Escritor de la dinastía Ming. Su obra Registro de la risa chan fue publicada en 1628 y 1639, en un solo volumen. El término “chan” se refiere al budismo chan (zen, en japonés) y a su filosofía iconoclasta y “absurda”.
Nadie
Un hombre que había aprobado el examen imperial a nivel distrital, buscó una casa al lado del camino para pasar la noche. En esa casa sólo había una persona. El hombre tocó la puerta y le respondieron: “En mi casa no hay nadie”. El hombre preguntó: “¿Tú quién eres?”. Le respondieron: “En mi casa no hay hombres”. El hombre preguntó: “¿Quién soy yo?”.
Antífrasis
A un joven le gustaba hacer antífrasis. Ocasionalmente montó a caballo y se dirigió hasta la casa de un vecino anciano para pedirle vino. El anciano dijo: “Yo tengo un dou1 de vino. Me pesa no tener comida para acompañar”. El joven dijo: “Mata a mi caballo”. El anciano preguntó: “¿En qué montarás tú?”. El joven señaló a un gallo que estaba bajo los escalones y dijo: “Lo montaré a él”. El anciano se rió y dijo: “Si hay un gallo podemos matarlo, pero no hay leña para cocinarlo”. El joven dijo: “Me quito mi camisa de tela sin forro y lo cocemos”. El anciano dijo: “¿Qué vestirás entonces?”. El joven señaló la cerca de bambúes ubicada frente a la puerta y dijo: “Me visto con ella”.
Un dou equivale a un decalitro.
Cebada
Un maestro chan enseñaba a un discípulo vegetariano a contener la respiración y a olvidar las diez mil causas, con los ojos cerrados y sentado en silencio. Ocasionalmente una noche, el vegetariano estaba sentado hasta la quinta vigilia.1 De pronto, recordó que tal día, tal persona pidió prestado un dou de cebada y no lo había devuelto. Llamó a gritos a su esposa, la despertó y le dijo: “Realmente lo que me enseña el maestro chan, en silencio y sentado, tiene beneficio. Tal persona casi me estafa un dou de cebada”.
Antiguamente la noche estaba dividida en cinco vigilias o geng, de dos horas cada una, desde las diecinueve a las cinco de la mañana.