
         ~~~~~~~~~~~~~~~            Ao XI     Cagua, Venezuela      N 147
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                     LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                      http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                        21 de agosto de 2006
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                   LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                    la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                   hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                     Usted puede enviarnos sus
           ~~~~~~~~~~~                  comentarios, crticas o material
           ~~~~~~~~~~~                   literario a info@letralia.com
           ~~~~~~~~~~~          ~                      *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~         JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~         Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
"Sobre invitados de honor y esclavos intelectuales",     | Editorial
Jorge Gmez Jimnez.                                     |
                                                         |
Letralia busca los mejores libros de la dcada.          | Especial
                                                         |
El Congreso y el Quijote. / Las diez de Ruiz Cediel. /   | Breves
Toros literarios. / La palabra al trasluz. / La imagen   |
de Migeot. / El mundo en una maleta. / Velada en la SEA. |
/ Seminarios de Buen Abad. / Los personajes              |
inolvidables. / Industrias culturales.                   |
                                                         |
Preparan antologa de poetas colombianas. / Anuncian     | Noticias
ganadores de los Premios Nacionales de Cultura de        |
Venezuela. / Escritores centroamericanos se reunieron en |
Honduras. / Feria de Guadalajara relanza en Internet su  |
Club de Lectores. / Delegacin venezolana rechaza honor  |
en Feria de La Paz. / Novela firmada con seudnimo       |
habra sido escrita por Carlos Fuentes. / Premio Len    |
Felipe de Poesa para la espaola Alicia Gonzlez. /     |
Historial militar de Gnter Grass es pblico desde hace  |
muchos aos. / Relacin entre Tapies y literatura se     |
plasma en una exposicin. / Recuperan en Londres antiguo |
tocado peruano robado hace casi 20 aos. / Kodama        |
reclama conversaciones grabadas de Borges. / Espaa      |
record a Garca Lorca. / Mxico celebra los 30 aos de  |
su Fototeca. / Festival de la Montaa realizarn en      |
Jarabacoa. / Espacios pblicos de Chihuahua sern        |
cubiertos de poesa visual. / Coloquio sobre sociedad    |
urbana y vida social realizarn en Maracaibo. / Simposio |
sobre gnero negro realizarn en Colombia. / Poetas de   |
Latinoamrica se reunirn en Crdoba. / Congreso de      |
bibliotecologa celebrarn en Chile.                     |
                                                         |
Necronomicn                                             | Literatura
http://necronomicon.avcff.org                            | en Internet
                                                         |
"Una dcada de impunidad: las muertas sin fin de       | Artculos y
Ciudad Jurez (Una lectura de Huesos en el desierto, de  | reportajes
Sergio Gonzlez Rodrguez. Barcelona [Espaa], Anagrama, |
2005, 3 ed., 379 p.)", Lilian Fernndez Hall. /         |
"Antropfagos", Antonio Otero Garca-Tornel. / "Patricio |
Lizaga (Buenos Aires, 1954-2006)", Esteban Moore. /     |
"Dislates econmicos", Rafael Prez Ortol. / "Semforos |
y palabras desde mi rincn santurcino... (Desde San Juan |
de Puerto Rico)", Ana Mara Fuster Lavn. / "Ovnis",     |
Pablo J. Fierro C.. / "Los valores antagnicos. El       |
intelectual elitista frente al mundo", Antonio Jos      |
Rodrguez Soria.                                         |
                                                         |
"El infinito en la cosmogona de Edgar Allan Poe", Lucio | Sala de ensayo
R. Berrone. / "Ins Arredondo: la convergencia de        |
escrituras erticas", Armando Segura Morales. / "La      |
habilidad lectora de los docentes", Guillermo            |
Snchez-Moreno. / "Sobre el indriso", Isidro Iturat      |
Hernndez. / "Si mal no recuerdo", Horacio Centanino.    |
                                                         |
Poemas de Niddy Caldern Plaza. / "El siguiente, por     | Letras
favor", os Fernndez. / Poemas de Simn Fernando        |
Herrera Herrera. / Dos cuentos de Carlos Antonio Silva.  |
/ Tres poemas de Concha Gonzlez Nieto. /                |
"Sentimientos", Roco Beatriz Foltran. / "Nufragos de   |
embuste", Manuel Rodrguez Daz. / Dos relatos de Miriam |
Daz. / Poemas de Marcelo Santos. / "San Calisto", Yago  |
Quiones. / "Y de pronto, el abismo. Poemario de la      |
desesperanza (2002-2005)", Francisco Surez Trnor. /    |
"Con th, hache muda", Gabriela Urrutibehety. / "Aguaje"  |
(extractos), Carmen Vscones. / "Dos mujeres", Juan      |
Prez Rosales. / Poemas de Paula Winkler. / "Gallina",   |
Montse Haro Redondo. / Poemas de Paulina Rendn Poujol.  |
/ Dos poemas de Sergio Manganelli. / "La muerte llega a  |
caballo", Pablo Mendieta Paz.                            |
                                                         |
"Antologa. La poesa del siglo XX en Colombia", Ramn   | El regreso
Cote Baraibar. / "La hija del vampiro", Triunfo          | del caracol
Arciniegas.                                              |
                                                         |
Desertificacin y literatura.                            | El buzn
                                                         |
George Orwell.                                           | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
                      http://www.stockholmchallenge.se
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=== Editorial      Sobre invitados de honor y esclavos intelectuales ======

Despus de viajar a Bolivia con gastos a cuenta del Estado venezolano, la
delegacin de nuestro pas en la XI Feria Internacional del Libro de La
Paz, que deba participar all en representacin de todos los escritores
venezolanos y en calidad de invitado de honor, decidi dar al traste con la
distincin en aras de una dudosa cuestin ideolgica. Un episodio que debe
ser analizado ms all de la ancdota, pues podra ser la evidencia de un
movimiento subyacente cuyo resultado ltimo ser la aniquilacin de la
libertad de creacin en Venezuela.

La mencionada delegacin estuvo encabezada por los funcionarios Ramn
Medero, presidente del Centro Nacional del Libro de Venezuela (Cenal,
http://www.cenal.gob.ve), Agustn Velasco, presidente de la Fundacin Kuai
Mare, el escritor Luis Britto Garca y el agregado cultural de Venezuela en
Bolivia, Jos Bracho. Tras una sorpresiva rueda de prensa en la que
anunciaron su decisin, emitieron un comunicado
(http://encontrarte.aporrea.org/noticias/n3313.html) en el que expresan su
desacuerdo con que la feria sirva como una vitrina para la difusin
comercial de ttulos de los pases participantes.

No entraremos a analizar, por pueril y absurda, la inaceptable tesis que
plantea el comunicado en relacin con que escribir y leer son
esencialmente prcticas socialistas. No dejaremos sin embargo de aclarar
que para nosotros estas son dos de las actividades que nos definen como
seres humanos, una perspectiva que va ms all de cualquier realidad
poltica. Pero pasaremos a otros aspectos de fondo que traslucen de esta
situacin.

Si bien estamos de acuerdo en que, tal como lo expresa el comunicado, el
libro no es una simple mercanca y es, ante todo, un bien cultural y un
medio de comunicacin, consideramos desacertado que tales certezas sean
llevadas a la realidad por la va simplsima de regalar libros. En lugar de
ello, un Estado ideal debera emprender sus mejores esfuerzos en materia de
difusin cultural atacando el problema desde dos frentes bsicos.

El primero de ellos consistira en propiciar, en un ambiente de desarrollo
social, medidas que faciliten el acceso del ciudadano a los contenidos que
l elija, y no a los que determine paternalmente un Estado que, en este
sentido, acta ms bien como el representante de una lite partidista, como
una gran agencia publicitaria de facto que slo promueve la parte de
realidad que le es conveniente. La creacin en la provincia de centros
culturales de calidad, el apoyo efectivo a las iniciativas originadas en el
seno de las comunidades, la dotacin de las bibliotecas con material
vigente, son algunas medidas que contribuiran exitosamente en la formacin
del ciudadano.

El otro sera una consecuencia directa del primero: desarrollar una
industria cultural sobre la base de unos francos costos de produccin, en
los que no intervenga la especulacin econmica que sufrimos en la
actualidad, y que permita a los creadores acceder a la utopa de vivir de
su trabajo intelectual. Eso s que sera un logro.

En este ltimo punto, por cierto, debe incluirse el costo que en dinero y
tiempo representa la cantidad de trabas burocrticas que el Estado
venezolano presenta ante cualquier ciudadano que tenga una idea y quiera
llevarla a la prctica, desde la conformacin de una agrupacin cultural
hasta el simple registro de una obra. Actualmente, todo ciudadano
venezolano que publique un libro y por ello necesite hacer los registros
correspondientes, deber pasar por una serie de trmites que incluyen una
nada socialista suma por encima de los 200.000 bolvares, como puede verse
en la tabla de tarifas del Servicio Autnomo de Propiedad Intelectual
(Sapi), en http://sapi.gob.ve/web/index.php?option=com_staticxt&staticfile
=montos.php&Itemid=97.

Obviamente, medidas como estas no tendrn sentido en una sociedad enferma
que dependa del Estado para desarrollarse: deberan ser parte de un
reacomodo estructural en el que todos los ciudadanos tengan el derecho
bsico a un ingreso suficiente para cubrir sus necesidades materiales y
espirituales. Otra utopa, por supuesto.

Es errada la concepcin de que para propiciar la difusin cultural los
objetos culturales deben ser distribuidos a cuenta del Estado. Un medio
cultural desarrollado de esta manera carece de consistencia pues obliga al
creador a considerar su trabajo intelectual como un hobby, una actividad
secundaria que no puede robar tiempo a la actividad que le proporciona
dinero para vivir. La sociedad debe estar preparada para entender que el
trabajo intelectual, al igual que el que desarrollan los profesionales en
otras reas, es un medio de sustento y como tal debe remunerarse con
justicia.

Es muy probable que los funcionarios venezolanos que desairaron a la FIL de
Bolivia representen una concepcin general ms errada aun y, tambin, ms
perversa: el creador no tendr que robarle tiempo a nada, y podr dedicarse
por entero a su actividad, porque el Estado le proporcionar recursos
directos. Ni ms ni menos, un artista que recibir un sueldo de un Estado
orwelliano, al cual no podr contrariar cuando se lo indique su conciencia,
so pena de morirse de hambre. Un artista cuya relacin con el Estado lo
ubicar al nivel de esclavo intelectual, pues ni siquiera disfrutar del
derecho laboral a reunirse en sindicatos u organizar huelgas para reclamar
sus derechos. Dicho de otra manera: un sistema que obliga a sus
intelectuales a recibir un sueldo del Estado es un sistema en el que, por
definicin, no existen el derecho a oponerse ni la libertad de creacin.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



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|||||||||||||||||||||||      MATERIAL ESPECIAL      |||||||||||||||||||||||

=== Letralia busca los mejores libros de la dcada ========================

Como parte de las actividades por su dcimo aniversario, la revista
literaria venezolana Letralia, Tierra de Letras, realiza hasta el 18 de
septiembre una consulta a sus lectores en torno a los mejores libros en
espaol publicados entre 1996 y 2006.

Para participar en la consulta basta con entrar al formulario que hemos
dispuesto en http://www.letralia.com/tierradeletras/libros.htm y sugerir un
libro en espaol, publicado en los ltimos diez aos, que en opinin del
usuario sea uno de los ms importantes de esta dcada. Una vez finalizada
la encuesta, los resultados sern analizados por el equipo de Letralia y se
publicarn en la edicin 150 de la revista, el prximo 2 de octubre.



|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

El Congreso y el Quijote. El Centro Virtual Cervantes acaba de publicar el
trabajo monogrfico El Quijote en Mxico, una seleccin de dieciocho
ensayos escritos por autores mexicanos en los que se tocan las ms diversas
perspectivas la influencia, en ese pas, de las andanzas del hidalgo.
Adems, el CVC ha puesto en lnea las Actas del Congreso Literario
Hispanoamericano de 1892, una versin digital de la edicin facsmil que el
Instituto Cervantes public en 1992, coincidiendo con el Congreso de
Sevilla, y que rene una serie de testimonios de primera mano sobre la
preocupacin por el espaol a fines del siglo XIX, una poca en la que
Espaa an era un pas con colonias y, al tiempo, una nacin donde se
apreciaba una preocupacin por el idioma comn, compartida por las jvenes
naciones americanas.
http://cvc.cervantes.es/obref/quijote_america/mexico
http://cvc.cervantes.es/obref/congreso_literario/default.htm

Las diez de Ruiz Cediel. El novelista espaol ngel Ruiz Cediel ha
publicado diez obras en su web, que pueden ser ledas gratuitamente por
quien lo desee sin compromiso o requisito alguno. Las novelas pueden ser
adquiridas en sus ediciones impresas, pero Ruiz Cediel no ha establecido
restricciones para la lectura de sus ediciones digitales, que ha publicado,
dice, pensando en todas esas personas que por enfermedad o imposibilidad
estn encerradas o atadas a una cama, en los viajeros que tantas horas de
hotel pasan y en la cultura en general puesto que sta es para compartirla
y enriquecernos mutuamente.
http://www.angelruizcediel.com

Toros literarios. La Asociacin Cultural La Encerrona, de Ampuero
(Cantabria, Espaa), public el pasado 6 de agosto el veredicto de su II
Concurso de Relato Corto sobre los encierros taurinos tradicionales, en el
que participaron 45 relatos provenientes de Espaa y otros pases. El
ganador, quien recibir un premio dotado con 750 euros, es Pedro Mara
Castillo Abascal, por su relato La ltima carrera, que ser publicado en
el Libro de Fiestas de la localidad ampuerense. Adems fueron declarados
finalistas los relatos De padre a hijo, de Ernesto Tubia Landeras;
Pequeas cosas, de Francisco Jos Agudo; El toro del aguardiente, de
Jos Mara Hurtado Egea; El reto, de Antonio Blzquez Madrid; El
estratega, de Francisco Javier Manero Martnez; La ltima carrera,
tambin de Castillo Abascal; Entre monos y sabios andan los toros, de
Carlos Villabona Lizarbe; El encierro de la vida, de Francisco Javier
Ancin Murguzur, y Una tarde de agosto, una esquina, de Mara Astilleros
Tena. Fueron concedidas menciones especiales a Villabona Lizarbe,
Astilleros Tena y Manero Martnez.
http://www.laencerrona.net

La palabra al trasluz. La Universidad Ricardo Palma, de Lima (Per) y la
Academia Peruana de la Lengua han organizado el ciclo de recitales Trasluz
de la palabra, en que el que participan los poetas de la Academia, Carlos
Germn Belli, Ricardo Silva Santisteban, Ricardo Gonzlez Vigil, Manuel
Pantigoso y Marco Martos. Belli y Silva Santisteban ya ofrecieron sus
recitales. El resto se realizar maana martes 22, el prximo viernes 25 y
el martes 29 de agosto. La cita es a las 7 de la noche en el Centro
Cultural Ccori Wasi de la URP (Av. Arequipa 5198, Miraflores). La entrada
es gratuita.
http://www.urp.edu.pe
http://academiaperuanadelalengua.org

La imagen de Migeot. El escritor y poeta francs Franois Migeot dictar
este mircoles 23 de agosto, en la Biblioteca Isaac J. Pardo de la Casa de
Rmulo Gallegos, en Caracas, el taller La imagen potica, a travs del
cual compartir con el pblico asistente sus conocimientos del mundo
literario, para luego ofrecer un recital potico. Nacido en Francia en
1949, Migeot es actualmente profesor-investigador de la Universit de
Franche-Comt, despus de haber ocupado un puesto similar durante algunos
aos en Japn. Es traductor de poesa, esencialmente latinoamericana. La
actividad se realizar a partir de las 5:30 pm y la entrada es libre.
http://www.celarg.org.ve

El mundo en una maleta. Este jueves 24 a las 8 de la noche se inaugurar,
en el Centro Cultural de Espaa en Lima (Per), la exposicin Place
Project. El mundo en una maleta, un proyecto de investigacin sobre las
relaciones entre el entorno y el proceso creativo, en el que 35 diseadores
han plasmado el mundo que les rodea intentando responder a la pregunta de
cmo influye el lugar donde se vive en el proceso creativo individual. La
entrada es libre.
Centro Cultural de Espaa en Lima
Natalio Snchez 181, Santa Beatriz
http://www.ccelima.org

Velada en la SEA. El prximo jueves 24 a las 6:30 pm se realizar un
contrapunto literario entre el escritor espaol Fernando Oper y el
argentino Mempo Giardinelli, en el auditorio Francisco Madariaga, de la
Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina (Bartolom Mitre 2815,
2 piso, oficinas 227, esquina Av. Pueyrredn, frente a Plaza Once; Buenos
Aires). A las 8 de la noche, se presentar el libro Hormiga pinta caballos.
Delia del Carril y su mundo (1885-1989), de la escritora chilena Virginia
Vidal, que versa sobre la fascinante vida de esta mujer clave en la vida de
Pablo Neruda. La actividad, en la cual se desarrollar un dilogo entre
Vidal y Luisa Valenzuela, es auspiciada por la Embajada de Chile en
Argentina, y terminar con un brindis con pisco chileno.
http://www.lasea.org

Seminarios de Buen Abad. El escritor argentino Fernando Buen Abad Domnguez
presentar en Buenos Aires, entre el 31 de agosto y el 22 de septiembre,
tres seminarios intensivos e independientes. El primero ser Narrativa con
imgenes visuales y sonoras: tcticas y estrategias de la narracin (cada
mircoles entre el 30 de agosto y el 20 de septiembre), el segundo ser
Imagen, mirada y experimentacin: contradicciones en la produccin de
imgenes (cada jueves entre el 31 de agosto y el 21 de septiembre) y el
tercero, Contribuciones del surrealismo a la produccin de imgenes e
imaginarios: hacer visibles y audibles los inconscientes? Una introduccin
al surrealismo audiovisual (cada viernes entre el 1 y el 22 de
septiembre). Se trata de tres seminarios que, de manera independiente,
abordan problemas escogidos y especficos en materia de investigacin,
produccin y exhibicin de imgenes e imaginarios. Es necesario reservar
inscripciones en reds@2vias.com.ar. Se abonar un Arancel de contribucin
al inicio de cada seminario.
reds@2vias.com.ar

Los personajes inolvidables. Editorial Premura ha lanzado el dossier
especial Cmo crear personajes literarios inolvidables, que se encuentra
disponible en formato de libro digital por un costo de 29 euros. El
dossier, fruto de un trabajo realizado durante aos a travs de entrevistas
personales con escritores profesionales y conocidos, y del propio trabajo
de reflexin y anlisis efectuado en cada novela leda llegada a la
editorial solicitando informes literarios, recoge estrategias y tcnicas
que no se ensean en talleres literarios, para crear personajes literarios
verosmiles, coherentes e inolvidables. El lanzamiento de este libro
digital forma parte de otras iniciativas del sello para escritores noveles,
aficionados y profesionales, como Escritores Club, el ebook Cmo ganar
concursos literarios o sus servicios de asesora literaria.
http://www.premura.com/archivos/personajes.htm

Industrias culturales. El prximo lunes 4 de septiembre a las 7 de la noche
se presentar en Ciudad de Mxico el libro Las industrias culturales y el
desarrollo de Mxico, de Nstor Garca Canclini y Ernesto Piedras Feria,
editado por Siglo XXI. La presentacin es auspiciada por la editorial y por
la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, y tendr como moderador a
Dante Avaro. El libro analiza la nueva escena sociocultural y el
crecimiento y desarrollo econmicos basados en la cultura; adems, se
incluye un dilogo entre sus autores, donde plantean y discuten diversos
temas que el crecimiento de las industrias culturales trae aparejados. La
cita es en el Foro de la Librera Siglo XXI Editores (Cerro del Agua, N
248, Col. Romero de Terreros, DF; Mxico).
difusion@sigloxxieditores.com.mx

Quiere publicar una nota en este espacio? Envenosla por correo
electrnico a breves@letralia.com.



||||||||||||||||||||||||||||||    NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Preparan antologa de poetas colombianas

La escritora colombiana Antonieta Villamil (http://www.casadepoesia.com)
anunci recientemente que se encuentra preparando la antologa Mujeres
poetas de Colombia, que tendr como objetivo difundir la obra potica de
las autoras de ese pas, para lo cual ha abierto un plazo de recepcin de
materiales y datos biobibliogrficos.

Un grupo de editores profesionales en la materia realizar una seleccin
basndose en la calidad de la obra presentada. Las autoras que resulten
seleccionadas para integrar la antologa recibirn dos ejemplares.

La antologa, que aparecer bajo el sello Casa de Poesa dirigido por
Villamil incluir autoras vivas y tambin ya fallecidas, por lo que se
agradecer toda la colaboracin posible en la recoleccin de textos y
datos, que pueden hacrsele llegar en la forma de libros, biografas,
fotocopias o material digitalizado. Quienes participen en esta tarea
aparecern debidamente documentados en los crditos del libro.

Segn Villamil, la antologa tendr carcter inclusivo, aunque la seleccin
ser rigurosa, y abarcar todas las manifestaciones de la poesa escrita
por mujeres desde la esencia de Pacand hasta las lamentaciones de las
mujeres Uwa, desde las manifestaciones precolombinas hasta las tendencias
ms contemporneas y una mirada hacia lo que se proyecta a travs de
nuestra escritura hacia el futuro.

Igualmente, la antologa incluir un captulo dedicado a voces nuevas, para
lo cual las jvenes poetas colombianas debern enviar manuscritos inditos
completos y fotocopias de los poemas publicados u otra bibliografa. Se
har una excepcin en el caso de jvenes poetas de indiscutible talento que
tengan mnimo un manuscrito de libro indito de 40 o ms poemas o estn
prximas a ser publicadas.

Las autoras interesadas en participar debern enviar libros, datos y vas
de contactos a Antologa Mujeres Poetas de Colombia, Casa de Poesa, 4415
Cleland Avenue, Los Angeles, California 90065, Estados Unidos. Tambin
podrn solicitar mayor informacin en la direccin de correo electrnico
casadepoesia@att.net.

Nacida en Bogot en 1963, Villamil es poeta bilinge, narradora, editora,
traductora y activista cultural. Reside en Los ngeles, donde dirige la
editorial Casa de Poesa, edita la antologa de apariciones Moradalsur y
los cuadernos monogrficos bilinges Solos de Poesa / Poetry Solos.
Adems, dirige el taller de escritura creativa Desarmar la Palabra y el
segmento de msica y poesa Casa Bohemia para radio en espaol de la
emisora KPFK 90.7 FM de Los Angeles.

Villamil ha publicado Los acantilados del sueo, Violento placer, Razones
de la seora bien y veinte poemas bastardos, Suave y lento y Traigo como
arena en los ojos un poema inmenso. Ha obtenido el Premio Internacional de
Poesa Gastn Baquero de la editorial Verbum (Espaa), as como los
premios Writers at Work / Premio a Poesa en Prosa y Poetry in Motion /
Poesa en Movimiento, en Estados Unidos.

Fuente: Casa de Poesa



*** Anuncian ganadores de los Premios Nacionales de Cultura de Venezuela

El viceministro de la Cultura para el Desarrollo Humano, Ivn Padilla
Bravo, y el presidente del Consejo Nacional de la Cultura (Conac,
http://www.conac.gov.ve), Ronald Lessire, dieron a conocer el pasado martes
8 de agosto los nombres de los ganadores de los Premios Nacionales de la
Cultura de Venezuela (2004-2005), galardn que se otorga en diez
disciplinas.

Segn el veredicto, emitido de manera conjunta y por mayora absoluta, los
galardonados son: Jorge Rigamonti (Arquitectura), La Bermdez (Artes
Plsticas), Carlos Azprua (Cine), Rafaela Baroni (Cultura Popular), Irma
Contreras (Danza), Miguel Gracia (Fotografa), Arstides Medina Rubio
(Humanidades), Renato Rodrguez, (Literatura), Pedro Liendo (Msica) y Omar
Gonzalo (Teatro).

Para poder optar a los premios, los postulados deban ser personas con una
trayectoria profesional significativa por un lapso mnimo de treinta aos,
y cuya obra de creacin haya contribuido al fortalecimiento, valoracin y
consolidacin de su disciplina en Venezuela.

En Arquitectura, el jurado integrado por Rger Corbacho, Harry Frontado y
Orlando Martnez, consider que Jorge Rigamonti es merecedor de este
reconocimiento por la constatacin de su slida trayectoria proyectual,
capaz de formularse equilibradamente entre el aporte de soluciones
concretas, en la que destaca la dignificacin de materiales cuya tectnica
no es tradicionalmente asociada a un sentido de permanencia y el
planteamiento de lneas reflexivas particularmente sensibles, relativas al
sentido de lugar.

El jurado destac el compromiso asumido por el arquitecto Rigamonti en la
estructuracin del oficio como hecho cultural, a lo cual se ha abocado
sistemticamente a inculcar tanto en sucesivas generaciones de estudiantes
como en los usuarios cotidianos de sus edificios, escritos, conferencias y
exposiciones.

Ender Cepeda, Carmen Araujo y Adriana Meneses, a quienes les correspondi
calificar la disciplina de Artes Plsticas, eligieron a La Bermdez por
considerar que es una artista ampliamente reconocida nacional e
internacionalmente por su amplia labor cumplida, tanto en la creacin
individual como en la docencia y en la promocin del arte, a travs del
exitoso proyecto museogrfico que lleva su nombre.

El jurado hizo nfasis en la persistencia de Bermdez por ms de medio
siglo, tanto en su obra personal como en sus ensayos de integracin del
arte y la arquitectura. Su obra constructiva es pionera de la vanguardia
abstracta que se iniciara con el movimiento de integracin de las artes,
obra que ella ha continuado realizando a partir de un concepto orgnico de
la escultura que toma en cuenta las formas de la naturaleza adaptadas al
urbanismo y a la arquitectura.

Tambin en este veredicto se consider la larga experiencia docente de
Bermdez en la formacin de artistas plsticos y diseadores en el estado
Zulia, y su labor social al frente del Centro de Arte que lleva su nombre,
del cual ha sido ella creadora y gestora, haciendo de esta institucin un
eje fundamental para la proyeccin de la cultura en la regin occidental.

Segn el veredicto emitido por Edmundo Aray, Jacobo Penzo y Sergio Curiel,
el Premio Nacional de Cultura en Cine lo obtuvo Carlos Azprua, debido a
la asuncin del compromiso con la existencia social, dgase con la
historia misma que corresponde vivir y hacer el artista, que caracteriza a
Carlos Azprua desde los inicios de su actividad cinematogrfica.

Expresaron que su obra, de profundo contenido artstico y recia expresin
crtica de la vida venezolana, hacen de Carlos Azprua un cineasta, un
ciudadano y un artista de la ms alta calidad y significacin de la cultura
nacional, que ha destacado en la actividad gremial y poltica en defensa y
desarrollo del cine nacional en diversos y exigentes escenarios, as como
la realizacin cinematogrfica en trminos de indiscutible relevancia, a
travs de una amplia filmografa reconocida nacional e internacionalmente
que abarca el cortometraje y el largometraje, el documental y la ficcin,
proponiendo invariablemente temticas de honda raigambre de nuestra cultura
ancestral y de nuestro ms acuciantes problemas actuales.

Por su parte, Rafaela Baroni de Albornoz ha sido declarada ganadora en el
rea de Cultura Popular, en virtud de su amplsima trayectoria en este
quehacer artstico y en reconocimiento a la alta calidad de su imaginario,
su prdigo lenguaje plstico, pleno de hechizos y maravillamiento, segn
el juicio emitido por Heufife Carrasco, Benito Irady y Luis Alberto Crespo.

En la disciplina de Danza result galardonada Irma Contreras, creadora y
fundadora del Ballet Nacional de Venezuela, primera compaa de carcter
profesional en nuestro pas, que durante muchos aos alberg a las ms
relevantes del ballet nacional e internacional.

El jurado, compuesto por Casimira Monasterio, Sonia Sanoja y Stela
Quintana, hizo tambin un reconocimiento a su destacada labor como
bailarina, pedagoga, coregrafa e investigadora y especialmente a su visin
creadora, la cual contribuy a consolidar las bases del movimiento
dancstico en Venezuela y su proyeccin dentro y fuera del pas.

Entre tanto, Miguel Gracia es el ganador del Premio Nacional de Fotografa,
segn la calificacin realizada por Alejandro (Sandro) Oramas, Audio Cepeda
y Rafael Lacau, quienes emitieron el veredicto, en reconocimiento a su
amplia trayectoria y contribucin al patrimonio documental del pas, en el
mbito del teatro, la danza y las artes escnicas. Resultado de su
constancia en el desempeo profesional del oficio y representa una
referencia ineludible sobre este gnero artstico de la cultura
venezolana.

Por su contribucin a los estudios y difusin de la historial local y
regional, el profesor Arstides Medina Rubio obtuvo la premiacin
correspondiente a Humanidades, segn lo dictamin Luis Britto Garca,
Edgardo Lander y Federico Villalba, quienes consideran que su aporte a la
microhistoria ha servido para continuar descubriendo al pas.

El premio en Literatura recay en el narrador Renato Rodrguez, debido a
que su obra heterodoxa e innovadora, integrada en especial por una serie
de notables novelas, entre las cuales destacan Al sur del Equanil (1963),
El bonche (1976) y La noche escuece (1985), recupera rasgos y elementos
fundamentales de la oralidad y los recrea con humor y desparpajo.

El jurado integrado por Carlos Noguera, Judit Gerendas y Alberto Rodrguez
Carucci agreg que la novelstica de Renato Rodrguez constituye un hito
en la literatura venezolana, a la cual ha aportado singulares hallazgos que
enriquecen las opciones de la escritura contempornea.

Pedro Liendo fue elegido en el rea de Msica por Anselmo Lpez, Beln
Ojeda y Alfredo del Mnaco, por su destacadsima trayectoria en la pera y
la cancin a nivel nacional e internacional, sostenida durante ms de
cuatro dcadas, desempendose como solista en importantes teatros de
Europa y Amrica, participando en reconocidas agrupaciones europeas en el
campo de la msica antigua y dejando un legado de importantes grabaciones.

En Teatro result ganador Omar Gonzalo, segn la decisin de Nicols
Curiel, Jos Gabriel Nez y Eduardo Gil, quienes expresaron por escrito
que es merecedor del galardn por su trayectoria ejemplar como actor,
sustentada en una permanente dedicacin y disciplina en la creacin de
personajes emblemticos del universo teatral, unida a su espritu y visin
humanista en la formacin de nuevos valores del teatro venezolano.

Los ganadores fueron elegidos por un jurado calificador luego de ser
propuestos por un jurado de postulaciones. Esta metodologa se implant
hace tres ediciones y pretende hacer la seleccin de la manera ms
transparente y plural posible. An no se ha fijado la fecha del acto en el
cual sern entregados los premios, aunque Lessire indic que sera lo antes
posible.

Segn el Reglamento de Premios Nacionales de la Cultura, de 2003, este
reconocimiento se otorga a personas que hayan desarrollado una trayectoria
profesional significativa por un lapso mnimo de 30 aos en el campo de la
disciplina para la cual fue postulado, en el cual deben haber contribuido
con su obra al fortalecimiento, valoracin y consolidacin de la disciplina
correspondiente. Adems de la medalla y el diploma, el ganador recibir un
premio en metlico de seis millones de bolvares y una asignacin de honor
mensual vitalicia, cuyo monto ser fijado por el directorio del Conac.
Tambin se les otorga el beneficio de cobertura bsica de seguro de
hospitalizacin, ciruga y maternidad, una pliza de vida para el cnyuge y
por ltimo la publicacin de una monografa de cada uno de los
galardonados.

Fuentes: ABN  El Universal  Globovisin



*** Escritores centroamericanos se reunieron en Honduras

Entre el 9 y el 11 de agosto se celebr en Tegucigalpa (Honduras) el II
Congreso de Escritores de Centroamrica, en el que participaron ms de
cincuenta escritores de la regin, quienes aprobaron los estatutos de un
ente gremial que los agrupar y representar.

El evento fue inaugurado por la primera vicepresidenta del Parlamento
hondureo, Lizzy Flores, quien entre otras cosas destac que en su pas los
gobiernos han brindado poco apoyo a los escritores.

El evento tuvo lugar en la Universidad Nacional Autnoma de Honduras (Unah,
http://www.unah.hn), cuyo rector, Ral Santos, dio la bienvenida a los
intelectuales y record que esa casa de estudios fue fundada hace unos 160
aos por el sacerdote Jos Trinidad Reyes, un hombre de letras, autor de
hermosas pastorelas (representaciones teatrales) que en su momento fueron
comentadas por el poeta nicaragense Rubn Daro.

El coordinador del encuentro de escritores centroamericanos, el hondureo
Galel Crdenas, dijo que la finalidad del encuentro era producir una
estructura gremial capaz de aglutinar a los autores de la regin y definir
objetivos claros hacia la integracin de las letras centroamericanas en
todos sus niveles, aspectos y perspectivas.

La escritora costarricense Ana Cristina Rossi, quien asisti en
representacin de su compatriota la narradora Carmen Naranjo, destac en su
ponencia El por qu y para qu escribir, que no slo en Centroamrica,
sino tambin en otras regiones del mundo, se est matando a la tierra y
nuestro futuro, a tal extremo que en pocas dcadas podramos
desaparecer.

El jueves 10 los asistentes al evento aprobaron los estatutos de la
Asociacin de Escritoras y Escritores de Centroamrica (Adeca), cuya
primera junta directiva fue electa, resultando designado Crdenas como
secretario ejecutivo. La organizacin impulsar la creacin de redes para
vincular y promover la integracin cultural alejada de la poltica,
competente y humanizada.

Para el escritor hondureo Armando Garca, autor de Humor de negro, entre
otras obras, por primera vez un grupo de intelectuales de la regin se ha
reunido para profundizar en el imaginario centroamericano, contrario a los
polticos que han firmado tratados de paz despus de haber hecho la
guerra.

El congreso concluy con un recital de poesa en el pintoresco pueblo de
San Juan de Flores, unos 30 kilmetros al este de Tegucigalpa. La tercera
edicin se celebrar en 2007 en Len, Nicaragua, en fecha que no ha sido
definida.

Fuentes: La Prensa  Nicaragua Hoy



*** Feria de Guadalajara relanza en Internet su Club de Lectores

La Feria Internacional del Libro de Guadalajara (http://www.fil.com.mx)
relanz el pasado 9 de agosto su Club de Lectores
(http://www.fil.com.mx/clubfil/clubfil.asp) con promociones, noticias,
recomendaciones y foros de discusin que darn a sus miembros oportunidad
de ganar libros, boletos y descuentos.

Creado en otoo de 2005 como un espacio en el que los usuarios se
registraban para recibir noticias sobre la FIL Guadalajara, el Club de
Lectores ha ampliado su abanico de servicios tanto para los lectores
apasionados ya inscritos, como para quienes quieren comenzar en el hbito
de leer y buscan un lugar amigable donde encontrar noticias,
recomendaciones y enlaces con el mundo del libro.

Para convertirse en miembro del Club de Lectores de la FIL basta con llenar
el formulario de inscripcin. El Club cuenta actualmente con ms de 900
socios, cuyos perfiles de lectura son tan variados como sus lugares de
origen, aficiones y edades. Los hay consagrados, vidos devoradores de
libros y los que buscan consejo sobre qu leer en un momento determinado de
su vida o bien, para saber cul sera el libro ideal con el que podran
iniciar su actividad como lectores.

Un nuevo apartado de novedades literarias en el Club ofrecer a sus
miembros una seleccin de cinco ttulos que cambiar cada mes. A travs de
esta seccin, los usuarios podrn acercarse a los autores que han estado
presentes en la Feria o que la visitarn en un futuro prximo.

Los lectores recomiendan es un rea en la que los miembros podrn
compartir sus gustos literarios y recomendar lecturas. Todas las personas
que as lo deseen podrn enviar una recomendacin para que sea publicada en
el club.

Igualmente, el Club ofrece una seccin de foros para discutir sobre temas
de inters relacionados con el libro y la lectura y otra de promociones en
la que cada mes habr una nueva forma de llevarse algn premio, ya sea una
buena novela, alguna coleccin de cuentos o lo mejor de la poesa
contempornea. Conforme se acerque la Feria tambin se sortearn boletos o
descuentos en las entradas.

Por ltimo, la seccin de noticias continuar con la labor de mantener
informados va correo electrnico a los miembros del Club, al hacerles
llegar constantemente informacin actualizada de lo que acontece en torno a
la Feria y a otras actividades relacionadas con el libro y la lectura.

Fuente: Prensa FIL



*** Delegacin venezolana rechaza honor en Feria de La Paz

La delegacin venezolana renunci el pasado jueves 10 de agosto a ser el
pas invitado de honor de la XI Feria Internacional del Libro de La Paz
(Bolivia), por considerar que sta incentiva la mercantilizacin del
libro y en reclamo por la reducida participacin venezolana en la FIL.

As lo anunci Ramn Medero, presidente del Instituto Autnomo Centro
Nacional del Libro de Venezuela (Cenal, http://www.cenal.gob.ve), en
conferencia de prensa realizada en la capital boliviana. Al funcionario
venezolano lo acompaaron sus pares Agustn Velasco, presidente de la
Fundacin Kuai Mare, Luis Britto Garca y el agregado cultural de Venezuela
en Bolivia, Jos Bracho.

La feria fue inaugurada el mircoles 9 por el presidente boliviano, el
socialista Evo Morales, y se extendi hasta ayer domingo 20 reuniendo a
autores y editoriales de doce pases.

En respuesta a la actitud de la delegacin venezolana, la Cmara Boliviana
del Libro sostuvo en un comunicado de prensa que la feria tiene las
puertas abiertas y para nosotros Venezuela es y seguir siendo invitado de
honor.

La justificacin esgrimida por los funcionarios venezolanos fue, como
explic Medero, que nosotros no creemos que el libro es una mercanca, ms
bien creemos que es un bien cultural, un instrumento de lucha y liberacin
de los pueblos.

Bracho, por su parte, indic que la participacin [de Venezuela] dentro de
la Feria se reduca, siendo que nuestra representacin trae a ms de una
decena de intelectuales venezolanos... Venezuela ha trado 25.000 libros de
1.500 ttulos para circular en las calles, pero nos dan un espacio muy
pequeo para todas esas cajas.

Al tomar la palabra, Velasco explic que la intencin del gobierno
venezolano es democratizar el acceso al libro, por lo que en Venezuela
existen 47 libreras del Estado, que distribuyen de manera gratuita libros
para el pueblo.

Medero, ms adelante, insisti en que lo que buscamos ante todo es
trascender el espectculo, creemos ms bien en el libro que el pueblo
necesita y que no necesita la mediacin del mercado para llegar al pueblo.
El funcionario anunci la realizacin de las Jornadas del Libro y las
Culturas de Venezuela, que se celebraron hasta ayer domingo en espacios
alternos de la capital boliviana.

Entre estas actividades estuvo una conferencia de Yury Weky el 15 de
agosto, donde esgrimi una visin del panorama en Venezuela sobre el papel
de la mujer en la construccin del llamado socialismo del siglo XXI, e
inst a las bolivianas a organizarse para tener ms participacin en la
toma de decisiones que las afectan.

Britto Garca, por su parte, adems de la conferencia Escritura y
revolucin, que dio en distintos escenarios de Bolivia, tambin coment la
actualidad de los medios de comunicacin venezolanos en la Federacin de
Trabajadores de la Prensa de la Paz.

En esta ltima ponencia, que ya haba presentado en otros escenarios de la
ciudad boliviana, Britto Garca ha defendido la creacin de radios
alternativas como una solucin para acceder a una informacin equilibrada,
horizontal y transparente.

Venezuela seguir siendo parte de la Feria, todos los actos sealados se
cumplirn a cabalidad, coment, ms tarde, Ernesto Martnez, presidente de
la Cmara Boliviana del Libro. Es una noticia sorpresiva; sin embargo
esperamos la oportunidad de entablar un dilogo directo, opin por su
parte Carola Ossio, miembro de la CBL.

El comunicado oficial de los libreros, a tiempo de reiterar su profunda
amistad con Venezuela, asegura: Nuestra tarea es impulsar el desarrollo
cultural del pas y nos sumamos animosos a los retos actuales... Libros
puentes de integracin no es un lema, es una realidad que exige nuestro
pas y nuestra realidad latinoamericana.

Fuentes: Cenal  El Universal  La Razn (Bolivia)



*** Novela firmada con seudnimo habra sido escrita por Carlos Fuentes

El escritor mexicano Carlos Fuentes sera el autor de Los misterios de La
pera, una novela publicada en enero de este ao y firmada con el seudnimo
de Emmanuel Matta, segn indicaron investigadores de la Universidad
Nacional Autnoma de Mxico (Unam, http://www.unam.mx).

El libro haba sido lanzado al mercado por su editorial, Random House
Mondadori, con una enorme campaa publicitaria a pesar de que su supuesto
autor era un perfecto desconocido.

El mtodo estiloestadstico aplicado a la novela para establecer su autora
fue desarrollado por un equipo al mando del doctor en fsica estadstica de
la Unam, Enrique Hernndez, y estableci, con una probabilidad del 95 por
ciento, que Emmanuel Matta y Carlos Fuentes son la misma persona.

Los analistas aplicaron tres pruebas estadsticas y lingsticas a la
novela del supuesto Matta y a tres novelas de Carlos Fuentes escogidas al
azar: El instinto de Ins (2001), Las buenas conciencias (2003) y Viendo
visiones (2003). Al cotejar los textos y cruzarlos con las pginas de Los
misterios de La pera llegaron a la conclusin de que los cuatro libros
tienen caractersticas similares en vocabulario y repeticin de palabras, y
en el hecho de que en cada frase hay una unidad de informacin.

La publicidad de Los misterios de La pera comenz un mes antes de la
publicacin, y la tirada fue de 25.000 ejemplares, una cifra casi exclusiva
para probados best-sellers y de la cual hasta ahora se han vendido unos
10.000. El lanzamiento interes a los medios literarios mexicanos, donde no
se conoca el nombre del supuesto autor, y se plante una serie de
hiptesis que incluan en un primer momento a Gabriel Garca Mrquez, Jorge
Volpi y Sergio Pitol.

Fuentes, quien no ha declarado al respecto, s ha anunciado en cambio que
har prximamente una donacin de libros a la nueva Biblioteca de Mxico
Jos Vasconcelos, y que intentar convencer a su colega colombiano
Gabriel Garca Mrquez de hacer lo propio, segn inform Sari Bermdez,
titular del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta,
http://www.cnca.gob.mx), el pasado mircoles 16 de agosto.

Fuentes: Clarn  El Financiero  Noticias de Oaxaca



*** Premio Len Felipe de Poesa para la espaola Alicia Gonzlez

La periodista Alicia Gonzlez (Madrid, 1971) ha resultado ganadora del V
Premio Internacional de Poesa Len Felipe con un poemario nico de verso
libre titulado Satisfacciones de esclavo, del que el jurado ha valorado el
lxico y la calidad literaria del poema.

El fallo del jurado se dio a conocer el pasado 12 de agosto en Tbara
(Zamora), tierra de nacimiento de Len Felipe, durante el acto de clausura
de los cursos de la Universidad de Verano Hispano-Portuguesa de Aliste,
Tbara, Alba y Tras os Montes, que este ao han versado sobre los
templarios y la literatura fantstica.

El director de los cursos y miembro del jurado del premio, el poeta
zamorano Jess Losada, destac que la obra ganadora est escrita en verso
libre y tiene como hilo conductor una visin del amor desde el punto de
vista femenino.

Satisfacciones de esclavo es un poemario nico de cerca de medio millar de
versos que ser publicado el prximo ao por el Centro de Estudios
Literarios y de Artes de Castilla y Len (Celya,
http://www.editorialcelya.com), organizadora del certamen potico que
patrocina el Ayuntamiento de Tbara.

El premio est dotado con la publicacin de la obra, la entrega de cien
ejemplares al autor y el 10 por ciento de los ingresos por ventas del
poemario, as como una escultura conmemorativa.

La obra ganadora fue seleccionada entre 462 poemarios que se presentaron al
certamen en esta quinta edicin, que es la que ms trabajos ha recibido,
con participantes procedentes de toda Espaa y de pases como Portugal,
Francia, Alemania, Mxico, Cuba, Colombia, Israel o China.

Alicia Gonzlez, que ha trabajado como redactora y locutora en el programa
de Radio Nacional de Espaa El ojo crtico y en Radio Madrid de Cadena
Ser, es actualmente responsable de Comunicacin del Ayuntamiento de
Torrejn de Ardoz (Madrid, http://www.ayto-torrejon.es).

La lectura del fallo del jurado se hace coincidir en cada edicin con la
presentacin del libro de poemas ganador del ao anterior y la entrega a su
autor de una escultura de Jorge Villalmanzo realizada con maderas nobles y
hierro forjado.

Este ao recibi el premio de la cuarta edicin del certamen el poeta y
empresario navarro Javier Asian (Pamplona, 1971), por Votos perpetuos, un
conjunto de poemas con los que realiza una simbiosis del mundo espiritual
con el mundo ertico, segn asegur el propio autor.

Asian reconoci que la idea de mezclar dos mundos que histricamente estn
tan separados, como es el de lo religioso y lo ertico, hace que el
poemario no deje indiferente a nadie, ya que es una idea original que, o
gusta mucho, o no gusta.

El poeta navarro tiene ya publicados otros poemarios como Efectos
personales o Anatoma enferma y atesora otros premios poticos como el Arte
Joven de Poesa del Ayuntamiento de Madrid, el Ciudad de Getafe, el
Francisco Yndurain de las Letras de Pamplona o el Ciudad Sant Andreu de la
Barca.

Javier Asian reconoci que le result muy atractivo presentarse al
premio Len Felipe porque el certamen lleva el nombre de uno de los
grandes poetas espaoles y tiene como incentivo la entrega del premio en
la localidad natal del poeta, en presencia de los sobrinos-nietos del
rapsoda que residen en Tbara.

Fuente: EFE



*** Historial militar de Gnter Grass es pblico desde hace muchos aos

Un documento del ejrcito estadounidense que registra al escritor alemn
Gnter Grass como prisionero de guerra, con la aclaracin de su unidad:
SS-Pz-Div. Frundsberg, la 10 Divisin Panzer de las SS Frundsberg, y
su rango de soldado, reposa desde hace muchos aos en los archivos
militares de Berln, donde poda ser examinado por cualquier ciudadano que
as lo solicitara.

El archivo militar indica que Grass fue capturado el 8 de mayo de 1945 en
Marienbad, en el sudeste de Alemania, cuando contaba 18 aos. La noticia
apareci el mircoles 16 de agosto en el diario alemn Berliner Zeitung
(http://www.berliner-zeitung.de), y cita al subdirector del archivo
militar, Peter Gerhardt, quien agreg que hasta ahora nadie ha hecho tal
solicitud.

Grass, de 78 aos, ganador del Premio Nobel de Literatura de 1999 y
predicador moral de los excesos del nazismo, ha sido muy criticado por no
haber divulgado que milit en las Waffen-SS, la rama militar de las SS de
Adolfo Hitler.

Dirigidas, por Heinrich Himmler, las Waffen-SS eran el brazo de combate de
las SS. Tras ser creadas para proteger a la direccin del Partido Nazi,
terminaron convirtindose en una fuerza de combate especialmente activas en
la perpetracin del holocausto. Combatieron en las campaas ms cruentas
junto a las unidades del ejrcito regular alemn, y se distinguieron por no
retroceder ante el enemigo pese a sus cuantiosas bajas, as como el
ensaamiento contra los enemigos civiles y los prisioneros de guerra.

Era ya conocido que Grass haba sido herido en combate, el 20 de abril de
1945, y tomado prisionero por el ejrcito estadounidense, pero no que haba
servido en las Waffen-SS.

Grass indic que a los 15 aos busc ingresar al servicio de submarinos
como un modo de alejarse de su familia. Fue similar a lo que le ocurri a
muchos de mi generacin, explic. Sin embargo fue rechazado, y el ejrcito
lo acept dos aos ms tarde. Grass se report para el servicio activo en
Dresde a inicios de 1945. Fue entonces cuando se dio cuenta de que haba
sido asignado a la 10 Divisin Panzer Frundsberg de la SS, sirviendo en
el este del pas, aunque, segn dijo, nunca dispar un tiro.

La polmica suscitada por la confesin de Grass ha alcanzado a medios
intelectuales y polticos de todo el mundo. El autor, que durante dcadas
ha instado a los alemanes a conformarse con su pasado nazi, ha recibido en
das recientes duros ataques de escritores, crticos literarios,
historiadores y polticos.

Lech Walesa, Premio Nobel de la Paz y ex presidente polaco, amenaz con
devolver su ciudadana honoraria de la ciudad de Gdansk si no lo hace
Grass. Si hubiramos sabido que Grass fue miembro de las SS, probablemente
no lo habramos nombrado ciudadano de honor de Gdansk, seal el lder
polaco.

Dimos la ciudadana a un Grass diferente, agreg Walesa, quien acus al
autor alemn de arrogante. Polticos de Gdansk y representantes del
gobierno derechista del partido Ley y Justicia (PiS) le pidieron al autor
alemn que renunciara al ttulo, que le fue concedido en los aos 90. El
escritor ha dicho que no ve razn alguna para renunciar a ese honor, pero
si la ciudad de Gdansk lo decide, lo aceptar.

En carta abierta a Lech Walesa, Adam Michnik, director del diario polaco
Gazeta Wyborcza (http://www.gazeta.pl) y una de las principales figuras de
la oposicin anticomunista en los aos 80, pidi a los polticos de su pas
que no critiquen al escritor alemn por un error de juventud.

Michnik seala que con toda su biografa posterior el escritor demostr su
compromiso con los derechos humanos, las libertades y la democracia. Grass
confes su error y asegur que sinti muchos remordimientos de conciencia
por lo que hizo, alistarse en la Waffen SS, y ese paso suyo se merece mucho
respeto y admiracin, afirma el periodista.

Es penoso que inmediatamente empezasen a aullar aquellos a los que les
gusta ensaarse con todos los que tuvieron tropezones en sus vidas,
demostrando su bajeza, dice. Lamentablemente, agrega, entre los
perseguidores de Grass figura Lech Walesa, que consider oportuno aadir un
poco de hiel y de desprecio contra Grass.

A Walesa quiero recordarle que otro alemn que tambin err, coetneo de
Grass, visti en los ltimos meses de la guerra el uniforme de los soldados
hitlerianos, agrega Michnik. Ese otro alemn confes que, aunque era de
una familia antifascista, en los aos cuarenta, en los momentos de los
mayores triunfos de Hitler, senta cierto orgullo patritico. Opina Walesa
que ese otro alemn tambin debera renunciar a algo por su pasado? Por si
acaso, quiero que Walesa sepa que ese otro alemn se llama Joseph
Ratzinger, ahora ms conocido como Benedicto XVI.

Y quiero que conste que esta carta ma no es en defensa de Grass, porque
una figura tan grande no necesita mi defensa, sino como ayuda para Lech
Walesa, para que no contine por una senda que nunca debi pisar, concluye
la misiva.

Grass dijo haber revelado su secreto porque le apenaba, segn indic en
una entrevista publicada el sbado 13 en el diario Frankfurter Allgemeine
Zeitung (http://www.faz.net). En respuesta a sus detractores, el autor de
El tambor de hojalata declar el pasado mircoles en un programa televisivo
que todo lo que pensaba decir sobre el episodio est en sus memorias, Beim
Haeuten der Zwiebel (Pelando la cebolla) en las que narra su infancia en
Dazing, la hoy ciudad polaca de Gdansk, y sus experiencias durante la
guerra, y agreg que el que quiera juzgarme, que me juzgue.

El escritor dijo que su corta estancia en el temible servicio secreto
alemn ha influenciado en su vida durante los ltimos 60 aos. Lo que
estoy viviendo es un intento por hacer de m una persona non grata, de
poner en duda todo lo que hice en mi vida despus de eso, dijo Grass. Y
mi vida posterior estuvo marcada por la vergenza.

Cuando se le pregunt por qu no haba revelado antes su secreto, Grass
contest: No lo hice y tengo que vivir con eso (...) Ciertamente estar
oyendo acusaciones sobre eso por un largo tiempo. Lo nico que puedo decir
es que yo trabaj en esa pregunta en este libro y todo lo que tengo que
decir sobre el tema esta en l.

Por su parte, el crtico literario alemn Hellmuth Karasek, uno de los ms
populares de su pas, consider que Grass no habra recibido el Premio
Nobel de Literatura en 1999 de haber publicado antes su confesin. La
Academia tiene unos sensores muy finos y no habra dado el Nobel a alguien
de quien se supiera que en su juventud sirvi a las Waffen-SS, y que lo
call durante mucho tiempo, declar.

Segn el crtico, la revelacin le dio una luz distinta sobre el
destacado autor. Sin embargo, Karasek disculp la participacin de Grass en
dicho cuerpo, puesto que contaba con 17 aos cuando ingres.

Sin embargo, el director de la Fundacin Nobel, Michael Sohlman, ha dicho
que no existe manera de retirarle el premio Nobel a Grass. En base a los
estatutos de los premios, la entrega es definitiva. Nunca ocurri que a
alguien le fuera retirado el premio.

En el pasado, record, hubo campaas masivas contra algunos premiados, como
en 1994, cuando se entreg el Premio Nobel de la Paz al entonces presidente
de la Organizacin para la Liberacin de Palestina (OLP), Yasser Arafat,
junto a los polticos israeles Itzhak Rabin y Shimon Peres.

Por otra parte, Sohlman record el enfado de los nazis alemanes cuando se
entreg el Nobel de la Paz en 1935 al escritor y pacifista alemn Carl von
Ossietzky, que muri tres aos despus como consecuencia del tiempo que
pas en un campo de concentracin: Hitler estaba tan enfadado que prohibi
que los alemanes aceptaran Premios Nobel.

El secretario permanente de la Academia Sueca, Horace Engdahl, respondi
desde sus vacaciones a las preguntas de los periodistas sobre las posibles
reacciones a la confesin de Grass con la siguiente frase: La Academia
Sueca no asumi ninguna posicin ni asumir ninguna.

Fuentes: BBC  EFE  El Mundo (Espaa)  IBLNews  Pgina/12



*** Relacin entre Tapies y literatura se plasma en una exposicin

Una exposicin en el Museo Joaqun Peinado de Ronda (Mlaga, Espaa),
inaugurada el pasado 16 de agosto, plantea la relacin entre la obra del
artista Antoni Tapies y la literatura a travs de los libros ilustrados, en
ediciones de biblifilos que el autor cataln ha cultivado desde sus
comienzos en la obra grfica.

La muestra, organizada por la Fundacin Unicaja Ronda, permanecer
instalada hasta el 30 de septiembre y est compuesta por veinticuatro
grabados y la serigrafa impresa sobre tela que proceden del libro
Llull-Tapies, que forma parte de la coleccin Unicaja, con textos de Ramn
Llull seleccionados por el poeta Pere Gimferrer e ilustrados por Tapies.

Esta obra le llev a Tapies trece aos de elaboracin, de 1973 a 1985, por
lo que se convierte en el libro, de entre todos los creados por el artista,
al que ms tiempo le dedic en su preparacin hasta que finalmente fue
publicado por las Galeras Tach y Lelong, inform Unicaja en un
comunicado.

El perodo del que data la obra expuesta se corresponde con unos aos de
gran importancia para la cultura espaola en general y la catalana en
particular, pues se trata de un momento sociopoltico en el que Catalua
reivindicaba, a travs de sus artistas, una realidad cultural propia.

Los valores y caractersticas de Tapies se mantienen en su produccin
grfica, en la que ha desarrollado una lnea de investigacin en torno a
las tcnicas y materiales usados en la obra sobre papel que con el tiempo
ha proporcionado una gran coherencia al conjunto de su obra.

Coincidiendo con esta exposicin, la Fundacin Unicaja ha editado un
catlogo que contiene, adems de una reproduccin de las veinticinco obras
que componen la muestra, un estudio del libro Llull-Tapies a cargo de Jaime
Moreno.

Tapies naci en Barcelona en 1923, en una familia burguesa, culta y
catalanista, involucrada desde mediados del siglo XIX en una tradicin
editorial y librera que despert muy pronto en el artista un amor por los
libros y la lectura.

Progresivamente, se dedic con mayor intensidad al dibujo y la pintura,
acab dejando sus estudios de derecho para dedicarse plenamente a su pasin
y en la dcada de los 40 ya expuso sus obras, que destacaron en la
panormica artstica del momento.

De formacin autodidacta, sus primeros retratos dieron paso a una serie de
pinturas de marcado cariz expresionista y de materias muy espesas y
pinceladas cortas. A principios de los aos 40 trabaj en una pintura
deudora del surrealismo, en la que aparecen paisajes fantsticos y
onricos, influenciado por Paul Klee y Max Ernst.

Fue fundador y eje fundamental, en 1948, del grupo Dau al Set, una de las
primeras y ms relevantes iniciativas renovadoras del arte espaol de
posguerra.

En 1953 abandon el surrealismo, retorn a las investigaciones sobre la
materia iniciadas ocho aos antes y empez a desarrollar su lenguaje
personal. Paralelamente a la produccin pictrica y objetual, Tapies ha
desarrollado desde 1947 una intensa actividad en el campo de la obra
grfica.

