Rumano
Breve antología de la poesía rumana contemporánea

¡Comparte este contenido! Compartir en Facebook Compartir en X Compartir en WhatsApp Enviar por correo

Marin SorescuMarin Sorescu (1936-1996)

Uno de los poetas rumanos más traducidos en diferentes lenguas y muy conocido en el extranjero. Su primer libro de versos, Poeme (Poemas, 1965) lo destaca como uno de los escritores más importantes de su generación. Pero Sorescu prefiere seguir un camino muy diferente y poco conocido en el contexto de la poesía rumana: el derrotero de la parodia poética. Su lírica está profundamente dominada por una visión lúdica o irónico-fantástica de la realidad. Acento muy evidente en poemarios tales como Moartea ceasului (La muerte del reloj, 1966), Tineretea lui Don Quijote (La juventud de Don Quijote, 1968), los cuales le aseguran su prestigio y una gran audiencia. En estos textos, el poeta parece decir, en cada uno de sus versos, que todo puede ser “prise à la legere”, incluso la poesía misma...

Enfermedad

Doctor, siento algo mortal
aquí, en la región de mi propio ser.
me duelen todos los órganos,
en el día me duele el sol
y en la noche la luna y las estrellas.

Siento una punzada en una nube del cielo,
exactamente en la que hasta entonces no había marcado
Y me despierto cada amanecer
con una sensación de invierno.

En vano he tomado medicinas de todo tipo,
odio y amo, aprendí a leer
e incluso leí algunos libros,
hablé con la gente y pensé,
fui bueno y guapo...

Todas esas cosas no han hecho ningún efecto, doctor.
y he gastado en ellas muchos años.
creo que un día me enfermé de muerte;
el día
que nací.

 

Capricho

Cada noche
cuelgo de mis vecinos
todas las sillas disponibles
y les leo versos.

Las sillas son muy receptivas
a la poesía
si sabes cómo colocarlas.

Por eso
me conmuevo
y por algunas horas
les cuento
todo lo bello que ha muerto en mi alma
mientras avanza el día.

Nuestros encuentros
de costumbre son sobrios
sin fervores
inútiles.

En todo caso
eso significa que cada uno
ha cumplido su deber
y que podemos seguir
nuestro camino.

 

Himno

Los árboles tienen, en vez de raíces,
unos santos
que se levantan de la mesa
y se arrodillan debajo de la tierra
para rezar.

Solamente los nimbos
se han quedado afuera, —
estos árboles,
estas flores.

Nosotros a la vez también seremos
unos santos,
rezando que nuestra tierra
permanezca redonda y bendita
para siempre.

 

Bailas

¡Baila, alma mía!
Abre la puerta de la biblioteca y baila
entre tantos hombres tan sabios
que han dejado sus cabezas
sobre los libros
como sobre la bandeja de Salomé.

Ellos son tus mejores amigos.
Y todos te dicen ahora que bailes
porque solo tú eres capaz de hacer todos los movimientos
que ellos empezaron,
y la belleza del juego
no se debe perder.

 

He divisado la luz...

He divisado la luz en la tierra
y nací yo mismo
para ver cómo estáis.

¿Sanos? ¿Valientes?
¿Cómo la pasáis con la felicidad?

Gracias, no me respondes.
No tengo tiempo para respuestas,
apenas puedo hacer preguntas.

Pero me gusta aquí.
Hace calor y está bien
y hay tanta luz que
la misma hierba comienza a crecer.

Y aquella chica, ¡Eh aquí!
Me mira con su propia alma.
No, querida, no te molestes en amarme.

Sin embargo, sólo tomaré un café.
Solamente de tu mano.
Me gusta cómo sabes prepararlo
muy amargo, de veras.