
         ~~~~~~~~~~~~~~~           Ao X      Cagua, Venezuela      N 144
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                    LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                     http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                        3 de julio de 2006
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                 LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                  la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                 hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                   Usted puede enviarnos sus
           ~~~~~~~~~~~                comentarios, crticas o material
           ~~~~~~~~~~~                 literario a info@letralia.com
           ~~~~~~~~~~~          ~                    *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~       JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~       Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
Quin le teme a los gneros literarios?", Jorge Gmez   | Editorial
Jimnez.                                                 |
                                                         |
Los cinco de Almiar. / Lo nuevo de Alonso. / Charlando   | Breves
en Ssifo. / Carmen gana el Carmen. / Impaglione en dos  |
lenguas. / Letralianos en su dial. / Formando            |
guionistas. / El viaje de Snchez Lecuna.                |
                                                         |
Asensi y Planeta citados por un juez de Bolivia. / Las   | Noticias
Abuelas Cuentacuentos obtienen premio Harmony. / Sergio  |
Pitol expone en Pekn biografa de Cervantes. / Conceden |
el premio Lpez Velarde a Carlos Monsivis. / Publican   |
antologa con textos de reclusos mexicanos. / Fernando   |
Buen Abad Domnguez presenta libro en Venezuela. /       |
Presentan en Cuba libro sobre Carpentier y el cine. /    |
Diario ABC Color lanza coleccin de literatura           |
paraguaya. / Fracasa iniciativa para cambiarle el nombre |
al pueblo natal del Gabo. / Eduardo Lago gana el Nadal y |
se encarga del Cervantes en Nueva York. / Vargas Llosa   |
expresa repudio a dictaduras en conferencia en Jordania. |
/ Premios cubanos de literatura reunidos en catlogo     |
multimedia. / Carmen Riera afirma que 80% de los         |
catalanes no habla cataln. / Preparan edicin pstuma   |
de novelas de Guillermo Cabrera Infante. / Incorporado   |
Javier Maras a la Real Academia de la Lengua. /         |
Festival "La Mar de Msicas" homenajea a Sudfrica. /    |
Margit Frenk recibir el Premio Alfonso Reyes 2006. /    |
Escritores jvenes mexicanos analizarn literatura       |
"pop". / Cursos de El Escorial reunirn a buena parte de |
"los hijos del Boom". / Un seminario en Lima analizar   |
el papel del blog en la escuela. / Escritores            |
colombianos y venezolanos se reunirn en Ccuta. /       |
Isabel Allende presentar su nueva novela en Espaa. /   |
Literaturas nacionales sern analizadas en Kosmpolis    |
06. / Anuncian coloquio en Cuba sobre relaciones entre   |
literatura y artes.                                      |
                                                         |
"Cerrado por melancola, abierto por necesidad", Jos    | Artculos y
Mara Gatti. / "Ms de 30 y orgullosamente soltera",     | reportajes
Mara Anglica Franco Fras. / "El evangelio segn San   |
Borges", Omar Prez Santiago. / "La novela de Pern, de  |
Toms Eloy Martnez. Memorias de la patria perdida",     |
John J. Junieles. / "Literatura argentina. Esa           |
desconocida", Julio Carreras (h.).                       |
                                                         |
"Sobre manipulacin psicolgica", Oswaldo Roses. /       | Sala de ensayo
"Asedio a lo inasible. Libro sin tapas, de Felisberto    |
Hernndez", Gustavo Lespada.                             |
                                                         |
"La creacin de Scrates", Ignacio Arages y Oroz. / Dos | Letras
poemas de Dolan Mor. / "Las ventanas", Mara Candel de   |
Puerta. / Poemas de Jocelyn Pimentel Rodrguez. /        |
"Espejismos", Marianela Alegre. / Poemas de lvaro       |
Ancona. / "Un da de pesca", Antonio Senciales Pastor. / |
Tres sonetos de Gonzalo Luis Torres Hernndez. / "Cuento |
de la eternidad", Mara Fernanda Silvente. / Poemas de   |
Yvette Guevara-Dedaj. / Dos cuentos de Aldo Roque        |
Difilippo. / "Con anteojos negros", ngeles Charlyne. /  |
"Historias para no ser contadas", Mara de Lourdes       |
Javier Rivera. / Sonetos de Beatriz Badaui. / "Amor      |
secreto", Guillermo Cornejo. / Poemas de Rubn Jimnez   |
Gonzlez.                                                |
                                                         |
"Pome  une trangre", Porfirio Mamani Macedo.         | El regreso
                                                         | del caracol
                                                         |
Jean-Paul Sartre.                                        | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
                      http://www.stockholmchallenge.se
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=== Editorial      Quin le teme a los gneros literarios? ===============

Hace unos das, durante la sesin inaugural de los tradicionales Cursos de
Verano de El Escorial, que organiza con periodicidad anual, desde hace casi
dos dcadas, la Universidad Complutense de Madrid, el escritor espaol Jos
Manuel Caballero Bonald se refiri a un tema recurrente en las discusiones
que escritores, crticos y lectores vienen sosteniendo desde hace mucho:
los gneros literarios son fronteras, trampas para ineptos.

Libre como ha de ser el acto creativo, la clasificacin de la literatura en
gneros literarios es un tpico que slo interesa a los estudiosos, quienes
por la naturaleza sistemtica de su disciplina necesitan establecer puntos
de referencia en el objeto de estudio, lo cual se traduce en la divisin en
gneros literarios. La investigacin en literatura comporta procedimientos
que forzosamente necesitan apoyarse en un sistema clasificatorio, de la
misma forma como, digamos, la ciencia mdica: cuntos mdicos realmente
competentes habra si todos tuvieran que ser especialistas en la totalidad
del cuerpo humano?

As como en lneas generales cada ser humano desarrolla habilidades en un
rea especfica, un estudiante de medicina puede tener la tendencia a
interesarse ms en el comportamiento del cerebro que en el del estmago.
Por esta razn existen las especialidades, ya que la parcelacin del
conocimiento favorece la posibilidad de su estudio profundo. De la misma
manera, la divisin de la literatura en gneros y subgneros tiene la sola
utilidad de establecer un sistema clasificatorio que haga ms llevadera la
labor de desarrollar su anlisis en profundidad.

Con frecuencia la divisin de la literatura en gneros se comporta como un
elemento distractor para la creacin: antes de enfocarse en plasmar su
particular visin del mundo, el escritor procede distrado a afinar su obra
de acuerdo a parmetros de uno u otro gnero. En algunos casos esto puede
conllevar a ciertos niveles de paranoia en que el escritor se debate
afanosamente entre decenas de definiciones: en qu "gnero" est
encuadrado esto que escribo? Ser un cuento, un relato, un episodio, una
alegora?

Por esto mismo, los gneros literarios no tendran sentido si el mundo
estuviera poblado slo por escritores. La parcelacin del conocimiento
funciona de manera conveniente para su estudio, pero se convierte en un
escollo para el hecho creativo. Dicho de otra manera, un escritor no
necesita del sistema clasificatorio para desarrollar su obra. La absoluta
libertad creativa implica la posibilidad de escribir sin atender a los
cnones establecidos por los estudiosos.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



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|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Los cinco de Almiar. La revista Almiar cumpli cinco aos el 30 de mayo y,
con tal motivo, public un "Cuaderno de Viaje" que recoge una muestra de
artculos, poemas, relatos y fotografas de diversos autores. Editada por
Pedro Manuel Martnez, Almiar apareci en 2001 buscando ampliar el campo de
participacin y fomentar la relacin entre personas, potenciar la libre
expresin y apoyar la creacin personal y colectiva. Desde entonces se han
publicado 28 ediciones, que pueden descargarse en archivos .zip desde el
ndice, y en las que pueden leerse textos de varios centenares de autores
de habla hispana.
http://www.margencero.com/aniv5/index_aniv5.html

Lo nuevo de Alonso. La escritora mexicana -y letraliana- Odette Alonso
acaba de publicar en Espaa su primer libro de relatos, Con la boca
abierta, que aparece en la coleccin Safo del sello Odisea Editorial. Se
trata de una coleccin de ocho relatos sobre mujeres que atraen y se
sienten atradas por otras mujeres, y que defienden sus deseos e ilusiones.
Con escenarios y personajes ubicados en Cuba y Mxico, Alonso narra una
Amrica Latina femenina y sensual, en la que se mezclan la ternura y la
violencia, la belleza y la sordidez, la realidad y los sueos. Nacida en
Santiago de Cuba en 1964, la autora es filloga, poeta, narradora y
ensayista, y en 2000 public en Editorial Letralia su poemario Linternas.
Su nuevo libro de relatos est a la venta en Espaa en FNAC, Casa del
Libro, El Corte Ingls, Berkana, Cmplices y Antinous, entre otras
libreras, y en Mxico prximamente en El Armario Abierto y Leslibros, y
tambin puede solicitarse por correo electrnico.
odette_alonso@prodigy.net.mx
http://www.odiseaeditorial.com

Charlando en Ssifo. Albert Llad, editor de la revista cultural Ssifo,
que se publica en formatos impreso y digital, anunci recientemente la
creacin de su foro digital, en el que es posible establecer contacto con
autores de todo el mundo, y que tiene como objetivo fungir de taller
creativo. Cualquiera que lo desee podr publicar al instante y
gratuitamente sus poemas, relatos, fotografas y otras creaciones, en una
comunidad gil y dinmica donde compartir experiencias. Los mejores
artculos recibidos sern publicados en la versin impresa de la revista.
http://www.sisifo.es/foro

Carmen gana el Carmen. La escritora espaola Carmen Plaza acaba de ser
designada ganadora del XXIII Premio "Carmen Conde" de Poesa de Mujeres,
convocado por Ediciones Torremozas y patrocinado por El Corte Ingls, segn
el veredicto emitido el pasado 21 de junio. Nacida en Burgos y residente en
Barcelona, Plaza obtuvo el galardn con su poemario Tela que cortar. La
autora es licenciada en ciencias econmicas y empresariales y tiene
publicados tres libros de poemas. El jurado estuvo compuesto por Mara del
Pilar Palomo, Jess Hilario Tundidor, Antonio Porpetta y Mara Jess
Hernndez. Al concurso se presentaron 385 originales procedentes de Espaa
y diversos pases europeos y americanos. El galardn est dotado con 12.000
euros y la publicacin del libro premiado en la Coleccin Torremozas.
http://www.torremozas.com

Impaglione en dos lenguas. El libro Carte di Sardinia (Papeles de
Sardinia), del escritor argentino Gabriel Impaglione, acaba de ser
publicado por Editrice UNI Service, de Trento (Italia). El poemario de 117
pginas, que aparece en una edicin bilinge, muestra en su portada una
obra del artista plstico Jorge Hueso Ricciardulli, de Lujn. Impaglione
edita en Internet el boletn literario Isla Negra, que puede ser solicitado
escribiendo a poesia@argentina.com para recibirlo de manera gratuita. El
libro se ofrece por 10 euros en la pgina de la editorial.
http://www.uni-service.it

Letralianos en su dial. Puerto de Letras es el nombre del programa radial
que los escritores Carlos Yusti y Juan Guerrero conducen al alimn. El
programa se pasea por toda la actualidad literaria venezolana e
internacional cada domingo desde las 8 de la noche por La Voz de Guayana
89.7 FM. Ambos autores son letralianos; Yusti mantiene en Ciudad Letralia
su avenida Notas desabrochadas y Guerrero ha sido publicado en algunas de
las ediciones de la Tierra de Letras.

Formando guionistas. Hoy 3 de julio se da inicio en Caracas al taller "El
libreto de telenovelas", que dictarn, en 6 sesiones de 7 a 9 de la noche,
Valentina Saa, dialoguista de las telenovelas Engaada y Aunque me cueste
la vida, y Luis Colmenares, escritor de las telenovelas Amantes e
Ilusiones, y dialoguista de Por estas calles. El taller es auspiciado por
la Fundacin Icrea y ser dictado en la Fundacin Cultural Chacao (C.C. El
Parque, Nivel C-1, al lado de Parque Cristal). El taller tiene un costo de
200.000 bolvares. Para solicitar informacin, se debe contactar a la
Fundacin Icrea a los telfonos 2659491 y 2668497, o por el correo
electrnico infoacademico@icrea.org.ve.
http://www.icrea.org.ve

El viaje de Snchez Lecuna. El prximo jueves 8 de julio, a las 10:30 de la
maana, ser presentado en la Librera Macondo, en Caracas, la novela El
viaje inefable (Editorial Memorias de Altagracia, 2006), la primera del
escritor venezolano Jos Snchez Lecuna. La novela cuenta el periplo de
Roberto di Buonatale, personaje absolutamente intrascendente, oriundo de
Florencia, que pis Tierra Firme cincuenta aos despus de Coln,
experimentando de manera annima las cosas ms inslitas que jams hombre
haya vivido. Nacido en Talence, Burdeos (Francia) en 1948, Snchez Lecuna
tiene una licenciatura y maestra en letras de la Universidad de Bordeaux
III y un doctorado en letras de la Universidad Paris IV, es profesor
universitario y tiene en su haber varios trabajos de investigacin inditos
sobre la Edad Media, Dante Alighieri y Marcel Proust. La Librera Macondo
est ubicada en el Centro Comercial Chacato.

Quiere publicar una nota en este espacio? Envenosla por correo
electrnico a breves@letralia.com.



||||||||||||||||||||||||||||||    NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Asensi y Planeta citados por un juez de Bolivia

Un juez de Bolivia emiti el pasado 14 de mayo una citacin a la escritora
espaola Matilde Asensi y al ejecutivo de la editorial Planeta, Carlos
Reyes, para que declaren en el proceso judicial abierto en su contra por un
supuesto plagio cometido en la novela El origen perdido, un xito de ventas
de la autora publicado por el sello espaol.

La citacin fue emitida por el juzgado tercero de instruccin en lo penal
de La Paz e incluye un exhorto suplicatorio a las autoridades de Espaa
para que notifiquen a los acusados, que tienen que presentarse a testificar
el 31 de julio prximo.

El requerimiento fue solicitado por el fiscal Gregorio Blanco Trrez, de la
Divisin de Delitos Econmicos y Financieros de la Polica Tcnica Judicial
de Bolivia, y aprobado por el juez Constancio Alcn, que lleva la causa
iniciada el 24 de marzo, como informamos en nuestra edicin 139
(http://www.letralia.com/139/0324cingolani.htm), por el historiador
argentino Pablo Cingolani y el etngrafo boliviano lvaro Dez Astete,
representantes de la expedicin Madidi.

Cingolani y Dez Astete acusaron a la novelista espaola de los delitos de
hurto agravado y de alteracin, acceso y uso indebido de datos informticos
al comprobar que en la novela El origen perdido haba referencias a sus
trabajos, pero sin citarlos.

En el Parque Nacional Madidi, de casi 19.000 kilmetros cuadrados de
superficie, los arquelogos han llevado a cabo varias expediciones para dar
con el paradero de los toromonas, una etnia desaparecida. Los resultados de
sus labores, avalados por el Congreso boliviano y por otras instituciones,
fueron publicados en la prensa y en Internet.

Ambos han acusado a la escritora Matilde Asensi de bajar sus informaciones
de la red y utilizarlas para escribir la parte fundamental de El origen
perdido.

Fuente: EFE



*** Las Abuelas Cuentacuentos obtienen premio Harmony

El jurado de la distincin Harmony 2006 acaba de seleccionar como prctica
cultural modelo (Best Cultural Practice) en materia de desarrollo
sostenible el Programa de Abuelas Cuentacuentos de Argentina
(http://www.fundamgiardinelli.org.ar/bot-progabuelas.html), que desarrolla
en la regin del Chaco desde hace cinco aos la Fundacin Mempo
Giardinelli.

El programa moviliza a personas de la tercera edad para que se presten
voluntariamente a leer relatos a los chicos, contribuyendo as al dilogo
entre las generaciones y al fomento de la lectura.

La distincin Harmony recompensa prcticas ejemplares que contribuyen a
mejorar la calidad de vida y que integran aspectos culturales en las
actividades encaminadas al desarrollo econmico, social y medioambiental.

El jurado distingui en primer lugar al proyecto "Habanai" (que significa
"vnculo" en lengua fulb), una costumbre ancestral en materia de prstamos
del pueblo wodaabe del Nger. Segn esa costumbre ancestral africana,
cuando el poseedor de un hato de reses pasa por un momento difcil y pierde
su ganado, cada miembro de la comunidad le presta por espacio de tres aos
una becerra preada. Este modo tradicional de proceder es algo ms que un
mero contrato para ayudar a alguien necesitado, porque contribuye a
consolidar la vida de la comunidad estrechando los vnculos entre sus
miembros.

La distincin Harmony fue creada en 2004 mediante un acuerdo de
colaboracin entre el Fondo Internacional para la Promocin de la Cultura
(FIPC) de la Unesco y la sociedad Integral Development Asset Management
(Ideam) del grupo bancario francs Crdit Agricole. El jurado est
compuesto por miembros del Consejo de Administracin del FIPC y del Comit
Mdicis, una instancia de dilogo y reflexin creada por Ideam que congrega
a grupos comprometidos con el desarrollo sostenible en el mbito
financiero.

Entre los criterios de seleccin de las prcticas culturales que son objeto
de la distincin, cabe sealar su grado de respeto del medio ambiente, su
potencial para aportar soluciones a los problemas del mundo contemporneo,
su capacidad para mantener un equilibrio armnico entre las comunidades y
sus estilos de vida, y sus posibilidades de transmisin, adaptacin y
reproduccin.

Cada ao se preseleccionan hasta 10 prcticas culturales de todas las
regiones del mundo y por lo menos una de ellas se inscribe en la "Lista de
la Armona". En 2004, fueron distinguidas con su inscripcin en la lista
"la hospitalidad beduina" y las "escuelas al aire libre de los indios cri"
del Canad septentrional. En 2005, la prctica cultural escogida fue la
medicina tradicional de los miao, una minora tnica que vive en la
provincia china de Guizhou.

Fuente: Fundacin Mempo Giardinelli



*** Sergio Pitol expone en Pekn biografa de Cervantes

El Premio Cervantes 2005, el mexicano Sergio Pitol, dijo el pasado 20 de
junio en Pekn, al exponer su trabajo sobre Miguel de Cervantes, que "todo
lo que poseemos es relativo y la nica certeza es que fue el ms genial de
los escritores espaoles".

"Su personalidad debe haber sido extraordinaria, su vida est colmada de
incgnitas. Hay largas temporadas hasta de aos, que nadie tiene noticias
de l. Cada acto suyo es una figura elptica, cada respuesta es slo
conjetural... una neblina diluye las afirmaciones", destac.

En su conferencia sobre la vida y obra de Cervantes en el Instituto de
Lenguas Extranjeras de la Academia de Ciencias Sociales de China, ante
numerosos estudiosos chinos del Quijote, la obra en castellano ms conocida
en China, Pitol explic que Cervantes se adelant a su poca.

"No hay ulterior corriente literaria importante que no le deba algo: las
varias ramas del realismo, el romanticismo, el simbolismo, el
expresionismo, el surrealismo, la literatura del absurdo, la nueva novela
francesa y muchsimas ms encuentran sus races en la novela de Cervantes",
afirm.

"Viktor Sklovski, en 1922, descubri que la novela no slo era la ms nueva
en la poca de Cervantes, sino que en la poca de las vanguardias, segua y
seguir siendo la ms contempornea de todas", aadi.

El director del Instituto, Chen Zhongyi, responsable de literatura
extranjera en la Academia y estudioso de Pitol (cuyas obras La vida
conyugal y El arte de la fuga fueron traducidas al mandarn en los dos
ltimos aos) destac, al presentarle, que la obra del Premio Cervantes
2005 muestra una unidad "no de espejo sino de radiografa".

"Desde su infancia super penurias y enfermedades hasta recoger los frutos
de la creacin, prueba de que la infelicidad infantil puede ser cuna de
grandes escritores. Los padres chinos no deberan consentir tanto al hijo
nico", afirm Chen.

Segn el funcionario chino, que domina el castellano y tambin estudi la
obra de Jorge Luis Borges, "Sergio Pitol pis a lo largo de su vida tierras
lejanas sin engrerse ni rendir culto a ciegas, convirtiendo en realidad la
expresin "haz lo que quieras, digan lo que digan los dems".

El consejero cultural de la embajada de Mxico en Pekn, Edgardo Bermejo,
destac que "infancia y errancia son las dos palabras que marcaron la vida
de Pitol y ambas, inseparables, tienen cabida en su existencia como
escritor, la infancia como retorno al origen y los viajes como parte
esencial de su biografa", destac.

Bermejo destac tambin que el ltimo Premio Cervantes lleg a embajador de
Mxico y dej una hoja de servicios intachable y un gran esfuerzo por la
promocin cultural de Mxico, a donde llev, como traductor, autores
fundamentales de la literatura extranjera.

Hispanistas y traductores al mandarn de literatura hispana que asistieron
a la conferencia destacaron los numerosos datos nuevos aportados por Pitol
sobre Cervantes, ya que solamente conocan la del catedrtico chino Chen
Kai Xian, elaborada hace cuatro o cinco aos.

"El Quijote es una obra maestra ya se sabe, aunque los lectores, hasta los
ms cultos, no lo lograron entender durante mucho tiempo. La forma, la
estructura, los personajes, el tema de la locura son novedosos, todo eso lo
hara ya interesante", afirm Pitol.

"Pero, es otra cosa ms, es la obra de un escritor genial que ha tejido
todas las fases de su vida, la Italia renacentista, los cuarteles, los
hospitales, el frente de batalla, los baos de Argel, la muchedumbre de
diversas naciones e idiomas, los miles de leguas en mula recorridos de
treinta aos en trabajos humillantes", seal.

Adems, "en el interior de su libro estn la exaltacin, la felicidad, la
risa y la grandeza del mundo. Invisible, Cervantes se convierte en el
tercer personaje al que aluda Harold Bloom junto al Quijote y Sancho
Panza", dijo al recordar la conferencia en el Instituto Cervantes en Nueva
York sobre Cervantes y Shakespeare.

"Si Shakespeare nos ensea a hablar con nosotros mismos, Cervantes nos
ensea a hablar entre unos y otros", segn Pitol. "Un Cervantes cuya
presencia en El Quijote es inmensa y de quien no sabemos casi nada... de
quien no hay cartas, ni papeles ntimos, ni libros en los estantes de su
biblioteca", concluy.

Fuente: EFE



*** Conceden el premio Lpez Velarde a Carlos Monsivis

Carlos Monsivis fue electo, el mircoles 21 de junio, ganador del Premio
Iberoamericano de Poesa Ramn Lpez Velarde, un galardn que, segn el
escritor, conmemora "la vitalidad portentosa de la poesa", sin tomar en
cuenta los pocos lectores que siguen este gnero literario y la
desaparicin dentro del discurso pblico.

Durante la ceremonia, realizada en el Museo Manuel Felgurez de Zacatecas,
el autor de Amor perdido indic que "la poesa es la relacin de un lector
y un texto en cualquier hora y sin intermediarios".

Monsivis apunt que si la lectura sistemtica de este gnero literario es
potestad de pocos, el goce de ella es de todos, ya que la poesa, en el
marco internacional, se ha visto favorecida por el modernismo
latinoamericano.

El cronista expres que ante la inminente y opresiva realidad cotidiana,
"la poesa no sirve para nada, y una vez consignado esto sirve para
demasiado, porque nos entrega las llaves de la comunicacin y reitera las
funciones estticas de la palabra".

Como corolario de la entrega del premio, Monsivis y el poeta Hugo
Gutirrez Vega leyeron y comentaron poemas de Ramn Lpez Velarde en una
sesin llevada a cabo la tarde-noche del 21 en la Sala Manuel M. Ponce del
Palacio de Bellas Artes.

Frecuentadores entusiastas y meticulosos de Lpez Velarde, ambos
compartieron las razones de su admiracin por el poeta zacatecano,
refutaron etiquetas y falsedades en torno a su obra y propusieron formas
distintas de aproximacin e interpretacin.

Entre el pblico que casi llen la Sala Manuel M. Ponce estuvieron amigos
del cronista, como Jesusa Rodrguez, Marta Lamas, Jos Mara Prez Gay y
Elena Poniatowska, a quien estuvo dedicada la lectura.

Al principio Monsivis manifest la alegra que le produjeron los tres
premios recibidos: "primero, el otorgado generosamente por el jurado;
segundo, la posibilidad de releer de una manera arrebatada la poesa de
Lpez Velarde, y el tercero es que ninguno de mis amigos dijo: 'qu atroz
injusticia'. Estos premios los atesoro".

Antes de dar paso a la lectura, Gutirrez Vega destac: "A Lpez Velarde se
le ha convertido en una especie de poeta nacional, de cantor de la
provincia. A estos lugares comunes se ha enfrentado Carlos Monsivis
mediante sus ensayos y nos ha demostrado que Lpez Velarde es uno de
nuestros poetas ms universales, a fuer de ser fiel a su propia
idiosincrasia, y que es un poeta ertico, y yo dira ertico, sexual, en
todos los sentidos".

Gutirrez Vega ley "El perro de San Roque", inspirado -acot Monsivis-,
como mucha de la poesa de Lpez Velarde, "en los clsicos cristianos, que
eran fbulas, mitos, parbolas bblicas. El perro de San Roque alimentaba a
ese eremita y esa manutencin canina fue una de las leyendas medievales ms
celebradas".

De ese poema -brome el ensayista- "extraje, a los 16, 17 aos, lo que
considero el lema estricto de mi vida: Yo slo soy un hombre dbil, un
espontneo / que nunca tom en serio los sesos de su crneo".

Otros poemas ledos fueron "Treinta y tres", "Mi villa", "Ser una casta
pequeez", "Mi prima Agueda", "Y pensar que pudimos" y "La suave patria".

Cuando "uno oye leer a Gutirrez Vega con su habitual claridad", dijo
Carlos Monsivis, "uno entiende que todava hay lectores y no simples
destructores de frases, y entiende que una de las cosas ms bienaventuradas
que nos han sucedido es la extincin de los declamadores".

Hacia la dcada de los 20 -record el autor de Das de guardar- hubo "una
epidemia de declamadores" de los que la mejor versin fue Manuel Bernal,
"porque es simplemente pomposa y no amenaza con lanzar los versos al
abismo". Sin embargo, Bernal "no se atrevi con Lpez Velarde".

Los primeros que "le dieron ya el rango de lectura de poesa fueron
necesariamente los poetas. Salvador Novo, desde luego. Eran lecturas muy
lmpidas donde el dramatismo se le conceda al verso y la voz acentuaba los
aspectos, pero no se dramatizaba a s misma, que es el problema de los
declamadores".

Despus, la sesin deriv hacia la discusin en torno al presunto
provincianismo de la poesa de Lpez Velarde: "Cuando uno lo lee encuentra
que hay una liberacin de la provincia mediante su estatizacin, y en ese
sentido vale mucho la pena releerlo sin toda esa casi obligacin de
sentirnos provincianos o de mantener una distancia cultural".

Si leemos los poemas del zacatecano "con la lucidez posible, encontramos
que no hay tal distancia, lo que sucede es que se trata de una poesa
compleja y en su momento se le etiquet de modo bastante impo. Adjudicarle
lo provinciano a esta poesa es negarla".

Al respecto -remarc Monsivis-, "La suave patria" no tiene que ver con la
identidad nacional ni con las interpretaciones que la quieren convertir en
expresin de la represin conservadora: "La suave patria es un canto a lo
vivido, una transformacin de la experiencia en conocimiento esttico, es
una idea de que la patria funciona si la poesa la expresa". En resumen,
"La suave patria no es el poema nacional, es un poema prodigioso con un
tema nacional".

El premio Lpez Velarde, en su octava edicin, estuvo dotado de 150 mil
pesos, una medalla de plata, un diploma y la publicacin de un libro del
galardonado. El reconocimiento fue entregado por la gobernadora de
Zacatecas, Amalia Garca Medina, y el director del Instituto Zacatecano de
Cultura, David Eduardo Rivera Salinas.

Fuentes: Mundo de Hoy, La Jornada



*** Publican antologa con textos de reclusos mexicanos

Cientos de reclusos mexicanos han recurrido a la poesa y a los cuentos que
les permiten soportar sus condenas de forma distinta, aseguraron los
organizadores de un concurso anual de estas narrativas, cuyos mejores
trabajos, escogidos entre 300 cuentos y 650 poemas, fueron compilados en el
libro El vuelo de la palabra, presentado a mediados de junio.

"Lo ms importante de estos certmenes es que, en el acto de la escritura,
los presos tienen la libertad interior y tienen la posibilidad de cambiar
su mundo, ya que se reinventan y ven sus vida de manera distinta", dijo la
escritora Silvia Molina, coordinadora de la obra.

Convocado por la Secretara de Seguridad Pblica (SSP), el libro agrupa
creaciones del XI Concurso Nacional de Cuento Jos Revueltas y el dcimo de
Poesa Salvador Daz Mirn.

"La lluvia", que habla del paso del tiempo, de Claudio Valentn Lpez, fue
la ganadora del concurso de poesa, entre varias narraciones que sobre todo
aludieron al amor. En el concurso de cuento, el ganador fue Rigoberto Silva
Ortega por "La gota de la llave", que el escritor Luis Felipe Hernndez,
miembro del jurado, defini como "un texto inquietante, que te quita el
sueo". Hernndez afirm que se sinti algo deprimido y sufri pesadillas
tras repasar los cuentos.

Narrado en primera persona, el cuento de Silva Ortega se inspira en el
goteo de un grifo que hay en su celda, que le sirve como un metrnomo que
mide cada segundo de su vida. "El personaje de su historia dice que es
homicida pero que no se siente as. Un da le ponen a un compaero de celda
y cierra la llave. Al da siguiente amanece muerto y l dice que no sabe si
lo mat", recuerda Hernndez. Tiempo despus le llevan a otro compaero y
pasa lo mismo.

Hernndez dijo que en los textos abundan las referencias a quienes cuentan
su historia y razonan sobre su libertad o sobre qu haran si estuvieran
fuera de las crceles. Otros presentan imgenes onricas maravillosas y
algunos son divertidos, como "Para qu te cuento", de Sara Aldrate, sobre
una presidiaria que trata de conseguir una libreta para escribir un cuento.
"Es muy divertido dentro de lo srdido y dramtico que puede ser ese mundo,
donde una libreta es muy valiosa", agrega el escritor.

Fuente: EFE



*** Fernando Buen Abad Domnguez presenta libro en Venezuela

En un acto auspiciado por el Ministerio de Comunicacin e Informacin
(Minci) de Venezuela y realizado en el Centro de Estudios Latinoamericanos
Rmulo Gallegos (Celarg), el pasado jueves 22 de junio fue presentado el
libro Filosofa de la comunicacin, del autor mexicano Fernando Buen Abad
Domnguez.

El libro, que ser distribuido gratuitamente, es segn su autor "una
herramienta en este proceso revolucionario, porque el objetivo es situar a
la comunicacin social como un servicio para la comunidad, para lograr una
literatura, ensayo y filosofa totalmente comunitaria, y hacer la
comunicacin comunitaria como un proyecto de revolucin".

Por otra parte, estuvo presente en el acto el presidente de Telesur, Andrs
Izarra, quien catalog esta publicacin como "un aporte fundamental a todo
el tema comunicacional, en el marco de los procesos progresistas que
ocurren en Amrica Latina".

Izarra manifest que Fernando Buen Abad Domnguez es uno de los pocos
filsofos y acadmicos latinoamericanos que estn pensando actualmente en
el tema de la comunicacin desde una perspectiva progresista. Agreg que en
el contenido de este libro "se aborda el tema epistemolgico de la
comunicacin, y lo plantea desde un ngulo, del aporte constructivo de la
comunicacin, versus la comunicacin alienada".

"Publicaciones como stas aportan valores o conocimientos fundamentales
para las discusiones sobre la comunicacin en procesos revolucionarios como
los que ocurren en Venezuela, Bolivia, o en otros pases de Amrica
Latina", puntualiz Izarra.

Buen Abad Domnguez es licenciado en ciencias de la comunicacin, con
maestra en filosofa poltica y doctorado en filosofa, y adems es
director de cine egresado de la Universidad de Nueva York, entre muchas
otras acreditaciones. Un ensayo suyo sobre Andr Breton fue publicado en la
Tierra de Letras, en su edicin 141
(http://www.letralia.com/141/ensayo04.htm).

Fuente: ABN



*** Presentan en Cuba libro sobre Carpentier y el cine

La hermosa y difcil relacin del escritor cubano Alejo Carpentier con el
cine es descrita por el crtico Luciano Castillo en su libro Carpentier en
el reino de la imagen, presentado en La Habana Vieja el pasado 24 de junio,
en el espacio semanal Sbado del Libro.

Segn Roberto Mndez, autor del prlogo, "la mayora de los cineastas que
trataron de llevar las novelas de Carpentier al cine vieron frustrados sus
empeos por razones econmicas o la muerte".

En el primer caso menciona a Luis Buuel, quien quiso rodar un filme basado
en "El acoso", un cuento de largo aliento del Premio Cervantes 1977, y no
pudo por razones econmicas. Tambin est el caso de Tyrone Power, quien
tena previsto hacer la versin flmica de Los pasos perdidos, pero sufri
un infarto en pleno rodaje de Salomn y la reina de Saba, lo que lo oblig
a abortar el proyecto.

No obstante, obras de Carpentier como El recurso del mtodo, El siglo de
las luces, Barroco y Derecho de asilo fueron llevados a la gran pantalla
por los realizadores latinoamericanos Miguel Littn, Humberto Sols, Paul
Leduc y Octavio Cortzar, respectivamente.

En el libro, de la editorial de la Unin de Escritores y Artistas de Cuba
(Uneac), Castillo exalta el amor del escritor cubano por el sptimo arte.
"El cine -dijo Alejo- nos ha revelado la vida oculta y misteriosa del mundo
en que vivimos; nos ha hecho ver con una plenitud que no conocieron los
hombres de ayer". Y agreg: "El cine es un gran arte, un arte magnfico,
del que podemos esperarlo todo cuando empiece a salir del estadio de
industrializacin en que se encuentra actualmente".

Nacido en Camagey en 1955, Castillo es crtico e investigador
cinematogrfico. Ha publicado Concierto en imgenes, Con la locura de los
sentidos y, en colaboracin con Arturo Agramante, el Diccionario de
realizadores del cine latinoamericano.

Fuente: Prensa Latina



*** Diario ABC Color lanza coleccin de literatura paraguaya

El pasado 25 de junio fue publicado el compendio Cuentos breves, de Rafael
Barrett -autor espaol de nacimiento pero considerado uno de los
precursores de la literatura en el Paraguay-, la primera entrega de la
Biblioteca Popular de Autores Paraguayos, una iniciativa del diario ABC
Color (http://www.abc.com.py) y el sello El Lector.

La iniciativa pretende llevar a los hogares paraguayos los libros
fundamentales de la literatura de su pas, segn anunci el diario. La
Biblioteca Popular ofrece libros a 10.000 guaranes (unos 2 dlares) que se
venden cada domingo con el ejemplar de ABC Color. Este domingo 2 de julio
se public la segunda entrega, La quema de Judas, de Mario Halley Mora.

"Desde hoy ya nadie va a tener la excusa de que los libros de autores
paraguayos son caros", seal la escritora Rene Ferrer el pasado mircoles
21 de junio, en ocasin del lanzamiento oficial de la Biblioteca, en el
Centro Cultural El Lector.

Asimismo, la autora de La seca y otros cuentos expres que pensar en una
edicin de 20.000 ejemplares de un libro de autor paraguayo parecera un
sueo. Esa es la cantidad de ejemplares de cada obra que, domingo tras
domingo, hasta el prximo 17 de diciembre, pondrn en circulacin El Lector
y ABC Color.

Esta coleccin est dirigida a pblico de todas las edades, indic, pero
est pensada sobre todo para los jvenes estudiantes. En ese sentido, los
libros contarn con una introduccin analtica, con biografa del autor, a
cargo de Francisco Prez-Maricevich, quien tambin elabor una gua de
trabajo que facilitar el estudio de cada texto, a la vez de constituirse
en base para trabajos prcticos en el colegio.

El primer libro de la Biblioteca Popular es un homenaje a Rafael Barrett,
quien fuera considerado por Augusto Roa Bastos como el maestro de todos los
escritores paraguayos. Nacido en Torrelavega, Cantabria (Espaa) en 1876,
abandon su pas en 1903 y se traslad a Buenos Aires, donde vivi un
tiempo participando de las actividades polticas de los emigrados
espaoles, en cuya prensa escribi sus primeros artculos.

Como corresponsal del diario porteo El Tiempo, Barrett lleg al Paraguay
para informar sobre la revolucin de 1904. En octubre desembarc en
Villeta, cuartel general de las tropas revolucionarias, y en vsperas de la
Navidad arrib a Asuncin, con los revolucionarios.