Ha realizado un gran nmero de carpetas y libros de biblifilo en
colaboracin con poetas y escritores como Alberti, Bonnefoy, Daive, Dupin,
Gimferrer, Guilln, Jabs, Mestres Quadreny, Saramago, Takiguchi, Ulln,
Valente y Zambrano, entre otros.

Fuente: EFE



*** Recuperan en Londres antiguo tocado peruano robado hace casi 20 aos

La polica britnica recuper un antiguo e invalorable tocado peruano en
Londres que haba sido robado hace casi 20 aos, segn se anunci el pasado
17 de agosto.

El tocado, que representa la imagen de un dios del mar, fue recuperado de
la oficina de un abogado en el centro de Londres y es considerado de
extraordinaria importancia para el legado cultural peruano, dijo Scotland
Yard.

Estamos hablando acerca de un objeto arqueolgico de suma importancia
histrica y esttica, uno de los ms importantes ornamentos de las antiguas
culturas peruanas, dijo Walter Alva, director del Museo Tumbas Reales de
Sipn en Per.

La pieza, hecha de oro, simboliza a un mtico pulpo con 8 tentculos y una
estilizada cabeza humana. Se cree que data del siglo VIII y sera un
ejemplo acabado de la expresin artstica de la antigua cultura mochica.

No se puede encontrar ornamento de calidad similar en ningn museo peruano
y es inconcebible que pieza importante semejante del tesoro nacional est
fuera de nuestro pas, dijo Alva en un comunicado.

Los detectives britnicos creen que el tocado fue sacado del yacimiento
arqueolgico La Mina, ubicado en el valle de Jequetepeque (norte de Per)
en 1988, cuando se saquearon tumbas y sus tesoros pasaron al mercado negro
de arte. No se realizaron arrestos en relacin al hallazgo, y tampoco se
difundieron ms detalles sobre el caso.

Fuentes: IBLNews  SurNoticias



*** Kodama reclama conversaciones grabadas de Borges

Mara Kodama, viuda del escritor argentino Jorge Luis Borges, exige al
investigador francs Jean-Pierre Berns le entregue las 122 cintas, de 90
minutos cada una, que grab en conversaciones con el autor de El Aleph en
Ginebra entre el 4 de enero y 4 de junio de 1986, poco antes de su muerte.

Berns fue en el pasado agregado cultural de Francia en Buenos Aires y es
especialista en literatura latinoamericana, profesor de la Sorbona hasta el
ao pasado y amigo de Borges, de Victoria y Silvina Ocampo, y de Adolfo
Bioy Casares.

El impasse pone en peligro la reedicin de la nica versin crtica y
comentada de las obras completas del escritor argentino, trabajo que bajo
la supervisin de Berns apareci originalmente en la coleccin La
Bibliothque de la Pliade, del prestigioso sello francs Gallimard, que
fue posible gracias a las grabaciones y que el sello pretenda presentar
nuevamente en las libreras en ocasin del vigsimo aniversario de la
muerte del escritor.

Kodama exige las cintas pues proyecta publicar una edicin similar que ya
estara en marcha a travs de la Fundacin Internacional Borges, y por
ello ha amenazado a Berns con una querella judicial. El problema no es
con la editorial Gallimard, dijo la viuda de Borges en entrevista con la
emisora Radio 10 el pasado sbado. Hay una serie de grabaciones a Borges,
que [Berns] por ley tiene que entregar una copia al entrevistado, dijo
Kodama.

El presidente y director general de la editorial, Antoine Gallimard, ha
dicho que se arriesga un milln de euros invertido en la reedicin de este
trabajo, originalmente aparecido en 1993 y 1999 y actualmente agotado, y
que de acuerdo con un artculo aparecido en el semanario francs Le Nouvel
Observateur (http://permanent.nouvelobs.com) es impedida por Kodama.

Berns se ha radicado junto con su cocinera argentina, Landa Ormaechea una
ex colaboradora de Victoria Ocampo en un paraso perdido, enclavado
cerca de Bordeaux, 600 km al sur de Pars. Segn dice, la negativa de
Kodama para que Gallimard reedite la obra borgiana ha indignado a todo el
establishment literario francs y suscitado la furia de sus lectores ms
conspicuos que hoy no pueden acceder a una edicin de excelencia como la
de Gallimard.

El problema, segn Kodama, no radica en las caractersticas de la edicin
sino en la persona de su supervisor, Berns, que supervis tambin la
conocida edicin dedicada a Borges de los Cahiers de lHerne y se volvi a
encontrar con Borges en Ginebra poco antes de su muerte.

En la primera edicin de las Obras completas no hubo problemas, pero ahora
Berns quiere publicar tambin esos dilogos, que quedaron grabados en 122
cintas de 90 minutos. Dilogos que, segn l, tienen inters literario.
Kodama cuestiona los derechos sobre la publicacin de esos dilogos.

Berns insiste en publicarlos, aunque sea despus de la muerte de la viuda
y de la ma. Sobre las Obras completas, segn el semanario francs, Kodama
habra exigido un cambio de ttulo y que Berns sea apartado del proyecto.

El escritor argentino residente en Francia, Hctor Bianciotti, que trabaja
para la editorial y controlaba la correspondencia con la familia y los
herederos de Borges, seal que los inconvenientes comenzaron cuando se
proponan publicar el segundo volumen. Segn Bianciotti, un agente de
Kodama se comunic con l y le expres algunas objeciones que ella tena
con respecto a la edicin, y que terminaron en la condicin de que Berns
fuera desplazado del proyecto.

Con el ttulo Vous ne pouvez plus le lire... (Usted ya no podr
leerlo...)
(http://permanent.nouvelobs.com/conseils/livres/obs/2179/doss2179_044.html),
Le Nouvel Observateur se refiere al escndalo Borges en su edicin del 10
de agosto, indicando que Kodama dispone a su criterio de un monumento de
la literatura universal. Es por eso que usted no podr leer esta maravilla
de edicin crtica de la obra de uno de los ms grandes autores del siglo
pasado. Se trata de la nica edicin de Obras completas anotadas, ya que ni
siquiera existe una edicin crtica en espaol.

Segn el diario francs, Borges estaba orgulloso de que una coleccin como
La Pliade decidiera incluir su obra en la misma coleccin donde
aparecieron clsicos como Montaigne, Kafka o Cervantes.

El artculo lamenta asimismo que el conflicto con las cintas de dilogos
grabados entre Berns y Borges en Ginebra perjudique la reedicin de las
Obras completas. Kodama obtuvo una copia de esas cintas; primero dijo que
estaban incompletas, luego dijo que eran falsas. Ella es propietaria de 50%
de esos dilogos, y Berns de la otra mitad. Es absurdo que todo esto
condicione la nueva publicacin de sus obras.

La revista luego cita declaraciones de Berns: Kodama tiene la impresin
de que el xito de la Pliade la ha despojado de Borges, y no lo soporta.
Pero como ella se siente la hija del descendiente de un samurai, todo lo
que quiere es la guerra.

Fernando Soto, abogado de Kodama, ha dicho que a la viuda la asiste un
derecho moral, natural y legal sobre esas cintas. La nica que puede
autorizar o no cualquier edicin en el mundo es ella, dijo Soto. Todo lo
que es obra de Borges est en poder de Kodama y eso incluye las
observaciones que hizo sobre sus escritos. El autor eligi a Kodama como
custodio de la obra y no a Gallimard ni a Berns, explic.

Por otra parte, Soto consider un agravio totalmente falso e
injustificado la opinin de Le Nouvel Observateur acerca de que la obra
de Borges es rehn de Kodama, y no descart que la viuda inicie una
querella contra la publicacin. Kodama trabaja todos los das para que la
obra de Borges se conozca en todo el mundo. Y es muy posible que ella no
acepte una infamia de ese calibre, argument Soto.

En entrevista con el diario argentino Clarn (http://www.clarin.com),
Berns ha dicho que estas grabaciones, a las que Borges llamaba los
recreos de La Pliade, no tienen nada que ver con sus obras. Son
conversaciones que yo no he utilizado para el aparato crtico de sus obras
completas. Kodama tiene copia de todas estas cintas.

A la suposicin de que Kodama querra publicar el contenido de las cintas,
Berns recuerda que el tribunal de Pars dijo que ella no las poda
publicar sin mi permiso porque son conversaciones entre dos personas.
Aunque Borges sea Borges y yo nadie, no se publicarn sin mi permiso.
Agrega que la viuda del escritor se opone a la reedicin desde hace aos.
En febrero yo escrib a Gallimard para que le preguntaran a Kodama las
causas de esta negativa. Espero todava la contestacin....

Berns y Kodama fueron amigos en el pasado. Acabo de encontrar, explica
l, una carta que ella me dio, que haba escrito el 28 de enero de 1991 al
director del Centro Pompidou, cuando se organiz una exposicin sobre
Borges. Dice: Nadie conoce tan a fondo no slo la obra, sino la persona de
Jorge Luis Borges como Jean-Pierre Berns, de quien fue amigo, durante
muchos aos, amistad que compart y comparto. Desde 1999 Mara Kodama me
hace la guerra y me inici procesos, que perdi, para recuperar las
cintas. Kodama ha negado que estos procesos realmente hayan sido ganados
por Berns.

Sobre el proceso de elaboracin de las Obras completas, Berns cuenta:
Entre el 3 de enero hasta principios de junio del 86 trabajamos de la
siguiente forma: yo le lea la casi totalidad de su obra en espaol y l me
haca comentarios. Yo anotaba en los mrgenes de los textos sus
indicaciones. Me deca: No tengo ninguna obra con la cual me puedan
identificar cuando me haya muerto. Yo no escrib La divina comedia ni El
Quijote, entonces tenemos que preparar para La Pliade El libro de libros
de Borges, as pasar a la posteridad . Kodama no participaba en estas
conversaciones.

El ex diplomtico asegura que Borges le confi asuntos relativos a su
intimidad para que stos fueran conocidos por el pblico, considerando que
de Cervantes, Kafka o Dante no sabemos gran cosa. No utilizar nada para
la biografa que estoy preparando. [Tales confidencias] se publicarn
despus de mi muerte, despus de la muerte de Kodama, cuando no haya
derechos de autor. De ac a 70 aos. l quera que la posteridad supiese
muchas cosas que por pudor no quera comunicar a sus contemporneos y que
tengo la obligacin de publicar. Antes de morir me dijo gracias por todo,
usted es un gran amigo; me ayud a morir en literatura, no tengo nada para
dejarle pero lo condeno a ser la memoria de Borges .

Fuentes: Ambitoweb  Clarn  EFE  Infobae  La Nacin



*** Espaa record a Garca Lorca

El mundo de la cultura rindi este viernes 18 de agosto un multitudinario
homenaje al poeta granadino Federico Garca Lorca, junto a Cervantes el
autor espaol ms amado y traducido de todos los tiempos, en el 70
aniversario de su fusilamiento en el Parque de Alfacar (Granada), en un
acto que record a todas las vctimas de la Guerra Civil.

La ministra de Cultura, Carmen Calvo, presidi el homenaje, que comenz a
las 9:30 de la noche con una ofrenda floral en el monolito a las vctimas
de la Guerra Civil, ubicado en el citado parque, tras lo que tuvo lugar el
acto institucional, en el que diversas personalidades del cine, la
literatura y la poltica recordaron al poeta.

En su intervencin, Calvo destac la inmortalidad del poeta, pese a la
tragedia que acab con su vida a los 38 aos, ya que Lorca es uno de los
autores ms reconocidos, recordados y admirados del pas. Y emocionada
agradeci participar en este acto que recuerda a todas las vctimas de la
Guerra y la represin posterior.

El comisario del acto, el hispanista Ian Gibson record que Lorca fue junto
a Cervantes el mejor embajador de Espaa de todos los tiempos, a la vez
que el ms amado y el ms traducido. Por ello, consider necesario
esclarecer con la exhumacin de los cadveres pretensin de los
descendientes de Discoro Galindo y Francisco Galad, fusilados junto al
poeta, y a la que se opone la familia Lorca si verdaderamente reposan sus
restos en Vznar porque no es bueno para nadie la cantidad de rumores que
circulan por Granada al respecto.

Tan increble fue Federico que no se content con ser poeta y dramaturgo,
tambin fue msico, continu el bigrafo de Lorca, quien agradeci haber
sido elegido comisario del acto, propuesta que tras analizar acept por
considerarla un deber moral.

Por su parte, el ex vicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra consider a
Lorca un poeta inclasificable, pese a estar enmarcado en la Generacin
del 27, y abog por desvelar misterios que en torno al poeta no son del
arte y continan vigentes como son las condiciones en que se produjo su
muerte.

As, Guerra lament la trgica muerte del granadino porque se termin no
slo con una vida humana, sino tambin con la trayectoria de uno de los
hombres ms ricos artsticamente que no podemos ni adivinar qu alcance
hubiera tenido en el mundo de no haber muerto a los 38 aos.

En referencia a la exhumacin, afirm que es una ambicin absolutamente
legtima por parte de las familias y mostr su desacuerdo ante el hecho de
que suponga reabrir heridas del pasado, tal y como han apuntado algunos
sectores polticos, ya que, en su opinin, habr heridas mientras no se
permita a esas familias recuperar los cadveres.

El cantautor Amancio Prada, que cerr el acto interpretando una seleccin
de sonetos y canciones lorquianos, manifest, tras recorrer el lugar donde
se suponen que reposan los restos, que lo que hay que celebrar es la vida
creciente e imparable de Lorca, que propici como ningn otro poeta la
creacin con su obra, que destaca ms por ser semilla que fruto, por lo
que suscita que por lo que dice.

Adems participaron personas relacionadas con el mundo de las letras como
el poeta represaliado en las crceles del franquismo y condenado a muerte
Marcos Ana; del mundo del cine como los cineastas Miguel Hermoso director
del filme sobre Garca Lorca La luz prodigiosa y Emilio Ruiz Borrachina
director del documental Lorca: el mar deja de moverse, que se presentar
en el Festival de San Sebastin.

Federico Garca Lorca fue fusilado la madrugada del 18 o 19 de agosto junto
al maestro Discoro Galindo y los banderilleros anarquistas Francisco
Galad y Joaqun Arcollas, ante un viejo olivar conocido como Aynadamar,
fuente de las lgrimas, en Vznar (Granada), donde se cree que an reposan
sus restos con los de los otros tres compaeros que corrieron la misma
suerte.

El trabajo realizado por investigadores extranjeros logr arrojar luz sobre
la torcida versin, segn Gibson, que se ofreci en la dictadura
franquista, ante la imposibilidad de llevarlo a cabo por parte de los
espaoles vencidos, hecho que puede ser ratificado en la actualidad
porque es una deuda que se mantiene con los familiares.

El Parque Federico Garca Lorca homenaje as al poeta granadino y tambin
a todas las vctimas de la contienda, recordando la tragedia para que sta
no caiga en el olvido porque sera una ofensa a los muertos.

Fuente: Europa Press



*** Mxico celebra los 30 aos de su Fototeca

La Fototeca Nacional de Mxico, antes Archivo Casasola, celebrar su
trigsimo aniversario con una serie de actividades entre el 22 y el 25 de
agosto, en las que se incluyen exposiciones, mesas redondas y conferencias
en el marco del VII Encuentro Nacional de Fototecas, que tendr como
escenario la sede del museo en Pachuca (Hidalgo) y otras sedes alternas.

En las actividades participarn especialistas en investigacin, historia y
produccin fotogrfica, provenientes de Espaa, Francia, Reino Unido,
Brasil, Cuba y Mxico. Se entregarn reconocimientos al mrito fotogrfico,
con un breve homenaje a la trayectoria de los fotgrafos Nacho Lpez,
Hctor Garca y Carlos Jurado, y un reconocimiento especial a Eleazar Lpez
Zamora, director de la Fototeca Nacional de 1982 a 1995.

Joan Fontcuberta, creador, docente, crtico y comisario de exposiciones,
dictar la primera conferencia magistral, en la que hablar sobre las
imgenes de la Agencia Casasola, fundada por los hermanos Agustn, Vctor y
Miguel Casasola, considerada como la primera agencia fotogrfica moderna
del pas.

En la primera de seis mesas de discusin, que se titular Investigaciones
recientes en torno a Casasola, se pretende dar cuenta de nuevas lecturas
sobre este importante archivo de gran valor histrico y artstico para
Mxico, en especial por su registro de la Revolucin de 1910, cuya
adquisicin por parte del gobierno federal en 1976 marc el inicio de la
Fototeca Nacional.

Los festejos incluyen una serie de exposiciones fotogrficas como la
titulada Mxico entre fiestas y caudillos, con imgenes de la Fototeca
Nacional, con curadura de Rosa Casanova y Mayra Mendoza; Desvanecimientos
y presencias (rescate de negativos con deterioro crtico), un proyecto de
Mara Antonieta Roldn Arellano, y otra ms de fotografa artstica de Jos
Bustamante Valdes, con curadura de Heladio Vera Trejo.

Una exposicin colectiva, titulada Los nuevos clsicos; otra ms de
haciendas pulqueras del altiplano hidalguense, titulada Casagrande; otra
denominada Espejos de agua y una ms titulada Arcana, miradas de
construccin, principios del siglo XXI.

La Fototeca Nacional constituye hoy el acervo fotogrfico ms importante de
Mxico, pues resguarda unas 900 mil piezas que cubren ms de 160 aos de
fotografa en el pas azteca, y es referencia obligada para instituciones
de Estados Unidos, Europa y Amrica Latina en la promocin del valor de la
imagen como patrimonio cultural, pero sobre todo por su propuesta de
organizacin interna y las tcnicas de conservacin aplicadas, as como por
su vocacin de servicio al pblico.

Cuenta con 41 fondos provenientes de diversas adquisiciones y donaciones.
Una muestra representativa de las imgenes que conforma los fondos se
encuentra en el Museo de la Fotografa. Tiene tambin un centro de
documentacin con material documental, hemerogrfico y bibliogrfico de
temas referentes al quehacer cotidiano de Mxico.

Fuente: La Jornada



*** Festival de la Montaa realizarn en Jarabacoa

Entre el 25 y el 27 de agosto se celebrar en las instalaciones del Centro
Salesiano, en la comunidad de Pinar Quemado (Repblica Dominicana) el IV
Festival de Poesa en la Montaa Jarabacoa 2006, una actividad organizada
por la poeta y gestora cultural Taty Hernndez Durn y que cuenta con el
apoyo de diversas instituciones dominicanas.

Hernndez explic que la actividad tiene por objetivo promover la poesa
dominicana, y de manera especfica, el gnero de la poesa como alimento
del espritu y blsamo, ya que la poesa es la ms pura de las artes.

El programa contempla un encuentro nacional de jvenes poetas, un coloquio
sobre Los retos del joven escritor, con el secretario de Estado de
Cultura, Jos Rafael Lantigua; un taller de poesa en Papel Doblado, un
espectculo musical con los jvenes del Oratorio Don Bosco y un recital de
alta poesa en la montaa.

Escritores galardonados, de trayectoria cultural y ganadores de importantes
premios de literatura, tanto de Santo Domingo como de diversas ciudades de
Repblica Dominicana, estn invitados y muchos han confirmado su asistencia
a la actividad.

Entre ellos cit a Jos Rafael Lantigua, Rafael Garca Romero, Jos Mrmol,
ngela Hernndez, Frank Bez, Rosa Silverio, Homero Pumarol, Juan Dicent,
Rannel Bez, Aurora Arias, Fernando Cabrera, No Zayas, Marivell Contreras,
Pedro Antonio Valdez, Basilio Belliard, Emelda Ramos, Alexis Gmez Rosa,
Orlando Gil, Len Flix Batista, Toms Castro, Manuel Llibre Otero, Yilenia
Cepeda y Tanya Bada.

Fuente: El Nuevo Diario



*** Espacios pblicos de Chihuahua sern cubiertos de poesa visual

Entre el 25 de agosto y el 2 de septiembre se realizar en Mxico la VII
Feria Estatal del Libro Chihuahua 2006, que bajo el lema Festival de la
lectura y la palabra escrita reunir a ms de diez universidades pblicas
mexicanas.

Adems la feria concentrar ms de 400 actividades, destacando las
dirigidas a nios y jvenes, con el fin de estimular en ellos el gusto por
la lectura, segn inform el Instituto Chihuahuense de la Cultura a travs
de su titular, Jorge Carrera Robles.

Entre estas actividades se encuentran las primeras Jornadas de Poesa
Visual, que se celebrarn entre el 25 y el 27 de agosto con un taller a
cargo de Clemente Padn, de cuyos participantes se escogern los mejores
trabajos para revestir los espacios pblicos visibles y de gran afluencia
durante las fechas del Segundo Festival Internacional Chihuahua, a
realizarse del 27 de septiembre al 8 de octubre.

En la feria participarn algunas industrias editoriales ofreciendo sus
catlogos, como el Fondo de Cultura Econmica, Alfa, Educal, y los propios
fondos universitarios, como el Colegio de Mxico, Colegio de la Frontera y
el Instituto de Filantropa de la Unam, as como la Universidad de
Guadalajara.

Segn Carrera Robles, el ciudadano chihuahuense lee pocos libros al ao.
Cuando un pueblo lee poco es un pueblo que no puede construir
adecuadamente muchas de las situaciones importantes de su historia,
agreg.

El evento reunir a cinco importantes poetas de habla hispana: los
mexicanos Al Chumacero, Clemente Padn y Jos Emilio Pacheco, el chileno
Gonzalo Rojas y la estadounidense Leslie Marmon Silko. Tambin se prev
actividades con jvenes autores locales.

Se espera que la feria reciba a unos 50.000 visitantes, 15 mil ms que el
ao pasado, para lo cual se ha invertido un milln de pesos de manera
directa, provenientes de diversas instituciones. Se tiene como pas
invitado a Italia, que participar con sendas exposiciones sobre Pinocho y
La divina comedia. Como preludio al evento, el jueves 24 una avioneta
arrojar 750 mil poemas sobre Chihuahua y una cantidad similar en Jurez, a
las 12:30 del da.

Fuentes: Omnia  Tiempo Local



*** Coloquio sobre sociedad urbana y vida social realizarn en Maracaibo

El 19 y 20 de septiembre se realizar en el Museo de Arte Contemporneo del
Zulia, en Maracaibo (Venezuela) el Coloquio Internacional
Pluridisciplinario Sociedad urbana y vida social, una actividad enmarcada
en el 15 aniversario del convenio entre la Universidad del Zulia (LUZ,
http://www.luz.edu.ve) y la Universidad de Caen (Francia,
http://www.unicaen.fr).

La Universidad de Caen fue de las primeros centros de enseanza europeos en
acercarse a Amrica Latina y hoy puede mostrar al mundo una intensa agenda
de relaciones con varias universidades venezolanas, en especial con LUZ.

El martes 19 a las 8:30 de la maana se realizar el acto de instalacin y
la conferencia inaugural, media hora ms tarde, ser Balance de una
relacin estratgica: visin desde la Universidad del Zulia, a cargo de
Marlene Primera, de la Direccin de Relaciones Interinstitucionales de LUZ,
a quien seguir Didier Le Gall, del Laboratorio de Anlisis
Socioantropolgico del Riesgo de la Universidad de Caen, con una
conferencia equivalente: Balance de una relacin estratgica: visin desde
la Universidad de Caen.

A las 10:30 am, el ministro de Ciencia y Tecnologa de Venezuela, Rigoberto
Lanz, hablar sobre los convenios de cooperacin internacional en la
poltica venezolana de ciencia y tecnologa. Posteriormente se realizar un
receso para almorzar y a las 2:30 de la tarde se reiniciar la actividad
con la conferencia Recomponer una familia. La entrada en el hogar, a
cargo de Didier Le Gall.

A las 2:55 pm, Mara Isabel Bustos dictar su charla Cultura e identidad
en Venezuela: un enfoque desde la familia, siendo seguida a las 3:20 pm
por La sexualidad sometida a prueba por la paternidad: comparacin
Francia-Venezuela, con Charlotte Lettelier. Posteriormente, a las 3:45 pm,
Adriana Prez Bravo dictar su conferencia El complejo rol de la mujer y
la vida urbana en Venezuela y, a las 4:30 pm, Gladis Asprino hablar sobre
el protagonismo comunitario en Maracaibo. El programa de ese da cerrar
con Aproximacin socioantropolgica de la cultura venezolana, conferencia
a cargo de Camile Tarot.

El mircoles 20, a las 8:30 de la maana, Nelly Garca Gaviria pronunciar
su conferencia Interculturalidad y conflicto en la conformacin de
identidades urbanas: caso zuliano. Ser seguida, a las 8:55 am, por La
Iglesia Ipecra: un caso de pentecostalismo sincrtico rural wayuu y su
relacin con la modernidad, dictada por Helose Mussat; La antropologa
cultural y el profesor de lengua extranjera, por Yolanda Quintero, a las
9:20 am; La poltica de la ciudad y la intervencin social en Francia:
enseanzas para Venezuela?, por Dominique Beynier, a las 10:10 am;
Normas y cultura de la violencia urbana en Venezuela, a las 10:35 am, por
Alexis Romero Salazar, y Proteccin social en salud en Venezuela, a las
11:00 am, por Coromoto Algarra.

El programa de la tarde se iniciar a las 2:30 con Geografa social de
Venezuela urbana: riesgos sociales y espaciales en los barrios
autoconstruidos, por Jean-Marc Fournier, El determinismo geogrfico y su
incidencia en los procesos de desarrollo: caso Maracaibo, por Antonio
Tinoco, a las 2:55; Los mercados informales de Maracaibo, el ejemplo Las
Playitas, por Benoit Raoulx, a las 3:20, y Asentamientos humanos no
controlados en la ciudad de Maracaibo, por Gustavo Chourio, a las 3:45. El
acto de clausura ser a partir de las 4:30 de la tarde y en l se
presentar un libro del investigador Robert Herin.

Como actividad colateral, entre el 21 y el 23 de septiembre se realizarn
cuatro sesiones de trabajo en las facultades, en horarios comprendidos
entre las 9 de la maana y las 12 del da y entre las 3 y las 6 de la
tarde.

En este marco, la Facultad de Humanidades y Educacin reunir a Jean Marc
Fournier, Benoit Raoulx y Robert Herin en la sesin de trabajo Poltica de
la ciudad y urbanismo; la de Ciencias Econmicas y Sociales desarrollar
Dinmicas familiares en el siglo XX, a cargo de Didier Le Gall y
Charlotte Lettelier; la de Ciencias Jurdicas y Polticas tendr a
Dominique Beynier coordinando Polticas de la ciudad e intervencin
social y finalmente la Facultad Experimental de Ciencias tendr a Camile
Tarot coordinando la sesin Antropologa de lo simblico.

Los cupos son limitados. Para participar, es preciso solicitar la planilla
de inscripcin al profesor Alexis Romero Salazar, escribindole al correo
electrnico romeros@cantv.net.

Fuente: LUZ



*** Simposio sobre gnero negro realizarn en Colombia

Con el II Simposio Internacional de Literatura Indefiniciones y Sospechas
del Gnero Negro, que tendr lugar entre el 20 y el 22 de septiembre, el
Departamento de Humanidades y Letras de la Universidad Central de Colombia
(http://www.ucentral.edu.co) celebrar los 25 aos del Taller de Escritores
de la Universidad Central (Teuc).

El escritor espaol Jos Luis Muoz, ganador del premio Juan Rulfo al mejor
relato policiaco, entre otras distinciones, es el invitado de honor y
tendr a cargo la conferencia inaugural el 20 de septiembre a las 6 de la
tarde, en el Auditorio Jorge Enrique Molina de la Universidad Central.

Junto a l, escritores colombianos de gran reconocimiento como Roberto
Rubiano Vargas, Lina Mara Prez, Gustavo Forero Quintero, Octavio Escobar
Giraldo, Evelio Rosero Diago, entre otros, debatirn durante tres das
sobre este gnero literario.

A su vez, estudiosos e investigadores como Hubert Poppel, Clemencia Ardila
y Miguel Mendoza abrirn caminos de comprensin de la literatura negra en
la escena colombiana, que darn lugar a mesas de discusin y encuentros con
escritores.

Junto con los Premios de Literatura 25 aos del Teuc, este II Simposio
Internacional de Literatura ser el escenario para destacar el importante
papel que ha cumplido el Teuc en el mbito de la creacin literaria en ese
pas.

Para participar es preciso establecer contacto con el Departamento de
Humanidades y Letras Universidad Central, a travs del telfono 3239868,
extensin 312, del telefax 3423790 o del correo electrnico
humanidades@ucentral.edu.co. La inscripcin tendr un costo oscilante entre
30.000 y 60.000 pesos, salvo para estudiantes y profesores de la casa de
estudios, quienes podrn participar gratuitamente previa inscripcin.

Fuente: Universidad Central



*** Poetas de Latinoamrica se reunirn en Crdoba

Entre el 13 y el 15 de octubre se realizar en Villa Mara, Crdoba
(Argentina) el 2 Encuentro de Poetas Latinoamericanos, evento que bajo el
lema En el centro del pas celebramos la hermandad de los pueblos es
organizado por la filial de la Sociedad Argentina de Escritores (Sade) que
funciona en esa ciudad.

El encuentro tiene como objetivo acercar a los pueblos a travs de la
poesa. Se realizar mesas de lectura en las que los participantes
expondrn sus producciones, por un tiempo mximo de siete minutos, a los
presentes.

Con el auspicio de la Municipalidad de Villa Mara, la Universidad Popular
de Villa Mara y el Concejo Deliberante de la Ciudad de Villa Mara, el
evento se iniciar el viernes 13 con una celebracin gastronmica.

Los grupos de poetas que formarn las respectivas mesas de lectura cada
da, sern seleccionados al azar, por sorteo previo al comienzo de cada
ciclo programado. El pblico y dems asistentes al encuentro, elegirn por
medio de voto universal, de entre todos los participantes de las diferentes
mesas de lectura, al Poeta Revelacin 2006, quien ser galardonado con un
premio especial. Los oyentes y pblico en general podrn asistir a escuchar
gratuitamente cualquiera de los puntos del programa.

Se contar con la presencia de invitados especiales de diversos pases, que
tendrn a su disposicin un plazo mayor de tiempo de lectura, para que los
asistentes puedan gozar de su exposicin.

Tras la jornada inaugural, el sbado 14 se realizar la primera sesin de
la mesa de lecturas, desde las 8:30 hasta las 11:30 de la maana, cuando
los asistentes sern conducidos a un paseo por la ciudad. En la tarde se
desarrollar la disertacin de los invitados especiales y se entregarn los
premios del concurso Primo M. Beletti, adems de la segunda mesa de
lecturas. En la noche se realizar un espectculo potico musical, una cena
y una pea literaria.

El domingo 15, los participantes asistirn a la 3 mesa de lecturas, que se
realizar entre las 9 y las 11:30 de la maana. A esa hora se celebrar la
clausura y se entregarn los certificados correspondientes. A las 12:30 se
realizar un almuerzo de despedida.

Para solicitar informacin sobre el encuentro, dirjase a la sede de Sade
Villa Mara, en la Direccin de Cultura de la Universidad Popular (Bv.
Sarmiento y San Martn 5900, o a travs de los telfonos 0353 4527092
(Luciana), 0353 154064544 (Eduardo Cichy), 0353 154113008 (Eduardo
Belloccio) y 0353 154116389 (Luis Lujn). Tambin se puede escribir a
encuentrodevillamaria@yahoo.com.ar.

La inscripcin al evento tendr un costo de $20 para residentes de Villa
Mara y $40 para participantes de otras partes de Argentina. Este monto
incluye alojamientos y comidas. Los acompaantes no pagan inscripcin, pero
la organizacin no se hace responsable de sus gastos.

Fuente: Organizacin del evento



*** Congreso de bibliotecologa celebrarn en Chile

Entre el 25 y el 27 de octubre se realizar en Chile la XI Conferencia
Internacional de Bibliotecologa, que bajo el lema Bibliotecologa:
oportunidades y desafos en la sociedad del conocimiento es organizado por
el Colegio de Bibliotecarios de Chile, A.G.

La actividad se celebrar en el marco de la 26 Feria Internacional del
Libro de Santiago, en el Centro Cultural Estacin Mapocho de la capital
surea, y tiene como fin conocer y compartir con la comunidad bibliotecaria
chilena e internacional los desarrollos y experiencias en el contexto de la
sociedad del conocimiento, aportando datos relevantes del estado de las
bibliotecas, recursos de informacin, formacin y desarrollo de los
profesionales, as como la gestin y polticas de informacin.

Entre los temas que se tratarn en la conferencia se encuentran la
educacin bibliotecaria en la sociedad del conocimiento, las bibliotecas
como gestores de transformacin social y cultural, las aplicaciones y
desarrollos tecnolgicos en la gestin del conocimiento y los proyectos de
fomento bibliotecario y polticas de informacin.

Fuente: Bibliotecarios de Chile



|||||||||||||||||||||||    LITERATURA EN INTERNET    ||||||||||||||||||||||

=== Necronomicn      http://necronomicon.avcff.org =======================

La Universidad Simn Bolvar (http://www.usb.ve) es reconocida en Venezuela
como un centro neurlgico de la creacin literaria en los gneros de la
ciencia ficcin, la fantasa y el terror. Y lo es gracias a la actividad
febril desarrollada por el Club de Ciencia Ficcin UBIK, creado en el
mtico ao de 1984 por Csar Villanueva, Imre Mikoss y Jos Ramn Morales.

UBIK prob diversas publicaciones impresas para plasmar la creacin de sus
miembros. La primera fue la revista de ciencia ficcin Cygnus, cuyo
esforzado trabajo de edicin superaba la capacidad de sus recursos humanos,
dilatando cada nmero hasta dos aos. Luego se intent con La Gaceta de
UBIK, enfocada en la obra breve de los grandes del gnero, que se inici
con ediciones mensuales pero posteriormente sufri una suerte similar a la
anterior.

El ltimo intento de UBIK con las publicaciones impresas fue Necronomicn,
de la que slo aparecieron dos ediciones, la primera bajo responsabilidad
de Jorge de Abreu y la segunda de Yvn Ecarri. Como todo buen mito, la
tercera edicin, a cargo de Roberto da Silva, jams fue impresa pese a que
el borrador estaba ensamblado y de alguna manera desapareci. Hasta el
momento no ha podido ser encontrada.

Desde 2003, Necronomicn es una rozagante publicacin que inaugur en la
red su segunda poca con la versin digital de sus dos nmeros de papel.
Hereda de su primera poca la idea original de publicar ficcin corta,
terror, fantasa o ciencia ficcin, y desde su nombre es un homenaje a la
obra de H. P. Lovecraft. Desde octubre de 2004 se han editado ocho nuevos
nmeros, el ms reciente en junio de este ao.

En el primer editorial de esta segunda poca, Jorge de Abreu quien funge
de editor intenta de esta manera conjurar la suerte de sus antecesoras:
Necronomicn, vctima del encantamiento, qued en animacin suspendida,
como una criatura que naci para cumplir con una tarea y que se ve obligada
a desaparecer antes de tiempo... por ello siempre deambul como una sombra,
durante diez aos, recordando y deseando volver. Ahora est de nuevo aqu,
como un fantasma, como un espectro que desea la vida, que ansa estar de
nuevo en el mundo material, pero que se debe conformar con la imitacin
virtual de la materialidad.

Con su aparicin en Internet, Necronomicn ha publicado textos de autores
tan variopintos en sus temticas, estilos y nacionalidades como Santiago
Eximeno, Francisco Ruiz, Javier Caballero, Adriana Alarco, Sergio Gaut vel
Hartman, Sergio Mars, igo Fernndez, Francisco Javier Prez, Hernn
Domnguez Nimo y Ana Mara Fuster, entre otros.

La revista publica relatos cortos (no publica poesa ni ensayo), de una
longitud mxima de 1.000 palabras, lo que equivale a poco ms de tres
pginas. Deben inscribirse en la literatura fantstica, con preferencia, en
este orden, en el terror, la fantasa y la ciencia ficcin. Necronomicn
admite que la temtica lovecraftiana es especialmente privilegiada, algo
lgico si se recuerda el origen de su nombre. Quien desee postular sus
textos deber enviarlos a necronomicon@avcff.org, bien sea en el cuerpo del
mensaje o como anexo, incluyendo datos personales, vas de contacto, URL de
su pgina personal si la posee y un comentario sobre cada cuento.

La revista sigue siendo respaldada por UBIK, que ya no es un club de
ciencia ficcin sino la Asociacin Venezolana de Ciencia Ficcin y
Fantasa (http://www.avcff.org). Todo un ejemplo de lo que la perseverancia
puede lograr cuando se conjuga con la pasin por la literatura.



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== Una dcada de impunidad: las muertas sin fin de Ciudad Jurez =======
=== (Una lectura de Huesos en el desierto, ================================
=== de Sergio Gonzlez Rodrguez. =========================================
=== Barcelona [Espaa], Anagrama, 2005, 3 ed., 379 p.) ===================
=== Lilian Fernndez Hall =================================================

                                                      Humillante y abusiva
                                                    la intocable impunidad,
                                                  los huesos en el desierto
                                                   cuentan la cruda verdad,
                                               las muertas de Ciudad Jurez
                                                   son vergenza nacional.

                                                      Las mujeres de Jurez
                                                         (corrido mexicano)
                                                   Los Tigres del Norte (1)

El 13 de mayo de 1993 fue hallado en las faldas del Cerro Bola, en la
ciudad fronteriza de Ciudad Jurez, el cuerpo sin vida de una joven de 25
aos, violada y con heridas de arma blanca. Sera una de las primeras
vctimas de una violencia misgina y brutal que desde hace ms de una
dcada asola esta ciudad del estado norteo de Chihuaha en Mxico.
Centenares de jvenes, en su mayora de origen humilde, han sido
secuestradas y luego halladas asesinadas en algn descampado de la ciudad.
Los cuerpos muestran huellas de una violencia sadista y aterradora:
violacin, maltrato, mutilacin, torturas, estrangulamiento, robo.
Asesinatos de caractersticas tan especiales y con tantos rasgos en comn,
que hacen improbable la tesis de que estos actos de violencia no tengan una
estrecha conexin entre s. Las investigaciones oficiales poco han aportado
al esclarecimiento de los crmenes. Las pocas personas u organizaciones que
se han atrevido a sumergirse en una trama intrincada de encubrimientos,
corrupcin y complicidades, han entrevisto una realidad de fondo que los
dejara perplejos, atemorizados y azorados: las conexiones siniestras del
poder pblico y privado y sus nexos con el crimen organizado. Hasta la
fecha, la mayora de los casos sigue sin resolverse. La violencia contina
cobrando vctimas y an sigue impune.

Sergio Gonzlez Rodrguez, ensayista, narrador y crtico (Ciudad de Mxico,
1950) denunci con valenta la tragedia de Ciudad Jurez en su libro Huesos
en el desierto, publicado por la editorial Anagrama de Espaa en 2002. Por
ese entonces se cumpla una dcada de impunidad para los culpables de los
crmenes y sus secuaces. A fines del ao pasado (noviembre de 2005) se
public la tercera edicin del libro, con una actualizacin del caso, y el
saldo es desalentador: los crmenes siguen cometindose, la impunidad
contina. Hasta cundo?



Una huella de sangre

Sergio Gonzlez Rodrguez viaj por primera vez a la frontera de la
muerte (2) en 1996, para investigar personalmente lo que ya por entonces
apareca como la obra de un asesino serial: mujeres jvenes, humildes, con
frecuencia trabajadoras de maquila, eran desaparecidas y sus cuerpos sin
vida hallados al poco tiempo en terrenos baldos o descampados en las
afueras de la ciudad. Maltratadas, violadas, mutiladas: los cuerpos de las
jvenes, a veces nias, abandonados en el desierto, parecan formar parte
de una escenografa macabra de algn rito satnico. Con las ropas en
desorden y los zapatos acomodados al lado de los cuerpos mutilados, el
extremo desamparo de las vctimas daba testimonio de una violencia misgina
y de clase, como Gonzlez Rodrguez y otros autores sealaran (3). La
extrema violencia se vinculaba en forma siniestra a creencias
irracionalistas tales como la narcobrujera, el narcosatanismo o la fe en
la Santa Muerte. Estbamos en presencia de una violencia de gnero tan
atroz y sin precedentes que necesit de un nuevo trmino para poder
nombrarse: femicidio. Trmino que el autor de Huesos en el desierto acu y
pronto se hara indispensable para referirse al caso de las muertas de
Jurez.

El tema, con toda su ferocidad, haba encontrado en Sergio Gonzlez
Rodrguez a su portavoz, como l mismo lo expresara: Yo no busqu el tema,
sino que el tema lleg a m. Slo me queda estar a la altura de las
circunstancias, e intentar hacer bien mi trabajo (4). A partir de ah, el
autor seguira una huella de sangre que recorrera durante casi diez
aos, hasta concluir su libro, pero que sigue y seguir presente en su
labor profesional hasta que los crmenes se resuelvan y la memoria de las
vctimas sea restablecida.

Las investigaciones del autor, publicadas durante esos aos en forma de
diversos artculos en el peridico Reforma, pronto encontraron profundas
anomalas y omisiones significativas en las investigaciones de los
asesinatos. Las autoridades, locales primero, y estatales y federales
despus, procedan de manera sospechosamente torpe. Lentitud,
inexactitudes, falsos homicidas, inocentes encarcelados, declaraciones
evasivas o francamente incorrectas a la prensa: actitudes que pronto
dejaran intuir un tejido denso de protecciones e intereses creados. Los
testimonios y todos los indicios y evidencias sealaban a los mismos
grupos: elementos criminales relacionados con las mafias del narcotrfico,
en estrecha relacin con representantes de las autoridades que, en en un
Estado de Derecho, deberan constituir la red de proteccin de los
ciudadanos: la Polica y el Poder Judicial. Que poderosos empresarios con
fuertes intereses en la regin aparecieron tambin implicados agravaba la
situacin.

La investigacin se haca cada vez ms escabrosa y peligrosa: hasta qu
niveles, en los corredores del poder, llegaba esta corrupcin y este
proteccionismo? Hasta los ms altos, demostrara el libro de Sergio
Gonzlez Rodrguez, quien nos proporciona informacin con nombre y
apellido. A esta altura, las investigaciones se hacan cada vez ms
incmodas y la respuesta no se hizo esperar. En junio de 1999, en vsperas
de la publicacin en el diario Reforma de un artculo muy comprometedor,
Gonzlez Rodrguez es secuestrado, maltratado brutalmente y liberado con
amenazas pendientes. Y sera solamente el principio de una serie de acosos,
amenazas, intercepciones y campaas de desprestigio que el autor debera, y
an hoy, debe soportar. Lo cual, admirablemente, no le ha impedido
continuar con sus denuncias y su trabajo incansable para lograr la justicia
y la reivindicacin de las vctimas.

Luego de publicado Huesos en el desierto en el 2002, varios organismos
independientes, como Amnista Internacional, grupos de expertos de la ONU,
el Colegio de la Frontera Norte, y otros, confirmaran las tesis del
columnista de Reforma. En su informe de 2003, denominado: Mxico, muertes
intolerables: diez aos de desapariciones y asesinatos de mujeres en Ciudad
Jurez y Chihuahua (5), Amnista Internacional sealara que en una dcada
se han producido ms de 350 asesinatos, y que el nmero de jvenes
desaparecidas se eleva a cerca de 400. Esto en total discrepancia con las
cifras presentadas por las autoridades, quienes aducen adems que la
violencia contra las mujeres proviene del mbito privado y deben
considerarse como crmenes comunes. Ese mismo ao, el juez Baltasar Garzn,
en su encuentro con el entonces recin fundado grupo Nuestras Hijas de
Regreso a Casa (constituido por familiares y amigos de las jvenes
desaparecidas) declarara que los sucesos de Ciudad Jurez deban
considerarse como crmenes contra la Humanidad (6), coincidiendo tambin
en esta postura con la tesis que Sergio Gonzlez Rodrguez formulara en su
libro.



La narracin como herramienta

Hasta aqu podramos decir que, slo por el coraje en la denuncia y por la
rigurosidad de su investigacin, el libro de Sergio Gonzlez Rodrguez
merece un lugar de privilegio en la serie de ttulos que, a lo largo de los
aos, se han dedicado desde distintos ngulos y con mayor o menor calidad
a tratar el tema de las muertas de Jurez. Pero hay algo ms que convierte
a Huesos en el desierto en un texto excepcional en el gnero, y es,
justamente, la dificultad de clasificarlo en alguno. La ambicin y el logro
del autor de transformar el relato de las muertes de Jurez en una
narracin de lo inenarrable es estremecedoramente eficaz. La calificacin
de Ramn Chao al libro de Gonzlez Rodrguez como una novela sin ficcin
(7) es muy acertada. La calidad literaria del relato donde la crnica, el
relato, el ensayo y la narracin se entrelazan de una manera inseparable
le otorgan una dimensin nica en este tipo de literatura. El mismo autor
declara: Actualmente, el estatuto literario debe estar en ser capaz de
hacer una denuncia con un esfuerzo expresivo que permita que se mantenga
ms all de lo noticioso (8). De esta manera, el filtro de la narracin,
con el magistral equilibrio que logra el autor entre la objetividad y la
empata y sin caer nunca en la morbosidad o en la nota amarilla, hace a la
vez soportable lo inaudito y le otorga cuerpo (narrativo) visible a los
cuerpos (de las vctimas) ocultos y negados por las autoridades.

Que el tema tratado tan lcidamente por Gonzlez Rodrguez se ubica en ese
espacio lmite entre los gneros, lo prueba la simbiosis que realizara el
gran escritor chileno Roberto Bolao, quien en su novela pstuma 2666
recrea la tragedia de Jurez reubicndola en la ficticia ciudad de Santa
Teresa (gemela de Ciudad Jurez). A la vez, en un gesto de reconocimiento
literario, Bolao incluye al mismo Gonzlez Rodrguez como personaje de la
novela. Bolao, quien residi en Mxico durante muchos aos, mantuvo
intenso contacto epistolar con el autor de Huesos en el desierto, y se
nutri incansablemente de sus investigaciones. Ambos sentan que el tema de
las muertas de Jurez simbolizaba un punto extremo de disolucin de valores
que la sociedad mexicana sufra y sufre an hoy. Ambos canalizaron sus
inquietudes a travs de la creacin: Bolao dedicndole una parte de su
monumental novela pstuma; Gonzlez Rodrguez con ese testimonio nico
sobre una etapa que representa una herida an no cerrada en el corazn de
Mxico.

En esta tercera edicin, diez aos despus de su primera visita a la
frontera, el balance es desalentador. Luego de siete dcadas de
presidencialismo autoritario y de rgimen de partido nico, la fe en el
cambio democrtico en Mxico se transform en una sensacin de fracaso y
mentira. El gobierno de Vicente Fox, sealado por Gonzlez Rodrguez como
parte de esta conspiracin de silencio y encubrimiento, no estuvo a la
altura de las circunstancias. Aport muchas medidas cosmticas pero ninguna
solucin. Los culpables siguen en libertad, los crmenes no estn
solucionados, los asesinatos continan. El autor dirige tambin una crtica
severa a muchos medios de comunicacin sobre todo electrnicos que, sin
cuestionamiento alguno, slo se han limitado a reproducir la versin
oficial de los hechos, contribuyendo as a alejarnos cada vez ms de las
incmodas verdades de fondo. El ejemplo ms lamentable es el eco de esos
medios a la versin degradante de las autoridades, que han acusado a las
jvenes asesinadas de malas costumbres, prostitucin o doble vida. Como
si no fuera suficiente con la enorme tragedia de una muerte alevosa y
cruel, muchos familiares debieron adems escuchar las descalificaciones
oficiales de sus hijas. Lo cual, a pesar de en la gran mayora de los casos
no ser verdad, es un argumento que en nada disminuye la gravedad del
crimen.

Muchas veces, en distintas entrevistas, el autor ha respondido con la
paciencia y la cortesa que le es habitual, a las mismas preguntas,
reiteradas una y otra vez por distintos entrevistadores: por qu un
intelectual y literato como l se decidi a investigar estos casos tan
siniestros y abrumadores? y de dnde saca fuerzas para continuar con la
investigacin luego de tantas amenazas, acosos, persecuciones? La
respuesta, con variaciones, es siempre la misma: una suerte de imperativo
moral, de desafo intelectual y tico, del cual el autor intenta estar a la
altura: La pesquisa sobre el femicidio en Ciudad Jurez era una suerte de
reto intelectual y tico que deb enfrentar (...); escribir y publicar un
libro acerca de un drama como el femicidio en Ciudad Jurez implica cierta
predestinacin que hay que asumir, una experiencia que acompaa toda la
vida (9). Una suerte de destino, eleccin vital o toma de posicin. Y un
convencimiento de que la labor del intelectual, ahora y siempre, ha sido la
de combatir a la barbarie.

Mauricio Montiel Figueiras, en su excelente ensayo El permetro del mal,
sobre el libro de Gonzlez Rodrguez, dice: indignacin y azoro: sas son
las emociones que genera la lectura de Huesos en el desierto (10).
Indignacin ante el silencio y la indiferencia de las autoridades. Azoro no
slo ante la abyeccin de los crmenes, sino tambin ante el coraje del
autor. A esas emociones quisiramos agregar una tercera: la esperanza. Ante
las tinieblas de la complicidad, el olvido y la impunidad, debemos creer en
el coraje, la fuerza y la esperanza de quienes, como el autor y muchas
otras personas que luchan por la justicia y el esclarecimiento de los
crmenes, triunfen. Contra el olvido, la escritura. Contra la barbarie, la
esperanza. Las muertas sin fin siguen esperando por su reivindicacin y
las mujeres de Ciudad Jurez por su derecho a algo tan elemental como el
derecho a la vida. Huesos en el desierto seguir siendo una herramienta
fundamental en ese reclamo por la dignidad y la justicia.



Notas

 1. Las mujeres de Jurez, corrido interpretado por el ya clebre grupo
    Los Tigres del Norte, forma parte de su lbum Pacto de sangre, del
    2004. El grupo mexicano, con ya ms de treinta aos de trayectoria, ha
    triunfado no solamente en su pas y en los Estados Unidos, sino en gran
    parte de Sudamrica, Europa y Asia. Todava se los reconoce como los
    iniciadores de los denominados narco-corridos, debido a que uno de
    sus primeros xitos, la cancin Contrabando y traicin (1973), se
    refiere justamente al narcotrfico, pero en la actualidad el grupo
    aborda todo tipo de temticas, destacndose siempre el inters por
    temas sociales de actualidad.

    Pacto de sangre, del 2004, se coloc en el primer lugar de ventas en
    Mxico y en los Estados Unidos a slo dos semanas de editado. A los
    pocos meses ya haba vendido ms de 50.000 unidades en el pas azteca,
    lo cual hizo merecedores a sus intrpretes de un Disco de Oro. En este
    lbum se incluye el tema Las mujeres de Jurez, escrito por Paulino
    Vargas para el grupo e interpretado por Jorge Hernndez, y se refiere,
    justamente, a los asesinatos en serie de mujeres jvenes, en su mayoria
    trabajadoras de maquila, de la ciudad fronteriza de Jurez (ver letra
    completa en http://www.cfomaquiladoras.org/Tigresdelnorte.html).

    El tema Las mujeres de Jurez fue prohibido por el entonces alcalde
    de esa ciudad, en el Estado de Chihuaha, quien solicit personalmente a
    las radios locales que no lo transmitieran, por los efectos negativos
    que podra tener sobre los negocios en la zona (!), lo que, al parecer,
    tendra ms importancia para el alcalde que la vida de ms de 400
    mujeres. Uno de los integrantes del grupo, Hernn Hernndez, no anda
    con rodeos cuando declara su opinin sobre lo acontecido: Si les
    preocupa la imagen de la ciudad, pues que vayan y hagan algo con lo que
    all sucede. No puede ser que vengan a reaccionar recin cuando aparece
    una cancin. Ya es tarde (en:
    http://www.lamusica.emol.com/tiempolibre/musica/entrevistas).

    Otros xitos de este grupo son las canciones El santo de los mojados,
    sobre la enorme cantidad de indocumentados que intentan cruzar la
    frontera con los Estados Unidos, y La jaula de oro, que cuenta la
    historia de un hombre que ve cmo en el pas del norte su familia ha
    ganado en prosperidad pero ha ido perdiendo gradualmente su identidad
    de mexicanos. Los Tigres del Norte representan la denominada msica
    mexicana nortea de contenido social.

 2. Ciudad Jurez es uno de los 67 municipios del Estado de Chihuahua, el
    ms grande de Mxico. La ciudad est situada en el desierto, en la
    frontera con los Estados Unidos. Separada de ese pas y de la ciudad
    norteamericana de El Paso por el Ro Bravo, es hoy da la ciudad ms
    poblada del Estado de Chihuahua, con cerca de 1.300.000 habitantes. Su
    ubicacin en la zona fronteriza y la explosin del establecimiento de
    la industria maquiladora a partir de la entrada en vigor del Tratado de
    Libre Comercio (TLC) con los Estados Unidos en 1994, ha producido
    durante la ltima dcada un desarrollo importante en la zona pero
    tambin ha generado una cultura del aprovechamiento puesto que la
    lucratividad de la actividad maquiladora en gran parte se sustenta en
    los bajos salarios de sus empleados, en su mayora mujeres. Ciudad
    Jurez sufre tambin la presencia establecida de los carteles del
    narcotrfico, que, en combinacin con la corrupcin y la complicidad de
    las autoridades locales, ha generado alto niveles de violencia, gozando
    hasta ahora de una impunidad sorprendente. (Ver Informe de Amnista
    Internacional: Mxico: muertes intolerables: diez aos de
    desapariciones y asesinatos de mujeres en Ciudad Jurez y Chihuahua
    [2003], [en:
    http://www.amnistiainternacional.org/publica/ISBN_8486874912.html).

 3. El carcter misgino de la violencia desatada en Ciudad Jurez lo
    pintara con crudeza y claridad la reconocida escritora mexicana Elena
    Poniatowska: El problema de las muertas de Jurez es de impunidad y de
    misoginia, como deja muy claro Gonzlez Rodrguez. Mujeres de 14 y 15
    aos han sido encontradas muertas en Ciudad Jurez sin que el gobierno
    se preocupe por esos asesinatos, convirtindolos en los ms despiadados
    de Mxico. Por qu no hay reaccin? Por qu siguen libres los
    victimarios de las mujeres? En 1985, despus del terremoto del 19 de
    septiembre, las ltimas en ser rescatadas fueron las costureras de las
    fbricas de San Antonio Abad. Por qu? Porque eran mujeres, trabajaban
    sin seguro social en talleres clandestinos y las consideraban igual que
    basura. Lo mismo sucede con las muertas de Jurez (...). Las mujeres
    no valen nada, puede matarlas cualquiera, concluyen las autoridades,
    como corrobora el libro Huesos en el desierto. Como un kleenex, un vaso
    de plstico de usar y tirar, un plato desechable, la vida de 300
    muchachas se ha ido por el cao. (en:
    http://www.geocities.com/pornuestrashijas/eponiatowska251102.html).

    Lo mismo dir Juan lvarez en su resea de Huesos en el desierto: El
    fenmeno criminal que desde hace ms de trece aos se cierne sobre
    Ciudad Jurez y en general sobre el Estado de Chihuahua, tiene los
    rasgos de una epidemia social de cariz misgino: a las mujeres se las
    est violando y asesinando porque, culturalmente, la sociedad
    patriarcal las ha construido como valor de cambio (en:
    http://www.piedepagina.com/numero5/html/huesos.htm).

 4. La inocencia sepultada. Entrevista con Sergio Gonzlez Rodrguez.
    Roberto Garca Bonilla. En: Espculo. Revista de Estudios Literarios.
    Universidad Complutense de Madrid, 2004, tambin en:
    http://www.ucm.es/info/especulo/numero26/segonz.html.

 5. En: http://www.amnistiainternacional.org/publica/ISBN_8486874912.html.

 6. Gonzlez Rodrguez, Sergio. Huesos en el desierto. Anagrama, Barcelona,
    2005, 3 ed. Postfacio, p. II. Vase tambin: Efecto Garzn revive la
    esperanza en caso Ciudad Jurez, en:
    http://www.cimacnoticias.com/noticias/03jul/03071101.html.

 7. Ramn Chao en Le Monde Diplomatique, edicin espaola. Ver:
    http://monde-diplomatique.es/2003/02/cha0.htm.

 8. Mxico se ha degradado completamente. Entrevista a Sergio Gonzlez
    Rodrguez por Francesc Relea. Babelia, 18.02.2006. En:
    http://www.elpais.es/articulo/elpbabsem/20060218elpbabese_2/Tes).

 9. Tumbas a ras de la tierra. Entrevista a Sergio Gonzlez Rodrguez por
    Martn Prez, Pgina/12, Buenos Aires, 16.07.2006. En:
    http://www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=21026.

10. Tumbas a ras de la tierra. Art. cit.

11. El permetro del mal. Mauricio Montiel Figueiras (en:
    http://www.geocities.com/pornuestrashijas/perimdelmal.html?200619).

