onir: cuentos [Editorial La
      Hoguera; Santa Cruz, Bolivia, 2002], el relato "Historia de barbero",
      de la escritora boliviana Blanca Elena Paz, fue llevado a la pantalla
      en un cortometraje por el cineasta Jorge Arturo Lora con la actuacin
      de Agustn Saavedra [Barbero], Arturo Lora [Agapito], Joaqun Surez
      [Hijo opa] y 80 extras. Hoy lo tenemos en la Tierra de Letras gracias
      a una gentileza de su autora).

Hasta la Virgen lleva sombrero en el camino hacia la gruta. Va de pie en
las parihuelas; sobre el tablero recubierto por satn celeste. Tras ella:
la tambora, un par de platillos, dos flautas, y las columnas de fieles que
repiten al unsono el "ora pro nobis".

Un hombre ha descendido del colectivo que pasa por all diariamente
alrededor de la media tarde. A lo lejos, an distingue los colores en la
vestimenta de los rezagados que se apresuran.

El pueblo est desierto y en silencio. Por momentos, el viento levanta la
tierra liviana y caliente. Acarrea, entre tumbos, las ramas secas que l
mismo arranc de los arbustos. Algunas casas, originalmente blancas, rodean
la plaza. Otras se distribuyen en varias cuadras a la redonda, orientadas
hacia los cuatro puntos cardinales. Como esperando al recin llegado, la
puerta de la peluquera permanece abierta.

-Claro que hay gente aqu; pase, don Agapito. Lo veo y no lo creo! Le
asombra que lo reconozca? Cmo olvidarlo despus de todo lo que pas!
Sintese, cuntos aos! Se ve usted algo cansado. Debe de ser por el
recorrido en un vehculo incmodo. No... para qu? No vala la pena venir
en alguno de los de su propiedad por lo psimo que es el camino. Acepta un
guarapo? No puedo ofrecerle nada ms, ni siquiera una soda porque las
pulperas estn cerradas. Todos se han ido hasta la nueva gruta. En
rogativas por la lluvia, como ya se sabe. Regresarn a las siete, para que
no los castigue tanto el sol.

-As ha de ser, don Agapito. Ningn punto de comparacin entre este pueblo
y los pases que usted ha recorrido representando al gobierno. S, tiene
razn, hay pocos cambios por estos trechos. Recin aumentaron cuatro
hileras de ladrillos en la barda de la iglesia. Claro que robaron; fue el
ao pasado. Treparon por ah unos pcaros que iban de paso. Se llevaron los
candeleros de plata y la corona de "Nuestra Seora".

-Alegr mi tarde con su llegada. S, tambin yo creo que iba siendo hora de
su regreso definitivo.

-Los aos no se ven en usted, pero con todo respeto: "est mal rasurado".
Es as: las mquinas elctricas no sirven. Yo s que a usted le gusta el
afeitado al estilo criollo. Por nada ms le voy a regalar un trabajo
impecable. Pero venga, sintese en esta butaca y pngase cmodo. Gracias
por sus palabras; el mrito no es slo mo. El oficio me lo dieron los
franciscanos y la experiencia... el montn de aos que pas trabajando aqu
y en el exilio.

-Est bien as? El ayudante no puede saludarlo. Es mi hijo Pedro, el ms
chico. Naci ciego y sordomudo. Fue por la enfermedad de su madre cuando
estaba encinta. Estoy de acuerdo con usted: "la vida es amarga".

-Aunque no crea, don Agapito; siempre estuve seguro de su regreso y fjese,
aqu est! S, seor, la memoria es dbil. Le creo cuando dice que se le
han ido borrando muchas cosas importantes. Ojal conmigo hubiera ocurrido
lo mismo, pero no fue as.

-El otro cambio en el pueblo es el cementerio nuevo, slo para los nios.
Tantos angelitos! El camposanto antiguo qued chico por las malas rachas
del vmito y la diarrea. Caminos? Ya los vio. Frutas y verduras, cuando no
las achicharra la sequa antes de la cosecha, se pudren en espera de los
camiones para llevarlas de aqu. La poca de lluvias es la peor; por el
jabn que se forma con tanta agua y arcilla.

-Es muy buena su intencin de poner aqu una tejera. As que vino a echar
un vistazo antes de hablar con sus hijos y los proyectistas? Disculpe que
lo haga sentir como atado de brazos y piernas al silln empotrado. Es el
modelo de la bata. La estoy estrenando en usted. Parece un preso? Ya me
hizo rer!

-Seguramente a los dems tambin les podra interesar su propuesta de
inversin. Lamentablemente no lo vieron cuando usted lleg. La navaja
todava no est a punto. Voy a sacarle un buen filo con la correa, aqu a
su lado; mientras conversamos.

-No, no desconfe de mi vista ni de mis manos. Estoy viejo pero las
conservo bien. Mi hijo dice que tengo un pulso como de cirujano. Cul?
Rosendo. Desde la ciudad nos asiste econmicamente a su hermano y a m. Lo
hice estudiar para dentista. Con privaciones, don Agapito, con privaciones.
Slo cortando barbas y cabellos, y claro... con lo que me dieron por
hombrear los cajones de pescado en El Callao. Lejos de la tierra, es
verdad; pero con la idea fija de volver.

-Vamos a reclinar un poco la butaca, para facilitar mi trabajo. De viudo?,
llevo dos aos. No he querido irme a la ciudad como Rosendo me propone. No
he aceptado hasta el da de hoy, por esperarlo a usted, Agapito.

-Para qu? Todava no se dio cuenta? Esta correa no est de buen temple
como para afilar cuchillas. La vamos a tensar. Olvid acaso que unos
cuantos y yo no lo apoyamos en su posicin poltica? No recuerda lo que
entonces invent para acusarnos de complotar contra el gobierno? Haba
epidemia de rubola. Eso s no lo olvida porque hasta usted enferm.

-Falta poco, Agapito. Vamos a probar el filo cerca de las patillas. De nada
sirvieron las declaraciones hechas a mi favor por Monseor Manresa y los
otros curas que me criaron. Para evitar represalias, hijos y esposas
tuvieron que huir con nosotros. Mi mujer estaba embarazada y se contagi
del mal, monte adentro.

-Ya me pareca que no estaba bien afilada. A ver en el mentn? El ejrcito
nos rastre durante varios das. Sabamos que tiraban a matar. Mientras
cruzbamos los curiches sumergidos hasta el coto, escuchbamos el latido de
los perros.

-Siempre transpira as, Agapito? Luca, mi hija, fue la primera vctima.
Entre convulsiones la consumi la fiebre. Para sepultarla cavamos a machete
limpio. Y continuamos abriendo sendas; hasta salir a la frontera.

-Le volvi la memoria, Agapito? Se acuerda de mi puerca de raza? Su
lechigada, por lo general, era de diez chanchitos. Me la haba regalado
mister Thompson, esa vez que fui hasta su estancia para curarle un uero.
El bigote sobra, lo vamos a recortar antes de rasurarlo. Usted mand que
secaran a mi padre al cepo, mientras yo estaba de huida. No slo orden que
se llevaran la puerca y los lechones sino tambin mi material de peluquera
y la mquina de coser en la que trabajaba mi mujer.

-No grite, para qu? Nadie va a venir en su auxilio. Slo hemos quedado
tres personas en el centro del pueblo: usted amarrado, Pedro, que no se da
cuenta de nada, y yo prestndole un servicio. Junt todas las toallas. Son
regalos de mi hijo. Ya, cllese carajo! Bien sabe para qu las voy a
necesitar.

-Pas aos imaginando este momento. Ojal estuviera aqu mi compadre
Nstor! Meses despus de salir del monte se volvi sordo, dicen que a causa
del paludismo.

-All, entre las espinas, no hay mdicos, Agapito. No hay vacunas, sueros y
a veces ni siquiera hiel de jochi. Tampoco en el monte hay muecas. Mi hija
las peda en su delirio. No voy a dejar rastros, se lo aseguro.

-Cmo dice? No mienta ya, deje de lloriquear ahora que hemos recapitulado
juntos la verdadera historia. Qu olor insoportable! Bueno, sus pantalones
no me importan y no pienso usar ms el silln despus de limpiarlo. Tambin
puede vomitar todo lo que tenga, Agapito. Orine, berree, y si tiene con qu
hacerlo, arrepintase!

-ste es el filo que necesito en la navaja.

