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Denuncian irregularidad en otro premio
del grupo Planeta
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La revista digital Red Literaria se ha hecho eco, en un artículo de Alejandro Lainez, de la denuncia publicada por Juan Antonio Giménez en el diario español Información, de Alicante, según la cual la novela El penúltimo sueño, con que la escritora colombiana Ángela Becerra ganara recientemente el premio Azorín —dotado con 67.000 euros y auspiciado por Planeta y la Diputación de Alicante—, habría infringido las bases del certamen.

Según el artículo, la novela de Becerra, que se impuso a otra finalista por apenas un voto, ya estaba contratada de antemano con la editorial colombiana Villegas Editores. Las bases del premio Azorín establecen que las obras participantes no deben tener compromisos editoriales previos al momento de presentarse en el certamen. La editorial de Bogotá lanzará El penúltimo sueño el próximo 29 de abril.

Giménez asegura que los cuatro votos obtenidos por la novela de Becerra “correspondieron a los jurados designados por la editorial, mientras que los tres apoyos a la obra finalista fueron de las voces alicantinas”. La Diputación de Alicante corre con los honorarios de los jueces de este concurso —1.800 euros para cada uno— aunque, según Giménez, tal emolumento es en vano pues la mayoría impuesta por Planeta garantiza a este grupo editorial el control de la decisión.

Planeta se ha defendido de las acusaciones aduciendo que, aunque tiene los derechos de la novela para todo el mundo, en Colombia tales derechos están reservados a Villegas Editores, sello que se habría puesto en contacto con Becerra “al día siguiente o dos días después, y le pidió publicar la novela en Colombia”.

Sin embargo, y siempre según Giménez, la misma noche que se supo el veredicto la editorial colombiana había confirmado a la agencia EFE el lanzamiento de la obra durante la Feria Internacional del Libro de Bogotá, en abril.

Antonia Kerrigan, agente literaria de Becerra, habría confirmado al diario alicantino que “efectivamente existía ese compromiso previo con la editorial Villegas Editores, antes de que se fallara el prestigioso premio. Más tarde, la agente se retractó en un comunicado, empleando las mismas palabras que usara Planeta en el suyo”.

Giménez añade en su artículo que “en los últimos dos años se ha roto la tradición de que estuviera en el jurado el ganador de la anterior edición. En 2004, en lugar de Javier García-Sánchez, fue nombrada María de la Pau Janer, que había resultado finalista del Premio Planeta dos años antes. En la edición de este año, que se falló el pasado jueves día 3, el alicantino Manuel Mira Candel fue suplido por Eugenia Rico, que se había alzado con el Premio Azorín en 2002 y que un año antes de obtener el galardón ya había publicado su primera novela con Planeta”.

No es la primera vez que Planeta se ve involucrada en un escándalo de este tipo. El más reciente es el relacionado con la novela Plata quemada, del argentino Ricardo Piglia, que obtuvo el premio Planeta-Argentina 1997 a pesar de que se encontraba comprometida contractualmente con Espasa-Calpe —sello del Grupo Planeta— desde junio de 1994, tal como lo ha revelado un fallo de la Cámara Civil el pasado 28 de febrero. Piglia y Planeta deberán indemnizar al escritor demandante, Gustavo Nielsen, tal como lo explicáramos en Letralia 121.