~~~~~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ Edición 77 6 de septiembre de 1999 ~~~~~~~~~~~ ================================================ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ================================================ ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras es ~~~~~~~~~~~ una revista literaria que ~~~~~~~~~~~ difunde el trabajo de escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos contemporáneos ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ Miembro de la Biblioteca Circular ** http://bc.encomix.es === Sumario =============================================================== | "Más de la carrera de obstáculos", Jorge Gómez Jiménez. | Editorial | Antonio Banderas filmará seis cuentos de Gabriel García | Noticias Márquez. / Murió Olga Orozco. / Saramago rechaza | doctorado honoris causa de universidad brasileña. / | Nuevas tendencias poéticas son revisadas en el I | Congreso de Polipoesía. / Laura Esquivel participa en | encuentro de narradoras en Lima. / Rescatando la | literatura oral. / Festival en Internet reúne 51 | películas latinoamericanas. / Oscar Marcano y su | colección de premios. / Murió monseñor Helder Cámara. / | Falleció en Barcelona la bailarina Pastora Martos. / | Badosa lanza su directorio Inlibris. / Proyecto | turístico de Carlos Cruz-Diez será respaldado por | Unesco. / Autobiografía de Juan Luis Panero recibe el | premio Comillas. / Violeta Parra en nueva antología. / | Técnicos en artes formarán en Maracay. / Poetas | argentinos escriben sobre las Malvinas. | | Concurso de Cuentos Juan Rulfo 1999. / VII Concurso | Entre bases Anual de Literatura. / Concurso Literario "Astor | Piazzolla". / V Certamen de Narrativa Corta "Villa de | Pasaia" 1999. / IV Premio de Narrativa Vida y Salud. / | Concurso Literario de World Online. / I Concurso de | Tanatocuentos. / Bienal Municipal de Literatura Ciudad | de la Juventud 2000. / IX Concurso Nacional de Cuento | para Trabajadores. / Cuarto Concurso Literario Gramma. / | Cuarto Concurso Literario USAL 1999. / IV Concurso de | Relato Bucanero-Miraguano Ediciones. / Premio La Nación | 1999 de Fotografía Periodística. / I Certamen Mundial de | Fotografía "Naturaleza viva, en libertad". / V Festival | Internacional de Video Erótico "La Paradoja Erótica". / | IX Concurso Anual de Literatura Pedro Buznego. / I | Premio Casa de América de Narrativa Americana | Innovadora. / II Premio Internacional de Poesía Nicolás | Guillén. / 2º Concurso Nacional de Cuento Breve "Valores | Morales". / III Certamen USC de Contos de Ciencia | Ficción Isaac Asimov. / I Bienal Internacional de | Literatura de Puerto Rico. / Premio Internacional de | Poesía. / Bienal Latinoamericana de Ensayo "Enrique | Bernardo Núñez". / Bienal Latinoamericana de Literatura | para Niños "Canta Pirulero". / Bienal Latinoamericana de | Literatura "José Rafael Pocaterra". / Bienal de Crítica | e Investigación de las Artes Visuales "Roberto Guevara". | | Los agentes. / Comunicadores unidos. / Sentados a la | Paso de río mesa. / El idioma anual. / Diseñadoras profesionales. / | Cine independiente. / El año de la guerra. / Otro de | Deabruak. / Las periodistas. / Nuevos cursos. | | Diccionario de Escritores en México. | Literatura | en Internet | "Vida y teatro en Guatemala: Conversación con Manuel | Artículos y Corleto", Edward Waters Hood. / "Festival de Cultura en | reportajes Guatemala", Claudia Navas Dángel. | | "Variaciones nabokovianas (abril 23, 1899-1999)", Jaime | Sala de Lopera. | ensayo | "Los placeres del viejo Wu", Fabián Piñeyro. / Poemas de | Letras de la Jorge Gabriel Tula. / "Este rollo del lenguaje", Regina | Tierra de Letras Swain. / Siete poemas de Jorge Fernández Granados. / | "Pesadilla en el hipotálamo", Julio César Londoño. / | "Amor de viajero inmóvil", Nicasio Urbina. / "Juego de | intenciones", Jorge Llópiz. / Dos poemas de Juan | Pomponio. / "Sensación de lejanía", Antonio López Reus. | / Poemas de Eduardo Fraigola. / "Escalones", Alberto | Sánchez Danza. | | Nexos teatrales. | El buzón de la | Tierra de Letras | Libre... Mente. / Postales con poemas de Héctor Rosales. | El regreso del / In tempore belli, de Hilario Barrero. | caracol | Luz Machado. | Post Scriptum | Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras. / Las casas | Coordenadas de la Tierra de Letras. | | =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753/ =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Para suscribirse o desuscribirse de Letralia, envíe el comando correspondiente en un mensaje sin subject a listserv@rediris.es: Para suscribirse: subscribe letralia Para desuscribirse: unsubscribe letralia También puede formalizar su suscripción o su desuscripción en un formulario visible en nuestro sitio en el Web: http://www.letralia.com/listas.htm === Editorial ============================================================= Más de la carrera de obstáculos No podemos obviar el descomunal retraso de Letralia 77. Las condiciones siguen como hemos comentado en ediciones anteriores, aunque nos mantenemos en la búsqueda de una solución pronta a nuestros problemas. Mientras tanto, extendemos nuestro profundo agradecimiento a los amigos que por el tiempo que ha durado este trance nos han brindado la mejor de las colaboraciones con el fin de que la revista de los escritores hispanoamericanos en Internet se mantenga con vida. Engripada, pero con vida. Las dos semanas de retraso nos colocan en difícil posición. Además de que muchas de las informaciones que habíamos planeado incluir en Letralia 77 perdieron vigencia, la edición 78 tendrá que ser pospuesta hasta finales de la semana que ya empieza a correr, debido no tanto a la acumulación de trabajo como a la imposibilidad, hasta entonces, de conseguir cómo conectarnos a la red. No sabemos hasta dónde llegará la indulgencia de nuestros lectores y colaboradores, pero por el momento no nos es accesible otra solución. A otro tema: con el auspicio de la Coordinación de Literatura del estado Aragua, a cargo del escritor venezolano Wilfredo Carrizales -algunos de cuyos textos pueden apreciarse en la Tierra de Letras-, empezamos a dictar este 18 de septiembre el taller "Aspectos formales de la narrativa" en la Biblioteca Pública Agustín Codazzi, de Maracay. Aunque ya se completó el cupo disponible, se nos ocurre que nuestra visita periódica a la capital aragüeña puede ser aprovechada por aquellos escritores de la zona que deseen consignar en persona sus materiales para ser considerados por nuestra revista, así como proponernos iniciativas que podamos emprender de manera conjunta. Quienes estén interesados, pueden ubicarnos en la Sala Audiovisual, en el piso 1 de la mencionada biblioteca, todos los sábados en las horas cercanas al mediodía. Y nada más. Adéntrense, por favor, en las páginas de silicio de la Tierra de Letras, que aunque retardada viene en esta edición tan sustanciosa como siempre. Jorge Gómez Jiménez, editor http://www.letralia.com/jgomez === Letralia en el mundo real ============================================= Si prefiere el correo convencional, puede enviarnos libros, revistas, folletos, cartas, material para publicar y cualquier otra cosa que desee, a la dirección siguiente: Jorge Gómez Jiménez Revista Letralia Calle Ayacucho Norte, Nº 41-08, Entre avenidas Pichincha y Bermúdez Galpón de Editorial El Tabloide Cagua 2122, estado Aragua (Venezuela) === Déjenos saber su opinión ============================================== Para nosotros es importante saber qué opinión tiene de nuestro trabajo, pues así nos ayuda a mejorarlo. Siéntase en confianza diciéndonos lo que siente en http://www.letralia.com/encuesta.htm, o por correo electrónico en la dirección info@letralia.com. === Noticias ============================================================== *** Antonio Banderas filmará seis cuentos de Gabriel García Márquez El actor español Antonio Banderas, una de las estrellas hispanoparlantes que han incursionado con éxito en el cine estadounidense, anunció en julio pasado que rodará una serie televisiva compuesta por seis cuentos inéditos del escritor colombiano Gabriel García Márquez, premio Nobel de Literatura 1982. Banderas, cuya extensa trayectoria le ha llevado a caracterizar los más diversos papeles desde sus años en España, donde protagonizó filmes como Matador, hasta su rutilante carrera estadounidense, bajo cuyas marquesinas ha trabajado en papeles estelares en Entrevista con el vampiro y La marca del Zorro, entre otras, habló de su proyecto en el programa El ojo crítico, que transmite Radio Nacional de España. Según Banderas, el acuerdo con García Márquez surgió de una conversación sostenida con él durante una cena. La producción de la serie tendrá el apoyo de la red de cable HBO Olé y contará con la experiencia del productor español Antonio Pozueco. Banderas ya ha dirigido antes, ya que en 1998 presentó su ópera prima como director: Loco en Alabama, largometraje protagonizado por su esposa, Melanie Griffith. *** Murió Olga Orozco El 15 de agosto falleció en Buenos Aires la poeta argentina Olga Orozco, a causa de un problema circulatorio. Orozco tenía 79 años y había sido recluida días antes en el Sanatorio Anchorena, de la capital argentina. Sus restos fueron sepultados en el cementerio de Pilar, localidad bonaerense. Olga Orozco había nacido en 1920 en Toay, La Pampa, y a los 26 años de edad publicó su primer libro, Desde lejos. Además de cultivar la poesía, se destacó como traductora y periodista, trabajando durante años en la revista femenina Claudia. Entre sus otras obras se cuentan Las muertes, Los juegos peligrosos, Museo Salvaje, La luz es un abismo y Con esta boca, en este mundo. Dos antologías recientes, Eclipses y fulgores y Relámpago de lo invisible, la dieron a conocer como una de las más importantes exponentes de la poesía hispanoamericana. Había recibido en 1980 el Gran Premio Nacional de las Artes, en 1988 el Primer Premio Nacional de Poesía y en 1995 el Premio Gabriela Mistral, además del Premio Juan Rulfo de Poesía, que le fue concedido apenas en 1998. Solía asociársele con el movimiento surrealista argentino, junto con Enrique Molina, Aldo Pellegrini y Juan José Caselli, aunque ella negaba que su relación con tal movimiento fuera de naturaleza estética. Para permitir a nuestros lectores conocer con cierta profundidad la vida y el pensamiento de Olga Orozco, Letralia ha publicado una extensa entrevista publicada en 1997 en La Jornada Semanal. Quienes estén interesados en leerla pueden visitar este URL: http://www.letralia.com/77/an01-077.htm *** Saramago rechaza doctorado honoris causa de universidad brasileña El escritor portugués José Saramago rechazó el 12 de agosto el doctorado honoris causa que le concediera la Universidad Federal de Pará, en Brasil, cuando el rector de esta casa de estudios decidió aplazar la ceremonia de entrega por motivos políticos. La entrega del título se realizaría el 16 de agosto, pero en esa fecha se iniciaba también el juicio a tres oficiales y 152 agentes de la policía militarizada, quienes se encuentran acusados del asesinato de 19 campesinos, acaecido en 1996 en Eldorado de Carajás. Ante tal coincidencia, el rector de la universidad consideró inconveniente la presencia de Saramago en Belem, la capital del estado. El Premio Nobel de Literatura 1998 dijo estar indignado por la actitud del rector: "Mi presencia en Belem, coincidiendo con el juicio de la matanza en Eldorado de Carajás, fue considerada inconveniente por la universidad y, más probablemente, por la gobernación del estado. Ya no imaginaba que, en pleno siglo de la llamada democracia global, pudieran pasar cosas así". *** Nuevas tendencias poéticas son revisadas en el I Congreso de Polipoesía Entre el 16 y el 18 de agosto se realizó en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, España, el I Congreso de Polipoesía, actividad en la que participaron poetas de varios países, quienes disertaron sobre los rumbos que toma la poesía en los últimos días del siglo. Los participantes se pasearon alrededor de movimientos tales como la ciberpoesía, poesía visual, gestual, sonora, gutural, electrónica, fonética, objetual, hiperpoesía, videopoesía y otros, en una actividad organizada por el poeta catalán Xavier Sabater, quien definió el término polipoesía como "una palabra simpática" en la que se reúnen hasta treinta tendencias o lenguajes poéticos. Algunos de los poetas que participaron, además de Sabater, fueron el italiano Enzo Minarelli, el alemán Christian Scholz, el brasileño Philadelpho Menezes y el portugués Fernando Aguiar, entre otros; todos defendieron las nuevas posibilidades que las tecnologías presentan a la poesía. Según Sabater, el movimiento empezó a tomar forma a raíz del declive en el interés general por la lectura de textos poéticos, a causa de la atracción ejercida por los medios. "Algunos poetas nos dimos cuenta de que teníamos que cambiar el soporte de difusión de la poética. Podía ser un video, un casete o un disco compacto. Y también nos pusimos a recitar poemas en directo. No inventamos nada. La poesía siempre había sido oral. Antes de que fuera impresa en libros, llegaba al pueblo a través de bardos, juglares y trovadores. Sólo se ha dado otra vez vida a la palabra". *** Laura Esquivel participa en encuentro de narradoras en Lima Entre el 18 y el 21 de agosto se realizó en Lima el Encuentro Iberoamericano de Mujeres Narradoras, actividad celebrada en el Museo de la Nación, y a la que asistieron importantes escritoras latinoamericanas y europeas, entre las cuales estuvo la mexicana Laura Esquivel. Esquivel, autora de la novela Como agua para chocolate -exitosamente llevada al cine-, visitó Macchu Picchu en un alto de su visita a Perú. Durante el encuentro participó con la ponencia Alrededor del fuego, en la que habló de la posibilidad de reencontrarse con lo mejor de la cultura iberoamericana. En el encuentro participaron autoras de Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, El Salvador, España, México, Paraguay, Perú, Portugal y Puerto Rico. *** Rescatando la literatura oral El Café Literario Pablo Neruda y la Universidad de Salta organizaron el curso "Hacia el rescate de la literatura oral de nuestros pueblos", que se realiza desde el 19 de agosto en la Unidad de Empleo, en Tartagal, dictado por el doctor en filología José Manuel Pedrosa. Pedrosa es profesor asociado de filología románica y de teoría de la literatura y crítica literaria en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alcalá de Henares, Madrid (España), y es además profesor visitante de la Universidad de Montreal, en Canadá, de los cursos "Cervantes y la teoría de la novela en el Siglo de Oro" y "Folclor y literatura". Además ha publicado varias obras, entre las cuales destaca Atlas de mitos y leyendas de Asturias y del Valle del Alto Alberche, de 1997. El curso estuvo orientado hacia docentes de todos los niveles, de la comunidad de Tartagal, y fue organizado por la escritora y antropóloga argentina Marta Juárez (marta-juarez@salta-server.com.ar) con la intención de mantener viva la riquísima tradición oral de la región. *** Festival en Internet reúne 51 películas latinoamericanas Canalsur.com (http://www.canalsur.com), empresa peruana con oficinas en Miami y Lima y que se dedica a digitalizar información de algunos canales latinoamericanos para transmitirla en Internet, organizó el primer Festival de Cine Latino en Internet, donde se presentó medio centenar de películas producidas en Brasil, Chile, Cuba, México, Perú y Venezuela. La idea de Canalsur.com es proponer nuevas posibilidades de promoción al trabajo que los realizadores cinematográficos latinoamericanos vienen desarrollando. El festival reunió documentales, largometrajes y filmes de ficción en castellano y portugués, que el público puede apreciar gratuitamente en el servidor de Canalsur.com, en Miami. Perú participó con cuatro películas, Cuba con trece documentales y una película de ficción, Brasil con ocho documentales y dos filmes de ficción, Chile con cinco documentales, México con una película de ficción, Perú con cuatro documentales, once filmes de ficción y cuatro largometrajes y Venezuela con un documental y una película de ficción. *** Oscar Marcano y su colección de premios El escritor venezolano Oscar Marcano ha obtenido en las últimas semanas dos importantes premios literarios. El primero es de carácter nacional: el Premio Arístides Rojas 1999, organizado por la Contraloría General de Venezuela. El segundo es el Premio Jorge Luis Borges, que convocó la Secretaría de Cultura de Argentina en homenaje al centenario del autor de Ficciones. Marcano ganó ambos concursos con el libro de cuentos Lo que François Villon no dijo cuando bebía. El Premio Arístides Rojas se debatió en cuento, novela, poesía y ensayo. El libro de Marcano fue premiado en la categoría de cuentos tras una decisión de Salvador Garmendia, María Antonieta Flores y José Pulido. En la categoría de novelas los miembros del jurado fueron Antonieta Madrid, Alexis Márquez Rodríguez y Guillermo Morón, y concedieron el premio a El tercer mundo de Marcela, de Marita King. En poesía, Patricia Guzmán, Néstor Francia y Rafael Arráiz concedieron el premio a Amentia, por Carmen Verde Arocha; y, en ensayo, los jueces Germán Carrera Damas, Karl Krispin y Enrique Viloria Vera decidieron por el libro Información sobre el fascismo en el diario católico La Religión: 1923-1938, de Jesús Eloy Gutiérrez. Cada uno de los autores ganadores recibió 800.000 bolívares, un diploma y la publicación de su obra. Por su parte, el Premio Jorge Luis Borges contó con una mención de cuento y una de poesía. En poesía los premios fueron para Luis Cano y Gladys Ilaregui. En cuento, el libro de Marcano compartió honores con A mi hotel o al tuyo, del escritor argentino Santiago Sylvester. El monto del premio para cada ganador es de 25.000 dólares y publicación. Lo que François Villon no dijo cuando bebía es, según comentó Marcano en entrevista con el diario El Nacional, "un conjunto de historias que narran las vidas de personajes derrotados, desgastados, hombres con vidas desparramadas. Se nota la imagen de hombres quienes se hacen adictos a sus propias caídas. Hay burócratas, cornudos, abandonados, individuos que malgastan sus vidas, hombres que perdieron en el matrimonio". Desde Letralia remitimos a Marcano -lector de nuestra revista- un sincero saludo de felicitación por ambos logros. En comunicación privada, Marcano nos indicó que había leído las bases del Arístides Rojas en nuestra sección de concursos, lo que añade un nuevo motivo de orgullo al hecho de que un compatriota se destaque a nivel internacional. *** Murió monseñor Helder Cámara A los 90 años de edad falleció, el 27 de agosto, el sacerdote brasileño Helder Cámara, esforzado defensor de los derechos de los pobres de su país, quien fue despedido por miles de brasileños en la Catedral de Olinda. La muerte del sacerdote ocurrió en su residencia, en Recife, a causa de una insuficiencia renal, y significó luto nacional para Brasil. Cámara, quien fuera apodado "el obispo rojo" por los militares, dedicó su vida a denunciar los abusos del poder contra el pueblo brasileño, pese a lo cual algunos sectores oficiales de la Iglesia Católica -Vaticano incluido, hasta el punto de que nunca quisieron ascenderlo a cardenal- sentían cierto recelo hacia su prédica. Durante la dictadura llegó a decir: "Si doy comida a los pobres, ellos me llaman santo. Si pregunto por qué los pobres no tienen comida, me llaman comunista". Helder Cámara nació en Fortaleza el 7 de febrero de 1909, hijo del periodista y crítico teatral João Cámara y de la maestra Adelaide Pessoa. Se ordenó como sacerdote en 1931, después de haber ingresado al seminario a los 14 años. Apenas recibió su ordenación creó la Juventud Obrera Cristiana, organización que se convertiría más tarde en un partido político, por lo que la Iglesia le exigió a Cámara que abandonara sus actividades, enviándolo a Río de Janeiro para organizar la enseñanza religiosa en las escuelas. En Río fue nombrado arzobispo auxiliar y continuó con su trabajo social, impulsando una iniciativa que buscaba humanizar la vida en las favelas. Su labor se vería coronada con la creación de la Conferencia del Episcopado de Brasil, que daría origen más tarde a la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (Celam). Cuando en 1964 se inició el gobierno de facto en Brasil, Cámara se convirtió en obispo de Olinda y Recife. Se enfrentó al régimen al denunciar sus duras e inhumanas prácticas, defender los derechos de los presos políticos y denunciar hechos de tortura. Había sido propuesto para el premio Nobel de la Paz por un grupo de alemanes, pero los militares de su país boicotearon la nominación para impedir que adquiriera mayor prestigio internacional. Por su trabajo en favor de los pobres, el Vaticano terminó pidiéndole, en 1985, que abandonara la diócesis. La vida de Helder Cámara a partir de allí transcurrió entre la publicación de más de 40 libros, la presentación de conferencias y la constante prédica por los derechos humanos, la justicia y la paz. Al pronunciarse ante la muerte del sacerdote, el presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, dijo que Cámara había sido "un hombre bendito que dedicó su vida al ecumenismo, a los derechos humanos y a la lucha por la paz y la solidaridad. Brasil sentirá su falta". Poco antes de morir, Cámara habría dicho: "Uno de mis anhelos de llegar al infinito es la esperanza de que, por lo menos, allí las paralelas puedan encontrarse". *** Falleció en Barcelona la bailarina Pastora Martos Pilar Llorens, conocida internacionalmente como Pastora Martos, murió en Barcelona, España, el 29 de agosto. Martos había sido bailarina, docente y editora de danza y había nacido en La Coruña en 1929. La trayectoria de Martos estuvo marcada por la combinación del ballet académico, la danza escénica española y el folklore catalán, que conocía en profundidad. Trabajó durante varios años con Antonio Ruiz Soler y creó su propia escuela de danza en San Cugat del Vallès. A finales de los años 70, Martos creó la revista Mont Salvat, en la que plasmó el acontecer dancístico español e internacional. La revista se convirtió rápidamente en una de las más autorizadas referencias del medio, pero después de pasar por varias modificaciones en su formato dejó de circular por problemas económicos. Martos, quien también se destacó como historiadora, tiene entre sus múltiples méritos el haber publicado el único libro de importancia acerca del baile teatral en Cataluña: La historia de la danza en Cataluña, texto de referencia sobre el tema que en su momento fue patrocinado por una entidad financiera. La muerte de Pastora Martos deja un vacío profundo en la escena española, a la que dedicó su vida. *** Badosa lanza su directorio Inlibris La editorial electrónica Badosa EP, pionera en el área de la publicación de literatura castellana contemporánea en la red, lanzó a finales de agosto su potente directorio Inlibris, que mediante avanzadas técnicas de rastreo ha recopilado hasta el momento cerca de cuarenta mil enlaces funcionales sobre tópicos literarios. Inlibris puede visitarse en: http://www.inlibris.com Xavier Badosa, quien dirige este esfuerzo, informó que el usuario de Inlibris podrá hallar en él enlaces a textos electrónicos, escritores, agentes, libros, revistas electrónicas, premios, editores, talleres, géneros, diccionarios, librerías, hipertextos y otros sitios relacionados con las letras. Además de estar disponible en tres idiomas, castellano, inglés y catalán, Inlibris incluye entre sus servicios la posibilidad de enviar los resultados de las consultas hacia el buzón electrónico del usuario. *** Proyecto turístico de Carlos Cruz-Diez será respaldado por Unesco La Ruta del Arte, el proyecto turístico que desarrolla actualmente el artista venezolano Carlos Cruz-Diez, y del cual habláramos en nuestra edición 71, acaba de recibir el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Unesco. El proyecto, en el que Cruz-Diez cuenta con la asesoría del veterano curador Dietrich Mahlow, consiste en convertir la vía entre las poblaciones venezolanas de Timotes y Bailadores, en el estado Mérida, en una gran exposición vial de trescientos cincuenta kilómetros de largo, a través de los cuales podrán apreciarse obras de arte y ventas de artesanía en diez paradores. La Unesco anunció su decisión de apoyar este proyecto mediante una carta remitida por su director general, Federico Mayor, al embajador venezolano en París, Hiram Gaviria, donde se le indica que el proyecto "coincide plenamente con los objetivos de la organización y, en concreto, con los programas de turismo cultural que esta casa desarrolla". *** Autobiografía de Juan Luis Panero recibe el premio Comillas Sin rumbo cierto, la autobiografía del poeta español Juan Luis Panero, obtuvo el 12º premio Comillas de biografía, autobiografía y memorias. El libro narra la vida de Panero desde su nacimiento hasta diciembre de 1998 a través de los recuerdos del poeta. Al hablar sobre el premio, Panero explicó que su libro no es un "ajuste de cuentas", por lo que no pretendía "meter en mi libro a los muchos idiotas que me he ido encontrando por el mundo". Sobre las mujeres, dijo haber sido "respetuoso", al hablar de las que le dejaron más gratos recuerdos. El poeta menciona en su libro a parientes que dejaron huella en su vida, como sus padres Leopoldo Panero y Felicidad Blanch; describe el estado de la literatura hispanoamericana antes del boom; habla de la relación del autor con colegas de la talla de Jorge Luis Borges, Octavio Paz, Juan Rulfo, Álvaro Mutis, el cubano Gastón Baquero, el colombiano Pedro Gómez Valderrama y los españoles Joan Vinyoli, Carlos Barral y Jaime Gil de Biedma. *** Violeta Parra en nueva antología El viernes 3 de septiembre fue lanzado en Santiago de Chile el disco Antología, en el que se reúnen veintiún temas de la cantautora Violeta Parra, entre los cuales están diversas grabaciones hechas en París, Ginebra y Santiago, incluyendo la canción inédita "Del norte vengo". La mayoría de las canciones fueron grabadas entre 1965 y 1966. "Del norte vengo" fue grabada en 1965 durante un concierto en Ginebra, en el que cantó acompañada por el músico Gilbert Favre, última pareja de la cantautora. Antología es el primero de una serie de discos que constituyen la reedición de la obra de Parra. Otras de las canciones incluidas en el disco son "Rin del angelito", "Run run se fue pal norte", "Volver a los 17" y "Gracias a la vida". *** Técnicos en artes formarán en Maracay Este mes se abrirá en el Instituto Universitario de Tecnología Antonio Ricaurte, de la ciudad venezolana de Maracay, la carrera técnica en artes, que cuenta con el auspicio y organización del Museo de Arte Contemporáneo de Maracay Mario Abreu, Macma. María Cecilia Valera, gerente de Proyectos Especiales del Macma, indicó que la carrera servirá como un estímulo a la profesionalización cultural en el país, además de que permitirá a la institución contar con personal suficiente para sus planes de desarrollo. Los técnicos superiores universitarios en artes tendrán sólidos conocimientos de museología, gerencia cultural o historia del arte, dependiendo de la opción que escojan. *** Poetas argentinos escriben sobre las Malvinas Hasta el próximo 25 de septiembre tendrán oportunidad los poetas argentinos para participar en un concurso organizado por el Centro Cultural Kemkem, el Centro de Veteranos de Guerra de Necochea y la municipalidad de Necochea, con la finalidad de escoger el poema que será estampado en un mural a inaugurarse en octubre en Quequén, Argentina, acerca de la guerra de las islas Malvinas. Los poetas que deseen participar deberán presentar un poema de entre 6 y 15 versos. El texto ganador formará parte del mural y será escogido por los miembros del Centro Cultural Kemkem, el Centro de Veteranos de Guerra y el escultor Andrés Mirwald, creador y realizador del monumento. El mural tendrá una base de 400 m2 y una altura de 34,70 metros y estará ubicado en Almirante Brown, a 150 metros del Océano Atlántico, en la ciudad de Quequén. Entre los elementos que lo compondrán estará una madre abrazando a su hijo uniformado, la bandera argentina, las islas que protagonizaron esta guerra, el escudo de las Fuerzas Armadas, un ancla y el poema que obtenga el favor de los jueces. Para presentar el poema se puede enviar al Centro Cultural Kemkem, en la siguiente dirección: calle 527, Nº 366, Quequén (7631); provincia de Buenos Aires, Argentina. Quienes deseen obtener información adicional pueden solicitarla por vía telefónica al 54 22 62451048 o por correo electrónico en granate@teletel.com.ar, o verla en el siguiente URL: http://www.necocheanet.com.ar/kemkem ====================== Envíenos información cultural ====================== Este espacio está destinado principalmente a la divulgación del trabajo de los escritores hispanoamericanos, pero no desdeñamos la difusión de las noticias culturales, que siempre son de interés. Envíenos toda la información que pueda a redaccion@letralia.com. === Entre Bases =========================================================== *** Concurso de Cuentos Juan Rulfo 1999 Radio Francia Internacional MENCIONES: Cuentos. PARTICIPANTES: Escritores de habla hispana. CONDICIONES DEL MATERIAL: Original e inédito; lengua española; extensión máxima de 20 páginas de 22 líneas cada una, mecanografiadas a doble espacio y por un solo lado; cada autor podrá participar sólo con un cuento. Se deberá especificar si se participa en uno de los premios especiales. Los premios especiales son: Premio Unión Latina a relatos de autores inéditos; Premio Le Monde Diplomatique a cuentos que manifiesten una preocupación social; Premio Feria del Disco a cuentos sobre música; Premio Monte Ávila Editores a cuentos para niños; Premio Salón del Libro Iberoamericano a relatos de latinoamericanos que resalten la importancia del libro y la lectura, y Premio Semana Negra a cuentos policiales. Además se disputará el Premio Agence Vu de Fotografía, para series fotográficas de 5 a 10 fotos, tema libre, en blanco y negro o en color, de un máximo de 30 x 40 cm; cada foto debe incluir el nombre del fotógrafo y se debe añadir en una hoja separada un texto descriptivo, el lugar, la fecha de la toma y los datos personales del artista. Se aceptan diapositivas. IDENTIFICACIÓN: Nombre, apellidos, teléfono, dirección y datos biográficos del autor. JURADO: Silvia Baron-Supervielle (Argentina), Jorge Edwards (Chile), Luis Sepúlveda (Chile), Marcelo Leonart (Chile), Juan Manuel Roca (Colombia), Emilio Sánchez Ortiz (España), Aline Schulmann (Francia), Claude Fell (Francia), Mercedes Iturbe (México), Juan Villoro (México), Paco Ignacio Taibó II (México), Julio Ortega (Perú), Fernando Aínsa (Uruguay) y Alexis Márquez Rodríguez (Venezuela). El jurado del certamen de fotografía estará constituido por profesionales de la Agence Vu. FECHA TOPE: 15 de septiembre de 1999. PREMIACIÓN: 30.000 francos (Radio Francia Internacional); 20.000 francos (Instituto Cervantes, París); 15.000 francos (Centro Cultural de México); 15.000 francos (Casa de América Latina); 15.000 francos (Le Monde Diplomatique, Francia); 15.000 francos (El Espectador, Colombia); 10.000 francos (Feria del Disco, Chile); 10.000 francos (Unión Latina, París); 5.000 francos (Monte Ávila Editores, Venezuela); viaje y estadía durante la Semana Negra en Gijón, España, en julio de 2000 (Semana Negra); viaje y estadía durante el Salón del Libro Iberoamericano en Gijón, mayo de 2000 (Salón del Libro Iberoamericano de Gijón, España); e ilustración del libro con los cuentos premiados (Agence Vu, de fotografía). VEREDICTO: 13 de diciembre de 1999. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Radio Francia Internacional, Servicio de Lengua Española, Concurso de Cuentos Juan Rulfo, 1 16 Avenue du Président Kennedy, París Cedex 16, Francia. INFORMACIÓN: Teléfono: 33 01 42301212. Telefax: 33 O1 42304759 / 75786. Correo electrónico: service.amerique.latine@rfi.fr. *** VII Concurso Anual de Literatura Núcleo Maracay de la Universidad Central de Venezuela MENCIONES: Dramaturgia. PARTICIPANTES: Escritores nacidos o residenciados en Venezuela. CONDICIONES DEL MATERIAL: Inédito; extensión mínima de 30 cuartillas; cuadruplicado; los derechos no deben estar comprometidos con ninguna editorial ni podrán estar participando en ningún otro concurso hasta noviembre de 1999. IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; sobre aparte cerrado con el nombre y apellido, cédula de identidad, dirección y teléfono del autor. JURADO: Haydée Pino, Nelly Garzón y Julio Jáuregui. FECHA TOPE: 15 de septiembre de 1999. PREMIACIÓN: Bs. 300.000 y publicación en la colección Inconexos del fondo editorial La Mano Junto al Muro. Habrá menciones si el jurado lo decide así. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Avenida Universidad, vía El Limón, Universidad Central de Venezuela, Núcleo Maracay, Facultades de Agronomía y Ciencias Veterinarias, Departamento de Cultura. *** Concurso Literario "Astor Piazzolla" Manrique Zago Ediciones / Fundación Astor Piazzolla MENCIONES: Cuento corto. PARTICIPANTES: Escritores latinoamericanos de cualquier edad. Los menores de edad deberán presentar una autorización escrita firmada por el padre, madre o tutor. No podrán participar miembros ni familiares del jurado, de la Fundación Astor Piazzolla ni de Manrique Zago Ediciones. CONDICIONES DEL MATERIAL: Idioma castellano; tema relacionado con Astor Piazzolla y/o lo que su música inspira; inédito; extensión de entre 3 y 10 cuartillas; triplicado; papel tamaño carta a doble espacio; mecanografiado o tipeado en computadora, en cuyo caso deberá usarse el programa Word para Windows y acompañarse de un disquete de 3,5"HD con el texto del cuento; IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; sobre aparte cerrado con el título del cuento, el seudónimo del concursante y sus datos personales: nombre y apellido, naturaleza y número de documento de identidad, nacionalidad, dirección, teléfono, y de poseerlos, dirección electrónica y fax. JURADO: Habrá un Comité de Preselección integrado por la vicepresidente de la Fundación Astor Piazzolla, profesora Esther Echenbaum Jonisz; la secretaria, licenciada María Susana Azzi y la prosecretaria, señora Lydé Lisant; y un jurado compuesto por Manrique Zago (presidente), Eladia Blázquez, Aída Bortnik, Mónica Ottino, Diana Piazzolla, Isidoro Blainstein, Eduardo Gudiño Kieffer, Eduardo Guibourg y Jacobo Langsner. FECHA TOPE: 21 de septiembre de 1999. PREMIACIÓN: Primer premio: diploma; estatuilla "Astor de Buenos Aires"; 4.000 pesos o su equivalente en dólares y publicación de la obra. Segundo premio: diploma; 2.000 pesos o su equivalente en dólares; estatuilla de Astor Piazzolla y publicación de la obra. Tercer premio: diploma; 1.000 pesos o su equivalente en dólares estadounidenses; estatuilla de Astor Piazzolla y publicación de la obra. Cuarto, quinto, sexto y séptimo premios: diploma y medalla, y la publicación de las obras. Las obras ganadoras serán publicadas por Manrique Zago Ediciones y las estatuillas son obra de Inés López. VEREDICTO: 17 de diciembre de 1999. ENTREGA: 11 de marzo de 2000. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Fundación Astor Piazzolla, casilla de correo Nº 894, Correo Central, (1000). Buenos Aires, Argentina. INFORMACIÓN: Manrique Zago Ediciones, Luis Sáenz Peña 232 (1110). Buenos Aires, Argentina. Fundación Astor Piazzolla: fax 54 11 8155197; correo electrónico: le-piazzolla@sinectis.com.ar. *** V Certamen de Narrativa Corta "Villa de Pasaia" 1999 Asociación Trintxer Kulturala MENCIONES: Narrativa corta. PARTICIPANTES: Escritores de habla hispana o vasca mayores de 14 años de edad. CONDICIONES DEL MATERIAL: Original e inédito; no premiado previamente; extensión máxima: 10 folios; mecanografiado a doble espacio por una sola cara; triplicado. IDENTIFICACIÓN: Título del cuento en su portada; en sobre aparte cerrado, título del cuento; nombre, edad, dirección y teléfono del autor. JURADO: Será anunciado oportunamente. FECHA TOPE: 30 de septiembre de 1999. PREMIACIÓN: En ambas menciones se entregará un 1r premio de 80.000 pesetas y un 2º de 40.000, además de diploma de certificado para el tercer lugar. Los cuentos ganadores serán editados por la Editorial Birmingham Edit. VEREDICTO: Diciembre de 1999. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Trintxer Kulturala, apartado de correos 35; 20110, Trintxerpe (Guipúzcoa). *** IV Premio de Narrativa Vida y Salud Escuela Universitaria de Enfermería de la Universidad de Alicante MENCIONES: Cuento. PARTICIPANTES: Escritores de lengua castellana o valenciana y estudiantes y profesionales de enfermería. CONDICIONES DEL MATERIAL: Inédito; idioma castellano o valenciano; extensión entre 3 y 10 folios; mecanografiados a doble espacio en formato DIN A-4 por una sola cara; temática relacionada con aspectos que se deriven de estilos de vida saludable, relativa a situaciones reales o ficticias de salud-enfermedad o vinculadas con el mantenimiento y cuidado del medio ambiente; cuadruplicado. IDENTIFICACIÓN: Sin firma; sobre aparte cerrado con el nombre, teléfono y breve currículum del autor, además del título del cuento y especificación de si el autor es profesional o estudiante de enfermería. JURADO: Personalidades relevantes en los campos de los cuidados de salud y la narrativa. FECHA TOPE: 30 de septiembre de 1999. PREMIACIÓN: Categoría absoluta, 100.000 pesetas y placa; categoría estudiantes y profesionales de enfermería, 25.000 pesetas y placa. Los cuentos premiados y los finalistas serán publicados en la revista Cultura de los Cuidados. VEREDICTO: Primera quincena de diciembre de 1999. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: IV Premio "Vida y Salud" de Narrativa. Universidad de Alicante. E.U. de Enfermería. Campus de San Vicente del Raspeig. A.C. 99. E-03080 Alicante, España. INFORMACIÓN: rgalao@teleline.es. *** Concurso Literario de World Online World Online (http://www.worldonline.es) MENCIONES: Poesía y cuento. PARTICIPANTES: Escritores de habla hispana. CONDICIONES DEL MATERIAL: Inédito; no presentado a concursos previos; idioma castellano, catalán euskera o gallego (se requerirá traducción al castellano); hasta tres obras por concursante; extensión máxima de 300 líneas de 60 caracteres cada una en 12 puntos (aproximadamente 10 páginas a doble espacio en Microsoft Word en 12 puntos). IDENTIFICACIÓN: Nombre completo; número del documento de identidad o del pasaporte; teléfono de contacto y dirección de habitación. JURADO: Los materiales presentados a concurso serán publicados para que los visitantes de World Online voten por los textos de su preferencia; cada visitante podrá escoger una sola obra de cada categoría; las votaciones se harán entre el 30 de septiembre y el 25 de octubre de 1999. Si por razones técnicas las votaciones quedaran invalidadas, World Online se reserva el derecho de que la elección del ganador quede en manos de un jurado designado por los responsables editoriales, que estaría formado por personalidades del mundo literario de reconocido prestigio. FECHA TOPE: 30 de septiembre de 1999. PREMIACIÓN: 50.000 pesetas para cada categoría. Además, accésits de 10.000 pesetas para los segundos lugares. También se sorteará un premio de 10.000 pesetas entre los votantes. VEREDICTO: 1 de noviembre de 1999. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Las obras, así como los datos de sus autores, deberán enviarse a través de un formulario disponible en http://www.worldonline.es/channels/cul. INFORMACIÓN: http://www.worldonline.es/channels/cul. *** I Concurso de Tanatocuentos Revista Adiós MENCIONES: Cuento. PARTICIPANTES: Escritores de habla hispana. CONDICIONES DEL MATERIAL: Inédito; idioma castellano; temática referida a algún aspecto de los ritos funerarios; extensión de entre 3 y 10 folios de 30 líneas y 60 espacios cada uno; quintuplicado. IDENTIFICACIÓN: Nombre, apellidos, dirección completa y teléfono del autor, además de una declaración cediendo los derechos de publicación. JURADO: Miembros de la Empresa Mixta de Servicios Funerarios de Madrid, de la Revista Adiós, de la empresa patrocinadora Viajes Nobel y personas de reconocido prestigio en el mundo del arte y la literatura. FECHA TOPE: 1 de octubre de 1999. PREMIACIÓN: Viaje para dos personas a Bali, que incluye billete de avión en clase turista con Garuda Indonesia, alojamiento por 5 noches en el hotel Sol Meliá en régimen de alojamiento y desayuno, traslado y asistencia en español, seguro y bolsa de viaje; además, se publicará el cuento ganador y una selección hecha por el jurado en una edición extraordinaria de la revista. VEREDICTO: Noviembre de 1999. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Revista Adiós. Primer Concurso de Tanatocuentos. Empresa Mixta de Servicios Funerarios de Madrid, S.A. Salvador de Madariaga, 11 28027 Madrid, España. INFORMACIÓN: Web: http://www.emsf.es/revista.htm. Correo electrónico: jpozo@tader.es. Teléfono: 34 1 5108272 / 71. Fax: 34 1 5108286. *** Bienal Municipal de Literatura Ciudad de la Juventud 2000 Alcaldía del municipio José Félix Ribas del estado Aragua (La Victoria, Venezuela). MENCIONES: Mención Narrativa Rafael Briceño Ortega; Mención Dramaturgia Julio Páez; Mención Narrativa Joven Miguel Villasana. PARTICIPANTES: Escritores venezolanos y extranjeros residenciados en Venezuela. La mención Narrativa Joven está reservada a escritores de hasta 20 años de edad, residenciados en los municipios que formaron parte del extinto distrito Ricaurte del estado Aragua. CONDICIONES DEL MATERIAL: Original e inédito; cuadruplicado; papel tamaño carta a doble espacio por una sola cara; no premiado anteriormente. No se aceptará más de un trabajo por mención. Extensión mínima: narrativa, libro de cuentos de más de 30 cuartillas; dramaturgia, obra de teatro de más de 25 cuartillas; narrativa joven, grupo de cuentos de más de 10 páginas. IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; sobre aparte cerrado con los datos del autor. Los participantes de la mención Narrativa Joven deberán incluir el nombre de la institución donde cursan estudios y el sobre debe mostrar la leyenda "Bienal de Literatura Ciudad de la Juventud, mención Narrativa Joven Miguel Villasana". JURADO: Será anunciado oportunamente. FECHA TOPE: 1 de octubre de 1999 para las menciones Narrativa y Dramaturgia; 1 de diciembre de 1999 para la mención Narrativa Joven. PREMIACIÓN: Bs. 500.000 y la edición de la obra, para las menciones Narrativa y Dramaturgia; Bs. 120.000 y diploma en la mención Narrativa Joven. Podrá entregarse hasta dos menciones especiales en cada categoría. VEREDICTO: Febrero de 2000. ENTREGA: Marzo de 2000. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Ateneo de La Victoria, avenida Francisco de Loreto c/c Dr. Carías. La Victoria, estado Aragua, Venezuela. INFORMACIÓN: Telefax: 58 44 224953. *** IX Concurso Nacional de Cuento para Trabajadores Cooperativa Financiera de Empresas Públicas, Coofinep MENCIONES: Cuento PARTICIPANTES: Escritores residentes en Colombia que ejerzan una actividad laboral o social, de tipo manual o intelectual, como persona vinculada a una empresa, o como independiente, y que no hayan ganado antes un concurso nacional de cuento ni publicado un libro de cuentos. CONDICIONES DEL MATERIAL: Inédito; triplicado; idioma castellano; tema libre; papel tamaño carta a doble espacio; extensión máxima de 15 páginas. IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; sobre aparte sellado con datos del autor, lo más amplios posible. JURADO: Será anunciado oportunamente. FECHA TOPE: 8 de octubre de 1999. PREMIACIÓN: 1r premio, 1.500.000 pesos; 2º premio, 800.000 pesos; 3r premio, 500.000 pesos. Se entregarán las menciones que el jurado considere pertinentes, y la publicación de un libro. VEREDICTO: 10 de diciembre de 1999. Será difundido a través de la prensa y por correo personalizado. ENTREGA: 10 de diciembre de 1999. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Carrera 55 40A-20, oficina 1202, Medellín, Colombia, o en el Apartado Aéreo 95632, Medellín. INFORMACIÓN: Edificio Nueva Torre, La Alpujarra, carrera 55, Nº 40 A 20, of. 1202 A.A 095632, Medellín. Teléfonos: 57 4 2623695 / 1226. Correo electrónico: concuento@hotmail.com. *** Cuarto Concurso Literario Gramma Universidad del Salvador, Argentina MENCIONES: Cuento y poesía. PARTICIPANTES: Estudiantes universitarios o terciarios, pertenecientes a cualquier universidad o institución de educación terciaria de la República Argentina. CONDICIONES DEL MATERIAL: Original e inédito; tema libre; extensión máxima de 8.000 palabras o 20 cuartillas tamaño carta; en poesía se podrá presentar un poema o un conjunto de poemas, con una extensión máxima total de 100 versos; triplicado; las hojas deben estar encarpetadas; mecanografiadas o impresas; cada autor podrá presentar más de un trabajo. IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; sobre aparte cerrado con el nombre y apellido del autor, institución en la que estudia, domicilio y teléfono. En el sobre donde se incluirá el material y el sobre con los datos, deberá constar el seudónimo del autor y el título de la obra. JURADO: Será anunciado oportunamente. FECHA TOPE: 15 de octubre de 1999. PREMIACIÓN: El primer premio en cada mención recibirá un diploma, un lote de libros y la publicación de su obra en la revista Gramma. VEREDICTO: Noviembre de 1999. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Facultad de Historia y Letras, USAL, Tucumán 1699 (1050), Buenos Aires, Argentina. *** Cuarto Concurso Literario USAL 1999 Universidad del Salvador, Argentina MENCIONES: Cuento y poesía. PARTICIPANTES: Estudiantes de 4º y 5º años de educación media de la República Argentina. CONDICIONES DEL MATERIAL: Original e inédito; tema libre; extensión máxima de 8.000 palabras o 20 cuartillas tamaño carta; en poesía se podrá presentar un poema o un conjunto de poemas, con una extensión máxima total de 100 versos; triplicado; las hojas deben estar encarpetadas; mecanografiadas o impresas; cada autor podrá presentar más de un trabajo. IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; sobre aparte cerrado con el nombre y apellido del autor, institución en la que estudia, domicilio y teléfono. En el sobre donde se incluirá el material y el sobre con los datos, deberá constar el seudónimo del autor y el título de la obra. JURADO: Será anunciado oportunamente. FECHA TOPE: 15 de octubre de 1999. PREMIACIÓN: El primer premio en cada mención recibirá un diploma, un lote de libros y la publicación de su obra en la revista Gramma. VEREDICTO: Noviembre de 1999. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Facultad de Historia y Letras, USAL, Tucumán 1699 (1050), Buenos Aires, Argentina. *** IV Concurso de Relato Bucanero-Miraguano Ediciones Fanzine Bucanero / Miraguano Ediciones MENCIONES: Cuento de ficción. PARTICIPANTES: Escritores de habla hispana. CONDICIONES DEL MATERIAL: Original e inédito; cada participante podrá presentar más de un cuento; éstos deben estar escritos en castellano y ser presentados por duplicados, mecanografiados o impresos en formato A4; extensión de hasta 25 páginas; doble espacio; máximo de 72 caracteres por línea. IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; sobre aparte cerrado con el nombre completo, documento de identidad, dirección postal y teléfono del autor; en su parte externa figurarán el título de la obra y el seudónimo del autor. JURADO: Miembros de la redacción del Fanzine Bucanero y una persona designada por Miraguano Ediciones. FECHA TOPE: 15 de octubre de 1999. PREMIACIÓN: Lote de libros de Miraguano Ediciones equivalente a 50.000 pesetas, y publicación en una edición del Fanzine Bucanero del año 2000. VEREDICTO: Diciembre de 1999. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Fanzine Bucanero. Apartado de Correos 32. 28230-Las Rozas. Madrid, España. *** Premio La Nación 1999 de Fotografía Periodística Diario La Nación MENCIONES: Fotografía periodística. PARTICIPANTES: Fotógrafos profesionales o aficionados residentes en cualquier parte del mundo. Los menores de 21 años deberán adjuntar la correspondiente autorización de sus padres o tutores para poder participar. No podrán participar relacionados con la empresa S.A. La Nación. CONDICIONES DEL MATERIAL: Una serie fotográfica periodística de un mínimo de tres (3) fotos, publicadas o inéditas, en blanco y negro o color, que describan un hecho como lo haría una crónica escrita; el hecho fotografiado debe haber ocurrido entre el 1º de enero y el 29 de octubre de 1999; el fotógrafo deberá adjuntar una sinopsis explicativa sobre la serie fotográfica, en máquina de escribir o computadora; tamaño: 20 x 25 cm (o similar); no serán admitidas fotos trucadas o compuestas; cada fotógrafo podrá presentar la cantidad de series fotográficas que desee, sujeto a la condición de cada una sea enviada en un sobre por separado y en cada uno de ellos conste un seudónimo diferente, aunque el jurado solamente otorgará un premio por participante. Las fotografías presentadas sólo serán juzgadas por su valor periodístico. IDENTIFICACIÓN: En el reverso de cada foto presentada se escribirá el título de la serie y el seudónimo elegido y se presentarán en un sobre en cuyo exterior se pondrá sólo ese último dato; sobre aparte cerrado con el nombre, el número de documento de identidad, domicilio, teléfono y ciudad y país de residencia; los fotógrafos profesionales deberán incluir en este sobre una autorización firmada del apoderado del medio periodístico en el que se desempeñen, en la que conste que las fotografías podrán ser publicadas en el diario La Nación, con mención del autor y del medio en que hubieran sido publicadas. JURADO: Osvaldo Baratucci, presidente de Argra (Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina); Pilar Bustelo, Oscar Piñeiro y Ronald Rypka. FECHA TOPE: 29 de octubre de 1999. PREMIACIÓN: Primer premio: $7.000 a la mejor serie de fotografía periodística argentina o internacional. Segundo premio: $3.000 a la segunda mejor serie de fotografía periodística argentina o internacional. VEREDICTO: 15 de noviembre de 1999. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Premio La Nación (Fotografía Periodística), Bouchard 551 (1106), Capital Federal, Argentina. INFORMACIÓN: http://www.lanacion.com.ar. *** I Certamen Mundial de Fotografía "Naturaleza viva, en libertad" Centro Cultural Kemkem MENCIONES: Fotografía. PARTICIPANTES: Fotógrafos hispanoamericanos. CONDICIONES DEL MATERIAL: Fotografías en torno a la libertad de los animales en el medio ambiente; cada fotografía debe expresar la presencia de uno o más animales viviendo exclusivamente en libertad; inéditas; no premiadas anteriormente; máximo de 5 fotografías por participante; tamaño entre 20x30 cm y 30x40 cm; montadas en cartón del color que desee el autor; color o blanco y negro; arancel de US$20,00 IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; al dorso de cada obra constará el título y el seudónimo del autor; anexar sobre cerrado con el nombre completo, dirección, país, teléfono y correo electrónico del autor; este sobre debe llevar el seudónimo en su parte exterior. JURADO: Estará presidido por el profesor Walter Fumarola. Los demás miembros serán anunciados oportunamente. FECHA TOPE: 1 de noviembre de 1999. PREMIACIÓN: 1r. premio: U$5.000, trofeo y diploma; 2º premio: US$1.000, medalla y diploma; 3r. premio: US$500, medalla y diploma; 4º premio: US$300, medalla y diploma; 5º premio: US$300, medalla y diploma; del 6º al 10º premio, medalla y diploma. Todos los ganadores recibirán diploma de participación. VEREDICTO: 6 de noviembre de 1999. ENTREGA: 7 de noviembre de 1999. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Centro Cultural Kemkem: calle 527, N° 366, Quequén (7631), Provincia de Buenos Aires, Argentina; o R. Falcón 1204, Lomas de Zamora (1832), Provincia de Buenos Aires, Argentina. INFORMACIÓN: http://www.necocheanet.com.ar/kemkem. *** V Festival Internacional de Video Erótico "La Paradoja Erótica" Universidad del Claustro de Sor Juana MENCIONES: Video erótico en categorías video-clip y ficción. PARTICIPANTES: Realizadores mexicanos. CONDICIONES DEL MATERIAL: Video-clips de entre 2 y 5 minutos de duración; videos de ficción de duración abierta; formato Hi-8, U-matic (3/4) o Betacam, en todos los casos acompañado de una copia en VHS; ficha de inscripción y ficha de depósito de pago. La inscripción tiene un costo de 250 pesos mexicanos, a ser depositados en la cuenta 0181687506 del Banco Bilbao Vizcaya a nombre de V Festival Internacional de Video Erótico. IDENTIFICACIÓN: Tanto los videocasetes como sus estuches deberán ser etiquetados correctamente con el nombre y teléfono del responsable; título de la obra, categoría en la que concursa, duración, lugar y año de realización. Los videos seleccionados serán exhibidos entre el lunes 6 y el jueves 9 de diciembre de 1999 en la Cineteca Nacional. JURADO: Un grupo de erotólogos y profesionales de la comunicación audiovisual. FECHA TOPE: 5 de noviembre de 1999. Quienes deseen llevar sus videos personalmente deberán hacerlo sólo el jueves 4 y el viernes 5 de noviembre de 1999 entre las 10 am y las 5 pm. PREMIACIÓN: Cada categoría recibirá un primer premio de $25.000; segundo, $15.000; tercero, $10.000. Los premios serán entregados en moneda nacional o su equivalente en dólares americanos. ENTREGA: 10 de diciembre de 1999. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: V Festival Internacional de Video Erótico, Universidad del Claustro de Sor Juana, Izazaga 92, Centro Histórico. C:P: 06080. México, D.F. INFORMACIÓN: Teléfonos 52 5 7095420 / 3952, extensiones 112, 128 y 134. Correo electrónico: cuch@df1.telmex.net.mx. *** IX Concurso Anual de Literatura Pedro Buznego Casa de la Cultura de El Consejo (Aragua, Venezuela) MENCIONES: Poesía y cuento. PARTICIPANTES: Escritores venezolanos o extranjeros residenciados en Venezuela que no hayan publicado más de dos libros. No podrán participar los ganadores de los años 1997 y 1998. CONDICIONES DEL MATERIAL: Libro inédito con unidad temática; no premiado anteriormente; un sólo trabajo por mención; extensión: cuento, entre 20 y 30 cuartillas; poesía, más de 30 cuartillas; sextuplicado (puede entregarse por triplicado si se acompaña con un disquete con el archivo en Word o PageMaker para Windows); papel tamaño carta a doble espacio. IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; sobre aparte cerrado con el nombre, cédula de identidad, dirección, teléfono y otras informaciones referentes al autor. JURADO: Será anunciado oportunamente. FECHA TOPE: 16 de noviembre de 1999. PREMIACIÓN: Bs. 450.000 y diploma para ambas menciones. VEREDICTO: 22 de enero de 2000. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Casa de la Cultura Poeta Pedro Buznego. El Consejo, estado Aragua. *** I Premio Casa de América de Narrativa Americana Innovadora Casa de América / Ediciones Lengua de Trapo MENCIONES: Narrativa. PARTICIPANTES: Escritores nacidos en alguno de los países de América. CONDICIONES DEL MATERIAL: Obras narrativas (en el más amplio sentido de la palabra) innovadoras de autores que, prescindiendo de los cauces acomodaticios imperantes, de la obra literaria de construcción oportunista, ajustada a fórmulas estereotipadas, busquen renovar los caminos de la narrativa con sólidos planteamientos formales y temáticos; idioma castellano; rigurosamente inédito; no presentado a otro premio ni con derechos comprometidos; extensión mínima de 140 folios mecanografiados a doble espacio y por una sola cara; una sola copia. IDENTIFICACIÓN: Nombre, domicilio y teléfono del autor, así como fotocopia de documento que acredite la nacionalidad; en caso de firmar la obra con seudónimo, adjuntar plica con los datos señalados. JURADO: Un representante de la Casa de América, un representante de Ediciones Lengua de Trapo y tres acreditados nombres de la literatura hispanoamericana, además de un secretario, designado por los organizadores, con voz pero sin voto. Los nombres de los miembros del jurado serán anunciados durante el fallo del premio. FECHA TOPE: 22 de noviembre de 1999. PREMIACIÓN: 1 millón de pesetas (como anticipo de derechos de autor) y publicación del libro ganador en la Colección Nueva Biblioteca de Ediciones Lengua de Trapo. VEREDICTO: 27 de enero de 2000. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: I Premio Casa de América de Narrativa Americana Innovadora, Casa de América. Paseo de Recoletos, 2. 28001. Madrid, España. INFORMACIÓN: Casa de América, teléfono: 34 915 954800; correo electrónico: ateneo@casamerica.es. Ediciones Lengua de Trapo, teléfono: 34 915 318905; correo electrónico: ltrapo@teleline.es. *** II Premio Internacional de Poesía Nicolás Guillén Ayuntamiento Municipal de Othón Pompeyo Blanco (México) / Instituto Quintanarroense de la Cultura / Fundación Nicolás Guillén / Unión de Escritores y Artistas de Cuba MENCIONES: Poesía. PARTICIPANTES: Poetas residentes en los países del Caribe hispano. CONDICIONES DEL MATERIAL: Inédito; idioma español; tema libre; extensión de entre 40 y 80 cuartillas; triplicado; mecanografiado a doble espacio por una sola cara. IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; sobre aparte cerrado e identificado con el mismo seudónimo, incluyendo el nombre, domicilio y número telefónico. En el caso de enviar el material por correo electrónico, adjuntar dirección electrónica. JURADO: Será anunciado oportunamente. FECHA TOPE: 30 de noviembre de 1999. PREMIACIÓN: US$2.000, publicación del libro con derecho del 10% para el autor, diploma y una obra de arte. El jurado podrá otorgar menciones, cuyos autores recibirán diploma. VEREDICTO: 15 de diciembre de 1999. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Casa Internacional del Escritor de Bacalar, Avenida 3 S/N. Colonia Magisterial. Código Postal 77930. Bacalar, Quintana Roo, México. También se podrán enviar los textos por correo electrónico a Ramón Iván Suárez Camaal (aluxoolo@mpsnet.com.mx). INFORMACIÓN: Correo electrónico: aluxoolo@mpsnet.com.mx. *** 2º Concurso Nacional de Cuento Breve "Valores Morales" Rotary Club de Trenque Lauquen / Damas Amigas Rotarianas MENCIONES: Cuento breve. PARTICIPANTES: Escritores residenciados en Argentina. CONDICIONES DEL MATERIAL: Inédito; idioma castellano (se puede incluir su traducción al inglés); costo de la inscripción: 8 pesos por participar con 2 cuentos, y 5 pesos por cuento si se presentará más de 2 cuentos, pagado mediante giro postal a nombre de Rotary Club de Trenque Lauquen; extensión máxima de 2 páginas; papel tamaño A4 y hasta 34 renglones; triplicado; tema relacionado con valores morales como la solidaridad, la honradez, el compañerismo, el amor a la familia, el altruismo, la dignidad o la justicia. IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; sobre aparte cerrado con los datos del autor. JURADO: Será anunciado oportunamente. FECHA TOPE: 15 de diciembre de 1999. PREMIACIÓN: 1º y 2º premios, dinero en efectivo y certificado; 3r premio, obsequio y certificado; 3 menciones contentivas de certificado. VEREDICTO: 17 de marzo de 2000. Será anunciado a los ganadores por vía telefónica. ENTREGA: 14 de abril de 2000. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: 2º Concurso Nacional de Cuento Breve "Valores Morales"; Rotary Club de Trenque Lauquen. Casilla de Correo 279. 6400 Trenque Lauquen, Provincia de Buenos Aires, Argentina. INFORMACIÓN: rotaryro@satlink.com. *** III Certamen USC de Contos de Ciencia Ficción Isaac Asimov Universidad de Santiago de Compostela MENCIONES: Cuento de ciencia ficción. PARTICIPANTES: Escritores en lengua castellana, gallega o portuguesa. CONDICIONES DEL MATERIAL: Original e inédito; enmarcado en el género de ciencia ficción; extensión máxima de 15.000 palabras (aproximadamente 20 páginas de 60 líneas y 13 palabras por línea, o 120 Kb en formato TXT); el cuento podrá ser enviado por correo convencional o electrónico; en el primer caso, deberá enviarse por triplicado, mecanografiado o impreso a espacio simple, con tipo monoespaciado a 12 puntos y acompañado de un disquete con el texto en un archivo de Word, Word Perfect o texto ASCII. En el segundo caso, deberá enviarse un mensaje con el cuento, indicando en el subject lo siguiente: "III Certamen USC de Contos de Ciencia Ficción: Cuento" (sin comillas), y un mensaje adicional con los datos personales que se piden en el primer caso. Se aceptarán anexos en Word, Word Perfect o texto ASCII. En este último caso se admitirán barras (/) para indicar cursivas y asteriscos (*) para las negritas. Cada autor podrá enviar todos los cuentos que desee, pero tendrá que usar un seudónimo diferente para cada uno. IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; sobre aparte cerrado con el nombre completo, seudónimo utilizado, documento de identidad, dirección, teléfono de contacto y dirección de correo electrónico del autor. Si el autor es miembro de la Universidad de Santiago de Compostela deberá especificarlo en el sobre, así como el puesto que ocupa. JURADO: Cuatro personas seleccionadas por la organización de las III Xornadas USC de Ciencia Ficción Isaac Asimov, cuyas identidades serán anunciadas oportunamente. FECHA TOPE: 24 de diciembre de 1999. PREMIACIÓN: 1r premio: lote de libros por valor de 50.000 pesetas. Accésit para miembros de la USC y menciones especiales serán anunciados en su oportunidad. VEREDICTO: Antes del 15 de febrero de 2000. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: III Certamen USC de Contos de Ciencia Ficción Isaac Asimov, Facultad de Física, Calle de las Ciencias s/n, 15.701, A Coruña (España). El sobre deberá incluir el título del cuento y el seudónimo utilizado. Los cuentos enviados por correo electrónico deberán ser remitidos a corti@bbvnet.com con subject "III Certamen USC de Contos de Ciencia Ficción: Cuento" y "III Certamen USC de Contos de Ciencia Ficción: Datos personales", respectivamente. En la primera línea de los archivos con los cuentos deberá aparecer el título del cuento y el seudónimo del autor. *** I Bienal Internacional de Literatura de Puerto Rico Universidad de Puerto Rico / Fundación Luis Palés Matos MENCIONES: Novela, cuento, poesía, teatro y literatura infantil. PARTICIPANTES: Escritores de habla hispana residentes en España, Latinoamérica, el Caribe o Estados Unidos. CONDICIONES DEL MATERIAL: Inédito; triplicado; extensión mínima: novela, 200 páginas; cuento, 120 páginas; poesía, 50 páginas; literatura infantil, 20 páginas. IDENTIFICACIÓN: Datos del autor. JURADO: Será anunciado oportunamente. FECHA TOPE: 31 de diciembre de 1999. PREMIACIÓN: Todas las menciones contarán con un primer premio de US$6.000 y publicación, y segundo y tercer premio consistente en publicación. VEREDICTO: Junio de 2000. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Primera Bienal Internacional de Literatura, Editorial de la Universidad de Puerto Rico, apartado 23322, San Juan, Puerto Rico 00931-3322. INFORMACIÓN: Teléfono: 1 2500550. Correo electrónico: angelma@coqui.net. *** Premio Internacional de Poesía MareNostrum, revista literaria bilingüe MENCIONES: Poesía. PARTICIPANTES: Escritores de cualquier nacionalidad. CONDICIONES DEL MATERIAL: Idioma castellano o inglés (en caso de ser requerido, el staff de la revista traducirá los textos, bajo autorización del autor); duplicado; papel tamaño A4 u oficio; doble espacio; tema libre; extensión de hasta 40 líneas; arancel de participación de US$5,00. IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; sobre aparte cerrado con datos del autor. JURADO: Staff de la revista MareNostrum. FECHA TOPE: 1 de enero de 2000. PREMIACIÓN: 1r premio, US$500; 2º premio; US$200; 3r premio, US$100; los poemas ganadores serán publicados en la revista y sus autores recibirán una suscripción anual gratuita. VEREDICTO: 1 de marzo de 2000. Será anunciado en la revista MareNostrum. ENTREGA: Marzo de 2000. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Revista MareNostrum, 4867 N. Washtenaw St. #3, Chicago, IL 60625, EUA. INFORMACIÓN: fdojcj@prodigy.net. *** Bienal Latinoamericana de Ensayo "Enrique Bernardo Núñez" Ateneo de Valencia, Carabobo (Venezuela) MENCIONES: Ensayo histórico. PARTICIPANTES: Escritores nativos y residentes en los países latinoamericanos y del Caribe. CONDICIONES DEL MATERIAL: Inédito; idioma castellano; cuadruplicado; extensión máxima de 200 cuartillas; mecanografiadas a doble espacio. IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; sobre aparte cerrado con datos del autor. JURADO: Reconocidas figuras de la literatura latinoamericana, cuyos nombres serán publicados durante el V Congreso de Literatura "José Rafael Pocaterra", en abril de 2000. FECHA TOPE: 28 de febrero de 2000. PREMIACIÓN: US$ 1.500 y publicación por el Fondo Editorial Cubagua. VEREDICTO: Abril de 2000. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Ateneo de Valencia, Av. Bolívar Norte c/c Salom. Valencia, estado Carabobo, Venezuela. O al apartado de correos Nº 1.288. Valencia 2001, Venezuela. INFORMACIÓN: http://www.ateneodevalencia.org. *** Bienal Latinoamericana de Literatura para Niños "Canta Pirulero" Ateneo de Valencia, Carabobo (Venezuela) MENCIONES: Poesía para niños. PARTICIPANTES: Escritores nativos y residentes en los países latinoamericanos y del Caribe. CONDICIONES DEL MATERIAL: Inédito; idioma castellano; cuadruplicado; extensión máxima de 50 cuartillas; mecanografiadas a doble espacio. IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; sobre aparte cerrado con datos del autor. JURADO: Reconocidas figuras de la literatura latinoamericana, cuyos nombres serán publicados durante el V Congreso de Literatura "José Rafael Pocaterra", en abril de 2000. FECHA TOPE: 28 de febrero de 2000. PREMIACIÓN: US$ 1.500 y publicación por el Fondo Editorial Cubagua. VEREDICTO: Abril de 2000. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Ateneo de Valencia, Av. Bolívar Norte c/c Salom. Valencia, estado Carabobo, Venezuela. O al apartado de correos Nº 1.288. Valencia 2001, Venezuela. INFORMACIÓN: http://www.ateneodevalencia.org. *** Bienal Latinoamericana de Literatura "José Rafael Pocaterra" Ateneo de Valencia, Carabobo (Venezuela) MENCIONES: Cuento y poesía. PARTICIPANTES: Escritores nativos y residentes en los países latinoamericanos y del Caribe. CONDICIONES DEL MATERIAL: Inédito; idioma castellano; cuadruplicado; extensión máxima: poesía, un poemario de entre 30 y 100 cuartillas, cuento, un libro de cuentos de hasta 200 cuartillas; mecanografiadas a doble espacio. IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; sobre aparte cerrado con datos del autor. JURADO: Reconocidas figuras de la literatura latinoamericana, cuyos nombres serán publicados durante el V Congreso de Literatura "José Rafael Pocaterra", en abril de 2000. FECHA TOPE: 28 de febrero de 2000. PREMIACIÓN: US$ 2.000 y publicación por el Fondo Editorial Cubagua. VEREDICTO: Abril de 2000. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Ateneo de Valencia, Av. Bolívar Norte c/c Salom. Valencia, estado Carabobo, Venezuela. O al apartado de correos Nº 1.288. Valencia 2001, Venezuela. INFORMACIÓN: http://www.ateneodevalencia.org. *** Bienal de Crítica e Investigación de las Artes Visuales "Roberto Guevara" Ateneo de Valencia, Carabobo (Venezuela) MENCIONES: Artículos periodísticos, investigación institucional y ensayo crítico. PARTICIPANTES: Escritores nativos y residentes en los países latinoamericanos y del Caribe. CONDICIONES DEL MATERIAL: Inédito; idioma castellano; cuadruplicado; en la categoría de artículos periodísticos concursarán las crónicas, reportajes y entrevistas publicados en los diversos medios de comunicación, impresos o del WWW, de una extensión mínima de 3 cuartillas, publicados a partir del 1/1/98; en investigación institucional concursarán textos producidos para catálogos de exposiciones, textos sobre artistas, y temas de arte, guías de estudio, otras publicaciones de museos, editoriales y fundaciones, publicados a partir del 1/1/98; en ensayo crítico participarán las investigaciones, textos, tesis de grado sobre el tema e inéditas, de un mínimo de 60 páginas. IDENTIFICACIÓN: Sólo se enviarán trabajos firmados con seudónimo en la categoría de ensayo crítico; sobre aparte cerrado con datos del autor. JURADO: Reconocidas figuras del periodismo, la crítica y la investigación del arte de nuestro continente, cuyos nombres serán publicados durante el II Coloquio Internacional de Bienales y Salones de Arte de América del 58º Salón Arturo Michelena, en noviembre de 2000. FECHA TOPE: 1 de agosto de 2000. PREMIACIÓN: Artículo periodístico: US$ 500; investigación institucional: US$ 1.000; ensayo crítico: US$ 1.500; en todos los casos se concederá publicación por el Fondo Editorial Cubagua. VEREDICTO: Noviembre de 2000. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Ateneo de Valencia, Av. Bolívar Norte c/c Salom. Valencia, estado Carabobo, Venezuela. O al apartado de correos Nº 1.288. Valencia 2001, Venezuela. En el exterior las embajadas y consulados venezolanos recibirán el material. INFORMACIÓN: http://www.ateneodevalencia.org. === Paso de río =========================================================== Los agentes. Pleno de información útil para el escritor circula por correo electrónico el Boletín Stand@rte, auspiciado por la agencia literaria del mismo nombre. Stand@rte desarrolla un trabajo a nivel profesional llevando textos de escritores desconocidos hasta los mismos ojos de los editores. El boletín, por su parte, es una fuente válida de información para escritores y lectores. http://www.estandarte.com Comunicadores unidos. Un grupo de docentes, estudiantes y profesionales de la comunicación ha puesto en funcionamiento el sitio Comunicación.org.ar, un espacio virtual para mantener vinculados a todos aquellos internautas que tengan algo que decir en materia de investigación, novedades bibliográficas, eventos, becas, cursos y otros asuntos relacionados. http://www.comunicacion.org.ar Sentados a la mesa. El Sello, el Cráneo y la Sed, el grupo literario en el que participan los argentinos Susana Degoy, Rogelio Pizzi, Rafael Velasco, Raquel Garzón y Leandro Calle, convocan a la Mesa de Poesía que se realizará el 18 de septiembre, a las 6 de la tarde, en el marco de la Feria del Libro de Córdoba. La actividad se realizará en el auditorio del Obispo Mercadillo y contará con la participación, como invitado especial, de Osvaldo Pol. http://www.geocities.com/SoHo/Lofts/8234 El idioma anual. El Centro Virtual Cervantes ha puesto a disposición del público la versión electrónica de su Anuario 1999, en el que se enfoca con especial atención el desarrollo de nuestra lengua en esa babel que es Estados Unidos. http://cvc.cervantes.es/obref/anuario_99 Diseñadoras profesionales. Book Designe es la empresa de diseño creada por las bonaerenses Verónica Renaud e Iris Pérez Ulloa, dos diseñadoras y escritoras que ofrecen su experiencia a jóvenes autores y pequeñas editoriales. iris@cvtci.com.ar, alan@cvtci.com.ar Cine independiente. Ramiro Longo (webmaster@cineindependiente.com.ar) acaba de lanzar el Megasitio Argentino de Cine y Video, en el que los cinéfilos podrán deleitarse con información sobre la producción cinematográfica argentina e internacional. http://www.cineindependiente.com.ar El año de la guerra. La revista Ariadna ha publicado en sus páginas un interesante material acerca de la guerra en Europa. Artículos y análisis "para aquellos que no olvidarán la primavera del último año del milenio. http://www.arrakis.es/~apolo97/laguerra/laguerra.htm Otro de Deabruak. El desconcierto es el cuarto título publicado por la editorial shareware Deabruak, de la que hablamos extensamente en nuestra edición 69. Definido como un libro del realismo sucio de vanguardia, El desconcierto es de Ignacio López Muro y está compuesto por relatos "breves, directos, irónicos e impactantes". Recuerde que Deabruak distribuye sus libros sin cobrar por adelantado: usted paga si le gusta el libro. http://www.deabruak.com Las periodistas. Viviana Gorbato está desarrollando una investigación sobre periodismo femenino en su Cátedra de Metodología de Investigación Periodística, que dirige en la Universidad de Belgrano. Para ello solicita materiales del tipo testimonial, entrevistas, bibliografía, estudios sociológicos, auge del periodismo deportivo femenino en Argentina, opiniones masculinas, suplementos y revistas femeninas, y otros temas en los que la mujer participe activamente en el periodismo. ugorbato@impsat1.com.ar Nuevos cursos. La Escuela de Letras ha publicado su programa de cursos para el período 1999-2000. Los interesados podrán matricularse hasta el 23 de octubre en un curso de creación en escritura narrativa, prácticas de composición y técnicas de la imaginación; en un programa junior de creación para literatura y cine enfocado a alumnos de 15 a 18 años de edad; un curso de creación a través de Internet, y cursos especializados y monográficos. Se requiere entrevista previa y los cupos son limitados. http://www.escueladeletras.com ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. === Literatura en Internet ================================================ Diccionario de Escritores en México http://www.arts-history.mx/literat/li.html Uno de los sitios más interesantes en materia de cultura mexicana es Artes e Historia, un foro virtual en el que confluyen aquellos que se sienten atraídos por el rico bagaje cultural de la nación azteca. El sitio -una iniciativa privada que se financia con publicidad de diversos entes empresariales y públicos- está compuesto por una serie de materiales formativos e informativos, entre los cuales destaca el Diccionario de Escritores en México, un gran directorio de las letras mexicanas. El diccionario no parece aspirar a ser una fuente exhaustiva para los interesados en la profundidad biográfica, sino simplemente pretende ofrecer al lector una guía rápida, en castellano y en inglés, que sirva como referencia para investigaciones. De cada autor reseñado usted podrá leer una biografía básica, con los hechos más resaltantes de su vida. El diseño ofrece la misma austeridad, careciendo de gráficos que demoren la descarga del valioso material. Al final de cada biografía se ha incluido una lista de las publicaciones conocidas del autor. Esta lista es muy sucinta, pero el lector tendrá a la mano, para cada autor, una guía clasificada por género que incluye el año de publicación de cada obra y datos adicionales tales como nombres de prologuistas, editores o ilustradores, premios recibidos y características de interés. Los realizadores de Artes e Historia se han valido de fuentes bibliográficas de primera línea, como el Diccionario de escritores mexicanos de la editorial Siglo XXI, la Enciclopedia de México editada por José Rogelio Álvarez o el Gran diccionario enciclopédico de México de Humberto Musacchio, entre otros títulos. Como las reseñas están ordenadas alfabéticamente, la vista podrá pasearse por igual alrededor de las vidas de los grandes autores aztecas, junto a los poco conocidos o a los que difícilmente se lee fuera de fronteras regionales o nacionales. Así, este diccionario representa, tanto para los visitantes mexicanos como para los extranjeros, una excelente vía para orientarse en los nutridos parajes de la literatura mexicana. === Vida y teatro en Guatemala: Conversación con Manuel Corleto =========== === Edward Waters Hood ==================================================== Manuel Corleto, recipiente del Premio Centroamericano de Literatura Rogelio Sinán para 1998, tiene una larga trayectoria literaria en Guatemala. Varias de sus obras teatrales se han editado en colecciones -¿Quién va a morderse los codos?, Lluvia de vincapervincas, Vade retro, El día que a mí me maten (Guatemala: Piedra Santa, 1979); El tren, Opus uno, Opus dos, Dios es zurdo, Ellos y Judas (Guatemala: Oscar de León Palacios, 1994)- y tiene tres novelas publicadas -Bajo la fuente (Guatemala: Ministerio de Cultura y Deportes, 1987, 2ª edición, 1994); Se acabó el tiempo (Guatemala: Artemis Edinter, 1992); y Con cada gota de sangre de la herida (Panamá: Universidad Tecnológica). Esta entrevista se realizó en la Ciudad de Panamá en marzo de 1998 durante el VI Congreso Internacional de Literatura Centroamericana. Edward Waters Hood: Manuel, ¿podrías hablar un poco de tu lugar de origen y las experiencias de tu juventud? Manuel Corleto: Nací en la costa sur de Guatemala, en el departamento de Esquintla. Ese lugar está muy cerca del mar y es una región muy cálida. Nací en ese lugar porque mi padre trabajaba para una compañía que encontraba agua y abría pozos. Pasé los primeros siete años de mi vida en lugares completamente áridos y sin agua, porque el trabajo de él era precisamente encontrar el agua. Eso de alguna manera siempre ha marcado mi vida en el sentido de que la primera memoria que tengo es del mar, de la playa, del sol, del calor, del trópico, en fin. Y eso me ha hecho inclinarme hacia los países costeños, a los lugares que tienen playas. A propósito -adelantámonos un poco, pero viene al caso-, viví tres años en California a la orilla del mar, fue una suerte aunque el clima es diferente, pero ahí estaba el mar. Y ha sido algo recurrente en mi memoria, de alguna manera me ha marcado. A los siete años mi familia llegó finalmente a la ciudad (de Guatemala) y entonces desde ese tiempo yo he sido una persona citadina. Estudié en un colegio que estaba en la vecindad de mi casa, un colegio de nombre suizo, con unos maestras muy estrictas, marciales ellas, que acostumbraban dar castigos muy severos, desde el tirón de orejas y de pelo al golpe con la regla; fue bastante difícil. Después, por razones económicas de mi familia, ya no pude estar en un colegio privado y pasé a establecimientos públicos. Pero en aquel tiempo todavía había cierto estándar, cierto nivel en la educación pública; era bastante buena. No había mucha proliferación de colegios tampoco; los colegios eran para la gente de un nivel económico elevado, no había el tipo de colegio para la gente de la clase media. Entonces, nosotros, la clase media, íbamos a las escuelas públicas y después al instituto. Me incliné desde muy joven por las artes plásticas y por la literatura; son dos cosas que siempre estuve desarrollando. Cerré mi carrera en la Escuela de Artes Plásticas como pintor, donde recibí clases de escultura, de grabado, de cerámica, de cómo pintar un mural, etc. Estuve hasta los catorce años con la idea de que iba a ser un artista de la plástica. Cargaba yo mi bufanda, la pipa, la boina, y me sentía Gauguin o cualquiera de éstos. Esta fue una segunda etapa, digamos, porque primero la estudié en la Escuela Nacional de Artes Plásticas y entonces en una escuela que se llamaba Academia de Artes Plásticas de la Universidad Popular. En esa escuela, estábamos en el segundo y tercer nivel lo que eran artes plásticas y abajo, en el primer nivel, estaba el auditorio, el teatro. Y un día -yo tendría catorce años- escuché sonidos extraños allá abajo, bajé la escalera de caracol, llegué y abrí las cortinas y descubro que hay un teatro en ese lugar. Y yo tenía rato en ese lugar pero iba directamente a lo mío y no me entretenía. Y me quedé esa noche, recuerdo, clavado, trabado en las cortinas, viendo lo que estaban haciendo. Estaban haciendo la obra de un autor argentino; no puedo olvidarlo, estaban vestidos de gauchos, hablando con el acento argentino; era un drama muy bonito, alusivo a la madre, los dos hermanos, el hijo bastardo, etc., una obra de un corte muy naturalista. Estaba yo tan entusiasmado. Por un lado dije: quiero saber qué es esto; por otro lado yo era total y absolutamente tímido, no sé si por haber vivido tanto tiempo en el interior, por haber estado tanto tiempo solo, el hecho de la soledad y la aridez en esos lugares. Pero le dije a un amigo que me fuera a inscribir a la Academia. Te cuento todo esto porque el momento que yo me inscribo en la Academia de Teatro se muere el hombre de las artes plásticas. Tiré la bufanda y la pipa a un lado, y me convertí en el estudiante de teatro. Durante todo el tiempo en el instituto yo participaba muy activamente en todo lo que se relacionaba con artes plásticas y particularmente en lo que se relacionaba con literatura. Cuando a los siete años vengo a Guatemala con mi familia, mi madre, que se separó de mi padre en ese momento, y nosotros vamos a la casa de una tía abuela, una casa de dos patios, con una fuente en el primer patio, un pasillo para los caballos al segundo patio. En el segundo patio había una higuera, un árbol extrañísimo, no uno cualquiera tiene una higuera, y un altillo completamente destruido, lleno de palomas. Pero también había, particularmente, una biblioteca increíble. Mi abuela era lectora y mi familia había sido muy inclinada a la lectura. Y me topo yo, desde los siete años, con ese mundo maravilloso de los libros. Al mismo tiempo que aprendo a leer. En ese época uno aprendía a leer no antes de los siete años porque decían que ésa era la edad, y cualquier intento que uno hiciera antes por leer decían que no, que eso no le correspondía a uno, que era de siete años en adelante; lo tenían así marcado. Yo pasé esos años de mi formación adolescente metido en esa maravillosa biblioteca donde estaban los clásicos, enciclopedias, la Biblia ilustrada a mano -unas cosas maravillosas- y los escritores latinoamericanos más importantes del inicio de este siglo. Ahí tuve contacto con este tipo de literatura. Te cuento todo esto porque estaban por un lado las artes plásticas y por otro estaba la lectura y mi trabajo haciendo composiciones -lo normal es que se hace la primera novela que es una novela policíaca sobre un crimen X. Cuando estaba en el teatro, trabajaba como actor, hacía mis prácticas como director, pero ya empiezo a escribir formalmente drama entre los catorce y diecisiete años. No era una escuela formal de arte, pero había cursos, talleres y mucha actividad práctica. Uno llegaba y ya estaba trabajando en una obra, y estaba metido en lo que era un problema escenográfico. Y hacíamos frecuentemente giras en el interior de la república con obras de todo tipo. Así estoy yo hasta los dieciocho años, mientras tanto había abandonado los estudios formales y estaba dedicado totalmente al arte escénico. -Hay muchos novelistas centroamericanos que empiezan la carrera literaria escribiendo poesía. -Ese no fue mi caso. Escribí poesía a las enamoradas, poesías al amor. Creo que es un proceso normal darle a una muchacha un poema; eso es muy bonito, da mucho ambiente y muchos resultados. Como en El cartero, donde un hombre toma los poemas de Neruda y logra su conquista amorosa. Y cuando le cuestiona Neruda, él le dice que la poesía es para eso, que la necesita, que es suya porque es el vehículo para la conquista de la mujer. Pero no empecé a cultivar el género de la poesía sino que entré directamente al teatro. Y más extraño aun, después de veinte años de escribir el teatro exclusivamente, no pensaba en escribir más que teatro. Para mí era pecado mortal pensar en ser novelista. A mí me ocurre una cosa extraña, para mí la palabra escritor no me cautivaba. Yo era el dramaturgo, la palabra clave en ese momento era dramaturgo. Eso me daba lo que yo deseaba tener; y tal vez por eso -pienso ya en la distancia- tal vez por ese celo que tenía de no ser confundido con un escritor quería ser identificado totalmente con un hombre de teatro que escribe drama y hace drama. En mi entrada al teatro todo era simultáneo. Creo que fue muy importante en mi formación como dramaturgo el hecho de conocer el teatro por dentro, de estar dentro del teatro, y también de haber tenido un aprendizaje en las artes plásticas; eso me permitió meterme en campos técnicos del teatro y de lo que diseño de escenografías, realización de escenografía, vestuario, de maquillaje. Hice todo al mismo tiempo, pero gradualmente, claro. -En Guatemala, ¿quiénes era tus amigos que escribían y hacían teatro? -Era una hermandad muy fuerte, y a mí me ocurrió algo particularmente extraño: yo estaba viendo que se hablaba de las generaciones tal, los grupos tal, y ocurrió que yo estaba solo por mi edad. Estaban los viejos que eran los maestros, los grandes, y venían atrás los jóvenes. Pero no tuve gente de mi generación, por decirlo de alguna manera, y eso me inclinó hacia los maestros los cuales se abrieron totalmente conmigo: Manuel José Arce, Hugo Carrillo, el hermano Raúl Carrillo que es un buen cuentista y novelista que había sido traducido al alemán en esa época. Mi familia no estaba económicamente estable en ese momento. Había perdido algunas propiedades, producto de la guerra, y uno de mis tíos abuelos estaba metido en política, y metido en política en esa época significaba que estaba mal con el gobierno de turno, que era o Estrada Cabrera o Ubico, que significaba que le iba a ir mal porque iba a perder muchas cosas o ir a la cárcel o al exilio. Entonces mi familia vivía modestamente, pero recibía algunos beneficios de propiedades que tenía en Honduras y El Salvador. Mi familia básicamente se instaló en El Salvador y Honduras originalmente, y de ahí se movió una parte a Guatemala y otra parte permanece en El Salvador. Tengo la doble nacionalidad Honduras/Guatemala, porque mis dos padres son hondureños de nacimiento, de San Pedro Sula y Ocotopeque, un pueblo en la línea divisoria entre Honduras, El Salvador y Guatemala. Algo también que me marcó a mí fue el hecho que mi tía abuela -virgen y mártir- que en su historia personal tuvo un novio que amó mucho y que fue uno de los cadetes contra el atentado de Estrada Cabrera y fue uno de los cadetes fusilados. Y mi tía abuela conservaba la foto de su amado en su ropero y nunca se casó. Pero a esta casa, curiosamente, llegaban las personalidades de las letras de la época. Claro, antes de que yo naciera y cuando era pequeño, llegaban Miguel Ángel Asturias y Mario Monteforte Toledo, que estuvo enamorado de una tía mía y que lo recordamos después, ya platicando con Mario me dice que sí la conoció. Hablo con mi tía Julia después y le digo "Mario Monteforte está de regreso", y se puso un poco nerviosa, y les concerté una cita para que se vieran después de esa cantidad de años que finalmente no pudo llevarse a cabo por varias razones. Pero te digo que a esa casa llegaba la gente a hacer la tertulia del café, a platicar, y mi tía abuela era muy conocida en ese círculo y ahí tuve contacto con varios escritores nacionales. A Mario Monteforte lo reencontré después de muchos años y logramos una buena amistad cuando él volvió en el ochenta y ocho, a través del teatro, primero, y después, en otras actividades literarias. Entonces tuve contacto con la gente grande del momento. Así que, en el aspecto del teatro, de la dramaturgia, gané varios premios en los Juegos Florales; cada año ganaba algo y se convirtió en una tradición para mí participar y ganar en los Juegos Florales. Y ahí me topaba con los grandes como Roberto Sosa y Manlio Argueta, toda la gente conocida. En aquella época, estoy hablando finales de los sesentas, principio de los setentas, coincidimos mucho en Quetzaltenango muchas veces para las fiestas de septiembre que eran las premiaciones. Hicimos -a pesar de que todos ellos eran mayores que yo- una buena relación y eso fue para mí muy significativo. Cuando yo publiqué mi primera novela, el prologuista, que fue Francisco Morales Santos, comentaba particularmente el hecho de que un dramaturgo estaba incursionando en la narrativa y agregaba, además, que con buen pie. Obviamente, ese entrenamiento que yo había tenido, ese acercamiento al teatro, le daba un sello característico a mi obra, particularmente en el manejo de los diálogos. Es el Waterloo de muchos, verdad, es el punto difícil de mucha gente que quiere escribir. No estoy hablando de los que escriben y que lo hacen con propiedad. Pero cuando uno empieza a escribir narrativa, dice: ¿cómo pongo a conversar a mis personajes de una forma creíble y natural? Eso es muy difícil, pero estoy seguro de que en mi caso fue significativo. Tengo una vida en la literatura bastante larga -tengo cincuenta y cuatro años en este momento y empecé a escribir teatro en el setenta y tres- y yo me siento apenado, me siento incómodo. Conozco las causas, conozco que se forman las camarillas, las capillas de gente, pero van seis congresos de literatura (Congreso Internacional de Literatura Centroamericana), si no es por la feliz coincidencia del premio Rogelio Sinán, yo paso inadvertido en el sexto congreso. ¿Te das cuenta? Algunos, coincidentalmente y extra congreso, se dan cuenta de que soy un autor guatemalteco que ha hecho un trabajo serio, por decirlo de alguna manera, que ha hecho teatro e incursionado en la novela. Bueno. Esto a mí me abrió otra dimensión. La gente puso sus ojos en mí, bien o mal, ahí están mis hijos. Estoy totalmente consciente de que alguien se va a interesar en cualquier momento, va a querer referirse a mi obra anterior, ver qué pasa con el teatro, y eventualmente una traducción o quizás en el próximo congreso habrá una ponencia sobre mi obra. Viene a demostrar también la importancia de los congresos. Curiosamente yo me gano el premio Rogelio Sinán, lo cual es interesante. Estoy muy contento porque son tres mujeres (Alina Camacho-Gingerich, Alondra Badano y Itzel Velásquez) las que han escogido este libro y son mujeres de calidad, super inteligentes, muy profesionales, sumamente preparadas y que cada una en su campo es incapaz de hacer concesiones. Eso a mí me llena de mucho orgullo y me alegra enormemente. -¿Puedes hablar de algunas de tus obras teatrales? -Sí, voy a empezar con El animal vertical. Es una obra que fue estrenada durante un festival de teatro guatemalteco y con la que gané el premio de la dirección, de montaje de la obra en el festival. Fue remontada, con muy poco éxito en 1996, en el teatro La Cúpola. Quizás es una obra que marca mi inicio formal dentro de la dramaturgia; eso fue en el setenta y tres que la estrené. En 1974 estrené otra obra en uno de los festivales de Antigua, Guatemala. Ahí estrené una obra que se llama Algo más de treinta años después. Con ella gané también un premio de montaje. Es teatro del absurdo básicamente, y mucho del absurdo hay en mi novelística. Si voy a mencionar otra, hay una pequeña pieza que dura siete minutos. Yo me hice una pregunta una vez. La gente quiere tener el equivalente de lo que paga. Si yo pago mi boleto, tengo dos horas de teatro. Y ese es mi derecho, y cuidado alguien toca ese derecho. Decidí hacer un experimento que no llevé finalmente a la práctica porque ningún teatro se animó. Tengo una obra de siete minutos que es una obra redonda, para mí es una pieza muy importante. Yo quise darle al público los siete minutos, para mí de buen drama, algo que tenía consistencia, y terminada la presentación los actores se van, se cambian, se van a sus casas y el público no sabe qué pasó y empieza a protestar y termina rompiendo el teatro. Pero bueno, esto para demostrar que no es el tamaño de lo que estamos hablando; el público no está pagando por dos horas, está pagando por ver una obra, y esa es una obra de teatro. La cual después se convirtió en una pieza mayor, ya con ciertas adiciones, y llegó a una pieza de duración normal que se llama Lluvia de vincapervincas. Tengo otra obra que se llama El día que a mí me maten. Esta es la letra de una corrida mexicana que dice: "El día que a mí me maten que sea de cinco balazos y estar cerquita de ti para morir en tus brazos". Y agrega que, afortunadamente, de los cinco balazos sólo uno era de muerte, por fortuna. Toda la temática es política social; es una crítica del sistema, fuerte crítica además, y lo desarrollé en los años de la peor represión. Lo que a mí me salvó -y no a algunos compañeros que murieron, que fueron desaparecidos como Otto René Castillo- es que yo jamás milité políticamente. Yo me cuidé en ese sentido. Viviendo en México, trabajando en México, entre el setenta y el setenta y tres, llegaron comisiones de la guerrilla a hablar conmigo -compañeros-, a pedirme que me incorporara al movimiento. Entre ellos, un querido amigo mío que había sido campeón de motocross, y me pusieron un día entre la espada y la pared. Me fueron a visitar en mi apartamento en México, y me cuestionan a mí el hecho que yo bla-bla-bla hablaba muy bonito y ¿qué?, ¿cuál era mi responsabilidad frente al movimiento, cuál es mi aporte a la lucha revolucionaria?, y yo que tenía una idea clara y que la sigo teniendo y una mente clara en relación a eso, les respondí que yo los admiraba, yo admiraba su decisión, su lucha, pero que era el derecho inalienable que ellos tenían de decidir qué hacer, y que mi decisión en ese momento era que yo debía, a través de mi dramaturgia, de mi trabajo, hacer un tipo de lucha también, un tipo de crítica que no iba a conducir, por supuesto, a mover las masas, porque no las vamos a mover en un teatro de trescientos espectadores con una temporada de treinta días y se acabó la obra. Pero creía firmemente que uno a cualquier nivel puede hacer una labor importante. Y esa fue mi forma de zafarme del momento, aunque ellos estuvieron muy disgustados conmigo durante mucho tiempo. Me enteré tiempo después de que llegó un hombre negro de África, Ives Florima de nombre. Llegó a México, y Carlos Mencos, que era el director del teatro universitario, le dio posada en el teatro. Y yo veía a este hombre durmiendo literalmente en los telares del teatro, la parte superior del teatro, a quince metros de altura; el hombre estaba como abrazado a las vigas y ahí se dormía; y yo me decía que en cualquier momento este hombre se va a caer de ahí. Te cuento esto porque yo hice una buena amistad con este hombre, nos llevamos bien, era un hombre de teatro. Y de repente se desapareció, se fue a Guatemala. Me enteré de que un músico de la sinfónica, que era músico y militante, estaba preso. Otro músico lo fue a visitar y le dice el músico preso al otro que mi cabeza estaba ya con precio porque yo tenía algo que ver con la CIA. Aparentemente este hombre, Florima, era un agente de la CIA, y yo, coincidentalmente yo, por otras razones, me fui a vivir a México. Le afirmó este hombre que si yo no me hubiera ido a vivir a México, la guerrilla me ejecuta en ese momento. Es todo lo que sé, yo no profundicé más en el asunto, no sé de ese hombre más de lo que te cuento. Eso fue del lado de la guerrilla. Y del lado del ejército, un día uno de mis alumnos de kárate -yo había dado clases de kárate durante muchos años- se acerca y me cuenta para hacerme el favor que hay problemas conmigo en la comandancia del ejército, que mi expediente es muy grande, y que sólo están esperando encontrar algo por ahí que les confirme que yo tengo alguna relación directa con el movimiento para volarme la cabeza. Tiempo después lo pude comprobar con la publicación de mi primera novela, Bajo la fuente; llega el gobierno de la Democracia Cristiana, bueno, como yo había sido Premio Froylán Turcios, se interesa Bellas Artes y dicen bueno queremos publicar el premio aquí. Y hacemos los arreglos y se edita el libro. Cuando el libro está editado, llega una orden del Estado Mayor Presidencial diciendo que ese libro no debe entregarse a ese autor. Preguntando las causas, dicen que es un libro obsceno, con muy malas palabras, four-letter words, y que cómo iba a publicar el estado una obra así. Ellos no mencionaron en ningún momento el asunto político, solamente el asunto inmoral. Mario Monteforte se entera y llega a la presidencia y dice: ustedes no entregan este libro y yo estoy en un avión y regreso a México al exilio, porque yo volví creyendo que aquí había una apertura, no voy a permitir ningún tipo de censura a la literatura, no más, dijo Mario Monteforte. Así que ese libro se entrega. El gobierno, que había tomado a Mario Monteforte como una bandera, le ofreció el Ministerio de Cultura, el Ministerio de Educación, y Mario les dice que no le interesa. Admirable. En otra ocasión le dieron patrocinio para montar una obra y devolvió el dinero que le sobró al Estado. ¿Quién hace eso? Mario Monteforte Toledo. Le dan cien mil quetzales, y devuelve veinte cinco que le sobraron porque no los gastó. ¿Quién hace eso? Nadie. Lo seducen, que le van a dar el Ministerio de Educación y Mario dice que no, yo no estoy de acuerdo con ustedes. ¿Quién hace eso? Esto te demuestra el valor que tiene este hombre ideológicamente, por decirlo de alguna manera, y que no hace concesiones. Cuando Mario les hace este ultimátum, el libro ya está impreso, hay una fecha para entregarlo, para presentarlo. Y se ven obligados a que el libro sea entregado; además, Mario dice que va a presentarlo. En el acto de entrega del libro, hay un funcionario medio del gobierno, nada más, ninguna reseña en los periódicos ni mención, y se lleva a cabo el acto de entrega con discursos de análisis de la obra. La edición fue de mil ejemplares y me dieron la mitad de la edición. Mis ejemplares caminaron, circularon; los del ministerio desaparecieron, no circularon. Ellos aceptaron finalmente lo que Mario les dijo, pero se vengaron de cierta manera. Es un tipo de negociación. Yo sí he tenido problemas por la temática y fui uno de los pocos escritores que no salieron huyendo del país y que siguieron trabajando durante los años más álgidos de la represión sin hacer ningún tipo de concesión y sabiendo el riesgo. Pero como te repito, mi lógica yo la basé en el hecho de que yo no estoy militando, a mí no me pueden pisar la cola; yo soy un escritor, estoy trabajando, tengo mi ideología, estoy haciendo estoy, pero no me pueden acusar de subversivo. -Para ti, ¿existe una literatura no política, no social? -No hay líneas divisorias; todo se conecta. Pero como hablamos del tema del precio de la cabeza de uno en estos países y que fue muy evidente, los desaparecidos, y todavía sigue siendo, no creo que hay una división. La única división es la medida en que uno puede hacer concesiones, pienso yo. Para empezar, a mí alguien se me acercó y me dijo: ¿quieres seguir vivo en este país? Usa la autocensura, me dijo. Tu criterio para no tocar a esta gente y lo vas a pasar bien. Y a mí me pareció eso terrible en ese momento. Creo que no hay una línea, todo se conecta, y tiene que ser así también. La gente en el poder tiene terror a la palabra. Mario Monteforte dice de mí, por ejemplo, en un análisis que hizo de mi teatro y de mis primeras novelas, que en mí no había rabia, que lo que yo escribía era como puro, pero que en mí la palabra era más aguda y más destructora que una bala. Ahora, es cierto, el terror del