Chino
Feng Meng-long y otros
El bosque de la risa

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Ilustraciones: Liu Er-gang

Ilustración de Liu Er-gangIntroducción

En el mundo, lo más agradable al oído acaso sea la risa. El sonido de la risa es el nervio que mueve a la salud, la pulsión de las células de la alegría, la resonancia del vigor de la fuerza vital. Las numerosas facetas de la vida transcurren entre innumerables risas que llenan de exultación y alborozo los ámbitos humanos en cualquier punto de la rosa de los vientos.

Los chisten existen en China desde la más remota antigüedad. En “Biografías de la comicidad” de Memorias históricas1 se recogen los testimonios de algunos personajes que empleaban palabras que inducían a la risa. Antes de la dinastía Ming (1368-1644) no hubo muchos libros que reunieran los chistes. La razón es muy sencilla: los chistes eran iguales a las expresiones vulgares, a las canciones y a las melodías populares y carecían de refinamiento. Al divulgarse un chiste en la sociedad, la gente lo tomaba y transmitía con toda libertad, pero pocos eran incluidos en materiales impresos.

Al llegar la dinastía Ming, el destino de los chistes sufrió un cambio. Los chistes de transmisión oral lograron atención por parte de los literatos. Los refinados hombres de letras, además de establecer casas de weiqi2 y qin,3 tabernas, casas de té y sociedades de poetas, crearon también casas de la risa. Eran éstas unos locales especiales para intercambiar y recoger chistes. Los chistes fueron valorados, tácitamente, y divulgados oralmente con amplitud. Aunque ubicados en el nivel de la literatura popular, estaban elaborados con gran esmero. Se les situó en la misma posición que los libros escritos por literatos. De esta manera, aparecieron numerosas colecciones de chistes de todo tipo, entre las cuales la más famosa es Repertorio de la risa, de Feng Meng-long (1574-1645).

Durante los años del gobierno del emperador Qian Long (1736-1795) de la dinastía Qing (1644-1911) apareció un autor que se ocultaba bajo el seudónimo de “El dueño de la diversión”. Compuso un libro titulado Amplio registro del bosque de la risa. Al final de la dinastía Qing, un escritor llamado Ping Jiang-cheng coleccionó chistes extraídos del pueblo y formó un libro al cual tituló también Amplio registro de la risa. El contenido de estos dos libros tiene escasa diferencia y cada uno está dotado de larga vida. Las dos obras se difundieron con extensión considerable y con el tiempo llegaron a ser las antologías representativas del género.

Los chistes pueden rebosar de perspicacia e inteligencia y son capaces de disipar la tristeza, eliminar la preocupación, romper la depresión y también poseen la virtud de estimular, aclarar el entendimiento, despejar el cerebro y tonificar el hígado. Los chistes, mientras más breves y punzantes, mejores son.

La risa es lo más hermoso y excitante, amén de contagioso, que alberga el ser humano. Entonces, tú, yo, él, nosotros todos, vamos a reír con mucha fuerza y con muchas ganas hasta que se nos salten las lágrimas y nos caigamos de culo.

¡La risa es vitalidad, dinamismo, energía liberadora! ¡Viva la risa!

 

Notas

  1. Obra escrita por Sima Qian (145-86 a.C.), considerado el padre de la historiografía china.
  2. Juego chino tradicional, de mesa, en el que se procura el cerco del contrincante. Consiste de un tablero cuadriculado con diecinueve líneas horizontales y diecinueve verticales, en cuyas trescientas sesenta y una intersecciones se van colocando fichas blancas y negras.
  3. Instrumento antiguo de cinco o siete cuerdas. Se toca colocado horizontalmente sobre una superficie plana.