~~~~~~~~~~~~~~~ Año XI Cagua, Venezuela Nº 154 ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ 4 de diciembre de 2006 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es ~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet. ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ === Sumario =============================================================== | “La insoportable banalidad del ser”, Jorge Gómez | Editorial Jiménez. | | La mansión de Benedetti. / Nace Catleya. / Clímax, | Breves unánime. / Galardón para Pizarro. / Reportando la | guerra. / Literatura hipermedia. | | Premio Vargas Llosa para Amir Valle y Javier Vivancos. / | Noticias Denuncian en la Academia del Nobel estado de la casa de | Aleixandre. / Recuperan en Nueva Jersey el cuadro de | Goya. / Popol Vuh en braille presentan en Guatemala. / | Música y poesía experimental catalana presentan en | Alemania. / Realizaron en México el Primer Encuentro | Iberoamericano de Poesía. / Venezolanos Chirinos y | Méndez Guédez en antología sobre inmigración. / Juan | Antonio González-Iglesias gana el Premio Loewe de | poesía. / Ayala, Sábato y Delibes propuestos al Nobel | por la SGAE. / Muere el escritor español Félix Álvarez | Sanz. / Fundación López Rejas crea el mayor premio de | poesía de España. / El colombiano Evelio Rosero gana el | premio Tusquets de Novela. / Se celebra en Perú la Feria | del Libro Ricardo Palma. / Premio Octavio Paz de poesía | y ensayo para Pere Gimferrer. / Antonio Gamoneda obtiene | el Premio Cervantes. / Encuentro internacional de | literatura realizarán en Ecuador. / Abierta la | convocatoria para el premio Rómulo Gallegos. / Será en | enero o febrero cuando se entregue el Premio Lorca de | Poesía. / Venezuela publicará registro de voces en | Internet. / Mario Vargas Llosa presidirá el jurado del | premio Alfaguara. / Cierra la FIL de Guadalajara con | récord de asistencia. / Exposición “Literaturas del | Exilio” se presentará en Buenos Aires. / Nuevos | paradigmas en literatura debatirán en Luján. | | “Mañana, ¿la maquinocracia?”, Nilo Espinoza Haro. / “La | Artículos y tradición del plagio”, Antonio Otero García-Tornel. / | reportajes “Sobre el proceso literario”, Iván Bedoya Madrid. / “La | pluma del escritor versus la potencia de los Estados | Unidos”, Carmen Malarée. / “La única constante es el | cambio”, Ricardo A. Halperin. / “La frontera entre la | vida y la muerte. Sobre La Mara, de Rafael Ramírez | Heredia (Alfaguara, 2004)”, Lilian Fernández Hall. | | “Tratamiento de las variables espacio/tiempo en ‘La | Sala de ensayo muerte y la brújula’: el engañoso orden del universo”, | Marta Manrique-Gómez. / “El Cid y Martín Fierro, ¿héroes | o antihéroes?”, Carla Manlise Silva Nadal. | | Relatos de Nesfrán Antonio González Suárez. / “Poemas | Letras para un tiempo prohibido”, Arantxa Serantes. / Dos | relatos de Liliana V. Blum. / Poemas de Gustavo Javier | Córdoba Henao. / “La huesuda”, Triunfo Arciniegas. / | “Amor en sitio” (extractos), Gabriela Robledo. / “El man | que no supo decir por favor”, María Angélica Franco | Frías. / Tres poemas de Bethsabé Ortega. / Relatos de | Yarko Rhea Salazar. / Poemas de Mónica Galleano Lehmann. | / “El bikini rosado”, Tere Casas. / Poemas de José | Manuel Delpino Vivas. / Dos relatos de Adriana Lamela. / | Poemas de Ernesto Carrión. / “Sacrilegio”, Roderick | Guzmán Meza. / “La confusión creciente de la | alcantarilla” (fragmento), Adán Echeverría. | | Mio Cid. | El buzón | Fernando Pessoa. | Post Scriptum | =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753 =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Para suscribirse a Letralia, envíe un mensaje vacío a: letralia-subscribe@gruposyahoo.com Para desuscribirse, envíe un mensaje vacío a: letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com También puede formalizar su suscripción o su desuscripción en un formulario visible en nuestro sitio en el Web: http://www.letralia.com/herramientas/listas.htm Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/tierradeletras/archivo.htm === Editorial La insoportable banalidad del ser ====================== Hace unos meses, Édgar, un niño mexicano de once años, se cayó a un río como consecuencia de la travesura de uno de sus compañeros de juego. El incidente fue grabado y publicado en el sitio de alojamiento gratuito de videos YouTube.com. La caída de Édgar fue replanteada centenares de veces por aficionados a la manipulación de video digital y, mientras esto sucedía, el chico empezó a aparecer en entrevistas televisivas. Édgar pasó de ser un perfecto desconocido de once años a una rutilante celebridad de Internet (y fuera de ella, con camisetas y candidatura a la Presidencia de México incluidas). Somos por naturaleza seres banales. Con un cerebro que, como resultado de miles de años de evolución y cultura, es capaz de producir la Teoría General de la Relatividad o La Odisea, la mayoría de nosotros pasa casi todo el tiempo ocupado en resolver situaciones personales, más relacionadas con ropa interior, artefactos, plazos o sensaciones que con los grandes objetivos de la especie. Y es lógico que así ocurra, dado el esfuerzo que conlleva modelar una inteligencia que destaque respecto del promedio. Tal es la espita que da vida a la llamada información viral, contenidos no necesariamente útiles pero que se difunden como una llamarada a través de los medios. La comparación con el fuego no es fortuita: por lo general, los contenidos que gozan del atractivo suficiente para diseminarse de esta manera no suelen permanecer demasiado tiempo en la cresta de la ola mediática. Internet ha revitalizado el sentido de la famosa sentencia de Andy Warhol sobre los quince minutos de fama. En esta era de infancia digital que vivimos, ya es posible apreciar cómo tendemos a traducir nuestra realidad al lenguaje de los bits. Las computadoras nos permitieron crear mundos nuevos, pero todos están desarrollándose para parecerse, tanto como puedan, al que ya conocemos. Cuando hayamos avanzado más en la integración de todas las esferas de nuestras vidas con el medio digital, será inevitable que el proceso incluya abundantes dosis de banalidad. El libro del futuro no será la excepción. Solemos pensar en el libro digital como una pantalla en la que podremos leer todos los libros que podamos, pero lo cierto es que será mucho más que eso. Quizás ni siquiera identifiquemos el artefacto, o los artefactos (pues es segura la diversidad en este sentido), con la limitante denominación libro digital. Será un adminículo que, además de permitirnos recibir contenidos, nos facultará para comunicarnos con nuestros semejantes sin los aparatosos requerimientos a que nos constriñe la tecnología actual. Incluso los cómodos teléfonos móviles de hoy en día nos parecerán aparatosos cuando esto ocurra. Este nuevo tipo de artefacto llevará el concepto de ergonomía a su máxima expresión: nuestras preferencias personales. Ya hace once años, en El mundo digital, escribía Nicholas Negroponte: “Ser digital cambiará la naturaleza de los medios. Se invertirá el proceso de envío de bits a la gente por un proceso en el que las personas o sus computadoras serán los que elijan esos bits”. Y, más adelante: “Nuestras interfaces cambiarán. La vuestra será distinta de la mía, pues cada una se basará en nuestras respectivas predilecciones en materia de información, hábitos de entretenimiento y comportamiento social”. Tal como ocurre en eso que hoy todavía podemos llamar el mundo real, habrá quien aproveche las nuevas posibilidades técnicas para leer La Odisea, pero —como es natural— seguirá habiendo un público mayor para la caída de Édgar, para lo doméstico, para cualquiera que sea la forma que asuma la información viral del momento. Deberemos aprender a seleccionar contenidos para no perdernos en el océano banal que sobrevendrá desde la palma de nuestras manos. Jorge Gómez Jiménez, editor http://www.letralia.com/jgomez ||||||||||||||||||||||||||||||| BREVES |||||||||||||||||||||||||||||| La mansión de Benedetti. La escritora panameña Giovanna Benedetti acaba de publicar la edición digital ilustrada de su poemario Entrada abierta a la mansión cerrada, que en 2005 obtuvo en su país el Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró. El libro es de acceso gratuito. Nacida en Ciudad de Panamá, Benedetti estudió derecho y ciencias políticas, especializándose en derecho de la cultura y derecho de autor en las universidades de Panamá, Autónoma de Barcelona y Complutense de Madrid. Con Entrada abierta... obtiene este galardón por cuarta vez (antes lo había ganado en 1981, 1984 y 1992). http://entrada.atspace.com Nace Catleya. La revista virtual e impresa de poesía Arquitrave está construyendo el portal Catleya, que estará dedicado a la poesía escrita en Colombia sin exclusiones por razones de estilo, género o edad. Para ello su editor, Harold Alvarado Tenorio, ha abierto la convocatoria a quienes estén en la posibilidad de facilitarle material escrito y fotográfico sobre los poetas colombianos. Fotos, referencias bibliográficas, notas, tapas de libros y otros materiales relacionados serán bienvenidos. Quienes deseen colaborar podrán hacerlo enviando los materiales por correo electrónico. h.alvarado@cable.net.co Clímax, unánime. El jurado del primer Concurso de Crónicas Clímax, compuesto por Inés Quintero, Milagros Socorro y Rafael Osío Cabrices, decidió otorgar por unanimidad el premio único a la crónica “Puerto Escondido”, del escritor venezolano Carlos Sandoval, por revelar “una potente eficacia narrativa y una inmersión en un entorno ajeno que fue aprovechada al máximo, sin juzgar lo que estaba viendo y haciendo uso de una poderosa capacidad de observación y de una escritura de muy buen acabado”. Sandoval es licenciado en letras y profesor universitario de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab). Actualmente trabaja como investigador del Instituto de Investigaciones Literarias de la UCV. También se concedieron menciones especiales a “Sin novedad en la casa de los cacaos”, de Ricardo Gondelles; “Galileo Evangelista”, de Jován Pulgarín, y “Con la sabana en la sien”, de Valentina García. La crónica ganadora apareció publicada en la edición aniversaria de la revista Clímax de noviembre. http://www.revistaclimax.com Galardón para Pizarro. La primera novela de la escritora puertorriqueña Yolanda Arroyo Pizarro, Los documentados, acaba de recibir el premio del Pen Club de Puerto Rico 2006 a las mejores novelas publicadas en 2005. La mención de honor fue otorgada en celebración el pasado 12 de noviembre durante la Feria del Libro de su país. La escritora retrata en Los documentados las desventuras de la inmigración ilegal dominicana a la isla, fundiendo pasado y presente en un drama de odio, prejuicios y desilusiones. Retrata la intriga, las confabulaciones y la introspección existencial, pero tras la trama se esconde un trabajo de investigación exhaustivo llevado a cabo por muchos años de entrevistas, observancia y recolección de titulares. Se intenta trazar un retrato, lleno de afección y rabia, de un país partido en dos, profundamente escindido, cuyos viajeros voluntarios se enfrentan con vicisitudes en otra tierra. http://www.letralia.com/firmas/arroyopizarroyolanda.htm Reportando la guerra. Coincidiendo con la inauguración de la exposición “Corresponsales en la Guerra de España” en la nueva sala de exposiciones del Instituto Cervantes en Madrid, el Centro Virtual Cervantes ha publicado la edición digital del catálogo de dicha muestra. Organizada en colaboración con la Fundación Pablo Iglesias, la exposición presenta los diferentes episodios de la Guerra Civil española a través las crónicas que escribieron corresponsales extranjeros tan prestigiosos como Ernest Hemingway, John Dos Passos, Antoine de Saint-Exupéry, Marta Gellhorn, George Orwell o G. L. Steer. El catálogo incluye las presentaciones de César Antonio Molina y de Alfonso Guerra, artículos de Paul Preston, Ignacio Martínez de Pisón y Carlos García Santa Cecilia; y reproduce las páginas de los periódicos en los que aparecieron las crónicas, su traducción, y fotografías tomadas durante la contienda. http://cvc.cervantes.es/actcult/corresponsales Literatura hipermedia. El escritor peruano-venezolano Doménico Chiappe participó en el III Congreso Online “Observatorio para la Sociedad”, que se desarrolló del 20 de noviembre al 3 de diciembre, con “Herramientas para no perderse en el laberinto”, un trabajo sobre el tiempo y el espacio en la literatura hipermedia, de la que Chiappe —autor de la novela hipermedia Tierra de extracción— es entusiasta apóstol. En el grupo en el que participó Chiappe se pueden leer también materiales sobre las diferencias y coincidencias entre la literatura digital y la no digital, la influencia de las nuevas tecnologías en la comunicación y en la creación literaria, la función de los lectores y otros temas. http://www.cibersociedad.net/congres2006/gts/gt.php?perfilpagina= comunicacions&id=104 http://www.newmedios.com/tierra ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. === ¿Le interesa estar informado sobre concursos? ========================= Reciba por correo electrónico los anuncios vigentes de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestra lista de distribución. Todo lo qu tiene que hacer es enviar un mensaje vacío a letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm. Si desea enviarnos las bases de un concurso, escríbanos a info@letralia.com |||||||||||||||||||||||||||||| NOTICIAS ||||||||||||||||||||||||||||| *** Premio Vargas Llosa para Amir Valle y Javier Vivancos En una cena de gala celebrada el pasado 17 de noviembre en el Restaurante Hispano de Murcia, fue emitido el veredicto de la XI edición de los Premios Literarios Vargas Llosa, en su doble vertiente de Novela y Cuento (éste último bajo el nombre de Lituma). En el apartado de novela el galardón recayó en la obra Las palabras y los muertos, del reconocido escritor, ensayista y novelista cubano Amir Valle. Para él serán los 12.000 euros del galardón, a los que se une la publicación del libro. El Premio Lituma de Cuento correspondió al murciano Javier Vivancos García, natural de La Unión, gracias a su relato “La maleta”, que presentó bajo el lema “Hay una ilusión detrás de la realidad”. A su vez, se presentó la novela ganadora del pasado año, El mayor poeta del mundo, obra del profesor universitario de psicología y destacado narrador asturiano Julio Rodríguez, que se mostró muy emocionado y agradecido durante la ceremonia oficial. El autor reveló que su obra —la primera de su carrera y finalista en el Premio Planeta— incluye algunos fragmentos autobiográficos y trata sobre “la vanidad del escritor con mucho humor”. Su argumento lo protagoniza un joven asturiano de 23 años que nunca ha salido de su pueblo y que se marcha a Madrid para demostrar que es el mayor poeta del mundo. Rodríguez acaba de culminar su segunda obra, Moscas, una divertida novela negra que quedó tercera en el Premio Fernando Lara. Los Premios de Novela Vargas Llosa están patrocinados por la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM, http://www.cam.es), la Universidad de Murcia (UMU, http://www.um.es) y, desde hace dos años, la Consejería de Educación y Cultura de Murcia (http://www.carm.es/educacion) a través de su Dirección General. En esta edición participaron 394 novelas procedentes de 30 países, entre los que destacan Estados Unidos, Israel, México, Argentina y Chile, así como la propia España. Al Premio Lituma de Cuento han concurrido 480 relatos procedentes en su mayoría de España, así como de Colombia, Uruguay y Estados Unidos. La inferior calidad de los relatos respecto de las novelas, en palabras de Victorino Polo —catedrático de literatura hispanoamericana de la UMU y coordinador de los premios— ha llevado a que los organizadores se estén planteando reemplazar, de cara al futuro, la categoría de cuento por la de ensayo breve, “que llamaría más la atención a los universitarios”. En total se clasificaron para la final 14 novelas y 17 relatos, reducidos a 5 y 6, respectivamente, tras la primera votación de los dos jurados. Al final, 3 obras de cada categoría aspiraron al triunfo final. La cena de gala estuvo presidida por Francisco Javier Guillamón, presidente del Consejo Territorial de la CAM; José Miguel Noguera, director general de Cultura; y José Antonio Cobacho, rector de la UMU. También asistieron, entre otras personalidades, el delegado del Gobierno, Ángel González; el alcalde de Ceutí, Manuel Hurtado; Juan José Mouliaá, jefe territorial de Obras Sociales de la CAM; Fernando Armario, director general de Archivos y Bibliotecas; Francisco Guillermo Díaz, vicerrector de Extensión Universitaria; el ex presidente de la Comunidad Autónoma Carlos Collado; María Teresa Marín, directora del Museo Salzillo; los pintores Pedro Cano y Muher; el diseñador Severo Almansa y los poetas Dionisia García, Antonio Parra y Gontzal Díez. Fuentes: CubaEncuentro • El Faro *** Denuncian en la Academia del Nobel estado de la casa de Aleixandre El presidente de la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre, Alejandro Sanz, envió el pasado 18 de noviembre al presidente y al director de la Fundación Nobel, en Suecia, una carta urgente en la que denuncia “el incomprensible y lamentable abandono institucional” que padece el histórico inmueble en el que pasó gran parte de su vida el poeta y premio Nobel Vicente Aleixandre (1898-1984). En la carta recuerda que la casa de la antigua calle de Velintonia 3, en Madrid, “es todo un símbolo en la historia de la poesía española y del exilio interior y, en ella, Aleixandre acogió a los más grandes poetas en lengua española del siglo XX”. En 1995, un grupo de amigos y admiradores de la obra del poeta iniciaron una campaña de protesta reclamando a los cargos políticos competentes que adquirieran la casa del Nobel, abandonada desde 1986, y la transformaran en sede de la Fundación Vicente Aleixandre y en un posible centro de documentación y estudio de la poesía española del siglo XX. Los políticos de entonces “hicieron muchas promesas que cayeron en el olvido”, apunta la asociación. Aleixandre nació en Sevilla el 26 de abril de 1898 y vivió su infancia en Málaga. El resto de su vida se desarrolló en Madrid. Formó parte de la generación de 1927, al lado de nombres como Federico García Lorca, Luis Cernuda, Miguel Hernández o Rafael Alberti, y los sobrevivió a casi todos. Murió en 1984. Fuente: Europa Press *** Recuperan en Nueva Jersey el cuadro de Goya El FBI (http://www.fbi.gov) recuperó en Nueva Jersey, el pasado lunes 20 de noviembre, el cuadro Niños en el carretón (1778), de Francisco de Goya, que fue robado días antes durante su traslado desde el Museo de Arte de Toledo en Ohio (http://www.toledomuseum.org), al que pertenece, al Guggenheim de Nueva York (http://www.guggenheim.org/new_york_index.shtml), donde iba a participar en una retrospectiva de pintura española. Tal como informamos en nuestra edición 153 (http://www.letralia.com/153/1101goya.htm), la compañía aseguradora había ofrecido una recompensa de 50.000 dólares a quienes aportasen información sobre el paradero del famoso óleo del pintor español. La obra de arte está asegurada en 1,1 millones de dólares y pertenece a la primera etapa del pintor aragonés. La agente especial Jerria Williams, de la unidad del FBI en Filadelfia, donde fue robada la pintura, ha explicado que la obra “fue recuperada en buenas condiciones y parece que no está dañada”. La obra fue localizada después de que un ciudadano, cuyo nombre no fue hecho público, llamara al número de teléfono habilitado por el FBI para obtener información fiable, bajo la promesa de una gratificación de 50.000 dólares. El cuadro fue robado durante la noche, mientras permanecía sin vigilancia en el parking del hotel Howard Johnsson Inn, cerca de Bartonsville (Pensilvania). Los transportistas decidieron pernoctar allí para evitar llegar “demasiado pronto” a su destino. El cuadro, embalado y cerrado bajo varios candados en una furgoneta sin identificar, desapareció entre las once de la noche y las seis de la mañana, hora en la que los transportistas encontraron el vehículo vacío y con las cerraduras forzadas. Según el gerente del hotel, la furgoneta estuvo aparcada toda la noche en un parking sin luz y sin vigilancia, lo que significaría que los transportistas rompieron una de las normas básicas del transporte de obras de arte, que exige que estén vigiladas en todo momento. Fuente: El País *** Popol Vuh en braille presentan en Guatemala Con el objetivo de que la población invidente pueda conocer la literatura guatemalteca, fue presentada este 22 de noviembre la primera edición del Popol Vuh en braille, por el Comité Pro Ciegos y Sordos y por el Ministerio de Cultura y Deportes de la nación centroamericana. “Siempre nos han puesto a leer libros de otros países, pero creo que es importante que leamos sobre nuestro país”, comentó Míldred Santelís, de 13 años, de la escuela del Comité Pro Ciegos y Sordos. Como ella, más de 200 estudiantes de los establecimientos de esa institución podrán leer por primera vez el Popol Vuh. Sergio Mijangos, de la Asociación Nacional de Ciegos, informó que la idea de editar el libro había surgido por la falta de literatura guatemalteca en la educación de los invidentes. Dijo que editaron 10 ejemplares, divididos en dos tomos cada uno, que están a disposición de los invidentes en la Biblioteca Nacional Luis Cardoza y Aragón. El costo por cada volumen fue de 250 quetzales (cerca de 33 dólares). Expresó que trabajan en la edición del mismo libro, pero en idioma k’iche’, con la cooperación de la Academia de Lenguas Mayas de Guatemala, debido a que más de 40 por ciento de la población invidente es indígena. El Popol Vuh (en lenguaje quiché, “Libro del Consejo” o “Libro de la Comunidad”) es una recopilación de varias leyendas del Quiché, un reino de la civilización maya al sur de Guatemala y parte de Centroamérica. Es una narración que trata de explicar o contar de alguna manera su origen y los diversos fenómenos que ocurren en la naturaleza. El programa de obras en braille continuará con la publicación de otros libros de la literatura guatemalteca, como el Rabinal Achí y cuentos infantiles, según Francisco Aragón, del Ministerio de Cultura. Fuentes: Prensa Libre • Wikipedia *** Música y poesía experimental catalana presentan en Alemania La ciudad alemana de Munich acoge desde el 23 de noviembre y hasta el próximo lunes 18 de diciembre el ciclo “Avantguarda; música i poesia experimental catalanes”, con la presencia del músico Carles Santos, el poeta Enric Casasses y una exposición de poemas visuales de Joan Brossa, que tiene por objetivo exhibir la evolución del espíritu vanguardista que caracterizó la cultura catalana del siglo XX. Música y poesía, dos disciplinas que permiten la fusión y experimentación estética, servirán para medir esta vanguardia a través de recitales y conferencias organizadas por el Institut Ramon Llull (IRL, http://www.llull.com), el Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es) y diversos centros culturales alemanes. El ciclo está enmarcado en los actos que organiza el IRL a lo largo de todo el año en preparación para la Feria del Libro de Frankfurt (http://www.frankfurt-book-fair.com), donde la cultura catalana será la invitada de honor. El jueves 23 de noviembre, el Lyrik Kabinett celebró “L’avantguarda literària a Catalunya des de 1918”, una conferencia de Axel Sanjosé y un recital de poemas a cargo de Cinta Massip. El viernes 30, la sede del Cervantes fue escenario del recital poético “Joc de mots a quatre veus” a cargo de Enric Casasses, Eduard Escoffet, Arnau Pons y Víctor Sunyol. Este viernes 7, la T-u-b-e Klanggalerie contará con el concierto del pianista Agustí Fernández y el artista multimedia José Manuel Berenguer. En el mismo recinto, el 14, ofrecerá una actuación Casino, figura puntera del underground experimental barcelonés. El centro Muffathalle acogerá el concierto para piano “No al No”, de Carles Santos, referente crucial de la creación musical contemporánea catalana. Finalmente, la Galería Mosel y Tschechow expondrá los “Poemes objecte-Poemes visuals” de Joan Brossa. Fuente: Europa Press *** Realizaron en México el Primer Encuentro Iberoamericano de Poesía Medio siglo de creación poética se reunió entre el 23 y el 25 de noviembre en el Primer Encuentro Iberoamericano de Poesía Ciudad de México 2006, inaugurado en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), en busca de acercar a poetas mexicanos y de otros países de habla hispana y portuguesa. Con la participación de destacados poetas de trece países, como Alí Chumacero, Ernesto Cardenal, Juan Gelman, Ledo Ivo y David Huerta, el encuentro se realizó en la propia Asamblea, en el antiguo Templo de Corpus Christi y en las casas del poeta Ramón López Velarde y del Refugio Citlaltpépetl. Durante la inauguración, el diputado Mauricio Toledo Gutiérrez, presidente de la Comisión de Cultura de la IV Legislatura de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) señaló que con la reunión se buscaba establecer un vínculo cultural entre los habitantes de la capital mexicana y las formas de ver, decir, entender y sentir a otras naciones. La poesía, agregó Toledo, “es un espacio de encuentro que permite el diálogo del ser y la búsqueda del espíritu universal. La poesía se emplea para aplacar las tormentas del alma, redimir a una mujer o un hombre o llenar el corazón de ese sentimiento llamado amor”. En el encuentro se reunieron además los poetas mexicanos Eduardo Langagne, Héctor Carreto, Dana Gelinas, José Vicente Anaya y Thelma Nava, así como los peruanos Arturo Corchera, Rodolfo Hinostroza e Hildebrando Pérez Grande y los chilenos Raúl Zurita y Omar Lara. Entre los participantes también se contó con el brasileño Ledo Ivo y los cubanos Pablo Armando Fernández, Waldo Leyva y José Kozer, los españoles Antoni Mari y Álvaro Salvador, los venezolanos Santos López y Carmen Verde Arocha, el hondureño Roberto Sosa, el dominicano José Mármol y el colombiano Juan Manuel Roca, entre otros. El programa del Encuentro incluyó mesas de lectura de poemas abiertas al público en general y charlas destinadas a propiciar la convivencia y el intercambio entre poetas y escritores jóvenes. Fuente: Milenio *** Venezolanos Chirinos y Méndez Guédez en antología sobre inmigración El pasado 23 de noviembre fue presentada en España la antología Inmenso estrecho II, que reúne a veintiséis escritores y artistas de prestigio para ofrecer una visión de conjunto sobre la inmigración a través de relatos y cuentos. El libro es parte de la colección Ficción del sello Kailas. De muy diferentes orígenes y disciplinas, la antología reúne textos de autores como los venezolanos Juan Carlos Chirinos y Juan Carlos Méndez Guédez; los peruanos Santiago Roncagliolo y Fernando Iwasaki, el argentino Andrés Neuman; y los españoles Isaac Rosa, Nicolás Melini; Rafael Muñoz Zayas; Juan José Téllez, José María Pérez Zúñiga; José Ovejero, entre muchos otros. Otros autores incluidos en la antología son Carlos Alonso, Ahmed Ararou, Ernesto Estrella, Ramiro Calle, Ángel Fernández Fermoselle, Eric Frattini, Luis Gómez, Erich Hackl, Driss Ksikes, Tito Losada, Ronaldo Menéndez, Vicente Molina Foix, Amalio Moratalla, José María Rodríguez Matarredona e Ismael Serrano. La primera edición, Inmenso estrecho I, fue presentada en noviembre de 2005, y recibió elogios de medios como Babelia, que la definió como “un libro tan necesario como oportuno” o El Cultural, que calificó las historias reunidas en el volumen como “necesarias en una sociedad a la que parece costarle una inmensidad asumir el mestizaje”. El público también respondió de forma contundente y tal interés llevó a una edición de bolsillo que nació a través del sello Puzzle en junio de 2006. En esta nueva edición, Kailas ha recogido nuevas voces y nuevos relatos. Como ya ocurriera en su primera parte, los beneficios de esta obra serán destinados a la ONG Red Acoge (http://www.redacoge.org), que lleva más de tres lustros apoyando y defendiendo los derechos de las personas inmigrantes en España. En la presentación del libro, realizada en la Fnac de Callao (Madrid), participaron el periodista y escritor Juan José Téllez, Blanca Ruiz por Red Acoge, Ángel Fernández Fermoselle por Kailas y varios autores de los relatos de la obra como Isaac Rosa, Nicolás Melini y Juan Carlos Méndez Guédez, entre otros, además de algunos escritores del primer volumen como Jorge Eduardo Benavides, Ernesto Pérez Zúñiga y David Hernández de la Fuente. Fuente: Kailas *** Juan Antonio González-Iglesias gana el Premio Loewe de poesía El escritor español Juan Antonio González-Iglesias ganó este 23 de noviembre la XIX edición del Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe, dotado con 18.000 euros, por su libro Eros es más, en el que reflexiona acerca del triunfo del amor sobre la muerte y el paso del tiempo. En nombre del jurado, Jaime Siles destacó que la formación del ganador, que es profesor de filología clásica, late en el poemario premiado, cuyos versos se mueven “entre el idilio amoroso y la búsqueda de algo que es interpretable como un más allá”, y agregó que “hay un Platón y un Aristóteles al fondo de este clasicista que es González-Iglesias”. Con su obra poética traducida al francés, portugués e italiano, González-Iglesias (Salamanca, 1964) ha merecido ya premios como el Internacional Generación del 27 con Un ángulo me basta, y es autor de La hermosura del héroe, Esto es mi cuerpo (accésit del Premio Jaime Gil de Biedma) y Olímpicas, entre otros poemarios. El ganador dijo que en el título de su poemario hay un guiño al lema de la estética minimalista, “menos es más”. En ese combate entre “eros” y “logos” apuntó que “vence el amor, que es más que la muerte, y triunfa sobre la noche”. Traductor de la obra poética de Ovidio, Catulo y Horacio, el poeta salmantino reconoce que tiene “una cierta deformación profesional”, porque realmente se ha educado como si viviera en Grecia y en Roma, y esa formación clásica queda patente en sus versos. En su trabajo como profesor, el autor se dedica a investigar sobre temas relacionados con la tradición clásica y la herencia del mundo grecorromano. A la XIX edición del Premio Loewe se han presentado 927 obras, procedentes de 38 países, muchos de ellos latinoamericanos. Además de Siles, en el jurado participaron Carlos Bousoño, como presidente de honor, María Victoria Atencia, Francisco Brines, José Manuel Caballero Bonald, Guillermo Carnero (galardonado en la edición anterior), Víctor García de la Concha y Luis Antonio de Villena. Como secretario actuó el editor Jesús García Sánchez. Fuente: EFE *** Ayala, Sábato y Delibes propuestos al Nobel por la SGAE El Consejo de Dirección de la Sociedad General de Autores y Editores de España (SGAE, http://www.sgae.es) propuso a la Academia Sueca el pasado viernes 24 de noviembre los nombres de los escritores Francisco Ayala, Ernesto Sábato y Miguel Delibes como candidatos al Nobel de Literatura 2007. La decisión del Consejo, adoptada en su última reunión, se sustenta en los acreditados méritos literarios de cada uno de estos autores. Desde hace ya algunos años, la SGAE propone, por petición expresa de la Academia Sueca, las candidaturas de escritores en lengua española. Nacido en Granada en 1906, el centenario Francisco Ayala se graduó en 1929 en derecho en la Universidad de Madrid (http://www.uam.es), de la que fue catedrático. Exiliado durante la Guerra Civil, al finalizar ésta se instaló en Argentina. Trabajó en la Universidad de Puerto Rico (http://www.upr.edu) y en universidades norteamericanas. Sus primeras obras publicadas fueron Tragicomedia de un hombre sin espíritu (1925), Historia de un amanecer (1926), El boxeador y un ángel (1929) y Cazador en el alba (1930). Entre sus libros de narraciones breves destacan El hechizado (1944), La cabeza del cordero y Los usurpadores, ambas de 1949; Historia de macacos (1955), De raptos, violaciones y otras inconveniencias (1966) y El jardín de las delicias (1971). Cuenta con novelas como Muertes de perro (1958) y El fondo del vaso (1962). El intelectualismo, la ironía, la deshumanización y el realismo crítico caracterizan su obra premiada con el Premio Cervantes, la Medalla de Oro de la SGAE. Ayala es, por otra parte, miembro de la Real Academia Española. El escritor argentino Ernesto Sábato (Rojas, provincia de Buenos Aires, 1911) ha construido una obra caracterizada por un profundo contenido intelectual sobre la difícil separación entre las nociones del bien y del mal y por un estilo brillante e inquietante. Su desconfianza en la ciencia le llevó a investigar sobre las posibilidades que ofrecería la literatura para analizar problemas existenciales. Fruto de ello fue la novela El túnel (1948). Sobre héroes y tumbas (1961), considerada la mejor novela argentina del siglo XX, fue su siguiente obra y lo consagró como escritor universal. Siguió reflexionando sobre las posibilidades de la novela en Abaddón, el exterminador (1974). Su defensa de la democracia y del respeto a los derechos humanos se muestra en ensayos como El otro rostro del peronismo, El caso Sábato, Torturas y libertad de prensa, Carta abierta al general Aramburu (1956) y La cultura en la encrucijada nacional (1976). En ensayo literario es conocida su obra El escritor y sus fantasmas (1963). En 1984 recibió el Premio Cervantes. Miguel Delibes (Valladolid, 1920) obtuvo el Premio Nadal de Novela en 1947. La relación de títulos que jalonan la trayectoria literaria de Miguel Delibes es muy amplia, destacando La sombra del ciprés es alargada (1948), Aún es de día (1949), El camino (1950), Mi idolatrado hijo Sisí (1953), La hoja roja (1959), Las ratas (1962), Cinco horas con Mario (1966), Parábola del náufrago (1969), Las guerras de nuestros antepasados (1975), Los santos inocentes (1981), Mujer de rojo sobre fondo gris (1991) y Coto de caza (1992). Entre los motivos de su obra destacan la perspectiva irónica frente a la pequeña burguesía, la denuncia de las injusticias sociales, la rememoración de la infancia, la representación de los hábitos y el habla propia del mundo rural, muchos de cuyos términos y expresiones recupera para la literatura. La novela Diario de un jubilado (1995) es un retrato irónico y tierno sobre la vida y las relaciones entre dos viejos. El legado de sus narraciones breves se encuentra en un único volumen, Viejas historias y cuentos completos. Además del Nadal, ha recibido el Premio de la Crítica (1953), el Premio Príncipe de Asturias (1982), el Premio Nacional de las Letras Españolas (1991) y el Premio Cervantes (1993). Los escritores en lengua española que han obtenido el galardón hasta ahora son: Octavio Paz (1990), Camilo José Cela (1989), Gabriel García Márquez (1982), Vicente Aleixandre (1977), Miguel Ángel Asturias (1967), Juan Ramón Jiménez (1956), Gabriela Mistral (1945), Jacinto Benavente (1922) y José Echegaray (1904). Fuentes: 24 Horas Libre • El Mundo • La Razón *** Muere el escritor español Félix Álvarez Sanz El escritor, periodista e historiador español Félix Álvarez Sanz, quien realizó la mayor parte su carrera en América, principalmente en Perú y Paraguay, falleció de un cáncer el pasado lunes 27 de noviembre, según informaron fuentes familiares en Madrid. El autor murió en el Hospital de La Fuenfría, en la localidad de Cercedilla, situada a unos 58 kilómetros de Madrid. Álvarez se había trasladado en mayo pasado a la capital española, acompañado por su esposa, la crítica de arte peruana Victoria Torres, y una de sus hijas, Maite, para tratarse de un tumor pulmonar que le habían detectado pocos meses antes en Asunción (Paraguay), ciudad en la que había fijado su residencia en 1991. Autor de más de una treintena de obras, entre ensayos, novelas, cuentos y piezas de teatro, Álvarez nació en 1945 en la localidad de Azofra, en la comunidad española de La Rioja, tierra que siempre tuvo presente. Era licenciado en filosofía y letras por la Universidad de Zaragoza (http://www.unizar.es), ciudad donde contrajo matrimonio con Torres, con quien tuvo cuatro hijos. En la década de 1960 se trasladó a Lima, donde desarrolló gran parte de su vida profesional. Fue docente de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (http://www.unmsm.edu.pe), investigador en el Museo de Arqueología y Antropología y director de la Biblioteca de España, dependiente de la mencionada universidad. En su etapa limeña fue articulista y colaborador de revistas y diarios como La Crónica, El Comercio, La Prensa, Expreso y Correo, y en este último se desempeñó como subdirector y jefe de editorial. Entre sus obras de ficción en Perú destaca la novela Crónica de blasfemos, publicada en 1986, por la que fue finalista en el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos de Venezuela. Además fue galardonado con el Premio Americano al mejor trabajo sobre el V Centenario del Descubrimiento de América, en la séptima convocatoria de los Premios Internacionales de Periodismo Rey de España. Debido a la situación política en Perú durante el gobierno de Alberto Fujimori, el escritor y su familia fijaron su residencia en Paraguay, donde publicó varias novelas y se convirtió en uno de los autores más destacados del país. Resaltan sus obras de ficción como Mburuvichá, Madre Sacramento y El oriental, así como una adaptación de La Celestina, entre otras. Con su hija mayor, la poetisa Montserrat Álvarez, publicó Doce esbozos haitianos y un cuento andino. En 2005, en Paraguay, la novela Txakurras y el ensayo El poder en tiempos del milenio, un análisis de la naturaleza del poder, de cómo se constituye y los elementos que lo componen. Además, impartió seminarios sobre gobernabilidad con el auspicio de organismos internacionales y fue profesor de la Escuela de Arte Dramático de Instituto Municipal de Arte de la Ciudad de Asunción, entre otras actividades. Fuentes: EFE • Portal Paraguayo de Noticias *** Fundación López Rejas crea el mayor premio de poesía de España La Fundación López Rejas anunció el pasado 27 de noviembre la creación del Premio “Los Odres” —llamado así en honor a la aldea de Moratalla rehabilitada por López Rejas—, el mayor galardón de poesía de España, dotado con 30.000 euros para el ganador y 10.000 para el finalista, cuyas obras serán publicadas por una de las cinco mejores editoriales dedicadas a este género. El director del premio, el escritor Javier Orrico, explicó que ésta es una clara apuesta por la poesía “para devolverle la dignidad que ha ido perdiendo y que se acabe el divorcio entre el lector y la poesía, gracias al premio mejor dotado y a una prestigiosa editorial”. Con más de diez años colaborando con diversos proyectos humanitarios, deportivos y culturales, López Rejas quería crear una fundación “para exteriorizar el arte y la cultura de manera que se conozca nuestra región, adoptando así la mecánica de otras localidades”. En definitiva, como explicó el artífice de esta iniciativa literaria, se trata de “producir desde dentro una creación literaria y no sólo ayudar o apoyar esa producción”. López Rejas subrayó la independencia que rodea esta iniciativa: “El premio parte de una empresa privada, no se va a solicitar ayuda a ninguna institución y contaremos con un jurado de primera y totalmente autónomo para tomar la decisión”. Aunque los artífices de este premio recordaron que hasta ahora el mejor dotado económicamente era el Premio Loewe —con 18.000 euros para el ganador—, Orrico comentó la importancia de contar con una editorial de prestigio, por lo que se están cerrando negociaciones con cinco editoriales de España y, una vez que se haya firmado el convenio con una de ellas, se darán a conocer las bases del concurso, que espera reunir a los mejores poetas del panorama español. También será entonces cuando se conozca el nombre de los miembros del jurado, que estará presidido por “una figura de la poesía a nivel nacional”, según adelantaron, agregando que más allá del dinero del premio, se trata de que las librerías vuelvan a contar con poemarios de primera calidad que despierten en el lector la pasión por volver a los versos, “porque la poesía ha desaparecido del mundo de los aficionados a la literatura”, lamentó Javier Orrico. Además, tanto López Rejas como el escritor destacaron cómo el galardón estará vinculado a la Región de Murcia, “que tendrá así más prestigio cultural”. Fuente: La Opinión de Murcia *** El colombiano Evelio Rosero gana el premio Tusquets de Novela El escritor colombiano Evelio Rosero ha sido galardonado este martes 28 de noviembre con el premio Tusquets Editores de Novela, dotado con 20.000 euros en concepto de derechos de autor y una estatuilla diseñada por Joaquim Camps, por su novela Los ejércitos. El ganador recibirá, no obstante, 40.000 euros al haber sido declarada desierta la primera edición del premio, y acumularse los 20.000 euros del anticipo previsto en la convocatoria anterior. El jurado, formado por Alberto Manguel, en calidad de presidente, Almudena Grandes, Alberto Ruy Sánchez, Francisco Goldman, Beatriz de Moura, en representación de la editorial, y Aurelio Major (sin voto) en calidad de secretario, ha valorado “los indiscutibles méritos de una novela que de modo contundente presenta un asunto no por habitual menos difícil de tratar —la violencia arbitraria e irracional que asola a un pueblo—, con singular elegancia y maestría no exentas de dramatismo”, según el laudo leído por Grandes en rueda de prensa, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL, http://www.fil.com.mx). Rosero, quien fue notificado por vía telefónica, se mostró complacido con el premio. Aprovechó para criticar al gobierno de su país, que a su juicio abandonó muy pronto los esfuerzos para resolver la situación de violencia. “El presidente Álvaro Uribe no ha hecho absolutamente nada ahora por la paz o por el diálogo”, sentenció. Su novela, inspirada en la agonía