Lengua
Sylvia Plath
Poemas postreros

¡Comparte este contenido! Compartir en Facebook Compartir en X Compartir en WhatsApp Enviar por correo

Gigoló

Reloj de bolsillo, yo hago tictac bien.
Las calles son lagarteras hendeduras
Torcidas a los lados, con huecos donde ocultarse.
Es mejor para encontrarse un callejón sin salida,

Un palacio de terciopelo
Con ventanas de espejos.
Allí uno está seguro,
No hay fotografías de familia,

Ni anillos a través de la nariz, ni gritos.
Brillantes anzuelos de peces, las sonrisas de las mujeres
Engullen mi corpulencia
Y yo en mis negros a la moda,1

Muelo una camada de senos como medusas.
Para nutrir
A los violoncelos de lamentos yo como huevos —
Huevos y pescado, los esenciales,

El afrodisíaco calamar.
Mi boca se comba,
La boca de Cristo
Cuando mi ingenio alcanza el fin de ello.

La cháchara de mis
Junturas de oro, mi manera de cambiar
A las rameras en rizos de plata
Desenrollar una alfombra, un silencio.

Y no hay fin, no hay fin de ello.
Yo nunca envejeceré. Nuevas ostras
Chillan en el mar y yo
Brillo como Fontainebleau

Gratificado,
Todas las caídas de agua un ojo
Sobre cuyo charco yo tiernamente
Me inclino y me veo.

29 de enero, 1963

 


  1. Snazzy, en el original: “moderno y elegante, de un modo que atrae la atención”.