En el Mar Oriental había unas almejas que al tener hambre llegaban hasta la playa. Unos cangrejos diminutos enlazados a las almejas por unos finos hilos rojos, emergían desde dentro de las valvas, se alejaban a unos cuantos chi,* conseguían alimento y comían hasta quedar satisfechos. Luego, los cangrejos regresaban al interior de las almejas y éstas cerraban las valvas. Si se rompía el hilo morían los dos. Es una extraña ley natural.