
         ~~~~~~~~~~~~~~~           Ao X      Cagua, Venezuela      N 143
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                    LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                     http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                       19 de junio de 2006
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                 LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                  la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                 hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                   Usted puede enviarnos sus
           ~~~~~~~~~~~                comentarios, crticas o material
           ~~~~~~~~~~~                 literario a info@letralia.com
           ~~~~~~~~~~~          ~                    *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~       JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~       Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
"Penetracin cultural", Jorge Gmez Jimnez              | Editorial
                                                         |
Editorial Letralia publica La casa que me habita, de     | Material
Wilfredo Carrizales                                      | especial
                                                         |
Historias de toros. / Lo nuevo de Sagarna. / Ganadora    | Breves
total. / Storni revisitada. / Chocrn ataca de nuevo. /  |
Los siete de Cannes. / La encrucijada. / Encuentro con   |
la literatura. / Poesa musicalizada. / Las veinte tesis |
de Dussel. / Fin de curso en 4Cuentos. / Casa de         |
Cortzar. / Travesas en Jujuy.                          |
                                                         |
Denuncian confiscacin de biblioteca independiente en    | Noticias
Cuba. / Presidente de Venezuela inaugura la Villa del    |
Cine. / Muri el poeta venezolano Jos Barroeta. /       |
Concluy en Cuba Festival Internacional de Poesa. /     |
Presentan primer tomo de las Obras completas de Onetti.  |
/ Literatura clsica en espaol publican en libros de    |
bolsillo. / Fundacin Snchez Ruiprez y Biblioteca      |
Cervantes inician colaboracin. / El peruano Eduardo     |
Gonzlez Viaa obtiene el premio Kon Tiki. / Premio      |
Salvador Garmendia para Eloi Yage Jarque. / Falleci la |
escritora chilena Stella Daz Varn. / Presentan en      |
China Textos de las estaciones, de Wilfredo Carrizales.  |
/ Sergio Pitol promueve en Pekn su segunda novela       |
traducida al chino. / Libro de Teresa de la Parra es     |
presentado en Cuba. / Feria Internacional del Libro      |
Universitario celebran en Mrida. / Laura Restrepo       |
recibi el premio Grinzane Cavour. / Inauguran portal    |
sobre novela espaola contempornea. / Arranca en        |
Medelln la "fiesta potica ms grande del mundo". /     |
Garabatosh-K viaja a Venezuela. / CNAC recibir          |
solicitudes de financiamiento de cineastas venezolanos.  |
/ El Pen de Venezuela abre ctedra sobre slar Pietri. / |
Conferencia y recital presentar el poeta Ramn          |
Palomares en Caracas. / El porro colombiano celebra su   |
trigsimo festival. / Instituto Cervantes ofrece sus     |
cursos para el verano. / Anunciado el jurado del Premio  |
Juan Rulfo. / Autoras de poesa se reunirn en la zona   |
indgena de Oaxaca. / Celebrarn encuentro literario a   |
favor de Mdicos sin Fronteras.                          |
                                                         |
"De la nada", Pablo J. Fierro C. / "Ciudades con aroma   | Artculos y
de poesa", Dixon Moya. / "Truman Capote y cmo escribir | reportajes
novelas reales", Antonio Czar Santiago. / "Colofn a    |
Voz nuda, de Anouk Guin", Jorge Njar. / "Populismo y   |
la obra redentora", Gricel vila Ortega. / "El corazn   |
de las tinieblas: la pesadilla que nunca termina", Jorge |
Zavaleta Balarezo. / "La lnea de sombra, derrotero de   |
un rito. Notas sobre un relato de Joseph Conrad", Luis   |
Alejandro Contreras.                                     |
                                                         |
"Juan Rulfo y 'Luvina'", Miguel Dez R. / "Las nuevas    | Sala de ensayo
formas del totalitarismo cultural. Qu es bien, qu es  |
cultura, qu es arte, qu es industria?", Oscar Portela. |
                                                         |
Poemas de Tania Mara Cabrera Prez. / "La bahiana",     | Letras
Paula Winkler. / Poemas de Mara Alejandra Cabello. /    |
Dos cuentos cortos de Rubn Snchez Fliz. /             |
"Siempretardes -contndole a Rosario", Mirna Estrella    |
Prez. / Relatos de Gisela Carlos Fregoso. / "Pasar",    |
Leandro Calle. / "Literatofagia", Flor Marina Ynez      |
Lezama. / "Fragmentos", Jefrey R. U. Pea. / "Memorias   |
de un croto", Pal Tellera Antelo. / "Los aos se       |
retuercen", Carmen Campos. / Tres cuentos de Sebastin   |
Fernndez. / Poemas de Jorge Guitart. / "La caja de      |
fsforos", Diana Garrido Sylvester. / Poemas de Isaas   |
Garde. / "Escribes", Orlando Mazeyra Guilln.            |
                                                         |
"La tierra que me conoce", C. A. Campos.                 | El regreso
                                                         | del caracol
                                                         |
Alvin Kerman.                                            | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
                      http://www.stockholmchallenge.se
===========================================================================

Para suscribirse a Letralia, enve un mensaje vaco a:

   letralia-subscribe@gruposyahoo.com

Para desuscribirse, enve un mensaje vaco a:

   letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com

Tambin puede formalizar su suscripcin o su desuscripcin en un formulario
visible en nuestro sitio en el Web:

   http://www.letralia.com/herramientas/listas.htm

Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/tierradeletras/archivo.htm



=== Editorial      Penetracin cultural ===================================

La reciente inauguracin de la primera etapa de la Villa del Cine, el
complejo con el que el gobierno de Venezuela aspira a desarrollar la
industria cinematogrfica del pas, ha sido anunciada con gran bombo por
quienes estn involucrados, de una u otra forma, en el proyecto, quienes no
han tenido empacho en definirla como un hito que partir en dos la historia
del cine en Venezuela y, en palabras del presidente Hugo Chvez, como una
herramienta para combatir la penetracin cultural que viene del norte.

Demagogia aparte, la penetracin cultural es un hecho insoslayable del que
participan en mayor o menor medida casi todos los estratos de la sociedad
estadounidense. Sin embargo, es justo reconocer que los mecanismos que
emplea para ello deben su efectividad, en grado sumo, al poco inters que
los pases penetrados le imprimen a la tarea de desarrollar sus propias
maquinarias de promocin cultural.

En el caso especfico del cine venezolano, se ha enquistado en nosotros la
idea de que hacemos slo un cine autodestructivo, con una abundante dosis
de malas palabras, prostitucin y delincuencia. Es comn or a un
venezolano denigrar del cine que se hace en el pas porque nuestras
pelculas derrumban la autoestima. Un argumento que a todas luces es
inaceptable desde el punto de vista artstico, pero que ha tenido su peso
porque el buen cine se mantiene alejado de la mirada del espectador.

Pese a tener como principal enemigo a la audiencia, el cine venezolano ha
crecido en los ltimos aos, luchando contra las dificultades econmicas
propias del medio. La reciente aprobacin de la Ley de Cine, siendo un
texto legal sobre el que inciden crticas innumerables, es sin embargo un
paso en firme para iniciar la construccin de una industria cinematogrfica
slida. Que para ello no necesitamos una fbrica de superproducciones: los
cineastas venezolanos que forjaron sus nombres en la dcada de los 90 y en
lo que va del siglo XXI han empezado a apostar por la calidad como
atraccin para la taquilla.

Sin embargo, persiste la tesis de que nuestro cine es nocivo para la
autoestima; argumento, repetimos, inaceptable, pero que ha sido un lastre
rotundo para el cineasta que se embarca en un proyecto donde necesariamente
debe retratar nuestra realidad sin tapujos. Un cine -y, extendiendo los
conceptos, un arte- que se niegue a desmenuzar el entorno del que brota es
un cine sin sustancia, complaciente. No podemos aspirar a que, en un pas
donde la realidad ms cruda nos ataca a cada paso que damos, se produzca un
cine cien por ciento hedonista, escapista.

Qu es una industria cinematogrfica sin espectadores? La tarea de
fortalecer al cine venezolano pasa necesariamente por la promocin de
nuestros valores en esa rea y, lo que creemos es la base de todo, por la
educacin del espectador. Y es que, aunque parezca cosa de chanza, el
venezolano que critica a nuestro cine de putas y malandros, como nos hemos
acostumbrado a llamarlo, acepta complacido el cine, tambin imbuido de los
mismos temas, que proviene de la industria hollywoodense.

A los esfuerzos por fortalecer nuestra industria cinematogrfica les falta,
por lo tanto, plantearse la urgente necesidad de crear mecanismos para que
los venezolanos tengamos acceso al gran cine que se produce en todo el
mundo, lo que incluye, por supuesto, al cine venezolano y al buen cine
estadounidense. Las grandes cadenas de salas que operan en el pas le
cierran las puertas a ese cine que ignoramos de manera tan absurda. Siendo
que la cultura forja nuestra fisonoma como sociedad, el combate por la
penetracin cultural debera empezar por establecer, con criterios de
responsabilidad social, que las salas contribuyan a la educacin del
espectador venezolano difundiendo cine de calidad, provenga de donde
provenga.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



=== Le interesa estar informado sobre concursos? =========================

Reciba por correo electrnico los anuncios vigentes de concursos literarios
y artsticos en general suscribindose a nuestra lista de distribucin.
Todo lo qu tiene que hacer es enviar un mensaje vaco a
letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera
de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm.
Si desea enviarnos las bases de un concurso, escrbanos a info@letralia.com



|||||||||||||||||||||||      MATERIAL ESPECIAL      |||||||||||||||||||||||

=== Editorial Letralia publica La casa que me habita, =====================
=== de Wilfredo Carrizales ================================================

Esta semana Editorial Letralia ofrece a los lectores de la Tierra de Letras
la versin digital del libro La casa que me habita, del escritor venezolano
Wilfredo Carrizales, y que ha sido preparada tomando como base la edicin
impresa de 2004, con ilustraciones del artista chino Zhou Qiong.

Construido en forma de breves retazos de prosa potica, La casa que me
habita es un canto al amor como fuerza telrica y cobijo de los amantes. Se
trata de uno de los ms recientes libros de Carrizales, quien ya public
con nuestro sello Textos de las estaciones, otro libro de prosa potica.

Nacido en Cagua, estado Aragua, en 1951, Wilfredo Carrizales es poeta,
cuentista, fabulador de textos breves, minicronista, actor monologista,
sinlogo, traductor, editor, conferencista y animador cultural. Entre 1977
y 1982 realiz estudios de la lengua china, clsica y contempornea, y de
historia y cultura de China en la Universidad de Peking (1977-1982). Desde
septiembre de 2001 ejerce el cargo de agregado cultural en la Embajada de
Venezuela en la Repblica Popular China.

Este es el sexto de los ocho libros publicados por Carrizales. Adems ha
publicado los poemarios Ideogramas (1992), Mudanzas, el hbito (2003), y
Desde el Cinabrio (2005), el libro de relatos Calma final (1995) y los
libros de prosa potica Postales (2004) y Textos de las estaciones (2006).
Carrizales, quien tambin ha publicado varios trabajos de traduccin
literaria, es una de las firmas exclusivas de nuestra Ciudad Letralia,
donde publica sus textos bajo el ttulo comn de "Muesca".

La casa que me habita est disponible para su lectura gratuita en
http://www.letralia.com/ed_let/casa. Adems, hemos publicado una versin en
formato PDF (1,2 Mb) que puede descargarse gratuitamente de
http://www.letralia.com/ed_let/pdf/casa.pdf.



|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Historias de toros. La Pea Taurina Flix Rodrguez Santander emiti en
mayo el veredicto de su I Premio de Narracin Breve, dotado con 1.800
euros. Los jueces fueron el catedrtico y crtico Jos Manuel Cabrales
Arteaga (presidente), el etngrafo Fernando Gomarn Guirado, el presidente
de la Pea, Juan Palazuelos, el pintor Indalecio Sobrino, el abogado y
crtico taurino Domingo Delgado de la Cmara y el escritor Gunther
Castanedo Pfeiffer (secretario). El relato ganador, "Plenilunio", es de
Miguel ngel Molina Jimnez, de Albacete. El jurado otorg menciones a los
relatos "Suertes contrarias", de Mercedes Blanco Rodrguez (Salamanca);
"Como una penitencia", de Grimaldo Ezcurra (Argentina); "Aires de fragua",
de Lola Morales Ortega de Gines (Sevilla) y "Toros en frica Occidental
Espaola", de Rosa Navarro Lara (Mlaga). 
ptfelixrodriguez@hotmail.com

Lo nuevo de Sagarna. El escritor Javier Sagarna (Madrid, 1964), uno de los
impulsores de la Escuela de Escritores, present el 6 de junio, en el Foro
de la Fnac de Callao (Madrid), su primera novela, Mudanzas, que se inicia
con la huida motorizada de dos adolescentes que transportan una mochila
cargada de cocana y se interna en la revisin de la juventud como poca de
cambio constante, con el fondo de una Madrid violenta y obsesionada por la
seguridad. Sagarna es licenciado en farmacia y desde hace unos aos slo se
dedica a la literatura. Es profesor de escritura en la Escuela de
Escritores y en el Taller de Escritura de Madrid. Colabora en distintos
medios de comunicacin, ha sido finalista del premio NH de relatos y
algunos de sus textos han sido publicados en antologas y revistas. El
libro cuesta 14,50 euros y puede ser adquirido ponindose en contacto con
el autor.
javiersagarna@terra.es

Ganadora total. La escritora puertorriquea -y letraliana- Ana Mara Fuster
Lavn, autora de los libros de cuentos Verdades caprichosas (First Book
Pub, 2002, mencin de honor por el Instituto de Literatura Puertorriquea
en 2003) y Rquiem (Isla Negra Editores, 2005) gan el primer lugar en la
categora "Cuento de Autores con Publicacin" del Certamen Literario 2006
Manuel Joglar Cacho, que organiza el Centro Cultural de Manat, con el
relato "Sueo de una noche de verano", que con elementos urbanos, poticos
y paranormales encerrados en una atmsfera de misterio se desarrolla en las
calles de Santurce. El cuento pertenece al libro Bocetos de una ciudad
silente, que ser publicado prximamente por Isla Negra Editores. Adems,
la autora tambin se llev el tercer lugar en la categora de poesa con el
poema "Versos amanecidos" del poemario El libro de las sombras, tambin
indito. Ya en 2004 haba recibido el primer lugar en la categora de
poesa y segundo lugar en cuento (por Rquiem). La tambin editora viajar
a Miami en noviembre a participar en un recital de poesa y narrativa
breve, as como el prximo ao a Santo Domingo, Portugal y Espaa.
http://bocetosdeselene.blogspot.com

Storni revisitada. El Centro Virtual Cervantes acaba de publicar un
monogrfico dedicado a la poeta argentina Alfonsina Storni (1892-1938),
autora vinculada al Modernismo y, posteriormente, a la vanguardia, y
considerada una de las voces femeninas ms potentes de la poesa en lengua
espaola de las primeras dcadas del siglo XX. El monogrfico del Cervantes
incluye una biografa de Storni; una cronologa de su obra; una antologa
de sus poemas ms representativos; una completa bibliografa, as como
diferentes perfiles crticos sobre su produccin, en un intento de superar
la leyenda que rodea a su suicidio, y que en ocasiones ha sido un obstculo
para un verdadero acercamiento a su poesa.
http://cvc.cervantes.es/actcult/storni

Chocrn ataca de nuevo. El pasado 16 de junio se realiz el estreno mundial
de la obra Los Navegaos, la ms reciente produccin del dramaturgo
venezolano Isaac Chocrn. Presentada por Producciones Palo de Agua y bajo
la direccin de Michel Hausmann, la pieza es un paseo cotidiano a travs
del humor y las andanzas de dos caraqueos que se establecen en la isla de
Margarita y reciben una inesperada visita. Actan Javier Vidal, Juan Carlos
Gardi, Juan Carlos Alarcn y Annabelle Brun; la produccin general est a
cargo de Yair Rosemberg, con escenografa de Edwin Erminy, diseo de
iluminacin de Carolina Puig, produccin artstica de Mara Eugenia Romero,
diseo de vestuario de Eva Ivanyi, promocin y relaciones pblicas de Gaby
Arenas y msica original de Salomn Lerner. Las funciones se presentan los
viernes y sbados a las 8 de la noche y los domingos a las 6 de la tarde,
en el Teatro Trasnocho. Las entradas se encuentran a la venta a travs de
la pgina web www.mipunto.com.
http://www.palodeagua.com.ve

Los siete de Cannes. Los siete cortometrajes que Venezuela estren en el
Festival de Cannes 2006 forman parte de este ciclo del Centro de Estudios
Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg), y que se desarrolla del 23 al 30
de junio. Se trata de cortometrajes previamente seleccionados por el Centro
Nacional Autnomo de Cinematografa, de jvenes autores, quienes llevan a
la pantalla historias marcadas por el deseo de plasmar sus diversos modos
de entender la multifactica realidad venezolana. Los cortos sern
proyectados junto con un estreno de Amazonia Films, el largometraje
colombiano La pena mxima, una tragicomedia de Jorge Echeverri sobre el
mundo de los hinchas que se presenta en Venezuela en ocasin del Mundial
Alemania 2006. La cita tendr lugar en la Sala de Teatro 2 de la Casa de
Rmulo Gallegos. La entrada general tendr un costo de Bs.3.500, para
estudiantes Bs. 3.000, Lunes popular Bs. 2.500 y tercera edad Bs. 1.800.
http://www.celarg.org.ve

La encrucijada. Este lunes 26 de junio a las 7:30 de la noche se realizar
en el Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar (Celacp) la
conferencia "Los estudios postcoloniales en la encrucijada
latinoamericana", dictada por Diana Sorensen, de Harvard University y PhD
por Columbia University. La conferencista es profesora de idiomas romances
y literatura comparada en Harvard, y ha publicado los libros The Reader and
the Text: Interpretative Strategies for Latin American Literatures, 1986;
Facundo and the Construction of Argentine Culture, 1996, libro traducido al
espaol por Csar Aira en 1998; Sarmiento: obras. Edicin de Diana
Sorensen, 2002. Ha escrito diversos artculos en las ms importantes
revistas de literatura y crtica. La entrada a la conferencia es gratuita.
El Celacp est en la avenida Benavides 3074, Miraflores (valo de
Higuereta).
http://celacp.perucultural.org.pe

Encuentro con la literatura. El Espacio Cultural El Encuentro, de Buenos
Aires (Argentina), ha organizado una velada de poesa y narracin que se
desarrollar el lunes 26 de junio a las 8:30 de la noche, y en la que
participarn  los poetas Alba Estrella Gutirrez, Jos Emilio Tallarico,
Carina Paz y Patricia Daz Bialet, as como la narradora Gloria Pampillo.
El evento cuenta con la coordinacin general del escritor Jorge Orozco y la
entrada es libre y gratuita. El espacio est ubicado en el Restaurante Show
Food "La Casa de Jos", en Arenales 2569 (entre Ecuador y Anchorena).
elencuentrocultural@gmail.com

Poesa musicalizada. El grupo "Extranjera a la Intemperie" ha organizado,
para este 28 de junio a las 8 de la noche, el evento de msica y poesa
"Trpico de Invierno", en el que Rita Paolucci presenta versiones
musicalizadas de poemas de Yadi Henao, Wislawa Szymborska, Jorge Cambiaso,
Eliseo Diego, Susana Cattaneo y Olga Orozco. La actividad, de entrada
libre, es dirigida por Susana Fernndez Sachaos y se desarrollar en el
Caf Montserrat, en San Jos 524 (Buenos Aires, Argentina).
susanacattaneo@ciudad.com.ar

Las veinte tesis de Dussel. Este 29 de junio, a las 7 de la noche, ser
presentado el libro 20 tesis de poltica (Siglo XXI Editores), del
investigador mexicano Enrique Dussel (Mendoza, Argentina, 1934). En el acto
intervendrn Guillermo Almeida, Hctor Daz Polanco y el autor, bajo la
moderacin de Jos Mara Castro Mussot. Dussel es profesor de tica en la
Universidad Autnoma Metropolitana y en la Unam. El libro que ahora
presenta "va dirigido primeramente a los jvenes, a los que deben
comprender que el noble oficio de la poltica es una tarea patritica,
comunitaria, apasionante". La cita es en el Foro de la Librera Siglo XXI
Editores (avenida Cerro del Agua, N 248, Colonia Romero de Terreros,
Coyoacn, D.F., Mxico).
http://sigloxxieditores.com.mx

Fin de curso en 4Cuentos. Para celebrar su fin de curso, el Taller de
Escritura 4Cuentos ha organizado, conjuntamente con la Fundacin Luis
Seoane, dos actividades que se desarrollarn en los prximos das. La
primera es la clase magistral que, sobre la novela Padres e hijos, de Ivn
Turgueniev, dictar la profesora Pilar Gmez el prximo 30 de junio entre
las 6 de la tarde y las 9 de la noche. La entrada es gratuita y, por
supuesto, se recomienda leer el libro antes de asistir. La segunda es el
curso de perfeccionamiento que dictar el escritor Jorge Benavides entre el
21 y el 23 de julio, de 5 de la tarde a 9 de la noche, a un precio de 70
euros. El cupo est limitado a 15 personas y el curso tratar sobre
recursos estilsticos, estructura del relato, organizacin de la trama,
enfoques tcnicos entre la escuela del Boom y la actual literatura
hispanoamericana, flash back, contrapunto, monlogo interior, cajas chinas,
y otros recursos. Ambas actividades se realizarn en la sede de la
Fundacin Luis Seoane (San Francisco s/n., A Corua, Espaa).
http://www.4cuentos.com

Casa de Cortzar. Editorial Casatomada inaugurar el prximo 1 de julio su
serie de talleres temticos de cuento analizando la obra y las tcnicas
narrativas de Julio Cortzar. Este taller temtico, segn asegura la
editorial, desarrollar el talento narrativo del participante,
intensificando su imaginacin en el planteamiento de historias a travs de
diversos juegos y tcnicas de desarrollo creativo, de manera que dispondrn
de las herramientas para escribir esas historias que nicamente ellos
podrn contar. El director del taller es el letraliano Gabriel Rimachi
Sialer, arquelogo y escritor peruano, ganador, en 1999, del primer lugar
en el Concurso de Poesa de la Alianza Francesa de Lima, y autor de El
color del camalen (cuentos, 2004), entre otros. El taller ser dictado en
la avenida Horacio Urteaga 578 - Jess Mara, en Lima, y tiene un costo de
80 nuevos soles. Se entregar material de apoyo y certificado y el horario
del taller ser los sbados de 4 a 6 de la tarde. Hay cupo limitado a 10
personas.
rcasatomada@yahoo.com

Travesas en Jujuy. El prximo 4 de agosto se realizar el primer Encuentro
de Extensin, Capacitacin y Actualizacin y Posgrado en Estudios de
Literatura Latinoamericana "Travesas de la escritura a partir de los 90",
que tendr como escenario las aulas de la Facultad de Humanidades y Ciencia
Sociales de la Universidad Nacional de Jujuy, en Argentina. El encuentro
contar con la presencia de las doctoras Carmen Perilla, de la Universidad
Nacional de Tucumn, y Mnica Scarano, de la Universidad Nacional de Mar
del Plata, prestigiosas docentes e investigadores de la materia. Los
destinatarios son docentes e investigadores interesados en el estudio de la
literatura latinoamericana y estudiantes avanzados que estn cursando o
hayan cursado la materia. Las personas interesadas en participar como
expositores o asistentes debern solicitar por correo electrnico la
informacin detallada.
jornadalatinoamericas@yahoo.com.ar

Quiere publicar una nota en este espacio? Envenosla por correo
electrnico a breves@letralia.com.



||||||||||||||||||||||||||||||    NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Denuncian confiscacin de biblioteca independiente en Cuba

A principios de este mes el servicio de noticias Cubanet.org denunci que,
el pasado 31 de mayo, fuerzas combinadas de la Polica Nacional
Revolucionaria (PNR) y la Seguridad del Estado de Cuba allanaron la
biblioteca independiente Pedro Lus Boitel N 3, confiscaron toda su
literatura y arrestaron a su director, Felipe Disnayd Ramos Leiva.

El registro, efectuado por un oficial de la PNR de apellido Portilla en
presencia de Gloria Matos, delegada en la zona de los CDR (Comit de
Defensa de la Revolucin) y de Alejandro La Morut, presidente del CDR de la
cuadra, dur aproximadamente dos horas, a partir de las 5 de la tarde.

Ente los objetos y materiales decomisados se encuentran 50 libros de
contenidos diversos, 150 revistas y publicaciones, 30 manillas con
impresiones de la palabra "cambio", un radio porttil de ondas cortas,
marca Kaito de fabricacin china, 11 discos compactos con programas de
Televisin Mart, una mquina de escribir antigua, marca Underwood, y
varios folletos con proyectos de diferentes organizaciones y de la OIT
(Organizacin Intencional del Trabajo).

A las 9 de la noche del propio da 31, Disnayd Ramos fue trasladado a la
Estacin de Polica, con todo el material ocupado, en un auto marca Lada de
Unin del Nquel de Moa. A altas horas de la noche Disnayd Ramos fue
liberado, pero la polica se neg a entregarle el acta de todo lo ocupado
en su domicilio, sito en calle 1 N 9 Reparto Joselillo, Moa, donde radica
la biblioteca independiente Pedro Lus Boitel N 3, que fuera fundada el
pasado 18 de enero por la Alianza Democrtica Oriental.

Fuente: Cubanet



*** Presidente de Venezuela inaugura la Villa del Cine

El teniente coronel (r) Hugo Chvez Fras, presidente de Venezuela,
inaugur el pasado 3 de junio la primera etapa de la Villa del Cine, un
proyecto de 2.400 metros cuadrados enclavado en un terreno de 4 hectreas
situado en Los Naranjos, en los alrededores de la ciudad de Guarenas
(Miranda).

Chvez, quien recorri las instalaciones acompaado por el ministro de
Cultura, Francisco Sesto, minutos antes de la ceremonia de inauguracin del
local, dijo que la Villa del Cine servir para "enfrentar la dictadura
cultural" que representa la industria cinematogrfica de Hollywood.

La Villa del Cine prestar servicio a cineastas, productores nacionales
independientes y proyectos de cooperativas, entre otros, en la realizacin
de producciones cinematogrficas nacionales y coproducciones con otros
pases.

El complejo est constituido por dos estudios insonorizados de filmacin y
grabacin con parrillas de iluminacin, equipos de audio y video, y
talleres de escenografa y utilera. Cuenta tambin con un edificio
administrativo con reas para la postproduccin, transferencia de cine y
video, animacin digital, archivo, vestuario, reparto y servicio de comida.

La fundacin que rige el complejo, segn inform el ministro Sesto, se ha
planteado para su primer ao la realizacin de 144 producciones
audiovisuales, como las series Luchadores polticos contemporneos, Poetas,
Culturas, Ciencia y tecnologa, Barriada, La comadrona y Movimientos
juveniles, entre otras, adems de unos cuarenta unitarios en la categora
de ficcin.

El ministro detall que igualmente se producir la serie El pueblo es la
cultura, que constar de 360 micros, de tres a cinco minutos cada uno, y
estar dedicada a la cotidianidad de Venezuela.

Otra de las producciones a realizar en este ao es la teleserie Miranda
regresa, dedicada a la vida de Francisco de Miranda. Esa produccin
constar de cuatro captulos de 45 minutos cada uno y ser dirigida por
Luis Alberto Lamata, con guin de Henry Herrera.

Sesto afirm que la inauguracin de la Villa del Cine "divide en dos la
historia del cine venezolano. Por primera vez tendremos estudios para la
filmacin de producciones y un edificio para los trabajos de postproduccin
con equipos de alta tecnologa". Destac que el complejo facilitar en gran
medida la produccin cinematogrfica nacional, ya que muchos procesos que
deban realizarse en el exterior ahora podrn ser resueltos en la
ciudadela.

Fuentes: Conac o El Universal o RNV o Unin Radio



*** Muri el poeta venezolano Jos Barroeta

El lunes 5 de junio muri, en la ciudad de Mrida, el poeta venezolano Jos
Barroeta, vctima, a sus 64 aos, de cncer en el cerebro, tras una
dilatada agona durante la cual, a finales de mayo, lleg a anunciarse su
muerte por error en algunos medios venezolanos.

Pepe Barroeta, como se le conoca, era uno de los fundadores de la
prestigiosa revista Poesa, de la Universidad de Carabobo (UC,
http://www.uc.ve). Naci en 1942 en Pampanito, Trujillo, donde curs la
escuela primaria y el bachillerato. En la Universidad de Carabobo se gradu
de abogado y fue director de Publicaciones.

Animador cultural por excelencia, estuvo vinculado al movimiento artstico
de Valencia, Carabobo, contribuyendo con la UC en la formacin de
instituciones de la casa de estudios como su Direccin de Cultura y la
mencionada revista Poesa, al lado de intelectuales como Alejandro
Oliveros, Eugenio Montejo, J. M. Villarroel Pars, Tefilo Tortolero y
Reynaldo Prez So.

Luego de residir en Caracas, Barroeta se estableci en Mrida, donde fue
decano de la Facultad de Letras de la Universidad de Los Andes (ULA,
http://www.ula.ve) y muy distinguido profesor de Literatura.

Durante su tiempo de residencia en Caracas, fue uno de los lderes del
grupo de poetas bohemios reunidos en lo que se denominaba "la Repblica del
Este". En 1968 public su libro esencial, Todos han muerto, con un lenguaje
"rico en imgenes telricas, de un ritmo arrebatador y envolvente", como lo
define Jos Napolen Oropeza en su libro El habla secreta.

Entre sus libros estn Obra potica 1971-1996 (Ediciones El Otro, El Mismo,
2001) y Presencia lrica completa, que recoge los libros Todos han muerto
(1971), Cartas a la extraa (1972), Arte de anochecer (1975) y Culpas de
juglar (1996).

Durante la prxima Feria Internacional del Libro Universitario (Filu,
http://www.ula.ve/filu), que se inici en Mrida ayer y termina el prximo
25 de junio, se le rendir un homenaje al poeta y se presentar un libro
que rene sus cinco poemarios, ms uno nuevo.

Fuentes: El Carabobeo, El Universal, La Cadena Global



*** Concluy en Cuba Festival Internacional de Poesa

El cubano Alex Pausides, coordinador del Festival Internacional de Poesa,
concluido en La Habana el pasado lunes 5, se ufan del logro en esta XI
edicin, de que "los poetas abran su alma al hombre y la mujer comn, los
dueos de la poesa".

Despus de cuatro das de intensas jornadas, ms de 60 artistas de 35
pases pusieron fin a un evento que se desarroll en talleres, centros de
trabajo y estudios, plazas y calles.

El sbado 3 los poetas lanzaron al mar del norte de La Habana botellas cuyo
contenido eran poemas que incitaban a la paz, la hermandad, la solidaridad,
el amor y otras positivas pasiones.

"Hay generosidad en el mundo, hay fraternidad, necesidad de comunicarse, y
este encuentro es precisamente eso: comunicacin, necesidad de verse, de
saludarse, de encontrarse, y si somos capaces de lograr ese objetivo el
festival tiene sentido", agreg Pausides.

En la actividad participaron el ruso Evgueni Evtushenko, el colombiano Juan
Manuel Roca, el venezolano Gustavo Pereira, el hondureo Roberto Sosa y la
puertorriquea Eitnaris Rivera, entre otros.

El poeta cubano Carlos Mart, presidente de la Unin de Escritores y
Artistas de Cuba (Uneac), dijo en su discurso de apertura que el objetivo
del encuentro era "una mnima y definitiva esperanza; salvar la poesa, no
dejarla indefensa en la subasta de las ilusiones, no perderla tras un
misil, menos aun que la poesa se evapore en el fatigoso camino de un
refugiado o abandone a los que sufren". Fuente: Prensa Latina



*** Presentan primer tomo de las Obras completas de Onetti

El lunes 5 de junio se present, en la Feria del Libro de Madrid
(http://www.ferialibromadrid.com), el primer tomo de las Obras completas
del escritor uruguayo Juan Carlos Onetti, en una edicin de Crculo de
Lectores-Galaxia Gutenberg.

Aunque el volumen, que rene las cinco primeras novelas de Onetti, lleva ya
unos tres meses en las libreras, fue slo hasta la presentacin realizada
en la feria cuando se hizo posible reunir a Dolly Onetti, viuda del
novelista; Hortensia Campanella, directora del proyecto; Ignacio
Echevarra, coordinador editorial, y el escritor Luis Mateo Dez, miembro
destacado del "club de fanticos" del autor de El astillero.

La idea de reunir los textos de Onetti surgi a los diez aos de su muerte
en Madrid, en mayo del 94. Segn Echevarra, el escritor ha estado presente
en el mundo editorial "de un modo inconsecuente y disperso", debido en
parte a esa aficin que tena por "desentenderse de los manuscritos" de sus
libros. "Los rompa en cuanto estaban pasados a limpio", apostill Dorothea
Muhr, ms conocida por Dolly Onetti.

Convena por tanto "hacer una reevaluacin crtica de su obra, ordenar y
fijar sus textos", y una vez realizada esa labor por cuantos intervienen en
el proyecto, ha sido fcil comprobar "la unidad impresionante y la
coherencia portentosa que hay en su obra, no slo en lo relativo a sus
temas y estilo, sino tambin a unos personajes a menudo recurrentes que se
entrecruzan en ese espacio mtico de la ciudad de Santa Mara", seal
Echevarra.

El nico precedente de estas Obras completas es la edicin publicada en
1970 por el sello Aguilar, de Mxico, que a la fuerza tena que ser
incompleta porque an no haban visto la luz las novelas y textos
posteriores a esa fecha.

Onetti no fue un escritor demasiado prolfico, y la prueba es que toda su
obra, incluidos los textos dispersos y artculos periodsticos, cabr en
tres volmenes de unas mil pginas cada uno.

En el primero, subray Campanella, directora del Centro de Cultura Espaola
de Montevideo, "est ya todo Onetti", desde la inaugural El pozo (1939), en
la que "se encuentra la semilla de lo que vendra luego", hasta Los adioses
(1954), la novela "que ms amaba Onetti", pasando por La vida breve (1950),
novela fundacional en la que se perfila la mtica ciudad de Santa Mara, el
escenario en el que luego se desarrollar buena parte de sus relatos.

El primer volumen incluye tambin Tierra de nadie (1941), una de las
primeras novelas latinoamericanas en la que la gran ciudad cobra
protagonismo; Para esta noche (1943), redactada bajo el impacto de la
guerra civil espaola, y los fragmentos recuperados de Tiempo de abrazar,
novela escrita en 1934 y ms adelante perdida, hasta que treinta aos
despus aparecieron los primeros captulos.

"Vivo porque escribo", deca Onetti. "Viva para escribir", ratificaba
Campanella en la presentacin, para luego sealar que al publicarse el
testamento literario del narrador uruguayo, Cuando ya no importe (1993),
"de alguna manera sospechamos que se estaba despidiendo de la vida".

Luis Mateo Dez calific de "noticia memorable" la publicacin de las Obras
completas de Onetti, un autor que elev de rango "la palabra narrativa" y
en quien "resulta asombroso cmo alguien puede escribir cosas tan complejas
con tanta naturalidad".

"Su obra es tan extremadamente misteriosa y hermosa que uno puede perderse
en ella. El alma es lo que late en los personajes fantasmales de sus
novelas. Es un escritor crucial", asegur Mateo Dez.

Un prlogo del escritor mexicano Juan Villoro, para cuya generacin Onetti
fue "el perfecto hroe de la renuncia"; una emotiva evocacin de la figura
del escritor hecha por su viuda y una amplia introduccin a la vida y obra
del escritor, realizada por Campanella, completan el volumen presentado el
5 de junio.

El segundo tomo, que contendr novelas como El astillero, Juntacadveres o
Cuando ya no importe, se publicar a finales de este ao, y el tercero, que
reunir los cuentos, artculos y textos sueltos, saldr a finales de 2007.

Fuente: EFE



*** Literatura clsica en espaol publican en libros de bolsillo

La editorial espaola Simancas, de Valladolid, en colaboracin con la
Fundacin Jorge Guilln (http://www.fjguillen.es), presentaron el pasado 5
de junio la coleccin El Parnasillo de Poesa y Prosa, compuesta por 350
libros de bolsillo con la mejor literatura clsica en espaol en una en una
esmerada edicin.

La coleccin, indicaron sus responsables, tiene sus antecedentes en un
trabajo comenzado hace algunos aos por la misma empresa editorial, con la
asesora literaria de los profesores universitarios Javier Blasco y Antonio
Piedra.

La coleccin de poesa El Parnasillo fue la primera en ver la luz en el ao
1993, con el fin de ofrecer a los lectores la mejor literatura de los
clsicos espaoles. En total, 86 ttulos de los mejores autores clsicos de
la poesa espaola (Lope de Vega, Garcilaso, Quevedo, Zorrilla, Jorge
Manrique, entre otros). Hoy, continuando aquella coleccin de poesa, la
editorial Simancas Ediciones presenta El Parnasillo en Prosa, con obras de
los mejores autores desde la Edad Media hasta el siglo XIX. Los nuevos
ttulos recogen las mejores pginas en prosa de la literatura clsica
espaola -algunas de difcil acceso- e hispanoamericana -como Rubn Daro y
Andrs Bello, entre otros.

La presentacin tuvo lugar en la Diputacin de Valladolid
(http://www.diputaciondevalladolid.es). Su presidente, Ramiro Ruiz Medrano,
destac la portabilidad de los libros, algo nada habitual en la edicin
espaola, tan poco dada hasta ahora a publicar libros de bolsillo, por lo
que afirm que esta iniciativa "constituye una contribucin impagable y un
ejemplo a seguir".

