Inglés
“Una de las más ardientes”
y otros poemas de Charles Bukowski

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la yegua

“sabés una cosa”
dijo en voz baja

“vos estabas en la barra
y no me podías ver
entre tanta gente
yo bailaba con ese fulano
y bailamos y bailamos
muy juntos
pero no me llevó a su casa
porque sabía
que yo estaba con vos”

“gracias
un montón
de gracias”
murmuré

ella
siempre pensaba
en el sexo

lo arrastraba
de un lado a otro
en una bolsa de papel
como se llevan
las pequeñas cosas
compradas
a último momento

demasiada
energía

observaba
a cada hombre disponible
atentamente

en los cafés
mientras desayunaba
miraba
o al mediodía
por encima de su plato
miraba
o a la noche
saboreando su comida
preferida
carne con ensalada
miraba

“mi modelo y ejemplo
es marilín”
confesó cierta noche

“lo único que hace es
ir de discoteca en discoteca
a bailar con esos forros
que ella adora
no entiendo
cómo la aguantaste
tanto tiempo”
me comentó un amigo

en el hipódromo
desaparecía
y cuando nos encontrábamos
en las ventanillas
me decía tiernamente
“tres hombres
me invitaron
a tomar algo”

en los estacionamientos
yo levantaba la vista
y la podía ver caminando
con un extraño a su lado

“pero si él caminaba
en esa dirección y yo en la otra
nos cruzamos y seguimos juntos
nada más amor
no deseaba herir sus sentimientos”
razonaba

de día
de noche
en el lugar menos pensado
me recordaba
que yo era un hombre
condenado por sus celos

un
buen día
ella cayó
en la profundidad
de sus órganos sexuales

desva ne cién
do se

un gran
reloj despertador
flotando en el abismo
del gran cañón

yo
escuchaba su eco lejano
sus engranajes

sus campanillas
que no dejaban de sonar
sin embargo
dejé de verlo
de escucharlo

ahora
me siento mucho mejor
estoy aprendiendo a bailar
y me he comprado
un sombrero negro
que uso con el ala quebrada
sobre mi ojo izquierdo