El 26 de enero de 1905 public su primer artculo en la prensa asuncena:
"La verdadera poltica". Le suceden otros 38 artculos que llevan su firma.
Concurrira todas las tardes al Centro Espaol, de cuya directiva form
parte y donde, sentado frente al piano, interpretaba con destreza obras de
Beethoven y Chopin.

All conoci a Francisca Lpez Maz, con quien se cas el 20 de abril de
1906, y tuvo a su nico hijo, Alejandro Rafael (Alex), nacido el 24 de
abril de 1907 en Aregu. Durante ese tiempo desarroll tareas de
agrimensura e intent integrar el cuerpo docente. Los primeros sntomas de
la tuberculosis, enfermedad entonces incurable, comenzaron a manifestrsele
a fines de 1906. Cuatro aos ms tarde, el terrible mal acabara con su
vida.

Acompa la lucha obrera participando en mtines, dando conferencias sobre
temas sociales y fundando la revista Germinal (con 11 nmeros de agosto a
octubre), desde donde difundi la ideologa anarquista, defendiendo las
reivindicaciones de los obreros. Desterrado a Corumb, se refugiar luego
en Montevideo para regresar poco tiempo despus al Paraguay, donde se
mantuvo confinado en una estancia de Yabebyry.

En 1908 obtuvo permiso para radicarse en San Bernardino, desde donde
prosigui su colaboracin con la prensa asuncena y recibi a sus amigos
obreros. Sus denuncias sociales y su participacin en la lucha obrera le
ganaron el rechazo de los intelectuales vinculados al rgimen poltico,
quienes le cerraron el acceso a sus instituciones. El Diario le neg sus
columnas donde haba publicado del 15 al 27 de junio el alegato titulado
"As son los yerbales paraguayos". Falleci en 1910, en Arcachn, Francia,
a donde se haba trasladado buscando una cura para la tuberculosis.

La obra de Barrett es en general poco conocida. Corta y asistemtica como
su propia vida, se public casi ntegramente en peridicos de Paraguay,
Uruguay y Argentina. Sin embargo, su pensamiento ha ejercido en
Latinoamrica, y especialmente en el mbito del Ro de la Plata, una
notable influencia. Si bien es cierto que se trata de una influencia un
tanto subterrnea, fue lo suficientemente fuerte como para que Ramiro de
Maeztu le considerara "una figura en la historia de Amrica".

La quema de Judas, el segundo ttulo de la Biblioteca Popular, es la
primera novela de Mario Halley Mora, y se constituy en un paso fundamento
a su posterior extraordinaria carrera como narrador, luego de haberse
consagrado primero como dramaturgo, el ms prolfico del teatro paraguayo.
La novela gan en 1964 el premio literario ms importante de entonces, que
otorgaba el diario La Tribuna, y fue editado como libro en 1965.

Halley Mora, periodista, dramaturgo, narrador y poeta, naci en Coronel
Oviedo, Caaguaz, el 25 de septiembre de 1926. Fue uno de los escritores
ms prolficos de la literatura paraguaya. Se inici en la radio en los
aos 50 como guionista de programas de humor, como La pensin de doa Liga
y La pensin de a Lolita y, en 1956, escribi su primera obra teatral, En
busca de Mara.

Fue jefe de redaccin del diario Patria y, posteriormente, de La Unin. Su
carrera de narrador la inici en 1965, cuando apareci su primera novela,
La quema de Judas. Como creador teatral, sus obras fueron representadas,
generalmente, por la Compaa de Ernesto Bez.

Entre sus comedias ms clebres, se hallan En busca de Mara (1956, su
primera obra), Magdalena Servn, Un traje para Jess, El Impala, El ltimo
caudillo, La noticia, Testigo falso, Interrogante, Un rostro para Ana
(incluida por el Ministerio de Cultura de Espaa en la Antologa del Teatro
Latinoamericano), La madama, La mano del hombre y Ramona Quebranto
(adaptacin de la novela de Margot Ayala de Michelagnoli).

Escribi tambin la zarzuela Loma Tarum, con msica de Florentn Gimnez.
En narrativa, escribi, adems de La quema de Judas, Los hombres de Celina
(novela; 1981), Cuentos, microcuentos y anticuentos (1987), Memoria adentro
(novela; 1989), Los habitantes del abismo (1989), Amor de invierno (novela;
1992), Parece que fue ayer (cuentos; 1992), Manuscrito alucinado (Las
mujeres de Manuel) (novela; 1993; Premio El Lector), Todos los microcuentos
(1993), Ocho mujeres y las dems (1994), Cita en el San Roque (novela) y el
ensayo autobiogrfico Yo anduve por aqu.

Tiene tambin una novela indita, Races de la aurora, base de la pelcula
La sangre y la semilla, con guin de Augusto Roa Bastos. Es adems autor
del poemario Piel adentro (1967), con prlogo de Roque Vallejos. En vida
recibi varias distinciones: fue ganador del Premio Nacional de Literatura
en 2001, miembro de la Academia de Historia Militar y de la Academia
Hispanoamericana de Letras de Bogot, Colombia. El gobierno del Paraguay le
galardon con la Orden Nacional del Mrito por su aporte a la cultura.
Falleci en Asuncin el 28 de enero de 2003.

Fuentes: ABC Digital o Wikipedia



*** Fracasa iniciativa para cambiarle el nombre al pueblo natal del Gabo

Los habitantes de Aracataca votaron el pasado domingo 25 de junio en un
referendo para decidir el cambio de nombre a "Aracataca-Macondo", en
recuerdo del pueblo en el que se desarrolla la novela Cien aos de soledad,
de Gabriel Garca Mrquez, nativo de la localidad.

Aunque el alcalde, Pedro Snchez Rueda, tiene la facultad de cambiar el
nombre por decreto, prefiri apelar a la decisin popular y someter a
referendo el nuevo nombre. Para el referendo se habilitaron 47 mesas de
votacin, que abrieron puntualmente de las 8 de la maana a las 4 de la
tarde, pero la propuesta se hundi cuando menos de una tercera parte de las
22.000 personas habilitadas para votar acudieron a las urnas.

En efecto, pese a que slo 250 votantes estuvieron en contra de cambiarle
el nombre al pueblo, el ndice de abstencin anul el acto electoral. De
los 22.000 votantes del pueblo, se requera la participacin de cerca de
7.500, pero slo votaron 3.270.

"Queremos exaltar el apelativo 'Macondo', porque en las pginas de Cien
aos de soledad aparece una descripcin de Aracataca y concluye 'As era
Macondo'. Esto nos confirma que Aracataca es Macondo como escenario de su
creacin", explic el alcalde Snchez Rueda al hablar de la intencin de su
propuesta.

La economa actual de Aracataca, adems del banano y la ganadera
reflejados en Cien aos de soledad, se ha diversificado con la produccin
de aceite de palma. No existe hospital, agua potable ni suficientes
escuelas. Ms de 2.000 nios estn sin estudios y cerca de 1.500
desplazados duermen en las calles.

El alcalde reconoci el endeudamiento de la localidad, pero dijo "la
estamos pagando. Hemos hecho un buen ejercicio con mucha seriedad". Para
Snchez Rueda, "slo con el plebiscito estamos ganando al proyectar al
municipio a nivel internacional. Aracataca debe tener otra entrada como
seguramente ser el turismo".

"Aracataca es un diamante en bruto", aadi el mandatario local tras
anunciar que promete exoneracin de impuestos a cualquier inversionista que
quiera promover su desarrollo.

Los crticos de la propuesta dicen que Aracataca es realidad y Macondo
ficcin, por lo que no hay que mezclar ambos. Quienes promovieron la
abstencin, como lvaro Saade, lucan una camiseta con el lema "Aracataca y
punto", en alusin a la famosa frase del escritor: "No joda, alcalde, yo
nac en Aracataca y punto".

El nombre del pueblo se compone de Cataca, por el cacique de ese nombre, y
Ara, que significa agua clara, como explic Kathy Mendoza, de la Casa-Museo
Garca Mrquez. Ubicado a 90 kilmetros de Santa Marta, una de las ciudades
ms tursticas del Caribe, Aracataca sigue siendo un pueblo con dos calles
polvorientas junto al puente de los desempleados, icono de la novela donde
se sentaban los jornaleros a esperar ser contratados por la bananera United
Fruit Company.

La Casa-Museo donde naci el Nobel y la Casa del Telegrafista, en la que
trabajaba su padre, se caen a pedazos. "Soy testigo", explic Rafael
Jimnez, director de la Casa-Museo, "y llevo un listado de visitantes
extranjeros que hacen esfuerzos para visitar lo que ellos consideran
Macondo, as que mejor sera ofrecerles tours y visitas guiadas y que el
lugar aparezca en los catlogos de viajes. Por eso estuve a favor de la
consulta. El ao pasado visitaron esta casa 30.000 personas".

En varias ocasiones a Garca Mrquez le han criticado duramente por no
preocuparse por el lugar donde naci y que le inspir. Otras personalidades
colombianas como el escultor Fernando Botero o los cantantes Juanes y
Shakira han invertido buena parte de sus ganancias en proyectos sociales.

Botero, por ejemplo, don cientos de sus obras a varios museos. Shakira
cre la Fundacin Pies Descalzos, a travs de la cual financia la educacin
de miles de nios desplazados, muchos en Colombia, segundo pas con mayor
desplazamiento despus de Sudn. Juanes, por su parte, trabaja sin tregua
por las vctimas de las minas antipersona en este pas andino que lleva ms
de cuatro dcadas en conflicto armado.

Y, aunque Gabo, como le llaman cariosamente al Nobel, no va desde 1983, el
alcalde lo justifica: "La responsabilidad de sacar el municipio adelante es
de los mandatarios locales y lo nico que podemos hacer es usar en el buen
sentido el nombre del Nobel".

El resultado del referendo deja sin efecto el proyecto de ordenanza que el
alcalde Snchez Rueda haba introducido en la Asamblea Departamental, y que
esperaba fuera sancionado por la mayora de los diputados.

Fuentes: ABC, BBC, Radio Caracol



*** Eduardo Lago gana el Nadal y se encarga del Cervantes en Nueva York

El escritor madrileo Eduardo Lago gan el viernes 23 de junio el LXII
Premio Nadal con su primera novela, Llmame Brooklyn, y el lunes 26 fue
impuesto de la direccin del Instituto Cervantes en Nueva York, donde
sustituye a Antonio Muoz Molina.

El Nadal, el galardn ms antiguo de Espaa -con 18.000 euros de dotacin-,
se fall en una gala literaria en el Hotel Palace de Barcelona. La novela
ganadora se present bajo el ttulo La mesa del capitn y el seudnimo
"Juan Aguado". La novela finalista fue Susana y los viejos, de la tambin
madrilea Marta Sanz.

Lago relata, en la novela, la historia de un periodista del New York Post
que recibe la noticia de que su amigo Gal Ackerman, veinticinco aos mayor
que l, ha muerto. El suceso le obliga a cumplir un pacto tcito: rescatar,
de entre los centenares de cuadernos abandonados por el muerto en un motel
de Brooklyn, una novela a medio terminar. El frustrado anhelo de su autor
era llegar a una sola lectora, Nadia Orlov, de quien hace aos que nadie ha
vuelto a saber.

Lago explic que ha estado cinco aos escribiendo esta novela, que lleg a
convertirse "en una obsesin" y a "ocuparme todos los das". El escritor
agreg que con Llmame Brooklyn ha "aprendido a escribir una novela" y
admiti que es compleja porque quiere transmitir su "idea de la condicin
humana". Se trata, dijo, de una "novela de amistad y de amor".

Nacido en Madrid en 1954, Lago vive desde hace casi veinte aos en Nueva
York. En 2001 recibi el II Premio Bartolom March por su artculo de
crtica literaria "El cubo de lo imposible", publicado en la Revista de
Libros en enero del mismo ao. Es doctor en literatura por la Universidad
de Nueva York y profesor de la Sarah Lawrence College.

Susana y los viejos, de Marta Sanz (Madrid, 1967), por su parte, describe
un microcosmos familiar que muta, se radicaliza y puede llegar a
resquebrajarse. La autora defini su novela como "historia de terror
realista o una historia realista de terror".

En su reciente responsabilidad al frente del Cervantes en Nueva York, Lago
sustituye a Muoz Molina tras una exitosa gestin de dos aos. El escritor
ofreci un informe con sus proyectos en una rueda de prensa el jueves 29,
junto con el director del Cervantes, Csar Antonio Molina, responsable de
su nombramiento, y con el director saliente del centro neoyorquino, Muoz
Molina, quien present un balance de su gestin.

Fuentes: Informativos Telecinco o Libertad Digital



*** Vargas Llosa expresa repudio a dictaduras en conferencia en Jordania

Para Vargas Llosa, "la peor de las democracias es preferible a la mejor de
las dictaduras", segn expres en una conferencia pronunciada la noche del
lunes 26 de junio en Ammn (Jordania), bajo el ttulo "Confesiones de un
novelista".

La conferencia, organizada por el Instituto Cervantes y la Embajada de
Espaa, estuvo centrada en la literatura y la poltica y en cmo los
acontecimientos polticos influyen muchas veces en el campo de la
literatura.

El autor de La ciudad y los perros lament el hecho de que "por culpa de
los sentimientos nacionalistas" Latinoamrica no haya logrado forjar "un
bloque unido, poltico y econmico" y, en este sentido, no haya llegado al
nivel de respeto que goza la literatura del subcontinente".

"La emergencia de la literatura latinoamericana en el mundo se debi a
razones polticas ms que culturales", destac. "La revolucin cubana actu
como un catalizador para la literatura latinoamericana en aquellos das,
porque los europeos, y en especial los franceses, y aun ms la izquierda
francesa, conceda una atencin particular a la revolucin cubana como si
fuera algo legendario", afirm.

En este sentido, reconoci que la revolucin cubana tuvo esa influencia
positiva, aunque no dej de subrayar sus conocidas crticas contra el
rgimen de Fidel Castro: "Odio las dictaduras como las de (Fidel) Castro y
(Hugo) Chvez", record.

El novelista, cuya ltima obra Travesuras de la nia mala figura entre las
ms vendidas en el mundo hispano, record sus orgenes como novelista,
cuando estudiaba en la Universidad de Lima y devoraba las obras de
escritores europeos y estadounidenses "por la falta de escritores
latinoamericanos en aquellos aos cincuenta".

"Por primera vez en los aos sesenta, ahora la literatura latinoamericana
se abri al mundo y dej de ser regional, gracias al acercamiento entre los
pases de Latinoamrica y Europa, y en particular Espaa", seal.

Fuente: Telm



*** Premios cubanos de literatura reunidos en catlogo multimedia

El Instituto Cubano del Libro (ICL) present el pasado lunes 26 de junio un
catlogo multimedia actualizado de los Premios Nacionales de Literatura, en
acto efectuado en el Centro Cultural Dulce Mara Loynaz, de La Habana.

Fernando Len, vicepresidente del ICL, dijo en la presentacin que desde
2002 no se realizaba una nueva edicin del catlogo de los premiados, que
incluye a galardonados de la talla de Nicols Guilln, Dulce Mara Loynaz,
Eliseo Diego y Cintio Vitier.

El catlogo contiene informacin como la biografa, libros, entrevistas,
comentarios y opiniones de los escritores que se han hecho merecedores del
galardn.

En el mismo acto se lanzaron las convocatorias de los premios Ateneo
(2006), de crtica literaria; Dador (2007), de teatro, ensayo, poesa y
narrativa, y Pinos Nuevos (2007), de literatura para nios y jvenes.

Roberto Zurbano, de Casa de las Amricas, present en la ocasin el
proyecto "Leer a Amrica", que tiene como objetivo fomentar la lectura de
literatura latinoamericana.

El orador exalt la importancia del momento que vive la regin, el cual
calific de "histrico, emancipador, cultural" y destac la gran presencia
actual de latinoamericanos en la isla y de cubanos en Amrica Latina.

Fuente: Prensa Latina



*** Carmen Riera afirma que 80% de los catalanes no habla cataln

La escritora mallorquina Carmen Riera abri el pasado 27 de junio los
Martes Literarios de la Universidad Internacional Menndez Pelayo (UIMP) de
Santander, actividad en la que declar que es falso que el cataln se est
imponiendo en Catalua, pues, a su juicio, "un 80 por ciento de los
catalanes habla en la calle castellano y slo un 20 cataln".

"Paseo por Las Ramblas y slo oigo castellano", afirm Riera, para quien
pretender que en Catalua la "lengua vehicular" sea el cataln ha hecho que
el castellano se hable mucho ms. "Encuentro la situacin de enfrentamiento
idiomtico disparatada, y la considero un horror", destac.

Esa tendencia de hablar castellano en lugar de cataln, que segn Riera se
produce en las calles de las ciudades catalanas, tambin la detecta en los
centros educativos. Al respecto, dijo que en la Universidad Autnoma, en la
que da clases, "hace 20 aos slo se oa hablar en cataln y ahora slo en
castellano".

Y, en cuanto a los centros escolares afirm: "no conozco ninguna escuela en
la que haya problemas con el idioma, pero s uno o dos seores que hacen
huelga de hambre porque dicen que sus hijos no tienen la enseanza en la
lengua que ellos quisieran".

"Hay mucho de orquestacin poltica", opin Riera. "Si tenemos el lujo de
tener dos lenguas es precisamente para usarlas indistintamente", dijo, y
culp a los medios de comunicacin y a los polticos de complicar una
"situacin que es mucho ms sencilla de lo que nos hacen creer".

En cuanto a su experiencia personal, Riera explic que escribe ficcin en
mallorqun, porque "es la lengua de mi abuela", y ensayos en espaol. Pero
reconoci que, aunque hay muchos escritores catalanes y mallorquines de
primera categora, "lo que no tenemos son lectores, porque stos leen en
castellano". De ah que subrayara que "no es verdad que el cataln se est
imponiendo".

Tambin apunt que en las bibliotecas pblicas catalanas "los primeros
libros que se piden no son libros en cataln sino en castellano" y agreg
que las traducciones que se hacen de otros idiomas, "venden ms las que se
hacen en castellano que en cataln". En cualquier caso, Riera dijo que lo
importante es que se lea, sea en el idioma que sea, porque "la persona que
lee es ms feliz que la que no lee".

Finalmente, Riera, Premio Nacional de Narrativa en Espaa (1995) por El
ltimo azul, explic que escribe narrativa porque sus poemas "son tan malos
que estn en un cajn" y coincidi con Faulkner en que "todos queremos ser
poetas, pero como no podemos somos novelistas".

Fuente: EFE



*** Preparan edicin pstuma de novelas de Guillermo Cabrera Infante

La viuda de Guillermo Cabrera Infante, Miriam Gmez, prepara, segn anunci
el pasado jueves 29 de junio, una edicin pstuma de obras de su marido,
quien falleci a los 75 aos el 21 de febrero de 2005, de una infeccin
contrada en un hospital londinense.

Gmez trabajar con Enrico Mario Sant, cubano del exilio como Cabrera
Infante y profesor de varias universidades estadounidenses, autor de
estudios sobre Pablo Neruda, Octavio Paz, Lezama Lima y Jos Mart, as
como sobre el autor de Tres tristes tigres.

La viuda del escritor, an no recuperada por completo de la prdida de su
marido, explic que Sant lleg el mismo da 29 a Londres desde Estados
Unidos, y que revisarn juntos prximamente los papeles que dej Cabrera
Infante.

El investigador ya prepar los cuentos del escritor que se publicaron en
Mxico bajo el ttulo de Infantera. "l trabaj mucho con Guillermo",
explic Gmez.

"Vamos a empezar ahora. He estado muy afectada por lo de mi marido. Le
mataron en el hospital", seala la viuda, que ha denunciado la mala calidad
de la atencin hospitalaria recibida y sobre todo la falta de higiene, a la
que achaca su muerte.

"Yo organizaba siempre con Guillermo sus trabajos. l escriba segn le
daba la gana, pero lo haca todos los das, con msica cubana a todo meter
como fondo", rememor. "l deca que la msica era la gran creacin cubana.
Guillermo fue amigo de los grandes msicos de Cuba y de todos los msicos
viejos en el exilio".

Gmez guard los abundantes papeles de su marido en la caja fuerte de un
banco para evitar accidentes como las goteras que ha tenido en su casa
londinense de Gloucester Road, y que han tardado meses en solucionarse,
segn explic.

La viuda afirm que las tres novelas que dej escritas se publicarn en
Espaa segn un orden cronolgico, por lo que la primera en salir ser La
ninfa inconstante, seguida de Cuerpos divinos y finalmente El mapa
inconstante. Todas se desarrollan en La Habana, las dos primeras antes y la
tercera despus de la Revolucin, seal.

Otra obra que se editar prximamente es La ciudad perdida, que fue primero
un guin de cine, con el que debut como director el actor cubano Andy
Garca, pero a la que se ha dado forma de novela.

Gmez dijo estar emocionada con el homenaje que se tribut la noche del 29
a su marido en el Instituto Cervantes de Londres, y en el que participaron
el escritor peruano Fernando Iwasaki y el espaol igo Garca Ureta.

ste ltimo, que verti al espaol la obra Holy Smoke (Puro humo), escrita
por Cabrera Infante directamente en ingls, cont a un pblico
mayoritariamente hispano divertidas ancdotas sobre su colaboracin con el
autor en la traduccin de ese curioso libro.

Iwasaki conoci tambin a Cabrera Infante y se proclam su admirador tras
leerle por primera vez en la universidad. El escritor dijo que lo haba
adoptado como modelo por su profundo sentido del humor, sus juegos de
lenguaje que no son simples piruetas verbales sino profundos "juegos de
pensamiento" y su gran irona.

"Veintin aos despus de salir del Per, he podido completar la parte de
la lectura de Guillermo que me faltaba y comprender la
extraterritorialidad" de su condicin de escritor, dijo Iwasaki, quien vive
en Sevilla.

El escritor peruano explic que no quera fijarse en esa ocasin en los
libros ms famosos y deslumbrantes de Cabrera Infante como Tres tristes
tigres o La Habana para un infante difunto y se centr en una traduccin,
la que hizo aqul de Dublineses, de James Joyce, en Vista del amanecer en
el trpico y en O.

Segn Iwasaki, igual que existe un Dubln de Joyce (el de Ulises o
Dublineses), hay una Habana de Cabrera Infante, cuyo "esplendor" se
reconoce en todas las ciudades del mundo.

Vista del amanecer en el trpico es un libro nico en su gnero al menos en
la literatura latinoamericana, explic el autor peruano, por cuanto es la
obra de un escritor que "mira la historia (de Cuba) con los ojos de la
literatura".

"Debera haber un equivalente en Argentina, en Mxico, en el Per", dijo
Iwasaki, que lo compar con la Breve historia de Inglaterra, de Gilbert K.
Chesterton y Momentos estelares de la historia de la humanidad, de Stefan
Zweig.

Iwasaki recomend, por otro lado, O, un libro que es ficcin, ensayo,
crnica de literatura, y algo de memoria, a quienes han ledo Travesuras de
la nia mala, de Mario Vargas Llosa, por su "visin extraordinaria y
esplndida del 'swinging London' ", un Londres, dijo, "con fondo de
maracas".

Fuente: EFE



*** Incorporado Javier Maras a la Real Academia de la Lengua

El escritor Javier Maras fue electo este 29 de junio acadmico de la
Lengua, tras ser el nico candidato a cubrir el silln "R" mayscula,
vacante dejada por Fernando Lzaro Carreter al morir en marzo de 2004. De
los 31 acadmicos que asistieron a la sesin plenaria, al menos 28
respaldaron el ingreso del conocido autor de Corazn tan blanco.

La candidatura de Maras haba sido presentada por los fillogos Gregorio
Salvador y Claudio Guilln, as como el novelista Arturo Prez-Reverte.
Maras est considerado uno de los autores espaoles de mayor prestigio
internacional, con una carrera plagada de premios, que ha merecido el
elogio de los grandes crticos.

"Estoy muy satisfecho. Es un escritor reconocido en Espaa y en muchas
partes del mundo y su obra se ha traducido a 34 idiomas. Ha habido un
amplio consenso", explic Guillermo Rojo, secretario de la institucin,
tras la eleccin.

Poco despus de saberse la noticia, Maras compareca en el Crculo de
Bellas Artes, donde haba convocado una rueda de prensa. "Para m es un
honor", declar el acadmico electo, "que una institucin ilustrada, culta,
laica e independiente haya decidido acogerme".

Maras valor los "muchos motivos de satisfaccin y pocos que lamentar" que
la institucin ha aportado en sus casi tres siglos de existencia. "Destaco
su independencia en pocas en las que era difcil serlo, como el periodo
franquista. A ella perteneci mi padre, que la tena mucho agradecimiento y
estima, de modo que para m es un honor por partida doble".

Aunque sea la primera vez que se le propone y "es muy raro salir elegido en
primera votacin", pues hacen falta los votos de dos tercios de los
acadmicos, "hace doce aos el actual director de la RAE, Vctor Garca de
la Concha, que por entonces era su secretario, me llam para saber si
estaba interesado; yo se lo agradec, pero le dije que no era oportuno,
pues no quera que alguna gente pudiera decir que mi padre, que aborreca
el nepotismo, estuviera haciendo gestiones por m. Por fortuna mi padre an
vivi doce aos y yo hubiera agradecido que an viviera ms".

Maras dijo que no cree poder aportar mucho a la Docta Casa, pues "los
creadores somos menos tiles que los fillogos, los lingistas, los
historiadores o los expertos en alguna materia". Tampoco sabe an cundo
leer el discurso de ingreso ni sobre qu versar, pero "no ser antes de
un ao, hasta que acabe el tercer volumen de Tu rostro maana, que va a ser
el ms largo y del que ya he escrito la mitad. Todava no he puesto ttulo
a la novela, aunque tendr dos o tres palabras y una de ellas podra ser
veneno".

Por ltimo, Maras brome diciendo que alguien le haba sealado que no era
coincidencia que fuera a ocupar el sillon "R" siendo, como es, el "monarca"
del reino insular de Redonda.

El autor naci en Madrid el 20 de septiembre de 1951. Escritor muy precoz y
prolfico, a los 17 aos publica Los dominios del lobo (1971), obra alabada
por Juan Benet y Carlos Barral. En 1972 aparece su segunda novela, Travesa
del horizonte, a la que siguen El monarca del tiempo (1978), El siglo
(1983), El hombre sentimental (1986), Todas las almas (1989), Corazn tan
blanco (1992, que le consagra fuera de Espaa), Maana en la batalla piensa
en m (1994) y Negra espalda del tiempo (1998).

Tan slo de Corazn tan blanco se han vendido 1.700.000 ejemplares; de
Maana en la batalla piensa en m, 1.100.000 volmenes y 500.000 de su
libro de relatos Cuando fui mortal, unas cifras que despiertan admiracin,
ya que Maras es lo ms opuesto al creador de best-sellers.

Tambin es conocida su faceta de hombre polmico, ya que sus desavenencias
con uno de sus editores, Jorge Herralde, o con Elas y Gracia Querejeta,
que adaptaron al cine su obra Todas las almas bajo el titulo de El ltimo
viaje de Robert Rylands, y que no le gust nada al escritor, fueron sonadas
y pblicas.

Actualmente culmina la triloga titulada Tu rostro maana, de la que ya han
aparecido los dos primeros ttulos: Fiebre y lanza (2002) y Baile y sueo
(2004). Adems de su obra novelstica, ha publicado varios libros de
relatos, ensayo y recopilaciones de los artculos que publica en diversos
medios de comunicacin, a lo que se suma su conocimiento del castellano,
que demostr en la traduccin de Vida y opiniones de Tristam Shandy, de
Laurence Sterne, galardonada con el Premio Nacional de Traduccin en 1979.

Fuentes: ABC, EFE, La Razn, La Vanguardia



*** Festival "La Mar de Msicas" homenajea a Sudfrica

Desde el pasado viernes 30 de junio y hasta el sbado 22 de julio, se
realiza en Cartagena (Espaa) el Festival "La Mar de Msicas", que dedica
su duodcima edicin a la msica y tradiciones de Sudfrica.

Cine, arte y literatura acompaan, durante estas tres semanas, los 40
conciertos programados para este festival, uno de los ms importantes de
Europa en cuanto a msicas del mundo se refiere.

Organizado por la Concejala de Cultura del Ayuntamiento de Cartagena, "La
Mar de Msicas" sigue as con la poltica de mostrar la riqueza cultural de
un pas, como ya hizo en ediciones pasadas con Turqua, Argentina, India,
las Cartagenas del mundo, Mali, Brasil, Senegal o Cuba.

La 12 edicin fue inaugurada por la artista ms relevante de este pas de
la frica Austral, Miriam Makeba, quien se despidi, con esta presentacin,
de los escenarios espaoles. Makeba es conocida internacionalmente por sus
actuaciones en vivo y su participacin en distintos movimientos que luchan
por los derechos humanos en frica.

Adems habr unos cuarenta conciertos donde destacar el Especial
Sudfrica. El festival contar con la presencia de artistas consagrados del
pas ms rico de frica, como Johnny Clegg, la leyenda viva del reggae,
Lucky Dube, el pianista Abdullah Ibrahim, el trompetista Hugh Masekela, las
voces de The Mahotella Queens o el Soweto Gospel Choir.

Grupos jvenes que actuarn por primera vez en Espaa, y que hoy en da son
autnticas estrellas en su pas, como es el caso de Thandiswa o Sinphiwe
Dana, tambin estarn presentes en "La Mar de Msicas". Adems se
presentarn actividades de arte, cine y literatura sudafricanos.

frica es el continente ms representado en esta edicin. El resurgimiento
que la msica africana ha tenido estos ltimos aos quedar patente en
estos das con msicos como Emmanuel Jal, que logr huir de la guerra de su
pas, Sudn, para empezar su exitosa vida como cantante; Tiken Jah Fakoly,
de Costa de Marfil, la gran figura emergente de frica, una estrella del
reggae, y, entre otros, Wyza, que acta por vez primera en Espaa.

El festival se acercar tambin al nuevo Brasil, con nuevos talentos an
por descubrir en Espaa pero que son grandes estrellas en el pas carioca,
como Maria Rita, la hija de Elis Regina. Das despus el festival acoger
una noche temtica "Novo Brasil", donde tres de las figuras emergentes de
la msica brasilea ofrecern sus nuevos conceptos: Seu Jorge, Macerlo D2 y
Cibelle.

La gran dama del soul, Bettye Lavette; el proyecto sinfnico de la diva
cubana Omara Portuondo, acompaada por la Orquesta Sinfnica de la Regin
de Murcia; el hijo de Bob Marley, Ziggy Marley; y Anoushka Shankar, la hija
de Ravi Shankar, son algunas de las atracciones del festival, que el ao
prximo ser dedicado a Mxico.

Por Espaa participan el guitarrista Tomatito junto al pianista dominicano
Michel Camilo; Macaco, con su nuevo disco Ingravitto; Mojo Project, que
presenta nuevo disco y nueva formacin, y una de las sorpresas del ao, el
extremeo Gecko Turner.

En el marco del festival tiene un peso especial el evento "La Mar de
Letras". Por cuarto ao consecutivo se conceder el Premio Internacional de
la Novela de la Diversidad, que este ao ha recado en Perro come Perro, de
Niq Mhlongo (Ediciones El Cobre). Adems en Cartagena esos das habr
encuentros con numerosos autores de la literatura sudafricana actual, en
los que figuran nombres tan importantes como Andr Brink, Patricia
Schonstein, Bill Jonson, Achmat Dangor o Zakes Mda.

Fuente: Regin de Murcia Digital



*** Margit Frenk recibir el Premio Alfonso Reyes 2006

La filloga Margit Frenk Freund fue galardonada con el XXXI Premio
Internacional Alfonso Reyes 2006, tal como inform este sbado 1 de julio
el poeta Jaime Labastida, miembro del jurado. La investigadora recibir el
premio en octubre durante la Feria Internacional del Libro de Monterrey
"por sus aportaciones para la comprensin de la historia de las palabras".

Frenk dijo que el premio la tom de sorpresa. "No me esperaba este
reconocimiento, estoy emocionada, al igual que todos mis amigos y
familiares. Este Premio Alfonso Reyes es una invitacin a volver a leer sus
libros", declar, y seal que todos aquellos que no leen "se pierden de
una aventura sin lmites y de una verdadera delicia".

Labastida expuso que "la convocatoria es la obra misma de los autores que
valora la Sociedad Alfonsina, as que el jurado reconoci su trayectoria y
en este caso en particular se decidi inclinarse por una persona de
nacionalidad mexicana y por una mujer, que es la cuarta que lo recibe por
la solidez de su obra". Las tres anteriores fueron las escritoras espaolas
Elsa Lpez, en 1987, Clara Jans, en 1998 y ngeles Mora en el 2000.

Frenk naci en Hamburgo, Alemania, el 21 de agosto de 1925, y lleg a
Mxico con su familia en 1929. Actualmente es investigadora decana de El
Colegio de Mxico, pertenece a la Academia Mexicana de la Lengua y es
miembro correspondiente de la British Academy. Tambin ha recibido el
Premio Universidad Nacional Autnoma de Mxico y el Premio Nacional de
Ciencias y Artes.

Su libro ms reciente es Poesa popular hispnica: 44 estudios (FCE, 2006),
que recoge artculos escritos a lo largo de cinco dcadas en los que se
ofrecen diversas consideraciones en torno a la lrica popular que prolifer
en la Pennsula Ibrica durante la Alta Edad Media.

El Premio Internacional Alfonso Reyes 2006 es convocado por el INBA, la
Sociedad Alfonsina Internacional, el Consejo para la Cultura de Nuevo Len
y Siglo XXI Editores, entre otras instituciones. El jurado de este ao
estuvo compuesto por Al Chumacero, Romeo Flores, Jaime Labastida y Elas
Trabulse.

Fuentes: La Crnica de Hoy, Milenio



*** Escritores jvenes mexicanos analizarn literatura "pop"

El 6 y 7 de julio se realizar, en el Museo Metropolitano de Monterrey
(Mxico), el Encuentro de Jvenes Escritores del Noreste, actividad
organizada por un grupo de escritores jvenes de la regin noreste, entre
los que se encuentra Oscar David Lpez, uno de los ganadores del Premio
Literatura Joven Universitaria.

Vctor Barrera, director de la revista Armas y Letras, indic que el
objetivo del encuentro es promover un espacio de discusin y dialogo entre
los escritores regionales de las nuevas generaciones, quienes afirman la
necesidad de que existan estos foros para que se escuche la voz de los
nuevos artistas de las letras.

"Hay pocos espacios para la difusin de literatura juvenil y para la
reflexin de los jvenes", declar Barrera, explicando que se trataba de
una cuestin difcil que requera de trabajo, bsqueda y paciencia. Agreg
que los escritores maduros disponen de espacios de expresin ya ms
consolidados, y que era preciso que los jvenes tuvieran a su vez una
oportunidad semejante.

La reflexin sobre nuestro momento tiempo espacio es vital para el
desarrollo del pensamiento y la literatura, sostuvo Barrera, para quien
este encuentro representa un gran paso para la continuidad de esta bsqueda
de espacios y de un fomento de la reflexin y expresin juvenil.

Uno de los sucesos en la actualidad de la difusin que identific Barrera
como de gran valor es la descentralizacin de los espacios, de la
actividad, la reflexin y el progreso. Anteriormente todos estos recursos
estaban limitados a los centros de educacin, las editoriales y las
instituciones, indic.

Reconoci una gran ventaja en que hubiera grupos de escritores, ya sean
jvenes o no, que estuvieran tomando las atribuciones de reflexin,
discusin y difusin de literatura en sus manos. "Entre ms escritores
comprometidos con la difusin y calidad del ejercicio de reflexin elemento
bsico de la actividad artstica, mejor ser el panorama tanto de la
literatura como de las dems artes", explic.

Agreg que la situacin que enfrenta el escritor de esta generacin es muy
distinta a la de los autores de la generacin anterior. "El avance de la
tecnologa que ofrece la opcin de autopublicacin, la dura competencia, el
papel de la publicidad y la mercadotecnia, los temas que marcan nuestro
contexto tiempo y espacio, todo esto marca un panorama muy diferente, lo
cual motiva la inquietud y el deseo de reflexionar que se intenta promover
con este encuentro".

Entre los temas que se tratarn en el ciclo de conferencias estn el papel
de los medios masivos en el desarrollo de literatura, el rol de los avances
tecnolgicos en las publicaciones y autodifusin, y motivos recurrentes de
la cultura pop en la literatura de actualidad.

Fuente: El Porvenir



*** Cursos de El Escorial reunirn a buena parte de "los hijos del Boom"

Como cada ao, la Universidad Complutense de Madrid ofrece desde el pasado
26 de junio, y hasta el prximo 11 de agosto, sus Cursos de Verano de El
Escorial (http://www.ucm.es/info/cv). En este marco, entre el 10 y el 15 de
julio se reunir buena parte de los ms destacados narradores jvenes
hispanoamericanos de la actualidad, grupo al que algunos crticos han
denominado "los hijos del Boom", en un ciclo de conferencias titulado
"Nueva Literatura de Extremo Occidente".