** Lilian Fernndez Hall
   lilian.fernandez@yahoo.com
   Docente e investigadora argentina residente en Estocolmo, Suecia.
   Egresada de la carrera de Letras de la Facultad de Humanidades y
   Ciencias de la Educacin de la Universidad Nacional de La Plata,
   Argentina. Colabora en varias publicaciones, impresas y digitales, de
   Europa y de Amrica Latina. Corresponsal en Suecia de El Diario de Hoy
   (http://www.elsalvador.com), de El Salvador. Coordinadora de crculos de
   lectura en espaol en Suecia.



=== Antropfagos      Antonio Otero Garca-Tornel =========================

He aqu un libro irreverente: Manual de literatura para canbales. Escrito
por Rafael Reig y editado por la editorial espaola Debate, es un repaso
zumbn a ciertos hitos de la literatura en la lengua de Cervantes. El
lector podr ver con sus propios ojos cmo el tal Reig, nacido en Cangas de
Ons, doctorado con una tesis sobre la prostituta en la novela del siglo
XIX, baja del pedestal a varios santones en una saludable y divertida
stira del mundillo de las letras. Utiliza la irona y una erudicin
desmitificadora para parodiar de manera eficaz ese mbito con aura de
grandeza y tan lleno de imposturas.

Se trata de una mezcla de narracin e historia literaria. Y hasta de
ensayo. Es ficcin lo referente a una saga de escritores frustrados, los
Belinchones, el hilo conductor, que siempre pierden el tren de los
movimientos literarios. Empieza todo con un tal Ignacio Belinchn que
escribe odas neoclsicas cuando triunfa el romanticismo de los cementerios
a la luz de la luna. Su hijo ser romntico (y se peinar como tal) durante
el apogeo de la novela realista, y as sucesivamente. Los patticos
Belinchones siempre se apuntan a la esttica pasada de moda: una fatalidad.
Estirpe maldita que arrastra la esperanza hereditaria de triunfar en esa
modalidad artstica que consiste en juntar palabras. Genios desconocidos,
siempre inditos. Se parecen al resto de la gente, s, pero ellos saben
que por dentro son diferentes. Y esperan, armados de paciencia, el
momento en que esa diferencia se haga visible para todos, lleguen los
aplausos atronadores y sean encajados por los crticos en una generacin
para la historia.

Desfilan convertidos en personajes de novela Zorrilla con un lobanillo a un
lado de la cabeza, Rubn escribiendo borracho la Salutacin del optimista:
n... hip..! nclitas razas ub... hip!... ubrrimas! Sangre de Hisp...
hip, hip..! Hispania, me cago en diez! Fecunda, eso es. Vallejo,
irradiando tristeza, dndose cuenta en Pars de la enorme cantidad de
dinero que cuesta ser pobre. El libro es particularmente inmisericorde con
el filsofo Ortega que habla levantando la barbilla y lleva marquesas a una
habitacin del hotel Victoria para que le hagan cosas inconfesables. Azorn
tampoco es uno de los favoritos del autor: aparece como un resentido
alicantino de prosa insufrible, que no quiere ser nunca ms Pepe Martnez
Ruiz y repite constantemente la frase vivir es volver. Ni Cela, del que
se airea su pasado franquista y de cuyo tremendismo se dice que consiste
sobre todo en hacer el borrico con la mayor truculencia posible. En cambio
queda clara la consideracin de Fortunata y Jacinta como la mejor novela
espaola de todos los tiempos. Al final de cada captulo se proponen unos
ejercicios prcticos de manual escolar, absolutamente hilarantes. Se
recomienda a los alumnos que no lean bajo ningn concepto a Benet o, en
todo caso que lean slo unas pginas para conjeturar qu le impuls a
escribir semejantes cosas: promesa a la Virgen, sadismo, una apuesta con
camaradas de armas? Tambin se recomienda con desparpajo en beneficio de la
salud no leer a Carlos Fuentes. Del mismo tono son las agudas observaciones
sobre Rulfo (su fama aumentaba con cada libro que no escriba), Onetti,
Garca Mrquez, Vargas Llosa, etc.

Los novelistas son canbales, se devoran unos a otros, nos comunica
Rafael Reig, que public anteriormente, entre otras novelas, Sangre a
borbotones y Guapa de cara. En la que nos ocupa hay mucho guio,
informacin, opiniones alejadas del canon de cualquier Bloom hispnico. El
relato est concebido y desarrollado de manera ms que convincente. Recorre
un arco que va de Espronceda a La guerra de las Maras (Javier Maras y
Fernando Maras). El narrador no se priva de manifestar lo mal que le cae
Javier (se re de sus novelas, artculos adversativos, sus estudiadas
posturas, el reino de Redonda...) y su aprecio, en cambio, por Fernando y
el tipo de narrativa que representa. En un final futurista esa guerra civil
que se produce entre los dos bandos acabar con la literatura para siempre.

La historia de la literatura no es ms que un bestiario, un recuento de
animales feroces que se devoran unos a otros. Si de algo no queda la menor
duda tras la lectura de este libro no apto para beatos es que Rafael Reig
es un canbal ejemplar y que, por suerte para l, no tiene nada de
Belinchn. Un libro recomendable, pues, para leer en el balancn o en la
habitacin del pnico, mientras los delincuentes trabajan a su aire y la
polica no llega.

** Antonio Otero Garca-Tornel
   leosaucius@euskalnet.net
   Escritor espaol (Barcelona, 1952). Curs estudios de derecho. Fue uno
   de los padres fundadores de Ajo Blanco. Cercano a Carlos Barral,
   desempe varios trabajos relacionados con el mundo del libro. Vivi
   siete aos en Venezuela. Gan en el Pas Vasco, lugar en el que ahora
   reside, el primer premio del VI Certamen Geoda de Narrativa (1991). Ha
   publicado artculos y poemas en revistas de Espaa y Amrica. Ejerce de
   columnista en el suplemento cultural de un peridico de Bilbao.



=== Patricio Lizaga (Buenos Aires, 1954-2006)      Esteban Moore =========

En Certezas e interrogantes, un poema incluido en Cdigo secreto (1991),
Patricio Lizaga declara con nfasis: Quiero ser un hombre / con pocas
certezas / con muchos interrogantes [...] Quiero ser un hombre / sin
afirmaciones contundentes. / El tiempo / la vida / las corroen / las
desmienten. Estas palabras lo definen en ms de una manera, determinan una
actitud frente a la vida. En las artes, como en las ciencias, consideraba,
tienen mayor valor los interrogantes que se nos plantean que las supuestas
respuestas que creemos inferir a partir de ellos, toda pregunta debera
responderse con una nueva pregunta. Le gustaba parafrasear un fragmento de
la Introduccin a El ser y el tiempo de Martn Heidegger, en traduccin de
Jos Gaos: El hacer una pregunta, el preguntar, en general, [...] son
modos de comportarse del que las hace, modos de ser del que pregunta [...]
Se puede preguntar por preguntar, o preguntar de forma que quepa ver a
travs .

En sus Notas sobre la experiencia potica que sirven de introduccin a New
York y otros poemas (1999) manifiesta: Me atrevera a decir que mi gnero
por definicin es el ensayo y que no deja de sorprenderme la escritura
potica. Hecha esta salvedad, recurre al discurso potico pues ste no es
para l slo otro medio de expresin sino el instrumento a travs del cual
puede interrogar los cambiantes rostros de la realidad. Una realidad que se
despliega en distintas dimensiones, posee un anverso y reverso, es
simultneamente uno y otro, ni afirma ni niega su contrario, o su
diferencia.

Este complejo y peculiar ejercicio de la mirada es el que lo impulsa a
protagonizar una audaz, vehemente aventura en el campo cultural que incluye
la escritura, fundacin de revistas, la direccin de programas radiales y
la organizacin de muestras y seminarios en el pas y el extranjero
dedicadas a Jorge Luis Borges y Manuel Puig. Asimismo, Patricio Lizaga,
quien consider la cultura como un rea estratgica del desarrollo, dirigi
el Instituto de Polticas Culturales de la Universidad de 3 de Febrero,
donde tambin ejerci la docencia; desde all despleg una actividad
avasalladora que incluy la edicin de los Indicadores Culturales,
publicaciones de las que se vali para sealar y mensurar el aporte de la
cultura a la economa. Las universidades de Nueva York y Harvard lo
tuvieron como profesor invitado y la Asociacin de Crticos de Arte y las
fundaciones Pettorutti y Konex reconocieron su labor otorgndole sus
mximas distinciones.

La gestin cultural fue otro de los tpicos a los que le dedic muchos das
de su vida. l consideraba que era necesario que nuestro pas contara con
hombres y mujeres capacitados en los diversos aspectos de esta
especialidad. La gestin cultural requiere, sostena: recursos humanos que
tengan la capacidad de gestionar un proceso que incluya el financiamiento
de la produccin cultural. Pero adverta que la educacin de estos
tcnicos deba estar signada por la imaginacin, el conocimiento de nuestra
tradicin cultural y una profunda formacin esttica.

Hacia mediados de 1983, casi un ao despus de la derrota militar
protagonizada por los representantes de la dictadura militar, la Argentina
comenzaba a despertar de una tenebrosa y extendida pesadilla que se haba
iniciado el 24 de marzo de 1976. En el invierno de ese ao, un poeta
admirado por Lizaga, Alfredo Veirav, escribi Nunca ms, un poema
ilustrativo del espritu de la poca: Nunca ms los gordos caballos de la
muerte entrarn en la plaza / a destrozar los canteros de plantas y de
flores (amarillas) / de las tipas asustadas; nunca ms los bastones /
golpearn con esa furia las cabezas ensangrentadas de los que ahora corren
/ bajo las nubes cirros, estratos, cumulus o nimbos / nunca ms estas
flores / de lapachos temblarn en la noche de color rosceo al or los
aullidos / nunca ms esos aullidos cruzarn la calle subiendo desde el
stano / en el subsuelo de la madrugada / Nunca ms esos gritos terribles
descarnarn la corteza de los murales / de la plaza desnuda, nunca ms
explotarn entre los intestinos / o las bocas del cuerpo las convulsiones
de la electricidad violenta; / (Nunca ms llamars gritando a tu mam en la
violcea oscuridad lila / y azul que oyeron solamente los jacarandes
florecidos en la plaza....

La euforia democrtica invade la escena y en el campo cultural comienzan a
girar lentamente de un modo renovado los engranajes de la imaginacin.
Patricio Lizaga percibi la necesidad en esos aos de reiniciar el debate
pblico de ideas clausurado con violencia en 1976. En aquel mtico invierno
del 83 que hoy parece tan lejano, comenz a solicitar opiniones, realiz
consultas, se reuni en bares con infinidad de personas y, luego de vender
algunos bienes personales, tom la decisin de publicar una revista
cultural que llegara a los kioscos. El nmero cero de la revista Cultura
comenz a circular de mano en mano hacia la segunda mitad del ao. En marzo
de 1984 aparece en los puestos de venta el nmero 1. En su editorial
Lizaga le comenta al posible lector: Comenc a recorrer el odo de
escritores, crticos de arte y empresarios con una idea en borrador:
reflejar en una revista la cultura de la Argentina contempornea, expresar
a los hombres y mujeres de nuestra cultura y con ellos convocar a ese
pblico que hoy siente un impulso renovado de mirarse en el espejo de
nuestros creadores.

En sus veinte aos de vida esta revista ha ocupado un lugar preponderante
en el espacio de las revistas culturales. En este variado territorio
particip activamente, estableciendo un mbito propicio para la lectura y
el anlisis de los nuevos fenmenos que a partir de recuperacin
democrtica y la globalizacin en ciernes incidieron en nuestra produccin
cultural. Decididamente, tom parte en el intercambio de ideas durante dos
dcadas en las que aquello que se denomina postmoderno o la postmodernidad,
segn Lizaga, no debe ser considerado simplemente un agotamiento del
proyecto de la modernidad.

En el prlogo al Primer catlogo de revistas culturales de la Argentina
(Buenos Aires, 2001), un proyecto que llev a cabo conjuntamente con la
Secretara de Cultura de la Nacin, se refiri a las revistas culturales en
los siguientes trminos: Las revistas culturales configuran en s una
expresin de resistencia al modelo de produccin cultural de la
globalizacin. Expresan un acto de esfuerzo individual o grupal destinado,
la mayora de las veces, a aportar una visin crtica e impugnadora de los
modelos de discurso nico en lo esttico, lo filosfico, lo sociolgico, lo
histrico o lo econmico. Por eso me gusta definirlas como garanta de
pluralidad democrtica frente a la concentracin econmica e informativa de
la cultura concebida y financiada como industria ?...?. La cantidad y la
diversidad de las revistas culturales argentinas constituye un ejemplo de
resistencia frente a la banalizacin de la cultura que hemos vivido en los
ltimos aos. La democracia se fortalece con la crtica cultural as como
se debilita con la ausencia de reflexin y de debate, particularmente en
campos vinculados a las polticas culturales, educativas y sociales.

A mediados del 2003 don por propia iniciativa a la Biblioteca Nacional los
contenidos del Primer Catlogo de Revistas Culturales de la Argentina y
promovi en dicho mbito la creacin del Centro de Informacin de Revistas
Culturales (Circ). El Circ, debido a las gestiones de Lizaga, firm un
convenio con Universia, el mayor portal universitario en lengua espaola y
portuguesa, el que le cedi un espacio al Circ para su pgina web. En el
lanzamiento de la misma se organiz una mesa redonda que cont con la
presencia de Manuel Ortuo, presidente de la Asociacin de Revistas
Culturales de Espaa y de la Federacin de Revistas Culturales de
Iberoamrica. En esa ocasin se refiri a uno de los problemas primordiales
de la edicin de revistas culturales en nuestro pas: la falta de
financiamiento. Para acabar con este mal endmico propuso que la Comisin
Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip) dispusiera la compra de
ejemplares de las revistas culturales para distribuir en todas las
bibliotecas de la red, agregando que: no slo beneficiar a las revistas
culturales sino a todos aquellos investigadores, creadores y lectores que
asisten a las bibliotecas y que podrn acceder a este material fundamental
y en muchos casos de circulacin restringida por imposicin del mercado.

Su dinamismo lo condujo por sendas vinculadas a la administracin y la
poltica; licenciado en administracin de empresas, desempe varios cargos
pblicos, fue director general de Asuntos Culturales de la Cancillera
Argentina, director acadmico y presidente del Instituto Nacional de la
Administracin Pblica (Inap). En 2003 asumi la direccin del Palais de
Glace (Palacio Nacional de las Artes), all en su primer ao de gestin se
duplic la cantidad de presentaciones al Saln Nacional, se reform el
reglamento del mismo, se inaugur el microcine y se obtuvo la declaratoria
de Monumento Histrico Nacional, para este emblemtico edificio. En ese
perodo trabaj incansablemente con los representantes de catorce
instituciones para elaborar el borrador de una ley nacional de artes
visuales.

Las mltiples actividades que desarroll no lo distrajeron de la escritura
y el pensamiento. En el campo del ensayo de interpretacin dio a conocer
Mito y sospecha posmoderna (1990), Cndido Lpez, Fragments and Details
(New York University, 1993), La contradiccin argentina (1995) y El imperio
del cinismo (2000). En 1996, con la colaboracin de varios autores,
coordin y edit en Espaa su Diccionario de pensadores contemporneos, en
el que varias de las entradas son de su autora.

La admiracin que senta por la obra de difusin cultural realizada por la
directora de la revista Sur culmin en Victoria Ocampo (2003) y su devocin
por la pintura de Guillermo Roux qued plasmada en El mural de Buenos Aires
(2005) volumen dedicado a la gran obra del pintor, Homenaje a Buenos
Aires, instalada en el edificio diseado por Csar Pelli, para una casa
bancaria, en el barrio Catalinas Norte en Buenos Aires. En poesa, adems
de los libros mencionados al comienzo de este artculo, public: Losers
(Little Library of New York, 2004).

Lizaga sola recordar a Ral Gustavo Aguirre, poeta que tambin realiz a
travs de la revista Poesa Buenos Aires un gran aporte a la cultura
argentina, quien en sus palabras mereca un gran homenaje. La lectura de
Las poticas del siglo XX de Aguirre lo convencieron de que en la
actualidad la poesa estaba cargada de una gran responsabilidad. Y
comparta con l las opiniones vertidas en el libro de referencia: es uno
de los pocos valores que subsisten en un mundo sin valores, un nico medio
de comprender y develar la realidad en medio de la ruina y la negacin de
los tradicionales modos de comprensin racional de sta ?...?. El individuo
que emerge del totalitarismo de una civilizacin tecnolgica es un hombre
que regresa derrotado de todos sus ideales, de todos sus sueos, que ha
sentido el abismo abrirse a sus pies....

Patricio Lizaga, nacido en Buenos Aires en 1954, muri en esta ciudad el 3
de enero de 2006. La vida no le dio el tiempo que l hubiera necesitado
para continuar hacindose nuevas preguntas acerca de nuestra vida cultural
y del proceso democrtico que consideraba: una democracia subdesarrollada,
propia de una modernidad inconclusa.

Los que conocieron su amable disposicin a conversar largamente sobre los
distintos aspectos de la cultura contempornea, un tpico recurrente, casi
obsesivo en l, saben que con su desaparicin quedan truncos innumerables
proyectos culturales. No slo ha muerto un hombre dispuesto a quitarle
horas al sueo para realizar su trabajo creativo, el pas ha perdido a un
intelectual dispuesto a pensarlo sin prejuicios en su compleja diversidad.

** Esteban Moore
   estebanmoore@ciudad.com.ar
   Poeta, traductor y periodista argentino (Buenos Aires, 1952). Ha
   publicado los poemarios La noche en llamas (1982), Providencia terrenal
   (1983), Con Bogey en Casablanca (1987), Poemas 1982-1987 (1988), Tiempos
   que van (1994), Partes mnimas (1999) e Instantneas de fin de siglo
   (Montevideo, Uruguay, 1999) y Partes mnimas y otros poemas (Mar del
   Plata, 1999). Ha dado a conocer traducciones de Charles Bukowsky,
   Raymond Carver, Lawrence Ferlinghetti, Allen Ginsberg, Gregory Corso,
   Gary Snyder, Bill Berkson, Anne Waldman, Andrei Codrescu y Seamus
   Heaney, entre otros. En 1996, la Unesco public sus traducciones de
   Lawrence Ferlinghetti, Amrica desierta y otros poemas (Ediciones
   Graffiti/Unesco, Montevideo). En 1990 realiz un proyecto de traduccin
   en la escuela de poesa The Jack Kerouac School of Disembodied Poetics,
   fundada por Allen Ginsberg. Ha participado de diversos festivales en su
   pas, en Rosario y Buenos Aires, en los de Montevideo (1993) y Medelln
   (1995). Colabora con publicaciones de su pas y del extranjero. Su obra
   ha sido parcialmente traducida al ingls, italiano, alemn y portugus e
   incluida en diversas antologas.



=== Dislates econmicos      Rafael Prez Ortol ==========================

La sonrisa es como una liebre escurridiza. Cuando uno ms la pretende,
queda transformada en una mueca desfavorecida. Mientras tanto, puede
provocar apariciones fugaces, como una sensacin sugestiva que slo se
asoma. Y aunque uno sea capaz de favorecerlas, crear los mbitos adecuados
para retenerlas, todo eso tiene sus lmites. Tampoco vayan a pensar en la
utilidad de todo un tratado de la sonrisa. Las grandes teoras, la ciencia
o la tcnica, no son suficientes para su gnesis. Es ms, a veces la
generan muy a su pesar, cuando no lo pretendan, digamos que por desvaros
tcnicos.

No me discutirn la autoridad de J.M. Keynes en la esfera econmica. A
partir de esa idea, leamos una de sus frases: Toda produccin tiene como
ltimo fin satisfacer a los consumidores. Qu menos, surge la primera
sonrisa! Porque en una primera versin, tienen cabida las preguntas,
satisfacerlos o provocarlos? Despreciarlos o castigarlos? Tomarles el
pelo? Extraerles el zumo a dichos consumidores? Ay! Qu irnica dulzura
cuando escucha uno, o lee, eso de la provocacin, nada menos, de una
satisfaccin para el consumidor. Pensarn en eso?

La segunda versin, de esa primera sonrisa, ya contiene una pizca de
malicia, veneno o simple condimento de la vida real. Exagero? Qu
producen esa recua de intermediarios multiplicadores de los precios? Uno
produce, otros consumen y muchos chupetean. No s si el deseo de Keynes o
las caractersticas de su poca tien la frase; ahora el consumidor, en la
lista de los monos, si no es el ltimo, queda bastante mal colocado.

Tampoco es una persona ajena a la economa y Adam Smith matiza: Y el
inters del productor debera ser atendido nicamente, en cuanto pueda ser
conveniente para los intereses del consumidor. Abunda en la tendencia
anterior. Aqu la nueva sonrisa pulula en torno al deber. No soplan aires
que impulsen deberes sociales, es una palabra o idea postergada; tanto ms
si introducimos en el contexto cadenas financieras, costos y pagos. Desde
los colosos multinacionales, hasta los aprendices ms localistas, no har
falta oscurecer las tintas para recalcar donde residen los intereses, los
dineros, o el poder derivado de ellos. Sonrisa, por no hablar de aoranza,
melancola y cosas peores.

Sacar las frases de su contexto es arriesgado, mas a la vista de las
evoluciones econmicas, convendremos en un riesgo mayor si nos tragamos los
farragosos textos econmicos. No slo nos adormecen con muchos cuentos, con
el estilo lamentado por Len Felipe; prescinden de los particulares con la
orientacin de los beneficios hacia los poderosos... y adems, aqu no es
caso de ponerse a sonrer.

Leamos la frase escrita aos despus por Thorstein Veblen: Si exceptuamos
el instinto de conservacin, la propensin hacia la emulacin es
probablemente la ms viva y persistente de las motivaciones econmicas. El
tono de esta idea presenta una predisposicin favorable a la imitacin de
los mejores, a la competencia sana, eso si nos ceimos al sentido
acadmico.

De nuevo se refleja un anacronismo de benvola sonrisa (siempre ser mejor
que eso de ponerse ceudos, teidos los poros de bilis); porque no me
parece que las trapisondas financieras se detengan en una equiparacin con
los mejores, en plan de progreso; las conductas que uno vislumbra no se
contienen en una emulacin benefactora. Se comportan ms como avariciosos,
usureros, con ms ansia cuanto mayor capital y pdranse los desfavorecidos
en este funcionamiento. Echen un vistazo a los beneficios declarados por la
banca y grandes empresas. De los no confesados, ni entro en su
consideracin. Si slo fuera emular!

Se trata de manejos casi constitutivos del hecho humano, nos embaucan con
frmulas novedosas y nos evaporan los capitales hacia determinadas
direcciones; de ah que nos acerquemos a los asuntos econmicos con
prevencin. Esos agobios en circunstancias muy diversas fueron
reiteradamente expresados por el ensayista escocs Thomas Carlyle,
afirmando: La economa no es una ciencia alegre, por el contrario es
triste e incluso bastante angustiosa. Aqu, una vez ms, se aprecia la
tendencia muy comn a tomar la parte como la totalidad.

Las angustias se ubican en el lado de las penurias. Con pocos recursos
dinerarios se multiplican las preocupaciones. Frente a ello, a nadie se le
escapa que las sonrisas mencionadas ya no son suficientes para la parte
econmica poseedora y boyante, lo habitual son las risotadas y grandes
humores. Constituyen dos esferas de sensaciones muy distintas, carestas
enfrentadas a las abundancias. El todo no es angustioso, en el lado
estrecho es evidente el mal panorama; sin embargo, en el lado de las
amplitudes econmicas es ms fcil sonrer. La risa y las carteras ofrecen
un ndice directo de correlacin.

Por qu no puede ser sana y placentera la risa cuando nos acercamos a los
asuntos econmicos? Si de una modesta cuenta familiar, pasamos a pequeos
negocios, empresas de mayor calado, llegando a los entramados financieros
gigantescos; en paralelo, proliferan las situaciones irnicas,
ocultamientos y perversidades, con un resultado demasiado comn, siempre
acaban trasquilados los dbiles. No habr manera de lograr unos enfoques
ms eficaces? Qu maleficio arrastramos?

Carecemos de los genios con suficiente enjundia para darle la vuelta a esta
tortilla de despropsitos. Aunque cabe preguntarse si estaramos dispuestos
a seguir las directrices sugeridas por ellos. Ortega y Gasset apunt con
perspicacia lo siguiente: Por una extraa perversin del instinto
encargado de las valoraciones, el pueblo espaol, desde hace siglos,
detesta a todo hombre ejemplar, o, cuando menos, est ciego para sus
cualidades excelentes. Es como un arrebato social en torno a las
imperfecciones, confundiendo los defectos de cada uno, con la relajacin
plcida entre esos defectos, sin proyectos meritorios.

Y cuando echamos en falta esos talentos reformadores, topamos con una
frustrante realidad, quiz estemos equivocados y los anhelos reales no
vayan por grandes aspiraciones. Estupidez gregaria? Tambin lo mencionaba
Ortega en el mismo texto referido a los espaoles: Cuando se deja conmover
por alguien, se trata, casi invariablemente, de algn personaje ruin e
inferior que se pone al servicio de los instintos multitudinarios.

As, entre evidencias y lamentos, se suceden los cangilones de la noria:

      La noria de las vanidades

      Sonrisas y dislates,
      Dichos y disparates,
      Frases, Escaparates

      y,

      los grandes botarates,
      pasan a ser garantes
      de tramas aberrantes.

      y,

      los sufridos currantes
      enemigos distantes
      con cuitas urticantes.

** Rafael Prez Ortol
   rafapzo@wanadoo.es
   Mdico espaol (Pego, Alicante, 1945). Reside en Vitoria, lava. Es
   autor de lava. Geometra sentimental itinerante. Ha publicado artculos
   en La Vanguardia Digital, El Inconformista Digital, Bierzo Noticias,
   Deia y Noticias Mdicas.



=== Semforos y palabras desde mi rincn santurcino... ====================
=== (Desde San Juan de Puerto Rico)      Ana Mara Fuster Lavn ===========

Contina la marcha, precaucin, detente. Verde, amarillo y rojo, y se
volvi a daar el maldito semforo, consecuencia inmediata e irremediable:
un tapn bestial, bocinazos, un teco pidiendo, los celulares dando excusas
a odos sin rostros, suplicando que la siguiente jornada sea ms tranquila,
no hacer nada, o lograr un aumento de sueldo o un rapeo, lo que sea ms
fcil, quin sabe? Al final de la jornada, la Ponce de Len hasta Miramar
se desierta de motores, reina el peatn, se puebla de habitantes pasajeros
y residentes, este ambiente claroscuro se convierte en un mundo donde el
da y la noche marcan el tiempo de los contrastes.

Anochece en el callejn y se encienden los anuncios de nen multicolores,
efervescentes; todos pueden ser sombras iluminadas cuando el milagro se
acerca y nos dejamos penetrar secretos, el clandestinaje puede ser una
fantasa, un titular de peridico o un juego de nios. Para el poeta las
noches urbanas son deseos poblados de letras lloviendo dedos mgicos,
invencibles, tronantes, pero vivos. Renacen las pasiones, los versos y
hasta de la mirada de un desconocido, a quien no volvers a ver, puede
surgir la palabra.

La ciudad no susurra, grita; no se toma su tiempo para horita o lueguito,
la inmediatez impera; tampoco coquetea, es lasciva, es una amante que se
transforma constantemente en distintos rituales. Siempre vive la urgencia y
la velocidad, y es que en el parpadeo de un semforo ya han nacido tantas
historias... El escritor se puede sentar en una esquina cualquiera a
observar ese vaivn de seres annimos, peregrinos de avenidas y rutinas,
fantasmas virtuales, y vagabundos con y sin trabajo reconocido por la
sociedad. La letra urbana se fecunda desde ese sabroso mejunje de locuras
donde quizs nadie conoce a nadie y, aun as, siempre detona un poema, un
cuento o novela.

Mis sueos son apalabrados y no puedo prescindir de mi mundo entre el mar,
el cemento, el alquitrn, rboles valientes, hombres y mujeres enrutinadas,
desrutinadas, el ruido y la velocidad. Golpe a golpe, verso a verso, una
caravana de voces le canta a la vida citadina; as somos hijos del da y de
la noche en una bipolaridad exquisita, la necesidad de salir, deambular,
ver, convivir y hasta desvivir. La accin y la movilidad nos caracteriza,
el semforo sigue dando instrucciones constantemente, sigue, precaucin,
detente y contina rpido.

No puedo escribirle a un campo y una rurala que desconozco, que me resulta
lejana y ajena, siempre he vivido en la ciudad a la que le he escrito tres
libros de cuentos (Verdades caprichosas, Rquiem y Bocetos de una ciudad
silente) y en la que seguir soando o deambulando por ese rico desvelo
apalabrado. Y es que en el siglo veintiuno los calendarios del espacio y
tiempo se han deshojado en mi rincn santurcino, no escuchamos eso de
alegre vengo de mi montaa, de mi cabaa, pa celebrar? Y a mis amigos les
traigo flores... No trullamos, en navidades jangueamos... Cmo se me
ocurre una trulla navidea? Una trulla que retrate una noche en la parada
18 podra ser un poema urbano ms que un villancico, me explico al
escribir:

      Una trulla de palitos, con vagabundo y lata de Medalla
      escupe sobre la acera cunetera
      y maldice el calor mantequero, etlico,
      socioadicto al silencio consumero
      consumista, extremista, reprimista
      y hasta hedonista,
      mientras pasa el aspirante a la eternidad,
      controlador de sus verdades, de su cuenta bancaria
      dicotoma espumosa del paternalismo supremo;
      pudo ser desde poeta a empleado bancario
      hasta profesor o quizs panfletista legal,
      cuando los versos son pretexto y los actos son el texto
      pero el resto, es lo mismo,
      burla burlado trullado de ideas nubladas
      se salta un semforo, l tan decente...
      se toma una cerveza en la esquina
      y escupe en la misma cuneta.

      A su vez,
      japiniuyeal vomita hasta la vida
      pero la caneca est afinc,
      la de ambos,
      mejor que la lata de Medalla del otro pana
      que orina sangre sementosa
      pero el otro tiene cementosos los instintos
      es slo solitario el reflejo de sus ideas
      y cree morir,
      pero sigue la parranda en otro semforo,
      o frente a la barra, y escupe de nuevo
      como muere otro mendigo de almas
      sin beberse el ron o la cerveza,
      y as a nadie le importa...
      Total es navidad y uno adorna el rbol
      otro se viene sobre sus versos venenosos
      vuelve a indigestarse de luces rojas
      y se muere igual que una sobredosis tecatera
      del annimo cunetero que escupi sin ms pretexto
      que el texto de otra historia del silencio
      con trulla y sin palitos, al menos hubo msica,
      pero nadie escuch...

Verde, amarillo, rojo y sigo, aunque nos encasillen de individualistas y el
escndalo nos ensordezca. No es todo fantasa en nuestras calles. Y aunque
fuese as, vivo la ciudad y me prea de olores, ruidos, historias de seres
annimos u otros con personalidades fuertes e inmensas, tambin soamos,
creamos, nos enamoramos, amamos, y sentimos nuestras pasiones en estos
espacios que hacemos nuestros, pues el amor tambin rompe las fronteras
geogrficas, y desde la ciudad el amor puede ser tan intenso en un
apartamento entre tapones, llamadas telefnicas y calor, como el amor en el
campo en una casita de madera entre flamboyanes, vacas y palos de mang; y
es que a pesar de la prisa urbana, como buenos caribeos, siempre nos
tomamos nuestro tiempo para amar como para escribir, que son la misma cosa,
crear mundos vivos, iluminados por la palabra, por las sensaciones, escribo
entre las sbanas de una madrugada cualquiera y la complicidad de la
computadora solidaria:

      Amanec desnuda de recuerdos y miedos
      no estoy sola, mi vientre vaco ya cicatriza
      despierto cuerpo a cuerpo el calor de la vida
      no grito dolores, gimo deseos y esperanzas
      a mi lado, al tuyo o el nuestro vivimos la pelcula del mundo
      giramos sobre el eje concntrico de mis laberintos
      nos ungimos de sudores, piel a piel, sangre de versos,
      y duermes sobre el silencio de mi pecho
      ese suave trago de nuestras sombras
      donde somos actores, poetas o mimos
      desmaquillando cualquier traicin o convencin
      la ciudad nos pertenece cuando somos infinitos
      y soamos a la libertad del caminante
      pisadas serenas, seguras sobre la locura del destino
      lejanas a las tempestades del tiempo
      los semforos, oficinas y negocios desaparecen,
      nuestro reloj reposa sobre besos
      mis labios se queman en tus dedos
      mis manos se consumen ante la palabra
      despiertas, el puerto se acerca
      y la funcin est por comenzar...

Verde, amarillo, rojo, palabras inmensas, tronantes, escribir hasta que las
manos se agoten y el alma decida dormir un rato ms, mientras como dira el
poeta ngel Matos la ciudad se derrama y el poeta se sorprende. Amanece
un da ms en mi rincn santurcino, preparo la pgina en blanco y mis
sueos vuelven a volar entre palabras, avenidas, calles y callejones.

** Ana Mara Fuster Lavn
   amfuster@prtc.net
   Escritora puertorriquea (San Juan, 1967). Graduada en estudios
   hispnicos en la Universidad de Puerto Rico, con una segunda
   especializacin en msica. Es editora de libros y correctora legal para
   el Tribunal Supremo de Puerto Rico. Adems ha escrito y editado
   literatura infantil para Santillana, Alfaguara Infantil y Tri-Lin
   Integrated Services (Texas, EUA). Textos suyos han sido publicados en el
   semanario Claridad (del cual es columnista de la seccin literaria de
   Trasmano) y en las revistas Novum, de la Universidad de Guadalajara, y
   Taller Literario, Revista Interamericana, Zurde y Stano 00931, de
   Puerto Rico, as como en las revistas digitales Desde el lmite
   (http://www.geocities.com/marcas1pr/Desde_ellimite.html), En la orilla
   (http://www.enlaorilla.net), Letras Salvajes
   (http://www.geocities.com/letrassalvajes), Borinquen Literario
   (http://literatura.can.com), Cuento.com y El Confesionario
   (http://www.elconfesionario.net), entre otras. Ha sido incluida en las
   antologas Cuentogotas 3 (Uruguay, Ed. Bianchi, 2003), Entresiglos 2
   (Uruguay, Ed. Bianchi, 2003), Crculo de Poesa (Uruguay, Ed. Bianchi,
   2003) y Nueva poesa Hispanoamericana (Lord Byron Editores, 2004). Su
   primer libro de cuentos para adultos, titulado Verdades caprichosas
   (First Book Publishing, 2002) gan una mencin honorfica por el
   Instituto de Literatura Puertorriquea (2003). Tambin ha publicado el
   libro de cuentos Rquiem (Ed. Isla Negra, 2005) y los poemarios El libro
   de las sombras (Ed. Isla Negra, 2005) y Annimos y clandestinos, y ha
   obtenido diversos premios en ensayo, cuento y poesa. Sus cuentos "Y su
   nombre era Caridad" y "Mi ltimo desayuno" han sido traducidos al
   portugus, con fines acadmicos, para la Universidad de Sao Paulo,
   Brasil. Adems ha participado en talleres y lecturas de poesa como en
   Grado Zero, Cultura Viva y (De)Generaciones, y en bares y plazas
   pblicas. Mantiene un blog en http://bocetosdeselene.blogspot.com.



=== Ovnis      Pablo J. Fierro C. =========================================

Tengo un libro, de pginas a las que los aos han ido ensombreciendo, al
que cada cierto tiempo, por una u otra razn, desempolvo para leer algunos
prrafos. Se trata de Los ovnis ayer y hoy: maana?, escrito por Saulla
Dello Strologo. Me sirve para revisar datos histricos como los orgenes
del auge del fenmeno ufolgico en la era contempornea. Para los que no lo
saben, ufologa es el estudio del fenmeno Ovni. La palabra viene de UFO
(Unidentified Flying Object Objeto Volador No Identificado).

Esta vez extraigo del libro que el trmino platillos volantes fue acuado
por el piloto norteamericano Kennet Arnold, quien, para dar pie a la
fiebre, asegur haber visto durante un vuelo, en junio de 1947, pasada la
segunda guerra mundial, una formacin de nueve objetos volantes, de forma
circular y de unos 35 metros de dimetro, pasando ante l a una velocidad
de 2.000 kilmetros por hora, reafirmando testimonio de avistamiento, das
antes, por muchos habitantes de Douglas, Arizona.

Desde entonces, la historia se ha llenado de un efluvio indetenible que
engorda la creencia en vida inteligente extraterrena, en que habitantes de
otras galaxias, por diferentes motivos, nos visitan. El hecho ha generado
las ms diversas especulaciones, involucrndose incluso algo tambin
indescartable en el plano de las hiptesis: que el chaparrn de aludidas
luces, chispazos, fogonazos, bolas de fuego, etctera, vistos en el cielo
rompiendo la cotidianidad de nuestras tradicionales imgenes, sea el
resultado de la propia inventiva humana (grandes potencias terrenas
mostrando adelantos tecnolgicos que escapan a nuestra racionalidad). Desde
el indefenso E.T. de Spielberg, pasando por los pacficos abductores de
Encuentros cercanos del tercer tipo, las temibles criaturas de la saga
Alien, hasta la por ahora leyenda chupacabras, estimo, obviando el sentir
no laico dogmtico, no podemos prescindir de nada, si nos interesa aclarar
el misterio; otra cosa es que no importe incurrir en los desatinos
inquisitoriales de los medievales, tan injustos con Galileo y la teora
heliocntrica, por poner slo un ejemplo.

Luego de aquella revelacin de Arnold, se desat un sinnmero de
testimonios a nivel mundial. Se ha dicho que el gobierno norteamericano,
presunto portador de evidencias, ha pretendido para solaz de corazones
poticos esconder el hecho. Y se menciona un caso emblemtico como puntal
de esta afirmacin: Roswell (localidad en Corona, estado de Nuevo Mxico).
Segn mltiples aportes de observadores, se estrell ah, tambin en el 47,
un platillo volador; suceso silenciado. Todava circulan en los medios de
comunicacin fotos y videos de supuesta autopsia aplicada a seres
extraterrestres vctimas del incidente.

Otros nubarrones de dudas esconden la certeza de lo ocurrido en algunos
viajes a la luna dentro de las iniciativas norteamericanas por satisfacer
su sed csmica. Los oscuros volmenes a veces dejan asomar informaciones
que atribuyen a tripulantes de apolos y la base en tierra, intercambio de
palabras que dan cuenta de inusitados acompaantes extra-misin vigilando
las exploraciones a nuestro natural satlite. En fuente de Internet* leemos
lo siguiente: El uflogo Timothy Good, en su libro Beyond Top Secret,
informa que los astronautas vieron extraterrestres en la Luna. La evidencia
reside en una conversacin secreta entre el control de la misin y los
astronautas del Apolo 11 Armstrong y Aldrin, que fue registrada por unos
radioaficionados que pudieron captar un canal reservado para estos
mensajes, tal como inform mucho despus un ex empleado de la Nasa, Otto
Binder: Apolo 11: Qu diablos era? Es lo que quiero saber. Estas cosas
eran gigantescos, seor. Dios mo, usted no lo creera! / Nasa: Qu..?
Qu diablos pasa? / Apolo 11: Estn aqu, bajo la superficie. / Nasa: Qu
hay ah? Control de misin llamando a Apolo 11. / Apolo 11: Estamos aqu,
los tres. Pero hemos encontrado visitantes... Por las instalaciones, parece
que han estado aqu desde hace mucho tiempo... Digo que ah fuera hay
aparatos espaciales. Estn alineados en filas al otro lado del crter....

* http://www2.noticiasdot.com/publicaciones/2002/especiales/luna/luna-4.htm

** Pablo J. Fierro C.
   rmpf@intercable.net.ve
   Pintor, diseador grfico y escritor venezolano (Caripito, Monagas,
   1959). Ha publicado Juann escucha voces. Artculos y relatos suyos han
   sido publicados en los diarios El Carabobeo y El Sol de Margarita, en
   el semanario Tiempo Universitario y en la revista Texto y Color.



=== Los valores antagnicos ===============================================
=== El intelectual elitista frente al mundo ===============================
=== Antonio Jos Rodrguez Soria ==========================================

El Intelectual pasea por los bulevares cuando la jornada laboral ha tocado
su fin y en los centros de trabajo, vacos ya de personal, slo queda el
frescor de los apagados aparatos de aire acondicionado. Los bares toman el
relevo de la produccin del PIB y sacan sus mesas al bulevar por el que
pasea nuestro amigo, donde los trabajadores brindan al sol con sus jarras
de cerveza y su actitud se pliega en la relajada insolencia reprimida a lo
largo del da.

Uno de los rasgos fisonmicos de nuestro protagonista, El Intelectual, es
la profundidad de sus pupilas, cuyos nervios pticos parecen proyectarse en
un suspendido punto areo, atravesando el parietal. Esos nervios pticos
captan una escena que puede ser denotada de mltiples formas. Hay quien
entiende la escena de los trabajadores descansando como el pequeo obsequio
por el gran esfuerzo, como gentes suficientemente satisfechas que prolongan
una rutina que ellos mismos buscaron, una rutina basada en el equilibrio
del balance de pagos (hipoteca + seguro + gas + luz + telfono + coche +
cerveza + paquete de tabaco + ... = concepto consensuado de la felicidad).
Hay quien ve en esa escena una imagen graciosa o un elemento trascendental
en la vida del trabajador para que no se tire a las vas. Hay quien la
interpreta como tmidas bacanales de sencillo y rampln hedonismo en las
que ficticiamente se conspira para dar un braguetazo y conseguir la
alcalda de Marbella o la combinacin ganadora de la primitiva o las fotos
que acrediten un amistoso beso con un famoso y as pagar todos esos recibos
que, extrapolados a trminos bblicos, vendran a ser la realizacin de las
palabras del Todopoderoso: Ganars el pan con el sudor de tu frente.

Empero, hay otra ralea (o sea, slo una parte del total) de intelectual
severo y de aires ms autoritarios y elitistas que critica la pasividad de
los trabajadores, su nulo inters por la lectura y su falta de valores
respecto a lo que debera ser la justicia y la supresin del yugo del
capitalista acumulador o del poltico corrupto. Esa clase de intelectual
(que, por cierto, es un capitalista del saber, un acumulador de
conocimiento) piensa que si se reescribiera el Manifiesto Comunista
concluira con Proletarios del mundo, unos (para tomar unas caas)!

Y razn no le falta, vaya. La pasividad de la sociedad del ocio (nieta de
la sociedad industrial, hija de la sociedad informacional y degenerada en
una revoltosa y puetera sociedad de las caas y las tapas) hace que todo
sea menos sofisticado de lo que podra ser, que la poltica se haya
convertido en un partido de ftbol en el que los equipos luchan feroz e
irracionalmente por la posesin de la pelota en un frvolo ejercicio de
maniquesmo pueril. Esa sociedad de la pasividad se ha olvidado de la criba
de la dignidad y ha permitido que en su propio hogar se cuelen
publicaciones y programas que inyectan el vicio del morbo a modo de opio
del pueblo. Ha permitido tambin que los peridicos de informacin general
imiten las formas de los peridicos deportivos en los que mayoritariamente
se habla de su equipo. Y lo dems no existe o existe menos. Esa sociedad ha
relegado el criterio a un puesto casi de farolillo rojo en beneficio de
valores, en principio, ms banales y prescindibles.



El ser humano sigue siendo un ente indescifrable movido por pulsiones de
toda clase, pulsiones que si nos atreviramos a contabilizar difcilmente
podran ser abarcadas en su totalidad.

Qu mueve a un intelectual? Su afn de conocimiento, su inquietud hacia lo
desconocido o sus ganas de reemprender el camino correcto, si es que alguna
vez lo hubo. Ahora bien, es el afn de conocimiento el nico valor
bienhechor?

Desde luego que no. Entre otras cosas, porque la especializacin del saber
requiere un alto coste de oportunidad, que es relegar otros asuntos y
categoras del conocimiento. Si a un especialista en cuestiones de
comunicacin le preguntan por sus hbitos saludables, responder (con un
poco de suerte) que procura llevar una dieta equilibrada y que a principios
de ao se apunta a un gimnasio y deja de fumar hasta la segunda semana de
febrero, mientras que si a un mdico le preguntan por la prensa, es posible
que lea peridicos los domingos porque traen unos suplementos entretenidos
para leer en el cuarto de bao el resto de la semana. De igual manera, si a
un escritor le preguntan por sus hbitos de lectura responder que pasa
nueve horas al da leyendo en una biblioteca, mientras que si le preguntan
a alguien no vinculado a la actualidad literaria, dir que las bibliotecas
son, paradjicamente, un lugar de la incomunicacin por antonomasia, por
eso de que no se puede hablar, y que no hay mejor literatura que la de la
calle.

El relativismo de valores explica que cada uno llegue con sus inquietudes
hasta donde le d la gana y crea conveniente, hasta donde su conformismo y
comodidad sealen un tope.

Tambin explica que el trabajador (salvo rarezas) no quiera empaparse de
literatura clsica al final de su jornada para sentirse ms sabio y que el
intelectual (tambin salvo rarezas) no quiera ponerse los pantalones cortos
y correr diez kilmetros cuando llega el ocaso para sentirse ms sano. Bajo
las inquietudes humansticas del intelectual revisionista subyace un
talento innato para el pensamiento, unas formas de actuar que lo llevan a
la posicin donde mejor se sabe defender en un mundo darvinista, lo mismo
que el obrero de la construccin o el agente de seguros. Se gana la vida,
vaya.

Es importante tener en cuenta que hay quien recibe estmulos para emprender
grandes proyectos y quien los recibe para aseverar la pasividad. Aunque eso
ya no corresponde a la persona sino a sus circunstancias, su entorno y su
educacin, algo en lo que tenemos muy poco poder decisin.



En cuanto a lo viciado de los hbitos del ciudadano medio, no nos
engaemos, parafraseando a Heiddeger: A grandes pensamientos, grandes
equivocaciones, as como a grandes pensamientos, grandes contaminaciones.

El ciudadano medio enciende la televisin en horario de sobremesa y se
divierte con la amable malicia, el humor zafio y la incomprensible causa de
algunos periodistas rosas. Los protagonistas suelen ser famosos o
aprendices de famosos sorprendidos en momentos ntimos, con sus amantes,
comprando paquetes familiares de papel higinico o etlicos en algn local
de moda. Los protagonistas suelen ser ciudadanos, aparentemente ms
afortunados que la media, que llevan vidas imposibles y envidiadas y
relatan sus quehaceres. El ciudadano de a pie se entretiene con eso, se le
pasan las horas volando gracias a documentales encubiertos sobre buitres y
carroa. Ni el mismsimo Samaniego fabulara as sobre la condicin humana.

Y entre tanto, qu hace el intelectual? Lo mismo. Pero con un fino sentido
de la esttica y a lo grande.

Los lectores saben que la narrativa y la poesa no dejan de ser el
ejercicio de poner al descubierto la intimidad, algo manifiesto
explcitamente en joyas de la historia de la literatura como las escenas
escatolgicas de El Quijote o los conflictos sentimentales de las obras de
Shakespeare. El gusto por lo visceral es un hbito extendido y se distingue
en los grados de elegancia en los que se consume; grados que distinguen el
elitismo de los gourmets de mierda (de morbo y suciedad).

El escritor sabe que sus conflictos personales son autnticas vorgines
frente a la superficialidad de la cotidianeidad y que, por tanto, la prensa
rosa ms grotesca slo muestra pequeas travesuras en comparacin con la
enrevesada psicologa del artista. En definitiva, mientras que cuando un
obrero ve una mujer bonita, le silba y, con un poco de ingenio (poco),
consigue arrancarle un beso y presumir ante sus amigos, el intelectual o
artista la seduce, la lleva a la cama, la deja encinta, la abandona,
consigue que la desgraciada muchacha se suicide y logra pergear un poema
que puede que sus bastardos estudien en un futuro. Que nadie se engae, hay
ms maldad y contaminacin moral en la narrativa que en la prensa rosa. Se
trata de maldad esttica, perfilada, s. Pero malicia y morbo, al fin y al
cabo.



As las cosas, interpretar la historia del enfrentamiento
intelectuales-pueblo dice lo siguiente: 1) Que el pueblo es tremendamente
condescendiente con la oligarqua y, salvo que le quiten el pan de la boca
y los rudimentarios entretenimientos lenitivos, no hay razn para
protestar. Ya se sabe: ms circo y ms pan. 2) Que por naturaleza la vida
se plantea desde los valores personales (intelectuales incluidos) y se
desea que los dems sean como uno es. 3) Que los divertimentos del pueblo
son chiquilladas en comparacin con lo magno de las pasiones artsticas,
que suelen ser la canalizacin de conflictos intratables para estudiosos de
la mente.

** Antonio Jos Rodrguez Soria
   rodriguez_soria1908@yahoo.es
   Escritor espaol (1987). Estudiante de periodismo en la Universidad
   Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es). Habitualmente ha
   colaborado con una publicacin peridica de la UCM, as como con su
   radio. Tambin ha ganado dos premios de poesa regionales y uno de
   relato breve local. Su produccin permanece indita.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== El infinito en la cosmogona de Edgar Allan Poe =======================
=== Lucio R. Berrone ======================================================

1. Introduccin: pensamientos penltimos de un poeta

En mayo de 1867, el doctor Snodgrass escribi una columna para el Beadles
Monthly intentando esclarecer The facts of Poes death and burial. El
primero de ellos la muerte del poeta y escritor Edgar Allan Poe haba
acaecido el 7 de octubre de 1849; el segundo, alrededor de las 16:30 del
da siguiente; ambos haban involucrado al doctor en el papel de actor
secundario. En realidad, Joseph Evans Snodgrass, amigo personal y admirador
de Poe, se contaba entre las tres, acaso cuatro personas aparte del cochero
y el empresario de pompas fnebres, que haban ofrecido postrer intil
compaa al cadver del escritor hasta el solar familiar situado en la
Westminster Presbiterian Church de la calle Green, en la ciudad de
Baltimore. Mucho antes que Snodgrass, durante los das que siguieron al
funeral, otros allegados a Poe haban esparcido por escrito informaciones y
comentarios variadamente mezquinos sobre su vida y su obra. Las dos
versiones, por ejemplo, de un infamante obituario publicadas en sendos
diarios de Nueva York en las que se reconoca, camuflada con seudnimo, la
pluma del reverendo R. W. Griswold. Ambas iniciaban con la acerada lnea
siguiente:

      Edgar Allan Poe is dead. He dead in Baltimore the day before
      yesterday. This announcement will startle many, but few will be
      grieved by it... (1).

Valindose de lucubraciones insidiosas, infectas de envidia, aquellos
obituarios recortaban una figura distorsionada de la vida, de la obra y de
las instancias finales del poeta (2). Algunos aos despus, un artculo en
un libro de George Gilfillan llevara estas distorsiones al extremo de lo
ridculo (3). Por su parte, el doctor Snodgrass se alistaba en las filas,
bien nutridas en la poca, de los partidarios del progreso social, y las
concepciones derivadas de estas simpatas sirvieron de gua para su pluma
cuando escriba su artculo. En efecto, los diecisiete aos pasados desde
las escasamente concurridas exequias importaban ya un tiempo suficiente
para que alguna evolucin en la interpretacin de los acontecimientos que
rodearon a la vida ltima de su amigo se abriera paso, como animal nuevo y
superior, en la selva de tergiversaciones y mentiras. As armado
moralmente, conocedor directo de los hechos y en honor de la veracidad y la
temperanza, Snodgrass haba reaccionado, y mediante la publicacin de su
artculo busc iluminar algunas de las tendenciosas confusiones habidas en
el caso. Ha sobrevivido, sin embargo, el testimonio de que fue por razones
de sobriedad (4) que el doctor hubo, con muy buena fe tambin l, de
falsear los hechos y de aadir a las ya presentes otras confusiones de
ndole personal. A ms de siglo y medio de distancia ahora que el misterio
sobre los hechos subsiste, slo que a temperatura humana respetablemente
ms baja nada muy diferente de esto propondremos nosotros mismos en los
prrafos que siguen. Nuestra motivacin es, sin embargo, distinta; distinto
es nuestro objetivo y, desde luego, intentaremos minimizar el grosor de las
distorsiones.

En principio, la columna de Snodgrass propona la correccin de algunas
errneas aseveraciones hechas por Mrs. Elizabeth Oakes Smith en el nmero
de febrero del Beadles Monthly. Entre ellas, aquella noticia que all daba
Mrs. Oakes Smith sobre las sucesos que condujeron al poeta hasta el
desenlace final:

      It is asserted in the American Cyclopedia, that Edgar Allan Poe died
      in consequence of a drunken debauch in his native city. This is not
      true.

      At the instigation of a woman, who considered herself injured by
      him, he was cruelly beaten, blow upon blow, by a ruffian who knew of
      no better Diode of avenging suppossed injuries. It is well known that
      a brain fever followed: his friends hurried him away, and he reached
      his native city only to breathe his last (5).

Como vemos, la aclaracin de Mrs. Oakes Smith apareca como enmienda de una
informacin aparecida en la prestigiosa American Cyclopedia. Ya en las
postrimeras del siglo, el profesor de Ingls y lenguas romances en la
Universidad de Virginia, James A. Harrison, explica encantadoramente el
final del poeta:

      With the proceeds of this lecture in hand, Mr. Poe started to New
      York, but he never made the journey. Stopping in Baltimore en route
      he was invited to a birthday party. During the feast the fair hostess
      asked him to pledge with wine; and he could not refuse. That glass of
      wine was a spark to a powder magazine. He went on a debauch, and a
      few days later died in a hospital of mania a potu (6).

La conferencia a la que hace referencia el prrafo citado llevaba el ttulo
The poetic principle y haba sido dictada en Richmond, ciudad en donde
unos amigos haban persuadido a Poe de abstenerse de la bebida.

En la cubierta posterior de una de las ediciones de bolsillo en espaol de
los Tales (7), leemos:

      El 3 de octubre de 1849, junto a una taberna de Baltimore, Edgar
      Allan Poe fue encontrado en pleno estado de delirio y reducido a la
      condicin de abyecta ruina humana. Se supone que, hallndose borracho
      o drogado, fue capturado por una pandilla poltica que le utiliz
      para la entonces prctica comn, en la democracia americana, del
      voto repetido (aquel da se haban celebrado elecciones en
      Baltimore); con este objeto se le mantuvo en plena intoxicacin y se
      agudiz sta hasta ms all de su resistencia fsica.

La contundencia de frases como abyecta ruina humana no tiene, es seguro,
mayor significado que el de una estrategia de venta deplorablemente
difundida entre las editoriales; en cualquier caso, observaciones como sta
no alcanzan para evitarnos la extraeza que nos provoca la atribucin de la
muerte de un hombre a causas tan diversas (8).

Se sabe que Poe haba pasado sus ltimos cuatro das internado en el por
entonces conocido como Washington College Hospital. All haba sido
conducido en carruaje por su to, Henry Herring, y por el mismo Snodgrass,
el primero en concurrir a aquella taberna del 44 East Lombard Street para
rescatar al amigo inconsciente, intoxicado se convenci a s mismo por el
alcohol. Nada de sobriedad, pues. Hasta aqu por lo menos, nada de eso.
Snodgrass da noticia en su columna precisamente de seis y no cuatro das de
internacin y nos informa que Poe haba transcurrido ese tiempo
experimentando only a few intervals of rationality dentro de aquella
apartada habitacin de una de las torres del hospital reservada a los
alcohlicos y otros pacientes molestos o excitables. El testimonio presenta
coincidencias con el del doctor John J. Moran, mdico que haba propinado
atencin al enfermo desde que ste haba ingresado al hospital. Moran
refiere algunos de estos episodios de lucidez con trminos que resultan
fantasiosos e inverosmiles (9). Entre estas coincidencias debe situarse la
siguiente: anoticiado Poe por el doctor Moran del supuestamente breve lapso
que le restaba por vivir e interpelado acerca de si la compaa in extremis
de algn amigo poda resultarle gratificante, Poe responde con estas
palabras:

      My best friend would be the man who gave me a pistol that I might
      blow out my brains.

A diferencia de Snodgrass, Moran no haba considerado que Poe estuviera
alcoholizado cuando su ingreso al hospital. Ni siquiera que hubiera rastros
de alcohol en su sangre. Supuso, en cambio, que deba de haber sido
golpeado por rufianes. La causa oficialmente registrada de la muerte de Poe
fue esa honestamente vaga de congestin cerebral (10). Poe tena entonces
cuarenta aos de edad: esto y su muerte misma quedan fuera de discusin.

Hasta aqu llevamos nuestra exposicin de las indeterminaciones e
inaceptables incoherencias que rodearon los ltimos das de nuestro autor.
Ir ms lejos supondra una vana dilacin, de manera que diremos,
resumiendo, que del fin del poeta no se ha preservado rastro cierto,
incuestionable. Ahora bien, invocando una epistemologa ingenua, puede
pensarse que si el simple acceso a los hechos ofrece estas dificultades;
si, ms aun, escasean o meramente faltan las esperanzas de rellenar
razonablemente los vacos que dejan los testimonios, en nuestras manos
queda recurrir o no a la imaginacin, a la econmica y verosmil
imaginacin. En nuestro caso, nos cuesta poco imaginar que el pensamiento
del poeta, durante alguno de aquellos intervalos de lucidez en el hospital,
pudiera haber alumbrado en lugar de muchas de las disparatadas ocurrencias
que refiere Moran una vez ms el recuerdo de la ltima de sus obras,
aquella cosmogona cuya escritura lo haba ocupado durante 1847 y cuyo
ttulo denota abiertamente al hallazgo, quiz la revelacin: Eureka.

