
         ~~~~~~~~~~~~~~~           Ao X      Cagua, Venezuela      N 145
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                    LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                     http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                       17 de julio de 2006
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                 LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                  la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                 hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                   Usted puede enviarnos sus
           ~~~~~~~~~~~                comentarios, crticas o material
           ~~~~~~~~~~~                 literario a info@letralia.com
           ~~~~~~~~~~~          ~                    *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~       JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~       Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
"Fsica elemental de los objetos culturales", Jorge      | Editorial
Gmez Jimnez.                                           |
                                                         |
Anecdotario en Lulu. / Los caminos de Sergio. / Vallejo  | Breves
en Londres. / Ms sobre Mudanzas. / Los Jueves de Julio. |
/ Las tramas de Hidalgo. / De Manoa a Maroa. /           |
Literatura viva. / Encuentro en San Francisco. /         |
Talleres de Harawi. / Sci-fi en el Celarg. / Las         |
sensaciones de Souchon.                                  | 
                                                         |
Por primera vez en Espaa dictan mster en promocin de  | Noticias
la lectura. / Jason Galarraga expone en Maracay. /       |
Escritores noveles tienen su asociacin. / Publicado     |
ntegramente el anuario 2005 del Instituto Cervantes. /  |
Casa de las Amricas lanza campaa cultural Leer         |
Amrica. / Anunciados ganadores del concurso de autores  |
inditos de Monte vila. / Una obra de teatro recrea la  |
vida de Hctor Lavoe. / Exponen pinturas y dibujos de    |
veintitrs escritores. / Ecuador record a Jorge Icaza   |
en su centenario. / Carlos Germn Belli recibe el premio |
Neruda de manos de Bachelet. / Autores latinoamericanos  |
presentes en la Feria de Dallas. / Buenos Aires celebra  |
la literatura infantil y juvenil. / Cervantes de Roma    |
publica inditos de Carlos Edmundo de Ory. / Otorgan     |
premio Hammet al escritor cubano Leonardo Padura. /      |
Inauguran el Cervantes de Pekn con un Quijote           |
comestible. / Saramago no pudo inaugurar los Cursos de   |
Verano de La Gomera. / Fedosy Santaella Kruk gana la     |
Bienal Pocaterra en narrativa. / Alfonso Sastre recibe   |
premio Victoria Eugenia. / Sergio Pitol es declarado     |
Ciudadano Distinguido de Xalapa. / Nuevo libro de Isaac  |
Goldemberg en formato digital. / Se inicia en Venezuela  |
el III Festival Mundial de Poesa. / Feria del Libro de  |
Lima homenajea a Borges y Belli. / Antologa             |
Internacional de Poesa Amorosa presentarn en Lima. /   |
Coinciden en Guatemala las ferias Filgua y Filcen. /     |
Fernando Trueba iniciar en agosto rodaje de El baile de |
la victoria. / Feria del Libro de Bolivia tiene a        |
Venezuela como invitada especial. / Arte, cultura y      |
globalizacin sern analizados en un congreso.           |
                                                         |
El Plagio Literario                                      | Literatura
http://kevin.perromat.neuf.fr/Index.html                 | en Internet
                                                         |
"18 de agosto de 1936", Harold Alvarado Tenorio. /       | Artculos y
"Marissa Arroyal: poesa de belleza revelada, rebelada", | reportajes
Magdalena Mattar. / "Travesuras de la nia mala:         |
sociopata y desamor", Ren Flores Agreda. / "Jorge      |
Icaza, el profeta de Evo", Daniel Ortiz. / "Partes       |
mnimas, de Esteban Moore", Ana Mara Russo. / "El       |
espaol, lenguaje de la diferencia", Miguel ngel        |
Fujita. / "Dos notas", Ivn Bedoya Madrid.               |
                                                         |
"os Fernndez: Escribo para no envilecerme", John Jairo | Entrevistas
Junieles.                                                |
                                                         |
"Alquimia poltica en educacin. La educacin en Amrica | Sala de ensayo
Latina: integracin e internacionalizacin popular",     |
Ramn Azcar A. / "Los herederos del desencanto: breve   |
paseo por la narrativa norteamericana penltima",        |
Mariano Orosco.                                          |
                                                         |
Cuatro poemas de Natalie Sve. / "A solas", Alejandro    | Letras
Badillo. / Sonetos de Orlando Santana Cabrera. / "Las    |
esperas", Ariel Len. / Poemas de Manuel Cuautle. /      |
"Ahora", Laura Guilln Ramo. / "Pacheco", Sergio Omar    |
Manganelli. / "Las campanas de la ciudad", Ricardo Mena  |
Cuevas. / Dos poemas de La Isabel Alvear Ramrez. /     |
"Aventuras... en un tacho de basura", Yvette Schryer. /  |
"Pepe", Alejandro Cardozo. / Tres textos de Vernica     |
Cento. / Dos relatos de Luis Recuenco Bernal. / "Hostia" |
(extractos), Ulises Varsovia. / Tres poemas de Osvaldo   |
Rubens Sado.                                             |
                                                         |
"Eva de viento y sol. La escritura de mujer en la poesa | El regreso
falconiana", Luis Alfonso Bueno.                         | del caracol
                                                         |
Ejercicio de frivolidad.                                 | El buzn
                                                         |
Jonathan Swift.                                          | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
                      http://www.stockholmchallenge.se
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=== Editorial      Fsica elemental de los objetos culturales =============

La cultura es un inconmensurable tejido de conocimientos y perspectivas.
Cada hebra de ese tejido tiene caractersticas propias y es, por tanto, un
objeto cultural que, al relacionarse con hebras similares, constituye
objetos culturales de mayor tamao. Todo individuo tiene la capacidad
innata de asimilar objetos culturales en proporcin indefinida; que no
infinita, pues lo limitan circunstancias biolgicas como la enfermedad y la
muerte, y circunstancias psicolgicas como su propia disponibilidad a
apropiarse de ms objetos. Podemos asumir que la cultura de un individuo
est formada por la suma de los objetos culturales que ha asimilado, por su
capacidad para relacionarlos y por la posibilidad de crear nuevos objetos;
asimismo, la cultura de un grupo humano estara constituida por los objetos
culturales que sus individuos comparten con ms o menos las mismas
perspectivas generales.

Las posibilidades comunicacionales de nuestra era nos han permitido, por
primera vez en la historia, disponer de una variedad sin precedentes de
canales para la comunicacin que redunda en la posibilidad de tener una
visin global al ms bajo costo humano y material jams conocido. Nunca
antes hubo tantas formas de hacer contacto con el otro, nunca antes fue tan
fcil establecer lazos de cooperacin entre individuos geogrficamente
distantes, nunca como en el presente fue posible diseminar por todo el
planeta, en cuestin de horas, un objeto cultural.

La imprenta, la televisin, la comunicacin por satlite e Internet son
ejemplos de cmo la tecnologa ha propiciado saltos dimensionales en
nuestra capacidad para diseminar y asimilar objetos culturales. La misma
tecnologa es un producto del paradigma cultural imperante y, a la vez, el
fuelle para expandir tal paradigma. Las relaciones entre cierta cantidad de
objetos culturales despierta la necesidad de iluminar reas del
conocimiento que de tan oscuras ni siquiera eran sospechadas, y la
tecnologa crece para satisfacer esa necesidad; ya satisfecha, nuevas
relaciones proponen nuevas reas desconocidas a las que la tecnologa una
vez ms habr de acceder. Una serpiente que no slo se muerde la cola, sino
que se alimenta de ella y crece como consecuencia de ese alimento.

Cunta cultura somos capaces de soportar? Los lmites humanos de los que
hablamos ms arriba hacen imposible que un slo hombre asimile todos los
objetos culturales existentes. Por eso parcelamos el conocimiento y le
concedemos a cada individuo (al menos en teora y en circunstancias
ideales) la potestad de decidir cul parcela acometer.

Cada vez que la serpiente crece, se produce un efecto de aceleracin en la
produccin de objetos culturales. Ms individuos enfrentados a una
situacin deriva en ms objetos culturales; en la actualidad las
situaciones pueden ser presentadas de inmediato a ms individuos, lo que
conduce a una proliferacin de objetos culturales a velocidad vertiginosa.
Muchos de esos objetos sern olvidados rpidamente, y es lgico que as
sea. Pero hay que notar que el crecimiento cuantitativo de la cultura
afecta a la cantidad de objetos que olvidamos de igual manera que a la de
los que permanecen con nosotros por un largo tiempo. Es un asunto simple de
estadstica.

Es factible imaginar un mundo compuesto por dos enormes grupos humanos: por
un lado, quienes asisten a la produccin de objetos culturales con una
visin secuencial, capaces de considerar slo un objeto a la vez; por el
otro, quienes lo hacen con una visin de conjunto, capaces de considerar
varios objetos y relacionarlos entre s, sin dejar de estar preparados para
la eventual llegada de nuevos objetos, incluso si stos contradicen
concepciones previas. Para los primeros, los objetos culturales compiten;
para los segundos, los objetos culturales se complementan. En consecuencia,
los primeros asumen la cultura como un conglomerado esttico de objetos
poderosos, invulnerables al desarrollo del pensamiento; los segundos tienen
ante s una cultura compuesta por relaciones dinmicas entre objetos que se
comportan, ni ms ni menos, como las piezas, siempre insuficientes, de un
rompecabezas infinito.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



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|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Anecdotario en Lulu. El escritor guatemalteco Jos Joaqun Lpez, autor del
blog Anecdotario.net, acaba de convertirlo en libro usando el servicio de
Lulu.com, que permite a cualquiera poner sus creaciones a la venta en
Internet. El libro, titulado Ancdotas e historias, cuesta $9.95 e incluye
69 posts originalmente publicados en el blog, en los que Lpez cuenta
pequeas historias de ficcin que, con humor, irona y hasta un poco de
amargura, relatan aspectos de la vida en Guatemala.
http://www.lulu.com/content/326470

Los caminos de Sergio. El escritor espaol Sergio Borao Llop, algunos de
cuyos textos han sido publicados en Letralia, acaba de reunir en un libro
los poemas y textos en prosa que previamente haba difundido a travs de su
lista de correo durante los aos 2004 y 2005. Aadindoles algunos extras,
as como opiniones de lectores sobre los textos y en general sobre la obra
del autor, ha publicado en lnea el libro resultante en formato PDF bajo el
ttulo Camino al andar (2004-2005).
http://www.aragonesasi.com/sergio/Camino_al_Andar.pdf

Vallejo en Londres. La Casa del Poeta Peruano en Londres emiti a finales
de junio el veredicto de su 1r Concurso Mundial de Poesa "Csar Vallejo",
en el que participaron 450 poetas. El jurado estuvo compuesto por el poeta
y dramaturgo chileno Alfredo Cordal, la periodista y poeta argentina Gisela
Jachniuk, la crtica literaria peruana Rosa Tezanos Pinto y el poeta
mexicano Alejandro Campos Oliver. El primer lugar correspondi a Patricia
Medina (Mxico) por su poema "No es la noche lo roto", sobre el cual el
jurado dijo que "a travs de figuras antitticas otorga un nuevo
significado a la palabra"; el segundo lugar fue obtenido por la letraliana
Paura Rodrguez Lestn (Bolivia), por su poema "Te atribuyo el torrente de
mi sangre", del que el jurado destac que "se basta de la sencillez de las
palabras para otorgarnos la profundidad de los conceptos"; y el tercer
lugar fue para Miguel Rosenzvit (Argentina), por "Vrtigo taciturno", un
poema que, segn los jueces, "descubre, mediante la fuerza de la
naturaleza, las distintas imgenes que sta nos provoca". Adems el jurado
seleccion cinco menciones de honor y trece finalistas. Los trabajos
ganadores y recomendados sern publicados en un libro que ser entregado en
un encuentro en Chimbote, en noviembre prximo.

Ms sobre Mudanzas. La edicin 143 de Letralia incluy un dato errneo
sobre la novela Mudanzas, recientemente publicada por el escritor espaol
Javier Sagarna, uno de los profesores de la Escuela de Escritores de
Madrid. En aquel momento publicamos que para obtener la novela, que tiene
un costo de slo 14,50 euros, era preciso comunicarse con el autor. En
realidad la novela se consigue en las mejores libreras espaolas (Fnac,
Casa del Libro, Crisol, Fuentetaja, Antonio Machado, etc.).

Los Jueves de Julio. Coordinado por Soren Pealver, el jueves 6 se inici
el VII Ciclo Los Jueves de Julio, que organiza el Aula de Poesa de la
Universidad de Murcia (Espaa), a cuyo frente est Isabelle Garca. El
ciclo consiste en cuatro recitales, cada jueves de este mes a las 8:30 de
la noche en la Puerta Falsa de Murcia. Las dos primeras sesiones, el 6 y el
13 de julio, correspondieron a los poetas Pedro Lpez Martnez (Moratalla,
1967) y Fulgencio Martnez (Murcia, 1960), letraliano este ltimo con
extractos de su poemario Indicios de sptimo alba en nuestra edicin 135.
El 20 de julio se realizar el recital de Ana Mara Alcaraz (Los Nietos),
autora del poemario Entre el cielo y el agua, y el 27 ser el turno de
Antonio Soto (Librilla, 1952), autor de El libro de los espejos, entre
otros ttulos.
http://www.um.es/scultura/poesia/2006/jueves-julio.php

Las tramas de Hidalgo. El pasado 9 de julio se inaugur la exposicin
"Tramas de color: pintura y obra de Emilio Hidalgo", que estar abierta al
pblico hasta el 13 de agosto en la Sala RG de la Casa de Rmulo Gallegos,
en Caracas. La muestra incluye cincuenta obras de Hidalgo, connotado
artista plstico venezolano fallecido en 2005 a los ochenta aos de edad.
La curadura estuvo a cargo de la Fundacin Emilio Hidalgo con asesora de
la Direccin de Artes Visuales del Centro de Estudios Latinoamericanos
Rmulo Gallegos (Celarg). Imgenes grabadas sobre papel, en xilografa y
colografas, y obras pictricas en tcnica mixta, son algunos de los
componentes de la muestra, que puede visitarse de martes a viernes de 9 de
la maana a 8 de la noche y los sbados y domingos de 10 de la maana a 6
de la tarde.
http://www.celarg.org.ve

De Manoa a Maroa. Tal es el ttulo del ciclo cinematogrfico que hasta el
31 de julio permitir al pblico caraqueo apreciar la filmografa de la
realizadora venezolana, nacida en Suecia, Solveig Hoogesteijn. El ciclo
empieza con Manoa, de 1980, una road movie a la venezolana, con la que
Hoogesteijn se present en la Quincena de los Realizadores en el Festival
de Cannes y en el Festival de Biarritz, y con la que comparti la Catalina
de Plata en el Festival de Cartagena; Macu, la mujer del polica, de 1987,
xito de taquilla en su momento, que explor el mbito de la delincuencia
al recrear un sonado caso criminal venezolano; Santera, de 1996, enfocada
en la religiosidad sincrtica afrovenezolana; y la ms reciente produccin
de Hoogesteijn, Maroa, de 2005. Las funciones son todos los viernes hasta
el 31 de julio, a las 5 de la tarde y 7 de la noche, en la Sala de Teatro 2
de la Casa de Rmulo Gallegos. Las entradas cuestan Bs. 3.500 para el
pblico en general, Bs. 3.000 para estudiantes y Bs. 1.800 para 3 edad y
amigos de la Cinemateca.
http://www.celarg.org.ve

Literatura viva. Como parte del ciclo potico "Literatura viva", este
jueves 20 de julio se presentarn, a las 8:30 de la noche en el Centro
Cultural "La Cacerola" (Franklin 26, Buenos Aires), los poetas Csar Bisso
y Griselda Garca. El anfitrin de la velada ser Gerardo Curi. Lidia
Rocha se encarga de la produccin y las entrevistas y Ariel Muoz
presentar su performance. Habr tambin una lectura especial de Ins
Manzano, y Mnica Melo leer poemas en chino y cantar el Himno de la
Repblica Popular China. Finalmente, Rolando Revagliatti leer textos del
poemario Abierto toda la noche de Enrique Cadcamo, de quien Pako Rizzo
interpretar dos tangos. Hasta pasada la medianoche habr micrfono
abierto.
http://valknutr.blogspot.com

Encuentro en San Francisco. El prximo 22 de julio se realizar en San
Francisco de Macors (Repblica Dominicana) el Segundo Encuentro Nacional
de Escritores, evento que estar dedicado a la ilustre escritora Mlida
Garca. La actividad es auspiciada por la Direccin Regional de Cultura, la
Editora ngeles de Fierro, la Fundacin Loma Quita Espuela y el Taller
Literario Domingo Moreno Jimenes, del Centro Universitario Regional del
Nordeste. La cita es en la Plaza del Solenodonte, cadillar entrada a Quita
Espuela, de 9 de la maana a 4 de la tarde.
Telfonos: 809-877-7345 / 809-979-6294 / 809-5884156

Talleres de Harawi. El grupo Harawi, de Lima (Per), ha organizado una
serie de talleres para los meses de julio y agosto que empiezan el prximo
25 de julio con "Violencia y literatura. Per 1980-2005", a cargo de
Victoria Guerrero, que se dictar los martes y jueves de 4 a 6 de la tarde.
Le siguen "Creacin literaria", con Carmen Oll, a partir del 2 de agosto
(mircoles de 10 de la maana a 12 del da); "Poesa", con Arturo Corcuera,
a partir del 2 de agosto (mircoles de 5 de la tarde a 7 de la noche), y
"Cuento", con Cronwell Jara, a partir del 8 de agosto (martes de 7 a 9 de
la noche). Todos los talleres cuestan 120 soles y tienen una duracin de 8
sesiones.
Telfonos: 4443672 / 98469207

Sci-fi en el Celarg. El Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos
(Celarg) presenta desde el 29 de julio hasta el 28 de octubre el taller
"Cine, literatura y mitos de la ciencia-ficcin", que ser dictado por
Iliana Gmez Berbes en 12 sesiones, todos los sbados de 10 de la maana a
12 del da. El taller abarca desde una definicin del gnero hasta una
exploracin por las ms recientes tendencias. Los participantes elaborarn
relatos bajo una serie de premisas aportadas por Gmez Berbes. El taller
tiene un costo de 300.000 bolvares, con facilidades de pago.
ilianagomezb@yahoo.com o Telfonos: 5517716 / 0416 4253006

Las sensaciones de Souchon. Hasta el prximo 30 de julio es posible
apreciar las obras de la artista venezolana Isabel Souchon (Caracas, 1970)
que se exponen en el New World Museum de Houston, Texas (EUA). La
exposicin, titulada "Nature Sensations", est compuesta por 18 pinturas de
tcnica mixta sobre tela, de la produccin de los 6 ltimos aos de la
artista. Souchon reside en Venezuela y constantemente hace viajes a
diversos pases. Desde 1995 ha venido exponiendo sus obras tanto en su pas
como en Europa. La exposicin est abierta al pblico de jueves a sbado,
entre las 12 del da y las 5 de la tarde.
http://www.newworldmuseum.org

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electrnico a breves@letralia.com.



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*** Por primera vez en Espaa dictan mster en promocin de la lectura

La Universidad de Alcal de Henares (UAH, http://www.uah.es), junto con la
Fundacin Germn Snchez Ruiprez (FGSR, http://www.fundaciongsr.es) y
Editrain (http://www.editrain.com), ha organizado por primera vez en Espaa
un mster en promocin de la lectura que se dictar a partir del 20 de
octubre.

Con la creacin de este mster, que se desarrollar en el Instituto de
Postgrado de Estudios Culturales y de Comunicacin (Ipecc,
http://www.ipecc.net), las organizaciones involucradas pretenden cubrir una
necesidad de quienes directa o indirectamente estn relacionados con la
misma, tales como editores, bibliotecarios, profesores y animadores
culturales en general.

Con un total de 60 crditos, el curso abordar temas como la gerencia de la
promocin de la lectura; dinamizacin de las bibliotecas; implantacin de
bibliotecas escolares; asesoramiento y herramientas de promocin de la
lectura; seminario "Actuaciones de referencia en el mbito de promocin de
la lectura" y proyecto.

El mster, que ser dirigido por los profesores Purificacin Moscoso (UAH)
y Luis Gonzlez (FGSR), podr ser cursado en modalidad presencial o virtual
y tendr una duracin de 600 horas, del 20 de octubre de 2006 al 30 de
junio de 2007. La modalidad presencial tendr como sede el Ipecc, en
Madrid.

El cupo est limitado a cuarenta personas y el costo de la matrcula es de
4.900 euros para la modalidad presencial y 3.800 para la virtual. El
perodo de inscripcin est abierto hasta el 20 de octubre. El de matrcula
ser del 1 de septiembre al 20 de octubre. Se puede solicitar mayor
informacin por correo electrnico escribiendo a info@ipecc.net, o
visitando la pgina del Ipecc, http://www.ipecc.net.

Fuente: Ipecc



*** Jason Galarraga expone en Maracay

El pasado 15 de junio fue inaugurada en el Fyer del Teatro de la pera de
Maracay (Aragua) la exposicin "Tempus Fugit", del dibujante y diseador
grfico venezolano Jason Galarraga (Caracas, 1950), que se mantendr
abierta al pblico hasta el prximo 31 de julio.

La muestra, en cuya inauguracin actu, en calidad de invitado especial, el
jazzista venezolano Vctor Cuica, est compuesta por veinte obras
realizadas con acrlico, creyn graso, creyn de leo y grafito, segn
explic la directora de la institucin, Yanira Capriles Seplveda.

En la presentacin, el licenciado ngel Medina, jefe de Prensa de la
Gobernacin del estado Aragua, defini al artista como "una especie de
prestidigitador que induce en sus obras un continuo movimiento de imgenes
donde los colores tropicales nos envuelven en esa especie de selva ldica".

Medina agreg que Galarraga aplica los atributos plsticos "como una
alegora de los objetos cotidianos que, al final, tienen un movimiento muy
particular" en la que se complementan texto e ilustracin "con esa visin
onrica que va ms all de lo habitual".

Galarraga ha estudiado en el Instituto de Diseo de la Fundacin Neumann,
la Escuela de Artes Plsticas de Caracas y el Centro de Artes Grficas
(Ceagraf) de la Universidad de Costa Rica. En Venezuela ha presentado
exposiciones individuales en Caracas, Maracaibo y Maracay, y adems ha
llevado su obra a salas de Pars (Francia), Puebla (Mxico), Panam,
Santiago de Chile, Miami y Washington (EUA).

Su pgina web (http://www.jasongalarraga.com) contiene abundante
informacin sobre su trabajo y los reconocimientos que ha obtenido en casi
30 aos de carrera artstica.

Fuente: Gobernacin de Aragua



*** Escritores noveles tienen su asociacin

En noviembre de 2005 fue creada la Asociacin de Escritores Noveles (AEN,
http://www.asociacionescritoresnoveles.es), organizacin sin fines de lucro
que pretende dar cobertura a quienes se estn iniciando en el oficio
literario, adems de abrirse paso en el mbito literario espaol e
hispanoamericano en general.

La AEN ofrece asesora y orientacin a sus miembros, de manera que consigan
una oportunidad que les abra las puertas del mundo literario y creativo.
Organiza conferencias y presentaciones de los libros publicados por los
asociados, les ayuda a elegir la editorial adecuada y les gua en el
proceso que toda obra literaria debe seguir para adquirir la calidad
suficiente.

Igualmente, la organizacin favorece, alienta y organiza encuentros de
escritores nacionales e internacionales con el pblico en general y sus
lectores en particular; contribuye a la difusin del libro y del hbito de
lectura en la sociedad espaola y del resto del mundo hispanohablante, y,
principalmente, en la esfera escolar en cualquiera de sus diferentes
etapas.

La AEN es presidida por Covi Snchez y nace ya con delegaciones en
Argentina, Chile y Per. La pgina de la organizacin ofrece informacin de
utilidad para escritores noveles, como anuncios de concursos literarios, un
calendario de actividades, los estatutos y un blog que difunde noticias de
actualidad. Adems, se ofrecen talleres literarios y un foro pblico para
conversar sobre temas de inters para el escritor novel.

Fuente: AEN



*** Publicado ntegramente el anuario 2005 del Instituto Cervantes

El Centro Virtual Cervantes public a finales de junio la versin ntegra
del anuario del Instituto Cervantes correspondiente al ao 2005, que bajo
el ttulo "El espaol en el mundo"
(http://cvc.cervantes.es/obref/anuario/anuario_05), es una gua de
referencia ineludible para conocer la situacin de la lengua y la cultura
espaola en el panorama internacional.

Tras una presentacin a cargo del director del Instituto Cervantes, Csar
Antonio Molina, esta octava edicin del anuario se abre con una seccin
dedicada a los centenarios de 2005: Belisario Betancur firma un artculo
sobre el Quijote, y dice de este libro que es el mejor manual de vida, un
protector de la lengua espaola y un fiel garante de su cuidado; le sigue
un artculo de Csar Oliva que conmemora los centenarios de Lope de Rueda,
Mihura y Rodolfo Usigli.

La segunda seccin recoge por primera vez estudios dedicados a la
literatura producida en lengua espaola en pases como Gibraltar, Guinea
Ecuatorial y Marruecos. Otra seccin analiza la salud de nuestro idioma en
Sudfrica, Namibia, Guinea Ecuatorial, Senegal y Estados Unidos. La
siguiente seccin recoge tres informes que estudian en detalle asuntos
relacionados con la fontica y el lxico del judeoespaol, la peculiar
situacin de bilingismo que vive Paraguay y el inters por el hispanismo
en la India.

A continuacin, por primera vez en el anuario del Instituto, se presentan
tres artculos que exponen brevemente la proyeccin internacional de las
lenguas cooficiales de Espaa. En esta seccin se recaban las reflexiones
de la Real Academia Galega, el Institut Ramon Llull y la Real Academia de
la Lengua Vasca-Euskaltzaindia, sobre el papel del gallego, el cataln y el
vascuence, respectivamente, en el mundo.

As mismo, se ofrece una presentacin ilustrativa del Aula Virtual de
Espaol (http://ave.cervantes.es), el curso de espaol por Internet
desarrollado por el Instituto Cervantes. La versin impresa del anuario fue
editada por Plaza y Jans y Crculo de Lectores.

Fuente: Centro Virtual Cervantes



*** Casa de las Amricas lanza campaa cultural Leer Amrica

La Casa de las Amricas (http://www.casa.cult.cu), la ms importante
institucin cultural cubana, inici este 1 de julio una nueva campaa
cultural titulada Leer Amrica, que tiene el propsito de profundizar los
vnculos de la literatura latinoamericana con sus lectores potenciales en
Cuba y en el extranjero.

Leer Amrica comprende un grupo de acciones de promocin, distribucin y
comercializacin de libros y publicaciones peridicas del Fondo Editorial
de Casa de las Amricas a las que se sumarn las libreras Ateneo y
cabeceras provinciales de todo el pas caribeo.

Como parte del programa, en estas libreras y sobre todo en el stand de la
Casa de las Amricas en la Feria Arte en la Rampa -inaugurada el mismo 1 de
julio-, se organizarn presentaciones de libros, concursos, rifas y
subastas, se desarrollar una sala de lectura y se podr intercambiar
libros y publicaciones peridicas, editadas por la institucin en los aos
60 y 70, por un ejemplar de la novela Pedro Pramo, texto que consagr a su
autor, Juan Rulfo, como uno de los maestros de la literatura
latinoamericana.

Con esta iniciativa los organizadores esperan recuperar un importante grupo
de textos que sern donados, en un segundo momento de la campaa, a
bibliotecas escolares y pblicas y a otras instituciones que fomentan los
hbitos de lectura.

Tambin en el marco de la campaa, el pasado 8 de julio se present en el
Sbado del Libro de la capital la antologa potica En el reino de Escuque,
del poeta venezolano Ramn Palomares, y La tienda de muecos y otros
relatos, del narrador, tambin venezolano, Julio Garmendia.

Igualmente fueron presentados Pequeas criaturas, del reconocido narrador
brasileo Rubem Fonseca; En lo ms implacable de la noche, de la poeta
uruguaya Idea Vilario, y las publicaciones Anales del Caribe, Conjunto,
Boletn Msica y la revista Casa de las Amricas.

Fuente: Cubarte



*** Anunciados ganadores del concurso de autores inditos de Monte vila

La cuarta edicin del concurso para Obras de Autores Inditos 2006,
promovido por el Ministerio de la Cultura
(http://www.ministeriodelacultura.gob.ve) a travs del sello estatal
venezolano Monte vila Editores Latinoamericana
(http://www.monteavila.com.ve), ya tiene ganadores en los gneros de
narrativa, poesa, ensayo, dramaturgia y cuentos para nios.

La novela Mi querido Pablo, de Ayar Prez Pulido, as como los libros de
cuentos Seducidos por las letras, de Nstor Rojas, y Quieres jugar a
Memory?, de Natalia Contramaestre, fueron las obras favorecidas en
Narrativa, de acuerdo con el veredicto emitido por los escritores Sael
Ibez, Eloi Yage Jarque y Stefania Mosca.

Del texto de Prez Pulido se destac "su capacidad de convergencia entre el
mbito privado y el pblico, as como de mostrar una radiografa afectiva
del Caribe a travs del bolero". El libro de Rojas se distingui por el
predominio del "viejo arte de contar historias con un gran despliegue
imaginativo y una prosa gil, no exenta de humor". Y los cuentos de
Contramaestre fueron valorados "por su apuesta por el juego y la memoria
como parte constitutiva del ejercicio literario".

Asimismo, se seal como rasgo afn a la mayora de las obras presentadas,
"el esfuerzo por reflejar una correspondencia entre el mbito privado y el
pblico, entre la historia personal y la social, centrado en el imaginario
urbano, caracterstica representativa de la ms reciente narrativa escrita
en el pas".

En Poesa fueron premiados los textos Escandinavia y otros destinos, de
Odette Da Silva; Colcoscopio, de Modaira Rubio Marcano, y Poesa, de Zulema
Cendn Medrano. Los miembros del jurado, Rubn Wisotzki, William Osuna y
Sonia Chocrn, apreciaron "el trabajo minucioso de la palabra potica, la
honestidad literaria y la originalidad y densidad de sus imgenes,
cualidades presentes en los tres poemarios".

En el gnero Ensayo los acadmicos Aura Marina Boadas, Judit Gerendas y
Luis Barreras Linares reconocieron a La voz del resentimiento: lenguaje y
violencia en Miguel de Unamuno, de Vctor Julio Carreo, por lograr
"trasladar de modo muy acertado los contenidos de un trabajo de origen
acadmico y ofrecerlos a un sector ms amplio de lectores".

Tambin fue premiado Las estrategias del sujeto: ensayos en torno al
acontecer de la economa en la filosofa del humor en la literatura, de
lvaro Martn Navarro, que "enfoca de modo muy acertado y argumentado
aspectos importantes de la filosofa y del lenguaje, estableciendo
originales relaciones entre lneas de exploracin comunes a estas
disciplinas como el humor, el dolor, la tragedia y la comedia".

En Dramaturgia resultaron ganadoras las obras Los dioses del sur, de
Vicente Lira; Lorquianas, de Katherine Garca, y Aves de rapia, de Jess
Benjamn Farias. Los miembros del jurado, Jos Gabriel Nez, Orlando
Rodrguez y Rodolfo Santana, distinguieron en estas piezas "el excelente
manejo del lenguaje teatral, la acertada visin de las estructuras
dramticas y la pertinencia de las temticas enfocadas".

En la mencin Cuentos para nios, el jurado integrado por Silvia Dioverti,
Mercedes Franco y Armando Jos Sequera premi por unanimidad al libro La t
alta, de Mara Elena Beltrn Purica, "en razn de la calidad literaria del
texto y su originalidad".

La convocatoria del IV Concurso para Obras de Autores Inditos se inici el
30 de enero y culmin el 17 de abril de 2006. Su propsito es contribuir al
desarrollo de las letras en Venezuela, as como al descubrimiento de nuevos
valores literarios. Adems de la publicacin de los textos premiados, Monte
vila Editores Latinoamericana entregar a cada uno de los ganadores un
milln de bolvares como adelanto sobre los derechos de autor que genere su
obra.

Fuente: Monte vila Editores Latinoamericana



*** Una obra de teatro recrea la vida de Hctor Lavoe

Desde el pasado 6 de julio y hasta el 6 de agosto, el Centro de Estudios
Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve)
presenta la pieza teatral Lavoe contra Lavoe, un monlogo musical escrito y
dirigido por Edgar Borges, en el que se recuerda la gloria y los tormentos
existenciales del cantante puertorriqueo.

La obra es protagonizada por el actor Carlos ez, quien acompaado con un
teclado, una conga, un mueble y unas maracas, personifica al "Rey de la
Puntualidad" interprertando varios de sus xitos, desplazndose por la
salsa y el bolero e imitando a su dolo Daniel Santos.

En Lavoe contra Lavoe, el cantante se encuentra solo en su apartamento,
recordando sus tiempos de gloria y sufriendo sus tormentos existenciales.
Una botella de whisky y un pauelo impregnado de droga son algunos de los
smbolos que integran el decorado. Lavoe escucha la voz de un empresario,
Mister Taquilla, quien le reclama el cumplimiento de un contrato que
aparentemente incumpli a pesar de haber sido pagado en su totalidad.

Mister Taquilla amenaza a Hctor con buscarle un doble si no se presenta en
el Madison Square Garden. El artista acepta el reto y en lugar del Madison
parte al Bronx, donde le brindar un concierto gratuito al pueblo, que es
"interpretado" por el pblico que asiste a la obra.

Lavoe recordar a personas determinantes de su vida, como su amigo Willie
Coln, su compaera Puchi o Hectito Junior, el hijo muerto a consecuencia
de un disparo accidental.

La obra se presenta en la Sala Experimental Stano 3 de la Casa de Rmulo
Gallegos, de viernes a sbados a las 7:30 de la noche y los domingos a las
6 de la tarde. Las entradas cuestan 15.000 bolvares para el pblico
general y 10.000 para estudiantes y personas de la tercera edad.

Fuente: Celarg



*** Exponen pinturas y dibujos de veintitrs escritores

Desde el pasado 7 de julio y hasta el 24 de septiembre es posible apreciar,
en el Museo Es Baluard de Palma (Espaa), la muestra "La palabra pintada.
Escritores-pintores", que rene leos, acuarelas, pasteles, dibujos y
grabados cuyos autores son famosos escritores europeos.

Las obras son procedentes de colecciones pblicas y privadas de Francia,
Italia, Alemania, Polonia, Gran Bretaa, Suecia y Espaa. Incluye
escritores-pintores de muy diferentes estilos y pocas, con tendencias tan
diversas como el romanticismo, el surrealismo, el expresionismo o la
abstraccin.

Entre los escritores incluidos en esta particular muestra estn el
palmesano Joan Bonet, la francesa George Sand y un viajero que admir y
estudi las Baleares dndolas a conocer en el mundo, el archiduque Luis
Salvador de Austria.

Las creaciones visionarias de Henri Michaux alternan con los dibujos
ingenuos y austeros de Federico Garca Lorca, la plstica descriptiva de
Benito Prez Galds y Vctor Hugo, las alegoras de Rafael Alberti, los
juegos de Camilo Jos Cela y los slidos dibujos de Jean Cocteau.

Gnter Grass (Gdansk, 1927), el nico autor vivo representado, est
presente con sus trabajadas tintas y estampaciones, entre el sarcasmo, la
ilustracin y el autorretrato. Adems de los escritores citados, "La
palabra pintada" recoge obras realizadas por Antonio Buero Vallejo (algunas
hechas en prisin tras la Guerra Civil), Dino Buzzati, Feliu Elas "Apa",
Pierre Loti, Apelles Mestres, Alfonso Rodrguez Castelao, Santiago Rusiol
y August Strindber.

Es Baluard, el Museo de Arte Moderno y Contemporneo de Palma, exhibir
hasta el 24 de septiembre esta coleccin de arte, documentada con libros
vinculados a las obras impresas. La muestra ha sido seleccionada con
"vocacin temtica para dar identidad al centro" por su directora
Marie-Claire Uberquoi y su marido, el periodista literario Rai Ferrer.

Fuentes: EFE, El Pas



*** Ecuador record a Jorge Icaza en su centenario

Con la publicacin de cuatro piezas de teatro inditas, Ecuador conmemor
este 10 de julio los cien aos del nacimiento de su autor cumbre, Jorge
Icaza, cuya obra volc la mirada literaria sobre la exclusin indgena y el
mestizaje a inicios del siglo XX.

El recuerdo de su natalicio sirvi como pretexto para rescatar las piezas
teatrales Flagelo, Como ellos quieren, Cul es? y Sin sentido, que segn
los editorialistas permanecieron extraviadas, en diferentes lugares durante
dcadas. El escritor Manuel Espinosa, uno de los gestores del homenaje,
evoc a Icaza como el precursor de la lucha indgena, "empeado siempre en
explorar la marginacin del indgena, y penetrar en el alma del mestizo".

En ese sentido, sostuvo que "ms de las tres cuartas partes de la obra de
Icaza estn dedicadas a dilucidar qu es el mestizaje", lo cual explica su
inters por dar a conocer "obras ms tempranas que abordan las
problemticas del hombre del siglo XX en la ciudad de Quito".

Por ello, los organizadores de la conmemoracin produjeron dos
publicaciones, una biogrfica, y otra recogiendo la mirada del autor frente
al proceso de mestizaje.

Jorge Icaza (1906-1978) sacudi las letras hispanoamericanas con la novela
Huasipungo, una aguda denuncia descrita con fuerza y belleza, sobre los
excesos de los terratenientes y celebrada como la mxima obra de la
literatura ecuatoriana, pese al veto de las autoridades de la poca.

Inici su vida artstica como dramaturgo y actor de teatro en Quito. Aos
despus se dedic a escribir cuentos y novelas sobre la realidad de los
pueblos indgenas, que trascendieron en el exterior gracias a su contenido
de denuncia y protesta. Tambin se desempe como diplomtico en Buenos
Aires, Mosc, Unin Sovitica, Polonia y Alemania.

Entre otros de sus ttulos sobresalen Media vida deslumbrados (1942),
Huayrapamushcas (1948) y Atrapados (1973), de los que se ha elogiado "la
fuerza y la belleza del lenguaje" as como el dedicado y a veces
"recargado" esbozo de los personajes.

Fuente: El Mercurio (Ecuador)



*** Carlos Germn Belli recibe el premio Neruda de manos de Bachelet

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, entreg este viernes 14 de julio
el III Premio Iberoamericano de Poesa Pablo Neruda 2006 al poeta peruano
Carlos Germn Belli (Lima, 1927), quien record la tragedia ocurrida en la
Octava Regin de ese pas y quiso dar sus condolencias a las vctimas.

"Expreso mis ms sentidas condolencias por las vctimas del temporal
ocurrido en la Octava Regin", dijo Belli en sus breves palabras tras
recibir el premio en el acto realizado en el Palacio de la Moneda, sede del
gobierno chileno.

La ceremonia debi celebrarse originalmente el mircoles 12, en
coincidencia con el 102 aniversario del nacimiento de Neruda, pero tuvo
que ser aplazada debido a que Bachelet viaj de urgencia a una zona
devastada por un temporal que caus 22 muertos y miles de damnificados.

La presidenta chilena calific como "un honor" entregar a Belli este
premio, "que poco a poco se convierte en una tradicin de nuestra cultura
chilena", porque, segn estim, l "trae hasta aqu los ecos de una
tradicin potica, la peruana vasta y rural".

Juan Gelman, ganador de la edicin anterior, junto a la escritora mexicana
Margo Glantz y el poeta chileno Pedro Lastra, integraron el jurado que el
pasado 3 de marzo eligi a Belli como ganador, sobre la base de "la
extraordinaria proyeccin de su trabajo potico", dotado de una gran
originalidad que consiste "en la fusin de las ms diversas formas y
posibilidades expresivas de la tradicin y de la modernidad".

El galardn, dotado con 30.000 dlares, fue creado en 2004, con motivo de
cumplirse el centenario del nacimiento de Pablo Neruda, Premio Nobel de
Literatura de 1971, y su primer ganador fue el mexicano Jos Emilio
Pacheco, mientras que el ao pasado lo obtuvo el argentino Juan Gelman. Es
entregado cada ao por el Gobierno chileno y la Fundacin Pablo Neruda
(http://www.fundacionneruda.org) y busca distinguir la trayectoria de un
autor cuya obra se considera un aporte al dilogo cultural y artstico de
Iberoamrica.

Belli, quien adems de poeta es traductor y periodista, obtuvo en 1962 el
Premio Nacional de Poesa en su pas. Es profesor de literatura
hispanoamericana en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos
(http://www.unmsm.edu.pe) y poeta visitante de la Universidad de Iowa
(EEUU).

Reconocido admirador del Siglo de Oro espaol, en su obra destacan Oh Hada
Ciberntica! (1962), Boda de la pluma y la letra (1985), Ms que seora
humana (1986), El pie sobre el cuello (1964), En alabanza del bolo
alimenticio (1979) y En el coto de la mente (2006).

Definido a s mismo como "un hablante de baja estima", Belli dijo a los
periodistas que para l fue "increble" recibir un premio que lleve por
nombre Pablo Neruda, al que considera autor "de una proeza literaria:
escribir acerca de sus sentimientos ms entraables y a la par colonizar
poticamente, de modo incesante, toda la realidad fsica y visible". Agreg
que sus preferencias nerudianas se concentran en Residencia en la Tierra,
aunque sin restar valor al resto de la produccin del poeta chileno.

Fuentes: CPN Radio, EFE, Milenio, Radio Cooperativa



*** Autores latinoamericanos presentes en la Feria de Dallas

La primera gran Feria Internacional del Libro en Dallas se inaugur este
viernes 14 de julio con las notas de un mariachi y un breve discurso a
cargo del administrador de Servicios Multiculturales de la Biblioteca
Central de Dallas, Sergio Pineda.

El evento, que hasta ayer, domingo 16, reuni a cientos de participantes,
autores de obras literarias y expositores de temas diversos y procedentes
de diferentes pases, se inici a las 10 de la maana con una sesin de
lectura a cargo de Elizabeth D. Woodworth; en tanto que el acadmico Toms
Ayala dirigi un taller de poesa y el escritor Gustavo Morales ley parte
de su obra.

