Lengua
Sylvia Plath
Poemas postreros

¡Comparte este contenido! Compartir en Facebook Compartir en X Compartir en WhatsApp Enviar por correo

Místico

El aire es un molino de ganchos —
Preguntas sin respuesta,
Lustroso y borracho como moscas
Cuyos besos pican inaguantablemente
En los fétidos úteros de negro aire bajo pinos en verano.

Yo recuerdo
El muerto olor de sol en las cabinas de madera,
La rigidez de las velas, la larga sal de las mortajas.
Una vez que uno ha visto a Dios, ¿cuál es el remedio?
Una vez que uno ha estado apresado

Sin una parte sobrante,
Ni un dedo del pie, ni un dedo de la mano, y usado,
Usado totalmente, en las conflagraciones del sol, las manchas
Que se prolongan desde antiguas catedrales
¿Cuál es el remedio?

La píldora de la tableta de Comunión,
¿El paseo cerca de agua inmóvil? ¿Memoria?
O hurtando los brillantes pedazos
De Cristo en las caras de los roedores,
Las mansas cortadoras de flores, las únicas

Cuyas esperanzas son tan bajas que ellas son confortables —
La giba en su pequeña, lavada casucha
Bajo los rayos de las clemátides.
¿No hay gran amor, sólo ternura?
¿El mar

Recuerda al caminante de él?
Significa grietas de las moléculas.
Las chimeneas de la ciudad respiran, la ventana suda,
Los niños brincan en sus cabañas.
El sol florece, es un geranio.

El corazón no se ha detenido.

1 de febrero, 1963