En la preparacin de la coleccin intervinieron los escritores Flix Romeo
(premio caro por su novela Dibujos animados, publicada en 1995; tambin se
dedica al ensayo y la traduccin), Antonio Carvajal (Premio Nacional de la
Crtica 1990; considerado uno de los mayores poetas de la actual poesa en
espaol y es el autor ms productivo de la llamada Generacin del 68 en
Espaa) y el director de la Fundacin Jorge Guilln, Antonio Piedra.

Por su parte, Antonio Piedra adelant que la coleccin continuar con
ttulos del teatro y probablemente ms adelante se haga lo mismo con las
traducciones de la literatura universal.

Tambin intervino el escritor y crtico de ABC de las Artes y las Letras
(http://www.abc.es/abcd), Flix Romeo, quien adems de alabar al sello
editorial por la recuperacin de ttulos clsicos en un formato tan
manejable, recalc la importancia de reeditar ttulos descatalogados haca
dcadas, como Vida de Pedro Saputo, de Braulio Foz o La Serafina, de Jos
Mor de Fuentes. Romeo record que pocas hablantes como los de la lengua
espaola son capaces de acceder a sus clsicos sin necesidad de una
traduccin, algo que no ocurre con los anglohablantes o galohablantes.
Cerr el acto el consejero delegado de Ediciones Simancas, que invit a
sumergirse en esta amplia coleccin.

Fuentes: ABC, Diputacin de Valladolid



*** Fundacin Snchez Ruiprez y Biblioteca Cervantes inician colaboracin

La Fundacin Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
(http://www.cervantesvirtual.com/noticias/fundacion) y la Fundacin Germn
Snchez Ruiprez (http://www.fundaciongsr.es) firmaron el pasado 7 de junio
un convenio por el que ambas instituciones establecen un marco de
colaboracin para desarrollar iniciativas conjuntas en beneficio de la
comunidad educativa, cientfica, cultural y del conjunto de la sociedad
hispanohablante.

En virtud del acuerdo, que ha sido rubricado por Germn Snchez Ruiprez,
presidente de la fundacin que lleva su nombre, y Mario Vargas Llosa, quien
preside la Fundacin Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, se
digitalizarn obras procedentes del fondo antiguo del Centro Internacional
de Literatura Infantil y Juvenil de la Fundacin Germn Snchez Ruiprez,
as como de otros autores de su catlogo, entre otros Salvador Bartolozzi,
Antoniorrobles y Jos Mara Snchez Silva.

Ambas fundaciones colaborarn en el desarrollo de colecciones que se
consoliden como un referente entre los recursos pedaggicos de inters para
la comunidad educativa e investigadora y en el intercambio de compendios
temticos sobre literatura infantil y juvenil.

Fuente: Europa Press



*** El peruano Eduardo Gonzlez Viaa obtiene el premio Kon Tiki

El premio noruego Kon Tiki le ha sido adjudicado al escritor peruano
Eduardo Gonzlez Viaa (http://www.geocities.com/egonzalezviana) por su
obra literaria, volcada desde hace tiempo a retratar la inmigracin
latinoamericana en Estados Unidos, segn se inform la semana pasada.

Esta distincin internacional, dotada con 30.000 euros, fue instituida por
Utrop (http://www.utrop.no), el primer peridico multicultural de Noruega,
y la Asociacin Latinoamericana de la Universidad de Oslo
(http://foreninger.uio.no/ala/290301.html) para premiar las literaturas que
con calidad descollante establecen un puente entre los pueblos del norte y
el sur del planeta.

En esta edicin del Kon Tiki, los jurados del premio internacional noruego
dirigieron su atencin a los textos escritos en Estados Unidos. Adems de
una columna periodstica permanente, el escritor peruano, profesor en
Western Oregon University (http://www.wou.edu), ha publicado Los sueos de
Amrica (Alfaguara), un libro de relatos que ha alcanzado numerosas
ediciones en ese pas. En estos momentos, conquista lectores la versin en
ingls de ese libro, American Dreams (Arte Pblico Press).

Arte Pblico Press, adems, ha anunciado la prxima aparicin de la novela
El corrido de Dante, que los jurados del Kon Tiki calificaron de
deslumbrante y que trata sobre un mexicano que recorre EUA en una van
acompaado por un burro. A l le contar las luces y las oscuridades de su
vida de ilegal.

"Una literaria estrella en ascenso ha producido el ms potico recuento de
una magna epopeya humana. Es la voz de un pueblo que no tena voz. Es el
corrido de un pueblo que camina. Es una historia que nace para ser
cantada", dicen los jurados, quienes aaden que los vigorosos retratos de
los inmigrantes hacen de sta una literatura profundamente humana, capaz de
romper la separacin y la desconfianza entre los ciudadanos de un pas y
los que inmigran en busca de trabajo y libertad.

El nombre del premio evoca la aventura del navegante noruego Thor Heyerdahl
para probar que, desde el alba de la historia, la comunicacin entre uno y
otro lado del mundo estaba abierta. Gonzlez Viaa recibir el galardn en
Noruega, cuando llegue en septiembre de este ao, a dictar las conferencias
a las que ha sido invitado por la Universidad de Oslo.

El escritor naci en Chepn, Per. Se gradu de abogado e hizo un doctorado
en Literatura en la Universidad Nacional de Trujillo
(http://www.unitru.edu.pe). A los 25 aos de edad obtuvo el Premio Nacional
de Cultura del Per con su libro Batalla de Felipe en la casa de las
palomas (Losada).

Entre sus novelas se destacan Identificacin de David, Habla, Sampedro,
Sarita Colonia viene volando (1990) y Frontier Woman (La mujer de la
frontera, 1995). En 2000, su libro sobre los latinos que viven en Estados
Unidos, Los sueos de Amrica (Alfaguara) -traducido al ingls y reeditado
doce veces-, obtuvo el Premio Latino de Literatura de Estados Unidos.
Antes, en 1999, haba recibido el Premio Internacional Juan Rulfo, que
otorga Radio France Internationale (http://www.rfi.fr) por el relato "Siete
das en California", incluido en ese libro.

Desde la dcada del noventa, Gonzlez Viaa reside en Estados Unidos, donde
trabaj como catedrtico en la Universidad de Berkeley
(http://www.berkeley.edu), y actualmente en Western Oregon University.
Adems, publica semanalmente El Correo de Salem, una columna periodstica
que aparece simultneamente en decenas de diarios de Amrica.

Fuente: Noticias Trujillo



*** Premio Salvador Garmendia para Eloi Yage Jarque

La novela Cuando amas debes partir, de Eloi Yage Jarque, ha obtenido el
Premio de Narrativa Salvador Garmendia 2006, que promueve La Casa de las
Letras Andrs Bello, segn anunci el jurado el pasado 12 de junio.

Yage identific su obra ms reciente como una novela rosa, una novela
negra y una novela roja, pues combina el romance, lo policial y lo
periodstico, dado que una vez ms el protagonista en esta nueva entrega
literaria es el reportero de sucesos del peridico La Repblica, Fernando
Castelmar.

El jurado, compuesto por Sael Ibez, Julin Mrquez y Gabriel Jimnez
Emn, otorg el premio a Cuando amas debes partir "en virtud de los mritos
literarios presentes en la mencionada obra, entre los que destacan el
diestro manejo del suspenso, merced a una trama policial que tambin aporta
intensos momentos de lirismo en el lenguaje, irona y humor negro, el uso
lcido de los dilogos, que configuran todos un acierto en el arte de
narrar, acordes con los elementos de la novela contempornea".

Este nuevo galardn se suma a los ya recibidos por Yage, como el Premio
Juan Rulfo en 1998, el Concurso de Minicuentos "Los Desiertos del ngel"
(ese mismo ao) y el Concurso de Cuentos Carlos Castro Saavedra en 1995.
Adems fue finalista en el prestigioso Premio Internacional de Novela
Rmulo Gallegos, en su edicin de 2001, con Las alfombras gastadas del Gran
Hotel Venezuela, tambin protagonizada por Castelmar. 

Fuente: ABN



*** Falleci la escritora chilena Stella Daz Varn

Durante la madrugada del pasado 14 de junio muri en Santiago de Chile la
escritora Stella Daz Varn, de 79 aos, vctima de un paro respiratorio
consecuencia de un cncer de mama.

La Sociedad de Escritores de Chile realiz en su honor una ceremonia de
despedida el jueves 15, tras el velorio realizado en la Casa del Escritor.
Los restos de "La Colorina", como era conocida Daz Varn, fueron
sepultados el viernes 16 en el Parque del Recuerdo de la capital surea.

Claudia Donoso, amiga de la poeta, actualmente trabaja en un proyecto sobre
la autora: Stella extragalctica, que acaba de ser favorecido por el Fondo
del Libro. Donoso cuenta que en los ltimos das estuvieron muy juntas, y
que fue ella quien la llev al centro asistencial el pasado lunes, cuando
su salud empeor. Su sistemtica resistencia a tratarse mdicamente era
tambin un acto de rebelda consciente. La periodista explica que, tras la
rigidez del mito, haba una mujer extremadamente sensible, fina en sus
percepciones, y tremendamente lcida.

"Se habla mucho de la cosa bohemia de la Stella, que lo ha sido, pero esa
es la parte caricaturesca. Era una persona extremadamente seria. Adems
tena una capacidad de lectura asombrosa", dice Donoso de la escritora a la
que Sergio Gmez calificara de "la Bukowski chilena".

Actualmente, adems de Stella intergalctica -un libro articulado en torno
a las artes culinarias de Daz Varn, y a las conversaciones que en su
cocina se generaban-, un grupo de realizadores jvenes preparan un
documental sobre la escritora, llamado La Colorina. Su influjo entre las
generaciones nuevas, y su entendimiento con ellos, era parte de la comunin
en el inconformismo.

Nacida en La Serena, el 11 de agosto de 1926, Stella Daz Varn concentr
en su obra, la poesa, el ser mujer y su historia. El 1 de mayo de 1947
lleg a Santiago para estudiar medicina y especializarse en psiquiatra,
pero rpidamente se integr a la Alianza de Intelectuales de Chile
-dirigida por Pablo Neruda- y a la mtica bohemia del bar El Bosco, donde
estrech lazos con destacados y variados autores. Desde Alejandro
Jodorowsky a Jorge Teillier, pasando por Enrique Lihn, Mariano Latorre,
Luis Oyarzn y Jos Donoso, entre muchos ms.

En ese perodo comenz a colaborar en diarios como El Siglo, Extra, La
Opinin y La Hora -de este ltimo fue despedida por escribir un artculo
acerca de los rboles de la Alameda-; al mismo tiempo que particip en
diversas actividades de la Sociedad de Escritores de Chile.

Compaero en la generacin del '50, Lafourcade cree que la escritora fue
una incomparable poeta en estado salvaje. "Stella vivi un ensueo en que
la mitad era potico y la otra el frenes vital, el poder de la noche con
mucha fuerza. Anim la gran tertulia nocturna de los aos '40, '50 y '60.
Era la ltima en retirarse a su dormitorio", recuerda.

Descrita por Jos Miguel Varas como una "bellsima colorina rebelde de piel
lctea que frecuentaba los bares con Enrique Lihn y Jodorowsky", era el
amor platnico de casi toda la generacin del '50, y Alejando Jodorowsky la
ha denominado su "mujer cumbre".

 "Yo soy mi propio escudero y creo que hay que ir a la pelea. Yo creo que
hay que morirse peleando", deca Daz Varn en una entrevista reciente que
le hiciera Donoso. Dscola desde la lucidez, protagoniz enconadas
polmicas con escritores de su tiempo, entre ellas, una pelea a golpes con
Enrique Lafourcade.

Lafourcade recuerda la ancdota: "Una vez escrib un artculo en que le
sugera cosas serias como cuidar su salud y su relacin con otras personas
porque era una colorina llameante. La respuesta de ella fue ofrecerme
puetes y yo dej de ir a la SECH por precaucin vital. Siempre deca que
tena una derecha de la que no se paraba nadie, era una mujer de combos
tomar. Se malgast de algn modo y el talento que tena lo dispers a los
cuatro vientos".

En 1949, alentada por sus amigos poetas y por el visionario editor Domingo
Morales Ramos publica su primer libro, Razn de mi ser. Los poemas de este
volumen reflejan la vitalidad y fuerza de la poeta, mediante imgenes
sugeridas con un lenguaje subterrneo que nunca abandon el reconocimiento
de la condicin femenina, y que evidencian la relacin inherente entre vida
y creacin.

Aunque fue reconocida tardamente por una pequea parte de la crtica
especializada, su poesa marc nuevos rumbos en la creacin potica
chilena. Fue incluida en numerosas antologas, entre las que destacan
Poesa nueva de Chile (1953); La mujer en la poesa chilena (1963); y Atlas
de la poesa chilena (1958). 

Entre sus obras destacan Sinfona del hombre fsil y otros poemas
(Salamandra, 1953), Tiempo, medida imaginaria (Atacama, 1959), Los dones
previsibles (Cuarto Propio, 1992), La Arenera (1993) y De cuerpo presente
(1999).

Fuentes: El Mostrador o La Nacin (Chile)



*** Presentan en China Textos de las estaciones, de Wilfredo Carrizales

El libro de poesa en prosa Textos de las estaciones, del escritor y
sinlogo venezolano Wilfredo Carrizales, fue presentado el pasado 15 de
junio en el auditorio de la Universidad de Estudios Extranjeros de Xi An
(http://www.xisu.edu.cn), de la provincia china de Shaanxi, en el marco de
la IV Conferencia Internacional e Interdisciplinaria "Alexander von
Humboldt / Literatura de viajes de Amrica, Europa y China de todos los
siglos".

La vicepresidenta de la Conferencia, Luz Fernndez de Alba, ley la
presentacin escrita por el Agregado Cultural de la Embajada de Mxico en
Peking, Edgardo Bermejo, quien no pudo asistir al acto.

Citando a Chiang-Tzu, Bermejo dijo que Carrizales "ha hecho del viaje una
experiencia literaria, una travesa intelectual y una forma definitiva de
la intimidad creativa". Calific a Textos de las estaciones como la obra
"ms ambiciosa y contenida" del venezolano.

"Carrizales, por suerte, lo ignora todo", agrega Bermejo en su
presentacin. "Su poesa no demuestra ni argumenta nada, no conduce a
ningn sitio ni promete una ruta para el viaje. Es una poesa de la
sabidura ms que del conocimiento, y en ese sentido se nos presenta como
un radical seguidor de la tradicin taosta de viajar".

Al acto asisti un nutrido pblico, conformado por especialistas de las
universidades Humboldt State (Departamento de Idiomas Extranjeros y
Culturas, http://sorrel.humboldt.edu/~wlc), de Estados Unidos, y las
mexicanas Autnoma Benito Jurez de Oaxaca (http://www.uabjo.mx) y
Tecnolgica de Coahuila (http://www.utc.edu.mx), as como estudiantes y
profesores de espaol de la Universidad de Estudios Extranjeros de Xi An.

Carrizales habl sobre sus viajes por China, gnesis del poemario, y ley
doce textos del libro. Luego respondi algunas preguntas formuladas por los
asistentes.

Textos de las estaciones, que fuera publicado en octubre de 2003 en versin
digital por nuestra Editorial Letralia (puede leerse en
http://www.letralia.com/ed_let/estaciones), aparece ahora en una edicin
bilinge espaol-chino ilustrada con fotografas a todo color del mismo
Carrizales y en la cual prest una valiosa labor de traduccin el profesor
y especialista en literatura latinoamericana Zhao Deming. Le correspondi a
Pedro Holder encargarse del diseo del libro.

El libro ser presentado el prximo mes de julio tanto en Peking como en la
ciudad de Qingdao, provincia de Shandong.



*** Sergio Pitol promueve en Pekn su segunda novela traducida al chino

El escritor mexicano Sergio Pitol, ganador del Premio Cervantes de
Literatura 2005, viaj a Pekn la semana pasada para promocionar la edicin
en chino de su novela El arte de la fuga, la segunda en ser traducida a ese
idioma tras la publicacin de La vida conyugal.

El novelista fue recibido con buenos ojos por el pblico y la crtica de la
nacin oriental, que considera su obra, una recopilacin de ensayos,
crticas literarias, apuntes de viajes y reportajes, como una "escritura
ingeniosa, interesante y llena de conocimientos".

"No he visto las crticas de mis libros, pero un seor me dijo que un
peridico local public algo sobre El arte de la fuga y la crtica es muy
buena", afirm Pitol, quien firm ejemplares de su obra en una librera de
la capital china.

Pitol, quien trabaj en China como traductor en 1962, dijo que su nueva
novela traducida al chino es uno de los libros por los que siente mayor
aprecio personal. La obra fue traducida por Zhao Deming, coordinador del
Instituto de Estudios sobre Literatura Extranjera, dependiente de la
Academia de Ciencias Sociales de China, al igual que La vida conyugal, que
fue presentada en mayo por la embajada mexicana.

"Las novelas de Pitol forman parte de una serie de traducciones en chino de
los libros de los autores contemporneos ms importantes, cuyo fin es
ofrecer a los jvenes acceso a las obras maestras de nuestra poca", afirm
Chen Zhongyi, director del instituto.

Pitol dijo que en la actualidad hay en China "una explosin de novelistas
latinos y espaoles". Indic que las figuras ms grandes de la novela y la
poesa del siglo XX, como Jorge Luis Borges, Alejo Carpentier, Pablo
Neruda, entre otros, son ahora un boom entre los lectores chinos.

Fuente: Milenio



*** Libro de Teresa de la Parra es presentado en Cuba

La editorial Arte y Literatura present el pasado 16 de junio, en la Casa
Simn Bolvar de La Habana, el libro Epistolario y otros textos, de la
prestigiosa escritora venezolana Teresa de La Parra.

La actividad cont con la presencia de la investigadora crtica y ensayista
Zayda Capote, quien habl sobre el legado literario de la destacada
intelectual, as como su influencia en el pensamiento y el arte
contemporneos.

Epistolario y otros textos recoge el espritu colonial del siglo diecinueve
y destaca lo autctono criollo americano. Est integrada por el epistolario
y tres conferencias ofrecidas por la creadora en Colombia.

Autora adems de las novelas Ifigenia y Memorias de Mam Blanca, Teresa de
la Parra naci en 1889 en Pars y fue llevada a Venezuela a los dos aos de
edad. Su nombre de pila era Ana Teresa Parra Manojo y era hija de padres
venezolanos residenciados en la capital de Francia.

A los ocho aos queda hurfana de padre, y su madre vuelve a Europa con sus
seis hijos. Tras completar su educacin en Espaa, De la Parra vuelve a
Venezuela y publica artculos en diversos diarios caraqueos. En 1924
obtiene el primer premio de un concurso literario auspiciado por el
Instituto Hispanoamericano de la Cultura Francesa, en Pars, y el mismo ao
publica su novela Diario de una seorita con el nombre con el que hoy se lo
conoce: Ifigenia. Es tambin en este momento cuando adopta su seudnimo.

A finales de los aos 20 se radica en Vevey, Francia, y publica en Pars su
segunda novela, Memorias de Mam Blanca, una obra plena de nostalgia por
los parajes de la infancia en Venezuela.

En 1930 regresa a Venezuela, pero su permanencia es muy corta, ya que se
enferma de Tuberculosis y regresa a Espaa, donde se interna en un
sanatorio en Madrid. All morir el 23 de abril de 1936.

Fuentes: CubaWeb, Efemrides Venezolanas



*** Feria Internacional del Libro Universitario celebran en Mrida

Desde el pasado sbado 17 y hasta el prximo domingo 25 de junio se
realiza en Mrida, capital del estado homnimo en Venezuela, la IX Feria
Internacional del Libro Universitario (Filu, http://www.ula.ve/filu),
actividad que en esta edicin celebra los treinta aos de la
nacionalizacin del petrleo en la nacin latinoamericana, y el centenario
del nacimiento del gran intelectual Arturo slar Pietri.

En el marco de la feria sern presentadas diversas obras recientes sobre el
petrleo, con espacios culturales, acadmicos, y homenajes a diferentes
personajes de las letras. Adems, se presentar un libro sobre el autor de
Las lanzas coloradas y se celebrar un foro en el que se abordar, desde
diversas disciplinas, el legado del reconocido intelectual.

La Filu, el evento editorial de mayor tradicin en Venezuela, convoca una
vez ms a firmas de todo el pas, as como a participantes de Mxico,
Brasil, Costa Rica, Colombia, Espaa y otros pases.

Como parte de los actos especiales, sern homenajeados los escritores
venezolanos Ednodio Quintero y Jos "Pepe" Barroeta. Estos reconocimientos
darn lugar a la presentacin del libro Los rostros ocultos, de Quintero,
el poemario Todos han muerto, de Barroeta, y el libro-homenaje Todo ha sido
soar. Homenaje a Pepe Barroeta.

Especialistas de Colombia, Mxico y Venezuela, participan en un coloquio
especial sobre la crnica urbana y se realiza un taller sobre el tema con
un periodista y escritor mexicano. Adems, temas como el renovado inters
por la literatura latinoamericana en Europa y las polticas editoriales en
Venezuela sern abordados por los conferencistas que acuden a esta cita
anual.

Dentro de la programacin cultural, el cine brasileo y novedades
editoriales de Canad, son parte de los temas que se contemplan en las
exposiciones. Asimismo, como ya es tradicin, se inaugur un saln de arte
popular en el que los asistentes pueden disfrutar de una muestra de la
produccin artesanal andina.

Los nios y jvenes gozan de un espacio especial, donde hay conciertos de
grupos infantiles, as como charlas sobre la violencia en el noviazgo, el
reggae, poesa brasilea y reflexiones sobre la lectura entre los ms
pequeos.

Fuente: Filu



*** Laura Restrepo recibi el premio Grinzane Cavour

El pasado 17 de junio la escritora colombiana Laura Restrepo recibi en
Italia el premio Grinzane Cavour 2006, uno de los galardones ms
importantes de la literatura europea, y que se entrega en el castillo del
mismo nombre, ubicado en la regin del Piamonte.

Despus de publicar siete exitosas novelas, la mayora de ellas traducidas
a diferentes idiomas, Restrepo se ha convertido en una figura literaria
mundial, en especial luego de ganar el Premio Alfaguara de Novela en el
2004, con su obra Delirio.

La autora recibe este galardn en virtud de la difusin y el xito de las
cuatro novelas que se han publicado de ella en italiano: Dulce compaa, La
novia oscura, Delirio y Leopardo al sol.

Anteriormente, Restrepo ha recibido el premio Sor Juana Ins de la Cruz de
novela escrita por mujeres, el Prix France Culture, y el Arzobispo Juan de
Sanclemente.

El Grinzane Cavour, que naci en 1982 y consta de 5.000 euros, se ha
convertido en una verdadera fundacin cultural al servicio de la literatura
y de los jvenes, y no slo se encarga de seleccionar y premiar las obras
que participan en el concurso, sino que ofrece la oportunidad para celebrar
eventos colaterales que ya forman parte integrante de la resea. Entre los
miembros del jurado se destacan personalidades como Tahar Ben Jelloun
(Marruecos), Bjorn Larson (Suecia), Predrag Matvejevic (Croacia) y Luis
Seplveda (Chile).

El galardn tiene siete secciones, entre ellas novela extranjera. Ha sido
entregado a escritores como los espaoles Javier Cercas y Rosa Montero, el
francs Michel Tournier y el ingls Graham Swift. En otras categoras, como
narrativa internacional, tambin ha sido recibido por Gunther Grass,
Czeslaw Milosz, Kenzaburo Oe, V. S. Naipaul y J.M. Coetzee.

Fuentes: Colombia Universal, Vanguardia



*** Inauguran portal sobre novela espaola contempornea

La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (BVMC,
http://www.cervantesvirtual.com), con sede en la Universidad de Alicante
(UA, http://www.ua.es), ha inaugurado su portal "Novela espaola
contempornea", que abarca la creacin novelstica de la Pennsula Ibrica
desde la Guerra Civil hasta la actualidad, y al que puede accederse en
http://www.cervantesvirtual.com/portal/nec.

El profesor Germn Gulln, director del portal, lo ha definido como un
"frum de referencia de libre expresin sobre la novela contempornea en la
pennsula ibrica", en el que no faltan las referencias a los autores
exiliados, como Max Aub en Mxico, Francisco Ayala en Argentina, Eugenio
Granell en la Repblica Dominicana o Arturo Barea en Inglaterra, entre
otros.

Gulln, quien es investigador en el Amsterdam School for Cultural Anlisis
(http://www.hum.uva.nl/asca) y catedrtico en la Universidad de msterdam
(http://www.uva.nl), destac que estos escritores fueron los "responsables,
tras la contienda, del renacimiento del gnero narrativo en Espaa, que se
apuntal con el surgimiento de nuevos nombres dentro del pas, como Camilo
Jos Cela, Miguel Delibes, Carmen Laforet, Rafael Snchez Ferlosio, Ignacio
Aldecoa, Ana Mara Matute o Carmen Martn Gaite".

En su estreno, el portal dedicado a la novela espaola contempornea ofrece
las semblanzas crticas y una seleccin de textos de Antonio Orejudo,
Gonzalo Navajas, Jos Manuel Marrero, Juan Manuel Olcese, Juan Pedro
Aparicio, Julin Rodrguez, Miguel Albero, Toni Montesinos Gisbert y
Vicente Mora.

Nacida en 1999 por iniciativa de la Universidad de Alicante, el Grupo
Santander y la Fundacin Marcelino Botn, la Biblioteca Cervantes se
desarrolla en la actualidad bajo la tutela de la Fundacin Biblioteca
Virtual Miguel de Cervantes, institucin sin nimo de lucro que preside el
escritor Mario Vargas Llosa.

Desde su fundacin ha servido 295 millones de pginas y sus fondos, de
libre acceso a travs de la red, presentan ms de 21.000 registros
bibliogrficos, lo que la convierte en el portal de referencia
internacional de las culturas hispnicas.

Fuente: EFE



*** Arranca en Medelln la "fiesta potica ms grande del mundo"

Entre el 24 de junio y el 2 de julio se realizar el XVI Festival
Internacional de Poesa de Medelln
(http://www.festivaldepoesiademedellin.org), actividad que reunir a
setenta poetas de cincuenta pases ante una concurrencia de cerca de ciento
cincuenta mil personas, y que se desarrollar en diez ciudades colombianas
adems de la anfitriona.

"La que es quizs la fiesta potica ms grande del mundo", como afirmara el
poeta argentino Rodolfo Alonso, recibir en calidad de invitada especial a
Jane Chaplin, hija del cineasta y comediante Charles Chaplin, quien dictar
el martes 27 una conferencia sobre la poesa en el cine de su padre,
programada por la X Escuela Internacional de Poesa de Medelln.

Asistirn adems el poeta Rodolfo Alonso (Argentina), a quien se le otorg
el I Premio Internacional de Poesa Ciudad de Medelln para libros
publicados en lengua castellana, el poeta Cristian de Npoli (Argentina),
merecedor del V Premio Latinoamericano de Poesa Ciudad de Medelln para
libros inditos y Sal Gmez (Colombia), ganador del I Premio de Estmulo a
la Joven Poesa Colombiana.

El festival es convocado y organizado por la revista Prometeo y la entrada
a sus actividades es gratuita. Este viernes 23, como un abreboca al
festival, se inaugurarn en la Sala de Arte del Edificio de la Cultura las
exposiciones "Memoria fotogrfica del Festival Internacional de Poesa de
Medelln", "El lenguaje es la casa del ser", con creaciones de nios
participantes del Proyecto Gulliver, y una muestra fotogrfica de Jess
Abad Colorado.

La inauguracin del festival ser el sbado 4 a las 5 de la tarde en el
Cerro Nutibara, y adems del teatro al aire libre Carlos Vieco participarn
los poetas lvaro Miranda (Colombia), Michael Harlow (Nueva Zelanda),
Macario Matus (Mxico, Nacin Zapoteca), Guadalupe Grande (Espaa), Muhsin
Al-Ramli (Irak), Gioconda Belli (Nicaragua), Lenrie Peters (Gambia), Ramiz
Rovshan (Azerbaijn), Toyin Adewale (Nigeria).

Entre los tradicionales recitales poticos que se escenificarn a lo largo
de toda Medelln y las otras diez ciudades subsedes, destaca el que el
lunes 26 de junio se realizar en el Parque de los Pies Descalzos, y que
reunir a los poetas indgenas Al Hunter (Canad, Nacin Anichinaabe,) Rosa
Mara Chvez (Guatemala, Nacin Maya), Odi Gonzales (Per, Nacin Quechua),
Jorge Cocom Pech (Mxico, Nacin Maya), Jaime Luis Huenn (Chile, Nacin
Mapuche) y Macario Matus (Mxico, Nacin Zapoteca).

Igualmente, el 27 de junio se celebrarn recitales en la crcel Bellavista,
donde participarn los poetas Allan Luna (Colombia), Ivn Oate (Ecuador) y
Quincy Troupe (Estados Unidos); en la Crcel de Mujeres El Buen Pastor, con
Mery Yolanda Snchez (Colombia) y Alberto Rodrguez Tosca (Cuba), y en la
Crcel de Mxima Seguridad de Itag, con lvaro Miranda (Colombia) y
Muhsin Al-Ramli (Irak). Todos estos recitales se iniciarn a las 11 de la
maana.

Varios de los poetas participantes tendrn contacto con el pblico de otras
ciudades adems de Medelln, como Bucaramanga y Pereira, el martes 27;
Barranquilla, Ibagu, Tunja y nuevamente Bucaramanga, el mircoles 28;
Bogot, Quibdo, Pasto y de nuevo Tunja, el jueves 29; Pasto el viernes 30,
y de nuevo Bogot el lunes 3 de julio.

Adems la X Escuela Internacional de Poesa de Medelln desarrollar
diversas actividades. La primera de ellas ser el taller que impartir el
poeta colombiano Julin Malatesta el lunes 26 de junio a las 3 de la tarde
en el Hotel Gran Hotel de Medelln. Se desarrollarn adems otros
conversatorios y cursos, entre los que destaca el taller de apreciacin
potica que la colombiana Mery Yolanda Snchez dictar el martes 27 a las
10 de la maana en la Crcel de Mujeres El Buen Pastor.

La nacin anfitriona estar representada por los poetas lvaro Miranda,
Ricardo Cullar, Mery Yolanda Snchez, Alberto Vlez, Jos Ramn Mercado,
Felipe Agudelo, Andrea Cote, Luca Estrada, Vctor Lpez Rache, Daro
Villegas, Orlando Lpez, ngela Tello, Catalina Gonzlez, Clemencia
Snchez, Viviana Restrepo, Diana Berro, Eliana Maldonado y Allan Luna.

Del resto de los pases americanos arribarn a Medelln los poetas Fabin
Casas (Argentina), Marion Bethel (Bahamas), Mara Soledad Quiroga
(Bolivia), Lucila Nogueira (Brasil), Al Hunter (Nacin Anashinaabe,
Canad), Jaime Luis Huenn (Nacin Mapuche, Chile), Osvaldo Sauma (Costa
Rica), Omar Prez, Pedro de Ora, Rito Ramn Aroche, Charo Guerra, Alberto
Rodrguez Tosca (Cuba), Ivn Oate (Ecuador), Nora Mndez (El Salvador),
Quincy Troupe (Estados Unidos), Merle Collins (Granada), Rosa Mara Chvez
(Guatemala), Francesca Randazzo (Honduras), Linton Kwesi Johnson (Jamaica),
Jorge Miguel Cocom Pech (Nacin Maya, Mxico), Macario Matus (Nacin
Zapoteca, Mxico), Gioconda Belli (Nicaragua), Katia Chiari (Panam), Odi
Gonzles (Nacin Quechua, Per), Kendel Hippolyte (Santa Luca), Cynthia
James (Trinidad y Tobago), Eduardo Espina (Uruguay), Nstor Francia y Csar
Seco (Venezuela).

De los pases africanos participarn Monique Ilboudo (Burkina Faso), Jos
Luis Hopffer (Cabo Verde), Marcel Kemadjou Njanke (Camern), Sayed Hegab,
Ahmed Al-Shahawi (Egipto), Lenrie Peters (Gambia), David Rubadiri (Malawi),
Adamou Id (Niger), Toyin Adewale-Gabriel (Nigeria) y Amadou Lamine Sall
(Senegal).

Los poetas asiticos sern Huda Al Daghfaq (Arabia Saudita), Muhsin
al-Ramli (Irak), Mohammed Al-Nabhan (Kuwait), Bassam Hajjar (Lbano) y Soad
Al-Kawuari (Qatar). Europa estar representada por Ramiz Rovshan
(Azerbaijn), Stefaan Van den Bremt (Blgica), Antonio Porpetta, Guadalupe
Grande (Espaa), Spiros Vergos (Grecia), Elisa Biagini (Italia), Claudine
Kranz (Liechtenstein), Hans C. ten Berge (Pases Bajos) y Vince Fasciani
(Suiza), mientras que de Oceana asistir el neocelands Michael Harlow.

Fuente: Festival Internacional de Poesa de Medelln



*** Garabatosh-K viaja a Venezuela

La compaa venezolana de tteres y teatro Garabatosh-k, que desarrolla sus
actividades en las Islas Canarias y est conformada por los artistas Elisa
Gonzlez, Tiffany de Pablos y Rger Vargas -todos oriundos del estado
Miranda-, realizar una pequea gira en su pas de origen en el marco de la
celebracin del Da Nacional del Teatro.

La efemride se celebra en Venezuela el 28 de junio, ya que fue en esa
fecha, en el ao 1600, cuando la corona espaola otorg la primera licencia
para representar una comedia en tierras venezolanas.

La primera presentacin de Garabatosh-k en Venezuela ser el 25 de junio en
Ocumare del Tuy, cuando la compaa participar como invitada en el Primer
Festival de Teatro de los Valles del Tuy y, de la mano de Gonzlez y
Vargas, llevar a escena la obra infantil El ratn que lee Canarias, con la
que se pretende promocionar en Venezuela los nombres de algunos autores
canarios, a la vez que se incentiva a los nios para que se acerquen a la
lectura.

En el referido festival, que organiza la Asociacin Cooperativa Enseanza
Cultural Venezolana Xpresarte 3000, participar gran cantidad de
agrupaciones mirandinas, y promete ser un verdadero banquete teatral, con
el objetivo de incentivar la creacin de producciones, tanto noveles como
consolidadas, que se trabaje la dramaturgia local, regional y nacional o
bien sea universal, pero versionada por autores venezolanos.

Igualmente, Garabatosh-k realizar un par de funciones para los nios de
dos colegios de las ciudades de Guarenas y Guatire. Estas actuaciones
estarn organizadas por la Fundacin Cultural Paco Azcona, entidad que
fomenta y promueve el teatro en las comunidades de los municipios Plaza y
Zamora.

Para terminar, los artistas de Garabatosh-k presentarn su espectculo en
el I Festival de Teatro de Muecos, a realizarse en septiembre en la ciudad
de Barquisimeto, estado Lara.

Fuente: Garabatosh-K



*** CNAC recibir solicitudes de financiamiento de cineastas venezolanos

Con muy buenas expectativas anunci el presidente del Centro Nacional del
Cine de Venezuela (CNAC, http://www.cnac.gob.ve), Juan Carlos Lossada, la
apertura de los Financiamientos CNAC 2006 a la produccin audiovisual.
Desde el 26 de junio hasta el 11 de agosto los cineastas tendrn la
oportunidad de presentar sus proyectos para optar a recibir recursos que
llevaran sus ideas a la gran pantalla.

"Tenemos razones para pensar que este ao el nmero de proyectos que sern
recibidos por el instituto va a tener un crecimiento importante, en primer
lugar porque en los ltimos tres aos ha crecido progresivamente,
especialmente en la convocatoria pasada. Para este ao esperamos un nmero
mayor de proyectos porque ahora tenemos Ley de Cine, un hecho celebrado por
muchos sectores que ha despertado un mayor entusiasmo", seal Lossada.

Asimismo, hizo referencia a diversos proyectos del Ministerio de la Cultura
de Venezuela que favorecen a que haya ms interesados en la realizacin
cinematogrfica, como el Laboratorio del Cine y el Audiovisual de
Venezuela, la Villa del Cine, la Red de Salas Regionales y otros. "Todo
esto contribuye a hacer un poco ms cercana a la gente la esperanza y el
entusiasmo de querer convertirse en realizadores cinematogrficos".

Por otra parte, asegur que el CNAC "realiza esfuerzos continuos con la
finalidad de hacer llegar a la poblacin los detalles de las oportunidades
que se quieren dar, mediante el acercamiento a las universidades, que son
por excelencia centros de produccin potenciales".

En cuanto a la cantidad de recursos a otorgar para cada modalidad o
proyecto, Lossada explic que an no se ha presentado ninguna propuesta
concreta ante el Comit Ejecutivo. "No se har todava hasta no tener una
idea clara de cuntos proyectos se van a recibir en la totalidad de las
modalidades y de la calidad de esos proyectos. Dependiendo de lo que
tengamos se decidir cunto dinero destinar a cada modalidad, porque si se
hace lo contrario, que es precisar una cuota a cada modalidad, estaramos
pretendiendo dictar por proyecto una realidad que no podemos controlar".

Sin embargo, resalt que lo que s se har con anterioridad es fijar los
presupuestos promedios de cada modalidad. En el caso de largometraje
formato cine se fijar una cifra de dos millardos de bolvares como
promedio.

Los proyectos que entrarn en competencia en los Financiamientos CNAC 2006
sern los de largometraje de ficcin, que sean propuestos por realizadores
que ya tengan una obra conocida; proyectos de largometraje de pera prima,
para primeros realizadores de largometrajes, que van a tener un tratamiento
especial; documentales en todas sus duraciones, desde un cortometraje hasta
un largometraje; proyectos de animacin en todas sus duraciones;
cortometrajes de ficcin y coproducciones minoritarias de largometrajes.
Igualmente, se abrir admisin de proyectos en el rengln de terminacin de
cortometrajes, mediometrajes y largometrajes.

No se tiene establecido un nmero de proyectos por modalidad, segn indic
Lossada, sino que se abrirn todas las modalidades de produccin, se
recibirn los proyectos, se revisarn y se ver en un orden descendente
cules son aquellos que han pasado la prueba con una puntuacin adecuada
para luego asignar los recursos de manera equitativa.