Adems se present un grupo de nias pertenecientes a Hip Hop Dance
Performance, quienes con la gracia de sus movimientos corporales
interpretaron piezas musicales; tambin la exhibicin de libros, la
proyeccin de documentales y las exhibiciones de artes plsticas.

Pineda expres su emocin al palpar la respuesta a esta feria por parte de
los asistentes. "Es fenomenal, la verdad ha sido todo un xito, pues es la
primera vez que sucede esto en Dallas, y qu bueno que la comunidad haya
respondido favorablemente a nuestra invitacin, lo que demuestra el enorme
inters que los hispanos tienen por apoyar la cultura, en especial la
literatura".

El pblico acudi a escuchar leer a su autor favorito, adquirir una obra
literaria u obtener informacin relacionada a los servicios que presta la
biblioteca.

La escritora mexicana Vivian Mansour Manzur, autora de cuentos infantiles,
dijo que es muy importante este tipo de actividades porque logran el
vnculo con la comunidad hispanoparlante radicada en Estados Unidos.

Mansour opin tambin acerca del mensaje que ella como escritora pretende
llevar a sus lectores. "Yo no busco propiamente llevar mi filosofa dentro
de mis obras, mi principal inters es que los nios se diviertan y logren
conservar la esencia de su lenguaje, el espaol; cada quien se forma sus
propias ideas de las obras que yo escribo y las interpretan a su manera".

Luis Lpez Nieves, director de una Maestra en Creacin Literaria en San
Juan, Puerto Rico y participante con su ms reciente obra, El corazn de
Voltaire, elogi la labor de Miriam Rodrguez al organizar este acto, y la
calific de pionera en la propagacin del bilingismo. Rodrguez es una de
las principales impulsoras de esta feria, lo que la convierte en una
promotora cultural.

"En un pas donde el espaol ha estado constantemente bajo ataque por
algunos grupos que apoyan 'Slo Ingls', es realmente una verdadera proeza
lograr que se realice esta feria del libro", expres Lpez Nieves, un
narrador que dijo preferir los cuentos donde la historia es materia de
estudio, pues a su juicio la historia "es slo una mentira que ha sido
formada por todos los pueblos como una forma pica de resaltar a su gente o
sus acciones".

Por su parte, Yanitzia Canetti, escritora cubana y asistente a la feria,
coment que hay tanta fobia contra los hispanos que cualquier propuesta de
esta clase que involucre el engrandecimiento del idioma de Cervantes ser
bienvenida.

"El concepto de los inmigrantes tiene que cambiar, y el crear literatura
nos ayuda a dar una cara, un rostro diferente al que piensan y ven quienes
nos critican, debemos educarnos ms, y leer para ser aun mejores personas y
aportar a la comunidad donde nos desarrollamos", enfatiz Canetti.

Carmen Rivera, representante de Lectorium, casa editorial de New York,
opin que lo ms importante dentro de estas ferias es la participacin de
la comunidad. Dijo que ha tenido la oportunidad de dialogar con personas
interesadas en publicar sus propias obras, y que este es un buen lugar para
obtener la informacin y dar a conocer sus trabajos.

"La nueva sangre que va alimentar a las siguientes generaciones est
emergiendo y busca tener su propio espacio dentro de la literatura, y
nosotros como casa editorial tenemos alternativas que les ayuden a
desarrollarse dentro de este campo", finaliz.

Fuente: La Estrella



*** Buenos Aires celebra la literatura infantil y juvenil

Bajo el lema "Pasen y lean", fue inaugurada este viernes 14 de julio la 17
Feria del Libro Infantil y Juvenil de Buenos Aires, en el Centro de
Exposiciones de la capital argentina. El evento rene a escritores,
editores y lectores y presenta por primera vez un encuentro de
profesionales en la materia.

En la tradicin popular la frase que sirve de lema a la feria remite al
presentador de circo o al del parque de atracciones, que alienta a los
transentes a ingresar en la dimensin mgica del espectculo. En sintona
con esto, la ambientacin es alusiva al universo del circo y est a cargo
de la escengrafa Valeria Abuin, con la colaboracin del ilustrador Martn
Melogno.

Un libro gigante homenajea al autor y titiritero argentino Javier
Villafae, al cumplirse 10 aos de su fallecimiento. El texto tiene un
fragmento de una obra del autor y un diseo alusivo, creado por la
ilustradora Mnica Weiss.

La temtica circense abarca las tres plazas del predio. Compaas y grupos
de escuelas de circo tienen a su cargo el entretenimiento de los
visitantes. Entre ellos destacan la Cofrada Circense, el Colegio de la
Ciudad y la Escuela Martn Buber.

Literatura para chicos, adolescentes y jvenes, libros de estudio, tratados
y ensayos de didctica y pedagoga son algunas de las atracciones
editoriales de este evento, que tambin ofrece sus acostumbrados talleres
fijos, entre los que figuran "Seamos Editores", "Lutheria", "Pepe Cceres"
(pintura), "Rincn de ciencias", "Internet" y "Dibujo libre".

Otros talleres funcionan de manera rotativa y se enfocan en temas como la
matemtica, el ajedrez, el origami, tteres y marionetas, radio,
ilustracin y Fabricacin de lmparas. Adems se desarrollan varios
talleres de literatura con distintas orientaciones: cuento policial, poesa
y narraciones.

Una nueva actividad de la Feria ser la lectura de cuentos a cargo de
figuras destacadas de los medios de televisin y cine, as como
espectculos teatrales, msica y tteres. Y se elegir la obra ganadora del
2 Concurso de Teatro para Nios "El teatro viene a cuento".

Para esta edicin de la feria, la Fundacin El Libro
(http://www.el-libro.com.ar) organiz tres concursos. Uno de ellos es de
afiches y est diseado para chicos entre los 4 y los 7 aos; otro de
historieta, para jvenes entre los 12 y los 17 aos; y un tercero del libro
ilustrado, para chicos entre los 8 y los 12. Los trabajos ganadores, junto
a una seleccin de los recibidos, sern exhibidos en el stand 243 del
Pabelln E.

Por primera vez se realizar un encuentro de profesionales, en el marco de
la feria, que se llevar a cabo hoy 17 y maana 18 de julio. Est dirigido
a todos los profesionales del libro, especialmente libreros, personal de
libreras, distribuidores, editores y estudiantes de carreras vinculadas
con el sector editorial.

Tambin por primera vez, el sbado 22 se desarrollar el Primer Foro de
Promocin del Libro y la Lectura. Y los das 24, 25, 26 y 27, de 8:30 de la
maana a 3 de la tarde, se realizarn las jornadas para docentes y
bibliotecarios.

El Premio Pregonero, instituido como adhesin a la feria, y que ya ha sido
entregado en quince oportunidades, tiene como objetivo dar reconocimiento
pblico a los difusores de la literatura infantil y juvenil argentina. El
acto de entrega de premios se realizar el viernes 28 a las 6 de la tarde
en la sala Man Bernardo.

Las exposiciones permanentes de este ao son: la escritora sueca de
literatura infantil Astrid Lindgren y los derechos de los nios;
ilustradores contemporneos alemanes y el circo ilustrado.

Como todos los aos los horarios de funcionamiento de la feria desde su
inauguracin hasta el da del cierre, el 30 de julio, sern diversos: el
prximo viernes funcionar de 9 de la maana a 6 de la tarde y todos los
sbados y domingos del mes (15, 16, 22, 23, 29 y 30) de 2 de la tarde a 8
de la noche. Del lunes 17 al viernes 21, de 9 de la maana a 6 de la tarde
y desde el lunes 24 hasta el viernes 28, de 11 de la maana a 8 de la
noche. La entrada de los nios menores de 12 aos acompaados por un adulto
es gratuita.

Fuente: Diario Hoy



*** Cervantes de Roma publica inditos de Carlos Edmundo de Ory

La sede de Roma del Instituto Cervantes acaba de publicar dos relatos,
hasta ahora inditos, que formaban parte de la novela Rescoldos de vida,
que el espaol Carlos Edmundo de Ory iniciara en 1952 y 1953 y dejara
inconclusa, y a la cual se refiere en el cuaderno ocho de su diario.

El volumen aparece con prlogo del tambin poeta Juan Vicente Piqueras y
traduccin de Loretta Frattale, que ha transcrito al italiano unos textos
en los que la escritura oryniana se muestra gil, rpida, directa, precisa,
sugerente, tremendamente evocadora.

Surgido con la colaboracin del Servicio de Publicaciones de la Diputacin
Provincial de Cdiz y la Biblioteche di Roma, el libro pertenece a una
serie de publicaciones de inditos auspiciadas por el Instituto Cervantes
asentado en la capital italiana.

La serie llega as a su quinta publicacin, tras haber sumado a sus filas a
escritores como Mara Zambrano -con fragmentos de los Cuadernos del Caf
Greco-, Rafael Snchez Ferlosio -Un escrito sobre la guerra-, George
Santayana -Fragmentos de correspondencia romana. George Santayana a Robert
Lowell- y Enrique de Rivas -Epifanas romanas.

En unas palabras incluidas antes de los textos y en los que Ory explica su
germen, comenta que la novela se llamaba La vida sin bondad, y que su
"personaje cntrico" era el autor, "yo; no con lo que he vivido, sino con
lo que slo lo puede vivir mi verdadera locura".

"Quiero que sea larga", dice posteriormente, "y muy triste y desesperada
como es la vida: la vida sin bondad. Y al final de la novela l (el nico
protagonista cuyo nombre todava no he encontrado) ir a las planicies
desiertas, al desierto, en medio de la inmensidad. Despus de haber
recorrido las selvas...".

El 28 de septiembre de 1953, Ory afirmaba haber concluido el captulo
cuarto de la novela. Y el 23 de enero habla del seor Germn. Y luego
dira: "Como hombre trgico experimento la alegra trgica. Conozco el
placer como sombra del gran placer, de la nica hedon animal donde
descubro la turbia nostalgia del grito y de la danza primitiva. Quiero ser
el hombre trgico de los bosques que, habiendo arrancado ramas y hojas de
los rboles se ve impulsado a levantar del fondo de los ros la flora
subterrnea, la tierra mojada, el limo".

Por ltimo, Ory dice: "Quin es el seor Germn? Soy yo, naturalmente.
Ahora, ya no en presencia viva como en las pginas del Diario, sino en
tanto que personaje de novela".

Piquera comenta que los fragmentos publicados "apenas tienen trama pero
tienen trance. No son relatos, son ascuas. Son rescoldos de vida. Insisten
en sus temas obsesivos: la nostalgia del mar, la libertad, la angustia del
hombre condenado a la vida sin bondad".

El prologuista afirma que en el primero de estos textos, "Como despiertan
los pjaros", "un hombre sin amanecer siente que el mundo lo reclama, pero,
habitante de la ciudad sin mar, la nostalgia del mar le mojaba el alma". El
cuento, asegura, "es una celebracin salvaje del da, una declaracin de
amor a la vida como toda la obra de Ory".

En cuanto al segundo, titulado "La deuda", es, dice, "un relato ms
kafkiano. Un hombre va a una casa para cobrar un dinero que le deben por
unas traducciones literarias. Espera que le paguen, pero la espera se
alarga, se ahonda, desespera, se convierte en absurda, en metafsica, en
una demostracin angustiosa del engorro y la trampa que es el mundo".

Harto de mendigar lo que le corresponde, el protagonista se muestra
"asfixiado de esperar; se va, sale corriendo en busca del aire libre donde
respirar, o mejor soar, la vida verdadera, aquella donde un hombre no
tenga que humillarse para sobrevivir".

Fuente: Diario de Cdiz



*** Otorgan premio Hammet al escritor cubano Leonardo Padura

El escritor cubano Leonardo Padura obtuvo este viernes 14 de julio el
premio Dashiell Hammet a la mejor novela de gnero policiaco, que concede
la Semana Negra de Gijn, por su obra La neblina de ayer (Tusquets), en la
que analiza con mirada crtica la realidad de la Cuba actual bajo el prisma
de la historia.

La novela galardonada es la sexta que ha escrito Padura con el polica
Mario Conde como protagonista, y esta vez, ya retirado del cuerpo, su
personaje vuelve a sentir la necesidad de investigar un crimen relacionado
con su nueva aficin: la compra de colecciones de libros usados.

El personaje descubre una biblioteca de valiosos libros del siglo XIX y
principios del XX que haba pertenecido a una familia burguesa cubana que
se haba exiliado haca 40 aos. Dentro de uno de los libros, Conde
encuentra una nota de una cantante de boleros de los aos 50 en la que
anuncia su retirada en la cumbre de su carrera, y al investigar esa nota se
ve inmerso en un pasado turbulento que conecta con la realidad de la Cuba
actual.

La historia de la nacin caribea cobra as un peso especfico como hilo
conductor que conduce al anlisis de las contradicciones individuales y
colectivas de un pueblo que intenta sobrevivir al presente con la mayor
dignidad.

Padura se ha convertido en uno de los autores ms ledos en su pas despus
de haber conseguido en La Habana el premio de la crtica por La novela de
mi vida, sobre los distintos exilios de Cuba, que se ha convertido en uno
de los libros ms vendidos este ao en la isla caribea.

Por su parte, el espaol Ignacio Martnez de Pisn obtuvo el premio Rodolfo
Walsh, que se concede a la mejor obra de no ficcin, por su Enterrar a los
muertos (Seix Barral), en la que reconstruye el asesinato de un dirigente
de izquierdas a manos de sicarios del rgimen de Stalin, ocurrido en Espaa
durante la Guerra Civil.

Martnez de Pisn rescata la historia de Jos Robles Pazos, profesor amigo
del escritor norteamericano John Dos Passos y traductor al espaol de su
obra, quien pese a ponerse al servicio del bando republicano fue asesinado
por los servicios secretos soviticos en Espaa durante la contienda.

La actuacin de Dos Passos en favor de la familia de Robles y para
salvaguardar la memoria de su amigo, a quien se quiso hacer pasar por
traidor a la Repblica, sirvi para distanciarle definitivamente del otro
amigo con el que coincidi en la Guerra Civil, Ernest Hemingway, quien
rest importancia a la desaparicin de Robles.

Durante la lectura de los fallos de los distintos premios que concede la
Semana Negra, el director del certamen, Paco Ignacio Taibo II, consider
que estos galardones "son representativos de la lengua hispana" y destac
que son concedidos por los propios escritores, "de colegas a colegas".

El premio Memorial Silverio Caada, concedido a la mejor primera novela
negra, lo recibi en esta edicin el mexicano Leonardo Fernndez Bef, autor
de Tiempo de alacranes (Editorial Joaqun Mortiz), mientras que el Premio
Espartaco a la mejor novela histrica fue para Len Arsenal por La boca del
Nilo (Edhasa).

Arsenal manifest su alegra por el premio obtenido, y record que parece
que esta novela le trae buena suerte, puesto que es el segundo galardn que
recibe. Fernndez Bef agradeci al jurado su decisin y tambin a la Semana
Negra su clida acogida.

Fuente: EFE



*** Inauguran el Cervantes de Pekn con un Quijote comestible

Una edicin comestible del Quijote fue consumida en Pekn por chinos,
espaoles y latinoamericanos que asistieron a la inauguracin de la sede
del Instituto Cervantes en esa ciudad oriental, realizada el pasado viernes
14 de julio en una presentacin titulada "A qu sabe el Quijote?".

Compuesta con hojas de harina de trigo e impresas con tinta de calamar, la
edicin comestible del clsico de Cervantes es obra del cocinero y artista
Firo Vzquez. A la manera de los libros antiguos, las pginas estaban
atadas por el lateral, aunque no con cuerdas de camo sino con palos de
canela y tiras elsticas elaboradas con regaliz negro.

Vzquez, catador de aceite profesional y cocinero del restaurante El
Olivar, en Moratalla (Murcia), explic que para imprimir con tinta de
calamar usa una impresora "normal pero un poco trucada para que puedan
pasar las obleas", y que por cada pgina que se imprime bien, "se rompen
cuatro". El chef ya haba ofrecido un banquete literario similar en 2005 en
Alcal de Henares (Madrid), con motivo de los actos por el cuarto
centenario de la edicin del clsico cervantino.

"A partir de ahora, cuando les pregunten si han ledo el libro, dganles
que han hecho ms que eso: lo han devorado", aconsej Vzquez a los
asistentes al acto, que fue presidido por los Prncipes de Asturias. "Ahora
el libro est en vuestras clulas, es parte de vosotros", aadi el
cocinero. Profesores, estudiantes de espaol y asistentes en general
pudieron saborear las pginas de la obra de Miguel de Cervantes.

Las hojas, impresas de un solo lado, no tenan todas el mismo gusto, ya que
haba condimentos especiales: polvo de anchoa, picante, ajo, avellanas, e
incluso algunas saban a miel o caramelo. Y no slo incluan el texto
completo de la novela, sino adems los famosos grabados del artista Gustave
Dor, que acompaan a las ms prestigiosas ediciones del Quijote desde el
siglo XIX.

En la coleccin de regalos y objetos curiosos del Instituto Cervantes de
Pekn queda desde el viernes 14 una copia del "Quijote comestible".
"Cmansela pronto, o si pasan unos das ya mejor no lo hagan", brome
Vzquez, quien adems guard otros ejemplares en su restaurante de Murcia.

Fuente: EFE



*** Saramago no pudo inaugurar los Cursos de Verano de La Gomera

Problemas de salud impidieron al escritor portugus Jos Saramago inaugurar
como estaba planeado, este 14 de julio, la IX Edicin de los Cursos de
Verano de la Universidad de La Gomera. El escritor est siendo medicado
desde Semana Santa, segn comunic su esposa, Pilar del Ro, a la
organizacin.

El premio Nbel de Literatura sera el encargado de pronunciar la
conferencia magistral de inauguracin a las 7:30 pm del viernes, en el
saln de plenos del Cabildo Insular, pero -y aunque ya se encontraba con
las maletas hechas- a primera hora se sinti mal y tuvo quedarse en
Lanzarote, otra isla del archipilago canario donde el autor de Ensayo
sobre la ceguera comparte, junto con Lisboa, su residencia.

Pilar Manjn, presidenta de la Asociacin 11-M Afectados del Terrorismo, y
Maite Pagazaurtunda Ruiz, presidenta de la Fundacin Vctimas del
Terrorismo, fueron las encargadas de presentar la IX Edicin de la
Universidad de Verano de La Gomera.

En la inauguracin fueron acompaadas por los vicerrectores de la dos
universidades canarias, Alejandra Sanjun Gutirrez y Cndido Romn
Cervantes, adems del presidente del Cabildo Insular, Casimiro Curbelo
Curbelo, y el director de la Universidad de Verano de La Gomera, Ignacio
Sell Trujillo.

Preocupado por la tica y defensor de los derechos humanos, Saramago haba
previsto reflexionar, en su clase magistral inaugural, sobre lo que Europa
debe restituir a frica tras lo que califica "cuatrocientos aos de cruel
explotacin".

Nacido en Portugal en 1922, Saramago particip activamente en la
"Revolucin de los Claveles", que propici que la democracia llegara a su
pas en 1974. Obtuvo el Premio Nbel en 1998, siendo el primer escritor
portugus en conseguirlo.

Fuentes: Cabildo de La Gomera, Europa Press



*** Fedosy Santaella Kruk gana la Bienal Pocaterra en narrativa

El escritor venezolano Fedosy Santaella Kruk se alz este viernes con el
premio de narrativa de la Bienal de Literatura "Jos Rafael Pocaterra", que
obtuvo con su libro de relatos Postales subsole, tal como anunci el
escritor e investigador Jos Napolen Oropeza, presidente del Ateneo de
Valencia (Carabobo; http://www.ateneodevalencia.com.ve).

El veredicto fue dado a conocer en el marco del acto de clausura del VIII
Coloquio Latinoamericano que lleva el nombre de Pocaterra, y que se celebr
en das pasados en el mencionado ateneo. Alexis Mrquez Rodrguez, Israel
Centeno y Jos Napolen Oropeza fueron los jueces de la mencin Narrativa.

En la mencin Poesa el premio correspondi a Belkis Arredondo Olivo, por
su libro Al ras del vidrio, segn la decisin del jurado compuesto por
Eugenio Montejo, Edda Armas y Armando Rojas Guardia.

El premio de la bienal de ensayo "Enrique Bernardo Nuez" fue para la obra
Mundo de tinta y papel, la cultura del libro en la Venezuela Colonial, de
Diego Augusto Rojas Ajmad. El jurado de ensayo estuvo compuesto por Ricardo
Bello, Carlos Pacheco y Antonio Lpez Ortega, quienes acordaron otorgar
mencin honorfica a la escritora Gisela Koezak Rovero.

Por ltimo, la Bienal de Literatura Infantil "Canta Pirulero" se le dio a
Una gambeta y otras historias de ftbol, de Man Carolina Puerta, por
decisin del Jurado integrado por Carmen Manarino, Gloria Pea Cruz y
Mercedes Franco.

Oropeza destac que los premios fueran obtenidos por escritores
venezolanos, a pesar de que hubo una alta participacin de escritores de
Argentina, Repblica Dominicana y Cuba. 

Los premios Pocaterra constan de cinco millones de bolvares y el Canta
Pirulero es de tres millones, ambos donados por el gobierno del estado
Carabobo. El premio Nez es de cuatro millones de bolvares, dos de los
cuales son donados por la hija del escritor, Carmen Elena Nez de Stein.
Estos premios sern entregados durante acto especial programado para
septiembre.

Fuente: El Carabobeo



*** Alfonso Sastre recibe premio Victoria Eugenia

El dramaturgo espaol Alfonso Sastre recibi este sbado 15 de julio el
premio Victoria Eugenia 2006 en el Teatro Principal de San Sebastin, en el
marco de la XII Feria de Teatro de esa ciudad y en reconocimiento por "su
trayectoria y profesionalidad, y su dedicacin al teatro desde el
permanente compromiso con la sociedad".

El autor de Escuadra hacia la muerte recibe el premio apenas un da de su
regreso de Venezuela, donde particip en el II Foro Internacional de
Filosofa.

El Premio Victoria Eugenia fue creado durante la pasada edicin de la feria
con el objetivo de "hacer un alto en el camino para, con tranquilidad y
perspectiva, mirar en el amplio panorama teatral y reconocer la trayectoria
de los protagonistas que hacen que el hecho teatral sea cada vez ms
grande".

Segn sus organizadores, el galardn "es el reconocimiento a la gente que,
como Alfonso Sastre, con talento y mucho esfuerzo, dedicacin y pasin, nos
ayudan a disfrutar, a soar con la magia de la escena", sealaron para
recordar que en la pasada edicin recibieron el premio la compaa Deabru
Beltzak y el Festival de Teatro de Manizales (Colombia).

Sastre naci en Madrid en 1926, aunque est afincado en el Pas Vasco desde
la dcada de los setenta, cuando se estableci en Hondarribia con su
familia. Su presencia activa en los escenarios se ha traducido en ms
sesenta de obras. Actualmente se preparan en Madrid dos nuevos estrenos de
Sastre para este otoo, Cuidado! Han matado a Prokopius! y Dnde ests,
Ulalume, dnde ests? Entre sus obras destacan ttulos como La mordaza, Ana
Kleiber, Guillermo Tell tiene los ojos tristes, El cuervo, Asalto nocturno,
En la red, La cornada o La tragedia fantstica de la gitana Celestina.

Adems de toda su obra dramtica, Alfonso Sastre cuenta con una ms que
importante aportacin a la literatura narrativa, as como de guiones de
cine y de televisin.

Fuentes: Diario Vasco



*** Sergio Pitol es declarado Ciudadano Distinguido de Xalapa

Ante numerosas personalidades del mbito acadmico, las artes y la
literatura, el ayer 16 de julio en Sesin Solemne de Cabildo, el escritor y
ganador del premio Cervantes 2005, Sergio Pitol, recibi en Xalapa
(Veracruz, Mxico) el nombramiento de Ciudadano Distinguido por su larga y
exitosa trayectoria en las letras.

En su intervencin, el alcalde Ricardo Ahued Bardahuil dijo que "nos
congratulamos de cumplir un acuerdo del Cabildo cuyo origen es un deseo que
permeaba desde hace tiempo en la sociedad xalapea: ofrecer el
reconocimiento de esta ciudad a un escritor que ha marcado la historia de
la literatura mexicana y universal".

Ahued agreg que la ciudad y la comunidad universitaria local se encuentran
agradecidas con Pitol, a quien defini como "parte del imaginario de
Xalapa", por haber escogido su entorno "para crear y compartir su
conocimiento, porque fue precisamente en nuestra mxima casa de estudios y
en una de sus reas con mayor proyeccin, el Departamento Editorial, donde
Sergio Pitol inici su vinculacin con Xalapa, al ocupar su titularidad".

A su vez, el exitoso escritor agradeci las muestras de afecto y
reconocimiento de la comuna xalapea, y de numerosos amigos que lo
acompaaron en la Sesion Solemne del Cabildo.

Fuentes: El Dictamen



*** Nuevo libro de Isaac Goldemberg en formato digital

Un libro de microficciones del peruano Isaac Goldemberg ha sido publicado
en formato digital bajo el sello Alexander Street Press
(http://www.alexanderstreet.com/indexenespanol.html), una editorial fundada
en el ao 2000 en Virginia (EUA), especializada en publicaciones
electrnicas.

El libro de Goldemberg que entr a formar parte del catlogo del sello es
Tierra de nadie, que rene ms de 50 microrrelatos y que, segn afirma en
su prlogo el poeta chileno Ral Zurita, "plantea una crtica extrema a
nuestro tiempo".

"Estos textos de Isaac Goldemberg", contina Zurita, "nos entregan una
versin tan brillante como desolada de ese derrumbe generalizado que ha
venido a ser el presente. En Tierra de nadie, Goldemberg alcanza una
dimensin nueva, un tono (es decir; un despojamiento, una distancia, una
irona) que hacen que este libro represente uno de los logros ms
cuestionadores y brillantes de la escritura de hoy. La gran leccin de
estas microficciones es que su autor ha sido capaz de construir la ms
seria de las obras, una de las ms agudas y abarcadoras que nos pueda
mostrar hoy la literatura latinoamericana, pero haberlo hecho bajo la
premisa desencantada y exaltante de la autoirona, de la autoparodia, del
autoenmascaramiento. Se trata de una fbula. Pero el lector de hoy eso
puede entenderlo; obras devastadoras y enjuiciantes como los cuentos de los
hermanos Grimm, el Apocalpsis de Juan, la Tierra desolada de Eliot,
tambin lo son".

Otros libros de Goldemberg publicados por Alexander Street Press son las
novelas Tiempo al tiempo, El nombre del padre y La vida a plazos de don
Jacobo Lerner (esta ltima seleccionada por el National Yiddish Book Center
como una las 100 obras ms importantes de la literatura juda mundial de
los ltimos 150 aos); los poemarios Los autorretratos y las mscaras,
Hombre de paso y La vida al contado, y la antologa personal Los
cementerios reales, que alude a Los comentarios reales del Inca Garcilaso
de la Vega y explora el sincretismo religioso y cultural entre las culturas
peruana y juda", indican los editores en un comunicado.

Isaac Goldemberg naci en Per en 1945 y reside en Nueva York desde 1964.
Actualmente es profesor distinguido en Hostos Community College de la City
University of New York, donde dirige el Instituto de Escritores
Latinoamericanos y la revista de cultura Hostos Review.

Fuente: LAWI Noticias



*** Se inicia en Venezuela el III Festival Mundial de Poesa

Hoy 17 de julio se ha iniciado el Festival Mundial de Poesa, evento que se
realiza desde hace tres aos en Venezuela y que rene a poetas provenientes
de los cinco continentes, segn inform el viceministro de Cultura para el
Desarrollo Humano, Ivn Padilla.

El evento, que se extender hasta el domingo 23, representa segn Padilla
un encuentro para nuevas y reconocidas voces, quienes tendrn la
oportunidad de reunirse en un espacio vital de intercambio. El festival es
organizado por el Ministerio de la Cultura
(http://www.ministeriodelacultura.gob.ve) a travs del Centro Nacional del
Libro (Cenal, http://www.cenal.gob.ve).

La ceremonia inaugural tiene como sede el Teatro Teresa Carreo, de la
capital venezolana, y participarn el ministro de la Cultura, Francisco
Sesto Novs, y el presidente del Cenal, Ramn Medero. Sesto dar inicio al
evento con un discurso de bienvenida a los poetas invitados y al pblico.

Al acto asistirn 27 poetas, entre los que destacan Martn Gambarrotta
(Argentina), Hu Lanan (China), Carmen Valle (Puerto Rico), Franois Migeot
(Francia) y Anwar Al-Ghassani (Irak), entre otros. Adems se realizar un
homenaje al poeta venezolano Ramn Palomares, quien obtuvo el Premio
Internacional de Poesa Vctor Valera Mora en su edicin del ao 2006.

El martes 18 se iniciar el ciclo de talleres, charlas y conferencias en el
Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg,
http://www.celarg.org.ve), mientras que en la Casa Nacional de las Letras
Andrs Bello, varios conferencistas internacionales realizarn ponencias
durante todo el da. A las 6 de la tarde se ofrecer un recital dedicado a
frica y al Caribe en la sala Jos Flix Ribas del Teatro Teresa Carreo.

El Festival Mundial de Poesa no slo se realiza en Caracas, tambin
llevar diversas actividades a los estados Carabobo, Aragua, Guarico,
Trujillo y Yaracuy, con el objetivo de promover la diversidad de espacios
culturales de la sociedad venezolana.

En las instalaciones del Teresa Carreo se ha dispuesto un mdulo de
informacin para quienes necesiten datos sobre los poetas y el programa del
festival. Por otra parte, se mantendr un puesto de exhibicin y venta de
libros presentados por la Fundacin Kuai Mare del Libro Venezolano, donde
participarn las instituciones que conforman la Plataforma Poltica
Editorial que agrupa las instituciones del sector libro, del Ministerio de
la Cultura.

Fuentes: Cenal, La Cadena Global, Prensa Latina



*** Feria del Libro de Lima homenajea a Borges y Belli

Entre el 20 y el 30 de julio se desarrollar en Per la XI Feria
Internacional del Libro de Lima (http://www.filperu.com), evento que este
ao rendir homenaje al escritor argentino Jorge Luis Borges y al poeta
peruano Carlos Germn Belli.

La dibujante Maitena y la viuda de Borges, Mara Kodama -quien inaugurar
la exposicin "Mundo borgiano"-, as como los narradores Martn Caparrs y
Claudia Pieiro, son otros de los atractivos de este evento, que en su
onceava edicin recibir a unos 40 invitados de Argentina, Mxico,
Colombia, Chile, Estados Unidos y Espaa.

La FIL-Lima, a la que se espera asistan unas 200.000 personas este ao, es
organizada por la Cmara Peruana del Libro (CPL, http://www.cpl.org.pe),
organismo que este ao arriba a su 60 aniversario. El evento reunir, en
el Centro de Convenciones del Jockey Plaza Shopping Center, a escritores,
editores y lectores. Este ao el pas invitado de honor ser Argentina.

Este ao el espacio de exhibicin ha crecido hasta alcanzar los 6 mil
metros cuadrados. Tambin ha aumentado el nmero de actividades, pues habr
en total 190, entre conferencias de escritores nacionales y extranjeros,
presentaciones de libros, exposiciones, narracin de cuentos y conciertos.

Ms de 40 actividades del calendario ferial estarn dirigidas a los nios,
quienes constituyen la tercera parte del pblico asistente a la feria, y,
en forma coincidente, demandaron el ao pasado la tercera parte del volumen
de ventas. Para ellos se ha programado narraciones de cuentos
musicalizadas, cuentacuentos, teatro infantil y talleres, entre otros
eventos.

Entre esas actividades destaca la presentacin de Luis Pescetti,
msico-terapeuta argentino ganador del Premio Fantasa de Argentina (2000)
con su novela infantil Frin, que fue considerada entre los mejores libros
infantiles y juveniles en espaol.

Tambin asistirn narradores de cuentos infantiles de Argentina, educadores
de Brasil y Mxico que participarn en temas sobre la promocin de la
lectura en los nios, as como el grupo de teatro infantil argentino
"Birlibirloque". Artistas peruanos, como Juan Luis Dammert y el Grupo
Tirulato, ofrecern entretenidas actuaciones y canciones para nios.

Sobresale la presencia de la brasilea Graa Lima, premiada en diferentes
pases por su labor como ilustradora infantil. Otro brasileo, Ricardo
Azevedo, es uno de los principales investigadores de tradicin oral en su
pas y reconocido por organizar eventos de fomento a la lectura en Brasil.
Las narradoras Vivi Garca y Marita von Saltzen, de Argentina, son dos
expertas artistas de nios que traern, cada una, dos espectculos. Tienen
ms de diez aos contando cuentos y han participado en varios festivales
internacionales.

Al igual que el ao anterior, se ha fijado el precio de la entrada en 1
nuevo sol, que dar derecho a disfrutar de todos los espectculos,
conferencias, mesas redondas y debates que se realicen en los tres
auditorios feriales, as como participar del sorteo de una biblioteca cuyo
valor es de 10 mil soles en libros. El ganador recibir su premio entre los
libros ms destacados de los stands instalados en el recinto ferial.

En la programacin de este ao destaca la figura de Mara Kodama, quien
participar del homenaje a Borges, al cumplirse 20 aos de su muerte. Por
su parte, Carlos Germn Belli, reciente ganador del Premio Iberoamericano
de Poesa Pablo Neruda 2006, ser homenajeado en un evento en el que
participarn el poeta Marco Martos y el crtico Ricardo Gonzlez Vigil.

A ellos se sumarn Florencia Abbate, quien presentar en Lima una antologa
argentina de narrativa femenina titulada Una terraza propia, y Mariana
Enrquez, escritora y periodista.

Mxico, pas de gran riqueza literaria y artstica, estar representado por
Jorge Volpi y Dante Medina, quien presentar el libro Antologa de poesa
viva del Per, y ofrecer un recital bajo la organizacin de la Universidad
de Guadalajara. Jos Emilio Pacheco y Miguel ngel Zapata participarn en
un conversatorio sobre el arte de la poesa. El primero de ellos tambin
sostendr un segundo dilogo con Antonio Cisneros.

Por Colombia participan Andrea Cote Botero, quien presentar un recital
potico, y Diego Parra, quien dictar su conferencia taller "Creatividad
para padres". Asimismo, por Espaa asistir el editor Jorge Herralde,
fundador de Anagrama, quien sostendr un encuentro con el pblico peruano y
presentar el libro Para Roberto Bolaos.

Por Estados Unidos estar presente Doris Sommer, profesora de literatura
latinoamericana en la Universidad de Harvard (http://www.harvard.edu).
Chile estar representado por Carla Guelfenbein, Alejandro Montes y Jos
Miguel Varas.

Los escritores peruanos tendrn una valiosa participacin, y entre ellos
estarn Santiago Roncagliolo, para presentar en Lima su novela Abril rojo,
ganadora del Premio Alfaguara 2005. Se lanzar igualmente las obras
completas del poeta Javier Sologuren y las novedades de Daniel Alarcn,
Peter Elmore, Alonso Cueto, Daniel Titinger y Gustavo Rodrguez, entre
otros.

Por otro lado, se ha previsto un ciclo de nuevo cine argentino que se
desarrollar del 24 al 30 de julio, y que presentar seis pelculas de
estreno que han merecido elogiosos comentarios en su pas. A esto se aade
la proyeccin, todos los das, de un ciclo de vdeos titulado "Argentina y
sus letras", dedicado a los escritores argentinos ms importantes.

Fuentes: El Comercio, rbita, RPP Noticias



*** Antologa Internacional de Poesa Amorosa presentarn en Lima

Acaba de aparecer en Lima, bajo el sello Alejo Ediciones, de la Asociacin
Mammalia Comunicacin & Cultura, el libro Antologa internacional de poesa
amorosa, del poeta y crtico Santiago Risso, que ser presentado en la 11
Feria Internacional del Libro de Lima el prximo jueves 27 de julio, a las
5:30 de la tarde.

Risso, presidente de Mammalia, indic que se trata de la primera antologa
en su gnero hecha en Per y quizs en Amrica Latina. "Plural,
multicultural y global es esta obra antolgica. El amor, nico y primer
sentimiento transtnico, transnacional, translingstico e
intercontinental, adquiere en estos poemas un protagonismo esencial desde
una variedad de opciones".

La edicin, de 10 mil ejemplares, tiene como objetivo, segn su autor, "una
premisa borgiana: popularizar la poesa para efectos de saneamiento de la
sociedad en la que vivimos. Y qu mejor que el amor como vehculo
comunicativo y democrtico por inherencia".

La antologa contiene poemas de 121 poetas contemporneos de Argentina,
Per, Colombia, Bolivia, Chile, Brasil, Ecuador, Panam, Puerto Rico,
Repblica Dominicana, Mxico, Venezuela, Cuba, Portugal, Espaa, Alemania,
Italia y Tnez.

Entre los poetas incluidos destacan las alemanas Charlotte Grasnick y
Elisabeth Hackel; los chilenos Ral Zurita, Luis Arias Manzo y Jorge
Etcheverry; la colombiana Consuelo Hernndez; el espaol Justo Jorge
Padrn; los italianos Terenzio Formenti y Gaetano Longo; la mexicana
Enriqueta Ochoa; los peruanos Jorge Eduardo Eielson, Isaac Goldemberg,
Cesreo Martnez, Feliciano Meja, Winston Orrillo, Santiago Risso y
Enrique Verstegui; el portugus Joo Sevivas; y el tunecino Youssef
Rzouga. Varios de los autores participarn, junto con Risso, en la
presentacin.

Fuente: LAWI Noticias



*** Coinciden en Guatemala las ferias Filgua y Filcen

Un encuentro de escritores centroamericanos y un simposio internacional de
literatura infantil estarn entre las actividades que se desarrollarn en
Guatemala a partir del 28 de julio, cuando coincidan la IV Feria
Internacional del Libro de Guatemala (Filgua,
http://www.filgua.unlugar.com) y la X Feria Internacional del Libro en
Centroamrica (Filcen), eventos que sern inaugurados ese da en el Parque
de la Industria, de la capital guatemalteca.

Hasta el 6 de agosto, diversas editoriales de la regin participarn en
este binomio de eventos, que tendrn como escenario los salones 4, 5 y 6
del mencionado recinto, y en el marco de los cuales se realizarn cerca de
200 actividades entre talleres literarios, cuentacuentos, teatro para nios
y mesas redondas.

La organizacin corre a cargo de la Gremial de Editores de Guatemala
(http://www.editoresguatemala.com), entidad presidida por Cecilia Bailey
que rene a ms de veinte editores guatemaltecos, quien define como uno de
los grandes retos de este ao alcanzar la cifra de 50.000 visitantes,
adems de lograr "que sea el evento cultural ms grande de este ao en
Guatemala. Que sea un espacio en el que chicos y grandes puedan encontrar
actividades de su agrado".

En los stands de la feria se vendern libros con descuentos especiales, una
oportunidad para los amantes de la literatura de ese pas, en el que 69
editoriales publican con alguna frecuencia, existen unos 450 puntos de
venta de libros en todo el pas -50% de los cuales son farmacias- y cerca
del 70% del mercado editorial es dominado por Espaa, Mxico y Colombia.

Guatemala es por otra parte el nico pas de la regin donde los libros
estn gravados con un 12%, que corresponde al IVA, lo que sumado a otros
factores, crea condiciones desventajosas de competitividad para las
editoriales nacionales.

La feria estar abierta para todo pblico todos los das en horario de 9 de
la maana a 8 de la noche. Participarn ms de 100 expositores procedentes
de Guatemala, Belice, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panam,
Colombia, Mxico, Venezuela, Per, Argentina, Chile, Uruguay, Cuba,
Repblica Dominicana y Espaa.

Entre las actividades ms relevantes de la feria se encuentra el ensamble
literario musical de Fernando Palacios, narrador, compositor e intrprete
espaol de reconocida trayectoria internacional, y la sinfnica "Jess
Castillo", dirigida por el maestro Igor Sarmientos.

Palacios interpretar tres conciertos sobre Peer Gynt, aventuras y
desventuras de un pcaro personaje que jams se hizo adulto, con msica de
Edvard Grieg, y participar en la mesa redonda "Cuentos y msica: un idilio
permanente", y en el taller "Escuchar", que se enfoca en la urgencia de
equilibrar la percepcin del nio ponindole en contacto con el arte en un
mundo absorbido por mensajes televisivos. Tambin dirigir el taller
"Presentar conciertos didcticos: los cuentos musicales en escena".

Los profesionales del medio editorial debatirn sobre diversos aspectos del
libro tanto en el Simposio Internacional de Literatura Infantil como en el
Seminario de Literatura Guatemalteca Contempornea, dirigido este ltimo a
profesores de literatura de educacin secundaria.

Igualmente, se realizar el Encuentro de Escritores Centroamericanos, con
la participacin de ms de 40 escritores, entre los cuales habr
representantes de los siete pases de Centroamrica, adems de invitados
especiales de Estados Unidos, Alemania y Suecia.

En el mismo participarn escritores de larga trayectoria como Sergio
Ramrez Mercado (Nicaragua), Manlio Argueta (El Salvador), Dante Liano
(Guatemala) y Enrique Jaramillo Levi (Panam). Tambin contar con la
presencia de escritoras como Dorelia Barahona Riera (Costa Rica) y Claudia
Hernndez (El Salvador).

Tambin participarn escritores centroamericanos que residen fuera de la
regin, como los guatemaltecos David Unger y Luis Argueta y el nicaragense
Nicasio Urbina. El Encuentro tambin contar con la participacin de los
beliceos David Ruiz y Amado Chang, el salvadoreo Rafael Menjvar Ochoa y
los costarricenses Oscar Nez y Rodrigo Soto.

Tambin estar presente el editor norteamericano Alexander Taylor, de
Curbstone Press, casa editorial dedicada a la difusin de la literatura
latinoamericana en Estados Unidos; Ivonne Blank, traductora sueca, y la
agente literaria alemana Nicole Witt, de la agencia de Ray-Gde Mertin,
quien cuenta entre sus autores representados con el premio Nobel Jos
Saramago.

