

Tatuajes en Marruecos
El marcarse indeleblemente la piel es posterior a la toma de decisión de
tatuarse o de ser tatuado, pues no siempre el tatuarse es una decisión
individual, ya que en algunas ocasiones es la sociedad quien tiene ya
determinada la práctica del tatuaje en sus miembros. El tatuarse responde a
variables dependientes ya existentes, y que son las razones que afloran en
forma de tatuajes. Como consecuencia de estas variables dependientes, se da
el motivo y el lugar en que se desea que se haga el tatuaje.
La práctica del tatuaje en el norte de Africa ha estado presente desde
tiempos muy remotos, muestra de esto nos lo da Cola Alberich: "En Africa
encontramos vestigios de tatuajes desde las primeras épocas. Así lo
demuestra la estatuilla recogida por Petrie en Nagada (necrópolis que data
del 3000 a. de J. C.) (19); y en las pinturas murales que decoran la tumba
de Seti I, donde figuran los tamahus ostentando variadísimos tatuajes,
algunos de los cuales persisten actualmente en el Rif Marroquí" (20).
En Egipto la práctica del tatuaje se muestra de muy antigua. "Las egipcias
se tatúan el dorso de la mano, el pecho, la barbilla y la frente y ha
durado el tatuaje en Egipto para fines curativos cuatro mil a cinco mil
años. La momia de una sacerdotisa de Hathov tenía tres hileras en el
demacrado bajo vientre, y las mujeres de hoy siguen este método para
jaquecas, neuralgias y reuma" (21).
En Túnez existe un tatuaje mágico protector que se ha utilizado para
proteger la virginidad de las mujeres, es una escarificación que se hace
sobre las rodillas mientras se dicen las siguientes frases: "Yo soy como el
muro y el hijo de otro como el hilo". Y después del casamiento, como llave
que ahora abre la puerta, se vuelve a hacer otro tatuaje diciendo las
siguientes palabras: "Yo soy como el hilo, el hijo de otro es como el muro"
(22). En Marruecos, en la zona del Rif, a las mujeres también se les
protege la virginidad con tatuajes en el pubis (23). "E. Gobert relaciona
el proverbio árabe que dice `la sangre ha corrido, la desgracia ha pasado'
con el significado íntimo del tatuaje tunecino. El tatuaje en este sentido
es un proceso de la magia popular que sirve para fijar el recuerdo y la
actividad de las obras de la sangre. La sangre que corre, llevando con ella
el alma y la vida, es uno de los fenómenos que han impresionado más
vivamente el alma primitiva. El tatuaje que al grabar símbolos de
significado mágico sobre la carne del individuo, hace correr su sangre,
debe gozar, pues, de este sobrenatural poder. Y por esto ha de mirarse por
el indígena como un rito singularmente propicio para alejar las influencias
perniciosas de los malos espíritus que labran la desdicha de los humanos.
Es, pues, muchas veces un sentido profiláctico contra el mal el que hace
prevalecer la costumbre tan arraigada. En Túnez, como en Marruecos, se
practica, ante todo, en la infancia" (24).
En Marruecos el tatuaje está presente entre las mujeres bereber y la gente
reconoce a éstas por llevar tatuadas manos, mentón y frente, además de que
algunas pueden tener tatuadas las piernas y el cuello. Lo que resulta muy
particular ya que en el Corán se prohíbe la práctica del tatuaje, y sin
embargo, en la comunidad bereber se justifica la práctica de tatuarse en
base a que Fátima, hija de Mahoma, llevaba tatuajes en su barba. Esto,
además del uso que el tatuaje tiene dentro de este grupo étnico. En este
entender míticamente la realidad, existe un tatuaje mágico protector
curativo, que se practica en la zona del Rif en Marruecos, se realiza
después de haber visitado tres días consecutivos el santuario de Sidi Abd
al-Noor, donde se sacrifica una res para los guardianes y otra para el
tatuador. Cuando es en la piel donde está el problema de salud, se visita
el santuario de Sidi el Hach Amarani, donde previamente se baña el enfermo
con aguas de una fuente milagrosa que ahí se encuentra, para proceder
después al tatuaje que se hace en el muslo, donde se tatúan puntos y rayas
(25).
En las entrevistas que realizamos en junio de 1994 en Sidi Fadma,
encontramos que, entre las mujeres bereber, los tatuajes que aquí se
practican los realizan por cierta propiedad protectora que les atribuyen,
tatuándose para protegerse contra el "mal de ojo" y para curarse de algunas
enfermedades (26). Los tatuajes entre las mujeres bereber se realizan por
lo general desde pequeñas, a la edad de aproximadamente 10 años, y las
madres acuden a una tatuadora, quien es la que se encarga de irlas
protegiendo con estas marcas. En muchas ocasiones los tatuajes los realiza
la madre de la joven, marcándole barba y frente con líneas, puntos y
círculos. Y con una aguja, carbón y un colorante vegetal, las mujeres se
van formando estos tatuajes protectores. Los tatuajes que se realizan para
curarse de alguna enfermedad, como es el caso de problemas reumáticos o
tumoraciones, se hacen por lo general sólo a mujeres adultas.
La presencia de tatuajes que se hacen como talismanes protectores, se
muestra en esta comunidad, principalmente en mujeres adultas; y las líneas,
puntos, círculos y cruces, los vemos ocupando frente, barba, manos, cuello
y en zonas más ocultas, como en las piernas de aquellas mujeres que padecen
alteraciones articulares o como los tatuajes que pudimos observar en el
cuello de mujeres que tenían tumoraciones. Una de las constantes en las
entrevistas fue el que las mujeres desearan borrarse sus tatuajes y el que
no quisieran tatuar a sus hijas pequeñas. Y sin embargo, la práctica del
tatuaje en este lugar está presente y las personas acuden a la tatuadora,
pues siempre es mujer, para curarse y protegerse por medio de tatuajes.
Cola Alberich encuentra en la cruz, la swástica y la rueda —que son los
motivos comunes en los tatuajes de la zona norte de Marruecos— vestigios
ancestrales de culto al sol. Plantea que los pueblos bereberes estaban muy
ligados a los pueblos del Oriente y que de ahí provienen estos símbolos. A
este tipo de tatuajes se les atribuye propiedades mágico protectoras. "La
cruz sencilla, bien en forma corriente o en la llamada Cruz de San Andrés,
es el símbolo más empleado. La cruz constituye casi el único emblema
tatuado en los dedos del pie y mano y el normal en los tatuajes de senos
femeninos... El significado heliolátrico expresivo del culto solar de la
cruz es indudable, y es el que tuvo ese signo entre las primitivas
poblaciones. El carácter emblemático solar se ha demostrado en la swástika
y concuerda, pues, perfectamente con esta significación de la cruz normal.
Los pueblos bereberes, tan ligados a los del Oriente en la historia,
debieron atribuir análogo simbolismo, así como a la swástika, cuya
presencia en Egipto demuestra su vinculación a los primeros pueblos
norteafricanos... Cruces, swásticas y ruedas —motivos ornamentales del
tatuaje marroquí actual— son indicadores de un mismo culto ancestral que,
olvidado en gran parte por las actuales poblaciones musulmanas persiste
vivo en el fondo del psíquico y se perpetúa por la tradición en estos
signos, de simbolismo ignoto para ellos, a los que atribuyen mágicas
propiedades defensivas contra la desdicha" (27).