
Fernando Rojas
Nunca imaginé ver átomos con ojos
nunca miré mis ojos ni sus átomos
nunca mis átomos miraron sin mirarte
ni nunca mis ojos dejaron de mirar
tus átomos
unidos nos miramos
átomo con átomo sin verse
—a estas alturas basta con tocarnos—
ojo contra ojo,
manos contra átomos de piel...
cada átomo te mira: nos miramos...
¡Ya basta! (estamos ocupados)
Enero de 1994
desde un libro barato,
desde un espejo roto, opaco,
desde este lápiz mágico
o desde las historias del televisor
o de la radio:
desde el punto que mire me acontece,
donde ponga mis ojos
donde el llanto:
el amor se hará cargo de todo.
Mayo de 1996
no sé morar telones ni tablados
ni captar las luces o sentir los aplausos...
sólo sé de la euforia,
de los vuelcos del alma,
del olor de la tarde en la ventana
y del amanecer que llega desde atrás de la aurora
yo solamente sé que caerán las palabras,
gota a gota, de mi oscuro tintero
a manchar los papeles
perpetrando el silencio
Junio de 1996
de pronto se fueron mis historias
detrás del ventarrón,
se apareció a mi vista la escuela
del invierno,
las nubes claroscuras
de la verdad sin ropa...
me cayó como un balde vacío
la edad —perdí la magia—
se me encimó la aurora
con pedazos de cielo y de volcán
se posó ante mis ojos la angustia
para evitar al miedo...
no importa, es natural:
perdí la infancia
entonces comencé destapando las ollas
que contienen verdades amorosas
y comencé cosiendo los sueños materiales
con la magia del cuerpo
y descubrí que la magia sólo se había ido lejos
a conquistar milagros, piedras y ámbar
y que estaba de vuelta:
poco a poco la sentía más cercana
y más adentro
comencé dando tumbos por un camino incierto
con mi carga de amor atada al pecho
me armé de cien barriles de estrellas
y de agujeros,
de canciones, conciertos de sapos y de perros,
paisajes nunca vistos, corazones humanos,
niños, vientos,
esdrújulas y acentos
descubrí que el camino se fabrica en silencio
con estruendos de amor y de esqueletos
con las manos asidas al timón de los vientos
con los pies amarrados al ciclón
con las lágrimas
construyendo los sueños
Junio de 1996
es una vocecita con corazón adentro
que golpea duramente las escalas del tiempo
una voz que me dice: "ya estoy aquí, me acerco"
una voz que te crece
que construyes, que observo
esa voz tendrá manos, ojos,
cabeza, cuerpo
gritará con euforia por el pasillo, tierna,
¿cómo hay que navegar?
¿acaso es cierto...?
¿verdad que los fantasmas acarician los cuentos?
¿compramos un helado? ¿un coche? ¿un pedazo del viento?
¿me subo a la montaña para alcanzar el cielo?
¿me cargas en los hombros? ¿me acerco más al techo?
¿me has llamado "peludo"?
¿me has mordido los dedos?
¿me explicas una suma?
¿me llevas al concierto?
¿me has dejado de amar? —es que no entiendo—
¿qué puedo hacer? ¿qué libro leo?
¿me ayudas a escribir?
—Bueno.
Junio de 1996
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