diaria de la violencia que padecen no sólo los paramilitares, el ejército y la guerilla, sino también la población civil, se desarrolla en un pueblo ficticio de Colombia. “Procuré no insistir tanto en los esclarecimientos políticos que mueven a estos ejércitos, sino a la consecuencia humana en la gente de Colombia, que es la que pone los muertos”, indicó el escritor. La novela será publicada por Tusquets en marzo del próximo año. A esta segunda convocatoria se presentaron en las cuatro sedes de la editorial un total de 439 novelas: 176 en España, 159 en Argentina, 76 en México y 28 en Miami, procedentes de casi todos los países americanos (incluyendo Estados Unidos y Canadá), de España, de varios países europeos e Israel. Evelio Rosero (Bogotá, 1958) realizó estudios de comunicación social en la Universidad Externado de Colombia (http://www.uexternado.edu.co). Es autor de la trilogía novelística Primera vez, integrada por Mateo solo (Entreletras, 1984), Juliana los mira (Anagrama, 1986), y El incendiado (Planeta, 1988), que obtuvo el II Premio Pedro Gómez Valderrama a la mejor novela colombiana publicada en el quinquenio 1988-1992. Sus novelas posteriores, Señor que no conoce la luna (Planeta, 1992), Las muertes de fiesta (Planeta, 1995), Plutón (Espasa-Calpe, 2000), Los almuerzos (Universidad de Antioquia, 2001), y En el lejero (Norma, 2003), así como sus libros de cuentos Las esquinas más largas (Panamericana, 1998) y Cuento para matar un perro y otros cuentos (Carlos Valencia, 1989) han sido tema de estudio y tesis universitarias. Ha publicado además obras para jóvenes y niños, género en el que destacan sus novelas La duenda (1997, Premio Internacional Enka 2001,) El hombre que quería escribir una carta (2002), recientemente traducida al italiano, y Cuchilla, Premio Iberoamericano Norma-Fundalectura 2000 de literatura para jóvenes. Recientemente obtuvo en Colombia el Premio Nacional de Literatura, otorgado por el Ministerio de Cultura, en 2006. Fuente: El Nuevo Herald *** Se celebra en Perú la Feria del Libro Ricardo Palma El pasado miércoles 29 de noviembre fue inaugurada en Lima (Perú) la 27ª edición de la Feria del Libro Ricardo Palma, evento organizado por la Cámara Peruana del Libro y la Municipalidad de Miraflores, y que permanecerá abierto al público hasta el 11 de diciembre. La feria cuenta con más de sesenta actividades entre presentaciones de libros, homenajes, talleres, mesas redondas y conferencias, y en su inauguración fue presentada la revista Martín: Homenaje a Carlos Germán Belli, una publicación dedicada íntegramente al ganador del Premio Pablo Neruda 2006. Asimismo, entre las infaltables presentaciones de libros que forman parte de la feria, destacan Cinco historias de mujeres y otra sobre Tamara Fiol, del narrador Miguel Gutiérrez; Fuego secreto, de Luis Enrique Tord y la reedición de Paren al mundo que aquí me bajo, del periodista Fernando Ampuero. Igualmente, la Cámara Peruana del Libro brindará un homenaje a Antonio Gálvez Ronceros, narrador que con sus historias ha contribuido al desarrollo de la tradición en las generaciones posteriores de escritores. Autor de libros como Historias para reunir a los hombres y Cuaderno de agravios y lamentaciones, Gálvez Ronceros es un precursor de la literatura popular en Perú. El evento, que se realiza en el Parque Kennedy y es de ingreso libre, cuenta con múltiples talleres a lo largo de sus dos semanas de duración, como el de Creación de historietas, de Juan Carlos Rodríguez; Lectura crítica para docentes de Lengua y Literatura, de Jorge Eslava, y Libros: Un modelo para armar, a cargo del proyecto editorial Sarita Cartonera. Fuente: La Primera *** Premio Octavio Paz de poesía y ensayo para Pere Gimferrer El poeta y escritor español Pere Gimferrer es el ganador de la octava edición del Premio Internacional de Poesía y Ensayo Octavio Paz, que concede una fundación creada por su familia, informó este miércoles 29 de noviembre la presidenta de la institución, Marie José Paz. El galardón, dotado con 100.000 dólares y uno de los más importantes en lengua española, será entregado en la capital mexicana en el transcurso de 2007. “No hemos decidido la fecha de entrega debido a que eso depende de la agenda del galardonado, aunque la costumbre es entregarlo el 31 de marzo, que es el aniversario del nacimiento de Octavio Paz”, afirmó la viuda del premio Nobel de Literatura 1991. Paz indicó que esta distinción es un reconocimiento dirigido a personalidades del mundo de las letras y que los candidatos este año fueron veinticinco. En un comunicado, el organismo justifica la elección de Gimferrer “tanto por la riqueza y el vigor de su obra como por la forma en la que reescribe la tradición y contribuye a la vanguardia”. El jurado estuvo formado por José Jiménez, Michi Strausfeld, Aurelio Asián, Fabio Morabito y Álvaro Uribe. La nota añade que el poeta, originario de Barcelona, es “capaz de alternar el castellano y el catalán, es una de las más lucidas conciencias poéticas contemporáneas”. Gimferrer nació en Barcelona hace 61 años y ha destacado por su obra poética. Es uno de los autores más importantes de su generación. Entre sus galardones, destacan el Premio Nacional de Poesía, el Nacional de Literatura, el de Literatura Catalana, el Ciudad de Barcelona, el Nacional de las Letras Españolas y el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. “Creo que este es el primer galardón internacional que se le otorga”, dijo la viuda de Paz. Fuente: La Razón *** Antonio Gamoneda obtiene el Premio Cervantes El poeta español Antonio Gamoneda obtuvo este 30 de noviembre el Premio Cervantes 2006 por su poesía “cargada de simbolismo”, según el jurado, que estuvo presidido por el director de la Real Academia Española (RAE, http://www.rae.es), Víctor García de la Concha. La ministra de cultura, Carmen Calvo, anunció el fallo del premio instituido en 1975 por el Ministerio español de Cultura, dotado con 90.430 euros y considerado el Nobel de las letras españolas. Gamoneda recibirá el galardón de manos del Rey de España el 23 de abril próximo en la Universidad de Alcalá de Henares. La ministra dijo que este premio era “de justicia” y que el galardonado acogió “muy contento” la noticia, porque el mismo jueves 30 era “un día muy importante para él”, ya que coincidía también con la entrega, esa misma tarde, del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Gamoneda, que nació en Oviedo en 1931 y es considerado uno de los mejores poetas españoles contemporáneos, había sido finalista muchos años, tantos que en sus primeras declaraciones, a Radio Nacional de España (RNE, http://www.rne.es), tras conocerse el fallo, dijo que se sentía “finalista casi casi en términos profesionales”. “La cultura española se siente muy honrada de que el premiado haya sido él”, dijo Carmen Calvo, recordando que este galardón se otorga, alternativamente, a un autor iberoamericano y, al año siguiente, a uno español, y que este año, tras el concedido el pasado al mexicano Sergio Pitol, presente en las deliberaciones y en la rueda de prensa posterior, correspondía otorgarlo en España. El director de la Real Academia y presidente del jurado, Víctor García de la Concha, explicó que se llegó a un acuerdo por mayoría a la quinta votación, pero que desde el primer momento Gamoneda apareció como “claramente preferido”. Con él y con Pitol estuvieron en el jurado José Rodríguez, director de la Academia Filipina de la Lengua; Olvido García Valdés, José Antonio Pascual, José Miguel Ullán, Juan Gelman, Josefina Aldecoa, Juan Mayorga y Clara Janés. Actuó de secretario el director general del Libro, Rogelio Blanco, y, de secretaria de actas, Mónica Fernández, subdirectora de Promoción del Libro. “La figura de Gamoneda ha ido cobrando protagonismo y reconocimiento en los últimos años, de una manera más bien tardía”, señaló García de la Concha, que no obstante destacó lo muy conocido que era en el ámbito leonés, donde la poesía tuvo en la primera posguerra un protagonismo importante con la revista Espadaña, la segunda en medio del desierto poético. “En ella se empezaba a plantear una crítica a la manera en que se hacía poesía, que era recurriendo a una belleza y una religiosidad más bien superficiales”. Gamoneda, continuó el director de la RAE, estaba allí en los últimos tiempos, como luego estuvo en Claraboya, “el otro grupo alternativo a los ‘novísimos’, más ligado al realismo y la preocupación social, existencial”. “Cuando comenzó a escribir, su voz sonaba nueva, porque, aunque preocupado por todos esos problemas, su escritura y su voz eran distintas, por eso tardarían en cobrar reconocimiento”, explicó. Desde su primer libro Sublevación inmóvil, pero sobre todo, y tras varios años de silencio, desde su gran libro Descripción de la mentira, prosiguió García de la Concha, “se ve lo que va a ser esa voz, que va a tener muchos ecos y adhesiones entre minorías, y que, como toda poesía auténtica, no traduce un sentido, sino que lo crea en la palabra”. En su caso, añadió el presidente, “borra la anécdota realista y, buscando el sentido en el interior del poema, hace una poesía cargada de símbolo, de difícil acceso”, para “la inmensa minoría” juanramoniana. Mediados ya los 80 comenzaron a llegarle los reconocimientos, primero el de las Letras de Castilla y León, después el Nacional de Poesía y, este mismo año, el Reina Sofía. “El Cervantes es un reconocimiento de su escritura poética pero también de la ensayística”, pues ha sido mucho tiempo excelente crítico de arte y ha reflexionado también mucho en los últimos tiempos sobre la propia literatura y la poesía, explicó. A preguntas de los periodistas, la ministra Calvo dijo que la candidatura de Gamoneda fue propuesta por Janés, Pitol, Gelman, Mayorga, García Valdés y Pascual, y García de la Concha, que entre los “espléndidos candidatos” de la sesión estuvieron también este año Marsé, Ana María Matute, Ángel González, Benedetti, Bousoño, Nieva, Goytisolo, Carmen Iglesias, Sastre o Semprún. Fuentes: Ansa • EFE *** Encuentro internacional de literatura realizarán en Ecuador Organizado por la Revista Internacional Francachela y la Universidad del Azuay (http://www.uazuay.edu.ec), entre el 12 y el 15 de julio de 2007 se realizará en Santa Ana de los Ríos de Cuenca (Ecuador) el I Encuentro Internacional de Literatura Cuenca 2007 (http://www.elmurocultural.com/cuenca1.html), en el que participarán escritores, críticos, traductores, directores de revista y talleres literarios. Cuenca está ubicada al sur de la República del Ecuador y fue fundada en 1557, por lo que se acerca a su aniversario número 450. En 1999 fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad, gracias a su historia, arquitectura y cultura. El encuentro convertirá a la ciudad en punto de confluencia de la literatura de América Latina, instaurando un espacio vivo para el intercambio cultural y el conocimiento personal. Además de una serie de conferencias magistrales presentadas por reconocidos escritores latinoamericanos, el programa del evento incluirá ponencias sobre la literatura del continente en todos sus géneros, así como las relaciones entre la literatura y las demás artes. También se organizarán mesas redondas sobre traducción literaria, revistas y talleres literarios, y se ha previsto la presentación de libros, entre los cuales se incluye las antologías Francachela de cuento breve y poesía, así como una serie de lecturas y recitales. Quienes deseen presentar ponencias deberán enviar un resumen de una página, un trabajo de una extensión total de ocho cuartillas a doble espacio y un currículum vitae de hasta 10 líneas. El tiempo de lectura será de 20 minutos. Para las mesas redondas se enviará un resumen de una página y un currículum vitae de hasta 10 líneas. Quienes deseen presentar un libro, publicado entre 2005 y 2007, deberán indicarlo a los organizadores y enviarlo previamente. Los autores interesados en lecturas y recitales deberán inscribirse y expresar su deseo de formar parte de las mismas. En los géneros poesía y cuento breve los materiales a leer no deberán superar las dos páginas. Las inscripciones al encuentro quedan abiertas del 2 de enero al 10 de junio de 2007, y tendrán un costo de US$60 para participantes de Europa y Estados Unidos; US$50 para latinoamericanos; US$35 para ecuatorianos, y US$20 para estudiantes. Los participantes deberán pagar mediante giro postal a través de Western Union, salvo los ecuatorianos que podrán hacerlo mediante cheque o giro postal. En ambos casos, a nombre de Sara Beatriz Vanegas Cobeña. Quienes se inscriban antes del 30 de mayo gozarán de un descuento. La inscripción incluye participación en todas las actividades del encuentro, materiales, exposición y venta de libros, coffee breaks, cóctel de bienvenida y asistencia a los diferentes actos artísticos culturales ofrecidos en homenaje a los escritores participantes. Los trabajos, que podrán presentarse en español o portugués, deberán ser enviados antes del día 10 de junio de 2007 a la dirección de correo electrónico encuentrocuenca2007@elmurocultural.com o a la doctora Sara Vanegas Cobeña, presidenta del I Encuentro Internacional de Literatura Cuenca 2007 (Universidad del Azuay, Educación Continua, Apartado 981, Cuenca, Ecuador). Fuente: Organizadores del Encuentro *** Abierta la convocatoria para el premio Rómulo Gallegos El Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve) abrió este 1 de diciembre la convocatoria para el XV Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, que con una dotación de 100.000 dólares será entregado el 2 de agosto de 2007, fecha conmemorativa del natalicio de Rómulo Gallegos, en la sede del Celarg. El jurado de esta edición estará conformado por el venezolano Luis Britto García, los españoles Isaac Rosa —ganador de la XIV edición— y Juan Madrid; la salvadoreña Ana Patricia Rodríguez y la hondureña Helen Umaña. Podrán participar las novelas publicadas en idioma castellano entre el 1 de enero de 2005 y el 31 de diciembre de 2006. Las obras deberán ser enviadas en número de 10 ejemplares a la Fundación Celarg, Casa de Rómulo Gallegos, avenida Luis Roche, cruce con tercera transversal, Altamira, Caracas 1062, Venezuela, o al Apartado de Correos 69132, Altamira, Caracas, 1062, Venezuela. En sobre aparte el participante deberá incluir sus datos personales: nombre y apellido, dirección, teléfono de contacto, correo electrónico y una breve nota biobibliográfica. El plazo improrrogable de admisión de obras finaliza el 28 de febrero de 2007 y se admitirán las obras que se hayan presentado en las oficinas de correo con esa fecha o antes. La lista de participantes será publicada al final del período de recepción en la página del Celarg (http://www.celarg.org.ve). En años anteriores, el premio Rómulo Gallegos ha sido otorgado a Mario Vargas Llosa (Perú), por La casa verde; Gabriel García Márquez (Colombia), por Cien años de soledad; Carlos Fuentes (México), por Terra Nostra; Arturo Úslar Pietri (Venezuela), por La visita en el tiempo; Enrique Vila Matas (España), por El viaje vertical, y Fernando Vallejo (Colombia), por El desbarrancadero, entre otros. Fuentes: ABN • Celarg *** Será en enero o febrero cuando se entregue el Premio Lorca de Poesía La entrega del III Premio de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca, que este año ha recaído en la escritora peruana Blanca Varela, se celebrará entre finales de enero y principios de febrero de 2007, según informó este viernes 1 de diciembre el concejal de Cultura y secretario del Premio, Juan García Montero. La entrega del galardón coincidirá con la presentación de la próxima convocatoria del mismo. Varela no podrá asistir por razones de salud, por lo que ha delegado la recepción del galardón en su hijo, tal como informamos en nuestra edición 152 (http://www.letralia.com/152/1024varela.htm). “Blanca Varela está muy delicada, por lo que no es aconsejable que se desplace hasta aquí”, agregó García Montero. “Estamos trabajando para que la entrega del premio se haga con toda la dignidad y elegancia”. El concejal valoró la enorme categoría literaria de Varela. “El jurado ya era consciente, antes de otorgarle el premio, de que su salud era delicada. Independientemente de su estado de salud, la creación artística de Blanca Varela merecía que el jurado tomara la decisión que tomó”. Un par de días antes de que el Ayuntamiento de Granada (http://www.granada.org) le concediera el Premio García Lorca, Varela no pudo asistir a una cena a la que acudieron los Reyes de España, convocada por el Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es). “Lamentablemente, los granadinos no vamos a poder disfrutarla en la ciudad, no es aconsejable un viaje de tantos kilómetros”. García Montero ya contactó con la Embajada de Perú para confirmar la asistencia de algunas de las autoridades de ese país. De hecho, el Ayuntamiento desea que el presidente peruano, Alan García, aproveche su próxima visita a España para acudir a la ceremonia de entrega. Fuente: Ideal Digital *** Venezuela publicará registro de voces en Internet Alrededor de 2.000 voces de personalidades venezolanas de las artes, las ciencias, el deporte y las letras, entre otras áreas, serán expuestas en Internet a partir del mes de diciembre, en el Registro Nacional de Voz de los Creadores del Ministerio de la Cultura (http://www.ministeriodelacultura.gob.ve). Según su director de Operaciones y Medios, Daniel González, el Registro Nacional de Voz incluirá grabaciones de audio, entre otros, del fallecido poeta Elí Galindo, ganador del Premio Conac de Poesía Francisco Lazo Martí; el caricaturista e ilustrador Régulo Pérez, ganador del Premio Nacional Armando Reverón, y el escritor Adriano González León, autor de la novela País portátil y ganador del premio Biblioteca Breve 1968. González manifestó que no se limita a los creadores de una u otra ideología política, pues simplemente se pretende preservar el patrimonio cultural y difundirlo mediante una página web y en discos compactos. El espacio en Internet fue inaugurado este 1 de diciembre. Adicionalmente se dotará a las universidades que así lo deseen del registro en CD, y se difundirán 200 micros para radio sobre las personalidades. El registro expone la obra de cada personalidad, así como su infancia, su educación, sus mentores e intereses, con el fin de que la gente se vea reflejada en la experiencia de estos iconos venezolanos. Dentro del espacio se muestra el audio con la figura destacada, su biografía, la transcripción de las palabras del creador y una muestra de su obra. El proyecto se inició a finales de 2003, y al año siguiente se registraron los primeros 200 creadores. En 2005 se continuó este trabajo con otros 800, y finalmente este año fueron registradas otras 1.000 figuras. A finales de este año, según González, se publicará un catálogo que contendrá la sinopsis y algunos datos del total de creadores. En el proyecto están incluidos músicos, artistas, arquitectos, escritores, fotógrafos, médicos, ingenieros, cultores populares, educadores, filósofos y líderes de etnias, entre otros. Fuente: ABN *** Mario Vargas Llosa presidirá el jurado del premio Alfaguara El escritor peruano Mario Vargas Llosa presidirá el jurado de la décima edición del Premio Alfaguara de Novela 2007, según anunció el Grupo Santillana este sábado 2 de diciembre. Como es tradicional, se mantendrá en reserva la identidad del resto de los jueces hasta el lunes 9 de marzo de 2007, cuando se celebre la entrega del galardón en el Anfiteatro de la Casa de América de Madrid (http://www.casamerica.es). Vargas Llosa nació en Arequipa, Perú, en 1936. Su carrera literaria cobró notoriedad con La ciudad y los perros, Premio Biblioteca Breve de 1962 y Premio de la Crítica en 1963. En 1966 apareció su segunda novela, La casa verde, que obtuvo el Premio de la Crítica y el Premio Internacional Rómulo Gallegos. Además ha obtenido importantes galardones literarios, desde los mencionados hasta el Premio Cervantes, el Príncipe de Asturias, el PEN/Nabokov y el Grinzane Cavour. En su obra hay piezas teatrales, estudios, memorias, relatos y más de una docena de novelas. Desde su primera edición en 1998, destacados escritores han presidido el Jurado del Premio Alfaguara, tales como Carlos Fuentes, Eduardo Mendoza, Alfredo Bryce Echenique, Antonio Muñoz Molina, Jorge Semprún, Luis Mateo Díez, José Saramago, José Manuel Caballero Bonald y Ángeles Mastretta. El Premio Alfaguara de Novela está dotado con 175.000 dólares y una escultura de Martín Chirino. Cuenta con una gran difusión internacional apoyado por la edición de las obras ganadoras en España y Latinoamérica. El plazo de entrega de los originales fenece el viernes 15 de diciembre de 2006, tal como puede leerse en nuestro boletín de concursos (http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm). Las novelas participantes tendrán una extensión mínima de 200 páginas, mecanografiadas a doble espacio por una sola cara. Deberán enviarse dos originales impresos y copia digital. Cada original irá firmado con seudónimo, debiéndose adjuntar un sobre cerrado con nombre y apellidos. Fuente: La Razón *** Cierra la FIL de Guadalajara con récord de asistencia En incesante crecimiento, al terminar la 20ª edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL, http://www.fil.com.mx), el balance dado a conocer por sus organizadores señala que más de 525 mil personas se dieron cita en el recinto ferial, donde por vez primera se rebasó el medio millón de visitantes durante los nueve días de exposición. El año pasado la cifra —también récord para ese momento— fue de 494.388 personas, pero en esta ocasión el atractivo que significó la presencia de grandes personalidades literarias, encabezadas por los premios Nobel de Literatura Nadine Gordimer, José Saramago y Gabriel García Márquez, además del Nobel de Economía Joseph Stiglitz, sirvieron como imanes para un mayor número de asistentes. La feria se inició por todo lo alto con la entrega, el 25 de noviembre, del premio FIL de Literatura 2006 a Carlos Monsiváis, ocasión en la que el escritor mexicano recibió la distinción diciendo que “por lo menos hoy no podré dedicarme a la tristeza”, en un acto en el que la presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta, http://www.cnca.gob.mx), Sari Bermúdez, fue abucheada por los asistentes ante la sorpresa de los invitados de honor, Carlos Fuentes, José Saramago, Gabriel García Márquez y Nadine Gordimer. Durante la ceremonia, José Emilio Pacheco aseguró que nadie puede responder a la pregunta: “¿Quién es Carlos Monsiváis?”. Reveló que Monsiváis murió en realidad en 1980, víctima de una excesiva humildad escritural, y que entonces se contrató a un viejo actor de la Época de Oro del cine mexicano para que lo sustituyera. Luego, aseguró que, cuando en el año 2038, la FIL celebre “en su presencia” el centenario de Monsiváis (y se devele su estatua ecuestre), 2006 será recordado como el año de la primera apoteosis monsivaíta. Pacheco destacó las facetas menos conocidas de Monsiváis: su labor como crítico de la poesía mexicana en una época en la que ésta era desdeñada por todos, y sus relecturas extraordinarias de los también desdeñados escritores del siglo XIX, las cuales sirvieron para revitalizar dicha tradición en México. “Carlos Monsiváis es un nuevo género literario”, terminó citando las palabras que Octavio Paz le dedicara al autor en 1972. De Monsiváis fue develado un busto en el Paraninfo de la Universidad de Guadalajara (UdeG, http://www.udg.mx) el pasado 27 de noviembre, una obra del escultor Alfredo López Casanova que fue colocada al lado de los bustos de los galardonados de años anteriores. Luego del acto protocolario, el también periodista y cronista dijo, en un discurso que se caracterizó por su jovialidad, que aunque le hubiera gustado que el premio llevara todavía el nombre de Juan Rulfo, como los anteriores, ello no le deja sensaciones amargas ni de tristeza. Monsiváis negó que la polémica suscitada en torno al nombre del galardón lo haya separado de la familia Rulfo, “son mis amigos y pienso que lo siguen siendo, no fue un pleito personal en lo absoluto”. Sobre la develación de la efigie, Monsiváis, quien en varias ocasiones ha expresado su aversión a los homenajes, se dijo emocionado, aunque confesó que “toda representación mía me intimida, me hace pensar que tengo derecho al espejo, cosa en la que no he creído hasta ahora”. Monsiváis aseguró, además, que adquiría un “compromiso” con esta develación. “Este día es para mí muy especial, porque por vez primera adquiero un compromiso con un busto. Nunca había pensado que esto ocurriría y me doy cuenta de que sí, de que ahora cada vez que piense en mi conciencia la voy a representar con un busto, de que cada vez que escriba un artículo pensaré ¿le gustará a mi busto?”. Por su parte, el caricaturista Rafael Barajas “El Fisgón”, invitado por el propio Monsiváis para ofrecer una breve introducción, manifestó en broma su decisión de intentar boicotear el acto. “A cada capillita le llega su fiestesita, no hay plazo que no se cumpla y a Carlos Monsiváis le ha llegado la edad de los homenajes”, dijo. Otra de las actividades descollantes fue la lectura dramatizada de fragmentos de Las intermitencias de la muerte, del escritor portugués José Saramago, a cargo del autor en compañía del reconocido actor mexicano Gael García Bernal y la violonchelista Jimena Jiménez Cacho, en una representación sencilla y de corte minimalista celebrada el miércoles 29 de noviembre. “La vida es a veces como el Titanic”, destinada a hundirse, reflexionó uno de los personajes interpretados. La novela cuenta la historia de un país en que la muerte dejó de hacer “su trabajo”, y por lo tanto nadie fallece. A pesar de que en un principio la gente se alegra, luego se da cuenta de la necesidad de acabar el ciclo de vida. Con el humor sutil pero constante del que hizo gala Saramago durante sus intervenciones y ponencias, los pasajes leídos también provocaron la risa del público. Las ganancias derivadas de la venta de boletos fueron destinadas en su totalidad a la Fundación de Hospitales Civiles de Guadalajara, con el fin de ayudar a niños con cáncer. Según las autoridades de la institución, la venta de boletos para la lectura alcanzó los 475.000 pesos (más de 43.000 dólares). García Bernal destacó estar muy “nervioso y feliz” por presentarse al lado de Saramago, de quien dijo “que es un gran actor y como todo buen actor, lo va a negar”. También manifestó que se sintió muy conmovido y agradecido de poder servir a una causa noble. En la rueda de prensa donde se dio a conocer el balance final, realizada este 3 de diciembre, el presidente de la FIL, Raúl Padilla López, se congratuló de que acudieran 1.608 editoriales de un total de 39 países; que estuvieran presentes también por vez primera 16.740 profesionales del libro, dato del cual resaltó que el último espacio abierto para los profesionales, el llamado salón de agentes literarios, tuvo 110 participantes. Estimó que al pabellón dedicado a los niños asistieron alrededor de 85.000 menores, contra los casi 80.000 del año pasado. En total, dijo, se realizaron 823 actos que implicaron, sumados, 1.700 horas, y atrajeron a unos 60.000 asistentes. Hubo la participación de 351 autores y se presentaron 296 libros. Andalucía, como ciudad invitada de honor, realizó 350 actividades. Se efectuaron 24 foros literarios, 20 foros académicos y 94 actividades artístico-musicales, casi la totalidad a cargo de Andalucía. También en la FIL se entregaron once premios y reconocimientos, se acreditaron 439 medios de comunicación mexicanos y de otros países para totalizar 1.523 periodistas. La página web tuvo un millón 307 mil visitas y la inversión directa fue de 44 millones de pesos, mientras que los ingresos, a decir de Padilla López, superaron los 55 millones, lo que dejó un remanente que se proyecta aplicar al programa cultural del año próximo. En la rueda de prensa, a la cual acudieron también Elvira Cuervo de Jaramillo, ministra de Cultura de Colombia —próximo país invitado de honor a la FIL— y Trinidad Padilla, rector general de la UdeG. Padilla López anunció que ante la numerosa presencia y el espacio de Expo Guadalajara, que desde hace años es insuficiente, es muy probable que el año próximo, una vez terminado el Centro Cultural Universitario, la parte artística y cultural de la FIL sea trasladada a esa zona, mientras que la Expo Guadalajara permanezca como el recinto editorial. Asimismo, Colombia regresa como invitado de honor a la FIL 14 años después de que ese país fue el que iniciara la tradición de invitar a alguna nación o región a la feria. Y en su regreso a Guadalajara rendirá homenaje a Álvaro Mutis, uno de sus escritores más destacados. Fuentes: El Nuevo Herald • La Jornada • Prensa FIL *** Exposición “Literaturas del Exilio” se presentará en Buenos Aires Del 14 de diciembre de 2006 al 11 de febrero de 2007 se desarrollará, en el Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires, la exposición “Literaturas del Exilio”, que refleja el testimonio y el recuerdo de la fusión entre la diáspora española y Chile, Argentina y México, países que la acogieron. Coproducido por la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior (Seacex, http://www.seacex.com), el Institut Ramon Llull (http://www.llull.cat) y el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB, http://www.cccb.org), el evento ya había sido presentado en España entre septiembre de 2005 y enero de este año. El objetivo de la muestra, según un comunicado, es abordar “la memoria, la pérdida y el sentimiento de extranjería que invade a todos aquellos que se han visto obligados a abandonar su hogar y su país y deben buscar acomodo en una nueva sociedad”. La exposición, que es comisariada por Julià Guillamon, Joaquim Jordà y Francesc Abad, está compuesta por documentos, fotografías, objetos y obras de arte, y parte de las vivencias de los exiliados españoles que, tras la guerra civil, se vieron obligados a abandonar su país para buscar una nueva vida en Latinoamérica. Además se realizarán diversas actividades culturales, como la presentación de la obra de teatro El privilegio de ser perro, de Juan Diego Botto; la coreografía Hasta mañana, de Mónica Runde y 10&10 Danza; la coproducción musical argentino-catalana Immigrasons, y las jornadas “Figuras del exilio: entre creación y construcción política”, coordinadas por Jorge Alemán, consejero cultural de la Embajada de Argentina en España, y en las que participarán como ponentes Germán Cano, Pedro Molina, Ignacio Castro, Horacio González, Nicolás Casullo y Tununa Mercado. También se realizará el ciclo de cine “Los caminos de la memoria”, en el que bajo la coordinación de Eduardo Moyano se proyectarán nueve películas originarias de España, Argentina, Chile y México, además del homenaje al cineasta recientemente fallecido Joaquim Jordà, uno de los comisarios de la exposición, y la proyección de su documental Literaturas del exilio. El hilo conductor de “Literaturas del Exilio”, según sus organizadores, es un relato de relatos construido a partir de novelas, cuentos, poemas, diarios y memorias. La narración se inicia en enero de 1939, pocos días antes de la llegada del ejército franquista a Barcelona, y se divide en dos recorridos: el paso de la frontera y la llegada a Francia, la supervivencia en campos de concentración y refugios intelectuales, la vida en el París ocupado y la experiencia de los Lager alemanes, y la experiencia americana en México, Chile y Argentina. En lugar de ofrecer una visión panorámica del exilio americano, se centra en una serie de temas fundamentales: el contacto con el mundo americano, la fascinación y la identificación de los refugiados con ciertas figuras emblemáticas del mundo precolombino, la vida cotidiana y las diferentes opciones frente al exilio: integración, compromiso, desarraigo y soledad. Fuente: CCCB *** Nuevos paradigmas en literatura debatirán en Luján Entre el 6 y el 11 de agosto de 2007 se realizará en Luján, Buenos Aires (Argentina), el XXIX Simposio Internacional de Literatura “Los mundos posibles: nuevos paradigmas”, evento que tendrá como sede el Complejo Museográfico “Enrique Udaondo”, de Luján. La actividad es organizada por el Instituto Literario y Cultural Hispánico (ilchja@aol.com), en conjunto con el Departamento de Lenguas Extranjeras de California State University, Dominguez Hills (http://www.csudh.edu) y la Universidad Nacional de Luján (http://www.unlu.edu.ar), de Buenos Aires. Los temas del simposio han sido divididos en tres ejes: “Nuevos paradigmas: la construcción de mundos posibles”, “La ciudad: cartografía de los mundos posibles” y “Otras miradas: configuraciones de los mundos posibles”. El primer eje será sobre la relación de la literatura con otras disciplinas artísticas; los estudios culturales, la recuperación de las voces perdidas; la reescritura de la historia, cultura popular; cultura de masas, el canon literario y las discusiones a propósito del mismo; la figura del autor, voluptuosidad y erotismo en la creación literaria, verdad y ficción en la literatura, las traducciones y la literatura regional. En el segundo eje los participantes debatirán sobre desplazamientos narrativos (textos de viaje, biografías y autobiografías, relato epistolar), la ciudad como espacio poético, ciudades reales y metafóricas, la ciudad y la configuración de identidades, la ciudad y las periferias y la ciudadanía. El tercer eje se enfocará en la política y la emergencia de paradigmas de hombres, los estudios de género, paradigmas y rupturas en la literatura para niños, figuraciones de la infancia en los relatos para niños, lo femenino y masculino en torno a la literatura infantil, relatos rurales y relatos urbanos. Además de los temas propuestos se permitirá el debate en torno a otros temas relacionados. Durante el simposio se desarrollará una mesa redonda de escritores, así como sesiones de homenaje a escritores, presentación de libros recientes, entrega del premio ILCH a dos escritores destacados del mundo hispánico por su trayectoria literaria y un encuentro de poetas y narradores en el que podrán leer poemas o cuentos. Las ponencias, que han de ser presentadas en original y dos copias, deben tener una extensión de hasta nueve páginas (no incluidas las referencias) escritas a doble espacio, tamaño carta con las obras citadas o referencias según las normas de Modern Language Association, para leer en 20 minutos. Se recibirán hasta el 15 de mayo de 2007, aunque es preciso enviar antes del 30 de abril un resumen de 15 líneas. La asistencia debe ser confirmada antes del 30 de junio, y los trabajos sólo serán incluidos en el programa tras el pago de la inscripción correspondiente. Los expositores deberán pagar US$90, matrícula que a los socios del ILCH les da derecho a un ejemplar de la revista literaria Alba de América (650 páginas). El ILCH recibirá nuevos asociados y a cambio entregará también a éstos un ejemplar de la publicación. La matrícula para el encuentro de poetas y narradores es de US$50; para la presentación de libros es de US$70 y para oyentes es de US$10. Estudiantes, con documento que los acrediten como tales, entrarán gratis. Los socios del ILCH residentes en Argentina abonarán sólo el 50% de la inscripción. Los participantes del simposio cubrirán sus gastos de traslado y hospedaje. Los ponentes de Estados Unidos, Canadá, México, Oriente, África, Europa y Centroamérica deberán enviar sus recaudos a la doctora Juana Arancibia, presidenta del ILCH, a esta dirección: XXVII Simposio Internacional de Literatura; 8452 Furman Avenue; Westminster, CA 92683, Estados Unidos. Los ponentes suramericanos podrán enviar sus recaudos al Comité Organizador de Buenos Aires, General Campos 77 (1648) Tigre, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Para mayor información, puede escribir a martaparis2000@yahoo.com.ar, isabelzw@fibertel.com.ar o valeriabadano@gmail.com. Fuente: ILCH ||||||||||||||||||||||| ARTÍCULOS Y REPORTAJES |||||||||||||||||||||| === Mañana, ¿la maquinocracia? Nilo Espinoza Haro ==================== Stanislaw Lem, in memoriam El biólogo norteamericano Jules J. Brener jamás osó desobedecer a los semáforos y a los relojes. Incluso en situaciones tensas o de confusión, como por ejemplo las que provocaron la gran crisis de 1929. Ese comportamiento lo asumía imperturbable y con mucha satisfacción, sin embargo, la noche del 7 de julio de 1932, sin proponérselo, mientras daba vueltas en su lecho tratando de conciliar el sueño, advirtió primero con sorpresa y luego con irritación que esas máquinas dirigían una parte esencial de su vida. Eran ellas las que le indicaban implacablemente lo que debía hacer a cada minuto y cuando tenía que detener o reanudar la marcha de su automóvil. Pero, además, reparó que esa situación no sólo la sufría él, sino millones de personas. Días después, un colega suyo le informó de la gran eficiencia de las calculadoras. “No hago nada sin ellas”, dijo rebosante de entusiasmo. También le hizo saber que Norbert Wiener estaba embarcado en el proyecto de trasladar a una máquina la lógica humana. Entonces, apesadumbrado, concluyó que tarde o temprano las máquinas impondrían la mechanicracy (maquinocracia o gobierno de las máquinas). A partir de esa fecha, la palabra mechanicracy empezó a circular a gran velocidad. Muchos de los colegas de Brener la repetían esperanzadoramente. Argumentaban: “Esa forma de gobierno, por basarse en el álgebra y en la estadística, estará a salvo de presiones que atentan contra el bien público”. Los otros, muy pocos, la rechazaban diciendo: “Transformará a los seres humanos en dóciles esclavos de las máquinas”. No hay que olvidar que Brener, en su diario, escribió: “Inventé la palabra mechanicracy luego de recordar la fuerte impresión que tuve hace diez años, exactamente en 1922, al asistir a la puesta en escena de Rossums Universal Robots (R.U.R), escrita por los checos Karel y Josef Kapec, en un teatro de Nueva York. En ese entonces era muy joven y fui a verla acompañado de mi padre. En R.U.R., los robota (palabra checa que significa esclavo) están decididos a eliminar de raíz a la humanidad”. De pronto, la palabra mechanicracy se replegó. Estuvo a punto de quedar en el olvido. Sin embargo, en la década de los cincuenta del siglo pasado volvió con inusitado vigor. Precisamente en el centro de decisiones del país más poderoso del mundo. De esta manera: el periodista John Beck, en una radio de Washington, dijo: “Existe el rumor de que el presidente Harry Truman se ha atrevido a despedir al general Mac Arthur de su cargo de comandante en jefe de las tropas norteamericanas en el Lejano Oriente, después de haber confirmado con un computador lo adecuado de su decisión”. Al día siguiente, Richard Wayne, discípulo de Brener, en un breve artículo que publicó en el periódico local de San Antonio, Texas, haciendo mención a lo que había dicho Beck por la radio, muy alarmado se preguntó: “¿Una máquina es el consejero del presidente de los Estados Unidos? ¿Estamos ya en la mechanicracy? En los sesenta, respecto a la postura adoptada por el presidente Kennedy en la crisis de Cuba, los más informados politólogos del planeta han conjeturado que ella habría sido fruto de una consulta a un “computador”. Desde ese tiempo hasta los días que corren, hay fundadas sospechas respecto a que muchas de las decisiones de tipo político de gran número de gobiernos del mundo han sido sometidas a “la opinión” de los ordenadores. Las máquinas que “aconsejaron” a Truman y a Kennedy, en comparación con las actuales, son absolutamente primitivas y las de dentro de 90 minutos serán aun más revolucionarias que las de este momento. Es que su “estado natural” es de revolución permanente. Pueda que un día no muy lejano dejen de ser “consejeras” y tomen el poder para siempre. Ya en 1971, William Ross Ashby, neurofísico del hospital de Brighton e inventor de la primera máquina homeostática —al percatarse de esa situación y para que los seres humanos no sean sobrepasados por la inteligencia artificial de los ordenadores— intentó construir una máquina que amplifique la inteligencia humana. Para esa empresa, partió de las siguientes comprobaciones: una excavadora amplifica nuestra potencia mecánica. Un altavoz lo hace con el sonido. Entonces, si se ha logrado amplificar la fuerza y el sonido, ¿por qué no el intelecto? Han pasado más de treinta años y ese invento lamentablemente aún no se concreta. La amenaza (o para algunos la promesa) de la mechanicracy es un fantasma que no cesa de recorrer el mundo. Pero eso no es cosa reciente. Es un asunto que tiene muchos siglos. En tiempos de la mitología griega, Vulcano creó sirvientes mecánicos que iban desde inteligentes, hechos a mano en oro, hasta los que se limitaban a obedecer: mesas utilitarias de tres patas que se movían por sí mismas. Los cabalistas se han referido profusamente sobre el Gólem, una estatua animada. Cadmus sembró dientes de dragón que se convirtieron en soldados invencibles. En España en 1885, Luis Senarens escribió sobre cómo tratar con El hombre eléctrico. Hoffman en 1817 hablaba de Coco, una muñeca mecánica del tamaño de una mujer que movía los ojos y hablaba. Edward S.Illis, en 1862, con El hombre de vapor de las praderas, alertó acerca de sus extrañas costumbres. En vista de ese panorama, y haciendo gala de un lúcido pragmatismo, Isaac Asimov, en su libro Runa Round, publicado en 1941, ha establecido las leyes para el comportamiento de los robots. Son las siguientes: 1. Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño. 2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entraren en conflicto con la primera ley. 3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera y segunda leyes. A pesar de esas leyes, o tal vez porque los robots pueden imitar a los seres humanos en la crónica costumbre de no cumplirlas, hay que ir tomando precauciones. Porque, según Daniel Wilson, “algún día la humanidad deberá enfrentarse a la creciente amenaza de los robots y destruirlos”. ¿Quién es Daniel Wilson? Es un doctor en robótica por la Universidad Carnegie Mellon, de Pittsburg, un centro muy destacado de investigación en la materia. El año pasado publicó el libro Robotuprising y, este año, How to survive a robot uprising (Cómo sobrevivir a la rebelión de los robots). En ese último libro, Wilson nos informa de muchos tipos de robots. Para cada tipo, con gran sentido de humor pero muy seriamente, ofrece consejos detallados para hacerles frente con éxito. Por ejemplo, para librarse de enjambres de insectos mecánicos hostiles: “No traten de luchar con ellos. Para el enjambre, perder un insecto carece totalmente de importancia”. Para la casa robot: “Hay que ser más listos que nuestra casa inteligente; recelen si ésta insinúa que probemos el microondas poniendo la cabeza dentro”. Para sobrevivir en un combate cuerpo a cuerpo con un humanoide: “Embadúrnense de barro para disimular la temperatura característica del ser humano y vayan directo a los ojos, a sus cámaras”. Si todo eso fracasa, Wilson aconseja: “Puede que sirva de algo razonar con el robot, pero las consideraciones de tipo emocional caerán en sensores sordos. Sean implacables. Su enemigo lo es”. Otros no piensan igual que Wilson. Se han propuesto que los seres humanos y los robots vivan en armonía. Son muy activos. Han pasado de la propuesta a la obra. Están llevando a cabo el Proyecto Universidad del Milenio en las Naciones Unidas. Ya tienen numerosos trabajos en los que analizan escenarios en los que los humanos se relacionarán con los robots en el futuro. Uno de esos escenarios es el llamado “La ascensión y caída del Imperio Robot”. Lo han ubicado en el año 3000 y progresivamente en retroceso lo hacen llegar hasta nuestros días. ¿Cómo es ese escenario? Los robots han evolucionado de tal manera que se han transformado en políticos, filósofos, poetas, oradores, músicos, bufones, médicos, novelistas, diseñadores gráficos, editores, ingenieros, periodistas, cocineros, modistas, modelos, pintores, ceramistas, maestros, futbolistas; en fin, han desplazado a los seres humanos de esas y muchas actividades más. Con un añadido, han inventado otra: la de pastores de los humanos menos adeptos a ellos. En la sociedad que forman, gobierna la casta de los robots. Los seres humanos son una raza menospreciada, pero tolerada porque hacen labores no apropiadas para un robot. ¿Cómo cae ese imperio? Con la fórmula que propuso William Ross Ashby. Es decir, amplificando la inteligencia humana, pero genéticamente. ¿Tendrán éxito? ¿O es simple y llanamente propaganda subliminal ideada por un robot? ** Nilo Espinoza Haro niloesharo@yahoo.es Escritor peruano (1950). Ha publicado País de papel (México, 1983), Azaroso inventario de las visiones, testimonios y recordatorios de Chinchinchín en la ciudad de los reyes (Lima, 1987), Sonata de los espectros (México, 1990, y Lima, 1991) y Mar de cuentos (Lima, 1996). En el primer semestre de 2007 el grupo Santillana publicará su novela Bruniquilda. Tiene inédita, además, la novela Los hijos de Sundance the Kid. === La tradición del plagio Antonio Otero García-Tornel ============== A propósito de la acusación que el psicólogo valenciano Jorge Castelló hace a Lucía Etxebarría de haber abusado del “corta y pega” uno podría, sentado con traje gris paloma y bronceado de cama solar, inclinarse ante un micrófono, darle un ligero golpe para cerciorarse de que está abierto, oír el característico sonido hueco y decir ante un plantel de señoras catalanas que la falsificación literaria, o sea, el plagio, del griego plagios, engañoso, bajo las más variadas formas, es una de las más antiguas tradiciones de Occidente. Y un tema siempre de actualidad. Que se empieza copiando del examen del otro cuando el profesor se distrae y negando la evidencia en caso de ser descubierto y se acaba pirateando libros de manera compulsiva. Que ha dado mucho que hablar la difusa frontera que hay entre la copia y la imitación creativa. En el glorioso pasado no sólo no se consideraba delito sino que ni siquiera se pensaba que copiar fuera reprobable, una inmoralidad. Hoy no es raro ver a un gacetillero de pacotilla rasgarse el terno a rayas y apelar al Código Penal porque se ha usado un sintagma sin su permiso o un par de frases neutras, pero entonces ningún autor se ofendía si le copiaban literalmente pasajes, capítulos enteros, lo que fuera. El Arcipreste de Hita hasta animaba a los lectores a mejorar su obra si se veían capaces. La bronca empieza cuando la literatura se convierte en negocio, a partir de los siglos XVIII y XIX, y surge la idea de la propiedad intelectual. A partir de ese momento se deja de fusilar con despreocupación como hicieron copiones tan ilustres como Homero, Sófocles, Molière y Shakespeare (éste, por ejemplo, utilizaba una serie de bienes culturales junto a su propia inspiración y una gran capacidad combinatoria de manera insuperable). Borges no sólo sostenía tranquilamente que el plagio es legítimo si mejora el original sino que también nos comunica que ha extraído muchas ideas de Los viajes de Gulliver (1726) e incluso algunas frases para El informe de Brodie. —¿Estaba al tanto de que Swift era partidario de colgar en la plaza pública a los plagiarios? —preguntaría el conferenciante con una ceja en inquisitiva elevación. Entonces sería el momento de beber un traguito discreto de agua y, tras mirar unos segundos el artesonado del techo pensando en una atmósfera no precisamente electrizante, reanudar el discurso contando que en El Quijote hay episodios de la locura del Ayax de Sófocles. La literatura es una cadena en la que todo autor toma siempre algo prestado de otro. “Los espíritus más originales se nutren los unos de los otros. Tomamos el fuego del vecino para alumbrar el nuestro y luego los fuegos se comunican porque pertenecen a todos”, frase de Voltaire que siempre hay que entrecomillar. Puede decirse que a Jaime Gil le gustó la idea volteriana y se alumbró a placer con el fuego de Robert Langbaum y su The poetry of experience. Dalí no le temía al plagio si era descarado. Hay quien sostiene que de un buen collage de plagios se puede hacer un precioso cuadro original... Tres cuartos de hora más tarde, cuando el interés que se hubiera logrado despertar fuera decayendo, podría hablarse de lo conmovedor que resulta ahora ver a Luis Racionero diciendo que no le gusta la estética del entrecomillado, o a Carmen Balcells aplastando a una mujer que tuvo el atrevimiento de acusar a Cela de impostura: “Una escritora de sesenta años inédita que registra en la propiedad intelectual los cuentos que escribe para sus nietos es sospechosa de paranoia”. Hoy, después de las humillaciones a que fue sometida por los amigos del Nobel, que le llamaban exagerada porque no les había copiado a ellos, el Tribunal Constitucional le ha otorgado el amparo. Algunos, como Quino, no denuncian porque “sale más caro el abogado”. Procura solaz, mientras se sorbe con fruición una cabeza de gamba, recordar a Quim Monzó a la defensiva cuando un dedo le ha señalado por saquear textos aparecidos en el Courrier International, lo mismo que hizo Joanot Martorell, saqueador sistemático de textos clásicos, desde Ovidio hasta Llull, para construir su obra: pueden detectarse en el Tirant copias literales y plagios conceptuales, todo inteligente y bien articulado. —Una seguridad social que provea de tramas y argumentos a escritores en situación de esclerosis imaginativa sería conveniente —podría añadir el orador, atribuyéndose una idea de la que no recuerda el nombre del autor. Quizá eso evitaría el circo, la repetición (no exenta de gracia) del mismo patrón: el martillo de plagiarios lanzando furiosos anatemas y cleptómanos que en vez de renegar de su vicio y abrazar la palma de la virtud lanzan un bufido de exasperación y se escudan en que “en literatura todo está inventado”. Y luego tras señalar que en inglés dicen que “imitation is the sincerest form of flattery”, uno extendería los brazos para subrayar la culminación de la disertación o rollo macabeo. Se daría cuenta, sin duda, de que no había conseguido lo que buscaba: bajo máscaras de atención el interés habría decaído del todo. Sería tal vez el momento de intentar arreglarlo descubriéndoles que Stendhal fue un ingenioso cultor del arte del plagio, que hasta Baudelaire coló como obra suya lo que no era más que una imperfecta traducción de la nouvelle El joven encantador, publicada en Londres por un autor anónimo... Que Campoamor plagió a Victor Hugo, la Pardo Bazán a un escritor de tercera categoría... Que Vázquez Montalbán se aprovechó de una traducción de Julio César, que para Warhol y Duchamp copiar también es crear… Incluso cabría dedicar unas frases a las marcas lingüísticas que detectan los modernos lingüistas forenses, esos indicios que nos identifican como autores incuestionables, el idiolecto; sobre la existencia actual del Copycatch, un programa de concordancias para cazar plagiarios... —Se abre el turno de preguntas —le gustaría decir a uno, remedando a mucha gente, sin ingenio ni originalidad. Quizá no se verían ademanes de desdén como los del asistente a una conferencia del relato de Benet pero entre las señoras amodorradas probablemente ninguna levantaría la mano. Las puede imaginar pensando que habían esperado otra cosa de un intelectual exquisito en permanente estado de ironía. Hora de irse, sin pérdida de tiempo, a tomar una copa muy cargada, quizá un buen cóctel con unas gotas finales de angostura prohibido por el médico... Y acordarse tardíamente del editor que copió el Carmina Burana de Francisco Rico y, deshonrado, tras salir el fraude a la luz, aclaró que se lo cedió gratis, sin contrato y enteramente preparado para imprimir, una traductora argentina que no había dado señas ni teléfono, ni se había preocupado de ir a recoger el libro una vez publicado... Rico dijo no ser ningún maniático de la propiedad intelectual (yo mismo he fotocopiado algunas cosas que no debía), pero que no podía soportar la mentira, eso sí que no. ** Antonio Otero García-Tornel leosaucius@euskalnet.net Escritor español (Barcelona, 1952). Cursó estudios de derecho. Fue uno de los padres fundadores de Ajo Blanco. Cercano a Carlos Barral, desempeñó varios trabajos relacionados con el mundo del libro. Vivió siete años en Venezuela. Ganó en el País Vasco, lugar en el que ahora reside, el primer premio del VI Certamen Geoda de Narrativa (1991). Ha publicado artículos y poemas en revistas de España y América. Ejerce de columnista en el suplemento cultural de un periódico de Bilbao. === Sobre el proceso literario Iván Bedoya Madrid ==================== Cualquier descripción de un lugar, de un individuo, o la narración de un acontecimiento o hecho ocurrido o imaginado, ¿se podría considerar como “literario”? ¿Qué es lo que caracteriza a un escrito como “literatura”? ¿Qué o quiénes le asignarían dicho carácter? ¿Es por la aceptación por parte de una academia o sociedad “literaria” que un determinado escrito posee “arte literario” o es por la difusión o aceptación popular en un determinado momento o época histórica? Me llaman la atención los casos heteróclitos, en diferentes contextos históricos, que no concuerdan con los modelos “clásicos”, válidos o existentes en ese momento y que sin embargo se han considerado después como obras literarias y aun de un carácter genial o destacado como tales luego por la crítica y por los demás escritores, es decir, por la comunidad académica en este caso y por un contexto social específico. Algunas de estas obras se convierten a su vez, y como sin pretenderlo, en las obras “canónicas” o modelos para analizar o evaluar otros textos contemporáneos o posteriores. (¿Será esto lo que se pretende entender como el “estilo” literario, como el modelo canónico según el cual habría que escribir, para poder ser aceptado como obra literaria, el resultado o producto de dicho trabajo de escritura?) Pienso en autores que no siguieron un modelo previo existente sino que antes, al contrario, impusieron una “manera” de escribir que después fue criticada o seguida por otros escritores posteriores, como Proust, Artaud, Bataille... Se propusieron directamente escribir contraviniendo los cánones establecidos o tal vez no los tuvieron en cuenta muy fielmente, no fueron conscientes de todo lo que implicaba seguirlos —como era lo “normal” en otras épocas o contextos históricos en los que era esencial o indispensable seguir y no apartarse de dichos marcos formales, si se quería ser “literato”. Pienso si tal vez esta inconciencia con respecto al modelo seguido o con respecto a los parámetros que tenían que seguir, fue lo que les permitió crear la obra que pretendían crear, sin “vigilar” si seguían una norma o si se alejaban de las reglas vigentes. ¿Se puede entender esta actitud como una confrontación del formalismo y un logro del realismo? ¿Es el contenido mismo el que está fluyendo del proceso literario enfrentando las cadenas formales o formalistas que había sido en el trabajo literario el modus operandi sine qua non para consolidar un proceso de creación literaria? ¿Un escritor piensa primero en el contenido —en lo que pretende decir o comunicar— o en la manera en que debe decirlo, expresarlo? Se ha creído que el escritor literario, precisamente por ser literario ya tiene asimilada o dominada de tal modo la forma en que va a escribir o que va a emplear para escribir su texto, que ésta le fluye o le surge casi de manera espontánea demostrando así su experiencia o dominio como escritor. (Un lego en asuntos literarios, entonces, no sabría siquiera cómo empezar a escribir, porque no se le ocurriría nada: no sabría cómo o por dónde empezar, si tal tema o asunto es digno de contarse o no... ¿Es intuición, conocimiento, instinto, o se trataría más bien de una serie de factores, inconscientes unos, resultado de la formación o de la experiencia (o dominio sobre el proceso de escritura) que tendría más que los otros? ¿Precisamente es esta diferencia o superioridad la que lo caracterizaría como literato? En este sentido, es por esto que ser escritor es una profesión, es decir, escribir puede considerarse un oficio con cierto grado o carácter profesional, de tal suerte que pueda ser reconocido por propios (los colegas en este mismo oficio) o por extraños, los otros, quienes recibirían sus obras con cierto grado de asombro o expectativa según sea su gradación o carácter literario. O sea, a unos se les reconocería desde un primer momento (o inicio) como escritores, como tales escritores, mientras que los otros que no han sido reconocidos aún o que pasado un tiempo tal vez lo serán, tendrían que insistir o proponerse, ex profeso, ser aceptados en un contexto académico o, más bien ya, en un contexto social general, aunque hay que tener en cuenta que se lee cada vez menos, es decir, que un escritor para ser aceptado como tal, tendría hoy —paradójicamente— más dificultad para serlo, porque —aparte del círculo muy cerrado o rígido de los escritores que dicen serlo o ya han publicado diversas obras que los acreditan como tales— aun con la profusión “literaria” que hay, el ciudadano común, o no lee —porque está siendo abordado o bombardeado continuamente por periódicos, revistas, libros de divulgación, best-sellers, folletos de autoformación, o de autoayuda, que prometen guiarle o solucionarle todo problema afectivo, sicológico o hasta económico o moral que pueda tener— o adopta una actitud de indiferencia o de escepticismo frente a la producción editorial en general. Es cuestión de formación, se dice entonces: no hay formación literaria, seria, así como tampoco ética o filosófica o científica. Por eso es por lo que una persona cualquiera —el ciudadano común— no lee habitualmente, aunque sí lo debiera hacer. Él, entonces, no es culpable del todo de esta carencia tan extendida hoy en día. El hombre común y corriente está movido por toda una serie de intereses no literarios o teóricos o académicos: es indiferente o está aparte del movimiento literario o del proceso literario, editorial, en sí mismo. No le interesa ese mundo académico —que a su vez se relaciona en forma muy confusa o indeterminada con el medio académico universitario. De ahí que textos que tratan temas muy controversiales o discutidos en otros medios como la televisión o las revistas de farándula, apenas sí son mencionados en los periódicos o en los suplementos literarios de los periódicos, pero no generan propiamente una reflexión o discusión en profundidad como era de esperarse: se trata sólo de presentar la noticia para saber sólo que está pasando, para estar bien informado —con el único propósito de tener qué conversar con el compañero de reunión o de mesa cuando en algún evento tal haya que intercambiar alguna idea u opinión. Se trata sólo de estar bien informado con este propósito con la mayor indiferencia posible, porque nunca habrá tiempo para analizar o ver más allá de lo que se ha oído o mejor, visto. Si se ha visto, sobretodo, se cree que ya se sabe todo lo que habría que saber sobre tal hecho acaecido. Se le deja a los directores de los noticieros de televisión o de los periódicos tratar de ir más allá de los hechos narrados para investigar qué es lo que estaba detrás de tal o cual acontecimiento... Cuando un sujeto que tiene experiencia al escribir es exigido a hablar sobre los temas o asuntos literarios —sobre lo que es su dedicación cotidiana o habitual—, adelanta algunas justificaciones o aclaraciones que sorprenden o por lo demasiado obvias o al contrario por lo sumamente extrañas o “subjetivas”: que se trata de dejar todo a la inspiración, que es la mitad trabajo y la otra mitad intuición o método ya aprendido en anteriores esfuerzos de escritura. Que no se puede seguir o definir una estructura previa, un método y a continuación seguirlo fielmente. Que se trata sólo de comenzar e ir construyendo sobre la marcha el desarrollo de lo que finalmente será o sería el texto (libro, novela o cuento) como obra final. Siempre me ha parecido que la producción textual es un asunto misterioso, inconsciente, desconocido, tan sumamente subjetivo que intentar objetivarlo o pensarlo es imposible o daría lugar a tantas opiniones como autores se trata. Sería más conveniente apreciar o disfrutar en un sentido estético precisamente de la obra final, del texto que se nos presenta, prescindiendo de las condiciones de su producción. Acá, sin embargo, hay implícitos algunos cuestionamientos que si se pretendiera ahondar en el tema, se podrían explicitar o tematizar. Desde un enfoque epistemológico o pedagógico —se podría decir—, es interesante o pertinente sondear en el asunto de la producción teórica: no tanto para esclarecer “finalmente” cómo se realizó ésta, sino con el propósito de entender un tanto este proceso tan “emocionante” de la producción de una obra literaria, como obra de arte —como obra de creación literaria— aunque, de nuevo, valga la redundancia, se encontraría uno con las opiniones más diversas y personales, si se interrogase directamente a sus creadores. Pero sin pretender realizar un “tratado de la creación literaria”, se puede pensar cómo, de qué forma, a partir de qué elementos, con qué estructura se trabajó, qué influyó más en una determinada obra, si lo biográfico, en forma esencial o la crítica a una realidad social o imaginada, si las lecturas previas realizadas por el autor en cuestión o la formación de toda una vida conformada por la lecturas realizadas desde la más temprana infancia, etc. En este enfoque formativo se trata de entender el proceso de construcción de un texto para poder orientar a los que pretendiesen formarse como escritores, como debieran proceder o actuar: se parte del supuesto de que es suficiente desestructurar, por así decir, la obra escrita, el texto literario, para conocer su proceso de elaboración o de construcción como obra de arte. No tanto a nivel de disposición de los elementos materiales empleados: sistema de la lengua escrita, gramática, sintaxis, ortografía, etc., sino en lo que se refiere al proceso de imaginación o de planteamiento de los temas que determinaron o guiaron el proceso concreto de escritura. Aquí algunos anotarán que esto es lo que le da al proceso o al hecho de escribir toda su especificad y dificultad: que no se puede generalizar o intentar develar algunas reglas o un método general que pudiera ser objetivado o enseñado para lograr o formar futuros buenos escritores... ¿Por qué guardamos en la memoria ciertos aspectos de los hechos en que hemos participado y olvidamos todo lo demás? ¿Se recuerdan sólo los que dejaron alguna huella afectiva o síquica en nosotros, que luego más adelante o mejor más tarde sólo se podría reconocer su influjo o resultado en nuestra vida síquica actual? ¿Es la memoria un trabajo de selección de tal modo que al recordar ciertos hechos y prescindir de otros, lo hace en beneficio en última instancia del estado actual del yo, para que éste esté lo mejor estructurado posible para que exista el mejor equilibrio entre los diferentes elementos constitutivos de su estructura síquica? Esta selección mnémica debe ser entonces un proceso complejo del que —como en los demás procesos síquicos— no somos conscientes en su efectuación o elaboración. Se podría pensar hasta qué punto esta memorización es efectuada por un yo que estaría trabajando más allá del yo consciente, por un yo previo al racional, con procedimientos oníricos, inconscientes o en concreto no racionales y que por lo tanto no se rigen con los parámetros o criterios de racionalidad o estructuración del yo consciente. No es el cogito el que rige este proceso mnémico sino el facio (vivo): ACTÚO (funciono, vivo), luego EXISTO. Mi existencia se demuestra por mi vida no sólo consciente que estoy realizando, que se está efectuando en este momento, ya, en el ahora, resultado de todos los procesos racionales, síquicos o biológicos previos y que se siguen realizando en este mismo momento presente, sin que tenga que ser consciente, o sea, sin que yo tenga plena conciencia de su estructuración o elaboración. Resalto en este análisis (o apreciación) el que estos procesos metarracionales se realizan sin la plena conciencia del yo, es decir, que para su efectuación no tienen que ser atribuibles (o imputables) a un yo consciente. Es como si este yo consciente no fuera plenamente autónomo o autoridad (o causalidad) de todo lo que yo hago o pienso. En el sueño es cuando se revela más directamente este estado de cosas. Uno sueña, pero podría decirse también que los sueños ocurren en mí; yo sólo recuerdo, cuando despierto, algún o algunos sueños, o, en otros casos, queda un estado mental (o una sensación) de que se ha soñado, aunque en este caso no se recuerde en forma nítida qué fue lo que se soñó (el tema o las escenas que se soñaron) —como sí se recuerda luego de otras noches. En el sueño, entonces, o mejor, después de despertar, tengo la convicción de que no soy plenamente consciente de todos los procesos —que se siguen llamando mentales— que me ocurren o que se desarrollan o efectúan en mí. Por eso se puede decir muy bien que se elaboran en mí, porque yo no los planeo o pienso para realizarlos. (No los planeo u organizo previamente para que se den lo mejor posible) No, simplemente ocurren en mí, y luego, sí, me detengo a analizarlos, a examinarlos para ver si hubo algún error, si cometí alguna falla, si ofendí, con lo que dije o dejé de decir, a alguien con quien estaba actuando o hablando, etc. En general, cuando nos referimos a los estados mentales, siempre tenemos algunas reservas. Nos queda la impresión de que algo se nos oculta, que no podemos comprender o alcanzar a captarlo todo. Lo mental siempre va a tener ese carácter de oscuridad, de ser un mundo inextricable, del cual no se ha dicho ni se podrá decirlo todo, porque siempre va a ocultarnos todos sus secretos aún a nosotros mismos. No nos comprendemos completamente: por eso a veces actuamos como actuamos, sin comprender del todo por qué adoptamos tal o cual actitud, por qué respondimos o hablamos como lo hicimos y aunque lo intentamos remediar después, no lograremos corregir del todo la falta o el daño que hicimos con algún acto nuestro no pensado que realizamos y del que sólo después en la calma que sigue a la actividad cotidiana, tenemos conciencia de sus implicaciones morales o síquicas y podemos ver en un contexto objetivo diferente. Tal vez haya que tener en cuenta que ésta es realmente la condición humana: no podemos conocernos plenamente aunque, en toda su historia, el hombre ha tratado de todas las formas posibles de lograr este autoconocimiento y autocontrol sin conseguirlo como quizás se pretendió en un principio. De todas formas seguimos actuando o tenemos que seguirlo haciendo aun sin tener este autoconocimiento, porque en última instancia no se lo necesita para poder vivir o actuar o aunque se sospeche que teniéndolo orientaríamos la vida o las acciones de otra forma más efectiva o menos lesiva, por lo pronto, para nuestros propios propósitos, pero al no poder lograrlo tenemos que resignarnos a no contar con dicho autoconocimiento. O tenemos que vivir con la pretensión o la ilusión de que sí nos conocemos aunque en el fondo sabemos que no es así, que en lo más profundo de nuestra siquis hay un yo oculto, o una dimensión desconocida que algunos han llamado inconsciente, superyo, daimon, mi otro yo, mi lado bueno, pero no lo podemos decir muy clara o nítidamente. De pronto se revela en nuestros sueños o en algunos recuerdos o ensoñaciones que tenemos en el momento más inesperado: vienen a la memoria presente un conjunto de recuerdos o momentos de la vida pasada, aun de la más temprana infancia, que sin saber cómo y por qué, están de algún modo grabados o guardados en algún resquicio oculto o muy profundo de nuestra mente o entendimiento. Deben estar guardados de alguna manera en la mente para poder ser recordados en el momento presente. Deben estar registrados física o biológicamente en el cerebro para poder ser actualizados y volver a, o permitir revivir todo ese mundo o contexto existencial que ya ha pasado o ha sido vivido. Por haber sido vividos es por lo que se recuerdan. Al haber sido vividos es por lo que dejaron esa, alguna huella, un rastro, que quedó registrado y por eso podemos volver a ellos por alguna relación inconsciente que aún mantienen con el presente. (¿Sería el mismo procedimiento informático por el que se puede activar, por ejemplo, algún dato determinado que estuviese en el disco duro de un computador?) Habría que pensar si lo que hace revivir algún recuerdo es un motivo (podemos llamarlo estímulo) del presente, que tiene alguna relación afectiva o imaginativa con eso que se está reviviendo. Quiere decir esto que el presente está, también de algún modo, en relación con el pasado, que todos los hechos del presente, o lo que vivimos ahora, lo que estamos viviendo en el presente proviene del pasado, tiene su entidad desde el pasado, o sea, que se han estructurado en el tiempo y sin este transcurrir no se hubiesen podido constituir. Venimos del pasado, o tenemos una relación con ese pasado, de una manera incomprensible o que aún no hemos indagado cómo se debiera haber hecho, dada su importancia para la estructuración del actual estado de cosas. (Esto podría ser interpretado como puro historicismo, en el sentido de que se estaría afirmando que no somos sino en la medida en que provenimos de un pasado, o que somos sólo en cuanto que hay un pasado atrás que nos estaría definiendo en cuanto sujetos existentes en el presente. No seríamos, entonces, más que resultado del desenvolvimiento temporal de una serie de acontecimientos —si no se hubiesen dado éstos, entonces, no seríamos, no existiríamos, seríamos el resultado de un desarrollo histórico impensado, no pretederminado, pero que ya se dio, como se tenía que haber dado y no de otra manera, porque ya quedó fijado como tal en el pasado y por esto ha dejado las huellas que dejó y quedan grabadas en nuestra subjetividad y por eso, y sólo por eso, somos lo que somos.) Podemos cambiarla o superarla —si no estamos de acuerdo con ella o no la aceptamos como nuestra carga ancestral, familiar o histórica—, pero esa determinación histórica ya ha marcado, ya ha caracterizado de tal modo ésta, nuestra subjetividad, que por eso podemos decir, que por esto somos lo que somos: somos en la medida en que nos venimos constituyendo desde el pasado. Desde un instante del presente nos podemos asomar a ese pasado que ya quedó definitivamente vivido como efectivamente lo fue y por eso, porque ya pasó, porque ya se vivió, ya no lo podemos cambiar, porque no podemos devolver la película de nuestra vida y corregir lo que habría que corregir de ella. Ya ha quedado fijada así, como se vivió, y la única recuperación que podemos hacer de ella es mediante el recuerdo, la rememoración que se hace más por razones artísticas, literarias que por otras más rigurosas, científicas o teóricas podríamos decir. Porque qué sentido tiene volver al pasado, retrotraer lo que se vivió, si no es por razones históricas, en el sentido de determinar o esclarecer la ocurrencia de un acontecimiento (por ejemplo, en el caso de un delito o accidente de los que habría que investigar o determinar fielmente cómo fue que ocurrió, quiénes intervinieron en él) cuando hay alguna confusión o desconocimiento de los mismos. Pienso la vuelta al pasado como una recuperación de una dimensión de la vida que ya ha quedado definitivamente determinada o fijada en el tiempo: ya se vivió, ya ocurrió y, por tanto, no se puede volver a tener, a vivir. Tuvimos unas experiencias, realizamos unos hechos o participamos, con cierto grado de actividad o compromiso, pero ya no queda de ellos más que un rastro, el recuerdo en la mente de lo que o cómo lo hemos vivido. Rehacer dicha dimensión perdida o superada definitivamente mediante el texto escrito tiene un efecto terapéutico, señalado —según casualmente lo he escuchado en un programa de radio— por sicólogos que lo emplean como parte de su trabajo de asesoría a personas que presentan alguna problemática, como depresión o baja autoestima o pérdida del sentido de vivir. Destacaban en dicho programa que recuperar desde el pensamiento ese pasado ya vivido, mediante el relato biográfico, era como recrear un espacio interior en el que era posible volver a revivir las experiencias subjetivas vividas y por esto mismo, al poderlas visualizar, se tenía una objetivación sobre aquellos traumas o problemas que estarían perturbando el estado actual o presente de la vida. Al realizar esto, al objetivar lo que frenaba o sujetaba al yo, manteniéndolo encadenado o fijado en un pasado, se conseguía una especie de liberación o de superación que hacía que el yo actuara con una libertad como la que tiene quien se ha liberado de una opresión o yugo que impedía que levantara vuelo. Por medio de la escritura se tiene una fuerza para mirar hacia el pasado, de tal forma que éste ya no sea oprimente o determinante. No es que se consiga olvidar el pasado, sino al contrario, se recuerda precisamente para comprenderlo o retrotraerlo. Así se le estaría quitando lo negativo a dicho acontecimiento biográfico ya vivido y el efecto, inconsciente, en el presente, sería de una liberación con efecto de superar un estado traumático manifiesto en una depresión o pérdida del sentido de vivir. ** Iván Bedoya Madrid jbedma@hotmail.com Investigador colombiano (Medellín, 1949). Licenciado en filosofía y letras por la Universidad Pontificia Bolivariana (Medellín) y magíster en investigación socioeducativa por la Universidad de Antioquia (Medellín), donde además es profesor titular en la Facultad de Educación. Autor del ensayo Pedagogía: ¿Enseñar a pensar? (Bogotá, Ecoe, 2005) y de la reseña crítica "Comenio. Pampedia", publicada en Educación y pedagogía (Medellín, Facultad de Educación de la Universidad de Antioquia; 1992/93), así como de Epistemología y pedagogía, en colaboración con M. Gómez (Bogotá, Ecoé, 2004) y de "El saber pedagógico y las condiciones de enseñanza de las ciencias", incluido en Cuatro ensayos sobre pedagogía y saber (Medellín, Lealon, 1986). === La pluma del escritor versus la potencia de los Estados Unidos ======== === Carmen Malarée ======================================================== (Nota de la autora: el diario británico de circulación nacional The Guardian [http://www.guardian.co.uk] publicó el discurso de Harold Pinter el día 8 de diciembre de 2006. Las referencias y citas textuales entregadas aquí se basan en dicha transcripción. Las frases y opiniones que no están entre comillas son de la autora, así como también la traducción del inglés al español). Cuando el Premio Nobel de Literatura para el año 2005 se anunció, el escritor laureado advirtió al mundo que su discurso de aceptación tendría un contenido político. Aun más, fue preciso en cuanto al tema que abordaría: los Estados Unidos y su supremacía política y militar sobre el planeta. Fiel a esta declaración que hizo al diario británico The Guardian, el escritor cumplió su promesa. La persona a quien me refiero es Harold Pinter, poeta, escritor, actor y autor dramaturgo británico en cuyos obras teatrales se refleja su filosofía denominada “teatro del absurdo”. En dicha filosofía el autor revela las dificultades de comunicación humana a las que la sociedad moderna somete nuestra existencia. Es este aspecto de la comunicación humana el que Pinter plantea en su discurso de aceptación al Nobel, haciendo la distinción entre lo que él llama la lengua de la literatura y la lengua utilizada en el campo del discurso político. El escritor, dice Pinter, se enfrenta a “explorar la verdad a través del arte”, y en el arte, señala, “no hay sólo una verdad, hay varias, porque la verdad es inalcanzable”. Por lo tanto, el papel del escritor es “la búsqueda constante de la verdad sin que nunca suspenda ni postergue esta tarea. Tiene que enfrentarla en el acto y sin demora”. Según Pinter, en el lenguaje político no se explora esta búsqueda, porque “a la gran mayoría de los políticos simplemente no les interesa. Lo que les interesa es alcanzar el poder y mantenerlo”. Como escritor, afirma Pinter, él acepta que en la literatura la verdad es esquiva, pero como ciudadano no puede aceptarlo. Como ciudadano “debo preguntarme lo que es verdad y lo que es falso”. La literatura y la política se mueven sobre dos planos diferentes. En el plano del lenguaje político el objetivo es lograr que el control político se realice. Para alcanzarlo, señala Pinter, “la gente es sometida a la ignorancia y la ignorancia se mantiene con mentiras”. Para ilustrar, un ejemplo: la invasión de Irak ha sido justificada en base a la existencia de armas de destrucción masiva en ese país. Los acontecimientos posteriores a la ocupación han demostrado que esas armas no existían. En su discurso Pinter menciona algunos países que han sido sometidos a la estrategia utilizada por los Estados Unidos que en inglés se denomina “low intensity conflict” (conflicto bajo en intensidad), es decir, los habitantes de dichos países sujetos al control brutal de las Fuerzas Armadas al interior de ellos. Una vez que el régimen se ha instalado en la estructura de poder, dice Pinter, los Estados Unidos declaran que la democracia ha predominado en el país. La lista de tales países es larga, apunta el escritor: “Los Estados Unidos apoyó y en muchos casos gestó los regímenes militares y las dictaduras de derecha en el mundo en el período que siguió a la Segunda Guerra Mundial. Me refiero a Indonesia, Grecia, Uruguay, Brasil, Paraguay, Haití, Turquía, Filipinas, Guatemala, El Salvador, y por supuesto, Chile”. Miles de muertes se han perpetrado en nombre de la libertad y de la democracia que los Estados Unidos, con su política exterior, se enorgullece de establecer en dichos estados-nación. Según Pinter, llevan a cabo esta misión de una manera muy hábil: por medio de la manipulación de los políticos al interior de estos países, utilizando al mismo tiempo la mascarada de la bondad universal. Al respecto, dice así: “Les digo que, sin duda alguna, los Estados Unidos han puesto en escena el espectáculo más grande del mundo para lograr su objetivo: es un espectáculo brutal, indiferente, despreciable y también muy hábil”. Si los Estados Unidos se sirvió de la mantención del conflicto bajo en intensidad en los años de la Guerra Fría, cuando se levantaban como los protectores de la democracia y del mundo libre en oposición al enclave comunista, hoy en día esta estrategia ha sido abandonada y reemplazada por otra. Para imponer su hegemonía político-militar, los Estados Unidos ya no están sujetos al cuestionamiento de nadie. Al respecto cobra especial relevancia la siguiente frase del presidente Bush después del atentado terrorista que trajo consigo el derrumbe de las Torres Gemelas en la ciudad de Nueva York: “O están con nosotros o contra nosotros”. Respaldados por la amenaza terrorista justifican sus acciones, ignorando las resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas, tratan de chantajear subrepticiamente a las naciones pequeñas del Consejo de Seguridad de dicha institución para obtener el voto de éstas e invadir Irak, y se declaran los dirigentes del mundo libre. Para Pinter, la invasión de Irak ha sido “un acto descarado de terrorismo de Estado, que demuestra el desprecio más absoluto por los principios establecidos en la ley internacional”. Las bases logísticas de las que dispone este nuevo imperio le permiten implantar su política internacional en forma implacable. Señala Pinter que actualmente los Estados Unidos disponen de 702 instalaciones militares en 132 países. Poseen 8.000 cabezas nucleares, de las cuales 2.000 están listas para ser disparadas en 15 minutos. Esta supremacía militar en el mundo les permite reemplazar totalmente su estrategia de conflicto bajo en intensidad por lo que ellos llaman “full-spectrum dominance”, o sea “dominación total”, lo que significa control de tierra, aire y espacio sobre los países ocupados. El día que mister Bush declaró el fin de la guerra en Irak con la frase “Misión cumplida” impresa en un gran estandarte atravesando, de babor a estribor, uno de los buques de guerra estadounidenses, 100.000 iraquíes habían perecido víctimas de los bombardeos, y eso antes de que comenzara la resistencia a la ocupación. Pinter no duda en apuntar a los culpables: mister Bush y mister Blair. No sólo Irak sufre las consecuencias de una guerra injusta, sino que este “acto de bandidos” también trae consigo la pérdida y la mutilación de soldados estadounidenses que inquieta a la opinión pública en los Estados Unidos. Pinter apunta su dedo acusador al Primer Ministro Británico, a quien le corresponde un alto grado de responsabilidad en esta aventura: invadieron un país pensando que la población les recibiría con los brazos abiertos y proyectaban en la gente un paralelo con las imágenes de la Europa liberada por la ayuda de las fuerzas militares estadounidenses al fin de la Segunda Guerra Mundial. Inmediatamente después de la invasión, nos recuerda Pinter, mister Blair aparecía en una foto en los diarios británicos besando las mejillas de un niño irakí bajo el título “Un niño agradecido”. Pocos días después, otro niño irakí, de cuatro años y con ambos brazos amputados, hacía noticia en Gran Bretaña. Su familia completa, muerta por una bomba lanzada por los aviones invasores. “¿Cuándo me darán de vuelta mis brazos?”, pregunta el niño. Pinter dice: “Bueno, mister Blair no tenía a este niño en sus brazos, ni tampoco tenía a ningún otro niño mutilado ni tampoco los cadáveres ni los cuerpos inertes de muchos otros”. Las acciones de mister Bush y mister Blair, afirma Pinter, reúnen las condiciones para que sean procesados en la Corte de Justicia Internacional, pero la astucia de mister Bush le ha llevado a la decisión de no ratificar este acuerdo de las naciones civilizadas. Es más, mister Bush ha amenazado que si se pone a uno de los soldados o políticos de su país en el banco de los acusados su país enviará a sus marinos para liberarlos. ¿Acaso no es ésta la política del cowboy de la pantalla aplicada a la realidad del mundo hoy? Pinter cita los siguientes versos del poema de Neruda, titulado “Explico algunas cosas”, en el que el poeta chileno revela el horror de la guerra civil española: Y una mañana todo estaba ardiendo y una mañana las hogueras salían de la tierra devorando seres, y desde entonces fuego, pólvora desde entonces, y desde entonces sangre. Bandidos con aviones y con moros, bandidos con sortijas y duquesas, bandidos con frailes negros bendiciendo venían por el cielo a matar niños, y por las calles la sangre de los niños, corría simplemente, como sangre de niños. ¡Chacales que el chacal rechazaría, piedras que el cardo seco mordería escupiendo, víboras que las víboras odiarían! ¡Frente a vosotros he visto la sangre de España levantarse para ahogaros en una sola ola de orgullo y de cuchillos! Generales traidores: mirad mi casa muerta, mirad España rota: pero de cada casa muerta sale metal ardiendo en vez de flores, pero de cada hueco de España sale España, pero de cada niño muerto sale un fusil con ojos, pero de cada crimen nacen balas que os hallarán un día el sitio del corazón. ¿Preguntaréis por qué su poesía no nos habla del sueño, de las hojas, de los grandes volcanes de su país natal? ¡Venid a ver la sangre por las calles, venid a ver la sangre por las calles, venid a ver la sangre por las calles! Pinter señala que el poema de Neruda logra proyectar un mensaje literario y humano: “De ningún otro poeta de la poesía contemporánea he leído una descripción tan fuerte y visceral acerca del bombardeo a los civiles”. Al igual que en las imágenes visuales impregnadas en la tela por Picasso en su Guernica, Neruda nos entrega con palabras la bestialidad y el horror de la guerra, por sobre todo, de