Este ao las editoriales Tipografa Nacional, Piedra Santa, Norma, F&G
Editores, Editorial Universitaria, Cirma, Librera Sophos, Linardi y Risso
de Uruguay y Alfaguara/Santillana harn diversos lanzamientos, entre los
que destacan obras dedicadas al pblico infantil.

Fuentes: Blog Filgua, Crnicas efmeras, Filgua, Recrearte



*** Fernando Trueba iniciar en agosto rodaje de El baile de la victoria

El realizador Fernando Trueba, ganador del Oscar a la mejor pelcula
extranjera en 1992 por Belle Epoque, viajar en agosto a Chile para
preparar el rodaje de la versin flmica de El baile de la victoria, la
novela de Antonio Skrmeta, segn lo confirm el escritor chileno el pasado
2 de julio en la ciudad italiana de Pescara, donde recibi el premio
Flaiano de Literatura Internacional.

El baile de la victoria, novela que gan en 2003 el premio Planeta, narra
la historia de un imaginativo joven y un famoso e irnico ladrn, que
tienen dificultades para rehacer su vida tras salir de la crcel. El dispar
do decide que la nica salida que les queda es dar un gran golpe.

En el camino hacia esta meta conocen a la joven bailarina Victoria, cuyo
padre fue asesinado por los militares durante el gobierno de Augusto
Pinochet, y sus infortunios calan hondo en los sentimientos de los dos
hombres. Desde su precaria situacin, ambos se entregan a un tringulo de
amor y amistad.

La versin flmica de El baile de la victoria est respaldada por la
productora italiana Cecchi Gori Group, la misma que en 1994 se anot un
xito mundial con Il postino, basada en la obra teatral Ardiente paciencia,
de Skrmeta, en la que se narra la peculiar relacin entre Pablo Neruda y
Mario Ruoppolo, un cartero italiano. La pelcula fue dirigida por Michael
Radford y obtuvo cinco nominaciones al Oscar.

Fuentes: EFE, Noticine, Radio Cooperativa



*** Feria del Libro de Bolivia tiene a Venezuela como invitada especial

La XI Feria Internacional del Libro de Bolivia, que se realizar en La Paz
del 9 al 20 de agosto, ser dedicada a Venezuela como pas invitado, segn
inform la semana pasada Amparo Linares Cardoso, directora de la Cmara
Boliviana del Libro (CBL), entidad que desde hace 11 aos organiza el
evento editorial paceo.

Linares adelant que la cita literaria tendr entre sus participantes de
honor al escritor peruano Santiago Roncagliolo, ganador del Premio
Alfaguara de Novela 2006. El evento se realizar en el campo ferial de
Segencoma y rendir homenaje al escritor boliviano Franz Tamayo en el
cincuentenario de su muerte.

Venezuela presentar un amplio programa que incluye muestras y conferencias
a cargo de escritores invitados. Entre los sellos editoriales que
representarn a Caracas sobresalen Monte vila Editores Latinoamericana y
Biblioteca Ayacucho, que en su coleccin de literatura latinoamericana ha
incluido la novela clsica boliviana Raza de bronce, de Alcides Arguedas.

"Los libros y la lectura son un vehculo fundamental; con ese espritu
queremos que la feria pueda integrar a los bolivianos y a pases vecinos en
torno a la cultura", explic Linares. Segn la directora de la CBL, se
espera la asistencia de 130 expositores de una veintena de pases y una
afluencia de pblico superior a los 50 mil visitantes.

Entre los atractivos de la feria se prevn mesas redondas, talleres,
conciertos, obras de teatro y exposiciones en torno al lema "Libros:
puentes de integracin". Tambin estn programados varios encuentros de
lectores con narradores, poetas y escritores bolivianos con intelectuales
de la regin y otros invitados internacionales, as como un encuentro de
escritores bolivianos con autores de los nueve departamentos del pas, y un
debate sobre la Ley de Fomento al Libro de Bolivia, que en estos momentos
se encuentra en anteproyecto.

"Queremos sociabilizar este proyecto en miras a lograr que el libro logre
abaratarse en todos sus estamentos para que, finalmente, se pueda entregar
al lector un producto de calidad pero accesible, teniendo en cuenta que
Bolivia es uno de los tres pases de la regin que siguen pagando impuestos
a la produccin y exportacin bibliogrfica", indic Linares.

En cuanto a los invitados internacionales, la directora de la CBL explic
que la feria tiene entre sus objetivos introducir en Bolivia autores que
quizs no son muy conocidos all, "para que, adems de difundir su obra, se
conozcan entre ellos y con los autores bolivianos". Adems de Santiago
Roncagliolo, se ha confirmado la presencia de diez escritores venezolanos y
tres chilenos, que acompaarn a los cerca de veinte narradores y poetas
bolivianos.

La entrada a la feria es de 5 bolivianos por persona, salvo para los nios
menores de 10 aos, quienes no pagan. Se ha dispuesto un bus gratuito para
el traslado de visitantes, que partir de El Prado y el estadio. Todas las
editoriales rebajarn al menos el 10% en sus libros y se abrir el espacio
"La Bodeguita", con ofertas, adems de una carpa para nios, restaurantes,
guardera, escenarios y caf.

Fuentes: La Razn (Bolivia), Prensa Latina



*** Arte, cultura y globalizacin sern analizados en un congreso

Hasta el 30 de septiembre hay oportunidad de inscribirse en el I Congreso
Internacional de Literatura "Arte y cultura en la globalizacin"
(http://www.congresoliteratura.com.ar), que se celebrar en Buenos Aires
entre el 9 y el 11 de octubre, segn inform el doctor Carlos Borro,
director general del Libro de Argentina y presidente de la Comisin
Organizadora.

El Congreso se desarrollar en las salas del Centro Cultural de la
Cooperacin, de Buenos Aires, y en su organizacin participan la Direccin
General del Libro y Promocin de la Lectura, el Ministerio de Cultura del
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, la Editorial La Bohemia y la
Asociacin Cultural Bizancio.

El congreso est orientado a docentes, investigadores, egresados recientes,
pasantes de investigacin y estudiantes avanzados en las disciplinas
vinculadas con los ejes temticos en los que se enfoca el programa. Los
asistentes recibirn certificado independientemente de que su participacin
se haya realizado en calidad de invitados especiales, expositores u
oyentes.

El objetivo del evento es promover el intercambio y debate de los trabajos
de diversos grupos de investigadores y estudiosos de la literatura, la
lengua y otras manifestaciones artsticas en distintas reas temticas
relacionadas con el desarrollo de la cultura, en el marco de la
globalizacin. Se prev que el congreso contribuya a la difusin y
actualizacin de las lneas de investigacin, creacin y pensamiento que se
estn desarrollando en distintos mbitos internacionales.

Entre los especialistas de renombre nacional e internacional que
confirmaron su participacin, destacan la doctora Jean Franco, profesora
emrita de la Universidad de Columbia (EUA); doctora Ana Margarita Mateo
Palmer (Universidad de La Habana, Cuba), el doctor Gabrielle Morelli
(Universidad de Brgamo, Italia), presidente de la Asociacin Italiana de
Hispanistas, el doctor Francisco Javier Dez de Revenga (Universidad de
Murcia, Espaa) y los doctores Jorge Dubatti y David Vias, de la
Universidad de Buenos Aires.

En el marco del evento se realizar adems un homenaje a la doctora Ana
Mara Barrenechea, en virtud de su larga y valiosa trayectoria. El
licenciado Gonzalo Cornejo Polar Soto, presidente de la Fundacin Antonio
Cornejo Polar, de Lima, realizar un homenaje pstumo a su padre, el
docente y crtico literario Antonio Cornejo Polar. Igualmente, la seora
Laura Garca Lorca presidir un homenaje al poeta espaol Federico Garca
Lorca, en el 70 aniversario de su muerte.

Aparte de los homenajes y otros eventos especiales, el congreso estar
definido por cuatro ejes temticos: Estudios literarios, Estudios
lingsticos, Relacin de la literatura con otras artes, nuevos lenguajes y
tecnologas y Literatura y sociedad.

Aunque las inscripciones estn abiertas hasta el 30 de septiembre, los
interesados que formalicen su inscripcin antes del 31 de julio recibirn
un descuento especial. Los resmenes se recibirn hasta el 31 de julio.
Para mayor informacin sobre precios y condiciones de participacin, es
preciso visitar la pgina del evento, en
http://www.congresoliteratura.com.ar, o solicitarla por correo electrnico
escribiendo a info@congresoliteratura.com.ar.

Fuente: Web del Congreso



|||||||||||||||||||||||    LITERATURA EN INTERNET    ||||||||||||||||||||||

=== El Plagio Literario      http://kevin.perromat.neuf.fr/Index.html =====

El plagio ha sido siempre una preocupacin para el creador artstico, y las
opiniones son encontradas cuando se trata de juzgar la actividad de quien
lo comete. Por otro lado, en ocasiones adquiere un altsimo nivel y puede
llegar a ser considerado en s mismo una valiosa creacin, aunque su valor
sea calificado mediante otros registros.

El Plagio Literario se dedica a exponer casos diversos de plagio y a
estudiar el fenmeno en sus ms variadas formas. Contiene materiales sobre
historia del plagio, los plagiarios ms famosos, la incidencia del plagio
en la ficcin y otros fenmenos relacionados como el copyleft, el oficio de
"negro" y la literatura transformacional.

El portal es una idea de Kevin Perromat, un traductor, investigador y
docente de las universidades Mairie de Pars, Leonardo da Vinci y de
Cergy-Pontoise que se ha especializado en el tema. Le acompaan en su
trabajo scar Garca Marchena, un especialista en la lingstica
computacional y la lingstica de corpus, y Cristina Quintana Dniz,
traductora y filloga.

La presentacin est encabezada por el inicio de la novela Copyright
(Plaza&Jans, 2001), de Jorge Maronna y Luis Mara Pescetti: "En un lugar
de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, frente al pelotn de
fusilamiento el coronel Aureliano Buenda haba de recordar aquella tarde
en que, al despertar de un sueo agitado, Gregorio Samsa se encontr en su
cama transformado en un horrible insecto".

Sin proponer una definicin cannica, el portal ofrece consideraciones que
van desde el rigor semntico del Diccionario de la Real Academia hasta las
profundidades filosficas de la semitica y la crtica literaria. Una
galera de plagios y plagiarios rene casos en los que han estado envueltos
Gonzalo de Berceo, Miguel de Cervantes, Lope de Vega, Francisco de Quevedo
y Villegas y, ms recientes, Camilo Jos Cela, Pablo Neruda, Carlos
Fuentes, Manuel Vzquez Montalbn, Gabriel Garca Mrquez y Luca
Etxebarra, entre muchos otros nombres.

Los responsables de El Plagio Literario afirman que la razn de ser del
portal es "presentar un cuestionamiento, que consideramos inaplazable,
sobre las bases productivas del arte moderno", para lo cual, sin asumir
posiciones sino slo a ttulo ilustrativo, se muestra una definicin "no
exclusivamente judicial ni jurdica del fenmeno, as como diferentes
'momentos' del desarrollo histrico del concepto de plagio".

El Plagio Literario, que sin duda ha de ser una de las ms nutridas
recopilaciones informativas sobre el tema, recibe aportes espontneos de
personas que trabajen en investigaciones sobre el plagio, el arte y la
propiedad intelectual, y que estn dispuestas a compartir sus reflexiones o
creaciones.



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== 18 de agosto de 1936      Harold Alvarado Tenorio =====================

                         "Era de izquierdas, tena gran xito como escritor
                                                         y era homosexual".
                                                                 Ian Gibson

Cuando el 15 de julio de 1936 Francisco Franco se sublev contra la II
Repblica Espaola, haca apenas 35 das que Federico Garca Lorca haba
cumplido 38 aos. Hijo de un hacendado y una maestra que le ense a tocar
el piano desde nio, en Granada hizo estudios con jesuitas e intent
estudiar derecho en la universidad, pero abandon la academia para
dedicarse en exclusivo a la  literatura, la pintura y la msica. En 1919 se
mud a Madrid, donde hizo amistad con Dal, Buuel y Alberti. Durante este
tiempo, con la publicacin de Poema del cante jondo o Romancero gitano, se
convirti en una suerte de juglar leyendo en voz alta sus poemas y obras de
teatro. Poemas que, combinando la magia milenaria de los romances con
brillantes y novedosas imgenes, "retratan" la vida y el talante de
campesinos y gitanos: jinetes solitarios, mujeres frustradas, madres
adustas y guardias civiles acosados por sentimientos erticos, de muerte,
aventura y represin.

En el arte del pueblo encontr Garca Lorca una respuesta a la desolacin
de la vida moderna: andaluces y gitanos vivan al margen de la sociedad
conservando sus danzas y canciones, en una perpetua querella contra los
representantes del orden. Seres cuya pendencia es la conquista de la
libertad sensual y ertica en una sociedad que la niega agresivamente. Los
sentidos invaden los versos con la spera luz de naipe del medioda, los
machos, con una violencia sexual de navajas como peces hienden la rosa azul
de los vientres femeninos, la naturaleza y los elementos poseen
sentimientos y deseos tan irresistibles como los de aquellos. Los gitanos
estn orgullosos de pertenecer a una tradicin que se expresa tanto en la
danza, los amores, los vicios, como en el viento, la luna y las mscaras de
fiesta donde hasta los santos menean las caderas y la luna ostenta nardos.

A pesar de su prestigio y popularidad, luego de una crisis emocional Garca
Lorca decidi viajar a Cuba y Estados Unidos (1929-1930) en busca de alivio
y nuevas fuentes de inspiracin. El viaje produjo una obra maestra: Poeta
en Nueva York, el libro de nuestra lengua que hace pendant con las obras de
Eliot, Pound, Celan, Auden, Thomas y O'Hara sobre el horror y la muerte en
vida de las sociedades mecanizadas.

Garca Lorca, poeta popular de origen rural, se encuentra, "de la noche a
la maana" frente a una ciudad y una sociedad hecha de acero y finanzas que
se hunde en el gran derrumbe del capitalismo. Mientras la casta imperial de
los Vanderbilt, los Morgan, los Rockefeller haca de las suyas en el mundo
entero, millones de inmigrantes italianos, judos, irlandeses y negros del
sur de los Estados Unidos haban llegado a New York para dar testimonio de
la deshumanizacin del mundo por el dinero y el fracaso de la democracia
celebrada por Walt Whitman:

      Que ya las cobras silbarn por los ltimos pisos,
      que ya las ortigas estremecern patios y terrazas,
      que ya la Bolsa ser una pirmide de musgo,
      que ya vendrn lianas despus de los fusiles
      y muy pronto, muy pronto, muy pronto.
      Ay, Wall Street!

New York, smbolo infernal de la vida del siglo XX, mquina destructora de
la conciencia, devoradora del ser, partera de la soledad y soledad ella
misma, emperatriz del mundo que separa al hombre "debajo de las
multiplicaciones, debajo de las divisiones", donde nadie parece ser y donde
un da todo estar al revs:

      Qu esfuerzo!
      Qu esfuerzo del caballo por ser perro!
      Qu esfuerzo del perro por ser golondrina!
      Qu esfuerzo de la golondrina por ser abeja!
      Qu esfuerzo de la abeja por ser caballo!...

      ***

      Un da
      los caballos vivirn en las tabernas
      y las hormigas furiosas
      atacarn los cielos amarillos que se refugian en los ojos de
      las vacas

Garca Lorca encontr, adivinando, en los negros, no slo ciertas
afinidades con las del pueblo andaluz, sino la esencia misma de lo que
sera la sociedad norteamericana. "Con su tristeza", dijo a Pablo Suero en
Buenos Aires en 1933, "se han hecho el eje espiritual de aquella Amrica...
Fuera del arte negro no queda en los Estados Unidos ms que mecnica y
automatismo".

Estos poemas, su desenfadada homosexualidad, y la firma del Manifiesto a
favor del Frente Popular, que gan las elecciones del 36, fueron los
pbulos que atizaron la mano de los asesinos. Como se sabe, tan pronto se
conoci el levantamiento de Franco contra la Republica, Garca Lorca
decidi abandonar Madrid. Granada cay el 18 de julio y cientos de
simpatizantes del gobierno legtimo fueron asesinados por los nacionales.
Al constatar que las detenciones no se suspendan, Federico se refugi en
casa de la familia Rosales, uno de cuyos miembros era un jefe de la Falange
granadina. All pas un mes, hasta el 16 de agosto, cuando una banda
comandada por un tipgrafo y ferviente catlico llamado Ramn Ruiz Alonso y
su compadre Juan Trescastro, acusando a Garca Lorca de espa al servicio
de Mosc, le arrestaron y le llevaron a la sede del gobierno, donde Jos
Valds, desoyendo las splicas de Manuel de Falla y de los Rosales,
consult el asunto con el tambin homfobo Gonzalo Queipo del Llano, quien
respondi que al poeta le dieran "mucho caf, mucho caf".

Esa misma madrugada, Jos Discoro Galindo, un maestro de escuela,
Francisco Galad y Joaqun Arcollas, dos banderilleros anarquistas y Garca
Lorca, fueron llevados por el camino de Alfacar y ante un viejo olivar de
la acequia que los mozrabes llamaban Aynadamar, "fuente de las lgrimas",
les fusilaron. Antes de morir, Ruiz Alonso justific el crimen diciendo que
el poeta "era rojo y maricn".

Federico Garca Lorca ha sido uno de los poetas ms y peor ledos de
nuestra lengua. Quizs deba su gloria tambin a su muerte absurda. Pero,
contrario a tantos otros poetas militantes igualmente prestigiosos, nunca
perteneci a partido alguno, ni asumi principios polticos e ideolgicos
de los cuales desdecirse una vez pasado el triunfalismo de atroces
dictaduras. Como Esenin, Maiakovski y Vallejo, fue uno de los verdaderos
espritus libres del siglo XX.

** Harold Alvarado Tenorio
   alvaradotenorio@telesat.com.co
   Escritor colombiano nacido en Buga (1945). Doctor en Letras de la
   Universidad Complutense de Madrid. Dirigi el Departamento de Espaol y
   las Latin American and Spanish Writers Series del Marymount Manhattan
   College (Nueva York, EUA), as como el Comit de Redaccin de la revista
   China Hoy (Beijing, China). Es profesor titular de la Ctedra de
   Literaturas de Amrica Latina y director del Departamento de Literatura
   de la Universidad Nacional de Colombia. Dirige actualmente la editorial
   y la revista de poesa Arquitrave (http://www.arquitrave.com). Ha
   publicado Summa del cuerpo (2002); Fragmentos y despojos (2002);
   Literaturas de Amrica Latina (1995); Ensayos (1994); Poemas chinos de
   amor (1992); La poesa de T.S. Eliot (1988); Espejo de mscaras (1987);
   Una generacin desencantada: los poetas colombianos de los aos setentas
   (1985); Kavafis (1984) y Cinco poetas espaoles de la Generacin del
   Cincuenta (1980). Ha recibido, entre otros, el Premio Nacional de
   Periodismo Simn Bolvar y el Internacional de Poesa Arcipreste de
   Hita. Su obra ha sido publicada en ingls, francs, italiano, griego,
   chino, alemn y portugus.



=== Marissa Arroyal: poesa de belleza revelada, rebelada =================
=== Magdalena Mattar ======================================================

      "Y el agua dice
      el alma de la fuente
      en la voz de cristal
      que fluye della".

Expresar la belleza, ascender en contra de la gravedad, revelar la porcin
anglica, divina, de la naturaleza y del hombre, ha sido siempre una
aspiracin humana realizada a travs del arte. Opuesto a este espritu, lo
cursi es esa aspiracin a lo exquisito unida a una incapacidad radical para
alcanzarlo.

En los ltimos siglos ha habido corrientes artsticas tales como el
naturalismo, que procura ofrecer una imitacin directa de la naturaleza en
un esfuerzo de aproximacin a la realidad, y el realismo, que en literatura
es una constante estilstica que atiende a la descripcin de la naturaleza.

Por reaccin contra estas corrientes surge el simbolismo como medio de
expresin potica de las realidades sensibles y suprasensibles,
sustituyendo la descripcin por la evocacin. Y si retrocedemos siglos y
nos remontamos al oriente, Japn, a la ms refinada expresin artstica de
la humanidad, el teatro Noh, encontramos que la caracterstica ms
importante que el Noh puede aportar es la negacin del realismo. Por
ejemplo, en este arte se dice que la mxima expresin que se puede alcanzar
a nivel de movimiento, es el logro de la inmovilidad, y que cuando ms se
esconde algo, ms se luce.

Hacemos esta introduccin para analizar, en este contexto, Vertiente Norte,
obra potica de Marissa Arroyal, poetisa venezolana-uruguaya.

Si aplicramos criterios pictricos podramos definirla como una poesa
impresionista, en que se produce una descomposicin de lo slido con el fin
de hacer predominar los efectos lumnicos y transformar la realidad ms
sutil en emocin lrica y logros de penetracin metafsica y psicolgica,
que despiertan esa vocacin sublime en el alma:

      Por un trino
      del colibr
      la rama de bamb
      roza la fugaz
      luz de espuma
      ("Cascada")

Esa intuicin que aprehende lo sutil y una percepcin clara e instantnea
de una verdad o idea, la relaciona con el haik, en una visin intuitiva
que se opone al conocimiento discursivo o mediato. Posee esa capacidad, al
decir de Bergson, de conocer, no por medio de anlisis conceptuales, sino
de datos inmediatos de la experiencia. Los poemas emergen breves, precisos,
concisos, como un conjunto articulado cuyo eje es ese conocimiento
sensitivo en que las sensaciones se transforman en percepciones y
representaciones poticas de la realidad

      Me traspasa el verde o lo traspaso?
      aqu la mirada no choca
      atrapa la luz secreta
      la perfeccin de este ahora
      ("Crculo de un instante")

En este poema advertimos un intento de sintetizar, en una sola expresin
sensible, efectos simultneos de luz, espacio y color. A la inversa de
Goethe. "Perezca yo al instante si digo al momento fugaz, detente, eres tan
bello", parece decir: "Momento, detente, eres tan bello".

      De plata y lapislzuli
      la liblula
      nica alhaja
      de esta plida maana
      ("Gala")

o,

      En un instante
      una sbita gota de roco
      ilumina
      con oleaje de plata
      el laberinto
      ("Corazn de flor")

En Vnculo sagrado: "En el pozo / tiembla el sol / la lluvia lo templa /
poco a poco / alivia su desvelo / de metal incandescente". A travs de un
lenguaje translcido revela el vnculo del hombre con lo absoluto, en que
el alma confirma sus ms claros indicios de trmula inquietud. Su no
pertenencia a s misma.

Metforas, alegoras, aliteraciones, sinestesia y los mltiples planos de
nivel significativo, cumplen su funcin de ser vehculos literarios de
transferencia de sentidos, de mundos hondamente aprehendidos, de una
sabidura especial, que confronta al lector con el asombro a travs de
imgenes literarias que expresan la belleza de la creacin y la convierten
en poesa metafsica, tica, esttica y mstica.

Pero... "Toda luna es atroz y todo sol es amargo". No todo es belleza, no
todo es sublime, ni siquiera para los seres que buscan el manantial de la
Vertiente Norte. "Sent a la belleza en mis rodillas y la hall amarga"
(Rimbaud). Existe otra dimensin temporal, de la que est consciente la
poetisa: "ojos de dolor condensado en brillo", "solloza mi oscuro corazn",
"Paso / repleta de cicatrices", "Ataduras": "Cmo emprender / el difcil
camino del tesoro / si es la hora ail / de la vendimia".

La hora ail de la vendimia, aquella hora mgica cuando el da deja de ser
y la noche an no es... quin sabe... tal vez sea la hora propicia.

"Crepsculo": "Desde el inicio / da a da / ante mis ojos / que no lo
descifran y lo olvidan da a da".

"A vosotros los ebrios de imgenes, que gozis con la luz del crepsculo,
cuyas almas son atradas con flautas a todos los abismos labernticos,
curiosos de enigmas, sin hilo de Ariadna que los gue e intentan su propio
viaje sin brjula, y si descubrimos la salida del laberinto...? Qu! Y
si descubrimos el tesoro, sin otro sentido que l mismo, esplendente,
iluminador y estril?".

Hay dos elementos, presentes en algunos poemas de Vertiente Norte, que los
enlazan con los conceptos filosficos orientales de lo sublime y lo eterno.
El primero se refiere a cosas silenciosas, de belleza austera, el estilo de
una flor en calma, como es la "nieve en un bol de plata". Una infinita
profundidad de la flor: "Despus de larga espera": "Cuando las rosas se
abren hay miradas / que descubren el sol / en las cuencas vacas de sus
ojos". Y el estilo de una flor misteriosa: "La flor se sumerge / en el agua
irisada / de sus matriz de hojas".

Alicia Duprat (Idea Viva), en "La araa y el laberinto", cita a Borges,
Nietzsche y la obra De la visin y el enigma, preguntndose si se encara
otra dimensin temporal al relacionar el tema del laberinto con la
existencia humana, y desarrolla un tema muy interesante: lo eterno de la
circularidad del tiempo y la mentira de la lnea recta; abyeccin de la
historia con un principio y un fin consagratorio de la epopeya humana y
divina. "Todas las cosas derechas mienten... toda verdad es curva, el
tiempo mismo es un crculo".

Y nos preguntamos con qu intencin Marissa escribe "Crculo de un
instante", "Vuelo circular de la abeja" y "Capullo"? "Certeza de eternidad
/ crislida que envuelve el ser". "Era la perfeccin": "El rbol esconde el
sol en su follaje / en el fulgor de la tarde / vuelta sobre s misma".

Extraamente ella relaciona la perfeccin y la eternidad con el crculo: el
vuelo circular de la abeja, el sol, la tarde vuelta sobre s misma, frutos,
capullos, lo que envuelve, un momento perfecto lo titula Crculo de un
instante.

La poesa en esta obra cumple esa misin de relacionarnos con lo sagrado,
con el misterio, que tal vez nunca podamos desentraar, como tampoco
encontrar el tesoro y salir del laberinto (con la muerte tal vez?), pero
es reconfortante en estos tiempos de desacralizacin, de horror, muerte y
odio, habitar aunque sea slo por un instante esos espacios donde
vislumbramos la belleza, la perfeccin y lo eterno.

** Magdalena Mattar
   magdalenamattar@gmail.com
   Docente venezolana. Profesora de espaol egresada de la Universidad de
   Concepcin (Chile) con especializacin en Comunicacin y Lenguaje. Dicta
   clases de espaol a todo nivel, en universidades, institutos y a
   particulares. Tras abandonar toda actividad transit un perodo de
   bsqueda en diferentes reas, especialmente la religiosa. Curs estudios
   de dibujo y pintura y talleres de arte, y cre el Centro de Atencin
   Psicolgica y Educativa. Ha sido redactora y reportera del diario VEA
   (http://www.diariovea.com.ve) y colaboradora de la revista Dominical.
   Actualmente colabora con la Fundacin Debate y el Ministerio de
   Comunicacin e Informacin de Venezuela.



=== Travesuras de la nia mala: sociopata y desamor ======================
=== Ren Flores Agreda ====================================================

La ltima novela de Mario Vargas Llosa, MVLl, Travesuras de la nia mala
(1), 2006, es para la Editorial Alfaguara una historia que se podra
resumir en la pregunta: "Cul es el verdadero rostro del amor?". Por su
lado algunos crticos han comentado que es "una novela de amor, s: pero
ninguna ficcin de Vargas Llosa acepta dcilmente una definicin tan
genrica", Faveron, 2006; o, "...es una novela de amor, deliciosa y
conmovedora...", Nio de Guzmn, 2006.

En este artculo examinaremos la novela, como lo venimos haciendo con otras
obras del autor, bajo el lente de lo que se conoce actualmente de la
experiencia ertico-amorosa del ser humano, desde la sexologa mdica.



Travesuras

Afirmar que la novela no es una historia de amor, como el mismo MVLl lo
reconoce en una entrevista, El Comercio, 25 V 2006, vale tambin para el
ttulo, que es engaoso de por s, porque presenta la sociopata de la
protagonista, Arlette, tildndola sencillamente de "travesuras". El autor
no est desde luego obligado ni en capacidad para una descripcin
psicopatolgica de la conducta de Arlette, pero el lector puede
preguntarse: por qu razn MVLl no agudiza la mirada en la amoralidad y la
conducta profundamente asocial de la joven? Por qu Ricardo, el personaje
masculino, slo se duele de la conducta de la mujer por el sufrimiento que
sta le causa? Resulta difcil responder a estas preguntas. Lo primero
sera que MVLl inventa una historia de maldades pero no tiene el
conocimiento suficiente para tratar literariamente una personalidad enferma
y perturbada. Tambin uno puede preguntarse: por qu pierde la oportunidad
de, a partir del personaje, instalarse en la crtica social a la que es
aficionado y que en la misma novela hace con las memorias que guarda de los
ex presidentes Velazco Alvarado y Alan Garca?



Pasin fsica

La novela viene a confirmar la percepcin ambigua del escritor frente al
fenmeno amoroso. No siendo sta una historia de amor, atendiendo a la idea
del mismo que nos ofrecen Paz, Chiappo y, ltimamente, Benedicto XVI y
desde luego la propia sexologa mdica; s lo es, en cambio, del primer
momento de la ligazn afectiva entre los sexos, la pasin ertica.

La historia trata de la afiebrada inclinacin de Ricardo, el "nio bueno",
por Arlette o Madame Arnoux o Mrs. Richardson o Kuriko, los diferentes
nombres que us la "nia mala". El proceso afectivo pareciera comenzar
cuando Ricardo se enamora de la "chilenita", ambos adolescentes: " 'De ti,
me gusta todo', le deca yo. 'Pero, lo que ms, tu manerita de hablar'. Era
chistosa y original, por su entonacin y su msica, tan distintas de las
peruanas, tambin por ciertas expresiones, palabritas y dichos que a los
del barrio nos dejaban en la luna, tratando de adivinar lo que queran
decir y si en ellos se esconda alguna burla" (pg. 12).

La atraccin ertica, es sabido, entre otras caractersticas, confunde en
diversos grados la razn, idealiza al objeto amoroso, cierra la mirada ante
los defectos y lleva muchas veces a los delitos pasionales. Son numerosos
los fragmentos que confirman la percepcin de que uno de los ejes de la
novela es justamente la pasin, as leemos que: "Los diecisiete das que
deb esperar para que llegara aquella fecha los recuerdo como unas
nebulosas con sbitos ataques de sudor fro y exaltaciones de adolescente,
imaginando que iba a ver a la peruanita y unas noches insomnes en las que
no haca otra cosa que recriminarme: era un imbcil reincidente por seguir
enamorado de una loca, de una aventurera, de una mujercita sin escrpulos
con la que ningn hombre" (pgs. 115-116).

El mismo Ricardo se daba cuenta de que viva un estado pasional, y el
personaje femenino, por su parte, conoce el arrebato que ella despierta y
lo aprovecha para vivir experiencias sexuales aunque resulten incompletas.
La reflexin de aqul sobre las andanzas de Arlette en el Japn apunta a lo
mismo: "Descubr, en los das siguientes... me haba alborotado la vida y
devuelto al enfermizo y estpido amor-pasin que me consumi tantos aos,
impidindome vivir normalmente" (pg. 161).

Sin embargo MVLl no se anima a definir qu tipo de relacin mantuvo Ricardo
con Arlette y le da igual peso a dos versiones diferentes. Por un lado la
reflexin del personaje masculino: "Ella nunca me haba amado, pero me
tena confianza, el cario que despierta un criado leal. Entre sus amantes
y compinches de ocasin, yo era el ms desinteresado, el ms devoto. El
abnegado, el dcil, el huevn" (pg. 222). Por el otro la versin de su
amiga Elena: "-Sabes que es una maravillosa historia de amor? -exclam
Elena, mirndome sorprendida-. Porque eso es lo que es, en el fondo. Una
maravillosa historia de amor. Este belga triste [el esposo de la amiga]
nunca me ha querido as. Quin como ella, chico" (pg. 210).

Ordinariamente la pasin es una etapa que coincide o aparece despus de
experimentar la atraccin. Pero aadamos que a lo largo de la novela este
momento, el del erotismo, la atraccin entre hombre y mujer, es descrito
todo el tiempo en su vertiente fsica, as es que leemos: "Le hice adis y
ella agit la mano en que llevaba la sombrilla floreada. Me bast verla
para descubrir que, en estos aos, no la haba olvidado un solo momento,
que estaba tan enamorado de ella como el primer da" (pg. 61). Igualmente
en el comentario de que ella, el objeto de pasin, era "estrecha" [aqu
MVLl usa el concepto popular de estrechez]: "Hicimos el amor con
dificultad. Ella se entregaba sin el menor embarazo, pero result ser muy
estrecha y, en cada uno de mis esfuerzos para penetrarla, se encoga, con
una mueca de dolor: 'Ms despacito, mas despacito'. Al final, la am y fui
feliz amndola" (pg. 39). En otro momento, en uno de los encuentros
ntimos, el narrador destaca la luz del da, las condiciones del colchn o
la pintura de las paredes: "Cumpli su promesa. Fue la segunda vez que
hicimos el amor, esta vez a plena luz de un da que entraba a chorros por
la ancha claraboya desde la cual unas palomas curiosas nos observaban
desnudos y abrazados sobre el colchn sin sbanas, recin liberado del
plstico en que lo haba trado envuelto el camin de La Samaritaine. Las
paredes olan a pintura fresca. Su cuerpo segua tan delgadito y bien
formado como en mi memoria..." (pg. 66).

Esta presencia de lo fsico se extiende a otras aventuras sexuales de
Ricardo; es el caso de Carmen, a la que conocemos por las referencias a su
nacionalidad, forma de vestir y el bar en el que trabajaba: "Y por esa
poca tuve tambin el amago de un romance con Carmencita, la muchacha
espaola que, vestida de negro de pies a cabeza como Juliette Grco,
cantaba, acompandose de una guitarra, en L'Escale, el barcito de la rue
monsieur le Prince frecuentado por espaoles y sudamericanos" (pg. 54).
MVLl describe pobremente las relaciones sexuales que reduce a mecanismos
sensoriomotores, sin embargo estas experiencias pueden dar lugar en la
ficcin a mltiples simbolismos, variaciones y la constatacin de
sensorialidades que el autor no desarrolla.



Ingenuidad y ambigedad

Tambin MVLl incurre en algunas ingenuidades respecto a la respuesta sexual
femenina. Sorprende a Ricardo (o al novelista?) la excitacin de la mujer:
"...a concentrarse totalmente, con esa intensidad que yo no haba visto
nunca en ninguna mujer, en ese placer suyo, solitario, personal, egosta,
que mis labios haban aprendido a darle" (pg. 127), o el proceso de
excitacin-penetracin: "La sent hmeda, y, por primera vez, pude entrar
en ella sin dificultad, sin sentirme haciendo el amor a una virgen" (pg.
80).

Tampoco faltan las afirmaciones ambiguas respecto a la sexualidad en
general, como la conversacin sostenida con su amigo Juan a propsito de
las fiestas a que aqul lo invitaba: "-Espero que no te haya chocado lo que
has visto -me dijo despus, algo amoscado. Le contest que a mis treinta y
cinco aos ya nada me chocaba en el mundo y aun menos que otras cosas que
los seres humanos hicieran el amor al derecho o al revs" (pg. 114).
Pareciera que el escritor no reconoce, aunque la verdad es que lo ha
repetido varias veces en sus escritos, la existencia de patologa sexual, o
de pronto no tiene conocimientos suficientes para distinguir las
parafilias.

Su apreciacin del sexo resulta tambin bastante curiosa, as la falta de
continencia que lo lleva por mucho tiempo al sexo comercial es slo
valorada en trminos cuantitativos (dinero y cantidad de espermatozoides),
pero nada de la condicin social y mental de las prostitutas que lo
atendieron: "Qu terrible haber malgastado tantos aos, dinero y
espermatozoides en amoros mercenarios! Pero, tal vez, no; tal vez todo lo
que haba hecho hasta ahora haba sido una ascesis, un adiestramiento de su
espritu y de su cuerpo para merecer a Mitsuko" (pg. 163).

En la misma lnea llama la atencin una visin del matrimonio en la que
sobresale la fisiologa de la reproduccin, cuando, recordando el destino
de sus amigos de la etapa adolescente, piensa: "Tres se haban casado, uno
haba comenzado ya a reproducirse, y los otros tenan unas enamoradas que
pronto se convertiran en sus novias" (pg. 62).



Conclusin

Esta novela pareciera confirmar una constante en la ficcin de Vargas
Llosa: la evitacin del tema del amor y la confusin de ste con el
erotismo. A la par que su desconocimiento de aspectos comunes de la
sexualidad humana y una percepcin reduccionista de la misma. Tal vez por
eso en los encuentros sexuales, Ricardo, el personaje masculino, se asombra
frente a los fenmenos usuales del ciclo de respuesta sexual femenino y la
descripcin del decorado ambiental suplanta la vivencia psicofsica del
coito. El sexo comercial es visto en trminos cuantitativos, sin crtica
social; la patologa sexual parece no existir para el autor y, del
matrimonio, la atencin es puesta slo en la fisiologa reproductora.
Tampoco el grave desorden de la personalidad de la protagonista es abordado
ni desde la psicopatologa ni desde los condicionamientos culturales, salvo
una alusin escueta de la pobreza en que habra vivido la "nia mala".



Notas

1. Mario Vargas, Ll. Travesuras de la nia mala, Alfaguara, Lima, 2006.

** Ren Flores Agreda
   rflores@terra.com.pe
   Mdico psiquiatra peruano (Lima, 1936). Ha publicado trabajos en las
   reas de salud mental, drogas, sexualidad y educacin mdica. Fue
   presidente de la Sociedad Peruana de Sexologa y de la Sociedad Peruana
   de Sexologa Mdica.



=== Jorge Icaza, el profeta de Evo      Daniel Ortiz ======================

      "Todo un sistema, carajo... Un sistema como de crcel... Sostenido
      por todos los malditos... Juro que romper esa estructura rapaz...
      Cmo? Con qu, pes?... El arma capaz...".

En manos de Jorge Icaza el teatro y la palabra fueron armas afiladas,
ariete y clarn de batalla. Un 10 de julio de hace cien aos naca en Quito
la pluma mayor de Ecuador, lo cual es apenas decir algo que nos haga
dirigir la atencin a un actor, dramaturgo y novelista en cuya obra uno
encuentra el mejor significado a eso del arte como herramienta del cambio
social y poltico.

No creo que sea un reduccionismo simple afirmar que lo que se dir de
Ecuador puede postularse tambin para Per y Bolivia. Esas fronteras
vinieron despus, lo primero fue el Tahuantinsuyu. El Ecuador donde naci
Icaza se fragmentaba -igual que hoy- en esas tres castas fruto del crisol y
la conquista: blancos, cholos e indios. Que empiezan siendo conceptos
etnogrficos, pero apenas uno agita la bruma nota enseguida categoras
sociales y econmicas. Unos lo tienen todo. Otros, tienen nada. Y los del
medio quieren parecerse a los que tienen y dejar de parecerse a los que
nada poseen ms all de su desnudez y su fatiga al servicio del "amo, su
merc, patrn grande".

Icaza salt a la fama cuando en 1934 public su primera novela, Huasipungo.
Desde el mismo ttulo hay un posicionamiento esttico que es un
pronunciamiento poltico: porque Icaza escriba en el idioma del indio -el
runa- y del cholo mestizo. Un glosario acompaa en forma inexorable a cada
uno de sus libros. La traduccin es una forma de santidad: la obra del
ecuatoriano, a pesar de todo, ha sido traducida a cuarenta lenguas. De
inmediato amerita una indagacin en el significado del ttulo. En el
latifundio del "amo, su merc, patrn grande", como resabio del modo de
produccin feudal, la mano de obra a precio vil la provee ese enorme
ejrcito de reserva que es el indio, el runa vago. Fuente inagotable y
descartable, que tala el monte, levanta la cosecha, ofrenda su espalda al
ltigo, atiende el servicio en la casa y sacia los instintos viriles del
amo. A cambio recibe un pequeo pedazo de tierra donde instala su choza y
cultiva una huerta en los ratos libres: ese miserable lugar en el mundo es
su huasipungo, y es "suyo" mientras trabaje para el amo y dure la sujecin
del endeudamiento perpetuo y maoso por cargos de herramientas perdidas y
sucurritus del patrn. Ese pedazo de tierra es para el indio ucanchic
huasipungo, nuestro huasipungo, aunque mucho menos ucanchic de lo que fue
para l la propiedad colectiva bajo el seoro inca. Porque es suyo
mientras al "amo, su merc, patrn grande" se le antoje, mientras no
precise esa parcela para otra cosa. Para algo las tierras y los runas son
suyos, carajo.

Nadie es profeta en su tierra. Ni siquiera Icaza. El quiteo, hijo de
familia de clase media empobrecida, al calor de las vivencias infantiles de
largas estadas en la hacienda serrana de su to, fue un joven bohemio
inquieto, apuesto, trasnochador. Quizs un chulla, o sea, un cholo bien
educado y soltero, de apellidos espaoles, la piel clareada, con ms
apariencias que fortuna. Un paso fugaz por la Facultad de Medicina, la
orfandad de madre y padrastro, un empleo pblico para ganarse el mnimo
sustento. Por esos tiempos algn cofrade ha de haberle deslizado en el
bolsillo un libro de Marx. Permitmonos suponer que tambin ha ledo a
Freud. Tiene veinte aos. Casi por casualidad emprende estudios de
actuacin. Supongamos que lo hizo para estar ms cerca de alguna muchacha,
o que eso vino despus de subirse a las tablas; el hecho es que termin
casndose con una actriz. Hacia 1928 se anima a escribir una comedia y la
compaa la representa. Luego, con el drama Cul es? (1931), se da cuenta
de que el teatro no slo es un medio de vida modesto pero acomodado a sus
correras de chulla mujeriego, sino que puede ser tambin "El arma capaz...
El arma, coo... La del teatro en mis manos... Gritar desde la escena!...
Muchos lograron al expresar la tragedia de los suyos... Tambin ser mi
arma... Permitida, coo... Propia, carajo..." (Atrapados. I: El Juramento,
Buenos Aires, Losada, 1972).