Caracterizados por la variedad de sus tendencias estilsticas, la
diversidad de sus influencias y orgenes literarios, este grupo de
escritores representa la hornada ms reciente de autores cuyo trabajo es
ledo y reconocido en los distintos pases del idioma espaol.

El peruano Fernando Iwasaki dirigir el ciclo de conferencias y Francisca
Noguerol, de la Universidad de Salamanca, fungir como secretaria. El
evento se inicia el lunes 10, llamado "Boomsday", con un primer segmento de
conferencias, "Los hijos del Boom", en el que se presentarn el mexicano
Jorge Volpi, el chileno Alberto Fuguet e Iwasaki, seguidos por "Los alumnos
del Boom", con el venezolano Juan Carlos Mndez Gudez, el peruano Jorge
Eduardo Benavides y el argentino Andrs Neuman.

El martes 11, en la jornada titulada "Las literaturas nacionales y sus
lmites", el primer segmento, "Escritores en las afueras", reunir a Volpi
con el colombiano Juan Gabriel Vzquez y el peruano Peter Elmore. Ms tarde
el segundo segmento, "Escritores de la frontera", presentar al mexicano
Mario Bellatin, el argentino Alfredo Tahn y el ecuatoriano Leonardo
Valencia.

El mircoles 12 se discutir sobre el "Canon Latinoamericano", y en su
primer segmento, "El tamao no importa: el cuento latinoamericano",
hablarn Neuman, Benavides y el mexicano Ignacio Padilla. El segundo
segmento, "Literatura Latinoamericana o Literatura Comparada", incluye a
Fuguet, Bellatn y el boliviano Edmundo Paz Soldn.

La jornada del jueves 13 ha sido titulada "El cndor ya pas?" y en su
primera parte, "Literatura Fantstica y Realismo Mgico", participan
Vzquez, Mndez Gudez y Padilla, mientras que en su segunda, "Literatura
Andina y Literatura Urbana", participarn Paz Soldn, Valencia y Elmore.

Finalmente, el viernes 14, en la jornada titulada "Cartografa del Extremo
Occidente", el primer segmento, "Atlas de la nueva narrativa
hispanoamericana", reunir al mexicano Christopher Domnguez Michael, el
venezolano Gustavo Guerrero y el cubano Ernesto Hernndez Busto.

Continuidades, rupturas, amores y odios, separaciones y conjunciones con la
obra de los novelistas que marcaron el fin del siglo XX en la literatura
universal, como Gabriel Garca Mrquez, Mario Vargas Llosa, Julio Cortzar,
Carlos Fuentes y Guillermo Cabrera Infante, entre otros, sern el hilo
conductor de estas charlas a las que asistirn alumnos de Espaa y de
distintos puntos de Europa y Latinoamrica, quienes participarn en los
coloquios que se desarrollarn al termino de cada segmento de conferencias,
tras lo cual se presentar el dossier de Cuadernos Hispanoamericanos
"Latinoamrica, una literatura errante".

Un libro prologado por Mario Vargas Llosa recoger las conferencias
pronunciadas en estas jornadas y servir como testimonio de la continuidad
expresiva y vital que caracteriza a la novelstica hispanoamericana
contempornea.

El programa completo del ciclo puede descargarse en formato PDF de la
pgina de los cursos, en http://www.ucm.es/info/cv/cursos_pdf/73105.pdf.

Fuente: Cursos de Verano 2006



*** Un seminario en Lima analizar el papel del blog en la escuela

El papel del blog como herramienta educativa ser uno de los temas que
tratarn los especialistas que se reunirn en Lima, entre el 10 y el 12 de
julio, en el seminario "Nuevas competencias y habilidades lectoras",
actividad coordinada por la Biblioteca Nacional del Per y la Organizacin
de los Estados Iberoamericanos.

Adems se tratarn temas como la lectura y la narracin oral en la escuela,
la creatividad literaria desde la escuela, la lectura como vehculo para la
comprensin y la aplicacin, en el desarrollo de habilidades de
informacin, del modelo BIG 6, que resume las estrategias para
localizacin, seleccin y uso de la informacin en seis habilidades
especficas: definicin de la tarea, estrategias para buscar informacin,
localizacin y acceso, uso de la informacin, sntesis y evaluacin.

Enfocado en el manejo de informacin en la educacin superior, el seminario
pretende promover reflexiones y compartir experiencias en torno a la
funcin que desempea la lectura dentro del paradigma actual, as como
brindar alternativas de capacitacin docente a travs de nuevos escenarios
educativos que implica el manejo de habilidades y competencia en la

animacin lectora.

Por otro lado, se indic que el seminario tambin tiene como objetivo
ofrecer conocimiento y desarrollo de tcnicas para mejorar la competencia
lectora y adquirir habilidades para el manejo de la informacin, como
herramientas necesarias para ser aplicadas en labor educativa y en
aprendizaje escolar.

La actividad es dirigida a docentes de educacin primaria, secundaria y de
superior (universidades e institutos), animadores y gestores
socioculturales, funcionarios del sector educacin y estudiantes de
educacin, pedagoga (ltimos ciclos) y bibliotecologa y ciencias de la
comunicacin II (ltimo ciclo). Adems, desde toda Iberoamrica ser
posible participar en un foro virtual sobre el tema, al que se puede
acceder en
http://www.universia.edu.pe/contenidos/formacion/bibliotecas/seminario.zhtml.

El seminario se desarrollar en el auditorio de la nueva sede institucional
de la BNP (Avenida de la Poesa 160; San Borja). Los cupos son limitados.
El ingreso es libre y las inscripciones se realizarn en lnea en el portal
Universia Per (http://www.universia.edu.pe). Para mayor informacin, se
debe contactar con la Direccin Ejecutiva de Bibliotecas Acadmicas y
Especializadas de la BNP, especficamente con la licenciada Rosa Mara
Merino o el licenciado lvaro Tejada, a travs del telfono 428-7690, anexo
605, o por el e-mail debae@bnp.gob.pe.

Fuente: Universia Per



*** Escritores colombianos y venezolanos se reunirn en Ccuta

Entre el 17 y el 20 de agosto se realizar en Ccuta el XIII Encuentro de
Escritores Colombo- Venezolano, organizado conjuntamente por la Asociacin
de Escritores del Norte de Santander y la Asociacin de Escritores del
Tchira.

El encuentro, que cada ao se realiza alternadamente en las ciudades
fronterizas de Ccuta, en Colombia, y San Cristbal, en Venezuela, rene a
escritores de la zona para debatir sobre literatura y otros temas de
inters comn.

Para los venezolanos interesados en participar, el evento tendr un costo
de Bs. 200.000, que incluye, como se ha acostumbrado, alojamiento en el
Hotel Bolvar, comida, participacin activa en el evento, material de
apoyo, traslados internos dentro del evento y el autobs que esperar a los
participantes que lleguen por San Cristbal. Este vehculo estar
estacionado en el Ateneo del Tchira-Saln de Lectura de San Cristbal
desde las 12 del medioda hasta las 2 de la tarde del 17 de agosto, para
trasladar a los autores a la llamada "ciudad de los almendros".

El evento es auspiciado por la Secretara de Cultura del Departamento Norte
de Santander, Termotasajero, Banco de la Repblica, Secretara de Cultura
del Norte de Santander, la Editorial Toituna, El rbol Editores, el Ateneo
del Tchira y la Red de Escritores de Venezuela, adems de las asociaciones
de escritores de las regiones sede.

Fuente: Asociacin de Escritores del Tchira



*** Isabel Allende presentar su nueva novela en Espaa

La ciudad de Plasencia, en Cceres, acoger en septiembre la presentacin
mundial de la ltima novela de la escritora chilena Isabel Allende, Ins
del alma ma (Plaza & Jans), segn confirmaron fuentes municipales.

El hecho de que la protagonista de la obra, Ins Surez, naciera en
Plasencia, ha sido el motivo por el que la escritora chilena ha elegido
esta ciudad cacerea para la presentacin oficial de su ltima novela.

La obra est basada en la vida de esta mujer extremea, cuyo esposo, Juan
de Mlaga, viaja al Nuevo Mundo en el siglo XVI en busca de El Dorado. Aos
despus ella decide ir en su bsqueda y, cuando recibe la noticia de que su
esposo ha fallecido, se une al grupo de conquistadores que pretenden llegar
a Chile. La fuerza de Ins le ayuda a sobrevivir ante todo tipo de
percances.

Las mismas fuentes apuntaron que la alcaldesa de Plasencia, Elia Mara
Blanco, mantuvo un encuentro de trabajo con representantes de Plaza & Jans
a objeto de organizar conjuntamente la presentacin de la novela.

Nacida en Lima en 1942, Allende es una de las novelistas chilenas ms
conocidas a nivel internacional. Actualmente reside en San Rafael,
California (EUA). Ha sido distinguida en la Academia de Artes y Letras de
Estados Unidos. Entre sus ttulos se encuentran La casa de los espritus
(1982), De amor y de sombra (1984), Eva Luna (1987), Paula (1994), Retrato
en sepia (2000), Mi pas inventado (2003), El Zorro (2005) y otras.

Fuente: EFE



*** Literaturas nacionales sern analizadas en Kosmpolis 06

Entre el 18 y el 22 de octubre se realizar, en Barcelona, el encuentro
Kosmpolis 06 (http://www.cccb.org/kosmopolis), una iniciativa del Centre
de Cultura Contempornia de Barcelona (CCCB) que llega este ao a su
tercera edicin, la cual representa un paso decisivo para la consolidacin
de la fiesta literaria internacional definida como "la ms heterodoxa".

Entre los temas a analizar por los participantes de K06 est la relacin
dialctica entre literatura universal y literaturas nacionales, en una
tertulia donde participarn escritores catalanes, alemanes, rusos y
eslovenos.

Adems se presentar un monogrfico dedicado a la literatura rusa
contempornea, con la presencia de autores como Vitali Shentalinski,
Alexandr Kshner o Vasili Golovnov, y se analizarn los cambios y
mutaciones de las relaciones humanas en las ltimas dcadas y su reflejo en
la creacin literaria, as como el impacto de las nuevas tecnologas sobre
los modos de concebir, crear, difundir, intercambiar y almacenar
literatura.

K06 presentar en exclusiva una instalacin audiovisual inspirada en la
obra de Michel Houellebecq; habr sesiones dedicadas a los vnculos entre
cmic, literatura y msica; ms de veinte estrenos en las jornadas Canal
Alfa; un nuevo encuentro entre editores independientes, performances de
spoken word y la celebracin del primer certamen de slam en Catalua y
Espaa.

Entre los escritores que han confirmado su participacin se encuentran
Mercedes Abad, Andrej Blatnik, Robin Deacon, Anna Gabernet, Philip Gwyn
Jones, Serguei Kostirko, Cristina Peri Rossi y Santiago Roncagliolo.

Fuente: CCCB



*** Anuncian coloquio en Cuba sobre relaciones entre literatura y artes

Convocado por el Centro Hispano-Americano de Cultura y la Facultad de Artes
y Letras de la Universidad de La Habana, entre el 19 y el 22 de diciembre
sesionar en la capital cubana el Primer Coloquio Internacional de Estudios
de Dilogos Interartsticos "La literatura iberoamericana y su relacin con
las artes".

Los organizadores indicaron que, en el mbito de los actuales estudios
interdisciplinarios y culturales, se demuestra mucho inters por analizar
los fenmenos que involucran contactos entre las diferentes artes; en
especial la teora literaria y la literatura comparada, que le han dedicado
espacios a la relacin mltiple que ha establecido la literatura con el
resto de las manifestaciones artsticas.

Escritores, ensayistas, crticos, profesores e investigadores en general
podrn participar en el coloquio, que entre sus campos temticos incluir
literatura y artes visuales, literatura y arte audiovisual, literatura y
msica, literatura y danza. El enfoque de los trabajos debe ser actual y
mostrar, al mismo tiempo, una amplia visin de la gnesis, desarrollo y
madurez de las literaturas iberoamericanas.

El programa profesional del coloquio comprender la presentacin de
ponencias, paneles y conferencias; las primeras no deben exceder las diez
cuartillas de 30 lneas con 60 caracteres, mecanografiadas a dos espacios;
el tiempo mximo de exposicin ser de 15 minutos.

Los interesados en participar debern presentar antes del 31 de octubre de
2006 un resumen de su ponencia que no supere la cuartilla. Este resumen
habr de ser enviado a la direccin de correo electrnico
eventos@centrohispa.ohch.cu o presentado en la secretara del Comit
Organizador, con sede en el Centro Hispano-Americano de Cultura, en Malecn
17, entre Prado y Capdevila, Centro Habana.

Fuente: Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== Cerrado por melancola, abierto por necesidad      Jos Mara Gatti ===

Decir que Isidoro Blaisten no est con nosotros es una realidad,
seguramente lejana para el mundo de la literatura que no cree en esas
cosas. Menos an cuando se trata de ausencias. Por eso, con marcado
criterio, la muestra bibliohemerogrfica Isidoro Blaisten: cerrado por
melancola, que se presenta en la sala Leopoldo Marechal, de la Biblioteca
Nacional de Argentina, desde el 1 de mayo hasta el 31 de julio de 2006,
evita la palabra homenaje. Trmino que el escritor hubiera tachado sin
ninguna duda. Lo confirma tambin Jos Luis Moure en el acertado prlogo
del catlogo cuando, al finalizar, confirma: "A poco de dos aos de su
muerte, la Biblioteca Nacional exhibe la obra de Isidoro Blaisten, junto
con algunas fotos y objetos que nos devuelven del silencio". Por cierto, al
recordado, todo esto de mover las piezas del tablero en nada cambiara su
forma de ver la vida. l se reira observando los apuros por dejar todo
listo antes de la presentacin formal, llevando a la curadora de la
muestra, Mercedes Dip, hasta el enojo, y tambin sonreira, cuando sus
amigos cercanos volvieran a su encuentro despus de este viaje.

Nacido en Concordia, provincia de Entre Ros, en 1933, Isidoro queda sin
padre a los 9 aos. Un ao despus, ya en Buenos Aires, fallece su madre,
cuando viva en un conventillo pobre de la calle Pringles, en el barrio de
Almagro. Con sus hermanos se muda a un departamento de la calle Lavalle
5431. Por entonces la muerte vuelve a golpearlo. El 15 de agosto de 1945
asesinan a su hermano Enrique. Como puede decide trabajar para sobrevivir:
fue fotgrafo de plaza, vendedor de bromuros coloreados, viajante de
comercio ofreciendo aparatos vibromasajeadores, periodista, redactor
publicitario, corrector y librero. Con este ttulo, otro grande, Hctor
Ynover alguna vez me dijo: "Lalo a Blaisten y a Tizn, despus me
cuenta". Tena razn, uno va aprendiendo a partir de ciertos conocedores
que la literatura es una dulce y amarga forma de existir.

En 1965 publica su primer y nico libro de poesa -ver aparte- con el que
obtuviera el primer premio del Fondo Nacional de las Artes.

A partir de entonces se destacar como cuentista. Al preguntrsele por qu
los cuentos, Blaisten sentenciar: "No s si el cuento es una manera de
vivir como la poesa, pero s que escribir cuentos es una manera de mirar".

En 1974 abre su librera San Juan y Boedo en una galera comercial, en la
esquina homnima de Buenos Aires. Por all pasarn sus amigos, admiradores,
soadores de proyectos inacabados, estudiantes de letras y todo aquel que
le guardaba afecto. En 1981, desanimado, la cerrara para atender sus
talleres literarios. Lo hace porque la angustia econmica no lo perdonaba.
Como bien dijo: "Los derechos de autor, por mejor que uno venda, son algo
intangible y remoto, una entelequia. Les digo que en este pas nadie lee,
todo el mundo escribe. Escriben los abandonados y las abandonadas, los
pudientes que se dan cuenta de que el dinero no hace la felicidad, los que
no pueden conseguir trabajo porque trabajar los angustia. Escriben tambin
los que tienen talento. Y digo tambin que si bien la palabra es de todos,
y que para escribir no hace falta ms que un lpiz y un papel, el hecho de
tener un hermoso sufrimiento o de haber sido echado de la casa paterna no
basta para producir un texto digno y decoroso".

Isidoro Blaisten escribi: La felicidad (1969), La salvacin (1972), El
mago (1974), Dubln al sur (1979), Cerrado por melancola (1981),
Anticonferencias (1983), A m no me dejaron hablar (1985), Carroza y reina
(1986), Cuando ramos felices (1992), Al acecho (1995), Antologa personal
(1997) y Voces en la noche (2004), su nica novela.

Tuvo un humor envidiable y una angustia tanguera propia de los que vivimos
al sur del continente. Profundamente irnico y acentuadamente crtico,
Blaisten sola decir: "Hubiera querido ser un prncipe lituano, pero no soy
ms que un mersn (pobre) de San Juan y Boedo. Mi familia es toda pudiente,
yo soy un cuasi marginado. No tengo casa propia, no tengo automvil, no
tengo ninguna parcela en ningn country, no tengo televisin. Tengo
cincuenta aos".

El 28 de agosto de 2004, a los 71 aos, se march con lo puesto. Desde
entonces la ciudad, el barrio y la literatura no son los mismos.



      Mi primer libro

      Isidoro Blaisten

      La brjula se rompi en 1955, una tarde de lluvia, en Chiclana y
      Garay, cuando yo tena veintids aos. Era una hermosa brjula,
      chiquita, de acero, con una cadenita de plata. Me la haba regalado
      una mujer. El abuelo de esa mujer la haba trado de Espaa. Yo amaba
      a esa mujer. Esa mujer estaba casada. Cuando me regal la brjula le
      pregunt por qu me la regalaba. "Porque ests desesperado", me dijo.

      Era una hermosa mujer. Cuando vi la brjula rota en medio de la
      calle, en medio de la lluvia, comprend que en ese instante ella
      haba vuelto con el marido. Aos despus, en un cuento de Abelardo
      Castillo, le lo siguiente: "Vos no te vas con el mejor, te vas con
      el que gana". Pero eso fue aos despus.

      Entonces, junt los poemas que le haba escrito a esa mujer y les
      puse de ttulo Poemas de la brjula rota. Pasaron diez aos, haca
      cinco que me haba casado (con otra mujer), haca seis aos que
      Dbora haba nacido, una tarde de lluvia. Yo haba escrito muchos
      poemas.

      Una tarde de lluvia repar que todas las cosas importantes de mi vida
      me haban sucedido en la lluvia. Entonces junt los poemas de la
      brjula rota, junt los poemas de los ltimos aos, eleg los que me
      parecieron mejores y les puse de ttulo Sucedi en la lluvia. Tuve
      suerte, gan el premio Fondo Nacional de las Artes, don Jos Stilman
      hizo una hermosa edicin ilustrada por mi cuada Judith y la crtica
      fue elogiosa. Tena treinta y tres aos.

      Ahora, ciertas tardes de lluvia, precisamente ciertos domingos de
      lluvia, cuando vuelvo a leer los originales de esos poemas escritos y
      vueltos a escribir en infinitas versiones, en viejos papeles ya
      amarillos, pienso que a veces los viejos papeles y el fracaso se
      parecen.

      Nunca ms volv a publicar un libro de poesa. Tuve miedo. S que la
      poesa conduce a la locura y que un poeta es como un cartero que
      corre envuelto en llamas, alguien que corre envuelto en fuego con
      algo en la mano que tiene que entregar.

      Ahora, mirando la tapa de mi primer libro, mientras escribo esto,
      pienso en las cosas que me sucedern, pienso en las cosas que pasaron
      con la lluvia, en aquellos poemas que no segu escribiendo y pienso
      que fui un traidor y un cobarde. Pienso, tambin, en aquellos
      veintids aos; era una hermosa edad, era una hermosa mujer, era una
      hermosa brjula.

** Jos Mara Gatti
   josemariagatti@terra.com
   Escritor, periodista y psiclogo social argentino (Buenos Aires, 1948).
   Miembro numerario del Instituto Internacional de Periodismo "Jos Mart"
   de Cuba. Columnista del suplemento literario "Laberinto" del diario
   Milenio de Mxico. Durante 2004, la Editorial Longseller lo reconoci
   con el Segundo Premio en el Primer Concurso de Cuentos Longseller 2004.
   Trabajos suyos pueden leerse en Librusa, Red Literaria, Deusto.com y
   Aldea Educativa. Se especializa en literatura norteamericana,
   puntualmente en la vida y obra de Ernest Hemingway. Pertenece al grupo
   de investigadores de la Biblioteca Nacional de Argentina. Ha publicado
   Hola Hemingway. Una mirada centenaria y mantiene en lnea sus blogs
   http://microminicuentos.blogspot.com y
   http://josemariagatti.blogspot.com.



=== Ms de 30 y orgullosamente soltera      Mara Anglica Franco Fras ===

En 1996 me encontraba en mis tempranos veintes. Cranme, ese "Yo tambin
tuve veinte aos" desencaden toda una crisis existencial al 100%. Ha
pasado algo ms de una dcada desde que Lisa Loeb cantaba la cancin
emblema de la banda sonora de La dura realidad (Reality Bites), catalogada
como una de las pelculas de culto de la cuestionada franja y brecha
generacional X.

Pertenezco a la generacin "clueless" (Ni idea). El trmino describe
fielmente cmo me senta luego de llegar al segundo piso. Haba dejado
atrs los aos "teen" y no tena claro an hacia dnde me diriga. Igual
que los nios en su primera infancia, todava conservaba miedos nocturnos y
parlisis ante el mero pensamiento de la ocurrencia de ciertos fenmenos
que no me atreva a afrontar. No imaginaba que una de las primeras
pelculas en las que actu Alicia Silverstone, The Crush (Peligrosa
obsesin, creo que la llamaron en espaol), sera promocionada en el 2006
en la programacin de televisin por cable como un "nuevo clsico".

Antes, al escuchar el estribillo de una cancin de moda por los entonces
noventas: "Treinta aos vida no me han hecho nada, me gusta ser como
soy...", suspiraba anhelando la llegada del da en el que tanta confusin
en mi cabeza, y a mi alrededor, cesara. La msica "grunge" no ayudaba
mucho, tampoco la proliferacin de productos importados y adminculos raros
que pululaban por doquier en la Nueva Era de la Apertura Econmica. Todava
el eco de "Bienvenidos al Futuro", me haca pensar que el mo estaba a un
milln de aos luz de casa.

El cumpleaos nmero veinte fue celebrado, o ms bien, borrado del disco
duro en Pipeline de la 82. En el 2004, la fecha fue esperada con tanta o
ms ilusin que una quinceaera. Treinta, por fn!

Un compaero de estudios me acus jovialmente de estar en una edad dorada y
de habrmela gozado. S, declaro tener ms de treinta, estar apenas
empezando el camino profesional y ser soltera.

Conforme con la Ley de la Inversa Proporcionalidad en la que en cierto
punto, en la medida en que se descumplen aos, una se va volviendo cada vez
ms la sombra de lo que era, me atrevo a no ocultar ni mi edad ni mi estado
civil.

Tengo treinta y uno y, con ellos, vinieron muchas cosas que no s
exactamente por qu me suceden ahora y no a los veinte. En ese entonces, me
vea como una mujer de treinta y seis (treinta y seis B, en talla de
brassiere). Hoy, encantada de ser treinta y cuatro B, soy come-aos, lo
cual a veces es un halago... otras un estorbo.

Me sorprendo gratamente cuando en la calle me llaman "seora", por aquello
de la edad, dignidad y gobierno. Algn da el "nia" tena que terminar.

No oculto la edad que tengo cuando me la preguntan. Un conocido de
veintiuno dice que la mujer que la revela sin titubear est dispuesta a
todo. Ya era hora de que los miedos salieran volando por la ventana...

Otros puntos lgidos son los del status sentimental y el estado civil.

Digo que soy soltera con orgullo. Para m, ser soltera es sinnimo de
libertad, no significa que no ame, sino que soy libre, duea y responsable
de m misma.

En el 96 no haba tenido el primer novio formal, slo unos cuantos devaneos
con final agridulce. Cuando, aburrida, me declar no disponible, TOOMM
(Totally out of the meat market), apareci alguien especial. Felizmente
correspondida y sin afanes de mi parte por realizar un paseo al altar, el
despacho del juez, del notario, empacar mis cosas para armar rancho aparte
ni tener nios (solan llamarme el Rey Herodes, cuatro ahijados me curaron
de ese sndrome), quiero develar sin pudor el secreto de mi eterna juventud
y estado de serena felicidad, no producto de la ingesta de Prozac, la
melatonina ni del Botox.

En septiembre cumplir treinta y dos, pero, tcnicamente, si se me saca la
cuenta, mi verdadera edad debera ser veintisis aos.

Al solicitar transferencia de una universidad a otra, nivel materias
durante un ao acadmico adicional, hasta empalmar con el perodo lectivo
que me corresponda cursar. Empec la travesa en el 92 y la termin en el
2000. Cronolgica y acadmicamente, llevo un retraso de cuatro aos en mi
vida, como plazo de gracia para ponerme al da en lo dejado de vivir,
obviar lo no tan bueno y repetir lo que merece la pena volver a
experimentar.

Otra ventaja es la variedad de gente con la que te relacionas a lo largo
del recorrido, dignas de un concienzudo estudio sociolgico.

Mis compaeros del colegio y de la primera universidad a la que asist, en
su gran mayora se casaron, algunos se separaron y volvieron a casar,
teniendo o no hijos, as como grandes y graves responsabilidades.

Unas cuantas de ellas se han hecho la lipo, puesto y quitado tetas
post-parto.

Ellos, como suele sucederle a los casados bon-vivants, atendidos a cuerpo
de rey en sus respectivos hogares, desarrollaron barriga y estn casi o
completamente calvos. Con ellos y ellas me dedico a ponerme al da y a
aburrirme cuando me dicen: cundo te vas a casar?, ponte las pilas!
Sinceramente, no envidio sus rutinas.

El otro grupo, el de las Bridget Jones versus las Desperate Housewives, se
encuentra labrndose un nombre en el competitivo mundo laboral. Aunque
cuenten con relaciones sentimentales ms o menos estables, su premisa es:
"Hay que hacer plata primero". En este se incluyen las y los veletas, que
se niegan a sentar cabeza, pero no los juzgamos por eso.

Con mis nuevas y sui-gneris amistades, cultivadas a lo largo de tan
peculiar recorrido por el otro lado del espejo, en un rango entre los
diecisis a los veintin aos, puedo hablar a mis anchas de Reik (estoy
perdidamente tragada del cantante. Nunca me gustaron del todo los Menudos)
e identificarme con la letra de Welcome to my life de Simple Plan: quin
alguna vez no se ha sentido como si lo dejaran tirado afuera en la
oscuridad? La energa que tienen es contagiosa, refrescante. Lo malo es que
quieran etiquetarte como Cuchi-Barbie con la que pretendan recrear el tema
tan de moda de la telenovela "Juegos prohibidos". Que ni crean!

Es all donde se saca a relucir lo de: "Cuando t ibas, yo ya vena y me
haba tomado un tinto". A manera de llamado al orden, frescos, podemos ser
amigos.

A veces me lamento al ver cunto ha adelantado la raza este milenio... Hay
que ver los papacitos! En mis pocas, tocaba disputarse unos escasos
babillos. Entonces, qu hace una con mirar y no tocar? Recrearse la vista
no ms, hay que hacerle caso al dicho del que se acuesta con pelaos por el
bien propio y la tranquilidad de los progenitores de la presunta "vctima
inocente" del ataque de las veteranas de la guerra ms brava, la librada en
el mercado del usado.

Por ahora, pasendome entre unos y otros, me dedico a disfrutar, saliendo
sola o en grupo, sin tener bebs que cuidar ni maridito al que dejarle
lista la comida. Recuerdo viejos tiempos y me ro de lo que antes pareca
tragedia griega con coro de plaideras de fondo.

Tengo intenciones de continuar as, por lo menos tres aos ms.

Un argumento de peso es que cuando nac mi mam tena treinta y cinco
cumplidos, era econmicamente independiente, no se haba casado (y nunca se
cas). Siempre ha sido una mam moderna con la que tengo una relacin que
envidiaran las Gilmore Girls si nos conocieran. Me ha formado igual que el
Sensei al Pequeo Saltamontes, dejado abiertas todas las opciones de vida.
Los cuarenta son los nuevos treinta: DNDE ME APUNTO?

Me visualizo convertida finalmente en esposa y mam, sintindome y luciendo
de treinta y tres, la edad de Jesucristo. En una consulta dermatolgica, al
preguntarle al especialista si deba empezar a tomar Imedeen para minimizar
las lneas de expresin, prescribi: "No te cases". Agrego: "Todava".

Una mujer de treinta, y hasta ms, no esconde un sambenito que espante al
ms acrrimo clibe. No tiene por qu andar llorando por los rincones
porque "no la han escogido".

Me mantengo fiel a la promesa que hice con mis amigas durante la
universidad: "A los ochenta, estar todava con la pita adornndome el
cuello, los labios pintados con gloss y bailando trance".

La divina Bernhardt interpretaba mejor a damiselas encorsetadas en el
glorioso ocaso de su vida. A eso aspiro.

Mientras tanto, soltera y feliz, me siento con fortaleza suficiente para
afrontar lo que venga, sola o acompaada, ambas posibilidades son
bienvenidas; muy a gusto en mi propia piel. Eso es lo que importa.

** Mara Anglica Franco Fras
   mfrancofrias@yahoo.es
   Abogada colombiana (Cartagena, Bolvar, 1974). Su produccin permanece
   indita. Mantiene una bitcora personal en
   http://mariafrancofrias.blogspot.com.



=== El evangelio segn San Borges      Omar Prez Santiago ================

      (Nota del editor: el pasado 14 de junio, con motivo del vigsimo
      aniversario de la muerte de Jorge Luis Borges, el escritor chileno
      Omar Prez Santiago pronunci, en la Biblioteca Nacional de su pas,
      esta conferencia, que hoy llega a los lectores de la Tierra de Letras
      gracias a una gentileza de su autor).

Me levanto muy temprano y voy al encuentro con Jorge Luis Borges.

Participo de una reunin de trabajo de la OMS en Ginebra. Pero esta maana
de invierno salgo del Hotel Cornavin decidido a encontrarme con Jorge Luis
Borges, el maestro.

La nieve le otorga una azulina claridad a esta ciudad, a esta hermosa
ciudad. Cruzo el ro Rdano y me introduzco en la ciudad vieja por Rue de
la Sinagoga. Ingreso al Cimetire des Rois, el panten de Ginebra. El
cementerio es austero, a estos muertos les ofende el lujo y la apariencia.
En la entrada hay una capilla y en la muralla, un mapa. Camino a la zona D
y llego a la tumba 735. La piedra recubierta de hielo dice: Jorge Luis
Borges. Debajo de un relieve de unos guerreros vikingos la frase "...and ne
forhtedon n" -"...no tener miedo"-, y, ms abajo: (1899-1986).

No s que hacer. 

Doy una vuelta alrededor de la piedra. All se lee la frase de la Vlsunga
Saga: "Hann tekur sveri Gram og leggur  meal eirra bert" -"l tom su
espada, Gram, y coloc el metal desnudo entre los dos".

Hay un grabado de una nave vikinga, y bajo sta una tercera inscripcin:
"De Ulrica a Javier Otlora".

De pronto, siento un aliento.

En este mismo cementerio, unos pasos ms all, estn los restos de Juan
Calvino. Me surge una intuicin. Borges fue un calvinista. Su esttica es
calvinista.

Y su fe, cul era la fe de Borges?

Borges lleg por primera vez a Ginebra el 24 de abril de 1914 y la ciudad
tena 130 mil habitantes. Hasta el 6 de junio de 1918 vivi aqu con sus
padres, su hermana y su abuela materna -en la Vieille cit, en la actual
Ferdinand Doler nmero 9, cerca de la iglesia ortodoxa rusa.

Entonces Borges tena 15 aos, la edad nica de formacin intelectual y de
una fe. Borges no era feliz. "Yo era entonces un joven desdichado".

Su padre lo envi a ver una puta en la calle Dufour. No pudo realizar el
acto. Era joven y no era feliz. Su hermana Norah ha recordado que Borges
estaba muy triste y volva por las noches llorando a casa. Esta desdicha la
convertira Borges con el tiempo en una pose literaria:

      "He cometido el peor de los pecados
      que un hombre puede cometer. No he sido
      feliz" (El remordimiento).

El joven desdichado hace el bachillerato en el College Calvin, un liceo
inaugurado en 1559 por Juan Calvino. Borges entra a la clase del profesor
H. de Ziegler, el segundo ao lo hace con de Patois y el tercer ao con
Juvet. Son cuarenta alumnos, ms de la mitad eran extranjeros. Varios de
sus compaeros y amigos eran judos.

Qu se podra haber estudiado all en el College Calvin?

Conjeturo: una fe.

Borges, el bilinge, se hace multilinge. Lee all lo que muchos jvenes
an hoy leen como primeras lecturas: los simbolistas franceses (Verlaine,
Rimbau, Mallarme), la poesa de Walt Whitman (en una traduccin alemana en
un anuario expresionista) y la filosofa de Schopenhauer. Borges no puede
sustraerse a la influencia de la revolucin rusa del 17 y escribe sus
poemas Los salmos rojos ("La trinchera que avanza / es en la estepa / un
barco al abordaje / con gallardetes de hurras").

Borges ley la Biblia en la traduccin de Lutero, que "contribuye a la
belleza" y aprendi de Calvino su gusto por la sencillez.

Obviamente, qu duda cabe, Borges aprendi en el liceo a parafrasear como
su actual vecino, Calvino: corto, irnico, corts, elusivo. El decoro de
los calvinistas. Puntillistas. Calvino se diriga a la gente culta. Su
estilo de escritura es clsico. Razona sobre los sistemas, utiliza la
lgica. Calvino amaba el retraimiento. Era breve.

Qu duda cabe, verdad? Borges se educa en el recato de los calvinistas.
Austeros. Les ofende el lujo y la apariencia. Calvino haba roto con los
santos, las devociones y las supersticiones. Calzaba bien con Borges, con
su pudor, su sentido del ridculo y su dignidad.

Juan Calvino busc encontrarse a s mismo: "Casi toda la suma de nuestra
sabidura, que de veras se debe tener por verdadera y slida sabidura,
consiste en dos puntos: a saber, en el conocimiento que el hombre debe
tener de Dios, y en el conocimiento que debe tener de s mismo" (Religin
Cristiana, Libro Primero).

Borges crey lo mismo: "Le doy vueltas a una idea: la idea de que, a pesar
de que la vida de un hombre se componga de miles y miles de momentos y
das, esos muchos instantes y esos muchos das pueden ser reducidos a uno:
el momento en que un hombre averigua quin es, cuando se ve cara a cara
consigo mismo" (Credo de poeta, Arte Potica).

Extraer de s mismo a s mismo. Un nacimiento interior. Una proyeccin de
Dios. O del Espritu. O del destino (que tal vez es lo mismo, dira el
mismo Borges). La palabra -ha dicho el poeta- viene dada. Uno descubre su
voz natural, su ritmo. Uno, finalmente, transmite un sueo. Sus historias
deberan ser ledas como se leen las historias bblicas, "como las fbulas
de Teseo o Ahuasero", al fin, como un evangelio no cannico.

Esta es la conclusin, que recibo esta maana fra frente a su tumba:
Borges era gnstico, crea en el proceso intuitivo de conocerse a s mismo.
Los gnsticos -se haba olvidado esto- son cristianos eruditos y
carismticos. En la poca paleocristiana -entre los siglos I al IV- haba
tres corrientes del cristianismo, la cetrino-paulina, la judeocristiana y
la gnstica.

Los "evangelios gnsticos" -el Evangelio de Toms, el Evangelio de Felipe,
el Apocrifn de Juan, el Evangelio de la Verdad, el Evangelio de los
Egipcios, el Evangelio de Judas, el libro secreto de Jaime, el Apocalipsis
de Pablo, la Carta de Pedro a Felipe y el Apocalipsis de Pedro- haban
permanecido ignorados.

Existen muchos antecedentes en la obra de Borges de su relacin con el
gnosticismo. Y quizs una parte de esa influencia haya estado en Ginebra,
donde haba una fuerte corriente gnstica y que, quizs por la influencia
anarquista de su padre, haya tenido acceso.

En 1944 se public Ficciones de Borges. El libro inclua ocho cuentos ya
reunidos antes en El jardn de senderos que se bifurcan (1941) y agregaba
otros seis nuevos, bajo el encabezamiento Artificios.

