Ramón del Valle-InclánUn poema de Valle-Inclán

El milagro de la mañana

Tañía una campana
en el azul cristal
de la santa mañana
oración campesina,
que temblaba en la azul
santidad matutina.

Y en el viejo camino
cantaba un ruiseñor,
y era de luz su trino.
La campana de aldea
le dice con su voz
al pájaro que crea.
La campana aldeana
en la gloria del sol
era el alma cristiana.
Al tocar se esparcía
aromas de rosal
de la virgen María.
Esta santa conseja
la recuerda un cantar
en una fabla vieja:

“Campana, campaniña
Do Pico Sacro
toca porque florezca
a rosa do milagro”.

(Citado por Rubén Darío en Algunas notas sobre Valle Inclán, XI. Rubén Darío, Todo al vuelo; Madrid: Renacimiento, 1912. Dice Darío: “Todas las exquisitas suavidades ó gestos ritmos de Valle Inclán indican en este pequeño libro1 la existencia de un poeta, que, si lo quisiese, podría hacer una obra lírica y métrica, como la que va realizando de modo que no se le puede encontrar igual en Europa, Meredith, apenas, y en otro rumbo y mundo mental, sin no hacer más que aumentar la gloria del gran inglés esta opinión.)

  1. Darío se refiere a Aromas de leyenda. Versos en loor a un Santo Ermitaño, 1907.