la guerra moderna, que no tiene ninguna consideración por la población civil. Sólo aquí, en la lengua literaria, encontramos la cruenta verdad que la lengua del discurso político oculta. Es la verdad de la que hace hincapié al comienzo de su discurso y que como ciudadanos tenemos el deber de descubrir. He abordado aquí los aspectos a los que Pinter alerta a los escritores en su búsqueda por la verdad. Es inquietante la claridad con la que nos muestra la dicotomía discursiva para expresar una sola realidad. Hago la salvedad de algunas excepciones notables en el discurso político, como Nelson Mandela, y no cabe duda de que hay muchos otros. A nivel mundial hay desilusión en la ciudadanía por la forma en que se implementa la política, la necesidad de ocultar y justificar errores requiere la lengua del engaño, de los eufemismos que aunque paradojales en su lógica los aceptamos como parte del lenguaje diario. ¿Cómo podemos encontrar una justificación lógica en términos como “collateral damage” (daño colateral) o “friendly fire” (disparos entre amigos)? Daño colateral es, simple y llanamente, muerte de civiles por bombardeos indiscriminados, o que se ven fortuitamente involucrados en el combate entre las fuerzas de ocupación y las de la resistencia en Irak. Para terminar, una cita del escritor que resume ingeniosamente el enfoque de su discurso: por la tarea que conlleva, dice Pinter, “la vida del escritor es altamente vulnerable, está casi indefenso. Es verdad que está aislado y no encuentra cobijo alguno a menos que mienta, en cuyo caso podríamos decir que se ha transformado en un hombre político”. ** Carmen Malarée cgmalaree@btinternet.com Docente chilena (Longavi, 1950). Profesora de francés y español en el Reino Unido. Ha publicado la novela La voz del silencio (Editorial Maranatha; Talca, Chile) y el estudio “Development Education in the Spanish Classroom”, en la revista Vida Hispánica Nº 30 (otoño de 2004), de la Association for Language Learning del Reino Unido. === La única constante es el cambio Ricardo A. Halperin ============== Yo soy yo y mis circunstancias. J. Ortega y Gasset El destino del hombre es el cambio. Ya de joven presiente que sus padres y sus abuelos son el espejo de su futuro. En Como gustéis, Shakespeare define el camino de la inevitable decadencia en un famoso soliloquio: “Las siete edades del hombre”. El fatalismo de los versos contiene una premisa clara: el cambio es previsible e inevitable. El hombre se resigna a ese destino, pero sólo a medias, y de tanto en tanto se lanza en aventuras para encontrar la fuente de la juventud o, más recientemente, la respuesta científica que prolongará su vida. Pero no sólo el cuerpo del hombre cambia con el tiempo, también cambian sus circunstancias. Las generaciones contemporáneas estamos viviendo un fenómeno nuevo: está cambiando el cambio. Parece increíble que el trabajo de Toffler sobre este tema (1) haya sido publicado hace ya más de 35 años; lo cierto es que desde entonces su vigencia se ha acentuado. La realidad de nuestro tiempo es que el entorno del hombre, o sea sus “circunstancias”, hoy cambia con más rapidez que para nuestros ancestros, y muchas veces el origen y la dirección del cambio no son previsibles. Hay muchos cambios y se dan en campos muy diversos, tales como el conocimiento científico, la tecnología, la economía, el medio ambiente, la organización social y familiar, la cultura popular, la religión, y también en el contexto político nacional e internacional. La acumulación de cambios en campos diversos no da respiro, la fisonomía del mundo se modifica continuamente desafiando la capacidad de adaptación del hombre. Pasemos revista a vuelo de pájaro a algunos de los cambios que podemos identificar en diversos campos. La lista no es exhaustiva, solamente pretende ejemplificar, y seguramente el lector podrá agregar muchas otras instancias de cambios que afectan de manera importante el contenido de nuestras vidas y tienen repercusiones más allá de su campo inmediato. El conocimiento científico La expansión del conocimiento científico no es un fenómeno nuevo. La física experimentó una revolución con Newton, una segunda con Einstein y desde entonces parece estar en revuelo permanente. En medicina, aun cuando contemplemos con admiración las contribuciones de Hipócrates o de Maimónides, dudo que alguno de nosotros estaría dispuesto a recurrir a un médico que tuviese el mismo nivel de conocimientos que estos gigantes del pasado. Más aun, ¡tampoco estaríamos cómodos atendiéndonos con Sir Alexander Fleming..! El ritmo al cual avanza el conocimiento científico, en campos tan diversos como la física, la biología, la medicina o la cosmología, parece vertiginoso, y la gran mayoría de nosotros debemos esforzarnos por intentar enterarnos, no digo ya entender, qué es lo que está pasando. Se dice que Erasmo fue el último gigante intelectual que pudo dominar todas las disciplinas del conocimiento. Eso fue posible a fines del siglo 16. Hoy nuestros intelectuales más ilustres apenas pueden alardear de conocer a fondo una disciplina. En muchos campos, el egresado universitario de hace cinco años que no ha seguido estudiando está ya seriamente desactualizado sobre el estado actual de su disciplina. Ninguno de nosotros desearía ser atendido por un médico que no dedica parte de su tiempo a estudiar los desarrollos más recientes en su especialidad. Cada vez sabemos más sobre menos. El cambio tecnológico Mis abuelos nacieron antes de que se inventara el teléfono y cuando el automóvil aún no circulaba por las calles. Cuando nació mi padre, los hermanos Wright y Alberto Santos Dumont aún no habían demostrado que la aviación era posible. Cuando yo nací, los tranvías aún circulaban por las calles adoquinadas de Buenos Aires y la televisión (en blanco y negro, por supuesto) no había aún llegado a mi país. En contraste, mi hija menor hizo su primer viaje en avión a los tres meses de edad y mi hija mayor ha reemplazado el teléfono convencional por el celular. Me comunico con las dos regularmente no solo a través del teléfono (a costo cero pese a la larga distancia) sino a través de la computadora. Pese a estar retirado, sigo trabajando, con frecuencia desde mi casa, interactuando con mis colegas constantemente a través de la computadora. La computadora es una presencia permanente en nuestras vidas y algunas investigaciones en Estados Unidos indican que en algunas escuelas los niños se han acostumbrado tanto a escribir en ella que ya no saben escribir a mano en letra cursiva; cuando les toca escribir a mano sólo lo saben hacer en mayúsculas... El cambio económico A fines del siglo 18, el cambio tecnológico fue la causa directa de la Revolución Agraria y de la Revolución Industrial, que provocaron el éxodo masivo hacia los centros urbanos, generando problemas sociales pero aumentando por un múltiplo muy alto la capacidad de producción de las naciones, eventualmente posibilitando una mejoría importante en las condiciones de vida de las grandes mayorías. Desde entonces el impacto del cambio tecnológico en la economía parecería haber sido más mesurado hasta la revolución tecnológica de las últimas décadas que, acompañada por el movimiento globalizador, ha resultado en desplazamientos significativos de la capacidad de producción industrial a través del mapa, reduciendo el costo de los bienes que consumimos diariamente pero, como en el caso de la Revolución Industrial, provocando también trastornos serios en las comunidades cuya principal fuente de trabajo se desplazó a otro lado, a veces a otro continente. ¡Manaos y Detroit son símbolos del espíritu viajero del progreso! El rostro del progreso que hoy disfrutamos no nos debe hacer olvidar su anverso de pobreza; aún hoy se estima que más de 2.500 millones de personas tienen un ingreso de menos de $2 diarios, de los que más de 1.000 millones no llegan a $1 diario. Su suerte es el hambre, la ignorancia, la enfermedad y la muerte temprana. Algunos países como China e India están experimentando ritmos altos de crecimiento que permitirán alguna mejora en estas cifras, pero en África y en muchas partes de América Latina el futuro cercano de los pobres parecería ser continuar en la pobreza. Muchas de las manifestaciones del cambio que analizamos en esta nota aún no les han llegado a ellos, ¡excepto la evidencia de la mayor prosperidad del resto del mundo, que los ha excluido! La pobreza es uno de los principales factores causales de los movimientos migratorios que tantas tensiones causan en los países más desarrollados. Sin embargo, en muchos de ellos se ha establecido que las bajas tasas de natalidad y expectativas de vida más altas llevarán a un envejecimiento de la población que podría no ser sostenible económicamente y que estos movimientos migratorios podrán ayudar a contrarrestar. El cambio ambiental La opinión pública parecería haber aceptado que la evidencia del calentamiento global es clara y que sus consecuencias serán ineludibles, aunque en muchos países la acción correctiva tomada por los gobiernos aún no guarda relación con la gravedad del diagnóstico. Este cambio ambiental es consecuencia del creciente consumo de energía en el mundo, tendencia que continuará en la medida en que los países en desarrollo como China e India continúen su crecimiento acelerado y los países más desarrollados no promuevan medidas más efectivas para moderar su consumo energético y aumentar la proporción de energía proveniente de fuentes no contaminantes. Pero no sólo de calentamiento global se trata. Metódicamente desaparecen especies de vida como consecuencia de la acción humana y el continuo desarrollo de las ciudades trae problemas de manejo de residuos sólidos y de contaminación del aire. En muchos países el recurso más escaso y la preocupación política mayor no es el petróleo sino el agua potable y su eventual escasez, que podría llegar a reflejarse en guerras por acceso al recurso, podría ser uno de los desafíos más importantes que enfrentarán las próximas generaciones. El cambio social Los grandes filósofos de la antigüedad tomaron a la esclavitud como un fenómeno natural. Recién hace menos de dos siglos que la Argentina la abolió. Estados Unidos demoró aun más y debió enfrentar una guerra civil para llegar a lo mismo, y la lucha de las minorías por los derechos civiles llegó a nuestros tiempos. En el siglo diecinueve y aun en el veinte la mujer debió luchar para lograr el derecho al voto. Más recientemente la “pastilla” abrió la puerta a la revolución sexual, la mujer se incorporó masivamente al mercado de trabajo, y eso cambió el manejo del hogar y la división de tareas entre conyugues. A muchos hombres la afirmación de la mujer en sus derechos (políticos, laborales, sexuales) les llegó por sorpresa. Aunque la proporción de matrimonios que se troncan por divorcio parecería haber disminuido en los últimos años, en Estados Unidos estaría aún cerca de 1 en 3, cambiando el papel de la familia como factor de estabilidad y de formación de valores en los jóvenes. Más de un tercio de los nacimientos en Estados Unidos corresponden a madres solteras. En la actualidad, aproximadamente uno de cada cuatro o cinco embarazos en Estados Unidos termina con un aborto. Al mismo tiempo, la heterosexualidad dejó de ser el único patrón de conducta aceptado, aunque éste es un cambio reciente y aún no consolidado que ha creado una brecha entre oponentes y defensores. La ubicua computadora ha cambiado la forma de relacionarse entre los jóvenes, y los servicios de citas para intentar encontrar personas con valores y gustos similares parecerían estar compitiendo con a las formas tradicionales de encuentro. ¿Será que la principal relación afectiva en el futuro será entre la persona y su computadora? El cambio cultural La televisión es una presencia permanente, aun en muchos hogares modestos. A través de ella se moldean los gustos y se redefinen los valores de la sociedad. La televisión impulsa formas musicales, promueve intérpretes, define el entretenimiento y ocasionalmente educa. Compite por la atención y el tiempo de todos los miembros de la familia, desplazando la conversación y la lectura. Para quienes nacimos en tiempos AT (antes de la televisión) el impacto neto ha sido muy negativo, porque la televisión ha definido su contenido de manera de poder llegar y complacer al mayor número posible de espectadores, y ello resulta en una carrera constante para disminuir sus estándares. Todas las noches nos regala las noticias policiales del día: crímenes y secuestros cuyo mensaje subliminal es recordarnos que vivimos en un mundo peligroso y que mejor que nos preocupemos por proteger a nuestros hijos y nuestra casa... Más tarde nos ayuda a evadirnos de la angustia diciéndonos que la promiscuidad sexual es graciosa, que la violencia es aceptable (claro que sólo cuando es ejercida por “los buenos”...), y que la estridencia sonora puede ser llamada música. ¿Qué consecuencias tiene y tendrá esta presencia permanente en nuestros hogares sobre nuestros valores y nuestras ideas políticas? El cambio religioso A fines del siglo 19 Nietzsche planteó la muerte de Dios, que para él significaba la incapacidad de la generación moderna de referir sus códigos de valores a ese ente abstracto, y de reconocer un orden cósmico que responde a una directriz superior. Nietzsche seguramente estaba influenciado por el racionalismo de su tiempo y la confianza del hombre contemporáneo en su propia capacidad para conducir el rumbo de su progreso. Marx trajo una perspectiva diferente. Él concluyó que la religión era un obstáculo al progreso y la cuestionó abiertamente (“el opio de los pueblos”); reflejando esa visión, durante el régimen comunista las prácticas religiosas fueron limitadas y reprimidas en todos los países de la órbita soviética. Hoy vivimos un tiempo en el que la religión ha vuelto a tomar un papel importante en la vida de muchos, esto se refleja en la estricta disciplina religiosa que gobierna a muchos de los seguidores del Islam y en la renovada fuerza política de la derecha religiosa en Estados Unidos, que se caracteriza por su reacción combativa frente a muchos de los cambios sociales y culturales que vive el país. En estos casos, la naturaleza de la religión ha cambiado y ésta se ha convertido en una fuerza política importante, de convicciones rígidas y militante en la defensa de las mismas. El cambio político El siglo 20 vio el nacimiento y muerte del nazismo, del fascismo y del comunismo soviético. Durante ese siglo la mujer y las minorías accedieron al voto. En América Latina parecería que el tiempo de los generales y de los sátrapas cedió paso a las democracias, aun cuando en algunos países éstas lo son aún a medias... Al mismo tiempo, en Irán (y potencialmente en otros países islámicos) la política y la religión se han hecho una, y las características fuertemente autoritarias del régimen son una advertencia de la peligrosidad de la mezcla. Al mismo tiempo, la confianza de hace algunas décadas en las Naciones Unidas para promover la paz se ha visto erosionada por múltiples evidencias de inefectividad. ... Podemos ampliar más la descripción y el análisis de los cambios que se produjeron en el pasado, pero dudo que si nos reuniésemos en un pequeño grupo de amigos, con inquietudes y formación similar, podríamos ponernos de acuerdo sobre la naturaleza de los cambios más importantes que se enfrentarán en las décadas que vienen, y cómo se combinarán en sus impactos para afectar la sociedad y el contexto político. Aun en el caso de cambios previsibles, porque serían consecuencia de circunstancias que podemos observar ahora, carecemos de una metodología o modelo interdisciplinario razonablemente confiable, a semejanza de los modelos meteorológicos, que nos permita estudiar cómo interactuarán sobre el medio (2). Y aún quedan por considerar los cambios imprevisibles, de los que lo único que sabemos es que habrán de ocurrir... La generalización, aceleración e imprevisibilidad del cambio es el tema de nuestro tiempo. Cambio significa oportunidades y riesgos; un ejemplo claro de las primeras son las oportunidades de mejor calidad de vida, consecuencia de nuevos productos y de avances en la medicina, mientras que en lo que hace a riesgos se pueden identificar los de pérdidas de oportunidades de trabajo o de que los ahorros acumulados resulten insuficientes para atender las necesidades de la familia luego de la jubilación (riesgo exacerbado por la mayor esperanza de vida generada por los progresos médicos). En el pasado los padres intentaban proteger a los hijos de los riesgos que enfrentarían en su futuro legándoles riquezas, impulsándolos a estudiar, aconsejándolos en la toma de decisiones de carrera, anticipando que ellos —los hijos— en su momento habrían de enfrentar dificultades similares a las que en su momento conocieron los padres. Hoy, sin embargo, los padres no tienen claro en qué mundo se habrán de desenvolver sus hijos. Considero que sería imposible explicar los cambios que observamos en el campo religioso, e incluso en el social, sin tomar en consideración los cambios en el entorno. Creo, sin embargo, que aún no hemos intentado entender, o no hemos tenido éxito en hacerlo, el impacto psicológico del cambio sobre los individuos y sobre la sociedad. La psicología relaciona cambio y expectativa de cambio con angustia. Si aceptamos esto como hipótesis de trabajo entonces concluiremos que nuestros tiempos de cambio son también tiempos de angustia y, como —en mayor o menor medida— los cambios nos afectan a todos, son tiempos de angustia colectiva. Si es aceptable dicha extrapolación, la angustia social se convierte en una variable social y política. La angustia puede ser una variable explicativa importante del resurgimiento religioso que se observa en muchos lugares, pero, ¿por qué habría de limitar su impacto sólo a la religión y no llegar también al ámbito político? ¿En que circunstancias podría llegar a ocurrir que enfrentemos cambios políticos mucho más radicales como reacción a los desarrollos en otras áreas? Si el lector acepta que estos argumentos son plausibles, coincidirá conmigo en que la tesis de Fukuyama, intelectual del pensamiento neoconservador norteamericano, sobre el fin de la historia, es, en el mejor de los casos, prematura (3). Fukuyama argumenta que la democracia liberal se ha impuesto de manera definitiva sobre todas las otras formas de gobierno alternativas. Fukuyama no es un pensador simplista, por el contrario su obra tiene una base filosófica profunda, que encuentra en Marx y en Hegel las herramientas para intentar entender el mundo. Muchos pensadores habían destacado la importancia de la lucha por la supervivencia como motor de la conducta humana pero Fukuyama asigna un papel importante a las emociones humanas como directrices de la evolución histórica. Para él, la búsqueda del reconocimiento de su dignidad por los grupos sociales relegados es el principal factor que gobierna los grandes cambios políticos. Este trabajo agrega una nueva variable al análisis: el cambio, y la reacción frente al cambio, en parte como consecuencia de la angustia que éste genera. Muchos de los cambios que hoy se enfrentan plantean problemas que exigen acciones de gobierno y, en la medida en que los gobiernos no están dispuestos o capacitados para encararlos, o por razones de supervivencia política no están dispuestos a promover sacrificios de corto plazo en aras de beneficios futuros, la efectividad del sistema político será cuestionada y eso plantea riesgos. La creciente influencia de los extremismos religiosos en el campo político y la manipulación demagógica de algunos dirigentes políticos de la angustia colectiva frente al cambio, son un llamado de atención sobre el creciente riesgo potencial de regímenes autoritarios. Notas 1. Alvin Toffler, Future Shock, Londres, Random House, 1970. 2. El Club de Roma se destaca entre las organizaciones que han enfocado sus preocupaciones sobre el estudio de las interacciones entre las tendencias de variables importantes (por ejemplo, crecimiento demográfico, avances tecnológicos en la producción agropecuaria) sobre modelos “del mundo”, utilizando metodologías sofisticadas, como la Dinámica de Sistemas, pero estos modelos se concentran en la variables “reales” (población, recursos) y no intentan analizar los impactos del cambio sobre el contexto social y político. 3. Francis Fukuyama, The End of History and The Last Man, New York, Free Press, 1992. ** Ricardo A. Halperin rhalperin2@comcast.net Escritor y docente argentino (Buenos Aires, 1940). Actualmente reside en las afueras de Washington (EUA). Se educó en la capital de su país y en Córdoba, y completó estudios de postgrado en la Universidad de Columbia (EUA). Fue profesor de economía en la Universidad de Buenos Aires (1968-1973). En 1976 se incorporó al Banco Mundial, en la ciudad de Washington, DC, donde desempeñó diversos puestos gerenciales hasta jubilarse en 2001. Ha publicado numerosos trabajos sobre temas económicos. === La frontera entre la vida y la muerte ================================= === Sobre La Mara, de Rafael Ramírez Heredia (Alfaguara, 2004) ============ === Lilian Fernández Hall ================================================= El fenómeno de las maras o pandillas juveniles en Centroamérica y México es un problema creciente que revela fundamentalmente las deficiencias de las sociedades que las generan. La pobreza, las guerras civiles, la desocupación, la cultura de la violencia que traspasa la cotidianeidad de muchos sectores populares, da como fruto generaciones de jóvenes sin esperanzas, sin salidas, cargados de frustración y desensibilizados a todo lo que no sea el beneficio propio o del grupo. El escalamiento de la violencia, el manejo de armas, el uso de drogas, han hecho que las bandas de mareros sean cada vez más temidas por la población de muchos países de América Central y de México. Es un problema complejo sin soluciones rápidas o unilaterales (1). La novela del escritor mexicano Rafael Ramírez Heredia La Mara nos sumerge de cabeza en el inframundo de la frontera sur, donde la Mara Salvatrucha representa quizás el nivel más brutal de una sociedad en disolución. Los estudios sobre la problemática de fronteras no son nuevos y, sobre todo en México, es una temática que también ha repercutido en la literatura, pero hasta ahora los testimonios y el trabajo literario sobre el asunto se han concentrado fundamentalmente en las zonas de contacto entre los Estados Unidos y México —sobre todo Tijuana y Ciudad Juárez—, esa frontera donde el río Bravo marca la división entre la tierra prometida del norte (un nuevo El Dorado) y la América hispana de la pobreza y la falta de posibilidades. Entre estos dos polos se mueve un continuo flujo de migrantes en busca de un destino mejor. En estos casos, los ejes norte y sur son claros y bien demarcados. En la novela de Ramírez Heredia la geografía se multiplica, se pluraliza y se dispersa. La frontera que vamos a penetrar es “el sur del norte” en su punto de contacto con “el norte del sur”: la frontera sur de México y la frontera norte de Guatemala, representadas por Ciudad Hidalgo, del lado mexicano, y Tecún Umán, del lado guatemalteco. Esta última ciudad, en la novela, es también llamada “Tijuanita”, como en una versión aun más primitiva de la ciudad fronteriza norte, y de igual manera es el nombre del centro de reunión —y nudo gordiano— de la vida miserable de Tecún Umán: el burdel de doña Lita. En este punto la frontera también es demarcada por un río que une y separa a los dos países: el río Suchiate, que fluye entre los dos territorios y que marca no sólo el paso de un país a otro país, sino muchas veces la frontera entre la vida y la muerte. Tecún Umán es, a su vez, el embudo por el que se filtran los pocos “afortunados” (en un sentido cruelmente irónico), los cuales llegan hasta ese punto provenientes de los distintos países centroamericanos para poder cruzar el Suchiate y, vía México, intentar una nueva vida en los Estados Unidos. Son personas humildes, marginadas, sin nada más que perder que la vida: los indocumentados, los “mojados”, a riesgo de ser descubiertos, asaltados, humillados, violados, maltratados y, en el peor de los casos asesinados, por intentar cruzar la frontera. En la frontera, la marcha continua de los migrantes se transforma en una suerte de vía dolorosa, durante la cual quienes peregrinan deberán soportar todo tipo de sufrimientos y humillaciones y donde México no es ni norte ni sur sino una estación más de ese vía crucis. En Tecún Umán se reúnen catrachos (hondureños), chapines (guatemaltecos), guanacos (salvadoreños), mucos (nicaragüenses), ticos (costarricenses) y panameños. Todos con una meta: el país del norte. Los peligros a sortear son muchos, y las posibilidades de llegar a la meta, ínfimas. En ese camino hacia una difusa esperanza de algo mejor, los indocumentados deben pagarle a distintos intermediarios (los “coyotes” que pasan gente de frontera a frontera, los balseros, las madames de burdel, los policías de fronteras, los “migras” o funcionarios de inmigración, el personal de las embajadas, etc.) con distintas monedas. No es de extrañar que en este cruel comercio sean las mujeres, incluso las niñas, las más humilladas y las que deban pagar el precio más alto. Quienes humillan, utilizan o violan, son quienes detentan algún mínimo de poder: con frecuencia los funcionarios de mediana categoría, quienes están en contacto directo con los migrantes, la policía de la zona, o quienes tienen el poder de influir en el otorgamiento de visas, como el cónsul de México en Tecún Umán, don Nico, figura patética de final lamentable. Todos estos funcionarios, y todos los que de una manera u otra se aprovechan de la desesperación de quienes casi nada tienen, representan una humanidad cuya meta principal parece ser la satisfacción de sus más ínfimos deseos: materiales (dinero), de elevación de estatus social (mudarse, conseguir un ascenso, conseguir un trabajo mejor, llegar más cerca de la frontera), o la mera satisfacción de sus impulsos más primitivos. Prácticamente todos demuestran una afición sádica en humillar y maltratar a las personas que tengan la desgracia de cruzarse por sus caminos en una situación de inferioridad. Y por fin la figura de la mara, los tatuados. Esa pandilla de jóvenes delincuentes, marginados, eternamente agazapados en la selva, al acecho, esperando la llegada del tren que transporta a los clandestinos para asaltarlos, maltratarlos o darles un destino aun peor. La figura de la mara está claramente demonizada en la novela de Ramírez Heredia. La mara se funde con la selva y forma una entidad siniestra y macabra que devora y destruye todo lo que entra en contacto con ella. Dice el propio autor: “Es un demonio con cabezas, un pinche demonio a secas, que tira mordidas al que se pare cerca” (2). La selva, con su combinación de calor sofocante, vegetación enemiga e insectos voraces, y como espacio que alberga seres desconocidos y amenazadores, aparece como una fuerza que nos remite tanto a la selva devoradora de La vorágine del colombiano José Eustasio Rivera como a esa fuerza diabólica de El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad. La frontera es, además, una zona de desamor. El amor no existe, sólo la mera atracción de los cuerpos, alguna vez, como excepción. El deseo más primitivo, la voluptuosidad, la sexualidad machista y abusadora parecen ser las únicas maneras de relacionarse sexualmente. Un mundo sin amor es un mundo sin esperanzas y sin futuro. Como decía el periodista mexicano Rafael Cardona: “Todos están condenados desde un principio aun cuando nadie sepa exactamente ni el pecado ni el castigo” (3). Hasta aquí diríamos que más negra no podría pintarse la existencia. Y no es casual que la novela La Mara de Rafael Ramírez Heredia se haya hecho acreedora, junto con la novela El penúltimo nombre de la guerra, del argentino Raúl Argemí, del Premio de Novela Negra Dashiell Hammet 2005, hecho público el año pasado durante la Semana Negra de Gijón, España. Sin embargo, es justamente gracias al compromiso del autor con su oficio, su pasión por la escritura, su exigencia profesional en la construcción del texto, que la desesperanza de La Mara se hace soportable, y su dimensión humana transforma esta novela en un texto excepcional. Si bien el fenómeno de las maras es un fenómeno de una actualidad urgente, muy conocido y documentado —sobre todo en Centroamérica— la virtud fundamental de la novela de Ramírez Heredia es, justamente, no ser un testimonio, un reportaje o un estudio sociológico. La Mara no es una novela sobre la mara o sobre los habitantes de la zona fronteriza, es una novela escrita desde la mara y desde los personajes que habitan esta geografía desoladora. La voz de cada uno de los personajes que narran su historia y su situación está magistralmente elaborada por el escritor, quien se nos presenta como una especie de médium literario entre los personajes y el lector. Se ha dicho que el personaje principal de La Mara es, justamente, el lenguaje (4), y probablemente sea ese lenguaje portentoso —violento, crudo y bello— una de sus principales virtudes, pero la obra como totalidad, por su estructura, su lenguaje y su contenido, es de una contundencia y un peso literario innegables. La construcción es impecable: un entretejido de voces, una polifonía de relatos que se van entrecruzando y revelando la trama sórdida de la vida de la gente humilde de estos países agobiados por una naturaleza devastadora (el calor inhumano, los insectos, la selva, el territorio inhóspito) y una estructura social de opresión. Las técnicas de narración se amoldan al relato, en forma de flashbacks continuos, de monólogos interiores —flujo de la conciencia—, de diálogos urgentes o descripciones brillantes de ese entorno bello y salvaje de la selva. Sea el relato proveniente de un marero, como Jovany, que nos relata, en una suerte de fluir de la conciencia, los trece segundos de maltrato violentísimo que cada “bate” debe soportar como rito de iniciación en la “fraternidad” de la Mara Salvatrucha 13 o MS 13; o bien que el relato provenga de la joven prostituta Sabina (hermana de Jovany), quien en una noche de demasiado alcohol y desesperación nos narra su historia de abusos y desamparo. Los personajes de Rafael Ramírez Heredia se nos graban en la memoria, y sería innecesario y casi imposible mencionar a cada uno de ellos, puesto que cada capítulo es un cuadro único, una voz modulada y trabajada por el autor con un rigor de artesano. Algunos de ellos, sin embargo, crecen y adquieren una dimensión simbólica cuyo significado los supera. El Tata Añorve, por ejemplo. Un simple balsero que atraviesa el Suchiate cada día, pasando gente de frontera a frontera. Un anciano tan compenetrado con el río que conoce cada una de sus señales: “Añorve es del río. Es él quien lo ama sabiéndolo propio. Lo ha cruzado miles de veces desde que llegó con su padre, y por eso conoce sus tardes tranquilas, sus malos humores, las inundaciones y los meses de aguas flacas. El río no lleva el hierro de ningún patrón, y no hay quien pueda apropiárselo aunque muchos así lo deseen”. El anciano, una especie de Caronte vernáculo, que recibe su óbolo para transportar a los migrantes de un lado a otro de ese río de la muerte, se transforma (luego de la brutal violación y asesinato de su hija, quien ya muerta se convierte en objeto de su devoción con el nombre de “La Santa Niña del Río”) en sacerdote de este culto nacido de la impotencia; y en predicador y enemigo principal de la Mara, a quien se atreve a desafiar. Esta actitud desencadena una serie de sucesos que culminarán en catástrofe. Otro personaje clave es el siniestro Ximenus Fidalgo, cuyo discurso abre y cierra la novela. Ximenus Fidalgo es un personaje polivalente: chamán, vidente, oráculo, mago, místico y sumo sacerdote de un rito satánico. Figura de naturaleza doble (Ximenus: Géminis, signo de los gemelos) que conoce hasta el fondo la vida oculta de la selva, el fluir del río, el lento avance del tren con sus indocumentados silenciosos y aterrorizados. Es él quien rebautiza el río Suchiate como Satanachia (nombre de uno de los llamados espíritus infernales según los textos referenciales de la magia negra: Satanachia o Gran General del Infierno), nombre con el cual lo denominan los integrantes de la Mara. Es Ximenus quien sabe —¿gracias a sus dones de vidente o por pura complicidad?— cuándo la Mara va a atacar o cuándo el viaje va a resultar exitoso: “Ximenus sabe lo que sucederá a lo largo del viaje. Desde la semisombra de su consultorio puede ver persecuciones, atracos, romances, huidas y mucha sangre, pero esa cinta de oscuridades a flor de viaje aún no la conocen aquellos a quienes la esperanza obliga a seguir corriendo tras las luces finales del convoy”. Es el sacerdote Ximenus, con su rostro maquillado —no tan distinto de los rostros tatuados de los mareros, con una lágrima tatuada por cada vida “cobrada” a la selva—, el manipulador de destinos, el servidor y perpetuador de un orden siniestro y cruel. La figura de la mara es la menos representada individualmente. La mara es, fundamentalmente, una agrupación, un conglomerado, una marabunta: agazapados en la selva a la espera del tren con inmigrantes a los cuales despojar de lo poco que tienen, siembran el terror y la violencia, se nutren de ellas. Una comunidad de sangre y terror, formada por quienes no tienen nada y no sienten nada. Con la excepción de Jovany, nos encontramos con el Laminitas, el Poison, el Bagsbany, el Regan: no tienen nombre propio, son jóvenes despersonalizados y perdidos en un mundo sin esperanzas, sin sueños, donde rige la ley del más fuerte: “hombres tatuados, semidesnudos, dispuestos a hender hasta el silencio, de odio encanijado, de muerte en los ojos”. Todos y cada uno de los personajes de La Mara tienen una historia que contar, y todos lo hacen con su propio registro y desde el lugar que les tocó en suerte. Si los mareros se tatúan una lágrima por cada vida arrancada, la novela de Rafael Ramírez Heredia nos graba en la memoria una lágrima negra por cada destino truncado en la frontera. Esta es una novela poderosa, de un lenguaje arrasador, colorido, sensual y brutal. Cruel y conmovedora. Su autor, Rafael Ramírez Heredia —escritor, periodista, profesor de literatura, pero también torero, cantante de boleros y heredero del “duende” de sus antepasados gitanos— nos entrega esta novela de casi 400 páginas a la cual el lector se lanza sin salvavidas. Dos de los personajes de la novela, Jovany y Sabina, provienen del barrio de Suncery en San Pedro Sula en Honduras, un pueblo plagado de maras. Según el dicho popular, en el barrio de Suncery “entra el que quiere y sale el que puede”. Lo mismo con la novela de Ramírez Heredia: cualquiera puede adentrarse en ella, pero quien sale ya no es el mismo que empezó a leer. La cita de Ortega y Gasset con que la novela abre adquiere, al final de la misma, su pleno significado: “Sorprenderse, extrañarse, es comenzar a comprender”. Notas 1. Ver artículo: “Por mi madre vivo, por el Barrio muero. Maras, ‘clicas’ y pandillas en Centroamérica y México” de Ramiro Anzit Guerrero y Lilian Fernández Hall (http://www.newpolitic.com.ar/politica/show_content.jsp?id=3665). 2. Ver entrevista de Diego Murcia y Christian Guevara con el autor: “¡Si matan al marero que lo maten! Me importa madres” (http://www.elfaro.net/secciones/Noticias/20040705/Platicas1_20040705.asp). 3. Ver el sitio web del escritor (http://www.rafaelramirezheredia.com.mx) y la sección de opiniones sobre La Mara. 4. El autor, decidido a afrontar el tema de las maras y la problemática de la frontera, realizó un viaje de estudios y observación de la zona. Así cuenta el mismo Ramírez Heredia sobre sus meses en Tecún Umán: “Me persignaba como los toreros y salía del hotel con la Virgen de la Macarena, que es la más torera de todas las vírgenes, e iba a meterme allí. Me quitaba el reloj, los anillos y me ponía un pantalón de mezclilla, un sombrero de petate y allí andaba caminando y me metía a Tecún Umán y cruzaba la frontera sin papeles y regresaba a meterme en las tabernas (...). Lo único que no hice fue preguntar, eso no lo hice. Yo era un borrachín más, un tipo más, metido en ese submundo, comiéndome la vida...” (en la entrevista citada de El Faro, http://www.elfaro.net). ** Lilian Fernández Hall lilian.fernandez@yahoo.com Docente e investigadora argentina residente en Estocolmo, Suecia. Egresada de la carrera de Letras de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata, Argentina. Colabora en varias publicaciones, impresas y digitales, de Europa y de América Latina. Corresponsal en Suecia de El Diario de Hoy (http://www.elsalvador.com), de El Salvador. Coordinadora de círculos de lectura en español en Suecia. ||||||||||||||||||||||||||| SALA DE ENSAYO |||||||||||||||||||||||||| === Tratamiento de las variables espacio/tiempo =========================== === en “La muerte y la brújula”: el engañoso orden del universo =========== === Marta Manrique-Gómez ================================================== El breve relato detectivesco “La muerte y la brújula”, escrito por Jorge Luis Borges en 1942, publicado ese mismo año en la revista Sur e incluido en Ficciones como parte de los “Artificios” en 1944, compendia y sintetiza tanto los temas esenciales y fundamentales de la cuentística de su autor como las repetidas técnicas que continuamente ha utilizado para exponerlos. Al analizar detalladamente el contenido de este relato se descubre que su estructura que, a simple vista, parece extremadamente sencilla y directa, debido a que, tal y como Fama señala, “la narración es lineal sin saltos ni regresiones temporales, los acontecimientos obedecen a una estructura lógica de causa y efecto y los hechos se presentan mediante una voz narrativa omnisciente que narra en tiempo pasado” (163), sin embargo no lo es. En realidad, la estructura de “La muerte y la brújula” es bastante compleja y da lugar a diferentes niveles interpretativos producidos, entre otras razones por el abundante y rico contenido simbólico que el relato contiene, así como por la libertad con que Borges maneja recursos de todas clases. La supuesta engañosa complejidad y la riqueza simbólica e interpretativa mantienen desde el principio una función bien definida dentro del relato, puesto que son los elementos esenciales o el punto de partida del plan trazado por Borges para iniciar una discusión literaria o filosófica y para permitir convertirla en el nudo esencial de su obra. En general, Borges hace uso en “La muerte y la brújula” de toda la gama de recursos que tiene a su alcance con el fin último de revelar y exponer sus propias nociones y preocupaciones filosóficas y metafísicas acerca del universo. Y, de todos los recursos, en este caso ha elegido, como elementos esenciales para el escenario de su relato, como elementos clave que van a sostener la estructura global de “La muerte y la brújula”, las variables tiempo y espacio. A lo largo de este trabajo se discutirá cómo son precisamente las relaciones y conexiones que se establecen en el dominio de las variables espacio-tiempo, las que mejor definen y determinan tanto el carácter del relato como su función u objetivo final. En concreto, se mostrará que el carácter simétrico de cada una de estas variables, así como la interrelación también simétrica entre ellas, juegan un papel fundamental en la estructura y simbología que el relato encierra. En definitiva, se verá cómo la simetría acaba convirtiéndose no sólo en el elemento esencial para el desarrollo del relato (Fama 163), sino también en la característica que define algunas de las nociones metafísicas clave del pensamiento borgiano. En relación con este aspecto, es importante destacar que el efecto desencadenante de la aparición de las variables tiempo y espacio, así como de la relación que se establece entre ellas, es decir el efecto que sirve para conectarlas o para relacionarlas, es la sucesión de los diferentes crímenes que van produciéndose a lo largo del relato. En primer lugar, se analiza la variable temporal que, tal y como se ha mencionado anteriormente, es uno de los aspectos que sostienen el marco o estructura del relato. Se observa que en el relato el tiempo es una variable sencilla en la que, según la opinión de Fama, “no se emplean recursos como el de fragmentación narrativa, saltos temporales [o] cambios de perspectiva y recuerdos” (162); sin embargo tanto el principio de simetría que caracteriza individualmente a la variable temporal, como la estrecha relación también simétrica que mantiene con la variable espacial, complican su estructura y sirven, en última instancia, para que el lector, al identificarla como un elemento significativo dentro del relato, la perciba como una variable de cierta complejidad estructural y, sobre todo, dotada de una gran carga simbólica. Es importante destacar en qué consiste la simetría que caracteriza a la variable temporal dentro del relato: por un lado, esta simetría aparece en torno al número tres, ya que todas las referencias temporales que aparecen en el relato están relacionadas con dicho número y, por otro lado, en torno a la noche, puesto que todos los asesinatos se producen teniendo como escenario el momento temporal de la noche. De este modo, la primera referencia temporal que aparece en “La muerte y la brújula” es la noche del tres de diciembre, noche en la que ocurre el primer asesinato, es decir, el asesinato del “doctor Marcelo Yarmolinsky, hombre de barba gris y ojos grises” (154). A continuación, la segunda referencia temporal aparece la noche del tres de enero, noche en que tiene lugar el segundo asesinato, el asesinato de “Daniel Simón Azevedo [...] último representante de una generación de bandidos que sabía el manejo del puñal, pero no del revólver” (159). Más adelante en el relato, la tercera referencia temporal tiene lugar durante la noche del tres de febrero, noche en la que, siguiendo con el esquema o modelo simétrico anterior, se produce el tercer crimen, el crimen de “un inquilino, un tal Gryphius [...] hombre de rasgos afilados, de nebulosa barba gris, trajeado probablemente de negro” (160). Por lo tanto, es necesario hacer especial hincapié en la relación de simetría temporal que existe entre los tres asesinatos, ya que todos ellos se producen durante la noche del día tres de un mes diferente para cada caso. Además, precisamente el descubrimiento de la exactitud simétrica que sostiene la variable temporal es el elemento clave que permitirá al detective Lönnront adivinar el momento en que se producirá el cuarto asesinato, el cual terminará con su propia vida, obviamente sin él saberlo. En definitiva, el esquema bajo el que es presentada la variable temporal en “La muerte y la brújula” puede ilustrarse mediante la siguiente figura (ver figura en http://www.letralia.com/154/figura1.gif): Una vez conocida la estructura de simetría de la variable temporal en el relato de Borges, resulta imprescindible, para obtener un total conocimiento de todos los elementos del relato, así como para llegar a una interpretación lo más acertada posible del mismo, analizar la otra variable en torno a la que gira y se sostiene la estructura global del relato, la variable espacial. Si, tal y como ya se ha mencionado, los asesinatos se producen en cuatro tiempos diferentes, éstos también se desarrollan en cuatro espacios o escenarios espaciales distintos. Además, si el tiempo que separa cada asesinato es simétrico en relación con los otros tiempos, también son simétricas las relaciones espaciales entre los distintos espacios en los que los diferentes asesinatos ocurren. Es imperativo destacar, tal y como Fama señala, que “la variable espacial es, dentro del relato, incluso más importante que la temporal” (163). A continuación, se demostrará cómo el principio de simetría prevalece también de una u otra forma en todos los espacios de carácter “urbano” que aparecen descritos en el relato y cómo todos ellos se parecen entre sí, puesto que todos sugieren o evocan la misma estructura arquetípica y simbólica, es decir, evocan y pertenecen a la misma ciudad-universo borgiana. Según el orden de aparición en el relato, el primer espacio, que sirve de escenario para el primero de toda una cadena de crímenes, es el Hôtel du Nord, situado, como su propio nombre indica, al norte de una ciudad cuyo nombre no nos ha sido desvelado. La estructura interior de este espacio puede deducirse a través de la siguiente descripción que Borges inserta en el relato: “ese alto prisma que domina el estuario cuyas aguas tienen el color del desierto [...] Esa torre (que muy notoriamente reúne la aborrecida blancura de un sanatorio, la numerada divisibilidad de una cárcel y la apariencia general de una casa mala)” (154). En relación con el segundo lugar que aparece descrito en el relato, escenario del segundo crimen, su ubicación espacial se encuentra al oeste de la repetida ciudad, y, en concreto, se trata del umbral de una antigua pinturería a la que Borges considera y describe como un lugar ubicado en: “el más desamparado y vacío de los huecos suburbios occidentales de la capital” (158). El tercero de los lugares, escenario del tercer crimen, situado al este de la ciudad, es Liverpool House, taberna de la Rue de Toulon. De dicho lugar es importante destacar sólo la breve descripción de sus alrededores que Borges incluye en el relato: “esa calle salobre en la que conviven el cosmorama y la lechería, el burdel y los vendedores de biblias” (159). El cuarto y último de los espacios que en el relato aparece es la quinta abandonada de Triste-le-Roy, situada, tal y como cabe esperar, al sur de la ciudad. Al igual que en el caso de la variable temporal, Lönnrot también descubre la ubicación espacial del cuarto crimen precisamente por su relación lógica de simetría casi perfecta con los lugares en los que ocurren los tres crímenes anteriores. En contraste absoluto con las breves descripciones de los lugares anteriores, la descripción de la quinta de Triste-le-Roy es una descripción larga, elaborada y precisa aportándonos una gran cantidad de detalles que incluyen desde el portón principal de la quinta hasta la asombrosa simetría arquitectónica que la gobierna. En realidad, parece que el aspecto o principio esencial que Borges intenta destacar por encima del resto dentro de la quinta de Triste-le-Roy es el principio de simetría o, dicho de otro modo, el principio de repetición simétrica de cualquiera de los elementos contenidos en esta estructura espacial: una herrumbrada verja definía el perímetro irregular de la quinta. El portón principal estaba cerrado [...] Metió la mano entre los barrotes, [...] y el portón cedió. Lönnrot avanzó entre los eucaliptos, pisando las confundidas generaciones de rotas hojas rígidas. Vista de cerca la casa de la quinta de Triste-le-Roy abundaba en inútiles simetrías y en repeticiones maniáticas: a una Diana glacial en un nicho lóbrego correspondía en un segundo nicho otra Diana; un balcón se reflejaba en otro balcón; dobles escalinatas se abrían en doble balaustrada. Un Hermes de dos caras proyectaba una sombra monstruosa [...] Unos pocos escalones bajaban a un sótano. Lönnrot, que ya intuía las preferencias del arquitecto, adivinó que en el opuesto muro del sótano había otros escalones. Los encontró, subió, alzó las manos y abrió la trampa de salida [...]