sistema, de la gente en el poder, es precisamente eso: el miedo que tiene a la fuerza, al valor de la palabra que es más aguda muchas veces que una bala. Si una persona adquiere conocimientos sobre ciertos temas, junto al conocimiento tiene la capacidad de cuestionar. Conociendo ya, por ejemplo, tus derechos y tus obligaciones, puedes hacer un esquema y cuestionar el sistema. De esa cuenta, las dictaduras tradicionalmente han tratado de mantener a la gente en un estado de ignorancia, porque de esa forma el control es mayor. ¿Y quién ha colaborado con eso fuertemente? La religión, la parte dogmática. Es pecado esto, no se hace lo otro, el poder de Dios, etcétera, que te ha llevado a decir amén y aceptarlo como algo que es y que no es cuestionable: es el dogma. La educación en nuestros países significa automáticamente la oposición. Si conozco la ley, si conozco mis derechos, yo puedo cuestionarte. -Las letras no se comen, ¿verdad? -Pero se toma la sopa de letras, sí se comen pero solamente en forma de sopa. -Para la gran mayoría de escritores, la literatura es un trabajo que se realiza en horas robadas. Si se pueden comer las letras, pocos pueden vivir de ellas. -Cuando yo me encontré en el teatro, o el teatro se encontró conmigo, y se dio este amor a primera vista, como te cuento, acabo de salir de la Escuela de Artes Plásticas. Y la única forma posible para mí de hacer una carrera, de ganar dinero, era en una agencia de publicidad. Entonces estudié sobre mercadeo, sobre promoción, sobre producción comercial. Y caí en el lugar donde tenía que caer que era el departamento de arte de una agencia de publicidad. Estuve trabajando muchos años en publicidad, escalando posiciones y jugando diferentes bases; entonces pasé a director artístico del departamento de arte y después a director creativo de la agencia de publicidad. Después un dueño de una agencia me dijo que yo podía ser un buen ejecutivo de cuenta y me dijo que fuera un ejecutivo de cuenta y fui ejecutivo de cuenta. Inmediatamente antes de irme a México, en los setenta, este hombre, dueño de la agencia de publicidad me hace la propuesta: "Estoy por comprar una agencia que quebró. Quiero que tú la manejes, y vamos como socios". Yo en ese momento era subgerente en la agencia de él. Entonces, en una mano tenía la seguridad, esa propuesta que era muy importante, en ese momento yo tenía veinte y pico de años. Y por el otro lado, tenía que irme a México a vivir, a experimentar el teatro y la televisión. Rechacé la oferta. Cuando regresé de México también trabajé un poquito en publicidad. Hasta que me hartaron los contenidos de la publicidad. Fue un choque fuerte: a mí me mandan a Costa Rica en esa época a que hagamos un estudio sobre wax, cera líquida, antideslizante. Nosotros vamos con una cabina con el vidrio que es espejo al otro lado, y podemos nosotros ver y no nos pueden ver, y se hace una evaluación; se pregunta a las amas de casa, gentes que han usado el producto y llegamos a la conclusión de que la cera no era antideslizante. Bajo ciertas condiciones sí, era menos deslizante que otras. Y vengo yo y les digo a los ejecutivos, esta cera no es antideslizante, y nosotros estamos basando nuestra campaña sobre el hecho de que nadie se va a quebrar el cuello o una pierna con esta cera. Me miran como un animal extraño, me ignoran totalmente y sacan la campaña. Y yo renuncio, no sólo de la agencia sino de la publicidad. Claro, eso fue como el vaso que se rebasó de agua. Ya había una serie de cosas, la apelación sexual, la connotación sexual en la publicidad. Toda esta serie de cosas me habían hartado de tal manera que yo me salgo de la publicidad. Entonces, en mi primera época sobreviví gracias a mi trabajo en el departamento de arte, como ejecutivo y luego como subgerente de una agencia. Y cuando vuelvo a Guatemala decido que no voy a trabajar más en publicidad y soy contratado por una editorial muy importante, pero editorial de material didáctico, de material escolar. Esta empresa hizo una fortuna millonaria con unas hojitas de un centavo, de mapas, del aparato digestivo, de los inventos más grandes de la humanidad, etcétera. Y los maestros pedían al niño que investigara sobre el aparato reproductor masculino, por ejemplo, y no había nada. Ahí estaba la hojita de un centavo. Y ellos crearon un imperio sobre la base de las hojitas de un centavo. Y fue la invención de este hombre. Cuando yo llegué a la editorial ya tenía más de veinte años de existencia y se había diversificado: había producción literaria, había producción editorial de libros que no eran didácticos. Llegué yo en un momento justo cuando la empresa estaba sufriendo una transformación, pasando de ser un pequeño negocio familiar muy próspero a competir en un mercado, porque había otras editoriales y empezaron a llegar materiales de Venezuela, de Costa Rica y de México. Entonces me tocó a mí organizar un departamento de producción editorial. En la parte gráfica en esa época, después ya me fui metiendo en la cuestión puramente editorial, después en la creación de proyectos editoriales y la implementación de ciertas cosas. Y eso es lo que a mí me ha permitido sobrevivir en mi país. No ha sido el teatro, no ha sido la literatura, por supuesto, sino que ha sido de la producción editorial. Y por otro lado, el kárate fue introducido en Guatemala en 1952, por un hombre que había escuchado sobre jiu-jitsu después de la segunda guerra mundial. Se empezó a desvelar eso de las artes marciales, y yo pregunté qué es eso, hubo un interés, muchos maestros llegaron de Estados Unidos, otros de México. De pronto se encontró ese hombre con un libro y empezó a practicar por su cuenta. Abrió un pequeño gimnasio y de pronto pasó un japonés que era técnico, se vuelve amigo de él, lo conecta con México, con Estados Unidos, con Japón, y resulta ser el introductor del kárate. En el 67 empiezo a recibir clases. Andaba buscando un deporte de contacto. Primero el box, y mi nariz sangraba todo el tiempo; y dije no, mi nariz no es para el box. Después, la lucha; yo no tenía la consistencia física suficiente para la lucha: el peso, el cuerpo. El judo me pareció que era interesante, pero también era mucho contacto físico, mucha fuerza. Y me encuentro finalmente el kárate y eso me queda bien a mí: hay cierta distancia del oponente, etcétera. Y empiezo con él casi simultáneamente con el teatro. Y lo tomo en serio como una disciplina, como una filosofía, y lo he practicado casi toda la vida. No sé si eso me ha ayudado para la literatura o al revés, pero ha sido una experiencia muy valiosa para mí el arte marcial; y sí creo que de alguna manera sí ha influido. En los últimos diez años he sido instructor. Tenemos una licencia de la federación japonesa, tengo el grado de sen sei, que significa maestro, que uno tiene que alcanzar para dar clases. Lo he hecho, pero no lo he hecho como un negocio. Tengo una cosa muy modesta; trabajo con jóvenes, niños, a precios realmente supermódicos. Cuando estaba en California, mi maestro en Santa Ana fue un japonés que se llama Fumio Demura, que ha sido el doble en Karate Kid, ya ha estado conectado con Hollywood. Ha hecho al mismo tiempo una carrera como doble en el cine y como maestro de kárate, pero no. Viví una experiencia extraordinaria en Estados Unidos. Mucha gente va a trabajar allá en fábricas, en supermercados, a buscar cualquier cosa. Y obviamente yo fui a Estados Unidos con la idea de trabajar -ilegalmente, por supuesto- y tuve una gran fortuna de que nos contrataran para cuidar una casa en Palos Verdes, a la orilla del mar. Estaba Redondo Beach a un paso. Yo he vivido en Estados Unidos unos tres años inolvidades en el área de Orange County. Trabajé en material gráfico en un community college, hacía posters, y trabajando en material gráfico más que todo, hacía folletos, posters y demás, y escribiendo, allí tuve una gran producción en teatro. Escribí dos de mis mejores obras de teatro en Orange County, y con una de ellas gané el título de maestre de teatro en los Juegos Florales, que significa que uno ha ganado ya tres veces el primer lugar y ya no puede seguir concursando: una especie de consagración dentro del certamen. Estuve estudiando japonés en Hawthorne en esas escuelas nocturnas. Estudié dos años de japonés. La pasé muy bien. Para mí fue un sueño vivir en Estados Unidos: no me hice rico, no viví del welfare y nunca quise tener una green card falsa. Mi esposa del momento, por el contrario, tenía todo tipo de documentos habidos y por haber. Yo me puse un plazo, como antes lo había hecho en México; no sé, siempre me he puesto plazos en la vida. Y el plazo que me impuse en ambas ocasiones fueron tres años en México y tres años -ni un día ni una hora más- en Estados Unidos, y lo cumplí. Para mí fue una experiencia inolvidable. Tuve bastante contacto con la literatura de Estados Unidos. Y el tipo de trabajo que tenía -que era cuidar una residencia en Palos Verdes- me permitía ir todos los días a la playa Redondo Beach y escribir lo que yo quería. De pronto, tenía que cortar un poco los árboles, los arbustos y la grama, y limpiar los vidrios, pero no era un trabajo con horario que me obligara a desplazarme a ciertos lugares: fue casi una vacación lo que yo tuve en Estados Unidos. También trabajé con una compañía de sistemas de seguridad. -¿Te marcó esa experiencia? -Me marcó definitivamente. Me puso en contacto con una realidad que yo no conocía. Aunque yo había estado ocasionalmente en Estados Unidos nunca había vivido la realidad americana. Una cosa es lo que le cuentan a uno y otra es lo que uno ve. Comprendí mucho del pueblo americano, de que no tienen la menor culpa de las decisiones que se toman a nivel del Estado oficial. La gente, especialmente en California, me impresionó por su cortesía, cosa que queda en evidencia cuando uno va a cruzar la calle, los autos se detienen. En New York te tiran el carro encima. Para mí fue sumamente enriquecedora esa experiencia como escritor, a la medida de lo que yo esperaba. Amo el lugar, amo Estados Unidos. Ideológicamente podemos tener nuestras diferencias. Me sorprendió mucho la cortesía de la gente, su sentido de humanidad dentro de una sociedad automatizada, prácticamente. El respeto a la persona, que es una cosa muy básica. Hay gente que lee mucho además. Me sorprendió que encuentran tiempo para leer. Cada vez que voy a Estados Unidos la paso muy bien con la realidad americana. Claro, hay de todo en todas partes y tenemos que aceptar lo bueno como lo malo. Creo en el orden, en la honestidad, todos esos valores que he aprendido del kárate donde todo está conectado. Todo viene a conectarse dentro de un gran esquema, todo parte de un principio, de un principio natural de no agresión, de no interferencia, de respeto a la persona, a tu decisión como ser humano, a tus perfecciones como a tus imperfecciones. Eso es importante; yo lo aprendí en Estados Unidos más que en cualquier otra parte. -¿Puedes hablar un poco de tu novela premiada, Con cada gota de sangre de la herida? -Escribí una primera novela a principios de los ochenta. Una novela de unas trescientas páginas, y como había trabajado con editoriales la llevé hasta artes finales y montaje total para la edición. El libro estaba formateado, pero yo tenía mis dudas. En ese momento, con el libro terminado en las manos, decidí desecharlo. Jamás lo publiqué y jamás voy a publicarlo. Decisión que celebró mucho Mario Monteforte, diciendo que pocos escritores tienen el buen tino o la suerte de no publicar su primera novela, porque normalmente una primera novela está saturada de imperfecciones, es un experimento hasta cierto punto, es un terreno desconocido y obviamente el resultado final no es del todo halagüeño. Él celebró eso, y con él yo sigo celebrando el hecho de que no publiqué esa primera novela que era una especie de refrito de toda mi dramaturgia. Había tomado muchos elementos de ella y les di la forma de novela. Pero la dejé. Entonces escribí Bajo la fuente, que considero mi primera novela. Ganó el premio Froylán Turcios en Honduras en el 85, y luego seguí trabajando el género de la novela. Gané dos veces consecutivas el premio guatemalteco de novela, con Se acabó el tiempo en 1991, y en 1992 con A fuerza de llorar tanto. En el ínterin, se acercó a mí una persona que quería que yo escribiera su historia. Esta persona resultó ser un drogadicto y delincuente muy famoso en Guatemala apodado Malasuerte, y me dijo "te doy cuatro mil quetzales si me escribes mi historia". Y no me lo dijo dos veces. Sin embargo -y lo digo en ese libro- yo tenía ciertas reservas porque había leído un artículo en esa época sobre los condenados a muerte que pasan a la notoriedad y la celebridad, cediendo sus derechos un instante antes de ser ejecutados y salen libros que han tenido un éxito tremendo. Yo me cuestioné eso, y llegué a la conclusión de que yo estaba siendo contratado para un trabajo, que debía tomarlo como tal. Si él quería que contara su historia, la iba a contar: la historia de un drogadicto, un maleante, que en algún momento cambia; y muere en la cárcel al crimen y renace como una persona nueva, funda un hogar para drogadictos, lo mantiene cierto tiempo, se vuelve orador, un pastor evangélico. Marc Zimmerman me critica esa novela; no le gustó. Yo tenía tres novelas premiadas más esta Malasuerte, que fue escrita por contrato. Estaba en un momento en que quería hablar más sobre mi niñez, quería hablar sobre mi barrio y lo que yo había vivido en esa época de la adolescencia. Y aquí, en Con cada gota de sangre de la herida, me remití a un viejo trabajo que tenía un capítulo famoso sobre la casa de mi tía abuela. Entonces retomé esos elementos, reinventé la historia sobre el encuentro de dos amigos que han crecido juntos, que se separan a raíz de un evento terrible, un crimen que ocurre en ese barrio: un homosexual es asesinado y descuartizado, un reparador de muñecas, y de paraguas y sombrillas -un relojero de profesión, pero su afición es reconstruir estas muñecas. Y en su taller este hombre tiene colgadas las partes de las muñecas, las cabezas, los brazos, los torsos. Y es cierto, yo lo vi de niño: había en una esquina el taller de reparación de muñecas. Y eso es el disparador de la historia. Estos amigos se separan a raíz de un horrible crimen ocurrido con este hombre, el cual aparece junto con sus muñecas descuartizado. No se sabe qué pasó, se sugieren algunas posibilidades. Este había violado al hermano pequeño de uno de los protagonistas. Lo cierto es que los dos amigos se reúnen después de muchos años -veinte o treinta años más tarde- en un momento en que uno de ellos está dispuesto a morir porque ya no le interesa la vida, y hacen un pacto de sangre estos amigos. La historia termina con la muerte de uno de ellos -aparentemente ayudado por el otro- en un ritual parecido al hara kiri japonés. La universidad tomó un texto de teatro mío llamado El tren. Los personajes son el hombre encargado de la estación, que tiene un hijo que se fue a la ciudad a trabajar y está metido en el movimiento revolucionario, y la maestra de la escuela que después de muchos años decide regresar a la capital. Entonces la acción se desarrolla en el contexto de ese momento en que la maestra y el muchacho van a regresar a la ciudad. Y viene en el tren un militar que viaja a dar sus respetos a su madre como todos los años. Te cuento esto porque cuando me invitaron a ver el montaje de mi obra, el director, que era gay, decidió que este personaje era gay. Y le dio una dimensión tan interesante a mi obra, algo que yo no había imaginado, y para mí fue un logro dentro del montaje. Lo que me pasa con Con cada gota de sangre de la herida, en este momento, es que voy novela y media en adelante. Ya terminé otra novela y llevo la mitad de otra, en avance. Y volver sobre esto me es un tanto penoso y extraño, y estoy confundiendo inclusive los personajes; estoy metiendo algunas cosas de otra novela aquí aunque la leí hace poco. Me ocurre un distanciamiento grande con la obra. Parte de la obra que me parece interesante es cuando, en una escena que se desarrolla alrededor de un juego de ajedrez, se va conociendo algo sobre el crimen, lo que motivó el crimen. Esa parte me gusta mucho, el desarrollo a través de una brevísima partida de ajedrez, en media docena de jugadas hay un jaque mate, y está dicho todo. Podía estar inscrito dentro de la novela policíaca, pero no fue la intención. Hay un crimen, un problema existencial, lo que ocurrió en ese barrio, se conoce sobre la política del momento, sobre los hechos reales más importantes que le tocó vivir a esta gente y que de alguna manera marcaron su vida. Como te dije al principio, es muy autobiográfica, sobre mis experiencias personales. -¿Cómo ha sido recibida tu narrativa? -Hay dos cosas que me molestaban de mis críticos. El hecho de que ponían el dedo sobre mí por dos temas: primero, querían saber por qué estoy abusando de recursos teatrales e inclusive material teatral en mi narrativa; y segundo, por qué era tan biográfica. Otra cosa que han criticado de la novela es la completa licencia que tomo con el lenguaje, con la gramática. Creo que estos aspectos son los aciertos del trabajo, el asunto de estilo. ** Edward Waters Hood (Burlington, North Carolina, 1954) enseña literatura hispanoamericana en la Universidad del Norte de Arizona, Flagstaff. Ha publicado La ficción de Gabriel García Márquez: repetición e intertextualidad (Peter Lang, 1993) y ha traducido varias novelas de autores centroamericanos, incluyendo La niña blanca y los pájaros sin pies (The Lost Chronicles of Terra Firme [White Pine, 1997]) de Rosario Aguilar y Caperucita en la zona roja [Little Red Riding Hood in the Red Light District (Curbstone, 1998)] de Manlio Argueta; Señores bajo los árboles [Face of the Earth, Heart of the Sky (Bilingual Press, in press)], y El corneta [The Bugler / El corneta by Roberto Castillo (edición bilingüe, International Scholars Publications, in press)]. edward.hood@nau.edu. === Festival de Cultura en Guatemala Claudia Navas Dángel ============ (Nota del editor: durante 15 días del mes de agosto los guatemaltecos celebraron las diferentes manifestaciones de su cultura en un festival realizado en el centro histórico de la ciudad. La periodista Claudia Navas Dángel nos brinda hoy esta amable crónica sobre el hecho). Todo cumpleaños merece un festejo, y cuando la homenajeada es la ciudad, bien vale la pena echar la casa por la ventana, ¿o no? Bueno, eso fue lo que pasó en estos últimos 15 días de agosto en la ciudad de Guatemala. La Virgen de la Asunción vio las iglesias repletas de velas y flores, y las calles de su valle se tiñeron de algarabía, música, danza, poesía y color. Pero vayamos por partes. Para empezar se realizaron unos murales, muestra del talento plástico (en el buen sentido de la palabra) de algunos patojos, así láminas y paredes quedaron plasmadas de sentimientos y emociones encontradas, las cuales seguramente perdurarán hasta que el invierno azote con furia, o hasta que los candidatos a presidente decidan tapizar su sonrisa en ellos. (Estamos en campaña electoral). Luego, la personificación de otros, o mejor dicho, el teatro, tomó las calles por sorpresa e invadió de carcajadas las ventanas y vitrinas de la sexta avenida. Así, entre marimbas (instrumento autóctono) y guitarras eléctricas, los parques distribuidos en esta zona aglutinaron a la mara (expresión que significa mucha gente) y al ritmo suave o pesado algunos danzaron y otros mosharon, pero siempre poniéndole un toque alegre a las actividades. Y cuando hay música, siempre hay baile, sólo que en esta ocasión le llamaremos danza, y así iluminadas por veladoras y aromatizadas por incienso, las flamas de fuego disfrazadas de seres humanos giraron al compás de una música mística y ensombrecedora (fue lo mejor del festival). Nada que ver con los mimos, los cuales se abalanzaron por las calles con las caras pintadas de azul, color del cielo, del mar, de la bandera y robaron sonrisas y hasta carcajadas a más de un transeúnte. La poesía contempló miradas pérdidas, personas ausentes y presentes no más para que los miren, pero llegó, tal vez no ha muchos, pero acuchilló a la mentira, a la ignorancia y la prepotencia. Se liberó, hizo el amor con la cordura y explotó en malas palabras, expresiones escatológicas y violencia acumulada. Gritó, gritó desde las alcantarillas, por las calles, las fuentes y desde el aire. Se tambaleó y vio pasar a la gente escandalosa, morbosa y sedienta y luego bajó y dejó escrito su nombre en la figura de una patoja. Fue lo más representativo, a mi gusto y pobre criterio. Después el mismo centro calmó el apetito del melindroso y se extendió en platillos típicos y bebidas alcoholizadas. Retumbó, y alebrestó a las masas (esto suena), minó las ganas de gritar y excederse y después cesó el barullo, se acabó la festividad. De nuevo el centro se cubrió de smog, caras serias y compungidas que caminan rumbo al trabajo y guardó en las catacumbas de la catedral el eco artístico. Reposará otro año, ojalá que sólo un año. ** Claudia Navas Dángel, periodista guatemalteca. claudiandangel@hotmail.com. === Variaciones nabokovianas (abril 23, 1899-1999) Jaime Lopera ====== 1 En abril 23 del presente año -la misma fecha de Shakespeare y el mismo año de Borges y de Hemingway- se cumple el centenario del nacimiento de Vladimir Nabokov. Hasta su muerte en 1977, Nabokov fue reconocido principalmente como el autor de la sensacional novela Lolita, la cual fue llevada al cine por Stanley Kubrick con un éxito enorme en Estados Unidos y Europa. Por ese entonces Nabokov ya había escrito otras novelas, cuentos y poemas (unos textos en ruso, otros en inglés), y sus conferencias de crítica literaria en las que se ocupa no solamente de los rusos más famosos, sino también de Joyce, Proust y otros en las universidades de Wellessey y Cornell. Con el paso de los años, la narrativa de Nabokov lo acredita como uno de los mejores de este siglo, al lado de Beckett y de Borges. Sólo que, por razón de la novela llevada al cine, se lo conoce más por su tratamiento de la paidofilia -la misma que le atribuyen a Lewis Carroll- lo cual hace olvidar la otra importante narrativa de este escritor ruso. 2 Como el cine le trajera fortuna (el guión había sido escrito por el propio autor a solicitud del director de cine), Nabokov escribió otras novelas principales -Ada y Pálido fuego- en Suiza, el ultimo país que había escogido como su residencia después de Rusia, Inglaterra y Estados Unidos. Aparte de Lolita, estas dos historias han sido la fuente de numerosas monografías, artículos, interpretaciones y reseñas en todo el mundo. Existe ahora mismo la Sociedad Nabokov y la revista The Nabokovian, que se publica desde 1978 con ensayos acerca de la obra del autor. Este año la Universidad de Cornell realizará por tres días el Nabokov Centenary Festival en el cual participarán escritores de todo el mundo: se mostrará una placa de mármol en el salón de clase que ocupara por mucho tiempo, se darán recitales de poesía y se leerán reseñas de sus libros, e incluso la representación de una obra teatral basada en la correspondencia de Nabokov con el crítico literario inglés Edmund Wilson. (Extrañamente sólo hasta julio de 1986, en el tiempo que ya era un escritor reconocido en todo el mundo, los soviéticos aceptaron a Nabokov como de los suyos, cuando uno de los órganos oficiales del Partido anunció que "había llegado la hora de devolver a Vladimir Nabokov a nuestros lectores"). Al morir en Montreaux en 1977, Nabokov dejó una extensa producción que ha venido siendo publicada por su único hijo, Dmitri, y sus numerosos seguidores: en poco tiempo la leyenda de su prolífica y penetrante narrativa ha crecido como espuma en todas partes y Nabokov es célebre como uno de los más admirados novelistas del siglo XX. Editorial Labor sólo hizo la primera traducción al español de Nabokov en 1958 (Trece relatos). "Un maestro de la prosa inglesa, el fenómeno más extraordinario de este tipo desde Conrad. Hay en Nabokov algo similar a Proust, algo similar a Kafka y, probablemente, algo similar a Gogol. No obstante, Nabokov es tan original como cualquiera de estos escritores". Edmund Wilson. Pequeña biografía Vladimir Nabokov (1899-1977) nació en San Petersburgo en el seno de una acomodada familia aristocrática. En 1919, a causa de la revolución rusa, abandonó su país, estudió en Cambridge, luego se instaló en Berlín entre 1923 y 1937, donde escribió sus primeras novelas (una de ellas con el nombre de Mary, o Mashenka) con el seudónimo de Sirin; finalmente se hizo ciudadano norteamericano y allí pasó veinte años antes de regresar a Europa nuevamente. Desde mayo de 1940, cuando llegó a Estados Unidos, fue profesor de literatura en varias universidades como Wellesley y Cornell, donde dictó los famosos cursos sobre literatura rusa y novelística moderna que le dieron una fama adicional de crítico literario hasta ser invitado por Harvard a repetir el éxito de sus lecciones en este campo. De 1948 a 1959 fue un período muy productivo en la vida literaria de Nabokov pues no sólo hizo la enorme traducción al inglés de Pushkin (4 volúmenes de 500 páginas cada uno de Eugenio Oneguin), sino que también escribió Lolita, Pnin y Habla, memoria, entre otras. En 1960, después del éxito de Lolita, se fue a vivir a Montreaux (Suiza) donde murió en 1977 al lado de Dmitri, su único hijo y de Vera, su esposa judía, quien había sido su asistente, secretaria, mecanógrafa y musa en varias ocasiones. Extraordinario estilista, fue además el traductor al ruso de Alicia en el País de las Maravillas. Dramaturgo, poeta, crítico y novelista, fue además un especialista en mariposas -su verdadera pasión- y varias especies cazadas por él llevaron su nombre en latín. 3 Como diría José Emilio Pacheco, al morir un escritor anteriormente ingresaba en lo que se llamaba "el purgatorio": si su obra tenía fuerza e inspiración para lecturas diferentes entraba al "paraíso" donde para siempre -los críticos y los lectores- "entornarían su alabanza". La llegada de Nabokov a Estados Unidos no venía precedida por nada especial. Estaba en el simple purgatorio. Se conocían algunas de sus novelas escritas en ruso y se difundieron los éxitos primigenios de ellas. Pero desde su llegada se vio su talento y se adivinó la clase de independencia literaria que habría de acompañarlo siempre, al negarse repetidas veces a admitir sus influencias, y su negativa de participar en cualquier club o movimiento político. Esa actitud lo acompañaría toda la vida, en especial cuando los periodistas empezaban a reclamarle una posición frente a la Unión Soviética, la tierra de sus mayores. "Excéntrico, huraño, nostálgico, deliberadamente fuera de su tiempo, como aspira a serlo y frecuentemente es, Nabokov sigue siendo, en virtud de su extraterritorialidad, un hombre profundo de su tiempo y uno de sus más destacados portavoces". George Steiner. 4 Dentro del concepto de trabajador intelectual, es preciso ubicar a Nabokov en una dimensión poco común -tal vez sólo Lawrence Durrell lo igualaba. En tanto que la escritura fluida y sencilla de García Márquez y de Saramago les hizo cosechar la aceptación de miles de lectores (y de paso ganar el Nobel), la escritura prolija, metafórica y a menudo irónica y llena de detalles de Nabokov no le ganó muchos adeptos, sobre todo al comienzo de su carrera. Es muy conocido su método para escribir: en fichas iba acumulando datos, frases, recuerdos, nombres de cosas y de lugares, pensamientos de otros, y con todo este material (como un pájaro llevando pajillas a su nido) construía su relato. Las fichas eran pues un collage no-lineal con el cual se representaba la imagen de la obra (el mapa literario) y el derrotero que se había prometido con el argumento, los episodios y los personajes, todos ellos intercambiando sus infinitas posibilidades. En algunos casos, no es fácil el asedio a Nabokov: por ejemplo, aquel lector que se introduce en Pálido fuego (Pale fire) sufre de inmediato la desilusión del sentido común. Para iniciarse en esta novela -un relato que se construye a partir de un poema póstumo de 38 páginas (en la edición española de Sudamericana) que otro personaje comenta e interpreta en las restantes 244 páginas-, uno no sabe si leer primero el poema de largo; o simultáneamente ir leyendo el poema de John Shade y las notas de Charles Kinbote cada diez versos; o tener a la mano dos libros y ayudarse de ellos para el recorrido. "Escribe en prosa de la única manera como debería escribirse, es decir, en estado de éxtasis... El mejor escritor norteamericano de su época: un incomparable destilador de lo inefable". John Updike. Nada de eso pasa en Faulkner, en Stendhal, o en Rulfo. No es fácil iniciarse entonces en su lectura porque existe una demanda de inferencias: el quehacer racional del lector tropieza de repente con una frase de contenido emotivo, cuando uno creía que estaba razonando una cuestión filosófica: entonces es preciso volver atrás. Nabokov lo enfrenta a uno con una respuesta emocional en el diálogo de cualquiera de sus personajes, pero uno sospechará que siempre será mejor pensar dos veces el recorrido de sus escondites. "La mayor gloria literaria norteamericana". Anthony Burgess. 