Silvina Ocampo: la escritura y el deseo

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Silvina Ocampo

Escribo al niño Jesús, la víspera de Navidad, una carta pidiéndole lo que más deseo: un caballo de madera, de esos que se hamacan, pero como los de las calesitas, vistos en París, bajo la nieve. No sé escribir. Con trabajo escribo unos garabatos. Pongo la carta en un sobre y el sobre, ya arrugado, en el borde de la persiana de mi dormitorio la víspera de Navidad. El niño Jesús no comprende bien mi pedido, pues al día siguiente encuentro junto a mis zapatos, en la puerta, un caballo de cartón. Primer desencanto: el caballo no tiene patas, ni barriga, ni cola; montura y riendas al menos tiene, pero hay que meterse dentro del armazón hueco y galopar o trotar con las propias piernas. Una suerte de centauro enano se mira en el espejo. ¿Hasta cuándo tendrá que galopar para apreciar el regalo? No es el caballo que yo he pedido, pero es un caballo y la forma de la cabeza es bastante perfecta. Me han comprendido. Es claro que se trata del niño Jesús, que comprende todo, aunque es más chiquito que yo. Siento que soy una gran escritora de cartas.

Escribo una composición sobre la muerte de un árbol, durante una tormenta: árbol que veo morir, desde una ventana, en el atardecer de un jardín. Lloro de emoción al rever la composición, cosa que no me sucedió cuando vi desgarrarse el árbol en el viento, porque alguien declaró que el árbol podía caer sobre la casa y el terrero me infundió su fría prudencia.

Pinto frente a un cuadro inconcluso. Me pregunto: ¿qué falta en esta tela que no puedo expresar con mis lápices de colores? Luego, en un papelito, anoto lo que no supe expresar pictóricamente; convengo que mi lenguaje es más adecuado cuando se expresa en simples palabras. No tiro el papelito a la basura. Lo guardo como reliquia, pero siento también lo efímeras que son las palabras, más que los colores. Ya una escoba está barriendo con las hojas de los árboles mi pedacito de hoja.

(De Las mujeres tienen la palabra, entrevista por Noemí Ulla, diario Clarín, Buenos Aires, 12 de mayo de 1977).