En el cuento La forma de la espada, el protagonista narra la historia de
una traicin como si l fuera la vctima y no el traidor. En El tema del
traidor y la muerte, el primero se convierte en el segundo, en una trueque
de roles. En el cuento Tres versiones de Judas, el sueco Nils Runeberg,
interpreta la naturaleza del sacrificio de Cristo. Su tercera conclusin es
que Dios no se encarn en Jess cuando asumi la condicin humana, sino que
Dios totalmente se hizo hombre en Judas.

Aos despus, en 1975, Borges publica El libro de arena. Y su cuento La
secta de los Treinta puede leerse como un adjunto de Tres versiones de
Judas. Aqu habla sobre la voluntariedad del sacrificio de Jess y de
Judas. En la tragedia de la Cruz slo hubo dos voluntarios: el Redentor y
Judas.

Por otro lado y del mismo modo a Borges le preocupa la belleza. Calvino
admiraba a los celtas por razones polticas, religiosas y estticas. Borges
aprendi de Calvino que las traducciones literales tenan exotismo, y por
eso, belleza. Borges afirma que las bellas traducciones literales surgen
con las traducciones de la Biblia. Principalmente, cita Borges a la Biblia
inglesa, la Biblia de su abuela protestante, donde l aprendi a leer.

Calvino admiraba a la literatura galica por la calidad esttica de la
traduccin de la Biblia.

La literatura galica era un orden de los celtas. Viene del alfabeto ogham
y tiene base rnica.

La literatura galica est asociada a la religin culta y a la lectura de
la Biblia.

As Borges lleg a la idea germana: unos hombres sometidos a la lealtad, al
valor y a una varonil sumisin al destino. Por esa va, Borges se top con
la literatura escandinava, las runas y las sagas islandesas. Una runa era
una manifestacin divina. 46 aos despus, Borges, junto a la bella Mara
Esther Vzquez, completara su viaje cuando publica Literaturas germnicas
medievales, y escribira su popular sentencia: "De las literaturas
germnicas medievales la ms compleja y rica es incomparablemente la
escandinava".

Cuando su mujer, Mara Kodama, en sus ltimos das aqu en Ginebra, le
pregunt si le llamaba a un sacerdote, Borges contest que le trajera dos:
un catlico y un protestante.

Antes de morir el poeta rez el Padre Nuestro.

En Ginebra, el da 14 de junio de 1986, oficiaron los ritos funerarios de
un gnstico, un sacerdote catlico, Pierre Jacquet y un pastor protestante,
Edouard de Montmollin, que aclar la importancia de la fe metodista de la
abuela de Borges. El pastor ley el primer captulo del evangelio segn San
Juan. Ley, como si fueran textos sagrados, como si fueran textos del
Evangelio segn Borges, la parbola El palacio y el poema Los conjurados,
un homenaje a Ginebra, un homenaje a la tolerancia:

      "Se trata de hombres de diversas estirpes, que profesan
      diversas religiones y que hablan en diversos idiomas.
      Han tomado la extraa resolucin de ser razonables.

      Han resuelto olvidar sus diferencias y acentuar sus afinidades".

En el funeral de Borges Mara Kodama estaba vestida de blanco, y las rosas,
tambin blancas, sobre el fretro. Ese da de junio, en la Catedral de
Saint Pierre, una iglesia gtica donde Calvino proclam su fe cismtica,
fue velado el poeta. Desde la catedral por una sola callejuela en bajada se
llega, por la rue de la Sinagoga, al Cimetire des Rois.

Este es el Panten de Ginebra.

Aqu est Calvino.

Aqu est Borges.

Y aqu estoy yo, humildemente, en esta ciudad fra, fra y bella y de luz
azulina, para rendir respeto al maestro.

** Omar Prez Santiago
   omarperez@terra.cl
   Escritor chileno, ha publicado los cuentos Memorias erticas de un
   chileno en Suecia, las novelas Negrito no me hagas mal, Malm r litet
   (Suecia) y Trompas de Falopio junto a Gabriel Calds; tambin ha escrito
   guiones para pelculas, como La novia de Borges y Plikten.



=== La novela de Pern, de Toms Eloy Martnez ============================
=== Memorias de la patria perdida      John J. Junieles ===================

Escribir acerca de la historia y hacerlo de manera novelada es un trabajo
que requiere talento y disciplina, ya que este ejercicio implica un sagaz
esfuerzo en la bsqueda del punto adecuado para que cada parte del texto
mantenga en vilo al lector y le permita acercarse a los recnditos e
intrincados pasajes a los que se le quiere lanzar o a los que l mismo ha
decidido asomarse.

La novela de Pern, del escritor argentino Toms Eloy Martnez, es una
muestra tangible de dicho esfuerzo, que viene a resolverse de manera ptima
recorriendo palmo a palmo las partes de ese rompecabezas que involucra un
sin nmero de piezas que, con no poca paciencia y perseverancia, van
ordenndose para armar una figura muy cercana no slo a la leyenda y al
mito que supone la existencia de un hombre tan emblemtico sino, a la vez,
y quiz ms importante, al retrato de un ser de carne y hueso, ms cercano
a la realidad humana y a los abismos incontenibles de los contrastes
terrenales.

La novela hace una desmitificacin del personaje y lo muestra desnudo y
frgil a los ojos del lector, sin que esto signifique que demerite o
resquebraje su imagen sino que, por el contrario, la hace ms fuerte y la
re-crea en cuanto la humaniza y la despoja del incontenible peso de la
leyenda.

Toms Eloy Martnez quiere ahondar en lo que signific Pern para la
Argentina, abordando el tema desde un punto de vista periodstico que le
permite ser consciente de los diversos puntos de vista que se le presentan
para que, a partir de all, logre darle vida a la historia novelada. "La
escritura me sirve para ir aprendiendo las cosas que ignoro. Y a medida que
voy trabajando esos textos, voy reconociendo y reconocindome en lo
histrico y tratando de insertarme dentro de lo que veo" (Martnez-Richter,
1997), seala el escritor aclarando que la marca dejada por Pern en la
historia necesitaba reflexionarse, revisarse y rescribirse, dando a
entender la importancia que para l tienen este tipo de hechos y ms si se
trata de eventos que tocan con el alma de su natal Argentina.

El texto hace una reinvencin de Pern a partir de la memoria. Es esa lucha
contra el olvido que se cierne sobre los acontecimientos que, cubiertos de
una capa de solemnidad, slo dejan ver una pequea parte de sus aristas.
All es donde los detalles, los silencios, los actos aparentemente
intrascendentes, comienzan a cobrar valor y se convierten en testigos de
esa otra historia que no se ha contado, ya sea porque no ha quedado espacio
para ella o porque sacarla a la luz supondra un replanteamiento muchas
veces doloroso de lo que se conoce como la historia oficial, lo que se dice
o lo que se quiere que se conozca.

El texto de Toms Eloy Martnez posee unas dimensiones interesantes
teniendo en cuenta que para hacer este tipo de historias se requiere de un
despojamiento de preceptos establecidos y de una hbil clarividencia para
evitar caer en las arenas movedizas de las emociones o los sentimientos. Se
hace un distanciamiento claro entre lo que se conoce y lo que no se ha
contado, con el objetivo ltimo de multiplicar las visiones de una historia
de la cual descubrimos que no es nica, porque cada testigo de ella tiene
su propia manera de interpretarla, de entenderla y de sentirla. De este
modo, el autor deja la puerta abierta a nuevas y posibles miradas del mismo
hecho.



Msica de causas y azares

El texto nos lleva al momento en el cual Juan Domingo Pern (1895-1974)
est por regresar a Argentina despus de un exilio de 18 aos. Madrid sirve
de marco para mostrarnos a un personaje que revisa sus memorias, que
escudria cada fragmento de su vida para desenterrar los recuerdos que le
muestren al pueblo, a sus seguidores, cmo lleg a convertirse en una
figura emblemtica. Pero, a la par de esto, se va descubriendo que unas son
las imgenes que han quedado en la memoria de Pern y otras las que -ya sea
por documentos o por haberlas contado l mismo de distinta manera en otro
momento- van apareciendo para confrontarse.

La novela nos transporta a la infancia de Pern -junto a su familia-, a sus
antepasados, a la manera en que lleg al ejrcito y a la forma en que
aprendi all que la obediencia le llevara lejos. Relata hechos remotos,
tales como el trasegar que su familia tuvo que hacer mientras buscaba un
sitio en el cual asentarse definitivamente, la cada de un caballo, el
descubrir a su madre con un hombre que no era su padre, la forma en que
parti lejos de sus seres queridos, sus tres esposas y la convivencia con
ellas, el trato con los dems militares y la manera en que las juntas
militares ponan y quitaban presidentes.

Pero, a la vez, se muestra la cara de aquellos que aguardaban el regreso de
Pern. Los de la izquierda y los de la derecha, cada uno con un inters de
acuerdo a las necesidades que tenan. El cerco que efectivos de las fuerzas
armadas hicieron a los sindicalistas aprovechando la aglomeracin que se
dio cuando se esperaba la llegada y el posible discurso de Pern ese 20 de
junio de 1973. Pern termina siendo mostrado como una sombra, un ser que
repite las palabras que otro, a su espalda, va poniendo en su boca, pero
tambin se pone de manifiesto el profundo respeto que por l siente el
pueblo, lo cual se plasma en el captulo relacionado con sus exequias.

Al lado del personaje principal se desenvuelven otros personajes que se
caracterizan por la influencia, directa o indirecta, que tuvieron en los
hechos que rodearon la vida del mandatario argentino. Es as como nos
encontramos con un Arcngelo Gobbi y la dramtica transformacin que sufre
cuando, por avatares de la vida, se une a la Orden de los Elegidos -especie
de grupo de inteligencia que maneja un bajo perfil. De igual manera, vemos
a Lpez Rega, asesor de Pern muy cercano y respetado por la esposa de
ste, Isabel. Su figura atraviesa el texto de manera evidente, ms si se
tiene en cuenta que mucha parte del libro se arm teniendo como base las
memorias que Lpez le narr al autor del texto. No hay que olvidarse de
Aurelia Tizn o "Potota", la primera esposa de Pern, y claro, de la figura
emblemtica de Eva Pern, quien se muestra en la historia como una mujer de
carcter recio pero muy amante de su esposo. Al lado de estos personajes se
mueven muchos otros, tales como Nun y Diana -izquierdistas y
sindicalistas-, Campora -presidente argentino- e Hiplito Irigoyen
-presidente derrocado-, cada uno con un carcter nico, lo que logra que la
trama de la historia tenga un desarrollo claro y especialmente ntido en
cuanto a los hechos que quiere revelar.



Verdades y mentiras

Resulta interesante analizar la importancia que para el desarrollo de la
narracin cobra un personaje como el periodista Emiliano Zamora, una
especie de alter ego de Toms Eloy Martnez. Su presencia le permite al
autor adentrarse en la trama ocupando el cuerpo de ste y mirar a travs de
sus ojos los acontecimientos que ocurren dentro de su patria. Este rasgo
caracteriza en gran parte la manera de narrar de Martnez, quien pareciera
no querer alejarse de su oficio periodstico, adems de brindarle cierta
transparencia al transcurrir de los hechos al presentarse como un sujeto
independiente y alejado de cualquier inters personal que no sea el de
descubrir las posibles versiones para crear el mapa completo de los
acontecimientos que rondan al pas.

No hay que olvidar, de todas formas, que la narracin se acerca al tipo de
novela histrica pero no es en s misma una novela histrica. Ya deca el
mismo Martnez, en cuanto a este tema, que su manera de escribir tiene
cierto matiz heterodoxo, debido a que la novela histrica narra hechos de
personajes que por lo general ya no existen, mientras que en novelas como
la que estamos estudiando maneja una historia tan reciente que muchos de
los seres que inspiraron los personajes siguen vivos. Todo esto le brinda
al texto una especie de simbiosis narrativa, en donde la ficcin toma la
mano de la realidad, de una manera ms evidente que en una novela de corte
tradicional, para unir con una habilidad de cirujano las lneas casi
invisibles que entre una y otra se entretejen. Es el juego que el autor le
propone al lector: introducirse sin pudor en un texto que le har pensar
hasta qu punto cada palabra all escrita no es ms que el resultado de una
realidad vivida por el autor, o descubrir que a veces la verdad se parece
mucho a una novela.

El personaje del periodista Zamora es el punto conector entre la arena de
la realidad y el ocano de la ficcin. Bien debe saber Toms Eloy Martnez
que la tarea periodstica y la labor literaria van de la mano y que es
fcil dejarse seducir por cualquiera de las dos. En este punto, nace un
sincretismo evidente que da cuenta de una visin que se fragmenta para
alcanzar lo que se podra llamar una verdad dialctica entre los dos
oficios.

Zamora es testigo de primera mano de una historia que hace que el pas no
vuelva a ser el mismo. Es un ser que se inmiscuye en la vida de varios
personajes que le acompaan en la trama narrativa, con la ventaja de que
muchas veces tiene un poder un poco ms omnisciente, ms claro de la
situacin; est a la expectativa pero pareciera saber lo que se aviene. Y
detrs de todo esto descubrimos al narrador omnisciente, a Toms Eloy
Martnez, el que mueve los hilos de su alter ego, el que le cuenta al odo
lo que l sabe, el que crea la red que se distribuye pareja entre el lector
y la novela. Y sigue el juego: Toms Eloy Martnez es nombrado por el autor
del texto (l mismo) dentro de la misma novela: en la pgina 217 de La
novela de Pern (Martnez, 1986), Lpez le recuerda al general Pern las
declaraciones que el haba hecho a Martnez y le coloca un casete
clasificado con el rtulo "Memorias para Eloy 2 parte". Ms adelante, en
la pgina 227, el director de Horizonte le dice a Zamora que busque a Toms
Eloy Martnez para que le ayude a escribir la vida del General. Y ya en la
pgina 305 el juego toma un carcter ms profundo cuando es el mismo autor
novelizado quien habla:

      He contado muchas veces esta historia pero nunca en primera persona,
      Zamora. No s que oscuro instinto defensivo me ha hecho tomar
      distancia de m, hablar de m como si fuera otro. Ya es tiempo de
      mostrarme tal como soy, de sacar mis flaquezas a la intemperie
      (Martnez, 1986).

Y es aqu cuando el lector se descubre cara a cara con el autor. l es
Zamora pero tambin, en este juego vertiginoso, el lector puede ser Zamora.
S, porque a travs del texto el lector ha pasado a ser el testigo de los
acontecimientos, ha creado el mapa que se le ha propuesto y a descubierto
las propuestas narrativas del autor, razn por la cual ya no vale la pena
que ste siga escondindose tras otro. Seguir hablando Zamora pero ya el
lector sabr quien est detrs del periodista de Horizonte.

Esta proposicin le da al texto de Martnez un carcter propio, que no es
utilizado comnmente por la mayora de los escritores. Algunos diran que
hacer esto es como si el mago enseara cul es el truco para sacar el
conejo de su sombrero, pero en realidad se trata de una maniobra muy
brechtiana en cuanto al alejamiento o distanciamiento que el autor quiere
lograr en el lector como elemento bsico de aprendizaje para llevarlo a
pensar. Es decirle al lector que es hijo de la historia de Argentina pero
que no por eso tiene que repetirla.

Todo este engranaje puede resultar arriesgado, pero no por eso deja de
tener un carcter novedoso que aporta de manera sencilla una manera de
narrar muy sugestiva. El autor deja de ser el titiritero que mueve los
hilos y se fusiona con la obra, se mezcla, se une al lector y ahora es a
ste a quien le cuenta al odo el desarrollo de la trama.



Lo monstruoso

En La novela de Pern puede verse el reflejo directo de una crtica frente
a las dictaduras militares que asolaron a Amrica Latina y especialmente,
en este caso, a Argentina. Desde un punto de vista sociolgico se vislumbra
el impacto causado por este tipo de regmenes en el pueblo que tuvo que
vivir las mencionadas pocas. En el texto de Toms Eloy Martnez existe un
personaje del cual ya habamos hecho una sucinta referencia: se trata de
Arcngelo Gobbi. En un principio se nos cuenta que ste es un muchacho
educado por franciscanos, estudiante del catequismo, y quien en las noches
suea con la imagen de la Virgen. Con el transcurrir de los aos se fue
convirtiendo en un especialista en escribir en bellas letras de molde.
Estaba enamorado de una joven llamada Isabel pero no era correspondido.
Esta Isabel result ser, ms adelante, la tercera esposa de Pern. La
imprenta se convirti para Arcngelo en el nico centro de atraccin. Lo
declararon no apto para el ejrcito debido a una escoliosis en la columna
vertebral. Hasta este momento este personaje se nos muestra como alguien
frgil y confiable. Pero aos ms tarde sucede la transformacin cuando
empieza a relacionarse de manera estrecha con Lpez Rega, ganndose su
confianza al punto que este ltimo le fue encomendando labores ms secretas
relacionadas con el espionaje a grupos revolucionarios. Lpez termina
conectndolo con la Orden de los Elegidos, grupo de inteligencia de corte
militar. El narrador muestra de forma descarnada el rito de iniciacin por
el cual tuvo que pasar Arcngelo:

      -Desndate- le mandaron.

      Arcngelo, sin preguntar, obedeci. Un fogonazo de dolor le atropell
      los huevos. Cay de rodillas. Le patearon la boca del estmago, le
      dieron un golpe de tabla en la nuca, lo sumergieron en una tina de
      mierda hasta que se le apag la respiracin. Despert en lo ms
      profundo de un pozo ciego. El aire que se filtraba era enclenque y
      podrido. No tena espacio para sentarse ni siquiera en cuclillas. Lo
      quemaba una sed que nada poda calmar.

      Horas, siglos despus, cuando lo rescataron del pozo, an le
      aguardaba lo peor. Le ensearon a trepar por murallas verticales y
      sin fisuras; lo hicieron trabajar con argollas y barras, en lo alto
      de un trapecio. Cada vez que senta los msculos desgarrndose, le
      cambiaban el dolor de lugar con una picana elctrica; en las encas,
      en las ingles, en las tetillas. Queran que fuese reconociendo en su
      propio cuerpo el lenguaje que ms tarde oira en el cuerpo de las
      vctimas. A la siesta, practicaba con Itakas y carabinas Beretta en
      el polgono, despedazando muecos de paja y pjaros de juguetera
      (Martnez, 1986).

Esta transformacin muestra de manera fehaciente lo monstruoso de las ideas
extremistas. Las dictaduras militares, sin duda, aparecen en La novela de
Pern, como un recurso narrativo que atraviesa todo el texto y cuya mano
est continuamente amenazando la estabilidad del pas y de los personajes
de la historia. No resulta gratuito este hecho, ya que la influencia de las
dictaduras iba ms all del mbito militar y poltico, porque, para bien o
para mal, se inmiscua en la vida ntima de cada habitante.

Arcngelo Gobbi representa el engendro creado por los grupos extremistas.
La transformacin que sufre es dramtica si se tiene en cuenta su origen.
En la iniciacin no solamente se endurece su cuerpo sino tambin su alma y
espritu. La misma Argentina, pas joven, sufre este tipo de cambio. Las
dictaduras no la dejaron crecer sana sino que le inyectaron un veneno que
no dej de hacer efecto sino hasta aos ms tarde cuando se implant la
democracia. Pero el mal ya estaba hecho y quiz por eso la nica esperanza
surge y se vislumbra, paradjicamente, en las palabras que doa Luisa dice
cuando descubre que en el discurso que Pern hace por televisin, una vez
retorna a la Argentina despus de un exilio de 18 aos, es Lpez Rega quien
le va indicando al presidente, de manera solapada, las palabras que debe
decir:

      Ya nunca ms seremos como ramos (Martnez, 1986).

Y es que esta frase de doa Luisa representa quiz el desamparo pero
tambin el anhelo tcito de que todo ese dolor vivido no va a regresar
jams. Esa es una de las cualidades del libro de Martnez: nos muestra a un
Pern de carne y hueso, capaz de traicionar como tambin de amar, de ser
ecunime como de ser arbitrario; y no es solamente Pern, es el ser humano
que se desdibuja de acuerdo a las circunstancias y que muchas veces se
vuelve un monstruo para sus congneres.

La novela de Pern nos recuerda los abismos indescifrables del hombre y nos
aboca a mirarlos descarnadamente. Carlos Fuentes seala que "somos trgicos
porque no somos perfectos. Las tiranas del siglo XX convirtieron la
tragedia en crimen: tal es el crimen trgico de la historia contempornea.
Los monstruos polticos le negaron a la historia la oportunidad de
redimirse conocindose. La vctima del Gulag, de Auschwitz o de las
prisiones argentinas fue privada del re-conocimiento trgico para
convertirse en cifra de la violencia, vctima nmero nueve, nueve mil o
nueve millones..." (Fuentes, 2002). Dicho re-conocimiento trgico es el que
viene a considerar Toms Eloy Martnez, al no darle la espalda a las
vctimas callando su dolor, sino al contar ese dolor, as tocar la herida
provoque escozor, pero se trata de ese escozor que sale a flote cuando
sobre la herida se derrama alcohol para que sane, es un dolor necesario
para congraciarse nuevamente con la humanidad.



Mirada de mosca

Uno de los aspectos que ms puede causar curiosidad en el lector de la
novela es la aparicin de las moscas dentro de la narracin. En la pgina
247, el general Pern se dirige a la Argentina en un avin. All descubre
una mosca que se posa en su mano, con el lomo azul, las alas transparentes
y los ojos vidos. El General slo atina a decir: "Moscas aqu, tan alto?"
y ms adelante sentencia:

      Vean esos ojos. Ocupan casi toda la cabeza. Son ojos muy extraos, de
      cuatro mil facetas. Cada uno ve cuatro mil pedazos diferentes de la
      realidad. A mi abuela Dominga le impresionaban mucho. Juan, me deca:
      qu ve una mosca? Ve cuatro mil verdades, o una verdad partida en
      cuatro mil pedazos? Y yo nunca saba qu contestarle..." (Martnez,
      1986).

Ya antes, en la pgina 226, Emiliano Zamora haba visto que una mosca se
haba venido a posar en el espejo del automvil:

      Una mosca volando en el fro? Tiene azul el lomo, las alas sucias de
      holln y vidos los ojos: compuestos ojos, de cuatro mil facetas cada
      uno. La verdad dividida en cuatro mil pedazos (Martnez, 1986).

No resulta gratuita la aparicin de las moscas en el texto. Sus cuatro mil
ojos nos dejan ver cmo una verdad se fragmenta, ms teniendo en cuenta que
en la posmodernidad todo puede ser verdadero, y nada es ni bueno ni malo,
sino que todo depende del cristal con el que se le mire. Entonces, dnde
se descubre cul es la verdad y cul la mentira en el texto? Cmo se puede
dar cuenta de una nica y certera visin de una realidad que, aunque
novelada, tiene mucho que ver con un momento importante de la historia
argentina? Es aqu en donde el lector tiene que entrar a exponer su
criterio y eso es algo que se le abona a Toms Eloy Martnez: la confianza
que tiene en la capacidad de anlisis de sus lectores, ya que no los
observa como seres pasivos que nicamente se acercan al texto para
divertirse, sino que crea a su alrededor el espacio adecuado para que se
sienta parte vital de la misma narracin, dndole la posibilidad de que se
convierta en lo que podramos llamar lector-personaje.

Las cuatro mil verdades, o la verdad partida en cuatro mil pedazos, es una
frase que va ms all del juego meramente lingstico. Aqu se entra en el
campo de lo filosfico y lo antropolgico, en tanto la realidad humana
nunca ha estado asentada en un solo punto sino que se ha ido transformando
y acoplando de acuerdo al momento histrico. Retrocediendo unas dcadas,
vemos a un Hitler suponiendo que lo que estaba haciendo iba en beneficio de
su pueblo o su raza, pero una inmensa mayora de la humanidad saba que
esto no era tan cierto. Pero, cmo hacerle caer en cuenta a Hitler que
estaba equivocado? As, vemos que a travs de la historia la verdad no es
nica sino que se forja de acuerdo al pensamiento de cada cual. All es
donde entra a jugar el sentido comn y el concepto de bien para la
humanidad. Ya volviendo especficamente a nuestro tema de estudio, la
diferencia, en el caso de la novela que estudiamos, radica en la
fragmentacin de la realidad teniendo en cuenta el contexto en que nace la
misma. Viene entonces a darse el juego de las contradicciones -hbilmente
utilizado por el narrador-, que es tan humano y que toca aspectos
estrechamente ontolgicos.

La novela de Pern precisamente est creada con muchas verdades
fragmentadas, porque utiliza los puntos de vista de diversos testigos de la
historia. Y esto, que podra suponer un problema en s, viene a convertirse
en una verdad que toma diversos caminos y que, por tanto, permite una
mirada ms amplia de los acontecimientos, de los problemas y de las
consecuencias. Andrs Amors seala que la nueva novela hispanoamericana
"ha sabido ser, a la vez que innovadora, profundamente vitalista, aferrada
a los problemas concretos del hombre medio: problemas sociales y polticos,
por supuesto, pues la realidad hispanoamericana no cesa de suscitarlos,
pero tambin problemas sentimentales, vitales, de ensueo, de
insatisfaccin, de nostalgia, de soledad" (Amors, 1973). En ese contexto,
se hace necesario que la novela explore las diversas visiones y
posibilidades que le ofrece su propia naturaleza, ya que no puede mostrar
una polaridad marcada sino que debe ser bipolar cuando mnimo, porque de
otra manera sera todo menos novela.

El autor tuvo la sagacidad de escoger a la mosca como el ser que
representara en sus ojos las diversas caras de la verdad. Este insecto
puede resultar molesto y hasta repulsivo, pero es que hasta la verdad a
veces es repulsiva y mirarla a los ojos impresiona sobremanera. Se hace
necesario perderle el asco a la verdad, ya que es un requisito para mirar a
la historia y analizarla, escrutarla y entenderla. La verdad no tiene por
qu ser siempre una amiga que llega con ojos de princesa de cuento. A veces
es necesario que nos haga despabilar, que nos lleve a aporrearla si es
necesario, tal y como cuando vamos tras la mosca para espantarla. La
diferencia es que entre ms queramos espantar a la mosca de la verdad, sta
no va a partir sino que se va a acomodar en la mente y pensamiento,
hacindonos confrontar con la realidad, hacindonos entender que las cosas
no siempre son como las queremos ver. Algunos cerrarn los ojos para no ver
ms la mosca, pero ella seguir all, aleteando aun en la oscuridad. Este
elemento hace que la narracin tome un rumbo ascendente. Una vez metidos en
el texto no habr tiempo para mirar hacia atrs. Es necesario confrontar la
historia para conocerse: ese parece ser uno de los temas ms recurrentes en
este libro de Toms Eloy Martnez.



Memorias del olvido

Uno de los temas repetidos del libro es el papel de la memoria y del olvido
dentro del transcurrir histrico. Pern revisa las memorias que Lpez Rega
ha pasado a limpio, pero descubre que algunos pasajes no tienen conexin
con la realidad. Ante esto Pern seala:

      (...) Son historias tan remotas que ya me parecen de otro.

Herclito deca que en los mismos ros nos baamos y no nos baamos, somos
y no somos, lo cual parece ajustarse de manera clara al oficio del olvido.
As nos baemos en el mismo ro sus aguas no sern las mismas, ya que esas
aguas que ayer pasaron ya corrieron y las que hoy pasan son distintas. En
la memoria se asienta infinidad de hechos que a la luz del tiempo cobran
matices distintos y comienzan a confundirse, quiz, con lo que pudo haber
sido o con la visin de lo que posiblemente se cree que sucedi. Lpez Rega
le contesta al General:

      Esfurcese. Yo no recuerdo que la historia sea como usted la cuenta,
      mi General. Cmo lo sabe?, se ha intrigado Pern. Lo s, ha
      respondido Lpez. Cada vez que se le cae a usted un pensamiento, yo
      lo levanto como si fuera un pauelo. Aqu los llevo a todos, entre
      estos lmites: en la invisible lnea de lpiz que me dibujo alrededor
      del cuerpo (Martnez, 1986).

La memoria es frgil y ese es el intrincado juego entre el tiempo y ella. A
veces el olvido lleva al alma a sentirse menos desprotegida. Fuentes seala
que "quiz nuestro pacto con el tiempo es vivir el presente sin memoria de
nuestro pasado o de nuestro porvenir, los ms lejanos, no los ms prximos,
si de ellos llegamos a nuestro hoy" (Fuentes, 2002), lo cual llevara a
pensar a la vez en una "memoria de la reconciliacin" con ese pasado que
puede atormentar o con ese incierto futuro. A Pern se le ha desdibujado en
el tiempo su propio recuerdo y se ve lejano, como si viera a otro, deseando
quiz regresar a ser ese otro que hoy parece no habitarlo. El narrador nos
cuenta lo que Pern sola pensar acerca del pasado:

      En otros tiempos, Pern sola creer que bastaba imaginar el pasado
      con fuerza para estar all otra vez, manchado de moras y con un
      morral al hombro, corrigiendo los ademanes equivocados de antao y
      dando las respuestas que entonces no venan a los labios (Martnez,
      1986).

Y ms adelante:

      Lo nico que ha sentido con cierta nitidez es el miedo, y quisiera
      desrecordarlo: afirmar que el miedo no existe ahora y que por lo
      tanto pudo (debi) no existir nunca. No ha sido el trivial miedo a la
      muerte sino a lo que es peor: miedo a la historia. Ha sufrido
      pensando que la historia contar a su manera lo que l call. Que
      vendrn otros a inventarle una vida. Ha temido que la historia mienta
      cuando hable de Pern, o que descubra: la vida de Pern le ha mentido
      a la historia. Tantas veces lo ha dicho: un hombre slo es lo que
      recuerda. Debera decir, ms bien: un hombre slo es lo que de l se
      recuerda (Martnez, 1986).

El autor nos muestra que la memoria puede engaarnos y este hecho es
manifiestamente difcil de atajar. El miedo a tantas cosas: a recordar bien
o recordar mal, a que otros recuerden aquello que se ha olvidado, o a que
el tiempo se encargue de hacer olvidar lo que se quiere mantener presente.
Pero en ese trayecto es en donde la historia se encarga de colocar su mano
que, de una u otra forma, puede resultar azarosa: as como puede culpar
puede redimir. Y al parecer Pern saba bien eso, de all el miedo a su
juicio.

En La novela de Pern resulta claro el tire y afloje entre los pliegues de
la memoria y el olvido, lo cual le da bastante vida a la narracin, ya que
es en este juego en donde se comienzan a crear las pistas que llevan al
lector a descubrir las diversas verdades de la historia, de los personajes,
del tiempo. No existen contradicciones porque la memoria, como casi
siempre, recuerda el pasado por partes. Y el autor nos lleva a pensar que
en ciertos momentos quiz sea mejor olvidar aquello que ya no puede
solucionarse. Y no se trata de dejar de lado a la historia, sino de dejar
de lado las atrocidades de la historia para poder vivir en paz con ella. El
mismo Pern dice:

      Haremos con todo eso un buen fardo de olvido. Seamos piadosos con la
      memoria, Lpez. No la asustemos (Martnez, 1986).

Muchos dirn que entonces la historia siempre callara algo, pero es que
all comienza el oficio de la novela. Fuentes seala que "la novela dice lo
que la historia no dijo, olvid o dej de imaginar" (Fuentes, 2002), y
quiz la novela sea el puente piadoso entre la historia y la ficcin, quiz
es all donde Pern puede reconciliarse con sus recuerdos y con sus
olvidos. Y es de pronto por eso que pide tranquilamente que no le coloquen
esos recuerdos en fila: la memoria no es lineal:

      Ya no me ponga en fila los recuerdos, Lpez. Cllese. No soy yo el
      culpable, mi General. Son los blancos que usted quiere dejar en las
      Memorias (Martnez, 1986).

Pero ya esos blancos tienen quien los llene: la novela, y en ese sentido el
trabajo que Toms Eloy Martnez elabor cobra fuerza y sentido, porque se
logra hacer una interpretacin acertada de los vacos dejados por la
historia oficial. En dnde, si no en la mente de un novelista genial, puede
surgir un entramado ms conciliador entre el ser mtico, quiz atemporal,
el ser histrico y el ser de carne y hueso, que en esta novela plagada de
recuerdos, de memorias y de olvidos que se complementan. Y queda una frase
que Pern expone mientras hace el escrutinio de sus memorias, frase
melanclica con la que parece querer abrazar a todos sus recuerdos y
olvidos en un preciso momento:

      Por qu la eternidad no sucede completa en un instante? (Martnez,
      1986).

La novela de Pern nos acerca a otro de los aspectos ms caractersticos de
la literatura latinoamericana del siglo XX: la soledad y el desarraigo. De
dnde somos? A dnde pertenecemos? Qu es el espacio de tierra al cual
llamamos patria?

Hay un desgarramiento vital y dramtico en la novela, y es el momento en el
cual Juan Domingo Pern descubre que su mam est con otro hombre. En ese
momento no deja siquiera que ella le bae la herida que ha sufrido al caer
se un caballo. Luego parte para Buenos Aires. Este pasaje es una metfora
de la soledad latinoamericana, en donde la misma madre patria muchas veces
abandona y pareciera que se vende al mejor postor. Octavio Paz seala que
"el hombre es nostalgia y bsqueda de comunin. Por eso cada vez que se
siente a s mismo se siente como carencia de otro, como soledad" (Paz,
1986). En este sentido, la soledad inmanente del hombre latinoamericano va
de la mano con su necesidad de descubrirse. Toms Eloy Martnez logra
plasmar en su libro esta dialctica y la presenta de manera que indague el
fondo mismo de su esencia.

Latinoamrica y, en este caso, Argentina, sufrieron mucho con las
dictaduras militares. En ese momento la patria, para muchos, significaba
desamparo. Pero a la vez, y paradjicamente, era una madre patria que se
amaba. Pern sufri mucho con la traicin de su madre pero no por ello dej
de amarla, lo cual se ve pginas ms adelante. Es una ruptura a medias, ya
que sigue existiendo ese cordn umbilical que lo ata a un pasado arcdico.
Pern vuelve a su patria despus de 18 aos, quiz slo para morir en ella,
y ese retorno significara ese re-encontrarse con l mismo. Y aqu viene lo
trgico: el encuentro de Pern con su patria no es lo que se esperara, o
por lo menos eso es lo que se percibe en las palabras del narrador. Pern
nuevamente pertenece a la Argentina o se ha quedado en Madrid mirando los
jardines en donde sus perritas jugueteaban?

El sentimiento de soledad, nostalgia de un cuerpo del que fuimos
arrancados, es nostalgia de espacio. Segn una concepcin muy antigua y que
se encuentra en casi todos los pueblos, ese espacio no es otro que el
centro del mundo, el "ombligo" del universo (Paz, 1986), y en ese sentido
es posible que la soledad de Pern residiera en el extraamiento del cuerpo
que l un da fue, de ese que vivi las historias que hoy le parecen de
otro. Es la misma soledad de un pueblo que extraa sus races, es el padre
de Juan Domingo Pern buscando un espacio de tierra para instalarse, es la
soledad de Arcngelo Gobbi cuando saba que Isabelita no se interesara en
l, es la soledad de doa Luisa cuando descubri que no volveran a ser los
mismos, la soledad de "Potota" -primera esposa de Pern- cuando descubri
que ella no era infrtil pero call para no hacer sentir mal a su esposo,
es la soledad de todo un pueblo que busca la igualdad y la verdad pero que
no la encuentra.

La novela de pern es un cmulo de soledades que se agolpan y que buscan el
rostro del lector para que nunca la olvide. Es la desmitificacin misma de
aquello que se ha presupuestado como real. Es algo as como lo que sinti
Zamora cuando estuvo hablando con Pern durante varias horas:

      Quin sabe qu otras cosas podra ser maana. Tantos rostros le vi
      que me decepcion. De repente, dej de ser un mito. Finalmente me
      dije: l es nadie. Apenas es Pern.

Y esa es la historia latinoamericana: el derrumbamiento de los mitos y los
dolos, pero a la vez, e inconscientemente, la negacin del hecho
desmitificador. Tantas paradojas para un solo pueblo: viviendo de un pasado
idlico que se niega a regresar pero que se aora con cario.

La novela de Pern logra acercar al lector a ver de manera real y crtica
la vida de un hombre que represent tanto para Argentina. El texto le
propone al lector de una manera clara un juego en el cual l es tambin el
protagonista de la misma, en cuanto es parte de la historia y resulta casi
imposible excluirse de ese "ser parte".

La verosimilitud es parte crucial de la narracin, ya que a pesar de la
gran cantidad de memorias y testimonios a los que se recurre, ninguno anula
a otro a pesar de que se confronten. La narracin es impecable y la
divisin por captulos (20 y un eplogo) le da entrada a diversas maneras
de ver a la historia.

