~~~~~~~~~~~~~~~ Año XIV Cagua, Venezuela Nº 223 ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ 7 de diciembre de 2009 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es ~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet. ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ ISSN: 1856-7983 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ === Sumario =============================================================== | Literatura especializada. / Marcelo en miniatura. | Breves | Emiten veredicto de concurso literario universitario | Noticias venezolano. / Cineasta venezolano Pedro Ruiz gana premio | en Canadá. / Fallece Amparitxu Gastón, viuda del poeta | Gabriel Celaya. / Lili Mendoza obtiene el premio | centroamericano Yolanda Oreamuno. / Economista Roberto | Rubio ingresa a la Academia Salvadoreña de la Lengua. / | Rafael Sánchez Ferlosio gana el Premio Nacional de las | Letras de España. / Firman convenio para la | digitalización de la obra de Juan Ramón Jiménez. / | España adquiere soneto de Federico García Lorca por | 12.000 euros. / Falleció el productor venezolano Jacques | Braunstein. / Unión Europea ampliará digitalización de | libros en Europeana. / Entregados en San Joaquín los | premios Alejo Moreno. / Bolivia inaugura un museo de | minería en el interior de una antigua mina. / El | Salvador promoverá a sus artistas en el exterior. / El | Ateneo de Caracas inaugurará en enero su nueva sede. / | Rafael Cadenas al recibir el premio FIL: “La poesía | nunca será masiva”. / A los 94 años fallece en Caracas | el artista venezolano Claudio Cedeño. / Muere el | fotógrafo colombiano Hernán Díaz. / Ernesto Cardenal se | declara “perseguido político del gobierno”. / José | Emilio Pacheco gana el Premio Cervantes 2009. / España | dona 98.000 libros a Paraguay. / Congreso de Colombia | aprueba nueva ley de bibliotecas. / Bolivia denuncia | ante la ONU robo de más de 1.800 piezas patrimoniales. / | Presidenta Bachelet inaugura en Lisboa monumento a | Gabriela Mistral. / Caracolas de Neruda se exponen en el | Instituto Cervantes. / Jorge Esquinca gana el Premio de | Poesía Jaime Sabines. / Patronato García Lorca recibe | grabaciones inéditas sobre el poeta. / Premio de | Investigación sobre la Emancipación ya tiene jueces. / | Sale a la luz la Nueva gramática de la lengua española. | / España concede su Orden de las Artes y las Letras a | Haruki Murakami. / Chile homenajea a Víctor Jara con | funeral a 36 años de su asesinato. / Kafka escribió | siguiendo a Dostoievski, afirma investigador colombiano. | / Diccionario del español del Uruguay contendrá más de | 11.000 términos. / FIL Guadalajara cierra con leve | aumento de asistencia. / Siete autores enseñarán a | escribir en Caracas. / Herta Müller pronunció discurso | previo a la entrega del Nobel. / Entregarán en Caracas | premios de concurso de literatura penitenciaria. / Cagua | celebra esta semana su Feria del Libro. / Excavación en | Alfacar no ha revelado los restos de García Lorca. | | “Margherita Sarfatti, estrella parda del fascismo”, | Artículos y Luisa Futoransky. / “Vicente Huidobro: genio inventor | reportajes del creacionismo poético y transformador del arte | literario”, Rafael Rosado. / “El diario de los dioses”, | Ángel Castaño Guzmán. / “El cine ha muerto”, Gustavo | Rubén Giorgi. / “Simón Bolívar: el general desamparado”, | Jorge Castellón. / “Las migraciones íntimas y la ilusión | de la libertad”, Andrea Cabel. / “En ausencia de Blanca, | de Antonio Muñoz Molina”, Silvia Alcaide Baena. / “Para | escribir una crónica con el menor esfuerzo”, Alejandra | Córdova Rojas. | | “Los cuatro veintes de Triunfo Arciniegas”, entrevista | Entrevistas por Carlos Sánchez Lozano. / Gustavo López Ibarra: “Los | mapas imaginan una realidad antes que reflejarla”, | entrevista por Luciana Schavelzon. | | “Paul Auster: el azar como estética”, Sergio G. | Sala de ensayo Colautti. / “Compasión, culpa y solidaridad en Los | heraldos negros de César Vallejo”, Rosa Ibáñez. / “Eliza | Lynch y Elisabeth Nietzsche: dos mujeres en el | Paraguay”, Andrés A. Ugueruaga. / “¿Cómo crear un | pensamiento artificial?”, Salvador Sánchez Melgar. | | “Letras marcadas”, Alessandro Spillari P. / Textos del | Letras poemario inédito “Noches de Escandivia”, de Mharía | Vázquez Benarroch. / “Notas para una paideia”, Milly | Epstein-Jannai. / “Descomposiciones”, Úrsula | Fuentesberain. / “Una sombra en el jardín”, Joaquín | Robles Zabala. / Poemas de Sergio Manganelli. / | “Burbujas de materia oscura”, Juan Carlos Urbáez M. / | Poemas de Mabel M. Bellante. / “El lugar de todos los | deseos”, Jaime Luis Albores Téllez. / Poemas de Jannet | Weeber Brunal. / Tres relatos de Lesbia Quintero. / | “Miseria blues” (extractos), de Gregorio Echeverría. / | “No quiero ser esa mujer”, Diana Catalina Rubiano | Miranda. / Poemas de Félix Rodríguez Rodríguez. / “De | los carruseles y esa sortija escurridiza”, Agustina | Jazmín Moschetti. / Poemas de Jairo Alberto Castillo | Romerín. | | José Emilio Pacheco. | Post Scriptum | =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753 =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Premio Nacional del Libro de Venezuela 2007, Centro Nacional del Libro http://www.cenal.gob.ve =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2008, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Para suscribirse a Letralia, envíe un mensaje vacío a: letralia-subscribe@gruposyahoo.com Para desuscribirse, envíe un mensaje vacío a: letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com También puede formalizar su suscripción o su desuscripción en un formulario visible en nuestro sitio en el Web: http://www.letralia.com/herramientas/listas.htm Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/tierradeletras/archivo.htm ||||||||||||||||||||||||||||||| BREVES |||||||||||||||||||||||||||||| Literatura especializada. Hasta el 12 de diciembre, y del 12 al 16 de enero, es posible inscribirse en la Especialización en Creación Narrativa abierta por la Universidad Central de Bogotá, que iniciará sesiones el 15 de febrero de 2010 en horario de miércoles y viernes de 6 de la tarde a 9 de la noche. El programa es resultado de la experiencia de 27 años del Taller de Escritores Universidad Central (Teuc) y está dirigido a profesionales de todas las áreas que deseen incursionar en el mundo de la creación narrativa. La especialización tendrá una duración de un año académico, distribuido en dos semestres, con un total de 232 horas de clase presencial y 29 créditos académicos. Durante este lapso se hará un recorrido por las distintas vertientes de la literatura universal, así como de las demás manifestaciones del arte, para generar la experiencia de la creación narrativa; se propondrá herramientas para la composición de textos literarios, que incluyen el conocimiento de la lengua materna, así como las técnicas y recursos narrativos, y se brindará, además, criterios para el desempeño en actividades como la edición, la docencia y la gestión de proyectos literarios. La propuesta pedagógica está orientada por el desarrollo de la praxis creadora: acceder al conocimiento de la teoría y las técnicas narrativas mediante la experiencia. Hacer conciencia de las categorías, elementos y componentes teóricos a través de la acción. Los profesores serán Isaías Peña Gutiérrez, Aleyda Gutiérrez Mavesoy, Joaquín Peña Gutiérrez, Viviana Nieto, Roberto Burgos Cantor y Jaime Echeverri. Para solicitar información sobre costos o inscripciones, llame al número 342 37 90 o escriba a mireyaucentral@yahoo.es. http://www.ucentral.edu.co/humanidades/teuc.htm Marcelo en miniatura. Hasta el próximo 28 de diciembre, en los espacios de la Pérgola de la Casa de la Cultura de Maracay (Aragua, Venezuela), estará abierta al público la expoventa de artes visuales “Universo fantástico”, del artista yaracuyano Marcelo Martínez, quien a través de sus obras aborda las distintas tendencias del arte contemporáneo. Martínez es un destacado artista nacido en Yaritagua, con muchos años radicado en Aragua y de formación autodidacta, la cual expresa en cada uno de sus trabajos creativos. La expoventa está compuesta por 700 miniaturas, de 10 por 8 centímetros cada una, pintadas al óleo sobre MDF. ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. === ¿Le interesa estar informado sobre concursos? ========================= Reciba por correo electrónico los anuncios vigentes de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestra lista de distribución. Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vacío a letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm. Si desea enviarnos las bases de un concurso, escríbanos a info@letralia.com |||||||||||||||||||||||||||||| NOTICIAS ||||||||||||||||||||||||||||| *** Emiten veredicto de concurso literario universitario venezolano Fanes, de José Delpino y El bosque de los abedules, de Enza García Arreaza (http://www.letralia.com/firmas/garciaarreazaenza.htm), son los libros ganadores en las menciones poesía y narrativa, respectivamente, del III Premio Nacional Universitario de Literatura, según el veredicto anunciado el pasado 16 de noviembre. Ambos libros serán publicados en la colección Papiros 2010 de la editorial Equinoccio (http://www.equinoccio.cultura.usb.ve) de la Universidad Simón Bolívar (USB, http://www.usb.ve). En poesía, el jurado compuesto por los profesores Arturo Gutiérrez Plaza (http://www.letralia.com/firmas/gutierrezplazaarturo.htm), Lázaro Álvarez y Gregory Zambrano, seleccionó el poemario Fanes, de Delpino, por considerar que “entre sus atributos destacan su sostenida factura y tensión verbal, a lo largo de casi todo el libro, originada en una profunda conciencia de los poderes del lenguaje, así como su unidad y coherencia interna, aspectos que evidencian una singular madurez del oficio escritural”. Por su parte, Luis Barrera Linares, Celso Medina y Carlos Sandoval señalaron que El bosque de los abedules, de García Arreaza, es “un libro concebido de manera orgánica, el cual revela un eficaz manejo de las historias en una cuidada y fluida prosa. Asimismo, el jurado resalta el adecuado uso de ciertas referencias culturales que enriquecen las anécdotas dando a las tramas una particular dimensión reflexiva”. Delpino es estudiante de la Maestría en Literatura Latinoamericana de la USB, mientras que García Arreaza estudia filosofía en la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve). El jurado de poesía hizo mención especial de otros tres libros, en los que se observan hallazgos poéticos significativos y una encomiable intuición lírica: Por no mentir al silencio, de Rubén Darío Carrero (Universidad de Carabobo, UC; http://www.uc.edu.ve), Destino del viento, de Juan Luis Landaeta Sarmiento (Universidad Católica Andrés Bello, Ucab; http://www.ucab.edu.ve) y Antigua al tiempo, de Raquel Abend (Universidad Monteávila, UMA; http://www.uma.edu.ve). La Dirección de Cultura de la USB informó que el premio quedó desierto en la categoría de ensayo por no presentarse trabajos a concurso. Los ganadores recibirán un premio en metálico de 1.500 bolívares, una selección de libros del género correspondiente de los fondos editoriales de las universidades nacionales y la publicación de las obras con Equinoccio. Fuente: FBV *** Cineasta venezolano Pedro Ruiz gana premio en Canadá La dérive douce d'un enfant de Petit-Goâve (La dulce deriva de un niño de Petit-Goâve), filme del venezolano Pedro Ruiz, se alzó con el premio del público en el Reencuentro Internacional de Documental de Montreal (RIDM), realizado del 1 al 21 de noviembre en Canadá. La crítica canadiense ha acogido esta cinta como una obra maestra que revoluciona la manera de contar a través de un documental. La producción, que muestra un viaje íntimo sobre la obra y el imaginario del escritor y periodista haitiano, radicado en Quebec, Dany Laferrière —uno de los creadores literarios más originales de los últimos diez años—, fue nominada como mejor obra cinematográfica. Nacido en Puerto Príncipe y radicado en Canadá después de 1976, Laferrière —reciente ganador del prestigioso premio de literatura Médicis, en Francia— es homenajeado en esta película que muestra su trayectoria y espíritu creador, con obras que invitan a borrar las fronteras y apaciguar el miedo de la existencia. En este documental de 95 minutos la cámara acompaña al escritor por una docena de ciudades, entre ellas Montreal, París, Nueva York, Puerto Príncipe y el mítico pueblo de pescadores de Petit-Goâve. Durante la incursión en Haití, Laferrière reflexiona sobre el país de su infancia, el país que es hoy día y el exilio, principales fuentes de inspiración de su obra. Es en ese momento cuando se impone El enigma del retorno, su más reciente libro. El director venezolano y productor de esta película, Pedro Ruiz, graduado de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve), correalizó Animal tropical en Montreal y el documental México ilegal (ganador del Premio Regional Andino de Cine Documental Documenta 2009). También dirigió cuatro capítulos de la serie Sones y pasiones en Cuba, para Telesur (http://www.telesurtv.net). Con este trabajo ha logrado ubicarse entre los primeros cinco lugares de preferencia comercial de las salas de cine en Montreal. La película, que estuvo presentándose hasta el 3 de diciembre en la sala comercial Cinéma Paralléle (http://cinemaparallele.ca), será transmitida el 12 de diciembre en el canal canadiense TV5 Québec (http://www.tv5.ca). Fuentes: ABN • Natalia Gnecco Blog *** Fallece Amparitxu Gastón, viuda del poeta Gabriel Celaya Amparitxu Gastón, viuda del poeta español Gabriel Celaya, falleció el pasado 24 de noviembre en su domicilio de Madrid tras padecer una larga enfermedad, según informó la Diputación Foral de Guipúzcoa (http://www.gipuzkoa.net). La diputada de Cultura y Euskadi de Guipúzcoa, María Jesús Aranburu, recordó que Amparitxu, como era conocida la viuda de Celaya, mantenía una estrecha colaboración con la institución foral guipuzcoana desde que ésta adquirió la biblioteca y los fondos documentales del poeta. Aranburu expresó su “profundo pesar” por el fallecimiento de esta donostiarra de Ondarreta que estuvo unida a Celaya durante más de cuatro décadas, hasta la muerte del poeta en 1991. El impulso de Amparitxu y la colaboración del profesor de la Universidad de Granada (http://www.ugr.es), Antonio Chinarro, permitieron a la Diputación editar la poesía completa de Gabriel Celaya en tres tomos, además de una selección de ensayos, con la ayuda de la editorial de su amigo Luis Visor (http://www.visor-libros.com). Desde la muerte del poeta, la Diputación, a través del Centro Cultural Koldo Mitxelena (http://kmk.gipuzkoakultura.net/index-es.php), ha mantenido un “contacto continuo con Amparitxu, que ha servido para acrecentar y enriquecer el fondo de Gabriel Celaya”. Fuente: EFE *** Lili Mendoza obtiene el premio centroamericano Yolanda Oreamuno La Asociación Costarricense de Escritoras (ACE, http://www.laace.org) anunció el martes 24 de noviembre el resultado del Concurso Centroamericano de Cuento Yolanda Oreamuno, que por decisión unánime recayó sobre el relato “Todas nosotras tus voces”, de la escritora panameña Lili Mendoza (Panamá, 1974). El jurado estuvo integrado por la periodista Aurelia Dobles, la poeta Cristy van der Laat y el escritor y periodista Gerardo Bolaños. La decisión estuvo fundamentada en “el uso parco pero certero de recursos narrativos novedosos para condensar una relación compleja y violenta entre una madre y su hija, logrando que la forma literaria contribuya a darle realce al valor espiritual del cuento. Resalta, en particular, la oportuna creación de personajes a partir de situaciones cotidianas de gran intensidad y hondura emocional”. Según la escritora Arabella Salaverry, presidenta de la ACE para el período 2008-2010, el concurso tiene entre sus objetivos la difusión de las autoras centroamericanas en el exterior, así como desarrollar y consolidar los vínculos con las colegas de los otros países del istmo. Este concurso es el primero de narrativa específicamente para mujeres que aparece en el ámbito centroamericano. Se recibieron relatos provenientes de Centroamérica, Estados Unidos, Italia y Argentina, entre otros. El jurado decidió otorgar dos menciones honoríficas. La primera corresponde al cuento “Socorro”, de la escritora costarricense Abril Gordienko, quien “logra reflejar eficazmente, por medio de recursos literarios, sencillos y fluidos, una realidad contemporánea abrumadora”. La otra se otorgó al cuento “La mordiente”, de Karla Sterloff Umaña, “quien logra construir una ficción muy sugestiva, desde el punto de vista de la ambientación y de los personajes”. Los tres relatos serán publicados en revistas literarias en fecha próxima, y aparecerán en el sitio web de la ACE. Los miembros del jurado manifestaron expresamente “su complacencia por la cantidad y variedad de las propuestas recibidas, muchas de ellas de indiscutible valor literario”. La ACE fue fundada en 2000 por un grupo de reconocidas escritoras. En la actualidad agrupa a más de cincuenta narradoras, autoras dramáticas, poetas y ensayistas, muchas de las cuales han sido galardonadas con importantes premios literarios. Fuente: Nuestro País *** Economista Roberto Rubio ingresa a la Academia Salvadoreña de la Lengua El economista Roberto Rubio ha pasado a formar parte de la Academia Salvadoreña de la Lengua (ASL, http://www.asl.org.sv), por lo que el martes 24 de noviembre pronunció su discurso de ingreso, titulado “La conspiración del lenguaje”, que fuera respondido por David Escobar Galindo, director de la institución. El hecho de que un economista ingrese a la Academia responde a los nuevos retos que enfrenta la lengua española, destacó Escobar Galindo: “En estos tiempos ya no sólo es lugar para escritores, literatos o lingüistas, todas las personas que manejan el idioma en sus actividades naturales y que lo hacen con prestancia, con dignidad y responsabilidad, deben tener un sitio en las academias”. En su discurso, Rubio desarrolló su idea de la conspiración aplicada al lenguaje, más allá de su negativa idea plasmada en diccionarios relativa al derrocamiento de un régimen, o en el sentido de hacerle daño a alguien. “La palabra conspiración también tiene un profundo significado filosófico, humanístico y positivo”, destacó. “El lenguaje debe respirar junto y a ritmo con la realidad, tiene que haber una relación íntima entre lenguaje y realidad, que éstos deben respirar el mismo aire”, continuó Rubio. “El desafío del lenguaje es mayor cuando la realidad avanza siempre adelante del lenguaje”. Es por ello que ahora Rubio, junto con los demás académicos, en palabras suyas, se reúnen en la Academia a “tratar de conspirar con el lenguaje, con la realidad, para que el lenguaje se acerque e interprete cada vez más y mejor a la realidad”. Fuente: La Prensa Gráfica *** Rafael Sánchez Ferlosio gana el Premio Nacional de las Letras de España Cinco años después de ganar el Premio Cervantes, el máximo galardón de la literatura en español, Rafael Sánchez Ferlosio (Roma, 1927) obtuvo este 24 de noviembre el Premio Nacional de las Letras de España, destinado por el Ministerio de Cultura (http://www.mcu.es) a distinguir el conjunto de la labor literaria de un autor español escrita en cualquiera de las lenguas oficiales, y dotado con 40.000 euros. Es la segunda vez que un autor galardonado con el Cervantes (abierto también a Hispanoamérica) recibe el Nacional de las Letras (limitado a España). El primero fue el dramaturgo Antonio Buero Vallejo. Autores como Francisco Ayala, José Hierro, Miguel Delibes, José Jiménez Lozano y Francisco Umbral tienen también ambos pero obtuvieron el Cervantes después del Nacional. Sánchez Ferlosio acaba de publicar su nuevo libro, Guapo y sus isótopos (Destino, http://www.edestino.es), un texto de poco más de cien páginas y fechado entre 1970 y 2009. Comenzó a escribirlo durante los años en que abandonó la ficción para consagrarse al estudio de la lingüística. Atrás dejaba novelas como Industrias y andanzas de Alfanhuí (1951), recién reeditada por Destino en un volumen acompañado con fotos de la época, y El Jarama (1956), con la que ganó el Premio Nadal y el de la Crítica e ingresó definitivamente en la historia de la literatura española del siglo XX. Ferlosio retornó a la narrativa en 1986 con El testimonio de Yarfoz, pero la mayor parte de su producción última se ha centrado en el ensayo con títulos como La hija de la guerra y la madre de la patria, Non olet o God & Gun. En 1994 obtuvo el Premio Nacional de Ensayo con Vendrán más años malos y nos harán más ciegos, una colección de reflexiones y aforismos, a los que su autor, como si fueran restos del naufragio de sus libros unitarios, denomina “pecios”. El jurado del Premio Nacional de las Letras estuvo compuesto, entre otros, por José Manuel Blecua, Marta Pessarrodona, Santos Alonso, Esther Tusquets y Ana María Matute, galardonada en 2007. El premio del año pasado fue para Juan Goytisolo. Fuente: El País *** Firman convenio para la digitalización de la obra de Juan Ramón Jiménez El legado del poeta Juan Ramón Jiménez, que se conserva en la Universidad de Puerto Rico (http://www.upr.edu), será digitalizado gracias a un convenio firmado en Huelva, España, el pasado 25 de noviembre, por la consejera de Cultura de la Junta de Andalucía (http://www.juntadeandalucia.es/cultura), Rosa Torres, la presidenta de la Diputación Provincial de Huelva (http://www.diphuelva.es), la presidenta de la Fundación Zenobia-Juan Ramón Jiménez (http://www.fundacion-jrj.es), Petronila Guerrero, la directora de la Residencia de Estudiantes de Madrid (http://www.residencia.csic.es), Alicia Gómez, y Carmen Hernández Pinzón, sobrina nieta del poeta. Torres explicó que el legado que se va a digitalizar está conservado en la Biblioteca de la Universidad de Puerto Rico. Se trata, concretamente, del que se custodia en la sala bautizada con el nombre del escritor y de su esposa. Precisó que se trata de lo que se ha denominado “el legado oculto de Juan Ramón Jiménez”, un fondo de aproximadamente 150.000 documentos, entre manuscritos, recortes y anotaciones, del que al menos un tercio es completamente inédito. Entre estos fondos se encuentra una abundante correspondencia, cuyo volumen supera las 3.000 cartas, que Jiménez intercambió con otros creadores del momento, desde los jóvenes poetas del 27, como Alberti, a escritores iberoamericanos y europeos como Borges o Max Aub. Buena parte de este fondo epistolar traza la geografía del destierro: la marcha de España, su itinerancia por Puerto Rico, Cuba y Estados Unidos, y el regreso a Puerto Rico, donde Juan Ramón Jiménez y su esposa, Zenobia Camprubí Aymar, permanecieron hasta el final de sus días. La consejera de Cultura, que recordó que la Consejería tiene asumida la tutela en lo que concierne a la conservación y difusión del Patrimonio Documental Andaluz, en general, ha destacado que la reproducción de estos documentos lleva implícita una serie de ventajas, pues ahorra a los investigadores el desplazamiento y evita la manipulación de los originales, al tiempo que facilita una mayor difusión y acceso a los mismos. Por su parte, Hernández Pinzón resaltó la importancia de la digitalización, “imprescindible para avanzar en la obra de Juan Ramón Jiménez” y en la conservación de los documentos, ya que “las condiciones climáticas de Puerto Rico y la propia forma de escribir del poeta, a lápiz, han propiciado el deterioro del archivo”. Por su parte, la directora de la Residencia de Estudiantes destacó la satisfacción por poder llevar a cabo la digitalización como “una pieza fundamental en el proyecto de investigación y de recuperación documental del poeta que tenemos en marcha desde 2004”. Fuente: EFE *** España adquiere soneto de Federico García Lorca por 12.000 euros El gobierno español adquirió por 12.000 euros el pasado miércoles 25 de noviembre, en la casa de subastas Soler y Llach (http://www.soleryllach.com), de Barcelona, un soneto de Federico García Lorca relacionado con su experiencia en la Gran Manzana, pero que no llegó a aparecer en Poeta en Nueva York. El manuscrito, que se inicia con el estremecedor verso “Yo sé que mi perfil será tranquilo”, fue compuesto por su autor expresamente para la violinista Nieves Gas el 16 de diciembre de 1932, cuando Lorca pronunció una conferencia en Barcelona. En uno de los extremos trazó un dibujo, desconocido hasta hoy. El poema habla del conflicto personal que, en diciembre de 1929, vivía García Lorca, conflicto estrechamente ligado a su condición sexual. Según los entendidos, cuando dice que “yo sé que mi perfil será tranquilo / en el norte de un cielo sin reflejo” busca una esperanza que todavía no le ha llegado. Se siente diferente e incomprendido por culpa del “casto espejo / donde se quiebra el pulso de mi estilo”. Pese a todo, el poeta cree que al final será “libre signo de normas oprimidas”, es decir, un símbolo de aquellos que se sienten distintos en su sociedad. La Biblioteca Nacional de España (BNE, http://www.bne.es) inauguraba el mismo día la muestra “Tesoros al descubierto”, en la que una de las joyas que se pueden apreciar es el poema “Crucifixión”, que, aunque el autor planeaba incluirlo en Poeta en Nueva York, no pudo entregarlo a su editor José Bergamín a tiempo para su primera edición. Estas dos composiciones se suman al conjunto completo de manuscritos que la Fundación Federico García Lorca (http://www.garcia-lorca.org) adquirió en subasta en el año 2003 por 230.000 euros. En la actualidad, el lorquista Mario Hernández prepara la que será la edición definitiva de Poeta en Nueva York, a partir de los manuscritos originales del autor. Todos ellos podrán verse en una gran exposición en octubre de 2010 en el Centro Federico García Lorca de Granada, institución que se inaugurará el próximo 5 de junio. La muestra estará abierta al público hasta el próximo 21 de febrero. En ella se incluyen otros manuscritos interesantes, como una serie de cartas escritas por Rafael Alberti y el actor José Luis Pellicena, así como ejemplos de los epistolarios de Juan Rulfo o Francisco Ayala. A ello se suma la donación, por parte de Domingo Plazas, del archivo completo del polifacético Edgar Neville. Otras joyas son los grabados de Durero, Fortuny y Ribera, además de un dibujo de Bayeu. También destaca una Gramática de Nebrija fechada en 1498. Fuente: La Razón *** Falleció el productor venezolano Jacques Braunstein El productor radial venezolano Jacques Braunstein falleció en Caracas la noche del pasado jueves 26 de noviembre a la edad de 78 años, a causa de una afección cardíaca. Braunstein mantuvo durante 54 años el programa radial “La voz del jazz”, cuya transmisión en tres emisoras distintas cada semana terminaba siempre con la frase del productor: “Paz y jazz”. Nacido en Bucarest (Rumania) en 1931, y con apenas siete años de edad, “escondido bajo las cobijas” —como le reportó a la poeta Jacqueline Goldberg para la biografía En idioma de jazz. Memorias provisorias—, pues el régimen nazi de alianza con Alemania prohibía escuchar emisoras extranjeras, el pequeño Braunstein “en medio de la oscuridad y en secreto, oí música muy buena y eso fomentó en mí el gusto por el jazz”. En una entrevista publicada en la revista Sala de Espera señalaba: “Tengo muy buenos recuerdos en estos 53 años. He tenido la dicha de haber entrevistado a artistas muy interesantes y famosos como Thelonious Monk, Paquito de Rivera, Dizzy Gillespie, Aldemaro Romero o Eddie Palmieri”. Recordaba en esa entrevista dos anécdotas con grandes músicos. “Una fue en Radio Nacional, en la época en que los artistas tocaban en vivo desde la cabina. Estábamos con Eddie Palmieri y dos pianos Stenway de cola, extraordinarios. Palmieri estaba extasiado, tocando y corriendo de uno a otro, como un niño con juguetes, mientras grabábamos”, indicó. “El otro recuerdo es con Thelonious, a quien en una entrevista le pregunté si su tema ‘Bolívar Blues’ fue compuesto como alguna especie de homenaje al Libertador Simón Bolívar. Me causó mucha gracia, cuando con su voz ronca, me contestó: ‘¿Cómo dijiste que se llamaba la canción..? Ese tema está inspirado en un hotel en el que siempre nos hospedamos en NY’. Thelonious no tenía ni idea de quién era Bolívar. Estuve riendo por horas”, señaló. “Jacques, por no decir ‘Jazz’, llegó a Venezuela procedente de Brasil a mediados de la década de los años cincuenta del siglo pasado”, recuerda el escritor y experto en jazz Federico Pacanins. “Era entonces un joven judío de origen austríaco nacido en Budapest, presto a vivir y compartir sueños de proyección que poco a poco concretó a plenitud: sembrar familia, crear nexos de ese especial arraigo afín al ‘llegar para quedarse’. Dejar impronta de labor acorde con el desarrollo mismo de la historia del mercadeo y la publicidad en el país, asumir también su proyección educativa mediante cátedras universitarias ejercidas con solvencia y bonhomía. Vivir, enseñar y compartir cual principios clave de los múltiples saberes y sabores que siempre encarnan los hombres verdaderamente significativos: sibarita, publicista, químico, promotor, políglota, gourmet, locutor, profesor y comunicador del más constante y duradero programa de radio en la historia nacional. Amigo de sus amigos y señor, en toda la noble extensión de la palabra”. Además de su programa radial destacó por su trabajo incansable como promotor cultural, en virtud del cual ha dado a conocer los más interesantes y diversos proyectos musicales y artísticos, gracias al ciclo “Expresiones musicales” todos los martes en la noche en la Casa de Rómulo Gallegos (http://www.celarg.gob.ve). Justamente en el marco de este ciclo se realizará en el Celarg este jueves 10 de diciembre, a las 8 de la noche, el concierto “Amigous”, programado con anterioridad por el mismo Braunstein, y que ahora servirá a las bandas de rock Triad, The Asbestos y Randall’s Project para rendirle homenaje. El evento se llevará a cabo en la Sala de Teatro 1 del Celarg, en Caracas. Fuentes: ABN • Código Venezuela • El Universal • Nuevo Mundo Israelita *** Unión Europea ampliará digitalización de libros en Europeana Representantes de la Unión Europea (UE, http://europa.eu) acordaron el pasado viernes 27 de noviembre ampliar la plataforma de digitalización de libros Europeana (http://www.europeana.eu), una iniciativa con la que los 27 países comunitarios de Europa pretenden responder al proyecto de biblioteca digital de Google (http://www.google.com). Debido a las reticencias planteadas por la UE respecto a los derechos de autor, Google se vio obligado a presentar un nuevo acuerdo según el cual sólo podrá digitalizar los libros cuyos derechos estén registrados en Estados Unidos, Canadá, Australia y Reino Unido. El 95 por ciento de los libros cuyos derechos se encuentren registrados en otros países no podrán formar parte de Google Books. En la actualidad sólo un uno por ciento de los libros existentes están a disposición de los lectores en versión electrónica, aseguró la comisaria europea de Medios, Viviane Reding. Europeana recoge en la actualidad 4,6 millones de libros, textos y sonidos digitalizados, pero las autoridades comunitarias aspiran a elevar esa cifra hasta los diez millones. Sin embargo, primero será necesario crear el marco jurídico apropiado y quizás modificar la legislación que regula la propiedad intelectual, aunque esté aspecto todavía no ha sido abordado por el consejo europeo. La principal diferencia entre Google Books y Europeana es que en este último caso la dirección del proyecto no quedará en manos de una empresa privada, aseguró Reding, aunque matizó que sí podría contarse con la participación y colaboración de empresas particulares. Fuente: IBLNews *** Entregados en San Joaquín los premios Alejo Moreno La Casa de Los Pastores del municipio San Joaquín (Carabobo, Venezuela) fue el escenario, el pasado 27 de noviembre, de la entrega de los premios del IV Concurso de Poesía y Narrativa Breve “Alejo Moreno” 2009, convocado por la Fundación Poetas de San Joaquín XXI. En el acto estuvieron presentes Evencio Díaz, cronista oficial de San Joaquín, Miguel Magallanes, presidente del ente convocante, miembros del Centro Nacional del Libro (Cenal, http://www.cenal.gob.ve), y representantes del Gabinete de Cultura de Carabobo y de la Alcaldía de San Joaquín. En su categoría Poesía Adultos, el primer lugar correspondió a la poeta Ana María Velázquez (Caracas); el segundo a Juan Betancourt (San Joaquín) y el tercero a Jesús Ramírez (Tinaquillo, Cojedes). En Narrativa Breve, el primer lugar fue para Oswaldo Lugo (Guacara, Carabobo), el segundo para Eleazar Espinoza (Chivacoa, Yaracuy) y el tercero para Irina Cornieles (Barquisimeto, Lara). Jhon Rivera obtuvo el premio de narrativa para adolescentes y María Angélica Boscán, del colegio Pedro Gual, el premio de poesía infantil, mientras que en narrativa infantil el reconocimiento fue para José Gregorio Medina, del Colegio Fe y Alegría “Simón Rodríguez”. Además, en el marco de la celebración se confirió reconocimientos a tres máximos representantes de la cultura local, siendo galardonado en primer término el poeta Simón Torreyes, por tener más de cinco décadas enalteciendo la radiodifusión local a través de su programa “Tesoros musicales del ayer”. También se reconoció la labor del locutor Farid Hernández, de la emisora de San Joaquín Radio Panela 97.7 FM, y la niña Mary Carmen Morales recibió el premio especial por ser la Revelación Infantil 2009 en los Premios Mara de Oro, siendo un ejemplo del talento musical del pueblo de San Joaquín. Fuente: El Carabobeño *** Bolivia inaugura un museo de minería en el interior de una antigua mina Un socavón de 857 metros de profundidad en la mina Pailaviri del Cerro Rico de Potosí, en Bolivia, alberga al Museo Histórico Minero Diego Huallpa, un repositorio de 17 salas que fue inaugurado el pasado viernes 27 de noviembre, y en el que se exponen la historia y la evolución de la minería boliviana desde la colonia hasta la actualidad. Aunque muchas piezas y muestras ya eran exhibidas desde hace 10 años, se encontraban en condiciones poco adecuadas para la visita. El museo lleva el nombre del indígena que descubrió la primera veta de plata en la montaña, Diego Huallpa. Según Hugo Cazón, vicerrector de la Universidad Autónoma Tomás Frías (http://www.uatf.edu.bo), “este proyecto fue gestado en los años 90 por el minero Víctor Villanueva, quien desde 1975 reunió, por iniciativa propia, decenas de piezas de perforación, indumentarias de mineros y otros objetos, que son la base del museo”. Luego de buscar durante muchos años el apoyo financiero necesario para poner en marcha su iniciativa, Villalba murió sin ver realizado su sueño, que ahora es posible gracias a un financiamiento de 89.306 dólares otorgados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID, http://www.iadb.org), a través del Fondo de Desarrollo del Sistema Financiero y Apoyo al Sector Productivo (Fondesif, http://www.fondesif.gov.bo), dentro de su Programa de Turismo, según explicó Cazón. Una contraparte de 10.000 dólares fue cubierta por la Fundación del Museo Histórico Minero Diego Huallpa del Cerro Rico de Potosí, formada por la Alcaldía, la Prefectura, la Federación de Empresarios Privados, la Cámara Hotelera, la Cámara de Comercio e Industria, la Cámara de la Construcción, la Cámara Departamental de la Minería y la Sociedad de Geografía e Historia de Potosí, además de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol). El ingreso al museo está en el nivel cero de la bocamina de Pailaviri, a 4.205 metros sobre el nivel del mar. Tiene un recorrido de 857 metros de extensión, sobre 1.500 metros cuadrados de superficie, distribuida en salas y túneles en dos niveles de altura. En el acto de inauguración, autoridades departamentales y potosinas, dirigentes de la minería y trabajadores de base efectuaron el tradicional ritual de la wilancha, sacrificio de una llama como ofrenda a la Pachamama, la mayor deidad indígena andina, que representa a la madre tierra. Se abrió además una muestra pictórica con temática minera, de los artistas plásticos Mamani Mamani y Cristóbal Corso, y se realizó un recorrido guiado por el nuevo repositorio. El evento terminó con la actuación de grupos musicales folklóricos. Según Edwin Calla, dirigente de la Federación Universitaria Local (FUL) de la Universidad Tomás Frías —quien formó parte de una comisión de seguimiento del proyecto—, el museo expone “cascos, uniformes, linternas y todos los implementos y herramientas del minero, además de las maquinarias rústicas de siglos pasados y las de alta tecnología que se emplean desde mediados del siglo pasado”. En los socavones de Pailaviri se pueden apreciar, además, “decenas de efigies del Tío de la Mina (deidad a la que los mineros le rinden culto) de al menos diez diferentes variedades: de piedra, cerámica y madera”. Agregó que hay pasajes recreados con figuras y escenas de los ritos de veneración al Tío y de toda la ceremonia que los trabajadores efectúan antes y después de la jornada laboral. “Se podrán observar las vetas en sus diferentes tipos y estados de explotación, la extracción del mineral con martillo y cincel, como se hizo durante tantos siglos, y las rudimentarias técnicas de transporte, para de inmediato apreciar y comparar las condiciones más aceptables, aunque nunca seguras o justas, que brinda la tecnología actual”, agregó Calla. Todos estos elementos, divididos en salas continuas, según diferentes épocas desde inicios del siglo XVI al presente, “permitirán conocer con precisión el universo y la realidad de la minería y de los trabajadores de la mina”. Elba Saavedra, consultora del Fondesif, explicó que el trabajo de restauración que finalizó hace pocas semanas incluyó obras civiles de infraestructura, “como la construcción de aceras en las galerías y la estabilización de la estructura y refugios”. También se trabajó en la iluminación interior, la habilitación de salas de exposición, la adquisición de muebles y equipos para los ambientes, la implementación de sistemas de seguridad y de medidas de mitigación, en caso de inundaciones o derrumbes, y la compra de equipos de protección personal para los funcionarios del predio y los visitantes. “Todos los trabajos efectuados desde julio de 2008 garantizan la total seguridad para el turista que, de todas maneras, deberá utilizar todos los implementos y acatar las medidas preventivas especificadas para el trabajo en interior mina”, continuó Saavedra. Fuente: La Prensa *** El Salvador promoverá a sus artistas en el exterior Con el objetivo de integrar a través del arte a las comunidades de salvadoreños que viven en el exterior y difundir la obra de sus artistas nacionales, el Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador (http://www.rree.gob.sv), la Asociación de Artistas Plásticos (Adapes, http://www.adapes.org) y el Museo de la Palabra y la Imagen (Mupi, http://www.museo.com.sv) firmaron este 27 de noviembre un convenio de cinco años para exportar el arte local. Los encargados de firmar el convenio fueron el vicecanciller de Relaciones Exteriores, Carlos Castaneda, el presidente de Adapes, Isaías Mata, y el presidente del Mupi, Carlos Henríquez Consalvi, quienes resaltaron que la idea principal del convenio es que el arte de El Salvador pueda ser exportado y que de alguna manera los salvadoreños que radican en el exterior tengan un contacto con el trabajo hecho en casa. En la carta de entendimiento firmada con Adapes, el Ministerio de Relaciones Exteriores se compromete a apoyar la labor de promoción y difusión de la obra de artistas salvadoreños tanto a escala nacional como internacional. De igual manera, se compromete a convocar al público salvadoreño y extranjero a conocer la obra de los artistas plásticos de su país, y a estimular y propiciar el intercambio de artistas profesionales en El Salvador y en el exterior. “Lo que queremos es promover el patrimonio cultural para dar a conocer el país a través del arte”, sostuvo Henríquez Consalvi. Por su parte, el vicecanciller sostuvo que en la medida en que se promueva y se difunda el patrimonio cultural e histórico salvadoreño, no sólo se fortalecerá la imagen del país centroamericano en el mundo, “sino que al mismo tiempo se llevará un mensaje a los hermanos, refrescando sus recuerdos y memorias, renovando así su ser salvadoreño”. Como parte de la entrada en vigor del convenio, este 7 de diciembre se inaugura en la Cancillería la Sala de Exposiciones “Maestro Camilo Minero”, donde se expondrá parte de la obra del artista de la plástica salvadoreña, como homenaje a su trayectoria artística y su aporte al desarrollo de las artes visuales y la cultura de su país. Asimismo, se prevé inaugurar en febrero de 2010, en La Habana, Cuba, una semana cultural en homenaje al poeta salvadoreño Roque Dalton. Fuente: La Prensa Gráfica *** El Ateneo de Caracas inaugurará en enero su nueva sede Una muralla de piedras y una placa que indica “Quinta La Colina”, ubicada en la avenida La Salle, da la bienvenida a lo que será la nueva sede del Ateneo de Caracas “María Teresa Castillo”, cinco meses después de dejar la antigua sede frente a la Plaza Morelos, que ocupara en comodato desde 1983 y que ahora alberga a la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Uneartes, http://www.iudem.edu.ve), como informamos en nuestra edición 213 (http://www.letralia.com/213/0629ateneo.htm). La casa de paredes blancas, pisos de mármol y granito y lámparas de cristal en la que funcionará el Ateneo de Caracas a partir de ahora estará completamente activa para enero de 2010, según anunció su directora general, Carmen Ramia, el pasado 18 de noviembre. “Estamos aquí, vivos, fuertes y con muchas ganas de trabajar. Se cierra una puerta y se abre otra. Quisiera hacer un recuento de la historia del Ateneo, la cual he dividido como si fuera una obra de teatro”, afirmó Ramia. El primer acto, recordó, fue el 20 de enero, cuando la institución fue “asediada” por Lina Ron y el colectivo La Piedrita quienes, asegura, llegaron atropellando, apuntando a los guardias y robando a los trabajadores de la fundación cultural. “Este acto fue denominado por ellos mismos como la toma del Ateneo por la revolución y eso fue exactamente lo que ocurrió”, resaltó. El segundo acto es para Ramia la notificación del vencimiento del comodato por parte del Ministerio de Finanzas (http://www.mf.gov.ve). En esta etapa comenzaron las negociaciones, que estuvieron bien encaminadas hasta que Carmen Ramia y los representantes del ente gubernamental se disponían a firmar un acuerdo de prórroga del desalojo. Ese día, recordó, les informaron que el edificio había sido transferido al Ministerio de Cultura (http://www.ministeriodelacultura.gob.ve) y todo quedó suspendido por orden presidencial. “El tercer acto fue la toma del Ateneo de Caracas por parte del Ministerio de la Cultura. Ese mismo día tuvimos que iniciar el desalojo progresivo, tomaron dos oficinas y empezaron a trabajar desde allí. Tuvimos que hacer un ejercicio de tolerancia. El 27 de julio cayó el telón de la sala Anna Julia Rojas”, recordó Ramia. Luego, en lo que la directora del Ateneo ha denominado el cuarto acto, se logró liquidar y pagar a todos los trabajadores. Ramia celebró la negociación que alcanzó con la rectora de la Uneartes, Elinor Cesín, para que la universidad asumiera los gastos de nómina a cambio de las maquinarias que estaban en las salas. La historia de esta “pieza trágica”, explicó Ramia, continúa con el robo del que fue víctima el Ateneo de Caracas, en el cual la institución perdió siete computadoras que contenían “información vital para el funcionamiento de la institución”. Pero como en todas las historias, “la felicidad llega tarde o temprano”, prosiguió. “El sexto acto tiene que ver con el ciclo de programaciones ‘Fuera de sede’. Empezamos a hacer una serie de actividades para que la gente supiera que seguíamos aquí. Decidimos hacer tres obras emblemáticas: El juicio del siglo, interpretada por Fernando Gómez”. En el marco de este ciclo de presentaciones, la mayoría en los espacios culturales de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve), el Ateneo de Caracas intentó presentar la pieza ¡Ay Carmela! En montaje del grupo Skena (http://www.skena.com.ve). Sin embargo, la obra tuvo que ser reprogramada para el 29 de noviembre a causa de un apagón en la UCV. El Ateneo también ofrecerá una temporada de El día que me quieras, interpretada por el Grupo Actoral 80 (http://www.grupoactoral80.com). “La vigencia política de esta pieza es increíble. Además estoy hablando del grupo Skena y del Grupo Actoral 80, que entraron en la lista de siete agrupaciones que fueron excluidas del subsidio por la aplicación del artículo 2. Yo sé que esto se ha dicho hasta el cansancio, pero tenemos que recordarlo cada vez que se pueda”, apuntó Ramia. La directora general del Ateneo de Caracas también anunció la apertura de la 25ª Feria de Navidad, organizada por la institución, en los espacios del Centro Comercial Macaracuay Plaza. “La feria ya está vendida y contamos con más espacio”, celebró. La feria se inauguró el pasado 27 de noviembre y estará abierta al público hasta el 24 de diciembre en el nivel PT del Macaracuay Plaza. Incluye nuevos diseñadores venezolanos, sorprendentes alternativas en jóvenes creadores urbanos y piezas artesanales de Colombia, México, Egipto, Brasil, Perú, Indonesia, España, China, India, Estados Unidos, Ecuador, Argentina e Indonesia, que se incorporan a este tradicional evento artístico decembrino, ofreciendo un recorrido de opciones y alternativas para regalar a lo largo de sus 156 stands. Con el auspicio de Amnistía Internacional (http://www.amnesty.org/es) y la Alcaldía de Sucre (http://www.alcaldiamunicipiosucre.gov.ve), la feria ofrece creaciones de orfebrería, artesanía y marroquinería, así como otras producidas en madera, textiles, vidrio, cerámica, baquelita, hierro y bronce, entre otros materiales. La Feria de Navidad abre en horario de lunes a sábado de 11 de la mañana a 8:30 de la noche, y los días domingos de 10 de la mañana a 8 de la noche. El Macaracuay Plaza ofrece múltiples accesos, accesibilidad al Metrobús y un amplio estacionamiento, además de servicios de guías y seguridad en todos sus espacios. La entrada tiene un costo de 12 bolívares y es válida para dos visitas. Finalmente, Carmen Ramia notificó la firma de un acuerdo entre la UCV y el Ateneo a fin de que la institución cultural pueda utilizar los espacios abiertos de la universidad, el Aula Magna, la Sala de Conciertos y tres auditorios adicionales donde podrán presentar obras de teatro, conciertos y exposiciones de arte. “El Ateneo de Caracas no va a desaparecer. Es mucho más que un espacio físico. Es un compromiso con Venezuela que tiene 78 años y es un honor a una luchadora insigne que tiene 101 años, como lo es María Teresa Castillo”, concluyó Ramia. Fuentes: Globovisión • TalCual *** Rafael Cadenas al recibir el premio FIL: “La poesía nunca será masiva” “Adherirse a un partido no me parece aconsejable para el intelectual”, dijo el escritor venezolano en Guadalajara. “Creo que el intelectual debe tener suficiente libertad para ejercer su oficio, que es el de la crítica”. El público lo ovacionaba de pie; él permaneció unos segundos sentado, parecía más espectador que homenajeado. El poeta venezolano Rafael Cadenas recibió este sábado 28 de noviembre el Premio FIL de Literatura 2009 en Lenguas Romances. El galardón le llegó de manos de Consuelo Sáizar Guerrero, presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México (Conaculta, http://www.conaculta.gob.mx), durante la inauguración de la 23ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL, http://www.fil.com.mx). Esta vez Cadenas no se pudo escapar: a pesar de que goza pasar inadvertido, dio la cara ante las más de dos mil personas que lo esperaban en el Auditorio Juan Rulfo, y agradeció: “De nuevo debo decir gracias, la palabra que más he usado últimamente, es hermosa”. Durante su participación, el escritor —nacido en Barquisimeto en 1930— reflexionó sobre su herramienta de trabajo: la poesía, ese texto que cuantitativamente cuenta menos, pero que ahonda en el sentir. Los moldes que habían durado siglos, ahora están rotos, sentenció, “ya no hay las estrofas que conocíamos, pero el poeta tiene la libertad de buscar versos como lo desee. El espacio se convierte en significante. La puntuación se quita o se emplea de manera inusual”. La democracia parece ser otro tema que lo apasiona. Repitió su “cantaleta”, como él mismo la definió: “Cuiden su democracia, aunque sea deficiente. Casi nunca está mal, así evitarán que algún caudillo de nuevo llegue al poder, la destruya y se erija una dictadura”. Cuando tomó la palabra Alonso Lujambio Irazábal, secretario de Educación Pública (http://www.sep.gob.mx), quien asistió en representación del presidente Felipe Calderón, le agradeció a Cadenas sus palabras, “tan útiles para la democracia mexicana”. La poesía nunca será masiva En rueda de prensa, el ganador del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2009 llamó a no dejarse engañar por “movimientos que usan la democracia para acceder al poder y luego destruirla”. “Poco amigo de las definiciones”, Rafael Cadenas es, sin embargo, buen amigo de las palabras. Y las usa con la misma vehemencia y precisión para hablar de poesía que de democracia. En la reunión que sostuvo con periodistas este sábado 28, luego de recibir el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2009, el poeta venezolano resaltó que, lamentablemente, la poesía nunca será masiva, y añadió que, para poder apreciarla, “primero hay que valorar el lenguaje”. En términos similares, exhortó a mantener la alerta y a “no dejarse seducir” por otro tipo de palabras, como las utilizadas por aquellos “movimientos que usan la democracia para acceder al poder y luego destruirla”. Lector de Alfonso Reyes, Octavio Paz y José Emilio Pacheco, entre otros autores de México, Cadenas explicó que, aunque venezolanos y mexicanos “nos llamamos hermanos, todavía cuesta recibir libros entre nuestros países”. Convencido de que, por más lectores que haya, el público para la poesía siempre será minoría, el escritor señaló que lo mismo pasa con la filosofía, “pero los filósofos aceptan el hecho y no se quejan. La queja es la antigua maldición de los poetas, como decía Rilke”. Más que plantearse retos al respecto, indicó que se dedica a vivir: “Y trato de escribir. A veces, si hay suerte, puede uno crear el poema”. Consultado sobre si en su discurso de recepción, al llamar al cuidado de las democracias, se refería a los casos específicos de Venezuela y Hugo Chávez, el poeta comentó que no le gusta “nombrar personas, pero ustedes saben lo que quiero decir. Además, están enterados de lo que pasa allá. De manera que hablar sobre eso es llover sobre mojado un poco”. Poco más adelante, al hablar sobre los malos usos de la tecnología, dijo que, por ejemplo, “en Venezuela el gobierno reduce los presupuestos de las universidades, porque sencillamente no le interesa la educación universitaria... la que existe. Ellos quieren otro tipo de educación. Pero ninguna de las universidades públicas apoya al régimen de Venezuela. Y lo que le resta a las universidades lo dedica a comprar armas a Rusia, a Bielorrusia, a Irán, a esos países con los que tiene alianzas”. Sobre la vigilancia y los cuidados que se deben procurar hacia las democracias de América Latina, dijo que los pensadores tienen una responsabilidad, pero agregó: “Adherirse a un partido no me parece aconsejable para el intelectual. Creo que el intelectual debe tener suficiente libertad para ejercer su oficio, que es el de la crítica”. Poco antes de concluir la rueda de prensa, el autor de Intemperie y Reflexiones sobre la ciudad moderna explicó que es importante que los nuevos escritores mantengan el compromiso social, “pero conservando su libertad”. La Asociación Civil del Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo ha reconocido desde 1991 a importantes representantes de la literatura hispanoamericana y, hoy, el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances —dotado con 150 mil dólares— se ha consolidado como un galardón de gran reconocimiento a nivel internacional. El Premio ha sido otorgado, bajo el nombre de Juan Rulfo, a Nicanor Parra (1991), Juan José Arreola (1992), Eliseo Diego (1993), Julio Ramón Ribeyro (1994), Nélida Piñón (1995), Augusto Monterroso (1996), Juan Marsé (1997), Olga Orozco (1998), Sergio Pitol (1999), Juan Gelman (2000), Juan García Ponce (2001), Cintio Vitier (2002), Rubem Fonseca (2003), Juan Goytisolo (2004) y Tomás Segovia (2005). Carlos Monsiváis (2006) y Fernando del Paso (2007) lo recibieron como Premio FIL de Literatura. António Lobo Antunes fue el primero en recibirlo como Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, en 2008. Welcome L.A. Los Ángeles es la ciudad invitada de honor en esta edición de la FIL, y para agradecer tal distinción habló “el Pochito”, como el mismo alcalde angelino, Antonio Villaraigosa, se denominó. En su intervención pidió que se construyan menos muros y más puentes, y reconoció que la participación de Los Ángeles en la FIL contribuye a ello. Se preguntó dónde se encuentra la identidad de una ciudad, si en el número de edificios, de comercios, de mercancía. “No. La identidad real de un pueblo se define con diferente criterio. Se define en las palabras de sus poetas, en el sonido de sus músicos, en las imágenes de sus artistas. Hoy Los Ángeles tienen el honor de presentar todo lo que representa a la ciudad y su diverso espíritu”. Los Ángeles es la ciudad que más mexicanos tiene, fuera de México. Ante tal realidad, sensibilizó a los presentes, a ellos les duele estar fuera de su país, pero también agradecen las posibilidades que Estados Unidos les brinda. “Es un orgullo para mí regresar a México”, comentó el funcionario méxico-americano. En la ceremonia estuvieron también presentes Dana Gioia, representante de la Fundación Nacional para las Artes de los Estados Unidos (http://arts.endow.gov); Alejandro Cravioto, secretario de Cultura del estado de Jalisco (http://cultura.jalisco.gob.mx), en representación del gobernador del estado; el ministro José de Jesús Gudiño Pelayo, en representación del presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (http://www.scjn.gob.mx); José Narro Robles, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx); Marco Antonio Cortés Guardado, rector general de la Universidad de Guadalajara (UdG, http://www.udg.mx); Raúl Padilla López, presidente de la FIL; Juan Pablo de la Torre Salcedo, presidente municipal interino de Guadalajara; Joaquín Diez-Canedo Flores, director general del Fondo de Cultura Económica (FCE, http://www.fondodeculturaeconomica.com); Adolfo Castañón (http://www.letralia.com/firmas/castanonadolfo.htm), lector de la semblanza del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances; Darío Jaramillo, portavoz del Jurado del Premio FIL, y Nubia Macías, directora general de la FIL. Fuente: FIL *** A los 94 años fallece en Caracas el artista venezolano Claudio Cedeño La madrugada del pasado domingo 29 de noviembre murió en Coche, la parroquia caraqueña donde vivió durante casi toda su vida, el pintor, caricaturista y luchador social Claudio Cedeño. Contaba con 94 años de edad. Sus restos fueron velados en la Capilla Monumental del Cementerio del Este, en la capital venezolana. Natural de Río Caribe, Sucre, Claudio Rafael Cedeño Rodríguez siempre sostuvo que el caricaturista y, en general, el artista plástico, debe ser un luchador social y mantener un compromiso permanente con las causas de los más desposeídos. Eso lo llevó a formar parte, como ilustrador y caricaturista, de importantes medios izquierdistas de Venezuela. Su trabajo más reconocido fue en el semanario Fantoches, dirigido por Leoncio Martínez (Leo), al que llegó a los 23 años sin formación como dibujante, y más tarde en El Morrocoy Azul, el periódico humorístico fundado por Miguel Otero Silva, Francisco José Delgado y Carlos Irazábal, y en el periódico Tribuna Popular, entre otros. “No es casualidad que fuera víctima de la represión que contra los medios de comunicación protagonizaron los principales partidos de la IV República, Acción Democrática y Copei”, escribió la periodista Grecia Solórzano en una entrevista (http://encontrarte.aporrea.org/creadores/plastica/18/a8842.html) que concedió Cedeño en 2005a la revista cultural Encontrarte (http://encontrarte.aporrea.org). “En Venezuela los diarios sólo le dan cabida a los ilustradores con ideas políticas afines con los dueños de los medios. Los otros quedan fuera”, dijo Cedeño en esa oportunidad, cuando también narró su experiencia como secretario general, entre 1946 y 1950, del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP, http://www.sntp.org.ve). En esos años, el diario El Nacional (http://www.el-nacional.com) decidió despedir, por una supuesta orden de la Seguridad Nacional —el organismo policial que eventualmente se convertiría en el brazo represivo de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez (1952-1958)—, a cuatro empleados: Luis Esteban Rey, Pedro Beroes, Sergio Antillano y Héctor Estrada. El SNTP, con Cedeño a la cabeza, (1946-1950), denunció el hecho, y descubrió que el periódico era un aliado de la SN, lo que provocó un ambiente de trabajo hostil, lleno de persecuciones, maltratos y amenazas. Más adelante formaría parte, junto a Fabricio Ojeda, de la Federación de Trabajadores de la Industria Gráfica, organización sindical responsable de la huelga de prensa que daría inicio al derrocamiento de la dictadura de Pérez Jiménez. Fue profesor de artes plásticas: tuvo una prolongada actuación en la educación media y como tal trabajó en la Escuela Cristóbal Rojas, de la cual llegó a ser su director. Junto a Gabriel Bracho, Armando Lira, Rafael Ramón González y Antonio Rodríguez Llamozas, participa en la fundación del Taller de Arte Realista, desde donde toman contacto con el mexicano David Alfaro Siqueiros, relación que promueve el muralismo político venezolano. “La caricatura es para orientar”, decía Cedeño a Encontrarte. “Desde mi punto de vista este oficio debe mostrar lo que ocurre en el país, procurando que esté lo más ajustado a la verdad, como debe ser. El caricaturista debe ser un luchador social, tener sentimientos progresistas de solidaridad con los explotados, con los oprimidos que existen en la sociedad”. Fuentes: ABN • CiudadCCS • Encontrarte *** Muere el fotógrafo colombiano Hernán Díaz Hernán Díaz, uno de los más grandes fotógrafos colombianos de la segunda mitad del siglo XX, murió la tarde del domingo 29 de noviembre, en su casa de Bogotá. “Tuvo un año de enfermedad por un enfisema muy fuerte que se lo llevó con un paro respiratorio fulminante, como él quería”, dijo el amigo de toda su vida, Rafael Moure. Díaz era famoso por sus retratos de personalidades y por ser uno de los primeros en publicar trabajos en revistas como Life y Time, así como para el periódico Christien Science Monitor. Nacido en Ibagué en 1931, desde muy joven se involucró en el mundo de las imágenes. En 1954 inició sus estudios en el Photographers School, en Westport, Connecticut. Para la década de los 60, empezó a publicar sus propios libros y sus fotografías empezaron a publicarse en varias revistas prestigiosas en todo el mundo. Desde entonces y a lo largo de toda su carrera logró poner bajo su lente a todas las personalidades influyentes que se dieron a conocer en la vida pública colombiana. Unos de la política y otros del mundo del arte, todos quedaron plasmados en fotos que ahora son retratos clásicos. “Sus fotografías son impecables”, opina la fotógrafa Gilma Suárez, directora del Fotomuseo (http://www.fotomuseo.org), y agrega: “Fue el maestro de todos y sus retratos los estudian todos los que quieren hacer buena fotografía”. “Fue mi amigo del alma”, dice Gloria Zea, directora del Museo de Arte Moderno de Bogotá (MamBo, http://www.mambogota.com). “Como persona era excepcional. Hace poco lo visité y me enteré de que estaba enfermo. Ese día empezamos a organizar la exposición que vamos a hacer en el MamBo en septiembre del año entrante. Serán cien fotos con un libro. No pensé que él no llegaría a esa fecha”. Todos recuerdan al fotógrafo como dueño de un sentido del humor excepcional. “Una sesión de fotos con él era para morirse de la risa”, dice Zea. Por su parte, Moure comenta: “Hernán era directo, con mucho humor y sarcasmo. Era malo, en el sentido bueno de la expresión, y pícaro”. Si unos le reconocen su habilidad para el retrato, otros como su amigo Álvaro Castaño Castillo destacan su trabajo en la fotografía arquitectónica, especialmente la de Cartagena: “Creo que las mejores fotos de Cartagena son de Hernán. Las primeras fotos que la hicieron famosa fueron de él. Si alguien piensa en los cinco fotógrafos más famosos del país, tiene que estar él”. Gloria Valencia de Castaño lo recuerda con un humor ácido y certero. “Era una persona muy valiosa y fue un gran testigo de nuestra sociedad”. Si bien, cuenta Álvaro Castaño, en los últimos dos años su ánimo decayó un poco, tanto él como los demás entrevistados le reconocen que fue uno de los hombres más festivos que conocieron. Tanto Gloria Valencia como Gloria Zea recuerdan que él y el artista plástico Enrique Grau se disputaban ser los anfitriones de las mejores fiestas de Bogotá, entre los años setenta y ochenta. “Hernán vivía en la ‘Colina de la Deshonra’, que es la calle que sube frente a las Torres del Parque entre la calle Quinta hasta la Circunvalar. Ahí vivían, también, Grau y un montón de artistas, y se hacían las fiestas más sensacionales. Por eso el nombre de la calle”. Rafael Moure concluye: “Él fue el historiador desde los 70 hasta el presente”. Díaz publicó, entre otros libros fotográficos, Cartagena morena (1972), Diario de una devastación (1979), Las fronteras azules de Colombia (1982), Casa de huéspedes ilustres de Colombia (1985), Cartagena de siempre (1992) y Retratos (1993). Recibió varias distinciones por su trabajo, entre ellas el Premio Nacional de Fotografía Federico Hecht (1968) y el Primer Premio del Concurso Mundial de Carteles (1980), en Venezuela. En los años sesenta fundó Memorabilia, la primera tienda galería de fotógrafos de arte que existió en Colombia, y a partir de 1966 ha realizado numerosas exposiciones de su obra. Desde ese año hasta 1994, sus exposiciones fueron constantes. Recientemente, el periódico virtual Con-Fabulación había señalado que Díaz “capturó con su lente los rostros y el rictus de quienes tendrían papeles protagónicos —no siempre dignos y loables— en la enorme, desaforada y contradictoria farsa nacional”. Interrogado por la misma publicación si sentía nostalgia de su pasado, respondió: “¿Cómo no voy a sentir nostalgia? La mitad de los que retraté están muertos (...) y la otra mitad en la cárcel”. Fuentes: EFE • El Tiempo • Semana *** Ernesto Cardenal se declara “perseguido político del gobierno” El poeta Ernesto Cardenal acudió este 2 de diciembre en busca de protección y acompañamiento del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh, http://www.cenidh.org) al alegar ser “un perseguido político del gobierno de Daniel Ortega”, tras una medida de desalojo del centro de enseñanza secundaria, computación e inglés, que el poeta dirigía en el antiguo Hotel Mancarrón, ejecutada el domingo 29 de noviembre por policías antimotines. En esas instalaciones estaba prevista para esta semana la inauguración de una biblioteca y un museo, proyectos que encabeza el Instituto para la Cultura, la Democracia y el Medio Ambiente (Incudema), financiados por la Diputación Provincial de Huelva (http://www.diphuelva.es, España). El organismo español, así como distintos ayuntamientos de la provincia, entre ellos Valverde, Aracena y Almonte, colaboran desde hace años en las iniciativas de Cardenal. Como parte de la medida de desalojo, los policías sacaron del Hotel Mancarrón a su administradora, Esperanza Guevara, y a su familia. El ex coronel del ejército sandinista, Bosco Centeno, esposo de Guevara, fue sacado del lugar con los brazos en alto y esposado, ante el asombro de los vecinos. El antiguo hotel era propiedad de la Asociación para el Desarrollo de Solentiname (APDS), comunidad cristiana creada en los años 70 por Cardenal que desarrolló las artes plásticas entre los campesinos de la zona y fue semillero de guerrilleros sandinistas, pero hace varios años se suscitó un conflicto cuando antiguos directivos del organismo reclamaron la propiedad. A los principales reclamantes —Nubia Arcia, ex cuñada de Guevara, y su actual esposo, el ciudadano alemán Inmanuel Zerger— se les vincula estrechamente con el presidente Daniel Ortega, cuyo gobierno ha sido públicamente criticado por Cardenal. El viernes 27, el juez Gregorio Orozco ordenó que se sacara a la calle el mobiliario y enseres del centro educativo, cumpliendo, según dijo, una resolución de un tribunal de apelaciones que nombró a Nubia Arcia “depositaria” de la propiedad. Cardenal calificó el desalojo como un “atropello” y culpó al presidente Ortega de haberlo ordenado. El poeta nicaragüense subrayó que él y sus colaboradores están dispuestos “a todo por defender lo auténtico de la revolución del 79”. Por su parte, Nubia Arcia aseguró que la propiedad le fue “arrebatada” por hombres armados en 2003 y calificó las denuncias del laureado poeta como “una desinformación”. El año pasado, un juez nicaragüense ordenó “congelar” las cuentas bancarias de Cardenal, después de que éste se negara a pagar una multa por una querella del alemán Zerger, y que el poeta calificó como “una venganza política”. El episodio generó la reacción de intelectuales de todo el mundo que expresaron su apoyo a Cardenal y cuestionaron en duros términos al gobierno nicaragüense. En una rueda de prensa realizada en la sede del organismo defensor de los derechos humanos en Managua el miércoles 2 de diciembre, Cardenal enfatizó que la asociación “es la propietaria del inmueble; el hotel nunca ha sido de Arcia y no puede pretender su propiedad”. Explicó, además, que Arcia nunca pagó el arrendamiento y por ello se le revocó el contrato de administración. Fuentes: Huelva Información • Notimex *** José Emilio Pacheco gana el Premio Cervantes 2009 “Estoy aniquilado”, declaró el escritor, objeto de un homenaje en la FIL Guadalajara este domingo 29, y quien este mismo año ha recibido, también, la Medalla Bellas Artes de México y el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Con Pacheco se cumple una vez más la regla no escrita de la alternancia entre España y Latinoamérica en la plantilla de ganadores. El escritor José Emilio Pacheco (Ciudad de México, 1939) se convirtió este lunes 30 de noviembre en el cuarto mexicano en ganar el Premio Cervantes (http://www.mcu.es/premios/CervantesPresentacion.html), después de que Octavio Paz, Carlos Fuentes y Sergio Pitol fueran reconocidos con el máximo galardón de las letras hispanas en los años 1980, 1987 y 2005, respectivamente. Pacheco, quien estuvo recientemente en España para recibir el Premio Nacional de Poesía Reina Sofía, se impuso por encima de las candidaturas de otros mexicanos como Homero Aridjis y Fernando del Paso, la peruana Isabel Allende, el nicaragüense Sergio Ramírez, el argentino Tomás Eloy Martínez o los españoles Ana María Matute —finalista en múltiples ediciones—, Francisco Nieva, José Manuel Caballero Bonald, los hermanos Juan y Luis Goytisolo y Javier Marías. “A José Emilio Pacheco lo hemos definido como el idioma entero”, afirmó el presidente del jurado, José Antonio Pascual, en referencia a la elección del poeta mexicano. “Es un poeta excepcional de la vida cotidiana, con una profundidad y una libertad en sus pensamientos, una capacidad de crear un mundo propio y un uso lingüístico impecable”, añadió. El premio Cervantes, que incrementó para la presente edición la dotación de su cuantía de 90.000 a 125.000 euros (de 135.000 a 188.000 dólares), fue creado en 1975 por el Ministerio de Cultura de España (http://www.mcu.es) y está destinado a dar “público testimonio de admiración a la figura de un escritor que, con el conjunto de su obra, haya contribuido a enriquecer el legado literario hispánico”, dijo la ministra Ángeles González-Sinde al leer el acta del jurado. “Quiero dejar claro que este premio es para toda la literatura mexicana, que no sale mucho de nuestras fronteras”, dijo al conocer la noticia el escritor mexicano, quien consideró el fallo del jurado “una irrealidad” que nunca aspiró a recibir. El escritor, quien se encuentra en Guadalajara asistiendo a la 23ª Feria Internacional del Libro (FIL, http://www.fil.com.mx), insistió en que “no esperaba” recibir este premio, que consideró “el más importante de la lengua castellana”, y resaltó la generosidad del jurado por fijarse en su obra cuando “hay tantos buenos escritores”. “No me puedo quejar”, subrayó. Explicó que el