Estará perdido el navío arcaico
En los mares donde se bañaron mis sueños perdidos,
Y sus inmensos mástiles estuvieron confundidos
En las nieblas de un cielo de Biblia y de Cánticos.
Y no será la griega bucólica
Que dulcemente jugará entre los árboles desnudos;
Y el Navío Santo no será jamás vendido
La muy rara mercancía a los países exóticos.
No sabe de los fuegos de las abras de la tierra,
No conoce que Dios, y sin fin, solitario,
Separa las olas gloriosas del Infinito.
La punta de su bauprés se hunde en el Misterio;
En los extremos de sus mástiles tiembla todas las noches
La Plata mística y pura de la estrella Polar.