. Subió por escaleras polvorientas a antecámaras circulares; infinitamente se multiplicó en espejos opuestos [...] En el segundo piso, en el último, la casa le pareció infinita y creciente. La casa no es tan grande, pensó, la agrandan la penumbra, la simetría, los espejos, los muchos años, mi desconocimiento, la soledad. (166-67) De la descripción anterior se desprende la siguiente idea: en la quinta de Triste-le-Roy, el exceso de simetría arquitectónica, que caracteriza cualquier aspecto o elemento dentro de ella, es precisamente el origen y causa última de la confusión en la que el detective Lönnrot se desenvuelve. El relato parece hacer referencia al hecho de que un espacio, en el que originariamente gobierna la perfección matemática, pueda terminar convirtiéndose en un laberinto-espacial que el hombre es incapaz de interpretar. Es decir, dicho espacio (de excesiva perfección) puede llegar a transformarse en un complejo laberinto destinado a engañar y confundir al hombre en su incansable búsqueda de la verdad. La perfecta y geométrica localización espacial de los lugares que sirven como escenario para los diferentes crímenes que tienen lugar dentro del (anónimo) espacio urbano puede resumirse en la siguiente figura (ver figura en http://www.letralia.com/154/figura2.gif): Tal y como la figura sugiere, la variable espacial también está gobernada por el principio de simetría, ya que los cuatro espacios donde se producen los cuatro asesinatos en el relato pueden localizarse en los cuatro vértices de una cuadrícula perfectamente simétrica, precisamente la cuadrícula definida por los cuatro universales puntos cardinales. De esta forma, la simetría particular de la ciudad del relato de Borges parece hacer referencia a una simetría espacial de carácter más general que la de la mera ciudad en la que se desarrolla la acción, es decir probablemente una simetría universal. En concreto, sobre esta idea de universo-simétrico volveremos a incidir más adelante en el trabajo. Una vez comprobado el principio de simetría en la variable espacial, es imperativo encontrar respuesta a los siguientes interrogantes: ¿para qué sirve la simetría que, de alguna manera, caracteriza no sólo a la quinta de Triste-le-Roy sino también a todos los lugares que aparecen en el relato? ¿cuál es, en definitiva, su función dentro del mismo? ¿qué ideas (metafísicas o no) intenta plasmar Borges en el relato a través del principio de simetría? No cabe duda de que la posición que estos espacios ocupan dentro del plano de la ciudad (anónima) y las relaciones simétricas que los caracterizan no son casuales, sino totalmente intencionadas, ya que la diferente localización de los cuatro lugares en los que se producen los crímenes de este relato policial y detectivesco intenta abarcar y representar de alguna manera todo el perímetro o totalidad de la ciudad o espacio que los contiene. O, tal y como Cristina Grau afirma, “con la introducción de los cuatro puntos cardinales en el relato, Borges nos da una cierta imagen visual en cuadrícula en la que se desarrolla la acción [...]” (99). Fama contribuye al respecto y va un poco más lejos al aportar una explicación de cierto carácter y contenido metafísico: si por un lado “los cuatro lugares representan los cuatro puntos cardinales que simbólicamente configuran la unidad y totalidad absolutas”, por el otro “los cuatro lugares se parecen entre sí” (163) y son a su vez complementarios. Además, tal y como Cuervo Hewitt afirma: “[si] la exactitud de este mapa geométrico [...] le revela a Lönnrot [protagonista del relato] el lugar exacto en que ha de tener lugar el cuarto crimen” (74), también dicha exactitud parece revelar al lector las verdaderas intenciones del autor del mismo. Entonces, si la simetría o perfección geométrica es el elemento fundamental que permite el desarrollo del relato; si ésta es el elemento esencial que permite y produce la aparición encadenada de sucesos, también puede ser el elemento que nos permita conseguir una más contundente interpretación del relato. Por ello, para llegar a desentrañar la esencia y significado último de “La muerte y la brújula”, se debe profundizar aun más en el principio de simetría que caracteriza la variable espacial. Si se analiza, en primer lugar, la estructura espacial correspondiente al Hôtel du Nord, se observa cómo su estructura interna está estrechamente relacionada e intencionadamente sugiere la estructura interna de un espacio carcelario o de un sanatorio. En una cárcel existe la superposición de alturas, la superposición de sótanos con calabozos y la superposición de miradores con puestos de observación, la superposición de similares y repetidas celdas para los prisioneros con una estructura absolutamente simétrica y repetitiva. Probablemente, debido al exceso de simetría, la imagen mental que cualquier espacio carcelario sugiere (incluyendo en esta categoría el Hôtel du Nord) es una imagen totalmente laberíntica, ya que la repetición del número de celdas, la repetición de la estructura de las mismas, termina, en última instancia, desconcertándonos y desorientándonos. En general, tal y como señala Grau: “se observa cómo a partir de una figura simple y por yuxtaposición de dicha figura en las distintas dimensiones del espacio, se genera un tipo de laberinto de gran complejidad espacial, donde el recorrido tiene distintas alternativas —a derecha e izquierda, hacia arriba y hacia abajo sucesivamente” (89). Si pasamos del Hôtel du Nord al otro espacio, la quinta de Triste-le-Roy, que aparece representado en la línea vertical de la figura 2, se obtiene prácticamente la misma sensación. Es decir, es como si a través de la detallada descripción que Borges incluye en el relato de la quinta de Triste-le-Roy, dicha descripción pudiera extenderse, de alguna manera, para delinear no sólo la estructura de ésta, sino también la del Hôtel du Nord. En realidad, se observa cómo la estructura laberíntica y la simetría arquitectónica son las características más sobresalientes de los dos espacios. De manera similar al Hôtel du Nord, en palabras de Fama: la quinta de Triste-le-Roy “refleja la idea de un laberinto antitético, un arriba y un abajo, un mirador y un sótano” (164) cuya composición estructural nos viene dada a partir de los movimientos del detective Lönnrot en el interior de la misma. Lönnrot aparece inmerso e indefenso en el espacio laberíntico de la quinta, aparece perdido en él y totalmente desconcertado por la propia estructura del mismo. Lönnrot es capaz de perderse en una casa que abunda en simetrías y en bifurcaciones. En realidad, tal y como Grau señala: “en ‘La muerte y la brújula’ es tan importante la presencia del espacio arquitectónico que dicho espacio llega a convertirse en el protagonista principal” (90). En definitiva, el laberinto arquitectónico que Borges recrea tanto en el Hôtel du Nord como en la quinta de Triste-le-Roy parece un fantasmal laberinto de apariencias acentuadas, precisamente, por la exageración del principio de simetría que hace imposible distinguir entre lo real y su reproducción. Además, para acentuar en la medida de lo posible dicho principio simétrico, Borges utiliza varios de sus recursos favoritos. Entre ellos destaca especialmente la imagen del espejo que Borges utiliza continuamente para deformar y multiplicar la realidad. En relación con la aparición de la imagen del espejo en Borges, Mújica comenta que: “los espejos sirven para engañar y atrapar al individuo” (197), ya que los espejos representan un juego de reflejos que dificultan considerablemente la distinción entre lo real y lo reflejado y acentúan aun más la confusión del laberinto espacial en el que, sin saberlo, estamos inmersos desde el principio del relato. La imagen del espejo cumple su objetivo de multiplicador de la realidad al pie de la letra en la quinta de Triste-le-Roy hasta tal punto que, tal y como Sarabia afirma, consigue que: “la mansión de Triste-le-Roy [sea] en sí misma otro laberinto [...], un laberinto espejado que produce multiplicidad de formas” (14). Pasamos ahora a analizar los espacios contenidos en la línea horizontal de la figura 2, es decir los localizados al Este y al Oeste, la taberna de Liverpool House y la pinturería, respectivamente. Se observa cómo las relaciones que Borges establece entre estos espacios son, también, bastante estrechas. En este caso, a Borges no le interesa la estructura interior de los mismos, sino que lo que realmente le interesa de ellos es su estructura externa, la estructura de su entorno más inmediato y de sus alrededores. De este modo, el escenario espacial en que ocurren el segundo y tercero de los asesinatos del relato es descrito por Borges como un escenario bastante lóbrego, pobre y, por qué no, un tanto siniestro. Del relato se extrae la idea de que la taberna de Liverpool House está situada en una calle de vagabundeo y de predominante vida marginal nocturna. Y lo mismo ocurre con la pinturería del Oeste de la ciudad, cuyo entorno se caracteriza por la soledad y oscuridad absolutas. Parece como si en ambos espacios dominara exclusivamente la presencia de la noche, de la oscuridad y el tenebrismo. Además, son espacios también un tanto laberínticos que representan la parte de estructura más confusa de la ciudad que uno necesita recorrer para llegar a ellos. En definitiva, el laberinto también es la estructura dominante tanto al Este como al Oeste del espacio que Borges describe en “La muerte y la brújula”. Llegados a este punto, es el momento de establecer conexiones entre los espacios situados en la línea vertical y los de la línea horizontal, ya que todos ellos son entre sí, tal y como se menciona anteriormente, espacios complementarios. Específicamente, tanto los espacios correspondientes a la línea vertical como los de la horizontal son laberínticos pero de carácter bien distinto, de carácter complementario. Los espacios de la línea vertical, el Hôtel du Nord y la quinta de Triste-le-Roy, son laberintos matemáticos, simétricos; mientras que los espacios de la línea horizontal son laberintos de carácter más caótico. De hecho, cada uno de los espacios descritos en el relato de Borges desempeña su función dentro del todo espacial en que está inserto. Al representar cada uno de ellos un determinado punto cardinal, una visión del conjunto de todos ellos suscita la totalidad de un espacio. Además, entre todos ellos, se establecen conexiones laberínticas, ya sea en su estructura interna o externa, con la finalidad de llegar a transmitir la idea de que en dicho espacio la variable fundamental es la estructura laberíntica. De todo lo mencionado hasta el momento se deduce que, tal y como Grau afirma, en “La muerte y la brújula” es tan importante la presencia del espacio arquitectónico que dicho espacio llega a convertirse en el protagonista principal (90). En definitiva, en el relato destaca como protagonista toda una estructura, todo un marco espacial en el que los distintos caracteres se desenvuelven. Dicho marco de sinuosas y espirales formas, de carácter unas veces caótico y otras simétrico, es quizás el responsable más directo de la extrema desorientación a la que están sometidos tanto los caracteres del relato como el lector que trata de interpretar y comprender sus actos. Si a continuación se establecen conexiones no sólo entre cada una de las variables por separado, sino entre todo el conjunto de variables, es decir entre las variables tiempo y espacio, se obtienen nuevos datos que nos ayudan a entender aun mejor el porqué del relato. La figura número 3 ilustra las posibles conexiones de las variables tiempo y espacio. Tal y como se desprende de esta figura, en “La muerte y la brújula” el laberinto de simetrías se entreteje hasta el punto de que la estructura laberíntica acaba entrelazando las variables espacio y tiempo, de tal forma que dichas variables no sólo exhiben una perfecta simetría matemática como entes individuales en la estructura del relato, sino que las simetrías son también características de la interrelación entre las dos variables. Es así como la estructura laberíntico-simétrica termina convirtiéndose en símbolo de otro laberinto mayor, el del universo espacio-temporal creado por la inteligencia humana en su búsqueda lógica de respuestas (ver figura en http://www.letralia.com/154/figura3.gif): Tal y como Santos Unamuno señala, el hecho de que “todos los puntos del laberinto puedan interconectarse [denota que] lo importante no es el mapa de un territorio que en puridad no existe sino cuando se realizan las conexiones” (110). No en vano, en “La muerte y la brújula” aparecen distintos espacios en los que, en opinión de Barrenechea, “se mueven seres que oscilan de uno a otro polo” (15), ya que, en última instancia, la idea de lo laberíntico figura no sólo en la simétrica construcción espacial y temporal descrita sino también en la relación de esta arquitectura espacio-temporal con el ser que se desenvuelve dentro de ella. El protagonista del relato, el detective Lönnrot, percibe el mundo mediante su aparente necesidad de mantenerse sumido en continuos actos de reflexión, planteamiento, duda y escepticismo, actos precisamente característicos de su labor detectivesca, pero que también son el reflejo directo de su desesperado intento por desentrañar la estructura laberíntica en la que, como el resto de los hombres, está inmerso. Por los corredores y galerías en los que se dividen y subdividen los distintos espacios y tiempos laberínticos, Lönnrot se desplaza inútilmente en busca de una justificación a los crímenes, en busca de una explicación lógica para los mismos aunque sin llegar a descubrir en ningún momento la totalidad del enigma que Borges le plantea en el relato. Claramente, a través del ejemplo del detective Lönnrot, Borges quiere presentar el problema de la estructura de la inteligencia humana, capaz de crear más caos y confusión (orden caótico) a través de sus razonamientos de índole matemática, simétrica y sistemática (orden matemático) en su búsqueda incansable del enigma existencial al que se enfrenta. En realidad, Stephens generaliza en el siguiente argumento el planteamiento anterior: “the tendency to see systems and symmetries in everything is the basis of Lönnrot’s problem and by implication is the basis of the problem of the intellect of man” (67). En conclusión, en su relato “La muerte y la brújula” Borges expone de manera magistral una de sus constantes preocupaciones filosóficas: a su entender, no sólo “el universo aparece como un caos, como un laberinto insoluble para la inteligencia humana” (Alazraki 120-21), sino que es precisamente la propia estructura de la inteligencia humana, con su tendencia a la idealización y abstracción sistemáticas, la que contribuye de manera fundamental a la creación del caos que termina gobernando nuestro entendimiento real del mundo que nos rodea. Bibliografía - ALAZRAKI, Jaime. La prosa narrativa de Jorge Luis Borges. Madrid: Gredos, 1968. - BARRENECHEA, Ana María. La expresión de la irrealidad en la obra de Borges. Buenos Aires: Paidós, 1967. - BORGES, Jorge Luis. Ficciones. Madrid: Alianza, 1997. 153-172. - CUERVO HEWITT, Julia. “El círculo del cuadrado en el cuadrado del círculo: ‘La muerte y la brújula’ de Borges”. Crítica Hispánica 15.2 (1993): 69-83. - FAMA, Antonio. “‘La muerte y la brújula’ de Borges”. Bulletin Hispanique 85 (1983): 161-173. - GRAU, Cristina. Borges y la arquitectura. Madrid: Cátedra, 1989. - MÚJICA, Bárbara. “Jorge Luis Borges and the Spanish Golden Age”. Negotiating Past and Present. Ed. D. T. Gies. Virginia: Rockwood, 1997. 194-221. - SANTOS UNAMUNO, Enrique. Laberintos de papel: Jorges Luis Borges e Ítalo Calvino en la era digital. Cáceres: Universidad de Extremadura, 2002. - SARABIA, Rosa. “La parodia borgeana del genero policial”. Journal of Hispanic Philology 17.1 (Otoño 1992): 7-17. - STEPHENS, Cynthia. “Conflicting interpretation of language and reality in Borges’s narrative”. Modern Language Review 85 (January 1990): 65-76. ** Marta Manrique Gómez marta.manrique-gomez@mcgill.ca Investigadora española (1974). Course Lecturer en el Departamento de Estudios Hispánicos de McGill University (http://www.mcgill.ca), en Montreal (Canadá). Artículos suyos han sido publicados en el Boletín de la Biblioteca de Menéndez Pelayo (http://www.bibliotecademenendezpelayo.org) y las revistas Espéculo (http://www.ucm.es/info/especulo) y Cultura Iberoamericana. === El Cid y Martín Fierro, ¿héroes o antihéroes? ========================= === Carla Manlise Silva Nadal ============================================= Introducción El presente trabajo tiene por escopo el análisis de los personajes El Cid y Martín Fierro, de las obras El Cantar de Mio Cid y Martín Fierro, respectivamente. Lo que se busca analizar es si tales personajes pueden ser considerados héroes o antihéroes. Para ello, utilizaré como soporte teórico sobre el tema la figura del héroe en la tragedia griega y en la epopeya, además de citas de las propias obras (no leídas en su versión original). Esas obras pertenecen a siglos y a países cuyas culturas son muy distintas. El Cantar de Mio Cid, cuya autoría se le atribuye a Per Abatt, es del siglo XII y es, también, el primer gran texto de la literatura española. Martín Fierro, de José Hernández, está considerado como el poema argentino por excelencia y es del siglo XIX. Ambas constituyen el acervo cultural, el patrimonio histórico de sus países. 1. Fundamentos teóricos Lo épico es la presentación del otro como objeto narrado. La epopeya es una narrativa de fondo histórico en la que se registran, poéticamente, las tradiciones y los ideales de una nación o de un grupo étnico, bajo la forma de aventuras de uno o más héroes. En las epopeyas hay un héroe central y se narran las aventuras, acciones nobles o legendarias a través de las cuales se afirma triunfantemente la personalidad del héroe, de aquel que simboliza una raza o una nación. La epopeya narra una acción memorable y de gran importancia para la humanidad o para un pueblo. De acuerdo con Aristóteles (ARISTÓTELES, 1966, p. 68), “Poesía es imitación”. Y de hecho lo vemos a través de las epopeyas El Cantar de Mio Cid y Martín Fierro. La primera cumple el papel de imitar la vida de los nobles de una época (Edad Media) y sus costumbres; la segunda, la vida sufrida del gaucho, marcada por injusticias y sin gloria. 2. La épica castellana Los siglos XI y XII están marcados por la actividad guerrera, con predominio de los valores feudales que se encarnan en nobles y caballeros rudos e incultos, que viven de la guerra y del botín, en períodos bélicos, o bien de los diezmos, impuestos y tributos abonados por siervos y campesinos. La cultura se reduce al ámbito cerrado de los monasterios y la vida social se cifra en pequeños núcleos escasamente comunicados. Sin embargo, ya se van desarrollando algunos núcleos urbanos, a partir de las primeras actividades artesanales y comerciales o al amparo de franquicias reales. 2.1. Cantares de gesta: origen y manifestaciones Las raíces de los cantares de gesta siguen difuminadas en la oscuridad de los siglos y sobre ellos solamente se pueden formular algunas hipótesis. En el caso de la épica española se supone que, a partir del siglo X, se irían elaborando poemas que —según Menéndez Pidal (PIDAL apud HARO, 1988, p. 33)—, no pasarían de 500 o 600 versos, los cuales, en posteriores refundiciones, debidas en gran parte al talento de los juglares y a la sed de novedad del público oyente, llegarían a alcanzar dimensiones mucho más extensas, como ocurrió con el Poema de Mio Cid. Se postuló durante mucho tiempo un origen francés para la épica española. Menéndez Pidal (PIDAL apud HARO, 1988, p. 34) demostró que dichas influencias no se ejercerían antes del siglo XII, dejando a salvo el Poema de Mio Cid, cuyo ambiente y contenido es muy distinto del de los poemas épicos franceses. Las primeras manifestaciones de la poesía castellana pura corresponden a los cantares de gesta, poemas épicos que narran hechos heroicos y exaltan a los héroes nacionales. Los cantares de gesta españoles son anónimos y fueron cantados inicialmente por los juglares. Muchas gestas se perdieron por el hecho de que, en el siglo XII, la literatura era esencialmente oral. Por eso, España sólo ha podido conservar El Poema de Mio Cid. 2.2. El contenido de los cantares: los juglares, el trovador y el Mester de Juglaría En la Alta Edad Media, el cantar de gesta era a la vez el periódico, porque relataba los acontecimientos de ese período (vida, costumbres, ironías, juegos, humor, ilusiones, creencias, noticias, diversión y críticas) y la novela de una sociedad ingenua y analfabeta que no sabía discernir entre lo real y lo fantástico (la imaginación, la mitomanía). El juglar solía ampliar, reducir o modificar los cantares para agradar a su público. Por este motivo, la mayoría de los cantares no pueden ser considerados hechos históricos, o servir de testimonio de ese período, puesto que es difícil separar lo ocurrido de lo fantasioso. Juglares, en definición de Menéndez Pidal (PIDAL, apud HARO, p. 32), “eran todos los que se ganaban la vida actuando ante un público para recrearle con la música o la literatura, o con charlatanería, o con juegos de mano, de acrobatismo, de mímica”. En el extremo opuesto tendremos, a partir del siglo XII, al trovador que era el poeta que inventaba o trovaba las canciones que cantaba para su diversión y de sus amigos. 3. El Cid y Martín Fierro: ¿juglares? ¿trovadores? El personaje-título de la obra Martín Fierro, además de juglar, es un trovador, puesto que él compone y canta su historia y sus hazañas en primera persona, lo que puede ser verificado ya al principio de la obra en el siguiente fragmento: “Aquí me pongo a cantar al compás de la vihuela”. Sin embargo, Rodrigo Díaz de Vivar, protagonista de El Cantar de Mio Cid, no es juglar ni trovador, sino el tema del cantar. La obra está escrita en tercera persona, alterna episodios reales y de ficción y su autoría permanece anónima (atribuida a Per Abatt). 4. El héroe en la tragedia griega y en la epopeya Con el héroe trágico tenemos el surgimiento de la situación trágica por excelencia. En la tragedia no deben ser representados ni hombres muy buenos que pasen de la buena a la mala fortuna, pues no suscitan ni terror ni piedad, sino repugnancia, ni hombres muy malos que pasen de la mala a la buena fortuna, tampoco deben representar un malvado que se precipite de la felicidad para la infelicidad. Y eso es lo que vemos en las obras El Cantar de Mio Cid y Martín Fierro. Los personajes son compuestos de virtudes y defectos que se van alternando conforme los sucesos se les van presentando. No hay, en las obras antes mencionadas, la intención de presentar a los protagonistas como hombres totalmente buenos o malos, es decir, no hay un maniqueísmo por parte de los autores. Rodrigo Díaz de Vivar y Martín Fierro tienen las características propias de los hombres de las épocas en que vivieron, impulsados por el contexto guerrero de aquel período. Martín Fierro, quizás en alusión al propio nombre y por la situación humillante a que fue expuesto, se presenta más fiero que El Cid y, en muchas ocasiones, da muestras de su ferocidad. Como ejemplos de ello (virtudes y defectos), tenemos las siguientes excerptas: El Cid hablando a su amigo Martín Antolínez: “...No me gustaría hacer lo que voy a decirte, pero necesitamos dinero. Cogeremos dos arcas cubiertas de piel y con clavos dorados y las llenaremos de arena. Así serán muy pesadas. Después irás a ver a los judíos Raquel y Vidas y les dirás que no me llevaré las arcas fuera de mi tierra porque son muy pesadas y que se las empeñaré por lo que ellos quieran” (DUEÑAS, 1996, cantar primero, p. 14). Con eso, lo que se quiere demostrar es que, en este episodio, el personaje principal, Rodrigo Díaz de Vivar, engañó a los judíos porque necesitaba su dinero y hasta lo justifica con mucha serenidad. Cuando vuelve Martín Antolinez, El Cid se muestra muy agradecido: “—Por fin has llegado, Martín Antolínez, mi buen vasallo —dijo el Cid—. Algún día te pagaré muy bien esto que has hecho por mí” (DUEÑAS, 1996, cantar primero, p. 17). Rodrigo Díaz de Vivar demuestra reconocimiento para con aquellos que le ayudan. El Cid, para vencer a los moros y presintiendo que sus soldados lo abandonarían en la batalla, pone sus vidas en riesgo: “Entonces el Cid se dio cuenta de que muchos de estos querrían volver a sus casas, por eso los reunió y les dijo que ahora ya no podían hacerlo porque necesitaba soldados para no perder Valencia y que mataría a aquellos que se fueran sin decirlo” (DUEÑAS, 1996, cantar segundo, p. 29). Por ese fragmento, es indispensable que se vuelva a comparar la actitud del Cid a lo que ocurre en el contexto actual. El Cid, a ejemplo de muchos gobernantes, se ensordeció al clamor de la gente que no quería más pelear. Don Rodrigo se muestra, en este suceso, como muchos déspotas de la historia que diezmaron a poblaciones enteras. Cabe aclarar que no se trata aquí de desmitificar a los personajes (El Cid y Martín Fierro); sino de rescatar en los dos las similitudes que hay, no las podemos negar, con el hombre común —el hombre de cualquier período de la historia de la humanidad. El Cid animando a sus soldados para que pelearan contra los moros: “—¡Escuchad, soldados, espero que Dios nos ayude! Los moros de Valencia nos han cercado... Pero si queremos seguir aquí, debemos escarmentarlos duramente...” (DUEÑAS, 1996, cantar segundo, p. 29). En las palabras de El Cid se identifica la importancia de la religiosidad en aquel período. La religión (la cruz) y la guerra (la espada) parecen estar paradójicamente unidas. Es difícil, también, concebir la una sin la otra. Actualmente (en la guerra de Irak, 2003) presenciamos una lucha muy semejante a la de aquella época. Los hombres siguen matándose e hiriéndose por motivos religiosos y cometiendo las mismas injusticias y atrocidades. Los intereses financieros que circundaban el contexto guerrero de la Edad Media pueden compararse al que hoy (2003) existe por el petróleo de Irak. Sin embargo, lo que pasaba antiguamente hacía parte de la vida de aquel período. Los que luchaban al lado de El Cid tuvieron mejor suerte que los moros, pero ambos creían en Dios y mataban en Su nombre. Cualquier guerra deja marcas indelebles en quienes participan de ella y hasta en sus héroes. El Cid, en muchos fragmentos, demuestra el amor que siente por su familia, su sensibilidad y lealtad a sus amigos. Tales características no lo hacen más débil sino más humano y admirado por los demás. Eso es lo que veremos a seguir. En el momento del destierro: “Rodrigo Díaz, el Cid, salía de Vivar sobre su caballo y al volver la cabeza para mirar su casa y sus tierras lloraba de sus ojos...” (DUEÑAS, 1996, cantar primero, p. 13). En esta cita podemos percibir que el Cid es un ser humano muy semejante a los demás: se resiente, vacila, se entristece y llora al pensar en lo que le hacen y en todo lo que tiene que abandonar. El Cid va a ver a su mujer y a sus hijas que están en San Pedro de Cárdena (monasterio situado a unos 8 km de Burgos) y le da dinero al abad para que las cuide: “...Doña Jimena se puso a llorar y el Cid también lloraba y le dijo que la amaba con toda su alma. Las abrazó a las tres y dijo que algún día casaría a las niñas y todos serían de nuevo muy felices” (DUEÑAS, 1996, cantar primero, p. 17). El Cid se muestra muy apegado a su familia —su mujer y sus hijas—, lo que le confiere un aire de sensibilidad. Las epopeyas El Cantar de Mio Cid y Martín Fierro revelan la lucha del hombre para mantenerse de pie, luchar contra las injusticias que sufría, proteger a su familia, enaltecer a su gente y conservar los valores de su nación. El héroe de la epopeya es, a menudo, un hombre que se encuentra en una situación difícil, apartado injustamente de la sociedad. Pero poco a poco irá mostrando su valor. Como ejemplo tenemos la delicada situación de El Cid, que es obligado a dejar su tierra, su familia y su gente acusado injustamente de quedarse con los impuestos del rey Alfonso. A Martín Fierro, en situación análoga, le pasa lo mismo: “Una vez estaba cantando en una fiesta, y el juez de paz, cuando yo cantaba, se presentó y detuvo a muchos. Los rebeldes huyeron y lograron escapar. Yo no quise disparar: soy tranquilo y no tenía motivo. Me quedé y así me dejé atrapar” (LLERA, 1997, canto tercero, p. 11). Muchas personas, a ejemplo de Martín, sufren por los prejuicios impuestos por una sociedad aristocrática, estratificada, en la que hay un creciente abismo entre ricos y pobres, blancos y negros, gente de la ciudad y del campo, entre otros estigmatizados. “Primero he sido bueno y ahora seré duro. Conozco el mundo y no pararé; estoy enfurecido como el tigre cuando le roban sus cachorros” (LLERA, 1997, canto primero, p. 16). Fierro sabe que lo de ser bueno no le había ayudado y se va enfurecido por el mundo. “Cuando estoy libre, voy contento adonde quiero” (LLERA, 1997, canto primero, p. 16). Este fragmento señala la importancia que tiene la libertad para Martín: el placer de ir adonde quiere. El código lingüístico utilizado, es decir, las palabras “cuando estoy libre”, deflagra la situación momentánea del personaje, la de estar libre. Martín no es libre, está libre. “Junté los cuerpos de los que habían muerto. Les recé una oración. Hice una cruz de madera y pedí perdón a Dios por el delito” (LLERA, 1997, canto primero, p. 19). Martín no quiso entregarse a la policía y ésta empezó a dispararle. Él tuvo “más suerte” y mató a uno, otros huyeron. Para tal hazaña aceptó la ayuda de su amigo Cruz, que también era valiente. En esa excerpta se percibe el arrepentimiento y la religiosidad de Fierro, que pide perdón a Dios por el delito cometido y les reza una oración a los muertos. Claro está que Martín cometió tal infracción porque se sintió impelido a ello. La vez en que se había dejado atrapar fue enviado a la frontera sin derecho a nada y no quería volver a probar los infortunios por los cuales fue sometido en aquel entonces. Fierro ya no tiene nada ni a nadie, y vaga de un lado a otro sin saber adónde ir: “Una vez, medio desesperado, fui a un baile. Encontré allí muchos amigos y me sentí alegre entre ellos y me emborraché. Con la borrachera me dio por pelear como nunca y provoqué a un negro. Lo asesiné. No puedo olvidar cómo murió. A veces quiero volver, sacar sus huesos de allí y enterrarlos en un cementerio” (LLERA, 1997, canto primero, p. 17). Fierro se muestra una víctima de sus propias circunstancias. Está triste y desesperado. Añora a sus hijos y poco a poco el paisaje de su vida es tejido por las desgracias que crecen de forma desordenada. No quería matar al negro, pero la borrachera le puso envalentonado. Vuelve Martín a arrepentirse de sus hechos. En ese fragmento se percibe la presencia de la religiosidad de Martín, que desea volver al sitio en donde enterró al negro, sacarle los huesos y enterrarlos en un cementerio. Si no fuera por la borrachera quizá no lo hubiera matado. Cruz y Fierro se van a vivir junto con los indios y cruzan la frontera. Cuando la habían cruzado Cruz le dijo a Fierro: “Mira las últimas poblaciones, mientras dos lágrimas le bajaban por la cara a Fierro” (LLERA, 1997, canto primero, p. 24). Fierro no se va deliberadamente de su tierra. Los acontecimientos lo hacen abandonarla. Es con mucho abatimiento que la deja porque mira hacia atrás y ve todo lo que deja: mujer e hijos, vida, hacienda, historia, deja un poco de sí mismo. Fierro y Cruz vivían entre los indios. A los dos años el jefe los dejó vivir juntos: “Estábamos tristes, pero el hombre tiene que ser valiente, porque el cobarde muere” (LLERA, 1997, La vuelta de Martín Fierro, I, p. 29). A Fierro no le cabe compadecerse de su pesadumbre, al revés, se siente fuerte y sabe que tiene que mantenerse vivo, ya que el cobarde muere. 5. Similitudes entre la vida de El Cid y la de Martín Fierro Hay un sinnúmero de semejanzas entre la historia de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, y la de Martín Fierro, lo que podemos comprobar a través de la siguiente selección. 5.1. La injusticia sufrida: El Cid: “¡Oh, Señor, esto me han hecho mis enemigos!” (DUEÑAS, 1996, cantar primero, p. 13). El Cid está en una fase de reconocimiento, es decir, pasa de la ignorancia al conocimiento del mal que le han hecho sus enemigos y se compadece de su propio dolor. Es como si clamara, atónito, a Dios, que lo ayudara. Martín Fierro: “Una vez tuve en mi pueblo hijos, hacienda y mujer, pero empecé a sufrir porque me echaron a la frontera” (LLERA, 1997, canto III, p. 13). Martín añora lo que ya no tiene y, de la misma forma que El Cid, sabe exactamente cuándo empezó su infortunio. 5.2. El amor por la familia: El Cid: “—Esposa mía, hijas de mi corazón, entrad conmigo en la ciudad de Valencia, pues la he ganado para vosotras” (DUEÑAS, 1996, cantar segundo, p. 34). Martín Fierro: “También yo tuve una mujer a la que amé mucho. Era feliz con aquella mujer mía” (LLERA, 1997, canto X, p. 20). “Vivía tranquilo en mi rancho, como el pájaro en su nido. Allí iban creciendo a mi lado mis hijos queridos” (LLERA, 1997, canto III, p. 11). El amor por la familia es una constante en las dos obras. Rodrigo y Martín echan de menos a sus mujeres e hijos. Lo que distingue a uno de otro es que el Cid entre una y otra pelea tiene noticias de su familia y le envía oro. Martín, desafortunado, no consigue recaudar oro ni plata, ni siquiera conquista tierras. Martín simplemente vive su sino en la más bárbara humillación. 5.3. El sentimiento de nacionalidad: El Cid: “...Ahora me ha enviado a mí para decirle que le besa las manos y los pies y para darle estos caballos. El Cid espera que así usted le perdone” (DUEÑAS, 1996, cantar primero, p. 23). El Cid busca el perdón del rey Alfonso enviándole caballos (primero treinta, después, cien, después doscientos...). Ha encontrado así una forma de restablecer su relación con el rey. Eso demuestra cuán astuto es Rodrigo, pues supone que el rey no podrá resistir a tantos regalos. Martín Fierro: “Soy gaucho y para mí la tierra es pequeña” (LLERA, 1997, canto I, p. 9). Martín ostenta el orgullo de ser gaucho, de su tierra, de su gente. Lo que sorprende y hasta encanta en los dos personajes es que a pesar de todo lo que les hicieron, sienten pasión por su tierra. 