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Jugar al ahorcadoPu Sungling: Extrañas minificciones
Jugar al ahorcado

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Un bribón del pueblo andaba un día paseando por las afueras con algunos amigos, cuando vio a una joven montada a caballo que se acercaba.

—Les apuesto lo que ustedes quieran a que hago reír a esa muchacha —le dijo el bribón a sus amigos.

Los amigos se burlaron de él y apostaron una comida. El bribón se colocó delante del caballo y empezó a gritar:

-¡Quiero morir! ¡Quiero morir!

A continuación, amarró la faja* a una raíz que colgaba de lo alto de un muro, le dio una vuelta alrededor del cuello y alargó el gañote como si se hubiese ahorcado.

La joven sonrió cuando pasó. Los amigos del bribón, a duras penas, reprimieron la risa. Comenzaron a carcajearse al observar que el bribón no se movía, a pesar de que la joven ya se había alejado. Se le acercaron al bribón. Éste mostraba la lengua afuera y los ojos lustrosos. Había fallecido.

 

(Dice el extraño cronista: ¿No resulta increíble que alguien se ahorque con una raíz? ¡Constituye un buen aviso para los bribones!).

 


*La faja que servía para ceñirse el traje talar a la cintura.