Un intento de aproximacin a esta obra final del poeta presta sustancia al
resto del presente trabajo. En la seccin que sigue situamos los
presupuestos bsicos de la obra en la poca del autor. Algunos de los
elementos explicativos intervinientes en la construccin de Poe son trados
a la superficie durante este desarrollo. La tercera seccin capitaliza
nuestro principal inters focalizando en la cuestin del infinito en
Eureka. Una suerte de recoleccin ms o menos arbitraria de informaciones
figura en la seccin final con el propsito de completar la que
sistemticamente falta en las anteriores. En suma, esto es lo que
encontrar en las prximas pginas el lector, atento, por supuesto, a que
en ningn momento habremos pretendido sintetizar imgenes demasiado
acabadas. Una obra de la complejidad de Eureka posiblemente no admita
aproximaciones crticas que respeten su integridad. Como cuando frente a un
paisaje lejano y precioso, el amplio ademn del brazo libera a la mano para
que el ndice, marcando una direccin entre tantas, seale azarosamente un
punto; as el valor de las elecciones en este artculo. No diremos que no
conocamos mejor modo de sealar ni que unas oportunas palabras no podan
definir con precisin mayor una forma o un color en la escena; diremos, ms
bien, que no hemos sabido discernir dnde el paisaje de la obra era ms
hermoso.



2. Eureka

Eureka, An essay on the material and spiritual universe, aparece como una
considerable extensin de la conferencia que Poe ofreci el 3 de febrero de
1848 en la sala de la Society Library de la ciudad de New York (11). El
proyecto de la obra, los fragmentos de su ejecucin, ambos deben datarse en
1847, durante los meses posteriores a la muerte de su esposa, Virginia
Clemm, sucedida a finales de enero de ese ao. Se sabe de la profunda
depresin que esta muerte trajo al poeta. Se sabe de su dipsomana. El
efecto del alcohol es pasajero. La borrachera consistente en alumbrar un
gran proyecto, sea que ste cristalice o no en alguna realizacin, es de
efecto ms profundo y duradero. A la obra en s, un poema cosmognico, se
la ha comparado con la Teogona, de Hesodo, y con el De la naturaleza de
las cosas, de Lucrecio.

Las sociedades, en su desarrollo cultural, suelen sintetizar unas imgenes
del mundo. Puede que resulte una mera peticin de principios suponer que
algn producto cultural, obra de los individuos de una generacin, exceda
en algn respecto el marco de los sedimentados prejuicios que las
generaciones pasadas han sabido generar y articular, entretejindolos en
densa malla. De este manera, la obra de Hesodo es ante todo una genealoga
de los dioses, mientras que en la de Lucrecio, escrita en Roma en el siglo
I A.C. poca en que el mito y la explicacin mtica se mostraban
extenuados si no muertos se recurre a los tomos y al vaco tamizados por
la interpretacin de Epicuro, encontrndoselos sustancia explicativa
suficiente para dar cuenta desde la general urdimbre del universo hasta las
particularidades del alma humana (sin omitir, por ello, trminos
intermedios como la formacin de las nubes, la velocidad del rayo o la
imposibilidad del Centauro). Dicho esto; recordando adems que Eureka fue
escrita cuando promediaba el siglo de la fe en la ciencia positiva, puede
extraarnos el que la cosmogona de nuestro escritor se haya gestado bajo
el influjo poderoso de aquella fe?

Bien documentado ha sido el inters de Poe por la ciencia de su tiempo.
Desde nio haba amado las estrellas, desde los das del telescopio en
casa de John Allan. En las pginas de innumerables revistas haba ledo los
artculos astronmicos y seguido las noticias del progreso de la ciencia a
medida que avanzaba dcada tras dcada, afirma Hervey Allen (12). Ms all
de esto, el lector de Eureka no duda de que Poe se haba acercado a las
obras de Kepler y Pascal, Newton, Boscovich y Laplace, Nichol y Humboldt,
para mencionar solo unas pocas. Y la informacin de Allen se confirma
adems cuando vemos a Poe registrar, en el ltimo tramo de su obra, las
primeras mediciones de paralajes estelares (facilitadas por el notable
perfeccionamiento de los telescopios que tuvo lugar en la poca). En 1838,
el alemn Friedrich W. Bessel daba a conocer sus clculos de la paralaje de
la estrella 61 del Cisne, adelantndosele en la publicacin de los mismos
al astrnomo britnico Thomas Henderson, quien por la poca haba medido el
paralaje de Alfa del Centauro desde su observatorio en Ciudad del Cabo. La
medicin de las distancias estelares expandi enormemente la magnitud del
universo astral en la imaginacin de los hombres. De esta amplificacin en
la escala del universo visible deja maravillosa constancia la obra de Poe
(escrita pasados escasos nueve aos desde la publicacin de Bessel). En
otro pasaje de su obra Poe refiere las observaciones hechas por William
Parson (Lord Rosse) con ayuda de su mgico tubo un telescopio reflector
cuyo espejo, de casi dos metros de dimetro, le haba permitido detectar,
en 1845, la forma espiral de ciertas nebulosas. Innegable como parece la
familiaridad de Poe con la ciencia de su poca (13), dirijamos un momento
la atencin a los presupuestos tericos de su cosmogona; particularmente a
la teora que le sirve como principio explicativo fundamental: la
gravitacin de Newton.

Desde la publicacin de los Principia en 1687, la ley de la inversa de los
cuadrados de las distancias vena demostrando su potencia explicativa en
materia astronmica. Los tiempos de Poe fueron particularmente ricos en
nuevas confirmaciones de su validez, confirmaciones que ciertamente
alcanzaron el paroxismo con las predicciones de Adams y Le Verrier (?1843):
una desviacin leve de la rbita prescrita por la ley para Urano se
interpreta como signo de la existencia de otro cuerpo, un nuevo planeta,
responsable de la perturbacin. As es como fue descubierto el planeta
Neptuno (14). Por otra parte, la termodinmica y el electromagnetismo esos
otros paradigmas del cuerpo terico que hacia finales del siglo iba a
erigirse en sostn de una fsica acabada se encontraban, en los das de
Poe, en etapa de gestacin. En efecto, si las experiencias con imanes y
corrientes elctricas de Oersted, Ampere y Faraday haban empezado
alrededor de 1820, el aparato conceptual de la correspondiente teora no
madurara sino hasta 1864, cuando James Clerk Maxwell publica el sistema
completo de las ecuaciones que gobiernan el campo electromagntico (15). El
libro en que Sadi-Carnot trata de la eficiencia de las mquinas de vapor
haba aparecido en 1824, pero el enunciado de Clausius de la segunda ley de
la termodinmica es de 1850. El mismo J. C. Maxwell presenta ante la
British Association su primer trabajo sobre teora cintica de los gases
recin en 1959. Finalmente, recordemos que fue el clculo de la precesin
del perihelio de Mercurio publicado por Le Verrier en 1850 el que haba
conseguido, arrojando un resultado mayor que el que poda atribuirse a la
perturbacin newtoniana de los otros planetas, alimentar las primeras
desconfianzas serias respecto de la validez de la ley de gravitacin.

La sola aficin a la ciencia, aun cuando sostenida y profunda como la de
nuestro autor, puede difcilmente abarcar aquellas adquisiciones ms
nuevas, menos asentadas. Cierto es que en muchos pasajes de Eureka se
mencionan las fuerzas elctricas y no puede ocultarse que cierto sentido
necesariamente escatolgico permea la obra entera. Junto a la gravedad, la
electricidad completa el conjunto bsico y exclusivo de explanans del
universo de Poe, puesto que todo fenmeno puede referirse o bien
separadamente a alguno de ellos, o bien a su accin combinada. Sin embargo,
para Poe la atraccin gravitatoria tiene un estatus que es tambin material
y legal, mientras que la electricidad, fuerza repulsora siempre, se
identifica mejor con un principio espiritual, identificacin esta que es
propiciada quiz por la indefinicin subyacente a su percepcin de la
entidad fsica del fenmeno (16). As pues, la electricidad de Poe
resulta expresin de un principio metafsico, el principio de
heterogeneidad, y slo cuando las cosas difieren entre s puede
manifestarse y es presumible que (esas cosas) no difieran nunca all donde
la electricidad no es aparente o por lo menos no est desarrollada (17).
El par gravedad-electricidad expresa en el lenguaje de la ciencia de la
poca aquella otra dualidad de fuerzas, amor-discordia, que actan como
elementos explicativos del cambio en el sistema cosmolgico de Empdocles
de Agrigento (18).

De todas maneras, all donde la tierra le pareca firme, Poe decide plantar
su contruccin. Con justificado temor de ser considerado loco desde el
principio, Poe se declara conocedor del sumamente simple y perfectamente
explicable modus operandi de la gravitacin. Considerando que el universo,
en su estado presente, est colapsndose y es resultado de la interrupcin
de un proceso difusivo con origen en un centro material (19); equiparando
tal proceso con el de irradiacin desde un foco luminoso -y es fcil
demostrar que la irradiacin obedece a la ley de la inversa de los
cuadrados; asumiendo, por ltimo, que la concentracin, en el retorno, se
produce exactamente como sabemos se produce la fuerza de la gravitacin
(20), Poe revela la naturaleza de la gravedad siguiendo una va que Newton,
Laplace e incluso Leibniz se haban negado a transitar: su inmersin en un
contexto explicativo ms amplio. Antes de la relatividad einsteiniana, tal
contexto deba ser de neto sesgo metafsico. Digamos tambin que, si
Laplace haba a conciencia prescindido de Dios esa hiptesis en su
explicacin cosmognica, Poe va a introducirla desde el principio: la
irradiacin desde la primigenia unidad material creada por obra de la
voluntad de Dios y extrada de su espritu o de la nada: he aqu el gran
comienzo; y en aquella primigenia unidad se halla la causa secundaria de
todas las cosas, junto con el germen de su aniquilacin inevitable (21).

Como hemos dicho, el universo de Poe es uno en estado de retorno, de
colapso permanente dirigido hacia un ubicuo centro primordial (22), y es en
este sentido en que puede hablarse de una direccionalidad de ndole no
termodinmica en su construccin. El universo de Clausius, expresado en
trminos de calderas y pistones, de energa y calor, avanza inexorablemente
hacia un estado de mximo desorden; el de Poe concluye con la reunin
ltima de los tomos en el primigenio nido, en esa fusin en la unidad
elemental que les diera origen a travs de un proceso de diversificacin.
No existe desorden posible en lo que es intrnsecamente simple, tal como,
segn Poe, lo es la primera unidad material hacia la que tiende el universo
en su progresiva contraccin. La muerte trmica es corolario del modelo de
Clausius. En Poe, la coalescencia final del universo, si bien una fusin en
el corazn de Dios, no puede significar otra cosa que la aniquilacin, la
desaparicin en esa incomprensible nada que es la unidad divina:

      Al sumirse en la unidad (el universo) se sumir a un tiempo en esa
      nada que para toda percepcin finita debe ser unidad, en esa nada
      material, la nica desde la cual podemos concebir que ha sido
      evocada, creada por la volicin de Dios (23).

No obstante, un nuevo proceso de diferenciacin puede continuar a la fusin
final. Tendremos ocasin de regresar sobre este punto ms adelante, cuando
mencionemos el sistema fsico de los estoicos.

Los prrafos anteriores dejen quizs en el lector la impresin de que
Eureka es una exposicin ms o menos bizarra de unos prejuicios metafsicos
que circulan gracias al lubricante vehculo provisto por el lenguaje
cientfico de la poca. Nada de eso. La arquitectura de la obra de Poe, de
frondoso eclecticismo, rene ciertamente en sus lneas un amasijo de ideas
cientficas, preconceptos, ilusiones, metafsicas, epistemologas e
ingenuidades, pero la reunin de esos elementos dismiles hace meloda
digna de ser escuchada: Eureka es una obra de arte. As la conviccin del
propio autor, quien dirige su obra, en el primer prrafo del prefacio,

      ...a los que sienten ms que a los que piensan, a los soadores y a
      los que depositan su fe en los sueos como nicas realidades, ofrezco
      este Libro de Verdades, no como Anunciador de Verdad, sino por la
      Belleza que en su verdad abunda, hacindola verdadera. A ellos
      presento esta composicin slo como un Producto de Arte, como una
      Novela o, si no es una pretensin demasiado elevada, como un Poema.

El anlisis verso a verso de un poema lo deshace; si haba msica en el
conjunto, lo descompone en estridente espectro; si unos contrastes marcaban
ritmo o armona, tambin stos vuelan desperdigados. Y qu clase de
sntesis podr luego volver a reunir los trozos as dispersos? En la lnea
final del prefacio de Eureka, Poe insiste en su deseo de que la obra sea
comprendida como un poema (...it is as a Poem only that I wish this work
to be judged after I am dead): un extenso poema acerca de la gnesis del
universo y de la vida. Ello no ha impedido que los contenidos cientficos
de Eureka hayan sido objeto de diversos estudios y valoraciones.
Cientficos de la talla de A. Einstein y A. Eddington conocieron la obra y,
quin sabe, pudieron extraer alguna lnea iluminadora de su lectura (24).
Un anlisis reciente del modelo cosmolgico de universo que resume el poema
de Poe se encuentra en [A. Cappi, Edgar Allan Poes physical cosmology,
Quarterly Journal of the Royal Astronomical Society 35, (1994), 177-203]
(25).

Abandonamos ahora estas cuestiones generales para ocuparnos de nuestro
asunto central: la concepcin del infinito que deja traslucir Eureka.



3. That merest of words...

Sealbamos, en la seccin anterior, el eclecticismo de la arquitectura de
Eureka. Asimismo, destacbamos la existencia en la obra de un hilo
conductor, delgado como una meloda. Digamos ahora que este hilo se
desenvuelve anudando y conectando entre s los diverssimos elementos
conceptuales que la nutren, permitiendo el desarrollo de una caracterstica
fundamental: su inteligibilidad. Now, distinctness intelligibility, at
all points, is a primary feature of my general design..., escribe Poe.
Inteligibilidad de la construccin conceptual en primer lugar, puesto que
para Poe no existen temas abstrusos per se: si se gradan convenientemente
los niveles en la exposicin, si, por as decirlo, la altura de los
peldaos se adecua a la potencia de las piernas, entonces todos ellos
exhibirn parecida facilidad de comprensin, y slo debido a la falta de
alguno aqu y all, por descuido, en nuestro camino hacia el clculo
diferencial, este ltimo no es tan sencillo como un soneto de Mr. Solomon
Seesaw (26). Inteligibilidad del universo mismo en el segundo, pues para
Poe resulta posible una descomposicin de esta compleja entidad en trminos
muy simples, elementales, que pueden luego reorganizarse para describirla y
tambin enormsima fe compartida con Leibniz explicarla. La
correspondencia establecida, de corte idealista, tiene sus flagrantes
consecuencias: si no hay vaco posible entre los conceptos, o bien, si la
graduacin del salto entre las ideas puede ajustarse a voluntad, entonces
tampoco puede haberlos en el universo. Una especie de continuidad
prevalece... por lo menos en primera aproximacin, pues si el universo
descrito en Eureka no admite vacos insalvables, aceptamos ahora con irona
el hecho de que pueda sobrevenirnos cierto cansancio mental con aquella
iteracin de detalle (iteration in detail) que Poe nos propone; esto es,
con el duro trabajo de adecuar los peldaos, de rellenar de sentido los
vacos, que viene a limitar, en la prctica, nuestro entendimiento. Entre
aquellos trminos elementales, apropiados para establecer un punto de
partida, Poe sita la idea del infinito (27).

La palabra infinito es recurrente en el poema, pero slo dos o tres
fragmentos en toda la obra los dedica Poe al asunto en particular. De entre
ellos, el primero es, con mucho, el ms extendido y sugestivo. Citemos in
extenso su primer prrafo.

      Comencemos en seguida con la ms simple de las palabras (that
      merest of words): Infinito. sta, como Dios, espritu y
      algunas expresiones que tienen equivalentes en todas las lenguas, en
      modo alguno es expresin de una idea, sino un esfuerzo hacia ella.
      Representa un intento posible hacia una concepcin imposible. El
      hombre necesitaba un trmino para indicar la direccin de ese
      esfuerzo, la nube tras la cual se halla, por siempre invisible, el
      objeto de esa tentativa. En fin, se requera una palabra por medio de
      la cual un hombre pudiera ponerse en relacin, de inmediato, con otro
      hombre y con cierta tendencia del intelecto humano. De esta exigencia
      surgi la palabra infinito, la cual no representa, pues, sino el
      pensamiento de un pensamiento.

Buscando aclarar la naturaleza de la palabra infinito, Poe establece una
comparacin con otras que comparten su estatus: Dios, espritu. Los
trminos de tal comparacin no son casuales: la asimilacin entre la idea
de Dios y aquella otra de Ser infinito tiene una larga historia que
visiblemente hunde races en las concepciones de algunos de los
presocrticos y se ramifica, despus, en la tradicin dialctica del
cristianismo (28). En su Proslogion, San Anselmo (1033-1109), piensa a Dios
como algo tal que no puede concebirse nada mayor. Gauniln, monje de
Marmoutier muerto en 1083, se pregunta en su Defensa del insensato cmo
podra uno pensar a Dios. De hecho, a Dios no se lo conoce en s mismo y no
puede conjeturarse nada a partir de algo semejante a l, pues nada se le
asemeja; ninguna nocin genrica es de utilidad en este caso: cuando se
escucha nombrar a un ser mayor que todo lo que puede pensarse, en ltimo
trmino no se piensa ms que en una palabra, la cual no tiene en absoluto
posibilidades de hacer concebir la verdad de la cosa (29). Promediando el
siglo XIX, Poe ve en la idea de infinito una tendencia del intelecto
humano, una cuyo objeto permanece por siempre inalcanzable. Es, no
obstante, claro, que la sola consideracin de un objeto hacia cuya
concepcin apunta el intelecto establece un contexto aproximativo,
lgicamente inapropiado, insuficiente para contener la idea que busca
expresarse. De hecho, veremos que Poe ni acepta la existencia de tal objeto
ni tampoco cree necesitarla para edificar su universo.

Luego de presentar su idea general del infinito, Poe contina ocupndose de
la nocin de infinito espacial: es este puente tendido entre el infinito
conceptual y el universo material lo que concretamente interesa en una
cosmogona de presupuestos racionalistas. A propsito critica entonces la
concepcin de un espacio infinito (sostenida por even profound thinkers,
nos dice) basada en el argumento de que mayor dificultad presenta aquella
otra concepcin de uno limitado, finito (30). Al respecto, afirma que

      El subterfugio se esconde en la palabra dificultad... Una tarea
      puede ser ms o menos difcil; pero o es posible o es imposible; ah
      no existen grados. Un hombre puede dar un salto de diez pies con
      menos dificultad que uno de veinte; pero la imposibilidad de su salto
      a la luna no es un pice menor que la de saltar a Sirio.

Y prosigue as:

      Puesto que todo esto es innegable; puesto que el espritu debe
      elegir entre imposibilidades de concepcin; puesto que una
      imposibilidad no puede ser mayor que otra, y puesto que, en
      consecuencia, no puede preferirse la una a la otra, los filsofos que
      sostienen en los terrenos mencionados no solo la idea humana de
      infinito, sino a causa de tal supuesta idea, la del infinito mismo,
      se empean francamente en demostrar que una cosa imposible es posible
      mostrando cmo esa otra cosa es tambin imposible. Esto, se dir, es
      un desatino, y quiz lo sea; a decir verdad yo pienso que es un
      desatino notorio, pero renuncio a reclamarlo como propio (31).

Emergiendo rpidamente de un laberinto de ideas huecas, vemos luego a Poe
calificar de argucias (quibbles) a esta clase de argumentaciones que
prueban en un caso la misma nada que demuestran en el otro, para
regresar, inmediatamente despus, a la lnea principal de su exposicin:

      Evidentemente, nadie supondr que lucho aqu por sostener la
      absoluta imposibilidad de eso que intentamos expresar con la palabra
      infinito. Mi propsito no es sino mostrar la locura de intentar una
      prueba de lo infinito mismo, o aun de nuestra concepcin de lo
      infinito, con cualquiera de los desatinados razonamientos que se
      emplean habitualmente.

Tambin Galileo haba sido crtico respecto del

      modo que tenemos nosotros de discurrir con nuestro entendimiento
      finito acerca de los infinitos... asignndoles aquellos atributos que
      damos a las cosas finitas y limitadas; lo que reputo inconveniente,
      porque juzgo que estos atributos de prevalencia (maggioranza),
      subvalencia (minorit) e igualdad (equalit) no convienen a los
      infinitos, de los cuales no se puede decir que uno es mayor o menor o
      igual que otro (32).

Pero si Galileo adverta sobre el peligro de aplicar al infinito unos
razonamientos mejor adaptados a la finitud (33), la crtica de Poe nos
parece de muy otra ndole, pues asevera terminantemente que

      ...en cuanto individuo me est permitido decir que no puedo concebir
      lo infinito, y estoy convencido de que ningn ser humano puede
      hacerlo. Un espritu que no tenga una cabal autoconciencia, que no
      est acostumbrado al anlisis introspectivo de sus propias
      operaciones, se engaar a s mismo con frecuencia, es cierto,
      suponiendo que ha elaborado la concepcin de la cual hablamos. En el
      esfuerzo por crearla procedemos paso a paso, imaginamos punto tras
      punto; y en la medida que continuamos el esfuerzo puede decirse, en
      realidad, que tendemos a la formacin de la idea propuesta, en tanto
      la fuerza de la impresin que en realidad concebimos est en razn
      del perodo durante el cual sostuvimos el esfuerzo mental. Pero en el
      acto de interrumpir el intento, de completar (as lo pensamos) la
      idea, de poner el toque final (as lo suponemos) a la concepcin,
      derribamos de un golpe toda la trama de nuestra fantasa, descansando
      en algn punto ltimo y en consecuencia definido. Sin embargo,
      dejamos de advertir este hecho a causa de la absoluta coincidencia,
      en el tiempo, entre la colocacin del ltimo punto y la cesacin de
      nuestro pensamiento. Por otra parte, en el intento de formar la idea
      de un espacio limitado invertimos simplemente el proceso que implica
      la imposibilidad.

Quiz trasuntando a Aquiles persiguiendo a la tortuga, Poe evidencia en
este bello pasaje de su poema una especie de cansancio eletico: el final
del esfuerzo de ideacin supone siempre un estadio ltimo y la fuerza de
la impresin (strength of the impression) que permanece en nuestra mente
es proporcional a dicho esfuerzo, ni ms ni menos. Este ltimo estadio es
el que marca un lmite concreto y borra todo rastro de indefinicin. Al
precio de confundir el significado de infinito con el de indefinido Poe
completa el argumento, pero nos sorprende la sugestiva relacin que
establece entre la cesacin del pensamiento que ocurre una vez alcanzado
aquel punto y la consecuente falta de conciencia de que la concepcin haba
quedado inacabada: no cabra concluir entonces que la idea de infinito
actual pudiera provenir justamente de la interrupcin del proceso mental de
construccin del infinito potencial? Para Poe, la realidad del infinito
actual o, mejor dicho, su irrealidad, aparece como supresin, como cesacin
de un proceso inductivo que realiza la mente. Si pensamos que la idea del
infinito, ligada, como hemos visto, por Poe mismo, a la de Dios, es una de
naturaleza esencialmente positiva, nos vuelve entonces a sorprender este
cambio de signo a lo negativo contenido en la idea de infinito actual como
emergente de la cesacin de un proceso interno, sicolgico. Finalizado este
proceso, cualquiera que haya sido el resultado queda inmediatamente
aniquilado cuando, intentando recuperar al objeto mismo a travs del
esfuerzo, tal vez analtico, de la memoria, debe la mente regresar sobre
sus pasos: el objeto se convierte as en una entidad por siempre
fantasmagrica cuya existencia resulta dudosa porque intermitente,
discontinua.

Acabamos de referirnos a la aristotlica distincin entre infinito actual e
infinito potencial. Tampoco el filsofo griego haba pensado que el
infinito en acto fuese ms que una posibilidad ideal, punto sobre el cual
haba argumentado copiosamente en el tercer libro de su Fsica. Para
Aristteles,

      The infinite, then, exists in no other way, but in this way it does
      exist, potentially and by reduction. It exists fully in the sense in
      which we say it is day or it is the (Olympic) games; and
      potentially as matter exists, not independently as what finite does
      (34).

El peso de los prrafos anteriores cargaba ms al plano que diramos
conceptual, dialctico o metafsico de la concepcin que del infinito
elabora nuestro autor. Insistamos, no obstante, en que Poe desea apoyar su
construccin sobre esta clase de elementos y, por lo tanto, debe referirse
no ya al infinito sino ms bien al espacio infinito. En la cosmogona
de Poe, el mundo material limitado, finito, est sumergido en un espacio
geomtrico infinito (35). Veamos la manera en que Giordano Bruno, en su
dilogo Del infinito universo e mondi editado en 1584, explica esta
distincin entre mundo finito y universo infinito:

      ELPINO.- Muy bien. Pero pasad, por favor, a otra cosa. Explicadme
      cmo diferenciis el mundo del universo.

      FILOTEO.- La diferencia est muy divulgada fuera de la escuela
      peripattica. Los estoicos diferencian el mundo y el universo, porque
      el mundo es todo aquello que est lleno y consta de cuerpo slido; el
      universo es no solamente el mundo, sino, adems, el vaco, la
      carencia y el espacio exterior a aqul. Por eso dicen que el mundo es
      finito pero el universo infinito... (36).

Digamos de paso que se detectan en el sistema cosmolgico de Poe otras
caractersticas que pueden encontrarse en la fsica de los filsofos
estoicos. As la posible ciclicidad del proceso de creacin y disolucin
del mundo (37). As tambin esa visin vitalista explicitada en la lnea
final del poema (38), presente en la concepcin csmica de los estoicos
(39).

Ahora bien, Poe tiene plena conciencia del vaco existente entre el
infinito conceptual y el infinito fsico, espacial. Y va a rellenarlo con
un mero acto de fe: Creemos en un Dios, nos dice; con lo que

      Podemos creer o no en el espacio finito o infinito; pero nuestra
      creencia, en tales casos, merece en realidad el nombre de fe, y es
      una cosa completamente distinta de esa creencia particular, de esa
      creencia intelectual que presupone la concepcin mental.

Y prosigue con uno de los ms notables prrafos de la obra:

      El hecho es que, tras la enunciacin de cualquiera de esta clase de
      trminos entre los cuales se encuentra la palabra infinito, clase
      que representa pensamientos de pensamientos, aquel que tiene derecho
      de decir que piensa se siente llamado, no a elaborar una concepcin,
      sino simplemente a dirigir su visin mental hacia un punto dado del
      firmamento intelectual donde se encuentra una nebulosa que nunca se
      disipar. En realidad, no hace ningn esfuerzo por disiparla, pues
      con rpido instinto comprende, no slo la imposibilidad, sino la
      inesencialidad con respecto a todo propsito humano, de su
      eliminacin.

En un poema de extensin semejante a la de Eureka debe la tensin, por
necesidad, alcanzar mltiples cimas. El pasaje anterior representa, sin
lugar a dudas, una de ellas. El lenguaje figurado que refiere a las
nebulosas se comprende cuando se recuerda que potentes telescopios haban
empezado, en los das de Poe, a resolver las nebulosas en cmulos
estelares. Ciertas nebulosas del firmamento intelectual nunca podrn
resolverse, materializarse, y a la par de la imposibilidad, subsiste el
sentimiento de la inesencialidad, con respecto a todo propsito humano,
de su resolucin. Despus de esta observacin, las tensiones que sostienen
la cuestin en alto disminuyen en intensidad, y se abre paso a una solucin
de compromiso como la que propone Poe al decidirse en favor de una
concepcin potencial y subjetiva, sicolgica diramos, del infinito
espacial:

      Se comprender ahora que, al usar la expresin infinito espacial,
      no pido al lector que elabore la imposible concepcin de un infinito
      absoluto. Aludo simplemente a la mayor extensin concebida de
      espacio, dominio tenebroso y fluctuante que se encoge y se agranda
      segn las vacilantes energas de la imaginacin.

Tal como no interesaba a Euclides la concreta representacin mental que
cada uno hiciera de la extensin de una recta, tampoco interesa a Poe
sujetar la concepcin del infinito espacial a las vacilantes energas de
la imaginacin: es suficiente que, imaginando, podamos extender tal
representacin tanto como lo necesitemos. As pues, el infinito en potencia
resulta funcional, y si una vez ms se impone la aristotlica irrealidad
del infinito actual, ello de ninguna forma consigue impedir al autor el
ulterior desarrollo de sus concepciones. Y es seguramente desviado
preguntarnos ahora por cul sea la concepcin del infinito que obra en la
mente de un idiota, o en la de un individuo genial; o si todo el edificio
del poema temblar al comps vacilante de aquellas energas de la
imaginacin. Desde las investigaciones de J. Piaget tenemos noticia
rigurosa de los procesos que operan evolutivamente en la constitucin del
pensamiento. Nociones como la del infinito actual son propias del
pensamiento en su estadio final de abstraccin y los procesos normativos
del pensamiento encuentran correspondencia en una necesidad biolgica de
conservacin y equilibrio autorregulado (40). Cuando Poe recorriendo ya el
cuarto final de su obra, al igual que Giordano Bruno se enfrenta a la
posibilidad de la existencia de una infinidad de universos, a ms de
regresar a sus iniciales presupuestos, nos habla del infinito como una
inclinacin caracterstica (una tendencia equilibradora en el sentido
biolgico de Piaget?), tal vez una monomana, del hombre:

      El cerebro humano tiene una evidente inclinacin hacia el infinito y
      acaricia el fantasma de esa idea. Parece anhelar con apasionado
      fervor esta imposible concepcin con la esperanza de creer
      intelectualmente en ella una vez concebida. Lo que es general en toda
      la raza humana no puede ser considerado anormal, justificadamente,
      por ningn individuo; sin embargo, puede haber una clase de
      inteligencia superior en la cual la propensin humana (human bias)
      aludida adquiera todo el carcter de una monomana (41).



4. Metfora final

No busque el lector resmenes, ensayos de sntesis ni finales augustos o al
gusto: no los encontrar en esta seccin. La coleccin de notas que
contienen los prrafos subsecuentes aadir, esperamos, alguna coherente
armona gravitatoria al trabajo. Har primero rpida referencia a la
valoracin que Poe hizo de su propia obra.

Al ao siguiente de la muerte de Virginia, Poe dirigi una carta a su
suegra Mara Clemm conteniendo estas lneas: No tengo deseos de vivir
desde que escrib Eureka. No podra escribir nada ms. Exceptuando algunos
poemas y cartas, efectivamente Poe no volvi a escribir obra alguna. El
editor George Putnam recordaba as las circunstancias en que Poe le hubo
propuesto la publicacin de Eureka:

      Sentndose frente a mi escritorio, y luego de mirarme durante un
      minuto con sus brillantes ojos, dijo por fin: Soy Mr. Poe. Como es
      natural, me sent todo odos y sinceramente interesado por el autor
      de El cuervo y El escarabajo de oro. No s realmente cmo empezar,
      dijo el poeta tras una pausa. Se trata de una cuestin
      importantsima. Luego de otra pausa y temblando de excitacin,
      empez a decirme que la publicacin que vena a proponer era de un
      inters fundamental. El descubrimiento de la gravitacin por Newton
      resultaba una mera fruslera comparado con los descubrimientos
      revelados en su libro. Provocara inmediatamente un inters tan
      universal e intenso, que el editor hara bien en abandonar todos sus
      restantes intereses y hacer de la obra el negocio de su vida.
      Bastara para empezar una edicin de cincuenta mil ejemplares, pero
      sera apenas suficiente. Ningn acontecimiento cientfico de la
      historia mundial se acercaba en importancia a las consecuencias que
      tendra la obra. Y todo esto y mucho ms lo deca no irnicamente o
      bromeando, sino con intensa seriedad, pues clavaba en m sus ojos
      como el Viejo Marinero... Por fin nos aventuramos a editar el libro,
      pero en vez de cincuenta mil tiramos quinientos ejemplares... (42).

El nervioso entusiasmo del autor que, segn el testimonio de Putnam, sigui
a la finalizacin de su trabajo; las palabras en la carta a Mrs. Clemm;
aquellas otras de tono mstico incluidas en el prefacio de la obra:

      What I here propound is true therefore it can not die or if by any
      means it be now trodden down so that it die, it will rise again to
      the Life Everlasting ;

todo esto digmoslo de paso abona nuestra conjetura acerca de los
pensamientos alumbrados por el poeta tendido en el camastro del Washington
College Hospital. No obstante, slo una idea puede convencernos de que la
gratuidad de la conjetura no era tal: sirvi para tensar la cuerda del
discurso y dispararnos junto con l hasta estas lneas.

Una constatacin final: las causas que, en opinin de diversos personajes
y en relacin a la muerte de Edgar Allan Poe hemos expuesto en la
introduccin, no se excluyen mutuamente. En efecto, he aqu cmo pueden
hacerse confluir en un relato nico: pocos das, no ms de dos, despus de
su desembarco en Baltimore el 28 de septiembre de 1849, Edgar Allan Poe
asiste a aquella fiesta de cumpleaos; durante la fiesta entabla extraa
relacin con una dama y quiebra su promesa de no volver a beber. La dama
resulta de algn modo ofendida. Sin demandar por la clase de injuria
inferida, sencillamente suponemos que ha sido lo bastante grave como para
que la mujer contrate a un matn, recomendando a ste dureza para con el
ofensor. Es el 3 de octubre, da de elecciones en Baltimore, y el rufin
dispuesto habitualmente al servicio de unos seores demcratas ha
encontrado ya a Poe medio alcoholizado en esa taberna del Gunners Hall y
se siente satisfecho luego de aplicarle juiciosa y certeramente unos
golpes. Y la satisfaccin es doble. Por una parte, el trabajo de golpear a
un borracho no es difcil y le permite hacer gala de oficio: los golpes no
dejan sea visible; por la otra, ha conseguido sumar a la causa de sus
patrones el voto inconsciente de un ciudadano. Lo vemos luego a Snodgrass
ir en auxilio de su amigo para conducirlo en carruaje al hospital. Lo vemos
al doctor Moran recibir al paciente en el hospital, sin poder, luego de los
normales exmenes, discernir apropiadamente una causa entre las causas.

Mentirosamente coherente, el relato anterior nos confronta una vez ms con
la misma problemtica realidad: la aparicin del universo y la muerte de
Poe, ambos son eventos prcticamente irrepetibles. No dejamos de percibir
que a la irrepetibilidad de la muerte de Poe le corresponde una escala
temporal notablemente ms pequea; pero haciendo caso omiso de esta
diferencia, podremos cmodamente representar los problemas epistemolgicos
que enfrenta la cosmologa mediante aquellos otros que hemos encontrado
cuando intentbamos reconstruir los das finales de nuestro autor. Refuerza
esta afirmacin la lectura del prrafo siguiente:

      For over 150 years, legions of scholars, literary people,
      journalists and general Poe devotees have tried to capture Poes
      complex personality and enshrine it forever in paper and ink. They
      have exhaustively chased every conceivable source to fill in the
      details of his life. Every person who met Poe (or was willing to
      claim so), and was still alive after 1875, was coerced to recall any
      scrap of fact or insight, no matter how trivial or vague. After these
      people had passed on, their children and even grandchildren were
      asked to repeat anything they had heard about Poe. From this mass of
      disjointed and often contradictory information, Poes biography has
      been crafted, each generation relying heavily on the work of prior
      biographers, themselves often happy to steal from their competitors
      without so much as a footnote. Every letter he wrote, every note he
      jotted on a piece of paper, every photograph, every newspaper or
      magazine article, every building, stick of wood or piece of
      bric-a-brac with a Poe association was duly collected, catalogued and
      interpreted  but Poe himself has fooled us all and remains to this
      day an elusive quarry (43).

Vayamos ahora algo ms lejos e interpretemos el pasaje anterior en sentido
metafrico. O si no, como si de un juego se tratara, modifiquemos algunas
de sus palabras: leamos universe donde dice Poe, characteristic donde
dice personality, evolution en lugar de life...; una vez completado
el juego nos quedaremos con un enunciado acerca del tamao de nuestras
incertidumbres alrededor del cosmos. Con el peso metafsico de sus
presupuestos, descansando como lo hace en cierto potico solipsismo, la
representacin del universo que Poe perge en la ltima de sus obras no ha
resistido, ni siquiera en su poca, la crtica cientficamente orientada
pero, como hemos subrayado repetidamente en un contexto quiz menos
general, la comprensin de las complejidades relacionadas con el ms nimio
de los hechos puede resultar una tarea que excede nuestras posibilidades
cognoscitivas. Una acendrada tradicin nos deja todava los recursos de la
ambigedad y de la transposicin, de la metfora. En esta tradicin abrev
necesariamente Edgar Allan Poe cuando escriba Eureka.

Agradecimientos: La referencia al trabajo de Drake y Kowal citado en la
nota 14 me ha sido facilitada por Giulio Peruzzi. Jorge Flamini me acerc
el texto de la conferencia de D. Hilbert citado en la nota 30. De no
existir el honesto sitio web de la E. A. Poe Society of Baltimore, hubiera
debido abordar de manera bien distinta la escritura de este trabajo. Para
todos ellos, personas e instituciones, mi sincero agradecimiento.



Notas

 1. El texto digitalizado y completo de los obituarios de Griswold,
    firmados con el seudnimo Ludwig, puede leerse en el muy recomendable
    sitio web de la E. A. Poe Society of Baltimore (sin obligacin de
    adquirir una T-shirt que reproduzca el rostro de Poe).
    http://www.lfchosting.com/eapoe.

 2. El historiador y fillogo italiano Carlo Izzo refiere el origen de la
    enemistad entre Poe y Rufus Witold Griswold en los siguientes trminos:

    Edgar Poe no era buen amigo de s mismo: un artculo envenenado contra
    el reverendo Rufus Griswold, autor de una antologa potica en la que
    Poe crey que no estaba dignamente representado, tuvo por resultado una
    enemistad que se prolong ms all de la muerte de este ltimo.

    Poe y su literary executioner Griswold tuvieron, desde luego, la
    oportunidad de cultivar su enemistad durante largos aos. La entera
    lectura del artculo de Izzo sobre Poe en pgs. 185-196 de [C. Izzo, La
    literatura norteamericana, Trad. de A. Dabini, Losada, Buenos Aires,
    1971] nos deja cierta impresin de incomprensiva parcialidad en su
    presentacin de la vida y obra del poeta. El artculo [G. Washington
    Eveleth, Poe and his biographer, Griswold, Old Guard, New York, June
    1866, 353-358] (versin electrnica disponible en el sitio web indicado
    en la nota 1), escrito ms de un siglo antes, parece ms equilibrado en
    su exposicin de la rspida relacin que vincul a los dos hombres.

 3. Cfr. el comienzo del artculo [M. E. Wilmer, Another view of Edgar A.
    Poe, Beadles Monthly, April 1867, 385-386] (disponible en el sitio web
    indicado en la nota 1). En su libro, titulado A Third Gallery of
    Portraits, Gilfillan alumbraba frases como Poe had Satan substituted
    for soul y otras de tono similar.

 4. Vanse el comentario al final del artculo del doctor Snodgrass y el
    artculo titulado Poes Death en la pgina web de la E. A. Poe Society
    of Baltimore.

 5. El artculo completo [E. Oakes Smith, Autobiographical Notes: Edgar
    Allan Poe, Beadles Monthly, February 1867, pp. 147-156] se puede leer
    en la mencionada pgina web.

 6. De [J. A. Harrison, New glimpses of Poe (III), The Independent,
    September 20, 1900, vol. LII, No. 2701, 2259-2261], con versin
    electrnica en el sitio web indicado.

 7. Nos referimos a [E. Allan Poe, Historias extraordinarias, Bruguera, 6
    ed., Barcelona, 1974].

 8. En el sitio web sealado pueden rastrearse cmodamente las percepciones
    de muchos otros sobre las particulares circunstancias de la vida y la
    muerte del poeta. Contribuyen con testimonios de primera agua el editor
    Nathaniel Parker Willis [N. P. Willis, Death of Edgar A. Poe, Works of
    the Late Edgar Allan Poe, Vol. I, 1850, xiv-xx] y la seorita Susan A.
    T. Weiss [S. A. T. Weiss, Last days of Edgar A. Poe, Scribners
    Magazine, March 1878, 707-716]. Los artculos de sntesis que aparecen
    en el mismo sitio bajo los ttulos Poes Death, Poes Problematic
    Biography y Poe, Drugs and Alcohol ayudan a ganar una visin de
    conjunto.

 9. El relato que hizo Moran de los acontecimientos vinculados con la
    muerte de Poe fue creciendo en volumen y enriquecindose en contenido
    con los aos. Se recuerda cmo el mdico, hacia el final de su vida,
    conferenci abundantemente sobre los ltimos das del poeta. Cfr. el
    artculo titulado Church Hospital en el sitio web de la E. A. Poe
    Society of Baltimore.

10. Acumulacin de sangre en la excelente vscera es eso que tal vez llegue
    a experimentar el candoroso lector luego de finalizar la lectura del
    presente artculo, sin que por ello deba esperar un repentino final,
    por supuesto. El registro oficial que mencionamos es un artculo
    aparecido en el Baltimore Clipper: no se exigan certificados de
    defuncin en esa poca en Baltimore.

11. Slo he podido acceder a la lectura del elogioso reporte sobre la
    conferencia que, firmado por John J. Hopkins, apareci el da despus
    en el Evening Express de Nueva York. El reporte puede leerse en la
    mencionada pgina web. Sabemos que Poe se haba declarado para nada
    satisfecho con esos reportes expresando que all absurdely
    misrepresented el contenido de su conferencia (Cfr. [P. C. Page, Poe,
    Empedocles, and Intuition in Eureka, Poe Studies, XI, 2, Dec. 1978,
    21-26]).

12. Citado por J. Cortzar en el prlogo de su traduccin espaola de
    Eureka [Alianza, Col. El Libro de Bolsillo, Primera ed., 1972]. Toda
    vez que un fragmento del poema es citado en el texto en su versin
    espaola, se toma de la traduccin de Cortzar, de notable fidelidad y
    armoniosa precisin (a diferencia de mucha de la informacin que
    contiene el Prlogo, cuya escritura estuvo visiblemente influida por
    las parcialidades interpretativas de Hervey Allen). El original ingls
    est disponible en el sitio web de la E. A. Poe Society of Baltimore.
    La cita de Hervey Allen (1889-1949) presumiblemente pertenece al
    estudio biogrfico [H. Allen, Israfel: The Life and Times of Edgar
    Allan Poe, 1926].

13. El escritor Robert Bloch (autor de Psycho, aquella novela con gran
    suceso llevada al cine por A. Hitchock en 1960), comparando en un
    artculo aparecido en la revista Ambrosia [R. Bloch, Poe & Lovecraft,
    Ambrosia Nr. 2, Aug., (1973)] las personalidades de Poe y Lovecraft,
    afirma que

    Both Poe and Lovecraft were acute observers of the scientific and
    pseudo-scientific developments of their respective days, and both men
    utilized the latest theories and discoveries in their writings.

    Esperamos haber aportado debajo algunos elementos que permiten
    comprender cmo esta afirmacin, al menos en el caso de E. A. Poe, debe
    ser disminuida en su alcance y generalidad: de la lectura de Eureka no
    se desprende, por ejemplo, una especial agudeza en la percepcin, por
    parte de su autor, de los avances en el entendimiento de los fenmenos
    electromagnticos o termodinmicos habidos en su tiempo.

14. Marginalmente recordemos que el 28 de enero de 1613, cuando observaba
    con su ojo y su telescopio a Jpiter y sus satlites, Galileo alcanz a
    distinguir dos cuerpos celestes ms all del enorme planeta. En sus
    anotaciones registr a estos cuerpos como stelle fisse (estrellas
    fijas) y les dio los nombres convencionales de a y b. El gran
    estudioso de Galileo Stillman Drake junto al astrnomo Charles Kowal
    han reconstruido el cielo visible aquel da concluyendo que una de
    aquellas estrellas fijas era el planeta Neptuno (leemos esta
    informacin en [T. Regge, G. Peruzzi, Spazio, Tempo e Universo.
    Passato, presente e futuro della teoria della relativit, UTET, Torino,
    2003], nota 13 de pg. 140. El mencionado trabajo de Drake y Kowal se
    resume en [S. Drake, C. T. Kowal, Galileos sighting of Neptune,
    Scientific American, 243 N 6, (1980), 74-81]).

15. Pero su tratado A Treatise on Electricity and Magnetism apareci recin
    en 1873.

16. Por ejemplo, Poe refiere a la electricidad no slo las apariencias
    fsicas (fenmenos) de la luz, el magnetismo y el calor, sino tambin
    las de la vitalidad, la conciencia y el pensamiento (cfr. pgs. 40-41
    en la traduccin de Cortzar).

17. Cfr. pg. 40 en la traduccin de Cortzar. Es aparente que Poe
    consigui captar slo las manifestaciones ms externas de la
    interaccin electromagntica.

18. La similitud entre el sistema de Poe y el de Empdocles ha sido
    reconocida y razonablemente argumentada en el artculo de Peter C. Page
    mencionado en la nota 11. Es notoria, sin embargo, la identificacin
    conceptual que hace Poe entre la materia y la dualidad
    atraccin-repulsin:

    ...siendo innegablemente la atraccin y la repulsin las nicas
    propiedades por las cuales la materia se manifiesta al espritu,
    estamos justificados al suponer que la materia existe slo como
    atraccin y repulsin; en otras palabras, que la atraccin y la
    repulsin son la materia; no hay caso en el cual no podamos emplear el
    trmino materia y los trminos atraccin y repulsin juntos, como
    expresiones lgicas equivalentes y, por lo tanto, convertibles (pgs.
    124-125 de la traduccin de Cortzar, vase tambin pg. 41).

    Parece inapropiado suponer que la naturaleza de la abstraccin (as
    como el modo en que sta se expresa) que resume el pasaje anterior
    hubiera sido posible en los tiempos de Empdocles.

19. Tal centro es concebido como unidad absoluta (Dios), y no se le asigna
    significado espacial alguno.

20. El argumento completo, que incluye algunas sutilezas que preferimos
    dejar de lado en nuestra exposicin, aparece en las pgs. 50-58 de la
    traduccin de Cortzar.

21. Pg. 16 en la traduccin de Cortzar.

22. Y ello porque, segn Poe, lo que fue unidad, y luego multiplicidad,
    lucha por recuperar su originaria condicin:

    ...no es porque los tomos estuvieron, en alguna poca remota, aun
    ms juntos; no es porque en su origen y, en consecuencia, normalmente,
    fueron uno, que ahora, en todas las circunstancias, en todos los
    puntos, en todas las direcciones, mediante todas las maneras de
    acercamiento, en todas las relaciones y en todas las condiciones,
    luchan por retornar a esa unidad absoluta, independiente,
    incondicionada? (pg. 46 en la traduccin de Cortzar).

23. Pg. 125 en la traduccin de Cortzar.

24. Sir Arthur Eddington, respondiendo al pedido de Arthur H. Quinn,
    bigrafo de Poe de entre los ms autorizados [A. H. Quinn, Edgar Allan
    Poe. A critical biography, Appleton-Century-Croft, New York, 1941], se
    expidi por escrito sobre Eureka en una carta fechada el 29 de
    septiembre de 1940. El texto de la carta se encuentra disponible en el
    sitio de la E. A. Poe Society of Baltimore. La noticia de que Einstein
    ley y apreci Eureka nos llega de manera indirecta: E. W. Carlson, en
    una conferencia dictada en 1978, durante el Fiftieth Annual
    Commemorative Program of the Poe Society, informa que, segn el Coronel
    Richard Gimbel, Einstein fue fuertemente impresionado por la teora del
    universo subyacente a la obra de Poe. Desde luego, la informacin en s
    misma es absolutamente irrelevante.

25. El artculo digitalizado se encuentra en la web. Casi concluyendo su
    trabajo, Cappi se pregunta por qu motivo la cosmologa de Poe ha sido
    tan sistemticamente ignorada u olvidada y apunta luego razones,
    algunas de peso. Resulta tambin provechosa la lectura del dossier
    del mismo autor titulado Eureka: la cosmologia letteraria di Edgar
    Allan Poe, en el sitio www.torinoscienza.it.

26. Cfr. pg. 28 de la traduccin de Cortzar.

27. Ya Aristteles haba adoptado esta posicin cuando, en la cuarta parte
    del libro III de la Fsica, escribe:

    Hence it is incumbent on the person who specializes in physics to
    discuss the infinite and inquire whether there is such a thing or not,
    and, if there is, what it is. [Aristotle, Physics, III-4, Translated
    by R. P. Hardie and R. K. Gaye, in The Internet Classics,
    http://classics.mit.edu].

28. As lo explica Aristteles en su Fsica cuando, mencionando a
    Anaximandro junto a la majority of the physicists (physicists =
    aquellos filsofos presocrticos que toman un principio fsico como
    elemento explicativo fundamental), nos dice que

    ...they identify [the infinite] with the Divine, for it is deathless
    and imperishable... .

    Para un criollo no suficientemente avisado, el peiron de Anaximandro
    puede no importar otra cosa ms que un recado de lujo. Sin embargo,
    parece bien cierto que el filsofo jnico hizo del infinito (teido de
    indefinido) el principio de todas las cosas. Cuando los filsofos
    eleticos empleando aquella absurda frmula en la que P. Feyerabend
    reconoce el primer enunciado de un principio de conservacin postulan
    la realidad del Ser, la infinitud equivale a su unidad: si el Ser es
    uno, no puede ser finito, pues entonces contendra partes;
    inversamente, si no fuese uno, debe pues estar limitado por otro y no
    podra ser infinito.

    Apartndonos ahora de los antiguos, olvidndonos tambin de Agustn, de
    Toms y de tantos otros, citemos a Descartes, quien elaborando
    alrededor de la naturaleza de la res infinita, declara que

    No hay nada a lo que yo llame propiamente infinito salvo aquello para
    lo que no encuentro lmite alguno en ningn sentido y, en esa acepcin
    propia, solamente Dios es infinito.

    Recordemos, por ltimo, a Spinoza proponiendo en la primera parte de su
    tica esta definicin (Definicin VI):

    By God, I understand Being absolutely infinite, that is to say,
    substance consisting of infinite attributes, each one of which
    expresses eternal and infinite essence [J. Wild (Ed.), Spinoza.
    Selections, Ch. Scribners Sons, New York, 1958, pg. 94-95].

29. Cfr. el artculo sobre San Anselmo escrito por J. Jolivet para la
    Historia de la filosofa, Vol. 4, La filosofa medieval de Occidente,
    Siglo XXI, Mxico, 1974.

30. A propsito, recordemos el encantador argumento de Lucrecio:

    Well the existing universe is bounded in none of its dimensions; for
    then it must have had an outside. Again it is seen that there can be an
    outside of nothing, unless there be something beyond to bound it, so
    that that is seen, farther than the nature of this our sense does not
    follow the thing. Now since we must admit that there is nothing outside
    the sum, it has no outside, and therefore is without end and limit...
    Again if for the moment all existing space be held to be bounded,
    suppossing a man runs forward to its outside borders, and stands on the
    utmost verge and then throws a winged javelin, do you choose that when
    hurled with vigorous force it shall advance to the points to which it
    hast been sent and fly to a distance, or do you decide that something
    can get in its way and stop it?....

    [Lucretius, On the Nature of Things, Translated by H. A. J. Munro, in
    Encyclopaedia Britannica, Great Books 12, pgs. 12-13].

    El argumento cae despus de la observacin de una superficie cerrada y
    compacta como la superficie de una esfera: la finitud (acotacin) no
    implica necesariamente la existencia de un borde, de una frontera. En
    una conferencia sobre el infinito dictada el 4 de junio de 1925,
    durante un congreso de matemticos organizado por la Westflischen
    Mathematischen Gesellschaft en Mnster, D. Hilbert expresa que:

    Del hecho de que fuera de una porcin de espacio hay presente todava
    espacio, se deduce la ilimitacin del espacio, pero de ningn modo su
    infinitud. Ilimitacin y finitud no se excluyen mutuamente (Cfr. el
    Apndice VIII de [D. Hilbert, Fundamentos de la geometra, Trad. de F.
    Cebrian, Publicaciones del Instituto Jorje Juan de Matemtica, Madrid,
    1953]).

    Ms explcito es B. Riemann cuando, en su Habilitationschrift de 1854,
    aclara que:

    Quando si estendono le costruzioni spaziali allincommesurabilmente
    grande, bisogna distinguere lillimitato dallinfinito; luno
    appartiene alle relazioni destensione, laltro alle relazioni
    metriche (Cfr. [B. Riemann, Sulle ipotesi che stanno alla base della
    geometria e altri scritti scientifici e filosofici, a cura di R.
    Pettoello, Bollati Boringhieri, Torino, 1994]).

31. Pg. 30 en la traduccin de Cortzar.

32. El pasaje tan citado de Galileo (quien lo pone, desde luego, en boca
    del iluminado Salviati) pertenece a la Jornada Primera de sus Discorsi
    y ha sido extrado de G. Galilei, Dilogos acerca de dos nuevas
    ciencias, Trad. por J. San Romn Villasante, Librera del Colegio,
    Buenos Aires, 1945, pg. 57.

33. Poe hace eco fiel a Galileo en otro de los pasajes de Eureka referidos
    al infinito:

    ...pues es una pura inepcia decir que una lnea infinita es ms larga
    o ms corta que otra lnea infinita, o que un nmero infinito es mayor
    o menor que otro nmero infinito (pg. 67 en la traduccin de J.
    Cortzar).

34. Aristotle, Physics, III-6, Translated by R. P. Hardie and R. K. Gaye,
    in The Internet Classics (http://classics.mit.edu).

35. While based on undeniable metaphysical premises, Eureka give us a
    qualitative, but reasonable, Newtonian model of the Universe, asevera
    A. Cappi en el artculo mencionado en la introduccin.

36. Giordano Bruno, Sobre el infinito universo y los mundos, Trad. espaola
    de A. J. Cappelletti, Orbis, Madrid, 1984. La cita corresponde a un
    pasaje del dilogo segundo de la obra, pg. 85.

37. Si bien Poe enfatiza:

    Repito entonces: intentemos comprender que el ltimo de los globos
    desaparecer instantneamente y que slo quedar Dios, nico y total.

    Pero vamos a detenernos aqu? De ninguna manera. Cabe concebir
    fcilmente que de la aglomeracin y disolucin universal puede resultar
    una serie nueva y quiz totalmente distinta de condiciones, otra
    creacin e irradiacin que vuelva sobre s misma, otra accin y
    reaccin de la Voluntad Divina [...]; que un nuevo universo irrumpe a
    la existencia y luego se hunde en la nada, a cada latido del corazn
    divino (pgs. 125-126 en la traduccin de Cortzar),

    eliminando as de su concepcin del universo cualquier vestigio de la
    apocatstasis estoica, la restauracin de todas las cosas en cada nuevo
    ciclo.

38. In the meantime bear in mind that all is Life -Life- Life within Life-
    the less within the greater, and all within the Spirit Divine.

39. Cfr. el Cap. XI de [A. H. Armstrong, Introduccin a la filosofa
    antigua, Trad. por C. A. Fayard, Eudeba, 5 edicin, Buenos Aires,
    1983].

40. Apoyamos estas lneas en [J. Piaget, Seis estudios de psicologa, Seix
    Barral, 11 edicin, Barcelona, 1981] y [A. Nicolas, Jean Piaget,
    Breviarios del Fondo de Cultura Econmica].

41. Pg. 95 en la traduccin de Cortzar.

42. Traduccin que J. Cortzar hace del texto ingls tomado, seguramente,
    de la biografa escrita por H. Allen que se cita en el prlogo de su
    versin espaola de la obra (vase la nota 12).

43. La cita corresponde al pasaje inicial del artculo titulado Poes
    Problematic Biography en el sitio web de la E. A. Poe Society of
    Baltimore.

** Lucio R. Berrone
   berrone@fceia.unr.edu.ar
   Escritor, poeta y pintor argentino (Rosario, 1959). Licenciado en
   matemtica (1988) y doctor en matemtica (1994) por la Universidad
   Nacional de Rosario (UNR, http://www.unr.edu.ar), completa estudios
   posdoctorales en la Universidad de Nueva York (NYU, http://www.nyu.edu,
   1995-96). Ha publicado artculos cientficos en revistas especializadas,
   as como los libros Relatos marginales y autistas (narrativa, UNR
   Editora, 1992) y Pliegos de sobreagua (poesa, Editorial Magenta, 1994).
   Como artista plstico ha realizado muestras individuales en Argentina e
   Italia. Es investigador del Consejo Nacional de Investigaciones y
   Tcnicas (Conicet, http://www.conicet.gov.ar) y docente en la UNR.