5.4. La religiosidad: El Cid: “Ruego a Dios que antes de morir os pueda pagar todo lo que hacéis por mí” (DUEÑAS, 1996, cantar primero, p. 18). Don Rodrigo, en toda la obra, se muestra reconocido a aquellos que lo ayudan: “—Doy las gracias a Dios y al rey don Alfonso, mi señor” (DUEÑAS, 1996, cantar segundo, p. 41). El Cid, agradecido y religioso, no se resiente por la injusticia que le hizo el rey don Alfonso. En esa citación está muy clara la devoción y la lealtad que le tiene al rey. Martín Fierro: “[...] cada gaucho que usted ve es un conjunto de desgracias. Pero tiene que tener esperanza en Dios, que lo hizo...” (LLERA, 1997, canto XIII, p. 24-5). La situación degradada del gaucho sólo es paliada por la esperanza que tiene en Dios. El gaucho no tiene mucho por qué sentir orgullo, puesto que, en las palabras de Martín, su vida es un conjunto de desgracias. Es como si el mapa de su desgracia estuviera impreso en su cara y cada persona que lo viera pudiese leer todos los infortunios por los que pasó. El héroe es un hombre superior a los demás por diversos motivos: es fuerte y gran luchador, y además un buen jefe militar. Tales características pueden ser comprobadas en algunos momentos de las obras analizadas, a saber: “...Entonces el Cid Campeador entró con la espada en la mano y mató quince moros de una vez” (DUEÑAS, 1996, cantar primero, p. 19). La exageración demuestra cuán luchador y envalentonado era el Cid que los moros morían sin ofrecerle resistencia. La actividad guerrera era la principal ocupación de los hombres en aquella época. Cuando el obispo don Jerónimo está luchando contra los moros y el Cid lo ayuda: “El Cid lo vio y corrió a ayudarle con su caballo Babieca. Entró en la pelea con el corazón y con el alma. Tiró al suelo a siete moros y mató a otros cuatro de una vez” (DUEÑAS, 1996, cantar tercero, p. 47). El Cid luchaba en defensa suya y de los demás, matando sin misericordia a todos los moros que pasaban por su camino. Ya el personaje Martín Fierro alterna momentos de hombría a otros en que se nos presenta muy frágil, llegando hasta a ser un cobarde si lo comparamos al Cid. En muchas ocasiones, Martín huye, teme, piensa marcharse, oscila entre lo que debe o no hacer. Todo eso queda muy evidente a través de los siguientes fragmentos: “Con la guitarra en la mano no se me acercan ni las moscas, y nadie me gana” (LLERA, 1997, canto I, p. 9). La guitarra simboliza la cultura y la fuerza de un hombre extirpado de su tierra y su familia. Lo que le queda es la honra y quizás la vanidad de ser bueno en algo: cantando sus tristes versos con la guitarra en la mano. Martín reta a quien quiera desafiarle. “Yo ya estaba desesperado y esperaba una ocasión para volverme a mi pueblo” (LLERA, 1997, canto V, p. 14). ¡Martín ya no aguanta más! Quiere volver a su pueblo porque cree que todo lo que había dejado está en su sitio... Se dará cuenta de que las cosas cambiaron y de que hasta su mujer ya no lo espera. Martín Fierro, a ejemplo de Segismundo, de La vida es sueño (CALDERÓN DE LA BARCA, 2000), suscita piedad y terror como en las más importantes tragedias griegas. Eso está claro cuando nos lo dice: “...Entonces prometí que iba a ser peor que una fiera! ¡Quién no siente lo mismo cuando sufre tanto! Puedo asegurar que lloré” (LLERA, 1997, canto VI, p. 16). Si comparadas a las palabras de Segismundo, que dice: “Pero ya informado estoy de quién soy; y sé que soy un compuesto de hombre y fiera” (CALDERÓN DE LA BARCA, 2000, versos 1.545 a 1.547, p. 135), nos damos cuenta de que el tema de la ferocidad humana es muy antiguo. En situación análoga, El Cid, en el cantar tercero, cuando se encuentra con los infantes de Carrión (que habían humillado y deshonrado a sus hijas), da muestras de su ferocidad e ira diciéndoles: “... Decidme, ¿qué mal os hice, infantes de Carrión? Si no amabais a mis hijas, perros traidores, ¿por qué os las llevasteis de Valencia? ¿Por qué las heristeis con espuelas? Las abandonasteis en el robledo de Corpes, con las fieras salvajes y las aves del monte. Por todo ello nos habéis hecho una gran afrenta. Contestad, y esta Corte hará justicia” (DUEÑAS, 1996, cantar tercero, p. 59-0). Toda la ferocidad e indignación del personaje se desvelan por las palabras “perros traidores”, si no fuera por éstas lo demás equivaldría a un padre triste y estupefacto por lo que le habían hecho a sus hijas. Jean Jacques Rousseau afirma que “El hombre nace bueno y la sociedad lo corrompe” (ROUSSEAU, 2001), cita en la que se halla implícita la idea de la mente individual moldeada, oprimida y desfigurada por lo social. Los personajes llevaban una vida tranquila hasta que, víctimas de injusticias, empezaron a cambiar. En situación semejante a la figura mítica del centauro —seres monstruosos, mitad hombre (de la cintura hacia arriba), mitad caballo (de la cintura hacia abajo), con cuatro patas de caballo—, El Cid y Martín Fierro son compuestos de hombres y caballos. Las semejanzas no quedan en este aspecto: los centauros se portaban, generalmente, como salvajes y se alimentaban de carne cruda, vivían en las montañas. Pero no todos eran malos, las circunstancias los hacían así. Podemos afirmar que ambos personajes, víctimas de una sociedad autócrata, marginados y maltratados, reaccionaron por algunos períodos de sus vidas como fieras. Con tales características, ¿podrían Martín Fierro y El Cid ser considerados héroes? Eso es lo que seguiré demostrando a partir de lo anteriormente mencionado y en las próximas consideraciones sobre las obras leídas. 6. El Cid y Martín Fierro, ¿héroes o antihéroes? 6.1. El Cid Para que se pueda determinar si los personajes Rodrigo Díaz de Vivar y Martín Fierro son héroes o antihéroes es necesario que se utilice algún referencial teórico. Para tal, tomo como base lo anteriormente expuesto, es decir, la figura del héroe en la epopeya y, también, seguiré utilizando fragmentos (además de los ya referidos) de las dos obras, teniendo por objetivo la comprobación de lo que quiero señalar. Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, es un buen ejemplo de lo que se puede definir como héroe: es fuerte, buen jefe militar, determinado, estratega, lleno de principios, leal, compañero, buen padre, buen marido, buen cristiano. ¡Es un modelo de rectitud! En algunos momentos se muestra demócrata, lo que le confiere un matiz más humano, como en el siguiente fragmento, en la ciudad de Alcocer, cuando están cercados por los moros. El Cid reunió a los suyos y les dijo: “—Nos han cortado el agua y nos falta el pan. No podemos irnos por la noche porque no nos dejarán. Deberíamos salir a luchar contra ellos, pero son muchos. Así que decidme, caballeros, ¿qué podemos hacer?” (DUEÑAS, 1996, cantar primero, p. 21). La exaltación no está presente sólo en la figura del héroe sino en todo lo que le circunda: en sus espadas —Colada (quitada del conde Ramón Berenguer, Conde de Barcelona, en la batalla contra los francos) y Tizona (conquistada en un famoso encuentro con el rey Búcar de Marruecos, a quien vence después de un magnífico combate individual)—, en su caballo (Babieca), en sus actitudes y hasta en su ropa, como en el siguiente fragmento, cuando El Cid y sus hombres se preparan para entrar en Toledo: “...El Cid llevaba una camisa de hilo, con presillas de oro y plata, y encima un manto de seda con cintas también de oro” (DUEÑAS, 1996, cantar tercero, p. 56). En lo que concierne a nuestro héroe (ya estoy convencida de que de hecho lo es) hay un elemento que aún no fue mencionado y que en la época era muy importante: la barba. En muchos trechos de la obra el Cid habla de su barba (símbolo muy importante en la Edad Media), la coge cuando va a tomar alguna decisión importante —como si le ayudara a reflexionar— y dice que no la cortaría, que nadie la había tocado y tampoco la tocaría. Por el siguiente fragmento es posible verificarlo: “—¡Por amor al rey Alfonso, que me echó de la tierra, en mi barba no entrará ninguna tijera!” (DUEÑAS, 1996, cantar primero, p. 29). “—Por esta barba, que nunca nadie mesó, poco a poco iré vengando a doña Elvira y doña Sol” (DUEÑAS, 1996, cantar tercero, p. 58). A ejemplo de Sansón (caudillo, juez de Israel dotado de fuerzas maravillosas), cuya fuerza residía en su cabellera, la fuerza del Cid estaba en su barba. Era el símbolo de su hombría, su virilidad, por eso nadie podía acercarse a ella. El Cid no se muestra omnipotente. Antes y hasta en el momento de sus batallas le pide a Dios Su ayuda para triunfar. La religiosidad está presente en toda la obra como la fuerza que le mueve hacia la victoria. Además de héroe, el Cid representa el orgullo de toda una nación. Es como si él impidiera a todos los que quieran quedarse en su tierra y allí construir una cultura distinta a la suya. Es la lucha para la preservación de lo que es español. Es muy posible que en eso resida su éxito. El Cid resume el sentimiento de una nación (o por lo menos de parte de ella) harta de ser invadida por otras. Considerando el contexto de la obra bajo otro prisma, es posible que El Cid no tuviera mucho en contra de los moros. Ésos, simplemente, estaban en el camino que lo aislaba del rey Alfonso. El Cid quería enviarle caballos, oro y plata al rey y, también, conquistarle tierras. Los moros le impedían hacerlo porque querían lo mismo. Como en esos casos difícilmente alguien renuncia a sus objetivos, la batalla es inevitable. Si el Cid fuera un intolerante con los moros no tendría un amigo de esta raza y además confiaba en él, lo que se puede comprobar por el siguiente fragmento: “—Estad preparados, porque quizá tendréis que luchar. Pasad por Molina, donde está mi amigo el moro Abengalbón y decidle que os acompañe con otros cien hombres más” (DUEÑAS, 1996, cantar segundo, p. 33). El Cid consiguió transformar su sino, es decir, el infortunio al que le había sometido el rey Alfonso en una vida llena de batallas, de aventuras, de conquistas y de glorias. Recuperó su honra, conquistó el reconocimiento del pueblo y el respeto del rey Alfonso a costa de sacrificios. Vengó a sus hijas —doña Elvira y doña Sol— y las casó con nobles, haciéndolas personas importantes (su deseo). Volvió a casa rico, querido y admirado por todos. El Cid es un héroe por excelencia. 6.2. ¿Qué decir de Martín Fierro? En la obra Martín Fierro hay la presencia no sólo de lo épico (exaltación de los valores nacionales, la hombría) sino también de lo lírico (la narración en primera persona, el ritmo, la musicalidad y las rimas) y de lo satírico (algunos pasajes más graciosos) que se van mezclando para constituir la belleza y la profundidad que tiene ese poema. La vida de Martín Fierro representa la de sus congéneres y sus males, los de una clase entera de hombres (los gauchos). Martín Fierro, al contrario de El Cid, no tuvo una vida llena de glorias ni tampoco pudo elegir entre lo que quería o no hacer: fue impulsado a actuar (lo echaron a la frontera). Si no se hubiera dejado atrapar (porque no tenía motivo para huir), quizás hubiera seguido viviendo tranquilamente en su rancho con su mujer e hijos. Martín es una víctima de sus propias circunstancias: ser gaucho, pobre, sin poder, ignorante. La vida de Martín está cargada de negaciones. Le negaron el derecho a la familia, a la propiedad, al confort, a la paz, a la libertad... Martín no quería ni oro, ni plata (ganaba hierba, tabaco y hasta algunas monedas a cambio de pieles), sino estar feliz con los suyos. Martín no tenía un caballo como el de El Cid (Babieca), pero tenía un caballo negro antes de que se lo robara el comandante. En su ropa no había ningún “glamour” (no tenía camisa ni cosa parecida, sólo una manta). Era más temido que admirado. Mientras El Cid tenía las espadas Tizona y Colada, conquistadas bravamente en batallas, a Martín no le dieron ni armas con las cuales pudiera luchar. ¡Martín suscita pena! A El Cid le esperaba su mujer tras una batalla, a Martín sólo le espera el deseo de mantenerse vivo un día más. ¡Martín Fierro es un grito a la libertad! Es la denuncia de la situación degradada, humillante y triste a la que los gauchos fueron sometidos. “El gaucho al que llaman vago siempre está huyendo, siempre pobre y perseguido, porque ser gaucho es un delito. Se cría al aire libre mientras su padre sirve al Gobierno. Nadie lo protege. Le llaman gaucho borracho si lo atrapan en una juerga, y hace mal si se defiende en un baile. No tiene hijos, mujer, ni amigos, ni protectores. Y si lo asesinan de un golpe, nadie le reza ni lo entierran. No gana nada con la paz y es el primero en ir a la guerra. Para él están los calabozos y nunca tiene razón, porque las razones de los pobres no valen nada” (LLERA, 1997, canto primero, p. 18). El gaucho no puede elegir. Si hace algo malo es perseguido, si no hace nada es considerado un vago. No recibe ayuda ni del Gobierno ni de nadie, sólo de Dios. Todo lo que hace está mal hecho porque es gaucho, porque es pobre. Es como si su sangre fuera la caja de Pandora, como si llevara en su carga genética todos los males de la humanidad personificados. Padece los designios de la Moira (el destino) y contra ella no puede luchar. “El gaucho trabaja, pero no tiene éxito. Los habitantes de las ciudades hablan mucho de los males que sufrimos, pero no hacen nada más (LLERA, 1997, canto primero, p. 22). La gente de la ciudad, aunque sabe los sufrimientos por los que pasa el gaucho, nada hace para ayudarlo. Son espectadores de su sino. “Hay peligros en el camino por el desierto, pero ni esto me da miedo. El que es gaucho va donde apunta, aunque ignore dónde está. No moriremos de hambre porque, cuando uno está en el desierto, come cualquier cosa. Tampoco tengo miedo a la sed, porque la soporto bien. Allá habrá seguridad, porque aquí no la tenemos. Pasaremos menos males, tendremos gran alegría en un pueblo indio” (LLERA, 1997, canto primero, p. 24). En este fragmento, Martín demuestra cuán valiente es el gaucho, que enfrenta los peligros del desierto o de cualquier parte sin miedo: come cualquier cosa para sobrevivir y la sed no le asusta. Martín piensa que estará mejor en un pueblo indio por creer que allí pasará menos males y tendrá más alegría. Martín empieza a querer y a valorar más la cultura de los indios que la suya. “...Yo, que he nacido en el campo, digo que mis cantos son música para unos y que tienen una finalidad para otros” (LLERA, 1997, La vuelta de Martín Fierro, I, p. 26). Ese fragmento aclara las funciones que cumplen los cantos de Martín: reúnen belleza, melancolía, nostalgia y tristeza. Sin embargo, denuncian las atrocidades y humillaciones a que los gauchos fueron sometidos. Son poéticos, pero, también, constituyen una denuncia social. Martín vivió diez años de sufrimiento: tres años en la frontera, dos como gaucho y cinco entre los indios. Presenció toda la suerte de crueldades y salvajerías ejecutadas por los indios. Conoció su forma de vivir y su justicia. Tras tanto tiempo junto con los indios, ya se comportaba como uno de ellos. Se impregnó de la cultura de los indígenas en distintos aspectos y construyó una casita a su estilo (indio). Ante todo lo expuesto, acerca del personaje Martín Fierro y tomándose como soporte teórico las definiciones de la epopeya, no se puede considerar a Martín como un héroe. En algunos fragmentos oscilamos en descifrar su enigma y le admitimos como héroe, pero ¿un héroe rompería drásticamente con su cultura? Es bien probable que no. Martín rompió su guitarra para que nadie volviera a tocarla o cantara lo que él cantó. Sólo que antes de tomar tal decisión buscó algo para beber y acabar su historia. Si a él no le doliera tanto esta separación ¿hubiera buscado fuerzas en la bebida para tal acto? A Martín no se le puede considerar un héroe que representa los ideales y los matices del héroe épico, sin embargo lo es para los gauchos. Martín se dejó atrapar porque nada le debía al gobierno, pero no se marchó de la frontera por miedo, sino por indignación. Martín se rebeló contra el poder de aquellos que lo oprimían, lo explotaban. Martín es el signo de una historia cargada de miseria, dominación y de injusticias sociales. Martín rompió su guitarra porque ella simbolizaba todo lo suyo: vida, lamentos, historia, familia, cultura, tradiciones, llantos. No la rompe por no quererla, sino por quererla tanto que le duele pensar que otros la pudieran tocar. La rompe para protegerla, para preservar su historia. Martín vive en cada uno de nosotros que luchamos contra las injusticias en cualquier segmento o esfera de la sociedad. ¡Martín es el grito de los excluidos que claman por paz y por libertad! Martín es el dolor que sigue en cada rostro dilacerado por la violencia, por la crueldad. Martín es el hombre a quien solamente nos cabe admirar. Conclusiones Los estudios realizados caracterizaron a El Cid y a Martín Fierro en lo que concierne a la figura de héroes o antihéroes. Es importante destacar que el referencial bibliográfico tuvo mucha importancia en todo este proceso. Tras exhaustivas ponderaciones con relación a los papeles que cumplían los referidos personajes, es posible llegar a las siguientes conclusiones: La obra El Cantar de Mio Cid compagina la exaltación de los valores nacionales con la cultura de España en el siglo XII. El personaje principal, El Cid, abarca todas las características del héroe épico y todo a su alrededor concurre para que así lo definamos: su ropa, su caballo, sus espadas, sus valores, su religiosidad, el amor por la familia, la lealtad y devoción al rey y a los amigos. Además de eso es fuerte, gran luchador y admirado por todos. Lo más admirable en El Cid es que él supo convertir su sino en una vida cargada de glorias y de conquistas. El Cid es un héroe por excelencia. Martín Fierro no se encaja en el modelo épico, puesto que las circunstancias lo impulsan a actuar. A Fierro no le cabe el papel de elegir nada, va por la vida como las aguas de un mísero riachuelo oprimido entre los peñascos de un gobierno opresor, injusto y bárbaro. Sigue su camino hacia adelante y enfrenta el porvenir ora con prudencia ora con insensatez. Fierro no es héroe, pero tampoco antihéroe, es un hombre común. Su vida está tejida en un contexto muy semejante al nuestro. En muchos momentos somos como Martín Fierro y nos dejamos llevar por la corriente, por las circunstancias que se nos van presentando. Vamos sobreviviendo pero deseando ser como El Cid que lucha y hace de todo para lograr sus objetivos. En otras ocasiones, nos falta la dulzura, la sensibilidad y la prudencia de Martín. En verdad, ambos personajes albergan en sí, como cada uno de nosotros, el bien y el mal. Si somos héroes o antihéroes, protagonistas o coadyuvantes, fuertes o débiles, solamente el tiempo tratará de escribirlo en la memoria de los que sobrevivirán a este combate que es la vida. Referencias bibliográficas - ARISTÓTELES. Poética. Porto Alegre: Globo, 1966. - CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro Antonio. La vida es sueño. 22ª edición. Madrid: Espasa Calpe, S.A., 2000. - DUEÑAS, C. Romero. Adaptador de El Cantar de Mio Cid. 4ª reimpresión. Madrid: Edelsa, 2001. Colección Lecturas Clásicas Graduadas. - HARO, Pedro Aullón de. Historia breve de la literatura española. 7ª edición. Madrid: Playor, S.A, 1988. - LLERA, Julio Roza. Adaptador de Martín Fierro. 1ª reimpresión. Madrid: Edelsa, 2001. - ROUSSEAU, Jean Jacques. Emílio ou da Educação. Martins Fontes, 2001. ** Carla Marlise Silva Nadal carlamsn@terra.com.br Investigadora brasileña (Porto Alegre, 1968). Graduada en Empresariales por la Faculdade Porto Alegrense de Ciências Contábeis e Administrativas (Fappca, http://www.fapcca.br) en 1992. Licenciada en Letras/Español por la Pontifícia Universidade Católica do Rio Grande do Sul (PUCRS, 2004; http://www.pucrs.br) y alumna del Máster de la Facultad de Educación de la misma casa de estudios. Profesora de lengua española de una escuela privada y de una ONG en la cual coordinó tres proyectos para adolescentes y jóvenes. Ha participado en seminarios y otros eventos con diversas investigaciones, algunas de las cuales han sido publicadas. ||||||||||||||||||||||||||||||| LETRAS |||||||||||||||||||||||||||||| *** Relatos Nesfrán Antonio González Suárez *** Poemas para un tiempo prohibido Arantxa Serantes *** Dos relatos Liliana V. Blum *** Poemas Gustavo Javier Córdoba Henao *** La huesuda Triunfo Arciniegas *** Amor en sitio (extractos) Gabriela Robledo *** El man que no supo decir por favor María Angélica Franco Frías *** Tres poemas Bethsabé Ortega *** Relatos Yarko Rhea Salazar *** Poemas Mónica Galleano Lehmann *** El bikini rosado Tere Casas *** Poemas José Manuel Delpino Vivas *** Dos relatos Adriana Lamela *** Poemas Ernesto Carrión *** Sacrilegio Roderick Guzmán Meza *** La confusión creciente de la alcantarilla (fragmento) Adán Echeverría === Relatos Nesfrán Antonio González Suárez ========================== *** Sábanas blancas El deseo se estaba convirtiendo para ellos en una obsesión; cada vez que sus miradas se cruzaban, comenzaban a generar chispazos que terminaba por consumirlos. Una vez iniciada la entrega no había marcha para atrás, la decisión de dejarse arrastrar era tomada por ambos casi simultáneamente. Él, sin temor alguno, dejaba caer sus párpados y la tomaba entre sus brazos sintiendo la fragilidad de su cuerpo y la fogosidad de sus movimientos. Ella, por su parte, jugaba con la luna, erigiendo castillos de arena a la orilla del mar. Todo era brillo y esplendor hasta que él salía del baño de caballeros y ella abandonaba el baño de damas. *** La despedida En su vida se había dedicado única y exclusivamente al trabajo arduo de ser azafata de un avión comercial, vivía sus mejores momentos entre cúmulos y nimbos, observada por un millar de personas que se desplazaban de un sitio a otro. Un día decidió despojarse de su uniforme y reiniciar un nuevo sendero que la mantuviese alejada de esos monstruos traficantes de cielos. Se sentía feliz y dichosa como si volara con aves emigrantes, el único problema era que no tenía paracaídas. *** Consorte express Los teteros se habían sobrecalentado, ya que por su propio descuido no se estaba interesando por los quehaceres del hogar (la mente ocupaba sitios y lugares lejanos). Los niños no cesaban de llorar esperando el alimento de manos de su progenitora y ésta, impaciente por la tardanza, realizaba sus oficios sumida en ese corre-corre al cual se estaba habituando. El llanto se prolongaba y esto terminó por exasperarla hasta que escuchó la bocina del auto que venía a recogerla. Eran las diez de la noche y el primer cliente no se hacía esperar. *** Herejía Había quedado impávido cuando observó aquella figura recostada sobre el viejo diván. La mujer, pálida, aparentemente dormida, no hacía movimiento alguno, sólo reflejaba una pequeña sonrisa gracias a los rayos del sol matutino que se escurrían por la ventana. Poseía una belleza sin par, transmitida por la sensualidad que emanaba de su desnudez. Ella dormía y él la contemplaba. Motivado por un torrente de impulsos capaces de generar un alud, se fue acercando en la dirección que le iban indicando sus deseos. Las manos, húmedas por el sudor, producto de la presión, intentaron tocarla. Ella seguía inmóvil y él, absorto, continuaba admirándola. Sólo el temor a la necrofilia formaba una barrera para que él diese continuidad a actos posteriores. *** Ventriloquía Cumplía a cabalidad, colocándome al frente de esta marcha estudiantil, como representante conocía mis alcances en torno a un futuro enfrentamiento con la policía. Cruzamos hacia la séptima avenida y nos dirigíamos a la sede de la Gobernación con el solo propósito de ser escuchados. Los miedos, comunes en estas situaciones, se habían apoderado de gran parte de mis amigos. “Los miedos forman parte de los recuerdos”, pronunciaba constantemente entre dientes para que los demás no escucharan, y así logré recuperar mi posición inicial y mi sangre fría. De esta manera me mantuve firme hasta la llegada de los policías y el consecuente aluvión de bombas lacrimógenas. Ocurrió lo que más se esperaba, sólo seis amigos y yo nos quedamos y los demás huyeron al ver el conglomerado de policías dispuestos a golpearnos. Ellos envolvían unos trapos en sus manos empuñadas para no dejar huella visible de maltrato físico. En medio de los gases no me percaté y recibí un soberbio puñetazo en mi abdomen, después fueron dos, tres, había perdido la cuenta. En esos momentos me sentí como el muñeco de un ventrílocuo. Mascullaba gemidos perdidos y vacíos al sentirme impotente ante esta acción funesta. Después caí al suelo y la última imagen que conservo es una bota pisando compulsivamente mi cabeza hasta hacerla explotar. ** Nesfrán Antonio González Suárez ngonzalez0613@hotmail.com Escritor venezolano (San Antonio, Táchira, 1980). Es analista de control de calidad en la planta Cagua (Aragua) de la C.A. Cervecería Regional. Textos suyos fueron incluidos en la Selección Poética del grupo Senderos Literarios (2004). Con el trabajo Entre huellas y grietas obtuvo el primer premio de la Bienal Ciudad de la Juventud (La Victoria, Aragua) en mención poesía. === Poemas para un tiempo prohibido Arantxa Serantes ================= A Carlos Casares in memoriam I Quisiera habitar en los gritos del silencio pero mi voz no se oye y el grito no traspasa mis labios se ahoga y enmudece. La cometa de chispeantes ojos cuando la sueltas, se aleja o pierde su vida —pensé. Me pides que detenga el tiempo que evite tu dolor que no borre tus recuerdos que los impulsos eléctricos que guían mi pluma no sean como una lanza en el costado mientras el cielo está en movimiento y mi cuerpo se mueve sin ser movido. La sonrisa brilla en cuarto menguante como un gato en el país de las maravillas. Las piedras exudan agua observo mi mano y veo a través de ella los surcos que ha dejado la vida torpe selva de animales heridos. Tras la batalla, sembré la tierra con sal y dejé las naves ardiendo en este diario de fábula y estabas allí, simplemente, mi desconocido. Parece que me esperabas desde la eternidad y que llegabas desde el otro lado del mundo para que te diera vida. Duele adentro lo que aún se desconoce porque junto al amor comienza el infinito. ¿Tiene sentido esta larga lucha para quedarnos solos o el sentido final es [precisamente la soledad? Entre los huesos y los libros descansa mi alma barca cubierta con su viejo gabán que habita en un cielo extraño de dimensiones internas. II Las estatuas nos observan con sus ojos vacíos como agujeros negros sus cuerpos son como un lienzo donde el tiempo ha posado el pincel sonoro de Vivaldi. Si fueses como ellas a tu figura le pondría alas hablaría con el dios ciego hijo del Caos y de la Noche para que Atropos alejara de ti el hilo fatal. Detrás de ti el azul líquido se confundiría con la línea del azul celeste. Pondría en un altar una gran ofrenda de sueños con el que Oriente llamaría a Occidente desde las cumbres nevadas de especias molidas hasta las onduladas formas con olor a salitre. Las lágrimas de los dioses iluminarían los campos de té con una nube de leche y miel para que con un soplo volvieras a la vida y tú y yo pudiéramos decir nunca más solos. III Tu conquista se sembró con pólvora y magnolias mientras dios sentado en su sillón azul contemplaba la escena como en un códice calixtino encontraste la verdad que buscabas recursos de una elipsis y otras sombras. La extracción de la piedra de la locura te hizo sentir como un Marat asesinado. El fuego blanco ardía en el calendario perpetuo de la impaciencia del quiero y no puedo. Isla, cofre mítico el son de mar te hizo extraño en el paraíso. Qué lejos han quedado los males de cabeza, el capitán lobo negro y los venenos de Zardigot. Aposentado en la ciudad de los césares al pie de cada hora el sol en la cresta del gallo es como un tiovivo que gira alrededor de sí. ¿Es esa tu felicidad? Fausto en continua metamorfosis, paseata alrededor de la muerte o las palabras del exilio. Ruido, relatos de [guerra. En el mismo lugar a la misma hora de siempre. Notas: Homenaje a: Casares, Xosé Mª Cáccamo, Méndez Ferrín, Alejandra Pizarnik (autora sobre la que hablamos a lo largo del curso) pasando por autores como Terenci Moix, Manuel Vicent... Prosa y verso se unen, asistiendo al nacimiento de una nueva poesía. ** Arantxa Serantes arantxaserantes@yahoo.es Escritora española (1982). Licenciada en humanidades por la Universidad de A Coruña (UDC, http://www.udc.es), casa de estudios en la que cursa actualmente un doctorado. Es coautora de varios libros de poesía y relato breve y obtuvo el I premio Reconquista por esa categoría. Fue articulista en periódicos y revistas varios en España. === Dos relatos Liliana V. Blum ====================================== *** Bodas de plomo “Uno debería ser improbable”. Oscar Wilde Esperaba debajo del gran monitor con el movimiento aéreo en el Aeropuerto Charles De Gaulle, que anunciaran la salida del vuelo París-New York de American Airlines. Había demoras. —Otra demora, Air France me tiene harto. Qué odisea. Hace dos días que ando por las terminales y no vengo de Japón. No, señora, vengo de acá nomás, del sur de Italia. Es increíble, uno cree que en Europa las distancias son cortas y que todo funciona bien pero cuando no es la niebla son las huelgas —un desconocido se dirigía a mí con decisión, aunque evitaba mirarme. Actuaba como si nos conociéramos. Lo miré desconcertada, jamás lo había visto. Me pareció un hombre común. Su inglés culto revelaba origen latino. Traje gris de los buenos, camisa al tono con el cuello desprendido y sin corbata. Barba apenas crecida y prolija, a la última moda, y un cauto brillante en la oreja derecha. —Viajé a Catania para el casamiento de mi prima Maria Gemma, la única persona de mi familia materna que conocí. Nos visitó varias veces con su padre, empresario textil, quien se aproximaba a Nueva York cada pretemporada a tomar pedidos de géneros. De otra manera nunca hubiera ido a ese lugar. Hacía más de seis meses que estábamos preparándonos. Carta va, carta viene, fotos, árboles genealógicos. Todo tan bien planeado para un final tan cruel. Entretanto, ya habían anunciado la puerta de salida de mi vuelo pero, como todavía tenía tiempo, seguí escuchando el tenaz relato que empezaba a sonar como una buena historia. —Mis parientes están en muy buena posición. Había alboroto en el pueblo; prácticamente todos estaban invitados. Yo era huésped de otros primos que me atendieron a cuerpo de rey. Quedé tan mal con ellos. Después de la tragedia fui corriendo a la casa, retiré mis pertenencias y desaparecí. Qué barbaridad. No me lo perdono. El hombre continuaba el discurso al ritmo de un relator de fútbol. No llegué a escuchar el final porque tuve que embarcar. Una vez en el avión, me desplomé en el asiento. El personaje del aeropuerto me había dejado intrigada. La historia quedó envuelta en sombras. El vuelo internacional salió atrasado y no pudo aterrizar en New York por tormentas. Nos desviaron a Filadelfia y luego de una interminable espera a bordo, regresamos a Kennedy. A esas alturas yo había perdido mi conexión. Antes de cambiar de aeropuerto hice reserva en un vuelo que saldría en una hora. Me detuve frente al monitor con el movimiento aéreo. No lo pude creer. De nuevo la misma voz que continuaba el relato exactamente donde yo lo había dejado de oír: —La noticia corrió como reguero de pólvora; no podíamos salir de la iglesia porque todo el pueblo estaba agolpado en la puerta queriendo saber el porqué de los disparos. Las sirenas de la policía enrarecían todavía más el ambiente y todos corrían desorientados. María Gemma era feúcha de cara pero con buena figura y mejores ropas. Creo que había trabajado en una base de la NATO. Él, dentista de un pueblo cercano. Parecían amarse. No se de dónde salió el homicida. Solamente oí el estruendo y el grito desesperado: Eres mía, sólo mía María, mi María. Después de once horas a través del océano, provenientes de vuelos distintos, el oscuro narrador estaba ahí de nuevo, a mi lado, rematando la historia. Me dio la impresión de que se estaba confesando. Tenía motivos para estar inquieta. A pesar de que llegué a las corridas y casi con la novia, conseguí un lugar discreto. Brillos y más brillos. Todo era especial en esa boda. Que las flores de Asia, que el traje de París regalo de un costurero famoso, que el peluquero de New York y el coro de Roma. Había arribado un charter con los amigos de ella; los de él vinieron en barcos. La prensa afuera al acecho. El casamiento era en la Iglesia de Santa Teresita en San Pablo, famosa por la curiosa tradición de que en el camino de salida se arrojan miles de pétalos de rosas blancas perfumadas sobre los novios. La novia, una modelo brasileña que inquietó las pasarelas con sus curvas y su carácter destemplado. Él, un solterón veinte años mayor que ella, navegante, pintón y de ojos verdes profundos. Mi amigo de la infancia y compañero de regatas. Llegó la novia. Una belleza perturbadora. El murmullo de admiración saturó la iglesia. Eufórica espera en el altar. El novio la recibió conmovido. Descalibrándolo todo, la súbita irrupción de un hombre de frac, antifaz y un fugaz brillo en una oreja que corrió hacia el altar gritando: Te encontré, María. ¿Dónde quedó tu promesa de amor eterno? Los novios se volvieron sobresaltados. El órgano continuaba tocando. El alienado se acercó a la novia, sacó un arma y le tiró a quemarropa. Se suicidó después. Siguieron escenas de horror colectivo. Hubo algo en la voz del homicida que me llamó la atención. Todavía me asaltan los recuerdos descontrolados. ¿Se habrá repetido la historia o seremos los protagonistas los que vivimos varias veces los mismos hechos? *** Sucedió en la esquina de casa, en un edificio estilo francés recientemente restaurado y que le da prestancia a la cuadra. Era un atardecer tranquilo, día de partido o un semi feriado porque el tránsito era normal. Por lo general es una esquina ruidosa, sobre todo a la hora de salida de los colegios (hay cuatro en menos de una cuadra). Un batifondo de novela revolucionó el barrio. Tránsito cortado, sirenas, sin faltar SAME, carros de asalto de la Policía Federal, la gente amontonada, vecinos asomados a ventanas y balcones, encargados de edificios alerta. Por último los bomberos. El señor del tercero guardaba, debajo de su cama, una soga de media pulgada y diez metros de largo con un nudo cada ochenta centímetros y un gancho de hierro en la punta. La empleada tenía prohibido tocarla; de vez en cuando, con ayuda del patrón procedía al aseo completo del cuarto, de lo contrario no podía ni asomarse debajo de la cama. Es que el hombre sufría de arsonfobia, dicho lisa y llanamente, terror a los incendios. Siempre había habitado en planta baja o a lo sumo en un primer piso para tener asegurada la huida, hasta que heredó el departamento del tercero, una excelente propiedad, con varias y posibles salidas de emergencia, amplios ventanales y un balcón con baranda de hierro labrado. Según comentan en el barrio, había hecho varios simulacros nocturnos de evacuación con aparentes resultados satisfactorios. Dicen los vecinos cercanos, no es mi caso porque vivo a la media cuadra, que siempre lo veían apostado en el balcón controlando posibles incendios. El bar de la esquina opuesta a su departamento cambió de dueño y entró en reformas para dar lugar a un resto-bar. Había varios gremios trabajando y el frente estaba andamiado. Aquella tarde el señor del tercero vio salir humo del edificio en reforma, algunos dicen que de la chimenea porque estaban probando la cocina, otros que de una ventana y que no era humo sino una nube espesa de polvo de la pulidora de pisos. Aterrado y al grito de FUEGO, FUEGO corrió a sacar la soga de debajo de la cama, la aseguró con el gancho a uno de los barrotes del balcón y la tiró hacia abajo para escapar. La señora del segundo regaba las plantas en el balcón mientras escuchaba música con los auriculares puestos. En eso vio la soga y enseguida un hombre deslizándose por la misma con dificultad. No dudó: El Hombre Araña, como decían los diarios. Soltó la regadera sin sacarse los auriculares porque justamente estaba escuchando el último movimiento de la Quinta de Beethoven, agarró una maceta bien grande y se la tiró al grito de “Agarren al ladrón”. No le bastó con atacarlo con la nube de tierra y golpearlo con la maceta sino que volvió a la regadera y le derramó toda el agua posible. La calle ya era un hervidero. El encargado del edificio nunca apareció. La mucama del primero, que estaba limpiando el living, también vio pasar la soga, la nube de tierra, la maceta. Un zapato del hombre cayó en el balcón. Del susto empezó también a gritar “Auxilio, ladrón” y con el palo del escobillón le pegaba a la soga a diestra y siniestra. El hombre se bamboleaba como una piñata. Abajo había algunos policías en posición de tiro, otros tomaron por asalto el edificio. Los paramédicos del SAME con la camilla lista. El señor del tercero continuaba gritando cada vez más fuerte Fuego, Incendio. Uno del SAME dijo que sufría un ataque de pánico y que había que bajarlo a toda costa pero los bomberos todavía no habían llegado. Había gente que decía: Es un intento de suicidio porque quedamos fuera del Mundial. En eso una señora del edificio de enfrente gritó: Paren, paren por favor, es el señor del tercero, es fóbico. Sálvenlo. La situación se aflojó un poco pero el señor del tercero seguía gritando y sacudiéndose en la soga. Llegaron los bomberos. Ya pasaron dos semanas y las persianas del tercer piso siguen bajas. ** Liliana V. Blum gnomo_colorado@yahoo.com Escritora, docente e investigadora literaria mexicana (Durango, 1974). Ha publicado cuentos en antologías como la del Concurso de Creación Literaria del Sistema Itesm (1991, 1992, 1999 y 2001), La cabalgata y otros dos, de Plaza y Valdés Editores (1992) y Oleajes, de la Universidad del Noreste y el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes (1998). También ha aparecido en las revistas El Cuento, revista de ficción (1996 y 1997), El Aleph, de la Universidad de Penn State (1997), FEM, revista feminista (1996), y Reflexiones, revista virtual del Sistema Itesm (2000). Ha publicado el libro de cuentos La maldición de Eva (Voces de Barlovento, Tampico, 2002). === Poemas Gustavo Javier Córdoba Henao ============================== *** Bitácora “Te amo, infancia, te amo”. Vicente Gerbasi Cuánto pesan los pasos con que nos vamos alejando hacia la última verdad que nos habita. Cuánto, estas sombras diluyéndose, arrastrando su adiós sobre las piedras. Yo llevo calles, manos, besos y antiguos dolores. Y voy poblado por gritos y silencios que fueron llenándome los años. Y alguna sonrisa que dejé olvidada me hizo dudar quizás alguna noche, pero aún yo sigo huyendo hacia esa tarde que levanta sobre cuerpos trashumantes un vuelo interminable de aves migratorias. *** A mi hijo Tú llegabas, y había ciervos escondiendo en tus ojos como enigmas antiguos de la tierra. Sí, a pesar de ti y de mí, a pesar de los dientes sin rostro, y de las saetas en la piel, tú llegabas. Desde todas las ausencias, desde todas las paredes y las puertas de ciudades, en cuyas casas el hombre, solo, se esconde con su hambre y sus sueños, mientras afuera, la noche, deja caer su aire espeso y húmedo sobre los cuerpos de los abandonados. Llegas, a las heridas de este mediodía, a estos brazos ya marcados, a estas rodillas sangrantes. Al silencio que cruza todas mis soledades, donde sólo habita este latido, escapando siempre hacia otras manos. *** Si aún vienes Si acaso están tus pasos viniendo aún hacia mis días, siembro de hojarascas amarillas cada tarde con labios que los besen para apurar tu angustia. Por si una noche entre tus senos, sopla un ángel, su aliento sideral y te convence, te sueño interminables tempestades batiendo su furor sobre las puertas. Relámpagos y signos que iluminen ojos telúricos detrás de las ventanas. Te pienso aguamaniles de esmeralda en los pozos profundos de mi boca, y una canción de sal, y sol, y olivos, con los que bautizar tu piel en cada pliegue. Si acaso están tus pasos viniendo aún hacia mis días, búscame al pie de los dolientes pinos que crecieron en los valles de la espera. (Recojo tus gotas en mi piel: lejano llueve tu silencio sobre mi sed de siglos.) ** Gustavo Javier Córdoba Henao gcordobah@repsolypf.com Poeta venezolano (Maracay, 1959). Ingeniero de sistemas egresado del Instituto Universitario Politécnico "Luis Caballero Mejías". Reside en Ravenna (Italia). Textos suyos han aparecido en Denunciamos (Órgano de Expresión del Grupo de los 47), publicación semanal del IUPLCM. === La huesuda Triunfo Arciniegas ==================================== La abuela se murió, la enterramos y todo eso, hasta lloramos en el bar, y al rato la encontramos en la casa sacudiéndose el polvo, más huesuda que nunca, con la mortaja hecha una lástima. Nos alegró verla, por supuesto, la familia es la familia, aunque no hacía mucho que nos habíamos despedido. Muertos de la curiosidad, le preguntamos qué había pasado, no se hallaba o qué. —Pero sí nadie se halla, chamacos —dijo. Le hicimos ver, con maña para no herir sus sentimientos, que se había muerto y que su lugar no estaba entre nosotros sino donde sabemos. —¿Me están echando? ¿A estas horas y con semejante frío? ¿En qué hotel me van a recibir con esta facha? Aunque la estábamos viendo en carne y hueso, más hueso que carne, la verdad sea dicha, toda desparramada en el sillón, le dijimos una vez más que se había muerto y que no era culpa nuestra. La Tata había estirado la pata solita, sin avisar. Ya estábamos pensando en otro velorio, en otro entierro, con lo caro que salen esas cosas y lo mucho que tragan las visitas, cuando se levantó del sillón, toda digna, y dijo entre las muelas algo que nadie entendió. El caso es que se fue y no volvió más. ** Triunfo Arciniegas triunfoarciniegas@yahoo.com Escritor nacido en Málaga (Colombia) y residente en Monteadentro, en las afueras de Pamplona. Ha publicado El cadáver de sol, En concierto, La silla que perdió una pata y otras historias, El león que escribía cartas de amor, La media perdida, La lagartija y el sol, Los casibandidos que casi roban el sol, La pluma más bonita, Serafín es un diablo, El Superburro y otros héroes, El vampiro y otras visitas y las obras de teatro El pirata de la pata de palo, La vaca de Octavio, La araña sube al monte, Lucy es pecosa, Después de la lluvia y Mambrú se fue a la guerra. Con Las batallas de Rosalino obtuvo el VII Premio Enka de Literatura Infantil, con Caperucita Roja y otras historias el premio Comfamiliar del Atlántico, con La muchacha de Transilvania y otras historias de amor el Premio Nacional de Literatura de Colcultura y con Torcuato es un león viejo el Premio Nacional de Dramaturgia. === Amor en sitio (extractos) Gabriela Robledo ======================= *** Salto de página Espacio en blanco, el desierto donde vagamos extranjeros. Salto de página. Reencarnada en mí, busco. *** Lluvia El tiempo se hunde. Todo es escaleras abajo. Lo que era nuestro ya no es. Una puerta abierta no deja pasar. El polvillo de la memoria pica la nariz. Un estornudo salpica tu recuerdo. Adentro llueve. *** Vía crucis Desde una esquina céntrica ensaya sus últimas palabras. El pararrayos de la Santa Catalina se le hunde en los ojos. Aprisiona sus latidos como al último puñado de granos. Tan cerca estuvo de gritar su secreto tan al borde de la inmortalidad que sudaron los cristos de piedra y tuvo miedo de tocar lo que sabía que no existía. *** Sutura nocturna La cama desordenada. El noticiero bosteza asesinatos y fraudes. Estas pastillas prometen una cueva de plomo. Mientras tanto me engaño releyendo tus cartas. *** Vigilia Mañana es el filo de la pesadilla, la tregua del bufón en la antesala de la muerte. El persecutor siempre uno. *** Inexilio Si huyo el eco de mi nombre me toma de rehén. Anticipada al ocaso Como una plegaria cruzada de lluvia las dos manos al costado de la silla nadie puede tocarme a nadie puedo tocar. *** Búsqueda Sonríe la Maga de la Sombra: precipitarse la nariz contra el suelo. Ingenua hazaña de leer el mundo. *** Prófuga Se