Pensamiento mítico y tatuajes en Marruecos, por Nelson E. Álvarez Licona

Mujer del Congo que muestra en el rostro tatuajes hechos por quemadura

Técnica de tatuaje en la comunidad bereber

La técnica que utilizan para tatuarse en Marruecos, hasta la fecha no había sido registrada en ningún trabajo etnológico que se haya hecho de esta zona. Para poderlo hacer, conseguimos a una persona que aceptó tatuar a uno de nosotros, cosa bastante difícil, ya que los tatuajes en este lugar sólo se practican entre mujeres. Pero gracias a que un familiar de Mustafá —quién es un amigo con quien vivimos en Marrakech y que junto con Sharif nos ayudaba como traductor— era amiga de una tatuadora bereber que vivía en Marrakech, es que aceptó realizar el tatuaje, pudiendo así registrar la técnica con que las mujeres bereber se tatúan.

Técnica:

  1. Los tatuajes se hacen por medio de punción, con una aguja de coser, pintura vegetal que las mujeres utilizan para pintarse los ojos a la que llaman "l'antigho" y carbón en polvo o el que obtienen de las marmitas que utilizan para cocinar.

  2. La zona que se va a tatuar se impregna del colorante vegetal, que está en polvo, pues se obtiene de las hojas secas y molidas de la planta, y es de color azul. Encima de este colorante se pone el carbón en polvo. Estos colorantes se aplican por lo general con el dedo o ayudados de un algodón.

  3. Sobre estos colorantes se comienza a picar dando forma a los tatuajes que se van a realizar, los que por lo general son muy poco elaborados, ya que consisten en líneas, círculos y puntos; es muy común la elaboración de cruces.

  4. Después de atacar la zona con la aguja, se limpia con un algodón con agua y se vuelve a impregnar de colorante vegetal y carbón, para después volver a picar insistiendo sobre las mismas grafías que se intenta obtener, solamente que éstas no se observan, ya que se está trabajando sobre una zona oculta en el mismo colorante, así que todo el proceso se hace calculando que éste quede en la proporción y el lugar que se desea.

  5. En nuestro proceso de tatuaje esta operación de poner colorante, carbón y luego punzar, se efectuó por cinco ocasiones y cada vez que emprendía la punción al poner la pintura vegetal y el carbón, la tatuadora chupaba la aguja, humedeciéndola con su saliva. En todos los casos en que iba limpiando la zona con un algodón humedecido con agua, no se apreció el tatuaje. Este se fue haciendo aparente hasta después de tres días, que fue el tiempo que recomendó la tatuadora que se quedara cubierta la zona tatuada. En el transcurso de esos tres días, por recomendación de la tatuadora, no pudimos asear la zona tatuada y sólo se apreciaba la irritación que bordeaba al tatuaje.

"El análisis de los fenómenos sociales de identidad colectiva debe hacerse, en mi opinión, a través de un doble momento metodológico. Un momento fenomenológico en el que se acepta la identidad, la creencia, el sentimiento, la conciencia en cuestión, su definición de la realidad y se observa cómo determina el comportamiento; este momento garantiza la inexistencia de un juicio sobre la cientificidad de la imagen de la realidad, lo que constituiría un auténtico juicio de valor. El momento genético garantiza la consideración de la imagen como variable dependiente, acercándonos a sus determinaciones objetivas y a los mecanismos sociales de producción y reproducción de la imagen. Este doble momento nos acerca a la arbitrariedad lógica y a la determinación social de todo fenómeno social... ignorar los fetiches y las ilusiones de una época es ignorar aquello que mueve a los seres humanos; reconocerlos como única realidad sería reconocer que no hay mejor sociología que el sentido común, en el sentido más estadístico que podamos otorgar a la expresión" (28).