=== Ins Arredondo: la convergencia de escrituras erticas ================
=== Armando Segura Morales ================================================

                                       Toda profesin que se sigue por amor
                                       al cabo de algn tiempo parece estar
                                                      conduciendo al vaco.
                                                               Robert Musil

1. El camino literario de los vasos comunicantes

La escritura de Ins Arredondo ocupa un lugar singular dentro de la
produccin literaria de los miembros de su generacin. Desde la aparicin
de su primer libro de cuentos, La seal, los catorce textos ah reunidos se
someten a una unidad que paradjicamente se sostiene en la diversidad de
sus temticas. A juicio de Juan Garca Ponce la diversidad de los textos de
Arredondo son ...la esplndida unidad interior de todos los verdaderos
escritores, aquellos que persiguen en verdad sus temas, porque stos se
presentan como una necesidad ineludible en su relacin con el mundo y son
los que en realidad los conducen a la expresin y la literatura (1).

Ins Arredondo no se limita a contar nicamente una historia, deja en sus
narraciones un verdadero sentido de la realidad, una autntica concepcin
del mundo construido, un conocimiento exhaustivo de las relaciones que
tejen sus personajes consigo mismos, con los dems y con las cosas. En
palabras de Garca Ponce ...el argumento [en los textos de Ins
Arredondo], no es nunca el fin, sino el medio del que se vale la artista
para hacer encarnar sus temas (2).

En esta diversidad de temticas y de personajes es donde quiero poner el
acento. Para ello me acercar a la narrativa de Ins Arredondo a travs de
una lectura, de lo sagrado y lo ertico. La temtica de lo sagrado aparece
en su produccin literaria como una constante dialctica (3) que acepta la
lucha entre el bien y el mal, lo puro y lo impuro; a veces cohabitando en
un mismo espacio, en un mismo cuerpo, difcilmente diferenciado; otras
veces se hace visible, como un fenmeno claramente reconocible que oscila
entre lo deseado y lo prohibido. S lo sagrado es una de las constantes en
la narrativa de Ins Arredondo quiz la ms importante, sta es una
forma de aprehender el mundo y revelarlo (4). Lo sagrado funciona en los
personajes arredondianos, como un puerto al que forzosamente tienen que
llegar. Es durante su periplo que sufrirn una serie de transformaciones a
veces determinantes que los arrojarn al final del camino revestidos con
una serie de experiencias a cuestas en donde a veces se mantendrn puros;
otras, dudarn de ello, o incluso, se evidenciarn y se sacralizarn en su
impureza. En este maravilloso mundo contradictorio, los personajes mismos
nos llevan a la paradoja temtica: lo ertico-sagrado.

El tema se encuentra en ellos mismos, impregnado, cohabitando, como vasos
comunicantes de eventos aparentemente distintos; esperando la mirada
indiscreta del lector que indudablemente desentraar, develar, los
secretos del misterio.

Durante las siguientes lneas me ocupar del tema de lo ertico en la
narrativa de Arredondo, desde luego, siempre vista en ntima relacin con
lo sagrado. Para ello tomar dos cuentos de la escritora sinaloense:
Esto y Sombra entre sombras; el primero pertenece a La seal, en tanto
el ltimo de ellos es de la coleccin de relatos intitulada Los espejos.
Antes de iniciar nuestro periplo es necesario precisar algunas
consideraciones contextuales con respecto a la escritora y su generacin.

En la obra intitulada Luna menguante. Vida y obra de Ins Arredondo,
Claudia Albarrn logra reunir anlisis y revelacin literaria, conjuntado
con datos biogrficos, todo ello en una misma obra. Sin embargo, no me
detendr a enumerar la vida de nuestra autora, nicamente tomar algunos
momentos que considero trascendentes para explicar, por un lado, las
influencias de la generacin de Arredondo, y por el otro, los pasajes de su
vida que de una forma u otra marcaron el rumbo literario de la escritora
sinaloense.



2. La generacin de la Casa del Lago: una eleccin en la vida

                                   Elegir la infancia es, en nuestra poca,
                                            una manera de buscar la verdad,
                                           por lo menos una verdad parcial.
                                                            Ins Arredondo.

Ins Amelia Camelo Arredondo muere en la Ciudad de Mxico a la edad de 61
aos. Deja treinta y cuatro cuentos, repartidos en tres ttulos: La seal,
Ro subterrneo y Los espejos, adems de un estudio profundo sobre Jorge
Cuesta, y algunos ensayos, notas y artculos. Ins Arredondo fue una
escritora que, artsticamente, supo elegir en la vida. Al respecto, Juan
Garca Ponce apunta: eligi la soledad y la obra escueta en lugar de la
produccin prolfica y la algaraba de la socialit literaria de nuestro
pas (5).

Dicha eleccin marc e influy profundamente en la cuentstica de la
autora; sin embargo, tal y como lo mencion lneas arriba, nicamente
comentar aquellos datos que considere estrictamente necesarios. Uno de
ellos, sin duda alguna, fue su relacin con los miembros de su generacin.
Ins Arredondo pertenece a la generacin denominada grupo de La Casa del
Lago y particip en La Revista Mexicana de Literatura, integrada por
escritores como Juan Garca Ponce, Salvador Elizondo, Huberto Batis, Juan
Vicente Melo y Jos de la Colina, entre otros.

El mrito de este grupo consisti, en que no slo produjo una obra creativa
propia, tambin irrumpi en el terreno de la labor crtica sobre distintos
campos artsticos (cine, teatro, literatura, pintura, etc.) y, de igual
manera, en el campo de la traduccin. Para Claudia Albarrn, la labor de
este grupo abri nuevos caminos a la literatura mexicana, a sus
posibilidades temticas y estilsticas, y a una concepcin del quehacer
literario basada, fundamentalmente, en las nociones de calidad y
universalidad (6). En sntesis, se puede decir que los miembros de la
generacin a la que Ins Arredondo perteneci no slo compartieron los
mismos intereses y anhelos, sino tambin asistieron a la idea de una misma
vocacin crtica y una decidida voluntad de hacer lo que les permiti
establecer fructferos canales de comunicacin y las bases de una larga
amistad que, ms tarde, dara como resultado su constitucin como grupo.
Junto a esos intereses y voluntades afines, existi tambin una serie de
instituciones y publicaciones literarias que, en gran medida, promoveran y
facilitaran su integracin.



3. Una lectura de lo ertico a dos textos de Ins Arredondo

                             (...) y maana tal vez no correr ya el tiempo
                            por esta misma orilla donde hoy nos interrumpe.
                                      Y el corazn as no podr saber nunca
                                    si hubiera preferido a uno que es otro,
                                      al uno que se queda en la otra orilla
                               desde donde le llaman con voces fantasmales.
                                                              Toms Segovia

Esto

El primero de los dos textos al cual me referir lleva por ttulo Esto.
El cuento empieza en una huerta en donde una mujer madura contempla a su
hijo Romn y al amigo de ste, Julio, quienes juegan voleibol a poca
distancia. Julio y Romn son estudiantes universitarios, Julio no tiene
dinero para poder seguir en la universidad; su amigo lo invita a que se
quede a vivir con l y con su madre, a fin de que contine en la escuela.
Los dos se divierten juntos, van a nadar y al cine. Lo importante del
relato, y lo que a m me interesa abordar, es el momento en que la
narradora devela la fuerte atraccin entre el invitado y la madre, que
jams llega a consumarse porque el muchacho descubre que, en realidad, la
madre desea a su propio hijo y no a l. Julio se va de la casa, Romn se va
a estudiar a Mxico y la mujer se queda sola. La historia se desarrolla
durante un verano que corresponde a las vacaciones escolares. Comienza en
un da lleno de sol y termina en una noche oscura y calurosa.

A simple vista, la temtica del incesto que paradjicamente nunca llega a
consumarse es la que da unidad al relato; sin embargo, intentar poner
atencin a los mecanismos que nos llevan a tocar los tpicos de lo ertico,
estrechamente vinculado con lo sagrado, que a su vez se manifiesta en los
textos a manera de vasos comunicantes, dando soporte y estructura a la
temtica del cuento.

Aunque este relato no es totalmente ertico (ya mencion que la temtica se
inclina ms hacia el incesto), podemos encontrar indicios diluidos,
actuando en un importante segundo plano. Desde el inicio del relato, la
madre observa los cuerpos juveniles de su hijo y su amigo jugar voleibol.
Se trata, entonces, de un da caluroso de verano en donde se encuentran
las interrelaciones entre naturaleza y cuerpo, la situacin lmite que casi
lleva a la consumacin de lo prohibido, la sensualidad producida por el
contacto con la naturaleza tropical y la soledad que permea la existencia
de la mujer (7). Como si fuera una sinfona ertica el relato poco a poco
se va llenando de momentos sensuales in crescendo, funcionan como
prolepsis que a travs del lenguaje de los cuerpos, del temporal, de los
objetos, de las insinuaciones, del juego velado, pautarn la llegada
inaplazable del clmax.

La bsqueda del otro, la alteridad que llevar a la protagonista a tratar
de cruzar el umbral de lo prohibido, aunque solo sea en deseo y
pensamiento, est fuertemente sostenido por la atraccin que siente por su
hijo (8). Todo ello se enmarca dentro de una atmsfera que se relaciona con
lo agobiante del clima y el deseo que emana de los cuerpos, consecuencia
directa del tringulo amoroso: a la vez que la madre desea a su hijo, el
amigo de ste desea a la madre. La concatenacin del deseo de los
personajes, la estacin del ao y los objetos crean espacios de deseo y
sensualidad, como si la intencin de la autora consistiera en poner acento
hiperblico a la ya de por s seductora estacin del ao: El calor se
meta al cuerpo por cada poro; la humedad era un vapor quemante que
envolva y aprisionaba, uniendo y aislando a la vez cada objeto sobre la
tierra, una tierra que no se poda pisar con el pie desnudo (9).

Los sentidos entran en juego y en comunin con el esto, con el deseo, con
la trasgresin, con la figura materna de lo sagrado. Bataille entiende lo
sagrado como el acto de ...la continuidad del ser revelada a quienes
prestan atencin a un rito solemne, a la muerte de un ser discontinuo
(10). Dicha bsqueda de la continuidad de los cuerpos, y por ende del
erotismo de los cuerpos, tiene como fin alcanzar al ser en lo ms ntimo,
hasta el punto del desfallecimiento (11). Sin embargo, dentro del relato
en cuestin, la madre se reprime al ver la figura de Romn: juvenil,
seductora, volando sobre ella; su cuerpo se estir infinitamente y qued
suspendido en el salto que era un vuelo. Dorado en el sol, tersa su sombra
sobre la arena. El cuerpo como un ro flua junto a m, pero yo no poda
tocarlo (12).

La ruta de lo ertico, de la trasgresin, del deseo, aflora y evoluciona
con el desarrollo narrativo del cuento. Al respecto, la metfora utilizada
por Bataille, a fin de recrear la accin de continuidad en los cuerpos,
equiparable a un pertenecerse de las olas del mar, en donde no encuentran
su fin. La continuidad se asegura en el cuerpo de la otra ola; todo ello
ejemplificara ste relato.

Ya al final del cuento, la protagonista percibe una noche distinta a la
rutinaria: aquella noche el aire era mucho ms cargado y completamente
diferente a todos los que haba conocido hasta entonces (13); presagio del
encuentro con lo inevitable, inicio de la lucha entre lo puro y lo impuro,
que, hasta entonces, cohabitaba en la misma casa, en la misma huerta,
manifestndose a travs del clima, de los objetos, para finalmente
enfrentarse en una lucha dialctica que arrojar a la protagonista al
salto mortal, a la revelacin, a la experiencia sagrada que la
internar en la otredad (14).

Como preludio al salto mortal, la protagonista se desnuda, sin protestar,
sin razonar, igual que un animal enfermo que espera ser saneado por el
prodigio de su propia naturaleza. Para Bataille la desnudez se opone al
estado cerrado, es decir, al estado de la existencia discontinua. Es un
estado de comunicacin, que revela un ir en pos de una continuidad posible
del ser, ms all del repliegue sobre s (15). Tal vez de manera
inconsciente, la protagonista se abre al encuentro de lo que parece
inevitable, el deseo, de ella y de Julio se comunican y comparten el ritmo
del pecho agitado que sube y baja incontrolable. Sin embargo, el encuentro
de la pareja se disuelve por el acto fallido, por el sacrificio de Julio,
por el pronunciamiento del nombre sagrado. Cito el momento in extenso:

      ...senta su piel muy cerca de la ma. Nos quedamos frente a frente,
      como dos ciegos que pretenden mirarse a los ojos. Luego puso sus
      manos en mi espalda y se estremeci. Lentamente me atrajo haca l y
      me envolvi en su gran ansiedad refrenada. Me empez a besar, primero
      apenas, como distrado, y luego su beso se fue haciendo uno solo. Lo
      abrac con todas mis fuerzas, y fue entonces cuando sent contra mis
      brazos y en mis manos latir los flancos, estremecerse la espalda. En
      medio de aquel beso nico en mi soledad, de aquel vrtigo blando, mis
      dedos tantearon el torso como rbol, y aquel cuerpo joven me pareci
      un ro fluyendo igualmente secreto bajo el sol dorado y en la ceguera
      de la noche. Y pronunci el nombre sagrado (16).

La imagen del ro que fluye, aplicada con anterioridad al deseo reprimido
por Romn, su hijo, se desboca al sentir el contacto del cuerpo de Julio;
igualmente, la protagonista sublima el deseo pues ella est consciente de
que el que la acompaa en la habitacin es Julio y no Romn. Finalmente,
todo se resuelve con el sacrificio del deseo otorgado por el muchacho:
Julio se fue de nuestra casa muy pronto, seguramente odindome, al menos
eso espero (17).

De esta manera, la bsqueda del otro, que se encuentra en los lmites de
lo prohibido, representa la idea de trasgredir lo permisible por medio del
incesto. De hecho, el nico momento donde hay un acercamiento de los
cuerpos, un erotismo real de los cuerpos, se encuentra en el pasaje citado
(el encuentro de la mujer y Julio); sin embargo, el sacrificio del deseo de
Julio, sustentado por la sublimacin de la figura y presencia de Romn, es
el acto efectivo que permite a la mujer seguir gozando de su pureza y a
la vez arrojarla a la soledad. Es decir, llega a la otra orilla,
mantenindose totalmente pura, como al inicio del cuento, pero con una
experiencia interior que la convierte en otra.



Sombra entre sombras

Sombra entre sombras es un relato que sigue la lnea de lo ertico y lo
sagrado, al igual que el texto anterior. Sin embargo, el binomio
puro-impuro, resulta aun mucho ms evidente y por lo tanto ms complejo,
dando con ello una resolucin que apunta justamente a la sacralizacin del
mal, con todo y sus variantes: prcticas sadomasoquistas, rito
placer-muerte, dolor-xtasis, etctera.

La temtica de la historia gira en torno a la prdida de la inocencia de su
protagonista: Antes de conocer a Samuel era una mujer inocente, pero,
pura? No lo s (18). El deslinde entre lo inocente y lo puro se hace
evidente; sin embargo, ambos se pertenecen mutuamente y se entrelazan a
travs de una serie de prcticas sexuales que llevan a la mujer a encontrar
el placer ertico, el dolor, el autosacrificio, la tortura, como el camino
que la conduce a un fin nico: el xtasis (19). Al respecto, Bataille
apunta: La respuesta al deseo ertico as como al deseo, quiz ms humano
(menos fsico), de la poesa y del xtasis (pero acaso existe una
diferencia verdaderamente aprensible entre la poesa y el erotismo, o entre
el erotismo y el xtasis?) es por el contrario un fin (20). En este
sentido, la bsqueda del fin que experimenta el personaje se relaciona
ntimamente con la pasin que siente la protagonista por Samuel, la cual
indudablemente la ciega de toda razn.

La conciliacin entre el placer y el dolor, lo puro y lo impuro, el deseo y
sus lmites, atraviesa por completo al relato. La primera gran impresin, y
tal vez el xodo de la serie de descubrimientos por los que atravesar la
protagonista, se manifiestan despus de su boda con Ermilo Paredes. Aunque
hay que considerar que el hecho de aceptar a la fuerza un matrimonio con un
hombre del que no se siente atraccin, ni mucho menos se est enamorada,
representan en s una impresin no grata:

      Cuando se acerc a m, le tir con un tibor chino que encontr a
      mano. El tibor se rompi sobre su cabeza y rod la corona.

      Comenz a sangrar por la frente. Me asust.

      Adltera, relapsa, hereje. Ests condenada a muerte y sac de entre
      sus ropas un verduguillo que vi resplandecer a la luz de las velas.
      Pero la sangre le cubri los ojos. Pude llegar a la puerta: estaba
      cerrada con llave. Se limpi la cara con una sbana, y haciendo una
      tira con ella se envolvi la frente.

      Esto s me lo pagars con sangre grit. Yo me qued petrificada. Me
      alcanz con una mano, pero rasgando el vestido pude zafarme, y as
      seguimos, l tratando de asirme con sus manos, con sus uas, y yo
      huyendo, siempre huyendo. Hasta que me atrap frente a la chimenea.
      Ambos estbamos jadeantes y nos quedamos mirando con odio. Luego me
      cogi fuertemente por el cuello y me oblig a ponerme de rodillas.
      Aqu morirs y para hacer mayor mi miedo, con el filo del
      verduguillo cort todas las ropas por mi espalda y lo hundi en mi
      carne (21).

El inicio del camino hacia el xtasis, la bsqueda impostergable de la
otredad, materializada en la figura de Samuel, llevan a la protagonista a
un sin fin de experiencias sadomasoquistas-voyeuristas, perfectamente
trianguladas, cuyo eje rector o centro es el deseo. Al respecto, Claudia
Albarrn marca la similitud entre los protagonistas masculinos de Sombra
entre sombras y otro texto, contenido en la misma coleccin, y que intitula
Ro subterrneo:

      En Sombra entre sombras sucede algo similar: el mirn no solamente es
      Samuel quien, como Ltar, se encarga de suministrarle a Laura esa
      interminable lista de Ermilos sustitutos, al tiempo que disfruta del
      espectculo, sino el lector, espectador, que gracias a la crnica de
      Laura contempla (y participa) de manera activa en las escenas (...),
      as, mediante la evidente inclusin del tercero, Ins logra
      contemplar ese tringulo infernal que comenz en La seal, cuando esa
      otra Laura (la de El membrillo) intentaba seducir a Miguel
      acercndole la fruta prohibida (22).

Pero, volviendo al texto que nos ocupa, la trasgresin del mal coexiste con
Laura y con la idea de la inocencia perdida que a su vez se sacraliza en
la perversin, en la violencia, en lo impuro, regido fuertemente por la
pasin. El tringulo sexual de la pareja y Samuel, deposita en cada
participante diversos roles, a veces activo, otras pasivo, otras
simplemente espectador o voyeur. Bataille apunta: ...con la actividad
ertica (...) al participante masculino le corresponde, en principio, un
papel activo; la parte femenina es pasiva. Y es esencialmente la parte
pasiva, femenina, la que es disuelta como ser constituido (23). Sin
embargo, en el juego de la trasgresin de los lmites contenidos en el
relato en cuestin, los roles, se confunden e intercambian, dando paso a
una rica gama de posibilidades que apuntan a reconocer como eje nico el
amor de Ermilo por su mujer y la pasin de sta por Samuel.

Al final de la historia, los ciclos parecen repetirse. La muerte de Ermilo
posibilita a Samuel ocupar el lugar de ste y su rol, procurando nuevos
participantes del rito, necesariamente jvenes, que perpetuarn el xtasis
triangular de la historia:

      Ahora tengo setenta y dos aos. l apenas cincuenta y nueve. No tengo
      dientes, slo puedo chupar y ya no hago nada para disimular mi edad,
      pero Samuel me ama, no hay duda de eso. Despus de una bacanal en la
      que me descuartizan, me hieren, cumplen conmigo sus ms abyectas y
      feroces fantasas, Samuel me mete a la cama y me mima con una ternura
      sin lmites, me baa y me cuida como una cosa preciosa (24).

La bsqueda del otro, el camino iluminado y sealado por el deseo ertico
como posibilidad que a travs de la literatura materializa los fantasmas
internos que cohabitan en nosotros, lugar donde convergen las escrituras
erticas; se ponen al descubierto en las narraciones arredondianas, que ms
que sugerir una posibilidad de vida muestran el camino que nos lanzar
al que se atreva a la revelacin, a la otra orilla.



Bibliografa

 ARREDONDO, Ins, Obras completas, 3 edicin (1998). Mxico, Siglo XXI.
  356 p.p.. Serie Los Once Ros.

 ALBARRN, Claudia. Luna menguante. Vida y obra de Ins Arredondo. Mxico,
  2000, Juan Pablos/Conaculta. 262 pgs.

 AVENDAO-CHEN, Esther, Dilogo de voces en la narrativa de Ins
  Arredondo. Sinaloa, 2000, Difocur/Universidad de Occidente. 178 pp.
  Coleccin Ro Subterrneo.

 BATAILLE, Georges, El erotismo, 3 edicin (2002), Espaa, Tusquets. 289
  pp. Coleccin Ensayos, N 34.

  , Las lgrimas de Eros, 3 edicin (2002), Espaa, Tusquets. 266 pp.
  Coleccin Ensayos, N 33.

 GARCA PONCE, Juan, Trazos. 2001, Mxico, Nueva Imagen, 318 pp. Col.
Grandes Autores.

 PAZ, Octavio, El arco y la lira, 3 edicin, Mxico, 1996, FCE. 305 pp.



Hemerografa

 ROSADO, Juan Antonio, Erotismo, misticismo y arte, en Sbado de
  unomsuno. Mxico, 22 de septiembre de 2001.



Notas

 1. Juan Garca Ponce, Ins Arredondo: La inocencia en Trazos, p. 33.

 2. Idem. Los corchetes son mos.

 3. Aplicar el trmino dialctica de lo sagrado, tal y como lo entiende
    Roger Caillois: la interaccin del binomio puro-impuro en donde llega
    un momento en que no solamente interactan, se tocan, llegan incluso a
    coexistir.

 4. Esther Avendao-Chen, Dilogo de voces en la narrativa de Ins
    Arredondo, p. 17.

 5. Citado por Rose Corral, Ins Arredondo: la dialctica de lo sagrado.
    en Ins Arredondo. Obras completas, p. IX.

 6. Claudia Albarrn. Luna menguante. Vida y obra de Ins Arredondo. p.
    123.

 7. Esther Avendao... op. cit. p.p. 67-68.

 8. La temtica del incesto atrajo fuertemente a Ins Arredondo y a los
    miembros de su generacin. Al respecto, Juan Garca Ponce encuentra en
    Thomas Mann el significado ms profundo del incesto, aquel que con
    mayor claridad puede llevarnos a penetrar en el misterio del destino
    humano. Arredondo claramente se encuentra en la misma lnea, en busca
    de un destino que ilumine su identidad, pero desde su propia y muy
    particular perspectiva, la cual mantiene no nicamente semejanzas, sino
    tambin diferencias con el resto de sus contemporneos. Garca Ponce y
    Segovia consideran que el incesto entre hermanos es el ms puro, puesto
    que representa una relacin directa, anterior a la sociedad, mientras
    que padre y madre ya han sido contaminados por ella. En tanto, Ins
    Arredondo discrepa con esa postura y rescata en sus textos el incesto
    madre-hijo, to-sobrina, padre-hija.

 9. Ins Arredondo, Esto en Ins Arredondo. Obras completas, p. 13.

10. Georges Bataille, El erotismo, p. 27.

11. Idem, p. 22.

12. Ins Arredondo... op. cit. p. 15.

13. bid, p. 17.

14. Las ideas de revelacin, salto mortal y la experiencia de la
    otredad en los integrantes de la generacin de Arredondo y en la misma
    escritora, son una influencia que proviene del captulo intitulado La
    revelacin potica, en El arco y la lira, de Octavio Paz. Al respecto
    Claudia Albarrn apunta: ...lejos de ser un objeto de contemplacin,
    la poesa es un acto que, al igual que la religin y el erotismo, tiene
    que ser vivido por el autor y por el lector para que se logre la
    participacin, el encuentro con lo otro, con ese nuevo sagrado, y
    cada uno alcance lo que los budistas llaman la otra orilla, que est
    dentro de nosotros mismos y que no es sino la revelacin de nuestra
    propia condicin de ser. (...) el salto mortal (metfora del ingreso
    a lo sagrado) relativiza los contrarios y trastoca por completo los
    parmetros, los valores y las reglas que rigen al mundo profano...
    (Claudia Albarrn... op. cit. p.p. 157-158).

15. Georges Bataille... op. cit. p. 22.

16. Ins Arredondo... op. cit. p.p. 17, 18.

17. Idem. P. 18.

18. Idem. P. 250.

19. En el artculo Erotismo, misticismo y arte, Juan Antonio Rosado
    aclara: Desintegrarse o integrarse en la atemporal impersonalidad que
    produce el xtasis palabra que significa estar fuera de s픗 se llega
    a convertir en deseo irreprimible. (...) xtasis significa tambin
    desplazamiento, cambio, delirio o incluso la excitacin producida por
    bebidas (Sbado de unomsuno, p. 10).

20. Georges Bataille, Las lgrimas de Eros, p. 36.

21. Ins Arredondo... op. cit. p. 256.

22. Claudia Albarrn, op. cit. p. 242.

23. El erotismo, p. 22.

24. Ins Arredondo... op. cit. p. 269.

** Armando Segura Morales
   prroust@yahoo.com.mx
   Docente mexicano (Ciudad de Mxico, 1965). Ensea literatura en la
   Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam, http://www.unam.mx). Ha
   publicado artculos en revistas del bachillerato universitario.



=== La habilidad lectora de los docentes      Guillermo Snchez-Moreno ====

      (Nota del editor: entre el 10 y el 12 de julio se celebr en Lima el
      seminario-taller Nuevas competencias y habilidades lectoras, cuyos
      participantes intercambiaron ideas sobre temas como la lectura y la
      narracin oral en la escuela, la lectura como vehculo para la
      comprensin, el mejoramiento de la competencia lectora y otros. El
      texto que presentamos a continuacin es una de las conferencias de la
      jornada inaugural, y su autor es uno de los miembros fundadores del
      foro virtual que sobre estos temas fue creado para extender los
      alcances de la iniciativa a travs de la red).

Introduccin

Cuando hace algunos das el equipo de ftbol de Alemania gan por penales
al de Argentina, la prensa elogi al arquero alemn por atajar dos de los
cuatro y casi detener los otros dos. Tambin elogi a los jugadores que
patearon contra el arco argentino por lo cerebrales que fueron. Lo que
permiti este desempeo fueron las orientaciones al arquero alemn hechas
por el suizo Urs Siegenthaler y el entrenamiento que planific el tcnico
alemn Jrgen Klinsmann.

El suizo entren al arquero hacindole visionar videos tomados, desde hace
dos aos, que mostraban qu jugadores argentinos pateaban los penales y
hacia dnde lo hacan: a la izquierda, a la derecha o al centro. Cuando se
entreg al rbitro la nmina de los jugadores que los patearan,
Siegenthaler escribi algo en un papel, llam a Lehmann, el arquero alemn,
y se lo entreg. Antes de que cada jugador argentino patease la pelota, l
sacaba el papel, lo miraba y atajaba el tiro. El papel tena escrito el
nmero del jugador y hacia dnde tena la costumbre de patear. Se dio
informacin relevante y hubo lectura comprensiva de lo visionado y de las
instrucciones escritas.

El director tcnico alemn Jrgen Klinsmann haba obligado a todos los
jugadores que podan patear penales a Argentina a que, antes del partido,
disparasen con un arco y flechas a un blanco. Cuando le preguntaron la
razn, dijo: Es para los penales. Cuando los jugadores alemanes los
patearon, metieron cuatro. Fueron entrenados a concentrarse en un punto y
dispararle, adquiriendo una extraordinaria coordinacin oculopodal y un
alto poder de concentracin, para acertar.

Qu tiene que ver la comprensin lectora de los maestros con el Mundial de
Ftbol? Lo mismo que tiene que ver un arco y una flecha con un partido de
Alemania con Argentina. No es que los jugadores, por ser alemanes, fueran
cerebrales, sino que fueron entrenados para esa situacin. Y, con ello,
lograron su objetivo.

Los alemanes decidieron ganar este Mundial y por eso contrataron a expertos
que abarcaron diversos campos y entrenaron a los jugadores en habilidades
centrales para lograr su objetivo. Alemania elimin a Argentina... por
penales. Jrgen Klinsmann acert a desarrollar las habilidades precisas,
resisti las crticas y logr su objetivo. Alemania invirti, en la
preparacin de su equipo de ftbol, diez millones de euros; con ellos no
slo pag jugadores sino que contrat 30 expertos en diversos campos, que
fue su equipo tcnico, que iban desde visionar a los adversarios hasta
disparar en un campo de tiro con arcos y flechas y desarrollar un biotipo
extraordinario en los jugadores. Por eso, el resultado fue: terceros del
mundo.



La realidad institucional de la formacin docente

Nosotros tenemos ms de 130.000 jvenes estudiando para ser profesores en
358 institutos superiores pedaggicos y 31 escuelas superiores de formacin
artstica, de las que 242 son privadas (239 ISP y 3 Esfa) y 147 son
pblicas (119 ISP y 28 Esfa). Por cada institucin pblica existen dos
privadas. Adems tenemos 54 facultades de educacin con ms de 102 filiales
en todo el pas, varias de ellas ofrecen cursos de educacin a distancia
los sbados y domingos.

De este crecimiento inorgnico e irracional egresan anualmente 18.000
profesores titulados que el sistema educativo no necesita porque requiere
slo alrededor de 6.000, contando el sector pblico y el privado. Esta es
una realidad que se necesita cambiar.

Ante esta realidad el Ministerio de Educacin tom las medidas que la
realidad exiga y ha logrado reducir gradualmente la matrcula de ingreso a
los pedaggicos en 47% en los ltimos tres aos y cerrado 47 ISP. La
universidad no hizo lo mismo: slo 2 de las 54 facultades cerraron sus
programas de pregrado y ninguna sus filiales. Adems, el Poder Judicial, al
admitir acciones de amparo para detener las necesarias medidas tomadas, ha
facilitado la existencia de instituciones formadoras de docentes que, en no
pocos casos, son una estafa pblica.

Alemania invirti en la preparacin de su equipo de ftbol, coloc los
recursos donde planificadamente deba ponerlos, resisti las crticas y el
Poder Judicial alemn no admiti acciones de amparo que impidiesen estas
decisiones, por eso consigui lo que se propuso. Si no logr estar en la
final fue porque el director tcnico italiano saba que, si no se jugaba el
todo por el todo en los minutos finales del tiempo suplementario y entraba
a penales, la final era Francia vs. Alemania, y jug todas sus cartas que
le permitieron, en los dos ltimos minutos, evitar los penales porque ya
deba tener el suizo los videos de los italianos pateando penales, el papel
de adnde pateaban y, los jugadores alemanes, la concentracin del caso
para convertirlos en gol.



La lectura en el Per

El Per no es aparentemente un pas lector, a pesar de ocupar un alto
puesto en el uso de la Internet. Tiene serias debilidades en la lectura en
el nivel de la educacin bsica, como veremos ms adelante, y en el nivel
de la educacin superior. No ha priorizado la atencin y el uso de las
bibliotecas aunque tambin es cierto que existe un despertar lector
concretado en la campaa Un Per que lee, un pas que cambia, lanzada por
el Ministerio de Educacin, dentro del Programa Nacional de Emergencia
Educativa, y en la inauguracin de esta nueva sede de la Biblioteca
Nacional del Per.

Algunos entienden por leer la posibilidad de decodificar el texto externo
en el que se ha transmitido informacin; otros piensan que hay dos textos
que entran en interaccin: el texto del autor y el texto del lector, el que
el lector tiene dentro de s y, entonces se realiza un dilogo crtico;
finalmente hay quienes piensan que tanto el lector como el autor generan en
esta interrelacin un texto diferente a los otros dos. En este caso, se
construyen conocimientos a partir de los textos. De lo que se trata es de
leer para construir conocimiento, pero tambin el leer por placer. La
lectura es un vehculo para acceder al conocimiento y para compartirlo.
Veamos qu nos dice la realidad lectora en el nivel de la educacin bsica.



La realidad de la comprensin lectora en 2 de primaria en noviembre del
2004

Las ltimas mediciones de comprensin lectora, que es la cuarta evaluacin
nacional que realiza la Unidad de Medicin de la Calidad, fueron hechas a
segundo y sexto de primaria en la segunda semana de noviembre del 2004. El
rea de comunicacin tuvo dos pruebas: la de comprensin de textos y la de
produccin de ellos.

El enfoque que se us fue el comunicativo. Se trataba de que los
estudiantes produjeran y comprendieran textos que respondan a distintas
intenciones y que se encuentren enmarcados en situaciones comunicativas
variadas.

Dentro de este enfoque la lectura comprensiva no se reduce a un simple
proceso de decodificacin de palabras, frases y oraciones; de
identificacin de los significados de las palabras; y de reconocimiento de
las estructuras gramaticales sino que tambin extrae la informacin que se
necesita, la relaciona e integra para deducir las ideas implcitas y
plantearse preguntas que inviten a reflexionar. Por eso las pruebas de
comprensin de textos buscaron medir si se obtiene informacin implcita,
si se hace inferencias a partir del texto ledo y si se reflexiona y
evala.

Cada una de estas capacidades tena sus desempeos asociados: la de obtener
la informacin implcita trataba de ver si el nio identificaba las ideas
expresadas en una, dos o ms proposiciones y si identificaba secuencias. La
de inferencias, si reconoca relaciones semnticas e identificaba
referentes de distinto tipo, reconoca el significado de las palabras o
expresiones a partir de lo ledo, si reconoca el tema central y las ideas
principales del texto si deduca el propsito del texto y si reduca el
receptor implcito del texto. La de reflexionar y evaluar tena como
desempeo asociado si evaluaba el contenido del texto y si identificaba y
evaluaba recursos formales del texto. Los textos que se entregaron fueron
de tipo narrativo, descriptivo, explicativo y argumentativo.

Las pruebas tenan tres niveles de dificultad: suficiente, bsico y previo.
Los que estaban en el nivel suficiente demostraban dominio de capacidades y
desempeos del grado evaluado. Los del nivel bsico mostraban un dominio
incipiente o elemental de dichas capacidades. Y los del nivel previo
mostraban un dominio y saber previo correspondiente a las capacidades y
desempeos de los grados anteriores al evaluado, son los que no lograron
responder a las preguntas ms sencillas.

Los resultados que se obtuvieron en segundo grado fueron los siguientes:
nivel suficiente, es decir el aprobatorio, 15,1%; los restantes, el 23,7%,
estaban en el nivel bsico; 15,1%, en el previo; y 46,1% por debajo del
nivel previo. Es decir que, en el 2004, de la muestra en 2 grado, casi la
mitad en el mes de noviembre no haba adquirido la capacidad de comprensin
lectora de 1 de primaria.

Si la poblacin nacional de segundo grado de primaria la pusiramos en una
clase que tiene 30 alumnos, su probable distribucin sera: de los 30, 4 o
5 estaban en el nivel suficiente; 7, en el nivel bsico; 4 o 5, en el
previo; y 14 no tendrn la comprensin lectora que debe tener un nio de
primero de primaria. Estos 14 nios, que no tienen ni siquiera el nivel
previo, los podemos dividir en tres subgrupos: los que estn en el subgrupo
1 pueden identificar el grfico que corresponde a una oracin, por ejemplo:
Juan limpia la mesa, y algunos pueden identificar el grfico que
corresponde a una oracin compuesta: Juan limpia la mesa mientras Mara
juega con la mueca. Los del subgrupo 2 slo pueden identificar el grfico
que se relaciona a palabras. Y, el subgrupo 3 slo puede identificar alguna
palabra con el grfico; dentro de este grupo 3 hay nios que no podan leer
nada.



La comprensin de textos en 6 de primaria en noviembre del 2004

En 6 de primaria se esperaba que cada estudiante pudiera localizar datos
explcitos en el texto, ubicarlos en partes muy notorias del mismo;
interpretar y establecer conexiones globales en el texto y reconocer
relaciones entre dos lneas explcitas e implcitas que no son sucesivas
sino que se hallan ms distantes; reconocer relaciones causales, de
comparacin, de contraste; identificar a qu se refiere una expresin que
sustituye a otra; reconocer el significado de palabras utilizando la
informacin que brinda el texto; deducir el receptor al que se dirigen los
textos, cuando se encuentra implcito; asumir un punto de vista sobre el
texto y sustentarlo con argumentos; y evaluar algunos recursos formales
como comillas, parntesis, dibujos e imgenes que usa el autor para
transmitir el significado. Se espera tambin que comprendan textos
narrativos, expositivos, descriptivos, argumentativos y recreativos, como
los de ciencia ficcin, cuentos o artculos.

En sexto grado slo el 12,1% alcanz el nivel suficiente, es decir que el
87,9% de la poblacin nacional concluye su primaria sin lograr una lectura
comprensiva y producir textos. Y esto es muy grave porque significa que la
gran mayora, casi 9 de 10 alumnos, tienen serias dificultades para usar la
lectura como herramienta. No pueden incorporar informacin significativa
que les permita ampliar sus conocimientos, seguir instrucciones y
desarrollar sus capacidades en otras reas. El 28,1% de los estudiantes se
encontraron en el nivel bsico; el 35,7% en el nivel previo y el 24,1%
debajo del nivel previo.

Si la poblacin nacional de sexto grado de primaria fuera una clase de 30
estudiantes, esta sera su probable distribucin: 4 estaran en el nivel
suficiente, es decir haban logrado en noviembre del 2004 los desempeos
previstos para el trmino de su educacin primaria; 8 se encontraban en el
nivel bsico; 11 en el nivel previo; y 7 no podran realizar las tareas ni
siquiera lo previsto para el nivel previo, es decir lo que se espera hasta
5 de primaria. A estos nios, que estn por debajo de lo que se aprende en
5 de primaria, cuando estn concluyendo el sexto los podemos dividir
tambin en tres subgrupos: los que estn en el subgrupo 1 identifican
relaciones sencillas de causa-efecto entre dos ideas sucesivas. Los del
subgrupo 2 realizan inferencias mnimas, es decir, localizan un tema cuando
ste se repite varias veces en todo el texto. Y el subgrupo 3, de ms bajo
rendimiento, slo puede ubicar un dato cuando ste se encuentra al
principio de un texto o slo pueden localizar informacin explcita en
textos narrativos muy breves. Pero lo que es muy preocupante es que existen
nios 4, que no pueden realizar correctamente ninguna pregunta de la
prueba.

Este hecho es gravsimo porque un estudiante que no comprende lo que lee al
concluir su primaria, se ve privado de oportunidades de aprendizaje en
otras reas y en su desempeo laboral posterior porque no podr seguir
instrucciones escritas ni informarse de lo que dice un texto escrito en un
papel, en la pantalla de una computadora o en la de un canal de televisin.

Dar a conocer estos resultados fue un acto de tica profesional ante el
cual no cabe rasgar vestiduras o pedir la cabeza de la autoridad. Ambas
reacciones no cambian los resultados, y conocer la realidad es la primera
condicin que se requiere para modificarla. Decir que estamos mal es fcil
y no es nuevo; adems, tampoco cambia la realidad. Lo difcil es conocer la
realidad en detalle, analizarla y acertar en tomar las decisiones adecuadas
para que este resultado insatisfactorio de hoy no lo repitamos dentro de
los prximos cuatro aos.

Si nuestra educacin no es buena es porque nosotros la aceptamos as y, a
veces, contribuimos a que sea mala. Esto sucede cuando jueces y fiscales
dictan sentencias que permiten, con el socorrido argumento de la accin de
amparo, la existencia de instituciones educativas de bsica o educacin
superior que son un fraude; cuando existen parlamentarios que presionan la
existencia de stas mismas, para no perder aprobacin popular; cuando
existen autoridades que no toman las decisiones que se deben tomar para
cambiar la educacin que se ofrece porque esas medidas no son populares
entre el magisterio o los padres de familia afectados por ellas; cuando
existen inversionistas a los que no les interesa la calidad del servicio
que ofrecen sino la rentabilidad que obtienen; cuando existen profesores a
los que no les importa la modernidad, pertinencia y calidad del trabajo
pedaggico que realizan; y cuando existen padres de familia que se
contentan con la mala educacin que reciben sus hijos sin exigir para ellos
un mejor servicio educativo, actualizado y pertinente.

Tambin existen, y no son pocos, jueces y fiscales probos; y maestros,
padres de familia, autoridades y polticos responsables que hacen posible
cada da, con su compromiso, entrega, creatividad y fortaleza, que se
ofrezca, en la escuela o colegio, tanto en el mbito urbano como en el
rural, una educacin para la poca, equitativa y de calidad.

En educacin no hay soluciones que tengan resultados inmediatos. Para tener
el maana que queremos necesitamos comenzar hoy. Tal vez se necesiten
varios aos para lograrlo porque el cambio educativo es el de un proceso
cultural. Se requiere, como lo hace la UMC, mostrar en qu se est mal,
suponer causas posibles y posibles soluciones y... empezar a trabajar en
ellas ya.

La realidad es posible cambiarla, si los seres humanos nos proponemos
hacerlo. Un ejemplo de una situacin insatisfactoria que fue cambiada es lo
ocurrido con esta Biblioteca Nacional que hoy nos acoge. Su cambio es
tangible porque se trata de un bien fsico que tuvo un principio: no hay un
edificio; y un final: estamos desde hace unos meses dentro de l. Nos
quejbamos de la anterior biblioteca en cafs, revistas o charlas, porque
no tena suficiente luz, su entorno callejero era peligroso o la humedad
carcoma valiosos testimonios.

Las quejas no cambiaron la realidad pero hicieron que se tomase conciencia
de ella. Fue necesario actuar y lo hicieron aquellos que lograron conseguir
que se diera este terreno, obtuvieron fondos para pagar los impuestos y
arbitrios y construirlo, recurriendo a la piscina en el verano o a la
campaa de un sol por peruano para la biblioteca. Se hizo el diseo
arquitectnico y se tom la decisin poltica. La nueva biblioteca hoy
existe, estos hombres la hicieron posible porque, adems de no aceptar la
realidad que les golpeaba en el rostro, concretaron las acciones que la
cambiaron. Por eso podemos estar hoy aqu y por esto se debe agradecer.



El docente y la capacidad de habilitar para la comprensin lectora

En el 2004, en la prueba de comprensin lectora que se administr a los
docentes que voluntariamente se sometieron a ella, el resultado no fue
satisfactorio; pero se debe destacar que ellos aceptaron voluntariamente
ser evaluados, y esto es una revolucin copernicana que debemos decir y
valorar.

En esta evaluacin la mayora de los docentes resolvi preguntas
relacionadas con un nivel de lectura literal o mnimamente inferencial y
tuvo dificultades para interpretar la relacin de dos o ms ideas evaluando
su coherencia, as como realizar inferencias globales en torno al texto.
Tuvieron adems dificultad para justificar opiniones diversas o discriminar
argumentos de un texto, es decir, dificultad en una lectura para pensar.
Adems se detect que, en la prctica docente, no se usaban textos
funcionales y de uso pblico sino textos literarios; se enfatizaba la
lectura lineal directa, concreta y aislada en vez de la que relaciona
textos; y que se explicita la lectura decodificadora, fragmentaria y
acrtica en vez de la lectura global e inferencial.

A qu puede deberse esto: sin lugar a dudas estos adultos, que ejercen la
docencia, tuvieron una dbil educacin bsica porque, en sus once aos de
escolaridad, no slo no aprendieron a leer comprensivamente sino que
tampoco aprendieron a dudar y a confrontarse con lo propuesto, tal vez por
esto son presas fciles de ideas fundamentalistas corporativas. Tambin,
sin lugar a dudas, esta limitacin no se detect al inicio de su formacin
profesional en la universidad o en el pedaggico. Se arranc una formacin
profesional docente desde una base inexistente, y desde conceptos y
preconceptos mgicos e incoherentes implantados va autoridad. Estas
debilidades no se identificaron ni se supusieron, se construy sobre arena.
Por eso no es extrao que donde los nios salieron bien en las mediciones
de comunicacin, los profesores tambin haban salido bien; y, donde los
resultados fueron insatisfactorios, los profesores tambin tuvieron en la
prueba serias debilidades.

El hecho es que este profesor ya tiene un ttulo profesional, otorgado por
una universidad o un pedaggico, y tambin tiene limitaciones para leer.
Nada sacamos refregndole en el rostro su debilidad, de la que no tienen
conciencia l ni los que lo formaron, por ms autoridades pedaggicas o
acadmicas que hayan sido. Necesitamos revertir esta situacin, enfrentar
la realidad y comenzar todos a trabajar. Primero en las capacitaciones del
Ministerio de Educacin, de las universidades y de los pedaggicos. En
ellas se debe priorizar el leer comprensivamente, despertar la curiosidad
por hacerlo y realizarlo, y descubrir tambin el placer de leer.

La capacitacin no tendr sentido si no se orienta a transformar esta
situacin y el aprendizaje de los estudiantes, en el aula y fuera de ella.
Tampoco tendr sentido si no transforma tambin al maestro, para que
comprenda lo que lee, lo analice, lo critique y lo recree. Por esto, la
capacitacin tiene que considerar a los docentes como sujetos activos en
los procesos de construccin de sus propios conocimientos y capacidades y
tomar en cuenta sus necesidades.

No es conveniente hacerla como un proceso lineal, sino que debe ser
dinmico y recurrente, revisar y avanzar, lograr que el docente se
interrogue, analice, aprenda al hacer y descubra que lo que hace tiene
xito o no y, poco a poco, reflexivamente, no porque se le dice, sino
porque lo descubre, aprende a leer, se apropia de lo que aprende, y
descubre un placer que antes no tena. Esta capacitacin comprende lo
vivido y debatido, confronta con el hacer propio y el de los otros y
permite resignificar la propia prctica, la propia lectura y el quehacer.

Si las dificultades ms frecuentes que se encontraron en los nios fueron
la de leer textos completos y enfrentarse a los de tipos diversos como
noticias, cartas, recetas, artculos, tablas o cuadros de doble entrada; y
tambin en interpretar adecuadamente textos de uso pblico, reconocer la
informacin esencial de los textos, sus intenciones comunicativas o el
poder hacer lecturas inferenciales, no podemos seguir haciendo lo mismo, ni
siquiera con ms horas. Debemos crear, innovar y tener estrategias
diferentes. Repetir indefinidamente lo que no da resultado aumenta la
frustracin y deteriora la imagen social y personal del maestro.

Leer por placer y no porque se est obligado. Leer donde se pueda: en un
papel, en un libro, en una computadora o en la pantalla de TV, escuchar a
los que tienen el placer de leer y escribir. Acaso el creativo, muy bueno
y sostenido trabajo realizado en estos dos ltimos aos por Promolibro, no
nos ha proporcionado ideas, abierto horizontes y pergeado caminos que
antes ni sobamos? Qu pasara si el docente, desde los primeros grados,
enfrentase a los nios a textos completos que tienen una unidad de
comunicacin escrita, se relacionan con su vida y su entorno y recogen lo
que conocen, si comprendiesen el texto como un todo, antes de examinar sus
partes, y priorizasen el anlisis de todo el texto y no de una oracin
particular y descontextualizada? Qu pasara si se enfrentase a los nios
a diferentes tipos de texto, en sus diversas formas ya que cada tipo exige
manejar diferentes estrategias? Por qu no preguntarnos qu y cmo hacer
para que el docente haga esto consigo mismo?

El enfoque comunicativo propone aplicar estrategias que permitan extraer
informacin, interpretar ideas y opinar crticamente sobre diversos tipos
de textos. Por ello, no sera conveniente aadir al uso de textos para
ensear, otros ms ricos para leer, como los de Harry Potter que los
devoran los nios y... los grandes; como el peridico que se lee en el
kiosco de la esquina o del paradero, para ver por qu Zidane le meti un
cabezazo a Marco Materazzi pocos minutos antes de terminar el partido de la
final; o leer las noticias con los ojos, como la del cabezazo en cuestin,
o descifrar por ensayo y error, o por intuicin, los cdigos o smbolos de
algo digital, como un celular?

Por qu no iniciar ahora una movilizacin nacional para la lectura por
placer, curiosidad o investigacin, dirigida a los maestros con estmulos y
libros al alcance de sus posibilidades?

La Biblioteca Nacional no exista aqu y ahora existe. La Estacin de
Desamparados ampar a los que no lean y ahora son lectores. Se logr hacer
esto realidad porque hubo personas que primero lo imaginaron, decidieron
comenzar, constituyeron un equipo y comenzaron a actuar, como el director
tcnico alemn Jrgen Klinsmann hace pocos das. Si esto se pudo hacer, no
slo en Alemania, sino en la avenida Javier Prado y tambin en el mismo
centro de Lima, frente al bar Cordano, porque hubo personas que se lo
propusieron, por qu lo que se ha expuesto ahora no lo podramos, entre
todos, concretar?



Notas

1. Las ideas de este subttulo, y del que sigue, han sido tomadas del libro
   de la Unidad de Medicin de la Calidad del Ministerio de Educacin:
   Evaluacin Nacional del Rendimiento Estudiantil 2004. Informe pedaggico
   de resultados. Comprensin de textos escritos. Segundo Grado de
   Primaria. Sexto Grado de Primaria. MED, 2005, pgs. 21 a 24.

2. Ob. cit. pg. 38.

3. Ob. cit. Pg. 94.

** Guillermo Snchez-Moreno
   sanmo@terra.com.pe
   Docente e investigador peruano. Actual director de Educacin Superior
   Pedaggica del Ministerio de Educacin de Per
   (http://www.minedu.gob.pe). Socio fundador del Foro Educativo
   (http://www.universia.edu.pe/contenidos/formacion/bibliotecas).



=== Sobre el indriso      Isidro Iturat Hernndez =========================

                                                        La nia: Indriso!
                                                    El autor: Es Isidro, no
                                                                   Indriso.

                                                         La nia: Indriso!
                                                El autor: No! Isidro! No
                                                                   Indriso!

                                                         La nia: Indriso!

                                      El autor (aparte): Indriso qued....

                                          (De El manantial y otros poemas).

1. Qu es?

A la altura del Duecento italiano los trovadores del Dolce Stil Nuovo toman
la vieja estancia de la cancin provenzal y la cambian, dando lugar a lo
que hoy y desde entonces conocemos como soneto. Pero, tal y como veremos
ahora, las posibilidades constructivas que ofrecen estos modelos estrficos
no terminan aqu, resultando que el soneto tolera una nueva reelaboracin
significativa (al margen de otras ms discretas como los juegos con
estrambotes, el soneto de 13 versos, etc.), dando paso a una forma dotada
de una muy diferente y concreta musicalidad. Esa forma recibir el nombre
de indriso.

Desarrollo el primero en enero de 2001, en Madrid. El indriso es un poema
que consta de dos tercetos y dos estrofas de verso nico; esto es, que est
organizado segn un modelo 3-3-1-1, y surge a partir de una reelaboracin
del soneto en lo que podra explicarse como un proceso de condensacin
estrfica. Los cuartetos del soneto pasan a ser tercetos en el indriso.
Luego, los dos tercetos del primero pasan a ser estrofas de verso nico en
el segundo.

Visto grficamente sera as:

             Soneto                            Indriso
             (4-4-3-3)                         (3-3-1-1)

             xxxxxxxxxxxxxxx
             xxxxxxxxxxxxxxxxx
             xxxxxxxxxxxxxx
             xxxxxxxxxxxxxxx                   xxxxxxxxxxxxxxxx
                                               xxxxxxxxxxxxxx
             xxxxxxxxxxxxxxx                   xxxxxxxxxxxxxxx
             xxxxxxxxxxxxxx
             xxxxxxxxxxxxxxxx                  xxxxxxxxxxxxxxxxx
             xxxxxxxxxxxxx            >        xxxxxxxxxxxxxxx
                                               xxxxxxxxxxxxxx
             xxxxxxxxxxxxxxx
             xxxxxxxxxxxxxxxx                  xxxxxxxxxxxxxxxx
             xxxxxxxxxxxxx
                                               xxxxxxxxxxxxxxx
             xxxxxxxxxxxxxx
             xxxxxxxxxxxxxxxxx
             xxxxxxxxxxxxxxx

Estamos entonces ante un patrn rtmico nuevo, dotado de una musicalidad
caracterstica y concreta. Ya en sus principios comienzo a barajar diversos
nombres para la figura, probando en las primeras tentativas el asociar un
adjetivo determinado a la palabra soneto. Pronto tuve que desistir de
ello. El indriso procede del soneto pero no es un soneto, del mismo modo
que este ltimo es variacin de la estancia provenzal y no es estancia
provenzal.

En cuanto al modo en que nace, no puedo afirmar que sea el resultado de
ninguna bsqueda consciente. Cuando surgi, simplemente meditaba sobre la
forma del soneto clsico vindola en la mente, hasta el instante en que
apareci la imagen de los versos fundindose en grupos menores.

Y el primer poema escrito:

      Luna menguante

      El centauro se asoma por la ventana
      y la mujer dormida est hablando en sueos.
      Llora y re, porque un centauro la rapta.

      Cabalga en su sueo la mujer dormida,
      cabalga en su sueo y es cabalgada.
      En la selva, nadie la oye cuando chilla.

      Llora y re como nunca en su vigilia.

      El centauro la mira... por la ventana.

Ante esto, me veo en la necesidad de probar si estar ante uno de tantos
experimentos intrascendentes o si por el contrario podra tratarse de una
forma con un potencial expresivo apreciable, as que, a partir de ah,
decido centrar todo el empeo en valuar las posibilidades estticas de la
nueva forma. Resultado de ello ser, cuatro aos ms tarde, un poemario con
ttulo El manantial y otros poemas, compuesto ntegramente por indrisos. Y
tambin la siguente definicin formal:

El indriso es un poema que consta de dos tercetos y dos estrofas de verso
nico (3-3-1-1). Tolera cualquier tipo de medida en el cmputo silbico,
tanto versos isosilbicos como anisosilbicos, lo que hace de l una forma
a la vez fija y dinmica: en el eje vertical, la disposicin no variable de
la estrofa; en el eje horizontal, las variaciones en la cantidad. Admite
adems todos los grados y gneros de rima.



2. El nombre

Lneas atrs ya queda esbozado el problema de dar nombre a la figura. Esos
primeros intentos no son ms que eso, primeros intentos, y pasarn ms de
dos aos antes de quedar resuelta la cuestin. Ser tiempo de busca de
aquella palabra, de aquel morfema, de aquel sonido..., queriendo encontrar
el trmino armnico, y eufnico, y elevado, entre obras de terminologa
literaria y cientfica, en diccionarios de lenguas vivas y de lenguas
muertas. Todo intil.

Confieso: la solucin final viene de la mano de una nia de tres aos (cuya
intimidad me permitirn que respete), que, en sus primeras probaturas con
el lenguaje, al decir mi nombre de pila pronuncia la palabra Indriso en vez
de Isidro. Durante mucho tiempo ni siquiera contempl la posibilidad de
llamar as al poema, pero poco a poco ese nombre iba resonando en el odo y
en tanto que eso pasaba la sensacin era cada vez ms placentera, hasta que
sucumb.



3. Lo estable y lo cambiante

Como apunta la descripcin bsica, puede considerarse al indriso como una
figura que contiene en su naturaleza la facultad de integrar lo estable
(disposicin no variable de la estrofa) y lo cambiante (variaciones en la
cantidad y distribucin de rima).

Para ilustrar el hecho decir, por ejemplo, que en un corpus de 796 versos
me fue posible encontrar al menos 40 variaciones en la disposicin de la
rima. Si hablamos de la cantidad silbica, trabaj a modo de prueba con un
rango que va desde el bislabo hasta el octodecaslabo. Segn pienso, esto
es posible gracias a la agrupacin de los versos en una relacin de 3 y 1.
Un objeto organizado con este tipo de relacin numrica entre sus partes
(estructura trinitaria) permite el despliegue de una gran diversidad de
formas aun manteniendo, si bien pueda parecer paradjico, su idiosincrasia.

Las posiblidades de distribucin de la rima en un terceto son ocho: AAA,
AAB, ABB, BBA, ABA, BAB, ABC. En una estrofa de verso nico del indriso
tambin: A, B, C, D, E, F, G, H. Entonces, en la combinacin de estas dos
clases de estrofa, las perspectivas de combinatoria alcanzan un nmero
francamente difcil de calcular. La cifra 40 no agota las opciones de
combinatoria y, hoy, conforme sigo escribiendo estos poemas, sigo hallando
ms.



4. El indriso y los smbolos

Recordamos ahora el cmo surge: es una imagen que se forma en la mente. No
estamos ante el resultado de una operacin racional, lgica, voluntaria;
no, estamos ms bien ante el movimiento de un viejo conocido (y
desconocido) ayudante: el subconsciente. Y si hablamos de subconsciente
podremos referirnos a su lenguaje natural que no es otro que el smbolo, la
imagen arquetpica.

El indriso es, en trminos simblicos, una trinidad duplicada. A saber, una
forma de organizacin de las cosas, patrn rtmico csmico, bajo la cual se
ha ordenado la existencia desde que es, y que el ser humano ya capt e
interpret con su mente tambin desde que l es.