abismó en la única historia que le habían contado. Llevaba la marca de un hierro milenario sobre la espalda. Aquella incandescencia decían, era su destino. A cielo abierto la violaban gendarmes de todas las tropas. Huyó, huyó, huyó. Prófuga de la que fue ya no se esconde. *** Naturaleza y viceversa Estalla el crepúsculo y se arma en el pincel. Estalla el pincel y se arma en el crepúsculo. *** Naturaleza y viceversa II Fuera de sí, de ti de mí el tiempo espiralado, las cuatro estaciones. Dentro de sí, de ti de mí el loto, los bambúes rozándose los cocoteros. *** Manos Las manos de los pescadores birmanos de los curanderos wichis de los presos en Guantánamo de las campesinas bolivianas de los que amasan melodías en el altiplano de los obreros de Zanón de los que tienen frío en la pampa de Achala de los que no han dejado de soñar con ver el mar de los que tiemblan la fiebre de la malaria de los que danzan el sol de Malawi han tomado las mías. *** Un día Un día dejé de pensar en las manos de los pescadores birmanos y me olvidé de mí. *** Amor en sitio Se desgranaba el país mientras rozabas un poema desde una piedra alta. Los ojos del hambre cubrían las góndolas con un trapo negro. Firmabas la paz mientras la guerra. *** Delirium romano Te encuentro en el nudo del deseo edifico monumentos a tu sexo. Escribo estas palabras para tacharlas pero la memoria y el sueño me las devuelven. Soy un apasionado Goliat vencido por un David célibe. Rómulo sediento de la teta de la loba. *** Otro sí digo Demandan expropiar mi cuerpo. Es legítimo según la ley. El juez regulará copiosos honorarios. Se habrá hecho justicia. Declararán mi placer de interés público. Pero desnuda en el atrio, apelaré apelaré. *** Fricciones Mis fricciones no están en el plan de Dios. Y él pobrecito, tan tieso, tan muerto. Mientras los demás rezan, murmuran y tributan. *** Ficciones Los tentáculos del padre me toman por la cintura. El orden del mundo en mi cuerpo. La ficción de que será justicia. *** Oración Madre Lilith de la Gozosa Digestión del Fruto del Bien y del Mal. Líbranos de los buscadores de Sodomas y de su fuego. Líbranos también de diluvios fachistas. Oh, Eva Orgasmada de la Venerable Concupiscencia vela ahora y siempre por el manantial de nuestro clítoris por nuestras ondulaciones. Concédenos la gracia del deseo y del retozo. El erotismo de cada día renuévalo hoy. No nos dejes caer en la cama errada y si así sucede, danos la fuerza para vestirnos y marcharnos. Oh, Reverenciadísima Eva de la Sabrosa Sabiduría danos tanto éxtasis como resurrecciones nos quepan en el cuerpo. Líbranos del temor y los prejuicios. Que probemos llaves. ** Gabriela Robledo anemonademar@yahoo.com.ar Escritora argentina (1974). Ha publicado los poemarios Última estación (Editorial Argentinos, 1998; Premio Fondo Estímulo a la Actividad Editorial Cordobesa) y Agosto en mapas (Editorial Ingenio Papelero; Premio Fondo Estímulo a la Actividad Editorial Cordobesa). Textos suyos aparecen, además, en diversas antologías. Ha obtenido, entre otros, el premio Fondo Estímulo a la Actividad Editorial Cordobesa (1998, 2006), que otorga la Municipalidad de Córdoba, y el premio del V Certamen de Poesía de Ediciones MisEscritos (Buenos Aires). === El man que no supo decir por favor María Angélica Franco Frías === Para Gonzalo, antes que ingrese al tercer piso. Cartagena de Indias, enero 2 de 2006. Esta sí es una historia de verdad... con nombres y todo. Era una más de muchas noches de rumba “caché” (término utilizado por Demetrio, coprotagonista de este paseo) en el Bar, sitio escogido por la revista Punto G como uno de los mejores de Colombia en el recién estrenado milenio; cuando su propia y efímera leyenda, hoy olvidada al terminar convertido en lugar de after-parties para cierta cofradía de habitantes de la noche, en nada opacó a la de la originaria Quemada (1). Sofronín y su guitarra convocaban a la Bohemia Cartagenera, de verdad-verdad. Una de esas noches, mas no la más inolvidable de todas ellas, en la que coincidimos con uno de los famosos ángeles de Victoria’s Secret, despojada de sus alas, pasando la Semana Santa en la casa de la Calle de Santa Teresa con su entonces novio, Julio Mario Santodomingo Jr. Karen Mulder, supermodelo de la era de las grandes: Naomi, Claudia, Christy y Kate, de incógnito a la ciudad con su entourage. Sólo yo la reconocí. Días después se supo a través de la sección de farándula del Noticiero del mediodía. No alargaré más el cuento con infidencias del jet-set internacional y criollo... Una de esas noches, conocí al propio man que no supo decir por favor. Hacía mucho calor, lo sufría en carne propia por los pantalones cafés forrados en satín que en mala hora se me ocurrió desenterrar del closet —pantalones para la rumba, al fin y al cabo— testigos mudos de recuerdos tristes de noches alegres. Las persianas que miran hacia la calle del Landrinal estaban abiertas de par en par y ni un soplo de brisa entraba por ellas. El espejo cuadrado de la entrada devolvía imágenes de caras abrillantadas por el sudor, buscando sitio en la barra enchapada en retal de mármol con sus lamparitas colgantes de luces amarillas que derretían rápido el hielo de los tragos con los que inútilmente se intentaba aliviar la sofocación. Las patillas y los morenazos de Martha Sánchez parecían evaporarse dentro de sus marcos. Listo para sonar, estaba el piano acústico vertical y todos los personajes que a juicio de una veterana columnista, integraban el “Mercado del Usado”, estaban ubicados en los sofás blancos en los que una vez derramé accidentalmente una copa de vino tinto. Sin vestigios del impasse, nos encontrábamos sentados en un pequeño living-room, compuesto por dos puffs blancos, la poltrona apoyada contra la pared y una coffee table. Éramos asiduos del Bar porque nos eximía de saludar a nuestros pares en edad. Pasábamos medio desapercibidos entre tanto vejestorio con ganas de darse una segunda vuelta, gracias a la lipo, el lift o los implantes de cabello. No obstante, al ver sentada en la sala contigua a una jovencísima futura Señorita Colombia, nos preguntamos: ¿gente joven en nuestro very own, semi-private and personal playground? Con la risa nerviosa que le ataca en situaciones sociales, Demetrio comía Maní La Especial. Serena e indiferente, fumaba a medias un Kool Light mentolado. Mi cartera café, con la mariposa volando sobre las flores bordadas, la caja de cigarrillos y un encendedor verde fosforescente comprado al chacero de turno en la puerta del establecimiento, nos miraban de frente en la mesa de centro. Un grupo de gente bonita se unió a nuestros vecinos: el compañero de colegio de mi room-mate durante la universidad, del que me alejé por su conversación jovial e incontenible, productora de jet-lag en un vuelo de Aerorepública CTG-BTA. No me gusta que se me sienten al lado en los aviones, menos cuando voy en la mitad de un puesto para tres pasajeros. Prefiero la ventanilla o sentarme sola para poder dormir. Los acompañaba un flirt furtivo de la misma room-mate, macho re-macho, machito de barrio desde que recorría la avenida Piñango en su bicicleta de Cross BMX. Con ellos, la niña más cute de estos lares, una belleza rubia con cara hermosa y piel de porcelana comparable con las Ice Queens de Hitchcock, pero con el toque dorado que sólo se posee al nacer y criarse como una princesa en el Kalamarí Caribe. Con ella, el más exitoso yuppie, el mejor partido, dueño del Chozón, de todos los ases bajo la manga y los sartenes por el mango y otra gente, entre tipos y viejas, haciendo bulto. La velada transcurría envuelta en una atmósfera densa por tanto humo de cigarrillo, aromas de colonias pour elle et pour lui, tufo de whisky, tufo de Tres Esquinas y tufo de los que se olvidan cepillar los dientes antes de salir de casa. Demetrio iba por su trago número mil; mientras yo daba vueltas a un cóctel zanahorio desde hacía un millón de años luz, perpleja al escuchar corear la Bomba, pero no la versión bacana, la de Ricky Martin, sino la de Azul-Azul: “Suavecito para abajo, para abajo, para abajo...”. Mi despistado escort, el elusivo, omnipresente y ubicuo cavalier servant, para quiénes desconocían su secreto mayor, anunció que se disponía a levantarse, atravesar la multitud y hacer fila en el patio, para ir al baño. —¡No me dejes sola! —supliqué. Presagiaba una inminente catástrofe. —Tengo que ir al baño... —susurró él. Nature calls... Estaba que se meaba. —Nooo... —lancé una mirada de advertencia ante la peligrosa cercanía con el combo del malvado de la película, el cuadriculado sátrapa del Sacro Imperio Romano, sentado dándome la espalda. —María Angélica, me voy a mear aquí —Demetrio cruzaba las rodillas igual que los infantes a los que recién han liberado del yugo de los pañales desechables. —Bueno, ve pues —dije resignada. Sola, solita sola, no quedó más remedio que poner cara de ovejita inofensiva, para que las mapanás que tenía al lado no me fueran a sacar los ojos. No tengo una reputación que cuidar, mi status de pelá rara me libra de más de cuatro cosas. Fraternizar con locas de diversos grados de trastornos mentales, de personalidad y preferencias, es como ser amiga de Dios y del Diablo: En ciertos casos, ayuda... y bastante. Además, cuento para mi protección personal en discotecas y sitios públicos varios, con un elaborado dispositivo de seguridad consistente en tres círculos de candela a mi alrededor, bordeado por un pozo en el que nadan babillas, amparado por alambre de púas electrificado. Nada iba a pasar. —Y nada que llega Demetrio, vale... Fui abruptamente sacada de mis divagaciones por una voz cercana: —Oye, préstame el encendedor —autómata, pasé el yesquero. En el instante, no reaccioné. Demetrio regresaba del baño con cara de ponqué. Feliz de la vida. Como si activaran un botón de pánico, el lighter fue devuelto sin medir distancias ni mediar palabra, sin dar las gracias, sin ningunos ná’. —¿Viste? —indiqué entre dientes. —No, ¿qué pasó? ¡Cuenta! —miraba en todas las direcciones, menos a donde tenía que mirar. —El encendedor... el man... —no lograba armar frases completas por el shock. —¿Cuál, cuál es? —lo señalaba con la cabeza—. ¿Quién es? —Obvio que sabes quién es... —la cara de Demetrio indicaba lo contrario. Articulé el nombre por debajo de cuerda. —¡AAHH..! —procede a ponerse frenético al saber a quién lidiábamos. La risa nerviosa exacerbada. ¡Qué boleta! Gradualmente, el estupor fue cediendo; pero ambos quedamos mosca. Me parece increíble que exista una persona que no cuente en su léxico con el vocablo POR FAVOR. Es por eso, además de nuestro hablao’ golpeao’, que los cartageneros tenemos fama de ordinarios. Nos la merecemos gracias a especímenes como ese. Aprovecho para echar un vistazo al man: anodino. ¿Anodino? ¡No! —Not exactly —el mantra del Deme cuando, según él, ya está “Jorocho” (2). Le adorna el atributo que embellece a cualquiera, ese que le adjudicó Jay Gatsby a la voz de Daisy Buchanan. El je ne sais quoi mencionado en Kissing Jessica Stein, “Sexy-ugly”; aplicado, en este caso, a la inversa. Estaba distraída cuando, nuevamente... ¡Qué casualidad! Justo Demetrio se acaba de levantar de su silla rumbo al tocador, la voz a mis espaldas ordena: —Préstame el encendedor —el que espabila, pierde. ¡Pa’qué fue eso! Con el empute reflejado en los ojos y el resto de la cara inexpresiva, zampé el encendedor sobre la mesa aneja, rodándolo con la mano. Temí que se reventara en pedacitos del tamaño de esmeraldas. Ensayé mentalmente: “La tuya por si acaso...”. Toda una declaración de guerra abierta. ¿Y el man? El man nada, hey... Al mejor estilo barranquillero. Fresquísimo, como una lechuga rizada, prendió su Marlboro Light, colocando el encendedor de regreso en nuestra mesa, con la sincronización perfecta del actor que recita su parlamento, camina y masca chicle. ¿Yo? Muda de la rabia, con ganas de patear al muy... el muy... ¡#~$%&/#! —¿Viste? —dije a Demetrio que se sentaba ajeno a lo sucedido. No tenía ni fruna idea, por supuesto. —¿Otra vez te pidió el encendedor? —más risas nerviosas y un buche de trago caliente de tanto esperarlo sobre el portavasos de Diner’s Club. Terminada la noche, ellos se fueron primero, quizás a rematarla a otro lado y después ya sabes a dónde y a qué. La intriga triunfó: ¿cómo puede existir alguien tan letrado, sibarita, exquisito, refinado y sofisticado que no sea capaz de decir algo tan sencillo como “Por fa”, “Porfis” o Please? ¿Será que como dice Diomedes Díaz, “...Hay unos que creen que el mundo es de ellos y los demás viven alquilados”? Al igual que sucede con las brujas, no hay que creer en ellos, pero de que los hay, los hay. Lo más abominable que ilustra el panorama radica en el hecho de haber sido hipnotizada por la flauta al son de la que baila cualquier cobra hindú, entregando sin chistar, en dos ocasiones, lo que se me demandaba imperativamente. ¡Me da ira cada vez que lo recuerdo! ¿Drama-Queen? ¿Drag-Queen? Puede ser, pero se me voló la piedra. Volvimos a coincidir en las mismas compañías. La pataleta fue contenida oportunamente por Demetrio, acusándome de ser, presuntamente, no pasiva-agresiva, sino agresiva-agresiva; desplegaba su rara habilidad simultánea de sentarme a la fuerza en la mesa de Pazza Luna con una sola mano —la otra se encontraba ocupada atacando unos spaguettis— y quejándose del sabor a caldo Maggi de la salsa napolitana. Preocupado porque, para él, el concepto de pelea callejera o catfight se limita a halar pelo, puyar ojo y volear cartera. Con los periódicos del día enrollados bajo el brazo, saliendo de una ardua jornada de trabajo, el man agarró un segundo aire que le daba ánimos para vigilarnos cual jardinero a dos grillos colados en invernadero de orquídeas. Durante una húmeda tarde de septiembre, lo pillé solito y de buen genio, encaramado en una banca de la Plaza de San Diego, aplaudiendo y chiflando la versión del Porro “La Vaca Vieja”, interpretado a dúo por la Dorreen Ketchen’s Brass Band y la Banda de Música Departamental. Espiando tras la fuente a la que ilumina el primer rayo de sol en las mañanas, descubrí que lo amansa all that jazz. Estuvimos sentados en cafés contiguos la Pascua siguiente, en la Plaza de Santo Domingo, a punto de ser presentados por un colega de Demetrio. La bella blondie frustró el conato de acercamiento, apareciéndose a saludarlos efusivamente. Cuando el intercambio de nombres se hizo impostergable, el tipo huyó de la escena, saltando volardos como acróbata peripatético. Sentí una profunda compasión. ¿Acaso pensó que le íbamos a cobrar su fechoría? El incidente del encendedor revivió al hojear el catálogo “A LESS IS MORE 2001-2002”, dejándonos prendados del “Firebird” diseñado por Stefano Giovannoni: —¿Qué tal si esta Navidad el man recibe un paquete en su oficina, empacado bien glamoroso, adornado con una ramita de muérdago? Cuando lo abre, encuentra dentro de la caja de cartón Kraft, el Firebird (con su peculiar figura) y una tarjeta de papel de fibra vegetal que diga: “A LA ORDEN”. —En Eurolink de la 85 lo tienen. Te lo encargo —lo dice en serio. Sacudo la cabeza: “¿Estás en las pepas? Diciendo por favor... ¡Así si se lo mando!”. Después de eso, siendo open-minded por legítimo instinto de conservación, nada me extraña. Cayeron las Torres Gemelas y no va a haber personas que se rehúsen a decir por favor. “El tiempo pasó, como una estrella fugaz...”, en la canción de Big-Boy y en un periplo de tres años que se llevaron consigo sucesos, amigos, conocidos y sentimientos. Era la convocatoria anual para el premio a organizaciones de excelencia del Ministerio de Cultura y la segunda candidatura para el galardón del Colegio del Cuerpo. Fuimos invitadas de boca a ver su ópera prima, “El Alma de las Cosas”. Angie, previsoramente, nos esperaba en el Teatro Heredia para asegurarnos buenos puestos. Llegamos tarde, encandiladas por el sol de las 3 pm. Gina suspiró luego de que nos dejaran entrar de mala gana. Hablando de las típicas cosas de mujeres mientras esperábamos la autorización para ingresar a la platea, vimos entrar al productor musical de Wayobé, a una soyada que estudió francés con Gina y al man. ¡Está igualito! Parece el retrato de Dorian Grey. Sin envejecer ni un solo día, el mismo demonio chino de siempre. Se sentaron en la fila de al lado, pateándose completica la historia del ex novio de Angie. ¡Ah... el primer amor! No abrí la boca, ni por el putas. Me arriesgaba a una prueba audiovisual en mi contra, si me pillaban diciendo algo políticamente incorrecto. En ese mismo recinto, Juan Ensuncho filmaba su documental El otro es el reflejo. Antes de finalizar el 2004, en el Claustro de Santo Domingo, escenario mágico en el que se rodaron escenas de La Misión (sí, mi llave, Jeremy Irons estuvo en Cartagena), se presentaron fragmentos de las obras del Grupo Piloto Experimental. El man y su amigo productor estaban entre el público. Se me erizaban los cabellos de tenerlo como “camarada” en las clases de danza contemporánea. Para evitar que ocurriera un Murder in the dance floor, los mecanismos de defensa automáticos, una vez él entraba al salón, eran hermetismo total y sacarle el cuerpo a los ejercicios de sensibilización á deux. Terminada la presentación, decidí cruzar unas cuantas palabras de cortesía con mi compañero de estudios, para despojarme un poco del estereotipado papel de “beatch”. ¿Qué hizo el tipo? Empieza a llamar: —Santiago... ¡Santiago! —y Santiago no lograba dar con el lugar desde donde provenía la voz de Henry Char, solicitándolo con tanta urgencia—. Santiago, Santiago... —al ver que los llamados resultaban infructuosos, lo agarra por los hombros, le da una vuelta de canela que corta la conversación que sostenía con otra persona, poniéndonos frente a frente. A todo perro le llega su día. Casi cinco años después, los dos, frente a frente. Ya Demetrio no está, la muñeca de porcelana tampoco. Son clavo pasado, como lo son las noches de rumba, los cigarrillos, los tacones altos, los capuccinos de Juan del Mar, mucho menos tomar trago ni tinto. Muy de vez en cuando un iced tea, siempre y cuando no sea de Long Island. Llegó la hora de ser como el mono sabio, ciega, sorda, muda e inmune a préstamos de brickets u otros adminículos que encierren agendas ocultas. Quedamos solos en un semicírculo de luz, como dos gallos de pelea en feria de pueblo. La que no le habla a nadie, afila las espuelas. El propio man que no supo decir por favor, el único, el original —pilas con las falsificaciones— casi vomita. Demetrio Muñoz, esta va por ti. De cerca está más rucho, tiene canas, sigue flaco pero le ha salido panza de lobito con tennis y camiseta. Nos presentan. Tan viejo y sortea la situación a trompicones. Se nota en el lenguaje corporal, la tensión en la cara; enroscado como un armadillo ante la señal de alerta. Ten cuidado con lo que deseas, porque se te puede cumplir. Mejor dicho, socia... ¡Quién te manda a buscar lo que no se te ha perdido! Saluda. Ni una traza de emoción en la voz. Devuelvo el saludo con un apretón de bienes de manos muertas. —Santiago Noero —por supuesto que sé tu nombre. El ritual es una mera formalidad. ¿Malintencionada? —Mucho gusto... —con la mejor sonrisa, pletórica de poise y elegancia. La red estaba tejida, no iba a esperar a que me aniquilaran. Tenía que zafarme de la trampa más rápido que Houdini. ¡Marica el último! ¿ Y entonces? Por el pasillo del Claustro divisé a Álvaro Restrepo, mi salvador. —Hasta luego, que estén muy bien, permiso —te vi te veré. Ante la mirada del par de conspiradores, caminé hasta el que, antes del espectáculo, disertara sobre los planteamientos de Stewart Hodes, ex partenaire de Martha Graham, quien elaboró un particular paralelo entre danza y deporte y sus efectos en el desarrollo de los individuos: “...Los últimos tienden a separar a las personas por géneros, mientras que aquella tiende a reunirlas” (3). —¿Cómo está? —¡qué lisa! Él, sabio, se las pilla al vuelo; estampándome un beso. ¡Pa’que sean serios y se organicen! Hacer la transición de Santa Patrona de los malqueridos y los malparidos a un estado de Sat-Chit-Ananda (4) es factible. Harsh feelings? Ninguno. Todo bien. Rectitud y pureza de intención. Parafraseando a los vendedores de dulces que se suben en los buses: “La decencia no pelea con nadie”. Pero... ¡Ojo! Hay que aprender a nadar entre tiburones. Notas 1. La Quemada: película del director italiano Guillo Pontecorvo, filmada en Cartagena en 1969. Protagonizada por Marlon Brando, con la actuación del palenquero Evaristo Márquez. Establecimiento nocturno de corte Bohemio, famoso por las actuaciones en vivo del guitarrista Sofronín Martínez; abierto al público hasta finales de los noventa. Cambió su nombre a El Bar, operado por el empresario del sector de los restaurantes, Gustavo Piqueros. Terminó convertido en Giromatto, Parrilla y Bar. 2. Jorocho: Borracho, embriagado, en alto estado de alicoramiento. 3. Álvaro Restrepo: “La danza es una metáfora del amor”. Febrero de 2006. En: Náufragos Urbanos (http://ensuncho.blogspot.com). 4. Sat-Chit-Ananda: Sat: Realidad. Chit: La naturaleza, la forma. Ananda: Beatitud, dicha, felicidad. RAYNAUD de la Farrière, Serge. Yug, Yoga, Yoguismo. Una matesis de psicología. Diana. Doceava reimpresión. México. 1982. Fuentes adicionales: • NOERO, Santiago: “Uniformización”. En: Periódico El Universal. P. 4A. 24 de diciembre de 2005. Cartagena. —. “Yerbateros”. En: Periódico El Universal. P. 4A. 24 de enero de 2006. Cartagena. Links • http://www.eluniversal.com.co. • http://www.alessi.com. • http://www.elcolegiodelcuerpo.org. ** María Angélica Franco Frías mfrancofrias@yahoo.es Abogada colombiana (Cartagena, Bolívar, 1974). Su producción permanece inédita. Mantiene una bitácora personal en http://mariafrancofrias.blogspot.com. === Tres poemas Bethsabé Ortega ====================================== *** Joaquín Lacerar... ese Joaquín, gnomo agónico envejecido del sueño filológico, era lacerar. Cómo Joaquín me despiertas temprano por tu cocodrilo cuando te lacera latinizando tu estudio Días, Joaquín otro día yo... yo marea, yo etérea, yo volaba me paseaba sinfonía de tu espacio detestando tu dedo tembloroso de musas inasibles otro día los nombres en otra vida, todos mis nombres promesa, me lo explicó Joaquín igual que lacerar dormida otro día ruedas de mis manos escaleras te exilio por enfermarme tantas veces ruedas y te rompes Joaquín con su voz terrible lacera mi sueño Yo moribunda de cocodrilos No soy más la séptima (ni tu hija) *** Las razones Por todo lo que no escribirá mañana por las figuras míticas en las grutas de fuego por la descomposición substancial de círculo y su consecuente eterno retorno por la capacidad histriónica del aire por la fina traición a las lluviosas tardes bañadas en besos por las razones irracionales que todos conocen por las maldiciones a Newton: caer, siempre caer por el que lo posee y me hace escribir las líneas por el espejo de feria que muestra invariablemente uno que no es él por el suicidio involuntario en masas por el canto el canto mismo de pájaro que no sirve para nada por las nostalgias reticentes del porvenir por el erotismo tierno del amor de hermanos por el desconocido fin del minuto nuevo por el color de algunas bugambilias invisibles por la ultrasensibilidad que le aqueja al vidente ciego por las injusticias y contradicciones caóticas del orden por el que pasa la carne por la ranura de pasar la carne por el presentimiento delirante de la muerte de su mejor amigo por la oscuridad por la luz por eso nada más por eso el poeta se sirve otro tequila. *** El buque amarillo Vámonos tú y yo aún cuando la tarde esté bien viva a un lugar retirado por murmullos Sígueme no preguntes nunca: ¿qué es esto? la niebla amarilla nos cubrirá el humo nuevo nos frotará con cuidado luego nos enroscaremos en torno a la casa y al fuego hasta quedarnos completamente dormidos habrá tiempo mucho tiempo para la palabra y el asesinato tiempos para ti, tiempos para mí Preparemos una habitación para la duda ella nos dirá: ¿Y la perturbación de la vía Láctea? Yo conozco esa música que haces proviene del cuarto alejado atrás del patio a todos conozco les paso los ojos con alfileres y los coloco sobre una tabla de corcho Sé también de los dedos, los brazos morenos tuyos atados a brazaletes sobrevaluados, ridículos, eléctricos eléctricos de leve vello que tienden la mesa, arremangan las camisas, cierran las cortinas convocan al concierto gramófonos olvidados y roncos disimulan las enfermedades y las catástrofes matan a los profetas después del café Yo no soy ningún profeta (eso no importa) aunque lloro, rezo y ayuno infinitamente he sido lacayo de la palabra le escucho sobre la montaña única soy su bufón en muchas circunstancias soy el que escucha el canto de las sirenas que no me cantan jamás sale su música vieja del roce des sus labios con el oxígeno me sacuden al pasear por la playa al girarme he visto siempre que camino solo por entre los muertos a lo lejos escucho tu voz intrusa violentando el sótano volvamos entonces a los viejos cuadernos amarrados con guitas y perfumes dejemos la bruma empardecerse con las olas los fúnebres papagayos al alba hemos sido el tacto que se esfuma demos cuerda a los relojes o quédate mejor en lo alto de la escalera tiéndele las sábanas a Lázaro que seguro vendrá cansado corta las flores del jardín revive los rescoldos de la hiedra vuélvete y teje sobre los cabellos colchas yo partiré triste en busca del otoño a la media noche sigue mis instrucciones: no abras ninguna botella he vertido ahí el líquido turbio de mi dolor gira tu cabeza a la izquierda estarás tú mismo señalando el horizonte verás el buque amarillo donde he planeado suicidarme consuélate, abrázate, bésate la punta de la nariz Habrá fuego en la chimenea un buitre volará sobre mi fragancia perdida circula en el calendario el miércoles de ceniza ** Bethsabé Ortega estigia27@hotmail.com Poeta y ensayista mexicana (Guadalajara). Ha participado en diversos encuentros de creadores literarios y académicos. Además de aparecer periódicamente en revistas literarias nacionales y periódicos, ha sido antologada en Figuración de instantes (Altexto, 2003), Voces vivas de Jalisco (Secretaria de Cultura, 2004) y Voces líquidas a veces varias (Perú, 2005). Editó la revista Spiral, entorno a las artes (2003 - 2004). Coordinadora de Difusión en la Oficialía Mayor de Cultura Tonalá. También se ha distinguido por su labor en promoción y difusión cultural en el área literaria. === Relatos Yarko Rhea Salazar ======================================= *** La dualidad de las cosas Detrás de mí, cuando me abrazaste, el corazón se me hizo ciruela y me dolió el cuello; pero cuánto placer sentí atado a tu presencia. Respiré hondo, hondo, hondo y me tragué a todo el mundo; a la señora que iba al konsum cargada de bolsas, al perro que andaba con su radar a cuestas; incluso al vagón del tranvía con toda su gente ocupada en no darse cuenta de lo que ocurría... Y cuando abriste las piernas era el ingreso a la mina donde me encontré con los dioses de la humedad en concubinato con el calor. ¡Bendita veta de metal refulgente! te dije y no me respondiste porque andabas reptando por el vientre camino a mi erguido miembro. Y al decirte que te amaba desapareciste tragada por la etérea evanescencia de las noches en deconstrucción... Te busqué por ninguna parte y siempre te encontré sentada en la silla de mimbre con el cuadro de Frida en la cabecera, leyendo el periódico sin darte cuenta de mi fantasmal presencia... *** Fishes Anda atravesando los cruces cebras y se baña luego con el neón de la mujer que se prende y se apaga en la noche. Juega con los hombres palotes del afiche y se cuelga al último pensamiento del vendedor de globos. Así, observa por entre los hombros de los hombres sentados en el bus, las historietas dominicales. Las plantas, ebrias de tanta agua que les dio, intentando mientras tanto en la casa hablar con los fishes. *** Rebelión Reacciono; lanzo muy por encima de ti la piedra gloriosa; es mi cometa perdido que se estrellará en tu tierra devastándola. Reniego de tu opresión y lo expreso matando a tu sombra, aniquilándola sin consideración, privándola de su luz, pa que no se proyecte más en mis pesadillas nocturnas. No me importan tus defensas antiaéreas, ni los humos que disparas; ya que las gentecitas en mí están inmunes a tus vientos enlatados. Tus proyectiles no hacen más que levantarme una y otra vez porque soy un Lázaro clonado que, al llamado de la rebelión, abre los ojos como la primera vez, se levanta, echa a andar y te atraviesa cadenciosamente como en una película de acción parida en función de tanda... *** Languel Bél Fue extraño... cuando desperté esta mañana no la vi a mi lado. Se había marchado para siempre (eso lo supe después). Me vestí apresuradamente y bajé las gradas, pues el ascensor no funcionaba. Saludé al portero del edificio disimulando mi inquietud y al abrir las puertas a la calle, me encontré con lo que temía: la huella dibujada con tiza blanca sobre el pavimento negro. ¡Fueron los demonios quienes la empujaron! exclamé, mientras me introducían violentamente al automóvil negro estacionado en la acera. Tampoco opuse resistencia en el recinto cuando me pusieron la capucha sobre el rostro y ataron mis manos por la espalda. No grité cuando me izaron y colgaron boca abajo de la cuerda y empezaron a golpear. Me balancearon entre ellos y lo único que oía eran sus carcajadas. No sé cuánto tiempo estuve recibiendo patadas; terminé de contarlas cuando sentí de pronto la absoluta presencia, en el recinto, de Languel Bél el implacable, quien había estado presente durante todo el interrogatorio. Congelado en el aire percibí que prendía un cigarro y se asomaba, con el sable, a mi cuerpo colgante... A ella la encontré metros después, en el alcantarillado, y cuando le pregunté por la clave del documento, ni me contestó, pues uno de los dos nos encontrábamos boca abajo rodando entre los desperdicios... Tema de referencia: “Reverence”, de Richard Bona. *** Petróleo Los ángeles se abrían paso entre la humareda negra y se topaban entre sí dejando caer al campo de batalla las almas de los mártires. Algunas se injertaban en las antenas del canal ocupado, otras quedaban enredadas entre los cables de alta tensión que cubrían la ciudad. Las más quedaban atrapadas entre las rieles de las orugas metálicas crujiendo una vez mas. Tú merodeabas en la línea del fuego escondiéndote tras los fuselajes calcinados buscando mi cuerpo que defendió con su vida la ciudad caída. Y no me encontrabas, pero encontrabas el cuerpo despedazado de la reportera; y en su cartera el pasaporte y los pasajes de avión. Rotaba yo sin embargo todo el tiempo en torno a tu cabeza en mi helicóptero de fruslería llamando tu atención pero no me oías; me estrellaba en tu estructura de carne injertada en hueso y no te hacía mella alguna; escribía con el humo de mi estela a lo largo de tus retinas para que alces los escombros y me encuentres enterrado ahí, entre letreros, columnas de metal retorcido y efigies gigantes de yeso. Pero pasabas de largo una y otra vez por el mismo lugar y tomabas ya sin dudar la identidad de la reportera muerta. Desde el avión mirabas por última vez las estelas de todos los que se elevaban en multitudes. Despertabas a eso del mediodía luego de años, recostada sobre la mesa redonda del café entre periódicos arrugados y cigarrillos, y llegaba tu colega disculpándose por el retraso. Le relatabas de esa extraña mañana; de los pasos que te seguían, iluminando las huellas que dejabas camino al local; entonces entregándote el periódico apagaba de cuajo la luz implantada en tu interior. La guerra había estallado y el cielo se cubría nuevamente de aeroplanos... Es el petróleo le decías, y ella botando el humo respondía... como una noche líquida nos atrapará al final... entonces irrumpían en el café los hombres de negro y te arrastraban tumbando mesas y sillas; tus gritos se confundían con las sirenas que rodeaban el local y los del agente cuando sentía en el rostro el líquido ardiente que le arrojabas. Finalmente las blasfemias te cubrían del todo, una a una, encima de ti, como las noticias del canal mentiroso. Texto a ser leído con la pieza: “Where have i loved you befote”, de Chick Corea. *** Ritos La anciana azotaba furiosa a la tierra con un látigo de cuero de oveja, llenando el espacio, entre su cabaña y la ladera de la montaña, con improperios: ¡alcahuete, cabrón, malparido, por qué te has escapado, maricón, kewa, cojudo, desleal! Golpeaba con el cuero ora al aire, ora a la superficie, levantando polvareda en torno a los presentes. Carla, sujeta por la amiga, empezó a temblar intensamente y a sacudir todo el cuerpo. De pronto, observó que desde lo alto de la ladera se desprendía una mancha negra que, luego de elevarse al firmamento, daba un giro y se disparaba hacia ella, deteniéndose intempestivamente frente a su rostro. Carla, con pavor contenido, pudo distinguir claramente a una enorme mariposa negra. Luego de un instante interminable, ésta, revoloteando en torno al cuerpo de Carla y para su sorpresa y pavor, se le entró por la boca. Aterrada, Carla quiso gritar, pero, paralizada como estaba, cayó de rodillas y dio con el rostro a las piedras levantando polvo y sangre. Al abrir los ojos, la anciana le acariciaba amorosamente el rostro y la cabellera diciéndole en voz baja que al fin su ajayu había retornado; clara prueba de ello era el nuevo brillo que sus ojos negros habían adquirido. Siempre le había ido mal en cualquier empresa que se embarcaba; su vida, en todo aspecto, había sido una línea en bajada directa al precipicio y sentía que ya no daba más. Una amiga, viendo la situación desesperada en que se encontraba, la llevó donde una mujer conocida que hacía limpiezas. Había aceptado a regañadientes, pues no creía en esas cosas a las que consideraba supercherías, pero en fin, iría por curiosidad. Llegaron a la vivienda de la mujer luego de un largo viaje por la ciudad, y tuvo cierto atisbo de temor al divisar la morada de ésta. Una anciana abrió de pronto la puerta y se detuvo largamente en el umbral, escudriñándole fijamente a los ojos. Por fin, las invitó a entrar, y, luego de hacer una breve lectura de naipes a la amiga, se asomó a ella y, sin darle tiempo a nada, le dijo al oído: Tus ojos están muertos mamitay, no tienes ajayu; hace más de cuarenta años que se ha marchado y te ha dejado muerta en vida por el mundo. Te ayudaré a recobrarlo... y no necesitas pagarme... Ajayu: ánima, espíritu, alma, en la cosmogonía aymara. Kewa: cobarde, en lengua aymara. Mamitay: mamita mía, en aymara. ** Yarko Rhea Salazar yarko.rhea@gmail.com Escritor, escultor, cartógrafo y productor de videos boliviano (La Paz, 1956). Reside en Suecia desde principios de los ochenta. Participó en diversas publicaciones bolivianas, como la revista juvenil Semilla y la revista del Postgrado en Ciencias del Desarrollo de la Universidad Mayor de San Andrés, Umbrales. Fue incluido en una antología de poetas bolivianos en Suecia realizada por su compatriota Víctor Montoya, también residente en el país europeo. Columnista en Rodela (http://www.rodelu.net). Forma parte del grupo poético Madrigal, de la ciudad de Gotemburgo, en cuya revista Madrigal ha publicado, además de participar en diversos encuentros poéticos. También es miembro del colectivo de Radio 19 de Abril de Gotemburgo, donde se desempeña como técnico de sonido y lleva adelante un programa de jazz latino. === Poemas Mónica Galleano Lehmann =================================== *** Ocasos Instila la clepsidra su esencia en tu silueta aljaba poblada de ausencias batallas olvida tu mano si vale la causa o la daga sujeta artera una gota domina tu afán descubre su estigma labrado en tu piel ¿cuándo? te cuestiona el alma azorada No en esta mañana soleada profana de ecos batiendo distancias. *** Ciertas tardes de invierno Ciertas tardes de invierno sosiega papá su desamparo con un haz fatigado que cuela el cristal. Ahuecan sus ojos memorias ausencias desbordan represas silencios que duermen detrás del umbral. Sus dedos marchitos muerden los cojines y el polvo del tiempo perfila fantasmas de la intimidad. Aún no regresan y muta su alma en huella y se alarga después del portal. *** Romance de los opuestos Aun dormida pudo sentir un jadeo de hielo desnudando su cuerpo y un deseo intolerable turbó sus sueños. Al mirarlo él ocultó el rostro, pero al besarle, los huesos de la noche recobraron carne y aliento. Ella lo amaba, sin saber quién era. Él, en sus brazos no era una escisión sino una esperanza. Se complementaban. Salvajemente se quitaban el uno al otro una mitad cada noche. Ella le daba vida, él la adiestraba en las cenizas. Así la cruda oscuridad se perdía por la redención de la luz. Se odiaban, se amaban, se imantaban hasta fundirse y se expelían. Volvían luego cada uno a su mundo con un vago recuerdo. *** Intimidad Nada en mí se había apagado, debajo de mi piel se agitaban vapor y lava. Nada en ti se hallaba muerto, tus raíces de ébano esculpían mi cuerpo. En la intimidad no podíamos engañarnos, artesanos de Eros, tú y yo llegábamos al infierno ante el parpadeo absorto de Dios. *** Evocándote Hoy he hablado con tu voz, anduve tus pasos, me miré en el espejo y eras tú quien se reflejaba. Te he extrañado tanto que hundí las manos en el cristal para encontrar tu abrazo. Y es por eso, hoy escribí con sangre. El sacrificio no expió el recuerdo lo plasmó en una mueca dolorida de sol. ** Mónica Galleano Lehmann monicagalleano@gmail.com Escritora argentina (1963). Reside desde 1996 en República Dominicana. Es asistente del padre Rector de la Basílica-Catedral Nuestra Señora de la Altagracia. Coordina el taller literario José Audilio Santana, en Higüey, y es dirigente nacional del Ateneo Insular. Fue conferencista en la VIII Feria Internacional del Libro en Santo Domingo (2006). Ha publicado los poemarios Romper aguas (Editorial Lerner, Córdoba, 1991), La noche entera (Editorial Argos, Córdoba, 1995) y El séptimo candado (Editora Amigos del Hogar, Santo Domingo; patrocinado por la Universidad Católica del Este). Además tradujo del francés al español el poemario Le Soleil au Nord, de Marie Claude Wernertt Garson. === El bikini rosado Tere Casas ====================================== Ambos llevaban poco tiempo conociéndose, pero se notaba que existía una cierta atracción entre sí. Ese sábado decidieron irse solos a la playa, de esta manera podrían tratarse más. Viajaron por hermosos parajes y carreteras, entre selváticas montañas. Hablaban sin cesar. A ella le gustaba de él su forma alegre de enfrentar la vida. Tenia un sentido del humor algo sarcástico, pero a ella le resultaba agradable. Él, más primario, le encantaba la chica, tenia una hermosa sonrisa y un cuerpo estupendo. Al fin comenzaron a divisar el mar y descendieron por la ladera. Todo les parecía hermoso: los paisajes cada vez más atrayentes, la vegetación exuberante con distintas tonalidades de verde, las diferentes dimensiones en las hojas de los árboles, el grosor de los tallos, todo esto bañado por la radiante luz del sol matutino. Podían verse, a lo lejos, las aves que sobrevolaban los pescadores que a esas horas ya regresaban de sus faenas marinas e iban dejando atrás restos de la pesca obtenida. Llegaron a la playa, algo solitaria aún. Ella feliz de poder mostrarle su bien estructurado cuerpo, dentro de aquel diminuto bikini rosado. Bajaron del automóvil. Se llevaron con ellos una gran toalla, de dibujos abstractos y brillantes colores. Caminaron por la arena, la cual a esa hora de la mañana aún estaba fresca. Extendieron la toalla en un lugar apartado, y continuaron charlando. Sintiendo el calor del sol, caminaron hacia el mar. Éste se veía tranquilo. Sólo en la orilla rompían las olas de una forma algo fuerte. El sonido por ellas producido las hacía más atractivas. Se introdujeron en su calidez, y en pocos momentos estaban ya en aguas profundas. Nadaron uno al lado del otro, y juguetearon como chiquillos que van al mar por vez primera. Decidieron regresar a la arena. Se separaron y cada uno nadó por su lado. Cerca de la orilla, cuando ella se ponía de pie, una ola la batió contra la arena del fondo, y al tratar de incorporarse se dio cuenta de que el pantaloncillo del bikini rosado se le había deslizado. Así que prefirió seguir sumergida mientras se lo ajustaba. Una vez éste en su lugar, otra ola arremetió contra ella y su bikini, teniendo que proceder a ajustarse de nuevo la pieza. Pero llegó otra ola y luego otra y después otra. Con todo eso, no sólo no conseguía subirse el pantaloncillo, sino que cada vez disponía de menos aire en sus pulmones. En aquella batalla, comprendió que debía, con o sin el bikini, sacar la cabeza y tomar aire, o se ahogaría. El mar estaba como enfurecido. En aquella orilla, donde el agua no alcanzaba menos de un metro de altura, la fuerza de las olas le impedía ponerse de pie. Él dio varias brazadas. El agua tenía una temperatura tan agradable y estaba tan calmada, que decidió nadar un rato, paralelamente a la playa. De regreso a la orilla la buscó con la mirada protegiéndose, con su mano a modo de visera, de los rayos del sol. La vio a lo lejos, tumbada al sol, cerca de la toalla. Caminó hacia ella. La estampa que ofrecía su torneado cuerpo sobre la arena, con aquel bikini rosado y los rayos solares acariciándola, le hicieron apurar su paso. Iba acercándose. Ya podía distinguir las gotas de agua resbalando despacio entre sus turgentes senos, su vientre plano y sus muslos tersos. Su hermosa cabellera empapada se enroscada alrededor de cara, hombros y brazos. De repente, sus deseos de estrechar entre sus brazos aquel cuerpo imponente y posar sus labios en aquellos otros carnosos, se hicieron apremiantes. Pero aún se detuvo por segundos para disfrutar visualmente de la hermosa estampa que ofrecía; parecía una sirena secando sus cabellos al sol. Quería detener el tiempo ante aquella imagen, toda seducción. Se acercó. Se tendió a su lado, reparó que el pantaloncillo de su bikini rosado estaba algo retorcido, pero sin darle importancia acercó sus labios a los de ella y comprobó que no le respondía. Abrió los ojos, y vio con horror que ella yacía sin vida. ** Tere Casas tecavilla@yahoo.es Escritora residenciada en Caracas. Ha recibido menciones de honor por su participación en diversos concursos, en el renglón de narrativa. Ha publicado artículos y cuentos en varias revistas de Miami. Prepara la publicación de su primer libro, Partículas. === Poemas José Manuel Delpino Vivas ================================= la saliva, amarga laguna en el labio, cuerpo del derrame, grieta roja en la lengua, y el jaspe de sangre contra el cielo, el plexo respirando, jadeando, elevando las costillas, ese manojo blanco de la muerte, enterrado siempre en carne, en tierra, elevando, con su fuelle de tiempo === ese pájaro muerto, ese esqueleto de aire yaciendo hacia la nada, vaciándose hasta el blanco, lleno de aire el adentro de su hueso, como último pulmón restándose sobre la tierra === has enjugado tu ojo sediento, su vértigo enorme por entre el lleno del mundo; y donde el árbol certero ante la lluvia, has enjugado el cielo con el peso de tu techo: tus pájaros de piedra has emplumado en esa ventanaabierta alguna tarde === cuál, nuestro ejercicio de calma al espejo, al filo de las madrugadas, de la cara, siempre cortándonos, lavando la boca, lavando el castigado genital, comiendo el pan exactos, a la hora del hambre === cuando el hervor que arroja cuando la ausencia carne === qué es el mármol sino una piedra herida, qué es la carne qué es la estatua sino deseo, angustia de la sangre que palpita hacia el afuera, desgaste de los labios desgaste de los sexos desgaste de la piel hasta la muerte === Abrazas, ciñes, tanto con los ojos como con el brazo, y qué es lo que buscas, con tu deseo, negros después, l a n g u i d e c e n c i a s, matar la furia del hombre enjaulada pero furia, matar la espera suelta de la mujer pero espera, matar la pena con los besos, matar la boca y desgajarse hasta la sangre, porque no era tan tarde, allá, cuando nacimos, === Abre la puerta la caverna de los días, llega el negro ronquido, bestia, subterráneo; El pez come las llaves hacia la luna, Un caballo de mar palpita de asfixia sobre la palma del caucásico; El ayer se desbarranca por entre tierra gimiendo huesos, estrujando, estrujando Solitaria, Silenciosa tierra; Sacude el viento los árboles, vuelve estatua el rostro del hombre, vestido apenas, en el alargado gesto de su primera mirada la vasta exclamación de una llanura (1) Ilimitado misterio de lo amplio, Abofeteado el corazón caminar, en la mano la piedra tomada del suelo, y descalzo el pie, caminar, caminar Hasta el claro roto en la espesura, Como luna de lo verde, Como luna de cazador, Ya quemada la carne, Hacer la mordida, Hervir la grasa, Hincar el diente, rodilla en piedra, y rasgado el cuerpo, Dormir ahítos. Quedan las cenizas, tan sólo, la ruinosa, la húmeda leña, el desorden precario de artes, los excrementos, los huesos rotos, las herramientas mondas; La lenta llovizna sobre brazas. Oscurece tras el hartazgo, Al oído del sueño los roces de pasto se amontonan, rebaños sobre la nada de la brisa negra, El círculo azotado por seres hundidos, cae, dentro; La noche, la noche que pasa, tras la lenta llovizna. Sacude el viento los árboles, El día Abre el rostro del hombre Con su vasta exclamación, alargando su gesto en la mirada, así lo azuza de amplitud, de límite, de pecho, Caminar, caminar la tierra fuerte bajo el pie, caminar, por el horizonte hasta que termine, en la línea muerta de los ojos, hacia él, hasta que aparezca el agua en su fin, y de ella, tierra adentro, impenitentemente, con la angustia y el salitre, internarse, tierradentro, tierradentro 1. Armando Rojas Guardia. ** José Manuel Delpino Vivas delpinoivivas@gmail.com Poeta venezolano (Maracaibo, 1981). Licenciado en letras graduado con honores en la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve, Caracas, 2005). Ha participado en el taller literario de la Universidad Simón Bolívar (USB, http://www.usb.ve, Caracas, 1999), bajo la dirección de Arturo Gutiérrez Plaza. También estuvo en el taller de poesía de la UCV dictado por Igor Barreto y en el Taller de Poesía del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve), coordinado por Miguel Márquez. Ha sido organizador de concursos literarios y recitales en la UCV, y ha participado en varios talleres de teatro y lecturas dramatizadas con el grupo Amarillo #5 (USB) y con el dramaturgo José Miguel Vivas. Fue fundador y colaborador de un fanzine literario en la Escuela de Letras de la UCV. Ha participado en varios ciclos de recitales de poesía en el Iudem, organizados por el compositor venezolano Andrés Levell; también ha tomado parte en otros recitales organizados en la UCV y en los recitales del Taller de Poesía del Celarg realizados en el marco de Filven 2005 y en el cierre del taller en 2006. Tiene un breve poemario inédito titulado El mordido pecho del que mira y publicó en 2000 algunos de sus primeros poemas en una antología del taller literario de la USB editada por Equinoccio. Ha sido mpasante bajo la dirección de Milagros Socorro y en el Instituto de Investigaciones Literarias de la UCV. Fue profesor contratado en la Universidad Marítima del Caribe y en un instituto preuniversitario. === Dos relatos Adriana Lamela ======================================= *** Dos por cuatro un tango me florece a deshoras... “...yo me tiendo a roer los huesecitos de tantos sueños muertos entre celestes pastizales...”