Un comerciante dijo con palabras hábiles: “En la desembocadura del río Luo vi a un hombre que llevaba a la espalda un baúl de bambú. Halaba tras de sí a dos enormes perros. Del baúl emergió una hermosa mujer tallada en madera, de más de un chi de altura. Sus ojos y sus manos se movían. Era bella e iba maquillada como si estuviese viva. Cuando se le ordenaba, se sentaba a horcajadas sobre uno de los perros que portaba una pequeña silla de montar con almohadilla de brocado. Instalada, le gritaba al perro para que avanzase rápido. La hermosa mujer se erguía, simulaba liberar a su cabalgadura y hacía muchos espectáculos. Desde el estribo, ocultaba el vientre y la cintura y la parte sobrante del trasero. Se prosternaba arrodillada y tocaba el suelo con la frente. Luego, se ponía de pie. Su habilidad no sufría menoscabo. También ejecutaba sobresalientes demostraciones, como cuando hacía de ChaoYun* al partir a la frontera. Se colocaba una cola de faisán; se cubría los hombros con un abrigo de piel de cordero, montaba a horcajadas sobre el otro perro y le daba órdenes. En su papel de ChaoYun giraba la cabeza, repetidas veces, para mirar hacia atrás. El abrigo se le elevaba y levantaba el látigo para apresurar al perro. Verdaderamente como si tuviera vida”.
*Hermosa concubina imperial de la época de la dinastía Han (206 a.C-220 d.C), quien debió partir a la frontera norte del imperio para contraer matrimonio de alianza con el jefe de la tribu de los xiongnu.