premio le toca “muy hondo” y le afecta “muchísimo”. Sobre los múltiples homenajes recibidos en 2009, al cumplir 70 años, el poeta afirmó que fueron “una gran sorpresa, como la de esta mañana”, aunque reconoció que tanta celebración le causa “mucha fatiga” y que se cansa “de una manera terrible”. “Me aterra tener que dar entrevistas porque siempre digo lo mismo, voy a tener que inventarme una nueva biografía”, dijo el laureado escritor, quien el domingo 29 había recibido un homenaje en la FIL por parte de poetas latinoamericanos, por lo que se declaró “aniquilado”. Respecto a sus preferencias a la hora de escribir, afirmó que “no haría ninguna separación” respecto a si es ensayista, poeta o traductor, y aseguró que tras recibir un premio como el Cervantes, y debido a las múltiples celebraciones de las que es objeto este año, “es muy difícil escribir”. Alternancia de ganadores Pacheco sucede en el premio al novelista catalán Juan Marsé y cumple así la norma no escrita sobre la alternancia en el galardón entre autores españoles y americanos, que se mantiene ya desde 1997, cuando el cubano Guillermo Cabrera Infante tomó el relevo de José García Nieto y precedió a José Hierro. Jorge Guillén fue, en la edición inaugural, el primer español en lograr el premio, una serie que cierran hasta la fecha el leonés Antonio Gamoneda, galardonado en 2006, y Juan Marsé. De los 35 autores premiados en las 34 ediciones del Premio Cervantes falladas desde 1976, diecisiete son americanos y dieciocho españoles. Sólo dos mujeres han recibido el galardón hasta la fecha, la española María Zambrano, en 1988, y la cubana Dulce María Loynaz, cuatro años después. El Cervantes ha premiado a cuatro argentinos. Juan Gelman fue el último de ellos, en 2007, y estuvo precedido por Ernesto Sábato, Jorge Luis Borges —compartido con el español Gerardo Diego— y Adolfo Bioy Casares en los años 1979, 1984 y 1990, respectivamente. Además lo han ganado tres cubanos, Alejo Carpentier (1977), Dulce María Loynaz (1992) y Guillermo Cabrera Infante (1997), así como dos chilenos, Jorge Edwards (1999) y Gonzalo Rojas (2003), y el uruguayo Juan Carlos Onetti (1980), el paraguayo Augusto Roa Bastos (1989), el peruano Mario Vargas Llosa (1994) y el colombiano Álvaro Mutis (2001). La alternancia como premiados entre autores españoles y americanos se mantiene ya desde hace más de una década, aunque esta norma no escrita del galardón se ha roto en diversas ocasiones. Octavio Paz sucedió al uruguayo Onetti como ganador del premio en 1981, y Rafael Alberti fue galardonado en 1983, un año después de Luis Rosales. Gonzalo Torrente Ballester y Antonio Buero Vallejo ganaron en los años 1985 y 1986, y el argentino Bioy Casares dio el relevo al paraguayo Roa Bastos en 1990. Camilo José Cela fue galardonado en 1995 y un año más tarde el premio fue otorgado a José García Nieto. Desde entonces la alternancia se ha mantenido en las sucesivas ediciones. La lista de ganadores del Cervantes se completa con los españoles Dámaso Alonso (1978), Francisco Ayala (1991), Miguel Delibes (1993), Francisco Umbral (2000), José Jiménez Lozano (2002) y Rafael Sánchez Ferlosio (2004), reconocido la pasada semana con el Premio Nacional de las Letras de España. Fuentes: AFP • EFE • Notimex *** España dona 98.000 libros a Paraguay Un total de 21 bibliotecas de localidades de los departamentos de Central, Cordillera, Paraguari y Presidente Hayes, recibieron el pasado 1 de diciembre, lotes de aproximadamente 2.000 libros cada uno, como parte de la entrega del donativo de un volumen de más de 98.000 libros realizado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid, http://www.aeci.es) a Paraguay. La iniciativa se lleva a cabo como resultado de la colecta emprendida en el marco del proyecto Libro Solidario 2009 “Pon tu libro en Paraguay”, organizada por la Comunidad de Madrid (http://www.madrid.org). En un acto llevado a cabo en la Biblioteca Nacional del Paraguay (http://www.bibliotecanacional.org), intendentes y responsables de cultura de los municipios beneficiados recibieron la donación de manos de Myriam Martínez Elcoro, en representación de Aecid, y el ministro de Cultura del Paraguay (http://www.mec.gov.py), Ticio Escobar. Los municipios de este primer grupo de beneficiarios son San Lorenzo, Itauguá, Capiatá, Caacupé, San Bernardino, Fernando de la Mora, Areguá, Limpio, Benjamín Aceval, Ypacaraí, Lambaré, Itá, San Antonio, Luque, Ñemby, Villa Elisa, Ypané, Yaguarón y Villa Hayes, así como las comunidades de Ñe’e Poty e Itá Yvaté. Martínez Elcoro explicó cómo se dio el proceso de selección de este primer grupo de bibliotecas beneficiadas, que contó con el concurso de la Biblioteca Nacional, y destacó que ahora se inicia una segunda etapa que es la de poner en marcha iniciativas de incentivo a la lectura para el desarrollo cultural en cada una de las comunidades. Por su parte, el ministro Escobar agradeció a Aecid por la iniciativa. “Esta ocasión es realmente festiva, porque reunirse en torno a un libro tiene un aura de alegría; pero también de crecimiento que significa un desafío para que nosotros tengamos no solamente estos libros, sino que también crezcamos en los proyectos de extensión cultural”, expresó. En representación de las autoridades locales que recibieron la donación, se dirigió a los presentes el intendente de Ypacaraí, Fernando Negrete, expresando que “este aporte no hace otra cosa que motivarnos a seguir trabajando y, sobre todo, que la política empiece a sensibilizarse en relación a la cultura”. El lote de volúmenes es de 98.037 libros, de los cuales 42.000 fueron destinados a este primer grupo. La entrega del restante lote de la donación, unos 56.000 libros, se realiza en forma progresiva y está destinado a las localidades de Guairá y Caazapá; Centros de Recursos de Educación de Jóvenes y Adultos del Programa Prodepa; bibliotecas en centros de reclusión, de instituciones vinculadas con la Secretaría de la Mujer, y otras bibliotecas vinculadas a proyectos culturales. Igualmente se prevé la entrega de libros a bibliotecas e instituciones educativas de Asunción, así como de los departamentos de Concepción, Caaguazú y Misiones. La llegada de los libros a Paraguay demandó la organización de una jornada de recolección de libros el día 2 de mayo pasado en la Glorieta Puerta de Toledo de la capital española, y la participación de seis municipios de la Comunidad de Madrid a través de sus bibliotecas públicas. Un grupo de voluntarios colaboraron para los trabajos de captación, coordinación y clasificación de los libros recogidos. La campaña del Libro Solidario es un proyecto enfocado a la ayuda de países de América Latina, en el área de bibliotecas y su entorno, a través del incremento de sus fondos bibliográficos. Fuente: Aecid *** Congreso de Colombia aprueba nueva ley de bibliotecas Un proyecto de ley que define la política de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, regula su funcionamiento y establece los instrumentos para su desarrollo integral y sostenible, fue aprobado por la plenaria del Senado en pleno este 2 de diciembre, y ahora deberá pasar a conciliación y sanción presidencial antes de que entre en vigencia. La iniciativa del Ministerio de Cultura (http://www.mincultura.gov.co), identificada con el número 358 de 2009, fue definida por Ana Roda, directora de la Biblioteca Nacional de Colombia (BNC), como “uno de los hechos culturales más importantes de los últimos tiempos”, pues “sienta las bases para un verdadero acceso democrático a la información, al conocimiento, al libro y a la lectura”. La BNC es la entidad encargada de la coordinación y ejecución del Plan Nacional de Lectura y Bibliotecas. Cumplida ya la primera etapa de este plan, en 2003, de dotar con una biblioteca cada municipio de Colombia, con una inversión aproximada de 155.000 millones de pesos —aportados por el Ministerio de Cultura, el Banco de la República y el gobierno del Japón, entre otros organismos—, ahora se perseguirá su sostenibilidad en el tiempo. La ley aprobada define las competencias para el desarrollo organizado del sistema de bibliotecas, bajo la supervisión del Comité Técnico Nacional de Bibliotecas Públicas, que se crea a instancias del texto legal. Este ente será el encargado de articular la Red Nacional de Bibliotecas Públicas con otros sistemas colombianos de bibliotecas públicas como son las del Banco de la República (http://www.banrep.gov.co) y las Cajas de Compensación. En el Comité —explica Roda—, también tendrán asiento los ministerios de Educación y de Comunicaciones, para trabajar conjuntamente en las políticas de promoción de lectura, de interconexión de las mismas y de conectividad con el mundo virtual. Uno de los aspectos más importantes de la ley hace referencia a la parte económica. En este punto se contempla la apropiación de un porcentaje puntual de recursos, que ya estaban destinados a la cultura, para la sostenibilidad del Plan Nacional de Lectura y Bibliotecas. Además, se incorpora la posibilidad de que el sector privado se vincule al Sistema de Bibliotecas Públicas, a través de donaciones, que gozarán de una exención tributaria. “Ese dinero iría a un fondo para el fortalecimiento de las bibliotecas en las poblaciones más pobres y apartadas”, anota Roda. Dentro de los postulados generales de acceso a la información y al conocimiento a través de la lectura, que enmarca la ley, se incluye un apartado especial para la conservación del patrimonio intelectual, registrado en libros y documentos. “Lo importante es que los departamentos conserven sus colecciones regionales y sean, a su vez, acopiadores de su patrimonio regional”, destaca la directora de la BNC. La funcionaria comenta que las bibliotecas se han convertido en la principal forma para que la mayor parte de la población colombiana se acerque al libro ya la lectura. Según un estudio adelantado en 2005 por el Centro Regional para el Fomento del Libro en América (Cerlalc, http://www.cerlalc.org), cerca del 65 por ciento de las librerías de Colombia están concentradas en cuatro departamentos. El mismo informe agrega que 13 departamentos tienen menos de cinco librerías, que se encuentran en las ciudades capitales. Fuente: El Tiempo *** Bolivia denuncia ante la ONU robo de más de 1.800 piezas patrimoniales Un total de 1.877 bienes patrimoniales de Bolivia fueron robados desde el año 2000 hasta la fecha, según informó Nogardo Jiménez, director de la Unidad de Patrimonio del Ministerio de Culturas (http://www.minculturas.gob.bo), el pasado 2 de diciembre. La autoridad presentó este informe a fines de noviembre en Viena (Austria), en una reunión sobre protección del patrimonio convocada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU, http://www.un.org/es). “Si bien no se tiene un estimado de cuánto se perdió a nivel económico, el ministerio tiene un registro sobre las piezas patrimoniales robadas desde el año 2000 a la fecha”, explicó Jiménez. De las 1.877 piezas sustraídas, 698 corresponden a objetos de plata, 11 son joyas, 752 son pinturas coloniales, 76 son esculturas, 36 corresponden a retablos, 22 son muebles, 8 son tejidos y 274 piezas están catalogadas como varias y éstas pueden ser líticas, cerámicas y arqueológicas. Según la autoridad, este es un registro actualizado de las piezas que fueron catalogadas por el ministerio. El director de Patrimonio estima que de las piezas sustraídas sólo se recuperó un dos por ciento. “Por eso, Bolivia, al igual que los otros países que asistieron a la reunión, se comprometieron a iniciar acciones inmediatas de prevención y de protección de los bienes patrimoniales”, explicó. Entre las acciones que el ministerio prevé para el próximo año está el diseño de un plan de educación en las diferentes poblaciones que tienen ruinas o edificios patrimoniales. “Se quiere trabajar con los estudiantes de lugares donde existen ruinas arqueológicas o monumentos patrimoniales. El Ministerio de Culturas propondrá al Ministerio de Educación que se incluya en el currículo materias sobre la conservación y protección del patrimonio cultural”, señaló. Según Jiménez, Culturas elaborará el proyecto académico hasta el primer trimestre de 2010. El director de Patrimonio también informó que a partir de 2010 se iniciarán reuniones con los municipios que tienen sitios arqueológicos para dictar talleres de capacitación para los jóvenes que estén dispuestos a proteger el patrimonio cultural. “Además, queremos trabajar con las organizaciones sociales para proyectar el patrimonio cultural en el exterior”, comentó. Fuente: La Razón *** Presidenta Bachelet inaugura en Lisboa monumento a Gabriela Mistral La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, inauguró el pasado 2 de diciembre en Lisboa, con el alcalde de la ciudad (http://www.cm-lisboa.pt), Antonio Costa, un monumento a la poeta Gabriela Mistral, quien vivió en Portugal antes de recibir el Premio Nobel de Literatura en 1945. “Frente a la casa lisboeta donde residió Mistral hay una placa que reproduce sus palabras y que muestran lo bien que se sintió en este país: ‘En Portugal encontré la paz, teniendo felicidad, ¡nada menos que felicidad!’ ”, dijo Bachelet al inaugurar el monumento con algunas palabras en portugués. Mistral fue cónsul de Chile en Portugal y vivió entre 1935 y 1937 en Lisboa, donde ahora se la recuerda con una escultura del artista chileno Vicente Gajardo en la Rua da Mesquita, en una zona céntrica de la ciudad. La presidenta chilena destacó en su discurso que Mistral era una gran admiradora de la “riqueza de la literatura portuguesa” y recordó que fue en este país donde encontró “la paz necesaria” para ordenar su tercer poemario, Tala, una de las grandes obras de la literatura chilena e iberoamericana. La escultura que rinde homenaje a Mistral, hecha en granito gris chileno, evoca una flor compuesta por cuatro piezas geométricas, con un centro cilíndrico vertical de metro y medio que sostiene las otras tres piezas, como pétalos, de formas cónicas. La poeta chilena declaró su admiración por el idioma portugués y la cultura lusa al recibir el Nobel de Literatura, en 1945, cuando dedicó el galardón a “los poetas de mi raza y de las muy nobles lenguas española y portuguesa”. En la inauguración del monumento, el alcalde lisboeta recordó que muchos poetas y artistas chilenos encontraron refugio en Portugal, durante la dictadura en el país latinoamericano, que coincidió con la conquista de la democracia lusa, y se ha mantenido una “estrecha relación” entre intelectuales de ambas naciones. Entre ellos, citó al escritor chileno Antonio Skármeta que —según Costa— ha manifestado recientemente su deseo de regresar a la capital lusa, ya no como “exiliado” sino como “viajero libre”, para volver a escribir en “contacto con esta ciudad”. En una visita previa al acto a la Cámara Municipal de Lisboa, Bachelet recibió de las manos del alcalde las llaves de la ciudad, así como una pequeña estatua en madera de Santo Antonio, patrono de la capital y de los casamientos. Antes de inaugurar el monumento a Gabriela Mistral, Bachelet participó en un seminario de empresarios lusos y chilenos, a los que animó a estimular el comercio bilateral, y presidió la firma de dos acuerdos de cooperación entre Chile y Portugal, uno sobre energías renovables y otro de consulta política. También tuvo un encuentro con la comunidad chilena en Portugal y visitó la Asamblea de la República Portuguesa (http://www.parlamento.pt), donde se entrevistó con líderes parlamentarios de los partidos representados en la Cámara. Fuente: EFE *** Caracolas de Neruda se exponen en el Instituto Cervantes Casi cuatrocientas caracolas, seleccionadas entre las 9.000 que el poeta chileno Pablo Neruda (1904-1973) donó a la Universidad de Chile (http://www.uchile.cl) en 1954, se exponen desde el pasado miércoles 2 de diciembre en el Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es), en Madrid, junto a los poemas donde el escritor las evocó, así como libros de su biblioteca privada, fotografías y otros materiales. El Instituto Cervantes, la Embajada de Chile en España y la Universidad de Chile organizan la muestra, que titulada “Amor al mar; las caracolas de Neruda”, se exhibe por vez primera —las caracolas nunca se han expuesto al público, ni siquiera en Chile— y que incluye piezas como la caracola regalada al poeta por el líder chino Mao Tse Tung o la concha autografiada que le obsequiara Rafael Alberti. El conjunto testimonia la conocida pasión marinera y el afán por el coleccionismo del Premio Nobel de Literatura 1971 y, al mismo tiempo, deja ver un aspecto inédito: su decidido amor por la naturaleza, que lo revela como un conservacionista y ecologista. Carmen Caffarel, directora del Cervantes, destacó el “gran valor estético y poético” de las caracolas expuestas, que fueron “fuente de inspiración” para el escritor. La muestra es un primer puente entre Chile y Madrid en vísperas de la celebración del V Congreso Internacional de la Lengua Española (http://congresosdelalengua.es) que tendrá lugar en Valparaíso en marzo de 2010. Además de su valor estético y poético, las piezas expuestas tienen también una gran importancia biográfica y malacológica (la malacología es la rama de la zoología de invertebrados que estudia los moluscos). El escritor las recolectó, compró o recibió como regalo en sus viajes y estancias por el mundo. Son ejemplares tanto marinos como de agua dulce y terrestres, de muy diversas formas, tamaños y colores; la mayoría pertenecen a la familia de los gasterópodos (existen más de cien mil especies), aunque hay también ejemplares bivalvos. Se exhiben en el Cervantes las más espectaculares por su belleza, explicó el comisario, Pedro Núñez, aunque también otras piezas que ya están extintas. Neruda donó la colección de caracolas el 20 de junio de 1954 a la Universidad de Chile (junto con toda su biblioteca, que contenía unos 20.000 volúmenes). Hoy, 55 años después, se materializa por fin el viejo proyecto nerudiano de que una parte de aquel ingente patrimonio, material e intangible a la vez, se exhibiera al público. Las piezas proceden de todos los mares del mundo y se han ordenado por su origen geográfico sobre dos imponentes estructuras en forma de caracola instaladas en la sala de exposiciones del Instituto Cervantes. El visitante puede, además, oír la voz grabada del propio Neruda que recita y comenta varios de sus poemas. Estas joyas de la naturaleza aumentan su esplendor al exhibirse junto a los poemas inspirados en aquellas y en el mar. Esto nos ayuda a comprender no sólo el universo nerudiano, sino también a profundizar en la armonía de la naturaleza. Por ejemplo, la estructura en espiral de las conchas cuya regularidad, descrita por biólogos y matemáticos, corresponde a la llamada “proporción áurea”. Ese “código secreto”, presente en miles de formas de la naturaleza, desde las galaxias en espiral hasta humildes conchas, que Neruda supo reflejar también en sus poemas. Junto a las caracolas y la antología que recorre la obra completa del autor se exhibe también una selección de libros de su biblioteca privada (casi todos, tratados científicos sobre la naturaleza, algunos incluso de los siglos XVIII y XIX), material fotográfico y elementos audiovisuales y lúdicos que hacen que la visita sea interactiva. Con todo ello, se ofrece una oportunidad sin precedentes para asomarse a las fuentes creativas de uno de los mayores poetas de la lengua española. La muestra constituirá un hito en las celebraciones en España del Bicentenario de la Independencia de Chile, y podrá visitarse en la sede central del Cervantes (calle de Alcalá, 49, Madrid) hasta el 24 de enero. A continuación viajará a Chile para mostrarse en el V Congreso Internacional de la Lengua Española, que rendirá homenaje a Neruda. Como complemento a esta iniciativa se celebrarán diversas actividades culturales: tres encuentros literarios (“Navegaciones y regresos”, los días 14 y 15 de enero, y “Pablo Neruda, poesía y naturaleza”, el 21 de enero), y dos talleres infantiles (“El poeta de los mares”, 5 y 12 de diciembre, y “Caracolas de papel”, 19 de diciembre). Fuente: Instituto Cervantes *** Jorge Esquinca gana el Premio de Poesía Jaime Sabines Por su obra Descripción de un brillo azul cobalto, el mexicano Jorge Esquinca fue declarado ganador del Premio Iberoamericano de Poesía Jaime Sabines 2009 para obra publicada. El fallo fue dado a conocer este 3 de diciembre en las oficinas de la Representación del Estado de Chiapas en el Distrito Federal mexicano, por Oscar Castillo Luna, director de Divulgación de la Secretaría de Educación de aquella entidad. Castillo recordó que el certamen se convocó como un homenaje al poeta Sabines en el décimo aniversario de su fallecimiento, y como una forma de sumarse al esfuerzo de divulgar la cultura en todo el país. Agradeció, asimismo, la participación del jurado conformado por Eduardo Milán Damilano, profesor uruguayo independiente; Pura López Colomé, maestra mexicana independiente, y Roberto Rico Chong, profesor de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (http://www.unicach.edu.mx). Rico Chong fue el encargado de leer el dictamen que reconoce a Esquinca como ganador, tras el análisis pormenorizado de 49 candidatos. Según el dictamen, la obra publicada el año pasado sentará un precedente insólito, en cuanto a la calidad poética deseable, en el contexto actual de la poesía iberoamericana contemporánea. El ganador se ha hecho acreedor a 300.000 pesos, una medalla conmemorativa y la impresión de 3.000 ejemplares del libro. En el concurso participaron 49 trabajos procedentes de nueve países, encabezados por México, con 36 obras; España con 4; Puerto Rico con 2, y Argentina, Ecuador, Guatemala, Uruguay, Perú y Colombia, con una cada uno. Para el jurado, dijo, el nivel de los trabajos analizados fue bastante afortunado, por lo que, sin tenerlo planeado, se decidió otorgar dos menciones honoríficas a las obras Última función de Almadía, de Marcelo Uribe, y Parafrasear, de Tedi López Mills. Fuente: Notimex *** Patronato García Lorca recibe grabaciones inéditas sobre el poeta El novelista, poeta y director de cine Emilio Ruiz Barrachina entregó en Granada (España) este 3 de diciembre, al Patronato Cultural Federico García Lorca (http://www.patronatogarcialorca.org), todo el material audiovisual inédito que empleó para el rodaje del documental El mar deja de moverse, en que analizó las últimas horas de Lorca y la trama política y familiar que concluyó con su asesinato. En total, se trata de más de treinta horas de grabación en alta definición y de importante documentación gráfica que evidencian “la confianza que está demostrando tener a Emilio en el Patronato como referente de estudio, investigación y custodia de documentación capital sobre la vida, obra y contexto histórico del poeta”, según explicó Antonio Martínez Caler, presidente de la Diputación de Granada (http://www.dipgra.es). Martínez Caler agradeció públicamente a Ruiz Barrachina la “valiosa” contribución, al tiempo que recordó que no es la primera vez que el cineasta colabora en este sentido con la institución, puesto que ya cedió en primicia algunas secuencias del citado documental e imágenes de la guerra civil para el 70º aniversario del fusilamiento de García Lorca. Este material, en el que se recogen testimonios de personas como Ian Gibson o Miguel Caballero y grabaciones de todos los lugares que tuvieron algo que ver con García Lorca, supone, además, una aportación muy importante para el proyecto “Mar de Lunas”, que el Patronato, en colaboración con la propia Área de Cultura de la Diputación y la Filmoteca de Andalucía (http://www.filmotecadeandalucia.com), pusieron en marcha al objeto de “buscar y adquirir todas aquellas creaciones cinematográficas que estén relacionadas con Federico”, según explicó el director del Patronato, Alfonso Alcalá, que cifró en más de 250 el número de referencias lorquianas que ya existen en el archivo de este proyecto. De este modo, se cumple el principal deseo y objetivo del propio cineasta: “que todo este trabajo y material no se quede en mis archivos personales, sino que pueda servir de ayuda a otros investigadores o profesionales que quieran hacer uso de él”. Así lo subrayó Ruiz Barrachina, que actualmente trabaja en la producción de un documental sobre Luis Rosales tras haber finalizado en Baza el rodaje de la película El discípulo. El compromiso del Patronato Cultural García Lorca de conservar toda esa valiosa documentación y ponerla a disposición de quienes la soliciten, facilitándoles su consulta, permitirá, por tanto, que “muchas personas se aprovechen de un archivo que ahora es más rico gracias a este material, en cuya elaboración también tuvo mucho que ver el trabajo realizado anteriormente por otros investigadores como Miguel Caballero o Pilar Góngora, que durante muchos años se dedicaron a la búsqueda de documentos inaccesibles y a rescatar testimonios orales de personas presentes o cercanas al asesinato de Lorca”, según explicó Alcalá. La grabación de El mar deja de moverse, cuyo título es la definición que García Lorca da sobre el asesinato en un verso de Poeta en Nueva York, se inició en 2006, cuando Ruiz Barrachina llegó a Fuente Vaqueros para grabar en la Casa Museo e investigar los archivos del Centro de Estudios Lorquianos. Fuente: Europa Press *** Premio de Investigación sobre la Emancipación ya tiene jueces La mexicana Ana Esther Ceceña y los venezolanos Alba Carosio y Alberto Rodríguez Carucci tendrán la responsabilidad de evaluar los textos que se presenten al I Premio Internacional de Investigación sobre la Emancipación, cuya convocatoria cierra el próximo 31 de diciembre, y que ha sido convocado por la Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.gob.ve), según se anunció este 3 de diciembre en un comunicado. El premio, que será entregado el 19 de abril de 2010, tiene el propósito de contribuir al conocimiento y reflexión crítica sobre los diversos procesos de emancipación en los ámbitos político, económico, cultural y de género. Se concederá al autor del mejor trabajo de investigación inédito y consistirá en medalla de oro, diploma y la cantidad de 50.000 dólares o su equivalente en moneda nacional. Las bases completas pueden leerse en nuestro boletín de concursos literarios y artísticos (http://www.letralia.com/concursos/091231.htm). Doctora en relaciones económicas internacionales por la Universidad de París I-La Sorbona (http://www.univ-paris1.fr), Ceceña es investigadora titular del Instituto de Investigaciones Económicas (http://www.iiec.unam.mx) de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx). Se especializa en hegemonía mundial y movimientos sociales y tiene a su cargo el proyecto “Neoliberalismo y resistencia”, además de dirigir la revista Chiapas. Ha publicado Producción estratégica y hegemonía mundial, La internacionalización del capital y sus fronteras tecnológicas, La tecnología como instrumento de poder, Reflexionen einer Rebellion, Chiapas und ein anderes Politikverständnis (coordinadora junto con Ulrich Brand), Verlag Westfälisches Dampfboot, La guerra infinita y Hegemonía y terror mundial. Carosio es licenciada y magíster en filosofía por la Universidad del Zulia (LUZ, http://www.luz.edu.ve) y doctora en ciencias sociales por la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve). Dirige el Centro de Estudios de la Mujer de la UCV (CEM, http://cem.tripod.com.ve), donde además es coordinadora de Investigación. Edita la Revista Venezolana de Estudios de la Mujer (http://www.revele.com.ve/revistas.php?rev=mujer), es asesora de la Comisión Permanente de Familia, Mujer y Juventud de la Asamblea Nacional de Venezuela (http://www.asambleanacional.gob.ve) y del Banco de Desarrollo de la Mujer (http://www.banmujer.gob.ve). Ha realizado diversas publicaciones académicas en el área de género, y en el área de ética y sociedad actual. Entre sus publicaciones más recientes se encuentran: Redes socioproductivas y El pensar auténtico vs el progreso técnico. Ensayista y crítico literario, Rodríguez Carucci es licenciado en letras por la Universidad de los Andes (ULA, http://www.ula.ve) y profesor titular de la misma. Ha sido profesor invitado de las universidades de La Habana, Milán, Trieste, Valparaíso y de Las Indias Occidentales. Fue director de la Escuela de Letras y del Instituto de Investigaciones Literarias Gonzalo Picón Febres (http://vereda.saber.ula.ve/sitioinstituto) de la ULA, y miembro del consejo directivo del Celarg, del Consejo Asesor del Centro de Estudios de las Américas y el Caribe y del consejo de redacción de las revistas Actual e Investigación de la ULA. Actualmente coordina la revista Voz y Escritura, del Instituto de Investigaciones Literarias de la ULA. Ha publicado Formación de la crítica literaria en Hispanoamérica, Literaturas prehispánicas e historia literaria en Hispanoamérica, Literatura colonial en Venezuela y Leer en el caos, así como las compilaciones Selección de textos; literaturas prehispánicas, José Martí en Venezuela y Nuestra América, Historiografía literaria en Venezuela; aspectos y problemas, Poesía antigua de América, Antología de cuentos de Alfonzo Cuesta y Cuesta y Una y otra edad; antología poética de Edmundo Aray. Fuente: Celarg *** Sale a la luz la Nueva gramática de la lengua española La Nueva gramática de la lengua española (http://bit.ly/4LjI8Y), cuya preparación ha costado 11 años de trabajo a las 22 academias de nuestro idioma, se podrá adquirir por 120 euros, según informó el director de la Real Academia Española (RAE, http://www.rae.es), Víctor García de la Concha. Los primeros ejemplares de la Nueva gramática del castellano, que sustituirá a la elaborada en 1931 y que García de la Concha definió como “la novela de todos los hispanohablantes”, fueron entregados al académico en los almacenes de la editorial Espasa (http://www.espasa.es) en Guadalajara (Castilla-La Mancha, España). En el acto estuvieron presentes también el vicedirector de la RAE, José Antonio Pascual, y Humberto López Morales, secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua (Asale, http://asale.org), junto con Ana Rosa Semprún, directora general de Espasa. La nueva edición de la gramática del español, de la que miles de ejemplares ya han partido a las librerías y hacia toda América Latina, salió a la venta el pasado viernes 4 de diciembre. “Ha sido una obra colectiva de las 22 academias de la lengua”, afirmó García de la Concha, quien agregó que “lo más difícil ha sido moldearlo, lo más laborioso”, y ha destacado que “la labor editorial se ha hecho a contrarreloj”. La presentación oficial del texto, presidida por los reyes de España, tendrá lugar el próximo jueves 10 en la sede de la RAE en Madrid. Al acto también asistirán los directores y presidentes de todas las academias de la lengua. Esta es la primera vez que se mostrará el español que comparten los hispanohablantes y las diferencias existentes en función de la región. Los dos primeros volúmenes están dedicados a la morfología y a la sintaxis. En cuatro mil páginas se puede apreciar todo tipo de ejemplos, que han sido extraídos de obras de autores de todos los países hispanohablantes y de sus medios de comunicación. En 2010 saldrán los tomos dedicados a la fonética y la fonología, que además verán la luz junto a un DVD en el que se pueden comprobar las diversas pronunciaciones. Habrá dos versiones de la Nueva gramática, una básica y extensa, imprescindible para los que deseen aprender español, y otra, un compendio de la anterior, dedicada al público general. El texto básico se aprobó en marzo de 2007, en el congreso que las academias celebraron en Medellín (Colombia). A partir de ese momento aunaron esfuerzos para perfeccionar los contenidos de los capítulos. La obra estuvo dirigida por Ignacio Bosque, académico de la RAE, mientras que una comisión interacadémica, formada por representantes de todas las áreas lingüísticas, coordinó los trabajos. El propósito de esta puesta en común es que la Nueva gramática sea un mapa del español en todo el mundo. La editorial Espasa señala que es una obra colectiva, porque está elaborada por las 22 academias; panhispánica, ya que refleja la unidad y la diversidad del español; descriptiva, por el hecho de exponer y analizar las estructuras del idioma; como recomienda usos y desaconseja otros, obtiene el carácter de normativa; sintética, debido a que conjuga tradición y novedad; y práctica, porque fija un punto de referencia para estudiantes y profesores. La obra reúne un sinfín de pruebas de la diversidad del español, como sucede, por ejemplo, en el apartado de los adverbios adjetivales, que “poseen más vitalidad” en América que en España. “Una pena, porque cantaba bonito y en varios idiomas”, escribe Bryce Echenique en La vida exagerada de Martín Romaña, una cita que ilustra el uso de adverbios adjetivales, presentes en expresiones como “bañarse sabroso”; “hablar claro y raspado” (con franqueza), que se emplea en el área caribeña; o “claro y pelado”, como se dice en varios países centroamericanos. En el Río de la Plata se sueña “fiero” cuando se tienen pesadillas, pero en el área andina prefieren “soñar feo”. En muchos países, quien tiene excesivas aspiraciones “pica alto” o “tira alto”, y en Colombia “hilar delgado” equivale a “hilar fino”. “Comer macanudo”, “caminar rico”, “beber recio”, “oler feo”, “llevarse pésimo” y “pasarlo chévere” son otros ejemplos de adverbios adjetivales. En la nueva gramática se estudia ampliamente el voseo, un fenómeno que desapareció “casi totalmente” del español europeo en el XVII y principios del XVIII, pero que está muy extendido en algunas regiones de América, sobre todo en la rioplatense y centroamericana. “Vos amás”, “vos tenés” o “vos tenís”, y “vos partís” son algunas de las múltiples variantes de este fenómeno que está “en constante evolución”. El sufijo “-ido” ha creado neologismos en América como “llorido”, “rebuznido”, “relinchido”, “toquido” (ruido que se hace al tocar) o “chiflido” (de “chiflar”, silbar). De los sustantivos terminados en “-azo” se han recogido el “nortazo” y el “surazo”, que en Bolivia designan vientos (“el surazo que azota desde ayer a la capital cruceña...”); en Venezuela se dice a veces “pupitrazo” para aludir a una protesta estudiantil, y en Colombia se aprueban artículos a “pupitrazos” (golpeando los pupitres). Una primicia informativa es “un tubazo” en algunos países caribeños. Propio de Hispanoamérica es también decir “tengo viviendo allí diez años”, “tengo varios años trabajando en esta empresa”, y al habla coloquial de México, Centroamérica, Río de la Plata y área andina pertenecen expresiones como “me vive repitiendo que...”, “mi mamá me vive diciendo que tenga cuidado en la calle”. Fuentes: EFE • El Mundo *** España concede su Orden de las Artes y las Letras a Haruki Murakami El Consejo de Ministros de España (http://www.la-moncloa.es/ConsejodeMinistros) concedió este viernes 4 de diciembre la Orden de las Artes y las Letras al escritor japonés Haruki Murakami, en reconocimiento a la personalidad creativa de una “originalísima voz narrativa”, creadora de una obra que se ha convertido en un destacado referente de la literatura contemporánea. Esta distinción, de carácter honorífico, se creó para reconocer la labor de aquellas personas físicas o jurídicas que hayan sobresalido en la promoción y difusión de la cultura española y de la imagen de España dentro y fuera del país, ya sea con sus obras o a través de su participación activa en diversos ámbitos de la creación artística o literaria. Murakami (Kyoto, 1949) ha conseguido trascender su ámbito natal hasta convertirse en uno de los referentes más personales y consolidados del panorama literario mundial. Estudió literatura y teatro griegos en la Universidad de Waseda (http://www.waseda.jp), en Soudari, y escribió su primera novela a los 30 años. Desde entonces, su continuada producción literaria le ha permitido recorrer con éxito la transición de novelista de culto a autor de prestigio. Su obra ha sido reconocida con importantes galardones japoneses e internacionales. Hear the Wind Sing ganó en 1979 el Premio Gunzou a la mejor primera novela, y por su tercera novela, La caza del carnero salvaje (1982), fue galardonado con el Premio Noma para Nuevos Escritores. Su siguiente novela, Hard Boiled Wonderland and the end of the World, le hizo merecedor del prestigioso Premio Tanizaki. En 1996 recibió el Premio Yomiuri por Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. En 2006 obtuvo el premio Franz Kafka y desde entonces su nombre suena anualmente entre los candidatos al Premio Nobel. A partir del éxito obtenido con su novela Norwegian Wood (Tokio Blues), recorrió prestigiosas universidades europeas y norteamericanas para dar clases y traducir del inglés al japonés a grandes escritores americanos como Raymond Carver, Scott Fitzgerald, Truman Capote, John Irving y J. D. Salinger. Autor esquivo a los actos públicos, Murakami aceptó viajar a España a principios de 2009 para recoger el Premio San Clemente, otorgado por los alumnos del Instituto Rosalía de Castro (http://centros.edu.xunta.es/iesrosaliacastro), de Santiago de Compostela. Fuente: EFE *** Chile homenajea a Víctor Jara con funeral a 36 años de su asesinato Más de 6.000 personas participaron este sábado 5 de diciembre en Santiago de Chile, con flores, cánticos y banderas rojas, en el histórico y postergado funeral del cantautor Víctor Jara, enterrado en clandestinidad hace 36 años, luego de recibir 44 balazos en los albores de la dictadura militar, en septiembre de 1973. El homenaje se inició con una romería que duró alrededor de 4 horas y que contó con la participación de más de 6.000 personas, y tras la cual el cuerpo del artista fue sepultado en el Cementerio General. Pasadas las 15:00 horas, el cuerpo del artista ingresó al camposanto con el objetivo de ser sepultado de manera oficial luego de 36 años desde su fallecimiento. Su viuda, la inglesa Joan Turner, y su hija, Amanda, fueron protagonistas de la ceremonia final. Antes de que fuera enterrado, las familiares del cantautor dedicaron un discurso a la memoria de Jara. “Tras su horrorosa muerte se congeló el tiempo”, susurró a la multitud, entre lágrimas, la viuda del artista. “La mejor justicia que nuestro padre ha tenido es la de su pueblo”, dijo su hija, sin ocultar la emoción. “Este es un duelo por todos nuestros muertos”, continuó la viuda, en alusión a los más de 3.000 chilenos asesinados y desaparecidos durante la dictadura militar de Augusto Pinochet, entre 1973 y 1990. “Sus canciones no las pudieron callar”, agregó. “Sus canciones nos ayudaron a soportar su ausencia, hoy su cuerpo destrozado por la tortura y el metal volverá a la tierra envuelto en el amor de sus hijas y su mujer, y en el enorme amor de su pueblo”, agregaron con emoción. El homenaje mayor lo recibió el artista cuando su féretro arribó a la Pérgola de las Flores, a un costado del río Mapocho, camino al cementerio, donde miles de personas le lanzaron claveles rojos a su paso, en un acto de honor sólo reservado a los grandes chilenos. Desde unos parlantes, la voz de Jara volvió a surgir en ese instante, mientras entonaba: “El canto sólo tiene sentido cuando palpita en las venas”. El cantor popular, actor teatral y luchador social comunista fue un ferviente defensor del gobierno de Salvador Allende (1970-1973). Entre sus canciones más difundidas se recuerdan “Te recuerdo, Amanda”, “Plegaria del labrador” y “El cigarrito”. Sus restos fueron exhumados en junio pasado como parte de una investigación sobre las causas de su muerte durante la dictadura, y su identidad fue corroborada en un laboratorio estadounidense. Fuentes: 123.cl • DPA *** Kafka escribió siguiendo a Dostoievski, afirma investigador colombiano El investigador colombiano Guillermo Sánchez Trujillo asegura haber descubierto diversas claves que apuntarían a que Franz Kafka dejó en su obra un vasto y complejo homenaje a Fedor Dostoievski, según se informa este sábado 5 de diciembre en un reportaje del periodista Nelson Fredy Padilla en el diario El Espectador (http://www.elespectador.com). Según el investigador, Kafka no sólo escribió su obra, sino que además vivió su vida personal, en función de Crimen y castigo, de Fedor Dostoievski. Sánchez Trujillo ha escrito cuatro libros sobre el tema y, ante la indiferencia de las editoriales, el último de ellos, El enigma de los manuscritos; desciframiento de El proceso de Franz Kafka, que concentra en 33 capítulos y 281 páginas los resultados de sus investigaciones, fue publicado en formato PDF para su descarga gratuita por el diario colombiano. Puede descargarse de http://bit.ly/6agaY1. Sánchez Trujillo considera que Kafka dejó en sus manuscritos diversas pistas sobre los orígenes de su obra, al admitir como grandes influencias a sus “hermanos de sangre” Flaubert, Dostoievski, Kleist, Grillparzer o Dickens. Una de esas pistas, asegura, es la carta de 1903 en la que Kafka le escribe a su amigo Oskar Pollack y termina con la frase: “Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado que llevamos dentro”, lo que el investigador relacionó con Raskolnikov, el asesino protagonista de Crimen y castigo, de Dostoievski. Aislado en una casa en Medellín, Sánchez Trujillo empezó a releer la novela de Dostoievski simultáneamente con El proceso. Encontró coincidencias asombrosas que lo dejaron “en estado de paranoia crítica” al sospechar que tanto los relatos “Descripción de una lucha” y “Preparativos de boda en el campo”, como sus novelas La condena y La metamorfosis, se inspiraban en Crimen y castigo. El investigador dedicó diez años a comparar El proceso y Crimen y castigo, párrafo por párrafo. Al comienzo lo hizo de manera aleatoria, luego en forma cronológica, y cuando se dio cuenta de que la obra de Kafka se centra en la segunda parte de Crimen y castigo, decidió valerse de métodos matemáticos y estadísticos a partir de los cuales elaboró una serie de gráficos e incluso la representación tridimensional del “genoma dostokafkiano”, que demuestran la metodología de Kafka para construir sus obras apoyado en los hombros de Dostoievski. Según Sánchez, Kafka no plagió sino que encarnó la literatura de Dostoievski a través de sus vivencias personales, para luego reescribirlas como enigma. El investigador determinó que el tema de ambas novelas es la culpa y su relación con la ley. Kafka construye una nueva obra sobre las bases de su maestro ruso, se redime él mismo y concibe una metáfora premonitoria del mundo absurdo del totalitarismo nazi. Otra incógnita de la obra kafkiana que Sánchez Trujillo afirma haber develado es el verdadero orden de los capítulos de El proceso. “Los interrogantes se me aparecían hasta en sueños y no me quedaba otra opción que resolverlos antes de que se convirtieran en peligrosa obsesión”, explica. Una vez que tuvo la certeza de que “absolutamente todos los capítulos de El proceso salen de Crimen y castigo”, empezó a compartirlo con investigadores de Kafka como Roland Reuss y les demostró por qué el escritor había dejado los capítulos en sobres distintos, en apariencia inconexos, pero que si se estudian a partir de Crimen y castigo, evidencian un orden verificable. Aunque Reuss se mostró impresionado al principio, luego desdeñó los trabajos del colombiano al considerar que no se podía abordar semejante tema desde una traducción. A raíz de ello, Sánchez Trujillo pasó dos años haciendo su propia traducción al español del original alemán de El proceso, y la publicó en su página Kafka para Todos (http://www.kafkaparatodos.com). “Fue bonito establecer cómo Kafka dejó huellas para descubrir su método de escritura, su magistral arquitectura literaria, y ver que hizo de su vida un experimento mediante el cual utilizó personas de la vida real para representar escenas de Crimen y castigo que luego se transformaron en escenas de sus obras siguiendo un guión con fidelidad increíble”, afirma el investigador. El mejor ejemplo, prosigue, es “Preparativos de boda en el campo”. Kafka fue al campo, buscó una novia mayor, la convenció de que iba a casarse con ella e hizo coincidir las fechas de compromiso y rompimiento con las del libro de su maestro ruso. Sánchez Trujillo concluye: “Una historia de amor y odio que Kafka escogió como guión de la película de su vida para exorcizar sus demonios y satisfacer sus deseos”. “Cuando Josef K. llega al tribunal y se enfrenta al juez de instrucción, éste sólo le pregunta si es pintor de brocha gorda”, comenta el investigador al ofrecer una de sus pruebas. “¿Pintor de brocha gorda? ¿Cómo así? ¿Qué hace un pintor de brocha gorda en El proceso?, se preguntó la crítica durante muchos años. Preguntémonos, ¿qué hace un pintor de brocha gorda en Crimen y castigo?, y de inmediato desaparece el enigma. Sí, se trata de Nicolás, el pintor de brocha gorda arrestado por el crimen de Raskolnikov”. La ardua investigación ha llamado la atención del escritor argentino Tomás Eloy Martínez, quien en su más reciente novela, Purgatorio, cita a Guillermo Sánchez Trujillo, como un homenaje público al colombiano. Lo hace en la página 90, donde construye la personalidad de la mujer protagonista, una lectora ávida que le cuenta al autor “los hallazgos de un profesor colombiano, Guillermo Sánchez Trujillo, que durante años había estudiado la influencia de Crimen y castigo sobre El proceso, hasta determinar que El proceso es una fina urdimbre que le permitió a Kafka contar la ruptura de su compromiso con Felice Bauer usando personajes y situaciones que pasan tal cual de un libro a otro”. Fuente: El Espectador *** Diccionario del español del Uruguay contendrá más de 11.000 términos A 11.100 asciende la cifra de términos del futuro Diccionario del español del Uruguay, primer compendio oficial sobre el lenguaje de este país latinoamericano, que la Academia Nacional de Letras (http://www.mec.gub.uy/academiadeletras) prevé editar en fecha cercana, según anunció este 5 de diciembre el profesor Juan Justino da Rosa, subdirector de la sección de Lengua y Literatura e integrante de la Comisión de Lexicografía. El volumen, según Da Rosa, tiene una larga historia que se remonta a la creación del ente en 1943. La iniciativa cobró mayor impulso a partir de 1983 y más de 25 años después está en la etapa final de corrección, y se publicará a fines de 2010 o inicios de 2011. “No es un diccionario normativo, como tradicionalmente era el de la Real Academia Española (RAE, http://www.rae.es), sino que va a hacer una descripción de los usos de las palabras”, explica. “Es un diccionario representativo del habla de los siglos XX y XXI. Va a tomar palabras vigentes en textos de historia y literatura que tengan una presencia importante a través de la documentación”, explicó. La Academia hizo un sondeo para tener la mayor cantidad de informantes y eso permitió contar con más de ocho mil fichas y la colaboración de 200 profesores. La Academia se ha servido de todos los diccionarios de español de Uruguay editados hasta ahora. El primero que se conoce es el Vocabulario rioplatense razonado, publicado en 1889 por el español Daniel Granada, mientras que el más reciente es el Nuevo diccionario de uruguayismos, que vio la luz en 1993. Entre los términos del compendio están “artista”, que en Uruguay se utiliza también para definir a una persona que finge o exagera un dolor físico o un sentimiento, o “aceitar”, empleado como forma de atenuar un conflicto. Incluirá también palabras generalizadas y de uso familiar como “venir Andrés” definido como “tener la menstruación”, con la aclaración de que suele agregarse el complemento “el que viene una vez al mes”. Otros vocablos serán “andinismo”, definido como un deporte que consiste en la ascensión de montañas andinas; “anexo”, que se refiere a una sucursal en establecimientos docentes; “acartonarse”, que quiere decir volverse excesivamente formal y poco espontáneo, o “acefalía”, ausencia de autoridad. También incluirá palabras derivadas de la pasión deportiva nacional, el fútbol, como “artillero”, jugador que hace muchos goles; o del patriotismo, como “artiguismo”, doctrina o conjunto de ideas inspiradas en el pensamiento y en la acción del prócer José Artigas. Fuente: El País *** FIL Guadalajara cierra con leve aumento de asistencia En un año marcado por la desaceleración económica, la 23ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL, http://www.fil.com.mx), celebrada en esta ciudad del estado de Jalisco (México) del 28 de noviembre al 6 de diciembre, registró un leve crecimiento en algunas cifras, según el balance ofrecido este domingo, día de la clausura, por Raúl Padilla López, presidente del evento. Mientras que el año pasado entraron 604.012 asistentes, este año lo hicieron 606.008, cifra realizada sin contabilizar a los visitantes del domingo. La venta nocturna del viernes 4 de diciembre, evento que se realizó por primera vez, fue calificada como exitosa, entraron alrededor de 30.000 personas; ese día se rompió un récord de asistencia a la FIL, pues durante todo el día el recinto ferial de Expo Guadalajara tuvo un tránsito de cerca de 100.000 personas. Padilla destacó en el programa literario la presencia del premio Nobel Orhan Pamuk, el homenaje a José Emilio Pacheco y “el regocijo que viene acompañado al recibir aquí la noticia de que fue el ganador del Premio Cervantes“. También celebró “el acto literario de ciencia ficción” que representó la videoconferecia con Ray Bradbury. Olga Garay, directora ejecutiva del Departamento de Asuntos Culturales de Los Ángeles (http://www.culturela.org), agradeció la oportunidad de ser la primera ciudad elegida por la FIL como invitada de honor e hizo un especial reconocimiento al Fondo Nacional para las Artes de Estados Unidos (http://arts.endow.gov), que auspició a la delegación con 2,4 millones de dólares. La comunidad española de Castilla y León (http://www.jcyl.es) se prepara para ser la invitada de honor del evento el próximo año. Su eje temático será “la cuna del español”, pero la intención de la delegación será abrir un diálogo interactivo sobre el lenguaje, reconociendo que el español nació ahí, pero se fortaleció en América Latina. A continuación presentamos un extenso, pero apretado resumen con algunas de las actividades del mayor evento editorial del mundo de habla hispana. LA en la FIL La delegación angelina, que vendió cerca del 25% de los libros que ofreció en la FIL, contó con casi 500 participantes entre autores, académicos, artistas visuales, cineastas, arquitectos, bailarines, teatristas y músicos, quienes hicieron un esfuerzo por hacer una muestra representativa del crisol de razas que hace vida común en Los Ángeles. El Pabellón de Los Ángeles, que fue inaugurado el 28 de noviembre con un recorrido realizado en conjunto por autoridades de la FIL y de la comitiva de la ciudad estadounidense, recibió un promedio de 50.000 visitantes por día. Garay consideró que participar en la FIL fue un reto gigantesco que sirvió para crear un puente entre ambas culturas, tal como lo anunció en la inauguración el alcalde angelino, Antonio Villaraigosa. En el acto inaugural, Villaraigosa había calificado al Pabellón como un homenaje al espíritu creativo y el carácter diverso de una ciudad en la que se hablan 224 idiomas y conviven más de 240 nacionalidades distintas. “Hoy, con el Pabellón de Los Ángeles, iniciamos un nuevo capítulo en la larga historia del intercambio cultural entre nuestros pueblos”, dijo. Otro de los miembros de la delegación angelina, el poeta estadounidense Dana Gioia, quien se definió como un producto del intercambio cultural, ya que su padre es italiano y su madre mexicana, afirmó que el diseño del Pabellón representa el perfil cultural y tecnológico de Los Ángeles, y destacó la importancia de la ciudad Invitada de honor como un centro donde varias culturas coinciden. “Los Ángeles es uno de los centros culturales más importantes del mundo. Y la fuente de esta grandeza radica en que es un punto de encuentro entre la América anglosajona y Latinoamérica, es donde se unen Asia y Europa, un lugar donde la modernidad y la antigüedad se unen, y eso se mostrará en Guadalajara”, dijo Goia en el acto inaugural. Chavela de verdad Entre las presentaciones de libros que destacaron durante la FIL estuvo, el 28 de noviembre, la de Las verdades de Chavela (Océano, 2009), relato autobiográfico que la conocida cantante Chavela Vargas, mexicana y de origen costarricense, escribió en coautoría con la periodista María Cortina. Sentada en una silla de ruedas, Chavela dio un breve pero emotivo discurso, en el que recordó su actual fragilidad física. “Ya no soy la de antes. A mis noventa años siento que sólo le tengo que pedir justicia al cielo para que vuelva a caminar. Tengo muchas ganas de caminar e ir como antes a hablar con mi vecina, decirle cómo le fue en la borrachera de anoche, así era mi vida cotidiana, pero se acabó”, dijo. Además de la coautora del libro, acompañaron a Chavela la escritora argentina Ana Gloria Moya, la cantante Eugenia León y el autor mexicano Carlos Monsiváis, quienes hicieron de la presentación una tertulia, una reunión entre amigos, en la que sólo faltaban el mezcal y el tequila. Los halagos hacia la cantante fueron el tono de la presentación. Moya dijo que Chavela es una dama que aloja a América en la garganta, mientras que Eugenia León la definió como la mayor intérprete de México, al tiempo que Monsiváis destacaba su mexicanidad, aprendida no en los libros de historia, sino en las canciones populares. “Chavela retiene las verdades que le han dictado su voz, su destino, su desgarramiento, que es lectura certera de las canciones, su mexicanidad, que sólo en su caso es una época formativa. Chavela es más mexicana que todos, porque aprendió su nacionalidad en las canciones”, añadió Monsiváis. Cortina recordó que fue precisamente Chavela Vargas quien le propuso escribir el libro. “No es una biografía, no se trata de conocer con exactitud en qué lugar, en qué año nació Chavela, ni cuándo salió de Costa Rica y llegó a México, en qué momento tomó las decisiones importantes de su vida, dónde cantó. Para ella, lo que importa son los acontecimientos de vida, la risa, el respiro, el alma del canto”, dijo. Por su parte, Eugenia León, quien improvisó un par de canciones a capela, motivada por Monsiváis, le agradeció a Chavela su apuesta por la libertad, que llevó tanto a su vida como a su carrera artística. El Salón de la Poesía El mismo 28 fue inaugurado por el poeta mexicano David Huerta el Salón de la Poesía, que durante los nueve días de la feria ofreció charlas y lecturas en un ambiente relajado y sazonado por caballitos y margaritas. Huerta, autor de libros como Huellas del civilizado y Hacia la superficie, explicó durante la inauguración del salón que a veces sólo hay que elevar “las antenas para encontrar la poesía donde uno no creería que estuviera”. El salón recibió además, el domingo 29, a Rafael Cadenas, quien ya había recibido el día anterior, durante la inauguración de la feria, el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, y más tarde había protagonizado una conversación con Fabienne Bradu, Ernesto Lumbreras y Silvia Eugenia Castillero, moderados por Gustavo Guerrero. La actividad continuó con un poeta cada día, completando la plantilla los autores Vicente Quirarte, Fabio Morabito, Elicura Chihuailaf, Orlando González Esteva, Luis García Montero, Manuel Rivas y Maram al-Masri. Pamuk y lo cotidiano El domingo 29, el Premio Nobel de Literatura Orhan Pamuk inauguró el Salón Literario, en donde habló de literatura, política y aspectos íntimos de su vida. Alguien entre el público notó que el escritor turco tenía entre manos una cámara fotográfica de la que no se despegaba, así que a la hora de las preguntas aprovechó para cuestionarle sobre el uso que hace de ellas. Sorprendido por la pregunta, Pamuk respondió que registra cada día de su vida con cientos, miles de fotografías que archiva y ordena a manera de diario en su computadora. “Es muy fácil y ustedes formarán parte también de este archivo. Todo mundo lo debería hacer, tú también”, le dijo a su interlocutor. El escritor agregó en el acto inaugural que son precisamente esos pequeños detalles de la vida cotidiana los que constituyen las grandes historias. “Pienso que lo fantástico de las novelas no está en la técnica, sino que lo grandioso de ellas radica en que todo el mundo puede leerlas, entenderlas y relacionarlas con su vida cotidiana. Las novelas son composiciones que surgen de pequeños detalles de la vida diaria, de cosas que todos entendemos. La literatura debe aspirar a tener una representación precisa de lo que es la vida”. Acompañado por la escritora Rosa Montero, quien fue la encargada de guiar la conversación, habló no sólo de literatura, sino también de política. Lamentó que la gente relacione su obra y figura con el Islam, cuestión que genera situaciones incómodas con la prensa o la gente que busca una opinión. “En una entrevista con la BBC, gran parte de las preguntas que me hicieron eran sobre política, sólo porque mis novelas se desarrollan en Estambul, una ciudad islámica. El periodista me preguntó sobre Afganistán, cuando yo nunca he estado en Kabul, pero él supuso que yo era un experto en este tema. No entiendo por qué la gente me pregunta de cosas que no entiendo”, dijo el escritor. Amenazado de muerte por grupos radicales turcos, y enfrentado al gobierno de su país por haber criticado el genocidio contra los armenios en 1915, Pamuk dijo que su día a día es complicado debido a las medidas de seguridad que debe seguir, aunque no se queja demasiado. “No es una vida agradable pero mis guardaespaldas son mis amigos, así que trato de tomarme esta situación como algo ligero, aunque no lo sea, pero no quiero parecer como alguien que se queja y llora por esto”. Sobre su más reciente obra, El museo de la inocencia (Mondadori, 2009), que presentó en Guadalajara, aseguró que se trata de un libro que habla sobre la obsesión y la negociación en el amor. Cuestionado por el público sobre su conocimiento de la literatura latinoamericana, dijo que fue un fiel seguidor del boom. “Con ellos aprendí que se pueden tocar temas sociales y además ser experimental y moderno. Yo lo tomé como ejemplo para hablar de Turquía”. Bibliotecarios del mundo El director de la Biblioteca Pública de Los Ángeles, Martín Gómez, fue el encargado de abrir las actividades del XVI Coloquio Internacional de Bibliotecarios, el lunes 30. Aseguró que, más allá de su función como servidor de información, las bibliotecas tienen que posicionarse como un motor de la economía y el desarrollo productivo de las comunidades. “Creo que en el futuro las bibliotecas seguirán siendo instituciones fuertes, vitales y dinámicas en la era digital, pero sólo si somos capaces de pasar de ser una institución pasiva, con un servicio centrado en los libros, a una institución informativa centrada en la comunidad”. Durante la inauguración del evento, que tuvo por lema “De la biblioteca al usuario, del usuario a la biblioteca: Puntos de encuentro”, Gómez aseguró que las bibliotecas son espacios necesarios para la comunidad porque ayudan al desarrollo de las economías locales al proveer servicios tanto de información como de formación y capacitación del mercado laboral. Por esta razón, afirmó, si bien el modelo actual de bibliotecas no está muerto, necesita actualización. “Pienso que la biblioteca no puede funcionar dentro de un modelo tradicional de servicios, construido sobre la premisa de que las necesidades de las comunidades pueden ser satisfechas construyendo bibliotecas, consiguiendo colecciones, porque esto no es suficiente”. Sobre las nuevas fuentes de información, como Internet, las bibliotecas digitales, los nuevos soportes de lectura y la televisión, Gómez dijo que la biblioteca seguirá teniendo un papel relevante. “Debemos pensar en ellas como instituciones que construyen capital humano y social, que nuestros servicios pueden cubrir a las economías locales. El desarrollo comunitario es una fuerza vital y de gran importancia en la economía”. Fundada en 1878, la Biblioteca Pública de Los Ángeles pasó de ser un lugar pequeño, que contaba con unas cuantas salas de lectura, según recordó Gómez, a una de las bibliotecas más grandes de Estados Unidos, con una colección de dos millones de volúmenes para consulta, mil empleados, un presupuesto anual de 130 millones de dólares y la visita de diecisiete millones de usuarios al año. Promoviendo la lectura El martes 1 de diciembre, Consuelo Sáizar, presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México (Conaculta, http://www.conaculta.gob.mx), inauguró con la conferencia magistral “La experiencia de la lectura como práctica cultural” el Encuentro de Promotores de Lectura, que este año tuvo como lema “Lectura y calidad de vida”. Sáizar habló a quienes denominó “los nuevos Vasconcelos”, haciendo alusión al pensador mexicano José Vasconcelos, quien luchó toda su vida por impulsar la cultura y la educación en México. “Ayer me operaron, pero no podía dejar de venir para demostrar el compromiso que tiene mi administración con los promotores de lectura”, dijo la titular del Conaculta a los presentes, entre quienes se encontraba el escritor mexicano Jorge Volpi. En su charla, hizo hincapié en que los promotores de lectura son uno de los eslabones más importantes; pues sin ellos los libros son letra muerta: “Leer es un derecho de todos y ustedes lo hacen posible”. Informó que la institución cultural oficial de México cuenta con 7.000 bibliotecas Conaculta, 7.000 bibliotecas escolares y especializadas y 3.324 salas de lectura, lo que representa una biblioteca por cada 7.000 habitantes, y agregó que cada uno de estos centros reciben 100.000 visitantes al mes. El próximo año, según dijo, Conaculta dispondrá de presupuesto para fortalecer las bibliotecas en México, pero pidió a los promotores trabajar para que esos libros encuentren lectores. En el evento también estuvieron Raúl Padilla López y Nubia Macías, presidente y directora general de la FIL, respectivamente, y Elisa Bonilla, directora de la Fundación SM (http://www.fundacion-sm.com). Renad Qubbaj, directora del Instituto Tamer para la Educación de la Comunidad (http://www.tamerinst.org), organismo creado en 1989 en Palestina durante la primera intifada, contó en el acto inaugural cómo hasta 1995 los palestinos no contaban con pasaporte propio y cómo, a pesar de ya contar con este documento, las restricciones que tienen limitan mucho sus viajes. Sin embargo, recordó que en la literatura no existen fronteras o visas que valgan. Así que uno de los programas de promoción más importantes y representativos que tienen consiste en darle a cada niño un pasaporte de lectura con su nombre, con sellos que aumentan conforme acaban un libro nuevo. “Este pasaporte es como cualquier otro documento de viaje, y entre el niño más lea, más visas y derecho a participar en clubes de lectura tendrá. Es un documento muy simbólico que refleja nuestra situación”, dijo. De carácter no gubernamental, el organismo más importante de apoyo a la promoción de lectura en Palestina enfoca su trabajo en otorgar y hacer accesibles materiales educativos y de lectura, en un momento en el que las restricciones de movilidad en la Franja de Gaza dificultan la circulación de este material. “Todas éstas son medidas que afectan la creatividad de los niños y limita sus mentes a su propia supervivencia, la suya y la de sus familias. Nuestra meta es restaurar la creatividad y mejorar la actitud de los niños para desarrollarse y aprender por ellos mismos”. A través de campañas de promoción de la lectura, organizadas por comités de distrito integrados a las bibliotecas locales, el Instituto Tamer —que en junio pasado recibió el premio Astrid Lindgren Memorial Award (Alma, http://www.alma.se), dotado con más de 715.000 dólares— llega a lugares donde de otra manera los niños difícilmente podrían tener acceso al libro y la lectura. Asimismo, este organismo se dedica a la edición de libros infantiles. “Los libros son un instrumento de sanación para la situación que vivimos”, afirmó Qubbaj, “así que todavía tenemos mucha esperanza por un mejor futuro. Sabemos que es importante mantener a nuestros niños soñando, creyendo, leyendo, imaginando, para poder contar con un mejor futuro del que tenemos”. El encuentro celebró el miércoles 2 la mesa redonda “¿Cómo la lectura cambia la vida?”, que moderada por Azucena Galindo contó con la participación de Rebeca Cerda, Moussa Ag Assarid, Martín Murillo y Roberth Ramírez, quienes alentaron al público a generar sus propios proyectos. Cerda, especialista en literatura infantil, habló de su trabajo en el Grupo de Biblioterapia Rama. Luego de comentar los casos de algunos niños que encontraron en los libros un apoyo para enfrentar sus enfermedades, comentó que “la narración de la historia les ayuda a tomar una posición diferente sobre su situación”. Para Moussa, la relación con la lectura fue particular. “Un libro que cambió mi vida fue El principito, de Saint-Exupéry. Me lo regaló una periodista cuando era niño”. Indicó que, para poder entender lo que había dentro, durante cuatro años caminó, en compañía de su hermano, “treinta kilómetros diarios para ir a la escuela”. Hoy día dirige la Escuela de las Arenas Saint-Exupéry, construida con apoyo de la familia del autor francés, para que los hijos de los nómadas se involucren con las letras. “El libro es mi riqueza”, señaló. La Carreta Literaria de Martín Murillo nació cuando, con el apoyo de Jaime García Márquez, de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI, http://www.fnpi.org), cambió las aguas y cigarrillos que vendía por libros que presta a la gente. “Soy un simple lector. Un promotor de libros”. Para realizar su labor, cuenta con el respaldo de varias empresas y de la FNPI. Cuando se le preguntó cómo hacer para que las autoridades se involucren en la promoción a la lectura, fue tajante: “El Estado no lo puede dar todo. Nosotros tenemos que contribuir. Yo vivo de la carreta para la carreta”. “No se llenen de estadísticas”, añadió: lo importante “es que el libro circule y se lea”. Un sueño de quince años desembocó, para Roberth Ramírez, en “una aventura por los caminos del Momboy, en el placer por la lectura y la pasión por aprender”. Con apoyo del Banco del Libro de Venezuela (http://www.bancodellibro.org.ve) y la Universidad del Valle del Momboy (http://www.uvm.edu.ve), Roberth inició el proyecto de las bibliomulas, que espera que pronto se transformen “en cybermulas y cinemulas”. Cenizo, Chiquito y Golondrina son los tres animales que sustentan la iniciativa para “fortalecer y potenciar la educación y la cultura campesina”. Al final de la jornada, que duró cerca de dos horas y abarrotó el salón 4 de la FIL, el público encontró, encarnadas en los cuatro ponentes, cuatro respuestas distintas para la pregunta inicial: ¿cómo la lectura cambia la vida? Homenaje al Bibliotecario El miércoles 2, Helen Ladrón de Guevara Cox, trabajadora de la Universidad de Guadalajara (UdeG, http://www.udg.mx), recibió el Homenaje al Bibliotecario, lo que para ella fue una sorpresa. “Nunca me lo esperé porque como soy de casa, es como en una familia, que te encuentras a tus hermanos y ya ni te saludas, porque estás acostumbrado a verlos todo el tiempo. De verdad me sorprendió”, reconoció durante la ceremonia. La homenajeada de este año es una bibliotecaria tapatía con más de cuarenta años de labor. Raúl Padilla López, presidente de la FIL, consideró que Helen sentó las bases para que los archivos de Jalisco sean de los más organizados: “Si las bibliotecas de la UdeG tienen un sistema de organización moderna, se lo debemos a ella”. Su proyecto más reciente es la elaboración y conducción del plan maestro para la nueva biblioteca pública de Jalisco “Juan José Arreola”, que se prevé sea la biblioteca estatal más grande de México, según explicó Sergio López Ruelas, coordinador de Bibliotecas. Helen aceptó este homenaje a nombre de todos los bibliotecarios de provincia: “A ésos que están trabajando día a día, trabajando cuando se les inunda la biblioteca, cuando se les quema”, y la ovación de los presentes no se hizo esperar. Este homenaje se entrega desde 2002 con el objetivo de reconocer a quienes trabajan para el fortalecimiento de las bibliotecas: “La biblioteca es el principio de todo, la memoria de una sociedad”, expresó Padilla López. Los periodistas y el retrato del poder El viernes 4 y con el título “Perfilando el poder. Investigar y narrar, los retos del periodismo”, el V Encuentro Internacional de Periodistas ofreció un diálogo entre el estadounidense Jon Lee Anderson y el peruano Julio Villanueva Chang, con la moderación del mexicano Javier Solórzano. Colaborador de la revista New Yorker (http://www.newyorker.com), Jon Lee Anderson ha escrito perfiles biográficos de figuras mundiales como Hugo Chávez, Fidel Castro, Augusto Pinochet, Gabriel García Márquez, el rey Juan Carlos, Saddam Hussein y Hamid Karzai, entre muchos otros, y es autor