Un cazador de Tienyin* capturó a una oca. De vuelta a su casa, la oca macho fue tras él, volando en círculos y graznando quejumbrosamente.
Al siguiente día por la mañana, muy temprano, el cazador salió de su casa y se topó de nuevo con la oca macho que volvió a seguirlo, sin dejar de graznar. En una ocasión, se le acercó tanto que el cazador decidió agarrarlo. Pero el ave alargó el pescuezo y expulsó un pedazo de oro. El cazador creyó entender su propósito.
—Esto es para lograr la libertad de tu compañera, ¿no?
Dejó libre a la oca hembra. Las dos aves corrieron de un extremo a otro, expresando felicidad y pena al mismo tiempo. Luego, partieron volando.
El cazador pesó el oro. Equivalía a dos liang** con seis chien.***
(¡Ah! ¡Cómo saben las aves del amor concentrado así! Triste o no, en la vida hay separaciones, empero, ¿los asuntos no suceden de esta manera?).
*Ciudad ubicada a poco más de cien kilómetros de Peking, al este.