Indic que la ausencia de algunas modalidades conocidas en financiamientos
anteriores -como la modalidad de Desarrollo de Guiones-, se debe a que
recientemente se hizo un ajuste a los reglamentos internos de fomento
cinematogrfico, dando cabida al Reglamento Interno de Estmulo y Fomento a
la Creacin y la Produccin, en el que se cre un Comit de Lectura de
Guiones Cinematogrficos que tiene la misin de evaluar los guiones y
otorgarles una certificacin que va a ser una especie de medidor de calidad
de esos guiones.

Esta modalidad se abrir una vez se culmine la conformacin de este comit,
que segn Losada estar integrado por personas de experiencia relevante y
formacin asociada al tema de escritura de los guiones y representacin de
personalidades vinculadas a las universidades y los gremios.

Para Montaje de Proyectos, uno de los cambios en los financiamientos del
CNAC es que dada la naturaleza de esa modalidad, sin duda lo ms importante
es contar con un muy buen guin para buscar recursos que permitan el armado
del proyecto de la coproduccin, por lo que se ha tomado la decisin de
poner como condicin, para que se pueda participar en ese concurso en
particular, el hecho de que se haya tenido la certificacin del guin
cinematogrfico.

El presidente del CNAC destac la importancia de que por primera vez se
estn juntando recursos provenientes del Ejecutivo venezolano con recursos
provenientes de Fondo de Promocin y Fomento del Cine (Fonprocine). "En
este momento los recursos de Fonprocine son todava pequeos en comparacin
con la proporcin ms sostenida que el fondo va a tener a partir del
prximo ao, pero ciertamente son recursos que van a contribuir a ensanchar
un poco ms la posibilidad de financiamiento que el CNAC puede dar".

Para esta convocatoria se tiene destinado en un primer momento un
presupuesto de aproximadamente ocho millardos de bolvares.
"Aproximadamente se est contabilizando cinco millardos por parte del
Ejecutivo y estamos siendo conservadores en el caso de Fonprocine, al
hablar de tres millardos, en la medida que continen las recaudaciones se
ir reincorporando ms dinero dependiendo de la calidad de los proyectos
que vayan siendo presentados".

Para agosto, mes en el que culmina el proceso de convocatoria, estarn
conformadas las comisiones de estudio que recibirn por paquetes las
distintas modalidades por proyectos, y se podra empezar a ver resultados
al final del mes de septiembre en algunas modalidades. En octubre se
tendra el resto de los seleccionados, que ya podran inmediatamente firmar
contrato con el CNAC.

Las comisiones de estudio de proyectos se conforman anualmente tal como lo
dispone el Reglamento de la Ley de Cine, con representacin de las cmaras
profesionales, de las asociaciones gremiales, de las instituciones
cinematogrficas pblicas y privadas, de universidades, cineastas,
productores, crticos de cine y guionistas, "de manera que se conforman
instancias plurales, idneas por la capacidad profesional de detentar esa
altsima funcin como lo es evaluar proyectos y luego son democrticas ya
que se producen votaciones; luego esas comisiones presentan unas
recomendaciones al Directorio del CNAC, quien finalmente decide adjudicar o
no los recursos que considere necesarios a cada uno de esos proyectos
recomendados", indic.

En cuanto a los resultados de los Financiamientos 2005, Lossada enfatiz
que el balance es positivo. "El mundo del cine es bastante complejo y es
difcil trabajarlo sujeto a fechas controladas, pero estoy bastante
satisfecho de la eficiencia cada vez mayor que se est logrando en los
ltimos tiempos".

Fuente: CNAC



*** El Pen de Venezuela abre ctedra sobre slar Pietri

Enmarcada dentro de la exposicin "Arturo slar Pietri: Un clsico
moderno", en la Fundacin Banco Provincial en La Castellana, el prximo
martes 27 de junio arranca la Ctedra "Cuentistas celebran al slar
cuentista" organizada por el Pen de Venezuela
(http://www.pendevenezuela.org), con la participacin de narradores y
crticos literarios venezolanos.

La ctedra consiste en un ciclo de lecturas de cuentos en cuatro
conferencias, en las que participarn ocho cuentistas, representativos de
las dcadas de los 40 y 50, quienes leern su propia obra en homenaje a
slar, autor del mayor legado en este gnero, y tambin su cuento preferido
de slar y le revelern al pblico el porqu.

El martes 27 de junio, abrirn el ciclo Matilde Davi y Ednodio Quintero,
quienes sern presentados por el investigador Carlos Pacheco. El martes 11
de julio, la acadmica Violeta Rojo presentar a Milagros Socorro y Antonio
Lpez Ortega, quienes sern seguidos, el martes 18 de julio, por Antonieta
Madrid e Israel Centeno, presentados por la periodista Karina Sainz Borgo.
Finalmente, el martes 25 de julio Hctor Torres presentar a Mara Celina
Nez y Jos Luis Palacios.

Fuente: Pen de Venezuela



*** Conferencia y recital presentar el poeta Ramn Palomares en Caracas

El Ministerio de la Cultura de Venezuela, a travs de La Casa Nacional de
las Letras Andrs Bello y el Centro Nacional del Libro, ha organizado dos
encuentros con el ganador del Premio Internacional de Poesa Vctor Valera
Mora 2006, el poeta Ramn Palomares.

El primer encuentro ser el mircoles 28 de junio a las 10 de la maana.
Palomares disertar sobre el Canto Guerrero de los Cuicas y el Canto
Guerrero de Las Sierras. El segundo encuentro ser el jueves 29, tambin a
las 10 de la maana, cuando presentar un recital potico. Ambas
actividades se realizarn en La Casa Nacional de las Letras Andrs Bello.

Nacido en Escuque (Trujillo) en 1935, Ramn David Snchez Palomares es
maestro y licenciado en lenguas clsicas. Contribuy a la formacin del
grupo Sardio, que edit la revista homnima entre 1958 y 1961, y en la que
figuraban autores de la talla de Adriano Gonzlez Len, Salvador Garmendia,
Guillermo Sucre y Francisco Prez Perdomo, quienes luego formaran la
agrupacin vanguardista El Techo de la Ballena.

Entre otros ttulos, Palomares ha publicado El Reino (1958), Paisano
(1965), Honras fnebres (1965), Santiago de Len de Caracas (1967), El
vientecito suave del amanecer con los primeros aromas (1969), Poesa
-1958-1965- (1973), Poesa -Antologa- (1985), Adis a Escuque (1974),
Elega 1930 (1980), El viento y la piedra (1984), Mrida, elogio de sus
ros (1985) y Alegres provincias (1988).

Fuente: RNV



*** El porro colombiano celebra su trigsimo festival

Del 30 de junio al 3 de julio se realizar en San Pelayo, Crdoba
(Colombia) el XXX Festival Nacional del Porro
(http://www.asosinu.gov.co/Eventos.php), actividad coauspiciada por el
Ministerio de Cultura de Colombia y la Alcalda Municipal de San Pelayo.

Declarado patrimonio cultural de la nacin, el Festival del Porro tiene
como objetivos rescatar la promocin a nivel nacional del porro pelayero
(ritmo alegre y ms rpido que la cumbia) y la tradicin musical, bailable
y oral de la regin.

La festividad comienza con una alborada en la que intervienen todas las
bandas participantes, que al unsono ofrecen un concierto con los porros
tradicionales de San Pelayo. Por las noches se celebran los tradicionales
fandangos, en los cuales las parejas bailan hasta el amanecer. Las bandas y
compositores asistentes concursan en los ritmos de porro, fandango, puya y
mapal.

San Pelayo es una clida poblacin ubicada a 30 minutos de Montera.
Considerada la cuna del porro, es la sede nica de este evento que se
celebra desde 1977. Miles de personas se han reunido all para rendir
tributo a la riqueza artstica y cultural de las riberas de los ros Sin y
San Jorge.

En esta edicin, el festival har homenaje a los msicos Arlinton Pardo y
Edilberto Guerra, pelayeros que han difundido el porro. Se espera la
participacin de unos cuatrocientos msicos, adems de treinta bandas
infantiles.

Fuentes: Asosinu, Festival del Porro Cantao



*** Instituto Cervantes ofrece sus cursos para el verano

El Centro de Formacin de Profesores del Instituto Cervantes
(http://www.cervantes.es), de Madrid (Espaa), difundi la lista de cursos
que tiene programados para el verano, y que se desarrollarn entre el 6 de
julio y el 16 de septiembre.

En julio, el primer curso que se dictar ser "El espaol de los negocios",
a cargo de la profesora Mara ngeles lvarez Martnez (Universidad de
Alcal). Le siguen "La reflexin sobre la accin docente y el desarrollo
profesional", dictado por Elena Verda Lle (Instituto Cervantes);
"Aspectos del espaol en la traduccin tcnica y literaria", con Mara Pepa
Palomera (Instituto Cervantes); "Integracin de las TIC en el aula de
espaol", con Olga Juan Lzaro (Instituto Cervantes) y "La enseanza del
espaol a inmigrantes magrebes escolarizados", con Mohammed El-Madkouri
Maataoui (Universidad Autnoma de Madrid).

En agosto se dictarn los cursos "Panorama del cine espaol e
hispanoamericano actual; recursos para la explotacin de las pelculas en
el aula de ELE", con Juan Luis Montouss (Instituto Cervantes); "Pragmtica
y comunicacin intercultural", con Claudia Fernndez (Universidad Antonio
de Nebrija), y "Bases comunes en la enseanza de lenguas: el Marco comn
europeo de referencia y el Portfolio", con Susana Llorin (Universidad
Alfonso X el Sabio).

En septiembre le toca el turno a "La enseanza del espaol jurdico", con
Josefa Gmez de Enterra (Universidad de Alcal); "El mundo de la edicin
de materiales ELE y EL2", con Pilar Garca (SM Ediciones); "Poesa y
canciones en el aula de ELE", con Manuela Gil-Toresano (Instituto
Cervantes), y "Tcnicas, actividades y recursos en la enseanza del espaol
a inmigrantes adultos", con Pilar Garca.

Para recibir toda la informacin referida a temarios, cantidad de horas y
cupos, horarios y costos de inscripcin, escriba a difusioncfp@cervantes.es
o descargue el programa de cursos (PDF, 1.1 Mb) disponible en
http://www.cervantes.es/seg_nivel/lect_ens/formacen/CFP_XII_0506_14.pdf.

Fuente: Centro de Formacin de Profesores del Instituto Cervantes



*** Anunciado el jurado del Premio Juan Rulfo

La Asociacin Civil del Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe
Juan Rulfo ha anunciado la conformacin del jurado de este ao, que se
prepara para acudir a la ciudad de Guadalajara a finales de agosto para
seleccionar al ganador de la 16 edicin a partir de las candidaturas que
se reciban hasta el prximo 31 de julio, da en que cierra la convocatoria.

La Comisin de Premiacin -integrada este ao por representantes del
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el Fondo de Cultura
Econmica, el Gobierno del Estado de Jalisco y la Universidad de
Guadalajara- ha seleccionado a ocho escritores y crticos literarios que
sern responsables de revisar las candidaturas y asignar el premio que
otorga la Asociacin Civil: los mexicanos Sergio Pitol, Jos Luis Martnez
y Gonzalo Velorio, la chilena Cecilia Garca Huidobro, el estadounidense
Seymour Menton, el peruano Julio Ortega y los espaoles Beatriz Pastor y
Jorge Urrutia.

A la fecha han participado como jurados del Premio Juan Rulfo ms de 70
escritores, acadmicos y literatos provenientes de 19 pases. El fallo del
jurado, que es inapelable, ser dado a conocer a ms tardar el prximo 4 de
septiembre en la ciudad de Guadalajara, Mxico.

El premio est dotado de cien mil dlares y reconoce el conjunto de una
obra de creacin en cualquier gnero literario. Ha sido recibido por los
escritores Nicanor Parra (1991), Juan Jos Arreola (1992), Eliseo Diego
(1993), Julio Ramn Ribeyro (1994), Nlida Pin (1995), Augusto Monterroso
(1996), Juan Mars (1997), Olga Orozco (1998), Sergio Pitol (1999), Juan
Gelman (2000), Juan Garca Ponce (2001); Cintio Vitier (2002), Rubem
Fonseca (2003), Juan Goytisolo (2004) y Toms Segovia (2005).

Como informamos en nuestra edicin 142
(http://www.letralia.com/142/0526rulfo.htm), los herederos del autor de
Pedro Pramo registraron recientemente la marca "Juan Rulfo", en el marco
de una agria polmica con los organizadores del galardn, a quienes han
solicitado dejen de usar el nombre de Rulfo en el mismo.

Fuente: FIL-Guadalajara



*** Autoras de poesa se reunirn en la zona indgena de Oaxaca

Entre el 7 y el 14 de noviembre se realizar en Mxico el XIV Encuentro
Internacional "Mujeres Poetas en el Pas de las Nubes", que tendr como
escenario la regin mixteca, sita en la zona indgena del estado de Oaxaca,
y el Palacio de Bellas Artes, en la capital mexicana, segn inform Carmen
Elena Villacorta, del comit organizador.

"Mujeres Poetas en el Pas de las Nubes" es un evento anual que rene a
cientos de escritoras de Mxico y otras naciones, quienes tienen
oportunidad de apreciar la historia, el arte y las mltiples tradiciones
milenarias de las comunidades indgenas de la zona.

Hasta la fecha han participado en calidad de anfitriones ms de 150 pueblos
mixtecos. Al mismo tiempo, son ya ms de 900 poetas de 64 pases las que a
la fecha han entrado en contacto con las comunidades enclavadas en la
cordillera mixteca.

La primera edicin del encuentro se realiz en julio de 1993 bajo la
coordinacin del Centro de Estudios de la Cultura Mixteca (Cecum) y tuvo
como nico escenario la ciudad de Huajuapan de Len. Participaron 96 poetas
de 24 estados de Mxico.

Durante los aos siguientes el encuentro se mantuvo en constante
crecimiento. Para 1998, cuando se realiz la cuarta edicin, participaron
unos cien pueblos de la regin. Esto oblig a los organizadores a limitar
la participacin en los aos siguientes, a cambio de convocar a escritoras
que tuvieran una trayectoria altamente profesional o bien que en su
propuesta se percibiera a una poeta con futuro. 

Actualmente, la dinmica de organizacin es sujeta a la tradicin de cada
pueblo. El primer da la mayora de poetas y periodistas salen muy temprano
de la ciudad de Mxico rumbo al estado de Oaxaca. En cada pueblo son
recibidos por las autoridades locales en medio de una emotiva ceremonia de
inauguracin. De inmediato parten en grupos rumbo a cada comunidad.

La recepcin en cada pueblo depende de la tradicin de cada lugar. Por lo
regular se organiza una bienvenida de acuerdo a la costumbre y se ofrecen
muestras de la msica, la danza o las expresiones populares de la
localidad. El resto del da las poetas se renen con las autoridades, las
mujeres, los nios, los maestros, los jvenes y dems sectores de la
poblacin. Por la noche son recibidas por diferentes familias y pernoctan
en las casas que la comunidad dispone para ellas.

Al da siguiente, las escritoras recorren la comunidad, conocen los sitios
de inters e intercambian experiencias con la poblacin. Ahora se renen
con los artesanos, los msicos, los danzantes y los ancianos. Durante este
recorrido van haciendo la invitacin para reunirse a las siete de la noche
en algn lugar del pueblo donde las poetas regalarn a la comunidad un
recital de poesa.

El tercer da todas las escritoras salen muy temprano de los pueblos en los
que han pernoctado. Las autoridades se encargan de llevarlas al pueblo que
funge como sede principal, donde ellas tendrn oportunidad de conocerse e
intercambiar experiencias en torno al tema central del encuentro, y por la
tarde todas se encaminan al momento culminante, que incluye las
conclusiones, un plan bsico para el ao siguiente y la clausura del
encuentro.

La clausura consiste en un magno recital que las poetas ofrecen a la
comunidad. Aqu las autoridades dan un mensaje sobre el significado que
este encuentro internacional tiene para la Mixteca y se reafirma el
propsito de que cada una de ellas asuma un compromiso con la regin y
regrese para poner en prctica otros proyectos de beneficio para las
comunidades. En el fin de fiesta, la comunidad regala un baile a las poetas
y ah todo el pueblo convive con las escritoras en gesto de hospitalidad.

Desde el ao 2000 el encuentro llega tambin a la ciudad de Oaxaca, donde
se presenta en el Centro Cultural Santo Domingo, el Zcalo de Oaxaca y en
algunas universidades. Y, a partir de 1999, el final del encuentro se lleva
a cabo en el Palacio de Bellas Artes de Ciudad de Mxico, donde adems se
da a conocer el ganador del certamen instituido como parte del encuentro.

El xito de esta actividad, que ha llevado a sus organizadores a requerir
cada vez ms el concurso de diversas entidades pblicas y privadas, ha
originado encuentros similares en pases como Argentina, Costa Rica,
Francia, Suecia y Uruguay. Asimismo, el encuentro ha inspirado otros
proyectos como "Lulind: el festival de los prodigios", que presenta el
arte y el pensamiento a travs de los nios, y "El Premio al Lector", que
tampoco tiene precedentes.

"Mujeres Poetas en el Pas de las Nubes" recibe cada ao por lo menos
quinientas propuestas de poetas de Mxico y del mundo interesadas en
participar. Las aspirantes a integrar esta 14 edicin podrn ser de
cualquier nacionalidad. Para recibir la convocatoria y las condiciones de
participacin, debern enviar currculum vitae y muestra potica a la
direccin paisdelasnubes@mexico.com.

Fuente: Carmen Elena Villacorta



*** Celebrarn encuentro literario a favor de Mdicos sin Fronteras

El prximo 11 de noviembre a las 7 de la noche se realizar en El Campello,
Alicante (Espaa) el V Encuentro de Escritores y Poetas, una actividad a
beneficio de Mdicos sin Fronteras (http://www.msf.es) que se realizar en
la Casa de Cultura de la localidad. El evento es organizado por la
Asociacin de Nuevos Escritores de El Campello (Anuesca).

Para participar es preciso enviar por correo electrnico, en dos documentos
adjuntos, un poema de 20 a 25 versos firmado con seudnimo, y una plica con
un currculum vitae de 5 lneas, junto con la autorizacin de editar el
material, en caso de que el mismo sea seleccionado y si se hiciera una
publicacin.

Los beneficios de esta eventual publicacin serian entregados a Mdicos sin
Fronteras. Los documentos sern enviados slo por correo electrnico a
encuentroanuesca@gmail.com. Los poetas que no cumplan con  estos requisitos
sern descalificados.

Se aceptarn participaciones hasta el 15 de septiembre, fecha a partir de
la cual se entregarn los documentos al comit de seleccin, formado por
personas relacionadas con las letras. Los miembros de este comit no
pertenecen a Anuesca. Los poetas seleccionados sern avisados el 20 de
octubre.

Fuente: Anuesca



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== De la nada      Pablo J. Fierro C. ====================================

Me pregunto si ya pasaron los das en que no me importaba, tal vez por
inocencia, considerarme escritor. En que no ponderaba -respecto a centros
sensibles, atentas atalayas- el alcance de textos libres, artillera de
sensateces y disparates, acribillando desde los ms inusitados frentes.
Algunos han dicho: "Todo es lcito, pero no todo conviene". Otros ni
siquiera eso.

Un escritor pudiera ser: quien con algo que decir, til, o intil, se
vuelca a imprimir en los medios seleccionados, los signos y conceptos que
traducen en determinada presentacin para la lectura, la esencia de lo que
hasta entonces puebla slo el alma. Puede hacerlo mal, regular o bien,
desde mltiples puntos de vista, pero, asumimos en sospecha: el nombre que
se d al ejecutante, por su oficio, siempre ha de ser el mismo en
cualquiera de los casos. Mas, ojo, razones han sido desplegadas para que no
se tome el tema a la ligera; aunque no fue el activador de este artculo,
Carlos Angulo, en Los ngeles del final, dice, entre otras interesantes
cosas: "El juego se complica, al notar que sabemos tan poco lo que es
literatura, o qu es ser escritor. Y es el tiempo, ms que el escritor o el
crtico, quien dictar los lmites y develar la fragua, de lo que despus
ser o no literatura".

No s, en verdad, si al armar estos prrafos estoy hollando suelo sagrado;
pero respondo a un impulso espontneo que encontr cauce libre para
desarrollarse, al darse ciertas condiciones en las que estuvieron
participando cosas como la necesidad de crear, un ambiente armnico y una
computadora. No me import, permtanme admitirlo, no ser portador de una
denuncia, un tema medular, una solucin; me preocup ms or las voces de
la nada, pescar en el vaco blanco que inunda los mediodas, teclear el
hormigueo del silencio, ajeno a las manchas del fuego que quema el corazn.

Uno es tambin lector de s mismo, y para mi suerte suelo ser
condescendiente; s que como reza el dicho: "no se le pueden pedir peras al
olmo". Imposible que Gregorio Samsa, metamorfoseado, se levante de la cama,
abra la puerta con naturalidad, salude a cualquiera que se tope con l, y
se dirija como si nada a cumplir sus compromisos de trabajo. Es el
monstruoso escarabajo de la intransigencia trocndose de pronto en
ceremonia donde firman el protocolo de Kyoto quienes hasta ahora no lo han
hecho. Un milagro.

Me gusta (fuera de consideraciones ecolgicas) la metfora de Kafka porque
viaja a esa angustia producida por la combinacin de un espritu inconforme
de s mismo, al lmite, con la presin del entorno. Siendo este
auscultador, incisivo, demandante y poco autocrtico; rostro nada plido de
una realidad vigente.

El jugar con las palabras, manipular el verbo, organizar con sentido grupos
de letras, es una actividad que por lo general me ha ofrecido diversidad de
interesantes experiencias en positivo. Pero el abordaje ha conllevado
secuencias en las que la vida imita el argumento de La metamorfosis, donde
se pugna tensamente por encuentros y desencuentros desde sentimientos
dispares. Lo dir con palabras de Carlos: tambin hay un punto extrao que
a cada quien conduce y lo subyace. Un abismo, un camino tosco, unas ganas
eternas de callar (Tristal).

** Pablo J. Fierro C.
   rmpf@intercable.net.ve
   Pintor, diseador grfico y escritor venezolano (Caripito, Monagas,
   1959). Ha publicado Juann escucha voces. Artculos y relatos suyos han
   sido publicados en los diarios El Carabobeo y El Sol de Margarita, en
   el semanario Tiempo Universitario y en la revista Texto y Color.



=== Ciudades con aroma de poesa      Dixon Moya ==========================

Hay ciudades que alguien con buen olfato puede identificar a ojo cerrado.
Puertos con olor de pescado, delfn o sirena, megaurbes impregnadas con
perfume de gasolina y cemento, poblados boreales que en San Valentn huelen
a rosas andinas. Metrpolis que cambian cuatro veces al ao de olor,
dependiendo del clima, otras ciudades a las cuales, por gracia de Dios, les
llega la mejor estacin, la cual inunda calles y casas, la poesa.

La estacin potica crea un clima muy particular, un ambiente que
trasciende los termmetros de mercurio, o las cbalas de los profetas
meteorolgicos de la televisin. Su temperatura corresponde a la de los
clidos espritus convocados alrededor de la palabra, refrescados por la
brisa que produce el batir de alas de libros, revistas y suplementos
literarios, cuando los lectores los devoran con avidez. Quizs se desprenda
una ligera precipitacin o pertinaz llovizna, desde la altura de ciertos
ojos espectadores. Siempre hay luna llena.

Conozco dos ciudades que gozan cada ao con esa envidiable temporada, dos
ciudades que curiosamente no son capitales de sus respectivos pases, pero
durante la estacin potica se convierten en sedes universales de la
palabra, las dos comparten historias complejas y muestran un orgulloso
presente, a quienes pretenden enlodarlas recordando tiempos pasados menos
afortunados. Me refiero a Granada, Nicaragua, y Medelln, Colombia.

Granada, ciudad cuyo nombre se deletrea como fruta y ha sido cantado tantas
veces por aquellos que evocan su semejanza con su homnima espaola. La
Granada nicaragense es un paseo colonial a orillas del inmenso lago
Cocibolca, el cual guarda en su fondo tiburones de agua dulce y algn poeta
extraviado, pues debe recordarse que los poetas son seres marinos que viven
en la tierra aorando volar, como dijo Carl Sandburg. En Granada, durante
algunos das de febrero, hay convencin de duendes traviesos y trgicos.
Van dos aos de tomas pacficas de atrios y plazas pblicas.

Medelln es un jardn florecido entre montaas, en medio de telares,
mquinas de coser, gneros (textiles y literarios), preciosas modelos de
pasarela, mentes febriles, manos fabriles. Medelln lucha para que no se le
siga injustamente catalogando con etiquetas negativas, slo explicadas por
la ignorancia o la envidia. En junio hay cosecha de flores y rimas,
abarrotando parques, universidades y teatros. Los prometeos culpables de
esta fiesta permiten que la llama de la poesa ilumine una ciudad famosa
por su alumbrado navideo. Este ao alcanza el tomo XVI, tomo de estrofas
habladas.

A qu huele la poesa? Es un aroma tan particular que se aprecia con los
dems sentidos. En mi caso, prefiero aspirar la poesa con los ojos bien
abiertos, otros la gozan con el tacto, en forma de caricia braille sobre
versos brotados en la piel del papel, algunos la degustan escuchando las
palabras vivas de los poetas. Como sucede en Granada y Medelln.

** Dixon Moya
   dixonm@hotmail.com
   Diplomtico colombiano aficionado a la literatura. Fue cnsul de
   Colombia en Ciudad Guayana (Puerto Ordaz, Venezuela) y actualmente
   desempea un cargo diplomtico en Nicaragua. Ha publicado artculos en
   revistas de su pas.



=== Truman Capote y cmo escribir novelas reales ==========================
=== Antonio Czar Santiago ================================================

      Truman Capote, el esotrico de Nueva Orlens, quera escribir un
      libro en el que cada palabra fuese rigurosamente cierta: "sera una
      hazaa tcnica, un experimento literario". Se enfrent a este reto
      durante toda una vida de encanto. Sali triunfador?

Desde las fotografas, Truman Capote nos mira con sonrisa pcara, al ms
puro estilo James Cagney. Adornado con un sombrero, quiz Borsalino, como
aquel de terciopelo negro que llevaba Andr Gide en Pars, esconde su
cuerpo endeble y su voz aguda. Es un hombre fotognico. La editorial
Anagrama, que ha creado la Biblioteca Truman Capote, explota su imagen: la
portada de Cuentos completos -con foto de Henry Cartier-Bresson-, la de Los
perros ladran -foto de niez coloreada-, o la de Retratos -bailando con
Marilyn- son algunos ejemplos.

Truman Capote naci el 30 de septiembre de 1924 en Nueva Orlens
(Louisiana). En Tres cuentos relata breves incursiones en su infancia:
recuerdos de pocas navideas; de Miss Sook, una excntrica pariente
solterona, a la que el nio se sinti muy unido en los aos que pas con
los familiares de su madre en Alabama; de La Isla, "lugar de la casa al que
acuda cuando me senta triste o inexplicablemente entusiasmado"; de la
escuela y de sus compaeros. "Empec a escribir cuando tena ocho aos: de
improviso, sin inspirarme en ejemplo alguno. No conoca a nadie que
escribiese y a poca gente que leyese. Pero el caso era que slo me
interesaban cuatro cosas: leer libros, ir al cine, bailar claqu y hacer
dibujos".

Estudi en el Trinity School y la St. John's Academy de Nueva York, "una
desdichada serie de crceles a toque de corneta, de sombros campamentos de
verano a toque de diana". Era un "engorroso fastidio para la mayora de los
profesores". Fsicamente raro -con un estrafalario flequillo y sin
sobrepasar el metro cincuenta y cinco de altura-, posea una voz y unos
gestos obvia y alarmantemente afeminados, lo que consternaba a su madre.
Con 17 aos, despus de desempear diferentes empleos: bailarn en un barco
fluvial o corrector de guiones radiofnicos, comenz a trabajar en The New
Yorker. Por entonces, sus apellidos eran Streckfus Persons. Tom el de
Capote cuando su madre se cas en segundas nupcias con Joseph Garca
Capote, un hombre de origen cubano, de notable encanto pero fidelidad
exigua.

A los 21 aos abandona la redaccin del peridico y publica Miriam en la
revista Mademoiselle. El relato es distinguido con el Premio O'Henry. La
crtica, que le aplaude sin reservas, le considera un discpulo de Poe y
habla de su estilo como "gtico introspectivo". Su reclusin y soledad
continan. "Se dio cuenta de algo en lo que no haba reparado desde haca
mucho: no tena a quien recurrir, estaba sola", dice Mrs. Miller en
"Miriam". Sus relatos de juventud nacen de "simples observaciones
cotidianas que anotaba en mi diario. Descripciones de un vecino. Largas
transcripciones literales de conversaciones odas. Chismes locales".

Con Otras voces, otros mbitos, escrita a los 23 aos, debuta en la escena
literaria novelesca. Relata la bsqueda de identidad de un joven sureo,
una temtica reiterada en su obra. "A excepcin de unos cuantos incidentes
y descripciones, era realmente autobiogrfico". Se trata tambin de una de
las primeras novelas que plantearon abiertamente el problema de la
homosexualidad. Antes haba escrito Summer Crossing (Travesa de verano),
"una historia breve y objetiva ambientada en Nueva York", un manuscrito que
nunca dio a leer y que se perdi en una mudanza al abandonar su modesto
piso de Brooklyn. El portero del edificio rescat la caja con papeles y
viejas fotografas. En 2004, el contenido de esa caja fue subastado en
Sotheby's, y ahora en 2006 se publica esta novela indita.

Gozando de suma popularidad como escritor public en 1950 Color local,
impresiones de viajes a Nueva Orlens y Brooklyn, Espaa y norte de frica.
En 1951 apareci su segunda novela, El arpa de hierba, en la que trataba de
comunicar la felicidad y la inocencia de la infancia. Novela potica, de
tono romntico y ambientacin rural, es la ms autobiogrfica. Ms tarde,
en 1953, escribe Se oyen las musas, una eminente muestra de la narrativa de
no ficcin. Cuenta la gira por la URSS de la compaa Everyman Opera,
constituida nicamente por actores de color, con la representacin de Porgy
and Bess en las principales ciudades de la Unin Sovitica de los aos
cincuenta. Adems de su importancia por dar origen a un nuevo estilo
periodstico, constituye un documento descriptivo de primera mano sobre la
vida tras el Teln de Acero.

En 1973 se reunieron Color local y Se oyen las musas en Los perros ladran.
Capote, en el prlogo, revela que "su contenido, estos prrafos
descriptivos, estas siluetas y recuerdos de lugares y personas" las siente
como "un mapa en prosa, una geografa escrita de mi vida a lo largo de las
tres ltimas dcadas, ms o menos desde 1942 hasta 1972". Cada lugar y cada
persona aparece tal y como Capote lo ama, lo odia o lo recuerda y no como
cualquier otro observador poda verlo.

Durante la dcada de los 50 trabaj como entrevistador de la revista
Playboy. De este perodo fueron sus continuos y variados desplazamientos
por todo el mundo. nicamente permanecer alguna que otra temporada en una
villa situada en Taormina, Sicilia, que haba pertenecido al escritor
ingls David Herbert Lawrence. La dcada concluy con Desayuno en Tiffany's
(1958). Relata la vida de seduccin de Holly Golightly, que vive soando en
el paraso Tiffany's. Holly habita en los clubes de moda y los restaurantes
caros, poblados de fascinantes personajes. All Holly sobrevive en la
provisionalidad permanente, esperando que un golpe de suerte o un amor
verdadero modifique su automtico marchar por un trayecto pantanoso.

Pero "antes de comenzar A sangre fra (...) comenc a preparar las notas y
la estructura de una ambiciosa novela a la que puse por ttulo -y hasta el
da de hoy no se lo he cambiado- Plegarias atendidas, que procede de una
frase de Santa Teresa: "Se derraman ms lgrimas por las plegarias
atendidas que por las no atendidas". Creo que esas palabras son ciertas:
tanto da que se cumplan nuestros deseos, enseguida los remplazamos por
otros. Son como los galgos de carreras y la liebre mecnica: jams se
alcanzan. Son lo mejor y lo peor de la vida".

De Plegarias atendidas, libro tcnicamente complicado, anunciado como un
Proust a la americana, slo se publicaron captulos separados. Ni siquiera
los doscientos cincuenta mil dlares que Random House le pag como adelanto
por los derechos de autor fueron suficientes para despertarle de su oscura
demencia. Cuando muri, "como un alma desdichada, al borde de la vejez",
slo se encontraron unas pginas ms de aquel manuscrito que afirmaba haber
escrito. "Durante los ltimos aos me han presionado mucho para que lo
acabara, pero la literatura tiene su propia vida, e insiste en bailar a su
propio ritmo".

Aunque fue en sus relatos donde brilla esa rara perfeccin que caracteriza
a su escritura, Capote alcanz el xito popular con A sangre fra (1966),
novela que se mantuvo en la lista de los libros ms vendidos de The New
York Times durante treinta y siete semanas. A sangre fra naci como
reportaje periodstico, pero creci hasta convertirse en el paradigma de la
narrativa de no ficcin. Truman Capote volc sobre el papel su marcado
narcisismo, que le llev a interesarse por los asesinos -Perry Smith y
Richard Hickock- porque en ellos reconoce un pasado comn, y le hace
preguntarse por qu sus vidas son tan diferentes. A sangre fra, icono de
la simbiosis entre el periodismo y la literatura, de sus "relaciones
promiscuas", es considerada, con justicia, el antecedente inmediato del
Nuevo Periodismo.

En qu trabaj despus? Nos lo cuenta en Autorretrato, una especie de
rapto confesional incluido en Los perros ladran: colabor en la pelcula
Trilogy, basada en tres relatos suyos; hizo un documental sobre la pena
capital, El corredor de la muerte, encargado por la CBS pero que nunca se
exhibi en EEUU; y adapt para el cine la novela El gran Gatsby de Scott
Fitzgerald, "una novela corta perfecta".

La bsqueda de la identidad personal: por qu la gente acta, el tipo de
existencia que conduce, las distintas trayectorias que toman vidas con
idnticos orgenes, o las motivaciones que arrastran a tomar decisiones fue
-como hemos dicho- tema recurrente en el itinerario literario de Capote. Y
sobre todo la fatalidad, esa incapacidad de llevar la propia vida en la
direccin deseada. Para el escritor norteamericano, la fatalidad empuja a
la tragedia, que es "el destino que aguarda a todos aquellos que rechazamos
nuestra propia naturaleza e insistimos en ser algo distinto de lo que
somos". Un destino para los que no se conforman con ser dciles a los
hechos, los que no quieren ser como s mismos. Tragedia que desprecia la
propia identidad, que mueve a despojarse de ella como de un vestido, al no
percibirla y aceptar sus lmites.

Con el paso de los aos la popularidad y una conducta de abusos fueron
agostando la creatividad de Capote. Su escritura y su mundo narrativo,
siempre en continuo movimiento y sin parar de corregirse a s mismos, se
estanc. La carencia de elementos personales preciosos y necesarios en su
biografa le empujaron por la senda del extravo y de la desesperacin.
Parte de la actividad de Truman Capote consista en participar en
talk-shows, mostrndose como un hombre lleno de tics y un modelo del
libertinaje. Siempre permaneci slo, y se destruy. De 1980 es Msica para
camaleones, un libro de una economa y precisin narrativa excepcional, una
pausa en su derrumbe. Dividido en tres partes, la primera contiene seis
magistrales piezas, la segunda es una nouvelle titulada Atades tallados a
mano, de tema detectivesco.

Para la ltima parte, titulada Conversaciones y retratos, Capote escribi
una semblanza de Marilyn Monroe, en la que insiste en la imagen de mito
ertico con la que la propia Marilyn no estaba muy de acuerdo; y un retrato
de Marlon Brando, extenso y discursivo, en el que transcribe una
conversacin en Japn durante el rodaje de la pelcula Sayonara. Otros
textos sugerentes son los dedicados a Elizabeth Taylor, Bogart, Chaplin o
Isak Dinesen. Casi nadie qued contento y sus amistades de la alta sociedad
lo echaron de sus filas.

Como escritor sureo fue deudor de autoras como Carson McCullers o Eudora
Welty. Sincerndose, enumera sin orden los narradores que ms valoraba:
"James, Twain, Poe, Willa Cather, (...); y al otro lado del ocano,
Flaubert, Jane Austen, Dickens, Proust, Chjov...". Para otros escritores
Capote fue acreedor: O'Connor o Tom Wolfe. La infertilidad creativa creci
y se desarroll al mismo ritmo que lo hacan sus citas con las clnicas de
desintoxicacin. Hasta su muerte, el 25 de agosto de 1984 en Los ngeles,
cuando slo contaba con 59 aos y no era ya ms que la sombra de s mismo.

Truman Capote fue un excntrico narrador, un autor camalenico y
polivalente con un don para la descripcin fsica de sus personajes.
Especialmente las mujeres de sus relatos fueron objeto de miradas breves y
profundas: Graziella, la criada supersticiosa en Sicilia; Miriam, la nia
de cabellos plateados; o Mary, la solterona que busca marido entre los
viudos del cementerio. Tampoco faltaron, en el universo descriptivo de
Capote, los animales: "ovejas con cara de Buster Keaton" o el inolvidable
cuervo de Lola.

Capote combina en sus relatos elementos grotescos y religiosidad
tradicional, dulcificando la crudeza de las situaciones con dosis de
sentimentalismo sureo y/o pobreza. En muchos de ellos rememora la
nostalgia de la niez, lo que genera confianza y acompaamiento con el
lector. Pero no llega a la trascendencia. Es un sentimentalismo vaco,
fofo, sin agarraderas, que debilita sus mordaces crticas. Es posiblemente
uno de los defectos de ese Nuevo Periodismo del que fue creador. Las
historias se leen con inters, con atencin, pero no dejan poso; te
transportan pero vuelves intacto; no hay transformacin ni en los
personajes ni en los lectores.