de los libros El dictador, los demonios y otras crónicas, Che Guevara, una vida revolucionaria y La caída de Bagdad. En su experiencia, explicó Anderson ante un salón Enrique González Martínez lleno de estudiantes y periodistas, ha sido importante la relación entablada con los personajes cuyos perfiles se ha propuesto escribir. Habló de la intuición como una herramienta útil para conocer a quienes protagonizan la información (dijo, por ejemplo, que a los villanos la corrupción “se les ve en los ojos”), pero advirtió que un buen periodista no debe quedarse sólo con ella y es obligado a abundar en sus investigaciones para no cometer equívocos. En ese sentido, y ante una pregunta dirigida por su colega peruano, Julio Villanueva Chang, dijo que algunos personajes con cuyas políticas o acciones no concuerda, como Hugo Chávez, “suelen ser muy carismáticos”. Villanueva Chang, autor de los libros Mariposas y murciélagos y Perfiles criminales, además de director de la revista Etiqueta Negra (http://etiquetanegra.com.pe), comentó por su parte que, en alguna ocasión, un colega suyo encontró una carpeta, en una librería de viejo, con fotografías poco conocidas de Hitler y donde se veía al líder nazi abriendo un regalo o cargando, como un amoroso tío, a la hija de su ministro de propaganda, Joseph Goebbels. En ese sentido, se preguntó cómo integrar este tipo de informaciones a la hora de trabajar un perfil periodístico y qué tanto puede alterar el punto de vista sobre determinados personajes. Para Jon Lee Anderson, la respuesta está en un trabajo profesional que “intente” la objetividad y tome en cuenta los diversos factores y situaciones que rodean a las personas de las cuales se escribe o habla. En ese sentido, y aterrizando las reflexiones y anécdotas relatadas en la tarea del cronista, la mesa concluyó con la idea de que, más que narrar, se debe reflexionar en cómo un perfil o una crónica pueden describir a una sociedad en general. Al día siguiente, el Encuentro Internacional de Periodistas fue también el escenario en el que el periodista Rubén Luengas presentó su ponencia “¿Quién es nuestra audiencia? Sirviendo a las necesidades de mexicanos, chicanos y más”, en la que lamentó que el periodismo televisivo que se hace en la actualidad tanto en Estados Unidos como en México esté comprometido y sometido al poder del rating. El periodismo, dijo Luengas, se ha convertido en un circo que ha disfrazado la noticia en entretenimiento. “Cuando en Estados Unidos los noticieros empezaron a depender de los ratings, se prostituyó el periodismo”, agregó. “Los espacios noticiosos ya están dirigidos a llenar butacas. Ahora si una noticia, por importante que sea para la comprensión del mundo o de la realidad que estamos viviendo, no da rating, deja de ser importante como noticia”. Luengas, quien trabaja actualmente en KVEA-TV, la estación radiofónica de Telemundo (http://msnlatino.telemundo.com) en Los Ángeles, criticó que los medios mexicanos no hayan podido frenar o ser un balance del poder, lo que los convierte en cómplices de la corrupción. “Vivimos con medios de comunicación que buscan lo que en inglés se llama garbage in garbage out, que es meter basura al cerebro. Y el periodismo en México, desgraciadamente, está dando información desarticulada, sin conexión y contexto”. Ante estudiantes de periodismo, a los que pidió comprometerse con la verdad y no buscar ser celebridades, dijo que los periodistas deben ser personajes incómodos para el poder, las figuras públicas e incluso para los medios en los que trabajan. “Tengo la convicción de que el periodismo debe ser transgresor, si el periodista no está dispuesto a ser corrido de la empresa donde trabaja, no puede ser buen periodista”, sentenció quien fuera Premio Nacional de Periodismo en el área de Difusión Cultural. Sobre el impacto del trabajo que realiza en Estados Unidos, dijo que uno de sus objetivos es convertir a la población migrante en sujetos y no objetos de la historia. “Me encanta trabajar en esa zona del planeta para hacer un periodismo que en función de la verdad pueda defender a estos seres humanos”. Vargas Llosa, optimista El mismo día, Mario Vargas Llosa inauguró en el Instituto Cultural Cabañas (http://www.institutocabanas.org.mx) la exposición “La libertad y la vida”, que tiene el mismo nombre que el libro que presentaría en el marco de la feria y que recorre a través de imágenes y textos su carrera como escritor. El escritor peruano aseguró que se muestra optimista respecto al futuro político de América Latina a pesar de que existen gobiernos que, según él, realizan prácticas antidemocráticas. Entre las razones que le permiten tener esa sensación, la principal es la existencia de gobiernos de izquierda que llevan a cabo políticas liberales y a favor del mercado como Chile, Uruguay y Brasil, a quienes puso como ejemplo, en contra de la izquierda que representan Hugo Chávez, en Venezuela, o Evo Morales, en Bolivia. “Antes la izquierda no era democrática, ni creía en el mercado. Ahora hay una izquierda más sensata, pragmática, muy parecida a la europea, y eso es bueno para el futuro”. Autor de las famosas frases “la dictadura perfecta”, para definir los setenta años del poder del PRI, y la “democracia imperfecta”, para referirse a los gobiernos surgidos en la oposición, Vargas Llosa aseguró que México ha desperdiciado oportunidades para convertirse en cabeza de América Latina, sobre todo por razones políticas. Entre tales razones señaló como la principal, “la gigantesca corrupción que significó los setenta años del PRI en el poder. Los mexicanos no deben permitir que un partido político frustre a un país”. El autor dijo que tiene la esperanza de que el PRI no vuelva al poder en 2012 y, en caso de regresar, espera que no sea el mismo que era antes de la transición. Vargas Llosa aseguró que, aunque no reniega de su pasado, le gusta hacer autocrítica respecto a lo que ha escrito o pensado, sin que esto represente un lastre. Por ejemplo, afirmó que se arrepiente de haber apoyado la Revolución Cubana, mientras que en el campo de la literatura aseguró que viéndola en perspectiva hay cosas que le gustaría cambiar. “Por eso no me gusta releer las cosas ya publicadas, porque uno descubre sus defectos”. El autor afirmó que, si bien no reniega de la fama, ser una figura pública ha afectado su vida privada. Sobre el proceso literario, dijo que el talento se construye a base de disciplina y trabajo, y lamentó no estar al tanto de lo que actualmente se está escribiendo en la región, aunque por lo poco que sabe dijo que la literatura latinoamericana tiene buena salud. “La literatura en América Latina no se ha mediocrizado, todo lo contrario, es una literatura que tiene una gran vitalidad. Ahora tenemos más escritores y lectores que cuando yo comencé a escribir, y eso es un progreso”, agregó. Número Cero En el marco de la FIL Guadalajara, Gregorio Rodríguez, subdirector editorial del diario español El País (http://www.elpais.com), dictó un Taller de Crónica Cultural que produjo como resultado el suplemento especial Número Cero, que contentivo de las diez mejores crónicas del evento fue publicado por La Gaceta en una edición gratuita de 10.000 ejemplares repartida al público de la feria el domingo 6 de noviembre. José Emilio Pacheco frente a mil jóvenes; la gente que acudió a la feria por una firma de su autor favorito o para tocarlo o escucharlo; Adolfo Castañón y su deseo de hacerse libro; el paso de Los Angeles, como Invitado de honor; Mario Vargas Llosa, su literatura, su vida; el debate sobre el futuro del libro; Carlos Monsiváis y Hugo Gutiérrez Vega, escritores de una generación que creía despiadadamente en la poesía; Cristina Rivera Garza y su segundo Premio Sor Juana Inés de la Cruz, y las noches inolvidables de la FIL Guadalajara, formaron parte de este Número Cero. El Taller de Crónica se realizó como una iniciativa de la FIL, en colaboración con la Dirección General de Medios de la Universidad de Guadalajara (http://www.medios.udg.mx) y en el marco del V Encuentro de Periodistas y el Seminario Permanente de Periodismo. Escogidos a partir de una convocatoria pública, los participantes fueron Sergio Contreras Alcaraz, Dolores Garnica, Roberto Estrada, Hiram Ruvalcaba, Dolores Díaz, Carla Giraldo Duque, Kryssia Ortega, Adriana Navarro, Rodolfo Torres, José Rogelio Cárdenas y Omar García. Los premios Además del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, que el escritor venezolano Rafael Cadenas recibió el día de la inauguración de manos de Consuelo Sáizar —como informamos en esta edición, http://www.letralia.com/223/1128cadenas.htm—, la Feria Internacional de Guadalajara fue el escenario en el que se entregaron otros galardones y reconocimientos a distintos actores de la cultura. El domingo 29, el escritor cubano Rafael Rojas (Santa Clara, 1965) recibió de manos de Carlos Fuentes —presidente del jurado—, en su primera edición, el Premio Internacional de Ensayo Isabel Polanco, dotado con cien mil dólares y una escultura del artista Martín Chirino, en una ceremonia en la que el presidente de la Fundación Santillana (http://www.fundacionsantillana.com), Ignacio Polanco, anunció que la segunda edición del galardón tendrá como tema principal la lengua española, y que su jurado estará encabezado por Ricardo Lagos, ex presidente de Chile. Rojas, quien se hizo merecedor del premio por su libro Repúblicas de aire: Utopía y desencanto en la revolución de Hispanoamérica, hizo durante su discurso de recepción del galardón un homenaje a la historia y la tradición iberoamericanas dentro del género. Reconoció la importancia de narradores como Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar, poetas como Octavio Paz, José Emilio Pacheco, José Lezama Lima, Eliseo Diego y ensayistas como Natalio Botana, Jordi Gracia y Javier Garciadiego. El martes 1 de diciembre fue entregado el V Premio Tusquets de Novela, que correspondió al escritor argentino Sergio Olguín por Oscura monótona sangre, y que tuvo como finalista al español Willy Uribe por Cuadrante Las Planas. El galardón se entrega cada año desde 2005 en el marco de la FIL. El jurado, que concedió el premio por “la sabia estructura y la magnífica resolución de una trama de obsesión y doble moral, de pasión y conflicto social”, estuvo presidido por el escritor español Juan Marsé e integrado por Almudena Grandes, Jorge Edwards, Élmer Mendoza y Beatriz de Moura (en representación de Tusquets Editores, http://www.tusquetseditores.com). Olguín (Buenos Aires, 1967), quien se hizo acreedor a 30.000 euros y una estatuilla de bronce diseñada por Joaquín Camps, explicó que Oscura monótona sangre es, precisamente, “una novela oscura, una novela negra” que, agregó en tono de broma, “busca ser un plagio absoluto a Simenon”. Sobre la relación de sus trabajos periodístico y literario, indicó: “Soy una persona que no se conforma con un solo oficio”. En el libro, de acuerdo con el acta del jurado, se narra la historia de “un hombre ejemplar hecho a sí mismo, dispuesto, no obstante, a traspasar todos los límites por una relación inconfesable”. Por su parte, Uribe (Bilbao, 1965) es autor de Crónicas de salitre, Nanga y Sé que mi padre decía, con el que obtuvo el Premio Silerio Cañada de la XXII Semana Negra de Gijón. Por Cuadrante Las Planas recibió 10.000 euros, en concepto de anticipo por derechos de autor y, también, una escultura de Joaquín Camps. Durante la rueda de prensa en que se anunció el fallo, y en la que estuvieron presentes Élmer Mendoza, Pantaleón Bruguera, Beatriz de Moura y el propio Sergio Olguín, se declaró abierta la convocatoria para el VI Premio Tusquets Editores de Novela 2010, que se fallará durante la 24ª FIL Guadalajara. La escritora mexicana Cristina Rivera Garza (Matamoros, 1964) recibió el miércoles 2 el Premio de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz por su novela La muerte me da. Es la segunda vez que esta autora obtiene el premio, que alcanzara también en 2001 por Nadie me verá llorar. “Yo pensé que no se podía recibir dos veces el Premio, pero estoy muy contenta por lo que representa y porque lleva el nombre de una escritora interdisciplinaria y moderna”, afirmó. Como en la novela de 2001, la que la convirtió en doble ganadora del Sor Juana se enmarca en el género de la novela negra. “El premio de varias maneras se le da a dos escritoras distintas, a dos autoras que tienen sus propios derroteros”, dijo. “Creo que una de las grandes virtudes de escribir libros es que cada libro es una nueva búsqueda, un empezar de cero, un desaprender más que un aprender”. El libro comienza con las descripciones de distintas desapariciones. Varios hombres, todos ellos jóvenes, son encontrados en la calle muertos y con signos de haber sido castrados, lo que lleva a la policía a pensar que se trata de un asesino en serie. Una periodista y una detective encargada del área de homicidios se encargarán de descifrar este misterio. Dotado con 10.000 dólares, el premio reconoce cada año, desde 1993, el trabajo literario de escritoras del mundo hispano, a través de la publicación de la obra ganadora en inglés y de una edición crítica. El XVIII Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez, que fue anunciado el sábado 5, correspondió al fotógrafo Guillermo Arias Camarena, en la categoría Fotorreportaje, por “La muerte de todos los días...”, y al periodista Víctor Núñez Jaime, en Prensa Escrita, por “El derecho a llamarse Doni Zänä”. Tres menciones de honor fueron para los fotógrafos Alfredo Pelcastre García, José Luis Cuevas y Giorgio Viera. El jurado de Fotorreportaje, integrado por Cecilia Jarero Ramírez, Alfonso Morales Carrillo y Enrique Villaseñor García, destacó que el trabajo de Arias Camarena obtuvo el premio por la contundencia del mensaje transmitido; la eficacia en el lenguaje fotográfico y periodístico, así como la sutileza de los elementos visuales empleados. Los jueces subrayaron la importancia del tema abordado y la complejidad que implica la cobertura de este tipo de reportajes. Los periodistas Alberto Cabezas Talavero, Malena Mijares Fernández y Pablo Ordaz Castro, jueces de la categoría Prensa Escrita, se habían reunido el viernes 4, llegando a su decisión por unanimidad. El trabajo de Núñez Jaime fue publicado en la revista Milenio Semanal (http://semanal.milenio.com), en su número 607, del pasado 8 de junio. “El trabajo contiene testimonios directos de los actores de la historia y los reproduce con oído atento y respetuoso”, dice el acta del jurado. “Muestra una realidad de violencia institucional y discriminación en México, contraria a los más elementales derechos humanos de la familia protagonista. Una batalla legal larga, que se asemeja a una suerte de viaje lleno de obstáculos e incomprensión de la burocracia en varios niveles de gobierno está reconstruida por el periodista en su relato, de extraordinaria calidad narrativa”. En Fotorreportaje se otorgó también tres menciones de honor para los trabajos “La influenza en México”, de Alfredo Pelcastre García, colaborador de la agencia mexicana Monda Photo, publicado en abril pasado en Monda Photo Magazine; “El hombre Promedio”, de José Luis Cuevas, publicado parcialmente en la edición número 12 de Tomo, Suplemento de Arte, Arquitectura y Diseño, del periódico Excélsior (http://www.excelsior.com.mx), en junio, y “Geografía Punk-Berlín”, de Jorge López Viera (Giorgio), publicado parcialmente en la sección Cultura del diario Público-Milenio (http://www.milenio.com/guadalajara), de Guadalajara, el pasado 25 de julio. Otro homenaje realizado en el marco de la FIL fue “La Catrina”, que desde 2002 se entrega anualmente en el marco del Encuentro Internacional de Caricatura e Historieta, y que en esta edición correspondió al dibujante chileno José Palomo, afincado en México desde los setenta y autor, entre otras tiras, de El Cuarto Reich. Palomo señaló que “recibir ‘La Catrina’ es un motivo de orgullo personal muy importante, pero es también un encuentro de comunidades, entre sensibilidades mexicanas y chilenas”. Con la presencia de Sergio Aragonés, el “primer Catrín” —como lo denominó Mario Alberto Orozco Abundis, rector del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño, CUAAD (http://www.cuaad.udg.mx), de la Universidad de Guadalajara— del Encuentro Internacional de Caricatura e Historieta, la ceremonia transcurrió con buen humor y abarrotó el Auditorio Juan Rulfo, cuyas sillas fueron ocupadas por el público y, también, por algunos profesionales del dibujo y el humor, quienes aplaudieron con fervor las palabras de Palomo. El presidente de la Feria, Raúl Padilla López, explicó que “La Catrina”, escultura basada en la célebre imagen de José Guadalupe Posada, “es ya uno de los galardones de mayor arraigo en la FIL” y reconoce a “lo más selecto del vibrante género” representado por “artistas que trazan ingeniosos dibujos desafiantes”. Tras enumerar los nombres de los anteriores ganadores de “La Catrina”, Padilla López recordó especialmente al argentino Roberto Fontanarrosa, quien falleció en 2007, apenas unos meses después de haber sido homenajeado en Guadalajara. El rector del CUAAD, por su parte, relató que “lo primero que Palomo ilustró en México fueron libros de texto para adultos”. Acto seguido, se proyectó un video en el que se intercaló una entrevista a Palomo con algunas de sus imágenes más significativas. Ahí, desde la pantalla, el chileno explicó cómo “antes de aprender a leer ya estaba dibujando”, y añadió que “dibujar era el defecto que tenía respecto a otros niños”. Indicó, también, que “el humor es una forma de conocimiento. Un buen apunte humorístico tiene muchos elementos de datos reales”. Una vez que el Palomo de carne y hueso recibió “La Catrina”, de manos del rector general de la UdeG, Marco Antonio Cortés Guardado, el dibujante tomó el micrófono y dijo que, “desde muy chiquito, México estuvo presente. Chile tiene a la música mexicana como su paisaje natural”. Antes de indicar que no recomendaba a nadie la experiencia del exilio, habló de cómo tuvo que dejar su país, a causa de la dictadura de Pinochet, y se dijo agradecido por llegar a México y participar en un proyecto de educación para adultos. También se entregó el XV Premio ArpaFIL, que este año correspondió a Thom Mayne —fundador de la firma Morphosis (http://www.morphosis.com)—, quien ha sido calificado como rebelde, revolucionario, atrevido, turbulento, rebelde, cambiante, colosal, verdadero, innovador, contundente, forever young, bad boy, posmodernista, complejo, violento, libre, confuso, utópico, inconformista o generoso, entre otros adjetivos, según explicó Víctor Ortiz Partida en la ceremonia. “Yo agrego, específicamente para este momento, tapatío, celebrado, bienvenido”, concluyó Ortiz Partida. “Debo ser alguna de esas cosas”, ripostó Mayne, quien habló a los jóvenes asistentes y, mientras en una gran pantalla se proyectaban algunas de sus obras, realizadas en diferentes países, comentó que “la arquitectura no debe verse sólo como una práctica de negocios, sino también como una práctica cultural”. Y que la arquitectura “se incluya en una Feria Internacional del Libro”, agregó el también ganador del premio Pritzker, “me honra”. El reconocimiento ArpaFIL se entregó por primera vez a Gonzalo Villa Chávez, y el año pasado fue para Giorgio Grassi. Sobre el flamante ganador, fundador de uno de los estudios arquitectónicos más renombrados de las últimas décadas, el presidente de la FIL, Raúl Padilla López, explicó que “sus edificios buscan formar parte del paisaje” y siempre toman en cuenta la ecología, la economía, la cultura y la sociedad. Sus obras, añadió, “no eluden el conflicto y la confrontación”. Al realizar la semblanza de Mayne, Ortiz Partida recordó que “desde hace cuarenta años es un asiduo visitante de Guadalajara”. De ser el joven que se pasea por la ciudad, dijo, “ahora es el arquitecto hecho y derecho que regresa”. Añadió que el fundador de Morphosis tiene el encargo de diseñar el palenque del Centro de Negocios JVC, que se proyecta desde hace varios años. “Todo lo que hacemos en la vida comienza con un deseo”. Las palabras de Mayne fueron recibidas con entusiasmo por los asistentes que abarrotaron el Auditorio Juan Rulfo. En su discurso también indicó que “cada ser humano tiene la capacidad de contribuir con algo único y personal” al mundo y, por ende, a la arquitectura. Reiteró que se sentía honrado de compartir la visita a la ciudad con tantos escritores y dijo que quienes trabajan con la palabra y los arquitectos tienen algo en común: “Ambos nos enfrentamos con la realidad. Nos interesa responder preguntas como por qué estamos aquí y quiénes somos”. Fuente: FIL *** Siete autores enseñarán a escribir en Caracas Ya están abiertas las inscripciones para los diplomados en escritura creativa y en competencias especializadas de escritura (http://www.icrea.org.ve/diplomados/index.php) que ofrecen en conjunto el Instituto de Creatividad (Icrea, http://www.icrea.org.ve) y la Universidad Metropolitana (Unimet, http://www.unimet.edu.ve), y que serán dictados en las cómodas y modernas instalaciones de ésta, en Caracas. Se trata de cursos en modalidad semipresencial dirigidos a profesionales y estudiantes que desean iniciarse en el área de la escritura creativa o ampliar y mejorar sus competencias en dicho campo. Cada diplomado tiene una duración de 150 horas académicas (2 trimestres). Los escritores Jesús Nieves Montero, Antonio López Ortega y Fedosy Santaella (http://www.letralia.com/firmas/santaellakrukfedosy.htm) fungirán de profesores del diplomado en competencias especializadas en escritura, en el que se ofrecerá instrucción en torno al proceso de composición y las competencias involucradas en el mismo y se guiará al participante en el desarrollo de su proyecto personal de escritura. José Manuel Peláez, Roberto Echeto (http://www.letralia.com/firmas/echetoroberto.htm), Jorge Portilla y Reinaldo Bello dictarán el diplomado en escritura creativa, que permitirá al participante asumir una actitud crítica sobre los hechos de escritura, propios y ajenos; comportarse frente a su propia escritura como un usuario responsable de su idioma; plantearse el acto de escribir como un problema personal, en cuya solución aplique lo mejor de los recursos a su disposición; practicar el oficio de escribir operando con la técnica más acorde al caso que lo ocupa; distinguir la pertinencia o la impertinencia de la expresión por usar, en cuanto convenga, la una o la otra, a la redacción de distinta naturaleza; tener la concisión por norma, en los textos que exijan esta cualidad; ensayar otros modos de escritura, en cuanto así lo reclame la naturaleza del texto; enfrentar la tarea de una expresión escrita con espíritu de innovación, laboriosidad y rigor metodológico, y comprobar que el aprendizaje de la escritura se prolonga a lo largo de toda la vida. Cada diplomado tiene un costo de 4.850 bolívares por participante, con un descuento de 10% si se paga por adelantado. Se ofrece la opción de pagar una cuota inicial de 1.950 bolívares y dos posteriores de 1.450 bolívares cada una. Los aspirantes deberán presentar una copia del título de bachiller o universitario, una fotocopia de la cédula de identidad, una fotografía de frente tamaño carnet, una síntesis curricular y un anteproyecto de escritura creativa con extensión máxima de dos cuartillas. El diplomado en competencias especializadas en escritura se iniciará el lunes 1 de febrero de 2010. Las sesiones serán los lunes de 5:30 de la tarde a 8:50 de la noche y los sábados de 9 de la mañana a 12:30 del mediodía. El diplomado en competencias especializadas en escritura se iniciará el miércoles 3, y sus sesiones serán los miércoles de 5:30 de la tarde a 8:50 de la noche y los sábados de 9 de la mañana a 12:30 del mediodía. Los interesados pueden contactar a Zulay González (zgonzalez@unimet.edu.ve, teléfonos 0212 2403521 / 2403495) o a Résmil Chacón (gerentegeneral@icrea.org.ve, teléfonos 0212 2659491 / 2668497). Fuente: Icrea *** Herta Müller pronunció discurso previo a la entrega del Nobel “Cuanto más palabras nos permiten usar, más libres nos volvemos”. La escritora rumano-alemana Herta Müller recorrió este lunes 7 de diciembre, en Estocolmo (Suecia), con un descorazonador juego literario, las cicatrices de su existencia, que no son otras que las de la historia del siglo XX, durante su discurso “Cada palabra sabe algo del círculo vicioso”, previo a la entrega del Premio Nobel de Literatura (http://nobelprize.org). “Los objetos no saben su propio material, los gestos no saben sus sentimientos y las palabras no saben las bocas que las hablan. Pero para estar seguros de nuestra existencia, necesitamos los objetos, los gestos y las palabras. Cuanto más palabras nos permiten usar, más libres nos volvemos”, resumió Müller en la sede de la Academia Sueca (http://www.svenskaakademien.se). La escritora, nacida en Nytzkydorf (Rumania) en 1953, en una minoría alemana de este país, expresaba así el doble filo de su instrumento de trabajo, la palabra, argamasa de una obra con piezas como El hombre es un gran faisán en el mundo o La bestia del corazón, pero que le fue negada bajo la dictadura de Nicolae Ceau?escu. Así, una sola palabra, pañuelo, le sirvió en su discurso para hilar una vida marcada por la intersección del nazismo y el comunismo: la de la comunidad suaba que cargó con las culpas del primero y fue azotada por el segundo. Desde 1987, Müller vive en Berlín, y su premio coincide con los veinte años de la caída del Muro. “¿Has cogido un pañuelo?”, le preguntaba su madre cada mañana antes de salir de casa. “Era una muestra indirecta de afecto”, decía, dentro de un entorno familiar tan opresivo como describió en En tierras bajas, relatado precisamente desde una mirada infantil, y en el que las palabras más comunes, siempre en frases breves, levantaban una cotidianidad irrespirable. Ese mismo pañuelo se convertía en su discurso en esa oficina de una planta de manufactura de la que fue despedida tras ser acusada de espía al no querer colaborar con la Securitate, el servicio secreto de Rumania. “Puedes defenderte de un ataque, pero no puedes hacer nada contra la calumnia. Cada día me preparaba para cualquier cosa, incluida la muerte. Pero no puedes estar lista para esta perfidia. No hay entrenamiento para hacerla tolerable. Te llena de mugre”, reconoció. Y ese pañuelo también aparecía en la foto de la muerte de su tío Matz, que había sucumbido a la ideología nacionalsocialista, o en la imagen de su amigo, colega y compatriota Oskar Pastior, quien estando en un campo de concentración ruso lo recibió como regalo por parte de una mujer que esperaba a que su hijo volviera de la guerra. Finalmente, su madre, la que le preguntaba siempre si lo llevaba consigo, limpia el polvo de la mesa de un policía rumano con su propio pañuelo, colmado de lágrimas. “¿Podemos decir que son precisamente los pequeños objetos los que conectan las cosas más disparatadas de la vida? ¿Que los objetos están en órbita y sus desviaciones revelan un patrón de repetición, un círculo vicioso o, como decimos en alemán, un círculo del infierno? Podemos creerlo, pero no decirlo. Pero lo que todavía no puede ser dicho, puede ser escrito”, recitó. La palabra hablada frente a la escrita es otra de las obsesiones de Müller. “Quise decir algo, pero tenía la boca tan llena de lenguas que no podía articular ni una sola palabra”, escribía en En tierras bajas, publicado finalmente en 1982. Y es que sus textos serían también censurados por el régimen de Ceau?escu, por lo que tendría que ser publicada en Alemania, donde pronto se convirtió en un nombre destacable de las letras germanas. “He reaccionado ante el miedo mortal con sed por la vida. Un hambre por las palabras. Sólo un remolino de palabras pudo entender mi condición”, expresó con amargura. “Gracias a ellas, nada tiene sentido y todo es verdad”. Müller finalizó su discurso haciendo mención explícita a las dictaduras. “Me gustaría poder pronunciar una frase para todas las dictaduras que privan de dignidad cada día, incluyendo las presentes. Una frase, quizá, que contenga la palabra pañuelo”. “¿Puede ser”, continuó, “que la pregunta sobre el pañuelo nunca fuera sobre el pañuelo en absoluto, sino sobre la profunda soledad del ser humano?”. Herta Müller, gran retratista de este sentimiento a través de una prosa de numerosas imágenes poéticas, recibirá el Nobel de Literatura el próximo jueves 10 de diciembre en la ceremonia oficial presidida por la Casa Real de Suecia en el Korserthuset de Estocolmo. Fuente: EFE *** Entregarán en Caracas premios de concurso de literatura penitenciaria Este jueves 10 de diciembre seis internos de distintas cárceles venezolanas subirán al podio en la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello (http://www.casabello.gob.ve) por destacar en el Concurso de Literatura Penitenciaria La Palabra Cautiva. Reclusos de 17 cárceles de Venezuela participaron en esta primera edición del concurso, cuyo jurado, integrado por María Alejandra Rojas, Alejandro Silva y Gabriel Saldivia, otorgó el primer lugar a “Letramonium”, de Benjamín León Castañeda. “Por su magistral trabajo del lenguaje y por la manera de atraer y sujetar al lector a través de una tensión sostenida a lo largo de todo el texto narrativo”, son algunas de las razones por la que León Castañeda recibirá un certificado, además de un premio en metálico de 2.000 bolívares que se le entregarán a un familiar designado por el ganador. El segundo lugar del concurso fue para la obra “Omega”, de Argenis José Mata, por presentar una selección de textos poéticos “cargados de una adjetivación precisa, un logro de la imagen que se inscribe en la tradición poética universal”. Mientras que el tercer lugar fue para “Pajaricidio”, de Marco Aurelio Silva, “por el manejo del humor, la ironía y la capacidad de mantener un discurso coloquial llevado por una manera de narrar sencilla, concisa y cercana”. El presidente de la Casa de Bello, Luis Alberto Crespo, expresó que además de los premios, la promesa del concurso es publicar las obras de los ganadores, y destacó que dos de ellos participaron en los talleres que la institución realiza dentro de las cárceles de Venezuela. El concurso también otorgará menciones honoríficas a “Anhelo”, de César Cortez, al relato “Meses muertos”, de Freddy Blanco, y a “Val”, de Valmikir Matoso, por su dominio de la imagen que propicia un acercamiento a emociones y sentimientos esenciales. Crespo manifestó que para 2010 se espera consolidar aun más este concurso que permite divulgar la voz literaria de los internos que tienen el impulso de escribir para liberar sus emociones y su testimonio. En este sentido, ya la Casa de Bello lanzó la convocatoria para el II Concurso de Literatura Penitenciaria en las menciones de poesía y relato breve, en el que podrán participar todos los reclusos de los diferentes centros penitenciarios de Venezuela. Hasta el 22 de mayo de 2010 los participantes tendrán oportunidad de entregar, a los coordinadores de cultura de cada penal, sus trabajos, que deben estar entre las 3 y 6 cuartillas para el relato breve y entre 5 y 10 para poesía. Fuente: ABN *** Cagua celebra esta semana su Feria del Libro Conversatorios, juegos, música, cuentacuentos, proyecciones de cine y un homenaje al escritor y docente Samuel Eduardo Qüenza son algunas de las actividades que se desarrollarán en el marco de la Feria del Libro de Cagua, Felca 2009, que del 10 al 12 de diciembre y con el lema “El mundo de las personas con discapacidad” tendrá como escenario la Plaza Meregotos en horarios de 9 de la mañana a 7 de la noche. Organizada por la Fundación Berruecos (http://www.fundacionberruecos.org.ve) y con la colaboración de diversos entes locales, regionales y nacionales, Felca 2009 se inicia este jueves 10 de diciembre a las 9 de la mañana con un acto navideño y un recital de poesía organizados por el Instituto de Educación Especial Cagua y la Escuela Meregotos. El mismo día habrá también una jornada de pintura organizada por el Gabinete de Cultura del estado Aragua y un taller de papel burbuja dictado por Rafael Quintero, de la Asociación Civil La Hormiguita. A partir de las 5 de la tarde, el Colectivo de Educadores Socialistas “La Tierra del Caracol” rendirá homenaje al profesor Samuel Eduardo Qüenza. Las actividades del día terminarán con una presentación de danza tradicional a cargo de la Casa de la Cultura de Santa Cruz. El viernes 11, la Coral de la Escuela Felipe Larrazábal y la Escuela Meregotos abrirán la jornada con una presentación de cantos y música interpretada por niños de la comunidad. El Gabinete de Cultura del estado Aragua realizará su segunda jornada de pintura y, a las 5 de la tarde, se presentará el libro Derecho de palabra, de Héctor Sánchez. La jornada terminará a las 6 de la tarde con la actividad “Un canto por la inclusión”, a cargo de Sergio Galíndez, presidente de Asperdics. Danza y canto tradicional a cargo de los grupos de danzas Meregotos y Democracia serán las actividades con las que se iniciará la jornada del sábado 12. A las 10 de la mañana, el escritor Jorge Gómez Jiménez (http://www.letralia.com/firmas/gomezjimenezjorge.htm) dictará el taller “Vamos a escribir” a los niños asistentes al evento. En la tarde, Dora Alfonso y otros autores de la comunidad protagonizarán un recital de poesía y, a las 5 de la tarde, se realizará un conversatorio sobre el mundo de las personas con discapacidad, a cargo del general Carlos Mosquera, presidente de la Fundación Berruecos, Silvio Bermeo, activista por los derechos de las personas con discapacidad, y Déborah Constantini, directora del I. E. Cagua. La clausura tendrá lugar a las 6 de la tarde con un recital de música venezolana a cargo de la cantautora Daisy Gutiérrez. El programa lo completarán presentaciones de cuentacuentos, circuitos de juegos tradicionales, jornadas de enseñanza básica de ajedrez con partidas simultáneas, conferencias del Plan Revolucionario de Lectura y una exposición y venta de libros de la editorial El Perro y la Rana (http://www.elperroylarana.gob.ve). Durante los tres días de la feria habrá exámenes oftalmológicos y entrega de lentes y audiometrías, actividades gratuitas a cargo del Módulo de Barrio Adentro de la Plaza Meregotos. Además, todos los días a las 4 de la tarde se ofrecerá funciones de cine, con los filmes para niños La grúa y la jirafa, de Vladimir Bellini; Historias de niños y niñas pacientes del CIEP/Caracas; Puertas (cortometraje); Vida María, de Marcio Ramos, y Músika, de Asier Urbietaren, así como los largometrajes para adultos El color del paraíso, del iraní Majid Majidi (1999), Mi pie izquierdo, de Jim Sheridan (EUA, 1989) y Yo soy Sam, de Jessie Nelson (EUA, 2002). Fuente: Fundación Berruecos *** Excavación en Alfacar no ha revelado los restos de García Lorca Los trabajos de la segunda parte de la fase arqueológica en el parque Federico García Lorca de Alfacar, en Granada (España), donde se trata de localizar los restos del poeta, terminarán el 10 o 12 de diciembre y hasta ahora no han arrojado resultados, por lo que no se descarta que se extiendan a otras áreas, siempre dentro del citado parque. El área donde se trabaja es el lugar en que Manuel Castilla Blanco, apodado El Comunista, el enterrador forzoso del poeta, aseguró haberle dado sepultura. De las seis posibles fosas localizadas mediante georradar, los arqueólogos ya han abierto y explorado cinco sin que aparezcan restos óseos, según fuentes conocedoras de la excavación. La quinta, la última en abrirse sin resultados, es especialmente relevante, ya que se corresponde con el lugar en el que Manolo El Comunista aseguró en 1955 y 1966 ante los investigadores Agustín Penón e Ian Gibson, respectivamente, haber inhumado el cadáver del poeta. Y ahí tampoco hay huesos. “No obstante, no podemos descartar que aparezca. Aún queda una fosa”, señalan las mismas fuentes. Los indicios históricos más sólidos señalaban precisamente ese punto. No en vano, es ahí donde se colocó, precisamente atendiendo al testimonio de Manolo El Comunista, el monolito en memoria de Lorca. Y es ahí donde sus admiradores han dejado flores en su recuerdo, donde se han celebrado los homenajes y los tributos al poeta andaluz. Las labores se han centrado hasta ahora en las supuestas zonas de enterramiento que los geólogos han detectado en un área cercana al monolito alzado en memoria del poeta, y se han realizado de forma manual, sólo con la ayuda de un pico y una pala, a fin de no dañar los restos óseos, que se prevén encontrar en malas condiciones “no sólo por los tiros que recibieron, sino por el peso que han soportado de tierra”. Además, el frío de los últimos días ha provocado que se realicen “con algo más de dificultad”, si bien transcurren con “total normalidad”. Así lo valora la presidenta de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Granada (ARMH, http://www.granadamemoriahistorica.es), Maribel Brenes, quien explica que para la excavación de estas dos posibles fosas se ha trasladado parte de la estructura que cubría anteriormente el primer área en el que han trabajado los expertos y se han montado dos pequeñas naves. Según explicó la consejera de Justicia (http://www.juntadeandalucia.es/justiciayadministracionpublica), Begoña Álvarez, aunque inicialmente se delimitaron seis posibles enterramientos, los arqueólogos han señalado en un informe “otras posibles zonas de actuación” dentro del parque, declarado recientemente lugar apto para el enterramiento. La excavación, que comenzó el 2 de noviembre dirigida por el arqueólogo Francisco Carrión, se centró primero en cuatro de esas áreas, que fueron previamente acotadas y cubiertas por una carpa. El resultado del trabajo en estas zonas fue únicamente el hallazgo de “una gran roca” natural, según el informe enviado por Carrión a la Consejería de Justicia, promotora de toda la iniciativa. Tras los trabajos en la última fosa estaba previsto que, en caso de que apareciesen restos humanos, comenzase la fase de investigación forense. Esta última posible fosa también se encuentra a escasos metros, apenas dos o tres, del monolito. Y es la más próxima al olivo donde supuestamente fue fusilado el poeta. No es descartable que Manuel Castilla, que mostró a Penón el lugar 18 años después de cuando supuestamente enterró a Lorca, errase en la ubicación exacta. El propio Ian Gibson ha señalado, en diversas ocasiones, que Manuel Castilla se pudo equivocar en algún metro arriba o abajo en su apreciación, y también ha advertido de la posibilidad de que los rebeldes cambiasen de lugar el cadáver para eliminar las huellas de lo sucedido. Una eventual ausencia de restos óseos en todas las zonas exploradas no afectaría únicamente a quienes esperan ver resuelto el enigma sobre el destino último del autor de Poeta en Nueva York y Romancero gitano. En rigor, los trabajos en el Paraje de Fuente Grande de Alfacar ni siquiera van encaminados a hallar los restos de García Lorca, cuya familia se ha opuesto encarnizadamente a la búsqueda, aunque sí abrían la posibilidad de que a lo largo del proceso pidiesen la identificación. La Consejería de Justicia ha promovido la iniciativa únicamente a demanda de los familiares del banderillero Francisco Galadí, del inspector de tributos Fermín Roldán y del restaurador Miguel Cobo, que reclaman la recuperación e identificación de los restos de sus parientes y sostienen que los mismos se encuentran junto a los del poeta granadino. La Confederación General del Trabajo (CGT, http://www.cgt.es) también ha solicitado, en calidad de “familia ideológica” del banderillero anarquista Joaquín Arcollas, la recuperación e identificación de sus restos, ya que carece de descendientes conocidos. A este empeño se ha sumado la Unión de Picadores y Banderilleros Españoles (http://www.unpbe.com). Los familiares de Galadí, Roldán y Cobo han mostrado ya su disposición a dar muestras de ADN para la identificación de los restos en caso de que aparezcan huesos, cosa que aún no ha ocurrido. Si finalmente hubiera algún hallazgo, tampoco es seguro que los forenses puedan siquiera intentar la identificación de García Lorca, ya que su familia ha evitado clarificar su postura al respecto de si ofrecería o no muestras genéticas para cotejarlas con los restos encontrados. Similar ambigüedad sobre sus intenciones ha mostrado Nieves Galindo, nieta del maestro Dióscoro Galindo, cuyos restos también se creía que podían encontrarse junto a los del poeta, que según los indicios históricos fue fusilado al pie de un olivo, en el Paraje de Fuente Grande, la madrugada del 19 de agosto de 1936. Fuentes: Diario de Sevilla • Público ||||||||||||||||||||||| ARTÍCULOS Y REPORTAJES |||||||||||||||||||||| === Margherita Sarfatti, estrella parda del fascismo ====================== === Luisa Futoransky ====================================================== En momentos en que el último filme de Marco Bellocchio, Vincere (2009) —que revela en lo público y lo privado los primeros pasos en los que se fundó el régimen de Benito Mussolini—, es alabado por público y crítica internacionales, es oportuno traer a cuento la presencia protagónica durante más de dos décadas en la vida del Duce de una mujer más que singular. En Italia o Israel, en Argentina o Estados Unidos en general prefieren olvidarla. En el mejor de los casos Margherita Sarfatti es un personaje de película y objeto de tesis universitarias. Lo menos riesgoso es ignorarla. Los fascistas por judía, los judíos por la viceversa. Es que veinte años de amante del Duce en el núcleo del ciclón fascista no pasan en vano. A veces en primer plano, otras fuera de foco, en pentimento o filigrana, lo más perturbador, lo más arduo de entender en personajes de su estirpe es la fascinación siempre perversa por el despotismo. Periodista, primera biógrafa de Mussolini, inspirada crítica de arte, escritora, impulsora de la Marcha sobre Roma y esteta del Novecento, movimiento mayor de la historia del arte italiano del siglo XX, negro de buena parte de los discursos más normativos del Duce y exiliada en Argentina prácticamente toda la década del 40, son mucha densidad de vida para una sola persona. “Una especie de agudo olfato me impulsaba hacia la gente de talento”, afirmó en sus memorias, que son una especie de espectro de sus encuentros con personajes descollantes de su época; Guglielmo Marconi, Pío X, Franklin Roosevelt, Albert Einstein y muchos más. A buena parte de las verdaderas estrellas, los cometas y tantas falsas pistas de su tiempo, los coleccionó en su salotto de los miércoles. Convertida en insoslayable, Margherita hizo entrar a su casa, con la mayor habilidad y naturalidad, a los protagonistas políticos o intelectuales de primera línea, y los tuvo así al alcance de la mano y de la agenda. Al menos por bastante tiempo. Dos o tres cosas que sé de ella Margherita Grassini nació en el viejo gueto veneciano el 8 de abril de 1880. Su familia pertenecía a la élite económica y cultural judía y, aunque se convirtió públicamente al catolicismo, la historia nunca dejó de considerarla hebrea o israelita, como se nombraba entonces. Sus verdaderas pasiones juveniles fueron el marxismo y Cesare Sarfatti, un brillante penalista socialista 14 años mayor que ella con quien se casó a los 18 contra la voluntad de la familia. Margherita y Césare se trasladaron a Milán en 1898 y tuvieron tres hijos, Amedeo, Roberto y Fiametta. Allí frecuentó asiduamente el círculo socialista de la gran feminista rusa Anna Kuliscioff, quien la introdujo en el periódico Avanti!, donde a partir de 1902 empezó a escribir sobre arte. Sus compañeros socialistas de la época nunca vieron con buenos ojos su pasión de coleccionista, tampoco su predilección por las joyas, ni su arrebato por la moda sobre todo de París. Su participación en los círculos feministas de la época fue apenas tangencial, sus prioridades no fueron ni el voto ni la liberación de la mujer, ello explicaría de alguna manera su temprana adhesión al fascismo. Por entonces frecuenta a Giovanni Papini y Tommaso Marinetti y escribe para La Voce, una publicación literaria de inspiración claramente nacionalista. A través de ésta se va alejando paso a paso del socialismo, del pacifismo y del internacionalismo para deslizarse con ímpetu y entusiasmo en lo que constituye, por oposición, los gérmenes, la crisálida del fascismo. Tiene una concepción mística y religiosa del Estado: considera que la unidad política no es viable sin una unidad moral y sin la plena conciencia de una misión colectiva. En 1912 irrumpe en la vida política italiana, y luego por círculos concéntricos en la europea y finalmente en la del mundo en general, y en la de Margherita muy en particular, Benito Mussolini, quien asume la dirección del Avanti! el 12 de diciembre. La energía y carisma que emanaba de su persona la fascinaron de inmediato. Quedó así sellada una duradera relación pasional hecha de sobresaltos, empresas magnánimas, delirios imperiales, furia, celos, intrigas y venganzas políticas; en suma, una gran ópera, lástima que fue hiperreal. Margherita y Benito no pudieron afirmar que en amor como en la guerra todo vale porque estaban y estuvieron siempre en guerra, no sólo ellos, sino Italia y el planeta también. No es que no se conozcan mujeres —aparte de su esposa doña Rachele, madre de sus cinco hijos— que contaron en forma prolongada en la vida de Mussolini, que haber las hubo: Leda Rafanelli, Ida Dalser —protagonista de la película Vincere—, con quien tuvo un hijo, Benito Albino, que como ella tuvo un final trágico y turbio en un loquero, o la militante socialista Angélica Balabanoff, a la que algunos atribuyen la maternidad de Edda, su favorita hija mayor. Pero desde 1912 hasta la ruptura, afectiva primero y política después, ubicada alrededor de 1932 (año en que aparece en la vida de Mussolini la veinteañera Clara Petacci, quien lo seguirá en las cruentas, trágicas y desastrosas horas de la Segunda Guerra y el ajusticiamiento final), lo de ellos fue una relación no sólo amorosa, sino también un proyecto político mancomunado y cultural muy ambicioso. Su primer trabajo conjunto fue la participación activa en el movimiento intervencionista italiano: intelectuales y políticos, sacudidos por una neutralidad que en su mayoría rechazaban, encontraron en Mussolini un referente. Por entonces Margherita tenía espléndidos 35 años y más envidiosos que admiradores. Se había convertido en una de las críticas de arte más reputadas, su salón había asumido un carácter político de fundamental frecuentación para todo quien aspirase o tuviera ya una posición relevante que mantener. De yapa uno podía toparse allí con artistas, escritores y exponentes de la cultura internacional como Jean Cocteau, Josephine Baker o George Bernard Shaw. Su credo machacón: la creación de una cultura nacional, un estilo nacional en arte, literatura y arquitectura que abrevara en la romanidad. Esto, que según ella y Benito, sólo podía ser realizado por el Hombre Nuevo en el ámbito de un Nuevo Estado. Obvio que por él liderado, porque “el fascismo es universal en su espíritu e italiano en sus instituciones”. Así las cosas, Mussolini es destituido de la dirección del periódico y por ende del partido porque su oposición a la neutralidad propugnada por los socialistas es muy frontal. Funda entonces, con la activa participación de Margherita, también expulsada, un periódico nuevo, el Popolo d’Italia, que se convirtió en la principal tribuna a través de la cual proclamar con inflamada convicción la necesidad de la guerra para curar y restaurar la sociedad italiana. Desde el vamos, se ve, es gente que apuesta muy fuerte. Delante y detrás de los reflectores. Ganar y decidir embriagan. La euforia sin parangón del poder impone entrar también en una rueda sin fin de humillaciones, componendas, ascensos, suicidios, de los que muchos con frecuencia no zafan. En suma, un juego sadomasoquista, un nido de víboras que hasta en el monopoly juega con cartas marcadas, sangre verdadera, y siempre acaba enviando al pueblo contra las cuerdas, a fojas cero, pero peor. A ambos tampoco nunca les satisfizo el hoy, corrían detrás de gloriosos castillos de viento, y los furiosos vientos peninsulares, el libiccio y el siroco, que vienen de Libia y del Sahara, los pudieron, los incendiaron, es un decir. Casi literal. Durante los años de la Primera Guerra, Margherita proveyó a Mussolini ideas, y financiamiento, al tiempo que luchaba por desempeñar un papel protagónico —cosa que logró— luego de la fundación del movimiento en 1921. Tuvo a su cargo la promoción y sistematización de la política cultural del régimen y se convirtió en ese mismo año en directora nada menos que de Gerarchia, la publicación ideológica más dogmática del fascismo. En cuanto a la guerra propiamente dicha, le cobró un precio bien fuerte: la vida de su primogénito, Roberto, de diecisiete años, enrolado voluntario. Recibió a posteriori a cambio, de manos de Mussolini, una medalla con el título de Madre de Héroe. El álbum de fotos (retocadas) Temas que los judíos no abordamos de buen grado, lo sobrenatural —ejemplo de ello es la trasmigración de las almas—, la conversión ni el autoodio. Creo que Sarfatti es ajena al primer tema, los otros dos los perpetró y con largueza. Sin embargo no hay que singularizar en extremo el hecho de que Sarfatti sea judía en un gobierno totalitario si los hubo y que proclamó las leyes raciales en 1938 con su secuela de exclusión, expropiaciones, deportación y harta muerte. Un especialista del régimen como Mario Avigliano es contundente: “En los primeros años del Régimen, el problema hebraico no existe”. La Historia hoy distingue vertientes en la corriente del infierno: el elemento racial integrante desde el nacimiento mismo del nazismo, del antisemitismo desarrollado sobre todo a partir de los años 30 en el fascismo italiano, del totalitarismo clerical español y el corporativismo portugués. Los cuatro propugnaron siempre con mayúsculas las palabras Raza y pureza étnica (?), en sus programas, conceptos que hoy por fortuna quiero creer que masivamente vilipendiamos. La Sarfatti en sí francamente, aventuro, no es del tipo de belleza que atraviesa las generaciones recogiendo, a medida que salen a relucir las viejas imágenes, miradas admirativas de identificación. En su aspecto está fuera del canon. Pelirroja, más bien corpulenta, con tendencia a medida que trascurría el tiempo a engordar, maquillaje pesado y autoritaria —como otras mujeres muy cercanas al Duce, en primer lugar su mujer donna Raquele y Edda, su primogénita. Pero todos los testimonios concuerdan en su seducción y cultura excepcionales. Una mujer deslumbrante en un mundo de madres abnegadas, putas irredentas y algunas pocas sufragistas. Giorgio Fabre dice sin ambages que Margherita Sarfatti “fue más fascista que el propio Mussolini”. Por entonces Gerarchia lo llamaba nada menos que Hombre Providencial, Príncipe de la Juventud, Demiurgo Fascista o simplemente Dux, el de la palabra “inspirada” a quien se debe “obediencia ciega y absoluta”. Pasa que el tiempo redimensiona el carisma imantado de los líderes. La atracción sexual que ejercen se va disolviendo con la pérdida de poder y relumbrón. Yeltsin o Kissinger van de ejemplo. Marta Lynch en Informe bajo llave describe con justeza desde la autoficción la fascinación ejercida por la mera silla del poder aunque quien la ocupe de facto sea en ese momento a todas luces el almirante Massera del más siniestro y cruento recuerdo. Viajando se conoce gente Para Margherita la década del veinte es riquísima en grandes acontecimientos, la Marcha sobre Roma, la fundación del Novecento, la viudez en 1924, la instalación en Roma a dos pasos de Mussolini, la publicación de Dux en 1925, primera biografía de Mussolini, prefaciada por el propio Benito y traducida de inmediato a dieciocho idiomas, giras europeas y transatlánticas como poderosa adelantada del fascismo y un primer viaje a Buenos Aires para organizar cómo Emilio Pettorutti recibirá la gran muestra del nuevo arte italiano. En el tiempo libre escribió, lo atestigua su bibliografía, miles de artículos, una novela, Il Palazzone, recibió en París la Legión de Honor, “he aquí un galardón bien adjudicado”, comentó la periodista de Le Figaro, acrecentó su colección de diseño y dibujos —de Modigliani y Toulouse-Lautrec— y le regaló como quien va de compras a su amado, para que aprendiera a manejar, dos fabulosos Alfa Romeos de colección que recientemente salieron a remate. En cuanto al Novecento, fue un movimiento constituido en esencia por un núcleo de siete artistas que ella promovió contra viento y marea, mancomunados por una estilística común cuya premisa más importante fue el retorno al arte antiguo, el de la tradición, reaccionando contra las “extravagancias y lo excéntrico de la vanguardia”. De los siete, los nombres más conocidos son los de Mario Sironi, Achille Funi y Emilio Malerba. Cercano al núcleo primigenio figuraron el gran Giorgio Morandi, Carlo Carrá y Giorgio de Chirico. En 1923 exponen con gran éxito en Milán en una galería inaugurada por Mussolini. Para 1930 el Novecento, tras el éxito de la presentación en la Bienal de Venecia, fue declarado arte oficial del fascismo. El regreso al concepto forma-volumen, a la predilección por la pintura italiana del Giotto a la del Renacimiento, fue aplicado por extensión a la arquitectura, la escultura, pero también a la música y la literatura. En suma, se preconizaba una temática épico popular dentro de esquemas neoclásicos y con fines sociales educativos, evitando la experimentación, cara a los vanguardistas. El fascismo preconizaba un arte fundado en el oficio que debía, en forma perentoria, ser comprendido lineal y literalmente por el pueblo. En consecuencia la figuración era un imperativo y la excelencia técnica otro: en breve, fue un buen tiempo para futuristas y artesanos y nulo y peligroso para abstractos soñadores. Una anécdota o no tanto; en ese primer viaje a Buenos Aires tuvo lugar una áspera discusión entre Pettoruti y Sarfatti porque Margherita quiso imponer que la exposición estuviera presidida por un imponente busto de Mussolini. Esa vez no lo consiguió, tuvo que conformarse con panegíricos al arte de Estado y su viril inspirador en el lujoso catálogo de la muestra. Las plagas, la caída Los años 30 causaron la caída de casi todo el mundo conocido; Margherita no fue una excepción. Para ayuda memoria, algunas muestras: la bancarrota planetaria, la noche de los cristales rotos, la guerra civil española, la proclamación también en Italia de las leyes raciales, el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Para 1932 la influencia de Sarfatti empieza a desvanecerse. En lo personal la aparición en la vida del Duce de Clara Petacci (1912-1945) y la instalación de su clan familiar en materia de componendas políticas, sobre todo de corrupción. Claretta, sin embargo, quedó para los italianos como ícono de lealtad pasional al ser fusilada primero y colgada después, el 29 de abril de 1945 en Piazzale Loreto, Milán, junto al “amado Ben”. En 1938 su “agudo olfato” y un par de soplones le hicieron saber que la deportación no iba a escatimar su puerta, y apenas con lo puesto, una bolsa de joyas y su “póliza de seguros propia”, consistente en 1.272 cartas de Benito Mussolini, Margherita atravesó en taxi la frontera suiza. Al no obtener visa para Estados Unidos recaló primero en Uruguay, donde ya se encontraba su hijo Amedeo, y luego se aposentó hasta 1947 en Argentina, donde sus correligionarios la evitaron con el mayor cuidado. Contó con muy pocos apoyos, Romero Brest en Ver y Estimar y Victoria Ocampo, quien pese a no adherir para nada a la causa fascista las veces que tuvo que presentarla como conferencista jamás aludió a su ideología sino que aplaudió a la crítica y escritora que respetaba. En una oportunidad escribió a Roger Caillois sobre la Sarfatti, “mira lo que perdono”. Cosas de Victoria. Su paso por América no dejó trazas remarcables, una “pulseada” Venturi c/ Sarfatti —abstracción contra figuración—, un encomiable temprano reconocimiento de la singularidad de Xul Solar y mucha escritura. Pero pese a un primer acoso de las publicaciones femeninas y también generalistas para que revelara detalles, escándalos y ajustes de cuentas personales con el régimen, ante el silencio empecinado de Margherita, “quiero estudiar arte precolombino y basta” solía repetir, poco a poco la fueron dejando en paz. Hay que resignarse, el arte precolombino no es noticia. A poco, de vuelta a casa que la guerra ha terminado. Margherita se reinstala en su mansión del Lago di Como hasta su muerte en 1961. En 1956 publica una suerte de autobiografía, Acqua passatta, donde la particularidad mayor es la voz áfona pero cuán estridente, porque jamás se nombra a Mussolini y al fascismo. Ni una sola vez. En cuanto a autocrítica o arrepentimiento no fueron términos que pronunció jamás. La línea de sombra que persiste hasta hoy es el destino que corrieron las cartas. Una versión dice que Margherita las vendió a un cirujano norteamericano; otras, las más insistentes, dicen que se encuentran ocultas en su casa de Roma, cada vez más visitada. También se insiste en que dos primas, una en Estados Unidos, otra en Italia, se hicieron con ellas. Tal vez las haya negociado a cambio de su propia vida y la de su hija Fiametta, que permaneció en Italia durante la guerra. En el paquete también estaría incluido un silencio absoluto sobre hombres, bienes y cosas, cláusula que cumplió, al pie de la letra. Su hermana Nella no tuvo su suerte y acabó con su marido —que no era judío—, en Auschwitz. La pareja tenía 70 y 82 años. La comuna de Mirano bautizó una plaza con el nombre de ambos el 25 de abril de 2007. De la pasión de coleccionista de la Sarfatti sí quedan huellas. Cada tanto las grandes casas de remates Sotheby’s o Christie’s sacan discretamente a la venta uno que otro Modigliani, un Sironi, un Toulouse-Lautrec o muebles de diseño que le pertenecieron. Cosa de solventar fondos para que los herederos sigan ningunéandola, que alivia. Un detalle: la película que en 1999 rodó Tim Robbins con Susan Sarandon desempeñando el papel de Margherita Sarfatti se llamó en castellano ¡Abajo el telón! Lástima que falten aplausos. ** Luisa Futoransky luisa.futoransky@wanadoo.fr Escritora argentina que reside en París desde 1981. Ha publicado Son cuentos chinos (Planeta, 1991), sobre su experiencia en Asia, Lunas de miel (Juventud, 1997) y De donde son las palabras, antología poética, (Plaza y Janés, 1998), entre otros. === Vicente Huidobro: genio inventor del creacionismo poético ============= === y transformador del arte literario Rafael Rosado ================= Vicente Huidobro es un poeta angustiado por lograr un sistema creativo para su poesía y el mundo. Es un ser en búsqueda constante y consciente del poder que encierra la poesía. Con Altazor él creó unos parámetros lingüísticos que no tienen comparación, donde él niega y afirma a la vez que afirma y niega con nuevas posibilidades que evidencian las limitaciones de su propio sistema y de las lenguas. Huidobro crea y descarta e incluso cuestiona el creacionismo (cubismo literario, el surrealismo y el futurismo) y se burla de los otros movimientos literarios como el romanticismo y el modernismo con el objetivo de destruir toda poética convencionalista con proposición caótica de la línea, el ritmo y la sintaxis. Altazor transforma los límites conocidos de la poesía. Su sátira sin medida la dirigió a sus detractores. Vicente Huidobro ve el mundo como un Dios poeta creador. Altazor es una de sus criaturas que habla con él poniendo en tela de juicio los métodos anteriores. Huidobro establece un diálogo consigo mismo en un acto de magia poética. Mediante un sin fin de acrobacias lingüísticas en el aire se sitúa fuera de la tierra (en el espacio) como un espíritu. Parte con su paracaídas que son las palabras y la lengua desde la muerte rumbo al nacer. Él va reconstruyéndolo todo, creando, renombrando los objetos y los procesos de la vida hasta volver a ser un recién nacido que balbucea vocablos sin sentido. En este viaje al vacío Huidobro y Altazor construyen símbolos, imágenes, metáforas y procedimientos sin importarles la realidad ni la verdad. Su poema es una crítica contundente a la poesía automática, inspiracionista, sensible y afectiva para irse por el lado intelectual de la imaginación que sale de las manos y la mente del creador (Dios) que es el poeta. En el prefacio inicia esta idea de poeta profeta hablando de muchos elementos de la modernidad y el futuro como son los dirigibles, el aeroplano, el paracaídas, el telescopio y sus técnicas acrobáticas de palabras sin ningún sentido. Se sitúa al lado de Whitman como poeta profeta que anuncia el futuro de su pueblo. Huidobro pronostica el futuro del poema y la forma de poetizar en una nueva dimensión por el creada. Él prolonga su poema hacia todos lados en un acto de liberación total, de caos y broma de las formas que se repiten, Huidobro es un transgresor sin piedad que reconoce: “Si yo no hiciera al menos una locura por año, me volvería loco” (Altazor, 57). Es un poeta que no necesita la inspiración: “...soy Altazor, el gran poeta, sin caballo que copia alpiste” (Altazor, 58). Canto Número I: El poeta Dios se suelta de su paracaídas para crear su universo. Es un ser angustiado por conocer la causa de su existencia fatal. Altazor es su primera creación. Éste es un ser incorpóreo, lleno de zozobra, que se lanza al abismo para encontrar las respuestas de sus inquietudes. Su imaginación intelectual va limpiando de obstáculos el camino. Es un ser nacido a los treinta y tres años en plena madurez y capacidad de conciencia. No sólo ve el mundo desde afuera, sino que también se ve él para sus interiores, “tierra desconocida” (Altazor, 65) donde habita y se origina su poesía. Él es un insatisfecho “sin dar una respuesta que llene los abismos” (Altazor, 66). El canto uno inicia la nueva expresión técnica de descomponer la realidad a su antojo reinventándola desde otras perspectivas. Todo puede ser verdad y mentira dentro del caos que gobierna su mundo. Huidobro planteó cambiar el poema tradicional por lo que se le ha situado al lado de otros innovadores como son Rimbaud y Lautréamont. Él elimina casi por completo la puntuación y la versificación lineal, violentando de hecho la sintaxis con la supresión de algunas conexiones verbales. Huidobro lleva consigo “una gramática dolorosa y brutal” (I, 278), proponiendo liberarla de todo. “Liberación, ¡oh!, sí, liberación de todo” (I, 290). Reconoce que de aquí en adelante la poesía seguirá su norma: “Será por mi boca que hablarán a los hombres” (I, 414). Propone crear una poesía intelectual consciente: “Hombres con los ojos abiertos en la noche” (I, 432). A este hombre no le importa la crítica, sino vivir en un espacio creado “sin control de ojo intruso” (I, 534). Su intención fundamental es forjar una nueva expresión y anuncia su inminencia: “Silencio, la tierra va a dar a luz un árbol” (I, 634). La tierra es la poesía metaforizada y el árbol es el poema que saldrá de allí. Canto Número II: En este canto la mujer es el instrumento desde donde parte la creación: “mujer, el mundo está amueblado por tus ojos” (II, 1). Nada teme si ella lo acompaña por el mundo porque la sola mirada de ella lo fortalece: “La fabulosa seguridad de tu mirada con sus constelaciones íntimas” (II, 78). La belleza de la mujer es algo sin igual por su gracia salvaje y natural: “Eres más hermosa que el relincho de un potro en la montaña” (II, 143). La vida, el mundo y la poesía necesitan a la mujer por tener una luz propia que puede alumbrar el camino. Si ella no existiera, “¿qué sería del universo?” (II, 170). Canto Número III: En este canto plantea romper las cadenas que limitan el desarrollo de la poesía. Es un llamado desesperado de libertad pero donde el acto creativo es intelectual y sin infusiones mágicas de deidades etéreas que inspiran: “Manicura de la lengua es el poeta mas no el mago que apaga y enciende” (III, 44). Huidobro propone como poeta profeta renovar las lenguas con su nuevo atrevimiento literario, inyectándoles “cortocircuitos en las frases y cataclismo en la gramática” (III, 125). La nueva expresión será como un acto de juego: “Mientras vivamos juguemos el simple sport de los vocablos” (III, 144). En ese momento, cuando salió el libro Altazor, el mundo vivía una época de muchas contradicciones, y muchas de esas contradicciones se reflejan en el entramado metafórico y simbólico de este libro. Canto Número IV: Es un llamado urgente para renovar el arte que se encuentra hastiado del abuso constante de recursos como la rosa: “Rosa al revés rosa otra vez y rosa y rosa” (IV, 103). Para despojar a la poesía de los viejos esquemas hace la propuesta de la técnica deconstructiva, como cuando dice: “...Rosario río de rosas” (IV, 276), “...Clarisa clara risa” (IV, 277) y “...Altazor azor fulminado por la altura” (IV, 281). También muestra la naturaleza polisignificante del lenguaje: “El meteoro insolente cruza por el cielo” (IV, 289). Canto Número V: Para poblar con su creatividad ese espacio vacío se desliza por el mundo de los sucesos desconocidos. Huidobro es allí un Dios-poeta, creador y componedor que va llenando el mundo literario por el inventado. Los sufrimientos por exponer esta nueva teoría lo hacen objeto de la crítica más despiadada. Él se convierte en un poeta Cristo, que sufre y se sacrifica por el arte. Como sabe que él tiene una fórmula mágica que puede exponer para el futuro, el poeta Cristo se transforma en poeta-profeta con la conciencia de que su propuesta incendiará el futuro de la lengua. Este será “un ladrido de perro incansable” (V, 24). Como Santo Domingo de Guzmán, cuya madre soñó que su hijo “era un perro que incendiaba la tierra”. Huidobro persistió en su profecía y propuesta de una nueva técnica revitalizadora de la poesía. Canto Número VI: En este canto Altazor es un ser prendido de noche y oscuridad (VI, 3). Luego se transforma en cristal (VI, 23). La paradoja de su vida sucede cuando en esta maroma llega a la transparencia espiritual con un lenguaje oscuro y con dolor. Es el momento de la ruptura donde nadie se entiende pero donde él propone: “...el clarín de la Babel pida nácar” (VI, 64) para seguir viajando y esclareciendo las cosas. Él sabe que esto no será un camino fácil. Habrá que pasar por la crítica de las estatuas y aun más por noches y noches para llegar al otro lado de la vida que es el “cristal de la muerte” (VI, 175). En esta dimensión primigenia es donde se podrá encontrar la explicación de todas las interrogantes que preocupan al hombre. Canto Número VII: En su viaje al abismo Altazor llega a su infancia donde sólo balbuceaba vocablos sin sentido o con el único sentido del sonido. Este flashback lo sitúa en el vientre de la madre. Qué hay más allá del vientre de la madre Altazor no llegó a saberlo. Nos queda la firme convicción de que su propuesta transformó a partir de él la forma y el rumbo del arte como sólo Rubén Darío lo había hecho antes. Breve biografía de Vicente Huidobro (Santiago, 1893; Cartagena, Chile, 1948) Poeta chileno fundador del creacionismo, movimiento poético vanguardista. Viajó mucho por Europa, especialmente por Francia. En París conoció a Picasso, Joan Miró; compartiendo cuartillas en la misma revista junto a Apollinaire, Reverdy, Tzara y Breton, lo más elevado de la poesía francesa. En el creacionismo se sitúa al creador artístico como un Dios. ¿Por qué cantáis la rosa, ¡oh poetas!? / Hacedla florecer en el poema. Huidobro expone un novedoso lenguaje poético capaz de romper con todos los niveles de la lengua y generar también su propia sintaxis. Entre sus libros se encuentran Ecos del alma, La gruta del silencio, Canciones en la noche, Pasando y pasando, Las pagodas ocultas, Adán, El espejo de agua, Horizon Carré, Poemas árticos, Ecuatorial, Tour Eiffel y Hallali. Altazor o el viaje en paracaídas es un poema mayor en siete cantos que narra la caída del hombre y el encuentro con la mujer, con la poesía. Su otro poema, Temblor de cielo, se une al anterior formando la máxima cumbre del creacionismo, legado capital de Huidobro a la literatura de vanguardia. A Huidobro se le reconoce como el gran genio creador y rebelde de las letras latinoamericanas. Sus restos reposan en un cementerio privado... Para llegar hasta allí, hay que subir una empinada carretera... en un campo abierto... con flores y una bella naturaleza viviente... parece saludar... mirando al cielo... desde lo profundo de su tumba... muy cerca del mar. Vicente Huidobro logró ser un gran Maestro de la poesía, por su búsqueda, esfuerzo y creatividad. Dejó escrito un epitafio que dice: “Abrid esta tumba: al fondo se ve el mar”. ** Rafael Rosado rafael.rosado@yahoo.com Poeta y escritor dominicano. Bachelor of Arts en literatura hispanoamericana por el Empire State College-SUNY (http://www.esc.edu; 2002). Ha publicado Testimonio ancestral (1996) y El espejo fantástico; antología de poesías eróticas (2008). Textos suyos han aparecido en las antologías Haz rodar una poesía (Chile, 2008 y 2009) y La agonía del nirvana (Panamá, 2009), así como en las webs Poetas del Mundo (http://www.poetasdelmundo.com), El Wrong Side (http://danielmontoly.blogspot.com), del poeta Daniel Montoly, Casa Barbieri (http://casa-barbieri.blogspot.com), de Johnny Barbieri (Perú), y Fragua Universal (http://fraguauniversal.blogspot.com), de Juan Pomponio (Argentina). Ha participado en diversos recitales dentro y fuera de su país. Desde 2008 es embajador dominicano de Poetas del Mundo. === El diario de los dioses Ángel Castaño Guzmán ===================== Hace un cuarto de siglo, al conocer la noticia de la muerte de Julio Cortázar, Carlos Fuentes telefoneó a Gabriel García Márquez a su residencia de La Habana. Al otro lado de la línea, tras comentar los pormenores del acontecimiento, el escritor mexicano le oyó decir al Nobel una frase que bien podría resumir cualquier investigación sobre la calidad informativa de los medios de comunicación: No creas todo lo que lees en los periódicos. Reportero avezado, Gabo retrató con fidelidad los secretos de las salas de redacción. El escepticismo que el apotegma encierra es apenas natural en una sociedad como la colombiana, cuya realidad hace rato traspuso los linderos de la hipérbole. Los periodistas, oficiantes de la información, son testigos de primera fila de los eventos que en los últimos 50 años han constituido la identidad del país. Tahúres de la imagen, dan a conocer por igual las desmesuras de la barbarie y los oropeles de las pasarelas. Sin distinción, las curvas de la ninfa sensación de la industria musical están a escasos centímetros de la más bizarra crónica roja. Caldero de mezclas alucinantes, las páginas de los periódicos y los informativos radiales son radiografía de la psique nacional. Leerlos es escarbar en lo más íntimo del inconsciente, bucear en los arrecifes de la colombianidad. El periodismo, oficio de innegables compromisos democráticos, es para muchos, entre ellos Albert Camus y Ryszard Kapuscinski, el mejor de todos. Da las coordenadas que sitúan al ciudadano en el agitado mundo de la posmodernidad y alimenta las opiniones que éste elabora acerca de los temas de interés general. Pocas cosas lesionan con más contundencia a la democracia que una prensa obnubilada por los fuegos de artificio del poder. Temas frívolos ocupan el mismo espacio en las agendas noticiosas que los dramas de una nación inmersa en la violencia. Por eso es tan apremiante que la academia le provea a la población elementos básicos para examinar con cuidado los discursos periodísticos. Promover lectores capaces de encontrar los recónditos engranajes de las noticias es el deber impostergable de la comunicación social. Hasta el momento pocos son los movimientos en esta dirección. En saldo rojo con la sociedad están los medios de información y la educación formal. Los primeros por no conservar la neutralidad necesaria para informar con rigor y honestidad. La segunda por la evidente ruptura que hay entre sus investigaciones y el país de carne y hueso. Leer el periódico, ver tele noticieros o encender el radio son liturgias cotidianas del ciudadano moderno. Pan diario, la información está presente en todos los ámbitos de la sociedad globalizada. De ahí la importancia de no arrojar las perlas a los cerdos o encumbrar dioses de cartón. ** Ángel Castaño Guzmán cortazar_73@hotmail.com Escritor colombiano (Armenia, Quindío). Editor de la revista universitaria La Avenida. === El cine ha muerto Gustavo Rubén Giorgi =========================== Leemos a Nietzsche (Así habló Zaratustra; II): “Y, ¿qué hace el santo en el bosque?”, preguntó Zaratustra. A lo que el santo contestó: “Compongo canciones y las canto. Mientras hago esas canciones, río, lloro y murmuro; y así es como alabo al Señor. Entre cantos y lágrimas, risas y murmullos, alabo al Señor mi Dios. (...) Cuando Zaratustra estuvo solo, vino a decirle a su corazón: “¿Será posible? ¡Este santo varón, metido en su bosque, no ha oído aún que Dios ha muerto!”