Portugués
Un poeta solitario atraviesa la ciudad
Roberto Piva (algunos poemas)

Roberto Piva

Jorge de Lima, panfletario del caos

Fue el día 31 de diciembre de 1961 que te comprendí Jorge de Lima
mientras caminaba por las plazas agitadas por la melancolía presente
              en mi memoria devorada por el azul
supe descifrar tus juegos nocturnos
sin disfraz entre las flores
unísonos en tu cabeza de plata y ampliadas plantas
como tus ojos crecen en el paisaje Jorge de Lima y como tu boca
              palpita en los bulevares oxidados por la niebla
una constelación de ceniza se desintegra en la contemplación inconsútil
              de tu túnica
y un millón de luciérnagas que traen extraños tatuajes en el vientre
              se despedazan contra los nidos de la Eternidad
es en este momento de agitación y agonía que te invoco gran alucinado
              querido y extraño profesor del Caos sabiendo que tu nombre debe
              estar como un talismán en los labios de todos los pequeños

Jorge de Lima: Médico, ensayista, profesor, historiador, político, traductor, novelista, pintor, escultor y poeta brasileño nacido en 1893 en la ciudad de União dos Palmares, estado de Alagoas, y fallecido en Rio de Janeiro en 1953. Entre sus libros de poesía podemos mencionar: A túnica inconsútil (1938), Poemas negros (1947), Invención de Orfeo (1952). Místico y visionario, Jorge de Lima es admirado y venerado como gran maestro por poetas de diversas generaciones y estilos. Una obra cargada de ternura por el ser humano y de desenfrenado lirismo, que anticipó las principales cuestiones del siglo XX (nota del traductor).

 

Los ángeles de Sodoma

Yo vi a los ángeles de Sodoma escalando
             un monte hasta el cielo y sus alas destruidas por el fuego
             abanicaban el aire de la tarde.
Yo vi a los ángeles de Sodoma sembrando
             prodigios para que la creación no
             perdiera su ritmo de arpas.
Yo vi a los ángeles de Sodoma lamiendo
             las heridas de los que murieron sin
alarde, de los suplicantes, de los suicidas
y de los jóvenes desaparecidos.
Yo vi a los ángeles de Sodoma, creciendo
con el fuego de sus bocas saltaban
medusas ciegas.
Yo vi a los ángeles de Sodoma desgreñados y
             violentos aniquilando a los mercaderes,
             robando el sueño de las vírgenes,
             creando palabras turbulentas.
Yo he visto a los ángeles de Sodoma inventando
             la locura y el arrepentimiento de Dios.

 

Stenamina boat

“Prepara tu esqueleto para el aire”.
Federico García Lorca.

Yo quería ser un ángel de Piero della Francesca
Beatriz apuñalada en un oscuro callejón
Dante tocando el piano en el crepúsculo
yo pienso en la vida reclamado soy por la contemplación
desconsolado miro el contorno de las cosas copulando en el caos
yo reclamo una leyenda instantánea para mi Mar Muerto
Tiempo y Espacio posan en mi antebrazo como un ídolo
hay un hueso cargando una dentadura
yo veo a Lautréamont en un sueño en las escaleras de Santa Cecilia
él me espera en la plaza de Arouche en el hombro de la estatua de un santo
hoy por la mañana los árboles estaban en coma
mi amor escupía brazas en el trasero de los locos
había tinteros medallas esqueletos vidriados copos dalias
             explotando en el culo ensangrentado de los huérfanos
niños visionarios arcángeles del suburbio entrañas en éxtasis alfileteados
             en los urinarios atómicos
mi locura alcanza la extensión de una alameda
los árboles lanzan panfletos contra el cielo gris

 

Paranoia en Astrakán

Yo vi una linda ciudad cuyo nombre olvidé
           donde ángeles sordos recorren las madrugadas tiñendo sus ojos con
                      lágrimas invulnerables
           donde críos católicos ofrecen limones a pequeños paquidermos
                      que salen escondidos desde las tocas
           donde adolescentes maravillosos cierran sus cerebros para los tejados
                      estériles e incendian internados
           donde reconocidos nihilistas distribuyen pensamientos furiosos y tiran
                      la descarga sobre el mundo
           donde un ángel de fuego ilumina los cementerios en fiesta y la noche
                      camina en su hálito
           donde el sueño de verano me tomó por loco y decapité el otoño de su
                      última ventana
           donde nuestro desprecio hizo nacer una luna inesperada en el horizonte
                      blanco
           donde un espacio de manos rojas ilumina aquella fotografía de pez
                      oscureciendo la página
           donde mariposas de zinc devoran las góticas varices de las venas del ano
                      de las beatas
           donde las cartas reclaman drinks de emergencia para lindos tobillos
                      arañados
           donde los muertos se fijan en la noche y aúllan por un puñado de débiles
                      plumas
           donde la cabeza es una bola digiriendo los acuarios desordenados de la
                      imaginación