Cabe honrar a Truman Capote como uno de los mejores narradores
norteamericanos del siglo XX. "Un genio indiscutible, sui generis", en
palabras de Albert Camus. Triunf en la literatura escribiendo sobre
perdedores de la sociedad, y cay derrotado en la vida narrando el
comportamiento de los vencedores del mundo. Si para Flaubert "escribir es
una manera de vivir", sin nimo de comparaciones, para Capote se podra
decir: vivir es un mtodo para escribir.



      *** Noticia en The New York Times de 16.11.1959

      Holcomb, Kansas, nov.15, 1959. Rico agricultor y familia asesinados
      violentamente

      Un rico agricultor de trigo, su esposa y sus dos hijos fueron
      encontrados muertos a balazos en su casa; asesinados por disparos de
      escopeta a quemarropa, despus de haber sido atados y amordazados. El
      padre, Herb Clutter, de cuarenta y ocho aos de edad, fue encontrado
      en el stano, con su hijo Kenyon de quince aos. Su seora, Bonnie,
      de cuarenta y cinco, y su hija Nancy, de diecisis, estaban en sus
      camas. No haba signos de lucha y nada fue robado. Las lneas de
      telfono estaban cortadas.

      "Esto es aparentemente el acto de un psicpata", dijo el sheriff Earl
      Robinson, "los cuerpos fueron encontrados por dos compaeras de curso
      de Nancy: Susan Kidwell y Nancy Ewalt".



*** Para saber ms

 - CLARKE, Gerald; Truman Capote. La biografa; Tiempos Modernos.

 - GROBEL, Lawrence; Conversaciones ntimas con Truman Capote; Anagrama;
   1985.

 - WOLFE, Tom; El Nuevo Periodismo; Anagrama; 1998.

** Antonio Czar Santiago
   tonycozar@yahoo.it
   Escritor espaol (El Puig, Valencia, 1970). Licenciado en ciencias
   econmicas y empresariales. Ganador del Concurso de Cuentos de Navidad
   de La Gaceta de los Negocios 2005. Colaborador ocasional en peridicos y
   revistas. Trabaja como periodista en Roma, Italia.



=== Colofn a Voz nuda, de Anouk Guin      Jorge Njar ===================

      (Nota del editor: a continuacin presentamos el postfacio que el
      escritor peruano Jorge Njar escribiera para el poemario bilinge
      [espaol y francs] Voz nuda / Voix Nue, de la poeta francesa Anouk
      Guin, que fuera publicado en 2004 por la editorial El Propio
      Bolsillo, de la Universidad de Antioquia, Medelln [Colombia]. Una
      serie de reflexiones que permiten al lector sumergirse en la poesa
      de esta escritora, que segn el autor del colofn tiene a ambos
      idiomas como su "coto privado").

Voz nuda -Palabra muda?- enarbola desde su ttulo un deseo de jugar con
los cdigos lingsticos. Pero adems est presente una voluntad de marcar
los espacios de un proceso de desnudamiento. Mas al tratar de descifrar su
meloda no he podido dejar de pensar en la mxima Zen: "Si encuentras a
Buda, mtalo. Si encuentras un guardin de la ley, mtalo". Y eso tal vez
porque Yasunari Kawabata nos dej dicho que en esas dos expresiones se
resuma el destino inevitable del arte. La desnudez de Anouk Guin, hecha
de palabras y de sonoridades extraas, tiene adems la cualidad de hacernos
pensar en quienes desde siempre se han enfrentado con la aventura del
poema: los unos avanzando por el filo de un precipicio en nombre de la
luminosidad y de la transparencia; otros hundindose en el anhelo de ganar
la piedra oscura del corazn amado; los ms iluminados soando con
convertir el poema en un metal ardiente -un pequeo sol, dijo Odiseas
Elytis-, luz para orientarse en la oscuridad. Por momentos aqu convergen
todas esas propuestas y su confrontacin con la palabra traduce una manera
de patentar en un tiempo y una circunstancia determinada el estado mental
del personaje lanzado a esta aventura.

Durante la lectura de Voix Nue me puse a imaginar a su protagonista en la
posicin de una flor de loto a bordo de una embarcacin que cruza los mares
de la existencia, deshacindose de sus estorbos, soltando descargas de
luces multicolores y vibraciones de sonidos oscuros en medio de la
tormenta. El anhelo del poema como acto de purificacin queda as planteado
y avanza dando manotadas en la oscuridad, creando propias y ajenas
sorpresas ante los giros, los espejeos de la luz, las sonoridades
familiares o extraas que van adquiriendo las composiciones ya que esos
pasos, esas voces, los aciertos o su contrario, a veces, penetran en
espacios ms all de lo imaginado. Se trata de una aventura desconcertante
por la voluntad de secreto que se transparenta no slo el ttulo en
espaol, enigmtico, misterioso, indescifrable, si no viniera en nuestra
ayuda su versin francesa: una navegacin hacia la desnudez de la voz que
es el reflejo del alma, si no el alma misma. As, de entrada, se abre esta
navegacin instalndonos en la inmensidad del elemento: "Mar a mar /
ritual..." que no supimos por qu extraa razn al llegar al francs se
haba convertido en "Mer amour / immuable...". Se comprende el verso
espaol como una propuesta de viaje ritual de un mar a otro. En cambio la
propuesta en francs nos hace pensar en el amor por un mar eterno,
impasible, sin mudanza. Convengamos pues que estamos ante propuestas
semnticas diferentes, unidas, tal vez, por una sonoridad cercana: "Mar a
mar", "Mer amour". Como si confesar el amor resultara ms fcil y
cristalino en la lengua materna. Como si el amor tuviera necesidad de
enmascararse en la inmensidad del mar. De todas maneras, a partir de esos
dos puntos dismiles despegamos y nos hundimos en los mares turbulentos de
la pasin. Aviso, pues, a los navegantes: en el Cabo de Hornos arden las
velas, en el Estrecho de Magallanes se han roto los mstiles por "los
deslices de un amor subversivo que no supo callar".

Si bien es cierto que todos los modos de cognicin intervienen en el
desafo del poema, pues todos son y estn dentro del lenguaje, con un poco
de fortuna, mucha intuicin -soplo, gracia, dicen los creyentes- y manejo
peculiar de los elementos, hay quienes producen la maravilla de
transportarnos a un espacio y a una circunstancia en que nadie haba estado
antes, o tal vez s, pero de otra manera, con otra meloda, en otro tiempo,
rodeado de otros guerreros, en barcas que surcaban otros mares. Eso me
parece que le ha ocurrido a Anouk Guin en este acto de desnudamiento en
dos idiomas. En esos espacios lingsticos a travs de los mares de la
existencia ella ha trazado sus lindes. "Derrumbar mares en ahogo / hasta
abrir en tu seno / la fuga ms alta..." y su correspondiente "versin" en
francs, son vibraciones musicales. No estamos pues ante poesa traducida
sino ante la expresin de un mismo sentimiento vertido en dos lenguas
vecinas, es cierto, pero como si en la conflagracin del mundo, en la
expansin del ruido y la furia de Babel, al sentimiento del poeta ya no le
bastara una partitura exclusiva y nica para convertirse en msica; porque
poesa es sobre todo la escritura de una partitura a partir de la cual
otros intrpretes, con otros instrumentos, con otras herramientas
lingsticas, si cabe y si llega esa fortuna, se atreven a formular sus
propuestas tratando de ser lo ms fiel posible a la matriz de base. Quede
claro, pues, el espaol y el francs son el coto privado de esta autora.

La escritura, el poema entendido como un acelerador de la conciencia y de
la imaginacin me ha transportado a una travesa de extramares, al canto de
las sirenas y a una imagen de Gricaux: Le radeau de la mduse. Y quin o
quines estn detrs de ese "t" acusado repetidas veces a lo largo de esta
navegacin? Embarcados en ese viaje sea pues el descubrimiento de esos
compaeros de naufragio una de las posibles lecturas de esta odisea. Y ya
que hemos dicho que estamos ante una voz que se desnuda por amor o desamor,
se "t" es pues el annimo pronombre detrs del que se hallan los dueos
de los afectos trenzados durante la deriva. La poesa est enamorada del
instante, como deca O. Paz, y quiere revivirlo en un poema. Lo aparta de
la secesin y lo convierte en un presente fijo en pos de las razones del
amor extraviado en las tormentas, en la imposibilidad de asirlo: "Tiempos /
de olvido / de intento / de ti / que no supiste". En Palermo es una silueta
que la ata a los latidos de una prosa venal. En A Corua ella despierta con
el alma surcada del ausente. En Atacama trata de prolongar ese cuerpo en
una ternura de sal. En Ro de Janeiro canta sangre de lgrima "slo a un
paso de ser". Y "en la vena herida / de una tierra de amapolas" sangra por
la ausencia del amor o del amado. Y la vemos tambin en Londres entre las
lgrimas de la ausencia de un amor desamparado. La odisea contina en esta
travesa de extramares como si cantar verdades en esa deriva sirviera para
continuar la aventura humana. Escribir para sobrevivir a los estragos de la
propia existencia. Escribir en un espacio terriblemente arruinado por los
estragos del desamor. Instintiva ms que concientemente, presumo, hay en la
ltima parte de esta msica dolida un anhelo de llegar a puerto para llenar
las formas sobrevivientes de esa aventura con sus propios contenidos. Una
nueva aventura del Ulises contemporneo. De ah tal vez el tinte oscuro de
su voz. Y claro, quien haya experimentado alguna vez el acierto que
producen las palabras para acelerar la imaginacin del lector, reincidir,
ms que seguro, hasta convertirse en un adicto, pues slo con la adiccin a
la palabra se consiguen esos efectos.

** Jorge Njar
   jorge.najar@libertysurf.fr
   Escritor peruano (Pucallpa, 1946). Ha estudiado en la Universidad
   Nacional Federico Villarreal de Lima (http://www.unfv-bib.edu.pe) y en
   el Instituto de Altos Estudios de Amrica Latina de Pars
   (http://www.iheal.univ-paris3.fr). Desde 1972, ha publicado seis
   poemarios en Lima y en Madrid, reunidos en 1999 en el volumen Formas del
   delirio. En 1984, recibi el 1r premio de la 2 Bienal de Poesa
   Peruana, Premio Cop, de Lima y, en 2001, el Premio Juan Rulfo de
   poesa, patrocinado por Radio France Internacional (http://www.rfi.fr),
   con su poemario Canto ciego. En 2001, la editorial de la Unesco ha
   publicado su antologa Poesa contempornea de expresin francesa. Vive
   en Pars desde 1976, donde ejerce la enseanza y traduce poesa.



=== Populismo y la obra redentora      Gricel vila Ortega ================

Es asombrosa la vigencia de textos del siglo XIX que contienen una gran
verdad en nuestro siglo XXI. Esto me hace dudar en la fascinacin del
hombre por dividir cada tiempo en siglos determinados. Cuando al fin y al
cabo, temiblemente, todo vuelve a repetirse. Tristemente la historia es una
reproduccin de lo mismo. Por supuesto, lo nico que cambia son las
circunstancias. En ello la historia s tiene originalidad. Reconozcamos un
texto que se entrelaza estrepitosamente con nuestra muy querida actualidad.
Un libro que es una suerte de collage, pues mezcla biografa, novela,
ensayo, relato. Ese es el Facundo de Domingo Faustino Sarmiento.

Este libro fue escrito para denunciar la tirana del dictador Jos Manuel
Rosas en Argentina. El texto hace un recorrido por la vida de un famoso
personaje llamado Facundo. Dicho personaje representa la barbarie de la
pampa argentina, pues es un ser humano "primitivo" que no puede controlar
sus emociones pasionales. En cada una de sus acciones, Facundo se deja
arrastrar por una fuerza incontenible de sus sentimientos naturales. Es un
personaje que representa al hombre "brbaro" de la pampa. Para Sarmiento,
fue importante diferenciar entre el hombre brbaro del campo y el hombre
civilizado de la ciudad. En efecto, el texto reflej la pugna entre la
sociedad de la pampa y la sociedad burguesa citadina. Sarmiento le
adjudicaba a la sociedad del campo todos los males del retraso econmico y
social de Argentina. Por lo tanto, al ser la sociedad campestre ignorante,
era presa fcil de los caudillos brbaros como Facundo para dominarles.
Sarmiento quera describir y analizar la vida y obra de Facundo para
mostrar las races de donde provena la tirana del gobierno de Rosas.
Sarmiento deseaba enfocar a la administracin rosista como un "teatro" de
gobierno federalista (que toma en cuenta los discursos de la gente de la
periferia, como la del campo). Sarmiento enfatiz que la administracin de
Rosas era un gobierno realmente centralista pero investido del discurso
federal. Tambin subray que Rosas manejaba a las masas de gente del campo
para impostar sus normas. El populismo en Rosas era un arma de control
sobre los otros, pues el gobierno slo finga el uso del discurso de la
gente habitante de la pampa, de la voz popular como "cabeza de su
gobierno". Sarmiento estableci diferencias entre Facundo y Rosas. Facundo
como personaje que sigue naturalmente sus instintos, guiado por el carcter
del ser humano del campo. Y Rosas, que solo us el discurso "populista" de
Facundo para el beneficio de su gobierno.

Este ltimo punto sobre populismo es realmente importante y al igual
sorprendente. Cunta vigencia y razn guarda este concepto en la
actualidad. Pues el populismo en la historia poltica ha servido infinidad
de veces como arma de poder, para manejar a las masas de gente ignorante.
Pues hoy en da contina habiendo una gran poblacin analfabeta, que es
fcilmente manejable si uno se coloca a su misma altura. Si slo se usa el
discurso popular. El discurso de la gente que se siente desplazada por las
clases sociales elevadas. El discurso de la gente inconforme que siente que
el sistema gubernamental no los ha tomado en cuenta en el proyecto
nacional. El discurso populista es, sin duda, el ms usado para conducir a
una poblacin hacia el dominio mental, e instigarlos una y otra vez en el
lema de gente olvidada. Y este discurso es eso, slo un discurso para que
el o la enunciante se coloque como un redentor(a). Es el que utiliz Juan
Manuel de Rosas en el siglo XIX, para reforzar sus normas e implantarlas en
su gobierno centralista. El populismo que se inspira en Facundo. El
populismo que slo aplica la imagen de este personaje. Todo un entramado
delicadamente bien construido para lograr el domino sobre el otro.

Cada vez son ms cercanas las elecciones presidenciales en Mxico, y es
preocupante cmo los perfiles de propuestas gubernamentales son
terriblemente coincidentes con la historia poltica. Y es que no hemos
citado en balde la obra de Faustino Sarmiento, Facundo, si no se acercara
exactamente a promesas polticas. Muy apreciado lector, djeme proponerle
unos puntos esquemticos y sea usted quien decida el parecido histrico con
el actual: Juan Manuel de Rosas se distingui por ser tan carismtico entre
la poblacin del campo. Porque su propuesta poltica apunt hacia una
economa regional. En trminos de la actualidad, Rosas desarroll un
discurso que propona el fortalecimiento del mercado interno. Propuesta
sumamente interesante, pero tristemente en la prctica hizo exactamente lo
contrario. Es decir que el sueo de implementar un programa que fortificara
este mercado -para beneficio de la clase del campo-, permaneci en una
simple fachada poltica. Pues Rosas slo aprovech el momento histrico de
pugna entre la clase burguesa de la ciudad y la latifundista, ya que la
burguesa deseaba una economa de exportacin. El conflicto de esta
economa estaba en que esta sociedad no estaba dando las remuneraciones
adecuadas a la mano de obra de la clase latifundista. La clase latifundista
quera recibir igual remuneracin de las exportaciones. Por eso hubo dos
polos entre la economa regional y la que apuntaba hacia fuera. De ah que
ideas como el desarrollo del patrimonio del campo, la riqueza de la tierra,
un aparente odio hacia lo que refiriera la ciudad como la economa
capitalita, fueron ideas tan comunes y fueron las que asentaron a Rosas
como dictador de Argentina por ms de veinte aos.

Empero no confundamos la crtica del gobierno rosista a travs de la vida
de Sarmiento. No quisiera que esta reflexin slo permaneciera entre una
divisin de civilizacin y barbarie, entre populismo y una clase burguesa.
No confundamos. La obra del Facundo slo nos sirve para observar cmo las
promesas polticas del pasado viajan vertiginosamente en el tiempo y se
instalan en nuestra amada modernidad. Cmo los proyectos econmicos pueden
servir de superficie que slo esconde una deliberada ansia de manejo de las
masas. Pero todo ello es consecuencia de un enorme desbalance entre la
riqueza y la pobreza. Bien dijo Mart en Nuestra Amrica, que el hombre
natural obedecer al criollo mientras ste no se aproveche de su sumisin
para humillarle. Pues si ocurre, el hombre natural se defender, se
rebelar, y en ese preciso momento de pugna un tirano aprovechar ese lapso
y utilizar el discurso de las masas para subir al poder. Entonces el
hombre natural ganar, pero a costa de que un pueblo se purgue a s mismo
en una dictadura. A costa de una incapacidad de entendimiento entre polos
populares y burgueses (si queremos un ejemplo de lo que cito de Mart, slo
recordemos el periodo de dictaduras en Amrica). Todo como consecuencia de
una falta de dilogo, que genera vasos incomunicantes entre los diferentes
discursos. Mart nos recalca que no existe lucha entre civilizacin y
barbarie, o entre la clase burguesa y popular. Sino que la lucha est en
una erudicin errada y la naturaleza propia. Y en Mxico est ocurriendo
exactamente lo que Mart describe. Recordemos el episodio de la rebelin en
San Juan de Atenco. El pueblo y agentes federales se enfrentaron y el
resultado fue un saldo numeroso de heridos. Esto solamente puede
interpretarse como el ansia de la masa inculta para que se le gobierne
bien. Lgicamente no lo ha sentido, por eso se ha sacudido y quiere
gobernar.

La solucin a los problemas polticos, econmicos y sociales del entorno no
se encuentra en el populismo. Porque eso indica -en propias palabras de
Mart- la venida del hombre natural indignado, enojado, que viene a
destruir la justicia acumulada en los libros, porque esa justicia no se le
ha administrado de acuerdo a sus necesidades. Tampoco la solucin se
encuentra en el discurso de la clase burguesa que mira hacia una economa
exterior. La solucin nos la otorga el mismo Mart en Nuestra Amrica. l
nos dice de la urgencia de adaptar las necesidades reales y vigentes. Por
lo tanto, Mxico necesita resolver sus problemas desde la raz y no desde
una fachada que resuelva a medias las principales necesidades. La
corrupcin y la pobreza no se resuelven con campaas publicitarias, ni con
programas e instituciones sociales, porque no est existiendo un estudio
interno que investigue cules son objetivamente las causas que originan esa
clase de problemas. Por ende, no nos sorprendamos de que las dificultades
del pasado sean las mismas de nuestro presente. Porque esas dificultades
son las que venimos arrastrando desde siglos atrs. Y si esos problemas
vienen desde hace mucho tiempo, es lgico que sea el mismo espacio que
necesitemos para madurar como pas. Para valorarnos en las propias
necesidades, para aprender de nuestro pasado y no repetir los mismos
errores que continuamos llevando sobre nuestras espaldas.

** Gricel vila Ortega
   grissssmx@yahoo.com.mx
   Escritora mexicana (Mrida, Yucatn, 1983). Licenciada en literatura
   latinoamericana por la Universidad Autnoma de Yucatn
   (http://www.uady.mx), casa de estudios de cuyo taller literario
   particip activamente bajo la tutela del escritor Joaqun Bestard.
   Colabor como guionista y locutora en la emisin radiofnica Voces de
   Papel, en la frecuencia 103.9 FM, Radio Universidad. Ha publicado
   cuentos y ensayos en revistas nacionales, internacionales, electrnicas,
   antologas y suplementos literarios. Ha participado en foros
   internacionales como el Radio Francia Internacional y en eventos como el
   Congreso Nacional de Lingstica, organizado por la Asociacin Nacional
   de Lingstica Aplicada, con sede en Mrida. Ha cursado estudios de
   historia del arte en el Museo de Arte Contemporneo Ateneo de Yucatn
   (Macay, http://www.macay.org). Actualmente estudia un postgrado en
   literatura hispana en la Universidad de Las Cruces, Nuevo Mxico.



=== El corazn de las tinieblas: la pesadilla que nunca termina ===========
=== Jorge Zavaleta Balarezo ===============================================

En el clsico relato de Joseph Conrad, El corazn de las tinieblas,
hallamos, de un lado, el abrupto despertar de una conciencia ante la
inminencia de lo desconocido (la presencia de Kurtz) y, de otro, la crtica
severa a la explotacin imperialista en el frica.

En ambos casos, el narrador que presenta Conrad tiene testimonios vvidos.
El primero de ellos, sin duda, es el que vertebra esta magistral historia.
El tema del imperialismo, ms bien, se deduce en conjunto a partir de las
muchas alusiones y observaciones de parte del narrador; un narrador, por
cierto, que ingresa como segunda voz, precedida de una que ha abierto el
relato y nos ha introducido en medio de la conversacin en el yate, en una
noche donde los marineros, atentos e intrigados, siguen la voz de Marlow.

Una vez que Marlow se posesiona ms de sus palabras, el relato alcanzar,
progresivamente, cimas absolutas. Comienza con la experiencia del marino y
la descripcin de su ta, mas el verdadero inicio -y tambin, por cierto,
el inicio de la pesadilla- es el contrato para embarcarse al frica desde
Bruselas, en una misin que, efectivamente, le mostrar no slo las
tinieblas sino el palpitar de una selva salvaje e indmita y, una vez en
ella, el descubrimiento de un infierno cada vez ms enigmtico y, por eso,
ms terrible.

Marlow es un narrador seguro, y, como ya han sealado tradicionalmente los
crticos, muestra algo tpico de Conrad, el nivel de lo "no dicho", lo
simplemente aludido, sembrado o "puesto all" como para que permanentemente
tanto sus oyentes como nosotros, los lectores, estemos atentos tras el dato
escondido, para sacar conclusin tras conclusin e intentemos llegar, de
verdad, a esas tinieblas que frecuentemente se mencionan como
caractersticas del ya para entonces mtico e inabarcable Kurtz pero que
son, tambin, semillas de intriga, una invitacin a armar un complicado
rompecabezas.

El de Marlow ha sido llamado un "viaje interior" en el sentido que esta
expedicin al frica y su compromiso con una empresa explotadora de marfil,
significa, adems de adentrarse en la selva inmensa, un recorrido -y, de
paso, un desdoblamiento- por la propia mente, en tanto hay una bsqueda
constante, una ansiedad, la certeza de que casi se llega a descubrir el
misterio y, sin embargo, siempre nos quedamos en ese estado de
incertidumbre. Pero este es, por sobre todo, un viaje al descubrimiento
inesperado de Kurtz.

Y a todo esto, quin es Kurtz? El corazn de las tinieblas est dividido
orgnicamente en tres partes. La primera de ellas presenta un marco general
de los hechos, la segunda va alimentando el ambiente pesadillesco y la
tercera, sin duda, nos conmueve desde los dominios del horror. Llegar al
final es llegar a sentir las profundidades de ese horror maldito que, a la
vez, cautiva y maldice a Marlow y que, al final, le hace decir una mentira
a la novia de Kurtz y decirse a s mismo que no hay nada que hacer, pues
las tinieblas, porque esa es una de sus funciones, terminan por enterrarlo
absolutamente todo en el vaco, en el absurdo o en el olvido.

As, una vez que Marlow se entera, ya en pleno viaje, de la existencia de
Kurtz, no volver a pensar en otra cosa y ms bien cada nuevo paso proveer
nuevos elementos para que insista, por fin, en verlo cara a cara y saber y
sentir de verdad de quin se trata finalmente. Quin es ese personaje
sobrevalorado que todos admiran en la compaa explotadora y que ha
colonizado a toda una legin de seguidores.

Varios crticos han reflexionado, con atencin, en torno a algo que
sorprende con gravedad a Marlow: el canibalismo y el desenfreno sexual que
se muestran en los predios de Kurtz. Estos son los referentes inmediatos a
partir de los cuales se levanta una personalidad extraa, distinta,
ominosa, misteriosa. A partir de aqu, con la comprobacin de lo poco
ortodoxos que son los hbitos de Kurtz, comienza, entonces, la parte ms
oscura del viaje. La conciencia fluye y se desdobla a prisa, con locura, y
la cercana del peligro inminente configura un panorama ms tenebroso.

Es cuando, ya no de a pocos, se van uniendo las piezas del rompecabezas,
que, sin embargo, nunca quedar completo. Ahora vamos sabiendo ms de
Kurtz, ms de sus particularidades y rebeldas pero sentimos que el relato,
en esas revelaciones claves, en realidad nos dice cosas tentativas, nos
sugiere ms que todo y tenemos que echar mano de nuestra imaginacin para
completar lo que queda apenas mencionado.

A travs de esas coordenadas y referencias oblicuas es que Conrad logra una
narracin magistral y fascinante. El viaje, con estaciones que ni siquiera
sabemos si estn bien definidas, se prolonga y nunca se interrumpe. El
horror sigue siendo mencionado. Marlow se siente cada vez ms urgido. Y de
pronto, todo lo que se refera a Kurtz, todo lo que Marlow escuchaba y
trataba de reunir, como si fueran datos imprescindibles para su
investigacin personal, sufre un shock. De pronto, la primera visin de
Kurtz, de quien ya l no sabe si ya conoce mucho o poco, es sorprendente.

Lo ve sufriente y enfermo y luego lo acompaar en su agona. El ambiente,
en tanto, ha ido cambiando desde la tranquilidad hasta sentir esas
tinieblas que identifican el relato. Ahora, Marlow se halla junto a Kurtz y
ahora tambin nace en ellos una identificacin difcil de explicar, que ni
el propio Marlow entiende. Es cuando Kurtz, quien lo tena, casi
literalmente, todo, se siente solo y abandonado. Sufre esa soledad y ve la
cercana de la muerte. No soporta, apremiado, sus ltimas horas, y el
llamado de la selva, de lo que ha dejado, es impostergable.

Son estas circunstancias las que han llevado a la crtica a hablar del
"doble" que ya aparece, por ejemplo, como motivo, en "El agente secreto",
otra narracin de Conrad, o, a partir de l, de la influencia de
Dostoievsky y del "William Wilson" de Poe. Que Kurtz opera como un doble,
en su lado menos positivo, para Marlow, parece ser del consenso general. Y
es, efectivamente, esa cercana, esa, digamos, "contaminacin", la que
perpetuar, incluso ms all de las pginas del relato, su certeza, su
presencia, la comprobacin de lo nocivo y lo daino.

Y, sin embargo, acompaando a Kurtz en su agona y aun despus, tras vivir
el infierno, Marlow es un hombre fiel. El paquete de cartas y documentos de
Kurtz estn en buenas manos. Marlow se ir desprendiendo de ellos,
cimentando una leyenda, perpetuando un nombre.

Mas el encuentro final con la novia del ya desaparecido Kurtz sube la
temperatura y nos prepara para otro terror, quiz tan o ms grande que
aquel vivido en la selva, entre la explotacin de marfil, los trabajos
serviles e inhumanos y la omnipresencia de Kurtz. La novia, como quiz
muchos otros all en los recnditos parajes del Congo belga, siente una
deuda y se siente, tambin, abandonada. Nadie la amar como Kurtz,
confiesa, y slo espera escuchar que sus ltimas palabras fueron para ella.

Marlow comprueba ese otro horror y se da cuenta, entonces, de que las
tinieblas que hacen palpitar el corazn de lo oscuro y lo lejano, de lo
salvaje y lo impuro, lo seguirn por mucho tiempo y quiz para siempre. Y,
como nosotros, quiz l tampoco conozca la verdadera, la definitiva causa.
No sabemos, a ciencia cierta, mucho de cuanto pas en el viaje de Marlow al
frica, no lo sabremos nunca.

La sugerencia y la ambigedad permanentes, reiteradas, de El corazn de las
tinieblas, lo convierten, por ello, en un libro de excelencia indiscutida.
Al leerlo, rozamos solamente ese corazn, sentimos sus latidos cada vez ms
acelerados y agresivos, a punto de espantarnos y, probablemente, tampoco
queramos saber ms. Nos quedamos con la historia del cincuentenario Marlow,
evocamos a Kurtz y pensamos por mucho tiempo en esta pesadilla cautivante e
inexplicable, en este corazn cuyas tinieblas terminan por absorbernos,
hondamente, tambin a nosotros, lectores atrapados en el fuego de nuestra
propia conciencia.

** Jorge Zavaleta Balarezo
   jorgez@telefonica.net.pe
   Escritor, crtico de cine y periodista peruano (Trujillo, 1968). Tiene
   estudios de literatura, periodismo, cine, publicidad y anlisis poltico
   en la Universidad Catlica de Lima y en el Instituto Idea, de Caracas
   (Venezuela). Publica artculos en los principales diarios y revistas de
   Lima y ha colaborado con las agencias Notimex (Mxico) y DPA (Alemania).
   En 1998 public su novela Catlicas y particip en el volumen colectivo
   Literatura peruana hoy: crisis y creacin, de la Universidad Catlica de
   Eichsttt (Alemania).



=== La lnea de sombra, derrotero de un rito ==============================
=== Notas sobre un relato de Joseph Conrad      Luis Alejandro Contreras ==

Si bien es cierto que La lnea de sombra es una narracin que muestra, sin
excesivos ambages y en una difana "lnea" de desarrollo, cul es la
intencin primordial de su asunto (que no es otro que la experiencia de
migracin de un estado vivencial a otro en el ser humano -aun cuando la
modestia de Conrad le haga acotar que se trata de la experiencia de un
individuo "en un estado particular"-, tampoco deja de ser cierto que esta
breve obra resulta ser un complejo enjambre de reminiscencias que se
extienden mucho ms all de la mera proposicin o enunciado de su asunto
(el mismo Conrad admite, en la nota que precede al relato, que "...es, no
obstante su brevedad, una obra bastante compleja...").

La verdadera riqueza de La lnea de sombra descansa en lo que "se dice" por
intermedio de las reminiscencias del verbo. Pero hagamos un alto en este
punto y dmosle un vistazo al paisaje para, luego volver con nuevos bros a
la avenida principal. El verbo tiene un sentido. Y hay un sentido en el que
todos, mal que bien, nos podemos emplazar, bien sea para encontrarnos, bien
para desencontrarnos. Pero el verbo tambin es sentido; experiencia vivida
revelada en la palabra. Y de la conjuncin del verbo con el verbo surge una
recreacin del sentido de la vida. Se produce un acercamiento entre nuestro
ntimo presente y la imagen que albergamos de nuestros soledosos e
individuados pasos por el mundo en el camino hacia la muerte. Y este
sentido de nuestro paso por el mundo se hace arte en la palabra, a merced
de la palabra misma. Espero no ser difcil advertir la enorme distancia
que media entre ese sentido de la vida de que hablo y las nociones del
"sentido de la vida" que enarbolan ciertas posturas moralistas o
filosofantes, en las que el afn de querer explicar absolutamente todo
revela una intensa sed de manipular conciencias.

Retornando a la avenida principal, al postular que la riqueza de La lnea
de sombra deviene de las reminiscencias del verbo, hemos querido decir que
nos parece imposible leer esta obra sin que se produzcan resonancias en
nuestra interioridad; resonancias que, obviamente, nos dicen mucho ms que
las externas peripecias de un joven marino recientemente nombrado capitn.
Hay un tono arquetpico evidente en la obra. En la primera pgina del
relato nos lo advierte Conrad, cuando al referirse a su vivencia -puesto
que se trata de una confesin, no hay que olvidarlo-, la adjetiva como
universal; claro est, salvando las distancias que median de individuo a
individuo. Y todas las metforas, imgenes y smbolos e, inclusive, los
diversos planos de acontecimientos del relato (que no tienen otra finalidad
que la de ser metforas, imgenes y smbolos), contribuyen a labrar el tono
arquetpico de lo que se nos narra.

Particularmente, se nos representa este relato como la descripcin, el
itinerario de un rito de iniciacin. La iniciacin del joven que ha de
tomar el mando de su propio yo. Y, quizs, esto no signifique mucho dentro
del marco de la naturaleza, excepto para nosotros mismos. Es el paso
inevitable que todo joven ha de dar, sea cual sea la vida que viva. A menos
que decida quedarse en el umbral.

"...Pero, tan pronto comprend que en aquel viejo y estril universo,
objeto de mi descontento, exista algo as como un mando que tomar, recobr
mis facultades locomotivas...", dice el joven capitn.

Es el inexorable camino de la existencia. No hay otro. Tarde o temprano
debemos enfrentarnos al hecho de tomar nuestro propio derrotero. No podemos
negarlo. Debemos ir hacia l. O l vendr hacia nosotros. Y vaya usted a
saber lo que resulte en cada caso. Se manifiesta como una imperiosa
necesidad de cambio, una urgencia de librar esa lnea de sombra que se abre
ante nuestro horizonte. E implica una transformacin.

La aparicin y la figura del capitn Giles puede parangonarse a la de un
chamn, un iniciador. Recordemos que la primera impresin que produce en el
joven es la de un sacristn; un hombre de quien se pueden esperar prudentes
consejos. Es, adems, un perito, un "conocedor". Sin embargo, es ms que
consejo lo que le ofrece al joven. Lo prepara. Le abre las puertas del
camino a seguir y lo conmina a adentrarse en l. Y ms no puede hacer. El
joven ha de aventurarse en la soledad de la experiencia. Debe pasar por el
trance que entraa el tomar las riendas del s mismo.

Pues bien, es aqu donde la gran virtud creadora de un escritor llamado
Conrad hace su aparicin y comienza a hacer de las suyas. Porque todos los
sucesos del relato, bien sean intrnsecos o extrnsecos a la persona de
este joven capitn, se nos revelan en una suerte de consubstanciacin. Y no
todos los hombres (para no decir muy pocos) han sido obsequiados con ese
don de la palabra que nos puede despertar las resonancias de las
experiencias. Esta consubstanciacin es un tono permanente del relato. Nos
encontramos con todo un cmulo de analogas entre ese camino de penetracin
en la bsqueda de s mismo que debe emprender nuestro joven personaje, y el
camino que -a brazo partido- debe abrirse en el mundo exterior. En este
sentido, podemos decir que el barco del que toma posesin es una imagen de
su propio yo. Y para llegar a "aquel barco desconocido" debe aventurarse
por una regin de "tierras anfractuosas". Este paso por regiones
anfractuosas es una imagen del camino tortuoso de toda iniciacin.

Y no hay, tambin, una analoga entre la posesin del barco y la posesin
del s mismo cuando, al hacerle entrega de su nombramiento, el capitn
Ellis le dice al novel capitn: "Ya es usted dueo de s mismo"?

Uno de los pasajes que nos despiertan ms vvidamente esas reminiscencias
del verbo a que hacemos alusin al inicio de este escrito, es aquel en que
el joven capitn ha de afrontar, junto a su tripulacin, el acaecimiento de
una larga calma chicha, impidiendo la partida de su barco a otros
derroteros; este pasaje que no es sino una representacin del trance por el
que ha de pasar todo iniciado. No nos es posible medir la longitud o el
espesor de esa lnea de sombra. En todo caso, no es tan corta o tan delgada
como para que el cruzarla no nos genere conmociones.

Las imgenes con que nos obsequia Conrad tienen la cualidad del susurro.
Aqu va otra, que citamos por puro gusto:

      "...El chasquido de nuestras amarras al caer al agua transform por
      completo mis sentimientos. Era como el alivio imperfecto de un hombre
      que sale de una pesadilla...".

Esto lo dice nuestro personaje luego de desprenderse del puerto plagado de
peste, tras una larga espera. Es la imagen de un joven ansioso por
iniciarse; la imagen del momento en que nos desprendemos del ltimo puerto
de la juventud, para iniciarnos, por nuestros propios pasos, en el ocano
de la vida.

En suma, cuando Conrad nos habla del alma del mando, se refiere no slo al
desempeo del hombre entre los hombres, sino al mando y desempeo del
hombre sobre s mismo.

Si no tenemos mando sobre el barco que somos, si andamos a la deriva, si no
sabemos vrnoslas con el velamen de nuestra interioridad, cmo podemos
manifestarnos ante los hombres? y cmo pretender el mando de nada de lo
que se nos da en la vida?

** Luis Alejandro Contreras
   luis.contreras@verizonbusiness.com
   Escritor venezolano (Caracas, 1955). La mayor parte de su obra, una
   decena de libros, permanece indita. Fue asistente de la Direccin de
   Literatura del Consejo Nacional de la Cultura (Conac, 1990,
   http://www.conac.gov.ve). Textos suyos han sido publicados en la revista
   Papel Abierto, editada en Barquisimeto (Lara) por el escritor Freddy
   Castillo y en la antologa del taller de poesa del Centro de Estudios
   Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg, 2000,
   http://www.celarg.org.ve), as como en la revista digital El Meollo
   (http://www.elmeollo.net). Igualmente, public la seccin "Letras contra
   Letras" en el quincenario Letras. Ha participado en recitales poticos
   en Bogot y Caracas.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== Juan Rulfo y "Luvina"      Miguel Dez R. =============================

El hombre

      Me llamo Juan Nepomuceno Prez Rulfo Vizcano, me apilaron todos los
      nombres de mis antepasados maternos y paternos como si fuera el
      vstago de un racimo de pltanos, y aunque siento preferencia por el
      verbo arracimar me hubiera gustado un nombre ms sencillo.