. La conclusión nihilista y desolada del profeta del Superhombre ha llegado a mí, una y otra vez, desde hace unos doce o trece años, cada vez que se habla del cine como expresión artística. Críticas periodísticas, reportajes, publicidades, visitas esporádicas a los denominados “multicines” —lugares desnaturalizados y ruidosos a los que no reconozco como apropiados para ver películas—, declaraciones, festivales: todo se me aparece como el esfuerzo denodado e inútil que los tenaces empleados de una funeraria prodigan al muerto para que no se perciba la cadaverina. No creo ser el único que se ha percatado de este hecho, intuido por algunos prohombres del cine promediando los ‘60s, los que, si bien ahorraron dictámenes apocalípticos como el que encabeza este artículo, lo publicaron a gritos con su proceder. Tal vez no casualmente, en dos de estos casos el mundo no quiso ver ni oír, y, menos todavía, escuchar estos llamamientos explícitos a la percepción de un trance que reconoce sus causas y proyecta sus efectos en la cultura, la economía y la política. Se prefirió, por el contrario, creer que Roberto Rossellini y Jean-Luc Godard estaban desorientados o, simplemente, no tenían ya nada que decir. Se acertó en lo segundo sin advertir que, en efecto, estos grandes artistas no tenían nada que decir, pero a través del cine. Tal vez fuimos afortunados en no darnos cuenta. De haber conocido esta terrible verdad en 1967 o 1968 se nos habría roto el corazón; en esa época toda la magia, toda la transgresión, toda la aventura y el atrevimiento destellaban en la muchedumbre de cines grandes y pequeños en todo el mundo, y en ninguna otra parte. Rossellini, que había entrevisto el formidable desarrollo que tendría la televisión, a ella le dedicó sus últimos afanes, y, quizás, sus últimas obras maestras: Los hechos de los apóstoles (1968-1969), Sócrates (1970-1971), San Agustín (1972). Godard saltó por sobre las barricadas del Mayo francés buscando en la experiencia documental las esencias de un lenguaje que se había encargado de disecar y desestructurar en una obra que marcó desde sus comienzos, y hasta hoy, la evolución de las artes audiovisuales. Por aquellos años, también, habrá tenido lugar este diálogo entre los autores que se reproduce en Ciudadano Welles, (Introducción, pág. 37, Ed. Grijalbo, Barcelona, 1995): Peter Bogdanovich: En una ocasión en la que yo me lamentaba de la llegada del final de la edad de oro de la cinematografía, Orson se echó a reír y dijo: Orson Welles: —Vamos, hombre, ¿qué esperabas? ¡Incluso el Renacimiento sólo duró 60 años! Afortunadamente, la tardanza en la publicación del libro nos salvó de conocer la lapidaria analogía del más grande de los cineastas —es mi humilde opinión—, y pudimos disfrutar del cine con la ilusión de que las sorpresas que nos depararía serían infinitas. ¿Cómo pudo ser tan recatada esta muerte, que no nos dimos cuenta? ¿Cuándo se produjo, si es que en efecto se produjo, tan sensible merma de la cultura contemporánea? Yo coincido con Rossellini, Welles y Godard: es decir, el cine se habría agotado a fines de la década de 1960, y sólo por inercia sobrevivió más o menos incólume al cataclismo de cambios que comenzaron promediando los años ‘70s, y que a fines del decenio siguiente lo desplazarían irremisiblemente de la cima del mercado audiovisual. En 1915, con escasísimos antecedentes y prácticamente de la nada, David Wark Griffith creó, con El nacimiento de una nación, un arte de lo que hasta ese momento era un entretenimiento de feria; en 1940, Orson Welles recogió en El ciudadano los aportes de los maestros del cine mudo —el plano secuencia, la cámara desencadenada, la fotografía con profundidad de campo, el montaje sucesivo y el montaje dialéctico, el primerísimo primer plano, el énfasis en la angulación de cámara—, los refundió en un estilo nuevo inimitable e insoslayable, y le agregó la dimensión sonora, fruto de su experiencia radiofónica; en 1975, tres películas-río, enriquecidas con el uso dramático del color, codificaron definitivamente en imágenes los recursos expresivos que el cine había tomado de la expresión artística por excelencia del siglo que lo vio nacer, la novela burguesa. Hablo de El Padrino, Novecento y Barry Lyndon. Desde entonces no hemos visto más que variaciones, aunque es posible también establecer el fin de la fiesta un año antes, con Grupo de familia (1974) de Luchino Visconti, y aun, un año antes, con los últimos acordes que Nino Rota le puso a las fantasías de Fellini para Amarcord (1973). También resulta probable que Stanley Kubrick haya llegado a aquella síntesis en 1968 con 2001, odisea del espacio, así como no suena descabellado arriesgar que el primero en rozar los límites pudo ser Antonioni, con su formidable Desserto Rosso (1965). Me adelanto a las objeciones que adivino: tengo para mí que los filmes del “Dogma 95” representan una recurrencia en procura de la objetividad, que ya habían intentado Dziga Vertov con su “Cine-ojo”, a partir de 1926, y Jean Rouch y sus epígonos del “Cine verdad” o “Cine Directo”, como más tarde se le llamó, desde 1961. No se puede dudar que la reciente experiencia de El arca rusa (2003) es deudora de los experimentos con el plano-secuencia realizados por Alfred Hitchcock en La soga (1948). Finalmente, y sin que esto signifique un desmedro de sus incuestionables méritos, el apogeo del cine iranio de los últimos años responde a los periódicos y condescendientes “hallazgos” que el Occidente hace de las cinematografías periféricas de la pobreza, donde gobiernan el autoritarismo o la teocracia, sobre todo porque en esos lugares el cine aparece en brega contra la supresión o la lisa y llana ausencia de las libertades burguesas. Los que no son tan osados —o son prudentes— sostienen que el cine sólo está en crisis, y buscan en diferentes causas los motivos de ésta. Se engañan, y veamos por qué. El que dice que la culpa la tienen los efectos especiales, no tiene en cuenta que el cinematógrafo es, todo él, un efecto especial, y que no existiría de otro modo. La persistencia retiniana es el defecto —o virtud— por el cual la imagen procesada en el cerebro queda de 1/7 a 1/10 de segundo en la retina, y, así, juntando la nueva imagen con la anterior, gozamos de la ilusión de movimiento. Cualquiera puede comprender este fenómeno agitando una luz en la oscuridad, ya que vemos una línea, y no las diversas posiciones del objeto luminoso. Además, fueron los efectos especiales creados por George Méliès los que sacaron al cine del marasmo en que se hallaba a comienzos del siglo XX; los fundidos en negro que marcan la transición del relato, los fundidos encadenados de que se vale el flashback para hacer retroceder la narración, el realce de ciertos elementos por medio de la iluminación, la cámara lenta, la película negativa, en fin, el concepto mismo de montaje, es un efecto especial. Lev Kuleshov teorizó desde 1922 sobre ello con sus célebres experimentos realizados en el “Laboratorio Experimental”, creando una mujer inexistente con tomas de muchas mujeres, y logrando con otras neutras casi idénticas del gran actor Iván Mosjoukhine, que el público viera en ellas distintos sentimientos, según las contrapusiera a una muerta, un niño sonriente o un plato de sopa. Por otro lado, hay quienes sostienen que ya no hay genios como Fellini, Visconti, Eisenstein, Welles, Renoir, Clair, Hitchcock, Kurosawa, Buñuel, De Sica, Pudovkin, Bergman, Antonioni, Von Stroheim, Murnau o Chaplin... y no dicen más que una verdad de Pero Grullo. Lo que nos importa es por qué no hay más genios, no como ellos, sino de otra clase, o estilo. Hace pocos meses volví a ver, de Fellini, 8½: la película no ha envejecido, y sigue siendo un espléndido ejercicio de poesía visual, muy distante del entretenimiento popular de fácil asimilación por cualquier público, como que trata de la desorientación del creador. Y sin embargo allí está, con su aura de filme señero, reventador de boleterías, orgulloso hasta la soberbia de su potencia intelectual, como testimonio de un mundo que ya no existe y de una sociedad que cambió. Volvemos a lo que más arriba dicho se tiene: el cine ha dejado de ser el privilegiado espacio de reflexión del que la sociedad demandaba respuesta para sus ansias de entretenimiento, innovación estética, cambio político y transgresión sexual. El bombardeo audiovisual al que hoy estamos sometidos por la televisión, el cable, los videojuegos, la Internet, el VHS y el DVD, nos sacia de aquella hambre, y nos deja, más que satisfechos, ahítos y sin ganas de emprender caminos nuevos por esa vía. El cine ha sido víctima del mismo milagro tecnológico que lo alumbró. Al revés de las revoluciones, que devoran a sus hijos, en este caso el hijo digital se ha tragado a su padre analógico, luego de que éste sorteara con angustia y elegancia el primer asalto que, promediando el siglo XX, vino de la mano de la televisión. Viktor Sklovski, estudioso de los conflictos ideológicos de las vanguardias soviéticas impugnadas por “formalistas”, culmina su estudio sobre Eisenstein (Ed. Anagrama, Barcelona, 1973), con una afirmación tan rotunda como irrecusable: Lo que nos hace es la época. Por eso yerran quienes piensan que la declinación artística del cinematógrafo es una cuestión de hombres: porque es una cuestión de hombres en su tiempo. No fue suficiente que Edison sintetizara los descubrimientos y estudios de Roget, Muybridge, Eastman y Marey en el kinetoscopio (1891) para que el cine dejara de ser una atracción de feria, ya agotada en el mismo año de su presentación en público (1893); fue menester recuperar del pasado la Llegada de un tren a la estación de Lyon, ante un espectador plural, para que el cine se convirtiera en pasatiempo, industria y arte (l. L. y A. Lumière, 28 de diciembre de 1895). El cine nació, pues, como un fenómeno político. Para que el cine se convirtiera en rector de la cultura del siglo XX fue imprescindible que su discurso —la película— se pronunciase en las ágoras modernas —salas cinematográficas— ante el pueblo congregado de la ciudad —la polis. Sin la concurrencia de estos elementos no puede haber cine, tal como lo conocimos hasta 1980 o 1983. Sin la concurrencia ordenada de estos factores el cine no puede ser (porque no hay gente dispuesta a pagarlo) una atalaya de privilegio. Sin tal concurrencia, en fin, no puede haber búsquedas formales, porque no hay a quién dirigirse de una manera original para potenciar la lectura del mensaje. El cine de Edison fracasó porque el Mago de Menlo Park creyó que se ganaría más dinero con proyecciones individuales, y posiblemente eso era cierto en el brevísimo plazo. El formato que eligió (una cinta de película sinfín que repetía motivos) si bien aseguraba rápidas ganancias, no posibilitaba la variedad, ni la exposición innovadora de los temas. El séptimo arte, hijo de la máquina y vástago cultural tardío de la revolución industrial, ha claudicado víctima de sus propias contradicciones. Los perfeccionamientos técnicos le fueron incorporando duración, sonido, color y digitalización de las imágenes. Por otro lado, la televisión satelital, el cable y el video hogareño y la computación, que permiten llevar el cine a casa, lo condujeron a un callejón sin salida, de suerte que las películas corren el riesgo de terminar en pura animación, como en el zoótropo de Horner. La saga de El Señor de los Anillos (2001-2003) es un claro ejemplo de abuso del recurso técnico —en el caso, pintura completiva llevada a la casi perfección— desnaturalizado al convertirse en atracción per se, sobre el tratamiento del tema. Parecido tropiezo sufrió Méliès hacia 1913, y el cine salió del atolladero gracias a Griffith. El final es predecible e inevitable, porque la vaciedad de contenidos que imponen las nuevas condiciones económicas, sociales y políticas retrotraen al cine a la “kermesse” y al kinetoscopio. ¿Qué otra cosa que una gran feria de atracciones son los llamados “multicines”? ¿Qué otra cosa que un kinetoscopio son las películas para el disfrute aislado e individual, y, consecuentemente, políticamente estéril? Pero el cine sobrevivirá como entretenimiento, no sé cuánto, pero seguramente mucho tiempo. Sus recursos expresivos creados laboriosamente a través de casi un siglo, y refundidos con otros aportes de la cultura popular ya extintos, como la historieta, se utilizarán quizás por siempre cuando se trate de contar una historia con imágenes. Y, así como el cristiano cuando busca el dulce consuelo de María reza sin saberlo al eterno femenino, encarnado en el culto de la Triple Diosa, y del mismo modo que, ignorándolo, celebramos en el Cristo resucitado a Osiris, Apis y Tammuz, en los medios audiovisuales del futuro seguiremos adorando a los dioses muertos del cine, ya sea en pantallas inconcebibles, o en los templos derruidos de las salas oscuras. ** Gustavo Rubén Giorgi gustavogiorgi@arnet.com.ar Abogado y escritor argentino (Zárate, Provincia de Buenos Aires, 1955). Trabaja como funcionario público en el cargo de jefe del Registro Civil de Zárate. Ha publicado Cuentos de la resignación (Editorial Dunken, http://www.dunken.com.ar; Buenos Aires, 1997), el libro de relatos históricos El profeta y el traidor (Ediciones Proa, Buenos Aires, 2000), los poemarios El último bien (Proa, 2001) y El retorno de Hipsipila (Alloni-Proa, Buenos Aires, 2005), la colección de ensayos Aunque sean los papeles rotos de las calles (Alloni-Proa, 2005) y un volumen con el relato “El emisoriario” y el soneto “Elección” (colección “Biblioteca Mínima” del diario Opinión; Cochabamba, Bolivia, 2007). Además, textos suyos aparecen, traducidos al italiano, en la Antologia della Poesia Argentina Contemporanea (Edizioni Sentieri Meridiani, http://www.sentierimeridiani.it; traducción de Emilio Coco; Foggia, Italia, 2007). Ha dado conferencias sobre cine, historia y literatura en Buenos Aires, y en el interior y exterior de Argentina. Integra el plantel de colaboradores permanentes de la revista Proa, fundada en 1922 por Jorge Luis Borges y en la que ha publicado cuentos, poemas y ensayos desde 1998. === Simón Bolívar: el general desamparado Jorge Castellón ============ Lo veía siempre que yo pasaba por la esquina. Allí, oculto tras aquella enorme figura que se elevaba sobre sus patas traseras como queriendo tomar vuelo, como queriendo huir del suelo o quizás amedrentar a los transeúntes, que como yo, veíamos asombrados aquella escena extraña de un animal erguido, con las fuerzas contenidas en un intento estático, pero amenazante, mientras a sus pies, ajeno a esa acción intrépida en suspenso, la figura de un hombre yacía impasible, tendida sobre el suelo, a un palmo de las patas traseras de la bestia. Sobre los cartones, el hombre yacente parecía un cuerpo que, tras una ardua batalla, había quedado insepulto, mientras el héroe de algún ejército vencedor arribaba tardíamente a un poblado ya destruido, a expulsar a los bárbaros que huían del valor de aquel jinete. Porque aquella figura impresionante que se erguía, era un caballo y su jinete, un animal y un hombre, pero para el niño que era yo entonces era una aparición inexplicable de un solo ser nunca visto, que tiene dos cabezas. Así debieron haber visto los nativos del Caribe y Yucatán a los jinetes españoles: terribles apariciones de seres, mitad bestia mitad hombre, que parecían dioses, divinidades increíbles venidas del mar. Yo miraba la altura de aquel gesto del jinete y la inmovilidad del hombre dormido sobre los cartones como un misterio incomprensible. Con los días, fui entendiendo que tal vez aquel hombre velaba el sueño del jinete, si se le puede adjudicar el sueño al bronce que durante el día parece un ser en movimiento. Es que la noche infantil no es la noche del adulto. Y podría quizás aquella estatua cobrar vida cuando todo fuera oscuro, y el hombre de los cartones dar de comer al caballo y conversar con el jinete, y éste contarle mil y una historias llenas de victorias y derrotas, hasta que la luz del sol los colocara otra vez en sus posturas diurnas silenciosas. ¡Pero yo había descubierto su secreto! Cada mañana que yo pasaba frente a ellos viniendo del jardín de infantes a mi casa, les miraba de reojo, yo era como un confidente de aquellas pláticas nocturnas que ellos sostenían, mientras caminaban por entre los almendros y aceitunos de aquel parque. Atrás iría aquel caballo, a paso lento, descansando de la labor de su acostumbrada postura. A veces, coronas de flores amanecían apoyadas en las patas del caballo y una banda de tambores, tubas y trompetas querían que caballo y jinete les siguieran no sé a dónde. Yo me paraba un momento y veía cómo aquel rostro de bronce impasible parecía no escuchar aquel llamado para iniciar la marcha. Y notaba que el hombre de los cartones se escondía cuando llegaban los del tambor y las trompetas y que en el lugar donde dormía, más coronas de flores rodeaban al solicitado... ¿A dónde se escondería aquella figura silenciosa con su cama de papeles? Pero, idos los hombres de la banda, ¡allí estaba el amigo del jinete! Regresaba. Volvía a cumplir con su tarea de cuidar de sus amigos... y las coronas de flores desaparecían. Hoy, a casi cinco décadas, la estatua de Bolívar sigue en pie, empotrada en una gruesa columna de cemento, a dos metros y medio sobre el suelo en la misma esquina de aquel parque. Dicen que para que nadie robe su pesada espada, la que ya ha perdido varias veces. El hombre de los cartones ya habrá muerto, o será un anciano que un día, por eso de la edad, se olvidó de sus labores, dejándonos al general desamparado. ** Jorge Castellón jecastellon@hotmail.com Psicólogo y docente salvadoreño (1967). Graduado en psicología en la Universidad de El Salvador (UES, http://www.ues.edu.sv). Se desempeña como maestro de educación primaria en la ciudad de Houston, Texas (EUA), donde actualmente reside. Emigra a Estados Unidos en 2000, y en 2003 comienza a ocuparse en la promoción de la literatura universal y la historia de El Salvador. Ha publicado artículos sobre literatura, emigración e historia de su país en revistas electrónicas locales (El Faro, http://www.elfaro.net; Contrapunto, http://www.contrapunto.com.sv) y en el periódico Co-latino (http://www.diariocolatino.com) de El Salvador. También ha publicado poesía, narrativa, artículos y ensayos de crítica literaria en las revistas Hontanar (http://www.cervantespublishing.com/hontanar.html), de Australia; Amsterdamsur (http://www.amsterdamsur.nl), de Holanda; Artenet, de Florida (EUA), y Resonancias (http://www.resonancias.org), de Francia. Mantiene dos blogs personales en http://jorgeecastellon.blogspot.com y http://escribirliteratura.blogspot.com. === Las migraciones íntimas y la ilusión de la libertad =================== === Andrea Cabel ========================================================== Migraciones Víctor Coral Cordero Novela Editorial Altazor 110 páginas Lima, 2009 Acerca de la primera parte y la metateatralidad: “Odio la primera persona. Me parece fácil, vulgar...” Bruno Larco (el personaje principal de la novela) sigue —casi— siempre, con una mueca de desdén, los consejos de su “amigo editor” quien le recomienda que escriba su libro, Migraciones —el que leemos, el que comentamos—, en primera persona. Le dice que con ello atraerá más lectores, le recomienda que deje de lado ciertas tramas y le enfatiza que vaya rápidamente a la historia, y por supuesto, le dice también que su primer párrafo debe ser contundente. Como dice este personaje presente/ausente en la obra, su “amigo editor”, la verosimilitud siempre ha sido y es una treta, un recurso para jugar con los lectores y para generar en ellos un clima de empatía y complicidad de tal modo que se va armando, poco a poco, una historia en la que es posible colarnos —los lectores— y observar desde diferentes planos los sucesos en la vida de los personajes y, mejor aun, nos permite sentir la obra como un gerundio, es decir, la obra está sucediendo, y nosotros, con ella. He ahí la ventaja a la que alude el “amigo editor”, la voz consejera en el hombro del personaje que cuenta su historia, la ventaja de hacernos parte de la historia desde el primer párrafo. Y ciertamente, estamos sucediendo conforme avanzamos las páginas, el tránsito íntimo y vital del que trata el presente libro nos incluye, nos conversa directamente, nos incluye en su discurso, nos cuestiona y nos responde, estamos ante una novela que nos atrapa desde un primer momento más que por la trama o por el lenguaje o por los personajes bien delineados, por la capacidad de aproximarnos a nosotros mismos a través de dos historias paralelas que vemos atentamente conforme pasamos, migramos. De ahí que el primer punto para comenzar el viaje sea el uso de la metateatralidad dentro de su obra narrativa, el uso de la vida “real” contando una historia pseudobiográfica. Me explico, todas las obras artísticas posiblemente carguen con una marca biográfica, de ahí que esta no sea la excepción; sin embargo, el autor de Migraciones y el personaje principal de la novela más parecen ser reflejos que un mismo personaje-autor bifurcado. Sucede que la trama principal de la novela es la vida de Bruno, quien comienza, como dice, “...contraviniendo una tendencia dominante, no empezaré por mi infancia. No creo que la mía, pueril y hasta monótona (...) tenga mucho interés para el desarrollo y sentido de este relato. Por lo demás, el psicoanálisis clásico freudiano y su obsesión con la importancia de la primera infancia en el derrotero de la vida de los hombres, siempre me causó suspicacias...” (p. 9). El personaje es un adulto que transita por las calles de Lima sin un sol en el bolsillo que le alumbre los ojos y con ojos grandes y verdes para leer y leer de manera rigurosa y disciplinada todos los volúmenes que pudieran caer en sus manos. El personaje es un crítico y un asiduo corrector de su propio estilo —aunque luego conseguirá justamente un trabajo de corrector de estilo—, uno que se construye de modo fresco e inteligente, como en el teatro, en donde nada está colocado por azar, todo tiene una razón y el mismo personaje-autor constantemente nos da las explicaciones del caso y nos induce a pensar más fríamente, más cercanamente a él. Poco se sabe de sus padres, de su infancia, como bien dice, va a la historia que es justamente la suya propia, la que está sucediéndole: sus encuentros amorosos, sus encuentros sexuales, sus encuentros literarios, sus encuentros consigo mismo, sus desencuentros, el profundo fantasma que le persigue a lo largo de sus cavilaciones y páginas, el alcohol. Bruno tiene más que inteligencia para defenderse de sí mismo, para ello por ejemplo usa la literatura, usa los libros y se aferra a los espacios físicos y metafísicos (sus reflexiones, sus críticas y autocríticas, sus concienzudas maneras de acercarse a las cosas) para reivindicar su propia disidencia, su propia necesidad de reforzar su tránsito. Si bien es cierto que el personaje es un observador, y gracias a eso podemos acercarnos a los personajes que construye y deconstruye también (el caso de Cecilia y de Sheyla, los dos primeros y opuestos amores que narra, son muy claros sobre este último punto), esta primera parte nos deja en claro ante quién estamos y ante qué tipo de lectura estamos también. No es solamente una novela, una historia personal con rasgos biográficos, es la deconstrucción de un sujeto aparentemente subalterno que transita de su condición periférica y posiblemente muda, hacia una hegemónica, puesto que maneja el lenguaje y la conciencia por sobre el vicio que lo aturde. Ante todo, Bruno (palabra sinónima de “oscuro”) tiene luz para leer los trazos de sus manos y los trazos de sus viajes, escribe con la perseverancia zurda de un hombre que ha probado el golpe del asfalto contra sus propios huesos, las caídas y las varias veces que debe levantarse para seguir y encontrar una razón más allá, un fin en sí mismo. El reencuentro entre Leopoldo Panero, Martín Adán, Bruno Larco, Oquendo de Amat y Víctor Coral: “Me pides que te cuente mi paso por tu país, mi paseo por los pasillos de la muerte de tu literatura. Sea” (p. 66) La segunda parte marca un quiebre con la trama principal —la vida de Bruno Larco— y muestra, más bien, la subtrama en el libro: la correspondencia del personaje principal con su principal personaje ficticio. Nuevamente, una historia dentro de otra, como la vida misma: la metateatralidad como juego de espejos y de reflejos, una complicada y natural forma de explicar lo cotidiano en un escritor, es decir, cómo la anécdota puede ser narrada y puede trascenderse a sí misma siendo contada desde la perspectiva de un autor que juega a ser personaje y viceversa. La segunda parte posiblemente sea la más lograda del libro. Esto por tres razones, en primer lugar porque el autor logra imitar una voz mucho más complicada que la de un personaje que no existe, el autor imita la letra y la voz de Panero, un poeta interesado en las tierras del Perú, interesado en conocer a Martín Adán e interesado en conocer el color azul y rojo del cielo y las tierras de Puno, lugar de nacimiento del gran poeta peruano Oquendo de Amat, a quien también admira. Las cartas son un valioso testimonio para Bruno de que su admiración puede tener un correlato real, y al mismo tiempo puede generar un margen de duda en el lector puesto que están redactadas con una pericia y una sensibilidad rigurosa y fluida. La imaginación pasea entre líneas en una novela y el conocimiento sobre autores, sucesos, teorías y demás también; sin embargo, lo que realmente llama la atención de esta inclusión de las cartas que Panero le respondía a Bruno es que, dentro de este proceso migratorio, las cartas en verdad existieron. Con esto no quiero decir que las cartas incluidas en este libro constituyan parte del patrimonio del poeta, sino que más bien constituyen parte de la aguda creatividad del otro poeta, del autor, que aunque presente ahora una novela, no deja de ser poeta de alto vuelo. Es en este momento en el que el lector presiente —es decir, la sutileza se mantiene hasta el final— que se quiebra el espacio metateatral en el que el personaje puede jugar con su imagen y con la del autor mismo y puede transitar por Lima, por Puno, por Madrid, y por los cuerpos de algunas mujeres que posiblemente no amó (porque esta no es una novela de amor hacia los cuerpos sino, en todo caso, hacia las letras, hacia los reencuentros, hacia las búsquedas); el amor existe en la necesidad de este personaje que se construye poco a poco como una sensible y enajenada víctima de sus conscientes excesos y desencuentros. Sobre los espacios que transita en su viaje vital, Puno resulta ser uno importante, quizás más importante que el sanatorio en el que Bruno encuentra a su admirado poeta Leopoldo Panero, con quien había llevado la correspondencia, en parte, incluida en la segunda parte de sus Migraciones. Señala con destreza y harta verosimilitud el poeta —ficticio— Panero: “Allí en Puno, supe que se podía permanecer intocado y profundo sin renunciar a la belleza y a la luz, tal como el lago lo hacía” (p. 88); el lugar se combina con el autor de esta tierra, por decirlo de un modo literario, con Oquendo de Amat; respecto de él, Panero dice en la última carta incluida: “El poeta fue un guía en este viaje de las imágenes y el aprendizaje de lo real. Sus versos no me ayudaron a comprender nada, evito maquillar; pero fueron como una brisa continua que aireara mi visión donde este autodescubrimiento deslumbrante...”. La primera relación está fuertemente hecha: los viajes de Panero coinciden con los viajes de Bruno, sus búsquedas, sus amores y vicios, sus excesos y sensibilidades transitan por huellas y caminos similares. Por último, sus ojos, los de ambos, observan el mismo lugar de homenaje: por un lado, Martín Adán, quien recibe a Panero cuando —ficticiamente— éste viene a Lima y lo busca para acabar, luego de media hora de conversación, dejado de lado por el poeta Adán al no conocer lo suficiente de literatura española justamente, y por otro lado, hacia Oquendo de Amat, quien en forma musical, de acordeón, con sus 5 metros de poemas alberga los ojos y las distancias rurales, culturales y literarias con Bruno y con Panero. Ambos, finalmente, poetas. Sujetos de búsqueda, hechos de tránsito. Luego el poeta autor de sus Migraciones nos dice: “El resultado, como había previsto con mi acostumbrado fatalismo, fue distinto. Entreví lo que podía entenderse como una nueva apertura: la comprensión del paisaje andino como un reflejo mudo de nuestra identidad perdida u oculta...” (p. 95). Las dos experiencias de viaje, las de Panero y las del personaje-narrador Bruno Larco, nos muestran de modo paralelo el triunfo que es equivocarse a veces. La fortuna que es decir, finalmente: “...en adelante, sólo había camino hacia arriba. Eso estaba bien” (p. 97). La ilusión de la libertad: “...Luego de haber experimentado todo o casi todo, a mis 29 años, arrojado por mi propia vida al agradable reto de vérmelas con la escritura, única forma de superar el desencuentro de mi ser con lo externo” El final de la historia mantiene la calidad formal de las dos primeras partes, incluye una escena extensa narrada a modo casi cinematográfico en la que el autor conoce a una mujer que sufre la agonía eterna de su hijo escondido en un sótano, una mujer a la que él mismo llama “mujer” y encontramos un “otro” reconocido por el sujeto —ya capaz de nombrarse y de nombrar las cosas que le rodean con la autoridad que se siente al saber (o presentir) el fin de su viaje—, es decir, a estas alturas de la novela, en palabras del personaje principal: “...el poeta se había construido, primero, una nueva visión (de la poesía) luego una misión (personal), y finalmente un motivo para sosegar sus impulsos y dedicarse a lo que más le importaba: crear. Este proceso constructivo había sido completamente necesario, y si así quería verse, era análogo a un proceso terapéutico, en gran medida. En su búsqueda de la pureza andina de Oquendo, Panero ponía en juego, qué duda cabe, toda su admiración auténtica y febril por la poesía, algo notable en estos años. Pero también había allí una necesidad interna de cerrar una etapa, de clausurar una ventana que, a diferencia de las del mundo real, daba a una pared destartalada y negra, que el poeta se había empeñado en embellecer, con innegable éxito, desplegando todo su talento. Lo mismo pude pensar yo de mi viaje” (p. 95). Por ello la inclusión de esta etapa, en la que conoce a esta mujer, Ariana, y entabla una relación con ella y se da cuenta del horror que esconde tras una puerta, sólo sirve como un vaso conductor del narrador para incluir un tema político en medio de la obra hasta ahora poética y narrativa. Tema interesante para acabar la novela, puesto que el misterio de la mujer genera en él el horror necesario para “ofrecerme a mí mismo la posibilidad de ser otro sin abandonar lo mejor de mí” (p. 107). Y esta posibilidad lo llevó a buscar al poeta con el que se había escrito tanto y del que nos cuenta el paralelismo vital, Leopoldo Panero, y la maravilla que le causó encontrar en él la más pura insolencia. Y el viaje acaba aquí, en una pared blanca extendiéndose a lo largo del camino que Bruno había tratado de pintar durante toda su vida, como sentenció en su única frase Panero: “La oscuridad es sólo ausencia de luz” (p. 110), y Bruno (“oscuro”) encontró la voz amable de la insolencia, de lo impecable que es el reencuentro, finalmente, con la posibilidad de recuperar una percepción distinta de lo real, entendiendo lo real no como lo entendería Zizek, sino como lo dice el mismo Bruno, “como las relaciones e interconexiones que se dan entre lo material, lo interpersonal y lo supraindividual en el tiempo que compartimos” (p. 107). Y se cumple lo dicho anteriormente a partir de esto, “en adelante, sólo había camino hacia arriba. Eso estaba bien” (p. 97) y el camino es el que él mismo propone y reconoce como el correcto en el encuentro final con Panero, ambos disidentes, lúcidos y transgresores sujetos de letras y situaciones. ** Andrea Cabel andrea.cabel@gmail.com Escritora peruana (Lima, 1982). Licenciada en lingüística y literatura hispánica con mención en literatura hispánica por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP, http://www.pucp.edu.pe). Estudió temas de literatura medieval y realizó un proyecto sobre la cultura material en la Edad Media en Burgos, España. Publicó durante el año 2007 reseñas crítico-literarias en el diario El Comercio (http://elcomercio.pe; Lima, Perú) así como en el diario Expreso (http://www.expreso.com.pe; Lima, Perú). Publica en diversas revistas del medio peruano e internacional. Es miembro del comité editorial de la revista La Siega (http://www.lasiega.org; Barcelona, España). Su primer poemario, Las falsas actitudes del agua, primer premio del concurso Esquina de Papel —auspiciado y organizado por la Embajada de España en Perú—, obtuvo una segunda edición en julio de 2007. Actualmente dirige la muestra de poesía “Sepia y rojo: cuatro poetas de Lima” para la revista sèrieAlfa (http://seriealfa.com; Valencia, España). Dicha muestra es traducida al finlandés, euskera, inglés, italiano, portugués, catalán. Asimismo, dirige el dossier de poesía peruana del 80, 90 y 2000 de la Universidad de Hofstra (http://www.hofstra.edu; Nueva York, EUA; diciembre de 2009). Su segundo poemario, a modo de plaquette, Uno rojo, ha sido publicado en la colección “Underwood” de la PUCP en septiembre de 2009. === En ausencia de Blanca, de Antonio Muñoz Molina ======================== === Silvia Alcaide Baena ================================================== Cuando uno aborda la lectura de este breve relato de Muñoz Molina, no espera que en tan pocas páginas puede estar encerrada una tan perfecta descripción de la complejidad humana. Sí. La obra de Muñoz Molina es una exhaustiva y minuciosa descripción de los entresijos y laberintos, a veces (las más) inescrutables, del sentimiento y pensamiento humanos. Las extensísimas y exquisitas descripciones con que el autor nos deleita son un auténtico recreo prosístico. Comencemos con el andamiaje. La prolepsis que, al principio de la obra, nos desconcierta y nos despista queda, desde luego, resuelta al término de la obra. Se completa así un final cíclico tejido meticulosamente por el autor. Es omnipresente el vaivén de diferentes tiempos internos que se superponen y crean un intrigante juego a ojos del lector, ansioso, en ese punto, por encontrar explicación a lo que viene ocurriendo. En el primer capítulo, y fijándonos en el plano lingüístico (léxico, semántico y sintáctico) topamos con lenguaje casi pueril, que se entremezcla con la reiterada mención diseminada, a modo de eco, del término Blanca; formando así, toda una serie de yuxtaposiciones telegráficas, fogonazos lingüísticos, además de fogonazos de contenido. Desde el principio, el protagonista, Mario, nos muestra voluntariamente cuál ha sido, es y, a partir de ahora, será su obsesión, su eje vital: Blanca. La observa con mezcla de cercanía y lejanía cual forense que disecciona y examina un cuerpo. La observa a través de un espejo, de un sueño, de una vaga y etérea realidad creada así, en cierto modo, por él. Todo el capítulo camina en la misma tónica; manera que contrasta con la aparecida en el siguiente, debido a la cotidianidad, incluso, vulgaridad de éste con el anterior. Eso sí, Blanca sigue ocupando su pedestal vital. Adelantamos, líneas arriba, que ésta se convierte para Mario en una auténtica obsesión, en el más estricto y patológico sentido del término. Según la psicología cognitiva, el trastorno obsesivo-compulsivo se define o diagnostica como ideas, pensamientos, impulsos o imágenes persistentes que son experimentadas como intrusivas e inapropiadas y causan marcada ansiedad o angustia (1). El individuo que la sufre siente que el contenido de la obsesión le es extraño, no está dentro de su control y no es la clase de pensamientos que esperaría tener. En gran parte del transcurso de la obra, Mario no es consciente de ello, ya que cree estar en posesión de la verdad con respecto al pensamiento que lo ocupa; pero no olvidemos que, bien avanzada la historia: flaquea, duda acerca de sí mismo. En un momento, siente que dicho pensamiento no lo ocupa, lo acecha hasta tal punto que cae en la compulsión (2) —llama por teléfono y queda en silencio, espía a su esposa... Queda claro que su obsesión —en este punto, me atrevo a evitar el entrecomillado— interfiere significativamente en su rutina ordinaria, en su labor ocupacional, en sus relaciones sociales, etc. Blanca es omnipresente en la vida de Mario López. Son evidentes, incluso, las imágenes propias, salvando la kilométrica distancia, del amor cortés (3). Fijémonos en cómo la descripción cotidiana se convierte, en boca de Mario, en un auténtico ritual. Blanca se sitúa por encima de él; es por él adorada, amada, deseada, venerada, idolatrada... —con toda la pasividad que conlleva el participio. Blanca es una realidad etérea, aparece como irreal, suma perfección inalcanzable. En algún lugar leí, a propósito de la obra, que alguien opinaba que el estado de Mario López era debido al cambio que se había producido en Blanca desde que conoció a Mario hasta su situación actual. Este lector, en su reseña, se formulaba la siguiente interrogación: ¿Qué ocurre cuando la persona de la que nos enamoramos locamente cambia con los años y se convierte en otra? Desde luego, me sorprendió que, tras la lectura de la obra, este lector se hubiera formado tal juicio —si bien es cierto que una buena obra suscita versiones varias y, en ocasiones, contradictorias. Sin embargo, para mí quedó patente desde las primeras líneas de lectura que ¡no era Blanca, precisamente, en la que se había operado un cambio, sino que era su esposo el que había transformado, metamorfoseado la imagen que de ella tenía! Blanca fue objeto de una idealización tan profunda, entre otros factores, por el círculo tan hermético dentro del cual Mario construyó su relación. En el preciso momento en que un elemento extraño, foráneo a la misma hace aparición, los pilares que Mario había levantado con sus propias manos se tambalean y sus miedos, hasta entonces latentes, se agolpan brutalmente en su mente. La prosa de Muñoz Molina deambula entre sombras y luces. Si ir más lejos, Mario y Blanca; polos opuestos que representan, a priori, lo más atractivo —ella— y lo absolutamente gris y anodino —él. En este punto, podría encontrarse la clave de la idealización, del temor a lo desconocido, de la inseguridad, de las dudas. Él, claramente, se muestra inferior a ella, entre otras causas, porque él se ha encargado de subordinarse a ella, de enaltecerla. A sus ojos, la inconstancia de su esposa es vitalismo. Ella representa un perfecto escaparate de cara a la sociedad: inquieta, de buena posición socioeconómica, interesada por el arte, por las buenas maneras... Él, ajeno a todo ello; su única preocupación es ella —ella. Toda esta prosa cadenciosa, fluida, incluso vaga, se ve perturbada al final del capítulo III, donde se torna hiriente y espinosa. Se quiebra, por primera vez, todo el universo idílico mostrado anteriormente. Encontramos expresiones y términos tales como salivazo ponzoñoso; picadura rápida y letal de un escorpión; resentimiento o letal, ligados todos al nombre de Lluis Onésimo. En definitiva, conjunción perfecta del fondo ligado a la forma. Como si de una concatenación se tratase, el siguiente capítulo comienza ligado al anterior —moscón, parásito—, lo que supone una ruptura con la armonía precedente. Resulta llamativo cómo la lista amorosa de Blanca se encuentra ligada al concepto de intelectualidad, en concreto, al mundo de las artes plásticas que, siempre ha estado relacionado, de una manera explícita o implícita —también en la obra— a una vida bohemia y despreocupada, sin mayor preocupación que respirar el arte y todo aquello que, según los interesados, posee una intención artística. Se recuperan, de nuevo, las deliciosas y precisas descripciones de líneas arriba. Mario López ha entrado, definitivamente, en una angustia vital por reconquistar al amor de su vida, día a día —ignora que ella es la misma persona de entonces; es él el que ha operado un cambio. Asistimos ahora a un relato, podríamos denominarlo como agónico, que libra una batalla diaria. Así, aparecen expresiones bélicas como: vigilando... cualquier peligro, cualquier enemigo. De nuevo, perfecta ligazón entre forma y fondo que no abandonará la obra hasta sus últimas líneas y que, asimismo, inundará los pasajes en los que Mario se refiere a un ex amor de Blanca —Naranjo—: polvo apasionado y rápido. El lenguaje ahora, más despreciativo, sórdido y soez. Continuamos hilando. Mario se muestra como un artesano, casi demiurgo, que moldea a su esposa hasta convertirla en tal y como ella es ahora; en su presente. Ella misma le confiesa: Tú me reconstruiste. En efecto, él la rescató de la vida autodestructiva que llevaba cuando se conocieron. Él le da forma con dedicación y esmero y, ahora, una vez recuperada, ella de desata del lazo que los unía. La criatura se rebela ante su creador. Pero es cierto que esta relación es especial, atípica, ya que, a medida que se comportaba como un siervo, su amor por ella se iba acrecentando —se acostumbró a vivir para ella, adaptar sus horarios a las necesidades y a los súbitos antojos o arrebatos de Blanca. Su esposo ha ido otorgándole forma, meciéndola cadenciosamente, a la vez que era plenamente consciente de que su creación, su reconstrucción iba a ser, tras todo ese proceso, enormemente superior a él. Eso mismo le hacía sentir placer, sentirse plenamente orgulloso. En el capítulo VII asistimos, por primera vez, a una referencia temporal exacta —veintidós años— y a una dilatada interrogación —casi una página— referida a Onésimo. Ésta supone una traslación de la incesante inseguridad que acecha a Mario en su cabeza. Asimismo, el flashback se muestra bastante acusado. En el capítulo VIII, Blanca, dice explícitamente el texto, posee una parte de vida misteriosa, con bruma. Esta afirmación refuerza la imagen que de ella se da al comienzo de la obra —vaga, difusa—, lo que supone un aliciente para el funcionario —previsible, rutinario—; sus deseos nunca se ven totalmente cumplidos. En el último capítulo se produce la culminación de todo el proceso de observación minuciosa y meticulosa. La obsesión del protagonista roza el absurdo, la paranoia, cuando el narrador omnisciente dice: Ella lo besó en la boca... pero al hacerlo separó los labios un milímetro más de lo habitual. Hemos introducido un nuevo término del ámbito psiquiátrico: la paranoia, que, según la psiquiatría, suele presentarse en individuos de personalidad ególatra. Nada más lejos de la realidad de Mario López; pero sí es cierto que su conducta cumple todos los indicadores de un trastorno delirante (4). En este punto, y teniendo en cuenta la imagen que Mario tiene de sí mismo, cabe plantearse si se trata de un trastorno producido simplemente por el deslumbramiento causado por Blanca o, más bien, es un estado mental crónico latente que ha visto la luz por dicha causa. Asimismo, ¿se trata de un estado circunstancial del funcionario o, por el contrario, lo acompañará siempre? Lo que es seguro es que resulta casi fantasmagórica la idea de referirse a Blanca como otra, la desconocida, la impostora, la que dormía a su lado tan plácida, mientras él debía observarla en mitad de la oscuridad con ojo avizor, por si se percataba de algún otro signo de cambio en ella; algo que la delatara por fin. Pero Mario se equivocaba. Era él quien debía desprenderse de la máscara y sacar a la luz todo aquello que le atormentaba. Él era el que fingía. Pero su amor todo lo puede y, al final, hubo una noche en que... ya no le importaba vivir con aquella otra mujer que se le parecía tanto. ¿Por qué? ¿Resignación estoica o ápice de luz en su mundo de sombras? ¡¿Quién sabe?! Lo certero es que este dilatado flashback es la historia de dos mundos paralelos, en ocasiones, opuestos; de claroscuros; de cordura y locura; de realidad y ficción; en definitiva, la historia de una dualidad existencial. Notas 1. En www.cop.es/colegiados/A-00512/obsesion.dsm4.html 2. Conducta repetitiva con el objetivo de reducir la ansiedad. Ver nota 1. 3. El amor es herida mortal, es fuego que abrasa. También aparece el tópico de la “religio amoris”, la “enfermedad de amor”, “servidumbre de amor”... 4. Fuerza inusual al expresar una creencia o idea. Su vida se altera por ello hasta extremos inexplicables. Muestra cierto secretismo si se le pregunta por el tema. Hipersensibilidad. Ciertos comportamientos anormales. Visitar www.saludymedicinas.com.mx/nota.asp?id=506 ** Silvia Alcaide Baena silvana.00@hotmail.com Investigadora española. Es licenciada en filología hispánica por la Universidad de Córdoba (http://www.uco.es). Actualmente imparte clases de lengua castellana y literatura en el IES Mencía López de Haro (http://www.iesmencialopezdeharo.es), en Doña Mencía, Córdoba. Desde que comenzó su actividad docente ha realizado diversas actividades de formación, todas ellas enfocadas a la enseñanza secundaria obligatoria y a la etapa de bachillerato así como a la formación del profesorado. Ha participado en diversos grupos de trabajo, programas y proyectos educativos. Textos suyos han aparecido en la revista Realidad Literal (http://www.realidadliteral.net). === Para escribir una crónica con el menor esfuerzo ======================= === Alejandra Córdova Rojas =============================================== Sacuda su flojera de manera que se note la falta de ganas para salir a reportear. Si su editor se le acerca y le susurra al oído que deje de jugar al solitario, no se desespere. Explique que está haciendo uso de su hora de almuerzo. Despliegue sobre el escritorio el sándwich que trae envuelto en papel metálico y dele un buen mordisco. Procure masticar con la boca abierta mirando a su jefe para evitar que éste lo siga molestando y se retire del lugar tan rápido como llegó. Una vez que ha devorado la merienda, levante sus piernas y extiéndalas sobre la mesa de trabajo. Sea cuidadoso, evite golpear la pantalla del computador y arrojar al suelo los papeles que descansan sobre la superficie. Si por el mal manejo de su motricidad fina, logra que uno de éstos se caiga al piso, no lo recoja, recuerde que la señora del aseo pasa en una hora más retirando la basura de la oficina. Pida a un alumno en práctica el diario con las noticias del día. No haga esfuerzos por agradecerle. Él sabe que está en un medio importante y que no debe perder oportunidad para caer en gracia a los periodistas más antiguos. Abra el diario y comience por leer la sección de deportes. Recuerde que por quedarse bebiendo en el bar con sus amigos anoche, no tuvo tiempo de ver por televisión el partido de su equipo favorito. Termine de leer la crónica deportiva y pase a revisar las noticias de espectáculos. Lea con atención los detalles del quiebre amoroso entre el tenista y la modelo, le servirá para estar al día en la materia cuando se encuentre en alguna pauta con un colega amigo. No pase por alto el horóscopo. Busque su signo y una vez que haya leído que su número de la semana es el 7, pase a la página del puzzle. Tome un lápiz y comience a llenar los espacios vacíos con los sinónimos y el nombre de los personajes históricos que allí aparecen. Si tiene dudas, no olvide preguntar a su compañero del lado. Si lo ve muy concentrado recurra al que está en frente, siempre habrá uno pajareando o mirando las piernas de la secretaria de redacción. Si no logró completar el crucigrama no se preocupe. Ahora extienda sus brazos y estírese como ha visto lo hacen los gatos. Si va a bostezar tape su boca con una de sus manos. Ahora levántese y dirija sus pasos hacia la rubia periodista nueva que llegó esta mañana. Salúdela con cortesía y de paso eche una miradita a su escote. Ofrézcase para ayudarla, sea amable. Ella se lo agradecerá. Camine después en dirección a la oficina de su editor. Si éste le ofrece asiento, no acepte. Sea breve, recuerde que está en el turno de la tarde. Pregunte por la pauta y anote en su croquera las fuentes que debe consultar. Si son más de tres, explique que con dos es suficiente, no se debe aburrir al auditor, debe ser su argumento. Antes de sentarse nuevamente en su escritorio, vaya por un café. Mientras espera que el agua hierva, saque de su chaqueta un cigarrillo y enciéndalo de la manera más rápida que pueda. Que no se den cuenta de que anda con cajetilla, siempre hay alguno que querrá fumar gratis. Ya con el café humeante en sus manos, dé una última pitada y avance hacia su escritorio. No se detenga en el camino si alguien le pregunta por la pelea de los candidatos o si escucha rumores sobre posibles despidos en la radio. No se inquiete, usted sabe lo que vale su trabajo. Desenfunde la grabadora, busque un lápiz y lea las fuentes que anotó en su libreta. Ingrese a Internet y busque en Google datos acerca del tema que su editor le pidió reportear. No olvide el uso de comillas a la hora de ingresar al buscador. Sólo así se asegura una rápida búsqueda. Cuando tenga claro los personajes que debe entrevistar, recurra a su desgastado índice telefónico. Busque por nombre, apellido o institución. Si no lo encuentra, otra opción puede ser la Guía Silber. Si ya dio con el número marque, asegúrese de que el altavoz de su teléfono funcione e inicie la grabación. No se extienda más allá de lo establecido, con dos o tres preguntas puede tener el lead de la noticia. No deje que el entrevistado le entregue más datos de lo que usted le pidió aunque éste le asegure que le está dando una primicia. Eso a usted no le importa, sólo sabe que debe sacar la noticia del día y punto. ** Alejandra Córdova Rojas alecordova74@gmail.com Periodista chilena (1974). Reportera de radio y prensa escrita. Colaboradora de medios electrónicos en el área de cultura y derechos humanos. Ha formado parte de proyectos de revistas de cine y de narrativa. Actualmente asiste al taller literario del escritor chileno Jaime Collyer en la Facultad de Letras de la Universidad Diego Portales (http://www.udp.cl) y participa además en los talleres literarios de Alejandra Basualto. |||||||||||||||||||||||||||| ENTREVISTAS |||||||||||||||||||||||||||| === Los cuatro veintes de Triunfo Arciniegas Carlos Sánchez Lozano === El escritor colombiano Triunfo Arciniegas (http://www.letralia.com/firmas/arciniegastriunfo.htm) cumplió en 2008 veinte años de trabajo literario. Ha escrito más de veinte obras narrativas para niños y creado más de veinte personajes inolvidables de la literatura infantil colombiana, que, para terminar el juego verbal, gira alrededor de unos veinte nombres. Arciniegas es uno de los nombres en que hay que detenerse. Libros como Las batallas de Rosalino, Los casibandidos que casi se roban el sol, Caperucita roja y otras historias perversas o El árbol triste, lo han convertido en un clásico vivo de la literatura para niños y jóvenes en América Latina. Obras cada vez más sólidas como La hija del vampiro, Yo, Claudia y Bocaflor presentan un escritor que se plantea nuevas exigencias estéticas y la búsqueda de una configuración literaria cada vez más depurada. El autor —¿Cómo fue la niñez de Triunfo Arciniegas en Málaga y Pamplona? —Desgraciada. Podríamos dejar la respuesta en esta única palabra si se tratara de respuestas rápidas. Pero voy a matizar el asunto. No quiero ahondar en las desdichas que vienen con el alcohol y la miseria. Cumplí con el consejo que Hemingway daba a los escritores: una infancia desgraciada. Debo precisar, en primer lugar, que mi niñez es y seguirá siendo Málaga. La niñez es eterna, un pozo inagotable. Ya era un lector entonces, ya era un solitario y atrapaba pájaros con cauchera y sombrero. Mi niñez terminó precisamente cuando papá decidió que nos fuéramos a vivir a Pamplona. Dejé en Málaga el primer gran amor de mi vida, mi abuela Emperatriz. Qué arrogancia, ¿verdad? Soy Triunfo, nieto de Emperatriz. Ni ella ni yo decidimos nuestros nombres. Ella vivía de lavar ropa ajena, y yo apenas soy un pobre bebedor de relámpagos. Mantuvimos una relación afectuosa, poética y comercial. Durante la semana memorizaba coplas. Se las declamaba el domingo y ella me enviaba a entregar un traje recién lavado y planchado y con el peso que recibía del dueño del traje entraba al cine. Poesía con poesía se paga. Pero entonces mi papá, con ese corazón de gitano, decidió una vez más que nos íbamos de Málaga. Ya habíamos vivido en Sogamoso, Belencito y Ragonvalia. Me fui a Pamplona por un sendero de lágrimas y comencé a escribirle a mi abuela largas cartas, con ilustraciones, y sin respuesta, por supuesto. Una tía se encargaba de la lectura. Cuando se me agotaba el tema, inventaba. De ahí vengo, de las cartas a mi abuela. Pamplona era entonces una ciudad más fría que ahora y el viento nos mordía las orejas. Nos asomábamos a la puerta con cobijas. Para colmo, llegamos a vivir en la parte alta, detrás del cementerio. Una vez vimos enterrar a un pobre sin cajón, en la tierra cruda. Como había llovido, al caer en el hueco, el cuerpo salpicó a los presentes. Cómo sería de miserable la vida que nos entreteníamos con los entierros. En esa atmósfera desolada, ante las montañas peladas y sin un solo amigo, me refugié en la lectura de los libros y pronto empecé a escribirlos. En los primeros años todavía atrapaba golondrinas. —¿Qué leía de niño, Triunfo? —Leí, en la Biblioteca Municipal, El tesoro de la juventud, una enciclopedia que nunca he vuelto a ver, y los libros que la bibliotecaria seleccionaba para mí. Había un mueble en un rincón, con vidrio y chapa, que la bibliotecaria abría con una pequeña llave de oro que colgaba de su cuello, para los usuarios especiales, ciertos caballeros que provocaban mi envidia. Años después, en una visita a Málaga, me acerqué al famoso mueble y vi un libro que me interesaba. Se lo solicité a la bibliotecaria, la misma viejecita de todos los años, y sólo cuando me senté a leerlo me di cuenta de que estaba cumpliendo uno de los sueños de mi vida. —¿Fueron sus padres o hubo algún profesor o profesora que lo estimulara a leer y escribir literatura? —Soy hijo de herrero, y en casa de herrero escritor de palo. No hay antecedentes literarios en mi familia. Mis abuelos no conocieron la escritura y mis padres no terminaron la educación primaria. Fui el primero de la familia que asistió a la universidad. En Pamplona y luego en Bogotá. Contra viento y marea. Tengo una maestría en literatura de la Pontificia Universidad Javeriana. Es uno de mis mayores orgullos. Y entiendo que allá también están orgullosos de que sea uno de sus egresados. —¿Sus profesores entonces? —En la Escuela Normal tuve dos profesores muy distintos, contradictorios y complementarios, que me marcaron para siempre: Elio Buitrago y Gabriel Suárez. Elio era milimétrico, ordenado, pedagógico hasta la saciedad. Y Gabriel, desordenado, caótico, maravilloso. Siempre llevaba un libro en el bolsillo de la chaqueta. De pronto, como por arte de magia, lo abría y nos leía un párrafo. Una vez leyó: “Hoy ha muerto mamá...”