Toms Eloy Martnez convierte un hecho que podra nicamente terminar
siendo una mitificacin eterna, en una realidad que desmitifica a un hombre
que ha sido visto como un baluarte, y quiz eso es lo ms importante del
texto, ya que posiblemente le ha quitado de los hombros a la Argentina, y
hasta al mismo Pern, un peso que ahora la deja caminar ms tranquila,
dejando el pasado atrs y mirando hacia un futuro prometedor.
Definitivamente, ya no volveran a ser los mismos.



Bibliografa

 - AMORS, Andrs. Introduccin a la novela hispanoamericana actual.
   Salamanca: Anaya, 1973.

 - FUENTES, Carlos. En esto creo. Barcelona, Seix Barral, 2002.

 - MARTNEZ-Richter, Marily. La caja de la escritura. Madrid: Vervuert
   Iberoamericana, 1997.

 - MARTNEZ, Toms Eloy. La novela de Pern. Buenos Aires: Legasa, 1986.

 - PAZ, Octavio, El laberinto de la soledad. Mxico: Fondo de Cultura
   Econmica, 1986.

** John J. Junieles
   johnjairojunieles@yahoo.com
   Escritor colombiano (Sinc, Sucre, 1970). Es periodista, guionista e
   investigador de temas literarios. Estudi Derecho y Ciencias Polticas
   en la Universidad de Cartagena, y cursos de Periodismo en la Fundacin
   para un Nuevo Periodismo Iberoamericano. Ha publicado Hombres solos en
   la fila del cine (novela); El temblor del kamikaze (cuentos), Canciones
   de un barrio en la frontera (poesa), Temer por m al final de estas
   lneas (prosa potica) y Papeles para iniciar el fuego (poesa).
   Nominado al Premio Rolex Mentor de Suiza (2003), Premio Nacional de
   Literatura Ciudad de Bogot (2002) y ganador de la Beca Nacional de
   Novela del Ministerio de Cultura (2002). Textos y reflexiones suyos
   pueden leerse en su weblog (http://johnjairojunieles.blogspot.com) o en
   su pgina web
   (http://espanol.geocities.com/johnjairojunieles/John_Junieles.htm).



=== Literatura argentina ==================================================
=== Esa desconocida      Julio Carreras (h.) ==============================

      Un abismo cultural separa las idiosincrasias de los argentinos de
      Buenos Aires con los del interior, aunque superficialmente se haya
      convenido un cdigo general de comportamiento y verbalizacin que
      permita entendernos.

El muro interior

La santiagueidad o no de Lugones y Ricardo Rojas pertenece a un mbito de
discusin a mi entender intil. Slo puede obtenerse algn beneficio de
tales disquisiciones si se las aplica a esclarecer sobre la existencia de
un tipo de literatura propio de la regin.

No olvido el rspido intercambio de notas pblicas que se cruz entre
intelectuales una de las veces que Mempo Giardinelli me pidi la seleccin
de algunos textos, para difundir en su famosa revista Puro Cuento. En
aquella oportunidad haba enviado varios trabajos de Juan Bautista Zalazar,
un riojano afincado desde su juventud en Catamarca, y la reaccin no se
hizo esperar. Con duras palabras -aunque esgrimiendo impecable elocuencia-,
cierto escritor porteo, por entonces comentarista de la seccin Cultura de
La Nacin, protest vivamente contra la inclusin de Zalazar en tan ancho
espacio, que segn su criterio resultaba as desperdiciado.

Qued sorprendido cuando llegu a un prrafo donde el hombre deca no
entender "ni una jota" de los cuentos publicados, admonizando adems acerca
de la inconveniencia de incluir en tal revista "literatura experimental".

Los cuentos de Juan Bautista Zalazar eran breves, perfectas piezas de
composicin potica, en los cuales cada palabra haba sido engarzada en el
hilo conductor con la misma sacritud y paciencia con que -imaginaba yo- el
mejor orfebre del siglo XVI elega y engarzaba las perlas en el cordn de
oro con el cual fabricaba un collar destinado a la reina. Agregndole a eso
el fuego espiritual de un Greco, un Goya o un Zurbarn, condicin necesaria
para que el trabajo tcnico de un artista alcance estatura trascendente.

Por otra parte, Zalazar era un individuo ideolgicamente conservador, que
cultivaba un respeto militarmente estricto por la gramtica. Qu haba
hallado de "experimental" y cules haban sido las proposiciones que "no
entenda" nuestro porteo lector?

Como un rayo me asalt la explicacin casi al instante, y ella me dej tan
asombrado como la afirmacin original. Este hombre, este argentino de
Buenos Aires, este especialista en cultura, no entenda los cuentos... por
la sencilla razn de que los haba escrito un hombre del interior.



Lenguajes distintos

Recin en estas circunstancias se tiene conciencia del abismo cultural que
separa nuestras idiosincrasias, aunque superficialmente se haya convenido
un cdigo general de comportamiento y verbalizacin que permita
entendernos. Dos universos se han ido desarrollando desde los lejanos
tiempos en que el Obispo Vittoria bendijera la primera exportacin de
productos industriales rioplatenses desde Santiago del Estero, y el puerto
decidiera bajo coleto independizarse del resto de Amrica indohispana. Uno,
mstico, mtico, intemporal, casi indiferente al devenir externo, lanzado
obsesivamente a los vuelos abisales de lo inconsciente, cultor del
barroquismo en las sensaciones y el lenguaje. Otro eficiente, exterior,
agudamente medido por la cronologa, melanclico, angustiado, bello en su
manejo exacto del lenguaje racional. Un muro ms permanente que el de
Berln separa a estos dos grandes grupos de argentinos, muchos de ellos
hasta parecidos racialmente, pero cuyos cerebros designan con diferentes
sentidos y alcances casi cada aspecto de s mismos y su alrededor.

De ah entonces que cuando aparece en Buenos Aires un escritor como Juan
Bautista Zalazar -por otra parte genial- despierte desconcierto, o visceral
repudio como el descrito por el mencionado periodista (en el cual como
ingrediente externo poda mencionarse el de que sus propios cuentos
hubieran sido previamente rechazados por los editores de Puro Cuento).



Establecer puentes

Debido a esta realidad casi ignorada hasta hoy, por causa de que la
industria editorial ha girado solamente alrededor de la capital, me atrevo
a decir que la mayor parte del potencial literario argentino permanece
actualmente oculto a los ojos del mundo exterior.

Talentos tan grandes como el de Zalazar, o Juan L. Ortiz -"descubierto" por
crculos refinadsimos debido a su trascendencia en mbitos mundiales como
Pars, o hasta en la China-, pasan su vida creando grandes obras en el ms
absoluto anonimato, muchas veces con grandes dificultades para solventarse
econmicamente junto a sus familias.

Aparte de la injusticia que esto constituye desde el punto de vista moral y
econmico, se desperdicia tambin el inmenso caudal de conocimientos
novedosos que podran aportar estos intelectuales al mbito literario
nacional, casi siempre dominado por rimbombantes caretones de quienes nadie
se acuerda luego de pasar algunos aos.

Entonces, una poltica cultural coherente hoy debera consistir en
establecer puentes, slidos, permanentes, entre la literatura de Buenos
Aires y la del interior. A travs de encuentros, planes editoriales,
intercambio de conferencistas y proyectos en comn.

Pues una de las mayores causas de esta crisis espantosa por la que hoy
atraviesa nuestra nacin, no cabe duda, es la existencia de este
gigantesco, infranqueable muro metafsico interior, separando
abrumadoramente e incomunicando a los pobladores que la habitan, a un lado
y otro de la General Paz.

** Julio Carreras (h)
   julio.carreras@gmail.com
   Escritor, msico y pintor argentino (Santiago del Estero, 1949). Estudi
   pintura y msica desde pequeo y en su juventud toc la guitarra
   elctrica en conjuntos de rock. Escribi en el diario El Liberal y
   trabaj como periodista en las revistas Posicin (Crdoba) y Nuevo
   Hombre (Buenos Aires), adems de trabajar como corresponsal en Crdoba
   del diario El Mundo (Buenos Aires). Militante del Partido Revolucionario
   de los Trabajadores, en 1976 fue hecho prisionero por la dictadura,
   junto con su esposa, en San Francisco de Crdoba. Tras siete aos de
   prisin, desempe diversas actividades culturales. Edit la revista
   Quipu de Cultura y fue director del suplemento "Cultura y Educacin", y
   ms tarde jefe de editoriales, de El Liberal. Tras una experiencia
   fallida como impresor dirigi el diario en lnea Pantalla de Noticias y
   fue coordinador general de la Asociacin de Periodistas de Internet.
   Escribe para varias revistas y medios, en papel e Internet. Termin de
   escribir 5 novelas, 2 libros de cuentos, uno de poesa y otros textos.
   Una de sus novelas fue traducida y editada en Italia. Mantiene su blog
   en http://tinkunaku.blogspot.com y una pgina personal en
   http://juliocarreras.galeon.com.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== Sobre manipulacin psicolgica      Oswaldo Roses =====================

1. El dogmatismo

El ser humano, una vez que vive en sociedad, no puede ser libre, en cuanto
a que est sujeto a leyes y a stas las protege un Estado o un poder
organizativo que, socialmente, siempre existir. Por eso pinsese: esa
supeditacin permanecer porque a toda organizacin social le es inherente
un orden activo que, sin tregua, es ejercido de unos sobre otros y, por
representar el poder, de esos primeros sobre ellos mismos -aunque con ms
libertad, ya que ellos deciden las leyes que salvaguardan sus privilegios.

Desde luego, el poder tal como es se engendra as como dogma: en pro de
beneficiar "siempre" a los que se encuentran vinculados a las instituciones
y, al resto, en la medida en que se pueda. A unos "siempre s" de una forma
incontestable; en cambio, a aqul, a se, en algo, en la medida que l se
deje ver o pueda presionar o pueda escandalizar pblicamente a esos que
"siempre s". El dogma es lo que se resiste a presentar cambio o progreso
ante la razn; y, en cuanto se trata de algo referente a la costumbre o a
la fe ms se resiste, ms se retuerce obsesivamente hacia un nico fin.

Con esas premisas, la sociedad se vaticinar -mientras exista- en suma para
ser sociedad con leyes; sin embargo, han de modelarse y evolucionar de una
manera tan proporcional como la sociedad en s misma cambia. Si no,
heredar o arrastrar sus injusticias; pero, ahora, frente a un portento
ms evolucionado de la razn, por lo que sta puede acostumbrarse a
justificarlas, a vivir con ellas, a consentirlas, a dogmatizarse o ser
seudo-razn. S, ya sabemos que un cientfico en este tiempo descubre
racionalmente algo -utilizando por fuerza la razn que otros le han
facilitado-; no obstante, slo es razn escindida si prescinde de una
coherencia. La razn que adquirira un adolescente con el aprendizaje de
todas las nuevas tcnicas de la manipulacin gentica entregado en su
"torre de marfil" para unos beneficios "inculcados" o dogmatizados porque,
del mismo modo que no se comportaban plenamente racionales los mdicos que
trabajaban para los nazis o para otras causas errneas -aunque lograsen
descubrimientos cientficos-, en la actualidad intelectuales hay que se
hallan alineados para sobreproteger, para sobrealimentar, para justificar
ciertas conveniencias racionales o un adoctrinamiento.

Incluso durante la Restauracin francesa (1814-1830) por intenciones de
Royer-Collard y partidarios (Guizot, Rmusat, etc.) se adoctrin el
liberalismo contra el absolutismo, cuyos resultados convenan en verdad
directamente slo a una parte del pueblo o a la burguesa; pero, sin duda,
demuestra eso que es una constancia, que el dogma es y ser utilizado con
todos sus variantes: para una religin en donde unos se enriquecen
desmedidamente con l y para un movimiento social -como el marxismo- en
donde se acaba al final disolviendo la posicin crtica o la razn (1).

Hoy en da lo que ocurre es que la mayora de los intelectuales -la mayora
que no quiere decir todos- se saturan de informacin y no la eligen, o no
saben elegirla en tanto que el corporativismo o la omnipresente
"grupalidad" ya les delibera o les especula todo lo que tiene que ver con
"una" lnea en concreto, as que sugestionados por tal "linealidad" en su
amplia extensin superflua no atienden slo a la razn -con una exigida
independencia- venga de donde venga. Eso es, no asumen un cdigo tico
de... reconocer lo que es racional, advirtindolo y valorndolo en su justa
medida.

No es extrao el darse cuenta de que un intelectual o un cientfico ahora
suele decir antes "trabajo en ese proyecto" o "empresa" -lo cual le dar
prestigio- que "trabajo para la ciencia" o "por una coherencia".

Por ello, en todo caso, lo que se debe evitar -y bien- es cualquier
dirigismo en contra de la razn o de la censura. El intelectual -porque sea
coherente- tiene el imperativo moral de denunciar los abusos de poder que
benefician o engrandecen a unos pocos, las medidas de autoridad inservibles
u opresoras, la "unipersonalidad nacional" o un exceso de patriotismo que
ana los odios para el aislamiento social o para la guerra. En claro, el
odio de una persona no llega a ninguna parte -no es tan relevante-, empero,
un odio social s escudndose o ayudndose de muchos para desestabilizar un
pas a favor de la crispacin, de la violencia.

Aqu, en el mundo, las leyes ejercidas deben ser leyes prcticas, no leyes
divinas o sublimadas por el capricho de cuatro iluminados para la
alineacin o para la manipulacin irracional; luego lo supremo ser el
derecho facilitado o permitido -distribuido-, la dignidad humana -para
cualquier poder en el contexto ejecutivo- conforme a que lo ntimo no se
impone, como se sobreentiende con el arte o con el ideal poltico. He ah
la base: el antidogmatismo, la concepcin responsable de que existen seres
humanos iguales en derechos con la necesidad, sobre todo, de recursos
prcticos, no de dogmas.

En derredor nuestro, el dogma se nutre de la sinrazn, del "porque s"
irracional, de la justificacin injustificable, de la sensiblera til a la
censura y no al sentido crtico, de la hipocresa, de la inculcacin del
miedo o del amor ficticio -el de moda que responde a unos cnones que
incentivan la marginacin-, de la mentira. Al dogma, a ultranza, le agrada
el quietismo, la optimacin manipuladora, el "todo va bien", el "Dios lo ha
querido as", la resignacin.

En lo ms ntimo -cuando se impone- provoca la ignorancia puesto que, por
definicin, significa restringir la razn, acotarla (mientras que el
conocimiento -o la razn- descubre, el dogma se paraliza, fija y, as,
encubre o tergiversa lo dems). Aposta, el dogmtico, despus de demostrado
un error -o una sinrazn- sigue con l y, encima, sigue con el truco de
"tengo la conciencia tranquila" (ningn sinvergenza poderoso renunci a
recurrir a este truco), por lo que infunde mentiras, confunde, porque sin
dogma, sin l, pierde imagen o pierde el prestigio adquirido con...
seudosantismo.

Y es que la razn cuesta mucho el defenderla en detrimento de simpatas o
de mscaras (cmo responder con conveniencias y no con lo que se debe
decir guste o no guste?), pues, al instante que se usa ya choca contra el
quietismo de uno, contra el chovinismo de otro, contra el involucionismo
religioso de un asceta o contra el ideal de "superhombre" de tal o cual
inoportuno sabiondo. En eso, si uno demuestra algo con bastantes pruebas,
para el corporativismo de turno aferrado al error no importa nada: servirse
de lo ms miserable dialcticamente -o con la censura- es su fuerte. Claro,
con la imagen y con el prestigio miserable celebran sus fiestas de sinrazn
demasiados intelectuales y... a callar! Quienes se esfuerzan slo y
nicamente con la demostracin, a callar!

Sin tapujos, la coherencia con censuras es nada, as de sencillo; por razn
de que slo le es vlida la razn, no la confusin, no el amiguismo, no la
sugestin, no la influencia meditica, no la presin del "qu dirn?", no
el chantaje econmico, no el seguir un proyecto doctrinario, no lavndoles
caras y caras a maestros al margen de una plena disposicin racional.

Porque, s, hablan demasiados ya de ecologa, pero se gastar hasta la
ltima reserva de petrleo, hasta la ltima gota: se gastar; hablan y
hablan, s, demasiados, pero se vender hasta el ltimo coche que se
fabrique, o se buscar hasta el ltimo cliente que pueda encontrarse an
por fabricar un coche ms: por fabricarlo.



2. Manipulacin en concreto de la religin

Antes de la aparicin de la escritura el ser humano se expresaba -al igual
que cualquier otro animal, pues expresaba vida, su nivel de conciencia de
vida- gesticularmente con su cuerpo (2), con unos mnimos smbolos verbales
y, adems, con unas comunes -o menos comunes frente a los dems- actitudes
socializadoras; pero cuando se sirve de la escritura en el milenio IV a.C.,
entonces, guarda sus expresiones, las exhibe y las recupera
mnemotcnicamente de un da para otro. Es decir, cultiva -con un mtodo o a
partir de un mtodo, con un sistema- su expresin verbal; es decir,
desarrolla su expresin social (3); es decir, se motiva -surge la intencin
social- al comprobar que trasciende lo que conoce -que ya no es para s- o
que es valorizado ms all de l mismo.

La escritura, por eso, supuso el decisivo estmulo intelectivo en su
inherente orden social -no individual- porque la evolucin aqu comportara
una amplitud de conocimientos sobre el medio; conocimientos que "ahora" se
complementaban, que se aunaban favoreciendo, s, una inesquivable capacidad
de comunicar expresiones ms conscientes: por constituir el conocer en su
desarrollo una responsabilidad, pues slo a travs del conocer ms sobre
algo se adquiere ms responsabilidad, ms dependencia cognoscitiva sobre
ese algo.

Sin embargo, si el dolor se encuentra apegado -por consecuencia- a lo ms
elemental que vive -puesto que slo en cuanto se destruye le afecta-, el
ser humano no puede evitarlo en su ya nueva determinacin consciente y, por
ello, se duele, siente la soledad y la necesidad de contrarrestarla con la
bsqueda del principio demiurgo de su existencia; claro: vinculado a un
sentido antrpico de se.

El ser humano, que es el que "se duele", elige primero el remedio para s,
no precisamente para el Universo debido a que, l, necesita una devocin
hacia algo que no sea humano -y s permanente-, hacia algo que s importa,
hacia algo que identifica... humanamente.

El hecho es que la religin es connatural a la conciencia y los "dioses"
habitan en la misma naturaleza que conoce el ser humano y, por ende, ya
desde el principio simbolizaban el cielo, el Sol, el mar, el bosque, etc.
No obstante, ocurri algo que transform la religin; alrededor del ao
1000 a. C. nace en la ciudad persa de Backtriana el profeta Zarathustra,
quien crea el mazdesmo introduciendo un Poder Bueno atribuido a Ahura
Mazda y un Poder Malo atribuido a Angra Mainyu; asimismo introduce los
conceptos religiosos de Creacin, de Primera Pareja Humana, de Santsima
Trinidad, de Diluvio Universal, de Cielo e Infierno y de Libre Albedro
posteriormente utilizados por las religiones monotestas: por el judasmo,
por el cristianismo y por el islamismo.

Para Zarathustra la maldad es un error ante la creacin de un ser humano
perfecto, puro; un error que debe subsanarse por medio de la "luz" que
concede Mithra o su culto (Mithra ya es mencionado anteriormente en la
India por los vedas).

Pero la religin se diriga desde donde se controlaba el poder: en las
primeras ciudades sumerias el templo era el gran centro productor de
riquezas, las cuales administraban unos sacerdotes supeditados a un lder
religioso o "Seor". As que, en el origen, religin y explotacin fueron
sinnimos, desde luego, correspondiendo al ms poderoso la condicin ms
divina -a la que haba de obedecer- o que por "ley" ante el cual los dems
tendran que ser sumisos.

Y los sacerdotes siempre pertenecieron al ms alto rango, a la aristocracia
o nobleza, "ninguneando" el dolor de los esclavos en pro de una
manipulacin precisa para que unos vivieran mejor.

Al igual en la religin egipcia, el faran y sus sacerdotes posean la
bendicin segura ante el tribunal de Osiris empero, al resto, se les
obligaba a obedecer de una forma u otra: con las abnegaciones o con los
sufrimientos necesarios -aunque no reconociendo explcitamente que fueran
sufrimientos, porque era... malo, en funcin de que haba que estar
contento "hacia fuera" en agradecimiento a los dioses y a los que coman un
da s y otro tambin por medio de ellos.

La religin ide, especul y garantiz el sistema de privilegios que an
persiste; y, de hecho, tuvo que imponer un "miedo" o represalia tras la
muerte para que todos lo consintieran. El que ofreca el sacrificio a los
dioses de seguida, pues, se veneraba. En los vedas lo preparaba el jefe, el
padre de familia con la colaboracin de un bramin; ste, un sacerdote
especializado en la ceremonia del sacrificio, conoca "especialmente" la
concepcin pantesta del dios Brahma y, as, posea los secretos de tal
ritual al mismo tiempo que conceba perfecto un sistema de castas.

En fin, en el budismo se deba por regla ofrecer tambin sacrificios a los
dioses y obsequios a los sacerdotes, aunque desde la pasividad, desde la
no-accin para "no sentir" deseos, desde un estado inmunizado o extrapolado
a ciertos sentimientos negativos -o a casi todos- para sentir un
supersentimiento positivo y grandioso de paz con una forzada sonrisa eterna
ante el nirvana.

El budismo, despus, mediante la reforma del rey Asoka, permiti el
"ilusionismo" dirigiendo al ser humano al ascetismo en el cual, tras ese
aislamiento que restringe los deseos mundanos, se alcanza la paz: como una
misantropa -y de hecho lo es- psicolgica vistiendo o inventando la
compasin con sueos o con ilusiones de meditacin; es decir, negando -por
el bien de todos- el que uno sienta su dolor porque se considerar un error
el que lo sienta, ya sea de injusticia o de no tener su divina gracia
meditabunda (ah!, y la que sienta el dolor de un hijo al parirlo est muy
equivocada). Como quiera que se defienda lo indefendible, el reformador
Thong-Kaba en el siglo XIV le remiti -influido por cristianismo- al
budismo una jerarqua semejante al monasticismo cristiano; con esto, esa
religin redentora -como todas- ya cuenta con la adoracin imprescindible a
un jefe, a un hilo directo con la eternidad, a un Dalai-Lama y, a su vez, a
todos sus rituales de meditacin propios de l.

Siguiendo con las diversas religiones: del mismo modo, en Centroamrica,
los aztecas -aunque lejanos- tambin ofrecan sacrificios -humanos- a los
dioses en beneficio de una particular condicin guerrera de su imperio; y,
en Sudamrica, los incas se guiaron por el poder teocrtico de los
intereses de su inviolable y supremo Inca. En la religin semtica el culto
a Moloch en Asiria requera el sacrificio constante de nios y
automutilaciones. En Grecia, el sacerdocio era exclusivo de la nobleza lo
mismo que en Roma, en donde empez siendo un privilegio de los patricios.
En los celtas, los druidas impartan la justicia, la enseanza y la
curacin desde la adivinacin y tambin desde los sacrificios humanos. En
China, el confucionismo deific al Emperador como "Hijo del Cielo", y el
taosmo induca a todos para beneficio imperial a la pasividad -al
monasticismo-, a la no-accin, ya que la accin debera corresponder a los
duendes y a los "genios" de la naturaleza.

As que las clases sociales siempre se originaron por los tejemanejes de la
religin (4), pero sta manipul el dolor y la insatisfaccin -negndola-
de los que la aguantaban y les aguantaban las injusticias: recurriendo a
unos eficaces estados de positividad que siempre celebraba la resignacin o
el no hacer nada frente al poder.

La manipulacin psicolgica de los sentimientos, sin duda, ha constituido
la verdadera base o apoyo de los que se pasaban la vida aconsejando
mientras que ellos se reservaban muy bien sus privilegios u honores
sociales; y consista, bien, en inculcar que los otros sufran por sus
propios errores -ellos no tenan errores-, o sea, que ya en adelante no
fueran tontos y se adentraran en la buena conducta que ellos les
predeterminaban exterminando sentimientos o reconocimiento de hechos.

Lo importante, segn los ascetas -y segn algunos oportunistas psiclogos
modernos- es que sigan unos consejos, que vayan para ac o para all y,
claro, con positividad -que significa sentir lo que ellos quieren
censurando a quienes les digan lo contrario al margen de ese positivismo de
nosequ.

Bueno, otras veces se habla de un equilibrio con la prohibicin de
sentimientos a unos s y a otros no, segn convenga o segn la moda; otras
veces de un equilibrio exacto al de la naturaleza -que no puede existir,
no, en cuanto que el ser humano conlleva intencionalidad ya sea con una
religin o con otra, ya sea con una psicologa o con otra, o con una cabeza
o con otra-. Pero, ah!, el ser humano es diferencia y reconocerlo como
tal, individualmente, es reconocer al momento que depara su diferencia y la
imprescindible autodireccin de sus propios sentimientos, de su vida.

En definitiva, la religin ha manipulado con el conformismo el
inconformismo que implicaba -en responsabilidad- sus errores, ha jugado con
los sentimientos humanos para conseguir, tras tantas guerras que ha
provocado, que an no sean -de hecho- "todos" considerados como personas
con los mismos derechos. Mientras se han muerto de hambre en algn lugar
del planeta se les ha llevado imprescindiblemente religin, pero nunca se
les ha llevado "por una vez por todas justicia" -eso no les produce tanto
negocio o relevancia de poder. Cuando con constancia se multiplican las
injusticias dan y darn publicidad a sus actos de bondad -sin embargo, de
millones que se hicieron a travs de la historia nadie los negoci as- y,
al final, el fondo, el objetivo fondo es el mismo, pero descubierto ya un
buen protocolo de "lavado de conciencia" que se sabe y se sabr muy bien
vender.



3. La credulidad forzada por los medios de comunicacin

La mayor parte de la gente no piensa, sino cree a pie juntillas lo que se
le dice, insiste en creer y, para ello, slo elige para informarse sus
mbitos de creencia conformados o establecidos stos desmesuradamente a
travs de su vinculacin y confianza a una patria -tica, cultural o
poltica.

Por eso los problemas no se magnifican o se dignifican en su orden humano,
no, en cuanto que s primero se idealizan en un orden corporativo, de "sois
de los nuestros", de compaeros de viaje -para tapar sus errores o sus
defectos tambin-, de identificacin y a plena confianza en una
consideracin grupal (no global) de los problemas.

As, con restriccin, no se exponen tan imparcial o independientemente los
problemas como humanos conforme a que los medios de comunicacin ya
sobrevaloran los que en proselitismo se han segregado, se han elegido para
-de antemano- favorecer siempre a una parcialidad que, en contraprestacin,
luego se beneficia de un apoyo incondicional o seguro de una precisa
"congregacin".

En tal juego se mueven, cuando ladra un perro arrastra de inmediato a toda
la jaura a ladrar igualmente en una sinfona de automatismo pertinaz donde
no entra ni cabe ni se respeta ni se tolera slo la argumentacin, el
pensar, el librepensamiento, el discernimiento, la sensatez, la

imparcialidad crtica, la priorizacin del problema humano, la
desintoxicacin de prejuicios, el "estatut" de la decencia, etc.

Digamos que los problemas, desde ah, no son los que dice "Amnista
Internacional" por ejemplo, sino la enfermedad mental u obsesin
editorialista de los medios comunicativos; de tal modo que como autnticas
ratas de la noticia montan, sobredimensionan o dan por hechas conclusiones
"catastrofistas" a las que nicamente han llegado a partir de la reaccin
vengativa frente a un gesto molesto, una tontera, algo que no simpatiza
con una patria o bien, simplemente, que no se amolda a una manipulada
congregacin de corte patritico.

Con esa constante capciosidad -juego sucio- por desgastar al otro, por
supuesto que no existe el pensar o el razonar, pues consiste todo en que lo
ms mnimo sea capaz -con manipulacin, claro- de poner nerviosos a unos
proslitos y adems sea capaz de infravalorar ante eso lo dems; por lo
cual, vean!, se logra que giren las atenciones en torno a algo que no es
de primera necesidad el resolver y que a veces es fruto de la pura fantasa
-como el presentar el miedo a un problema que an no existe para crear un
rechazo a progresar por cualquier lado.

Sin embargo, tal resultado, cuyo procedimiento se halla sacralizado por los
intereses mediticos, condiciona con eficacia el reconocimiento y la
aclaracin de lo que es estrictamente un razonamiento fundado, coherente,
un decir racional y libre limitado slo por lo que es o impone la realidad,
no por susodicha creencia ciega o autmata en la representatividad
corporativa, gremial o grupal.

As, los negocios que se mueven alrededor de "sobrealimentar" una esttica
apoyndose en todo lo que conlleva una moda, justifican miserablemente que
ellos no tienen la culpa; cuando nunca, nunca una chica -por ejemplo- que
naciera y viviera en un lugar aislado de la sociedad -slo con su familia-,
nunca padecera anorexia; luego es algo indudablemente inculcado, luego es
algo que una chica padece ya en cuanto es "bombardeada" por unos intereses
mediticos de la moda, en cuanto ya ve a amigas suyas triunfar con un
modelo esttico.

En otro aspecto, muchas cosas ve el nio como ilusin, s, pero pasan a ser
realidad en cuanto l las imita, las sigue, o sea, las intenta o las hace
realidad en su propia vida -porque primero les influye y luego les
condiciona.

As los negocios que se mueven alrededor del crearles -y venderles a toda
costa- juegos electrnicos a los nios justifican miserablemente que ellos
no tienen la culpa; cuando sencillamente un nio, para que estn reservados
todos sus derechos de nio, debe estar "controlado" -porque al ser nio se
le trata con una educacin especial- o defendido de las duras reglas del
mercado; luego esos juegos inculcados -muchos de violencia- no deben ser
elegidos a capricho por el nio lo mismo que otras muchas cosas. Ellos,
mientras, dicen que no tienen la culpa, qu van a decir cuando el negocio
les va bonito!

Es as, pero el prestigio (una virtud que concede la creencia) amansa y
manipula por doquier, ora con el truco de conllevar una "imagen" protectora
de un grupo por lo que "publicita" su superioridad y un halago
unidireccional-sistemtico, ora con el truco de conllevar la "provocacin
placebo" (aprendido en el pandillismo juvenil y que trasciende como sntoma
de inmadurez) para as utilizarse como "defensa propia" -ofensivamente- por
mantenerse a toda costa esos reinos de taifas, esos "lindos" decires que,
s, convienen en un aspecto de dislocar, destacar y sobre todo de proteger
privilegios por medio de una confianza ciega, ms que con la aptitud y la
actitud de un ceirse a la virtuosidad racional, de poner cada cosa en un
orden de prioridades: segn est en el contexto tico-responsable, segn
est en el contexto de salud pblica y de preservacin humana, segn est
en una disertacin cientfica de causas y efectos, segn est en la
libertad de opinin o del gusto o del ideal, segn est en la presin
democrtica que conciertan o indican los deseos de una mayora, segn est
en la mera aplicacin de leyes, etc.



Notas

1. En China, la doctrina "Cheng-ming" rectific los nombres o las palabras
   para unos objetivos poltico-religiosos. Para Confucio supona la base
   de una reforma social: controlar lo que decan sus conciudadanos.
   En la Europa del siglo XVII, el jansenismo, exagerando las doctrinas de
   San Agustn, limit el libre albedro a los predestinados por leyes
   divinas.

2. De forma especial con las manos; ya que las usaba sobremanera y, con
   ellas, los instrumentos desarrollaban "per se", para l, todo un
   lenguaje simblico de poder o de seguridad.

3. El lenguaje es compartido o ayuda a que se supere la inteligencia por
   "simbiosis" o entre todos los que la comparten.

4. Los fariseos vivan separados de los impuros o se permiti en la India
   que unos seres humanos, los parias, prescindieran de una consideracin
   humana, como se hizo con cualquier esclavo durante toda la historia.

** Oswaldo Roses
   oswaldo_roses@hotmail.com
   Pensador, poeta, narrador y ensayista espaol (Cuevas de San Marcos,
   Mlaga, 1965). Ha publicado los libros Cantos de sangre (Ediciones
   Rondas, Barcelona, 1984), La muerte ms difcil (Ediciones Torre Tavira,
   Cdiz, 1994) y Amada, dulce amada (sumario sideral). Ha ganado los
   premios ngel Martnez Baigorri, de Navarra, y Encina de la Caada, de
   Madrid. Es asesor literario de la coleccin Torre Tavira de Cdiz, donde
   ha publicado los plegables La muerte ms difcil, Carne de can (1996),
   Soada luz (1999) y La caja de cristal (2000). Textos suyos han
   aparecido en diversas revistas de todo el mundo, como Casa de las
   Amricas (Cuba), Repertorio Americano (Costa Rica), Signo (Bolivia),
   Trizas de Papel (Venezuela) y Los Papeles de Ro Seco (Espaa), entre
   otras. Mantiene una bitcora personal en
   http://maspolvoenamorado.blogspot.com.



=== Asedio a lo inasible ==================================================
=== Libro sin tapas (1), de Felisberto Hernndez      Gustavo Lespada =====

      Si hundo mi mano extraigo / sombra; / si mi pupila, / noche; / si mi
      palabra, / sed.
      Jos ngel Valente

      Lo absurdo nace de esta confrontacin entre la demanda humana y el
      silencio irrazonable del mundo.
      Albert Camus

Sin tapas desde el ttulo, adelantando desde el nombre una identidad
signada por la falta. Y ms all de la condicin pauprrima de aquellas
primeras ediciones plagadas de erratas, ejecutadas en imprentas de mala
muerte, hay una propuesta de apertura explcita desde el epgrafe de la
primera edicin, donde leemos que "se puede escribir antes y despus de
l". Carencia de lo que seran traje y corbata del libro, anuncindose como
impresentable ante la prolijidad acadmica, como si se tratara de un
precario apunte: texto de entre-casa. Pero tambin desprovisto de los
lmites que materializan las tapas; incitacin a liberarse del marco y de
los protocolos literarios. Y otra cosa, adems de este tpico gesto
vanguardista, la carencia es un tpico recurrente porque constituye una de
las fuentes en que esta literatura abreva. Encontramos en la escritura de
Felisberto un uso intensivo de la ignorancia y otras formas de
desposeimiento as como una desconfianza radical respecto de las certezas
alcanzadas por el conocimiento. Su piedra filosofal reflexionando sobre los
humanos, dice:

      Se ha hecho para los vivos y no para los muertos el porqu metafsico
      y las reflexiones sobre la vida y la muerte, pero no les hace falta
      aclarar todo el misterio, les hace falta distraerse y soar con
      aclararlo (2).

Ya en Fulano de tal (1925) -a los veintitrs aos de edad- manifestaba su
atraccin por lo que se esconde detrs de la apariencia de las cosas, un
descreimiento de orfandad ms que irnico hacia los circuitos consagrados
del sentido comn y una pulsin que lo empuja contra los propios lmites
del lenguaje. En el "Prlogo de un libro que nunca pude empezar" se propone
"decir lo que sabe que no podr decir". Y en "Drama o comedia en un acto y
varios cuadros" (Libro sin tapas) afirma: "lo que ms nos encanta de las
cosas es lo que ignoramos de ellas conociendo algo" (3). Postulacin de una
potica que se decide por el riesgo de lo otro, eso que acaso las palabras
slo puedan aludir, merodear, eso desconocido y oscuro, contracara y
sustento del mundo luminoso. Y as lo reformular ms adelante, en los
comienzos de Por los tiempos de Clemente Colling (1942):

      (...) tendr que escribir muchas cosas sobre las cuales s poco; y
      hasta me parece que la impenetrabilidad es una cualidad intrnseca de
      ellas; tal vez cuando creemos saberlas, dejamos de saber que las
      ignoramos; porque la existencia de ellas es, acaso, fatalmente
      oscura: y esa debe de ser una de sus cualidades.

Pero no creo que solamente deba escribir lo que s, sino tambin lo otro
(OC, I, 138).

Esta inquietud por el misterio y lo indecible revela una temprana
preocupacin por el alcance de las palabras, por el fluir del sentido que
nunca concluye, por lo inefable: la invocacin de aquello que an no tiene
nombre. Si slo en lo desconocido canta la poesa -ha dicho Gelman-,
Felisberto nunca cae en la servidumbre de proporcionar explicaciones
totalizadoras e innecesarias que slo resbalaran por los agujeros de lo no
dicho, sino que esgrime sus pedazos discretos, sus imgenes incompletas,
fragmentarias, transidas de incertidumbre y de opacos silencios "reteniendo
en la oscuridad lo que slo puede iluminarse por lo oscuro" (4).

La narrativa hernandiana pareciera obedecer a las paradjicas leyes de la
lrica que postulan la profana comunin con el universo humano a travs de
la individualidad ms absoluta. Individualidad que diluye los lmites del
yo, arrojndose sobre lo que an no es para hacerlo ser, con la morosidad
de una escritura que brota de intersticios o incisiones practicadas en el
fluir temporal, y que -al expandirlo- promueve una forma diferente de
percibir el tiempo. Regodeo ambiguo y perverso que se deleita en materiales
humildes, insignificantes casi, instalndonos en otras formas de evaluacin
y de mensura. Sus protagonistas son seres extraos que no pertenecen a
ningn lugar, nunca terminan de comprender y mucho menos de dominar las
situaciones en que se ven arrojados, resultan incapaces para la accin y a
veces hasta de articular una respuesta racionalmente adecuada.