Juan Rulfo (Apulco, Jalisco, 1917-Mxico, D.F., 1986) naci en la casa
familiar de la hacienda de Apulco, pequeo lugar dependiente
administrativamente de Sayula en donde fue registrado su nacimiento el 16
de mayo de 1917, pero realmente pas los aos decisivos de su niez en otra
poblacin cercana llamada San Gabriel, un pueblo que haba sido prspero,
pero que, como a tantos otros, lo arruin la Revolucin. El sur ("Los
Bajos") del estado de Jalisco, al que pertenecen estos lugares de la
infancia de Rulfo, estaba en aquel tiempo muy aislado, empobrecido,
abandonado y sumido en la anarqua. Cronolgicamente hay que situarse a
finales de la Revolucin Mejicana (1910-1920) y en medio de la rebelin de
los Cristeros (1926-1928), la violenta reaccin de los sectores catlicos
tradicionales contra el laicismo revolucionario.

      La cristiada se caracteriz ms que nada por el saqueo, tanto de un
      lado como del otro. Fue una rebelin estpida porque ni los
      cristianos tenan posibilidades de triunfo, ni los federales tenan
      los suficientes recursos para acabar con estos hombres que eran de
      tipo guerrillero.

La infancia de Rulfo estuvo, pues, jalonada por revueltas campesinas,
bandolerismo, saqueos, incendios, matanzas y protestas sociales.
Precisamente, como resultado del fanatismo y de la violencia de aquella
poca y de aquel territorio "devastado", su padre fue asesinado, como
tambin lo fueron varios de sus tos. La pronta muerte de su madre, cuando
l tena diez aos, vino a colmar el vaso de las desgracias familiares.

      Estaba lleno de bandidos por all, resabios de gente que se meti en
      la Revolucin y a quienes les quedaron ganas de seguir peleando y
      saqueando. A nuestra hacienda de San Pedro la quemaron como cuatro
      veces, cuando todava viva mi pap. A mi to lo asesinaron, a mi
      abuelo lo colgaron de los dedos gordos y los perdi. Era mucha
      violencia y todos moran a los treinta aos. (...) Yo tuve una
      infancia muy dura, muy difcil. Una familia que se desintegr muy
      fcilmente en un lugar que fue totalmente destruido. Desde mi padre y
      mi madre, inclusive todos los hermanos de mi padre fueron asesinados.
      Entonces viv en una zona de devastacin. No slo de devastacin
      humana, sino devastacin geogrfica. Nunca encontr ni he encontrado
      hasta la fecha la lgica de todo esto. (...) No se puede atribuir a
      la Revolucin. Fue ms bien una cosa atvica, una cosa de destino,
      una cosa ilgica. Hasta hoy no he encontrado el punto de apoyo que me
      muestre por qu en esta familia ma sucedieron en esa forma, y tan
      sistemticamente, esa serie de asesinatos y crueldades.

Desde los diez a los catorce aos estuvo internado en un orfanato -que
funcionaba tambin cono correccional- de Guadalajara, capital del estado de
Jalisco. De aquel triste lugar le qued como recuerdo la dureza de la
disciplina propia de un sistema carcelario y, como resultado, una
propensin a padecer profundas depresiones, que nunca le abandonaron.

      Fue una de las pocas en que me encontr ms solo y donde consegu un
      estado depresivo que todava no se me puede curar.

Posteriormente, tras el intento fracasado de estudios en la capital,
trabaj en diversos empleos, lo que le permiti recorrer y conocer todo su
pas casi provincia por provincia, como inspector del servicio de
inmigracin, recaudador de rentas y viajante de comercio. Las dos ltimas
dcadas de su vida las dedic Rulfo al trabajo en el Instituto Nacional
Indigenista de Mxico, donde se encarg de la edicin de una de las
colecciones ms importantes de antropologa antigua y contempornea de
Mxico.

En 1980, seis aos antes de su muerte, Juan Rulfo termin por aceptar -casi
a regaadientes- la propuesta de realizar una exposicin de las fotografas
que haba tomado durante sus aos viajeros por el pas. De ms de seis mil
negativos seleccion cien para mostrar al pblico. Desde entonces, y como
si fuera poca su gloria de escritor universal, se consolid adems como uno
de los ms grandes fotgrafos mexicanos. Sus fotos muestran la cara
dramtica y sufriente del Mxico indgena y campesino. Los personajes son
generalmente seres annimos, gente sencilla y humilde que posa ante su
cmara con naturalidad y enorme dignidad.

"La realidad que Rulfo busca y encuentra en sus fotografas es la misma que
la de su literatura. Tiene su misma temperatura, sus sombras, sus
silencios, su magia y su melancola. Es como si el mundo de Pedro Pramo,
con todos sus fantasmas, volviera a la vida. Es como si los personajes de
la novela de Juan Rulfo resucitaran por un instante, apenas un corto
instante, el necesario para que la cmara fotogrfica haga click: la cmara
de Rulfo" (comentario del libro Mxico visto por la lente de Juan Rulfo. En
El Espectador, Bogot, 10-10-2001).

      Mi vida no me interesa en absoluto porque es gris, tan apagada que no
      tendra ninguna razn para escribir sobre ella. Mi vida no me
      interesa. Lo que me apasiona es la vida de los otros. Quiero or
      otras voces, no la ma.

Rulfo fue un hombre sencillo, reservado, tmido, introvertido, triste,
asustadizo, silencioso, reticente y siempre reacio a enfrentarse con el
pblico, con los halagos y con el aplauso. Su vida estuvo relativamente
apartada de los centros literarios y de poder. Deca que haba aprendido a
vivir en soledad, por eso hua de la fama, de las entrevistas y de la
notoriedad.

Elena Poniatowska deca que Rulfo tena mucho de nima en pena, y slo
hablaba a sus horas, en esas horas de escritor serio y callado, tan
distinto de todos aquellos que no dejan escapar la menor oportunidad de
mostrarse como inteligentes. Siempre tena un aire de posedo, y a veces se
perciba en l la modorra de los mdium: andaba a diario como sonmbulo,
cumpliendo de mala gana los menesteres vulgares de la vida despierta.

Y, segn ha dicho su mujer, Clara Aparicio: "Haba algo en l que nunca
pude entender, an a estas fechas, a 17 aos de su ausencia: nunca tocamos
el tema de sus padres, sobre todo el de su madre. Tal vez en su amor triste
l sufra en silencio. Muchas veces le llegu a preguntar: qu te pasa,
Juan? Dime... Mas nunca tuve una respuesta: slo su mirada que se perda en
el espacio. Llevaba a cuestas una inmensa tristeza. Decan que posiblemente
la haba heredado justamente de su madre, Mara. Hay tantas incgnitas en
la vida de Juan, que indagar en ella es entrar en un mundo de suposiciones
y zonas inseguras, que refuerzan lo que l mismo escribi: 'Nadie ha
recorrido el corazn de un hombre' ".



La obra

      Desgraciadamente yo no tuve quien me contara cuentos; en nuestro
      pueblo la gente es cerrada, s, completamente; uno es un extranjero
      ah. Estn ellos platicando; se sientan en sus equipajes en las
      tardes a contarse historias y esas cosas; pero en cuanto uno llega,
      se quedan callados o empiezan a hablar del tiempo: "Hoy parece que
      por ah vienen las nubes...". En fin, yo no tuve esa fortuna de or a
      los mayores contar historias: por ello me vi obligado a inventarlas y
      creo yo que, precisamente, uno de los principios de la creacin
      literaria es la invencin, la imaginacin. Somos mentirosos; todo
      escritor que crea es un mentiroso, la literatura es mentira; pero de
      esa mentira sale una recreacin de la realidad; recrear la realidad
      es, pues, uno de los principios fundamentales de la creacin.

Los relatos de El Llano en llamas y la novela Pedro Pramo son las nicas
obras literarias de Juan Rulfo que, sin llegar a las cuatrocientas pginas,
fueron suficientes para que se convirtiera en un hito de la literatura
contempornea, al ser ambos ttulos obras maestras en sus respectivos
gneros, y esa es la explicacin de la difusin y el xito universal que
han tenido. Solamente un dato: a comienzos del siglo XXI las dos se haban
traducido a ms de 40 lenguas. No hay en ellas muestras de aprendizaje ni
de decaimiento, ambas son piezas tan magistrales que, seguramente,
paralizaron a su autor como creador y lo redujeron a un casi completo
silencio literario que dur hasta su muerte.

Las dos obras tuvieron inmediata aceptacin de muchos lectores -ms la
novela que los cuentos- a pesar de cierto desconcierto inicial, al no ser
exactamente narraciones tradicionales en la lnea popularizada por la
novela de la Revolucin Mexicana. Rulfo trasciende lo estrictamente social,
desemboca en temas de alcance humano y aade a aquella literatura -cuyos
referentes eran, como en su propia obra, la tierra, el campesinado, el
caciquismo, la violencia, etc.- un aliento universal, mtico y simblico.
Como apunta Jos Miguel Oviedo, la dolorosa historia reciente de Mxico
late en los libros de Rulfo, pero no hay una sola fecha en ellos, ni una
mencin a personas reales: todo ha sido profundamente ficcionalizado,
gracias a tcnicas narrativas que nunca antes haban sido aplicadas a estos
asuntos.

Esta breve, pero tan intensa creacin narrativa, est poblada de campos
ridos, paisajes desolados, clima abrasador, pueblos yermos y deshabitados,
violencia y revolucin, venganza y muerte; y, en fin, la degradacin
humana, el odio, la culpa y el fanatismo. Pero esta terrible y concreta
realidad, como ya hemos anotado, es trascendida al convertirse en profunda
meditacin sobre los grandes temas humanos universales: la muerte y la
incomunicacin, el dolor, la violencia y el destino y, en definitiva, la
soledad del hombre y la desolacin del mundo en el que ha sido arrojado.

Sus personajes, los indios y campesinos desheredados, deambulan por este
paisaje hostil, por esta tierra inhspita del Mxico ms profundo sin estar
dibujados al completo; presentan, ms bien, contornos y formas borrosas,
sin que por eso pierdan viveza y veracidad, al resultar muy cercanos a la
ms primitiva naturaleza y muy alejados de las convenciones y las
complejidades de la civilizacin urbana. Y sin embargo, hay en este mundo
rulfiano, tan trgico y desnudo y tan lacnicamente expresado, un halo
potico que aparece en las mnimas intervenciones del narrador, en el
lirismo de las descripciones tan bien integradas en la trama de voces que
interactan constantemente.

El estilo de desnuda sobriedad del autor mexicano se basa en el lenguaje
popular de los campesinos de Jalisco; lenguaje parco y preciso, exacto y
expresivo, hecho con frases cortas y pocos adjetivos, conocido y aprendido
por Rulfo desde su infancia. Cuando, al comenzar a escribir, necesit de
una forma lingstica convincente y apropiada a los temas de sus cuentos y
de su novela, la encontr en aquel lenguaje del pueblo. Pero fue mucho ms
all de una calcada y exacta reproduccin literal, porque, entendida la
esencia del habla popular, su tono, la msica fascinante lograda mediante
pausas y continuas reiteraciones, el narrador jalisciense le aadi o mejor
la envolvi con su propia sensibilidad hasta conseguir el caracterstico
ritmo potico de su prosa, la plasticidad y el acercamiento sensorial a lo
narrado: un lenguaje sugerente, recreado y elevado al ms alto nivel
literario, sin que nunca se pueda perder de vista su origen, su
procedencia.

      Estaba familiarizado con esa regin del pas, donde haba pasado la
      infancia, y tena muy ahondadas esas situaciones. Pero no encontraba
      formas de expresarlas. Entonces, simplemente lo intent hacer con el
      lenguaje que yo haba odo de mi gente, de la gente de mi pueblo.
      Haba hecho otros intentos -de tipo lingstico- que haban fracasado
      porque me resultaban un poco acadmicos y ms o menos falsos. Eran
      incomprensibles en el contexto del ambiente donde yo me haba
      desarrollado. Entonces el sistema aplicado finalmente, primero en los
      cuentos, despus en la novela, fue utilizar el lenguaje del pueblo,
      el lenguaje hablado que yo haba odo de mis mayores, y que sigue
      vivo hasta hoy.

En palabras de Elena Poniatowska: la antigua voz de adobe, de maz y
tepetate (arcilla reseca que mancha de amarillo ciertas regiones de
Jalisco).

El empleo de tcnicas narrativas por parte de Rulfo es el propio de la
mejor y ms adelantada narrativa del siglo XX: el dilogo continuo, la
ruptura del orden cronolgico lineal, la dislocacin y la simultaneidad de
planos temporales, el monlogo interior, los cambios del punto de vista
narrativo, las recurrencias o repeticiones, etc.

Carlos Blanco Aguinaga, autor de un importante ensayo sobre la obra de
Rulfo (Realidad y estilo de Juan Rulfo, 1955) declaraba en una reciente
entrevista que lo que ms le impact en la lectura de Rulfo fue el "tono".
La intensidad de la contencin verbal, la angustia, la desolacin, la
precisin, la hondura. El secreto de ese impacto residi en que uno como
lector senta que estaba ante una obra "perfecta" por la relacin profunda
de todos los elementos: temas, personajes, estructura, espacios, tiempos.

Despus de publicar sus dos grandes obras, Rulfo entr en una crisis
emocional y en un silencio literario que se prolong hasta su muerte. Nada
ms se conservaron algunos relatos sueltos y El gallo de oro (1980), que
recoge los textos cinematogrficos del autor. Se cuenta que en 1974
destruy el original esbozado e inconcluso de una novela, La cordillera, en
la que haba trabajado infructuosamente durante ms de una dcada. Ante la
insistencia de sus amigos y fervorosos lectores para que escribiese ms,
siempre contestaba lo mismo: "Ya no puedo. Se muri mi to, el que me
contaba las historias".

      Un escritor es un hombre como cualquier otro -argumentaba, ya ms en
      serio, cuando se le preguntaba el porqu no escriba ms. Cuando cree
      que tiene algo que decir, lo dice. Si puede, lo escribe. Yo tena
      algo que decir y lo dije; ahora no creo tener ms que decir,
      entonces, sencillamente, no escribo.



El Llano en llamas

      Me puse a escribir cuentos. Lo hice como disciplina. La verdad es que
      estaba buscando una forma de narrar. Pedro Pramo lo escrib muchas
      veces en mi cabeza. Mucho antes que El Llano en llamas. La obra
      estuvo dentro de m muchos aos escrita de principio a fin, pero yo
      no tena ni una sola hoja. Escrib y escrib. Cuentos, muchos
      cuentos.

Juan Rulfo escribi en la dcada de 1940 sus primeros textos literarios. El
primero, fragmento de un proyecto que nunca concluira, lo public en la
revista Amrica, de la capital del pas, y en sta y Pan, editada en
Guadalajara, dio a conocer un total de siete cuentos. l mismo cuenta la
historia:

      En 1942 apareci una revista llamada Pan que por su peculiar sistema
      me dio la oportunidad de publicar algunas cosas. Lo peculiar
      consista en que el autor pagaba sus colaboraciones. All aparecieron
      mis primeros trabajos. Y si no fueron muchos se debi nicamente a
      que careca de los medios econmicos para pagar mis colaboraciones.
      Ms tarde pas a colaborar en Amrica, revista antolgica, donde al
      menos no cobraban por publicar.

En 1953, gracias a una beca y al apoyo del Centro Mexicano de Escritores,
logr publicar su primer libro de cuentos, El Llano en llamas, en la
coleccin "Letras Mexicanas" del Fondo de Cultura Econmica, con una tirada
de 2.000 ejemplares. A los siete cuentos publicados en las revistas
mencionadas, agreg Rulfo ocho ms hasta llegar al nmero de quince de la
edicin inicial. Posteriormente, en la edicin de 1970, aadi dos ms; as
que, finalmente, la coleccin est formada por los 17 cuentos ya
considerados cannicos.

La accin de los cuentos de El Llano en llamas se desarrolla en los lmites
de la parte sureste del estado de Jalisco, desde el lago de Chapala hasta
la frontera con los estados de Colima y Michoacn. El tiempo de la accin
est limitado aproximadamente a cuatro dcadas, desde la revolucin de 1910
hasta comienzos de los aos cincuenta. En esta tierra naci y se cri
Rulfo, y en ese periodo de tiempo fue consciente de que aqul era un mundo
rural atrasado y extremadamente violento, que l vivi desde dentro y que
sufri en propia carne, como ya hemos dicho. Es un Mxico rural y profundo,
abandonado y desesperanzado, muy lejos de todo progreso histrico. Por eso,
el tema general de El Llano en llamas es la vida trgica del angustiado y
desolado campesinado mexicano, tema que se va centrando recurrentemente en
la violencia, la soledad, la degradacin, la culpa, el fatalismo, y, desde
luego, en la muerte, que penetra y est presente en cada cuento como su
principal protagonista. Todos ellos temas reveladores de un sombro
pesimismo.

Si queremos concretar ms, los cuentos de Rulfo tratan, entre otras cosas,
de un pobre subnormal matador de ranas, de la persecucin y el
ajusticiamiento de una familia, de la prostitucin como aprendizaje moral
de la pobreza, del asesinato de un ganadero por el pen, del homicidio
perfecto de una pareja adltera, de asaltos criminales en el llano, del
fusilamiento de un hombre a los cuarenta aos de haber cometido un crimen,
de la desintegracin de un pueblo contada por un maestro rural, de la
caminata de un padre llevando a hombros a su hijo criminal, etc.

Los personajes se desenvuelven como sombras marcadas por un paisaje y un
clima de calor y polvo, los dilogos son lacnicos y secos como el mismo
ambiente que impregna la accin y la hace progresar lentamente sin la
clsica frmula de presentacin, ncleo y desenlace. Como bien seala
Carlos Blanco Aguinaga, "una sorda quietud, un laconismo montono y casi
onrico, impregna de sabor a tragedia inminente el fatalismo primitivo de
estos cuentos en los cuales parece haberse detenido el tiempo".

En todos los cuentos de la coleccin estn presentes las voces campesinas,
parcas y a la vez detalladas, que, reproducidas con toda la riqueza de
entonacin, con su particular y expresiva cadencia sintctica, forman el
tejido artstico de los cuentos, en el cual slo por momentos se insertan
las observaciones lacnicas del autor. El resultado es una peculiar mezcla
de habla popular, la lrica y sombra expresin de un paisaje y de unas
gentes desoladas y, en definitiva, la belleza y la profundidad emotiva
propia del gran escritor mexicano.

Sin embargo, por la categora literaria y la universal aceptacin de la
novela Pedro Pramo, El Llano en llamas ha pasado ms inadvertido de lo que
es justo, siendo como es uno de los mejores libros de cuentos de la
literatura hispnica y con alcance sin duda universal. Aunque nadie pueda
negar la raz mexicana hasta los tutanos de los relatos de Rulfo, la
naturaleza y las emociones humanas quedan tan bien expresadas que alcanzan
validez dondequiera que vivan los desheredados de la tierra. Estos cuentos,
con su escueto laconismo, con las elipsis que exigen la ayuda de la
imaginacin, con una rigurosa economa del diseo narrativo, producen un
efecto imborrable y sern siempre un grito y un testimonio sobre la
condicin humana en las ms duras situaciones vitales.

Aunque, como ya se ha indicado, el conjunto de los cuentos de El Llano en
llamas tiene un altsimo nivel artstico, los titulados "Luvina", "Diles
que no me maten" y "No oyes ladrar los perros" -los preferidos por Rulfo-
son considerados por muchos buenos lectores como obras maestras del gnero.
De los tres se conserva una lectura grabada por el autor, convertida en
objeto de culto para los muchos apasionados de su obra.



Pedro Pramo

      Cuando regres al pueblo de mi niez, 30 aos despus, y lo encontr
      deshabitado, fue cuando obtuve la clave que me indic que deba
      comenzar a escribir la novela. Mi pueblo tena unos ocho mil
      habitantes, y slo quedaban unos 150 vecinos; en tres dcadas la
      gente se haba ido, as simplemente. Est este pueblo al pie de la
      Sierra Madre, donde sopla mucho viento; a alguien se le haba
      ocurrido sembrar de casuarinas las calles, y, esa noche que me qued
      all, en medio de toda esa soledad, el viento en las casuarinas
      muga, aullaba, en ese pueblo vaco... entonces supe que estaba en
      Comala, el lugar ese... comprend, entonces, que era hora de escribir
      y naci Pedro Pramo, que es la historia de un pueblo que va muriendo
      por s mismo, nadie lo mata, nadie, slo va muriendo por s mismo.

Pedro Pramo tuvo una larga gestacin. Rulfo sostuvo que la primera idea de
la novela la concibi antes de cumplir los treinta aos, y ya en dos cartas
dirigidas en 1947 a su novia Clara Aparicio se refiere a esta obra bajo el
nombre de Una estrella junto a la luna. En la ltima etapa de la escritura
cambia su nombre a Los murmullos, ttulo no desacertado porque eso es lo
que se oye en toda la novela, un rumor de nimas en pena que vagan por las
calles de Comala, un pueblo abandonado; finalmente recibi el nombre de su
personaje principal. Gracias a una beca del Centro Mexicano de Escritores
pudo concluirla entre 1953 y 1954. En este ltimo ao tres revistas
publican adelantos de la novela y en 1955 aparece como libro. Algunos
crticos advierten de inmediato que se trata de una obra maestra, aunque no
faltaron lectores habituados a los esquemas novelsticos del siglo XIX que,
desorientados por su innovadora estructura, reaccionaron con desconcierto.

Pedro Pramo es una sorprendente e indescriptible novela ubicada en un
espacio en apariencia real, pero tambin simblico: un espacio mtico que
es Comala, el paraso aorado de algunos personajes y tambin el lugar
donde reina la violencia y el despotismo del cacique Pedro Pramo, pero es,
sobre todo, el mbito fantasmal de la muerte. Porque la trama de la novela
ya desde las primeras lneas del texto comienza con la muerte. El principal
narrador de la historia, Juan Preciado, est muerto. En la segunda mitad de
la novela el lector descubre que, tanto quien ha contado la historia como
todos los personajes que participan en ella y que narran lo sucedido en
Comala son espritus, fantasmas, cuerpos sin reposo, un puro vagabundear de
nimas que murieron sin perdn. Todos son muertos que escapan de sus
tumbas, hablan con otros muertos y cuentan sus historias porque tienen
conciencia y estn llenos de recuerdos. Y estos recuerdos, expresados por
las voces nocturnas, entrecruzadas, son los que recrean en mltiples
perspectivas la vida de Comala y del hombre que la domin, Pedro Pramo. Lo
ms sorprendente es que Rulfo nos introduce en esta realidad alucinante sin
ninguna estridencia, con total naturalidad gracias al tono de la narracin,
sustentado en una prosa limpia y tajante, de sabor clsico.

      Se trata de una novela en que el personaje central es el pueblo. Hay
      que notar que algunos crticos toman como personaje central a Pedro
      Pramo. En realidad es el pueblo. Es un pueblo muerto donde no viven
      ms que nimas, donde todos los personajes estn muertos, e incluso
      quien narra est muerto. Entonces no hay un lmite entre el espacio y
      el tiempo. Los muertos no tienen tiempo ni espacio. No se mueven en
      el tiempo ni en el espacio. Entonces as como aparecen, se
      desvanecen. Y dentro de este confuso mundo, se supone que los nicos
      que regresan a la tierra (es una creencia muy popular) son las
      nimas, las nimas de aquellos muertos que murieron en pecado. Y como
      era un pueblo en que casi todos moran en pecado, pues regresaban en
      su mayor parte. Habitaban nuevamente el pueblo, pero eran nimas, no
      eran seres vivos.

En Pedro Pramo no hay un relato lineal de la historia; los recuerdos
fragmentados, las distintas escenas dislocadas en el tiempo y el espacio,
la eliminacin del narrador, la forma dialogada, la sustitucin de lo
descriptivo por la evocacin y la alusin, los monlogos de personajes
vivos y muertos y, en fin, lo fantstico o fantasmagrico unido a la ms
cruda realidad, todo se entremezcla y se confunde impregnado por el poso
del polvo, de la aoranza y de la muerte. El lector inteligente y preparado
se encuentra estupefacto ante un aparente rompecabezas que deber
recomponer, con cuidado y atencin, para que al final pueda sentir el
placer de la lectura creativa, comprensiva y totalizadora de esta obra
maestra de la narrativa contempornea.

Hay que destacar la extremada concentracin expresiva, al reducir a lo
esencial una obra que, segn el propio autor, en una primera versin
doblaba en pginas a la publicada. Todos los estudiosos de Pedro Pramo
hacen hincapi en el rigor estilstico de su autor. Es Rulfo, como dice
Jos Miguel Oviedo, un autor astringente, parco, lacnico, capaz de decir
mucho con pocas palabras, y con frecuencia mediante los silencios, lapsos,
entrelneas y sutiles sugerencias de su prosa, que parece tan austera y
desnuda como el duro paisaje que describe. Un ejemplo lo encontramos en la
misma escena inicial de la novela:

      "-Y a qu va usted a Comala, si se puede saber? -o que me
      preguntaban.

      "-Voy a ver a mi padre -coment.

      "-Ah! -dijo l.

      "Y volvimos al silencio".

En la novela realista predomina la descripcin minuciosa para hacer llegar
al lector todo lo que se refiere al ambiente y los antecedentes de los
personajes. A esta descripcin se aade el dilogo, vivo, coloquial,
mediante el cual cada personaje queda definido y, adems, un lenguaje
sobrio, cuidado y, como acabamos de decir, siempre adaptado a la ndole de
los personajes.

Al hablar de "realismo mgico" nos referimos a una corriente -no exclusiva
pero s muy significativa- de la novelstica hispanoamericana del siglo XX
y que tiene como mximos representantes las novelas Pedro Pramo de Juan
Rulfo y Cien aos de soledad de Gabriel Garca Mrquez. El realismo mgico
consiste en la yuxtaposicin de escenas y detalles de gran realismo con
situaciones fantsticas. Lo maravilloso, lo asombroso e irreal se introduce
en la desnuda realidad sin estridencias y sin diluir sus lmites, como algo
perfectamente natural, pero que no deja de producir asombro. El autor
mgico-realista suele utilizar un estilo muy expresivo y personal, aunque
se mantenga, en general, dentro de un tono objetivo, aparentemente
sencillo, preciso y poco adornado.

En Pedro Pramo Juan Rulfo maneja con tal maestra y acierto la combinacin
de los dos planos, el real y el fantstico, que supuso la transformacin de
la narrativa realista de su poca al ofrecer una visin mgica de la
realidad en su verdad ms desolada y desesperanzada.

      "Pedro Pramo es una novela de fuerte y autntica originalidad. Una
      novela que acusa una nueva sensibilidad y, para expresarla, echa mano
      de los ms audaces recursos de la novela moderna. Agreguemos que,
      gracias a la estructura de la obra, gracias a su enfoque subjetivo y
      su concepcin potica, el tema que trata -que es un tema de la
      realidad humana en lo general, mexicana en lo particular- cobra un
      aspecto fantstico, de alucinante irrealidad. Una novela hecha de la
      materia de que estn hechos los sueos" (Mariana Frenk).

Los testimonios sobre la importancia y la categora artstica de Pedro
Pramo son innumerables. Permtaseme espigar unos cuantos:

      "Pedro Pramo es una de las mejores novelas de las literaturas de
      lengua hispnica, y aun de toda la literatura" (Jorge Luis Borges).

      "Con slo esta novela, de apenas 150 pginas, la escritura mexicana
      alcanz su cota ms alta, y Mxico otorg al arte universal una de
      sus mejores fbulas. Pedro Pramo es un hito, un resumen, la
      culminacin de toda una literatura. No es de extraar que desde
      entonces Juan Rulfo no haya publicado nada ms. Rulfo sali del
      milagro como consumido para siempre" (Rafael Conte).

      "La novela de Rulfo no es slo una de las obras maestras de la
      literatura mundial del siglo XX, sino uno de los libros ms
      influyentes de este mismo siglo" (Susan Sontag).

Terminamos con dos testimonios de Gabriel Garca Mrquez, que siempre se
proclam un entusiasta y apasionado lector de Pedro Pramo: "Los cuentos de
Rulfo son tan importantes como su novela Pedro Pramo que, lo repito una
vez ms, es para m, si no la mejor, s la mas importante, s la ms bella
de las novelas que se han escrito jams en lengua castellana. Si yo hubiera
escrito Pedro Pramo no me preocupara ni volvera nunca a escribir en mi
vida".

La segunda reflexin de Garca Mrquez es un extracto del texto "Asombro
por Juan Rulfo" o "Nostalgia de Juan Rulfo", ledo en un programa
radiofnico el jueves 18 de septiembre de 2003, fecha en que se cumpli el
cincuentenario de la primera edicin de El Llano en llamas:

      "Yo haba llegado a Mxico el mismo da en que Ernest Hemingway se
      dio el tiro de la muerte, el 2 de julio de 1961, y no slo no haba
      ledo los libros de Juan Rulfo, sino que ni siquiera haba odo
      hablar de l. Yo viva en un apartamento sin ascensor. Tenamos un
      colchn doble en el suelo del dormitorio grande, una cuna en el otro
      cuarto y una mesa de comer y escribir en el saln, con dos sillas
      nicas que servan para todo.

      Mi problema grande de novelista era que despus de los libros que
      haba publicado me senta metido en un callejn sin salida y estaba
      buscando por todos lados una brecha para escapar. Conoc bien a los
      autores buenos y malos que hubieran podido ensearme el camino y, sin
      embargo, me senta girando en crculos concntricos, no me
      consideraba agotado; al contrario, senta que an me quedaban muchos
      libros pendientes pero no conceba un modo convincente y potico de
      escribirlos. En sas estaba, cuando lvaro Mutis subi a grandes
      zancadas los siete pisos de mi casa con un paquete de libros, separ
      del montn el ms pequeo y corto, y me dijo muerto de risa: "Lea esa
      vaina, carajo, para que aprenda"; era Pedro Pramo. Aquella noche no
      pude dormir mientras no termin la segunda lectura; nunca, desde la
      noche tremenda en que le La metamorfosis de Kafka, en una lgubre
      pensin de estudiantes de Bogot, casi 10 aos atrs, haba sufrido
      una conmocin semejante. Al da siguiente le El Llano en llamas y el
      asombro permaneci intacto. El resto de aquel ao no pude leer a
      ningn otro autor, porque todos me parecan menores.

      No haba acabado de escapar al deslumbramiento, cuando alguien le
      dijo a Carlos Velo que yo era capaz de recitar de memoria prrafos
      completos de Pedro Pramo. La verdad iba ms lejos, poda recitar el
      libro completo al derecho y al revs sin una falla apreciable, y
      poda decir en qu pgina de mi edicin se encontraba cada episodio,
      y no haba un solo rasgo del carcter de un personaje que no
      conociera a fondo.

      He querido decir todo esto para terminar diciendo que el escrutinio a
      fondo de la obra de Juan Rulfo me dio por fin el camino que buscaba
      para continuar mis libros, y que por eso me era imposible escribir
      sobre l, sin que todo esto pareciera sobre m mismo; ahora quiero
      decir, tambin, que he vuelto a releerlo completo para escribir estas
      breves nostalgias y que he vuelto a ser la vctima inocente del mismo
      asombro de la primera vez; no son ms de 300 pginas, pero son casi
      tantas y creo que tan perdurables como las que conocemos de
      Sfocles".



Luvina

Siempre resalt Rulfo la estrecha relacin que exista entre este cuento y
su famosa novela Pedro Pramo:

      "Luvina" creo que es el vnculo, el nexo con Pedro Pramo. La
      atmsfera creada en el cuento me dio, poco a poco, casi con
      exactitud, el ambiente en que se iba a desarrollar la novela.

      "Luvina" fue ms bien un ejercicio para entrar en un mundo un poco
      as, sombro, siniestro ms bien, con la atmsfera rara de Pedro
      Pramo. "Luvina" para m era importante, porque "Luvina", que se
      escribe Loobina, significa la raz de la miseria.

      El hecho de "Luvina" es casi general en todo el pas; hay pueblos
      miserables y regiones donde no hay esperanza de esperanza. De manera
      que en "Luvina" tena ya ciertos antecedentes para fijar los inicios
      de Pedro Pramo. Es el cuento que ms se identifica o tiene
      parentesco con Pedro Pramo, puesto que los hombres no tienen rostro,
      la gente no tiene cara, las figuras humanas no se definen. Hay una
      ambigedad; yo estaba trabajando con cosas realistas, aparentemente,
      pero en realidad eran producto de sueos, de fantasas.

      Tena los personajes completos de Pedro Pramo, saba que iba a
      ubicarlos en un pueblo abrasado por el desierto, saba cmo iba a
      transcurrir toda la novela; pero no saba cmo iba a decirlo, me
      faltaban las formas. Y para eso escrib los cuentos de El Llano en
      llamas, para soltar la mano. En "Luvina" me naci aquel profesor que
      se va del pueblo abandonado que le cuenta al otro, que va a
      sustituirlo, lo que es aquello, se lo cuenta todo bebiendo (el otro
      no toma nada), bebiendo hasta caerse de borracho; aquella era la
      atmsfera que andaba buscando. Poco a poco fui encontrando las
      claves.

El ambiente de "Luvina", su mundo fantasmagrico, proporciona a Rulfo -y
anticipa- el de Pedro Pramo, porque el aire, el viento, las sombras, los
murmullos y susurros misteriosos de seres que parecen fantasmas, como
tambin el silencio, la desolacin y la muerte son comunes a Luvina y
Comala. Como se ha dicho, despus de "Luvina", un lugar moribundo en donde
se han muerto hasta los perros y en donde la muerte es incluso una
esperanza, slo puede venir Pedro Pramo, el gran dilogo de los muertos.

Manuel Durn observa que cada cuento de Rulfo es distinto a los dems,
tiene su ambiente y su ritmo peculiares. Cada uno de ellos es como una
habitacin de una casa. Pero esta casa tiene dos puertas, y por ambas
salimos hacia otra mansin que es Pedro Pramo. La puerta principal es,
probablemente, el cuento "Luvina", y esta puerta se abre directamente hacia
el reino oscuro de la Comala de Pedro Pramo.

Julio Ortega recogi la siguiente historia que le cont Rulfo, una especie
de sueo o pesadilla del propio autor en la que se encuentra perdido en el
mundo mgico-onrico de un pueblo que lo mismo podra haber sido Luvina que
Comala:

      "Un da llegu de noche a un pueblo. En el centro haba un rbol.
      Cuando me encontr en medio de la plaza, me di cuenta de que aquel
      pueblo, en apariencia fantasma, en realidad estaba habitado. Me
      rodearon y se fueron acercando hasta que me amarraron a un rbol y se
      fueron. Pas toda la noche ah. Aunque estaba algo perplejo, no
      estaba asustado pues ni siquiera tena nimo para ello. Amaneci y
      poco a poco aparecieron los mismos que me haban amarrado. Me
      soltaron y me dijeron: "Te amarramos porque cuando llegaste vimos que
      se te haba perdido el alma, que tu alma te andaba buscando, y te
      amarramos para que te encontrara".

Quin habla, a quin o con quin, en dnde habla y de qu? stas son las
preguntas suscitadas por este intenso e inolvidable relato.

"Luvina" parece que comienza con una descripcin impersonal del autor, el
narrador omnisciente, pero poco a poco se va revelando que realmente no es
l quien habla, cuenta o describe. En verdad, el narrador omnisciente slo
interviene muy contadas veces en todo el relato y, adems con absoluta
parquedad. Se convierte as en testigo de un largusimo parlamento o
monlogo y slo se permite servir de enlace para ir creando el ambiente con
breves acotaciones a la voz que domina el relato: "El hombre aquel que
hablaba se qued callado un rato, mirando hacia fuera"; "Bebi la cerveza
hasta dejar slo burbujas de espuma en la botella y sigui diciendo...".

La mayora de las narraciones de Rulfo estn contadas en primera persona
por un narrador presencial que adems suele ser el protagonista del relato.
Es este narrador el que transmite al lector su visin del mundo, de las
cosas y de los hechos con una perspectiva casi siempre desoladora. En
"Luvina", el narrador o voz que habla es la del personaje protagonista que
monologa absorbentemente en primera persona desde el principio al fin del
cuento. Su figura es intencionalmente vaga, ya que no est descrito o
caracterizado y ni siquiera tiene nombre. A travs de sus palabras, y slo
muy aleatoriamente, sabremos que fue un maestro rural, casado y con tres
hijos, que hace ya un tiempo impreciso pas ms de quince aos en San Juan
Luvina y fue aquella una experiencia tan negativa que qued obsesiva e
imborrable en su recuerdo, marc para siempre su vida y lo dej derrotado y
destruido.

Como bien se ha observado, este narrador protagonista del cuento de Rulfo
es una transposicin del personaje tpico de muchas mitologas que regresa
del infierno y, a la entrada de ste, cuenta, a los incrdulos viajeros que
se disponen a emprender el mismo recorrido, las dificultades y los horrores
que encontrarn en su destino.

Quin es el narratario, el interlocutor u oyente a quien se dirige la voz
del narrador? Se trata de un -todava ms- misterioso personaje, tambin
sin nombre, sin rostro, sin palabra -por lo tanto no interlocutor-, y sin
accin. Nada ms sabremos, por unas breves alusiones del protagonista, que
se trata del nuevo maestro destinado al pueblo de Luvina, como dice Luis
Leal, parece un ser irreal; ms que un personaje, es una sombra, ms que
hombre de carne y hueso parece un desdoblamiento del mismo maestro
narrador, quien, en vez de pensar, habla a solas en voz alta.

El escenario donde el narrador relata la historia al misterioso oyente es
una cantina o una tienda, como dice el texto. All el protagonista, adems
del monlogo continuo, pide cerveza a Camilo el cantinero, se levanta de la
mesa, grita a los nios que alborotan fuera, bebe la cerveza tibia "que
agarra un sabor como a meados de burro", pide unos mezcales y, al final, se
queda dormido, derrumbado encima de la mesa.

