Un lugar vacío
Los lugares vacíos son blancos y ligeros. “Tomando el camino”; es decir, teniendo la disposición para morir, como la mata pigeon grass que muere silenciosa. Hay una felicidad en el vacío. Un día vi una mazorca vacía en el suelo, tan hermosa y donde habitaba cada grano, había un lugar donde vivir.
Los ojos son atraídos por el suelo polvoso del otoño —
piezas rotas de la costra de una ostra
como puertas de nácar en la tierra
astillas de vidrio,
una pluma de gallina blanca, que todavía parece
excitada por la sangre tibia,
y una mazorca sin granos, cuarto tras cuarto
en su espacio infinito...
Esto es el palacio, el lugar de muchas mansiones
que Cristo ha ido a preparar para nosotros.