El joven no se detendr ms. Contina su labor de dramaturgo, actor y
director, con grandes dificultades por la censura que sufren sus obras. Se
vuelca a la literatura. En 1933 publica un libro de relatos, Barro de la
sierra, que anticipa la temtica indigenista de Huasipungo. El rigor
narrativo habr de ser pulido en lo sucesivo, para ello habr tiempo.
Padece muchos bretes en la conservadora sociedad quitea para poner en
escena una obra donde el protagonista principal es el ruido del ltigo tras
bastidores, cual msica de fondo. No consigue estrenarla y considera que ha
tocado su fin su experiencia teatral. Recin en 1940 Flagelos lograr ser
estrenada lejos, en el Teatro del Pueblo de Buenos Aires, dirigida por
Lenidas Barletta. Desde el Ro de la Plata le llegan los ecos del aplauso
por el estreno de una obra a la que ni l ni su pueblo pueden asistir.
Tambin en esta ciudad, en el ao treinta y cinco, la editorial Avance le
ha publicado Huasipungo; Eudeba, dcadas despus, da a la prensa la edicin
definitiva de sus relatos y Losada, tambin en Buenos Aires, su trptico
autobiogrfico, Atrapados. Nadie es profeta en su tierra, deca antes.

Pero an estamos en 1934, el ao de Huasipungo y del primer triunfo de
Velasco Ibarra. La poltica ecuatoriana, desde Eloy Alfaro, es un pndulo
entre el liberalismo costeo y el conservadurismo serrano. Se consolida un
modelo en el cual el modo de produccin feudal (a cuyos resabios en Amrica
Latina se le llama tradicional) es del todo desalojado por el imperio de
los mercados, es decir, de la libertad. El cholaje ha emergido como clase
dominante, ha impuesto la hegemona de sus valores, los mayordomos de
antao son ahora estancieros, sus hijos son doctores y han conquistado la
burocracia estatal y a la oficialidad militar joven. Icaza ve en esto, como
Mariano Moreno, que el destino es mudar de tiranos sin destruir la tirana
(admirable reflejo de ello es su relato El nuevo San Jorge). Se lanza con
una obstinacin sin parangn segn la vemos en este presente de apata, con
bros renovados, a desmenuzar hasta el hueso las estructuras de un sistema
econmico y poltico que se presenta como natural. Tan natural como el
paisaje bello y hostil de sus ficciones, y como las naturales malas
inclinaciones de esos runas vagos que no quieren trabajar, que migran a la
ciudad, que se consumen en los vahos etlicos del guarapo, desmayados en la
inmundicia de su propio vmito.

En 1935 publica En las calles, novela que escoge como forma de lucha
poltica -de lucha de clases- el empleo de la literatura con fines
didcticos: educar al soberano. Es El capital novelado. Una ficcin
sencilla, narrada con el habitual argot serrano, que repasa la historia del
Ecuador en la transicin de los siglos XIX y XX y, a la vez, muestra en
profundidad el pasaje desde formas precapitalistas a las actuales, la
formacin de un proletariado urbano industrial a expensas del campesinado,
el fin de la esclavitud indgena (para conseguir el "logro" de ser
mseramente asalariados), y es tambin la novela que introduce uno de los
grandes temas icacianos: el cholo que reniega de sus races indias.

La revolucin burguesa triunfante de Alfaro ha emplazado a una nueva clase
social en el poder. Cholos, precisamente, es tambin el ttulo de la novela
que publica en 1937. Es el drama de un latifundista arruinado a quien un
cholo prestamista termina despojando de toda su fortuna. El cholo se
capitaliza. La hermandad de las razas como esperanza, es la aurora que
asoma sus rayos en el desenlace de una trama narrativa hbil y sencilla.
Pero a Icaza lo desvelaban esas veleidades de "amo, su merc, patrn
grande" que arrastraba el cholaje. La imitacin que el cholo ejercita del
blanco y del gringo, y cmo para estos el cholo sigue siendo un guambra
(que es como decir un pajuerano). Media vida deslumbrados (1942) aborda
esta temtica y muestra que el rtulo de indigenista es marco estrecho a la
literatura icaciana, porque la trasciende sin nunca perder anclaje en ella.
El poder de la clase trabajadora se vislumbra al final: las arbitrariedades
del latifundista producen tal xodo en sus dominios que cuando llega el
gringo con la maquinaria forestal, no hay mano de obra que explotar porque
todos se han ido.

Llegamos as a 1948 y una novela indigenista y tambin psicologista:
Huairapamuschcas. Con piedad alguna edicin acota un subttulo: Hijos del
viento. Es el que vino y no se sabe de dnde, porque es como que lo trajo
el viento. Aqu el latifundista es dbil y algo humano, el mayordomo cholo,
en su afn de imitar y capitalizar, es feroz con el runa y roba al patrn,
y el indio explotado es cruel con sus mellizos, porque son hijos de la
violacin del amo a su longa carishina (que viene a llamarse as a la mujer
de "s fcil"). Esos hijos que no tienen padre, que son hijos del viento.
En ninguna otra novela de Icaza flota la dualidad de la condicin humana y
la tragedia de los suyos como en Huairapamushcas. Creo que es ella por
donde hay que abordar al autor, para luego seguir con sus relatos y
Huasipungo.

La esperanza aflora en sus ltimas obras. Un sesgo autobiogrfico se
advierte en El Chulla Romero y Flores (1958): el cholo admite sus races y,
al hallar en ellas solidaridad, se convierte en intrprete y vanguardia de
su clase. En 1972 publica Atrapados, un trptico donde es ya difcil
separar la ficcin del testimonio biogrfico. Icaza ha vivido una
existencia de lucha, tambin de persecucin; ha sido ms reconocido en el
exterior que en su propia patria, porque en su tierra el monopolio del
reconocimiento lo tienen los poderosos que lastima con su pluma. Desdeando
toda ostentacin pblica ha entendido mejor servir a los suyos desde las
letras y el oficio de librero. Un tiempo dirige la Biblioteca Nacional. A
veces ha aceptado cargos diplomticos: es agregado cultural en Buenos Aires
y, hacia el final de su vida, embajador ante la URSS, Polonia y Alemania
Oriental. Muere en 1978.

Icaza nos sigue dando muchas lecciones a quienes creemos que tenemos en el
arte una herramienta poderosa para combatir la hegemona de los valores
burgueses. Ha explicado al pueblo resortes intrincados del devenir social;
le ha enrostrado sus defectos; le ha mostrado que el camino se hace
andando; ha pasado a la realidad ecuatoriana bajo la lente del materialismo
histrico y lo ha hecho en novelas de lectura llana y en lenguaje popular.
Su mensaje, empero, es universal. Ha comenzado a revolucionar su tierra y
proyectado un mensaje que cualquier pueblo del mundo puede hacer propio.
Podr ser prematuro pero no creo exagerar: Icaza es un clsico universal.

Un botn de muestra: observemos las similitudes entre el cholaje de las
ficciones icacianas y la clase media argentina. Con su bagaje de
eurocentrismo, esa fatua vanidad por las races europeas; con su imitacin
mmica del consumismo superfluo; con su moral de medio pelo, su
autoritarismo perenne, su cultura del menor esfuerzo. Con su xenofobia, que
es ms acentuada -vaya paradoja- en los hijos de inmigrantes de las ms
prximas oleadas europeas. Con su recelo y explcito rechazo a quienes "no
quieren trabajar" y "no dejan trabajar": un conformismo cauteloso que
oponen a la protesta social justa.

Un novelista social, que no fue profeta en su tierra, es quien ar los
surcos donde a cien aos de su primer grito de vida germinara una
esperanza indoamericana. Y quin sabe cuntas ms. Es la tierra misma que
desde sus races clama que no es huasipungo de ningn imperio. Es nuestro
huasipungo, ucanchic huasipungo. Y su camino es, como en el final de
Cholos, la hermandad impostergable. El personaje mestizo -el Guagcho-
decide irse con su medio hermano indio a buscar al medio hermano blanco por
toda Amrica: "El Guagcho se levant el ala del sombrero en seal de lucha,
y el poncho del indio flame como bandera sobre el fondo sangrante del
amanecer".

Icaza, el profeta de Evo. Y quin sabe de cuntos ms.

** Daniel Ortiz
   daortiz64@yahoo.com.ar
   Escritor, actor y abogado argentino (Buenos Aires, 1964). Fue docente
   universitario de Derecho Constitucional y estudi Ciencia Poltica en la
   Universidad de Buenos Aires (UBA, http://www.uba.ar). Como escritor
   cultiva el cuento y el verso libre. Ha publicado el volumen de cuentos
   El Seor de los Espejos (1998), la novela Las guerras del Capitn Bones
   (2003) y relatos en diversas publicaciones (Para Entender a Borges, Al
   margen) y revistas digitales (Letralia, Alotropa). Tambin en el libro
   digital homenaje a Borges Libro de hacedores (Editorial Letralia, Cagua,
   Venezuela, 1999) y en la Antologa de cuentistas argentinos de fin de
   siglo (Editorial Vinciguerra, 1999). Tiene indita la novela histrica
   Febo asoma y en 2006 estrena la pieza teatral Recuerdos de familia, de
   la que es autor y director.



=== Partes mnimas, de Esteban Moore      Ana Mara Russo =================

      Partes mnimas, Esteban Moore. Papeltinta ediciones, Buenos Aires,
      2003.

Esteban Moore comienza su libro con una cita de Octavio Paz: "Cmo olvidar
que lo sabemos / Tiempo que entreabre los prpados / Y se deja mirar y nos
mira". Desde este epgrafe hasta el final del libro, todo es un entreabrir
tiempos, y hablo de tiempos imaginados y de los que no se pueden definir
histricamente, como si el poeta pudiera ver remotas eras, pero tambin
pienso en los tiempos del juego verbal, en la flexibilidad con que va y
vuelve manejando esas dos instancias y haciendo el recorrido de este libro.
Luego: "Tiempo que se deja mirar y nos mira". Moore puede mirar el tiempo,
puede alterar el orden y detenerse a mirar. Momentos que "se dejan"
observar por la mirada del poeta que no puede "olvidar lo que sabe" y eso
genera ese "entreabrir de prpados" para que se revele el recuerdo, aunque
este franquear la imagen sea fragmentario ya que no entrar en los ojos
completa y abruptamente sino por el resquicio que dejan los prpados
entreabiertos, vale decir, que la evocacin es percibida permaneciendo en
un estado meditativo, que a la manera budista deja una suave contemplacin
de la realidad impermanente con ojos a medio cerrar para que la mente haga
su trayecto.

El fondo de la obra es aclarar la idea de "lo mnimo". Este mensurar es un
contraponer, un desacomodar las medidas de las cosas, un jugar entre la
idea de grandeza y la idea de exigidad. Moore encuentra que esa grandeza
global, ese mundo central y extendido del siglo XXI, puede ser alterado
tomando conciencia de lo minsculo, y uno y otro concepto construyendo una
alternancia que vulnere los parmetros actuales de magnitud impuestos por
el mundo (shoppings, macros, etc.), mundo interconectado, mundo
interactuando, enormidad nimia en la que el hombre queda con su espacio
coloquial desdibujado.

El primer tramo del libro es un constante escenario natural que hace de la
Patagonia un "lugar morada" en el que Moore decide sostener su voz. Poemas
en prosa en los que deliberadamente incorpora lo terrestre y lo celeste
como fenmeno. Mnima naturae es la propia estructura de los poemas que se
suceden breves con cuidadoso tono, que respeta una atmsfera por momentos
irreal. En medio de la amplitud de lo desrtico, el poeta reflexiona
haciendo una permanente metfora metafsica, en el espacio franco,
extendido hasta la exasperacin, el que deja al hombre fuera de su centro.
Este hombre que vive el siglo XXI tambin fuera de su centro, en el lugar
que le permiten los "no lugares" inventados para ser identificados,
construidos para perderse entre la gente.

Moore va describiendo esta parte de la tierra argentina insistiendo y
atestiguando que su grandeza es un dominio universal a los ojos; para poder
tomarla hace suyos, como puntos de apoyo, lo domstico a mano: accidentes
geogrficos (planos, pantanos, canales, ros, torrentes, altas cumbres,
glaciares); momentos climticos ("la onda de aire clido") o "el viento que
sopla desde el desierto cristalino" elementos (piedra de metal, canto
rodado, guijarros, rocas, ceniza calcinada, esponja magmtica). Recurre a
imgenes que transmiten un efecto fortalecido en contrarios, tanto lo denso
como lo etreo, lo fluido como lo inamovible, lo alto como lo bajo, lo
opaco como lo lumnico, lo ardiente como lo helado, comparten la
descripcin. Lo natural con lo cotidiano va narrando un lugar entre
fantstico y conocido, los poemas tienen una impronta fotogrfica y un
estado que flucta entre la creacin del mundo o su hecatombe ltima: "el
viento que sopla desde el desierto cristalino tan blando como un terso
cielo -anunciar del universo, infinitas desconocidas geometras / el ms
pequeo de los detalles / los dominios de una agregada luminosidad" o "los
glaciares en la lejana patagonia impulsan / el tamao -de su acumulado
volumen / --recreando bajo la magnitud de sus formas / --una msica de
aguas".

La estructura de esta primera parte de la obra est trabajada como una
unidad con la data que agrega luego del poema nmero 35, la que supone en
cierto modo un cuaderno de bitcora para el lector. En dicha anotacin nos
informa que cada ttulo responde a un verso de otro poeta, es as como trae
a referencia nombres que vale la pena citar y que sera conveniente
transcribir en su totalidad. Citaremos slo algunos: poema N 8: "In the
main of light" -"En lo principal de la luz", William Shakespeare, Sonnet
60; Histories and Poems-; poema N 17: "Ciego discurso humano" -Luis de
Gngora, Soneto CLVIII-; o el N 25: "Catch the roar of eternity" -"Atrapa
el rugido de la eternidad", Jack Kerouac; Poems of the Buddhas of Old.
Lecturas diversas que acompaan al autor y lo pluralizan, lo extienden,
voces que se suman a su voz, textos que soplan en la poesa de Moore y la
disparan y la connotan.

Lo que sigue del libro es Hoja de Ruta y luego un aparte denominado
Versiones en el que incluye traducciones de su autora, no olvidemos que
Moore ha desarrollado esta labor desde hace tiempo con slida dedicacin y
profesionalismo. Pero volviendo a Hoja de Ruta, tengo la necesidad de
significar el estilo innovadoramente coloquial que hace de los poemas un
trayecto incidental y del lenguaje un espacio que genera otro espacio de
puntuacin escritural. Valindose de barras y guiones, Moore va dejando
lugares que bien podran ser reflexiones, aclaraciones, mutismos o el
tratar de acordarse mientras va escribiendo el poema:

      "Relata el poeta que -cuando regres a visitar el lago -que
      haba conocido de nio -recobr -desde una perspectiva
      renovada -la imagen de aquellos cisnes que con elegancia
      an nadaban all

                               l estim el nmero de los
      mismos en ------nueve y cincuenta /operacin matemtica
      que no pretenda dar cuenta exacta -de la cantidad de aves
      que -sobre el agua verde cristalina -sacudan sus largos
      cuellos -y agitaban -el color -de sus alas extendidas -hacia
      ese cielo cargado...

      slo buscaba
      dice -la msica de la cifra------------ lo dems me pareci
      irrelevante".

      (de "El viejo Bill explica un poema").

Asimismo podra tratarse de seales de esta Hoja de Ruta que deja libradas
al lector, lo cierto que el poema -tal como ha sido transcrito es como una
figura en el libro- deja explicarse no en la voz del viejo Bill sino en el
sitio en que el pensamiento encuentra un espacio abierto respirable.
Experimentacin que fragmenta, como son fragmentarios los recuerdos. Y lo
dice en "El tiempo labra las ruinas de la memoria":

      "De aquella noche -------slo quedan -recuerdos
      los sonidos del lugar -----el atareado ronroneo
      en la noche caliente -del equipo ----------de aire
      acondicionado -el chirrido de una cortina- que
      se cierra --------------- al resplandor de la ciudad".

El mundo lo asalta en el instante, y lo nimio, lo pequeo lo hace
sobresaltar y caer en la cuenta de lo inmenso que no tiene explicacin, un
juego dialctico que deja entrever aquello dicho al comienzo, la meditacin
de ojos entrecerrados, la reflexin entre el elemento cotidiano y lo
cosmolgico, lo existencial. En lo lleno de la imagen narrada, aparece el
vaco y los finales de cada poema dejan una alteracin de lo descrito para
abordarnos con un remate tan abierto como el enorme paisaje que refiriera
en la primera parte:

      "...cerrs los ojos -pasa el colectivo y ahora -------ests
      al borde de tu cama -mirando la luz azulada ------que
      se filtra por las ranuras de la persiana -irradindose
      en las infinitas partculas -que sostiene el aire

      ......abrs los ojos y ----no sabs que pensar".

"Tarde a la americana" es un encuentro en el que relata a Bukowski leyendo
un poema de Borges por la radio que se est escuchando en un bar de la
avenida Broadway: con parroquianos que entre cervezas y Jack Daniels
queran escuchar al poeta borracho diciendo:

      "Dark, you will entyer the darkness that expects you,
      Doomed to the limits of your traveled time.
      Know that in some sense you by now are dead".

Ambos poetas comparten un homenaje trgicamente humorstico y atpico.
Bukowski habla de lo negro, lo oscuro esperando del tiempo como nico
sentido de la muerte; y es el tiempo el que queda desacomodado en ese bar
de Broadway cuando cierra el poema diciendo: "Borges estuvo ah -con
nosotros- (...) --y lo acompaaba Carlos Gardel ---te lo juro...........
que me caiga muerto.....". Moore articula y crea realidades paralelas en
las que aparece un sujeto que asegura que esto fue as, con el lenguaje de
adolescente mentiroso, tal vez para que el lector pueda pensar que el poeta
puede ser dueo de tantos escenarios como necesite para intervenir la
realidad y entremezclarla con el pasado, con lo imposible, con lo irreal,
con lo loco o con el deseo.

Para concluir debo decir que la unidad de sentido, de grfica, de
estructura y de tapa, est formulada para saber que con este libro, breve,
de entrada estamos ante una decantacin. La tapa diseada con tipos de
letra que van declinando sus cuerpos sobre fondo negro como una mnima
etiqueta, marca adrede el estado de despojamiento que tiene que ver con
aquel trayecto de que hablara antes. Esta etiqueta se apoya sobre una
cubierta metalizada, fra, propia de quien decide aspticamente presentarse
y nimia es la aparicin, entre las lneas del fondo, del nombre del autor.
El diseo acuerda con aquel hombre desdibujado en medio del paisaje.

** Ana Mara Russo
   anarusso@arnet.com.ar
   Escritora argentina (Rosario). Desde 2000 coordina el Taller de Poesa
   "Poetas de la Terraza" en la Sala "Manuel J. De Lavardn", dependiente
   de la Subsecretara de Cultura del Gobierno de la Provincia de Santa Fe,
   as como tambin las ediciones de antologas: 2000, 2001 y
   Revistalleres: "Perfiles" (2002), "El cuerpo como territorio potico"
   (2003), "El ro, esa metfora" (2004) y "La poesa en el cine" (2005).
   Obtuvo el Gran Premio de la Asociacin Argentina de Escritores de
   Mendoza. Coordin el suplemento cultural del diario La Capital (Rosario,
   1984-89) y es colaboradora de la revista Poesa de Rosario. Particip,
   en colaboracin con el actor rosarino Hctor Barreiros, en textos para
   la puesta La vuelta mundo en ochenta Julios, en homenaje a Julio
   Cortzar. Ha participado en eventos como el Festival Internacional de
   Poesa, los ciclos ciudadanos "La Poesa en los Bares", "Por orden
   alfabtico" y otros de la Subsecretara de Cultura de la Municipalidad
   de Rosario, y el Congreso Internacional de la Lengua (Rosario, 2005).
   Textos suyos aparecen en las antologas Cuadernos de Cultura de la
   Municipalidad de Rosario (1980), Ediciones Culturales Santafesinas
   (Concurso Fundacin Arcien, 1993), Cuaderno de resea del Primer
   Festival de Poesa (Sade Rosario, 1993), Caf con letras (Municipalidad
   de Rosario, 1997) y Retrato de poetas, as como el CD Voces de poetas
   (Ediciones Poesa de Rosario). Tambin ha publicado en revistas como la
   desaparecida Rosario Cultura, y en el diario La Prensa de Buenos Aires.



=== El espaol, lenguaje de la diferencia      Miguel ngel Fujita ========

                     Un ilustre dialecto del latn llamado lengua espaola.
                                                                     Borges

En el comienzo no fue el verbo sino la espada y la cruz. Cuando los
espaoles llegaron a las ignotas tierras americanas, hace ms de medio
milenio, con toda su carga civilizadora y la alforja vaca, nunca
imaginaron que su lengua iba ser el principal vehculo de comunicacin de
una comunidad de ms de 300 millones de personas, de diferentes
nacionalidades y latitudes, que se extiende por casi todo el continente. En
ese sentido, el espaol es lengua oficial en 21 pases. Cuando nos
referimos al espaol, al idioma espaol, no nos referimos solamente a la
lengua que nos leg el conquistador ibrico, no, queremos decir que tambin
es una lengua que se nutri del encuentro de dos mundos, enriquecida por
las mixturas y contrastes; una lengua que se llen de sabana, de
cordillera, de cinaga, de trpico, en fin, de Amrica. Es decir, la
hicimos nuestra, tan nuestra como de los peninsulares. Nos pertenece a
todos los que la usufructuamos.

Ms all de lo extico, de la pasajera moda o del clich, lo que no se
puede negar es que hay un inters creciente por el espaol en muchos
pases. En la actualidad la lengua espaola se ha desplazado, casi sin
querer es cierto, como una lenta marea lingstica a diferentes rincones
del mundo como producto de la sempiterna crisis econmica latinoamericana,
que ha obligado a millones de hispanohablantes a emigrar a naciones cuyas
lenguas, las ms de las veces, son distintas a la espaola. En estos
pases, las comunidades de emigrantes conservan el espaol como primera
lengua, aunque no sin entrar sin conflicto con la lengua oficial y si bien
sta ltima irrumpe en la primera no logra desplazarla. Donde s lo logra
es en el mbito de los emigrantes de corta edad o nacidos en el pas
husped, debido a que su educacin se imparte en idioma diferente al
espaol y cuyo espacio referencial es distinto al de los mayores. As,
lentamente se va abriendo una brecha entre las generaciones que se refleja
en la falta de fluidez en la comunicacin interpersonal y el desarraigo con
respecto a la nacin de origen. Es aqu donde quiero entrar de lleno en
materia y de hablar acerca de mi experiencia personal: el espaol en el
Japn.

Desde finales de la dcada de los aos ochenta el Japn, debido a la
apremiante necesidad de incorporar ingente mano de obra en su industria, ha
recibido una importante cantidad de inmigrantes -la mayora de los cuales
tiene ascendencia japonesa- venidos desde Latinoamrica, entre los que
destacan peruanos, argentinos, bolivianos, paraguayos, y otros (1);
llegaron muchos de ellos por una corta temporada, con la esperanza de
retornar pronto a casa, mas terminaron quedndose y formaron nutridas
colonias. A ellos se debe, en gran medida, la difusin del espaol en el
archipilago.

Espaol, espanhol, spanish, spagnol, spanische sprache, o como dicen los
japoneses, supeingo. Aunque no lo hayamos pensado alguna vez, la lengua
espaola es nuestro patrimonio inalienable y una de las formas ms genuinas
de transmitir cultura. Cultura que, como es natural, nos acompaa en estas
lejanas islas, de costumbres tan distintas a las nuestras, y si bien, como
dice el dicho, "si vas a Roma haz como los romanos", es nuestra obligacin
respetar los usos y costumbres del pas anfitrin, manejarnos en la
prudencia y en la cordura, sin embargo, no es menos cierto que somos una
minora y como tal tambin tenemos el derecho de ser diferentes. La palabra
"diferencia" no ha de tener en modo alguno una connotacin peyorativa;
decir diferentes significa ni mejores ni peores, slo eso, diferentes,
desiguales, desemejantes, heterogneos. Mal haramos, entonces, en
maquillar nuestras "imperfecciones" por el simple prurito de pasar como
paisanos o lo que es peor, pretender desterrar nuestra peculiar
idiosincrasia. Craso error, sin duda.

En el especfico caso de los inmigrantes educados en Japn, el hecho de
desarrollarse en un contexto distinto y forneo crea una situacin
particular: los nios se saben extranjeros pero se identifican con los
japoneses como sus legtimos pares. Esto crea el conflicto de crecer entre
dos banderas, la de la patria ultramarina y la que nos cobija, cada una de
stas en las antpodas. Y anticipa, desde ya, el problema de la pertenencia
y la bsqueda de aceptacin por el grupo mayoritario. Se puede colegir,
acaso, que el hecho de ser extranjero (es decir, diferente del resto) es
percibido como una desventaja o demrito. En este contexto es usual el
rechazo a la lengua (y la cultura) de origen y la adopcin de la local,
situacin que puede colocar al individuo en una posicin incmoda y
excluyente: la negacin de la identidad y su automarginacin del entorno
coterrneo.                                                                    

Han escuchado la conocida frase: "si no eres parte de la solucin, eres
parte del problema"? Pues bien, la cuestin puede ser enfocada en un
sentido positivo: Tomando como modelo las estrategias empresariales, lo que
se supone que es una debilidad o desventaja (el ser extranjero o gaijin, en
japons) puede convertirse al final en una fortaleza o ventaja (ser
"diferente"). Claro, s que me dirn que ser diferente no es una ventaja en
s misma; vemoslo, entonces, desde este punto de vista: en una sociedad
como la japonesa, que propugna la homogeneidad y semejanza, es decir la
uniformidad pero tambin la serializacin o estandarizacin -hay al
respecto un famoso proverbio japons que dice "el clavo que sobresale,
recibe un martillazo"-, el ser de alguna manera "diferente" significa
salirse del molde, distinguirse del resto, es el rescate de la
individualidad, de la libertad de espritu. De repente puede ser visto como
polticamente incorrecto, pero hay que explotar el hecho de ser
"distintos", de tener algo que no tienen los dems, un valor agregado, un
plus incorporado a nuestra mente. Es en este estado de cosas que el espaol
puede jugar un papel fundamental: el de herramienta para conocer y
aprehender "otro mundo". No queremos decir, por cierto, que hay una
inmanencia entre lengua y cultura, pero s una relacin de contigidad
fructfera; mucho ms tratndose de inmigrantes de primera generacin. As,
el sujeto puede obtener una ventaja comparativa en el manejo de dos lenguas
-una aprendida en la escuela y la otra en la casa y el entorno familiar-,
pero lo que es ms importante, tener la gran posibilidad de acercarse a dos
culturas diferentes y asimilar lo positivo de cada una, de una lectura del
mundo mucho ms amplia y plural, en la que se puedan cotejar los contrastes
y distintas realidades. Esto puede significar la aceptacin de la
multiculturalidad y la "otredad" como experiencias vitales y
enriquecedoras, y estar preparados para enfrentarse a un mundo complejo, en
el que no puede "hacer la diferencia" no sale de la mediana y queda
irremediablemente relegado y absorbido por el sistema.

Esa lengua nacida cerca de Burgos, en Castilla, la lengua de Ruy Daz de
Vivar, de Alfonso X, de Nebrija, de Manrique, de Cervantes, de Lope, de
Quevedo, de Gracin, de Gngora, de Caldern, de Sor Juana Ins de la Cruz,
de Tirso, de Bolvar, de Sarmiento, de Azorn, de Daro, de Machado, de
Unamuno, de Dal, de Gaud, de Alberti, de Jimnez, de Lorca, de Salinas,
de Neruda, de Vallejo, de Borges y tantos otros, es la lengua que hablamos
usted y yo. Tenemos el enorme privilegio de hablar un idioma de primera
categora, con una historia vasta y fecunda, que se transforma da a da.

No podemos negar que en la actualidad el ingls es la lengua franca de
nuestro tiempo y por lo tanto ha dejado al espaol bastante disminuido; no
obstante este ltimo es una lengua que no se "expande", mas bien se
"desplaza" hacia otros lugares, donde se asienta en forma de enclaves.
Paradigmtico es el caso de los Estados Unidos de Norteamrica, donde
residen alrededor de 20 millones de hispanohablantes y el espaol es el
segundo idioma ms hablado de ese pas. Tan es as que la presencia del
espaol en medios de comunicacin (radio, televisin, prensa y libros) es
bastante significativa (2).

Sea como fuere, el espaol en los ltimos tiempos ha cobrado una fuerza
inusitada debido a mltiples factores, especialmente manifestaciones
culturales (el flamenco, el bolero, la salsa, el cine de Almodvar,
Buenavista Social Club, el ftbol, etc.). Por otro lado, Brasil, el gigante
sudamericano, ha vuelto la mirada a sus vecinos y ha dado gran impulso a la
difusin del castellano en sus programas educativos. En Japn va en aumento
la tendencia de elegir el castellano como segunda lengua durante el perodo
universitario. En el mapa lingstico del mundo el espaol ocupa un lugar
de relevancia: es la tercera lengua ms hablada del mundo y por su
importancia, la segunda (cediendo slo ante el ingls). Por lo tanto tiene
un gran potencial de desarrollo.

De esta manera, el espaol puede muy bien convertirse en una va alterna al
ingls como lengua de comunicacin e intercambio, y los hispanohablantes
pueden participar como agentes activos de ese proceso. No ms el espaol
visto como una lengua relegada. Despertemos del letargo, sintmonos
orgullosos de nuestro idioma. Dmosle el lugar que le corresponde. Total,
quiz algn da el mundo hable en espaol. El futuro est en nuestras
manos; hagamos, pues, la diferencia.

      Este trabajo obtuvo en Barcelona, en 2004, el segundo premio del
      Concurso Literario Dulcinea, en la modalidad de ensayo.



Notas

1. La mayor colonia latinoamericana en Japn es la brasilera mas por ser
   luso parlante constituye un caso aparte.

2. Cf. Morales, Amparo."El espaol en Estados Unidos. Medios de
   comunicacin y publicaciones". En: Anuario 2001 del Instituto Cervantes.
   El espaol en el mundo. Tomado de:
   http://cvc.cervantes.es/obref/anuario/anuario_01.

** Miguel ngel Fujita
   elchasquicorreo@hotmail.com
   Escritor peruano (Lima, 1968). Reside en Toyokawa (Japn). Bachiller de
   literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Lima,
   http://www.unmsm.edu.pe). Dirige en Toyokawa la revista informativa El
   Chasqui. Ocasionalmente publica en diarios y revistas locales y del
   Per. En 2004 obtuvo el 2 premio del Concurso Literario Dulcinea
   (Barcelona, Espaa) en la modalidad de ensayo.



=== Dos notas      Ivn Bedoya Madrid =====================================

*** Entre Silva y Rousseau

En el poema "Psicopata", de su coleccin de Nocturnos, trata Jos Asuncin
Silva de revelar lo importante de la vida (y por lo tanto de la poesa que
sera el hacer ms vital como l lo vive, por cuanto que sera profundizar
y agarrar y captar lo ms esencial en las diversas formas que reviste la
vida) sobre el pensar. Si los diferentes entes que colman la realidad de la
vida aparecen ante el romntico como revistiendo en s un secreto que es
posible develar y que habra una esencia oculta en esas formas concretas
que se identificara con lo que es en s la Naturaleza y el principio
dinmico de todo lo real, entonces resulta muy apropiada la actitud
esttica de Silva de separar vida y pensamiento, mostrando que ste es la
negacin de la vida, como una psicopata que se apodera de algunos
individuos que precisamente son tenidos como tales en una sociedad que no
permite estos excesos fuera de lo normal.

Aqu toma Silva uno de los rasgos que ms caracterizan la orientacin que
asumi la ideologa burguesa a finales del siglo XIX en Europa a travs de
los discursos filosfico y literario. En Alemania este movimiento se
concentr y se denomin Sturm und Drang, del cual fue uno de sus promotores
Goethe en su primera poca. Es bueno sealar que Rousseau va a darle un
tinte especial a este movimiento romntico, hasta el punto de que se
discute si con l comenz el romanticismo como un carcter de la Modernidad
en su momento, como destruccin de un mundo caduco, con unas relaciones
sociales que no correspondan ya a unas condiciones en constante
desarrollo, orientado ya hacia un sistema nuevo como era el mundo moderno.
De todas maneras, Rousseau ya establece la separacin entre Naturaleza y
Cultura, que va a funcionar de ahora en adelante como criterio moral: lo
natural es bueno, lo social slo en la medida en que por medio de un
convenio se conserven los principios naturales. El hombre natural es bueno,
no por respetar ninguna ley establecida sino por naturaleza. O sea,
Rousseau parte del principio de la bondad natural primigenia del hombre, la
que se pierde al entrar a travs de un progreso por diversos grados de
desigualdad entre los hombres de modo arbitrario en una situacin de
necesitarse entre s los individuos. Eso hace sucumbir aquella bondad
natural y, al hacerse necesario, tambin una legitimacin del nuevo orden
establecido. Para R. aqu tambin se hace necesario, y por lo tanto
efectiva y social, la Razn (que para R. no es fundamental sino slo un
grado en la diferencia entre los animales y el animal humano). Por esto es
por lo que R. puede decir "L'homme qui medite est un animal deprav". Como
era la tesis que haba sostenido en los trabajos anteriores al Discurso
sobre el origen de la desigualdad entre los hombres, de aqu se sigue que
todo discurso del pensamiento abstracto o aplicado, es decir la ciencia,
trae como consecuencia la degradacin de la sociedad, la maldad del hombre.

Por eso podemos concluir esta nota diciendo que R. fue en la tradicin
pre-romntica quien asent esta idea, que sera retomada por todos los
romnticos posteriores. Luego hay que permitir que la vida se manifieste a
travs de la Naturaleza, de los sentimientos naturales del hombre, del amor
(y de todo aquello que el Romanticismo ha universalizado). Hay que permitir
que el individuo sienta y vibre ante todo lo natural (tal es el postulado
manifiesto de todo discurso romntico, si es que es preciso definir uno
para estos ordenamientos verbales) sin ningn prejuicio o limitacin
racional.

Es absurdo, pues, en este sentido, pretender subordinar la Naturaleza a la
razn. Aqulla es lo primero, es lo positivo, lo elevado. sta lo
artificial, lo problemtico, la enfermedad.



*** Del libro como "obra de arte"

Cuando es preciso hablar sobre un poeta o un escritor de renombre, uno
siempre se encuentra ante una dificultad porque la fama habla ms de las
obras hechas que stas de s mismas. Sin embargo, es normal que esto ocurra
en un mundo en el que es preciso llegar a obtener la fama para ser
conocido. No se puede prescindir de ella ya que es el medio como el arte
llega a ser conocido o, ms correctamente, llega a su destinatario. Pero no
se puede esperar otra cosa en un mundo en el que se impone el orden de la
propaganda propalada por los medios de comunicacin, contagiados por la
ideologa del consumo y del criterio de la oferta y la demanda. Ciertas
obras que pasan por "obras de arte" son ofrecidas a los consumidores como
"autnticas" obras de arte. En este punto hasta los crticos estn
manipulados, porque ya no se sabe qu criterios acerca del arte son los que
se imponen o los que hay que tener en cuenta siempre. Estamos, pues,
expuestos a lo que ofrecen las programadoras de los teatros y a lo que las
revistas o algunos medios de comunicacin quieran lanzar como un nuevo
boom, porque aqu el criterio que est primando es el comercial: es ms
artstico lo que es aceptado por el gran pblico que es quien en ltima
instancia paga la pelcula o compra el ltimo libro exhibido en las
vitrinas de las libreras. Pero el pblico, preguntamos, por quin o por
quines ha sido previamente preparado para aceptar una determinada
mercanca "del arte" de novsima factura? Quines son esos crticos que en
todas las revistas de gran demanda y a travs incluso de los peridicos les
aconsejan a sus lectores acerca de qu mercanca deben usar, despus de
leer u objetivar lo que previamente les han presentado como lo mejor o lo
ms aconsejable como la ltima moda a seguir? Son estos "crticos", como
unos mdicos que estn recomendando la "medicina" que slo ellos conocen
"profesionalmente", pero con la diferencia de que aqu no han auscultado
previamente la enfermedad del paciente.

** Ivn Bedoya Madrid
   jbedma@hotmail.com
   Investigador colombiano (Medelln, 1949). Licenciado en filosofa y
   letras por la Universidad Pontificia Bolivariana (Medelln) y magster
   en investigacin socioeducativa por la Universidad de Antioquia
   (Medelln), donde adems es profesor titular en la Facultad de
   Educacin. Autor del ensayo Pedagoga: Ensear a pensar? (Bogot, Ecoe,
   2005) y de la resea crtica "Comenio. Pampedia", publicada en Educacin
   y pedagoga (Medelln, Facultad de Educacin de la Universidad de
   Antioquia; 1992/93), as como de Epistemologa y pedagoga, en
   colaboracin con M. Gmez (Bogot, Eco, 2004) y de "El saber pedaggico
   y las condiciones de enseanza de las ciencias", incluido en Cuatro
   ensayos sobre pedagoga y saber (Medelln, Lealon, 1986).



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS      ||||||||||||||||||||||||||

=== os Fernndez: "Escribo para no envilecerme" ==========================
=== John Jairo Junieles ===================================================

      Entrevista con el joven escritor de Cartagena de Indias (Colombia),
      autor del libro de cuentos El siguiente, por favor, con el cual gan
      el Premio Distrital de Libro de Cuento Cartagena de Indias.

         -Sbato: Todos somos poetas de barrio.
         -Borges: De este dilatado barrio que es la Tierra, no?
         (Dilogos Borges-Sbato)

El escritor mira frente a frente al lector, lo toma de los hombros, como a
un hermano, y le dice: Amigo, usted se va a morir; en media hora o en
cincuenta aos, por eso tiene el sagrado deber de intentar ser feliz sin
hacer infelices a otros, y procure dejar un mundo mejor del que encontr.
Borges, como siempre, es ms luminoso: "He cometido el peor pecado que uno
puede cometer. No he sido feliz".

Todo escritor escribe para salvarse, para agotar la distancia que media
entre una partida de bautismo y un pedazo de papel colgando del dedo gordo
del pie. Ese acto del tiempo y contra el tiempo que es escribir, no slo
salva al escritor, tambin protege a las cosas que ama de su naufragio.

El escritor (en realidad cualquier ser humano) se debate entre la necesidad
de inventarse a s mismo, moldear su barro a la forma de sus sueos. Ms
all, tan cerca y tan lejos, la mirada ajena, ese infierno y paraso que
son los otros, sus palabras que redimen y destruyen. Los lectores inventan
al escritor, imagen y semejanza de sus deseos, carencias o frustraciones.
Entonces el escritor resulta una invencin de sus ficciones: el libro, como
un boomerang ebrio entre sujetos y paredes.

En los cuentos de El siguiente, por favor, de os Fernndez (Cartagena,
1979), hay un ejercicio de lucidez desde la melancola, tambin juego y
humor, cinismo e irona. As como contrapuntos de esta compleja realidad
adherida, como una media, a nuestra conciencia: los prejuicios sociales, la
violencia, los ntimos resentimientos, los odios fundados o infundados.
Pero tambin esas cosas que son nuestro refugio y razn: el amor, la
amistad, los sueos, la esperanza.

Juan Carlos Onetti, ese amado maestro, es una de las huellas reconocibles
bajo los pasos y el camino propio de Fernndez. Hay en sus narraciones un
color local cimentado en los universos domsticos del quehacer humano.
Preocupacin por identificar la esencia de los instantes (sin caer en lo
explicativo y trascendental). Una sobriedad de lenguaje que produce
intimidad, y algo determinante: genuino inters por el lector.

Por cosas que no entendemos, pero que sabemos que estn all. Porque
nuestra humanidad merece ser algo ms que aos de rutina, y luego un grito
en la calle, un suspiro final entre cuatro paredes. Los cuentos de Carlos
Fernndez son buena noticia para la literatura, los lectores compartirn
varios nmeros con la cdula de identidad de estos personajes, que
transitan, como nosotros, entre la vorgine y la fe. Algunos de sus
personajes, como muchos lectores, han perdido la inocencia, la cual tratan
de recuperar (pero no saben cmo), y en ese empeo, destruyen ese estado de
pureza y plenitud que tanto anhelan para s mismos. Con sus historias
Fernndez contribuye a la continuidad del que es, para muchos, el ms
hermoso de los gneros: el cuento.



-Cmo nacen los cuentos de El siguiente, por favor?

-Eran los primeros aos de universidad, y yo quera escribir pero no
pensaba en un libro. Slo escriba textos aislados, a mano, en el saln de
clases para deshacerme del tedio. Eran textos cortos que sola pasarle a
una compaera de saln como otros pasan papelitos obscenos. En ese entonces
escribir era muy fcil y divertido, no pensaba en el ltigo del que habla
Truman Capote, claro que correga esos primeros borradores cuando llegaba a
casa en una vieja mquina que no tena tildes. Poda reescribir hasta
cuarenta veces el mismo texto slo para enmendar un error, pero entonces
slo me interesaba lograr un ritmo y ser preciso. Algunos de esos cuentos
fueron transcritos por mi compaera de curso a computador en el 2001 y
enviados al Concurso Distrital, as fue como un manojo de esos cuentos se
convirti en este pequeo libro que hasta ahora aparece.

-Parecen existir elementos autobiogrficos en sus ficciones, en diferentes
niveles. Cmo se sinti en ese proceso de imaginar desde su realidad?

-Estos cuentos fueron escritos bajo una esencial necesidad de correccin:
las cosas no eran tan buenas ni tan malas como yo quera. En ese sentido no
intent escribir una autobiografa, y si as fuera habra sido
deliberadamente falsa, aunque no por eso dejara de ser sincera.

-No hay escritor que no reflexione sobre el proceso de concepcin de un
poema, un cuento, una novela; cules son sus preguntas y descubrimientos
al respecto?