. Alguna vez, frente al tablero y con la tiza en el aire, se volteó hacia nosotros para preguntar si Ernest se escribía con o sin h. Se refería, por supuesto, a Ernest Hemingway. Ese día, en ese instante, comenzó una de las pasiones de mi vida. Con el profe Gabriel supe de otros grandes autores que todavía me acompañan: Kafka, Moravia, Neruda, Camus, Flaubert. El profe Gabriel elaboró el pedido para la biblioteca de la Escuela Normal y de ese banquete bebí durante años. Los libros venían de Argentina y eran publicados por Losada. En los mercados de pulgas y en las librerías de viejo los sigo buscando como perro hambriento. Tengo cuatro cotos de caza que recomiendo: el mercado de pulgas y la carrera Séptima en el centro de Bogotá, la calle Donceles de Ciudad de México, la calle Corrientes de Buenos Aires y debajo de un puente en Caracas, donde se cruzan las avenidas Fuerzas Armadas y Urdaneta. —¿Cómo fueron aquellos años en la Universidad Javeriana? —Yo era el único alumno a quien los vigilantes le pedían documentos. Supongo que me confundían con un ratero. Con esa pinta de pobre, con esos zapatos rotos, y como todo lo del pobre es robado. Pasar por la Javeriana vale la pena tan sólo por ver a las muchachas. Me quedaba horas contemplándolas. Tuve la suerte de encontrar profesores maravillosos: Fernando Charry Lara, Otto Ricardo, Marino Troncoso, Cristo Figueroa, Luz Mery Giraldo, Fabio Jurado, Monserrat Ordóñez, Eduardo Jaramillo, entre otros. Los lunes, de seis a ocho, Charry Lara nos daba una clase sobre Pablo Neruda en un salón de un segundo piso con ventanales sobre la Séptima. Qué delicia, qué absoluta delicia. Oía al poeta mientras caía la tarde, y luego caminaba, como entre sueños, hasta mi casa en La Candelaria. Disfruté de La Javeriana pero no fui muy buen alumno. Me interesaba mucho más la experiencia de vivir en Bogotá. A veces iba a la Javeriana a buscar una muchacha que me acompañara al cine. Puedo decirlo ahora que ya no está entre nosotros uno de mis ángeles de la guarda, el padre Marino Troncoso, que inventó para mí la beca Fumio Ito. —¿Cuándo comenzó el amor por el teatro? —No voy al teatro. Prefiero el cine, el arte de nuestro tiempo. Pero sí leo teatro: Sófocles, Beckett, García Lorca. Por supuesto, Shakespeare, a quien considero el más grande, por encima de Cervantes, Proust, Borges y el mismo Dostoievski. La muerte de un viajante y Un tranvía llamado Deseo son, para mí, obras maestras. Y en el terreno nacional, La agonía del difunto, de Esteban Navajas. Empecé a hacer teatro por razones de trabajo. En Pamplona, durante unos diez años, tuvimos un festival. Mi trabajo consistía en visitar una escuela un día a la semana, durante unos tres meses, con el propósito de inventar y montar una obra de teatro que debía estrenarse en el festival. Es decir, que trabajaba de manera simultánea en tres o cuatro obras. —¿Y de sus lecturas? ¿Los libros de su biblioteca que relee cuáles son? ¿Qué libro lleva a todas partes? —Tengo una casa de cinco habitaciones repleta de libros. La mayoría de esos libros van a quedarse sin leer. Con buen ritmo, con disciplina, uno se lee ciento veinte libros al año, pero el ritmo de adquisición es mayor. Cada treinta segundos entra un nuevo libro a una librería española. Nadie, absolutamente nadie es capaz de mantenerse al día. Para leer a Victor Hugo completo, según cuentas de Vargas Llosa, se requieren diez años sin hacer otra cosa. Y apenas hablamos de primeras lecturas. He leído cinco o seis veces Cien años de soledad, siete o nueve veces El coronel no tiene quien le escriba, siete veces Madame Bovary, tres veces Rosario Tijeras, no sé cuántas Pedro Páramo. De otros, como los cuentos de Hemingway y Rubem Fonseca, Cortázar y Rulfo, Borges, Chejov y Carver, Capote y Bukowski, no llevo cuentas. Durante años viajé con mi primer libro, un libro de oraciones que me regaló mi abuela Candelaria cuando aún no sabía leer, pero se maltrató más de la cuenta y decidí guardarlo en la caja de los tesoros. Nunca viajo sin un libro, no sólo para salvar las horas muertas sino por asuntos de buena suerte. Para mi último viaje, por Caracas, Buenos Aires y Montevideo, escogí Sauce ciego, mujer dormida, de Haruki Murakami. Lo primero que hago al llegar a una ciudad es esculcar sus librerías. A menudo vuelvo a casa sin haber terminado el libro con el que salí: me entretienen otros tesoros. La novedad, como con las mujeres, me resulta irresistible. Compré veinte títulos en Caracas, casi setenta en Buenos Aires y cinco en Montevideo. Los veinte los dejé en casa de un amigo, los setenta los despaché por correo y los cinco los acomodé en el equipaje. Para hablar con exactitud, volviendo al tema del libro como talismán, de Pamplona a Caracas fui con Sauce ciego, mujer dormida, que cambié por Los detectives salvajes de Caracas a Buenos Aires, y de Buenos Aires a Montevideo ya estaba con una biografía de Neruda. Para el regreso, escogí la obra completa de Idea Vilariño. Es evidente: soy un lector infiel. ¿Por qué nos concedieron tantos libros y una vida tan corta? —¿Por qué escribe? —Escribir es una absoluta delicia, una manera de vivir, no tan relajada como la pintura ni tan emocionante como la fotografía. La sintaxis es un placer mayor. La gente me pregunta de dónde saco tantas historias, pero es un detalle apenas, un punto de partida. Aunque la historia ya respira en el primer borrador, la vida se me va en las versiones. Soy un escritor de más versiones que ediciones, como dijo un amigo. La vida se me va amasando en el lenguaje, peleando con las comas y la arquitectura del párrafo. La literatura me ha permitido la existencia, qué más se puede pedir. Cortázar decía que si no hubiese escrito Rayuela se hubiera arrojado al Sena. Todavía no he escrito mi Rayuela, pero tampoco tengo el Sena a la mano. Tendría que arrojarme a las miserables aguas del Pamplonita, donde creo que mi muerte no sería por ahogamiento sino por infección. —Lo hemos visto interesado en la fotografía. ¿Qué está haciendo? —Soy fotógrafo desde niño. Pero ahora lo hago de una manera más profesional. Creo que voy a terminar publicando libros de fotografías. Ya empecé a hacer exposiciones: Cúcuta, El Naranjo, Chíchira, Pamplona. “Después desde cualquier lugar del mundo”. Hice un trabajo en las montañas de Pamplona, Entre la magia y el silencio, con los niños que hacen teatro conmigo. He fotografiado escritores y viejos en una y otra ciudad. Me interesa el retrato, la geografía del rostro, la escritura del tiempo sobre el rostro. En México, hace dos años, para una edición de lujo de un libro de Daniel Goldin, me encargaron fotografiar lectores en distintas ciudades, y Alfaguara me compró una foto de Yolanda Reyes. La revista mexicana Fractal, 45/46, seleccionó 17 fotografías mías. —Veinte años de trabajo lo han llevado a la madurez creativa, que no es otra cosa que un compromiso con la tradición literaria y la palabra viva. ¿Qué sigue? ¿En qué proyectos trabaja? —Lo dije en público hace como veinte años: quiero escribir para niños de cuatro años. Hasta ahora lo estoy logrando. Cada vez escribo libros con menos palabras. Incluso tengo tres títulos inéditos sin una sola palabra. No sé si eso es posible: un escritor sin palabras. Es decir, libros de imágenes. Porque la ilustración es otra de mis pasiones. Las batallas de Rosalino, publicado por Alfaguara, va con ilustraciones mías. Reconozco que hay una falla grande con este libro: parece ilustrado por tres o cuatro personas, pues es un trabajo de aprendizaje de muchos años. Ya lo remedié en otro libro, Roberto está loco, donde me atreví con el color. Hice las acuarelas, las fotografié con cámara digital y las trabajé luego en el computador. Tuve que hacer el trabajo tres veces e incluso sacrifiqué unas vacaciones en México: en vez de vagabundear por Acapulco, Cuernavaca y Veracruz, me encerré en un apartamento de Coyoacán a trabajar como loco. Y hay otro libro que está por salir, María Pepitas, donde experimenté con acuarela y tinta y no recurrí al computador. Me pasé al acrílico en otro libro que acabé hace poco. Espero que cada vez pueda hacerlo mejor. A los noventa años seré un asombroso ilustrador. Quiero decir, será un asombro que pueda ilustrar a los noventa. La obra —Quisiera que nos detallara cuándo y cómo fue el momento en que de su máquina de escribir salió una página de literatura para niños que usted sintió perfecta y lista para imprimirse. —No una página perfecta ni lista para imprimirse sino la primera historia para niños que me funcionó. La fecha: 16 de marzo de 1986. El lugar: una sala de lectura que la Biblioteca Luis Ángel Arango tenía sobre la carrera Cuarta. Vivía con mal de amores y zapatos rotos en ese entonces. Esa tarde de marzo me pregunté cuál sería el más desgraciado de los amores y pensé en un gusano enamorado de una golondrina. Un gusano tímido, enredado y algo poeta, y una golondrina altiva que vive de fiesta en fiesta. De ahí sólo puede surgir una desgracia. Escribí de un tiro “La bella y el gusano”, que hace parte de mi primer libro para niños, La silla que perdió una pata. En el fondo, en cuestiones de amores, los amantes somos gusanos que transformamos a las amadas en golondrinas. —¿Cómo es el proceso de la escritura? —Escribo la primera versión a mano y luego digito e imprimo. Leo tres veces cada impresión antes de limpiar de nuevo en pantalla. Imprimo, leo, imprimo. La historia suele mantenerse desde el principio, pero es como un esqueleto que voy llenando de carne hasta que merece ingresar a un libro. Luego, trabajando el libro como una totalidad, continúo con el proceso: imprimir, leer con estilógrafo en mano, limpiar, imprimir... Es raro que una historia salga limpia desde un principio. —Las batallas de Rosalino (1989) está en el grupo de obras que dan inicio a la moderna literatura infantil y juvenil en Colombia. ¿Cómo fue la génesis de este libro? —Hice veintidós versiones de ese libro durante doce o catorce años. La primera versión la escribí en más o menos treinta horas en un barrio del sur de Bogotá, en 1988. Presenté al Premio Enka la tercera versión y seguí trabajando como si nada. Cuando me anunciaron el premio ya tenía otra versión y, como estuve al cuidado de la edición, publiqué la quinta o sexta. Alfaguara publicó en 2002 la edición definitiva. Aunque no parece, Las batallas de Rosalino es cosecha bogotana. Vivía en Meissen, en un restaurante. Los dueños habían viajado al Tolima y quedé como el hombre de la casa. Cierta noche la hija y la sobrina de los dueños subieron a despertarme a mi cuarto porque habían oído ruidos y los perros estaban ladrando con desesperación. Tomé una escoba y, seguido por las muchachas, revisé toda la casa, diciéndome en voz baja: “Que no haya nadie, que no haya nadie”. No había nadie y puedo contar el cuento. Para pasar el susto, amanecimos conversando en la sala. Cuando llegaron las mujeres que atendían la cocina, se sorprendieron al vernos en plena visita. Las doncellas se fueron a dormir y yo subí a mi cuarto y empecé a escribir Las batallas de Rosalino. El año anterior, en Pamplona, había fallado: un par de páginas se fueron a la basura. La idea de la novela surgió de los bigotes de un profesor de Pamplona y se concretó el día que supe su nombre: Rosalino Pacheco. En la versión de Enka su apellido es Mendoza, pero en la definitiva recuperó el propio. Volviendo al cuento, para terminar de pasar el susto, trabajé todo el día, la noche entera y parte de la mañana siguiente. Luego, una de las doncellas me dijo que había dormido muy tranquila oyendo el rumor de mi máquina de escribir, sin saber que mi cuerpo estaba ahí, tecleando, pero mi espíritu vagaba por otros territorios. Los ladrones hubieran podido leer la historia por encima de mi hombro y no me hubiera dado cuenta. —El humor ha estado presente en gran parte de sus obras. De La silla que perdió una pata y otras historias (1988), pasando por La muchacha de Transilvania y otras historias de amor (1993) a Roberto está loco (2005), ese humor ha evolucionado. Hay pasos superados desde el humor surrealista en Los casibandidos que casi se roban el sol (1991) a la parodia de los cuentos clásicos en Caperucita roja y otras historias perversas (1993). —Soy un payaso como profesor y en la vida cotidiana, en el círculo más íntimo. El humor nunca ha sido el propósito de mi escritura. Es más, siempre he querido escribir una historia de terror, pero el humor se atraviesa. Mi humor es puro veneno. El humor (no la vulgaridad de cantina) es un ejercicio de la inteligencia. Permite decir ciertas cosas, abrir las ventanas que el pudor mantiene cerradas. En Cabrera Infante los juegos de palabras fluyen como el agua. Lo mismo pasa con los disparates de Cervantes. —El árbol triste, publicado por Ediciones SM México, indica un punto de giro en la obra de Arciniegas. Ya no hay humor sino una reflexión realista durísima sobre la guerra, y en especial sobre la guerra en Colombia. Hablemos de este libro. —Estoy enfrentando otros temas. Quiero escribir sobre el dolor, la vejez, la soledad, la muerte. Asuntos fundamentales, verdades ineludibles, preguntas eternas. Todo esto también es la vida. No creo que debamos mantener a nuestros niños en un corralito de piedra, con una literatura rosa, falsa y mentirosa. De todos modos, ellos no son para nada inocentes, como suelen creer los adultos. Ellos saben, y a menudo más que nosotros. Pasan demasiado tiempo frente al televisor y el resto del tiempo navegan en Internet. Los expertos dicen que no leen pero es falso. Todo el tiempo están leyendo. Leer es algo más que agotar las páginas de un libro. —¿Por qué un libro para niños que desde la ficción toque la guerra? —Es parte de nuestra miserable vida cotidiana. Es uno más de los asuntos de la realidad del país del Sangrado Corazón. Desde el principio de los tiempos el hombre se enfrenta a muerte con el mismo hombre. Esa criatura tan maravillosa, tan llena de magia y poesía, es también capaz de las cosas más horribles. Fíjese bien, Colombia es un país católico, dedicado al Sagrado Corazón, y presenta al mundo semejante cosecha de muertos. Aquí los asesinatos se dan al por mayor. Los sicarios invocan a la Virgen para que les afine la puntería. Se sabe de personajes con cien, doscientos o más muertos encima, que en el peor de los casos pagarán condenas ridículas y seguirán tan campantes, disfrutando de los bienes ajenos, mientras los pobres muertos siguen muertos y las viudas y los huérfanos se retuercen por siempre en la casa del dolor. El historiador Jorge Orlando Melo calcula que en los últimos cincuenta años han sido asesinadas en Colombia 709.000 personas. Y no los contó a todos. El mismo historiador considera que en es probable que en esas cuentas no figuren las víctimas enterradas en fosas comunes y las arrojadas a los ríos. ¿Y si el cálculo arrancara desde el año sangriento de 1948? Nuestro Himno Nacional dice que cesó la horrible noche y el bien germina ya, cuando en realidad el rancho sigue ardiendo. Nos ponemos la mano en el pecho para cantar mentiras. No recuerdo a quién le oí esta frase: “Pobrecitas las mujeres, nos estamos quedando sin hombres”. ¿De dónde sacan ese cuento de que somos uno de los países más felices del mundo? Nadie es feliz en peligro de muerte. ¿Quiénes hacen las encuestas y a quién demonios le preguntan? ¿Por qué García Márquez, a quien admiro y respeto, dijo que Colombia es el mejor vividero del mundo? Sin embargo, Gabito no vive en Colombia y cuando nos visita requiere de guardaespaldas. ¿Será que confundimos la parranda con la felicidad? Somos parranderos, afectuosos, tercos. Nos mantenemos a pesar de las adversidades. Falseamos la realidad con palabras. La falsea el gobierno, en primer lugar. A la guerra le dicen “conflicto”, a los secuestrados los confunden con “retenidos” y a los desplazados los denominan “migrantes”. Terminarán por confundirlos con turistas. No se trata de un vicio exclusivo. En otras partes hablan de “fuego amigo”, “misiles inteligentes” y “guerra preventiva”. Desde hace unos veinte años, en Colombia, a los vagabundos, esos pobres infelices que no tienen techo y que pasan el día buscando un pan para saciar las tripas, los identifican con una palabra asquerosa: “desechables”. Es decir, eliminables. Es decir, y se ha hecho, que cualquier hijo de perra puede salir una noche de éstas a matarlos. La operación se denomina “limpieza social”. La operación abarca otros “objetivos”, por supuesto, depende del hijo de perra que la practique. —¿De dónde viene El árbol triste? Igualmente le agradeceremos nos indique cómo fue el trabajo con el ilustrador del libro. —La historia surgió así, no sé de dónde, y así se publicó, sin mayores cambios. Separo el texto en líneas por razones de diseño, no en versos porque no se trata de un poema. Me interesa contar una historia, no el ejercicio lírico. Escribí un libro sobre los pájaros. Tres pájaros negros, raros, que vienen de lejos y buscan nido en el árbol del patio. Esa es la primera lectura, esa es la apariencia, y el lector puede quedarse ahí. Pero hay una dura realidad que sostiene la historia: el exilio. Despertar cada mañana en tierra ajena es doloroso. En mi adolescencia fui indocumentado e infeliz en Venezuela. Padecí el miedo y el acoso y sobreviví con oficios miserables. Ahora tengo la posibilidad de vivir en otro país con cierta comodidad, pero no quiero. Me quedo en Colombia, este horrible país. Viajo todos los años, y cada vez más lejos, pero sigo viviendo en Colombia. No me voy. No pienso irme. —¿Cómo fue el trabajo con el ilustrador de El árbol triste? —A veces tengo la oportunidad de sugerir un ilustrador. A veces los editores me permiten ver las pruebas. Si el trabajo es de calidad, sólo señalo contradicciones o errores evidentes. Mi vigilancia se centra en el texto. Los correctores de pruebas o de estilo son un dolor de cabeza. Casi siempre envío notas al ilustrador sobre las situaciones que no se describen pero que sostienen la trama. Por ejemplo, digamos que un narrador en primera persona no se describe a sí mismo pero todo ilustrador debe conocer esta información. Por ejemplo, un objeto que no menciono pero que puede jugar con el texto. Por ejemplo, sorpresas visuales para abrir o cerrar el libro. No recuerdo si me comuniqué con Diego Álvarez antes de las ilustraciones, creo que no. En todo caso, el joven Diego Álvarez, que no padece el azote de los ilustradores mexicanos, la caricatura, hizo un trabajo maravilloso. Para mí, aunque no lo dice el texto, el protagonista era un niño, pero Álvarez dibujó una niña. El cambio me sorprendió y lo acepté de inmediato. El verdadero ilustrador no repite el texto: lo enriquece. —¿Qué obra siente como la que más exigencia creativa le planteó y cuál es la que siente como hija entrañable? —Las batallas de Rosalino y La lagartija y sol fueron mi aprendizaje. Por ahora me siento más cercano a La hija del vampiro, donde exploré la conflictiva relación de un muchacho con su padre y el papel de los celos ante el hombre que lo reemplaza en casa. Cada obra tiene sus propios problemas, sus propias exigencias. Escribí tantas veces Las batallas de Rosalino durante todos esos años con un propósito de despojamiento. La versión que publicó Enka es demasiado barroca, diría. Eliminé una serpiente que tragaba monedas, un oso que no sé qué, una oveja enamorada, tres tristes gatos. En un capítulo que arrojé a la basura, Rosalino va al cine y contempla la película de sus propias aventuras. No me funcionó, no supe resolverlo, digamos. Estoy seguro de que si vuelvo a leer el libro, terminaré haciendo otra versión, quizá algo más ligera. Podría decirse que mis editores no pueden levantar los brazos porque en un abrir y cerrar de ojos les acomodo otra versión. Las batallas de Rosalino es un homenaje a mi padre, un herrero con quien mantengo una relación muy conflictiva, pero también es una lectura de Don Quijote. El gato, que a menudo se roba el protagonismo, representa a Sancho Panza. Y todos sabemos que en la segunda parte de Don Quijote, el Caballero de la Triste Figura sabe que sus aventuras ya están en un libro. Me fascina esta idea de un personaje que se lee a sí mismo, tanto como el personaje que se escapa de la pantalla en La Rosa Púrpura del Cairo, de Woody Allen. No alcancé este nivel con Las batallas de Rosalino. No conseguí que los personajes se vieran al espejo o pasaran al otro lado. A menudo me pregunto qué pensarán de mí mis propios personajes y si alguna vez vendrán a pedirme cuentas. “Qué maravilla, inventar la vida”, algo así dice García Márquez. En la escritura nos comportamos como dioses porque decidimos el destino ajeno. Qué ilusión de eternidad, que ilusión de poder. “Usted no es más que un desgraciado, usted hizo de nosotros lo que se le dio la reverenda gana”, podrían decirme los personajes, y yo, avergonzado, sólo tendría que pedir perdón. —Usted ha ganado cinco premios de literatura infantil, desde el Enka (1989) y el Comfamiliar del Atlántico (1991) al Premio Nacional de Literatura en Narrativa (1993) y en Dramaturgia (1999) y el Parker (2003). ¿Qué opina de los premios? —Lo único malo de los premios es no ganárselos. Como con las mujeres: lo peor es no tenerlas. ¿Para qué sirven? Para los dulces y para darse a conocer, entre otras cosas. Con el Enka compré el María Moliner y parte de mi primer computador. Exagerando, diría que sin los premios todavía viviría arrendado y sin el más maravilloso de los diccionarios, escribiría en mi antigua máquina de palo y seguiría de peatón. Tengo una vida más cómoda y produzco más. No creo en la idea romántica y absurda de que el artista tiene que ser un muerto de hambre o un alcohólico o un loco o un drogadicto. Hay que trabajar como un burro, con seriedad y disciplina, y sin la garantía de alcanzar la orilla de la dicha. ** Carlos Sánchez Lozano (sin e-mail) Estudió lingüística y literatura en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas (http://www.udistrital.edu.co), y filosofía en la Universidad Nacional de Colombia (http://www.unal.edu.co). Ha sido maestro, ensayista y crítico literario. Es consultor del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc, http://www.cerlalc.org) en temas de alfabetización y formación de actores del ámbito del libro y la lectura. En la actualidad trabaja como editor de literatura infantil y juvenil. Sus últimos libros publicados son Interpretación textual: la enseñanza de la comprensión lectora a niños y niñas de primaria (en coautoría con Deyanira Alfonso), Ángel Rama: crítica literaria y utopía en América Latina, y Guía para el diseño de planes nacionales de lectura (en coautoría con Beatriz Isaza). === Gustavo López Ibarra ================================================== === “Los mapas imaginan una realidad antes que reflejarla” ================ === Luciana Schavelzon ==================================================== El pasado en clave terrorista En “Muchedumbre in albis” el escritor argentino diseña una guerra no improbable a partir de la combinación de dos cartografías del siglo XVII, la salina de Araya y la ciudad de Londres. El cuento obtuvo el Premio Unión Latina al mejor autor inédito en el Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo, de Francia, en 2001. El paladeador de exquisiteces cinematográficas ya conoce que 2009 es el año de la remasterización de Araya, la imponente cinta cinematográfica de la venezolana Margot Benacerraf. El encuentro con “Muchedumbre in albis”, cuento premiado en el concurso Juan Rulfo de Francia, se produjo a través de una edición de bibliófilo, numerada y de tapa dura, hecha en 2005 por alumnos de la Cátedra de Preservación y Conservación de la Universidad de Buenos Aires. En la península de Araya, al noreste de Venezuela, se alza un fuerte concebido en 1642 para impedir la extracción foránea de la sal. Las heridas que conserva atestiguan que no se logró lo que se esperaba de él. A sólo seis años de acabado, los convenios comerciales de Westfalia rubricaron su colapso administrativo. Paradójicamente, las principales empalizadas del fuerte fueron voladas con pólvora en 1762 por el mismo gobierno que había alentado su materialización. —¿Cómo surgió el cuento? —Había visto una fotocopia de un mapa español del siglo XVII. El mapa estaba dibujado a mano y tenía varias descripciones o leyendas. La descripción principal señalaba una distancia por tierra que podía excavarse para abrir una entrada de mar que inundara una salina. Claramente el propósito del mapa era situar dicha salina en un área geográfica cercana a la Isla de Margarita. Los accidentes y otras referencias me resultaban difíciles de leer en la fotocopia, pero recurrí a un mapa actual de Venezuela. La primera sorpresa al comparar la región fue advertir que el mapa antiguo estaba, respecto del actual, volteado noventa grados en sentido antihorario, como se dice. Me hizo gracia y recordé unas palabras dichas por Jacques Lacan que hacían referencia a que en el derrotero de la humanidad el mapa del cielo fue trazado antes que el mapa terrestre. —Esa frase aparece en boca del protagonista. —Sí, porque él enfrenta problemas parecidos a los míos. En cierta forma, el héroe descifra las borrosas instrucciones de un mapa. El mapa sería una misión algo descabellada, aunque no imposible. —¿Cuál era la razón por la cual alguien habría de querer inundar una salina? —Económica. Se me ocurre que no es inaudito comparar aquella salina en el siglo XVII con los actuales yacimientos de petróleo, o con las principales reservas acuíferas. El mapa se había dibujado por orden de la autoridad española de la zona en respuesta a la explotación de la salina por flotas holandesas e inglesas. Sin embargo, la inundación de la salina era solamente uno de tres proyectos. Un segundo proyecto data de 1600. El Gobernador de Cumaná propuso al Rey de España el envenenamiento de la salina. Me acuerdo que vi otro mapa, también volteado; era una especie de zoom de aquel primero. En primerísimo plano, presentaba un contorno con la siguiente leyenda en su interior: “Éstas son las salinas”. Pero en un extremo, sobre la línea costera, se alcanzaba a distinguir la traza de una diminuta estrella de cuatro puntas. Si hiciéramos el juego de superponer imágenes satelitales actuales, podríamos incrementar aquel antiguo zoom, y veríamos que la estrella era el tercer proyecto. Quiero decir, una fortificación abaluartada. —Usted interviene en este punto. —Todavía no del todo. Estaba impresionado por el tamaño real de la salina, cuyo diámetro promedio calculé de veinte kilómetros. Sin dudar, tomé parte por la empresa del segundo proyecto: no sabía cómo podría escribirse, pero consideré la realización de la zanja del primer mapa para inundar la sal con el veneno. Cuarenta de ancho por seiscientos cincuenta metros de largo. Mientras tanto, leía algunas correspondencias de la época, las cuales me indicaban que la explotación extranjera había sido continua, pero que además implicaba embarcaciones con bodegas de hasta tres toneladas, numerosos botes, tablados y carros, así como también una multitud que trabajaba a destajo. Me interesó una mirada naturalista al momento de describir los primeros efectos del veneno en la fauna, particularmente en las mariposas, que en el cuento se arraciman para sorber agua salada. —Testimonia como lo hubiese hecho un cronista. —Se trata de un narrador que escribe bajo presión. La narración está en pasado, sin embargo no tiene la distancia de las crónicas o de unas memorias. A partir de más o menos la mitad del cuento, el héroe no lleva más a la historia de la mano, sino que la historia lo empuja a él. Y yo que lo escribí presiento que la ficción histórica empieza a funcionar plenamente como literatura a partir del éxito del envenenamiento. Para ser eficaz, la empresa debía ser regular y constante, pero al cabo de un año el narrador empezará a ver que los cimientos políticos que la sostenían se desmoronan. Pronto él se verá entrampado en medio de complots y manejos por parte de funcionarios coloniales que promueven la construcción de la fortaleza. Sin embargo, el cuento sigue teniendo ese único narrador, no cambia. Y hay que creerle, aunque se torne dramáticamente subjetivo. —Pero acepta una componenda en oro. ¡Ah, sí! Es un funcionario público... Pero lo que no cambia es que seguirá creyendo en el poder de “los venenos”, por usar una expresión que resuena al cuento de Julio Cortázar. El narrador será siempre fiel al mapa original, al punto que no podrá imaginarse otra realidad. Y los mapas imaginan una realidad antes que reflejarla. Sin ir más lejos, aquellos mapas antiguos de la salina son en el presente como piezas de un rompecabezas: yo tuve que voltearlas para hacer que coincidieran con el actual. Se paró la máquina, pero el narrador necesitará hacer la ruta de la sal para ver con sus propios ojos el poder de aniquilamiento de los venenos. —El envenenador desembarcará en las afueras de Londres, cruzará sus puentes y vagará por sus calles. Es llamativo: la lengua experimentará cambios... —En gran parte porque cambia el decorado, pero también producto de la presión que dije. Me gusta trabajar sobre las perspectivas. Por ejemplo, solemos imaginar el tiempo como una flecha que apunta hacia delante, pero para ilustrar la presión sobre el envenenador, alcanzaría con voltear ciento ochenta grados esa flecha y hacer que apunte en el sentido opuesto. Entonces, la narración le hace frente al pasado, pero los acontecimientos se le enciman. El decorado cambia por completo, aunque por momentos la narración exhibe el andar de un walking destroyer que contempla alegremente la muerte que ha sembrado. —Se trata del escrito de una persona en soledad. Una especie de Drácula que trae la peste. —Y el castillo de Araya elevándose ante la grandiosa salina... El cuento lo escribí en 2001. Lo finalicé para enviarlo al concurso en Francia. La fecha de admisión cerraba el sábado 15 de septiembre. El martes de esa semana recibo por la mañana una llamada, era un agente de viajes para confirmar un vuelo a Nueva York que yo planeaba realizar antes de fin de año. No pasaron veinte minutos que recibo nuevamente una llamada del mismo agente. Ahora me decía que las Torres Gemelas estaban siendo bombardeadas por terroristas. “¿Ah, sí? Yo estoy envenenando Londres”, dije. En los días siguientes, las noticias no paraban de hablar del peligro de una guerra bacteriológica. Inclusive el ministro de Salud del gobierno argentino llegó a confirmar oficialmente la presencia de ántrax en una correspondencia por vía aérea. Un año después, el periodista Horacio Verbitsky revelaría un informe chileno de cuando las relaciones entre Chile y Argentina se tensaban por un rancio problema limítrofe. El informe de 1978 aconsejaba envenenar las aguas del Río de la Plata. —¿Podría explicar el itinerario de la escritura en primera persona? —La primera persona es subjetiva. El único itinerario trazado fue el siguiente: ante la mayor de las presiones imaginables, el héroe movería con firmeza las piezas de la realidad para completar su imaginario. Y como buen terrorista que se precia de serlo no admitiría una sola contradicción. —El final exige a gritos un epílogo. —The drama’s done, dice Ismael en Moby Dick. Pero, para que hubiera epílogo, Herman Melville permitió que el héroe sobreviviera a la destrucción. Fuentes de consulta • Premio Juan Rulfo, en La Nación de Argentina. http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=220344 • Reportaje a Benacerraf, en Vértigo, Guía del Cine, de Venezuela. http://www.revistavertigo.info/altanto/margotbenacerraf.html • El diablo que mata, sobre el envenenamiento del agua, en Página/12, de Argentina. http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-11655-2002-10-18.html ** Luciana Schavelzon 417independencia321@gmail.com Nacida en Buenos Aires (1986). Actualmente cursa la carrera de letras. Mantiene un blog en http://pastingittogether.blogspot.com. ||||||||||||||||||||||||||| SALA DE ENSAYO |||||||||||||||||||||||||| === Paul Auster =========================================================== === El azar como estética Sergio G. Colautti ========================= I. Auster, ese escritor hispanoamericano El sitio de Paul Auster (Nueva York, 1957), en el campo literario de su país es incómodo. Su extensa obra no aparece como continuidad de los grandes escritores de mitad de siglo (Hemingway, Steinbeck, Dos Passos) ni con la generación beat (Salinger, Kerouac) ni tampoco con los maestros del cuento minimalista (Cheever, Carver). Distante también por concepción de la escritura y por temática de las obras de De Lillo, Mailer, Roth o Bellow, parecería acercarse a la experimentación más audaz de Faulkner o la creatividad sorprendente de ciertas zonas de la obra de Thomas Pynchon, pero de todos modos, la obra de Auster se distingue por su llamativa singularidad. Sus vínculos intertextuales más evidentes pueden hallarse en las literaturas hispanas o hispanoamericanas. Se ha insistido, y con razón, en la influencia de la obra de Borges en los textos austerianos; la puesta en jaque de la identidad, la confusión de las categorías de autor, personaje y lector (ese gesto típico del primer Cortázar también), la concepción del universo como una biblioteca infinita y la idea de escribir desde el pliegue entre realidad y ficción, entre otras nociones, acercan esas producciones. En el último libro de Auster, Un hombre en la oscuridad, la pululación de personajes en mundos infinitos y paralelos a partir de la invención literaria simula obedecer a las ideas de Giordano Bruno, pero las páginas de “El jardín de senderos que se bifurcan”, del genial autor argentino, laten inconfundiblemente en la invisibilidad del libro más reciente de Auster (1). Como Borges y como Cortázar, Bioy Casares despliega —especialmente en La invención de Morel, El lado de la sombra o Plan de evasión— la sobreimpresión de la ficción en el plano de lo real, las identidades en espejo o la idea del “manuscrito” como matriz, expansión y confusión de las historias. El perjurio de la nieve, en este sentido, podría leerse como un cuento austeriano. Un pasaje de Niebla, de Unamuno, en el que el personaje acude a entrevistarse con el autor que ha decidido su muerte, sirve de antecedente. Como también lo es la obsesión autotextual de Vila Matas. Pero sin dudas la relación más explícita de Auster con la literatura de habla hispana es su devoción por Cervantes y por Don Quijote en particular: Cervantes ha sido siempre uno de mis escritores favoritos. Lo ha sido desde el momento en que comencé a leerlo. Si tuviera que elegir un libro para llevar a una isla desierta, sería Don Quijote. Todo está ahí. Todo sobre el mundo y todo sobre la escritura de ficción está ahí. Lo he leído unas cuatro veces. Me resulta curioso que la primera parte sea delirante, fantástica, y la segunda totalmente moderna: su tema es el propio libro, el Quijote que otros están leyendo y criticando, completando con historias que el autor parece haber dejado atrás. No sé cómo a Cervantes se le ocurrieron esas ideas. Todas las ramificaciones, todas las posibilidades, todas las permutaciones de la novela moderna están prefiguradas ahí. Además, creó personajes memorables, que siguen vivos (2). Auster ha revisitado una y otra vez la obra cervantina, sus pliegues y posibilidades, ha sondeado sus recovecos y los ha hecho fructíferos, ha aprendido y ha expandido la enseñanza central del Quijote: la invención parte del libro (el manuscrito, en Auster), la generación y construcción del deseo y del sentido humano (o su negación) está en la biblioteca, el “lenguaje al infinito” (como decía Foucault en Las palabras y las cosas releyendo a Cervantes) está en los anaqueles de la escritura pasada y por venir. Una hipótesis de Auster en el capítulo X de La ciudad de cristal (de La trilogía de Nueva York) sobre la novela de Cervantes, recogida por Martín Cristal en “Don Quijote en Nueva York” (3), corrobora esa devoción y propone la idea de la relectura infinita del texto como re-escritura, como re-invención: don Quijote simula su locura para que Sancho, analfabeto, cuente esas historias al cura y al barbero, que las escribirán en castellano para que Sansón Carrasco las traduzca al árabe y las encuentre Cervantes en Toledo como manuscrito de Benengeli para narrarlas como obra propia. En esa hipótesis hay una matriz del modo austeriano. La circularidad del recorrido depende del azar que vincula los tramos del itinerario, que siempre tiene como esencia el manuscrito produciéndose y los personajes superponiendo identidades. Es Pierre Menard reescribiendo el Quijote y es el poema también borgeano “Sueña Alonso Quijano” con Cervantes soñado por sus personajes. Es “Continuidad de los parques”, de Cortázar, con personajes allanando las zonas inviolables del lector o del autor, como en Niebla, de Unamuno. Es el Morel de Bioy diseñando una filmación eterna donde instalar su cuerpo finito entre los cuerpos ficticios e infinitos del arte. Es el mismo Auster, ese escritor hispanoamericano, construyendo desde esos manuscritos circulares una estética del azar o el azar como estética, mecanismo que alcanza su esplendor, quizás, en La trilogía de Nueva York. II. El espacio circular de la escritura (sobre La trilogía de Nueva York) Es en esta trilogía donde Auster propone la matriz de su literatura, el concepto clave de su noción escrituraria y hasta el alcance de su programa narrativo. Aquí aparecen, como latencias, los perfiles arquitectónicos de su obra presente y futura, pero también el sentido profundo de esa ingeniosa arquitectura, lo que Auster tiene para decir sobre el hombre, el mundo, el tiempo y la escritura. En la extensa obra austeriana, ese sentido, en la plenitud de su decir, aparece en algunos textos y en otros vacila entre esa búsqueda y la comodidad del atractivo juego narrativo de identidades, historias en espejo o sorprendentes reveses del guante. La trilogía de Nueva York (1986) divide su palabra en tres textos: La ciudad de cristal, Fantasmas y La habitación cerrada. En el primero, Daniel Quinn es un escritor que, por obra del azar (una llamada equivocada), simula ser el detective Paul Auster para seguir a J. Stillmann. Su tarea, anodina, se desvanece y termina llamando al detective Auster, que en realidad no existe sino como escritor. La multiplicación de identidades satura el texto (Quinn es detective y escritor, Auster también y Stillmann se confunde con su hijo; Quinn se presenta ante Stillmann con varios nombres, entre ellos, el mismo Stillmann). La idea del manuscrito (un cuaderno rojo que registra la historia) aparece y plantea también dudas sobre la identidad del autor. En el segundo, Fantasmas, el detective Blue es contratado para seguir al escritor Black, de vida poco relevante. El investigador termina imaginando historias sobre Black, y su tarea se pierde diseminando su identidad en diversos personajes que utiliza para tomar contacto con Black sin ser descubierto. Black, que escribe sobre escritores, avanza en un manuscrito donde cuenta la multiplicidad de las vidas de Blue. Entre los dos escritores fantasmas, el libro permite la interrogación borgeana sobre la autoría del texto y las posibilidades de diseminación de la escritura, como proponía Derrida, esa otra lectura austeriana. En la tercera parte, La habitación cerrada, la esposa del escritor Fanshawe busca ayuda para hallar a su marido, desaparecido, en un escritor amigo. Ese narrador decide publicar los manuscritos de Fanshawe como propios, asumir su vida y casarse con Sophie, su “viuda”. La obsesión de encontrarlo y hacerlo desaparecer de verdad lo pierde y lo confunde. En una solución típicamente austeriana, la zona final del libro propone que el narrador sin nombre, que ahora es Fanshawe, no existe. Sólo existe Fanshawe, que escribe la historia del narrador, su vida con Sophie y hasta su biografía. La ambivalencia especular culmina alejando a los personajes del principio de realidad: Estaba cavando una tumba, después de todo, y había momentos en que empezaba a preguntarme si no sería la mía (4). Sobre la búsqueda de sentido en la trilogía y su relación con la proliferación de historias y la historia de las proliferaciones, dice Pau Sanmartín: El narrador inventa los personajes y las tramas de las novelas. Para ello parte de sí mismo pero, al mismo tiempo, renuncia a sí mismo para que la ficción pueda ser. Como se nos decía en Fantasmas, el escritor se refleja a sí mismo mientras escribe y a la vez es suplantado por su propia escritura. Esta especie de reversibilidad existente entre el autor y su creación se muestra de manera especialmente aguda en La habitación cerrada. Si la vida es sentida desde este presente narrativo como una sucesión de cambios bruscos e inesperados, cualquier intento de imponerle un orden o sentido está destinado al fracaso o a la locura. Esta es al menos la suerte que siguen los personajes de La trilogía de Nueva York en su búsqueda de sentido (5). Esa proliferación de historias circulares bien puede entenderse también como reciclado de textos que se construyen, pierden, encuentran y vuelven a circular en la metrópoli. Pablo Chiapara prefiere entender esta dinámica como un síntoma de la gran ciudad, en la que el ciclo materia-basura-reciclado es reproducido por la circularidad textual de la trilogía y transformado en representación de la cultura posmoderna: Esa es la alegoría austeriana: se reciclan las ideas en su dispositivo tecnológico (el texto), junto a su recipiente (el libro), y se vuelve a colocar en circulación su liquidez (el discurso). La basura y la actividad del mendigo (revolver en los escombros cotidianos de la producción industrial como un arqueólogo urbano, actuando en las camadas más superficiales de la materia acumulada y dando vuelta fósiles del día a día) pasan a cumplir la transposición de lo tópico para lo heterotópico en la escritura de Auster. Ese movimiento de caos-orden latente palpita en cada contacto del individuo con su entorno, con su frontera... Quinn y Stillman son seres fronterizos, son el síntoma de un movimiento de pasaje, no el paso en sí. Son el desplazamiento constante, el vaivén que asusta al hombre de la metrópoli agresiva. Ellos encarnan la revelación mágica del texto-basura y también el miedo de convertirse en basura-basura y no ser descifrados por nadie (6). El borramiento de la identidad, la puesta en jaque de su presencia desde las posibilidades múltiples del texto, como un infinito en expansión. La ubicuidad permanente del manuscrito austeriano, como una marca de la escritura produciéndose sin dueño y sin destino, sujeta a los vaivenes estéticos del azar. La interrogación sobre el tiempo, la imposibilidad de su captura, la voluntad infructuosa del arte por asir sus formas y erigir su sentido en ese fracaso. La imaginación del desborde y la sorpresa textual. Los personajes posmodernos de la narrativa de Auster, caballeros de triste figura, como su héroe preferido, derrotados por la ciudad impiadosa, desnudos ante sus destinos inciertos. Son las marcas del programa austeriano. Las huellas que dibuja su escritura, a veces —como decíamos— indagando, a veces, la profundidad del puesto del hombre en el universo; otras, apenas jugando con los avatares de una ingeniosa red que desdibuja o desdobla identidades. III. La ausencia de sí en la narrativa de Auster (sobre El Palacio de la Luna) “Ra (el dios del sol) creó a Thot, la luna, para que lo reemplazara durante las noches. Thot era el dios de la escritura y por eso la figura fugaz, inasible, del suplemento, de la usurpación”. P. Sollers, prólogo a De la gramatología, de Jacques Derrida. La impactante novela de Auster se construye con los hilos apenas visibles del azar y la coincidencia, pero deja vislumbrar, detrás de ese tejido, el rostro conmovedor de la condición humana actual: lejos ya del arte combinatorio, de la casualidad, El Palacio de la Luna (7) aparece como una singular indagación sobre el hombre urbano de fin de siglo, una interrogación ineludible sobre el puesto del hombre en la ciudad posmoderna. La atomización que proponen las ramificaciones constantes de su historia se resuelve no sólo desde la presencia del narrador —aun cuando cede su posición de centro del relato a los otros en cada subhistoria— sino desde el signo que atraviesa todo el texto: la luna, cifra de la otredad, del paisaje por explorar, del costado no atendido de la realidad, de la faz que esconde y niega la relación siempre tensa entre la ciudad omnipresente y el hombre, ausente de sí. En este sentido, los personajes de Auster no son los hombres iluminados por el sol del “sueño americano” sino los que buscan, bajo la opacidad de la luna, una vida distinta, con perfiles épicos a veces, con pozos infrahumanos otras, convertirse en ausencias, en agujeros negros, en anonimatos, como forma de ser (o de no ser) en un universo donde todas las presencias —incluido el hombre, claro está— se han convertido ya en mercancías, en objetos, ideas y sueños que se compran y venden. En El Palacio de la Luna ese proceso hacia la ausencia de sí se evidencia desde la orfandad (tema recurrente en toda la narrativa de Auster) de M. S. Fogg, el cambio de su nombre —que se repite en el caso de su abuelo— y el descubrimiento tardío de su padre: esas deconstrucciones de la identidad son acompañadas por un proceso paralelo, el de la “nadificación” social que Fogg planifica cuando el dinero se le acaba: no estudiar, no salir, no comer, no ser... dejarse llevar por una destrucción sin estridencias, silenciarse frente a la ciudad ensordecedora y sorda, construir una santidad disolvente y sin salidas, asumirse no sólo como anónimo o austero sino como ausencia de sí. Cuando Fogg tiene dinero (siempre producto de rentas por seguros, herencias, regalos) vive adaptándose al mundo sin cuestionamientos ideológicos ni sociales (los personajes de Auster no cuentan con fuerzas para esas rebeldías, son las criaturas de la posmodernidad). Pero cuando el dinero se esfuma, se deja caer allí donde el vacío lo decida. Su situación más crítica transcurre en el Central Park de Nueva York, viviendo de desperdicios y limosnas, decidiendo “abandonarse al caos del mundo para que el mundo lo revelara” (p. 69). Lo salvarán el amigo Zimmer y la novia, Kitty, con quienes recuperará las ansias de vivir pero no su sentido, extraviado ya en el todopoderoso laberinto del sistema urbano (desde esta línea Auster recupera claramente la perplejidad kafkiana y el lúcido cinismo borgeano). Curiosa ironía la de Effing (el viejo que contrata a Fogg como ayudante, que lo instruye desde los infinitos libros y la percepción del arte “lunático” del pintor Blakelock) que reparte su fortuna entre los desprevenidos neoyorquinos, billete a billete, como deshaciéndose de la sobra, del papel inutilizado por el cuerpo ausente, por el deseo ausente, por la decisión de mudar de nombre, poner fecha para su muerte, y elegir “la ausencia de sí” para recuperar, desde ese silencio tal vez inútil, el sentido “lunático” de la existencia, la convicción de que hay otro lugar, otra identidad, otro tiempo, otra mirada: El sol es el pasado, la tierra es el presente, la luna es el futuro (p. 107). La invisibilidad como exilio y preservación En un ensayo de Auster dedicado al poeta Reznikoff (que, como Fogg, terminó como indigente en los parques de Nueva York) leemos: “el acto de Reznikoff une el acto de ver con la invisibilidad. Para poder ver, el poeta debe volverse invisible, desaparecer, sumirse en el anonimato, ser un vagabundo en la multitud...”. Ese acto de aislamiento implica una doble estrategia: no ser, ausentarse de un sistema que desprecia la posibilidad de ser humano, y a la vez, ser, desde esa ausencia, el mismo, preservarse, no caer, resistir las operatorias de succión o de anulación que el sistema diseña y perfecciona. Ser desde el exilio: “La poesía es un arte de la soledad, pero no sólo es soledad, es también un exilio que tiene la ventaja o la desventaja de mantenerlo intacto” (8). ¿Qué ve la mirada del poeta exiliado y ausente? ¿Hacia dónde se dirige la mirada del narrador austeriano? En la novela donde sobrevive Fogg, y desde su mismo comienzo, hacia la figura de la luna, cuya vigorosa carga simbólica se disemina en la semiosis del texto con admirable eficacia. Fue en el verano en que el hombre pisó por primera vez la luna (p. 11). A partir de allí se multiplican las referencias: un restaurante chino que se llama “El Palacio de la Luna”, un sargento llamado Neil Armstrong, la similitud explícita entre el paisaje lunar y el Oeste americano, el relato de Cyrano de Bergerac sobre el viaje a la luna, la presencia del ciego Effing como un hombre “sin luz propia”, el cuadro enigmático de Blakelock, “Luz de luna”, hasta la luna “llena, redonda, amarilla” con la que termina la novela. En una de las páginas donde el texto se resume y poetiza —en otras se abre al juego de la expansión narrativa— se evidencian estas combinatorias también típicamente austerianas, que entremezclan la figura de la luna con los viajes, las guerras, los sitios exóticos: Pensaba: el Oeste, la guerra contra los indios, la guerra de Vietnam, en otro tiempo llamado Indochina; pensaba: armas, bombas, explosiones, nubes nucleares en los desiertos de Utah y Nevada, y luego me preguntaba: ¿por qué se parece tanto el Oeste americano al paisaje lunar? (p. 43). Las coincidencias van más allá: la música (cuyo signo clave en el texto es el “tío Víctor”, frustrado clarinetista, primer tutor), también se vincula con los viajes “a lo desconocido” (el de Colón, el de los astronautas) y la aspiración a una verdad que subyace en esos juegos azarosos, que por otra parte se oponen simbólicamente a la robotización del sistema económico y social. El vivir, y morir, sin dinero y en manos del azar, el dinero regalado al azar, la inclusión del azar que implica toda creación artística, socavan las estructuras sociales donde el azar es abolido desde la lógica implacable del mercado. En La música del azar (9), casualidad y dinero se ligan desde las fortunas heredadas y dilapidadas, como en una certificación patética de su poder y su fragilidad, según lo ilumine la irresistible y viril luz del sol o el tenue reflejo de la luna, femenina y extraña. Esa noción obvia del dinero como padre omnipresente no debería escindirse de la persistente temática de la orfandad austeriana, también decisiva en Mr. Vértigo (10) y especialmente en La invención de la soledad (11), de perfiles autobiográficos. Los huérfanos de Auster, zamarreados por el viento del azar, ponen en evidencia las grietas de un concepto de la vida y del hombre allí donde las apariencias parecían mostrar su esplendor. Las referencias constantes que se desgranan en El Palacio de la Luna con respecto al arte también operan como deconstrucción del “logocentrismo”, como solía llamarlo Derrida. Hay un claro recorrido del arte “lunático” (en el sentido de lo expuesto por Sollers en el epígrafe que preside este trabajo) en todos los libros que Fogg lee para sí o para Effing (entre los que destacamos, por el carácter contracultural, disolvente, deconstructor del orden artístico que prohíja el sistema, las referencias a Cyrano de Bergerac, Pascal, Don Quijote, Dostoievski, Montaigne...), las obras de pintores “fracasados” como Blakelock y su “Luz de luna”, clave de lectura de la novela, en que Fogg advierte “todo lo que habíamos perdido” (p. 148) y evalúa como “una canción fúnebre para un mundo desaparecido” (p. 149) en esas siluetas que muestran la armonía del paisaje y los indios en un tiempo previo a la conquista blanca. Entre los músicos, el tío Víctor y su “fracaso” constante marcan el mismo recorrido contra la imposición del éxito. En los registros de personajes que exponen su creatividad, su distinción humana, y su fracaso posterior, consumidos por la despiadada maquinaria del consumo que mastica y vomita, aparecen el genio de Tesla, el aventurero Thomas Moran, que descubrió el Oeste (lo “otro” del sistema), o Kepler, un pintor viajero con contactos sobrenaturales. Todos ellos vigorizan y consolidan el recorrido de Fogg y de Barber, su padre, que construyen sus vidas ausentándose, convirtiéndose en “exiliados” que evidencian, silenciosa y visceralmente, la presencia invisible de lo otro: lo otro de lo visible. La escritura de lo Otro Foucault postulaba que la noción de lenguaje no discursivo se puede concebir en términos del Mismo y de lo Otro. El espacio del Mismo se caracteriza por la luz, es el espacio del discurso. Los elementos que caracterizan el espacio de lo Otro, el ámbito de la oscuridad, para Foucault, son los que han sido excluidos por el discurso (y por el Mismo), son las figuras de la locura, la sexualidad y la muerte (12). La idea de escritura como manifestación de la locura también remite a Blanchot, quien lo notaba en el Ulises, “capaz de escapar al destino que se le ofrece continuando su habla ficticia hasta el espacio que bordea con la muerte” (13), y a Derrida, en el que la escritura es espacio del “logos-habla-razón-bien-padre”, una faz escondida, femenina e irracional. Si estos planteos del posestructuralismo francés se acercan llamativamente a los postulados de El Palacio de la Luna, aun más se aproxima la idea derrideana expuesta por Sollers sobre el alunizaje: El paso del primer hombre sobre la luna es el paso sobre el estado inicial de la tierra, escamoteado por el logocentrismo (14). La voluntad narrativa de Paul Auster busca dar cuenta del sentido total de la experiencia urbana contemporánea; deconstruir el discurso único y registrar el espacio foucaultiano del Otro para incorporarlo a un sentido envolvente y nunca para contar la disolución o sólo la disolución: narrar desde la ausencia de sí y no la ausencia de sí. Leemos en Leviatán: Si eso es verdad, significaría que la conducta humana no tiene ningún sentido. Significaría que nunca se puede entender nada acerca de nada (15). En El Palacio de la Luna el discurso de la locura y la muerte aparece diseminado y persistente: en el Fogg que cae hasta sus propios límites, en personajes como Tesla, Harriot o Thomas Moran... pero especialmente aparece en el gesto de la escritura: cuando Fogg escribe, lo hace sobre Tesla, sobre el suicidio, sobre la orfandad, sobre el dinero (que son los temas de la novela misma), operando desde la oscilación escritura/locura. El mismo gesto se reitera en Salomón Barber cuando escribe La sangre de Kepler, sobre un pintor que viaja a Utah y Arizona y toma contacto con los “humanos” que vienen de la luna a luchar contra los “barbudos”, un texto delirante que recupera (desde el mecanismo escritura/locura) el viaje “ilógico” de Cyrano a la luna y el viaje “lunático” de Effing y Barber al Oeste americano. En ese relato, y en todas las subhistorias que la novela cobija, el registro de la muerte reaparece, incluso en los simulacros de muerte, como en el cambio de Barber a Effing o en el proceso de deshumanización de Fogg (“como Jonás en el vientre de la ballena”) y la muerte planificada de Effing, que no fatiga los recorridos del suicidio sino que es una construcción lúcida y solemne de una “ausencia de sí” de la que dará cuenta la biografía encargada a Fogg; la operación escritura/locura se desliza aquí hacia la escritura/ausencia. La relación con Kitty vigoriza, por otra parte, la escritura del lunático deseo sexual. A la salida del infierno que significa el límite de la inanición y lo que Alejandra Glaze llama “la nadificación” (16) en el Central Park, el joven Fogg se abre al “misticismo erótico” con su novia oriental. Recupera su cuerpo y el sentido de “ser para otro” que parecía perdido. En el final, cuando se aleja de Kitty en una zona de la novela atravesada por el relato de la muerte (el aborto de Kitty, la desaparición de Barber, la destrucción del cuarto de hotel, la fuga al Oeste), otra vez el texto edifica “la ausencia de sí” en la inmensa nada del paisaje de Denver: La inmensidad y el vacío modifican mi sentido del tiempo (307). Desde allí, desde esa profunda soledad construida larga, paciente y azarosamente, Fogg se siente nuevo y distinto, como quien nace no ya como una presencia más bajo la luz del sol sino como una ausencia consciente y anhelada, apenas entrevista, bajo “la luna llena, redonda, amarilla...” (309). Fogg se ve en la situación de Stillman, el personaje-escritor de La ciudad de cristal, que pretendía reinventar un lenguaje que “responda a nuestras necesidades” socorriendo a las palabras “en desuso”, los “restos que han perdido su utilidad para ponerles un nuevo nombre y así crear un nuevo lenguaje que borre la distancia entre el nombre y la cosa” (17). Lenguaje reciclado, decíamos antes, revisitando el texto de Chiapara, escritura recogida entre los desperdicios de la gran ciudad, basura que vuelve a ser texto. Un lenguaje nuevo que nombre a un hombre nuevo, como se siente Fogg (que ahora se sabe Barber) en el final de El Palacio de la Luna, con el ruido de la sociedad americana a sus espaldas, mirando el vacío de la costa oeste frente al mar, el silencio y la luna “llena, redonda y amarilla”: Aquí es donde empiezo, me dije, aquí es donde mi vida comienza (310). En la contemplación del “fin del mundo” el hombre austeriano adivina un comienzo y una identidad entre la ausencia de sí y la infinita desolación del paisaje donde la luna se ausenta en la oscuridad final. En la plenitud de esa identidad respira y nace la palabra que intenta decir lo otro del hombre, lo que el discurso calla sobre el hombre, el lado oculto, lunático, el más humano tal vez, del hombre que sobrevive entre las luces de la ciudad posmoderna. IV. Auster y el sujeto disperso (sobre La noche del oráculo) “¿Pero dónde está la desesperación? ¿dónde el horror?”. W. Faulkner; Las palmeras salvajes. La noche del oráculo relata una historia en donde el perdón, como una forma de olvido o de misericordia, parece ser el último intento humano ante una civilización que ha llegado a su propia disolución. La historia triangular del escritor Sidney Orr, su esposa Grace y su colega John Trause, bastarían para diseñar una trama intrigante, pero la novela de Auster es, afortunadamente, mucho más que eso. Alrededor de esa historia vertebral se propagan incontables relatos que salen y entran al texto con una dinámica vertiginosa; un juego constante de espejos que reproducen pero también deforman, deslizan o resignifican los hechos diversos que le dan un sentido global a la novela. La historia inicial se convierte —desde una concepción faulkneriana del vínculo entre estructura narrativa y significación textual— en una novela brillante. La matriz del mecanismo de propagación escrituraria es el consejo que Trause le da a Sid: reescribir un pasaje de El halcón maltés, de Hammett, en el que Flitcraff, tras salvar su cuerpo en un accidente, decide cambiar el rumbo de su vida, aceptando la manipulación del azar. La referencia literaria dispara la ficción de Nick Bowen y ésta otras múltiples historias que pululan en el campo de la invención literaria pero que a menudo se cruzan con los referentes de la realidad (el holocausto, la vida en N.Y. o China, etc.) o de la historia central (las vidas de Sid-Grace-John). En un procedimiento ya trabajado por Auster, especialmente en El Palacio de la Luna, el sujeto narrativo se bifurca en otros hasta descomponer su identidad haciéndola múltiple, azarosa, incomprensible. El sujeto, disperso, siempre escapa de la autocomprensión, es una ausencia de sí. En La noche del oráculo esa idea, que es la mirada austeriana sobre el hombre posmoderno, disuelto y frágil, ingobernable y miope ante sí mismo, adquiere su despliegue más elaborado y más eficaz. La historia “de amor” de Sid, su esposa y su amigo, descansa en la necesidad del perdón como comprensión de la fragilidad humana (Sid imagina, con enorme lucidez, escribiendo, el amor secreto de su esposa con John, y decide perdonar sin saber si esa escritura tiene pies en la realidad). Ese acto, ese cruce entre lo literario y lo existencial, sobredimensiona su sentido en el tejido que el texto va construyendo acerca del horror humano que denuncian el holocausto, los encierros, los niños asesinados y tirados como desechos: Estaba leyendo una historia sobre el fin de la humanidad... la vida humana había perdido su significación (p. 124). Esa trama del horror se compone desde la diversidad textual: el encierro sin salida de Bowen, el futuro como encierro en la historia de Flagg, la alucinatoria colección de guías telefónicas de Ed, los recuerdos del espanto de la segunda guerra, el relato del niño muerto en el Bronx que se espeja en la muerte similar de Jacob, hijo de John. Así, ficción y realidad dan cuenta del mismo proceso disolutorio, del mismo horror, que traspone esa delimitación, que la aniquila como sentido de la historia y que plantea la condición del hombre en la posmodernidad: un sujeto que se ajeniza, que advierte la fragmentación de su identidad, que contempla la disolución de la unicidad del saber y del ser, que asume su espacio urbano como dislocación, que intuye su calidad de simulacro, de sujeto disperso e inatrapable. Un hombre atravesado por múltiples historias que desconoce la suya, como Sidney Orr. La duplicidad del texto Desde el cuaderno de Sid todo se duplica: la fuga de Flitcraff en la de Bowen; el sueño de Grace en el que todos los libros son el mismo libro en los archivos de guías con todos los nombres; las fotos de Richard en las de Grace como “pasado intacto”, el niño del Bronx en la muerte de Jacob; la biografía sobre Trause en la que imagina Sid. Hasta el propio cuaderno azul, en manos de Sid y de John y la novela misma, que lee Bowen en la ficción. Las trece notas al pie también duplican la novela, oponiéndose como contratexto o paralelo narrativo. Auster transforma el lugar de la nota al pie: no son ya frases aclaratorias en letra menor, son ahora textos narrativos que a veces independizan su decir. En El Palacio de Papel, sitio del cuaderno azul que genera la escritura, hay una estatuilla de un hombre que escribe dos textos a la vez, o mejor, escribe la duplicidad del texto. Esa noción del texto doble remite, para el lector argentino, a las arquitecturas borgeanas y su multiplicación especular, pero también a Bioy —en la operación que hace la técnica sobre el tiempo— y a Cortázar —en la idea de lo real como dinámica inatrapable. El trabajo de la nota al pie como texto paralelo también recuerda experiencias similares de Rodolfo Walsh en su cuento policial “Nota al pie”. Uno de los rasgos notables de esta duplicación serial es que no opera solamente en la dicotomía realidad/ficción, como parece indicar el primero de los casos (Sid reproduce un pasaje de Hammett) sino que cruza, desliza y fusiona los pliegues que parecen dividir esos campos: la historia de las guías se desprende de la historia de Bowen pero una crónica periodística la devuelve al plano “real”. Un tejido similar vertebra la novela que lee Bowen (La noche del oráculo), en la que Flagg “lee” el futuro con la historia del escritor que anticipa, desde un poema, la muerte de su hija y la conversación final entre John y Sid sobre la escritura como “consignación del futuro” más que como registro del pasado. Esa dinámica, que compone un tejido más que una o dos líneas narrativas, vigoriza el sentido global del texto. El trabajo austeriano repite “el encanto del doble”, como decía Foucault analizando Las Meninas de Velázquez, ese otro texto de espejos y espejismos en el que “el vacío esencial da cuenta de que el sujeto mismo ha sido suprimido”. Sidney Orr es, en definitiva, un simulacro del azar, una supresión que se multiplica en los otros, los que salen y entran de su historia como figuras especulares. Al final, Sid decide dejar de escribir y tirar los cuadernos azules. John ha muerto y Grace se recupera en un hospital. No escribir lo libera y hasta lo hace feliz. Se entiende: escribir ha sido, para Sid, conocer el abandono metafísico y el despojo del ser: Aquello era el fin de la humanidad. Dios apartó la vista de nosotros y abandonó el mundo para siempre. Y yo estuve allí para presenciarlo (p. 230). No escribir, en cambio, es renunciar a mirar ese abandono, y seguir viviendo. Grace espera. Sólo cabe intentar el perdón como gesto de la misericordia comprensiva, solitaria y última. V. La escritura en espejo (sobre Viajes por el Scriptorium) Viajes por el Scriptorium cierra el itinerario circular de la imaginativa escritura de Paul Auster. Condensa, resume y resignifica buena parte de su obra planteando un escenario mínimo (una pieza cerrada, un escritorio con manuscritos, un anciano sin memoria) pero vigorosamente expansivo: múltiples zonas de otros libros austerianos son convocados al juego que proponen la lectura de esos manuscritos y los personajes que visitan a Mr. Blank. Toda una pululación autotextual se hace cargo del libro, lo alimenta y absorbe cerrando la producción de Auster, porque Viajes por el Scriptorium suelda el último eslabón de esa cadena y obliga a los libros futuros (como Un hombre en la oscuridad, de 2008, por ejemplo) a inscribirse en esa producción circular. Formulada como recuperación y resemantización de la obra personal y dejando que la última voz sea la del propio narrador, simula ser el último avatar de su escritura. En la pieza vacía de Mr. Blank, entre sus manuscritos inagotables, en los recovecos de su memoria blanca, habita la obra de Auster, dispersa, lúcida, inquietante. En la línea que atraviesa su obra la escritura entremezcla sus pliegues con los hechos reales, borronea sus límites y satura la obsesión de que una y otra, ficción y realidad, generan relatos que acaban siempre en la incomprensión de su sentido final, en la arbitrariedad del destino, en la formulación, en fin, del azar como forma estética. Este libro de Auster revisita esas nociones suyas también desde su estructura narrativa: una escritura en espejo inicia y culmina la novela cuando Blank lee, casi en el final, un manuscrito que se titula “Viajes por el Scriptorium”. La lectura directa del manuscrito se complementa con los comentarios que Blank hace del manuscrito: una lectura en espejo. En el mismo manuscrito el inesperado desenlace se produce a partir de un texto, como un manuscrito en espejo, que nos devuelve, sin decirlo, a la fecundidad intertextual de Borges en “Tema del traidor y del héroe”. Ya en La noche del oráculo podía advertirse este mismo “encanto por el doble”, como decía Michel Foucault analizando Las Meninas de Velázquez, ese otro texto de espejos y espejismos en el que “el vacío esencial da cuenta de que el sujeto mismo ha sido suprimido” (18). Sidney Orr (el personaje central de La noche del oráculo) parece un simulacro del azar, una supresión que se multiplica en los otros, que salen y entran de un relato a otro como figuras que aparecen y desaparecen entre galerías de espejos. A este juego especular habrá que agregar la profusión de personajes que habitan Viajes por el Scriptorium pero que provienen de otros textos austerianos: Flower (La música del azar), David Zimmer (El Palacio de la Luna, El libro de las ilusiones), Quinn (Ciudad de cristal), John Trause (La noche del oráculo), Fanshawe (La habitación cerrada), Benjamín Sachs (Leviatán), Anne Blume y M. Flogg (El Palacio de la Luna). ¿Qué sentido nuevo tiene esta autotextualidad? Como señala Armando Capalbo, “este recurso dista mucho de ser un complaciente homenaje a sí mismo. Se acerca, en cambio, al autoanálisis y la autocrítica, al reencuentro inesperado de lo conocido en lo desconocido” (18). Reclama, además, que la obra total (todos los libros de Auster) sean leídos como uno solo, como un continuum gobernado no por una racionalidad escrupulosa sino por la “música del azar”; como en las obras de Faulkner, Onetti o J. J. Saer, también la visión global ayuda a entender su sentido más verdadero. El pliegue entre lo real y lo ficticio, otra zona borgeana de la narrativa de Auster, propone la desestabilización de lo real, su deconstrucción silenciosa y permanente desde los espacios de representación simbólica que construye en cada novela y especialmente en esta última. Aquí importa la aparición de personajes “de ficción” ante el personaje “real” (Mr. Blank) que vacila entre el sugerente rol de escritor de los textos donde ellos habitan o de lector de esas ficciones, de la misma manera en que el mismo narrador aparece en el final hablando de Mr. Blank como personaje y expandiendo el desacople de las categorías literarias a la mejor manera de Borges o Cortázar. En el fondo, y más allá del planteo categorial, el texto mismo parece preguntarse por la identidad de quien escribe, quien lee y quien es escrito sin diferenciar jerarquías de existencia o representación. Mr. Blank transita los tres estadios (escribe o ha escrito algunos de esos manuscritos, lee y se lee en ellos) y la interrogación permanece, porque se traslada al lector, es decir, a nosotros. En el interior del juego autotextual del libro la propagación parece inacabable: los personajes del manuscrito que lee Mr. Blank, ¿en qué dimensión se afirman?, ¿personajes de personajes?, ¿criaturas de un manuscrito que inventa otro manuscrito, como la segunda parte del Quijote espejando la primera?, ¿memorias de una memoria vacía, que cobija sin permanencia historias y personajes inconclusos?, ¿relatos dispersos de sujetos dispersos como única posibilidad de la escritura posmoderna? El final de la novela obliga a replantear estas interrogaciones. Tras el enojo de Mr. Blank cuando lee el manuscrito de Flashawe titulado “Viajes por el Scriptorium” aparece la voz del narrador o de un narrador que se autodenomina “imaginario” (como el escritor ausente de La habitación cerrada) pero a la vez tiene el tono omnisciente del mismo autor. ¿Habla Auster en ese final? ¿Es Flashawe quien determina desde el manuscrito homónimo la suerte de Mr. Blank? ¿Habla un narrador incognoscible? ¿Es todo a la vez, como producto de los espejos múltiples? Auster ya no escribe un texto que se multiplica, escribe también la multiplicidad del texto. Nombres y memoria Los objetos de la pieza de Mr. Blank aparecen rotulados, para que el anciano fije sus nombres. Pero un día el azar cambia los rótulos y las cosas deslizan su denominación: como una vuelta de tuerca de la desmemoria de José Arcadio Buendía en Cien años de soledad; la relación sígnica tiembla en el espacio mínimo de Mr. Blank. Aquellas categorías de autor-texto-lector, que desvanecen sus fronteras para interrogarnos sobre lo real y lo ficticio, sobre las posibilidades de la representación de lo real, vuelven sobre la cuestión en esa secuencia del deslizamiento nominal. Los carteles en su lugar señalan la correspondencia lógica entre nombre y objeto. Los rótulos puestos en otro lugar reiteran el corrimiento de esas lógicas y la necesidad de nombrar desde otro lugar que no se deje atrapar por la canonización del lenguaje. El afán de recuperar una memoria desde la repetición de lo visible, desde la reiteración de lo evidente, parece ponerse seriamente en duda en la desordenada pieza de Mr. Blank, que construye su identidad a partir de los recuerdos de relatos dispersos, dinámicos, fragmentarios e inconclusos, como propone la obra global del escritor, que quiere verse como los manuscritos que se ofrecen sobre la mesa del anciano: sin orden riguroso, sin origen inamovible, sin fin previsible, flotando siempre en la ebullición del texto, donde encuentra su plenitud. En La ciudad de cristal ya aparecía la posibilidad de reinvención de un lenguaje que lograra rescatar las palabras en desuso y conformar desde ahí otra relación entre nombre y cosa; la incomodidad que podía advertirse en la narrativa austeriana con respecto a las posibilidades del lenguaje para decir la complejidad de lo real y la intervención del azar en ese entramado, reaparece en toda la obra posterior y se intensifica en dos de las últimas novelas (La noche del oráculo y Viajes por el Scriptorium) para plantearse como estética del azar desde el lenguaje, las estructuras narrativas y los juegos intertextuales que devienen en la escritura especular antes analizada. Tal vez la construcción de una memoria incompleta y de un sujeto disperso sea la única manera que advierte Auster como posibilidad posmoderna de identidad urbana y la profusión de un relato único y plural, azarosamente diseminado, la única escritura que puede dar cuenta de ella. En Experimentos con la verdad, el escritor despliega algunas nociones que resumen acabadamente las aproximaciones que intentamos a la cuestión de la identidad y la memoria: La cuestión de quién es quién y si somos lo que en realidad creemos ser. La experiencia de mis personajes es un proceso de despojamiento, hasta llegar a una desnudez en donde tenemos que enfrentarnos con lo que somos. O con lo que no somos, que en definitiva viene a ser la misma cosa (20). El mejor símbolo de esta construcción es la visión que Mr. Blank tiene de sí mismo, entre la bruma del olvido y la incomprensión, pero sentado en un escritorio, preparando una nueva hoja en la máquina, para ensayar de nuevo la (im)posibilidad de la escritura. VI. La tristeza infinita (sobre Un hombre en la oscuridad) En el programa narrativo de Auster la referencia a la actualidad política no está ausente. Narrar desde el pliegue entre realidad y ficción, bucear los intersticios que lo narrado y lo vivido entremezclan, inventar mundos oníricos en paralelo con los mundos que reitera la vigilia no impiden que el escritor despliegue su visión del mundo a través de sus personajes. Ese relato político que con maestría desplegó en Leviatán desnudando las relaciones entre la violencia política y la escritura del secreto, vuelve a desarrollarse en Un hombre en la oscuridad pero con otros perfiles. El viejo crítico literario Brill piensa, e inventa, la existencia de Brick, un mago en el fondo de un pozo, que debe salir para matar al mismo Brill (un inconfundible eco de “Continuidad de los parques”, de Cortázar, resuena allí) y de esa manera impedir la guerra civil estadounidense que ocurre en uno de los diversos mundos paralelos que la novela propone, como el universo infinito que entrevió Giordano Bruno o que Borges diseñó en “El jardín de senderos que se bifurcan”. Esa guerra ficcional y su horror inhumano le sirven a Auster para exponer su preocupada perspectiva sobre el futuro de la civilización. Allí donde se piensa el mal es posible que se produzca el mal, parece decir este triste Auster que narra su pesadumbre desde la mirada del viejo Brill. La historia de Brick (que no puede matar a su “creador” pero recibe en sí la impiedad bélica) termina en medio de la novela, pero desde el texto se generan otras series que multiplican esa desesperanza: la soledad de la hija de Brill, la pena de su nieta Katya, joven viuda de Titus Small, víctima del horror de la guerra en Irak, y las historias que pululan en todo el libro, desde las películas que los personajes recorren hasta las que les son contadas o recordadas. Un universo caleidoscópico, insondable en su dinámica multiplicidad pero también unívoco en el sentido desesperanzador de sus itinerarios. El mundo es, en esta novela, un texto inagotable que se escribe segundo a segundo, que entrelaza sus manuscritos y desdibuja sus márgenes entre las brumas de la realidad y la ficción... Lo real y lo imaginario son una sola cosa. Los pensamientos son reales, incluso las ideas de cosas irreales. Estrellas invisibles, cielo invisible... (21). Pero también un mundo que unifica los signos de ese relato polifacético en la angustia del tiempo (clave de lectura de Un hombre en la oscuridad) y la brutal autodestrucción pública y privada del hombre posmoderno. El abanico de historias que despliega la novela, tejiendo la trama de ese espacio infinito, ese universo bruniano, reconoce sin embargo el común denominador de una interminable tristeza que contempla el puesto del hombre en el mundo con resignada compasión. Un texto que copia en sus escritos Miriam, la hija de Brill, acompaña la última parte del libro, dando sentido poético a esa tristeza infinita: “Y el peregrino mundo sigue girando”. Auster, como en toda su obra, escribe la multiplicidad del texto. Desde ese sitio compone una “música del azar” (22), el azar como estética. Y también, como en todas sus narraciones, expone la poderosa voluntad de la literatura para redescubrir el sentido extraviado del mundo que habitamos. Referencias 1. AUSTER, Paul, Un hombre en la oscuridad, Anagrama, Barcelona, 2008. 2. MARTÍNEZ, Tomás Eloy, entrevista a Paul Auster, ADN Nº 1 (La Nación, Buenos Aires). 3. CRISTAL, Martín, “Don Quijote en Nueva York”, http://elpezvolador.wordpress.com. 4. AUSTER, Paul, La trilogía de Nueva York, Anagrama, 2000. pág. 269. 5. SANMARTÍN, Pau, “El reto de Sísifo o cómo está hecha La trilogía de Nueva York”, Univ. París 3. 6. CHIAPARA, Pablo, “Basura y mendicidad: una historia en la Modernidad dislocada”, revista Contrapunto, Buenos Aires, 2000. 7. AUSTER, Paul, El Palacio de la Luna, Anagrama, Barcelona, 1989. 8. AUSTER, Paul, “El momento crucial”, Anagrama, Barcelona, en Auster’s austerity, de Alejandra Glaze, Buenos Aires, 2000. 9. AUSTER, Paul, La música del azar, Anagrama, Barcelona, 1992. 10. AUSTER, Paul, Mr. Vértigo, Anagrama, Barcelona, 1997. 11. AUSTER, Paul, La invención de la soledad, Anagrama, Barcelona, 2000. 12. FOUCAULT, Michel, en “Posmodernidad y deseo” de Scott Lash, en “El debate modernidad-posmodernidad”, El cielo por asalto, Buenos Aires, 1993 (N. Casullo comp.). 13. FOUCAULT, Michel, Lenguaje al infinito, en “El debate modernidad...” (op. cit.). 14. SOLLERS, Philippe, prólogo a De la gramatología de J. Derrida, S. XXI, México, 1968. 15. AUSTER, Paul, Leviatán, Anagrama, Barcelona, 1993. 16. GLAZE, Alejandra, “Auster’s austerity”. Virtualia, Buenos Aires, 2000. 17. GLAZE, Alejandra, op. cit. 18. FOUCAULT, Michel, Las palabras y las cosas. México, S. XXI, 1968. 19. CAPALBO, Armando, “Esclavo de la ficción”. La Nación, Cultura, 08/04/07. 20. AUSTER, Paul, Experimentos con la verdad. Barcelona, Anagrama, 2001. 21. AUSTER, Paul, Un hombre en la oscuridad, pág. 203. 