Sobre las montañas orientales
Brilla la luna,1 reluciente blanco.
Madre futura, su rostro,
Circunda delante de mi mente.
La luna llena es una imagen común en la literatura indo-tibetana para la mujer y su rostro
2
Verdes vástagos plantados el pasado año
Hoy están hacinados como bálagos.
El cuerpo del hombre joven, crece,
Tan firme como un arco de cuerno.1
Arco hecho con cuerno de yak. El sexto Dalai Lama era reputado por divertirse con sus amigos en la práctica de la arquería.
3
Si fue ella quien robó mi corazón
Debería llegar a ser mi esposa;
Como lograr una joya
Extraída de las profundidades del océano.1
En la cultura indo-tibetana el océano es frecuentemente imaginado como un reservorio de fabulosas joyas y otras riquezas, protegidas por nagas (serpientes).
4
Un amor encontrado de paso,1
Muchacha con los miembros fragantes;
Como encontrar rara turquesa2
Y llevarla.
Encontrado en un camino, pero esto no necesariamente significa que sea un asunto casual
Los tibetanos son muy aficionados a las turquesas y hay elaboradas clasificaciones de ellas.
5
Dama, hija de un Señor,1
Cuando yo te vi cual melocotón,2
Ella era como una fruta madura,
En las ramas más altas.
El objeto de la atracción del Dalai Lama no es la muchacha del poema anterior, sino una dama perteneciente a una distinguida familia.
El melocotón es una rara y excitante fruta lujuriosa en el Tibet. Es suave, con hermosas curvas provocativas y una sugestiva hendedura.
6
Tan extraviado por el amor,
Yo perdí mi sueño en la noche.
No pude tocarla mientras era de día,
La frustración es mi solitaria amiga.
7
El tiempo del florecimiento ha huido;1
La abeja turquesa no se aflige.2
Finalizó la ventura del amor,3
Yo tampoco lo lamentaré.
“El tiempo del florecimiento” es esencialmente la primavera, la estación por excelencia para el amor en la literatura indo-tibetana.
La relación entre una abeja y una flor es una imagen común entre amantes.
“La ventura del amor” sugiere la conexión kármica que hace posible que los amantes estén juntos. Cuando las causas kármicas cesan, los resultados cesan también. De acuerdo al budismo todo es impermanente y la muerte, inevitable.
8
Sobre la hierba la escarcha blanca;
El mensajero de la gris
Amarilla tormenta1 que verdaderamente
Desune a la flor de su abeja.
Tormenta de polvo amarillento que transporta el viento del norte durante el invierno en el Tibet. Pero la expresión “gris amarilla” también se emplea para significar al gobierno tibetano, una colaboración de los laicos (vestidos de gris) y la jerarquía monástica (con vestimentas amarillas).
9
Los gansos salvajes1 anhelan el aguazal,
Esperanzados de permanecer un tiempo.
Sobre el lago sólo láminas de hielo.
Espero también volar muy lejos.2
En la poesía indo-tibetana el ganso salvaje es el símbolo de la fidelidad en el amor.
La última línea del poema sugiere, en tibetano, un estado cercano a la desesperación. Su significado no es muy explícito.
10
El pequeño sello negro, cuando marca,
Aún, no conoce cómo hablar.
Más bien, debiera hacer que nosotros imprimiéramos
El sello del cariño sobre nuestros corazones.
11
Ante un gran lama,
Yo solicité ayuda sagrada.1
No es bueno, aunque los pensamientos entorpecen,
Ellos empujan hacia atrás a mi amor.
“Ayuda sagrada” es una traducción indefinida de una expresión que es más precisa en el contexto budista tibetano. El Dalai Lama va en busca de una guía espiritual donde un famoso lama, quien posee todas las calificaciones adecuadas para llegar a ser un efectivo maestro y guía espiritual. Todos los Dalai Lamas tenían sus propios gurús.
12
En un tiempo de buena suerte,
Con mis banderas de oraciones agitándose,
Yo estaba invitado al hogar
Por una agradable y resplandeciente muchacha.
13
Tomando todas seguidas
Las risueñas sonrisas.
Miradas de lado desde brillantes ojos,
Lanzadas a mi cara juvenil.
14
Nosotros estábamos tan locamente enamorados.
“Juntos, ¿para siempre?”
“Hasta que la muerte nos separe”.