-Como dije antes, con estos cuentos buscaba slo precisin y ritmo, y no
aburrir. Me pareca que no ser aburrido era la primera obligacin que tena
un escritor. No lo digo en el sentido de ser siempre gracioso, digo no
aburrir en el sentido en que no se aburre a alguien a quien se persigue con
un cuchillo. Con esto quiero decir que era capaz de sacrificar una
descripcin en aras de conservar el ritmo y no alterar la respiracin.
Ahora lo veo ligeramente distinto, y por ende es todo ms difcil para m,
sigo siendo lacnico pero intento no sacrificar lo que quiero decir y
aunque sigo escribiendo con facilidad a veces me cuesta demasiado trabajo
hallar satisfaccin o la forma correcta de decirlo. Las preguntas que me
hago supongo que son las mismas que se formulan todos los escritores y las
respuestas suelen ser pasajeras en la medida en que cada texto deviene sus
propias complejidades y forma.

-El exhibicionismo parece ser una marca de la generacin actual de
escritores latinoamericanos; aunque siempre ha sido un rasgo muy propio del
oficio. Qu opina al respecto?, existen fronteras en su caso?

-Tanto exhibirse como ocultarse son poses, modestia y arrogancia son
herramientas para llegar a lo mismo cuando se trata de un escritor. Ambas
son vlidas y me parecen patticas slo cuando la intencin es demasiado
evidente y el efecto resulta inferior. No veo nada de malo en exhibirse
mientras haya algo que exhibir. Aunque finalmente lo importante no es el
escritor sino la obra, y si sta es de buena factura ni las acciones del
propio autor le restan mritos. En lo personal supongo que soy un sujeto
bastante ambiguo y contradictorio, hay das en los que sin motivo aparente
me subo en una mesa y grito "Mrenme, aqu estoy!", y otros en los que con
una mirada oblicua lleno de vergenza digo simplemente "yo no fui".

-Hasta qu punto su mundo de barrios populares cartageneros est presente
en su obra?

-Yo crec prcticamente en una esquina de mi barrio, fumando cigarrillos,
tomando ron Tres Esquinas y hablando paja hasta las tres de la maana. Si
algo quera en la vida era largarme de all y ser actor. Econmicamente me
fue imposible estudiar actuacin en ninguna escuela. As que decid
estudiar literatura en la universidad para ingresar al grupo de teatro.
All tuve un fuerte acercamiento con las bibliotecas, los libros y las
calles del centro. Yo haba escrito desde siempre, pero nunca haba pensado
hacerme escritor. Hice algunos intentos, pero nada. Slo cuando me di
cuenta de que las historias que inventaba en la esquina para intimidar a
mis compinches podan funcionar, las cosas me empezaron a salir un poco
mejor. De hecho el primer relato completo que escrib, "Mis amigos estn
muertos", lo escrib tal cual como lo haba contado dos horas antes en una
esquina de mi barrio. Con el tiempo he intentado por todos los medios
deshacerme de esa influencia: lo digo en serio, si me fuera dado elegir yo
preferira ser un escritor fashion y escribir sobre ambientes como los de
Luces de una gran ciudad, de Jay McInerney. La vida de los barrios
populares ha sido tanto para m como para lo que escribo una influencia
abrupta, definitiva, no quiero ser demasiado analtico frente a lo que
hago, pero a pesar del cine, de la literatura, del rock y de los centros
comerciales, la vida de los buses, el chismorreo, los bolsillos vacos, las
canchas polvorientas y calles maltrechas se meten insistentemente en lo que
escribo y cuando intento dibujar otros escenarios me es imposible ser del
todo genuino.

-Nada hay nuevo bajo el sol, y todos caminamos sobre huellas pasadas; qu
escritores y qu otras manifestaciones artsticas han influido en su
trabajo?

-Para empezar, Bukowski fue una buena influencia, pero no hay nada peor
para uno cuando empieza que una buena influencia. Me quedo con su humor,
con su laconismo, con su sentido del ritmo, del resto al viejo hay que
dejarlo de lado tan rpido como puedas o corres el riesgo de convertirte en
un personaje suyo. Por supuesto hubo otros escritores y los seguir
habiendo: Cheveer, Faulkner, Rulfo, Onetti, en fin. Pienso ms en libros
que en escritores: El guardin entre el centeno, El gran Gatsby, La balada
del caf triste, Bartleby el escribiente, El corazn de las tinieblas, La
conjura de los necios. No estoy diciendo que sus estilos me hayan
influenciado; no, seguro que no. Yo llamo influencias a todas esas cosas
que de una u otra forma me llevaron a escribir y seguir escribiendo. Una
cachetada, un abrazo, una buena pelcula, una mala mujer y por supuesto
decenas de libros. En ese sentido tambin he sido influenciado por todos
los psimos libros que he ledo.

-Cuntenos algo de sus proyectos creativos actuales y futuros.

-Hay una novela de la misma poca de este libro dividida en dos apartes:
Gasolina corriente y El nio que pensaba con la voz de MacGyver. Hay un
libro de cuentos un poco ms extensos que stos: ngela viendo comer en
MaCDonalds y una serie de poemas que de cuando en cuando se han ido
escribiendo, Paracadas en llamas. Creo que el retraso en la aparicin de
este libro afect de forma negativa mi produccin y mi mpetu como
escritor. Actualmente tengo un inters certero haca otros gneros, estoy
reescribiendo una extensa obra de teatro y un guin para un largometraje
basado en uno de mis cuentos inditos. Me interesa tambin el periodismo,
sobre todo la crnica y los artculos. Los medios impresos se muestran un
poco reacios a la hora de publicar a un desconocido, as que he echado mano
a algunos portales de Internet y de mi propio blog, Crter de Obs
(http://aquinovivenadie.blogspot.com). Desde la escritura de El siguiente,
por favor ha pasado demasiada agua bajo este puente, y si he insistido en
seguir escribiendo (as sea un material vil) es slo como una forma
constante de luchar por no envilecerme, una forma de lucha contra esa
predisposicin cultural o natural que me conduce siempre al envilecimiento.
En lo sucesivo esa es y ser la nica razn de mi escritura.

** John J. Junieles
   johnjairojunieles@yahoo.com
   Escritor colombiano (Sinc, Sucre, 1970). Es periodista, guionista e
   investigador de temas literarios. Estudi Derecho y Ciencias Polticas
   en la Universidad de Cartagena, y cursos de Periodismo en la Fundacin
   para un Nuevo Periodismo Iberoamericano. Ha publicado Hombres solos en
   la fila del cine (novela); El temblor del kamikaze (cuentos), Canciones
   de un barrio en la frontera (poesa), Temer por m al final de estas
   lneas (prosa potica) y Papeles para iniciar el fuego (poesa).
   Nominado al Premio Rolex Mentor de Suiza (2003), Premio Nacional de
   Literatura Ciudad de Bogot (2002) y ganador de la Beca Nacional de
   Novela del Ministerio de Cultura (2002). Textos y reflexiones suyos
   pueden leerse en su weblog (http://johnjairojunieles.blogspot.com) o en
   su pgina web
   (http://espanol.geocities.com/johnjairojunieles/John_Junieles.htm).



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== Alquimia poltica en educacin ========================================
=== La educacin en Amrica Latina: =======================================
=== integracin e internacionalizacin popular      Ramn Azcar A. =======

1

La dcada del 80 fue muy negativa en trminos sociales y econmicos para
los pases latinoamericanos: endeudamiento, inflacin, cesanta masiva,
entre otros elementos marcaron al continente. En lo poltico, el panorama
tampoco puede ser considerado optimista durante tal perodo.

Un rpido vistazo a algunos pases nos indica que por ejemplo Argentina y
Chile estuvieron marcados por regmenes dictatoriales, otros como Per y
Colombia por la accin devastadora de grupos armados, Brasil por la
explosin de la violencia y la creciente inseguridad ciudadana, mientras
que Nicaragua y El Salvador sufran los efectos de estados de guerra
permanentes.

El conjunto de este panorama sombro trajo, entre otras consecuencias, el
cuestionamiento del modelo de desarrollo imperante hasta el momento en la
regin amparado en la idea de Estado benefactor y en la economa
keynesiana.

Podemos definir este modelo de desarrollo como sustitutivo de
importaciones, interventor en el mercado, propiciador de un conjunto de
servicios bsicos y universales para toda la poblacin, y de manera
general, subvencionador de la oferta de bienes pblicos. El Estado
benefactor se constituy como una compleja maquinaria poltico-econmica
desarrollando un lazo particular entre el Estado y la sociedad al interior
de una economa de base liberal.

Esta relacin Estado-sociedad estuvo legitimada por un cmulo de discursos
y valores de justicia social predominantes en las sociedades occidentales
entre las dcadas del 40 y fines de los 70. La crisis del proyecto de
Estado benefactor y de su correspondiente modelo de desarrollo en Amrica
Latina, cuya expresin mxima se dio en la dcada del 80, puede atribuirse
a dos elementos: las exigencias de inversin y polticas liberales por
parte del Estado que pudieran fortalecer el mercado y generar mayores
niveles de competitividad, y el incremento superlativo de la tasa
demogrfica que trajo consigo problemas domsticos como el desempleo, la
falta de viviendas, la escolarizacin, entre otros. Es decir, se trata de
un modelo que requiere de permanente, y casi explosivo crecimiento
econmico, mayor aun incluso del registrado por Amrica Latina despus de
la segunda guerra mundial, con lo cual el Estado, a travs de una alta tasa
impositiva, debe solventar prestaciones cada vez ms costosas, sobre todo
si se tiene en cuenta el importante crecimiento demogrfico latinoamericano
durante la segunda mitad del siglo XX.

En el marco de esta realidad se ha debatido la educacin latinoamericana.
En el presente informe ahondaremos en los elementos fundamentales que le
han dado cuerpo como estructura de cambio en el continente, as como cules
son sus nuevas vas y hacia dnde se orientan las transformaciones
educativas, en un siglo XXI que comienza con grandes cambios polticos y
sociales, y que pareciera ir modelando una educacin popular de carcter
integral, universal y de elevado contenido ideolgico nacionalista.

Nuestra visin se enmarca en un estudio dialctico-histrico, con elementos
cuantitativos que nos sirven de referencia para centrar el lugar que ocupa
la educacin latinoamericana mundial.



2

En un extenso documento, Ana Mara Eichelbaum de Babini (1) plantea que en
Amrica Latina la enseanza media y superior se ha desarrollado rpidamente
hasta el punto de que, en algunos pases, ha alcanzado un volumen relativo
comparable al que tenan para entonces en aquellas naciones europeas donde
la expansin haba sido reciente.

Amrica Latina, por su real y an inmenso cinturn de miseria y
subdesarrollo, ha promovido tcnicas que permitan, con los limitados
instrumentos pedaggicos, realizar un proceso formativo de calidad. Esta
accin ha sido identificada como educacin popular, y estaba muy retrasada
en la regin latinoamericana, en la mayor parte o en todos los casos
respecto de los patrones europeos.

Los pases de industrializacin temprana haban generalizado la
alfabetizacin y la educacin primaria a principios de siglo, permitiendo
ordenar los datos de la educacin de la regin en un modelo de educacin
post-primaria que se expande en las ciudades aumentando la distancia
educacional entre la poblacin urbana y la rural, as como entre los
sectores medios y altos, por una parte, y los ms pobres, por la otra. Esta
desigualdad ha puesto en evidencia la brecha de escolarizacin del primer
nivel que contrasta con la gran expansin de la enseanza media y superior;
por ello una de las tareas inmediatas de los gobiernos latinoamericanos es
promover un proceso de fortalecimiento de la educacin primaria, elevando
el sentido hacia una educacin de adultos en ese nivel que permita
equilibrar los inmensos desaciertos de un sistema educativo que, provisto
de improvisaciones y colonialismo doctrinal, no ha podido conducir a buen
puerto a una sociedad latinoamericana con inmensos deseos de conocerse.

Bryan Colmes (2) caracteriz dos modelos de la gran expansin educacional.
El modelo tradicional de la declaracin de los derechos del hombre ilustra
los ideales educacionales del final de la Segunda Guerra Mundial: sistemas
escolares nacionales con una educacin primaria de pretensiones
universales, y una educacin secundaria selectiva, ambas dominadas, como se
ha sealado tantas veces, por los requerimientos del ingreso a la
universidad que era su culminacin. Las escuelas tcnicas y vocacionales
tendan a ser colaterales, ms sensibles que el resto del sistema escolar a
demandas de la industria y del comercio.

Esa concepcin de los sistemas escolares ha dado paso a otra que exige que
sean democrticos, relevantes, permanentes, flexibles e indiferenciados. El
ltimo rasgo se refiere a que se espera que todos hagan en esencia la misma
carrera aunque no tenga siempre la misma duracin; se acenta la
continuidad y se posterga al mximo la especializacin; la diferenciacin
horizontal, que existe en mayor o menor medida, se niega o se la relega a
la etapa final.

Estos principios sustentan un perodo extenso de asistencia obligatoria que
suele incluir bajo el nombre de educacin bsica el primer nivel del modelo
anterior y la primera etapa del secundario. En cuanto a la segunda etapa
del secundario, aunque no sea obligatoria, se considera derecho de todos y
se ha extendido notablemente en el mundo, en muchos pases hasta la
universalizacin. El tercer nivel se considera derecho para gran proporcin
de la poblacin siempre que no se expanda a expensas de la calidad (3).

El nuevo modelo, reflejo de la tipologa elaborada por Ratinoff en 1964, el
llamado sistema adquisitivo, cuya diferenciacin interna predominante era
cuantitativa y cuyos principios eran la continuidad y la articulacin
sistemtica de instituciones y contenidos docentes.

La expansin educacional ha cambiado el significado de los niveles
escolares y particularmente de la enseanza media en el mundo. De ser una
enseanza de lites se convirti en una de masas que excluye la seleccin
por considerarla inadmisible.

Latinoamrica ha tenido una vez una educacin media prematuramente
extendida por lo menos en parte de la regin, hoy tiene una educacin de
ese nivel apenas medianamente desarrollada. Hace unas dcadas prevaleca la
imagen de la regin latinoamericana como fuertemente extendida en un mundo
rural, escasamente alfabetizado, y un mundo urbano que estimulaba el
desarrollo de la educacin media y superior y ahondaba la distancia
educacional con la poblacin rural. La extensin de la educacin media era
la expresin de esas profundas diferencias entre la poblacin rural y la
urbana. Hoy la regin tiene una educacin superior ms extendida de lo que
hubiera permitido esperar su desarrollo econmico.



3

En primer lugar interesa comparar a la regin por los dficit educacionales
y en particular por el mayor de ellos, el analfabetismo. En 1990 el
analfabetismo adulto latinoamericano, en cifras redondeadas, era el ms
bajo entre las categoras de pases clasificados como "en desarrollo" (15%)
aunque obviamente muy superior al estimado para el conjunto de los pases
desarrollados (3%). Hay diferencias importantes entre los pases
latinoamericanos al respecto y tambin discrepancias en la informacin de
organismos internacionales en fecha reciente. Hay coincidencia sobre el
analfabetismo global de la poblacin de 15 y ms aos de la regin, que ya
se mencion, as como sobre las tasas de Argentina, Bolivia y Chile
(respectivamente 4,7, 22,6 y 6,7). Pero, en cifras redondeadas, Cuba tiene
3% segn una fuente y 6% segn otra; El Salvador 27 y 31; Hait 47 y 57;
Repblica Dominicana 17 y 23, y los dems pases discrepancias menores
aunque no desdeables (4).

El progreso en la alfabetizacin que, pese a todo, representa en el
conjunto de Amrica Latina de 7,5 puntos en la ltima dcada, fue sostenido
por las crecientes tasas de escolarizacin. Los datos de alfabetizacin se
refieren a todos los adultos, gran parte de los cuales haba dejado las
escuelas mucho tiempo antes de los progresos recientes de la
escolarizacin. Sin embargo la alfabetizacin creciente, particularmente de
los jvenes, y la gran expansin de la escolarizacin, son dos procesos
consistentes y relacionados.

En 1960 las tasas de escolarizacin de Amrica Latina, en los tres niveles,
eran inferiores a las tasas mundiales aunque las diferencias eran pequeas
en el primer nivel y en la tasa global. En el segundo y tercer nivel, en
cambio, las diferencias eran importantes, puesto que las latinoamericanas
representaban alrededor de la mitad de las del mundo. En la dcada
siguiente slo en la educacin del primer nivel la regin superaba las
tasas mundiales, lo que equivale a decir que en la educacin optativa
estaba retrasada respecto de aqullas. En 1980 superaba las tasas mundiales
en el primero y tercer nivel, mientras tena un valor casi igual, apenas
inferior, en el segundo (5).

En los datos ms recientes, de 1990-2004, Amrica Latina est por encima de
las tasas mundiales de escolarizacin en todos los niveles, aunque no muy
lejos de ellas, si bien en el tercer nivel la ventaja es un poco mayor.
Como se trata de tasas brutas, conviene sealar que slo las del primer
nivel son menos confiables que las tasas netas. En los dos niveles
restantes las tasas brutas las reemplazan sin desventajas.

Los valores ms altos de estas tasas no corresponden por lo general a los
pases que han logrado escolarizar a toda la poblacin de edad escolar,
sino a los que tienen mayor cantidad de alumnos que superan la edad
tericamente esperada. No permiten discriminar entre una situacin
favorable y una desfavorable a menos que se trate de pases o regiones con
una importante brecha de escolarizacin, donde amplios sectores no acceden
al sistema escolar o lo abandonan muy pronto (6).

El 75% de los pases y ms de 90% de la poblacin de la regin entran en la
categora superior del 100 por ciento o ms de la poblacin escolarizada en
el primer nivel. En los pases ms avanzados de Amrica Latina ocurre
probablemente como en la Argentina, donde la alternativa favorable es
estudiar a edad normal y la desfavorable hacerlo a mayor edad,
circunstancia que puede obstaculizar, a menudo drsticamente, la carrera
escolar posterior. Sin embargo, con escasas excepciones, los jvenes acaban
por concluir la escuela primaria, en un lapso mayor o menor, y tanto los
precoces como los rezagados abultan estas tasas brutas.

En resumen, la informacin que permite comparar regiones en las ltimas
dcadas nos muestra tanto el progreso general de Amrica Latina en la
escolarizacin, si se comparan los datos regionales con los promedios
mundiales, como el hecho de que el avance ha sido algo menor en el nivel
medio.

El Informe de Unesco de 1993, anteriormente citado, hace una tipologa
global del desarrollo de la educacin superior, principalmente en trminos
cuantitativos, que repara en la situacin de la regin en materia de
educacin superior.

Se distingue en esa publicacin una categora de pases de ingresos medios
y aun bajos, la mayor parte de los cuales estn en Amrica Latina,
generalmente de menos de 6.000 dlares per cpita, con niveles de
matriculacin en la educacin superior del mismo nivel que gran parte de
los pases desarrollados. La escolarizacin de Latinoamrica progres mucho
globalmente entre 1960 y 2004, aunque ese progreso tenga mayor porcentaje
en los cursos medios y superiores, destacndose el sostenido abandono de la
educacin primaria tanto en el mbito de masificacin, como en la revisin
y fortalecimiento de sus estrategias pedaggicas.

El trmino neoliberal no es de consenso en la jerga acadmico-poltica
reciente, especialmente en Amrica Latina. Por lo general, es utilizado
para identificar al modelo de desarrollo actual por quienes lo critican. Al
contrario quienes desde los gobiernos centrales administran tales reformas,
tienden a rechazar tal denominacin, proponiendo otras de tipo ms
genricas y por lo tanto ms ambigas tales como modernizacin o
competitividad internacional. Ms all de las connotaciones y
sensibilidades que provoca el trmino, nos referiremos aqu por
neoliberalismo a lo que el trmino puede efectivamente denotar: la
reactualizacin de las viejas tesis del liberalismo en torno al desarrollo
y el crecimiento econmico, a la disminucin del control del Estado sobre
la economa y al rol protagnico de los actores privados en la creacin de
riqueza. Es posible identificar al modelo de desarrollo neoliberal a partir
de un conjunto de polticas, sobre todo cuando se le compara con una
situacin anterior, de Estado benefactor y de desarrollo endgeno en los
pases latinoamericanos, y en particular cuando, de acuerdo a lo planteado
por Ramos (7), se hace alusin a: i) la liberalizacin de casi todos los
precios; ii) la tendencia a desregular los principales mercados (sobre todo
de capital y de divisas y en menor medida del trabajo); iii) la eliminacin
de la mayor parte de los subsidios; iv) la bsqueda del equilibrio fiscal;
v) la generalizada eliminacin de casi todas las barreras no arancelarias;
vi) la reduccin radical y rpida de los aranceles aduaneros; vii) la
reduccin de los tramos arancelarios desde un promedio de ms de 60 tramos
a uno de tres en la actualidad; viii) la privatizacin de empresas pblicas
en sectores competitivos -salvo algunas estratgicas basadas en recursos
naturales- y de monopolios naturales (como electricidad y
telecomunicaciones) por montos acumulados equivalentes a entre 5% y 10% del
PIB; y ix) la privatizacin de muchas funciones anteriormente consideradas
exclusivas del Estado, como la seguridad social y parte de la salud y la
educacin.

La poltica educativa en Amrica Latina puede ser entendida como un
subsector dentro del conjunto de las polticas sociales. Sin embargo, el
sector educacin -como cada uno de los que forman parte del rea social de
un Estado- tiene un grado de especificidad y autonoma dado por una
historia y una organizacin particulares.

La educacin y su consolidacin dentro de las polticas sociales del Estado
benefactor siguen, sobre todo entre los aos 1940-70, un desarrollo
explosivo en Amrica Latina en torno del tema de la masificacin. Las
polticas educativas se estructuran a partir de ese objetivo que impactara
positivamente en la integracin social y en el proceso de
industrializacin-urbanizacin. Los principios de la poltica educativa
establecen en ese perodo y de manera gradual la gratuidad del servicio, y
en el caso del nivel primario, su obligatoriedad.

El actual proceso de reforma educativa en curso en Amrica Latina trata de
relacionar el apoyo al nuevo modelo de desarrollo, especialmente en lo que
se refiere al aumento de la competitividad de la mano de obra y a la
disminucin del protagonismo estatal en educacin, con una crtica a la
falta de equidad y eficiencia en la distribucin de recursos del Estado
benefactor centralizado.

En torno al tema de la descentralizacin educativa y sus relaciones tanto
con un modelo de desarrollo neoliberal como con otras estrategias de
desarrollo socioeconmico, el Banco Mundial da cuenta de diferentes
argumentaciones para legitimar la descentralizacin educativa: a) la
descentralizacin educativa para atacar el problema regional en Espaa (en
la dcada de los 80); b) la promocin de la autonoma local en Brasil (en
los 90); c) el nfasis en la autonoma escolar en Nueva Zelandia (a partir
de 1988); d) la bsqueda de eficiencia educativa en Mxico (desde comienzos
de los aos 80); e) la descentralizacin como parte de la puesta en
prctica del "espritu socialista" en Zimbabwe despus de su independencia
(1980); f) como un elemento de promocin de la democracia en la India (en
los aos 90); g) como una estrategia para disminuir problemas de
presupuesto fiscal en Argentina (a partir de 1993); y finalmente g) como
parte de una estrategia de desarrollo econmico global, como es el caso de
Venezuela (en la dcada del 90).

De esta manera los objetivos finales de las actuales transformaciones
educativas a que se hace referencia pueden ser interpretadas, a lo menos, a
partir de cuatro grandes principios, los que, a su vez, pueden ser
enfocados en ejes transversal y horizontal: Democracia, Globalizacin,
Integracin y Tecnocracia.

El eje transversal da cuenta de la oposicin entre la democracia, entendida
como orden consensual construido y evaluable por la ciudadana, tanto a
partir de sus procesos como de sus resultados, y la de tecnocracia,
concebida como un conjunto de juicios de objetividad cuya existencia y
evaluacin se realiza por una elite o grupo restringido en torno a la
eficiencia y eficacia de sus resultados, sin mayor alusin a los procesos
cualitativos implicados ni a las lgicas y subjetividades de los actores
del proceso. El eje horizontal da cuenta de la oposicin entre
globalizacin entendida como un proceso de acceso del individuo y de la
comunidad a un contexto de creciente heterogeneidad y de diversidad
cultural, valrica y econmica, y la integracin concebida como un proceso
de creciente asimilacin del individuo a un contexto homogneo y definido
como autodelimitado, autoreconocible y comunitario por las posibilidades
del Estado-nacin (8).

Para Juan Casassus (Unesco; Problemas de la gestin educativa en Amrica
Latina, octubre de 2000), la poltica educativa de comienzos del siglo XXI
est enmarcada en el debate de la reforma del Estado. sta se puede
caracterizar por el paso de la visin del Estado de ser una entidad
productora hacia la visin de ser una entidad reguladora. En este proceso
se pueden distinguir dos momentos: uno caracterizado por la reduccin de la
esfera de influencia del Estado, en la cual se imponen las polticas de
descentralizacin, para luego pasar a otra etapa de restitucin de lo que
se ha llamado el Estado necesario, mediante el cual se reconstituye la
esfera de influencia del Estado central, mediante procesos de
centralizacin. Ambas formas: la de la descentralizacin y la de la (re)
centralizacin implican necesariamente el diseo de formas de gestin que
las viabilizan.

Las reformas educativas de los aos 90 se centraron en la gestin. La
gestin fue, por lo tanto, el foco principal de la poltica, pero, por lo
mismo, ante la dificultad de asegurar la coherencia de la gestin del
sistema, tambin pas a ser el principal problema. Las polticas de
reestructuracin del sistema, mediante las polticas de descentralizacin y
de centralizacin, cambiaron las reglas del funcionamiento del sistema
educativo.

Para Alfonso Torres Carrillo (en su ensayo Ires y venires de la educacin
popular en Amrica Latina (9), los rasgos definitorios de la educacin
popular son: una lectura crtica al carcter "injusto" de la sociedad y del
papel que juega la educacin en su reproduccin; una intencionalidad
poltica emancipadora; la consideracin de que son los sujetos populares
los actores de su emancipacin; un campo privilegiado de incidencia: la
subjetividad de los sujetos educativos; y unas metodologas de trabajo
apropiadas a los anteriores rasgos.

Hay un elemento que tiene que ver con los orgenes de la educacin popular:
una insatisfaccin no slo conceptual sino valoral con lo que hay, llmese
crtica al sistema de clases o indignacin por la injusticia. Ningn
educador popular puede decir que est satisfecho con el mundo donde est y
con el tipo de educacin predominante; generalmente tienen una visin
crtica sobre el papel que sta ha jugado en la perpetuacin del orden
predominante.

Por otra parte, la intencionalidad poltica emancipadora, la cual
dimensiona la identidad de la educacin popular y su preocupacin por
contribuir en la construccin de un orden social justo que supere el
actual. En los aos 70 y comienzos de los 80 esto se entendi muy ligado a
los discursos predominantes de izquierda; hacer la revolucin, construir el
socialismo.

Lo popular en la educacin popular no es un adjetivo, sino un sustantivo.
De ese modo, lo "popular" en la educacin popular tiene que ver con la
intencionalidad y con el lugar social desde donde se realiza el proyecto;
los actores populares, caracterizados de diversas maneras, segn la imagen
que de ellos nos hicimos: proletariado, clase obrera, sectores populares,
movimiento popular, movimientos sociales, ciudadanos, entre otros.



A casi 150.000 millones de dlares ascienden los recursos totales
necesarios para cumplir antes del ao 2015 las metas educacionales fijadas
en diversos acuerdos internacionales, segn la Comisin Econmica para
Amrica Latina y el Caribe (Cepal) y la Oficina Regional para Amrica
Latina y el Caribe de la Organizacin de las Naciones Unidas para la
Educacin, la Ciencia y la Cultura (Unesco). As lo indican en el documento
Invertir mejor para invertir ms. Financiamiento y gestin de la educacin
en Amrica Latina y el Caribe, elaborado por ambos organismos, y en el que
se analizan los principales desafos de financiamiento y gestin de la
educacin en los pases de Amrica Latina y el Caribe.

Esa cifra representa cerca de 7,5 puntos porcentuales del Producto Interno
Bruto (PIB) del ao 2000 de los 22 pases de la regin. Si el conjunto de
los pases considerados quieren ver cumplidas las cuatro metas deberan
gastar en los prximos 11 aos (entre 2005 y 2015) cerca de 13.560 millones
de dlares adicionales por ao.

El documento, recientemente editado por la Cepal, fue presentado en su
versin preliminar en su trigsimo perodo de sesiones, realizado en Puerto
Rico entre el 28 de junio y 2 de julio de 2004. En su versin final, dada a
conocer en enero de 2005, la Cepal y la Unesco evalan las necesidades
financieras que enfrentan los pases de la regin en materia educativa y
presentan las estimaciones de costos totales y adicionales, de aqu hasta
el ao 2015, que los gobiernos deben contemplar para alcanzar cuatro
grandes metas: universalizar la educacin preprimaria; asegurar el logro
universal del ciclo primario; elevar al 75% la cobertura neta de la
educacin secundaria; y erradicar el analfabetismo adulto.

Para Marc Bou i Novens (en un ensayo titulado Luces y sombras de la
educacin en Amrica Latina, revista Gobernanza Digital, en lnea:
www.iigov.org), durante la ltima dcada y media Amrica Latina ha hecho un
enorme esfuerzo para ampliar la cobertura de este servicio bsico. Segn el
Banco Mundial, la educacin primaria se ha extendido progresivamente en la
mayora de pases de la regin alcanzando una cobertura cercana o superior
al 90% (cifra para el ao 2000).

A pesar de la expansin educacional bsica, agrega Marc Bou i Novens, hay
dudas sobre la incidencia de este avance en la reduccin de las diferencias
sociales. Las disparidades en el nivel y la calidad educativa en una misma
generacin continan siendo muy significativas segn el ingreso, la clase
social y la ubicacin geogrfica.

En la actualidad, los aos de escolarizacin siguen aumentando con el nivel
de renta de las familias. La situacin se agrava para las poblaciones
indgenas y los residentes en zonas rurales ya que presentan unas tasas de
escolarizacin por debajo de la media. No es extrao que los sectores
poblacionales ms pobres o excluidos socialmente tengan menos aos de
educacin formal.

Una de las soluciones a estos graves conflictos en Latinoamrica es la
reforma de la educacin, planteada y llevada a cabo por el neoliberalismo
como una reforma de segunda generacin en Amrica Latina. Ella ha sido
promovida como condicin indispensable para reducir la pobreza y alcanzar
el desarrollo en el contexto de la globalizacin. Los objetivos comunes que
alcanza la reforma en el discurso oficial de los gobiernos, ms all de las
variantes de la retrica particular que cada pas ofrece, seran los
siguientes: disponer de una educacin de calidad; alcanzar metas de equidad
educativa en funcin de igualdad de gnero, tnica, de espacio de vivienda,
de ingreso; lograr un uso eficiente de los recursos; poder enfrentar
exitosamente la sociedad del conocimiento; lograr insercin exitosa en la
globalizacin; reducir la pobreza, y desarrollar la ciudadana y la
democracia.

Existe un consenso social implcito y explcito sobre la necesidad de tener
una educacin de calidad, este es un objetivo que une voluntades y que no
tiene contradictores, sin embargo, detrs de este consenso se encubren, a
lo menos, tres cuestiones claves: la ambigedad del concepto; el que son
las relaciones de poder y los intereses del modelo econmico social
dominante los que se imponen, es decir, la formacin del capital humano, y
la naturalizacin del concepto de calidad (hegemona neoliberal), que lo
hace perder su carcter histrico

La calidad es una aspiracin generalizada y es el soporte y eje articulador
del discurso oficial sobre la reforma. Pero, como ya sealamos, es un
concepto ambiguo y que permite ser adaptado a intereses particulares que
son presentados como universales.

El concepto de calidad opera siempre como uno funcional a los intereses
dominantes en la sociedad. En el periodo actual del capitalismo neoliberal
globalizante, la calidad es planteada como la formacin del capital humano
necesario para poder enfrentar la sociedad del conocimiento e insertarnos
exitosamente en la globalizacin. La idea de calidad no est divorciada del
modelo de desarrollo imperante, por el contrario es funcional al mismo y
responde a las relaciones sociales de poder.

Rosa-Mara Torres (en documento en lnea, www.vecam.org, titulado Algunos
nudos crticos para la reflexin y el debate) enuncia algunos problemas y
dilemas de orden conceptual, poltico, social, tico y pedaggico que,
vinculados a la sociedad y a la educacin de esa sociedad en la bsqueda de
un conocimiento con universalidad e identidad, destaca en los siguientes
aspectos: la educacin en la sociedad es un enunciado problemtico, difcil
de resignificar, atrapado en dos trminos: educacin (cuando lo que se
busca es el aprendizaje, el aprender a aprender) e informacin (cuando el
objetivo es trascender el dato, conocer, comprender, aprender, crear);
indiferenciacin entre informacin y conocimiento, y uso de ambos como si
fuesen intercambiables, con acento sobre la informacin ms que sobre la
comunicacin; indiferenciacin entre informacin y educacin, capacitacin
y formacin, educacin y aprendizaje, y las modernas escuelas se colocan en
el centro de la informacin y la comunicacin, desplazando a la visin
tradicional y a instituciones claves como la familia, la comunidad, el
sistema escolar, los medios masivos de comunicacin, la biblioteca, el
lugar de trabajo, entre otros.



Referencias bibliogrficas

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   Cultura Econmica, Santiago.

 - BOU I NOVENS, Marc (2006). Luces y sombras de la educacin en Amrica
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   2005, y ser parte de un estudio de Danilo Donolo, de prxima
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 - WEINBERG, G. (1977). "Modelos educativos en el desarrollo histrico de
   Amrica Latina", Unesco/Cepal/PNUD, Desarrollo y educacin en Amrica
   Latina y El Caribe, Buenos Aires, julio.



Notas

1. Ana Mara Eichelbaum de Babini fue profesora de sociologa de la
   educacin en la Universidad de Buenos Aires; investigadora del Consejo
   Nacional de Investigaciones Cientficas y Tcnicas con sede en el Centro
   de Investigaciones en Ciencias del la Educacin del Instituto Torcuato
   Di Tella y miembro de la Academia Nacional de Educacin. Este trabajo
   fue suministrado por la autora, diciembre 2005, y ser parte de un
   estudio de Danilo Donolo de prxima publicacin.

2. "Dinmicas de transformacin en el sistema educacional de Chile", en J.
   Puryear y J.J. Brunner, Educacin, equidad y competitividad en las
   Amricas: un proyecto del Dilogo Interamericano, OEA-Interamer, 1995,
   p. 101- 152.

3. Bryan Holmes: Ob.cit.

4. Informacin extrada de documentos de la Unesco-Unicef 1993 y Unesco
   1993, as como The World Bank 1995.

5. Segn anlisis de Hamdan Gonzlez, Nijad (1995). Hacia la universidad
   del siglo XXI. Un nuevo modelo de gestin de la educacin superior.
   Caracas, Fondo de Editorial de la Facultad de Humanidades y Educacin de
   la Universidad Central de Venezuela.

6. Hamdan Gonzlez, Nijad: Ob.cit.

7. Ramos, J.: "Un balance de las reformas estructurales neoliberales en
   Amrica Latina", en Revista de la Cepal. 52, Santiago, agosto 1997, pg.
   15.

8. Ideas intelectuales de: Tedesco, J.C, "Los desafos de la
   transversalidad en educacin", en Revista de Educacin, N 30, Madrid,
   1996. pp. 7-21.

9. Revista Prctica, N 19. Diciembre 1999. Dimensin Educativa. Bogot,
   Colombia.

** Ramn E. Azcar A.
   azocar1968@cantv.net
   Politlogo venezolano (1968). Msc. administracin, mencin gerencia y
   planificacin institucional (2003); doctorante de estudios del
   desarrollo (2003, por presentacin de tesis doctoral; Cendes, UCV,
   Caracas); doctorante en ciencias de la educacin (2006, en curso,
   Universidad Simn Rodrguez, Barquisimeto); autor de obras en el gnero
   ensayo y poesa: La revelacin de Oanes, 1998; El nuevo paradigma
   educativo, 2000, y Soledades, 2005.



=== Los herederos del desencanto: =========================================
=== breve paseo por la narrativa norteamericana penltima =================
=== Mariano Orosco ========================================================

"Vivimos tiempos extraos. Cada vez que un autor intenta experimentar slo
recoge burlas, desprecio y crticas ridculas. Es algo que no debemos
tolerar ms. [...] Qu ocurrira si Pynchon, Burroughs o Dos Passos
comenzaran sus carreras hoy en da? Lo tendran muy complicado para poder
publicar. Les llamaran pretenciosos, intiles o fatuos. Creo que ha
llegado el momento de rebelarse y apoyar la pluralidad, para que los
autores que se atreven a correr riesgos sean respetados por ello".

Son palabras de Dave Eggers, el benjamn del grupo de autores de la
torpemente denominada Next Generation, y su agitador cultural por
excelencia. Nacido en 1970, Eggers conmocion el mundillo literario
norteamericano con la publicacin de su primer libro, Una historia
conmovedora, asombrosa y genial (2000). Basado en sus propias experiencias,
el texto narra la muerte por cncer de sus padres y la difcil decisin de
criar l mismo a su hermano menor. Sin embargo, lo que en apariencia es un
simple escrito autobiogrfico termina transformndose, gracias a un
innovador uso de las formas novelsticas y diversos malabares
metalingsticos, en un libro inclasificable. Es la ficcin basada en la
no-ficcin.

Con la tremenda responsabilidad de igualar o superar lo que los principales
crticos de su pas denominaron "El libro del ao" -adems de ser finalista
para el premio Pulitzer-, Eggers se dispuso a sacarle provecho a las
circunstancias. Reforz los contactos que haba establecido desde 1998,
cuando fund McSweeney's, la revista literaria que supuestamente publica lo
que los dems medios rechazan, y empez a reunir mediante diversas
manifestaciones culturales a lo ms granado de la narrativa actual ya no
slo norteamericana sino mundial (Nick Hornby y Javier Maras, por ejemplo,
han publicado ms de un texto en la versin electrnica de la revista). Es
as que la gran mayora de autores mencionados en esta nota han tenido o
tienen relacin con Eggers.

Uno de los ms connotados es David Foster Wallace (1962), autor de la
mastodntica La broma infinita (1996), uno de esos libros que aparecen cada
centuria y muchas veces -para bien o para mal- sirven de punto de
referencia cuando se hacen los consabidos recuentos de fin de ao, de
lustro o dcada. Las ms de mil pginas de la segunda novela de Foster
Wallace, llenas de neologismos y jerga de todo tipo, nos remiten a un
futuro no muy lejano, en el cual todo se comercializa, cada ao lleva el
nombre o la frase que identifica a un producto (El ao del Whopper, por
ejemplo), y la gente vive sujeta a alguna adiccin, real o imaginaria.
Sometido al severo escrutinio de los que todava no ven en l ms que a un
epgono de Thomas Pynchon, William Gaddis o John Barth -representantes de
la llamada etapa posmoderna de la narrativa norteamericana-, Foster Wallace
se ha dedicado ltimamente a pergear crnicas y artculos de encargo,
adems de seguir publicando relatos, cada uno ms peculiar que el anterior.

Un autor cuyo objetivo es justamente el contrario: acercar al gran pblico
los gneros ms dismiles, pero trastocndolos de una manera muy sutil y
hasta potica, es Jonathan Lethem (1964). Ya con su primer trabajo, Gun,
with ocasional music (1994), haba llamado la atencin al mezclar una
tpica historia detectivesca con elementos de ciencia ficcin; pero no fue
sino hasta 1999 que, con Hurfanos de Brooklyn, novela calificada como
policial-existencialista, Lethem entr de lleno en la lista de autores a
tomar en cuenta al inicio del nuevo milenio, obteniendo el Premio de la
Crtica y la consideracin de la mayor parte de la prensa especializada.
Por el momento su ltimo trabajo novelstico es La fortaleza de la soledad
(2003), enorme fresco de la Norteamrica de los aos setenta que tiene como
protagonista a Dylan Ebdus -muchacho blanco muy afecto a las
manifestaciones culturales de las minoras tnicas-, que ve su mundo
transformarse a ritmo de soul, punk y new wave, y nunca deja de creer en
los superhroes de los comics.

La aparicin de Las correcciones (2001) supuso para su autor, Jonathan
Franzen (1959), un enorme salto cualitativo con respecto a sus dos primeras
novelas. El libro, que detalla vvidamente la desintegracin de una familia
mediante un acercamiento casi quirrgico a sus protagonistas, fue saludado
por la crtica como un digno integrante de esa selecta lista de "grandes
novelas americanas" (pensemos en Melville, en Twain o en Hawthorne). As,
los Lambert terminaban representando a toda una sociedad: la Norteamrica
del cambio de siglo expuesta sin ms, con pelos y seales. La conmocin fue
tal que Oprah Winfrey, la popular presentadora de televisin -y duea hoy
en da de un poderoso tinglado meditico-, incluy el ttulo en la serie de
lecturas imprescindibles de su club de lectura. Franzen reaccion
manifestando su disconformidad en una entrevista: "...Winfrey ha elegido
algunos libros buenos, pero ha seleccionado otros lo suficientemente
afectados y unidimensionales como para avergonzarme...". Winfrey suspendi
el club poco despus de esto.

Y es que esto de la recepcin meditica ha sido siempre un arma de doble
filo. Muchos creadores han sucumbido a las expectativas colocadas sobre
ellos cuando han publicado o dado a conocer algn proyecto interesante.
Algunos otros, quiz los ms perseverantes o lcidos, se sirven justamente
de los mass media para construir sus castillos de naipes (unos ms
duraderos que otros).

Entre estos ltimos se encuentra Chuck Palahniuk (1962), autor de la
archiconocida El club de lucha (1996). Conocida en Latinoamrica como El
club de la pelea, gracias a una adaptacin cinematogrfica considerada hoy
de culto, la primera novela publicada por Palahniuk retrata una sociedad
tan parecida a la que vivimos hoy en da que casi resulta inverosmil.
Seres aquejados por las enfermedades ms penosas, sujetos que no ven la
vida ms que como un campo de guerra permanente, hombres que sobrepasan los
treinta aos pero que se resisten a creer en una vida decente ms all de
los quince; todo esto y ms caracteriza la obra del que ha sido considerado
el mejor retratista de la alienacin del hombre moderno. Quien quiera
deprimirse un poco vindose reflejado en las ms inslitas pero a la vez
crebles situaciones, slo tiene que coger una novela de Palahniuk, y,
despus de tragar algo de saliva, reconocer la dura verdad.