La trinidad implica una sntesis alqumica entre lo nico (simbolizado
por el nmero 1) y lo mltiple (simbolizado por el nmero 3). Estamos ante
una imagen total del universo que nos muestra un movimiento en dos
direcciones:

1. Movimiento de distole. Esto es, el despliegue de las cosas desde una
   unidad o centro hasta llegar a un punto de diversidad y expansin
   lmites (como en la idea de big bang).

2. Movimiento de sstole, o reabsorcin de todas las cosas hasta su punto
   de origen (hecho que coincidira con el patrn del indriso: un ir del
   tres al uno).

Despus, qu sentido tiene la duplicacin de las estrofas? Recuerdo para
esto la interpretacin que ofrecen los antroplogos Jean Chevalier y Alain
Geerbrandt en su Diccionario de los smbolos, y que entiende la duplicacin
de un objeto como la facultad de mostrarse ste en su mxima expresin.
Estaramos ante algo as como el mostrar las dos caras de una misma moneda.

En un momento determinado se da un indriso que permitir entender estas
ideas no a travs del argumento y s de la imagen. En aras de la verdad,
hay que asumir que cuando se entra en este gnero de discurso el
extraviarse en especulaciones metafsicas sin un fundamento real resulta
algo ms fcil de lo deseable, pero el poema que sigue me proporcion la
seguridad necesaria para atreverme a afirmar que, en efecto, se puede
hablar del indriso como imagen arquetpica. Es este:

      Descripcin bisilbica del cosmos

      Yin.
      Yang.
      Yin.

      Yang.
      Yin.
      Yang.

      Yin.

      Yang.

A dnde queremos llegar con todo esto? Bien, por un lado, a conocer el
poema desde el mayor nmero de ngulos posible (puede observarse que existe
un correlato ntido entre la simple forma mtrica y la dimensin
simblica); por otro, a la cuestin de su posible facultad para sugerir.

Una objecin probable a estas ideas sera la pregunta: cmo es posible
armar tal entramado de argumentos si, al fin y al cabo, se trata de un
poema que proviene del soneto? La respuesta se da en el simple hecho de que
el soneto tambin es susceptible de ser interpretado en trminos
metafsicos y simblicos, as como viene sucediendo desde sus orgenes. Ya
los poetas anteriores al Renacimiento emplean nociones pitagricas para
investigarlo; hablan de sus nmeros, de su geometra, usando trminos como
cuadratura del crculo, proporcin urea, etc.

En el nivel del smbolo, el soneto resulta una combinacin de los nmeros 4
y 3. El 4 es representacin numrica de la materia densa, la tierra, lo
estable (el correlato formal de esto se observa en la escasa mobilidad de
las rimas, que infrecuentemente se han apartado hasta hoy de las
combinaciones ABBA y ABAB). El nmero 3 representa lo mltiple, el mundo
sutil, lo dinmico (correlato formal: el alto grado de variaciones en la
rima). La suma de 4 y 3 da 7, nmero sagrado por excelencia, el nmero que
expresa el universo armonizado, lo que comnmente se llama un matrimonio
entre el cielo y la tierra.

En resumidas cuentas, opino que si el indriso ha de tener capacidad para
sugerir positivamente, una de las causas principales habr de encontrarse
en su naturaleza arquetpica, en el hecho de que nace y participa de
aquello que conocemos en trminos modernos como inconsciente colectivo.



5. Esos dos versos

Otro asunto que traer sus dificultades es el decidir cmo nos referimos a
esos dos ltimos versos del indriso. Qu son, versos o estrofas? A lo
largo del proceso de estudio ped la opinin de diversos expertos de las
letras, que adscriban a opiniones como las que siguen.

En un primer grupo estn los que afirman que deben definirse como versos.
Algunos proponen la expresin verso suelto, sin reparar en que el trmino
ya se utiliza en los manuales para designar al verso que, inserto en una
estrofa rimada, carece de rima.

La palabra sentencia es otra opcin. sta se refiere a un enunciado breve
y sinttico que no tiene relacin con otros. Ciertamente, no resulta
difcil aceptar este segundo trmino, porque en el indriso el tono del
discurso tiende a adoptar un cariz sentencioso, al condensarse la voz en
los dos enunciados separados por espacios en blanco. Pero puede objetarse a
los defensores de sentencia que la palabra no resuelve la cuestin
todava porque esos versos estn integrados en un conjunto estrfico y, por
tanto, deben de ser algo ms que slo versos. Con todo, segn definicin
tradicional, estrofa implica la existencia de ms de un verso contiguo...

En un segundo grupo estn los detractores de verso y similares, afirmando
que es coherente hablar de estrofa porque los dos renglones estn
separados y/o relacionados respecto de ellos mismos y de los tercetos
mediante pausa interestrfica, constituyendo todo ello un conjunto
orgnico.

Sin embargo, es en la obra del gramtico Toms Navarro y Toms donde
aparece la propuesta que hasta hoy me ha parecido ms adecuada, esto es, la
expresin estrofas de verso nico.

Entender a los defensores de ambas posiciones enfrentadas es relativamente
fcil, puesto que, a priori, cuando observamos esos dos renglones y
pensamos aisladamente en la palabra verso nos damos cuenta de que no
termina de resolverse el problema, resulta una definicicin insuficiente;
tampoco cuando pensamos de forma aislada en la palabra estrofa. La
propuesta de Navarro y Toms permite entender que quizs lo mejor no sera
excluir uno u otro trmino, sino integrarlos en una misma expresin. Esto
lleva de nuevo a la idea de la sntesis de contrarios: son estrofas
(multiplicidad) y tambin son versos (individualidad), son estrofas de
verso nico.



6. Indrisos monorrimos

Una ltima caracterstica del poema que puede merecer comentario es su
buena receptividad ante el empleo de versos monorrimos, ya sea en rima
externa como interna. Ello es debido, sencillamente, a que se trata de una
composicin muy breve. Me permito entonces presentar algunos ejemplos:



 Con rima asonante interna.

      Profunda garganta

            A Linda Lovelace

      Seor doctor, yo quiero or cohetes,
      bombas y gongs. Y por abajo cuesta...
      Qu tendr yo?
                     Enfermera, el catter!

      la explora
                Dios! No tiene usted barquita
      segn patrn de la mujer corriente!
      Mmmmm... tome un mentol... tosa...
                                  est en la garganta!!!

      Tutame, oh, y traga!...
                              T... t... mete!

                               uy!
                         Ey!      ay!...
                    brof!...         dong!
                  arf!                 bummm!
               Eslups!                    brrrrrom!



 Con rima asonante externa.

      Nunca el poeta podr sustraerse
      a un hechizo de ojos de dama

      Tienes ojos de gata de angora,
      o de puma o pantera o leona,
      o de Eva que ofrece su poma.

      Sulamita que invita a la alcoba
      sabe bien que su rey se desboca
      por el iris que en l leve posa.

      Sabes t bien usar la vil pcima

      y su dosis exacta: una gota.



 Con rima consonante interna.

      Il bagno

            En su 35 aniversario, a Lisi

      A la nenita la vamos a baar.
      Con la espumita que corra por la espalda
      y mordidita en nuca y yugular.

      Y el agecita, que es acurrucadora,
      y la pompita, de breve susurrar,
      y la esponjita, que baja a donde gusta.

      A la nenita, chiquita, en la baera,

      a la nenita la vamos a baar.



 Con rima consonante externa.

Dos canciones para un bucanero

      &

      Bucanero, carroero;
      asesina por dinero
      al noble, por gusto al clero.

      Bucanero, pendenciero,
      fiero, matrero, putero,
      come al nio y al cordero.

      Suean cura, juez, banquero,

      rey: Quin fuese bucanero!...



      &&

      Y todos le quieren dar,
      acabar, apiolar,
      machar, trincar, degollar,

      destripar y escabechar,
      fusilar y acochinar,
      ahogar y guillotinar.

      Todos lo quieren cazar,

      a don Satans del mar.



 Indriso con esquema de rima doble. Interna: versos monorrimos en
  consonante. Externa: versos alternados en asonante.

      Blanchefleur

      Perceval busca una flor blanca
      y un grial. Lleva un dolor blanco,
      de pual, bajo la coraza.

      Perceval lleva su desierto
      de cristal adonde cabalga,
      y un lustral len brama en su pecho.

      Perceval, obscuro y sonmbulo,

      un grial busca y una flor blanca.



 Con distintas variantes de estrofa monorrima en asonante dentro de un
  mismo poema.

      El Dios de amor posee un fortn en la tierra,
      que recibe el asalto de dos ejrcitos

      Ejrcito primero

      Por su general, el Estancamiento.
      Lo siguen la Clera, el bravo Deseo
      de Dominio, Duda, Tibieza y el Miedo.

      La Rigidez sigue a Brutalidad
      y al Resentimiento y a la Material
      Fantasa (hipntica) y al Mirar Atrs.

      Prepotencia empuja, se arma el Egosmo;

      y cerrando el squito, la Desconfianza.



      Ejrcito segundo

      Como general, marcha el Movimiento.
      A la par lo siguen la Carne y Afecto,
      Perdn y la Entrega, Dulzura y lo Cierto.

      Sigue la Firmeza con la Suavidad,
      Picarda, el Libre Albedro, el Mirar
      Adelante, el S y lo Liberal.

      Y atrs azuzando, la Perseverancia,

      y la Voz del Alma da un vibrante grito.



 Con distintas variantes de estrofa monorrima en consonante dentro de un
  mismo poema.

      Menage a t...

      Justine se come la verga de Paul.
      Morena, lleva la marca del sol
      en los pezones, y en el caracol.

      Justine recibe la verga de Etienne
      en... animal! y cabrn! y... qu bien!....
      La cama es mar de saliva y semen.

      Justine, la diva lasciva de Paul.

      Justine, la perra sumisa de Etienne.



7. Conclusin

As pues, dir que los aos dedicados al desarrollo de esta figura han
significado para m una aventura potica apasionante y, hoy por hoy, no me
queda sino ofrecer los resultados de la labor. Si estn ustedes entre los
que hacen la poesa para que puedan, si es su deseo y creen que la ocasin
lo vale, seguir indagando sobre ello; si son ustedes lectores,
sencillamente para que conozcan esta nueva y a la vez vieja forma de decir
las cosas. En cualquier caso, encontrndome en la situacin de dar a
conocer el indriso, considerar prudente transmitir una frase que me ha
servido siempre bien desde el momento en que la recib: Examinadlo todo y
quedaos con lo bueno.

** Isidro Iturat Hernndez
   isidro_nt@yahoo.es
   Docente y escritor espaol (Villanueva y la Geltr, Barcelona, 1973).
   Reside en Madrid. Posee estudios administrativos y de filologa
   hispnica.



=== Si mal no recuerdo      Horacio Centanino =============================

      IX

      Mi ala est lista para batir
      pero yo gustoso volvera a casa
      donde si permaneciera hasta el fin de los das
      aun as sera tan desdichado como ahora

      Gershom Scholem, Greetings from Angelus



      Hay un cuadro de Klee llamado Angelus Novus. Muestra a un ngel que
      parece a punto de alejarse de algo a lo que mira fijamente. Sus ojos
      estn atentos, su boca abierta, sus alas desplegadas. A l debe
      parecerse el ngel de la historia. Su rostro est vuelto hacia el
      pasado. Donde nosotros contemplamos una cadena de hechos, l ve una
      sola catstrofe que apila desecho sobre desecho y lo lanza a sus
      pies. Al ngel le gustara quedarse, despertar a los muertos, y
      recomponer lo que ha sido destrozado. Pero un vendaval est soplando
      desde el Paraso y ha sido atrapado en sus alas; es tan poderoso que
      el ngel no puede ya cerrarlas. Este vendaval lo impulsa
      irresistiblemente hacia el futuro, al que da la espalda, mientras la
      montaa de escombros crece ante l hacia el cielo. Lo que llamamos
      progreso es ese vendaval.

      Walter Benjamin, On the Concept of History, Gesammelte Schriften I,
      691-704. SuhrkampVerlag. Frankfurt am Main, 1974. Translation: Harry
      Zohn, from Walter Benjamin, Selected Writings, Vol. 4: 1938-1940
      (Cambridge: Harvard University Pres, 2003), 392-93. El poema de
      Sholem sobre el cuadro de Klee fue escrito para el cumpleaos
      veintinueve de Benjamin  Julio 15, 1921 (i).

Las imperfecciones y claudicaciones de la memoria junto con el gravamen
emocional que conlleva cualquier evocacin, mxime cuando coinciden el
sujeto y el objeto de la misma, desacreditan seriamente y desde siempre al
gnero autobiogrfico en tanto recuento fiel del pasado. Las protestas de
sinceridad de quien suscribe el texto autobiogrfico, no importa cun
encendidas stas sean, constituyen a la postre un rasgo ms de los
caractersticos del gnero, una estrategia discursiva y performativa. Toda
interaccin social, sin excluir la interaccin virtual entre el sujeto
narrador y sus potenciales lectores, obedece a dinmicas teatrales de
autopresentacin del sujeto (ii) adonde hay asuncin de papeles
escnicos, administracin de las imgenes proyectadas, y tambin, por
cierto, un clculo de sus posibles efectos en la audiencia.

La apora en que se encuentra el narrador autobiogrfico es la siguiente:

      Al testificar en defensa de su propia integridad, el autobigrafo es
      un testigo sospechoso de quien el menos escptico de los auditores
      dudara... Cuanto ms personal su testimonio, menos verificable por
      el conocimiento pblico, y de ah la paradoja: cuanto ms grande es
      el esfuerzo de honestidad introspectiva del autobigrafo, ms dudoso
      se vuelve (iii).

Pero si la narracin autobiogrfica asumiera plenamente su condicin
ficticia y se desentendiera de la verdad de lo expuesto, qu le quedara
como rasgo distintivo exceptuando el uso de la primera persona del singular
y la declaracin de fidelidad a los hechos, procedimientos stos
habituales, por lo dems, de cualquier relato a secas? Hoy creemos saber
que existe una verdad peculiar de la ficcin que puede ser mucho ms honda
y compleja como testimonio y retrato de poca que la investigacin ms
documentada. Pensemos simplemente en cunto ha contribuido la novela
realista europea del XIX, por citar un caso, a nuestra comprensin de ese
perodo histrico. O reflexionemos acerca del carcter proftico que poseen
ciertos relatos que ni siquiera se proponen pintar un fresco social a la
manera realista, y sin embargo consiguen anticipar categricas mutaciones
sociopolticas y culturales como ningn cientista social podra hacerlo.
Esta nocin de la verdad de la ficcin, hoy casi un lugar comn, no siempre
fue de recibo. As, un filsofo tan agudo como David Hume (1711-1776),
distingue tajantemente entre fiction y belief gracias a un sentimiento
asociado a sta ltima que, a su juicio, es mucho ms vvido, fuerte, firme
y constante que el que puede generar la imaginacin por s misma. Para
Hume, existen en la mente tres tipos de representaciones, las impresiones
sensoriales, las imgenes que atesora la memoria, y las imgenes
inventadas. Cada una de estas representaciones mentales posee una vivacidad
caracterstica, mayor en las primeras, y menor en las ltimas. No habra
entonces entre ellas ms que una diferencia de intensidad del efecto
producido en la conciencia. Mas la aceptacin sin ms de esa taxonoma no
permite explicar el fortsimo efecto de realidad que logran ciertas obras
de ficcin utilizando esas tenues imgenes inventadas, hasta el punto de
erigirse en representaciones convincentes de y para toda una comunidad
nacional.

Repitiendo una vez ms el tpico gesto posmoderno nos preguntamos qu
sucede cuando el significante se independiza de su lastre probatorio y
utiliza el imperio que concede la primera persona del singular meramente
como recurso de la ficcin para reforzar la verosimilitud de un relato; lo
que ocurre, nos contestamos, es una autobiografa que asume su raigambre
novelesca al tiempo que abandona, hasta cierto punto, su pretensin
referencial. Ocurre una periautobiografa (iv), es decir, un relato de
vida en torno ms que sobre el sujeto. La verdad de un relato su
adecuacin a una referencia emprica, extratextual nada tiene que ver con
su verosimilitud, que es ms bien una funcin de su articulacin interna y
de su riqueza y precisin lxicas. Dicho de otra forma, un relato puede
basarse escrupulosamente en hechos reales y parecer falso, por poco
verosmil, y viceversa. Entre verdad y verosimilitud, la novela histrica
sera un trmino medio, pero carece sta del elemento de intimidad
reflexiva que define a la autobiografa y que centra nuestro inters en
estas lneas. Sea como fuere, esforzndose por contar lo que pas o
tomndolo como base para fabular a partir de ello, modificando la cuota
parte correspondiente a la imaginacin en esa empresa ejercindola con
deliberacin o entendiendo de antemano que ha de asistir a la cita crsele
o no invitacin una narracin de este tipo es vulnerable a las flaquezas
que asolan a cualquier evocacin.

La memoria hace posibles el lenguaje, el conocimiento y la propia identidad
de los sujetos. No por casualidad, Mnemosina, la diosa griega de la
memoria, es la madre de las nueve Musas. Sin la memoria, el hombre vivira
en un inconcebible presente perpetuo, regido nicamente por sus pulsiones
ms elementales y siendo mero receptor de imprevisibles estmulos externos.
Todo vestigio de individualidad desaparece con la memoria. La
deshumanizacin ms catastrfica que conocemos ocurre con el llamado mal de
Alzheimer, una enfermedad degenerativa que destruye la corteza cerebral y
el hipocampo y, en sus estadios avanzados, impide al enfermo pensar,
planificar y recordar. La memoria determina entonces quines somos, pero a
pesar de sus primordiales poderes (v), la magna deidad posee sus fallas
(vi). Puesto que la funcin mnmica es crucial a todo pensamiento, a todo
hecho de lenguaje, a toda narracin, y manifiestamente a la narracin
autobiogrfica que bucea en el pasado y trata de dar cuenta de quin es o
ha sido el que suscribe, enumeremos algunas de sus ms conocidas tachas
como quien acopia atenuantes, advertencias y condiciones en esta suerte de
prolegmeno.

Uno de los escollos ms serios para la reconstruccin del pasado estriba en
la distorsin retrospectiva que nuestras actuales convicciones y creencias
producen sobre los recuerdos. En esencia, el presente reescribe
constantemente lo que ocurri en el pasado, alterando su entidad y su
relacin con hechos anteriores o posteriores a l. Por eso es que la
historiografa enmienda, corrige y reinterpreta sin pausa los hechos del
pasado, sus relaciones y concatenaciones, reevala sus significados,
permite que cobren relieve circunstancias previamente relegadas o deprecia
el perfil de otras que antes haban sido preponderantes. As, una cierta
visin del pasado arroja tanta luz sobre ste, como acerca del presente que
la genera. No ocurre otra cosa con la memoria individual. La motivacin que
anima a la evocacin incide directamente sobre su contenido. En la compleja
urdimbre del relato, presente y pasado devienen muchas veces indiscernibles
el uno del otro; Friedrich Nietzsche (1844-1900) sostena que las
interpretaciones sepultan a los hechos, porque no hay manera de establecer
en ese creciente palimpsesto cul fue la primera capa mnmica, ni detener
el aluvin de proyecciones que cada hecho dispara. Se concede fcilmente
que la perspectiva temporal habilita ciertas comprensiones que la cercana
de los hechos pudiera ofuscar, pero tambin, inevitablemente, esa lejana
inocula su propia circunstancia a lo evocado, realza o suprime aristas,
rebaja ciertos efectos, los juzga de acuerdo a nociones extemporneas. Al
distanciarnos de los hechos podemos acaso evaluar con mayor claridad su
importancia, pero estamos hablando estrictamente de los mismos hechos?
Quien al cabo de una larga vida echara una ojeada sobre el pasado y
quisiera dejar constancia de lo que en l juzgue ms destacado, tropezar
necesariamente con este impedimento, y se pasar gato por liebre sin
siquiera percatarse. Con todo, nadie ha de dejar de escribir acerca de las
peripecias colectivas o individuales porque la memoria sea frgil, o porque
sea tan fcilmente manipulable, o porque nos cueste tanto distinguir lo que
verdaderamente perteneci al pasado de lo que le adosamos desde el
presente. Es precisamente debido a estas incertidumbres, a esta batalla sin
cuartel contra el olvido en que nos empeamos, que existen la civilizacin
y sus monumentos. Pero sirvan estas reservas al menos como recaudo
epistemolgico.

Otra de las debilidades de la memoria tiene que ver con su transitoriedad,
es decir, con las dificultades para recordar con precisin un cierto hecho
a medida que pasa el tiempo. Podemos reconstruir nuestra rutina del da
anterior con relativa facilidad, pero la de hace una semana aparece ya vaga
e incierta. Cuanto ms nos alejamos en el tiempo, ms tendemos a sustituir
el recuerdo preciso de lo ocurrido por la nocin general de lo que incluye
nuestra rutina (vii), ya que dura mucho ms en la memoria el sentido
general de unos hechos, que la capacidad de recordarlos con exactitud. Esta
caracterstica hace que la especificidad de los recuerdos los
protagonistas, sus actitudes respectivas en el momento evocado, los lugares
en que suceden los hechos, la infinidad de los detalles contextuales, etc.
se combinen sin solucin de continuidad con conocimientos generales,
inferencias ms o menos fundadas e invenciones lisas y llanas. A medida que
el pasado retrocede, la imaginacin asienta sus reales y apuntala lo
borroso y fragmentario con los recursos que le son propios, es decir,
produciendo una narracin verosmil que satisfaga al sujeto. La memoria que
imagina va sustituyendo a la memoria que repite. El ncleo fctico del
recuerdo, lo que constituira su verdad, comienza a desdibujarse apenas
ha hecho su impresin en la memoria, se despoja de pormenores, de utilera
aledaa, se embota el relieve de su vivencia. Cuando la memoria lo evoca
aos ms tarde ese recuerdo ya posee en s la aagaza reconstructiva que le
restituye carnadura en la conciencia, y tambin el embeleco nostlgico que
se acumula sobre todo lo que acaeci hace mucho tiempo.

Concomitantemente, el envejecimiento acarrea la progresiva degradacin de
las zonas del hipocampo y del lbulo temporal, y la consiguiente
disminucin de la capacidad de acceder a los recuerdos y recuperarlos, con
lo cual irrumpe otra clara paradoja: la tarea de recomponer el pasado, tan
conforme a lo crepuscular, coincide con la merma objetiva de nuestro poder
de llevarla a cabo. Cuando necesitamos rememorar es cuando menos podemos
hacerlo, porque el paso del tiempo erosiona los recuerdos, y tambin porque
se obstruye nuestra capacidad de acceder a ellos.

Otra tacha se relaciona con la distraccin, tanto en el momento en que la
memoria se forma, como cuando posteriormente intentamos recuperarla. Estas
fallas de la atencin tienen como consecuencia fallas de retencin de la
informacin que nunca fue codificada adecuadamente (si es que fue
codificada), o que est disponible en la memoria pero ha sido soslayada en
el momento en que necesitamos recordarla (Schacter, 42). Cabe suponer
entonces que la distraccin juegue un cierto papel, imposible de
cuantificar, bien en la fijacin del recuerdo, o bien luego, en el momento
de hacerlo consciente. La siguiente deficiencia es el bloqueo de ciertos
recuerdos debido a oscuras dinmicas an ignoradas; en la zona ganada por
el olvido existe un gradiente que va desde los objetos definitivamente
irrecuperables, sometidos a cerrojos represivos y frreos mecanismos de
autodefensa, hasta aquellos que asoman al umbral de la conciencia y pugnan
por abrirse paso en la punta de la lengua como esas micropartculas que
slo dejan rastros de su pasaje sobre una placa sensible. Este impedimento
de la memoria lleva a conjeturar la existencia de un editor imperceptible
(el lenguaje del Otro, el inconsciente) (viii) que determina una parte
sustancial de qu y cmo recordamos, sin que en ello nuestra voluntad
intervenga en lo ms mnimo.

La memoria es adems altamente vulnerable a las influencias externas, como
lo prueba la multitud de casos documentados en que psiquiatras y dems
terapeutas indujeron la creacin de falsas memorias en sus pacientes con
el fin de utilizarlas como pruebas en una corte de justicia. En general,
puede afirmarse que la versin que de ciertos hechos posean personas a
quienes tenemos en alta estima, puede modificar totalmente lo que
previamente habamos tenido por cierto.

Por ltimo, existe un fenmeno de recurrencia compulsiva (o sea, otra vez,
involuntaria) de ciertos episodios del pasado vinculados a situaciones
traumticas. As como no controlamos mucho de lo que la memoria recuerda
(cuntas veces nos hemos preguntado por qu recordamos con tanta claridad
cosas absolutamente nimias, o por qu de pronto caemos en la cuenta de que
habamos olvidado cosas que juzgbamos esenciales de nuestro pasado),
tampoco decidimos qu recuerdos regresan para desestabilizarnos, ni con qu
intensidad y frecuencia. La experiencia de todo individuo demuestra cun
habitualmente la memoria equivoca la atribucin de agentes y escenarios, y
del ordenamiento temporal de los hechos. Resumiendo: no conocemos las leyes
que rigen la memoria; no sabemos qu fuerzas subterrneas determinan la
dialctica peculiar del recuerdo y el olvido; pero sabemos s que la
memoria es sugestionable y maleable, que nos engaa con trucos y pases de
mano, que nuestros recuerdos son parcializados, que la memoria merma con la
edad, que los recuerdos poseen adherencias indistinguibles de su formacin
primigenia. Para expresar lo obvio entonces, la memoria es de poco fiar.
Demasiado liada est con lo onrico, con lo imaginativo, con lo sentimental
(ix) como para exigirle cientificidad. Pero inclusive si la memoria fuese
mucho ms confiable de lo que es, si con una honestidad absoluta
transparentara lo que alberga, cabra an consignar la relatividad que
deriva del punto de vista. La valoracin de cualquier hecho depende del
lugar (espacial, social, etario, tnico, sexual, ideolgico, etc.) desde el
que hemos sido testigos o protagonistas del mismo. El efecto Rashomon
impregna toda experiencia sensible y cognitiva y es consustancial al
proceso de fijacin del hecho en la memoria. Toda disputa matrimonial o
toda evaluacin de un momento poltico por oficialistas y opositores revive
esta brecha irreductible de los puntos de vista contrapuestos, y corrobora
la idea de que no existen hechos, sino slo interpretaciones. Con razn
observa el novelista Salman Rushdie: Estudi historia en Cambridge, no
literatura. Y aprend que una de las preguntas ms difciles de responder
es: qu ocurri?. La gente disiente incluso respecto de la descripcin
ms simple de un evento, sobre todo en una poca en que el hroe de uno es
el terrorista de otro (x). Aun espigando de cada versin todo lo que
pudiera adjudicarse a manipulacin deliberada y deshonestidad manifiesta,
no cabe duda de que bsicamente cada parte contendiente suele estar
convencida de su verdad. La reconstruccin de los hechos del pasado
enfrenta esta problemtica general del punto de vista, y le yuxtapone los
errores de la memoria que venamos enumerando.

Una consecuencia importante de este desencuentro de los puntos de vista se
expresa, naturalmente, como la brecha que suele existir entre la
autopercepcin del sujeto y su imagen social. Nuestra personalidad social
es una creacin del pensamiento de los dems, anotaba Proust con obviedad,
y por ende, diferir de la que nosotros tenemos de nosotros mismos. De la
profundidad de esa brecha depende considerablemente el pathos de una
autobiografa. Pero hay asimismo escisiones dentro de un mismo sujeto,
entre sus dichos y sus hechos, entre lo que pensaba ayer y lo que piensa
hoy, entre su conciencia moral y su ambicin, entre su formacin religiosa
y sus apetitos carnales, entre su persona pblica y su persona privada,
etc. Muchas vidas breves y brevsimas cobija el Yo bajo su gran palio (xi).

La falibilidad de la memoria hace que el sujeto busque fuera de s las
certezas del pasado, y las corporice en esas pequeas cosas que parecen
hospedarlas. La materialidad de esas cosas, su color, su textura, su
volumen y forma, son as vas de acceso y continentes del pasado, y en su
rotundidad nos resarcen del mundo fantasmal de los recuerdos. Los objetos
disparan recuerdos que de otra manera jams saldran a la superficie.
Marcel Proust nos describe esta fetichizacin de los objetos:

      As ocurre con nuestro pasado. Es trabajo perdido el querer evocarlo,
      e intiles todos los afanes de nuestra inteligencia. Ocltase fuera
      de sus dominios y de su alcance, en un objeto material (en la
      sensacin que ese objeto material nos dara) que no sospechamos. Y
      del azar depende que nos encontremos con ese objeto antes de que nos
      llegue la muerte, o que no le encontremos nunca (60).

Existe todava una dimensin adicional de problematicidad relacionada
especficamente con la escritura. No es lo mismo rememorar para nuestro
coleto o en conversacin con amigos que intentar escribirlo. Ms que la
comunicacin oral, la escritura es consciente del constreimiento formal
que la limita, se atiene a ciertos protocolos de exposicin, de aceleracin
o suspense narrativo, incurre en circunloquios y en repeticiones
deliberadas, intercambia seales con la maraa intertextual de la que es
parte, interpone recursos narrativos que sacrifican la verdad al efecto
artstico deseado, reacciona al gnero al que pertenecen avinindose a sus
frmulas o desafindolas. La escritura, adems, lo sabemos desde la
deconstruccin, desarrolla una dinmica incontrolable que rebasa y sabotea
los cauces por los que queramos mantener el relato. En el desfase entre su
orden gramatical y retrico, el texto hace de las suyas, prolifera y
subvierte lo que parece querer decir. La escritura contempornea es adems,
aadamos, insistentemente autorreferencial, al punto muchas veces de
estancarse en la reflexin y olvidar su objeto; al punto, mejor dicho, de
cancelar por completo dicha divisin sujeto/objeto. En un escenario tan
sembrado de incertidumbres como el del relato autobiogrfico, tan urgido de
justificaciones implcitas y de peticiones de principio, este rasgo
autorreflexivo puede llevar, si no se le controla con firmeza, al colapso
de la narracin (xii).

El filsofo John Locke (1632-1704) pensaba que la identidad de un sujeto
resida por entero en su poder de recordar. E inversamente, aquello que un
sujeto no recuerda del pasado, sean hechos, personas o situaciones, no
formara ya parte de su identidad (xiii). El olvido parcial o total del
pasado equivale as a un cercenamiento de quines somos. En el final de
Blade Runner, la pelcula de Ridley Scott, Roy, el magnfico androide
humanizado por la conciencia de su propia mortalidad dice:

      He visto cosas que ustedes no creeran. Naves de ataque incendiadas
      fuera del hombro de Orin. He visto en la oscuridad el brillo de los
      rayos C en la Puerta del Tannhauser. Todos esos momentos se perdern
      en el tiempo como lgrimas en la lluvia. Tiempo de morir.

No es preciso por cierto que los recuerdos sean tan espectaculares como los
de Roy, ni el deseo que los convoque tan perentorio como el suyo para
sentir con l que, en efecto, con cada muerte desaparece algo nico e
intransferible, y que es legtimo dar cuenta de ello de alguna manera. Una
suerte de democracia metafsica rige estos atavismos, por aquello de que
no hay un destino mejor que otro, como alegara Juan Cruz en su
anagnrisis borgeana. Lo importante no es qu se cuenta, sino cmo se
cuenta, como en cualquier otro gnero literario. Y esto trae a colacin la
importante puntualizacin que el filsofo David Hume (1711-1776)
introdujera en la mencionada concepcin de John Locke sobre identidad y
memoria. Para Hume, el papel de la memoria es el de permitir establecer
relaciones (de semejanza, contigidad y causalidad) entre las percepciones.
La memoria no tanto produce sino que descubre la identidad personal, al
mostrarnos la relacin de causa y efecto entre nuestras diferentes
percepciones, dice Hume. Puesto que para el filsofo escocs toda idea
deriva de una impresin, se pregunta, dnde est esa impresin que sea
constante e invariable como la idea que tenemos de nuestra identidad? Es
evidente que la identidad no puede derivar de las percepciones, sino de las
relaciones que la memoria teje entre las mismas, que hacen que se
homogenice lo heterogneo. En vez de la sinonimia sujeto-memoria de Locke,
Hume estipula que el sujeto est formado no slo por la vasta serie de las
cosas que ha vivido, sino tambin por las redes de asociaciones que su
memoria tiende entre los hechos, capacidad que expande grandemente su radio
de accin y le confiere solidez unitaria. Si la memoria es para Locke
reproductiva, para Hume es reconstructiva, y esta importante distincin a
la que ya hemos aludido tiene evidentes consecuencias para un relato
autobiogrfico. La reconstruccin del pasado tiene mucho que ver con la
produccin de verosimilitud de un relato. Lo que en un relato no es
explcito pero se sugiere a partir de lo descrito, no es anlogo a lo que
la memoria desconoce pero puede deducir? La recepcin de un texto
cualquiera no procede de manera semejante? Sobre el texto que tiene ante
s y que lo interpela, no suma el lector los elementos de su sensibilidad
y conocimiento que se avienen o confrontan al relato y lo rellenan de
personalsima manera? Entre la memoria que escoge hechos, y la memoria que
los hilvana, hallamos otra analoga: la de la relacin entre los ejes
sintagmtico y paradigmtico de la semitica estructuralista (xiv), de cuya
interaccin deriva el sentido de un texto. As, escribir, leer y recordar
comparten las mismas funciones del lenguaje. La memoria de Locke sera
fundamentalmente sintagmtica, la de Hume paradigmtica.

Resta an por discutirse el status de ese sujeto, el titular de ese
conjunto de recuerdos. La sempiterna pregunta que enfrentara a Herclito
contra los filsofos eleticos vuelve aqu por sus fueros: ante la
evidencia de que el sujeto cambia con el transcurso del tiempo, qu nos
autoriza a hablar de la permanencia de un mismo sujeto a travs de todas
esas instancias? El escolar que aprenda las conjugaciones de los verbos,
es el mismo sujeto que tiempo despus escribe estas lneas? La sensacin
de familiaridad e inmediatez que la conciencia encuentra al reflexionar
sobre ella misma es tan poderosa que para Ren Descartes constitua el
nico bastin que poda resistir el asalto de la duda metdica. Todo puede
estar en entredicho, a merced de un dios malvolo que quiere adrede
confundirme con falsas certezas, pero de lo que no puedo dudar es de la
existencia de quien piensa, razona Descartes (xv). Sobre este punto de
apoyo Descartes erige paso a paso la posibilidad de un conocimiento del
mundo, y sienta las bases del racionalismo occidental. La certeza
cartesiana emana del principio por el cual, si una cierta propiedad existe
(en este caso, el pensamiento), tambin ha de existir la esencia que la
produce (es decir, el sujeto), porque es inconcebible aqulla sin sta. El
sujeto cartesiano, entronizado en el centro del conocimiento y garante del
mismo, autnomo, indiviso y autoevidente, privilegia la interioridad del
individuo en la misma medida en que instala el escepticismo respecto de las
evidencias empricas. En el teatro cartesiano de la conciencia, hay un
desfile incesante de ideas e imgenes, y hay una batalla por imponer un
orden y un sentido a las mismas. Posteriormente, con el advenimiento del
Romanticismo, esa interioridad alcanzar su apoteosis, y no por casualidad,
tanto la historiografa como la autobiografa recibirn desde fines del
XVIII un poderoso impulso. Pero la apacibilidad del escenario cartesiano
habr desaparecido por completo, dejando en su lugar una vena de
irracionalismo, de exaltacin pasional, de delirio onrico, de regusto
mgico y legendario, de tormenta y pasin, de inquietud y angustia que
reconocemos ya como modernos. Interioridad, introspeccin, ensoacin,
imaginacin, definen al Romanticismo como el modo cultural por excelencia
de la Modernidad. Pero en Nietzsche encontraremos ya el primer ataque
frontal contra ese sujeto omnipresente, al que define como una ficcin
gramatical (xvi) y a la conciencia como una hipstasis del cuerpo,
prefigurando de esta manera el asalto general contra las bases de la
metafsica que caracteriza a la filosofa contempornea desde Heidegger a
Derrida. El psicoanlisis de Sigmund Freud, por su parte, demoler el
sitial privilegiado de ese Yo, relativizar sus certezas, cuestionar sus
motivos.

Se dira que estas previsiones que inspira la memoria hieren mortalmente a
todo designio de reconstruccin de un tiempo ido. Empero, como se ha
mencionado, nada de eso sucede. Antes bien, la multiplicacin de
incertidumbres acerca de lo real, acerca del medio reconstructor, acerca de
la propia lengua (tan inextricablemente unida a la memoria, a sus
pulsiones, y a la conciencia que tenemos de sus mareas) parecera acicatear
la empresa, precisamente por inasequible y desaforada. En efecto, nunca se
han escrito tantos relatos de este tipo como en las ltimas dos dcadas.
La bsqueda agnica del sujeto a travs de los actos mutuamente reflexivos
de la memoria y la narracin, acompaados desde el principio por el miedo
fantasmal de que es tan imposible de alcanzar cuanto imposible de renunciar
a ello, constituye el gran emblema de nuestro tiempo (James Olney,
XIV-XV). El inters acadmico por este tipo de relatos no hace sino crecer;
por todos lados se crean ctedras universitarias para estudiar
especficamente esta clase de narracin. El estallido y descentramiento del
sujeto no ha significado entonces el ocaso definitivo del gnero
autobiogrfico sino su reverdecimiento; lo que ha cambiado es tal vez su
forma (y ciertamente, su teorizacin): la consistencia o inestabilidad del
Yo narrador, la conviccin o inseguridad de los enunciados, lo lineal o
zigzagueante de sus secuencias, la univocidad o heterogeneidad estilstica;
lo que cambia es la actitud hacia la realidad, hacia el lenguaje, y hacia
la misma identidad del sujeto (xvii).

La proliferacin contempornea de sujetos emergentes ha elegido la
autobiografa, el testimonio, la memoria, los epistolarios, los diarios
personales, la trascripcin de relatos orales, y hasta las deposiciones
judiciales y los blogs en Internet (esos gneros literarios que la
expresin inglesa life-writing en su lata ambigedad permite agrupar), como
medio para dar a conocer historias, autopercepciones, pesares, conflictos,
y reivindicaciones. A caballo entre la confesin y la denuncia, esos
relatos autobiogrficos y testimoniales son el escenario del alumbramiento
de esos sujetos, la asuncin orgullosa de una identidad y la vehemente
protesta contra un sistema que la estigmatiza y reprime (nos referimos aqu
a las escrituras autobiogrficas o testimoniales de minoras tnicas, de
mujeres, poscoloniales, gay, etc.).

En nuestro Zeitgeist posmoderno es ya imposible aceptar sin ms al sujeto
como a aquel santuario humanista, autonmico, fijo y unitario. Ciertos
filsofos enfatizan la solicitud exterior que crea al sujeto como un efecto
(Althusser, Lacan, Foucault, Bourdieu, entre otros). Desde el Romanticismo
el arte en todas sus variadas maneras se considera como la expresin de un
sujeto, un Yo que asume la palabra y vuelca de s lo que ha meditado,
sentido, vivido, experimentado en general. Indiquemos, no obstante, que
esta autoexpresin no es propiedad exclusiva de la autobiografa literaria,
y ni siquiera del arte en general. Una vez que se admite que un texto es
expresin de una interioridad, qu nos impide rastrear al sujeto detrs de
las formulaciones matemticas o filosficas, tomando a stas como claves de
aqul? Tan fuerte es este vnculo consagrado por el sentido comn, que la
crtica literaria de aspiracin cientfico-formalista apunt su
artillera, en primer trmino, contra lo que denomin la falacia
autobiogrfica, es decir, contra la extendida obsesin de personalizar el
anlisis textual, y de buscar claves vitales para explicar determinados
rasgos retrico-lingsticos. Hoy da sera casi impensable que un relato
autobiogrfico no reflexionara en el mismo texto acerca de sus limitaciones
intrnsecas, acerca de las trampas que tiende la memoria, o acerca del
azoramiento que produce la persistencia de la identidad en el tiempo.

Pero el irrefrenable surgimiento de narraciones autobiogrficas tiene
relacin no slo con la necesidad de los nuevos sujetos de representar/se
el proceso de su formacin, sino tambin con el frenes confesional y
teraputico que caracteriza a nuestra cultura de masas. La globalizacin de
los talk-shows y de los reality-shows ha terminado por naturalizar la
exposicin pblica de cosas que antes se mantenan bajo la rbita privada,
o ntima, y que hoy se discuten frente a las cmaras de televisin con una
crudeza y desembarazo hasta hace veinte aos desconocida. Dichos formatos
televisivos concitan por cierto los mayores ratings y no parece haber
lmite que los productores no se atrevan a traspasar con tal de aumentar la
audiencia, y con ella la facturacin de esos programas. Los efectos
culturales masivos de semejante martilleo televisivo estn hoy a la vista.
La diseminacin del confesionalismo y del victimismo, que conminan al
sujeto a hurgar en el pasado y a exponer pblicamente lo hallado, no podra
haberse impuesto tan rotundamente si a su vez no se asentara en su
pretendido valor teraputico. Sacar afuera las humillaciones y las
vejaciones, los remordimientos y las culpas, las ms vergonzosas
motivaciones, las pasiones ms innobles, nos hara libres al quitarnos una
pesada carga de encima despejando as el camino de la curacin. El supuesto
valor teraputico de la confesin es inmune a la cuestin de la idoneidad
profesional de nuestra audiencia o de la pertinencia del lugar y momento en
que la misma se produce o del crudo propsito explotador de muchos de estos
eventos. En nuestra cultura, hablar es siempre mejor que callar, y la
confesin es un espectculo que nadie quiere perderse. En este sentido, de
la misma manera que los tpicos escabrosos detentan los ms altos ratings,
el revanchismo suele constituir la motivacin predilecta de muchos de los
ejercicios memorsticos que atestan las mesas de ofertas de las libreras.
No ha de sorprender entonces que la vulgaridad, la trivializacin y el
sensacionalismo distingan a los especimenes ms vendidos del gnero
autobiogrfico. Los topoi clsicos de la remembranza no alientan ya a estas
reconstrucciones mezquinas del pasado a las que slo impregna, si acaso,
una nostalgia autoindulgente.

Tambin viene a cuento subrayar que hay una generacin, la de los aos
sesentas y setentas, que hoy, cercada por la vejez, quiere dejar constancia
de su pasado antes de pasar a retiro, y lo hace escribiendo autobiografas,
memorias y testimonios de poca. Distingue a esa generacin el haber sido
protagonista de hechos tumultuosos y cruciales a nivel mundial, y ms aun,
el haber enarbolado y vindicado una identidad juvenil como ninguna
generacin previa lo hizo. La propia gravitacin de esos hechos histricos,
y la profundidad del cambio cultural que se produjo simultneamente, dieron
lugar a un complejo entrecruzamiento de ideologas y costumbres que
determinan su riqueza e influencia todava apreciable. Quienes vivieron
aquellas intensas dcadas pueden trazar en sus memorias el arco que va
desde la Revolucin Cubana (1959) a la cada del Muro de Berln (1989), por
citar dos momentos simblicos entre otros posibles, repasando con
perplejidad lo que ocurri entre la embriaguez redentorista y la resaca que
le sigui. Los movimientos de liberacin nacional anticoloniales, la lucha
por los derechos civiles, las guerras en que se expresaba el conflicto
este-oeste, los levantamientos y masacres estudiantiles, los conflictos
obreros y campesinos, los golpes de Estado militares, los asesinatos de
presidentes y de lderes sociales, las luchas feministas, las guerras de
guerrillas latinoamericanas, y sus brotes primermundistas, el gran
movimiento contracultural estadounidense, son algunos de los mojones
generacionales que empiezan a dar pbulo a narraciones en primera persona
de toda ndole.

Por ltimo, la revolucin en las tecnologas de la comunicacin (Internet,
telefona mvil, fotografa y video digital, etc.), que ha aumentado
exponencialmente el volumen de la informacin que manejamos a diario, y ha
hecho posible transmitirla casi instantneamente a cualquier distancia, ha
trado consigo una renovada preocupacin por la autenticidad (en el sentido
existencialista del trmino) de esos intercambios. As como poseer
trescientos canales de televisin no nos asegura encontrar un programa
satisfactorio en la televisin, as como tener correo electrnico y
mensajero no garantiza la calidad de nuestra relacin con nuestros
semejantes, as surge un reclamo de conversacin sustantiva en nuestras
sociedades que la multiplicacin de medios no eclipsa sino subraya. Ante el
ruido, anteponer el sentido. Y si no, el silencio.



      Angelus Novus (Klee/Benjamin)

      El ngel de la historia observa el detrito acumulado de los trabajos
            [y los das
      y un cansancio milenario le atenaza las alas

      no puede anticipar el futuro, al que da la espalda,
      ni restaurar el pasado ruinoso que es todo su horizonte

      la cultura no puede prever ni puede rescatar
      dos mentiras piadosas
      y una cortina de humo que es mejor no disipar

      el ngel de cara a la destruccin infinita:
      las alas envaradas en el prdigo instante
      el parpadeo que nos alumbra
      la batalla que siempre perderemos
      y que no habremos de rehusar



Bibliografa

 LOCKE, John, George BERKELEY y David HUME. Great Books of the Western
  World. Robert Maynard Hutchins, Editor in Chief. Chicago, London.
  Toronto: Enciclopaedia Britannica, Inc., 1952.

 NIETZSCHE, Friedrich. Ms all del bien y del mal. Preludio de una
  filosofa del futuro. Introduccin, traduccin y notas de Andrs Snchez
  Pascual. Madrid: Editorial Alianza, 1994.

 OLNEY, James. Memory and Narrative. The weave of Life-Writing. Chicago &
  London: University of Chicago Press, 1998.

 PROUST, Marcel. En busca del tiempo perdido. 1. Por el camino de Swann.
  Trad. Pedro Salinas. Madrid: Alianza Editorial, 1992.

 SCHACTER, Daniel L. The Seven Sins of Memory. How the Mind Forgets and
  Remembers. Boston, New York: Houghton Mifflin Company, 2001.



Notas

   i. Citado en
      http://epc.buffalo.edu/authors/bernstein/shadowtime/wb-thesis.html,
      donde tambin puede verse el cuadro de Klee que suscita las famosas
      reflexiones de Benjamn. Esta y las restantes traducciones del
      artculo me pertenecen.

  ii. Ms detalles sobre esta teora pueden hallarse en The presentation of
      Self in Everyday Life (1953) de Ervin Goffman, y en Anthropology of
      Performance (1986) de Victor Turner. Existe, no obstante, una
      dimensin no desdeable en esa autopresentacin del sujeto, tanto en
      el manejo de imagen del Yo en sus interacciones con los otros, como
      en la escritura que pretende exponer sus vicisitudes, que escapa a
      cualquier control efectivo del sujeto.

 iii. Citado por George P. Landow en
      http://www.victorianweb.org/genre/autobio3.html.

  iv. Trmino usado por James Olney, en el ensayo que se cita ms adelante.

   v. (La memoria) es de tal importancia que, all donde falta, el resto
      de nuestras facultades es en gran medida intil (Locke, 142).

  vi. La enumeracin de las fallas de la memoria sigue en lneas generales
      la exposicin de Daniel L. Schacter segn puede leerse en
      http://www.apa.org/monitor/oct03/sins.html o, con ms detalle, en The
      Seven Sins of memory. How the Mind Forgets and Remembers. Boston, New
      York: Houghton Mifflin Company, 2001.

 vii. Schacter seala que este desvanecimiento progresivo implica un
      cambio gradual desde la memoria especfica y reproductiva a la
      reconstruccin y las descripciones ms generales (16).

viii. Esto corre por mi cuenta y no por la de Schacter, quien, como buen
      estadounidense, es conductista.

  ix. La etimologa de la palabra recordar nos aporta una pista: del
      latn recordari, el prefijo re significa repeticin, de nuevo,
      y la raz cordis significa corazn. El re-cuerdo es volver al
      corazn.  Clebremente, Marcel Proust ha dejado una descripcin
      minuciosa de la carga emocional del recuerdo: Siento estremecerse
      algo en m que se agita, que quiere elevarse; algo que acaba de
      perder ancla a una gran profundidad, no s el qu, pero que va
      ascendiendo lentamente; percibo la resistencia y oigo el rumor de las
      distancias que va atravesando (Por el camino de Swann, Combray, 62).

   x. Citado en http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/
      9-3017-2006-05-21.html.

  xi. Nietzsche, una vez ms: La suposicin de un nico sujeto es tal vez
      innecesaria; acaso sea igualmente legtimo suponer una multiplicidad
      de sujetos, cuya interaccin y lucha sea la base de nuestro
      pensamiento y de nuestra conciencia en general... Mi hiptesis: el
      sujeto es mltiple (The Will to Power, 490).

 xii. En la filosofa contempornea, en las ciencias sociales y en las
      llamadas humanidades, se conoce como giro lingstico a la
      concepcin que destaca la funcin de la lengua como constructora de
      la realidad, en oposicin a la nocin clsica de un mundo exterior
      dado, al que la lengua simplemente etiquetara. Las semillas de ese
      giro ya se encuentran en Saussure, quien tantos desarrollos iniciara.
      En su Curso de lingstica general, Saussure critica esta nocin
      simplista del lenguaje como nomenclatura de la realidad (captulo
      I, primera parte, Naturaleza del signo lingstico). Las
      consecuencias epistemolgicas de dicho giro lingstico son enormes.
      El nfasis lingstico posibilit tambin un giro narrativo en las
      ciencias sociales a partir del estructuralismo, donde hay un llamado
      a investigar los cuentos antropolgicamente, como depositarios de
      actividades esenciales tanto cognoscitivas como comunicacionales. Una
      descripcin de estos desarrollos en el campo de la historiografa,
      por ejemplo, puede leerse en Metahistory (1973) y en Tropics of
      Discourse (1978) de Hayden White. Se colige que dichos giros
      lingstico y narrativo figuran tambin de manera preeminente en el
      auge de la escritura de vida, como praxis y como teora.

xiii. Locke describe este aspecto dramtico del desvanecimiento de los
      recuerdos con esta analoga: As las ideas, como criaturas de
      nuestra juventud, suelen morir antes que nosotros: y nuestras mentes
      nos representan esas tumbas a las que nos acercamos; donde, aunque el
      mrmol y el bronce permanecen, las inscripciones han sido borradas
      por el tiempo, y las imgenes se desintegran (142).

 xiv. En la semitica estructuralista, un signo posee un determinado valor
      de acuerdo a sus relaciones sintagmticas y paradigmticas en una
      cadena de signos interdependientes. Las relaciones sintagmticas son
      relaciones horizontales, diacrnicas, que tienen que ver con la
      posicin de los significantes en esa cadena; representan por ende
      posibilidades de combinacin intratextual, es decir, in praesentia;
      asociados al eje sintagmtico encontramos conceptos como contexto,
      contraste, contigidad, metonimia, parole. Las relaciones
      paradigmticas son relaciones verticales, sincrnicas, que tienen que
      ver con la posibilidad de sustitucin de significantes, y son
      entonces intertextuales, in absentia. Se le asocian conceptos como
      oposicin, similitud, metfora, langue.

  xv. Porque cmo podra el demonio engaarme, a menos que yo existiera?

 xvi. En lo que respecta a la supersticin de los lgicos: no me cansar
      de subrayar una y otra vez un hecho pequeo y exiguo, que esos
      supersticiosos confiesan a disgusto, a saber, que un pensamiento
      viene cuando l quiere, y no cuando yo quiero; de modo que es un
      falseamiento de la realidad efectiva decir: el sujeto yo es la
      condicin del predicado pienso. Ello piensa: pero que ese ello
      sea precisamente aquel antiguo y famoso yo, eso es, hablando de
      modo suave, nada ms que una hiptesis, una aseveracin, y, sobre
      todo, no es una certeza inmediata (Nietzsche, 38). Ya haba dicho
      David Hume que las interrogantes sobre la identidad nunca podran
      resolverse, y que deberan ser consideradas como dificultades
      gramaticales en vez de filosficas.

xvii. Esas diferencias en el relato autobiogrfico quedan expuestas en el
      trabajo ya citado de James Olney, Memory and Narrative. The weave of
      life-writing (1998) a travs del anlisis comparativo entre las
      Confesiones de San Agustn, las de Jean-Jacques Rousseau, y la obra
      de Samuel Beckett.

** Horacio Centanino
   hcenta@gmail.com
   Docente, traductor, periodista y escritor uruguayo. Doctor en
   literaturas hispanoamericanas por la University of California, Berkeley
   (http://www.berkeley.edu, 1998). Artculos suyos han sido publicados en
   medios como Enciclopedia (http://www.henciclopedia.org.uy), Revista de
   crtica latinoamericana y Lucero. A Journal of Iberian and Latin
   Studies, y tiene publicado el libro Modernizacin y cultura en el
   Uruguay. Una lectura teatral (Montevideo: Melibea, 2000).



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Poemas
       Niddy Caldern Plaza

   *** El siguiente, por favor
       os Fernndez

   *** Poemas
       Simn Fernando Herrera Herrera

   *** Dos cuentos
       Carlos Antonio Silva

   *** Tres poemas
       Concha Gonzlez Nieto

   *** Sentimientos
       Roco Beatriz Foltran

   *** Nufragos de embuste
       Manuel Rodrguez Daz

   *** Dos relatos
       Miriam Daz

   *** Poemas
       Marcelo Santos

   *** San Calisto
       Yago Quiones

   *** Y de pronto, el abismo. Poemario de la desesperanza (2002-2005)
       Francisco Surez Trnor

   *** Con th, hache muda
       Gabriela Urrutibehety

   *** Aguaje (extractos)
       Carmen Vscones

   *** Dos mujeres
       Juan Prez Rosales

   *** Poemas
       Paula Winkler

   *** Gallina
       Montse Haro Redondo

   *** Poemas
       Paulina Rendn Poujol

   *** Dos poemas
       Sergio Manganelli

   *** La muerte llega a caballo
       Pablo Mendieta Paz



=== Poemas      Niddy Caldern Plaza ======================================

Uno por uno destejo los das. hilo a hilo, desenredo, descruzo. Cmo har
para destejerme hoy?

===

No traigo avecillas, ni gallinas blancas del cielo, aqu no hay resolana
que asombre,       todo se sabe,       que ya no hay nada, nada, y ms nada

===

Algunos das no se puede ni escribir una frase con tino. encorvada caracol
de arena me desgrano

===

Una noche las manos de los ngeles vendrn a tejer y destejer este
laberinto animal

      (Del libro Destejo los das).



Poemas

      a Luis Alberto Angulo

Hablo de poemas
que se meten en mi cuarto
por la ventana
en mi cuerpo por el aire
en mi mente con animales
insertan pequeas dosis en mi sangre
la coagulan y la enfran
para que deba escribir
y as volverme
el cuerpo normal otra vez
resignada
frente a ellos
ser inmvil cordero
devorado por su filo
y su garra
hasta que ya no quede
nada de m



Poema malo

      a Arturo Gutirrez Plaza

Me muerde en mil dudas
y no acierta en ningn verso
o en palabra alguna
al final muere
porque no alcanza a nacer
aborto de verbos malformados
frases retorcidas
slabas mutantes sin pies ni cabeza.



Poema lengua          

Desde el papel
lanza una serpiente impdica
que roza al cuerpo lector
lame sin pedir permiso alguno
unta una sedosa complacencia
que slo una lengua
puede dejar



Poema felino

      a Roberto Martnez Bachrich

Atina siempre en atrapar
cada palabra
que con cautela
encuentra su espacio
en el papel

Cada verso se ondula
glamoroso y eterno
como nada
Tiene un rugido en medio
que vence
que asusta

El poema felino
araa algo de ti
se sube a tus piernas
y espera la caricia
de ser ledo sin ms



Poema umbilical

      a Mara Antonieta Flores

No siempre se atina
en encontrarlo
las palabras vienen resbalosas
cmo decir con certeza?
cmo sacar
del ombligo de la noche
la forma exacta de un poema?
la fragilidad y el rigor
que entrega
en cada letra
o cada espacio
no se encuentra
sin estirar la mirada
al otro lado
de lo que ofrenda
el polvo
o la flor.



Poema intil

No sirve
para pagar en el cine
la discoteca o el bar
ni siquiera en una tienda del centro
nadie cambiar un trago
por unas letras ordenadas
en un papel
nunca perlas o alhajas
cangrejos o fiestas
por la bofetada del sarcasmo,
la fascinacin por la nocturnidad
o la cadencia ertica
que pueda contar un poema.



Poema ms all del olvido

Hay poemas que ms all del olvido
nombran
dejan de ser de palabras
dibujan una llama espesa
son poemas del tiempo y sin Leteo

Viven solos
hurfanos de padre
existen ms arriba
muy adentro de sus deleitantes
cada uno deviene en un animal de la memoria
que abre una ventana a lo eterno



Poema necio

      a Santiago Prez

Comienza quitndose unos gerundios
dice que le oprimen
tambin se quita los adjetivos que me gustan
los ms cursis, los bonitos

Este poema pelea conmigo
me grita
a veces no entiendo lo que dice
no siempre es en mi idioma
a veces no es ninguno
es una mueca, un gemido
es una risa que se re de m



Poema de la tarde

      a Mara Eugenia Inojosa

Nace con el ltimo pestaeo del sol
late entre letras
que en osada
se despojan de las espesuras solares
Crece con la noche
y va esparcindola
gota a gota en el papel.



