

Técnica de tatuaje en la comunidad bereber
La técnica que utilizan para tatuarse en Marruecos, hasta la fecha no había
sido registrada en ningún trabajo etnológico que se haya hecho de esta
zona. Para poderlo hacer, conseguimos a una persona que aceptó tatuar a uno
de nosotros, cosa bastante difícil, ya que los tatuajes en este lugar sólo
se practican entre mujeres. Pero gracias a que un familiar de Mustafá
—quién es un amigo con quien vivimos en Marrakech y que junto con Sharif
nos ayudaba como traductor— era amiga de una tatuadora bereber que vivía en
Marrakech, es que aceptó realizar el tatuaje, pudiendo así registrar la
técnica con que las mujeres bereber se tatúan.
Técnica:
- Los tatuajes se hacen por medio de punción, con una aguja de coser,
pintura vegetal que las mujeres utilizan para pintarse los ojos a la que
llaman "l'antigho" y carbón en polvo o el que obtienen de las marmitas que
utilizan para cocinar.
- La zona que se va a tatuar se impregna del colorante vegetal, que está
en polvo, pues se obtiene de las hojas secas y molidas de la planta, y es
de color azul. Encima de este colorante se pone el carbón en polvo. Estos
colorantes se aplican por lo general con el dedo o ayudados de un algodón.
- Sobre estos colorantes se comienza a picar dando forma a los tatuajes
que se van a realizar, los que por lo general son muy poco elaborados, ya
que consisten en líneas, círculos y puntos; es muy común la elaboración de
cruces.
- Después de atacar la zona con la aguja, se limpia con un algodón con
agua y se vuelve a impregnar de colorante vegetal y carbón, para después
volver a picar insistiendo sobre las mismas grafías que se intenta obtener,
solamente que éstas no se observan, ya que se está trabajando sobre una zona
oculta en el mismo colorante, así que todo el proceso se hace calculando
que éste quede en la proporción y el lugar que se desea.
- En nuestro proceso de tatuaje esta operación de poner colorante, carbón
y luego punzar, se efectuó por cinco ocasiones y cada vez que emprendía la
punción al poner la pintura vegetal y el carbón, la tatuadora chupaba la
aguja, humedeciéndola con su saliva. En todos los casos en que iba
limpiando la zona con un algodón humedecido con agua, no se apreció el
tatuaje. Este se fue haciendo aparente hasta después de tres días, que fue
el tiempo que recomendó la tatuadora que se quedara cubierta la zona
tatuada. En el transcurso de esos tres días, por recomendación de la
tatuadora, no pudimos asear la zona tatuada y sólo se apreciaba la
irritación que bordeaba al tatuaje.
"El análisis de los fenómenos sociales de identidad colectiva debe hacerse,
en mi opinión, a través de un doble momento metodológico. Un momento
fenomenológico en el que se acepta la identidad, la creencia, el
sentimiento, la conciencia en cuestión, su definición de la realidad y se
observa cómo determina el comportamiento; este momento garantiza la
inexistencia de un juicio sobre la cientificidad de la imagen de la
realidad, lo que constituiría un auténtico juicio de valor. El momento
genético garantiza la consideración de la imagen como variable dependiente,
acercándonos a sus determinaciones objetivas y a los mecanismos sociales de
producción y reproducción de la imagen. Este doble momento nos acerca a la
arbitrariedad lógica y a la determinación social de todo fenómeno social...
ignorar los fetiches y las ilusiones de una época es ignorar aquello que
mueve a los seres humanos; reconocerlos como única realidad sería reconocer
que no hay mejor sociología que el sentido común, en el sentido más
estadístico que podamos otorgar a la expresión" (28).