Felizmente para nosotros los hispanohablantes, la editorial Mondadori est
dedicando toda una coleccin a difundir a la gran mayora de los
integrantes de esta penltima generacin de escritores -ya en mayo de 2002
organiz en Barcelona el Congreso Next Generation, reuniendo, entre otros,
a Lethem, Palahniuk y Michael Chabon, este ltimo ganador del Pulitzer por
Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay (2000)-; y otras casas
editoriales se han ido haciendo eco de la labor de hormiga de los herederos
de Thomas Pynchon y Don DeLillo.

En las principales libreras latinoamericanas se pueden hallar fcilmente
los principales ttulos de Franzen, Foster Wallace, Lethem y Chabon. Pero
recomendamos sobre todo dos vistosos volmenes que se lucen ya en algunos
comercios locales. Se trata de Lo mejor de McSweeney's (2005), dos
recopilaciones de relatos cortos escritos por varios de los autores
mencionados lneas arriba, adems de, por ejemplo, Rick Moody, creador de
la celebrada La tormenta de hielo (1994), o Zadie Smith, joven autora
inglesa mundialmente reconocida desde que publicara Dientes blancos (2000),
su primera novela. La seleccin es del propio Dave Eggers, as que la
calidad y/o audacia de los textos est garantizada.

Los autores mencionados hasta el momento son los que han alcanzado mayor
difusin y/o reconocimiento en los ltimos diez o quince aos. Y, si bien,
muy pocos de ellos se podran considerar hoy en da "jvenes", la lista de
aquellos que los han seguido o siguen de alguna manera se hace cada vez ms
lozana, como queriendo darle la contra ya no slo al sistema establecido
sino tambin al tiempo.

Adems, se ha llegado a decir que, en los tres ltimos lustros, el concepto
de "autor" o "narrador" se ha ido haciendo tan maleable que hoy podramos
considerar tranquilamente entre los de esta nota a cineastas como David
Fincher (director de El club de la pelea), Paul Thomas Anderson o Spike
Jonze (que actualmente prepara con Eggers el guin de su nueva pelcula).

En fin, ms all de las consabidas aproximaciones cronolgicas y
coincidencias polticas o ideolgicas, todos estos creadores son tambin lo
suficientemente heterogneos como para convencernos de algo: la idea de que
-a la sombra de Faulkner, Hemingway o Carver- todava se puede escribir con
cierta dignidad y decoro, que an quedan esquinas, ngulos y mrgenes por
dar a conocer, y que a ellos les ha tocado ser los retratistas de la era de
la irona y el desencanto.

** Mariano Orosco Zumarn
   marianoorosco@yahoo.com
   Escritor peruano (Lima, Per, 1971). Estudi Literatura en la
   Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM,
   http://www.unmsm.edu.pe). Labor durante siete aos en la librera El
   Virrey, de Lima, y actualmente es, adems de colaborador del diario El
   Comercio, escritor y traductor freelance.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Cuatro poemas
       Natalie Sve

   *** A solas
       Alejandro Badillo

   *** Sonetos
       Orlando Santana Cabrera

   *** Las esperas
       Ariel Len

   *** Poemas
       Manuel Cuautle

   *** Ahora
       Laura Guilln Ramo

   *** Pacheco
       Sergio Omar Manganelli

   *** Las campanas de la ciudad
       Ricardo Mena Cuevas

   *** Dos poemas
       La Isabel Alvear Ramrez

   *** Aventuras... en un tacho de basura
       Yvette Schryer

   *** Pepe
       Alejandro Cardozo

   *** Tres textos
       Vernica Cento

   *** Dos relatos
       Luis Recuenco Bernal

   *** Hostia (extractos)
       Ulises Varsovia

   *** Tres poemas
       Osvaldo Rubens Sado



=== Cuatro poemas      Natalie Sve =======================================

*** Uno

Puede ser que la esfera evanescente del sol
anhele extinguirse en cada inhalacin consciente,

Puede ser que la primera gota que descuelga al diluvio
patine sobre mi mollera hasta que un dedo la ahogue,

Puede ser que el poemilla predigerido
anhele inmoralizar mi ego mental (y deslumbrar)

Puede ser que un da me yerga de la litera esclavo de mis deducciones
pero resuelva encarnarme un cuasisegundo en el alma y reflexionar.



*** Afrmame firmamento

Afrmame firmamento
las leyes de mi manifiesto,
mi propia way de vida
ajena al mandato externo.

Dame la fuerza de un dios
que no transa sus mandamientos,
acgeme en tu azul
que abraza sin miramientos

Dame pies para andar en el suelo,
una capa de piel de humano
con un poco de arena blanca
para poder contar tu tiempo

Pero ante todo, Afrmame Firmamento,
Afrmame el recuerdo
de lo que soy
y a lo que vengo,
de no perderme
en el despliegue
de este fugaz experimento.



*** Tres de copas

Brindo mi dolor con el mundo,
y espero no estar tan sola como espero.
Brindo en un cliz de nix verde,
donde el fragor del destino
labr "Esperanza" en lengua muerta.

Brindo mi verdad con los locos,
y aspiro a dejar salir de m,
con cada otro aliento.
Saber que la copa que contenga la cierta
debe vaciarse
para saber recibir.

Brindo mi amor con el tiempo,
mi impulso renovador y confortante.
Contemplo la generosidad en el tropiezo,
y el acierto en un acto
del vivir despierto.



*** Msica para fin de mundo

Hoy
al quemar mis pestaas el sol,
advert un cataclismo de furia
desplomndose en trazos.

Inmensas masas verdes y azules
anidaron por uno, dos, tres segundos
el mismo lugar.

Al erguirse un tramo enloquecido,
not la imagen del ltimo almado
que brot del georegazo terrestre.

Me colm con mis respuestas olvidadas
y al expirar la morfologa,
nuestras luces preciosas
nos divisaron desde las nubes.

** Natalie Sve
   natalieseve@yahoo.com
   Escritora chilena (Santiago, 1978). Guionista y comunicadora audiovisual
   egresada de la Universidad del Pacfico (Santiago, 1999), con estudios
   como guionista en la Universidad Catlica de Chile. Ha trabajado como
   guionista y directora de cortometrajes y videos. Se ha desempeado como
   periodista y crtico de cine en medios escritos y audiovisuales. Ha
   ejercido como profesora ayudante en las asignaturas "Historia y
   apreciacin cinematogrfica" y "Narrativa audiovisual" en la Universidad
   del Pacfico. Poemas suyos han sido publicados en diversos medios
   digitales y en la Antologa potica de Editorial baco (Espaa, 2006)
   Actualmente prepara la publicacin de su primer libro, Exortismos.



=== A solas      Alejandro Badillo ========================================

Uno

Antes de colgar la bocina -repasando con los dedos el cable del telfono-
mencionaste una mancha de humedad con la intencin de demorar la llamada.
Del otro lado de la lnea hubo un carraspeo seguido de un "no te preocupes"
dicho sin fuerza, con apariencia de un monoslabo. Mantuviste la esperanza,
pero l se despidi con besos lejanos, con el regreso de Buenos Aires
previsto dentro de una semana, la consabida promesa de fotos y recuerdos.
Ms tarde, antes de que el reloj marcara las cinco, el departamento
adquiri la consistencia de un estanque silencioso que pareca pintar de
verde las paredes, una sutil invitacin que estabas acostumbrada a ignorar,
porque las sorpresas eran fragmentos de otro tiempo, y ah, sentada, a
mitad de la sala, prescindas del asombro porque ste era slo un mero acto
transitorio. Con ojos aburridos, las manos inmviles sobre la falda,
recordaste el momento de colgar la bocina, el ligero vaivn de cortinas que
le sigui, como si un fantasma hubiera estado tras ellas, soplando entre
los pliegues para lograr un suave impulso de olas. Apoyaste los labios en
el silencio que cubra los muebles, mientras bajabas los ojos al piso, al
bosquejo de sombra de una mueca de porcelana. La hora en el reloj perdi
importancia y ya ibas a levantarte cuando en el departamento de al lado
comenz el ruido. Te preguntaste si habas soado ese ruido en particular
(uno tenue, de pasos intermitentes que parecan ir en crculos), porque
soabas noche a noche y tenas la rara habilidad de despertar con el sueo
en la boca, como si nunca hubiera acabado y estuviera frente a ti, listo a
ser repetido en el desayuno, palabra por palabra. En los sueos de los
ltimos das, un hombre de sombrero habitaba el departamento desocupado.
Soarlo era distinto porque con l no haba historia al despertar, como si
deliberadamente eligiera esconderse en la imaginacin y te dejara -a modo
de anzuelo- algunas certezas aisladas: el color de su corbata, la barbilla
mal afeitada, el sombrero abandonado a los pies de una reproduccin de
Renoir. Al principio te pareci absurdo, pero pronto comenzaste a sacar
rechinidos de las puertas, a crear sonidos inesperados con el agua, porque
sabas que l estaba ah, del otro lado, atento a tus ruidos, y a veces
sentas que te soaba, porque a solas, sin nadie que confirmara tu
presencia, era natural que los papeles se invirtieran. Sonreste al intuir
su desconcierto cuando salas y dejabas el departamento en silencio.
Bajabas las escaleras apenada por tu ausencia, veas de reojo la puerta
azul, y entonces podas imaginarlo acostado en la cama, concentrado en la
superficie de un vaso con agua, como si ah estuvieran flotando el insomnio
y el hasto.



Dos

Cuando lleg con la noticia, pensaste que el nuevo trabajo no afectara el
rumbo de sus das. Al mes vino la primera salida: un viaje rpido a
Monterrey que aprovechaste para visitar amigas, cambiar de lugar cuadros y
plantas. En los meses siguientes Nueva York, Montreal, Bruselas, fueron
nuevas marcas en el mapa. El mundo fue creciendo para l mientras el tuyo
era del tamao de los recuerdos en los libreros, de las fotos bajo la cama
que tratabas de alinear en una misma historia. Los viajes de negocios eran
parte de las nuevas responsabilidades y l las acept sin pensar demasiado,
esgrimiendo ante tus tibias protestas la promesa de un sueldo atractivo,
viticos ahorrados, un futuro tranquilo, sin riesgos. Ahora, mientras
recorras la sala para cubrir el estanque con tus pasos, entendiste que el
riesgo era verle la cara al silencio, llevar una vida inmvil, ms sensible
a los olores, receptiva a la sombras de los muebles, a las luces en la sala
de espera que hacan de tu silueta un rastro perdido entre la gente. Las
continuas visitas al aeropuerto fueron un ritual en ocasiones modificado
por la compra a ltima hora de un rollo fotogrfico, por un adis dicho con
palabras diferentes. Tuviste que memorizar la ruta de la terminal a la
casa, prender el radio para dar cauce a algn pensamiento, mientras arriba
las luces de un avin cruzaban el cielo. Aprendiste a olvidar despedidas,
olvidar frases iguales para concentrarte en imgenes que pudieran unirte a
l; as, te convencas de que Buenos Aires era una dbil lluvia, muy
parecida a la que veas por la ventana; que en las madrugadas los dos eran
presas del insomnio y, en ese momento, horarios y distancias no existan,
porque abandonaban la cama al mismo tiempo: l se diriga al pasillo de un
hotel extrao, uniformado por una luz sucia, amarillenta; y t ibas
descalza a la ventana, con una lmpara de pilas en la mano, como si la
inocencia de tu deseo fuera suficiente para darle potencia a su luz,
volverla faro que iluminara sus prpados, los ojos. "Probablemente ese
hotel lo he soado", murmuraste mientras ibas a la cocina y matabas el
tiempo calentando en el horno un pan que no estabas segura de comer. Los
ruidos que llegaban del departamento de al lado se hilvanaron en un caminar
que pronto acompa al tuyo. Prendiste el radio: un accidente en la
autopista, la estadstica lejana de un partido de ftbol. Moviste las manos
sobre la estufa para sentir el calor de las pequeas llamas azules; al lado
de la foto de bodas, un bodegn revelaba luces distintas en las manzanas,
disminuidas cuando llegaban a la superficie agrietada de unas peras. Antes
de ir a comerciales informaron de una tormenta fuera de temporada. En la
calle las nubes mantenan en equilibrio la lluvia.



Tres

La lluvia no dur mucho y un viento ligero dispersaba hojas en el patio.
Escuchaste los ltimos goteos. Un largo maullido cubri los sonidos y lo
seguiste con la vaguedad con que se percibe una forma bajo el agua. Por la
ventana, el deambular de un gato se adivinaba en el estremecimiento en los
charcos, independiente de las gotas del techo que los estrellaban. De entre
las hojas de un geranio sali otro maullido, ms fuerte, prembulo de los
ojos mbar claro que adquirieron peso en la tarde y avanzaron con cautela
hacia la puerta. Lo dejaste entrar y la luz dio de lleno en las manchas
negras y blancas, en el andar pausado, con reminiscencias de pelcula
antigua. El gato salud con un lamento solidario, alz la cabeza para
reconocer el lugar en el que estaba. Como primer acercamiento rozaste con
los dedos las orejas; el gato hizo rendijas los ojos y arque la espalda
con una lenta caricia. "Mi esposo sali de viaje, se va cada quince das.
Ahora debe estar en Buenos Aires". Te sentiste un poco tonta por hacerlo tu
confidente, pero seguiste hablndole por inercia, prolongando la felicidad
del encuentro. Lo cargaste para ir al librero. "Este recuerdo es de Pars"
-dijiste cuando pareci interesarse en una diminuta Torre Eiffel. Al tratar
de contar la historia del objeto te desconcert haberla olvidado y en tus
palabras slo hubo generalidades: una maana fra, gente amontonada en un
camin para turistas, las calles de Pars, vistas desde la altura. El gato
ya no atenda tus recuerdos cosmopolitas y se remova en tus brazos atrado
por algn olor en la sala, por el caminar duplicado en el otro
departamento. El pensamiento fue al hombre de sombrero, imitando tus
movimientos, como si de esa forma reclamara una atencin a la cual estaba
demasiado acostumbrado. Con el gato en brazos fuiste al cuarto por la
cmara. Decidida a preservar el acontecimiento la programaste. El gato,
voluntarioso, como si de antemano supiera su papel, subi a tu regazo. La
cuenta regresiva, acomodar un mechn sobre la oreja, ofrecer una sonrisa
feliz y vaca al flash que alumbr sus caras. "Debo de tener un poco de
comida para ti". l, desde la silla, te vigilaba como un dios antiguo, un
poco derrotado pero an dispuesto a ensayar un orgullo de animal sabio que
se trasluca en sus ojos, en la indolencia con que reciba tus atenciones.
En la cocina revolviste con las manos la penumbra de los cajones: sopas
caducadas, latas cubiertas por finas capas de polvo, sobrevivientes al
ltimo invierno. Al regresar el gato se haba ido y te tumbaste en la cama,
incapaz de buscarlo. Los ojos fueron al vrtigo del techo, y ah, despus
de reflexionar un instante, descubriste que el gato haba existido slo
como la variacin de un acto improbable.



Cuatro

Imaginabas al gato como funmbulo en la barda cuando tocaron la puerta. La
nocin de un nuevo encuentro te ilumin los ojos, aunque no evitabas la
sospecha de un nuevo engao. Escptica, cruzaste la sala, pero tu deseo era
incontrolable, creca de tal forma que cuando detuviste tus pasos estabas
segura de l, de su mano en espera, que devolva los nudillos a las palmas
abiertas para despus ir a la orilla del sombrero, como si afinara la parte
final de un saludo. Preguntaste quin era. No hubo respuesta. De puntas
viste por la mirilla el abandono del edificio, las hojas encorvadas de una
planta sin dueo. Ibas a volver cuando la duda se hizo ms fuerte. Haban
tocado o era slo el presentimiento de alguien ah? Las repercusiones de la
equivocacin se presentaron tentadoras y llegaron a tu mente con un leve
matiz de vaco. Por qu no ir ms all? Decidiste apostar a la invencin
y, despus de unos segundos, la figura en la mirilla se fue haciendo ms
ntida. Sonreste al asombro y a la travesura, a la consistencia que
adquira la piel morena y a las lneas que flotaban sobre ella, definidas
en mayor parte por la humedad de los ojos grises. Aguardaste unos segundos
para reafirmar tu mentira y abrir la puerta. Un momento de indecisin,
producto de un pasillo vaco, amenaz con echar abajo tu fantasa: forzaste
la vista y slo as dej verse, apenado en el quicio de la puerta,
esperando tu invitacin a pasar. La luz divida su rostro, delineaba los
labios apretados, pacientes de cualquier iniciativa tuya. No hubo ms
opcin que engrosar la voz y ponerla en su boca: "Disculpe, acabo de
mudarme al departamento de al lado. Soy nuevo en la ciudad". Era tu turno y
respondiste con palabras tranquilizadoras, que impidieran su inmediata
desaparicin. Hechas las presentaciones, era lgico pensar en el primer
paso del hombre, el principio de un deambular que lo llevara a la mancha
de sombra, junto a la mesa de centro. Nuevas palabras sirvieron para
animarlo: "Pase... sintese", sugeriste temerosa a que diera media vuelta.
Moviste los ojos a la estela de fro que dejaba su cuerpo, mientras
completabas la curva de la nariz imaginaria, los hombros de aire, el cuello
formado en el sueo, los ojos diminutos que comenzaban a poblarse de luz.
En el radio se escuchaban los amores tristes de un bolero. "Gusta un
caf?", "Aguarde aqu, no tardo". Caminaste nerviosa a la cocina. La
cancin contaba la historia de un amor inconcluso, en las vas de un tren,
y casi podas sentir las manos del hombre acompaando las tuyas sobre la
estufa, modulando el fuego que haca burbujear el agua. Regresaste con las
tazas en una bandeja. Pensaste que se haba ido, pero un temblor en las
violetas evidenci su figura, su mirada absorta en los recuerdos sobre el
librero, interesada en las pequeas figuras que para l simbolizaban risas,
un retorno a los ruidos habituales que segua aburrido tras las paredes. El
locutor anunci una nueva meloda y los dos permanecan callados, temiendo
la reaccin del otro. Quiere bailar?, preguntaste desconcertada, con
palabras que no eran tuyas. Ahora l entraba al juego y pona su voz en tu
boca para pedir un baile. Orgullosa de su iniciativa, dejaste el caf en la
bandeja y avanzaste al silln vaco. Fue fcil abandonarse al deseo del
baile, mover a ciegas las manos, anclar los dedos en la parte
correspondiente a los hombros y seguir las marcas circulares que dejaban
los zapatos. Y la imaginacin fue tanta que las palabras llegaron solas,
porque los ojos -empeados en buscarse- reconstruan sin querer la esencia
de una conversacin olvidada. Era tan fcil como ofrecer la mano al
contorno del cuerpo, a la extensin que pareca desvanecerse en los giros,
arrastrar los pies como ttere de trapo que, a pesar de su fragilidad,
nunca llegaba a desaparecer porque cuando no lo creaban tus ojos, era la
msica la que lo renovaba cada instante para tenerlo aferrado al baile, a
tu voz que rememoraba viajes nunca hechos, fantasas producto de encontrar
la soledad hecha un silencio interminable. Acab la cancin. Ya no haba
sol y la luz del foco daba un color mate a tus mejillas. El hombre recogi
el sombrero del silln, pas la mano sobre algunos cabellos despeinados;
antes de salir, dirigi una mirada indolente al caf intacto en la bandeja.
Esa noche, insomne en la cama, pensaste en la locura, en las palabras
finales del hombre engarzadas en un discurso que en su brevedad abarcaba
distintos tipos de magia, el origen del mundo, la secreta conviccin de que
a cierta hora de la tarde la tristeza y los gatos son irremediables.



Cinco

Una semana despus lleg tu esposo. Las tardes se condensaron en una sola,
amarilla y perezosa. Los relojes suspendieron manecillas, las sombras
fueron manchas de agua. Inventaste citas para evitarlo, adquirir la
costumbre de recorrer sin rumbo las calles, sacar fotos a gente desconocida
que guardabas con sigilo bajo la cama. El cerrar una puerta o el entibiar
el agua de la regadera fueron, desde entonces, inevitables actos de
supersticin. A veces, dejabas vagar las manos sobre los muebles y en tu
mente un montn de pjaros detuvo el vuelo. Tu esposo recibi el aviso de
un nuevo viaje. Los ruidos en el departamento cesaron pero sabas que no
era el fin de la historia, porque tu vida se haba convertido en una duda y
sta te llevaba a un pramo silencioso, provocador de sueos largos,
reticentes a lmites y explicaciones. Por eso el hombre de sombrero ya no
apareci en tus sueos y slo hubo bailes de mscaras y gatos desconocidos.
Los das pasaron. Tus manos, sensibles a la luz, se volvieron frgiles y
pronto las sentiste como si fueran el recuerdo de otra persona: el hombre
-empeado a su vez en soarte- movi la cara en el instante de penumbra que
la cubra y esper a que cerraras la puerta. Saba que t eras su creacin,
que en cierta forma eras mentira, pero, aun as, se acerc tmidamente para
imaginar tus ltimos pasos y alarg la mano como si quisiera tocar de nuevo
la puerta. Arrepentido, sonri a la farsa que dejaba atrs y, antes de dar
media vuelta, procurando no hacer ruido, te mand un beso de marinero
derrotado. El gato salt de la maceta, pas con orgullo entre sus piernas;
l lo tom entre los brazos, acunndolo como si fuera nio. Entraron al
departamento. El vaso an estaba en su lugar y le dio un trago dejando que
el movimiento del agua distorsionara el reflejo de su rostro, la escena de
ballet del cuadro de Renoir. El hombre se sent en la cama y llam al gato
con un gesto. Los dos se mantuvieron muy quietos, extraamente iguales en
la penumbra. La lluvia volvi, hizo que las sombras se alargaran hasta el
reflejo del agua que ahora permaneca brillante y en reposo. Se miraron de
reojo y esperaron en silencio a que durmieras.

** Alejandro Badillo
   jalejandro_badillo@yahoo.com.mx
   Escritor mexicano (Ciudad de Mxico, 1977). Reside en Puebla desde 1986.
   Participante desde 1999 de diversos talleres de narrativa en la Sociedad
   General de Escritores de Mxico. Ha publicado cuento en antologas, en
   los diarios Sntesis, Cambio e Intolerancia, y en la revista Crtica, de
   Puebla.



=== Sonetos      Orlando Santana Cabrera ==================================

Inconclusos dejamos casi todos
el sinuoso sendero de la vida,
metidos en lidiar las embestidas
que nos depara el hado de algn modo.

Con las cosas del cuerpo codo a codo
nos sorprende la noche renegrida;
es angustiosa entonces la salida
a las cosas del alma, a tanto lodo.

Temerosos rogamos un segundo
por paliar tanto mal y tanto dao
que dejamos sembrados en el mundo.

Avlenos Dios el postrero engao
de querer en el tiempo de un segundo
soslayar los pecados de mil aos!

===

Se avino a proponerlo la natura
cuando dbamos los primeros pasos
y ahora que andamos al ocaso
prevalecemos en esta locura.

Perdise el eslabn de la cordura
que en tenerla dur un tiempo escaso
aceptando la esperanza en su caso
de un ser que por nosotros no se apura.

No miramos el mundo donde estamos
ni queremos pensarnos desde fuera
por no marear del trazo donde erramos.

Qu dios, suponiendo que existiera,
a preocuparse iba de los que vamos
subidos al terrn de las quimeras?

===

Llamo a tu puerta con tanto recelo
que no me oye el ngel al otro lado:
preciso ser desandar lo andado,
tornarme sin haber visto tu cielo!

No me seduce el msero consuelo
de haber con temor tu camino hollado;
en buscarte soy vil por moderado
pues no he de lograrte sin hondo celo.

Vulvome a mi aposento en la oscurana
por la senda llana de las flaquezas
donde todo es pecado y vida vana.

De vez en vez te suea mi pereza
como un sueo imposible, casquivana:
pudiste haber llamado con ms fuerza!

===

Deja Temis la espada y la balanza
en la arena blanca donde las olas
tienden un manto de finas corolas
en estallantes burbujas de alabanza.

All suspira plena de aoranza
lnguidos ayes que su cuerpo asolan
mientras tae alegre una barcarola
el mar, que a la clara playa lanza.

All la agobian sombras fabulosas
en tanto infausta la tarde declina,
y la cubre la noche vergonzosa.

As Febo descorre las cortinas
del cielo, observa la ptrida cosa
que de los hombres fuera ley divina.

===

Que nunca es tarde si la dicha llega
hasta los ms cutres del barrio dicen
meneando la testa mientras maldicen
con una boca que la baba anega.

Qu buscan del futuro si el pasado
ms veloces que rayos anduvieron
y al presente maltratan tal hicieron
sin ver que el teln est bajado?

An un segundo despus de la muerte
pareciera que faltara a los hombres
para dar por acabado el contrato.

No llegar la dicha de esta suerte,
ni encontrar cosa que ms me asombre
que no vean que la vida es slo un rato.

===

Estoy pensando que mejor sera
irme ahora sin ms a la francesa,
sin estarme a que venga otra sorpresa
a hundir ms la desdichada alma ma.

Pero del dicho al hecho hay una va
que requiere unos pasos bien seguros,
y no tengo coraje, te lo juro,
para irme por tal trecho de agona.

Sentado esperar sobre la roca,
frente al mar tempestuoso de mis penas,
la ola que me llevar tenebrosa.

Mientras tanto me echar algo a la boca,
pues no aduce el papel de mi condena
que de balde me fuera con mis cosas.

===

Absorto en la rutina planetaria
me sorprendi un gato de vecina
que entrando sagaz en la cocina
ufano sis mi sartn precaria.

Corr tras l, pues no era tributaria
aquella poca cosa de sardina,
perd cuatro dientes en una esquina
y la cena por siempre imaginaria.

Lbreme Dios de males semejantes
que pueden acarrear ciencias arcanas
dejando al que razona sobornado.

Aun con todo, he de ver en adelante
antes que asomarme a la ventana
encerrar en la nevera el pescado.

===

Aunque tuvieras ms rostros que Jano
acechando en la noche mis salidas
no encontraras jams la guarida
donde abrillanto tus cuernos con mi ano.

Siendo el ms msero de los humanos
sintieras vergenza de tal parida
en recelar tanto de la comida
que por tus astas te acercan mis manos.

Al entrar en la casa, de maana,
arrjame guirnaldas cuando paso
pues llega tu fortuna ms galana.

Quireme, abrgame y no hagas caso
a lenguas de rameras casquivanas
que tengo que partir con el ocaso.

===

No da cuartel la belicosa prisa
para atender los asuntos del alma;
no hay sosiego, ni dicha, ni calma
y, si oyes bien, escuchars la risa

de los dioses que miran el ajetreo
sin moverse a parar tanta locura:
-"A un paso slo est la sepultura,
ya viene el hijo de la Noche: Morfeo".

Un momento detenerme yo quisiera
por ordenar las cosas de mi vida
en medio de tanto afn sin decoro.

Mas, si me paro, me echan de la acera
ponindome en peligro de embestida,
infieles todos, cristianos y moros.

===

Slo hay pedruscos en mi camino
con los que erijo una Babel confusa,
ah, Seor, dame tu verdad profusa
por trocar en un instante mi sino.

Ciega mis ojos que el desatino
de este vano mundo el pecado excusa,
quiebra de mi rival la mano intrusa
que desva la senda de mi destino.

Hireme con tu espada luminosa,
arrncame el humano desacierto
que agobia mi alma tanta vana cosa.

Vida en Ti quiero, y no pervivir muerto;
surcando el mar mi nave desastrosa
dame tus aguas calmas y tu puerto.

===

Parece un imposible, una quimera
-o locura mstica del pasado,
pues regresa con paso equivocado-,
que yo pueda pensar que an te quiera.

Qu pertinaz el amor... Qu efmera
la hora cmbrica que me prest el hado...
Entiende que mil aos han pasado,
y una hora complet mi vida entera.

No hay lugar en m para el olvido,
ni la metfora deshacer quiero:
no hay tiempo para urdir otro ensayo.

Acodado a la ventana, rendido,
voy soando mi mundo lisonjero
sin dolerme que conmigo hagan sayos.

===

En la gruta de mi alma te reinvento
con rabia desbordada de artesano
que -prietas de mazo y gubia las manos-
enloqueciera por tallar tu acento.

La imagen lograda est al cien por ciento,
cosa de admirar del hacer arcano
que Amor procura, mas es en vano
pretender alentarla con mi aliento.

As te encuentro en lo oscuro de mi alma,
caritide, pilar de mi locura,
y me abrazo a tu imagen con denuedo.

Un silencio de bulla hay, una calma
de traiciones y de lenguas impuras
-oyes?- que no han de alcanzarme, si puedo.

** Orlando Santana Cabrera
   orscabre@yahoo.es
   Tallista y poeta espaol (Las Palmas de Gran Canaria, 1952). Ha
   publicado poemas en revistas de mbito nacional.



=== Las esperas      Ariel Len ===========================================

Vista sin pasin, la calle Rives Condes no era ms que dos hileras de casas
paralelas coronadas por el rojo sucio de los tejados. La calle en s no
alcanzaba ni siquiera los ciento cincuenta metros, longitud exigida por la
alcalda para financiar el pavimento en ese tramo que slo comunicaba con
el exterior del pueblo; esa no fue la primera vez que Byan crey descubrir
una gran ventaja donde los otros se negaban a ver algo que meritara algn
inters. Gordon Byan no era lo que la gente consideraba una figura
atractiva, el escepticismo que exigan los riesgos de su oficio se le
notaba sin trabajo en los gestos repentinos de la cara, pero ni eso, ni las
manos largas y calmas de los hombres que reflexionan sus inversiones,
hubieran bastado para atisbar los misterios de su carcter. El primer da
de su estancia en el pueblo se haba desplazado para revisar con sus
propios ojos lo que vena buscando. Estuvo durante ms de una hora
caminando la calle Rives Condes de un costado al otro bajo la mirada
inquieta de la florista. Algunos segundos antes de partir ech una ojeada
al terreno. La tarde siguiente regres a consultar con otros amigos lo que
pensaba (algunos de ellos haban perdido dinero intentando remodelar un
acuario abandonado que Byan haba querido convertir en una clnica);
ninguno estuvo de acuerdo. Byan descubri una vez ms un excelente signo en
esas opiniones contrarias a sus deseos. Los que lo esperaban al da
siguiente lo vieron llegar dos meses despus acompaado por un arquitecto;
vena con los planos en las manos y escoltado por los encargados de
contratar las brigadas de obreros.

En dos semanas tomaron las medidas pertinentes, se concedieron los permisos
y se llev a cabo la compra. El penltimo da del mes el cuadrado de
cemento que ocupaba el espacio destinado a las fundaciones tena el aspecto
de una conviccin inamovible. Gordon Byan reuni algunos vecinos de la
calle para hacerles el elogio de la calma que pareca nacer en esa esquina,
y les inform all mismo que iba a construir un hotel pequeo de espaldas a
la costa. Ni la falta de pavimento en ese tramo que bordeaba el pueblo ni
la escasez de animacin nocturna logr mermar su entusiasmo. En varios das
alzaron los andamios, un lunes depositaron los materiales en plena calle, y
antes de ese viernes ya haban trado las barrigas de acero donde batieron
sin tregua las mezclas necesarias para no detener un solo segundo el
levantamiento de los muros. La florista logr sin dificultades que el
alcalde le concediera un permiso de venta a doscientos metros de los
remolinos de polvo que generaban los trabajos. Durante seis o siete meses
slo se escucharon los regaos de los plomeros, los gritos de los albailes
y las burlas de los obreros a espaldas del arquitecto. Algunos vecinos
tuvieron que variar momentneamente el rumbo de sus paseos para evitar las
virutas de madera que despeda la sierra, pero los trabajos avanzaron hasta
el ltimo da con un ritmo desconocido hasta entonces en el pueblo. Los que
esperaban ver a la esposa de Byan para la inauguracin del hotel, no
lograron disimular la sorpresa cuando lo vieron destapar el champaa
acompaado por algunos amigos que intentaban disimular con sonrisas
nerviosas los riesgos de la inversin. Byan tom esa misma noche una cinta
metrada para medir la calle; ciento cincuenta y dos metros de largo.
Suficientes para obtener los fondos de la alcalda y tirar el pavimento.
Los amigos, los colegas y los que lo trataban menos, lo saban capaz de
asegurar la animacin nocturna de ese pequeo hotel, pero la noche nunca
fue el motivo que lo haba impulsado a comprar el terreno. Lo nico que le
haba interesado a Gordon Byan desde la primera vez que vio ese pedazo de
pueblo, a juzgar por los comentarios que le escucharon despus, fue el
color cobre que crey ver en la reverberacin de la tarde. Ante la
hiptesis de que la tarde era la misma en todas las calles, Byan no
demoraba su respuesta; si la tarde fuera la misma en todas partes se
hubiera limitado a pagar la mitad del precio por los terrenos que se
encontraban al otro lado del pueblo. Los vecinos que hubieran preferido
vivir en cualquier otra calle no comprendieron el motivo de la eleccin.
Byan los entenda, tena ante s el espectculo de una tarde que esos
peatones atropellaban con la pupila cubierta por el sedimento de lo
cotidiano, es necesario no haber vivido nunca en un sitio para poder verlo
todo. nicamente por eso muchos continuaban mirndolo con una confianza
moderada los primeros tiempos. Cuando lo vean en el hall del hotel lo
saludaban desde la calle, pero en el tono de la voz poda sentirse el
afecto prudente que provocan las personas con un nombre feo, remoto,
incompatible con la confianza. Samanda Calatrava era uno de esos nombres.

Calatrava? Samanda Calatrava, repiti la mujer que haba reservado una
habitacin por una semana. Haba pensado alojarse en uno de los hoteles que
daban hacia la plaza central del pueblo, pero decidi buscar algo ms
cercano al mar y le haban indicado esa direccin. Pas dos das sentada en
la terraza que daba a la playa diminuta y el tercero, buscando un poco ms
de soledad, opt por sentarse en la terraza de la fachada frente a la calle
recin pavimentada. Byan se encontraba por unos das en un pueblo cercano.
Cuando regres, la sorpresa de verla all sentada fue como el saludo
afectuoso de un ser ajeno que nos conoce. Era la primera persona que
desdeaba la imagen soporfera del mar que adormilaba a los clientes en la
terraza del fondo por el cobre del sol que cubra la terraza de este lado.
Mateo Medioevo, el barman, le inform que haba llegado dos das antes.
Samanda Calatrava hubiera podido pasar una semana de reposo entre las dos
terrazas del hotel, las calles que la incitaban a averiguar novedades
diminutas detrs de las esquinas, las cantinas donde hablaban en alta voz y
los parques pespunteados de abuelos tranquilos que se levantaban de los
bancos con aires de filsofos cansados. Ya le haban dicho que en la
esquina de esa calle la florista intimidaba a los clientes para obligarlos
a comprar los ramos de begonias. Pero la noche en el pueblo no era tan
calma, y sali del hotel a buscar en algunas horas de baile el cansancio
que requiere el cuerpo para un sueo perfecto. En el hotel tambin hubiera
podido encontrar un lugar para bailar, pero prefera reservar ese espacio
para las tardes. Aunque eso implicara perder varios tragos de baile a
cambio de dos martinis reposados, Gordon Byan hubiera estado de acuerdo con
un cliente que pareca compartir las razones de su eleccin para el
emplazamiento del hotel. Uno de esos espacios de danza donde se andaba de
noche para sacudirse aquel tiempo estancado en los msculos se llamaba
Barth's Dancing Bar. Muchos de los que frecuentaban el bar dos, y hasta
tres veces por semana, venan de un pueblo cercano, sin costas y con calles
carentes de movimiento. Entre los que buscaban esas rfagas de viento que
todava conservaban, se deca, el olor a mar en la intimidad ms recndita
de los bares, se encontraba Pascal Talenti. All lo encontr Samanda.

El impacto de su rostro extremadamente inquieto no era una sorpresa.
Cualquiera hubiera podido compartir con l una noche, un viaje, tal vez ms
(una veinteaera insegura no hubiera dudado en aceptarle matrimonio
inmediatamente). Sin embargo, que su fina figura y aire de juego maduro
provocara aquel evento no era fcil preverlo en esa poca. Sucedi lo de
casi siempre en esos casos. Hablaron mucho y de cualquier cosa para
demostrarse mutuamente en aquella dedicacin minuciosa una prueba
irrefutable de la atraccin que cada uno senta por el otro. Si a Samanda
le hubieran preguntado ms tarde en qu consisti todo aquello, hubiera
dicho que llegar al Barth's Dancing Bar y verlo sentado en una mesa ya era
un pretexto para la alegra. Hubiera podido resumir lo que pas como una
etapa marcada por un sentimiento de ligereza y de miedo satisfecho. Hubiera
enumerado tal vez sus actos; hubo caricias, hubo filmes con parques, hubo
mimos que se regalaban en los bordes discretos de las avenidas, besos en la
arena marcados por un hondo sabor a sal que las parejas jvenes se perdonan
con placer, o la primera vez que haban hecho el amor con una ansiedad que
ninguno logr esconderse. Samanda crey conveniente prolongar su estancia
una semana para no acorralar con la falta de tiempo el trote manso de
aquellas horas profundas ni perturbar los das de aquel amor sin apuros,
desconocido.

A Talenti le pasaba lo mismo; encontrar a una persona que haba llegado
desde una ciudad lejana en un pueblo que no siempre frecuentaba le pareca
un eslabn confuso del azar. Con frecuencia tuvo la impresin de estar
tocando con la palma de la mano una coincidencia, algo inexplicable, como
ella misma en aquel rincn de bailes mirndolo con sus grandes ojos aquella
tarde calurosa. Ambos haban credo ver en ese rebote de pupilas un
intercambio que se pareca al amor. El cuidado con el que trataron ese
contacto pareci darles la razn. Samanda Calatrava prefiri no llevarlo al
hotel para reservar un sitio tranquilo donde poder pensar en l. Talenti
saba que ella estaba en el hotel, pero nunca se le ocurri ir a buscarla.
No quera comenzar a cerrar los intersticios invisibles de la realidad, a
llavear con besos llegadas imprevistas que ms tarde terminan por provocar
gestos retenidos y sorpresas inoportunas. Quera que Samanda fuera lo ms
libre posible, entre otras cosas porque consideraba un lujo tener una
relacin de ese tipo en aquella regin del pas. El verdadero lujo no se
ve; Gordon Byan hubiera estado de acuerdo con l, pero nunca se conocieron.
Byan no sala casi del hotel y Talenti no se atrevi nunca a franquear el
umbral de la libertad de su amante. Pascal Talenti era lo que las mujeres
llaman un hombre maravilloso, no porque tuviera esas cualidades, u otras,
sino porque los defectos y las virtudes de Talenti estaban perfectamente
matizados por la habilidosa virilidad que practicaba en el amor. Talenti
ignoraba muchas de sus virtudes, y el efecto de esa ligereza duplicaba su
encanto. A veces l la esperaba en la playa. Hablaban de cualquier cosa;
del pasado, del presente, de los nombres que circulaban en la ciudad. En
cualquier otra ciudad del mundo ninguno de esos nombres les hubiera
parecido inusual, pero ese pueblo de espaldas al pas, y frente a un
continente remoto de donde no llegaba nada, pareca estar lejos del mundo
entero.

Y en realidad lo estaba, por eso la noticia de la intervencin de la nacin
en la guerra les lleg a los dos como un mazazo. Talenti entr en su casa
aquella tarde y encontr el papel que lo implicaba de un solo golpe en un
conflicto que apenas conoca. Samanda Calatrava recibi la noticia con un
gesto de desconfianza. No quiso dejarse atrapar por la mstica en un
momento donde la realidad pareca llevrselo todo, pero era difcil no ver
all una premonicin. Dos das ms tarde Talenti se enter de que estaba
movilizado nicamente por seis meses en un campamento en el interior del
pas y eso pareci despejar los miedos. Hay ciertos defectos en el cuerpo
que pueden salvarnos de una guerra sin perder el amor de una mujer
imprevista en un pueblo vecino al nuestro. Samanda prefiri cartearse desde
su casa sin volver a verlo durante ese tiempo. Regresara al cabo de seis
meses. Talenti estuvo de acuerdo porque le pareci que deban encontrarse
en el mismo lugar que los reuni, como si el azar pudiera proyectarse; los
adioses abruptos pueden excitar la credulidad de los hombres enamorados.
Samanda Calatrava no dej escapar ese detalle, eso la reconcili ms tarde
con su obstinacin. Se despidieron con gestos cortos para simular una calma
que ya haba desaparecido con la noticia. Samanda se qued sentada dos das
en la playa sin saber qu hacer. En una sola tarde haba logrado repasar
los acontecimientos de sus ltimos das como una manada de caballos
agitados. El tercer da parti de regreso. Es difcil saber los obstculos
que impidieron la llegada de las cartas, lo que pensaron ambos durante esa
separacin terriblemente silenciosa, la renuncia a buscarse fuera de ese
territorio primero como si de todo aquello slo hubiera quedado una
supersticin comn. Samanda regres tras los seis meses previstos por el
mdico de la seccin militar que haba firmado los documentos. Byan la vio
entrar esa tarde en el portal del hotel y record la nica persona que
haba descubierto la tarde que reposaba a los pies de la fachada. Haban
pasado seis meses con dos das. Pascal Talenti no regres esa semana, ni la
siguiente. Samanda no se preocup por esa advertencia, haba heredado de su
familia un orden que prevea oscuramente el borde de todas las cosas. Las
cosas deben tener un borde, y Samanda Calatrava no crey que su decisin
deba escapar a esa regla.