5 Veinte años en Rusia, veinte años en Europa occidental y veinte años en Norteamérica son al mismo tiempo los tres grandes episodios de la vida de Nabokov. Su calidad de emigrado -como Conrad, como Solzhenitsyn- fue madurando su obra de una manera evidente. Desde la novela Mary (1926) hasta Ada (1969) pueden advertirse diversos estilos, diversas concepciones del mundo y una más reconocida y original forma de escritura. John Barth, por ejemplo, reconoce a Nabokov como uno de los pioneros del llamado post-modernismo, y así mismo opina William Giddins, cuya obra El reconocimiento parece deberle mucho a la prosa nabokoviana. Hablando del poema puede uno traer a colación, para ahorrar explicaciones, las palabras del profesor Kinbote al referirse a su admirado bardo (Pálido fuego) y en estas líneas que siguen se puede entender más fácilmente la empresa literaria de Nabokov: "Soy testigo de un fenómeno fisiológico único: John Shade percibiendo y transformando el mundo, integrándolo y desintegrándolo, reordenando sus elementos en el proceso mismo de almacenarlos para producir en una fecha no especificada un milagro orgánico, una fusión de imagen y de música, un verso" (página 26). Hay algo maravilloso y tierno en los personajes de Nabokov. No son unos "bad guys", odiosos y repelentes, aunque los hay antipáticos y negativos como asesinos y transgresores en sus distintas novelas. Pese a su chabacanería, nadie deja de enamorarse de Dolores y de incorporar su erotismo sutil en sus propias comparaciones. Pero todos ellos se caracterizan por ocupar sus lugares y sus roles sin demasiados altibajos. Lushin, el personaje de La defensa, es un hombre con ideas claras y al que casi se le pueden adivinar sus conductas. La prosa nabokoviana es pues un lujo y un gozo: sus palabras re-creadas, esas metáforas que estallan en los ojos de uno como un cohete artificial, la cadencia y plasticidad de sus frases, son para releerlas. Recojo aquí la recomendación de uno de sus amigos en Cornell que decía: "Relájese, descuelgue el teléfono, esconda el diccionario y disfrútelo". Eso es todo. 6 Reportaje imaginario con Vladimir Nabokov, por Jaime Lopera Alto, caucásico, de frente amplia y suaves maneras de plenipotenciario, encontramos al famoso novelista en el hall del hotel de Montreaux donde habita con su esposa Vera desde hace años. Alérgico a las audiencias, sólo mediante su editor Putman's & Sons pudimos acceder a él con todas las precauciones que acostumbra. Por ejemplo, suele pedir antes las preguntas y luego las contesta por escrito (en forma concisa, elegante e imprimible, como dice él mismo) porque es un método que ya ha venido utilizando muchas veces en entrevistas para Playboy, The Paris Review, Le Monde, La Tribune de Genéve y otras. Además le gusta ver las pruebas para verificar erratas de ultimo momento. -¿Cuáles son sus antipatías y gustos? -Mis aversiones son simples (como decía desde 1962): la estupidez, la opresión, el crimen, la crueldad, la música dulzona. Pero mis placeres son los más intensos conocidos por el hombre: escribir y cazar mariposas. -¿Cuál idioma considera más bello? -Mi cabeza dice que la lengua inglesa; mi corazón, la rusa; mi oído, la francesa. -¿Cuál escuela le gusta? -Sólo una: el talento. -Rusia, Alemania, Gran Bretaña, Estados Unidos: ¿se considera sin patria? -Soy tan norteamericano como una primavera en Arizona. -Pero, ¿qué cosas realmente detesta? -Detesto cosas tales como el jazz, el idiota de medias blancas que tortura a un toro negro, las chucherías abstractas, las máscaras populares primitivas, las escuelas progresistas, la música en los supermercados, las piscinas, a los brutos, a los filisteos con conciencia de clase, Freud, Marx, los falsos pensadores, los poetas hincados, los farsantes y los estafadores. -¿Qué opina de El Quijote? -Recuerdo haber despedazado Don Quijote, un viejo libro cruel y tosco, en el Memorial Hall, ante 600 alumnos, con gran horror y turbación de mis colegas más conservadores. -¿Cómo concibe el mundo moderno? -La idea aceptada de un mundo moderno que constantemente fluye alrededor nuestro pertenece al mismo tiempo de abstracción que, digamos, el período cuaternario de la paleontología. Lo que percibo como verdadero mundo moderno es el mundo creado por el artista, que se convierte en un mundo nuevo por el acto mismo de exhalar, por así decirlo, la época en que él vive. -¿Le gustan los deportes? -Yo fui un portero excéntrico, pero bastante espectacular, en mis tiempos en la Universidad de Cambridge. No acabé un ultimo partido, en 1936, porque recobré el conocimiento en el cobertizo desvanecido por un puntapié, pero todavía apretando la pelota que un compañero de equipo trataba de sacarme de entre mis brazos. -¿Qué opinión tiene de Borges y de Joyce? -Sus pequeños cuentos delicados y sus minotauros en miniatura nada tienen en común con las grandes maquinarias de Joyce. Detesto Finnegans Wake, en la cual el desarrollo canceroso de un tejido verbal imaginativo no llega a redimir la tremenda jovialidad del folklore y la alegoría fácil, demasiado fácil. Borges: ¡con qué libertad y gratitud se respira en sus laberintos maravillosos! Me gusta la lucidez de su pensamiento, la pureza y la poesía, el espejismo en el espejo. -¿Autores que no le gustan? -Sucede que hablo de segunda categoría y de efímeras las obras de varios escritores fichados, tales como Camus, Lorca, Kazantzakis, D. H. Lawrence, Thomas Mann, Thomas Wolfe y literalmente centenares de otros "grandes" autores secundarios. Por eso le desagrado a sus secuaces y a todo tipo de autómatas. -¿Su defecto como escritor? -La falta de espontaneidad, la molestia de los pensamientos paralelos, el repensar y volver a pensar, la incapacidad para expresarme en debida forma a menos que componga cada maldita frase en la bañera, en mi mente, junto a mi escritorio. -La película Lolita, ¿fue de su gusto? -Trabajé seis meses en el guión de esa película a pedido de Kubrick. Pero convertir una novela propia en un guión cinematográfico es algo así como hacer una serie de bocetos para una pintura que hace mucho tiempo está terminada y enmarcada. -¿Su pertenencia política? -Nunca he pertenecido a ningún partido político, pero siempre he aborrecido las dictaduras y los estados policiales, así como cualquier clase de opresión. Si mi credo simple incide o no sobre lo que escribo, me tiene sin cuidado. Supongo que mi incoherencia religiosa es igual. -¿Alguna representación del Estado ideal? -Mi credo político es clásico, hasta el cansancio: libertad de palabra, libertad de pensamiento, libertad de arte. La estructura social o económica del Estado ideal me importan poco... Las estatuas del jefe de gobierno no deberían exceder el tamaño de un sello postal. -¿Cómo le caen las alabanzas o los rechazos? -Miro con el mismo desapego el vituperio y el ditirambo. Pongo en palabras de un personaje de Pálido fuego esta respuesta: ¿supongo que usted descarta el vituperio por considerarlo el farfullar de un cretino y el ditirambo por creerlo la acción amistosa de un alma buena? Exacto, le contesté. -Sabemos de sus reproches a Freud. -De dos doctrinas falsas la peor es la más difícil de desarraigar. El marxismo necesita de un dictador, y un dictador necesita de una policía secreta, y eso es el fin del mundo. Pero el freudiano, por estúpido que sea, aún puede depositar su voto en una urna, aunque le guste calificarlo (sonriendo) de "polinización política". =========================================================================== Nabokov: 24 obras traducidas al español - 14 prólogos =========================================================================== Obra Editorial Año Traductor Prólogo =========================================================================== La defensa Anagrama 1990 Sergio Pitol Sí La dádiva Anagrama 1988 Carmen Giralt Sí El hechicero Anagrama 1987 Enrique Murillo Sí El Quijote Ediciones B 1987 María Luisa Sí Grupo Zeta Balseiro Habla, memoria Anagrama 1986 Enrique Murillo Sí El ojo Anagrama 1986 Juan Antonio Sí Masoliver Barra siniestra Plaza y Janés 1984 J. Ferrer Sí Mashenka Editorial 1984 Andrés Bosch Sí Lumen Curso de literatura rusa Bruguera 1984 María Luisa No Balseiro Lolita Oveja Negra 1983 Enrique Tejedor Sí Desesperación Librería 1978 Teresa Alfieri Sí Fausto Pnin Caralt 1978 María Espinosa No Editores de Monja Rey, dama, valet Caralt 1978 María Victoria Sí Editores Lentini Opiniones contundentes Taurus 1977 María Raquel Sí Bengolea Ada Círculo de 1976 David Molinet No Lectores Detalles de un crepúsculo Sudamericana 1976 Lucrecia Moreno No de Sáenz El tiranicida Sudamericana 1976 Carlos Gardini Sí Mira los arlequines Sudamericana 1976 Enrique Pezzoni No Cosas transparentes Sudamericana 1975 Lucrecia Moreno No de Sáenz Risa en la oscuridad Editorial GP 1974 Antonio Samons No Pálido fuego Sudamericana 1974 Aurora Bernárdez No Invitado a una decapitación Edhasa 1971 Lidia de Garcia Sí Díaz Vals y su invención Barral 1966 Antonio Kerrigan No Trece relatos Editorial 1958 Isabel Ferranz No Labor =========================================================================== Obras publicadas en inglés y año de edición =========================================================================== 1926 Mary 1928 King, Queen, Knave 1938 Invitation to a beheading 1939 The real life of Sebastian Knight 1947 Bend sinister 1951 Speak, memory 1955 Lolita 1957 Pnin 1962 Pale fire 1969 Ada 1973 Russian beauty and other stories 1983 El Quijote 1986 The enchanter 1989 Selected letters 1940-1977 Referencias y notas - El poema de T. S. Elliot dice: "Abril es el mes más cruel / engendra lilas / en la tierra muerta". - Dos películas se han realizado sobre Lolita: la del recientemente fallecido Stanley Kubrick con Sue Lyon y James Mason (1961); y recientemente la de Adrian Lyne (el de Nueve semanas y media) con Melanie Griffith como la señora Haze, madre de Dolores/Lolita. - Paradójicamente Borges está enterrado en Ginebra, Suiza, a pocos kilómetros de la tumba de Nabokov en Montreaux. - En El hechicero, una nouvelle escrita a comienzos de 1940 y traducida tardíamente al inglés, se nota "la primera y aún débil palpitación de Lolita". El protagonista masculino era centroeuropeo; la anónima nínfula, francesa; y los escenarios, París y Provenza. En 1949, encontrándose en Nueva York, Nabokov sintió que esa obrita "había adquirido en secreto las alas y las garras de una novela" (prólogo de El hechicero, Anagrama, Barcelona, 1987). - Un crítico como Keith M. Brooker (en Critique: studies on contemporary, fiction, 01.01.94, pág. 11) dice que ha tenido algunos imitadores, entre otros Mario Vargas Llosa, cuya novela La vida real de Alejandro Mayta es equivalente a La vida real de Sebastián Knigth de Nabokov, escrita la primera en 1980 y la segunda en 1930. La primera es la biografía de un guerrillero suramericano, en tanto que la otra es la historia del hermano del autor que también es el autor. - El mismo N. definía a Pálido fuego como "la vida de un hombre como comentario de un hermético e inconcluso poema". - Todas las respuestas de este reportaje imaginario se encuentran dispersas en las varias entrevistas y reportajes que se recogieron en el libro de Nabokov Opiniones contundentes (publicado por Taurus Ediciones de Madrid, 1973, versión española de María Raquel Bengolea) y que comprenden un período que va desde 1962 hasta 1972. ** Jaime Lopera (colombiano, 1936) ha escrito libros de cuentos (La perorata, Ediciones Papel Sobrante, 1967; El minotauro insólito, Ediciones Pluma, 1986) y tiene en preparación El copulario -cuentos eróticos, edición limitada- cuya primer lectura se hizo en la Fundación Pluma -la que preside- en junio de 1999; Biografías (casi) imaginarias y El vendaval de los insumisos. También tiene tres libros sobre temas de administración. Es escritor, periodista y consultor de empresas, ha ocupado importantes cargos en el sector privado y público de Colombia. lope@andinet.com. === Letras de la Tierra de Letras ========================================= *** "Los placeres del viejo Wu", Fabián Piñeyro *** Poemas de Jorge Gabriel Tula *** "Este rollo del lenguaje", Regina Swain *** Siete poemas de Jorge Fernández Granados *** "Pesadilla en el hipotálamo", Julio César Londoño *** "Amor de viajero inmóvil", Nicasio Urbina *** "Juego de intenciones", Jorge Llópiz *** Dos poemas de Juan Pomponio *** "Sensación de lejanía", Antonio López Reus *** Poemas de Eduardo Fraigola *** "Escalones", Alberto Sánchez Danza === Los placeres del viejo Wu Fabián Piñeyro ========================= La terraza del restaurante descansaba sobre unos cuantos pilotes de madera que se hundían en el río Negro. Durante quinientos años, el caminante, el arriero, luego el soldado, comieron allí el famoso pollo al aceite de avellano y áspides grilladas. El Fundador, antepasado de Cholo -que ahora nos atendía en silencio- había cocinado su vida entera para una llanura solitaria que superaba la vista en todos los sentidos. Por aquellos años, el caminante casual o el infrecuente arriero aparecían como si el tiempo proyectara su sombra contra la quietud, contra la música grave de las profundidades del río Negro. Los antepasados de Cholo cocinaban pensando en la Gran Muralla. Era el único antídoto a tiro de su imaginación, la única forma de ponerle fin a tanta soledad horizontal. Pero en la segunda mitad del siglo pasado, los bárbaros invadieron la región por el norte. El lugar se llenó de alaridos feroces y las tropas de Castigo de la Llanura llegaron para poner orden. Los cadáveres sembraron el río y las lluvias abundantes los arrastraron hacia el mar, donde el olvido los domesticó. Los bárbaros se cansaron de disparar y regresaron a su país. Los nativos, cansados de luchar, construyeron chozas de un ambiente y se echaron a vivir en el lugar con las mujeres que habían secuestrado por los caminos de la guerra. Castigo de la Llanura se instaló en el restaurante de Cholo (tatarabuelo del Cholo que ahora nos atendía). De la relación entreverada que ambos establecieron con Luz Celeste nacieron dos familias: la del actual dueño del restaurante y la del actual Gobernador. El viejo Wu no pertenecía a ninguna de las dos familias. El viejo Wu tenía la piel cobreada por el sol y los ojos escondidos entre arrugas gruesas como dedos. Era de noche y el río corría bajo nuestros pies. Desde la terraza del restaurante veíamos los movimientos en el salón. Allí, dos mujeres jóvenes practicaban la danza del crepúsculo. Llevaban el cuerpo cubierto de plumas cuyos colores cubrían el espectro que va del amarillo al naranja furioso: "son los tonos por los que el sol pasa a lo largo de una jornada", explicó Lie. Sólo mostraban los pies, las manos y los ojos. Las manos, pequeñas, eran el rocío; los pies, la suavidad del viento; los ojos abiertos, el día... -Dan ganas de arrancarles las plumas -dije-. Me casaría con una de esas nada más que para hacerla bailar todas las noches antes de llevarla a la cama. El viejo Wu negó con la cabeza. -No es así -dijo-. Yo estuve casado con una bailarina durante cinco primaveras. Conocía todas las danzas de la naturaleza. Un día dejé que se fuera con un payaso... Te cansas de verlas bailar. Casamiento es verlas cuando están tristes, cuando están quietas, cuando reclaman. Lo mejor que puedes hacer es revolcarte bien con una de ellas y luego dejarla partir. La mejor vida es la que está hecha de despedidas. Después de todo, vivir no es otra cosa que prepararse para una despedida. La música que venía del salón se detuvo. Se escucharon pasos redoblados contra los tablones del restaurante. Era la guardia. Todos abandonaron sus lugares y se inclinaron hasta tocar el suelo con la frente. Hasta Cholo, dueño del restaurante y primo lejano del Gobernador. Wu, en cambio, permaneció en su silla. Entre un trago y otro de aguardiente me ordenó que hiciera lo que los demás. El Gobernador atravesó el salón, se acercó a nuestra mesa, movió apenas la cabeza a modo de saludo. El viejo Wu alzó su copa. Después, alguien gritó una orden y todos volvieron a sus asientos. El Gobernador fue hasta su mesa, pidió una cabeza de mono. Las mujeres y los músicos retomaron la danza. Afuera, la luna dibujaba una franja de plata sobre el río, había estrellas apoyadas sobre el horizonte, la noche y la llanura se mezclaban. -Haz que tu enemigo crea que es tu maestro -dijo Wu haciendo una pausa para darse un trago-, lo dominarás mejor. Pero cuidado, si descubres que tu enemigo es un verdadero maestro, entonces hazlo tu amigo... Lo aprovecharás mejor. La música se detuvo una vez más. Los guardianes alborotaron el lugar, los lugareños se inclinaron. El Gobernador vino hacia nosotros. Parecía ebrio. Traía una expresión tensa en el rostro y sus ojos eran bolas de ping-pong a punto de salir disparadas. El estupor nos hizo olvidar las reverencias. El Gobernador boqueaba como un pescado moribundo, como si hubiera desaparecido el aire a su alrededor. Su uniforme estaba empapado en sudor... Cayó redondo. Dio con la frente en el centro de nuestra mesa. Lo primero que hicimos fue asegurarnos de que no trajera un puñal clavado en la espalda. Luego lo dimos vuelta. Tenía una franja de color morado debajo de los ojos: -Cholo, estás en problemas -dijo Wu. En el río Negro vivía un pez que, según la leyenda, acompañaba a los muertos en su viaje hacia el mar del olvido. Su veneno mataba en pocos segundos y dejaba las ojeras de las víctimas del color de las moras... Alguien había envenenado la cabeza de mono del Gobernador. Wu ordenó el arresto de todos los presentes. Lie y yo, que habíamos pasado la noche escuchándolo, quedamos libres de toda sospecha. El viejo no podía caminar de la borrachera y tuvimos que cargarlo hasta el jeep. En la puerta habló con el Jefe de la guardia. Mandó que desnudaran el cadáver del Gobernador y lo arrojaran al río Negro. El día que envenenaron al Gobernador, por la mañana, nos encontrábamos a doscientas millas del lugar, en una ciudad enloquecida por los gritos de los vendedores, por un entramado de bocinazos y bicicletas. Tomábamos café aguado mientras asistíamos a una carrera de ratas. -¿Dónde pasaremos la noche hoy? -pregunté. -Conozco un palacio muy cómodo. Está a unas cuantas millas de aquí -respondió Wu-. Hoy es sábado, día de buen descanso. Viajamos durante varias horas en nuestro jeep, atravesamos ríos ilegibles y montañas. Como el viejo Wu tenía derecho a hospedarse en las mejores habitaciones de cada ciudad que visitábamos, nos acomodamos en el palacio del Gobernador del triste final. Ahora, agotados por el viaje y por la trágica noche, nos disponíamos a descansar atendidos por dos docenas de sirvientas, en medio de una noche clara que dejaba llegar el murmullo del río Negro, atareado hoy, circunspecto, debido al ilustre pasajero que transportaba hacia el olvido. "Indudablemente", pensé, "este es el lugar cómodo del que Wu habló esta mañana. Él pudo prever que el Gobernador lo invitaría a dormir en su palacio y que hasta ordenaría un par de sirvientas para que nos atendieran. Pudo prever esto y mucho más. Pudo prever, inclusive las condiciones del clima, que ahora alegra con su suave brisa los cortinados. Lo que resulta difícil de creer, es que supiera que iba a viajar durante medio día hasta una ciudad perdida en el mapa, para descansar en la cama más mullida de la comarca: en la cama donde, hasta ayer, había soñado el hombre más poderoso de la región". Pero ahora dormía la mona con una sonrisa apoyada en los labios. De pronto, sin abrir los ojos, comenzó a murmurar en su lengua. Eran palabras dulces que yo no podía entender. La joven sirvienta, en cambio, dejó lo que estaba haciendo y corrió a acostarse a su lado. Wu, sin abrir los ojos, la apretó contra su cuerpo. Lie y yo salimos. Luego de unas pocas horas de sueño, el viejo Wu reaparecía fresco como el alba. -La mayor libertad a la que puede aspirar un hombre es la de elegir la hora a la que abandona su cama -decía. -Ahora siéntate aquí y mira el río -me ordenó esa mañana. Estábamos sobre una barranca. En tres saltos podíamos alcanzar la playa de piedras del río Negro. Abajo trabajaban las lavanderas del Gobernador. Me resultaba increíble, a esta altura del siglo de la luz eléctrica, ver cómo golpeaban las prendas contra la roca, los tobillos hundidos en el río aureolado de jabón. Vestían camisas de seda sin mangas, bermudas negras y unos sombreros de cono invertido que se mantenían milagrosamente sobre sus cabezas aun cuando estas mujeres se inclinaran hasta tocar el agua con sus narices. Cuchicheaban, miraban hacia donde estábamos nosotros, reían como tontas. Entre ellas estaba Su. Las mujeres de esta región colocan ramitas de lavanda entre las ropas limpias. Al remontar la barranca con sus amplias palanganas al hombro, perfumaron el aire. Su se separó del resto del grupo y vino hacia mí. Tenía la piel húmeda, brillaba a la luz del sol. Dijo algo que no entendí y volvió corriendo junto a sus compañeras. Entonces, todas retomaron su camino envueltas por el cotorreo y el aroma de la lavanda. -Es un juego de prendas que practican las jóvenes -explicó Wu-. Ella vino a comunicarte que debes cumplir una prenda. -¿Cómo una prenda? -pregunté. -Una prenda, en el sentido que ustedes le dan a la palabra prenda -continuó Wu-. Es bueno que conozcas a las mujeres de este lugar. Ellas viven sometidas al poder del hombre... Tú sabes, cuanto más sometida está una mujer, más sutil se vuelve. Y no hay mayor placer para nosotros que sentir la dominación sutil de la mujer. Pero ahora tenemos mucho que hacer, deja la prenda para esta noche. Manos de Paloma era una niña. Sus piernas colgaban rectas de la silla, su voz era aguda como un trino y su pelo, largo hasta la cintura, era azulado. Wu había tomado una de sus famosas manos de paloma para acariciarla y besar sus dedos con llamativo fervor. Hablaban en voz muy baja, reían como en un juego entre un abuelo y su nieta. A una orden del viejo Wu apareció un criado con una pesada balanza. A una mirada de Wu, la niña comenzó a quitarse la ropa. Luego la revisó cuidadosamente: en las encías, entre las piernas, detrás de las orejas... Después fuimos al restaurante. Allí, el Viejo nos contó la historia: -El Gobernador tenía veinte hijos pero no era casado. Ninguno de ellos puede heredarlo. Los Ancianos le dieron un año de plazo para que tuviera un hijo varón dentro de un matrimonio consagrado. Cualquiera sabe que desoír una orden del Consejo equivale a una muerte pronta y misteriosa. ¿Podemos pensar que los Ancianos mandaron matar al Gobernador por desobediencia? No, no podemos. Nadie puede sospechar del Consejo ni, mucho menos, juzgarlo. Sólo el Emperador puede hacerlo y eso hace mil años que no ocurre. Nosotros debemos investigar por otros caminos. Los Ancianos nos harán saber, en su momento, si llegaremos o no a las últimas consecuencias... Pero sigo: el Gobernador escogió por esposa a Manos de Paloma. Cualquiera sabe que una niña que no llega a pesar treinta kilos no puede tener un hijo en menos de un año. Entonces el Consejo se dividió. Un bando sostuvo que el Gobernador se estaba burlando de ellos; el otro encontró normal que el Gobernador estuviera realmente enamorado de la niña, dada la suavidad de sus manos -el viejo Wu cerró los ojos como si sólo quisiera escuchar el rumor que llegaba desde el río-. Yo mismo lo comprobé hoy cuando tuve sus pequeños dedos entre mis labios... Pero ya hemos trabajado demasiado. Vamos a llevarnos una botella hasta la orilla del río. Creo que lo tenemos merecido. Wu le cantó al atardecer y a cada uno de los colores que brinda un atardecer. Después salió la luna y las piedras de la playa brillaron como sus canas y como su barba larga y plateada. Las arrugas del rostro parecieron pesarle, sus ojos se cerraron. Lie y yo tuvimos que subir la barranca con el viejo a cuestas y cargarlo luego hasta el Palacio. Cuando llegamos a la cama me tomó del brazo: -Su -dijo sin abrir los ojos-. No te olvides de averiguar en qué consiste la prenda de Su. La casa de las lavanderas estaba al otro lado del jardín. Atravesé el fuerte olor a hierbas de la noche. Golpeé la puerta. Las lavanderas se asomaron por las ventanas del piso alto de a una, de a dos, luego de a tres... Parecían pajaritos saltando de rama en rama, alborotaban el aire quieto con sus risas agudas, con sus camisones de raso. Al rato apareció Su, estaba vestida para que me la llevara. Traía una mochila de seda al hombro de la que, una vez en mi cuarto, extrajo lociones, aceites, sahumerios, y una cantidad de ingeniosos elementos que ayudaban a hacer el amor, pero cuyo funcionamiento uno no podía entender al principio, como no se puede entender para qué sirven las cosas que lleva un mago en su valija hasta que no lo vemos actuar... Al día siguiente, una sirvienta entró al cuarto y abrió las cortinas. Su había partido. -Las lavanderas pasan muchas horas por día con las aguas del río Negro hasta los tobillos -me explicó el viejo Wu apenas me vio esa mañana-, saben cómo destilar el veneno. Por eso te supliqué que no olvidaras la prenda de Su... Claro que también los cocineros y los pescadores saben cómo hacerlo. Pero cuando ayer te pedí que te sentaras en la barranca a mirar el río, fue porque sabía que si alguna lavandera había tenido que ver con el asesinato del Gobernador, acabaría acercándose a mí para intentar el soborno. Y nada mejor que elegirte a ti para hacerlo. Lie ya no se interesa por las prendas y a mí nadie puede desafiarme con prendas. Pero tú sabes, regalarle una noche de placer a un gran amigo mío, a alguien que yo quiero tanto como te quiero a ti, querido French, es la mayor tentación con la cual un ciudadano puede intentar corromperme. Caminábamos por el jardín del Palacio, el rocío de la mañana hacía brillar las flores. -Hay cosas que tú no puedes entender. Tú no conoces la historia... El Gobernador no dejó herederos y todos los abogados sostienen que el sucesor natural es Cholo, dueño del restaurante y primo lejano del Gobernador. Llegamos hasta una puerta de hierro recostada sobre el pasto. Para abrirla fue necesaria la fuerza de cuatro sirvientas. La puerta daba a una escalera de cemento que llevaba a un sótano. Los escalones estaban resbalosos de verdín, gotas frías de transpiración bajaban por las paredes, el aire que se respiraba era helado. Cholo era uno más entre los muchos hombres que permanecían engrillados al muro. El viejo Wu interrogó en el dialecto del lugar. Yo veía los gestos, el ímpetu de sus ademanes. Parecía haber perdido la calma. Cholo bajaba la cabeza y negaba en silencio. Wu pegó un grito y el eco rebotó en el encierro. Lie se adelantó, tomó a Cholo por los pelos y lo obligó a dar la cara. El Viejo se acercó y, agitando el índice frente a los ojos del acusado, echó otros tres alaridos selváticos y se puso a mirarlo como un águila con las alas desplegadas. Cuando salimos, el aire parecía el bien más preciado de la Tierra. -En estos casos tienes que gritar mucho -dijo Wu- pero tienes que pretender poco. Esa es la forma de llegar. Dando pequeños pasos. Ahora sabemos cuál era la mujer que los ancianos habían escogido y que el Gobernador había rechazado... Era Su. Caminamos hasta un banco a pocos metros de la puerta de la prisión. Necesitábamos descansar. -Cholo tiene el apoyo de la mayoría de los Ancianos -contó el viejo-. Sabemos bien que Su y Cholo cometieron el magnicidio que nosotros ahora investigamos. Y que Cholo era el hombre que más posibilidades tenía de ostentar el uniforme de Gobernador siempre que el antiguo mandatario no tuviera hijos legítimos. Tenemos una mujer rechazada y un hombre a un paso de alcanzar el poder. Nosotros podemos probar todo esto con mucha facilidad y echar luego el peso de la ley sobre los dos culpables... Lo que no podemos hacer, mi querido amigo French, es oponernos al paso redoblado de la Historia que, en este caso, está escrita con la letra de aquellos ancianos que apoyan a Cholo. Porque, como tú debes de saberlo, si bien algunos Ancianos amaban al antiguo Gobernador, nunca un Consejo llegó a dividirse por causa de un simple mandatario. Y más de la mitad de los Ancianos asevera que el Gobernador eligió a Manos de Paloma como esposa para burlarse de ellos... Así que, no hay nada más que hacer, vamos a tomar un trago al restaurante. El viejo Wu llamó a Lie: -Libéralos a todos. Y dile a Cholo que el Palacio es suyo desde mañana. Ese misma tarde, el Consejo nombró Gobernador a Cholo. Luego se celebró la boda. Lie se hizo cargo provisoriamente del restaurante. Wu se encerró con Manos de Paloma, quería besarle los dedos sin ser molestado. La fiesta avanzó sobre el anochecer. Su llevaba un traje de pétalos y el uniforme de Cholo aún guardaba un resto de los olores del Gobernador. Por la noche, en medio del bullicio y los petardos, que no respetaban siquiera el rumor de las aguas del río Negro, el Viejo tomó aguardiente como si fuera la última vez. De pronto se escuchó el retumbar sobre los tablones de la terraza. Wu reía, echado hacia atrás, mostrando una fila de dientes amarillos como el azafrán. Los guardias avanzaron con violencia. Todos nos arrojamos al suelo para reverenciar al nuevo Gobernador. Wu permaneció sentado en su lugar. Luego alzó la copa repleta de aguardiente a modo de saludo y se puso a vaciarla. Cholo se acercó, la vista puesta a la altura de las estrellas que se apoyaban sobre el horizonte, por encima de la cabeza de Wu: era una mirada severa, estirada, resaltada por el delineador negro alrededor de sus ojos. Luego, de una bofetada, hizo volar la copa de los labios del viejo. El nuevo Gobernador separó los pies y se cruzó de brazos. Miraba a Wu con los ojos cargados de rencor y altanería. Wu, entonces, se inclinó. La borrachera que llevaba lo traicionó y se lastimó la frente contra el suelo. Sangraba. Cuando el Gobernador se retiró, Lie y yo lo cargamos hasta la playa del río Negro. Sus ojos parecían ahora un par de huevos y despedían destellos de odio. -Sabemos que Su destiló el veneno -iba diciendo como si le hablara a la noche-. Sabemos que Cholo preparó el plato. Y sabemos, también, que el crimen político, cuando exitoso, está más allá del Código. Le quitamos los zapatos y le metimos los pies en el agua como a él le gustaba. Lie volvió al restaurante. -Al Gobernador lo mataron Su y Cholo con la venia del Consejo de Ancianos -continuó, ante el murmullo del río-. Su era la prometida del Gobernador. Cuando el Gobernador la abandonó para ir tras las manos pequeñas de la Paloma, varios entendieron que había llegado la hora. Y entonces Cholo y Su fueron al Consejo y tuvieron la valentía de presentar su proyecto... Uno nunca sabe cómo puede actuar el Consejo, se necesita mucho valor para pararse frente a los Ancianos y exponer un plan para asesinar a un Gobernador... Pero ahora nosotros vamos a demostrar que fue un crimen de amor, porque el crimen de amor paga. Vamos a demostrar que Su y Cholo se aman profundamente y que para ellos, el Gobierno de la Comarca es menos importante que el amor. Es la única forma de castigar a Cholo. Wu estaba más calmo, con los pies hundidos en el río. -Te voy a confesar una cosa -dijo-. Yo soy uno de los que escriben la Historia. No sobre el papel, claro. Yo la escribo mientras corre la vida, la escribo día tras día... El antiguo Gobernador sí que sabía de mi importancia. Yo pasé noches enteras acostándome con la esposa del General Fábrica de Cadáveres, para evitar que este sanguinario guerrero diezmara la comarca y matara a mi amigo, el antiguo Gobernador. Conquisté a la mujer en una tarde de vendavales, mientras el General, a pocos kilómetros de allí, llenaba los ríos de cadáveres. Usé los consoladores y ungüentos que completan el acto sexual como un director de sinfonías en una noche inspirada. Conseguí que esa mujer usara luego las sutiles formas de dominación que sólo ellas conocen para convencer a esa encarnación del mismo demonio, que era Fábrica de Cadáveres, de que no atacara esta villa. ¿Te das tú cuenta de lo que somos capaces nosotros, los hacedores de la Historia? Fábrica de Cadáveres venía asolando los pueblos vecinos con arrasador éxito y, en forma inexplicable aún para los futuros investigadores, deja intacta, perdona esta indefensa plaza perdida en el mapa -el viejo Wu señaló la llanura diluida en la noche-. Algún otro escritor, quizá, y vaya Dios a saber por qué, metió en la cabeza de Su y de Cholo que debían envenenar al Gobernador y asumir el poder. Y nosotros sabemos bien que no los podemos condenar por esto. Porque si no deberíamos reescribir toda la Historia de los hombres. Pero yo, Wu Tan, hacedor oficial de eventos y acontecimientos, quiero ver humillado y condenado a Cholo, hombre ignorante e irrespetuoso. El viejo se detuvo como si todo el tiempo a su alrededor se hubiera esfumado. Tenía el labio inferior colgando y la mirada perdida en las piedras blancas de la orilla del río Negro. -Una hoja verde cae al río -musitó-, el río la arrastra y la pierde. ¿Cayó mecida por el viento? ¿El gusano royó su tallo? ¿Un niño sacudió el árbol y la hoja cayó? ¿Fue el ala de un mensajero del cielo al rozarla? La hoja, necesariamente, le muestra una cara al sol y la otra al río. ¿Le importa eso al Cosmos?... Tú que eres joven, ve a buscar otra botella al restaurante. Dile a Lie que es para mí. -Las mujeres de aquí nunca rechazan a los hombres. Es una forma de restarle dimensión al dominio que el hombre ejerce toda vez que aparece con el miembro erecto -había dicho el viejo Wu-. "Si tú quieres poseerme, hazlo, no me interesa", te dicen ellas con una sola mirada de desprecio para tu cuerpo desnudo. Y la que menos rechaza a los hombres es, precisamente, la esposa de un flamante Gobernador. Porque al Gobernador le pertenecen todas las mujeres de la comarca. Entonces, hasta que se cansa de la novedad, pasa un largo tiempo sin regresar a su hogar. Hay gobernadores que demoraron años en volver y hay quienes olvidaron para siempre a sus legítimas esposas en palacios revestidos de oro. Por lo tanto cualquier noble, y yo lo soy, puede acercarse a Su. Ella debería aceptarme, aunque más no sea para inscribir una pequeña herida en la honra de su marido. Aunque más no sea para abrir una sangría en la maciza femineidad de su raza, por donde drenar los amargos humores del orgullo avasallado. Si no me acepta, y sospecho que no lo hará, tendremos la prueba fiel de que actúa de esa forma porque ama demasiado a su marido. Tendremos la certeza de que lo ama más que al mismo Poder... Y los Ancianos ya no podrán defenderla porque nos encontraremos ante un crimen por amor y, consecuentemente, derribaremos a Cholo. El rumor de las aguas, el choque del vaso contra el pico de la botella, el canto perdido de un pájaro descolgado en las alturas, formaban un escenario para las palabras de Wu. -Lo único que yo quiero es pasarla bien -dijo-. Me gusta hacer la Historia, me gusta el aguardiente, me gustan las pequeñas. Y nada impide que un día aparezca otro escritor a meter en la cabeza de Cholo la idea de que, tarde o temprano, yo acabaré difamándolo o, lo que es lo mismo, borrándolo del Libro de los Héroes. Y, en este caso, nada impedirá que Cholo arme un poderoso ejército y me haga matar. El poderoso ejército no para matarme a mí, un pobre viejo, sino para enfrentar las represalias del Emperador... Tenemos que eliminar a Cholo. Quiero vivir en paz. Ya tengo más de cien años... Los actos de Wu estaban alimentados por una arteria que los comunicaba directamente con el Emperador. Su autoridad, a la hora de escribir, sólo encontraba límites en Esa figura divina. El centenario escritor, entonces, se presentó en el cuarto de Su, acompañado por aquellos ancianos que amaban sin condiciones al antiguo Gobernador, y mandó que la encadenaran a su cama con los brazos y las piernas bien abiertas. Con presteza de viejo cirujano, Wu Tan deslizó por las zonas de placer de la primera dama, la magia de los elementos que ayudaban a hacer el amor. Pero Su mantuvo los ojos cerrados durante todo ese tiempo, la boca inmóvil, era como si hubiera levantado una poderosa muralla entre sus sensaciones genitales y el resto de su humanidad. -Las razones por las cuales Su despreció mis servicios sexuales son infinitas -informó Wu más tarde frente al Consejo-. Quizá lo hizo como una forma sutil de minar mi orgullo. El orgullo del hombre que, ya Gobernadora, la somete ante ustedes a prueba tan humillante. Esto suele ocurrir, hay mucha gente que subordina la vida entera al pobre y efímero apetito de un instante... Desde este punto de vista, Su es una mujer magnífica. Ella pudo haber gozado con mis instrumentos, pudo haber certificado, así, que