22. AUSTER, Paul, La música del azar, Anagrama, Barcelona, 2002. ** Sergio G. Colautti scolautti@atanor.com.ar Docente y escritor argentino (Río Tercero, Córdoba, 1960). Autor de Apuntes sobre la narrativa argentina (1992), El revés del crimen (cuento, 1995) y La mirada insomne (ensayos, 2006), entre otros. === Compasión, culpa y solidaridad ======================================== === en Los heraldos negros de César Vallejo Rosa Ibáñez ============== En 1918 se publica en Lima el primer poemario del que se dará a conocer muy pronto como el poeta peruano más universal del siglo veinte. César Vallejo había llegado a Lima desde Trujillo a principios de ese mismo año y, animado por un grupo de amigos escritores como Abraham Valdelomar y Manuel González Prada, reúne el poeta unos 69 poemas, que fueron escritos en su mayoría entre 1917 y 1918, y los publica bajo el título de Los heraldos negros. Las emociones que recorren los versos de este poemario son un antecedente a los sentimientos que emanan de toda su poesía posterior, aunque los matices y el tono varíen entre estas primeras poesías y los poemas que contiene su segundo libro, Trilce (1922), o los poemarios últimos publicados póstumamente: España, aparta de mí este cáliz (1939) y Poemas humanos (1939). Numerosos críticos coinciden en la presencia de un sentimiento de culpabilidad en Los heraldos negros, así como también se percibe en muchos de estos poemas la latencia de un sentimiento de solidaridad que tan intenso va a ser en España, aparta de mí este cáliz. Estos sentimientos se acompañan en este poemario de una constante muestra de piedad y, precisamente, me propongo en las líneas que siguen, ahondar en la presencia de todas estas emociones y estudiar cómo se combinan estos sentimientos a lo largo de los poemas. El poema primero que da título al poemario lleva el mismo título, “Los heraldos negros”, y se nos antoja como un blasón que simboliza muchas presencias certeras en la obra poética posterior de Vallejo; se aúnan en el poema la desesperanza, la incertidumbre constantemente remarcada por el anafórico “yo no sé”, y un sentimiento piadoso ante ese hermano “el hombre... Pobre... pobre” (13) [1] que no sabe exactamente qué hacer ante las tragedias imprevistas que no comprende y que le esperan a la vuelta de cualquier esquina. Por ello nos dice Luis Monguió que el hombre “es objeto de la piedad fraterna del poeta. Éste siente lástima y ternura por el pobre ser humano sometido a estos azares que caen sobre él para castigarlo” (94). El poeta hablante no puede dejar de sentir una solidaridad piadosa hacia todos los hombres, expuestos por igual a los golpes de la vida que causan sufrimiento hasta “en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte”. Ante la falta de inmunidad frente a la desgracia que afecta al ser humano en abstracto sólo cabe una compasión sentida por el poeta al saberse unido fraternalmente al resto de las víctimas de este vivir desgraciado. Unido a este sentimiento de solidaridad, el sentimiento de culpa no se hace esperar: cuando el hombre se siente escogido por las malas pasadas del Destino, con mayúsculas por su poder omnipresente, no puede dejar de sentirse culpable y “vuelve los ojos locos, y todo lo vivido / se empoza, como charco de culpa, en la mirada”. El hombre se ve inmerso en una culpa universal y primordial que viene como innata y ante la que ese hombre es el castigado sin culpa alguna. Visión con remarcados tintes existencialistas la que se desprende de nuestro poema y que lleva a Monguió a pensar que “la vida, tal como la ve Vallejo en mil novecientos dieciocho, es irracional e irrazonable, que en ella alguien que ni conocemos ni nos conoce nos castiga, sin embargo, por culpas de las que realmente somos inocentes. [...] Esas culpas que inocentemente cometemos no podemos menos de cometerlas porque son el vivir mismo” (94). Ricardo Herrera afirma que esa supuesta inocencia del hombre lleva consigo el germen de la ambigüedad al encontrarnos con que los golpes de la vida no sólo son esos castigos de un dios desconocido, también son “las crepitaciones / de algún pan que en la puerta del horno se nos quema” y, nos dice Herrera, “el poema ‘El pan nuestro’ recoge esta misma imagen, la del corazón como un horno de pan, pero ya claramente teñida por la culpabilidad de un deber de amor no cumplido” (487). Ese pan que, creo entender, Herrera considera que no ha sido compartido en Los heraldos negros, y por eso el hombre es “inocente ante lo desmesurado del castigo, pero culpable en cuanto cómplice de una sociedad condenable” (487); es, al menos en este poema, un pan que no podemos compartir porque se nos ha quemado antes de compartirlo. Es decir, que los golpes de la vida dejan el sinsabor de no obtener ese pan tan esperado, pan de los hambrientos, que ya no podremos comer ni compartir. Después de lo dicho, queda confirmado que el pan es el elemento clave que simboliza la unión, el compartir fraternalmente, en el universo poético de Vallejo. Roland Forgues afirma que “con esta imagen del pan se vinculan de hecho destino individual e historia social que son los dos polos dialécticos que determinan el surgimiento, manifestación y tratamiento poético de la culpa” (49-50), y por lo tanto “el paso de lo individual a lo colectivo se hace mediante la recurrente imagen del pan” (Forgues, 45). Este crítico nos pone también el ejemplo del poema “El pan nuestro”, en el que la culpa individual se equipara con la miseria colectiva. El poeta siente tanta compasión por sí mismo y por sus semejantes que la mera oportunidad de vivir le hace sentir culpable ante la noción de estar ocupando el lugar de otro: “Todos mis huesos son ajenos; / yo tal vez los robé! / Yo vine a darme lo que acaso estuvo / asignado para otro; / y pienso que, si no hubiera nacido, otro pobre tomara este café!” (78). De ahí que el compartir solidariamente, o aun más lejos, el ir a llamar a las puertas del hermano y “hacerle pedacitos de pan fresco” es la única acción a la que puede recurrir el poeta para redimir su culpa. He aquí las dos vertientes del sentimiento de culpabilidad: por una parte, en “Los heraldos negros” percibimos un “culpable colectivo”, el ser humano, quien en realidad es inocente, y por otra parte observamos ya en el poema “El pan nuestro” una culpa individual que atormenta al poeta por sentir que está usurpando el lugar de cualquier otro, sentimiento que sólo puede exorcizar en cierta manera poniéndose al servicio de los pobres y dando “pedacitos de pan fresco a todos”. Forgues explica que en la poética vallejiana “hay una estrecha correlación entre vivir y sufrir, comer y no poder compartir, amar y sentirse culpable en un mundo que no ofrece iguales posibilidades de subsistencia para todos” (50). Por esto es que el poeta no alcanza a sentirse satisfecho de su suerte, ya que siente que no la merece y necesita compartir cualquiera de sus pertenencias con los más pobres del mundo entero, ya que según nos dice Mario Boero “parece que la noción ‘pobre’ adquiere en éstos y otros versos de Vallejo un eco particular: siente el poeta que son los oprimidos. Los que en principio él pudo observar en su tierra natal peruana, extendiendo luego esa mirada a todos los del planeta” (720). A todos estos seres desafortunados siente el poeta que debe darse él mismo, nos dice que hasta su misma vida es la que le correspondería a otro y se considera un ladrón por el simple hecho de vivir. Por todo lo dicho podemos afirmar la presencia de un intenso sentimiento solidario hacia los más necesitados que existe en el poema, en el cual también aparece una emoción muy pocas veces expresada en Los heraldos negros. Se trata de la rebelión y la consecuente crítica ante el vivir egoísta de los más privilegiados, a los que habría que despojar de sus bienes con las manos de Cristo, este despojo es percibido por el poeta como genuinamente justo y sin necesidad de castigo alguno, pues está de acuerdo con las enseñanzas de un cristianismo genuino. El sentimiento de desasosiego espiritual del poeta en este poema es tan intenso que lleva a Monguió a afirmar que “esta tendencia a la igualdad en la pena, este complejo de culpa por la miseria de los demás, están expresados en Los heraldos negros como algo personal, individualizado, que conduce a un personal sentido de frustración permanente y de dolor constante” (111). Debemos esperar algunos años más para que el sentimiento de frustración que se vislumbra en muchos de los poemas de Los heraldos negros vaya cediendo paso a la conciencia clara de que la organización y unión colectiva podrían ser las únicas opciones de lucha eficaz. El concepto de culpa y la actitud de entrega como expiación aparecen también de forma contundente en el poema “Ágape”. El hablante del poema se extraña de que no haya presenciado ninguna desgracia en ese día; ha pasado un día en el que, misteriosamente, “no ha venido nadie a preguntar / ni me han pedido en esta tarde nada” (74) ante lo cual el poeta reacciona pidiéndole perdón al Señor por no haber sufrido. Observamos un sentimiento intenso de culpa encerrado en el “qué poco he muerto”, el hablante se culpabiliza de no haber escuchado las miserias ajenas por un solo día, de no saberse necesitado. Pareciera que estuviera el poeta tan acostumbrado a la desdicha que fuera ésta la única vía de unión con los demás, la unión en la desgracia, en palabras de Monguió, “le parece al poeta que algo ajeno se le queda en las manos por no haber sufrido ese día tanto como los otros desventurados, le parece que les ha robado su gajo de dicha” (111). Como reacción a toda esta desesperación no es de extrañar que el poeta salga de sí mismo, salga a la puerta de su casa y en un abrirse el corazón fraternalmente le den “ganas de gritar a todos: ¡Si echan de menos algo, aquí se queda!”. Todo lo dicho nos lleva a hablar de la progresión evolutiva del concepto de culpa en la poética de Vallejo, en Los heraldos negros observamos los primeros atisbos de la actitud posterior del poeta que percibe la solidaridad humana como una solución a la miseria terrena. Sin embargo, la pena y la piedad que esa miseria producen en el poeta son todavía muy angustiosas e individuales, en este primer poemario, como para permitir una conciencia clara del quehacer colectivo que se propone en algunas de las poesías en España, aparta de mí este cáliz. Por otra parte, es interesante observar que la compasión vallejiana por los otros no se limita al género humano; en el poema titulado “La araña” el poeta, al observar el cuerpo impotente de una araña que no puede moverse, nos expresa su emoción: “...Y, al verla / atónita en tal trance, / hoy me ha dado qué pena esa viajera” (37). La impotencia del animal para poder sobrevivir es lo que causa un sentimiento de ternura y pena en el poeta, quien nos expresa así la “pena vital” que envuelve a todo ser viviente: “Hay ficus que meditan, melenudos / trovadores incaicos en derrota” y “Como viejos curacas van los bueyes / camino de Trujillo, meditando...” nos dice en “Nostalgias imperiales” (54). También las cosas inanimadas, como las piedras, son objeto de lástima por parte del poeta. En este caso, el hombre es asimismo culpable de maltratar a estos objetos indefensos: “Las piedras no ofenden; nada / codician. Tan sólo piden / amor, aun a la Nada. [...] / Mas, no falta quien a alguna por puro gusto golpee” (90). Se trata de una melancolía que envuelve como un halo a toda la creación y que se relaciona con el paso inexorable del tiempo y los estragos que esto ha causado en todo aquello que el poeta ha conocido. Este ineludible pasar de las horas que afecta a todo lo viviente, lo animado y también lo inanimado, es otra de las causas que provocan la piedad del poeta. En “Hojas de ébano” (58) nos dice el apesadumbrado hablante que “Están todas las puertas muy ancianas, / y se hastía en su habano carcomido / una insomne piedad de mil ojeras. / Yo las dejé lozanas; / y hoy ya las telarañas han zurcido / hasta en el corazón de sus maderas, / coágulos de sombra oliendo a olvido”. Observamos, en los bellos versos anteriores, la lástima que siente el poeta por el inexorable deterioro que el paso del tiempo produce en las personas y las cosas de aquel pueblo peruano. Este pasar fugaz y la decadencia vital que lleva consigo envuelven también a los objetos inanimados produciendo una sensación negativa de fatalidad, como observamos en algunos versos de “Encaje de fiebre”: “Una mosca llorona en los muebles cansados / yo no sé qué leyenda fatal quiere verter” (108). Unos versos más abajo, el hablante recuerda la imagen vívida de sus padres y notamos el sentimiento de pena que la separación inevitable le produce: “En un sillón antiguo sentado está mi padre. / Como una Dolorosa, entra y sale mi madre. / Y al verlos siento un algo que no quiere partir” (108). Observamos en “Idilio muerto” el mismo sentimiento de piedad y pena ante un pasado que no volverá, el hablante recuerda con nostalgia a una de sus compañeras y compara los gratos momentos que vivió junto a ella frente a su presente carente de ilusión: “Dónde estarán sus manos que en actitud contrita / planchaban en las tardes blancuras por venir, / ahora, en esta lluvia que me quita / las ganas de vivir” (72). El sentimiento de lástima por el paso del tiempo se entremezcla con la nostalgia hacia el pasado colectivo de su raza incaica. El olvido y también el recuerdo del pasado perdido para siempre se aúnan en la mente del poeta hablante cuando se encuentra con la anciana aldeana que lo espera en un pueblo perdido. La mujer se nos describe como “trémula y triste” mientras lo está mirando llegar. Después el poeta recordará a la anciana con ternura lastimera: “Con no sé qué memoria secretea / mi corazón ansioso. / ¿Señora? Sí, señor; murió en la aldea; / aún la veo envueltita en su rebozo...” (“Hojas de ébano”, 58). Es también una alusión a los recuerdos de una raza otrora invencible y ahora estragada por la victoria del olvido. No podemos dejar de notar la rebelión y protesta implícitas en este poemario con respecto a la situación del pueblo indígena: el poeta siente una compasión lógica hacia su gente por las condiciones míseras de sus vidas. La caracterización del indio que observamos en algunos poemas lo define como un ser abrumadoramente triste al verse abocado a una miserable existencia. En “Terceto autóctono” se nos describe una fiesta religiosa celebrada en un pueblo serrano y alude al significado que el acontecimiento tiene para las vidas de esos individuos: “Echa una cana al aire el indio triste. / [...] La pastora de lana y llanque viste, / con pliegues de candor en su atavío; / y en su humildad de lana heroica y triste, / copo es su blanco corazón bravío” (62). La fiesta del apóstol, quien se ha convertido en “el moderno dios-sol para el labriego”, representa un motivo de alegría en las oscuras vidas de los indios peruanos. La vida de los “modernos” indígenas, descendientes incaicos, se nos presenta bajo un halo de intensa nostalgia por el pasado glorioso de su raza. El presente del pueblo indio se percibe en estos poemas como inmerso en una constante aura de tristeza que volvemos a encontrar en “Aldeana”. En este poema se nos presenta la imagen de melancolía y desamparo que rodea una aldea serrana donde, el indio, como protagonista humano de la escena, aparece una vez más caracterizado por el desamparo: “Lánguido se desgarra / en la vetusta aldea / el dulce yaraví de una guitarra, / en cuya eternidad de hondo quebranto / la triste voz de un indio dondonea, / como un viejo esquilón de camposanto” (70). Ahora bien, este sentimiento de desdicha ante el presente del indio peruano muy pronto desemboca en un estado de tristeza universal ante la desamparada existencia del ser humano. En su poema “Oración del camino” nos habla de la vida y del vivir con claras alusiones al sufrimiento y la agonía del hombre: “El valle es de oro amargo; / y el viaje es triste, es largo. / [...] y el trago es largo... largo...” (66). La piedad ante lo miserable de la vida produce una solidaridad en el dolor, el poeta se siente uno más entre sus compañeros de viaje como un ser sufriente. De este modo, también el hablante se compadece de sí mismo como poeta y como hombre: “Fosforece un mohín de sueños crueles. / Y el ciego que murió lleno de voces / de nieve. Y madrugar, poeta, nómada, / al crudísimo día de ser hombre” (“Desnudo en barro”, 81). Ante tanta desolación, el poeta no puede dejar de buscar culpables. La miseria humana y el interminable sufrimiento en la tierra son continua fuente de rebelión en estos versos. Un sentimiento de amarga protesta subyace como corriente subterránea que provoca la expresión poética. El poeta arremete contra sí mismo, contra los otros, contra las mujeres y contra Dios en un intento de explicar, de justificar las causas de tanto dolor. Hemos hablado hasta ahora de una culpa que podríamos llamar inocente, en el sentido de que es una culpa innata que viene con el mismo nacimiento del hombre y ante la que no queda más que solidarizarse con toda la humanidad como hace el hablante en algunos momentos, o llegar a la frustración y el hastío de vivir que encontramos en muchos otros versos en este primer poemario. Otro tipo de culpabilidad presente en algunos de los poemas en Los heraldos negros es el remordimiento individual que se relaciona con las acciones pasadas del poeta hablante. En las poesías de asunto amoroso/erótico es donde vemos con más claridad este tipo de culpa. En “Heces” el hablante muestra su arrepentimiento y nostalgia en una tarde lluviosa y, embargado por sus recuerdos bajo la lluvia limeña, desahoga su alma: “Y yo recuerdo / las cavernas crueles de mi ingratitud; / mi bloque de hielo sobre su amapola” (46), la culpa y la nostalgia se entremezclan sutilmente y ésta sí es una recriminación cuya responsabilidad es plenamente aceptada. El poeta amante se comportó ingratamente con su amada y sus pensamientos del ahora vuelven de manera compulsiva al recuerdo de ella que llega a contagiar a todas las mujeres que pasan por la vida del hablante poético: “Y otras pasan; y viéndome tan triste, / toman un poquito de ti / en la abrupta arruga de mi hondo dolor”. En otro de los poemas, “Capitulación”, también sentimos una culpa implícita en las palabras de compasión y ternura con que el poeta recuerda a la mujer amante: “Pobre trigueña aquella; pobres sus armas; pobres / [...] se quedó pensativa y ojerosa y granate. / Yo me partí de aurora. Y desde aquel combate, / de noche entran dos sierpes esclavas a mi vida” (82). El autor siente lástima y ternura ante la desolación en que deja a la mujer, pues la pasión de ella no se ve correspondida por la del poeta más allá del mero encuentro sexual y “los marfiles histéricos de su beso me hallaron / muerto; y en un suspiro de amor los enjaulé”. Estos versos nos muestran una aflicción por parte del yo poético quien rememora su despedida un amanecer. Sin embargo, el recuerdo de la amante, cuyos atributos no bastaron para retener al hombre, persistirá para siempre en la vida de éste último. La culpa implícita del poeta está entrelazada con un sentimiento de piedad, casi fraternal, hacia la mujer “espiga extraña, dócil” cuyo único pecado fue haberlo amado. Podemos confirmar a estas alturas que es en los poemas de tema amoroso donde se percibe una culpa neta plenamente asumida por el amante, ahora bien, lo anterior no significa que la mujer no sea la parte condenada en otros poemas. El tormento de la culpa amorosa y el desencuentro de los amantes están claramente recogidos en “Para el alma imposible de mi amada”. El hablante increpa a la mujer por el desengaño que él mismo sufre al contraponer la realidad del amor ofrecida por ella con la visión idealizada que el hombre tenía del amor antes del encuentro: “Amada: no has querido plasmarte jamás / como lo ha pensado mi divino amor. / Quédate en la hostia, ciega e impalpable, / como existe Dios” (88), para acabar auto inculpándose por la desilusión sufrida: “Y si no has querido plasmarte jamás / en mi metafísica emoción de amor, / deja que me azote, / como un pecador”. Esta actitud de desilusión ante el amor terreno contrapuesto a una idea platónica del amor va a ser recurrente en el hablante poético de la poesía vallejiana. La mujer como culpable del dolor causado en el amante es un elemento clave en el poema “Ausente”, el mismo título es revelador, pues lo que a fin de cuentas se reprocha a la mujer es su ausencia, ella no estaba presente para apreciar y corresponder el amor del hombre, de ahí que el poeta-amante sólo espere el remordimiento de ella cuando él haya muerto: “La mañana en que a la playa / del mar de sombra y del callado imperio, / como un pájaro lúgubre me vaya, / será el blanco panteón tu cautiverio. // Se habrá hecho de noche en tus miradas; / y sufrirás, y tomarás entonces / penitentes blancuras laceradas” (32). En otros poemas se alude en términos más tiernos al sufrimiento que la actitud de la mujer causa en el amante: “En Lima... En Lima está lloviendo / el agua sucia de un dolor / qué mortífero. Está lloviendo / de la gotera de tu amor. // No te hagas la que está durmiendo, / recuerda de tu trovador; / que yo ya comprendo... comprendo / la humana ecuación de tu amor” (“Lluvia”, 100). Parece como si el hablante se hubiera resignado a un amor que sólo le produce dolor pero no puede dejar de presentarse lastimeramente como la víctima de un desamor que le atrae fatalmente: “Mas, cae, cae el aguacero / al ataúd de mi sendero, / donde me ahueso para ti...” (100). La idea del amor erótico y la mujer como atracciones fatales que sólo pueden llevar a la muerte se nos vuelve a presentar en “Desnudo en barro”, donde se compara la tumba con el sexo femenino: “Amor! Y tú también. Pedradas negras / se engendran en tu máscara y la rompen. / ¡La tumba es todavía / un sexo de mujer que atrae al hombre!” (81). De todo ello se desprende que el mismo sentimiento amoroso se conciba como un pecado que sólo produce dolor en el hombre, el amor puro se transforma en una tentación satánica que tiraniza al hombre como se percibe en “Amor prohibido”: “¡Amor, en el mundo tú eres un pecado! / ¡Mi beso es la punta chispeante del cuerno / del diablo; mi beso que es credo sagrado! // ¿Algún penitente silencio siniestro? / ¿Tú acaso lo escuchas? / ¡Inocente flor! / ¡...Y saber que donde no hay un Padrenuestro, / el Amor es un Cristo pecador!” (84). De todo esto se deduce que la posibilidad de un encuentro pleno y enriquecedor entre los amantes es imposible y ambos, hombre y mujer, son percibidos a la vez como víctimas y culpables en una relación sin final feliz: “Aquella noche de setiembre, fuiste / tan buena para mí... ¡hasta dolerme! / Yo no sé lo demás; y para eso, / no debiste ser buena, no debiste. // Aquella noche sollozaste al verme / hermético y tirano, enfermo y triste. / Yo no sé lo demás... y para eso, / yo no sé porqué fui triste... ¡tan triste...!” (“Setiembre”, 45). La decepción ante la misma idea del amor sólo nos puede llevar a la solución expresada en “El tálamo eterno”, donde la muerte es imaginada como el final esperado de tanta discordia: “...Dulce es la tumba / donde todos al fin se compenetran / en un mismo fragor; / dulce es la sombra, donde todos se unen / en una cita universal de amor” (89). Todo lo anterior lleva a Monguió a resumir que “en Los heraldos negros y en Trilce el dolor de vivir, la miseria de vivir, la piedad por el dolor de sus hermanos en desdicha, fueron motivaciones fundamentales de una poesía de desesperación y pesimismo” (160). El poeta termina intuyendo que la muerte puede ser un reposo ante tanta desolación y clama por que llegue el final de un sufrimiento personal que se universaliza: “Y cuándo nos veremos con los demás, al borde / de una mañana eterna, desayunados todos. / Hasta cuándo este valle de lágrimas, a donde / yo nunca dije que me trajeran. / De codos / todo bañado en llanto, repito cabizbajo / y vencido: hasta cuándo la cena durará” (“La cena miserable”, 86). La muerte es, en efecto, la única salida cuando el mismo Dios se percibe como el gran culpable de la miseria humana. Las alusiones y recriminaciones a un Dios que se ha alejado del hombre y permite cualquier injusticia son numerosas en Los heraldos negros. En “La de a mil” se nos presenta la imagen de un Dios burlón que juega con las vidas de los hombres como si fuera un suertero: “El suertero que grita ‘La de a mil’ / contiene no sé qué fondo de Dios. // [...] Yo le miro al andrajo. Y él pudiera / darnos el corazón; / pero la suerte aquella que en sus manos / aporta, pregonando en alta voz, / como un pájaro cruel, irá a parar / adonde no lo sabe ni lo quiere / este bohemio dios” (77). En todos estos poemas se nos presenta la imagen de un Dios indiferente hacia el desconcierto trágico del hombre, quien observa aterrorizado cómo la compasión de este Dios ha desaparecido, si es que alguna vez existió. Algunos críticos han señalado la presencia de un ateísmo importante en este primer poemario, pero sólo debemos remitirnos a las abundantes alusiones a un Dios culpable para probar que no es la existencia de Dios lo que se cuestiona sino su proceder. Otra cuestión es que de la perversidad y desinterés de ese Dios hacia los sufrimientos humanos se infiera en la obra más tardía de Vallejo que el hombre puede prescindir de la misma creencia en ese Dios. A estas alturas todavía la presencia de Dios es constante aunque se nos presenta paralela a la continua recriminación al mismo por parte del poeta. En repetidas ocasiones se dirige el hablante a Dios, preguntándole, cuestionándose sobre los límites de su poder. “Mas, ¿no puedes, Señor, contra la muerte, / contra el límite, contra lo que acaba?” (“Absoluta”, 80). También en la trágica queja que leemos en los versos de “Desnudo en barro” se sospecha la inculpación de un Dios que permite una existencia tan mísera: “¡Quién tira tanto el hilo: quién descuelga / sin piedad nuestros nervios, / cordeles ya gastados, a la tumba” (81). Tiránica y titánica es la culpa que el hablante poeta carga sobre sus espaldas en estos primeros poemarios del chileno. La vida que se desprende de estos versos se nos antoja como un valle de amargura que el poeta debe sufrir, compadeciendo a sus hermanos y hermanas que lo acompañan en esta congoja. De ahí que la solidaridad del hablante con esos compañeros de penas se perciba como el único resquicio de dignidad humana ante tanta desolación. Habremos de esperar a la producción más tardía de Vallejo para que este sentimiento de solidaridad desemboque en un impulso a la lucha activa plasmado claramente en los poemas que se refieren a la guerra civil española de España, aparta de mí este cáliz. Basten por ahora los sentidos versos analizados que expresan por sí mismos toda una filosofía de la vida, caracterizada por una trágica desesperación ante tanto infortunio inevitable. Nota 1. La cifra entre paréntesis, después de la primera cita del poema que nos ocupe, corresponde a la numeración de página de César Vallejo. Obra poética, edición al cuidado de Américo Ferrari, Allca, Madrid, 1988. Obras citadas • BOERO, Mario: “La solidaridad y los pobres”. Cuadernos Hispanoamericanos. 1988, 456-457, 717-730. • FORGUES, Roland. Vallejo. Dar forma a su destino. Lima: Editorial Minerva, 1999. • HERRERA, Ricardo: “El culpable”. Cuadernos Hispanoamericanos, 1988. 454-55, 487-96. • MONGUIÓ, Luis. César Vallejo, vida y obra. Lima: Editorial Perú Nuevo, 1952. • VALLEJO, César. Obra poética. Ed. Américo Ferrari. Nanterre, Francia: ALLCA XX, 1988. ** Rosa Ibáñez ribanez@peace.edu Profesora e investigadora española (Burgos, 1970). Licenciada en filología inglesa por la Universidad de Salamanca (http://www.usal.es; 1996), donde también hizo estudios de psicología. Reside desde 1998 en Estados Unidos, donde imparte clases de español e historia hispanoamericana en Peace College (http://www.peace.edu; Carolina del Norte). Recibió su máster en literatura española en 2005 por la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill (http://www.unc.edu; Estados Unidos). Actualmente es candidata al doctorado en la misma universidad y escribe su disertación sobre la nación mexicana en la obra de Carlos Fuentes. Así mismo, trabaja en la producción de un libro sobre historias de la Historia para niños. === Eliza Lynch y Elisabeth Nietzsche: dos mujeres en el Paraguay ========= === Andrés Ugueruaga ====================================================== En 1887 se fundó, en el centro del territorio paraguayo, una aldea que según sus propios fundadores iría a representar el más genuino ideal ario: la aldea fue fundada, y aún hoy se llama, Nueva Germania. Sus fundadores fueron el matrimonio Bernhard Förster y Elisabeth Nietzsche, la hermana del famoso filósofo. En un libro desafortunadamente inédito aún en español, Forgotten Father land: The Search for Elisabeth Nietzsche, editado en el año 1993, el columnista del London Times, Ben Macintyre, nos expone este apasionante tema. Desde Nueva Germania se tenía la idea de hacer de ésta el centro de un imperio ario que abarcaría toda Sudamérica. Comentemos algo más al respecto: Elisabeth no sólo ha sido la cofundadora de Nueva Germania sino que, también, ha sido la manipuladora de los escritos de su hermano (Friedrich Nietzsche) en pos de ideologías a las que Nietzsche precisamente no adhería; ella ha sido una seguidora del antisemitismo pregonado por Richard Wagner en su juventud y, ya en sus últimos años, de las doctrinas de Mussolini y de Hitler. Por otra parte, recordando el libro El Fiscal, de Augusto Roa Bastos, se rescata la figura del conde polaco Erwin Brinnicky Niëtzsky, “el gran héroe cultural de la Guerra Grande que aún no se le ha rendido los honores que ese extranjero merece”, y el de su hija Malwida Brinnicky-Niëtzsky. Mientras que Erwin Brinnicky ha formado parte del sequito de Solano López y Eliza Lynch, Malwida conoció a Elisabeth Nietzsche: padre e hija son los conectivos de estas dos generaciones, dos momentos distintos por los que el Paraguay ha pasado. Las obras principalmente precisadas son esas dos. De antemano cabe comparar a estas dos mujeres, Eliza Lynch y Elisabeth Nietzsche: mientras que Eliza Lynch ha sido más bien una mujer aventurera, que ha sabido escalar en la vida en todo el sentido de la palabra, Elisabeth Nietzsche en cambio ha sido una mujer que se ha sumado a la causa antisemita pero que no siempre ha sido consecuente con esa convicción. Más allá de las diferencias entre ambas, el punto en común que tienen es el haber vivido en Paraguay con las mismas ambiciones de poder. Y, si repasamos la historia, veremos que tanto en el matrimonio Solano López-Lynch como en el de Förster-Nietzsche, más allá de las ideologías, estuvieron las ambiciones más desmedidas y, en consecuencia, el más crudo fracaso. A su manera, intentaron llevar a cabo un poder que trascendía todos los límites y fracasaron. Como sabemos, el hermano de Elisabeth Nietzsche, Friedrich Nietzsche, también había trabado relación con el músico, para después romper abruptamente; léase El origen de la tragedia, libro que es un verdadero canto al espíritu wagneriano. Lo que expone enfáticamente Macintyre en esta obra, es la no adhesión por parte de Nietzsche a las diversas doctrinas dogmáticas. En todos los sentidos, la posición que aduce este periodista es lo que Juan José Sebreli clasificaría como “nietzscheano de izquierda”, es decir la concepción sobre Nietzsche, desde un punto más totalmente humanista, rescatando más que nada la libertad del humano en un sentido pleno. Es por eso que en el prólogo el escritor dice que el éxito de Elisabeth reside en que, a pesar de los años, Nietzsche aún no se ha podido desembarazar de sus vínculos con el fascismo y el nazismo. Yo he tenido la posibilidad de hacerle algunas preguntas a este periodista. Una de ellas fue la del hecho de que Elisabeth Nietzsche manipuló la obra de su hermano no es del todo conocido, incluso en la actualidad es algo que parece increíble. “¿Usted es uno de los primeros escritores que descubrieron la personalidad de Elisabeth Nietzsche en el contexto histórico del pensamiento?”. A lo que él me contestó: “No me puedo considerar el primero en descubrir las manipulaciones de Elisabeth. Aunque durante su vida no faltaron aquellos que protestaron por lo que ella estaba haciendo. Pero confío que hice saber a un público más amplio de sus crímenes intelectuales, y de alguna manera, reivindiqué a Nietzsche”... En esta obra se abordan el contexto sociopolítico e histórico de Alemania y del Paraguay. Por una parte, Alemania estaba en una crisis económica severa, saqueada por los capitalistas, los que eran mayormente judíos; de allí surgieron diversas líneas antisemitas, algunas de las cuales confluyeron en el gobierno de Hitler. Por otra parte, el Paraguay, hacia la segunda mitad del siglo XIX, debió atravesar una guerra bastante sangrienta: la Guerra de la Triple Alianza. Hacia marzo de 1886, cuando los colonos alemanes, siguiendo al matrimonio Förster-Nietzsche, arribaron a Asunción, esta ciudad se hallaba en ruinas. La causa de fundar una colonia en medio de la selva paraguaya, era justamente esta: Paraguay había quedado despoblada casi por completo tras la guerra, finalizada apenas siete años atrás, después de la muerte del dictador Francisco López Solano. Vale decir que, en más de una ocasión, el matrimonio invitó a Friedrich Nietzsche sin éxito; en más de una ocasión lo tentaron con invertir dinero en Nueva Germania, en lo que también fallaron. Macintyre revisa la historia, acerca de principales promotores de esta absurda empresa. Nos dice que “Morgenstern... era un sospechado pederasta, un consejero militar y un historiador y cartógrafo aficionado, terminó en el Paraguay como ministro de Inmigraciones (...). Se había encargado de realizar reportes sobre el estado del Paraguay, que eran impresos en los diarios europeos, incluso en el Times (...). Bernhard Förster fue uno de los que leyeron y vieron los mapas que el coronel Morgenstern había dibujado”. El coronel Morgenstern era parte del gabinete de Solano López. Él también se encontraba escapando de los brasileros cuando perseguían al dictador al norte del territorio paraguayo, cerca de Cerro Corá; una vez atrapado se salvó de ser muerto por los soldados enemigos por ser extranjero, al igual que Eliza Lynch. Cuando analiza la figura de Eliza Lynch, como quien prepara el camino para que Elisabeth venga: ambas guardaban las mismas características, ambas eran mujeres por igual hermosas, con ambiciones desmedidas de poder y riquezas, empresas en las que ambas terminaron fracasando estrepitosamente. Macintyre gusta comentarnos algunos hechos de Eliza Lynch, quien se jactaba de que Liszt “la había escuchado tocar el piano en París y le aconsejó seguir una carrera musical, y se ponía furiosa cuando sus recitales eran interrumpidos por el sonido de los tambores del Ejército (...), las tropas enemigas se iban acercando, así que el Presidente y su Dama escaparon hacia el norte (...). Así que se encargaron de llevar el famoso piano Pleydel de Eliza... Apurados por el rápido avance de las unidades de caballería del Brasil. En un lugar entre Las Lomas y Cerro Corá, en el extremo norte del territorio paraguayo, la vida del Presidente llegó a su fin, el piano Pleydel fue abandonado cerca del río. Los caballos que lo llevaban habían muerto y fueron comidos. El pueblo en que eso ocurrió fue llamado Piano, o Isla Madama”. En El Fiscal, de Augusto Roa Bastos, hay otras versiones de Eliza Lynch y de Elisabeth Nietzsche. En El Fiscal Eliza Lynch es en cambio la antípoda de Pancha Garmendia, la otra amante de Francisco Solano López: “La Lynch y Pancha Garmendia, al comienzo, no sólo eran rivales en cuanto al amor del semidiós de la guerra que había brotado de una tragedia griega. Lo eran también en cuanto a su hermosura”. Augusto Roa Bastos habla también del piano de Eliza, incluso nos indica su procedencia: “En un remate de fina ironía Malwida Brinnicky-Niëtzsky relató la historia del piano de Chopin que la Lynch mandó a comprar en Sotheby’s”. El padre de esta mujer fue a Londres a revisarlo, finalmente no era de Chopin, aunque así se lo hicieron creer a Lynch. Ese fue el primer piano que ingresó al Paraguay. “Muchos años después me contaron que los indios del Amambay transportaron el piano a la cumbre de su cerro sagrado y lo convirtieron en objeto de culto de sus ceremonias rituales”. Pero así como el padre de Malwida tuvo cierto protagonismo en cuanto a la dictadura de Solano López, su hija tendría suma importancia en cuanto a la obra de Nietzsche; sería ella quien recibiría en San Bernardino a Elisabeth Nietzsche cuando recién llegaba al Paraguay. En El Fiscal el narrador nos cuenta que Malwida vio que Elisabeth, ni bien había llegado, tenía en sus manos los manuscritos de Ecce homo, en el cual escribía y arrancaba algunas hojas. Malwida, consciente de que se estaba destruyendo el manuscrito de un gran libro, decide escribirle a Lou Andreas Salomé; es allí que, según Roa Bastos, Lou Andreas Salomé va a al Paraguay para rescatar estos manuscritos. ...Malwida logró convencer a Lou que visitara el Paraguay. Logró traerla a su castillo de San Bernardino [Lugar en donde se suicidaría Bernhard Förster años después, y donde actualmente se halla su tumba como también tierra alemana enviada por el mismo Adolf Hitler] (...). Malwida y Lou fueron recibidas por Bernardino Caballero, héroe de la guerra, a la sazón presidente de la República. Le expusieron la dramática situación de los manuscritos y le pidieron su mediación (...). Mandó a que la justicia interviniese de inmediato. Förster nada pudo hacer en defensa de los supuestos derechos legales de su mujer sobre la obra inédita. Elisabeth fue obligada a entregar los manuscritos a un juez. Éste los devolvió al tribunal de Weimar, ciudad en la que se encontraba Nietzsche, paralitico, y donde poco después había de morir. Así se salvaron los manuscritos de Ecce homo en Paraguay, el país de las causas perdidas. En Roa Bastos como en Macintyre, Elisabeth Nietzsche es la misma mujer, obsesivamente preocupada por tergiversar los escritos de su hermano, en favor de sus propios intereses personales. Macintyre, con justa razón, ha asegurado que justamente su éxito reside en que a su hermano, Friedrich Nietzsche, aún se lo emparente con el fascismo y el nazismo, ambos tan catastróficos como lo fue para el Paraguay la influencia de Solano López y Eliza Lynch. Es curioso que estas dos mujeres tan insertas en la cultura europea hayan surcado las aguas de nuestro tan amado Paraná. Acá enfrente nomás. El año de fundación de esa insólita colonia, influida por la filosofía de Richard Wagner, fue, como ya dijimos, 1886. Pero, a pesar de las múltiples conexiones que podemos encontrar con lo que ocurría por aquí, este poblado ario es, a mi entender, un hecho tan aislado en la historia del Gran Chaco, que vale recordar qué es lo que ocurría en nuestra región, vecina a aquella: Resistencia acababa de ser fundada. Tenía tres mil habitantes, mil menos que Santa Fe. En palabras de Guido Miranda, era “el único cantón, colonia y municipio del territorio deslindado, que constituyó de hecho la capital” (p. 116). Aunque todavía se trataba de marcar los límites. Apenas un año antes, en enero de 1885, Obligado llegaba a Resistencia para asumir el cargo de gobernador con retención de la Jefatura de las Fronteras del Norte, preocupado por la consolidación de las líneas de fortines. Hacia 1887, un año después, Alejo Peyret conocía Resistencia y comentaba en su libro Una visita a las colonias argentinas, sobre los progresos edilicios de esta ciudad. Haciendo mención del aspecto que ésta poseía, semejante a un campamento militar. Hacia 1878, casi una década antes que Nueva Germania sea fundada, comenzaban a llegar los primeros inmigrantes a estas regiones no de Alemania, sino del noreste de Italia. Según Miranda, fueron los furlanos los primeros en llegar a la nueva capital, es decir, Resistencia. No obstante, todo esto, que ocurrió en la segunda mitad del siglo XIX, no se aparta en absoluto de lo que ocurría en Argentina por aquel entonces. Por demás está mencionar a Sarmiento, con sus ideas tan iluminadas y sombrías a la vez por ejemplo, que además se relacionaba con nuestro país vecino del norte. Lo que ocurrió por aquel entonces en el Paraguay es, podemos entenderlo así, un facsímil y una extensión de la conquista del desierto, que acaecía en nuestro territorio; según el criterio con el que lo abordemos. 1) Una extensión, ya que dicha conquista se realizó de sur a norte. Además, la ideología que imperaba en el Paraguay era muy similar a la argentina. Ambas partes ensalzaban en mayor o menor medida la cultura europea por encima de la criolla y nativa. 2) Y un facsímil, vale hacer la distinción, ya que la ocupación de los suelos paraguayos, por parte de colonos europeos, tiene sus características propias. Si nos ubicamos en la época, las dos grandes poblaciones de la época eran Buenos Aires y Asunción. Todo el resto, en especial el sector norte del país, y el interior del Paraguay, eran sectores de difícil acceso. Si lo consideramos como una extensión podemos pensar en lo que Guido Miranda, en su Tres ciclos chaqueños, nos dice. En el comienzo del capítulo XIII (“La capital”), nos dice: “El Gran Chaco, parcelado por la constitución de las repúblicas de Bolivia, Paraguay y Argentina, seguía siendo un complejo de bosques, sabanas y esteros esparcidos en el norte, sin una población estable que lo sujetase mediante el protocolo de la escritura de propiedad”. Y dice un poco más adelante: “La verdad es que todo el Chaco, sin límites demarcados en las cartas geográficas-políticas, resultaba un territorio multiforme, peregrino y cambiante, cuyas orillas fluctuaban según el influjo alternante de los malones o las campañas de represalia, como si no tuviera debajo de sí el basamento inamovible de la llanura sedimentaria” (p. 112). Supongo que esos comentarios son los que nos hacen pensar que lo que ocurrió en Paraguay no fue sino una extensión de dicha conquista del Chaco, por no decir del desierto. Supongo que las características enumeradas por Guido Miranda son las que hacen que la palabra “extensión”, sea aquí verosímil. A pesar de los límites políticos, lo que llamamos “el Gran Chaco” se anteponía a éstos. Bibliografía consultada • MACINTYRE, Ben: Forgotten Fatherland: The Search for Elisabeth Nietzsche. Harper Perennial. 1993. • MIRANDA, Guido: Tres ciclos chaqueños (crónica histórica regional). Editorial Norte Argentino. 1980. • ROA BASTOS, Augusto: El Fiscal. Ed. Sudamericana. 1993. • SEBRELI, Juan José: El olvido de la razón. Ed. Sudamericana. 2002. ** Andrés A. Ugueruaga andresugueruaga@hotmail.com Escritor argentino (Santa Fe, 1973). Textos suyos han aparecido en el diario El Litoral (http://www.ellitoral.com.ar), y ha colaborado con páginas como Monografias.com. La mayoría de su producción permanece inédita. === ¿Cómo crear un pensamiento artificial? Salvador Sánchez Melgar === Primera parte El pensamiento El pensamiento artificial, a semejanza del humano, estaría compuesto por un conjunto de programas o memorias de información indexadas en forma de imágenes con la capacidad de enlazar con el resto de los programas mentales. Con la llegada del lenguaje, la composición del pensamiento humano evolucionó hacia una forma de procesar la información en forma de indexaciones orales. Ambas formas de pensar, en forma de imágenes y en forma oral, se cumplimentan perfectamente debido a la gran rapidez mental con que se maneja la información y a la gran empatía sensitiva que une entre sí a todas las memorias mentales. Dos pensamientos en uno Los humanos, antes de que surgiese el lenguaje oral, pensaban en forma de imágenes, al igual que piensan los animales que poseen el don de la vista. Supongo que existirán otras formas de pensar, con otros sentidos, para los animales que no poseen el sentido de la vista, aunque todas las formas de pensar están inducidas por el sentido de las sensaciones. Cuando se originó la vida, como no existía nada más que el sentido de las sensaciones, se pensaba en forma de sensaciones, nada más que percibiendo sensaciones, desde las más felices hasta las más dolorosas, esto sirvió como guía para vivir y para que evolucionase la vida. Con el lenguaje oral, los humanos cambiaron progresivamente su forma de pensar, siguieron pensando en forma de imágenes pero con el añadido del lenguaje oral, el cual cada vez más, a medida que evolucionaba la humanidad, se iba apoderando de la forma de pensar lógica del pensamiento, pero sin dejar de cumplimentarse con el pensamiento en forma de imágenes y actuando separada o conjuntamente cada forma de pensar según convenga. Pensamos de dos maneras distintas las cuales se cumplimentan entre sí. El pensamiento de la memoria del lenguaje nos ofrece la lógica y el pensamiento de la memoria de las imágenes nos ofrece resultados o complementos de esa lógica en forma de imágenes, ambas memorias forman un solo pensamiento o una sola memoria, junto a las demás memorias; lo cual querría decir que todas las memorias de la mente forman una empatía sensitiva en una única mente. Funcionamiento del pensamiento artificial Para que funcione el pensamiento artificial no sólo basta con crearlo, hace falta buscar un lugar para que pueda ser utilizado; porque si no, el pensamiento no serviría para nada; el pensamiento artificial necesita ocupar un lugar, como por ejemplo un robot. Además, hace falta que ese robot tenga autonomía propia, es decir un programa que le haga funcionar, que le haga parecer que vive, que le haga disponer de todos los mecanismos eléctricos, electrónicos y mecánicos adecuados para su buena movilidad y funcionamiento. El pensamiento viviente, al igual que el artificial, para poder pensar de forma adecuada, necesitaría: primero, ocupar un lugar; segundo, que ese lugar le pudiese ofrecer información del exterior, y tercero, que dispusiese de una forma de poder exteriorizar la información procesada por el propio pensamiento. Si fallase alguna de esas tres posibilidades, el pensamiento no podría pensar, sería un pensamiento en coma, el pensamiento no cumpliría su función, no serviría para nada. La imaginación La imaginación en la mente artificial, a semejanza de la imaginación humana, sería la posibilidad de enlazar con rapidez una información con otra en forma de imágenes. Sería la posibilidad de enlazar en forma de imágenes con todas las informaciones de todos los programas, buscando la información exacta, la requerida, también en forma de imágenes. La información se enlazaría ordenadamente, gracias a los programas o memorias que ordenan la información indexada en orden temporal y en orden de importancia. La tarea de la imaginación artificial, a semejanza de la humana, sería la de ir buscando información por medio de los enlaces pertinentes, informaciones convenientemente indexadas, ordenadas, encauzadas y enlazadas en forma de imágenes, para luego, con la misma rapidez mental, poder imaginarlas o verlas mentalmente en forma de imágenes (tal vez se podrían visualizar mediante un proyector de imágenes electrónico). Y, de esta forma adecuada de poder enlazar las imágenes, se podría conseguir un medio artificial de imaginar enlazado a un pensamiento artificial formado por indexaciones de imágenes. Al igual que el funcionamiento de un buscador de páginas de la Internet pública, con sus respectivas indexaciones y enlaces, así, de manera parecida, funcionan el pensamiento y la imaginación. Aunque existe la diferencia de que el pensamiento y la imaginación humana están constituidos por una muy amplia red de información muchísimo más completa, extensa y ordenada que el más potente ordenador existente en nuestro planeta. La inteligencia La inteligencia es un orden, es la manera ordenada de manejar la información mental. La inteligencia no existe como tal, no existe como si fuese una memoria o un programa mental. La inteligencia es el conjunto empático del buen funcionamiento de todas las memorias mentales entre sí, y con la disponibilidad de poder enlazar todas las memorias entre sí, con buen orden y rapidez en busca de la información más adecuada. Cuánto mayor, mejor, más rápido, más ordenado y más adecuado sea el manejo de la información mental, más inteligente se será. Cuanto mayores sean los conocimientos, mayores serán las capacidades de encontrar soluciones a los problemas, mejor orden se tendrá, más inteligente se será. Desarrollará más inteligencia el que mayor orden mental disponga. Vivimos el presente pero pensamos en pasado Las personas necesitan un juicio mental sobre las cosas. A veces, cuando lo que se ha de juzgar carece de importancia, no se toma en serio y ni siquiera se juzga mentalmente; sin embargo, otras veces el asunto a juzgar es tan complicado que se necesita un especial esfuerzo mental. Juzgar es buscar información mental lógica a algo lógico que se ha de juzgar, ya sea instintivamente, o necesitando buscar información en todas sus memorias posibles. La mente artificial podrá juzgar, podrá saber lo que es bueno, regular o malo, podrá saber mentir, dudar o convencer a alguien, etc., aunque no experimente el presente, aunque sus programas ya estén prefabricados, programados de antemano. De manera parecida funciona la mente humana, con respuestas ya programadas de antemano. Tenemos tanta capacidad de memorizar que, cuando alguien nos pregunta algo, o necesitamos actuar por un peligro o por otros motivos, recurrimos al pasado, a lo que ya está memorizado en nuestras memorias. Pensamos en pasado, solamente los cinco sentidos viven el presente, porque lo necesitamos para la supervivencia. A la mente artificial se le podría instalar un programa que admitiera todo tipo de preguntas y otro que le obligase a actuar según las informaciones recibidas; con lo cual los programas tendrían que ser muy completos, y el propio robot tendría la opción de responder o actuar conforme a ese o a esos programas, y según el criterio de su personalidad artificial, dando opción a cada respuesta con enlaces a otras respuestas, y a cada acción con enlaces a otras acciones, y así sucesivamente. Con lo cual se respondería o actuaría en presente con respuestas o acciones programadas en el pasado. Programa reloj Dentro de la rapidez de nuestro pensamiento, nuestro pensar es lento en comparación a lo que podría ser. Nuestro funcionamiento mental está acomodado, está adecuado, está ralentizado a una forma adaptada de vivir. Todos los seres vivos poseen un reloj biológico, el corazón, adaptado de forma sensitiva a un ritmo adecuado según la forma adecuada de vivir. Por eso el robot en sí, con todos sus programas y mecanismos eléctricos y electromecánicos, debería poseer una especie de corazón artificial, una especie de controlador o reloj que le adecue a un ritmo artificial de funcionar, tanto a su cuerpo dinámico como a sus programas. Por lo tanto, un robot podrá funcionar artificialmente más tranquilo o más nervioso según se programe su reloj. Hay deportistas que intentan concentrarse para mantener un equilibrio psíquico y físico adecuado, pues un descontrol desproporcionado en su estabilización le podría producir un estado de nervios que le desestabilizaría su control psíquico y físico y le haría hacer las cosas mal. Por eso, y por otras causas, muchos deportistas buscan una buena concentración antes de enfrentarse a su adversario. Segunda parte El GPS Es lógico pensar que un robot, al ser una máquina, funcione como una máquina: baterías, electrónica, mecanismos, etc. Lo más difícil sería adecuar al robot la instalación de una mente artificial que funcione correctamente y que le diese autonomía propia. También se le podría conectar un GPS para que el robot supiese por dónde va, y de esta manera podría ser más autónomo. La mente artificial también, a través de la visión, del olfato y del oído artificial, podría localizar e informar de ciertos obstáculos que se encuentren en su camino y darle, así, aun más autonomía al robot. Un GPS, incluso una brújula, podría ser un complemento muy útil para el pensamiento artificial, instrumentos de que carecen internamente los humanos, y que lo hubiesen necesitado para no perderse en el bosque o en otros lugares. El GPS siempre tendría al robot localizado, también se tendría el robot, a sí mismo, situado y con poder de localizar. A través del GPS se podría controlar a un robot a distancia, o por lo menos saber por dónde va mediante un mapa GPS, y así, de esta manera, poder comunicarle también su situación. Leyes empáticas La mente artificial no necesita herencias, además de que no puede heredar nada; no necesita disponer de sentimientos, emociones, debilidades, temores, celos, envidias, etc., porque es artificial. La mente artificial no podría ser una imitación perfecta de la mente viviente, porque entonces dejaría de ser artificial. Existe una empatía psíquica individual viviente que empatiza a todos sus sentidos y a todo su ser psíquico y físico, esa empatía la transmite el sentido de las sensaciones. Pero voy más allá, no solamente está empatizado por completo cada ser viviente por medio del sentido de las sensaciones, sino que todo lo que se hereda es una empatía genética, muchas enfermedades hereditarias se transmiten a través de la empatía entre genes. Una sociedad triste o alegre transmite por medio de la empatía, tristeza o alegría a los demás. Tal vez, por culpa de la empatía comunitaria, las personas que viven en unas regiones tienen caracteres, fisonomías y actitudes psíquicas y físicas similares. Existen leyes empáticas que darían tema para escribir más de un libro. La capacidad de transmitir o adquirir bondades o maldades empáticas, se transmite de manera empática por medio del sentido de las sensaciones. La empatía de los seres humanos divide las diferentes sociedades de manera empática, aunque existe la posibilidad de que individualmente las personas puedan pertenecer a una sociedad y con el tiempo cambiar mentalmente de sociedad de forma empática. Las mezclas entre personas de diferentes etnias contribuyen a que con el tiempo se empaticen y formen una sola etnia. Adaptación al psiquismo heredado Todos nacemos con la capacidad de tener una gran indexación de imágenes sensitivas grabadas en la mente; a medida que vamos creciendo nos vamos adaptando cada vez más a nuestro ser sensitivo, incluido al de las indexaciones de imágenes sensitivas. Nuestro ser sensitivo necesita una adaptación, más prolongada en el ser humano que en el de los demás seres vivientes, debido a que nosotros disponemos de más poder sensitivo y a que somos más evolucionados. Nuestro ser físico y psíquico, por medio del poder sensitivo, en los primeros años de vida nos hace aprender a andar, pero también, de manera progresiva, aprendemos a utilizar el poder mental heredado, el cual comprende también el de las indexaciones de imágenes. Es decir, que ya nacemos con una sabiduría psíquica heredada, pero tenemos que adaptarnos a la vida a través de esa sabiduría psíquica, y al mismo tiempo tenemos que adaptarnos también a la sabiduría heredada, las experiencias de la vida es el mejor medio para adaptarnos. Pero no todo es herencia, también tenemos la capacidad de aprender y de memorizar lo aprendido y poder cumplimentarlo con lo heredado, a través del poder sensitivo. Programas recuerdos De todo lo que percibimos con los sentidos, nuestra mente buscará una copia parecida en el programa recuerdos, para que al comparar dichas informaciones con otras parecidas, se tenga una referencia muy útil para poder situarnos con seguridad y confianza. Eso es lo que hace el pensamiento humano, siempre que experimenta un lugar, ya sea conocido o desconocido, o vive una experiencia nueva, activa rápidamente su programa de indexaciones de recuerdos para encontrar una similitud lo más parecida posible a la situación que vive, tanto en lo que ve como en lo que oye, huele, toca o saborea. Tengan en cuenta que normalmente existen muchas similitudes en todo lo existente. El programa o memoria de los recuerdos está ahí en la mente para que se busque en él con rapidez una similitud de los lugares desconocidos o conocidos, de cada instante en que se viva. Después de la búsqueda rápida, al encontrar una similitud rápida, ésta nos hace sentir confianza o desconfianza dependiendo de si el lugar nos es familiar o nos es extraño. Nos hace sentir seguridad o inseguridad al saber más o menos por dónde vamos según la similitud. Las similitudes nos ofrecen la confianza de reconocer familiares, amigos y lugares, como también nos ofrece la desconfianza al reconocer enemigos, lugares extraños o peligrosos. Nos ofrece la seguridad y confianza de reconocer también lo malo, para situarnos, para huir de ello o para tener la posibilidad de enfrentarnos a ello. El programa recuerdos sería muy útil al robot, y cuanto más completo y ordenado sea, mejor, más confianza y seguridad ofrecerá. Buscar en el programa recuerdos una similitud parecida a la que se experimenta y poder encontrar la mejor similitud con rapidez en cada instante de la existencia, es anticiparse a un por hacer y a un por venir. Los seres vivientes tienen esa capacidad de buscar mentalmente similitudes. Tienen la capacidad de reconocer un lugar familiar gracias a la búsqueda de similitudes, ese reconocimiento hace que nos podamos familiarizar más aun con los lugares, familiares y amigos. Las informaciones de las similitudes por medio de las imágenes son las más utilizadas por el programa recuerdos. El programa artificial de los recuerdos podría estar constituido por indexaciones de informaciones grabadas o memorizadas en el programa, en orden de tiempo y de importancia de lo que se experimente sobre informaciones que nos ofrezcan los sentidos artificiales. Pero también se podrían crear programas con una amplia indexación de información ya programada con anterioridad sobre imágenes y sonidos, que serían los sentidos más utilizados por la mente artificial. Y, cada vez más, ir ampliando y perfeccionando esos programas para que nos ofrezcan más y mejores similitudes y que nos sirvan como similitud de lo que se experimente; hay que tener en cuenta que existe infinidad de similitudes en todo lo existente. Los seres humanos disponemos de unas memorias heredadas, de las cuales heredamos una gran cantidad de información de indexaciones de similitudes y de otras indexaciones, aunque nosotros no nos demos cuenta de ello. La personalidad y la conciencia La personalidad artificial podría estar formada por un programa enlazado al programa de la conciencia artificial, o que juntas formasen un solo programa, sobre normas cívicas, normas morales, leyes, obligaciones, prohibiciones, decisiones, etc. La conciencia humana está formada por sentimientos, emociones, etc., y eso es imposible de crear artificialmente, por eso la mente artificial carecería de conciencia humana, en su lugar tendría una conciencia artificial sin sentimientos pero con normas que le obligasen a respetar a las personas. El nacimiento de la personalidad junto con la conciencia le dio aun más autonomía a los seres humanos, debido a que son memorias de toma de decisiones. Supongo que todos los animales han evolucionado lo suficientemente como para poder tener personalidad y conciencia instintiva, las cuales forman parte del psiquismo instintivo. A una mente artificial le haría falta un programa que le diese personalidad y conciencia, con lo cual adquiriría autonomía propia (todos los programas podrían formar un conjunto de programas que conformasen una unidad dentro del pensamiento artificial, porque el pensamiento humano es en realidad un conjunto de memorias o programas empatizados con las sensaciones, o bien un conjunto sensitivo de memorias psíquicas sensitivas). El programa de la personalidad, unido al de la conciencia artificial, sería necesario para obtener autonomía y para decidir libremente (en realidad nadie es libre, todos estamos condicionados a ser lo que somos por razones de supervivencia, de herencias, de convivencia, de influencias, etc., pero tenemos que actuar de manera libre atendiendo a esos acondicionamientos. La personalidad artificial tampoco haría libre a un robot, pues el programa de cómo va a ser su personalidad y su conciencia artificial, estaría creado de antemano). El programa de la personalidad y de la conciencia artificial estaría compuesto por normas cívicas y morales, códigos de conducta, prohibiciones, obligaciones, etc. No se puede dejar a una máquina pensante que actúe sin normas o leyes, que le obliguen o prohíban conductas, ya que un robot pensante, al carecer de sensaciones, no tendría emociones ni sentimientos incluso para él mismo, y podría actuar como una máquina sin control no respetando leyes ni normas y poniendo en peligro a las personas. Esa personalidad y conciencia artificial actuaría según lo programado, no conocería la envidia, los celos, la ambición, el egoísmo, la maldad en sí, la bondad en sí, etc., pues todo eso pertenece al mundo viviente; sin embargo, conocería, según lo programado, lo que puede ser malo o bueno, lo bello u horrible, etc. No obstante, ese robot, según lo programado, actuaría sin vacilaciones, sin dudas, sin temores, etc., al igual como actúa una máquina. ¿Pero cómo se le obligaría a un robot a respetar las normas?: tendría que tener un programa muy completo sobre normas, leyes, prohibiciones y obligaciones, en las cuales en caso de elección o duda sólo podría optar por las normas programadas. No obstante, esas normas estarían programadas para que no perjudiquen a las personas, animales, plantas y cosas, en orden correlativo. Un robot no podría actuar diferente a lo que le designen sus programas, a no ser que se estropee y se vuelva como loco; en este caso actuaría como una máquina loca o como un automóvil al que le fallan los frenos. Sería beneficioso instalar en la mente artificial, y al propio robot, conexiones de seguridad que detectasen altas o bajadas de tensión, anomalías, etc., para así poder desconectar la batería del robot en caso de averías graves. Las personas también se pueden volver locas, la humanidad ha sufrido muchas locuras de personas a las que no se les han podido desconectar las baterías para poder subsanarlas. Las personas pueden cambiar de opinión, porque su personalidad no es estricta, debido a que ésta ha sido creada por las sensaciones, y ser estricto podría ser perjudicial para la supervivencia. Pero un pensamiento artificial, al no poder disponer de sensaciones, tiene una personalidad y conciencia inquebrantable, la que le han programado. Sin embargo, lo mismo que es fácil engañar a una persona, también se podría engañar a la mente artificial de un robot, ofreciéndole informaciones falsas que no se compatibilicen con sus programas. Para evitar esto, sería conveniente perfeccionar cada vez más los programas de la mente artificial, al igual que las personas con la experiencia van aprendiendo a ser engañadas lo menos posible. Aunque, en caso de duda, al robot se le podría instalar un intercomunicador que le comunique con su base para así poder consultar dudas. Tercera parte Los sentidos El psiquismo sensitivo humano ha desarrollado los sentidos humanos hasta el nivel actual, ha conseguido desarrollar las memorias humanas hasta que pudiesen memorizar e indexar ordenadamente infinidad de imágenes, que nos han servido para asimilar mejor las situaciones nuevas con las antiguas y las situaciones ya conocidas con las similares ya memorizadas, para que así podamos adquirir confianza o desconfianza y poder sobrevivir mejor a las circunstancias. El psiquismo sensitivo global de todos los seres vivientes, el árbol genealógico o el instinto colectivo, ha conseguido diferenciar cada vez más al ser humano del resto de seres vivientes por razones de supervivencia. Todos los sentidos están empatizados entre sí a través del sentido de las sensaciones, por eso los sentidos nos ofrecen datos con dimensiones. También podría existir otra posibilidad, la de que los sentidos nos ofreciesen datos sin dimensiones, y el sentido de las sensaciones asimilase luego esos datos y los transformase mentalmente en datos con dimensiones, con sensaciones, para conseguir que los datos recibidos sean aun más reales. Lo más lógico es que los sentidos utilicen sus cualidades de manera sensitiva para percibir las cosas como si tuviesen dimensiones. Es decir, que nuestras sensaciones a través de los sentidos, dependiendo de qué sentido, medirían las distancias aproximadas entre nosotros y lo que percibimos, todo en sí o individualmente; medirían las distancias aproximadas entre nosotros y los objetos entre sí para distinguirlos mejor; medirían las distancias aproximadas entre nosotros y las movilidades de los objetos; medirían también los matices, etc. De esta manera, se compararía lo que se siente a través de los sentidos con las informaciones memorizadas similares ya indexadas y ordenadas de forma sensitiva. De esta manera se computaría la información con las memorias correspondientes para sentirlas como si tuviesen dimensiones, como si fuesen reales. Los sentidos percibirían las cosas por sí solos, sin dimensiones, pero por medio del sentido de las sensaciones percibirán las cosas con sensaciones, con dimensiones. Un robot no podría asimilar de forma sensitiva lo que pudiera sentir cualquiera de sus cinco sentidos artificiales, porque carecería del sentido de las sensaciones. El sentido de las sensaciones es imposible de crear artificialmente, pues es el sentido de la vida y eso no se puede crear artificialmente. A un robot se le podría perfeccionar de manera artificial lo que percibiese por cualquiera de sus sentidos artificiales; incluso se le podría instalar un GPS para que se situara él mismo, para que así pudiese localizar lugares u objetos y poder guiarse por el camino correcto. También, el robot podría pedir información a su control o ser guiado por el propio control, a través del GPS. La autonomía En los orígenes de la vida, cuando los seres vivos carecían de pensamiento (aunque disponían de psiquismo sensitivo), la autonomía de los seres vivos era el mismo psiquismo sensitivo. Todos los seres vivos son seres sensitivos, por esos son autónomos; quizás los seres más evolutivos sean aun más sensitivos, tal vez por eso puedan ser más autónomos, más libres mentalmente. Todos los seres vivos, al poseer sensaciones, son un “yo”, son autónomos, y por eso tienen su propia personalidad e identidad propia. A un robot también se le podría crear una identidad propia, un “yo”, cuando éste pueda tener autonomía, aunque su autonomía dependa de los programas programados de antemano. Desde el origen de la vida, cuando la vida no tenía cuerpo físico, cuando el primer ser viviente era una acumulación de sensaciones o de energías sensitivas, cuando ese “yo” o conglomeración de sensaciones ya sentía la vida, por lo tanto ya era psiquismo y ya memorizaba, cuando la vida dio comienzo a su primer vestigio de vida, la vida ya empezaba a ser autónoma. Desde esos principios de la vida, las sensaciones proporcionaban a la vida, autonomía. Al detectar la vida de forma sensitiva su entorno, ya experimentaba, ya memorizaba, ya era mente o psiquismo. Esas sensaciones que medían, en grados de satisfacción o dolor, todo lo que percibía, desarrollaba de forma evolutiva cada vez más capacidad de memorizar de forma sensitiva. Poco a poco, la vida fue evolucionando en psiquismo, el cual, cada vez más, memorizaba o recordaba de forma evolutiva nuevas sensaciones. Esa acumulación de memorias, que fue el primer psiquismo viviente, evolucionaría de manera sensitiva cada vez más, hasta formar el primer cuerpo microscópico físico viviente autónomo. Desde el origen de la vida, las sensaciones de dolor también le servían a la vida para autoprotegerse de los peligros externos; de esa manera, también podía guiarse por los caminos menos indoloros. Desde ese principio viviente sensitivo, ese ser psíquico sensitivo, incorpóreo todavía, se iba formando de manera corpórea, de forma evolutiva. Desde que emergió como vida, ya se constituyó como autonomía, como un “yo”, como una identidad propia, como un alma, todavía era una vida única, no había aprendido a procrear, a reencarnarse de sí misma. El proceso viviente instintivo inteligente Al ser la inteligencia un orden, una manera ordenada de manejar la información, es lógico pensar que el proceso viviente, al ser un orden, es una inteligencia; con lo cual, el ser humano ocupa el orden adecuado, el que le pertenece. El orden o la inteligencia del proceso viviente está inducido a seguir un camino ordenado, inteligente, el evolutivo, y de esta manera ordenada, inteligente, de proceder, todos los seres vivientes están inducidos a ser lo que son: una jerarquía evolutiva, o una jerarquía ordenada o un proceso inteligente. Lleva la vida, a través de su psiquismo, mucho camino recorrido, mucha sabiduría recorrida. No es fácil crear todo un mundo viviente tan complejo, tan jerárquico, tan ordenado, etc. Por eso la sabiduría psíquica viviente sabe muchísimo más de la vida que los seres humanos. Existe una inteligencia muy superior a la nuestra, en nuestro planeta: la inteligencia instintiva psíquica viviente. Porque qué sabemos nosotros sobre inteligencia; pueden existir infinidades de inteligencias diferentes en mundos diferentes al nuestro, en donde existan diferentes órdenes, puede que el instinto viviente sea una especie de inteligencia. Puede que el orden universal, al ser un proceso ordenado, sea una inteligencia. Acaso podemos llamar ignorante al proceso viviente, el cual tiene una inteligencia muy superior a la nuestra, tiempo ha tenido, es que no nos damos cuenta de que todo el mundo viviente está controlado