Ella susurró, “yo estaré allí”.
15
Él se ha acostado con ella tres días.1
Como una abeja en una red,
Las fantasías de la juventud en Gongbo2
Me recuerdan la religión.3
Tres días en el Tibet es un tiempo largo para una relación casual, antes de que se convierta en algo más serio.
Distrito no muy lejos de Lhasa.
El budismo.
16
Eterna amiga, si tú
Eres desvergonzada en tus pensamientos,
La turquesa1 sobre tu cabeza,
No sabría cómo llamarla.
Es común en el Tibet para un amante darle a su querida una turquesa para que adorne su cabeza. Puede aún ser dada como símbolo de noviazgo.
17
Como un pájaro que encuentra una piedra,1
La madama2 une a los amantes.
Si hubiera consecuencia,3
Por favor madama, yo pagaré.
Es una imagen común en el Tibet para un encuentro casual. Un pájaro encuentra una piedra accidentalmente. Al azar se arroja una piedra y golpea a un pájaro.
La madama en tibetano es una mujer que sirve cerveza, pero ella juega también un papel en preparar encuentros casuales entre amantes, acaso como guardiana de una posada-burdel.
En tibetano la posibilidad implica resultados no deseados a través del karma de los yerros, pagando la “deuda” y “adquiriendo al niño”. Presumiblemente, si esto se lo aplica el Dalai Lama a él mismo, estaría sugiriendo que en su relación con su compañera ésta habría quedado preñada y que la madama sería la que pagaría por la manutención del niño y no él.
18
Las pláticas del corazón no son para los padres,
Son para una vieja amiga.1 Pero
Mi amor tiene muchos apéndices.
Los enemigos2 se han enterado de mis secretos.
En tibetano dice “amor desde la niñez”, una mujer que él ha conocido cuando era pequeño.
Aun el Dalai Lama no sabe en quién confiar. Todos los espías están vigilantes, los secretos se comunican en las almohadas y pueden escaparse más lejos. El Dalai Lama tiene enemigos y ellos conocen ahora lo que él piensa.
19
Cuando yo tuve la joya,
Yo no la aprecié ni un ápice.
Cuando la perdí por otra,
La depresión rompió mi salud.1
La expresión “snying rlung stod la tshangs byung” proviene de la medicina tibetana. Se refiere a una enfermedad que produce una particular disfunción del “corazón-viento”. Los desórdenes producidos por el “viento” en la medicina tibetana cubren una vasta extensión de enfermedades que incluye problemas siquiátricos y sicosomáticos.
20
Mi amor, quien me admira,1
Se ha casado con otro.
La miseria roe el corazón,2
Mi carne también se ha secado.
En tibetano dice literalmente “el amor quien me tomó para jugar conmigo”.
En tibetano se refiere a una enfermedad de la mente que está localizada en lo profundo o emerge de él.
21
La muchacha no es humana.1
¿Acaso proviene del melocotonero?
Ella está siempre cambiando,
Más rápido que las flores del melocotonero.2
Literalmente, la primera línea dice que ella, acaso, no ha nacido de una madre.
Las flores del melocotonero son bellas, pero de manera efímera.
22
Un caballo salvaje vaga por las cimas,
Puede ser cazado o lazado.
Un amante se rebela,1
Y aun los encantos2 no serán asidos.3
La referencia a la rebelión en este verso es potente.
La palabra tibetana “mhtu” (encantos, hechizos) expresa aquí “poder mágico”.
Nada puede hacer volver hacia atrás a un amante quien lucha por la libertad.
23
Terreno helado, superficie resbaladiza,1
No hay lugar para enviar un caballo.2
Un amante nuevamente capturado;
No hay lugar para la plática del corazón.
Mejor es no hablar de cosas íntimas o decirle secretos a una nueva amiga. Una nueva amiga es como un terreno que está congelado por debajo y resbaloso en la superficie.
El tibetano indica que el caballo es un garañón (rta pho). Si el caballo cae sobre la superficie peligrosa o uno cae de la silla de montar, se está expuesto a morir congelado en la noche.
24
¡Qué maravilloso tiempo!
Parece cual luna llena.1
Pero el hombre en la luna,2
Está yendo a morir.3
En tibetano dice “luna del décimo quinto día” o sea, la luna llena, que es una imagen común en las artes indo-tibetanas para el amor.
