Letralia, Tierra de Letras
Año VIII • Nº 105
19 de enero de 2004
Cagua, Venezuela

Depósito Legal:
pp199602AR26
ISSN: 1856-7983

La revista de los escritores hispanoamericanos en Internet
Letras
María debe morir
Silvia Hebe Bedini

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María debe morir, es inevitable.

Leonardo Pietro se levanta de su silla maldiciendo, en búsqueda de otro cigarrillo.

Un largo y difícil año ha pasado desde que el personaje de María se le apareciese en sueños, pidiendo ser dado a luz.

Leonardo sucumbió a sus encantos, como cualquier escritor ante la inspiración que desafía todo razonamiento, como todo hombre ante la fantasía de una bella mujer desnuda despertándolo en la madrugada.

Y María nació, creciendo heroína en manos de Leonardo, hasta que sus ambiciones de literato le exigieron enredarla en dramas y pasiones incomprendidas, cercándole el paso en callejones sin salida, en decisiones difíciles.

Desde el simple título de su obra, María, caerían en cascada historias inconclusas, capítulo a capítulo, obedeciendo los instintos de quien, en sueños, se enamorara de su musa. Pero el broche final no pudiera ser otro, doscientas páginas lo sugieren, aunque el corazón solitario de su autor se resista a ejecutarlo.

Las maldiciones de Leonardo no lo distraen de sus lágrimas. María ha ocupado durante los últimos meses el vacío de su mente, ya no dormida, ya no inconsciente. María, sirena en el mar afiebrado de las noches, refugio vital en la desesperada búsqueda de ideas. María, moribunda en el último capítulo de su primera novela.

Aún queda un cigarrillo por fumar, y para oficiar de único testigo. Leonardo elige nuevamente su destino.

No habrá reproches esta vez, no habrá agentes de policía golpeando su puerta, ni muñecas esposadas en la espalda. Esta vez la mujer de sus sueños se desvanecerá sin gritos de auxilio ni vecinos solidarios. El punto final abrirá un abismo sin fotos en los diarios, sin cadenas perpetuas ni ilusiones rotas cada fin de semana en el salón de visitas.

En pocos minutos apagarán la luz. Leonardo se decide. El cuchillo entrará en el vientre de María una y otra vez, hasta que en sus ojos se apague todo brillo. Y entonces sí, en el más absoluto silencio, Leonardo se sentará a esperar la presencia de un nuevo sueño.


       

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Creada el 20 de mayo de 1996 • Próxima edición: 2 de febrero de 2004 • Circula el primer y tercer lunes de cada mes