Se decía que en el mercado de la ciudad de Chang An,* había un hombre que vendía ratones que sabían actuar. Así el hombre se ganaba la vida. El hombre siempre cargaba una bolsa a la espalda donde ocultaba a más de diez ratones pequeños.
Cuando estaba en medio de la gente, extraía una pequeña tabla de madera y se la fijaba detrás de los hombros, como si fuese una tarima. Después, se ponía a tocar un tambor y canturreaba la melodía de alguna antigua pieza teatral. A los primeros redobles del tambor, los ratones emergían de la bolsa, disfrazados con máscaras y vistiendo atuendos variados. Los ratones se le subían a la espalda y luego se instalaban en la tarima. Allí, afirmados en las patas traseras, daban una función teatral en la cual exteriorizaban emociones de dicha y aflicción, como si fueran actores humanos.
*Antiguo nombre de la actual ciudad de Xi An, provincia Shaanxi.