instintivamente por el psiquismo viviente, lo cual también es una forma inteligente de controlar. Acaso podemos creernos superiores al resto de los seres vivos, cuando sin ellos no podemos existir; y somos los más evolucionados mentalmente porque la inteligencia instintiva viviente así nos ha creado, así lo ha designado, acomodando mentalmente al resto de seres vivientes por el bien de la vida en general, porque esa es la mejor forma para que la vida pueda subsistir, porque esa es la forma ordenada adecuada de que la vida evolucione. No nos damos cuenta de que todo lo que somos, las herencias, nuestro sistema biológico, nuestro cerebro, etc., es producto de una inteligencia muy superior a la nuestra, la del proceso psíquico sensitivo viviente; y que por ser así, también, esa inteligencia haya previsto que seamos inmortales, y posiblemente lo seamos a través de las herencias. No nos damos cuenta de que, existiendo millones de especies diferentes de seres vivos en nuestro planeta, qué casualidad que seamos una casualidad, al ser nosotros los seres vivos que más hayamos evolucionado mentalmente. Con la doble casualidad de que físicamente seamos los seres ideales para poder evolucionar mentalmente, demasiadas casualidades para que sean verdaderas casualidades. El proceso viviente es un único árbol genealógico jerárquico viviente que abarca de manera instintiva o psicológica todas las especies vivientes, con lo cual el proceso viviente, de manera instintiva, inteligente, por medio de la evolución, ha conseguido que unos seres vivos sean la base de otros seres vivos, y así sucesivamente. De manera instintiva o inteligente, el proceso viviente ha inducido a que los seres humanos seamos los más sensitivos y evolutivos, con lo cual es posible que tengamos más sensibilidad al dolor, más que los seres vivos inferiores dependiendo de su escala inferior. Dependiendo de la jerarquía viviente, los seres más inferiores de todos, podrían ser casi insensibles al dolor, lo cual haría que la vida para ellos carezca de importancia. Tal vez la vida, “yo” o el alma nunca mueran, tal vez se transmitan de forma psíquica-etérea a través de la procreación, o por medio de las herencias psíquicas, porque el “yo” psíquico no tiene fronteras físicas que le impidan dejar de ser un “yo” y trasladarse de forma etérea a cualquier otro lugar cuando el cuerpo en el que habite deje de vivir. De manera instantánea ese “yo” puede ocupar otro lugar etéreo o físico evolutivo, el que seguramente le corresponda de manera psíquica evolutiva. El sentido de las sensaciones, que es el compuesto por la totalidad de nuestro ser, es eso, una energía sensitiva, o llámese alma. Cuarta parte Programa anticipación El sentido de las sensaciones nos ofrece otra posibilidad, la de la anticipación. Consiste en varias memorias que de manera rápida empiezan a ofrecernos mentalmente, de forma imaginativa, varias posibilidades imaginativas antes de efectuar una acción para que la acción que hagamos la hagamos con mayor seguridad. Es decir, probamos, repetimos e imaginamos una o varias veces, en forma de imágenes o en forma oral, lo que vamos a hacer antes de hacerlo; de esta manera, todo lo que hagamos lo haríamos mejor que sin práctica mental. Captamos la situación actual con cualquiera de los sentidos, y luego buscamos con rapidez similitudes en forma de imágenes u oral, y nos preguntamos el porqué de las cosas antes de hacerlas y buscamos respuestas en nuestras memorias, e incluso nos imaginamos lo que nos podría suceder si hacemos tal cosa, a través de las similitudes en forma de imágenes. Le damos mil vueltas mentales rápidas a las acciones antes de hacerlas para anticiparnos a la acción y hacerlas mejor. La forma de buscar esas informaciones para imaginarlas antes de hacerlas, es buscar similitudes en forma de imágenes y en forma oral, imaginando y sacando conclusiones o respuestas mentales lógicas a las pruebas mentales que hagamos. De parecida manera actúa nuestra mente, nos anticipamos mentalmente a los hechos. Hacemos, o nos imaginamos, mentalmente, lo que vamos a hacer, para después hacerlo bien, sin problemas, a excepción de lo que hemos aprendido en serie, lo cual lo haríamos de manera automática. Las acciones a escoger serían similitudes, en forma de imágenes, de los movimientos que podamos hacer, dentro de la similitud memorizada del lugar en que vivimos; el programa nos presentaría rápida y mentalmente una serie de movimientos, los más adecuados del lugar en que vivimos, de los cuales tendríamos que escoger uno, el más exacto o el que mejor se adapte al lugar asimilado, con lo cual actuaríamos conforme a lo escogido, que sería como una forma de anticiparse a los hechos para hacerlos mejor. Los humanos también tenemos la posibilidad de anticiparnos mentalmente de manera oral, con lo cual nos repetimos varias respuestas como si fuesen de forma intuitiva, y escogemos casi sin darnos cuenta la que creemos mejor, es una forma de anticiparse mentalmente a lo que se va a decir. El robot lo podría hacer todo como si fuese en serie, de manera automática, bajo el control de sus programas. O lo podría hacer todo, escogiendo opciones a través de una serie de programas de pruebas rápidas programadas de movimientos en forma de imágenes o de respuestas programadas en forma oral. De esta manera podría escoger con rapidez la opción que decida, buscando y probando varias soluciones por medio de sus programas. Con la opción de que el robot podría escoger la respuesta o acción que decida, o la que sea más acorde con su personalidad. El robot tendría que buscar mentalmente, de forma rápida, las posibles opciones que tengan sus programas, antes de ejecutar la acción o de responder a algo. En teoría, la rapidez de como manejen los datos los programas mentales del robot debería estar regulada por un reloj; éste debería permitir que circulen los datos de manera muy rápida para que las acciones tengan gran efectividad. Programación en orden temporal y en orden de importancia La mente humana dispone de unas memorias que registran la información en orden de importancia, según la importancia que le demos, y en orden de tiempo y de importancia según también la importancia que le demos a la información recibida. Siempre recordaremos lo más importante que hayamos podido memorizar y lo más cercano en el tiempo, según la importancia que le demos a la información, con lo cual siempre será más importante memorizar lo importante y luego lo más cercano en el tiempo, aunque siempre se recordará mejor lo que hayamos hecho en el día presente, porque es lo más importante que se debe recordar para la supervivencia. Al robot se le podrá programar las informaciones que perciba cualquiera de sus sentidos artificiales, en orden temporal o de importancia, o según lo que decidan los programas del robot sobre qué informaciones tienen más importancia y en qué orden de importancia y temporal se las debe memorizar. Se le podrá instalar al robot programas para que grabe (memorice) informaciones de su presente, para que luego pueda acceder a ellas con facilidad; sería una forma de recordar artificialmente, que con el tiempo se podrá perfeccionar. Al robot se le podrá programar para que memorice lo que le suceda en cada momento para que pueda recordarlo momentos después; lo que le suceda durante todo un día, para que pueda recordarlo durante el día en curso y al día siguiente; lo que le suceda durante todo un año, para que pueda recordarlo durante todo el año en curso y al año siguiente; o lo que le suceda durante varios años, para que pueda recordarlo durante esos años y durante varios años más. Todo, programado en orden temporal y de importancia para su búsqueda fácil y rápida, y con la capacidad de memoria necesaria para ello. De manera que el robot podría ser más eficaz en este sentido que las memorias humanas, puesto que el robot podría recordar todo lo transcurrido durante años, con gran exactitud. El sentido táctil Es el más perfeccionado de todos los sentidos, tal vez por ser el más antiguo y el que dio origen a la vida; o posiblemente fue la vida la que se valió de este sentido para proyectarse de manera autónoma como vida. El origen de la vida se desarrolló con el sentido táctil, porque fue el que le dio autonomía, le dio un “yo” o una identidad propia. Con la autonomía nació el psiquismo, o viceversa, ya que autonomía es igual a psiquismo, a sensaciones; es igual a vida o alma. Gracias a los múltiples grados de sensaciones, desde la sensación más feliz hasta la más dolorosa, supo la vida que existía como vida, entonces la vida no cesó de evolucionar, de crearse autodefensas, necesitaba prohibiciones y obligaciones psíquicas para seguir evolucionando su imparable proceso viviente. De esta manera fue evolucionando, cada vez más, el psiquismo humano. Al principio la vida era todo un ente sensitivo, o lo que es lo mismo: un ser psíquico autónomo inducido a evolucionar como vida, y esa evolución imparable ha hecho de la vida lo que es la vida presente y lo que será la vida futura. El sentido táctil es el padre de todos los sentidos. Más bien, todos los sentidos son producto de las sensaciones: se ve, se oye, se saborea, se huele por medio de las sensaciones. Todos los sentidos están empatizados con el sentido de las sensaciones. Es imposible crear artificialmente la empatía de los sentidos, porque un robot jamás podrá tener emociones, sentimientos o vida. El sentido de la vida, junto a todos los demás sentidos y todo el ser viviente en sí, forman una empatía sensitiva. Ver y escuchar Para que un robot funcione correctamente y para que pueda pensar, hay que acoplarle una pequeña videocámara para que pueda ver, un receptor de sonidos para que pueda oír, una mente artificial para que pueda pensar, memorizar, imaginar, etc., y sus baterías y electromecanismos correspondientes. Hace falta que pueda transformar las informaciones percibidas por cualquiera de sus sentidos artificiales, no en imágenes sensitivas, sino en imágenes mentales artificiales, para que su pensamiento artificial las pueda procesar; y así poder transformar esas informaciones en imágenes mentales, aunque, por carecer de sensaciones, no pueda calcular las distancias aproximadas de las cosas, detectar los matices y distinguir las individualidades de los objetos. Nuestros cinco sentidos están empatizados con el sentido de las sensaciones, el táctil, y eso hace que lo que vemos, oímos, saboreamos, olemos y sentimos lo percibamos con el sentido de las sensaciones. Y eso hace que parezca más real la realidad de las cosas y que lo que percibimos parezca como si tuviese dimensiones. Sería conveniente que en un principio el pensamiento artificial sólo pudiese disponer del sentido de la vista y del sentido del oído, que son los más útiles y más fáciles de instalar, y así se simplificaría la construcción del robot. Entonces el robot vería y oiría como si no existiesen dimensiones, como el que ve una fotografía o escucha la radio, que sería la forma de no saber a qué distancia aproximada está cada cosa que vea u oiga, ni saber las distancias aproximadas de los objetos entre sí de lo que vea u oiga. Con el tiempo se podrían inventar artilugios que midan a distancia las cosas que se perciban, para percibirlas como si tuviesen dimensiones, ya que esto sí que se podrá realizar. El pensamiento artificial digital necesitará que le transformen las informaciones que le envíen de lo que se ve y se oye, en imágenes y sonidos digitales, para que esas informaciones en forma de imágenes y sonidos digitales se enlacen, se comparen y se computen de forma adecuada con las informaciones de indexaciones de imágenes y sonidos digitales. Quinta parte Medios artificiales Ver mentalmente las imágenes significa verlas con el sentido de las sensaciones, el del tacto. La mente viviente funciona a través de las informaciones captadas por cualquiera de sus cinco sentidos y transformadas en imágenes sensitivas. El medio utilizado por las mentes vivientes es el de sentir las imágenes, verlas con el sentido de las sensaciones. Es decir, las imágenes que vemos en nuestra pantalla mental, o cualquiera de las manejadas por la mente, son imágenes producidas e indexadas por el sentido de las sensaciones, por lo cual crear un proyector que nos proyecte imágenes mentales sensitivas sería una imposibilidad, pues eso sería como pedir que una máquina crease vida artificial. Como el pensamiento artificial no podrá disponer del sentido de las sensaciones, tiene que imitar artificialmente lo que pueda imitar: programas de indexaciones de imágenes, programas de enlaces de todas las indexaciones de imágenes entre sí, proyector de imágenes mentales, programa de comparación de las imágenes proyectadas con las indexadas, programas intermedios, programas de la conciencia y de la personalidad, programa de los recuerdos, programa de memorización en orden temporal y de importancia, programa de anticipación, etc.; y las lógicas imitaciones físicas: mecanismos eléctricos, electrónicos, mecánicos y electromecánicos que pueda necesitar un robot autónomo con una mente autónoma. Sobrehumanos Se piensa y se perciben las informaciones con rapidez, de ello dependió y depende nuestra supervivencia, así nos hemos adaptado. Cada vez evolucionamos más alejándonos de nuestras raíces animales, de nuestras raíces humanas poco evolutivas. Nos encaminamos hacia otra clase de adaptación, más artificial y menos natural, la del hombre del futuro. Seremos sobrehumanos, mitad artificial mitad humano, más fuertes, más rápidos, más inteligentes, menos mortales. ¿Cómo piensan los animales? Los animales piensan conforme a sus sentidos, los que posean la vista pensarán en forma de imágenes y de sensaciones. Nosotros pensamos así, además de pensar oralmente, debido al lenguaje; y los que no posean la vista pensarán según sus sentidos empatizados con las sensaciones. El instinto animal es una memoria mental heredada. Es un cúmulo de informaciones, sobre experiencias de supervivencia en forma de sensaciones, que sirve de guía para la supervivencia. En caso de duda, el animal siempre se guiará por el instinto, el cual es una memoria sensitiva heredada. Si los humanos hubiésemos vivido siempre en la oscuridad, seguramente al no poseer el don de ver, no pensaríamos en forma de imágenes, sino en forma de sensaciones, las cuales no tienen forma sino grados de satisfacción o de dolor. La telepatía Si a través de milenios, la humanidad en su totalidad se hubiese dedicado a practicar constantemente la telepatía, esforzándose al máximo, tanto en tratar de ser telepáticos, como en dejarse que los demás lean sus pensamientos, es muy posible que los humanos hubiesen adoptado el don de la telepatía, y seguramente se le hubiese considerado como un sentido más. La empatía mental oculta que tenemos todos los seres vivientes, unos más que otros, es una inducción sensorial psíquica que nos puede advertir de manera sensitiva de los peligros. La empatía es como la telepatía, es un transmisor de sensaciones. La empatía puede transmitir sensaciones positivas como negativas, para detectar, por ejemplo, una enfermedad. Existen dos posibilidades de transmisión: la de leer en forma oral los pensamientos o la de ver mentalmente las imágenes que piensa otro. El lenguaje oral ha aparecido en los humanos hace relativamente poco, con lo cual no hemos tenido mucho tiempo en desarrollar la telepatía. Además la telepatía no ha llegado a evolucionar en los humanos debido también a que desconfiamos mucho unos de otros y siempre nos ponemos una barrera mental. La telepatía animal, según que especie, al sólo poder producirse en forma de imágenes o de manera sensitiva, es muy difícil de detectar, pero es posible que exista la telepatía entre los animales de la misma especie. El lenguaje cambió la historia Antes de que existiese el lenguaje en la humanidad, los humanos pensábamos en forma de imágenes, como los animales que poseen la vista. Una forma de pensar en la que los humanos aventajaban con gran diferencia al resto de animales que pensaban así, debido a que ya los humanos teníamos la mente muy evolucionada. El pensar en forma de imágenes, en vez del pensar con el lenguaje, no suprimía totalmente la inteligencia, el orden psíquico. Se podía ser muy inteligente sin conocer ningún lenguaje oral. Podíamos decidir y elegir las opciones que nos surgiesen en la vida mejor que los demás animales, al ser nosotros más inteligentes que ellos. Podíamos construir y usar con gran maestría herramientas para cazar, para cultivar, para sobrevivir, etc., sin necesidad de conocer un lenguaje. Sólo con el pensamiento y la inteligencia podíamos aprender y utilizar remedios para sanar, para convivir, para creer en Dios, etc., sin necesidad de conocer el lenguaje, sólo teniendo un ser psíquico lo suficientemente evolucionado. La humanidad con esa mente tan evolucionada, desarrollada a través de milenios, después de que perfeccionase poco a poco los signos guturales y mímicos, fue creándose un lenguaje oral cada vez más complejo. Aprendizaje Aprender es memorizar las percepciones percibidas por cualquiera de los cinco sentidos, en orden temporal y de importancia. Siempre, la memoria del aprendizaje ha memorizado en forma de sensaciones lo que se experimentaba, hasta que el psiquismo y los sentidos maduraron lo suficientemente como para poder permitir memorizar lo que se percibía con los cinco sentidos, en forma de imágenes sensitivas. Hoy en día los seres humanos también memorizamos o aprendemos, en forma oral, debido al lenguaje. No solamente se aprende o se memorizan informaciones orales escritas o habladas, también se aprenden o se memorizan informaciones proporcionadas directamente por las sensaciones, por ejemplo, las aprendidas con el sentido táctil, el cual podría poseer una memoria aparte o quizás sea una memoria sensitiva, capaz de memorizar de forma sensitiva. Aprender es memorizar, para ello el psiquismo dispone de unas memorias que memorizan los datos proporcionados por cualquiera de los cinco sentidos, en orden de tiempo y de importancia. Los animales sólo memorizan los sucesos que le influyen sobre el presente y futuro cercano, y como necesidad para la supervivencia presente y futura en orden de tiempo e importancia. Con lo cual, los animales tienden a olvidar o a no memorizar hechos del pasado que nada tengan que ver con la supervivencia, pues el instinto les obliga a ello. Tal vez los animales no han desarrollado las memorias del aprendizaje al nivel humano porque sus instintos se lo han prohibido, al contrario que nosotros los humanos, pues poseemos un instinto que nos obliga a aprender constantemente. Podría ser que el instinto sea una forma de inteligencia de la vida, que encamine la vida en general por los caminos deseados por el instinto, porque sería lo mejor para que la vida subsista y evolucione adecuadamente, dentro de su forma de existir. Las memorias o programas del aprendizaje humano son sólo eso, diferentes memorias o programas con la capacidad de memorizar por separado diferentes tipos de informaciones, en orden de tiempo e importancia. Esas memorias están empatizadas con las sensaciones, porque cada mínima información psíquica y física, el sentido de las sensaciones las adapta a las sensaciones para hacerlas más reales. El robot podría disponer de varios programas que tuviesen la opción de memorizar o grabar los datos suministrados por sus sentidos artificiales, y así poder enlazar esas informaciones al pensamiento artificial para su posible utilización. Incluso esos programas podrían disponer de un enorme almacenaje capaz de grabar o memorizar gran cantidad de datos, lo que le proporcionaría al robot una memoria enorme. Pero también existe la posibilidad de que el robot, al poderse programar de antemano, sólo disponga de la memoria o sabiduría programada de antemano. La gran desventaja del robot sería que, al no poder poseer el sentido táctil, no podría aprender a utilizar con habilidad sus manos mecánicas. El proceso de movilidad de los brazos, manos, pies y piernas mecánicas es muy complicado, porque carecen de sensibilidad. Se tendría que valer el robot de una visión que midiese las formas y las distancias exactas de las cosas para poder cogerlas; de unos movimientos articulares precisos y exactos, los cuales le proporcionarían lentitud pero le ofrecerían exactitud. Con lo cual creo conveniente que el robot actual sería más práctico si se moviese con cuatro patas y utilizase una especie de pinzas para coger las cosas. Sexta parte Ser libre para poder evolucionar Solamente puede evolucionar mentalmente la especie viviente que se encuentre libre, es decir, la especie viviente que no esté presa o sirva de base o sostén de otras especies vivientes. No es bueno, para la supervivencia de la vida en general, que todas las especies vivientes puedan evolucionar mentalmente, pues de esa manera no podríamos vivir ni nosotros ni todo el mundo viviente que compone nuestro cuerpo, ni todas las formas de vida que nos rodean. Tal vez, esa inteligencia o instinto viviente haya influido en que los humanos descendamos de la línea directa evolutiva psíquica y heredemos evolución psíquica, porque la evolución física no es evolución, es adaptación. Sin embargo, los seres vivos, en las infinidades de etapas evolutivas que hemos tenido, pudieron descender de nosotros formando multitud de especies. Tal vez, los seres vivos se bajaron del tren de la línea directa evolutiva de forma voluntaria o involuntaria degenerándose en otras especies vivientes; quizás por eso, sus herencias degeneradas les condicionaron a una acomodación psíquica, a una no evolución psíquica, porque el sistema psíquico evolutivo de la vida en general es inteligente, y sabe instintivamente que proporcionar evolución psíquica a todas las especies vivientes es ir en contra de la vida en general, habría luchas entre especies, ninguna especie querría ser sostén de otras, etc.; y eso instintivamente lo sabe el sistema psíquico intuitivo, árbol genealógico, o sistema de herencias viviente. La inventiva Con las opciones del lenguaje se mejoraron aun más las opciones inventivas, porque la mente ofrecía más posibilidades de probar, de fantasear y de crear. Inventar es una forma de probar posibilidades; las cuales pueden ser originales, fantasiosas, lógicas, etc. Cuanto mayores sean las pruebas, mayores serán las posibilidades de crear cosas nuevas, dependiendo de quienes efectúen esas pruebas: si las efectúa una persona poco inteligente, poco inventará, ya que sus pruebas serán más bien poco inteligentes o imitaciones. Para ser un buen inventor hay que tener muchas capacidades psíquicas. Hay que tener mucha sensibilidad, capacidad de sentimientos adecuados para saber medir las sensaciones de bondad, maldad, etc., con la mayor justicia posible; de esta manera se aprenden mejor las experiencias de la vida, se aprende a saber medir mejor las lógicas de la vida. Todo esto unido a una buena inteligencia (buen orden mental), a un pensamiento fluido en indexaciones en forma de imágenes y orales, a una gran imaginación heredada y a una buena cultura, harían de una persona un gran inventor. Dotarle a una mente artificial del poder de la invención, sería muy difícil o imposible, pues le haría falta tener sensibilidad para sacar conclusiones sobre las lógicas de la vida, y un robot no puede tener sensibilidad lógica para ello. El sistema sensitivo no sólo abarca la sabiduría de los propios seres vivos, sino que posee una sabiduría especial o lógica que le permite sacar conclusiones lógicas sobre su entorno, a través de la sensibilidad del pensamiento. No obstante, podría ser posible, más bien como un juego, probar con la mente artificial las posibilidades inventivas que pueda poseer. Para ello, habría que proporcionar a la mente artificial de los programas adecuados, de una gran cultura programada y de la posibilidad de escoger a voluntad propia la opción de probar mentalmente infinidad de opciones lógicas escogidas al azar, con preguntas y respuestas programadas escogidas también al azar, para que luego tuviese la posibilidad de ofrecer resultados lógicos en forma de lenguaje. Esta forma de probar infinidad de opciones al azar le daría al robot la posibilidad de obtener tantos resultados positivos como negativos lógicos. Con lo cual, a esos resultados lógicos les harían falta personas que revisasen y estudiasen sus conclusiones. Tal vez, algunas excepcionales respuestas podrían dar como resultado un invento. Esa mente artificial, tal vez, no podría ofrecer conclusiones lógicas por sí misma de sus resultados lógicos; para ello, quizás, necesitase la ayuda de una persona; o tal vez, sí, con una serie de programas de conclusiones lógicas muy complicados, podría el robot ofrecer conclusiones lógicas. Proceso viviente Es posible que dentro de nuestro mundo mental exista otro mundo mental que nos controle sin darnos cuenta. No sabemos todo lo que esconde nuestra mente, y puede que dentro de nuestra inteligencia exista otra oculta que nos guíe o nos controle, y que se comunique con el resto de inteligencias ocultas vivientes por medio de las herencias, o por medio de los instintos, para así controlar todo un mundo viviente, el que posiblemente haya creado. No sabemos todo lo que oculta el sistema viviente del cual formamos parte. No sabemos el porqué estamos limitados a un tipo de memoria que nos impide poder memorizar más aun. No sabemos el porqué el resto de animales tienen tan limitadas sus memorias, y que éstas parezcan impedirles poder evolucionar más mentalmente. No sabemos por qué hay personas malvadas y sus contrarias, parece que sea para que haya variedad, porque eso puede ser positivo para la supervivencia, o para la propia evolución. No sabemos por qué a veces hacemos lo que no debemos hacer o no hacemos lo que debemos hacer. No sabemos el porqué estamos limitados a hacer ciertas cosas y ciertas personas parecen estar destinadas al éxito. No sabemos si nuestro destino está predestinado o nos lo buscamos nosotros, lo cual sería como una predestinación nuestra. No sabemos tantísimas cosas, que cuando sepamos un poco nos sorprenderemos de lo que sepamos. No lo sé, pero mi lógica lo intuye, existe un instinto, una inteligencia oculta en todo lo viviente que controla a todo lo viviente, y que esa misma inteligencia, invisible por nosotros, está enlazada con nuestras memorias y a la vez enlazada con la memoria global de todos los seres vivientes. El mundo es un desorden con tendencia al orden La inteligencia es un orden, es la tendencia a ordenar las cosas. Por todo eso, el mundo en sí es una inteligencia, porque tiene tendencia al orden. El proceso viviente es una tendencia al orden, es una inteligencia, lo cual significa que todo lo viviente tiene una tendencia inteligente, jerárquica, ordenada, y por eso la evolución viviente es una evolución ordenada, y por eso todo lo viviente está sujeto a ese orden, y por eso el orden viviente no tiene más remedio que crear un mundo viviente jerárquico, en el que la tendencia es que unos seres sirvan de apoyo a otros seres en beneficio del orden, de la jerarquía; por eso los humanos tenemos la tendencia a la evolución mental y el resto de seres vivientes, debido al orden jerárquico tienen la tendencia a la no evolución mental, a ocupar su sitio según el orden. ¿Y por qué ese orden y ese desorden universal? El orden es la perfección, supongo que también es “la nada” debido a la perfección de “la nada”. Supongo que el desorden universal nació de un desorden en “la nada” y que, dentro de ese desorden de todo lo existente, la tendencia es a ordenarlo, a destruir lo existente, que es un desorden, para llegar a constituirse todo en un orden, que es “la nada”. ** Salvador Sánchez Melgar salvahola@andaluciajunta.es Taxista español (Ronda, Málaga, 1955). Reside en Corbera de Llobregat (Barcelona). Ha publicado 1.001 chistes nuevos. Mantiene un blog sobre inventos en http://ideasnuevasweb.wordpress.com. ||||||||||||||||||||||||||||||| LETRAS |||||||||||||||||||||||||||||| *** Letras marcadas Alessandro Spillari P. *** Textos del poemario inédito Noches de Escandivia Mharía Vázquez Benarroch *** Notas para una paideia Milly Epstein-Jannai *** Descomposiciones Úrsula Fuentesberain *** Una sombra en el jardín Joaquín Robles Zabala *** Poemas Sergio Manganelli *** Burbujas de materia oscura Juan Carlos Urbáez M. *** Poemas Mabel M. Bellante *** El lugar de todos los deseos Jaime Luis Albores Téllez *** Poemas Jannet Weeber Brunal *** Tres relatos Lesbia Quintero *** Miseria blues (extractos) Gregorio Echeverría *** No quiero ser esa mujer Diana Catalina Rubiano Miranda *** Poemas Félix Rodríguez Rodríguez *** De los carruseles y esa sortija escurridiza Agustina Jazmín Moschetti *** Poemas Jairo Alberto Castillo Romerín === Letras marcadas Alessandro Spillari P. =========================== —¡Venga corriendo, nene! —me dijo Marta, la empleada. Salí volando detrás de ella e hice mi mejor esfuerzo, pero era más veloz que yo. Debo hacer más ejercicio, pensé. Basta ya de videojuegos, Internet y pornográficas. —Corra, nene, corra, que si no corre se lo llevan antes que usted lo vea. No sé cómo le hacía para ir a esa velocidad y poder volver la cabeza para hablarme sin chocar con paredes y puertas. Pasó rozando el ventanal de la sala y para cuando llegué a la puerta de la calle, ya me llevaba una ventaja considerable. Al salir, lo primero que vi fue la calle. La calle con sus aceras rotas, con sus árboles en condena, con sus carros estacionados por viejos y por necios, tercos, todos parados en el mismo lugar donde los vi por última vez. Delante de la cotidianeidad, la multitud haciendo valla alrededor del que yacía allí. —¿Quién es? Una pregunta estúpida me dijo la cara de Marta. Paró la carrera, me vio a los ojos y seria, sin disimular su molestia, me gritó. —¡¿Quién va a ser?! —vi cómo se llevaba las manos a la cintura—. No sabe que han matado a Sergio Ramírez. ¡Mierda! fue todo lo que pensé. Me paralizó la noticia. Bajé la velocidad pero no la inercia, llegué al remolino de gente que empezaba a murmurar y ellos, como sabiendo lo que yo sabía, me dejaron pasar sin que tuviera que empujar a ninguno. Llegué hasta el centro de la escena y allí estaba él. —¡Mierda! —dije ahora para afuera. Estaba boca arriba, sin ningún rastro de sangre y sin la más mínima expresión de dolor (hasta se percibía cierta sonrisa), con el pelo en su lugar y el rostro bien rasurado, como si de un momento a otro fuera a abrir los ojos y a decirnos algo. O a decírmelo a mí, que era el más próximo. Los brazos estaban desordenados a su alrededor, todavía atados al cuerpo; las piernas de medio lado y sus zapatos negros bien amarrados. Incluso la camisa se veía sin arrugas. No parecía muerto. Pero lo estaba. Tenía esa maldita equis sobre el pecho, blanca, como pintada con brocha. Brocha de 4 pulgadas. La misma que usaba mi mamá para pintar la casa en navidad. Blanco hueso, por favor, y deme una brocha de 4 pulgadas, que así termino más rápido. —Se ve bonito con su equis sobre el pecho —me dijo un anciano que estaba parado detrás—. En mi tiempo la marca era negra y no se veían así de bonitos. Levanté la vista, ya que estaba acuclillado al lado del cuerpo, y la luz del sol me cegó antes de reconocerlo. La voz me era familiar. Me incorporé y esperé unos segundos a que la oscuridad pasara. Cuando pude ver de nuevo, ya se estaban llevando el cuerpo. Tratamos de evitarlo pero la fuerza pública nos empujaba con empeño, hasta que todos estuvimos subidos a la acera. Un carro de los bomberos trató de ingresar de retroceso pero igual los policías lo evitaron y maltrataron al conductor, que optó por retirarse. —Lo siento —dijo el piloto sacando la cabeza por la ventana y dirigiéndose a los curiosos que le imploraban con la mirada su mejor esfuerzo—. Pero contra ellos no se puede hacer nada. Les cuento lo que me dijeron que dijo el piloto, porque la verdad es que no alcancé a escucharlo. Me encontraba absorto en mis pensamientos, mudo ante el crimen y odiando a Marta por haber entrado en mi habitación. —¿Ahora qué hacemos? —preguntó alguien a mi lado. Nadie contestó. —La verdad es que, como dijo el muchacho, es una mierda. —Sí, primero fue don Ernesto y ahora don Sergio —pude escuchar que la señora que hacía el comentario empezaba a sollozar. Las demás mujeres la imitaron ante la mirada enjuta de los hombres. Vi pañuelos salir de bolsos y enjugar algunas lágrimas. Todos seguían sin atreverse a decir nada. —Creo —dije en tono clarividente— que debemos hacer algo. Y así fue. Nos organizamos en grupos y marchamos a la funeraria a esperar el cuerpo. El trayecto era corto. Marta no me siguió porque tenía que preparar el almuerzo, y si no lo tenía listo a la una mi papá seguro le armaba un escándalo. Como a dos cuadras de mi casa, un grupo de señoras desatendió el llamado porque vieron pasar los buses de un colegio y tenían que ir a recibir a sus hijos. Otro tanto después, algunos señores anunciaron que nos acompañarían sólo diez minutos más, porque tenían que regresar a sus trabajos. El sol del mediodía nos acribillaba. Los pies me dolían porque en la prisa por salir no me dio tiempo de cambiarme las pantuflas. Pasado poco tiempo la mancha de gente éramos no más de veinte. ¡Veinte! Habíamos empezado como mil. No entendí qué le pasaba a la gente por la cabeza. —No desfallezcamos —les dije sin detener la marcha—. Sigamos adelante. Para cuando alcanzamos la funeraria, ya sólo éramos dieciocho. A dos hermanos los llamó por celular su mamá para recordarles que tenían clase de karate. Nos paramos afuera del local, sin atrevernos a entrar porque había muchos agentes del gobierno en el interior. Un carro grande se detuvo al lado nuestro y descendió primero una señora, unos jóvenes después, y luego el conductor. —¡Somos familiares! —se anunciaron y de inmediato los dejaron pasar. Aprovechamos la marabunta y nos colamos detrás de ellos. Pude ver cómo un joven desalojaba a los del gobierno sin importarle rangos, posiciones ni parlamentos. Estaba decidido a barrer con ellos. Tomé una posición delante de mis compañeros y en fila acudimos a dar el pésame. Todavía no llevaban el cuerpo. —¡Es una desgracia! —le dije al joven que antes había sacado a los del gobierno. Asintió con la cabeza y, sin decirme nada, me dio un abrazo. Luego se apagó. Ya no dijo nada ni dejó que le siguieran dando el pésame los que venían detrás de mí. Me pareció raro que nadie vestía de negro. Y yo con mis pantuflas. Pasó una hora. Dos. Tres. Las cuatro y media. Al fin llevaron la caja. Era muy bonita, con sus tallas de madera y sus esquinas de plata. Me llamó la atención que no había ningún Cristo agonizante por allí. Ni en la caja, ni en las paredes. Pusieron el ataúd sobre el catafalco, y pesado cayó sobre el dedo de un trabajador de la funeraria, que se quejó quedo por el golpe. Lo acababa de golpear un muerto. No me dio risa. Al terminar de colocarlo, uno de los parientes dio un paso al frente para abrir el féretro y ver al muerto. El de la funeraria se lo impidió. —¿Por qué? —le dijo el tipo. Estaba con el ánimo caldeado—. ¿Por qué, si es mi muerto? —Sí, lo entendemos —el de la funeraria no se amilanó por la reacción—, pero nos dieron la orden los del gobierno que también les trajéramos “el resto”. Todos enmudecimos. “El resto” podía ser una tropa de soldados con sus fusiles prestos a aniquilarnos. Por primera vez sentí miedo. Es sorprendente lo rápido que la valentía y el desasosiego se riega en un grupo de gente; no podíamos parar de temblar y nos quedamos quietos, inmóviles, esperando la ráfaga que no llegaba. Alguien prendió nervioso un cigarrillo y todos lo imitaron. Yo que no fumo pedí uno para mí. Lo prendí, le di un jalón y tuve que vomitar una bocanada de humo que empezaba a desfigurarme el paladar. ¡Qué cosa tan fea!, pensé. Al final, tiré el cigarro al piso sin atreverme a probarlo de nuevo. Nunca más volveré a fumar, me dije. Tomé la decisión de hacer algo y me adelanté a mis compañeros. Podía sentir que todos apoyaban sus manos en mi espalda, dándome apoyo moral de esa forma. Di un paso al frente. No pasó nada. Di dos pasos más. Nadie me detuvo. Me envalentoné (qué mula fuiste, me dijo mi papá en la noche) y empecé a caminar hacia la puerta. Al principio nadie me siguió, pero al ver que no caía abatido por las balas ni retorcido por el fuego de algún burócrata los demás jóvenes me siguieron. Luego los familiares. Justo cuando iba a cruzar el umbral de la puerta, unos empleados de la funeraria nos obligaron a dar marcha atrás en nuestra cruzada. Traían en brazos otro ataúd. Retrocedimos y en plan de espectadores vimos la película que se desarrollaba frente a nuestros ojos. Pusieron la caja a la par de la primera. Pero no se detuvo allí. Otro grupo de trabajadores ingresó con otra caja y la pusieron a la par de la que acababan de llevar. Pero no paró allí. Siguieron entrando hasta completar cinco cajas, todas idénticas y colocadas de la misma forma, haciendo fila una al lado de la otra. De nuevo tuve que armarme de valor y caminar hasta el altar. Abrí la primera caja. Sergio yacía con las manos cruzadas en el pecho y su equis blanca sometiéndolo. Llegué a la siguiente caja y la abrí sin atreverme a respirar. El corazón me golpeaba el pecho y un vacío sin mariposas se apoderó de mi estómago. Sentí frío en las rodillas. Al levantar la tapa vi a Ernesto en la misma posición, con su pelo blanco, su boina y su equis sobre el pecho. Me aterré. Al llegar al tercer ataúd ya algunos curiosos me miraban con miedo, como diciéndome que si yo no abría el resto de las cajas nadie lo haría. Exhalé fuerte, me pasé una mano por el pelo para regresarlo a su lugar y encaré la tercera caja con resignación. Casi me muero al ver a Rubén Darío. Tenía esa extraña expresión del que lleva muchos años muerto, ese dejo de ya no me importa nada que algunos tienen en vida. Para mi sorpresa y del resto que lo mirábamos, no tenía una equis pintada en el pecho. No me di tiempo de interpretar lo que significaba. Abrí la cuarta tapa y mis ojos se toparon con Sandino. Tenía su marca blanca igual a los dos primeros. Al principio no lo reconocí, pero una foto de él, que había visto en un libro de primaria, congestionó mis recuerdos y equiparó la cara del muerto con la del retrato. Estaba cubierto de polvo, como si lo hubieran tenido guardado en alguna oficina del gobierno. Esperé a que la nube gris descendiera y procedí a abrir el quinto cofre. Estaba vacío. Cansado, sin esperanza aparente, y sin comprender el barullo de tantos muertos, opté por irme a sentar. Todos los presentes desfilaron frente a los féretros y más de alguno hizo un comentario en voz alta. —¡Qué guapo era don Rubén! —dijo una señora. Yo no le hice caso. Al rato, cuando nos llevaron café y sándwiches, se sentó un tipo extraño a mi lado, alguien que no había visto antes. Estaba desgarbado, con una barba de varios días y el aliento de cigarro barato licuado con café de muchas noches. Fue directo al grano. —Qué mala onda esto —me dijo sin quitarme la vista de encima, esperando reconocer mi reacción. —Sí —le dije mientras masticaba. Tragué y di un sorbo al líquido caliente. Nunca me ha gustado el café, pero igual tenía que pasarme el pan con algo—. Lo que no entiendo es por qué Rubén Darío. —Es cosa del gobierno —también él mordió el sándwich y bebió café—. Eso te demuestra hasta dónde están dispuestos a llegar —hizo una pausa, masticó y se quedó viendo a la nada—. Da miedo pensar que si pudieron sacarlo a él, qué no te pueden hacer a vos. Compartí su sentimiento mientras me tomaba el café. No le quise decir más. —¿Entendés lo de Sandino? —dijo sin regresarme la mirada. Negué con la cabeza—. A ese lo mandamos a sacar nosotros. Así le enseñamos al gobierno que también podemos llegar lejos. Me paré de inmediato y me alejé de él. No entendía por qué lo habían hecho. Quise retirarme pero en la puerta de salida me detuvo una conocida. La saludé y empezamos a hablar. Le expliqué lo que sabía sobre Rubén Darío y Sandino. —¿Para quién será el último? —me preguntó, asumiendo que yo sabía. —No lo sé. Estos son tan hijos de puta que seguro van a meter a alguien más. —Quizás Gioconda —me dijo apesadumbrada. —Puede ser cualquiera —le dije. En ese momento un comando del gobierno, encabezado por un ministro, entró en la reducida sala de velación. —Tenemos una orden de juez competente —le dijo a un familiar que salió a atajarlos—. Vamos a proceder. Cerraron los féretros y un hombrecillo minúsculo y calvo marcó una equis blanca sobre las tapaderas de las cajas. La pintura secó en el acto. La brocha otra vez era de 4 pulgadas. Terminaron de marcarlas y se fueron. Rápidamente nos acercamos a las cajas y procedimos a abrirlas. En la primera, un pariente le retiró la equis al cuerpo jalándola con ambas manos, hasta que la pintura le quedó colgando como dos tiras rasgadas de seda. Para mi sorpresa, Sergio Ramírez inhaló aire con fuerza, abrió los ojos y se sentó en la caja. Al estar ya incorporado vio a todos los que allí estábamos y nos dijo: —Ya no aguanto más esta mierda. Luego salió caminando con su familia detrás. No quise esperar a que el resto de los muertos se levantaran y me fui con los que seguían a Sergio. Pude escuchar a un anciano decir que en estos tiempos no valía la pena imitar a Sócrates, y morir por un ideal. Los demás estuvieron de acuerdo. Me contaron después que Ernesto Cardenal también se levantó y se fue; que los del gobierno regresaron a Rubén Darío a su tumba y que los compañeros se llevaron a Sandino por la puerta de atrás. A él no le quitaron la marca blanca. Al final, sólo quedó la última caja vacía. Y un cirio blanco encendido a su lado. En la cena, mi padre me regañó por haber ido a la funeraria. ** Alessandro Spillari P. alessandro.spillari@soprinsa.com.gt Escritor guatemalteco (1973). Es ingeniero de profesión y trabaja como director de Operaciones de una empresa de logística. Ha publicado pequeñas reseñas en la revista Luna Park (http://www.revistalunapark.com). === Textos del poemario inédito Noches de Escandivia ====================== === Mharía Vázquez Benarroch ============================================== *** Perspicacia del dolor vivir es irreal son muy pocas las cosas que pueden ser rescatadas de tu ausencia de este horror de no ser yo misma *** Haikú de la soledad como en un largo escalofrío te llevo cumplido a golpes en las sílabas de este grito *** Erótica de un hombre y una mujer que se separan en la noche como un nudo en la garganta despertar es sentir que el rostro se da vuelta con la comprensión exacta de que el sueño ha terminado la mano dibujando la apertura del párpado el cuerpo encallado en algún sitio de uno mismo para el nuevo día que como un laberinto de lo amargo y de lo dulce cambia tu nombre y la frescura generosa de tu piel por este nudo en la garganta *** Trabajos de la lluvia la lluvia cae y uno recoge al mundo de costado naufragio de pies agua que arrastra torpe la carne cerrada del silencio la gris melancolía de Caracas la lluvia escindiendo desarmando las cosas como frutos de un árbol crecido en lo absurdo de las horas lluvia igualándolo todo como una nueva e impersonal manera de ser Dios deshilvanando esta vida en borrador de cuyo fondo volverán tus ojos *** Mecánica celeste siento y no quiero olvidarlo la noche espléndida tras la persiana la quietud mansa de tu pelo negrísimo esta lluvia como cielo duro que cae envolviéndonos mientras te oigo debajo de mí y regreso a tu corazón salvaje decidido a latir en la curvatura dulce de mi cuerpo que despierta *** Estrecha jaula del abrazo a Julio Miranda por el filo de la navaja como un saurio que bebe en el fondo oscuro y vegetal de tu sexo como lobo de paso así revive mi hambre imposible de tu cuerpo lengua de sal y gemido oscuro de la carne bocanada a bocanada aspiro tu piel y me hundo en esta tierna ferocidad que es la estrecha jaula del abrazo erótica de un hombre y una mujer que se separan *** Shoah a mi abuela Sofía Oppenheimer muerta en las cámaras de gas de Auschwitz-Birkenau con un retrato de su amado entre las manos Señor. / Hemos bebido, Señor. / La sangre y la imagen que estaba en la sangre. Paul Celan desde la plataforma del último vagón Sofía y nosotros la generación del desierto secuestrados de todos los lugares vamos absortos en la huida del paisaje el viaje persiste por días en medio del terror y la peste nadie habla todos rezamos en los vagones atestados comerciantes niños viejos familias inconsolables y mis tías que aún repiten en el eco de los años “somos alemanas no nos harán nada” a 60 km de Cracovia advertimos cómo el tren parece entrar en una especie de catedral alambrada olorosa a miedo y a fiebre es la entrada al infierno con letras de sangre nos recibe la frase “El trabajo los hará libres” a miles han ido descendiendo hacia las ardientes horas del tiempo detenido las aguas exhiben una nata verdinosa que denuncia la presencia de los uniformes los guardas los perros asesinos la estación final con su fruto perverso de piel marchita y alba pulpa te llaman judío en todos los nombres de la tierra no has esperado en vano en el breve dintel de la cámara de gas entras a la eternidad amparado por el amor de los que nunca olvidamos. ** Mharía Vázquez Benarroch mhvazquez@yahoo.com Escritora venezolana (España, 1958). Poeta, reportera de guerra, dramaturga y guionista de cine y televisión. Realizó estudios en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve, 1984), licenciada en ciencias de la comunicación y nuevas tecnologías por la Universidad Abierta de Cataluña (UOC, http://www.uoc.edu; 2000), licenciada en letras por la UCV (1986) y PH.D. en Fine Arts, mención Films, por la University of California, Los Angeles (UCLA, http://www.ucla.edu; EUA). Formó parte de los Talleres de Creación Literaria del Centro de Estudios Latinoamericano Rómulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.gob.ve), coordinados por Luis Alberto Crespo (1980) y Tomás Eloy Martínez (1981), el Taller de Creación Literaria de Fundarte, coordinado por Gabriel Rodríguez (1979), y el Taller del Poeta en el Mundo, dictado por Denise Levertov en Columbia University (http://www.columbia.edu, 1978). Ha publicado los poemarios Guerrero llevado adentro (Fundarte, 1996; mención de honor de la Bienal Chío Zubillaga en 1986), As de corazones (Ateneo de Calabozo, 1988, y Ateneo de Cultura de Sevilla, 1989; Premio de Poesía Miguel Hernández; Sevilla, 1988), Collected Poems 1985-2001 (Queen Mary and Westfield College Editions, http://www.qmul.ac.uk, University of London, http://www.lon.ac.uk), Mujeres de Atenas (Editoriale Pallavicino, 2003; Venecia, Italia), Estirpe de lobos (Editorial Toledana, España; 2005), Amarrando la paciencia a un árbol; antología de poemas 1979-2007 (Monte Ávila, http://www.monteavila.gob.ve, 2009; mención de honor de la Bienal Eduardo Sifontes, 2007). Ha ganado, además, el Premio de Poesía Fernando Paz Castillo (1986), la Bienal de Poesía de El Tigre (1986), la Bienal Francisco Lazo Martí (1988), y el primer premio del II Concurso de Poesía en Español (1989) del Queen Mary and Westfield College (Universidad de Londres), con Balada de los 40 años. Su trabajo poético aparece incluido en Antología del dulce amor (Pomaire, Caracas, 2008), Quiénes escriben en Venezuela, de Rafael Ángel Rivas (Conac, Caracas, 2004), El hilo de la voz; antología crítica de escritoras venezolanas del siglo XX, de Ana Teresa Torres y Yolanda Pantin (Fundación Empresas Polar, http://www.fundacionempresaspolar.org, Caracas, 2003), El coro de las voces solitarias; una historia de la poesía venezolana, de Rafael Arráiz Lucca (Editorial Sentido, Caracas, 2002), Poesía en el espejo; estudio y antología de la nueva lírica femenina venezolana (1970-1994), de Julio Miranda (Fundarte, 1995), Literatura de fin de siglo (Inti, Revista de Literatura Hispánica, editada por Julio Ortega; Brown University, http://www.brown.edu; Providence, EUA; 1993), Flor y canto; antología de poesía venezolana, de Elena Vera (Academia Nacional de la Historia, http://www.anhvenezuela.org; Caracas, 1985) y Antología de voces jóvenes de la Asociación de Escritores de Venezuela (AEV, Caracas, 1983). Aparece en el Diccionario de autores venezolanos (Universidad de los Andes, ULA, http://www.ula.ve; Mérida, 2006). Ha publicado textos periodísticos y de análisis, crónicas de guerra y poemas, en los diarios venezolanos El Nacional (http://www.el-nacional.com), El Diario de Caracas (http://www.eldiariodecaracas.net), El Universal (http://www.eluniversal.com) y Economía Hoy, los diarios españoles La Vanguardia (http://www.lavanguardia.es) y El País (http://www.elpais.com), y las revistas Imagen, Fundarte, Vuelta (México), El Viejo Topo (Madrid, España) y Eco (Bogotá, Colombia). Desde 1989 dirige el Taller de Poesía Imago Mundi, cuya finalidad es rescatar la poesía que se elabora en la ciudad, a través de las nuevas generaciones de escritores, y de cuyo crisol han salido varios premios de poesía nacionales. === Notas para una paideia Milly Epstein-Jannai ====================== Los niños son mentirosos, intrigantes y egocéntricos, y siempre tienden a desembarazarse de toda responsabilidad y de toda culpa. Es por ello que, durante generaciones, sus padres suelen castigarlos sin mucha conmiseración y con pías intenciones de corregir las deformaciones morales con las que nacen, que como ya está bien fundado es asunto genético. Así, con mucho amor y más trabajo, inventan métodos y promueven técnicas para ayudarlos a dejar atrás la ignorante niñez. Estos métodos de manipulación afectiva y estas sofisticadas técnicas de seducción intelectual suelen parecer inverosímiles a todo aquel no comprometido en un vínculo familiar. A veces, incluso, esta abnegada conducta de índole educativa se presenta al ojo ajeno como una confabulación generacional digna de un libro de curiosidades o de un pleito judicial, según la moda y las costumbres del país. (Siempre fue así, solían afirmar mis letrados progenitores en conversaciones de salón.) Pero ahora, están de moda oscuras teorías que subvierten la seguridad intrínseca del accionar de los padres y resquebrajan la fundamentada autoridad de los maestros. Se trata de ideas peligrosas, perversas, putañosas, que con suaves palabras e imágenes de resonancias románticas intentan socavar el establecido y no siempre suficientemente apreciado poder de los que con mano de hierro crían a sus párvulos, para beneficio propio y de nuestra comunidad. (Todo esto escribió mi padre en el libro que le dio fama y que me está dedicado.) Estas ideas locas trastornaron la delicada armonía que reinaba en nuestro hogar. A decir verdad, yo supongo que nuestra casa reflejaba la inestabilidad general que comenzaba a aflorar en el país, y quizás también más allá de sus fronteras de cuarzo. Un cierto vaho de conspiración, de inminente sedición, parecía adherirse a los actos más cotidianos dándoles así una cierta duplicidad, una sombra de sospecha que volvía peligroso lo trivial y lo hogareño. Tomar un café podía ser una invitación a deleitarse con la oscura y humeante bebida servida en un pocillo de porcelana, invitación marcada por la intimidad, como así también una gentil advertencia que urgía a abandonar el lugar de estadía antes de que los encargados de reencauzar el proceso de educación nacional llegasen con sus palos y sus textos de instrucciones. Todos en esa época de confusión y turbulencia parecían apremiados por una urgencia pedagógica de orígenes inciertos. Sin embargo, ningún dato podía afirmarse con suficiente seguridad, porque aún no había pruebas concretas, objetivas e irrefutables que permitiesen anticipar ese tipo de hechos; las reverberaciones del aire húmedo, un cierto desasosiego en la garganta, el canto colérico de los grillos que insultan la tarde constituyen un lenguaje metonímico y evasivo que sólo los profetas, los delirantes de cabellos hirsutos y algunos niños educados en la zozobra espiritual pueden percibir, y sólo esporádicamente comprender. Algo estaba acechando. Como la ballena blanca del libro que por entonces había recibido para mi cumpleaños, algo estaba por asomar a la superficie para trastornar mi rutina de escuela y juegos, para iniciarme así en un nuevo, revolucionario camino formativo. Sin saberlo, un Bildungsroman se estaba escribiendo para mí. Pero un niño, qué sabe de estos arduos asuntos. Sea como fuere, mis padres se vieron acosados por el no saber, y yo creo que esa angustia de índole didáctica abrió ante ellos un espacio de dudas que la enmarañada costumbre tapaba. Cada uno quería criarme a su manera, y así instaurar una nueva y basada paideia. Ese fue el motivo por el cual dejaron de pelearse a palos en el espacio doméstico y pasaron a desplegar sus argumentos educativos en un espacio simbólico de violencia insinuada. Sin duda alguna, la atmósfera general debía de inspirar sus actos, y aunque por caminos diversos, mamá y papá trataron de esbozar ejercicios espirituales que forjasen mi alma y corrigiesen mi vocación por la mentira, la mirada impertinente y los mundos alternativos. Para reformar mi siempre indómita conducta, formularon teorías que permitiesen entender de “otra manera” los turbios principios que se suponía guiaban mi deseo y los gestos que me salían a la superficie. El hecho de que yo escribiera incorregiblemente con la mano izquierda los llevó a desarrollar dos planteos opuestos y contradictorios, a pesar del común acuerdo acerca de la necesidad de subyugar una tal inadecuada inclinación de ánimo. Pero todas sus teorías, como es propio de toda construcción hipotética, no podían desprenderse de sus márgenes imaginarios y probabilísticos. Así fue que cada uno, sin consultarse mutuamente y sin pensarlo dos veces, y porque me querían y me creían un niño especial y cargado de promesas, se dedicaron con ciegas energías a criarme, y a darme forma y a dibujar mi porvenir. Algo real, tangible, tenía que pasar. Algo que les permitiese a ellos, ir más allá de las palabras y los ejemplos, para poner así a prueba sus hipótesis. Se trataba de algo indecible y salvador, ya que les permitiría a mis padres rasgar el telón de fondo contra el cual su accionar operístico se percibía como realidad. Este fue, pues, sin saberlo, un período de formación y de espera. Una época de acumulación larvada. Una época de cooperación familiar. Hasta que, sin augurios que me preparasen, todo cambió. Todo cambió porque un poco antes de la madrugada, un poco antes de la hora clara en que yo tendría que haberme despertado para ir al colegio en esos primeros días de verano, una bomba habría de explotar y así modificar el rumbo de los hechos por venir y el significado de los ya ocurridos. Esta bomba es el núcleo de la historia que quiero contar. Explotó esa noche cuya fecha no recuerdo, a comienzos de diciembre; pero yo sé que esta explosión formativa podría haber ocurrido antes o después. Inevitablemente, se produjo el resquebrajamiento de la natural relación que vincula todo objeto con su lugar de inserción en el espacio de la imaginación personal, espacio escandido por el temor y por el deseo y por la costumbre. Este es un espacio de límites flexibles pero fijos, que asegura que lo que está ahí afuera del otro lado de la piel, permanecerá, como un faro en una costa desierta, para indicarnos dónde se acaba lo real y dónde comienzan los fantasmas. Desde ahora —yo tenía que aprenderlo— todo objeto podía ser otra cosa, representar otra cosa. Cualquier puerta podía abrirse a un abismo imprevisible, o bien dejar aparecer, de entre sus goznes sin aceite, guerreros aztecas de subversivas pesadillas. Lo natural había desaparecido bajo los escombros. La conspiración de los rebeldes afásicos estaba en marcha, así se decía. La guerrilla de la selva verde e imbricada se había confabulado contra las reglas de un juego en el que todos hacían trampas. La tensión que distancia los términos engarzados en una metáfora estaba en peligro. ¿Con qué lenguaje se puede hablar de lo que no encaja en los marcos aceptados del sentido comunal y normativo, de lo que escapa a los significados ya instaurados por el peso de la costumbre? Algo como un vacío pascalino se abrió bajo mis pies, y mientras los otros (mis hermanos, mi familia, los vecinos) se esforzaron, luego, más tarde, en los días por venir, por que todo volviese a la demarcada y segura normalidad, como si nada hubiese pasado, yo empecé a dedicarme, curioso, fascinado y asqueado a la vez, a ahondar esa grieta ya abierta por la bomba, para dejar aflorar los viscosos seres subterráneos que pululaban por aquellos laberintos rocosos que ella había abierto con su retumbar. La explosión removió la cristalizada corteza de realidad que los mantenía apresados en estado larvado, y favoreció así su movilidad en los cóncavos canales que ahora les permitían reptar hacia afuera, y colmar mis sueños y mis horas vacías. La bomba explotó después de lo que, con los años, se me reveló como una larga, larga espera. Después que la bomba explotó, después que explotó en la puerta de mi casa, bajo el balcón de la ventana de la pieza en la que yo dormía, ya nada hubo de ser igual. Mi vida se transformó entonces —no en ese exacto momento pero sí un poco más adelante— en otra cosa, a orillas de un desierto de miedo y desconfianza. Ya no fui quien había sido ni quien habría de ser. La posibilidad tangible de no-estar, de desaparecer, de convertirme en un cúmulo informe de algo innombrable, de ya no-más-ni-después, pasó a ser una magma en expansión. Un volcán silencioso. De ahí en más, algo que en todo momento podía ocurrir, empezó a pisarme los talones y a hundir sus garfios en mi piel bien perfumada por el talco de Avanta. Cuando explotó, yo era chico, y aunque el ruido debe de haber sido increíble, lo que me despertó fue un olor ácido y pastoso que se me iba enroscando entre las sábanas. Me desperté y ya no pude volver a dormirme: el aire enrarecido ocupó también el espacio onírico y lo cambió y lo canceló. Después, por supuesto, nada fue ya igual a lo que había sido, las capas superpuestas de la costumbre se desmoronaron, y así también el significado de los actos y las palabras. Esto, de todas maneras, no tenía demasiada importancia. Nunca la tuvo: yo estaba acostumbrado a las diferencias, a los delicados repliegues de la voz que señalan los matices entre una forma de querer y otra. Creo que olvidé decir, al comienzo de esta relación, que sin mucho afán y con previsto desconsuelo, yo dedico mi tiempo a enseñar literatura, a buscar relaciones entre sistemas de signos y a esbozar así algún sentido. Mis alumnos son futuros docentes, adoctrinados por la trivialidad y el desgano. A veces pienso (cuando consigo zafarme de los nudos caprichosos de mi propia imaginación y enhebrar así alguna frágil idea) que un alucinado estado de ánimo debe de cubrirlos, como una brea mágica, sin dejarles lugar para la curiosidad o la sospecha. En estos tiempos, ser maestros les parece un acto de empolvado heroísmo. Para mí, esto de tratar de enseñar el olvidado y anacrónico arte de la lectura, es sin duda el producto de una vocación compensatoria, suplementaria, que oscuramente me viene de lejos, de saber con certidumbre corporal que las cosas no son lo que parecen, y que sin embargo, casi inevitablemente, un cierto andamiaje puede construirse como promesa de lo que vendrá. Algo se está urdiendo siempre más allá de los umbrales de lo cotidiano, pero es imposible saberlo y estar preparado. Algo se devela una y otra vez, ante nuestros ojos enceguecidos por la claridad, pero la presencia de lo venidero es invisible para quienes no saben mirar. Uno nunca puede estar realmente preparado. Un libro puede ser una manera de acceder a una revelación anticipatoria. A veces. Sólo a veces. Otras, una conversación oída al pasar nos permite acceder a una iluminación. Mucho de lo que después iba a ser la costra dura de mi imaginación, ya estaba entonces, allí —quizás emergiendo, quizás germinando—, en el preciso momento en que lo inesperado, lo estremecedor y lo inevitable interrumpieron el curso de aquella única eterna noche. La bomba explotó: cumplió así la oscura finalidad para la que había sido armada, llenó de satisfacción, quizás, el corazón mecánico del hombre que con sus manos de hábiles y dedicados dedos le dio su justa forma, su peso, y la depositó suavemente junto al umbral de mi casa. ¿Cómo habrá sido, en ese momento fugaz, su mirada? ¿O quizás cerró los ojos, y pensó aliviado en las monedas que recibiría por una tal acción? Tal vez, agotado, se sintió feliz, orgulloso, parte de un plan educativo que estaba investigando la conducta humana mediante nuevas y aún no aceptadas técnicas. Para mí, de todas maneras, se estableció, de una vez y para siempre, una relación irrevocable entre el orden de los objetos accidentales y el trabajo de construirles un sentido. Como de muchas otras cosas, tampoco de este asunto se pudo reconstruir un relato coherente, con sus causas y consecuencias. La policía esbozó algunas suposiciones, planteó tímidos balbuceos explicativos, pero era evidente que no me había tocado en suerte un argumento realista. Se trataba de una nueva gramática narrativa, y aunque era obvio que las estructuras tenían un significado y que respondían a un plan no inocente, sus reglas de transformación eran todavía inexistentes, o tan hipotéticas como las que regían mi obrar. Eran tiempos azarosos, de turbulencia, y la sospecha parecía reinar en todos. Nadie se interesó por mi afirmación de que mi padre estaba tratando de educarme. De educarme produciendo en mi conducta de niño cambios estables y duraderos. Demasiadas teorías acerca del amor y de sus manifestaciones anulaban un tal planteo. Además, mi padre era un experto en estas cuestiones del alma y de la mente, un innovador, un hombre cultivado, un mago de la elocuencia ante el público extasiado. Como me escribió muchos años más tarde en una breve nota de estilo furibundo y conciliatorio, él era un mito viviente, y ya era ocasión de que yo me percatase de ello. Quién podría, pues, creerle a un niño. Me pusieron de costado. Y ahí me quedé sin saber qué iba a pasarme. Estábamos en una época de rencores y de torbellinos afectivos, de fisuración invisible de las finas redes que mantienen unida la realidad. El gobierno de entonces difundía con creciente ansiedad y con agazapada violencia la teoría de una gran conspiración social que trataba de disolver todos nuestros santos y profundos valores nacionales. Una teoría de la conspiración siempre posee su propia fuerza de gravedad, su propio núcleo, y todo lo que es distinto se torna ajeno y, aun más, peligroso. Lo nuestro era algo menor, y como tal, destinado al olvido incoloro de los hechos que-casi-no-fueron, porque apenas perturban los bordes de lo cotidiano. Se trataba del síntoma de una parálisis afectiva, y como tal, la negación de su existencia era la mejor manera de conservar la cáscara social. La vida se agudizó en su fuerza y en su fragilidad de espuma. Hacia afuera, el miedo se volvió vergüenza, y la vergüenza, silencio. Estábamos en una época embrionaria, silenciosa: la época de mi formación. Mi padre, lejano, inexistente casi, lograba educarme en el miedo y la sospecha constante. A la distancia, yo le servía, como un conejo de laboratorio, para poner a prueba sus ideas acerca del determinismo, y los acontecimientos formadores, acerca de la educación directa y la manipulación telepática de la mente. Yo lo sabía tramando, hilvanando las hebras que le permitiesen señalarme como a un rebelde incurable que trataba de renegar de sus bienintencionados intentos de reformar mi conducta. Su accionar inteligente y colérico parecía provisto de un mimetismo vegetal que le permitía adecuarse a los ritmos sociales que le servían de biombo para asegurarse así el éxito. Mi padre, hombre de acción y de doctrina, se alejó con elegancia de toda acusación. Dejó la casa con su contenido, dejó la ciudad, dejó sus imposibles y caóticos libros, y comenzó a elaborar sus teorías acerca del funcionamiento del cerebro. Necesitaba encontrar una base consistente para asentar sus ideas educativas. Fue por ello que dedicó sus energías a la investigación de la conducta humana, y a la elaboración de remedios que prometían modificarla. Éstos le dieron fama de curandero, de genio y extrañamente también de profeta. Instalado en los bordes del mundo organizado por la paciencia inagotable de mi madre, estaba rodeado por figuras aleatorias, desteñidas, destinadas a su constante alabanza. Eran figuras carentes de pensamiento coherente y segmentado, eternizadas en innumerables fotos de colores en las que aparecían acompañando a mi padre en variadas circunstancias: tomando el té, junto a un rosal, a los pies de un monumento de patriótico mármol gris, junto a algún enfermo restablecido. Todo esto lo supe después, mucho más tarde, cuando me tocó en suerte ordenar sus escritos póstumos en su inmensa y desolada mansión. Mis hermanos estaban entregados a meandrosos viajes por tierras lejanas, y no quisieron entregarse a una tal tarea. A mí, la curiosidad me arrastró. Después de aquel verano, ya no lo vi más. Con eso, con ese alejamiento enigmático, él me hizo lo que soy, él me condenó a la escritura para reconstruir siempre, una y otra vez, los restos que quedaron después de su irse. Siempre, para siempre, un intento constante de contar una historia, como una manera de sobrellevar el vacío, de fusionar los fragmentos que inevitablemente se dispersaron después de la explosión: una anónima bomba explota, impersonal, indefensa, en la casa de un niño que está durmiendo. La causa que supuestamente estaba en el comienzo de los hechos, se vuelve un después, un constante futuro perfecto cuya reconstrucción me llevará ya toda la vida, hasta agotarla. Es una sisífica tarea escolar que nunca se acaba. Se trata de tejer redes que permitan suturar las fisuras que dejan percibir el lado irracional y casual de lo cotidiano. Es, quizás, como un juego de palabras: una manera de transformar lo casual en causal. Quizás. Desde entonces, ya siempre supe que eso y todo lo demás me ocurría para que pudiese escribirlo. Creo que esa seguridad precoz fue la que me permitió vivir todo ese verano con una cierta lejanía, una cierta distancia que adormecía los sentidos, y me mimetizaba a los objetos. Una mirada sensual, escéptica y distante me quedó de aquella época como un talismán protector. A veces, el oscuro, voluptuoso placer de verme escrito después, en otro tiempo, un tiempo por venir que daría sentido, posteriormente, a lo que en un-entonces-sin-forma ya había sido, se infiltraba en mis ensoñaciones. El presente era los recuerdos de un mañana incierto, que de alguna manera inscribía su garabato en mi piel, dejando su tupida huella en mi mirada. Algo irremediable iba a ocurrir o tal vez ya había ocurrido o estaba a punto de ocurrir, algo de índole formativa pero carente de instrucciones para su interpretación: un artefacto no-visto por mi mirada pero supuesto por la imaginación, habría de explotar, inextinguible, para siempre, en la puerta de entrada de mi casa, y su eco llega hasta la noche de hoy, en que escribo estas líneas. Hasta acá. ** Milly Epstein Jannai milly@etnahta.co.il Escritora argentina. Estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA, http://www.uba.ar) y luego finalizó un doctorado interdisciplinario en teoría literaria y educación en la Universidad Hebrea de Jerusalem (http://www.huji.ac.il/huji/eng). Actualmente se desempeña como jefa de la Comisión para la Enseñanza del Español en el Ministerio de Educación de Israel (http://www.education.gov.il/moe/english/ind.htm). Además, enseña en un programa de M.A. de enseñanza de la lengua, es editora científica de libros y conduce talleres de escritura. Publica artículos teóricos en hebreo y en inglés sobre temas vinculados con la escritura, la lectura y la educación. Ganadora del Primer Premio para Autores Inéditos en Argentina. Cuentos suyos han sido publicados en revistas y antologías. Tiene una página personal en http://www.etnahta.co.il. === Descomposiciones Úrsula Fuentesberain ============================ *** Municiones frente a la migraña nocturna • Una bolsa con hielo (para entumecer a los pensamientos) • Pomada de mentol (to rub impertinencias away) • Máquina masajeadora (Me duele tanto la cabeza que me gustaría que fueras un taladro) • Vaso con agua (¿Por qué carajos hay sólo mostaza en mi refrigerador?) • Rivotril (somnífero caído del cielo... Al menos lo intenté) === ¿Cuál será la póliza de devoluciones de mi loquera? nunca le he preguntado creo que no tiene. Si después de una hora de terapia no salgo si quiera un poquito menos loca ¿me regresa mis novecientos pesos? ¿me podrá dar al menos las lágrimas y costras que dejé en su sillón? === Mi corazón despide olores igual de fétidos a los del catre donde se revuelcan las almas confundidas. === Se me soltó la tristeza y mordió a varios. La perseguí hasta amarrarla pero se enfureció tanto que todavía lanza dentelladas a quien se le acerca. === He olvidado cómo se llora lo más cerca que he estado de hacerlo fue estornudar. === Dedico torsos si supiera escribir poemas también los dedicaría. === Soy una florecita de asfalto, pastora de un rebaño de moscas. Toca mis pétalos plásticos aspira el monóxido que me perfuma. *** La sangre de mi abuelo Esta noche desde el Rascacielos de los Antibióticos el Palacio de los Laxantes veo la ciudad. Entro a su cuarto descubro mi torso lo froto con pomada del tigre me miro al espejo: cintura de gallina. Su dentadura descansa en un vaso, seductora conversa con mi tubo de labios. Una gota de su sangre ya seca en la colcha me sopla un beso. Él murió en la mañana no lo conocí no me quería pero esta noche mi abuelo y yo dormimos juntos. *** Instrucciones: léase con diccionario en mano 1 Con alesnada lanza en mano el aleutiano previene: “¡biruji, biruje!” ¡ja, ja, ja! —se burlan ellos— es el coleóptero de la aldea y carece de respeto su advertencia pasa desapercibida todos mueren congelados todos, menos él. 2 Mi fobia a caer en la audacia ornamental de insólitos recargamientos, también llamada churriguerismo, fue diagnosticada como focomelia: ausencia de segmentos medios en las extremidades. ¿se entiende ahora la elisión de coyunturas? ¿el hombromano conocertedescalificarnos inglepie gustarmetemerte? 