Un ao es un periodo muy largo y muy corto. La tontera de dos naciones
renuentes a ceder un pedazo de terreno en la frontera puede prolongarse
durante siglos. Un odio profundo puede tomarnos varios aos, o un da
completo. Un segundo puede cambiar el rumbo de lo cotidiano y hacernos
perder el norte de la costumbre. Si Samanda Calatrava hubiera comentado su
decisin de esperar un ao entero a Pascal Talenti, a muchos les hubiera
parecido demasiado tiempo. Pero Samanda estaba convencida de que, para
ciertas cosas (el proyecto de compartir con un hombre algo ms all de
varios das, aos tal vez) vale la pena invertir ese tramo que mide doce
meses en el presente y sin embargo termina por perderse como un hilo
invisible en los recovecos de la memoria. Mateo Medioevo no hubiera estado
de acuerdo, la memoria era la nica cualidad que haba decidido al
propietario del hotel para contratarlo en el bar. Un hombre correcto que
sabe vender tragos en el bar de un hotel no era difcil encontrarlo en el
pueblo, pero la memoria elocuente de Mateo Medioevo retena a los
habituales a la barra como un puado de nufragos agarrados al madero de su
salvacin. Los primeros das que pas en el hotel Samanda los aprovech
para enviar algunas cartas que informaran de su nuevo paradero. Suba de
vez en cuando a su cuarto para buscar algo olvidado. Tal vez bajaba de
nuevo para almorzar. No siempre suba en la tarde. Cuando lo haca, Mateo
la vea entrar en el hall y pedirle con un gesto silencioso que le llevara
un martini a la terraza. se fue el inicio. Las dos primeras semanas
todava se mova entre el hotel, la playa y algunas compras que le hacan
cruzar la plaza central hacia el otro lado del pueblo. A partir de la
tercera, los paseos no superaban las tiendas fronterizas al barrio y al
final del primer mes era raro verla aventurarse mas all de la boutique
regenteada por la voz sonora de la florista.

Comenzado el segundo mes, cualquiera hubiera credo que slo se desplazaba
entre la habitacin y la terraza. Algunos vecinos del barrio creyeron al
principio que se trataba de otra veraneante que llegaba buscando la
tranquilidad de aquel pueblo desconocido. Cuando la vieron sentada todas
las maanas y todas las tardes en la terraza que daba a la calle, no
comprendieron de qu se trataba. Un hotel pequeo es un lugar de paso donde
todo gira y, apenas aparecen, las personas se pierden de nuevo cuando
termina la estacin de verano o la de invierno, pero en ningn caso un
sitio para permanecer en l. Gordon Byan hubiera dicho que los
razonamientos de ese gnero eran impensables en una ciudad, porque opinaba
que el pavimento nos inclina a caminar de una manera diferente que facilita
la reflexin; las personas piensan con la ligereza o con la dificultad con
la que caminan. Hubiera sido capaz de concluir el asunto explicando que, a
pesar de la calle recin pavimentada, todava los vecinos arrastraban en su
andar los signos atvicos de una marcha anterior a la construccin del
hotel. A Byan no le escaseaba ese tipo de ideas, pero nunca tuvo la ocasin
de proponerlas a los vecinos para justificar aquella conducta ambigua. Si
Samanda hubiera comentado con alguien la causa de su presencia,
probablemente hubiera encontrado la conformidad satisfecha de esos sitios,
pero evit confesarle a nadie lo que crea saber; que Pascal Talenti
aparecera un da, por esa misma tarde llena de cobres densos, bajando la
calle bajo los lentos rafagazos de viento que refrescaban inesperadamente
la terraza. Casi siempre asociamos el amor a la persecucin, a la bsqueda,
a la tensin; hay muy pocas personas capaces de encontrar la pasin en los
eventos discretos. Al inicio, ese error pareca implicar una ventaja para
Samanda. No le llev mucho tiempo descubrir que la terraza era un lugar
perfecto para intentar reconciliar los disturbios del tiempo. Byan hubiera
estado de acuerdo una vez ms.

No faltaron consejeros que intentaron convencer a Gordon Byan para inyectar
inversiones que permitiran animar el hotel durante la tarde, abrir un
dancing diurno al costado del hotel y traer clientes que regresaban
temprano a casa, pero estaban dispuestos a bailar, a gastar y a divertirse
al final del medioda. Esos especuladores ignoraban totalmente su carcter,
y tuvieron que conformarse con criticarlo en reuniones lejanas, contar con
tono de burla sus extravagantes nociones de lo rentable y sus tropiezos
para explicar cmo se compran cosas que pueden pagarse pero no pueden
tenerse. Byan estuvo ajeno a esas discusiones. Los bailes interminables, la
agitacin nocturna provocada por la bebida, las mujeres fciles que
rebuscaban en la sombra de sus carteras los utensilios para iluminar los
atractivos del rostro le permitan rechazar esas ofertas para pagarse el
cobre de una tarde distinta frente al portal erguido en la fachada del
hotel. Samanda Calatrava pareca apoyarlo en silencio en una de esas mesas
cuando comenz el tercer mes. A ningn propietario se le ocurre molestar a
una mujer sentada en el portal de su hotel con el pretexto de compartir
ciertos gustos. Pero Byan haba construido un hotel en una calle
ininteresante, haba rechazado ofertas y se haba negado a ganar un poco
ms de dinero para mantener ventajas que los otros eran incapaces de ver.
Desde las primeras palabras que intercambi con Samanda (disculpas,
invitacin y martini previos) se percat sin esfuerzo de la firmeza
tranquila de su husped. Eso elev su curiosidad, pero temi que tomaran su
inquietud por una invasin y prefiri darle las gracias por haber aceptado
la invitacin y retirarse sin ms preguntas. A partir de ese momento se
limit a saludarla todas las maanas cuando llegaba al hotel. Ni en esa
ocasin, ni despus, supo a qu se deba su estancia, esa forma de
sentarse, como si la espera fuese la condicin natural del ser humano y los
hombres que entraban y salan del hotel no fuesen ms que las
protuberancias del tiempo. Los vecinos del barrio lo percibieron. En una
calle tan poco transitada no costaba mucho hacerse notar, y aquella forma
de ostentosa inmovilidad se fue convirtiendo poco a poco en una seal que
imantaba las inquietudes del barrio, una presencia insoslayable para los
pescadores que regresaban en la maana y una referencia para los paseantes
que partan en la tarde. Ya nadie osaba sentarse en la mesa que ocupaba
Samanda en la terraza.

Los desplazamientos que desfogaban aquella pasin intacta se haban fijado
a mediado del cuarto mes y no eran ms de tres; por la maana se sentaba en
la mesa y ordenaba algunas cartas que echaba en el buzn del hotel, suba a
su habitacin y bajaba a almorzar. Ms tarde daba un paseo de algunos
minutos en la calle y regresaba a repetir su martini hasta el comienzo de
la noche, casi nunca se acostaba temprano. nicamente el movimiento que
genera en el interior la conviccin intocable de la espera puede someterse
a esa disciplina sin caer en los pantanales del tedio. Los visitantes que
se alojaban en el hotel no podan evitar verla sentada en las tardes, y
afirmaban en el bar que aquella tranquilidad espantosa terminaba por
inquietarlos. Algunos salan en la maana hacia la playa, regresaban en la
tarde para salir de nuevo, volvan a entrar en la noche, la saludaban. Pero
suban las escaleras con la impresin de precisar una voluntad enorme para
esquivar el aburrimiento que parece arrimarse por momentos a todos los
actos de la vida, y terminaban por sospechar en esa presencia la
demostracin de que no hace falta moverse para ser feliz. Uno de ellos se
sent en la terraza para imitarla, pero termin por desplazarse hacia el
fondo perdindose en el horizonte que le propona el mar del otro lado del
hotel. Muchos vecinos le dedicaban todava un simple movimiento de mano
cuando pasaban. Samanda Calatrava era una mujer amable, no se le hubiera
ocurrido negar un saludo a ninguno de los vecinos que alzaban la mirada
hacia la terraza sin poder creerlo, pero bastaba acercrsele un poco para
hallar en el rincn escogido por ella el territorio de un evento impalpable
que nadie hubiera osado compartir. Una mujer sentada en la terraza de un
hotel no es nada anormal. Incluso la mesa, su persona, su manera de pedir
el martini, eran ms o menos iguales que los objetos o los gestos del resto
de los huspedes o los vecinos que a veces montaban y tomaban un descanso
en la terraza, pero era fcil sentir que esas cosas tenan un destino
diferente en cuanto entraban en el limbo impalpable marcado por aquella
obstinacin. Mateo Medioevo miraba durante horas a los vecinos que pasaban
frente al hotel, fascinados por esa libertad ajena que los tentaba desde
lejos como un pedazo de materia blanda que no se deja rectificar. No le
hizo falta salir de la barra para entender cun difcil es atravesar una
calle recin pavimentada y tener que ver una persona con su libertad
intacta como si la calle fuese totalmente suya, no se puede mirar de esa
manera, la calle es un lugar pblico. Hubiera sido mejor verla moverse de
un lado a otro, entrar, salir, una libertad acorde con las imgenes que nos
proponen los filmes o las frases violentas que nos excitan en los teatros,
pero una libertad esttica, con ese aspecto satisfecho, era casi una
complicacin en el apetito de acontecimientos que reinaba en el pueblo.

Algunos das llegaban con una lluvia molesta y fina, unos atardeceres
faltos de luz que ningn hombre hubiera escogido para sorprender a una
mujer que lo espera sentada en una terraza. Pero hubo semanas que enfilaban
sus das llenos de sol como una hilera de lmparas encendidas para alumbrar
el regreso de Pascal Talenti. El carcter de Samanda Calatrava no se dej
ganar nunca por esas variaciones mediocres del clima. Los clientes del
hotel tenan la sensacin de que el movimiento interior del hall giraba en
torno a la mesa inexplicable, al martini obstinado, a la mujer omnipresente
que pareca cubrir la terraza con su secreto de casi cinco meses. Cinco
meses y dos das segn Mateo Medioevo, la memoria ms difana de todo el
pueblo. Samanda se enter que algunos habituales le pedan al barman
crditos menores que slo podran pagar a fin de mes. Cumplido ese plazo,
llegaban a la barra intentando confundirlo con sumas errneas para
comprobar el alcance de sus recuerdos. Mateo les dejaba los billetes en el
cedro hasta que las cifras se adecuaran a los nmeros que asomaban a su
memoria. Cuando los clientes corregan definitivamente los montos, Mateo
los registraba en la caja, les comentaba algunas frases dichas por ellos el
ltimo da, les preguntaba detalles nfimos de sus vidas que los clientes
atisbaban con sorpresa en sus cabezas dormidas. Samanda hubiera podido
divertirse con los asombros producidos por esa fidelidad de los recuerdos
con la que Mateo retena el consumo de los clientes, no era necesario estar
todo el tiempo en la terraza para esperar a Talenti, pero no lo hizo.
Hubiera considerado cualquier correccin como el inicio de un
ablandamiento; es muy difcil reconocer en el presente los primeros signos
de una renuncia futura. Era feliz en el interior de ese calmo ejercicio de
su pasin porque saba que no prolongara su estancia ms all de un ao.
Escuch hablar a muchos vecinos desde las barandas de la terraza. Hablaban
con frases cortas. Para decir voy a comprar algunas flores se limitaban a
decir voy a comprar algunas flores. As contaban las cosas.

Pero una mujer esperando durante meses con la paciencia alojada en aquellos
grandes, enormes ojos que miraban como una brasa larga los recodos de la
calle bajo el carapacho de cobre donde los otros iban dejando el aliento,
slo cabe en una frase larga. Tal vez por eso les costaba entender lo que
vean. Despus de seis meses de espera, a Samanda Calatrava ya le era ajena
la comprensin o la falta la comprensin que circulaba por el hotel. Los
que regresaron en las vacaciones y la haban visto en el invierno, o no se
acordaban de ella, o comenzaban a molestarse por las razones de su conducta
tras el tercer o cuarto da. Varias personas familiarizadas con el hotel
parecan exigir con la mirada el secreto de aquella decisin. Los que
intentaban trivializar esa presencia quisieron creer que se trataba de una
burla. Algunos, impresionados por el coraje que implicaba enfrentar los
meses con esa entereza tranquila, pensaron en un reto que no lograban
entender. Para poder soportar la inmediatez de esa reserva, llegaron a
sospechar la pausa obligatoria de un prfugo antes del momento definitivo.
La florista la vigilaba desde la esquina mientras intimidaba a sus clientes
para venderles los ramos de catalinas y ayud en esos menesteres de empujar
rumores. Pero no falt gente honrada que aportaron razones magnficas y se
interrogaban con un bro que lograba enardecer algunas familias de las
cercanas. Gordon Byan no supo decir cul de esos comentarios le generaba
un placer mejor. Una mujer que se haba levantado apenas de la terraza
durante siete meses completos le pareca el mejor argumento de sus viejas
discordias con los especuladores que intentaban disuadirlo para que
invirtiera su dinero en otra parte. Slo uno de los vecinos se arriesg a
preguntarle si no lo inquietaba aquella extravagancia. Byan se resign a
responder que la persona en cuestin pagaba mensualmente el precio del
alojo y del consumo por ocupar un espacio infinitamente menor que el resto
de los huspedes.

Los vecinos supieron que no podran contar con l. A pesar del reflujo de
los comentarios tuvieron que conformarse con seguir presenciando la
terquedad de aquella mujer. La florista sigui mirndola desde la esquina
sin poder encontrar una explicacin para tranquilizar a los clientes
desesperados por esa inmovilidad cotidiana. Muchos sintieron la necesidad
de pasar varias veces frente al hotel para intentar aceptar esa vecindad
prolongada durante siete meses, pero esos ejercicios slo bastaban a
renovar el odio. Aunque las interrogaciones no pasaban las fronteras del
barrio, la intolerancia lleg a ser tan fuerte que los clientes del hotel
no lograban disimularla. Pasaban delante de la terraza y saludaban a
Samanda porque era imposible negarse a su presencia, pero incluso en plena
calle vaca se notaba el resentimiento. En la violencia de su admiracin
silenciosa Byan pens por un momento haber construido el hotel, con una
terraza como aqulla, nicamente para el evento desconocido de ese husped
que lo obligaba a presenciar su secreto da tras da con un saludo distante
y afectuoso. Ni uno solo de sus huspedes o de los vecinos que andaban en
torno al hotel soportaba la obligacin de acatar cotidianamente esa
presencia, de poder sealarla, ubicarla en el espacio, nombrarla con el
nombre de Samanda y a veces con el apellido de Calatrava sin que ninguna de
esas aproximaciones les permitiera tocarla o entenderla.

Byan no hubiera podido soar una venganza mejor. En los ltimos tiempos la
situacin fue casi insostenible. El silencio hinchado que rodeaba la mesa
de Samanda Calatrava pareca poder estallar en cualquier momento. Mateo
Medioevo descubri desde la barra que era suficiente sentarse en una
terraza durante once meses para hacerles gritar a los otros lo que
normalmente nos exigen con sonrisas aledaas, maniobras de la educacin,
curiosidades efmeras o inexistentes. El nico puente entre el rostro
satisfecho de Samanda y el mundo circundante estaba construido con los
martinis secos que le llevaba Mateo a la mesa. Ni siquiera cuando almorzaba
pareca escuchar a los dems. Coma poco, como alguien que tiene todo el
tiempo por delante, y haba comenzado a escribir cartas casi a diario. Sin
embargo, es muy difcil sostener una misma interrogacin durante mucho
tiempo; pronto comienzan los accidentes de la voluntad, aparecen las
treguas y los intervalos, y si no vislumbramos alguna respuesta terminamos
abandonando una bsqueda por otra. Como era de esperar, la gente pas en el
transcurso de un solo mes de la inquietud insoportable al abandono casi
total. La cercana de las Navidades les ofreci a los vecinos una hilera de
obstculos ms cmodos que consistan en pensar regalos, decorar interiores
o invitar familias de ciudades vecinas, ocupaciones todas que tenan la
ventaja de dejarse vencer con las herramientas de la costumbre. Byan
termin por ver en aquella presencia una victoria que lo esperaba todos los
das, y si no hubiera sido una ofensa a la independencia de aquella mujer,
hubiera estado dispuesto a pagarle todos los martinis de su larga estancia
por el placer de verla disfrutar el cobre matizado que baaba las tardes en
su hotel. Si hubiera podido transgredir ciertas reglas de civismo para
llegar hasta los meandros de aquella conducta, lo hubiera hecho, pero los
gestos sencillos y el carcter abierto de Samanda Calatrava eran
infranqueables.

Cuando lleg el primero de los das festivos, slo se arriesg a invitarla
a un trago por la vecindad de las fiestas. Samanda acept. Ese da hablaron
de casi todo, slo falt lo esencial. Byan no quiso invitarla de nuevo y se
conform con llegar, subir la escalera y saludarla; tres escalones de un
mismo momento que normalmente terminan fundidos a la realidad como un
pegoste y que Samanda continuaba salvando a diario por el efecto de una
alquimia imposible. Byan termin por disfrutar de aquella negacin simple
frente a la pantalla de la vida con una alegra casi malsana. Pero
diciembre lleg con sus fiestas trastocndolo todo. Las inversiones, el
hotel, los clientes, las playas engalanadas con la alegra reservada para
la ocasin. Samanda Calatrava brind en silencio desde su mesa, devolvi
los saludos que le llegaron de los presentes y subi a su cuarto ms tarde
que de costumbre sin que ninguno de esos gestos tuviera la menor apariencia
de una capitulacin, pero Pascal Talenti no lleg. Ese domingo descendi
justo para decirle a Mateo que si le deba algo sera el momento de
pagarlo. Cuando Byan regres ya Samanda se haba marchado. Por un momento
pens preguntar dnde se encontraba, pero no le hizo falta. Como si la
partida misma hubiera significado una fractura en aquel montono ejercicio
de servir y cobrar tragos, el barman lleg ms tarde de lo habitual a la
maana siguiente. Byan no estaba en el hotel, a esa hora la barra estaba
desierta y el cliente que estaba en la terraza no pareca estar esperando
sus disculpas por la tardanza. Mateo Medioevo sali afuera para preguntarle
si quera ordenar algo en el bar y vio al hombre, vio sus ojos fijos y su
mano alzada para pedir un martini con un gesto que termin su trayectoria
en los terrenos vastos de su memoria. A Byan le hubiera bastado ese
comentario del barman para comprenderlo todo, pero Mateo Medioevo prefiri
callarse. Conoca perfectamente a la gente del pueblo y hubiera sido
imposible hacerles creer ese tipo de historias, sobre todo para un hombre
que va por el mundo construyendo hoteles con el nombre incongruente de
Gordon Byan.

** Ariel Len
   ariel.leon@wanadoo.fr
   Escritor cubano (La Habana, 1970). Su produccin permanece indita.
   


=== Poemas      Manuel Cuautle ============================================

*** Minscula sangre

       enmudece
       la ceguera
       de la mujer

quiere un recreo
que no sea de alguien
       ms que de ella

quiere guardar
slo a las hormigas
que dialogan de filosofa
en el tmpano
       de la molcula

      08 de septiembre de 2001
      11:16 hrs.



*** tropos

te crees la gran titiritera
pero Coatlicue
me ofreci un espectculo
con Cloto y Lquesis

              despus

       dej que yo
       jugara con la cruz
       que mueve sus articulaciones

Coatlicue se sorprendi
de la firmeza de mis manos

       qu te parece

en un arranque de furia
       fui yo
       quien cort
              el hilo de sus muertes

      26 de noviembre de 2001
      18:45 hrs.



*** San Juan Bautista

       nace
entre cristales
estrellados

       una polilla
       corroe
       su futura sotana

San Juan Bautista
se mira 33 veces
en el espejo

San Juan Bautista
observa sus ojos

       San Juan Bautista
       no entiende
              lo que pasa

      05 de abril de 2002
      17:01 hrs.



*** Por fin entiendo

              Dal
tu intranquilidad
       por el tiempo
y la necesidad de mostrar
el bculo incesante
de falsas sociedades

tu tiempo
ahora es mi tiempo
       pero la angustia
       seguir siendo tuya

mi tormento es colosal
pero no necesita un bculo

       los castillos de Viena
       no son murallas
       para nuestro tiempo

sacar tus venas
de la tierra
para darle cuerda
       a los relojes
              del universo

      23 de mayo de 2002
      11:52 hrs.
      Vienna, Austria.



*** En tierras kafkianas

mudo las orejas 
por branquias

respiro los sonidos
de pasos peatonales

tiquitiquitiquitiquitiquitiqui
taca   taca   taca

dejo que el sonido
de las campanas
juegue en los pulmones

aprendo a moverme
en el mar de rieles

escucho por fin
la noche
       quiero cerrar
       los prpados
              no puedo

Kafka se burla
       de m
desde su tumba

      7 de mayo de 2002
      18:18 hrs.
      Praha

** Manuel Cuautle
   cuautle33@yahoo.com
   Poeta y promotor cultural mexicano (Ciudad de Mxico, 1971). Vive en
   Argentina desde 2003. Estudi lengua y literatura hispnicas en la
   Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam, http://www.unam.mx) y
   actuacin y direccin teatral en el Colegio de Literatura Dramtica y
   Teatro en la misma universidad. Trabaj en la Secretara de Cultura del
   Gobierno de la Ciudad de Mxico como promotor cultural. Es autor de los
   poemarios Delirios de un poeta nocturno (Mxico, edicin de autor,
   1997), Cuerpos nmadas (Mxico, Kapelmex, 2003), Emulacin de la tierra
   (Mxico, Tintanueva, 2003) y El suicidio del caracol (Argentina, Tres
   Haches, 2005; ilustrado por Carlos Gmez Centurin). Su obra literaria
   ha sido publicada en revistas nacionales e internacionales y presentada
   en recintos culturales de varios pases.



=== Ahora      Laura Guilln Ramo =========================================

Mario sali a las cinco menos cuarto de su oficina y se dirigi a los
grandes almacenes que haban abierto haca slo unas semanas. l trabajaba
para una conocida marca de helados y quera echar un vistazo a las neveras
del supermercado.

El cielo se dejaba slo ver a medias entre los rboles pelados, que le
araaban la ausencia de Marta. Desde haca tanto.

Mario tena treinta y cinco aos, pelo negro y unos zapatos de piel de
cocodrilo. Se poda conocer a una persona por sus zapatos. Y, si lograbas
conseguir algo de intimidad, y adems de los zapatos podas ver cmo se
cepilla los dientes, podas hacerte una idea aun ms precisa. Al menos, eso
pensaba Mario.

Llevaba media hora caminando y gotas de sudor perlaban su frente. Pas un
autobs y lo cogi. Sola olvidar a menudo sus propios planes y la visita a
los grandes almacenes qued sumergida a la clandestinidad de su memoria.
Ms tarde quiz la recuperara, pero ya sera demasiado tarde, al menos por
hoy.

Tena la impresin de que estaba fuera de lugar en ese autobs. A su lado,
una mujer gruesa con un cesto de mimbre lo miraba atentamente. l miraba la
lnea continua de la calzada como si le sirviese de gua. Para no perderse.

Lleg a su casa. Viva en el extrarradio en una casita de una planta que l
mismo se haba encargado de pintar de blanco. Un pequeo jardn en la parte
trasera, sin csped, sin flores. Slo un pequeo columpio que jams nadie
haba utilizado.

Se sirvi una cerveza y se sent en el sof del saln con la espalda muy
recta. No encendi la televisin. Ni siquiera encendi la luz. Pasaron
rpidas las horas y la oscuridad se encarg de hacer desaparecer todo lo
que haba a su alrededor. Entonces abri los ojos. Inspir profundamente.
S, slo estaba l. Cuando Marta se fue, Mario sinti que slo estaba l.

Ya no era un nio y sin embargo dejar atrs su infancia le resultaba
insoportable. Pero, cmo evitar perder sus recuerdos? La vida es un juego,
sola escuchar. Pero a l, no se lo pareca. El misterio haba
desaparecido. Y las sorpresas se haban congelado en las neveras de su
almacn. Y senta un vaco tan profundo que los prpados no podan
aguantarlo. Y no sabe si so o si sufri alucinaciones.

"No s qu busco", dijo Mario.

"Yo puedo ayudarle. Descrbamelo exactamente".

l lo describi lo mejor que supo y la dependienta de los grandes almacenes
le seal una estantera con un mueco que le resultaba extraamente
familiar.

l lo cogi dubitativo y lo mir, como slo se mira a un hipoptamo que
abre y cierra la boca a quince centmetros de tu nariz.

Lo dej caer y la cabeza del mueco rod separada del cuerpo, dejando un
chorrito de sangre por las baldosas blancas y negras de los grandes
almacenes.

Llvenselo, dijo la dependienta a dos guardias, que lo cogieron por las
axilas y lo expulsaron de all.

Por un momento, la luz le ceg. El campo era inmenso. Y en el campo no
haba nada. Y esa nada era el germen de su anhelo de ser.

Era yo?, solloz.

Y ni siquiera de eso estaba seguro.

Quisiera ser como t, Marta. Se cubri con una mantita gris y se acurruc
en el sof. Tampoco esa noche dormira en su cama.

Al da siguiente fue a la oficina y al salir se dirigi de nuevo a los
grandes almacenes. Evit mirar las espinas de los rboles y baj la vista.
Slo sus pies enfundados en los zapatos de piel de cocodrilo le recordaron
que quiz no deba conformarse. Ola a frito y sinti hambre. Cogi el
autobs y se fue a casa. Mir por la ventanilla y vio con asombro que todo
se iba hacia atrs. Lentamente. Y l no avanzaba, estaba quieto en el
autobs viendo el mundo desaparecer a sus espaldas.

Lleg a su casa. Se sent en el sof con la columna bien recta mientras
sorba una lata de cerveza. Cuando se ha visto ms de lo que se debera,
uno se queda ciego, le dijo Marta una vez. Y no creo que aguante mucho ms.
l la abraz mientras ella se pona la mano sobre el ojo derecho y miraba
con atencin la botella que haba sobre el mostrador. Y cuando ella se fue,
un manto opaco lo cubri todo de noche.

Mir por detrs de las persianas a medio bajar mientras la oscuridad morda
el azul de cielo en silencio, tindolo todo de rojo. Con su ojo izquierdo
vea una mujer hablando sola sobre un fondo azul. Con su ojo derecho, un
geranio sobre fondo verde.

Y pens que la mujer le deba decir al geranio que las nubes del cielo se
han vuelto verdes. Cogi la mantita gris y se acurruc en el sof.

A la maana siguiente fue a trabajar.

Mario consultaba a su ngel. Cundo? Y siempre le contestaba lo mismo. Si
no es ahora, cundo, Mario?

Pas el tiempo y no sucedi nada.

Bueno, eso no es del todo cierto. Los grandes almacenes cerraron por
quiebra.

** Laura Guilln Ramo
   l.guillen.r@esade.edu
   Escritora espaola (Zaragoza, 1975). Actualmente es doctoranda en
   psicologa aplicada.



=== Pacheco      Sergio Omar Manganelli ===================================

Envuelto en un revuelo
de mancha venenosa,
golondrina y relmpago
en el patio sin cielo,
sndwich de contrabando,
herido por desdn.
Tenaz al sonrer
con ojos deslumbrados,
prodigio y quasimodo
va Pacheco.

Respirando burbujas
de jabn La Espuma,
la mirada infantil
velada por el miedo
y ese vaivn
de tonta marioneta,
cuchillo de las risas
ogro pobre
malogrado arlequn
agonizante
enfermo
abandonado,
va Pacheco.

===

Una maana
de silencio
y desgano
jug su ltima siesta
a la mancha asesina,
todos nos opusimos
al decreto fatal
que se nos haya muerto,
por la fullera parca
que le roz las ropas,
justito antes
que pudiramos soplarle,
la contrasea tierna
que enjuaga los destinos.

Mancha tuberculosis
-diagnstico alarmante
enfundado en barbijos-
y nadie quiso sepultar
su cuerpo contagioso
de piedra calcinada,
que nunca ms
navegar baldosas
con puntos cardinales,
ni ya ser cangrejo,
o cclope,
ni torpe barrilete
de sbana y terraza.

===

Apenas un despojo
una incomodidad
un muerto,
para nosotros
una mdica causa
de azucarar la vida
sin dobleces ni ddivas,
un hermano mayor
un desconsuelo.

Va Pacheco.

Los que sobrellevamos
miseria y desvaro,
nos vestimos de lutos prematuros
o de amnesia,
de ruinas acordadas
o prisiones,
de fondo de botella
o memoria martirio,
mientras a las puertas del tnel
la araa hilaba como eplogo
su malla de colar
ternuras imprevistas.

Pacheco, luminoso,
descolg la camisa
del perchero,
calz su bombn
de escupidera
y se march invisible,
en medio de la bulla
de rezos y bomberos,
a guaridas y escombros,
              contra todo pronstico.

===

Vuelo y extravo
de lzaro sin pompas,
primicia de la muerte,
telegrama feroz
cesanteando a la infancia,
desgajada inocencia,
almcigo de duelos.

Mancha ceniza.

Pacheco va.

** Sergio Manganelli
   smanganelli@hotmail.com
   Escritor argentino (Haedo, Provincia de Buenos Aires, 1967). Sus
   trabajos han sido publicados en una docena de diarios argentinos, as
   como diarios de Mxico. Ha colaborado con revistas literarias de
   Argentina, Espaa, Mxico, EUA y Puerto Rico. Entre 1991 y 1998 ha
   obtenido una treintena de premios literarios.



=== Las campanas de la ciudad      Ricardo Mena Cuevas ====================

Dos sombras caminaban por el paseo martimo de la pequea ciudad de
Fuengirola embebidas por la mirada epicrea del mar y el murmullo estoico
del viento. La ms alta le iba dicendo a la ms baja algo tan filosfico
como esto:

-Parecera que Platn en su dilogo "Timeo", cre el mito de la Atlntida
como smbolo de lo que hace el orgullo expansivo en cuanto domina a una
justa ciudad, ya que la Atlntida se convirti en un monstruo imperialista
cuando quiso imponer su justicia y orden a otras naciones menos perfectas.
Tanto es as -continu el alto joven mirando el crepsculo- que Platn nos
relata que fueron los localistas griegos los que salvaron a la civilizacin
mediterrnea de la expansin imperialista de la Atlntida y que, por eso
mismo, los griegos heredaron su amor por lo pequeo en donde supo reinar la
ms grande sabidura. En lo pequeo de la civilizacin est lo bello y, a
la postre, lo justo, como dijo Aristteles, mientras que en lo grande...,
en lo grande est el ejemplo de la Atlntida, que acab siendo destruida
por un gran cataclismo marino.

-Los griegos y la naturaleza son grandes, eso es muy cierto, querido amigo
-replic el bajo silenciosamente-, y no voy yo a negar el poder que tiene
en el mundo la Providencia, pero para m la causa de que la Atlntida
pereciera no se debe a una grandeza cataclsmica de la naturaleza o al
valor prometeico de los griegos, sino a la propia pequeez humana que
acarrea el haberse convertido en un grandioso imperio. El mayor enemigo de
lo grande es que es realmente pequeo.

-Eso es una paradoja interesante... -adujo el alto sonriendo, a lo que
replic el bajo de esta manera-:

-Imagina este pequeo pueblo costero ahora; imagina estas gentes a las
cuales conocemos y con las cuales hablamos y nos comprendemos. Nosotros
sabemos que esta ciudad est viva porque vivimos en ella, no bajo ella. La
diferencia entre vivir en una metrpoli y vivir en un pueblo es la misma
que hay entre morir como un hombre libre o vivir como un esclavo. Lo grande
de las grandes ciudades hoy en da provoca que el hombre, su alma y su
grandeza, su invididualidad grandiosa, se vea sometida por la pequeez
gigantesca de la masa. El final de una gran ciudad es que est podrida
desde sus cimientos. El hombre es un animal racional que necesita algo tan
necesario para su vida como el propio aire -la libertad invididual. Sin
libertad individual no hay vida, sin libertad no hay movimiento, sin
libertad lo nico que hay es libertos. Y un hombre esclavizado por la
presin de lo grande, del Leviatn de Hobbes, un hombre as, slo tiene una
salida -el suicidio.

-O la rebelin absurda de Camus -intercedi el alto circunspecto.

-O la rebelin, exacto. Pero quin puede rebelarse contra el Leviatn de
una gran estructura burocrtica que subyuga a una gran ciudad cancerosa
cuando no existe la libertad y, por ende, la relacin entre ciudadanos, la
libertad de expresin? Sin interrelacin e interdependencia no hay rebelin
social, hay una rebelin individual como la que grit Kafka o como la que
grit Camus. Una rebelin impotente.

-Veo a dnde quieres llegar, querido amigo -habl el alto- y reconozco que
la religin no tiene lugar en las grandes ciudadades de hoy en da porque
todo est mecanizado, muerto, protsico -ambos amigos miraron el mar
purpreo cuyo cielo se ribeteaba de un fulgor pictrico mesinico-. En lo
pequeo se entiende lo grande del Hombre, su cuasi divinidad.

-Siempre me ha parecido divertido que pensaras que el Hombre es un ngel
cado de la Creacin; yo no comparto el valor por la religin que tienes,
porque para m la religin es la esclavitud del pensamiento, la muerte, la
misma muerte que provoca el sentimiento de masa en los ciudadanos de las
grandes ciudades. Yo siempre he considerado que la libertad de pensamiento
no es respetada por la religin catlica.

-Para m, fjate bien lo que te digo, una justa religin es la mayor
libertad que se le puede dar al Hombre, pues para m la religin catlica
es como este paseo martimo -nos marca la senda a seguir pero nos deja
libres de andar hacia adelante o hacia atrs o quedarnos quietos. Eso s,
si sales de la senda puedes caer en el mar o caerte en la carretera por
donde corren veloces los coches.

-Oyes? -pregunt el bajo al instante.

-S -contest su amigo-; son las campanas de la Iglesia llamando a los
vecinos. No preguntemos por quin suenan, porque suenan por nosotros,
querido amigo.

** Ricardo Mena Cuevas
   ricardomenacuevas@hotmail.com
   Escritor espaol (Mlaga, 1975). Abogado de profesin.



=== Dos poemas      La Isabel Alvear Ramrez =============================

*** Negra infancia

Traa las manos sucias
de tanto sacar carbn;
traa la ropa herida
los zapatos sin cordn.

Vena tarareando
alguna antigua cancin;
vena chutando piedras
pateando con desazn.

Dorma plcidamente
en un nudoso colchn,
que entre el cansancio y el fro
fue el primero vencedor.

Estrena su nuevo da
en la mina de carbn,
que ha de criar a sus hermanos
el nio trabajador!



*** Donacin

El puente que cruza el ro
cruje y tiembla cuando pasa,
el caballo de Domitila
con la leche madrugada.

Humedad en el hocico
y en la arboleda sombreada,
un manto de agua etrea
baila con las hojas blandas.

Atrs ha quedado el ro
se ve el techo de la casa,
lleg la leche del nio
alba donacin de vaca.

** La Isabel Alvear Ramrez
   liaisabel@epm.net.co
   Escritora colombiana (Medelln). Ingeniera agrnoma especialista en
   agroecologa. Ha publicado el ensayo El derecho a la tierra-terruo; la
   Tierra-planeta, la tierra-sustrato. Colabora como articulista en la
   revista ambiental El Reto, de circulacin nacional, y en otras
   publicaciones locales. Poemas suyos aparecen en la antologa de poetas
   americanos Canto a un prisionero. Ha participado en la redaccin y
   correccin de algunos libros, tanto tcnicos como de temtica social.



=== Aventuras... en un tacho de basura      Yvette Schryer ================

Soy un gato homeless pero me considero especial.

El lugar de los desperdicios que frecuento est rodeado por un semicrculo
de piedra donde nos reunimos todos los gatos del vecindario. Por qu me
considero especial? Porque cuando ya estaba resignado a entregarle mi vida
al Gran Gato, despus de un golpe contra el parafangos del coche de un
inconsciente, un alma piadosa me recogi, cur mis heridas y abri mi
espritu. Mi benefactor es un profesor y al abandonar su casa despus de
dos semanas, no slo estaba sano, sino que me haba convertido en un gato
sabio. En mi convalescencia echado en la caja de cartn, le escuch muchas
veces hablar con un rectngulo luminoso que no le responda.

La vida de los gatos en el muro del recinto de los desperdicios es montona
y rutinaria. Estamos siempre pendientes del momento en el que algn
distrado lo deje mal cerrado, para desparramar ipso facto el contenido de
las bolsas. Ciertos das, sin embargo, suceden hechos que interrumpen la
monotona y le levantan a uno los bigotes; como aquella vez que una
viejecita revolvi desesperada los desperdicios haciendo ms desbarajuste
que nosotros, para encontrar al fin lo que buscaba. Era un bultito
insignificante que introdujo con alivio en el bolsillo de su delantal,
mientras sus encas relucan desnudas y alborozadas.

Despus que viv con el profesor entend mejor a la gente. Por ejemplo, el
viejo de la esquina es un avaro; trae bolsitas insignificantes, lo que
indica que compra poco y tira menos. La mujer que una vez por mes llega con
bolsas descomunales debe ser sucia y haragana ya que amontona los desechos
para no afrontar las pequeas molestias cotidianas. Hay uno que cuando tira
algo, s que va a volver a los dos minutos para controlar si no puso las
llaves dentro de la bolsa. Otros, los generosos, dejan en el recinto cosas
todava utilizables. Las apoyan contra el paredn de piedra y los objetos
desaparecen al instante como si un ojo atento estuviera controlando todo
desde las ventanas vecinas.

Una noche, al pasar junto al recinto, era una noche toda llena de perfumes
de bananas y de gatas ronroneadas, pas una joven que se quit con rabia la
sortija que llevaba al dedo y la arroj sin fijarse dnde caa. Yo s me
fij. La muchacha desapareci tras un portn, unos metros ms all. Al rato
lleg otra mujer joven, tena parte del rostro tapado por una paoleta y
tambin ella se alej de prisa luego de dejar un canasto con trapos cerca
del cubo de la basura.

Cuando me estaba despidiendo de mi gatita (ella vive en una casa y no puede
llegar tarde) percib un cierto rumor parecido a nuestros maullidos de
descontento y vi que dos manitas rosadas brotaban de los trapos del
canasto. No supe qu hacer pero no tuve mucho tiempo para pensar porque
lleg otra vez la joven del anillo. Traa una linterna y estaba acompaada
por una mujer mayor que deba ser su madre. Discutan agitadas y al
principio no oyeron el llanto que sala de la cesta.

Cuando lo escucharon, la mujer tom en brazos a la criatura y la joven
qued petrificada por la sorpresa pero despus de unos cuantos aspavientos
sigui buscando su sortija con la ayuda de la linterna.

Estando ya seguro de que la criatura estaba a salvo, me acerqu al anillo
y, con un certero colazo, lo mand hasta los zapatos de la chica.

Madre e hija se alejaron llevando consigo el beb, la cesta y el anillo.

Desde esa noche la muchacha me trae un cuenco lleno de leche repleto de
migas de pan, y lo que ms me gusta, es que siempre me palmea cariosamente
la cabeza con su mano ensortijada.

Una vez le escuch decir a mi benefactor que la bondad es como un
boomerang. Ahora s lo que quiso decir.

** Yvette Schryer
   ivets@netvision.net.il
   Escritora argentina (1932). Reside en Israel desde 1970. Estudi
   filosofa y letras en Buenos Aires. Public en 2003 el libro de cuentos
   Un ramo de prosas en la editorial ndigo, de Pars. Madre de 2 y abuela
   de 6. Habla italiano, francs y hebreo. Imparte en Israel lecciones de
   castellano y dirige un taller de escritura creativa en castellano.



=== Pepe      Alejandro Cardozo ===========================================

      (Nota del editor: el poeta venezolano Pepe Barroeta muri el pasado 5
      de junio en Mrida, tras lidiar con un cncer cerebral. Hoy la Tierra
      de Letras trae a sus lectores este poema homenaje de Alejandro
      Cardozo, hijo poltico de Barroeta, toda vez que ste estuvo casado
      con la madre de aqul durante largos aos, "aos que fueron para m",
      nos ha dicho Cardozo, "el ltimo trasiego de mi infancia, mi
      adolescencia entera y gran parte de mi adultez; adultez que en gran
      medida fue influida por el poeta, por su poesa y su vivencia en el
      seno de mi casa materna").

Qu puedo decir? Dnde grito?
Qu puedo lagrimear? Dnde lloro?

Hace meses los cuervos me contaron
que moras.

Pero ayer fueron ngeles borrachos y
tiernos;
ebrios y perfectos;
intoxicados de locuacidad
quienes me dijeron
que te fuiste
volando en tus versos
amando el olvido
perdonando la locura
refundando la lengua.

Pero qu puedo decir, Poeta,
yo que te vi morir y resucitar tantas veces,
que llor tu delirio,
que enterr tus muertos mil veces
que envenen los pjaros en la tarde contigo
que me burl de los espaoles,
y de Yoleida,
y de Chichito,
y de Malthus,
y de la gloria y de tu ternura
porque volviste nuestra verdad
tu verdad esencial y potica
-aunque la nuestra fuera simple-

Pero detrs de tanta madera y de tanto barro
desaparecimos
y nos volvimos
una nota annima de tristeza,
culpa,
historia,
y aoranzas

Moriste lejos de tu casa, Pepe,
Como suelen morir los poetas.

-Que me perdonen los cuervos por no cantarte antes.

** Alejandro Cardozo
   cardozouzcategui@gmail.com
   Investigador venezolano (Mrida). Historiador y politlogo egresado de
   la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve). Reside en Caracas.
   Textos suyos han aparecido en la Revista Nacional de Cultura, as como
   en las publicaciones Principia y Archipilago y en distintos peridicos
   regionales como Frontera y Maturn. Dirigi la revista poltica
   universitaria Veritas en su primera edicin.



=== Tres textos      Vernica Cento =======================================

*** Intemperie

I

      Es la intemperie lo abierto?
      Hanni Ossott.

Es probable que este cuerpo desnudo
haya perecido por estas llagas que a simple vista, me torturan.
Estoy a la intemperie.
Y esta poeta deja caer las grafas encerradas en sus dedos.
Sin embargo, tengo la manera de defender lo abierto,
a esta herida tenebrosa que me tiembla.
La misma intemperie, el mismo vaco son los sntomas
y pequeeces del hambre de esta boca,
que no siempre prioriza la palabra potica.
Tengo tanta lstima de esta pared hmeda sin recursos.



II

      Es la intemperie el "afuera", o apenas una condicin, un trnsito?
      Hanni Ossott.

Miedo. Poseer una aridez corporal infinita.
algo me arranca del hogar hasta dejarme hurfana.
Toda esta noche no me puede salvar.
Me hace sentir ms enferma y menos voclica.
La palabra sufre al desamparado de esta boca.
El delirio me solicita.
Esta soledad es una inocente muerte de hasto.