También es común esta imagen, pero con una diferencia. En la India y en el Tibet no es un hombre quien es visto en las sombras del disco de la luna, sino una adorada liebre (ri bong). (En la mitología china también existe una liebre que habita en la luna).
El Dalai Lama está preocupado (o acaso reconoce) porque su amor está condenado a perecer. Pero, ¿no se verá él a sí mismo como una liebre?
25
El tercer día1 la luna estuvo brillante,
Completamente vestida de blanco.
Por favor, ¿tú me prometerás
Un tiempo exacto como el de la luna llena?2
El tercer día del cuarto creciente.
La primera palabra en tibetano (zhal) de este verso es un término para expresar promesa y también significa rostro. Tsangyang Gyatso le está pidiendo a la luna que le muestre su rostro lleno que es el tiempo del plenilunio.
26
El cuclillo viene de Mern,1
La vitalidad2 del año se incrementa.
Yo y mi amor nos hemos encontrado,
Cuerpo y mente relajados.
El cuclillo es un heraldo o símbolo de la primavera y en la literatura de la India y del Tibet representa a la estación de los amantes. (En China también). El cuclillo retorna a Lhasa de su migración hibernal en Mern, en las regiones del sur.
Literalmente “esencia de la tierra” que se está elevando. El tibetano sugiere que es debido al arribo del cuclillo que todo esto está sucediendo.
27
Aunque yo conozco su suave carne,
Yo no puedo medir su talante.1
Trazando planos sobre la tierra,
Yo puedo imaginar las estrellas.
En tibetano la palabra “gdeng” da a entender el sentido de “confidencia” o “confianza”.
28
Yo busqué a mi amor al ocaso;1
La nieve había caído al alba.
¿Por qué molestar con secretos?
¡Huellas de pies dejadas en la nieve!
Este poema parece un haiku japonés o, más bien, un jueju chino.
29
Con suave carne espera en la cama
Mi apasionada amante.
Pero, ¿acaso ella engaña
Al joven mozo de su preciosa virtud?
30
¡Oh ave allí, blanca grulla,1 ven,
Presta la fuerza de tus alas!
Yo no iré lejos. Circuiré
Lithang,2 y retornaré.
Este es un bien conocido y popular poema, principalmente debido a que fue tomado como una predicción de la reencarnación del Dalai Lama. Su autenticidad puede ponerse en duda. / La grulla blanca es un símbolo de la longevidad y la fidelidad.
Lithang está ubicada en el extremo este del Tibet. El séptimo Dalai Lama nació allí.
31
La flecha dio en el blanco,1
Su cabeza estaba en el suelo.
Me encontré con mi amor en la infancia
Y mi corazón lo siguió.
Ya sabemos que Tsangyang Gyatso era un avezado arquero. La flecha indica que se alcanzó el objetivo. La flecha también es usada en el Tibet como una forma de adivinación.
32
Chismes de la gente acerca de mí.
Disculpa, sí, ¡yo tengo la culpa!
Tres pasos en puntillas de pie de un mozo,
¡Oh patrona, ya he alcanzado el burdel!
33
El sauce ama al pajarillo,1
El pajarillo ama2 al sauce.
Cuando el amor es mutuo,
El gris halcón3 no tiene oportunidad.
En tibetano el “pajarillo” (byi’u) es un pájaro pequeño. Bien puede ser un diminuto gorrión, ya que él construye su nido en lo profundo de las ramas del sauce para estar a salvo.
La expresión tibetana “sems shor” colocada al final de los dos primeros versos significa, literalmente, “perder su mente o corazón por”.
El “gris halcón” bien pudiera ser un gavilán o un halcón. Etimológicamente el tibetano “hor pa” (halcón) está asociado con el mongol “hor yul”.
34
Primero mejor es no ver;1
Enamorarse insensiblemente.
Segundo, mejor es no conocer;
Insensible miseria también.
Este es el poema final de la colección. Es un poema de una delicada moral budista. Nos lleva a recordar una vieja historia budista. Ananda, discípulo de Buda, le preguntó a éste qué haría un monje si una mujer viniera en su dirección. “No la mires” fue la respuesta. ¿Pero si es demasiado tarde? “No le hables”. ¿Pero si ellos hablaran? “¡Entonces observa tu mente cuidadosamente, Ananda!”. Pero para Tsangyang Gyatso ya era demasiado tarde.