El mar está allá a las puertas: oleaje viviente que modela
la luz
Camino vivo que se abre sobre el universo.
Por todas partes velas cordajes redes enmarañados
en el cielo.
Todo el mar está allá dócil entre las palmas
de la Ciudad.
Biblos invención del mar con su torre la inventa
la crea
Y su pueblo a la ola se parece: siempre
para agitarse para saltar
Sobre el espacio y sobre el porvenir
Mientras que sus profundidades abisales
Bullen de pulpos y de escualos.
Al extremo del muelle dorado para el que se acuesta
Yo miro a un pescador evocando a Neptuno con su
barba y su tridente.
Erguido en la vertical del agua él levanta su arma
Y la claridad en movimiento parece teñir de sangre
El tridente que se abate y
en el mismo instante
Sube hacia el cielo un gran pez-llamativo
Que se tuerce deslumbrante.
Momento privilegiado para marcar una concha blanca
Donde el mundo y el tiempo por deseo se mezclan
—Ahora el viejo dios ríe con todos sus dientes
Al sol para mascar lo que brilla como una naranja.