** Blanca Elena Paz
   blancaelenapaz@yahoo.es
   Escritora boliviana (Santa Cruz, 1953). Es mdica veterinaria
   zootecnista y docente universitaria. Ha sido directora ejecutiva de la
   Casa Municipal de Cultura "Ral Otero Reiche" de su ciudad natal.
   Escribe cuento, poesa, ensayo y artculo cientfico. Ha recibido
   diversos premios y distinciones por su aporte a la cultura y a la
   educacin. Ha representado la literatura boliviana internacionalmente en
   varias ocasiones, entre ellas el II Congreso del Foro Interamericano de
   Coeducacin y Cultura de Paz (Santiago de Chile, 2004) y la Feria
   Internacional del Libro en Miami (2002). Su cuento "Historia de
   Barbero", incluido en su libro Onir (Editorial La Hoguera, Santa Cruz,
   2002), fue llevado a la pantalla en un cortometraje. Adems ha publicado
   el libro de cuentos Teorema (Editorial Litera Viva, Santa Cruz, 1995) y
   textos suyos han aparecido en diversas antologas.



=== La venganza de Pushkin      Manuel Lasso ==============================

La mayor calamidad que le puede suceder a un escritor es perder la vida
siendo an muy joven, y no poder continuar con su creacin literaria. As
le sucedi a John Keats, quien, sin quererlo ni desearlo, muri tosiendo,
agobiado por la tisis al igual que La Dama de las Camelias, y a Christopher
Marlowe, quien falleci apualado, en medio de un penetrante olor a
cerveza, durante una violenta y veloz bronca de saln.

Por dicha razn siempre me ha conmovido la historia de Aleksander Pushkin.
Innumerables veces he meditado sobre su muerte prematura e invariablemente
he llegado a la misma conclusin. No se le permiti seguir viviendo para
concluir su obra artstica.

Se sabe que el barn Georges d'Anthes, un erotmano, exiliado, al servicio
del ejrcito ruso imperial, como lo hizo Rodolfo Boulanger, el acaudalado
amante de Madame Bovary, se obsesion con la idea de seducir a la esposa de
Pushkin. La asedi por largo tiempo con sus emanaciones de agua florida,
sus poses militares y sus versos de Ronsard. Luego de conseguirlo afrent
ms al poeta insultndolo de la peor manera y no dej otra alternativa que
la reparacin de la injuria con un duelo a muerte.

Puedo imaginarme lo que habra pasado por la atormentada mente de Pushkin
durante esos momentos. Estoy convencido de que le habra deleitado mucho
quitarle la vida a su contrincante; pero el ofensor termin eliminndolo a
l. Y Pushkin falleci, a los 38 aos de edad, despus de varios das de
agona, tras recibir un balazo en el abdomen. Muri infeliz y frustrado al
no poder castigar a su rival, a quien slo hiri levemente.

Cuando vi el chaleco negro, con su hilera de botoncitos brillantes, que
llevaba puesto al ser herido por d'Anthes, el sof castao sobre el que lo
recostaron ya inconsciente y con la frente sudorosa y fra, el antiguo
reloj de nmeros romanos cuyas manecillas se detuvieron en el momento de su
muerte y el sketch a carbn que le hizo Fiodor Bruni una vez que ya estaba
acomodado dentro de su atad, me pareci ver la imagen de un hermano cado,
vctima de una gran injusticia. Entonces comprend que debi de haberse
llevado con l un gran sentimiento de frustracin al no poder vengar la
ofensa que la lujuriosa obsesin de d'Anthes haba ocasionado en contra de
su persona.

En ese momento pude intuir lo que Pushkin senta. Fue como si su dolor
personal se hubiese transferido a mi mente; como si su espritu se hubiese
posesionado gradualmente de m. Todo sucedi lenta y pausadamente. Primero
sent el gran deseo de conocer su obra. Fueron muchos los das que pas en
la biblioteca leyendo Eugene Onegin, Boris Godunov y sus innumerables
cuentos y poemas. Luego me interes por su vida; le sus biografas, vi los
retratos al leo que le hicieron cuando resida en Mosc y me enter de
todo lo que le haba ocurrido. Entonces vino la indignacin inmensa, como
si lo que le haba pasado a l me hubiese acontecido a m. Ahora tengo sus
emociones, sus celos, sus pensamientos y sus inclinaciones. Tengo tambin
su odio, que a primera vista parecera ser inexplicable; pero siento un
inmenso desprecio por el barn d'Anthes. Si lo pudiese ver me acordara del
chaleco negro de Pushkin y le vaciara en el pecho todas las balas de mi
revlver de bolsillo antes de que l se diese cuenta; pero un caballero no
puede actuar de ese modo y ms bien tiene que hallar la solucin de sus
conflictos en la magnanimidad de un duelo. Por esa razn lo busco.

Si yo hubiese estado en San Petersburgo despus de su fallecimiento hubiese
intentado lograr lo que Pushkin no pudo. Hubiese rastreado al barn
d'Anthes por toda la ciudad hasta encontrarlo y retarlo. No tengo la menor
duda de que lo habra hallado en alguna reunin de la gran sociedad rusa,
en algn saln de baile lleno de candelabros y de mucamos con bandejas de
plata repletas de copas. En medio de las damas de la aristocracia y de las
parejas que pasaban bailando, me hubiese acercado a l; hubiese hecho todo
lo posible por aproximarme a su odo y le hubiese susurrado, con la mayor
calma posible, el peor de los insultos. Entonces el barn d'Anthes,
completamente ruborizado, con el cuello cerrado de su casaca militar y sus
charreteras doradas, me habra abofeteado haciendo salpicar el champagne
burbujeante de mi copa y habra cado en la trampa. Nos habramos llevado
las manos a las armas. Se hubiese producido una gran conmocin y las damas
con sus vestidos de seda se habran llevado los pauelitos perfumados a las
bocas soltando exclamaciones de angustia. Yo muy ofendido le habra dicho
al barn que eso no se poda quedar as, que tendramos que arreglarlo en
un duelo. Con mi guante blanco le habra golpeado el rostro.

Estoy convencido de que el lascivo injuriador habra parpadeado; habra
empalidecido y no habra cabido en s de furia. Me habra mirado con sus
ojos azules llenos de un odio incontenible. Pero no habramos salido de esa
reunin sin asegurarnos uno al otro que en pocas horas nos volveramos a
encontrar para batirnos.

A continuacin, yo habra ido al encuentro de Natalya Nicolayevna
Goncharova, la esposa de Pushkin, hermossima mujer aunque adolescente
todava, que habra estado plida y aterrada entre los dems invitados,
mirndome llorosa sin poder comprender lo que estaba ocurriendo. Tal vez me
la hubiese imaginado en los brazos de d'Anthes y una amargura me habra
hecho temblar un labio. Hacindole una profunda reverencia le hubiese dado
mis ms sinceros parabienes y me hubiese despedido. Ella habra quedado
mirndome desconcertada como si hiciese esfuerzos por reconocer a alguien.
La habra dejado murmurando suavemente: "Aleksander..? Aleksander..?".

Me habra ido muy contento al ver que mi plan estara funcionando tal como
lo haba concebido desde un principio y muy feliz al saber que mis
intenciones estaban muy prximas a cumplirse.

Luego me habra dirigido a la casa de mi padrino. Tras percibir en su
habitacin el fuerte olor a blsamo de eucalipto y a otros linimentos lo
hubiese despertado con un candelero en la mano y lo hubiese sacado de la
cama, sooliento, con su cabellera canosa y desordenada. Le habra contado
acerca de lo sucedido y le habra suplicado que se encargase de los
detalles de la consumacin de la ceremonia. Como era su costumbre se habra
colocado los espejuelos brillantes y mirndome fijamente por encima de
ellos, bostezando, me habra preguntado por la clase de duelo que me
gustara pelear.

"Un duelo a muerte...", le habra replicado con excitacin. "A pie firme y
disparando a voluntad... A veinticinco pasos...".

"Ese es el ms peligroso..!", me habra respondido l abriendo los ojos
con gran preocupacin. "Lo pueden matar...".

"Hgalo as, mi querido amigo. Pushkin no lo hubiera preferido de otra
manera. Adems, perder la vida hoy en da no tiene mucha importancia".

Me habra retirado a mi domicilio muy contento. Despus de beber una copa
de brandy me hubiese sentado a leer, bajo la luz amarillenta de un
candelabro, mi captulo favorito de La guerra y la paz y lo hubiese ledo
con el mayor gusto, con el placer de quien sabe que va a morir, porque no
hay nada que pueda dar mayor satisfaccin que el saber que se va a cumplir
con una misin aunque en su ejecucin se tenga que llegar al sacrificio
mximo.

Tras dar el vistazo final a la pgina que estaba leyendo, habra mirado al
antiguo reloj de la sala y hubiese escuchado por primera vez su estrepitoso
tic-tac. Me hubiese erguido y me habra desperezado empezando a sentir, a
pesar del cansancio de quien no ha dormido, el peso de la responsabilidad
de tener que cumplir con una misin irrevocable.