Otro poema necio

      a Pedro Lastra.

Es el peor de todos
se niega a ser escrito
se revela con pudor
ahorra tantas palabras como puede
es mezquino
Inventa su propia guerra a la palabra
a veces no alcanza para decir
y otras veces nombra demasiado
casi siempre dice con inexactitud

Deja siempre algo
latiendo en su lectura.

      Del libro Poemas (Una risa que se re de m)
      Premio Conac 2004

** Niddy Caldern Plaza
   mieles07@yahoo.es
   Docente y escritora venezolana (Valencia, 1977). Licenciada en
   educacin, mencin artes plsticas, por la Universidad de Carabobo (UC,
   http://www.uc.edu.ve), tesista de la maestra en literatura venezolana
   del rea de Estudios de Postgrados de la mencionada casa de estudios y
   con varios cursos de mejoramiento profesional. Se ha desempeado como
   docente en las facultades de Ingeniera, Educacin y de Ciencias
   Econmicas y Sociales de la Universidad de Carabobo. Desde el 2003
   labora como docente del Programa Ctedra Abierta (Artes Plsticas) de la
   Secretara de Educacin del Gobierno Bolivariano de Carabobo. Ha sido
   promotora cultural y coordinadora de actividades literarias y
   artsticas. Ha dirigido talleres de poesa en la Fundacin La Letra
   Voladora, la Universidad Arturo Michelena y la Secretara de Educacin
   del Gobierno Bolivariano de Carabobo. Ha participado en talleres de
   creacin potica, en la Direccin de Cultura de la UC con Carlos Osorio
   (1993) y Reynaldo Prez S (1996); en el Ateneo de Valencia con Mara
   Antonieta Flores (1997-98) y en el Centro de Estudios Latinoamericanos
   Rmulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve) con Lzaro lvarez y
   Arturo Gutirrez (1998-1999). Textos suyos han sido publicados en las
   revistas La Tuna de Oro y Poesa, de la UC, as como en la antologa
   Voces nuevas (1998-99) del Celarg. Ha publicado el poemario Sonata con
   animales (Direccin de Cultura de la UC, 2002), con el que obtuvo el
   Premio Nacional del X Concurso Literario Pedro Buznego, en Maracay. Su
   poemario Poemas (Una risa que se re de m) obtuvo mencin de honor en
   el 1r. Concurso Interuniversitario de Literatura Simn Rodrguez, del
   Colegio Universitario de Administracin y Mercadeo (Cuam,
   http://www.cuam.tec.ve), as como el premio del Concurso Mayor de las
   Letras y las Artes del Consejo Nacional de la Cultura (Conac, 2004).



=== El siguiente, por favor      os Fernndez ============================

      (Nota del editor: recientemente apareci el libro El siguiente, por
      favor, con el que el escritor colombiano os Fernndez obtuvo el
      Premio Distrital de Libro de Cuento Cartagena de Indias. Hoy, por una
      gentileza del autor, publicamos el relato que le da ttulo al libro).

Creo que estuve a punto de matar a un hombre por culpa de una mujer. Yo
acababa de cumplir entonces once aos y era un completo idiota. Ella tena
trece y lo saba perfectamente. Su nombre era Jeni. Jeni viva justo frente
a mi casa. Yo me peinaba hacia medio lado y usaba sueltos los cordones de
los zapatos. Secretamente guardaba en mi cartera un preservativo y un
cigarrillo que alguna vez haba tratado de fumar, pero que el miedo haba
apagado. Jeni era mi novia, pero nunca nos habamos besado. Ella me deca
que tuviera paciencia, que si me portaba como a ella le diera la gana
pronto dejara que le agarrara la mano. A m esto no me preocupaba. En
realidad, no le haba pedido a Jeni personalmente que fuera mi novia, lo
haba hecho a travs de una amiga en comn y me sorprendi cuando sta
trajo como respuesta un s. A decir verdad, yo ni siquiera le haba pedido
el favor; fue ella la que vino con el tema y se ofreci para ir a hablar
con Jeni. Por eso, cuando regres con la noticia de que yo ya tena novia,
se me agu la boca y no pude evitar sentir la lengita de Jeni rozarse con
la ma.

Para esa poca empec a soar despierto: que yo era un tipo de quince aos
que me paseaba con unos compinches en bicicleta a altas velocidades por las
calles del barrio, que tena el pelo largo y una gorra de los Bravos de
Atlanta colocada hacia atrs, que incluso poda fumar sin esconderme, y los
dems chicos no slo me admiraban y teman, sino que adems envidiaban que
Jeni fuera mi novia. Mientras la besaba en la calle, todos se moran de ira
queriendo ser ellos los que pudieran agarrarle las tetas que eran bien
grandes para tener trece aos.

Pero todo eso se iba al diablo cuando Jeni me prohiba que la besara y que
les dijera a los dems, aunque andbamos juntos para arriba y para abajo y
ya todos se estaban dando cuenta. Incluso en las fiestas nos sentbamos
juntos, pero como yo no saba bailar, ni me interesaba aprender, empezaba a
meterle conversacin, y ella aburrida miraba para otro lado como diciendo
cllate. Bostezaba un poco y mova los pies bailando sola, pero sentada.
En ese momento llegaba un tipo grande y la sacaba a bailar, sin siquiera
mirarme. Yo haca como si no me importara y pasaba un disco, luego dos y yo
como si nada; tarareaba tontamente las canciones, y tres y luego cuatro y
as hasta que hallaba el valor para pararme y largarme de ah.

Pero esa noche entr a la sala. Haba muchas parejas bailando una balada de
amor, todos abrazados, pero nadie se mova. La sala estaba bastante oscura,
haba una luz azul tenue que permita divisar un poco las formas; busqu a
Jeni, pero no logr reconocerla y opt por buscar al tipo de turno, que
tena una camisa roja a cuadros. Lo vi en un rincn besando a una chica. Me
acerqu para preguntarle por Jeni, pero cuando la reconoc y vi su lengita
en la boca de ese imbcil, juro que sent odio, no podra explicarlo, pero
en ese momento, justo en ese momento y an despus de empujarlo, me sent
como un tipo de quince aos que usa el pelo largo y una gorra hacia atrs y
puede fumar y aunque saba que no era cierto estaba dispuesto a dar la
pelea, pues era lo suficientemente idiota como para iniciar una pelea
perdida. Era demasiado orgulloso para llorar, pero muy dbil, muy nio para
contener las lgrimas. Sal con los ojos humedecidos, desesperado, a
conseguir una botella. Mientras todos me miraban la romp y estaba
dispuesto a sacarle la sangre. Pero me agarraron y la verdad no fue
difcil, ya me haba arrepentido, aunque segu all fingiendo una ira que
ya se haba escapado. Para ese momento haban apagado la msica y se haba
organizado una ronda a mi alrededor. El tipo grande estaba parado frente a
m. A plena luz se vea aun ms grande, con un bigotillo ridculo,
mirndome fijamente, tratando de parecer maduro, de demostrar que dominaba
la situacin. Yo no senta miedo, saba que si lograba conservar una
expresin demente en la mirada lo mantendra a raya. Clmate, clmate, me
decan. Cuando Jeni sali y me vio, me grit de todo. Idiota, ridculo,
inmaduro, acomplejado, culicagao. Yo saba que era cierto que tena razn.
Vete para tu casa, decan los dems. Tambin tenan razn.

Sal de all. La calle solitaria y oscura estaba dispuesta para m como una
mano tendida. No me haba alejado mucho cuando la msica volvi a sonar.
Busqu en mi cartera el viejo cigarrillo, lo encend de una aspirada,
estornudando y con dificultad, expuls una hermosa nube de humo. A travs
de ella pude divisar en el cielo una luna enorme, de un rostro amable casi
sonriente... Haba pensado romper los vidrios de la casa de Jeni o mearme
en su puerta, pero no lo hice. Antes de entrar a mi casa cog unas hojas de
limn y me las frot en las manos. La puerta estaba entre abierta con una
silla recostada desde adentro, empuj con cuidado. All estaba la abuela,
dormida en una mecedora, con la televisin prendida. Era una buena
pelcula, en la que un tipo alto sujetaba por la cintura a una mujer y ella
haca como que no, pero luego que s y sin querer terminaban en la cama. Y
yo miraba la TV, mientras pensaba que algn da llegara mi turno.

** os Fernndez
   aquinovivenadie@hotmail.com
   Escritor colombiano (Cartagena de Indias, 1979). Estudi literatura y
   teatro. Ha publicado artculos, cuentos y poemas en medios impresos, as
   como el libro de cuentos El siguiente, por favor, con el que obtuvo el
   Premio Distrital de Libro de Cuento Cartagena de Indias. Textos suyos
   pueden leerse en su blog, Crter de Obs
   (http://aquinovivenadie.blogspot.com).



=== Poemas      Simn Fernando Herrera Herrera ============================

    No
no es noche
o la ventana que seduce, hipnotiza
con su misterio,
no es la puerta del abismo
o el canto de las sombras diluidas
en la piel,
el ayer que reverbera a la
deriva de los pasos,
el eco que entroniza los recuerdos,
o la imagen murmurante que abraza
lunas y soles idos,
ni siquiera el grito unsono
de hroes cados.

    Es
un balbuceo,
un agitar de manos ante el mundo,
frente a la piedra que vuelve
a ser slaba o semilla,
la realidad primigenia visitada,
un recorrer de riberas y playas

es una brecha, un murmullo
un batir de manos suicidas,
una lgrima que implora olvido,
un ir y regresar,
no ir, no regresar
un aceptar las horas
y discutir con sus sombras,
esperar la primera caricia del da
de espaldas al horizonte,
aceptar la noche
y hacer creer al da que ilumina,
un crecer de nubes centinelas,
arrebatos de noches tortuga,
de horas insomnes
de suspendidos soles,
un abrir de ojos para slo ver
oscuridades
a la hora en que la noche
devuelve su estandarte,
un caminar de bloques de hielo
sobre un ocano de infinitas lunas,
un acuerdo de paz con las
veinticuatro horas a las doce de la noche,
un esperar el primer grito, el primer latido,
ver la primera lluvia llevar sus secretos,
y al da volver a su sueo
y al hombre murmurar las mismas palabras.

FIN

===

Esta herida que me alcanza
llega de riberas desconocidas,
de un tiempo oscuro y metal rodo,
me abraza como su hermano
me tiende la mano cual amigo
no sabe de campanas dolidas
o cuerpos desfallecidos,
se presiente su vuelo
se adivina su celo
a espaldas sonre por ser
otro da de fiesta,
este gozo que detiene mi aliento
esta angustia que da cobijo a mi
existencia,
es una herida de vestido elegante
colecciona suspiros como corchos olvidados
es slo un pozo de caldos en ruina.

** Simn Fernando Herrera Herrera
   si80n@hotmail.com
   Docente mexicano (Veracruz, 1973). Es profesor de telebachillerato y su
   produccin permanece indita.



=== Dos cuentos      Carlos Antonio Silva =================================

*** Burbujas

                                   ...Y la alegra no se cosecha dos veces
                                      en la vida, como las rosas de Paestun
                                                      dos veces en el ao.
                                                            Edgar Allan Poe

Aquellas palabras dichas por Marcos la otra tarde tuvieron para m la
suerte de ser una especie de revelacin que me mantuvo pensativo durante
varias semanas.

Marcos tiene esa rara virtud de hacer grandes confesiones como si fueran
chistes desnudndote a ms no poder. Desde el fondo del alma se te desata
todo ese sedimento de tranquilidad que llaman olvido. Porque los recuerdos
no son ms que pedacitos de intranquilidades que el tiempo se encarga de
ocultar muy hbilmente. Lo que quiero decir es lo referente a esa palabra
lanzada por Marcos despus de salir de la Facultad. Esa palabra me sumi en
una tortura cotidiana.

Desde ese da trat de hurgar en el pasado algn indicio que me sirviera de
justificacin para, as, sentirme mejor conmigo mismo. Mas no pude. Baj
los discos del estante para revivir uno a uno los recuerdos que se fueron
por el tnel de la memoria. Establec contacto con baladas antiguas y
ninguna me dijo nada extraordinario. Todas sin excepcin cumplieron con el
ritual mecnico de mi tocadiscos. Ya cansado de encender y apagar
reminiscencias gir el botn hasta off, y me dispuse a buscar una seal en
las muchas cartas que an tengo la osada de conservar. Tampoco logr
entender. Revis las postales y slo vi palabras ciegas. No dej estante de
mi biblioteca sin registrar. Hasta me intern en el lbum de fotografas y
no encontr sino retratos de rostros abrumados, sonrientes, soolientos,
ansiosos, pensativos, calculadores, enmohecidos, encanecidos por las
imperfecciones del papel desgastado. Busqu entre las pocas mujeres que
supongo he amado y ninguna me dio la clave. Pens para mi horror que quizs
nunca haba sido plenamente feliz. Desilusionado me march a la calle.

Huyendo del estruendo de voces y cornetas fui a refugiarme hasta una
librera sin idea alguna de comprar. Curioseando unas revistas de moda vi
conjuntos playeros, trajes de cocktail, de fiesta, trajes de bao, tangas,
pantalones desteidos, blusones y sobre todo rostros muy bellos. En la
pgina 68 me detuve sorprendido cuando la vi a ELLA luciendo un vestido
estampado acompaada a su vez de un caballero alto y acicalado. En
comparacin conmigo, no haba contraste. Era una pareja conservadoramente
ideal, sino biolgicamente, al menos s desde el punto de vista
publicitario. Pagu y me acomod lo mejor que pude en un cafetn rodeado de
macetas y ruidosas fuentes. Repasando la revista viaj al pasado y vi aquel
zagun oscuro y srdido que me haca temblar en mi niez a no ser porque al
final estaba ELLA con su voz metlica y canora ensanchando las paredes,
derritiendo las distancias. No s si mi miedo era por ese misterioso zagun
o porque al final estaba ELLA inventando los paralelismos entre mi tarda
inocencia y su prematura audacia. Porque para ayer apenas ramos dos
vertientes de remotsimos parajes. Dos pliegues desiguales de un vestido
infinito que todava el tiempo no ha terminado de confeccionar. Puntos
equidistantes de un universo creado para sucumbir ante el error. Lilita,
an te recuerdo aquella segunda vez que llegu a tu casa, a ese viejo
casern embrujado, donde los duendes de tu risa iluminaban mi pasmosa
travesa!

Aquel da la puerta entreabierta me dio la sensacin de que estabas sola.
Eres t, pasa. Me estoy baando. El bao tena una puerta corta que
mostraba tus pies blancos y descalzos. De pronto la puerta se abri y
saliste completamente desnuda. Tu cuerpo escurra gotitas envueltas an en
jabn. Al ver tu cuerpo as tan brillante, nacarado y hmedo vol en cien
grados. Enseguida te atiendo. Regresaste al bao con una sonrisa
picarona, y terminarte de ducharte. Despus vino tu hermano quien estudiaba
en el liceo. Discutimos largamente. Te reproch el haberme dejado entrar.

Ahora veo claramente lo que me dijo Marcos aquella tarde. Tienes que
buscar en algn lugar una prueba que me demuestres que has sido feliz una
sola vez en tu vida.

Marcos, mi felicidad fue apenas imperceptible. Sucedi cuando apenas
contaba 13 aos. Esa felicidad de la cual t hablaste al salir de la
Facultad es un estado de blancura interior que regocija cuando se disfruta
a conciencia pero que tortura cuando se disipa tan velozmente. Las pruebas
son transparencias. Son burbujas que an destilan del cuerpo de Lilita
resplandeciendo en humedad. Una transparencia la cual ya no es posible
obtener. Esas transparencias de mi pasada adolescencia son burbujas
digeridas por el tiempo y disipadas en aquel viejo casern al cual no he
vuelto ms.



*** Nadja en Ocumare

                                      La belleza ser CONVULSIVA o no ser.
                                                               Andr Breton

                                            Y aquella mujer era tan hermosa
                                                      que me causaba miedo.
                                                      Guillaume Apollinaire

Nunca podr entender cmo llegu a los brazos de Ana Mara, tan apartada de
mi ideal femenino. Sin negar sus atributos fsicos, ella era una mujer
pragmtica y poco dada a la fantasa. Antes de conocerla, mi vida se
debata entre la incertidumbre y la orfandad. La soledad que me alcanz en
aquel entonces fue abono suficiente para refugiarme en un amor mitad
consuelo, mitad resignacin. Sin embargo, el tiempo me ayud a sobrellevar
la carga con una dosis de humor e imaginacin.

A los pocos meses de fijar residencia en Los Teques y establecernos como
pareja, decidimos comprar un apartamento cerca de la playa. Esta decisin
se convirti momentneamente en el salvavidas de nuestro matrimonio, que
pareca naufragar entre la rutina y el cansancio.

All, entre el tedio y la soledad, me instal en mi hamaca a leer a
Skrmeta, Borges y Bretn, como faros que se extendan ms all de un
tiempo remoto. Borges, particularmente me pareci ms apropiado para
entender un hecho extrao, que a la luz de este tiempo sigue signado por
las interrogantes.

Era la tarde de un primero de enero cuando me abandon a mis pasos como
quien no quiere llegar a un sitio determinado. Por la lnea del malecn y
esquivando el embate espumoso de un tmido oleaje me fui caminando hasta La
Boca donde est el embarcadero de lanchas. All me entretuve con el vuelo
algunas veces torpe de los alcatraces cuyos picos se sumergan en el mar
tibio y sereno. Senta an en mis espaldas la resolana de la tarde que
declinaba en el ocaso. Adems del calor senta los efectos de la resaca que
me devoraba con fuego brutal. Ms que sed lo que me perturbaba era el
hasto de vivir, de soportar una vida en medio de tantas mentiras
cotidianas. Estaba imbuido en mis cavilaciones cuando sent la voz excitada
de Manuel.

Poeta, tienes que verla. Es un ngel.

Qu ests diciendo? Cul es tu agite?

La chama, la chama ms hermosa que he visto en toda mi vida. La acabo de
dejar en la pizzera y creo que iba rumbo al malecn.

Pero si yo vengo de all y no he visto nada del otro mundo.

No la puedes ver porque vives encerrado en tu mundo de preocupaciones.
Bota esa depresin y vente con nosotros. Alejandro se qued en la pizzera.
l te podr constatar lo que te estoy diciendo.

All en la pizzera, con extremada agitacin, Alejandro nos haca seas
para que acelerramos el paso.

Iba a decir algo cuando la vi por vez primera. No s qu resorte de mi
adormecida sensibilidad se activ cuando la vi cruzar la calle. Su paso
lento, seguro, armonioso y rtmico nos puso a vibrar en una constelacin de
estrellas. Como atrados por una extraa fuerza de gravedad nos acercamos y
pudimos captar su exquisita fragancia. Una mezcla de malabar, vetiver y
esencia de sndalo transpiraba su luminosa piel. La tersura y armona de
ese cuerpo pareca no tener fin. El universo entero se gestaba y extenda
en un territorio sitiado por lo inaudito.

En un estado de indescriptible embriaguez nos dimos a seguirla por las
calles del Playn. No me acuerdo qu pas. Algo nos distrajo por espacio de
unos cuarenta segundos. Al voltear la vista observ que se embarcaba en un
automvil blanco. Como pudimos, la seguimos. Una camioneta acudi en
nuestra ayuda y entre maniobras y cabriolas tratamos de acortar distancia
para alcanzarla. En una curva del pueblo de Ocumare vimos el celaje del
vehculo que haba virado hacia la izquierda.

En un pueblo de calles desiertas y un primero de enero no era difcil
ubicar una persona. Cuando entramos en la calle principal, el carro haba
desaparecido, y lo ms terrible, la musa de nuestro ensueo. Sin perder ni
un segundo recorrimos todas las calles aledaas y nunca dimos con el
paradero de esa nave que pareca sacada de un cuento de ciencia ficcin.
Para donde se esfumara? Evidentemente, no era una alucinacin y las leyes
de la lgica son inexorables. Era una aparicin fantasmagrica o era acaso
un personaje escapado de la literatura para seguir habitando con mayor
propiedad y corporeidad nuestras fantasas?

A todas estas interrogantes, lo nico que se nos ocurri fue atribuir su
aparicin a la influencia de Bretn. Nuevamente el fantasma de Nadja segua
danzando por calles embriagadas de poesa e imaginacin.

Esa noche nos quedamos en el pueblo y en una vigilia obligatoria nos dimos
a esperar a que nuestro ngel saliera de alguno de esos caserones. La noche
transcurri sin novedad pero con muchos sobresaltos y la arremetida brutal
de los zancudos que perforaron nuestra piel cansada.

A pesar de permanecer atentos durante varias horas, Nadja nunca apareci. A
la maana siguiente regres a la casa donde encontr slo una nota de
despedida de Ana Mara. Desde ese da mi vida cambi. Un insomnio
despiadado se apoder de mis noches, ahora ms amargas sin la compaa de
Ana Mara y con el recuerdo perturbador de Nadja.

Pasaron muchos meses para que volviera a mi vida cotidiana, sin
sobresaltos. Ahora con un divorcio consumado, puedo decir que ms nunca
volv a ser el mismo. Por muchos aos estuve enamorado de un fantasma,
obsesionado por una mujer que vi una sola vez. Una mujer cuyo recuerdo an
me remite a ese instante supremo cuando su piel fue el ms codiciado objeto
del placer. Huyendo de su recuerdo me dediqu a los ms variados oficios y
pasatiempos.

Puedo decir que su recuerdo nunca desapareci del todo. Aos despus mi
ansiedad la divis por un momento en una valla ubicada discretamente en la
autopista. En una maana fresca de febrero en direccin suroeste de la
ciudad, en mi frenes por materializarla la vi salir (eso supongo) del
centro empresarial donde me desempeaba como administrador de una
importante firma comercial. Ataviada con uniforme gris y blusa roja
atraves un trecho de la avenida, donde un carro vinotinto esperaba por su
abordaje. Justo en ese instante me llam un compaero de trabajo para
indicarme que dentro de tres minutos saldramos a Caracas en un viaje de
emergencia. No s si es lgico o ligeramente comprensible a la luz de los
sentidos afirmar que esa fue la ltima vez que vi a Nadja.

Hoy cuando paso por esa calle siento un temblor sobrenatural, y no puedo
evitar hacer conjeturas sobre qu pudo haber pasado esa noche perdida en la
bruma del tiempo, cuando Nadja trastoc nuestra percepcin para hacer
brotar el amor que se qued bostezando en un zagun de Ocumare.

** Carlos Antonio Silva
   cartonsil@hotmail.com
   Escritor y periodista venezolano (Capaya, Miranda, 1948). Egresado de la
   Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) como
   comunicador social en mencin audiovisual. Tiene estudios de postgrado
   en literatura latinoamericana en la Universidad Simn Bolvar (USB,
   http://www.usb.ve), con tesis sin concluir. Director fundador del
   suplemento cultural Temporia, que publicaba el diario La Voz de Guarenas
   (http://www.diariolavoz.net). Public sus primeros cuentos en la revista
   Parntesis, de la Escuela de Letras de la UCV. En Maracay fue
   colaborador y luego coordinador del suplemento cultural Cuartillas, que
   se editaba en El Siglo (http://www.elsiglo.com.ve), diario en el que se
   desempe por trece aos en la fuente cultural. Por cinco aos se
   desempe como coordinador de Prensa en el Consejo de Desarrollo
   Econmico y Tecnolgico del Estado Aragua (Codet). Actualmente colabora
   con el diario El Periodiquito (http://www.elperiodiquito.com), donde ha
   publicado algunos cuentos y crnicas musicales y de vida.



=== Tres poemas      Concha Gonzlez Nieto ================================

Y ya no nos queda ms que este mundo soportado a golpes de silencio.

La carne en la nieve naci para ofrecer su guante a la noche.

Un cuerpo de gelatina tiembla
un cuerpo que se desborda a travs de los patios
tiembla y duda.

La madre ha descansado en el lado de los muertos
negndonos a todos...

Su mano blanca, el ruido de sus pasos, el naufragio que dej
en los ojos, inmoviliza la herida.

Tu mano blanca,
queda ah, en el hongo despedazado por el mrmol.

Un hombre juega con tus dientes
un hombre dilata tu piel oscura
un hombre se posa en tus minutos.

La madre ha descansado en la cuna del viento.

En la pequea piedra que fija su cabeza.

===

Las cadenas frente a la ventana.

Un humo gris sacude su enrgico perfil.

(Si yo fuese olivo dejara un verde holgado en la voz)

Las cadenas frente a la puerta.

Un humo gris en las manos,
en la edad que habla de las manos,
en las manos que no avisan cuando, desnudas
cambian de luz y sostienen el vuelo.

(Si yo fuese araa desvelara el secreto de las tumbas).

Las cadenas sobre la tierra

y los ojos arrastrando mirlos.

===

Una distraccin tan slo:

(Un libro, una tiniebla ocupando la calle,
una postal antigua, el sello de la lluvia
en los cristales, la noche que llega
con su sed de muerto, los violines
que dejan su pan sin confesiones).

Vivir consumiendo el dolor que se repite.

Apenas una luz que ya no reconoces.

** Concha Gonzlez-Nieto
   conchanieto@yahoo.es
   Escritora espaola (Madrid, 1952). Tiene indito el libro La cueva azul.
   Ha recibido los premios Luis Rius (2000) y Visible Oscuridad (2001) y
   textos suyos aparecen en la antologa Entonces, ahora (2003). Publica
   poemas y otros materiales en su blog, Noches de Agua
   (http://nochesdeaguanoches.blogspot.com).



=== Sentimientos      Roco Beatriz Foltran ===============================

Todas sus penas y sus lamentos fueron resumidos en una sola, pequea y
brillante lgrima, que rod lentamente por su cara hasta depositarse
suavemente sobre el suelo. El funeral de Matt terminaba.

Vmonos le susurr su hermana al odo.

Sus piernas se movieron pesadamente al caminar de regreso a su casa, pero
ella no se dio cuenta. Todo lo sucedido en la ltima hora volva a su
memoria, como cuadros de una pelcula. No poda concebirlo. No poda ser
verdad. Era demasiado doloroso.

Al llegar a su casa subi las escaleras y se dirigi a su habitacin. En el
camino salud a su perrito Lui, que cariosamente se le haba acercado al
notar algo triste en su mirada. Sus ojos se encontraron y la nariz hmeda
del perrito roz suavemente su mano, en seal de que entenda su dolor y de
que la acompaara siempre. Luego Nadin entr a su habitacin y se recost
en la cama. Pero no poda dormir, ni pensar. No poda comer, ni rer, ni
llorar. Se senta vaca por dentro. Todas sus emociones se haban ido a
donde fuera Matt, y no poda encontrarlas. Y crey que no las encontrara
jams.



* * *

Horas ms tarde anocheca, y la madre de Nadin suba para despertar a su
hija. Se acerc a ella y la sacudi suavemente. Nadin estaba despierta,
pero no quera abrir los ojos. Finalmente, se incorpor y se abrig, ya que
haba refrescado. Tom su mochila y se dispuso a hacer los deberes, pero la
muerte de Matt la haba dejado con la mente turbada. Entonces se sent en
una silla junto a la ventana y perdi la vista entre las hojas de los
rboles que se vean.

La madre le subi la merienda. Nadin tom lentamente la taza caliente entre
sus manos y fij la mirada en la bandeja. En la pulida y brillante bandeja
donde poda ver su reflejo. En la bandeja de acero, como un cuchillo. Ante
tal pensamiento Nadin se estremeci. Pens en Matt y en la amistad que
haban llevado durante tantos largos aos. Le habra perdonado todas las
cosas que le haba hecho durante ese tiempo? Tal vez s, pero ella no se
perdonara nunca. Jams se perdonara todas las maldades que le haba
hecho. Y menos perdonara a su mano hundiendo prolijamente aquel cuchillo
en el pecho de Matt. Pero todo estaba hecho ya.

** Roco Beatriz Foltran
   rocio_lunatica2004@hotmail.com
   Escritora argentina (Mar del Plata, 1991). Es estudiante.



=== Nufragos de embuste      Manuel Rodrguez Daz =======================

*** resolucin

Otro intento por dejar los das dorados
Los cuentos sin nombre
Las horas de la semana frescas en la memoria

No vale si no es prohibido



*** ser

Que tienes miedo, calor o fro
Que viste chispas coloradas
Que esperars y hars caf

Lo que digas
Quiero creerte

Ser



*** el cuento

Entre la gente que se perdi el fin del cuento
Los incontables pares de acentos
Una tregua franca
Una tregua franca
Una tregua franca



*** A ve

De P
Piso
Polimnia

De U
Upata
Uncin

De S
Sencillo
Simetra

K



*** de domingos

Pens en una cama y dos ventanas
Aliento festivo de carnaval

Llam treinta veces sin repetirme

Alegra de domingos santificados

Siempre quise



*** reyes de paja (a V.R.)

Reyes de falso valor
De mentiras podridas
De ilusos sin ilusiones

Nufragos de embuste
Vacos vociferantes
Grotescos vengadores

Reyes de paja



*** comenzar

Golpeo la piedra con la rabia ms antigua
El tono enclenque se queja
Se queja
Se queja

Permito permutar un escudo de plata
Por diez segundos sin televisor

Cambio
Y no hay notas tuyas bajo la cama
No sirve la gua
La aplicacin tena un virus

Tendr que empezar



*** ligero

Y de nuevo la memoria se encarga de la tarea ms baja
Obligar el peso en la mochila

Me voy ligero



*** tu portada

Si te pido un ttulo para tu portada
Devulvelo suelto
Arranca con las uas las ganas de maldecir
Cierra el trato y pdeme la foto ms bonita



*** se va

Llega y golpea sin dolor
Sin oracin previa, predice los destinos de mujeres sin silicona
De hombres afeminados con cara de susto

Se va



*** pensando en tu ayer

Silencio
Buscando mil palabras rotas
Perdiendo banalidades
Cerrando el cuarto con vista a ningn lado

Pensando en tu ayer



*** I told you so

Pretendo asir firmemente un algo irreparable
Una evasiva cuenta sin saldar

Atrs la marcha de los perplejos
Inconscientes mirones de palo

Se va la brisa volando
Mientras callan las escaleras

Se cierran los cuartos
Se respira creyendo que no es verdad

Que no sea as maana
No digas I told you so

No lo digas



*** prometo

Prometo estar atento y no perder un segundo
Al reconocer los tonos de tu mirada
Los dejos de sombra bailando en tu voz

Hablar despierto para conservar la risa
Estar presente en tu graduacin
Prometo no romper mi pacto estricto con la franqueza
Y no disimular un bache en tu ilusin

Hasta ah



*** Shangri la

Pareca la mentira ms perfecta
Contada as
Sin rubor
La curva cerrada
El Shangri-la de un mentiroso

Era verdad



*** encuentra

Buscabas lugar hace rato
Caminando despacio para no romper
Diciendo despacio para no romper
Pensando deprisa para no romper
Encuentra



*** estatua

No habra sonado mejor sin retorno
Sin luces
Ni paz

Cambi como la rueda rota
Dejando de dar vueltas

No tendr poder de nuevo
Derretido est su espacio de insignificancia

Cay vencido
Quebr el sostn

Yerma estatua



*** no espero

Tarde inventada
Ganando tiempo para perderlo despus

Cien letras juntadas
Cien gramos de cafena
Cien madres mentadas al espejo delator

No espero por ti
No espero



*** y...

Es as
Un portazo hondo
Un dedo repentino rozando la plancha
La taza cay
Y te descubres



*** 111

Inslito
Inaudito
Inaugurado

Ahora lo mismo por la e



*** get me an audience

Se fue entregando
Altiva la mirada y sin fuegos rencorosos
Perdida la cuenta de las tantas veces ante el mapa indiferente
Evaporndose por poquitos

Get me an audience



*** al perder la sombra

Llenar las pisadas de voces y diccionarios
Conseguir un pedestal
Iniciar la construccin del ttem ms viejo

Al perder la sombra de la tarde
La penltima mirada inservible
El boleto al sitio acordado



*** a veces

De Z
Zappa
Zcalo

De T
Tilo
Tueste

De O
Olvido
Ornitorrinco

H



*** dime tu nombre

Dime tu nombre
Antes de las tres de la maana

Por empezar



*** tus murallas

Chocan tus murallas y las mas
Slidas ruinas
Levantadas en soledad

Se estrellan firmes
Por tanto miedo
Tanta desconfianza
Tanta fragilidad asustada de calor

Necias corazas
Tus murallas y las mas
Nos quitan alma
Nos quitan ansia
Y matan hasta el tiempo que se nos va



*** no...

Nctar, abejas y polen
Alas, nubes, flores
Ditirambo, corcel, elega
Retazos
Nojoda



*** simpleza

Sali a la maana bajando escaln por escaln
Impaciencia no poda venir

En las lneas de una taza ley su cuento de hoy

Cuadro con mandarinas

Simpleza



*** Miranda

En un nombre se puso a pensar
Por tres veces lo ray en la agenda
Miranda
Miranda
Miranda

** Manuel Rodrguez Daz
   manuelrdiaz2@yahoo.com
   Escritor y artista venezolano (San Fernando de Apure, 1971). Ha reunido
   algunos de sus poemas en los libros Nufragos de embuste, Desde ahora, 7
   lneas y Onnadario, tres de ellos incluidos en la Biblioteca Virtual
   Miguel de Cervantes (http://cervantesvirtual.com). Textos suyos han sido
   publicados en el diario El Nacional (http://www.el-nacional.com) y en
   los peridicos regionales Abc y Semana Hoy, as como en la revista
   colombiana Semana (http://www.semana.com) y en las publicaciones
   digitales Neuronilla (http://www.neuronilla.com), El Hilo de Ariadna
   (http://www.ariadna-rc.com), Ciudad Futura (http://www.ciudadfutura.com)
   y panfletonegro (http://www.panfletonegro.com). Tambin ha participado
   en programas radiales. Como artista grfico tiene obras expuestas en
   MultImagen (http://www.multimagen.com) y particip en la II Exposicin
   Virtual Artstica del Rincn Literario de la Universidad Nacional de
   Educacin a Distancia (Uned, http://www.uned.es), de Madrid, Espaa.
   Desde los siete aos de edad form parte del Sistema Nacional de
   Orquestas Juveniles de Venezuela, realizando estudios de teora musical
   y de violn. Es guitarrista formado en los Talleres de Cultura Popular
   de la Fundacin Bigott (http://www.fundacionbigott.com), en Caracas. Ha
   compuesto varios temas para guitarra y otros instrumentos y disea y
   dicta talleres de literatura, redaccin y escritura creativa,
   crecimiento y desarrollo personal, as como de aprendizaje del idioma
   ingls. Mantiene en lnea dos bitcoras, El Cuaderno
   (http://manuelrd.blogspot.com) y Tcnico de Tribuna
   (http://tecnicodetribuna.blogspot.com).



=== Dos relatos      Miriam Daz ==========================================

*** La bolsa

Y ah est el seor otra vez, hace varios das que se lo ve en la esquina.
Es joven pero no parece, ser por el peso que lleva, esa bolsa debe pesar
unos 60 kilos o ms. Se nota que no puede deshacerse de ella, est un poco
fastidiado por tener que cargarla pero es evidente que tiene una obligacin
con tan precario equipaje.

Mientras el seor espera el tren que nunca llega, saca de su bolsillo un
libro pequeo, para distraerse un poco supongo, pero no consigue avanzar
demasiado en esa lectura, pues la bolsa le reclama su atencin. Es
increble pero no se conforma con estar ah, agregada al cuadro de la
tarde, sino que adems quiere la completa dedicacin del pobre seor.
Entonces l guarda su librito y se inclina sobre ella, asegurndose que
est bien cerrada, acomodndola contra la pared; en fin, haciendo nada para
callar el quejido de la pobre arpillera.

Aqu, en la oficina, todos se han dado cuenta del triste panorama, la
mayora se burla de la situacin; a otros nos da mucha pena; estn los que
dicen: se lo merece por idiota, y hasta los mas cnicos que sostienen:
no est tan mal la bolsa para luego estallar en carcajadas. Finalmente el
silencio de la compasin se impone y slo se escuchan los dedos en los
teclados como la lluvia de diciembre. De vez en cuando una mirada hacia la
ventana para confirmar que nada se ha movido y la bolsa menos que nada. De
pronto el plano se altera considerablemente, las manos dejan de bailar
sobre los teclados y los ojos se abren desmesurados para comprender el
nuevo punto de fuga. Una seorita de altas torres se detuvo frente al
seor, parece que le consultara algo, l est decididamente trastornado por
la presencia exuberante de la joven. Hablan amistosamente aunque los ojos
de l han sobrepasado ese plano, sobre todo porque los pechos de ella se
ofrecen esplndidos a la vista del mundo. l saca su librito del bolsillo y
ella hace lo propio. En la oficina nos miramos azorados, nadie se atreve a
emitir juicio. l se dispone a leer algo y ella lo escucha con mucha
atencin mientras acaricia sus manos. Casi podra decirse que estamos
contentos, parece que el seor ha encontrado con quien compartir su librito
y hasta puede ocurrir que su suerte cambie y llegue el tren... Pero no, en
lo mejor de todo, en el momento en el que l iba a decirle a la seorita
quiero dormirme para siempre en sus pechos, en ese preciso instante en
que ella iba a decirle quiero abrazarme a sus piernas por el resto de mi
vida, en el justo momento en que se besaran y empezara a sonar la
campana anunciando la llegada del tren, justo, justo en ese segundo
atrapado en un barato reloj; la bolsa, la maldita bolsa cae al suelo en un
estrpito rasgando todo el cuadro, rompiendo el lienzo, aguando los leos,
desparramando su mugre y llenando de culpa al pobre seor. l deja caer el
libro que es arrastrado por el viento, la campana deja de sonar, la
seorita se va para siempre, nosotros encendemos el mismo cigarro con ganas
de llorar y la bolsa comienza a existir nuevamente bajo las pequeas manos
del seor ms triste de todos.



*** La mujer de mi vida

Aydeme, doctor, ya no puedo ms, ni un segundo ms. Dme algo, necesito
detenerme, paralizarme como tantas veces, quedarme al borde de la calle,
bajo techo, a cubierto. Tengo una vida que se me cae a pedazos, aydeme,
doctor. Esto es el comienzo de la locura? Dgame qu tengo que hacer,
tengo una mujer, dos hijos, un trabajo exitoso... Dios mo... estoy a punto
de terminar con todo, por nada, por una pesadilla. Nunca pierdo el control,
hice todo bien, entiende eso, doctor? Hice todo bien, durante veinte aos,
no tuve errores y cuando pensaba que estaba todo completo, ese perfume me
llen, me arruin; est acabando conmigo doctor, haga algo. Ca en la
trampa, era la primera vez que le deca algo a una mujer que no era mi
mujer. Una cosa de nada, al pasar, se supone que no tendra consecuencias,
era slo para mostrarme que podan verme, que no me haba vuelto invisible
a fuerza de deber y obligacin. Estaba en ese caf de siempre, tomando lo
de siempre, con la misma gente, pero hubo un error, ella no estaba en los
planes de esa tarde. Yo tena una vida, doctor, y ella termin con todo.
Tiene magia, puede entender eso? Usted estudi acerca de eso? Desde ese
momento todo empez a suceder en cmara lenta, el tiempo se detuvo y ya no
hubo lugar para mis pensamientos. Estoy perdido sin ellos. No acudan las
palabras, se me abra la piel, me floreca el cuerpo. No s cmo hice eso,
doctor. Le mand un mensaje. No era yo, se lo juro, no era yo, eran mis
manos, mis dedos que prescindan de m, de toda mi historia. Llam al mozo
y le entregu el papel, me sequ completamente durante esos veinte pasos de
una mesa a otra, me arrepent al instante, empec a rezar, que ocurriera un
milagro, que no supiera espaol, que las letras se borraran, que Dios me
libre y me guarde de la tentacin. Pero no, nadie acudi en mi ayuda, ella
abri el papel y sonri. Dios mo, qu hice! Era una grosera, doctor, lo
que le puse en el papel, una vulgaridad que me sali no s de dnde. Ella
debera haberme golpeado, tendra que haber reaccionado mal, era horrible
lo que le puse, alguien escribi eso en mi lugar, entiende, doctor? Ella
se levant y vino hacia m. Si la hubiera visto caminar, no era de este
mundo. No llevaba nada bajo el vestido blanco, eso lo supe despus, veinte
minutos despus. Me encerr con sus interminables brazos y me dijo claro
que quiero. A partir de ah todo fue un derrumbe, ya no poda detenerme;
me senta ebrio, me faltaba el aire, ya no estaba al mando de mi vida, ya
no exista mi vida. No s qu pas en la calle, slo senta la lluvia en mi
cara y calambres en todo mi cuerpo. Nunca me pas eso, doctor, nunca antes
haba sentido mi cuerpo en su totalidad. Creo que no me haba dado cuenta
de que tena uno. Era un cuarto como tantos, pero inmediatamente se llen
de olor a jazmines, ya no puedo deshacerme de ese olor, doctor, no viene de
afuera, me sale de las entraas, estoy murindome sin ella. No dijo una
sola palabra, me deshoj por completo, abri todas mis puertas, me llen de
sal. Ya perd la calma para siempre, no tengo remedio, verdad? Me dej un
mensaje en el mismo papel que yo le mand: te encontrar en el sueo,
entre los jazmines. Hace dos semanas que la busco, estoy desesperado. Ya
no entreno, no como, tomo pastillas para dormir, voy al caf mil veces a
preguntar si alguien la vio. Fueron cuarenta minutos, doctor, mi vida
entera fueron cuarenta minutos.

** Miriam Daz
   soylalevedad@yahoo.com
   Escritora argentina (Salta, 1966). Es actriz de teatro, dramaturga y
   psicloga. Mantiene los blogs Lo peor del mercado
   (http://lopeordelmercado.blogspot.com) y Te miro para verme
   (http://temiroparaverme.blogspot.com).



=== Poemas      Marcelo Santos ============================================

*** Concepcin de la noche

Declara el crepsculo
lo concibe
azula su casa y la estrella
oscurecidos los perfumes
desmembran el eco
como pies de mayo
un arroyo
siempre igual en la noche
transita la noche
sonre el pensador
las ventanas persisten
y los nombres
los das



*** Vagabundo

En la soledad de las bocinas
sus ojos devoran
lo que les queda del mundo.
Se somete a la convulsin del tiempo
en el que amo de su esfnter
an desconoca los nombres
aquella promesa de jardn ahora
juguete olvidado

ladra
justifica el gnero
perdi elasticidad la crcel sea
cadencia dbil
en los barrotes de asfalto
Ser el igl inminente
un nuevo hogar?

El otoo en sus prpados
deshoja el horizonte
con pasin desdentada
reflejo
     vagabundo

vaca su azar
su espejo callejero



*** Extirpacin

Mi imperio,
mi destierro

ciega piedad
arena del desgano,

tus joyas

tu canto atardecido



*** Infancia

La vspera del asfalto fue la infancia
contradictorio arrullo,
la pasin de plstico

Un mismo color es vida
y muerte

Avestruz mirada
relucen las rodillas

hijo no te levantes
tu voz an no madura

Tus gritos no acarician
la noche

Luego el exilio
  lenta deforestacin del verbo,
  lenta crcel.



*** Estratega del silencio

Dnde ests
estratega del silencio

Acaso tejas tejemos
mi prximo desvelo

La sonrisa
que se impregnar
en mis paredes

inminencia de aroma

durmamos



*** Bosque

Uno que yace
otro erecto
por all cardumen en tierra
fibra transversal

demasiado rbol
arruina el bosque
al igual
que el sueo envejecido

cae otro
brote



*** Acerca de las alas

Un hombre no debera usar sus alas
para aferrarse al mundo
como muletas
para seguir a pjaros
o ngeles
para creer en el viento

para volar

un hombre
frente al espejo

sus alas
en el espejo



*** Murga

A voces el latido. Un gesto nace arropado en el sudor de la tarde.

Espasmo cncavo que recrea el vestigio del hombre. Un canon metlico
propone la mscara. Sobre las bocas fosilizadas cae el enjambre. Aguijones
que asientan su ritmo homocultor.

Piedra madre, tu distole roza el alba de la msica que, despojada de
armona, recoge el vuelo de unas manos que beben del sudor de la tarde

Cerca, una mujer limpia el jugo de una fruta de sus labios. Brillan las
lentejuelas bajo la luz de la calle.



*** Oficio

Bajo mis pies
desplomada
la noche

visto
cierto lenguaje
semntica abierta
mi historia
  socorre

renazco puerta
un oficio

** Marcelo Santos
   marcesantos@gmail.com
   Poeta y msico argentino (1973). Es analista de sistemas.



=== San Calisto      Yago Quiones ========================================

Esta es la situacin: dos amigos en un bar, en el bar; en el nico bar al
que pueden ir. Hablan de cosas adorablemente sin importancia, miran
alrededor. Hay un poco de gente. La mayor parte est afuera; gustan sus
bebidas sentados en las mesas de plstico verde pendientes de que otras
personas los puedan ver, listos a saludar con la mano a algn busto
conocido que pase por el otro lado del cerco de matas. De pie hay muchos
otros, buscan a alguien conocido que est sentado en las mesas de plstico
de este lado de las matas. Otros estn adentro, al lado de la caja hay una
gran concentracin de ellos. Piden y pagan alcohol al cajero que da las
vueltas antes de recibir el dinero. Detrs de l hay billetes de todo el
mundo y afiches de equipos de ftbol con uniformes completamente pasados de
moda.

En la sala de al lado todo es un poco ms tranquilo, posiblemente porque
hay poca visibilidad: no se ven muchas personas y hay pocas posibilidades
de ser visto. Algunos estn sentados y otros hacen fila para ir al bao.
Pasa un hombre de delantal con una caja de cartn llena de aserrn y una
escoba en la mano, evidentemente es un empleado del bar, se salta toda la
fila y entra al bao. Cuando sale las personas parecen haber perdido las
ganas y la fila se deshace misteriosamente. Un grupo de alemanes habla muy
fuerte, parece como si sus sillas de plstico verde fueran muy pequeas; de
vez en cuando viene un mesero y se lleva otras tres botellas vacas de
cerveza. Hablando en otro idioma hay otros dos que discuten con las cabezas
tambaleantes muy cerca una de la otra; sealan algo inexistente en el aire
y tratan de mirarse a la cara. Las conversaciones se confunden y hay un
poco de humo. La sala parece llena pero en realidad las personas que estn
ah van al bao y vuelven a las zonas del local con ms movimiento.
Nuestros dos amigos se han sentado en una de las mesas de plstico (verde)
en un rincn que parece un poco alejado del trfico hacia el bao. En algn
momento los dos miran a un hombre que los est mirando. No es seguramente
una persona limpia, podra parecer uno de esos turistas alemanes que viene
por un verano y se queda por aos (sin cambiarse nunca de ropa), sin
embargo podra ser simplemente un indigente, alguien que vive en la calle.
Tiene un gran saco de lana abierto y sin botones que alguna vez fue rosado
y azul, unas botas de cuero muy usadas con los cordones eternamente
desamarrados. En su mesa un bloque de hojas alguna vez fueron un libro o un
cuaderno, las esquinas florecieron por el uso y le hicieron perder la
forma. El hombre los mira hasta casi hacerse notar, coge el libro y lo abre
partiendo en algn modo el sucio objeto, sobre la mesa hay algunos colores
y esferos; con unos traza quirrgicamente una lnea, delicadamente,
despacio; casi temblando por la tensin del acto, acerca mucho el cuaderno
a la cara, lo mira de cerca, respira cerca de la pgina, mira en todas las
direcciones su mnima creacin, su lnea; despus de estar seguro o
satisfecho de algo apoya el libro, cruza la pierna y sigue mirando
alrededor. A veces vuelve a mirar a nuestros hroes pero slo en el
recorrido que hace su cabeza por el local. Se recuesta en su silla verde
con el pulgar encima de los labios, mira todo desde muy atrs de su nariz,
el pelo rubio quemado por el sol, mueve el pie de la pierna cruzada en
giros circulares continuos, lentos. Su actitud podra parecer soberbia si
alguien lo notara, pero es flaco y pequeito y ocupa poco espacio en su
rincn con su mesa y una sola silla, la gente en viaje hacia el bao le
pasa cerca pero no lo nota, l los mira desde la bajeza de su silla, los
sigue con la mirada que es siempre ms lenta que el paso de los urgidos
usuarios del bao. No parece tener ninguna intencin precisa, ningn
horario, su vaso est vaco hace horas, el licor en el fondo se ha secado,
queda solo una capa azucarada. De vez en cuando coge disimuladamente uno de
los colores, sin mirarlo, como si controlara que nadie lo descubriera, lo
toca y lo aprensa con una mano, con la otra abre el libro y seala otra
lnea que puede ser una curva o un signo; antes de cerrarlo le da vueltas y
lo inclina, inclina tambin la cabeza, hace otra lnea o una curva. Uno de
los dos amigos alcanza a robar algunos centmetros de pgina por menos de
un segundo, lo que ve es una estructura de colores, un diseo que no se
puede llamar slo geomtrico, los colores se tejen en lneas que no dibujan
figura alguna, slo ocupan el plano de la pgina como si fueran la fraccin
contenible en ese pedazo de papel de una trama ajena, la piel colorada de
algo; ocupa un plano pero no es plana, parece tener una profundidad a
varios niveles, como si desde diferentes ngulos se pudieran notar grados
ms bajos o ms lejanos de la superficie cartcea. El informe cuerpo color
mugre que alguna vez fue un cuaderno encierra una sofisticada arquitectura
de tinta y color dentro de s. De pronto el libro pierde la ingenuidad que
mereca, se convierte casi en un recipiente que al abrirlo proyecta una
imagen que no puede simplemente contener.

Los dos se dan cuenta de que es slo un dibujo hecho por el hombre sucio de
la mesa del rincn, est tambin un poco sucio, hecho con los mismos
colores sucios que el hombre colecciona, pero es inevitable notar que es el
resultado de un proceso para nada simple, la trama de lneas parece seguir
las reglas de un arte compleja, el resultado es demasiado impactante para
estar conservado en un libro de ese tipo; o tal vez el cuaderno sea antiguo
y conserve todas las muestras de la extraa disciplina de plasmar las
estructuras de color. La cosa ms evidente de la tcnica usada es que las
lneas se trazan una a una y con intervalos consistentes entre una y otra.
Lo nico seguro es que la situacin es fascinante, ya no pueden dejar de
pensar en el arte misterioso del hombre del rincn, comienza una sucesin
de hiptesis entre los dos...

Pierden inters por cualquier cosa que no sea el artesano misterioso, tal
vez pasan horas y ellos tratan de inventar las cosas ms absurdas y al
tiempo verosmiles, construyen historias completas y mundos paralelos para
el hombre del rincn, cada nueva explicacin tiene un propio periodo de
gestacin en el cual alguno de los dos cree tener la iluminacin, es
posible que empiece slo como una idea vaga, a veces es slo una imagen que
el iluminado va puliendo hasta presentarla al otro; entonces casi siempre
hay una pequea discusin donde se define mejor la nueva teora,
generalmente la opinin del otro hace notar debilidades no vistas por el
descubridor; si la interpretacin tiene xito ocupar por unos minutos la
conversacin, har buscar con la mirada algunos detalles especficos.
Generalmente buena o mala que sea la nueva idea despus de algn tiempo
llegar otra ms nueva, tal vez nacer como interpretacin de una vieja, o
puede ser nueva completamente, a veces algunas vuelven a aparecer despus
de un tiempo debido a que nuevas informaciones o suposiciones las
revalorizan.

Mientras tanto el protagonista de la polmica abre pausadamente el libro y
hace una lnea o una curva, mira a las personas que pasan pero sin
fijarlas, cruza la pierna y parece pensar y meditar sobre algo que los
dems no pueden entender, hace mucho que el mesero se llev su botella
vaca de cerveza pero l sigue ocupando tranquilo su mesa verde, su ngulo
de estudio sobre el local; la fila para el bao a veces se hace larga, como
una especie de hora de punta de las necesidades fisiolgicas, despus todo
est tranquilo, alguien se para a mirar con un vaso de grapa en la mano los
afiches de equipos de ftbol con jugadores casi todos ya muertos. A veces
alguien lo mira, aunque est siempre en su rincn a veces da en el ojo de
alguien, tal vez este alguien haya tambin notado el fenmeno, el loco del
rincn como si nada sigue haciendo sus liniecitas sin ocuparse de nada y
sin hablar con nadie.

Aunque nuestros investigadores estn fascinados y completamente absorbidos
por las conjeturas nunca olvidan pararse por turno a la caja a cambiar las
botellas calientes y vacas por alegres botellas radiantes de fro de
nevera, cada vez que es necesario alguno renueva el patrimonio con una
nueva botella que va a llenar los mismos vasos ya marcados de huellas y
palabras. De todos modos no es el alcohol que los hace hablar por horas del
mismo tema, realmente se sienten hroes investidos del deber de descubrir
el misterio del artesano sucio del color, responsables de revelar la nueva
dimensin que abrira el viejo cuaderno.

La gente sigue pasando, yendo al bao, rozndolos y a veces atropellndolos
levemente, al fondo la caja sigue cambiando billetes y monedas por recibos
para reclamar ms bebidas, muchas conversaciones les pasan cerca,
conversaciones de borrachos pero tambin conversaciones estpidas y de
gente que va al bao, muchos urgidos ya ni hablan y odian en silencio al
que se demora mucho en salir. Nuestros protagonistas tienen un lmite como
todos y por ms que quisieran resolver el enigma es claro que sera intil
preguntarle directamente al maestro sucio del color; aunque parezca
increble los dos tienen cosas para hacer maana y lo mximo que pueden
hacer es salir pasndole muy cerca para tratar de espiar algo del cuaderno.
Salen tambalendose un poquito y pasan muy cerca de la mesa verde de la
esquina, el hombre parece mirar al piso y no los nota. Desde la calle por
la vitrina uno de ellos ve cmo hace alguna lnea justo despus que salen.

Meses despus uno de nuestros investigadores vuelve al bar a tomarse una
cerveza, va a su sala preferida cerca del bao, no hay mucha gente porque
es un da poco concurrido; se sienta y ve en una esquina al alemn loco,
parece que no se hubiera movido de ah nunca, hasta el vaso vaco parece el
mismo. Nuestro hombre recuerda todas las cosas que haban pensado hace
tiempo, renueva todo su inters. Esa noche saliendo del bar haban
prometido seguir con las investigaciones seriamente, haban prometido
buscar al hombre por toda la ciudad, seguirlo y averiguar todo; en los das
que siguieron la monotona, las excusas y la sobriedad haban borrado todos
los buenos propsitos. Sin embargo ahora vea renovado todo su entusiasmo,
pens en llamar a su amigo y hacerlo venir para resolver juntos el caso;
mientras tanto sigui tomndose su cerveza sin perder ni un detalle, el
hombrecillo parece un poco inactivo esta vez, se mira los zapatos y las
manos sobre la mesa pero no usa su cuaderno que est siempre en el mismo
lugar; pasan los minutos y finalmente parece iniciar el ritual, el hombre
escoge un color y lo coge muy femeninamente con dos dedos, abre el amasijo
de hojas viejas y marca sobre una de ellas una lnea, una sola lnea corta
y firme. Despus de un rato el solitario hroe se para y va a la caja para
el habitual cambio de billetes por botellas; mira al cajero y luego al
artesano de los lpices, abre la boca para decirle algo al cajero pero ste
se le adelanta: No le d ms gusto, ese loco dibuja una lnea por cada
estpido que lo mira por ms de diez minutos.

** Yago Quiones
   yagoqt@gmail.com
   Socilogo y escritor colombiano (Bogot, 1978). Egresado de la
   Universidad de Roma La Sapienza (http://www.uniroma1.it). Autor de
   varios cuentos cortos y de la novela Amor y odio y Roma. Actualmente
   reside en Porto Alegre (Brasil), donde cursa una maestra en sociologa.
   Sus textos pueden leerse peridicamente en su bitcora, La Papelera
   (http://bloglapapelera.blogspot.com).



=== Y de pronto, el abismo ================================================
=== Poemario de la desesperanza (2002-2005)      Francisco Surez Trnor ==

Ya lo dir la luz. Slo la luz.
Manuel Padorno.

Era tal vez la noche.
Caminbamos juntos por la orilla
bajo la luz tan clara, tan sin sombra,
del rbol blanco.

Yo, en silencio, intentaba escucharte,
mas ya no era tu voz
sino la blanca luz la que me hablaba.

===

Acompaando al agua en su descenso
la luz del rbol de la sal
ti de blanco las turbulentas olas
de la tormenta aquella
y se acerc de pronto a los alrededores
de la palabra aislada,
nacida en la penumbra del otoo del mar.

Espuma herida por la miseria
de los ahogados a causa de la duda,
a pesar de la sangre derramada
abraza el silencio de los fondos
e ilumina el fro de las rocas de las profundidades.

Y en la soledad de la palabra nueva,
rodeada solamente de s misma
un atisbo de vida, una esperanza,
un alba plida, nada y todo, espejo de su espejo
all, en el mayor sosiego, recita su poema:
las agnicas ascuas de un profundo silencio.

