Llamada y respuesta
Dime por qué no levantamos nuestras voces estos días
y lloramos sobre lo que está pasando. ¿Has notado
que los planes ya están hechos para Iraq y que la capa de hielo está derritiéndose?
Me digo: “Vamos, llora. ¿Qué sentido tiene
ser adulto y no tener voz? ¡Llora fuerte!
¡Verás quién te responde!”. Esto es llamada y respuesta.
Tenemos que clamar especialmente fuerte para alcanzar
a nuestros ángeles, quienes difícilmente nos escuchan; se esconden
en las jarras del silencio llenadas durante nuestras guerras.
¿Hemos estado de acuerdo con tantas guerras que no podemos escapar
del silencio? Si no levantamos nuestras voces, les permitiremos
a otros (que somos nosotros) robar nuestra casa.
¿Cómo es que hemos escuchado a los grandes pregoneros —Neruda,
Akhmatova, Thoreau, Frederick Douglass— y ahora estamos silenciosos
como gorriones en los pequeños arbustos?
Algunos maestros dicen que nuestra vida pasa en siete días.
¿En qué día de la semana estamos? ¿Ya es jueves?
¡De prisa, llora, ahora! Pronto llegará la noche del domingo.