Luego de refrescarme con el agua fra de un lavatorio me hubiese vestido
con mi pantaln crema recin entregado por el sastre y mi camisa blanca con
chorreras. Me habra mirado en el gran espejo de mi cmoda con mis ojos
pardos y penetrantes y hubiese pasado mis dedos sobre las patillas negras y
abundantes de mi rostro plido. Sin demora hubiese metido la mano entre mis
cabellos, varias veces, hasta desordenarlos ms. Me habra colocado mi
gabn pardo oscuro, y mi sombrero de copa negro. Con mi bastn de marfil de
la India bajo el brazo habra salido de mi vivienda entonando el fragmento
de una aria muy conocida:

"Una furtiva lagrima... negli occhi suoi spunt...".

Habra tomado un coche de cuatro caballos de esos que recorren las calles
de San Petersburgo de da y de noche y una vez dentro, al ver los asientos
de cuero, me preguntara con obsesin si en uno de esos vehculos no
habran viajado abrazados Natalya y el barn d'Anthes en una escapada
romntica. La seora Pushkin con su vestido de seda y la cabeza apoyada
sobre el hombro de l. A las cinco de la madrugada, bajo el latigueo
persistente y las exclamaciones del cochero, proseguira mi viaje hacia el
lugar del encuentro.

Llegara temprano muy feliz de poder realizar lo que me haba prometido a
m mismo y lo que s que le habra gustado a Pushkin. En el lugar convenido
me habra encontrado con mi padrino quien ya habra colocado sobre una mesa
un antiguo estuche de forro verde con dos pistolas de duelo.

Casi sin ser notados, mi rival, o mejor dicho el rival de Aleksander
Pushkin, habra arribado con su padrino y muy serios se habran abocado a
discutir los detalles de la ceremonia. Como ya se haba acordado sera un
duelo a pie firme y disparando a voluntad.

Mientras se deliberaba sobre los pormenores del ritual me habra gustado
dar unos pasos para desperezarme y hacer desvanecer el cansancio que se
siente cuando no se ha dormido durante toda la noche. Mirando a la arboleda
de la lejana, habra percibido el olor de los cedros, como quien trata de
gozar del placer causado por el paisaje antes de dar inicio a la tragedia.

En ese instante me habra puesto a pensar en Natalya Nikolayevna
Goncharova. Su rostro precioso y la perfeccin de sus cejas y de sus
pestaas; sus ojos negros mirndome fijamente como si quisiera preguntarme
algo o pedirme algo y sus labios suculentos; el escote de su pecho
mostrando sus generosos senos tras su vestido rosado con numerosos
listones. Qu admirable y apetecible la habra encontrado. Qu fresca y
tierna. Tan perfecta y tan joven con un rostro pequeo y redondo como el de
una adolescente. Un poco cargada de espaldas tal vez, solamente un poco;
pero magnfica en todo lo dems. Tan admirable que habra hecho pecar de
pensamiento y obra a cualquiera. Es tan deslumbrante, tan fuerte de
carcter, que domina a todos en la corte. Los varones la rodean y escuchan
lo que Natalya tiene que decir como si sus palabras proviniesen de un gran
personaje. Sus deseos son rdenes. Lo que pide se cumple. No necesita
ltigos ni fustas. Le basta con extender su mano para que se la besen y
cincuenta varones a su alrededor caen en una rodilla, casi al mismo tiempo,
listos a hacerlo. Ese es su poder. Qu mujer tan bella en todo. En su
sonrisa y en sus ademanes; en su manera de hablar y en su forma de mirarme
que me hace desearla inmediatamente y me cautiva poderosamente. Con sus
mejillas tersas y sonrosadas y sus dos aretes de diamantes. Cuando se
aparece, vestida de negro y enjoyada, mirando con la inmensa fuerza de su
personalidad, todos se arrodillan delante de ella, desde un simple oficial
de caballera hasta el zar en persona, para confesarle su sumisin. En ese
momento se encuentran bajo el poder de su voluntad. Podra tener mil
amantes a la vez si lo quisiese y los hara pelear entre ellos, uno contra
el otro, como a soldaditos de juguete. Por esa razn Pushkin perdi la
cabeza tan pronto la vio. Cualquiera se deslumbrara con una mujer as. Por
lo menos a m me atrae tanto que si no me contengo y si no me refreno creo
que hasta podra enamorarme de ella y pronto estara pensando en su imagen
de da y de noche. Si alguien se atreviese a hablarle se apoderaran de m
unos celos irremediables y una ira incontrolable e instintivamente mi mano
buscara la empuadura de mi revlver. Es algo animal. Algo primigenio y
salvaje. Es simplemente as. Luego tendra que batirme a duelo con
Aleksander Pushkin para ver quin se quedara con ella; lo cual no es mi
intencin ni lo ser nunca. Dios aparte estas ideas de mi mente. Pero sin
lugar a dudas una hermosura as le habra garantizado a su esposo una
muerte segura desde el momento en que la conoci y la cortej. Es necesario
admitir que ya en estos momentos Pushkin se ha apoderado con tanta
intensidad de mi mente que hasta tengo los mismos sentimientos y los mismos
apasionamientos... Ah, Natalya, Natalya... hermossima Natalya
Goncharova...

En ese punto mi padrino me interrumpira para decirme que ya todo estaba
listo.

Muy parsimoniosamente me quitara el gabn y se lo entregara a un
sirviente que estara por ah cerca. Me quedara con mi chaleco dorado y me
recogera hacia arriba las mangas de mi camisa blanca como el cirujano que
se alista para hacer una amputacin en el campo de batalla. Mirando
framente a mi contrincante me acercara a la mesa y empuara una de las
pistolas. Levantara mi arma y la balanceara hasta llegar a dominar su
pesadez. Observara el brillo metlico de su can y palpara la aspereza
de su empuadura curva de nogal. Sera una pistola antigua con rasguaduras
y marcas; obviamente usada cientos de veces. Me asombrara al pensar en las
vidas que habran sido segadas con ella en desafos anteriores.

Mi adversario, el erotmano, tambin se despojara de su chaqueta militar
azul verdosa con charreteras. Recin me dara cuenta de que es un individuo
alto, gallardo y enrgico; bastante apuesto, con un bigotillo rubio que le
tiembla cada vez que habla y una cabellera abundante. Es un inmenso
soldado. Se quedara con su camisa blanca de mangas largas. Pondra su arma
delante de su pecho apuntando al cielo y me mirara con desprecio.

Nunca he visto a nadie mirarme con tanto odio; pero ojal sepa que esos
sentimientos son recprocos. Porque cada vez que lo veo la ira y los celos
me dominan de modo inevitable. Son ms poderosos que yo. Nunca he sentido
un odio tan grande por otro ser como el que siento ahora. Es tan intenso
que por momentos parecera ser exquisito.

Tal vez sea porque me hace recordar a lvaro Mesa, el villano semental de
La Regenta. Un mediocre que en otros aspectos de la vida no pudo brillar.
Un enamorador que sedujo a una mujer casada simplemente por satisfacer sus
bajos instintos, por entretenerse o por darse gusto en hacer una conquista
para sobajear su vanidad sin importarle los sufrimientos que podra causar
al cnyuge, a la familia o a la mujer misma.

El juez nos ordenara colocarnos de espaldas. Nosotros lo haramos as y
nos quedaramos mirando en direcciones opuestas. En ese momento yo le
dira:

"Barn d'Anthes? Supongo que ya sabr que he venido a vengar a Pushkin".

Mirando hacia el otro lado l habra mantenido un grave silencio; aunque yo
sabra que su bigotillo rubio le estara temblando.

"Me ha escuchado barn d'Anthes?", le preguntara suavemente.

"S. Le he escuchado".

"Supongo que todava estar interesado en Natalya, verdad?".

l continuara mantenindose callado. Yo volvera a indagar:

"Supongo que le gustara saber si todava es virgen. No es as?".

En ese instante, probablemente para evitar que nos voltesemos y
disparsemos a quemarropa uno contra el otro, el juez nos dara la seal y
empezaramos a caminar los veinticinco pasos sealados, lo que yo hara con
mucha serenidad. Al dar el ltimo me detendra y me dara media vuelta.

Me concentrara en sostener firmemente la pistola colocndola en lnea con
el pecho blanco de mi adversario. l estara con un pie delante colocando
su cuerpo en diagonal apuntndome con la suya. Me temblara un poco la
mano; para mi sorpresa slo sera ligeramente. Y es que esta mano que
alguna vez empu la pluma para escribir Voces del silencio y Tremebundas,
aprieta hoy un arma tratando de vengar una afrenta.

Dispararamos casi al unsono. Vera humo alrededor de mi pistola y
sentira inmediatamente un dolor agudo muy cerca del hombro que me quitara
el aliento y me impedira tomar aire.