===

Entr el silencio a borbotones
inundando los solitarios mares
de palabras no dichas.

Todo sera despus quietud:
tu soledad y la ma
naufragando en la soledad nuestra.

===

Cuando la soledad rondaba,
el silencioso gape de la melancola
se adueaba del mundo.

Un cielo triste,
ms abatido aun que ste de hoy,
oscureca a la sombra
de una insondable nube
y llorbamos juntos a la espera
de la luz desprendida desde el profundo abismo
de los restos inertes de aquel sueo.

===

Con la desdicha amarga
de aqul que tiene el alma
carcomida por sueos insepultos,
con el ansia calmada,
te sueo en la palabra y en la vida.

Eres nada, eres la nada
Y, apenas impalpable, lo eres todo.

===

Si he de abandonar todo
ser despus de haberme acomodado
las enceradas alas y levantar el vuelo
sobre la ciudad triste.

Ms all de la lluvia, slo ser el hasto.
Ni un solo da distinto.
Ni una sola batalla digna de ser contada.

Nacern goteantes las alucinaciones
bajo una sombra alada cada vez ms escasa
y al fin slo el sol creciendo lentamente.
Inabarcable.

===

Esta es la guerra de la desesperanza.
Alguien debe morir
antes de que amanezca.

Yo no ver el cadver
cuando despierte el da.            

===

Cada instante
ms lejos la palabra.

Ms cerca el fin.

===

Me lanzar al abismo
y, desde la impotencia,
t me vers volar
hacia los ms oscuros 
rincones del tiempo.

===

S que una blanca luz,
apenas un destello,
alumbrar mi paso a las tinieblas.

Es el mismo vaco
que sobamos juntos?

===

Todo silencio al fin.

Soledad de las sombras
de la postrera noche.

Silencio y soledad.

===

Slo el insomne gallo
esperar el mandato de la aurora,
si es que despierta el alba.

** Francisco Surez Trnor
   fsuarez@santandersupernet.com
   Mdico espaol nacido en Santa Cruz de Tenerife en 1948. Escribe poesa
   y narrativa. Obtuvo en 1999 el primer premio del Concurso Literario del
   Primer Centenario del Colegio Oficial de Mdicos de Tenerife con su
   cuento "La muchacha de los ojos color de uva", y el Premio de Poesa
   Pedro Garca Cabrera 2000 con el poemario Sencillamente agua, editado
   en Santa Cruz de Tenerife en 2002.



=== Con th, hache muda      Gabriela Urrutibehety =========================

Me llamo Martha, con th. Martha Alicia. Soy de la poca en que las chicas
se llamaban Marta o Mirtha o Beatriz o Susana, como en los radioteatros, y
estudiaban maestra normal nacional, piano, dactilografa y corte y
confeccin. A lo nico que logr negarme de pleno fue al magisterio: la
Escuela de Comercio de Tandil funcionaba en el mismo edificio de la Escuela
Normal y ah me imagin contadora. El piano lo vend en cuanto pude, un
tiempo despus de quemar los diplomas firuleteados del Conservatorio
Fracassi. Durante toda la vida me gust coser y ms tarde agregu tejido.
La dactilografa me llev de regreso al punto del que haba querido
escaparme: la docencia.

Me llamo Martha, con th, una marca de diferencia: nunca aprend ingls,
sino francs, que suena mejor en la boca, boca ma que hoy no suena para
nada. Me llamo Martha, con th. No puede escribir, ni hablar, ni siquiera
moverme. En dnde est inscripto, entonces este relato? En la memoria
colectiva? En el cdigo gentico de mis clulas? En cul de estas dos
versiones de la descendencia?

Estoy pero no estoy, porque no me muevo por m misma ni puedo articular
mensajes complejos. Mi cuerpo no se mueve, mi lengua no se mueve porque la
enfermedad no los deja. Pero la memoria est codificada en oros. Por eso,
este relato fluye.

Marido y tres hijos. Al marido se lo sigue, a los hijos se los lleva. En
Tandil los inviernos son muy crudos, en Dolores los veranos, sofocantes.
Doscientos kilmetros separan mundos. Yo era de Tandil y me mor en
Dolores, sin poder volver porque me enferm: yo era de un mundo que quera
y me qued empantanada en otro. La enfermedad apareci para transformar 200
kilmetros del siglo XX en todas las distancias que los hombres quisieron
recorrer para no llegar nunca a las tierras prometidas.

Perseverantia dice la pared, que tampoco se puede mover por s misma, ni
hablar. Perseverantia: lengua muerta el latn, como la ma. Maldita
costumbre ajena de inscribir monumentos con mensajes que pocos, cada vez
menos, puedan entender. Maldita limitacin ma de no poder comunicar ms
que mensajes que pocos, cada vez menos pueden entender.

Durante veinte aos descubr, da por da, la profesin de la que quise
regir. Durante veinte aos entr al Colegio Nacional/Anexo Comercial y
ense las herramientas del progreso. Ingenuos tiempos en los que creamos
que el futuro vena de la mano del comercio, de los nmeros y de las
mquinas de escribir. Saber mecanografa para entrar en una oficina. Saber
contabilidad para ingresar a un banco. En lugar de las del piano, las
teclas de la Remington, que carga nombre de fusil, disimulando. De la
sumisin de las seoritas de la casa a la libertad de la mujer que trabaja
fuera. Simula sumisin, simula libertad, simula, slo simula, porque al
final no hay otra cosa.

Estar sola es un alivio para quien desde hace tanto tiempo vive rodada de
brazos y piernas ajenas que suplantan a los que ya no responden orden
alguna. En algn momento, no responder a rdenes fue mi orgullo. Yo no dej
que me tocaran el discurso, me digo para adentro, el nico lugar donde algo
parecido a mi voz de antes resuena an. Yo no dej que cortaran las frases,
que reemplazaban las palabras, que redujeran las slabas.

Y ahora, nadie me toca si no es el pie que no se eleva por s solo o el
hombro que no gira cuando es necesario o el diafragma que no provoca la tos
que debera. Cortada, reemplazada, reducida: yo s, mi discurso no. Y me
ro, sin muecas, sin sonidos, sin convulsiones. Me ro sola, en la soledad
ms absoluta, la que prescinde del cuerpo.

En veinte aos de Colegio Nacional/Anexo Comercial sub escalinatas,
atraves patio, ocup aulas, visit saln de actos. Y la palabra
Perseverantia, latn muerto invisible de tan visto y revisto, presidiendo
celebraciones patrias, fiestas de fin de curso, cantos colectivos de letras
arrastradas al sin sentido, puros significantes sin significados. Alguna
vez vio pasar a un presidente de triste memoria, alguna vez pas un
interventor digno del peor de los olvidos. An estar, supongo.
Perseverando. La que no est soy yo, que mor una vez de enfermedad inmvil
y otra, cuando me enterraron lejos de donde hubiera querido morirme.

No hay memoria en los actos escolares: slo sonidos monocordes que repiten
esquemas siempre iguales. Da de la revolucin, de la tradicin, de la
independencia: todo da lo mismo. Pero era el da del descubrimiento y no se
poda descubrir: tiempos oscuros de dictaduras preocupadas por acallar
incluso las voces que no tenan nada nuevo que decir. Como la ma de ahora,
que no para de decir, aunque no es capaz de articular sonido.

Y yo quise decir, como ahora, que quiero decir y tampoco puedo. Entonces
quise decir y dije y despus me llamaron a direccin como a un alumno
maleducado, eso pens y me hablaron para que me callara y no dijera ms lo
que haba dicho.

Qu es lo que haba dicho? An hoy me dura el asombro: no era para tanto,
me dije entonces ara adentro, como ahora me estoy diciendo todas estas
cosas. Discurso de circunstancias: Coln, los indios, los conquistadores.
Una versin que no hablaba de cristianizar ni de evangelizar, sino de
saquear, de matar, de exterminar, de expoliar.

Interventor, le decan al que hablaba para que me callara.

Yo no me call y dije lo que quera decir. Pero despus, tiempo despus, me
dijeron que haba habido acciones: denunciar, acusar, delatar. La
Remington, los remington.

Entonces tem. Pasado el peligro, el momento, el horror, tem por lo que
pudo pasar y no pas. Malditos los tiempos en los que se habla para
acallar: malditos los tiempos que me toc vivir.

Veinte aos despus de venir a vivir donde luego me enterraron dej de
subir escalinatas, atravesar patio, ocupar aulas, visitar saln de actos.
La enfermedad me subi los msculos, me atraves las piernas, me ocup la
lengua, me visit las manos. Ni Remington, ni contabilidad, ni alumnos, ni
compaeros. Perseverancia. Despus de haber dicho, despus de haber
actuado, despus de haber temido, no digo nada, no hago nada, no temo nada.

Persevero en slo ser, extraa con mi th, hache muda, notada por ausencia.

** Gabriela Urrutibehety
   gurruti@speedy.com.ar
   Docente y periodista argentina (1961). Reside en Dolores, Buenos Aires.
   Ha publicado la novela Caras extraas (2001), y cuentos suyos han
   aparecido en algunas antologas.



=== Aguaje (extractos)      Carmen Vscones ===============================

Indiferente a la inmortalidad
desecho la ida
hacia mi muerte

El fuego alcanza mi debilidad
siento las cenizas de mi imagen
no tengo pena por ella
no tengo ganas de verla

Improviso

Ah donde queda la forma que fui
esculpo mi ausencia

En mi cuerpo no cabe la eternidad

Dejo en mi vientre
tatuaje del amor infernal

Su llama an me produce
un placer mortal
dolorosamente casi humano.

===

Muerte apritame
con tu insolencia oral
desndate como alucinacin
en la boca besada
s el interior de la locura
cuando se cansa de ti
s t misma
cuando revienta
la realidad en el orculo
s el verbo del poeta
an no asesinado

Sabes no eres nada sin m
he dejado de nombrarte
no te tengo miedo

El humano hace de ti
lo que le da la gana

Ya no eres una muerte natural
lo fuiste alguna vez?

Te sigues llamando cmo?
mamfera perdida en la especie
pero qu es eso?

===

Una muralla humana
rodea la tierra
un fantasma de metal
quiere entrar al tero de la luna
lo derrite con su resplandor
contraste
los amotinados no se dejan fusilar
no quieren en su sangre ms hurfanos
cogen las armas y las entierran
sus portadores venan a hacerles la guerra
no lo permitieron
pusieron un cuerpo otro cuerpo
no pudieron tumbar el muro
de carne y hueso

La tierra huele a resistencia
a cpulas sin vacos
a raza reciente amamantada.

===

Un grano de arena
parece mi existencia ligera
columpiada por el viento

La soledad rebota
como mar sin horizonte
en mis poros

El aliento juega
con mi boca
para atrapar mi alma
en un beso

Con el hasto del deseo
muerdo el sepulcro
de mi cuerpo

Queda una confusa huella
en el silencio
donde estuve.

===

a Alfredo Palacio

Cmo es la muerte?
mrame
entonces es bella
talla en m
sin miedo a dolerme
tu ausencia
y tu alma?
no tengo
no creo en Dios
quieres conocerlo?
dime slo una cosa
se parece a ti?
lo sabes
calla
gurdalo en tus labios
mujer de mis sueos
sinteme y acompame
no te pido nada
dame tus manos
aqu estoy.

===

Devoro el mal con ternura
mi alma una serpiente
que muerde la muerte con amor
mi rbol sin dolor
entrega su fruto del caos
su semilla de fuego
reconcliase con el agua
busqu a Dios
y recib su silencio...

Encontr un hombre
quera ser amado
coincidi con mi deseo

Qu es el paraso y el infierno
sin el placer?
qu es el demonio sin Dios?
qu es Mara sin su misterio?

Me gusta Jess sin la corona
en sus sienes
me llamo Magdalena
a mi animal puro
lo echaron con piedras
lav mi cuerpo
y mi tnica ensangrentada
en el ro Jordn
me acuesto desnuda
en la noche del desierto
contemplo la luna
sin rencor y en silencio

Cundo despert?
eso no importa
recojo mi cabello y me cubro
a lo lejos veo que siguen
a alguien
me acerco
era l
nuestros ojos se encuentran
no lo pierdo en el recorrido
vi todo el tormento que jams
ser humano pueda haber soportado
fui testigo de eso
su rostro plido
sufrido y feo
caa de cansancio
de dolor y de abandono
desde la cruz
no s cunto tiempo
aguard cerca
otra mujer haba conmigo
afliccin y soledad
no se qu reflejaba su perfil
lo bajaron 
perfumaron y sepultaron
esper entre los arbustos
al tercer da estaba agotada
despus de la tiniebla
de la luz
y del ayuno
mi razn me llevaba al desquicio
mientras entraba al camino de la nada
una mano toc mi frente
me extendi la otra
levant
ya no me reconoces?
qued muda
mi corazn casi reventaba
atisb en el pudor de la duda
camin asida a la resurreccin
sent que la vida
me haba escogido

Estoy lcida en el desquicio de la fe
estoy libre de culpas que me marcaron
no tengo ninguna muerte enterrada en mi carne
no tengo a la palabra encerrada en la boca
no tengo al verbo perdido en el tiempo
no tengo lo que no quiero

Tengo mis pasos
que me llevan confiada
hacia el origen
de la prxima historia
posible.

===

Yo la cumbre de la soledad
reina de mi fondo
mixtifico mi aislamiento
lo protejo en homenaje
al embrin que fui

Acariciadora
antagnica del espacio
t eres el vrtigo del caos
jams podrs ser ngel
ni derribar la torre de babel
ni volver a las escrituras

Nadie sacrifica nada

La amenaza y el fin del hombre
la ejecuta l mismo
con su impaciencia y ansiedad
de hereje
asido en el cuerpo de la inquisicin
todo su goce y sufrimiento promiscuo

En el olimpo de la infancia
una pureza perversa:
mi imagen femenina
y mi lealtad a ella.

** Carmen Vscones
   cvascones@easynet.net.ec
   Escritora ecuatoriana (Samborondn, 1958). Es poeta, narradora, crtica,
   ensayista, investigadora en el rea educativa, invitada articulista en
   diarios, y de profesin psicloga clnica. Sus premios y condecoraciones
   incluyen: II Bienal de Poesa "Cesar Dvila Andrade" (Cuenca, 1993) a su
   obra Memorial aun acantilado; I Mencin del Concurso de Poesa "Ismael
   Prez Pazmio" (El Universo, Guayaquil, 1996) a su obra Aguaje. Adems
   tiene reconocimientos como escritora por el Ministerio de Educacin y
   Cultura del Ecuador (1998); del Congreso Nacional del Ecuador por su
   prctica de la docencia y al cultivo de las bellas letras (2001); Mrito
   Educativo Cultural (Ministerio de Educacin y Cultura del Ecuador,
   2002), y segundo premio de poesa del Concurso Internacional de la
   revista Hogar (Guayaquil, 2005). Ha trabajado en instituciones de
   atencin al nio, familia y comunidad. Fue creadora y organizadora de
   simposios por el Da Internacional de la Mujer, en Guayaquil, (1997 y
   1999); representante de la Embajada de Ecuador en Lima a la Sexta Feria
   Internacional del Libro (Cmara Peruana del Libro, 2001), y presidenta
   de la Representacin de la Casa del Poeta Peruano en la Provincia del
   Guayas (Ecuador, 2001). Es editora en el rea de educacin y cultural en
   el peridico El Cantn de General Villamil Playas (Ecuador), donde vive
   con su esposo, el pintor canadiense Roger Hollander.



=== Dos mujeres      Juan Prez Rosales ===================================

                                                 Para Miriam, la mujer alta

Esas dos mujeres vivan en un pequeo apartamento de un suburbio de la
ciudad. En las noches entraba por la ventana la luz silenciosa de una
farola cercana, y casi alcanzaba la cocina y el oscuro semanario donde
habitaban los santos.

Una de las mujeres era alta, de pelo negro y largo y de ojos grandes. La
otra mujer era rolliza y rubia. Vivan de una renta antigua, suficiente
para el pan, el potaje, las papas, el arroz, las manzanas. Por el da
aseaban la casa, cuidaban las plantas y preparaban la comida. En la tarde,
casi en la noche, lean o cosan. Ocurra as: la mujer alta, vestida slo
con un camisn blanco, recitaba con voz clida los misterios de un libro, y
la mujer ms baja asenta levemente mientras prenda soles y rboles en una
tela.

Se conocieron en la cafetera de una estacin de autobuses. Ocupaban mesas
alejadas, difcilmente podan distinguirse. Se despobl la barra, y al cabo
de una hora slo ellas permanecan en las sillas, las manos sobre la taza,
el alma en los pies. Se miraron, es posible que se sonrieran. Despus de
tres horas la mujer alta se levant, recogi sus enseres y se acerc a la
mesa que la mujer ms baja ocupaba.

Le dijo:

Dnde vas?

La mujer ms baja le respondi:

Me quedar aqu para toda la vida.

La mujer alta supo que a partir de ese momento sus destinos se
entrecruzaban para nunca ms desenredarse. Se emborracharon de ans y
absenta, y amanecieron ateridas de fro en un sucio descampado, a cien
metros de la estacin. Decidieron compartir la vida sin preguntarse nada:
les bastaba saber que ambas llegaron al fondo de la tristeza, y all
apretadas se agarraron y consiguieron volver a respirar.

La mujer alta se encargaba de la compra. Se levantaba en la maana, casi al
alba. Preparaba un caf amargo y negro con sus dedos calientes y finos. Si
en esos momentos slo viramos sus manos en el aire regresaramos felices a
los das en que el caf era asunto de una madre inundada de luz, de leche,
de aliento sobre el sueo. Esa era la magia de la mujer alta: geometra
lluviosa de los dedos sobre el fogn, rotura dulce del invierno, su paz en
la cafetera. Llevaba el caf a la cama, y luego se iba para que quedara el
silencio.

La mujer ms baja barra la casa, siempre desde la puerta de entrada hasta
la cocina. Inundaba de agua las estancias para que toda la casa durmiera en
un recuerdo de lago. Despus tenda la ropa, regaba las violetas y el
helecho y limpiaba del polvo los estantes y los libros. Prximo a las doce
la mujer alta regresaba, y entonces se notaba la paz.

Ellas comprendan que la ternura era el roce de las manos al abrir la
nevera, o el dulcsimo bullicio de unos dedos enderezando el peinado, o
unos pasos descalzos portando un vaso de agua, o el luminoso encuentro al
salir de la ducha.

Una maana la mujer alta se fue, y no volvi. En la casa qued como un
llanto hacia dentro, suspendido, fro, y a partir de ah fue creciendo la
soledad. Muchos das sucedieron, y en todos distintas nostalgias
corretearon la casa. Por ejemplo, la nostalgia de unas manos sobre la
escalera, o la nostalgia de los cabellos hmedos.

Justo a los siete aos la mujer ms baja distingui unos dedos sobre la
mesa de noche. Se acerc a la cama y acab de arropar el cuerpo tibio de la
mujer alta. Eran esos ojos tristes e inmensos que llevaba prendido en sus
huesos los que le miraban.

Dnde estuviste? le pregunt.

Hace catorce aos que he muerto dijo la mujer alta. Una maana me
acerqu al mercado. Compr agua, naranjas, fresas, ajo y romero, para
endulzar su agua en las tardes fras. Cuando volva a la casa un coche me
levant por los aires y me destroz por dentro. No quise decirte nada
porque no hubiese podido soportar tus lgrimas. Me tragu el dolor de
saberme muerta mientras t me mirabas, y llor de espaldas mientras tu voz
tanteaba mi piel. Hace siete aos comprend la locura, y part. Pero es tan
duro dejarte, saberte sola, que recog mis ojos y mis brazos y volv a
nuestra casa.

Yo mor hace treinta aos dijo la mujer ms baja. Cuando nos
emborrachamos en la estacin t perdiste el conocimiento, y yo me resbal
en el aceite perdido por el suelo. Me fractur el cuello y me asfixi. Me
entregaste con tanta belleza tu tristeza que no pude abandonarte. Eleg tu
voz al descanso infinito, para que me leyeras, para que me llamaras, para
que ardieras las noches.

Llega el alba. La mujer alta es un anillo rojo y un anillo verde en las
labores del caf. En su cabello se encuentra el sentido de todas las cosas.

** Juan Prez Rosales
   jperros@gobiernodecanarias.org
   Escritor espaol (Las Palmas de Gran Canaria, 1962). Es profesor de
   matemticas en enseanza secundaria. Su obra permanece mayoritariamente
   indita.



=== Poemas      Paula Winkler =============================================

*** Amor quieto

Ms all de La Habana
las trenzas de una hembra en celo
esperan las manos de un hombre
que se olvid del ocano.



*** El ignorado Coquet (1)

Du be di
e bi dos: dos somos;
du be di
deca el paciente
sin que su mdico advirtiera
el pasaje del dubedi al ebidos,
ni la algaraba del muchacho.

Diccin-ficcin
vidas...
apenas.

   1. Dedicado a la desinformacin.



*** Se dice

Dicen por ah
que soy fachera y tilinga,
que me enciendo con tus dedos
y me apago en la rutina.

Dicen que soy maleva
como la del tango y la comparsa,
liga endemoniada,
aunque biblioteca que habla.

Djalos que digan,
ya se cansarn.
Por ahora soy apenas
navaja desdeada, sin calzas.



*** A mi hija

Quisiera anular los tiempos
(cuando la palabra se devor el gesto)
o, como en la moda,
unir los retazos
para un vintage de la vida.
Deslizarme como un mago
entre sus sbanas de nia
y animarme a bailar
un rock o una lambada,
hasta un tango
o tambin coserle un traje nuevo.
Todo eso quisiera,
     pero no puedo
pues como el mar
en la misma ola renazco.
Querra anular el peso que se arrastra
de repetir una y otra vez el mismo error,
para poder decirle
lo secular, lo humano,
aquello que el ajetreo de la palabra
trasform en banal,
lo nico que una hija espera or
        Te quiero.
Pero no me basta (ni le basta),
por eso, le pedir a la luna
me ayude con nuestro vintage de vida.
Ser tan armonioso y bello ese vintage
que madre e hija seremos exhibidas
en las vidrieras de todos los negocios
de la alta costura del planeta.



*** Utopa rota

No busco consolidar,
para luego disolverme.
Deseo instalar mi ajenidad
en una ruta invisible,
que me lleve hacia un lugar
donde no haya quiebre.
Maldita aquella palabra
que slo redime!



*** De merengue y vajilla

Si supiera Lourdes
la cantidad de sartenes
cucharones y ollas
que esperan ser lavados
en la hmeda cocina
de la 109 street,
seguira bailando merengue
con el hombre de sonrisa sardnica
zapatos de charol
y cigarro dominicano en pena
que la gran manzana no alcanz a suplir
ni con sus olorosas hamburguesas.


===


Hoy mi texto,
trama indigna,
busca la palabra exacta
que te nombre y me nombre.


===


Escondida,
lista para el amague,
cuando crees que caminas,
firme el paso,
la decepcin va hacindose
felina, y neutra.

Busca su presa;
no es un sueo roto
el que se lanza,
quiebra tu inmunidad
y te acuchilla,
sino esa forma de aparecer
que tiene
siempre camuflada.

Maldita seas,
cuando apareces,
pues el paso aminora
hacia la muerte.

** Paula Winkler
   paula_winkler@fibertel.com.ar
   Escritora argentina (Buenos Aires). Doctora en derecho y ciencias
   sociales y magster en ciencias de la comunicacin. Ensayista y
   cuentista, ha publicado el libro de cuentos Los muros, la nouvelle
   Cartas escritas en silencio para el viento y el libro-objeto Cuentos
   perversos y Poemas desesperados, adems del ensayo El discurso argentino
   de la mentira, del cual es coautora. Ha recibido el premio Jorge Luis
   Borges de la Fundacin Givr (1989), el premio publicacin categora
   cuento de Ediciones Nuevo Espacio (2003), y el mismo premio en la
   categora cuento breve (2005). Textos suyos han aparecido en revistas
   como Hbrido Literario, El Escribidor, Letras (Buenos Aires), Everba
   (Universidad de Berkeley), Turia (Aragn, Espaa), Hontanar-Cervantes,
   (Meulbourne, Australia), Brjula Compass (Instituto de Escritores
   Latinoamericanos de Nueva York), y en la revista del Lake Forest
   College, (Departamento de Literatura y Lenguas Extranjeras de Chicago).
   Su cuento "Esperando instrucciones" ha sido traducido al alemn por la
   escritora y traductora Lilith Tetzner.



=== Gallina      Montse Haro Redondo ======================================

Soy una gallina. Soy la tpica gallina. Cacareo, picoteo grano y pongo
huevos. Es fcil de entender y an ms sencillo de practicar.

Pronunciar esta frase me ha costado una fortuna en terapia. La primera vez
la dije despacito y con miedo. Cuidadosamente, como quien arranca una ua
encarnada, tir de cada palabra y con cada una sent un agudsimo dolor.
Despus la escup con rabia, envuelta en toda la frustracin que acompaa a
la fatalidad. Ahora la canto serena, muy serenamente.

Siempre quise ser gaviota. Volar libre, comer pescado, oler a mar, ese era
mi sueo. Cre en el trabajo, pens conseguirlo, de hecho, estuve aos
agitando convulsa las alas, convencida de poder levantar el vuelo. Luego me
cans.

Ahora lo s: nacer gallina te obliga a ser una gallina. As lo he aceptado.

Desde entonces como trigo y cacareo, con cierta alegra incluso, pero an
lloro cuando pongo un huevo y, alguna que otra noche, el vientecillo
estival me llega cargado de esperanza salada.

** Montse Haro Redondo
   imagen.federal@fsp.ugt.org
   Periodista y aprendiz de escritora espaola (Las Pedroeras, Cuenca,
   1972). Escribe poesa, relatos cortos y cuentos, algunos de ellos han
   resultado ganadores en certmenes locales de literatura. En 2003 y 2004
   qued finalista en la 2 y 3 edicin del Premio de Microrrelatos
   Twinings de Historias de T.



=== Poemas      Paulina Rendn Poujol =====================================

*** Otoo

Tus secretos, otoo,
               los susurra el viento.
Secretos que conmueven a las hojas.
Escuchan,
se agitan,
se dan al vuelo.
Menuda danza!,
a varias voces:
amarillas, las ligeras.
Ahora irrumpen las rojas.
Y en unsono, otoo, difunden tu promesa,
aquella que el invierno entierra.
Promesa de semilla que aguarda,
de follaje,
de flor que renace,
de luz que sobrevive.
Tus secretos, otoo,
se descubren,
en voz de primavera.



*** Es invierno, cunteme de...
    Claridad

Se cubri de gloria en batalla,
aplast a nubarrones,
someti a penumbras.
Hoy,
en su deber de transparencia
cumpli destino
y es ausencia.
Claridad ha muerto
y yace ah,
en medio de ese cielo encapotado



*** El Cielo

Hace varios das que va nuboso,
de obscuro,
est inmvil
Hace varios das que va de luto
sufriendo a claridad



*** El Sol

Tambin est de duelo.
Desde hace das que viene tarde
y se va temprano.
Mrelo,
con aire de pena.
Qu plido!



*** rboles

Han sido desojados.
Crujen,
lloran de roco,
roco sereno.
Valos,
despojados,
pero bien plantados,
firmes,
alineados.
Son veteranos,
y no le quepa duda,
al final de esta guerra se contonear vencedores
y narrarn su hazaa floreciendo



*** Jardines, prados

En andrajos,
mutilados.
Pero tienen agallas,
sobreviven.
Los ve?,
fingen letargo.
Nadie sospecha que estn ideando artimaas.
La maniobra est planeada,
llegada la hora aflorarn de imprevisto,
y saldrn en desbandada
camuflajeados con un verde imbatible



*** Pjaros

Vuelan pocos.
Sobre todo cuervos,
que han perdido destellos,
los azules de marino
y violetas de cardeno
Van ellos,
desafiantes negros
revoloteando en pareja,
confortndose,
graznando
este poderoso viento fro es ave de mal agero,
pero es migratoria.
praak, praak!!
Grito que suena a lamento.
Quin hubiera credo que fuera aliento.
Sabrn ellos que su voz confunde?



*** Mujeres y hombres

Unos
refuerzan puertas y ventanas.
No te cueles
fro invierno.

Otros
levantan trincheras.
Amparo para la voluntad
y el contento.

Unos y Otros
no han previsto.
Presiento congoja
y voluntad cansada

En Unos y Otros
melancola se dibuja.
Cuntos ojos apagados!
Dnde est el sol para encenderlos?
El sol, sigue de luto



*** De ella

El invierno no ha hecho aliados.
Mrela,
se hiela,
sucumbe,
ms temprano que tarde
                     y sin estrellas

** Paulina Rendn Poujol
   xochitlpaulina@yahoo.com
   Escritora mexicana (1976). Reside en Bielefeld (Renania del
   Norte-Westfalia, Alemania).



=== Dos poemas      Sergio Manganelli =====================================

Ahora que ya
no guardo prisas,
ni azares de primera mano,
ni cumbre a plazo fijo,
ni coartada idiota,
o amuleto feliz
contra el olvido,
ni besos desayuno,
ni graffitis de amor
sobre muros de trigo.

Justo cuando
se duerme mi desnimo
la siesta del domingo
y el carrusel de insomnios
se abstiene de sortijas,
ahora que mi rencor
anda descalzo,
que las nueces son mucho ms
que mdicos y ruido.

En este tiempo
en que las bienvenidas
tiemblan en los espejos
y el pasado nos pica
como un cuervo de exilio.

Precisamente ahora
en que ya no soy husped
debajo tu piel,
ni miel bajo tu ropa,
me afiebra el horror cotidiano,
mientras aguardo turno
en la antesala del miserable destino.

Recin en esta tarde
de muelle sin pauelos,
silencio sin conjuros,
plumas hurfanas,
ojos sin deseo,
acupuntura torpe
contra el miedo,
mayo sin poesa,
soledad y trapecio.

En esta hora
que no transmite nada,
este rato perdido,
sin cuerda en el reloj,
pantano de las emociones,
arena y espejismo.

Esta calle desolada,
este latir sin sangre,
esta hiel y este fro.

Acabo de descubrir
una paloma sin rumbo
que me anida en la puerta,
un caracol de lluvia,
reproduciendo el eco
de un dolor repetido.



===



                                          Es diu com la verge dels toreros,
                                                          t els ulls verds
                                             i un nom silenciat en la gola.

*** Lamor t ulls verds

Por ella
guarda luto el adjetivo
y besan como Judas los pronombres.

Sus labios son bandera,
cliz de sangre presa
       para esta patria en celo y esta fe tan pagana.

Por ella
se amortaja lo probable,
o vive a pan y agua la alegra.

Enmudece el silencio en los excesos,
y al sur de la quimera
          desmadeja la muerte su capricho.

Por ella
hall el vrtice feliz y el desamparo,
la lluvia del desierto, el bar de las primicias.

De espaldas a su ausencia duerme la madrugada,
en sbanas sin vuelo
           de verbos oprimidos.

Por ella
la inquietud, la sombra, el devenir,
el cabernet, la luz, el desvaro.

El cuerpo enciende su espejo y su toreo,
la tinta su premura
             el Hotel Carlton todas las farolas.

Por ella
los puentes igual que los de Madison
son amargas ventanas que dan a ningn lado.

La soledad es una puta sombra
que cobra con prisa los recuerdos.

Por ella
la vida siempre es vida,
el amor un boquete, el pecho un asesino.

Y la pena un gusano
que devora sin pausas
       esa manzana agria del olvido.

Por ella
el juglar va a la musa,
la angustia al apetito, el sexo a su guarida.

Su canto de sirena agita cicatrices
y se ahoga en el gento
              la que viene por m.

Por ella
rechazo las piedades, me niego al dbito del mal hospitalario,
no pago al desamor y a las usuras.

Juntos celebramos el rastro del otoo,
las barcarolas ebrias,
                el cielo clandestino.

Por ella
cada noche dejo una sed viga,
por si al deseo le quitan el seguro y se viene conmigo.

Me agobia el detalle arbitrario,
la porfa de no rendirme
           al oficio feliz de estar equivocado.

Por ella
los tranvas dan viajes sin boleto,
y en un confn de dudas quemamos el regreso.

Empeo el excedente, el faro de anteayer,
el bolgrafo ansioso,
            el maana improbable.

Por ella
puedo escribir un poema tan tonto como este,
que le alerte el ombligo y acune una sonrisa.

Esta baraja turbia que predice su espuma,
sus playas del desvelo,
con peces moribundos
               de amor insatisfecho.

Por ella, dejaron de vaciarme los pronsticos.

** Sergio Manganelli
   smanganelli@hotmail.com
   Escritor argentino (Haedo, Provincia de Buenos Aires, 1967). Sus
   trabajos han sido publicados en una docena de diarios argentinos, as
   como diarios de Mxico. Ha colaborado con revistas literarias de
   Argentina, Espaa, Mxico, EUA y Puerto Rico. Entre 1991 y 1998 ha
   obtenido una treintena de premios literarios.



=== La muerte llega a caballo      Pablo Mendieta Paz =====================

Lo recuerdo perfectamente. Le atravesaba la cara una cicatriz vengativa,
como una curvatura cenizosa que de un lado quebraba la sien y del otro el
malar. De tez blanca, ojos azules y glaciales y piel colorada, infunda ms
que respeto temor por ese vozarrn que brotaba de una boca inusualmente
grande, dibujada por gruesos y repulsivos labios. Peinaba canas, y su
mirada incisiva, cruel, naca de unos ojos no del todo abiertos por
prpados enrojecidos. As como el tono de su cabello, en su cara larga y
arrugada resaltaban cejas blancas, pobladas y erizadas, y unos espesos
bigotes, cados y de matiz amarillento. Meda aproximadamente un metro
noventa, y andaba siempre con una capa espaola echada sobre los hombros.

Se deca que haba llegado a Sapahaqui prfugo de la justicia argentina que
lo buscaba como al criminal ms temible de su natal Orn, un departamento
de la provincia de Salta. As, huyendo de la justicia, nadie saba a
ciencia cierta cmo haba ido a parar a esas remotas tierras de los valles
paceos. Sin profesin ni oficio conocidos, pero con una habilidad pocas
veces vista, o quizs nunca en esos parajes de tanta quietud, cargaba sobre
la conciencia no pocos asesinatos cuya comisin nadie, en resguardo de su
pellejo, haba osado denunciar o sancionar. El hombre de la capa, el
sanguinario Facundo, haba hecho de aquel modesto poblado un verdadero
refugio hostigando con su malvolo poder a cuanto lugareo moraba en ese
ednico valle encajonado entre dos montaas, cubierto de huertos que
producan sabrosas frutas de clima templado: uvas, peras, higos. Las
fincas, emplazadas a lo largo del ro, y regadas por las aguas, torrentosas
a veces por las precipitaciones nacidas en la cabecera del valle,
conservaban an enormes tinajas colocadas por los conquistadores espaoles
para almacenar los vinos, los licores de peras y los aguardientes baratos
destilados de higos.

Facundo, empero, no posea casa ni propiedad alguna. Cosa rara pues podra
haberlas obtenido con el uso fcil de su fuerza bruta. Haba tomado en
arriendo un msero cuartucho que daba a la nica calle del villorrio, al
cual no entraba sino para dormir, y donde atesoraba, ufano, panoplias y
alfanjes arrebatados de sus vctimas, y por supuesto muchos de ellos fruto
de la rapia. De da, paraba en una tpica tienda de pueblo, bebiendo,
dormitando o dominando las broncas con su respetable estatura y con su voz
de trueno y aguardentosa. Dos veces al ao se encerraba en el cuarto con
una respetable artillera de alcohol y sala a los cuatro o cinco das como
de una sangrienta escaramuza: plido, tembloroso y aturdido.

Portaba sin disimulo a la izquierda del cinto una gran navaja gaucha y un
revlver cuya cacha asomaba al otro lado. De ms est decir que ante
semejante traza nadie en el pueblo, como ya se ha dicho, se aventuraba a
indagar los crmenes que cometa, siempre al amparo propicio de la noche.
No era cuento, por tanto, que algn infeliz forastero llegado de La Paz u
Oruro apareciera degollado y robado; o a un indio que hiciera un alto en el
pueblo cargando a lomo de burro productos de zonas fras, como chuo,
tunta, pieles de llama y alpaca, se lo hallara asesinado ni bien sacara a
relucir su dinero; o que al da siguiente de una fiesta religiosa algn
pueblerino fuera encontrado muerto a tiros o pualadas.

Todo el mundo callaba...

Pero adems el gaucho no operaba solo. Tena un compaero y cmplice: su
nico hijo, el Faca Anselmo, hombre de unos 35 aos, tan borracho,
pendenciero y homicida como su padre.

Un da, Anselmo, agitado, lleg al cuarto de su padre:

Padre, traigo una novedad!

Habla.

Me ha pasado el dato un indio que ha pernoctado all que tres leguas abajo
del ro viven un tal Donato Claros y su mujer. Estn solos y tienen una
nia de pocos meses.

Tienen plata? le pregunt Facundo, apurando de un sorbo la copa de
aguardiente de membrillo.

Claro, padre! Cultivan tomates, maz y pepinos que venden en grandes
cantidades en las ferias de las cercanas respondi el Faca Anselmo con
la codicia delineada en la vidriosidad de los ojos.

Por la puta que los pari, son nuestros! se alborot Facundo, dndose
una palmada en el muslo. Monto mi caballo y voy para all sin prdida de
tiempo. Fingir ser un viajero que est de paso; ganar su confianza y les
pedir posada por la noche. T llegars un par de horas despus y silbars
como sabes. Abrir la puerta de su vivienda y los despacharemos en menos de
que cante un gallo. Entendido?

S, padre.

A pesar de su azarosa vida, el gaucho Facundo era veloz con el pensamiento,
rpido en la accin. Con sesenta aos encima no era nada viejo, pero a
simple vista representaba diez ms, aniquilado por el alcohol y otros
vicios. Con todo, su vida temeraria haba forjado en l una voluntad de
hierro, por lo que su vigor se mantena intacto.

De un salto, Facundo estuvo a caballo.

Anocheca ya cuando lleg a la huerta de Donato Claros.

Flor de huerta, pens.

Eran unas dos hectreas, con varias divisiones para el cultivo de diversas
legumbres y granos, y adornadas por rboles frutales. En un lado, frondosas
higueras, y sauces exuberantes en el otro, delimitaban aquel vergel.

Atenta al trote del caballo, la mujer sali a su encuentro asomndose a la
rstica puerta.

Buenas tardes, mi querida seora! salud efusivo el falso viajero.

Buenas tardes, caballero respondi la india, tmida y reservada.

Estoy viajando no muy lejos de aqu a comprar una finca dijo en tono
convincente, pero no conozco bien el camino. Podras darme algo de comida
y posada por esta noche? Te pagar...

Donato Claros, que asomaba ya la cabeza por sobre el hombro de su mujer,
tosi.

Est bien, caballero. No tenemos comodidades, pero podemos hacerte un
campito no ms. Pas, pues, caballero.

La mujer improvis una sabrosa cena. Facundo, satisfecho, extraa de su
alforja una botella de aguardiente y a intervalos empinaba el codo. A poco,
roncaba ruidosamente.

Con una seal de cabeza, Donato llam a su mujer a la cocina.

Santusa! Pero si este es el gaucho Facundo, el fiero asesino del pueblo!

Ay, por Dios!, retrocedi asustada la campesina. El gaucho Facundo! Y
ahora qu haremos, pues? pregunt la mujer presa de un repentino pnico.

Este malvado ha venido a matarnos, Santusa. Tenemos que hacer algo
rpidamente y adelantarnos a su propsito. Lo matar mientras duerme! Y
antes del amanecer llevar el cadver ro abajo, a un par de leguas.
Creern que muri en un despeadero o arrastrado por su caballo.

Estara bien eso, Donato aprob la mujer. Deliberaron por varios minutos,
y luego el campesino empu sin vacilar un hacha y penetr sigilosamente a
la choza. La mecha del rstico quinqu de terracota arda dbilmente. Muy
lejos estara Facundo de soar que en segundos le haba de llegar la hora.
Se haba tendido vestido sobre el camastro, y respiraba pesadamente con las
manos crispadas sobre sus dos armas. El farolillo esparca su luz mortecina
y parpadeante slo a la cara y al cuerpo del hombre. El resto del cuarto
estaba oscuro. Ah estaban: la penumbra, y Donato con el hacha. Las
tinieblas parecan aproximarse lenta, cautelosamente, al criminal, antes de
cerrarse definitivamente sobre l y tragarlo en su misterio... Afuera, el
silencio absoluto, hondo, flotaba sobre el lejano rumor del ro, atrapado
de rato en rato, rtmicamente, por el canturreo de los grillos.

Donato se santigu maquinalmente. El pavor le haca flaquear las rodillas.
Levant el hacha con ambas manos, cuando... un silbido agudo, extrao,
reson afuera, como a diez pasos de la casucha. El cuerpo del gaucho
Facundo, siempre en alerta, se agit bruscamente. Abri, grandes, los ojos,
trat de incorporarse encogiendo las piernas, pero ya era tarde: la hoja de
acero se clav, fulminante, en el crneo. El cuerpo se debati por un
momento; las piernas y brazos temblaban en espeluznantes contorsiones
mientras, repentinamente, con salvaje impulso, el Faca Anselmo entr a la
vivienda, y adivinando ms que viendo lo ocurrido, descarg los seis plomos
de su revlver en el cuerpo de Donato; y en tanto ste se desplomaba salt
gilmente por la verja trasera para matar tambin a la india, a quien haba
visto a tiempo de irrumpir en el cuarto, con su criatura en brazos,
desaparecer al instante mismo del crimen.

Durante horas la busc aplastando y pisoteando matas de tomate, caas de
maz, plantaciones de pepinos. Arremeti contra el follaje de las higueras.
Destroz todo cuanto pudo trayendo a la memoria a su padre con un hacha
clavada en la cabeza formando un surco de sangre desde la frente a la nuca.
Cunto dolor! Lloraba. Su furor iba en aumento con la inutilidad de la
bsqueda. Se le agotaron las cerillas, pues tan pronto como las encenda se
apagaban por el viento del sur que resoplaba impetuoso bajo un cielo
cargado de nubes tan negras como el ala de un cuervo, y rayado de
relmpagos que picaban a tormenta. Ciego de ira y lanzando maldiciones, el
truhn tiraba piedras al vaco, blasfemando y profiriendo horrendas
amenazas. Se detuvo varias veces, aguzando el odo, tratando de escuchar
ruidos de la fugitiva. En vano. Salt, en fin, sobre el caballo, sin
siquiera mirar los dos cuerpos ensangrentados y, llevado por algn demonio,
enderez el paso de la bestia hacia una localidad vecina, asiento del juez
provincial.

Al mismo poblado haba huido, en medio de las tinieblas, la pobre viuda.
All denunciara el suceso a las autoridades. Lleg a media maana. Con la
nia dormida a la espalda, atraves hasta cierta parte la plaza del pueblo
y se sent a descansar en un banco. Jadeaba, el corazn le lata
aceleradamente, y en el rostro demudado, los labios resecos y el pelo
desgreado, se alcanzaba a percibir la macabra escena de la que haba sido
testigo.

Un desconocido se acerc a ella.

Qu tienes? De dnde vienes en tan mal estado? Ha pasado algo? la
interrog con impaciencia el hombre.

Y sin esperar respuesta le ofreci una empanada de queso y un refresco de
mokochinchi.

Ests muy cansada. Come, bebe esto y despus hars las diligencias que,
por lo que veo, deben ser apremiantes. La pobre mujer, en su desventura, y
velando ms que nada por el hambre y la sed de su criatura, inclin su
rostro en seal de agradecimiento. Tom algo del refresco y luego le dio
otro tanto a la nia, y ambas comieron con ansias la empanada de queso.

A los pocos minutos se desplom del asiento, fulminadas las dos por el
veneno. Ya en lontananza, arrebatado por los cascos de su veloz caballo,
desapareca el Faca Anselmo.

Nunca ms se supo de l.

      (De La noche oscura y otros relatos).

** Pablo Mendieta Paz
   mendipaz@hotmail.com
   Msico y abogado boliviano (1955). Reside en La Paz. Tiene estudios en
   el Conservatorio Nacional de Msica y especializacin en Direccin de
   Coros con el maestro parisino Alain Charron, y estudi derecho en la
   Universidad Mayor de San Andrs de La Paz. Ha publicado artculos de
   derecho financiero y derecho constitucional y el libro Actualidad
   jurdico-financiera en Bolivia (1996).



|||||||||||||||||||||||    EL REGRESO DEL CARACOL    ||||||||||||||||||||||

=== Antologa. La poesa del siglo XX en Colombia =========================
=== Ramn Cote Baraibar ===================================================

      Antologa
      Visor Libros (http://www.visor-libros.com)
      Madrid (Espaa), 2006
      ISBN: 84-7522-766-X
      436 pginas

Con el trmino de un siglo vienen los balances en todos los rdenes. Al
poeta colombiano Ramn Cote Baraibar le ha tocado la gran responsabilidad
de hacer el balance de la poesa de su pas en el siglo recin concluido, y
el esfuerzo se ha cristalizado en este documentado volumen que a travs de
ms de cuatrocientas pginas ofrece una muestra del trabajo de veintin
autores.

El recorrido de Cote Baraibar empieza con dos nombres venerables: Len de
Greiff y Luis Vidales. Ambos empezaron a publicar a mediados de los aos
veinte Tergiversaciones, de De Greiff, es de 1925; Suenan timbres, de
Vidales, de un ao ms tarde y produjeron, cada uno desde su realidad, una
obra que se apart del modernismo y el parnasianismo imperantes en el pas,
representando un primer paso hacia la poesa contempornea aunque
prcticamente aislados en ello hasta ya entrada la dcada de los cincuenta.

Una dcada ms tarde aparece Eduardo Carranza, uno de los ms descollantes
miembros del movimiento Piedra y Cielo, al que Cote Baraibar reconoce la
valenta de oponer, a las estatuas de mrmol de Guillermo Valencia
entonces el gran poeta de la patria y a los temas poticos clsicos, la
belleza exuberante del paisaje y el sentir del trpico colombiano. Ser la
primera generacin potica en Colombia que volver la vista a su entorno y
har poesa con ello, algo que la crtica posterior habra de pasar por
alto. Ganaba entonces la vida, acota el antologista, la batalla contra
la literatura, o mejor, la experiencia y la emocin contra la lejana de la
fra inteligencia.

De esta poca es tambin Aurelio Arturo, poeta solitario con un solitario
ttulo en su haber, Morada al sur, revestido de un aura de contrasea
secreta que termin determinando buena parte del desarrollo potico
colombiano en la segunda mitad del siglo.

La aparicin, en 1956, de la revista Mito, signific la insercin
definitiva de Colombia en el mundo, como explica Cote Baraibar, al
presentar en sus cuarenta y dos nmeros, a la sociedad colombiana pero en
especial a su componente potico, la visin que sobre el oficio exista
ms all de las fronteras, as como las diversas tendencias que en
poltica, economa, sociologa y filosofa empezaban a tomar forma en el
mundo. Dirigida por Jorge Gaitn Durn, Mito ofrecera a los ojos del
lector colombiano textos de Borges, Cortzar y Fuentes, y de algunos
desconocidos del patio como los jvenes Gabriel Garca Mrquez y lvaro
Cepeda.

De la generacin de Mito, que Cote Baraibar define con justicia como una
de las ms importantes de la literatura colombiana, la antologa recoge
los nombres del mismo Gaitn Durn, Fernando Charry Lara, Eduardo Cote
Lamus el ilustre padre del antologista, lvaro Mutis cuya entrada a la
literatura fue de la mano de la poesa, Carlos Obregn y Hctor Rojas
Herazo, quienes supieron nutrirse del ambiente propiciado por la revista y
del aire fresco insuflado por la presencia en el pas de autores de otras
latitudes. Es esta generacin la que recoge el testigo dejado dcadas antes
por los primeros nombres de la antologa.

La dcada del 60 ser dominada por el movimiento nadasta, que presentaba
paralelismos con la generacin Beat en Estados Unidos y con varios
movimientos latinoamericanos, y en el que confluiran, entre otros, los
poetas Gonzalo Arango, Jotamario Arbelez, Eduardo Escobar, Elmo Valencia y
Jaime Jaramillo Escobar conocido como X-504, su nmero de cdula, Cote
Baraibar escoge a este ltimo, cuya obra ha perdurado con mejor suerte que
la del resto, y cuyo primer libro, Los poemas de la ofensa, encierra el
germen de su poesa posterior.

Esta generacin, que se anexionar para la poesa los territorios de la
cultura pop y de otras manifestaciones, dar paso una dcada ms tarde a la
llamada generacin sin nombre, de la que el libro presenta textos de
Giovanni Quessep, Jos Manuel Arango, Daro Jaramillo Agudelo, Mara
Mercedes Carranza y Juan Gustavo Cobo Borda, as como de otros tres poetas
que influiran decisivamente en la poesa colombiana de las ltimas tres
dcadas: Ral Gmez Jattin, Juan Manuel Roca y lvaro Rodrguez. Irona,
humor, crtica y desenfado, junto con la incorporacin de temas cotidianos
como la injusticia, la muerte y la relacin del hombre con el poder, ser
el legado principal de esta generacin que, acota el antologista, se acerca
a la poesa estadounidense, a los antipoemas de Parra o, incluso, al ya
anciano surrealismo, al que Roca en particular dotara de un nuevo vigor.

El recorrido termina con los nombres de Piedad Bonnett y William Ospina,
ambos nacidos en la segunda mitad del siglo, quienes empezarn a publicar
en los 80 y labrarn su obra sobre la cotidianidad o los temas histricos.
En el prlogo de la obra, Cote Baraibar reserva tambin una mencin
especial a dos de las mayores vlvulas de la poesa colombiana
contempornea: la actividad constante de la Casa de Poesa Silva y el
siempre multitudinario Festival de Poesa de Medelln.

Nacido en Ccuta en 1963, Cote Baraibar es licenciado en historia del arte
por la Universidad Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es). Ha
publicado, entre otros, los poemarios Poemas para una fosa comn (1984),
El confuso trazado de las fundaciones (1991), Botella papel (1999) y
Coleccin privada (2003), un poemario que rinde tributo a su pasin por la
pintura, adems de un libro de cuentos y una biografa de Goya. Ha estado
desde muy joven vinculado al mundo cultural y diplomtico y ya en 1992
haba publicado, tambin con Visor, una reconocida antologa de joven
poesa latinoamericana, Diez de ultramar.



=== La hija del vampiro      Triunfo Arciniegas ===========================

      Novela
      Ediciones SM (http://www.grupo-sm.com)
      Madrid, 2005
      ISBN: 84-675-0764-0
      120 pginas

Escribir literatura para nios y jvenes no es fcil, y sera justo que
quienes sientan el impulso de introducirse en tales lides dejaran en la
puerta preconcepciones y certezas asumidas. Es, literalmente, un riesgo al
que hay que enfrentarse no con temor, pero s con el respeto debido. Por
ello son siempre bienvenidos los ttulos del escritor colombiano Triunfo
Arciniegas, plenos de esa textura particular que la mayora de nosotros
olvida al traspasar los lmites de la adolescencia.

Es haciendo uso de esa sensibilidad especial como Arciniegas logra narrar
en La hija del vampiro, usando una convincente primera persona, la historia
de Alejandro, un chico mexicano amante del ftbol y de la lectura, el ms
pequeo integrante de una familia de padres divorciados, quien cree
descubrir que su nuevo vecino, un hombre solitario al que le crecen las
orejas cuando es cubierto por las sombras, es un vampiro.

Por supuesto, nadie le creer cuando hable de sus temores. Mara Fernanda,
su hermana, una adolescente cuyo novio anda en moto y casualmente es
aficionado al vampirismo, se burla de l hacindole ver que su teora del
vecino vampiro es un absurdo. Las cosas se le complicarn al chico cuando
Elisa, su madre, conozca a Nicols, el presunto vampiro, y empiece a salir
con l. Sus temores que en cada pgina crecen ante el descubrimiento de
nuevos indicios de la terrorfica condicin de su vecino encontrarn
alivio slo tras la entrada en escena de la hermosa Vanessa, la hija del
vampiro.

Arciniegas esgrime en esta novela, sin entrar en la odiosa fbula
moralizante, un alegato en favor de la lectura, al inscribir al pequeo
Alejandro en una familia de lectores consumados en la que hasta las
discusiones cotidianas incluyen referencias literarias algo que gracias a
la habilidad del autor no lucir afectado. El mismo Alejandro se juzga de
acuerdo a sus lecturas, ttulos paradigmticos de la novela de aventuras
como La isla del tesoro, El Conde de Montecristo o Los tres mosqueteros, y
compara acongojado su aparente cobarda con las muestras de valor de Athos,
Porthos, Aramis y DArtagnan. Cuando el oculista determina que el chico
debe usar anteojos, l exhala desesperanzado: Ahora slo me falta volverme
loco.

Como buen lector de carcter quijotesco, Alejandro tiene una personalidad
inquisitiva obsesiva, quizs que lo lleva a magnificar sus desventuras y
a analizar hasta el ltimo rincn analizable de los episodios que vive. En
un guio para el lector adulto, el temor al vampiro lleva a Alejandro a
recuperar el contacto con su padre un exitoso escultor, quien, en una
conversacin sobre los libros que leemos ms de una vez, le dice: Le por
primera vez El tnel, de Sbato, como a los quince aos, y me horroric con
el crimen de Castel. No entenda, no admita que hubiera matado a esa
mujer. Volv a leer el libro despus de los treinta y la historia me
pareci tan natural, tan lgica.

Adems de ser un texto divertido, La hija del vampiro tiene la virtud de
que afronta los temas que afectan a los nios y jvenes contemporneos.
Alejandro supera en el decurso de la historia el rencor que guardaba contra
el padre a raz del divorcio, habla con su hermana de los escndalos
sexuales de Michael Jackson y se indigna cuando en el vecindario se
ventilan comentarios sobre el naciente romance entre el vampiro y su madre.

El lenguaje llano, directo, con el que Arciniegas relata mil pequeas
aventuras cotidianas, es salpicado de cuando en cuando con livianas
llamaradas de poesa: Haba llovido casi toda la noche en Zihuatanejo y el
aire era un perfume. La niebla se retiraba como una muchacha que se
equivoca de cuarto. Cuando Alejandro y su padre moldean una sirena de
arena en la playa, el chico siente deseos de quedarse a cuidarla toda la
noche: Luego supe que la marea subira y que la sirena regresara al mar
en millones de granos y que otro da de playa volvera a nacer de nuestras
manos.

La hija del vampiro es el nmero 181 de la coleccin El Barco de Vapor
(http://www.elbarcodevapor.com), de cuya serie Naranja forma parte (las
otras series son Blanca, Azul y Roja). La cuidada edicin tiene como uno de
sus atractivos el excelente trabajo de ilustracin de Sergio Mora, cuyos
trazos vivaces hacen olvidar que las imgenes carecen de color.

Nacido en Mlaga (Colombia), Arciniegas es magster en literatura por la
Pontificia Universidad Javeriana (http://www.javeriana.edu.co). Entre sus
ms de treinta ttulos se encuentran La silla que perdi una pata y otras
historias, El len que escriba cartas de amor, Los casibandidos que casi
roban el sol y El Superburro y otros hroes, as como las obras de teatro
El pirata de la pata de palo, La vaca de Octavio, La araa sube al monte,
Lucy es pecosa, Despus de la lluvia y Mambr se fue a la guerra, entre
otras. Ha ganado premios como el Enka de Literatura Infantil, el
Comfamiliar del Atlntico, el Nacional de Literatura de Colcultura y el
Premio Nacional de Dramaturgia. Y, aunque tambin ha escrito para pblico
adulto, su contacto permanente con los nios, a quienes suele dirigir en
obras de teatro y otras empresas alucinantes, le ha convertido en un autor
indispensable en la literatura infantil y juvenil.



||||||||||||||||||||||||||||||    EL BUZN    |||||||||||||||||||||||||||||

=== Desertificacin y literatura ==========================================

                                                       16 de agosto de 2006

Buen da:

Estoy realizando con una colega una investigacin sobre desertificacin y
literatura. Tienen ustedes alguna informacin sobre autores de ficcin que
hayan tomado esta problemtica, sea como tema, escenario o de algn otro
modo? Quizs conocen alguna entidad (universidad, instituto, organizacin,
etc.) que se haya ocupado de esta cuestin?

Desde la Cumbre de la Tierra (Ro de Janeiro) en 1996, la degradacin de
tierras frtiles por sequa o factores humanos se ha vuelto un tema
candente en algunas regiones, del cual se debe informar y concientizar de
su importancia a quienes lo sufren o a quienes puedan colaborar
solidariamente para paliarlo.

Si ustedes saben algo sobre esto, les rogamos nos informen. Cualquier dato
nos ser de utilidad. Muchas gracias por su atencin,

Celia Casanova
celiamartacasanova@hotmail.com



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

En nuestra poca, todo conspira para que el escritor y cualquier otro
tipo de artista se convierta en un funcionario de poco rango, que trabaja
sobre temas que le mandan desde arriba, y que nunca dice lo que para l es
la verdad completa.

      George Orwell, Los impedimentos de la literatura (1946).



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 Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 4 de septiembre de 2006