su amor por Cholo no era superior a su sed de Poder y se acababa el asunto. Esto le hubiera permitido morir vieja y rodeada de lujo. Nunca nadie la condenaría por ambiciosa, la historia premia a los ambiciosos. Pero resistió mis técnicas y prefirió mostrarnos que era mujer de un solo hombre. Para colmo, ese hombre es un Gobernador recién asumido... Por eso, señores ancianos, he decidido que pasará a la inmortalidad como la mujer que amó hasta preferir la muerte, dejando en este valle de sombras una espléndida vida de reina. Luego fuimos a la playa. -Quiero que lo entiendas bien -dijo el viejo Wu-. A nosotros nos conviene que las cosas terminen de esta manera: Su y Cholo mataron al Gobernador porque el Gobernador despreció a Su, porque el Consejo iba a obligar al Gobernador a casarse con Su tarde o temprano y, por sobre todas las cosas porque ellos, Su y Cholo, se amaban y no podían vivir el uno sin la otra. Y el crimen de amor sí se castiga con el Código... Un coro de voces ilegibles fue creciendo barranca abajo. Los guardianes traían a Cholo, el efímero Gobernador, y a su esposa Su. Una multitud los seguía. Ambos llevaban los brazos amarrados a la espalda. Ya en la playa, los guardias soltaron sus manos y, con la misma cuerda, amarraron sus tobillos. Un miembro del Consejo de Ancianos trajo dos espadas legendarias. Su y Cholo, valientemente, se abrieron una boca roja en el vientre. La sangre oscureció las piedras. Los cadáveres fueron a parar al río. Pasaron flotando delante de nosotros que, tras habernos quitado los zapatos, teníamos los pies hundidos en el agua. -Cholo no hubiera hecho nada bueno por el pueblo. Era demasiado ambicioso -Wu tenía los ojos rojos de tanto beber. -Yo todavía no alcanzo a entender -dije. -No hay nada que entender, mi querido French. Es sólo que ahora todos los Ancianos apoyan mi veredicto y esto los hace sentir cómodos. Porque Su y Cholo están despachados en el río y la historia toma una vez más el rumbo que más nos conviene y ahora todos, los Ancianos, Lie, tú y yo, podremos tomarnos vacaciones, ya que no hay conflictos en el horizonte. -Pero no hubo pruebas contundentes. -¡Gracias al cielo! Fue una suerte que los Ancianos estuvieran olvidados en materia de artes sexuales. Imagino los esfuerzos que debe haber hecho Su por gozar cuando mis dedos, las plumas y las cremas que usé no hacían otra cosa que incomodarla. Ja, ja, ja, ja, ja, ja, já... Fue la mentira más divertida que escribí en mi vida. -¿Y la verdad? ¿Cuando vamos a alcanzar una verdad? -Oh, la verdad -rió el viejo Wu-. La verdad es que tengo mucho sueño y necesito que me lleves a la cama con Manos de Paloma... No olvides que soy un pobre viejo. Y que me paso la mayor parte del tiempo borracho. ** Fabián Piñeyro, escritor argentino (Buenos Aires, 1961). Reside en la ciudad de Aracaju, en Brasil. ccaase@mail.eribeiro.com.br. === Poemas Jorge Gabriel Tula ======================================== *** El río del lenguaje Las palabras que escribo hacen girar la rueda de la noche como un inmenso río. Me miro en ese cauce del lenguaje y no hay espejo, no hay signo que describa mejor al mundo. Este momento alto e iluminado tiene del día un sol igual a la palabra oro. Oro que transforma en lenguaje todo aquello que toca. Midas al revés, que nombra y construye la frase en la que el signo es síntoma. Los signos que se tejen se nombran a sí mismos. Se acusan, acaso, objetos de una referencia que los hará bellos. Si nombro la palabra caballo, el aire hace crecer crines al viento. Si nombro la palabra noche, el universo es una luz azul como la del pensamiento. Si nombro la palabra boca me sabe a la tuya, amor, y no muero. Si nombro la palabra muerte estoy y no me encuentro. Si nombro la palabra siempre es eterna la noche de tu cuerpo. *** Hablo desde un país de humo Hablo desde un país de humo y sin subibajas andenes enamorados para subir al futuro. Quizá conocés uno mejor, yo no sé más que de éste: mirá tiene pájaros enrarecidos de tanto respirar campanas y pésames y hay cielos enjabonados donde resbalar la mirada hacia el valleazul del río. Yo quiero en este país un poema no de humo. ¿No hueles conmigo tanto apestoso humo? Busco una escritura redonda honda lironda sin hormigas que se coman mis palabras. Es que hablo desde un país de humo y sin subibajas y sin embargo sé que hay andenes enamorados para subir al futuro. *** Cuerpo textual Quiero tener a mano en la noche el diccionario de tu cuerpo, digo por esas dudas de amor que me asaltan a veces: ¿cómo escribo el bienamado diptongo de tus piernas? La palabra se espesa en lo umbroso de tu pelo. Con qué intuición detallo este deseo: asaltarte en tus islas con mi corazón bucanero rasgar la mediasombra del olvido de un sablazo inmenso de risa y robarte el sueño (de dónde llegas Chabe con tu canción de aurora que hasta haces girar mi corazón y sus planetas) Quiero tener a mano palabras esenciales, que de la noche surja el poema como un lirio del profundo limo de tu cuerpo. *** Las plantas del jardín están floreciendo Carta a mi hermano en la Patagonia, querido hermano: te escribo con la mejor pluma de mis alas dedálicas, te diré que nos separan antenas parabólicas centrales telefónicas aviones nostálgicos un silencio esdrújulo. Me cuentas en tu última carta que los pingüinos se mueren de frío en Ushuaia. Los Antiguos es un pequeño valle de cerezas recónditas en ese país de ovejas que se llama Santa Cruz (por donde el verano se olvidó de pasar) Ayer mamá lloró la largadistancia de tu voz y te dice que cuides el dinero, las plantas del jardín están floreciendo, posdata recibimos el giro postal de tu corazón. *** Epigramas I Si por cada beso tuyo naciera la noche y naciendo no muriese, te diera yo la luz de mi alegría que por tu amor jamás desaparece. Y si el sueño que llega con la muerte y tu ausencia son mayores que el día espero ya entonces que mi suerte sea morirme soñando tu vigilia. II Ah el oleaje, palabras. Todo yo estoy oliendo a escritura. El poema es una mar salada. III a Federico Llorás y el mundo carga su pesado collar en mi cuello de perro. Te reís y la larva de la alegría abre en mi corazón sus alas. *** El combatiente a Ernesto Guevara Comandante: no han muerto aún las flores depositadas en el alma asilo de su corazón combatiente de la tiniebla en el furor del siglo. Bajo las raíces del invierno aún sobrevive el árbol. (En Vallegrande desentierran una lámpara para alumbrar al mundo un ángel con las manos cortadas un estigma en la frente para los asesinos) Comandante: ahora descubro que todas las revoluciones son una sola y se suman a la evolución total del hombre. El combatiente ideal el hombre nuevo el padre de todas las ternuras está naciendo. Su luz es un fusil de panes su voz nombra a la mujer infinita sus ojos de futuro recién comienzan. ** Jorge Gabriel Tula, escritor argentino nacido en Catamarca en 1965. Profesor en Letras de la Universidad Nacional de Catamarca y editor del suplemento cultural del diario El Ancasti. Autor del poemario Hablo desde un país de humo, el libro de cuentos El follaje incesante y el ensayo Luis Franco: el mundo de las significaciones vivientes, todos inéditos. interior@elancasti.com.ar. === Este rollo del lenguaje Regina Swain ============================= La bronca conmigo es que no soy moderada. Nunca he podido serlo. Mis amigos dicen que me clavo mucho. Es cierto. Cuando llegué a Tijuana, en 1988, la cultura estaba de moda. Todo el mundo quería ser intelectual, o cuando menos vestirse como ellos. La vida nocturna era el paraíso de cualquier aventurero; los bares y los cafés cantantes se reproducían por generación espontánea y sus dueños aún podían vivir del patronazgo cultural. La ciudad fue todo un descubrimiento. Me lancé a recorrerla con la pasión de quien recorre por primera vez el cuerpo de un amante y me encontré con un movimiento cultural efervescente y sólido. Un movimiento fuerte y voraz que crecía al ritmo de la guitarra del Gume y parecía no querer detenerse ante nada. La Plaza Fiesta era el lugar de reunión de cientos de personajes extraños y artistas trasnochados. Poco a poco fui conociendo a una larga lista de pintores, escritores, fotógrafos y otros seres indefinidos que conformaban un todo ecléctico, una especie de blob intelectual a la que me sumé de inmediato. Tijuana estaba de moda y los grandes nos visitaban. En Tijuana descubrí las manos de Felipe Ehremberg y los enormes ojos de plato del gigante José Vicente Anaya. En Tijuana conocí a Federico Campbell, tomé un taller con Daniel Sada y escuché la música poética de Efraín Bartolomé. A Tijuana llegó Edmundo Valadés y dedicó para mí un primer ejemplar de la revista El Cuento. Entonces en mi vida aún no existía un plan de desarrollo urbano. En Tijuana lo tracé y en Tijuana conocí a mis grandes amores; entre ellos la literatura. Fue precisamente en Plaza Fiesta, una tarde de verano, donde Francisco Morales, el poeta, me reveló un secreto: "¿Ves ese farol, esa silla?, ¿ves aquél perro que va ahí? Esa es la literatura". Desde entonces he intentado entender la naturaleza de esta esclavitud voluntaria que consume a ensayistas, narradores y poetas. A falta de conocimiento académico, me he formado un concepto bastante absurdo, empírico y lunático de la literatura. Un concepto que tiene que ver con cuentos de hadas, rondas infantiles y mitología fantástica. No tengo los elementos para emitir una opinión válida acerca de lo que hace que todo escritor escriba, pero sí puedo afirmar que yo lo hago para explicarme la realidad y traducir cada una de mis experiencias a un lenguaje que mi corazón pueda entender. En mi caso, cada texto intenta establecer un vínculo entre la realidad y mi mundo interior; un canal de comunicación que mediante metáforas, alegorías y otros trucos literarios me revele la naturaleza de Los Otros y revele a Los Otros mi naturaleza. Cuando escribo lo hago por amor, por angustia o por tristeza; o porque no hay nada más que hacer. Escribo porque no puedo llorar, o porque también escribir es una forma de llorar; escribo por rabia o por felicidad. Escribo por falta de un hombre en mi cama o porque hay un hombre en mi cama. Escribo porque se me da la gana y creo que mi corazón es el mejor taller literario. Pero sólo escribo de lo que conozco, de lo que me toca y me conforma; de aquello que me rodea, limita y demarca. Escribo de lo que alcanzo a percibir del Cosmos desde mi lugar en el mundo. Intento interpretar la realidad desde mi propia perspectiva, porque no puedo hacerlo de otra manera: aunque al escribir finja ser un gato, un marciano o un caballo, únicamente puedo basarme en mi concepción de lo que es un gato, un marciano o un caballo. Soy una morra fronteriza. Una joven adulto que pertenece a la generación de los twentysomething. Un ente urbano que creció con la Isla de Gilligan, el Brady Bunch y las caricaturas de Los Cuatro Fantásticos. Una adolescente que pasó la década de los setenta escuchando a los Bee Gees en cartuchos de ocho canales y se hizo mujer repitiendo I will survive con Gloria Gaynor. Mis referentes literarios son tan variados como arbitrarios. Desde Louisa May Alcott hasta Xaviera Hollander, pasando por Huidobro, Carreto y Pessoa. Desde Dashiell Hammett hasta Margaret Mitchell. Cada uno de sus libros han definido mi estilo narrativo. Como Gravitania, soy cósmica e intergaláctica, heroína de novelitas rosas y mujer experimentada. Juego a las palabras como antes jugué con mis muñecas. Construyo historias, me cuento cuentos para quedarme dormida y me niego a renunciar a los príncipes azules. Estas son mis herramientas para escribir. El rollo del lenguaje escrito es algo muy complicado. He conocido personas que lo desprecian o le temen, por considerar que contiene un alto grado de racionalidad, pero yo pienso que, como cualquier otra relación amorosa, la literatura tiene mucho más que ver con los sentidos. Para que un texto funcione se necesita algo más que una idea brillante y una forma virtuosa de exponerlo. No basta con que su sintaxis sea perfecta y su gramática impecable. Para que el texto cumpla su destino, es necesario que mueva a quien lo lee. Tan importante es lo que se dice como la manera de decirlo. Cada palabra es una nota musical, cada hoja un pentagrama, cada ritmo se conecta a una emoción específica. Con sus frases el autor va construyendo mundos y armando escenarios, dando vida a sus personajes y otorgándoles matices emocionales que el lector debe ir descubriendo a través de la puntuación: las frustraciones, los amores y los odios se definen con puntos, comas y cursivas. El lenguaje es como todo material moldeable. Quien trabaja con él va adquiriendo destreza a medida que lo manipula y se llena las manos y la mente de palabras. Durante el transcurso de su vida literaria, cada escritor incorpora ingredientes personales a su forma de hacer literatura: le pinta el cabello de su color favorito, le tatúa los tobillos y le perfora la nariz o las orejas con un aparato que se asemeja bastante a una engrapadora. Esto brinda un carácter particular a la forma de cada proyecto literario, pero no modifica su naturaleza: la literatura, como Dios, es una, sola e indivisible. Un cuento sigue siendo un cuento no importa dónde se escriba. Este intento de ensayo no es literatura de dormitorio por haberlo escrito mientras devoraba un paquete de canelitas Gamesa sobre mi cama. Cada escritor particulariza su manera de escribir agregándole aquellos elementos que ha abstraído de su entorno y que conforman su identidad cultural. Entonces, ¿existe una literatura fronteriza? Desde que llegué a Tijuana y conocí a la raza del Doc López Hidalgo este tema se cuela entre las rendijas de la mayor parte de las conversaciones siempre que más de dos partidarios del lenguaje se reúnen. Idénticas interrogantes e idénticas respuestas han llegado hasta mis oídos a través de decenas de gargantas distintas. He escuchado hablar de ello en el mercado, lo he discutido fumando un cigarro en mi recámara a las tres de la mañana y lo he murmurado en secreto más de una vez a oídos de mis amantes. Mi opinión al respecto ha cambiado casi tantas veces como mi aspecto físico. Antes pensaba que, efectivamente, la literatura escrita en la frontera norte por escritores locales era distinta y podía separarse del resto de la literatura latinoamericana. Lo visualizaba como un ring de boxeo: en esta esquina, la literatura fronteriza; en esta otra: el resto de la literatura. Era un poco iluso de mi parte. Un tanto tijuanocéntrico. Un pequeño side effect de ser norteña, obsesiva y no hacer ejercicio. Ahora no sé qué creer. Tengo muchas preguntas y encuentro muy pocas respuestas. Temo que he vivido engañada: los amores perfectos, los remedios contra la nostalgia y la solución a este enigma no existen; sin embargo, los seguiré buscando hasta que triunfe o muera en el intento. Mis amigos tienen razón. Me clavo mucho. ** Regina Swain (Monterrey, 1967), narradora mexicana. Ha publicado el libro de cuentos La señorita Supermán y otras danzas, que obtuvo el Premio Nacional de Cuento Gilberto Owen (1991), y la novela corta Nadie, ni siquiera la lluvia, publicada en 1995 por Casa Editorial Planeta. Su trabajo literario ha sido publicado en numerosas antologías y traducido al inglés; editado en Estados Unidos y Cuba. En 1994 fue señalada entre los mejores "Cuarenta nuevos escritores mexicanos" por la Revista Casa de las Américas. Su trabajo fue incluido en Dispersión multitudinaria, muestra de la nueva narrativa mexicana del siglo XX, publicada por Roberto Max y Leonardo Da'Jandra en Joaquín Mortiz/Planeta. rswain@cicese.mx. === Siete poemas Jorge Fernández Granados ============================ *** La tierra prometida Un hombre quiso ver el mundo, que siempre estaba lejos. Compró una enorme maleta de lona y un cuaderno de apuntes, algo así como el futuro libro de sus viajes, un sombrero gris con funda, la mejor tarifa, y el más extravagante diccionario. Varias veces a lo largo de su vida estuvo en otras tierras al otro lado de la suya. Viajar era el ritual de sus ahorros. Era torpe y emotivo, ambicioso de mirar, con lujos enigmáticos de niño. Su corazón era una mezcla de lirismo, crueldad, negocios y oraciones. Poco a poco llenó la casa de abanicos, monedas, tapetes y un gran globo terráqueo, emblema de su instintivo amor por los pasajes. Pero lo más grande eran los regresos: elaborado botín de su elocuencia en los sopores de la sobremesa; murallas, archipiélagos, leones, sarcófagos, los palacios y la nieve, reinos que sólo en sus palabras prometían la magnitud de una aventura más llena de verdad en su cabeza que en el pobre espejo de las fotografías. Viajó hasta que sus piernas lo sostuvieron; pero su memoria retenía con hilos los nombres extranjeros. Ya viejo, compró una amplia cripta en el panteón de Xihualpa, el pueblo donde vivió toda su vida, Le puso una reja cara, la pintó de blanco y cortó la hierba del terreno cada año desde entonces como quien cuida su casa. Murió la última noche de abril tres meses después de quedar viudo. Lo enterramos en su cripta que, gracias a él, es un lugar pulcro y desde ahí se puede ver su pueblo de gente pequeña y morena que siempre lleva a cuestas algo y tiene prisa, Su muerte estará llena de aguaceros, frente a los magueyales, la iglesia, el viejo jardín y los montes oscuros de oyameles. *** El mago Don Arteaguita, con el diminutivo más por costumbre que por ternura, era un hombre robusto y teatral, cubierto permanentemente de un abrigo negro y un bastón con empuñadura de marfil, grabado con dos letras que no guardó mi memoria. La esfera al sol de su cabeza calva, igualaba la refracción -pensaba yo- del mediodía de las estatuas. Su acento era distinto al resto de nosotros. Sonaban sus palabras como el galope de caballos. Los anillos de cobalto en su mirada, bajo el fieltro de un sombrero Tardán, negro como los grajos, me hacía pensar en esas nubes que anuncian el granizo. Llenaba algunas tardes su visita el centro de la bulla y de la bola de chamacos que le quitábamos el tiempo siempre para pedirle lo mismo: que nos hiciera una magia. Y el gigante parecía pensarlo: -¿Dónde quieren que aparezca? Yo señalaba mi oreja. Arteaguita se envolvía de un silencio que hormigueaba. Mostraba las manos vacías. Las frotaba, sonriendo con marfiles viejos como su bastón y les daba la forma de un cuenco, de un capullo: -Sopla. Entonces esas manos extraían una pequeña calavera de plata de mi oreja. El llavero colgaba de sus dedos. con su diminuta dentadura fija en una mueca fulgurante y una espumosa carcajada ascendía de la barriga del mago. Algunos años después, la historia de su muerte fue también, digamos, extravagante. Lo hallaron sobre el asfalto desierto de la madrugada, bajo el puente de la carretera, con su abrigo y su bastón, su sombrero Tardán, su helada piel, el sulfato de sus ojos y todo su dinero, intactos. No parecía un asalto, ni venganza. Nadie me dijo si entre alguno más de los objetos que con seguridad esa noche llevaba tenía el llavero de plata. Seguramente ya no. Oí la historia pensando en su figura tendida y helada, como dormida, difusa, sin drama en un ataúd de neblina, cubierto de las gotitas de agua que deja la noche sobre las estatuas. *** La perfumista Urna de otras reliquias ante la babilonia de cristal de los estantes olisca el seco olor del palisandro, la resina de estoraque (Venus) o el aroma lunar de la alhucema. En las alturas habitadas por el polvo reconoce, con una orientación de pájaro, los sitios migratorios de los frascos. El ámbar gris junto al pebete y la sortija de durazno del almizcle, el emoliente de la mirra, la cananga siamesa que no conoce el frío, el cinamomo, la perezosa goma del gálbano, el aura de la algalia y la aromosa Quío de trementina. Su anciano cuerpo de nao navega los no muchos metros cuadrados del negocio a donde devanó una vida de vahos. Humecta el heliotropo, el rayado corazón del opopánax, fija el aceite de lilas sumisas, glicinas, rododendros, el inminente jazmín, lavándula, retama. Líquidas querencias que sahúman un instante el aire como un destello íntimo o un enigma en las narices de los legos. Ella sonríe (ojos bilingües) satisfecha del uso y del atisbo y del aviso que su olfato le fabrica en ámbar negro. Reconoce a tiempo, como nadie, cada temperamento del planeta persa de las rosas o del dragón de la gardenia. (Algún día la busqué en su biblioteca de espíritus. Quería hallar uno. Tuvo conmigo la paciencia de una pitonisa; revolvía y probaba y negaba y volvía a probar. Dimos por fin con la síntesis, la sintonía del perfume que mi memoria fijó años atrás con la imagen de una muchacha en la playa a medianoche con los labios en un verso de Lorca: y que el mar recordó ¡de pronto! los nombres de todos sus ahogados. Salí de ahí con un frasquito. Ella tenía ese lugar de mí en un rincón de sus vitrinas.) Cajas, etiquetas que ella dictamina con el catálogo de un gusto desconocidamente enciclopédico mientras afina el pianoforte de una armonía aromática. Cálidamente sus muñecas son un matraz de enfrascados universos que frota y airea para regocijar las aletas de su nariz octogenaria. Puede que existan tres centímetros de ciencia en esa silla. Por lo menos la esencial de los detalles. *** Fundación Hay un muro blanco que divide la llanura; pero no un muro claro, útil, no: un límite abisal, el borde oscuro. No el muro de piedra, el de fuego. Y ellos están de pie entre el muro y la llanura con el cuerpo quieto, acaso duro. La vieja espada de un acero turbio al cinto de cuero espera, diosa de un vago testamento del instinto. Rostros con la furia del sudor acumulado, sal de otro bautismo todavía no decidido. Lo saben bien: son menos, siempre fueron menos; es su sino. Mientras, a lo lejos, la polvareda de los cascos se aproxima. La espera asedia el pulso de algún miedo; pero ya no es al dolor, es algo más profundo: el vértigo de aquello que termina y no espera renacer ni cree en el Cielo. El galope suma un rumor pesado. Se preparan para el asalto. Algunos, en su corazón, dan ya la espalda: todo parece inútil o fallido, cruel y caprichosamente vano. Cuando llega el enemigo comienza la matanza. Pero al final se dividen en dos, siempre y solamente en dos, los acosados: unos mueren bajando la cabeza, humildes o más sabios, llenan el último estertor de su boca con las misteriosas letras de la divinidad que todo tiene insondablemente escrito. Y otros levantan la frente, alumbran de un rugido la garganta y empuñan el solitario filo de su furia, para morir con el sangriento don de los que dan pelea. Nadie sabe si entre estos dos modos de morir, que igual se suman en el polvo final de la llanura, habrá un matiz de la arrogancia, dos estirpes que muestran con un breve gesto la íntima sustancia de su origen. *** Los peces Fuimos bajando hasta el fondo por las calles del puerto. La noche remaba en el abismo de los ojos. No recuerdo qué tanto la brisa nos cubrió de sal y estrellas. Es conveniente dormir a menos que amanezca, dijo, pero éramos legión para esas horas ya rancias de cantinas. El ron juntó a los peces y a todas las criaturas que no duermen esa noche de pescadores y viajantes, de grasa y aguacero. Emigramos a La Luna, que era una carpa improvisada en los dudosos territorios del suburbio. Sudores y cervezas, baile, sedimento de géneros grotescos de alegría, se fueron combinando con torpeza hasta temblar en una sombra, un amasijo de danza, alcohol y extrañas vidas. Los círculos que lees con tu mirada no están en realidad aquí, pero a ti te fue dado contemplarlos, -dijo sonriendo y se perdió bajo los cuerpos en la anchurosa fiesta de esa carne. El ritmo gobernaba la sordidez o la gracia y en medio de su lago nos fundimos. Más tarde, ya cansados los pocos rezagados en La Luna, sin sueño y con nostalgia de horizonte, fuimos a buscar el mar: la sonata del agua, el apetito de su hechizo, en esa vigilia donde el límite del cielo y el océano es todavía tiniebla. Algo nos lleva ante la orilla a ver cómo la luz se recomienza y estar aquí sin comprenderlo, testigos de este mar alucinado, súbitamente viejos, silenciosos, oyendo de su más oscuro corazón una alabanza. Sentados en el muelle esperamos el día: poco a poco fue llegando su violeta, la noticia azul de su marea, y en el silencio de su gloria amanecimos. *** Cielo de abajo Una mujer sucede, urde su gambito de encuentros, aceita maquinarias de adoquín y escribe en la arena de un café un Mar Cantábrico, siluetas que el diluvio reunió, vino de bardos que pronto partirán, las geografías donde el alma quema su madera. Atraviesa su tobillo al vaivén de los que corren, conspira contra el gris de la alacena y esfuma la moneda de una broma (la vida, su volado). Suele saber que el vestido, el nylon, su reloj, el aguacero, un Área de No Fumar (o el humo firma un fondo), son la coreografía de un misterio divagante también como el deseo para, acaso más tarde o más temprano, pernoctar ese tango al fin descalzos. (Uno, claro, no entenderá. La trama es muy barroca y en el fondo carece de argumento.) Una mujer sólo sucede. Por eso hay desastres, rincones jubilosos donde la vida cabe y toma lo que es suyo, a veces hasta con el lujoso disfraz de alguna coincidencia. No obstante, preferimos no entenderla, mirar con humildad sus perversas ocurrencias. *** Espectros La memoria echa sus cartas en un lento ritual siempre incompleto, como quien busca una inscripción, el árbol donde las cicatrices están frescas; los rostros repetibles de la gente y el aroma verde de la lluvia, en esta ciudad la piedra que recuerda los hoteles y los templos, la manía amontonadora de los escaparates, los cafés de luz fría y bebidas tibias donde se gastaron las palabras sobre el arte y el amor, entre otras bellas mentiras inmortales; el paraíso barato de los cines, el maquillaje cursi de las citas, la transparencia de unos ojos en que todavía no ha entrado el mundo y arden con ese temblor brillante entre el asombro y la codicia; noches que parecen existir antes de ser vividas y en que una parte de nosotros muere; noches de sangre, risa y turbias confesiones, cuando se aprende a hablar de todo y nada oyendo cómo pasa el tiempo encima de la piel desnuda y en la avenida el ruido de la gente es mejor que la música, es el fondo ambiguo, pardo, apurado de cien historias de nadie que van poblando de miseria y estrépito la noche; callejones de carroña y bares donde la vida es grotesca y bíblica, donde se oficia el deseo y el sarcasmo mientras el dolor deja un grieta que dura más que las palabras; azoteas muy cerca del cielo llenas de ropa limpia, gatos y mujeres que soñaban cosas imposibles y fumaban pensando en su vida, su país, las dictaduras, que oían canciones viejas, amaban con rabia y tenían una maleta al lado de la cama; también, con su huraño traje gris, los oficios de la mediocridad o el hambre, triunfos llenos de fracaso, despachos desvencijados y desiertos, mansiones donde nadie ignora que la vida tiene un irrisorio precio; inagotables veladas de un carnaval humano menos siniestro que gracioso y, siempre a medianoche, más cerca de la soledad que de la alegría, rompecabezas de alcohol, deseo, disparates y, sobre todo, quienes buscan una noche de su vida tener algo más que un buen empleo; madrugadas de humedad y comezón en recámaras prestadas cuando después del sexo el alma tiene prisa por dormirse o, mejor, buscar un taxi y salir a la noche de nadie, predadora, vieja sombra que todo el tiempo nos recuerda qué breves son los éxtasis del gozo, la fe o la juventud, qué breves son los sueños por los que damos la vida; calles siempre menos habitables que el amor y sus espectros, donde pasan discretamente las historias y se acumulan como el polvo a la orilla de las bancas, calles que parecen descifrables a lo largo de los años, siempre demasiado cómplices de su reticente aroma a decadencia, del absurdo rentable de sus hordas, del cielo que deshace lentamente su corazón de piedra, calles que a pesar de todo, cualquier día, ocultan un encuentro, una puerta, un pasadizo, una extraña inscripción como un secreto y en donde sabemos que de alguna manera, terrible y hermosa, aún habita ese nombre que oímos en un sueño. ** Jorge Fernández Granados, escritor y traductor (Ciudad de México, 1965). Ha publicado los libros La música de las esferas (1990), El arcángel ebrio (1992); Resurrección (1995, premio Jaime Sabines en 1995) y el volumen de cuentos El cartógrafo (1996). Colabora en diversas revistas y periódicos como La Jornada Semanal, Poesía y Poética, La Gaceta del Fondo de Cultura Económica, Viceversa y Letras Libres. Fue becario del Centro Mexicano de Escritores (1988-89), del Instituto Nacional de Bellas Artes (1991-1992) y del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (1992-93 y 1997-98). Figura en algunas antologías como El turno y la transición (antología de la poesía latinoamericana del siglo XXI), de Julio Ortega (1997) y Prístina y última piedra (antología de poesía hispanoamericana presente) de Eduardo Milán y Ernesto Lumbreras (1999). mingo@internet.com.mx. === Pesadilla en el hipotálamo Julio César Londoño =================== Primero, un antecedente necesario. Soy un humanista, un erudito, uno de los últimos representantes de estas especies que morirán con el siglo y serán con los años una reliquia académica, una romántica entelequia. Tal vez por esto mismo no le temo a la muerte. Tiemblo, en cambio, de sólo pensar en un traumatismo cerebral, el golpe preciso que borre de un tajo información atesorada en años de aplicación. Imaginen lo que puede sentir una persona que al despertarse una mañana y abrir el periódico encuentre que el castellano de cada día es casi tan indescifrable como el sánscrito o el pali; o que el álgebra elemental, la poética de Occidente, le resulta de pronto más abstrusa que los diagramas del estructuralismo, esa matemática del verbo; o que una serie de palabras ya oscura -agua, cilantro, Rulfo, junio y las alondras- le duele sin saber por qu'. Pero bueno, dejemos esto aquí, no quiero parecerme a esos prestidigitadores de la enumeración que relacionan sin sobresalto alguno a Homero con Macedonio Fernández, al cristianismo con el racionalismo, a Joyce con el agua, a la lógica moderna con el sentido común, a Ava Gardner con Teresa de Calcuta, a Marcel Schwob con la Historia, a Poe con la novela negra, a Demóstenes con Reagan, a los tabloides con el Cantar de los cantares, al estructuralismo con la crítica, a Roma con la Meca, a la Meca con la Ceca y a la novela dominicana con la literatura. Todo comenzó con los dolores de cabeza que fueron llegando como unos golpecitos sordos y lejanos, y crecieron hasta alcanzar el estruendo de una cantaleta interior, una ópera de cámara y un despertador neumático reunidos, mas no recuerdo cuándo advertí por primera vez que estaba perdiendo la memoria -hasta el olvido puede ser materia de olvido. Recuerdo, sí, cómo comenzó: las tildes de algunas palabras, los exponentes de los números, las comas de las frases, los nombres de pequeños accidentes geográficos, los minutos de las horas de las citas y la cifra de las unidades de las fechas históricas fueron las primeras formas que se sumieron en ese triste crepúsculo de la inteligencia. Pensé que eran secuelas del alcohol, estimulante del que había abusado bastante en los últimos años, o de la marihuana, arbusto del que me fumé varias hectáreas en mi enmarañada juventud, pero los electros y las fantasmagóricas placas de los médicos -Dios no nos falte con ellos- no revelaron nada. Fisiológicamente mi cerebro estaba perfecto. No quise ir al psicólogo. Si el psiquiatra es un Quijote despedazado por los molinos de viento, el psicólogo es Sancho tropezando con la sombra de esos molinos. Un día descubrí que los datos que olvidaba no quedaban borrados de una manera completa sino como ruñidos parcialmente. Y una noche en que estaba dedicado a la lectura aprovechando el silencio de las "altas horas" como dicen los bardos, me pareció escuchar desde las profundidades del cerebro un crunch-crunch-crunch goloso. De pronto lo vi claro. ¡Un gusano me estaba devorando las neuronas! No pasaba un día sin que me percatara de algún olvido oneroso: el libro exacto en que había escondido una suma importante; el capítulo en que Sancho desface salomónicamente los entuertos de la Ínsula Barataria; ciertos elementales y queridos algoritmos; el sabor de una fruta escasa; la gracia de montar en bicicleta; el eco de la voz de una mujer; el ya lejano rostro del abuelo. Dije que tuve la sensación de tener ruñida la memoria y así era, literalmente hablando. El olvido es un fenómeno de carácter continuo, no discreto,(1) es decir que los seres humanos olvidan todo un verso, el nombre de un autor, un compromiso, tomarse la pastilla, no fracciones de estos sucesos, como era mi caso. Olvidaba un pedazo del apellido de un amigo cercano, el objeto de una cita, una fracción de hemistiquio, el agua de la pastilla, y con frecuencia