Letralia, Tierra de Letras - Edición Nº 21, del 7 de abril de 1997

Las letras de la Tierra de Letras

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La última luna (Calendabro)

Paúl Tellería Antelo

La cuarta luna asoma para velar la espera, nace la luz ante la esfera de hielo vacilante, vigilante. La lucha cotidiana del verso sirve de amuleto para callar los fantasmas de tu cuerpo en mi cabeza. Puedo reconstruir el mandala de tu nombre en veredas descalzas si así lo deseara, puedo repetir que el infierno existe en soledad cuando tu aura se disuelve, sin embargo reposo en esta espera, ya que no tiene sentido el encontrarse atado al mar de composiciones que describen el hoy, mucho menos pedir que te quedes.

Espero tu llegada como hace tantas bienvenidas a mi insomnio, como el último suicida espera el fin del crudo invierno. Ayer eras geografía insondable, hoy te permito la irreverencia de iluminar mi camino de una forma curiosa y miscelánea.

Se que vendrás, espero el golpetear tímido de tu mano en la puerta para asir mi falsa gloria con el vacilante bambolear de tus formas, con la sincrónica y exasperante marcha de tus pupilas por mi rostro.

Ya agoto el último verso en la vigilia, ¿vendrás?, ¿iluminarías mi encorvada rutina?, ya de verdad que no lo sé, tal vez por eso empiezo a exorcizar viejos temores y demonios en esta espera silente. Van dos, tres, catorce veces volteando la vista a lo emergente, lo que late. Por segunda luna te asomas vacilante, viviendo en mi aura; y yo te espero, como se espera el alba en la vigilia, aunque sé que no vendrás, espero viendo el sol oscuro de esta noche, me veo y te nostalgio, espero tu llegar angustioso.

No sé si la espera asfixia más que tu propia ambigüedad, que el confuso camino de tus labios. No entiendo aún el porqué de este mantra que fluye en tus silencios. Ahora ya no espero, más bien empiezo a implorar tu huida, que te disuelvas, que marches, que no vengas. Luego imploro, me levanto y añoro la suave caricia de tu alma para así por lo menos adormecer la cruel espera.

Ahora el aire es denso, se elabora la atmósfera propicia del ansia en este espacio alquilado, ¿sabes? me encuentro reposando en el eje de la balanza, a mi izquierda tu adormecida (cannabilica) y punzante luz, a la derecha tu sombra olfativa destellando carcajadas luminosas. Estoy ahora junto a ti, en esta esfera acuosa de silencio. Yo te miro, tu sospecha ni crece ni decrece, se está como se están tus labios en mi calma, te remiro, te convivo, tu reconoces, lavas mi cerebro adolorido con risas pálidas y secas.

Nos reímos como siempre, como nunca, como ríen los astros suburbanos si es que existe el cosmos en las calles, si es que el sol nace aunque tu mueras a mis versos. Reímos, hilvanamos un no sé qué de amores y temores, vacilamos como antaño. Yo creía en esta duda, ahora es cierta, es certeza la locura contagiada por tu verso (subjetiva, no conoce ungüentos).

Ya es hora de cortar la desesperanza, romper el hielo para diluir mi espera, ahora apago mi última lágrima soluble, ya es hora de la duda, ahora espero, no interesa ya tu ingreso triunfal por esa puerta; sólo espero, como si esta forma de añorarte pudiera disolver las redes de tortura en mi mente. Ya no sé si permanezco acá por un contacto telefónico o, aún peor, por un toque de tu tacto. Ni uno ni el otro, puede ser que sólo reposo en esta balanza de imaginerías para predecir tu huida, que se asoma, que se huele. Estás disolviendo conexiones anteriores con tu falta.

Bueno, ya es tarde, el reloj rebota de segundos a minutos, de horas a nostalgias, es así, alguien diría tu espera me exaspera. Bien ahora, preparo el terreno a tu calma como si tu última mirada hubiera decidido esconderse de mis días. Ya no vacilo más, ahora resguardo, ya no espero la duda angustiante de tu llegada, no, simplemente mantengo en pie la vigilia de tu nombre, de tu espera, porque aún sé que vendrás, ¿o no vendrás?, que retornarás a tu huida, que estarás... al final simplemente estoy y espero sin preguntas ni respuestas, espero porque sé que así, sólo así, no daré pie a la huida de tu nombre.

Sé que vendrás para dar fe a mi lucha cotidiana, vendrás por fin a retener mis temores en el ático.


       


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Depósito Legal: pp199602AR26 • ISSN: 1856-7983