3 BUSCO HIEROFANTE Sexo, edad, estatura, raza, religión y preferencias sexuales, indistintos. Experiencia, no necesaria. Único requisito: dispuesto a iniciarme en artes recónditas. *** Mujer: ser altamente desconfiable que sangra durante cinco días y no muere Te tamponarás. No fornicarás. Harás que caiga siempre en afelpado. No pensarás en sentarte a hacer charco ni en parir un coágulo. Aun así encontrarás hermosa la sangre que sale de tu sexo. *** La literatura y el otorrino Lograron que se me perdiera la cordura Una con su a) o su b) su match box o match de box su amarla su no entenderla Otro con sus rino-exploraciones sus cultivos sus biometrías sus y-si-te-mueves: te-voy-a-picar-y-esa-sí-va-a-ser-una-razón-para-que-llores Quemé mis libros incendié los ajenos Lloré a moco suelto puse de nervios al doctor a la enfermera y a la mami los obligué a gritar hasta que alguien me amarró a una tabla Ahora aquí blanco todo blanco no hay paletita para las niñas bien portadas. *** Descomposiciones —¡Pero si ésta es saliva en perfecto estado! (perfectly-good-saliva). —¡Que la escupas, te digo! Era un drenarse automático e involuntario. Por eso los perfumes ambientales, la cebolla en exceso. Para ocultar el hedor del muerto. Las autoridades no han podido identificarlo, algunos testigos aseguran que se llama Nuestroamorenfrancadescomposición. Para guarecer la verdura de la podredumbre se quitan los pedazos enlamados, hasta que en el refrigerador no haya más que supervivientes... Entonces ¿qué parte de mí se salva? *** Ser madre Me calumnias al decir que sólo mi vientre es fecundo. Mi mente engendra versos que amamanto con calostro rico en símiles y arrullo al ritmo de calambures. Me acosté con el enfurecimiento y nació un poema pelirrojo cubierto de pecas perifrásticas. Le hice el amor al éxtasis y alumbré quintillizos sonrosados y regordetes como boy scouts o querubines. Una noche terrible me ultrajó el desasosiego y gesté poemas bastardos irascibles ávidos de venganza que fueron la condena de su padre y mi salvación. Quizás mi matriz nunca guarde un niño no importa estas líneas hijas mías llorarán sobre mi tumba. ** Úrsula Fuentesberain ursulafg@gmail.com Escritora mexicana (Celaya, Guanajuato, 1982). Es coeditora de la revista Dónde Ir (http://www.donde-ir.com), y está a cargo, entre otras cosas, de la sección literaria. Ha colaborado en revistas y suplementos culturales como La Jornada Semanal y Diezmo de Palabras (http://diezmo-de-palabras.blogspot.com). === Una sombra en el jardín Joaquín Robles Zabala ==================== Jenny tenía las piernas más hermosas que haya visto. Iba esporádicamente en las tardes a casa a conversar con mamá sobre quehaceres domésticos y recetas de cocina. Que yo recuerde, era delgada, de senos prominentes, cabellos largos, negrísimos, y un aire coqueto que llenaba la casa. Creo que llegué a amarla, aunque nunca se lo dije. Vivía en una casa contigua a la mía, en un cuarto tan pequeño que parecía una casa de muñecas. Su madre, quien casi nunca salía, pues tenía un problema lumbar que no la dejaba caminar bien, era una mujer bellísima, y resultaba difícil pensar que el marido la hubiese dejado (más bien, la hubiese cambiado por una fea) cuando Jenny nació. De ella, de doña Doris, me enteré que había sido modelo profesional de ropa interior y que había alcanzado cierto éxito en las pasarelas del país y del exterior y que su rostro había aparecido en algunas revistas de farándula y programas de televisión. Era quizá por eso que nunca le faltaban visitas. Por lo general, una docena de personas, desde por la mañana hasta bien entrada la tarde, pasaban a diario por su casa. La mayoría de las veces eran hombres en lujosos carros y bien vestidos, o mujeres jóvenes y bonitas que no alcanzan los veinte años. Doña Doris no era bruja ni adivina ni practicaba actos de magia ni vendía, que yo supiera, nada que se pudiera comprar. Al parecer, las visitas eran amigos del interior del país (Medellín, Bogotá, Pereira, entre otras ciudades donde había vivido), o hijos de los amigos del interior del país. Ella los recibía en la sala de estar o en la amplia terraza, bien vestida, sentada en un butacón de cuero labrado que alguien le había regalado en su cumpleaños número veinticinco, cuando Jenny era ya una jovencita de diez. Siempre me llenó de curiosidad pensar qué tanto y sobre qué podían hablar aquellas personas con doña Doris. Pero yo mismo cargaba por entonces con un rosario de problemas como para involucrarme en los asuntos ajenos. Cada vez que pensaba en ello, me figuraba que eran pretendientes al acecho o amigos que habían encontrado en ella a una mujer inteligente para dar consejos o asesorar a las noveles aspirantes a modelos. Al igual que las visitas, su teléfono era el único de la cuadra que repicaba constantemente, incluso hasta altas horas de la noche y primeras de la mañana. Una madrugada, mientras luchaba con el insomnio, escuché el motor de un carro detenerse en su jardín. Entonces hice lo que nunca había hecho: abandoné la cama y espié por la ventana. Las luces del jardín estaban apagadas, pero en la suave penumbra se alcanzaba a ver una figura masculina que abandonó el carro y se detuvo frente a las escalinatas. Una mujer, casi desnuda, y que no pude reconocer, apareció de repente por detrás y rodeó con sus brazos al tipo. Luego subieron al carro y se marcharon. Jenny, que yo recuerde, fue siempre una chica discreta. Tenía unos ojos grandes y azules y una belleza tan deslumbrante como la de la madre. Tenía unos senos como los de Sofía Vergara. Una cabellera negra. Unos labios sensuales. Un trasero enorme. Todos los chicos del barrio le tenían ganas, y habrían dado sus vidas, o parte de ellas, por alcanzar la cerecita prohibida. Yo incluso. No obstante, había algo en doña Doris que siempre llamó mi atención. La imagen que conservo de ella está ubicada en una noche en que la vi a través de la ventana del segundo piso: estaba desnuda de la cintura para arriba, hurgando seguramente en una de las gavetas del clóset. Yo me quedé embebido mirando la delicadeza de su rostro y la belleza de sus senos que no advertí el momento en que ella, en un acto de distracción, corrió el mechón de cabellos que hacía equilibrio en su rostro, levantó la cabeza y su mirada se tropezó con la mía. Pensé que se molestaría, que gritaría o haría algo por el estilo. Pero no. Sonrió con una sonrisa pícara. Me dio la espalda y se sujeto el brasier. Ni siquiera se tomó la molestia de correr la cortina. Esa noche fue calurosa. Los árboles de la calzada estaban quietos. No se movía una sola partícula de aire y el único ruido en mi cuarto era el tic tac del reloj en la mesita. Encendí el televisor y, como cosa curiosa, me quedé dormido. Lo único que recuerdo es el sonido del motor de un carro alejándose. Hundí mi cabeza en la almohada y un rato después me llegó el cacareo de la voz de mamá, diciendo: —Tienes que ver esto. —¿Qué? —le respondí entre sueño. —Tienes que ver esto —repitió eufórica. —¿Qué horas es? —Son las siete —le oí decir. Corrió la cortina y pude ver, en el jardín de doña Doris, un enorme aviso de “SE VENDE” y a un pequeño grupo de curiosos comentando, sin duda alguna, el hecho. Al parecer, la noche anterior, doña Doris y su hija se habían marchado sin dejar rastro. * * * Desde entonces han pasado diez años. Estoy en Bogotá. Es una mañana lluviosa, hace un frío bárbaro, una espesa bruma baja de las montañas y me encuentro sentado en un café de la 93 esperando a una amiga. El reloj del salón marca las nueve en punto y sigue avanzando. Una de las chicas que atienden me ofrece el periódico. Es un ejemplar de El Tiempo del día anterior. Lo abro. Lo ojeo. Allí, en un cuarto de página, en un recuadro, está la fotografía de dos mujeres, impecablemente vestidas, mirando a la cámara como dos modelos profesionales. “La policía internacional detuvo en Miami a dos colombianas acusadas de narcotráfico y trata de personas. Las detenidas hacen parte de una banda que...”. Tras un momento de duda, miro y remiro embobado aquellos rostros. Pero no hay posibilidad de equivocación: aunque hubiesen pasado cien años, jamás hubiera podido olvidar a Jenny y a su madre, dos mujeres que habían hecho parte de mi vida y que ahora hacían parte de la leyenda negra de un país. ** Joaquín Robles Zabala robleszabala@gmail.com Narrador y ensayista colombiano (1969). Es profesor de comunicación de la Universidad Tecnológica de Bolívar (http://www.unitecnologica.edu.co) y de la Fundación Universitaria Tecnológico Comfenalco (http://www.tecnologicocomfenalco.edu.co). Es profesional en lingüística y literatura de la Universidad de Cartagena (http://www.unicartagena.edu.co) y candidato a Magister del Instituto Caro y Cuervo (http://www.caroycuervo.gov.co). Textos suyos, tanto periodísticos como literarios, han sido publicados en los diarios El Tiempo (http://www.eltiempo.com), El Espectador (http://www.elespectador.com), El Universal (http://www.eluniversal.com.co) y revistas culturales como Noventaynueve (http://www.revistanoventaynueve.org), Transformación e Ítaca. En 1996 obtuvo una beca de creación individual del Ministerio de Cultura de Colombia (http://www.mincultura.gov.co) con el proyecto de novela Una pistola para alquilar. Es autor del libro de cuentos Golpe de daga. Tiene inéditos una novela, un libro de cuentos y un volumen de ensayos. Reside en Cartagena de Indias. === Poemas Sergio Manganelli ========================================= Ahora que ya no guardo prisas, ni azares de primera mano, ni cumbre a plazo fijo, ni coartada idiota, o amuleto feliz contra el olvido, ni besos desayuno, ni graffitis de amor sobre muros de trigo. Justo cuando se duerme mi desánimo la siesta del domingo y el carrusel de insomnios se abstiene de sortijas, ahora que mi rencor anda descalzo, que las nueces son mucho más que médicos y ruido. En este tiempo en que las bienvenidas tiemblan en los espejos y el pasado nos pica como un cuervo de exilio. Precisamente ahora en que ya no soy huésped debajo de tu piel, ni miel bajo tu ropa, me afiebra el horror cotidiano, mientras aguardo turno en la antesala del miserable destino. Recién en esta tarde de muelle sin pañuelos, silencio sin conjuros, plumas huérfanas, ojos sin deseo, acupuntura torpe contra el miedo, mayo sin poesía, soledad y trapecio. En esta hora que no transmite nada, este rato perdido, sin cuerda en el reloj, pantano de las emociones, arena y espejismo. Esta calle desolada, este latir sin sangre, esta hiel y este frío. Acabo de descubrir una paloma sin rumbo que me anida en la puerta, un caracol de lluvia, reproduciendo el eco de un dolor repetido. === El tiempo es un café humeante sobre el mármol, que amuralla en vapor los signos de las manos, y la telegrafía aguda de los ojos, en este juego de verbos conjurados. En este territorio de aromas invernales. Casi una invocación de miel sombría. Sobre su luz detienen mis palabras su errante levedad de aves marinas, y restalla en su lava mi aliento constelado. (quizás la madrugada remiende los silencios) La lluvia alza su altar de transparencia, y yo dejo de estar en donde estaba, para soltar a andar la rueda del otoño. === Como si fuera mía la vocación lineal del horizonte, y este cuerpo que viaja detrás de los cristales, ya preso de una red de truenos y sonrisas que fecunda esas horas de flor deshabitada. Y me alejo de sombras y pocillos, entre el follaje ardiente de las gotas, hacia azules panales y arrecifes, buscando desvaríos del crepúsculo, túneles y ventanas sumergidas. Hacia una isla púrpura de copas y racimos, en donde se desgranan los hilos invisibles de la marinería. Germinaron entonces los primeros relámpagos, y el cielo salpicaba de campanas la noche. *** El fuego de agosto Llueve sobre las calles todas las lluvias juntas, como si un mar de grifos se abriera de repente, y la sangre del suelo nos mojara las manos. Llueve bajo el silencio, sobre los sueños llueve. Lluvias blancas o negras, lluvias con olas breves, que arrastran en su cauce las lluvias del pasado. Con espejos de estrellas, y un aliento de sal que nos vierte en la boca besos verdes, o pálidos. Lluvias marinas y terrestres, celestiales y diáfanas, que el océano empuja con su carga de algas, cual una savia dulce de azúcar cristalino, enjugando en la noche la plenitud del alba. === Sobre los barcos llueve, que encallan en la nada. Llueven todas las lluvias, las de ayer, las de siempre, las azules, las verdes. Sobre todo las verdes. Y el agua vuela y viaja en un juego de espuma, como potros de viento tronando en las ventanas. Mientras agosto mece sus raíces doradas. Y el agua cae y cae, como piedras al alma. === Ya no creo en la luz, salvo en la atlántica centella de la noche, ni en ninguna penumbra más grave que el destino, y es la alegría apenas un lúdico placer, un pasatiempo, del que vuelvo deshecho, al críptico hospedaje de las sombras. === Una infancia dos perros trescientos domicilios cuatro generaciones cinco centavos seis olvidos siete hermanos ocho auroras de fiebre y roedores nueve o diez padres que exijo como tales. Once de copas doce años de amor a primer tacto trece de la buena suerte catorce abrazos de mano única papeles al día nunca taxi. Quince inviernos mortales o marchitos. Dieciséis consignas y pancartas diecisiete oscuras decepciones dieciocho caer y levantarse, así por siempre al infinito. === Veintisiete pastillas anti-insomnio, una por cada año, de acuerdo con la lógica perfecta del instinto. Salvo mejor criterio del profesional. Media escuela, un cuarto de ternura en abanico, dos tercios de delirio. Quinientas toneladas de memoria. Un palmo de optimismo. Dos docenas de camas, tres decenas de ausencias terminadas en a, casi cuatro centenas de azul literatura. Cinco lustros de aire en los pulmones. === Un Auschwitz propio, a metros de la city, y millones de escenas de las que por pudor, por bronca o por desidia, ya no acuso recibo. Escribo transporte e inicio otra planilla, rubricada por pájaros y arcángeles, comenzando de cero y hasta cuándo. Sin guarismos, ni ecuaciones de férrea matemática, el saldo es definitivamente luminoso. Al fin de cuentas, no poseer nada es poseerlo todo, y viceversa, claro. *** Ícaro en la estación de trenes “Hijo del cerro, presagio de mala muerte, niño silvestre...” Joan Manuel Serrat Sufrir, sufrir hasta morirse, mañana, el martes, cualquier día, lapidando ternuras y alegrías fusiladas al claro del olvido. Enlutar las campanas, cegar de negro paño la dolida visión de los cautivos, sufrir de desamor y de delirio, de paz atormentada, de sangre que se vierte en el rastro fugaz del fugitivo. Sufrir en los establos que no son de Belén, ni mucho menos, en la tiznada lágrima que pende sobre el rostro infeliz de tantos niños. Sufrir el hambre, el frío, el silencio de Ruanda, el oprobioso amor de las favelas. === Sufrir la muerte misma y su anticipo, que es este dolor hondo en el costado, este ya no saber quién soy, qué somos, ni en qué puede aliviarte esta mirada. Y verte cada noche deshacer los andenes, sonriendo de fatiga y pegamento, jugando a las barajas con tu ángel de la guarda, que se viste de azul como tu miedo. Hasta que una mañana te barran de la acera. === Las gotas van y vienen, se mecen, se descuelgan, transfiguran la tarde en claridad y verde, cincelan en lo árido un mundo cristalino, un brotar de matices y duendes incorpóreos. Y luego, a la perfecta hora en que los pájaros diseminan al aire la fragancia, descubro en la húmeda tersura del follaje, un verso candoroso, o una mueca anhelada, que desbarata el intento, la malsana tendencia, de sentarme a morir bajo los álamos. === “...El sueño se hace a mano y sin permiso arando el porvenir con viejos bueyes”. Silvio Rodríguez Arar la tierra con los pies, paso tras paso, reconociendo el eco de secretos abismos, la roja vibración de la semilla, el sabor de la luna en el silencio. Desempedrar las calles del olvido, robarle sus fulgores a la sombra, marchando en el vacío, a tientas, como un ciego. Bebiendo de la vida hacia la muerte, sin espigas, ni pan para mañana. Dejar dormir la aurora en la sal de su lecho, mientras el vino sangra bajo mis cicatrices, y vierte sobre mi alma un fuego para siempre. No hay camino, ni luz, tan sólo pasos. === Un agua de naufragio en las esquinas, praderas invernales, soles verdes. Arena de los surcos de la gloria. Eclipses transparentes. Y mi ansiedad un río, que se tropieza a veces con tu nombre. === Llevan mis ojos la luz de la tristeza, y un amargo dulzor de frutas y de ausencias. ** Sergio Manganelli smanganelli@hotmail.com Escritor argentino (Haedo, Provincia de Buenos Aires, 1967). Sus trabajos han sido publicados en una docena de diarios argentinos, así como diarios de México. Ha colaborado con revistas literarias de Argentina, España, México, EUA y Puerto Rico. Entre 1991 y 1998 ha obtenido una treintena de premios literarios. === Burbujas de materia oscura Juan Carlos Urbáez M. ================= A la hora de crear nuevamente el mundo le había calentado la cena al papá, que llegó más temprano, con tres bolsas cargadas. “Esta noche hubo poco trabajo”, se excusó mientras dejaba sobre la mesita de la cocina las verduras y legumbres compradas a mediodía a un vendedor ambulante. Jabón azul en ristre, el padre fue al lavaplatos a desterrar el aceite de motor de las manazas y los brazos olorosos pues, de paso, el auto se le había accidentado a la altura de Plaza Venezuela. “Sí, lo sé”, dijo la hija, mientras servía los ravioles en un plato hondo de peltre, recordando que en algún momento anterior a la caída de la noche tuvo la imagen del reloj luminoso que podía divisarse como el faro de una costa inasible. El padre no acababa de acostumbrarse, pese a conocer esa condición de la hija desde cuando ella se le plantó adelante tras abandonar juegos en la rueda y los columpios para decirle que en el futuro querría conocer los acantilados que apuntaban al sureste, en cuyos extremos él había probado hacía mucho ya el vino, la fragancia de las orillas y el rumor de las mareas altas. Aura apenas había cumplido cuatro, nunca había estado en Italia y casi le produjo un síncope al padre tras poner en palabras cada uno de los sentimientos que acongojaba a un hombre escasamente dado a la nostalgia. “Dime qué estoy pensando ahora”, pidió, por si las dudas. “Estás pensando en la primera vez que viste a mamá, en el mercado de Quinta Crespo”, contestó entonces la niña, con agilidad de palabras inusual en alguien que se veía en aprietos para hacer figuritas de plastilina y para deducir —delante de maestras emparentadas sin saberlo con Torquemada— que eme más a equivalía fonéticamente a ma. Aquella noche en la cocina, que no resultaba muy espaciosa, el padre se sentó a la mesita que, de tan pegada a la pared, siempre la hacía retumbar un poco. Empuñó el tenedor y, abochornado como una persona siempre incapaz de dar ante determinadas preguntas las respuestas que solían ser las mismas y saltaban a la vista, murmuró con algo de amargura: “Cierto, ya lo sabías”. Aura salió a la sala. Con los solos bombillos de neón de la cocina encendidos en el apartamento ubicado en un piso catorce, una luz a veces roja, a veces azul, invadía los sacros y coleteados espacios y les daban también existencia subrepticia a los libros que aparecían de un color y volvían a la oscuridad desde un color diferente. Si Dios quería, y tan pronto concluyera el tiempo estipulado por los reglamentos internos de la universidad, los manuales de psicometría que Aura había estado añorando por cerca de un lustro reemplazarían a aquellos libracos de metodologías de la enseñanza. Se asomó a una de las habitaciones. El paso rasante de la luz rojiazul delineó y desfiguró a la madre, que se había acostado apenas se tomó el jarabe, cerca de las diez y media. Como no estaba del todo dormida, musitó si había vuelto el esposo. “Acaba de llegar, está cenando”. “En ese caso, dile que no se apure y que me traiga un vaso de agua”. La luz pulió al regreso las agarraderas de la silla de ruedas siempre lista. Aura volvió a la cocina y se halló ante el plato sucio y sin restos de pasta que los padres suelen dejarles a las hijas en el fondo del fregadero para que los laven. Así que, desde jóvenes, ya tenían que restituir el orden divino del universo y, de paso, dejar los platos bien secos junto al resto de la losa. Lo interesante es que sólo ellas saben que eso es así; por ello friegan sin rechistar. La mujer vio al padre apoyado sobre el marco del ventanal, rojizo, luego azul, de nuevo rojo, azul, rojo, azul rojo azul rojoazulrojoazul. “Están pidiéndole la cédula a la gente abajo”, informó el hombre. “Un operativo. Esa pobre gente se salva de los ladrones y al final los agarra la policía. No sé cuál de las dos cosas será peor”. “No te preocupes, esta noche nadie te va a robar el carro”, se oyó la voz desde la cocina junto con el sonido del chorro de agua estrellándose contra el fondo metálico y, de corolario, un chirrido que podía indicar experticia en el lavado de la vajilla y despilfarro en el uso del detergente. “No, si yo no estaba...”. Lo había vuelto a hacer. “Tú, ¿no te cansas?”. “Puedo dejar de hacerlo por hoy, si quieres”. “Estaría bien, un poco de privacidad ocasional no me viene mal. Ni siquiera por ser tu padre. Al cabo, no engañaría a Carmela”. “Y, ¿quién era esa tipa pelirroja..?”. Con expresión de descreimiento y los brazos cruzados, Aura se paró bajo el travesaño de la puerta de la cocina, transformada en una silueta larguirucha y en el marco de una danza de balizas. El padre no volteó, pero ella sabía que se había sonrojado. ¿Cómo ocultarle cosas a una hija que con el transcurrir del tiempo había aprendido no sólo a usar su don a voluntad, sino a respetar las vidas ajenas —aun la de su padre—? “Una pasajera. Era a la que llevaba cuando se me accidentó el carro”. Aura miró compadecida al padre, que muy en contra de su voluntad había jugado durante más de veintiocho años el papel de enfermero y no tanto el de amantísimo esposo. “Puedes estar tranquilo”, anunció la hija, ahora de color rojo, al lado del padre que le agradecía en silencio. “Ahora mismo no lo estoy haciendo”. Era casi la hora cuando el padre se retiró, llevando el vaso de agua y en bandeja con toda la solicitud que admitía el caso. Desde el ventanal, Aura echó un vistazo que se desbarró a través de la puerta de su propio dormitorio. Giuseppe, el hombre al lado de quien Aura había resuelto compartir la vida —o al menos morir en el intento de lograrlo—, había tenido una jornada pesada. Ella había entrado horas antes en el cuarto. Entonces besó al marido en la frente y, cosa que le produjo alivio —pero también preocupación—, el hombre ni siquiera se inmutó, en la suerte de coma profundo dentro del que se sumía a menudo, que intentaría revertir el despertador programado a las cinco y cuarto de la mañana, el cual sonaría a un cuarto para las cinco y despertaría de ese modo al suegro indigestado con los ravioles, a la suegra sedienta de agua y movilidad, a la esposa trasnochada y ojerosa, a los vecinos de los tres pisos inmediatamente superiores al apartamento de los Magaldi, a los habitantes de los cuatro inferiores; pero a Giuseppe, qué va. Al comprobar que esa noche Giuseppe tampoco la interrumpiría, que la dejaría diagramar los vórtices del tiempo cuando el sol tocara el fondo de la tierra, la oscilación flamígera aún no se había apoderado de la sala. Roja, luego azul, nuevamente roja, Aura se sentó con las piernas entrecruzadas en el suelo de la sala. Ya libre de la luz blanca desde la cocina, sólo acompañada de sus propias apariciones y desapariciones, vaciló antes de encender el equipo de sonido. La medianoche, recordó, siempre había sido un momento temido por el resto del que ella, en definitiva, no formaba parte; era el instante mágico en que los monstruos afluían hacia el mundo desde sus guaridas igual que un mar de lodo deslizándose por sobre una colina de areniscas y hojas resecas, pero también los ángeles, si acaso existían, se enrumbaban a esa hora. Azul, Aura cerró los ojos, con las visiones acumuladas de los ocho mil quinientos años de edad de su alma desplegando una hilera que incluso a ella se le perdía de vista. Se cubrió las orejas con los audífonos, dejados cada noche encima del equipo. Oprimió un botón con el dedo enrojecido, sacó de su estuche uno de los discos compactos, lo insertó en el equipo y, como cada medianoche desde cuando a Aura le dio por reconstruir la humanidad a su gusto, un hombre empezó a precipitarse —a la manera de un cometa que regresaba al viejo lugar de siempre— de la memoria de una cuyos únicos anhelos consistían en que su propia creación respondiera a los gemidos necesitados de una palabra en el otro extremo del paredón, y en que la respuesta viniera dicha en el lenguaje que invocaba las fuerzas más profundas, más alejadas del alcance de los niños, que el otro apenas pudo balbucir a medio camino del fondo del abismo, la tarde en que soplaron al mismo tiempo los vientos del este y del oeste. Al salir como un dado rojo, luego azul, de la mano de Aura, y bajar por los alambres de cobre recién soldados con pistolita y pegamento, el hombre entró en la burbuja de materia oscura que flanqueaban balizas policiales y se aislaba de los gritos de Alto, policía dentro de la cual daba igual residir arriba o abajo, donde algunos monstruos resultaban dignos de compasión y no todos los ángeles de fiar, donde cada rostro y cada nombre conjurado eran lo mismo. El mundo, con su único habitante, volvía entonces a existir. ** Juan Carlos Urbáez M. jcurbaez@gmail.com Escritor venezolano (Caracas, 1972). Licenciado en letras por la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve; 1998). Reside en Treviso, Italia, donde mantiene una banda musical de género alternativo. Textos suyos han sido publicados en las antologías Narrativa de Aragua (1970-1996) (compilación, prólogo y notas de Alejandro Ramírez, 1997) y Muestra de minificción aragüeña (1979-2000) (compilación, prólogo y notas de Beatriz Mester, 2001), ambas publicadas por la Secretaría de Cultura del estado Aragua. === Poemas Mabel M. Bellante ========================================= *** La gesta, otra vez Me disgrego, loca embelesada por los extramuros, lo espurio y lo nítido, por el sentido del humor más fulminante. Qué escándalo, tal falta de recato natural. Me pregunto qué se está gestando esta vez: ¿un ensayo? ¿sobre un poema? ¿desde lo intacto de un intervalo? Si nada fuera de esto me existe, ni siquiera el recuerdo del clima donde quedó el esfuerzo. Y si el tiempo transcurre sin precisar, ¿qué es lo que se transforma en mis manos mientras la tarde crispada permanece? Me obligo a ser trascendental y receptiva, me sé caída, sin ciclos, y a mi amor lo estudian las estrellas. *** Este clima Esta falta de lunas y lloviznas dibuja espacios, como ramas que bucean en la oquedad azarosa de lo ausente. Mi mirada se expande y te enraiza adentro nuestro o afuera de un abrazo que roza frutos del árbol sumergido. Tus nociones regresan a encarnarse en una sombra común que no comparte burbujas ni brotes ni temores. Caverna única. Azul. Que gesta grutas y se vuelve sustancia transmigrada por vaivenes intensos de palabras. Este clima de niños en su juego es un cielo viscoso sin peligros que carece a la vez de piel y venas. *** Varias veces Sin ganas de tener la piel que algunos dictadores del desgarro cursi de mi alma quieren que tenga, en una pelea despareja y aburridora con algunas manías y adicciones, soy empate como único resultado hasta aquí. También una cuestión. Me abarco entre signos elegidos por una memoria pudorosa que escapa de mis alarmantes [tendencias y que a la vez usa todo su poder merlinesco para [obligarme a que observe los cambios en los demás y hacia mí. Soy pleonasmos, cuando busco averiguar qué porción de mi coraje habrá oficiado de dardo tranquilizador a lo ajeno. Si soy indefensa o inofensiva es consulta de un pasado cuyo [vertiginoso olvido ha decretado que pase a formar parte de todo [aquello que no importa por falta de respuestas. Aunque muchas veces lo deseo, no estoy de paso. Y a la vez, vestida de sostén inexistente, corro a formar parte de un instante suspendido que vive [sugiriendo que al ser liberado me liberará. Varias veces ha pasado. Como si yo fuera la misma situación intranquila, la que nunca llega a volverse peligrosa [entre perros rabiosos, la que me destierra a lo que está [definitivamente lejos, la que nunca voy a finalizar. *** Reconquistando Ubicado en el horizonte de una extraña historia, mi cuerpo fue despertando. Entre las secuelas de tanto tiempo siendo fracción abrazada por sombras que intentaban que no volviera, muchos miedos están olvidados bajo el poder de los deseos propios. Ahora observo las estaturas y fijo límites. Lo que antes era alto ya no lo es. Continúo reconquistándome, alma extraviada en una pantanosa tristeza. No necesito mandar cartas. No necesito escuchar voz alguna. Para renacer debo, primero, morir a lo que nunca he sido pero que creí ser. Volver, desde un lugar al que casi no sobrevivo. ** Mabel M. Bellante mbellante@speedy.com.ar Escritora argentina (Buenos Aires, 1964). Es profesora y bibliotecóloga y estudia la licenciatura en bibliotecología y documentación. Mantiene una bitácora personal en http://ebelina.blogspot.com. === El lugar de todos los deseos Jaime Luis Albores Téllez =========== La mujer iba caminando con pasos lentos y pesados, como si sus zapatillas fueran de plomo y tuviera que arrastrarlas. En su rostro había un gesto: que fingía una sonrisa, que dibujaba cierta aceptación de su vida o más bien un gesto de no me queda de otra en esta vida. De su vida de casada, de su trabajo ruidoso en el periódico por las prensas, los linotipos y los teléfonos sonando uno tras otro. Su andar notaba cansancio causado por la rutina. Se detuvo. Leyó como siempre el letrero luminoso “Mis piernas son las tuyas, andemos juntos” que sobresalía de los edificios color ladrillo y que también miraba desde la ventana de su recámara. También recordaba, como siempre, que una vez vio entrar a su marido a ese lugar del letrero luminoso, donde las mujeres bailan sobre una mesa enseñando las piernas, para después verlo salir con una de ellas. La mujer se encogió de hombros mientras veía el letrero luminoso y siguió su camino con desgano... —Ya no aguanto más. El letrero luminoso y el ruido de la música. Nos vamos a volver locos. Mírame, mujer, no puedo ni moverme del sillón, tantas noches sin dormir me están matando —le repetía todas las noches su marido. —Para decirme eso no necesitas gritar —le contestaba. Los colores de los focos cambiaban de color las paredes de la sala que permanecía en penumbra. —Y ni siquiera me oyes lo que te digo —decía furioso. —Sí te escucho, pero bien sabes que no tengo tiempo para dedicarme a buscar otro lugar. Otro sitio que tú te encargarás de arruinar con tus gritos, con tu desesperanza por no encontrar trabajo, con tu... —Si yo viniera sólo a dormir como tú, tampoco me importaría, pero soy el que sufre este encierro y el no poder dormir bien. ¿Y qué otra cosa podría hacer él sino estar acostado en el sillón? Esperando que ella le sirva a su comodidad, a su inutilidad para hacer algo. Sentía horror de llegar a aquella casa, de ver a su marido gordo, demacrado, sucio, barbudo y oliendo a cigarro. A veces se le quedaba viendo hasta con ternura, en silencio, como se mira el lugar vacío de un ser querido, amado, que murió muchos años atrás. —Ten paciencia, dentro de unos meses tendré un tiempo libre y buscaré otro lugar donde vivir. —Y mientras, volviéndome loco, a oscuras, sin moverme y el cansancio de no dormir. Te pido por lo que más quieras busca otro departamento, ten un poquito de iniciativa después de trabajar. —No te das cuenta de mi cansancio, que descanso poco y... —¡Busca otro lugar, pronto! Y aquel hombre era el pulcro, soñador, el mago, que más decir: el que todo podía; para el que no había imposibles; el que todo lo arreglaba mágicamente; con su vestuario: trajes perfumados y zapatos lustrosos; él, que iba a esperarla todas las noches a la salida del periódico; él, que la miraba a los ojos y se detenía en cualquier esquina para comprar una flor, un dulce o para invitarla a un café, a un cine... El tiempo pasó y la boda llegó y seis meses después él se estaba acostando con una de las “Mis piernas son las tuyas, andemos juntos”. Y en una de esas tantas noches lo atropellaron; ella nunca supo quién fue, ni él tampoco, pues estaba muy borracho. Una voz temblorosa le habló para decirle que él estaba en el hospital, y sospechó que fue la bailarina de “Mis piernas son tus piernas...”. Cuando llegó a verlo, un médico le informó que él tenía problemas en la cadera y no volvería a caminar... Una enfermera gorda, en silencio, le entregó en sus manos las pertenencias de él. Y un mes después sentía horror llegar a aquella casa y escuchar los gritos en forma de reproche y odio. La mujer suspiró tristemente y se detuvo frente a un anuncio que tenía un lago dibujado. Leyó detenidamente el anuncio y se dio cuenta de que aquel lugar no estaba lejos. Se imaginó viviendo cerca de allí. Abordó un autobús y al cabo de unos treinta minutos vio el lago y sonrió, mientras el camión rodeaba el lago iluminado por enormes focos que colgaban de postes y árboles, sintió nostalgia por el lago, deseó ser lago... El autobús frenó bruscamente y el chofer gritó hasta aquí llegamos... Vivir rodeada de árboles, aves y gente que pasa de paseo, entre risas y silencios, siempre en el mismo lugar, sin prisas, descansando, sin moverse más, viendo los crepúsculos; y el chofer esperando que descendiera, hablándole, esperando impacientemente... Y ella en el lago, mirándolo, sin importarle nada, sin oír al chofer cansado..., descansando del ruido de su trabajo, de los gritos de su marido, de la prisa, tendría silencio y paz para soñar, para volver a creer en Dios, para escuchar palabras... —Hasta aquí llegamos, voy a hablarle a un policía—... sentir un leve movimiento constante por el aire, el viaje lento de las lanchas con sus enamorados dentro, en las noches tener a la luna mirándome, quedarme desnuda para siempre, tener a la lluvia y hacerla mía. ¡Ser un lago sin tiempo! —Hasta aquí llegamos, policía, policía —decía a voz en cuello el chofer. Al escuchar los gritos la mujer se estremeció y hasta le faltó el aire. Miró al chofer por primera vez, se levantó del asiento y bajó del camión corriendo hacia el lago con la idea fija de sumergirse en él, de convertirse en el lago. ** Jaime Luis Albores Téllez jaimealbores09@yahoo.com.mx Escritor mexicano (Tlaxcala, 1964). Es maestro de primaria. Textos suyos han sido publicados en el suplemento cultural Sábado del diario Unomásuno (http://www.unomasuno.com.mx). === Poemas Jannet Weeber Brunal ====================================== *** Réquiem Sobre el húmedo asfalto se pueden observar, emergen de los suelos cientos de negras cruces, negras como su destino, gélidas como sus restos. Se siente la pesadez de la muerte en el aire, se oyen las voces apagadas por la desgracia. Sueños truncados, sonrisas perdidas, maternidades mutiladas, abrazos arrebatados, libertad exilada. Caminan por inercia los que quedan, las almas no habitan, llevados quizá por la certeza de que los próximos serán los otros porque a ellos ya se les fue la vida. *** (D)evolución Ya no somos los mismos es cierto se han robado de nuestras miradas la inocencia que deslumbra, a tientas buscamos entre las ruinas un anhelo que ya no existe, se visten de hastío nuestras primaveras y bendice el invierno la sequedad de las almas nos falta coraje, se lo ha llevado el horror de cada día, la invasión de nuestros escondrijos a manos de los subversivos del corazón, la tortura de nuestros nombres engravados en tierra de nadie atrás quedó nuestra osadía, la diezmaron con el soborno digno de estas cofradías que cambian palabra y pensamiento por souvenires de almas perdidas se acabaron las oraciones, la insolencia del día, las mariposas amarillas, el abrazo del mar, la ternura de la noche ya no tienen dedos nuestras manos, sólo nos quedan muñones y esos no alcanzan para armarnos para amarnos y no quedar yertos es cierto ya no somos los mismos ¡oh patria! ¡oh dolor! con lágrimas de sangre a ti imploramos desagrávianos la vida y devuélvenos nuestro cielo. *** Réquiem II Esa que se refleja en la ventana no es ella, es otra. Es otra la que mira apacible, como a la espera de reconciliación con aquella piel ajada de surcos profundos y tiempos invisibles es otra la que entreabre los labios agrietados por la falta de besos o de simple deseo vaya uno a saber para quedarse muda de horror es otra la que agita su cabeza de forma frenética para espantar los demonios o, en su equivalencia más antigua, sus ángeles ahora con alas de marfil es otra la de ojos de pantano turbios, negros llenos de dolor le recuerdan a alguien pero no atina a saber a quién se sabe perdida pero falta quien la encuentre cierra los ojos por un instante para robársela a la memoria. *** Aquí No quiero asustarte, mi niña, le dice, pero aquí no pasa nada, el viento se ha llevado los últimos indicios de vida, el cielo ha mudado de piel y las golondrinas no vinieron a hacer su verano los árboles se han quedado ahora inmóviles, sus raíces renunciaron y vomita la tierra una espuma negra, debe ser una bienvenida al hastío No son hombres los que habitan aquí, no, son apenas susurros medio audibles en los estertores del vacío ensordecedor, almas en pena o con pena como dirían los de allí. Aquí no pasa nada el tiempo, ese que es lineal y transforma, aquí dejó su carta de despedida la selló con la tinta del olvido y se volvió hipérbole No quiero asustarte, mi niña, le dice, pero aquí pasa de todo, sin embargo, aquí no pasa nada. *** Acaso Como la roca ansía a la soberbia y rugiente ola, como el gorrión a su limonero como la raíz a la tierra nutricia como la vela al viento para que la hinche, así te ansío yo Como quiere la flecha rauda a su fiel destino, como el susurro a su expectante oído, como el llano a sus estíos como el ocaso a la oscuridad así te quiero yo Como espera la soledad a la muerte el vacío a su desespero la respuesta a la pregunta la limosna a su limosnero así te espero yo Acaso será que ahora te ansío que hoy te quiero que mañana te espero pero tú ojala sea acaso nunca llegues. *** Elocuencia Me gusta cuando dices flor nacen de tus cálidos labios gloriosos jardines de siemprevivas y margaritas me gusta oírte decir sueño te suena a toda esperanza necesaria para enterrar dolores añejos libertaria de almas en cautiverio me gusta cuando dices fuerza aplasta tu férrea voz la mano envilecida que se levanta agoniza el horror ante tu puerta me gusta como te sale locura llueve sobre nuestro cielo una miríada de constelaciones cabalgan al unísono pasión y ambrosía me gusta oírte decir amanecer despiertan contigo los arroyos a lo lejos emergen de tu oeste rayos de luz de mi mediodía me gusta cuando susurras amor a mi oído te sé entonces mío y que envuelta en estas sábanas entretejiendo sueños o deshilachando palabras soy simplemente tuya. *** Inhabitados Esta masa de carnes, tendones y sangre que es el cuerpo mío siempre está en pos de algo que lo haga vibrar y sentir como que existe cuatro paredes que lo protejan nuestra comunión de labios un libro predestinado un par de zapatos tus abrazos cada tanto un dolor invencible tres litros de agua incontables bocanadas de aire una pieza de Chopin tu caliente ambrosía un verdadero tentempié el rugido del mar el susurro del viento la banca del jardín inglés mis noches de luna el tenor de tu voz el sol de mediodía las remembranzas del pasado ese antiguo desamor tu infinito amor mis soliloquios maquiavélicos el teatro que es esta vida. A este cuerpo que todavía se tiene en pie no sé si darle una medalla al valor o tenerle lástima de la necesidad que respira. *** Poema del abandono Bastaron las sombras jadeantes de mis ansias en la pared para que se me antojaran viejas acaricié la piel desnuda y cobriza adornada con destellos de nostalgia y la presentí vetusta, añeja eché un vistazo al reducto de mi pasado que prometía un mejor futuro y lo hallé adusto, hecho añicos, ya viejo me ausenté de los ojos secos caminé por los andamios de mis párpados y los encontré nublados, cansinos encendí la radio de mis latidos y su música fue un triste adaggio ha muerto en su cuna el suspiro el azar sale de su escondrijo me susurra que todavía siente sólo duda, no está viejo, no se ha ido pero hoy enterré un corazón ausente, sin dolientes y vencido. ** Jannet Weeber Brunal alexa19761@hotmail.com Escritora colombiana (Montería, Córdoba, 1976). Reside en Alemania. Es licenciada en idiomas y especialista en traducción. Trabaja como docente freelance de inglés y español en distintas instituciones educativas de la ciudad de Múnich. Su producción literaria permanece mayoritariamente inédita. === Tres relatos Lesbia Quintero ===================================== *** El disidente Él me dijo que practicaba el Tao y le creí. Él me dijo que era un experto en el Kama Sutra y también le creí. Por eso me fui con él, por eso mi mirada se perdió en su pelvis adiposa. Un apéndice minúsculo y macilento apareció ante mí; estoicamente soporté una jornada de entradas y salidas exasperantes hasta que el extenuado rufián quedó colgando como si fuera un enano ahorcado. Me dio un ataque de risa, pero no fue de burla, jamás me hubiese reído de tanta desgracia. Mis carcajadas fueron de pura histeria. Él ocultó avergonzado el tornillito que me torturó durante quince minutos. Yo salí silenciosa de aquella estancia, y mientras caminaba por un pasillo solitario, escuché sin asombro un disparo que aniquiló cualquier explicación tántrica. *** En medio de Héctor y Patroclo La estocada fue rápida, certera. Sentí el frío acero hundirse en mi piel, pero no sentí dolor en ese momento, sólo una desagradable sensación de cosquilleo en mi estomago seguida de una leve náusea. Una corriente inexplicable estremeció el centro de mi espalda en un segundo. Mi cuerpo, víctima de un desvanecimiento terrible, se tambaleó y quedé situado exactamente frente a mi adversario, casi rozándonos. Vi su cara muy cerca de la mía, era como una máscara neutra que no mostraba ninguna emoción. Sus ojos profundos me observaron con una fiereza terrible que nunca olvidaré. Percibí el ceño fruncido, las mandíbulas apretadas y sus labios tan contraídos que parecían una línea de metal. Retrocedió un paso, fue entonces cuando vi la espada ensangrentada y me percaté del origen del hormigueo tibio que fluía desde alguna parte de mi cuerpo. Un pensamiento me asaltó en ese instante y una extraña mezcla de dolor y alegría me embargó completamente: dar mi vida por él. Un vértigo mortal se apoderó de mí cuando susurraba ¡Aquiles! *** El despertar Maleca se sentía confundida y temerosa montada en una camioneta que saltaba por la carretera de tierra. De pronto surgió el recuerdo nítido de un sueño que había tenido ese día. Soñó que estaba sentada frente a un gran espejo barroco y se observaba como un Narciso enamorado, mientras pensaba con irritación en el horóscopo chino que acababa de leer. ¿Cómo se le asignaba el Cerdo sólo por el año de nacimiento? ¡Qué absurdo! Ella tan hermosa comparada con ese feo animal. Sin dejar de admirarse, alargó la mano hasta una caja de bombones. Tomó uno y se lo llevó a la boca, cerró los ojos con deleite, entregándose a un dulce ensueño. Despertó con un sobresalto. A su lado se encontraba don Pascual, el dueño de la hacienda, acompañado por dos hombres desconocidos para ella; inmediatamente comenzaron a arrastrarla por el patio. Maleca se resistió chillando como nunca, muerta de miedo, tratando de retroceder, pero todo fue inútil; unas manos rudas la empujaron hacia la parte de atrás de una camioneta. Antes de desmayarse pudo oír que don Pascual decía: ojalá que en otra vida seas una muchacha para que no pases por esto. ** Lesbia Quintero lectorcomplice@gmail.com Escritora y docente universitaria venezolana (Los Teques, Miranda, 1966). Licenciada en letras por la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve). Actualmente realiza una maestría en estudios literarios en esa misma casa de estudios. Ha publicado Trances y ceremonias de la crisálida mayor (2007) y Los umbrales de Rayuela (2009), y ha sido incluida en Dos escritores ante la crítica (2007), títulos todos del Fondo Editorial Ipasme (Caracas). Ha recibido la Medalla de Reconocimiento del Fondo Editorial Ipasme (2006), una mención de honor en el Premio Nacional de Literatura Solar (Mérida, Venezuela, 2007) y otra en el Tercer Concurso Internacional de Minicuentos Dinosaurio (La Habana, Cuba, 2008). === Miseria blues (extractos) Gregorio Echeverría ==================== *** Sin cruces y sin lápidas El huracán es dócil o indomable pero es viento la lluvia es lluvia torrencial o mansa pero es lluvia y el hambre es hambre existencial o hambre miserable aunque Amador sospecha que el hambre y la miseria debieran ser alaridos y puños indomables cabalgando como proclamara Whitman sobre los tejados de las ciudades y del mundo / porque sólo el aullido universal es capaz de galopar a lomo de los vientos porque sólo un alarido puede contra la furia del torrente porque si el hambre es mansa o dócil acaba en hospitales o almacenada en basurales sin cruces y sin lápidas. *** Miseria blues La manzana lucía —enjundiosa— el hedor de sus gusanos y el negro amenazante de sus plumas aceradas mientras los falsificadores y agentes de la bolsa cobraban sus apuestas y el vaquero contemplaba una vista panorámica del imperio en Cinerama Superscope alineando sobre la arena sus legiones de mercenarios y convictos ávidos de pop corn y cocacola / dentro de los corrales otro ejército de sudacas negros caribeños / chicanos y toda suerte de desgraciados indocumentados sacaba lustre a sus cadenas y a las botas de los suboficiales / sin dejar de ocuparse de las letrinas cepillar los caballos y mantener prolijas las alcantarillas y los desocupados acudían a las quemas / donde se sorteaban unas cuantas raciones de basura cada mañana / para que vieran que también el imperio pensaba en ellos y comprendieran que el día ha de llegar en que la suerte les depare una carta de ciudadanía y el seguro social que les permita vestir sus charreteras y sus cascos / para llevar el orden americano al confín de los desiertos y los mares cantando himnos emocionantes o las viejas melodías de los algodonales. Alguien entonces sopló su saxo hacia las costas del Golfo un instrumento turbador en las manos del Ángel. *** Réquiem por unos bárbaros Ellos cabalgaron sobre las vértebras del imperio desde Pamir hasta la nieve de los Montes Celestes / las laderas del Altai atesoraron espantadas la impronta de sus corceles vírgenes de piedad y de herradura / cosecharon bajo sus cascos unos campos de arroz y las cabezas de innumerables mandarines todo a compás de acero sibilante y el estruendo del cuerno extraña coreografía con que supieron honrar a unos dioses oscuros que ávidos de adrenalina y sangre con paciencia fumaban su hachís o adormideras en pipas imperturbables. Después cayeron las espigas que áureas contemplaban la monotonía de unas estepas a lo largo del Volga y la cebada que los babilonios tostaban en homenaje de otros símbolos que ellos no acataban / abrevaron a orillas del Éufrates y el Ganges sin desdeñar las playas del Baikal y del Caspio y aquel mar que aún no era negro pero ya oscuramente los tentaba. Ellos nunca miraron hacia atrás / desconocían la lengua que era sagrada para los campesinos tibetanos y los pastores kurdos / su mundo fue un mapa de quemazones interminables y cuerpos insepultos no dejaron sino el pavor de un capitolio / unos búfalos en extinción y la memoria triste de unas torres. (Miseria blues, Premio Municipal “Felipe Aldana” 2007. Editorial Municipal de Rosario, Argentina). ** Gregorio Echeverría dissegnogrosso@2000x.com.ar Escritor y diseñador gráfico argentino (Rosario, Santa Fe, 1935). Ha publicado el poemario Miseria blues (primer premio compartido del Concurso Municipal de Poesía Felipe Aldana; Editorial Municipal de Rosario, http://bit.ly/2Lb2dV; 2007). Además, textos suyos han sido incluidos en diversas antologías y revistas literarias. === No quiero ser esa mujer Diana Catalina Rubiano Miranda =========== La vida es bizarra, camaradas, en este momento me estoy muriendo de un dolor de piernas terrible, siento como si alguien me tomara de una pierna y me dijera: perra, sufre, sufre, sufre, y después simplemente me dejara para ahogarme en aspirinas. Todo es tan complicado y deforme en este mundo color rosa que tengo la enorme convicción de que me hubiera gustado ser hombre. Todo empezó hace un mes, más o menos era como un martes, la verdad no me acuerdo, en fin, por esos lados de la semana, llego la imbécil de Karina, una compañera de la universidad, a mi casa, para contarme todos los líos con el novio, la mamá y las amigas. Estuve toda la bendita tarde hablando, hablando, hablando y hablando de lo mismo por cuatro horas y me dije ¿Qué es esta pendejada? Nuestra vida gira en los mismos temas, en las mismas cosas y en las mismas personas y lo más trinco de todo es que nos divierte estar emputadas por lo mismo y estarle jodiendo la vida a los míseros hombres que tienen que aguantarnos las crisis de divas en decadencia. Cuando me levanté, la mañana siguiente, parecía llover con mucha fuerza shhhhhh, shhhhhhh, shhhhhhhh, shhhhh parece que va a hacer frío, me dije, mejor me pongo algo abrigadito, pero a la vez lindo para verme con mi tinieblo y así fue, me fui para la empresa lo más de bonita. ¿Todo para qué? Para que ni se diera cuenta el idiota. Bueno, de repente llegué a verlo en su oficina y nada más lo saludé y ya me estaba sacando el cuerpo, supuestamente porque tenía que organizar unos papeles puffffff pura mierda, lo que él quería era evitarme, pero claro como ha estado tan raro desde que llegó de viaje. Pero yo no me quedé con esas le dije hasta mico, que no me extrañaba ni poquitico, que no me quería, que prefiere trabajar y no estar conmigo buabubu abaubaua bauabauba ubauaba, las mujeres somos muy estúpidas. El tipo trató de calmarme, pero nada, le armé el tremendo escándalo que hasta tuvo que llamar a seguridad para sacarme del edificio, en fin, me sacaron de la oficina y me echaron a la calle como un triste animal, sin chaqueta y con un frío ni el macho, caminé todo el camino hasta mi casa y luego me miré en la vitrina de una vieja tienda de ropa y me pregunté: ¿era acaso yo la que estaba en esa situación?, ¿era acaso yo la que estaba llorando por un hombre? Todo eso me hizo reconsiderar muchas cosas, entre ellas que ya no quería ser mujer, o por lo menos ese tipo de mujer. La típica, lloré tres días seguidos escuchando canciones de desamor, comiendo helado y mirando películas románticas, y me seguía diciendo ¡no quiero ser ese tipo de mujer! Ese mismo fin de semana todo me lo recordaba y empecé a cantar en los bares como una loca desenfrenada y me decía ¡no quiero ser ese tipo de mujer! En la universidad me la pasaba llorando con mis amigas y comiendo chocolates maldiciendo a los desgraciados hombres y me repetía ¡yo no quiero ser esa mujer! La vida es bizarra, camaradas, hoy simplemente me acuerdo de todas las pendejadas que hacemos y me da un ataque de risa infernal porque simplemente somos mujeres y eso ni miles de lavados cerebrales o mil decepciones lo van a cambiar. ** Diana Catalina Rubiano Miranda acane444@hotmail.com Escritora colombiana (Bogotá, 1989). Estudiante de comunicación social y periodismo en la Universidad de La Sabana (http://www.unisabana.edu.co). === Poemas Félix Rodríguez Rodríguez ================================= *** Memoria Nutrido de imágenes inconexas, de fotografías veladas que distorsionan el mapa de mis huellas, y de palabras con significado aparente, casi siempre es como los míos lo relatan, nunca sé cómo finaliza aquella aventura, cómo aquella historia, cómo aquel beso. Ceñido a mí el temor de los hologramas y de los espectros: todo parece, Nada fue. Nada es. *** ¿En dónde estuve/estoy? Batas blancas, con la cruz roja, operaban en el pasillo. Diáfanas las tuve ante mis ojos. Todos estábamos en el mismo lugar, semejaba una cabina de telefonía. Yo trabajaba en un edificio de oficinas de una empresa de productos cárnicos, no recuerdo que haya sido en un hospital, o quizá sí. No lo sé. *** Una palabra extraña Ilusión, que palabra tan extraña. Realidad, buscarte con ilusión cercenándola por las entrañas. *** Estado de coma Me despierto con el sopor amargo de la cicuta en los labios. Abro los ojos y, aferrado al volante, aparezco como por arte de brujería en la otra punta de la ciudad, y en otro lugar de la espada del tiempo, como si despertara de un estado de coma: cerrar los ojos en la tierra y abrirlos en la luna a la velocidad del párpado. Y nunca recuerdo cómo aparezco aquí, perdido, en esta extraña y felina Nada, con un intenso hedor a goma de neumático, sordo al chasquido de los dedos de alguien, y sin saber si he dejado un rastro de entrañas en algún paso de peatones. *** Un nuevo extraño mundo Detrás de mi sonrisa, —dices tú: de felicidad— se esconde una gran verdad, redonda como el mundo, un extraño nuevo mundo: la Olanzapina. Esta es mi felicidad: un drogadicto de farmacia. ** Félix Rodríguez Rodríguez felixrod22@yahoo.es Escritor español (Zaamdam, Holanda, 1976). Trabaja como auxiliar administrativo. Su producción permanece mayoritariamente inédita. === De los carruseles y esa sortija escurridiza =========================== === Agustina Jazmín Moschetti ============================================= Resplandeciente, con esos animalitos de mejillas rosadas y lleno de luces, el carrusel gira como quien no quiere la cosa, casi con desgano. Esa actitud entre indiferente y altiva actúa como un imán que tienta a subirse, aunque sea sobre el caballo más despintado o la tacita con el volante roto, pero subir y mirar cómo se confunden los árboles con la calle y la gente entre vuelta y vuelta, mientras el flequillo irregular se vuela para todos lados, tampoco mucho porque el vaivén es suave como mareo de tierra en sus últimas. Frente a esa jarra desbordante de tentación colorida, Milena no puede más que ceder a la tentación de quedar varada ahí, a unos pocos metros, descubriéndola en sus detalles más íntimos, adueñándose de ellos para siempre en una pictórica imagen mental. Es un carrusel de unos cinco metros de alto del cual penden hilos trenzados de plástico que sostienen a los diversos animales fantásticos, carruajes y tazas. Hay caballos, leones, ovejas, todos con un cono plateado y translúcido que reposa sobre sus frentes —clara paráfrasis hacia los unicornios— y con amplias melenas. El techo estaba cubierto por una fina tela satinada que se volcaba por los lados, dando la apariencia de un toldo, debajo de ella se sucedía una seguidilla de luces con forma de bolita. La barra del centro estaba decorada con espejos que destellaban lastimando la vista cuando el sol los golpeaba perpendicular, con dibujos de esfinges en púrpura pálido y amarillo. A cada asiento le correspondía una correa de cordón blanco y negro; a la altura de los pies, se suspendían dos barras de metal —una a cada lado— para apoyarlos; y una funda acolchonada, bordada con lana roja y amarilla, se encargaba de proporcionar confort y seguridad a quien decida subirse. A la izquierda, la boletería verde con su techo irregular y puntiagudo; a la derecha, el carrito de Manuel —el caramelero, como solían llamar con afecto los niños— con sus algodones de azúcar esponjosos y sus manzanas rojísimas acarameladas, decoradas con una lluvia de pochoclos. El piso era de madera pero estaba pulido por los cientos de pies que pasan a diario y lleno de tierra y arena. Por detrás se dejaba ver la plaza, con sus bancos largos coquetamente inclinados hacia atrás, las hamacas, los toboganes, la gente que camina y las hojas que se mueven rítmicas sin dirección aparente. Todo esto formaba un apacible conjunto, y en eso pensaba Milena hasta que un grupo de niños con guardapolvo verde cuadrillé la despegaron del trance al pasar por su lado, con los boletos en la mano. Estaba sola y aunque pasó sin pagar el ticket la dejaron subir, así que marchó contenta a sentarse sobre un majestuoso corcel lila con la cola trenzada. La campana sonó tres veces antes de dar inicio al apasionante viaje. Los chicos intercambiaban miradas cómplices. Como en un pacto secreto e implícito, todos sabían cuál era el motivo real que los empujaba allí a pesar de la fachada luminosa que viste al carrusel. Esa llave escurridiza que abría las puertas del paraíso una vez más, permitiendo mirar con una sonrisita despectiva a todos los que ya tenían que bajar: la sortija, que pendía jocosa de la mano de un hombre flaquísimo, con la barba enmarañada llena de miguitas de pan. Si bien el paseo se sabe agradable, por sí mismo su valor es nulo. La sortija es la única y verdadera atracción. Ellos son un ejército entero que marcha junto dando la apariencia de un equipo homogéneo y en cierto punto lo son porque todos apuntan a lo mismo, pero por dentro, en todos brilla el deseo individual de vencer al resto, no tanto por el resto sino por uno mismo. Emprenden la marcha con las mismas bases, tienen la misma cantidad de vueltas para intentarlo y de los más de diecisiete que son sólo uno lo logrará. Las reglas son unánimes y claras, está prohibido contar con ayuda de los padres o levantarse del caballo para tomar la sortija. Aunque se destartalen entre risas mientras comen gomitas dulces, establecen entre ellos un vínculo solemne de fría cordialidad. Insondables mitos tejen el velo de misterio que acurruca a la sortija, milenios enteros descansan en su interior y la dotan de un misticismo que la vuelve inalcanzable y difusa, por más que la tengan en las manos. Y eso es lo tentador. La primera vuelta pasó entre risas que se perdían camufladas en el au clair de la lune mon ami Pierrot prête-moi ta plume, pour écrire un mot, pero Milena no hacía caso a la música ni al paseo, tan compenetrada estaba en la sortija roja que se le escabullía de los dedos como crema de leche cuando intentaba tomarla. Las voces —agudas, chirriantes, diferentes— se acoplaban generando una sinfonía donde todo encajaba con una naturalidad asombrosa que nadie parecía percibir. Al majestuoso coro se le unía el rumor de las hojas de los árboles y el ruido a metal que producían los corceles al subir y bajar. Ella, tímida, escuchaba sin oír y guardaba un silencio sepulcral que alguno pudo confundir con miedo al encontrar en sus ojos un rastro vidrioso y fijo. Uno de los chicos de guardapolvo cuadrillé ubicado a dos caballos y un sapo detrás de ella estiraba su brazo con énfasis y rozó la sortija. Emocionado, miró a su mamá que lo alentaba a seguir, levantando las manos con una sonrisa enorme que buscaba maquillar un claro mensaje donde se escribía con letra apretada que esa apacible calma tamizaba la presión que ella intentaba ejercer sobre él, y las pecas se encendían cada vez más en el rostro. Otra ronda y ahora la palpa con el índice, la acaricia. Sus mejillas despedían ya borbotones de destellos bordó. Sobre su brazo extendido cuan largo era se marcaban las venas apretadas. Tercera ronda, la sortija acierta su pequeña manita acalambrada. De sus labios secos y entreabiertos se escapa aire que había quedado atragantado desde que el carrusel inició su viaje. El hombre de barba le sacudió el cabello con simpatía mientras él, victorioso, sacudía el trofeo en alto y saludaba a su mamá que aplaudía y daba saltitos del otro lado de la valla. Los niños fueron bajando uno a uno. Algunos se iban frustrados a sus casas; otros, los más fuertes, osaban columpiarse o hacer castillos con la arena húmeda. Milena no bajó y tampoco lo hizo en las siguientes rondas. Paciente, esperaba agazapada el momento de dar el zarpazo que la lanzaría a la gloria y luego, al descubrir que fallaba, enredaba sus mejillas entre las mangas del buzo azul que le quedaba enorme, buscando consuelo. La insistencia encontraba su punto de apoyo en lo placentero del viaje en sí, en el cosquilleo suave que subía por los talones cuando el unicornio subía y bajaba, mientras que el sol bañaba los párpados cerrados dejándolos translúcidos, susceptibles a la luz y los pies que se deslizan apenas sobre el aire caliente que ascendía del piso mezclado con una polvareda de tierra. Milena, apretando con fuerza la correa para no caer, dejó echar la cabeza sobre el hombro izquierdo. El poco pelo suelto que escapaba del tirante lazo que mantenía firme parte de su cabellera se le enredaba tras las orejas, tensando su piel. Con los ojos ya abiertos se incorporó y pudo ver cómo se confundían los diversos tonos de verde con la gente y los autos que pasaban por la calle, desdibujándose, mientras el carrusel seguía imparable sin dejarse intimidar por los bocinazos que sonaban de lejos y un calor tibio se enredó en su garganta. Volvió a girar y el sol que reposaba en el espejo se le incrustó directo en las pupilas aún dilatadas. El dolor se tensó hasta llegar a su cabeza y sintió un leve escalofrío recorrerle la espalda. Así y todo, no resolvía bajar. Volcó su concentración en torno a la sortija. Sin éxito repetía la maniobra de estirar el brazo un sin fin de veces, mientras el hombre de la barba con migas parecía cada vez más fatigado. Milena supo aprovecharse de esa debilidad y fue eso —o la repetición mecánica del gesto que culminó por perfeccionarlo— lo que llevó a que, en un descuido, le arrebate el trofeo, que apretó celosa sobre su pecho. El carrusel se detuvo y los niños bajaron. Ella tenía los ojos fijos en una de las luces que parpadeaba en el borde, junto a otras blancas que prendían y apagaban intermitentes dándole la vuelta. Como si la hubiese picado una abeja, brincó del carrusel. Se encontraba obnubilada por algo que creía debía parecerse a la satisfacción de un deseo largamente aplazado, pero que era a la vez diferente, muy diferente. Bajó la vista hacia la mano donde pendía la sortija. Las rodillas habían comenzado a flaquearle y con disimulo permitió que el trofeo se deslice. La sortija rodó por sus piernas y golpeó el asfalto con una brutalidad infernal, estallando en cientos de miles de aguijones afilados que caían como lluvia de lava volcánica sobre las camperas, rostros y brazos desnudos de los niños, quienes al ver dibujarse sobre su piel un mínimo sendero de poco caudalosos ríos colorados, gritaban con terror. Los trozos que cayeron sobre el suelo fulguraban en el espejo, generando destellos de luz que destruían la vista. Los pájaros se movían frenéticos dejando caer algunas plumas que se mestizaban con los cordones de los zapatos. Todos empezaron a correr, incluso los adultos que atropellaban a los niños que corrían también buscando refugiarse detrás de las faldas de sus madres. Entre los dobladillos de sus pantalones y los ruedos de sus polleras se arremolinaban tornados de polvo. La gente comenzó a inundarlo todo, primero fue el turno de las esquinas, luego las calles. La escena era pleno movimiento y el mismo silencio ronco que refulgía en medio de gritos ahogados, enredados con las bocinas de los autos que frenaban de golpe haciendo sonar también al pavimento. El hombre de la barba con migas miraba al cielo denso y gris con un dejo de resignación. Milena descubrió que, en verdad, jamás había querido dar otra vuelta. ** Agustina Jazmín Pérez agustinaa.-@hotmail.com Escritora argentina (Buenos Aires, 1991). Es estudiante de letras en la Universidad de Buenos Aires (UBA, http://www.uba.ar). === Poemas Jairo Alberto Castillo Romerín ============================ *** Luz en las cortinas Si pudiera transgredir las leyes que argumentan las reflexiones sobre lo pálido y traslúcido. Si con sólo un golpe de cayado sobre la arena lograra atravesar los parajes de la ruina, lo celeste y la devoción perenne, el desgaste. Introducir así fuese una mano o un dedo dentro de la tersura del idioma que leen y dictan los ángeles durmiendo, pero esta abrasión de luz que me perdona. Saber que sólo así mereceremos el don de ser tan puros como un coro en los labios de Dios y aun así, encontrarnos manchados, con óxido. Si pudiera inmiscuirme en las vecindades del rayo, cruzar veloz los resplandores de esa noche demente exorcizando las cribas de los sueños, pero esta dicha de luz colgando en las ventanas anticipándome sus gracias, atragantándome de luna acumulada a través de las cortinas, suave clavicordio de la idea que perece y en un instante sólo resucita. *** Visita el amor Apremia el amor, encrucijada en el callejón de los desvíos. Se escucha en la puerta un eco de ritos mortales calibrando las espaldas. Algo de miedo está cayendo justo antes de la emancipación de un beso o un pésame rancio en las mejillas. Todo se torna precipitud, urgencia, por acaparar un cuerpo, hallar su aldaba, abrir en él la razón de una esperanza que de algún modo inexplicable aún no estaba muerta. Hay prisa por esperar su noche, quizás la única, nunca ha de acabar porque siempre se esperó por ella. Y es preciso ya que deje de estacionarse entre lámparas insomnes y viva pasmosamente los ruidosos horarios. Se piensa y repasa detenidamente una promesa venidera, candelabro alto e intocable. Agita afuera un humo victorioso que atosiga la vida, comienza a calar la perenne lluvia. Empieza a humear ya todo el fuego. *** Vuelo cojo No siempre la naturaleza muestra los dientes completos, las alas extendidas, las garras filosas. No siempre la palabra, para redondear el exacto termino, el vuelo blanco y soberbio hacia los cielos del Arte. *** Sabio Un canto en el bosque. No es el trino del pájaro alardeando entre matorrales el que provoca tropeles en el sueño, ni la agonía enhebrando la piel de la serpiente sobre el plumaje de los cuervos en verano o la usura del humedal mansamente aconsejando al riachuelo sobre cómo deletrear un abecedario de líquenes dispersos... sino, es esta tela que despercude lo dormido, el discurrir ufano que mana vaporoso de la barba del sabio. *** Tu alma Tu alma, un ala pulsando las teclas de un piano inconsolable. Cuando toque tu alma exhalará el zumo agridulce de la somnolencia, la historia autobiográfica de mi otra vida; propagará un perfume etéreo la brizna que circunda esta ciudad de historia y de murallas. Cuando te palpe, por encima de un dedo caerá herida el ave sempiterna, descenderá el cielo de lo absurdo, lo inconsútil de esta comedia de barajas e ilusiones. Cuando toque tu alma, sabré que es cierta la dicha que me distancia de esta paz sin tu paz en mi camino. ** Jairo Alberto Castillo Romerín jcastilloromerin@yahoo.es Escritor colombiano (Cartagena de Indias, 1973). Es docente universitario. Ha publicado en diarios locales y regionales. Ha sido ganador del Premio Universitario de Poesía Ciudad de Cartagena (1998), Primera Mención de Honor en la Categoría Docentes del Premio de Poesía Universidad Tecnológica de Bolívar (2004) y finalista del Premio Mundial Fernando de Rielo de Poesía Mística (2006). Tiene inéditos los textos Andanzas en la luz (2008) y Anuario de la sombra (2009). ||||||||||||||||||||||||||| POST SCRIPTUM ||||||||||||||||||||||||||| “Todas las relaciones humanas están basadas en cosas que nos contamos. El chisme, la narración y el relato tienen el mismo origen. La novela y el cuento son grandes chismes”. José Emilio Pacheco, durante la Feria de Guadalajara (1/12/2009). === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviarnos algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede verlas en el Web en http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. 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