Sera un ardor muy intenso que habra paralizado mi brazo en la posicin de
apuntar. Y en medio del humo y del olor a plvora vera al enorme cuerpo de
mi rival, al inmenso soldado lujurioso, cayendo lentamente de rodillas con
la cabeza gacha y una gran mancha de sangre en el pecho; luego lo vera
desplomarse sobre el suelo. Ahora dgame, barn d'Anthes, de qu le sirven
sus besos apasionados, sus miradas tiernas, sus palabras seductoras, su
admirable incontinencia, su inmensa e irreprimible concupiscencia? Puede
ahora desear a la bellsima Natalya Goncharova con esa bala en el pecho?
Puede? Tiene todava ganas de unirse carnalmente con Natalya, la
adolescente de las mejillas sonrosadas, para comprobar que todava es
virgen?

Increblemente, aunque dbil, yo tendra todava fuerzas suficientes para
permanecer de pie y para dar un paso y luego otro, bambolendome, como si
una debilidad inmensa se hubiese apoderado de todo mi cuerpo mientras que
mil ideas pasaban por mi mente.

Asustado vera correr a mi padrino hacia m, plido, con sus patillas
blancas y con el sombrero de copa todava puesto, con la bufanda
cubrindole el mentn, llamndome por mi nombre y preguntndome si estaba
bien.

Mientras tanto yo vera al padrino de mi rival con su capa negra
arrodillado en el suelo movindole la quijada al cado y dndole palmaditas
en el rostro a alguien que ya no le podra responder.

Sentira un miedo inexplicable. Se me nublara la vista a pesar de mis
esfuerzos por permanecer despierto y por mantenerme de pie. No podra
respirar. La sangre se acumulara dentro de mi pecho. Me ahogara. Yo le
dira al derribado:

"Dispnseme, d'Anthes..! Se lo ruego... No fue mi intencin".

Mi brazo descendera y yo dejara caer la pistola sobre la tierra.

"Levntese d'Anthes..! Perdneme por lo que le he hecho... De dnde sali
este odio? Quin inici este rumor? Quin dio comienzo a esta trama..?
Antitramador..! Dnde est el antitramador..? Que venga aqu, al campo de
honor, a desenredar lo que el tramador cruelmente ha enmaraado... Quin?
Quin odia a quin..? Antitramador..!".

Tratara de dar otro paso ms hacia mi contrincante para pedirle que me
absolviera. Mi padrino asustado me abrazara haciendo esfuerzos por
sostenerme. Yo continuara:

"Baron d'Anthes, dme su clemencia... Se lo suplico...".

Me temblara la cara. Mis piernas perderan fuerzas. Ya no podra caminar.
Estara horrorizado. Habra una gran debilidad. Un zumbido enorme.

En ese instante vera al frente mo a Natalya Goncharova, llorando,
abrazndome y pidindome que no me muriese:

"Aleksander... Perdname... No te mueras, mi amor... No fue mi culpa...
Nunca hubo nada entre d'Anthes y yo... No te das cuenta?".

Y ella me besara el pecho, la frente, las manos, humedecindome con sus
lgrimas. Con gran dificultad y con voz de moribundo, yo tratara de
hacerle entender levantando el tono de mi voz:

"No soy Aleksander... madame..! No soy Pushkin".

No obstante ella, sollozante, con su hermoso rostro sonrosado, fuera de s,
sin poder comprenderme, continuara besndome en los labios y en las manos.

Con mis ltimas fuerzas, con voz casi apagada, le volvera a rectificar:

"Madame... No soy Pushkin...".

Pero ella no me hara caso. Ms bien continuara dicindome:

"No fue mi culpa, mi amor... No fue mi culpa... No te vayas...
Aleksander... No me dejes!".

En ese punto tendra mi ltima visin. Vera el rostro risueo de
Aleksander Pushkin, con una sonrisa serena, casi imperceptible; pero con
una expresin de satisfaccin. Lo vera feliz y contento. Entonces la vista
se me oscurecera por completo y yo caera al suelo con un sonido seco.

Mis brazos y piernas se aflojaran y se acomodaran sobre el terreno. Mis
ojos permaneceran abiertos; pero ya no podran ver nada nunca ms.

Calmndose, ella se erguira y se limpiara una lgrima con un dedo. Se
pondra muy seria y dira:

"En todo caso, de quin es la culpa? Yo puedo actuar como mi voluntad lo
mande. Por qu tendra que pedirte perdn?".

** Manuel Lasso
   prvasq131195@aol.com
   Novelista y dramaturgo peruano. Estudi literatura en el City College de
   la ciudad de Nueva York, donde fue ganador de los Juegos Florales en la
   categora de narracin. Ha publicado en revistas y peridicos de
   Hispanoamrica, Espaa y Francia. Es autor de las novelas Mare
   Tenebrosum, Las memorias del Almirante y Cenando con Klaus. Es tambin
   autor del drama en dos actos Bifsicus.



=== El Seor Cado de Monserrate      July Carolina Jaramillo =============

Ah estaba Don Martn, recostndose fatigado por el ajetreo y los maltratos
del camino. Tratando de recoger su sombrero y acomodndose la ruana.
Mirando en el suelo las tortas de pltano maduro que Marielita le haba
empacado para el viaje...

Y su tierrita all en el llano, sin tanto cerro como en la capital, que
hasta ahora vena a conocer.

Era un da como tantos, pero para Don Martn se trataba de agradecerle a
Dios por los beneficios recibidos. Era una cuestin de cumplimiento.

Cuando sali de Villavicencio, con la firme decisin de cumplir su promesa
al Seor Cado de Monserrate, por haber curado a Marielita, no se imaginaba
que muchos obstculos se le presentaran para hacer respetar la palabra
empeada.

Mientras el bus se pona en marcha, Don Martn se despeda de Marielita por
la ventana, no eran muchas las veces que esta escena se repeta, ya que Don
Martn casi nunca la dejaba sola.

Su viaje no fue muy placentero, pues de compaero le toc un muchacho que
pareca posedo por el demonio y que adems escuchaba una msica diablica,
en unos audfonos a todo volumen, que hasta Don Martn poda escuchar
perfectamente.

Sin hablar de los tres retenes que se encontraron en la carretera, dos de
la guerrilla y uno del ejrcito, las tres requisas y la hora y media en la
que se recalent el motor del bus.

Afortunadamente Marielita le haba empacado bastante comida para el viaje,
con lo que pudo sobrellevar la espera.

Cuando por fin llegaron al terminal de Bogot, Don Martn sinti que el
corazn se le iba a salir por la emocin y por los nervios. Record
entonces a Doa Magola, su vecina y amiga de Marielita, que adems haba
viajado varias veces a la capital y que tena ya experiencia en cuestin de
viajes, ella le recomend que tena que disimular los nervios para no
parecer forastero, y evitar as que lo embaucaran, que no hablara con
extraos ni les recibiera comida durante el viaje.



Eran las tres de la madrugada y Don Martn esperaba pacientemente sentado
en una silla del terminal, envuelto en su ruana, esperando a que
amaneciera. Haca bastante fro, pero afortunadamente esa noche no llovi y
tampoco al da siguiente.



A las siete de la maana, Don Martn ya estaba preparado para su
peregrinacin al cerro. Estaba tan entusiasmado que se le quit el hambre,
lo acompaaban su fe y la conviccin de que, por fin despus de mucho
tiempo, cumplira su promesa al Seor Cado de Monserrate.

Abord el bus que lo llevara, era el nico pasajero cuando empez el
recorrido, pero a medida que avanzaba, el nmero de ocupantes aumentaba
vertiginosamente. Nunca haba visto tanta gente amontonada en un lugar tan
estrecho. Le fue difcil salir del bus, y una cuadra despus el conductor
por fin hizo la parada, luego de mucho renegar y maldecir.

Como promesa es promesa y Don Martn siempre cumpla lo que prometa, tena
que subir caminando, pero antes se detuvo a mirar en los puestos de
recuerdos para escoger algo que llevarle a Marielita.

Apenas estaba llegando la gente, y entre el olor de la fritanga, los
escapularios y las voces de los vendedores dando ofertas, Don Martn
encontr lo que quera, una botellita de vidrio con el Seor Cado adentro,
grabados cafs en resina y adecuada para usarse como lamparita.

No era tan grande como la de Doa Magola, pero era el regalo perfecto para
Marielita, ya que siempre haban agradecido al Seor Cado su milagrosa
recuperacin. Una vez comprado el preciado regalo, Don Martn emprendi la
tarea de ascender caminando al tan famoso y reconocido Cerro de Monserrate.

Se quit la ruana porque ya estaba haciendo sol y apur el paso, pues el
recorrido era de mnimo dos horas, y deba volver ese mismo da a
Villavicencio.

Por el camino se fue encontrando gente, aunque muy poca, incluso algunos
haciendo deporte, porque era muy temprano todava. Mientras suba, alcanz
a ver un grupo de muchachos sentados al borde del camino, y pens en lo
bueno que era que los jvenes tuvieran fe hoy en da.

