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Artículos 11º al 20º
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Artículo Undécimo
Tiene derecho a utilizar todos los medios lícitos a su alcance para lograr
su objetivo: escribir.
Parágrafo Uno
Así nos llega la leyenda miltoniana del poeta ciego (nudo de
contradicciones) que, como último recurso de escritura, dicta a sus hijas
versos paradisíacos que emergen de sus tinieblas interiores: enalteciendo
la dictadura y loando la libertad.
Parágrafo Dos
Ripley asevera que la ensayista paraguaya Hermógenes Cordero, dictó desde
su lecho de muerte sus memorias erótico-pornográficas en tres volúmenes
sobre el lesbianismo libertino en el Nueva York de comienzos del siglo XX,
abriendo y cerrando su párpado izquierdo doscientas mil veces, después de
sufrir un derrame cerebral que la dejó paralizada e imposibilitada de
hablar o moverse.
Artículo Duodécimo
Tiene derecho a escribir y crear en cualquier circunstancia en que se
encuentre o quiera estar.
Parágrafo Uno
Rosvita, La Monja de Gandersheim, la iniciadora del teatro religioso
occidental y la productora de la más interesante manifestación literaria
del siglo X y más tarde Sor Juana Inés de la Cruz, en el siglo XVI,
vivieron en un claustro perpetuo hasta el final de sus días.
Artículo Decimotercero
Tiene derecho a escribir a cualquier hora y en todo momento.
Parágrafo Uno
Es notoria la reseña sobre Balzac con los pies dentro de cubos con agua
helada que no le permitieran el sueño sino la escritura continua.
Artículo Decimocuarto
Tiene derecho a permanecer, o no, en el anonimato.
Parágrafo Uno
San Juan de la Cruz, Rimbaud, Pessoa y Emily Dickinson ocultaron su trabajo
hasta la muerte. Tito Lucrecio, el poeta didáctico seguidor de Hesíodo y
Empédocles, (quien se suicidara al llegar a los cuarenta y cuatro años de
edad después de haber enloquecido a consecuencia de un filtro amoroso
escribiendo en los intervalos de salud) se empeñó en ser ignorado o
acallado por sus contemporáneos.
Artículo Decimoquinto
Tiene derecho a no terminar nunca su escritura.
Parágrafo Uno
Jonh Updike jamás concluyó la mitad de su trabajo.
Parágrafo Dos
Lamartine, Nerval y Gogol manifestaban su adherencia al pensamiento (de
intemporalidad) del ideólogo hebreo Maimonides donde se argumenta sobre la
creación artística como un proceso de energía-vida, y no una pieza
determinada del conjunto, y aún después, con la desaparición del autor, la
obra vive, se re-escribe y modifica, con cada nueva interpretación lectora.
Artículo Decimosexto
Tiene derecho a no comenzar nunca su escritura.
Parágrafo Uno
Sócrates no llegó a ecribir ni una línea y sin embargo fue condenado a
morir envenenado.
Artículo Decimoséptimo
Tiene derecho a escribir al mundo entero y a quien sea. Puede hacerlo por
dinero, pasión o puro amor y capricho.
Parágrafo Uno
Dostoiyesky escribió El Jugador en un mes de agosto por compromiso
monetario con un editor judío. Por encargo del emperador Augusto, y bajo
la dirección del patricio Mecenas, Virgilio escribió, en un período de once
años, La Eneida y Las Geórgicas, con el propósito de detener la migración
campesina a las ciudades.
Artículo Decimoctavo
Tiene derecho a editar, o no, su trabajo, y divulgar su escritura en
lecturas públicas o privadas, a través de medios mecánicos, electrónicos,
cibernéticos y otros medios futuros.
Parágrafo Uno
Shelley, ("el angel frenético") el poeta incinerado a orillas del Mar Rojo
por Lord Byron y esposo de Mary Godwin (autora de Frankenstein),
distribuía sus "Declaration of Rights" por medio de esferas y botellas que
arrojaba al mar desde un acantilado.
Parágrafo Dos
El profeta poético de la tristesa existencial de toda la lírica posterior,
Walt Whitman: redactaba, editaba y distribuía, entre exiguos suscriptores,
un boletín que el mismo imprimía, adquiriendo, con sus escasas ventas, una
parcela para su sepulcro.
Artículo Decimonoveno
Tiene derecho a registrar, o no registrar, sus creaciones en derechos de
autor, propiedad particular o intelectual.
Parágrafo Uno
Alejandro Dumas llegó a registrar con su nombre más de mil docientas
publicaciones, hasta que un pleito procesal evidenció que empleaba a
docenas de relatores y colaboradores.
Artículo Vigésimo
Tiene derecho a participar en los concursos literarios de toda índole.
Teniendo el privilegio de ganar o perder si así es su capricho y deseo.
Parágrafo Uno
Una crítica muy extendida, considerada por algunos como maliciosa y
taimada, juzga al premio latinoamericano Casa de las Américas, como un
galardón interesado y tendencioso (a pesar de su prestigio) otorgado a
personalidades de izquierda del "tercer mundo".
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