Lengua
Sylvia Plath
Poemas postreros

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Tótem1

La locomotora está matando el carril, el carril es plateado;
Se extiende en la distancia. Será comido, no obstante.

Su carrera es inútil.
Al anochecer hay la belleza de anegados campos,

En los dorados amaneceres los granjeros parecen cerdos,2
Inclinados ligeramente por sus pesados trajes,

Blancas torres delante de Smithfield,
Gruesas caderas y sangre en sus mentes.

No hay piedad en el brillo de las hachas,
La guillotina del carnicero que susurra: “¿Cómo es esto? ¿Cómo es esto?”

En el cuenco3 la liebre es abortada,
Su cabeza de infante fuera de la vía, embalsamada con especias,

Desollada de piel y humanidad.
Permítannos comerla como a secundinas de Platón,

Permítannos comerla como a Cristo.
Estas son las personas que fueron importantes —

Sus redondos ojos, sus dientes, sus muecas
Sobre un garrote que bate con ruido y golpes secos, una falsa serpiente.4

¿La capucha de la cobra me espantará —
La soledad de su ojo, el ojo de las montañas

A través del cual el cielo eternamente se enhebra a sí mismo?
El mundo es del mismo calor que la sangre y personal

Amanecer que dice, con su flujo copioso de sangre.
No hay término, sólo maletas

Fuera de las cuales las mismas se despliegan como un traje
Desnudo y lustroso, con bolsillos de deseos,

Nociones y boletos, cortocircuitos y espejos plegables.
Yo estoy loca, clama la araña, agitando sus muchos brazos.

Y en verdad es terrible,
Multiplicada en los ojos de las moscas.

Ellas zumban como niños azules
En nidos del infinito,

Atraídas al fin por la única
Muerte con sus muchos garrotes.

28 de enero, 1963

 


  1. Sylvia Plath explicó este poema en una conversación como “un montón de imágenes interconectadas cual un poste totémico”.
  2. Ella imagina a los granjeros de los campos del oeste en el tren temprano de la mañana, en su camino a Londres, al gran mercado de alimentos de Smithfield, cuyas “torres blancas” ella ha sido capaz de ver desde Primrose Hill durante su primera residencia en Londres.
  3. Un cuenco de pirex usado en diferentes ocasiones, tanto para las secundinas de su hijo como para lavar el cuerpo de una liebre.
  4. Una serpiente de juguete articulada con junturas moldeadas de bambú.