Slo le faltaban quince minutos de recorrido cuando lo alcanzaron los
jvenes creyentes; Don Martn, ingenuo, crey que le haran compaa.

De repente, un golpe seco en el cuello lo detuvo, mientras caa al suelo,
sin perder el sentido por fortuna, despus de varios golpes y una requisa
ms, los bandoleros se fueron.

Y ah qued Don Martn, recostndose a descansar, por el ajetreo y los
maltratos del camino. Tratando de recoger su sombrero y acomodndose la
ruana que se le haba cado.

Con una mano en el cuello y en la otra lo nico que le dejaron, la
botellita del Seor Cado de Monserrate que serva de lamparita, miraba en
el suelo las tortas de pltano maduro que le haba empacado Marielita para
el viaje, y esperando que pasara alguien que lo socorriera.

Mientras se preguntaba si estara escrito en algn lugar del mundo que
jams conocera el Cerro de Monserrate para cumplir su promesa.

** July Carolina Jaramillo
   crismudi@hotmail.com
   Escritora y docente colombiana (Bogot, 1981).



=== Poemas      Alejandra Barbery =========================================

*** 03/03/03 3:00

                                                              para siempre,
                                                              acaso eterno?
                                            Hasta que la muerte nos separe.
                                                                          o
                                                         todo lo contrario.
                                              Hasta que la vida nos separe.

nuestras vidas,
la necesidad,
la velocidad.
sino la muerte.
En primera persona.
S s
Inevitable
El final.

El vuelo de una bruja.
La palabra: HOY
con rojo y en maysculas,
TACHADA.
Es fugaz,
El vuelo.
Un deseo
Un conjuro
Un recuerdo.
La fantasa,
Un tesoro,
Mo.
Una msica.
Un poco de letras.
Un roce.
El mundo.
Un plegarse de muslos.
Coqueteo infinito.
La carne.
La culpa.
El diablo muerto
Adentro.
Es el espejo,
Cotidiano,
Omnipresente

Un tiempo.
Sin tiempo,
sta locura:
          demarcar momentos.

===

siempre,
es la noche
es la intencin
la voluntad de escribir.

El Deseo
Los deseos.
Lo que no se da;
"Lo nuestro".
Las cosas ocultas,
En el da,
             tambin

Un ave
Siempre
Una forma
Una vida

Evidencia
             Evidente

Experiencia?

La ansiedad
El miedo
La alegra
Un jajaj
Un jejej

Sin esperar
Sin escena.
Sin sangre.

** Alejandra Barbery
   brujadelaire2002@yahoo.es
   Poeta boliviana (Santa Cruz, 1973). Estudi derecho y ejerci el
   periodismo para el suplemento Espectculos del diario El Nuevo Da y
   Policiales (Seguridad) para La Razn. Fue columnista de Seccin 100,
   suplemento de anlisis y de opinin del diario El Deber, y miembro del
   consejo editor de la Revista Jurdica del Colegio de Abogados de Santa
   Cruz (2000-2002). Como activista cultural ha participado en diversos
   grupos, como Caraspas y Grupo Arte, entre otros. Poemas suyos han sido
   expuestos en muestras poticas como Expotica (1996) y otras. Integra la
   antologa Poesa joven, editada por la Universidad Privada de Santa Cruz
   de la Sierra (UPSA, http://www.upsa.edu.bo) y la Casa Municipal de
   Cultura Ral Otero Reiche (Santa Cruz, 1998). Recibi el primer premio
   en el Concurso de Lrica UPSA (1994) y public el poemario Tres al hilo
   (Editorial La Hoguera, Santa Cruz, 2003).



=== Las hermanas      Sergio Leibowich ====================================

Lamentablemente, casi no tengo ningn recuerdo de mis primeros aos de vida
ya que la mayora de ellos se han ido diluyendo de a poco, dejndome slo
algo as como dos imgenes sin movimiento que llevo guardadas en mi
memoria. All veo dolorosamente a mi madre, casi siempre recostada en su
cama o sentada en su silln favorito del patio de nuestra casa, tratando de
no movilizarse demasiado, por su enfermedad. La recuerdo con su sonrisa
triste, recibindome cada tarde al llegar de la escuela, con sus brazos
siempre dispuestos y en donde me senta tibiamente protegida. La otra
imagen que llevo conmigo es la de mi padre, a quien recuerdo regresando a
ltima hora, y a quien yo esperaba siempre para darme el ansiado beso que
marcaba el final del da. Esas imgenes son todo lo que conservo, como un
tesoro, de mis primeros aos de vida. Del resto de toda aquella poca slo
conozco algunas partes que reconstru a partir de los relatos que de ella
sola hacer mi padre.

Siempre contaba que, como la mayora de los inmigrantes que llegaron de
Europa, l y mi madre lo hicieron prcticamente sin nada, pero cargados con
la expectativa de encontrar en Amrica lo que en su tierra les haba sido
negado. Deca que, como tantos otros, haban arribado a Buenos Aires apenas
casados y demasiado jvenes para comenzar una nueva vida. A menudo
recordaba que el puerto de su ciudad natal fue en esos das escenario de
cientos de historias parecidas y distintas a la vez, todas ellas repletas
de promesas de reencuentros en futuros inciertos sin sospechar que, casi
sin excepciones, algunos de ellos nunca volveran a verse otra vez.

Recordaba lo duro que haban resultado los primeros das en los que
llegaron a Buenos Aires. Me habl del llanto nocturno de mi madre, que
extraaba a mi abuela; de la angustia de l mismo que trataba de hacer pie
en un territorio desconocido mientras senta cmo todo pareca hundirse
bajo sus pies. Me deca que no slo estaban totalmente aturdidos por el
desarraigo, el desconocimiento del idioma y las costumbres, sino que adems
todo empeor al sumarse la pobreza. Que si bien el dinero alcanzaba para lo
mnimo indispensable, nunca fue lo suficientemente abundante como para
afrontar los gastos de la enfermedad de mi madre, que iba agravndose
paulatinamente con el paso del tiempo.

Segn lo que relataba, al principio, y con la intencin de mantener el
contacto con sus respectivas familias, despacharon cartas hacia Europa al
menos una vez a la semana. Pero con el transcurso de los meses, y al no
recibir respuesta alguna, stas se fueron espaciando cada vez ms, hasta
que finalmente se interrumpieron. Deca que haba sido as porque en algn
momento, inevitablemente, llegaron a la dolorosa conclusin de que ya no
exista nadie con vida que pudiera recibir o transmitirles alguna noticia
desde el otro lado del mar. Puedo imaginar el desgarro que debi
producirles y que posiblemente colabor para agravar el estado de salud de
mi madre, cuyo dbil corazn enferm aun ms, a raz de la pena. Es posible
que precisamente de esos das provenga esa imagen de ella postrada, que
tengo grabada permanentemente en mi memoria. Y supongo que debe haber sido
algo casi imposible de sobrellevar la idea del horrible sufrimiento que
debieron de haber tenido que padecer todos sus seres queridos y aun as
seguir adelante con sus vidas. No fue de extraar, entonces, la terrible
conmocin que dice sufrieron cuando, una vez terminada la guerra, lleg un
da hasta sus manos una publicacin que daba cuenta de la bsqueda de
familiares por parte de algunos de los sobrevivientes. Y que, entre ellos,
pudieron ubicar el nombre de mi ta Elena (la hermana menor de mi madre),
su marido y su hijo. Sola contarme que en ese momento el desconcierto
inicial fue tan grande que ni siquiera tenan idea de por dnde comenzar,
qu hacer o dnde ir. Superado el momento, surgi entonces el problema de
encontrar el modo de reunir el dinero necesario para rescatarlos del
infierno del que hablaban las noticias, para traerlos lo ms rpidamente
posible a Amrica. Siempre evocaba que en esos das se lo pasaron
especulando con decenas de probables historias, y que todas ellas
coincidan en el hecho de que haba que hacer algo y lo ms pronto posible.
La prioridad deca que haba que traerlos a esta tierra para que pudieran
recomenzar una nueva vida dejando atrs todos los probables horrores
sufridos.

A medida que los das fueron pasando y las cartas de Europa comenzaron a
llegar, se fueron enterando de que la ta Elena y los suyos eran los nicos
de la familia que haban logrado sobrevivir al Holocausto. En cada envo
detallaban la suerte que haba corrido cada uno de los integrantes de la
familia. Contaban acerca de los campos, violaciones y otros horrores ms de
cuyos detalles nunca pude enterarme ya que mi padre se neg a repetirlos
luego de que las cartas fueron ledas. Siempre me asegur que se hicieron
entonces todos los sacrificios posibles, incluso hasta el racionamiento de
nuestros alimentos, para poder juntar el dinero necesario para pagar los
tres pasajes de barco. Finalmente, despus de un tiempo y con la ayuda de
algunos paisanos (que se solidarizaron con lo que nos estaba sucediendo),
se logr reunir la suma de dinero que posibilitara el reencuentro.