Desde los primeros relatos aparece esta falta constitutiva, este desfase
agnico de existencias a la intemperie, esta insatisfaccin visceral que a
su vez suele provocar la -tantas veces sealada- escisin o desdoblamiento
de sus personajes. Felisberto es como un pintor vanguardista renegando de
simetras y concordancias, que en lugar de pincel utiliza al lenguaje para
cuestionar la equivalencia entre ese mismo lenguaje y el mundo. Pulsin por
un vaco que pareciera prefigurar la muerte, pero que tambin se comporta
como segregacin contra la muerte. Despojamiento ante la pgina en blanco,
pero tambin exploracin en el misterio de lo no dicho. Y es aqu, en la
cada que implica la imposibilidad de concluir la incierta misin -se
evitan los finales catrticos o pedaggicos-, es en ese vaco subterrneo
de la escritura de Felisberto donde lo indecible comienza a decirnos algo.

La fragmentacin es fundamental en esta narrativa, los miembros cercenados
por la focalizacin del relato o la autonoma que cobran ciertos estados de
conciencia respecto de la integridad y direccin del yo, como partes del
ser que se desplazaran de manera independiente y hasta desafiando la
voluntad organizadora del individuo. Blanchot ha caracterizado al fragmento
como un sustantivo que conserva fuerza de verbo, en tanto remite a la
accin violenta que se ha ejercido sobre alguna integridad previa, como la
hoja arrancada remite al libro mutilado. Pero tambin, dice Blanchot, en el
fragmento hay una fuerza incitadora a lo porvenir, hacia lo que an no es o
se encuentra en estado larvario, instigacin no slo hacia la prdida
entonces, sino a una forma ms autntica de residir en el extraamiento,
una manera de habitar sin hbito (5).

En varios relatos de Libro sin tapas y La cara de Ana (1930) aparece el
misterio como un componente irreductible de lo cotidiano, as como las
primeras manifestaciones de la focalizacin descentrada, la fragmentacin
del cuerpo y la animacin de los objetos. Dicho de otra manera, lo que
comienza a consolidarse por aquellos aos en el estilo de Felisberto es la
imposicin subjetiva y ficcional sobre la exterioridad objetiva: el
narrador-personaje no exhibe una percepcin del mundo real exterior, sino
que proyecta su interior (como actividad asociativa, deseante y
transformadora) en el afuera, invirtiendo los supuestos expresivos del
verosmil realista basados en la concepcin de transparencia del lenguaje,
al tiempo que persiste en la bsqueda de un yo nunca asimilado totalmente
al cuerpo fsico ni al pensamiento. Veamos un pasaje de "El vestido
blanco", un relato de Libro sin tapas:

      Los momentos ms terribles y violadores de una de las posiciones de
      placer, ocurran algunas de las noches al despedirnos.

      Ella amagaba a cerrar las ventanas y nunca terminaba de cerrarlas.
      Ignoraba esa violenta necesidad fsica que tenan las ventanas de
      estar juntas ya, pronto, cuanto antes.

      En el espacio oscuro que an quedaba entre las hojas, calzaba justo
      la cabeza de Marisa. En la cara haba una cosa inconsciente e ingenua
      que sonrea en la demora de despedirse. Y eso no saba nada de esa
      otra cosa dura y amenazantemente imprecisa que haba en la demora de
      cerrarse (O.C., T. 1, 32-33, las itlicas son mas).

He resaltado aquellos trminos (adjetivos, verbos y construcciones) que
considero en desfase respecto de lo narrado; como si fragmentos de un
discurso del deseo (y hasta con visos de obscenidad) se intercalaran,
impregnando e interfiriendo la descripcin de la escena. O como si el
relato siguiera la lgica del desplazamiento onrico, donde el episodio
soado siempre remite a otra cosa. Observemos que se habla de "posiciones
de placer" y como el calificativo "violadores" recae sobre el momento de la
despedida, acto diferido en el tiempo cuya consumacin nunca se alcanza.
Pareciera que la zozobra por el deseo no satisfecho y las expectativas de
la conquista se transfirieran a los objetos -en este caso a las ventanas
entreabiertas-, en los que se coloca esa urgencia, "esa violenta necesidad
fsica" de la unin, de juntarse ambas hojas, en tanto que las imgenes
visuales con que se registra la percepcin de la exterioridad aparecen
signadas por adjetivaciones de una profunda subjetividad y encuentran su
lmite en el "espacio oscuro" de la ventana de Marisa. El extraamiento que
provoca su lectura es el equivalente al que suscitara un relato de fuerte
contenido ertico al que se le hubieran sustituido los actores por objetos
inanimados.

En "La casa de Irene" -otro relato de Libro sin tapas- el narrador cuenta
que la muchacha no es nada extraordinaria, es una de esas personas que
podramos calificar como "simpticamente normal: es muy sana, franca y
expresiva; sobre cualquier cosa dice lo que dira un ejemplar de ser
humano". Sin embargo, en su misma espontaneidad reside su misterio. Al
avanzar el relato, este misterio ser atribuido a esa especial relacin de
Irene con las cosas, pero nunca resuelto.

      Cuando toma en sus manos un objeto, lo hace con una espontaneidad
      tal, que parece que los objetos se entendieran con ella, que ella se
      entendiera con nosotros, pero que nosotros no nos podramos entender
      directamente con los objetos (O.C., T.1, p. 39).

Esta percepcin distorsionada de los objetos que rodean a Irene, en tanto
se les atribuyen propiedades humanas como la intencionalidad, proporciona
un camino analgico -como el que proponan los poetas simbolistas- para
acceder al intraducible encanto de la joven y una perfrasis sobre los
sentimientos del yo-narrador que, durante una sesin de piano, nos cuenta:

      La silla que tom para tocar era igual de forma de la que haba visto
      antes pero pareca que de espritu era distinta: sta tena que ver
      conmigo. Al mismo tiempo que sujetaba a Irene, aprovechaba el momento
      en que ella se inclinaba un poco sobre el piano y con el respaldo
      libre me miraba de reojo (p. 41).

El protagonismo de los objetos que rodean a la joven produce el "misterio
blanco" que se ir diluyendo al consumarse la seduccin y, como este
misterio era el verdadero motor de la escritura, al desaparecer, el relato
se detiene.

Estos mecanismos de extraamiento han sido frecuentemente confundidos con
los de la literatura fantstica, pero en tanto que el gnero fantstico
pone de manifiesto un escndalo, una irrupcin sobrenatural capaz de
provocar espanto en el mundo real. Como lo ha definido Roger Callois en su
clsica caracterizacin del gnero, lo fantstico es una agresin porque
provoca una ruptura de la normalidad, implica un choque de mundos
inconciliables (6). En cambio, en estos relatos la otredad se halla
levantando las fundas de los muebles, en las manos de una mujer o escondida
en el interior de un atado de cigarrillos, es decir, aparece naturalmente
sobreimpresa a nuestra realidad cotidiana.

Parte de la crtica le ha atribuido, sin embargo, la caracterstica de
siniestro o fantstico a estos relatos, basndose en categoras
psicoanalticas referidas a situaciones en que hay "duda de que un ser
aparentemente inanimado sea en efecto viviente". Entiendo que esta
animacin de los objetos en Felisberto no es fantstica porque proviene de
la percepcin -del personaje- totalmente desprovista de terror o siquiera
de asombro, y que parece obedecer a una expansin del sujeto narrador ms
ligada a una concepcin dinmica e interactiva de la realidad que a la de
un mundo ajeno y amenazador (7).

En un relato breve de La envenenada (1931), que se titula "Hace dos das",
enunciado desde el seno de las convenciones sociales, los sucesos y el
registro mental que tenemos de ellos, otra vez la carga subjetiva se
dispara a partir de una relacin amorosa. Concluye as:

      ...despus que estuve en el escritorio y quise escribir, despus que
      sufr la traicin de lo lento y lo medido; entonces, despus, al
      mucho rato, pens suavemente en ella y en m: me imaginaba cmo sera
      cuando nos diramos el primer beso, cmo sera de ancha su cara
      cuando yo estuviera hundido en ella, y cmo sera el silencio de
      alrededor de ese beso (O.C., T.1, 87).

Nuevamente la figura disolvindose en el fondo: el foco de la cmara
narrativa busca el margen como si en ese silencio residiera el sentido del
beso. Ese silencio es el blanco necesario en tanto soporte del protagonismo
de la escritura, una escritura siempre en deuda, siempre insuficiente como
todo acto humano. Ese silencio es tambin el misterio de la existencia que
se nos escapa. Ese silencio representa lo que ninguna consumacin habr de
colmar ni calmar nunca, ese silencio, en suma, expresa toda la expectacin
y lo inefable del deseo, porque si pudiera ser dicho dejara de serlo, ya
que el deseo siempre es asedio a lo inasible.



Notas

1. Felisberto Hernndez, Libro sin tapas (1929), en Primeras invenciones,
   Montevideo, Arca, 1969.

2. Felisberto Hernndez, "La piedra filosofal", obra citada, p. 39.

3. Felisberto Hernndez, Ob. cit., p. 59.

4. Maurice Blanchot, El espacio literario [1955], Barcelona, Paids, 1992,
   p. 218.

5. Maurice Blanchot: "Palabra de fragmento", en El dilogo inconcluso
   (1969), Caracas, Monte Avila, 1993 (p. 481).

6. Vase el prlogo de Roger Callois a su Antologa del cuento fantstico
   (1967), Buenos Aires, Sudamericana, 1970, p. 8.

7. Vase, Roberto Echavarren: "La estructura temporal de la experiencia en
   El caballo perdido", en Revista Escritura, ao VII, Nos. 13-14, Caracas,
   ene-dic, 1982, pp. 95-109.

** Gustavo Lespada
   gustavo.lespada@osde.com.ar
   Investigador argentino (1953). Licenciado en letras por la Universidad
   de Buenos Aires (UBA, http://www.uba.ar), doctorando sobre la obra de
   Fesliberto Hernndez y docente e investigador de la mencionada casa de
   estudios. Ha publicado Naufragio (poesa; Buenos Aires, Libros de Tierra
   Firme, 2005), Esa promiscua escritura (ensayo; Crdoba, Editorial
   Alcin, 2002) e Hilo de Ariadna (poesa; Buenos Aires, Ediciones ltimo
   Reino, 1999). Coedit una antologa crtica de No Jitrik, Suspender
   toda certeza, con Gonzalo Aguilar (Buenos Aires, Editorial Biblos,
   1997). Textos suyos han sido incluidas en diversas publicaciones
   colectivas como Violencia y silencio; literatura latinoamericana
   contempornea (edicin de Celina Manzoni, Buenos Aires, Corregidor,
   2005), La fugitiva contemporaneidad; narrativa latinoamericana 1990-2000
   (edicin de Celina Manzoni, Buenos Aires, Corregidor, 2003) y Las
   maravillas de lo real (No Jitrik, compilador, Instituto de Literatura
   Hispanoamericana de la UBA, Buenos Aires, 2000), entre otras, adems de
   varios artculos y estudios editados en revistas especializadas de
   Uruguay, Estados Unidos, Mxico y Argentina. Es miembro del Consejo de
   Redaccin de la revista Enclaves, editada por el Departamento de
   Docencia del Hospital Borda (Buenos Aires), y de la revista virtual
   Everba (Berkeley, Estados Unidos, http://www.everba.org) desde diciembre
   de 2003. Ha participado de numerosos congresos nacionales e
   internacionales sobre literatura, teora literaria y de carcter
   interdisciplinario. Ha recibido el premio Juan Rulfo 2003 en la
   categora ensayo literario por su trabajo sobre Las cartas que no
   llegaron, de Mauricio Rosencof; adems fue distinguido por la Honorable
   Cmara de Diputados de Argentina en reconocimiento a su labor
   profesional en el campo de la cultura (2004), finalista del Premio
   Continentes 2004 de Poesa "Pas de las Nubes" (Mxico, 2004) y premiado
   por la Academia Nacional de Letras del Uruguay en 1997 por un ensayo
   sobre Nadie encenda las lmparas de Felisberto Hernndez.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** La creacin de Scrates
       Ignacio Arages y Oroz

   *** Dos poemas
       Dolan Mor

   *** Las ventanas
       Mara Candel de Puerta

   *** Poemas
       Jocelyn Pimentel Rodrguez

   *** Espejismos
       Marianela Alegre

   *** Poemas
       lvaro Ancona

   *** Un da de pesca
       Antonio Senciales Pastor

   *** Tres sonetos
       Gonzalo Luis Torres Hernndez

   *** Cuento de la eternidad
       Mara Fernanda Silvente

   *** Poemas
       Yvette Guevara-Dedaj

   *** Dos cuentos
       Aldo Roque Difilippo

   *** Con anteojos negros
       ngeles Charlyne

   *** Historias para no ser contadas
       Mara de Lourdes Javier Rivera

   *** Sonetos
       Beatriz Badaui

   *** Amor secreto
       Guillermo Cornejo

   *** Poemas
       Rubn Jimnez Gonzlez



=== La creacin de Scrates      Ignacio Arages y Oroz ===================

Lo o una sola vez, o dos veces. No habr pasado mucho tiempo, pero de
todas formas mi memoria ya perdi los mejores pasajes del poema.

Tenamos en ese momento nuestros talleres privados de lectura y escritura,
en los que exista la implcita promesa de que nunca divulgaramos nuestros
textos. Hoy, sin embargo, ese poema es tan irrecuperable como quien lo
escribi y yo, con culpa y sin originalidad, quisiera narrarlo.

Se titulaba, segn creo, Fragmentos del ltimo escrito de Platn. Los
detalles que olvid puedo fingir recordarlos. Hoy, los imagino as:

Las primeras lneas sitan la accin en una casa ateniense; intuitivamente,
puede adivinarse que se trata del siglo V o IV antes de Cristo. Uno a uno,
se van dibujando los objetos, los muros difusos, los sillones de madera,
las tenues antorchas, las figuras de unos veinte hombres silenciosos a los
que la noche halla, desoladora, sentados en crculo en la sala.

No se hablan, la comida permanece en su lugar, slo algunos beben vino. Los
rostros permanecen en penumbras; las miradas -cargadas de ira, de tristeza,
de perplejidad- no se cruzan. Alguien se lamenta en los pasillos. Afuera
tal vez llueve.

Alguno de los hombres comienza a hablar, los dems estn llenos de
preocupacin. Cada uno, a su manera, recuerda al maestro, al amigo que esta
tarde ha perdido.

El viejo andrajoso y soberbio de Scrates, encarcelado en las prisiones
atenienses; Scrates, sucio y humillado, acusado de ateo y de corruptor de
los jvenes. Aquel sabio que les haba mostrado una manera nueva de ver el
mundo, atrapado por los jueces entre dos terribles opciones: la cicuta o el
exilio.

Habla alguien -quizs Aristfanes- y otro de los presentes, muy borracho,
le replica de mala manera. Comienzan a discutir a los gritos hasta que los
dems se levantan para separarlos, lanzando exclamaciones ellos tambin y
apartndose los unos a los otros; pronto todo es un caos de siluetas que no
se distinguen, de brazos, de rostros, de ojos. Los esclavos se asoman desde
los pasillos sin saber qu hacer, la comida cae al suelo, una vasija se
rompe en un estallido. Un viento hmedo y helado llega de afuera apagando
las antorchas. Algunos tratan de poner orden, pero ya la confusin es
absoluta y no hay quien est dispuesto a entrar en razones.

Scrates, el viejo infame, haba destruido en su eleccin todo lo que les
haba enseado. Entre el veneno y el destierro l haba escogido,
cobardemente, el destierro. Todas sus enseanzas se haban convertido en
nada, y ellos mismos, sus discpulos, en imbciles engaados por sus
mentiras.

Los hombres siguen discutiendo. Peligra el futuro de la sabidura
occidental, pues sus bases parecen esfumarse. Scrates, el predicador ms
importante de la historia europea hasta entonces, el padre de la filosofa,
enemigo del poder y de los hipcritas, lder de los jvenes, sabio
revolucionario; Scrates, que pareca prefigurar en la suya mil historias
futuras, lo ha arruinado todo por simple cobarda. Entre las dos opciones,
tom justamente la que los jueces esperaban que eligiera, la ms egosta,
prefiriendo recorrer desde ahora las inhspitas ciudades de la Hlade.

Esta noche nadie es capaz de comprenderlo. Scrates acaba de rechazar la
leyenda posible. Se ha declarado culpable ante los jueces o se ha declarado
inocente, eso ya no importa. Ahora slo queda la humillacin, y la
discusin que contina hasta que los hombres se cansan y vuelven a
sentarse, en silencio o murmurando, o hablando en voz muy baja, incapaces
de aceptar la inconcebible traicin, sabiendo que ya no hay soluciones ni
vuelta atrs posible.

Sbitamente, uno de los ms jvenes -quizs el mismo Platn-, se incorpora
y propone una solucin tan desesperada como imposible. Parece tranquilo;
tal vez le haya sido dado entrever todo lo que hay en juego esta noche.

Los dems lo oyen y, resignados, borrachos, enloquecidos, comienzan a
aceptar lo que propone. Desde esta noche ya no mencionarn a Scrates. Ya
no, por lo menos, al Scrates que conocieron en el gora y que los embeles
con sus palabras. Desde ahora, slo se referirn a una figura mtica, a una
figura posible. Los hechos podrn imaginarlos.

El Scrates verdadero slo vivir algunos aos y finalmente morir, ignoto.
El que esta noche han preferido y han creado ya est muerto. Esta tarde ha
bebido -pese a los ruegos de sus discpulos- el imposible veneno con
dignidad y con valenta.

Los hombres pactan. Se ponen de acuerdo sobre las cosas que dirn y sobre
las que no, alguno sugiere quemar los escritos que Scrates ha dejado, y
todos estn de acuerdo, porque un ser legendario no puede quedar atrapado
por las estticas letras. Fingirn que esos tomos jams existieron.

Otro hombre, y ahora s sabemos que es Platn -porque se refiere, en
tercera persona, a s mismo- se propone como traductor de las enseanzas
del maestro. Dice que ya tiene escritas algunas ficciones en forma de
dilogo y que podr hacer muchas ms, inclusive, tal vez, una sorprendente
apologa de Scrates ante sus jueces, o una triste despedida de sus
amigos...

Los dems lo aceptan. Ms por egosmo que por conciencia de lo importante
que es lo que hicieron, acaban de urdir la figura del filsofo.

Scrates ha sido creado. Comienza una larga historia. Platn escribir,
poco antes de morir, una extensa confesin, imaginada, veinticuatro siglos
ms tarde, por el poema que yo escuch.

De esos Fragmentos, mi recuerdo slo retiene la ltima parte, que deca:

      Con el paso del tiempo, espero, ruego,
      que todo lo que hoy es veraz se haga olvido...
      como estas pginas, que no has ledo,
      pues ya mi mano las condena al fuego.

** Ignacio Arages y Oroz
   ignacio_aragues@yahoo.com.ar
   Escritor argentino (Buenos Aires, 1987). Estudiante de letras en la
   Universidad de Buenos Aires (UBA). Su produccin permanece indita.



=== Dos poemas      Dolan Mor =============================================

*** San Petersburgo

Viaj a San Petersburgo para hacerle el amor al cadver
lampio de la nia Edith Sdergrand. Quera poseerla
siendo impber, antes de que creciera o se hiciera una bestia
enferma que escriba sangre de tos y fiebre
al vapor tembloroso de las fuentes, en Peterhoff.
Pero slo encontr las cpulas de oro y unas calles y abrigos
que menciona en sus versos y una niebla de fango
como una gelatina dormida en los canales, sobre el agua del Neva.
Tuve que conformarme con prostbulos rancios
y con la proyeccin de una peli, en francs. Ms tarde, al regresar
del cine -en el hotel- me le una revista de mujeres desnudas.
Hasta que termin dormido en el sof, despus
de masturbarme sobre un ramo de orqudeas.



*** Arte potica

"No hables en tus poemas del ruiseor
de Wilde, ni menciones amor, perfume, labio o rosa"
-me dice en los manuales Ariel Rivadeneira-
y yo evito poner en cada verso escrito
un ala, algn jardn, la luna de Virgilio,
y hasta a veces me niego, sentado
en el alfizar, a mirar las heladas
del invierno en Espaa, porque queman
las ramas de los rboles todos y la niebla
me invita a escribir con nostalgia
"y ese signo, nostalgia -me dicen
los manuales-, es seal del pasado,
y se debe escribir sin alma, con estilo,
igual que si torcieras el cuello
de una garza con desprecio en tus dedos".

"Habla de ciberntica y de fsica cuntica,
menciona blog, pantalla, correos
electrnicos" -me aconsejan los crticos.
Y yo sumo las cifras o despejo ecuaciones,
digo leyes, neones, sistemas invisibles
que arman genios, cientficos.
Tambin menciono genes, vdeos,
ordenadores, y hay instantes, incluso,
que hablo sin meditar y construyo asonantes
al decir aeropuertos, submarinos, aviones
y algn laboratorio (...), mviles, cines, clones.

Pero aunque logre versos posmodernos
siguiendo los consejos de sabios
que hablan de poesa como hablar
de la historia, de mercados, teoremas
que establecen los pliegues en las cuerdas
del tiempo, no he logrado escribir
el poema perfecto, e incluso
cuando leo alguna lnea aislada
de Wilde entre las sbanas, y todos
mis maestros (con diplomas de masters,
y perfil de doctores) se divierten
en bares o en los pubs de internet,
yo lloro como dama sin remedio
y me jode el viejo de Quevedo,
y me arriesgo, en la cama, a que digan
los crticos en los post o en revistas:
"qu anticuado y qu griego se volvi
Dolan Mor leyendo a los antiguos!,
si hasta le creci un da, encima
de las cejas (en lugar de la gorra
ladeada sobre un piercing), un ramo
de laurel...
            Pero logr dos cosas: pasar
imperceptible delante de los hombres,
como dijo Epicuro, y escribir con la espalda
inclinada en la hoja, sin cederle la mano
al influjo variable del tiempo y de las modas".

** Dolan Mor
   dolanmor@yahoo.es
   Poeta y narrador cubano (1968). Licenciado en literatura y espaol.
   Pertenece a la Asociacin de Escritores Aragoneses. Autor de los libros
   El plagio de Bosternag (2004), Las historias de Jonathan Cover (2005) y
   Seda para tu cuello (2006). Desde el ao 1999 vive exiliado en Espaa.



=== Las ventanas      Mara Candel de Puerta ==============================

      Abrid ya las ventanas
      Adentro las ventiscas
      y el aire se renueve
      Quiero huir de los mbitos
      calientes y tapiados
      salir sin compaa
      por el mundo adelante.

      Carmen Martn Gaite



      Cuando muri mi abuelo
      a m no me dej nada
      y a mi hermana la dej
      asomada a la ventana.

      Copla popular

Cuando recuerdo la casa familiar, de mi infancia, busco en mi archivo
personal de cdigos y vivencias y me doy cuenta de que las imgenes que se
formaron permanecen inalteradas, como ese polvo fino, obstinado, que se
posaba en los muebles, y que mi madre, ms obstinada aun, trataba de
desaparecerlo siempre. La casa familiar estaba situada a las afueras de un
Madrid que creca sin remedio, al igual que mis hermanos varones. Eran
viviendas para funcionarios del Estado, hechas por un gobierno que haca
sentir a diario que haban sido los vencedores de una guerra fratricida y
salvaje. De hecho, todos los habitantes del barrio se volvieron apolticos
de la noche a la maana para poderlas ocupar. Cada familia haba guardado
en una caja sus inclinaciones y pensamientos polticos y la haban
escondido al final del armario junto con otros secretos familiares. La
vivienda era lo que se llamaba por entonces exterior; es decir, tena
ventanas que daban a la calle y otras a un patio interior. Los sonidos y
las vistas de las unas y las otras eran totalmente diferentes, como
diferentes los mundos a los que se asomaban. Las ventanas eran los puntos
de enfoque por los que percibamos otras cotidianidades; por ellas
discurra otra vida a la que no tenamos acceso, slo un mirar calmo y
silencioso nos una a los dems seres con los que compartamos unos
espacios y un tiempo. Hacia adentro estaban los puntos de referencia que
nos comparaban a los unos con los otros; costumbres familiares, imaginera,
microcosmos.

Las ventanas, como las mujeres, pertenecen al gnero femenino, especie de
metfora del querer ser, querer estar ms all de lo que nos es permitido;
punto de partida hacia los extramuros de nosotras mismas.

La casa tena un patio interior sombreado y grande, comunicaba a tres
edificios, de cuatro pisos cada uno, de dos viviendas por piso. Los
espacios que se asomaban a este patio eran los ms emblemticos de la casa:
la cocina, una sala y el bao; suerte de entraas de la vivienda. Los
olores y las conversaciones como denominaciones de origen de cada grupo
familiar eran del conocimiento de los vecinos. Por la resonancia del lugar
nos enteramos del embarazo prohibido y oculto de Adela, la hija mayor de la
muy devota familia Gonzlez; de las trifulcas conyugales de los del tercero
B; de la soledad forzosa de doa Concha, especie de vademcum andante de
chismes vecinales. Las ventanas de esa fachada eran de madera destartalada,
la pintura haca tiempo que haba huido de ellas, buscando otros
horizontes. Por ah se escapaban los perfumados olores de los das
festivos, las paellas de los domingos, el asado de nochebuena; los caldos
calientes para las noches fras de invierno, y como un aglutinante
inevitable el olor de la olla donde hervan los eucaliptos para los
bronquios de mi madre.

Las ventanas de la fachada eran otra cosa, otro mundo apareca ante ellas;
tenan un pretil donde nos apoybamos en las noches de verano buscando lo
que todava no se nos haba perdido. Algunas tenan geranios en macetas de
barro, otras tenan canarios amarillos que cantaban cuando les daba la
gana. Las persianas de madera pintadas de verde filtraban el calor de la
tarde proyectando figuras en la pared con las que nosotros, nios an,
fantasebamos en las obligadas siestas.

La ventana era la frontera entre el mundo interior que se desarrollaba en
el espacio cuadrado y restringido de la vivienda, y el mundo exterior que
no tena ms lmites que la imaginacin. Era tambin la mirada sin
inhibiciones que condiciona el poder mirar sin ser visto y poder transitar
libremente hacia el objeto deseado. Dal capt esa mirada que se proyecta
hacia el infinito sin trabas en la mujer de Cadaqus, apoyada y en una
actitud plcida que mira hacia el mar como principio y origen de un todo.

As nosotros tambin, como un barco que llega alguna parte, fuimos
abandonando la casa familiar. Con el tiempo la expropiaron y metieron en
cajas numeradas nuestra historia que an permanece en algn galpn de
Madrid.

** Mara Candel de Puerta
   puertacandel@cantv.net
   Escritora venezolana (Madrid, Espaa, 1952). Ha publicado cartas en el
   diario El Nacional (http://www.el-nacional.com), donde obtuvo mencin
   especial a la mejor carta de 2005. Tambin ha publicado artculos de
   opinin en el diario El Carabobeo (http://www.el-carabobeno.com).



=== Poemas      Jocelyn Pimentel Rodrguez ================================

*** a b c diario

he estado en este lugar antes:
enumerndome en alfabetos de otros hombres
sin llegar a ser palabra,
siendo slo un inconexo balbuceo de letras,
alejndome de la pila de mi nombre
y creyendo tener
sinnimos que me multipliquen.

tendr que aprender a deletrearme,
a no ser slo murmullo,
a no graficarme con tu signo
ni pronunciarme sola
ante la ausencia de tu palabra inanimada.
me escribir con manos propias
sin precisar que tu boca me llame,
o tejerme a tu vida
entre nudo y voz de entrega.

otras lenguas tocarn mi boca
para traducirme a un dialecto querido
y mi despedida llegada
-madeja de tantos anhelos-
ser slo tu partida,
tu comienzo siempre finito.
y besars bocas de cera,
al quererme desterrar,
mas,
justo entonces vers
que no te guardar en otro:
te guardar en m,
pues yo s te supe nombrar.

he estado en este lugar antes:
enumerndome en alfabetos de otros hombres.
pero contigo es diferente:
ahora,
apalabro mi garganta
mientras huyo de mi voz.
T comienzo,
yo final,
final que vuelve a su encuentro.



*** :morfologa

inherente a tu orden,
heme aqu

:amoldada a tu espalda
recogida de muslos
encogida de hombros
endulzando unos besos
recostada en tu boca.
:abierta al deseo
en la uve dulce de mis miedos,
enrollada,
arrullndote,
sosteniendo
mi lengua en tu aliento.
y mi vientre
-contigo hecho lquido,
hecho lquido hierro.
:esculpida
y con tus dedos hurgando,
desdoblada ya
cada estra de mi espacio.
t,
caminas senderos
alargando el olvido
separado de ti,
cerrndote a ser,
dilatando las sombras que te habitan
-una a una-
apartando mis piernas
adentrndote a verme
ajustado a los senos
que te erijo en mi pecho.
oxigenando razones
para amar o no amar.

pero estas ah,
sigues ah
:abnegado a mi forma

[tambin].



*** poema para los hombres que no se dejan amar

      "No tocarte es un silencio
      en el discurso de tocarte
      pero es una palabra
      de la frase de estar mirndote"
      Ulalume Gonzlez de Len

no hay silencios ms callados
que los de no estar amndote
ni palabras ms oscuras
que las que no te tocan.
y se callan mis silencios
al amarte sin estar
y oscurecen mis palabras
porque huyen de m.
Inhalo luz
exhalo un verso.
y tengo miedo
-porque te extingues.



*** cuarta catarsis

      a los hombres invisibles que me leen

me abandono en palabras
para que te toques con ellas
y as sentir
las manos speras
de tus ojos
en mi cintura abierta.
y mis labios,
balbuceados en los tuyos
sern tardes rotas
en la sombra de tu barba.
me reescribo
en tu mirada
para pulsar aliento
como si tu slaba de eco
quedara vaca en mi boca

que te toca
y no te toca
que me toca
en lo que tocas.

no lo sabes
pero leo esa distancia
de no cruzar tu centro
y eso,
me ensea a desnudar mis ojos,
a desnudarme de ojos
a desnudar los tuyos.

tcate.
as,
me tocars a mi tambin.



*** crux imissa

crucificada,
como diosa hecha mujer,
aqu me tienes:
carne en tu carne
y t,
procesin en mi vientre.
detenido,
avanzas en rito desbocado,
al altar de mi primera boca.
hacia el camino oscuro y primitivo,
como si hallaras salvacin en mi centro,
en esta longitud accidentada
y antigtica,
que es ms larga
que la de mis brazos extendidos.
y me recorres
y te elongas.
y haces montculos.
llegas en tu jornada
a decifrar el morfo
de lo divino.
pagano:
quin te ha dejado entrar
a la casa del deseo?



*** eyaculada

eyaculada yace la espera
y te fumas un cigarrillo,
como si cerraras con broche de oro
un mal cumplido,
consumido ahora en la hora de la llegada.
prefieres que algn humo se escape
como anillas de tu boca.
en gris se escribe la sentencia:
has dejado de creer en imposibles.

mejor te conformas,
cedes,
renuncias,
tal vez te antoja insistir
pero desistes.

has decidido
que de orgasmos bucales
no se trata la vida:
de repente sabe amarga
y quizs es espejismo
ese cuento de que
alguna vez,
una palabra
seduzca de nombres tu boca.

eyaculada yace la espera,
emasculada en visceral desencuentro:
natimuerto el deseo.



*** conteo

diez dedos
han horadado mis ansias:
humanos,
divinos,
pitagricos mandamientos.
ideales
y como el nueve de neptuno
van rodando por mi cuerpo:
t, la octava maravilla,
apocalptico,
como los siete sellos.
prediciendo el sexo sentido
de mis cinco sentidos
en las cuatro estaciones que factorizas
en el trinomio cuadrado perfecto
de un par de pieles,
caderas
y labios.
simplificando el producto
-tan complicado-
de nuestros cuerpos
en
1.



*** solsticio

todo mi abrazo se qued en un beso
en las calles desiertas de mis muslos
desandados un diciembre cualquiera,
en este trpico de isla que se repite.
se qued en la disolucin de trampas,
en la absolucin de miedos.

mas mi miedo se meci en tus brazos
y en el cruce del olvido
tropez de lleno,
y en la esquina adoquinada de la duda
edific tu nombre.

de la mano de mi mano estuve,
escalando tu recuerdo,
indagando aquel calor
que alguna vez no fuera ajeno.
pues todo mi beso se qued en tu abrazo,
desandado en mis muslos desiertos.
y en mis calles
nunca se haba prolongado tanto la noche
como en las de este invierno.

ven,
como sol de verano
y hazte camino de nuevo.



*** ars

yo vine a leerme de pie
a sobrarme de espaldas
ante tus ojos atentos.
yo vine
desprovista de papel
a lengetearte la entrega
en salivadas palabras.

sintate a esperar
mientras me lees,
mientras te leo con mi voz,
que es la tuya,
en este arrebato corporal
con que me pronuncias a escondidas.

murdete la lengua
-a que no puedes.

djame masticarte
-a que te trago entero.

yo me vine
desprovista de papel,
afilados mis dientes,
con la mordida dispuesta y silbica.
rabiosa,
como el encuentro
que se chupa el lengua a lengua
en la asfixia del beso.

yo vine a leerme de pie
a lengetearte la entrega
y si no te gusta,
paja.

yo,
me vengo.



*** apalabrada

esta caricia desprendida de mi tacto
busca dueo.
pido paso a la intermitencia de su rostro
y beso el peso de algn rastro ileso.

huraa,
la encuentro en m
como retazo de algn parntesis.

hurao,
lo encuentro en ti
como retozo de aquel puto final
[saboreando el punto final].



*** primer acto

an palpito.

y escala mi mano tu pecho
y hago las veces
de una mirada ligera,
amontonada y temblorosa
sobre tu plpito poblado de vellos.
y estrujado y hmedo
te consumo,
me consumes:
34
24
36.



*** segundo acto

se aglutinan un par de caderas.
entonces ya no hay parntesis,
slo interseccin.
presumen saber
que despus del uno llega el dos,
mas ninguno sospecha
que la geometra de los cuerpos
no entiende de nmeros.
que decir dos en realidad es decir uno.
que de ah en adelante,
para sumar,
las matemticas que fungen como codicia de manos y verbo,
en esas,
ya no aplican las mismas reglas de la otra.
que las medidas se dan segn el eje de x
se aproxima al eje de y:
casi hasta tocarse
en la arista invisible del deseo.
casi hasta olvidar que el espacio,
la distancia entre uno y otro,
se minimiza.
casi hasta olvidar
que para que todo eso ocurra,
no hay frmula fija
ni resultado exacto.

que por el contrario,
las variables son las que determinan cada caricia.
y las coordenadas las dicta algo tan perfectamente imperfecto
como lo es la dermis que resbala
-ahora sudorosa
e inversamente proporcional al amor.



*** primera lectura de piel

quiero leerme despacio,
como el trazo que incide con cautela
en la faz del grito,
o en su murmullo:
apaleando las sombras que se inscriben
en la voz de mis voces.

quiero leerme despacio,
destilar el invierno de la ausencia,
saborear el momento
en que la lengua toca al labio
y clida,
remueve la slaba,
y saliva la palabra
al dispensar tu nombre en el mo.

quiero leerme despacio
con la viscosidad de dos cuerpos
enhebrados,
tejidos al verbo.

quiero leerme,
para escribirme
y pronunciarte conmigo,
a solas.



*** grito

enmudeci la calma.

por instantes
se col alguna pretensin de silencio
y escribi con boca cerrada
los ojos del hambre.

[pero tus manos probaron saber
mis coordenadas de voz en su tacto
y como un hilo,
agudo y tierno,
recndito como mi vientre,
concluy nuestro encuentro].



*** mujer en rojo

en esta casa en que todo sobra
habito ajena a tocarte
y en vilo de entrega
me olvido de las paredes:
slo recuerdo mis pasos,
que siguen la huella
de un rastro de beso.

y en ese beso t
y en ese beso yo:
los dos,
desandados en los pasos que ando
andada en el suspiro
que respiro en este aire
[tan inquieto,
tan denso,
que pesa
pensar en ti].



*** humedad

llueve:

y se disuelven las sales
y como gota de lluvia
te derramas en m.
llueve
y el final se desvela
humedecido en silencio,
en aquella carta
donde corre la tinta
de una palabra
que jams leers.

y llueve.
llueve adentro
y el da llueve conmigo,
sin ti.
y las horas lloviznan tu ausencia
hasta hacerse mar
[y ya tanto mar no basta,
mas llueve].

