Francés
El mar, el océano, en la poesía francesa

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Paul Éluard
(1895-1952)

Fotografía: Wilfredo Carrizales

Marinas

I

Yo me he prendido para acariciar
El mar que sorbe las tormentas.

 

II

Mi boca a ras de las olas bebedora de palabras
Cogido el oro al sol sobre un camino de oro caliente
Como muchedumbre apretada arrastrada exaltada
Las olas los veranos en ese árbol calado
En ese árbol accesible a los colores y a los hombres
Su azur su cielo puro la mezcla de las aguas
Su encaje y la flama de la mañana desierta
Dos valles tres cumbres se unen funden la cadena
El océano que me conduce tiene el destino del cielo
Y la ola inicial merma una nube.

 

III

Mirar abierto sobre estos pájaros únicos
Que tiemblan de gusto a cada gota de agua.

 

IV

La hierba grande del océano
Sobre las arenas adormecidas

La flor de hija marina
Los astros vírgenes en fiesta
Semi blanco en los fondos negros
Y en la red del invierno

La injuria lanzada al viento
A la ola de tumba.

 

V

Todo lo más un navío
Todo lo más un navío a medio englutir
Como un puñal en su herida
Conoce todavía la sombra

Todo lo más una balsa
La muerte simple
Y el mar es más vacío que un borracho pobre.

 

VI

Última ola embriaguez de anciano
Los solubles collados y la luna risible
No han encontrado en mi corazón más que un espacio limitado
Y el mar en el cielo no es más que una gota de agua.

(De El libro abierto, II).