En cuanto a mi madre, me relataba que pareci revivir durante todos esos
eternos meses de espera. Que se despertaba y dorma siempre con el mismo y
dulce pensamiento que le devolvi una energa que no senta desde haca
meses. Incluso not que la confirmacin de la muerte del resto de su
familia le result menos dolorosa, sabiendo que al menos una de sus
hermanas estara nuevamente a su lado y que, todos juntos, comenzaran a
sanar de a poco parte de las heridas.

S que los das se hicieron interminables y que el barco lleg finalmente
dos das despus de lo que haba sido previsto. Tambin que slo mi padre
fue quien acudi a recibirlos al puerto a raz del reposo que deba guardar
mi madre. Curiosamente, no me qued ningn tipo de informacin de cmo es
que fue posible ubicarlos en medio de la multitud que supongo baj del
barco. Pero lo que s en cambio me describi fue el momento de la llegada
de ta Elena y los suyos a nuestra casa. Recordaba que ese da mi madre se
levant de la cama desde muy temprano a pesar de los consejos del mdico.
Como consecuencia del atraso en la llegada del barco ya haban pasado dos
noches sin que hubiera podido descansar, excitada por el reencuentro. De
ese momento mi padre deca an poder escuchar el grito desgarrante de mi
madre que llen todos los rincones de la casa y que resuma al mismo tiempo
el ms profundo dolor y la ms inmensa alegra. Aferrada todo el tiempo a
su hermana e incapaz de lograr soltarse de ella, mam fue conociendo entre
lgrimas a su cuado Miguel y a su pequeo sobrino. Mi padre, tan
emocionado como en aquel lejano da de la despedida en el puerto en su
ciudad natal, dijo que fue quien primero lo not pero que no dijo nada.
Evocaba que fue mi madre quien al da siguiente, y ya ms tranquila, hizo
el comentario. "Elena no es la misma", dijo apesadumbrada y sin volver
nunca ms a hablar del tema. Segn mi padre, los ojos de mi ta Elena
miraban distinto, como si navegaran sin brjula en un mar desconocido y en
el cual se dejaba llevar libremente por las mareas. A pap en ese momento
le llam la atencin que, contrastando con la reaccin de mi madre, la
emocin de ta Elena dur muy poco: inexplicablemente, pas de inmediato a
preocuparse por si hubiera extraviado alguna de sus pertenencias durante el
viaje hasta casa. Fra y extraamente distante, mi padre recordaba que los
siguientes das mostraron a una ta Elena ms preocupada por instalarse y
conseguir trabajo para su marido, que en juntarse con su hermana para
recuperar el tiempo perdido. Y que si bien ambas continuaron vindose
regularmente, mi madre jams sinti que haba recuperado realmente a su
hermana sino a una desconocida que haba usurpado su apariencia y sus
recuerdos.

Cuando, un ao ms tarde, en los das en que el corazn de mi madre decidi
no seguir dando batalla, slo mi padre y yo estbamos a su lado como
siempre, cuidando de ella. Desde aquellos das comienzo a tener mis propios
recuerdos. Me veo a m misma, sentada a su lado cuidando sus ltimos sueos
y a mi madre que, en su ltima noche, abri de pronto sus ojos
sorprendindome al secar mis lgrimas. "No llores...", me dijo ms
preocupada por m que por ella misma. A la maana siguiente slo deliraba
pronunciando frases confusas que aludan a la guerra, como si de pronto
hubiera regresado a ella. Y cuando comenz a pronunciar el nombre de Elena
llamndola una y otra vez, mi padre me orden ir por ella. Corr llorosa
las tres cuadras que separaban su casa de la nuestra y al llegar golpe con
desesperacin la puerta de calle. Me abri ta Elena, quien una vez
enterada del estado de mam se aprest para acompaarme. Y en ese momento
entonces sucedi lo que fue incomprensible para m, inexplicable: mi ta
comenz lentamente a cambiarse la ropa que llevaba puesta para vestirse con
otra ms elegante, tal como si tuviera que irse de paseo. Al mismo tiempo,
mi to se afeitaba cuidadosamente, supongo que para aparecer presentable en
el evento. Cre enloquecer. Pero pap me haba pedido que no volviera sin
ellos. Cuando por fin llegamos, mam ya haba fallecido y yo no haba
podido estar junto a ella. Despus del entierro, jams quise volver a
hablar con ta Elena. Solo recin unos cuantos aos despus pude comprender
lo que la guerra es capaz de hacer en las personas y comenzar a perdonar.

** Sergio Leibowich
   edsu@arnet.com.ar
   Escritor argentino (Buenos Aires, 1963). Abogado y mediador graduado en
   la Universidad de Buenos Aires (UBA, http://www.uba.ar). Actualmente
   dedicado a la actividad empresarial y la docencia. Sus trabajos han sido
   publicados en distintas pginas digitales de Espaa y ha colaborado con
   material para el libro Los rostros y las tramas, de Editorial Dunken, en
   Argentina. Ha publicado textos en revistas como Minotauro Digital
   (http://www.minotaurodigital.net) y Margen Cero
   (http://www.margencero.com).



=== Poemas      Juan Pablo Roa Delgado ====================================

*** El deseo, espejo renovado del sediento

El verano es un da sin trmino donde slo acontece lo blanco
y blanco el abismo cruza al fondo del paisaje en alta mar, lo hondo,
el all insaciable que no llena la palabra cenital, la prdida, el
      [invierno,
la casa, el amor de los santos en eterna primavera incendiada, el desorden,
la ubre genital que no da tregua al disipado. Escucha, sigue el camino
tu lnea de aire por encima de los montes, del bosque, no pierdas la tarde,
huye del hielo, de la infancia castigada, del vaco lejano cuando buscas.

El deseo, el dolor, el espejo renovado del sediento dilata la sombra, la
      [casa,
la tarde interior poseda por el agua de la carne, de la niebla. Corre,
huye lejos, lejos de ti, de tu hambre ladrona paridora de vacos. Calla,
todo es intil pero no lo creas que la tarde, la furia es primavera
y muerte, todo es intil pero no lo creas antes de ver tu sangre en sueos,
en las albercas del agua que se va cuando traes los recuerdos a la lumbre.

Conoces el teclado de la tarde pero sigues buscando a tu ahogado
      [entraable,
sin olas, lejos del vaivn de un agosto sin verano que tambin se llev a
      [tu padre,
en las brasas, el oxgeno quemado y t que vuelves borracho a buscar a tu
      [hermano,
quemado por una vida mal consumida en afectos duraderos, pero l ya no es
      [casa
y en ti la ausencia multiplica los espejos heredados, perdidos en tu
      [apuesta,
en tus palabras al viento, de cara a la blancura por llegar al hambre.
Huye de la santidad imposible, renuncia a la familia despus de la
      [infancia;
ests solo con tu hambre paridora, la plenitud escondida en la niebla;
con ella llenas sin trmino el poso de lo nunca habido ms que en sueos.

Pero la plenitud es vaco, es el verano blanco donde slo acontece lo
      [blanco
y blanco el abismo cruza al fondo del paisaje de alta mar, el teclado de la
      [tarde
cruza lo hondo al fondo del oleaje, en el vaco lejano cuando buscas la
      [casa,
la dilatada sombra de la casa, el poso de lo nunca habido ms que en sueos.
Buscas en la tarde, preguntas por el ahogado consumido en mil afectos,
      [preguntas,
buscas a tu padre, preguntas por su invitacin a la boda de su hija,
tu hermana adoptiva en el clangor de la casa perdida.



*** Jardn de las delicias

La imagen es precisa. Ella plancha tarde en horas de la madrugada mientras
      [l le llena la cabeza de recuerdos, de msicas extraas. Le cuenta
      [su vida como si viniera de otra geografa. Ella elogia su desnudez
      [al lado de la plancha. Cada vez demora ms el paso del calor sobre
      [la ropa: quiere que la noche no termine.

Pero l le llena la cabeza de recuerdos, de msicas extraas. Su vida, su
      [desnudez, sus palabras. Todo pende de un hilo delicado, y, sin
      [embargo, a la hora del amor, nada parece ms fuerte que sus
      [palabras. La plancha, su desnudez, sus gestos.



*** Todo es vida de esplendor para el olvido

I

Subes por las ramas del verano hasta la msica. Es el 15 de agosto que te
      [habla de tambores, que te anuncia una luz aun ms blanca que el
      [verano
India independiente se asoma a la oscura leche de la madrugada y hasta su
      [fiesta desciende la escarcha de viejas maderas conocidas:
lo que escuchas es el blsamo de la ciudad sin noche adonde vamos, el
      [silencio que nombra una especie de derrota sin testigos.

