Letralia, Tierra de Letras - Edición Nº 1, del 20 de mayo de 1996

Las letras de la Tierra de Letras

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Sueño

Marco Gómez Jiménez


Ha comenzado el invierno; lo sé porque gotas caen de mis ojos, que aprenden a llorar.

La lluvia acompaña mi melancolía; ambas caen casi imperceptibles y mojan los senderos que mi silencio colma con una sonrisa sabor a miel amarga. No tengo otra descripción más ajustada al pensamiento que se aburre de la sencillez de serlo, del pálido estúpido al que pertenece, y pasa a ser otro nivel abstracto de impávida nostalgia, quizás un sentimiento.

Qué tal un baño con polen, amigo, luego de hacerle digestión a los pétalos que con tanto gusto ingerimos al notar que el cielo se hace pequeño al andar y que este infierno abre su inmensa boca.

Siento el calor de su aliento en el cuello, y hay que soñar que somos Dios para, con una mano, rehacer el confuso universo. Sueño que somos mejores de lo que somos y que los cabellos se enredan y el peine no pasa por las olas y olas del triste comenzar de nuevo. Qué aburrido se me ha hecho ganar; no pierdo porque quiero y me siento incómodo al reconocerlo. Desearía robarme hoy el color de la noche para pintar la cama en que reposa el cubículo donde guardo el conocimiento de mi infierno.

Aquí está la llave, aquí está el concreto con que construiré mis atolondradas, tercas y prometedoras bases.

Despierto letárgicamente, dedico un pensamiento a mi corto y preciso sueño, bostezo un rechazo a este dilema que vuela con mi lluvia y pisa el jardín donde me alimento. Qué maltratadas quedaron mis flores, jamás me volveré a dormir para no soñar con el mundo jodido del interminable y maldito ayer.


       


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Depósito Legal: pp199602AR26 • ISSN: 1856-7983