Se cumple medio siglo de la aparición de
Rayuela, la novela con la que el escritor argentino Julio Cortázar se posó definitivamente en el espacio inmortal que hoy todos le reconocemos. En esta entrega especial, dos lecturas paralelas: la del venezolano José Sánchez Lecuna y la del español Pedro García Cueto. El primero hace un recorrido a través de esta obra que parece haber sido escrita para “el ser humano que sabe jugar en serio”, capaz de enfrentar el laberinto. “La escritura cortazariana”, dice Sánchez Lecuna, “nos habla desde una transparencia en un mundo que se alimenta de innecesaria turbiedad porque, con su escritura, pone en evidencia las carencias del mundo, las carencias del alma y la ausencia de veracidad, exponiendo el dilema humano”. Por su parte, el segundo ve en
Rayuela un compendio de todas las novelas, y no deja de sorprenderse por el hecho de que siga siendo libro de cabecera de tantos jóvenes “entre tantos vanos entretenimientos de nuestro tiempo”, lo que sin duda ratifica su calidad de obra indispensable. “Leer
Rayuela, escribe García Cueto, “es guardar un tesoro para acercarse a él cada cierto tiempo, como es, sin duda, nuestro paso ante la vida, ante las certidumbres e incertidumbres que nos rodean”.