** Jocelyn Pimentel Rodrguez
   jocelynpimentel@hotmail.com
   Poeta puertorriquea (Santurce, 1980). Posee una maestra en
   arquitectura de la Universidad de Puerto Rico (UPR, http://www.upr.edu).
   Figur como finalista en el Certamen de Poesa Olga Nolla 2005 del
   peridico El Nuevo Da (http://www.endi.com). Colabor en la elaboracin
   de numerosas publicaciones y exhibiciones como parte de su trabajo en el
   Archivo de Arquitectura de la UPR. Su pgina personal se puede visitar
   en http://ojitosdemar.blogspot.com.



=== Espejismos      Marianela Alegre ======================================

"Una vez ms Daniel". Dijo sin mirarlo. "Lo he repetido una docena de
veces". Musit. Las palabras salieron entrecortadas de sus labios
temblorosos. "Una vez ms". Insisti el polica y tom el atado de
cigarrillos para ofrecerle uno a Daniel luego de encender otro para l con
el que penda de sus labios y que haba consumido hasta el filtro. "Una vez
ms...", repiti Daniel para s con los ojos cerrados, expirando la frase
"...el calor espejeaba el asfalto. Conduca sintindome feliz, absurdamente
feliz y llevando una sonrisa bajo los anteojos oscuros. Segua el ritmo de
una meloda de Sting que inundaba el interior del vehculo tamborileando
los dedos sobre el volante. Quit la mirada del camino para elevar la
intensidad del acondicionador de aire, al alzar los ojos el animal pareci
materializarse delante de m, a unos pocos metros. Gir con brusquedad el
volante y el automvil derrap en la banquita hasta quedar con las ruedas
delanteras hundidas en la cuneta. La msica ces y el acondicionador se
detuvo. Al incorporarme vi el caballo frente a m al otro lado del
alambrado. Pareca observarme".

"Un caballo". Repiti el polica. "Eso dije". "Un caballo que lo
observaba, Daniel? Contine". "Descend del vehculo y azot la
portezuela". "Descendi del auto y azot la portezuela". "Si". "Aj, azot
su Jaguar". "S". "Azot su Jaguar de un cuarto de milln. Contine". "Baj
del coche y azot". "Eso ya lo dijo, Daniel". "Tengo sed". "Har que le
traigan algo ms tarde, contine". "Ya puedo hacer la llamada?". "Ya le
dije que estamos sin servicio por la tormenta. Siempre pasa cuando hay
tormenta. Le prometo que cuando lo restablezcan el primero en usar el
telfono ser usted Daniel, contine". "Mir hacia uno y otro lado de la
ruta desierta y maldije por lo bajo el verano. Volv al interior, el
asiento pareca expeler calor, un calor denso que creaba dentro del
habitculo una atmsfera aun ms difcil de soportar que la exterior. Volv
a maldecir. Record a Nora pidindome que me quedara una noche ms. Deb
hacerlo, deb esperar al da siguiente y salir al amanecer, de ese modo a
esas horas habra estado a la sombra de los sauces de la costa o
arrojndome al Paran. La idea del agua del ro en mi cuerpo, fresca, viva,
me reconfort; luego la ilusin se desvaneci y el calor pareci
intensificarse. Sent sed, tom la botella y beb, la gaseosa se haba
calentado y su paso por la garganta me produjo una sensacin de repulsin
que me oblig a dejar de hacerlo. Era la misma sensacin que me haba
producido la sola idea de permanecer hasta el da siguiente junto a Nora.
Sin embargo siempre regresaba a ella. Cada mes, desde haca diez aos. Cada
mes, ese aroma agrio y esa tibieza pegajosa. Cada mes, Nora y su canturreo
spero, Nora y sus pjaros, Nora y sus amaneceres descalza en medio del
patio, Nora y su fiereza en el lecho, Nora hasta dejarme exhausto".
"Exhausto, qu es exhausto, Daniel? Harto?, digamos... podrido, la tal
Nora lo tena podrido". "Algo as". "Entonces estaba harto de la mujer con
la que pas los ltimos diez aos". "No exactamente, yo no dije eso". "Y
qu dijo, Daniel? Ah le traen algo de beber, beba, Daniel, beba. Gracias,
sargento. Dnde estbamos... ah, s, usted estaba harto. Otro
cigarrillo?". "S, no fumo mucho pero usted me pone nervioso". "No veo el
motivo, Daniel, estamos conversando, digo, conversamos los dos a solas, sin
grabaciones, sin testigos, puede decrmelo todo". "Decir qu?". "Todo".
"Pero ya se lo he dicho todo, beb aquellos tragos que me causaron
repulsin, despus volv a descender del automvil. Volv a mirar a ambos
lados de la ruta. Levant la cabeza y el sol me ceg por un momento, luego
pude verlo incandescente y tembloroso pendiendo arriba, del cielo; tambin
abajo, reflejndose sobre el asfalto, ese cielo a mis pies que arda y
multiplicaba el paisaje. Me sent mareado, cre escuchar el ruido de la
cabalgadura de un jinete, un ruido compacto que no provena de ningn sitio
concreto, que pareca emerger de la tierra. Al rato divis el polvo que se
elevaba en un camino lateral y trat de llamar la atencin. Grit. Agit
los brazos. Finalmente me lanc a la carrera saltando sobre el alambrado
que separaba la ruta del campo, all el ruido de los cascos golpeando sobre
la tierra era ms intenso. Corr tras la nube de polvo que se mova delante
de m hasta sentir un dolor que me quemaba el pecho, que me cortaba la
respiracin; me detuve. Una bandada de tordos pas sobre mi cabeza
graznando". "Graznando?". "S". "Tordos graznando, disculpe que me ra,
Daniel, contine". "Ahora el auto era un punto rojo a lo lejos, pens cmo
sera posible que me hubiese alejado tanto, los cascos del caballo seguan
retumbando sobre el piso pero no poda ver al animal. Los pjaros giraron y
regresaron perseguidos por una tormenta que se avecinaba y pasaron
nuevamente sobre m rozndome con sus alas. Detrs las nubes avanzaban
rpidamente tiendo el celeste en un gris ennegrecido que dejaba escapar
aqu y all rayos lilas, amarillos, rojos; rayos que descendan hasta el
campo cambiando el color de los sembrados. Los cascos del caballo
retumbaban con ms intensidad haciendo vibrar el suelo bajo mis pies. Ya no
distingua el automvil ni la ruta. El viento levantaba la tierra reseca de
los senderos laterales, un polvo fino y caliente que se me adhera a la
piel hmeda, me cubra la boca y los ojos ahogndome. Cegndome. La bandada
sobrevolaba una y otra vez mi cabeza. Los graznidos fueron corporizndose
en fonemas, en slabas, en palabras incomprensibles. Crea estar en una
caverna con el eco de cientos de voces retumbando y girando. Un intenso
dolor en el costado hizo que cayera de rodillas. Otro, ms profundo y
caliente que el primero, me dej de bruces sobre suelo, sintiendo cmo el
viento me elevaba para dejarme caer, una, otra y otra vez. Intent abrir
los ojos, los senta hinchados y el esfuerzo haca temblar mis prpados
doloridos, entonces un golpe de puo me hizo rodar por la tierra que ola a
excremento y a sal. Las nubes haban devorado la luz del da. La oscuridad
junto con el movimiento del viento me daba la sensacin de estar cayendo,
de encontrarme en un abismo y caer. Otro golpe, esta vez en el rostro; un
golpe cuya intensidad no pudo provenir de una mano me parti la nariz, o
los huesos crujir y la sangre brot y resbal". "Golpes. Su relato se
parece a su prosa, Daniel, irracional; impecable, si me permite el elogio,
digo, dadas las circunstancias". "Ya se lo he dicho. Ya se lo he dicho!".
"No se altere, Daniel, no hay motivo. Deca usted... golpes, golpes
provenientes de manos no humanas, como... en 'Huellas de tigre', digo, si
mal no recuerdo, corrjame en todo caso, a veces mezclo las citas, ya estoy
viejo, ya ni siquiera disfruto como antes, no me mire as, no me refiero a
sus novelas, hablo de todo, en general, ya no disfruto como antes, ni de
los yerros o evidencias, como les decimos ac, solan divertirme, hacer que
la sangre corriera a mayor velocidad por mis venas, era energizante,
como... ya sabe, el sexo, lo sabe?, lo supo, digo, con la tal Nora, la que
lo tena harto". "Yo no dije eso, no exactamente". "Y qu dijo, Daniel?".
El polica se incorpor y apoy ambas manos sobre la cabeza sorprendida de
Daniel y le golpe el rostro contra la mesa. Se oyeron los huesos crujir,
la sangre brot y resbal.

"Los tordos, los tordos gi-giraban a mi alrededor parloteando palabras
incomprensibles". Daniel lloraba y se enjugaba la sangre que le brotaba de
la nariz con el antebrazo. "Estir los brazos y toqu paredes de tierra que
me rodeaban. Oa al animal cabalgar velozmente haciendo que la tierra
vibrara y se desprendiera sobre m, primero en pequeos puados, luego en
una cascada que comenz a cubrirme. Escuchaba los cascos, primero lejanos,
luego repicando alrededor mo, los senta pasar frente a mi cara. Luego el
ruido comenz a alejarse hasta desaparecer, entonces las voces tambin
cesaron. Estir los brazos, las paredes de tierra ya no estaban, entonces
pude abrir los ojos, ver las nubes que ascendan hasta convertirse en un
punto que se perdi en el cielo otra vez azul. Me incorpor algo
tembloroso. Desde donde estaba pude divisar el cerco de alambre, la
carretera, el automvil, la figura de Nora arrojando un pellejo negro al
costado de la ruta, la figura de Nora mirando al cielo, emitiendo un
graznido hacia los tordos que se alejaban silenciosos, la figura de Nora
acariciando el morro de un caballo".

El polica baj la vista e hizo una sonrisa ladeada parecida a una mueca,
dejando escapar un humo ennegrecido por la nariz y la boca, despus arrug
el paquete vaco de cigarrillos y lo guard en el puo fuertemente cerrado.
"Qu ms, Daniel?". "Sub al auto y conduje hasta la ciudad, ya se lo
dije".

"Nuevamente Daniel".

"Por favor, por favor", suplic bajando la cabeza. "Si al menos me
explicara...".

"Nuevamente, Daniel. Nuevamente, hasta que me diga cmo lleg la piel de
Nora Flores a un costado de la ruta nueve y dnde est su cuerpo".

** Marianela Alegre
   lacher_alegre@infovia.com.ar
   Escritora argentina (1968). Es contadora pblica de profesin.



=== Poemas      lvaro Ancona =============================================

*** Nunca te enamores de un poeta...

Si no tienes vocacin de musa
no bastan
dos cucharaditas de luna para desayunar
tu destino no es oxmoron
ni tus sueos metfora

Huye, corre, ests a tiempo
convierte en futuro simple de indicativo
tu efmero pospretrito compuesto
no puedes comprar ropa con amaneceres
ni pagar las letras del auto con ocasos
por sublimes que parezcan

Nunca te enamores de un poeta
busca un arquitecto, un doctor
el poeta te amar con silogismos
te har el amor con asonancias
orgasmos rimados en dodecaslabos

Nunca te enamores de un poeta
te baar con enjuague de estrellas
volars en papalote de adjetivos
morirs en hiprbole amorosa

Tu espalda no es hoja de papel en blanco
para escribir sonetos con rimas alternas
necesitas ojos para ver
no dejes que los cambien por luceros
no eres faro, no eres ngel
eres piel y sangre, no espejismo

Nunca te enamores de un poeta
morirs como Beatriz, Dulcinea, Julieta,
de bulimia potica y anorexia lrica
los adjetivos son mala medicina

No te dejes atrapar que las palabras
han sido lanzadas, eres presa
te est arrojando estrellas,
convoca a las mareas para atarte
es amigo de la noche, socio de la luna

huye... ests a tiempo



*** Todo regresa

la ciudad mariposa se vuelve larva
basura que se fuga de los botes
parvada volando por las calles.

Viejos que juegan a ser nios
mujeres a ser machos
polticos que se sienten pueblo
mendigos soando con un trono

Todo vuelve
amores enlatados en conserva del pasado
duelos viejos
espectros de tres generaciones
que creamos sepultados,
se levantan de sus tumbas para desafiarnos

Recordarnos que todo regresa
sangre, polvo, verbo original
hora de dar la vuelta
de dejar la cobarda
atrevernos a escribir el Aleph del epitafio.



*** De lo intangible

Me disfrazo de lluvia
diluyo mi alma en gotas incoloras
para empaparte.

Me visto de tierra
con accesorios vegetales
para cautivarte.

Me arropo de aire
transparente e incoloro
para acariciarte.

Me convierto en fuego
velado en llamas
para incendiarte.

** lvaro Ancona
   anconasu@prodigy.net.mx
   Catedrtico y conferencista mexicano. Ha publicado artculos en revistas
   y peridicos como Ventas y Mercadotecnia, Comercio, El Financiero,
   Exclsior y Novedades, entre otros. Cre y dirigi las revistas
   Ejecutivos de Finanzas, Eco Fiscal Financiero y Qu Hacer? Novedades de
   Yucatn. Entre sus libros se encuentran La Isla de los Pelcanos
   (Edamex, 1993), 10 historias de amor ilegales, inmorales y que engordan
   (Edamex, 1995) y La ltima profeca de la cuenta larga (Maldonado,
   1998), con el que en 1997 obtuvo el Premio Estatal de Literatura de
   Yucatn.



=== Un da de pesca      Antonio Senciales Pastor =========================

Mi consuegro Pepe estaba dispuesto a hacerme pescador aficionado de
cercanas, de playas vecinas, peatn de orillas de mar.

Para conseguirlo me deca que slo haca falta una caa de pescar y ganas.
l pona el material y las lecciones prcticas. As que un da tempranero
de verano casi me tom de la mano, me meti en su coche como si fuera yo
otra de sus caas y me llev a una playa de El Portil, a una pequea cala,
donde me deca que se poda pescar bien, tomar el sol tibio de las primeras
horas de la maana y pasar el rato en paz con uno mismo y la naturaleza.

Mi consuegro Pepe era muy vehemente y tenaz en sus cosas y cuando se
propona algo no cejaba en su empeo. As que nada ms llegar empez con
sus lecciones. Yo no haba cogido una caa de pescar en mi vida. Que si as
se coge la caa, que si as se monta el sedal, que si as se pone el cebo
-lombrices- en el anzuelo, que si as se lanza la caa desde la orilla, que
no tan fuerte no vaya a ser que se rompa el hilo, que si..., que si...

A las dos horas cualquiera que hubiese pasado cerca de nosotros y me
hubiera visto all en la orilla con "mi" caa, tan seriecito y tan
compuesto, habra pensado naturalmente que era un pescador de peces de toda
la vida o incluso un pescador de sueos.

Ms de una vez me dijo: Joder, no lances la caa tan fuertemente!, despus
de haber roto varias veces el sedal en diferentes lanzamientos. Voluntad
por ensearme y paciencia tena evidentemente.

Saba que mi consuegro Pepe era buen pescador por sus hijos y porque l me
lo dijo en distintas ocasiones, pero la demostracin prctica no la iba a
tener yo hasta aquel da. Contra todo pronstico, quien captur la primera
pieza fui yo: una pequea baila. Pasaron dos horas y ninguno de los dos
pesc ms. A nuestro lado, en el suelo, los canastos que utilizan los
pescadores para guardar las capturas, vacos, claro.

A la vista del da que se avecinaba al parecer, mi consuegro Pepe empez a
distanciarse disimuladamente de m hacia terrenos ms propicios. Pero
nada... Habamos escogido un mal da... He odo decir esto a veces a los
pescadores expertos.

Despus de un buen rato not cierta tensin en el sedal de mi caa y empec
a tirar de ella y a recoger el hilo. Mi consuegro Pepe acudi solicito a mi
lado a ayudarme y a explicarme lo que hay que hacer en estos casos. Algo
haba cogido... Lo que haba pescado lo haba odo antes en un chiste y
ledo otras veces en los tebeos, pero no lo haba presenciado como
protagonista: una vieja bota de cuero, encogida y oxidada, correspondiente
a un pie derecho. Buen trofeo! Tras mirarnos ambos seriamente,
afortunadamente nos dio por rer...

Mientras tanto, mi consuegro Pepe continuaba sin estrenarse. Transcurri
otro buen rato, repusimos varias veces el cebo de nuestras caas -o sea,
que peces haba- pero los cestos seguan vacos. l volvi a ocupar
posiciones lejanas a la ma, como dando a entender que era yo el causante
de la sequa. Me miraba y yo le miraba y ambos callbamos.

Despus de otro buen rato me puse a gritar: Pepe!, Pepe!, al advertir una
fuerte tensin, bastante fuerte, en el sedal de la caa. Mi consuegro se
precipit hacia mi posicin, me arrebat la caa y empez a tirar hacia
fuera, hacia la orilla del mar, tratando de sacar la captura, pero
"aquello" se resista fuertemente. Al no conseguirlo, se desplaz varios
metros hacia la derecha por la orilla, explicndome que por all deba de
haber pequeas rocas bajo el agua donde seguramente el anzuelo haba
quedado atrapado. Ms de media hora estuvimos tratando de liberar el
anzuelo y finalmente lo conseguimos. El anzuelo traa algo prendido. Con
ansiedad recogimos el sedal y comprobamos con sorpresa que era un pulpo.

Un principiante, aprendiz de pescador, haba pescado un pulpo con caa.
Bien! Es una forma al parecer original de pescar pulpos.

La jornada lleg a su fin y regresamos. Nuestras capturas: una pequea
baila, una bota vieja y oxidada y un pulpo por mi parte y nada por parte de
mi consuegro Pepe. As es la vida...

Ha sido la nica vez que he salido a pescar en mi vida.

A pesar de ello, mi consuegro Pepe era un buen pescador y muy buena persona
y seguro que est por alguna orilla de alguna escondida cala de alguna
playa celestial pescando bailas con las mismas caas de aquel da.

** Antonio Senciales Pastor
   asenciales@ono.com
   Escritor espaol (Mlaga, 1937). Ex profesional de banca, actualmente
   jubilado. Estudi ciencias empresariales en la Universidad Nacional de
   Educacin a Distancia (Uned, http://www.uned.es) e idiomas en la Escuela
   Oficial de Idiomas de Huelva (http://huelva.eeooii.org).



=== Tres sonetos      Gonzalo Luis Torres Hernndez =======================

*** Machu Picchu

Como un nido de piedra, Machu Picchu levanta
su perfil entre crestas de riscos majestuosos.
Tuvo el imperio inca, all, firme la planta,
altiva la cabeza y el brazo poderoso.

No fue frgil la raza que supo llevar su ansia
hasta la enhiesta cumbre, desde lo ms profundo.
Machu Picchu parece, hundido en la distancia,
una inmensa atalaya para observar al mundo.

Sus geomtricos muros hablan de muchas cosas,
de sudores intensos, de guerras portentosas,
de cansancio, de gloria, de vehemencia y desvelo,
y cuando por poniente el sol se desvanece,
su construccin eterna al viajero parece
un cliz de granito llenndose de cielo.



*** Arras

Cyrano escribe a solas, abatido el plumaje
el chambergo descansa en la rstica mesa,
est ajeno al estoque y la fiera cabeza
se desmaya en los vuelos de sus puos de encaje.

Afuera, se oye el bronco tronar de los caones,
rebufan los corceles, rechinan los arneses,
y mientras con ms bro combaten los gascones,
ms se llena la noche de arcabuces franceses.

Pronto un clarn se eleva sobre el bastin sitiado.
Los cadetes le llaman al fragor del combate.
Guarda, entonces, la carta de papel perfumado

y en pos del vocero que le azuza y le anima,
va el Cyrano poeta a buscar otra rima
y el Cyrano soldado a buscar que lo maten.



*** Angelus Domini

Es la hora del Angelus. A lo lejos, el lerdo
eco de las campanas llama desde el olvido,
y como una bandada de pjaros heridos
en la penumbra baten sus alas los recuerdos.

La noche va cayendo, leve como un encaje,
y en el saln que empieza a dormitar a oscuras
una sombra se arrastra buscando una hendidura
y un rumor se desdobla trepando un cortinaje

En mi memoria, el Angelus ser siempre la hora
del rosario pretrito con las tas abuelas
y el crepsculo lleno de campanas que loran,

y tal vez algn da el destino me guarde
que mi vida se apague cual se apaga una vela
con el ltimo rezo de las seis de la tarde.

      (del libro Tiempo de soledad).

** Gonzalo Luis Torres Hernndez
   tmclima@chavin.rcp.net.pe
   Abogado y docente peruano (Paita, 1934). Estudios en el Colegio Leoncio
   Prado, las universidades Catlica del Per (http://www.pucp.edu.pe) y
   Nacional Mayor de San Marcos (http://www.unmsm.edu.pe), as como en
   universidades de Estados Unidos y Europa. Entre los premios ms
   recientes que ha recibido se encuentran reconocimientos del Instituto de
   Cultura Peruana y del Ayuntamiento de Palma de Mallorca (Espaa).




=== Cuento de la eternidad      Mara Fernanda Silvente ===================

                                                       "Vini, vidi, vinci".
                                                           Cayo Julio Csar

Cuando supe que me quedaba apenas un mes de vida, el mundo entero pareci
cerrarse como las tapas de un enorme libro aplastndome entre sus pginas,
cubrindose de polvo en la quietud de alguna vieja biblioteca olvidada.
Jams me haba sentido tan pequea en mi vida, tan desconcertada, ni
siquiera aquella primera vez frente a la pizarra de la escuela. An puedo
verme contemplando la blanca lluvia de avioncitos de papel con los ojos
empapados en impotencia y hasta me parece or los ecos de sus voces
infantiles escapando de mi memoria para inundar la habitacin. Fue,
paradjicamente, un espantoso comienzo para la etapa ms bella de mi vida.

Dios me haba negado la posibilidad de engendrar un hijo propio, y la vida
la de acunar entre mis brazos a un nio sin amor, por lo que el cario de
mis pequeos alumnos fue un invaluable presente que an conservo en la
eternidad de mi alma. Sin embargo, resultan casi incontables las veces en
que la soledad me golpe con su filosa indiferencia y me llev a
estremecerme ante la sola idea de una existencia efmera, incapaz de dejar
el ms mnimo vestigio de mi paso por este mundo, y fue esa misma idea la
que me asalt violentamente a plena luz del da mientras sala de aquella
vieja clnica.

Armndome de valor (o, quiz, temiendo enfrentarme tan pronto al silencio
de una casa vaca) tom la decisin de continuar con mis actividades en la
escuela, saboreando cada lunes y cada viernes con el ensueo propio de
quien ha comprendido finalmente el autntico significado de las palabras
"nico" e "irrepetible". Incluso el caf de cada maana, la brisa helada
del camino y las veredas cubiertas de hojas secas orquestaban escenas de
inusitada belleza capaces de alejar de mi mente aquella noticia, al punto
que casi me tom por sorpresa la intempestiva llegada de la ambulancia en
la tarde del da 27.

Nunca volv a abrir los ojos pero recuerdo cada pliegue de esa cama de
hospital. Mdicos y enfermeras desfilaban por la pequea habitacin hora
tras hora, conscientes de que ya no haba droga que pudiese oficiar de
milagro. Y all tambin me visit la angustia de una muerte ineludible,
inaplazable, intrascendente; burlndose de mi resignacin hasta que, casi
como una aparicin divina, once pequeas personitas se agruparon en la
puerta observndome silenciosamente desde la ventana de la habitacin. Dos
de mis colegas y amigas se abrieron paso lentamente entre ellas y colocaron
sobre una pequea mesita decenas de muestras de afecto expresadas entre
lpices, crayones y papeles de colores.

"Todos te extraamos mucho en la escuela", dijo una de ellas. "Jams te
vamos a olvidar".

Fue entonces cuando comprend que no haba razn para temer, que el amor
sembrado continuara creciendo ms all de las distancias y las despedidas,
que slo muere quien sucumbe ante el olvido y que haba logrado, casi sin
darme cuenta, marcar mi paso por este mundo. "Alcanc mi propsito", me
dije. Y dej en libertad mi alma.

** Mara Fernanda Silvente
   kukaracha_voladora@yahoo.com
   Escritora argentina (Crdoba, 1986). Estudiante de letras clsicas.



=== Poemas      Yvette Guevara-Dedaj ======================================

*** Recetas para Eva: fritura de serpiente

Se trata de dar vueltas para saquear la estirpe
la raza de tu madre en sus primeros bordes
hacer girar su candidez por tus manzanas
mientras se escucha el repicar de tus tacones
como si Dios metiera el dedo en tu sonaja
o un novicio en deleite oyera a cascanueces.
Se trata de lucir la gema efervescente
centella en la penumbra del cosmos ms cercano
                           el insignificante
transitar con el cuerpo vejado de placeres minsculos
y sin ahogarse franquear el comejn del da
y vomitar sin escrpulos la amnesia de las preces.
Se trata de erigir un mapa de tus alrededores
un Made in t, Emperatriz, tallado en siete idiomas
y all donde vislumbras los lapsos obsesivos
hincar la latitud de tus pezones
e inventar la cancin que alumbre tu quincalla.
Se trata de carrozas de seda debajo de tus garras
para resucitar sagaz cada burbuja
eclipsar la tradicin cagando resplandores
promoviendo tu ignorancia y tu perfume
e ir lactando como a feto las clausuras
enderezando con tu lengua las espadas.



*** la sublevacin del plancton

Mi abstinencia es una cinaga, Soledad,
hace tiempo que observo a travs del ombligo,
que izo una oreja desde el fango como los paquidermos.
marqu con una cruz la procacidad de mi deporte:
soy de los venenosos y poco frecuentables ciegos
que ven a Narciso levantarse del flanco lter ego del espejo
donde slo lograba masturbarse el paralelo, Soledad,
que le secciona. Cabe palpar sus unipersonales sicalpticos,
sus lter nadas descomposiciones,
para dejar de ser la vulnerable dilatacin de la teora
del ojo imperturbable, un animal de feria obligatorio.
en el fango no hay que saltarse los renglones.

Peor, Soledad, soy de los peores ciegos: creo en su escape
tras la abisal aceptacin de su frecuencia,
la piel que ha levantado una manga de metro
sin haberle comprado el boleto a las Hiptesis
de la pifia banal como un despojo del cual venimos y al cual pertenecemos.
aqu prescindo del retozo ldico de los equilibristas.
el animal es pura alteracin. No puede ensimismarse.
no tengo que engrasarme los resortes de las exactitudes
                  ni le debo al hambre su sintaxis
al bulto de mi especie no gestiono la hogaza:
los libr de la culpa de mis manutenciones,
en el fango es legal horrorizarse.
Ya no me memorizo, Soledad, voy al baile total de los marasmos
hacia el blando rubor del climaterio, el ombligo todo abrevia:
el tegumento incognoscible de las olas nos rodea como a diestros
      [personajes.
Del si me muevo me hundo rescatamos la Ira que nos viola,
Soledad, al descubrir que todo es periferia
y vas a resumir tu anmico aparato en un nombre compuesto y neocolonizado,
ese animal rabioso y apolneo clavado en lo ms puro de tu molde.
Narciso es un azoro irreparable, me le vir como una ficha de su juego
Narciso es un veterano que ostenta su propia profeca, maneja su carruaje.
Yo renunci a mi propio caudillismo: soy la abstinencia en la Cinaga,
      [Soledad,
que no admite paisajes conquistados.
nombro mi hiato Ombligo por no tramar un complot que me deshaga,
un buen discurso que me autorreproduzca,
un vuelco al arquetipo donde lo individual deviene una maroma
una parcela de la Gran Infraestructura;
del mrmol surgirn insurrecciones, Soledad, con el hipo de algn porvenir
      [vitaminado,
pero en el fango no hay que levantarte la tapa de los sesos como a una
      [biblioteca
ni el sol es otro aditamento biolgico para las depresiones,
ni la noche es un azoro irreparable y el Hombre una tardanza.
En los bordes hermticos del lgamo, Soledad, slo la libertad nos
      [esclaviza.



*** Premio

Mi poesa es ingenua:
le pego y me sonre.



*** Casilandia

                                                          Para Alex y David

Hijo s ambidiestro
ten en los puos un ecuador de nexos dislocados
en la anuencia global, totalitaria,
un aguijn dejado cual posdata.
Guame un ojo
sin levantar los tuyos hacia el cielo
cuando sepas que hay muchos occidentes
y ese da ser Isla entre los hielos de Ginebra.

Te cont de la cara del Registro
ante tus once libras de mundo inexplorado,
mi placenta viajera por las Razas del Hombre?
Te cont de los jafticos ojos de la paloma obstetra?
T eras el smbolo guirigay que en cmara apurada
les deshace el tablero
donde la reina borda en punto cruz una repblica
y el rey broncea en erizada de pera
la exaccin puritana de un diablo indiferente.

Hijo s viceversa y paria de la Eurora
cuando agosto rubicundo chantajee
la infinita variante del nosotros.



*** De un amor en la Habana que no fue por un tiln de milenio

Hubiera araado contigo cualquier cosa:
hasta un cartn de huevos,
mordido cualquier cosa:
el polvo, el cordobn, los ojos de Canelo.
Hurtado a la heredad aquella estrella
para ponerle meloda a tu bolero
me hubiera dado un fly por Hojalata,
para sembrar contigo dos helechos,
y as plantar el rbol que nos corresponda.
Hubiera fraguado mis ovarios en bronce,
chillado en catedrales derretidas,
traicionado.
tatuado un corazn con dos alitas,
tomado guafarina.
Fuera rehn por ti, sentada en la paciencia
reina de las baldeadas de desgracia
el sbado y el martes,
con aquel famoso aspirador que Silvio prometa.
Por fraguar la espuma en tu cerveza
y salvar algn aniversario,
hasta hubiera soportado dos sin das sin corriente!
recitado el Cisne de memoria, gastado las chancletas.
Por ti yo pude ser chofer de aplasta vaticinios
aquellas bicicletas con caballos humanos,
y me hubiera bebido un cocimiento,
ripiao' los bolsillos de alguna bata'ecasa
Por ti, contigo, chino: pan con pan
Regla o Bacuranao,
coten de contingencias despeinando discursos
soltando siluetas y rolos lugareos
despotricando al viento.
Y hubiera deportado los bichos de los trastos,
dormido en un colchn que no merece nombre
brincado el aguacero, el charco, cualquier cosa,
                              (recuerdas Cualquier Cosa, aquel terrible
                                    [sitio sin grafas!)
la estirpe de Lzaros que nunca marcharn,
sera lea y comino para tus frijoles,
y la verdad, jabn para limpiar pupilas.
La vida oliera a sopa en una cuartera,
se vestira un espejo de azogue carcomidos
ante un perro del color de un cielo que no existe.



*** cuando en Europa uno se tropieza con Sofa,
    cuando en Sofa uno se tropieza con Europa

                                                              Le sobrevive,
                                                        le sobrevive a todo
                                                               la frialdad.
                                                                      Haiku

Sofa es una trampa de Sofa
la fbula en su cabeza de aspas rojas,
un diseo equilibrado de perfiles
cuyo centro vital es la ausencia de centro.

Los lunes su gato viene
a lamerle el alma.

Sofa es gazapo de Sofa,
el culto a lo tangible
que lega un repertorio
mientras malla el gato.

Pltoras de matronas ahogadas
junto al lecho
cuando Sofa intenta ser Sofa,
la que pari su madre.

Es Sofa la meta de Sofa
el precio a la emancipacin pactada
por la imbuida inercia
de un reino atormentado.

Es Sofa la muestra que Sofa
posee la esencia donde colgar sus pieles,
las caprichosas raciones de s misma.

Su gato es un designio.

Es Sofa la prueba que Sofa
busca el humo disgregado en la leyenda
de Sofa semejante a Sofa.

Es Sofa la gracia de Sofa,
fardo de epidermis bautizada
emblemas en alio
de excomuniones truncas.

Y Sofa va hacindose Sofa,
cuando su gato
viene a lamerle el alma.



*** Vademcum

Y esta adultez sin adulterio
cruda
y esta asechanza tan estrecha
rala
Estn los das con psicosis rayada de pijama
Estn los huesos de alegra hipotecada
Est la tos del cielo y los arpegios cursis
Est el amigo con su favor pulido
Estn las cajas del trax bien peinado
Est la suerte con su tintineo
Y esta adultez sin adulterio
cruda
y esta asechanza tan estrecha
rala
Est el Ser Grande prohibido en los relajos
el estribillo de la duda, el erotismo servil
y sus horarios,
estn esas desgracias
de catar un sentimiento con otro sentimiento
estn las estaciones de un ave apolillada
Y esta adultez sin adulterio
cruda
y esta asechanza tan estrecha
rala
Est la paz como una sobredosis
y esta promiscuidad de soledades vidas
Estn estos zapatos supurando pasos
por el camino trabado cual paraguas
Estn estas tristezas prematuras
y esta adultez sin adulterio
cruda
Y esta asechanza tan estrecha
rala



*** Cenicienta

En la tierra del sueo
cont mi abuela sus lentejas
ms all de las doce

y qued agachado
el sortilegio
y los granos desbordaron
el arca
y cubrieron los das,

ms all de las doce.



*** Sinfona Espaola en Mi desacertado

Utensilios para despertar en serenata una sierpe entre las uvas,
un cortejo de payasos en los arrozales,
a mi nia le dan con el grito que esconden los lades,
con la voracidad trovada, le dan con mi vejez en sus retinas
y el esqueleto de una hija entre chacales,
como un memorial se balancea
dnde Lorca enterr su bata grana?
Tener diez aos e ir ya pateando el mundo,
la tramoya de la infancia hecha de pesadilla arqueada,
de ramas ha sido el calabozo donde iban las faltas
que hoy se exhuman como a un fajo de cartas.
msica encerrada en una lmpara con luz pura
esquina con esquina, punta con punta,
sumisa o mordaz, mi nia acorralada
cuando del oscuro atad de mis ayeres, sin esperarlo,
tras una eternidad y otras medidas
salta la luz de un matorral y canta.



*** Trabalenguas para Expatriados

transculturados
traviesos traficantes,
transportando
traumticas tragedias
transfigurando
torpezas transatlnticas
trastornadores
traperos de tristezas.



*** slices de tiempo

El tarot de los amantes
ha sido siempre el resplandor de una farola,
la pulpa de holln que se prolonga sobre las piedras
para ir salvando de cordura sus siluetas.
No importa cunto disolver la lluvia,
si la mano alcanza la fruta en la cima de un sbado
y el cariz del enigma cuando se nombra suerte,
chispea desatinado por viejos callejones.



*** Ciudades Innombrables

Cmo vivir en Santa Fe sin ilusiones
cmo vivir en Santa Fe rectificando
el rebuzno del albor, e ir masticando
la soflama servil de los buscones.
Cmo vivir en Santa Fe sin oraciones
cmo vivir en Santa Fe sin fe ninguna
sin la csmica seal de la quimera
ver su luz expirando en la grosera
genuflexin en pos de la fortuna
de quien so con alcanzar la luna.



*** Fieras de la remembranza

Denme duro, ciegas sombras, ya balda
la madriguera de arcanos sentimientos
es un cajn donde cabalga el viento
perfumado de usura y lejana.
Ya no hay pecho, sombra, ya no hay da
de orgullosos desafos, ni jactancia,
fue de pan mi corazn, hoy de ignorancia,
manantial fue mi mano, hoy es la roca
donde embiste mi dolor y se trastoca
el antiguo carrusel de la distancia.



*** El oficio ms viejo de este mundo

al forjarse con nieves un corpio
no pudo protegerlo
el sexo es un tabardo
al que no se le exige fraguar sobrevivientes.



*** Relmpagos felices

                                         A travs de kilmetros de ensueo.
                                                             Gastn Baquero

Les persigo en el momento exacto en que residen
en las ciegas regiones de estas lneas
con la voluble fealdad de mi ternura y el festejo tornasol del melodrama.
Viene conmigo el Capitn Capricho, con su salud mestiza,
tomamos la ruta segregada por el recto perfil de los normales.
Les cuento de mi humor atenazado al rumiar taciturno de gatos escarlatas.
He concebido un brindis de medicamentos, evitando los blasones del triunfo,
las espinas del germen y la boca soez del testimonio.
En los hoyos que aoran mis teces infecundas,
tae la voz de cartas inhumadas
por el diablillo de un viejo cementerio,
El repique de slabas espanta la profusin de ausencias.
A veces me despierto y les recibo
en el momento exacto en que residen,
en las ciegas regiones de estas lneas.

** Yvette Guevara-Dedaj
   paloma1468@yahoo.fr
   Escritora cubana residenciada en Lyon, Francia. Licenciada en crtica
   teatral en el Instituto Superior de Arte de La Habana.