la palabra final de las frases que lograba recordar estaba roída con descaro. Por supuesto que me abstuve de comentar con nadie la hipótesis de los gusanos en el cerebro (ya es bastante vergonzoso llevarlos en el estómago) pero fui capaz de demostrarla con rigor: transcribí a máquina sobre papel carta un soneto en versos alejandrinos que se me estaba desdibujando. Recordaba todo el primer verso, doce sílabas del segundo, diez y media del tercero, ocho del cuarto y así hasta el último, del que sólo recordaba dos sílabas átonas. Parecía un caligrama sesgado, como si el erudito bicho (porque luego descubrí que era uno solo) se hubiese propuesto devorar el texto siguiendo maniáticamente la diagonal de la página. Puedo asumir que el lector coincidirá conmigo en que el olvido sigue siempre trayectorias quebradas, irregulares, y que la posibilidad de que esa trayectoria sea una recta perfecta y prolongada es muy remota. Además de geómetra el bicho era esteta. Devoraba con avidez poemas, ensayos y canciones, los rumiaba días, semanas, para escoger al cabo -como un frugal gourmet, como el más quisquilloso antólogo- el mejor verso, una paradoja rutilante del ensayo, la frase más feliz de la canción, y vomitar el resto, que luego aparecía por allí en algún recodo de las circunvoluciones de mi ruñido cerebro en montoncitos ininteligibles de letras, claves y notas. De todas las expresiones numéricas que guardaba mi cerebro (y no eran pocas) su favorita era la fórmula de Euler, e (pi) i + 1 = 0, que es considerada la más bella de las matemáticas porque reúne con brevedad y sencillez cinco famosas entidades: (pi), cero, e -la base de los logaritmos naturales-, i -la unidad de los números imaginarios- y el uno, la de los reales. Ahí está todo. Le gustaba tanto que en vez de ruñirla la lamía -como hace el niño con el chocolatín para que no se le acabe. Si en un principio los estragos del gusano afectaron principalmente mi vida intelectual, pronto sus efectos se extendieron a los más elementales actos de la vida diaria. A veces se me olvidaba caminar en mitad de un paso y me quedaba con un pie suspendido en el aire ante la mirada compasiva de los transeúntes. Una amiga muy bella, pobrecita, también resultó afectada. Un día le mandé un fax a la oficina: "sueño con una fiesta para dos / con vino, velas, música y vos". Por la noche vino a mi apartamento. La recuerdo en el umbral de la puerta con su rostro de virgen fatal enmarcado entre dos botellas de su vino favorito -su sonrisa encendía chispas en el oscuro licor- y el blanco cuerpazo de insomnio ceñido por un traje alto de seda turquesa -escotado, de tiritas, insoportable. Conversamos primero de temas neutros, como dos animales exactos que caminan en círculos sigilosos esperando un parpadeo del otro para saltarle a la yugular. Yo salté primero, la toqué con rudeza y sin palabras, mirándola fríamente a los ojos. Avergonzada, protestó débilmente. Entonces le susurré ternuras obscenas, estruje la seda, besé sus hombros y despedacé los encajes, y cuando la tenía ya lúbrica, desnuda y paroxa se me olvidó de qué se trataba la cosa y no pude entender qué significaban sus jadeos, lágrimas, insultos y mordiscos. No me lo perdonó nunca. Otra noche sentí que una mano poderosa me apretaba la garganta. Desperté congestionado. ¡Se me había olvidado respirar! Al día siguiente decidí cortar por lo sano. Suprimirme. Reflexioné largo sobre el método. Había que escoger el más seguro para no ir a fallar y añadir a mis problemas de memoria la ceguera, la sordera o la invalidez. Un amigo, un valiente teórico del tema, me aconsejó la tina romana. "Es simple -me dijo-. Te sumerges en la tina, que habrás llenado previamente con agua tibia, te cortas las venas y te vas sumiendo en un leve sopor. Es como flotar; indoloro y efectivo. Era el método preferido por los patricios en desgracia". Sonaba atractivo pero rechacé su consejo porque es un método espantosamente lento. Tiene uno demasiado tiempo para arrepentirse y salir corriendo para la clínica manchándolo todo, salpicando el resto y exponiéndose a que lo comparen con alguna malhadada actriz de televisión. Los venenos me atraían. Hay unos comprobadamente letales y vienen con sabor a frutas. Fueron muy literarios en otros tiempos pero ahora son propios de estratos deprimidos, y lo más probable es que uno no aguante los últimos retorcijones, grite, y acuda algún entrometido que lo salve. Luego el chisme, la compasión. No faltará quien compare tu caso con el de un conocido actor de reparto de fotonovelas. ¡Además los vermes! La asquerosa idea de que a mi muerte no sólo el cerebro sino todo mi cuerpo sería pasto de gusanos, me desalentaba. "Los médicos no fallan -me dijo un viejito cínico-, visita uno". No seguí su consejo porque desconfío de ese gremio, como habrán notado. Siempre hacen todo al revés. Si matan al que quiere vivir, entonces por crasa simetría deben salvar a quien quiere morir. Al fin me decidí por el procedimiento clásico, un tiro. La perspectiva de terminar mis días propinándome un estruendo cerca del oído no me atraía -sufro de fobia al ruido- pero mi armero de cabecera me garantizó un silenciador absoluto. "Te puedes matar en la alcoba sin despertar a tu mujer, tú sabes, ellas lo complican todo", me aconsejó Alexis, un profesional consciente de que la principal preocupación de los suicidas es la familia, el dolor que se causa, la indefensión en que se la deja. Tal vez por esto me aconsejó una bomba. Era costosa pero resolvía todos los problemas de una vez: el dolor, la indefensión, etc. Era un loco, claro, de modo que le compré el silenciador, arreglé mis asuntos y fijé la fecha. El día señalado tomé una habitación de hotel, saqué el arma, me la llevé a la sien y... ¡Zas! Se me olvidó a qué iba y qué hacía yo en un hotel con ese artefacto en la mano, y regresé a mi casa perplejo y estúpidamente feliz. Concluí que era tiempo de tomar un vermífugo. ¡Había que matarlo a él, no a mí! (la cobardía es la musa de la inteligencia). Era algo tan sencillo que no me explico cómo se me había pasado. Así somos los suicidas, ilógicos, obsesos, condenados a errar en círculos hipnóticos, incapaces de optar por la tangente de la salvación presos de una fatalidad centrípeta. El farmaceuta me recomendó un vermífugo caro. "Es lo último", me dijo y yo creí advertir en esas palabras un sentido grave y premonitorio. Lo tomé con aplicación durante quince días sin resultado. Doblé la dosis y logré arruinarle el apetito. (Algo es algo, como dice la irrefutable tautología popular, que nunca erra porque jamás apunta). Y si bien no fue capaz de devorar más información, aún podía rebujarla: arruinaba la ortografía de documentos importantes, trastocaba los números telefónicos, y con frecuencia invertía la secuencia lógica de los actos cotidianos, de manera que yo terminaba poniendo los huevos en la estufa antes de colocar la sartén, vistiéndome para bañarme, cepillándome antes de comer, poniéndome las medias sobre los zapatos. Era exasperante. En el trabajo... ¿De qué hablábamos? En fin, lo cierto fue que un día, ya desesperado, me tomé un vermicida para caballos. Sabía a fuego con enjundia, me provocó gastritis y una jaqueca que me puso a llorar pero le hizo mella porque en la noche lo sentí revolcarse por toda la corteza superior. Calculé que podía matarlo con un par de tomas, sólo que no estaba muy seguro de sobrevivirlo. Por lo pronto el animal se asiló astutamente en el hipotálamo, central cibernética del cerebro. Como quien dice: "Nos vamos a hacer pasito, ¿verdad?". No todo era negativo. En la época dorada de su voracidad había ingerido mucha información inservible, "cucarachas" que tiene uno en la cabeza ocupando valiosos bytes: literatura neoclásica, filosofía moderna, una frase insulsa de un fulano intonso y que por alguna sinrazón se ha quedado grabada en la memoria, noticias de las revistas del corazón, narrativa española, literatura europea del siglo XVIII, poesía latinoamericana del XIX, nobeles, dramas de Echegaray, memorias de prohombres, un crepúsculo mediocre que se resiste a borrarse, el número telefónico de una ex cuya fealdad aún me avergüenza, el sabor de la Emulsión de Scott, una escena de tango que vuelve una y otra vez, versos de Nicolás Guillén y sernadas de Ramón Gómez asidas como garrapatas a una neurona zonza. A veces me hacía cometer lapsos certeros, como sucedió con una adolescente tentadora cuya sonrisa estaba nublada por una empalizada de brakes y a quien le dije un día, arrebatado, queriendo exaltar sus besos inolvidables, "¡Tu recuerdo será inoxidable!". Entonces decidí enfrentarlo psicológicamente. Me dediqué a coleccionar fragmentos literarios donde los gusanos aparecen como alegoría de todo lo despreciable y repugnante, y en las mañanas le recitaba la creciente y mórbida colección. Hasta inventé un símil para referirme a ese retorcido proceso que convierte el vigor y la belleza de la juventud en decrépita vejez. "El hombre padece una metamorfosis invertida -escribí- que de la prodigiosa mariposa de la mañana hace el viscoso gusano de la tarde". Le leía trozos selectos de Kafka y Cioran, y "gusano" se me volvió un adjetivo comodín que usaba casi indiscriminadamente para calificar sujetos abominables y sucesos ingratos. Para mi sorpresa, nada de esto lo afectó. Al contrario, lo noté especialmente animado y de buen comer. Entonces cambié de táctica. No volví a leer nada de Proust ni de Durrell, que le encantaban, y me enfrasqué en los peores fárragos de la literatura clásica, amén de códigos, minutas, directorios telefónicos, libros de superación personal, Lewis Carroll, el Guinnes book, tablas de logaritmos, sonetos de Shakespeare, revistas culturales y poesía centroamericana, amén de los ensayos de Bachelard, Bajtín, Paz, Fuentes, Donoso, los dos Vargas, etc. Todo fue en vano, el bicho no se inmutó y hasta encontró infinidad de perlas entre toda esa hojarasca que me hicieron dudar del juicio que me había formado de la obra de algunos autores. Además era inútil sitiarlo porque yo mismo me había encargado de surtirle bien la despensa en casi cincuenta años de aplicada lectura. Sentí envidia de esa criatura exenta de afanes vulgares, que no veía televisión ni tenía que sacar a pasear el perro ni hacerle la venia a notables nulidades ni sacrificar buena parte de su tiempo en un trabajo mediocre para sobrevivir, cuya vida estaba consagrada por entero a la ciencia pura y al arte, que no tenía que ocuparse del manejo de los cacharros de la tecnología, que usufructuaba olímpicamente de mis desvelos, cuyo oficio era mucho más civilizado que el mío puesto que mientras yo tenía que leer mucha basura él sólo leía y releía fragmentos escogidos, y podía demorarse en un párrafo, regodearse en una frase, acariciar recuerdos ya perdidos, amontonados en la trastienda del inconsciente, quizá volver a sentir la hierba, el rayo de sol que se filtraba entre los cabellos de una niña haciéndome entrecerrar los ojos en una vacación remota y casi inocente. De pronto comprendí mi ingenuidad. Era inútil todo lo que intentara porque nadie conocía mejor que él mis pensamientos. Era probable que los conociera primero que yo... ¡Incluso que los manipulara! Este descubrimiento me derrumbó. Me sentí impotente. Violado. La eventualidad de ser un títere, una marioneta manipulada por un gusano, me sumió en una depresión rabiosa, ya no me atrevía ni a pensar, la paranoia me estaba paralizando, llegué hasta contemplar la posibilidad de consultar un psicólogo, ¡cómo estaría! Volví a rumiar la idea del suicidio. Pensé volarme los sesos con una 9 mm que nos desintegrara a los dos de una buena vez, quise ahorcarme, guillotinarme, la cabeza se me volvió el objetivo, el bunker del enemigo. Un hecho providencial me salvó. Descubrí que dormía doce minutos exactos cada tres horas. Su frenética actividad lo obligaba a descansar varias veces al día, siempre durante doce minutos exactos, intervalos que aproveché para tramar el plan -que era simple, inducirlo a abandonar mi caja craneana. El primer paso fue irme a la casa del páramo, errar por esos parajes lunares, descender por el cañón empapándome de verde y agua, de sol y pájaros, pateando bolas de cagajón seco y aplastando hormigas grandes como grillos, robando frutos de arbustos indiferentes, aspirando el olor a humus y arcilla roja, escalando las escarpadas laderas del cañón para regalarme al fin la panorámica y tirarme boca arriba en la hierba sin pensar en nada ni en nadie. No encendí radio ni televisor en quince días. Cenaba con los peones en la cocina y me quedaba con ellos allí, en torno al rescoldo del fogón, oyéndolos comentar las faenas de las últimas jornadas -la vaca pintada se había desbarrancado; el gavión había resistido la primera crecida del río; la cebolla estaba bonita-, y preparando las de los días siguientes. A veces hablaban de amores, crímenes y aparecidos, pero siempre se acostaban temprano y me dejaban luchando contra la tentación de abrir los libros, fumando como un condenado por los corredores hasta la medianoche, cuando me metía a la cama y lograba dormir gracias al cansancio y al arrullo del río. La semana siguiente la dediqué a la música. Me levantaba tarde, abría la ventana y el ruido de los pestillos provocaba la aparición casi inmediata de una taza de café humeante sostenida por una criatura diminuta de ojos grandes y limpios, pestañas indias y mejillas chapeadas; daba vueltas (no concibo la vida sin un buen número de vueltas inútiles por ahí) y si hacía sol me bañaba en la ducha del patio interior; si no, esperaba que saliera y si no salía no me bañaba. Desayunaba, me sentaba en la mecedora del extremo del corredor, el mirador que domina el fértil y laborioso Cañón de Tenerife, y escuchaba a Mozart, Dvorak, Vivaldi, Kítaro, en especial las composiciones suyas que asociamos con la naturaleza en virtud de tácitas convenciones semióticas que identifican los movimientos rápidos y predominio de notas agudas (por ejemplo) con la alegría y la primavera, y los lentos y graves con las tempestades del alma o del cielo. El bicho debía estar perplejo porque no se movía, ni devoraba ni trastocaba nada. Quizá habían llegado a su nariz ráfagas de verde y sol, y sus miopes ojitos, que sólo habrían visto penumbras rojizas, ya presentían paisajes de neblina, rocas, viento, escarcha y frailejón. La semana siguiente la dediqué a la lectura de textos bucólicos: Las geórgicas, Por el camino de Swann, María, Morada al sur, Hojas de hierba, hasta que el bicho no pudo más y se asomó. Caminaba por la cuchilla de la cordillera cuando sentí un hormigueo en el oído derecho. Me detuve. Sentí que asomó la cabeza. Era muy pequeña para poder agarrarla. Esperé (sudaba). Arrumó sus anillos posteriores, estiró los anteriores y sacó la mitad del cuerpo, lo que aún no era suficiente. Yo estaba paralizado, no me atrevía ni a respirar, un movimiento en falso y el bicho se espantaría. Era probable que saliera un poco más y entonces sería fácil agarrarlo. También podía suceder que, satisfecha su curiosidad, quizá desencantado del yermo paraje, ¡regresara a su bien surtida neuroteca para siempre! Esta posibilidad me aterró tanto que mandé la mano instintivamente abandonando toda precaución, lo agarré de la cabeza y jalé. Tenía 3 centímetros de largo y el aspecto típico de un intelectual. Era flaco, pálido y cabezón. Pensé destriparlo ahí mismo pero algo me contuvo. Quizá el pensar que en esa cabecita frágil que latía asustada entre el índice y el pulgar de mi mano derecha estaba ahora una parte considerable de mi base de datos fue lo que me detuvo. Quizá ya lo consideraba una parte de mí. Busqué una lupa y lo examiné. Su cuerpo era joven, esbelto y de una transparencia didáctica pero su cabeza estaba muy arrugada y en sus ojos brillaba una inteligencia que me aterró. Lo metí en un pequeño cilindro de plástico transparente, lo tapé bien, le hice orificios de ventilación, lo guardé con llave en la gaveta de la mesa en que escribo y esa noche dormí tranquilo por primera vez en mucho tiempo. La tranquilidad, cualquiera lo sabe, es un desarreglo nervioso que no puede durar mucho tiempo. En los días siguientes noté que mi memoria y mi capacidad de análisis habían empeorado. Me sentí mucho más estúpido que de costumbre. (He dicho que soy culto, no inteligente). Antes, cuando el bicho anidaba en mi cabeza, me sucedía que de pronto recordaba sucesos que había olvidado por completo, que estaban definitivamente perdidos, y todo era porque él, harto ya de esa información, la había desechado y volvía a pertenecerme. Otras veces ocurría que alguna de mis neuronas entraba en sinapsis con su cabecita, operación que se establecía por el contacto de antenas y dentritas, y yo podía utilizar su información. También podía pasar que, movido por la piedad o la vergüenza, me ayudara con mis investigaciones. Trataré de explicarme. El proceso de recordar siempre me fascinó. ¿Cómo recordamos voluntariamente? ¿Cómo buscamos sin fichero, Internet, guías ni códigos un dato rebujado en la memoria? Vamos por la calle, nos cruzamos con miles de personas cuyos rostros pasan por nuestra retina sin romperla ni alarmarla. De repente uno de ellos dispara la alarma. En fracciones de segundo el cerebro ha encontrado en su archivo ese rostro y nos grita: ¡Yo conozco esa persona! ¿Dónde la he visto? Por supuesto no es un amigo ni una celebridad, es un rostro archivado de alguna manera en algún rincón de la memoria. Los esfuerzos que hacemos por recordar son vanos porque carecemos de método para hacerlo. El único "método" que empleamos es una especie de pujo mental acompañado de sudación, ansiedad, neurosis y mordida de lengua, comida de uña, tamborileo de dedos o algún tic equivalente. No tenemos clasificados los rostros por fechas, razas, eventos, fisonomías ni orden alfabético -orden que, por otro lado, de nada serviría en este caso. Resignados, aunque "picados", seguimos nuestro camino. Lo que ignoramos es que este pique es un reto para nuestro cerebro, quien lanza un haz de avisados bibliotecarios hacia la memoria a frenéticas velocidades, como un ejército riguroso que revisara una ciudad casa por casa en busca de un personaje. El cerebro parece entonces una ciudad negra rasgada aquí y allá por súbitos diamantes. Nosotros, entre tanto, seguimos caminando, pensando en otra cosa -no todos los bibliotecarios están comprometidos en la pesquisa- y hasta nos olvidamos del asunto. De pronto, ¡zas! ¡Claro, fue en la fiesta de Claudia! Así es como recuerda usted, señor lector, y así recordaba también yo antes del bicho, porque después de él el recuerdo, el zas, me llegaba con un informe exhaustivo del dueño del rostro, de Claudia y de todos los invitados, y esto, es obvio, sólo le sucede a quien tenga la desgracia de tener un gusano sabio en la testa. Esos tiempos habían quedado atrás. Ahora recordaba como cualquier mortal -un poco peor, para ser exactos, pues ya no había sinapsis ni hallazgos repentinos ni lapsos por el estilo de "¡Tus besos inoxidables!"; mis asociaciones y metáforas daban grima, y tal vez no hubiere ya, tampoco, el apagón providencial que me salvara del próximo pistoletazo. Además estaba ese vacío allí, el no-bicho, algo como ese hueco en el alma que deja un amigo muerto. Porque, ¿cómo no simpatizar con una criatura que ama a Durrell, Proust y la fórmula de Euler en un mundo famosamente vano, en medio de una especie vertiginosa que corre hacia ninguna parte, cuyas opiniones están dictadas por los noticieros como en cualquier opereta de ficción, cuya fe no es sagrada, cuyas pasiones son lánguidas, su ética amorfa y su becerro oro goldfille? ¿Cómo no asombrarse de los hallazgos que él hacía en libros que yo había recorrido sin hallar absolutamente nada? ¿Cómo no agradecer esa mano crítica que separaba con precisión el oro de la escoria, que no temblaba al censurar un antiguo ni dudaba para aplaudir un contemporáneo? Lo cierto es que un día que llegué a la casa con unas copas, me encontré de pronto llorando con el cilindro en la mano, confiándole mis cuitas al gusano sabio. Lo saqué de su prisión, lo contemplé con el amor que inspiran la inteligencia y la fragilidad de los insectos, esos pites inocentes y prodigiosos, y lo puse con cuidado en el pabellón de la oreja derecha -no fuera a caerse y sufrir un traumatismo cerebral-. El bicho pasó de inmediato a su gabinete, no sin antes limpiarse las patitas en el umbral, acto que me estremeció de ternura y cosquillitas. Las cosas han vuelto a la "normalidad". Aunque mi amnesia empeora, las sinapsis son cada vez más frecuentes y de mejor calidad. Y si bien mi ruñido cerebro es menor cada día, el suyo crece y sus razonamientos son muy buenos porque no están entorpecidos por prejuicios de ninguna clase ni por el necio narciso de la especie humana. Quizá es él quien me dicta estas líneas. 1. Uso estos adjetivos en su acepción matemática en virtud de su pertinencia. Si el lector es por desgracia analfanumérico, como sucede siempre con los buenos lectores, le ruego acepte desde ya mis disculpas. ** Julio César Londoño, escritor colombiano nacido en 1953. Ha escrito La ecuación del azar, libro sobre los físicos y el destino, El arte de tachar, comentarios sobre las obras de varios autores latinoamericanos; Sacrificio de dama, libro de cuentos; El cubrimiento de América, biografías de los principales protagonistas del Descubrimiento y la Conquista, y La Biblioteca de Alejandría, ensayos breves sobre la rueda, la gramática, el computador, el azar, el perfume, Dios, etc. Recibió el premio Jorge Isaacs de ensayo científico y, en cuento, el Alejo Carpentier, el Carlos Castro Saavedra, el Universidad de Veracruz y el Juan Rulfo. jlondono@uniweb.net.co. === Amor de viajero inmóvil Nicasio Urbina =========================== Te inventó Francisco en un día de sol, a la orilla de un lago de aguas de metal. "Hernández de Córdoba", firmaba con certeza y en sus Memoriales demostraba valor. Después llegaron alcaldes levantando pretiles, y la espada invasora al tayacán dominó, erizando de lanzas tus aldeas de ensueño, y tiñendo de sangre tu camino de sol. Ahí te encontraron los filibusteros, quemaron tus casas, saquearon tu haber, y en los atardeceres de acero y granito preñaron tus hembras, bebieron tu sed. Todo fuiste: capital y soberana, triste pasto de las llamas y joya de la América española. Así viviste tus años de sultana, colonia de un gobierno de cautivos, hasta que tus jóvenes vates y poetas esculpieron una estética profana. Hoy te encuentras en rezago y aislamiento, poco se repintan tus encantos; mas espero que resurjas de las aguas como alegre y saltarina sultanesca. Xiomara de indígena estirpe y estatura, que un día tu pelo envolviera mi sed, y que en tu regazo sintiera la noche y el día, la turbia ansiedad y la plenitud. Tú perturbas mi sueño, mi dulce armonía, mi encanto de joven, mi canto de viejo, mi inocencia de niño, mi pasión corporal. Bajo el sol milenario camino al encuentro, rompiendo mis pies en la arena de hierro, escuchando el murmullo de unas olas escuálidas, sintiendo esta brisa de hirviente paciencia, esperando encontrarte, constituirte, fundarte. Del Mombacho tu larga cabellera cae en cascada, en diluvio, en torrente, y las isletas que adornan tu lago, son los lunares de tu rostro mudéjar. En Xalteva tu indígena plaza, se erige blanca cual suave paloma, y ese parque de piedra y arcilla ha albergado tus senos, tus fríos alfanjes. Qué bella que eres princesa mestiza, con ojos de árabe, con manos de indígena, con rasgos vivientes de rara poesía, que cambian en día las noches de espera. En esta orilla tranquila erigiré la ciudad, para gloria y grandeza de su Alteza Real, dejaré en ella dotación y ministerio, y seguiré el camino, domador de inmensidades, a conquistar estas tierras de lagos y volcanes, buscando el estrecho que sus Altezas precisan. Yo en cambio llegué a tus brazos como niño parvulario, crecí entre tus tejados de carne y de barro, me hice cóndor en tus torres y delfín en tus isletas, y conocí en tus aulas la delicia del poema. Reconozco que no he sido el esposo que mereces, que he viajado demasiado en los océanos, que la vida me ha llevado como canto de sirenas del mástil de un velero al ala de un avión, de hoja a hoja en las páginas de un libro, en las márgenes de un árbol, en los labios de una flor. Pero estoy en vos cada día de mi vida, suspirando en tus campanas plañideras, conducido del cabestro silencioso que permuta mi errar en permanencia, en silente observación de tu altagracia. Me gustan tus pequeñas callejuelas, tus esquinas cortadas con machete, me gusta el silencio de tus noches y la historia que se esconde en tu ribera. Granada de Nicaragua, la que casi murió de amor, porque el hombre al que quería se fue a la revolución. Sultana Cocibolca, sé que crecerás bella y hermosísima, que tu piel de cobre seguirá siendo miel, que tu cabello será la liana que me salvará de mal, que de tus pechos de amapola beberé el ardor, y que en tus ojos de sirena retornará la ilusión. Princesa indígena, sultana de Andalucía, tus techos de barro cocido son un sueño de creación, tus casas centenarias, tu silencio, tus zaguanes. En la historia de los días vos seguís siendo mi reina, y hasta ahí llegarán los caminantes en busca de descanso y refrigerio. Ahí estaré yo con mis alpargatas cansadas, hasta el día en que me entierren con caballos somnolientos, y entonces te veré, princesa nagrandana, con tu cuerpo de huipiles y tu boca de escarlata. Xiomara de mis amores, cómo te sigo queriendo, desde esta calle Atravesada de vieja historia granadina, consumida y altanera, elegante herencia de otros días. Granada de mis amores, entrégame el corazón, para escribirte este poema, para realizar mi amor. Granada de Nicaragua, cómo te amé en la arena, a la orilla de este lago, bajo este árbol de malinche, bajo esta estrella de plata, con mi corazón de rubí. No permitas que tus hijos se pierdan en la frontera, que siempre te sigan queriendo y por siempre te sigan cantando. Granada-Nueva Orleáns, 1998 Del libro en preparación Viajemas ** Nicasio Urbina, escritor, catedrático y diplomático nicaragüense (Buenos Aires, 1958). Cursó estudios en la Universidad Católica de Lovaina y en la Universidad Central de Barcelona. Obtuvo su licenciatura en español en la Universidad Internacional de la Florida, donde hizo su maestría en Enseñanza de Lenguas Modernas. Doctor en Literatura y Lingüística Hispánica en la Universidad de Georgetown, Washington, DC. Ha publicado el libro de cuentos El libro de las palabras enajenadas (1991), el libro de crítica literaria La significación del género: estudio semiótico de las novelas y ensayos de Ernesto Sábato (1992) y el poemario Sintaxis de un signo (1995). Ganó el Premio Internacional Rubén Darío 1995 con La estructura de la novela nicaragüense: análisis narratológico (1996). Fue embajador de Nicaragua ante las Naciones Unidas. Actualmente dirige los estudios de posgrado de la Universidad de Tulane, Nueva Orleans. http://spgr.sppt.tulane.edu/NicasioHome.html. urbina@mailhost.tcs.tulane.edu. === Juego de intenciones Jorge Llópiz ================================ No sé por qué cuando alguien escribe, "amigo lector, quisiera contarle", enseguida me siento aludido. Claro que ese amigo lector no es nadie en particular, tal vez alguien que camina por algún sitio; sin embargo, no logro desprenderme de la idea de que ese amigo lector sea yo. Hoy en la mañana compré el periódico y al abrirlo encontré, "usted que me lee todos los días, le ruego un minuto de silencio para Amado Galbán"; petición suficiente para que atendiera a mi reloj y dejase que el minuto transcurriese sin levantar los ojos del periódico. "Sé que los juramentos son inviolables pero no puedo privarle a usted, lector inteligente, la oportunidad de conocer a un hombre singular". ¡Qué habilidad! Armando lleva varios años escribiendo y siempre sorprende con alguna anécdota desconocida. "La historia apenas cabe en la columna de todos los días, pero la generosidad del director ha sido infinita y podré extenderme más allá de esta edición". Armando y yo sabemos que lo del director es un truco para mantener despiertos a los que abren el periódico y enseguida cierran los ojos. "Conocí a Amado Galbán en una tienda de zapatos. Ya era hora de cambiar mis botines amarillos: les había gastado los tacones viendo la obra Don Juan Tenorio en el teatro Alondra". ¿Cómo podías asistir a todas las funciones? Yo que te he visto, sin despegar un ojo desde la primera fila, puedo testificarlo pero nadie va a creer que alguien pudiera estar allí, día tras día, sin moverse de la sala. "Parecía que los mismos gestos y las mismas palabras habían hundido mis pies en el suelo; pero en fin, eso no es lo que pretendo contar". Sin embargo me gustaría decirlo, pues esa insistencia de no abandonar ni un momento tu asiento en el teatro, te hace digno de cualquier elogio pero no tengo la suerte de tener un pedazo de periódico. "La zapatería donde trabajaba el hombre de nuestra historia no era grande, y pude, desde una esquina, observar cómo la joven de cabello largo, que venía sonriente de la calle, se sentaba; y, mientras se libraba de las sandalias que traía, Galbán le decía que su número de calzado era el alejandrino". "El sandaliero fue al estante recitando un poema modernista y antes de terminar el último verso, la muchacha salió del lugar contenta, contoneándose sobre unos zapatillas rosadas". No sé, Armando, qué de particular hay en eso; pero "me quité los botines amarillos para probar la comodidad de unos mocasines que había seleccionado y Galbán, en el acto, me recomendó que usara mejor un octosílabo. -Es un número muy grande -traté de explicarle; mas Galbán diligente entonó un octosílabo romántico. En un instante mis pies se sintieron cómodos y elegantes. Cómo lo hacía, cuál era el misterio fue lo qué intente preguntarle y me confesó que todo dependía de la métrica del verso. Quedé contrariado. -¿No le parece fortuito que la medida de un poema encaje con la horma de un zapato? -En lo absoluto. El pie es el alma de la poesía. Cada rima se dibuja en una huella y sólo hay que conocer las pisadas para colocar el poema. Lo miré con recelo; sin embargo, no había burla en sus ojos. Era alto, de huesos salientes, semejante a las farolas que sólo tienen una sola bombilla. -Debería usted escribir para deleitar a todos -le insinué. -Eso es pura rutina. Cualquiera puede hacerlo. Compras hojas, tinta, borrador, para que luego venga un Don Nadie y se lleve tus garabatos por unos centavos. No, señor, la poesía merece la fugacidad de las palabras. (Continuará...)". Qué cosa, alabas al director y no puedes sacarle un par de líneas más. Ahora el amigo lector tiene que esperar hasta mañana. -o0o- "Quiero agradecer las llamadas que he recibido en la redacción. Su opinión sobre el manierismo del zapatero, es muy importante. Se cree que su simpatía corría por el pueblo de pies en pies; o que era un improvisador que tiraba al olvido hermosos poemas. Lo cierto es, atento lector, que el hormero guardaba un secreto". Ya casi estoy convencido de que nunca dirás mi nombre. Hablamos ayer después de la función de teatro y te alegraste de mi observación sobre Galbán. Me dijiste que la mencionarías en tu página y hoy no veo mi nombre por ninguna parte; pero no importa, sé que el atento lector soy yo; "claro que Galbán era un poeta arrinconado en una tienda, pero su mayor labor permanecía oculta a los ojos de todos, incluso de los míos, acostumbrados a captar cualquier bocadillo olvidado de los actores", y que luego yo leería, al otro día, en la columna cultural; "pero nada, el Don Juan con su letanía y Doña Inés con su mojigatería hacían mis criticas tan aburridas como las representaciones que desgastaban mis zapatos". No, no digas esa barbaridad; parece falsa modestia, eres el crítico más conocido de la ciudad. "No obstante, estuve al acecho en mi palco: Galbán me había prometido en la tienda que actuaría en la escena en la que Don Juan y el gobernador se baten; mas al llegar las habituales ofensas, estocadas y caída del viejo a causa de la espada del ladrón de su hija, ni rastro de Galbán. Tal vez no había conseguido el papel o quizás se trataba de una broma". "Fui en la mañana a la tienda, en busca de una respuesta, y me encontré con la pregunta en boca de Galbán que si me había gustado la actuación de anoche. Sonreí: -Claro que sí, mas cuál fue el instante en que apareció en escena. -Me halaga mucho, señor, mi trabajo es tan perfecto que ni usted ha podido clasificarlo. Miré de nuevo a sus ojos para descubrir alguna diablura y estaban apacibles. -Señor, le invito a mi casa para mostrarle fotografías en las que aparezco junto a Inés. (Continuará...)". -o0o- "No pude contar en la última edición el impacto que me produjeron las palabras de Galbán. Hacia tiempo que el zapatero actuaba y no me había dado cuenta. De no ser por las fotos que adornaban las paredes de