El lugar parece alejado de Luvina y todo lo que ella significa. Hay una
intencionada contraposicin entre el "all", el "arriba" del pueblo de
Luvina, que es, como veremos, el reino de la muerte y el gran escenario de
la desolacin, donde todo es ceniciento, gris, seco, "peln, sin un rbol,
sin una cosa verde para descansar los ojos"; y, en cambio, el "aqu", el
"abajo" desde el que el narrador-protagonista cuenta y que es un lugar con
esperanza de vida, como un oasis en que el agua del ro, el rumor del aire,
los gritos y los juegos de los nios... fluyen vitalmente:

      "El hombre aquel que hablaba se qued callado un rato, mirando hacia
      fuera. Hasta ellos llegaban el sonido del ro pasando sus crecidas
      aguas por las ramas de los camichines, el rumor del aire moviendo
      suavemente las hojas de los almendros y los gritos de los nios
      jugando en el pequeo espacio iluminado por la luz que sala de la
      tienda... Y afuera segua avanzando la noche".

Pero vayamos ya al relato propiamente dicho. Qu es lo que cuenta el
maestro de aquel pueblo llamado San Juan Luvina? Por cierto, un pueblo que
existe realmente en la Sierra Jurez del Estado de Oaxaca, un lugar de
encinas y conferas, de clima fro y lluvioso, que Rulfo conoci. El nombre
le gust y se lo aplic al pueblo literariamente recreado de su cuento, que
nada tiene que ver con el Luvina real.

El ttulo mismo, "Luvina", ya centra la atencin en el pueblo, no en los
personajes y menos en la accin. Porque, hay que decirlo desde el
principio, "Luvina" es un cuento de ambiente, apenas sin accin.

El motivo que se repite y se convierte en el tema predominante del cuento,
que se anuncia ya desde el primer prrafo y se mantiene hasta el final, es
la tristeza, el desconsuelo, y la desolacin del pueblo de Luvina; un
lugar, rido, moribundo y fantasmal donde hasta los perros han muerto, y
donde la muerte es lo nico que esperan fatdicamente sus habitantes
"sentados en sus puertas, con los brazos cados... Solos, en aquella
soledad de Luvina".

      "Por cualquier lado que se le mire, Luvina es un lugar muy triste.
      Usted que va para all se dar cuenta. Yo dira que es el lugar donde
      anida la tristeza. Donde no se conoce la risa, como si a toda la
      gente le hubieran entablado la boca. Y usted, si quiere puede ver esa
      tristeza a la hora que quiera. El aire que all sopla la revuelve
      pero no se la lleva nunca. Est all como si hubiera nacido. Y hasta
      se puede probar y sentir, porque est siempre encima de uno, apretada
      contra el viento, y porque es oprimente como una gran cataplasma
      sobre la viva carne del corazn".

Despus de la tristeza, el otro importante motivo, muy relacionado con
aquella y continuamente repetido, es el viento que azota inmisericorde a
Luvina. Un viento como una pesadilla que amenaza con sus aullidos, y negro
como ave de mal agero; un viento que se oye y casi se ve, que acta como
un personaje protagonista, incluso personificado, con sus manos de aire;
que rasca como si tuviese uas, escarba debajo de las puertas y se mete
dentro de uno, como un fantasma o un demonio o corre en las noches de luna
por las callejuelas del pueblo, llevando a rastras una cobija negra, como
si de la misma muerte que escondiera su guadaa se tratase.

      "Ya mirar usted ese viento que sopla sobre Luvina. Es pardo. Dicen
      que porque arrastra arena de volcn; pero lo cierto es que es un aire
      negro. Ya lo ver usted. Se planta en Luvina prendindose de las
      cosas como si las mordiera. Y sobran das en que se lleva el techo de
      las casas como si se llevara un sombrero de petate, dejando los
      paredones lisos, descobijados. Luego rasca como si tuviera uas: uno
      lo oye a maana y tarde, hora tras hora, sin descanso, raspando las
      paredes, arrancando tecatas de tierra, escarbando con su pala picuda
      por debajo de las puertas, hasta sentirlo bullir dentro de uno como
      si se pusiera a remover los goznes de nuestros mismos huesos. Ya lo
      ver usted.

      "Dicen los de all que cuando llena la luna, ven de bulto la figura
      del viento recorriendo las calles de Luvina, llevando a rastras una
      cobija negra; pero yo siempre lo que llegu a ver, cuando haba luna
      en Luvina, fue la imagen del desconsuelo... siempre.

      "No oyen ese viento? -les acab por decir-. l acabar con ustedes".

La accin discurre muy lentamente sin seguir exactamente la frmula
preceptiva de presentacin, ncleo y desenlace, al adoptar el autor un
planteamiento cargado de recurrencias que mantienen un ritmo continuo en la
historia y que provoca en el lector una sensacin de desasosiego y agobio
contagiada por la del propio protagonista narrador y por la realidad que
est describiendo. Los personajes, los habitantes de Luvina, son sombras
borrosas desdibujadas en aquel ambiente fantasmal y asoladas por el clima
extremo y la tierra inhspita. En fin, toda la narracin, las descripciones
y los dilogos estn impregnados de la sequedad, la desolacin, la tristeza
y la muerte de aquel lugar maldito que se llama Luvina.

Hay en este relato una crtica social y poltica, puesto que tanto el
hombre que va a ir a Luvina como el que regres de aquel pueblo son
maestros rurales llenos de las "ilusiones educativas" propias del gobierno
mexicano de los aos cincuenta. "En esa poca tena yo mis fuerzas... Usted
sabe que a todos nosotros nos infunden ideas. Y uno va con esa plasta
encima para plasmarla en todas partes", comenta el maestro protagonista.
Rulfo muestra el absurdo de la poltica educativa de un gobierno que
desconoce la extrema pobreza y abandono de muchos de sus gobernados. Las
promesas que el gobierno mexicano ha hecho durante mucho tiempo, promesas
de prosperidad e igualdad para todos, los habitantes de Luvina ya hace
mucho tiempo que no se las pueden creer.

      "-Dices que el Gobierno nos ayudar, profesor? T conoces al
      gobierno?

      "Les dije que s.

      "-Tambin nosotros lo conocemos. Da esa casualidad. De lo que no
      sabemos nada es de la madre del Gobierno.

      "Yo les dije que era la Patria.

      "...Y me dijeron que no, que el Gobierno no tena madre.

      "-Y tienen razn, sabe usted? El seor ese slo se acuerda de ellos
      cuando alguno de sus muchachos ha hecho alguna fechora ac abajo.
      Entonces manda por l hasta Luvina y se lo matan. De ah en ms no
      saben si existe".

Como afirm Seymour Menton: "Los cuentos de El Llano en llamas, con una
sola excepcin, son esencialmente realistas. Esa excepcin que el mismo
Rulfo reconoci, es "Luvina", magnfico ejemplo del realismo mgico. La
visin purgatorial de San Juan de Luvina es tan impresionante como la
visin infernal de Comala en Pedro Pramo".

Luvina es una ficcin literaria pero muy real, un pueblo del Mxico ms
profundo y pobre, con sus gentes abandonadas, fatalistas, sin ninguna
ilusin y sin ninguna esperanza. Pero tambin es un lugar irreal, mgico,
poblado no de cadveres como la Comala de Pedro Pramo, pero s de sombras,
ruidos y susurros misteriosos, de seres que parecen fantasmas. Un lugar
envuelto en una atmsfera de irrealidad por el incesante viento aullador,
el viento "negro" que se pasea como un personaje fantstico y amenazador,
creando una atmsfera tan desoladora que har exclamar al
narrador-protagonista: "En qu pas estamos?".

Los principales recursos estilsticos de "Luvina" son la repeticin
insistente de ideas y palabras en boca del hablante incluso dentro del
mismo prrafo que, aparte de ser muy expresivas, crean un ritmo lento que
ralentiza el paso del tiempo. Otros recursos son el uso continuo de los
smiles o comparaciones y un vocabulario popular que, mediante
coloquialismos, mexicanismos, expresiones populares y las elipsis
proporciona el colorido del habla local. Por ltimo son de notar las
imgenes de gran expresividad en boca de este maestro rural, que ms que
describir, evoca una realidad muy dura con una forma narrativa de gran
belleza

"Luvina" es, tal vez, la ms acertada expresin literaria, la ms amarga y
desolada, que pueda darse de un pueblo y unas gentes, de un clima y un
territorio. Y al finalizar la lectura nos damos cuenta de que todo el
abrumador peso del relato cae implacable y nicamente sobre la persona del
maestro rural. Las ltimas palabras que pronuncia este oscuro protagonista
narrador, antes de caer definitivamente derrumbado sobre la mesa de la
cantina, son la pattica y amarga aceptacin del vaco y la destruccin de
un hombre que ya no tiene nada en qu agarrarse. Y esa misma derrota
tambin se apoderar, inexorablemente, de ese otro personaje casi irreal,
el nuevo maestro que se dirige a Luvina.

      "San Juan Luvina. Me sonaba a nombre de cielo aquel nombre. Pero
      aquello es el purgatorio. Un lugar moribundo donde se han muerto
      hasta los perros y ya no hay ni quien le ladre al silencio; pues en
      cuanto uno se acostumbra al vendaval que ah sopla no se oye sino el
      silencio que hay en todas las soledades. Y eso acaba con uno. Mreme
      a m. Conmigo acab. Usted que va para all comprender pronto lo que
      le digo...".

                                   *****

Como ya hemos indicado, los ms valorados cuentos de El Llano en llamas,
adems de "Luvina", son "Diles que no me maten!" y "No oyes ladrar los
perros". Terminamos con unos breves comentarios sobre ellos.

El escritor blgaro Elas Canetti valor con estas palabras el cuento
"Diles que no me maten!": "No he conocido cuento ms perfectamente
construido, ms conmovedor y ms entraable. Es difcil encontrar un cuento
en donde la emocin, la inteligencia y la expresin se junten y constituyan
un herosmo literario".

Rulfo proyecta en este cuento algunos recuerdos familiares. Su padre, Juan
Nepomuceno -don Chano- tuvo unas palabras recriminatorias con un vecino
suyo, llamado Guadalupe Nava, por haber metido el ganado en las tierras de
aqul y le exigi que no volviera a hacerlo. A Lupe Nava, que era un
jovenzuelo borracho y pendenciero, pero un tanto credo por ser hijo del
presidente municipal de Tolimn, aquellas enrgicas palabras le parecieron
humillantes y, sin ms motivo, asesin a don Chano, disparndole por la
espalda. Por cierto, el asesino nunca fue detenido.

En el relato se advierten tan curiosas coincidencias con el suceso familiar
descrito, que no se puede dudar de que Rulfo lo tuvo muy presente al
escribir el cuento. Don Lupe Terreros es asesinado por Juvencio Nava,
porque aqul le neg el pasto para los ganados y le mat un novillo que
haba entrado en sus tierras. As pues, el suceso histrico fue muy
parecido e incluso el nombre y apellido del asesino real se mantiene,
aunque bifurcado en los dos protagonistas del cuento.

Se trata de una dramtica historia de muerte, culpa y venganza. El ahora
viejo y derrotado Juvencio tuvo que matar entonces a don Lupe Terreros
"porque siendo su compadre, le neg el pasto para sus animales". El coronel
Guadalupe Terreros tiene que matar ahora al asesino de su padre. Y Justino,
el hijo del viejo Juvencio, no podr hacer nada por su padre, slo llevar,
echado sobre el burro, su cuerpo muerto, acribillado a balazos.

El relato est construido mediante cinco partes con marca de separacin en
el texto. La primera es un dilogo sin ningn prembulo entre Juvencio y
Justino. La segunda es una descripcin narrativa en tercera persona, y en
la que se comienza a explicar, desde el presente, el suceso desencadenante.
La tercera es un monlogo en primera persona del propio Juvencio en el que
sigue narrando lo sucedido, monlogo que deja paso sin solucin de
continuidad a una larga narracin en tercera persona, que completa la
historia antigua. La cuarta parte, en presente, es un dilogo entre el
coronel, un soldado y Juvencio, pero sin que el primero se digne dirigirse
directamente al asesino de su padre. Y, por fin, la ltima parte es una
narracin con la que el autor omnisciente deja cerrada la historia. Las
cinco separaciones son partes aparentemente dislocadas o fraccionadas pero
que el lector recompone y completa fcilmente en la lectura de la historia.
La primera parte, en un orden cronolgico o lineal, ocupara la cuarta o
penltima.

El ttulo del cuento, que sintetiza el aspecto dramtico del relato, es el
ruego angustioso de Juvencio repetido como leitmotiv dos veces, en la
primera parte dirigido a su hijo y en la cuarta al coronel.

La focalizacin o punto de vista, el monlogo interior, el perfecto
ensamblaje entre narracin y dilogo, los recursos de retroalimentacin o
flash-back, la estructura de final cerrado, adems del logrado anlisis del
protagonista y la acertada incorporacin del habla popular mexicana,
caracterstica siempre patente en la narrativa rulfiana; todo ello
organizado e integrado con originalidad y acierto, da como resultado un
relato en estado puro al que nada le sobra ni nada le falta.



      El extraordinario cuento "No oyes ladrar los perros" brinda un
      ejemplo paradigmtico del arte de Rulfo. Se trata de una conmovedora
      parbola de amor paternal en la que vemos a un viejo cargando sobre
      sus hombros el cuerpo herido del hijo bandolero y tratando de
      salvarle la vida, mientras reniega de l por la vergenza que le
      causa. La enorme concentracin dramtica que alcanza el texto no slo
      se debe a su brevedad, sino a la forma austera de su composicin; los
      sucesos son mnimos, pues todo se reduce a la contemplacin de esa
      terrible imagen fsica de dos cuerpos entrelazados en su penosa
      marcha nocturna, cada uno con su propia agona, pero con un doloroso
      lazo comn; el del padre e hijo. El narrador se coloca, en un
      arranque in media res, ante una situacin que prcticamente no cambia
      -slo empeora- y que es intolerable.

      Al principio no entendemos bien lo que est pasando y menos la razn
      por la cual el padre lleva sobre s al hijo adulto. Pero la imagen es
      poderosa y lo dice todo: los dos hombres forman un slo cuerpo, una
      figura contrahecha en la que el que va "arriba" no puede caminar y el
      que va "abajo" no puede ver. El desolado y hostil paisaje, que parece
      dibujado con tintas expresionistas, tambin divide el mundo en dos
      partes: la espectral luz de la luna all arriba, la tierra envuelta
      en sombras all abajo.

      Se dira que la imagen del padre y el hijo fsicamente soldados
      expresa la ms intensa piedad, pero el dilogo -filoso, lleno de
      rencores y distancias- nos revela que ese amor est rodeado de
      repudio; por eso el padre no vacila en aadir a la agona del hijo
      las duras palabras que tiene que decirle. En su descargo cabe
      advertir que no hay otra salida: el hijo est muriendo y tiene que
      escuchar al padre ahora. El monstruoso -y humansimo- ser que crean
      acoplados es la ms pattica objetivacin que pueda pensarse de la
      relacin paterno-filial y, en este caso, de su ambivalencia. El lugar
      comn de que los hijos son una "carga" para los padres est aqu
      concretado en una alegora sin duda trgica y desgarradora que
      reencontraremos en Pedro Pramo. Pero el simbolismo del cuento evoca
      tambin otras alegoras de origen mitolgico, bblico o esttico: la
      oveja descarriada del Evangelio que el pastor lleva sobre sus
      hombros, el Va Crucis de Cristo y su clamor al sentirse abandonado
      por el Padre, "La Piet" de Miguel ngel, el verso de Vallejo que
      dice: "Un cojo pasa dando el brazo a un nio", etc. Agreguemos que el
      final nos niega la certeza de la muerte del hijo: el narrador no nos
      dice que las gotas que caen sobre el viejo son de sangre; slo que
      eran "gruesas gotas como lgrimas" (Jos Miguel Oviedo, o.c., pgs.
      71-72).



Bibliografa consultada

 - BLANCO AGUINAGA, Carlos. Introduccin a Juan Rulfo, El Llano en llamas.
   Madrid, Ctedra, 1993, pgs. 11-31.

 - GONZLEZ BOIXO, Jos Carlos. Claves narrativas de Juan Rulfo. Colegio
   Universitario de Len, 1980.

   -. Juan Rulfo, en Historia de la literatura latinoamericana. Barcelona,
   Planeta-De Agostini, 1985. pgs. 89-104.

 - GORDON, Donald K. Los cuentos de Juan Rulfo. Madrid, Playor, 1976. pgs.
   91-102.

 - LEAL, Luis: "El cuento de ambiente: 'Luvina', de Juan Rulfo". En Helmy
   F. Giacoman, Edit., Homenaje a Juan Rulfo, Nueva York; Las Amricas
   Publishing Co., pp. 91-98.
   (http://www.literatura.us/rulfo/luisleal.html).

 - OVIEDO, Jos Miguel. Historia de la literatura hispanoamericana. "4. De
   Borges al presente". Madrid, Alianza, 2001, pgs. 68-75.

 - SOMMERS, Joseph. La narrativa de Juan Rulfo. Interpretaciones crticas,
   Mxico; Secretara de Educacin Pblica, 1974.

** Miguel Dez R.
   pazdiez@mi.madritel.es
   Docente e investigador espaol (Len, 1937). Profesor de literatura
   espaola. Ha publicado, adems de varios manuales y comentarios de
   textos, los libros Ramn del Valle-Incln, Jardn umbro (Madrid,
   Espasa-Calpe, 1993), Antologa del cuento literario (1985) (Madrid,
   Alhambra Longman, 2005) y Antologa de cuentos e historias mnimas
   (Madrid, Espasa-Calpe, 2002). Tambin, en colaboracin con Paz Dez
   Tabeada, ha publicado Antologa de la poesa espaola del siglo XX
   (1991) (Madrid, Istmo, 2004), La memoria de los cuentos. Un viaje por
   los cuentos populares del mundo (Madrid, Espasa-Calpe, 1998) y Antologa
   comentada de la poesa lrica espaola (Madrid, Ctedra, 2005).



=== Las nuevas formas del totalitarismo cultural ==========================
=== Qu es bien, qu es cultura, qu es arte, qu es industria? ==========
=== Oscar Portela =========================================================

Con seguridad la organizacin poltica de la hlade ignoraba lo que
significa en la semntica "post-post-moderna" el termino "industria y
administracin de bienes culturales": la nocin de bien se asociaba desde
el punto de vista platnico con el de verdad y ste con el de belleza: " la
verdad no es sino reflejo de la belleza", apotegma que la tardomodernidad
ignora olmpicamente: el trpode platnico iba a determinar la nocin de
justicia y de felicidad sobre la cual reposa la tica aristotlica, aun ms
ignorada por la poca que nos toca vivir: debemos preguntarnos ahora
nuevamente que es un "bien" desde el punto de vista del valor?

Para el hombre de la organizacin tcnica de la produccin planetaria, es
el artefacto de consumo que "garantiza racionalmente" la previsibilidad y
estabilidad de las polticas de consumo de una complicada ortopedia que
incluye -luego de la revolucin industrial- fundamentalmente a la
revolucin de los medios de comunicacin: el arte pasa a ser "mercanca"
valorada segn las alzas y bajas de los mercados, incluyendo en stos la
alimentacin, el turismo, la investigacin tecnolgica, la gastronoma y un
campo indelimitable de objetos de consumo, en la cual se borran las
diferencias entre "esencia del arte" y cultura.

Pero el mercado de bienes cuya administracin consiste en la produccin
cada da mayor de objetos considerados "bienes de consumo" tabulan con las
mismas medidas y slo segn los parmetros del mercado, as una edicin de
los clsicos del teatro griego llevados a la pantalla o la televisin
pertenece al mismo mbito que un partido de ftbol, olvidando que el texto
griego perteneca como tal "bien" al concepto de "Paideia" que sostena el
concepto del arte griego como normativa de "educacin": la idea de "bien"
queda entonces "indeterminada" y en consecuencia "in-definida" en tanto
pertenezca solo al mbito de lo que segn las demandas impuestas por el
consumo debe atenerse a primitivas leyes reflexolgicas.



Arte y cultura

Francis Jamenson vuelve a poner en evidencia el corte entre "arte y
cultura", no resuelto ni por va de mediacin dialctica entre vida social
y cultura, pues, sin adentrarnos en abismos ontolgicos, la gran literatura
europea, o parte de ella, tard a veces -el caso paradigmtico de
Hlderlin- ciento cincuenta aos para integrar el mercado de valores
burstiles de las grandes editoriales del mundo: este ejemplo pues para la
literatura europea de fines del siglo XIX tanto como para las otras artes
(Van Gogh, Camilla Claudel, y muchsimos ms) que luego de dcadas movieron
el marcado de cotizaciones de remates de obras de arte en millones de
dlares o en la actualidad de euros: la contradiccin se agudiza cuando nos
preguntamos acerca de qu es el arte: son "lo mismo" Andy Wahrol que Orson
Welles ms Matisse?

La respuesta de los mercados y de ciertos tericos no se hace esperar: es
aquello que desde el punto de vista de la "industria" puede atraer la
atencin del gran publico y a la vez producir suficiente dinero para
permitir las megacorporaciones que dirigen la industria cultural,
contribuir al fisco con cuantiosas retenciones impositivas: esto y no otra
cosa constituye una industria que merezca el nombre de tal: si el consumo
de "bienes culturales" desde el video-porno a los video-games son
equivalentes al remate de un Turner en Sotebish todo cabe en una misma
estantera: tanto el rey Lear como Homero Simpson, una novela de William
Faulkner -que logr vender dos mil ejemplares de su primer ttulo antes de
que se le otorgara el Nbel- o El silencio de Bergman, estrenada en Nueva
York en un cine "porno", como las filmaciones digitalizadas de escenas de
prostitucin infantil que mueven en el mercado millones de dlares.

La industria tiene un solo parmetro: se expande o se contrae, cotiza o no,
es taquilla o no. No existen polticas de Estado que puedan revertir este
dilema fijado aun ms por la creciente estratificacin econmica y
"cultural" que compone nuestra sociedad.

Alemania invierte euros en subsidiar su industria cinematogrfica: 170
pelculas al ao, de las cuales de distribuyen veinte sin grandes
ganancias: Estados Unidos -va adecuados sistemas de produccin,
distribucin y marketing- invierte en un filme de accin doscientos diez
millones de dlares y recauda quinientos cincuenta millones de dlares en
taquilla (un promedio de siete mil millones de dlares de total de taquilla
por ao) con un total de consumo de "bienes culturales" de alrededor de
cincuenta mil millones de dlares anuales.

Ms del 60 por ciento del consumo de "bienes culturales del planeta" se
fagocitan los mercados de los pases del llamado primer mundo. Slo Londres
recauda siete mil millones de euros anuales en remates de obras de arte en
un mundo donde una torta de milhoja imitando la Torre Eiffel puede dar
ganancias en el mercado -si no equivalente- al costo del Pensador de Rodin.

La escritora ms traducida a todas las lenguas es la seora gata Christie
y el "boom" de las ltimas dcadas el fabulario de Harry Potter, los
muecos terrorficos, o el cine de artes marciales. Todo indica que una
Nueva Forma de Imperialismo, el Cultural, es aquel sobre el cual pivotea
redireccionada la red de comunicaciones con la cual se domestican los
mercados marginales, se producen nuevas formas de alienacin y -va
transculturalizacin- se domina polticamente a los pases marginales. Como
subsidiar los "mercados internos de cultura" si estas medidas son
absurdamente ineficaces incluso para Europa, significa que an debemos
esperar que un nuevo Coln descubra el modo de restaurar, va quiasmo
(ruptura), la diferencia abismal entre el "bien artstico" y el bien
cultural como valor propuesto como paradigma de nuestra tardomodernidad.

** Oscar Portela
   portelao@hotmail.com
   Escritor argentino. Ha publicado los poemarios Senderos en el bosque
   (Torres Agero Editor), Los nuevos asilos (Botella al Mar, Buenos
   Aires), Recepciones diurnas, celebraciones nocturnas (Editorial Crisol,
   Corrientes), Auto de fe (Municipalidad de Corrientes), Haba una vez
   (Botella Al Mar), Memorial de Corrientes (Editorial Tiempo, Corrientes),
   Golpe de gracia (Editorial Marymar, Buenos Aires), Seleccin potica
   (edicin bilinge, Ediciones del Correo Latino, Buenos Aires), La
   memoria de Lquesis y Fresas salvajes (1 ed., Ediciones de la
   Universidad Nacional del Nordeste, UNNE; 2 ed., Dunken, Buenos Aires) y
   El maldito asombroso (Editorial Tiempo), as como el ensayo Nietzsche,
   sonmbulo del da (Editorial Tiempo). Obtuvo el Primer Premio Nacional
   Carlos Gordiolla Niella con su poemario Estuario, publicado por la
   Comisin del Cuarto Centenario de Corrientes.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Poemas
       Tania Mara Cabrera Prez

   *** La bahiana
       Paula Winkler

   *** Poemas
       Mara Alejandra Cabello

   *** Dos cuentos cortos
       Rubn Snchez Fliz

   *** Siempretardes -contndole a Rosario
       Mirna Estrella Prez

   *** Relatos
       Gisela Carlos Fregoso

   *** Pasar
       Leandro Calle

   *** Literatofagia
       Flor Marina Ynez Lezama

   *** Fragmentos
       Jefrey R. U. Pea

   *** Memorias de un Croto
       Pal Tellera Antelo

   *** Los aos se retuercen
       Carmen Campos

   *** Tres cuentos
       Sebastin Fernndez

   *** Poemas
       Jorge Guitart

   *** La caja de fsforos
       Diana Garrido Sylvester

   *** Poemas
       Isaas Garde

   *** Escribes
       Orlando Mazeyra Guilln



=== Poemas      Tania Mara Cabrera Prez =================================

vendr el mar
a acariciar mis senos rotos,
ser un cuerpo-lquido clamando al
sueo,

vendr el mar
a devolverme la sonrisa
a recordarme que los amantes existen
vendr el agua a susurrar canciones
no temas nia slo es un sueo corto
en algn lugar lo que hoy es negro es plena poesa.
vendr el mar
y tus pechos sern fuertes
no albergues la muerte
no cruces la lnea
vendr el mar
en algn espacio an hay sitio para el amor
no lo dudes
mralo cmo
vuelve

===

Dnde pongo las noches lentas
dnde pongo lo sorbos de caf que nunca tomo
y la cmara de tu ojo lenta tirando flashes de deseo,
tendr que navegar eternamente
braceando la tentacin,
jugando con el dolor y el miedo.

No me cabe el desayuno en el saln
tazas violentas desbordndose de rabia,
pan untado de libros viejos
con dos ratones burlndose de mi,
dnde pongo este ciego corazn que tantea en las paredes
buscando tu nombre,
no me cabe tanto amor
no se recicla el cario
a veces pienso que te pienso lejos
a veces pienso que te pienso aqu,
a veces ya ni pienso dnde poner tus cumpleaos tristes
llenos de champagne y baeras de hoteles
cubiertas de octubre
repletas de happy dear
viendo el mar desde un balcn en donde las gaviotas
vienen no se van
viendo el paisaje furioso desde un castillo
con una piscina solitaria y mgica
Dnde pongo nio
mi brazo para acariciarte
dnde pongo las ganas que tengo
de que se acabe el miedo
de que algn da te decidas a quererme cerca.

===

Perdn al padre
por no conocerlo,
perdn al tiempo por utilizarlo,
vivir con la mirada oculta
y un viaje sin retorno
sin saber el mundo exacto donde siento,
sin percibir una pizca de certeza
slo la de mis manos avivando la palabra
para que cumpla su camino.

** Tania Mara Cabrera Prez
   emiokan@hotmail.com
   Escritora, actriz y directora teatral cubana (La Habana, 1971). Ha
   escrito varias obras de teatro presentadas en Cuba y en Espaa, pas en
   el que reside actualmente. Tiene escritos varios poemarios y cuentos
   para nios.



=== La bahiana      Paula Winkler =========================================

La basura tiene su encanto. El aroma de la colonia calvin klein a la que
estaba acostumbrado, ahora le haba sido sustituido por el olor de los
desechos. Cada noche, desde aquella otra, revuelve las bolsas en busca de
comida, sobras que alguien despreci, cartn o algn objeto inservible de
metal que pueda venderse por unos pesos.

Conoci a la bahiana en una orga cuando le sobraba el dinero. Harto de su
vida, por qu no, alguna fiesta -se dijo-, y empez a salir con ella. A la
bahiana le gustaba errar por el mundo, y si bien no le fue fcil
desprenderse de la consultora y poner punto final al departamento con vista
al ro, ella pareca valer la pena. Por lo dems, la gente cada vez le
importaba menos, y si volvi a viajar, esta vez de la mano de la bahiana,
fue porque entonces era menos escptico.

Remat todo. A decir verdad, a l y a la bahiana les llev tiempo malgastar
el dinero, pero tiempo es precisamente lo que les sobraba.



La borrachera le tapa ahora su hambre de mendigo. Y para su vista
resignada, siempre aparece una rata, o -entre los restos de las cajas de
lexotanil- vasos de plstico del yogurt que alguien desech por agobio de
alguna dieta, botellas de coac vaciadas quin sabe durante qu sinsabor o
buena noticia y filtros de cigarrillos.

Los restos de un da porteo, en el barrio de Belgrano, se refugian,
apretujados, en esas bolsas de basura. All, en lo que se dilapida, se
ocultan las sobras de la abundancia que alimentan a los cartoneros -y a l-
que busca entre todo. Los cartoneros lo conocen, es un mendigo, y nadie los
mira (ni a los cartoneros ni al mendigo).



La bahiana saba hacer de amante y, de vez en cuando, hasta se acordaba de
l fuera de la cama. Si despus se hundieron en la pasin de lo que se
derrumba sin remedio fue por las deudas contradas durante tanto viaje.
Revuelve: oleada de perfume barato. Un pedazo de carne, otro de verdura,
pur de calabaza, en fin, basura; tal vez, la razn por la que se mueve y
los piojos por entre su pelo se divierten en el Pasaje Olleros. Contina
revolviendo la porquera que se descarta, lo mismo que trata de olvidar el
trabajo sucio que haca la bahiana antes de conocerla en esas fiestas y, a
veces, despus tambin cuando l se aburra y buscaba cosas nuevas.



Por entonces, la vida normal para el ahora mendigo se reduca a esas
maanas que separaban el mundo-de-sol del mundo-de-noche. Tal vez por no
soportar tanta normalidad se fue con ella, o porque cada vez estaba un poco
ms harto de la luz.

Pero lo de la bahiana dur hasta que apareci un tipo con ms dinero.
Cuando se enter, le hizo el amor sin descanso a la bahiana, su forma de
vengarse. Llevaron tiempo largo hacindolo, y antes de perder la noche -lo
recuerda bien- la oblig a cubrirse la cabeza con una bolsa. Sentiran ms
-eso le dijo. (Y ella obedeci, desprevenida.)



Revuelve ms basura, hasta encuentra unos apuntes de publicidad, tal vez de
algn alumno del pasaje Olleros que desaprob la materia en la Facultad (o
que la aprob y prefiere olvidarse de sta). Qu ms da, todo el mundo
seguira tomando coca cola y comprando gillettes despus de que hubiera
liquidado la consultora, y tambin a la bahiana, pero la mat sin darse
cuenta y estaba desolado por ello. Como siempre, lo irremediable trascurre
en segundos y, en segundos, todo se desvanece.

Los cristales de un espejo de mano desportillado le lastiman la mano, y el
papel metalizado de un envoltorio de chocolate lo trasporta a una niez que
no va a recuperar.

Mete la mano en otra bolsa hasta que, por entre los dedos, observa una
mancha, primero colorada, despus roja, luego morada. La mancha se agranda
y se deshace en gotas de sangre que caen al suelo. Mira el fondo de la
bolsa y ve a la bahiana. Es su cabeza que salta como una pelota de ping
pong y lo salpica de sangre en la ropa. El mendigo gira con terror su
cabeza para no ver a la bahiana. Pero los ojos muertos de ella le lanzan
una mirada difcil de comprender.

Ve la lengua y los dientes blancos de la boca, que todava le sonren,
probablemente a punto de algn juego sexual que guarda en su memoria.

La cabeza de la bahiana, sin cuerpo que la siga, no tiene ms huella de
aquella noche que la muerte. El mendigo se pregunta cmo lleg a esa bolsa
de basura. No por sus manos, cree recordar. Asco, miedo, no sabe lo que
siente, pero se anima y le acaricia el pelo. La bahiana contina en su
juego de ping pong y de vez en cuando abre, grande, la boca para mostrarle
la garganta, como si hubiera quedado detenida en aquella ltima noche,
deseosa de l, y encerrada en la bolsa.

Sostiene aquella cabeza y recuerda juergas y alcohol; despus de todo
-piensa- ella lo quiso. Se mira y observa la cabeza. La cabeza vuelve a
abrir la boca como si buscara lo de siempre. l querra lo de siempre (cmo
no quererlo, si por mendigo ya nada queda para el goce).

Sin embargo, sabe que la bahiana muri de placer. Muerta ella, su cabeza
pretende ahora lo mismo.



La cabeza salta y se inquieta. La boca vuelve a abrirse, se asoman unos
dientes como aquellos de antes, esmeradamente blancos. La bahiana est
deseosa de l. Le salta alrededor, ya no salpica sangre. l se acuerda del
tipo que tena ms dinero. Por qu tanta rabia, por qu ese instante
perdido en la historia, al que no puede retroceder. Todo por competir, eso
lo haba aprendido bien en la consultora (slo eso).



La bahiana, reducida a su propia cabeza, parece pedirle perdn y l llora.
Los cartoneros no lo ven, nadie lo ve.

** Paula Winkler
   paula_winkler@fibertel.com.ar
   Escritora argentina (Buenos Aires). Doctora en derecho y ciencias
   sociales y magster en ciencias de la comunicacin. Ensayista y
   cuentista, ha publicado el libro de cuentos Los muros, la nouvelle
   Cartas escritas en silencio para el viento y el libro-objeto Cuentos
   perversos y Poemas desesperados, adems del ensayo El discurso argentino
   de la mentira, del cual es coautora. Ha recibido el premio Jorge Luis
   Borges de la Fundacin Givr (1989), el premio publicacin categora
   cuento de Ediciones Nuevo Espacio (2003), y el mismo premio en la
   categora cuento breve (2005). Textos suyos han aparecido en revistas
   como Hbrido Literario, El Escribidor, Letras (Buenos Aires), Everba
   (Universidad de Berkeley), Turia (Aragn, Espaa), Hontanar-Cervantes,
   (Meulbourne, Australia), Brjula Compass (Instituto de Escritores
   Latinoamericanos de Nueva York), y en la revista del Lake Forest
   College, (Departamento de Literatura y Lenguas Extranjeras de Chicago).
   Su cuento "Esperando instrucciones" ha sido traducido al alemn por la
   escritora y traductora Lilith Tetzner.



=== Poemas      Mara Alejandra Cabello ===================================

La lejana parece estirarse,
su flexibilidad sosegada y lenta
demuestra la distancia exacta.
Se aferran los recuerdos al presente
evitando ser olvidados por el tren de la memoria.
Pasan minutos, suaves, espaciosos.
Pasan filosofas, radicales, revolucionarias.
Pasan personalidades, revolucionarias, conservadoras.
Pero slo se unen, stas, por recuerdos
para formar esa quien eres
a travs del cambio.

===

Se atraviesa la nada que no es nada;
una nada cotidiana, olvidada
pero tangente, dominante.
Definitiva.
Se obvia por lo comn de su existencia,
se borra su importancia nata.
Se yerra.
Pasa la moda olvidada
por minutos formando personas,
creando ideologas tcitas.

===

Un blanco, verde azulado
una nada desbordada en tiempo
insaciable.
Una vida olvidada por el dueo
un pasado borrado de vaco,
de inconformidad personal y diettica.
La inestabilidad del "ser",
del vivir en este episodio;
el propio, el creado, el imaginado, el real.

===

Tiembla todo cuando la inconciencia abraza a la razn;
la enamora.
Eso tiene la razn, es enamoradiza, apasionada.
Se confunde, o se hace la confundida,
para complacer a la inconsciencia, a veces.
Y all nacen los errores.

** Mara Alejandra Cabello
   ma_alejandracabello@yahoo.com
   Escritora y publicista venezolana (New Jersey, EUA, 1982). Cursa un
   postgrado en literatura comparada en la Universidad Central de Venezuela
   (UCV, http://www.ucv.ve).



=== Dos cuentos cortos      Rubn Snchez Fliz ===========================

*** Dogmas

El violador cay de bruces sobre el empedrado. El alcalde y sus asistentes
lo rodearon. Tras fuertes forcejeos, lo amarraron del rbol ms cercano con
el fin de ejecutarlo. El prroco arrib jadeando, crucifijo en mano, y
empez a reir con el alcalde, "Quin eres t para ultimarlo? Dios es el
nico que puede juzgar a esta oveja descarriada de su rebao". El alcalde,
a su vez, prepar el fusil y repuso, "En eso estamos de acuerdo, Padre.
Pero como se trata de mi hija, es mi deber hacer que Dios juzgue a su
sobrino cuanto antes".



*** Malentendido

l aguarda en uno de los bancos que bordean el parque. Mira su reloj de
pulsera y advierte que son las cinco de la tarde. De repente, un pequeo se
le acerca, y, sin ms ni ms, lo cie con brazos de manos inquietas. l
trata de apartarlo, no sin cierta aspereza, pero se turba al escuchar una
voz femenina:

-Pedrito, qu haces?

Para su asombro, la mujer se sienta a su lado e inquiere:

-Le ha molestado el nio?

l se encoge de hombros tratando de decir algo, pero no sabe qu. No
entiende nada. Y para evitar contratiempos, resiste las ganas que tiene de
por lo menos agraviarlos.

Un carro descapotado se estaciona frente a l. Tras incorporarse del banco,
el nio musita palabras ininteligibles, mientras la mujer se retira
despacio y le dice entre tmida y pcara:

-Disculpe, fue un malentendido.

l hace -todava sin comprender- un gesto de aquiescencia con la cabeza.
Avanza hacia el carro, abre la puerta, se sienta en el silln delantero y
saluda con cierta frialdad a los cuatro pasajeros. Mira sobre su hombro y
ve a la mujer y al nio tomarse de mano y alejarse con premura. No puede
evitar una inexplicable sensacin de ternura. Levanta la vista, vacilante,
y les lanza una mirada que, como ellos, se pierde entre un tropel de gente.