. Olga Orozco. A las dos de la mañana los tendones retorcidos crujen desesperados; creen que son víctimas del virus de la cordura. La silueta de un pino se sienta a horcajadas en la cama y refriega su nariz sobre los párpados mudos. Dos gatos transeúntes copulan en la ventana y entretanto, los dedos de los pies se inclinan hacia el techo en actitud de ruego. “Y en esa calle de estío, calle perdida”. las sábanas son veredas de arpillera vieja; presiento que la imagen del espejo devolverá retazos de lagarto allí donde antes —en los suburbios de la medianoche— la piel desvergonzada se consumía en llamas. Carezco de la voluntad necesaria para elevar la voz reclamando el mundo; ¿sigue habiendo un mundo al otro lado de la puerta? Tictac... Tic tiemblo Tac taciturna Tictac Tic Tisana humeando sobre la hornalla; Tac tacaño el tiempo. No regala nada —sólo sabe pedir extraños sacrificios— y aun después de las seis, lo único de corte auditivo es el ulular de un búho. Una mezcla de cítrico y anís mordisquea las fosas nasales hasta dar con ese maldito dolor de lo absurdo. De izquierda a derecha quemando los tabiques —hipnosis versus olvido— tictac tictac tinieblas tictac tablero de ajedrez en la memoria tictac y una repulsiva sensación de movimiento pendular presionando las sienes. No es miedo; es sólo la fragilidad de revelarse humano —me resisto a ser parte de ese cuerpo contorsionando en el espacio— y los dedos auscultan el aire imitando al flautista de Hamelin. Abundan los ratones y no son sólo ciegos —además son sordos— y además de ademases nunca se van. Se mueven en ocho y pasean en los sesudos laberintos. El chasquido de los dientes atrae sus orígenes quirópteros inflando la libido. No es voluntario el desgarro. Los lóbulos no sobresalen —supraentran— como antes. Sabía tener en el armario un pulidor. Pero eso era antes del auge de mondadientes. “Primero hay que saber sufrir, después amar, después partir y, al fin, andar sin pensamientos”. Un tono de barítono con anginas ruge desde las profundidades radiales —es hora de realizartarse cotidianosamente— y el Ello que me tira de los pelos. Delirante; la rutina de saberse interrumpido lo violenta. Me rasguña el cerebro. TicTac tictac tibio tiniebla Tictac Tictac tanteando tropiezo; Tictac oníricas las raíces del asombro matutino. Casi no puedo con el rubor sostenido en la nostalgia donde el cuerpo flotaba en el deseo. Me estoy volviendo torpe hace unas cuantas noches vacías de vacío —tanto tiempo creyendo que solamente los colores de la aurora eran pasteles— Perfume de naranjo en flor, hace frío. “Sinrazón” q me arde en las mejillas. ¿Es mi nariz la que [sangra? Después, ¿qué importa del después? Moqueo sin culpa. Yo sí sé lo que le hicieron a mis manos. Las dejaron volar hasta que los conductos nerviosos se agolparon en los nudos y el vértigo me suda copiosamente —las mañanas son de los zorzales y las noches las doblo en tantos pedacitos hasta poder guardarlas celosamente debajo de la lengua. Tictac... Tictac tilde doble en la palabra júbilo Tictac taconeo Tictac... Ya no sé si clavar los dientes siguiendo un orden lógico —primero las sombras; segundo los pájaros celestinos— pero todo me lleva a imaginarme un jardín de mandíbulas en actitud de rezo. Las horas me platican sobre el olor nauseabundo cuando llueve sin filtro; los árboles chorrean bilis angelical y después que canta el gallo, los papeles y las bolsas de residuos van saltando en dos por cuatro. “Dolor de vieja arboleda, canción de esquina con un pedazo de vida, naranjo en flor...”. Mastico una palabra con sabor a naranja recién exprimida —el aliento se me difluye— y arrastro los ojos desde el norte hasta el oeste. Y aspiro. Luego exhalo, desde el sur hacia el este y la mirada se me vuelve espiral hasta encontrarme otra vez cara a cara conmigo y otra vez con los tendones retorcidos. *** Piel de lagarto “...Y qué sé yo qué ha de ser de mí si nada rima con nada...”. Alejandra Pizarnik No dejo de mirar las gotas de lluvia agonizando en los cristales. Mi boca abierta es un hueco más entre tantos agujeros nocturnos. Quiero contar las vueltas que da un gato negro sobre un papel de ribetes dorados y los senderos de luz de las farolas, se pierden en su pérfida mirada. No pienso echar andar hasta que el último grillo lea las penas callejeras en su insectívoro pentagrama. No sea cosa que la ley de gravedad de pronto ya no sea y el silencio desnude las esquinas. Reniego de la inconsciencia de mis gestos. No son mis dedos caprichosos por deletrear los grises poros de las hojas amarillas. Es mi tráquea obstruida por el devenir de esta ausencia presente. No sé si estoy en mí o si he dejado huellas en las células del aire. Sabrás que los pasillos donde juega a la ronda tu sonrisa, huelen como las piedras del río. Húmeda mi nariz, escarba en los aromas de la memoria; persigo las corrientes y quiero saber si navego en mí o sólo soy náufrago de otras realidades. Nada reconozco en las profundidades; debajo de las piedras hay cangrejos que caminan hacia delante y almejas sin lengua y no recuerdo las señas particulares de mis fantasmas. ¿Cómo reciclarás la piel, cómo descifrarás la química del deseo perfecto que sólo cabía en esas manos? ¿Si supieras dónde acaba el horizonte, conversarías con las nubes sobre la raíz cuadrada de tus miedos? Las paredes respiran con dificultad; desde las ventanas que miran hacia el Sur no es posible resistirse al guiño de los búhos. ¿Qué puedes saber sobre el minotauro, la fábula de las moras verdes o sobre el pastor que se aburre en el monte si el lobo no está? Peter Pan le confesó a Blancanieves que todos eran apenas puro cuento de hadas. Se cuecen habas gigantes y se es feliz con sólo comer perdices. Pero no hay piel. Ni voces caracoleando orejas. No hay dolor. En las bardas crecen ramitos de soles. “...se mezcla con media cucharada de agua de los lagrimales y una pizca del barro que se junta en las ranuras de las zapatillas cuando llueve a cántaros —sólo si, decía la abuela— y luego se bebe, de un solo trago, mordiendo un gajo de limón maduro”... Y la piel se vuelve como de lagarto. Dura, gruesa. Ni siquiera es posible recordar el punzante latido del corazón cuando llora. ** Adriana Lamela lameladriana@gmail.com Escritora argentina (Neuquén Capital, 1961). Trabaja como secretaria técnica en una oficina del Estado provincial. Ha participado en el taller literario en línea de Laura Calvo (Bariloche, 1998) y en el taller literario presencial de la Dirección de Cultura de Neuquén, a cargo de Roberto Giglione (1999-2000). Ha obtenido mención especial en el V Concurso de Poesía y Cuento del Río de la Plata, en Buenos Aires (1998) y varios trabajos suyos han sido premiados en juegos florales realizados en la provincia de Neuquén, como el Primer Premio en cuento y Primer Premio en Poesía y los Juegos Florales de Verano en la Ciudad de Centenario (1999). Un poema suyo fue escogido para la muestra internacional de poetas editada en 2005 por Editorial Dunken (Buenos Aires). === Poemas Ernesto Carrión =========================================== *** Babricot o el canto del buen hombre Como una llama triste en los pastizales, la tierra cruza la zanja de la [noche, barrida por los aguaceros. Y el jaguar del viento, que se deja definir en la distancia, labra un débil rastro en mi casa que se viste con arena. (las aves, una vez más, han cerrado las ventanas deteniendo la humedad por un invierno) Pero qué inútil, me digo, si el cuerpo que se acuesta es el que olvida. Si el modo como un astro se deshoja en el rumor cruel de las ideas, roído por el miedo, vuelve a las hortensias a quemar su obra. Vuelve, a modo de esperanza, abanicando las legiones de plegarias muertas. Pero cuánto hombre tiene como yo los miembros tristes. Y cuánto corazón callado, en su Getsemaní, sueña la sangre. En las praderas, mordidas en cadena por la luna, ruedan las voces de esos rebaños de hojas que viajan boca abajo hasta el final del sueño. De ese dolor compartido, que viene a acostumbrarse en nuestro nombre. *** Desconstrucción de Pessoa Tras las máscaras máscaras me acechan. Álvaro de Campos. El comienzo es siempre una simiente que mejora el crimen y el silencio. O, sobre el pecho, esta escalera de mundos que no llegan a ninguna puerta, a ninguna cerradura. Que demoran mi temor de no morir ajeno, por no decir que el tiempo me visita. Vivir consigo mismo es tan difícil, cuando lo único cierto es un tambor de pieles que los otros rompen para levantar sus voces. La majestad del hueso, que asienta su cardumen, sobre el podrido eje de una tierra fría. ¿Pero sabrá el otro, que enarbola su canto desde las entrañas, que yo también existo? ¿qué también yo canto? Aunque la realidad no puede ser el otro, porque sé que tampoco soy yo mismo: un espejo astillado bajo la luz [caliente... Y la poesía, obra pura que derrota mi lugar en este sitio. HERMOSO MONSTRUO. Reflejo fiel del ser humano que no construye ni destruye nada. Acaso tú, la más segura de las máscaras que tuve, la más desvergonzada; no terminarás siendo otra cuando alguien pase tus páginas sin entenderte. Cuando alguien piense este canto, para todos. *** El mar relee a Safo Cuán claro este animal enorme, que cerca de mis pies se lame el cráneo. Y cuán grande y fatigada está su sombra, con tantas franjas suaves escondidas. Con tantas fiestas y vitrinas copadas por la luna. Ya pronto, hacia un estanque en silencio, hacia el estrecho de una espuma que aderece, elevaré mi canto. Y dentro, como en un jardín de sueños, numerosas estatuas brindarán mi polvo. Brindarán por la ceguera de cada edad clavada entre la sal y el cielo. Y este animal enorme, que hoy cerca de mis pies se lame el cráneo, sin darse cuenta, cabalgará en mis versos. y cabalgará, aunque no quiera... * Y yo la llamo mar, Porque reposa inquieta como una amante en los remordimientos del sol. En las preguntas de esta carne, que no logró jamás guardar secretos. Y yo la llamo mar, porque su voz proviene del exilio; y su materia de una noche intacta donde duerme un búho. De una noche profunda, donde dios amplía su red como una trenza espesa de destellos. Y yo le digo ella, porque la pienso ciega, blanca y vanidosa entre nosotras. porque yo también fui hermosa, cuando ciega. * ¿y si mudamos? —preguntas— y si mudamos, que nunca nos posea ningún hombre. (así es como prospera la presencia en la flexión del tiempo) *** Armisticio de Cassandra bajo los almendros erguidos por el torcido abrazo de las lluvias, en este día de marzo en que mi palabra calla lo que dice, dios es una mujer batiendo su borracho muslo sobre los ojos de los hombres más pacientes. Un árbol de piedra que amanece rojo entre la nieve, como un miserable. ¿Pero quién encenderá una vela por nosotros, los vagabundos, monsieur Proust? ¿una sonrisa de cascabeles alrededor de ese río que hospeda toda ruina? dos soles consuelan el endurecimiento de ese único polvo del camino. rupturas que piensan que la muerte es más que eso. ** Ernesto Carrión carrionernesto@hotmail.com Escritor ecuatoriano (Santiago de Guayaquil, 1977). Ha colaborado con la prensa escrita, realizado trabajos de crítica literaria, ejercido la docencia y participado en encuentros literarios fuera y dentro de su país. Publicó en 2002 El libro de la desobediencia, Editorial La (H)onda de David, y ganó el Premio Nacional de Literatura “César Dávila Andrade” el mismo año con su segundo libro, Carni vale, publicado posteriormente por la Universidad de Cuenca (http://rai.ucuenca.edu.ec). Su tercer libro, Labor del extraviado, fue publicado por Editorial Koz, de Quito. Textos suyos han aparecido en la revista Solotextos, de la Casa de la Cultura Núcleo del Guayas, y por revistas virtuales de Chile y España. === Sacrilegio Roderick Guzmán Meza ================================== Elena había ido a misa casi todos los domingos desde que llegó a la ciudad. Proveniente de un campo, vivir a la sombra de grandes edificios en la urbe le había hecho disminuir su sentido de amplitud y sustituirlo por los de elevación, altitud y cúspide. Lo vasto era ahora sólo un recuerdo. Mirar esas elevaciones y sus sombras, esa longitud vertical sobre su rostro, le convertía ahora en una prudente criatura de las simples llanuras, de los callejones y los zaguanes. Su corazón latía dentro del templo, protegido por curvas óseas y cartílagos. No sabía cómo definir su sensación, pero a veces era alumbrada por una efímera corazonada, cercana al misticismo. A los lados, los nichos de los santos le embrujaban en paradójica imprudencia. Vestidos con sus hábitos oscuros, sus ojos en blanco o levantados hacia una invisible nube el espíritu podía descubrir cierta afinidad relacionada con lo más elemental de la existencia. No era capaz de criticarse, de definir sus errores en materia de fe. Cuando veía a estos mártires de luz, a estos ángeles del suplicio, algo le palpitaba debajo de la cúpula de sus senos, sobre todo en la oscura y susceptible aureola de los pezones, en las curvas armazones de sus costillas. Pero no eran para ella errores, no eran asomos de irreverencia, protegida como estaba por el amplio manto de las estrellas incrustadas en lo alto de la bóveda. Elena era coja. Su cuerpo oscilaba graciosamente cuando caminaba por los pasillos del santuario, entre los bancos, con cuidado para no pisar la sombra de los mártires zarandeada por la flama de las velas. Acaso importa padecer este tipo de anormalidad física, cuando se tiene la posibilidad de ser feliz ante la mirada de tan abundante número de bienaventurados, se preguntaba cuando era sorprendida por el recuerdo de su deformidad. Pero, más allá de esta circunstancia, algo le hacía falta explicarse, a saber. Un cálido oleaje le ascendía por los brazos y le acariciaba la barbilla al estar de rodillas ante el altar mayor. Cerraba los ojos y emprendía un recorrido por dimensiones de amplios salones iluminados por sonrisas cándidas y blancas, por corredores temporales donde podía ver a quienes habían sufrido por la fe, clavados a los maderos, lanzados a calderos encendidos, martillados los miembros y quebrantados los huesos. Entonces le abordaba el espantapájaros del miedo. Sufrir era necesario para alcanzar esa virtud y su corazón no era partidario de llegar a la dulzura del néctar luego de haber paladeado la hiel. Cierta mañana de domingo, cuando la misa había concluido y la paz había sido deseada entre apretones de manos, lisonjas y abrazos, bajo los auspicios del párroco, con el roce del viento impulsado por los ventiladores, debajo del resplandor de las velas y los tubos de mercurio, Elena decidió arrodillarse ante la figura sacrificada del altar cuando todos hubieron abandonado la parroquia. Pidió sabiduría para entender la forma de seguir el camino, pidió paciencia para no claudicar, pidió clemencia por su incertidumbre y su duda. De hinojos estaba, cuando algo la sustrajo de la ferviente concentración. Alguien había hablado en uno de los corredores por donde establecían contacto el recinto religioso y sus oficinas. Cuando abrió los ojos para mirar hacia el lugar de donde provenía la voz, no había nadie. Trató de afinar su visión, pero quien hubiera sido ya se había marchado. Entonces, fue cuando reparó en aquello. La imagen del hombre clavado en el madero estaba desnuda. Las piernas cruzadas apenas preservaban el pudor del cuerpo martirizado. Las rodillas laceradas, la piel herida, los hilos de sangre, numerosos y extensos, eran meras distracciones para los espectadores, pero la intención era solapada, ni indulgente ni misericordiosa. La púdica postura del santo del madero era un solapado intento por no hacer tan evidentes la efervescente sensualidad de la desnudez, el sufrimiento y la muerte, ligada de manera inmediata y escondida a la expectativa de la resurrección, de la vuelta a la materia exaltada por la vida. Elena sintió algo dentro de sus vísceras, primero debajo de su piel. Recorrió sus más escondidos sitios de vitalidad, se alzó sobre un promontorio, tal vez un órgano inflamado, para luego lanzarse en vertiginoso tránsito hacia los caudales arteriales. Allí, en el reclinatorio, miraba con fervor el ascenso de la pierna, la postura de las articulaciones entumecidas, adivinaba el calor de los muslos y el temblor de la carne herida, el frenesí del vientre, el estupor del órgano de la reproducción, ahogado bajo un leve asomo de tela manchada por la sangre. Con poco disimulo para su conciencia, no dejaba de mirar el pecho expandido en la agonía del asma de la violenta muerte, el cuello erizado de venas azules, los hombros dislocados y heridos, las manos abiertas, machacadas por los mazos, los capilares rasgados por los clavos, los empeines de los pies triturados, abiertos por el indiferente metal. Embebida en su impudor, reparaba en el ángulo de las axilas donde imaginaba el olor secreto del pelambre, del sudor que gotearía y resbalaría sobre el costado desgarrado por la lanza. Entregada a su furor secreto, apretaba las manos, al punto de hacer crujir el rosario, de hacer saltar las rosadas cuentas sobre los adoquines. De dónde provenía esa furia de hogueras. No podía evitar sentir esa efusión de efluvios. Era su versión de la pasión y el martirio, de la tortura y el sacrificio. Deseaba esa imagen, esa materialización humana de hombre doliente, de varón de congoja, esa ruina sudorosa y sanguinolenta clavada a un madero. No pudo evitar sentir, en una apoteosis de evasión y tal vez de elevación, el lúbrico flujo entre sus muslos apretados. ** Roderick Guzmán Meza rguzman78@hotmail.com Periodista, poeta y escritor panameño (Panamá, 1957). Ha escrito obras como Herejías, Blasfemias y otras maldiciones, El loco, El asesinato de Borges, El clon, Ejecución de Judas, Genocidio, El padrastro y El fusilamiento, entre otras. Actualmente, es analista de mercados de una institución estatal. === La confusión creciente de la alcantarilla (fragmento) ================= === Adán Echeverría ======================================================= *** Sacerdocio para equilibrar el universo en el confuso transgredir de religiones esclavos traumas será necesario: tres días de lluvia el sacrificio de las aves sobre la columna del silencio expulsar de Occidente los ministros (inocentes batracios) secar los ríos púrpura que fluyen del confesionario en la cuaresma y sobre la costra del desierto dejar caer el muro de las niñas *** Del dadaísmo del diablo Dobla dóblame dóblate doblégalos que los diablos débiles digan de la directriz del día los dédalos deseosos de dátiles doscientos querubines díscolos derrumban sus derechos desgastados de verdad dicen que sus dioses dialogan entre durmientes dromedarios y al despertar dulcísimo dantescos demonios despiden a Dadá *** Círculo de sombras Se presiente el encierro en el convento los muros han envejecido su espera ya la columna incendia los bosques espirales espirales los giros del fuego en su creciente maduran todo se reúne en derredor hasta formar el ojo inmenso de la luna que todo lo distingue y lo guarda Porque el prostíbulo crece al afirmar la noche descansan las clavículas maderos desgastados acero derruido de las celdas sábanas de musgo incensarios fértiles columna de fuego bajando hasta el altar y el holocausto responso de iglesias sobre el cuerpo en llamas de las monjas campanario en éxtasis tañe cobardía en la frente de sus víctimas rosadas novicias deseosas del perdón y el vino ceremoniosa lencería bajo la sotana El elixir de Satán última fuente a través de su cadera (donde bebe el macho cabrío sus temores lumínicos) se acerca convicto en las paredes dibuja en el suelo la magia de su cruz y ríe a carcajadas contra los espejos descolgando la sombra del hábito en el portal de sacristía... Cuando llega cabizbajo el alba el filo de los dientes escapa en tulipanes de sol el cuerno atraviesa los vitrales inunda los retablos y la carpa de aire truena sus cuerdas sobre el infortunio Manos afiebradas círculo de sombras en el confesionario *** Noche rota I te amé dentro del sepulcro hasta la inconciencia y el ramaje de laureles contempló mi rostro famélico mordiendo tus clavículas el relámpago desprende salamandras del cuello labios amoratados bajo la huella de basiliscos que anuncian la madrugada escapar de la noche en tulipanes negros añorar la caída de las hojas sobre muslos sudorosos volverse humus en el vientre victimado bajo la claridad de tus ojos rutilantes en el resplandor de las estatuas detenidas se vuelcan las alas de los cuervos II el trigo dobla sus espigas bajo tu vestido sucio de pie alcanzas a detener el ciclo de la luna los cometas se te enredan al cabello diadema de luciérnagas aura inconsumible romper la hora exacta del amanecer anidar la eternidad de la violencia en los pasillos polvosos de este cementerio III soy el almendro cuya sombra se postra hasta la tumba un ladrido acercándose en la niebla después de violar tu féretro te elevo en las raíces de mis manos hacia el eco creciente de la noche *** Capricornio para Ileana Garma Veinte años y el cabello tapió las pantorrillas almendradas soy alacrán inoculando veneno en el eclipse es Enero el hueso de los mangos prolonga sus aromas úlcera de sangre rayando el horizonte intactos golpeamos el aire hasta sentirnos dentro de la muerte cruza el viento en remolinos ámbar tus clavículas emergen por las noches se abren las venas ante la luz de golondrinas mientes con el caracol dentro de los párpados tus robles aprietan el pasto de la luna en el resplandor de tus huellas la sombra de la lluvia dibuja ceniza en cada trébol con uñas hiriendo el cenit de alumbre sin claudicar los reflejos de la carne triunfas en los ríos negros que despueblan mi ser *** Sacrificio Es la muerte un gato centinela en equilibrio de albarradas Los diablos siegan las cabezas como cortando trigo en el Verano Relampaguea en su ritual la lluvia los tréboles de luna cambian su sombra El rostro es laberinto que asoma a la ventana se abre el páramo entierra su uña el trueno Los árboles hambrientos de fuego edifican la noche Los ciegos se agolpan en la cornisa a esperar el viento de la sangre dar el último paso hacia el abismo Cae el cuerpo y sonríe la hoguera *** Tántrico recuerdo de noche espesa para Patricia Garfias I el clero de hipnóticos escapa en duermevela recorre los suburbios heliocéntricos del dislate filtra la sombra de agua sobre calles hediondas que no se detienen junto al horizonte permanecen a través de los garitos intoxicando el garbo las gargantas raspan lo etéreo del sonido ambiente pasillos lustrados y asépticos rincones batas clínicas y el trepidar de piernas afuera junto a los jardines sobre el resplandor de las quimeras nubes plenilunios en fuga maniqueos lacerantes el acero de la espalda espera su caída oculta atado sin premura a la cama de ciegos introduce la nostalgia entre los ojos cánidos sin agotar la calma en los rincones del siquiátrico se abren los cerrojos se preparan las jeringas enfáticas y el desfilar de los calderos hasta la cirugía hermética con todo y luz grisácea sobre los voladores del silencio y la torpeza coaccionante la desbandada estéril de los transeúntes es la represión sin forma del anochecer neurálgico imitación copia fina redoble de tambor detrás del cortinaje de la mente II los lunes nadie se levanta a recoger migajas piernas rebeldes sobre el rifle de los hombros enredados gritos girando en las paredes acusaciones de píldoras y el envoltorio subterfugio sobre las almohadas se eleva el rencor de los suicidas hasta colgarse del techo y mirar las sobredosis que desfilan su aburrimiento en el climaterio de las ratas se renuevan los revólveres de sombra pedazos de invierno detrás de la cortina y nadie llama por teléfono en esta madrugada de auxilios e independencias III pero al retornar la noche con rectilíneo paso detrás de la albarrada adentro de los higos cumpliendo el rojizo parpadeo de los musgos somos cuarzo escondido (navaja nueva) sombra de alacranes en los labios secos ramajes que no palpitan flores nadie pregunta entre la niebla se eterniza la muerte espera sigilosamente espera que llegue la vértebra o el sueño de mandrágoras a depositar la sien de podredumbre plagado de silencios sobredosis y penumbra viciando la caída nostalgia en la memoria el relucir del viento inabordable se introduce a los fármacos lunarios IV los tobillos traspasan el encierro y los jardines se agota la mirada en el vaivén del reloj la lluvia nicotina los consume mirando las paredes fijos en el movimiento de las escolopendras entregados a la revolución fantasmagórica con el fuego de las gárgolas devoran el amanecer de los arcángeles crucifican la noche en las columnas del edificio blanco bajo todos los vitrales en el dintel exorcizante de la gloria: parasitarias víctimas de la cordura inhóspita herrumbran los camastros las conciencias de obstinados olvidos relegados a su propia lepra sobre los bordes de la ciudad amarga *** Renacuajo celeste entre las rocas para Ileana Garma entre las piernas contenidas de la tormenta sigilosas ondas recalan a contraluz abigarrando el lodazal simiente entre lirios agridulces torpes sapos reinan sus pellejos enfocan el sonido oboe de la noche caudal inquilinaje de reflejos en el fango y brotan de las perlas aceitunas los hijos de los musgos con sus retorcidas colas mortecinas el vigilante ojo de los charcos ante el reflejo exorbitante del relámpago madura en remolinos bajo la hojarasca: siempre que te tengo exánime en labios celadores indómita execrable disoluta me pudro con las aguas del pantano de tu vientre *** Eterna búsqueda interior para Patricia Garfias No quiero su luz no quiero su resplandor eterno no el fulgor del mar inmóvil no el tiempo sobre el cuerno del alba ni sombra de eucaliptos ni iguanos bajo el sol amargo Somos pardos tigres que agonizan bibliotecas elefantes de uñas planas que no dejan rastro purificadas pesadillas del juglar arcaico destello delirante colgado en la cintura de la noche El tiempo gris se lava de las piernas útero creciente violadas chamacas y los dientes sempiternos ácidos el grito de las novias de encaje somnoliento trasfondo de equinoccio arena marea calamares pálidos oleaje memoria intacta Y si atravieso los manglares del alma somos ventisca huracanada glaciar disuelto en las hormonas calcinados ojos cadáver átomo dios *** De la esquina del ahogo cuelgan las miradas brincan las navajas todas por las fronteras de luz donde vislumbran el reto mirando mirar esas arenas que extienden la soledad y el horizonte de cactus La conclusión de borracheras nace entre los dientes toma forma y destino se deja atrás el miedo atado en las palmeras se olvida la milpa y el ritual de lluvia El sol teje su iridio dentro de las células avanza la arena en la mirada mezclando genes sobre tréboles y un parto el abandono de la hembra adioses cortos a la ciudad fantasma nada importa dentro de la huída Como centinelas a través de antros pendulares esos volátiles gringos por la furia de ser parias antagónicas mienten sus minúsculos reptiles fluorescentes ofertan sus inagotables vicios portarretratos del odio que los colma a estos buscadores de oportunidad sitiados en la penumbra del sueño Tiemblan pétalos por la trenza de las indias confidentes quedadas bajo las palmeras olvidadas dentro de las casas labrando silencios en la roca remolino amargo de la piel levantando escarcha combustible pretérito de incandescencias hostiles esperan el regreso del viajante o del dólar hasta agotar la honra Y el milagro en cada célula es nacer de la derrota Detrás de la albarrada las lenguas y el hambre de los perros del sol esconden su tragedia mecánica labios agudísimos liban por la luz Ellas se enredan sobre sí mismas ante la codicia de las manos que les alimentan las carnes en este abandono de hombres que han huido a las fronteras Ellas permanecen como álamos girando sus raíces miran como el sitio se conforma de dragones y rameras opacan los goces trastornados tornasoles quiebran las caderas por la música egocéntrica en los colmados tugurios donde precipitan Sobre la noche neón que se percibe intacta brincan la madrugada hasta el cansancio alterno y los roedores de su carne arrastran el sentido derramando espejos lacerantes al tic tac de las piernas sin costura Las costillas se abren al reflejo abierto grito para un eco sin rencores para que caiga el agua... y el vinagre de sueños hermafroditas Ellos en la huída consumen consumibles confiscados en esas fronteras que ahogan las vidrieras en esa esquina rota esquina boomerang ese río que se lleva los complejos a contrapelo Dentro de la arena bajo la nostalgia lengua que adorna sus mástiles su maíz transgénico su frijol y su machete antiguo De aquellas noches de silencios sólo queda la calavera al polvo la hembra al viento lejanos como el recuerdo bajo la niebla de la rabia siempre dispuestos siempre a ser ahogados por la supremacía del sueño americano *** Delicadas manos las recorren cumplen sus años vírgenes caminando salones pletóricos de globos plateados fulgurantes espejos miradas pegajosas rostros alegres de los conciudadanos parias motín de sociedades disolutas vestidas de frac oliendo a yerbabuena sitiadas como flores hambrientas enroscadas en sutiles arcos semejando serpientes mordiendo los pliegues del pudor cansino bajo adornos metálicos colgados de los techos altos como el orgullo blancos como la honra y con los candelabros vislumbrando alfombras rojas estas niñas debutantes se perciben limpias como los días antiguos y los apellidos de siempre entre crinolinas se deslizan en brazos de hombres inconclusos en el vals que hastía con sus notas la lustrada duela y crece el láser sobre los cabellos engomados la luz negra vigila la cornisa de sus labios el ci di digital estereofónico esculpe la noche que comienza se sueltan las correas ellas encienden la entrepierna en los dedos chambelanes que portan en solapa tulipanes blancos camuflajeando los condones las pastillas de menta y la garra del deseo después de tragar la hostia (ante la cruz y de rodillas) reniegan destinos de pureza ¿victimadas rosas o sedientas ninfas? afloran en las mejillas el maquillaje de besos y abandonan madres moral religión alabanza olvidan los voluntariados el catecismo y sus tres dioses unificados de esta globalización masiva blasfeman la agonía del vestido largo disuelven los peinados y con las zapatillas en la mano corren a petrificar su sexo tras esconder el ramo y arrancarse el relicario purifican con semen los hábitos de la familia y exasperando el deseo hurgan las braguetas ¡hermosas! golpeando los senos con rosarios aromáticos rítmicamente bajan y suben la vagina excelsa atravesando la herida el sueño anticonceptivo del Poder que ahora las corona ** Adán Echeverría adanizante@yahoo.com.mx Escritor mexicano (Mérida, Yucatán, 1975). Escribe poesía y cuento. Biólogo con Maestría en Producción Animal Tropical por la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady, http://www.uady.mx). Integrante del Centro Yucateco de Escritores, A.C., de cuya revista Navegaciones Zur es editor. Ha publicado los poemarios El ropero del suicida (Editorial Dante, 2002), Delirios de hombre ave (Ediciones de la UADY, 2004) y Xenankó (Ediciones Zur-PACMYC, 2005). Participa en los libros colectivos Litoral del relámpago: imágenes y ficciones (Ediciones Zur, 2003), Venturas, nubes y estridencias (ICY-INJUVY, 2003) y Los mejores poemas mexicanos; edición 2005 (Fundación para las letras mexicanas y Joaquín Mortiz-Editorial Planeta, 2005). Textos suyos han aparecido en las revistas Abisal (Instituto Quintanarroense de Cultura), Luna zeta (Oaxaca), Acequias (Universidad Iberoamericana de Torreón, Coahuila), Tierra Adentro (Conaculta), Alforja de Poesía (Universidad Autónoma Metropolitana, UAM), El Universo del Búho (Instituto René Avilés Fabila), Molino de Letras (Texcoco, estado de México), Fandango (Oaxaca) y SIC y Los Otros Errores (Distrito Federal), así como en el suplemento Arena del periódico Excélsior (Distrito Federal) y en las revistas digitales Prometeo Digital (http://www.prometeodigital.org), Proyecto Sherezade (http://home.cc.umanitoba.ca/~fernand4), Ficticia (http://www.ficticia.com) y El Otro Mensual (EOM, http://www.eldigoras.com/eom/umbral.htm). Coordinó el taller de creación literaria del Injuvy (2003-2004) y el Taller Literario Grietas (2004-2005), participa en el taller del CYE y coordina la Catarsis Literaria El Drenaje. Ha obtenido diversos reconocimientos en su país, como el primer Certamen de Poesía Joven Jorge Lara (2002) y el Premio Nacional de Poesía Rosario Castellanos, donde obtuvo el segundo lugar. |||||||||||||||||||||||||||||| EL BUZÓN ||||||||||||||||||||||||||||| === Mio Cid =============================================================== 20 de noviembre de 2006 Buen día: Me llamo Ángeles Terrón y soy orientadora de un centro de secundaria y bachillerato. Con motivo del octavo centenario del Cantar de Mío Cid quisiéramos pedirles su importante y valiosa colaboración para un proyecto en torno a dicha obra. Queremos hacerle un homenaje a través de una exposición en la que se contará, entre otras actividades, con un libro manuscrito realizado por todos los alumnos del centro. Nuestra petición para ustedes es que nos enviasen una pequeña aportación en la cual reflejaran la importancia de estas actividades dentro del marco educativo. No hace falta algo demasiado extenso. Le hemos pedido a otras entidades y personas del ámbito educativo y cultural esto mismo. Dichas aportaciones aparecerán también en un anexo del manuscrito que intentaremos tener acabado en el mes de mayo. Os anexo un ejemplo de aportación que nos han mandado desde otra asociación. Si no es mucho pedir, es deseable que figure en un documento adjunto con un encabezamiento o membrete de la entidad cultural que representa. “Desde [nombre de la asociación], queremos manifestar nuestra más sincera admiración por los alumnos del COLEGIO PABLO VI por su excelente labor y esfuerzo en la trascripción del Cantar del Mío Cid con motivo de homenaje al libro en su octavo centenario. ”Es una verdadera satisfacción observar como las nuevas generaciones de estudiantes siguen mostrando su interés por la literatura, comprendiendo, analizando e interpretando la cultura como una herramienta de presente, como un instrumento de futuro. ”Humildemente, queremos alentar a estos jóvenes a que sigan mostrando este esfuerzo e inquietud por todo aquello que les permita conocer y conocerse, aprender y construir unos cimientos sólidos para el día de mañana. ”Finalmente, queremos resaltar la magnífica labor docente que existe detrás de tal formidable proyecto. Su labor, tan difícil como hermosa y vocacional, nos hace una vez más reflexionar sobre la enorme responsabilidad que exige su trabajo, llevada a cabo a la perfección con enorme dedicación, profesionalidad e ilusión. ”El COLEGIO PABLO VI es un ejemplo a seguir y queremos agradecerles el hacernos de alguna forma partícipes de esta valiosa actividad”. Muchas gracias de antemano. Esperamos su respuesta. Pueden enviar su aportación a la siguiente dirección: Ángeles Terrón; Colegio Pablo VI; A Rúa de Valdeorras 32350; Ourense, España. Ángeles Terrón Cobo angelesterron@telefonica.net ||||||||||||||||||||||||||| POST SCRIPTUM ||||||||||||||||||||||||||| “Las cosas no tienen significado: tienen existencia. / Las cosas son el único sentido oculto de las cosas”. Fernando Pessoa (como Alberto Caeiro), “O mistério das cousas”. En: O guardador de rebanhos (1946). === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviarnos algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede verlas en el Web en http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. Si lo prefiere, puede recibirlas por correo electrónico escribiendo un mensaje a info@letralia.com, con la palabra "Condiciones" en el subject, o simplemente dando un doble click de ratón en el enlace siguiente: mailto:info@letralia.com?subject=Condiciones. ########################################################################### El alojamiento de nuestra página web en http://www.letralia.com es cortesía de Abracaadabra Network (http://www.abracaadabra.net) Letralia, Tierra de Letras, es una producción de JGJ Binaria (http://www.letralia.com/binaria) y circula para el mundo de habla hispana desde Cagua, Venezuela ########################################################################### Atentos: nuestra próxima edición circula el lunes 18 de diciembre de 2006