III

      No puedo ser el enemigo que aniquila.
      El enemigo es de "afuera" que dentro de m sobrepasa.
      Hanni Ossott.

Mis restos sufren en un descampado, en un desierto,
donde slo se oye mi cuerpo en forma de grito.
Mi enemigo me encontr en el peor abismo.
Yo me encontraba solitaria y declinada;
tena la certeza de este crimen.

No puedo culpar a un tercero que no existe,
a ese sujeto, carne o desperdicio
que (creo) espera mi dulce muerte.

Me devora el silencio entre esta noche y este olvido.
Qu comenzar a ser desde ahora para el mundo?
Ya no tendr a quin interrogar por este miedo,
por este fro de estar tan sola y revuelta
en toda esta oscuridad circular que pronto,
muy pronto,
dejar de serme adyacente.

Me devorar de forma consciente y estpida.
Y al surgir completamente la maana,
vendrn de las sombras ms temibles,
las aves rapaces a tragarme.



*** Ternura

I

No s hasta dnde este cuerpo es slo espuma,
porque hay das en que est lleno de rabia,
otros, de dulzura y canela.
Entonces, por los ojos de mi cuerpo
sale la palabra amor,
y me entran ganas de amar
desesperadamente,
pero tengo el cuerpo lleno de rabia
con forma de espuma.



II

Y cuando te amo, sos vos la que adopta
este sintctico vejestorio corporal
que me sostiene;
sin embargo,
lo quers,
y de noche, lo abrazs con ternura.
No de aire, no de manos ahuecadas
donde el nombre se pierde y nos traspasa.
Hablo de caricias de frente con sabor
a unparasiempre, que mantens en tu boca
hasta dormirte.



III

Este cuerpo al cerrarse se convierte
en una noche donde caben los sonidos
que hacen tus brazos al abrigarme.
Vos y yo derramados en una nostlgica cama,
somos aire y espesura,
y la palabra amor se duerme entre las bocas.



*** Palabras al aire

No soy ya la palabra conocida, ni el verbo innato. Crezco, y me reproduzco
por obra y gracia de mi tero. Las manos que conocas, blancas y radiantes
los lunes a las dos, se han marchitado de manera escandalosa. Perd, de
pronto, mi raz. Perd el crculo donde ajustarme. Donde mecerme.
Taladrarme el amargo sntoma. Y usted, s, usted que era sustantivo, verbo
y semntica al besarme: dnde hundi su boca?

Ya no encuentro la facilidad de la escritura. Ahora es un proceso inverso,
mi escritura depende de mi voz para existir desde m, es una simbiosis
extraa y demonaca, donde la carne perece. No temo infiltrarme donde el
ojo tiene un cclope. Estas horas incendiadas sern eternas, ruidosas,
temerarias, hasta que vuelvas a reivindicarte.

Ya no prosigo con el fonema enfermo, ahora mi lengua tiene escudos,
protecciones sagradas creadas por m. Fue una automedicacin para
sobrevivirte. Aunque el grito a veces perece un poco, estoy hecha una mujer
casi entera, una sobreviviente a la muerte lingstica. S que te cuesta
creerme. Desde tu irrealidad, an me sents inservible, ajena, inhumana,
tan cclope que me mataras slo con mirarme. Abro la boca ms inmensa, y
alrededor de este sntoma, un axioma. Incoherente y annimo, pero me
descrea para no sentirme.

Hacia donde finga la voz, ahora escribo asonancias. Puedo hablar de estos
monstruos autctonos vividos y sufridos, ya sin que me toquen el mnimo
hueso. El cuerpo es una esfera donde slo yo quepo. Mi poesa es una mujer
invertebrada. A veces tan annima, principalmente, cuando escribo desde
fuera de m. Yo tambin me pongo una mscara, a veces, para disimular
dolores; otras, para inventarlos. Y a veces, me animo a sacarme en pblico.
Mostrarme, sta que soy dentro de este techo. De esta casa en miniatura. De
la mquina que cabalga dentro, y nunca se acaba, sigue con este lenguaje de
leona furiosa, hasta que llega su noche, y la abanica muy dentro.

** Vernica Cento
   veronicacento@yahoo.com.ar
   Escritora argentina (1980). Reside en Caracas (Venezuela). Estudia
   letras en la Universidad Central de Venezuela. Su produccin permanece
   indita.



=== Dos relatos      Luis Recuenco Bernal =================================

*** La vendetta

Hace meses que nadie re en casa de Giovanni. Su mujer, Sandra, apenas alza
la voz cuando encarga algn recado a Ciccio, el hijo de ambos, ni siquiera
cuando ha de reirle. Giovanni, adems de no rer, tampoco habla. Cada da
se levanta de madrugada y camina, sonmbulo, por las pocas estancias de la
casa, las atraviesa para salir al patio de atrs, aparejar la mula y salir,
taciturno, camino de la hacienda de don Loll. Jadeante, con la cabeza
vuelta hacia la figura compuesta por jamelgo y jinete recortada contra la
luz de la aurora, trota Zezo, un lebrel de olfato agudo e instinto
privilegiado para la caza. Es el preferido de don Loll y desde hace algn
tiempo acompaa a Giovanni a casa cada da. ste mira al perro de reojo y
entorna los prpados, pensativo: ya queda menos, camarada, ya falta poco. Y
siguen su camino, figuras tristes, dibujando senderos por el monte entre el
oscuro roco, que se deshace bajo los primeros rayos del alba.

En la hacienda ya todo el mundo anda atareado. Los peones preparan los
aperos de labranza, las mujeres se dirigen al ro con cestos cargados de
ropa sucia, los animales se revuelven en los corrales aguardando la salida
a los campos para pastar. Giovanni se dirige al cobertizo de los perros.
Lebreles, podencos, alanos, teckells y cruzados, se agitan al olerlo, y se
amontonan, ladrando, junto a la puerta, anhelando correr por los campos,
oliscar, identificar olores familiares y alguno nuevo, la flora (jaras,
brezos y chaparros) catalogada por ellos siguiendo criterios sensoriales
precisos, criterios basados en la utilidad, segn aporten ms o menos
pistas que les ayuden a cazar; tambin buscan sonidos, de pjaros, de
vientos, del interior de la tierra, indicios de tiempo propicio o no para
la caza, percepciones imposibles para los humanos y que ellos descifran con
precisin. Son los perros de don Loll, sus soldados para la batalla,
siempre desigual, de la cacera y han de estar bien entrenados.

Giovanni se ocupa de esa tarea desde que era un cro, como ayudante de su
padre entonces, que a su vez lo fue del suyo, as como Ciccio lo ser algn
da de Giovanni. En Sicilia, la costumbre se vuelve ley con facilidad, una
ley no escrita pero por todos acatada, inviolable, pero no justa, no
igualitaria. Siempre hubo gente de pueblo y de campo que sirve y malvive, y
obedece, siempre obedece; y siempre hay un amo al que todos temen y que
manda, que dispone a su antojo de personas y cosas, cuando le viene en
gana, sin respeto, dentro y fuera de su hacienda y sin dar a nadie
explicaciones. Como no se las dio don Loll a Giovanni, aquella tarde de
haca tres meses, cuando le pidi que llevase a Sandra y a Ciccio al da
siguiente a la hacienda; para merendar, dijo.

Giovanni lleva los perros al monte, a la vaguada donde suele entrenarlos.
Los somete a pruebas de obediencia, de rapidez, de acometividad. En el
momento ms delicado de la caza, cuando han de obligar a la presa (jabal,
corza o gamo) a dirigirse a un sitio propicio para recibir los balas de don
Loll, deben ser precisos y coordinar sus movimientos cuidando de no
cometer error alguno, para que el animal perseguido, aturdido y exhausto,
se ponga al alcance de la escopeta del amo.

Giovanni se vale de diversos recursos para adiestrarlos: silbidos, gestos y
gritos precisos; trapos impregnados con el olor de la sangre de un animal
muerto y escondidos en el bosque. Luego suelta los perros y los azuza, los
gua con su repertorio de claves que slo ellos comprenden, los alienta y
les regaa hasta que encuentran los trapos escondidos, que para ellos son
como presas muertas, con olor similar pero sin cuerpo. Consigue que
distingan por el olor la sangre de una presa joven y de otra vieja, de un
macho y de una hembra. Zezo, adems, la que existe entre la sangre de un
animal y la de una persona.

Al acabar aquella jornada, tres meses atrs, Giovanni regresa a la hacienda
y, tras encerrar a los perros, espera junto a la verja la salida de su
mujer y de su hijo. Tras un buen rato aparecen caminando por el sendero,
Sandra con la cara entre las manos, sollozando. Llegan a la altura de
Giovanni y, aunque ella trata de volver la cabeza, l le sujeta la barbilla
y le obliga a mirarle. Ve sus lgrimas y ella baja los ojos. El nio juega
con un tirachinas que le habrn regalado; para mantenerlo entretenido. Les
deja marchar y los mira mientras se alejan, los ojos de pedernal, los
dientes apretados. Vuelve despacio hacia las perreras. Cabalga luego hacia
su casa, seguido por Zezo, que parece estar contento con la novedad.

Desde ese da somete al perro a una frrea rutina de entrenamiento. En
primer lugar, Giovanni quema una varilla de incienso y, con el humo
perfumado que desprende al arder, impregna un saco vaco con el que
envuelve la cabeza del animal, que queda as ciego y con el olfato
bloqueado por el fuerte olor. Luego viene la parte ms difcil para
Giovanni: tras atarlo, apalea con saa al perro durante un buen rato. El
animal alla de dolor y de rabia, se revuelve en la oscuridad que lo cubre
y trata de adivinar la posicin exacta de su agresor. Pero slo percibe ese
olor extrao que lo envuelve como si fuese niebla y le impide cualquier
orientacin posible, cualquier reaccin certera al ataque. Cuando termina
la sesin, Giovanni se lava y se cambia de ropa, despus se frota con
azahar y regresa, liberado del olor a incienso, para desatar a Zezo y
consolarlo con caricias. Por fin, entra en la casa, donde Sandra y Ciccio
le esperan en silencio para cenar.

Despus de tres meses, Zezo est preparado. Ese da termina su
adiestramiento en casa de Giovanni. Hay un mueco de paja en el centro del
patio, vestido como una persona, con pantaln y chaqueta viejos, pauelo al
cuello y sombrero. Despus de la paliza de rigor, Giovanni retira de un
tirn el saco de la cabeza del perro, que se abalanza enfurecido sobre el
mueco. Giovanni silba y Zezo se detiene de golpe, conteniendo a duras
penas su furia. Espera impaciente otra orden. Entonces Giovanni emite un
nuevo silbido, apenas perceptible, muy bajo y cadencioso, como si entonase
una meloda, y el perro salta y muerde la garganta del mueco, que desgarra
con facilidad, junto con el pauelo que la envuelve, y que Giovanni ha
sostenido minutos antes sobre el humo del incienso. Ha empleado las ltimas
semanas en perfeccionar el ataque y ahora sabe con certeza que Zezo no
fallar. Ahora odia el olor del incienso y matar cuando lo olfatee.

El da amanece fro y nublado. Salen a cazar temprano. Don Loll, Andrea,
su guardaespaldas, un mozo fornido y silencioso, con un pual en el fajn y
la escopeta siempre cargada y a punto, Giovanni y los perros. Recorren los
montes cercanos a la hacienda, pero ese da viene mal dado para la caza. Al
medioda no han conseguido avistar una presa. Don Loll est cansado y
furioso. Se detienen al pie de una encina para tomar un refrigerio que saca
Giovanni del zurrn. Despus, don Loll se apoya en el rbol para
descabezar una breve siesta antes de continuar. Entonces, Giovanni saca
algo del zurrn. Es un pauelo.

"Don Loll", dice, "no vaya usted a coger fro, que el da va a peor.
Tenga, Sandra me ha pedido que se lo diese, es un pauelo que ha bordado
para usted".

Don Loll lo toma y lo mira con agrado. Se lo lleva a la nariz y lo
olisquea. "Es suave", dice, "y huele como a iglesia", "ah, Sandra, qu
mujer, Giovanni, qu mujer, y tener que estar contigo, qu desperdicio". Se
anuda al cuello el pauelo, se cala el sombrero hasta la nariz y cierra los
ojos.

Giovanni toma del brazo a Andrea y le susurra que lleva en el zurrn un
pellejo de vino que le ha trado de Panezza un pariente. Se alejan unos
metros y rodean unos arbustos, no sea que el patrn les sorprenda. Mientras
Andrea bebe, Giovanni se retira un par de metros y ve a Zezo cerca de don
Loll, con el lomo arqueado y enseando los dientes: espera la seal.

Giovanni contempla con asco la figura del amo durmiendo.

Quedamente, casi con desgana, emite el silbido.



*** El fantasma y el torero

Despert empapado en sudor y respirando con dificultad, debido al calor que
haca en la habitacin, que le estaba abrasando la garganta. Se levant de
la cama y abri, de par en par, la puerta que daba al balcn. Sinti en la
cara un golpe de brisa de mar y mir las luces del paseo y, ms all, el
mar, iluminado apenas por una luna menguante. Le cost recuperar la
memoria, apartar su mente del recuerdo del sueo, pero poco a poco fue
teniendo conciencia de la realidad. Estaba en Lima, en plena campaa
americana, y aquella tarde haba toreado. Record con nitidez la corrida,
la tarde soleada, un poco ventosa, lo justo para no abrasarse con aquellas
temperaturas, pero sin dificultar las maniobras con el capote o la muleta.
Los dos primeros toros haban sido un trmite, sin sobresaltos o percances,
por su toreo cauteloso, sin lucimiento, pero eso no le importaba, no lo
buscaba en aquellas plazas, o no al menos cuando el ganado era serio y
optaba entonces por prevenirse, por estar en guardia y a la defensiva, sin
arriesgar buscando la brillantez esttica o tcnica. Esa simultaneidad -el
riesgo y la torera- la reservaba para las plazas de renombre, donde
valiese la pena jugrsela. En las dems se limitaba a capear el temporal y
cumplir con lo justo. Y a veces, lo reconoca, ni eso. A no ser que
estuviese su padre en la barrera. l no le consenta menos que una entrega
absoluta en cada toro, y Nstor haba de correr riesgos que despus no eran
recompensados, las ms de las veces, por ser plazas de poca aficin.

En el tercer toro volvi a verlo. All estaba otra vez, y de nuevo todo se
volvi irreal por unos momentos, como las veces anteriores. Nunca saba de
antemano cundo aparecera, slo que siempre lo haca si el toro que le
tocaba lidiar tena peligro, y de eso slo se daba cuenta ms tarde, ya en
plena faena y toreando slo con un ojo, el otro puesto en aquella silueta
recortada contra la barrera, en los tendidos de sol, y que no le apartaba
la mirada, siempre fija sobre l, siempre franca y clara. Firme y quieto,
mantena fija su postura sobre la arena de la plaza, y era, por lo que
saba, invisible para todos menos para l. Las primeras veces perda por
completo la concentracin, asustado y ms pendiente a esa imagen que a la
testuz del morlaco que, a menos de dos metros, reclamaba en exclusiva su
atencin, pero no tard en darse cuenta de que haba un propsito en
aquella aparicin, una intencin clara de avisar, de ayudar.

Remat como pudo el tercero y se volvi, ya menos tenso, hacia la figura
que le observaba. En ninguna ocasin anterior, que recordase, tampoco en
sta, se haba movido durante la faena del sitio en que se haca presente,
en que se apareca -le costaba usar esas expresiones, pero no conoca otras
ms apropiadas- siempre alejado del que l mismo escoga para su faena y
que tampoco l variaba, guardando las distancias. Pero cada vez haba
intervenido -si se poda emplear este verbo- en un momento delicado, o, con
ms exactitud, justo antes de un momento delicado, de un peligro claro para
el diestro, y haba evitado con su intervencin que esa peligrosidad
derivase en percance o cogida, tal vez grave, tal vez mortal. Ese da no
haba sido diferente, y al cambiar de mano la muleta para citar por la
izquierda, oy con claridad un mugido hondo y prolongado que provena del
lado opuesto de la plaza, gir brevemente la cabeza y vio al otro toro con
la cabeza levantada y con una herida sangrante a la altura de la cruz, en
el hoyo de las agujas. Pareca mugirle al cielo. Ese era el aviso. Siempre
era la misma visin, la del toro fantasmal transformado por el dolor de una
estocada fantasma, que muga, moribundo; luego, por unos instantes, la
imagen desapareca, se haca invisible, como dndole tiempo al torero para
que sortease el trance comprometido que le aguardaba. Esa tarde intua cul
sera; habiendo ya notado que el astado con el que se las vea derrotaba
por su pitn izquierdo, opt el torero, en el momento de la acometida del
toro, por separarse unos milmetros ms de lo que en l era ordinario y
not cmo ese pitn le rozaba la tela del traje, por la parte exterior del
muslo. De no haber rectificado su pose, el toro le habra enganchado por la
pierna. Una vez ms el aviso haba llegado en el momento oportuno,
evitndole una peligrosa cogida. Ahora lo miraba de frente, al otro toro,
muerto ya el lidiado, y tambin como otras veces quiso de algn modo
agradecerle el aviso, hacerle saber que notaba su presencia y lo que por l
haca, darle las gracias, a ese toro fantasma, zahno, bragado y astiagudo,
con el nmero trece grabado a fuego en el costillar derecho, y que desde
haca unos meses se le apareca algunas tardes de lidia para salvarle la
vida. Pero, como las otras tardes, tambin hoy sali tras las mulillas de
arrastre, que tiraban del cuerpo inerte del toro recin muerto. Y
desapareci tras ellas, hasta otra tarde, o as lo esperaba el torero, por
su propio bien y a pesar del temor -cada vez menor- que el toro fantasma le
causaba.

Cen luego con su padre, que tambin era su apoderado, y con el resto de la
cuadrilla, en un restaurante del centro de Lima. Los comentarios sobre la
corrida de aquella tarde ocupaban mayoritariamente las conversaciones.
Ahora ya con la tranquilidad que daba el deber cumplido, con la calma que
sucede al peligro.

-Anduvo cerca el tercero, en el primer natural. Menos mal que cambiaste
pronto de mano. El bicho tena malaje por el izquierdo.

Hoy su padre tampoco haba podido estar tras la barrera, que es donde deben
estar los padres y, sobre todo, los apoderados. Anoche se le fue la mano
con los martinis, primero, con el vino, ms tarde y con la ginebra, para
rematar la faena. As que se haba perdido otra corrida de su hijo, de su
torero (padre y apoderado, doblemente borracho). De modo que alguien de la
cuadrilla le habra contado, nunca faltaba el solcito que no deca que no
a un billete de doscientos euros. Que, por cierto, haba ganado l, Nstor,
su hijo, como todo lo dems, de lo que su padre dispona tan alegremente.
Desde que decidi seguir los pasos de ste y convertirse en torero, Nstor
no recordaba una tarde en la que el padre estuviese sereno en su sitio, si
es que estaba en su sitio, en vez de en la cantina de la plaza. No supo
negarse el da que su padre decidi apoderarlo, sin l pedrselo, jams se
lo hubiera pedido, no entraba en sus planes, pero su padre no decida, ms
bien decretaba, en lo suyo y en lo ajeno, sin consultar, sabiendo que sera
obedecido. As lo hizo cuando tom la determinacin de abandonar el toreo
an joven, pillando por sorpresa a todo el mundo. Y no dio marcha atrs, ni
se lo plante siquiera, por ms que su apoderado le presionara, la prensa
tambin, incluso la madre de Nstor, entonces todava viva, que saba que
el toro era su vida, que se amargara si renunciaba a l. Y as fue. Se
convirti en un amargado que pasaba casi todo el tiempo en las tabernas,
contando a quien quisiese orlo sus tardes de fama en Las Ventas. Y cada
vez iban quedando menos dispuestos a escuchar. Ms tarde, cuando el hijo
comenz a despuntar maneras, decidi, de nuevo sin preguntar, trocar su
condicin de ex torero alcohlico por la de empresario alcohlico,
convirtindose en su apoderado. Ahora viva de manera esplndida con un
dinero que no se ganaba, que no se poda ganar, ms bien al revs, porque
siempre lo estafaban en las cenas los empresarios y los ganaderos, se
aprovechaban de su etilismo y le endosaban lotes y carteles que no eran
convenientes para Nstor, que comparta as cartel con segundones ms de lo
conveniente y se enfrentaba a demasiados morlacos resabiados.

-No fue nada. Lo vi venir.

-Te veo un, no s, un sexto sentido de un tiempo ac. Has salido de milagro
de unas cuantas, ltimamente, pareca como si adivinases. O es que ests
teniendo la suerte de los triunfadores.

-Ser eso.

-Entonces sal a hombros, para variar.

Tras la cena tomaron un par de copas en el bar del hotel. Su padre algunas
ms del par. Luego se dirigieron a sus habitaciones, ya que al da
siguiente habra tambin faena. En el ascensor, su padre le pas un brazo
por los hombros a Nstor y ste not que apenas aguantaba de pie, as que
lo asi por la cintura. Lo fue llevando casi a rastras, por el pasillo,
hacia la habitacin.

-Buenas noches, Nstor -se despidi un pen, Andrs, el ms viejo de la
cuadrilla, que haba sido banderillero con su padre.

-Hasta maana, Andrs. Voy a dejar a mi padre en su habitacin.

Tras dejarlo caer sobre el colchn, como un fardo, Nstor se apoy un
momento sobre la mesa que haba junto a la cama, para recuperar la
respiracin. Su padre estaba cada da ms gordo y l lo notaba, pronto no
podra con su cuerpo inerte de borracho. Entonces se fij en el lbum de
fotos y de recortes de prensa que su padre siempre llevaba consigo. Estaba
abierto, encima de la mesa. Haba un recorte de una noticia, medio
arrugado. Nstor lo desarrug y lo ley. Era la historia aquella del
enfrentamiento que tuvo su padre con un conocido ganadero, que deriv en
rencilla. Cada vez que se emborrachaba -cada da, pues- su padre lea, o
ms bien, fijaba la mirada en ese recorte, durante horas. Nstor nunca supo
bien lo que pas y tampoco lo supo la prensa, por lo que se deduca del
artculo. Haba preguntado a algn conocido que estuvo presente, pero nadie
le dio datos concretos, sino evasivas. Saba que tuvo que ser un asunto muy
especial, algo para no ser contado, al menos en el ambiente taurino, tan
supersticioso, tan exclusivo y particular. El caso es que su padre nunca
ms volvi a ser invitado por aquel ganadero a una tienta, menos a torear
un toro de su hierro. Y poco tiempo despus, se cort la coleta. Cuando
abra la puerta para salir de la habitacin oy a su padre hablando en
sueos.

-Granano -deca, con voz angustiada-, Granano.

Otra vez aquella letana, aquel nombre. Un da de estos se decidira a
sentarse frente al padre y hablara, de hombre a hombre, sobre unas cuantas
cosas que deseaba aclarar. El problema estaba en que su padre no lo
consideraba an un hombre, aunque haba rebasado los veinte haca un par de
aos. Tal vez nunca obtendra, a sus ojos, esa condicin, la de hombre.
Ahora se revolva en la cama, inquieto y agitado, luego su respiracin se
fue haciendo regular y comenz a roncar.

El da siguiente hizo el mismo calor sofocante. Despus de almorzar, Nstor
descans unos minutos antes de enfundarse el traje de luces. Esa maana
haba pedido a Andrs que acudiese a chiqueros -su padre no poda- para
asistir al sorteo de los toros. Le extraaba no haberlo visto an. Ahora
iba, con la cuadrilla, camino de la furgoneta que haba de llevarlos hasta
la plaza. Su padre ya ira cuando pudiese, si iba. En la puerta del hotel
estaba Andrs esperando, ya vestido con el traje. Ley el miedo en sus
ojos.

-Camino de la plaza te cuento -le dijo Andrs.

Escuch Nstor la historia en silencio. El da aquel del incidente con el
ganadero, Andrs estaba all. Era una tienta ordinaria, donde algunos
toreros invitados por el ganadero anfitrin, toreaban vaquillas en el
tentadero, especie de plaza minscula concebida para ese propsito. Las que
demostraban bravura y trapo suficiente eran reservadas para cra y poder
as continuar y mejorar el encaste del hierro. Las que no, iban al
matadero, como desecho de tienta. En ocasiones especiales se tentaba algn
novillo, pero no era prudente, porque el bicho poda aprender y salir luego
resabiado a la lidia, buscando al torero en vez de al trapo. Aquel da el
padre de Nstor le haba echado el ojo a un utrero y se haba empeado en
darle unos pases contra el deseo del ganadero, que era escrupuloso en su
oficio. Al final, los ruegos de su padre y algn fino de ms haban vencido
la resistencia del ganadero, que consinti la tienta. Su padre, al parecer,
se emple con el novillo, que result bravo como pocos. Al quinto pase, y
ya avisado por el ganadero para que fuese acabando, su padre quiso lucirse
con una chicuelina y el utrero le volte. Se levant, fuera de s, acudi a
tablas y tom una espada de matar. El ganadero y los dems quisieron
impedirlo, pero ya su padre estaba frente al novillo, cuadrndolo. Se
arranc sin pensarlo dos veces y clav la espada hasta el fondo, en lo alto
de la cruz, justo en el hoyo de las agujas. El novillo bram, herido de
muerte, y cay, ensangrentado, a sus pies. El ganadero, con el semblante
fnebre y agrio a un tiempo, acudi junto al animal. Hubiera sido un toro
para el indulto, en la plaza, y un magnfico semental despus, el mejor que
nunca habra tenido. Ms tarde, todos acordaron callar lo sucedido. En el
mundo del toro hay cosas que es mejor ocultar. Pero no perdonaron.

-Escchame bien, Nstor. Esta maana, en el sorteo, he visto de cerca tu
lote. Uno de ellos, el tercero, era igualito al que tu padre mat aquel
da. Hasta el nmero, Nstor, el trece, en su costado. Esto no puede ser
casualidad. Nstor, por mis hijos, te juro que ese toro me ha mirado y me
ha reconocido. S mucho de toros, Nstor, y s que ste es aqul. Es el
mismo, aunque te parezca locura. Ir a por ti, Nstor, a matarte, lo
presiento. Di que ests enfermo, o lo que sea, pero no torees esta tarde,
por lo que ms quieras.

-No seas maricn, Andrs. Te has hartado de vino, que te huelo. Busca t la
excusa y vete al hotel.

-He tomado un co, Nstor, por los nervios, pero estoy sereno y te juro
por lo ms sagrado que no miento.

-Calla de una vez. Y, en la plaza, atento, que te vigilar.

Ahora estaba en la arena, dispuesto para recibir al tercero, que sera el
ltimo de la tarde. Las luces de la plaza estaban encendidas porque el sol
se iba ocultando. Su padre estaba en la barrera. Haba tratado de hablar
con l, pero Nstor no haba consentido. Hoy le iba a demostrar quin era
el maestro, quin mandaba, en la plaza y fuera, hoy se iba a enterar. Haba
cortado dos orejas, una a cada uno de los toros que ya haba faenado. Con
el tercero rematara. Hoy saldra a hombros. Abrira la puerta grande. Esta
iba a ser su tarde. Sali por fin el toro a la plaza y se qued parado a
unos treinta metros del torero, observndolo fijamente. Nstor le sostuvo
la mirada, pero sinti flaquear las piernas. Aquel toro era idntico a su
toro fantasma. A su espalda escuch un grito.

-Granano, no!, hijo, sal de ah!

Nstor gir la cabeza hacia su padre y supo. Ya no era necesaria la
conversacin pendiente, de hombre a hombre. Encar de nuevo al toro,
zahno, bragado y astiagudo, el trece en el costado, grabado a fuego. Hoy
no vena para ayudarle. Hoy no mugira, avisando. Ley en sus ojos las
intenciones, aunque no haca falta. Nstor las conoca de sobra. Y tambin
saba, con seguridad, que esa tarde tampoco saldra a hombros, por la
puerta grande. Lo cit, valiente, por su verdadero nombre.

-He, Granano, he!

** Luis Recuenco Bernal
   luis@recuenco.es
   Escritor espaol (Alora, Mlaga, 1962). Reside en Rincn de la Victoria.
   Estudi ingeniera de telecomunicaciones y ciencias empresariales.



=== Hostia (extractos)      Ulises Varsovia ===============================

*** Hostia

Hostia tu cuerpo inconsumido
en el acto de la fe y el perdn,
cada da al mundo ofrecido,
cada da en el pan y en el vino,
en el cliz de la tribulacin.

Eucarista de la consuncin:
toda la tierra el templo del Hijo
mudando de rostros, en la expiacin
de sus propias culpas, y en la pasin
de una cruz de piedra y de cilicio.

Todo ser el pan bendecido,
todo cuerpo hostia, en la conjuncin
del gusano arrastrando su castigo,
y otro idntico por el camino
de regreso a las manos de Dios.

De la consuncin y la inconsuncin:
hostia tu cuerpo inconsumido,
y cliz tu vida en pos del perdn,
muriendo en cada uno de dolor,
y renaciendo en el pan y en el vino.



*** Proximidad

Morir cercana proximidad,
casi tocar con los dedos
su intocable incorporeidad,
o escuchar su silenciosa voz
callar dentro de los milenios,
dictar su solemne majestad.

Slo en la muerte reconocerle,
intuir su sagrada presencia
llenar de s todos los espacios,
abarcarlo todo imponiendo
su voluntad totalizadora.

A tu reverente cercana,
t, amo sobre muertes y existencias,
cuando, cansado de buscarte
cavando en la luminosidad,
de pronto la sbita cada
a un pozo de densas tinieblas,
a un eclipse de toda claridad,

y all tu amparo ontolgico,
all tu silenciosa voz
posndose sobre nuestros labios,
all tus paternales manos
sellando de paz nuestros prpados,
velando el sueo liberador.

Casi tocar con los dedos
su intocable incorporeidad,
casi escucharle en torno nuestro,
casi sentirle callar y callar
en la travesa por los milenios,
en su majestuosa intemporalidad.

Morir sentir su cercana,
morir encontrarle al final
de tanto merodear en torno,
de tanta intil disquisicin.



*** Reverso

Al reverso de la paternidad
el idioma desencajado,
las palabras propagndose
fuera de madre, en revuelo,
suicidando su semntica.

En pos de su significante
los ladridos del cazador,
y en el asedio, extramuros
de toda presencia tnica,
los lebreles su festn
a rechinantes dentelladas.

Al hijo la dedalidad,
al hijo negros nubarrones
y su catica descarga,
tanteando las piedras del camino,
emitiendo su abstrusa seal.

Ella el pan de la cacera,
y cuando el ojo escrutador
diseccionando sus partes,
remontar, entonces, el ro,
y hallar en su compleja raz
el reverso de la paternidad,
todas las slabas dispersas.



*** Relevo

A la misma velocidad la muerte,
la prdida de la memoria
en los aos de la disgregacin,
y el timbre de los nufragos filiales
llamando cada vez desde ms lejos.

En esa nave todos sus huesos,
los ltimos despojos de quien
ya irreconocible para los deudos,
y en lnea recta, empero, del Padre,
del primer testigo ya hecho polvo.

No lo alcanzaremos, montado
en su cabalgadura alada
a travs de las edades muertas,
dejando atrs memoria y tmulo,
hundindose ms y ms en la muerte.

Tambin vosotros nos llamaris,
tambin vosotros, timbres filiales,
y se ir adelgazando el latido
hasta la absoluta impercepcin,
dejndonos solos en la orilla.

Vstagos, all donde los difuntos
a la velocidad de la muerte
con su intil ajuar funerario,
all tambin vosotros un sitio,
vosotros preparando ya el relevo.

Y a la misma velocidad seris
olvidados por la memoria
en la edad de la disgregacin,
y progresivamente inconcebidos,
diluyndose vuestra voz filial.



*** Tinta

Con sangre de vrgenes o infantes,
con sangre de cachorro ovino,
o de jvenes poetas errando
bajo los castaos, en otoo,
temblando de orfandad y de fro,

con sangre tibia de inocentes,
con sangre roja de las vctimas
tendidas sobre la piedra ritual
de todo victimario sacrificio,
de todo tributo de sangre vital,

con esa tinta de brillo indeleble,
con ese color rojo inconfundible,
con esa linfa de una fuente eterna,
con la savia del rbol de la vida,

escrbase la poesa,
erjase su efigie slida,
testimniese a travs de siglos.



*** Nadie sino t

Nadie reclame mis huesos
ni les d cristiana sepultura,
cuando ya no resista mi vida
el asedio de criminales fuerzas,
y caiga al polvo herida de muerte
apretando una cruz en sus manos,

nadie toque mis fras mejillas,
nadie deposite all sus besos,
ni cierre mis prpados exhaustos
derramando una abrupta lgrima,
cuando venga la muerte a mi lecho
y me arranque de los ms amado,

nadie acaricie mi frente extinta,
nadie tome en sus manos mi cabeza
y la sacuda para despertarme,
cuando ya el sueo definitivo
haya abierto en mi cuerpo sus alas
y vuele conmigo hacia las sombras,

nadie cruce en mi pecho mis manos,
nadie peine mis ltimos cabellos,
ni me diga adis en un desborde
de quebrantada voz tremolante,
cuando mi voz ya se haya callado
y vibre slo en la tensa escritura,

nadie ms que t, Claire amada,
nadie ms que tus dedos mnimos,
nadie ms que tus labios clidos,
nadie ms que tus blancas manos.

Nadie repose conmigo en la tierra
paralela a mis huesos mortales
en un viaje sin fin en el tiempo,
sino tu pequea vida, Claire,
sino tu adorada efigie,
sino tus huesos junto a mis huesos.



*** Espejismo

Algo que como vapor palustre,
que como la inaprensible alquimia
del agua convirtindose en vaho,
y permaneciendo, luego, en el aire,
a media altura, equidistante
entre el suelo y su fuerza de atraccin
y las altas copas de los rboles.

Desde una cierta distancia, despus,
el habitante acercndose,
o detenido sobre el terreno,
observando la capa de humedad
tiritar levemente en el aire,
batir sus alas minimalsimas,
invisibles en su grcil aleteo.

Del mismo modo tus das de infancia,
la imagen de un nio sin rasgos,
ingrvido por entre los minutos,
equidistante entre la realidad
y alguien llamndole en la distancia,
evaporndose en la memoria.



*** Todos los das

Todos los das de mi vida
decirte amor, llamarte, amada,
por tu claro nombre de cristal,
por su transparente resonancia.

Todos los das y cada da
olerte la piel aromada,
tocarte las mejillas tersas,
besarte la boca encarnada.

Todos los das amanecer
y buscar tu cabeza dorada,
buscar tu nvea corporeidad,
buscar tu difana mirada.

Todos los das, amor, sonrer
mirndote toda entregada
a mi vida, que ya no morir
junto a tu vida enamorada.

** Ulises Varsovia
   rommel.krieger@unisg.ch
   Escritor chileno (Valparaso, 1949). Es docente de espaol en la
   Universidad de St. Gallen (Suiza). Ha publicado ms de veinte ttulos de
   poesa desde 1974, en forma artesanal, y sus poemas han aparecido en ms
   de sesenta revistas literarias de Latinoamrica y Europa, en espaol y
   en otros idiomas. Textos suyos pueden leerse en su pgina personal,
   http://varsovia.tripod.cl.



=== Tres poemas      Osvaldo Rubens Sado ==================================

*** El sorbo imposible

Tomo un sorbo de viento
porque creo que la repeticin existe,
con ojos yodados de la memoria,
slo semejanzas y equivalencias.

Lo que no puede ser reemplazado
no repite el momento
en el exacto punto
donde frustr la muerte.

A veces padec
la incertidumbre llamada ternura
y quise acariciar
con ella lo imposible.



*** Recuerdos cannicos

Amargura inmemorial de los tristes.
Recuerdos cannicos pero falsos,
perversas pausas y cadencias lricas
escanciadas en el templo marino;
sonoridad inquieta de los pobres
clavndome la daga en mi estructura,
la daga del olvido,
del no-recuerdo-pena,
la impune seriedad de las heridas,
la cicatriz del viento,
la orilla de almas simples,
el opus infinito de ternura
que revela tinieblas
y el sufrimiento impo de aflicciones,
como obsesin en cueros perdularios,
colrica razn para la muerte.



*** Letana

      De Uranio enriquecido y el amor

Te invoco mujer porque
eres carta marcada como yo
para quemar los das con el siniestro pquer
de cuatro lminas de uranio.
Cuerpo de colmena,
gestos de alta alcurnia
para el sagrario del Olimpo lujurioso.
Siembro palabras; simulo recuerdos:
heroica promisin de impresiones
encadenado a piedades tristes.
Cartapacio perdido de mi suerte
cuando el colibr enloquecido
se pos aleteando sobre tus brazos
hermanos del agua.
Beodo y vagabundo recorro mi memoria
donde qued la noche
en el prpado cruel de la madrugada incierta
cuando am tu perfume
y perd tu efigie para siempre
y aquel beso que pareca eterno.
Broma del destino.

** Osvaldo Rubens Sado
   ors72@arnet.com.ar
   Escritor y mdico argentino (Carapachay, Provincia de Buenos Aires).
   Graduado de mdico en 1959 en la Universidad de Buenos Aires (UBA,
   http://www.uba.ar). Ha publicado cuentos en el suplemento literario de
   La Gaceta de Tucumn (1966), la novela Por la tala y la quema. Olarin
   (2004), el libro de cuentos La riolita en el mosaico (Editorial Pasco,
   2004) y el poemario Uranio enriquecido y el amor (2005), sobre la guerra
   de Irak.



|||||||||||||||||||||||    EL REGRESO DEL CARACOL    ||||||||||||||||||||||

=== Eva de viento y sol. La escritura de mujer en la poesa falconiana ====
=== Luis Alfonso Bueno ====================================================

      Antologa potica
      Ediciones La Tuna Florecida
      Maracay, 2006
      ISBN: lf0432006800655
      312 pginas

Abogado, historiador y poeta, Luis Alfonso Bueno es uno de los
intelectuales ms solventes de Venezuela. La reciente reedicin de su
antologa Eva de viento y sol confirma una vez ms la profunda vocacin de
trotamundos literario de este autor, que pasa de un gnero a otro sin
mayores problemas, adems de llenar un vaco en la historiografa literaria
venezolana, que, como afirma Bueno, se ha ocupado muy vagamente de la
produccin literaria del estado Falcn.

La antologa rene textos de ms de veinte autoras originarias de ese
estado, zona de paisajes desrticos en la cual se iz por vez primera la
bandera de Venezuela, en los tumultuosos tiempos de la guerra por la
independencia. Bueno le concede a la lite establecida en Coro, la ciudad
capital, un especial inters por la poesa: "En Coro", escribe, "siempre
fue interesante desde los tiempos primeros de la ciudad la presencia de la
mujer como autora de poesa y partcipe de actividades artsticas. La lite
social coriana del tiempo viejo no lo era solamente por razones de
predominio basado en factores econmicos dentro de una pequea ciudad ms
que modesta menguada en poblacin y otros elementos; lo era tambin por su
relativo refinamiento intelectual".

As, el antologista recorre la obra de veintids autoras, la mayora de
ellas nacida en la primera mitad del siglo XX: Martha Molina, Celsa Acosta
S., Flor M. Smith G., Liliana Lpez Snchez, Delia Polanco Loaiza, Yolanda
Cruz, Elena Hischrijokow de Civolani, Marvella Correa, Olga Daz Daz,
Lydda Franco Faras, Hiroma, Holanda Coronado de Palencia, Ofelia Cubilln,
Reyna Rivas, Genoveva de Castro, Aura Henrquez de Mestre, Esther de ez,
Augusta Salcedo, Mina de Rodrguez, Polita de Lima, Carmen Brig y Josefa
Victoriana Riera.

Los textos son acompaados por un completo estudio de Bueno, en el que
describe las circunstancias sociales e histricas en las que estas autoras
desarrollaron sus obras poticas, y varios estudios de otras firmas -Mario
Briceo Perozo, Enriqueta Arvelo Larriba y otros- que, en amplio eplogo,
ocupan casi 80 de las 312 pginas del libro, conformando una suerte de
breve antologa de ensayos sobre poesa femenina falconiana.

Bueno define el propsito de su trabajo como antologista en trminos
humildes: "Eva de viento y sol, en su intento de fijar y sugerir, va al
encuentro de lo existente y aun de lo que puede ser. Ni aspavientos -el
viento es slo para Eva- ni desmesuras nublan su propsito, el cual puede
perfeccionarse -de seguro- con las visiones del lector".

Nacido en Coro en 1939, Luis Alfonso Bueno ha publicado antes dos trabajos
antolgicos: De Coro y de corianos (1976) y Memoria de la dicha (1995).
Adems el catlogo de sus poemarios comprende ttulos como Amuletos de amor
y muerte, Yerta la noche, ngrima persistencia, Contraolvidos, Como fieles
estigmas, rbol que ya no es mo, Con los zapatos puestos y Escrito est.



||||||||||||||||||||||||||||||    EL BUZN    |||||||||||||||||||||||||||||

=== Ejercicio de frivolidad ===============================================

                                                        27 de junio de 2006

A los amantes de la poesa:

Consideramos que la poesa es la expresin ms profunda del espritu
humano, y hoy ms que nunca, sta se hace necesaria para enfrentar a la
cultura de la muerte. Es por esto que nos parece muy grave que el Premio de
Poesa Aguascalientes 2006 -que sola tener cierto prestigio-, le haya sido
concedido a Dana Gelinas por su libro (de horrible ttulo) Boxers, el cual
no es ms que un pobre ejercicio de frivolidad, y para muestra, un botn:
la voz potica de dicha "obra" entra a un supermercado buscando un regalo
para el da de San Valentn, y en uno de los poemas titulado "David
Beckham", Gelinas termina rotundamente: "David Beckham no es de nadie. Es
mo!".

Acaso es esto una broma de mal gusto con cargo al erario pblico?

Un motivo ms de indignacin para la largusima lista ya existente en
nuestro atribulado pas.

Atentamente,

Nazario Soto, por el Colectivo La DecenaTrgica (Mxico)
castrillon67@yahoo.com



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

"Nadie puede desobedecer a la razn sin prescindir de su derecho a
considerarse una criatura racional".

      Jonathan Swift, "Los viajes de Gulliver" (1726).



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