
Notas
La práctica de tatuarse líneas en las partes afectadas por dolores
reumáticos y el utilizar tatuajes para combatir dolores de cabeza, así como
el tatuar sobre tumoraciones, la pude observar y registrar en Marrakech, en
junio de 1994.
Le pregunté a la señora que me tatuó, quien traía varios tatuajes
curativos en las rodillas y en las muñecas, que si ella curaba, y me
contestó que sí, mostrándome unos tatuajes en sus manos, muñecas y piernas,
que consisten en dos líneas arriba de las rodillas, y me dijo que eran para
el dolor articular.
—¿Y el tatuaje de la mano?
—Para el dolor de huesos.
En las muñecas tiene tatuadas unas estrellas y unos puntos, y me dijo que
eran para el dolor de cabeza, que tenía mucha calentura y con eso se quitó
el dolor.
—¿Y éstas? —refiriéndome a los tatuajes de sus rodillas.
—Porque para el dolor de los pies hay una medicina muy tradicional y va con
este médico muy tradicional y le jala el dolor (el tatuaje le jala el
dolor).
En Sidi Fadma, comunidad bereber que se encuentra en las montañas a 50 km
de Marrakech, pude observar mujeres con tumoraciones en el cuello, quienes
habían recurrido al empleo de tatuajes para enfrentar su enfermedad.
Regresar.
(Mujer de aproximadamente 50 años)
—¿Por qué se pintó en el cuello? —tiene una cruz pintada en el cuello.
—Para proteger del mal.
—¿Con qué se lo pintó?
—Con agujas y carbón.
—¿Quién la tatuó?
—En la casa de la mujer que tatúa —que es una señora de unos 70 años,
tatuada en la frente, el labio superior, la barba, las manos y tiene un
tumor en el cuello, esta mujer cura con tatuajes.
(Mujeres lavando).
—¿Su mamá se los hizo?
—Sí, sí.
—¿Y a sus hermanas?
—Sí.
—¿Y a sus hijas?
—No, no.
—¿Y con qué se lo hicieron?
—Con carbón.
—¿Por qué se lo hicieron?, ¿por el mal de ojo? —pregunta Sharif, que es mi
traductor.
—Sí, sí.
—¿Quisiera quitárselo?
—Sí, ¿hay alguna cosa para quitárselo?.
—Sí, si hay una forma, ¿quiere que se la diga?
—No —contesta la señora y sonriendo se agacha y sigue lavando.
(Mujer que estaba con otras sentadas platicando).
—¿Se lo pintó su mamá?
—Sí.
—¿Y por qué se lo pintó?
—Ojos no buenos.
—¿Y usted se lo ha pintado a sus hijos?
—No, no.
Regresar.