Subes por la msica del verano a buscar la nostalgia sin deseo del que
      [huye, y la ebriedad festiva del tiempo en que las palabras eran la
      [noche.
An se anuncian las voces de un 15 de agosto hoy festivo en el aire del
      [verano que todo lo consume;
cifras, clculos pendientes del rbol que somos a la deriva de la sangre
      [bailan una msica cngara que recuerda a la misteriosa hembra del
      [basalto.

Subes con el viento de la infancia hasta la soledad de los helechos, hasta
      [la tierra negra y hmeda del monte en que aprendiste a conciliar la
      [suavidad del musgo con la mscara.
Pero ahora los cuerpos de la noche te acompaan y una cancin de abrazos y
      [piscinas visitadas se abre paso en tus palabras:
slo la noche permanece en una ecuacin semejante al deseo y es all donde
      [corres por el verde del jardn en una extraa competencia sin
      [balones.
En la crnea fijas para siempre el movimiento de los urapanes y el silencio
      [del bosque sin memoria donde persiste la memoria de tu padre.

Subes al recuerdo con la marea tarda del verano en busca de la piedra
      [solitaria del silencio
y desde all dibujas el arbusto a la vera del riachuelo que fuiste cuando
      [nio, un arbusto entre piedras y estanques donde an flotan viejas
      [preguntas sin respuesta.

Es la tela de araa que te engendra, que te protege de la sorpresa de las
      [aguas, es el resplandor que ilumina la liturgia de los carnavales,
      [la llama del verano que todo lo consume.

Lejos de la lluvia el tigre noctmbulo del tiempo revivido te protege, te
      [permite observar la danza luctuosa de la flor estril sin memoria, y
      [el acorde festivo de un agosto en que el elefante blanco de la India
      [mugi con sus palabras de pas enorme al lado de la lluvia.



II

Llega la estacin de la sequa y lejos del agua, de su sorpresa que todo lo
      [aniquila, escuchas al tigre noctmbulo del tiempo que revives.
All asaltas la entraa del silencio, la lenta corrosin del tiempo en tus
      [afectos en busca de la premonicin inversa del que fuiste.
Saltas por una estrecha seda de recuerdos y tocas una luz aun ms blanca
      [que la Va Lctea en su esplendor.

Lejos de la estacin de las lloviznas, lejos de la regin donde reside la
      [elevada regin de los nevados, buscas arder como el espritu
      [elemental del fuego;
all revives el retablo de urapanes y sonrisas familiares entre el verde de
      [las hojas y en esa improvisada selva imitas el ojo escrutador del
      [caimn sobre las aguas.
Slo as encuentras las palabras escuchadas, los gestos de parientes que
      [resume nuestra mano, y la lenta corrosin sin tiempo que te
      [convierte en la ltima leyenda de la casa.



III

Tus palabras hablan de un pas enorme de comarcas que perecen y vuelven de
      [su nube
del mosto de un riachuelo que alimenta la flor de la memoria.

As la danza que suma los das transcurridos al pan de la memoria, al ritmo
      [que convoca las aguas de tu ro;
as el tigre de Bengala y su vigilia vespertina,
as las bailarinas del Punjab y sus tambores que invocan a las formas del
      [letargo,
as il dolce far niente de un verano en que hablas con la novia luctuosa
      [del poema.

Y el agua transparente ser por fin la noche, la geodesia donde penden viejas sombras visitadas.



*** El incendio total que el rbol presida

                                                Para Alejandro Gmez-Franco

                    Yo fui el guardin de la sustancia para la resurreccin
                                                           Jos Lezama Lima

I

Voces de nuevo incendiadas se dilatan bajo el nico duelo de la tarde. Ms
      [all de la calma, de la luz sobre la luz, una mano de sangre
      [conocida te saluda.

Recuerdas: bajo el cielo la misma claridad de octubre.

Saltas rbol adentro lejos de las sombras del da. Savia adentro de la
      [savia todas las voces recuerdan la cancin opulenta de tu padre;
saltas en el torrente de historias conocidas aun antes de nacer, en medio
      [de felinos y rboles que se abrazan con la mano entre las manos;
saltas desde la raz de la aorta, desde el tronco de tus meses sin ms
      [saludo que un adis en medio de las aguas.

Recuerdas: otoo tras otoo te has convertido en una larga sucesin de
      [despedidas.

Voces de nuevo atravesadas por la luz te devuelven al verano donde el mar
      [se dilata bajo el nico duelo de la tarde, cuando las sombras del
      [nico rbol nos dejan hurfanos de tiempo. Hechos libres, el rbol
      [nos ignora desde lo ms azul de los abismos.



II

En qu reflejo escapas de tu carne? Bajo qu azul persigues esa sangre
      [que disipa las sombras? Ya lo sabes: hechos libres el rbol nos
      [ignora desde lo ms alto del azul.

Otoo tras otoo te has convertido en una mano que despide. Ahora todo
      [sucede en sueos, en paisajes que alguna vez llevaron hacia paisajes
      [ms felices.
Llega la estacin de la nieve y tu palabra regresa al verano, lejos del
      [extranjero vestido a la moda de una capital en ruinas.
Nunca abandonaste la orilla del verano: su piscina elemental de accidentes
      [vegetales sigue siendo tu extensin ms lejana del silencio, donde
      [aprendiste a seguir al viento y lo que trae dentro. Sigues an en la
      [claridad de las olas, el pie sostenido en el elemento mineral de la
      [orilla, la mejilla hinchada por el agua del estanque.

Qu agua devuelve tu reflejo, lejos de la carne y la fogata, en medio de
      [una arena inmune a la cancin del plenilunio?



III

No la carne ni la fogata en medio de la arena, sino el lento aleteo de las
      [voces de nuevo recordadas: el incendio de palabras que el nio
      [escucha al borde de las aguas recuerda al verano como una estacin
      [invencible en su luz. En sus dolos de fuego al final de la tarde,
      [bajo la sombra suspendida del muchacho al borde de las aguas, una
      [mano te saluda desde la intimidad de la neblina.

Ahora que las voces brotan de un olvidado incendio de palabras, vuelves con
      [tu cuerpo sobre el fondo invisible de la noche: el pie sostenido
      [encima del elemento mineral de la orilla, la mejilla hinchada por el
      [espejo del estanque.

Regresas al cuerpo del oleaje ya sin barcas: slo la brazada limpia del
      [extranjero, desnudo en su gesto de viajero.

No la carne ni la fiesta, sino el atento pastoreo de tus manos, el
      [repetirse insistente de ademanes de tu padre al fin ausente, cuando
      [las sombras del nico rbol nos dejan libres al fin de la infancia.
      [Hechos libres, el rbol nos ignora con la vastedad del abismo de las
      [aguas.



IV

Voz que clama la sombra de la sangre, t que nos ignoras con la vastedad
      [del azul, dime en qu corrientes prohibidas de la carne est el
      [deseo que nos mueve. Dnde la risa extranjera que nos gua con paso
      [firme como quien sube antiguas escaleras?

Voz parsimoniosa y lejana del tranva, t que me enseaste otros dioses,
      [otras ciudades ms brillantes que la madre, estrecha el rbol a mis
      [manos, dame la corteza que crece bajo el concierto de la lluvia, que
      [atrae en la misma rama al vuelo y al felino.



V

Despides los cristales de la noche desde otra orilla con el cuerpo en el
      [fondo de la noche: la memoria arde por el recuerdo del ro, de las
      [voces de nuevo visitadas.
Vuelves por una respuesta, pero eres cuerpo ausente, respuesta centelleante
      [de las aguas oscuras al borde de una antigua brazada mineral. Pero
      [ya lo sabes:
son los cuerpos cansados que siguen pidiendo agua en lugar de cuerpos y
      [manos repetidas en el gesto;
es el otoo que empieza a preparar sus instrumentos, el aire fresco de las
      [lluvias, la fatigada brisa sobre los pedruscos de la calle,
es la infancia poblada de rboles y felinos a lo largo de una noche
      [apaciguada, sin navos, sin despedidas, lejos de los cantos
      [luctuosos del invierno.