su pequeño cuarto, le hubiera contestado, imposible; escribo todos los días y nunca he visto su amable rostro, pero estaba ahí en las instantáneas que ilustraban mis comentarios teatrales en el periódico. El cuarto en penumbras tenía una cama estrecha pegada a la pared donde las fotografías cubrían la pintura del recinto. Más allá, un armario y la pequeña cocina en la que Galbán calentaba un poco de café. Había poemas pegados por el techo para rememorar el nacimiento de algún escritor. Mis reseñas teatrales estaban todas en la pared. Aquí alababa la actuación de Doña Inés; allá, el ambiente de la escenografía; pero no encontraba el rostro de Galbán. -Tranquilo, tómese esa taza de café, yo le mostraré, si me promete no decir ni una palabra. Abrió la puerta derecha del armario y una fotografía, la mayor de todas, mostraba a Inés abrazada a una pilastra. -Amplié la fotografía porque cuando nace un actor el momento es irrepetible y mucho más si la actuación ha sido inigualable. -Pero, ¿dónde, coño, apareces en la foto? (Continúa...)". Eso mismo me digo yo, adónde conduce toda está historia. O Galbán es un fanático empedernido o una persona en busca de cariño. -o0o- "Pido disculpas, estimado lector, por la frase inequívoca que escribí ayer, mas trato de ser fiel a los hechos pues no quiero añadir ni una sola letra que pueda empañar la imagen de Amado Galbán, el cual no se inmutó ante mi cólera: -El teatro para mí es la acción inmóvil que todo artista quiere alcanzar. Lo miré por encima del borde de la taza de café tratando de revisar en mi mente dónde había escuchado esa singular frase. El ruso Stanislavski", y comienzas a citar nombres raros. Me obligas a ir al librero y consultar la enciclopedia para saber que Stanislavski había hablado de la memoria emotiva; el alemán Brecht de la distancia necesaria entre el actor y el personaje; el francés Artaud del gesto, de un teatro diferente. Por más que indagué, sólo recuerdo la flecha en el aire del griego Zenón dormida en el ultimo tomo de la enciclopedia, a pesar de que Zenón nunca estuvo en escena. "Así que estaba en presencia de una teoría inusual y lo mejor era encender mi grabadora: -Mi entrada en el teatro fue simple. Un día mientras ajustaba un poema barato en el pie del banquero de la esquina, entró Doña Inés en la peletería. La dama, luego de taconear un bello endecasílabo, me invitó a que asistiera al teatro para que disfrutase la función desde bambalinas. -¿No le parece un poco incómodo ese palco? -comenté. -No, al contrario. Fue realmente una sorpresa porque siempre había soñado estar entre bastidores. Pude percibir el cambio súbito de las escaleras de bagazos, de las farolas de cartón y de los bancos plásticos en pedazos de almas al levantarse el telón. -¿Cómo fue que te convertiste en actor? -Un momento, todo a su tiempo. Desde mi rincón me invadió el corretaje de los que estaban en el proscenio. Los asistentes aderezaban los vestidos de los actores y maquillaban a Don Juan que leía el libreto en una silla. El director molesto lanzaba papeles y más papeles que siempre lo acompañaban. La escena del duelo entre el gobernador y Don Juan podía malograrse por la ausencia de una de las columnas de madera. Entonces, señor, sin pensarlo me ofrecí. -¿Qué sintió haciendo ese papel? -Las cortinas subieron lentamente. Mis ojos se cegaron ante el horizonte de luz, que proyectaban los reflectores colocados al fondo de la sala, y sólo palparon las siluetas de los rostros gordos, estirados y curiosos. Mi cuerpo recibió la oleada de palmadas, como la brisa que recorre la espalda mojada, y respiré suave para no provocar la intranquilidad de las señoras con prismáticos. -¿Crees qué alguien se percató de tu presencia? -Ni por asomo. Los presentes me miraban pero no me veían y mi alma se mantuvo muy bien en los bordes de la columna con tanta entereza que me gané la admiración de Doña Inés y el consentimiento del director para actuar todas las noches. (Continuará...)". -o0o- "He recibido una carta que me acusa de escribir sobre la actuación de un hombre que nunca estuvo en escena, que todo ha sido un invento para llamar la atención". Así es, hablas de quien no conoces y silencias a quien te sigue día a día. No leeré más tu periódico, porque no quiero pecar de mentiroso. "Dejo a un lado las entrevistas que le hice a Galbán en su pequeña habitación y transcribo un fragmento de su diario. El facsímil que aparece en la portada del periódico es suficiente para acallar al mal intencionado que no pudo apreciar lo que sus ojos veían. Gracias a la sensibilidad de nuestro director en el día de hoy el periódico publica está edición especial para que las palabras de Galbán lleguen a usted, amable lector, sin interrupción", y por más notas que escribas jamás pronunciarás mi nombre. "La ciudad se vistió de columnas desde el día en que Doña Inés me abrazó. Antes, en el mundo, sólo había pisadas y zapatos y, ahora, abundaban las pilastras y las farolas por todas partes. Nunca me había percatado del número de columnas que adornaban los corredores de los edificios. Por más que las contase siempre aparecía alguna escondida en el portal de una casa. Luego del censo de columnas de todas las mañanas, visitaba la biblioteca a la caza de lecciones budistas y en las tardes levitaba en la sinagoga buscando la energía que me ayudase a conservar el alma en los contornos de la pilastra en el escenario. Estudié el comportamiento de las farolas en los parques, en las avenidas y en poco tiempo me nutrí de la serenidad de ellas que luego reproducía en escena. Sólo el jadeo de Doña Inés me ponía en aprieto. Pensaba, entonces, o trataba de pensar en el kundalini pero éste se escurría tras el aliento de la joven. Entonces intentaba asirme de las pisadas de los botines amarillos, que siempre abandonaban el palco en el segundo acto, o de los ronquidos del señor de la primera fila. En ocasiones no era suficiente y acudía a la estratagema de poner mi alma sobre el telón en ascenso y desde allá arriba contemplar las cabezas de los que estaban en la sala... No le alcanzó el tiempo a este gran hombre para terminar sus memorias tratando de extender la actuación más allá del teatro. Por eso todavía puede vérsele, amigo lector, en el parque central o en cualquier avenida donde suele pernoctar sereno y callado, alumbrando como una farola". Esto es el colmo, ni una palabra más. Desde ahora escribiré donde dice: "Amigo lector" mi nombre, mi nombre, mi nombre cuantas veces pueda porque sin mí realmente no existiría Amado Galbán. Miami, Florida, junio 1998 ** Jorge Luis Llópiz (La Habana, 1960), licenciado en Filología en la Especialidad de Literatura Cubana en la Universidad de La Habana en 1985. Profesor asistente adjunto en la Facultad de Comunicación Social de la UH desde 1991. Investigador de cine, ensayista y narrador. Ha sido profesor en el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (Icaic), Facultad de Periodismo de la UH y otros centros de estudios en Cuba. Ha publicado críticas literarias cinematográficas en diversas revistas, como Universidad de La Habana, Cine Guía, Cine Cubano, Revolución y Cultura y La Gaceta de Cuba. Publicó el libro de ensayo La región olvidada de José Lezama Lima (premio en el Concurso Literario Pinos Nuevos en 1993). Finalista del concurso de cuentos La Gaceta de Cuba de la Uneac en 1993 con el cuento "Del diario de Judas" y en 1994 con el cuento "El oráculo de Edipo". Reside en EUA desde 1995. Ha trabajado en el periódico Nuevo Siglo (Tampa) y en el canal Telemundo 51. Actualmente es redactor free-lance con la cadena Univisión. jllopiz@email.msn.com. === Dos poemas Juan Pomponio ========================================= *** Triángulo narcótico Enorme como sandalias de un cuero fantasma deambula mi letra áspera e indecisa, no comprende el motivo del eclipse pero sabe del panal que se descuelga del aire y recubre todo tu triángulo con sabrosas pomadas. Fabricadas en una enorme pirámide donde una gigantesca bola de madera revuelve el caldo mezclado con poderes sobrenaturales que despiertan mi siesta acosado por visiones suculentas. El atracón de tu boca produce la combustión del papel arrollado muy cerca de tu orilla. Ya es demasiado tarde para retroceder todo avanza como una dilatación deforme perforando el frío que trepa el interior como un taladro. Escupen brasas mojadas por la plata derramada como hilos que cuelgan, tejido por brujas rebeldes que maceran huesos y piel, morteros sordos acopian tu sabor y rebalsan los cántaros apostados en estrechos senderos intransitables por el lodo magnético. Donde todos caen. Donde todos mueren. Donde todos viven. Un aquelarre de mujeres desnudas destripan sexos analizando la sangre derramada sobre un valle de hierbas luminosas, vaginas aceitadas caminan por el techo marcando pisadas inolvidables. Y en cada huella queda una parte de tu soledad, y se cubren ante la presencia de extraños y todas desaparecen bajo el efecto narcótico de plantaciones inquietas. Que sudan el olor a vida. Y la vida. ¿Dónde está? 23/10/98 *** Luciérnagas eléctricas Tu cuerpo está lleno de flores que se abren, cantan como las campanas legendarias. El aroma a salvia mojada desespera el amanecer incipiente en tu rincón Un sopor marino invade. La sal se derrite. Luciérnagas eléctricas baten alas incendiadas que trepan el monte donde los tigres persiguen el humo invisible hasta el acta firmada sobre tus pliegues litúrgicos. Si parece un sacerdocio el querer mirarte, retener esa fragmentación que se diluye en mi retina. Y fijarla con herrajes muy profundos afirmando la declaración de tu existencia. 4/11/98 ** Juan Pomponio, escritor argentino residenciado en Buenos Aires. pomponio@interbureau.net. === Sensación de lejanía Antonio López Reus ========================== A veces, Jesús se imaginaba cómo sería su encuentro con Marina. Pensaba una habitación, una cama con sábanas crema y una lámpara que irradiaba un calor ocre. Imaginaba a Marina, callada, diciendo tantas cosas. Se veia hablando interminablemente con ella, contándole todo lo que sentía cada momento que la creía cerca suyo. Unas veces pasearían juntos por un parque nublado, otras veces tomarían unas copas y se reirían estando un poco ebrios. Todos los días de aquel mes, Jesús revisaba su correspondencia esperando encontrar la carta. La carta donde Marina explicaba dónde se verían, cuándo, por cuánto tiempo. La carta decisiva tendría que llegar cualquier día; entonces, pensaba Jesús, podría hacer su sueño realidad. Volvería a tocarla, ella volvería a escuchar, fascinada, su voz ronca. Porque él necesitaba ver a Marina una vez más, sólo verla le bastaba. Nada más el hilo que sostendría sus miradas era capaz de volver a hacerlos singulares. Algunas veces Jesús se llenaba de tristeza. ¿Qué harían después de verse de nuevo por primera vez? ¿Podrían seguir como si aquellos seis años no hubieran pasado? Esto inquietaba a Jesús, porque, ciertamente, para él ese tiempo no había transcurrido. ¿Sentiría ella lo mismo? ¿También habría ella vivido como en un mal sueño aquellos seis años? ¿Cómo respondería ella a todas las preguntas que no se pudieron formular en las cartas? Sin aquella carta, tan esperada, los días eran perdidos. Es cierto, Jesús se ocupaba eficazmente de su trabajo, o perdía unos minutos descifrando los símbolos de alguna obra, pero los días eran, indudablemente, muy largos. La necesidad de lograr una frase o de describir alegóricamente aquella otra realidad, era lo que mantenía su vida con un propósito y, a la vez, el propósito que su vida le exigía era ese mismo. En aquellos tiempos, pensar en Marina le ayudaba a escribir; era un poco raro, porque siempre la tuvo que apartar de su mente si quería que las palabras fluyeran fácilmente en la pantalla del computador. Esto podría significar dos cosas, uno, Marina no era parte de su presente ni de su futuro, sino de su pasado; dos, Marina ya no era sino un espejismo, un oasis de agua transparente en el desierto, desvaneciéndose. Una noche soñó con ella. Estaba sentada en una silla barata, llevaba un vestido rojo y se veía muy atractiva fumando un cigarrillo. Cuando Jesús se acercó, Marina comenzó a reirse de él. El significado de esto era desconocido para Jesús, pero le preocupaba que su único sueño con ella fuese de esa forma: tan simple y directo. En una carta Marina le contó un sueño falso. Ella caminaba por un bosque; luego, en un claro, encontró a Jesús, juntos caminaron y encontraron un viejo monasterio, las puertas no abrían; se recostaron a ver las estrellas por un rato, cuando se levantaron, él pudo abrir una puerta y lograron entrar juntos al templo. El simbolismo era muy fuerte, pero el sueño parecía imaginado por la mente consciente de ella, lo que le quitaba todo su valor. Él no hacía sino escribir frenéticamente. Estaba terminando una novela, cerrando los nudos del relato. A veces se preguntaba por el valor de su trabajo, sentía impotencia ante las fabulosas ideas que se gestaban en su mente y que nunca podrían estar en un papel de la manera adecuada. Faltando poco para acabar su novela escribió una carta para Marina, en ella se vertía toda su furia narrativa. Once hojas donde contaba la forma de su mundo interior y donde exigía una respuesta precisa a su larga espera. La frase más definitiva de la carta decía: necesito saber si nos vamos a encontrar, por fin, en septiembre. De no ser posible: rompo desde ahora cualquier vínculo que tenga contigo. Apenas introdujo la carta en el buzón se arrepintió de haberla escrito. Dos semanas después, cuando regresaba a su casa, luego de entregar la novela a un amigo, para que la leyera, una carta de Marina descansaba en el buzón. * Las cosas siempre fueron más faciles para Marina, lo presiento. Ella sabía vivir sin preocupaciones, en el presente; en cambio, Jesús pensaba siempre en el futuro. Cuando hablé con Marina, aquella tarde, en un pub a las orillas del Támesis, en Richmond, pude comprender por qué Jesús la necesitaba tanto. Recibió de mi parte un regalo enviado por él, le quitó el papel lentamente y lo puso en medio de la mesa. Era una pequeña escultura de madera, hecha por un artista ecuatoriano. Luego escuchó mi conversación y no dijo otra palabra sino al despedirse. A pesar del silencio de ella, no me hubiera molestado hablarle durante dos días seguidos, tal era la intensidad con la que su mirada parecía llegar más lejos que todo pensamiento. Cuando me despedí, con tres besos, me mandó a decirle a Jesús que todavía lo amaba y que pensaba en él a cada instante. Al regreso de mi viaje, Jesús me reprochó duramente no haberle sacado más palabras a Marina. Me sentí muy apenado con él, debí inventar algo sobre ella, pero conociendo todo lo que eso significaba para mi amigo, no lo pude hacer. Él me dijo que dudaba de ella; pensaba que si el amor de Marina era tan grande, ella debería estar a su lado. En cambio, ella rehuía de todo contacto no epistolar con él. Yo le dije a Jesús que tal vez él tuvo (o tenía) con Marina una relación necesaria para ambos. Ella era necesaria para él porque lo escuchaba, lo comprendía y lo movía a la contemplación. Él era necesario para ella porque le daba seguridad y una interesante sensación de aventura. Pocos meses después, cuando leí la novela de mi amigo y la discutí con él, me impresioné de cuánto había cambiado su visión de la realidad en tan poco tiempo. Aquella novela era, en todos los sentidos, imposible de ser leída. Las acciones que emprendían sus personajes estaban dictadas siempre por sus pasiones. La estructura y el estilo narrativo eran incompatibles con el contenido. Toda la novela hacía sentir que en nuestras vidas nada sucede, así era de estéril. No me extraña que Jesús nunca la publicara, no me sorprendería saber que destruyó todas las copias. Marina sigue dándome mucho en qué pensar. Es decir, a Jesús lo veo cada domingo y puedo saber, más o menos, cómo se siente dentro de tan extraña relación. En cambio, a ella la he visto una sola vez, no me dijo mucho, pero puedo crear varias hipótesis. La primera es la más obvia: para ella todo es un juego, se divierte con los sentimientos de él, inventó actitudes y miradas para atraerlo, luego lo controló más eficazmente con un repentino e inesperado alejamiento; ella domina a Jesús para satisfacer alguna morbosa fantasía. La segunda es también obvia, pero menos probable: él la enamoró alguna vez, luego, al tratar de dejarla, se dio cuenta de que no podía, ella lo recibió de nuevo y se hizo tan necesaria para él que, cuando se marcharon a vivir por separado, Jesús la idealizó como algo que ella nunca fue. La tercera es que nunca hubo atracción sexual entre ellos. La cuarta puede parecer salida de un cuento fantástico: él necesitaba tanto una importante figura femenina en su vida, que de su pensamiento nació Marina, de carne y hueso, para llenar ese vacío. * La carta reposa en la mesa, sobre ella hacen sombra las palmeras del jardín. Son las cinco de la tarde, un viento caliente sopla desde el sur, las nubes aplacan lo poco que queda de luz. Jesús, tendido en la cama, mira ensimismado el techo de su habitación. Caracas, abril de 1999 ** Antonio López Reus, escritor venezolano (Caracas, 1980). Estudiante en la Universidad Simón Bolívar. Domina el francés y el inglés. Su material literario permanece inédito. lopereus@telcel.net.ve. === Poemas Eduardo Fraigola ========================================== Astor te llamaba de vos cualquiera sea tu edad. Astor que desterró el bandoneón del arrabal amargo y llevó los boliches [porteños a vagar por el hiperespacio. Astor, el ABC de las sombras, el muñeco descolorido, pero enamorado de la [nada. Astor desentendido de los mitos del tango pero tan agarrado a sus pies, que [da pavor. A vos te escribe Nonino, hacedor de tu epitafio. Astor tan amigo de Gardel, como Mozart. Por allá andan. Por allá, lejos de los tontos humanos. *** Busqué en el asidero de los cometas los rubíes que hablan tu lenguaje. Busqué aquel aire postergado, en los fierros del puerto. Busqué y sólo aguardaba por mí el café de los niños. Su aroma se había erguido en la mañana como los gigantes de piel mutante tan ansiado por el trajinar del camino. *** A la vela del sur se guían los marinos mercantes, pesados sus barcos de roble. Estrellas y macacos necesitan pensar en roces los usureros tejiendo almas en silencio perfecto a la penumbra del candil. *** Ecos Claros dichos tantas veces dichos. Tantas veces necesitados, otra vez te necesito. Cuidá tu laberíntica mansión sin entrada. Cuidá tu viciado aire de atardeceres sin resultados. ¿A qué abismos les debo mi paracaídas? ¿A qué llamado acuden mis lágrimas? *** El pincel Es más importante escucharte en la radio vieja. este es un buen momento para ponerse a pensar. Aquí traigo el elemento negro que me hace pedazos los nervios. La vasija de límpida agua clara de la que bebía. Lulio toca la mazurca que antes me enriquecía, ahora me consuela. Cristo mojó mi piel con su estigma sabroso. Sangre de la alianza nueva y eterna. Eterniza el mago con los pinceles cabríos. Pinta delgadas colinas con maizales y espigas saltarinas. *** Corazón de ave Por la tierra de la fruta bíblica, me pareció al principio atrás de la estepa, ser parte del festejo los ángeles están de fiesta. No me imagino un ascenso tan brillante Ser un fragmento más de vidrio en el aire vacío de un gran vaso. Ese es agosto herido. Los leones corren despavoridos, los más fuertes, los más valientes los poderosos de la selva, Había algo más, corren sin lugar predicho, Cerebro de cascada, calvario de agua fresca cuando ya no se disfruta. Por eso centellea, un vidrio más en el corazón del gran vaso de aire vacío comprimido. Corazón de ave. ¿Dónde se corrió el sol? En la espalda de la nave. ** Eduardo Fraigola, escritor uruguayo residenciado en Montevideo. didiart@adinet.com.uy. === Escalones Alberto Sánchez Danza ================================== Allí estaba cómoda, sola en la penumbra tenía algo de la paz que hacía tanto tiempo extrañaba. Como ejercicio mental, tratando de pasar el momento decidió desandar su vida, como si pudiera descender hacia atrás los quince escalones de esa escalera que la condujeron durante tanto tiempo al calvario. Quince. Ya estaba adentro, ella sabía que era el final. Mareada, apenas llegó al sofá. En los dos últimos días sólo había comido una docena de churros, que compró en el kiosco por un peso, las porciones de torta que le invitaban sus compañeras, y las sobras de cerveza de las botellas que dejaban los clientes. Dormía en la covacha de un ciruja debajo de la autopista, la habían echado de la pensión. Buscó la aguja de tejer en el bolso y se dispuso a esperar que llegara Héctor. Quizás llegado el momento no hubiera tenido el valor necesario, pero la frase de él al verla la decidió: -Qué hacés bagayo, esperaba no verte más... Catorce. Era el anteúltimo, ya levantaba la mano hacia el portero eléctrico que habían colocado sobre la puerta de vidrio. Sonrió por enésima vez ante el raído cartelito: "Anúnciese, es por su seguridad". -¡Carla, Vanina, Yoli y Cris... vamos! -Me dejó afuera otra vez el hijo de puta -pensó enervada revolviéndose de ira sobre el mustio diván. Estiró la mano hasta su bolso, extrajo el muñequito-. ¡Te juro que es la última vez! -buscó la aguja y se la hincó con placer-. Sufrí vos también... Le había dibujado bigotes y anteojos, además le agregó relleno en el abdomen. A sus ojos era igual a Héctor, lo odiaba con la misma intensidad. Once. Llegaba, ya era tarde para darse vuelta y huir, necesitaba desesperadamente el dinero. -Hay uno... -le dijo Héctor con distante autoridad. Ella se levantó asombrada-. Tiene veinte mangos nada más... -Pero si me sacás lo de la casa me quedan ocho pesos nada más... -contestó ella furiosa. -Sabés que eso es intocable... -Pero escucháme, necesito... -Te dije que adelgazaras. Miráte, estas hecha una chancha ¿qué querés..? Después de lo del otro día. Bueno, ¿vas o no? Mascullando bronca se dirigió a la cabina, entró y vio al morocho sucio y desesperado. Los zapatos llenos de cemento de albañil, el pelo pajoso de la cal. -Ahí afuera está el baño, laváte un poco, por favor... Sentada en la cama miró salir al individuo. Se mordió los labios y susurró: -Ocho pesos... Ocho. Allí la alfombra roja estaba descosida y ajada, seguramente era donde los clientes se terminaban de decidir. -Tomá -dijo el individuo extendiéndole el billete de dos pesos. -¡Pero, me prometiste diez..! -replicó ella, mientras se ponía la camisola roja. Necesitaba cubrir su desnudez, quizás inconscientemente lo hizo para que su reclamo se viera más... más digno. -Sí, pero nada que ver... -¡Cómo nada que ver! Me hiciste todo lo que quisiste. -Sí, pero vos no pusiste ganas -adujo el individuo. -¡Ma qué ganas ni ganas..! ¡Sos un turro! -exclamó exaltada, levantando la voz. El hombre salió al pasillo, ya venía Héctor al escuchar los gritos: -¿Qué pasa? -La señorita esta desconforme con la propina -explicó el hombre con sorna. -Este turro me prometió diez pesos, y ahora después que me hizo todo lo que se le cantaron las bolas no me los quiere dar -aclaró ella tratando de controlarse, sabía que levantar la voz no le convenía. -Usted me conoce, soy cliente, vengo siempre... -Está bien, está bien, acompáñeme -dijo Héctor llevando al hombre, entre disculpas, hacia la salida. Se quedó allí, en la puerta del pequeño cuartito, mirando con ira el billete de dos pesos que tenía en la mano. Vio caminar al obeso hacia ella. El muñequito tenía que salirle lo más parecido posible. Le producía risa verlo caminar por el angosto pasillo, balanceando la imaginada "mierda chirla" que llenaba su gran abdomen, hasta escuchaba nítidamente el ruido del líquido al desplazarse de un costado hacia otro. -Vos estás loca, nena... No sabés que acá no se puede hacer quilombo. -Es que siempre me cagan a mí... Seis. Era el escalón en que algunas veces, pocas, había cambiado de idea, había vuelto a la calle para pasar una tarde de libertad, aunque después tuviera que pedir disculpas. "Eran cuatro tipos, después de pasar dos veces ante ellos, exhibiéndonos como caballos de calesita, volví a quedar afuera -pensó-. La culpa la tiene el hijo de puta de Héctor, siempre me manda primera, los tipos están medio en pedo y no retienen los nombres". Ansiosa volvió a la sala de ellas, quería terminar el artículo sobre vudú que había leído en una de las revistas viejas, esas que tenían para hojear en las largas esperas. De alguna manera quería vengarse. Tres. Acostumbrando, sí, lamentablemente se estaba acostumbrando. Ella no quería eso, quería seguir soñando que quizás algún día podría salir de allí, quería seguir soñando con otro futuro. No bien lo vio recordó a Mauricio, eran tres, ella le dedicó su más tierna mirada y le susurró al oído: -Va a ser la mejor noche de tu vida... Él sonrió y pronunció su nombre. Gozó, como lo había hecho con su primer noviecito, jadeó sobre él, lo acarició; llegaba al orgasmo cuando quiso atrapar su boca. Él, echándose violentamente hacia atrás, le espetó: -¿Adónde vas, loca..? Uno. Cómo le costó poner su píe en ese escalón la primera vez. Ya había trabajado ocasionalmente en la calle, pero esto era aceptar ser una puta. -Dale, vení que te presento al encargado -comentó Yoli, su compañera de pensión-. Se llama Héctor, no es ningún santo, pero... -No sé... -¿No necesitás la guita? Te aseguro que una noche buena hacés cuarenta o cincuenta pesitos. Mucho no es, pero no chupas frío, estás segura, además siempre con gomita... ¡Es norma de la casa! -concluyó sonriendo y levantando el dedo índice. Al pasar ese escalón sintió una extraña y premonitoria sensación, miró las paredes que la acorralaban, los escalones frente a ella, ansiosos de devorarla... ** Alberto Sánchez Danza, escritor argentino residente en Buenos Aires. Autor de dos novelas y tres libros de cuentos, obtuvo el segundo premio en el concurso Desde la Gente 98 y el segundo premio en el concurso Grupo Editorial Sur. betonov@pinos.com. === El buzón de la Tierra de Letras ======================================= *** Nexos teatrales 19 de agosto de 1999 Saludos, amigos de Letralia: Deseaba, a través de este medio, comunicar que nosotros, Estival Teatro, de la ciudad venezolana de Maracay, estamos dispuestos a establecer todos los nexos posibles con todos aquellos que, de igual manera, deseen intercambiar con nosotros en todo lo referente al teatro y la literatura. En particular quisiéramos compartir el hecho de que estamos desarrollando un software para ser usado en las puestas en escena, de tal manera que los eventos puedan tener la automatización que nos da la informática. Todo gracias al apoyo y donación de la empresa venezolana Softec, C.A. La intención de todo es compartir con quienes están interesados desde el punto de vista científico y cultural con un producto hecho en Venezuela y accesible a todos. Es cuestión de compartir ideas, sugerencias y desarrollar la idea en común. Se despide un amigo, Prof. Juan Manuel Martins (estival@telcel.net.ve) Director General de Estival Teatro Maracay, Venezuela L: Amigo Juan Manuel: en Letralia estamos siempre dispuestos a apoyar este tipo de iniciativas. Esperamos que la publicación de tu carta permita desarrollar proyectos conjuntos con grupos del mundo de habla hispana. === El regreso del caracol ================================================ *** Libre... Mente El escritor argentino Daniel Noseda (noseddan@celulosa.com.ar) nos contactó, hace algunos meses, para que le ayudáramos a conseguir escritores de todo el mundo que quisieran participar en una revista cultural que estaba creando junto con varios colegas. El resultado fue brillante: los números 0 y 1 de Libre... Mente nos llegaron hace algunos días con participación de varios de los autores que han publicado sus textos en las páginas de silicio de Letralia. Algo que nos enorgullece, no sólo porque nuestra colaboración rindió los frutos esperados, sino además porque el producto presentado en Libre... Mente es de primera línea. La revista es dirigida por Gustavo Wolansky y cuenta con el mismo Noseda, Alberto Jáimez, Ariel Pereira y Alejandro Quintana como redactores. La diagramación de Ariel Doldan y Cecilia Karake reúne sobriedad y atracción visual, con elementos que realzan en buena medida las posibilidades del blanco y negro. Para obtener la revista puede escribírsele un mensaje a Noseda o a la dirección de la redacción, libremen@elsitio.com. *** Postales con poemas de Héctor Rosales El poeta uruguayo Héctor Rosales (hrosales@cafeinternet.es) ha presentado una serie de postales con algunos de los mejores poemas de sus libros. Rosales nos envió dos de las postales: una que contiene el poema "El de los versos", del libro Desvuelo (1981), y otra con "Souvenir", de Visiones y agonías (1979), poemario que celebra sus dos décadas con un derroche de lozanía. Las postales fueron publicadas por Montebarna Ediciones, el mismo sello que respalda a Rosales, e incluyen una ilustración de Hugo Alíes para la correspondiente a Desvuelo y la portada del libro veinteañero. Como comentamos en nuestra edición 72, el sitio del poeta en http://www.cafeinternet.es/rosales muestra extractos de sus libros y opiniones de sus lectores y colegas. *** In tempore belli, de Hilario Barrero El ganador de la edición de 1998 del Premio de Poesía Gastón Baquero es el poeta español Hilario Barrero (hbarrero@att.net), quien reside en Nueva York desde 1978 y es docente del Departamento de Español de la Universidad de Princeton. El poemario que le valió el premio fue este libro de 78 páginas que reúne más de 40 textos de Barrero, bajo el sello de Verbum, editorial que convoca el premio con periodicidad anual. La poesía presentada por Barrero en este libro luce metáforas de alto vuelo que responden, en muchos casos, a códigos secretísimos establecidos entre el poeta, su experiencia vital y su obra. En el poema que da su nombre al libro, Barrero habla de agónicas transiciones: "...Agobiado de grietas / es difícil mirarse en el espejo / y ver una carroña sin forma ni esplendor, / pergamino sonoro su piel en 'de profundis', / la cicatriz de la barbarie iluminada". Y más abajo: "¿Cómo vivir de ser el contemplado a contemplar, / de vender su hermosura a tener que comprarla, / de ser incendio a estar petrificado, / rebosante de vida a sentirse cadáver?". El libro puede ser obtenido escribiendo a la dirección de Verbum (verbum@globalnet.es) o a la de Barrero. === Post Scriptum ========================================================= "La poesía es algo natural; sucede, tan natural, como el hombre. Es preferible escribir el poema y no definir la poesía, porque al definirla, por lo general se yerra". Luz Machado. === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviar algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede obtenerlas en el Web visitando la página http://www.letralia.com/publicar.htm. Si lo prefiere, puede recibirlas por correo electrónico escribiendo un mensaje a info@letralia.com, con la palabra "Condiciones" en el subject, o simplemente dando un doble click de ratón en el enlace siguiente: mailto:info@letralia.com?subject=Condiciones. === Las casas de la Tierra de Letras ====================================== Si usted no está suscrito a Letralia, o lo está pero le falta algún número, puede conseguir las ediciones en los siguientes sitios, a donde llegan simultáneamente con su aparición. Sitio de Letralia http://www.letralia.com/archivo.htm Página informativa http://www.rediris.es/list/info/letralia.html Tulane University, http://www.tulane.edu/~latinlib/letralia (sólo Nueva Orleans, EUA ediciones de texto hasta la del 16/9/96). DC BBS BBS del Decanato de Ciencias de la Universidad Centro Occidental "Lisandro Alvarado". Barquisimeto, Lara, Venezuela. Telnet a obelisco.ucla.edu.ve o a 150.186.96.4. Login: bbs Sendanet BBS ftp://ftp2.sendanet.es/ftp/letralia. España. SSDA Boletines electrónicos argentinos adscritos al Sistema de Soporte de Distribución de Archivos, a donde Letralia es subida por Horacio Massimino (dodo@mail.cano.com.ar). Si usted ha subido las ediciones a algún otro sitio dentro o fuera de Internet, por favor háganoslo saber para incluirlo en esta lista. ########################################################################### La edición en texto ASCII de Letralia circula en forma de lista de correo como un servicio de la Red Académica e Investigativa Española (RedIRIS, http://www.rediris.es) a la Comunidad Hispanoamericana de Internet. El alojamiento de nuestra página web en http://www.letralia.com es cortesía del Grupo DelMercosur (http://delmercosur.com) Letralia forma parte de la Biblioteca Circular dirigida por Javier Espada (http://bc.encomix.es). Letralia, Tierra de Letras, es una producción de JGJ Binaria (http://www.documentosbinarios.com/binaria) ########################################################################### Atentos: nuestra próxima edición circula el lunes 20 de septiembre de 1999