Sobre esta orilla donde la ola reposa
Van los niños deslumbrados de antaño.
Escuchen sus gritos. Las mujeres les llaman.
El pájaro responde que los niños están muertos
Por haber adrede marchado al fondo de las aguas.
¿Has tú vivido en los castillos de arena
Cuando el océano reía de los lameteos?
Los buques negros con cargamento
Las fieras de oro arrancadas a los abismos
Llevan amenaza a la cara del cielo.
El mar, el mar, sus leyes de tiburón-tigre.
El mar, esta fiera al acecho de la carne,
¿Quién le cantaba al fondo de las conchas?
Él tan bueno y hasta tutelar
No era más que rabia y palabras de zarpas.
Cabeza de muerte, el mar, cabeza de homicidio,
Corazón de serpiente bajo esta piel reluciente,
Bajo sus bellezas siempre inspiradoras
De eternidad sobre los labios del viento,
El mar ogro en busca de naufragios.
Sobre esta orilla él permanecerá horas
Para escuchar los murmullos arrulladores,
Que este viejo poeta eleva viejos himnos.
Yo, yo no veo más que muertos en cortejo
Venus coloca sobre la arena sus huesos.
Y yo te insulto con palabras de piedra,
Vieja matrona en oropel de corte,
Pariendo al hombre a fin de alimentarlo
Y nosotros lanzando sus clichés a la cara
Como escupitajos sobre la cara del día.