Letralia, Tierra de Letras - Edición Nº 3, del 17 de junio de 1996

Las letras de la Tierra de Letras

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Poemas de Fernando Rojas

Fernando Rojas

Nunca imaginé ver átomos con ojos
nunca miré mis ojos ni sus átomos
nunca mis átomos miraron sin mirarte
ni nunca mis ojos dejaron de mirar
      tus átomos

unidos nos miramos
átomo con átomo sin verse
—a estas alturas basta con tocarnos—
ojo contra ojo,
      manos contra átomos de piel...

cada átomo te mira: nos miramos...
¡Ya basta! (estamos ocupados)

Enero de 1994


Desde alguna mochila desgastada,
desde un piano que canta moribundo,
desde el alma de un muro
      o desde el fondo de una guitarra cuántica...

desde un libro barato,
desde un espejo roto, opaco,
desde este lápiz mágico
      o desde las historias del televisor
            o de la radio:

desde el punto que mire me acontece,
donde ponga mis ojos
donde el llanto:

      el amor se hará cargo de todo.

Mayo de 1996


Yo no sé de ritmos ni de rimas
ni métricas ni n-ca-sílabos,
tampoco sé conjugar en francés
—ni siquiera en español, ni en mexicano—

no sé morar telones ni tablados
ni captar las luces o sentir los aplausos...

sólo sé de la euforia,
de los vuelcos del alma,
del olor de la tarde en la ventana
y del amanecer que llega desde atrás de la aurora

yo solamente sé que caerán las palabras,
gota a gota, de mi oscuro tintero
a manchar los papeles
perpetrando el silencio

Junio de 1996


Hace unos años, cuando mi sombra se alargó
      sobre mis miedos
de pronto ocurrió como si un velo,
como si las nubes se propusieran lejos,
como si nuevas reglas opacaran
      mis inventos,
como si alguna historia se llevara los cuentos
      a otro lado, muy lejos

de pronto se fueron mis historias
      detrás del ventarrón,
se apareció a mi vista la escuela
      del invierno,
las nubes claroscuras
      de la verdad sin ropa...

me cayó como un balde vacío
      la edad —perdí la magia—
se me encimó la aurora
      con pedazos de cielo y de volcán
se posó ante mis ojos la angustia
      para evitar al miedo...

no importa, es natural:
      perdí la infancia

entonces comencé destapando las ollas
      que contienen verdades amorosas
y comencé cosiendo los sueños materiales
      con la magia del cuerpo
y descubrí que la magia sólo se había ido lejos
a conquistar milagros, piedras y ámbar
y que estaba de vuelta:
      poco a poco la sentía más cercana
      y más adentro

comencé dando tumbos por un camino incierto
con mi carga de amor atada al pecho

me armé de cien barriles de estrellas
      y de agujeros,
de canciones, conciertos de sapos y de perros,
paisajes nunca vistos, corazones humanos,
niños, vientos,
esdrújulas y acentos

descubrí que el camino se fabrica en silencio
con estruendos de amor y de esqueletos
con las manos asidas al timón de los vientos
con los pies amarrados al ciclón

con las lágrimas

construyendo los sueños

Junio de 1996


Hoy estamos construyendo una pequeña voz
no es una voz aislada, ni hermosa quizás,
tampoco es viento

es una vocecita con corazón adentro
que golpea duramente las escalas del tiempo
una voz que me dice: "ya estoy aquí, me acerco"
una voz que te crece
que construyes, que observo

esa voz tendrá manos, ojos,
cabeza, cuerpo
gritará con euforia por el pasillo, tierna,
¿cómo hay que navegar?
¿acaso es cierto...?
¿verdad que los fantasmas acarician los cuentos?
¿compramos un helado? ¿un coche? ¿un pedazo del viento?
¿me subo a la montaña para alcanzar el cielo?
¿me cargas en los hombros? ¿me acerco más al techo?
¿me has llamado "peludo"?
¿me has mordido los dedos?
¿me explicas una suma?
¿me llevas al concierto?
¿me has dejado de amar? —es que no entiendo—
¿qué puedo hacer? ¿qué libro leo?
¿me ayudas a escribir?

—Bueno.

Junio de 1996


       


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Depósito Legal: pp199602AR26 • ISSN: 1856-7983