** Juan Pablo Roa Delgado
   roadelgado@gmail.com
   Escritor colomboitaliano (Bogot, 1967). Estudi letras en Bogot
   (1997-1992) y se especializ en lengua y literatura portuguesas en la
   Universidad de Lisboa (http://www.ul.pt), Portugal (1994). Ha publicado
   dos libros de poesa: caro (1989) y Cancin para la espera (1993);
   varios de sus poemas han sido editados en las revistas Realidad Aparte
   (New York, EUA, 1994), Ulrika (Bogot, Colombia, 1999) Mississippi
   Review (Hattiesburg, EUA, 2000), Barcelona 080 (Barcelona, Espaa, 2001)
   y Armas y Letras (Nuevo Len, Mxico, 2001). En 1995 recibi la primera
   mencin de honor en las XXXI Justas Literarias Ciudad de Reinosa,
   Cantabria (Espaa), organizadas por la Casa de la Cultura "Snchez
   Daz", por su poema intitulado En octubre mueren los poetas. Fue editor
   de la revista de poesa Ulrika (Bogot, 1999-2000). Adems de
   desempearse como traductor del italiano y del portugus al castellano,
   ha publicado reseas crticas en las revistas literarias El Malpensante
   (Bogot, http://www.elmalpensante.com), y Quimera (Barcelona, Espaa).
   Es fundador y director de la revista de poesa Animal Sospechoso
   (http://www.animalsospechoso.com). En 1996 se hizo ciudadano italiano y
   desde 2000 reside en Barcelona. En 2004 qued como finalista del Premio
   Gabriel Celaya de poesa, por su poemario indito El basilisco. Mantiene
   un blog personal en http://roadelgado.blogspot.com.



||||||||||||||||||||||||||||||    EL BUZN    |||||||||||||||||||||||||||||

=== Felicitaciones recibidas en nuestro dcimo aniversario ================

Estimado Jorge Gmez,

Quiero felicitarte por los diez aos de Letralia, a mi entender uno de los
mejores portales de literatura hispana en Internet.

Lamento no poder estar fsicamente en el restaurante China One para
celebrar con ustedes y tener tambin un marcalibros con el logo de Letralia
y un CD con las 141 ediciones publicadas hasta ahora, adems de los libros
digitales que se regalarn.

Pero si estar contigo en espritu celebrando los primeros 10 aos de
Letralia y el verdadero hito cultural que esto significa.

Saludos cordiales desde Peaflor, Chile

Ernesto Langer Moreno
Editor
www.escritores.cl

===

Muchas felicidades y por muchos aos ms de xitos literarios, tanto para
Letralia como para ti, amigo Jorge!

Un fuerte abrazo

Roberto Bennett

===

Estimado Jorge:

Mis felicitaciones por estos diez aos de Letralia y que sean muchos ms.
Un fuerte abrazo, 

Luis Ral Calvo

===

Atencin Jorge:

Mis felicitaciones por esta dcada persistente y hermosa de Letralia. Una
tierra de letras y dira que un tejido literario y fraterno que nos
enaltece.

Gracias por tus desvelos.

Manuel Orestes Nieto

===

Hermanazo:

Mis sinceras palabras de felicitaciones en este aniversario letraliano,
junto con los mejores augurios para la prxima dcada... Ac en San
Cristbal todos atentos a la revista.

Fraternales saludos,

Jaddin J. Vivas Cuy

===

Sin duda que es un orgullo el desarrollo de Letralia, tanto para su
creador, tanto para quienes hemos tenido el honor de participar en ella. Es
tambin, un logro de importantsima magnitud para la literatura de habla
hispana, especialmente, para quienes pertenecemos al continente americano.

Mis ms sinceras felicitaciones para Letralia como proyecto, y a ti, Jorge,
como creador, y mi agradecimiento por permitirme ser una pequea parte de
esta historia.

Un fuerte abrazo 

Issa Marcela Martnez Llongueras

===

Felicitaciones por los diez aos de una publicacin virtual de un nivel
extraordinario. Me siento orgulloso de tener textos en ese sitio.

Un abrazo.

Julio Parissi

===

Felicitaciones!

Ojal dure mucho y sea eterna.

Mucha suerte!

Un beso,

Chantal Enright

===

Amigo Jorge Gmez Jimnez:

Reciba usted mi congratulacin ms cariosa y plena de admiracin por los
10 aos de Letralia. Sin duda que estos 10 aos, con su empuje y
dedicacin, se convertirn en 10 prolficos aos ms, por lo que me
felicito de ser uno de las firmas de tan excepcional publicacin.

Un abrazo y nuevamente un milln de felicitaciones,

Dr. Pablo Mendieta Paz
La Paz, Bolivia

===

Estimado Jorge:

Mis sinceras felicitaciones por est dcada cumplida por Letralia en
Internet. Un tiempo de reafirmacin para nuestra Amrica, una ventana
literaria necesaria en el habla hispana.

Cordialmente,

Rolando Gabrielli
http://rolandogabrielli.blogspot.com

===

Apreciado Jorge:

Mil felicitaciones y mil abrazos por estos diez aos de solidaridad y de
trabajo literario. En este universo infinito de las palabras me felicito
por pertenecer a Letralia, fruto de tus esfuerzos y de tu generosidad sin
lmites.

Recibe un abrazo fraternal:

Benhur Snchez Surez

===

Felicidades, Jorge. S que tu esfuerzo cotidiano por compartir con nosotros
no es nada fcil. Menos cuando no se cuentan con los recursos necesarios
para hacer ms de lo que con las uas has podido lograr. Reconozco tu
esfuerzo y dedicacin, un trabajo de vocacin que quizs solamente t, has
tenido la valenta y el empeo de llevar adelante.

Que Dios te bendiga, amigo, y que de alguna manera te compensa ahora o en
mediano plazo.

Abrazos desde Panam,

Marcos Wever

===

Estimado Jorge:

Desde esta recin nacida revista de narrativa, queremos enviarte nuestra
ms sincera felicitacin por el dcimo aniversario de Letralia. Sabemos lo
que cuesta sacar adelante un solo nmero de una revista, por lo que los 141
puestos en lnea por Letralia nos parecen casi una hazaa.

Enhorabuena, y que lleguis a los veinte aos tan con buena salud literaria
como la que disfrutis en la actualidad.

Un fuerte abrazo.

Carlos Manzano
Editor
http://www.revistanarrativas.com

===

Estimado Jorge:

Quiero compartir el beneplcito y expresarte las ms clidas felicitaciones
con motivo de haber sido calificada Letralia como finalista en la categora
Cultura para los premios Stockholm Challenge 2006 y por cumplir Letralia
diez jubilosos y fructferos aos de tarea en pro del quehacer literario.

Por ello, para ti y todo el equipo que integra Letralia, mis felicitaciones
y mi cordial y afectuoso saludo.

ngel Balzarino
Argentina
http://www.rafaela.com/balzarino

===

Estimado Jorge, no sabes cmo me enorgullece saber que he sido uno de los
mil cincuenta y dos colaboradores de un proyecto que se ha venido
fortaleciendo, no slo con el tiempo, ante todo con la palabra. Por eso, te
remito un abrazo. Saludos,

Dixon Moya

===

Querido Jorge:

Diez aos! Mis felicitaciones por este esfuerzo extraordinario que se debe
a tu constancia. Letralia marc el camino, desde muy temprano.

Un abrazo fraternal,

Domingo Martnez Castilla, Editor
Ciberayllu, publicacin sobre humanidades y cultura
http://www.ciberayllu.org/
http://www.andes.missouri.edu/andes/Ciberayllu.shtml

===

Estimado Jorge:

Abriendo hoy la pgina de Letralia encuentro que estn de aniversario, de
mantel largo, como se dice en el Per; y aunque hay distancia y el slo
contacto electrnico es nuestro encuentro comn, es alentador saber que el
tiempo pasa para bien. Saludos y felicitaciones de este lejano lector.

Letralia es una de las pocas pginas electrnicas que nos permiten una
rpida y eficaz mirada a la actualidad literaria latinoamericana, algo que
no se debe descuidar.

Alfredo Herrera Flores

Arequipa, Per

===

Slo un comentario de felicitacin, Letralia es un alivio, una caricia, una
lucecita para los que amamos la escritura, una puerta abierta, de todos
modos, siempre hay que ir evolucionando por el camino, mejorando lo que
sabemos, se puede mejorar, esto es el general para todos, es para el ser
humano... la evolucin no se detiene nunca...

Claudia Garca Rivas



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

"Nadie escribe sinceramente una novela si no es para cuestionarse a s
mismo".

      Umberto Eco, entrevista en la revista Seales (1990).



=== Cmo publicar en Letralia, Tierra de Letras ===========================

Antes de enviarnos algn texto para publicar en Letralia, le agradecemos
leer nuestras condiciones de publicacin. Usted puede verlas en el Web en
http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. Si lo prefiere,
puede recibirlas por correo electrnico escribiendo un mensaje a
info@letralia.com, con la palabra "Condiciones" en el subject, o
simplemente dando un doble click de ratn en el enlace siguiente:
mailto:info@letralia.com?subject=Condiciones.



###########################################################################
      El alojamiento de nuestra pgina web en http://www.letralia.com
     es cortesa de Abracaadabra Network (http://www.abracaadabra.net)

                        Letralia, Tierra de Letras,
     es una produccin de JGJ Binaria (http://www.letralia.com/binaria)
      y circula para el mundo de habla hispana desde Cagua, Venezuela
###########################################################################

   Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 19 de junio de 2006