=== Dos cuentos      Aldo Roque Difilippo =================================

*** Escribi mam

Saberte hurfana te hubiera resultado cmodo. Una ecuacin resuelta, un
signo de igual y su final con "sote". Una tumba quiz, algunas flores. Un
nombre, el referente de un rostro con sus besos; un algo sin misterio. Lo
otro todo lo contrario, lleno de interrogantes. Preguntas, insultos, amores
y recriminaciones hacia nadie. La tnica blanca, la moa, una cartera de
cuero marrn y con el ltimo toque a las trenzas, el beso de una mujer a
quien llamabas mam, que como tal queras y te quera, con sus manos
pequeas, sus palabras dulces y toques de humor llenando los huecos de tu
alma, que an hoy, con tus cincuenta y tantos encima, aunque ya te
convertiste en madre y abuela, contina con su mana protectora.

Lo peor de todo, desde siempre, fue la duda, el misterio que lapid su
ausencia. La bsqueda que iniciaste aos despus con menos xito del que
tuviste en tus exmenes de qumica, memorizando tablas peridicas de
elementos, tan impersonales, tan abstractas, como el pretendido recuerdo
del rostro de tu madre verdadera. Aquella mujer, apenas nia segn supiste,
te pari en un setiembre hace tanto, y en otro setiembre desapareci como
la estela de un barco en el mar plagado de oleaje. Alguien dijo (no a vos,
nadie habl de ella en tu presencia) que la vio en quin sabe dnde, que
tena otros hijos y otro marido muy diferente a tu padre, un pobre milico
de bigote corto, incorruptible como pocos e igualmente escaso en recursos
econmicos y alternativas para cambiar su suerte. Le escuchaste decir a
otro alguien de un embarazo no deseado como corolario de un apasionado
noviazgo juvenil, que paut tu llegada al mundo. Retazos de una historia
que nadie te cont directamente, y si algo se te dijo fue por terceros,
comentarios tangenciales, siseos de vbora tan hirientes como slo vos
sabas. Una carta que llega (el cartero siempre sonriente pensando en
buenas nuevas), y el corazn palpitando como nunca, y la voz anudada, los
ojos fijos en el papel mediocre que hablaba de un pasado que creas
superado. Cuarenta y siete aos! Una vida entera pensando en alguien sin
rostro y ahora la letra despareja habla de ella, la estela en el mar que se
perdi sin rastro.

Te sentiste nia tras una puerta descifrando un dilogo en Morse que se
cortaba con tu presencia.

"Querida Estela, aunque no nos conocemos personalmente, s de ti por mam".
Qu carajos era todo aquello? Se puede querer a quien no se conoce?
Posiblemente, si vos lloraste por esas caricias, a pesar de que tu otra
madre fue un ejemplo querindote, mientras aorabas aquellas que te
abandonaron. Urgencias genticas o estupidez de tu parte, pero llorabas a
solas.

"Me ha contado varias veces de vos, y mucho me gustara que nos pudiramos
conocer. En definitiva somos hermanas, y tanto mis otras hermanas como yo
nos alegraramos mucho poder conocerte personalmente. A mam tambin. Mejor
dicho, a nuestra mam, le alegrara mucho".

Ya tu mente no razonaba. Simplemente se dejaba arrastrar por ese torbellino
de recuerdos dormidos. Aquel papel ordinario en tu mano, esa letra escolar,
y pretendidamente ampulosa te hablaba con una cordialidad disfrazada.

Tu padre se quitara el gorro, lo colgara en un perchero, ira hasta el
cuarto para dejar el revlver sobre el ropero, y ya sin camisa ni zapatos,
preguntara "qu hay de nuevo?".

Vos tantas veces ensayaste: "Escribi mam". Lo dijiste en todos los tonos
posibles. "Escribi mam!", exultante de alegra. "Escribi mam", serena
como si no te importara. "Dice que vendr la semana entrante", pero las
semanas se sucedan y ni noticia de ella. "Escribi mam", indiferente,
aptica, para buscar la reaccin de tu padre, para que pudiera digerirla,
pero te quedabas dormida despus del beso de tu otra madre y apretabas el
llanto bajo las sbanas que te llevaba a un sueo recurrente. Un camino
largo, a veces empedrado o terroso, siempre de noche. Algunos rboles a
cada costado que juntaban sus copas muy arriba, y la senda que se perda
all adelante. Nunca apuraste la marcha. Presumas que sera un trecho
largo volvindose intil apurar el paso. Pero tampoco nunca te detuviste, y
si bien la soledad era infinita, nunca tenas miedo.

"Escribi mam", debas decir ahora, pero cuarenta y siete aos de silencio
te hicieron putear como nunca, querer desgarrar esa carta, y hacer de
cuenta que aquel camino de los sueos nunca tuvo fin. Aquel horizonte
inalcanzable se pareca tanto a la felicidad perfecta que nunca llega y que
siempre se persigue. "Escribi mam" debas decir pero ya tu padre no
estaba. Aos atrs la noticia los encontrara abrazados, llorando despus
de putear a reventar por tantas preguntas borboteando como la polenta que
explota en globitos cuando el calor la hincha. Lo ensayaste tantas veces,
pero hoy no vala la pena, y te dormiste en el silln con la carta entre
las manos.

Saberte hurfana hubiera solucionado tantas cosas. Ahora estrujando la
carta caminaste otra vez por aquella senda arbolada, y por primera vez
sentiste miedo. Por primera vez, a tus cincuenta y tantos aos, pudiste
cuantificar la soledad, y por primera vez no lloraste, ni quisiste sacar de
tu mente la imagen borrosa de una foto en blanco y negro que salvaste de un
montn de recuerdos incinerados por tu padre. Una foto que mantuviste entre
cuadernos escolares, y que un da rompiste vengndote por lo que te haba
hecho. Quisiste provocarle el mismo dao. Desmembraste esa imagen como ella
descuartiz tus sentimientos a los cinco aos.

Nunca pensaste que una simple carta pudiera pesar tanto, un simple papel de
cuadernos que te hablaba de alguien que en vano buscaste por el camino de
tus sueos. Por los pocos recuerdos que sobrevivan, y por incontables
caminos que en vano emprendiste en varias ciudades. Tu raz pareca estar
en ningn lado y en todas partes. Cualquier mujer podra ser ella. La que
encontrabas en el mercado, la que suba al mnibus, la que te miraba con
cierto cario cuando con veinte aos golpeaste innumerables puertas tras
una direccin imprecisa y esquiva como ella.

Ahora debas enfrentar a tu otra madre. Contrselo a tus hijos, a tus
amigos, pero escupiste un "que se muera!, no quiero saber nada de ella",
para terminar llorando por aquella foto que convertiste en nada en un
ataque de nervios, de histerias y rencores juveniles.

Te descubriste comprando el pasaje rumbo a Montevideo. Te descubriste con
las trenzas escolares, y la moa planchada por otras manos, por el beso
plantado en plena frente por tu otra madre, y sentiste que la estabas
traicionando. Que traicionabas a tu padre, ese hombre al que nunca pudiste
arrancarle una palabra. La imaginaste postrada en una cama, temblorosa como
en tus noches de preguntas sin respuestas. Pidiendo por vos como tantas
veces habas pedido por ella.

Tu madre, la estela en el mar turbulento que se fue sin rastro, y vos
Estela como ella, que queras increparla por tanto llanto acumulado.
Quisiste ser cruel, que el mnibus te llevara rpido a su encuentro, porque
eran muchos aos de interrogantes sin sentido, para reprocharle todo lo que
se te viniera a la boca, para enfrentarla, por todas las preguntas que te
atormentaron; para hacerle tanto dao como el que te haba hecho. Pensaste
que una madre as no mereca ni siquiera ser nombrada de esa manera, y te
lleg la imagen de la gata que una vez tuviste lamiendo sus cras. Sentiste
la misma envidia que sentas al ver al animal empendose en sus hijos, y
llegaste a la conclusin de que una mujer as no mereca -ni por un
segundo- ser comparada con ese animalito que lama sus hijos, y mucho menos
con esa anciana ya encorvada, que te tom de las manos, te bes la mejilla
como cuando eras nia para quedarse en silencio cuando le mostraste la
carta.

Abriste otra vez el papel. Volviste sobre la letra escolar y ampulosa. Te
detuviste en cada punto, en cada coma, como te habas detenido en cada
rasgo de su rostro en blanco y negro, en su pollera larga, en su blusa de
cuello ancho y puntiagudo, y en su sonrisa veinteaera, que se pareci
tanto a la tuya; para doblarla despacio. Mirando al vaco te entregaste a
lo que pudiera pasar, y dejaste que el mnibus te llevara a su encuentro.



*** Golpecitos de palabras

El viejo Samuel se las ingeni para acortar las distancias. Despus de l
las noticias llegaron ms rpido que el galope de un caballo, o nadando por
sobre el mar ms encrespado, y los marinos ya no se hundan en soledad,
quedndoles por lo menos la remotsima esperanza de que alguien les tirara
un cabo para llevarlos a puerto seguro.

La palabra se hizo golpeteo. Millones de gotitas cloqueando que acercaron a
los hombres y comenzaron a acortar las distancias.

Dos hombres, muy prximos pero infinitamente aislados por el ms brutal de
los encierros, reinventaron el sistema. Mauricio Rosencof y Eleuterio
Fernndez Huidobro perforaron de golpecitos las paredes de la crcel. Los
haban hecho recorrer medio pas, de crcel en crcel, maniatados,
encapuchados, apaleados y obligados a no hablar. Al silencio ms absoluto,
pero no pudieron dejar que hablaran. El rgimen intent borrarle las
palabras, matarlos en el ms inmundo silencio, pero ellos siguieron
hablando con pequeos golpecitos en los muros. Pretendieron convertirlos en
mudos y se volvieron charlatanes empedernidos con sus golpecitos en la
pared. Pretendieron borrarle las palabras de las bocas pero les nacan de
los dedos, de los nudillos contra el muro, contndose historias y miedos,
amores y olvidos, esperanzas y paisajes amplsimos.

Los dos rehenes de la dictadura militar reinventaron el sistema del viejo
Morse y se contaron todo. Es que por ms rdenes, capuchas o picanas, la
palabra sigue naciendo, uniendo soledades y acercando la esperanza.

** Aldo Roque Difilippo
   aldodifilippo@adinet.com.uy
   Periodista y escritor uruguayo (Mercedes, 1966). Ha publicado el libro
   de cuentos Verdades a medias (dos tomos, coautor con Wilson Armas) y una
   serie de investigaciones literarias e histricas en el suplemento
   Lecturas de los Domingos del diario La Repblica, y en la revista
   Posdata (Montevideo). Desde 1991 trabaja como corresponsal en Soriano
   para el diario La Repblica de Montevideo.
   


=== Con anteojos negros      ngeles Charlyne =============================

I

Los sapos lustran
la oscuridad
con el traje
del salto.



II

Para hacerse amiga
de la noche
hay que abortar 
a la tristeza 
en los cementerios
o subir a la azotea
para vomitar palideces.



III

Y entonces no habr
ms ruido
ni gaviotas
bostezando estaciones
ni gusanos lavando huellas.



IV

Para volver a ser:
Un gran espejo
donde fluya la lumbre
y la msica se haga eco.



V

Era yo...
Ahora me reconozco,
pero era rubia y oscura...
Un insecto
atrapado en las estrellas.
Por suerte me he soltado.
Hoy anido en una cueva
con luz propia.



VI

El graznido del viento
evoca el cuerpo tendido,
el esqueleto sin etiqueta.
Nadie se detuvo en la tumba
para ver cmo lata
la arruga del alma.



VII

Entre seres ficticios
y paredes rugosas,
algo anuda la lengua.
Hay silencios anestesiados,
Un combo de exquisiteces
sin paladar.
La esperanza es el estornudo...
La sed de soltar amarras.



VIII

A veces tengo dudas
si el poema ilustra a
la oscuridad
o
si la oscuridad 
ilustra al poema.
Hay mrgenes con fros,
como una ventana desnuda.



IX

Tu nombre
plomizo e hiriente,
llueve en el recuerdo.
Una
Serenata
en los galpones.



X

Y es as
De campanas rotas
esta soledad.
Ladran perros
embusteros
dentro de s
y
uno hace
que cree,
que disfruta,
que goza,
que come
y que bebe,
mientras que 
detrs de los
anteojos ahumados
llora la siesta.

** ngeles Charlyne
   angelescharlyne@hotmail.com
   Escritora y pintora argentina (Monte Buey, Crdoba, 1956). Reside en
   Buenos Aires. Ha recibido el primer premio de poesa en el III Certamen
   Internacional de Poetas y Narradores Contemporneos 2002, convocado por
   la Editorial de los Cuatro Vientos, y el primer premio Poema Ilustrado
   2000, por la Escuela de Bellas Artes de Lans. Ha publicado el poemario
   Vitral (2002) y textos suyos han aparecido en las antologas Poetas y
   narradores contemporneos 2002, Homenaje a Julio Cortzar, (2002),
   Letras en la red (2003), Letras al viento (2003), Homenaje a Oliverio
   Girando (2003), Nueva literatura argentina (2004), Territorio Sur (2004)
   y Nueva literatura argentina 2005, todas de la mencionada editorial.
   Ilustr cuentos del escritor y periodista Carlos Parodiz Mrquez
   (revista Sudestada). Es miembro activo de Surarte Artistas Visuales, con
   sede en Lomas de Zamora, Buenos Aires, y columnista colaboradora en el
   sitio web del diario La Unin (http://www.launion.com.ar).



=== Historias para no ser contadas      Mara de Lourdes Javier Rivera ====

*** Historias para no ser contadas: 1

l no era ms que un pintor frustrado. Llevaba aos ejerciendo como artista
sin xito alguno. Su obra nunca fue exhibida y nadie le ha comprado un
cuadro. Se gana la vida trabajando a tiempo completo en un supermercado a
dos pasos de su estudio. Se consolaba a s mismo haciendo listas de todos
los artistas que fueron reconocidos slo tras la muerte. Seguramente ste
sera su caso...

Al regresar del trabajo continuaba con su proyecto. Estaba por acabar un
retrato de un rostro inventado. Era un cuadro de un hombre ms o menos de
su edad, pelo oscuro y piel morada. Esta noche ya lo terminara. Agarr su
pincel y cuando iba a acariciar la superficie de la tela vio que su
personaje haba desaparecido. Qu raro, pens perplejo. Escuch un ruido y
mir asustado hacia la ventana. All estaba. l le devolva la mirada con
una expresin complaciente.

Te estaba esperando, dijo el hombre mientras se acercaba. La luz del
pequeo estudio permita ver las pinceladas sueltas que componan su rostro
inacabado.

-Pero, cmo..? -el pintor no lograba formular su pregunta.

-Me das vida pero esperas contenerme dentro de un lienzo?

El artista titube algo incomprensible.

-No me sorprende que no puedas decirme ni una sola palabra. Te observ
silenciosamente mientras intentabas pintarme. Estoy harto de tu falta de
destreza. Me diste una existencia mediocre, como t. Ahora tengo que
sobrellevar la torpe fisonoma que me has concedido.

-Si quieres intento de nuevo... creo que puedo hacerte mejor... djame
intentar...

-No. No hace falta. Ya conozco tus limitaciones. Para ti yo soy tu obra
maestra. Vi en tus ojos lo orgulloso que estabas de m... No. No puedes
hacer mejor...

-Entonces... qu quieres de m?

-De ti?... Nada. Ya no puedes hacer nada. Slo quiero tu cuerpo.

-Mi cuerpo?

-S... me parece justo. Ah ests t, desperdiciando tu vida detrs de un
talento que nunca tuviste. La vida se te escapa. Yo lo nico que quiero es
vivir lo que t nunca has sido capaz. Pero t no me concediste un cuerpo,
slo capas de pintura de pobre ejecucin. T quedars atrapado en tu falso
arte, como debera de ser. T, para siempre condenado dentro tu
mediocridad...

El artista mir la conviccin en aquel hombre sin nombre y sin cuerpo. No
pudo reaccionar. Una gota de sudor fro baj por su cuello. Ah estaba l,
aceptando inerte la sentencia a la que ahora le condenaba su criatura.
Aquel hombre tom la mano de su creador y la puso sobre el lienzo. Las
manos de ambos, artista y creacin, quedaron apoyadas sobre el cuadro. El
artista vio con horror cmo se iba convirtiendo paulatinamente en pintura.
Y as, atrapado en su mundo, observ al hombre recin materializado
mientras sala por la puerta del estudio...

      ...

Cierro la puerta y comienzo a vivir. Regocijo de esta nueva topografa de
mi cuerpo. Siento el aire entrar por mis pulmones. La sangre corre por mis
venas. Escucho el leve palpitar de mi corazn. Mis manos no son ms que
esclavas de mi voluntad. Mis ojos se abren y veo flujos de colores
insospechados. Las flores. Las estrellas. La ropa que me cobija. El rbol
que crece desafiando las leyes de la gravedad. Una mariposa. Una hoja que
se cae. Tantos destellos de luz.

                                    Veo
                                    Toco
                                   Siento
                                   Pulso
                                  Palpito
                                   Lloro
                                    Ro
                                   Estoy
                                    Soy

El mundo entero desfila ante m por primera vez. Mis pies pisan firmes sin
saber cuntos pasos ms darn sobre la faz de esta tierra. Rechac la
inmortalidad esttica y me encanta la incertidumbre que poseo. El sol
anuncia la llegada de un nuevo da y yo, sin Dios ni dueo, me asomo a la
vida...



*** Historias para no ser contadas: 2

Abri los ojos de cantazo. Sinti el sudor fro bajando por su espalda.
Mir el reloj y se dio cuenta de que ya haba llegado la hora. Se dirigi
al lavabo para quitarse la mezcla de sudor y sueo que poblaban su rostro.
Y all contempl sorprendida la imagen que se reflejaba en el espejo. El
cabello marrn que enmarcaba su rostro haba desaparecido. Slo quedaba una
calva resplandeciente. Justo lo que faltaba. Hoy me tocaba escuchar las mil
quejas de mi director de tesis y ahora p colmo estoy sin pelo. Regres a
su cuarto y vio el nido de cabellos que ahora poblaban su almohada. Qu
diablos habr soado! Trat de recordar los pensamientos que la acompaaron
por la noche. Lo nico que retuvo fue la ansiedad y el susto que la
despertaron repentinamente. Ni modo, pens mientras termin de prepararse.
Sali del apartamento sin la preocupacin cotidiana de peinarse. Ocult su
piel debajo de un sombrero por aquello de protegerse del fro.

El profesor abri la puerta y se qued mudo. Despus de un tiempo logr
saludarla e invitarla a la silla ms cercana a su escritorio. La mir
atentamente mientras ella defenda su tesis. l slo le sonrea. Seguro que
ste piensa que tengo cncer, pens ella mientras debata si aclarar lo que
haba ocurrido. Pero cmo ella iba a explicarle lo sucedido si se escapaba
de su propia compresin? As que permiti su condescendencia a fin de irse
lo ms pronto posible de esa pequea oficina.

Cerr la puerta y se dirigi nuevamente a las calles. No poda escapar las
miradas invasivas de rostros desconocidos. Se ri un poco de toda la escena
y entr a un caf con la esperanza secreta de que el lquido amargo la
despertara de una vez de esta pesadilla...



*** Historias para no ser contadas: 3

l sali a tomarse una cerveza para relajarse un poco. Claro, tambin iba a
ver si alguna mujer caa en su cama. Pidi su trago y mir curiosamente el
pblico que habitaba ese lugar de mala muerte. Sus ojos se fijaron en una
mujer solitaria que beba un whiskey. Era bastante guapa... slo que calva.
Haba algo en ese rostro que le pareca familiar. l se sonri mientras
pens en lo fcil que sera esta conquista. Seguramente nadie se le acerca
porque estar enferma. Otros tendrn escrpulos, pero para l estas cosas
importaban muy poco. l es as de simple.

Se aproxim a ella. Le solt la labia rutinaria. Ella estaba ya tan
aburrida que permiti toda la parafernalia tonta de este hombre. Un trago
llev al otro y sin saberlo ah estaba ella en su cuarto. Besos. Caricias.
Gritos. Sudor. Saliva. Todo fue tan rpido que ella no tuvo tiempo de
registrar lo que haba pasado. Se sinti avergonzada y sinti la necesidad
de escaparse. Cerr la puerta sin mirar atrs. l qued tirado en la cama
sintindose completamente satisfecho. Un ardor desconocido fue invadiendo
su cuerpo. Ninguna mujer haba logrado dejarlo en este estado. Cuando abri
los ojos se dio cuenta que aquel amor casual le haba robado la piel.

Pueta, pens l, justo lo que faltaba...

** Mara de Lourdes Javier Rivera
   bealprlibre@yahoo.com
   Escritora puertorriquea (San Juan, 1981). Estudiante de doctorado en
   historia del arte en la Universidad de Salamanca (Usal,
   http://www.usal.es, Espaa). Su produccin permanece indita.



=== Sonetos      Beatriz Badaui ===========================================

*** Meditacin

Cunto madura el alma en una noche
si es la noche del duende y el misterio
la que recorre, plena y con criterio
el recuerdo que salva sin reproche.

Andar la vida sin hacer derroche
de pena y gesto perturbante y serio
es el afn voraz de planisferio
de quienes viajan en un raudo coche.

Mas la vida es cambiante, aunque sencilla,
y la vestimos de sayal o seda
segn los ciclos y el fugaz antojo

de cada uno y la sutil semilla
de cada uno y su revs que veda
el andar liberado... y sin cerrojo.



*** Alquimia

Espritu y materia combinados
suceso substancial del universo;
no s cul de los dos es el anverso
ni qu logros consiguen separados.

Se repiten en los hechos cimentados
en el bien, en el mal, en el esfuerzo;
no s cul de los dos es el reverso
pero siempre estarn amalgamados

Bello enigma de siglos recorridos...
cclicos son, espritu y materia
y aun as, en el cosmos se eternizan.

Lo tangible y lo etreo suspendidos
en la luz y en la sombra de una arteria
por la vida y la muerte se deslizan.



*** A mi madre

Recordar el cerezo que tena
la casa de la abuela imaginada
es sentir tu franqueza amurallada
en la noche: tenaz melancola.

Cuntos sueos hablados en vigilia...
Recorriste tu tiempo resignada
como un ave sin alas, aquietada
con un canto coral en tu utopa.

Mi castillo de naipes, desplomado,
se confunde en el duelo transcurrido
y en viajero rebelde se convierte

cuando acerca a mis manos el pasado
con olor a cerezas que me advierte:
"no est muerto el lucero que se ha ido".



*** Desde siempre

Hoy una pena me cont su historia
sin consultarme si deseaba orla
historia vaga de una cruel esquirla
que fustig la pertinaz memoria.

Hechos tangentes de dolor y gloria
que no pudieron a la fe vivirla
reafirmarla y a la vez nutrirla
con la esforzada y fontanal victoria.

Si una pena me cuenta yo le cuento
que de luces y sombras se hizo el mundo
que de amor y de instinto son los seres

que viajamos a remo y barlovento
que si se hunden los otros, yo me hundo
y si vuelvo a surgir me apoyo en Ceres.



*** Confesin

      (a Julin)

Gira la ronda de las horas mas
fiel atalaya que me juzga alerta
que no descubra mi comarca abierta
pues encierra, sutil, mis fantasas.

Pintada de ternura est mi ronda:
un nio con su luz me desafa
a extraviarme en el cielo, a que sonra
con su misma ilusin, carirredonda

Surcan mis horas msica, papeles
aromas tenues -corazn de menta-
libros y amigas que al pasar varan

sueos platnicos que son vergeles
capaces de vestir la Cenicienta
capaces de lograr que otros se ran.

** Beatriz Badaui
   bbadaui@steel.com.ar
   Escritora argentina (Rosario). Ha publicado textos en antologas,
   diarios y revistas de Argentina y otros pases. Adems es coautora del
   libro Los oficios del milagro, con Alicia Cmpora, Armando del Fabro y
   Carmen Landaburu, y autora de los libros Entre las cinco y las seis
   tiene que salir el sol (cuento y poesa, Ediciones Eneybe) e Ivo
   (cuentos, Editorial de la Universidad de Rosario).



=== Amor secreto      Guillermo Cornejo ===================================

Desde la ventana de la oficina poda ver la esquina de la calle, senta los
nervios a flor de piel; faltaban pocos minutos para que apareciera ella, la
peluquera del saln de belleza del frente. No se trataba de una mujer
despampanante: de estatura promedio, ligeramente rellenita; su cabello
corto de color castao enmarcaba un rostro redondeado, con escaso
maquillaje en el que sobresalan unos labios carnosos, que prometan el ms
dulce besar.

Quizs lo destacado de mi adorada anidaba en sus ojos: grandes, de un tono
color miel con pequeas chispitas de amarillo que le agregaban una suerte
de alegra interior que trascenda y se exteriorizaba a travs de su
lmpida mirada. Luca adems una nariz corta y ligeramente respingada lo
que la haca parecer un poco ancha. El conjunto daba la impresin de
picarda y sensualidad, la que se acentuaba al verla caminar. Lo haca con
infinita gracia y galanura, de porte erguido y mirar franco, se mova con
elegancia felina haciendo que su ropa destacara sus caderas redondas y bien
formadas; al punto que la mayora de quienes se cruzaban con ella se
volviesen a mirarla, ya sea descarada o sutilmente, para admirarla o para
envidiarla, pero nunca indiferentes.

La vi por primera vez hace cuatro meses, y desde entonces no la pude
apartar de mi mente; esperaba, como hoy, el momento sublime en que apareca
en la esquina; con su andar sensual y atrevido, departiendo sonrisas a
todos quienes tenan el privilegio de saludarla.

Desde mi puesto de observacin detrs de las pesadas cortinas poda
seguirla con la vista durante los casi cuarenta metros que mediaban entre
la esquina y la entrada de la peluquera. Esos treinta o cuarenta segundos
se haban transformado en los ms importantes para m. Literalmente viva
para contemplarla a su llegada y cuando se retiraba pasadas las siete de la
tarde. Nunca tuve el valor de acercarme o menos hablarle, el mgico
instante en que apareca llenaba mi corazn de gozo y felicidad hasta el
momento siguiente en el cual pudiera disfrutar de su andar y su figura.

Mirando entre los barrotes de la ventana y las cortinas cmplices que me
hacan invisible, la vi aparecer: vesta un sencillo peto color rosa viejo
que destacaba sus pechos pequeos y firmes, el escote moderado mostraba la
deliciosa curvatura coronada con los pequeos pezones apenas insinuados.
Calzaba unas sandalias bajas con tiras de cuero hasta el tobillo. Su falda
larga a la cadera estaba adornada con un tajo lateral que dejaba vislumbrar
su muslo suave al caminar. Con el pulso acelerado por la visin de mi
amada, y en parte por la excitacin causada por lo clandestino de mi
accin, imaginaba la textura y suavidad de sus senos, soaba con poder
besarlos y acariciarlos; cerr los ojos con el anhelo de sentir sus muslos
entregados a la caricia y al beso, casi poda saborear su adorable piel.
Sent gotas de sudor bajando por mi frente, notaba mis nudillos blancos de
apretar intilmente los barrotes de la ventana.

Me estremec en un profundo suspiro y entonces sucedi el accidente: al
tratar de esquivar a un pequeo que pasaba en su bicicleta, perdi el
equilibrio y cay pesadamente sobre la acera.

Sin pensarlo corr con desesperacin y le ofrec mi brazo para ayudarla a
levantarse, al contacto con esa pequea mano sent una descarga de energa
que casi paraliz mi corazn; mir su amado rostro que con las lgrimas
brillando en sus ojos pareca aun ms bello. Levant su mirada hacia m y
me sonri con agradecimiento. Esos momentos fueron los ms felices que
haba experimentado, la ayud a sentarse en los peldaos de una tienda
cerrada y atrevidamente tom su pi descalzndola, y con toda la suavidad
de la que fui capaz le acarici su inflamado tobillo. En una fugaz visin
vislumbr su delicado muslo y fugazmente la blancura de su calzn. Senta
oleadas de deseo y baj la vista para que la magia de ese instante de
intimidad no se viese alterada y poder sentir impunemente su piel entre mis
manos.

Pas su brazo sobre mis hombros y me susurr con la ms dulce de las voces:
Gracias, me siento mucho mejor!

Volv a poner su sandalia y con resignacin me dispuse a alejarme de ella
cuando tomando mi rostro entre sus manos me bes en ambas mejillas y
reiter su agradecimiento. La vi entrar en la peluquera y me retir
lentamente hacia el anonimato de mi ventana para esperar la hora de su
salida, quizs ms adelante me atrevera a hablarle o preguntar su nombre.

Cerr los ojos y record la tibieza y suavidad de su piel, el roce de sus
labios en mi rostro y pens que cuando se ama la vida es bella.

Irradiando esa especial luz que otorga el amor me adentr en el vetusto
patio y me sent bajo un aoso ciruelo a reflexionar. Es esto realmente el
Amor? O se trata de un oscuro y pecaminoso deseo? Escuch con tristeza las
campanadas, sin volverme escuch la voz de la Novicia que deca:

-Madre, la esperan para la oracin.

Con las manos entre los pliegues del hbito camin cabizbaja al encuentro
de mi deber...

** Guillermo Cornejo
   corguill@gmail.com
   Escritor chileno (Santiago, 1951). Es mecnico de aviones, retirado de
   la Fuerza Area de Chile (FACH, http://www.fach.cl). Estudi en la
   Escuela de Especialidades de la FACH y en la Inter American Air Forces
   Academy de la Fuerza Area de Estados Unidos. Recorri su pas como
   aviador y sirvi en el exterior como adjunto del Agregado Areo de Chile
   en Israel. Durante los ltimos aos de su carrera militar trabaj como
   analista de seguridad en el Estado Mayor.



=== Poemas      Rubn Jimnez Gonzlez ====================================

*** Acaso en vez de a luz fui dado al suelo

Acaso en vez de a luz fui dado al suelo,
y el suelo, maternal y educador,
patada tras patada con fervor
me levanta amoroso en cada vuelo.

Y tanta es mi querencia que en el cielo,
desque vuelo un instante triunfador,
al punto, recordando su calor,
me vuelvo a su regazo con anhelo.

Inquilino en su abrazo horizontal
voy soando con alas de reptil
sin despegarme un palmo del cuartel,

y a puntapis, el suelo maternal,
me acerca poco a poco a ese cubil
que yace involucrado entre su piel.



*** Igual verdad quemarse solo, entero

Mentira por mentira yo prefiero
aqulla que respiro en propia espira
al aire confortable que respira
quien pace slo pasto de cordero.

Igual verdad quemarse solo, entero,
combustiendo la vida en una pira,
que apagarse despierto en la mentira
que inocula oficiante un embustero.

Ni es cierta la verdad ni el mundo es plano,
de una cesta sacaron los ms serios
preceptos que al azar tom una mano

pastora de doctrinas y misterios.
Y dudas t de hallar verdad y arcano
escarbando en tu saco de criterios!?



*** No quedar mi duende apaciguado

Tan slo sal admito por comida,
de todas las pasiones soy buen reo,
al fuego y los placeres busco empleo
y acudo a su llamada sin medida.

Que nunca pudo el sayo de mi vida
domesticar el cauce del deseo,
ni a desorden entr como Teseo
dejando ya dispuesta una salida.

No quedar mi duende apaciguado
por ms que lo encarcele en un castillo
y ponga la razn a su cuidado.

Alumbra a mi apetito slo el brillo
de ver de Dios la cara en el pecado
como en un pan la viera el Lazarillo.



*** No hay doblez en estar muerto y levantarse

No hay doblez en estar muerto y levantarse
a un toque de entusiasmo,
desperezarse, andar,
caminar sin plan y sin propsito,
abandonarse a la ventura de los pasos,
abrazar la incertidumbre, aceptar
el seoro de la magia de la duda
de estar muerto,
y soar.

Slo soar, soar
los caminos ms amables del parto de la duda,
de la duda del muerto de estar muerto.

Y soar
una vida inagotable,
un nutriente de mil muertes
sentenciadas al retorno pertinaz
de mil toques traicioneros de entusiasmo.

Olvidar, soar
la venida caprichosa de la magia de la duda,
y soar. Dudar,
otra vez dudar
de este mundo ciertamente poblado de difuntos.

** Rubn Jimnez Gonzlez
   julianru@wanadoo.es
   Escritor e investigador espaol (Madrid, 1959). Recibi el premio
   Menndez Pidal de la Real Academia Espaola (http://www.rae.es) (2002) a
   la investigacin filolgico-histrica. Es autor del Diccionario
   toponmico y etnogrfico de Hispania Antigua (Minor Network, 2004) y de
   la novela En Asdrubal clavars tu lengua (Ed. Almuzara, en edicin). Fue
   director literario de Poesiapura.com y de la revista Atanor, y
   colaborador habitual de relato y poesa en publicaciones literarias
   espaolas e iberoamericanas, entre ellas El Hablador
   (http://www.elhablador.com), de Lima; Isla Negra
   (http://isla_negra.zoomblog.com), de Buenos Aires; Ficticia
   (http://www.ficticia.com), de Mxico, y Grieta, de la Universidad de
   Guadalajara (http://www.udg.mx), en Mxico.



|||||||||||||||||||||||    EL REGRESO DEL CARACOL    ||||||||||||||||||||||

=== Pome  une trangre      Porfirio Mamani Macedo =====================

      Traducido del espaol al francs por Elisabeth Passedat
      Poesa
      ditions ditinter
      Pars, 2005
      ISBN: 2-9145228-70-1
      86 pginas

Extranjero como ha venido siendo desde que sali de su pas a principios de
la dcada de los 90, el escritor peruano Porfirio Mamani Macedo mantiene la
extranjera como tema recurrente en su dilatada obra. Por ello, para el
lector que ya ha ledo trabajos anteriores de Mamani, no es extrao
encontrar que en el registro de su obra aparezca un nuevo poemario,
precisamente titulado Pome  une trangre.

Se trata de un largo poema de amor dividido en 32 partes, todas numeradas y
cada una llamada, tambin, "Extranjera", en el que Mamani juega de mil
maneras con el concepto, siempre evidencindose a travs de sustantivos que
sugieren la distancia respecto al lugar de nacimiento y, por ende, a todo
lo que podamos identificar como nuestro territorio; por ende, al amor.

As, la mujer amada se convierte en smbolo, a la vez, de la lejana y del
esfuerzo por reducir esta lejana con los ojos de la mujer amada que maana
se enfrentar "desnuda para alcanzar tu prometido / valle donde han de
dormir tus ojos". La amada que Mamani plasma en este libro est lejos, de
su patria y del hombre que canta su amor por ella, que anuncia una prxima
partida en su busca, en la que espera que haya un faro "para guiar /
nuestros olvidados amores / por los ruidosos mares que cruzamos".

"No encerrar tu rostro en los lmites / del mar ni en la oscura / suerte
que nos depara el destino", dice Mamani en uno de sus poemas. "Dime qu
nubes envolvern / todava nuestros caminos en la lluvia. / Qu vientos
soplarn el vigor de nuestros pelos / y qu montaas hemos de cruzar para
encontrarnos", dice en otro. "Siendo yo el que vino a ti, tierra lejana, /
cmo haberme sealado la frontera? / Siendo Ella, la historia de mi canto,
/ cmo haberle sealado la frontera?", se pregunta en el poema final.

Carmen Ruiz Barrionuevo, autora del prlogo, advierte los puntos en comn
que unen a este libro con un ttulo anterior de Mamani Macedo, Voz ms all
de las fronteras, de 2003: "La frontera aparece en los dos libros como esos
lmites que son inventos humanos, que coartan la libertad y se imponen a
los caminantes impidiendo su trnsito al ms all; pero no se puede olvidar
que, a la vez, la frontera es lo que une, lo que llama, pues detrs de su
lnea invisible se percibe la otra tierra, la deseada, la adivinada, o la
temida".

Nacido en Arequipa en 1963, Mamani obtuvo el grado de abogado en la
Universidad Catlica de Santa Mara, y ha hecho tambin estudios de
literatura en la Universidad de San Agustn (Arequipa) y La Sorbona
(Francia). Posee una vasta bibliografa, en francs y en espaol, en la que
destacan ttulos como Ecos de la memoria (poesa, Editions Haravi, Lima,
Per, 1988), Les vigies (cuentos, Editions L'Harmattan, Pars, 1997), Voz a
orillas de un ro / Voix sur les rives d'un fleuve (poesa, Editiones
Editinter, 2002), Le jardin el l'oubli (novela, Ediciones L'Harmattan,
2002), Ms all del da / Au-del du jour (poemas en prosa, Editiones
Editinter, 2000) y Flora Tristan: La paria et la femme trangre dans son
oeuvre (ensayo, Ed. L'Harmattan, 2003).



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

"El mundo podra existir muy bien sin la literatura, e incluso mejor sin el
hombre".

      Jean-Paul Sartre.



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