Ya en la autopista, entre risas y elogios, el chofer dice:

-Vamos, saca aquello; no aguanto las ganas...

Se busca en la chaqueta; los bolsillos delanteros; los traseros.

-Mierda!

El carro frena bruscamente. Los cuatro hombres lo sacan a empellones y lo
arrojan al suelo. El chofer toma un revlver, se ajusta las gafas, lo mira
con desdn y sentencia:

-Me asegurar de que no vuelvas a engaarnos..., perro.

** Rubn Snchez Fliz
   elescribidor1@aol.com
   Poeta y narrador dominicano (1973). Emigr a los Estados Unidos en 1986.
   Tiene un asociado en artes liberales y ciencias de Hostos Community
   Collage (http://www.hostos.cuny.edu) y una licenciatura en pedagoga de
   New York University (http://www.nyu.edu). Es miembro de la tertulia
   literaria Aguafuerte. Recibi mencin honorfica en el concurso de
   cuento Virgilio Daz Grulln 2002 con su cuento "La morada de la
   Muerte". Result finalista en el concurso de poesa Abrace 2001, en
   Uruguay. Cuatro de sus poemas aparecen en el libro Letras derramadas,
   uno de ellos traducido al portugus. Est incluido en la antologa de
   nuevos cuentistas hispanos Los magos del cuento. Tiene publicada la
   novela El dcimo da. Sus trabajos han sido publicados en la Internet,
   revistas y suplementos culturales. Actualmente es coordinador de
   Talleres en el Comisionado Dominicano de Cultura en Estados Unidos y
   codirector de la tertulia-taller literario "Nosotros Contamos".



=== Siempretardes -contndole a Rosario      Mirna Estrella Prez =========

      "Yo quisiera abrazarte pero ignoro quin eres".
      R. Castellanos

Viniste de madrugada, a visitarme,
con el temor a decir demasiado, como tantas veces.
Yo dorma. Tena sueos sobre una poza desolada,
negra arena que ocultaba tu rostro
entre rayos de siempretardes.
Imagin que llevndonos hasta el fondo
podra conocerte los labios,
saber de tu miedo ms liviano a la muerte,
reencontrarme con tu histeria cara a cara,
y te ofrec una extensin de m: 

-No s lo que me depare el dedo de dios,
cuntas bendiciones sea capaz de otorgarme,
cuntos moretones en los glteos, si es lo que merezco.
No lo s. Slo s del zumbido en mi estmago,
ese que me dice que lo has logrado,
que cuando la gente se acuerda de la gente
es porque sta ya comenz a formar parte del ayer.

Entonces abr los ojos, te habas hecho polvo, de nuevo.
Vete, dije acaricindome el orgullo, vete,
que yo no me atrever a salir, jams en la vida,
de tanta profundidad.



      "Porque si t existieras
      tendra que existir yo tambin. Y eso es mentira".
      R. Castellanos.

Nunca pens que furamos bruma,
tan envueltos en la invisibilidad
que era imposible extendernos la mano.
Yo quera abrir cortinas,
poner en la radio canciones de amor,
saltar sobre la cama, tener sexo duro a toda boca,
pero t me pediste que me mordiera la lengua,
que me mantuviera bien lejos de tu pecho
para evitar as volverme trascendente.
Yo te necesitaba. T me pasabas la mano por la cabeza
como premio de consolacin. 

Un da me di cuenta de que ya mis pezones
no se ponan erectos, todo estaba oscuro,
tu voz siempre con interferencia,
con la prisa del que se esconde,
yo con la ma tan quebrada, tan intil y llorosa. 

Un da dejaste de sonar en mi cabeza.
Me volv loca tirando muebles, quemando libros,
desconectando aparatos elctricos...
Ese mismo da, ante el alboroto,
entr a mi casa un batalln de gente, la jaura.
Miraron muchos a travs de m, como si yo no existiera,
y rieron junto aquel que dijo: Yo no creo en fantasmas.



      "Si se pudri la fruta que ya no nos persiga su fragancia".
      R. Castellanos.

Es una carta sin sobre lo que tengo para darte.
No sabra a dnde enviarte mis memorias
(un recipiente de perfume y la marca creda
que hace el labial sobre el pliego cuando se riega)
si maana Dios me confrontase, en plena juventud,
y me ordenara humectarle los pies con leche y cereal. 

(Dios est cansado de hacer girar al globo,
por eso se torna cada vez ms brusco.
Dios est que se lo lleva el diablo,
otro pendejo acaba de poner en duda su efectividad
para salvarnos de l mismo. Yo le creo... a veces.) 

He separado para ti mi mejor peineta,
la que me apresa el pelo en los meses de calor,
y he pasado todos los objetos por mi cuerpo,
sin pena alguna, por all tambin. 

No s qu busco, qu busqu, no me interesa.
Me parece que estoy harta de que te llames cobarda,
porque ese nombre no suena bonito a la hora de cogerse.
Fllame, Cobarda, fllame! Ves?
Me siento tan helada, justo aqu, toca.
Por qu ser que en tus manos me vuelvo transparente? 

Qu torpe soy, dicen que cuando se muere
una es la ltima en darse cuenta.



      "Djame hablar, mordaza,
      una palabra, para decir adis a lo que amo".
      R. Castellanos

Tuve amores prohibidos con un hombre prohibido,
de esos que tienen sumiso el anular.
Infelices sesiones de sexo
en las que era voz, ni siquiera espritu,
en las que era imagen, ni siquiera carne,
en las que estaba enamorada. 

Yo iba, como casi siempre, con mi careta de dura,
de no importarme si ronca y babea la almohada,
de no importarme a qu sabe su sudor cuando se agita,
de no importarme ser llamada espejismo.
Yo era una mentirosa. 

Tuve la inspiracin para escribirle un libro entero,
con todas sus pginas y defectos,
y los falsos cojones de no nombrarlo.
La cruda intencin de parirlo en amnesia, tambin la tuve,
pero an no hago ma una forma de darle ruda muerte.
Es un Satn que se ha llevado de mi rbol todas las manzanas,
que ha puesto a Mordaza a velarme los silencios.



      "Hombre, donde t ests,
      donde t vives, permanecemos todos".
      R. Castellanos

Se me van agotando las palabras.
Rosario se est quedando dormidita.
Me pide que arrugue tu nombre,
que me lo coma, si es que aspiro a sanar,
que levante los pies ante tu paso escurridizo,
que cierre bien las piernas ante tu verbo gil,
que me seque el maquillaje, que se corre,
y salga a atrapar alguna presa pequea...
Ella me dice y me sigue diciendo
que tienda la cama con sbanas nuevas,
que lave las ventanas
y aparte de ellas todos los nidos deshabitados.
No parece entender por qu permanezco tan callada.
Voy flotando por la habitacin, casi ensordecida,
no atino ya a escuchar sus consejos.
Intento una palabra, dos, tres...
los signos de exclamacin se han hinchado,
tanto o ms que mi mano derecha: 

-Me ha mordido, Rosario, me ha mordido!



      "Y deletreas el nombre del Caos.
      Y no puedes dormir si no destapas el frasco de pastillas
      y si no tragas una en la que se condensa,
      qumicamente pura, la ordenacin de mundo".
      R. Castellanos

No hay redes suficientes
para asirte de manera natural a mis ojos,
para que los prees de lagaas mientras duermo.
Son mil los rostros que le hacen el amor a mi cabeza,
ninguno me parece conocido.
Son mil las voces que debo aislar
si no quiero conocer ms de cerca la locura.
Me pongo a dar vueltas en lo que vienes,
a prestarle atencin a las sombras que hay en mi vestuario.
Una idea recurrente me alborota:
Mi padre puede morir en cualquier momento,
cuando l quiera, y yo no sabra cmo sobreponerme
a su ausencia fsica,
la espiritual ya va una dcada que fue superada. 

(H-u-m-b-e-r-t-o y yo tuvimos aos buenos
cuando me empujaba por horas en el columpio sin cansarse
y me preparaba el desayuno los fines de semana:
papas con cscara como le ensearon en la milicia.
Era un hombre enfermo del corazn, casi por herencia.
Nunca supo cmo se ama sin levantar la mano.)



      "Me ensearon las cosas equivocadamente
      los que ensean las cosas...".
      R. Castellanos

Las nias no escupimos
aunque tengamos un resfriado del demonio.
Es preferible tragarse toda secrecin:
mocos, esperma, lgrimas...
a dejar evidencia de nuestras debilidades,
glotoneras y dolamas en cualquier esquina.
Que nunca se sabe quin vendr a sacarnos en cara
lo poco mujercitas que somos,
con lo duro que es el camino que nos queda por andar,
para nada alfombrado, para nada sobrevolado por pajaritos.
Esos sagrados micrfonos de dios que jams se callan.



      "Mas he aqu que toco una llaga: es mi memoria".
      R. Castellanos

Me he levantado, en este domingo de padres ausentes,
con un llanto incontenible.
Me s sola y sin pauelos que abatir al pie de la estacin.
Menos de veintids minutos dur la visita que le hice,
es mi Caos ese hombre, tal como dice Rosario.
Lo primero que sent al verle fue el vivo temor a un golpe,
as como en mis aos pequeos.
No comprend que ya es un anciano bordeando el final,
de ancha espalda y una sordera que me intranquiliza.
Me sent en el sof, puse detrs de m algunos de sus cojines,
en los que haba molinos dibujados sin rastro alguno de Dulcinea.
Despus de ciento setenta noches yo no tena nada que decirle,
un xito del cual sentirme orgullosa, una buena noticia.
Discutimos por algo, que ya no recuerdo,
y me despidi sin que le temblara la voz para darme la orden:
"Cierra el portn con candado cuando salgas". 

Yo le segu hasta la puerta como si todava tuviera siete aos.



      "Seguid muertos girando dichosos y tranquilos.
      La espiga est segada, el crculo cerrado".
      R. Castellanos

Yo quera ir por ellos, pero subi la marea y me dijo: 

"De esta isla no te mueves
sin antes darme algo en garanta,
me urge saber que volvers.
Crtate los muslos,
y deja que penetre en ellos,
para que algo de m se vaya contigo,
slo despus me abrir para ti
y tender hermosos puentes,
si no saben tus pies evadir la parlisis
y el silencio que guardo en el fondo,
para que puedas comprobar por ti misma, si te da tiempo,
que en tu carta de nacimiento nunca estuvo claro
el privilegio de ser feliz.
Dios lo entender si me abro y me cierro
antes de que logres echarte al hombro el primer cadver...".

Entonces le murmur tranquilamente,
como quien ha perdido el talento para varar sus opciones:

Tremelos, para poderles cerrar los ojos
a la luz de un cigarrillo,
escuchando la inentendible "Un t sur la ct".
Que la morgue est lista para recibir a mis muertos,
soy yo quien no est lista para entregarlos.



      "Porque yo los amaba fui con ellos".
      R. Castellanos

Cuando la arena comience a crecerme en la garganta,
a fomentar el nacimiento de pus y otros tumores,
e nfimas manos me violenten desde adentro,
para cederle al espectador ms matemtico
una vista de tercera calidad de mis melocircos,
temer ser la pieza fundamental de una grave industria,
cuya meta primaria sea envasar la pereza de mis vulos
para el beneficio ruin de los estriles.



      "Tu presencia es jbilo".
      R. Castellanos

Con la paz del que obra en beneficio del prjimo,
sin esperar nada a cambio,
arrancas de mi parcela pobre la malahierba de julio.
Tienes cara de ngel
cuando me invitas a compartir contigo la mesa
y la llenas de pan de todos pases y tamaos,
aunque no te permita ya jugar al artista
con las migas que se despean por mi vestido.



      "Porque desde el principio me estabas destinado.
      Antes de las edades del trigo y de la alondra
      y aun antes de los peces".
      R. Castellanos

Yo estoy all,
en todo acento extranjero que te pregunta por la hora,
en la viudez infelicsima de los bosques,
en el maz que vas ahorrando para las sisellas.
Estoy en tus instantes de po y maligno,
cuando cuentas hasta diez para no nombrarme.
Yo estoy, porque la mente es poderosa,
y soy una idea con nombre propio que tiene continente. 

Estoy. Minimizar la verdad es multiplicar la mentira.



      "Es septiembre. Ha llovido".
      R. Castellanos

Me vi las manos un momento,
despus de pasarlas por el borde de la ventana.
-No soy la misma -pens-, ya lo sucio no me asusta.
Con la costra me hice una lnea vertical debajo
del ojo, para simular una lgrima.
-No soy la misma, ya no lloro por todo ni por todos.
Ya no les temo a los perros, ahora me excitan.
Debera regalarme uno de lengua larga y negra,
para esas noches de sexo hmedo que no s cmo secar.

Me vi los pies de morado esmalte un momento,
despus de pisar algn insecto misntropo.
Y pens que hace un tiempo una experiencia como esa
me pudo llevar mnimo a saltar por el balcn.
Pero todo fue tan sencillo como sumergirlos en agua limpia,
y recoger ms tarde sus pedazos.
Sent pena por l,
es una mancha blancuzca en la alfombra. 

Me vi los senos un momento,
tan pequeos y prendidos,
despus de frotarlos por casualidad contra la pared.
Entonces me dije: -Has superado la superficialidad
de las niitas limpias y lloronas,
que no soportan el polvo,
no el tipo de polvo que hay en las ventanas,
las que mienten cuando dicen que la lengua siempre dispuesta
de un perro no les llama la atencin,
las que se cortaran el pie despus de pisar a una cucaracha,
las que no saben estar a solas con ellas mismas.

Es septiembre. Ha llovido y ya no soy tan cobarde.

** Mirna Estrella Prez
   muralesdevidrio@hotmail.com
   Sociloga, trabajadora social y narradora puertorriquea (1978). Ha
   publicado textos en revistas electrnicas como Letras Perdidas
   (http://www.letrasperdidas.galeon.com). En 2005 public el poemario Ecos
   de Eva (Ediciones Atenas). Trabaja en su primera novela y su segundo
   poemario.



=== Relatos      Gisela Carlos Fregoso ====================================

*** Silvio

Ayer que te tena tan cerca, Silvio, sent que tus manos flotaban, que
meneaban mis carnes de un lado a otro, pero finalmente, flotando. Por eso
supe que hoy no vendras, que mejor te iras a buscar un conjunto norteo
en la Lpez Mateos para que tocara en el restorn, noms para ti, toda la
noche.

Por qu me haces esto, Silvio? Si ya iban a ser siete aos juntitos. Y
justo ahora en que la casa est ms silencia y el perro de la vecina ya
aprendi a callarse cuando llego. Pues qu no sabes que te iba a hacer de
cenar, Silvio? Si ya te tena la carne afuera, noms para que llegaras y
luego luego meterla a la cazuela Por qu te vas, Silvio? Mira esprate,
hombre! Vamos hablando, a platicar, como dice la cancin en Las Calandrias,
que no te das cuenta que el cuarto se me hace ms grande y yo ms gorda y
fea de lo que ya estoy. Olvdate del nio! Ya no voy a encargar.

Slo qudate conmigo porque s que lo peor est por llegar, Silvio.
Mrchate cuando se acabe el invierno, ten un poquito de piedad. Por el
amor de Dios, Silvio! As podr distraerme regando el huele de noche y no
me acordar de ti. Mira que me hago vieja, Silvio... Si no ests a mi
lado... Silvio, Silvio! Ay, de m!...

La mujer cerr las pginas, desconect los telfonos y comenz a
desmaquillarse.



*** Eclipse

Rec. Estoy sentada en la barda. Stop. Rew. Play: Estoy sentada en la barda.
Stop. Rec: Abuelo, estoy sentada en la barda donde colgabas las sillas del
macho; son como las siete, supongo. Aqu todo est cambiado. Aquellos ya no
hallan la puerta con eso de la herencia. El rancho est lleno de polvo pero
la vereda conserva su camino por donde alguna vez pasaste, hasta los
huisaches parecen extraarte porque se asoman adrede y me araan las faldas
cuando me marcho a la presa a ver la virgen.

Ahorita se est asomando lo que t llamabas el tesoro enterrado: brota una
luminosidad desde la montaa de enfrente: es Mascota. El otro da, buscando
quin sabe qu papeles, encontr la foto en donde estamos saboreando una
paleta tutsi pop, me habas llevado a cortar tomates y yo me haca la sorda
cuando me preguntabas cuntos llevas, en realidad lo que haca era buscar
una plantita roja que tena leche, para ver si as se me quitaban los
mezquinos.

La casa ya est bien moderna, hasta bao le pusieron, as que ya no hay que
atravesar el corral de las vacas a media noche con el quinqu. El otro da
me puse a ordenar el tapanco y encontr una estramancia envuelta en trapos:
era la caja con la que te pag La Cuata cien pesos, que dizque ya iba a
nacer su criatura, ese da iba a haber un eclipse, te acuerdas?

S, yo creo que ya son las siete. Noms vine a decirte que maana ser otro
eclipse, y por eso ahora le vine a poner trapos rojos a los rboles, no
vaya a ser que se mueran igual que t como hace diez aos. Stop.



*** Psicoterapia

He tenido cinco citas con el doctor mejor pagado de esta ciudad, el que va
a Philadelphia a sus congresos y cada domingo al Santa Rita para orar y
comulgar:

Ingreso, digo mi nombre completo, saludo de la forma ms correcta que me ha
sido enseada a lo largo de casi veinte aos de estudio. Confieso, como con
una especie de culpa, todas las cosas que pudieran sonar incoherentes, que
he hecho o dicho en los ltimos quince das. El doctor recibe una llamada,
es Socorrito, est agitada por las ltimas pastillas, suena temerosa; el
doctor, que es mitad ibrico y mitad latino pronuncia unas palabras de
sacristn de pueblo y logra calmar a la mujer, es decir, logra calmar a
Socorrito que minutos antes, estaba agitada, temerosa.

El doctor vuelve a m -parece haber olvidado que estaba yo en consulta- y
me explica pausadamente que el cerebro es un rgano ms de nuestro cuerpo,
que como cualquier otro rgano se puede curar con medicamentos y con una
buena alimentacin; con esto ltimo extiende su mano derecha, se pone de
pie, cierra su bata, me abre la puerta y le grita a su secretaria: Para
dentro de dos semanas, Lupita.



*** Cuando quiero huir de la gente

Cuando quiero huir de la gente, lo hago una, dos, tres o cuatro veces, pero
no cinco. As que decido salir a caminar, escuchar a la persona mientras
veo los aparadores con vestidos llenos de flores, rayas y bolitas; repito
las ltimas palabras de las frases y, asintiendo con la cabeza le doy una
fumada al cigarrillo. -Estoy lista -me digo, entonces dejo que me tomen por
la espalda, que besen mis hombros y cierro los ojos. Esbozo una pequea
sonrisa donde nada ms se ven mis dientes superiores, abrazo a la persona
por la cintura y a todo respondo: yo tambin. Me quito la ropa sin dejar de
platicar, ya tengo la pijama lista en la cama, me meto en ella, me tapo un
poco y quedo boca arriba, extiendo mis brazos: s que la persona vendr a
m. -Estoy lista -me repito, luego se acuesta a mi lado, recarga su cabeza
en mi pecho, apaga y enciende luces, yo bostezo un poco y miro el reloj.
Comparto la sbana un rato, cuando se empieza a hablar de la temperatura de
las manos, cuando la persona toca mis mejillas es el momento en que debo
poner ms atencin a sus movimientos. Mete su mano en mi pantaln: yo ni
respiro; acerca su rostro a mi pelo: yo no dejo de mirar el techo; cierra
sus ojos y me dice cosas: yo ro un poco. Con eso basta para dar por
terminado un encuentro; pienso en voz alta: hay que descansar: la persona
se marcha.

** Gisela Carlos Fregoso
   giselacarlos@hotmail.com
   Poeta y narradora mexicana (Mascota, Jalisco, 1979). Curs sus estudios
   bsicos en la ciudad de Tepic, Nayarit. Ha participado en diferentes
   grupos de danza contempornea y clsica desde los cinco aos, en los que
   se destaca su participacin en La bella durmiente y Don Quijote en la
   Escuela de Iniciacin Artstica de Nayarit.  Desde 1998 radica en
   Guadalajara, Jalisco, donde retom la danza unindose al Taller de Danza
   Contempornea Le Class, de Miguel Snchez. Es licenciada en letras
   hispnicas por la Universidad de Guadalajara (UdG, http://www.udg.mx).
   Actualmente ejerce la docencia de tiempo completo en la Universidad de
   Veracruz (UV, http://www.uv.mx), nivel medio superior. Textos suyos han
   sido publicados en el suplemento cultural El Tapato, del peridico
   Informador. Es autora del libro de texto Literatura I para nivel medio
   superior. Es miembro del consejo editorial de la revista de creacin
   cultural Papalotzi (Beca Pacmic 2005).



=== Pasar      Leandro Calle ==============================================

      (Nota del editor: el autor de estos poemas, que forman parte de su
      libro Pasar, es a la vez jesuita y poeta. El libro es el segundo
      volumen de la Serie Calope, que a su vez integra la coleccin "De
      Puo y Letra" de la Universidad Catlica de Crdova).

A qu sonaban los cascos que traan la muerte
en caballos azules maquillados de tiempo?
Sonaban a destierro
arrastrando paredes y cimientos
arrastrando ventanales desiertos de cortinas
embalajes asidos a un ltimo tranva.
A qu sonaban los caballos azules
transitando al galope por la noche olvidada de pozos y lamentos?
A qu sonaban los caballos azules de la muerte
cuando apagaron tus ojos que buscaban la calma?
Sonaban a destierro? A desierto?
Era acaso como un ocano dormido
que comenzaba a levantarse en la mitad del sueo?
O los caballos azules de la muerte
sonaban mudamente como un roedor hambriento
en un montn de diarios?

Sonaban a dolor
apretadura de prpados y sombras

paricin de la lgrima.

===

Miro tu cuerpo respirado
lastimado de aire
gorrin dormido
en la blancura de las sbanas
y no puedo entender
que el hilito que sostiene
tu naufragio y el mo
sea tan slo de aire.

===

Quin detuvo tu sangre hacia el color morado?
Quin te visti de muerte por adentro de la piel?
Quin te agarr cuando caste de mis brazos?
Te ofrecieron cabalgadura los azules caballos
los caballos azules que traan la muerte?

===

hoy brilla el sol con ms fuerza
como si el hilo se tensara como aquella tarde
en que patas arriba nos derrib el mar inmenso
para iniciar la risa o como aquella tarde
donde tus lgrimas salieron de mis ojos
y mis lgrimas salan de los tuyos
o como tantas otras tardes
fuimos levantados los dos alzados de la tierra
para mirarnos adentro de la carne
para agarrarnos a la misma tablita de nufrago
para cuidar el hilito de tu alma y la ma
para que el sol brillara ms adentro nuestro

===

y hoy brilla el sol con ms fuerza
como si quisiera salirse del cielo
empujando la vida hacia quin sabe qu lado
como brillaba en tierras ecuatoriales
donde tu corazn sufra la tristeza del paisaje
all donde la ciudad se arremolinaba
en casitas de piedra y barro
y sentamos el dolor de la tierra
desde los apretones de las manos obreras
parturientas celestes del maz sagrado
alzado en ingapirca como se alz tu cuerpo
cortndose el hilito que tensaba mi mano

** Leandro Calle
   leandrocalle2000@yahoo.com
   Escritor argentino nacido en Zrate, provincia de Buenos Aires.
   Pertenece a la orden de los jesuitas. Ha realizado estudios de
   humanidades, filosofa y teologa. Complet parte de sus estudios
   literarios en el taller de Elizabeth Azcona Cranwell. Poemas suyos han
   sido editados en la Antologa de fin de siglo de Editorial Vinciguerra,
   y en medios grficos del pas. Recibi en 1998 mencin de honor del
   Fondo Nacional de las Artes. Actualmente pertenece al grupo literario El
   sello, el crneo y la sed.



=== Literatofagia      Flor Marina Ynez Lezama ===========================

"El Universo est hecho de historias, de arreglos finitos de palabras y no
de tomos", ley en la tercera lnea del reportaje. La afirmacin era de
una tal Muriel Reiner, fsica eminente quien, de acuerdo con la noticia,
haba logrado derrumbar en los ltimos aos las teoras de Huygens y
Howkings acerca de las relaciones entre materia y energa. Dej reposar el
diario a su lado y medit unos minutos sobre la frase. Acto seguido, tom
de la mesa de herramientas la tijera de puntas largas. Con tres giros
precisos recort las Haches. Las mastic lentamente, con curiosidad. -Tan
mudas como inspidas -pens. Luego prob la U, que se enred en el borde de
su lengua antes de deslizarse hacia la garganta. Reconoci en ella el gusto
salitre de los sollozos ahogados en la adolescencia. La A le supo a orgasmo
y con la S trag un sorbo del viento que sola colarse entre las tejas.
Cuando al masticar la T se desliz por su garganta un hilillo de sangre,
lleg con la nusea el recuerdo de las vergenzas de la infancia y, ante el
riesgo inminente de indigestin, decidi que por el momento haba tenido
suficiente de aquel experimento.

Al da siguiente era domingo. Se levant temprano y compr los principales
diarios en el kiosco de la esquina. Regres a casa, se sirvi una taza de
caf tras otra y se dedic a engullir todas las letras de los reportajes
culturales de la prensa nacional y la mitad de la seccin deportiva.
Precavido, apenas se atrevi a ingerir con cautela una que otra palabra de
la pgina de sucesos y un par de "whiskys" de la resea de sociales. Al
llegar la noche repar en que se senta lleno y satisfecho, pese a haber
obviado la cena. Resultaba curioso. De nio haba preferido siempre en la
sopa los annimos fideos que no exigan misa -esta es la A, mira las dos
patitas de la A, repite A- antes de su funeral. Sonri pensando en lo que
opinara su madre ante tan reciente cambio de actitud.

Durante la jornada laboral del lunes descubri, complacido, los beneficios
adicionales de la particular dieta de fin de semana. Corrigi el doble de
los artculos en la mitad del tiempo que sola emplear para esta tarea. A
media tarde substituy la merienda por algunas pginas de la ltima
Selecciones del Reader's Digest. En la noche escribi tres captulos de una
novela pospuesta por varios aos. El martes se aventur a eliminar los
alimentos comunes del desayuno. El mircoles almorz un folleto
publicitario que le entregaron en el metro. Al final del mes su
refrigerador estaba lleno, pero no quedaban en su casa revistas o
peridicos que no hubiesen formado parte, parcial o completamente, de sus
comidas.

Con el pasar de las semanas observ cmo sus gustos gastronmicos se
refinaban. Cada vez le resultaban ms pesados los alimentos vulgares y
notaba, al mismo tiempo, que se incrementaban sus requerimientos
literarios. Durante el tercer mes decidi limitar la ingestin de
literatura light. Organiz su biblioteca y comenz a anotar el efecto de
distintos autores sobre su digestin. Hizo una clasificacin por tipos de
men. Para los das de semana Dickens, Flaubert, Gngora, Cervantes y
Borges, excepto a la hora de la cena. Cortzar y Garca Mrquez eran
delicias para la merienda. Los fines de semana se aventuraba con platos ms
fuertes: Faulkner, Wolf, Nietzsche, James, Gombrowicz, Chjov. Al ao haba
acabado su novela y comenzaba, sin embargo, a aburrirse de la monotona de
la letra impresa.

Prob entonces a utilizar sus propias palabras como alimento. Ante la
recurrente parquedad, que lo dejaba con apetito, ejercit la retrica: bebo
de esta copa, bebo el vino contenido en esta copa, trago el lquido
alcohlico que proviene de la fermentacin de la uva, el cual reposa en
este vaso de cristal transparente; hago descender por el gaznate el
condensado y alcohlico fluido producto de la transformacin acaecida por
obra de una enzima del jugo del fruto de la vid, vertido previamente en un
utensilio hueco, de tallo alargado, hecho de una quebradiza materia de
silicatos alcalinos.

Por aquellos das renov tambin su biblioteca y tropez con una vieja
libreta de notas que lo llev a pensar nuevamente en la frase que dio
inicio a su cambio de rutina alimenticia: "El Universo est hecho de
arreglos finitos de palabras...". La palabra nos fue dada en el principio
-medit- antes que todo lo dems, para apoderarnos de los objetos y crear
entes nuevos. Luego, para aprovechar al mximo sus propiedades, debemos
cosechar el sentido que encierran, arrebatndoles los nombres a las cosas,
alimentndonos de sus historias y creando para ellas otras nuevas.

De un da para otro los objetos comenzaron a desaparecer de las
habitaciones de la casa, o a sufrir transformaciones tan sorprendentes como
incesantes. La cama grande que ocupaba el centro del cuarto se convirti de
pronto en una d-ama t-u-e-rt-a que l-o ce-r-ca-ba cada noche junto a la
orilla del l-a-g-o en el que se haba transformado la p-u-e-r-t-a. Exiliado
a la sala, se encontr pronto durmiendo en el suelo, sorteando sin mucho
xito los orificios abiertos en el piso por la ausencia de algunas lminas
de madera ingeridas al descuido en das pasados. A tiempo se detuvo, dada
la amenaza cierta de encontrarse en el corto plazo a la intemperie.

Fue entonces cuando se decidi por una forma de sustento, a su juicio,
menos autodestructiva. Empez a comerse sus pensamientos. Si a diario
generamos ms de 5.000.000 pensamientos; y de stos, son en realidad tiles
aproximadamente 100.000, qu dao podra hacer transformar en energa
algunos de aquellos que no contribuyen significativamente al desarrollo de
las actividades diarias. El problema radicaba aqu en que con su refinado
gusto por estructuras ms y ms complejas desde el punto de vista
lingstico, haba crecido tambin su apetito. Los pensamientos se sucedan
y no haba tiempo alguno para decidir si eran o no relevantes, eran
desviados rpidamente hacia la boca y de ah al estmago, sin ms.

Haba digerido ms de 20 millones de pensamientos la maana en la que
ocurri. Despert, encendi la televisin y no logr entender el idioma en
el que una jovencita trataba de vender una mquina para quemar caloras sin
esfuerzo. Miraba los movimientos de la mujer. Intua que se trataba de un
micro publicitario, pero por ms esfuerzo que haca aquellos sonidos
resultaban ininteligibles. Busc en su biblioteca hasta dar con la
respuesta. Ley en voz alta, intentando reconocer su ritmo: Afasia,
enfermedad que aparece bruscamente afectando la memoria e interpretacin
del lenguaje, la memoria del lenguaje; afasia, enfermedad que afecta, fasi,
a.

** Flor Marina Ynez Lezama
   flor_marina@yahoo.com
   Escritora, urbanista y pianista venezolana (Ciudad Bolvar, 1969). Ha
   publicado textos en revistas universitarias.



=== Fragmentos      Jefrey R. U. Pea =====================================

*** Elega tercera, la orden

      "A esa edad
      en la que an no hay lmites
      por el amor
      conocemos la derrota".
      Gloria Posada

La orden es menguar cada beso,
su ritmo, su tacto,
que la lengua no la descubra,
y no la beba.

La orden es no hallarla,
no acariciarla,
en ltimas irse
para solo contemplarla en alguna
parte del mundo.

La orden es no esperar nada,
no sentir nada,
no creer nada
y diluirse entre todos sus dems amigos
sin dejar de ser dulce.

La orden es aceptar que slo se debe
                 hacer lo posible
           y no hasta lo imposible
pero se debe hacer hasta lo imposible
por ocultar de los ojos las lgrimas.

La orden es una simple maldita orden
de derrota
y yo gracias a Dios
soy un desobediente.



*** Partitura para dos

Se asocian / reposan / se  reflejan /
se desdoblan /  vuelven en si / se miran /
se gustan / se aman / se odian /
se esconden / buscan / se encuentran /
se gritan / callan / se escuchan /
caen / se levantan / gravitan /
se intuyen / se imaginan / se hacen falta /

se unen / copulan / se desangran /
se lamen / se besan / se acarician /
se hieren / se perdonan / se curan /
se aparentan / se descubren / se gustan /
se quieren / se desean / se aman /
se aceptan / y mientras dulcemente envejecen /
se acompaan.



*** De las cosas que slo sabe el corazn

Hay cosas que slo las sabe
el corazn

hay otras que no olvida

y muchas que nunca jams perdona.



*** (sin ttulo)

Qu podra escribir?
que el silencio duerme en los
siniestros.

Que una noche atrs
y una despus de sta
fueron tristsimas.

Que la exactitud de la hora
no es siempre un seguro encuentro
pero que afortunadamente
estamos uno frente al otro.

Que la noche sin remedio
va a huir,
diseminndose,
tal vez encorvndose
entre cristales.

Que tus dedos llegarn a mi rostro,
como los mos al tuyo,
y al tacto seremos tan extraos.

Amiga ma,
perdona si mi imperfeccin
no te abandona,
si me aflojo,
o si simplemente
mientras duermes
cuido de tu sueo.



*** Verdades de la distancia

T cada da ms lejos
de m

y quizs en m, lejos,
muy lejos,

en algn lugar
de la memoria.



*** Poema blanco

En tus muslos
como por un artificio
           divino,

Yo, el inaplazable transente,
el ridculo de amor,
tu loco de amor,
tu creyente...

el a veces contentsimo
y el otras, tristsimo,

el ntimo al que atrapaste en la niebla
y le regalaste el mar desde
un velero de hojas,

Yo,
el inequvoco equvoco
de esa terrible suerte mineral
y salina

Ah suerte,
trgica suerte tenerme!

Yo el que solloza como una
noticia vespertina y hmeda,

el apacible que tiene por bello
esperarte,

Yo y slo yo, en tus muslos
me he sabido hacer verdaderamente
dulce.



*** Escape

      "Los pies en la tierra.
      De los tobillos hacia arriba
      el cuerpo est en el aire".
      Gloria Posada

Llegamos uno frente al otro,
llenos de ganas,
quiz muertos de ganas

y vivos de ganas
dejamos que la carne
germine.



*** Bohemia

No podrs pedir mayor cosa,

no al aliento viudo que en celo no tiene
cmo darse a la vida

ni a la nostalgia metlica de un corazn
que no est enamorado

ni al amor cncavo que copule sin
esos inevitables asombros de la ilusin
sin el vaho tierno del miedo
o sin la fuerza descomunal de la entrega

No podrs pedir mayor cosa

no al talle en el que te agrietes sin dolor
no a las lgrimas que de esos ojos
nunca has visto caer

no a las casualidades banales de la suerte
que como lleguen sabrn tambin irse

no al destino en nudos color ocre
en el que en fijas cuotas irs
viviendo y muriendo todos los das

Tampoco podrs pedir mayor cosa
a la fragilidad hecha de hierros
en los que tu alma seguramente se desgarre

No podrs pedir mayor cosa

es la simple verdad
es la sola verdad

si no te amaron ya no te amarn
y has de aceptarlo as porque as esta escrito
y no esperes nada ms de tu racin
diaria de cario

Toma ahora a tu destino de fantasma
abrgalo bien del fro
y vete a pie por esos largos caminos de
lo que ser tu vida,
esa de buscar lo que crees haber perdido
cuando en verdad
nunca ni por error tuviste



*** Deja que

Deja que las yedras nazcan en su boca
y las mariposas se posen en sus ojos
de agua
y se abreven hasta robarle
con cario el color.

Deja que la muerte muera virgen
sobre sus jadeos diminutos
en los que l una vez ms nazca
slo para quererte.

Deja que su fragancia de piedra
con sus pies de aire
camine sin soberbia sobre tu persona.

Y por ltimo,
deja que su embriaguez de amor
y su nostalgia de no tenerte como
quisiera
aprenda sobre tus sienes
a hacerte, en esta vida
y al menos por un momento,
inmensamente feliz.

** Jefrey R. U. Pea
   jeff_up27@yahoo.com
   Ensayista y poeta colombiano nacido en Fusagasug, Cundinamarca (1975).
   Es administrador de empresas y profesor de ingls. Asesora a
   investigadores en las reas econmicas y sociales.



=== Memorias de un Croto      Pal Tellera Antelo ========================

      (Nota del editor: Memorias de un croto es un proyecto del escritor
      boliviano Pal Tellera Antelo, que nos ha enviado dos de los relatos
      que conformarn el conjunto definitivo. Algunos de los textos ya
      terminados fueron publicados en 1993 en la seleccin De las especies
      innombrables, fragmentos de ausencias y bienvenidas, del sello Gente
      Comn).

*** Flaca Kitsch

Tu imagen tiene un dejo a aromas de mostaza, un sabor a yogurt caducado y
sin embargo se mueve con la agilidad de una pluma entre margaritas
silvestres, como espuma por mi piel en la tina. Ests ahora en pie ac a mi
lado con esa figura de mueca china y cabellos largos, con tu timidez
escondida en tus habilidades lingsticas. Me miras con esas uvas huecas
que tienes por pupilas, mientras tus palabras alaban vanamente el decorado
en la cortina.

Mi lengua no acompaa a mis dedos en su pulsar de teclas, vuela furiosa en
cmicos aleteos con su punta dibujando corazones, la miras con burla y con
esa indiferencia que da tu aire pretencioso. Mis ojos se pierden en el
blanco de la pantalla y de reojo van acomodando el pliegue de tu pantaln
en tu muslo izquierdo.

Estoy cansado de escucharte, de tu forma de aparentar que sos radiante, que
sos deliciosa, que sos una bitch envuelta en seda, por eso mi lengua hace
su propio camino, aprovecha tu bombardeo egocntrico y gilmente dibuja dos
versos en tu odo, luego baja por tu cuello, toma aire en tu hombro afilado
y en picada rompe el botn de tu blusa negra.

Yo escribo mientras, arrogante, esperas la respuesta a tu pregunta tcnica,
escribo y acaricio con palabras tu ombligo de algodn tibio, succiono con
rimas tus muslos de papel salado y mi lengua, independiente, arrogante y
perversa repta por tu vagina de sudor miel.

Esa tu arrogancia, esa forma de lanzar migajas de reojo, la verdad no me
importa, me tiene sin cuidado, prepara el camino para desgarrar impaciente
cada gota de tu piel. Luego de que me muestres cada adorno persa de tu
casa, cada tela hind que te protege, te mirar con flojera, escuchando tu
charla de enciclopedia asitica y prepare el porro que adormezca tu
arrogancia y amordace tu aire fashion.

La escena ocurrir ms o menos as, tomars algn rato un respiro, irs a
la cocina a traer tu sacacorchos italiano, yo mirar la foto tuya en el
mueble de tu sala y estudiar a trasluz la forma uva de tus pezones rosa,
el sabor de tu pubis lluvia, revisar cada camino de tu piel y, luego de un
bostezo, esperar tu caminar sereno al pasillo.

Tomar el vino de tus manos, dar un trago largo, mi mano izquierda
seducir a tu ombligo, y bajar reptando a tu humedad blanca, mientras la
derecha sujetar la yerba en tu boca mientras te fumas hasta la ltima
semilla. En ese punto, no importar la hora, habrs descolgado el telfono,
apagado el celular de tu novio y desenchufado tu lmpara de Diosa Khali.

Ver entonces tus ojos rosa, tu mirada de uva reventada gritando delirante,
y sentir cmo tus dientes de marfil en filo beben el sabor de mi paladar
de lija. Mi lengua volar inquieta, perforando cada vrtebra tuya,
reposando en el rosa cido de tu vientre. A este punto tus gritos sern
mudos, tus lgrimas pintarn la mugre de tu alfombra y mis manos serenas
rompern tus muecas de algodn. Luego mi pecho aplastar tu arrogancia,
escuchando cmo tus costillas suplican en rtmicos acordes de clemencia y
mi embestida firme rompe el eco de tu sangre.

Al final del acto mirar de reojo tus pupilas revueltas, mientras mis manos
buscan un cigarro en tu mesa de noche y mi lengua camina por el techo
persiguiendo una araa. Caer cansado, luego de vomitar mi hiel en tu
caverna y t dormirs, con esa sonrisa boba de pueblerina desvirgada,
soando en algn viaje a Israel a mi lado, mientras tus ojos se van
perdiendo en ese elefante palestino, tan kitsch, que adorna la esquina.

Me levantar antes de las seis de un golpe, llevando pellejos secos de tu
vientre en la huida, contar hasta diez, empezars a hablar nuevamente,
lanzars alguna frase melosa de reclamo, abrir la ducha, hablaras ms
fuerte, me mirar en el espejo, repetir tu nombre, mear en tu lavabo
chino y de un portazo te sacar de mi vida.

 

*** Caf doble y lluvia

Qu ganas de soltar todo y mandarse al carajo, de agarrar un avin y
largarme a su lado. El mundo es chiquito, me dijo, algo as como el pauelo
en el que vas dibujando lgrimas y besos, repliqu, con esos aires de
Nerudita de Villa Balazos, y encontr por respuesta el eco largo de sus
pupilas uva.

This is the real world, baby... donde la cerveza tibia sabe mal, donde
coger y comer en la misma cama por das no se puede, porque las sbanas
almidonadas apestan, al fin de cuentas porque los solos de violn no pagan
el alquiler y la poesa no llena la panza.

Esto es real, boludo, me miraste con esos ojos que devoran cada sueo para
hablarme de que la vida cuesta y no tuve otra que hacerme oruga, insecto y
reptar por la mesa mientras senta la dulzura de tus palabras, camin por
tu brazo, bebiendo en el oasis de cada uno de tus lunares, viendo cmo tu
piel de gallina despertaba y tus lgrimas caan.

La poesa es peor que el diazepam, me dijiste, por lo menos lo primero te
emboba y te deja en un sueo negro, con eso de los versos aparte de idiota
te pones soador y andas pisando huevos, luego, lo peor de todo es que
quers ms y no se compra en la farmacia.

Ah me encontr, despus de algn tiempo de caminar esta ciudad por el
barro comiendo mierda, me encontr a su lado, en ese lugar tan light, con
una corbata en las ideas y con la fuerza de su mirada en mis labios. Me vi
de tiempo reflejando mis pupilas secas en su imagen, sintiendo cmo mi
espalda se encorvaba con la suave brisa de sus palabras. No pude evitar
intuirla, esconderme en el aroma limpio de su cabello al viento, pero algn
rato haba que mirar el reloj, dejar las pajas para el escritorcillo de
poca monta y pagar la cuenta.

Era inevitable, el costo de esta perversa broma me tena replicando el
guin de una pinche pelcula francesa con un caf amargo a su lado,
sabiendo que la tena ah, real con ese "charme" en la postura, esa forma
perversa de agarrarse el cabello y tomar la ensalada por asalto.

Mientras detrs de mi corbata senta que intua el espejo de mis palabras y
yo volaba al recuerdo de viejas noches de vino, pensaba dnde le quedara
mejor el pual, dnde dormiran mejor mis besos. Pero esto de ser insecto
no dura mucho, adormece la espalda, por eso opt por dejar de arrastrarme,
no sin antes caminar por su cuerpo y sentir el efecto de mis palabras en el
latir de sus venas, en esa su mano izquierda que me tiene embobado.

Me sent de nuevo frente a frente, con las manos en mis labios, con los
ojos firmes en su historia y de golpe la mir, tom por asalto la lnea
delgada de sus labios y robando alguna frase de Girondo, le dije: me
importa un pito que las mujeres tengan los senos y bla, bla, bla... ella?
slo mir con ese aire de deja de hablar pavadas, soy una mujer de blanco o
negro, de jugrmelas, de hacer maletas antes de que mi piel se desangre en
sentires y t me vienes con eso del Oliverio.

Tenias razn, de pragmatic life, pero para m es as, flaca, qu puedo
hacer, eres eso y ms y s que la palabra es un analgsico de mierda que
prefiero evitar, eso s, no me preguntes por qu, no tengo ni puta idea,
pero a tu lado me dan ganas de una sobredosis de versos, de vomitar cuanta
basura guard en mi libreta, de adornar de mil flores la mesa donde apoyas
tus manos, pero no, por ahora me quedar solo en la pulseta del te veo y en
el aroma de tu pulsera que ser mi amuleto.

Luego de dos horas, el de corbata aplast al insecto, la billetera anul al
poeta y pagu la cuenta, no sin antes decirte este lugar es muy hueco, la
lluvia entra por la ventana y me moja el caf y t con esa imagen
escondiendo tantos sentires, y yo con esas ganas de rodar por la alfombra a
tu lado. No, de momento prefiero dormir en palabras, reteniendo ese tu
nico abrazo y pagar la cuenta.

Al fin y al cabo, esto de ponerle realidad a la poesa jode y no s mirar
si no es con palabras. Eso s, antes de irme tena que lanzarte la pregunta
de rigor, ch flaca, te lanzaras de aquel cerro conmigo?

** Pal Tellera Antelo
   paultellant@hotmail.com
   Escritor boliviano residente en La Paz. Ha publicado textos en Bien
   puesto, Bestia salerosa y otros suplementos literarios de su pas. Es
   coeditor de la revista literaria ABRApalabra.



=== Los aos se retuercen      Carmen Campos ==============================

      (Nota del editor: Carmen Campos es una escritora y docente venezolana
      que ha incursionado en la poesa y la narrativa. Recientemente
      bautiz su libro La ciudad perdida, extractos del cual publicamos en
      nuestra edicin 138 [http://www.letralia.com/138/letras06.htm]. Hoy
      esta autora nos entrega de manera exclusiva algunos textos de su
      poemario indito Los aos se retuercen).

Los aos se retuercen
se desentierran rostros
antiguos a mis pasos
aguas abajo se arrastran
visiones  contraolvidos

Los grillos desafiantes
enfrentan a la muerte
impidiendo su canto.
La noria nos repite
el camino de ausencias
y un caballo despintado
de ojos tristes
nos conduce a la nada.

Vientos de polvo tapizan
el camino
vuelan papeles grises al espacio
sin lograr atrapar
con ojo transparente
la rendija de luz en las tinieblas
la tarde deja hilos de amargura
con fuerza los escupo
no dejo que se instalen
en mi cuerpo

La poesa que me habita
sangra o resplandece.
Slo pervive la palabra
ms all de mi boca
taladrando el tiempo.

===

Estoy en el umbral
de la ltima lnea
Cierro el paso
a la vuelta final
vuelta de espinas

No voy a eternizar
tiempos de ortigas
y pginas en blanco
vrtice de la nada

Con mis trazos
revivo las sinuosidades
de tu espalda
el olor del sudor
la caricia envolvente

La palabra rompe el crculo
que nos encierra
y nos libera

===

El espacio devora
leguas luz
al compaero de viajes

En arcn de madera
se atesoran historias adheridas al cuerpo
tocan ms all de lo real
Un trozo de papel
teido de escritura
una fotografa rasgada
sin aliento
un muslo  un ojo ciego
un quebranto sin paz en la miseria

===

El rumor de los pasos
traspasa el tiempo
y me acompaa
en el caf de la tarde

===

Sucede que llegaste
mientras el viento hilaba
la ltima estacin
ante la huida

Sucede que ya es da
y las costras emergen
al descubierto
sin mscaras   ni posibilidad
de encubrimiento virtual

Sucede que la herida
tasajea el costado
y el abismo se traga la salida
sin presencia que detenga
el desplome
ni siquiera el Dios de la misericordia.
toca la puerta

** Carmen Campos
   nivar_34@hotmail.com
   Narradora y poeta venezolana (1933). Es profesora de castellano y
   literatura y magister en docencia universitaria. Actualmente se
   encuentra jubilada. Forma parte de la Asociacin de Escritores de
   Aragua, que presidi entre 1989 y 1991, as como de la Fundacin
   Ludovico Silva, la Fundacin Crecer en Bolvar y la Agrupacin Literaria
   Pie de Pgina. Ha publicado el libro de cuentos Trpico (1991) y los
   poemarios Signos en la piel (1992) y La ciudad perdida (2003).



=== Tres cuentos      Sebastin Fernndez =================================

*** Estiramiento de las sombras

Comenz a sudar fro. Lo ponan nervioso los retrasos y por primera vez
sufra uno con la redaccin del informe semanal, el cual finaliz y entreg
a las siete de la tarde. La sudoracin desapareci mientras sala. Al
atravesar el umbral del edificio se detuvo bruscamente: en la calle todo se
vea distinto de lo habitual, los rboles, los muros, las personas, el
monumento en la plaza; lucan ajenos. Luego de sortear un momentneo bache
de perplejidad, se dio cuenta de que el ocaso era inminente y que las
sombras estaban alargadas por la posicin del sol. Concluy que sto,
sumado a la luz opaca del crepsculo y a su costumbre de abandonar la
oficina cinco en punto con un sol ms alto, haba producido la
desorientacin. De cualquier modo, antes de hundirse en el tufo del
subterrneo, no pudo dejar de sentirse inexplicablemente desprotegido.



*** Con luz mortecina

Dos sombras giran sobre el muro. Con pasos cortos se buscan, miden sus
recelos, mientras un eje imaginario las enfrenta sin separarlas. Filosos,
pendencieros, los puales entrechocan y chillan. De repente, una de las
sombras cae. Sin saberlo, la otra ha matado una parte de s misma.



*** Invulnerabilidad de lo corriente

Cuando el maestro le recomend corregir sus cuentos para limpiarlos de
lugares comunes, el escritor novato se interes en el asunto. Primero
elimin aquellos que le parecieron ms evidentes; los "dijo", los "Cierta
vez...", los "Finalmente". Al releer crey que an poda realizar algunos
trueques; cambi las metforas ms simples por las ms rebuscadas y busc
adjetivos absurdos para sustantivos poco apropiados. Esto tampoco lo
convenci, por lo cual se dispuso a practicar cambios de fondo; invirti el
orden de los acontecimientos y elimin la primera mencin de algunos
personajes que luego aparecan misteriosamente. Incluso lleg a inventar
vocablos y a mezclar tiempos verbales en la misma oracin. Sin embargo,
cada relectura significaba encontrar nuevos lugares comunes. Se convenci
de que el lenguaje entero estaba mancillado por el uso, que no haba forma
de escapar a la vulgaridad. Desahuciado abandon la literatura y al tiempo
desapareci, quiz intentado obviar el tan trillado suicidio. En una ltima
nota, que dej a parientes y amigos, slo escribi garabatos
ininteligibles.

** Sebastin Fernndez
   ese.efe@gmail.com
   Escritor argentino (Buenos Aires, 1980). Textos suyos han sido
   publicados en revistas digitales e impresas como Generacin abierta o La
   Guacha (Argentina), entre otras, as como en una antologa de escritores
   jvenes publicada por la Editorial Dunken. Ha publicado tambin una
   serie de artculos sobre la obra de Julio Cortzar para la seccin "Sala
   de Lectura" del portal cultural Canalcero
   (http://www.canalceromdq.com.ar).




=== Poemas      Jorge Guitart =============================================

*** Saltos contra asaltos

Por qu no engaa ms la algaraba entre mirlos
y por qu no roza un solo vello otro tipo de engao?

Por qu en un cuerpo alegre de maniqu
no hay una boca que anuncie la ventaja de serlo?

Surgi una idea correcta sobre la playa clsica.
Vino de all el espritu pero se perdi por el camino.

Este fue un episodio donde guardaban huevos de oro
pero para casi nunca palparlos.

La agenda estaba profanada por una mancha de leche.
Una rosa vivi con nosotros en una matriz y se desmoron palpablemente.

Ustedes iban a aprender a tocarse como los chimpancs, no siendo babuinos,
a tocarse solos y a meter una cosa dentro de la otra.

Pero hay un equilibro compuesto por el ser y el odio a s mismo,
ms la necesidad de pensamientos higinicos

para poder usufructuar un destino que marca cero. Haz una lnea mala y la
      [toca una buena
pero no la intercepta. No somos como flechas sino como pliegos.

Toda una vida las piedras entran en los zapatos y se quedan.
La claridad de la ropa vale algo, no mucho, y lo mismo las siluetas.



*** Copla

En cuanto a la verja, si la atraves
fue por no quedarme en el cementerio.
Ya s que ahora no funcionas como acompaante
y que lo inaudible y lo invisible son interminables
a menos que haya alguien
que se manifieste dando gritos.
No s si haberte visto correspondi a los hechos
sobre cementerios y sobre previos acompaantes.
Sonaron luego gritos que no fueron paralizantes
porque los hechos haban impuesto
que pasando la verja no hubiera nadie
aparte de quien daba los gritos.



*** Desde una atalaya

Trabajando el cristal enemista
con el puntaje de la vista.

Borra el rayo al lacayo
y lo separa de su caballo.

Y el furor de la torre es inmaduro
pero el seno de la insomne ya no es duro.

Aprehendido lo antiguo
resulta un huevo exiguo.

Es como derroche de papiros
menos carcajadas de vampiros.

La ruta de las pasionarias
tiene una estacin entre las lapidarias.

Y en los borbotones de las semanas
muere la fe de las enanas.



*** Ante el fracaso de los presentimientos

El aire se llena de una solucin salina
que proviene de ojos inventados.
Me pareci ver en el patio un cardenal
y luego dos presbteros
tres ayatols y cuatro rabinos.
El engao es de todos y creo
que debemos cuidarlo.

Si se abre una interrogante
que acaba en un alarido,
alarido como los de antes
y los de siempre,
puede que no haya habido
ningn fango especial
con el que forjaron muecos
a quienes les entraban celos.
y que llegaban tarde cuando ya los nios
no tenan miedo.

Tocar ahora las partes de alguien.
es cumplir con un cdigo secreto.
Padre y madre son borrosidades
pero hizo falta uno de cada uno.
La muerte est viva y los policas lo saben.
S absurdo, como tu padrastro celestial es absurdo.
O s una hlice, que desprendida, viva contenta en un hangar.



*** Alborada del malcriado

Hay una conciencia granulosa
que sabe castigar fastidiando
y no nos permite decir nada
sobre la ridiculez de los medallones.

Y para qu pones a los pjaros
a dar pie a reflexiones morales?
Me lo dirs cuando ya no salgan
del abismo donde los fijaste.

S que no es alta la calidad de mis exordios
y que las alegras casi todas son
subproducto de alguna intransigencia

pero te advierto que se acerca la hora nona
y las travesuras con hormonas.
quedarn prohibidas.



*** Ecos

Fue que nadie goz con Nadia,
fema de nfima fama, mera mora?

Si abres obras de hebras hbridas
ves luto lato

Y el gato del gueto
sale con llamas en las yemas.

Hoy mellan las mallas
aun en el millo mullido.

Lo que sale adelante
es dolo, dilo.
Cesa el sosiego y surcan
la sangre sarcodarios.

Del cuerpo del corpio
dudan los dedos.

Qu raro ahora un arrorr.
Hay tretas de trato triturado
pero no torres de turrones
y no dejan otear al ateo.

Las caritides estn cariadas.
Somos el zumo de semas.
Somos el mate de mota.
Hay metro pero siguen las mitras.



*** Olvidarse del mar

      (En memoria de J.J. Mart y Prez)

Olvidarse del mar, no sea que quiera lavar a alguno
entre nosotros
y convertirlo en ngel de las profundidades.
La oscuridad del mar es infantil.
Estoy en contra de las olas
y del viento si se pone a moverlas.



*** Por el hotel de las avispas

Lo que hay es o labios con clavos o clavos de pesadez que salen
por labios entreabiertos de calambuca

sin ningn rendimiento. Y con cada perro que nace
muere un secreto de los lobos.

La historia de la hiel de los amantes
no es amarilla. Es la voz amarilla

la que no cuenta nada
porque est de prisionera en una clnica.

S, no hay clavel que sangre
pero se incendian el cbito y el radio

de quien lleg en caja de cartn
a la antesala del crematorio

y era la autora de las noches
de algunos enanos morales.

** Jorge Guitart
   guitart@buffalo.edu
   Escritor de origen cubano, es profesor de lingstica hispnica en la
   Universidad del Estado de Nueva York en Buffalo. Escribe en espaol y en
   ingls y varios de sus textos estn en su pgina web
   (http://wings.buffalo.edu/EPC/authors/guitart). En 2000 el grupo musical
   Lake Affect, dirigido por el compositor argentino Alejandro Rutty e
   integrado por Rutty, Lorena Guilln, Tom McCluskey y Tiffany Nicely,
   lanz el CD Playing Guitar, musicalizacin contempornea para voz y
   percusin de seis poemas de Guitart.



=== La caja de fsforos      Diana Garrido Sylvester ======================

      (Nota del editor: la edicin de Con la cama deshecha, el segundo
      libro de Diana Garrido Sylvester, es una cuidada obra de arte en la
      que participaron la autora y varios de sus amigos. El libro presenta
      sus relatos en declarada simbiosis con las ilustraciones, dndole una
      doble esencia al disfrute de la lectura. Hoy presentamos en la Tierra
      de Letras uno de los relatos de este libro).

Hace poco ms de un mes compr una caja de fsforos largos. Largusimos.
Tiene 60 y son perfectos: de madera lisa y dura y con la punta bien
redondeada y roja. Hace aos me haba comprado una con fsforos cuyos
colores eran todos distintos y escandalosos. Todava la guardo entre las
otras cajas de mi coleccin incendiaria. En esa oportunidad, la vendedora
me dijo que se usaban para prender las brasas de chimeneas y parrillas.
Compr esta otra pensando en drsela a alguien. Cuando lo hice, no s por
qu, no pens en incorporarla a la coleccin. Cumpla con todos los
requisitos que deba llenar el resto de mis cajas: rara, bonita de algn
modo, con cierto nivel de elegancia. Segu muchos das sin saber cmo
usarla. Revisaba en mi ordenada memoria cumpleaos recientes en la familia,
entre amigos, conocidos, compaeros de trabajo. Nada. No haba habido ni
iba a haber cumpleaos que celebrar por un tiempo. Fulano usara los
fsforos en la cocina, lo que consideraba no poda ser el destino de tales
piezas. Mengano no sabra dnde ponerlas. Sutano no entendera un regalo
tan intil a simple vista. Perencejo los perdera en medio de tantos
adornos que tiene. En fin, nadie sabra valorar ese posible regalo. Pero
tampoco era para m. As pasaron ms das y la caja segua en un estante
visible pero siempre oscuro de mi comedor, acumulando un polvillo que slo
se logra ver sobre la etiqueta opaca y ovalada que dice "MADE IN TAIWN".
Cuando paseaba la vista desde la mesa y la vea, pensaba de nuevo qu
destino podra tener esa cajita de diseo moderno y base cuadrada. Ni tan
slo una idea al respecto. Mientras tanto, habas llegado t. Contigo,
llegaron mensajes al telfono celular. Muchos mensajes. Tantos, tan poco
previsibles, tan hermosos, que me vi en la obligacin de transcribirlos uno
a uno en la computadora, para saborearlos al menos dos veces: aquella en
que los reciba, y luego, cuando los copiaba. Hace un mes que slo prendo
la computadora para transcribir tus mensajes. Llevo once pginas en letra
times, con espaciado sencillo. Con tus mensajes, llegaron tambin tus
visitas. Primero, diurnas, despus de matin entresemana, ahora nocturnas.
Y empezaste a estar en todas partes. En los mensajes, nos disfrazamos de
reyes y reinas, de amantes fantasiosos y llenos de lujuria, de penlopes y
ulises, de enfermos y enfermeras, de dioses del olimpo, de prncipes y
princesas enkntados. Enkntados con k y otras abreviaciones, para ahorrar
espacio entre las ciento y pocas letras que permite el servicio por cada
mensaje, y para poder decirnos todo. Termin llamndote "el rey dispuesto".
T a m, "mi ngel", siempre acompaando ese sustantivo con algn adjetivo
divino por el que cualquier humano matara o morira. De vez en cuando, sin
embargo, decides sorprenderme con un "mi vida", "mi linda silueta", "mi
afrodita argentina", "mi porcelana" o un "mi reina". Pero siempre "mi",
siempre como si ya fuera tuya. No me molesta. Practico esa idea. Una noch,
tndi2 en la cama, o en la kma, mi rey dispuesto, como prefieras, y con los
cuerpos 1 al lado de otro pero nlazados por manos y piernas, me dijist q 1
relacin era como una cajita d fsforos dond haba q qmarlos uno a la vz
para no prdrl el gusto nunk y qdaran siempr otros por usar. Stuv d acuerdo.
Me pareci 1 idea bonita. Al da siguient, llen d plantas las jardineras
secas dl frnt d mis vntanas y dcid convrtirm, ade+, en tu jardinera
personal. No les puse cualquier planta. No. Todas dan flores hermosas. Para
la jardinera + visibl, busqu 2 de gardnias y 2 d jasmins. Y fue as como
mpzast a prguntarm por nuestro jardn y a pdirm q lo cuidara. Yo t contaba
dl aroma olvidando siempr q no tiens olfato. Luego, dcid agrgar trbols d
4 hojas y hiedras que le dieran 1 fondo a tal paisaj d amor. Y as pas q
comnzamos a hablar d viajs d ida y vuelta, d jardins q crecn c/aromas
dulcs, d distancias y reencuentros, d reponr los fsforos q c usaran,
hacindole trampa a nuestra cajita, como si no fuera nuestra. Y entonces,
la ltima vez q stuvist n mi kma, m lvant a buskr un vaso c/agua n la
cocina y n el kmino vi la caja larga, elegante, de diseo moderno y
perfecto, que no era para m ni para otro. Y fue de esa manera q sup
ntoncs, q sa era nuestra cajita de fsforos.

                                                        Tu reina dispuesta.
                                                Caracas, 5 d octubr dl 2004

** Diana Garrido Sylvester
   artemisa2965@yahoo.com.ar
   Escritora y arquitecta venezolana (Buenos Aires, Argentina, 1975). Se
   cri en Mrida (Venezuela). Dedica sus ratos libres a dibujar, hacer
   origamis y escribir. Edit por su cuenta el libro Artemisa (Mrida,
   2001), ensamblando sus dibujos con su poemario Faltan puertas por
   dibujar, por el que recibiera a los 16 aos el Primer Premio de Poesa
   Juvenil de la II Bienal de Literatura Venezolana (Mrida, 1991). Con la
   cama deshecha, su segundo libro, ilustrado esta vez por algunos de sus
   amigos, rene sus cuentos breves y brevsimos escritos entre 2000 y
   2005.



=== Poemas      Isaas Garde ==============================================

*** Factor diamante

no hay
-beata ma-
captura
no hay no captura

*

fluye sin estacin sin forma
en el agua la voz habl recin arde en la risa ahora y arde hacia el
llanto

*

todo es la voz
no puede decir algo

*

Ahora
y en la otra hora
bajo tu arbitrio que no ser
piadoso o lo ser
o acabar por serlo

*

cegabas
remotamente
el da

*

no hay jugador no hay juego
destella duele
lo que no es dolor
tu nudo de diamantes en mi garganta



Hoy y maana

el sol de abril antes de abril

*

no slo sonre -el demiurgo
lleg con el trofeo
ntida an una bestia
pequea asfixiada para vos en mis manos

*

la voz impregnacin desde el ms bajo tacto

*

donde

no les importa no puede importarles todo es respiracin
ahogo todo es el mar

*

el sbado es la paz pero la paz es la totalidad del instante en el que
      [parpadea un sbado y en la paz del sbado vendran -dos animales
      [trados a la luz del proyector de sombras contra el muro-

*

valdr ms que arrastremos nuestra rojiza respiracin a la calle

*

alegaremos alegra como atenuante
yoguini duea
de la casa?

*

all el aire en la noche recin creado crendose

*

en el ocaso de plaza Alberti -supiste no supiste- an hay bastante luz ya
      [apareci la estrella

*

donde agua rima con sed de manera perversa

*

animal que te huele bestia
enajenada en la huella de lo que no deja huella

*

siempre estuvo all para decirte el final del sbado desde el mismo
      [escenario del crimen

*

para un ltimo detalle de la sonrisa volveran

*

va de una vez en toda direccin mana desde la noche en que me conocas no
      [quiero conocerte
ms no quiero -noche- lo que quiero

*

(el tercer da)
ya conoca este domingo amiga
lo conoca tan bien que sonro -ahora- mientras lo digo para vos

** Isaas Garde
   isaiasgarde@yahoo.com.ar
   Escritor argentino (Buenos Aires, 1964). Dirige el taller de poesa El
   Sapo de Bronce. Mantiene una pgina personal en
   http://isaiasgarde.tripod.com.



=== Escribes      Orlando Mazeyra Guilln =================================

                                                 "Pedrito escribe sin parar
                                            que el mundo est por estallar,
                                   y los dems en la oficina, por nada...".
                               Jos Alberto Iglesias, El amor es ms fuerte

Escribes.

Sigues escribiendo, y lo haces sin parar. Las pausas slo te sirven para
repasar al vuelo el rimero de lneas que vas dejando atrs. Hay errores,
muchos errores: los descubres y contraes los labios delineando en tu rostro
un gesto spero que ya amenaza con convertirse en ese rictus perenne que
vendra a ser la ms certera carta de presentacin para tu frustracin.

Escribes. Y lo haces con la precaria asistencia de tu extenuado ndice
izquierdo (siempre te exoneraste de las clases de taquigrafa a las que te
conminaba a asistir tu madre todos los veranos, porque entendas que esas
actividades eran exclusivamente para seoritas, "para aspirantes a
secretarias como la vieja que las dicta"): no bien oprimes una tecla saltas
de inmediato a la siguiente.

Ests solo, todo el grueso de oficinistas con los que cohabitas en ese
cntrico edificio ya se fue a descansar a sus hogares. Tu soledad y tu
cansancio te invitan a mirar con recelo el reloj de la oficina: son casi
las ocho de la noche. No vas a terminar, lo sabes; sin embargo, sigues
escribiendo.

Quin espera por lo que escribes?, acaso algn renombrado editor?, quiz
un conspicuo crtico literario? Ya quisieras... El jefe, valgan verdades,
apenas tiene ojos para un par de tabloides amarillos y para el culo de
Brgida, tu empalagosa compaera de oficina.

Dnde estn los cuentos memorables que te prometiste escribir?, no era la
invencin de ficciones lo que ocupara tu tiempo completo?

Compilas. Y la pantalla del ordenador te anuncia que hay siete errores; que
es el mismo nmero de aos que llevas hundido en la monotona que te ata a
ese sucio teclado: programando, emitiendo reportes en hojas de clculo,
fabricando bucles, optimizando el cdigo fuente del sistema informtico de
la empresa estatal en donde recalaste.

Depuras. Con diligencia vas eliminando las impurezas. Ests seguro de que
esta vez ya no aparecern errores. Ejecutas el programa y todo se va al
carajo: la computadora se cuelga; no responde, ha colapsado. Antes de
presionar el botn "reset" recurres, como siempre, al final de En octubre
no hay milagros:

-La puta que los pari!

Reinicias el ordenador y -cual Vallejo, lbrego mamfero- hundes tu mentn
en la palma de tu mano derecha, tratando de olvidar... de olvidar tu
esencia, de olvidar lo que en verdad te importa. Qu fue de tus ms caros
ideales? Cundo empezaste a renunciar a lo que realmente te quita el
sueo? No te prometiste -en Caman, a medianoche, saltando en la arena con
el torso desnudo y revoleando tu polo mientras entonabas hasta la ronquera
las canciones de Tango Feroz- una vida intensa y coherente como la de
Alejandro Mayta, aquel personaje cuyo idealismo te embelesaba? Mrate!
Eres su antpoda!: un burcrata que va muriendo de a poquitos en esta
mortecina habitacin. Te niegas a aceptarlo, pero te has transformado en lo
que ms temas. Eres un bucle, un algoritmo vergonzante. Ests programado
para hacer todos los das la misma cosa.

Tu mano acude al ltimo cajn del mueble. All, apelotonadas, descansan tus
vidas alternas (sas que, por suerte, todava te ayudan a digerir la real):
Historia de Mayta, Infancia, Otras tardes, El extranjero, Cuerpo de
Giulia-no, El tnel, Slo para fumadores, etctera. Cul escogers ahora?
A cul de todas ellas volvers para olvidarte de que el reporte del nuevo
presupuesto no ha sido terminado; para escapar de esta monocorde crcel
laboral a la que ingresaste para acallar las voces que, con la mano
cubrindose la boca, decan que eras el marginal, el excntrico, el intil
de la familia?

Infancia. Tomas el libro y empiezas a leerlo. Intuyo que no te har bien el
recordar -una vez ms- que t tambin vives en una urbanizacin donde todo
est asociado a los rboles: La Arboleda, Los lamos, Los Pinos... T
tambin eres hijo de un abogado y de una maestra... Trabajas, qu duda
cabe, como programador de ordenadores. Para ti son muchas las
coincidencias, y, por un segundo, todas ellas te permiten desestimar
divergencias tales como el hecho de que l sea sudafricano y t peruano; de
que l sea escritor y de que t, pusilnime, nunca te hayas atrevido a
serlo:

-El pesimista es un optimista bien informado -barboteas oportunamente
recordando a Benedetti-: yo nunca podr escribir algo tan genial como El
hombre lento.

Se trata de escribir algo genial o simplemente de escribir? No lo sabes.
Daras cualquier cosa por saberlo. Tal vez la vanidad -esa extraa
conocida- te impide ver las cosas con mayor claridad.

-Quien deja su autntica vocacin por "razones prcticas" comete la ms
imprctica idiotez -recuerdas, avergonzado, a Vargas Llosa-. Puta madre,
eso es lo que soy: un idiota!

Te pasa a menudo: ests desconcertado. Abres, sin pensarlo mucho, el editor
de texto. Recurres al epgrafe de siempre, el de la meloda de Tanguito:

                         "Pedrito escribe sin parar
                      que el mundo est por estallar,
                  y los dems en la oficina, por nada...".

Tu mundo interior es el que est por estallar: pierdes tus das en una
oficina que no te da nada... porque un sueldo generoso y ese automvil que
envidian tus vecinos no tienen nada que ver con lo que t quieres, nada que
ver con lo que te exige ese sinfn de pensamientos que te invitan a
escribir historias... pero, lstima!, son tantos que te marean, te
inhiben, ponen tu mente el blanco.

Abdicas. Cierras el editor de texto. Tu cabeza se vuelva a llenar de
algoritmos, cifras, presupuestos. La frustracin, presurosa, se envuelve en
un chaqu: se disfraza de cordura, de insobornable sensatez... o acaso
quieres asumir el alto precio de volver a ser considerado un loco, un
marginal, un intil?

-Yo no soy Alejando Mayta, no soy Coetzee ni soy Ribeyro! -te dices
buscando un poco de sosiego en tal afirmacin-. Pero el amor es ms
fuerte... ms fuerte...

S, ests convencido: el amor es ms fuerte. Quiz por eso lloras mientras
escribes (mientras escribes sin parar). El reporte tiene que estar listo
para maana y te advierto que esas lgrimas que ahora recorren tus mejillas
de nada te servirn.

** Orlando Mazeyra Guilln
   mazeyra@gmail.com
   Escritor peruano (Arequipa, 1980). Estudi en el colegio De La Salle y,
   posteriormente, en la Universidad Catlica de Santa Mara (UCSM,
   http://www.ucsm.edu.pe), de Arequipa. Ganador del primer Concurso
   Nacional Universitario Nicanor de la Fuente (Nixa) 2003, organizado por
   la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo (UNPRG,
   http://www.unprg.edu.pe), de Lambayeque, con su novela corta Todo
   comenz en la Universidad. Artculos suyos han aparecido en el diario El
   Pueblo (http://www.elpueblo.com.pe), de Arequipa, en la revista de
   poltica y cultura Espergesia
   (http://www.unsa.edu.pe/publicaciones/espergesia), en el diario
   Liberacin (http://www.dialiberacion.com), de Lima, la Biblioteca
   Virtual Miguel de Cervantes (http://cervantesvirtual.com), de Espaa, y
   las revistas El Hablador (http://www.elhablador.com, Lima, Per), Voces
   (http://www.revistavoces.com, Madrid, Espaa) y El Parnaso
   (http://www.revistavoces.com, Granada, Espaa), as como en el Proyecto
   Quipu: Literatura descentralizada (http://quipucuentos.blogspot.com),
   que promueve Gustavo Favern Patriau y en el Proyecto Sherezade
   (http://quipucuentos.blogspot.com). Mantiene una bitcora personal en
   http://orlandomazeyra.blogspot.com.



|||||||||||||||||||||||    EL REGRESO DEL CARACOL    ||||||||||||||||||||||

=== La tierra que me conoce      C. A. Campos =============================

Poesa
Hats Off Books (http://www.hatsoffbooks.com)
Tucson, Arizona (EUA), 2005
ISBN: 1-58736-455-7
242 pginas

Aunque pudiera lucir distinto para un lector desprevenido, La tierra que me
conoce, el poemario bilinge que public el ao pasado el escritor
dominicano C. A. Campos -algunos de cuyos textos han sido publicados en
Letralia- no es un libro de poesa que se enfoque en un entorno geogrfico
que por diversas razones sea apreciado por su autor.

Por el contrario, el poeta que canta en este libro es un hombre universal,
sin mayores ataduras que las que le dicta el afecto. La tierra a la que se
refiere el poemario es el entorno multicultural en el que se ha
desarrollado Campos en su devenir literario, y que por supuesto incluye a
su Santiago de los Caballeros natal, pero tambin a Nueva York, donde
reside desde 1984, y a un vasto territorio intangible compuesto por las
experiencias del autor.

El poema que le da su nombre al libro es toda una declaracin de principios
en ese sentido: "No es Jauja ni averno, ni hablemos / de utopas: mi tierra
est hecha de pan / y de hierro, feligreses y escpticos, / de bellos
opuestos...". Campos plasma tambin la perplejidad del hombre ante la
realidad bablica en la que est envuelto, cuyo entorno habla en un
lenguaje distinto al que l usa para pensar: "La tierra que paso a paso va
hacindose de m / es bilinge: en el norte se habla ingls; / en el sur,
espaol. Mas yo no hablo / ninguno de los dos; mi primer inconveniente...".

El libro est compuesto por cuatro secciones y un eplogo; aunque se
complementan entre s, cada una de estas partes puede ser considerada un
poemario unitario. La primera es "Cancin del pescador", y sus textos estn
en espaol. Le siguen "The Man by the Window", en ingls; "Raigambre", en
espaol, y "Portrait at Thirty", de nuevo en ingls. El eplogo contiene
siete poemas en espaol.

Pleno de una poesa que no duda en abrazar, cuando lo requieren las
necesidades expresivas de su autor, la cadencia de la prosa, La tierra que
me conoce rene en uno u otro idioma lo mejor de la poesa de C. A. Campos,
constituyendo un poemario singular sin desperdicio alguno.



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

"La poesa y la literatura siempre han preferido que se les tome en
trminos metafsicos y no sociolgicos, quiz con la intencin de ocultar
su persistente marginalidad social. Al fin y al cabo, la literatura no ha
desempeado un papel muy grande en los juegos del poder de nuestra
sociedad, y es poco probable que lo desempee en el futuro".

      Alvin Kerman, "La muerte de la literatura". En: Revista Nacional de
      Cultura, N 301 (1996).



=== Cmo publicar en Letralia, Tierra de Letras ===========================

Antes de enviarnos algn texto para publicar en Letralia, le agradecemos
leer nuestras condiciones de publicacin. Usted puede verlas en el Web en
http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. Si lo prefiere,
puede recibirlas por correo electrnico escribiendo un mensaje a
info@letralia.com, con la palabra "Condiciones" en el subject, o
simplemente dando un doble click de ratn en el enlace siguiente:
mailto:info@letralia.com?subject=Condiciones.



###########################################################################
      El alojamiento de nuestra pgina web en http://www.letralia.com
     es cortesa de Abracaadabra Network (http://www.abracaadabra.net)

                        Letralia, Tierra de Letras,
     es una produccin de JGJ Binaria (http://www.letralia.com/binaria)
      y circula para el mundo de habla hispana desde Cagua, Venezuela
###########################################################################

   Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 19 de junio de 2006
